{"id":6034,"date":"2016-02-05T02:25:47","date_gmt":"2016-02-05T07:25:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exaltacion\/"},"modified":"2016-02-05T02:25:47","modified_gmt":"2016-02-05T07:25:47","slug":"exaltacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exaltacion\/","title":{"rendered":"EXALTACION"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino cubre la secuencia de acontecimientos que comienza con la resurrecci\u00f3n de Cristo e incluye su ascensi\u00f3n y su regreso (Phi 2:8-11; comparar Act 2:33). La exaltaci\u00f3n de Cristo lo coloca a la diestra de Dios (Act 7:55-56; Rom 8:34; Eph 1:20; Heb 1:3; Heb 10:12; Heb 12:2; 1Pe 3:22).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[675]<br \/>\n  Estado de excitaci\u00f3n afectiva o ideol\u00f3gica, tanto personal como colectiva. En cuanto estado de \u00e1nimo, puede eclipsar el juicio sobre las realidades, por lo que es necesario dejar cierto tiempo de serenidad para tomar postura o para formular juicios cuando la personalidad se halla bajo su influencia.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> ascensi\u00f3n, resurrecci\u00f3n). Hay en el Nuevo Testamento varias formas y esquemas para hablar del triunfo final de Jes\u00fas. Tradicionalmente se destaca m\u00e1s el esquema de la resurrecci\u00f3n, que es m\u00e1s primitivo e importante. Pero a su lado hallamos otros, distintos y complementarios.<\/p>\n<p>(1) El triunfo de Jes\u00fas, modelos. Se puede hablar de diversas formas de la permanencia de Jes\u00fas y de su proyecto de Reino, (a) Modelo de elevaci\u00f3n. Supone que Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada rebajado previamente, someti\u00e9ndose de un modo voluntario a un tipo de existencia dominada por la carne (corrupci\u00f3n, miseria). Pues bien, Jes\u00fas ha culminado su camino y Dios le exalta, haci\u00e9ndole Se\u00f1or de todo lo que existe. Empleando este esquema pueden entenderse textos tan importantes como Flp 2,611 y gran parte del evangelio de Juan, (b) Modelo de rapto. Conforme a diversas tradiciones jud\u00ed\u00adas, conservadas sobre todo en los libros ap\u00f3crifos, algunos personajes de la historia antigua como Henoc y Elias (lo mismo que Mois\u00e9s en otras tradiciones) fueron raptados por Dios. No murieron del todo, no quedaron hundidos bajo tierra, esperando el fin del tiempo, sino que fueron escondidos en el cielo; all\u00ed\u00ad se encuentran, contemplando los misterios de Dios y de la historia; de all\u00ed\u00ad deben volver para realizar el juicio de Dios sobre la tierra. Parece que algunos cristianos han podido aplicar un esquema semejante a Jesucristo. A mi entender, este \u00faltimo esquema, centrado en el rapto, resulta secundario y por eso no podemos estudiarlo en un diccionario de tipo general como es el nuestro, (c) Resurrecci\u00f3n. Es modelo fundamental, que recoge la novedad cristiana y la explicita en forma de experiencia y confesi\u00f3n de fe, de transformaci\u00f3n personal y de misi\u00f3n, en la l\u00ed\u00adnea de la pascua jud\u00ed\u00ada, pero entendida ya como superaci\u00f3n de la muerte y entrada en el Reino. Pienso, sin embargo, que esta perspectiva puede y debe completarse con la perspectiva de la elevaci\u00f3n, tal como ha venido a desembocar en el relato de la ascensi\u00f3n que ofrece Lucas en Hch 1,1-11. En alg\u00fan sentido, siempre que hablamos de resurrecci\u00f3n presuponemos que existe alg\u00fan tipo de elevaci\u00f3n, al menos en sentido general: Jes\u00fas no ha vuelto a la vida anterior (como L\u00e1zaro) para ser lo que antes era; por su resurrecci\u00f3n ha sido elevado a un nivel de gloria y plenitud que previamente no ten\u00ed\u00ada (que no exist\u00ed\u00ada); la pascua de Jes\u00fas ha suscitado un mundo nuevo, el misterio m\u00e1s alto de la plenitud humana que se expresa donde el Cristo ha culminado su camino. El mismo Pablo ha destacado de alg\u00fan modo este motivo, utilizando esquemas conceptuales que a veces se han querido entender desde la gnosis. As\u00ed\u00ad presenta a Jes\u00fas como Hijo (o Ser) divino que habr\u00ed\u00ada descendido de los cielos a la tierra, para ascender de nuevo tras la muerte, en proceso de glorificaci\u00f3n. No es seguro que ese esquema ya existiera antes de Pablo, aunque parece estar en el fondo de los textos que hablan de un env\u00ed\u00ado de la Sabidur\u00ed\u00ada divina o de la misma Palabra de Dios (en f\u00f3rmula que asume el evangelio de Juan en su pr\u00f3logo acerca del Logos: Jn 1,1-18).<\/p>\n<p>(2) Textos de exaltaci\u00f3n. Resulta, por tanto, necesario hablar de la exaltaci\u00f3n pascual de Jesucristo, siempre que ese t\u00e9rmino se tome en perspectiva simb\u00f3lica. No se trata de un ascenso espacial (Jes\u00fas no sube en sentido f\u00ed\u00adsico), sino de una especie de elevaci\u00f3n religiosa, salvadora. La altura a la que asciende  es su propia gloria de Mes\u00ed\u00adas que ha triunfado de la muerte y que comienza a ser reflejo pleno de la vida de Dios para los hombres. No podemos ser exhaustivos, pero debemos citar algunos pasajes de tipo pascual donde Jes\u00fas aparece como ser exaltado, que asciende a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n a la gloria de Dios. Se ha entregado por los hombres, ha muerto por ellos; en respuesta de amor creador, Dios le ha elevado, por medio de la pascua, para constituirle Se\u00f1or de todo lo que existe: (a) Flp 2,6-11. Cristo se ha entregado hasta la muerte, por lo cual, Dios le ha exaltado, d\u00e1ndole un nombre que est\u00e1 sobre todo nombre&#8230; A la muerte de cruz sucede, como inversi\u00f3n creadora, la elevaci\u00f3n del Cristo, entronizado como Se\u00f1or de cielo y tierra. Aqu\u00ed\u00ad no se habla de resurrecci\u00f3n, sino de elevaci\u00f3n y retomo triunfante del Se\u00f1or que se ha entregado por los hombres, (b) Tim 3,16. Cristo es el misterio de piedad manifestado en la carne y elevado a la gloria&#8230; Tampoco aqu\u00ed\u00ad se alude directamente a una victoria de Jes\u00fas sobre la muerte en claves de resurrecci\u00f3n. Se habla m\u00e1s bien de una elevaci\u00f3n del salvador, dentro de un esquema de descenso y ascenso sagrado, (c) 1 Pe 3,18-22: 4,6. Cristo ha muerto en la carne, pero ha sido vivificado por el Esp\u00ed\u00adritu y, ascendiendo al cielo, est\u00e1 a la derecha de Dios&#8230; Como en casos anteriores, se vincula el descenso o abajamiento de Cristo con su elevaci\u00f3n gloriosa. El esquema de bajada y subida es el mismo, (d) Ef 4,7-10. El que baj\u00f3 es el mismo que ha subido por encima de todos los cielos, para llenarlo todo&#8230; Estamos en el centro de la teolog\u00ed\u00ada de la carta a los Efesios (y Colosenses). Abaj\u00e1ndose, ha vencido Cristo a todos los poderes adversarios, para ascender as\u00ed\u00ad a la gloria de Dios sobre la tierra. Casi todos estos pasajes pertenecen a la tradici\u00f3n de la escuela paulina, interesada en presentar el triunfo escatol\u00f3gico de Cristo como gran ascenso del Mes\u00ed\u00adas que, habiendo culminado su camino, nos hace capaces de seguirle, para superar de esa manera el mundo viejo y alcanzar la meta de la gloria. Esta misma tradici\u00f3n se encuentra en el fondo de Juan, cuyo evangelio aparece bien centrado en la experiencia del descenso y ascenso del Hijo de Dios que ha bajado al mundo para elevamos a la gloria de Dios Padre. (e) Mt 28,16-20. \u00abSe me ha dado to do poder&#8230;\u00bb. El tema del ascenso de Jes\u00fas ha sido esbozado tambi\u00e9n de forma representativa por Mt 28,16-20, cuando presenta a Jes\u00fas en la monta\u00f1a, enviando a sus disc\u00ed\u00adpulos al mundo (en una l\u00ed\u00adnea que puede vincularse a la que ofrecen los textos de la transfiguraci\u00f3n*). Estamos ante una escena de elevaci\u00f3n, pero ella no culmina a modo de Ascensi\u00f3n: Jes\u00fas se encuentra arriba y queda arriba, presidiendo desde la monta\u00f1a de su pascua la historia de sus misioneros; no tiene que marcharse al cielo, sino que queda con los suyos, diciendo \u00ab\u00c2\u00a1Y yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos!\u00bb (Mt 28,20). (f) Jn 3,13-15. \u00abNadie subi\u00f3 al cielo sino el que descendi\u00f3 del cielo, el Hijo del Hombre, que est\u00e1 en el cielo. Y como Mois\u00e9s levant\u00f3 la serpiente en el desierto, as\u00ed\u00ad es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en \u00e9l cree no se pierda, sino que tenga vida eterna\u00bb. Este esquema define todo el evangelio de Juan, centrado en la experiencia del descenso y ascenso del Hijo del Hombre, a quien se presenta, al mismo tiempo, como Hijo de Dios que ha bajado al mundo para elevarnos a la gloria de Dios Padre: \u00abcuando el Hijo del Hombre sea elevado, entonces conocer\u00e9is que Yo soy\u00bb (Jn 8,28). En ese contexto se entiende toda la visi\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo de Dios que vuelve al Padre, a fin de preparar un lugar para los hombres (Jn 14,2.12.28; 16,10-17). Este modelo ten\u00ed\u00ada la ventaja de presentar la muerte y gloria de Jes\u00fas en t\u00e9rminos comprensibles para la simbolog\u00ed\u00ada religiosa y filos\u00f3fica de su tiempo. Desde ese contexto, Jes\u00fas puede aparecer como un ser divino que desciende para elevar a los hombres a trav\u00e9s de su mismo gesto de solidaridad y muerte redentora.<\/p>\n<p>Cf. X. LEon-Dufour, Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y mensaje pascual, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973; S. Sabugal, An\u00e1stasis. Resucit\u00f3 y resucitaremos, BAC, Madrid 1993; A. Torres Queiruga, Repensar la resurrecci\u00f3n. La diferencia cristiana en la continuidad de las religiones y de la cultura, Trotta, Madrid 2003; S. Vidal, La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en las cartas de Pablo, BEB 50, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino cubre la secuencia de acontecimientos que comienza con la resurrecci\u00f3n de Cristo e incluye su ascensi\u00f3n y su regreso (Phi 2:8-11; comparar Act 2:33). La exaltaci\u00f3n de Cristo lo coloca a la diestra de Dios (Act 7:55-56; Rom 8:34; Eph 1:20; Heb 1:3; Heb 10:12; Heb 12:2; 1Pe 3:22). 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