{"id":6036,"date":"2016-02-05T02:26:08","date_gmt":"2016-02-05T07:26:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exilio\/"},"modified":"2016-02-05T02:26:08","modified_gmt":"2016-02-05T07:26:08","slug":"exilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/exilio\/","title":{"rendered":"EXILIO"},"content":{"rendered":"<p>Normalmente se refiere al per\u00ed\u00adodo durante el cual el reino del sur (Jud\u00e1) estuvo detenido por la fuerza en Babilonia. Comenz\u00f3 con una serie de deportaciones durante los reinados de los reyes jud\u00ed\u00ados Joacim (609-598 a. de J.C.), Joaqu\u00ed\u00adn (598) y Sedequ\u00ed\u00adas (598-587). Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Nabucodonosor (587) el reino de Jud\u00e1 dej\u00f3 de existir como entidad pol\u00ed\u00adtica. Aunque hubo colonias en Egipto, los exiliados en Babilonia fueron los que mantuvieron la fe hist\u00f3rica y proveyeron el n\u00facleo que volvi\u00f3 a Judea despu\u00e9s del decreto de Ciro (536). El reino del norte (Israel) hab\u00ed\u00ada sido exiliado antes en Asiria (722). Era pol\u00ed\u00adtica de los conquistadores asirios sacar las poblaciones de las ciudades capturadas, con el resultado de que los israelitas fueron desparramados en varias partes del imperio y otros cautivos, conocidos m\u00e1s adelante como samaritanos, fueron llevados a la regi\u00f3n alrededor de Samaria (2Ki 17:24). No hubo un regreso organizado del cautiverio asirio.<\/p>\n<p>Los relatos b\u00ed\u00adblicos del exilio mencionan las causas tanto teol\u00f3gicas como pol\u00ed\u00adticas. Los profetas notaron la tendencia de Israel tanto como Jud\u00e1 de abandonar al Se\u00f1or y adoptar las costumbres de sus vecinos paganos. Estas inclu\u00ed\u00adan la adoraci\u00f3n libertina asociada con el culto de fertilidad de Baal y la adoraci\u00f3n de Moloc que exig\u00ed\u00ada la ofrenda de seres humanos en sacrificio a una deidad pagana. Pol\u00ed\u00adticamente el exilio fue resultado de una pol\u00ed\u00adtica antibabil\u00f3nica adoptada por los \u00faltimos reyes de Jud\u00e1.<\/p>\n<p>El exilio trajo grandes sufrimientos para un pueblo que fue quitado a la fuerza de su tierra natal y puesto en un nuevo territorio. El Salmista muestra a los exiliados llorando en Babilonia, incapaces de cantar las canciones de Sion en una tierra extra\u00f1a (Psa 137:4). Por Ezequiel, \u00e9l mismo contado entre los exiliados (Eze 1:1-3), entendemos que ellos estaban organizados en sus propias comunidades bajo sus propios ancianos (Eze 8:1). La comunidad de Ezequiel se encontraba en Tel-abib (Eze 3:15), un sitio de otro modo desconocido en el r\u00ed\u00ado o canal Quebar.<\/p>\n<p>Los profetas Ezequiel y Daniel ministraron en Babilonia durante el exilio. Se le permiti\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas, que le hab\u00ed\u00ada aconsejado a Sedequ\u00ed\u00adas que hiciera las paces con Nabucodonosor, que se quedara en Jud\u00e1 despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. El asesinato de Gedal\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00ada sido nombrado gobernador de Jud\u00e1 por Nabucodonosor, precipit\u00f3 la salida de los jud\u00ed\u00ados restantes a Egipto.<\/p>\n<p>Aunque la tradici\u00f3n sugiere que despu\u00e9s fue a Babilonia, el ministerio prof\u00e9tico real de Jerem\u00ed\u00adas termina entre los que hab\u00ed\u00adan huido de este modo a Egipto.<\/p>\n<p>Los libros sagrados de los jud\u00ed\u00ados asumieron gran importancia durante el per\u00ed\u00adodo del exilio. La ley, que se hab\u00ed\u00ada perdido antes del reinado de Jos\u00ed\u00adas (2Ki 22:8) se convirti\u00f3 en el objeto de estudio cuidadoso. Para la \u00e9poca del regreso de Babilonia, se hab\u00ed\u00ada establecido la instituci\u00f3n del escriba.<\/p>\n<p>Los escribas no s\u00f3lo hac\u00ed\u00adan copias de la ley, sino que serv\u00ed\u00adan de int\u00e9rpretes. Se considera que Esdras fue el primer escriba (Neh 8:1 ss.). El d\u00ed\u00ada de reposo era un recuerdo semanal de que ten\u00ed\u00adan una relaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de pacto con Dios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unificar a los persas, conquistar a los cercanos medos y los distantes lidios de Asia Menor, Ciro march\u00f3 contra Babilonia, a la cual destruy\u00f3 en el 539. El gobernador de Babilonia, Gubaru, indudablemente ha de ser identificado con Dar\u00ed\u00ado de Media (Daniel 5; 6). Ciro proclam\u00f3 el decreto que permiti\u00f3 que los jud\u00ed\u00ados volvieran a Jerusal\u00e9n a reconstruir el templo (Ezr 1:1-4). Esto puede considerarse el fin del exilio, aunque muchos jud\u00ed\u00ados decidieron quedarse en Babilonia.<\/p>\n<p>El exilio sirvi\u00f3 para enfatizar el hecho de que Dios en ning\u00fan sentido estaba limitado a Palestina. Cuid\u00f3 providencialmente de su pueblo en Babilonia (comparar Eze 11:16). La experiencia de la vida lejos de donde el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada elegido morar hizo surgir el monote\u00ed\u00adsmo de Israel. Su sufrimiento, junto con el contacto directo con las realidades de la falsa religi\u00f3n, purg\u00f3 al pueblo de una vez por todas de deseos id\u00f3latras. Despu\u00e9s del decreto de Ciro muchos exiliados permanecieron en el imperio persa, con el resultado de que con el tiempo el juda\u00ed\u00adsmo se volvi\u00f3 internacional en su alcance.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>En el antiguo Oriente era la deportaci\u00f3n una pr\u00e1ctica empleada corrientemente contra los pueblos vencidos (cf. Am 1). Ya en 734 algunas ciudades del reino de Israel pasaron por esta dura experiencia (2Re 15,29); luego, en 721, el reino entero (2Re 17,6). Pero las deportaciones que m\u00e1s huella dejaron en la historia del pueblo de la alianza, fueron las que hizo Nabucodonosor a ra\u00ed\u00adz de sus campa\u00f1as contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n en 597, 587 y 582 (2Re 24,14; 25,11; Jer 52,28ss). A estas deportaciones a Babilonia se ha reservado el nombre de cautividad. La suerte material de los desterrados no siempre fue extremadamente penosa; con el tiempo se fue suavizando (2Re 25,27-30); pero el camino del retorno no estaba por ello menos cerrado. Para que se abriera hubo que aguardar la ca\u00ed\u00adda de Babilonia y el &#8216;edicto de Ciro (2Par 36,22s). Este largo per\u00ed\u00adodo de prueba tuvo inmensa repercusi\u00f3n en la vida religiosa de Israel. En \u00e9l se revel\u00f3 Dios (1) en su intransigente santidad y (II) en su conmovedora fidelidad.<\/p>\n<p>I. EL EXILIO, CASTIGO DEl. PECADO. 1. El exilio, castigo extremo. En la l\u00f3gica de la historia sagrada parec\u00ed\u00ada imposible de imaginar la eventualidad de una deportaci\u00f3n: hubiera equivalido a desbaratar todos los *designios de Dios, realizados durante el \u00e9xodo a costa de tantos prodigios; hubiera sido un ment\u00ed\u00ads da-do a todas las *promesas: abandono de la tierra prometida, destituci\u00f3n del rey dav\u00ed\u00addico, cambio de destino del templo derruido. Cuando fue un hecho, la reacci\u00f3n natural era no creer en \u00e9l y pensar que la situaci\u00f3n se restablecer\u00ed\u00ada sin tardanza. Pero Jerem\u00ed\u00adas denunci\u00f3 esta ilusi\u00f3n: el destierro iba a durar (Jer 29).<\/p>\n<p>2. El exilio, revelaci\u00f3n del pecado. Fue necesaria esta persistencia de la cat\u00e1strofe para que el pueblo y sus dirigentes adquirieran conciencia de su incurable perversi\u00f3n (Jer 13,23; 16,12s). Las amenazas de los profetas, tomadas hasta entonces a la ligera, se realizaban al pie de la letra. El exilio aparec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad como el *castigo de las faltas tantas veces denunciadas: falta&#038; de los dirigentes, que en lugar de apoyarse en la *alianza divina, hab\u00ed\u00adan recurrido a c\u00e1lculos pol\u00ed\u00adticos demasiado humanos (Is 8,6; 30,1s; Ez 17,19ss); faltas de los grandes, que en su codicia hab\u00ed\u00adan roto con la violencia y el fraude la unidad fraterna del pueblo (Is 1,23; 5,8&#8230;; 10,1); faltas de todos&#8217;, inmoralidad e *idolatr\u00ed\u00ada escandalosas (Jer 5,19; Ez 22), que hab\u00ed\u00adan hecho de Jerusal\u00e9n un lugar de abominaci\u00f3n. La *ira del Dios sant\u00ed\u00adsimo, provocada indefinidamente, hab\u00ed\u00ada acabado por estallar: \u00abya no hab\u00ed\u00ada remedio\u00bb (2Par 36,16).<\/p>\n<p>La *vi\u00f1a de Yahveh, convertida en un plant\u00ed\u00ado bastardo, hab\u00ed\u00ada sido, pues, saqueada y arrancada (Is 5); la *esposa ad\u00faltera hab\u00ed\u00ada sido despojada de sus arreos y duramente castigada (Os 2; Ez 16,38); el pueblo ind\u00f3cil y rebelde hab\u00ed\u00ada sido ex-pulsado de su *tierra y *dispersado entre las *naciones (Dt 28,63-68). El rigor de la sanci\u00f3n manifestaba la gravedad de la falta.; no era ya posible fomentar la ilusi\u00f3n ni hacer buena figura delante de los paganos: \u00abPara nosotros, hoy, la confusi\u00f3n y el sonrojo\u00bb (Bar 1,15).<\/p>\n<p>3. Exilio y confesi\u00f3n. A partir de este tiempo ser\u00e1 habitual en Israel la humilde *confesi\u00f3n de los pecados (Jer 31,19; Esd 9,6&#8230;; Neh 1,6; 9, 16.26; Dan 9,5); el exilio hab\u00ed\u00ada sido como una \u00abteofan\u00ed\u00ada negativa\u00bb, una revelaci\u00f3n sin precedente, de la santidad de Dios y de su horror al mal.<\/p>\n<p>II. EL EXILIO, PRUEBA FECUNDA. LOS deportados, expulsados de la tierra santa, privados de templo y de culto, pod\u00ed\u00adan creerse completamente abandonados por Dios y sumirse en un desaliento mortal (Ez 11,15; 37,11; Is 49,14). En realidad, en medio mismo de la prueba, Dios segu\u00ed\u00ada presente y su maravillosa *fidelidad trabajaba ya por el restablecimiento de su pueblo.<\/p>\n<p>1. El consuelo de los profetas. La realizaci\u00f3n de los or\u00e1culos de amenaza hab\u00ed\u00ada inducido a los exiliados a tomar en serio el ministerio de los profetas; pero precisamente repiti\u00e9ndose sus palabras hallaban ahora en ellas razones de *esperar. En efecto, el anuncio del *castigo va acompa\u00f1ado constantemente de un llamamiento a la &#8216;conversi\u00f3n y de una promesa de renovaci\u00f3n (Os 2,1s; Is 11,11; Jer 31). La misericordia divina se manifiesta aqu\u00ed\u00ad como expresi\u00f3n de un amor celoso; aun castigando, nada desea Dios tanto como ver reflorecer la ternura primera (Os 2, 16s); las quejas del ni\u00f1o castigado destrozan su coraz\u00f3n de padre (Os 11,8ss; Jer 31,20). Estos mensajes, poco escuchados en Palestina, halla-ron fervorosa acogida en los c\u00ed\u00adrculos de los exiliados de Babilonia. Jerem\u00ed\u00adas, en otro tiempo perseguido, vino a ser el m\u00e1s apreciado de los profetas.<\/p>\n<p>Entre los deportados mismos le suscit\u00f3 Dios sucesores, que guiaron y sostuvieron al pueblo en medio delas dificultades. La victoria de los ej\u00e9rcitos paganos parec\u00ed\u00ada ser la de sus dioses; era grande la tentaci\u00f3n de dejarse fascinar por el culto babil\u00f3nico. Pero la tradici\u00f3n prof\u00e9tica ense\u00f1aba a los exiliados a despreciar los *\u00ed\u00addolos (Jer 10; Is 44,9&#8230;; cf. Bar 6). Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: un sacerdote deportado, Ezequiel, recib\u00ed\u00ada en grandiosas visiones revelaci\u00f3n de la \u00abmovilidad\u00bb de Yahveh, cuya *gloria no est\u00e1 encerrada en el templo (Ez 1) y cuya *presencia es un santuario invisible para los desterrados (Ez 11,16).<\/p>\n<p>2. Preparaci\u00f3n del nuevo Israel. Palabra de Dios, presencia de Dios: sobre esta base pod\u00ed\u00ada organizarse y desarrollarse un *culto, no un culto sacrificial, sino una liturgia sinagogal, que consiste en reunirse para *escuchar a Dios (gracias a la lectura y al comentario de los textos sagrados) y para hablarle en la *oraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se formaba una comunidad espiritual de *pobres completamente orientados hacia Dios y que esperaban de \u00e9l solo la salvaci\u00f3n. A esta comunidad puso empe\u00f1o la clase sacerdotal en contarle la historia sagrada y en ense\u00f1arle la ley; este trabajo aboc\u00f3 al documento sacerdotal, compilaci\u00f3n y evocaci\u00f3n de los recuerdos y de los preceptos antiguos que hac\u00ed\u00adan de Israel la naci\u00f3n santa y el reino sacerdotal de Yahveh.<\/p>\n<p>Este Israel renovado, lejos de dejarse contaminar por la idolatr\u00ed\u00ada, se convert\u00ed\u00ada en el heraldo del verdadero Dios en tierra pagana. Abri\u00e9ndose a su vocaci\u00f3n de \u00abluz de las *naciones\u00bb (Is 42,6; 49,6), se orientaba hacia la esperanza escatol\u00f3gica del reinado universal de Yahveh (Is 45,14).<\/p>\n<p>2. Un nuevo \u00e9xodo. Pero esta esperanza se manten\u00ed\u00ada centrada en *Jerusal\u00e9n; para que se realizara precisaba primero que tuviese fin el exilio. Esto es lo que entonces prometi\u00f3 Dios a su pueblo en el Libro de la Consolaci\u00f3n (Is 40-55), que des-cribe anticipadamente las maravillas de un segundo \u00e9xodo. Una vez m\u00e1s Yahveh se convertir\u00e1 en el *pastor de Israel. El mismo ir\u00e1 a buscar a los desterrados, y como pastor (Ez 34,Ilss) los conducir\u00e1 a su redil (Is 40,11 ; 52,12). Los purificar\u00e1 de todas sus impurezas y les dar\u00e1 un *coraz\u00f3n nuevo (Ez 36.24-28); concluyen-do con ellos una alianza eterna (Ez 37,26; Is 55,3), los colmar\u00e1 de todos los bienes (Is 54,11s). Ser\u00e1 una gran victoria de Dios (Is 42,10-17); todos los prodigios de la salida de Egipto quedar\u00e1n eclipsados (Is 41,17-20; 43, 16-21; 49,7-10).<\/p>\n<p>De hecho, en 538 se promulgaba el edicto de Ciro. Un \u00ed\u00admpetu de entusiasmo levant\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados fervientes; importantes grupos de voluntarios, los \u00absalvados de la cautividad\u00bb (Esd 1,4) retornaron a Jerusal\u00e9n; tuvieron influjo decisivo en la organizaci\u00f3n de la comunidad jud\u00ed\u00ada y en su orientaci\u00f3n espiritual. En medio de no pocas dificultades, ten\u00ed\u00ada lugar la *resurrecci\u00f3n del pueblo (cf. Ez 37,1-14), sorprendente testimonio de la fidelidad de Dios, cantada con j\u00fabilo frente a las naciones maravilladas (Sal 126).<\/p>\n<p>3. Exilio y NT. La partida para el exilio y el retorno triunfal, experiencia de muerte y de resurrecci\u00f3n, tienen m\u00e1s de una conexi\u00f3n con el misterio central de los designios de Dios (cf. Is 53). Estos acontecimientos son ricos de ense\u00f1anzas para los cristianos. Cierto que un *camino viviente les garantiza ya el libre acceso al verdadero santuario (Heb 10, 19; Jn 14,16); pero tener libre acceso no es lo mismo que hallarse ya en el t\u00e9rmino; en cierto sentido, \u00abmorar en este cuerpo es vivir en exilio lejos del Se\u00f1or\u00bb (2Cor 5,6). Los cristianos, que est\u00e1n en este mundo sin ser de este mundo (Jn 17,16), deben tener presente sin cesar la *santidad de Dios, que no puede pactar con el mal (lPe 1,15; 2,lls), y apoyarse en la *fidelidad de Dios, que en Cristo los conducir\u00e1 hasta la *patria celestial (cf. Heb 11,16).<\/p>\n<p>-> Cautividad &#8211; Castigos &#8211; Prueba &#8211; Exodo &#8211; Tierra.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Normalmente se refiere al per\u00ed\u00adodo durante el cual el reino del sur (Jud\u00e1) estuvo detenido por la fuerza en Babilonia. Comenz\u00f3 con una serie de deportaciones durante los reinados de los reyes jud\u00ed\u00ados Joacim (609-598 a. de J.C.), Joaqu\u00ed\u00adn (598) y Sedequ\u00ed\u00adas (598-587). 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