{"id":6040,"date":"2016-02-05T02:26:52","date_gmt":"2016-02-05T07:26:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eon\/"},"modified":"2016-02-05T02:26:52","modified_gmt":"2016-02-05T07:26:52","slug":"eon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eon\/","title":{"rendered":"EON"},"content":{"rendered":"<p>La palabra e\u00f3n no aparece en la Biblia en castellano. Aion significaba originalmente duraci\u00f3n de tiempo relativo, limitado o ilimitado, p. ej., un per\u00ed\u00adodo de tiempo, o eternidad, y es traducida con frecuencia como \u2020\u0153mundo\u2020\u009d, \u2020\u0153era\u2020\u009d y \u2020\u0153para siempre\u2020\u009d. Aeon a veces es sin\u00f3nimo del gr. kosmos, orden mundial (p. ej., Mar 4:19; 1Co 1:20; 1Co 2:6; 1Co 3:19). La consumaci\u00f3n de los siglos (Heb 9:26) es el per\u00ed\u00adodo comenzado en la primera venida de Cristo; el fin del mundo (Mat 24:3; Mat 28:20) es su culminaci\u00f3n en su segunda venida. Vivimos en el per\u00ed\u00adodo entremedio (1Co 10:11). Este mundo [tiempo] actual y el mundo venidero se contrastan (p. ej., Mat 12:32; Mar 10:30; Rom 12:2; Eph 1:21; 2Ti 4:10; Tit 2:12; Heb 6:5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Del griego aion, que traduce el hebreo &#8216;olam. Este \u00faltimo indica en el Antiguo Testamento un tiempo del que no se conoce ni el principio ni el fin: por eso puede significar bien un tiempo muy lejano en el pasado o bien un tiempo que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 por llegar. en ambos casos se refiere a un tiempo muy largo, pero ciertamente limitado.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en \u00e9pocas m\u00e1s recientes el &#8216;olam empez\u00f3 a usarse para indicar un tiempo ilimitado, es decir, la eternidad. En el Nuevo Testamento se recoge este t\u00e9rmino con el doble significado tradicional: a) tiempo remoto o futuro, pero limitado: b) tiempo ilimitado, eternidad. Hay que advertir que en la Biblia la eternidad no se concibe como atemporalidad, como en el pensamiento griego, sino como duraci\u00f3n ilimitada, como tiempo sin fin. Precisamente en este sentido los autores b\u00ed\u00adblicos atribuyen en varias ocasiones a Dios la caracter\u00ed\u00adstica de la eternidad y destacan la diferencia entre el e\u00f3n de Dios y el e\u00f3n del mundo: el de Dios es un e\u00f3n superior, cualitativa y cuantitativamente, al e\u00f3n del mundo. \u00bb Por consiguiente, el e\u00f3n de Dios no dura simplemente m\u00e1s tiempo que el e\u00f3n del mundo; Dios est\u00e1 presente a \u00e9l y lo supera como soberano&#8217; (A. VOgtle)- Por eso el Nuevo Testamento piensa que la eternidad \u00bb es tambi\u00e9n una peculiaridad del mundo aut\u00e9ntico de la salvaci\u00f3n, de los bienes escatol\u00f3gicos y de la condenaci\u00f3n escatol\u00f3gica&#8217; (A. Darlap).<\/p>\n<p>De la distinci\u00f3n entre e\u00f3n de Dios y e\u00f3n del mundo que hizo la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada a partir del siglo 1 a.C. nace la doctrina de los dos eones, que contrapone el e\u00f3n presente, caracterizado por la injusticia y por el pecado y sometido a la influencia del maligno, al e\u00f3n futuro, caracterizado por el contrario por la justicia, el bien, la felicidad, la vida: este \u00faltimo e\u00f3n est\u00e1 bajo la influencia exclusiva ben\u00e9fica de Dios. Es evidente que este e\u00f3n futuro constituye el \u00e9schaton absoluto, que Dios mismo ha hecho posible y ha actualizado. La contraposici\u00f3n entre los dos eones est\u00e1 muy acentuada en la comunidad de Qumran. Tambi\u00e9n el Nuevo Testamento se refiere en varias ocasiones a esta diferencia entre los dos eones, el presente y el futuro: a veces atribuve su uso al- mismo Jes\u00fas (por ejemplo, Mt 12,32: Lc 16,8): en todo caso, debe presuponerse para poder comprender el anuncio del Nazareno: ciertamente sus oyentes comprendieron el \u00abReino&#8217; qu\u00e9 proclamaba como el e\u00f3n futuro, donde la soberan\u00ed\u00ada de Dios ser\u00ed\u00ada perfectamente reconocida por todos y producir\u00ed\u00ada buenos frutos para todos &#8211; los hombres, especialmente para los m\u00e1s pobres, La gran novedad del anuncio cristiano sobre el e\u00f3n futuro se refiere a su presencia en la historia gracias a la persona misma de Jes\u00fas; \u00abA trav\u00e9s de \u00e9l, el e\u00f3n futuro se extiende ya en este e\u00f3n, ya que en su persona, en sus palabras y en sus obras (&#8230;) se hizo palpable la voluntad de Dios como ofrecimiento def\u00ed\u00adnitivo, ya que as\u00ed\u00ad es como comenz\u00f3 el Reino escatol\u00f3gico, (A, VOgtle).<br \/>\nG. M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: o, Cullmann, Cristo y el tiempo, Estela, Barcelona ] 968; A, Darlap, Tiempo, en CFT 11, 779-785; A. Marangon. Tiempo, en NDTB, 1850-1866.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>E. es la transcripci\u00f3n de la palabra griega ai\u00f3n, que a su vez corresponde al hebreo \u00f3l\u00e1m. Estas dos expresiones originales son traducidas con raz\u00f3n mediante diversos conceptos. Por ello, para lograr una inteligencia completa del sentido de e. hay que atender a la historia del concepto.<\/p>\n<p>I. La terminolog\u00ed\u00ada<br \/>\n1. En los primeros libros del Antiguo Testamento \u00f3l\u00e1m significa un tiempo lejano y oculto, cuyo &#8211;> \u00abprincipio y fin\u00bb se pierden en la obscuridad; por esto \u00f3l\u00e1m puede significar tanto tiempo \u00abpasado\u00bb como \u00abfuturo\u00bb, y as\u00ed\u00ad, en general, significa un tiempo largo, pero absolutamente limitado. A veces `\u00f3ldm designa un tiempo percibido como muy largo, como una \u00abeternidad\u00bb, pero que en realidad es tan breve como la vida de un hombre (p. ej., Dt 15, 17; Sal 37, 12). La duraci\u00f3n del `\u00f3l\u00e1m, se orienta, de acuerdo con la concepci\u00f3n hebrea del tiempo, seg\u00fan la conciencia del que lo vive y habla de \u00e9l, o sea, seg\u00fan la experiencia del tiempo finito del hombre. El concepto griego de -> eternidad (eterno = infinito; temporal &#8211; finito) es todav\u00ed\u00ada extra\u00f1o al Antiguo Testamento. Por primera vez en los escritos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados &#8211; no antes del Deuteroisa\u00ed\u00adas -, `\u00f3l\u00e1m toma el sentido de \u00abtiempo infinitamente largo\u00bb, de \u00abeternidad\u00bb (Is 40, 28). Puesto que `\u00f3l\u00e1m (= ai\u00f3n) es un concepto verdaderamente temporal, la traducci\u00f3n griega del Antiguo Testamento pudo reforzar el singular de ai\u00f3n, que paulatinamente se iba desvaneciendo: a) por la repetici\u00f3n del singular (como, p. ej., en Sal 44, 7); b) por el uso frecuente del plural; c) m\u00e1s raramente, por la combinaci\u00f3n de los dos procedimientos: as\u00ed\u00ad en el giro del Sal 83, Tob 14, 15.<\/p>\n<p>2. El Nuevo Testamento recoge el uso terminol\u00f3gico del Antiguo Testamento. En consecuencia s\u00f3lo del contexto puede deducirse si se trata de \u00bb un largo tiempo\u00bb o de \u00abla eternidad\u00bb: \u00abdesde tiempos primitivos\u00bb (Lc 1, 70), \u00abdesde antiguo\u00bb (Act 3, 21), \u00abpara siempre\u00bb (Jds 13 ), \u00abpara la eternidad\u00bb (Jn 4, 14; 6, 51 entre otros). El giro tan frecuente en los LXX, eis tous aionas, se encuentra mucho en f\u00f3rmulas doxol\u00f3gicas. Principalmente Pablo y el Apocalipsis usan con preferencia la f\u00f3rmula ascendente \u00abeternamente\u00bb, o \u00abpor toda la eternidad\u00bb. Por m\u00e1s que este giro referido al futuro quiera acentuar la superioridad de Dios y de los esjata (en sentido estricto) sobre el tiempo, sin embargo \u00e9l confirma a la vez que tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento el concepto de \u00bb eternidad\u00bb conserva su ordenaci\u00f3n al tiempo (al mundo), y que el pensamiento b\u00ed\u00adblico no llega a conocer la eternidad atemporal de los griegos.<\/p>\n<p>II. El e\u00f3n de Dios<br \/>\nAn\u00e1logamente al cambio de significado pasando de \u00abtiempos remotos\u00bb a \u00abeternidad\u00bb, se modifica tambi\u00e9n la representaci\u00f3n del e\u00f3n de Dios. El \u00abDios antiqu\u00ed\u00adsimo\u00bb (G\u00e9n 21, 33) es conocido como el \u00abDios eterno\u00bb (Is 40, 28; 2 Mac 1, 25). Esta propiedad de la -> esencia de Dios es afirmada claramente en el NT (Rom 1, 20; 16, 26), y en los escritos tard\u00ed\u00ados se aplica tambi\u00e9n al Cristo glorificado (Heb 13, 8; Ap 1, 18 entre otros).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, el pensamiento b\u00ed\u00adblico mide el e., la \u00abeternidad\u00bb de Dios en el e. o tiempo del mundo. Dios existe antes de la creaci\u00f3n del mundo (Sal 90, 2; 102, 25-29; G\u00e9n 1, 1; Jn 17, 24; Ef 1, 4), pero existir\u00e1 tambi\u00e9n despu\u00e9s de finalizar este mundo (Sal 102, 27; Ap 21, lss); por consiguiente el e. de Dios es temporal y tambi\u00e9n cualitativamente superior al del mundo. Rica en consecuencias es la doxolog\u00ed\u00ada de 1 Tim 1, 17: despu\u00e9s de \u00abrey de los eones\u00bb est\u00e1 la antigua denominaci\u00f3n de Dios como \u00abrey eterno\u00bb (Jer 10, 10). Pero tan pronto como e. tiene una significaci\u00f3n espacial (mundo, espacio del mundo; especialmente Heb 1, 2; 11, 3) o puede revestir un sentido tanto temporal como espacial (Mt 13, 39s; 24, 3; 28, 20; cf. 1 Cor 10, 11; Heb 9, 26), se cambia con ello la designaci\u00f3n de Dios. Dios es el rey de \u00ablos tiempos del mundo\u00bb, el que con su gracia y juicio hace que se sucedan las \u00e9pocas. Por tanto, el e. de Dios no s\u00f3lo es m\u00e1s largo que el e. del mundo; sino que, adem\u00e1s, Dios est\u00e1 preordenado y supraordenado como dominador al e. mundano.<\/p>\n<p>En consonancia con todo esto, en el NT, \u00abeterno\u00bb significa tambi\u00e9n la \u00abpeculiaridad del aut\u00e9ntico mundo salv\u00ed\u00adfico, de los bienes escatol\u00f3gicos y de la condenaci\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb (A. DARLAP 365).<\/p>\n<p>III. La doctrina de los dos eones<br \/>\n1. En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre el e. de Dios y el e. del mundo condujo a la doctrina de los dos eones, que a partir del siglo I a.C. fue elaborada por la -> apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y se hizo usual entre los rabinos. Como, seg\u00fan Dan 7, los imperios que se van sucediendo son enemigos de Yahveh y se oponen al reino de Dios, el cual al fin los substituir\u00e1, en principio con este apocalipsis cl\u00e1sico (cf. tambi\u00e9n Dan 2) se ha dado ya el paso hacia la distinci\u00f3n radicalmente dualista de dos \u00fanicos eones, a saber, \u00abeste e.\u00bb (`\u00f3l\u00e1m ha-zeh) y el \u00abe. venidero\u00bb (`\u00f3l\u00e1m ha-b\u00e1&#8217;). Estos dos eones se oponen diametralmente por su contenido, oposici\u00f3n que -por lo menos- queda reforzada bajo el influjo del -> dualismo iranio. \u00abEste e.\u00bb es el siglo de la injusticia y del pecado, de los trabajos y de la caducidad. Como tiempo del mundo actual est\u00e1, a la postre, bajo el influjo de Sat\u00e1n. En cambio, el \u00abe. venidero\u00bb pertenece por completo a Dios, es esencialmente bueno, est\u00e1 lleno de intensa vida y felicidad; y es dif\u00ed\u00adcil decidir hasta qu\u00e9 punto algunos escritos sit\u00faan este e. venidero en el cielo (en lugar de situarlo en la tierra renovada). Como tiempo y mundo nuevo, que en \u00faltimo t\u00e9rmino introduce Dios mismo, este e. venidero es necesariamente el eskhaton absoluto. La contraposici\u00f3n de los dos eones est\u00e1 muy acentuada en la comunidad de &#8211;> Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>2. En el Nuevo Testamento<br \/>\na) Sin duda, Jes\u00fas no tom\u00f3 la contraposici\u00f3n entre \u00abeste e.\u00bb y el \u00abe. venidero\u00bb como punto central de su predicaci\u00f3n. E incluso resulta problem\u00e1tico si \u00e9l la us\u00f3 alguna vez. Sin embargo, algunas palabras de Jes\u00fas transmitidas en los sin\u00f3pticos hablan con fundamento de \u00abeste e.\u00bb (Mt 12, 32; Lc 16, 8; 20, 34) y de \u00abaquel e.\u00bb (Lc 20, 35), del \u00abe. venidero\u00bb (Mc 10, 30 = Lc 18, 30), o del \u00abe. futuro\u00bb (Mt 12, 32); pues la proclamaci\u00f3n del -> reino de Dios por parte de Jes\u00fas presupone claramente la distinci\u00f3n de dos eones esencialmente distintos. Cuando Jes\u00fas promete la entrada en el cielo o reino de Dios (\u00abla entrada en la vida\u00bb), etc., al o\u00ed\u00adr la expresi\u00f3n \u00abreino de los cielos\u00bb (= \u00abreino de Dios\u00bb), los jud\u00ed\u00ados tuvieron que pensar en el \u00abe. venidero\u00bb, en el todav\u00ed\u00ada futuro mundo consumado de Dios. A pesar de todo, Jes\u00fas tuvo sobradas razones para tomar el concepto abstracto \u00abreinado de Dios\u00bb como idea clave en que se resum\u00ed\u00adan la predicaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Con ello acentu\u00f3 que el mundo venidero se realizar\u00e1 \u00fanica y exclusivamente por voluntad y obra de Dios, y adem\u00e1s que el estado final no tiende \u00bb primariamente a una transformaci\u00f3n puramente externa del mundo\u00bb, sino a imponer por completo los derechos soberanos de Dios sobre el poder del milagro (F. SCHIERSE 681). Y sobre todo, el uso del concepto de reino de Dios como idea central hizo posible la modificaci\u00f3n e incluso ruptura del esquema de los dos eones por parte de Jes\u00fas. Mientras que para la expectaci\u00f3n contempor\u00e1nea del e. venidero el reinado escatol\u00f3gico de Dios, o bien es todav\u00ed\u00ada puro futuro o bien ha llegado simplemente, est\u00e1 presente; Jes\u00fas se alza con la pretensi\u00f3n inaudita de que el e. venidero irrumpe con \u00e9l en este e., pues en su persona y en sus palabras y acciones, entendidas como una unidad, se ha hecho experimentable la voluntad de Dios como definitiva oferta de gracia y exigencia \u00e9tica, ha hecho su irrupci\u00f3n el reinado escatol\u00f3gico de Dios.<\/p>\n<p>b) La primitiva predicaci\u00f3n cristiana habla reiteradamente de \u00abeste e.\u00bb; el mismo sentido tienen las expresiones \u00abeste mundo\u00bb, \u00abel presente tiempo\u00bb (kair\u00f3s) y la construcci\u00f3n en singular, preferida por las cartas pastorales, \u00abel presente e.\u00bb. Este e. est\u00e1 en oposici\u00f3n a la voluntad de Dios (Rom 12, 2); su sabidur\u00ed\u00ada es necedad ante Dios (1 Cor 1, 20; 3, 18); su \u00abdios\u00bb obstaculiza la fe (2 Cor 4, 4). Las \u00abfuerzas rectoras de este e.\u00bb (1 Cor 2, 6ss) son poderes supraterrestres y opuestos a Dios, poderes de \u00e1ngeles (-> demonios), a los cuales est\u00e1 sometido el viejo mundo. Juan en armon\u00ed\u00ada con el acercamiento del concepto de e. a su idea de kosmos, habla de \u00abeste mundo\u00bb (Jn 8, 23, etc.). Por tanto, en la primitiva predicaci\u00f3n de la Iglesia este e. es entendido como un poder demon\u00ed\u00adaco, que domina el mundo no redimido e incr\u00e9dulo y quiere arrastrar a los hombres hac\u00ed\u00ada la perdici\u00f3n; pero ese poder est\u00e1 consagrado ya a su aniquilaci\u00f3n. El Apocalipsis de Juan usa tem\u00e1ticamente la idea de este e. que se halla bajo el dominio de poderes sat\u00e1nicos, que se precipita hacia su final entre terribles tribulaciones; y la usa para hacer comprensible la terrible persecuci\u00f3n de las comunidades de Asia Menor y para anunciar pl\u00e1sticamente la victoria final de Dios y de su Cristo. Sorprende que la predicaci\u00f3n neotestamentaria hable tan pocas veces del e. futuro (Ef 1, 21; cf. 2, 7), a pesar de que los creyentes se saben redimidos por Cristo \u00abdel perverso e. actual\u00bb (G\u00e1l 1, 4) y, seg\u00fan Heb 6, 5, han experimentado ya las fuerzas del \u00abe. venidero\u00bb. Pablo mismo no usa jam\u00e1s esta expresi\u00f3n. Son ideas antit\u00e9ticas de \u00abeste e.\u00bb sus enunciados sobre Dios, Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu y los bienes escatol\u00f3gicos de la salvaci\u00f3n. Lo dicho manifiesta c\u00f3mo en el Nuevo Testamento se rompe decisivamente la doctrina jud\u00ed\u00ada de los eones, e igualmente el pensamiento terreno y eudemonista del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Billerbeck IV \/2 799-976; H. Sasse, aiwv: ThW I 197-209; J. Schmid, El evangelio seg\u00fan san Marcos (Herder Ba 1967); F. J. Schierse: LThK2 I 680-683; K. Koch, Spdtisraelitisches Geschichtsdenken am Beispiel des Buches Dn: HZ 193 (1961) 1-32; O. Cullmann, Cristo y el tiempo (Estela Ba 1967); A. Darlap, Ewigkeit: HThG I 363-368; M. Rlssi: Biblisch-Historisches Handwtirterbuch, bajo la direc. de B. Reicke &#8211; L. Rost, I (GS 1962) 103 s; R. Schnackenburg, Reino y reinado de Dios (Fax Ma 1968); W. Michaelis, Reich Gottes und donen-Wende in der Verk\u00fcndigung Jesu: Ntl. Aufs\u00fctze (Festschrift J. Schmid) (Rb 1963) 161-166; A. V\u00f3gtle, Zeit und Zeit\u00fcberlegenheit in biblischer Sicht: WeItverst\u00fcndnis \u00c2\u00a1in Glauben, bajo la direc. de J. B. Metz (Mz 1965) 224-253.<\/p>\n<p>Anton Vtigtle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra e\u00f3n no aparece en la Biblia en castellano. Aion significaba originalmente duraci\u00f3n de tiempo relativo, limitado o ilimitado, p. ej., un per\u00ed\u00adodo de tiempo, o eternidad, y es traducida con frecuencia como \u2020\u0153mundo\u2020\u009d, \u2020\u0153era\u2020\u009d y \u2020\u0153para siempre\u2020\u009d. 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