{"id":6121,"date":"2016-02-05T02:38:26","date_gmt":"2016-02-05T07:38:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-de-hombre\/"},"modified":"2016-02-05T02:38:26","modified_gmt":"2016-02-05T07:38:26","slug":"hijo-de-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-de-hombre\/","title":{"rendered":"HIJO DE HOMBRE"},"content":{"rendered":"<p>Una expresi\u00f3n que se encuentra en el AT y Jes\u00fas la utiliz\u00f3 como una descripci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en el NT. En heb., \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d significa un hombre individual, un hombre del g\u00e9nero humano (Num 23:19; Psa 8:4-5. \u2020\u0153Ad\u00e1n\u2020\u009d es \u2020\u0153humanidad\u2020\u009d). Esta frase fue usada una vez por el Se\u00f1or dirigi\u00e9ndose a Daniel (Dan 8:17) y m\u00e1s de 80 veces dirigi\u00e9ndose a Ezequiel. Probablemente, el Se\u00f1or quiso enfatizarles a ellos que eran, despu\u00e9s de todo, solamente hombres de la tierra, a pesar de tener el privilegio de recibir la palabra divina. En el Psa 80:17, el rey de Israel es llamado el hijo del hombre a quien Dios ha levantado para s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Daniel us\u00f3 esta frase para describir a un personaje a quien \u00e9l vio en una visi\u00f3n de noche (Dan 7:13-14); est\u00e1, por regla general, totalmente de acuerdo con los hechos el ver aqu\u00ed\u00ad a una prof\u00e9tica figura mesi\u00e1nica del Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>En las extrab\u00ed\u00adblicas Similitudes de Enoc, continuar\u00e1 la presentaci\u00f3n del Hijo del Hombre en los t\u00e9rminos encontrados en la profec\u00ed\u00ada de Daniel.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se llam\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo Hijo de Hombre (82 veces en los Evangelios; ver tambi\u00e9n Act 7:56; Rev 1:13; Rev 14:14). El lo tom\u00f3 de la profec\u00ed\u00ada de Daniel, lo que tuvo que ser familiar para los jud\u00ed\u00ados. Jes\u00fas, al asumir este t\u00ed\u00adtulo, le estaba diciendo a los jud\u00ed\u00ados: \u2020\u0153Yo soy el Hijo del hombre en esa profec\u00ed\u00ada.\u2020\u009d Jes\u00fas, desde luego, us\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo en una diversidad de contextos:<br \/>\n( 1 )  Como un sustituto para \u2020\u0153yo\u2020\u009d (p. ej., Mat 11:19; Mat 16:13; Luk 9:58).<br \/>\n( 2 )  Cuando hac\u00ed\u00ada sus declaraciones y pretensiones importantes (p. ej., Mat 20:28; Mar 10:45; Luk 9:56; Luk 11:30; Luk 19:10).<br \/>\n( 3 )  Una vez sin el art\u00ed\u00adculo determinado (Joh 5:27). Por causa de su experiencia como hombre, viviendo entre hombres, \u00e9l estuvo calificado para juzgar al hombre.<\/p>\n<p>Ver tambi\u00e9n MESIAS.<br \/>\n( 4 )  Se ve en relaci\u00f3n con su resurrecci\u00f3n (Mat 17:9).<br \/>\n( 5 )  En relaci\u00f3n al glorioso estado dentro del que \u00e9l entrar\u00ed\u00ada como el exaltado Hijo de Hombre (Mat 19:28; Mat 24:30; Mat 26:64; Mar 13:26; Mar 14:62; Luk 17:26, Luk 17:30; Luk 22:69).<br \/>\n( 6 )  Se ve en relaci\u00f3n con su regreso a la tierra en una manera gloriosa (Mat 24:27, Mat 24:30, Mat 24:44; Luk 17:24; Luk 18:8).<br \/>\n( 7 )  Se ve en relaci\u00f3n con el desempe\u00f1o de su papel en el juicio (Mat 13:41; Mat 25:31-32; Luk 9:56; Luk 21:36).<br \/>\n( 8 )  El m\u00e1s importante de todos, se ve en relaci\u00f3n con su pasi\u00f3n y muerte violenta (Mat 17:12, Mat 17:22; Mat 26:2, Mat 26:24, Mat 26:45; Mar 9:12, Mar 9:31; Mar 10:33; Mar 14:21, Mar 14:41; Luk 9:44; Luk 18:31-32; Luk 22:22, Luk 22:48). Ver ADAN.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>1. Judaismo<\/p>\n<p>(-> apocal\u00ed\u00adptica). La construcci\u00f3n hijo de hombre empieza siendo una manera de hablar de los hombres, que no se definen por su esencia (alma* y cuerpo*), sino por su origen familiar y social, dentro de la propia historia: cada nuevo ser humano es \u00abhijo de&#8230;\u00bb (ben, bar, ibn&#8230;) y de esa forma tiene un nombre. Por eso, cada hombre o mujer es un hijo de hombre. En un sentido especial, el t\u00e9rmino el hijo de hombre ha venido a presentarse como figura escatol\u00f3gica* de la humanidad, no s\u00f3lo en 1 Hen, Dn 13 y 4 Esd, sino de un modo intenso en la tradici\u00f3n de los evangelios, donde el mismo Jes\u00fas aparece vinculado a la figura del \u00abHijo del Hombre\u00bb, entendido como humanidad escatol\u00f3gica. Para el Nuevo Testamento el texto m\u00e1s significativo e influyente ha sido el  de Daniel. Tambi\u00e9n evocaremos el de 4 Esd, por la cercan\u00ed\u00ada que muestra con el Nuevo Testamento. Dejamos a un lado el tema del Hijo del Hombre en el libro de las Par\u00e1bolas de Henoc, porque los especialistas discuten a\u00fan sobre el tiempo de su surgimiento.<\/p>\n<p>(1) El Hijo de Hombre en las nubes del cielo. Dn 7. La experiencia del \u00abcomo Hijo de Hombre\u00bb de Dn 7,13 est\u00e1 incluida en la visi\u00f3n de las fieras: \u00abTuve una visi\u00f3n nocturna. Los cuatro vientos azotaban el oc\u00e9ano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar, las cuatro distintas. La primera era como un le\u00f3n con alas de \u00e1guila. La segunda era como un oso medio erguido, con tres costillas en la boca. Despu\u00e9s vi otra fiera como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo. Despu\u00e9s una cuarta fiera terrible, espantosa, fort\u00ed\u00adsima. Ten\u00ed\u00ada grandes dientes de hierro con los que com\u00ed\u00ada y descuartizaba&#8230; Y ten\u00ed\u00ada una boca que profer\u00ed\u00ada insolencias\u00bb (cf. Dn 7,2-8). Las fieras marcan el transcurso de la vida humana que ha perdido ya del todo su sentido. Las tres primeras representan los imperios antiguos de la tierra. Los babilonios son el le\u00f3n, los persas el oso, los macedonios el leopardo. En el momento en que escribe Daniel (en torno al 180-170 a.C.) ha surgido la cuarta y m\u00e1s terrible de todas las fieras en la que culmina la cuaternidad perversa. De los cuatro vientos malos de este cosmos provienen las cuatro bestias, que son una expresi\u00f3n de todo el mal del mundo. La perversi\u00f3n o idolatr\u00ed\u00ada se demuestra precisamente en el poder destructor de las bestias: conquistan, dominan y rompen todo, sin tener en cuenta la justicia ni la vida de los hombres. Pues bien, Dios viene a desvelarse frente a ellas como creador de humanidad, principio de vida y libertad. El vidente de Daniel 7 sabe que no puede oponerse con armas al poder de lo perverso. Sabe que no existe guerra santa como aquella que est\u00e1n iniciando en ese mismo tiempo los macabeos*. Los aut\u00e9nticos creyentes no tienen m\u00e1s salida que el sufrimiento y la esperanza. Sufren, pero en medio de su sufrimiento cuentan con un poder m\u00e1s alto: el poder de los sue\u00f1os de Dios, su visi\u00f3n liberadora. Por eso, nuestro autor sigue mirando: \u00abDespu\u00e9s de eso colocaron unos tronos y un Anciano de D\u00ed\u00adas se sent\u00f3. Su vestido era blanco como la nieve&#8230; Un torrente de fuego brotaba de \u00e9l. Miles y miles le serv\u00ed\u00adan, millones estaban a sus \u00f3rdenes. Segu\u00ed\u00ad mirando y en visi\u00f3n nocturna vi venir en las nubes del cielo como un Hijo de Hombre que se acercaba al anciano&#8230; y le dieron poder real y dominio. Todos los pueblos, naciones y lenguas le servir\u00e1n. Su dominio es eterno, su reino no tiene fin\u00bb (cf. Dn 7,9-14). As\u00ed\u00ad aparece el misterio de Dios, que act\u00faa siempre en el fondo de la historia, aunque s\u00f3lo ahora se manifiesta plenamente. Es el Dios del principio y del fin. Por eso se le llama Anciano de D\u00ed\u00adas. Es Dios del cosmos, de forma que domina sobre el fuego y sobre los restantes s\u00ed\u00admbolos de la realidad creada. Pero se desvela sobre todo como Dios de la historia. Por eso se enfrenta desde arriba a la idolatr\u00ed\u00ada de las bestias, ratificando el sentido y valor de los hombres fieles, representados por un como Hijo de Hombre. En el principio, Dios cre\u00f3 a los hombres como due\u00f1os de s\u00ed\u00ad mismos, para realizarse en fraternidad sobre la historia. Pero la historia de los hombres se ha pervertido, condensada en la figura de las bestias. Por eso, la revelaci\u00f3n de Dios para el vidente es como una nueva creaci\u00f3n. Surge por fin la verdadera realidad humana, brota sobre el mundo el reino de los hombres.<\/p>\n<p>(2) Interpretaciones del Hijo del Hombre de Dn 7. La figura del \u00abcomo Hijo de Hombre\u00bb se ha podido interpretar desde diversas perspectivas simb\u00f3licas. (a) Podr\u00ed\u00ada haber en su fondo un \u00abnuevo Dios\u00bb. El Anciano de D\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada el Dios originario, el Dios \u00abEl\u00bb de los cananeos. El Hijo de Hombre ocupar\u00ed\u00ada el lugar de Baal, Dios nuevo de la victoria sobre el caos. Estar\u00ed\u00adamos ante la readaptaci\u00f3n israelita de un mito pagano. Esta escena evocar\u00ed\u00ada la entronizaci\u00f3n del joven Dios triunfante, (b) Puede ser el Hombre originario. Otros piensan que en el fondo de esta figura hay un simbolismo que nos vincula con la nueva humanidad, presente m\u00e1s tarde en ciertos textos gn\u00f3sticos. Hasta ahora no habr\u00ed\u00ada existido humanidad verdadera; Dios habr\u00ed\u00ada permitido que triunfaran\/dominaran los perversos. Llega, por fin, el reino de lo humano, (c) Tambi\u00e9n puede aludir a la \u00abplenitud israelita\u00bb. Frente a los reinos pervertidos, que culminan en el Cuerno de Insolencias (Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes), se eleva, por gracia y designo de Dios, el reino de los Santos, es decir, de los israe  litas que se han mantenido fieles en medio de la prueba, o de los pertenecientes al grupo apocal\u00ed\u00adptico de Daniel, (d) Juicio valorativo. Ninguna de las interpretaciones anteriores ha de verse de manera exclusivista. Puede estar en el fondo el recuerdo de un antiguo mito pagano, recreado de forma monote\u00ed\u00adsta, pero ahora el \u00abcomo Hijo de Hombre\u00bb no es un Dios distinto al lado del Anciano de D\u00ed\u00adas. El texto se puede interpretar de forma colectiva, aplic\u00e1ndolo al conjunto del pueblo israelita, como hace Dn 7,15-18. Pero pueden darse tambi\u00e9n otras interpretaciones: en la l\u00ed\u00adnea de las Par\u00e1bolas de Henoc (1 Hen 37-71), que radicalizan el simbolismo y lo aplican al Henoc celeste (siglo I a.C.), o conforme a la tradici\u00f3n de Jes\u00fas, que lo historifica de forma pascual y lo aplica al Se\u00f1or resucitado. Estamos ante una imagen poderosa que abre nuevos campos de experiencia. Este hombre que recibe dominio eterno y reino, este viviente que llega a la presencia del Anciano de D\u00ed\u00adas, para actuar como delegado suyo sobre el mundo (en lugar de las fieras ya juzgadas e inicialmente destruidas), podr\u00e1 entenderse como el pueblo israelita en su concreci\u00f3n hist\u00f3rica o como un tipo de humanidad celeste que debe revelarse (los cristianos dir\u00e1n que es Jesucristo). Sea como fuere, este pasaje de Dn 7, le\u00ed\u00addo en s\u00ed\u00ad mismo o en su interpretaci\u00f3n cristiana (cf. Mt 24,27-44; 25,31; 26,64 par), constituye uno de los textos primordiales de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Idolatr\u00ed\u00ada es el poder divinizado de este mundo. Dios aut\u00e9ntico es s\u00f3lo aquel que nos ayuda a realizarnos verdaderamente como humanos, en libertad, en gracia, en esperanza.<\/p>\n<p>(3) Cuarto Esdras. Este es un libro de gran densidad teol\u00f3gica, escrito despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (tras el 70 d.C.) por un autor jud\u00ed\u00ado de tendencia apocal\u00ed\u00adptica. Es un texto que ha sido recreado y transmitido por cristianos, a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n latina, conservada y editada en la Vulgata. Sin embargo, sus partes centrales pueden ser y son estrictamente jud\u00ed\u00adas. Lo m\u00e1s importante es que en ellas se define al Hijo del Hombre como Hijo de Dios, recuperando as\u00ed\u00ad, en clave apocal\u00ed\u00adptica, elementos del mesianismo jud\u00ed\u00ado que aparecen en los salmos. La escena es como sigue: el vidente mira y descubre en las nubes del cielo a un Hombre (ip- se homo) que vence a los enemigos que le atacaban y que despu\u00e9s re\u00fane en torno a s\u00ed\u00ad a una multitud pac\u00ed\u00adfica que le sigue (4 Esd 13,1-12). Se trata, evidentemente, del Mes\u00ed\u00adas apocal\u00ed\u00adptico que aparece ya en la tradici\u00f3n de Daniel. La novedad es que Ese Hombre aparece ahora como Hijo: \u00abY cuando se realicen y sucedan estos signos que antes te he mostrado, se revelar\u00e1 mi Hijo [Filius meus] al que viste como var\u00f3n que ascend\u00ed\u00ada. Y cuando todas las gentes oigan su voz dejar\u00e1 cada uno su regi\u00f3n y la guerra en que combat\u00ed\u00adan unos contra otros, y se reunir\u00e1n en una multitud innumerable, para venir y derrotarle [a mi Hijo], Pero \u00e9l estar\u00e1 en pie sobre la cumbre del monte Si\u00f3n&#8230; y mi Hijo echar\u00e1 en cara a las gentes sus impiedades&#8230; y destruir\u00e1 a las gentes sin fatiga&#8230; Y la otra multitud que viste acerc\u00e1ndose a \u00e9l son las nueve tribus que fueron exiliadas en tiempos de Jos\u00ed\u00adas&#8230;\u00bb (4 Esd 13,32-39). Se ha dicho, con cierta frecuencia, que este pasaje puede ser una interpolaci\u00f3n cristiana, porque ha entendido al portador de salvaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica como Hijo de Dios, pero esta interpretaci\u00f3n resulta innecesaria, pues el Mes\u00ed\u00adas de David aparece en diversos lugares del judaismo como Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Cf. F. H. Borsch, The son of Man in Myth and History, SCM, Londres 1967; T. W. Manson, \u00abThe son of man in Daniel, Enoch and the Gospels\u00bb, en Studies in the gospels and epistles, Westminster, Filadelfia 1962; S. Mowinckel, El que ha de venir. Mesianismo y Mes\u00ed\u00adas, Fax, Madrid 1975, 376-490.<\/p>\n<p>HIJO DE HOMBRE<br \/>\n2.Nuevo Testamento<\/p>\n<p>(Hijo de Dios, Mes\u00ed\u00adas). El Evangelio ha vinculado a Jes\u00fas con un Hijo de Hombre (o Hijo del Humano). Muchos han pensado que ese s\u00ed\u00admbolo (o t\u00ed\u00adtulo) de tipo apocal\u00ed\u00adptico es contrario al Evangelio: aludir\u00ed\u00ada a un personaje sobrenatural, venido de arriba (desde fuera) para imponerse sobre el mundo. Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada anunciado un Reino de tipo existencial (de fidelidad personal); s\u00f3lo la Iglesia hablar\u00ed\u00ada del Hijo de humano.<\/p>\n<p>(1) Tres contextos. La tem\u00e1tica del Hijo de Hombre resulta compleja y todo nos permite suponer que Jes\u00fas mismo ha empleado este s\u00ed\u00admbolo al hablar de su misi\u00f3n y lo ha podido hacer en tres contextos: (a) Jes\u00fas se presenta co- tno Hijo de Hombre para destacar su condici\u00f3n humana. Dentro de un mundo y contexto lleno de agentes sobrenaturales (\u00e1ngeles, profetas que reviven) o de t\u00ed\u00adtulos de honor (sacerdotes, hijos de grandes familias, rabinos&#8230;), no ha buscado m\u00e1s grandeza, ni excelencia o t\u00ed\u00adtulo que ser hombre (hijo de humano). Esta es su condici\u00f3n, su autoridad, su signo distintivo: un ser humano, simple mortal que come y bebe (Mt 11,19; Lc 7,34), caminando como hu\u00e9sped y peregrino sobre un mundo donde no tiene propiedad ni capital ni una piedra propia donde reclinar la cabeza (Mt 8,20; Lc 9,58). Por eso no puede apelar a los honores que definen la cultura de su tiempo, ni a la seguridad y poder que afirma y enra\u00ed\u00adza al hombre sobre el mundo, como los reyes o grandes de la tierra. En este contexto se puede afirmar que no tiene m\u00e1s padre ni madre que la humanidad. Pero, al mismo tiempo, por la paradoja suprema de la creaci\u00f3n, \u00e9l proviene de Dios y ejerce la autoridad suprema de lo humano: perdona los pecados, sin necesidad de sacerdocio o templo (Mc 2,10); es mayor que el s\u00e1bado (Mc 2,28)&#8230; Al presentarse as\u00ed\u00ad, no ha querido separarse de otros (varones o mujeres), sino incluirse entre ellos, descubriendo y resaltando su dignidad. (b) Al llamarse Hijo de Hombre, Jes\u00fas ha puesto de relieve su condici\u00f3n de servidor sufriente. La tradici\u00f3n hablaba de un Hijo de Hombre futuro, que vendr\u00e1 en gloria y recibir\u00e1 el dominio sobre las naciones, de forma que todas deber\u00e1n obedecerle (cf. Dn 7,27). Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas se ha presentado como Hijo de Hombre que vive a favor de los dem\u00e1s, en gesto gratuito de regalo (\u00e9l mismo da su vida) y de forma dolorosa de pasi\u00f3n, pues se la quitan y le matan (cf. Mc 10,45; Mt 20,28). En este contexto, desarrollando una intuici\u00f3n hist\u00f3rica fundamental, la tradici\u00f3n de Marcos ha recogido tres pasajes principales donde Jes\u00fas se presenta como Hijo de Hombre que ser\u00e1 entregado por el Reino: no ha venido a matar ni a conquistar por la fuerza a los dem\u00e1s, sino a dejarse matar por los violentos, mostrando as\u00ed\u00ad el rostro poderosamente d\u00e9bil de Dios, que funda la creaci\u00f3n sobre su propia entrega y sufrimiento, abriendo un camino de resurrecci\u00f3n (cf. Mc 8,31; 9,31; 10,3234 par), (c) Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada anunciado la venida de un Hijo de Hombre glorioso, en la l\u00ed\u00adnea de las tradiciones dominantes de Dn 7, de 1 Henoc 37-72 y de 4 Esdras 14. S\u00f3lo partiendo de los datos anteriores (es un simple ser humano que entrega la vida por el Reino) ha podido anunciar la llegada del Hombre completo, que alcanza en la tierra su plenitud humana (hoy se dir\u00ed\u00ada su utop\u00ed\u00ada), viniendo, al mismo tiempo, del cielo, como don de Dios. Dentro de la tradici\u00f3n israelita, ese signo quedaba indeterminado, conforme a su propia din\u00e1mica interior, de manera que pod\u00ed\u00ada recibir rasgos distintos: Dn 7 lo identificaba con la culminaci\u00f3n del pueblo de Israel; 1 Henoc 37-72 lo entiende como personaje sobrehumano, que vive escondido en su altura y bajar\u00e1 en su d\u00ed\u00ada a realizar la obra final; 4 Esd 14 lo presenta como gran guerrero de la lucha final de la historia. Jes\u00fas lo ha visto como el Hombre nuevo, aquel en quien culmina la obra creadora de Dios, toda la historia de la tierra, conforme a su propio anuncio de Reino.<\/p>\n<p>(2) Jes\u00fas y el Hijo del Hombre. Muchos han pensado que los textos m\u00e1s antiguos son los que anuncian la venida y la obra final del Hijo del Hombre en el juicio (grupo c). Los que describen su pasi\u00f3n (grupo a) ser\u00ed\u00adan profec\u00ed\u00adas ex eventu. Los que evocan su poder (grupo a) aplicar\u00ed\u00adan a la vida humana su funci\u00f3n escatol\u00f3gica. Pero es muy posible que las cosas sean m\u00e1s complejas y que el mismo Jes\u00fas haya vinculado simb\u00f3licamente los diversos planos. Ciertamente, Jes\u00fas fue un profeta que anunciaba la llegada del Reino y que se presentaba a s\u00ed\u00ad mismo simplemente como un hombre (en la l\u00ed\u00adnea de los textos del grupo a). Desde una perspectiva apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, \u00e9l pod\u00ed\u00ada anunciar la llegada de un hombre nuevo, un Hijo del Hombre que vendr\u00e1 en las nubes para realizar su acci\u00f3n liberadora. En medio de todo eso se ha situado su camino de muerte y es muy probable que Jes\u00fas no haya vinculado de un modo m\u00e1s estricto los rasgos y momentos de ese simbolismo del hombre que viene. Eso lo ha hecho la Iglesia, que ha identificado a Jes\u00fas con el hombre sufriente (grupo b) y con el hombre escatol\u00f3gico (grupo c). Desde ahora, la figura del Hijo del Hombre remite siempre a Jes\u00fas de Galilea. Esta es la novedad y\/o paradoja cristiana: Dios no se revela por ninguna idea o ley, s\u00ed\u00admbolo o na  ci\u00f3n (como pod\u00ed\u00ada suceder en el judaismo), sino en la vida y mensaje de un humano, dentro de la historia. Cuando Dios se expresa totalmente no surge un \u00e1ngel o monstruo, un h\u00e9roe mitol\u00f3gico o un soldado vengador, sino un ser humano: Jes\u00fas de Galilea. L\u00f3gicamente, dentro de la Iglesia, el signo apocal\u00ed\u00adptico del Hijo del Humano se aplica pronto a los momentos principales de Jes\u00fas: muerte\/resurrecci\u00f3n (textos grupo b) y funci\u00f3n liberadora (textos grupo a). Habiendo dado su vida por los otros, Jes\u00fas puede aparecer en cierto estrato de la tradici\u00f3n cristiana como preexistente, vinculando as\u00ed\u00ad principio y meta de la creaci\u00f3n de Dios, como ha visto Pablo, cuando interpreta a Jes\u00fas como el humano, relacion\u00e1ndolo con el Adam primero y \u00faltimo (cf. 1 Cor 15,42-48; Rom 5), en una l\u00ed\u00adnea que Fil\u00f3n Alejandrino hab\u00ed\u00ada explorado en perspectiva helenista.<\/p>\n<p>(3) Interpretaciones. Los diversos intentos de interpretar el sentido hist\u00f3rico y teol\u00f3gico de Jes\u00fas como Hijo del Hombre constituyen uno de los cap\u00ed\u00adtulos m\u00e1s impresionantes de la ex\u00e9gesis del siglo XX. (a) Postura cl\u00e1sica (protestantismo ortodoxo). Los autores de tipo m\u00e1s tradicional piensan que Jes\u00fas se interpret\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como Hijo del Hombre, uniendo en su vida los rasgos gloriosos del Hombre de Dn 7 con los rasgos dolientes del Siervo de Yahv\u00e9 del Segundo Isa\u00ed\u00adas. Oponi\u00e9ndose a las identificaciones pol\u00ed\u00adticas de quienes empleaban la violencia para preparar la llegada del reino de Dios, Jes\u00fas asumi\u00f3 el camino del Siervo, vinculando en su propia vida los rasgos de gloria y sufrimiento del Hijo del Hombre, que en el fondo es el mismo Hijo de Dios. Eso significa que Jes\u00fas ha sido Siervo (Hijo de Hombre sufriente) para poder convertirse en Hijo del Humano, Hombre glorioso, que vendr\u00e1 al final en las nubes del cielo, ofreciendo salvaci\u00f3n a sus seguidores, conforme a la visi\u00f3n de Dn 7. (b) Postura cr\u00ed\u00adtica (protestantismo liberal): Muchos estudiosos de la historia de las formas, sobre todo en la l\u00ed\u00adnea de R. Bultmann, piensan que Jes\u00fas no ha tenido conciencia rnesi\u00e1nica clara y entienden los textos que as\u00ed\u00ad lo suponen como reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de la comunidad cristiana. La misi\u00f3n de Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada sido proclamar el Reino y suscitar la paz entre los hombres, sin identificarse con la figura mitol\u00f3gicoteol\u00f3gica del Hijo de Hombre (cosa que har\u00e1 la comunidad pospascual). En esta perspectiva pueden distinguirse dos l\u00ed\u00adneas: una, de tipo m\u00e1s \u00abmitol\u00f3gico\u00bb, afirma que Jes\u00fas anunci\u00f3 de hecho la llegada de un Hijo de Hombre celeste, que resolver\u00ed\u00ada todos los problemas actuales del mundo; otra l\u00ed\u00adnea, de tipo m\u00e1s radical, afirma que Jes\u00fas no habl\u00f3 nunca del Hijo del Hombre, sino s\u00f3lo del Reino que llega, es decir, de la nueva humanidad. Por eso, todos los textos que presentan al Hijo del Hombre son recreaciones mitol\u00f3gicas de la Iglesia, que ha situado el mensaje existencial de Jes\u00fas en el contexto apocal\u00ed\u00adptico de su tiempo, reelaborando as\u00ed\u00ad las figuras y s\u00ed\u00admbolos de Dn 7,1, 1 Hen 37-71 y 4 Esd 13. (c) Lectura cr\u00ed\u00adtica. La \u00faltima de las posturas que hemos destacado es la m\u00e1s sugerente. Seg\u00fan ella, Jes\u00fas fue un maestro de sabidur\u00ed\u00ada divina, portador del reino de Dios, promotor de humanidad, profeta donde viene a culminar el conocimiento de la historia. Su misi\u00f3n de Reino le ha ocupado de manera que no ha tenido tiempo ni lugar psicol\u00f3gico para ocuparse de su identidad personal. Ha estado lleno de Dios, ha querido ayudar a los hombres, de tal forma que no ha podido ni querido evocar signos mitol\u00f3gicos. Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada sido, seg\u00fan eso, el primer ilustrado existencial de la historia de Occidente, promotor de una sabidur\u00ed\u00ada perfecta, centrada en el misterio de Dios y la libertad humana. No se ocup\u00f3 de s\u00ed\u00ad mismo, ni quiso definir su funci\u00f3n; se ocup\u00f3 de Dios y del bien de los hombres. Conforme a esta visi\u00f3n, Jes\u00fas ha sido s\u00f3lo un mensajero del Reino, voz que anuncia el don de Dios sobre la tierra. No se identific\u00f3 con ninguna tradici\u00f3n escatol\u00f3gica jud\u00ed\u00ada, sino que ha sido simplemente un ser humano que pone su palabra y vida al servicio del reino de Dios. Esta visi\u00f3n resulta sugerente, pero no estamos seguros de sus presupuestos: nos parece que Jes\u00fas ha podido ser y ha sido, al mismo tiempo, maestro de sabidur\u00ed\u00ada y profeta escatol\u00f3gico, vinculando en su mensaje misterio del Reino e Hijo del Humano. Por otro lado, el hecho de centrarse en Dios y los hombres no impide que \u00e9l se haya ocupado de s\u00ed\u00ad mismo, sino todo lo contrario; parece l\u00f3gico que haya interpretado su funci\u00f3n a la luz del don de Dios para los humanos. As\u00ed\u00ad queda abierto el tema, del que se est\u00e1n ocupando ac  tualmente los exegetas comprometidos con b\u00fasqueda del Jes\u00fas* hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Cf. M. HOOKER, The Son of Man in Mark, SPCK, Londres 1967; B. LINDARS, Jesus, Son ofMan, SPCK, Londres 1983; J. MATEOS y F. CAMACHO, El hijo del Hombre, El Almendro, C\u00f3rdoba 1996; X. PIKAZA, Este es el Elombre. Cristolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Sec. Trinitario, Salamanca \u00ed\u008d997; La nueva figura de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En el Antiguo Testamento de los Setenta, \u00abhijo de hombre\u00bb aparece siempre traducido sin el art\u00edculo como el griego  uios anthropou.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Es usado como un sin\u00f3nimo po\u00e9tico para hombre, o para el hombre ideal, por ejemplo, \u00abNo es Dios un hombre, para mentir, ni hijo de hombre, para volverse atr\u00e1s\u00bb (N\u00fam. 23,19).  \u00abBendito el hombre que esto hace y el hijo de hombre que a esto se agarra\u00bb (Isa\u00edas 56,2).  \u00abEst\u00e9 tu mano sobre el hombre de tu diestra, y sobre el hijo de hombre que para ti fortaleciste.\u201d (Sal. 80(79),18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Dios se dirige al profeta Ezequiel como \u201chijo de hombre\u201d m\u00e1s de noventa veces, por ejemplo, \u201cHijo de hombre, pone en pie, que voy a hablarte (Ez. 2,1).  Este uso est\u00e1 reservado a Ezequiel, excepto un pasaje de Daniel en donde Gabriel dice: \u00abHijo de hombre, entiende, la visi\u00f3n se refiere al tiempo del fin.\u00bb (Dan. 8,17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En la gran visi\u00f3n de Daniel despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de las cuatro bestias, leemos:&#160;:\u00bbYo segu\u00eda contemplando en las visiones de la noche; y he aqu\u00ed que en las nubes del cielo ven\u00eda como un Hijo de Hombre.  Se dirigi\u00f3 hacia el Anciano y fue llevado a su presencia.  A \u00e9l se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron.  Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasar\u00e1, y su reino no ser\u00e1 destruido jam\u00e1s.\u201d (Dan. 7,13-14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos no cat\u00f3licos consideran a la persona que aparece aqu\u00ed como hijo de hombre como un representante del reino mesi\u00e1nico, pero no hay nada que evite tomar el pasaje para representar, no solo el reino mesi\u00e1nico, sino el rey mesi\u00e1nico par excellence. En la explicaci\u00f3n, vers\u00edculo 17, las cuatro bestias son \u00abcuatro reyes\u00bb (Versi\u00f3n Revisada), no \u00abcuatro reinos\u00bb, como traduce la Biblia de Douay, aunque tambi\u00e9n parecen significar cuatro reinos, pues las caracter\u00edsticas de los reinos orientales se identificaban con las de sus reyes.  De forma que cuando se dice en el vers\u00edculo 18: \u00abLos que han de recibir el reino son los santos del Alt\u00edsimo, que poseer\u00e1n el reino eternamente, por los siglos de los siglos\u00bb, aqu\u00ed no se excluye m\u00e1s al rey que en el caso de las cuatro bestias. El \u00abhijo de hombre\u00bb, tal como aparece aqu\u00ed, muy temprano fue considerado como el Mes\u00edas, en el Libro de Henoc, donde la expresi\u00f3n se usa casi como un t\u00edtulo mesi\u00e1nico,  aunque hay una buena cantidad de Drummond en el argumento de que incluso en este caso no se utiliz\u00f3 como un mesi\u00e1nico t\u00edtulo a pesar de que se entend\u00eda del Mes\u00edas.  Se debe a\u00f1adir que en tiempo de Cristo no fue muy extensamente, si no en absoluto, conocido como un t\u00edtulo mesi\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de la expresi\u00f3n en los Evangelios es muy notable.  Se usa para designar a Jesucristo no menos de ochenta y una veces&#8212;treinta veces en San Mateo, catorce veces en San Marcos, veinticinco veces en San Lucas y doce veces en San Juan.  A diferencia de los Setenta, aparece en todas partes con el art\u00edculo, como o uios tou anthropou. Los estudiosos griegos concuerdan en que la traducci\u00f3n correcta es \u00abel hijo de hombre\u00bb, no \u00abel hijo del hombre\u00bb. La posible ambig\u00fcedad puede ser una de las razones de por qu\u00e9 nunca o rara vez lo encontramos en los primeros Padres griegos como un t\u00edtulo para Cristo.  Pero lo m\u00e1s notable en relaci\u00f3n con \u00abel Hijo de Hombre\u00bb es que solo es pronunciado por boca de Cristo.  Nunca fue usado por los disc\u00edpulos o por los evangelistas, ni por los primeros autores cristianos.  Solo lo encontramos una vez en los Hechos, cuando San Esteban exclama:  \u00abVeo los cielos abiertos, y al Hijo de Hombre de pie a la derecha de Dios\u00bb (7,55).   El incidente completo prueba que \u00e9sta era una expresi\u00f3n bien conocida por los disc\u00edpulos de Cristo.  Aunque fue tan frecuentemente empleada por Cristo, los disc\u00edpulos prefirieron alg\u00fan t\u00edtulo m\u00e1s honor\u00edfico, y no lo encontramos en absoluto ni en San Pablo ni en las otras Ep\u00edstolas.  San Pablo quiz\u00e1s usa algo como un equivalente cuando llama a Cristo el segundo o \u00faltimo Ad\u00e1n. Los autores de las Ep\u00edstolas, sin embargo, probablemente desearon evitar la ambig\u00fcedad griega aludida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expresi\u00f3n es de Cristo, a pesar de los f\u00fatiles intentos de algunos racionalistas alemanes y de otros para mostrar que \u00c9l no la pudo haber usado. No fue inventada por los autores de los Evangelios, para los cuales no parec\u00eda ser un t\u00edtulo favorito, pues ellos mismos nunca lo usaron para referirse a Cristo. No provino de ellos a partir de lo que se afirma fue una falsa interpretaci\u00f3n de Daniel, puesto que aparece en las primeras manifestaciones del ministerio p\u00fablico, donde no hay referencia a Daniel.  La objeci\u00f3n de que Cristo no la pudo haber usado en arameo porque la \u00fanica expresi\u00f3n similar era bar-nasha, que entonces s\u00f3lo significaba \u00abhombre\u00bb&#8212;habiendo perdido bar en aquel tiempo su significado de \u00abhijo\u00bb&#8212;no es de mucho peso.  Se conoce muy poco del arameo hablado en Palestina en tiempos de Cristo, y, como Drumond se\u00f1ala, la palabra pod\u00eda tener un significado especial por el \u00e9nfasis con que era pronunciada, incluso si bar-nasha hab\u00eda perdido su significado primario en Palestina, lo cual no se ha probado definitivamente. Como muestra el mismo autor, hab\u00eda otras expresiones en arameo que Cristo pod\u00eda haber empleado con el mismo fin, y Sanday sugiere que ocasionalmente \u00c9l pudo haber hablado en griego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros Padres opinaban que la expresi\u00f3n era usada por humildad y para mostrar la naturaleza humana de Cristo, lo cual es muy probable, considerando la temprana aparici\u00f3n del docetismo. Esta es tambi\u00e9n la opini\u00f3n de Cornelius a Lapide. Otros, como Knabenbauer, piensan que \u00c9l adopt\u00f3 un t\u00edtulo que no hiciese sombra a sus enemigos, y que con el correr del tiempo pasase, fuese capaz de ser aplicado para cubrir sus reclamos mesi\u00e1nicos&#8212;para incluir todo lo que hab\u00eda sido predicho del hombre representativo, el segundo Ad\u00e1n, el siervo sufriente de Yahveh, el rey mesi\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  J\u00e9sus Messie et Fils de Dieu (Par\u00eds, 1906); ROSE, Studies on the Gospels (Londres, 1903), DRUMMOND, The Jour. of Theol. Studies, Il (1901), 350, 539; HARTL, Anfang und Ende des Titels \u00abMenchensohn\u00bb in Bibl. Zeitschrift (Friburgo, 1909), 342.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Aherne, Cornelius. \u00abSon of Man.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14144a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido al espa\u00f1ol por Antonio Ram\u00edrez Climent.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una expresi\u00f3n que se encuentra en el AT y Jes\u00fas la utiliz\u00f3 como una descripci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en el NT. En heb., \u2020\u0153hijo de hombre\u2020\u009d significa un hombre individual, un hombre del g\u00e9nero humano (Num 23:19; Psa 8:4-5. \u2020\u0153Ad\u00e1n\u2020\u009d es \u2020\u0153humanidad\u2020\u009d). 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