{"id":6142,"date":"2016-02-05T02:43:33","date_gmt":"2016-02-05T07:43:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imagen-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T02:43:33","modified_gmt":"2016-02-05T07:43:33","slug":"imagen-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/imagen-de-dios\/","title":{"rendered":"IMAGEN DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Dos verdades fundamentales que establecen las Escrituras en cuanto al hombre son que \u00e9ste es creado por Dios y que Dios lo hizo a su propia imagen (Gen 1:26-27; Gen 5:1, Gen 5:3; Gen 9:6; Salmo 8; Act 17:22-31; 1Co 11:7; Eph 4:24; Col 3:10; Jam 3:9). Las Escrituras no definen precisamente la naturaleza de la imagen de Dios en el hombre. En el AT los t\u00e9rminos imagen y semejanza usualmente se refieren a la forma externa y visible (p. ej., 1Sa 6:5; 2Ki 16:10), una copia exacta.<\/p>\n<p>La imagen de Dios en el hombre parece incluir personalidad, raciocinio, moralidad y espiritualidad, todo lo cual es la base para su dominio sobre la tierra (Gen 1:27-28).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(v. Dios, filiaci\u00f3n divina participada, gracia, hombre, im\u00e1genes)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio b\u00ed\u00adblico, es el car\u00e1cter distintivo del hombre respecto a las dem\u00e1s criaturas. El texto de Gn 1,26-27 presenta a la criatura humana como coronaci\u00f3n y v\u00e9rtice de la obra creadora: es una realidad \u00bb muy buena)&#8217; (Gn 1,31); es una criatura especial, finito de una especie de autoconsulta divina (\u00abhagamos al hombre a nuestra imagen&#8230;\u00bb); Dios introduce en ella su mismo aliento vital (Gn 2,7).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el hombre es imagen de  Dios por su capacidad de escuchar al Creador y de responderle : el hombre puede ser interlocutor de Dios, puede entrar en una relaci\u00f3n personal con \u00e9l. Y no s\u00f3lo eso; es capaz de entrar en relaci\u00f3n y en comuni\u00f3n con otros distintos de \u00e9l: lo demuestra evidentemente la diferencia sexual que, desde los or\u00ed\u00adgenes, caracteriza por voluntad de Dios al ser humano. Se puede decir, por tanto, que el hombre est\u00e1 estructuralmente orientado al encuentro, al di\u00e1logo.<\/p>\n<p>La criatura humana es adem\u00e1s imagen de Dios debido a su capacidad de ejercer cierto se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre las dem\u00e1s criaturas; en cierto sentido puede ser el representante de Dios, transformar la realidad que lo rodea y &#8211; hacerla fructificar para remedio de sus propias necesidades. Pero lo que mejor muestra la singularidad del hombre, su cualidad de ser imagen de Dios, es su dimensi\u00f3n espiritual: la inteligencia J voluntad, la posesi\u00f3n de la conciencia y la capacidad de ejercer la libertad.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento. el tema de  la imagen se enriquece en un sentido cristol\u00f3gico: Jes\u00fas es la imagen perfecta de Dios (2 Cor 4,4) y los creyentes est\u00e1n llamados a hacerse semejantes a \u00e9l, para ser nuevas criaturas, hombres nuevos.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica se registran  diversas interpretaciones del tema de la imagen de Dios, en las que se utilizan adem\u00e1s algunos datos procedentes de la cultura helenista. Ireneo distingue entre imagen, que se refiere a la posesi\u00f3n del entendimiento y de la voluntad, y semejanza, que indica el don de la gracia; no es que haya que separar los dos aspectos, sino que se trata  de expresar que en el \u00fanico plan salv\u00ed\u00adfico divino el hombre queda sanado de nuevo y restituido a la comuni\u00f3n con Dios que hab\u00ed\u00ada perdido por el pecado, gracias a Cristo, que recapitula en s\u00ed\u00ad todas las cosas. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada afirma que la imagen es la condici\u00f3n humana, mientras que la semejanza respecto a Dios se hace posible en el hombre s\u00f3lo por medio del bautismo. Para Gregorio de Nisa, la imagen indica al hombre como criatura, mientras que la semejanza es el resultado del esfuerzo que hace para recuperar su perfecci\u00f3n primitiva. Agust\u00ed\u00adn ver\u00e1 al hombre como imagen de la Trinidad debido a su estructura espiritual particular, por la que en el \u00fanico sujeto se da la presencia simult\u00e1nea del entendimiento, la memoria y la voluntad; as\u00ed\u00ad pues, entre la vida \u00ed\u00adntima de Dios, que se caracteriza por la pluralidad de personas distintas (el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu), y la vida espiritual, que se caracteriza por la pluralidad de facultades, se da por tanto una relaci\u00f3n de semejanza (analog\u00ed\u00ada psicol\u00f3gica). Con Agust\u00ed\u00adn se diluye la tensi\u00f3n entre la condici\u00f3n original del hombre y la condici\u00f3n futura, vistas dentro del cuadro de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica; la perspectiva eminentemente hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica, dentro de la cual se reflexionaba sobre el hombre, se hace marcadamente ontol\u00f3gica: en adelante el inter\u00e9s se dirigir\u00e1 m\u00e1s bien a buscar en el hombre y en su constituci\u00f3n esencial aquello por lo que es imagen de Dios. Con Tom\u00e1s de Aquino, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el tema de la imagen alcanza una especial profundidad:<br \/>\npuesto que Dios es causa de todas las  cosas, todo lleva en s\u00ed\u00ad un reflejo de \u00e9l; pero mientras que las criaturas no racionales remiten al Dios trinitario per modum vestigii, en el hombre resplandece una huella m\u00e1s clara del Creador, per modum imaginis, ya que tambi\u00e9n \u00e9l es capaz de producir el verbo mental con su entendimiento y el amor consecuente con su volunt\u00e1d. En virtud de este ser imagen de Dios, recuerda Tom\u00e1s, el hombre est\u00e1 naturalmente abierto al conocimiento de Dios y orientado a su amor. todo esto es llevado a su perfecci\u00f3n por la gracia, que hace al hombre imagen de Dios m\u00e1s perfecta, aun cuando el ser humano conserve su estado de \u00abviador\u00bb, la imagen de Dios, dice adem\u00e1s santo  Tom\u00e1s, se hace perfect\u00ed\u00adsima en el estado de gloria, cuando el hombre conoce y ama a Dios perfectamente. Se puede hablar por tanto de una cierto proceso gradual en la realizaci\u00f3n de la imagen de Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el concilio Vaticano II utiliza esta tem\u00e1tica; en \u00e9l se dice que el hombre, en virtud de su ser imagen de Dios, \u00abes capaz de conocer y de amar a su propio Creador (&#8230;) y est\u00e1 constituido por \u00e9l por encima de todas las criaturas terrenas, como se\u00f1or de las mismas, para gobernarlas y servirse de ella para la gloria de Dios\u00bb (GS 12). Se recuerda adem\u00e1s que estas prerrogativas del hombre quedaron debilitadas por el pecado y han sido restauradas por Cristo, que da a la humanidad la vida nueva. Como imagen de Dios, cada uno de los hombres tiene una grand\u00ed\u00adsima dignidad, as\u00ed\u00ad como la capacidad y la tarea de obrar responsablemen t~ por el progreso de la humanidad.<\/p>\n<p>Resulta sumamente interesante  captar en la orientaci\u00f3n teol\u00f3gica fundamental de las diversas tradiciones cristianas algunas intuiciones relativas al tema de la imagen: cada una de ellas expresa un aspecto imprescindible de la realidad misma del hombre como imagen de Dios. La tradici\u00f3n oriental afirma que el hombre es imagen de Dios en virtud de los dones, naturales y sobrenaturales, recibidos de Dios; esos dones son una riqueza que tiene que fructificar en la vida de cada persona; este \u00abpatrimonio\u00bb, ofuscado por el pecado y renovado por la gracia, conduce al hombre hasta la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica de Dios. Aqu\u00ed\u00ad el acento se pone por una parte en la grandeza del don de la vida, y por otra en el dinamismo de la existencia del creyente, que consiste en hacer fructificar el germen divino recibido, es decir, un \u00abhacerse lo que ya se es\u00bb.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n teol\u00f3gica de la Reforma protestante, aunque considera el ser imagen de Dios como un don recibido por el hombre al comienzo de su existencia, insiste en el desorden causado por el pecado en el hombre; en \u00e9l ha quedado destruida la imagen de Dios, de la que s\u00f3lo queda un \u00abresiduo\u00bb. de todas formas, el hombre puede permanecer en relaci\u00f3n con Dios, gracias a la benevolencia con que El se ha dirigido en Cristo a todos los seres.<\/p>\n<p> La recuperaci\u00f3n del ser imagen de Dios por parte del hombre s\u00f3lo se conseguir\u00e1 en la gloria. Aqu\u00ed\u00ad el acento se pone por un lado en las consecuencias negativas del pecado original, y por otro en la absoluta gratuidad y benevolencia del obrar de Dios con el hombre pecador.<\/p>\n<p> La Tradici\u00f3n cat\u00f3lica, adoptando  una perspectiva intermedia entre el optimismo del Oriente y el pesimismo de la tradici\u00f3n reformada, considera el ser imagen de Dios como un conjunto de cualidades, capacidades, aperturas y dotes naturales que substancialmente no se perdieron por causa del pecado, aun cuando este \u00faltimo \u00abhiri\u00f3\u00bb ciertamente al hombre. La salvaci\u00f3n realizada por el Padre por medio del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo cura y eleva al hombre; \u00e9ste, despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, puede incluso llamar a Dios Abb\u00e1, ya que se ha hecho verdaderamente \u00abhijo en el Hijo\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad el acento se pone sobre todo en la permanencia de la identidad singular y de la dignidad especial del hombre, que conserva incluso despu\u00e9s del pecado original un puesto singular en el mundo de las criaturas amadas y queridas por Dios, aquel puesto que \u00abnaturalmente \u00bb le corresponde por hab\u00e9rselo asignado el Creador; pero al mismo tiempo se le reconoce una dignidad todav\u00ed\u00ada mayor que tiene el hombre por causa de- Cristo, el hombre Dios, la imagen perfecta del Padre que no desde\u00f1\u00f3 la condici\u00f3n humana, sino que la hizo suya, elev\u00e1ndola a los niveles m\u00e1s altos. Es verdad que, mientras permanezca en la historia, el hombre no podr\u00e1 experimentar la profundidad y la grandeza de su ser imagen de Dios, ni podr\u00e1 realizarla nunca perfectamente; en este sentido, el hombre est\u00e1 llamado a superar la historia; tiene que tender siempre en la humildad hacia la verdadera patria, que est\u00e1 en los cielos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es justo recordar que el  don de Dios, la apertura a \u00e9l y la acogida de su vida son ya para el tiempo presente de los hombres un precios\u00ed\u00adsimo tesoro del que pueden disfrutar con confianza y que debe fructificar durante la vida con la ayuda indispensable de la gracia. Por eso, si es verdad que la gloria futura depende de la caridad ejercida durante la vida (Tom\u00e1s de Aquino), el creyente, creado y recreado a imagen de Dios, no puede huir de la historia; su ser icono de Dios lo compromete a ser seriamente ciudadano del mundo, sin indiferencia por, \u00e9l, sin ceguera, sin cerraz\u00f3n. Tan s\u00f3lo el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n, cuando llegue la hora del descanso, de la gloria, de la alabanza incesante, el hombre alcanzar\u00e1 su perfecta realizaci\u00f3n como \u00abimagen a imagen del Hijo\u00bb&#8216;<br \/>\nG, M. Salvati<\/p>\n<p> Bibl.: M. Flick &#8211; Z. Alszeghv Antropolog\u00ed\u00ada  teol\u00f3gica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970: B. Forte, Mar\u00ed\u00ada, la mujer icono del misterio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993; D. Tettamanci, El hombre, imagen de Dios, Secretariado Trinitario, Salamanca 1978: L. Cerfaux, El cristiano en san Pablo, DDB, Bilbao 1965.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos verdades fundamentales que establecen las Escrituras en cuanto al hombre son que \u00e9ste es creado por Dios y que Dios lo hizo a su propia imagen (Gen 1:26-27; Gen 5:1, Gen 5:3; Gen 9:6; Salmo 8; Act 17:22-31; 1Co 11:7; Eph 4:24; Col 3:10; Jam 3:9). 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