{"id":6215,"date":"2016-02-05T02:57:51","date_gmt":"2016-02-05T07:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelio-de\/"},"modified":"2016-02-05T02:57:51","modified_gmt":"2016-02-05T07:57:51","slug":"juan-evangelio-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juan-evangelio-de\/","title":{"rendered":"JUAN, EVANGELIO DE"},"content":{"rendered":"<p>Nunca se ha escrito un libro que reclame cosas tan grandes para su h\u00e9roe como el Evangelio de Juan. Su autor le otorga los t\u00ed\u00adtulos m\u00e1s exuberantes al Cristo hist\u00f3rico. De hecho, desde el primer v. dice que es Dios. La tradici\u00f3n sostiene que Juan es su autor y que la fecha y lugar de autor\u00ed\u00ada fue en alg\u00fan tiempo hacia el cierre del primer siglo d. de J.C., en Asia Menor.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la evidencia interna apoya la tradici\u00f3n. Es evidente que el autor era jud\u00ed\u00ado, tal como lo indican su estilo (mostrando familiaridad con el AT) y conocimiento \u00ed\u00adntimo de las creencias religiosas y costumbres jud\u00ed\u00adas (Joh 2:13, Joh 2:17, Joh 2:23; Joh 4:9, Joh 4:25; Joh 5:1; Joh 6:4, Joh 6:15; Joh 7:2, Joh 7:27, Joh 7:37-38, Joh 7:42; Joh 10:22-23, Joh 10:34-35; Joh 11:38, Joh 11:44, Joh 11:49; Joh 12:40). Probablemente era un jud\u00ed\u00ado palestino, dado que manifiesta un conocimiento bastante detallado de la topograf\u00ed\u00ada palestina (Joh 1:28; Joh 2:1, Joh 2:12; Joh 3:23; Joh 4:11, Joh 4:20; Joh 11:1, Joh 11:54; Joh 12:21), particularmente de Jerusal\u00e9n y lugares circunvecinos (Joh 5:2; Joh 9:7; Joh 11:18; Joh 18:1; Joh 19:17) y del templo (Joh 2:14, Joh 2:20; Joh 8:2, Joh 8:20; Joh 10:22-23; Joh 18:1, Joh 18:20). Habiendo sido un testigo ocular, \u00e9l recordaba el tiempo y lugar donde ocurrieron los eventos (Joh 1:29, Joh 1:35, Joh 1:39; Joh 2:1; Joh 3:24; Joh 4:6, Joh 4:40, Joh 4:52-53; Joh 6:22; Joh 7:14; Joh 11:6; Joh 12:1; Joh 13:1-2; Joh 19:14, Joh 19:31; Joh 20:1, Joh 20:19, Joh 20:26). El sab\u00ed\u00ada que Jes\u00fas estaba cansado cuando se sent\u00f3 en el pozo (Joh 4:6), record\u00f3 las palabras exactas que expresaran los vecinos del ciego de nacimiento (Joh 9:8-10), vio la sangre y el agua que brotaron del costado de Jes\u00fas que fue traspasado (Joh 19:33-35), conoc\u00ed\u00ada por nombre al siervo del sumo sacerdote (Joh 18:10) y era conocido del sumo sacerdote (Joh 18:15). Tan \u00ed\u00adntimo y completo era su conocimiento de las acciones, palabras y sentimientos de los otros disc\u00ed\u00adpulos que debe haber sido uno de los 12 (Joh 1:35-42; Joh 2:17, Joh 2:22; Joh 4:27; Joh 6:19; Joh 11:16; Joh 13:22-28; Joh 18:15-16; Joh 20:2; Joh 21:20-23). Aunque no se menciona por nombre a s\u00ed\u00ad mismo, sino que se autodenomina el disc\u00ed\u00adpulo a quien Jes\u00fas amaba, se distingue de los otros a quienes s\u00ed\u00ad menciona por nombre (Sim\u00f3n Pedro, Joh 1:40-42, Joh 1:44; Andr\u00e9s, Joh 1:40, Joh 1:44; Joh 6:8; Joh 12:22; Felipe Joh 1:43-46; Natanael, Joh 1:45-49; Joh 21:2; Tom\u00e1s, Joh 11:16; Joh 14:5; Joh 20:24-29; Joh 21:2; Judas [no el Iscariote], Joh 14:22; y Judas el traidor, Joh 6:71; Joh 12:4; Joh 13:2, Joh 13:26, Joh 13:29; Joh 18:2-3, Joh 18:5). Mateo puede ser eliminado como probable autor del cuarto Evangelio porque se le asocia con otro. De la misma manera otros de los disc\u00ed\u00adpulos menos conocidos, como Jacobo el Menor y Sim\u00f3n el zelote. Esto deja \u00fanicamente a los hijos de Zebedeo: Jacobo y a Juan. Pero Jacobo muri\u00f3 prematuramente (Hechos 12), mientras que el autor del cuarto Evangelio sobrevivi\u00f3 aun a Pedro (quien sobrevivi\u00f3 a Jacobo). En base a 21:19-24, es bastante evidente que Juan a\u00fan estaba vivo y dando testimonio cuando apareci\u00f3 el cuarto Evangelio (note el tiempo presente en 21:24); para entonces Pedro ya hab\u00ed\u00ada sufrido el martirio (21:19). Parece ser que la conclusi\u00f3n m\u00e1s razonable deber\u00ed\u00ada ser que Juan escribi\u00f3 el cuarto Evangelio.<\/p>\n<p>Juan declara que su prop\u00f3sito al escribir es que sus lectores puedan creer que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y de esa manera recibir vida (Joh 20:30-31). El \u00e9nfasis no cae sobre el Reino (como en los otros Evangelios), sino sobre el Rey mismo. Esto dice mucho del porqu\u00e9 se incluyeran los siete Yo soy (Joh 6:35; Joh 8:12; Joh 10:9, Joh 10:11; Joh 11:25; Joh 14:6; Joh 15:5). Mucho m\u00e1s que los otros, este Evangelio registra el trabajo de Jes\u00fas en Judea. Tambi\u00e9n abunda en ense\u00f1anzas sin par\u00e1bolas y se explaya sobre los eventos y discursos que pertenecen a un per\u00ed\u00adodo de menos de 24 horas (cap\u00ed\u00adtulos 13\u201419). Registra de manera especial la promesa de la venida y obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Joh 14:16-17, Joh 14:26; Joh 15:26; Joh 16:13-14).<\/p>\n<p>El libro de Juan muestra que Jesucristo es el Hijo de Dios:<br \/>\nI. Durante su ministerio p\u00fablico .<\/p>\n<p>\t A. Revel\u00e1ndose en c\u00ed\u00adrculos m\u00e1s y m\u00e1s amplios, rechazado (cap\u00ed\u00adtulos 1\u20146).<\/p>\n<p>\t B. Apelando amorosamente a los pecadores, amargamente resistido (cap\u00ed\u00adtulos 7\u201410).<\/p>\n<p>\t C. Manifest\u00e1ndose como el Mes\u00ed\u00adas por medio de dos grandes hechos, repulsado (cap\u00ed\u00adtulos 11, 12).<\/p>\n<p>II. Durante su ministerio privado .<\/p>\n<p>\t A. Emitiendo e ilustrando su nuevo mandamiento (cap. 13).<\/p>\n<p>\t B. Instruyendo a sus disc\u00ed\u00adpulos amorosamente y entreg\u00e1ndolos al cuidado del Padre (cap\u00ed\u00adtulos 14\u201417).<\/p>\n<p>\t C. Muriendo como sustituto por su pueblo (cap\u00ed\u00adtulos 18, 19).<\/p>\n<p>\t D. Triunfando gloriosamente (cap\u00ed\u00adtulos 20, 21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Juan y los sin\u00f3pticos. -2. Ambiente religioso y cultural. &#8211; 3. La comunidad jo\u00e1nica. &#8211; 4. Composici\u00f3n del cuarto evangelio. &#8211; 5. Caracter\u00ed\u00adsticas y claves de lectura. &#8211; 6. Tendencias subyacentes: Tendencia antibautista; Tendencia antign\u00f3stica; Tendencia antijud\u00ed\u00ada; Tendencia antieclesi\u00e1stica. &#8211; 7. Estructura y contenido: 7.1. Pr\u00f3logo y testimonios. 7.2 Libro de los signos (Jn 2, 1- 12, 50). 7.3. Libro de la pasi\u00f3n-gloria. a) Los \u00abdiscursos\u00bb. b) Historia de la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n. c) Ap\u00e9ndice. &#8211; 8. S\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica. &#8211; 9. cuesti\u00f3n del autor.<\/p>\n<p>Al pasar de los evangelios sin\u00f3pticos al de Juan recibimos la impresi\u00f3n de desembarcar en un mundo nuevo. Es como si, al aterrizar, nos encontr\u00e1semos con una monta\u00f1a alt\u00ed\u00adsima, serena y majestuosa, cuya cumbre no alcanzamos a ver. De pronto \u00abAlguien\u00bb baja de aquella altitud inaccesible, se coloca en medio de nosotros y comienza a describirnos sus bellezas. Surge entonces la pregunta inevitable, al par que temerosa, sobre los posibles caminos de acceso a la monta\u00f1a. Entonces, el \u00abescalador\u00bb descendido, sentado en medio de nosotros, comienza a contarnos cosas asombrosas. No pod\u00e9is alcanzar a ver toda la monta\u00f1a: A nadie le vio jam\u00e1s (Jn 1, 18).<\/p>\n<p>Quiso, sin embargo, que los hombres supiesen de \u00e9l y, para ello, les envi\u00f3 a su Hijo: am\u00f3 Dios al mundo que le entreg\u00f3 su propio Hijo (Jn 3, 16). La ascensi\u00f3n a la monta\u00f1a se hace m\u00e1s tentadora. \u00bfPor d\u00f3nde se sube?: soy el camino (Jn 14, 6a). Hay muchos caminos, pero, para llegar hasta arriba, s\u00f3lo hay uno: Yo soy&#8230; La tentaci\u00f3n de la monta\u00f1a incluye ahora tambi\u00e9n el camino. Ya de antemano sabemos que tiene que ser duro y escarpado. \u00bfVale la pena el esfuerzo? \u00c2\u00a1Claro! Nos lleva a la monta\u00f1a: llega al Padre sino por m\u00ed\u00ad&#8230; Yo soy la puerta (Jn 14, 6b; 10, 7). Nos regala la vida verdadera que \u00fanicamente all\u00ed\u00ad se vive en plenitud, libre de contaminaci\u00f3n y de muerte: Yo soy resurrecci\u00f3n y la vida (Jn 11, 25). Nos refresca con la \u00fanica agua que concede la vida eterna (Jn 4, 14). Nos decidimos a subir. La escalada tiene garantizado el \u00e9xito: Yo voy delante para evitar la dispersi\u00f3n y el peligro, como el pastor (Jn 10 11; 12, 32). Vosotros deb\u00e9is permanecer unidos conmigo y entre vosotros, los sarcon \/a vid (Jn 15, 1- 7). Y llegaremos. Claro que llegaremos: que cree ha de la muerte a la vida (Jn 5, 24). Hemos llegado.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad son las alturas y profundidades en que se mueve y nos envuelve el cuarto evangelio. Como el \u00e1guila que se nos pierde de vista en las alturas y se lanza de improviso en picado hasta el abismo. Nuestros ojos la siguen extasiados, participando en su vuelo impresionante. Nada tiene de particular que, desde antiguo, este evangelio haya sido llamado \u00abespiritual\u00bb. S\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu es capaz de moverse con tanta soltura en medio de tan grandes misterios. Moverse y hacer que nos movamos.<\/p>\n<p>Tiene algo en contra suya este libro maravilloso y \u00fanico desde muchos aspectos: ser demasiado claro, hablar en directo, rehuir en lo posible el lenguaje indirecto. Al hablar como nosotros: la os har\u00e1 (Jn 8, 32). he venido para dar testimonio de la verdad (Jn 18, 37). Yo vencido al mundo (Jn 16, 33). soy de , vosotros de (Jn 3, 31-32). La eterna consiste en que te &#8230; (Jn 17, 3). tengo otro alimento&#8230; (Jn 4, 32) podemos caer en la tentaci\u00f3n de obligarle a decir con ese lenguaje tan directo lo que nosotros pensamos cuando lo utilizamos. Ser\u00ed\u00ada empobrecerlo. Nuestro esfuerzo debe ir encaminado a captar las profundidades de sus secretos a trav\u00e9s de la impresionante sencillez de su decir.<\/p>\n<p>1. Juan y los sin\u00f3pticos<br \/>\nEn la comparaci\u00f3n entre Juan y los sin\u00f3pticos, lo primero que debe afirmarse es que Juan pertenece, lo mismo que los sin\u00f3pticos, al g\u00e9nero \u00abevangelio\u00bb; describe la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas desde sus contactos con el Bautista hasta su muerte y resurrecci\u00f3n. Contiene igualmente informaci\u00f3n sobre sus milagros y actividad doctrinal. A pesar de este cuadro general coincidente, se hace necesaria una revisi\u00f3n m\u00e1s detallada, gracias a la cual aparecer\u00e1 con claridad la gran novedad de Juan frente a los sin\u00f3pticos. Esto puede apreciarse desde distintos \u00e1ngulos.<\/p>\n<p>En las narraciones comunes, por ejemplo la vocaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos o la purificaci\u00f3n del templo, Juan introduce variantes y enfoques distintos.<\/p>\n<p>Hay temas importantes que narran los sin\u00f3pticos y omite Juan: el evangelio de la infancia, discurso o serm\u00f3n de la monta\u00f1a, las grandes par\u00e1bolas, expulsiones de demonios&#8230;<\/p>\n<p>Juan aporta un material desconocido por los sin\u00f3pticos: los episodios de Nicodemo, la samaritana, el paral\u00ed\u00adtico de la piscina, el ciego de nacimiento, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, las alegor\u00ed\u00adas del pastor y la vid.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la forma literaria, el material sin\u00f3ptico est\u00e1 compuesto -si prescindimos de los relatos de la pasi\u00f3n-por narraciones aisladas, sentencias breves o grupos de sentencias, que han sido ordenadas y sistematizadas por los evangelistas. En Juan predominan los discursos tem\u00e1ticos. Presenta, adem\u00e1s, temas nuevos y utiliza un vocabulario y unas t\u00e9cnicas nuevas.<\/p>\n<p>La gran movilidad de Jes\u00fas en el aspecto cronol\u00f3gico y geogr\u00e1fico, que autorizan a seguir pensando en los tres a\u00f1os de vida p\u00fablica: varios viajes de Judea a Galilea, tres celebraciones de la pascua&#8230; As\u00ed\u00ad se rompe el esquema f\u00e9rreo de los sin\u00f3pticos: Galilea y Jerusal\u00e9n con un \u00fanico viaje que une ambos escenarios y que permitir\u00ed\u00ada reducir el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas a unos cuantos meses, pues en ellos s\u00f3lo se habla de una pascua.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n concreta de Jes\u00fas con cada uno de los sin\u00f3pticos es una cuesti\u00f3n muy compleja. Por lo que se refiere a Marcos estar\u00ed\u00ada justificada desde la secuencia que comprende la multiplicaci\u00f3n de los panes, la marcha sobre las aguas, vuelta a la otra orilla, petici\u00f3n de se\u00f1ales, confesi\u00f3n de Pedro (Jn 6; Mc 6, 34- 8, 29). Estas coincidencias se explicar\u00ed\u00adan suficientemente desde la tradici\u00f3n com\u00fan de la Iglesia. La relaci\u00f3n de Juan con Mateo se establece, a veces, sobre bases tan poco s\u00f3lidas que no vale la pena ni hablar de ellas. Las coincidencias con Lucas son las m\u00e1s numerosas: muchas afinidades en los relatos de la pasi\u00f3n; la triple declaraci\u00f3n de inocencia de Jes\u00fas por parte de Pilato; las hermanas Marta y Mar\u00ed\u00ada&#8230; La relaci\u00f3n es de clara dependencia, pero \u00e9sta ha podido realizarse a trav\u00e9s de una fuente que ambos pudieron utilizar independientemente.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, digamos que Juan ha escrito completar a los sin\u00f3pticos (teor\u00ed\u00ada complementaria), a los que supondr\u00ed\u00ada conocidos por sus lectores; ni para , teniendo en cuenta la dificultad de los mismos (teor\u00ed\u00ada de la interpretaci\u00f3n), ni, menos a\u00fan, para por una presentaci\u00f3n m\u00e1s actualizada del mensaje evang\u00e9lico (teor\u00ed\u00ada de la suplantaci\u00f3n). Tanto Juan como los sin\u00f3pticos son absolutamente v\u00e1lidos, cada cual como representantes de una tradici\u00f3n respectiva. Debe hablarse de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y de la jo\u00e1nica como de dos realidades aut\u00f3nomas. Hay que afirmar que Juan, independientemente de los sin\u00f3pticos, ha construido un tipo nuevo de \u00abevangelio\u00bb, an\u00e1logo al sin\u00f3ptico y distinto de \u00e9l.<\/p>\n<p>2. Ambiente religioso y cultural<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 mundo, qu\u00e9 mentalidad, qu\u00e9 filosof\u00ed\u00ada de la vida tiene el evangelio de Juan? Las hip\u00f3tesis al respecto son m\u00faltiples:<\/p>\n<p>Algunos autores siguen pensando en el jud\u00ed\u00ado. En el evangelio se habla de las fiestas jud\u00ed\u00adas; son conocidas las costumbres jud\u00ed\u00adas; son familiares los problemas que planteaba el descanso sab\u00e1tico; la presencia del A. T. es notable&#8230; La influencia del mundo jud\u00ed\u00ado en este evangelio es innegable, pero resulta insuficiente para explicar sus peculiaridades<br \/>\nMuchos estudiosos del evangelio de Juan afirman la necesidad de contar con el griego o el mundo de la filosof\u00ed\u00ada helenista. Dicha influencia es innegable. La presencia del t\u00e9rmino \u00ablogos\u00bb bastar\u00ed\u00ada para justificarla.<\/p>\n<p>El de la gnosis. Se trata de una corriente filos\u00f3fico-religiosa preocupada por la salvaci\u00f3n del hombre. Esta salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede lograrse mediante la gnosis o conocimiento revelado. Esta corriente se diversific\u00f3 en distintas tendencias: gnosis mandea o mande\u00ed\u00adsmo, de la que queda actualmente alg\u00fan vestigio en Irak; la gnosis cristiana, representada en las \u00abodas de Salom\u00f3n\u00bb y en el \u00abevangelio de la verdad\u00bb. Las dos clases de gnosis coinciden con el evangelio de Juan en muchas cosas: en la concepci\u00f3n dualista del mundo; en expresiones como ser de la verdad, de la luz, etc.<\/p>\n<p>Los escritos herm\u00e9ticos hermetismo, procedentes del mundo greco-romano. Tambi\u00e9n insisten en el conocimiento revelado, en la inmortalidad y en la vida verdadera.<\/p>\n<p>La \u00faltima moda fue . Los paralelos son clar\u00ed\u00adsimos. Baste recordar el subt\u00ed\u00adtulo de su libro principal: \u00abGuerra de los hijos de la luz con los hijos de las tinieblas\u00bb. No obstante Qumran no es el suelo materno donde naci\u00f3 el evangelio de Juan.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n digamos lo siguiente: No puede negarse la presencia y la influencia del A. T. y del juda\u00ed\u00adsmo rab\u00ed\u00adnico en el cuarto evangelio. Las semejanzas innegables con otros mundos religioso-culturales deben explicarse desde un fondo cultural com\u00fan. Junto a las grandes semejanzas con el mundo jud\u00ed\u00ado y con la mentalidad griega, las diferencias frente a ellos resultan llamativas. Para el mundo jud\u00ed\u00ado era inevitable esc\u00e1ndalo del ahora: lo que ellos esperaban para el futuro, lo presenta el evangelio de Juan como siendo ya realidad actual; la aparici\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, el juicio, la resurrecci\u00f3n, la vida verdadera, el nuevo \u00e9xodo, el nuevo nacimiento. Para el lector de mentalidad griega era igualmente inevitable esc\u00e1ndalo de la carne, que Dios irrumpiese en este mundo material, humano y malo por definici\u00f3n, era impensable. Para dicha mentalidad era inadmisible que la Palabra se hiciese carne.<\/p>\n<p>Este reto, lanzado a los dos mundos religioso-culturales de la \u00e9poca, deben ser puestos de relieve para no dejarnos seducir f\u00e1cilmente por las semejanzas que suelen aducirse, con toda raz\u00f3n, entre dichos mundos y el cuarto evangelio.<\/p>\n<p>3. La comunidad jo\u00e1nica<br \/>\nAl hablar de la comunidad jo\u00e1nica nos referimos a todos aquellos grupos de cristianos que ve\u00ed\u00adan reflejada su fe en el cuarto evangelio. No es f\u00e1cil reconstruir su imagen, puesto que el \u00fanico punto s\u00f3lido de referencia lo construye el evangelio y, en parte, tambi\u00e9n las cartas de Juan.<\/p>\n<p>Muy probablemente dicha comunidad surgi\u00f3 en el norte de Palestina al margen del juda\u00ed\u00adsmo oficial; se halla en contacto con el juda\u00ed\u00adsmo heterodoxo y participa con \u00e9l de las influencias procedentes del mundo griego y, en concreto, de las corrientes gn\u00f3sticas. Al igual que el mencionado juda\u00ed\u00adsmo heterodoxo, es tambi\u00e9n v\u00ed\u00adctima de las invectivas y ataques de las representaciones de la ortodoxia oficial jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La comunidad jo\u00e1nica nace como consecuencia del contacto con el movimiento cristiano. Se interesa por Jes\u00fas en quien llega a descubrir al profeta esperado para el fin de los tiempos, al estilo de Mois\u00e9s. Fueron los primeros pasos de este grupo de cristianos que se caracteriza por una \u00absimpat\u00ed\u00ada\u00bb hacia Jes\u00fas y el movimiento que hab\u00ed\u00ada surgido en torno a su persona. Los simpatizantes no pueden llamarse todav\u00ed\u00ada cristianos. Su fe inicial, incipiente pero insuficiente -Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico (Deut 18, 15ss); no de origen divino, sino sencillamente un hombre enviado por Dios, el hijo de Jos\u00e9 de Nazaret (Jn 1, 45-46; 6, 42)- no les llev\u00f3 a ninguna clase de colisi\u00f3n ni conflicto alguno con el juda\u00ed\u00adsmo oficial. Al fin y al cabo, aquel nuevo movimiento encajaba dentro de la multitud de sectas y grupos religiosos existentes dentro del juda\u00ed\u00adsmo y, por tanto, no era en modo alguno preocupante.<\/p>\n<p>La figura de Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido valorada en toda su dimensi\u00f3n. Era necesario poner en primer plano su divinidad: Jes\u00fas el Hijo de Dios. Este nuevo planteamiento origin\u00f3 serios problemas a dos niveles. de la comunidad inicial muchos de sus miembros se negaron a dar el paso requerido. Entonces se produjo el primer desgarr\u00f3n o ruptura dentro de la comunidad. Un buen n\u00famero abandon\u00f3 aquel entusiasmo inicial y aquella fe incipiente. Tenemos indicios suficientes de ello en Jn 6, 60ss en los cap. y 8. Fuera de comunidad, en relaci\u00f3n con el juda\u00ed\u00adsmo oficial, aquella nueva fe, que hasta entonces hab\u00ed\u00ada resultado inofensiva, se hac\u00ed\u00ada intolerable, incompatible con un verdadero monote\u00ed\u00adsmo, el dogma principal del A. T. Es entonces cuando se toman medidas contra los que profesan dicha fe, se les excluye de la sinagoga (Jn 9, 22; 12, 42; 16, 2). Incluso pod\u00ed\u00adan ser perseguidos hasta la muerte (Jn 10, 28-29; 15, 18; 16, 2). Esto produjo nuevos desgarramientos, con la consiguiente disminuci\u00f3n de la comunidad.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Hijo de Dios fue la ocasi\u00f3n para que muchos pensasen que no pod\u00ed\u00ada ser hombre verdadero. El mundo de Dios es tan distinto y est\u00e1 tan distante del mundo del hombre que no pod\u00ed\u00ada ni pensarse siquiera que pudiese entrar en contacto con \u00e9l. As\u00ed\u00ad se manifestaban algunas corrientes filos\u00f3fico-religiosas de la \u00e9poca, como la gnosis. Por esta causa se produjo una nueva ruptura en la comunidad jo\u00e1nica. De ella nos informa la primera carta (1Jn 2, 19).<\/p>\n<p>4. Composici\u00f3n del cuarto evangelio<br \/>\nEste evangelio presenta una unidad y cohesi\u00f3n internas mucho m\u00e1s fuertes que los sin\u00f3pticos. Este hecho, sin embargo, no quiere decir que la obra haya sido compuesta de una \u00fanica vez y por un \u00fanico autor. Tenemos claros signos de que existi\u00f3 un proceso de \u00abcomposici\u00f3n\u00bb. Por destacar lo m\u00e1s sobresaliente: Jn 13, 21 tiene su continuaci\u00f3n l\u00f3gica en 18, 1. Esto quiere decir que entre ambos textos se ha abierto un espacio para colocar los cap. 15-17. El orden natural de Jn 4-7 ser\u00ed\u00ada el siguiente: 4. 6. 5. 7, problema que ya fue visto desde antiguo. Jn 21 es una clara adici\u00f3n al evangelio ya terminado, como nos consta, entre otras razones, por el original, que lo tenemos en Jn 20, 30-31, que es evidentemente una frase conclusiva. Esto quiere decir que ha habido varias manos que han trabajado en la obra.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es sumamente compleja. El planteamiento que nos parece m\u00e1s cercano a lo ocurrido distinguir\u00ed\u00ada tres momentos fundamentales en su composici\u00f3n: la existencia de primer escrito, el evangelio original, muy parecido a los sin\u00f3pticos, y que constar\u00ed\u00ada de una serie de hechos y dichos de Jes\u00fas. Dicho escrito le presentar\u00ed\u00ada como Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico, al estilo de Mois\u00e9s (Deut 18, 15-16); ser\u00ed\u00ada el hijo de Jos\u00e9, de Nazaret (Jn 1, 45-46; 6, 42), sin pretensiones divinas en relaci\u00f3n con su persona.<\/p>\n<p>Este primer escrito elaborado profundamente por el evangelista. A \u00e9l se le deben los grandes discursos y discusiones. Todo aquello que presente a Jes\u00fas como Revelador, el enviado del Padre, el Hijo del hombre&#8230; Adem\u00e1s, los hechos narrados por el evangelio original fueron reelaborados por el evangelista en esta direcci\u00f3n. Sirvi\u00e9ndose, naturalmente, de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y de sus hechos como base de su reflexi\u00f3n. La respuesta adecuada a este Jes\u00fas es fe y el amor. Esta presentaci\u00f3n tan \u00abelevada\u00bb cre\u00f3 graves problemas, tanto a nivel interno, dentro de la vida de la comunidad, como en el nivel externo, en su relaci\u00f3n con los dirigentes jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Las circunstancias hist\u00f3rico-culturales hicieron necesaria la intervenci\u00f3n de un final, que debi\u00f3 poner los puntos sobre las \u00ed\u00ades en una serie de cuestiones importantes, como la plena realidad de la encarnaci\u00f3n, el realismo de la eucarist\u00ed\u00ada y de la muerte de Cristo, la respuesta concreta del creyente al odio del mundo, etc.<\/p>\n<p>5. Caracter\u00ed\u00adsticas y claves de lectura<br \/>\nEl evangelio de Juan es un escrito doctrinal en forma de evangelio. Su intenci\u00f3n primera es la ense\u00f1anza, no la narraci\u00f3n. Esta se halla en funci\u00f3n de aqu\u00e9lla; es su veh\u00ed\u00adculo, el vestido del cuerpo doctrinal. Esto significa que el inter\u00e9s principal de la obra es el teol\u00f3gico, no el hist\u00f3rico. En \u00e9l los milagros son ; los discursos, m\u00e1s que discursos de Jes\u00fas, son sobre Jes\u00fas. Su inter\u00e9s es siempre \u00f3gico; las discusiones no versan sobre los problemas del tiempo de Jes\u00fas: la ley, el s\u00e1bado, los alimentos puros e impuros, la forma de hacer la oraci\u00f3n, el ayuno, la limosna&#8230; sino sobre las pretensiones de Jes\u00fas de ser el enviado del Padre&#8230;; son sobre Jes\u00fas; la doctrina no tiene como centro de gravedad el reino de Dios, como ocurre siempre en los sin\u00f3pticos, sino que son utilizadas otras categor\u00ed\u00adas de pensamiento, que expresan la misma realidad: , vida, luz, mundo de Dios, mundo de arriba&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los recursos literarios tienen sus propios caminos: el evangelista recurre a la \u00f3n, como m\u00e9todo pedag\u00f3gico para suscitar ulteriores explicaciones por parte de Jes\u00fas sobre temas importantes; intencionadamente deja las escenas: \u00bfqu\u00e9 fue de Nicodemo o de la samaritana o de los griegos que quer\u00ed\u00adan ver a Jes\u00fas? De este modo saca las escenas del terreno de lo anecd\u00f3tico y las traslada al campo de lo teol\u00f3gico y representativo. A veces las palabras tienen o m\u00faltiple sentido, buscado por el evangelista, porque uno aclara y completa al otro. En la menci\u00f3n y descripci\u00f3n de personas, muy frecuentemente, lo que se busca es su representatividad o funcionalidad por encima de su realidad estrictamente personal.<\/p>\n<p>6. Tendencias subyacentes<br \/>\nPara la comprensi\u00f3n de una obra es importante conocer sus tendencias y preocupaciones. En la nuestra descubrimos las siguientes:<\/p>\n<p>Tendencia antibautista: Los disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista hab\u00ed\u00adan sobrevalorado la figura de su maestro diciendo de \u00e9l que era todo aquello que nuestro evangelista le niega: No era la luz, ni el Mes\u00ed\u00adas, ni El\u00ed\u00adas, ni el profeta, ni el esposo, ni hab\u00ed\u00ada hecho signo alguno (Jn 1, 6-8. 15. 19ss; 3, 27-30; 5, 33-35; 10, 41). El evangelista pone los puntos sobre las \u00ed\u00ades: El Bautista fue el precursor de Jes\u00fas y, sobe todo, su testigo cualificado.<\/p>\n<p>Tendencia antign\u00f3stica: La gnosis defend\u00ed\u00ada la incomunicabilidad del mundo de arriba, el de Dios, con el de abajo, el del hombre. Para esta mentalidad, la afirmaci\u00f3n de la fe cristiana: Jes\u00fas es Hijo de Dios, implicaba la negaci\u00f3n de la verdadera encarnaci\u00f3n, de la muerte y de la eucarist\u00ed\u00ada. Para los gn\u00f3sticos, Jes\u00fas, a lo sumo, hab\u00ed\u00ada sido el \u00abmedium\u00bb del que se sirvi\u00f3 el Cristo celeste para comunicar al hombre el conocimiento revelado o la gnosis salvadora. El Cristo celeste hab\u00ed\u00ada \u00abutilizado\u00bb a Jes\u00fas desde el bautismo hasta la pasi\u00f3n, en que le abandon\u00f3. Frente a esta tendencia nuestro evangelio insiste, m\u00e1s que ning\u00fan otro documento del N. T., en los tres puntos principales que los gn\u00f3sticos hac\u00ed\u00adan incompatibles con la fe cristiana: la encarnaci\u00f3n, la muerte y la eucarist\u00ed\u00ada (Jn 1, 14; 19, 17-41; 6, 51b-58).<\/p>\n<p>Tendencia antijud\u00ed\u00ada: Esta tendencia se manifiesta en las discusiones de Jes\u00fas con los jud\u00ed\u00ados, que negaban lo que Jes\u00fas afirmaba de s\u00ed\u00ad mismo. El mejor ejemplo lo tenemos en los cap. 7 y 8. En las decisiones, decreto de excomuni\u00f3n lanzado por los jud\u00ed\u00ados contra los cristianos (Jn 9, 22; 12, 42; 16, 2). En el distanciamiento que supone la forma de hablar del evangelista: la fiesta \u00abjud\u00ed\u00ada\u00bb de la pascua (Jn 6, 4; 12, 1; 13, 1). En las im\u00e1genes y expresiones que presentan a la Iglesia como el nuevo Israel (vid y sarmientos, pastor y reba\u00f1o, hijos de Dios&#8230; apropi\u00e1ndose de este modo algo que los jud\u00ed\u00ados cre\u00ed\u00adan poseer en exclusiva). En la presentaci\u00f3n que hace de los enemigos de Jes\u00fas, que no son los escribas y fariseos, sino los jud\u00ed\u00ados: los dirigentes jud\u00ed\u00ados, no el pueblo jud\u00ed\u00ado&#8230;<\/p>\n<p>Tendencia antieclesi\u00e1stica: No hablamos de una tendencia antieclesial, sino antieclesi\u00e1stica. Esta se halla subyacente en relaci\u00f3n con una concepci\u00f3n m\u00e1gica sobre los sacramentos. N\u00f3tese que, en los tres textos aceptados un\u00e1nimemente como sacramentales: el relativo al bautismo (Jn 3, 3. 5), a la eucarist\u00ed\u00ada (Jn 6, 51b-58) y a los dos juntos (Jn 19, 34), el evangelista, en todo el contexto, acent\u00faa la necesidad de la fe hasta tal extremo que deja entender con claridad suficiente que el sacramento sin la fe no es nada. Naturalmente que el evangelista acepta los sacramentos, pero manifiesta serias reservas frente al modo como estaban siendo celebrados. Las mismas reservas manifiesta frente al concepto de \u00abdisc\u00ed\u00adpulo\u00bb. Ya entonces exist\u00ed\u00ada la tendencia a identificar a los disc\u00ed\u00adpulos con los Doce. A \u00e9stos los menciona nuestro evangelista \u00fanicamente dos veces (Jn 6, 67 y 20, 24).<\/p>\n<p>7. Estructura y contenido<br \/>\nYa que el espacio permitido nos impone la brevedad, intentaremos llegar a nuestros lectores ofreci\u00e9ndoles el mensaje con claridad. En el evangelio de Juan, Jes\u00fas nos es presentado como el Hijo del Padre que, arranc\u00e1ndose de su m\u00e1s \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con \u00e9l, aterriza en nuestra historia y comparte nuestra naturaleza humana. Comunica a los hombres los secretos y la vida misma de Dios y retorna despu\u00e9s, a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n-glorificaci\u00f3n, a su punto de origen. Este esquema general se desarrolla en dos grandes partes: 1&#8242;) Manifestaci\u00f3n al mundo mediante la narraci\u00f3n de hechos y palabras que le acreditan como el Enviado (Jn 2, 1-12, 50). 20) Revelaci\u00f3n m\u00e1s particular a los suyos, que culmina en la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n (Jn 13, 1-20, 31).<\/p>\n<p>7.1. \u00f3logo y testimonios<br \/>\nLa Iglesia primitiva recurri\u00f3 frecuentemente a los himnos para celebrar, expresar y anunciar su fe. Nuestro \u00f3logo (Jn 1, 1-18) es un buen ejemplo de ello. En \u00e9l nos es presentado el protagonista del evangelio, destacando su origen eterno (w. 1-5), su aparici\u00f3n como luz y vida en nuestro mundo (vv. 9-13) y el aterrizaje definitivo en nuestra historia haci\u00e9ndose uno de nosotros (w. 14-18). Nuestro evangelio utiliz\u00f3 este himno primitivo para prologar su obra. Este nuevo destino le oblig\u00f3 a introducir en \u00e9l algunas modificaciones y ampliaciones: la insistencia en que la Palabra proyectaba hablar al hombre antes de que \u00e9ste existiese (v. 2); la acentuaci\u00f3n del Bautista como testigo de Jes\u00fas, frente a las sobrevaloraciones que los disc\u00ed\u00adpulos de Juan hab\u00ed\u00adan hecho de su persona (vv. 6-8. 15); el modo concreto como Dios lleg\u00f3 a nuestro mundo, superando intentos anteriores de acercamiento, como el de Mois\u00e9s (w. 14-16.18).<\/p>\n<p>El del (Jn 1, 19-34) excluye toda pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica de su persona. Las tres figuras, que \u00e9l niega ser: el Mes\u00ed\u00adas, El\u00ed\u00adas, el Profeta, pertenec\u00ed\u00adan al terreno de las especulaciones mesi\u00e1nicas. Frente a ellas, Juan afirma que \u00e9l es testigo eminente de Jes\u00fas, la voz \u00faltima que deb\u00ed\u00ada anunciarlo; y lo hace present\u00e1ndolo como y eliminador del pecado, como del Esp\u00ed\u00adritu, iniciador de los tiempos mesi\u00e1nicos y \u00faltima manifestaci\u00f3n de Dios; como , a partir del cual adquiere su sentido \u00faltimo el pensamiento de la \u00abelecci\u00f3n\u00bb, aplicada a los creyentes.<\/p>\n<p>El de disc\u00ed\u00adpulos (Jn 1, 35-49), que confiesan a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas, como Aquel del que escribieron Mois\u00e9s y los profetas, como Rabb\u00ed\u00ad, Hijo de Dios y Rey de Israel. En toda esta titulatura cristol\u00f3gica se presupone, adem\u00e1s de aquel primer encuentro, todos los posteriores, es decir, toda la reflexi\u00f3n ulterior gracias a la cual y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, los disc\u00ed\u00adpulos pudieron descubrir la verdadera personalidad de Jes\u00fas. El evangelista traslada a este primer encuentro con Jes\u00fas lo que posteriormente, a la luz de la pascua y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito, fueron descubriendo en \u00e9l.<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas (Jn 1, 50-51) garantiza de forma absoluta que sus disc\u00ed\u00adpulos le descubrir\u00e1n como el Hijo del hombre: el camino hacia el Padre, el punto de uni\u00f3n entre el cielo y la tierra. A ello se alude con la referencia impl\u00ed\u00adcita a Gen 28, 12: la escala de Jacob. El t\u00ed\u00adtulo Hijo del hombre, que aparece veinticinco veces en este evangelio y siempre en labios de Jes\u00fas -incluida la aparente excepci\u00f3n de Jn 12, 34- parece referirse a la mediaci\u00f3n entre Dios y el hombre. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n -Jn 5, 27- hace referencia a su aspecto judicial.<\/p>\n<p>.2. Libro de los signos (Jn 2, 1- 12, 50)<br \/>\nCuando los evangelios sin\u00f3pticos se refieren a los hechos prodigiosos de Jes\u00fas utilizan un vocablo griego, , que podr\u00ed\u00adamos traducir por acciones poderosas. El cuarto evangelio, en cambio, se refiere sistem\u00e1ticamente a esos hechos prodigiosos con la palabra , \u00absignos\u00bb o \u00abse\u00f1ales\u00bb o acciones significativas. Como estos signos -siete en total- han sido reunidos por Juan en la secci\u00f3n que va desde el cap. segundo hasta el doce inclusive, todo el bloque ha recibido la denominaci\u00f3n de \u00abLibro de los signos\u00bb. Pero no todo es material narrativo en la secci\u00f3n. Junto al relato de los signos, el evangelista ha colocado una serie de discursos, di\u00e1logos y debates que constituyen el nervio teol\u00f3gico del evangelio.<\/p>\n<p>Incluso puede afirmarse que en la intenci\u00f3n del autor los signos y los dem\u00e1s hechos narrados en esta secci\u00f3n est\u00e1n en funci\u00f3n del material discursivo. Por lo mismo es dif\u00ed\u00adcil precisar d\u00f3nde termina lo que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abhistoria\u00bb y d\u00f3nde comienza la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica del evangelista. Lo cual no dispensa, al contrario, anima a buscar y a hacer lo posible para encontrar el sentido espec\u00ed\u00adfico que tienen los \u00absignos\u00bb en el cuarto evangelio. Tampoco es f\u00e1cil dilucidar si hay progreso de las ideas en el paso de un signo a otro o es toda la verdad del evangelio lo que se propone en cada uno de los signos. En todo caso, el mensaje de cada signo y de su correspondiente acompa\u00f1amiento doctrinal se captar\u00e1 mucho mejor si se lee sobre el trasfondo de la totalidad del evangelio.<\/p>\n<p>Para la comprensi\u00f3n del primer signo (2, 1-12) deben ser tenidos en cuenta los siguientes puntos de referencia: la constataci\u00f3n de la madre de Jes\u00fas \u00abno tienen vino\u00bb, que significa la insuficiencia de la revelaci\u00f3n antigua; la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: la revelaci\u00f3n plena comenzar\u00e1 cuando llegue su \u00abhora\u00bb, es decir, la cruz-resurrecci\u00f3n. Esto se afirma en el marco de una boda: inicio de las nuevas relaciones entre Dios y el hombre. Comienza un tiempo nuevo, una nueva creaci\u00f3n (sumando a estos tres d\u00ed\u00adas los cuatro mencionados en el cap. 1\u00c2\u00b0 tenemos una semana: alusi\u00f3n a la primera creaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Viene a continuaci\u00f3n la sustituci\u00f3n del templo (2, 13-22), que es una acci\u00f3n significativa. Los sin\u00f3pticos sit\u00faan este relato en la \u00faltima semana de la vida de Jes\u00fas. Es, pues, el de Juan un relato anticipado por cuanto que el hecho en s\u00ed\u00ad mismo supone una actividad previa de Jes\u00fas. La raz\u00f3n de dicha anticipaci\u00f3n es su car\u00e1cter program\u00e1tico. En lugar de la purificaci\u00f3n del templo aqu\u00ed\u00ad debi\u00e9ramos hablar de la sustituci\u00f3n del mismo. En realidad se trata de eso. Jes\u00fas es presentado como el verdadero y \u00fanico templo, el punto de uni\u00f3n entre lo humano y lo divino. El templo antiguo y todas las realidades simbolizadas en \u00e9l se hallan totalmente reemplazadas por la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La novedad sorprendente aportada por Jes\u00fas desconcierta a Nicodemo y al juda\u00ed\u00adsmo docto (3, 21). El evangelista la explica diciendo que la aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que el reconocimiento de sus obras extraordinarias (2, 23-25; 3, 1-3; 4, 48&#8230;). El es la manifestaci\u00f3n \u00faltima del amor de Dios (v. 16), el principio \u00faltimo para el discernimiento y el juicio (w. 17-19), el revelador del Padre, procedente del \u00abmundo de arriba\u00bb. Para aceptarlo as\u00ed\u00ad es necesario nacer de nuevo, nacer del agua y del Esp\u00ed\u00adritu, ser engendrado por Dios o abrirse plenamente a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista hab\u00ed\u00adan sobrevalorado a su maestro (Hch 18, 24-19, 5). Esto obliga a nuestro evangelista a introducir otro testimonio, puesto en labios del propio Juan, para destacar la superioridad de Jes\u00fas: \u00e9l es el verdadero esposo (recu\u00e9rdese que, a partir de Oseas, las relaciones de Dios con su pueblo comenzaron a ser presentadas bajo la imagen del matrimonio) mientras que el Bautista es simplemente su precursor y el organizador de la fiesta; \u00e9l es la palabra reveladora, cuya audici\u00f3n produce la verdadera alegr\u00ed\u00ada, incluso en el Bautista.<\/p>\n<p>Aparentemente sigue hablando el Bautista. En realidad estamos ante una automanifestaci\u00f3n de Jes\u00fas (3, 31-36) que utiliza el tono de un t\u00ed\u00adpico discurso cristol\u00f3gico. El se autopresenta como el que es de arriba, el enviado del Padre, el \u00fanico que puede hablarnos con conocimiento de causa de Dios, porque su testimonio recae sobre lo que ha o\u00ed\u00addo y visto (1, 18). Quien lo acepta as\u00ed\u00ad participa ya de la vida del mundo divino. Nuestro texto ser\u00ed\u00ada el desarrollo \u00faltimo del di\u00e1logo con Nicodemo, interrumpido temporalmente por el testimonio del Bautista (vv. 22-30).<\/p>\n<p>El encuentro de Jes\u00fas con la Samaritana destaca su libertad frente a los tab\u00faes epocales: un rabino no deb\u00ed\u00ada hablar en p\u00fablico con una mujer; en cuanto don de Dios lo es tambi\u00e9n para los \u00abcism\u00e1ticos\u00bb samaritanos; al cisma aludido pueden referirse los cinco maridos habidos y el ileg\u00ed\u00adtimo con el que vive en la actualidad (2 Re 17, 24ss); en cuanto Mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas relativiza la cuesti\u00f3n del culto (v. 26); la aparici\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en escena pone de relieve el conocimiento sobrehumano de Jes\u00fas (vv. 27-37); los vv. 28-42 presuponen una misi\u00f3n floreciente en Samar\u00ed\u00ada. Despu\u00e9s de la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas en la regi\u00f3n, los que le dieron impulso y crearon la comunidad fueron los que tuvieron que huir de Jerusal\u00e9n a ra\u00ed\u00adz de la persecuci\u00f3n suscitada con motivo de \u00ablo de Esteban\u00bb (Hch 8). Ellos fueron los que trabajaron. Los que se beneficiaron de su trabajo (v 38) fueron los ap\u00f3stoles delegados de la Iglesia de Jerusal\u00e9n para inspeccionar y controlar dicha misi\u00f3n (Hch 8, 14).<\/p>\n<p>El segundo signo (4, 46-53) es muy probablemente una versi\u00f3n distinta de la curaci\u00f3n del siervo del centuri\u00f3n (Mt 8, 5ss y par.). Las variantes son importantes, pero explicables desde la distinta situaci\u00f3n de cada evangelio. Mientras los sin\u00f3pticos subrayan que se trata de un pagano y acent\u00faan el hecho de que Jes\u00fas desborda estas barreras, Juan pone de manifiesto la magnitud del signo. De ah\u00ed\u00ad el desplazamiento que hace desde Cafarna\u00fam a Can\u00e1, con el fin de que la curaci\u00f3n se produzca a distancia y se ponga de relieve la fe en la palabra vivificante de Jes\u00fas. La contemplaci\u00f3n de los signos de Jes\u00fas lleva a la fe, como ocurri\u00f3 en este caso. Lo espec\u00ed\u00adfico de los signos es convertir el suceso hist\u00f3rico en flecha indicadora que nos orienta en la b\u00fasqueda de algo m\u00e1s importante y profundo que el acontecimiento narrado.<\/p>\n<p>En la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (cap. 5, tercer signo) destaca el poder vivificante de la palabra de Jes\u00fas frente al juda\u00ed\u00adsmo que ha llegado al l\u00ed\u00admite de sus posibilidades y que ya no da m\u00e1s de s\u00ed\u00ad. Se halla simbolizado en el paral\u00ed\u00adtico (Deut 2, 14). Es propio del evangelio de Juan narrar los signos de tal modo que sean seguidos de un discurso revelador o aclarador del significado de los mismos. Todos ellos apuntan a Jes\u00fas mismo como enviado de Dios. Esto significa que Jes\u00fas no puede ser entendido si se le separa de Dios (vv. 10-18). Jes\u00fas dispone, por tanto, del mismo poder de Dios en orden a la concesi\u00f3n de la vida. Existe una perfecta unidad de acci\u00f3n entre el Padre y el Hijo, que se concreta en dos temas fundamentales: la vida y el juicio (vv. 19-30).<\/p>\n<p>Jes\u00fas aduce unos cualificados que demuestran la legitimidad de sus pretensiones. Testifican a su favor Padre, cuyo testimonio se recogido en la Escritura; tambi\u00e9n es aducido, aunque no como argumento definitivo, testimonio del Bautista; adem\u00e1s, su dignidad se halla rubricada por propias obras, en las que se engloba toda la acci\u00f3n reveladora de Jes\u00fas; finalmente, mismo Mois\u00e9s est\u00e1 a de Jes\u00fas: el verdadero israelita es el que, a trav\u00e9s del A. T., llega a Cristo (1, 47). Despu\u00e9s de todos los argumentos, repitamos que Jes\u00fas no puede ser comprendido si se le separa de Dios.<\/p>\n<p>La multiplicaci\u00f3n de los panes es el cuarto signo (6, 1-15). Es el relato de una historia milagrosa de la que tenemos ejemplos tanto en el juda\u00ed\u00adsmo como en el paganismo. La presente narraci\u00f3n atribuye a Jes\u00fas lo que se contaba de grandes profetas o taumaturgos, con la intenci\u00f3n de ense\u00f1ar que quien tenga alguna necesidad encontrar\u00e1 remedio en Jes\u00fas. Sobre este andamiaje, que el evangelista ya encuentra preparado, se desarrollan las siguientes ideas: el conocimiento sobrehumano de Jes\u00fas (intenci\u00f3n cristol\u00f3gica); Jes\u00fas como respuesta a las necesidades m\u00e1s profundas del hombre (intenci\u00f3n soteriol\u00f3gica); centralidad de su persona (los disc\u00ed\u00adpulos juegan un papel secundario frente a la funci\u00f3n preponderante que les asignan los sin\u00f3pticos, -Mc 6, 37-42 y par.- universalidad de su destino (simbolizada en las 5.000 personas saciadas); su realidad divina (el n\u00famero siete -resultante de cinco m\u00e1s dos-, es n\u00famero sagrado, imagen de Dios); su permanencia con el hombre en la eucarist\u00ed\u00ada (v. 11). M\u00e1s que de la multiplicaci\u00f3n de los panes, hab\u00ed\u00ada que hablar de la multiplicaci\u00f3n del pan.<\/p>\n<p>Al relato narrado deb\u00ed\u00ada seguir, por l\u00f3gica, discurso sobre pan de vida (6, 23-51 a) en el que se establece una comparaci\u00f3n: Como el man\u00e1 salv\u00f3 al antiguo pueblo de Dios, as\u00ed\u00ad ahora Jes\u00fas ha sido enviado del cielo, no como un milagrero com\u00fan, sino como el pan que da la vida eterna y que debe ser comido mediante la aceptaci\u00f3n por la fe. Este discurso sobre \u00abel pan de vida\u00bb es de tipo \u00absapiencial\u00bb: se atribuye a este pan lo que el A. T. aplicaba a la Sabidur\u00ed\u00ada, y pod\u00ed\u00ada ser entendido perfectamente por los interlocutores de Jes\u00fas en una sinagoga.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada venir discurso eucar\u00ed\u00adstico (6, 51b-58). Esta parte del discurso no procede de la sinagoga de Cafarna\u00fan, sino de la \u00faltima cena. El lugar adecuado ser\u00ed\u00ada, por tanto, el cap. 13. El evangelista lo ha trasladado aqu\u00ed\u00ad por la semejanza con la materia desarrollada, para hacer un discurso completo sobre el pan. N\u00f3tense las diferencias en relaci\u00f3n con el discurso anterior: all\u00ed\u00ad el protagonista era el Padre, aqu\u00ed\u00ad lo es Jes\u00fas; la respuesta del hombre all\u00ed\u00ad era la fe, aqu\u00ed\u00ad es el comer y beber la carne y la sangre.<\/p>\n<p>Entre la multiplicaci\u00f3n de los panes y los discursos interpretativos introdujo el evangelista, porque as\u00ed\u00ad se lo ofrec\u00ed\u00ada y se lo impon\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n, la marcha sobre las aguas, que es el quinto signo. Es un milagro po\u00e9tico o una composici\u00f3n po\u00e9tica que describe la dignidad de Aquel que es presentado caminando sobre las aguas. Este signo describe la marcha de la Iglesia a trav\u00e9s del mundo en medio de dificultades paralizantes y del consiguiente desaliento enervante. Debe apoyarse en Jes\u00fas, cuyo poder es comparado con el de Yahv\u00e9, cuyo camino fue el mar, y su sendero la inmensidad de las aguas, aunque no dejabas huella en ellas (Sal 77, 20).<\/p>\n<p>El magn\u00ed\u00adfico cuadro que nos ofrece el cap. 6 recibe su \u00faltimo detalle perfeccionista haciendo hincapi\u00e9 en las palabras de vida eterna (6, 59-71). La incredulidad de la gente, de los jud\u00ed\u00ados y de los disc\u00ed\u00adpulos -se trata de las mismas personas, aunque sean llamados con distintos nombres-provoca la confesi\u00f3n de la fe verdadera a nivel de Iglesia universal simbolizada por los Doce y representada por Pedro. Jes\u00fas es el Santo de Dios y s\u00f3lo \u00e9l posee palabras de vida eterna. Se pone as\u00ed\u00ad de manifiesto la secuencia l\u00f3gica que nunca debe perderse de vista: palabra-fe-sacramento-vida, como rasgos esenciales de la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>El evangelista sintetiza y sistematiza grandes discusiones de Jes\u00fas sobre Jes\u00fas en los cap. 7 y 8. Jes\u00fas sube de inc\u00f3gnito a la fiesta. Evita la publicidad. No quiere que nadie piense en un mesianismo sensacionalista y pol\u00ed\u00adtico, como sus mismos hermanos lo so\u00f1aban. Jes\u00fas es el dador del agua viva, del Esp\u00ed\u00adritu (7, 37-39), iniciador, por tanto, de los tiempos mesi\u00e1nicos; el enviado, cuya doctrina es la del que le envi\u00f3; el que tiene su patria \u00abarriba\u00bb, confundiendo los c\u00e1lculos humanos acerca de su origen y procedencia. La autopresentaci\u00f3n de Jes\u00fas divide, como siempre, a sus oyentes: unos lo aceptan o comienzan a hacerlo; otros lo odian a muerte.<\/p>\n<p>La historia de la \u00faltera (8, 1-11) no perteneci\u00f3 originariamente a este evangelio: interrumpe el contexto; falta en la mayor parte de los manuscritos antiguos; anduvo errante de un lugar para otro; encajar\u00ed\u00ada en cualquiera de los sin\u00f3pticos, particularmente en Lucas, -que es quien m\u00e1s se interesa por el tema de la misericordia-, donde la narra alg\u00fan manuscrito. En todo caso, pertenece al evangelio, y ense\u00f1a a no aplicar despiadadamente la ley cuando tambi\u00e9n los jueces son pecadores (Rom 2, 21). Jes\u00fas, en cumplimiento de su misi\u00f3n, la perdona (Lc 19, 10) y le concede la vida.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n entre Jes\u00fas y sus enemigos, entre el cristianismo naciente y el juda\u00ed\u00adsmo, sobre su origen y procedencia (8, 31-59), arguye no s\u00f3lo falta de fe sino tambi\u00e9n resistencia a la misma. Se acent\u00faan dos ense\u00f1anzas: la s\u00f3lo Jes\u00fas y el Padre tienen competencia para juzgar su doctrina; 2a, la partida pr\u00f3xima de Jes\u00fas, su muerte har\u00e1 in\u00fatil para muchos su b\u00fasqueda indebida (7, 33ss).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se nos ofrece la discusi\u00f3n m\u00e1s violenta (8, 31-59) entre Jes\u00fas y sus adversarios y, en un segundo nivel, entre el cristianismo y el juda\u00ed\u00adsmo. Lo m\u00e1s sorprendente de la misma es que tiene lugar entre Jes\u00fas y los jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en \u00e9l (8, 31). Esta afirmaci\u00f3n se ve desmentida tanto por el objeto de la discusi\u00f3n como por el modo como es llevada. En realidad se trata de una fe incipiente: \u00ablos que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo\u00bb son los que hab\u00ed\u00adan sentido un entusiasmo por Jes\u00fas o por su movimiento, pero que no se decidieron a aceptar a Jes\u00fas como el Hijo de Dios, como el Enviado, escud\u00e1ndose en los privilegios jud\u00ed\u00ados. El racionalismo, aunque sea religioso, tambi\u00e9n excluye a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Todo el cap. 9 gira en torno al 6\u00c2\u00b0 signo, recogido por Juan, y constituye una exposici\u00f3n dramatizada del proceso de la fe. El verdadero milagro es Jes\u00fas en cuanto luz del mundo (8, 12; 9, 5) que resulta asequible \u00fanicamente a la fe, no a la investigaci\u00f3n; s\u00f3lo el que se ha lavado (v. 7), el creyente, el que acepta a Jes\u00fas como el enviado, queda iluminado, comienza a ver; inmediatamente se ve sometido a un proceso: la gente, y sobre todo los dirigentes, no quieren que escape nada a su control; este milagro de la luz es como una espada de dos filos: a unos les ilumina, mientras que, a los que cre\u00ed\u00adan ver, les ciega (v. 39); el relato nos presenta a Jes\u00fas como el cumplidor de las antiguas esperanzas sobre la iluminaci\u00f3n del misterio de la existencia humana (Is 35, 5). El curado se convierte en s\u00ed\u00admbolo de todo el proceso de la fe.<\/p>\n<p>Dos par\u00e1bolas originariamente distintas, la del buen pastor y la de la puerta, se hallan fusionadas en una de las dos grandes alegor\u00ed\u00adas del cuarto evangelio. En ella se acent\u00faa la seguridad de las ovejas bajo la protecci\u00f3n del pastor; \u00e9sta se completa con la ampliaci\u00f3n de la misma (w. 11-18), utilizando el lenguaje directo, hablando de la entrega de su vida por ellas para que tengan la vida verdadera, y la de la puerta (w. 7-10), que presenta a Jes\u00fas como el acceso \u00fanico a la salud-salvaci\u00f3n. Ambas responden a la pregunta de los jud\u00ed\u00ados sobre qui\u00e9n es Jes\u00fas. El busca a las ovejas (9, 35), no las dispersa como ellos, que son pastores aprovechados y a sueldo (9, 34); \u00e9l se entrega a su misi\u00f3n hasta jugarse la vida por las ovejas, no las explota ni huye ante el peligro. Este lenguaje tiene delante al A. T. (Ez 34 y 37, 16ss) y el uso que el N. T. hace del mismo (Mc 6, 34; 12, 27; Lc 15, 3-7; 1 Tes 2).<\/p>\n<p>El tema de la victoria sobre la muerte se halla escenificado en el s\u00e9ptimo signo, la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Para la recta comprensi\u00f3n de este audiovisual de excepcional belleza es necesario tener en cuenta los puntos siguientes:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) El relato mismo, en el que confluyen, como es habitual en este evangelio, el hecho-signo m\u00e1s su interpretaci\u00f3n en el discurso-di\u00e1logo correspondiente. La particularidad en este caso consiste en que, dada la dramatizaci\u00f3n de la escena, hecho e interpretaci\u00f3n se hallan fusionados y constituyen una unidad inseparable.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) El contenido que ha sido enfatizado desde unas pistas inconfundibles: a) Es el \u00faltimo y el m\u00e1s grande de los signos; b) Puede verse un \u00abcrescendo\u00bb en la magnitud de los mismos, desde el primero (Can\u00e1 de Galilea) hasta \u00e9ste; aqu\u00ed\u00ad tenemos la victoria sobre la muerte (1 Cor 15, 26);c) En el centro de la historia se encuentra el Revelador con su automanifestaci\u00f3n: soy la resurrecci\u00f3n y la vida (v. 25); d) El relato se convierte as\u00ed\u00ad en un cuadro aclaratorio de lo ya dicho en relaci\u00f3n con lo que es Jes\u00fas (5, 24-25); e) La uni\u00f3n con Jes\u00fas garantiza la vida, a pesar del trance necesario de la muerte; f) Esta aut\u00e9ntica vida comienza ya ahora, sin necesidad de esperar al \u00faltimo d\u00ed\u00ada, como dice Marta, que refleja y representa la creencia del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo; g) Lo importante ahora es la fe por la que el hombre vive ya en la eternidad de Dios. Todo esto se halla implicado en el \u00absigno\u00bb, indicativo de la presencia de Dios en Jes\u00fas y al que se tiene pleno acceso mediante la fe.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) La historicidad estricta no es esencial al relato y, sea lo que sea de ella, debe quedar claro que la validez del signo y su contenido no quedan cuestionados por dicha historicidad. (Remitimos para este asunto a la palabra L\u00e1zaro).<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n es matar a Jes\u00fas (11, 45-54. 55-57). Es de admirar la fina iron\u00ed\u00ada de que hace gala el evangelista en este pasaje: el Sanedr\u00ed\u00adn, a cuya cabeza est\u00e1 su leg\u00ed\u00adtimo presidente -Caif\u00e1s, a la saz\u00f3n- condena a Jes\u00fas para salvar al pueblo; cuando el pueblo, la naci\u00f3n, la ley, el templo&#8230; quedan descalificados por rechazar a Jes\u00fas. Precisamente de tal rechazo va a surgir una nueva realidad que reemplazar\u00e1 a la que ellos pretenden defender. La secci\u00f3n termina anunciando la cercan\u00ed\u00ada de la fiesta jud\u00ed\u00ada de la pascua. La gente sube a Jerusal\u00e9n para cumplir los ritos de purificaci\u00f3n, pero la aut\u00e9ntica purificaci\u00f3n s\u00f3lo se realizar\u00e1 en la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&#8211; muerte, camino hacia vida (cap. 12)<br \/>\nBajo el t\u00ed\u00adtulo precedente son comprendidas cinco escenas:<\/p>\n<p>a) La unci\u00f3n en Betania (12, 1-11), que es un anticipo de la verdadera pascua y tal vez ha sido colocada por el evangelista antes de la entrada en Jerusal\u00e9n (v\u00e9ase Mc 14, 1-9), para indicar que Jes\u00fas entra en la ciudad como rey ungido (Jn 12, 13) y muere como rey ungido (Jn 18, 33-40; 19, 1-6. 19). Dos observaciones concretas: &#8211; La expresi\u00f3n fiesta \u00ed\u00ada de la pascua (Jn 11, 55) indica la distancia teol\u00f3gica entre la Sinagoga y la Iglesia en el momento de redactarse el evangelio; y &#8211; La dataci\u00f3n cronol\u00f3gica d\u00ed\u00adas antes la pascua (Jn 12, 1) puede significar la imperfecci\u00f3n hasta que llegue la verdadera pascua el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. Mientras tanto, \u00ablo imperfecto\u00bb, el juda\u00ed\u00adsmo, se resiste a ser sustituido y por eso se intenta eliminar a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) La entrada triunfal en Jerusal\u00e9n (12, 12-19). Se nos narra en este episodio la entronizaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. El sentido de la misma s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada ser comprendido despu\u00e9s de la Pascua y desde ella (v. 16). El es un rey singular: no encaja en las categor\u00ed\u00adas habituales sobre la realeza (Mc 10, 41-46). Es sorprendente que en un evangelio que no utiliza la categor\u00ed\u00ada de pensamiento \u00abreino de Dios\u00bb para expresar el mensaje cristiano, en los relatos de la pasi\u00f3n nos presente con tanta frecuencia a Jes\u00fas como rey. Ello ocurre as\u00ed\u00ad porque, a partir de este momento, no existe ya ning\u00fan peligro de ser mal entendida su realeza.<\/p>\n<p>c) Los griegos quieren ver a Jes\u00fas (12, 20-26). Este episodio es totalmente desconocido de los sin\u00f3pticos. Refleja la situaci\u00f3n posterior a la partida de Jes\u00fas en la que el evangelio se abre al mundo griego, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras jud\u00ed\u00adas. (Remitimos a la voz \u00abGriegos\u00bb).<\/p>\n<p>d) Jes\u00fas habla de su muerte (12, 23-36). El cuarto evangelio no puede narrarnos el abatimiento de Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad al comenzar la pasi\u00f3n. Ir\u00ed\u00ada en contra de su idea teol\u00f3gica, que le presenta como Se\u00f1or con autoridad, dominando plenamente la situaci\u00f3n. Por otra parte, no pod\u00ed\u00ada prescindir de un episodio tan profundamente enraizado en la tradici\u00f3n. La soluci\u00f3n consisti\u00f3 en trasladar dicho episodio a esta ocasi\u00f3n. Naturalmente, se halla narrado con las caracter\u00ed\u00adsticas propias de este evangelio. La voz del Padre interpreta el sentido pleno de la pasi\u00f3n del Hijo. Aparte de reflejar la plena obediencia de Jes\u00fas a su misi\u00f3n -a su \u00abhora\u00bb- la pasi\u00f3n significa: a&#8217;) El juicio del mundo y del pr\u00ed\u00adncipe-dominador del mismo, Satan\u00e1s. En la pasi\u00f3n pasa el mundo viejo y comienza el nuevo (v. 31); b&#8217;) La uni\u00f3n de los redimidos con el Redentor (v. 32); c&#8217;) La verdadera concepci\u00f3n de un Mes\u00ed\u00adas doliente, que era inimaginable en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado; d&#8217;) La decisi\u00f3n personal de aceptaci\u00f3n o rechazo, que ella provoca.<\/p>\n<p>e) Incredulidad de los jud\u00ed\u00ados (12, 37-50). Nuestro texto responde a la pregunta de por qu\u00e9 Jes\u00fas no fue aceptado. Las razones son las siguientes; 1 a) Ya lo hab\u00ed\u00ada predicho la Escritura; 2a) Hay muchos m\u00e1s creyentes de lo que parece, aunque sean creyentes \u00abvergonzantes\u00bb (w. 42-43); 3a) La dificultad objetiva: aceptar a Dios en un hombre como nosotros, hasta el extremo de que o\u00ed\u00adrle a \u00e9l es o\u00ed\u00adr a Dios, rechazarlo es quedar sometido a un juicio de condena, aceptarle es ver iluminada la propia existencia&#8230; Estas son algunas de las razones por las que Jes\u00fas fue rechazado a pesar de haber hecho signos tan elocuentes. Los jud\u00ed\u00ados permanec\u00ed\u00adan aferrados a su incredulidad.<\/p>\n<p>.3. Libro de la pasi\u00f3n-gloria<br \/>\na) \u00abdiscursos\u00bb. &#8211; El evangelio nos ofrece dos relatos yuxtapuestos del de los pies (13, 1-20). El primero (w. 6-11) es un , cuyo sentido no se comprender\u00e1 \u00abahora\u00bb, sino despu\u00e9s; es una acci\u00f3n que tiene que realizar Jes\u00fas y que \u00fanicamente \u00e9l puede hacer (n\u00f3tese que Jes\u00fas no dice a Pedro \u00absi no te dejas lavar\u00bb, sino \u00absi no te lavo\u00bb). Este primer relato acent\u00faa la necesidad y el significado de la muerte de Jes\u00fas. El segundo relato (vv. 12-20) es un , cuyo sentido entiende todo el mundo en el mismo momento de realizarlo; es una acci\u00f3n que deben realizar los disc\u00ed\u00adpulos a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, particularmente los dirigentes de la comunidad. En \u00e9l se acent\u00faa la necesidad de la praxis del amor.<\/p>\n<p>Desconcierto ante la \u00f3n de Judas (13, 21-20). En este pasaje sorprende sobremanera la falta de reacci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos ante el anuncio de que hay un traidor entre ellos y su ignorancia sobre la intenci\u00f3n de Judas. En realidad se trata de incongruencias buscadas intencionadamente por el evangelista para demostrar que no es Judas, sino Jes\u00fas quien dirige la acci\u00f3n. Judas no pasa de ser un instrumento de la acci\u00f3n de Dios. Adem\u00e1s, este episodio ofrece al redactor la oportunidad de presentar al \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb, verdadero testigo y garante de la tradici\u00f3n cristiana en la comunidad jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>Otra cosa que llama la atenci\u00f3n, en el tratamiento de Judas, es su relaci\u00f3n con el diablo (13, 2. 27). La cuesti\u00f3n se entiende si la enmarcamos dentro del \u00abdualismo jo\u00e1nico\u00bb. En el cuarto evangelio existen dos mundos: el mundo de Dios, el de arriba, de la verdad, de la luz, de la vida, y el del diablo, el de abajo, de la mentira, de las tinieblas, de la muerte. Todos los hombres pertenecen a uno o a otro. Naturalmente que esto nos suena a fatalismo. No lo es. Porque la pertenencia a un mundo o a otro depende de la propia decisi\u00f3n. El caso de Judas es bien representativo. Las distintas expresiones sobre \u00e9l: que es un diablo, que el diablo entr\u00f3 en \u00e9l&#8230; indican la misma realidad, es decir, que Judas ha roto definitivamente con el mundo de Dios. Se desentiende, por lo tanto, de Jes\u00fas y le traiciona. Pero s\u00f3lo cuando Judas ha decidido desentenderse de Jes\u00fas, el diablo entra en \u00e9l. S\u00f3lo cuando desaparece la luz, entran en acci\u00f3n las tinieblas (13, 30-31).<\/p>\n<p>Situado ya en la recta final, Jes\u00fas piensa en el futuro e inculca a sus disc\u00ed\u00adpulos su mejor filosof\u00ed\u00ada, el mandamiento nuevo (13, 31- 14, 31). Es el verdadero y \u00fanico discurso de despedida. Se introduce con el tema de la partida de Jes\u00fas (w. 31-33), que coincide con el de la glorificaci\u00f3n, con la manifestaci\u00f3n de la gloria en \u00e9l: Jes\u00fas ha manifestado a Dios en toda su actuaci\u00f3n, particularmente en los \u00faltimos acontecimientos de su vida y, a su vez, Dios manifestar\u00e1 toda la dimensi\u00f3n y el significado de Jes\u00fas resucit\u00e1ndolo y elev\u00e1ndolo junto a s\u00ed\u00ad. Despu\u00e9s del discurso comprendido bajo la forma literaria llamada \u00abinclusi\u00f3n\u00bb (n\u00f3tese el \u00abno se turbe vuestro coraz\u00f3n\u00bb en los w. 1. 27). El retorno o la vuelta de Jes\u00fas tiene lugar en la pascua, que es la verdadera parus\u00ed\u00ada jo\u00e1nica.<\/p>\n<p>S\u00f3lo despu\u00e9s de su partida podr\u00e1 ser reconocido el ser y el quehacer de Jes\u00fas. Para ello entrar\u00e1 en acci\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. S\u00f3lo en este evangelio es llamado as\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu, con el significado ampl\u00ed\u00adsimo de ayudante, asistente, sustentador, abogado, procurador y, sobre todo, con el de animador e iluminador en el proceso interno de la fe. Las cinco c\u00e9lebres sentencias sobre el Par\u00e1clito se centran en su funci\u00f3n insustituible a favor de los creyentes. Es \u00abotro\u00bb Jes\u00fas (14, 16), pero en su misma l\u00ed\u00adnea. Una persona o fuerza y poder divinos personales destinados a permanecer con los creyentes. Es el \u00abmaestro\u00bb, que recordar\u00e1 y descubrir\u00e1 en toda su profundidad la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y la verdad que es \u00e9l mismo (14, 25-26; 16, 12-15). Es \u00abtestigo\u00bb garante de la aut\u00e9ntica fe (15, 26-27), y \u00abacusador\u00bb del mundo, al que demuestra que ha actuado y sigue actuando mal en relaci\u00f3n con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hasta ahora sus seguidores no hab\u00ed\u00adan sido adoctrinados en la esencia del verdadero discipulado (15, 1-17). La alegor\u00ed\u00ada de la vid define el discipulado cristiano como permanencia en la palabra de Jes\u00fas. Esta permanencia es una realidad personal: se realiza como la proximidad entre las personas, como una persona permanece en otra: mediante actos estrictamente personales, de amor, confianza, fidelidad, intercomunicaci\u00f3n, disponibilidad para el sacrificio. Y, como consecuencia, dar\u00e1 frutos que, en nuestro caso, son la permanencia en la fe y el amor.<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas deber\u00e1n enfrentarse con el odio del mundo (15, 18-16, 4). Las cosas contrarias se excluyen. El amor condena el ego\u00ed\u00adsmo. Pero el ego\u00ed\u00adsmo condena el amor. Por eso Jes\u00fas y su comunidad, cuya vida est\u00e1 determinada por el amor, se convierten en denuncia permanente del mundo, personificaci\u00f3n del odio que, en obligada defensa, intenta apagar la voz de quien pone de manifiesto sus obras malas. El ser perseguido en cuanto cristiano es, por tanto, una ley normal, porque el cristiano es un \u00abm\u00e1rtir\u00bb, es decir, un testigo de Jes\u00fas. En el tiempo en que fue escrito el evangelio, el perseguidor de los cristianos era el juda\u00ed\u00adsmo fariseo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ense\u00f1anzas tan profundas era necesario hacer una s\u00ed\u00adntesis sobre la gran revelaci\u00f3n (16, 25-33). Estos vers\u00ed\u00adculos constituyen la mejor s\u00ed\u00adntesis de la cristolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica: sali\u00f3 del Padre, vino al mundo, deja el mundo y vuelve al Padre. Estas grandes l\u00ed\u00adneas constituyen el kerigma jo\u00e1nico m\u00e1s puro. S\u00f3lo a la luz de la Pascua y bajo la acci\u00f3n iluminadora del Esp\u00ed\u00adritu, el misterio de Jes\u00fas comienza a desvelarse en un progreso permanente. Hasta ahora, sus hechos y palabras, su vida y su mensaje, hab\u00ed\u00adan permanecido en el misterio sin descubrir toda su dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El testamento oracional de Jes\u00fas (cap. 17). Jes\u00fas se despide oficialmente con lo que, hasta ahora y desde que fue bautizado as\u00ed\u00ad por el te\u00f3logo protestante David Chitraus (muerto el 1600) era conocido como la \u00aboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb. Un nombre que s\u00f3lo parcialmente responde a su contenido. Para hacerle justicia es preciso tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Se trata de una composici\u00f3n, magistral por cierto, hecha por el evangelista sobre la base de las ense\u00f1anzas y oraci\u00f3n de Jes\u00fas. En ella nos brinda la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s acabada de la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica: hora, glorificar, vida eterna, nombre, el mundo, enviar, verdad, conocimiento&#8230;<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Su contenido est\u00e1 centrado en la unidad de Jes\u00fas, el Enviado, con su Padre celeste, al que retorna una vez cumplida su misi\u00f3n. La unidad se extiende a los creyentes. Este gran tema se desarrolla, en particular, teniendo como esencial punto de referencia la \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb. La gloria es lo m\u00e1s divino de Dios en su actividad salvadora. Participar en ella, vivir en esa atm\u00f3sfera, aceptar su manifestaci\u00f3n concreta en Jes\u00fas, significa participar en Dios mismo. Y esta participaci\u00f3n, que es la que desea y pide Jes\u00fas para los suyos (w. 6-19), lo mismo que lo ha hecho para s\u00ed\u00ad mismo (w. 1-5) y para los futuros creyentes (w. 20-24), debe ser enriquecida teniendo en cuenta el informe que hace Jes\u00fas de toda su obra centrada en su tarea reveladora (w. 4. 6. 14. 22. 23).<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) El g\u00e9nero literario es el oracional, pero enmarcado dentro de los discursos que, a modo de disposici\u00f3n testamentaria, son puestos en labios de personajes c\u00e9lebres de la antig\u00fcedad, como el de Jacob (Gen 49) y los de Mois\u00e9s en el Deuteronomio.<\/p>\n<p>b) de la pasi\u00f3n-resurrecci\u00f3n. &#8211; La figura de la pasi\u00f3n en el evangelio de Juan no es la del justo paciente que no abre su boca -que es la que nos ofrecen los sin\u00f3pticos- sino la del Se\u00f1or que domina los acontecimientos que se le vienen encima. Por eso no pod\u00ed\u00ada narrar, en el p\u00f3rtico mismo de la pasi\u00f3n, la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad. En su lugar, nuestro relato pone de relieve el conocimiento sobrehumano de Jes\u00fas: su se\u00f1or\u00ed\u00ado, expresado mediante la f\u00f3rmula teof\u00e1nica \u00abYo soy\u00bb, ante la que caen por tierra sus enemigos (\u00absu ca\u00ed\u00adda en tierra\u00bb expresa precisamente eso); la confrontaci\u00f3n y la lucha entre la luz y las tinieblas.<\/p>\n<p>El evangelio de Juan prescinde del religioso de Jes\u00fas. Lo considera ya hecho en su confrontaci\u00f3n personal con el juda\u00ed\u00adsmo y en el rechazo total de sus pretensiones, que culmina en la decisi\u00f3n oficial de eliminarlo (11, 47-53). El careo personal de An\u00e1s con Jes\u00fas es muy veros\u00ed\u00admil, dada la preponderancia pol\u00ed\u00adtica del que fuera sumo sacerdote. Este careo personal se convirti\u00f3, en el proceso de la tradici\u00f3n oral, en la sesi\u00f3n nocturna del Sanedr\u00ed\u00adn, de la que nos informan Mateo y Marcos, y que juzgamos absolutamente inveros\u00ed\u00admil (de hecho Lucas la desconoce).<\/p>\n<p>, An\u00e1s Pedro (18, 12-27). Tres episodios configuran el texto; a) El colaboracionismo entre jud\u00ed\u00ados y romanos en la condena y muerte de Jes\u00fas. De este modo los dos mundos (el jud\u00ed\u00ado y el pagano) quedan implicados en el acontecimiento; b) El careo de An\u00e1s tiende a encontrar alguna motivaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que justifique su entrega y condena por el poder romano, \u00fanico competente para dictar sentencia de muerte. Ese es el sentido de la pregunta por su doctrina (sobre su reino) y sus disc\u00ed\u00adpulos (alguno de los cuales pudo tener afinidad con los zelotes); c) Las negaciones de Pedro, hist\u00f3ricas, subrayan la veracidad de las predicciones de Jes\u00fas (Jn 13, 38); la imposibilidad de dar la vida por Jes\u00fas si antes no da \u00e9l la vida por todos; y la escasa fiabilidad de los posibles testigos de Jes\u00fas. Este responde a An\u00e1s que pregunte a los que le han o\u00ed\u00addo y, a rengl\u00f3n seguido, uno de sus disc\u00ed\u00adpulos responde que no le conoce.<\/p>\n<p>El verdaderamente importante fue el civil (18, 28-19, 16). En \u00e9l Jes\u00fas y el cristianismo entran en conflicto con Roma, en la persona de su gobernador. La escena est\u00e1 narrada en forma de drama, teniendo como escenario el interior del pretorio, donde tiene lugar el di\u00e1logo de Pilato con Jes\u00fas, y el exterior, donde Pilato dialoga con los jud\u00ed\u00ados. La historicidad del relato -un proceso meramente sumarial para salvar la ley- debe hacerse compatible con la artificiosidad del mismo.<\/p>\n<p>El significado de los de la cruz (19, 17-37) se centra en los puntos siguientes: la realeza de Jes\u00fas (el t\u00ed\u00adtulo indicativo de la causa de su muerte); su sacerdocio (la t\u00fanica, que \u00fanicamente este evangelista menciona, es descrita teniendo como patr\u00f3n la del sumo sacerdote); la Iglesia y los creyentes (simbolizados en la madre de Jes\u00fas y en el disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas tanto quer\u00ed\u00ada); los dos grandes sacramentos de la Iglesia (simbolizados en el agua y en la sangre que brotaron del costado abierto de Cristo); el don del Esp\u00ed\u00adritu (simbolizado en la sed = relaci\u00f3n con el agua que, a su vez, simboliza el Esp\u00ed\u00adritu) y en la entrega del Esp\u00ed\u00adritu por Jes\u00fas en la cruz (w. 28-30).<\/p>\n<p>Intervenci\u00f3n de los \u00abvergonzantes\u00bb (19, 38-42). Ante la huida de los disc\u00ed\u00adpulos \u00aboficiales\u00bb. los que manten\u00ed\u00adan en secreto su adhesi\u00f3n a Jes\u00fas protagonizan el relato. Su gesto significa su reverencia por el Maestro y, al mismo tiempo, la fe en su resurrecci\u00f3n. La sepultura de Jes\u00fas figura, desde el principio, en las f\u00f3rmulas de fe. Aunque no tiene valor salv\u00ed\u00adfico, es el certificado de la verdad de su muerte. Y no se realiza \u00abseg\u00fan la Escritura\u00bb, sino seg\u00fan \u00abla costumbre\u00bb jud\u00ed\u00ada de sepultar (v. 40)&#8230;<\/p>\n<p>Reacci\u00f3n ante el vac\u00ed\u00ado (20, 1-18). La Magdalena no esperaba la resurrecci\u00f3n. Ni siquiera el sepulcro vaci\u00f3 la hizo pensar en esa posibilidad. Lo mismo le ocurri\u00f3 a Pedro. La causa de la fe pascual, la fe en Cristo resucitado, no fue el hallazgo del sepulcro vac\u00ed\u00ado; \u00e9ste fue uno de los medios utilizado desde el principio para afirmarla. Lo fue s\u00f3lo para el disc\u00ed\u00adpulo amado que vi\u00f3 el sepulcro vac\u00ed\u00ado como un signo (20, 8: \u00abvi\u00f3 y crey\u00f3\u00bb). Por eso lleg\u00f3 primero que Pedro al sepulcro.<\/p>\n<p>La fe en resurrecci\u00f3n (20, 19-29). La verdadera causa de la fe pascual fue el encuentro personal de Jes\u00fas con los suyos; lo que llamamos \u00abapariciones\u00bb. Nuestro relato est\u00e1 pensado como el cumplimiento de las palabras de Jes\u00fas: \u00abvolver\u00e9 a vosotros\u00bb (14, 18); \u00abse present\u00f3 en medio de ellos\u00bb (20, 19); \u00abotro poco y volver\u00e9is a verme\u00bb (16, 16ss); \u00ablos disc\u00ed\u00adpulos se alegraron al ver al Se\u00f1or\u00bb (20, 20); \u00abos enviar\u00e9 el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (14, 26; 15, 26; 16, 7ss) y \u00abtendr\u00e9is paz\u00bb (16, 33); \u00abla paz sea con vosotros&#8230; recibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (20, 2ss). El evangelista acent\u00faa, adem\u00e1s: la identidad del resucitado con el crucificado (y tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, su diversidad); la confesi\u00f3n adecuada de la fe cristiana: \u00abSe\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u00bb; la actitud inadecuada de exigir pruebas tangibles y palpables para la fe y, por \u00faltimo, se subraya la actitud adecuada de la fe en las palabras \u00absin haber visto\u00bb.<\/p>\n<p>7.4. \u00e9ndice<br \/>\n\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (21, 1-4). Las palabras de Pedro \u00abVoy a pescar\u00bb significan el inicio de la tarea evangelizadora de la Iglesia, que es la respuesta al eco de otras palabras: \u00abos har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb (Lc 5, 10), que debe ser llevada a cabo por toda la Iglesia (son mencionados \u00absiete\u00bb pescadores, tres de los cuales no pertenec\u00ed\u00adan a los Doce). Se pone de relieve la capacidad de la Iglesia de recibir en ella a todos sin excepci\u00f3n (los 153 peces indican la universalidad; a pesar de ser tantos \u00abla red no se rompi\u00f3\u00bb). La \u00abpesca\u00bb tiene y adquiere todo su sentido desde la \u00abbrilla\u00bb, donde Jes\u00fas prepara la comida para los pescadores.<\/p>\n<p>\u00fas, Pedro y el disc\u00ed\u00adpulo amado (21, 15-25). Pedro tiene su propio y peculiar carisma, que debe desarrollar en el seguimiento de Cristo, sin excesiva preocupaci\u00f3n por otros modos de vivir la fe. Tambi\u00e9n lo tiene el disc\u00ed\u00adpulo amado, que sigue a ambos a su manera, y que es el que mejor conoce a Jes\u00fas. El Maestro expresa su deseo de que este disc\u00ed\u00adpulo amado permanezca hasta que \u00e9l vuelva. Evidentemente se refiere a su permanencia en el evangelio del que \u00e9l es el garante \u00faltimo, como se nos dice en la nota final (w. 24-25), que constituye el certificado de garant\u00ed\u00ada de la obra. Todo lo escrito se halla totalmente rubricado por la autoridad del as\u00ed\u00ad llamado disc\u00ed\u00adpulo amado.<\/p>\n<p>8. S\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica<br \/>\nEsta comunidad, lo mismo que el evangelio en el que cristaliza su fe, es la m\u00e1s \u00abespiritual\u00bb, es decir, aquella en la que m\u00e1s fuertemente sopl\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu. Esto la llev\u00f3 a descubrir la m\u00e1s alta cristolog\u00ed\u00ada; a no entenderse como comunidad sino desde ella. De ah\u00ed\u00ad que, incluso las m\u00e1s grandes im\u00e1genes de la Iglesia: la del pastor o la de la vid, sean primariamente cristol\u00f3gicas. La presencia del Esp\u00ed\u00adritu llev\u00f3 tambi\u00e9n a esta comunidad a deducir todas las conclusiones \u00e9tico-morales derivadas de una imagen de Cristo captada desde la iluminaci\u00f3n intensa del Par\u00e1clito; a centrar su respuesta a la acci\u00f3n salvadora de Dios en la fe y en el amor: a censurar con una iron\u00ed\u00ada tan fina como implacable a todos aquellos que no eran coherentes con la confesi\u00f3n de su fe, como era el caso de los cristianos \u00abvergonzantes\u00bb (Jn 12, 42).<\/p>\n<p>Una comunidad inquebrantablemente fiel a su fe cristiana. Con la entereza necesaria para no claudicar en lo esencial; dispuesta a soportar divisiones, rupturas, deserciones, persecuciones, excomuniones&#8230; Con la convicci\u00f3n de que nadie, ninguna autoridad, por influyente y poderosa que fuese, pod\u00ed\u00ada arrebatar a las ovejas del poder salvador de Cristo y de su Padre (Jn 10, 28-29). Es la comunidad m\u00e1s \u00abespiritual\u00bb y, por ello, la que tiene clavadas m\u00e1s profundamente sus ra\u00ed\u00adces en el contexto hist\u00f3rico-social en el que la toc\u00f3 vivir.<\/p>\n<p>El evangelio de Juan comienza afirmando la invisibilidad de Dios (1, 18; v\u00e9ase 1Jn 4, 12). Siendo esto as\u00ed\u00ad, \u00bfc\u00f3mo podemos saber que existe, cu\u00e1l es su naturaleza singular y su posible relaci\u00f3n con el hombre? Sencillamente porque \u00abAlguien\u00bb, que le conoce muy bien, nos lo ha manifestado (1, 18). Los hechos y dichos de Jes\u00fas son los hechos y dichos de Dios. S\u00f3lo partiendo de esta convicci\u00f3n es comprensible el evangelio. Jes\u00fas es el mejor ex\u00e9geta, el int\u00e9rprete m\u00e1s cualificado de Dios. Para que esto haya podido realizarse tuvo que abrirse cielo (1, 51). S\u00f3lo as\u00ed\u00ad, teniendo en cuenta la mentalidad antigua, pod\u00ed\u00ada tener lugar la manifestaci\u00f3n de Dios. La imagen utilizada, teniendo como punto de referencia a Gen 28, 12, quiere significar que Dios se hizo presente en Jes\u00fas; el Hijo del hombre, el mundo de arriba, ha irrumpido en el de abajo. Notemos que el significado espec\u00ed\u00adfico de esta figura, el Hijo del hombre, en el evangelio de Juan se convierte en el mediador entre Dios y los hombres.<\/p>\n<p>El \u00abDios mitente\u00bb, el que env\u00ed\u00ada a su Hijo al mundo por el amor que le tiene para comunicarle la vida (3, 16), es la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s acusada del Dios del evangelio de Juan. Y Jes\u00fas se autocomprende como aquel que ha sido enviado por el Padre (16, 28). Jes\u00fas es el enviado del Padre, el Enviado, sin m\u00e1s. De una forma u otra este pensamiento se afirma 37 veces en nuestro evangelio: Jes\u00fas cumple la voluntad del que le ha enviado; Dios quiere que el hombre acepte, mediante la fe, a aquel que \u00e9l ha enviado&#8230;<\/p>\n<p>El Enviado es la palabra de Dios, la Palabra. La expresi\u00f3n del ser y del actuar de Dios. El es el revelador del Padre, el Revelador, sin m\u00e1s. Aunque el t\u00ed\u00adtulo no le es dado expl\u00ed\u00adcitamente a Jes\u00fas es el que mejor sintetiza su esencia m\u00e1s pura. La importancia de Jes\u00fas en cuanto Palabra la pone de manifiesto la frase siguiente: Padre y yo somos uno (10, 30; 17, 22).<\/p>\n<p>Jes\u00fas en cuanto Hijo, Enviado y Revelador, mantiene una doble relaci\u00f3n con el Padre: \u00f3n de igualdad, el Hijo de Dios, que se encarn\u00f3 en Jes\u00fas de Nazaret, vive desde siempre con Dios. el exist\u00ed\u00ada la Palabra&#8230; y la Palabra Dios (1, 1). Para completar el misterio es necesario destacar igualmente relaci\u00f3n de sumisi\u00f3n. Esta relaci\u00f3n se subraya siempre que se habla de la uni\u00f3n del Hijo con el Padre: la uni\u00f3n manifiesta la obediencia del hombre Jes\u00fas de Nazaret a Dios.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica quedar\u00ed\u00ada incompleta sin una referencia al Par\u00e1clito que, a pesar de estar presente en Jes\u00fas desde el principio, se hace singularmente presente, \u00abcomienza a existir\u00bb, a partir de su glorificaci\u00f3n (7, 37-39), a partir de la muerte de Jes\u00fas. El Par\u00e1clito es el sustituto y el continuador de Jes\u00fas. Las distintas afirmaciones sobre el Par\u00e1clito le presentan como \u00abotro\u00bb Jes\u00fas (14, 16-17); como \u00abel maestro\u00bb que nos introduce en el misterio de Jes\u00fas (14, 25-26); como \u00abel testigo\u00bb de Jes\u00fas en el proceso de la fe (15, 26-27); como \u00abel juez\u00bb de los que rechazaron a Jes\u00fas y \u00abel iluminador de la verdad plena\u00bb (16, 5-11. 12-15).<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas literarias y teol\u00f3gicas del cuarto evangelio y el an\u00e1lisis interno de la obra nos dicen que su autor no ha podido ser Juan el Zebedeo, como ha afirmado la tradici\u00f3n desde Ireneo, en el a\u00f1o 180. M\u00e1s a\u00fan, creemos que su autor no pertenece al c\u00ed\u00adrculo de los Doce.<\/p>\n<p>Debemos tener en cuenta al respecto los rasgos de \u00f3n, las distintas manos que han trabajado en esta obra, las elaboraciones, las distintas ediciones, etc.; todo ello supone un planteamiento distinto al tradicional. Por otra parte, el nuevo en el que nos introduce este evangelio: ideolog\u00ed\u00ada, lenguaje, mentalidad, cristolog\u00ed\u00ada&#8230;, no es el de un pescador de Galilea, por mucho que le haya promocionado la . En cuanto a la forma de hablar de Jes\u00fas y su peculiar enfoque de los problemas, es algo que no debe explicarse afirmando que Jes\u00fas, en este evangelio, hablaba para personas doctas, y en los sin\u00f3pticos para gente sencilla. La hip\u00f3tesis no es seria. Jes\u00fas hablaba siempre igual. El que habla de forma distinta es el evangelista.<\/p>\n<p>El autor no refleja \u00fanicamente personales; ha utilizado fuentes \u2014la de los \u00absignos\u00bb es admitida casi un\u00e1nimemente por los estudiosos del cuarto evangelio-, lo cual no es compatible con testigo ocular. Doce tienen escas\u00ed\u00adsima importancia en este , y cuando aparecen, nos encontramos con una especie de aerolitos procedentes del mundo sin\u00f3ptico (6, 67-70; 20, 24). Entre los \u00ed\u00adntimos de Jes\u00fas figuraban otras personas que no pertenec\u00ed\u00adan al c\u00ed\u00adrculo de los Doce, como Jos\u00e9 de Arimatea, Nicodemo, los que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en \u00e9l de entre los magistrados (12, 42), etc.<\/p>\n<p>En cuanto a la identificaci\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo amado, que no es Juan el Zebedeo ni ninguno de los Doce, como ya hemos dicho, existen varias y serias hip\u00f3tesis. La que presenta como candidato firme a L\u00e1zaro se apoya en los argumentos siguientes: s\u00f3lo de \u00e9l se dice, a nivel de persona nominada, que le Jes\u00fas (11, 3); a \u00e9l conviene como a nadie el rumor sobre aquel disc\u00ed\u00adpulo no morir\u00ed\u00ada (21, 23); el disc\u00ed\u00adpulo amado s\u00f3lo aparece en escena despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: la primera vez en la \u00faltima cena. Hip\u00f3tesis que se halla respaldada por el Prof. Boismard, que merece todo el respeto de los investigadores.<\/p>\n<p>Ante la falta de argumentos definitivos en este terreno, nosotros preferimos hablar de un autor an\u00f3nimo. Como ya hemos dicho, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada otros amigos fuera del c\u00ed\u00adrculo de los Doce. Entre ellos habr\u00ed\u00ada que buscar a esta personalidad extraordinaria que intim\u00f3 con Jes\u00fas m\u00e1s que ning\u00fan otro capt\u00f3 toda la dimensi\u00f3n significado de su persona de forma tan singular.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; . SCHNACKENBURG, evangelio de luan, 4. vol, Herder; . LE\u00ed\u201cN-DUFOUR, del evangelio de luan, S\u00ed\u00adgueme, a partir del a\u00f1o 1989. Falta el \u00faltimo vol. de cuatro proyectados; J. BLANK, evangelio de san luan, 4 vol. Barcelona, 1980; F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, seg\u00fan san luan, en al Nuevo Testamento, La Casa de la Biblia, drid, .<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. En 20, 31 el Evangelio de Juan da por s\u00ed\u00ad mismo respuesta a la cuesti\u00f3n de su finalidad: \u00abEsto ha sido escrito, para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre.\u00bb Con el t\u00ed\u00adtulo \u00abel Cristo\u00bb, e igualmente con el de \u00abel Salvador del mundo\u00bb (4, 42), se plantea a los hombres de todos los tiempos la cuesti\u00f3n del Salvador en sentido pleno. \u00bfD\u00f3nde encuentro yo al Salvador y Redentor definitivo del mundo? La respuesta del Evangelio suena as\u00ed\u00ad: en Jes\u00fas, a quien Dios ha enviado como Salvador del mundo (cf. 3, 17). El trasfondo hist\u00f3rico y religioso que se refleja en el cuarto Evangelio nos permite conocer dos cosas con relaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n antes mencionada. A quien busca el Evangelio quiere mostrarle el camino en el que hallar\u00e1 respuesta al problema de la salvaci\u00f3n. Al mismo tiempo se rechazan respuestas falsas, por ejemplo, aquellas que ofrecen la ->salvaci\u00f3n en un terreno \u00abahist\u00f3rico\u00bb, que querr\u00ed\u00ada prescindir de la concreta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en el logos sars genomenos tal como sucede en la ->gnosis. Por esta raz\u00f3n el que interroga y busca es orientado decididamente por el Evangelio hacia una persona hist\u00f3rica: Jes\u00fas de Nazaret, la Palabra encarnada de Dios.<\/p>\n<p>Con esto se relaciona esencialmente el que el ->kerygma no se presente como afirmaciones a manera de un s\u00ed\u00admbolo de fe, sino en forma de una \u00abVida de Jes\u00fas\u00bb, a trav\u00e9s de la cual se hace expl\u00ed\u00adcita la respuesta al problema de la salvaci\u00f3n: la palabra y obra de Jes\u00fas es salvaci\u00f3n y camino para la salvaci\u00f3n. Y esto a su vez no se realiza a la manera de un reportaje hist\u00f3rico sobre la vida de Jes\u00fas, sino &#8211; prosiguiendo la descripci\u00f3n de los Evangelios sin\u00f3pticos &#8211; en forma de una vida kerygm\u00e1tica de Jes\u00fas, haciendo que \u00e9sta se convierta en el evangelio para el mundo. Con ello va indisolublemente unido el problema hermen\u00e9utico del cuarto Evangelio: \u00bfC\u00f3mo se ve y entiende en \u00e9l el acontecimiento hist\u00f3rico de Cristo? \u00bfCu\u00e1l es \u00abla visi\u00f3n\u00bb de su autor? Esto se puede captar en la peculiar terminolog\u00ed\u00ada gnoseol\u00f3gica, que es caracter\u00ed\u00adstica del cuarto Evangelio; se trata de los conceptos \u00abver\u00bb, \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb, \u00abconocer\u00bb, \u00absaber\u00bb, \u00abtestificar\u00bb, \u00abacordarse\u00bb. La visi\u00f3n de Juan es la del testigo que cree, conoce y ama, y que bajo la direcci\u00f3n del Par\u00e1clito \u00abve\u00bb de tal manera en el \u00abrecuerdo\u00bb de su objeto hist\u00f3rico, Jes\u00fas de Nazaret, que su misterio oculto, el misterio del Logos igual a Dios e Hijo natural del Padre, se hace \u00abpatente\u00bb y as\u00ed\u00ad puede expresarse en el kerygma para la Iglesia.<\/p>\n<p>Por ello, este acto de ver es un proceso creador. Hace posible la traducci\u00f3n de los conocimientos adquiridos en \u00e9l al kerygma testifical, que se actualiza en la Iglesia como anamnesis y en el que el Jes\u00fas glorificado sigue viviendo y hablando por medio del Par\u00e1clito. El kerygma jo\u00e1nico, tal como se da en el cuarto Evangelio, es pues producto de la visi\u00f3n de Juan. El Evangelio de Juan testifica la historia de Jes\u00fas tal como \u00e9sta se ha hecho cognoscible y visible en la fe. Esto lleva a cierta fusi\u00f3n de los horizontes temporales, en cuanto el tiempo del Jes\u00fas hist\u00f3rico y el tiempo de la redacci\u00f3n &#8211; es decir, el de la Iglesia y del kerygma &#8211; se proyectan el uno sobre el otro, aunque no lleguen a confundirse. Este proceso de transformaci\u00f3n y fusi\u00f3n va tan lejos que el Cristo de Juan, como lo muestra un an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico del cuarto Evangelio, habla \u00abcon un lenguaje jo\u00e1nico\u00bb: el Jes\u00fas hist\u00f3rico se expresa en el cuarto Evangelio como el Glorificado que habla en el seno de la Iglesia.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la historia de las religiones el lenguaje del Cristo de Juan es el del ->dualismo (vida-muerte; verdad-mentira; luz-tinieblas; arriba-abajo; Dios-mundo); pero la contraposici\u00f3n dualista no se queda en un \u00e1mbito abstracto y atemporal, como sucede en la ->gnosis, sino que est\u00e1 indisolublemente unida con la epifan\u00ed\u00ada hist\u00f3rica del Logos e Hijo de Dios en el mundo. Por eso el lenguaje de Juan est\u00e1 totalmente penetrado por conceptos capaces de expresar el fen\u00f3meno de la epifan\u00ed\u00ada, por ejemplo: doxa, f\u00f3s, fa\u00ed\u00adnein, faneroun, fanerousthai, erjesthai, kataba\u00ed\u00adnein, apostellein, pempein. Todos esos conceptos se relacionan con la aparici\u00f3n del Logos (Cristo) en el mundo, a la que por parte del hombre corresponden el \u00abver\u00bb y \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb creyentes, de manera parecida a las descripciones veterotestamentarias de las teofan\u00ed\u00adas. Precisamente porque en el cuarto Evangelio el acontecimiento de Cristo es entendido de manera muy expl\u00ed\u00adcita como una acci\u00f3n \u00abvertical\u00bb que se desarrolla entre el cielo y la tierra, tiene en dicho Evangelio car\u00e1cter de epifan\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Un acontecimiento de esta naturaleza es \u00abvisto\u00bb sobre todo (1, 14), y lo que en \u00e9l se \u00abve\u00bb y \u00aboye\u00bb por la fe es superior a lo que aparece en el primer plano hist\u00f3rico, es la doxa celestial del mismo Logos divino. As\u00ed\u00ad, el acontecimiento de Cristo entendido como epifan\u00ed\u00ada en el cuarto Evangelio, en el proceso de transformaci\u00f3n kerygm\u00e1tica se convierte en el \u00abtestimonio\u00bb evang\u00e9lico, formulado en forma \u00abepif\u00e1nica\u00bb, que a la vez da respuesta a las cuestiones que al tiempo de la redacci\u00f3n (entre el a\u00f1o 90 y el 100 d.C.) se planteaban en la Iglesia, sobre todo con relaci\u00f3n a la ->cristolog\u00ed\u00ada (cf. teolog\u00ed\u00ada de ->Juan). El Evangelio de Juan actualiza la tradici\u00f3n precedente sobre Jes\u00fas que quiz\u00e1 se remonta a Juan, ap\u00f3stol e hijo de Zebedeo (cf. a este respecto 3), y actualiza las palabras y obras de Jes\u00fas para una hora determinada de la Iglesia y, como evangelio recibido en el ->canon, para todos los tiempos de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. Aunque el Evangelio de Juan sea tambi\u00e9n una determinada y singular exposici\u00f3n de la precedente tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas, ello no significa que pretenda ser la obra de una \u00abgnosis privada\u00bb, independiente de la Iglesia, la cual fuera compuesta por as\u00ed\u00ad decir en oposici\u00f3n a los Evangelios sin\u00f3pticos. Aun cuando el autor haya sido un personaje dotado de carismas (\u00c2\u00a1\u00bbel disc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb!), \u00e9l no pone en juego su carisma contra la tradici\u00f3n, sino que, precisamente en la cristolog\u00ed\u00ada, es un exponente de la tradici\u00f3n ense\u00f1ada \u00abdesde el principio\u00bb ap&#8217; \u00e1rj\u00e9s, cf. 1 Jn 1, 1; 2, 24; 3, 11), si bien profundiz\u00e1ndola desde su visi\u00f3n creyente. La conciencia comunitaria y tradicional de los escritos de Juan se expresa especialmente en la f\u00f3rmula \u00abnosotros\u00bb, que se encuentra tanto en el Evangelio (cf. sobre todo 1, 14) como en la carta primera (1, is; 4, 14. 16; cf. cartas de ->Juan). El cuarto Evangelio da a entender as\u00ed\u00ad que su kerygma es \u00abproducto\u00bb permanente de lo que los testigos vieron y oyeron en Jes\u00fas, el Logos encarnado, y en cuanto tal es obra de una comunidad, obra que sigue viviendo en la Iglesia como tradici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Ciertamente, el ver creyente \u00abno se limita a los coet\u00e1neos, pues a trav\u00e9s de ellos es transmitido a todas las generaciones siguientes; pero es transmitido solamente a trav\u00e9s de ellos, ya que no se trata de la visi\u00f3n de una realidad atemporal, eternamente v\u00e1lida, sino del \u00f3 l\u00f3gos sarx egu\u00e9neto\u00bb (Bultmann), de la doxa del Logos encarnado. Esta relaci\u00f3n, nunca olvidada en el Evangelio de Juan, con una persona concreta y su historia, enlaza constantemente la \u00abvisi\u00f3n\u00bb y \u00abaudici\u00f3n\u00bb creyentes con la tradici\u00f3n y su seno, que es la comunidad eclesial. Mientras el hereje, que seg\u00fan 2 Jn 9 no \u00abpermanece en la doctrina acerca de Cristo\u00bb transmitida por el c\u00ed\u00adrculo del \u00abnosotros\u00bb apost\u00f3lico, expresa ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente su \u00abindependiente\u00bb gnosis privada con la f\u00f3rmula en singular (egnoka auton: 1 Jn 2, 4); el autor del cuarto Evangelio, por el contrario, habla en plural: \u00abhemos visto\u00bb, \u00abhemos conocido\u00bb, \u00abnosotros creemos\u00bb (cartas de ->Juan). Por esta raz\u00f3n la Iglesia no ha vacilado en acoger el Evangelio de Juan en su canon normativo de evangelios (aunque no sin resistencias, como lo muestra la historia del canon), reconociendo as\u00ed\u00ad que en \u00e9l la figura e historia de Jes\u00fas de Nazaret han sido interpretadas correctamente. Sin embargo, la consciente conexi\u00f3n del cuarto evangelista con la tradici\u00f3n no lleva a una simple aceptaci\u00f3n o reproducci\u00f3n mec\u00e1nica de la misma, sino que se conjuga con una interpretaci\u00f3n creadora y muy aut\u00f3noma, tal como lo exig\u00ed\u00ada la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la teolog\u00ed\u00ada y de la Iglesia al redactarse el Evangelio comentado.<\/p>\n<p>3. \u00bfEsta interpretaci\u00f3n se debe a Juan, ap\u00f3stol e hijo de Zebedeo? A la pregunta no se puede responder categ\u00f3ricamente. Como en el cuarto Evangelio, narraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica se mezclan de una manera muy peculiar, lo cual seguramente es debido a un largo proceso de tradici\u00f3n, sin duda hemos de afirmar que tras los relatos del Evangelio est\u00e1 el ap\u00f3stol Juan como \u00abnarrador\u00bb pero que un c\u00ed\u00adrculo de disc\u00ed\u00adpulos, inspir\u00e1ndose en su esp\u00ed\u00adritu, elabor\u00f3 teol\u00f3gica y ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente estos relatos con un fin unitario, asumiendo y consumando en lo posible la manera de ver creyente del ap\u00f3stol. En esta \u00abescuela de Juan\u00bb (acerca de la cual no tenemos noticias hist\u00f3ricas m\u00e1s concretas), el \u00abver\u00bb, \u00abconocer\u00bb y \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb del testigo apost\u00f3lico pas\u00f3 a ser un \u00abver\u00bb, \u00abconocer\u00bb y\u00bbo\u00ed\u00adr\u00bb junto con \u00e9l; y el relato se convirti\u00f3 en el kerygma bajo su inconfundible forma jo\u00e1nica, en la cual el car\u00e1cter de epifan\u00ed\u00ada del acontecimiento de Cristo encontr\u00f3 su adecuada expresi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: R. Bultmann, Das Evangelium nach Johannes (G6 1941, 8. reimpr. 1963); E. Ruckstuhl, Die literarische Einheit des J. (Fri 1951); W. Grundmann, Zeugnis und Gestalt des J. (St 1961); F. Mujiner, Die johanneischen Parakletspr\u00fcche und die apostolische Tradition: BZ NF 5 (1961) 56-70; idem, Die johanneische Sehweise und die Frage nach dem historischen Jesus (Fe 1965); .7. Blinzler, Johannes und die Synoptiker (St 1965); R. Schnackenburg, Das J. I (Fr 1965) (con amplia bibl.); A. Wikenhauser, El evangelio seg\u00fan san Juan (Herder Ba 1967).<\/p>\n<p>Franz Mubner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Bosquejo del contenido<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La revelaci\u00f3n de Jes\u00fas al mundo, 1.1\u201312.50<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Pr\u00f3logo (1.1\u201318).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas (1.19\u20132.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>El nuevo mensaje (2.12\u20134.54).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Jes\u00fas, Hijo de Dios (5.1\u201347).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(v)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>El pan de vida (6.1\u201371).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vi)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Conflicto con los jud\u00edos (7.1\u20138.59).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La luz del mundo (9.1\u201341).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(viii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>El buen pastor (10.1\u201342).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ix)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La resurrecci\u00f3n y la vida (11.1\u201357).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(x)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La sombra de la cruz (12.1\u201336a).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(xi)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Ep\u00edlogo (12.36b\u201350).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La revelaci\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos, 13.1\u201317.26<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La \u00faltima cena (13.1\u201330).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Las palabras de despedida (13.31\u201316.33).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La oraci\u00f3n de Jes\u00fas por sus disc\u00edpulos (17.1\u201326).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas, 18.1\u201321.25<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La pasi\u00f3n de Jes\u00fas (18.1\u201319.42).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (20.1\u201331).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La comisi\u00f3n a los disc\u00edpulos (21.1\u201325).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Prop\u00f3sito<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Una clara declaraci\u00f3n del prop\u00f3sito de este evangelio aparece en Jn. 20.30s. (cf. W. C. van Unnik, <etiqueta id=\"#_ftn609\" name=\"_ftnref609\" title=\"\"><i>TU 73<\/i><\/etiqueta>, 1959, pp. 382\u2013411.) Juan seleccion\u00f3 entre gran n\u00famero de \u201cse\u00f1ales\u201d, y su prop\u00f3sito al narrarlas fue el de llevar a sus lectores al convencimiento de que Jes\u00fas es el Cristo (e. d. el Mes\u00edas) y el Hijo de Dios, y lograr que adquiriesen una experiencia de vida eterna.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De esta afirmaci\u00f3n podemos sacar ciertas conclusiones ampliamente verificadas por el contenido del evangelio. Primero, que se trata, b\u00e1sicamente, de un documento evangel\u00edstico. Segundo, que su m\u00e9todo expl\u00edcito es presentar la obra y las palabras de Jes\u00fas de manera que muestren la naturaleza de su persona. Tercero, que la descripci\u00f3n de dicha persona como Mes\u00edas indica que probablemente est\u00e1 destinado a los jud\u00edos. Como, por otro lado, parecer\u00eda que Juan escribe para lectores fuera de Palestina, y que en parte ignoran las costumbres jud\u00edas, resulta una atractiva hip\u00f3tesis el que escribi\u00f3 especialmente para los jud\u00edos de la di\u00e1spora y sus pros\u00e9litos en las sinagogas helen\u00edsticas. (cf. J. A. T. Robinson, <i>Twelve NT Studies<\/i>, 1962, pp. 107\u2013125). Este punto de vista no excluye, naturalmente, un p\u00fablico gentil, aunque la teor\u00eda de que este evangelio fue escrito principalmente para convertir al gentil que piensa (cf. C.H. Dodd, <i>The Interpretation of the Gospel<\/i>, 1953) es poco probable).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El prop\u00f3sito principal no excluye otros objetos subordinados. Es as\u00ed como, en primer lugar, Juan hace resaltar conscientemente conceptos que servir\u00edan para refutar los puntos de vista falsos o antag\u00f3nicos sobre Jes\u00fas que sosten\u00edan los jud\u00edos de su \u00e9poca. Tambi\u00e9n puede haber un intento de corregir una veneraci\u00f3n excesiva para con Juan el Bautista. En segundo lugar, particularmente en 13\u201317, Juan se dirige a los cristianos y les proporciona ense\u00f1anzas relativas a la vida en la iglesia. Pero la opini\u00f3n de que el prop\u00f3sito principal de Juan fue corregir la escatolog\u00eda de la iglesia (como piensa C. K. Barrett) no es defendible, aunque no negamos que este evangelio contiene ense\u00f1anzas escatol\u00f3gicas. En tercer lugar a menudo se aduce que el Evangelio de Juan se escribi\u00f3 en forma de pol\u00e9mica contra el gnosticismo. Este punto de vista se hace m\u00e1s plausible si consideramos el prop\u00f3sito de 1 Juan, pero no es tan evidente como a veces se supone; no obstante, sin duda Juan ten\u00eda conocimiento del peligro del gnosticismo y al escribir su evangelio en realidad proporcion\u00f3 un arma excelente contra dicha herej\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Estructura y contenido teol\u00f3gico<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La estructura hist\u00f3rica<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Como obra hist\u00f3rica, el Evangelio de Juan es selectivo. Comienza con la encarnaci\u00f3n en Jes\u00fas del Verbo de Dios preexistente (1.1\u201318), y luego pasa directamente a los primeros d\u00edas del ministerio de Jes\u00fas: su bautismo por Juan y el llamado de los primeros disc\u00edpulos (1.19\u201351), y su regreso del Jord\u00e1n a Galilea (1.43). Pero el escenario de su obra no se limita fundamentalmente a Galilea, como ocurre en los relatos sin\u00f3pticos. S\u00f3lo algunos de los incidentes mencionados ocurren all\u00ed (1.43\u20132.12; 4.43\u201354; 6.1\u20137.9). Una vez el escenario es Samaria (4.1\u201342), pero m\u00e1s frecuente es Jerusal\u00e9n, generalmente en ocasi\u00f3n de alguna fiesta jud\u00eda (2.13; 5.1; 6.4; 7.2; 10.22; 11.55; cf. A. Guilding, The Fourth Gospel and Jewish Worship, 1960). El \u00faltimo de estos incidentes es la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que impuls\u00f3 a los dirigentes jud\u00edos a deshacerse de Jes\u00fas (11.45ss), aunque, como ocurre en los evangelios sin\u00f3pticos su enemistad hab\u00eda ido creciendo durante cierto tiempo (p. ej. 7.1). A partir de este punto la narraci\u00f3n sigue l\u00edneas que nos recuerdan a los evangelios sin\u00f3pticos: el ungimiento en Betania (12.1\u201311), la entrada triunfal (12.12\u201319), la \u00faltima cena (13), registrada sin referencias a sus caracter\u00edsticas sacramentales, el arresto (18.1\u201312), los juicios y la negaci\u00f3n de Pedro (18.13\u201319.16), la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n (20\u201321). Pero tambi\u00e9n en esta secci\u00f3n hay mucho material que no encontramos en los evangelios sin\u00f3pticos, especialmente las palabras de despedida y la oraci\u00f3n (14\u201316; 17), los detalles del juicio ante Pilato (18.28\u201319.16), y las operaciones despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No es necesario dudar de que este bosquejo hist\u00f3rico concuerde en l\u00edneas generales con el orden de los acontecimientos, aunque es necesario recordar que Juan se ha limitado a registrar unos cuantos incidentes, y los ha arreglado de acuerdo con su punto de vista, o sea de la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Mes\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El contenido teol\u00f3gico<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>(i) Juan como revelaci\u00f3n. Este bosquejo hist\u00f3rico es veh\u00edculo de una presentaci\u00f3n teol\u00f3gica de Jes\u00fas. El prop\u00f3sito de Juan es revelar la gloria de Jes\u00fas como Hijo de Dios. Como el Hijo preexistente compart\u00eda la gloria del Padre (17.5, 24), y en su vida terrenal su gloria qued\u00f3 demostrada ante el mundo\u2014o m\u00e1s bien ante aquellos que ten\u00edan ojos para ver (1.14)\u2014mediante la serie de se\u00f1ales que realiz\u00f3 (2.11). Pero a\u00fan en dichas se\u00f1ales Jes\u00fas no buscaba su propia gloria sino la del Padre (5.41; 7.18). Esta revelaci\u00f3n de Jes\u00fas ante el mundo es el tema de los cap(s). 1\u201312, que concluye con un resumen y un claro cambio de pensamiento (12.36b\u201350). Como en general el mundo no hab\u00eda cre\u00eddo en \u00e9l (12.37), Jes\u00fas se volvi\u00f3 a sus disc\u00edpulos, y en los cap(s). 13\u201317 tenemos una revelaci\u00f3n de su gloria, vista en servicio humilde, a los disc\u00edpulos, que tambi\u00e9n fueron llamados a una vida en la que Dios fuese glorificado (15.8; 21.19). Pero tambi\u00e9n encuentra expresi\u00f3n aqu\u00ed un tema que hab\u00eda sido sugerido anteriormente, a saber que la glorificaci\u00f3n suprema de Jes\u00fas se dio en su pasi\u00f3n y su muerte. La tercera secci\u00f3n de este evangelio (caps. 18\u201321) nos muestra que ha llegado la hora en que Jes\u00fas es glorificado como el Hijo de Dios y, a su vez, glorifica a Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al mismo tiempo podemos considerar este evangelio como revelaci\u00f3n de la <i>verdad<\/i> (1.14, 17). En este evangelio lo que caracteriza al mundo es el error, la imperfecci\u00f3n, y el pecado, debido a que ha perdido contacto con Dios, quien es el Verdadero (7.28); a este mundo trae Jes\u00fas la verdad de Dios (18.37). \u00c9l mismo es la encarnaci\u00f3n de la verdad (14.6), y ser\u00e1 sucedido por el Esp\u00edritu de verdad (14.17). \u00c9l encamina a los hombres a la verdadera adoraci\u00f3n de Dios (4.23s), y los libera de los errores del diablo (8.44) mediante el conocimiento de la verdad (8.32). En contraste con las huecas satisfacciones del mundo, \u00e9l trae el pan verdadero y real para el alma humana (6.32, 55).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii) <i>Se\u00f1ales y testigos<\/i>. Esta revelaci\u00f3n ha sido acercada a los hombres de dos maneras. Primero, est\u00e1n las <i>se\u00f1ales <\/i>u <i>obras<\/i> de Jes\u00fas, siete de las cuales (aparte la resurrecci\u00f3n) se relatan con lujo de detalles. Son se\u00f1ales no simplemente porque evidencien un poder milagroso y sobrenatural (4.48), sino m\u00e1s bien porque por su car\u00e1cter muestran que su autor ha sido enviado por Dios (9.16) como el Mes\u00edas y el Hijo de Dios (3.2; 6.14; 7.31); de este modo autentican su persona ante aquellos que tienen ojos para ver (2.23; 12.37).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estas se\u00f1ales son, generalmente, la base de un discurso o un di\u00e1logo en el que se destaca su significaci\u00f3n espiritual. Tenemos, sin embargo, lo que podr\u00edamos considerar una serie adicional de se\u00f1ales orales. Siete veces (6.35; 8.12; 10.7, 11; 11.25; 14.6; 15.1; a los que quiz\u00e1s debamos a\u00f1adir 8.24) Jes\u00fas dice, \u201cyo soy \u2026\u201d. Jes\u00fas recoge aqu\u00ed una serie de conceptos, todos ellos ya corrientes en el lenguaje religioso, y los utiliza para explicar qui\u00e9n es \u00e9l y lo que ha venido a hacer. Lo que resulta especialmente significativo es que su uso del \u201cyo soy\u201d contiene una declaraci\u00f3n velada de su deidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Segundo, la gloria de Jes\u00fas es testimoniada por <i>testigos<\/i>. Jes\u00fas mismo vino a dar testimonio de la verdad (18.37), y Juan el Bautista da testimonio de \u00e9l, como as\u00ed tambi\u00e9n la mujer samaritana, la multitud que presenci\u00f3 sus se\u00f1ales (12.17), los disc\u00edpulos (15.27), los testigos en el lugar de la crucifixi\u00f3n (19.35), y el evangelista mismo (21.24). Tambi\u00e9n sirven de testigos las Escrituras (5.39), el Padre celestial (5.37), y los milagros de Jes\u00fas (10.25). El prop\u00f3sito de dicho testimonio es el de acercar a los hombres a la fe (4.39; 5.34).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii) <i>Las personas de Jes\u00fas.<\/i> Estas se\u00f1ales y testigos tienen por objeto mostrar que Jes\u00fas es el Hijo de Dios que ofrece vida a los hombres. Ya desde el principio este evangelio afirma que \u00e9l es el <i>Verbo<\/i> o la <i>Palabra<\/i> (* <span style='text-transform:uppercase'>Logos<\/span>) de Dios (1.14, 17). Aunque Juan no vuelve a usar este t\u00e9rmino t\u00e9cnico, es evidente que el resto del evangelio es una exposici\u00f3n y una justificaci\u00f3n de la doctrina de que el Verbo se hizo carne. El uso de \u201cVerbo\/Palabra\u201d resulta especialmente adecuado, ya que Juan pudo as\u00ed hablar con los jud\u00edos que ya hab\u00edan dado pasos tendientes a considerar a la Palabra creadora de Dios (Sal. 33.6), en alg\u00fan sentido, como un ser aparte de Dios (cf. la descripci\u00f3n figurada de la Sabidur\u00eda en Pr. 8.22ss), con los cristianos que predicaban la Palabra de Dios y virtualmente la identificaban con Jes\u00fas (cf. Col. 4.3 con Ef. 6.19), y con los paganos cultos que ve\u00edan en la Palabra el principio del orden y la racionalidad en el universo (estoicismo popular). Pero lo que dice Juan va mucho m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que anteriormente se hab\u00eda expresado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Segundo, Jes\u00fas es el <i>Mes\u00edas<\/i> de la casa de David que esperaban los jud\u00edos (7.42). De hecho el gran interrogante para los jud\u00edos consiste en saber si Jes\u00fas es el Mes\u00edas (7.26ss; 10.24), y lo que sostienen los disc\u00edpulos es, precisamente, que lo es (1.41; 4.29; 11.27; 20.31).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tercero, es el <i>Hijo del Hombre<\/i>. Esta expresi\u00f3n es la clave para entender c\u00f3mo se ve\u00eda a s\u00ed mismo Jes\u00fas en los evangelios sin\u00f3pticos, en los que la expresi\u00f3n est\u00e1 relacionada con tres ideas: el car\u00e1cter \u201coculto\u201d de su mesianismo, la necesidad de su sufrimiento, y su funci\u00f3n como juez en la parus\u00eda. Estas ideas est\u00e1n latentes en Juan (cf. 12.34; 3.14; 5.27), pero se pone el acento en las dos ideas de que el Hijo del Hombre ha sido enviado desde el cielo como revelador de Dios y Salvador de los hombres (3.13; 9.35), y que es glorificado al ser \u201clevantado\u201d para morir (12.23\u201324).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuarto, es el <i>Hijo de Dios<\/i>. Este es, probablemente, el t\u00edtulo m\u00e1s importante de Jes\u00fas en Juan. Dado que el coraz\u00f3n del evangelio est\u00e1 en el hecho de que Dios envi\u00f3 a su Hijo como Salvador (3.16), el prop\u00f3sito de Juan es hacer que el lector reconozca lo que Jes\u00fas afirma (19.7), y trasmitir la confesi\u00f3n de los disc\u00edpulos (1.34, 49; 11.27) de que \u00e9l es el Hijo de Dios. Como Hijo, revela al Padre (1.18), cuyas actividades como dador de vida y juez comparte (5.19\u201329). Al creer en \u00e9l los hombres reciben salvaci\u00f3n (3.36) y libertad (8.36).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero decir que Jes\u00fas es el Hijo de Dios significa, en quinto lugar, adjudicarle deidad plena. De este modo el que por ser Palabra de Dios es tambi\u00e9n Dios \u00e9l mismo (1.1), es, asimismo, reconocido por los hombres en la tierra como Se\u00f1or y Dios (20.28, que es la culminaci\u00f3n del evangelio; cf. <etiqueta id=\"#_ftn610\" name=\"_ftnref610\" title=\"\">tamb. 1.18, <\/etiqueta><\/span><etiqueta id=\"#_ftn611\" name=\"_ftnref611\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vha<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv) <i>La obra de Jes\u00fas<\/i>. Un grupo adicional de t\u00edtulos expresa lo que Jes\u00fas vino a hacer por los hombres, y lo que les ofrece. Est\u00e1n resumidos en 14.6, pasaje en el cual Jes\u00fas afirma que \u00e9l es el camino, la verdad, y la vida. Este \u00faltimo t\u00e9rmino, <i>vida<\/i>, es el t\u00e9rmino favorito de Juan para la salvaci\u00f3n. El mundo de los hombres se encuentra en estado de muerte (5.24s), y su destino es el juicio (3.18, 36). Lo que Jes\u00fas ofrece a los hombres es vida, definida por Juan como el conocimiento de Dios y Jesucristo (17.3). A Jes\u00fas mismo se lo puede describir, por consiguiente, como la vida (1.4; 11.25; 14.6), dador del <i>agua de vida<\/i> (e. d. el agua que da vida, 4.14), y del<i> pan de vida<\/i> (6.33s). Recibir a Jes\u00fas al creer en \u00e9l (3.36; 6.29) es recibir el pan de vida, y comer su carne y beber su sangre (expresi\u00f3n en la que muchos eruditos ven una alusi\u00f3n a la Cena del Se\u00f1or) es participar de la vida eterna (6.54).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La misma doctrina aparece en la descripci\u00f3n de Jes\u00fas como la <i>luz<\/i> del mundo (8.12), expuesta especialmente en el cap(s). 9. Se considera que el estado actual de los hombres es de ceguera (9.39\u201341) o tinieblas (3.19; 12.46), y Jes\u00fas es el que cura a los ciegos y da la luz de la vida a los que caminan en tinieblas. Tambi\u00e9n se lo muestra como el <i>camino<\/i> a Dios (14.1\u20137). Ya se hace alusi\u00f3n a esta idea en 10.9, donde es la <i>puerta<\/i> del redil, pero aqu\u00ed otra idea adquiere prominencia: la de que Jes\u00fas es el <i>buen pastor<\/i> que da su vida por sus ovejas y las junta en su redil. Tres ideas vitales est\u00e1n contenidas en esta descripci\u00f3n. Primero, que Jes\u00fas es el verdadero cumplimiento de la promesa veterotestamentaria de un pastor para el pueblo de Dios. (N\u00f3tese que la vida y la luz son descripciones jud\u00edas de la ley, que encuentra su cumplimiento en Jes\u00fas.) Segundo, que su muerte no se debe simplemente a la oposici\u00f3n de sus enemigos, sino que es un acto de salvaci\u00f3n destinado a los hombres (10.11), por medio del cual son atra\u00eddos a Dios (12.32). S\u00f3lo a trav\u00e9s de una muerte con sentido de sacrificio se puede quitar el pecado (1.29) y darle vida al mundo (6.51b). Tercero, el cuadro de un reba\u00f1o introduce la idea de la iglesia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(v) <i>La nueva vida<\/i>. As\u00ed, se presenta a Jes\u00fas como el Salvador del mundo (4.42). En su presencia los hombres se ven frente al momento decisivo en el que, o lo aceptan y pasan de muerte a vida (5.24), o permanecen en la oscuridad hasta el d\u00eda del juicio (12.46\u201348).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esa aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas se produce cuando el Padre acerca a los hombres a su Hijo (6.44). Por medio de la obra del Esp\u00edritu de Dios, cuya acci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n del hombre, se produce entonces el cambio radical conocido <i>nuevo nacimiento<\/i> (3.1\u201321), por medio del cual el hombre se convierte en hijo de Dios (1.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En lo que respecta al ser humano, este cambio es el producto de la <i>fe<\/i>, que est\u00e1 centrada en el Hijo de Dios, que fue levantado en la cruz para salvar al mundo (3.14\u201318). Se hace una distinci\u00f3n entre dos tipos de fe: la aceptaci\u00f3n intelectual de las pretensiones de Jes\u00fas (11.42; 8.24; 11.27; 20.31), lo que en s\u00ed no es suficiente, y la total entrega a \u00e9l (3.16; 4.42; 9.35\u201338; 14.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esa fe est\u00e1 estrechamente relacionada con el <i>conocimiento<\/i>. Mientras el hombre ordinario no tiene un conocimiento real de Dios (1.10; 16.3), por medio del conocimiento de Jes\u00fas los hombres pueden conocer al Padre (8.19; 14.7). El contenido de este conocimiento no se indica en Juan; no hay lugar aqu\u00ed para las revelaciones esot\u00e9ricas caracter\u00edsticas de las religiones de misterio. Nuestro \u00fanico indicio es que la forma en que los hombres conocen a Dios, y son conocidos por \u00e9l, es an\u00e1loga a la manera en que Jes\u00fas conoce a Dios y es conocido por \u00e9l (10.14s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esto podemos decir, sin embargo. La nueva relaci\u00f3n est\u00e1 caracterizada por el amor. Los disc\u00edpulos participan con Dios en una relaci\u00f3n de amor mutuo, semejante al que existe entre el Padre y el Hijo (3.35; 14.31), aunque se ha de tener presente que el amor de los discipulos est\u00e1 dirigido al Hijo m\u00e1s bien que al Padre (14.23; 15.9; 17.26; 21.15\u201317; cf. 5.42; 1 Jn. 4.20s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tambi\u00e9n se emplean otras expresiones para formular esta comuni\u00f3n de los disc\u00edpulos con Jes\u00fas. Se dice que <i>permanecen <\/i>en \u00e9l (6.56; 15.4\u201310), y que \u00e9l permanere en ellos (6.56; cf. 14.17). La preposici\u00f3n <i>en <\/i>es importante tambi\u00e9n para la descripci\u00f3n de la estrecha relaci\u00f3n de permanencia o residencia mutua entre Dios y Jes\u00fas, y entre Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos (14.20, 23; 17.21, 23, 26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vi) <i>El pueblo de Dios<\/i>. Aunque no encontramos en Juan la palabra \u201ciglesia\u201d, la idea, por lo pronto, est\u00e1 presente. Ser disc\u00edpulo significa ser, autom\u00e1ticamente, miembro del reba\u00f1o cuyo pastor es Jes\u00fas. El Se\u00f1or tambi\u00e9n usa el concepto de la vid (15.1\u20138). Una vida nueva reemplaza a la vieja vida (e. d. al pueblo terrenal de Israel); Jes\u00fas mismo es el tronco, y de \u00e9l fluye la vida hacia las ramas, lo que les permite dar fruto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vida de los disc\u00edpulos est\u00e1 caracterizada por un <i>amor<\/i> que sigue el ejemplo de Jes\u00fas, quien humildemente lav\u00f3 los pies de sus disc\u00edpulos (13.1\u201320, 34s). Tal amor contrasta con la actitud del mundo, que <i>odia y persigue<\/i> a los disc\u00edpulos (15.18\u201316.4, 32s), y cuyo resultado es la <i>unidad<\/i> que muestra la iglesia y por la que Jes\u00fas ora en el cap(s). 17.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero la iglesia no es una hermandad cerrada; otros deben llegar a creer por medio de la palabra de los disc\u00edpulos (17.20). Esto queda confirmado en el cap(s). 21, en el que se elabora la idea de <i>misi\u00f3n <\/i>o del ser enviado (20.21). Los 153 peces constituyen un s\u00edmbolo del evangelio que llega a todos los hombres, y la tarea del buen pastor pasa del Maestro a sus disc\u00edpulos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vii) <i>Escatolog\u00eda<\/i>. As\u00ed Jes\u00fas se ocupa de la continuidad de la vida en la iglesia despu\u00e9s de su glorificaci\u00f3n (14.12). Anticip\u00e1ndose a su segundo advenimiento, promete volver a la iglesia (14.18) en la persona del Esp\u00edritu. El Esp\u00edritu llega al disc\u00edpulo individual (7.37\u201339), y a la iglesia (14.16s, 26; 15.26; 16.7\u201311, 13\u201315), y su funci\u00f3n es la de tomar el lugar de Jes\u00fas (como \u201cotro Consolador\u201d) y glorificarlo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por eso podemos decir que en Juan el futuro se \u201crealiza\u201d en el presente; Jes\u00fas vuelve a sus disc\u00edpulos por medio del Esp\u00edritu, ellos ya disfrutan de la vida eterna, y el juicio ya se est\u00e1 llevando a cabo. Sin embargo, ser\u00eda err\u00f3neo llegar a la conclusi\u00f3n de que en Juan la futura actividad de Dios es reemplazada por su actividad presente. No menos que en el resto del NT se ense\u00f1a aqu\u00ed la futura venida de Jes\u00fas (14.3; 21.23) y el juicio futuro de todos los hombres (5.25\u201329).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Problemas textuales y cr\u00edtica de las fuentes<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dos pasajes de Juan en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> no pertenecen al texto original, y en algunas <etiqueta id=\"#_ftn612\" name=\"_ftnref612\" title=\"\">vss. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn613\" name=\"_ftnref613\" title=\"\">mod. se las ha colocado en el margen, o se agregan notas aclaratorias. Nos referimos a su encuentro con la mujer ad\u00faltera (7.53\u20138.11) o <\/etiqueta><i>Pericope de Adulteria<\/i>, genuina historia sobre Jes\u00fas que se ha preservado fuera de los evangelios can\u00f3nicos, y que ha aparecido en ciertos <etiqueta id=\"#_ftn614\" name=\"_ftnref614\" title=\"\">ms(s). tard\u00edos de Juan; y la explicaci\u00f3n sobre el movimiento del agua (5.3b\u20134), que se omite en los mejores ms(s).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El cap(s). 21 plantea un problema especial. Mientras E. C. Hoskins afirmaba que formaba parte integral del evangelio original, la mayor parte de los entendidos piensa que fue una adici\u00f3n posterior del autor, o que (esto con menor probabilidad) lo a\u00f1adi\u00f3 otra mano. El argumento principal es que 20.31 parece ser la conclusi\u00f3n de un libro; adem\u00e1s, algunos eruditos encuentran diferencias de estilo entre el cap(s). 21 y los cap(s). 1\u201320, pero seg\u00fan C. K. Barrett en s\u00ed estas diferencias no son decisivas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunos entendidos (p. ej. R. Bultmann) creen que el presente orden del material en Juan no es el que le dio su autor, sino que ha sido considerablemente alterado, quiz\u00e1s por hojas sueltas de papiro que fueron combinadas en alg\u00fan orden equivocado. Sin embargo, no existen indicios textuales objetivos, aunque el fen\u00f3meno no es desconocido en la literatura antigua. Los desplazamientos que aparecen en el cap(s). 18 en ciertos ms(s). son claramente secundarios, y Taciano (ca. 170), que hizo algunas modificaciones del orden cuando combino los evangelios en una sola narraci\u00f3n, no apoya las reconstrucciones modernas. Los comentaristas m\u00e1s recientes encuentran que el sentido del evangelio es correcto en la forma en que actualmente lo conocemos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s, algunos (R. Bultmann en especial) han tratado de descubrir el uso de fuentes escritas y de actividad editorial en Juan. Mientras que el uso de fuentes es probable, no hay unanimidad con respecto a su extensi\u00f3n. Es posible que el evangelio haya pasado por diferentes etapas de composici\u00f3n, lo que hace que el an\u00e1lisis resulte extremadamente dif\u00edcil.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. El trasfondo del pensamiento joanino<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de un per\u00edodo en el que se consider\u00f3 al Evangelio de Juan como un libro helen\u00edstico, y en el que los m\u00e1s estrechos paralelos hab\u00edan de encontrarse en un juda\u00edsmo fuertemente helenizado, en religiones de misterio, y aun en la filosof\u00eda griega, actualmente se ha redescubierto el fondo esencialmente jud\u00edo de este evangelio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se han encontrado muchos indicios de tradiciones arameas en el trasfondo de los evangelios sin\u00f3pticos y Juan (M. Black, <i>An Aramaic Approach to the Gospels and Acts<\/i>\u00b3, 1967). Es posible que en el trasfondo de Juan exista una fuente constituida por dichos en arameo: el arameo era, desde luego, la lengua materna de Jes\u00fas. Con frecuencia el pensamiento de Juan se expresa mediante la parataxis y el paralelismo que constituyen rasgos perfectamente conocidos del arte literario sem\u00edtico. Todo indica que el fondo ling\u00fc\u00edstico de Juan es arameo, aunque la teor\u00eda de que fue originalmente escrito en arameo no resulta convincente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esto significa, naturalmente, que es probable que el pensamiento de Juan sea judaico, lo cual es justamente el caso. Si bien contiene pocas citas relativamente, la mayor\u00eda de las ideas fundamentales en Juan provienen del <etiqueta id=\"#_ftn615\" name=\"_ftnref615\" title=\"\">AT (p. ej. palabra, vida, luz, pastor, Esp\u00edritu, pan, v<\/etiqueta>id, amor, testigo\/testimonio), y a Jes\u00fas se lo presenta como el cumplimiento del AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pueden encontrarse paralelos con el pensamiento judaico contempor\u00e1neo, especialmente con el juda\u00edsmo rab\u00ednico ortodoxo, y no ser\u00eda m\u00e1s que natural que tanto Jes\u00fas como sus seguidores coindicieran frecuentemente con los eruditos veterorestamentarios de su \u00e9poca, y que hayan sido influidos\u2014tanto positiva como negativamente\u2014por ellos (cf. 5.39; 7.42). Dado que el juda\u00edsmo palestino estuvo sometido a influencias helen\u00edsticas durante unos dos siglos, no hay necesidad de buscar influencias m\u00e1s amplias en Juan. El grado de semejanza entre las ideas que aparecen en Juan y en Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda se estima diversamente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los textos judaicos sectarios procedentes de Qumr\u00e1n tambi\u00e9n contribuyen a completar el trasfondo de Juan, aun cuando su importancia para la comprensi\u00f3n del NT tiende a ser exagerada. Generalmente se llama la atenci\u00f3n al dualismo entre la luz y las tinieblas, y a las esperanzas mesi\u00e1nicas que aparecen en los textos, pero las ra\u00edces de dichas ideas est\u00e1n en el AT, y resulta dudoso que sea necesario postular alguna influencia directa de Qumr\u00e1n en el Evangelio de Juan. (V\u00e9ase F. M. Braun, <etiqueta id=\"#_ftn616\" name=\"_ftnref616\" title=\"\"><i>RB <\/i><\/etiqueta>62, 1955, pp. 5\u201344; J. H. Charlesworth (eds.), <i>John and Qumran<\/i>, 1972.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>C. H. Dodd ha considerado en detalle otras posibles influencias formativas. Con toda justicia rechaza el mande\u00edsmo, tipo de sincretismo pagano-cristiano cuya literatura m\u00e1s primitiva es considerablemente posterior a Juan. Pero dedica considerable atenci\u00f3n a la religi\u00f3n de misterio helen\u00edstica, en especial como ella aparece en <i>Corpus Hermeticum<\/i> (* <span style='text-transform:uppercase'>Herm\u00e9tica, Literatura<\/span>), una serie de tratados probablemente salidos de Egipto en el ss. III en su forma actual. Pero si bien encontramos interesantes paralelos conceptuales que demuestran que Juan resultar\u00eda accesible a los paganos, y no s\u00f3lo a los jud\u00edos, es poco probable que exista una estrecha relaci\u00f3n conceptual. (cf. G. D. Kilpatrick en <i>Studies in the Fourth Gospel<\/i>, eds. F. L. Cross, 1957.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el ss. II exist\u00eda un *gnosticismo cristiano plenamente desarrollado, e indudablemente debemos considerar la existencia de alg\u00fan tipo de \u201cpregnosticismo\u201d en el ss. I, que se refleja en la pol\u00e9mica de Col. y 1 Jn. La teor\u00eda de que Juan fue influido por los herejes gn\u00f3sticos a los cuales se opone (cf. <b>II<\/b>, <etiqueta id=\"#_ftn617\" name=\"_ftnref617\" title=\"\">sup.) fue propuesta por E. F. Scott (<\/etiqueta><i>The Fourth Gospel<\/i>\u00b2, 1908, pp. 86\u2013103); m\u00e1s recientemente todav\u00eda, R. Bultmann y E. K\u00e4semann han argumentado que en Juan se presenta a Jes\u00fas en funci\u00f3n de mitos gn\u00f3sticos. El punto de vista de C. H. Dodd, de que el cristianismo joanino es completamente diferente del gnosticismo, a pesar de un trasfondo com\u00fan (op. cit., pp. 114), hace mucha m\u00e1s justicia a los hechos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dentro del mundo cristiano primitivo la literatura joanina ocupa un lugar \u00fanico, y representa una corriente de pensamiento que se form\u00f3 independientemente. No obstante, sus ense\u00f1anzas son las de la iglesia cristiana, en general, y las diferencias con, digamos, Pablo, son m\u00e1s de forma que de contenido. (cf. A. M. Hunter, <i>The Unity of the New Testament<\/i>, 1943.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. Corroboraci\u00f3n externa<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El papiro Ryland 457, el fragmento m\u00e1s primitivo que se conoce de los ms(s). neotestamentarios, corrobora, antes de 150 d.C., la existencia del Evangelio de Juan en Egipto. El uso de Juan como evangelio autorizado al lado de los otros tres queda evidenciado por el papiro Egerton 2, tambi\u00e9n de fecha anterior a 150 C. H. Dodd, <i>New Testament Studies<\/i>, 1953, pp. 2\u201352). Fue utilizado por Taciano en su <i>Diatessaron<\/i>; Ireneo (ca. 180), por su parte, habla de un canon de cuatro evangelios. Por cierto que se conoc\u00eda y utilizaba el Evangelio de Juan en c\u00edrculos gn\u00f3sticos her\u00e9ticos: p. ej. por Tolemeo, disc\u00edpulo de Valentino, por el <i>Evangelio de Pedro <\/i>(ca. 150), y (con bastante probabilidad) por el autor del <i>Evangelio de la verdad<\/i> valentiniano. Es dif\u00edcil asegurar que otros autores de este per\u00edodo hayan conocido el Evangelio de Juan. Hay indicios de lenguaje joanino en Ignacio (ca. 115) y Justino (ca. 150\u2013160), pero es cuestionable que indiquen la existencia de dependencia literaria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ireneo proporciona tradiciones sobre Juan como autor del cuarto evangelio, y dice que el ap\u00f3stol, disc\u00edpulo del Se\u00f1or, dio a conocer el evangelio en \u00c9feso. Clemente de Alejandr\u00eda (ca. 200) repite esta tradici\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n el pr\u00f3logo antimarcionita a Juan; el ss. II como fecha de dicho pr\u00f3logo resulta sospechoso, sin embargo. El canon muratorio (ca. 180\u2013200) ofrece una leyenda seg\u00fan la cual Juan el ap\u00f3stol es el autor, y Tolemeo acept\u00f3 la paternidad apost\u00f3lica. Pero Pap\u00edas, que tuvo acceso a las tradiciones apost\u00f3licas, no dice nada sobre este asunto, y Policarpo, que estuvo asociado con Juan, seg\u00fan Ireneo, menciona la ep\u00edstola pero no el evangelio. Tampoco dice nada sobre el particular el ap\u00f3crifo <i>Hechos de Juan<\/i>. A principios del ss. III hab\u00eda cierta resistencia a aceptar que Juan fuese el autor apost\u00f3lico del cuarto evangelio, posiblemente debido al uso que los gn\u00f3sticos hac\u00edan del mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VII. Paternidad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A fines del ss. XIX se aceptaba ampliamente la noci\u00f3n de que Juan el ap\u00f3stol escribi\u00f3 el cuarto evangelio, tanto por las pruebas externas que mencionamos arriba, como por las pruebas internas. Estas \u00faltimas recibieron su formulaci\u00f3n cl\u00e1sica por B. F. Westcott y J. B. Lightfoot (<i>Biblical Essays<\/i>, 1893, pp. 1\u2013198), quienes demostraron que este evangelio fue escrito por un jud\u00edo, un jud\u00edo palestino, y testigo presencial de los hechos all\u00ed registrados, y, en particular, por el ap\u00f3stol Juan, a quien se menciona como el disc\u00edpulo amado\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Varios argumentos se han esgrimido en contra de dicho an\u00e1lisis. Primero, est\u00e1 la teor\u00eda de que *Juan muri\u00f3 como m\u00e1rtir en edad temprana, pero con justicia la mayor parte de los entendidos rechaza este argumento.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Segundo, se sostiene que la supuesta imprecisi\u00f3n geogr\u00e1fica e hist\u00f3rica de Juan descarta la teor\u00eda de que fue escrito por un testigo presencial. Sin embargo, los m\u00e1s recientes descubrimientos arqueol\u00f3gicos han demostrado en forma fehaciente la precisi\u00f3n geogr\u00e1fica del autor del evangelio (cf. R. D. Potter, <i>TU <\/i>73, 1959, pp. 329\u2013337). Para el problema hist\u00f3rico, v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn618\" name=\"_ftnref618\" title=\"\">inf.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tercero, se afirma que el ap\u00f3stol Juan era incapaz de escribir este evangelio. Fue un hombre de pocas letras, punto de vista que se apoya \u00fanica e inadecuadamente, en una cuestionable ex\u00e9gesis de Hch. 4.13 y que ignora analog\u00edas tales como la de Bunyan, el hojalatero de Bedford, autor de <i>El Peregrino<\/i>. Como ap\u00f3stol no pudo haber escrito un evangelio tan diferente de los otros tres, razonamiento que no toma en consideraci\u00f3n el prop\u00f3sito especial de Juan, ni el hecho de que no tenemos otro evangelio escrito directamente por un ap\u00f3stol para poder hacer comparaciones. Por ser jud\u00edo no pudo haber dominado el pensamiento helen\u00edstico que se evidencia en este evangelio (v\u00e9ase, sin embargo, <b>V<\/b>, sup.). Finalmente, a nadie se le ocurrir\u00eda llamarse a s\u00ed mismo \u201cdisc\u00edpulo amado\u201d, lo cual, sin embargo, no es m\u00e1s que un argumento subjetivo (y quienes lo consideran de peso pueden atribuir el uso del t\u00edtulo al escribiente de Juan).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuarto, el argumento de mayor peso es la demora de la iglesia en aceptar el Evangelio de Juan. Se ha cuestionado la confiabilidad de Ireneo (pero con justificaci\u00f3n incierta), y se ha observado que las personas que se piensa que podr\u00edan haberlo citado no lo han hecho. Contra Pelag esto se debe destacar la debilidad general de los argumentos basados en el silencio (cf. W. F. Howard, <i>The Fourth Gospel in Recent Criticism and Interpretation<\/i><sup>4<\/sup>, 1955, pp. 273), y el hecho de que las pruebas para la aceptaci\u00f3n y el uso de los otros tres evangelios son casi igualmente escasas antes del per\u00edodo en que fueron aceptados todos los evangelios juntos. Adem\u00e1s, ignoramos totalmente las circunstancias de la publicaci\u00f3n de Juan, excepto en lo que se refiere a la breve nota en 21.24.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que es posible descartar con un alto grado de certidumbre toda teor\u00eda que niegue una relaci\u00f3n entre el ap\u00f3stol Juan y el evangelio que lleva su nombre. Surgen, entonces, tres posibilidades. Primero, que Juan lo compuso \u00e9l mismo con la ayuda de un amanuense. Segundo, que un disc\u00edpulo de Juan puede haber utilizado las memorias del ap\u00f3stol, o una tradici\u00f3n joanina, como base para el evangelio. Una tercera posibilidad, que es una variante de la segunda, es que existi\u00f3 una \u201cescuela\u201d joanina, posiblemente relacionada con el S de Palestina, en la que se elabor\u00f3 la caracter\u00edstica teolog\u00eda joanina, Sin embargo, es dif\u00edcil aportar pruebas decisivas a favor o en contra de esta teor\u00eda. (Podemos comparar la hip\u00f3tesis de K. Stendahl sobre la existencia de una escuela \u201cde Mateo\u201d, las pruebas de lo cual todav\u00eda son tenues).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es dif\u00edcil decidir entre estas teor\u00edas. Pero la tradici\u00f3n de que Juan dict\u00f3 el evangelio est\u00e1 muy difundida (cf. R. V. G. Tasker, <i>TNTC,<\/i> 1960, pp. 17\u201320), y tiene todas las marcas de ser genuina. Todav\u00eda tenemos buenos fundamentos para sostener una estrecha relaci\u00f3n entre Juan el ap\u00f3stol y la composici\u00f3n efectiva del evangelio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(V\u00e9ase tamb. * <span style='text-transform:uppercase'>Juan, Epistolas de<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VIII. Origen y fecha<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La tradici\u00f3n primitiva relaciona a Juan el ap\u00f3stol con el Asia Menor, y en particular con \u00c9feso. Una relaci\u00f3n con Asia Menor es lo m\u00e1s adecuado para 1-3 Jn., y la exige el libro de Ap.; ya sea que el autor de este \u00faltimo haya sido el evangelista o alguien asociado con \u00e9l, este hecho refuerza la argumentaci\u00f3n a favor de Asia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero no podemos ignorar, tampoco, la posibilidad de otros lugares. La aparente falta de conocimiento del Evangelio de Juan en Asia apoya la posibilidad de Alejandr\u00eda; all\u00ed este evangelio fue usado por los gn\u00f3sticos en \u00e9poca muy temprana (cf. tamb. los papiros), la atm\u00f3sfera intelectual (juda\u00edsmo helen\u00edstico) podr\u00eda considerarse adecuada, y la lejan\u00eda de Alejandr\u00eda podr\u00eda explicar la lenta circulaci\u00f3n del evangelio. No hay, sin embargo, tradici\u00f3n que conecte a Juan con esa ciudad. Tambi\u00e9n se ha insistido en Antioqu\u00eda, pero apenas si tiene consistencia esta teor\u00eda. Algunos ubican a Juan en el S de Palestina, por la trama de su pensamiento, pero esto s\u00f3lo confirma que durante una parte de su vida el autor residi\u00f3 en Palestina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La fecha del Evangelio de Juan generalmente se ubica en la d\u00e9cada del 90. Este punto de vista se basa en la supuesta dependencia de Juan de los evangelios sin\u00f3pticos (pero v\u00e9ase <b>IX<\/b>, inf.), y en el supuesto car\u00e1cter pospaulino de su teolog\u00eda. Si bien no es necesario considerar que Juan tuvo que valerse del paulinismo, es dif\u00edcil evitar la impresi\u00f3n de que no escribi\u00f3 cartas en \u00e9poca temprana. Si est\u00e1 relacionado con \u00c9feso debemos colocarlo despu\u00e9s de la actividad de Pablo all\u00ed, lo que queda confirmado por la fecha de 1-3 Jn., que dif\u00edcilmente podr\u00edamos colocar antes de la d\u00e9cada del 60. Si Juan est\u00e1 relacionado con alg\u00fan otro lugar de composici\u00f3n, p. ej. Palestina, es posible que la fecha haya sido anterior, pero es poco probable. La importancia del \u201ctransfondo palestino\u201d radica en que en ese caso no es necesario acordar al evangelio una fecha extremadamente tard\u00eda para explicar su desarrollo conceptual. (cf. J. A. T. Robinson, op. cit., pp. 94\u2013106).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IX. Relaci\u00f3n con los evangelios sin\u00f3pticos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Conocimiento de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La opini\u00f3n que se aceptaba hasta hace unos 40 a\u00f1os era la de que Juan conoc\u00eda los evangelios y que escribi\u00f3 con el objeto de corregirlos, agregar informaci\u00f3n, o reemplazarlos. Este punto de vista recibi\u00f3 agudas cr\u00edticas por parte de P. Gardner Smith (St. John and the Synoptic Gospels, 1938), B. Noack (Zur Johaneneischen Tradition, 1954) y C. H. Dood (Historical Tradition in the Fourth Gospel, 1963), quienes afirmaron que Juan depend\u00eda de la tradici\u00f3n oral que respaldaba a los sin\u00f3pticos, y escribi\u00f3 independientemente de ellos. Los contactos m\u00e1s estrechos se notan entre Juan y Lucas, en especial en el relato de la pasi\u00f3n, pero es dudoso que haya habido dependencia literaria; bien puede Lucas haber tenido acceso a las tradiciones registradas por Juan, o aun haber conocido personalmente a su autor (cf. G. W. Broomfield, John, Peter and the Fourth Gospel, 1934).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tambi\u00e9n debemos tener en cuenta las pruebas externas. La informaci\u00f3n de Pap\u00edas sobre Marcos y los Logia proven\u00eda de (Juan) \u201cel anciano\u201d, que <i>podr\u00eda<\/i> estar relacionado con la composici\u00f3n del Evangelio de Juan. Clemente de Alejandr\u00eda escribi\u00f3 as\u00ed: \u201cFinalmente, Juan, al percibir que los hechos externos se hab\u00edan expresado claramente en el evangelio, ante el pedido de sus amigos, y bajo inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, compuso un evangelio espiritual\u201d. Naturalmente que podemos aceptar esta descripci\u00f3n de Juan, como evangelio espiritual, sin tener que creer que el ap\u00f3stol lo escribi\u00f3 sobre la base es dif\u00edcil creer que no ten\u00eda idea del contenido de los mismos, aun cuando no hubiese tenido copias de ellos en el momento de escribir. Por lo tanto, la cuesti\u00f3n tiene que quedar abierta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Comparaci\u00f3n de los relatos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dos problemas se presentan aqu\u00ed. El primero consiste en determinar si los relatos de los sin\u00f3pticos y el joanino son compatibles entre s\u00ed pueden resumirse en una sola narraci\u00f3n. Es un hecho que podemos tratar de unir los dos tipos de escritos de una manera razonablemente convincente, y de ese modo arrojar nueva luz sobre ambos. (E. Stauffer, Jesus and His Story, 1960.) Esto es posible debido a que los dos relatos describen la actividad de Jes\u00fas en diferentes per\u00edodos y en distintas localidades; la idea anticuada de que los evangelios sin\u00f3pticos excluyen un ministerio en Jerusal\u00e9n (aparte de la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n) est\u00e1 muy desacreditada actualmente. Debemos recordar, por supuesto, que ninguno de los evangelios pretende ofrecer una narraci\u00f3n cronol\u00f3gica exacta, de modo que es imposible reconstruir detalladamente el orden de los acontecimientos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El segundo problema se refiere a los casos en que parecer\u00eda que se producen contradicciones hist\u00f3ricas entre los evangelios, incluidos los casos en que se considera que Juan corrige conscientemente los datos que aparecen en los sin\u00f3pticos. Ejemplos de ello son la causa del arresto de Jes\u00fas (en particular la raz\u00f3n por la cual se omite la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro en el relato sin\u00f3ptico; v\u00e9ase una posible respuesta en J. N. Sanders, <etiqueta id=\"#_ftn619\" name=\"_ftnref619\" title=\"\"><i>NTS <\/i><\/etiqueta>1, 1954\u20135, pp. 34); la fecha de la expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo; y la fecha de la \u00faltima cena y de la crucifixi\u00f3n (v\u00e9ase N. Geldenhuys, <i>Commentary on the Gospel of Luke<\/i>, 1950, pp. 649\u2013670). Se puede exagerar el grado de dichas dificultades, pero debemos admitir que existen algunos problemas reales para los cuales todav\u00eda no se ha podido encontrar respuesta. De todos modos, la sustancia de los hechos registrados en los evangelios no se ve afectada por estas diferencias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Las pl\u00e1ticas en Juan<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las ense\u00f1anzas atribuidas a Jes\u00fas en Juan tienen una marcada diferencia de contenido y estilo con las de los evangelios sin\u00f3pticos. Faltan ideas con las que estamos familiarizados, como el reino de Dios, los demonios, el arrepentimiento, y la oraci\u00f3n, mientras que aparecen temas nuevos, como la verdad, la vida, el mundo, la permanencia, y el testimonio. Al mismo tiempo hay estrechas e intrincadas relaciones entre ambas tradiciones, y aparecen temas comunes: p. ej. Padre, Hijo del Hombre, fe, amor, y env\u00edo. Tambi\u00e9n son diferentes el estilo y el vocabulario. No hay par\u00e1bolas en Juan, y a menudo Jes\u00fas habla en largos mon\u00f3logos o di\u00e1logos que no tienen paralelo en los evangelios sin\u00f3pticos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En consecuencia, muchos eruditos piensan que Juan nos ofrece sus propias ideas o sus propios pensamientos sobre las palabras de Jes\u00fas, en lugar de su <i>ipsissima verba<\/i>. Esta conclusi\u00f3n se ve fuertemente apoyada por el hecho de que en 1 Jn. encontramos un estilo y un contenido muy similares. Sin embargo, esto debe tomarse muy cautelosamente. En primer lugar, el Evangelio de Juan contiene muchos dichos similares en forma y contenido a los que aparecen en los sin\u00f3pticos (cf. B. Noack, op. cit., pp. 89\u2013109; C. H. Dodd, op. cit., pp. 335\u2013349), con igual derecho a ser considerados aut\u00e9nticos. En segundo lugar, hay, por otra parte, un inesperado, aunque muy famoso, elemento joanino en los evangelios sin\u00f3pticos (Mt. 11.25\u201327), lo que constituye una advertencia constante en contra de la suposici\u00f3n superficial de que el Jes\u00fas de los sin\u00f3pticos no habla el mismo lenguaje que el que aparece en Juan. En tercer lugar, tanto en Juan como en los evangelios sin\u00f3pticos encontramos los mismos rasgos de lenguaje arameo, y la misma conformidad a los m\u00e9todos jud\u00edos de discusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por consiguiente podemos decir con considerable confianza que los dichos que encontramos en Juan tienen una firme base hist\u00f3rica en las palabras reales de Jes\u00fas. Se han preservado, sin embargo, dentro de un comentario joanino del que s\u00f3lo con gran dificultad podemos separarlas. (cf. el problema de G\u00e1. 2.14ss; \u00bfd\u00f3nde. terminan las palabras de Pablo a Pedro, y d\u00f3nde comienza su meditaci\u00f3n sobre ellas?) Esta no es, de ning\u00fan modo, una conclusi\u00f3n radical. Un erudito tan conservador como Westcott, por ejemplo, encontraba palabras de Juan en lugar de las de Jes\u00fas en 3.16\u201321.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>X. Historia e interpretaci\u00f3n en Juan<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El prop\u00f3sito de Juan (v\u00e9ase II, sup.) exige que, en l\u00edneas generales por lo menos, consideremos el contenido del evangelio de Juan como historia; fallar\u00eda completamente en su cometido si Juan nos diera un relato legendario destinado a sustanciar la predicaci\u00f3n de la iglesia acerca de Jes\u00fas como el Mes\u00edas, en lugar de los hechos hist\u00f3ricos que sirven de base a dicha predicaci\u00f3n, y la autentican. (V\u00e9ase C. F. D. Moule, <i>The Phenomenon of the NT<\/i>, 1967, pp. 100\u2013114.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ya se ha sugerido que muchos de los problemas que se esgrimen com\u00fanmente en contra de la historicidad de Juan de ninguna manera son tan serios como a menudo se pretende. En realidad hay una creciente tendencia a reconocer que Juan contiene importantes tradiciones hist\u00f3ricas sobre Jes\u00fas, y que una adecuada comprensi\u00f3n de su vida terrenal no puede obtenerse tomando como base solamente los evangelios sin\u00f3pticos (cf. T. W. Manson, <i>BJRL <\/i>30, 1947, pp. 312\u2013329; A M. Hunter, <i>According to John<\/i>, 1968).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por otra parte, la impresi\u00f3n total que nos da Juan despu\u00e9s de leer los evangelios sin\u00f3pticos es que aqu\u00ed tenemos una interpretaci\u00f3n de Jes\u00fas en lugar de un relato estrictamente literal de su vida. Las ense\u00f1anzas impartidas por \u00e9l son diferentes, como tambi\u00e9n lo es el retrato de su persona, particularmente en lo que respecta a la conciencia que ten\u00eda de su mesianismo y su car\u00e1cter filial. Pero ser\u00eda poco aconsejable enfatizar estas diferencias. Jes\u00fas no es menos humano en Juan que en los otros evangelios, y aun el \u201csecreto mesi\u00e1nico\u201d de los sin\u00f3pticos no est\u00e1 totalmente ausente en Juan. F. F. Bruce se atreve a decir que no hay discrepancia fundamental entre el Jes\u00fas de los evangelios sin\u00f3pticos y el de Juan (<i>The New Testament Documents<\/i><sup>5<\/sup>, 1960, pp.60s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lo que esto significa es que Juan no contradice a los otros evangelios, sino que interpreta a la persona que ellos describen. Mientras los otros evangelistas nos dan una fotograf\u00eda de Jes\u00fas, Juan nos ha proporcionado un retrato (W. Temple, op. cit. inf., pp. xvi). En consecuencia, y a la luz de lo dicho, podemos emplear el Evangelio de Juan como una fuente para el estudio de la vida de Jes\u00fas y para la interpretaci\u00f3n joanina de su vida, aun cuando sea imposible separar completamente ambos aspectos. No es posible comprender completamente la vida terrenal de Jes\u00fas independientemente de la revelaci\u00f3n que de s\u00ed mismo como Se\u00f1or resucitado hace a su iglesia. Bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu (cf. 14.26; 16.14) Juan dio a conocer el significado de la vida terrenal de Jes\u00fas; interpreta su historia y al hacerlo nos da, en las palabras de A.M. Hunter, \u201cel verdadero significado de su historia terrenal\u201d (<i>Introducing New Testament Theology<\/i>, 1957, pp. 129).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio,<\/i> 1978; \u00b0id., <i>La tradici\u00f3n hist\u00f3rica en el cuarto evangelio<\/i>, 1978; \u00b0C. F. D. Moule, <i>El fen\u00f3meno del Nuevo Testamento<\/i>, 1971; J. Blinzler, <i>Juan y los sin\u00f3pticos<\/i>, 1968; M. Boismard, <i>El pr\u00f3logo de San Juan<\/i>, 1970; R. Brown, <i>La comunidad del disc\u00edpulo amado<\/i>, 1983; <etiqueta id=\"#_ftn620\" name=\"_ftnref620\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>El evangelio de San Juan<\/i>, 1979, 2 t(t).; J. Mateos, <i>El evangelio de Juan<\/i>, 1979; id., <i>Vocabulario del evangelio de Juan<\/i>, 1980; B. Rigaux, <i>Para una historia de Jes\u00fas<\/i>, 1979; J. C. Ryle, <i>Evangelios explicados, San Juan<\/i>, s\/f; R. Schnackenburg, <i>El evangelio seg\u00fan san Juan<\/i>, 1980, 3 t(t).; A. Wikenhauser, <i>El evangelio seg\u00fan san Juan<\/i>, 1967.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Comentarios <\/span><\/i><span lang=ES style=''>(basados en el texto trad. al ingl\u00e9s): B. F. Westcott, 1882 y <etiqueta id=\"#_ftn621\" name=\"_ftnref621\" title=\"\">post. (tamb. sobre el texto gr., 1908); E. C. Hoskyns y F. N. Davey, \u00b21947; W. Temple, 1945; R. H. Lightfoot<\/etiqueta>, 1986; R. V. G. Tasker, <i>TNTC<\/i>, 1960; G. A. Turner y J. R. Mantey, 1964; J. Marsh, <i>Pelican<\/i>, 1968; J. N. Sanders y B.A. Mastin, <i>BNTC<\/i>, 1968; R. E. Brown, <etiqueta id=\"#_ftn622\" name=\"_ftnref622\" title=\"\"><i>AB<\/i><\/etiqueta>, 1971; L. Morris, <i>NIC\/NLC<\/i>, 1971; B. Lindars, <etiqueta id=\"#_ftn623\" name=\"_ftnref623\" title=\"\"><i>NCB<\/i><\/etiqueta>, 1972; (basados en el texto gr.): J. H. Bernard, <i>ICC<\/i>, 1928; C. K. Barrett, 1955; R. Schnackenburg, t(t). 1, 1968; R. Bultmann, 1971; (en alem\u00e1n): R. Schnackenburg, <i>HTKNT<\/i>, t(t). 1, 1965 (v\u00e9ase sup.) ; t(t). 2, 1971; t(t). 3, 1976.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. F. Howard, <i>The Fourth Gospel in Recent Criticism and Interpretation<\/i><sup>4<\/sup>, 1955; C.H. Dodd, <i>The Interpretation of the Fourth Gospel<\/i>, 1953; id., <i>Historical Tradition in the Fourth Gospel<\/i>, 1963; E. Malatesta, <i>St. John\u2019s Gospel <\/i>1920\u20131965, 1967; J. L. Martyn, <i>History and Theology in the Fourth Gospel<\/i>, 1968; A. M. Hunter, <i>According to John<\/i>, 1968; E. K\u00e4semann, <i>The Testament of Jesus<\/i>, 1968; R. T. Fortna, <i>The Gospel of Signs<\/i>, 1970; C. K. Barrett, <i>The Gospel to John and Judaism<\/i>, 1975; J. Painter, <i>John: Witness and Theologian<\/i>, 1975; S. S. Smalley, <i>John: Evangelist and Interpreter<\/i>, 1978.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>I.H.M.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca se ha escrito un libro que reclame cosas tan grandes para su h\u00e9roe como el Evangelio de Juan. Su autor le otorga los t\u00ed\u00adtulos m\u00e1s exuberantes al Cristo hist\u00f3rico. De hecho, desde el primer v. dice que es Dios. 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