{"id":6217,"date":"2016-02-05T02:58:39","date_gmt":"2016-02-05T07:58:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judas-iscariote\/"},"modified":"2016-02-05T02:58:39","modified_gmt":"2016-02-05T07:58:39","slug":"judas-iscariote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judas-iscariote\/","title":{"rendered":"JUDAS ISCARIOTE"},"content":{"rendered":"<p>El sumo traidor quien entreg\u00f3 al Se\u00f1or. El y su padre Sim\u00f3n ten\u00ed\u00adan por sobrenombre Iscariote (Joh 6:71), una palabra que supuestamente proviene del heb. Ish Kerioth, o sea un hombre de Queriot.<\/p>\n<p>Queriot casi de seguro queda en el sur de Jud\u00e1 (Jos 15:25). El fue nombrado como tesorero de los disc\u00ed\u00adpulos (Joh 12:6; Joh 13:29), pero despu\u00e9s de que sus esperanzas de un alto puesto en el reino terrenal de Jes\u00fas fueron frustradas (Joh 6:66), se convirti\u00f3 en un ladr\u00f3n. Su indignaci\u00f3n cuando Jes\u00fas fue ungido en Betania era hip\u00f3crita (Joh 12:6), aun cuando parecer\u00ed\u00ada que los otros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas le ten\u00ed\u00adan confianza hasta el fin (Joh 13:21-30). Jes\u00fas, sin embargo, no pudo ser enga\u00f1ado (Joh 6:64) sino que supo desde el principio quien lo habr\u00ed\u00ada de traicionar. Fue durante la \u00faltima cena que Jes\u00fas revel\u00f3 que uno de ellos lo traicionar\u00ed\u00ada (Joh 6:71). En ese momento Satan\u00e1s entr\u00f3 en Judas. Jes\u00fas lo despidi\u00f3 y Judas sali\u00f3 a hacer lo que ya hab\u00ed\u00ada planeado (Mar 14:10). Vendi\u00f3 a Jes\u00fas por 30 piezas de plata y lo traicion\u00f3 con un beso. Luego, lleno de remordimiento, arroj\u00f3 el dinero ante los principales sacerdotes y los ancianos (Mat 27:3-10), se fue y se suicid\u00f3 (Mat 27:5; Act 1:18).<\/p>\n<p>En la lista de los ap\u00f3stoles, \u00e9l est\u00e1 siempre mencionado en \u00faltimo lugar.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG APOS HOMB HONT<\/p>\n<p>ver, MACABEOS, HERMANOS DE JES\u00daS, CENSO, CIRENIO, BARSAB\u00ed\u0081S, ACELDAMA<\/p>\n<p>vet, (forma gr. del heb. \u00abJud\u00e1\u00bb). Era hijo de un Sim\u00f3n (Jn. 6:71); aunque era uno de los doce para el apostolado, traicion\u00f3 a su Se\u00f1or. Recibe el nombre de Iscariote para distinguirlo del otro ap\u00f3stol que tambi\u00e9n se llamaba Judas (Lc. 6:16; Jn. 14:22). Por lo general, su apelativo se interpreta como significando que Judas era originario de Queriot, lo cual indicar\u00ed\u00ada que no era galileo. A juzgar por su car\u00e1cter, parece indudable que sigui\u00f3 a Jes\u00fas con vistas a las ventajas materiales que obtendr\u00ed\u00ada gracias al establecimiento del Reino mesi\u00e1nico. Sin dar nombres, Jes\u00fas hizo frecuentes alusiones a la futura traici\u00f3n de uno de los doce (Jn. 6:70). A Judas le hab\u00ed\u00ada sido confiado el cuidado de la bolsa com\u00fan, pero se dio a la avaricia; traicion\u00f3 la confianza de sus amigos, apropi\u00e1ndose de una parte del dinero. Mar\u00ed\u00ada de Betania quebr\u00f3 un vaso de alabastro y ungi\u00f3 a Jes\u00fas con un perfume de gran precio para mostrar su afecto por el Maestro. Hablando en su propio nombre y en el de los otros disc\u00ed\u00adpulos, Judas calific\u00f3 duramente esta acci\u00f3n de desperdicio. Pero no era su preocupaci\u00f3n hacia los pobres lo que le motiv\u00f3 a esta intervenci\u00f3n, sino el deseo de apropiarse del precio del perfume, si hubiera podido disponer de \u00e9l en su bolsa (Jn. 12:5, 6). Jes\u00fas lo reprendi\u00f3 en p\u00fablico, aunque suavemente. Herido en su amor propio, el Iscariote se dirigi\u00f3 a los principales sacerdotes, ofreci\u00e9ndoles entregarles a Jes\u00fas a cambio de una recompensa. Acordaron entregarle treinta monedas de plata, el precio establecido para un esclavo. A partir de entonces, Judas empez\u00f3 a buscar la oportunidad de entregar a su Maestro (Mt. 26:14-16; Mr. 14:10, 11; cfr. Ex. 21:32; Zac. 11:12, 13). Jes\u00fas, que no quer\u00ed\u00ada ser crucificado en otro momento m\u00e1s que durante los d\u00ed\u00adas de la Pascua, mencion\u00f3 durante la cena la pr\u00f3xima traici\u00f3n de uno de los doce. El diablo ya hab\u00ed\u00ada puesto en el coraz\u00f3n de Judas este designio criminal (Jn. 13:2). Cuando el Se\u00f1or declar\u00f3 solemnemente: \u00abuno de vosotros me va a entregar\u00bb, cada disc\u00ed\u00adpulo empez\u00f3 a preguntarle: \u00ab\u00bfSoy yo, Maestro?\u00bb Pedro le hizo a Juan una se\u00f1al para que se lo preguntara a Jes\u00fas. Cristo respondi\u00f3 de una manera enigm\u00e1tica que el traidor pondr\u00ed\u00ada la mano con El en el plato (Mt. 26:23; Mr. 14:20) y que era a \u00e9l a quien El iba a darle el bocado escogido (Jn. 13:26); en otras palabras, que se trataba de uno de sus \u00ed\u00adntimos, con el que compart\u00ed\u00ada su pan (Jn. 13:18; cfr. Sal. 41:10). Sin duda, Jes\u00fas y Judas estaban a punto de mojar el pan en el plato com\u00fan, siguiendo la costumbre oriental. Jes\u00fas moj\u00f3 el trozo de pan que ten\u00ed\u00ada en la mano y lo dio a Judas (Jn. 13:27), que tambi\u00e9n le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfSoy yo, Maestro?\u00bb Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abT\u00fa lo has dicho\u00bb (Mt. 26:21-25). En este momento los disc\u00ed\u00adpulos no comprendieron el sentido preciso de esta respuesta. Cuando Jes\u00fas a\u00f1adi\u00f3: \u00abLo que vas a hacer, hazlo m\u00e1s pronto\u00bb, supusieron que el Se\u00f1or estaba ordenando al tesorero que se diera prisa a comprar las cosas necesarias para la fiesta, o a dar algo para los pobres. El traidor fue apresuradamente a reunirse con los principales sacerdotes. Hab\u00ed\u00ada participado de la cena, con el resto de los doce (Mt. 26:20), pero sali\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de haber recibido el bocado (Jn. 13:30). El Se\u00f1or instituy\u00f3 la Santa Cena despu\u00e9s de la Cena Pascual (Mt. 26:26-29; Mr. 14:22-25; Lc. 22:19-20). El relato de Lucas presenta los incidentes de la cena en un orden diferente, para hacer destacar el contraste entre el estado de \u00e1nimo de Cristo y el de los disc\u00ed\u00adpulos (Lc. 22:15-20 y Lc. 22:21-24). Despu\u00e9s de la partida de Judas, cambi\u00f3 el tono de la conversaci\u00f3n. Acabada la cena, Jes\u00fas condujo a los once al huerto de Getseman\u00ed\u00ad. Judas acudi\u00f3 all\u00ed\u00ad con una multitud de hombres armados de espadas y bastones; hab\u00ed\u00adan sido enviados por los jefes religiosos y por los ancianos del pueblo. Judas hab\u00ed\u00ada convenido con los soldados que les se\u00f1alar\u00ed\u00ada a qui\u00e9n ten\u00ed\u00adan que prender salud\u00e1ndolo con un beso. El traidor se adelant\u00f3 y dio un beso a Jes\u00fas, a quien los soldados arrestaron (Mt. 26:47-50). Al d\u00ed\u00ada siguiente, Judas hab\u00ed\u00ada cambiado de \u00e1nimo. Viendo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido condenado y que iba a ser ejecutado, se dio cuenta de la monstruosidad de su crimen, y fue a ver a los principales sacerdotes dici\u00e9ndoles: \u00abHe pecado entregando sangre inocente\u00bb, y queriendo devolver el dinero. Su conciencia no estaba tan endurecida como la de los jefes religiosos, que, despu\u00e9s de haberle pagado para que cometiera aquella traici\u00f3n, le volvieron la espalda, diciendo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 nos importa a nosotros? \u00c2\u00a1All\u00e1 t\u00fa!\u00bb. Judas, entonces, arroj\u00f3 las piezas de plata en el Templo, y se fue para ahorcarse (Mt. 27:3-5). Cay\u00f3 de cabeza, y su cuerpo revent\u00f3, desparram\u00e1ndose todas sus entra\u00f1as (Hch. 1:18). El ap\u00f3stol Pedro (Hch. 1:20) cita en su discurso los pasajes prof\u00e9ticos de los Sal. 69:25 y 109:8. Judas hab\u00ed\u00ada cumplido lo que estaba escrito del malvado que daba mal por bien, traici\u00f3n a cambio de amor. Los disc\u00ed\u00adpulos se apoyaron en estos pasajes para justificar la elecci\u00f3n de otro ap\u00f3stol para que tomara el lugar de Judas. No hubo ninguna fatalidad sobrenatural que obligara al hijo de perdici\u00f3n a cumplir su destino (Jn. 17:12). La misericordia divina no le fue rehusada. Nunca la pidi\u00f3. El orden de los acontecimientos de la muerte de Judas parece ser como sigue en base a los relatos de Mt. 27:5 y Hch. 1:16-25: lleno de remordimientos, Judas arroja la plata en el Templo y se cuelga, probablemente con su cinto; \u00e9ste se rompe, o se suelta de la rama, y su cuerpo se precipita contra las rocas, con lo que queda reventado, como lo dice Hch. 1:18. No estaba permitido poner en el tesoro un dinero mal adquirido (cfr. Dt. 23:18). La conciencia de los principales sacerdotes no estaba en paz acerca de estas treinta piezas de plata; las rehusaron afectando considerarlas como el precio de la traici\u00f3n, y compraron en su nombre el campo del alfarero. (V\u00e9ase ACELDAMA.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[016]<\/p>\n<p>    Judas Iscariote fue el ap\u00f3stol traidor. Tal vez era nativo de\u00bbKraiot\u00bb en hebreo Ish-Kraiot,, aldea de Judea. Juan lo describe como ladr\u00f3n (Jn. 12. 6) y codicioso. Y seg\u00fan Mateo y Marcos, la acci\u00f3n traidora se hizo por 30 monedas de plata.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas era consciente de su traici\u00f3n y se la desenmascar\u00f3 en la Ultima Cena, aunque sin delatarle ante los otros Ap\u00f3stoles y sin lograr su conversi\u00f3n (Jn. 13.23-29). Cuando Judas conoci\u00f3 la consecuencia de su traici\u00f3n, se arrepinti\u00f3, quiso retroceder y se suicid\u00f3 abrumado por los remordimientos, hecho que se relata con algunas diferencias en el texto evang\u00e9lico: Mt. 27. 3-5 y Hech. 1. 16-20).<\/p>\n<p>    La figura de Judas, dolorosa, incomprensible, perturbadora, qued\u00f3 siempre en el pueblo cristiano como horrorosa y negativa. Sin embargo, teol\u00f3gicamente resulta desconcertante, misteriosa y muy distante de un juicio f\u00e1cil de condenaci\u00f3n a pesar de las mismas palabras de Jes\u00fas: \u00abM\u00e1s le valiera no haber nacido\u00bb (Jn. 13.10; Mt. 26. 21-24; Jn 13. 21).<\/p>\n<p>    Por eso ha dado tanto que hablar en el arte, en la literatura e incluso en la teolog\u00ed\u00ada, que le miraron como pecador impenitente y como desesperado del perd\u00f3n divino a juzgar por su suicidio.<\/p>\n<p>    Es bella la leyenda que le hace encontrarse con Pedro en la noche de la condena y fantasear con el di\u00e1logo: \u00abHe negado al Maestro, soy pecador, que El me perdone\u00bb, del uno; y \u00abHe vendido al Maestro. Soy pecador, ya no tengo perd\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl nombre \u00abJudas\u00bb aparece 44 veces en el N. T., con referencia a nueve personas distintas. Hablamos aqu\u00ed\u00ad de la figura m\u00e1s tristemente c\u00e9lebre y m\u00e1s universalmente conocida: Judas Iscariote. Aunque algunas veces se le llama \u00abhijo de Sim\u00f3n\u00bb (Jn 6, 171; 13, 2, 26), el apelativo com\u00fan es \u00abIscariote\u00bb. En el N. T. encontramos \u00abIkarioth\u00bb e \u00abIskariotes\u00bb, como sobrenombre de Judas, el que traicion\u00f3 a Jes\u00fas y lo entreg\u00f3 a las autoridades jud\u00ed\u00adas. \u00abIskarioth\u00bb se halla en Mc 3, 19; 14, 10; Lc 6, 16, y en algunos c\u00f3dices (Mt 10, 4 C y Lc 22, 47 D). \u00abIscariotes\u00bb aparece en Mt 10, 4; 26, 14; Lc 22, 3; Jn 6, 71; 12, 4; 13, 2, 26; 14, 22, y en algunos c\u00f3dices. Significativamente falta la vocal inicial \u00abI\u00bb en el c\u00f3dice C (Mc 3, 19; Lc 6, 16; Jn 6, 71): de este modo \u00abSkarioth\u00bb (Mt 10, 4; 26, 14; Mc 14, 10), \u00abSkariotes\u00bb (Jn 12, 4; 12, 2, 26; 14, 22). Tratamos pues, 1) Persona y actividad de Judas. 2) Explicaci\u00f3n del apellido.<\/p>\n<p>1. Persona y actividad<br \/>\nSeg\u00fan los cuatro evangelios, Jes\u00fas es entregado a las autoridades jud\u00ed\u00adas por uno de los Doce, llamado Judas (Mc 14, 43; Mt 26, 47; Lc 22, 47; Jn 18, 3). Hijo de Sim\u00f3n Iscariote (Jn 6, 71), se le nombra siempre en \u00faltimo lugar en la lista de los ap\u00f3stoles (Mt 10, 4; Mac 3, 19; Lc 6, 16) y siempre con la apostilla: \u00abel que lo entreg\u00f3\u00bb (Mt, Mc) o \u00abel traidor\u00bb (Lc). En las listas de los ap\u00f3stoles de Lc 6, 14-16 y Hech 1, 13, se menciona, en lugar de Tadeo, a un segundo Judas (Mc 3, 18; Mt 10, 2), a quien, por la a\u00f1adidura de \u00abtou Jacobou (=hijo de Santiago) se le diferencia de Judas Iscariote (Cfr Jn 14, 22). Los tres sin\u00f3pticos narran sus relaciones con el Sanedr\u00ed\u00adn (Mt 6, 14-16; Mc 14, 10-11; Lc 22, 3-6): su intervenci\u00f3n en la \u00faltima Cena (Mt 26, 25) y el beso en el huerto de Getseman\u00ed\u00ad (Mt 26, 48-50; Mc 14, 43-52; Lc 22, 47-52). Solamente Mateo (27, 3-10) cuenta el arrepentimiento y suicidio de Judas. En el evangelio de Juan se describe m\u00e1s amplia y minuciosamente la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica, pol\u00ed\u00adtico-religiosa y relacional con Jes\u00fas: -Despu\u00e9s del discurso del \u00abpan de vida\u00bb la ruptura es total (6, 70s)=\u00bbuno de vosotros es un diablo\u00bb: \u00ablo dec\u00ed\u00ada por Judas, el de Sim\u00f3n Iscariote, porque \u00e9ste, que era uno de los Doce, le iba a entregar\u00bb. A ello se a\u00f1aden anomal\u00ed\u00adas en la administraci\u00f3n (12, 4-6): \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 este perfume no se ha vendido en trescientos denarios para dar a los pobres?\u00bb \u00abNo le importaban los pobres, sino porque era ladr\u00f3n, y siendo el encargado de la bolsa, sustra\u00ed\u00ada lo que en ella se echaba\u00bb. Su decepci\u00f3n le lleva a denunciar el paradero de Jes\u00fas (Jn 11, 56) y pide por la entrega del Maestro treinta monedas de plata (Mt 26, 15 s; Mc 14, 10-11; Lc 22, 3-6). Jes\u00fas habla tres veces del traidor con frases generales (Jn 13, 10, 18-20; Mt 26, 21-24, cfr. Jn 13, 21s) y luego lo se\u00f1ala al entregarle el bocado (13, 23-29). Cuando Jes\u00fas es condenado, Judas se arrepiente de lo hecho y devuelve las treinta monedas; los sacerdotes y ancianos se niegan a recibirlas; Judas se aleja y se ahorca (Mt 27, 3-5; Cfr. Hech 1, 18).<\/p>\n<p>&#8211; : Los autores se preguntan: -\u00bfPor qu\u00e9 semejante persona fue escogido como miembro de los Doce? -\u00bfQu\u00e9 motivos lo impulsaron a traicionar a Jes\u00fas? -El final de Judas, -La cuesti\u00f3n de su historicidad. Algunas de estas cuestiones pertenecen a la ciencia ficci\u00f3n, otras, al complicado mundo psicol\u00f3gico de la persona, otras, a la misma comprensi\u00f3n o rechazo de la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas que fuerzan en Judas un distanciamiento progresivo. Dejemos, pues, a los comentaristas que sigan hallando convincentes soluciones. -La cuesti\u00f3n de la historicidad tiene respuestas en el contexto de la historicidad de los Doce. Todos los evangelios concuerdan en la narraci\u00f3n de la \u00abhaza\u00f1a\u00bb realizada por Jes\u00fas, pero incluyen diferentes matices al dibujar su personalidad: hay evidentemente una coloraci\u00f3n teol\u00f3gica debida al evangelista y una retrospecci\u00f3n eclesial, destacando, entre otras cosas, el aspecto de s\u00ed\u00admbolo para la comunidad cristiana. Solamente en Marcos aparece la expresi\u00f3n: \u00abuno que est\u00e1 comiendo conmigo\u00bb, \u00abuno de los doce que moja en el plato conmigo\u00bb (14, 18-20). \u00abEn el Iscariote encuentra la comunidad lo que puede sucederle a ella misma\u00bb (M. Limbeck, , col. 2040). Mateo interpreta la acci\u00f3n y la suerte corrida por Iscariote ala luz de Zac 11, 12s y Dt 21, 7s: con la acci\u00f3n de Iscariote se realiza en el seno del pueblo jud\u00ed\u00ado una ruptura parecida a la q\u00fae se produjo entre Samaria y Jerusal\u00e9n. Cuando los sacerdotes principales -en contraste con Dt 21, 7s- compran un terreno con el dinero obtenido con el derramamiento de sangre inocente, cargan sobre su pueblo esta culpa. (M. Limbeck, ib.). Lucas llama a Iscariote traidor (6, 16) e instrumento de Satan\u00e1s. El destino de Iscariote es el que aguarda a los imp\u00ed\u00ados (Hech 16-20). Para Juan, Iscariote es tambi\u00e9n instrumento de Satan\u00e1s (6, 70; 13, 2), y adem\u00e1s ladr\u00f3n (12, 6). La entrega que Jes\u00fas hace de su vida no surte efecto en \u00e9l (13, 10), es el hijo perdido (17, 12).<\/p>\n<p>2. Explicaci\u00f3n del apellido<br \/>\na) En 1943, C. C. Torrey, de la Universidad Yale, declara en relaci\u00f3n con el misterioso nombre de Judas Iscariote: \u00abNinguna interpretaci\u00f3n del nombre hasta ahora propuesta resiste a un examen cr\u00ed\u00adtico. Puesto que no hay evidencia de que Judas fuese llamado Iscariote durante su vida o que el nombre haya sido llevado por cualquier otra persona, lo m\u00e1s probable es que fuese un , una oprobiosa denominaci\u00f3n dada en raz\u00f3n de su haza\u00f1a. Torrey sugiere que Iscariote se deriva del arameo \u00abshakrai\u00bb, \u00abshekarya\u00bb, y con la adici\u00f3n de \u00abalef\u00bb prost\u00e9tico = \u00abishkarya\u00bb, que significa \u00abfalso\u00bb, \u00abhip\u00f3crita\u00bb, \u00abmentiroso\u00bb.<br \/>\n&#8211; : todo cambio de nombre o adici\u00f3n de sobrenombre o apodo en el N. T. es siempre indicado expl\u00ed\u00adcitamente (Mc 3, 17; Lc 6, 15; Jn 1, 12; Hech 4, 36; 15, 55). En ning\u00fan lugar hay cambio de nombre o imposici\u00f3n de apodo relacionado con Judas Iscariote. Por lo tanto no hay indicio de que Iscariote no sea su natural apellido.<\/p>\n<p>a) En 1953, el colega de Torrey en Yale, Harld Inghol, propone una nueva derivaci\u00f3n de Iscariote. De la ra\u00ed\u00adz aramea \u00absagor=\u00bbcolor rubio\u00bb, \u00abrojo\u00bb, se form\u00f3 la palabra \u00absaqrai\u00bb que indica a un hombre rubio, que tiene la cabeza rubia; y cuando se usa con el art\u00ed\u00adculo definido arameo se pronuncia \u00absegara\u00bb, y con la a\u00f1adidura del \u00abalef\u00bb prost\u00e9tico \u00abisquera\u00bb. Pero no hay ejemplo de un arameo \u00absaqrai\u00bb. Y antes del siglo IX nunca aparece as\u00ed\u00ad en el arte cristiano (M\u00e1s tarde Judas aparece con cabello y barba rubios, pero para indicar m\u00e1s que una tradici\u00f3n hist\u00f3rica, porque as\u00ed\u00ad se representaba al \u00abvillano\u00bb). Aunque es acertada la b\u00fasqueda en el arameo del origen del nombre de Iscariote, sin embargo, ninguna de las dos soluciones es satisfactoria (A. Ehrman, Bibliograf\u00ed\u00ada).<br \/>\nb) Se ha indicado que la cabeza del partido revolucionario (Sicarios) en Jerusal\u00e9n, durante la gran revuelta contra Roma el a\u00f1o 70, fue un tal Abba Saqqara, el sobrino de Rabbi Yohanan Ben Zakkai. Como Abba Saqqara es espec\u00ed\u00adficamente llamado Reysh Bioreney di Yerushalayim, fue natural que muchos estudiosos interpretasen su nombre como \u00abCabeza de los Sicarios\u00bb. Pero contra esto, Luis Ginzberg arguye que Abba Saqqara no puede significar \u00abRosh Siqrin (Cabeza de los Sicarios), porque Abba nunca es usado con el significado de \u00abjefe\u00bb, \u00ablider> en la literatura rab\u00ed\u00adnica. Ginberg, no obstante, habiendo demostrado la conexi\u00f3n entre Saqqara y Siqari, afirma sin vacilar que Saqqar significa \u00abtintorero\u00bb. Seg\u00fan Torrey el grupo \u00abSkar\u00bb es la ra\u00ed\u00adz del sobrenombre de Judas, \u00abIskariotes\u00bb. Ingholt reconoce la exactitud de la afirmaci\u00f3n, pero falla al dar el significado arameo jud\u00ed\u00ado \u00absaqor\u00bb. \u00abSaqor\u00bb no significa ser de \u00abcolor rojo\u00bb, sino \u00abte\u00f1ir o pintar rojo\u00bb. Judas Iskariote y Abba Saqqara no eran \u00abcabezas rubias\u00bb, sino ambos eran \u00abtintoreros\u00bb. Que el color rojo fuese el color prominente del oficio de tintorero est\u00e1 ampliamente atestiguado por la literatura rab\u00ed\u00adnica y las Sdas. Escrituras (Ex 25, 5). Cuando los evangelios se vierten al griego, el significado del nombre de Judas, es un enigma. Nuestra explicaci\u00f3n de que Judas Iskariote significa \u00abJudas el tintorero\u00bb elimina toda objeci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, ling\u00fc\u00ed\u00adstica, estil\u00ed\u00adstica, y encaja perfectamente en el contenido hist\u00f3rico del primer siglo de Israel (A. Herman, bibl.).<\/p>\n<p>c) Yoel Arbeitman, \u00faltimamente (1980) dice que la sola laguna en el estudio de Ehrman es la soluci\u00f3n al enigm\u00e1tico sufijo \u00abtes\u00bb. Mediante un minucioso y serio estudio explica el porqu\u00e9 del doble apelativo (Iskariotes e Iskarioth) y por qu\u00e9 en una serie de manuscritos y versiones tard\u00ed\u00ados falta la vocal inicial \u00e1tona (Skarioth, Skariotes).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 J. A. MoRIN, deux derniers des Douze: Simon le Zelote etludas Iskarioth, RB 80 (1973) 332-355; A. EHRMAN, Icariot and Abba Saqqara, JBL (1978), 572-573; J. ARBEIMANN, Suffix of Iscariot, JBL (1980); J. GNILKA, Evangelio seg\u00fan Marcos, 1, Salamanca, 1992, 155-167; M. LIMBECH, \u00abJudas Iscarioth\u00bb, en DENT, vol., Salamanca, 1996, 2027-2030 y 2038-241.<\/p>\n<p>de Villapadierna<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, uno de los Doce (cf. Mc 14,10.20 par; Jn 6,71). Entre la gente del entorno de Jes\u00fas tuvo que haber tensiones y disputas sobre la manera en que llevaba los asuntos de su movimiento. Sus compa\u00f1eros no eran simple corderos embobados, sin ideas propias, sino hombres y mujeres llenos de tensi\u00f3n rnesi\u00e1nica, que quer\u00ed\u00adan colaborar con \u00e9l e influir en su movimiento.<\/p>\n<p>(1) Uno de los Doce. Entre ellos estaba Judas, uno de los Doce, de aquellos a quienes \u00e9l hab\u00ed\u00ada escogido como representantes del nuevo Israel (cf. Mc 3,9 par). El evangelio de Juan le describe como interesado ya desde el principio por dinero (cf. Jn 12,4: 13,29). Marcos, en cambio, supone que los interesados son los sacerdotes: \u00abY Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes para entregarles [a Jes\u00fas], Estos, al escucharle, se alegraron y prometieron darle dinero. Y \u00e9l buscaba la forma de entregarlo en un momento oportuno\u00bb (Mc 14,10-11). Judas aparece de improviso y por contraste. Una mujer ha ungido \u00abgratuitamente\u00bb a Jes\u00fas, gastando much\u00ed\u00adsimo dinero, de manera que los representantes del buen orden econ\u00f3mico le han criticado por ello (Mc 14,3-9). Entonces viene Judas y se ofrece a colaborar con los sacerdotes que quieren matar a Jes\u00fas, y ellos le ofrecen dinero, sin que Judas \u00ed\u00ado hubiera pedido (Mc 14,10-11). Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada derramado el dinero del templo (Mc 11,15-18); pero los sacerdotes lo siguen conservando y lo utilizan en contra de Jes\u00fas. Esta es la venganza de la econom\u00ed\u00ada. Judas parece haber tenido otros motivos. Probablemente est\u00e1 decepcionado del camino que ha tomado Jes\u00fas y responde como buen israelita: pone el caso en manos de los sacerdotes de Dios, a pesar de que Jes\u00fas, su amigo, le advierte: \u00abEn verdad os digo, uno de vosotros me entregar\u00e1&#8230; uno que moja conmigo en el  plato\u00bb (Mc 14,18-20). La comida amistosa y el amor de enamorados y esposos (con el servicio a los pobres) constituyen las formas supremas de comunicaci\u00f3n y gracia. Pues bien, Judas y los sacerdotes ponen por encima de eso el orden del sistema, donde todo se compra y vende con dinero.<\/p>\n<p>(2) El traidor. En ese contexto ha presentado el Evangelio la traici\u00f3n que culmina y se ratifica en Getseman\u00ed\u00ad, donde Jes\u00fas ora y descansa seguro, en medio de la noche. S\u00f3lo los \u00ed\u00adntimos conocen el lugar, y Judas, el amigo falso, llega en la oscuridad y da a sus compa\u00f1eros (guardias y soldados), como contrase\u00f1a, el signo del amor: \u00abAquel a quien yo bese&#8230;\u00bb (Mc 14,44). La intimidad y gracia de los hombres y mujeres se encarna en el beso. Pero la ley del orden social rompe ese beso, destruye esa gracia. No tenemos raz\u00f3n para pensar que Judas fue desde el principio un infiltrado. Sin duda, entr\u00f3 en el grupo de Jes\u00fas con buenas intenciones, para colaborar al servicio del Reino. Pero las cosas se complicaron un d\u00ed\u00ada y se vio envuelto en la contradicci\u00f3n: estaba por un lado su afecto por Jes\u00fas (comer con \u00e9l, poder besarle); por otro lado, su fidelidad a los principios de Israel, representados por los sacerdotes, a quienes Jes\u00fas estaba traicionando. No era f\u00e1cil escoger en aquel tiempo: tampoco es f\u00e1cil hoy, en sociedades e iglesias que exigen un tipo de fidelidad legal, por encima de la gracia o los afectos personales. En ese contexto, Judas traicion\u00f3 a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(3) Conflicto de fidelidades. Fue un conflicto entre el amor de amigo y el deber nacional: a un lado se hallaba el movimiento de Jes\u00fas, que parec\u00ed\u00ada pederse en nieblas de perd\u00f3n y solidaridad con los expulsados y los peligrosos del entorno (cojos y mancos, leprosos y ciegos, pecadores, extranjeros, prostitutas&#8230;); por otro estaba y sigue estando el buen sistema, la ley del grupo, dirigido por los sacerdotes, que saben distinguir lo bueno y malo, que defienden el conjunto social y, de esa forma, garantizan la estabilidad y seguridad de todos, es decir, de los \u00abbuenos\u00bb. En momentos de conflicto (\u00c2\u00a1y todos son momentos de conflicto!) la ley del grupo puede exigir que delatemos al amigo e incluso que utilicemos la amistad para impedir que el mal avance y la \u00abcar coma\u00bb de Jes\u00fas, el subversivo, corroa las ra\u00ed\u00adces del buen orden. Todos los sistemas dar\u00ed\u00adan la raz\u00f3n a Judas: sacerdotes o pol\u00ed\u00adticos velan por la paz legal; los ciudadanos, incluidos los amigos, tenemos el deber de denunciar a los que pueden destruir el buen orden, a los terroristas de Estado o de conciencia. En este contexto se sit\u00faa la \u00abtraici\u00f3n\u00bb de Judas, que el sistema puede interpretar como obediencia y fidelidad a la ley. Por su parte, al actuar como act\u00faa, de un modo gratuito y libre (superando una ley que necesita sacerdotes oficiales, polic\u00ed\u00adas y soldados), Jes\u00fas no puede evitar la traici\u00f3n. No utiliza esp\u00ed\u00adas ni guardaespaldas; no \u00abvigila\u00bb a Judas, ni le purga o le expulsa del grupo, ni utiliza medios de coacci\u00f3n para \u00abdominar sobre su mente\u00bb, como hacen los grupos sectarios. Judas pensaba que segu\u00ed\u00ada siendo fiel a su vocaci\u00f3n de ley: pod\u00ed\u00ada pensar y decir que no hab\u00ed\u00ada cambiado. Era Jes\u00fas el que cambiaba, amenazando con su movimiento la identidad y el orden de su pueblo. Por eso, Judas acudi\u00f3 a los sacerdotes que representaban el orden, la buena religi\u00f3n, y ellos le ofrecieron treinta dineros. No le hablaron del Dios de la gracia, ni de la libertad mesi\u00e1nica, sino de treinta monedas. Ten\u00ed\u00adan dinero suficiente para comprar al Cristo. Judas lo acept\u00f3; pero luego, cuando empez\u00f3 a ver mejor lo que hab\u00ed\u00ada en el fondo, quiso volverse atr\u00e1s, devolver el dinero&#8230; Entonces, los sacerdotes no le escucharon: ellos no necesitaban arrepentirse de nada; ten\u00ed\u00adan otros problemas. Por otra parte, Judas no pudo acudir a Jes\u00fas, pues le estaban juzgando y le iban a condenar a muerte. Por eso, arroj\u00f3 el dinero en el templo, convertido as\u00ed\u00ad en f\u00e1brica de muerte, y sin m\u00e1s salida humana, se ahorc\u00f3; no era capaz de ver morir a Jes\u00fas por su culpa (cf. Mt 27,310; Hch 1,18-19). Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada muerto a\u00fan. Morir\u00ed\u00ada por Judas, a favor de Judas y de todos, abriendo un camino de pascua donde incluso los traidores pueden ser reconciliados.<\/p>\n<p>Cf. R. E. BROWN, La muerte del Mes\u00ed\u00adas I, Verbo Divino, Estella 2005, 325-370; 759788; W. POPKES, Christus traditus. Eine Untersuchung z,um Begriff der Hingabe im Neue Testament, ATANT 49, Zurich 1967; G. SchWARTZ, Jesus und Judas. Aramtiische Untersuchungen zur Jes\u00fas-Judas. \u00dcberlieferimg des Evangelien und Apostelgeschiclite, Kohlhammer, Stuttgart-Colonia-Maguncia 1988.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Nombre y origen<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En las listas sin\u00f3pticas de los Doce que llam\u00f3 Jes\u00fas para que estuvieran con \u00e9l (Mr. 3.14), el nombre de Judas siempre aparece al final, y generalmente con alguna descripci\u00f3n que lo marca con un estigma infame (p. ej. \u201cel que le entreg\u00f3\u201d, Mr. 3.19; \u201cel que tambi\u00e9n le entreg\u00f3\u201d, Mt. 10.4; \u201cque lleg\u00f3 a ser el traidor\u201d, Lc. 6.16; cf. Jn. 18.2, 5). Podemos comparar el caso de Jeroboam I, en el AT, donde se menciona con horror que \u201cpec\u00f3 y ha hecho pecar a Israel\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se aplica el t\u00e9rmino \u201cIscariote\u201d a su nombre en los textos sin\u00f3pticos y en Jn. 12.4, mientras que en las otras referencias joaninas la tradici\u00f3n textual muestra considerable variaci\u00f3n, d\u00e1ndose el nombre de Sim\u00f3n como el del padre de Judas (Jn. 6.71; 13.2, 26), y haci\u00e9ndose una explicaci\u00f3n adicional de Iscariote mediante el agregado de <i>apo Karyotou<\/i> (en ciertas lecturas de 6.71; 12.4; 13.2, 26; 14.22). Estos datos adicionales proporcionados por Juan confirmar\u00edan la derivaci\u00f3n de \u201cIscariote\u201d del <etiqueta id=\"#_ftn692\" name=\"_ftnref692\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>&#722;&#305;&#770;\u0161 q<sup>e<\/sup>r&#305;&#770;yot<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018hombre de Queriot\u2019. Queriot est\u00e1 ubicada en Moab, de acuerdo con Jer. 48.24, 41; Am. 2.2; pero hay otra posible identificaci\u00f3n, con Queriot-hezr\u00f3n (Jos. 15.25, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>), que se encuentra 19 <etiqueta id=\"#_ftn693\" name=\"_ftnref693\" title=\"\">km al <\/etiqueta>S de Hebr\u00f3n. Esta explicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de \u201cIscariote\u201d es preferible al parecer que considera que el origen de esta palabra es <\/span><span style=''>sikarios<\/span><span lang=ES style=''>, la forma arameizada de <\/span><span style=''>&#722;isqary&#257;&#722;&#257;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018asesino\u2019 (cf. Hch. 21.38), como sugieren Schulthess y O. Cullmann, <i>The State in the New Testament<\/i>, trad. ing. 1957, pp. 15s [trad. <etiqueta id=\"#_ftn694\" name=\"_ftnref694\" title=\"\">cast. <\/etiqueta><i>El estado en el Nuevo Testamento<\/i>, 1961]. Pero v\u00e9ase la opini\u00f3n contraria, M. Hengel, <i>Die Zeloten<\/i>, 1961, pp. 49.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Su actuaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el grupo apost\u00f3lico Judas cumpl\u00eda funciones de tesorero (Jn. 13.29), mientras que en otro texto joanino se lo denomina \u201cladr\u00f3n\u201d (12.6), principalmente, podemos suponer, en el sentido de que se apropiaba del dinero que se le confiaba. Para este sentido del verbo traducido \u201csustra\u00eda\u201d en 12.6, como lo confirman los papiros, v\u00e9ase A Deissmann, <i>Bible Studies<\/i>, trad. ing. 1901, pp. 257.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las escenas finales del relato del evangelio se ven ensombrecidas por la traici\u00f3n de este personaje, \u201cuno de los doce\u201d, como se lo llama repetidamente (Mr. 14.10, cf. 14.20; Jn. 6.71; 12.4). Judas critica la acci\u00f3n de Mar\u00eda, que ungi\u00f3 los pies del Maestro con el precioso ung\u00fcento (Jn. 12.3\u20135). El objeto del comentario del evangelista es hacer resaltar la avaricia de Judas, que no vio en el precio del ung\u00fcento la acci\u00f3n hermosa que Jes\u00fas alab\u00f3 (Mr. 14.6), sino solamente un medio de aumentar el fondo apost\u00f3lico y, por lo tanto, engrosar su propio bolsillo. Y aun este motivo lo disfraz\u00f3 con el argumento, laudable en apariencia, de que el dinero podr\u00eda haber sido empleado para ayudar a los pobres. De este manera, a la ambici\u00f3n a\u00f1adi\u00f3 el enga\u00f1o. Inmediatamente despu\u00e9s de este incidente en Betania, Judas acude a los principales sacerdotes para traicionar al Se\u00f1or (Mt. 26.14\u201316; Mr. 14.10\u201311; Lc. 22.3\u20136). Marcos se limita a relatar el hecho de la traici\u00f3n, y a\u00f1ade que los sacerdotes le hab\u00edan prometido dinero.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Mateo agrega el detalle de la suma ofrecida, que puede haber sido un pago parcial de la cantidad acordada (con una impl\u00edcita alusi\u00f3n a Zac. 11.12, posiblemente a Ex. 21.32; cf. Mt. 27.9). Lucas hace resaltar el profundo significado del acto cuando relata que Satan\u00e1s entr\u00f3 en el traidor y le inspir\u00f3 su nefasto pecado (cf. Jn. 13.2, 27). Los sin\u00f3pticos concuerdan en que Judas decidi\u00f3 esperar una oportunidad favorable para entregar a Jes\u00fas a sus enemigos secretamente, e. d. \u201cen privado\u201d, por argucia (para esta trad. en Lc. 22.6; Mr. 14.1\u20132, v\u00e9ase J. Jeremias, <i>The Eucharistic Words of Jesus<\/i>\u00b2 trad. ing. 1966, pp. 72 [trad. cast. <i>La \u00faltima cena, palabras de Jes\u00fas<\/i>, 1980]).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esa oportunidad se present\u00f3 la noche en que Jes\u00fas se reuni\u00f3 con los Doce en el aposento alto, para la \u00faltima cena (Mr. 14.17ss y pasajes paralelos), hecho que ha quedado perpetuado en la tradici\u00f3n eucar\u00edstica de la iglesia, que data de la \u00e9poca de san Pablo (1 Co. 11.23: \u201cla noche que fue entregado\u201d). El Se\u00f1or, con visi\u00f3n prof\u00e9tica, anticipa la acci\u00f3n del traidor cuya presencia es conocida en la mesa. En el relato de Marcos no se menciona a Judas por nombre, y parece haber cierto aire de perplejidad con respecto a la identidad del traidor. La conversaci\u00f3n de Mt. 26.25, con el di\u00e1logo basado en preguntas y respuestas, puede entenderse mejor como hablada en susurros, mientras que la narraci\u00f3n joanina preserva la tradici\u00f3n directa de la pregunta del disc\u00edpulo amado, y la acci\u00f3n de Jes\u00fas al mojar el pan, las que pueden haberse formulado y realizado de un modo confidencial. De todas maneras, este es el \u00faltimo llamado del Se\u00f1or a Judas, como tambi\u00e9n el rechazo final del traidor. (v\u00e9ase F. C, Fensham, \u201cJudas\u2019 Hand in the Bowl and Qumran\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn695\" name=\"_ftnref695\" title=\"\"><i>RQ <\/i><\/etiqueta>5, 1965, pp. 259\u2013261, para el rechazo de Jes\u00fas por Judas.) A partir de ese momento Satan\u00e1s toma el control del que se hab\u00eda convertido en su cautivo; y este \u00faltimo sale a la oscuridad de la noche (Jn. 13.27\u201330).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El plan preconcebido para el arresto de Jes\u00fas se cumple totalmente. El secreto que traicion\u00f3 Judas fue evidentemente el lugar de reuni\u00f3n en Getseman\u00ed esa noche; y el grupo de soldados, dirigidos por Judas, lleg\u00f3 hasta donde nuestro Se\u00f1or se encontraba orando (Mr. 14.43). La se\u00f1al de identificaci\u00f3n ofrece el \u00faltimo toque de iron\u00eda. \u201cAl que yo besare, ese es\u201d, acci\u00f3n con la cual el traidor complet\u00f3 su cometido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los \u00faltimos cap\u00edtulos de la vida de Judas est\u00e1n plagados de dificultades. La Escritura da testimonio de su pat\u00e9tico remordimiento. Sin embargo, el \u00fanico evangelista que registra esto es Mateo (27.3\u201310). A este relato del tormento de su remordimiento y suicidio debe a\u00f1adirse la narraci\u00f3n de Hch. 1.18\u201319; para completar el cuadro, tambi\u00e9n debemos mencionar el grotesco testimonio de Pap\u00edas, <i>Frag<\/i>. 3, preservado por Apolinario de Laodicea. Este \u00faltimo texto puede consultarse en la serie <i>Ancient Christian Writer<\/i>, 6, traducida y anotada por J. A. Kleist, eds. 1957, pp. 119. Pap\u00edas relata la forma en que se hinch\u00f3 el cad\u00e1ver de Judas (este es un posible significado de la frase \u201cy cayendo de cabeza\u201d en Hch. 1.18; v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn696\" name=\"_ftnref696\" title=\"\">Arndt, bajo <\/etiqueta><\/span><span style=''>pr&#275;n&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>), y agrega que muri\u00f3 en su propia porci\u00f3n de tierra. Varias veces se ha tratado de armonizar las versiones (p. ej. la sugerencia de Agust\u00edn de que la cuerda se rompi\u00f3, y de que Judas muri\u00f3 a consecuencia de la ca\u00edda, en la forma que relata Hch. 1.18, combinando as\u00ed los relatos de Mateo y del libro de Hechos). Pero aun m\u00e1s aterrador que los horrendos detalles es el simple y severo veredicto de Hch. 1.25: \u201cEste ministerio y apostolado, de que cay\u00f3 Judas por transgresi\u00f3n, para irse a su propio lugar.\u201d El ap\u00f3stol se hab\u00eda convertido en ap\u00f3stata, y se hab\u00eda encaminado hacia el destino reservado para tales hombres.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Car\u00e1cter<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Esta referencia nos impulsa a determinar cu\u00e1l era la verdadera personalidad de Judas. Si \u201csu propio lugar\u201d es el lugar que \u00e9l mismo eligi\u00f3, \u00bfqu\u00e9 motivos lo llevaron a su horrendo fin y destino? \u00bfC\u00f3mo podemos armonizar esta declaraci\u00f3n con los pasajes de la Escritura que nos dan la impresi\u00f3n de que Judas fue predeterminado para cumplir el papel de traidor, que Jes\u00fas lo eligi\u00f3, sabiendo que lo traicionar\u00eda, que desde un principio lo hab\u00eda marcado con el inexorable t\u00edtulo de \u201chijo de perdici\u00f3n\u201d (Jn. 17.12)? Los estudios psicol\u00f3gicos sobre \u00e9l no son definitorios ni muy provechosos. El amor al dinero; celos por otros disc\u00edpulos; miedo al resultado inevitable del ministerio del Maestro, que lo hizo convertirse en testigo fiscal a fin de salvar su propia piel; intenci\u00f3n entusiasta de obligar a Cristo a declararse Mes\u00edas (la famosa reconstrucci\u00f3n de Quincey); su esp\u00edritu amargado y vengativo, que se asom\u00f3 cuando se deshicieron sus esperanzas terrenales, decepci\u00f3n que se torn\u00f3 en despecho, y el despecho en odio. Todos estos son motivos que se han sugerido. Quiz\u00e1s sea necesario establecer tres principios generales antes de comenzar a analizar tales consideraciones. 1. No debemos dudar de la sinceridad del llamado del Se\u00f1or. Jes\u00fas, al principio, lo consider\u00f3 potencialmente seguidor y disc\u00edpulo. Ninguna otra presuposici\u00f3n har\u00eda justicia al car\u00e1cter del Se\u00f1or, y a sus repetidos llamamientos a Judas. 2. El preconocimiento del Se\u00f1or con respecto a \u00e9l no conlleva preordenaci\u00f3n forzosa, de tal manera que Judas tenga que convertirse inevitablemente en traidor. 3. En realidad Judas nunca lleg\u00f3 a ser un verdadero seguidor de Cristo. Cay\u00f3 del apostolado, pero nunca (por lo menos, que sepamos) tuvo una relaci\u00f3n genuina con el Se\u00f1or Jes\u00fas. De modo que sigui\u00f3 siendo \u201cel hijo de perdici\u00f3n\u201d, que se perdi\u00f3 porque nunca hab\u00eda sido \u201csalvado\u201d. El t\u00edtulo m\u00e1ximo que le dio a Jes\u00fas fue \u201cMaestro\u201d (Mt. 26.25), pero nunca \u201cSe\u00f1or\u201d. Permanece en el escenario de la Escritura como una terrible advertencia al seguidor de Cristo no comprometido, que no abandona su compa\u00f1\u00eda pero que no comparte su esp\u00edritu (cf. Ro. 8.9b); abandona el relato del evangelio como \u201csentenciado y condenado\u201d porque as\u00ed lo quiso, y Dios lo confirm\u00f3 en esa terrible elecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> C. Gancho, \u201cJudas Iscariote\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). IV, cols. 742\u2013751; J. Blinzler, <i>El proceso de Jes\u00fas<\/i>, 1959; L. del Vasto, <i>Judas<\/i>, 1960; J. Mateos, <i>Los \u201cDoce\u201d y otros seguidores de Jes\u00fas<\/i>, 1982, pp. 240\u2013245.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las dificultades asociadas con los detalles variables de la muerte de Judas se analizan en <etiqueta id=\"#_ftn697\" name=\"_ftnref697\" title=\"\"><i>BC<\/i><\/etiqueta>, 1.5, pp. 22\u201330; cf., <etiqueta id=\"#_ftn698\" name=\"_ftnref698\" title=\"\">tamb., Arndt, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn699\" name=\"_ftnref699\" title=\"\">loc. Cit., y <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn700\" name=\"_ftnref700\" title=\"\">s.v. \u201cIoudas\u201d, 6; K. L\u00fc<\/etiqueta>thi, <i>Judas Iskarioth<\/i>, 1955; D. Haugg, <i>Judas Iskarioth in den neutestamentlichen Berichten<\/i>, 1930; J. S. Stewart, <i>The Life and Teaching of Jesus Christ<\/i>, 1933, pp. 166\u2013170; P. Benoit, <etiqueta id=\"#_ftn701\" name=\"_ftnref701\" title=\"\">art. \u201cLa mort de Judas\u201d en obras completas, <\/etiqueta><i>Ex\u00e9g\u00e8se et Th\u00e9ologie<\/i>, 1961; B. G\u00e4rtner, <i>Iscariot<\/i>, trad. ing. 1971.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn702\" name=\"_ftnref702\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.P.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo que traicion\u00f3 a su Divino Maestro. El nombre Judas (Ioudas) es la forma griega de Jud\u00e1 (en hebreo \u201calabado\u201d), un nombre propio que se encuentra frecuentemente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Incluso entre los Doce hab\u00eda dos que llevaban el nombre, y por esta raz\u00f3n est\u00e1 habitualmente asociado con el sobrenombre Iscariote [en hebreo, \u201cde Kerioth\u201d o Carioth, que es una ciudad de Judea (cf. Josu\u00e9 15, 25)]. No puede caber duda de que esta es la interpretaci\u00f3n correcta del nombre, aunque el verdadero origen est\u00e1 oscurecido por la ortograf\u00eda griega, y, como pod\u00eda esperarse, se han sugerido otros or\u00edgenes (vg.:de Isacar).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos cuenta muy poco en el Texto Sagrado respecto a la historia de Judas Iscariote m\u00e1s all\u00e1 de los hechos desnudos de su llamada al Apostolado, su traici\u00f3n, y su muerte. Su lugar de nacimiento, como hemos visto, se indica en su nombre Iscariote, y puede se\u00f1alarse que su origen le separa de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, que eran todos galileos. Pues Kerioth es una ciudad de Judea. Se ha sugerido que este hecho puede haber tenido alguna influencia en su carrera, al provocar falta de simpat\u00eda con sus hermanos en el Apostolado. No se nos dice nada respecto a las circunstancias de su llamada o su participaci\u00f3n en el ministerio y milagros de los Ap\u00f3stoles. Y es significativo que nunca se le menciona sin alguna referencia a su gran traici\u00f3n. As\u00ed en la lista de los Ap\u00f3stoles dada en los Evangelios Sin\u00f3pticos, leemos: \u201c y Judas el Iscariote, el mismo que le entreg\u00f3\u201d (Mateo 10, 4. Cf. Marcos 3,19; Lucas 6, 16). As\u00ed de nuevo en el Evangelio de San Juan el nombre se presenta de nuevo en conexi\u00f3n con el anuncio de la traici\u00f3n: \u201cJes\u00fas les respondi\u00f3: \u00bfNo os he elegido yo a vosotros los doce? Y uno de vosotros es un diablo\u201d (Juan 6, 70-71).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este pasaje San Juan a\u00f1ade un particular adicional al mencionar el nombre del padre del Ap\u00f3stol traidor, que no se recoge por los otros evangelistas. Y es \u00e9l de nuevo quien nos dice que Judas llevaba la bolsa. Pues, tras describir la unci\u00f3n de los pies de Cristo por Mar\u00eda en la fiesta en Betania, el Evangelista continua:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Judas Iscariote, uno de sus disc\u00edpulos, el que le hab\u00eda de entregar: \u2018\u00bfPor qu\u00e9 no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?\u2019 No dec\u00eda esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladr\u00f3n, y como ten\u00eda la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella (Juan 12, 4-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hecho de que Judas llevaba la bolsa es de nuevo referido por el mismo Evangelista en su relato de la \u00daltima Cena (13, 29). Los Evangelios Sin\u00f3pticos no rese\u00f1an este cargo de Judas, ni dicen que fuera \u00e9l quien protest\u00f3 del supuesto derroche de ung\u00fcento. Pero es significativo que tanto en Mateo como en Marcos el relato de la unci\u00f3n est\u00e1 seguido inmediatamente por el relato de la traici\u00f3n: \u201cEntonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los sumos sacerdotes, y les dijo: \u00bfQu\u00e9 me quer\u00e9is dar, y yo os lo entregar\u00e9?\u201d (Mateo, 26 14-15); \u201cEntonces, Judas Iscariote, uno de los Doce, se fue donde los sumos sacerdotes para entreg\u00e1rselo. Al o\u00edrlo ellos, se alegraron y prometieron darle dinero\u201d (Marcos, 14, 10-11). Se observar\u00e1 que en ambos relatos Judas toma la iniciativa: no es tentado o seducido por los sacerdotes, sino que se acerca a ellos por su propia decisi\u00f3n. San Lucas cuenta la misma historia, pero a\u00f1ade otro matiz al atribuir el hecho a la instigaci\u00f3n de Satan\u00e1s: \u201cEntonces Satan\u00e1s entr\u00f3 en Judas, llamado Iscariote, que era del n\u00famero de los Doce; y fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia del modo de entreg\u00e1rselo. Ellos se alegraron y quedaron con \u00e9l en darle dinero. \u00c9l acept\u00f3 y andaba buscando una oportunidad para entregarlo sin que la gente lo advirtiera\u201d (Lucas, 22, 3-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo San Juan hace hincapi\u00e9 en la instigaci\u00f3n del esp\u00edritu maligno: \u201ccuando ya el diablo hab\u00eda inspirado a Judas Iscariote, el hijo de Sim\u00f3n, el prop\u00f3sito de entregarle\u201d (13, 2). El mismo Evangelista, como hemos visto, nos da una temprana insinuaci\u00f3n del previo conocimiento de Cristo de la traici\u00f3n (Juan 6, 70-71), y en el mismo cap\u00edtulo dice expresamente: \u201cPorque Jes\u00fas sab\u00eda desde el principio qui\u00e9nes eran los que no cre\u00edan y qui\u00e9n era el que le iba a entregar\u201d (6, 64). Pero coincide con los Sin\u00f3pticos al registrar una predicci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de la traici\u00f3n en la \u00daltima Cena: \u201cCuando dijo estas palabras, Jes\u00fas se turb\u00f3 en su interior y declar\u00f3: Yo os aseguro que uno de vosotros me entregar\u00e1\u201d (Juan 13, 21), Y cuando el propio San Juan, a petici\u00f3n de Pedro, pregunt\u00f3 qui\u00e9n era \u00e9ste, \u201c le responde Jes\u00fas: Es aquel a quien d\u00e9 el bocado que voy a mojar. Y, mojando el bocado, lo toma y se lo da a Judas, hijo de Sim\u00f3n Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entr\u00f3 en \u00e9l Satan\u00e1s. Jes\u00fas le dice: Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Pero ninguno de los comensales entendi\u00f3 por qu\u00e9 se lo dec\u00eda. Como Judas ten\u00eda la bolsa, algunos pensaban que Jes\u00fas quer\u00eda decirle: Compra lo que nos hace falta para la fiesta, o que le mandaba dar algo a los pobres\u201d (13, 26-29). Estos \u00faltimos detalles sobre las palabras de Jes\u00fas y la natural conjetura de los disc\u00edpulos, s\u00f3lo se dan por San Juan. Pero la predicci\u00f3n y la pregunta de los disc\u00edpulos se recogen por todos los Sin\u00f3pticos (Mateo,26; Marcos, 14; Lucas, 22). San Mateo a\u00f1ade que el propio Judas pregunt\u00f3, \u201c\u00bfSoy yo, maestro?\u201d y fue respondido \u201cT\u00fa lo has dicho\u201d (26, 25). Los cuatro evangelistas concuerdan respecto a los hechos de la traici\u00f3n que siguieron tan de cerca a esta predicci\u00f3n, y cuentan c\u00f3mo el traidor vino con una multitud o banda de soldados de los sumos sacerdotes, y los llev\u00f3 al lugar donde sab\u00eda que encontrar\u00eda a Jes\u00fas con sus fieles disc\u00edpulos (Mateo, 26, 47; Marcos, 14, 43; Lucas, 22, 47; Juan, 18, 3). Pero algunos tienen detalles que no se encuentran en los dem\u00e1s relatos. Que el traidor dio un beso como se\u00f1al se menciona en todos los Sin\u00f3pticos, pero no por San Juan, quien a su vez es el \u00fanico en contarnos que los que ven\u00edan a prender a Jes\u00fas cayeron de espaldas al suelo cuando \u00c9l respondi\u00f3 \u201cYo soy\u201d. Tambi\u00e9n, San Marcos cuenta que Judas dijo \u201cRabb\u00ed\u201d antes de besar a su Maestro; pero no da ninguna respuesta. San Mateo, tras registrar esta palabra y el beso del traidor, a\u00f1ade \u201cJes\u00fas le dijo: Amigo,  \u00a1a lo que est\u00e1s aqu\u00ed!\u201d (26, 50). San Lucas (22, 48) da las palabras: \u201c\u00a1Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Mateo es el \u00fanico Evangelista en mencionar la cantidad pagada por los sumos sacerdotes como precio de la traici\u00f3n, y de acuerdo con su costumbre observa que con ello se ha cumplido una profec\u00eda del Antiguo Testamento (Mateo, 26, 15; 27, 5-10). En este \u00faltimo pasaje cuenta el arrepentimiento y suicidio del traidor, sobre el que callan los dem\u00e1s Evangelios, aunque tenemos otro relato de estos acontecimientos en el discurso de San Pedro: \u201cHermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Esp\u00edritu Santo, por boca de David, hab\u00eda hablado ya acerca de Judas, que fue el gu\u00eda de los que prendieron a Jes\u00fas. \u00c9l era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. \u00c9ste, pues, habiendo comprado un campo con el precio de su iniquidad, cay\u00f3 de cabeza, se revent\u00f3 por medio y se derramaron todas sus entra\u00f1as. Y la cosa lleg\u00f3 a conocimiento de todos los habitantes de Jerusal\u00e9n de forma que el campo se llam\u00f3 Haceldama, es decir, campo de sangre. Pues en el libro de los Salmos est\u00e1 escrito: Quede su majada desierta, y no haya quien habite en ella. Y tambi\u00e9n: Que otro reciba su cargo\u201d (Hechos, 1, 16-20. Cf. Salmos, 68, 26; 108,8). Algunos cr\u00edticos modernos hacen gran hincapi\u00e9 en las aparentes discrepancias entre este pasaje de los Hechos y el relato dado por San Mateo. Pues las palabras de San Pedro tomadas en s\u00ed mismas parecen implicar que el propio Judas compr\u00f3 el campo con el precio de su iniquidad, y que fue llamado \u201ccampo de sangre\u201d por su muerte. Pero San Mateo, por otro lado, dice: \u201cEntonces Judas, el que le entreg\u00f3, viendo que hab\u00eda sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvi\u00f3 las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Pequ\u00e9 entregando sangre inocente. Ellos dijeron: A nosotros, \u00bfqu\u00e9? All\u00e1 t\u00fa. Entonces \u00e9l tir\u00f3 las monedas en el Santuario, se retir\u00f3 y fue y se ahorc\u00f3.\u201dTras esto el Evangelista contin\u00faa contando c\u00f3mo los sacerdotes, con escr\u00fapulos de echar las monedas en el tesoro de las ofrendas porque eran precio de sangre, las gastaron en comprar el campo del alfarero para sepultura de forasteros, el cual por esta causa fue llamado campo de sangre. Y en esto San Mateo ve el cumplimiento de la profec\u00eda atribuida a Jerem\u00edas (pero que se encuentra en Zacar\u00edas, 11,12-13): \u201cY tomaron las treinta monedas de plata, cantidad en la que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el campo del alfarero, seg\u00fan lo que me orden\u00f3 el Se\u00f1or\u201d (Mateo, 27, 9-10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no parece haber gran dificultad en reconciliar los dos relatos. Pues el campo, comprado con el precio rechazado de su traici\u00f3n, puede bien ser descrito como indirectamente comprado o pose\u00eddo por Judas, aunque no lo comprara \u00e9l mismo. Y las palabras de San Pedro sobre el nombre Haceldama pueden referirse a la \u201crecompensa de iniquidad\u201d tanto como a la muerte violenta del traidor. Dificultades similares surgen respecto de las discrepancias de detalle descubiertas en los diversos relatos de la propia traici\u00f3n. Pero se descubrir\u00e1 que, sin violentar el texto, las narraciones de los cuatro Evangelistas pueden armonizarse, aunque en alg\u00fan caso queden algunos puntos oscuros o dudosos. Se discute, por ejemplo, si Judas estuvo presente en la instituci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda y comulg\u00f3 con los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles. Pero el peso de la autoridad est\u00e1 a favor de la respuesta afirmativa. Tambi\u00e9n ha habido alguna diferencia de opini\u00f3n respecto al momento de la traici\u00f3n. Algunos consideran que fue decidida repentinamente por Judas tras la unci\u00f3n en Betania, mientras que otros suponen una negociaci\u00f3n m\u00e1s prolongada con los sumos sacerdotes. Pero estos interrogantes y dificultades textuales se borran en la insignificancia al lado del gran problema moral que plantea la ca\u00edda y traici\u00f3n de Judas. En su sentido m\u00e1s aut\u00e9ntico, todo pecado es un misterio. Y la dificultad es mayor cuanto mayor es la culpa, m\u00e1s peque\u00f1o el motivo de obrar mal, y mayor la medida del conocimiento y gracias otorgados al ofensor. De todos modos la traici\u00f3n de Judas parecer\u00eda ser el m\u00e1s misterioso e ininteligible de los pecados. Pues, \u00bfc\u00f3mo alguien elegido como disc\u00edpulo, disfrutando de la gracia del Apostolado y del privilegio de la amistad \u00edntima con el Divino Maestro, podr\u00eda ser tentado a tan gran ingratitud por un precio tan insignificante? Y la dificultad es mayor cuando se recuerda que el Maestro tan inmotivadamente traicionado no era duro ni severo, sino un Se\u00f1or de amable bondad y compasi\u00f3n. Visto bajo cualquier perspectiva el crimen es tan incre\u00edble, tanto en s\u00ed mismo como en sus circunstancias, que no es ninguna maravilla que se hayan hecho muchos intentos de dar una explicaci\u00f3n inteligible de su origen y motivos, y, desde los extravagantes sue\u00f1os de los herejes antiguos a las audaces especulaciones de los cr\u00edticos modernos, que el problema planteado por Judas y su traici\u00f3n haya sido objeto de extra\u00f1as y asombrosas teor\u00edas. Como un traidor suscita naturalmente un odio particularmente violento, especialmente entre los devotos a la causa o persona traicionada, ser\u00eda natural que los cristianos consideraran a Judas con aversi\u00f3n, y, si fuera posible, lo pintaran m\u00e1s negro de lo que fue no atribuy\u00e9ndole ninguna buena cualidad en absoluto. Esta ser\u00eda una opini\u00f3n extrema, que, en cierto modo, disminuye la dificultad. Pues si se supusiera que \u00e9l nunca crey\u00f3 realmente, si fue un falso disc\u00edpulo desde el principio, o, como el Evangelio ap\u00f3crifo \u00c1rabe de la Infancia dice, estuvo pose\u00eddo por Satan\u00e1s incluso en su ni\u00f1ez, no habr\u00eda ca\u00eddo bajo la influencia de Cristo o disfrutado de la iluminaci\u00f3n y dones espirituales del Apostolado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el extremo opuesto est\u00e1 la extra\u00f1a opini\u00f3n sostenida por la antigua secta gn\u00f3stica conocida como los Cainitas, descrita por San Ireneo (Adv. Haer., I, c. ult.), y m\u00e1s completamente por Tertuliano (Praesc. Haeretic., xlvii), y San Epifanio (Haeres., xxxviii). Algunos de estos herejes, cuya opini\u00f3n ha sido revivida por algunos autores modernos en forma m\u00e1s plausible, manten\u00edan que Judas estaba en realidad inspirado, y actu\u00f3 como lo hizo para que la humanidad pudiera ser redimida por la muerte de Cristo. Por esta raz\u00f3n lo consideran digno de gratitud y veneraci\u00f3n. En la versi\u00f3n moderna de esta teor\u00eda se sugiere que Judas, que en com\u00fan con los dem\u00e1s disc\u00edpulos esperaba un reino temporal del Mes\u00edas, no previ\u00f3 la muerte de Cristo, sino que deseaba precipitar una crisis y apresurar la hora de su triunfo, pensando que su detenci\u00f3n provocar\u00eda un alzamiento del pueblo que lo pondr\u00eda en libertad y lo colocar\u00eda en el trono. En apoyo de esto se\u00f1alan el hecho de que, cuando descubri\u00f3 que Cristo era condenado y entregado a los romanos, inmediatamente se arrepinti\u00f3 de lo que hab\u00eda hecho. Pero, como se\u00f1ala Strauss, este arrepentimiento no prueba que el resultado no hubiera sido previsto. Pues los asesinos, que han matado a sus v\u00edctimas con deliberado designio, se ven a menudo impulsados al remordimiento cuando los actos ya se han llevado a cabo. Un cat\u00f3lico, en cualquier caso, no puede ver con aprobaci\u00f3n estas teor\u00edas puesto que son claramente contrarias al texto de la Escritura y a la interpretaci\u00f3n de la tradici\u00f3n. Por dif\u00edcil que pueda ser de comprender, no podemos poner en cuesti\u00f3n la culpa de Judas. Por otro lado, no podemos adoptar el punto de vista opuesto de los que niegan que fuera alguna vez un verdadero disc\u00edpulo. Pues, en primer lugar, esta opini\u00f3n parece dif\u00edcil de reconciliar con el hecho de que fuera elegido por Cristo para ser uno de los Doce. Esta elecci\u00f3n, puede decirse con seguridad, implica algunas buenas cualidades y el otorgamiento de gracias no despreciables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, aparte de esta consideraci\u00f3n, puede se\u00f1alarse que al exagerar la malicia original de Judas, o negar incluso que hubo algo bueno en \u00e9l, minimizamos o despreciamos la lecci\u00f3n de esta ca\u00edda. Los ejemplos de los santos se pierden para nosotros si pensamos de ellos que eran de otra especie sin nuestra debilidad humana. Y del mismo modo es un grave error creer que Judas era un demonio sin ning\u00fan elemento de bondad y de gracia. De su ca\u00edda queda la advertencia de que incluso la gran gracia del Apostolado y la amistad familiar de Jes\u00fas puede ser in\u00fatil para quien es infiel. Y, aunque no se pueda admitir nada para paliar la culpa de la gran traici\u00f3n, \u00e9sta puede hacerse m\u00e1s inteligible si la pensamos como el resultado de una ca\u00edda gradual en cosas menores. Tambi\u00e9n el arrepentimiento puede ser tomado como implicaci\u00f3n de que el traidor se enga\u00f1\u00f3 con la falsa esperanza de que, despu\u00e9s de todo, Cristo pasar\u00eda entre medio de sus enemigos como lo hizo al borde de la monta\u00f1a. Y aunque las circunstancias de la muerte del traidor dan sobrada raz\u00f3n para temer lo peor, el Texto Sagrado no rechaza claramente la posibilidad de un arrepentimiento real. Y Or\u00edgenes extra\u00f1amente supon\u00eda que Judas se ahorc\u00f3 para buscar a Cristo en el otro mundo y pedirle perd\u00f3n. (In Matt., tract. xxxv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHRYSOSTOMUS, Hom. De Juda Proditore: MALDONATUS y otros comentaristas del Nuevo Testamento; EPIPHANIUS, Haeres., xxxviii; La leyenda de la muerte de Judas en SUICER, Thesaurus. Punto de vista moderno en  STRAUSS, Das Leben Jesu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">W.H. KENT<br \/>\nTranscrito por Thomas M. Barrett<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sumo traidor quien entreg\u00f3 al Se\u00f1or. El y su padre Sim\u00f3n ten\u00ed\u00adan por sobrenombre Iscariote (Joh 6:71), una palabra que supuestamente proviene del heb. Ish Kerioth, o sea un hombre de Queriot. Queriot casi de seguro queda en el sur de Jud\u00e1 (Jos 15:25). El fue nombrado como tesorero de los disc\u00ed\u00adpulos (Joh 12:6; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judas-iscariote\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUDAS ISCARIOTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6217","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6217","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6217"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6217\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6217"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6217"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6217"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}