{"id":6227,"date":"2016-02-05T03:02:05","date_gmt":"2016-02-05T08:02:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lamentaciones\/"},"modified":"2016-02-05T03:02:05","modified_gmt":"2016-02-05T08:02:05","slug":"lamentaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lamentaciones\/","title":{"rendered":"LAMENTACIONES"},"content":{"rendered":"<p>El libro comprende cinco poemas que lamentan la desolaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada alcanzado a la santa ciudad en 586 a. de J.C. Las primeras cuatro composiciones consisten de acr\u00f3sticos basados en el abecedario heb. Cada v. de los cap\u00ed\u00adtulos 1 y 2 comienza con una palabra cuya primera consonante es sucesivamente una de las 22 letras del abecedario heb. Una peque\u00f1a variaci\u00f3n en el orden com\u00fan ocurre en 2:16, 17; 3:47, 48; y 4:16, 17. La peculiaridad del cap. 3 consiste de un arreglo alfab\u00e9tico triple, de modo que las tres l\u00ed\u00adneas de cada estrofa comienzan con la misma letra. El cap. 5 no es un acr\u00f3stico, aunque igual que los otros caps., contiene 22 estrofas, y es una oraci\u00f3n en vez de ser una eleg\u00ed\u00ada. Esta clase de formas alfab\u00e9ticas probablemente serv\u00ed\u00ada de est\u00ed\u00admulo, \u00fatil a la memoria en una \u00e9poca cuando los manuscritos eran escasos y caros.<\/p>\n<p>Aunque en heb. no hab\u00ed\u00ada un nombre por el cual se conociera al libro, su autor\u00ed\u00ada fue atribuida a Jerem\u00ed\u00adas por autoridades antiguas.<\/p>\n<p>El libro lamenta el asedio y destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y se apena por los sufrimientos de los habitantes durante ese tiempo. Confiesa los pecados para bien del pueblo y sus l\u00ed\u00adderes en una manera conmovedora; reconoce una completa sumisi\u00f3n a la voluntad divina y ruega a Dios mostrar su favor para con el pueblo restaur\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>An\u00e1lisis:<br \/>\n1. La ciudad ca\u00ed\u00adda admite su pecado y la justicia del juicio divino (cap\u00ed\u00adtulos 1\u20142).<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>Lamentaci\u00f3n; reafirmaci\u00f3n de la misericordia y del juicio divino; oraci\u00f3n por intervenci\u00f3n divina (cap\u00ed\u00adtulos 3\u20144).<\/p>\n<p>3. M\u00e1s confesi\u00f3n y oraci\u00f3n por piedad (cap. 5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[013]<\/p>\n<p>      Suelen denominarse as\u00ed\u00ad a los cantos funerarios o eleg\u00ed\u00adas que aparecen en diversas literaturas y especialmente en el texto b\u00ed\u00adblico. Suelen comenzar estos c\u00e1nticos f\u00fanebres por las expresi\u00f3n \u00abEka! (Ay&#8230; C\u00f3mo es posible&#8230;) en forma de lamento desgarrado.<\/p>\n<p>    Entre las m\u00e1s significativas cabe recordar la de David a la muerte de Sa\u00fal y Jonat\u00e1n (2 Sam 1. 19-27) y por Abner (2 Sam. 3. 33). Los profetas son dados a este g\u00e9nero, convertido en poemas especiales (quinas), que repiten con frecuencia: Am. 5.2; Is. 14. 4-21; Jer. 9. 16-21; Ez. 19. 1-14 y 32. 19-32<br \/>\n    Aunque no sea de Jerem\u00ed\u00adas, se le atribuye el Libro de las Lamentaciones, que recoge, con el sentido doliente de este Profeta, cinco poemas que usa la Iglesia desde antiguo en la Liturgia del Viernes Santo.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento aparecen \u00abLamentaciones\u00bb en los evangelistas como la de Jes\u00fas sobre Jerusal\u00e9n (Mt. 23. 37-39) o las que se consignan en el Apocalipsis: 18.11; 18.16 y 18. 19 -20.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> Si\u00f3n, sufrimiento). Nombre de un g\u00e9nero literario y de un libro que lleva ese nombre, escrito tras la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (a\u00f1o 587 a.C.), que la tradici\u00f3n ha vinculado con el profeta Jerem\u00ed\u00adas*. El libro de Jerem\u00ed\u00adas anuncia y relata la ruina de Si\u00f3n; Lamentaciones confiesa el pecado y expone el llanto de la ciudad destruida. \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 solitaria est\u00e1 la ciudad populosa! Se ha quedado viuda la primavera de las naciones; la princesa de las provincias en trabajos forzados. Pasa la noche llorando, le corren las l\u00e1grimas por las mejillas. No tiene amigos que la consuelen; todos sus aliados la han traicionado, se han vuelto enemigos. Jud\u00e1 march\u00f3 al destierro, humillada y esclava; hoy habita entre gentiles, sin encontrar reposo. Los que la persegu\u00ed\u00adan le dieron alcance y la cercaron\u00bb (Lam 1,1-3).<\/p>\n<p>(1) El llanto de la Hija-Si\u00f3n. Esta es una plegaria narrativa que recoge uno tras otro los surcos que ha excavado el dolor entre los miembros de su pueblo: \u00abSus amigos la han vencido, han triunfado sus adversarios, porque el Se\u00f1or la ha castigado por su continua rebeld\u00ed\u00ada&#8230; El Se\u00f1or se port\u00f3 como enemigo, destruyendo a Israel&#8230; Como un salteador, destruy\u00f3 la tienda, arras\u00f3 el lugar de la asamblea&#8230;\u00bb (Lam 1,5; 2,5-6). M\u00e1s que una reflexi\u00f3n sobre el pecado y ruina del pueblo, en perspectiva moralista, Lam evoca el llanto de la Hija-Si\u00f3n. \u00abHa perdido la Hija-Si\u00f3n toda su hermosura. Sus nobles como ciervos que no encuentran pastizal han marchado sin fuerza, delante de sus perseguidores\u00bb (Lam 1,6). La Hija-Si\u00f3n era belleza: signo de la gloria de Dios sobre la tierra; gozaban en ella las doncellas, los varones y mujeres y los ni\u00f1os; a todos ofrec\u00ed\u00ada antes un lugar de para\u00ed\u00adso sobre el mundo (Lam 1,1-7). Ahora es una viuda, hu\u00e9rfana de Dios (cf. Lam 1,1.17.19). Por eso llora: \u00ab\u00c2\u00a1Ay! \u00c2\u00a1C\u00f3mo ha oscurecido el Se\u00f1or en su c\u00f3lera a la Hija-Si\u00f3n, c\u00f3mo ha lanzado del cielo a la tierra el brillo de Israel!\u00bb (Lam 2,1). Da la impresi\u00f3n de que toda la historia anterior ha sido s\u00f3lo un ensue\u00f1o; los habitantes de Jerusal\u00e9n, los fieles de su templo hab\u00ed\u00adan acariciado un imposible; la cruda realidad del mundo les ha desesperado y yacen ca\u00ed\u00addos, aplastados, al margen de los planes de Dios para los hombres. Yahv\u00e9 mismo lo ha tramado. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s pod\u00ed\u00ada hacerlo? \u00abTendi\u00f3 como enemigo su arco, afirm\u00f3 su mano derecha; como adversario ha matado todo el orgullo de nuestros ojos; en la tienda de la HijaSi\u00f3n ha derramado como fuego su furor&#8230; Yahv\u00e9 ha determinado arrasar las murallas de la Hija-Si\u00f3n, ha tendido la plomada, no ha retirado su mano de  la destrucci\u00f3n, se lamentaban muralla y baluarte al desplomarse juntas\u00bb (2,4.8).<\/p>\n<p>(2) Dios causante, Dios remedio de los males. Ciertamente, se sabe que a nivel externo fueron los soldados babilonios con los aliados del entorno los que arrasaron la ciudad de Jerusal\u00e9n el 587 a.C. Pero el poeta del libro de las Lamentaciones sabe que ellos fueron unos simples instrumentos. El causante verdadero de la ruina de Si\u00f3n ha sido el mismo Dios: el amigo convertido en enemigo que incendia la tienda y arrasa la muralla de la Hija-Si\u00f3n. Pues bien, este pasaje ha de entenderse en forma de catarsis: la Hija-Si\u00f3n confiesa su propia culpa, se la dice a Dios, se pone en sus manos. Precisamente all\u00ed\u00ad, en el margen de la muerte, perdidas todas sus seguridades, en el momento en que el mito de la ciudad\/monta\u00f1a sagrada desaparece, se podr\u00e1 empezar un nuevo camino de simbolizaci\u00f3n creadora. El mito o, si se quiere, el s\u00ed\u00admbolo de fondo de Si\u00f3n como monta\u00f1a\/templo\/ciudad de Dios pod\u00ed\u00ada ofrecer a sus devotos una seguridad ilusoria: les daba la certeza de que ten\u00ed\u00adan un valor, estaban en posesi\u00f3n de la verdad\/fuerza de Dios. Pues bien, todo eso ha quebrado, pero queda la pregunta de la Hija-Si\u00f3n, que confiesa sus culpas y se lamenta: \u00abSe han sentado en tierra, han callado los ancianos de la Hija-Si\u00f3n, han echado polvo en sus cabezas, se han vestido de saco, han humillado al suelo la cabeza las doncellas de Jerusal\u00e9n\u00bb (2,10). Esta es una liturgia de duelo: unos ancianos que callan, unas muchachas que se humillan, sin esperanza. Faltan las razones del pasado y del futuro, pero queda el llanto de los ancianos callados y de las muchachas humilladas. Pues bien, en su misma actitud descubrimos un gesto de fe, como formula el poeta: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n te comparar\u00e9, a qui\u00e9n te asemejar\u00e9? \u00c2\u00a1Oh Hija Jerusal\u00e9n! \u00bfA qui\u00e9n te igualar\u00e9 para consolarte, doncella Hija-Si\u00f3n? Pues grande como el mar es tu ruina. \u00bfQui\u00e9n te sanar\u00e1?\u00bb (Lam 2,13). Han combatido contra ella, pero ella no era inocente (como supon\u00ed\u00ada el mito). La han atacado y han podido destruirla, en contra de lo que muchos hab\u00ed\u00adan supuesto. Es hija derribada y arruinada: no ha podido crecer ni mantenerse. Pero en el fondo del mismo desamparo, el texto supone que Dios la quiere y castiga, al mismo tiempo, de tal forma que en su dolor se est\u00e1 expresando algo del mismo dolor de Dios. Vista as\u00ed\u00ad, la Hija-Si\u00f3n es simplemente dolorosa.<\/p>\n<p>(3) La raz\u00f3n del llanto. La Hija-Si\u00f3n es culpable, no lo niega. Pero desde el fondo de su culpabilidad, admitida sin rencor, desde el fondo de su dolor, ella eleva un grito que puede llegar hasta Dios: \u00abGrita al Se\u00f1or (Adonai) de todo coraz\u00f3n, muralla de la Hija-Si\u00f3n, derrama l\u00e1grimas a r\u00ed\u00ados, d\u00ed\u00ada y noche: no te concedas reposo, no descansen las ni\u00f1as de tus ojos; lev\u00e1ntate, grita de noche, al comienzo de las guardias&#8230;\u00bb (2,19-20). Cuando no quedan razones, puede y debe expresarse ante Dios la raz\u00f3n superior del puro llanto. Una pared rota, esto es la Hija-Si\u00f3n: muralla derruida que grita d\u00ed\u00ada y noche con la voz de sus piedras derribadas, quemadas&#8230; Mujer joven que gime (bettidat: 2,13), esto es la Si\u00f3n; ciudad hecha lamento, humanidad que llora, esto es la Hija quebrada, dolorosa. Estamos cerca del libro de Job, pero Job insiste en su inocencia. Por el contrario, la Hija-Si\u00f3n de Lam no es inocente: ella est\u00e1 recibiendo la paga de su propio pecado. Pues bien, a pesar de eso (quiz\u00e1 por eso mismo), su dolor es redentor: Dios escucha el grito de la pecadora dolorida. En una situaci\u00f3n como \u00e9sta no existe m\u00e1s actitud que el dolor arrepentido y la plegaria: \u00abPero T\u00fa, Se\u00f1or, eres rey por siempre, tu trono dura de edad en edad. \u00bfPor qu\u00e9 te olvidas siempre de nosotros y nos tienes abandonados por tanto tiempo? Se\u00f1or, tr\u00e1enos hacia ti para que volvamos, renueva los tiempos pasados, \u00bfo es que ya nos has rechazado, o es que tu c\u00f3lera no tiene medida?\u00bb (Lam 5,19-22).<\/p>\n<p>Cf. J. A. Mayoral, Sufrimiento y esperanza. La crisis ex\u00ed\u00adlica en el libro de las Lamentaciones, Verbo Divino, Estella 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino \u00bb lamentaci\u00f3n\u00bb se designa una forma b\u00ed\u00adblica de oraci\u00f3n en la que se piensa ante Dios sobre un acontecimiento doloroso y tr\u00e1gico. El libro b\u00ed\u00adblico llamado Lamentaciones est\u00e1 compuesto de cinco peque\u00f1os poemas redactados despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda y conquista de Jerusal\u00e9n por obra del ej\u00e9rcito babilonio (587 a.C.). Aquel hecho marc\u00f3 el final del Estado de Jud\u00e1 y el comienzo de una gran di\u00e1spora del pueblo jud\u00ed\u00ado en el mundo. Sobre \u00e9l medita el autor de las Lamentaciones. Estos poemas son an\u00f3nimos. Una antigua tradici\u00f3n los atribuye al profeta Jerem\u00ed\u00adas, bas\u00e1ndose en 2 Cr 35,25. La forma po\u00e9tica que se utiliza es, sobre todo, aunque con algunas variantes, la del acr\u00f3stico: cada uno de los cinco cap\u00ed\u00adtulos contiene tantos vers\u00ed\u00adculos cuantas son las letras del alfabeto hebreo (o sea 22) y, a excepci\u00f3n de los cap\u00ed\u00adtulos 3 y 5, cada vers\u00ed\u00adculo comienza con una- letra diferente, en orden progresivo, del alfabeto hebreo. Se trata de un expediente artificioso, pero eficaz: quiere decir que cada uno de los poemas es completo &#8211; dir\u00ed\u00adamos que va \u00abde la a a la zeta\u00bb-, conteniendo todo lo que se puede y se quiere decir.<\/p>\n<p>No es posible vislumbrar una sucesi\u00f3n ni cronol\u00f3gica ni l\u00f3gica progresiva en las Lamentaciones, de las que est\u00e1 ausente toda referencia a fechas, 1ugares, personas y acontecimientos particulares. La meditaci\u00f3n po\u00e9tica se desarrolla como una espiral que da vueltas y m\u00e1s vueltas, con variaciones y repeticiones continuas de los mismos temas. Sin embargo, la obra no carece de una estructura lineal y clara.<\/p>\n<p>Los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos son una eleg\u00ed\u00ada l\u00ed\u00adrico-dram\u00e1tica que introduce en la oraci\u00f3n la historia humana de dolores, de infidelidades y pecados, de destrucci\u00f3n y castigo: la ciudad madre Jerusal\u00e9n es la imagen que domina sobre todo en el c. 1, mientras que en el c. 2 el protagonista es el Se\u00f1or. El c. 3 es el centro literario y teol\u00f3gico del libro. La figura central no es la ciudad como encarnaci\u00f3n del pueblo, sino un individuo an\u00f3nimo, que es solidario con los sufrimientos y &#8211; las culpas de su pueblo. El personaje simb\u00f3lico es un justo perseguido, comparable al orante de los salmos llamados de \u00ablamentaci\u00f3n\u00bb y con el Siervo del Se\u00f1or de Is53. EL lenguaje remite a un contexto lit\u00fargico. En los cc. 4-5 vuelve el tema de la corrupci\u00f3n y de la ruina del pueblo, pero con un movimiento nuevo de confesi\u00f3n de los pecados y de confianza y esperanza en el socorro y en la misericordia de Dios. No se trata de un banal \u00bb final feliz\u00bb, sino de la l\u00f3gica de la fe.<\/p>\n<p>Los temas dominantes son: el sufrimiento humano, la oraci\u00f3n de lamento y de esperanza en Dios: \u00bfc\u00f3mo comprender la cat\u00e1strofe pol\u00ed\u00adtico-social y el trauma religioso de Israel despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n? Las Lamentaciones se enfrentan con realismo al presente; reconocen que el sufrimiento actual no es un signo de la debilidad o de la ausencia de Dios, sino todo lo contrario. No ha fallado el poder del Se\u00f1or y la verdadera causa de la ruina J es el pecado, la infidelidad de Israel:<br \/>\n\u00abEl Se\u00f1or es inocente; yo he sido rebelde a sus \u00f3rdenes\u00bb (1,18). Todav\u00ed\u00ada es posible la esperanza gracias a la misericordia y a la fidelidad del Se\u00f1or. EsJ ta certeza permite la oraci\u00f3n final del libro: \u00bb Haznos volver a ti, Se\u00f1or y J volveremos, renueva nuestros d\u00ed\u00adas como anta\u00f1o. \u00bfAcaso nos has rechazado del todo, te has airado contra nosotros sin medida?\u00bb (5,21-22).<\/p>\n<p>La atribuci\u00f3n tradicional, pero infundada, de las Lamentaciones al profeta Jerem\u00ed\u00adas dio origen al t\u00e9rmino \u00abjeremiadas\u00bb para indicar un lamento largo y triste, Las Lamentaciones se leen en la fiesta jud\u00ed\u00ada llamada \u00abnueve del mes de Ab\u00bb, que conmemora la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el afto 70 d.C., pero tambi\u00e9n la cat\u00e1strofe anterior del 587 a.C. Los cristianos leen este texto el Viernes Santo, memoria de la pasi\u00f3n y . muerte del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>Bibl.: G. Ravasi, Lamentaciones, en NDTB, 995-998: L, Alonso SchOkel, Daniel, Baruc, Carta de Jerem\u00ed\u00adas, Lamentaciones, Cristiandad, Madrid 1976; A. Gelin, Les Lamentations, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1951 : AA. VV., Lamentaciones, Cantar, Eclesiast\u00e9s, Sabidur\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El llanto de Jerusal\u00e9n en ruinas y en luto. II. Cinco grandes lamentaciones. III. Delito, castigo, perd\u00f3n.<\/p>\n<p>I. EL LLANTO DE JERUSALEN EN RUINAS Y EN LUTO. El interrogante inicial \u00ab\u00bfc\u00f3mo?\u00bb (en hebreo, &#8216;ekah), que dio t\u00ed\u00adtulo al volumen hebreo, nos introduce en un poema coral, que se eleva como un grito de dolor de toda la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada desterrada. Se trata de las Lamentaciones (en hebreo la eleg\u00ed\u00ada se llama g\u00ed\u00adnah y tiene un ritmo roto caracter\u00ed\u00adstico de 3 + 2 acentos). La tradici\u00f3n se las atribuy\u00f3 a \/ Jerem\u00ed\u00adas (2Cr 35:25), espectador de la ruina de Jerusal\u00e9n, aunque probablemente son de autores desconocidos. Todav\u00ed\u00ada se usan hoy en la liturgia sinagogal, y parcialmente en la cristiana de semana santa. Aquel \u00ab\u00bfc\u00f3mo?\u00bb inicial contiene todo el asombro at\u00f3nito de Israel ante el templo en ruinas y es como la s\u00ed\u00adntesis del lamento que a lo largo de los siglos han elevado y siguen elevando los jud\u00ed\u00ados al cielo ante el \u00abmuro de las lamentaciones\u00bb, esos c\u00e9lebres bloques de piedra que sirvieron de base al templo herodiano, \u00faltima reliquia hist\u00f3rica de la realidad m\u00e1s querida y m\u00e1s santa de Israel. \u00abHombres con la barba rapada, los vestidos rasgados y el cuerpo lleno de cortaduras, trayendo ofrendas e incienso para ofrecerlos en el templo del Se\u00f1or\u00bb: la escena descrita por Jer 41:5 (cf Zac 7:3-5; Zac 8:19) podr\u00ed\u00ada servir de fondo ideal a las Lam y anticipar aquella solemnidad del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado llamada 9 Av., conmemoraci\u00f3n de la fecha tr\u00e1gica de la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n por las tropas de Nabucodonosor (586 a.C.). Quiz\u00e1 sea en un marco lit\u00fargico donde hay que colocar las Lam, porque es sabido, adem\u00e1s, que en la colecci\u00f3n de los \/ Salmos existen otras lamentaciones colectivas de todo Israel, que llora el dram\u00e1tico destino de la naci\u00f3n (cf Sal 44; 60; 74; 79; 80; 83; 85; 123; 129; el 137 es un claro ejemplo de lamentaci\u00f3n: \u00abJunto a los r\u00ed\u00ados de Babilonia nos sent\u00e1bamos y llor\u00e1bamos al acordarnos de Si\u00f3n. En los sauces de al lado ten\u00ed\u00adamos colgadas nuestras c\u00ed\u00adtaras. All\u00ed\u00ad nuestros carceleros nos ped\u00ed\u00adan c\u00e1nticos y nuestros verdugos alegr\u00ed\u00ada: &#8216;Cantadnos alg\u00fan c\u00e1ntico de Si\u00f3n&#8217;. \u00bfC\u00f3mo \u00ed\u00adbamos a cantar un c\u00e1ntico del Se\u00f1or en pa\u00ed\u00ads extranjero?\u00bb).<\/p>\n<p>Las s\u00faplicas contenidas en esta obrita son cinco, y su intensidad no pierde calor por la erudici\u00f3n de que hacen alarde en m\u00e1s de un punto ni por el esquema un tanto r\u00ed\u00adgido que adoptaron las cuatro primeras. Se trata de lo que t\u00e9cnicamente se llama el \u00abacr\u00f3stico alfab\u00e9tico\u00bb: cada estrofa de cada una de las lamentaciones comienza con palabras cuyas iniciales son las letras del alfabeto hebreo en sucesi\u00f3n progresiva. La quinta lamentaci\u00f3n, aunque no sigue este modelo estil\u00ed\u00adstico, que ten\u00ed\u00ada probablemente funciones pr\u00e1cticas memor\u00ed\u00adsticas y no m\u00e1gicas, como algunos han pensado, est\u00e1 compuesta de 22 vers\u00ed\u00adculos, tantos como son las letras del alfabeto hebreo. La cualidad de estos poemas de dolor comunitario no es del todo homog\u00e9nea. Los cap\u00ed\u00adtulos 1, 2 y 4 son aut\u00e9nticos cantos f\u00fanebres nacionales; el cap\u00ed\u00adtulo 3 es un lamento individual, y el cap\u00ed\u00adtulo 5 es m\u00e1s bien un lamento colectivo. Intentemos trazar ahora de forma esencial el movimiento de cada una de estas p\u00e1ginas, que, entre otras cosas, han inspirado tambi\u00e9n dos importantes partituras musicales de nuestro siglo (prescindiendo de las del pasado). En 1949 L. Bernstein publicaba la Jeremiah Symphony para mezzosoprano y orquesta, mientras que en 1958 U. Stravinskij daba a su composici\u00f3n para coro y orquesta el t\u00ed\u00adtulo Threni, t\u00e9rmino con que se designan las Lam en la versi\u00f3n griega de los LXX y en la Vulgata.<\/p>\n<p>II. CINCO GRANDES LAMENTACIONES. La primera lamentaci\u00f3n (c. 1), en la que nos detendremos especialmente, es una conmovida representaci\u00f3n po\u00e9tica de la desolaci\u00f3n de la ciudad de Dios, bajo el ritmo de un estribillo que se repite cinco veces. \u00abNadie hay que la consuele\u00bb (vv. 2.9.16.17.21). La impresi\u00f3n global es monocorde; nos da la impresi\u00f3n de estar oyendo una lamentaci\u00f3n oriental uniforme cuyos c\u00ed\u00adrculos sonoros se cierran siempre sobre s\u00ed\u00ad mismos. Pero si se observa el texto en profundidad, es posible advertir un desarrollo psicol\u00f3gico y dram\u00e1tico. Al principio el protagonista es el propio poeta, que habla de Jerusal\u00e9n en tercera persona (vv. 1-11), meditando desde fuera en su tr\u00e1gico destino. En la segunda parte, por el contrario, es la ciudad misma de Si\u00f3n, personificada, la que eleva su lamento dibujando su dolor con una tonalidad de colores muy intensos, de los que surge la figura del Se\u00f1or juez (vv. 12-22). Si queremos seguir el poema de forma m\u00e1s directa, nos damos cuenta de que la escena se abre sobre Si\u00f3n, representada como una viuda inconsolable que evoca las alegr\u00ed\u00adas y el esplendor de su pasado; todo se concentra en aquel \u00ab\u00bfc\u00f3mo?\u00bb at\u00f3nito e incr\u00e9dulo (Jer 48:17; Isa 14:4; Eze 26:17). La explicaci\u00f3n teol\u00f3gica de esta desolaci\u00f3n se formula con el lenguaje de Oseas (c. 2), de Jerem\u00ed\u00adas (Eze 22:20-22; Eze 30:14) y de Ezequiel (16; 20; 23) y se busca en el pecado de idolatr\u00ed\u00ada cometido por Israel al adherirse a los cultos de la fertilidad. En este punto se enfoca la c\u00e1mara sobre \/ Jerusal\u00e9n desde diversos \u00e1ngulos, revelando todos ellos cuadros angustiosos. Por un lado, el jud\u00ed\u00ado errante bajo cielos y entre naciones desconocidas (v. 3); por otro, las calles de Si\u00f3n vac\u00ed\u00adas y sin la animaci\u00f3n de voces y de cantos (v. 4); m\u00e1s all\u00e1 aparecen triunfantes los enemigos, que ponen en fila a los deportados, los \u00abni\u00f1os\u00bb de la viuda Jerusal\u00e9n (v. 5), o se dedican a saquear y a violar el templo; por otra parte, la antigua clase dirigente, que huye acosada como en una escena de caza, mientras que en los c\u00famulos de ruinas los pobres rebuscan desesperadamente un mendrugo de pan (vv. 6.10-11). De toda esta masa de ruinas y de miserias se eleva una voz: es la misma Jerusal\u00e9n, desnuda e impura, que llora su desgracia.<\/p>\n<p>Viene entonces la segunda parte del lamento. Si\u00f3n, personificada, describe el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb, el \u00abdies irae\u00bb, en que Dios se apareci\u00f3 como juez. No son los babilonios los que incendian y matan, sino el Se\u00f1or mismo que condena el pecado idol\u00e1trico de Jud\u00e1; \u00e9l es \u00abmuy justo, porque yo me rebel\u00e9 contra sus leyes\u00bb (v. 18). El Se\u00f1or es como un vendimiador que pisa la uva, haciendo salir de ella el mosto rojo como la sangre; el Se\u00f1or es quien nos ha cribado. El \u00faltimo y definitivo remedio es entonces la confesi\u00f3n penitencial. Encontrando de nuevo el coraje de la conversi\u00f3n, Israel volver\u00e1 a ver brillar un nuevo \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb, que ser\u00e1 solamente salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (v. 22). Esta primera lamentaci\u00f3n, como est\u00e1 claro, concentra en s\u00ed\u00ad todos los temas teol\u00f3gicos que sustancialmente imperar\u00e1n tambi\u00e9n en las dem\u00e1s, que ahora presentamos brevemente.<\/p>\n<p>La segunda lamentaci\u00f3n (c. 2) se desarrolla en torno al amargo descubrimiento del Se\u00f1or como enemigo de su pueblo. Es el mismo Yhwh el que ha destruido a Si\u00f3n (vv. 1-9). \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo lo ha hecho? A este interrogante responden los vers\u00ed\u00adculos 10-17 con una explicaci\u00f3n general (vv. 10-12) y otra dirigida expresamente a Si\u00f3n (vv. 13-16). S\u00ed\u00ad, \u00abel Se\u00f1or ha realizado lo que hab\u00ed\u00ada decidido, ha cumplido su palabra pronunciada desde antiguo; ha destruido sin piedad, ha hecho que se r\u00ed\u00ada de ti tu adversario, ha acrecentado el poder de tu enemigo (v. 7). La iniquidad de Jud\u00e1 ha sido la causa del juicio divino, y el pueblo babilonio el instrumento de su ira. El poema termina con una s\u00faplica dirigida a la misericordia divina (vv. 18-22).<\/p>\n<p>La tercera lamentaci\u00f3n (c. 3) es, por el contrario, personal y no nacional, y se parece a muchos salmos recogidos en el Salterio como s\u00faplicas individuales. Es la composici\u00f3n m\u00e1s aut\u00f3noma del libro de las Lam y recoge una llamada a la fe, a la esperanza, a la penitencia y a la conversi\u00f3n (vv. 1-41), que al final se transforma progresivamente en oraci\u00f3n comunitaria, expresada a trav\u00e9s de la voz de un solista, que invoca la intervenci\u00f3n liberadora del Se\u00f1or (vv. 42-66).<\/p>\n<p>La cuarta lamentaci\u00f3n (c. 4) es una eleg\u00ed\u00ada nacional dominada por una larga y pat\u00e9tica narraci\u00f3n po\u00e9tica, hecha por un superviviente, del asedio y de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (vv. 1-20): el destino de las diversas clases de ciudadanos, el derrumbamiento de la ciudad, la huida, la captura del rey se describen con la emoci\u00f3n y la vivacidad de un testigo ocular. Una imprecaci\u00f3n contra Ed\u00f3n, enemigo tradicional de Israel, que se aprovech\u00f3 l\u00f3gicamente de la destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 (cf Sal 137:7), y una bendici\u00f3n sobre Si\u00f3n cierran el poema (vv. 21-22).<\/p>\n<p>Finalmente, la llamada \u00abOraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas\u00bb, la quinta lamentaci\u00f3n (c. 5). Definido as\u00ed\u00ad por la traducci\u00f3n latina de la Vulgata, este texto es una s\u00faplica comunitaria gen\u00e9rica destinada a una calamidad nacional sin especificar. La parte preponderante de la plegaria est\u00e1 reservada a la evocaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de sufrimiento en que est\u00e1 inmerso el pueblo jud\u00ed\u00ado. La causa de una tragedia tan agobiante se describe en el vers\u00ed\u00adculo 7 seg\u00fan la teor\u00ed\u00ada de la responsabilidad comunitaria en el pecado: \u00abNuestros padres pecaron, ya no existen; y nos-otros cargamos con sus iniquidades\u00bb. Pero se perfila un rayo de luz en el horizonte de esta plegaria y, por consiguiente, en todo el libro de las Lam: \u00ab\u00c2\u00a1Recl\u00e1manos, Se\u00f1or, a ti y volveremos; renueva nuestros d\u00ed\u00adas como anta\u00f1o, si no nos has rechazado del todo, si no est\u00e1s irritado contra nosotros sin medida!\u00bb (vv. 21-22).<\/p>\n<p>III. DELITO, CASTIGO, PERD\u00ed\u201cN. La breve lectura de los cinco textos que componen las Lam nos han ofrecido ya el n\u00facleo teol\u00f3gico que le sirve de base. Brota de ellas un fuerte sentido del pecado, personal, nacional, generacional. El pecado es una ruptura consciente de la alianza con Yhwh y suscita una serie de reacciones en cadena. Estamos en presencia de la c\u00e9lebre \u00abteor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n\u00bb, una aut\u00e9ntica \u00abtecnolog\u00ed\u00ada moral\u00bb (Ph. Nemo), por la que el binomio negativo pecado-castigo y el positivo justicia-premio, que pueden verificarse ya en el \u00e1mbito terreno, son el eje en torno al cual se desarrolla la historia. Con este instrumento hermen\u00e9utico el juda\u00ed\u00adsmo posex\u00ed\u00adlico intenta interpretar y justificar la tragedia del 586 a.C. Como atestiguar\u00e1 la protesta de Job, demasiadas veces el misterio del \/ mal desborda esta mec\u00e1nica tan r\u00ed\u00adgida, construida sobre la bipolaridad \u00abdelito-castigo\u00bb de Dostoyevski. Hemos visto que esta perplejidad, o por lo menos una cierta correcci\u00f3n de la \u00f3ptica retributiva, surge ya en la teolog\u00ed\u00ada de las Lam. En particular, la \u00faltima lamentaci\u00f3n (pero tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcitamente las dem\u00e1s) rompe la cadena r\u00ed\u00adgida de la retribuci\u00f3n e introduce un tercer eslab\u00f3n: delito-castigoperd\u00f3n. En el horizonte se vislumbra la esperanza, la certeza de la misericordia divina. Es lo que ya hab\u00ed\u00ada intuido Isa\u00ed\u00adas: \u00abAunque vuestros pecados sean como la grana, blanquear\u00e1n como la nieve; si fueren rojos cual la p\u00farpura, se volver\u00e1n como la lana\u00bb (Isa 1:18). En efecto, a la pregunta angustiosa de las Lam: \u00ab\u00bfHay quien consuele?\u00bb, el Segundo \/ Isa\u00ed\u00adas responder\u00e1: \u00abConsolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios. Hablad al coraz\u00f3n de Jerusal\u00e9n y gritadle&#8230; que est\u00e1 perdonado su pecado\u00bb (Isa 40:1-2). Por tanto, un gran realismo que ignora ilusiones gratificantes o autojustificantes, pero tambi\u00e9n una firme esperanza en la primac\u00ed\u00ada de la gracia divina.<\/p>\n<p>BIBL.: ALBREKTSON B., Studies in the Text and Theology of the Book of Lamentations, Gleerup, Lund 1963; BUCCELLATI G., Gli Israeliti di Palestina al tempo dell \u00e9silio, en \u00abBibOr\u00bb 2 (1960) 199-209; COLOMBO D., Lamentazioni, Ed. Paoline, Roma 19853; GELIN A., Les Lamentations, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1951; ID, Lamentations (Livre de), en DBS V, 1957, 237-251; HILLER D.R., Lamentations, Doubleday &#038; Co., Nueva York 1972; KRAUS H.J., Die Klagelieder (Threni), Neukirchener Verlag, Neukirchen 19683; MEECK TH.J.-MERRILL W.P., The Book of Lamentations, Nueva York-Nashville 1956; MOORE M.S., Human Suffering in Lamentations, en \u00abRB\u00bb 90 (1983) 534-555; PLI5GER O., Die Klagelieder, en Die F\u00fcnf Megilloth, Mohr, Tubinga 19692, 127-164; RUDOLPH W., Die Klagelieder Mohn, G\u00fctersloh 1962; WEISER A., Die Klageheder, Vandenhoeck &#038; R., Gotinga 1962.<\/p>\n<p>G. Ravasi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Lm 1-5<br \/>\nSumario: 1. el llanto de Jerusal\u00e9n en ruinas y, en luto. II. Cinco grandes lamentaciones. III. Delito, castigo, perd\u00f3n.<br \/>\n1690<br \/>\n1. EL LLANTO DE JERUSALEN EN RUINAS Y EN LUTO.<br \/>\nEl interrogante inicial \u2020\u0153cc\u00f3mo?\u2020\u009d (en hebreo, \u2020\u02dcekah), que dio t\u00ed\u00adtulo al volumen hebreo, nos introduce en un poema coral, que se eleva como un grito de dolor de toda la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada desterrada. Se trata de las Lamentaciones (en hebreo la eleg\u00ed\u00ada se llama qinah y tiene un ritmo roto caracter\u00ed\u00adstico de 3 4- 2 acentos). La tradici\u00f3n se las atribuy\u00f3 a\/Jerem\u00ed\u00adas (2Cr 35,25), espectador de la ruina de Jerusal\u00e9n, aunque probablemente son de autores desconocidos. Todav\u00ed\u00ada se usan hoy en la liturgia sinagogal, y parcialmente en la cristiana de semana santa. Aquel \u2020\u0153cc\u00f3mo?\u2020\u009d inicial contiene todo el asombro at\u00f3nito de Israel ante el templo en ruinas y es como la s\u00ed\u00adntesis del lamento que a lo largo de los siglos han elevado y siguen elevando los jud\u00ed\u00ados al cielo ante el \u2020\u0153muro de las lamentaciones\u2020\u009d, esos c\u00e9lebres bloques de piedra que sirvieron de base al templo herodiano, \u00faltima reliquia hist\u00f3rica de la realidad m\u00e1s querida y m\u00e1s santa de Israel. \u2020\u0153Hombres con la barba rapada, los vestidos rasgados y el cuerpo lleno de cortaduras, trayendo ofrendas e incienso para ofrecerlos en el templo del Se\u00f1or\u2020\u009d: la escena descrita por Jer 41,5 (Za 7,3-5; Za 8,19) podr\u00ed\u00ada servir de fondo ideal a las Lam y anticipar aquella solemnidad del judaismo tard\u00ed\u00ado llamada 9 Av., conmemoraci\u00f3n de la fecha tr\u00e1gica de la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n por las tropas de Nabucodonosor (586 a.C). Quiz\u00e1 sea en un marco lit\u00fargico donde hay que colocarlas Lam, porque es sabido, adem\u00e1s, que en la colecci\u00f3n de los \/ Salmos existen otras lamentaciones colectivas de todo Israel, que llora el dram\u00e1tico destino de la naci\u00f3n (Sal 44; Sal 60; Sal 74; Sal 79; Sal 80; Sal 83; Sal 85; Sal 123; Sal 129 el Sal 137 es un claro ejemplo lamentaci\u00f3n: \u2020\u0153Junto los r\u00ed\u00ados Babilonia nos sent\u00e1bamos y llor\u00e1bamos al acordarnos Si\u00f3n. En los sauces al lado ten\u00ed\u00adamos colgadas nuestras c\u00ed\u00adtaras. All\u00ed\u00ad nuestros carceleros nos ped\u00ed\u00adan c\u00e1nticos y nuestros verdugos alegr\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcCantadnos alg\u00fan c\u00e1ntico<br \/>\nSi\u00f3n\u2020\u2122. \u00bfC\u00f3mo \u00ed\u00adbamos cantar un c\u00e1ntico del Se\u00f1or en pa\u00ed\u00ads extranjero?\u2020\u009d).<br \/>\nLas s\u00faplicas contenidas en esta obrita son cinco, y su intensidad no pierde calor por la erudici\u00f3n de que hacen alarde en m\u00e1s de un punto ni por el esquema un tanto r\u00ed\u00adgido que adoptaron las cuatro primeras. Se trata de lo que t\u00e9cnicamente se llama el \u2020\u0153acr\u00f3stico alfab\u00e9tico\u2020\u009d: cada estrofa de cada una de las lamentaciones comienza con palabras cuyas iniciales son las letras del alfabeto hebreo en sucesi\u00f3n progresiva. La quinta lamentaci\u00f3n, aunque no sigue este modelo estil\u00ed\u00adstico, que ten\u00ed\u00ada probablemente funciones pr\u00e1cticas memor\u00ed\u00adsticas y no m\u00e1gicas, como algunos han pensado, est\u00e1 compuesta de 22 vers\u00ed\u00adculos, tantos como son las letras del alfabeto hebreo. La cualidad de estos poemas de dolor comunitario no es del todo homog\u00e9nea. Los cap\u00ed\u00adtulos 1, 2 y 4 son aut\u00e9nticos cantos f\u00fanebres nacionales; el cap\u00ed\u00adtulo 3 es un lamento individual, y el cap\u00ed\u00adtulo 5 es m\u00e1s bien un lamento colectivo. Intentemos trazar ahora de forma esencial el movimiento de cada una de estas p\u00e1ginas, que, entre otras cosas, han inspirado tambi\u00e9n dos importantes partituras musicales de nuestro siglo (prescindiendo de las del pasado). En 1949 L. Bernstein publicaba la Jeremiah Symphony para mezzosoprano y orquesta, mientras que en 1958 U. Stravinskij daba a su composici\u00f3n para coro y orquesta el t\u00ed\u00adtulo Threni, t\u00e9rmino con que se designan las Lam en la versi\u00f3n griega de los LXX y en la Vulgata.<br \/>\n1691<br \/>\nII. CINCO GRANDES LAMENTACIONES.<\/p>\n<p>La primera lamentaci\u00f3n (c. 1), en la que nos detendremos especialmente, es una conmovida representaci\u00f3n po\u00e9tica de la desolaci\u00f3n de la ciudad de Dios, bajo el ritmo de un estribillo que se repite cinco veces. \u2020\u0153Nadie hay que la consuele\u2020\u2122 (Vv. 2.9.16.17.21). La impresi\u00f3n globales monocorde; nos da la impresi\u00f3n de estar oyendo una lamentaci\u00f3n oriental uniforme cuyos c\u00ed\u00adrculos sonoros se cierran siempre sobre s\u00ed\u00ad mismos. Pero si se observa el texto en profundidad, es posible advertir un desarrollo psicol\u00f3gico y dram\u00e1tico. Al principio el protagonista es el propio poeta, que habla de Jerusal\u00e9n en tercera persona (vv. 1- 11), meditando desde fuera en su tr\u00e1gico destino. En la segunda parte, por el contrario, es la ciudad misma de Si\u00f3n, personificada, la que eleva su lamento dibujando su dolor con una tonalidad de colores muy intensos, de los que surge la figura del Se\u00f1or juez (vv. 12-22). Si queremos seguir el poema de forma m\u00e1s directa, nos damos cuenta de que la escena se abre sobre Si\u00f3n, representada como una viuda inconsolable que evoca las alegr\u00ed\u00adas y el esplendor de su pasado; todo se concentra en aquel \u2020\u0153,c\u00f3mo?\u2020\u009d at\u00f3nito e incr\u00e9dulo (Jr 48,17; Is 14,4; Ez 26,17). La explicaci\u00f3n teol\u00f3gica de esta desolaci\u00f3n se formula con el lenguaje de Oseas (c. 2), de Jerem\u00ed\u00adas (22,20-22; 30,14) y de Ezequiel (16; 20; 23) y se busca en el pecado de idolatr\u00ed\u00ada cometido por Israel al adherirse a los cultos de la fertilidad. En este punto se enfoca la c\u00e1mara sobre \u00c2\u00a1Jerusal\u00e9n desde diversos \u00e1ngulos, revelando todos ellos cuadros angustiosos. Por un lado, el jud\u00ed\u00ado errante bajo cielos y entre naciones desconocidas (y. 3); por otro, las calles de Si\u00f3n vac\u00ed\u00adas y sin la animaci\u00f3n de voces y de cantos (y. 4); m\u00e1s all\u00e1 aparecen triunfantes los enemigos, que ponen en fila a los deportados, los \u2020\u0153ni\u00f1os\u2020\u009d de la viuda Jerusal\u00e9n (y. 5), o se dedican a saquear y a violar el templo; por otra parte, la antigua clase dirigente, que huye acosada como en una escena de caza, mientras que en los c\u00famulos de ruinas los pobres rebuscan desesperadamente un mendrugo de pan (vv. 6.10-11). De toda esta masa de ruinas y de miserias se eleva una voz: es la misma Jerusal\u00e9n, desnuda e impura, que llora su desgracia.<br \/>\nViene entonces la segunda parte del lamento. Si\u00f3n, personificada, describe el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d, el \u2020\u0153dies irae\u2020\u009d, en que Dios se apareci\u00f3 como juez. No son los babilonios los que incendian y matan, sino el Se\u00f1or mismo que condena el pecado idol\u00e1trico de Jud\u00e1; \u00e9l es \u2020\u0153muy justo, porque yo me rebel\u00e9 contra sus leyes\u2020\u009d (y. 18). El Se\u00f1or es como un vendimiador que pisa la uva, haciendo salir de ella el mosto rojo como la sangre; el Se\u00f1or es quien nos ha cribado. El \u00faltimo y definitivo remedio es entonces la confesi\u00f3n penitencial. Encontrando de nuevo el coraje de \u2020\u02dca conversi\u00f3n, Israel volver\u00e1 a ver brillar un nuevo \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u2122, que ser\u00e1 solamente salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (y. 22). Esta primera lamentaci\u00f3n, como est\u00e1 claro, concentra en s\u00ed\u00ad todos los temas teol\u00f3gicos que sustancialmente imperar\u00e1n tambi\u00e9n en las dem\u00e1s, que ahora presentamos brevemente.<br \/>\nLa segunda lamentaci\u00f3n (c. 2) se desarrolla en torno al amargo descubrimiento del Se\u00f1or como enemigo de su pueblo. Es el mismo Yhwh el que ha destruido a Si\u00f3n (vv. 1-9). \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo lo ha hecho? A este interrogante responden los vers\u00ed\u00adculos 10-17 con una explicaci\u00f3n general (vv. 10-12) y otra dirigida expresamente a Si\u00f3n (vv. 13-16). S\u00ed\u00ad, \u2020\u0153el Se\u00f1or ha realizado lo que hab\u00ed\u00ada decidido, ha cumplido su palabra pronunciada desde antiguo; ha destruido sin piedad, ha hecho que se r\u00ed\u00ada de ti tu adversario, ha acrecentado el poder de tu enemigo (y. 7). La iniquidad de Jud\u00e1 ha sido la causa del juicio divino, y el pueblo babilonio el instrumento de su ira. El poema termina con una s\u00faplica dirigida a la misericordia divina (vv. 18-22).<br \/>\nLa tercera lamentaci\u00f3n (c. 3) es, por el contrario, personal y no nacional, y se parece a muchos salmos recogidos en el Salterio como s\u00faplicas individuales. Es la composici\u00f3n m\u00e1s aut\u00f3noma del libro de las Lam y recoge una llamada a la fe, a la esperanza, a la penitencia y a la conversi\u00f3n (vv. 1-41), que al final se transforma progresivamente en oraci\u00f3n comunitaria, expresada a trav\u00e9s de la voz de un solista, que invoca la intervenci\u00f3n liberadora del Se\u00f1or (vv. 42-66).<br \/>\nLa cuarta lamentaci\u00f3n (c. 4) es una eleg\u00ed\u00ada nacional dominada por una larga y pat\u00e9tica narraci\u00f3n po\u00e9tica, hecha por un superviviente, del asedio y de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (vv. 1-20): el destino de las diversas clases de ciudadanos, el derrumbamiento de la ciudad, la huida, la captura del rey se describen con la emoci\u00f3n y la vivacidad de un testigo ocular. Una imprecaci\u00f3n contra Ed\u00f3n, enemigo tradicional de Israel, que se aprovech\u00f3 l\u00f3gicamente de la destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 (SaI 137,7), y una bendici\u00f3n sobre Si\u00f3n cierran el poema (vv. 21-22).<br \/>\nFinalmente, la llamada \u2020\u0153Oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas\u2020\u009d, la quinta lamentaci\u00f3n (c. 5). Definido as\u00ed\u00ad por la traducci\u00f3n latina de la Vulgata, este texto es una s\u00faplica comunitaria gen\u00e9rica destinada a una calamidad nacional sin especificar. La parte preponderante de la plegaria est\u00e1 reservada a la evocaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de sufrimiento en que est\u00e1 inmerso el pueblo jud\u00ed\u00ado. La causa de una tragedia tan agobiante se describe en el vers\u00ed\u00adculo 7 seg\u00fan la teor\u00ed\u00ada de la responsabilidad comunitaria en el pecado: \u2020\u0153Nuestros padres pecaron, ya no existen; y nosotros cargamos con sus iniquidades\u2020\u2122. Pero se perfila un rayo de luz en el horizonte de esta plegaria y, por consiguiente, en todo el libro de las Lam: \u2020\u0153Recl\u00e1manos, Se\u00f1or, a ti y volveremos; renueva nuestros d\u00ed\u00adas como anta\u00f1o, si no nos has rechazado del todo, si no est\u00e1s irritado contra nosotros sin medida!\u2020\u009d (vv. 21-22).<\/p>\n<p>1692<br \/>\nIII. DELITO, CASTIGO, PERDON.<br \/>\nLa breve lectura de los cinco textos que componen las Lam nos han ofrecido ya el n\u00facleo teol\u00f3gico que le sirve de base. Brota de ellas un fuerte sentido del pecado, personal, nacional, generacional. El pecado es una ruptura consciente de la alianza con Yhwh y suscita una serie de reacciones en cadena. Estamos en presencia de la c\u00e9lebre \u2020\u0153teor\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n\u2020\u009d, una aut\u00e9ntica \u2020\u0153tecnolog\u00ed\u00ada moral\u2020\u009d (Ph. Nemo), por la que el binomio negativo pecado-castigo y el positivo justicia-premio, que pueden verificarse ya en el \u00e1mbito terreno, son el eje en torno al cual se desarrolla la historia. Con este instrumento hermen\u00e9utico el judaismo posex\u00ed\u00adlico intenta interpretar y justificar la tragedia del 586 a.C. Como atestiguar\u00e1 la protesta de Jb, demasiadas veces el misterio del \/ mal desborda esta mec\u00e1nica tan r\u00ed\u00adgida, construida sobre la bipolaridad \u2020\u0153delito-castigo\u2020\u009d de Dostoyevski. Hemos visto que esta perplejidad, o por lo menos una cierta correcci\u00f3n de la \u00f3ptica retributiva, surge ya en la teolog\u00ed\u00ada de las Lam. En particular, la \u00faltima lamentaci\u00f3n (pero tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcitamente las dem\u00e1s) rompe la cadena r\u00ed\u00adgida de la retribuci\u00f3n e introduce un tercer eslab\u00f3n: delito- castigo-perd\u00f3n. En el horizonte se vislumbra la esperanza, la certeza de la misericordia divina. Es lo que ya hab\u00ed\u00ada intuido Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquear\u00e1n como la nieve; si fueren rojos cual la p\u00farpura, se volver\u00e1n como la lana\u2020\u009d (Is 1,18). En efecto, a la pregunta angustiosa de las Lam: \u2020\u0153,Hay quien consuele?\u2020\u009d, el Segundo\/Isa\u00ed\u00adas responder\u00e1: \u2020\u0153Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios. Hablad al coraz\u00f3n de Jerusal\u00e9n y gritadle&#8230; que est\u00e1 perdonado su pecado\u2020\u009d (Is 40,1-2). Por tanto, un gran realismo que ignora ilusiones gratificantes o auto-justificantes, pero tambi\u00e9n una firme esperanza en la primac\u00ed\u00ada de la gracia divina.<br \/>\n1693 BIBL.: Albrektson B., Studies in the Text and Theology of the Book of Lamentations, Gleerup, Lund<br \/>\n1963; Buccellati G., GHlsraeliti di Palestina al tempo dell\u2020\u2122esiio, en \u2020\u0153BibOr\u2020\u009d 2 (1960)199-209; Colombo D.,<br \/>\nLamentazioni Ed. Paoline, Roma 19853; Gelin ?., Les Lamentations, Cer\u00ed\u00ad, Par\u00ed\u00ads 1951; Id, Lamentations<br \/>\n(Livre de), en DBS V, 1957, 237-251; Huaer D.R., Lamentations, Doubleday &#038; Co., Nueva York 1972;<br \/>\nKraus H.J., Die Klagelieder(Threni), Neu-kirchener Verlag, Neukirchen 19683; Meeck THJ.-Merrill W.P.,<br \/>\nThe BookofLamentations, Nueva York-Nashv\u00fcle 1956; Moore MS., Human Suffering in Lamentations, en<br \/>\n\u2020\u0153RB\u2020\u009d 90 (1983) 534-555; PlOger O., Die Klagelieder, en Die F\u00fcnfMegllloth, Mohr, Tubinga 19692, 127-1 64;<br \/>\nRudolph W., Die KlageliederMohn, G\u00fctersloh 1962; Weiser ?., Die Klagelieder, Vandenhoeck &#038; R.,<br \/>\nGotinga 1962.<br \/>\nG. Ravasi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>AUTOR Y FECHA<\/p>\n<p>Desde el tiempo del ATAT Antiguo Testamento en gr., o Septuaginta (LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT); escrito aprox. un siglo antes de Cristo), el libro de Lamentaciones ha sido atribuido a Jerem\u00ed\u00adas. Las distintas versiones generalmente siguen a la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) y colocan el libro junto con el del profeta. Jerem\u00ed\u00adas ciertamente compuso lamentos, como lo sabemos por su libro prof\u00e9tico (p. ej.p. ej. Por ejemplo Jer. 11:18\u201320; 20:7\u201313). Hay tambi\u00e9n algunas similitudes de expresi\u00f3n entre los dos libros (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 14:17 y Lam. 3:48\u201351). Adem\u00e1s, se nos dice en 2 Cr\u00f3n. 35:25 que Jerem\u00ed\u00adas compuso un lamento por el rey Jos\u00ed\u00adas.<br \/>\nAunque esta evidencia no es concluyente, los dos libros deben ir juntos en maneras importantes. Jerem\u00ed\u00adas trata eventos en Jud\u00e1 hasta y despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y el templo bajo el dominio del rey babil\u00f3nico Nabucodonosor en 586 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; y el ambiente de Lam. parece ser tambi\u00e9n el per\u00ed\u00adodo siguiendo de inmediato a aquellos terribles eventos, por sus referencias al exilio, p\u00e9rdida de los reyes y destrucci\u00f3n del templo (p. ej.p. ej. Por ejemplo 1:3, 10; 2:2, 7).<\/p>\n<p>FORMA Y ESTRUCTURA<\/p>\n<p>Los cinco cap\u00ed\u00adtulos del libro son cinco poemas separados. Su forma es conocida com\u00fanmente como un lamento (algunos de los salmos son lamentos). Estos contienen expresiones de protesta o queja acerca de infortunio, tanto como confesi\u00f3n y oraciones por liberaci\u00f3n. Porque los autores de los lamentos sab\u00ed\u00adan que Dios era fiel, a menudo expresaban su creencia de que al fin \u00e9l les salvar\u00ed\u00ada. Un ejemplo de un lamento es el Sal. 74, que (como Lam.) fue ocasionado aparentemente por el exilio. Lam. tiene, en un lugar u otro, todas las caracter\u00ed\u00adsticas mencionadas.<br \/>\nEl libro tiene tambi\u00e9n ciertos rasgos de estilo. Su medida (es decir, su forma de l\u00ed\u00adnea po\u00e9tica) es la qinah, que es t\u00ed\u00adpica del lamento. Cada poema (ex cepto el cap. 5) tiene forma de acr\u00f3stico, es decir, cada v. comienza con una letra diferente en orden alfab\u00e9tico. Muchos acr\u00f3sticos del ATAT Antiguo Testamento tienen 22 vers\u00ed\u00adculos o l\u00ed\u00adneas (p. ej.p. ej. Por ejemplo Lam. 1, 2, 4; Sal. 34) porque el alfabeto heb. tiene 22 letras. El cap. 3 var\u00ed\u00ada ligeramente de esto, ya que cada letra del alfabeto est\u00e1 representada por tres vers\u00ed\u00adculos consecutivos, resultando en 66 vers\u00ed\u00adculos en total.<br \/>\nEl arte cuidadoso de la forma acr\u00f3stica parece contrastar con el sentimiento intenso que los poemas expresan. Sin embargo, toda poes\u00ed\u00ada es art\u00ed\u00adstica de alg\u00fan modo, y no necesita suprimir la emoci\u00f3n verdadera. M\u00e1s bien, el cuidado del poeta al formular el acr\u00f3stico puede ser visto como un acto de su devoci\u00f3n al Se\u00f1or. De todos modos, es un tributo a la restricci\u00f3n y disciplina necesarias el acceder a un tema de este tipo. Tiene el efecto adicional de sugerir un tratamiento minucioso, completo, de un tema (es decir, en su utilizaci\u00f3n de todo el alfabeto).<\/p>\n<p>PROPOSITO<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil resumir el prop\u00f3sito de Lam. Teol\u00f3gicamente, hay aceptaci\u00f3n de que el desastre es un juicio justificado en raz\u00f3n de la pecaminosidad del pueblo. Esto est\u00e1 basado en el antiguo pacto, que estipulaba que la desobediencia o infidelidad a Dios de parte del pueblo resultar\u00ed\u00ada en \u2020\u0153maldiciones\u2020\u009d (Deut. 28:15\u201368). Estas estaban en contraste con las \u2020\u0153bendiciones\u2020\u009d que seguir\u00ed\u00adan a la obediencia fiel (Deut. 28:1\u201314). La predicaci\u00f3n de juicio del profeta hab\u00ed\u00ada tenido esta base tambi\u00e9n. En un sentido, por lo tanto, el libro justifica de hecho la acci\u00f3n de Dios, y muestra que no era debido a su debilidad, comparada con la de otros dioses, que el exilio hab\u00ed\u00ada tenido lugar. Por el contrario, el triunfo de los enemigos de Jud\u00e1 hab\u00ed\u00ada sido tra\u00ed\u00addo, de hecho, por el Se\u00f1or mismo.<br \/>\nSin embargo, el libro expresa tambi\u00e9n la tremenda dificultad que el pueblo ten\u00ed\u00ada en aceptar el terrible sufrimiento que sigui\u00f3 a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, la matanza de mucha gente y el exilio de la mayor\u00ed\u00ada de los restantes. Ese sufrimiento era apenas m\u00e1s f\u00e1cil de aceptar por el conocimiento de que era justo. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno era el castigo salvaje y excesivo? (2:20\u201322). \u00bfPod\u00ed\u00ada ser correcto que Dios se comportase como un enemigo de su propio pueblo (2:45)? Los poemas expresan libremente agon\u00ed\u00ada y perplejidad, y esto es lo que les da fuerza, en cualquier situaci\u00f3n donde el pueblo se siente afligido y abandonado.<br \/>\nLa cosa m\u00e1s dram\u00e1tica de estos poemas, sin embargo, es que en medio de este espantoso sufrimiento pueda haber una expresi\u00f3n de esperanza en Dios (3:22\u201326), quien es por sobre todo un Dios de amor y compasi\u00f3n. La posici\u00f3n de estos vers\u00ed\u00adculos en el coraz\u00f3n del libro parece decir que esta es la cosa m\u00e1s importante que se puede decir acerca de Dios. Es as\u00ed\u00ad una declaraci\u00f3n de fe muy notable en medio de gran aflicci\u00f3n. Otros pasajes reflejan tambi\u00e9n la creencia de que vendr\u00e1 un fin al sufrimiento (4:22).<br \/>\nLam. va aun m\u00e1s all\u00e1 que esto, porque habla de un sufrimiento soportado por uno en beneficio de los muchos (ver sobre 3:49\u201366). M\u00e1s profundamente, entonces, el sufrimiento de los jud\u00ed\u00ados en el exilio prefiguraba el de Jesucristo en la expiaci\u00f3n por todo el pueblo, la m\u00e1s grande demostraci\u00f3n a la vez del juicio de Dios y de su amor salvador. Esta interpretaci\u00f3n debiera hacernos precavidos en hallar ejemplos espec\u00ed\u00adficos del juicio de Dios en el sufrimiento de naciones o individuos que nos rodean.<\/p>\n<p>COMO BENEFICIARNOS DE LAMENTACIONES HOY<\/p>\n<p>Lam. puede parecer como un libro particularmente dif\u00ed\u00adcil para el uso de un lector cristiano moderno, ya sea debido a los eventos especiales que lo ocasio naron (los que ocurrieron bajo \u2020\u0153el antiguo pacto\u2020\u009d), o simplemente porque habla tanto de juicio. \u00bfC\u00f3mo puede un libro tal hablar de aquellos que conocen la salvaci\u00f3n de Jesucristo?<br \/>\nHay varias respuestas posibles. Primera, el libro puede hablar a cualesquiera, incluso cristianos, que se sientan solos o abandonados por Dios. En este res pecto, es como aquellos salmos que hemos llamado \u2020\u0153lamentos\u2020\u009d. Es bueno expresar honestamente los sentimientos, y conocer la seguridad de la gracia de Dios en medio de ellos.<br \/>\nSegunda, Lam. puede capacitar al lector para identificarse con aquellos que est\u00e1n al presente experimentando gran adversidad. En un mundo en el que desastres, guerras y hambre son presentados constantemente ante nuestros ojos por los medios ma sivos, es natural que preguntemos d\u00f3nde est\u00e1 Dios en estos eventos. Tal vez nos extra\u00f1amos tanto m\u00e1s cuando nuestros hermanos y hermanas cristianos son v\u00ed\u00adctimas de hechos terribles. Y nosotros no cuestionamos meramente el porqu\u00e9; nos identificamos con su dolor. El libro de Lam. nos capacita para expresar nuestro dolor, no s\u00f3lo a favor de nosotros, sino tambi\u00e9n de los otros.<br \/>\nLa disciplina que hemos observado en la escritura del libro puede tambi\u00e9n ayudarnos. Implica que el uso del libro debiera ser tambi\u00e9n un acto disciplinado, una decisi\u00f3n que tomamos con toda serie dad, para hacer frente a problemas que de otra manera son dif\u00ed\u00adciles de enfrentar. La palabra de Dios puede obrar de este modo; no meramente ense\u00f1ando a nuestras mentes, sino d\u00e1ndonos los medios pa ra expresar aquello que es demasiado profundo para nosotros. Y, en el proceso, capacitando la mente y el coraz\u00f3n.<br \/>\nNo es f\u00e1cil acomodar a esta norma el elemento de confesi\u00f3n del pecado. El pueblo de Jud\u00e1 sab\u00ed\u00ada que su exilio era debido a su desobediencia al pacto de Dios hecho por sus antepasados. No podemos tratar del mismo modo todo sufrimiento. No obstante, aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n podemos identificarnos con nuestros antepasados en la fe, reconociendo simplemen te que el pecado humano, en el que cada uno de nosotros tiene una parte, es la causa radical del sufrimiento del mundo. El cuestionar y protestar, por tanto, pueden ser al mismo tiempo confesi\u00f3n. Has ta puede ser alabanza, porque nos dirigimos a un Dios que es justo. Su justicia no resulta finalmente s\u00f3lo en juicio, sino tambi\u00e9n, y decisivamente, en misericordia. Nuestro uso de este libro, por lo tanto, debe ser a la luz de nuestro conocimiento de Jesucristo, quien por su muerte y resurrecci\u00f3n ha revelado que Dios est\u00e1 redimiendo a su mundo y un d\u00ed\u00ada enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima.<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1-22\tEl sufrimiento de Jerusal\u00e9n<br \/>\n1:1-7\tLa p\u00e9rdida de grandeza de Jerusal\u00e9n<br \/>\n1:8-17\tLa ira del Se\u00f1or contra Jerusal\u00e9n<br \/>\n1:18-22\tApelaci\u00f3n a Jehovah<\/p>\n<p>2:1-22\tLa ira del Se\u00f1or<br \/>\n2:1-10\t\u00abCual enemigo\u00bb<br \/>\n2:11-19\tL\u00e1grimas como un r\u00ed\u00ado<br \/>\n2:20-22\tApelaci\u00f3n a Jehovah<\/p>\n<p>3:1-66\tLa compasi\u00f3n de Dios<br \/>\n3:1-21\t\u00abMe bloquea por todos lados\u00bb<br \/>\n3:22-30\t\u00abNunca decaen sus misericordias\u00bb<br \/>\n3:31-39\t\u00abNo aflige por gusto\u00bb<br \/>\n3:40-48\t\u00abVolvamos\u00bb<br \/>\n3:49-66\t\u00abHas redimido mi vida\u00bb<\/p>\n<p>4:1-22\tLos horrores del sitio<br \/>\n4:1-10\tUn pueblo deshumanizado<br \/>\n4:11-22\t\u00abSe ha cumplido tu castigo\u00bb<\/p>\n<p>5:1-22\t\u00abAcu\u00e9rdate, oh Jehovah\u00bb<br \/>\nComentario<br \/>\n1:1-22 EL SUFRIMIENTO DE JERUSALEN<\/p>\n<p>1:1-7 La p\u00e9rdida de grandeza de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>El pensamiento central en estos vers\u00ed\u00adculos es que Jerusal\u00e9n, una vez favorecida por el Se\u00f1or, ha perdido todas las se\u00f1as de ese favor. La ciudad era un s\u00ed\u00admbolo de la relaci\u00f3n especial entre Dios y su pueblo. En el contexto del pacto mosaico, Dios hab\u00ed\u00ada hecho una promesa especial al rey David que \u00e9l y sus descendientes reinar\u00ed\u00adan en Jerusal\u00e9n (2 Sam. 7:11\u201316; Sal. 2). David hab\u00ed\u00ada engrandecido a la ciudad y a la naci\u00f3n (la palabra heb. para \u2020\u0153grande\u2020\u009d de hecho aparece dos veces en el v. 1, una vez traducida populosa); y Salom\u00f3n la hab\u00ed\u00ada embellecido m\u00e1s con el espl\u00e9ndido templo que edific\u00f3 (1 Rey. 5\u20138). Ahora la ciudad yace en ruinas. Donde hab\u00ed\u00ada habido victoria sobre los enemigos, hab\u00ed\u00ada s\u00f3lo derrota; donde hab\u00ed\u00ada habido prosperidad, hab\u00ed\u00ada desolaci\u00f3n. El destino de Jerusal\u00e9n en 586 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo lleg\u00f3 a ser un s\u00ed\u00admbolo perpetuo de la insensatez del orgullo y complacencia humanos.<br \/>\nEn Lam. la ciudad es frecuentemente personificada como una mujer. La frase hija de Sion (6) ejemplifica esto claramente. (Sion es otro nombre para Jerusal\u00e9n en Lam.). La representaci\u00f3n femenina se utiliza en el contraste po\u00e9tico entre viuda y se\u00f1ora (1). La idea de sus amantes recuerda la disposici\u00f3n de Jud\u00e1 a ser infiel al Se\u00f1or adorando los dioses de otras naciones y haciendo alianzas pol\u00ed\u00adticas con ellas (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 3:1). La personificaci\u00f3n femenina se expresa en cuadros de dolor femenino, que evoca agudamente el del pueblo en general; de all\u00ed\u00ad v\u00ed\u00adrgenes (4), maternidad (5b).<br \/>\nEl tema del exilio suena primero en estos vv. (3, 5). Los caminos de Sion (4) son aquellos de peregrinaciones para las grandes fiestas anuales (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 84:5). Hab\u00ed\u00ada habido mucha \u2020\u0153religi\u00f3n\u2020\u009d en Jud\u00e1; pero careciendo de un coraz\u00f3n sincero hab\u00ed\u00ada llegado a ser odiosa a Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 1:11\u201317). Un efecto del juicio de Dios sobre el pueblo hab\u00ed\u00ada sido el poner fin a esta falsa religi\u00f3n.<\/p>\n<p>1:8-17 La ira del Se\u00f1or contra Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>Que el sufrimiento de Jerusal\u00e9n fue un resultado de su pecado fue mostrado primeramente en el v. 5, y ahora se desarrolla en estos vers\u00ed\u00adculos. Inmundicia (8, 9) evoca la idea de impureza ritual, extendida aqu\u00ed\u00ad a la pecaminosidad que tuvo el efecto de separar al pueblo de Dios. Las figuras aqu\u00ed\u00ad sugieren la violencia y la humillaci\u00f3n de la invasi\u00f3n enemiga (8) y la profanaci\u00f3n del templo (10). La miseria del sitio e invasi\u00f3n se hizo peor por la falta de alimento (11).<br \/>\nLa voz en el poema ha sido hasta ahora la del poeta hablando acerca de Jerusal\u00e9n, aunque la ciudad personificada ha hablado dos veces (9, 11). Ahora la ciudad se representa como hablando por s\u00ed\u00ad misma (12\u201316). Su apelaci\u00f3n al Se\u00f1or por misericordia (9, 11) cede lugar a una apelaci\u00f3n a aquellos que ven su miseria, porque fue el Se\u00f1or quien ha tra\u00ed\u00addo sobre ella su dolor. El d\u00ed\u00ada de su ardiente ira es en otros lugares llamado \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada de Jehovah\u2020\u009d (Am\u00f3s 5:18). La idea en el trasfondo es aquella de la guerra santa peleada por el Se\u00f1or contra los enemigos de ella (v\u00e9ase, p. ej.p. ej. Por ejemplo Deut. 2:24, 25). El presente pasaje expresa sobresalto ante la idea de que \u00e9l hubiera vuelto su ira contra su propio pueblo. Sin embargo, ni aun su pueblo pod\u00ed\u00ada presuponerlo ignorando los mandamientos de su pacto; aunque la tentaci\u00f3n de hacerlo est\u00e1 siempre presente.<br \/>\nEn toda la miseria, no hay quien la consuele (16, 17; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9). Este es un cuadro profundo de desdicha, que revela un anhelo por un \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d, uno que finalmente librar\u00ed\u00ada al pueblo de Dios de sus pecados y aflicciones. La idea de \u2020\u0153consuelo\u2020\u009d despu\u00e9s del exilio est\u00e1 presente tambi\u00e9n en Isa. 40:1. Hallar\u00e1 cumplimiento en Jesucristo, y ser\u00e1 entonces para todo el mundo.<\/p>\n<p>1:18-22 Apelaci\u00f3n a Jehovah<br \/>\nLos \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos admiten que el Se\u00f1or era justo en sus juicios (18), sin embargo, se tornan r\u00e1pidamente en una apelaci\u00f3n a \u00e9l porque la angustia de la ciudad era tan severa (20). Hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n desilusi\u00f3n por la falsedad de otras naciones como amigas y fuentes de ayuda (19). Hay aqu\u00ed\u00ad un terrible reconocimiento de la verdad del pecado y castigo y de la realidad del poder de Dios solo. Otra vez, no hay quien me consuele. S\u00f3lo Dios, y no un mero aliado, pod\u00ed\u00ada hacer esto, y todav\u00ed\u00ada no era tiempo para que \u00e9l lo hiciera. El poema concluye con un ruego de que Jud\u00e1 sola no sufra la ira de Dios, pero que sus enemigos sean tambi\u00e9n llamados a cuentas en el d\u00ed\u00ada de su ira (21; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 12).<br \/>\n2:1-22 LA IRA DEL SE\u00ed\u2018OR<\/p>\n<p>2:1-10 \u2020\u0153Cual enemigo\u2020\u009d<\/p>\n<p>Como el primer poema, este comienza con un cuadro de la ca\u00ed\u00adda de la gracia de Jerusal\u00e9n. Hija de Sion, esplendor de Israel y estrado de sus pies son todas maneras de referirse a la ciudad (aunque el estrado de sus pies era, estrictamente hablando, el arca del pacto; Sal. 132:7, pero cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 99:5). Que no se acord\u00f3 del estrado de sus pies es una manera de decir que Dios no ha guardado su promesa del pacto (ver sobre 1:1\u20137).<br \/>\nEn los vv. 2\u20135 se describe la ira de Dios contra su pueblo. No solamente \u00e9l se hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153olvidado\u2020\u009d de su pacto; se hab\u00ed\u00ada vuelto activamente contra su propio pueblo, como enemigo (ver arriba sobre 1:8\u201317). No s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada \u00e9l retirado su mano derecha (3: cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 6:6; Deut. 4:34) sino que hab\u00ed\u00ada actualmente entesado su arco. Estos cuadros metaf\u00f3ricos de la enemistad del Se\u00f1or son tomados, por supuesto, de las terribles realidades de la guerra. Los nombres de Jacob, Israel y Jud\u00e1 son aplicados en esta secci\u00f3n a la destrucci\u00f3n hecha por Nabucodonosor en toda la tierra de Jud\u00e1, el remanente del pueblo de Israel.<br \/>\nDe la perspectiva de toda la naci\u00f3n, el poeta estrecha su foco al templo (su enramada, su lugar de reuni\u00f3n; cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 25:22) y las instituciones asociadas de sacerdocio, sacrificios y fiestas anuales (6, 7). La idea de hacer olvidar a Sion sus solemnidades capta a la vez el pasado descuido de la verdadera adoraci\u00f3n por parte de Jud\u00e1 y la remoci\u00f3n por el Se\u00f1or de los adornos de la falsa adoraci\u00f3n que llevaban a cabo. El descuido de la verdadera adoraci\u00f3n es descuidar a Dios mismo, nada menos que un quebrantamiento del primer mandamiento (Exo. 20:3).<br \/>\nFinalmente, el poeta se vuelve a la ciudad como un centro de poder; rey y pr\u00ed\u00adncipes han ido al exilio; ya no hab\u00ed\u00ada un Estado (9). Profetas y sacerdotes hab\u00ed\u00adan descuidado sus deberes de ense\u00f1ar la ley de Dios y hablar su palabra. Su responsabilidad mayor trajo mayor condenaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:48).<\/p>\n<p>2:11-19 L\u00e1grimas como un r\u00ed\u00ado<\/p>\n<p>Ahora afloran los sentimientos propios del poeta. Su dolor por su pueblo por sus sufrimientos nos recuerda a Jerem\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 4:19), como lo hacen los cuadros v\u00ed\u00advidos de desgracia (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 4:31). En su propio dolor, \u00e9l se dirige al pueblo y trata desesperadamente de consolarlo (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:2). Su dolor se convierte en ira al recordar el fracaso de los dirigentes responsables de conducir al pueblo a las sen das de la obediencia (14; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 5:12, 13; 23:9\u201340). La consecuencia hab\u00ed\u00ada sido el desastre nacional, con su humillaci\u00f3n. Las naciones alrededor de Jud\u00e1 no fueron lerdas en ver la degradaci\u00f3n de la ciudad una vez orgullosa (su burla de hecho se refiere al Sal. 48:2; 50:2, con sus extravagantes descripciones del esplendor de Jerusal\u00e9n).<br \/>\nSin embargo, estos hechos fueron en verdad el juicio de Dios, las \u2020\u0153maldiciones\u2020\u009d del pacto (ver la Introducci\u00f3n). El poeta vuelve al tema del llanto (18) e insta al pueblo a dirigir sus clamores al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>2:20-22 Apelaci\u00f3n a Jehovah<br \/>\nLa apelaci\u00f3n final (siguiendo del v. 19) pudo estar en la boca ya sea del pueblo (los verbos en primera persona del v. 22 lo indicar\u00ed\u00adan) o del poeta. (En el \u00faltimo evento el poeta se identifica fuertemente con el pueblo en todo caso.) La apelaci\u00f3n es una protesta por la excesiva severidad del castigo. Sin embargo, se\u00f1ala hacia la esperanza, porque aun cuando no hay todav\u00ed\u00ada una palabra de seguridad, la oraci\u00f3n es un volverse a Dios como el \u00fanico recurso de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3:1-66 LA COMPASION DE DIOS<br \/>\nEl tercer poema est\u00e1 mayormente en la boca del poeta mismo. El habla de sus propias aflicciones en manos del Se\u00f1or, en maneras que nos recuerdan a Job (p. ej.p. ej. Por ejemplo Job 19:21), los salmos (Sal. 88:7, 15) y, tal vez m\u00e1s que nada, a Jer. (p. ej.p. ej. Por ejemplo Jer. 15:17, 18). Sin embargo, el individuo claramente expresa el dolor de toda la comunidad, y la voz plural de la co munidad algunas veces viene al frente (22, 40\u201347). El bien conocido pasaje respecto a las compasiones de Dios est\u00e1 en el centro del poema, ubicaci\u00f3n que tiene el prop\u00f3sito de se\u00f1alar su prominencia.<\/p>\n<p>3:1-21 \u2020\u0153Me bloquea por todos lados\u2020\u009d<\/p>\n<p>El poema se inicia con varios cuadros de angustia humana. Las tinieblas son una t\u00ed\u00adpica figura b\u00ed\u00adblica de extrav\u00ed\u00ado (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 9:2). La enfermedad es apenas distinguible de la muerte (6), ella misma una sombr\u00ed\u00ada no-existencia (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 3:11\u201319; Isa. 14:18\u201320).<br \/>\nEl dolor f\u00ed\u00adsico lleva a frustraci\u00f3n profunda, cercana a la desesperaci\u00f3n (7\u20139; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 88). Los escritores de los salmos a menudo experimentaron tambi\u00e9n la negativa de Dios a contestar la oraci\u00f3n (p. ej.p. ej. Por ejemplo Sal. 10:1; 13:1; 22:2). Los cuadros se hacen luego m\u00e1s violentos, sugiriendo a la vez los peligros que aguardan al viajero de antiguos caminos y los peligros de batalla (10\u201312).<br \/>\nLa aflicci\u00f3n del Se\u00f1or sobre el poeta toma ahora la forma de su persecuci\u00f3n por su propio pueblo (13\u201315). Jerem\u00ed\u00adas tambi\u00e9n atrajo hostilidad extrema de sus propios compatriotas (Jer. 20:7; cf.cf. Confer (lat.), compare 11:18\u201323). Como con el profeta, as\u00ed\u00ad el sufrimiento del poeta a manos de su propio pueblo tiene el prop\u00f3sito de hacer recordar su sufrimiento a manos de sus enemigos. La desesperaci\u00f3n del poeta alcanza su culminaci\u00f3n (16\u201318) cuando dice que ha perdido su paz, o el sentido de bienestar que debiera haber sido la se\u00f1al de una relaci\u00f3n saludable entre Dios y su pueblo.<br \/>\nCuando el poeta se detiene en su condici\u00f3n, sin embargo, sus pensamientos recobran la esperanza (tal como los de los salmistas; Sal. 42\u201343). Al rememorar, entonces su pensa miento se vuelve a la bondad de Dios en el pasado. Tal uso de la memoria es siempre vital en la vida espiritual.<\/p>\n<p>3:22-30 \u2020\u0153Nunca decaen sus misericordias\u2020\u009d<\/p>\n<p>Este pasaje central del poema constituye una de las expresiones de fe del ATAT Antiguo Testamento. La mente del poeta ya ha empezado a volverse de los horrores presentes (21), y ahora piensa en las cosas que son siempre ver dad en Dios. Misericordias (22) es el t\u00e9rmino a menudo traducido \u2020\u0153amor fiel\u2020\u009d, la cualidad m\u00e1s t\u00ed\u00adpica de Dios. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 en plural, para recalcar que es un amor constante que no falla. Juicio no puede ser la \u00faltima palabra de Dios, porque su compasi\u00f3n triunfa sobre \u00e9l, aunque con agon\u00ed\u00ada. Esta agon\u00ed\u00ada est\u00e1 bien expresada en Ose. 11:8, y tiene su m\u00e1s profunda expresi\u00f3n en el sufrimiento de Jes\u00fas sobre la cruz, el juicio m\u00e1s grande de Dios sobre el pecado y su entrega de amor por la humanidad.<br \/>\nDebido a que el amor y la compasi\u00f3n son los principales atributos de Dios, son siempre nuevos, listos para ser probados y conocidos otra vez (23). Por esta raz\u00f3n, los que han sido afligidos pueden siempre poner su confianza en \u00e9l nuevamente, para su aceptaci\u00f3n y restauraci\u00f3n. Dios es \u2020\u0153fiel\u2020\u009d, o invariable en su amor. Por lo tanto, el poeta puede estar contento de que Dios sea su porci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 73:26), no importan las circunstancias.<br \/>\nSiendo Dios as\u00ed\u00ad, es bueno buscarle. Hacerlo, sin embargo, puede costar, como implican los vv. 27\u201330 (recordando nuevamente la vida de Jerem\u00ed\u00adas). Puede ser que la bondad de Dios se conozca s\u00f3lo despu\u00e9s de haber soportado pacientemente el sufrimiento.<\/p>\n<p>3:31-39 \u2020\u0153No aflige por gusto\u2020\u009d<\/p>\n<p>El pensamiento en los vers\u00ed\u00adculos que anteceden nos conduce ahora a una expresi\u00f3n m\u00e1s plena de la idea de que aflicci\u00f3n no es la \u00faltima palabra del Se\u00f1or. El amor y la compasi\u00f3n de Dios ser\u00e1n conocidos despu\u00e9s del dolor, porque \u00e9l no aflige por gusto (33; cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 6:1). Por esta raz\u00f3n Dios no es uno que tolera la aflicci\u00f3n injusta, como la que a veces es tra\u00ed\u00adda sobre los seres humanos por sus contempor\u00e1neos (34\u201336; cf.cf. Confer (lat.), compare Job 8:3). Sin embargo, cuando las calamidades vienen por causa del pecado, esto no es injusticia (37\u201339). Es en este contexto que Dios puede afligir, aunque \u00e9l aborrece la aflicci\u00f3n.<br \/>\nLos lectores modernos deben tener cuidado al tratar de entender pensamientos como \u00e9stos. La idea es que se establece una relaci\u00f3n entre juicio y salvaci\u00f3n; la una se ubica despu\u00e9s de la otra. Este orden est\u00e1 ejemplificado en la muerte y luego la resurrecci\u00f3n de Cristo. Las profec\u00ed\u00adas de juicio del ATAT Antiguo Testamento no deben llevar nunca a la conclusi\u00f3n de que alguna aflicci\u00f3n particular es un juicio particular sobre el su friente.<\/p>\n<p>3:40-48 \u2020\u0153Volvamos\u2020\u009d<br \/>\nEn los vv. 40\u201347 hay un cambio repentino a un clamor general y a una confesi\u00f3n que da lugar a queja. Es posible que la decisi\u00f3n de volver al Se\u00f1or (es decir, arrepentirse; 40) fue insincera (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 3:22\u201325; 14:7\u20139). El perd\u00f3n del Se\u00f1or parece haber sido esperado como un derecho (42). El pueblo continu\u00f3 quej\u00e1ndose de que el Se\u00f1or no escuchar\u00ed\u00ada su oraci\u00f3n, y que por lo tanto ellos estaban sufriendo (43\u201347). La implicaci\u00f3n es que \u00e9l es injusto, una sugerencia que los vers\u00ed\u00adculos precedentes han declarado no ser verdad. El \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo en este grupo vuelve a la voz del poeta, quien lamenta no s\u00f3lo el sufrimiento del pueblo sino tambi\u00e9n su falta de entendimiento.<\/p>\n<p>3:49-66 \u2020\u0153Has redimido mi vida\u2020\u009d<\/p>\n<p>El resto del poema es la respuesta del poeta a la queja del pueblo en los vv. precedentes. Aqu\u00ed\u00ad nuevamente su propia persecuci\u00f3n representa en un sentido el sufrimiento del pueblo a manos de ene migos. Hay en el lamento, adem\u00e1s, una cierta expectativa de que sus clamores ser\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addos (56\u201360, 64\u201366). Entonces, si el poeta pod\u00ed\u00ada esperar liberaci\u00f3n del Se\u00f1or, quiz\u00e1 tambi\u00e9n el pueblo lo pudiera.<br \/>\nLas ideas de haber sido arrojado a una cisterna (53; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 88:6), ser cubierto por aguas y llamar al Se\u00f1or pidiendo ayuda (54, 55; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 18:3\u20136) son bastante comunes en los lamentos. Sin embargo, las expresiones aqu\u00ed\u00ad recuerdan la experiencia de Jerem\u00ed\u00adas en particular. El tambi\u00e9n fue arrojado a una cisterna (Jer. 38:6); supo de conspiraciones en contra de su vida (60; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 11:19; 18:18); y pidi\u00f3 al Se\u00f1or que actuara contra sus enemigos personales (64\u201366; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 11:20; 18:19\u201323).<br \/>\nNo es un accidente que la liberaci\u00f3n del pueblo, prometida en los vv. 22\u201330, implicase el sufrimiento de uno que estuviera en el lugar de ellos. Hay algo muy conmovedor en el hecho de que el sufriente poeta (o profeta) llevase, por as\u00ed\u00ad decirlo, los dolores del pueblo, aun a sufrir a manos de ellos. Hay semejanzas obvias con el c\u00e1ntico acerca del Siervo Sufriente (Isa. 52:13\u201353:12). Y hay una prefiguraci\u00f3n de los insultos y crueldad acumulados sobre Jesucristo por el pueblo que \u00e9l vino a salvar, aun cuando mostraba en s\u00ed\u00ad mismo las profundas \u2020\u0153compasiones\u2020\u009d de Dios por ellos.<br \/>\n4:1-22 LOS HORRORES DEL SITIO<\/p>\n<p>4:1-10 Un pueblo deshumanizado<\/p>\n<p>Como el oro y las gemas, una vez tan apreciadas por el pueblo de Jud\u00e1, se han mostrado ahora sin valor (1), as\u00ed\u00ad el pueblo, una vez \u2020\u0153posesi\u00f3n atesorada de Dios\u2020\u009d (Exo. 19:5), era tratado ahora como com\u00fan y sin valor (2). Lo que es peor, ellos se hab\u00ed\u00adan embrutecido por sus sufrimientos. Aun la maternidad, que a menudo representa la humanidad en su mayor compasi\u00f3n, hab\u00ed\u00ada llegado a ser m\u00e1s cruel que las bestias (3, 4; las avestruces eran aparentemente proverbiales por el descuido de sus cr\u00ed\u00adas, cf.cf. Confer (lat.), compare Job 39:13\u201318).<br \/>\nEl lujo de la vida delicada hab\u00ed\u00ada concluido (5; cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 4:1\u20133; 6:1), porque las perversidades de la vida de Jud\u00e1 hab\u00ed\u00adan producido sus propios frutos. (La palabra iniquidad en el v. 6 sugiere a la vez la iniquidad y el resultado natural o inevitable de ella.) Comparar a Jerusal\u00e9n con Sodoma (6) es particularmente chocante, por la proverbial iniquidad y justo castigo de Sodoma (ver G\u00e9n. 19:1\u201329).<br \/>\nLa suerte de los dirigentes se se\u00f1ala para llamar la atenci\u00f3n (6, 7), porque su riqueza y buena presencia hab\u00ed\u00adan desmentido la verdad de ser injustos. El cuadro final de miseria bajo el sitio se detiene en el horror de la muerte lenta por hambre y vuelve al tema, m\u00e1s horripilante que antes, de la maternidad embrutecida (9, 10; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 28:53\u201357).<\/p>\n<p>4:11-22 \u2020\u0153Se ha cumplido tu castigo\u2020\u009d<\/p>\n<p>El enfoque cae ahora sobre la ira del Se\u00f1or (11). No s\u00f3lo el pueblo en Jud\u00e1 sino tambi\u00e9n otras naciones, se nos dice (12), hab\u00ed\u00adan pensado que Jerusal\u00e9n era invencible y un enemigo poderoso, Senaquerib, hab\u00ed\u00ada fracasado dram\u00e1ticamente en tomarla a pesar de superioridad num\u00e9rica (2 Rey. 18:13\u201319:37). Todos \u00e9stos, sin embargo, no contaban con la determinaci\u00f3n del Se\u00f1or de mostrar su propia justicia, que era ella misma parte de su pacto (13).<br \/>\nEl tema que ahora se desarrolla es el de la falsa confianza. Los dirigentes religiosos hab\u00ed\u00adan tenido una responsabilidad especial en difundir esto, y deben, por lo tanto, soportar mucho de la culpa. La cr\u00ed\u00adtica del poeta a ellos (que es de alg\u00fan modo como la de Jerem\u00ed\u00adas; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 23:9\u201340) contin\u00faa en los pr\u00f3ximos vers\u00ed\u00adculos. Cuando el pueblo fuera esparcido entre otras naciones en el exilio, aun all\u00ed\u00ad sus dirigentes ser\u00ed\u00adan especialmente condenados al ostracismo, y privados del honor que hab\u00ed\u00adan considerado como su derecho (16).<br \/>\nTambi\u00e9n se hab\u00ed\u00ada puesto falsa confianza en alianzas con otras naciones (17), lo que implicaba un reconocimiento de los dioses de esas naciones y una falta de confianza en s\u00f3lo el Se\u00f1or. La confianza en aquellas naciones pronto se torn\u00f3 en ataque salvaje a mano de ellas (18, 19). El peligro de confiar en poderes extranjeros hab\u00ed\u00ada sido bien ilustrado por la pol\u00ed\u00adtica del rey Acaz de Jud\u00e1, que en una generaci\u00f3n anterior hab\u00ed\u00ada pedido ayuda a Asiria, s\u00f3lo para que su sucesor Ezequ\u00ed\u00adas se diese cuenta de que Asiria era un amigo falso (2 Rey. 16:7\u201319; 18:13\u201316).<br \/>\nUn objeto final de falsa confianza fue el rey mismo, el ungido de Jehovah (20), por la suposici\u00f3n del pueblo de que la antigua promesa a David significaba una garant\u00ed\u00ada incondicional de protecci\u00f3n de enemigos.<br \/>\nUna parte importante de la intenci\u00f3n de Dios al llevar a su fin al Estado de Jud\u00e1 era mostrar que \u00e9l mismo era el \u00fanico objeto apropiado de la confianza del pueblo. Lam. aparece como un testigo contra la falsa confianza en cualquier instituci\u00f3n, incluso una iglesia, para la salvaci\u00f3n.<br \/>\nLa \u00faltima palabra del cap\u00ed\u00adtulo, sin embargo, es una de esperanza. Aunque los enemigos de Jud\u00e1 puedan gozarse brevemente de la ca\u00ed\u00adda del pueblo, el d\u00ed\u00ada de castigo vendr\u00ed\u00ada para ellos tambi\u00e9n, para Edom tanto como para otras naciones (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 25:15, 20; 49:7\u201322; Abd\u00ed\u00adas). Y el castigo de Jud\u00e1 terminar\u00ed\u00ada en un nuevo d\u00ed\u00ada de gracia (22; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 40:2).<\/p>\n<p>5:1-22 \u2020\u0153ACUERDATE, OH JEHOVAH\u2020\u009d<\/p>\n<p>El \u00faltimo poema difiere de los otros tanto en forma (ver la Introducci\u00f3n) como en perspectiva, reflejando aparentemente un per\u00ed\u00adodo cuando el sitio es taba bien en el pasado. Sin embargo, las consecuencias de la derrota continuaban en condiciones de vida miserables. Los cuadros de penalidades agobiadoras son aqu\u00ed\u00ad una pat\u00e9tica reversi\u00f3n de lo que la vida en el pacto pudiera haber sido.<br \/>\nLa tierra, una heredad del Se\u00f1or (2; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 4:21), estaba ahora controlada por extra\u00f1os, aunque el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada una vez expulsado de ella a otras naciones para d\u00e1rsela a Israel (el tema del libro de Josu\u00e9). Las viudas y los hu\u00e9rfanos, los menes terosos, fueron antes encomendados al cuidado especial del pueblo de Israel (Deut. 14:28, 29), y ahora todo el pueblo era menesteroso como ellos, ni siquiera ten\u00ed\u00adan el derecho de gozar de las bendiciones de la tierra ni de paz de enemigos y perse guidores (4, 5; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 8:7\u201310; 12:9). El pueblo podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada haber estado libre y satisfecho, si solamente hubiese confiado y obedecido al Se\u00f1or. La demanda del ATAT Antiguo Testamento de confianza en Dios es inflexi ble y viene a sus lectores modernos como a los antiguos.<br \/>\nLa reflexi\u00f3n del pueblo sobre sus sufrimientos por causa de los pecados de generaciones anteriores (7) recuerda a Exo. 20:5. Se ve mejor como una alusi\u00f3n a la persistencia del pueblo en pecar contra el Se\u00f1or, m\u00e1s bien que sugiriendo que ellos mismos no eran responsables por su suerte presente (ver v. 16; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:29\u201339; Eze. 18).<br \/>\nSiguen cuadros de desesperada miseria (11\u201316); mujeres indefensas contra el abuso (y tal vez desterrados como un resultado); j\u00f3venes puestos en tareas humillantes; hombres ancianos privados de asociaciones normales, como tambi\u00e9n de su papel en la administraci\u00f3n de los asuntos de su comunidad (14a); ausencia de gozo, de romance (14b, 15); recuerdos persistentes de atrocidades contra sus dirigentes (12; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 21:22, 23 por lo de gradante de este destino). Con el monte de Sion desolado, este es un cuadro poderoso de la miseria y caos potencial de la vida sin Dios.<br \/>\nEl poema concluye (19\u201322) afirmando que Dios verdaderamente es rey. Estos mismos vers\u00ed\u00adculos tienen la forma de un lamento, sin embargo, con sus elementos de alabanza junto con protesta y petici\u00f3n. La oraci\u00f3n en el v. 21 hace sonar una nota positiva abarcando a la vez un ruego a ser restaurado no s\u00f3lo a una relaci\u00f3n plena sino tambi\u00e9n a la posesi\u00f3n de la tierra, y tambi\u00e9n a un nuevo compromiso de parte del pueblo a un regreso al Se\u00f1or (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:18). El \u00faltimo v. asegura que el poema no termine con una nota de complacencia. No obstante, la verdadera naturaleza de este poema, como de toda la colecci\u00f3n, es una de petici\u00f3n. Puede haber esperanza s\u00f3lo en un regreso al Se\u00f1or. El libro de Lam. muestra esto en su desenmascaramiento de la falsa confianza del pueblo, que hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo sobre ellos tan deplorable juicio. Y lo muestra, sobre todo, en su conmovedora celebraci\u00f3n 3:22\u201330 del amor y compasi\u00f3n de Dios. Estas son las cosas que permanecen, y que siguen siendo la esperanza de los cristianos, que las han visto reveladas en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Aun en Cristo, sin embargo, la iglesia necesita saber en su coraz\u00f3n que la paz radica en la confianza y obediencia.<br \/>\nGordon McConville<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro comprende cinco poemas que lamentan la desolaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada alcanzado a la santa ciudad en 586 a. de J.C. Las primeras cuatro composiciones consisten de acr\u00f3sticos basados en el abecedario heb. 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