{"id":6252,"date":"2016-02-05T03:07:58","date_gmt":"2016-02-05T08:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-apocaliptica\/"},"modified":"2016-02-05T03:07:58","modified_gmt":"2016-02-05T08:07:58","slug":"literatura-apocaliptica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-apocaliptica\/","title":{"rendered":"LITERATURA APOCALIPTICA"},"content":{"rendered":"<p>Un tipo de escritos religiosos, jud\u00ed\u00ados y cristianos, entre el AT y el NT y que tuvo sus ra\u00ed\u00adces en la profec\u00ed\u00ada del AT. La palabra apocal\u00ed\u00adptica, derivada de la palabra gr. apokalypsis, significa revelaci\u00f3n o descubrimiento (Rev 1:1), y se aplica a estos escritos porque contienen la supuesta revelaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos secretos de Dios, el fin del mundo y el establecimiento del reino de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los d\u00ed\u00adas de los profetas posex\u00ed\u00adlicos, Dios ya no habl\u00f3 a Israel. Los pron\u00f3sticos prof\u00e9ticos de la venida del reino de Dios y de la salvaci\u00f3n de Israel no se hab\u00ed\u00adan cumplido. En lugar del reino de Dios, una sucesi\u00f3n de reinos pecaminosos gobernaron sobre Israel: Medo-Persia, Grecia y finalmente Roma.<\/p>\n<p>Los libros apocal\u00ed\u00adpticos fueron escritos para llenar esta necesidad religiosa.<\/p>\n<p>Siguiendo el estilo del Daniel can\u00f3nico, varios autores desconocidos escribieron supuestas revelaciones de los prop\u00f3sitos de Dios que explicaban males actuales, confortaban a Israel en sus sufrimientos y aflicciones, y daban nuevas garant\u00ed\u00adas de que el reino de Dios pronto aparecer\u00ed\u00ada. Muchos cr\u00ed\u00adticos modernos ponen a Daniel en esos tiempos, pero hay razones v\u00e1lidas para pensar en una fecha anterior.<\/p>\n<p>Los libros apocal\u00ed\u00adpticos sobresalientes son 1 Enoc o Enoc Eti\u00f3pico, un libro escrito durante los primeros dos siglos a. de J.C. que es notable por su descripci\u00f3n del Hijo del Hombre celestial; Jubileos, una supuesta revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s de la historia del mundo desde la creaci\u00f3n hasta el final, escrita en el siglo II a. de J.C.; la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s, \u00faltima parte del siglo I a. de J.C.; Cuarto Esdras o Segundo Esdras y el Apocalipsis de Baruc, ambos escritos despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en 70 d. de J.C. y reflejando la ca\u00ed\u00adda tr\u00e1gica del pueblo de Dios; Segundo Enoc o Enoc Eslavo, fecha no conocida.<\/p>\n<p>Los Testamentos de los Doce Patriarcas y Los Or\u00e1culos Sibilinos no son literatura apocal\u00ed\u00adptica, estrictamente hablando, que es caracterizada por<br \/>\n( 1 )  supuestas revelaciones de los prop\u00f3sitos de Dios,<br \/>\n( 2 )  imitaci\u00f3n de visiones de profetas ver\u00ed\u00addicos,<br \/>\n( 3 )  seudonismo (atribuido a alg\u00fan santo del AT que vivi\u00f3 hace muchos a\u00f1os),<br \/>\n( 4 )  simbolismo elaborado y<br \/>\n( 5 )  la reescritura de la historia bajo el viso de ser profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La importancia de estos escritos apocal\u00ed\u00adpticos es que revelan conceptos judaicos del primer siglo acerca de Dios, la maldad, y la historia, y revelan las esperanzas de los jud\u00ed\u00ados para el futuro y la venida del reino de Dios. Nos muestran lo que expresiones como reino de Dios, Mes\u00ed\u00adas e Hijo del Hombre significaban para los jud\u00ed\u00ados del primer siglo a quien nuestro Se\u00f1or dirigi\u00f3 su evangelio del reino.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>DJN<\/p>\n<p>SUMARIO: 1. \u00ed\u00adgenes. -2. Caracter\u00ed\u00adsticas del g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico: a) Una revelaci\u00f3n centrada en el porvenir. b) Visi\u00f3n esquem\u00e1tica de la historia. c) Pseudonimia y car\u00e1cter esot\u00e9rico. d) Simbolismo y ambig\u00fcedad del lenguaje. &#8211; 3. Obras m\u00e1s importantes: a) Los libros de Henoc. b) El libro IV de Esdras. c) Los apocalipsis de Baruc. d) Apocalipsis de Abrah\u00e1n. &#8211; 4. Valoraci\u00f3n global de la literatura apocal\u00ed\u00adptica: a) Apocal\u00ed\u00adptica y mesianismo. b) Jes\u00fas y los movimientos apocal\u00ed\u00adpticos. c) Presencia e importancia de la Apocal\u00ed\u00adptica en el NT. d) El ocaso de la apocal\u00ed\u00adptica.<\/p>\n<p>Literatura apocal\u00ed\u00adptica es la expresi\u00f3n con que se designa en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado y en el cristianismo naciente (150 a. C. &#8211; 100 d. C) a un tipo de literatura importante y original.<\/p>\n<p>Conviene advertir que ni los escritores se denominaron a s\u00ed\u00ad mismos apocal\u00ed\u00adpticos ni titularon como apocal\u00ed\u00adpticas a sus obras. El t\u00e9rmino fue adoptado m\u00e1s tarde, dentro del mundo cristiano, habida cuenta de los puntos de contacto entre estos escritos y el libro neotestamentario del Apocalipsis. En la actualidad existe una cierta diferencia de criterios por lo que se refiere a la definici\u00f3n de la naturaleza propia de la apocal\u00ed\u00adptica: \u00bfSe trata de un simple g\u00e9nero literario o estamos ante una corriente de pensamiento religioso espec\u00ed\u00adfico?<br \/>\nCreo que no es necesario contraponer ambas posibilidades. La apocal\u00ed\u00adptica es un modo peculiar de \u00abdecir\u00bb y \u00absentir\u00bb y \u00abpensar\u00bb t\u00ed\u00adpico de una \u00e9poca del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>De acuerdo con su etimolog\u00ed\u00ada (apocalipsis = revelaci\u00f3n) estamos ante una literatura de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb de misterios. Su objeto viene perfectamente descrito en el texto paulino de 1 Co 2,9. Pero que se trate de una literatura de revelaci\u00f3n no significa que sea f\u00e1cil determinar los contenidos propios y precisos de una obra apocal\u00ed\u00adptica. Con frecuencia se constata la existencia de temas y motivos caracter\u00ed\u00adsticos de los escritos apocal\u00ed\u00adpticos en otros escritos que no lo son espec\u00ed\u00adficamente y, al rev\u00e9s, obras claramente apocal\u00ed\u00adpticas no presentan todas las peculiaridades propias del g\u00e9nero. Alg\u00fan autor ha tratado de concentrar los elementos tem\u00e1ticos fundamentales de toda apocal\u00ed\u00adptica en estos dos:<\/p>\n<p>* La creencia en la vida ultraterrena, bien a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n o de la inmortalidad del alma.<\/p>\n<p>* El convencimiento de que el mal tiene su origen en una esfera superior al hombre.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta que la tem\u00e1tica de la literatura apocal\u00ed\u00adptica extrab\u00ed\u00adblica no fue uniforme. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la apocal\u00ed\u00adptica m\u00e1s antigua (cf. Henoc 1, 6-3) desconoce la angustiosa espera del final de los tiempos, muy presente en obras posteriores.<\/p>\n<p>1. Or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nLos or\u00ed\u00adgenes de la literatura apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada hay que situarlos muchos a\u00f1os antes de la composici\u00f3n de los libros estrictamente apocal\u00ed\u00adpticos. En realidad la apocal\u00ed\u00adptica surge en el coraz\u00f3n mismo de la historia jud\u00ed\u00ada, no como una simple moda literaria, sino como una verdadera necesidad vital para superar la grave crisis de desesperanza por la que pas\u00f3 la sociedad israelita posterior al destierro babil\u00f3nico.<\/p>\n<p>En efecto, la desilusi\u00f3n nacional que sigui\u00f3 a la vuelta del exilio a Babilonia produjo una profunda modificaci\u00f3n en las perspectivas prof\u00e9ticas de salvaci\u00f3n y en la manera de entender la realizaci\u00f3n de las promesas en torno al futuro reino mesi\u00e1nico nacional de acuerdo con los sue\u00f1os de la \u00e9poca mon\u00e1rquica.<\/p>\n<p>En tales circunstancias las antiguas promesas de salvaci\u00f3n fueron consideradas desde un nuevo \u00e1ngulo. Con los profetas, las esperanzas de alcanzar un futuro glorioso y feliz, aunque se hab\u00ed\u00adan desplazando hasta situarse en el final de los tiempos, se manten\u00ed\u00adan dentro del plano de la presente historia terrena. La aportaci\u00f3n de la apocal\u00ed\u00adptica consistir\u00e1, precisamente, en desgajarlas de este plano terrestre y situarlas en un mundo transcendente, m\u00e1s all\u00e1 de este mundo y de esta historia. De esta forma, las promesas salv\u00ed\u00adficas de los antiguos profetas fueron sometidas a un proceso de reinterpretaci\u00f3n, con el fin de revitalizarlas y ponerlas al d\u00ed\u00ada. Para ello, los autores de apocalipsis utilizaron materiales heterog\u00e9neos procedentes de distintas fuentes, pero siempre con una fidelidad fundamental a la tradici\u00f3n, lo que impon\u00ed\u00ada a los escritores jud\u00ed\u00ados una severa selecci\u00f3n y una cuidadosa interpretaci\u00f3n de los materiales acumulados.<\/p>\n<p>En tal sentido, cabr\u00ed\u00ada decir que la literatura apocal\u00ed\u00adptica es un gigantesco \u00abmidrash\u00bb (= comentario) de la literatura prof\u00e9tica. Es cierto que las apocalipsis no pertenecientes a la Biblia (que son la mayor\u00ed\u00ada) han sido, con frecuencia, bastante permeables a infiltraciones ideol\u00f3gicas extra\u00f1as, pero esto no destruye la originalidad fundamental de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada que, al igual que en su d\u00ed\u00ada el profetismo, supo mantener viva la esperanza israelita seriamente amenazada.<\/p>\n<p>Tres momentos hist\u00f3ricos pueden establecerse como determinantes en la configuraci\u00f3n de la \u00e9poca dorada de esta literatura: la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes (a\u00f1os 168-165 a. C.), la conquista de Jerusal\u00e9n y asalto al templo por las tropas de Pompeyo (a\u00f1o 63 a. C.) y, por fin, el aniquilamiento total del pueblo, llevado a cabo por Vespasiano y Tito (a\u00f1os 66-70 d. C). Pero los primeros vestigios literarios deben y pueden identificarse, como ya hemos indicado, con anterioridad al s. II a. C. Algunas secciones de libros b\u00ed\u00adblicos ex\u00ed\u00adlicos y posex\u00ed\u00adlicos; en concreto, pasajes como ls 24-27 y 34-35, conocidos tambi\u00e9n como \u00abgrande y peque\u00f1o apocalipsis\u00bb respectivamente, y 65-66; Zac 9-14 y JI 3-4 contemplan ya el fin de la historia en una perspectiva nueva y claramente distinta del resto de los escritos prof\u00e9ticos y constituyen el comienzo de un nuevo g\u00e9nero literario en la Biblia: el g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico.<\/p>\n<p>Precisamente esta presencia de g\u00e9rmenes apocal\u00ed\u00adpticos en algunos libros prof\u00e9ticos ha llevado a algunos a considerar a la apocal\u00ed\u00adptica como una derivaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada. Y es verdad que existen algunas coincidencias entre ambas, pero en conjunto son m\u00e1s determinantes las diferencias. Otros consideran al movimiento apocal\u00ed\u00adptico vinculado con las tradiciones sapienciales. Valga, quiz\u00e1, como exponente del estado de la opini\u00f3n cient\u00ed\u00adfica al respecto la de un eminente conocedor del tema: \u00abLos or\u00ed\u00adgenes de la apocal\u00ed\u00adptica son muy complicados. La tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica israelita tiene dentro y tras de s\u00ed\u00ad variedad de tradiciones. Tuvo contactos no s\u00f3lo con la sabidur\u00ed\u00ada de Israel sino tambi\u00e9n con los c\u00ed\u00adrculos sapienciales del Oriente Medio\u00bb (M. McNamara).<\/p>\n<p>2. Caracter\u00ed\u00adsticas del g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico<br \/>\nAunque cada obra presente caracter\u00ed\u00adsticas peculiares, tal vez ninguna otra corriente ideol\u00f3gico-literana presente notas distintivas tan acusadas y estereotipadas como \u00e9sta en lo que se refiere al lenguaje, elementos estructurales y doctrinales.<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos las principales:<\/p>\n<p>) Una revelaci\u00f3n centrada en el porvenir<br \/>\nNo que los autores de apocalipsis se despreocupen del presente o del pasado. Pero el centro de gravedad de sus consideraciones es el futuro, y en funci\u00f3n del porvenir describen e interpretan el presente y el pasado. La realizaci\u00f3n de los designios divinos en el pasado constituye el cimiento de la fe inquebrantable en la liberaci\u00f3n futura; el presente, por su parte, contiene ya en germen los signos precursores de un mundo nuevo. Un mundo donde los jud\u00ed\u00ados fieles ver\u00e1n cumplidas sus esperanzas y donde los imp\u00ed\u00ados sentir\u00e1n el peso implacable del juicio y la justicia divina. En este sentido uno de los elementos de mayor relieve lo constituye la figura del elegido de Dios \u2014el Mes\u00ed\u00adas-, una figura no uniformemente tratada y en la que, junto a su funci\u00f3n religiosa, se destaca la connotaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>) Visi\u00f3n esquem\u00e1tica de la historia<br \/>\nPara los autores de apocalipsis, la historia se desarrolla en dos grandes planos: el humano y el divino. Vistas las cosas desde el plano del hombre, desde el plano terrestre, parece que todo acontece al azar, al margen de la justicia y sabidur\u00ed\u00ada divinas. Pero no es verdad. Mirado desde el plano de Dios, todo el decurso hist\u00f3rico se explica y se ilumina. Todo est\u00e1 previsto y querido por Dios. La historia avanza inexorablemente hacia el fin prefijado por Dios. Los actores protagonistas de este drama de la historia son libres y responsables de sus actos, como lo prueban los reproches que los escritores dirigen a los enemigos de Israel, pero, en realidad, tenemos la impresi\u00f3n de que una secreta maquinaria pone en movimiento toda la representaci\u00f3n y lo hace en una direcci\u00f3n determinada, tal como Dios, se\u00f1or de la historia, lo tiene prefijado.<\/p>\n<p>) Pseudonimia y car\u00e1cter esot\u00e9rico<br \/>\nLos escritores apocal\u00ed\u00adpticos necesitaban que se valorase positivamente su mensaje, que era fundamentalmente un mensaje de esperanza. Pero conscientes de que sus nombres no ten\u00ed\u00adan, tal vez, mucho prestigio ante los lectores y, consecuentemente, sus revelaciones tendr\u00ed\u00adan poco \u00e9xito y causar\u00ed\u00adan poco impacto, buscan una soluci\u00f3n. Y la encuentran presentando sus reflexiones sobre la historia como revelaciones escritas en el pasado por personajes c\u00e9lebres del pueblo de Israel: Ad\u00e1n, Henoc, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, Esdras, Daniel&#8230; (pseudonimia). Nadie mejor que estos personajes para conocer los secretos celestiales, puesto que ellos hab\u00ed\u00adan sido los amigos de Dios y los portadores de su esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Si estas revelaciones tan venerables hab\u00ed\u00adan sido ignoradas durante tanto tiempo, fue porque se trataba de revelaciones que s\u00f3lo en el momento oportuno pod\u00ed\u00adan ver la luz. Esto es lo que llamamos car\u00e1cter esot\u00e9rico de los escritos apocal\u00ed\u00adpticos. Hay que decir al respecto que los autores de apocalipsis eran, en cierto modo prisioneros del g\u00e9nero literario que utilizaban y, una vez metidos en el engranaje, deb\u00ed\u00adan llevar hasta el fin la l\u00f3gica de su ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>) Simbolismo y ambig\u00fcedad del lenguaje<br \/>\nEl simbolismo pertenece al coraz\u00f3n de la expresi\u00f3n literaria semita. Los profetas lo hab\u00ed\u00adan empleado con profusi\u00f3n, pero para los autores de escritos apocal\u00ed\u00adpticos el s\u00ed\u00admbolo se convierte en necesidad. Al tener que hablar de cosas pertenecientes a la \u00f3rbita de lo misterioso, de lo no conocido experimentalmente, nada como el lenguaje simb\u00f3lico se adapta a las exigencias de este g\u00e9nero. La dificultad para el int\u00e9rprete y el lector moderno, sobre todo occidental, dificultad que a veces se convierte en una verdadera cruz, reside en la gran cantidad de s\u00ed\u00admbolos y en la no rara incoherencia de los mismos. Pero hay m\u00e1s: las realidades apocal\u00ed\u00adpticas son tan inefables que ni los mismos s\u00ed\u00admbolos son adecuados para expresarlas, de ah\u00ed\u00ad que los escritores recurran con frecuencia al lenguaje aproximativo, al uso de palabras de contornos imprecisos, al empleo masivo de t\u00e9rminos de comparaci\u00f3n: \u00abcomo, \u00absemejante a\u00bb (cf. Dn 10,6; Henoc 14, 10-13).<\/p>\n<p>3. Obras m\u00e1s importantes<br \/>\n) Los libros de Henoc<br \/>\nEl nombre del patriarca Henoc sirvi\u00f3 para dar cobertura a dos obras importantes: Henoc 1, conocido como Henoc et\u00ed\u00adope por haberse conservado s\u00f3lo en el canon et\u00ed\u00adope, y Henoc II o eslavo, por haberse conservado s\u00f3lo en esa lengua.<\/p>\n<p>et\u00ed\u00adope goz\u00f3 de gran popularidad en los primeros tiempos de la Iglesia; su composici\u00f3n se remonta a los siglos II-1 a. C. y consta de cinco libros (pentateuco hen\u00f3quico): el de los vigilantes (cps. 1-36), el de las par\u00e1bolas (37-71), el de la astronom\u00ed\u00ada (72-82), el de los sue\u00f1os-visiones (83-90) y las admoniciones (91-107). Su influencia alcanz\u00f3 tanto al juda\u00ed\u00adsmo como al cristianismo primitivo; la Carta de Bernab\u00e9 y Tertuliano lo citan como \u00abEscritura\u00bb y se perciben puntos de contacto con el NT.<\/p>\n<p>eslavo, cronol\u00f3gicamente posterior a Henoc et\u00ed\u00adope, es una obra completamente distinta. Debi\u00f3 componerse antes del 70 d. C. Sobre su posible influencia en el juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo no existe unanimidad. Or\u00ed\u00adgenes conoci\u00f3 y cit\u00f3 un \u00ablibro de Henoc\u00bb cuyas doctrinas cosmol\u00f3gicas nos son conocidas s\u00f3lo por el Henoc eslavo.<\/p>\n<p>) El libro IV de Esdras<br \/>\nLa designaci\u00f3n proviene del orden en que los diversos \u00abEsdras\u00bb aparecen en la Vulgata: Esdras 1 (= Esdras can\u00f3nico), II (= Nehem\u00ed\u00adas can\u00f3nico) III (un ap\u00f3crifo que describe la historia de la Pascua desde Jos\u00ed\u00adas hasta Esdras) y el IV, nuestro texto. Escrito entre los a\u00f1os 70-100 d. C., puede dividirse en dos secciones: la de los di\u00e1logos (caps. 3,1- 9,26) y la de las visiones (caps. 9,27-14,47). Los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 y 15-16 son adiciones cristianas.<\/p>\n<p>En la primera, Esdras expone a Dios su angustia y estupor del modo divino de proceder respecto de Israel y del mundo en general. Tras evidenciar la incapacidad cong\u00e9nita del hombre para escrutar el designio divino, se le garantiza a Esdras que al final se desvelar\u00e1 el misterio. La segunda secci\u00f3n incluye tres visiones (la mujer desconsolada, el \u00e1guila y el \u00e1ngel, y el Hijo del hombre) y un ep\u00ed\u00adlogo en el que Esdras aparece como el Nuevo Mois\u00e9s. El nivel teol\u00f3gico de la obra es notable, sobre todo en su reflexi\u00f3n respecto de la soteriolog\u00ed\u00ada, el mesianismo y el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>) Los apocalipsis de Baruc<br \/>\nComo en el caso de Henoc, tambi\u00e9n el personaje de Baruc sirvi\u00f3 para dar legitimidad a algunos escritos apocal\u00ed\u00adpticos: Baruc sir\u00ed\u00adaco y Baruc griego.<\/p>\n<p>siriaco es una obra muy relacionada con el IV Esdras, aunque un poco posterior; su lengua original fue semita (hebreo o arameo), aunque a nosotros ha llegado en sir\u00ed\u00adaco, de ah\u00ed\u00ad su denominaci\u00f3n. Como en IV Esdras, el tema fundamental es la pregunta por el sorprendente gobierno de Dios respecto del mundo: por qu\u00e9 permite el \u00e9xito de los malvados mientras el justo es marginado y humillado. Habr\u00e1 un juicio en el que se superar\u00e1n las contradiciones de esta vida, es la respuesta de Dios. En el tema mesi\u00e1nico distingue dos momentos: el mesi\u00e1nico (en este mundo), en el que la distinci\u00f3n entre buenos y malos es s\u00f3lo parcial, y el de Dios (en el m\u00e1s all\u00e1) que tendr\u00e1 lugar tras la vuelta del Mes\u00ed\u00adas al cielo y la resurrecci\u00f3n de los muertos; entonces la distinci\u00f3n entre buenos y malos ser\u00e1 absoluta.<\/p>\n<p>griego, escrito a finales del s. 1 d. C., probablemente en Egipto, es una obra inspirada en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Se inicia con una lamentaci\u00f3n por tan lamentable suceso; sigue la interrogaci\u00f3n por tal desgracia y se concluye con la alabanza a Dios, quien, con sus respuestas, tranquiliza al vidente. El argumento se desarrolla a trav\u00e9s de un viaje por los cinco cielos, donde contempla c\u00f3mo Dios ejerce la justicia. En esta obra no se habla del m\u00e1s all\u00e1, y la retribuci\u00f3n a la que se alude parece ser intramundana.<\/p>\n<p>d) de Abrah\u00e1n<br \/>\nEsta obra parece haber surgido en c\u00ed\u00adrculos esenios no mucho antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (70 d. C.). Su contexto es el mismo que el del IV Esdras y los Apocalipsis de Baruc. Conservado s\u00f3lo en lengua eslava, la obra consta de dos partes netamente diferenciadas. La primera (caps. 1-8 es un midrash hagg\u00e1dico sobre Gn 11, 31 ss y 15, 9-17). La segunda (caps. 9-32) es la secci\u00f3n propiamente apocal\u00ed\u00adptica. Elevado al s\u00e9ptimo cielo, Abrah\u00e1n contempla el trono de Dios y el decurso de la historia. El futuro final es presentado con caracteres l\u00fagubres. Al final, sonar\u00e1 la trompeta y el elegido de Dios -el Mes\u00ed\u00adas- reunir\u00e1 a su pueblo y condenar\u00e1 a sus enemigos al fuego.<\/p>\n<p>4. Valoraci\u00f3n global de la literatura apocal\u00ed\u00adptica<br \/>\n) Apocal\u00ed\u00adptica y mesianismo<br \/>\nUna de las constantes de la corriente apocal\u00ed\u00adptica es la figura del elegido de Dios para conducir la historia a un final donde se reivindique la causa de Dios mediante un juicio que sancione los comportamientos humanos, individuales y comunitarios. La figura de este elegido -Mes\u00ed\u00adas- no es tratada uniformemente en todos los escritos, pero siempre aparece como un personaje cercano a Dios. Junto a su perfil religioso, el mesianismo apocal\u00ed\u00adptico aparece revestido de una fuerte connotaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-nacionalista.<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas los movimientos apocal\u00ed\u00adpticos<br \/>\nLa situaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas es contempor\u00e1nea al florecimiento de esta corriente pol\u00ed\u00adtico-religiosa. Aunque marca las distancias respecto de sus representantes m\u00e1s cualificados -celotes y esenios-, no cabe duda de que participaba de algunas de sus convicciones: el restablecimiento de la justicia de Dios mediante la instauraci\u00f3n de su reino y la existencia de un juicio definitivo.<\/p>\n<p>) Presencia e importancia de la Apoca\u00ed\u00adptica en el NT.<br \/>\nLos escritos neotestamentarios no son ajenos a la mentalidad y el lenguaje apocal\u00ed\u00adpticos. A modo de ejemplo, adem\u00e1s del libro del Apocalipsis, pueden citarse: Mc 132; Mt 24; Lc 17,22-37; 21,5-26; 11 Tes 1,7-10; 2,3-12; 1 Co 15,2328. 35-37. Es precisamente en estos \u00abmomentos\u00bb apocal\u00ed\u00adpticos del NT donde es m\u00e1s necesaria la desmitologizaci\u00f3n del lenguaje para llegar a la percepci\u00f3n del mensaje. De todas formas, estas afinidades muestran c\u00f3mo la literatura b\u00ed\u00adblica neotestamentaria no es algo desconectado de los movimientos culturales y religiosos del entorno, aunque tampoco se identifique con ellos. Analizando estos temas afines se percibe la singularidad que el NT supone respecto del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>) El ocaso de la apocal\u00ed\u00adptica<br \/>\nLa ideolog\u00ed\u00ada y literatura apocal\u00ed\u00adptica perdieron progresivamente fuerza hasta desaparecer en el mundo judaico. Algunos factores pueden sugerirse como determinantes de su ocaso: el eclipse del exacerbado nacionalismo que condujo a la destrucci\u00f3n total, su fanatismo, el peligro de animar un dualismo teol\u00f3gico y el uso que de ella hac\u00ed\u00adan los grupos cristianos. -> \u00ed\u00adptica; Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>Montero<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tipo de escritos religiosos, jud\u00ed\u00ados y cristianos, entre el AT y el NT y que tuvo sus ra\u00ed\u00adces en la profec\u00ed\u00ada del AT. 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