{"id":6276,"date":"2016-02-05T03:15:17","date_gmt":"2016-02-05T08:15:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magnificat\/"},"modified":"2016-02-05T03:15:17","modified_gmt":"2016-02-05T08:15:17","slug":"magnificat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magnificat\/","title":{"rendered":"MAGNIFICAT"},"content":{"rendered":"<p>El c\u00e1ntico de alabanza de Mar\u00ed\u00ada relatado en Luk 1:46-55.<\/p>\n<p>Este nombre proviene de la primera palabra en la versi\u00f3n Vulgata, Magnificat mea anima, \u2020\u0153Magnifica mi alma\u2020\u009d. El canto sigue fielmente la poes\u00ed\u00ada del AT, con una similitud sorprendente con la oraci\u00f3n de Ana (1Sa 2:1-10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Canto de alabanza de Maria, Luc 1:46-56. Es uno de los m\u00e1s beIlos y grandiosos de la Biblia, porque es el \u00abcanto de la humildad\u00bb, de la \u00abhumilde esclava del Senor\u00bb: (Luc 1:48). Por su humildad, se hace una profec\u00ed\u00ada maravillosa de la Virgen Mar\u00ed\u00ada: \u00abTodas las generaciones la llamar\u00e1n bienaventurada\u00bb; profec\u00ed\u00ada que se ha cumplido muy bien en los \u00faltimos 2,000 a\u00f1os, porque la Virgen Mar\u00ed\u00ada es la mujer en la historia de la humanidad a la que se le han dedicado m\u00e1s poes\u00ed\u00adas y cantares, y pinturas y esculturas, y capillas y bas\u00ed\u00adlicas y catedrales, para llamarla \u00abbienaventurada\u00bb con todas las formas del arte, en los cinco continentes. y, en cada segundo de cada d\u00ed\u00ada, durante estos 2.000 a\u00f1os alguien ha estado y est\u00e1 diciendo \u00abSalve, Mar\u00ed\u00ada, llena de gracia.\u00bb, \u00c2\u00a1qu\u00e9 bien se ha cumplido hasta ahora esta profec\u00ed\u00ada de Luc 1:48!<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino con el cual se conoce la oraci\u00f3n que hizo \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada al recibir la anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel \u2020\u00a2Gabriel que le dec\u00ed\u00ada que ser\u00ed\u00ada madre del \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas. Se le llama as\u00ed\u00ad porque en lat\u00ed\u00adn se lee \u2020\u0153Magnificat anima mea Domini&#8230;\u2020\u009d (\u2020\u0153Engrandece mi alma al Se\u00f1or\u2020\u009d [Luc 1:46]). Un manuscrito de Lucas en lat\u00ed\u00adn pone las palabras del M. como dichas por \u2020\u00a2Elisabet, pero la inmensa mayor\u00ed\u00ada de la documentaci\u00f3n conocida las se\u00f1ala como provenientes de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, MUSI<\/p>\n<p>vet, Nombre que recibe el c\u00e1ntico que Mar\u00ed\u00ada, la madre del Se\u00f1or Jes\u00fas, compuso en gozosa alabanza. Recibe este nombre por la palabra con que empieza en la versi\u00f3n latina Vulgata (Lc. 1:46-55). En este c\u00e1ntico Mar\u00ed\u00ada reconoce que Dios es el Salvador de ella (Lc. 1:47) y agradece la bienaventuranza de que ha sido objeto (Lc. 1:48-50); proclama la grandeza de Dios en Su protecci\u00f3n de los humildes y afligidos, y en Su juicio contra los soberbios de coraz\u00f3n (Lc. 1:51-53); relaciona el nacimiento del Mes\u00ed\u00adas con la escatol\u00f3gica bendici\u00f3n de Israel (Lc. 1:54, 55). Este bello poema est\u00e1 impregnado del conocimiento de Dios en las Escrituras del AT, y muestra que Mar\u00ed\u00ada era una estudiosa atenta de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[913]<br \/>\n  Himno que se atribuye a Mar\u00ed\u00ada, en el momento de visitar a su prima Isabel, cuya gestaci\u00f3n el \u00e1ngel da como se\u00f1al y que aparece en Lc. 1. 46-53  (Ver Himnos 1 y Marianas. Plegarias 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En el contexto de los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios<\/p>\n<p>\tLa fe de Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,45) y su disponibilidad ante los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios, se expresan en el c\u00e1ntico del \u00abMagn\u00ed\u00adficat\u00bb (Lc 1,46-55). El saludo de Mar\u00ed\u00ada a Isabel es portador de gozo mesi\u00e1nico y se explicita y ampl\u00ed\u00ada con el Magn\u00ed\u00adficat. Mar\u00ed\u00ada puede cantar la acci\u00f3n definitiva del Esp\u00ed\u00adritu Santo, porque ha cre\u00ed\u00addo incondicionalmente en esta acci\u00f3n. En el himno evang\u00e9lico se transparenta la interioridad de Mar\u00ed\u00ada (ya manifestada en la anunciaci\u00f3n), como recapitulaci\u00f3n y superaci\u00f3n de las vivencias del antiguo Israel y como resumen de las esperanzas mesi\u00e1nicas, cantadas con el gozo de verlas ya convertidas en realidad.<\/p>\n<p>\tSe pueden notar dos partes estrechamente relacionadas la \u00abesclava\u00bb canta \u00ablas cosas grandes\u00bb que ha hecho Dios Salvador (Lc 1,46-50); la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios se manifiesta en los pobres, en contraste con los poderosos (Lc 1,51-55). La redacci\u00f3n se desarrolla en el contexto del evangelio de la infancia seg\u00fan San Lucas (Lc 1-2). En este contexto, el c\u00e1ntico mariano repite y profundiza su apertura total a la Palabra de Dios su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a la Palabra (Lc 1,38) como expresi\u00f3n m\u00e1xima de la fe en Dios (Lc 1,45), concretada en un servicio de caridad (Lc 1,39) que se convierte en instrumento de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu (Lc 1,41).<\/p>\n<p>\tLas ideas y esperanzas mesi\u00e1nicas cantadas por Mar\u00ed\u00ada ya se han cumplido en Cristo el Emmanuel. Dios es Salvador (Lc 1,47), santo (Lc 1,49), poderoso (Lc 1,49.51), misericordioso (Lc 1,54), que tiene sus preferencias por los pobres (Lc 1,52-53) y es fiel a sus promesas (Lc 1,55). El texto de Lc 1,47-55 es como un paralelo de los temas que aparecen en la Anunciaci\u00f3n gozo, poder de la santidad de Dios, salvaci\u00f3n universal, humildad o pobreza (b\u00ed\u00adblica) de la criatura, misericordia divina seg\u00fan las promesas mesi\u00e1nicas&#8230; En el Magn\u00ed\u00adficat todo brota de la experiencia sobrenatural que Mar\u00ed\u00ada ha tenido desde la Anunciaci\u00f3n \u00abha hecho en m\u00ed\u00ad cosas grandes\u00bb (Lc 2,51).<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada sigue la tradici\u00f3n de los himnos de cada \u00e9poca de la historia de salvaci\u00f3n, especialmente de los salmos (cfr. Sal 98) y de las santas mujeres (cfr. 1Sam 2,1-10), que expresan una experiencia parecida a la del Exodo, y cantan la misericordia de Dios en favor de su pueblo, a la espera del Mes\u00ed\u00adas Salvador, por quien se recibir\u00e1 la salvaci\u00f3n plena. Mar\u00ed\u00ada canta y es portadora de este anuncio salv\u00ed\u00adfico ya presente. La redacci\u00f3n de Lucas corresponde a un hecho hist\u00f3rico y salv\u00ed\u00adfico, narrado literariamente con un transfondo de referencias veterotestamentarias (como hizo en el relato de la Anunciaci\u00f3n), que corresponde a la actitud contemplativa de Mar\u00ed\u00ada (cfr. Lc 2,19.51).<\/p>\n<p>\tVirgen orante<\/p>\n<p>\tEn este c\u00e1ntico, Mar\u00ed\u00ada expresa los sentimientos m\u00e1s profundos de la oraci\u00f3n alabanza a Dios, gratitud, fe, confianza, humildad (pobreza b\u00ed\u00adblica), reconocimiento de la misericordia de Dios, uni\u00f3n con toda la humanidad y con toda la historia de salvaci\u00f3n. De este modo, se indica que \u00abadorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a s\u00ed\u00ad mismo, como hace Mar\u00ed\u00ada en el Magn\u00ed\u00adficat, confesando con gratitud que El ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo\u00bb (CEC 2097).<\/p>\n<p>\tLa \u00abMadre del Se\u00f1or\u00bb es tambi\u00e9n la \u00abVirgen orante\u00bb, puesto que \u00abel Magn\u00ed\u00adficat es la oraci\u00f3n por excelencia de Mar\u00ed\u00ada, el canto de los tiempos mesi\u00e1nicos, en el que confluyen la exaltaci\u00f3n del antiguo y del nuevo Israel\u00bb (MC 18). \u00abEn estas sublimes palabras, que son al mismo tiempo muy sencillas y totalmente inspiradas por los textos sagrados del pueblo de Israel, se vislumbra la experiencia personal de Mar\u00ed\u00ada, el \u00e9xtasis de su coraz\u00f3n\u00bb (RMa 36).<\/p>\n<p>\tEl gozo cantado en el Magn\u00ed\u00adficat es un gozo \u00abpascual\u00bb, que va pasando de la humillaci\u00f3n a la exaltaci\u00f3n, de la \u00abkenosis\u00bb a la glorificaci\u00f3n, como asociaci\u00f3n a Cristo (correr su misma suerte, participar de su misma \u00abespada\u00bb Lc 2,35). Dios \u00abha hecho cosas grandes\u00bb en Mar\u00ed\u00ada, porque ha mostrado en ella que los \u00abpobres\u00bb son \u00abbienaventurados\u00bb. Lo que Dios ha hecho en Mar\u00ed\u00ada es para bien de todas las generaciones. El \u00abh\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1,38) es la disposici\u00f3n mariana y eclesial para que Dios contin\u00fae haciendo \u00abcosas grandes\u00bb en la historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tEl c\u00e1ntico de Mar\u00ed\u00ada y de la Iglesia<\/p>\n<p>\tEl \u00abMagn\u00ed\u00adficat\u00bb ha sido, desde los primeros siglos, el c\u00e1ntico de la Iglesia en camino. Es, pues, un hecho de gracia que sigue incidiendo en la historia. \u00abLa Virgen Madre est\u00e1 constantemente presente en este camino de fe del Pueblo de Dios hacia la luz. Lo demuestra de modo especial el c\u00e1ntico del Magn\u00ed\u00adficat que, salido de la fe profunda de Mar\u00ed\u00ada en la visitaci\u00f3n, no deja de vibrar en el coraz\u00f3n de la Iglesia a trav\u00e9s de los siglos. Lo prueba su recitaci\u00f3n diaria en la liturgia de las v\u00ed\u00adsperas y en otros muchos momentos de devoci\u00f3n tanto personal como comunitaria\u00bb (RMa 35). La Iglesia aprende el camino de Pascua, pasando por la \u00abhumillaci\u00f3n\u00bb a la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb, por la \u00abpobreza\u00bb b\u00ed\u00adblica a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLas vivencias de Mar\u00ed\u00ada, expresadas en el Magn\u00ed\u00adficat, son como la personificaci\u00f3n de las vivencias de la Iglesia. La Iglesia, recitando el Magn\u00ed\u00adficat, con Mar\u00ed\u00ada y como ella, evoca las promesas mesi\u00e1nicas del Antiguo Testamento y tiene en cuenta que todos los pueblos est\u00e1n esperando al Salvador. Por esto da gracias por la historia de salvaci\u00f3n (Lc 1,46-48), que demuestra la omnipotencia y misericordia divina (Lc 1,49-53), y que da comienzo al reino mesi\u00e1nico (Lc 1,54-55).<\/p>\n<p>\tEl Magn\u00ed\u00adficat sigue siendo, a la vez, \u00abel c\u00e1ntico de la Madre de Dios y el de la Iglesia, c\u00e1ntico de la Hija de Si\u00f3n y del nuevo Pueblo de Dios\u00bb (CEC 2619). La Iglesia lo considera como \u00abc\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias por la plenitud de las gracias derramadas en el econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, c\u00e1ntico de los \u00abpobres\u00bb cuya esperanza ha sido colmada con el cumplimiento de las promesas\u00bb (ib\u00ed\u00addem). La \u00abpobreza\u00bb cantada en el Magn\u00ed\u00adficat es la \u00abkenosis\u00bb de quien es \u00abllena de gracia\u00bb como fruto de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. La Iglesia, a trav\u00e9s de un camino de peregrinaci\u00f3n, encuentra a Mar\u00ed\u00ada que \u00abprecede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza\u00bb (LG 68).<\/p>\n<p>Referencias Anunciaci\u00f3n, alabanza a Dios, esperanza, espiritualidad mariana, Mes\u00ed\u00adas, salmos, Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2097, 2619, 2622.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El Magn\u00ed\u00adficat, Teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad; Ephemerides Mariologicae 36 (1986) n.3; J.M. BOVER, El \u00abMagn\u00ed\u00adficat\u00bb, su estructura y su significaci\u00f3n mariol\u00f3gica Estudios Marianos 19 (1945) 31-43; L. CASTAN LACOMA, Las bienaventuranzas de Mar\u00ed\u00ada (Madrid 1971); J. ESQUERDA BIFET, Magn\u00ed\u00adficat y salmos espiritualidad y psicolog\u00ed\u00ada mariana y eclesial Estudios Marianos 38 (1974) 53-71; I. GOMA, El Magn\u00ed\u00adficat, canto de salvaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1982); R.M\u00c2\u00aa LOPEZ MELUS, Orar con Mar\u00ed\u00ada y orar a Mar\u00ed\u00ada (Onda 1984); Idem, Mar\u00ed\u00ada de Nazareth, la verdadera disc\u00ed\u00adpula (Madrid, PPC, 1991); E. PERETTO, Magn\u00ed\u00adficat, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 1224-1237.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\nEs la primera palabra latina con que comienza el c\u00e1ntico o himno de alabanza y acci\u00f3n de gracias que profiri\u00f3 la Virgen Mar\u00ed\u00ada al visitar a Isabel (Lc 1,46-55). El himno habla de la misericordia de Dios, de su preferencia por los pobres y por los humildes, de su fidelidad a las promesas. Mar\u00ed\u00ada canta la gracia y la generosidad de Dios para con ella, su misericordia y su poder, manifestados en la historia de la salvaci\u00f3n. Este c\u00e1ntico es un resumen de la Biblia, la s\u00ed\u00adntesis de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al reflexionar sobre el Magnificat, m\u00e1s que pensar en una composici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, con ocasi\u00f3n de la visita a su pariente Isabel, los estudiosos de la Biblia creen que es un c\u00e1ntico sagrado que viene de la primitiva comunidad judeo-cristiana y que expresa la fe de aquellos primeros seguidores de Jes\u00fas que ya se sent\u00ed\u00adan tambi\u00e9n enamorados de su madre.<\/p>\n<p>Aunque el Magnificat no haya sido compuesto por Mar\u00ed\u00ada, nos basta saber que el evangelista le atribuye tales sentimientos. Esto ofrece una base s\u00f3lida para describir la figura teol\u00f3gica de la Madre de Jes\u00fas y la importancia que este c\u00e1ntico ha tenido y tiene en la piedad de la Iglesia.<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II escribe que el c\u00e1ntico del Magnificat ha salido de la fe profunda de Mar\u00ed\u00ada en la Visitaci\u00f3n y que en \u00e9l se vislumbra \u00absu experiencia personal, el \u00e9xtasis de su coraz\u00f3n. En estas sublimes palabras resplandece un rayo del misterio de Dios, la alegr\u00ed\u00ada de su inefable santidad, el eterno amor que, como don irrevocable, entra en la historia del hombre\u00bb.<\/p>\n<p>El Magnificat es el c\u00e1ntico del alma henchida de agradecimiento que en la austeridad de una vida sencilla pone su dicha en sentirse predilecta de Yahv\u00e9h. El Magnificat celebra la pobreza de Mar\u00ed\u00ada, la predilecci\u00f3n de Dios por los hambrientos, los humildes, los pobres&#8230;, la fidelidad de Dios.<\/p>\n<p>El Magnificat es como la fotograf\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n y del alma de la Virgen. Es el espejo m\u00e1s fiel de su alma, el secreto de su inefable grandeza y de su humillaci\u00f3n insondable. Si ella ha sido elevada tan alta en los planes de Dios, se debe a que ha sabido colocarse en el \u00faltimo lugar, entre los del pueblo de Yahv\u00e9h. Cada cristiano ha de hacer suya esta actitud de Mar\u00ed\u00ada y es llamado a hacer propio este c\u00e1ntico, el c\u00e1ntico del pobre, del verdadero hombre de fe.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada se expresa como una persona habituada en la oraci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, familiarizada con su palabra y abandonada plenamente a su voluntad.<\/p>\n<p>El Magn\u00ed\u00adficat es, en su primer substrato, fruto del alma profundamente contemplativa de la Virgen de Nazareth. En \u00e9l se nos manifiesta Mar\u00ed\u00ada, la orante, la m\u00ed\u00adstica (Lc 2,19.51). Es el canto de la alegr\u00ed\u00ada y la gratitud a la fidelidad del Padre, que obra siempre maravillas en los pobres.<\/p>\n<p>El alma contemplativa de la madre de Jes\u00fas se nutre de la Palabra y por eso engendra la Palabra que debe ser anunciada.<\/p>\n<p>El Magnificat nos descubre el alma entera de la Virgen. Es un reflejo fiel de la palabra de Dios de la que alimentaba su mente y su coraz\u00f3n. Podemos verificar hasta gr\u00e1ficamente c\u00f3mo viv\u00ed\u00ada la palabra de Dios y hasta qu\u00e9 punto estaba penetrada del lenguaje divino, ya que sus expresiones y efusiones parecen transparencias del eco de la voz de Dios en su alma.<\/p>\n<p>Un himno compuesto enteramente de textos b\u00ed\u00adblicos no es original, pero s\u00f3lo puede crearlo quien desde su infancia ha vivido en la atm\u00f3sfera religiosa de la Biblia. La Virgen guardaba la palabra de Dios en su coraz\u00f3n y viv\u00ed\u00ada todo lo que ahora proclamaba; por eso el Magnificat es el c\u00e1ntico de su coraz\u00f3n. All\u00ed\u00ad est\u00e1 la originalidad de este c\u00e1ntico que brota de un tir\u00f3n desde el hond\u00f3n del alma piadosa de la madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El texto del Magnificat es como un bello mosaico de citas y alusiones al antiguo testamento que ella ha escuchado muchas veces en la sinagoga de Nazareth y que ha meditado frecuentemente hasta asimilarlos en su coraz\u00f3n, y que ahora se reproducen con una fuerza inusitada ante el inesperado anuncio del \u00e1ngel. Y las palabras inspiradas de Isabel la acaban de conmocionar de tal manera que se abren sus labios para proclamar las grandezas de Dios. Mar\u00ed\u00ada es el prodigio m\u00e1ximo de las divinas misericordias que despu\u00e9s de volcarse sobre ella llegan hasta nosotros de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Ya no se trata de promesas de futuro, sino de una realidad presente cumplida en la Virgen, quien alborozada desgrana un himno de inmensa gratitud.<\/p>\n<p>El Magnificat, y en especial los vers\u00ed\u00adculos 51-53, es la m\u00e1s profunda definici\u00f3n de Dios que brota, no de las entra\u00f1as viscerales de un guerrero, sino del coraz\u00f3n lleno de ternura y de limpieza de Mar\u00ed\u00ada, ese coraz\u00f3n que conserva la memoria y el gozo que manifestaba su hijo cuando ense\u00f1aba que el Dios que se oculta a los poderosos y a los sabios, se ha revelado a los pobres y a los marginados (Mt 11,25), a los excluidos como se dice en Ecuador.<\/p>\n<p>Capacidad contemplativa de los pobres y de Mar\u00ed\u00ada<br \/>\nLos pobres tienen una especial capacidad contemplativa y de agradecimiento; su coraz\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s sereno y abierto, porque se ve libre de ambiciones y ataduras. Viven gozosamente en Dios, saborean su presencia y pueden as\u00ed\u00ad, mirar en su luz un mundo que les pertenece.<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea se encuentra el papel de Mar\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n; y en los documentos episcopales del CELAM se afirma que el Magnificat es uno de los textos del nuevo testamento de contenido pol\u00ed\u00adtico liberador m\u00e1s intenso: \u00abEl porvenir de la historia va en la l\u00ed\u00adnea del pobre y del explotado; la liberaci\u00f3n aut\u00e9ntica ser\u00e1 la obra del oprimido mismo; en \u00e9l el Se\u00f1or salva la historia\u00bb.<\/p>\n<p>Cantar el Magnificat de nuestra Se\u00f1ora nos abre caminos de esperanza. Pero s\u00f3lo si con un coraz\u00f3n pobre como el suyo estamos abiertos a la acci\u00f3n del Todopoderoso y a la necesidad de los hombres.<\/p>\n<p>El Magnificat expresa un sentido liberador, t\u00ed\u00adpico del evangelio de san Lucas, que es el evangelio de los pobres, y nos asegura que el mismo Dios del Exodo seguir\u00e1 actuando en favor de los oprimidos, ya que derriba de sus tronos a los poderosos y enaltece a los humildes, y da pan a los hambrientos mientras que despide vac\u00ed\u00ados a los ricos.<\/p>\n<p>Hay que descubrir el significado profundo y revolucionario, en el mejor de los sentidos, de este canto mariano y ponerlo con toda justicia dentro del contexto de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n integral.<\/p>\n<p>Toda la raz\u00f3n de ser de la grandeza de la Virgen y de su lugar eminente en la Iglesia y en la historia de todos los tiempos tiene su base en que \u00abel Se\u00f1or mir\u00f3 la bajeza de su esclava\u00bb.<\/p>\n<p>Dios ha puesto sus ojos en la \u00abtapeinosis\u00bb de su esclava: peque\u00f1ez ante Dios y ante s\u00ed\u00ad, peque\u00f1ez social.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la Virgen, en el Magnificat, anticipa la predicaci\u00f3n de las Bienaventuranzas. Su humildad es el sello de su maravilloso equilibrio humano. Sabe que es un vaso de barro lleno de tesoros (2 Cor 4,7). No se declara la m\u00e1s indigna de las criaturas (las f\u00f3rmulas exageradas nacen de un secreto orgullo), sino que con esa reserva en los sentimientos, que dice tan juiciosamente qu\u00e9 insignificante es lo excesivo, su expresi\u00f3n es moderada y m\u00e1s bella: esclava del Se\u00f1or y colmada de las maravillas por el Todopoderoso.<\/p>\n<p>La grandeza de Mar\u00ed\u00ada no se funda en sus glorias, sino en su bajeza; no es la plenitud del don la causa de su bienaventuranza, sino el vac\u00ed\u00ado aceptado por ella y que hace posible la plenitud. Su gloria est\u00e1 en proporci\u00f3n con su humildad. Su humildad -la verdadera que es caminar en la verdad, como escribe santa Teresa de Jes\u00fas- no tiene el peligro de convertirse en orgullo ante los dones del Todopoderoso. Este ha sido el peligro que experimentaron algunos santos. Otros, como la santa de Lisieux, eran conscientes de la gracia de Dios en ellos y hablan con tanta confianza de su cielo futuro y de lo que har\u00e1n all\u00ed\u00ad, que nos ayudan a comprender el Magnificat en el que la Virgen canta su gloria futura.<\/p>\n<p>Al igual que Jesucristo, la \u00fanica vez que se propone como modelo para que le imitemos, se refiere a su pobreza (en efecto, el t\u00e9rmino subyacente al kai tapeinos\u00bb, manso y humilde de coraz\u00f3n (Mt 11,29), es el hebreo anaw, o el arameo anwana: pobre; as\u00ed\u00ad pues creemos que la Virgen con el t\u00e9rmino (Lc 1,48) nos describe su alma de pobre, al hablarnos de su bajeza de esclava. Esta palabra parece constituir el n\u00facleo central del c\u00e1ntico; con ella se nos descubre el alma, el esp\u00ed\u00adritu de humildad de la Virgen.<\/p>\n<p>Dios ha mirado la bajeza de su esclava. \u00abMirar Dios es amar y hacer mercedes\u00bb, dir\u00e1 san Juan de la Cruz. Esta actitud de mirar la situaci\u00f3n aflictiva de sus fieles se atribuye a Yahv\u00e9h en el antiguo testamento. Es un antropomorfismo que ilustra con la imagen de un gesto afectuoso la ternura con que lo ama, y expresa que va a intervenir en su favor.<\/p>\n<p>Lo que Yahv\u00e9h ha hecho en Mar\u00ed\u00ada adquiere categor\u00ed\u00ada de ley divina a trav\u00e9s de su modo de proceder con toda clase de gente pobre y sin prestigio humano alguno. La elecci\u00f3n de todos ellos, antepasados de la Virgen, ha sido enteramente gratuita, fruto del amor. Dios los eligi\u00f3, como afirma san Pablo, antes de la constituci\u00f3n del mundo (Ef 1,4), desde el seno materno (G\u00e1l 1,15), porque su amor es eterno y su llamada no depende de los m\u00e9ritos o cualidades del ser humano, sino \u00fanicamente del amor divino.<\/p>\n<p>Esta es la ley, y en ella pone su ideal el verdadero israelita: \u00abConocerme, porque Yo soy Yahv\u00e9h, que hago merced, derecho y justicia sobre la tierra y en eso me complazco\u00bb (Jer 9,23). Jerem\u00ed\u00adas, al igual que otros profetas (Os 2,22) sintetiza la religi\u00f3n verdadera en el \u00abconocimiento de Yahv\u00e9h\u00bb. Pero los jud\u00ed\u00ados dieron a este texto una interpretaci\u00f3n nomista, legalista, fundados en la versi\u00f3n de los LXX, que hab\u00ed\u00ada omitido el \u00abyo\u00bb y cambiado el sujeto del verbo hacer; de ese modo ya no era Yahv\u00e9h, sino el hombre, el que hac\u00ed\u00ada merced, derecho y justicia, es decir, que el jud\u00ed\u00ado se constitu\u00ed\u00ada en el autor de su propia salvaci\u00f3n; pod\u00ed\u00ada gloriarse en sus obras, causa de su propia justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>San Pablo, abogado celoso de la gloria de Dios, negar\u00e1 en el hombre toda gesis -suficiencia, glorificaci\u00f3n- (Gal 2,16; Rom 3, 21-28) y a\u00f1adir\u00e1 machaconamente: \u00abpues hab\u00e9is sido salvados por la gracia, mediante la fe; y eso no viene de vosotros, sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se glor\u00ed\u00ade \u00ab(Ef 2,8.9).<\/p>\n<p>Dios ha elegido lo pobre, lo d\u00e9bil, lo fr\u00e1gil, lo irrelevante, lo sin prestigio y sin influjo (1 Cor 1,27-31); por eso, el ser conscientes de nuestra debilidad es motivo de gran confianza, ya que la fuerza de Dios se muestra perfecta en la flaqueza (2 Cor 12,9). Santo Tom\u00e1s de Aquino profundiza en este obrar divino, afirmando que un artista recibe tanta mayor gloria cuanto m\u00e1s fr\u00e1gil y deleznable es la materia con la que hace su obra de arte; de este modo nuestra miseria engrandece la obra de Dios.<\/p>\n<p>Ser conscientes de nuestra sis, de nuestra bajeza, no es ignorancia de los dones que continuamente recibimos; es la conciencia y aceptaci\u00f3n de nuestra constante indigencia. En la medida que crece la convicci\u00f3n de nuestra pobreza, de nuestra nada, aumenta nuestra capacidad de recibir los dones de Dios. Hay que saber asumir nuestra incapacidad y miseria para que de este modo podamos recibir la gracia, como algo gratuito y no como un derecho adquirido.<\/p>\n<p>Todo es gratuito, tanto don, sin que podamos gloriarnos de nada por nuestra parte. Hay que excluir toda autosuficiencia, toda glorificaci\u00f3n (Rom 3,27.28) pero es necesario el conocimiento de dichos dones y la gratitud. Tanta gracia exige un coraz\u00f3n humilde, que es lugar preferido por el Se\u00f1or para habitar en \u00e9l (Is 66,1.2). Y s\u00f3lo a los humildes, a los peque\u00f1os revela sus secretos (Lc 10,21).<\/p>\n<p>En Mar\u00ed\u00ada encontramos el mejor ejemplo de humildad-verdad, como canta en el Magnificat: Dios se ha fijado en su humilde condici\u00f3n, en su peque\u00f1ez, en su bajeza. Su elecci\u00f3n no es un premio a su humildad. No es la virtud de la humildad lo que ha movido a Dios para llenarla de su gracia, pues de tal modo se destruir\u00ed\u00ada toda gratuidad. Es verdad que Dios ha visto la humildad de Mar\u00ed\u00ada, el sentimiento que ella tiene de su peque\u00f1ez, pero la Virgen s\u00f3lo sabe de su bajeza e insignificancia. El verdadero humilde no se reconoce como tal; el perfume de esa virtud s\u00f3lo lo percibe Dios, no la persona que lo emana. Mar\u00ed\u00ada ve su bajeza, Dios mira su humildad. > Mar\u00ed\u00ada; pobres.<\/p>\n<p>. L\u00f3pez Mel\u00fas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(Lc 1,46-55) (-> inversi\u00f3n, Dios, Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas, Ana). Palabra latina con la que se conoce el Canto de Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas: \u00abEngrandece mi alma al Se\u00f1or, se alegra mi esp\u00ed\u00adritu en Dios, mi Salvador; porque ha mirado la peque\u00f1ez de su sierva, por eso me llamar\u00e1n bienaventurada todas las generaciones; porque ha hecho en m\u00ed\u00ad cosas grandes el Poderoso y santo es su Nombre y su misericordia (se extiende) de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre aquellos que le temen. Despleg\u00f3 el Poder de su brazo, dispers\u00f3 a los (que son) soberbios por el pensamiento de sus corazones. Derrib\u00f3 a los potentados de sus tronos, y elev\u00f3 a los oprimidos; a los hambrientos los llen\u00f3 de bienes, y a los ricos los despidi\u00f3 vac\u00ed\u00ados. Acogi\u00f3 a Israel, su siervo, acord\u00e1ndose de su misericordia como lo hab\u00ed\u00ada prometido a nuestros padres, a Abrah\u00e1n y a su descendencia por los siglos\u00bb. Este canto reasume motivos de los himnos de Ana (1 Sm 2) y de Mois\u00e9s (Ex 15) y est\u00e1 estrechamente unido con el Benedietns* de Zacar\u00ed\u00adas. Llevando en sus entra\u00f1as al hijo mesi\u00e1nico, Mar\u00ed\u00ada ha visitado a Isabel, esposa de Zacar\u00ed\u00adas y madre prof\u00e9tica del Bautista. Isabel le ha bendecido, llam\u00e1ndola bienaventurada porque ha cre\u00ed\u00addo (cf. 1,39-45). Mar\u00ed\u00ada responde engrandeciendo a Dios con este himno de gozo que asume y cumple los caminos de la historia israelita. Es una oraci\u00f3n \u00fanica que s\u00f3lo pudo decirse una vez y para siempre, en el centro de la historia; pero, al mismo tiempo, es una oraci\u00f3n plenamente jud\u00ed\u00ada, cristiana y universal que nos abre a la experiencia de transformaci\u00f3n mesi\u00e1nica del mundo.<\/p>\n<p>(1) Es una oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Todos los t\u00e9rminos y expresiones del Magn\u00ed\u00adficat pertenecen al Antiguo Testamento. Nada hay exclusivamente cristiano en este canto (lo mismo que sucede en el Padrenuestro). De principio a fin, Mar\u00ed\u00ada aparece como personificaci\u00f3n de Israel, en la l\u00ed\u00adnea de otras mujeres del Antiguo Testamento (Ana, Judit, Ester&#8230;). Ciertamente, ella est\u00e1 gr\u00e1vida de Dios: lleva en su seno la vida que brota de la promesa de Dios. Pero todas las aut\u00e9nticas jud\u00ed\u00adas se han sentido y sienten portadoras de una vida que nace de Dios. Por eso, ella canta al Dios de Israel, al Dios que cumple la esperanza de Abrah\u00e1n y los patriarcas. Los tres gestos centrales de la inversi\u00f3n* del canto (Lc 1,51-53) sit\u00faan la experiencia de Mar\u00ed\u00ada a la luz de lo que Dios ha de hacer cuando cumpla las promesas de Israel. Ciertamente, ella act\u00faa como Hija de Si\u00f3n, como verdadera israelita.<\/p>\n<p>(2) Lectura cristiana y universal. Mar\u00ed\u00ada asume la promesa israelita (Lc 1,54-55), pero la despliega y canta desde una perspectiva nueva, desde el mensaje del nacimiento mesi\u00e1nico de Jes\u00fas. Ella sabe que Dios se ha revelado ya, que ha cumplido su promesa en Cristo (el hijo que lleva en sus entra\u00f1as). Desde esa perspectiva, siendo plenamente israelita, el Magn\u00ed\u00adficat puede y debe interpretarse en clave de superaci\u00f3n del judaismo nacional: Dios ha cumplido su promesa, ha recibido ya a Israel; por eso, la tarea exclusiva del pueblo israelita en cuanto tal ha terminado. Todo es jud\u00ed\u00ado en Mar\u00ed\u00ada, todo es cristiano; y, sin embargo, no hay nada exclusivamente jud\u00ed\u00ado ni cristiano. Lo que Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 cantando pueden cantarlo y asumirlo como propio todos los pobres y hambrientos de la tierra, sin distinci\u00f3n de religiones ni de razas. Son muchas las cosas que pueden unir a los hombres: un tipo de visi\u00f3n de Dios, una forma de entender la ciencia o la pol\u00ed\u00adtica. Pero todas esas formas de unidad pueden terminar siendo parciales o, peor a\u00fan, pueden ponerse al servicio de un sistema controlado por los fuertes, por los grandes, por los sabios. Mar\u00ed\u00ada, en cambio, propone un nuevo tipo de universalidad: aquella que nace de los pobres y excluidos de la sociedad. Significativamente, los mejores representantes del di\u00e1logo entre las religiones han vuelto a situarse en este lugar privilegiado del Canto de Mar\u00ed\u00ada: s\u00f3lo a partir de la opci\u00f3n por los pobres, desde la esperanza de liberaci\u00f3n de los excluidos, hambrientos y humillados, pueden unirse las diversas religiones de la tierra.<\/p>\n<p>Cf. R. E. BROWN, El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, Cristiandad, Madrid 1982, 369-380; I. GoM\u00ed\u0081, El Magn\u00ed\u00adficat. C\u00e1ntico de Salvaci\u00f3n, BAC, Madrid 1982; S. MU\u00ed\u2018OZ IGLESIAS, Los c\u00e1nticos del evangelio de la infancia segiin san Lucas, CSIC, Madrid 1983, 61-162; X. PIKAZA, Enchiridion trinitatis, Sec. Trinitario, Salamanca 2005, 418-448; D. Ruiz L\u00f3PEZ, Magn\u00ed\u00adficat. Un canto para el tercer milenio, BAC, Madrid 2001.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Quisiera destacar la intensidad de este verbo: magnifica. La expresi\u00f3n es casi parad\u00f3jica: \u00bfc\u00f3mo se puede magnificar ai Se\u00f1or, haci\u00e9ndolo m\u00e1s grande de lo que ya es? A menudo decimos: oh Dios, alabo tu grandeza; pero el verbo que emplea Mar\u00ed\u00ada revela un afecto muy profundo, una intensa emoci\u00f3n. Es querer que Dios sea lo m\u00e1s grande posible, como una mam\u00e1 que quiere tanto a su ni\u00f1o que le gustar\u00ed\u00ada que fuera el m\u00e1s hermoso, el m\u00e1s feliz, el m\u00e1s grande de la tierra.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">C\u00e1ntico<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Como otros himnos en Lc. 1\u20132, el nombre de la profec\u00eda de Mar\u00eda (Lc. 1.46\u201355) proviene de la <etiqueta id=\"#_ftn124\" name=\"_ftnref124\" title=\"\">Vg. Lat. En la creencia de que \u201cMar\u00eda\u201d (Lc. 1.46) era la interpretaci\u00f3n secundaria, algunos comentaristas aceptan<\/etiqueta> la versi\u00f3n menos confirmada \u201cElisabet\u201d (cf. Creed). Puede ser que Lucas se haya limitado a escribir simplemente \u201cdijo (ella)\u201d, y que los copistas hayan tratado de asignar la canci\u00f3n ya sea a \u201cMar\u00eda\u201d o a \u201cElisabet\u201d. Universalmente se ha aceptado la versi\u00f3n \u201cMar\u00eda\u201d. La opini\u00f3n de los comentaristas est\u00e1 dividida en cuanto a cu\u00e1l de las dos le corresponde mejor el contenido de la canci\u00f3n, si a Mar\u00eda o a Elisabet. El episodio que sirve de marco, sin embargo, constituye una transici\u00f3n entre la anunciaci\u00f3n y el relato del nacimiento; est\u00e1 estrechamente relacionado con la primera, y contin\u00faa su tema mesi\u00e1nico. Lo m\u00e1s probable, por lo tanto, es que Lucas la haya considerado como la canci\u00f3n de <i>Mar\u00eda<\/i> relativa a Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El modelo para este poema l\u00edrico fueron los salmos veterotestamentarios, y tiene especial afinidad con la canci\u00f3n de Ana (1 S. 2.1\u201310). El tema de Lucas le da su forma a la secuencia de la narraci\u00f3n, y no necesariamente debemos considerar al himno como una espont\u00e1nea o exacta respuesta de Mar\u00eda. Pero tampoco debemos considerarlo meramente como una reconstrucci\u00f3n editorial. Su significaci\u00f3n para Lucas radica en el hecho de ser la profec\u00eda de Mar\u00eda, o sea que el contenido sali\u00f3 de sus labios y expresa lo que hab\u00eda en su mente y su coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed como esta pieza l\u00edrica lleva la secci\u00f3n a su punto culminante, tambi\u00e9n dentro del Magnificat mismo el tono va en aumento. Est\u00e1 dividido en cuatro estrofas que describen: (1) la gozosa exaltaci\u00f3n, gratitud, y alabanza de Mar\u00eda por su bendici\u00f3n personal; (2) el car\u00e1cter y la misericordiosa disposici\u00f3n de Dios hacia todos los que lo reverencian; (3) su soberan\u00eda y su amor especial por los humildes en el mundo de los hombres; y (4) su especial misericordia para con Israel. La causa de la canci\u00f3n de Mar\u00eda es que Dios se ha dignado elegirla, doncella campesina de condici\u00f3n social humilde, para cumplir la esperanza de toda doncella jud\u00eda. Porque es probable que, en el juda\u00edsmo, lo que asignaba un m\u00e1ximo de gozo y significaci\u00f3n a la maternidad fuese la posibilidad de que este ni\u00f1o fuese el Libertador.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La \u00faltima parte del poema es una descripci\u00f3n de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Dios, y constituye una virtual par\u00e1frasis de pasajes del AT. Se profetiza esta redenci\u00f3n en funci\u00f3n de una liberaci\u00f3n nacional de los opresores humanos. Es un modo de expresi\u00f3n t\u00edpico del mesianismo precristiano. El NT no lo contradice, sino que lo transfiere a la parus\u00eda del Mes\u00edas en la \u201cera venidera\u201d escatol\u00f3gica (cf. Hch. 1.6ss). Como ocurre a menudo con los or\u00e1culos veterotestamentarios, se toman estos actos mesi\u00e1nicos de Dios como si ya se hubiesen cumplido: la promesa de Dios tiene la eficacia del acto mismo (cf. Gn. 13); su palabra es la palabra de poder. El objeto espec\u00edfico de la misencordia de Dios es \u201cIsrael su siervo\u201d (Lc. 1.54s; cf. Hch. 3.13, 26; 4.27, 30). No es posible determinar con certidumbre si aqu\u00ed se refleja la distinci\u00f3n veterotestamentaria entre la naci\u00f3n en su conjunto y el remanente fiel; a menudo el concepto queda como un todo no diferenciado, y es posible que el contraste en los vv. 51\u201353 se refiera solamente a la naci\u00f3n jud\u00eda y el poder dominante gentil. Pero en la mente de Lucas\u2014y en la de sus primeros lectores\u2014no est\u00e1 ausente, por cierto, la interpretaci\u00f3n t\u00edpicamente cristiana en conceptos tales como \u201cIsrael\u201d (cf. Lc. 24.21\u201326; Jn. 12.13; Hch. 1.6; Ro. 9.6), \u201csiervo\u201d, y \u201cla simiente\u201d (Jn. 8.39; G\u00e1. 3.16, 29), y probablemente entra, tambi\u00e9n, en su modo de entender e interpretar la profec\u00eda de Mar\u00eda. (* <span style='text-transform: uppercase'>Anunciaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Benedictus<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> R. E. Brown, <i>El nacimiento del Mes\u00edas<\/i>, 1982, pp. 369\u2013382; J. A. Fitzmyer, <i>El evangelio seg\u00fan san Lucas<\/i>, 1986.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. M. Creed, <i>The Gospel according to St Luke<\/i>, 1942, pp. 21\u201324; R. Laurentin, \u201cLes \u00c9vangiles de l\u2019enfance\u201d, <i>Lumi\u00e8re et Vie<\/i> 23, 1974, pp. 84\u2013105.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn125\" name=\"_ftnref125\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.E.E.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n  Es el t\u00edtulo dado com\u00fanmente al texto en lat\u00edn y a la traducci\u00f3n al lenguaje vern\u00e1culo del c\u00e1ntico (o canci\u00f3n) de Mar\u00eda.  Es la palabra inicial del texto de la  Vulgata (Lucas 1,46\u201355): \u201cMagnificat anima mea, Dominum\u201d, etc. (Engrandece mi alma al Se\u00f1or, etc.). En los antifonarios antiguos frecuentemente se le llamaba Evangelium Mariae, el \u201cEvangelio de Mar\u00eda\u201d . En el Breviario Romano se titula (v\u00edsperas para el domingo) Canticum B. M. V. (C\u00e1ntico de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda). El \u201cMagn\u00edficat\u201d, el \u201cBenedictus\u201d (C\u00e1ntico de Zacar\u00edas &#8212;Lc. 1,68\u201379), y el \u201cNunc Dimittis\u201d (C\u00e1ntico de Sime\u00f3n &#8212;Lc. 2,29\u201332) son llamados tambi\u00e9n \u201cc\u00e1nticos evang\u00e9licos\u201d ya que aparecen en el Evangelio (Evangelium) de San Lucas.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Forma y contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Autor\u00eda mariana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Uso lit\u00fargico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Arreglo musical<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Forma y contenido<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  comentaristas lo dividen en tres o cuatro estrofas, de las cuales se puede encontrar explicaciones f\u00e1cilmente accesibles en \u201cExposition of the Gospel of St. Luke\u201d en McEvilly (divisi\u00f3n triple: versos 46\u201349, 50\u201353, 54\u201355); en \u201cLife of Jesus Christ\u201d de Maas (tambi\u00e9n triple pero ligeramente diferente: vers\u00edculos 46\u201350, 51\u201353, 54\u201355); y en \u201cPopular Commentary on the New Testament\u201d de Schaff y Riddle (divisi\u00f3n en cuatro estrofas: 46\u201348, 49\u201350, 51\u201352, 53\u201355). En muchos lugares, el Magn\u00edficat es muy similar en pensamiento y lenguaje al c\u00e1ntico de Ana (1  Sam. 2,1-10) y a varios salmos [33(32),10; 34(33),3-4.11; 35(34),9; 71(70),19; 98(97),1.3; 111(110),9; 113(112),7; 118(117),16;  126(125),2-3; 132(131),11; 138(137),6].  Se encuentran similitudes en Hab. 3,18; Mal. 3,12; Job 5,11; Is. 12,8, y 49,3; G\u00e9n. 17,19. Impregnados as\u00ed del pensamiento y fraseolog\u00eda b\u00edblicas, resumiendo en su \u00e9xtasis inspirado la econom\u00eda de Dios con su pueblo escogido que indica el cumplimiento de la antigua profec\u00eda y profetiza de nuevo hasta el final de los tiempos, el Magn\u00edficat es la corona del c\u00e1ntico del Antiguo Testamento, el \u00faltimo c\u00e1ntico del Antiguo y el primero del Nuevo Testamento.  Fue pronunciado (o probablemente, cantado) por la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda cuando visit\u00f3 a su prima Isabel bajo las circunstancias narradas por San Lucas en el primer cap\u00edtulo de su Evangelio. Es un \u00e9xtasis de alabanza por el favor inestimable concedido por Dios a la Virgen, por las misericordias mostradas a Israel y por el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham y a los patriarcas.  Aqu\u00ed indicaremos s\u00f3lo cuatro puntos de ex\u00e9gesis.  Algunos comentaristas distinguen el significado de \u201calma\u201d (o \u201cintelecto\u201d) y \u201cesp\u00edritu\u201d (o \u201cvoluntad\u201d) en los primeros dos versos; pero a la vista del uso hebreo, probablemente ambas palabras significan lo mismo, \u201cel alma con todas sus facultades\u201d. En el v. 48 \u201chumildad\u201d significa probablemente la \u201ccondici\u00f3n inferior\u201d o \u201cposici\u00f3n modesta\u201d, m\u00e1s que la virtud de la humildad.  La segunda parte del v. 48 revela una profec\u00eda que se ha cumplido desde entonces, y la cual a\u00f1ade a las abrumadoras razones para rechazar la idea de que Isabel es la autora del c\u00e1ntico. Finalmente, la primera parte del v. 55 (\u201ccomo hab\u00eda anunciado a nuestros padres) es probablemente parent\u00e9tica.\n<\/p>\n<h2>Autor\u00eda mariana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX fue testigo de una discusi\u00f3n sobre la autor\u00eda del Magn\u00edficat, basada en el hecho de que tres c\u00f3dices antiguos (Vercellensis, Veronensis, Rhedigerianus) tienen: \u201cEt ait Elisabeth: Magn\u00edficat anima mea\u201d, etc. (E Isabel dijo: Mi alma te engrandece, etc.); y tambi\u00e9n en alg\u00fan uso patr\u00edstico muy leve de la lectura variante.  En \u201cBerliner Sitzungsberichte\u201d, (17 de mayo de 1900), 538-56, Harnack anunci\u00f3 su punto de vista respecto a la autor\u00eda isabelina al sostener que la lectura original no es ni \u201cMar\u00eda\u201d ni \u201cIsabel\u201d sino solamente \u201cella\u201d (dijo).   Alrededor de dos a\u00f1os antes, Durand hab\u00eda criticado, en el \u201cRevue Biblique\u201d, el argumento de Jacob\u00e9 sobre una probable atribuci\u00f3n a Isabel. Dom Morin ha llamado la atenci\u00f3n (\u201cRevue Biblique\u201d, 1897) sobre las palabras de Nicetas (Niceta) de Remesiana, en un manuscrito del Vaticano de su \u201cDe salmodiae bono\u201d: \u201cCum Helisabeth Dominum anima nostra magn\u00edficat\u201d (Con Isabel, nuestra alma engrandece al Se\u00f1or).  Las obras de Nicetas han sido editadas recientemente por Burn, y dan evidencia (De salmodiae bono, IX, XI) de la opini\u00f3n de Nicetas (vea nota 4, p. 79, ibid.). En la introducci\u00f3n al volumen de Burn, Burkit rechaza la variante \u201cEt ait Elisabeth\u201d como totalmente insostenible a la vista del testimonio contradictorio de Tertuliano y de todos los textos griegos y sir\u00edacos, pero sostiene la lectura original: \u201cella\u201d (dijo) y por la autor\u00eda isabelina.  Le respondi\u00f3 el obispo anglicano de Salisbury, quien apoya la probabilidad de una versi\u00f3n original \u201cella\u201d, pero rechaza la adscripci\u00f3n a Isabel (pp. CLV-CLVIII). El testimonio de los c\u00f3dices y el de los Padres es pr\u00e1cticamente un\u00e1nime a favor de la variante de la Vulgata: \u201cEt ait Maria\u201d, pero, aparte de esto, la atribuci\u00f3n del Magn\u00edficat a Isabel podr\u00eda ser altamente anormal dentro del contexto de San Lucas.  Mucho antes de la discusi\u00f3n reciente, Westcott y Hort, en el ap\u00e9ndice (52) de su \u201cIntroduction to the New Testament in the Original Greek\u201d (Nueva York, 1882), hab\u00edan discutido brevemente y rechazado la lectura \u201cIsabel\u201d; y este rechazo se confirma concisamente en su texto revisado del \u201cN. T. in the Original Greek\u201d (Londres, 1895), 523.\n<\/p>\n<h2>Uso lit\u00fargico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que los c\u00e1nticos tomados del Antiguo Testamento para el Breviario Romano est\u00e1n colocados con los salmos, y est\u00e1n distribuidos de forma que se cantan s\u00f3lo una vez a la semana, el Magn\u00edficat comparte con los otros dos \u201cc\u00e1nticos evang\u00e9licos\u201d el honor de la recitaci\u00f3n diaria y de una ubicaci\u00f3n singularmente prominente inmediatamente antes de la Oratio, u oraci\u00f3n del Oficio diario (o, si hay preces, inmediatamente antes de \u00e9stas).  El Magn\u00edficat es asignado a las v\u00edsperas, el Benedictus a laudes y el Nunc Dimittis a completas.  Durando da seis razones para la asignaci\u00f3n del Magn\u00edficat a v\u00edsperas: la primera es que el mundo fue salvado en su anochecer por el asentimiento de Mar\u00eda al plan divino de redenci\u00f3n.  Colvenario encuentra otra raz\u00f3n en la probabilidad de que Nuestra Se\u00f1ora llegara a la casa de Isabel hacia el anochecer. Sin embargo, en la Regla de San Ces\u00e1reo de Arles (escrita antes de 502) aparece el que puede ser el relato existente m\u00e1s antiguo sobre su uso lit\u00fargico, donde se asigna a laudes al igual que en las Iglesias Griegas actualmente.  Las ceremonias que acompa\u00f1an a su canto en el coro en las v\u00edsperas solemnes son notablemente impresionantes.  A la entonaci\u00f3n del \u201cMagn\u00edficat\u201d, se levantan todos los que est\u00e1n en el santuario y el celebrante (despu\u00e9s de haberse quitado primero su birrete, \u201cen honor a los c\u00e1nticos\u201d) acude con sus asistentes hacia el altar, donde, con las reverencias acostumbradas, bendice el incienso e incensa el altar como al comienzo de la Misa solemne.  Para permitir la elaborada ceremonia de la incensaci\u00f3n, el Magn\u00edficat es cantado mucho m\u00e1s lentamente que los salmos. Una ceremonia similar acompa\u00f1a al canto del Benedictus en laudes solemne pero no en Nunc Dimittis en Completas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pronunciarse la primera palabra del Magn\u00edficat y del Benedictus, se hace la Se\u00f1al de la Cruz (pero no en el Nunc Dimittis, excepto donde la costumbre lo ha hecho leg\u00edtimo). En algunas iglesias se canta el Magn\u00edficat en  devociones que no son las v\u00edsperas. Al responder a una pregunta de Canad\u00e1, el \u201cEcclesiastical Review\u201d (XXIII, 74), declara que las r\u00fabricas permiten tal separaci\u00f3n, pero proh\u00edbe la incensaci\u00f3n del altar en este caso.    Esta misma revista (XXIII, 173) subraya que \u201cla pr\u00e1ctica de hacer la Se\u00f1al de la Cruz al inicio del Magn\u00edficat, el Benedictus y el Nunc Dimittis en el  Oficio es de uso muy antiguo, y est\u00e1  sancionado por la mejor autoridad\u201d, y se refiere a la Congregaci\u00f3n de los  Ritos Sagrados, 20 de Diciembre de 1861.\n<\/p>\n<h2>Arreglo musical<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que los c\u00e1nticos y los salmos, el Magn\u00edficat es precedido y seguido por una ant\u00edfona que var\u00eda de acuerdo a la  fiesta o al Oficio ferial, y se canta seg\u00fan los ocho modos del canto llano. Sin embargo, el primer verso no tiene mediaci\u00f3n debido a la brevedad de su primera mitad (una palabra, Magn\u00edficat). Los c\u00e1nticos de Mar\u00eda y Zacar\u00edas comparten (incluso en el Oficio de Difuntos) el honor peculiar de comenzar cada verso con un initium o entonaci\u00f3n. Esta entonaci\u00f3n var\u00eda seg\u00fan los diversos modos; y el Magn\u00edficat tiene una entonaci\u00f3n especial solemne para el segundo, s\u00e9ptimo y octavo modos, aunque en este caso la entonaci\u00f3n festiva usual se aplica a todos los versos, en los modos segundo y octavo, excepto el primero.  El tratamiento \u201cmusical\u201d del c\u00e1ntico, a diferencia del tratamiento de \u201ccanto llano\u201d, ha sido muy variado. Algunas veces los versos cantados se alternan con canto llano armonizado, algunas veces, con un falso bordone que tiene melod\u00edas originales en el mismo modo que el canto llano.  Sin embargo, existen innumerables arreglos que son completamente originales y que se ejecutan a trav\u00e9s de toda la gama de expresi\u00f3n musical, desde la armon\u00eda m\u00e1s simple hasta el tratamiento dram\u00e1tico m\u00e1s elaborado, con acompa\u00f1amiento orquestal del texto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi todos los grandes compositores de m\u00fasica eclesi\u00e1stica han trabajado frecuente y celosamente en este tema. Palestrina public\u00f3 dos acompa\u00f1amientos para cada uno de los ocho modos y dej\u00f3 en  manuscrito casi una cantidad similar. Existen cincuenta acompa\u00f1amientos de Orlando di Lasso en la Biblioteca Real de Munich y la tradici\u00f3n le acredita el doble m\u00e1s.  A fines del siglo XIX, se dice que C\u00e9sar Franck (1822-90) complet\u00f3 sesenta y tres de los cien que \u00e9l hab\u00eda proyectado. Adem\u00e1s de nombres tales como el de Palestrina, di Lasso, Josquin Depr\u00e9s, Morales, Goudimal, Animuccia, Vittoria, Anerio, Gabrieli, Suriano, quienes, junto con sus contempor\u00e1neos, contribuyeron con innumerables acompa\u00f1amientos, la Escuela Ceciliana moderna ha trabajado intensamente con el Magn\u00edficat, tanto como un c\u00e1ntico separado, y como con uno de los n\u00fameros en las v\u00edsperas completas de muchas fiestas. En los servicios anglicanos, el Magn\u00edficat recibe un tratamiento musical que no es diferente de aquel que se concede a otros c\u00e1nticos y por lo tanto, bastante dis\u00edmil al de las v\u00edsperas  cat\u00f3licas en las cuales el mayor tiempo usado para incensar el altar, permite una mejor elaboraci\u00f3n musical. Una mirada a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas del cat\u00e1logo de \u201cServicios\u201d de Novello nos lleva a estimar que una \u00fanica casa editora ha realizado una cantidad por encima de los mil acompa\u00f1amientos musicales para el Magn\u00edficat para los servicios anglicanos. En conjunto, la opini\u00f3n de Krebbiel de que a este c\u00e1ntico \u201cprobablemente se le ha puesto m\u00fasica con mucha mayor frecuencia que a cualquier himno en la liturgia\u201d parece que refleja completamente la verdad.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIVES, Expositiones SS. Patrum et Doctorum super Canticum \u00abMagnificat\u00bb, etc. (Roma, 1904), un octavo real de 827 p\u00e1ginas de doble columna, que contiene homil\u00edas y comentarios sobre el Magn\u00edficat distribuidos a trav\u00e9s de cada d\u00eda del a\u00f1o, con un prefacio por la par\u00e1frasis latina de URBANO VIII, en treinta y dos d\u00edmetros  y\u00e1mbicos; COLERIDGE, The Nine Months (The Life of Our Lord in the Womb) (Londres, 1885), 161-234, un comentario extenso bajo el t\u00edtulo, The Canticle of Mary; NICOLAS, La Vierge Marie d&#8217;apres l&#8217;Evangile (Par\u00eds, 1880), 243-57, argumenta que el Magn\u00edficat solo \u201cprueba la divinidad del cristianismo e incluso la existencia de Dios\u00bb; DEIDIER, L&#8217;Extase de Marie, ou le Magnificat (Par\u00eds, 1892); M\u2019SWEENY, Translations of the Psalms and Canticles with Commentary (San Luis, 1901), da trad. bi columnar a partir de la Vulgata y el Peshito, con comentario; A LAPIDE, St. Luke&#8217;s Gospel, tr. MOSSMAN (Londres, 1892), 41- 57; MCEVILLY, Exposition of the Gospel of St. Luke (Nueva York, 1888), 27-33; BREEN, A Harmonized Exposition of the Four Gospels, I (Rochester, Nueva York, 1899), 135-45; ARMINIO en Ecclesiastical Review, VIII (321-27), un ensayo devocional; SHEEHAN, Canticle of the Magnificat (Notre Dame, Ind., 1909), una meditaci\u00f3n po\u00e9tica en estrofas de ciento seis l\u00edneas; BAGSHAWE, The Psalms and Canticles in English Verse (San Luis, 1903), da (353) una versi\u00f3n m\u00e9trica del c\u00e1ntico, y en  el prefacio propone versiones m\u00e9tricas para el uso de los cat\u00f3licos; ALLAN en SHIPLEY, Carmina Mariana, 2da. serie (Londres, 1902), 260-63, un comentario po\u00e9tico sobre cada verso del Magn\u00edficat &#8212;este volumen da otros poemas en ingl\u00e9s que tratan sobre los c\u00e1nticos o la Visitaci\u00f3n (17, 321, 490); cf. tambi\u00e9n Carmina, 1ra serie (Londres, 1893), 78, 360.  Para las versiones m\u00e9tricas no cat\u00f3licas en ingl\u00e9s, vea JULIAN, Dict. of Hymnology, 2da. ed. (Londres, 1907), 711 (Magnificat); 801, col. 1 (Nueva Versi\u00f3n); 1034, col. 1 (Trad. al escoc\u00e9s); 1541, col. 1 (Antigua Versi\u00f3n); MARBACH, Carmina Scripturarum, etc. (Estrasburgo, 1907), 430-33, da en gran detalle las ant\u00edfonas que se derivan del Magn\u00edficat, las fiestas a que se le asignan, etc.  Para una discusi\u00f3n de la autor\u00eda mariana y referencias, vea, Evangelio seg\u00fan San Lucas, sub- t\u00edtulo \u00a1\u00bfQui\u00e9n pronunci\u00f3 el Magn\u00edficat?\u201d  Vea tambi\u00e9n JOHNER, A New School of Gregorian Chant (Nueva York, 1906), 60-69, las varias entonaciones del Magn\u00edficat en los ocho modos; ROCESTRO en GROVE, Dict. of Music and Musicians, s.v. Magnificat; SINGENBERGER, Guide to Catholic Church Music (San Francisco, Wis.), da (148-150) una lista de cien arreglos aprobados; KREHBIEL en New Music Review (feb., 1910), 147; PIERO, L&#8217;Esth\u00e9tique de Jean-S\u00e9bastien Bach (Par\u00eds, 1907), da varias referencias (519) a las opiniones del autor sobre el Magn\u00edficat de Bach.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Henry, Hugh. \u00abMagnificat.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09534a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Laura Morales.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El c\u00e1ntico de alabanza de Mar\u00ed\u00ada relatado en Luk 1:46-55. Este nombre proviene de la primera palabra en la versi\u00f3n Vulgata, Magnificat mea anima, \u2020\u0153Magnifica mi alma\u2020\u009d. El canto sigue fielmente la poes\u00ed\u00ada del AT, con una similitud sorprendente con la oraci\u00f3n de Ana (1Sa 2:1-10). Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano Canto de alabanza de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magnificat\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAGNIFICAT\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6276","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6276"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6276\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}