{"id":6309,"date":"2016-02-05T03:22:00","date_gmt":"2016-02-05T08:22:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/masa\/"},"modified":"2016-02-05T03:22:00","modified_gmt":"2016-02-05T08:22:00","slug":"masa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/masa\/","title":{"rendered":"MASA"},"content":{"rendered":"<p>1Co 5:6; Gal 5:9 poco de .. leuda toda la m?<\/p>\n<hr>\n<p>Pasta suave de harina que despu\u00e9s de cocida se convierte en pan o torta, antes de leudada (Exo 12:34, Exo 12:39), o (generalmente) despu\u00e9s de leudada (Jer 7:18; Hos 7:4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(prueba). El sitio de la pe\u00f1a de Horeb de la cual Mois\u00e9s extrajo agua para los hebreos rebeldes (Exo 17:1-17; Deu 6:16; Deu 9:22; Deu 33:8).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Descendiente de Abrah\u00e1n por medio de Ismael. (G\u00e9 25:12-14; 1Cr 1:29, 30.) Los descendientes de Mas\u00e1 probablemente se asentaron en alg\u00fan lugar del N. de Arabia. En los anales de Tiglat-pil\u00e9ser III, se hace menci\u00f3n de Mas\u00c2\u00b4a (quiz\u00e1s la Mas\u00e1 b\u00ed\u00adblica) junto con Tem\u00e1 y otras poblaciones del N. de Arabia. (Ancient Near Eastern Texts, edici\u00f3n de J. B. Pritchard, 1974, p\u00e1g. 283.) Mas\u00e1 se ha vinculado a los ma\u00c2\u00b7sa\u00c2\u00b7n\u00f3i, que, seg\u00fan el ge\u00f3grafo griego Tolomeo, (siglo II E.C.) viv\u00ed\u00adan al NE. de \u2020\u0153Dum\u00e1\u2020\u009d (tal vez la zona de Dumat al-Ghandal, en el N. de Arabia).<br \/>\nLa palabra hebrea mas\u00c2\u00b7s\u00e1\u00c2\u00b4 tambi\u00e9n se encuentra en Proverbios 30:1 (con el art\u00ed\u00adculo definido ha) y en Proverbios 31:1 (sin art\u00ed\u00adculo). Esto ha dado lugar a las traducciones \u2020\u0153Agur, hijo de Yaqu\u00e9, de Mass\u00e1\u2020\u009d, y \u2020\u0153Lemuel, rey de Mass\u00e1\u2020\u009d (BJ, NC, Val, VP). Sin embargo, como Agur y Lemuel deb\u00ed\u00adan ser israelitas, el t\u00e9rmino mas\u00c2\u00b7s\u00e1\u00c2\u00b4 se traduce m\u00e1s apropiadamente \u2020\u0153or\u00e1culo\u2020\u009d (BAS, BC, MK, Mod), \u2020\u0153sentencias\u2020\u009d (PIB), \u2020\u02dcdiscurso doctrinal\u2020\u2122 (Pr 30:1, Sc\u00ed\u00ado, nota) y \u2020\u0153mensaje de peso\u2020\u009d (NM; comp\u00e1rese Pr 30:5, 9; 31:30 con Sl 12:6; Ro 3:1, 2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. La masa como problema<br \/>\nEl problema de la m. se plantea desde fines del siglo xix. Las obras de G. Le Bon (Psychologie de foules, 1895), G. Tarde (L&#8217;opinion et la foule, 1901) y G. Sighele (La folla delinquente, 1891) marcan este comienzo y determinan por mucho tiempo el punto de mira desde el que se ve el problema de la m. Los motivos de estas manifestaciones de cr\u00ed\u00adtica de la cultura y psicolog\u00ed\u00ada social no fueron la objetividad cient\u00ed\u00adfica, sino circunstancias temporales de alta emotividad (revoluciones, terror de los ciudadanos, aparici\u00f3n de las m. obreras, desarrollo de las grandes ciudades) y posiciones irreflexivas (aislamiento de los intelectuales). Esta \u00abideolog\u00ed\u00ada de psicolog\u00ed\u00ada de m.\u00bb (Hofst\u00e4tter) fue fortalecida m\u00e1s que superada por Ortega y Gasset (La rebeli\u00f3n de las masas, 1930). Simult\u00e1neamente con \u00e9l abordaron m\u00e1s seriamente el problema soci\u00f3logos (L. v. Wiese, W. Vleugels, Th. Geiger) y psic\u00f3logos (S. Freud, W. McDougall). S\u00f3lo despu\u00e9s de la segunda guerra mundial &#8211; tras una fase de critica de la cultura, pesimista e infecunda &#8211; fue reconocida la m. como objeto de la sociolog\u00ed\u00ada o de la psicolog\u00ed\u00ada social de la conducta colectiva.<\/p>\n<p>Sin embargo, la psicolog\u00ed\u00ada de la m. no careci\u00f3 de eficacia en el sentido de una \u00abprofec\u00ed\u00ada que se da cumplimiento a s\u00ed\u00ad misma\u00bb (R.T. Merton). \u00abPor eso no puede perdonarse a la psicolog\u00ed\u00ada de la m. el reproche de haber contribuido lo suyo a la masificaci\u00f3n del individuo y al miedo a la misma\u00bb (Hofst\u00e4tter). Se sent\u00ed\u00ada uno como m., cuando en realidad pertenec\u00ed\u00ada a un grupo. Quiz\u00e1 la ilusi\u00f3n de la existencia como m. sea m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica de nuestra edad que la manifestaci\u00f3n tantas veces afirmada. En buena parte por raz\u00f3n de estos conocimientos, en el campo cient\u00ed\u00adfico el problema de la m. se adjudica hoy al collective behavior (R.E. Park) o a los fen\u00f3menos de m. (E.K. Francis lo coloca entre la micro y la macrosociolog\u00ed\u00ada). S\u00f3lo la objetividad cient\u00ed\u00adfica posibilita el an\u00e1lisis y la soluci\u00f3n de los problemas aqu\u00ed\u00ad latentes. Distingamos aqu\u00ed\u00ad entre m. actual, m. latente y sociedad de masas.<\/p>\n<p>II. Masa actual<br \/>\nLa m. como \u00abmuchedumbre en que no se ha desarrollado a\u00fan un sistema ordenador e integrador de funciones\u00bb (Hofst\u00e4tter), era para Le Bon, Tarde y Sighele punto de partida de sus reflexiones. Ese punto de partida era justamente la conducta de la m. tal como se manifiesta en el p\u00e1nico, la revoluci\u00f3n, las organizaciones masivas religiosas, los excesos, etc. Como presupuestos de esta m. actual se reconoc\u00ed\u00adan la inquietud social en una muchedumbre donde cada uno influye en el otro, la inseguridad por falta de esquemas de conducta, la inestabilidad emocional que de ah\u00ed\u00ad resulta. Por la identificaci\u00f3n y la resonancia sentimental surge la estimulaci\u00f3n circular, que suprime las regulaciones ordinarias de la conducta y destruye la vinculaci\u00f3n a un grupo, lo mismo que a valores o normas.<\/p>\n<p>Las explicaciones de la m. actual y de sus actos funestos se hallan en la sugestibilidad e imitaci\u00f3n (Le Bon) o en la regresi\u00f3n a un estadio anterior de evoluci\u00f3n (Freud). Como estos fen\u00f3menos todav\u00ed\u00ada no han sido aclarados suficientemente en la psicolog\u00ed\u00ada social (\u00bfinconsciente colectivo?, \u00bfalma de grupo?) y con relaci\u00f3n a ellos apenas hay m\u00e1s que hip\u00f3tesis, su estimaci\u00f3n es ambivalente. Th. Geiger los designa como \u00abesp\u00ed\u00adritu de la comunidad en el no\u00bb, por ser procesos desocializados. E.K. Francis los considera como \u00abmecanismos del cambio social\u00bb. Otros problemas son: manipulaci\u00f3n de la m. por ritmos, s\u00ed\u00admbolos, etc.; relaci\u00f3n de un caudillo con la m. actual (condiciones de su influjo: \u00bfprestigio?, \u00bfvoluntad fuerte?).<\/p>\n<p>III. Masa latente<br \/>\nEn contraste con la m. actual, la latente no salta tan f\u00e1cilmente a la vista. Por raz\u00f3n de su car\u00e1cter oculto es tenida por m\u00e1s peligrosa. Como presupuestos de una m. latente se mencionan la influencia con exclusi\u00f3n de la interacci\u00f3n directa, y una homog\u00e9nea base emocional y cultural para la orientaci\u00f3n. Seg\u00fan H. Blumer, el marco de referencia de estos fen\u00f3menos masivos es: una muchedumbre de desconocidos entre s\u00ed\u00ad dentro de una simult\u00e1nea multitud de grupos muy diferenciados y de subculturas locales que est\u00e1n dotados de una movilidad emocional y ps\u00ed\u00adquica, la cual tiene como consecuencia un debilitamiento de las jerarqu\u00ed\u00adas tradicionales de valores y de la vinculaci\u00f3n a determinados grupos, circunstancia que aprovechan grandes organizaciones para dirigir extensas operaciones en el sistema social. Si hasta ahora se han querido ver claras manifestaciones de masificaci\u00f3n por raz\u00f3n de un consumo uniforme y de actitudes iguales bajo la influencia de los medios masivos de -> comunicaci\u00f3n social (p. ej. en la moda, en la opini\u00f3n p\u00fablica), hemos de reconocer que ese punto de vista surgi\u00f3 por la imposibilidad de penetrar las complicadas cadenas de interacci\u00f3n en la sociedad de masas, y que era parcialmente infundado, como lo han mostrado nuevas investigaciones de Hovland (cine), Janowitz (prensa), Riley, Flowerman, Lazarsfeld (medios masivos). La conducta de consumo no est\u00e1 determinada tanto por est\u00ed\u00admulos motivantes de una acci\u00f3n uniforme, cuanto por disposiciones estructurales de la personalidad y por relaciones de grupo (diferenciaci\u00f3n \u00abbajo la mesa\u00bb, dice A. Gehlen). De ah\u00ed\u00ad que el hablar de \u00abhombre de masa\u00bb suscita la sospecha de un pesimismo cultural; y no cabe duda que la insistencia en la masificaci\u00f3n procede a veces de la incapacidad de aprehender te\u00f3ricamente lo esencial de las estructuras sociales.<\/p>\n<p>IV. La sociedad de masas<br \/>\nTh. Geiger desenmascara como slogan la expresi\u00f3n \u00absociedad de m.\u00bb, y ve su verdadero motivo en que no se reconoce el dualismo de las esferas sociales (privada y p\u00fablica) como nota espec\u00ed\u00adfica de la edad moderna. E.K. Francis considera tal expresi\u00f3n como contradicci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma, pues m. (como fen\u00f3meno no estructurado) niega lo que afirma la palabra -> sociedad (como estructura social organizada). En cambio H. Blumer cree que en la sociedad de m. fracasa la sociolog\u00ed\u00ada anterior. Pues, a su juicio, a esta sociolog\u00ed\u00ada le faltan en gran parte las perspectivas y los esquemas conceptuales para describir la sociedad de m. con sus cuatro caracter\u00ed\u00adsticas (masividad, configuraci\u00f3n heterog\u00e9nea de los elementos estructurales de una sociedad, acceso ilimitado a los dominios de la vida p\u00fablica, inclusi\u00f3n en una sociedad en constante mutaci\u00f3n). Donde otros ven en la desintegraci\u00f3n y desorganizaci\u00f3n de la sociedad de m. una decadencia y un desorden, Blumer ve una insuficiencia en la realizaci\u00f3n del orden propio de la sociedad de masas. Como los conceptos de la sociolog\u00ed\u00ada est\u00e1n tomados de la sociedad pasada, son poco efectivos en el an\u00e1lisis de la sociedad de masas. As\u00ed\u00ad, p. ej., si el antiguo sistema de conceptos califica de destructor el cambio social, para la sociedad de m. \u00e9ste es un estado natural, un estado inmanente a la sociedad de m., que se halla en permanente adaptaci\u00f3n al complejo cambiante de factores. Parece necesaria una revisi\u00f3n de conceptos sociol\u00f3gicos como cultura, sistema social, funci\u00f3n, socializaci\u00f3n, conformidad, anomal\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>V. Sociedad de masas y socializaci\u00f3n<br \/>\nSi la sociedad de m. no ha de condenarse a la decadencia, hay que educar para un dualismo de actitudes (en el \u00e1mbito privado y en el p\u00fablico) y para la movilidad en el cambio de funciones. De ah\u00ed\u00ad que Th. Geiger exija, en lugar de una educaci\u00f3n para una actitud sentimental, la educaci\u00f3n para la disciplina intelectual y la ascesis de la sensibilidad (\u00abno es menester amarse unos a otros para cooperar objetivamente\u00bb). Esa educaci\u00f3n puede hacerse sospechosa de adjustment y realizarse en el mal sentido de la palabra; por eso H. Schelsky, siguiendo a D. Riesman (The lonely crowd), pone de relieve que, dada la presi\u00f3n de conformidad en la actual sociedad de m., la oportunidad de la libertad entre la anomal\u00ed\u00ada y la adaptaci\u00f3n est\u00e1 en la autonom\u00ed\u00ada bien entendida. Esta supondr\u00ed\u00ada la voluntad para la soledad ps\u00ed\u00adquica y social, la fuerza para el fracaso, el dominio de la utop\u00ed\u00ada moral. Con estos postulados se describen tambi\u00e9n, mutatis mutandis, las actitudes fundamentales de un cristiano moderno, abierto al mundo, y de unas minor\u00ed\u00adas hoy necesarias. Se trata ah\u00ed\u00ad de una postura que, m\u00e1s all\u00e1 de la parcial no-participaci\u00f3n (P. Tillich), m\u00e1s all\u00e1 de la \u00abascesis de consumo\u00bb, garantiza la pervivencia de la persona a despecho de toda masificaci\u00f3n real o supuesta (cf. como trasfondo las novelas ut\u00f3picas de H. Benson, A. Huxley, G. Orwell).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: G. Le Bon, Psicologla de las multitudes (Nacional M\u00e9x 1964); W. McDougall, The Group Mind (Lo 1920); S. Freud, M.psychologie und Ich-Analyse (WIe 1921); Th. Geiger, Die M. und ihre Aktion (St 1926); W. Vleugels, Die M. (Mn 1930); P. Hofstdtter, Die Psychologie der \u00f6ffentlichen Meinung (Wie 1949); W. Hagemann, Vom Mythos der M. (Hei 1951); W. Hellpack, Sozialpsychologie (St 31951); C. Mthuter, Mengen, M.n, Kollektive (Mn 1952); W. Ehrenstein, Die Entpers\u00f6nlichung (F 1952); H. de Man, Vermassung und Kulturverfall (Bern 21952); J. Ortega y Gasset, La rebeli\u00f3n de las masas (R de Occ Ma 1929); E. K. Francis, Wissenschaftliche Grundlagen soziologischen Denkens (Mn 1957); P. Hojstdtter, Gruppendynamik (H 1957); H. Blumer, Collective Behavior: Review of Sociology, bajo la dir. de J. B. Gittler (NY 1957); D. Riesmann, The Lonely Crowd (New Haven 1950) ; Tb. Geiger, Die Legende von der M.gesellschaft: Arbeiten zur Soziologie (Neuwied 1962); H. Schelsky, Das Problem des Nonkonformismus bei David Riesman: Randzonen menschlichen Verhaltens (homenaje a H. B\u00fcrger-Prinz) (St 1962); A. Melich Maix\u00e9, La influencia de la imagen en la sociedad de masas (Pampl 1964); H. Blumer, \u00fcber das Konzept der M.gesellschaft: Militanter Humanismus, bajo la dir. de A. Silbermann (F 1966); H. Marcuse, El hombre unidimensional (J. Mortiz M\u00e9x 1968); idem, Triebstruktur und Gesellschaft (F 1968).<\/p>\n<p>Roman Bleistein<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>furama (fuvrama, 5445), denota aquello que es mezclado o amasado (furao, mezclar); de ah\u00ed\u00ad, masa, t\u00e9rmino que se usa de la masa para hacer pan (Rom 11:16; cf. Num 15:21; 1Co 5:6,7; Gl 5.9), v\u00e9ase bajo LEVADURA; de una masa de barro de alfarer\u00ed\u00ada (Rom 9:21).\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La \u201cmasa\u201d usada para curar a Ezequ\u00edas (Is. 38.21, heb. <\/span><span style=''>m&#257;rah<\/span><span lang=ES style=''>) era una cataplasma hecha con higos machacados. En los textos de Ras Shamra y en el papiro Ebers de Egipto se usa un t\u00e9rmino m\u00e9dico similar.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn321\" name=\"_ftnref321\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.J.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1Co 5:6; Gal 5:9 poco de .. leuda toda la m? Pasta suave de harina que despu\u00e9s de cocida se convierte en pan o torta, antes de leudada (Exo 12:34, Exo 12:39), o (generalmente) despu\u00e9s de leudada (Jer 7:18; Hos 7:4). Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano (prueba). 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