{"id":6344,"date":"2016-02-05T03:27:17","date_gmt":"2016-02-05T08:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misericordia\/"},"modified":"2016-02-05T03:27:17","modified_gmt":"2016-02-05T08:27:17","slug":"misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misericordia\/","title":{"rendered":"MISERICORDIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Benevolencia, Benignidad, Bondad, Compasi\u00f3n, Gracia<br \/>\nGen 19:16 seg\u00fan la m de Jehov\u00e1 para con \u00e9l; y lo<br \/>\n24:12<\/p>\n<hr>\n<p>La palabra heb. hesedh es una de las m\u00e1s importantes en el AT y yace en el centro de la revelaci\u00f3n que el Se\u00f1or dio de s\u00ed\u00ad mismo en relaci\u00f3n con su actitud para con su pueblo. Su hesedh est\u00e1 arraigada con su gracia (Gen 19:19; combina la idea de amor, compromiso, deber y protecci\u00f3n). Est\u00e1 vinculada expl\u00ed\u00adcitamente con la verdad \u2014o sea, el ser sincero con uno mismo, el ser aut\u00e9ntico, el ser digno de confianza\u2014 de modo que hay un \u00e9nfasis en la lealtad con la cual el amor act\u00faa (Gen 32:10; Exo 34:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(coraz\u00f3n con la miseria, compasi\u00f3n: (padecer con), benignidad, amabilidad.). Ver \u00abCaridad\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Inclinaci\u00f3n del \u00e1nimo para compadecerse del mal ajeno. En el AT se utilizan varias palabras hebreas que encierran las ideas de m., ser misericordioso, tener m., ser benigno, etc\u00e9tera. El t\u00e9rmino es hesed. Muchas veces transmite tambi\u00e9n la idea de fidelidad. Dada la multiplicidad de sentidos que puede tener esta palabra, varios eruditos discuten sobre cu\u00e1l es el \u00e9nfasis de la misma en distintos pasajes. En las versiones latinas del AT se traduce como m.<\/p>\n<p>Aunque el tema aparece a trav\u00e9s de todas las Escrituras, es en los Salmos donde m\u00e1s se menciona la m. de Dios (\u2020\u0153&#8230; lento para la ira, y grande en m.\u2020\u009d [Sal 86:15; Sal 103:8; Sal 145:8]). Tambi\u00e9n los seres humanos pueden ejercer m. Booz dijo a Rut: \u2020\u0153Has hecho mejor tu postrera bondad [hesed] que la primera\u2020\u009d (Rut 3:10). Tambi\u00e9n se traduce hesed como \u2020\u0153piedad\u2020\u009d (\u2020\u0153La piedad [hesed] vuestra es como nube de la ma\u00f1ana\u2020\u009d [Ose 6:4]).<br \/>\nel NT la palabra es elee\u00f6 (\u2020\u0153Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u2020\u009d [Mat 5:7]). Pablo dice que \u00e9l fue \u2020\u0153recibido a m.\u2020\u009d (1Ti 1:13). Los creyentes han recibido m. (2Co 4:1; 1Pe 2:10). Pero el t\u00e9rmino que m\u00e1s se acerca a la m. que se menciona en el AT es \u2020\u0153gracia\u2020\u009d (gr. caris). Ense\u00f1a el ap\u00f3stol Pablo que somos salvos \u2020\u0153por gracia\u2020\u009d (Efe 2:5) y que \u2020\u0153la gracia de Dios se ha manifestado para salvaci\u00f3n a todos los hombres\u2020\u009d (Tit 2:11). Adem\u00e1s, desea a Timoteo y a Tito: \u2020\u0153Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre\u2020\u009d (1Ti 1:2; 2Ti 1:2; Tit 1:4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[324]<br \/>\n Literalmente significa tener \u00abcoraz\u00f3n ante la \u00abmiseria\u00bb ajena f\u00ed\u00adsica, ps\u00ed\u00adquica o moral y espiritual. La misericordia como atributo divino es unos de los rasgos m\u00e1s reclamados por los autores sagrados, siguiendo el mensaje evang\u00e9lico y de manera particular la doctrina paulina de la compasi\u00f3n divina.<\/p>\n<p>     El estudio m\u00e1s sistem\u00e1tico y justificado de este atributo se halla en la Suma Teol\u00f3gica de Santo Tom\u00e1s (I. I. q. 21, a. 3), que lo considera primordial.<\/p>\n<p>     Es el que m\u00e1s aparece ante la mente de los hombres y el que m\u00e1s hace entender lo que es la divinidad: Bondad infinita, benevolencia, benignidad, compasi\u00f3n, providencia. San Agust\u00ed\u00adn recordaba que, \u00abcuanta mayor es la miseria de los hombres mayor es la misericordia de Dios\u00bb (Confes. 3. 7)\u00bb<br \/>\n    Como cualidad humana el concepto de misericordia es sin\u00f3nimo de pena, pesar, sufrimiento, compasi\u00f3n, l\u00e1stima, clemencia, piedad, ante los males de otros.<\/p>\n<p>    Cuando el hombre es compasivo, se asemeja m\u00e1s a Dios compasivo. La misericordia aut\u00e9ntica no se queda en las dimensiones afectivas, que surgen en la persona del bondadoso, sino que relama acciones concretas de alivio y auxilio para ayudar a la persona del compadecido o del necesitado.<\/p>\n<p>    Hasta 80 veces aparece la palabra compadecer, compasi\u00f3n, misericordia, piedad, en la forma griega del verbo \u00abeleeo\u00bb o en el sustantivo \u00abeleemosyne\u00bb que son equivalentes.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas se atribuye a s\u00ed\u00ad mismo la misericordia (Mt. 5.19 ) Y recomienda la misericordia con todos (Mt. 9.13; Mt. 23.23; Lc. 11.41). En las bienaventuranzas no olvida la alabanza al respecto: \u00abBienaventurados los misericordiosos, por que ellos alcanzar\u00e1n la misericordia\u00bb. (Mt. 5.7)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La misericordia divina seg\u00fan la revelaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEn la revelaci\u00f3n veterotestamentaria, Dios muestra su amor misericordioso que procede de su coraz\u00f3n, entra\u00f1as o \u00abseno materno\u00bb (\u00abrahamim\u00bb Jer 31,3; Is 49,15; Os 2,3); como bondad y fidelidad a la Alianza (\u00abhesed\u00bbEx 34,6; Is 63,7; cfr. DM 7). Es un amor universal, puesto que \u00abde la misericordia del Se\u00f1or est\u00e1 llena toda la tierra\u00bb (Sal 33,5; Sab 11,23-26), y es amor eterno e indefectible (Jer 31,3).<\/p>\n<p>\tEste amor divino ha dado origen a la creaci\u00f3n, a la encarnaci\u00f3n del Verbo y a la redenci\u00f3n. Toda la creaci\u00f3n y toda la historia tienen origen en el amor eterno entre el Padre y el Hijo, que se expresa en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La humanidad entera, en todo su proceso hist\u00f3rico y salv\u00ed\u00adfico, es fruto de este amor. La misi\u00f3n o env\u00ed\u00ado del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, corresponde al designio misericordioso del Padre \u00abEste designio dimana del &#8216;amor fontal&#8217; o de la caridad de Dios Padre, que&#8230; por su excesiva y misericordiosa benignidad, cre\u00e1ndonos libremente y llam\u00e1ndonos adem\u00e1s sin inter\u00e9s alguno a participar con El en la vida y en la gloria, difundi\u00f3 con liberalidad la bondad divina\u00bb (AG 2).<\/p>\n<p>\tLa misericordia, clave del mensaje de Jes\u00fas<\/p>\n<p>\tJes\u00fas anunci\u00f3 el amor misericordioso del Padre como clave para comprender y vivir la nueva ley \u00abSed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso\u00bb (Lc 6,36). El mismo Jes\u00fas es la epifan\u00ed\u00ada personal de la \u00abcompasi\u00f3n\u00bb de Dios (Mc 1,41; 8, 2; Mt 15,32). Jes\u00fas \u00abes enviado por el Padre como revelaci\u00f3n de la misericordia de Dios (cfr. Jn 3,16-18). \u00abEl mismo encarna y personifica la misericordia&#8230; El mismo es, en cierto sentido, la misericordia\u00bb (DM 2). El ha venido no para condenar, sino para perdonar, para derramar misericordia (cfr. Mt 9,13). Y la misericordia m\u00e1s grande radica en su estar en medio de nosotros\u00bb (VS 118). Por esto, \u00abCristo se convierte en signo legible de Dios que es amor\u00bb (DM 3). En \u00e9l, todo ser humano podr\u00e1 descubrir la misericordia divina.<\/p>\n<p>\tDios Padre, \u00abrico en misericordia\u00bb (Ef 2,4), se manifiesta en la persona de su Hijo Jes\u00fas. El mensaje cristiano a todos los pueblos es as\u00ed\u00ad. \u00abDios, que es amor, no puede revelarse de otro modo, si no es como misericordioso\u00bb (DM 13). La norma que el Se\u00f1or vivi\u00f3 y que transmiti\u00f3 a los suyos es la de amar a todos, para mostrar que todos son \u00abhijos del Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos\u00bb (Mt 5,45). Las par\u00e1bolas de la misericordia (Lc 15) celebran el \u00abgozo\u00bb nacido en el coraz\u00f3n de la persona amante (pastor, esposa, padre) cuando ha reencontrado a la persona amada.<\/p>\n<p>\tLa acci\u00f3n evangelizadora de Jes\u00fas se desarrolla con una actitud de misericordia respecto a cualquier ser humano con quien se hizo encontradizo, si distinci\u00f3n de raza y de religi\u00f3n. La misi\u00f3n de \u00abevangelizar a los pobres\u00bb es una nota caracter\u00ed\u00adstica de su mesianidad (Lc 4,18; 7,22; Mt 11,5). Toda situaci\u00f3n humana de sufrimiento y cualquier clase de persona, es el objetivo de su misi\u00f3n misericordiosa que no tiene fronteras \u00abPara la redenci\u00f3n de todos\u00bb (Mt 9,36). Las \u00abotras ovejas\u00bb, que todav\u00ed\u00ada no forman parte de su grey, son tambi\u00e9n suyas \u00abTengo otros ovejas&#8230; y es necesario que yo las traiga\u00bb (Jn 10,16). La misi\u00f3n de Jes\u00fas, por el hecho de ser la epifan\u00ed\u00ada del amor misericordioso de Dios (Tit 3,4), se dirige a todo ser humano (cfr. EN 16). \u00abEn realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u00bb (GS 22).<\/p>\n<p>\tLa fuerzas constitutiva de la misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tEs, pues, el amor del Padre a su Hijo y al mundo, el que ha dado origen a la misi\u00f3n (Jn 3,16-17; 1Jn 4,8-9). La misi\u00f3n de Jes\u00fas deriva, como de su fuente, del amor del Padre \u00abEl Padre me am\u00f3\u00bb (Jn 15,9), \u00abel Padre me envi\u00f3\u00bb (Jn 20,21). Este amor del Padre a Cristo enviado, se prolonga en los hombres evangelizados por Cristo \u00abLes has amado como a m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 17,23). La misi\u00f3n encomendada a los ap\u00f3stoles tiene estas mismas caracter\u00ed\u00adsticas \u00abAs\u00ed\u00ad os env\u00ed\u00ado yo\u00bb (Jn 20,21).<\/p>\n<p>\tEl anuncio de esta misericordia divina universalista es parte esencial de la misi\u00f3n confiada por Jes\u00fas a su Iglesia. La misericordia divina, manifestada en la redenci\u00f3n de Jes\u00fas, debe ser proclamada por medio de la misi\u00f3n de la Iglesia. \u00abLa Iglesia vive una vida aut\u00e9ntica, cuando profesa y proclama la misericordia&#8230; y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador\u00bb (DM 13).<\/p>\n<p>\tLa misericordia es \u00abla fuerza constitutiva de la misi\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas y de la Iglesia (DM 6). La encarnaci\u00f3n, la cruz y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas tienen la capacidad de levantar a cualquier ser humano de toda prostraci\u00f3n. En la historia de la misi\u00f3n eclesial hay que hacer resaltar c\u00f3mo Dios obra misericordiosamente por medio de instrumentos d\u00e9biles y sin los poderes de este mundo.<\/p>\n<p>\tComo Mar\u00ed\u00ada, la Iglesia es \u00abMadre de misericordia\u00bb (VS 118-120). Por esto, la misi\u00f3n deber\u00e1 reflejar este amor y misericordia del Padre de todos \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial\u00bb (Mt 5,48); \u00absed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre\u00bb (Lc 6,36). La m\u00e1xima epifan\u00ed\u00ada de la justicia divina es \u00aba trav\u00e9s de la misericordia\u00bb (DM 4). Puesto que Cristo \u00abse hizo pecado por nosotros\u00bb (2Cor 5,21), \u00e9l es la \u00abrevelaci\u00f3n de la misericordia en su plenitud\u00bb (DM 7). En su muerte y resurrecci\u00f3n aparece que \u00abel amor del Padre es m\u00e1s fuerte que la muerte&#8230; m\u00e1s fuerte que el pecado\u00bb (DM 8).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, caridad, Dios Amor, Iglesia madre, Virgen Mar\u00ed\u00ada, obras de misericordia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 210-211, 214, 218-221, 1465, 1846-1848; DM; VS 3,118-120.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Dives in Misericordia, Commento all&#8217;enciclica di Giovanni Paolo II (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1981); AA.VV., Giovanni Paolo II. Dio ricco di misericordia (Roma, Logos, 1980); Y. CONGAR, La misericorde attribut souverain de Dieu La Vie Spirituellle (1962) 380-395; S. MEO, Maria \u00abMater Misericordiae\u00bb, en Dives in Misericordia, Commento&#8230; 443-461; A. SISTI, Misericordia, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 1216-1224.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: En el AT. -1. Las ense\u00f1anzas de Cristo. 1. \u00abBienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb. 2. \u00abSed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso\u00bb. 3. \u00abMisericordia quiero y no sacrificio\u00bb. 4. \u00abLo m\u00e1s importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe\u00bb. &#8211; II. Las Par\u00e1bolas. 1. La par\u00e1bola del Hijo pr\u00f3digo. 2. La par\u00e1bola del buen Samaritano. 3. La par\u00e1bola del rico epul\u00f3n y el pobre L\u00e1zaro. 4. La par\u00e1bola del siervo sin entra\u00f1as. 5. El juicio final. &#8211; III. Las actitudes de Cristo. 1. Con los pecadores. 2. Con los enfermos y afligidos. 3. Con las mujeres.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adamos definirla como un sentimiento interior de compasi\u00f3n y piedad ante las desgracias ajenas que impulsa a socorrer a quienes las padecen. Tiene un sentido y campo de acci\u00f3n muy amplio y la denominamos tambi\u00e9n: compasi\u00f3n, piedad, perd\u00f3n, gracia, favor, benevolencia, con sus diversos matices y que tienen su origen y fundamento \u00faltimo en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>En e\/ AT tiene ya un lugar destacado y se expresa, sobre todo, con dos t\u00e9rminos: rajam\u00ed\u00adn, plural que significa literalmente \u00abentra\u00f1as\u00bb, sede, en la concepci\u00f3n de los semitas, de los sentimientos \u00ed\u00adntimos y profundos; amor entra\u00f1able, decimos nosotros, responde al griego: oiktirm\u00f3s y literalmente a spl\u00e1njna. El segundo es jesed que tiene un sentido m\u00e1s amplio que el anterior: piedad, condescendencia, gracia, lealtad. Proviene m\u00e1s que de un sentimiento espont\u00e1neo, de un acto consciente que lleva a un acto favorable de la voluntad. Se traduce ordinariamente por el griego \u00e9leos, que nosotros traducimos por misericordia, e implica relaci\u00f3n de fidelidad entre dos seres. \u00abRecibe con ello la misericordia una base s\u00f3lida; no es ya \u00fanicamente el eco de un instinto de bondad, que puede equivocarse acerca de su objeto o su naturaleza, sino una bondad consciente, voluntaria; es incluso respuesta a un deber interior, fidelidad consigo mismo\u00bb (X. L\u00e9on-Dufour).<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas del AT est\u00e1n llenas de afirmaciones y de actitudes de misericordia de Dios, incluso respecto de todas las creaturas. Todas ellas son fruto del amor de Dios, y por tanto de su misericordia (Sal 32,5). Pero tiene su campo peculiar de acci\u00f3n con los grandes personajes del pueblo de Israel y sobre todo con el pueblo mismo. Aparece ya en los or\u00ed\u00adgenes mismos de la humanidad: cometido el pecado original por sus progenitores, Dios no los abandon\u00f3 a su suerte, sino que les prometi\u00f3, compasivo, que un d\u00ed\u00ada la humanidad podr\u00ed\u00ada recobrar la Felicidad que ellos, para s\u00ed\u00ad y para todos, acababan de perder con su pecado. Tuvo misericordia de los israelitas cautivos en Egipto, eligiendo a Mois\u00e9s para que los liberase de la cautividad y los condujese a la Patria Prometida (Ex 3,7-10). Misericordia que tuvo que ejercitar en el desierto ante las infidelidades del pueblo. En la promulgaci\u00f3n del Dec\u00e1logo, Dios afirma que mientras castiga la iniquidad de los padres hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n, tiene misericordia por mil generaciones con los que le aman y guardan sus mandamientos (Ex 20,6). Se lo recuerda Mois\u00e9s despu\u00e9s de la adoraci\u00f3n al becerro de oro y de las nuevas tablas de la Ley: \u00abYahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente&#8230; que mantiene tu amor por mil generaciones&#8230; perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado\u00bb (Ex 34,6-9). La \u00e9poca de los Jueces se caracteriza por los binomios: pecado-castigo, arrepentimiento-perd\u00f3n. Humillados los israelitas por los pueblos vecinos a causa de sus pecados, Dios les env\u00ed\u00ada Jueces-salvadores, tan pronto como clamaban misericordia, que los liberaban de modo que pudiesen continuar seguros en la Tierra Prometida.<\/p>\n<p>Los Profetas son testigos de la misericordia continua de Dios con su pueblo. Oseas, el profeta del amor singular de Dios con Israel, a pesar de la infidelidad de \u00e9ste, que el profeta expresa con la imagen del adulterio, transmite a los israelitas las siguientes palabras de Dios: \u00abTe desposar\u00e9 conmigo en justicia y derecho, en amor fiel y compasi\u00f3n (jesed y rajam\u00ed\u00adn)\u00bb (Os 2,21). Y aunque el pueblo apostata una y otra vez, mereciendo la destrucci\u00f3n, Dios exclama: \u00abMi coraz\u00f3n se revuelve dentro de m\u00ed\u00ad y al mismo tiempo se conmueven mis entra\u00f1as. No dar\u00e9 curso al furor de mi c\u00f3lera&#8230; porque soy Dios, no hombre; el Santo en medio de ti\u00bb (Os 11,7-9). Dios manifiesta su santidad con la misericordia. Esta pertenece a la esencia misma divina. Cristo citar\u00e1 el texto de Oseas en que Dios declara que prefiere la misericordia a los sacrificios (Os 6,6; Mt 9,12; 12,7). Isa\u00ed\u00adas recomienda al inicuo que deje su mal camino y Yahveh tendr\u00e1 compasi\u00f3n de \u00e9l, porque es grande en perdonar (55,7). Y en Jerem\u00ed\u00adas, Dios, intimando a la conversi\u00f3n exclama: \u00abVu\u00e9lvete, Israel&#8230; no estar\u00e1 airado mi semblante contra vosotros porque soy piadoso y no guardo rencor para siempre\u00bb (3,12). A pesar de la predicaci\u00f3n de los Profetas los israelitas repitieron sus infidelidades, por lo que tuvieron que ser arrojados al destierro babil\u00f3nico. Tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad tuvo misericordia de ellos y, por medio de su \u00abungido\u00bb Ciro Os 45,1), los devuelve a su patria de modo que pudieron continuar la historia del pueblo de Dios. Con raz\u00f3n canta el salmista repetidamente a la misericordia de Dios, que proclama eterna, ante las grandes obras de la creaci\u00f3n y la providencia misericordiosa de Dios con su pueblo escogido (Sal 135; 99,5). Por ello el pecador puede siempre esperar misericordia de \u00e9l (Sal 50).<\/p>\n<p>Al final del AT va preparando el universalismo del NT. La misericordia de Dios no se limita al pueblo de Israel. As\u00ed\u00ad lo proclam\u00f3 Jon\u00e1s en su libro. Ben Sirac dice que \u00abla misericordia del hombre s\u00f3lo alcanza a su pr\u00f3jimo, la misericordia de Dios se extiende a todo el mundo\u00bb (18,13). Y el autor de Sab dice, dirigi\u00e9ndose a Dios: \u00abTe compadeces de todos porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan\u00bb (11,23).<\/p>\n<p>En el NT la misericordia de Dios en el AT desemboca en el amor m\u00e1s sorprendente y maravilloso: \u00abAm\u00f3 tanto Dios al mundo que le dio a su Hijo Unig\u00e9nito\u00bb (Jn 3,16). \u00abDios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos am\u00f3, estando muertos por nuestros delitos, nos vivific\u00f3 juntamente con Cristo; hemos sido salvados gratuitamente\u00bb (Ef 2,4s).<\/p>\n<p>Ya el Evangelio de la Infancia, que presenta la manifestaci\u00f3n suprema del amor misericordioso de Dios con los hombres, la Encarnaci\u00f3n del hijo del Dios en las entra\u00f1as de Mar\u00ed\u00ada, recuerda en el Magnificat y en el Benedictus la prometida misericordia de Dios que se cumple en su plenitud en el Nt. El Magnificat celebra el poder del Dios santo que se manifiesta en su misericordia con los que le temen (temor reverencial, la piedad filial). Y concluye diciendo que Dios acoge a Israel acord\u00e1ndose de la misericordia prometida a los descendientes de Abraham, que tendr\u00e1 su punto culminante en la intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del que va a nacer de Mar\u00ed\u00ada. El Benedictus es un canto a la misericordia de Dios, prometida a los padres, que tendr\u00e1 su esplendorosa manifestaci\u00f3n con la venida del Mes\u00ed\u00adas: \u00abLas entra\u00f1as de misericordia de nuestro Dios har\u00e1n que nos visite una luz de lo alto\u00bb (Lc 1,78). El Mes\u00ed\u00adas es el Astro que trae la luz (N\u00fam 24,17; Mal 3,20; ls 60,1). Cuando Israel da a luz al Precursor, sus parientes y vecinos se congratulan porque el Se\u00f1or \u00able hab\u00ed\u00ada hecho gran misericordia\u00bb (Lc 1,58).<\/p>\n<p>En su ministerio p\u00fablico, Cristo profiere ense\u00f1anzas sobre la misericordia que clarifica por medio de par\u00e1bolas, y la pone de relieve con numerosas actitudes:<\/p>\n<p>1. LAS ENSE\u00ed\u2018ANZAS DE CRISTO<br \/>\nHay en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas una serie de sentencias, algunas tajantes y lapidarias, con las que instruye y exige la misericordia a sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>1. \u00abBienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb (Mt 5,7). Bienaventuranza promulgada en el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a, que juntamente con las otras, presenta el nuevo estilo de vida que trae el Mes\u00ed\u00adas. No los pusil\u00e1nimes sino los que, compadeci\u00e9ndose de las necesidades de orden espiritual o corporal, salen activamente a su encuentro. No bastan los meros sentimientos interiores, son precisas actitudes pr\u00e1cticas en orden a solventar la necesidad del pr\u00f3jimo. Proviene de la caridad hacia el pr\u00f3jimo y tiene que tener por objeto todo pr\u00f3jimo, frente a la actitud de los rabinos que establecieron el principio de que quedaba prohibido manifestar misericordia frente al ignorante de la Ley. La ense\u00f1anza de Cristo tiene evidentemente valor universal (cf Lc 10,29-37; Mt 25,31-46). Los que as\u00ed\u00ad obran alcanzar\u00e1n misericordia. El futuro pasivo eleeth\u00e9sontai hace alusi\u00f3n a la misericordia final de Dios, no a favores humanos como respuesta a la pr\u00e1ctica de la caridad cristiana. El premio es el Reino, com\u00fan a todas las bienaventuranzas, con un matiz peculiar: la gran misericordia que nos ha tra\u00ed\u00addo el Mes\u00ed\u00adas con el perd\u00f3n de nuestros pecados y la gracia santificante que nos hace hijos de Dios y coherederos con Cristo del Reino.<\/p>\n<p>2. \u00abSed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso\u00bb (Lc 6,36). Al final de la declaraci\u00f3n de los preceptos de la Ley, Cristo concluye: \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt 5,48). En el lugar paralelo, Lc dice: \u00abSed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso\u00bb (6,36). La perfecci\u00f3n que en Mt Cristo exige a sus disc\u00ed\u00adpulos, consiste seg\u00fan Lc en la pr\u00e1ctica de la misericordia a imitaci\u00f3n del Padre. La misericordia es exigencia fundamental del amor en el cual radical el v\u00ed\u00adnculo de la perfecci\u00f3n (Col 3,4). Las obras de misericordia son la forma m\u00e1s elevada de amor al pr\u00f3jimo, como revela la par\u00e1bola del samaritano (Lc 10,29-37).<br \/>\n3. \u00abMisericordia quiero y no sacrificio\u00bb (Mt 9,13; 12,7). Frente a las cr\u00ed\u00adticas de los fariseos porque se muestra misericordioso con los publicanos y pecadores y va a comer con ellos, Cristo, citando a Os 6,6, les declara que la misericordia tiene un valor superior a la pr\u00e1ctica rigorista y exterior que ellos defend\u00ed\u00adan. \u00abLa frase, predilecta de Jes\u00fas en Mateo, canoniza el primado del Amor cristiano contra cualquier ritualismo farisaizante&#8230; Teniendo en cuenta la estructura hebraizante de la frase, podr\u00ed\u00ada traducirse tambi\u00e9n por: \u00abPrefiero la Misericordia al Sacrificio\u00bb. Es decir: por encima del que todos reconocen como supremo valor, Jes\u00fas proclama otro m\u00e1ximo: el Amor hecho compasi\u00f3n para quienes la necesitan (cf Mt 25,34ss.). Entre \u00e9stos est\u00e1n, en primera l\u00ed\u00adnea, los pecadores. Uno de los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la fisonom\u00ed\u00ada espiritual de Jes\u00fas en San Mateo es la \u00abMisericordia\u00bb (I.GOM\u00ed\u0081 CIvIT, El Evangelio seg\u00fan San Mateo 1, Madrid 1966, 491).<\/p>\n<p>4. \u00abLo m\u00e1s importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe\u00bb (Mt 23,23). Cristo acusa a los escribas y fariseos porque se preocupan de los diezmos hasta de las plantas m\u00e1s insignificantes y descuidan las cosas m\u00e1s importantes de la Ley, que son las que hay que practicar en primer lugar. Cristo no excluye la fidelidad a las cosas peque\u00f1as, pero hay que integrarlas en la escala de valores en las que el amor y la misericordia tienen la primac\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>II. LAS PAR\u00ed\u0081BOLAS<br \/>\nProcedimiento literario frecuentemente utilizado por Jes\u00fas para ilustrar sus ense\u00f1anzas. Hay en Mateo un conjunto de par\u00e1bolas denominadas \u00abPar\u00e1bolas del Reino\u00bb, que es tema fundamental de este evangelista. Lucas, en cambio, presenta un conjunto denominado \u00abPar\u00e1bolas de la misericordia\u00bb, debido a que es uno de los temas caracter\u00ed\u00adsticos de su evangelio.<\/p>\n<p>1. La par\u00e1bola del Hijo pr\u00f3digo (Lc 15). Es la denominaci\u00f3n tradicional, pero, habida cuenta de su contenido principal, ser\u00ed\u00ada mejor denominarla \u00abla par\u00e1bola del Padre misericordioso\u00bb. La actitud del Padre con el hijo pr\u00f3digo, que simboliza al pecador que abandona la casa del Padre y se entrega a los placeres terrenos, es realmente sorprendente. Apenas lo divisa a lo lejos corre hacia \u00e9l, no le reprocha su reprobable conducta, le prodiga las m\u00e1s efusivas manifestaciones de cari\u00f1o, lo reincorpora a la casa paterna y celebra un espl\u00e9ndido banquete por su vuelta a casa. El amor misericordioso del Padre desborda toda imaginaci\u00f3n. Todo se debe a la iniciativa del Padre. As\u00ed\u00ad es mi Padre con el pecador, pudo concluir Jes\u00fas la par\u00e1bola. \u00abPadre misericordioso y Dios de toda consolaci\u00f3n\u00bb (1 Cor 1,3), dir\u00e1 San Pablo.<br \/>\n2. La par\u00e1bola del buen Samaritano (Lc 10,29-37). Pone de relieve la misericordia que hay que tener con el pr\u00f3jimo, como exigencia del Reino. Est\u00e1 plasmada en la actitud del samaritano con el herido a la vera del camino. Mientras que el sacerdote y el levita pasan de lejos -no sabemos por qu\u00e9 motivos, tal vez por no contaminarse tocando un cad\u00e1ver camino del Templo, lo que les imped\u00ed\u00ada el ejercicio del culto; la cr\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas, si la hay, ser\u00ed\u00ada contra tales rid\u00ed\u00adculas prescripciones de su religi\u00f3n- el samaritano tiene misericordia con \u00e9l: lo sube a su cabalgadura y lo lleva a la posada y encarga al posadero que lo cuide, corriendo todos los gastos a su cuenta. A la pregunta del escriba sobre qui\u00e9n tiene que ser objeto del amor (\u00ab\u00bfA qui\u00e9n tengo que amar como a mi pr\u00f3jimo?\u00bb), Jes\u00fas le contesta pregunt\u00e1ndole por el sujeto del amor: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de los tres se comport\u00f3 como pr\u00f3jimo con el herido?\u00bb. El escriba no pod\u00ed\u00ada tener otra respuesta: \u00abEl que tuvo misericordia con \u00e9l\u00bb. Ante ella, Jes\u00fas le recomienda: \u00abVe y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Al tratarse de un \u00absamaritano\u00bb (aborrecidos por los jud\u00ed\u00ados) la ense\u00f1anza de Cristo tiene un valor universalista; pr\u00f3jimo con quien hay que practicar la misericordia es todo hombre, sin distinci\u00f3n de raza o religi\u00f3n, incluso el enemigo.<\/p>\n<p>3. La par\u00e1bola del rico Epul\u00f3n y el pobre L\u00e1zaro (Lc 16,19-30). Se trata de un rico entregado al disfrute de sus muchas riquezas y de un pobre que vive en extrema necesidad que se ve sufre con paciencia. Aqu\u00e9l fue a parar al lugar de tormento creado para los pecadores impenitentes y \u00e9ste al seno de Abraham morada de los justos del AT.; en la literatura jud\u00ed\u00ada se habla de la sed de los condenados en el infierno y de una fuente en la morada de los justos (4Esd 8,59). Jes\u00fas utiliza la concepci\u00f3n del m\u00e1s all\u00e1 de los jud\u00ed\u00ados de su tiempo, sin confirmarla ni desmentirla, para hacer asequible la ense\u00f1anza de la par\u00e1bola: la condena del rico Epul\u00f3n por su entrega completa al disfrute de sus riquezas, sin el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo atisbo de misericordia para con el pobre L\u00e1zaro que yace junto a su puerta clamando compasi\u00f3n. Junto a la advertencia del peligro que para la salvaci\u00f3n suponen las riquezas y recomendaci\u00f3n del desprendimiento de las mismas (tema caro a Lucas), hay en la par\u00e1bola otra intencionalidad, expresa o al menos derivada de ella: recriminaci\u00f3n de la actitud inmisericorde del rico frente al pobre. Y por lo mismo una recomendaci\u00f3n de las obras de misericordia para con \u00e9l.<\/p>\n<p>4. La par\u00e1bola del siervo sin entra\u00f1as (Mt 18,23-35). Ilustra tambi\u00e9n, sobre un fondo negativo, la necesidad de la misericordia para con el pr\u00f3jimo para poder obtenerla de Dios para s\u00ed\u00ad. Un empleado que deb\u00ed\u00ada a su se\u00f1or una cantidad enorme, casi imposible de pagar, ante la orden de su se\u00f1or de que fuese vendido \u00e9l, su mujer y sus hijos, y cuanto ten\u00ed\u00ada, para que la pagase, le pide que tenga paciencia con \u00e9l y se la pagar\u00e1. El se\u00f1or, en un acto de magnanimidad, tiene misericordia con \u00e9l y le perdona toda la deuda. Pero este siervo se encuentra con un compa\u00f1ero suyo que le deb\u00ed\u00ada una cantidad inmensamente inferior a la que le fue a \u00e9l perdonada, cien denarios (el denario=salario de un d\u00ed\u00ada de trabajo en una vi\u00f1a, cf Mt 20,1-16) y amenazando estrangularlo le reclama lo que le debe. Informado el se\u00f1or de tan ingrata actitud, lo llam\u00f3 y le hizo la siguiente consideraci\u00f3n: \u00bfNo te perdon\u00e9 yo a ti toda tu deuda, porque me lo suplicaste? \u00bfNo deb\u00ed\u00adas t\u00fa haberte compadecido de tu compa\u00f1ero como yo me compadec\u00ed\u00ad de ti? Y lo entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagase toda la deuda. La par\u00e1bola concluye: \u00abAs\u00ed\u00ad har\u00e1 con vosotros mi Padre celestial, si no perdon\u00e1is de coraz\u00f3n cada uno a vuestro hermano\u00bb (v. 35). El disc\u00ed\u00adpulo tiene que estar dispuesto a perdonar a su pr\u00f3jimo, consciente de ser deudor de Dios con una deuda inmensamente mayor como lo es la que supone el pecado cometido contra El.<br \/>\n5. El juicio final (Mt 25,31-46). El relato no es propiamente una par\u00e1bola, pero contiene elementos parab\u00f3licos y, como las precedentes, un d\u00ed\u00adptico en situaciones antit\u00e9ticas, e incide en la ense\u00f1anza de las par\u00e1bolas referidas. Al final, en la consumaci\u00f3n del tiempo, ante el juicio habr\u00e1 dos clases de personas: los que han sido hallados dignos de la salvaci\u00f3n y los que han merecido la reprobaci\u00f3n. La causa que ha determinado la diversa situaci\u00f3n es la diferente actitud ante las personas necesitadas. Quienes practicaron la misericordia con ellas (enfermos, hambrientos, encarcelados&#8230;) recibir\u00e1n como premio el Reino. Quienes omitieron las obras de misericordia con los necesitados, neg\u00e1ndoles el oportuno auxilio, ir\u00e1n al castigo eterno. Es necesario haber practicado la misericordia para obtenerla a su vez por parte de Dios. Como dice Sant \u00abtendr\u00e1 un juicio sin misericordia quien no tuvo misericordia\u00bb (2,13). No se dice de los \u00abmalditos\u00bb que el fuego eterno haya sido preparado desde el principio, como se dice respecto del Reino que se otorga a \u00ablos benditos\u00bb. No hay predestinaci\u00f3n respecto de la condenaci\u00f3n. Esta es debida a la falta de amor misericordioso con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>III. LAS ACTITUDES DE CRISTO<br \/>\nAparece con varias clases de personas, que precisaban de una actitud misericordiosa de Jes\u00fas, de orden espiritual o de orden humano. Vamos a se\u00f1alar tres clases de esas personas: los pecadores, los enfermos o afligidos y las mujeres.<\/p>\n<p>1. Con los Pecadores. Son las personas m\u00e1s necesitadas de la misericordia de Jes\u00fas. Y pecadores somos todos. El Bautista presenta a Jes\u00fas como \u00abel Cordero que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29). \u00abDios ha permitido que todos seamos rebeldes para tener misericordia de todos\u00bb (Rom 11,32). Siguiendo esta l\u00ed\u00adnea del Bautista, Cristo comienza su predicaci\u00f3n del Reino exhortando a la conversi\u00f3n de los pecadores (Mt 4,17). Desde un principio aparece perdonando los pecados: \u00abTus pecados te son perdonados\u00bb dice al paral\u00ed\u00adtico al ver la fe de quienes lo llevaban en una camilla (Mc 2,1-12). Muy pronto llama a formar parte del colegio apost\u00f3lico a un publicano (Mateo-Levo y asiste al banquete que \u00e9ste ofrece en el que participa con pecadores y publicanos. A quienes critican tal actitud responde que son \u00e9stos los que m\u00e1s precisan de la misericordia y les advierte, con las ya citadas palabras de Os 6,6, que prefiere la misericordia a los sacrificios (Mc 2,17 y lug. par.). Tal actitud le origin\u00f3 la denominaci\u00f3n de \u00abAmigo de publicanos y pecadores\u00bb (Lc 7,34). Tuvo misericordia con Zaqueo, en cuya casa se hospeda. A quienes se lo critican responde que \u00e9l ha venido a buscar lo que estaba perdido (Lc 19,1-10). Le disgusta la incredulidad de los habitantes de Coraza\u00ed\u00adn y Betsaida, a pesar de los milagros realizados en ellas, que imposibilitan con ellas su misericordia y su perd\u00f3n (Mt 11,20-24; Lc 10,13-15).<\/p>\n<p>Y perdona de coraz\u00f3n -una de las actitudes que mejor pone de relieve la bondad y misericordia de Jes\u00fas- a la mujer pecadora (Lc 7,36), a Pedro que le niega en la noche de la Pasi\u00f3n (Lc 22,61), a los verdugos que le crucifican (Lc 22,34), al buen ladr\u00f3n que implora misericordia (Lc 23,42s). Y ense\u00f1a que hay que perdonar siempre (Mt 18,21s; Lc 17,3b.4). Y Lucas, el evangelista de la bondad y misericordia de Jes\u00fas, concluye su evangelio con el envi\u00f3 de Cristo a sus disc\u00ed\u00adpulos a predicar \u00abla conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones\u00bb (24,47).<\/p>\n<p>2. Con los enfermos y afligidos. Tambi\u00e9n \u00e9stos fueron objeto de la misericordia de Jes\u00fas. Al principio de su ministerio proclama que viene a liberar a los cautivos, dar la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos, proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or (Lc 4,18s). Ya desde el principio se dice que realiz\u00f3 numerosas curaciones (Mc 1,32-34 y lug.par.). Y a lo largo del evangelio (Mc 6,55s; Mt 9,55s; 14,34-36; 15,30s; 1c 9,6). Los evangelistas describen un buen n\u00famero, sin duda por la significaci\u00f3n peculiar que entra\u00f1a cada uno de ellos. Tienen un inter\u00e9s especial los realizados en s\u00e1bado porque ponen de relieve que la caridad y la misericordia est\u00e1n por encima de las prescripciones judaicas (Mc 3,1-6 y lug. par.; Lc 13,11-17; 14,1-6). Los rabinos de Israel esperaban que el Mes\u00ed\u00adas curar\u00ed\u00ada las enfermedades: \u00abEn el mundo a venir (tiempos mesi\u00e1nicos) cuantos padecen alguna enfermedad ser\u00e1n curados; \u00fanicamente la serpiente no lo ser\u00e1, pero los hombres lo ser\u00e1n, como ha dicho Isa\u00ed\u00adas\u00bb (Midrash Tanchuna).<\/p>\n<p>Mt 8,17 aplica a Cristo el anuncio de Is 53,4: \u00abEl tom\u00f3 nuestras flaquezas y carg\u00f3 con nuestras enfermedades\u00bb. Cita de cumplimiento de 1 Pe 2,24 interpreta de los pecados (sentido espiritual). Mateo, que cita despu\u00e9s de un tr\u00ed\u00ado de curaciones, la refiere a las enfermedades (sentida material), consecuencias del pecado. Ante la embajada del Bautista a preguntar a Jes\u00fas si \u00e9l era el Mes\u00ed\u00adas, realiza varias curaciones y responde: \u00abId y contad a Juan lo que o\u00ed\u00ads y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva\u00bb (Mt 11,4s). Tal manifestaci\u00f3n de bondad y misericordia era el cumplimiento de (Is 26,19; 29,18s; 35,5s; 42,7.18; 61,1). En \u00e9l se cumplen las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas. El es el Mes\u00ed\u00adas anunciado en el AT.<\/p>\n<p>Lucas, el evangelista de la bondad y misericordia de Jes\u00fas, \u00abscriba mansuetudinis Christi\u00bb (DANTE, De monarchia 1,16), es el que pone m\u00e1s de relieve esa bondad y misericordia en relatos exclusivos suyos: la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adn (7,11-17), la curaci\u00f3n de la mujer encorvada (13,11-17), la curaci\u00f3n del hidr\u00f3pico en s\u00e1bado (14,1-6) y la curaci\u00f3n de diez leprosos (17,11-19). (->Lucas). Lucas tiene una bienaventuranza para los afligidos (6,21), es decir, para cuantos sufren una aflicci\u00f3n de cualquier g\u00e9nero que sea y les promete la alegr\u00ed\u00ada que los justos sienten ya en esta vida y que ser\u00e1 plena en el Reino. Advirtamos que el amor y la misericordia de Cristo no se queda en la curaci\u00f3n material. Las curaciones por \u00e9l obradas eran signo de la instauraci\u00f3n del Reino y anticipo de la liberaci\u00f3n plena que tendr\u00e1 lugar al final de los tiempos.<\/p>\n<p>3. Con las ->Mujeres. Para valorar la actitud de Jes\u00fas con las mujeres habr\u00ed\u00ada que tener en cuenta el lugar que \u00e9stas ocupaban en la antig\u00fcedad, tanto griega como jud\u00ed\u00ada. Por lo que a los jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas se refiere, basta recordar\u00c2\u00a0 el dicho del Talmud: \u00abMaldito sea el hombre cuya mujer e hijos dan gracias por \u00e9l\u00bb, y la acci\u00f3n de gracias de la plegaria cotidiana de los jud\u00ed\u00ados: \u00abBendito sea Dios porque no me ha creado gentil, porque no me ha creado mujer, porque no me ha creado ignorante\u00bb. El nacimiento de un var\u00f3n produc\u00ed\u00ada contento, el de una ni\u00f1a tristeza. Pues bien, en los relatos evang\u00e9licos no aparece por parte de Jes\u00fas tal actitud negativa respecto de la mujer. M\u00e1s a\u00fan, \u00abla consideraci\u00f3n de la mujer como persona humana es un componente esencial de la buena nueva de Jes\u00fas\u00bb (Leonar Swidler). Ante la consideraci\u00f3n como mero objeto, reflejada en la actitud de Sim\u00f3n, Cristo acoge a la mujer pecadora, elogia su actitud humana y espiritual, se dirige a ella en p\u00fablico y le asegura el perd\u00f3n (Lc 7,36-50). Frente al trato despiadado y vejatorio que dan los acusadores a la mujer adultera, deja patente su condici\u00f3n de persona humana por encima de su condici\u00f3n de pecadora y se abstiene de toda condena (Jn 8,2-11). Ante la acci\u00f3n de la hemorro\u00ed\u00adsa, que quiere pasar desapercibida debido a su estado de impureza legal, Cristo hace todo un despliegue publicitario, curando a la mujer, rechazando el tab\u00fa de la sangre y reincorpor\u00e1ndola a su dignidad humana (Mc 5,25-34). Similar actitud observa con la samaritana; jam\u00e1s a un rabino se le habr\u00ed\u00ada ocurrido hablar as\u00ed\u00ad con una mujer y menos samaritana, dada la aversi\u00f3n que los jud\u00ed\u00ados sent\u00ed\u00adan hacia los samaritanos. Jes\u00fas habla con ella con toda naturalidad y deja entrever que reconoce su plena dignidad humana, sin discriminaci\u00f3n alguna entre hombre y mujer (Jn 4,5-30). Y respecto del matrimonio Cristo rechaza la poligamia y el libelo de repudio, discriminatorios para la mujer (Mc 10,1-12; Mt 19,1-10). Hombres y mujeres tienen los mismos derechos y responsabilidades. Cristo consagra la dignidad de la mujer. Podemos concluir con Leonar Swidler: \u00abEs evidente que Jes\u00fas promovi\u00f3 con todas sus fuerzas la dignidad y la igualdad de la mujer en medio de una sociedad dominada por el hombre. Jes\u00fas fue un \u00abfeminista\u00bb y lo fue de manera radical\u00bb (Selecciones de Teolog\u00ed\u00ada, Jes\u00fas y la dignidad de la mujer: 11 (1972) 125).<\/p>\n<p>Pero Cristo no s\u00f3lo reconoci\u00f3 y declar\u00f3 la dignidad humana de la mujer que le corresponde en justicia, sino que las admiti\u00f3 en su compa\u00f1\u00ed\u00ada durante su ministerio p\u00fablico (Lc 8,31-3; Mt 27,55). Y ellas le acompa\u00f1an hasta el sepulcro; para ellas fueron las primeras apariciones del Resucitado y reciben de \u00e9l el encargo de comunicar a los disc\u00ed\u00adpulos que ha resucitado (Mc 16,9s; Mt 28,8-10; Jn 20,8-18).<\/p>\n<p>Lucas fue el evangelista m\u00e1s sensible a la actitud de Cristo con las mujeres. Es el que m\u00e1s relatos refiere a este prop\u00f3sito, a quienes, como Cristo, siempre deja en buen lugar. Sin duda fue esa delicada sensibilidad la que le lleva a omitir relatos de los otros evangelistas en los que no quedaban en buen lugar, como la actuaci\u00f3n de la hija de Herodes en el banquete que \u00e9ste ofreci\u00f3 a sus magnates y ocasion\u00f3 la muerte del Bautista (Mc 6,17-29; Mt 14,3-12) y el de la madre de los hijos del Zebedeo que pide para sus hijos los primeros puestos en el Reino (Mt 20,20-23). Llega hasta omitir el relato de la curaci\u00f3n de la hija de la mujer siro-fenicia, que le hubiera venido muy bien para el universalismo caracter\u00ed\u00adstico de su evangelio, porque, en una actitud pedag\u00f3gica, Cristo parece en un principio adoptar una actitud despectiva (Mc 7,27).<\/p>\n<p>A los numerosos casos incluidos en la referencia a esas tres clases de personas, a\u00f1adamos tres significativos: El ciego de Jeric\u00f3 clama repetidamente: \u00abHijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad\u00bb; y Cristo, que se deja invocar con un t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico, le responde: \u00abTu fe te ha salvado\u00bb (Mc 10,46-52). El mismo siente compasi\u00f3n con las turbas que le siguen porque est\u00e1n como ovejas sin pastor y porque habi\u00e9ndole seguido durante tres d\u00ed\u00adas ya no ten\u00ed\u00adan qu\u00e9 comer y pod\u00ed\u00adan desfallecer en el camino de retorno a sus casas. Entonces les imparte su ense\u00f1anza (Mc 6,34) y les proporciona alimento multiplicando los panes y los peces (Mc 8,2-9). Significativo es tambi\u00e9n el que ante el ofrecimiento del curado endemoniado de Gerasa a seguirle, le responde: \u00abVete a tu casa con los tuyos y refi\u00e9reles lo que el Se\u00f1or ha hecho contigo y que ha tenido compasi\u00f3n de ti\u00bb (Mc 5,19).<\/p>\n<p>Podemos concluir: \u00abEn realidad, la vida p\u00fablica de Jes\u00fas es todo un despliegue de amor y de misericordia frente a todas las formas de miseria humana, con todos aquellos que f\u00ed\u00adsica o moralmente ten\u00ed\u00adan necesidad de piedad y compasi\u00f3n, de ayuda y sost\u00e9n, de comprensi\u00f3n y de perd\u00f3n, por los que \u00e9l no s\u00f3lo acude a su poder taumat\u00fargico, sino que se enfrenta incluso con la mentalidad estrecha y hostil del ambiente con tal de hacer bien y sanar a todos (He 10,38). M\u00e9dico de los cuerpos, por consiguiente, pero sobre todo de las almas (Mc 2,17; Lc 5,21), como lo demuestra su actitud llena de indulgencia y de favor con los pecadores, que encuentran en \u00e9l un \u00abamigo\u00bb (Lc 7,34), y con los que no tiene ning\u00fan reparo en tratar, a pesar de los recelos de muchos, llegando incluso a sentarse a su mesa (Lc 5,27-32; 7,36-50; 15,1-2; 19,1-10)\u00bb (ADALBERTO SISTI, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Ed. Paulinas, 1221s).<\/p>\n<p>Una observaci\u00f3n final importante. El ejercicio de la misericordia para con el pr\u00f3jimo es condici\u00f3n indispensable para obtener la misericordia de Dios. As\u00ed\u00ad aparece sobre todo en el Padre Nuestro y en la advertencia tajante que le sigue: \u00abSi vosotros no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u00bb (Mt 6,15; Mc 11,25). En la recomendaci\u00f3n: \u00abSi al presentar tu ofrenda ante el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda all\u00ed\u00ad, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda\u00bb (Mt 5,23s). Y sobre todo en la par\u00e1bola del siervo sin entra\u00f1as (Mt 18,35) y en la presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica del juicio final (Mt 18,35). Santiago lo expres\u00f3 en la ya citada frase tajante: \u00abTendr\u00e1 un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia\u00bb (Sant 2,13). ->pecadores; mujeres; perd\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL- DB IV, 1130-1132; XAVIER LEON-DUFOUR, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica. Herder, 1965, 475-480; ADALBERTO SISTI en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Ed. Paulinas 1990 1216-1224.<\/p>\n<p>Gabriel P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1.Antiguo Testamento<\/p>\n<p>(d\u00bb amor, consuelo, gracia, justicia, Jon\u00e1s). El judaismo posb\u00ed\u00adblico tiende a situarse en un plano de Ley, de manera que parece haber dado primac\u00ed\u00ada a la justicia*. Pero la Biblia sabe tambi\u00e9n, desde el principio, que los hombres viven por misericordia, pues l\u00f3gicamente, seg\u00fan justicia, conforme a la opci\u00f3n de Gn 2-3, ellos deber\u00ed\u00adan haber muerto para siempre. A la misericordia de Dios apela la misma Ley israelita, en uno de sus textos centrales (Ex 34,4-6); tambi\u00e9n apelan a ella muchos textos prof\u00e9ticos e incluso la apocal\u00ed\u00adptica* (al menos para los justos). Ella aparece de manera m\u00e1s intensa en algunos textos tard\u00ed\u00ados del Antiguo Testamento, como en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(1) El principio misericordia. Ex 34,67. El tema ha sido desarrollado en el contexto de la ruptura y renovaci\u00f3n de la alianza. Tras un primer encuentro con Dios, Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada bajado con las tablas de la ley para ense\u00f1\u00e1rselas al pueblo, pero ha descubierto que el pueblo ha rechazado esa ley, construyendo y adorando al anti-dios, el Becerro de Oro. De manera consecuente como mensajero frustrado, destruye las tablas in\u00fatiles (Ex 32,15-20). Pero luego, intercede ante Dios a favor de su pueblo (cf. Ex 33) y Dios responde a su ruego, renovando su alianza con Israel. Sube de nuevo Mois\u00e9s a la monta\u00f1a, desciende  Dios y dialogan en palabra de misericordia. A diferencia de la teofan\u00ed\u00ada anterior (Ex 19,16-20), aqu\u00ed\u00ad no hay rayos o truenos, ni erupci\u00f3n de volcanes. Simplemente una nube, una presencia silenciosa: \u00c2\u00a1se qued\u00f3 Yahv\u00e9 con Mois\u00e9s! \u00c2\u00a1Mois\u00e9s invoc\u00f3 el nombre de Yahv\u00e9! Conversaron los dos y Dios quiso mostrarle su espalda, el reverso del misterio, pasando ante la cueva de Mois\u00e9s y diciendo (Ex 34,6-7): \u00abYahv\u00e9, Yahv\u00e9, Dios compasivo y clemente, lento a la ira y rico en misericordia y lealtad, misericordioso hasta la mil\u00e9sima generaci\u00f3n; que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune, sino que castiga la culpa de los padres en hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u00bb. Dios hab\u00ed\u00ada hablado como trueno, en experiencia c\u00f3smica terrible (Ex 19,19-20). Ahora lo hace con voz de compasi\u00f3n y cercan\u00ed\u00ada, apareciendo como Dios humano, padre\/amigo, buen educador que mantiene su palabra y perdona a los pecadores. As\u00ed\u00ad act\u00faa como rico en misericordia: perdona a los rebeldes, acoge de nuevo en amor a quienes le hab\u00ed\u00adan rechazado. Este Dios ha superado los esquemas moralistas de una Ley cerrada en s\u00ed\u00ad misma. Frente al Se\u00f1or del tali\u00f3n (ojo por ojo&#8230;) emerge aqu\u00ed\u00ad el Dios-misericordia, amigo trascendente y cercano, en quien podemos confiar, por encima de nuestros propios males. Como signo de piedad infinita, experiencia de amor incondicionado que trasciende las condiciones del pacto, se eleva el Dios del perd\u00f3n israelita antes citado, como indican las aplicaciones del texto, (a) Dios ofrece misericordia hasta mil generaciones, es decir, desde siempre y para siempre. Eso significa que la historia de la salvaci\u00f3n no se encuentra pendiente del hilo delicado de las obras humanas, sino que se sostiene por la misericordia: Dios mismo es la esperanza de futuro y vida para el pueblo (cf. Sal 51; 57; 67; 101; 118; 136). (b) Dios castiga de forma limitada, s\u00f3lo en tres o cuatro generaciones. Esta es la experiencia que los israelitas han vivido en el exilio y en las crisis posteriores, como pueblo experto en opresiones que duran poco tiempo, unas generaciones. Despu\u00e9s brilla para siempre el perd\u00f3n y la gracia de Dios. All\u00ed\u00ad donde parec\u00ed\u00ada que la historia acaba (tras la alianza rota s\u00f3lo hay muerte), se eleva la m\u00e1s fuerte palabra de promesa: Dios es rico en misericordia, de manera que, tras un breve camino de correcci\u00f3n, ofrece a los humanos la gracia sin fin de su misericordia eterna. As\u00ed\u00ad puede culminar en palabra de amor el Antiguo Testamento, proyectando la clemencia de Dios sobre los pecados y castigos temporales del pueblo.<\/p>\n<p>(2) Los signos de la misericordia. Dios mismo viene a mostrarse como fuente de amor, con rasgos m\u00e1s maternos que paternos. El texto le presenta como rico, como lleno de un amor que brota de su entra\u00f1a o vientre materno (rehem). Dios ama as\u00ed\u00ad con ternura de madre y cuida con amor insuperable y eterno al fruto de su entra\u00f1a. Quien ama seg\u00fan ley puede un d\u00ed\u00ada cansarse y no hacerlo, cesar en el amor, si aquel a quien ofrece su cari\u00f1o se vuelve desleal o ingrato. Por el contrario, quien ama con entra\u00f1a materna, dando la vida al hacerlo, se mantiene en amor para siempre, hagan los hijos lo que hagan, respondan como respondieren. Este amor del Dios que est\u00e1 lleno de entra\u00f1as de misericordia se encuentra al principio de todo lo que existe, como fuente creadora de vida y no como respuesta condicionada por nuestro comportamiento. De esta forma se desvela el amor fundante del Dios que act\u00faa como madre, como amor creador que regala gratuitamente vida y lo hace con ternura, eternamente. Desde aqu\u00ed\u00ad se entienden los signos de la misericordia. No hay rayos o truenos, no hay volcanes, en contra de lo que sucedi\u00f3 en la primera teofan\u00ed\u00ada (cf. Ex 19,1620). Simplemente una nube, una presencia silenciosa, una plegaria. Antes se hab\u00ed\u00ada hablado de un libro de alianza (cf. Ex 24,7) que deb\u00ed\u00ada estar escrito en papiro (o materia semejante). En este nuevo contexto son precisas unas tablas o losas de piedra porque es duro el coraz\u00f3n del pueblo donde graba Dios su misericordia indeleble (cf. Ez 36,26-27). Pero antes Dios hablaba con el trueno, en experiencia c\u00f3smica terrible (Ex 19,19-20). Ahora, en cambio, habla con voz de compasi\u00f3n y cercan\u00ed\u00ada que recuerda a los profetas. Yahv\u00e9 mismo se presenta como Dios humano, padre\/amigo, buen educador que mantiene su palabra y ofrece a los hombres un camino de vida por su alianza. Antes no pod\u00ed\u00ada haberse vislumbrado este misterio, estas entra\u00f1as de perd\u00f3n y gratuidad, porque los fieles de Israel no hab\u00ed\u00adan pecado a\u00fan y  as\u00ed\u00ad Dios aparec\u00ed\u00ada como ley de trueno desde arriba. Ahora, superando el rechazo de aquellos que no han aceptado su presencia, Dios viene a presentarse como amigo para siempre, como han destacado los libros de Oseas* y Jon\u00e1s*.<\/p>\n<p>(3) La esencia de la misericordia: Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ha desarrollado de forma consecuente el tema de la misericordia: \u00abEl mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de roc\u00ed\u00ado ma\u00f1anero que cae sobre la tierra. Pero te compadeces de todos porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa no la habr\u00ed\u00adas creado. Y \u00bfc\u00f3mo subsistir\u00ed\u00adan las cosas si t\u00fa no lo hubieses querido? \u00bfC\u00f3mo conservar\u00ed\u00adan su existencia si t\u00fa no las hubieses llamado? Pero perdonas a todos, porque todos son tuyos, Se\u00f1or, amigo de la vida. Todos llevan tu soplo incorruptible\u00bb (Sab 11,22-12,1). \u00abTu fuerza es el principio de la justicia y el ser due\u00f1o de todos te hace perdonarlos a todos&#8230; Pero t\u00fa, dominando tu fuerza, juzgas con moderaci\u00f3n, y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque siempre puedes disponer de tu poder como t\u00fa quieres\u00bb (12,16-18). Sobre un fondo de violencia, conforme a la cual el mismo Dios parec\u00ed\u00ada condenado a castigar a los culpables, que deb\u00ed\u00adan ser aborrecidos (cf. Sab 12,4), se elevan estos pasajes donde el principio de la misericordia nos permite superar ya de alg\u00fan modo la divisi\u00f3n entre justos e injustos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, pues el perd\u00f3n de Dios vincula a todos (pa\u00f1\u00ed\u00ades) los hombres: \u00abTe compadeces de todos porque todo lo puedes (11,23). Amas a todos los seres y no aborreces nada\u00bb (11,24). \u00abA todos perdonas porque son tuyos: siendo due\u00f1o de todos, t\u00fa puedes perdonarles a todos\u00bb (cf. 11,16). En este mundo, los que se toman como poderosos muestran su poder oprimiendo a los dem\u00e1s (cf. Sab 2,11). Por el contrario, Dios no es poderoso porque puede imponerse sobre todos los dem\u00e1s, sino porque renuncia a toda imposici\u00f3n, para perdonarles. Dios es poderoso para el bien y de esa forma supera por su misericordia la l\u00f3gica de las oposiciones (marcada por el \u00e1rbol del bien\/mal: Gn 2-3). De esa forma se expresa como gracia absoluta, no por un tipo de co acci\u00f3n igualitaria (\u00c2\u00a1responde de la misma forma a todos!), ni por indiferencia (\u00c2\u00a1todo es igual!), sino por cuidado amoroso que le lleva a perdonar a cada uno de los hombres, por poder, creatividad y connaturalidad.<\/p>\n<p>(4) La misericordia de Dios. Partiendo de lo anterior podemos precisar los rasgos y principios del Dios misericordioso. (a) Dios es misericordioso por poder. Dios no tiene que defender su poder, sino al contrario: es poderoso sin l\u00ed\u00admites y as\u00ed\u00ad puede revelarse como suprema y absoluta compasi\u00f3n, siendo de esa forma capaz de superar, sin injusticia, las ant\u00ed\u00adtesis del mundo. \u00abTe compadeces de todos porque todo lo puedes\u00bb (12,16). Sobre la misericordia de Dios se funda la vida de los hombres. (b) Dios es misericordioso porque es creador. Amar es crear, haciendo que surja lo que existe y que nazca la vida, por encima de la divisi\u00f3n entre el bien y el mal. Por eso, la creaci\u00f3n es siempre gracia, es un don que nos permite superar el nivel del tali\u00f3n, en el que estamos determinados por lo que hay, buscando en los dem\u00e1s nuestro provecho, para pasar al nivel de lo que hacemos que haya. Ese es el plano que el Nuevo Testamento define partiendo del amor* entendido como \u00e1gape (no como eros). Los violentos no crean, sino que viven a costa de aquello que otros han creado, como ladrones de la vida. Dios, en cambio, crea todo de un modo gratuito, haciendo as\u00ed\u00ad posible que surja la vida donde reinaba la muerte; por eso es misericordia universal, (c) Dios es misericordioso por connaturalidad. De manera sorprendente, Sab expande y aplica a todos los hombres una terminolog\u00ed\u00ada de alianza que antes, en otro contexto, se expresaba s\u00f3lo de forma israelita, mostrando as\u00ed\u00ad a Dios como amigo de todos los pueblos: \u00abPerdonas a todos, porque todos son tuyos, Se\u00f1or, amigo de la vida\u00bb (11,26). Cierta teolog\u00ed\u00ada del pacto* supon\u00ed\u00ada que s\u00f3lo los israelitas eran \u00abpropiedad personal de Dios sobre la tierra\u00bb (cf. Ex 19,5-6; Dt 4,20), y as\u00ed\u00ad lo supondr\u00e1n tambi\u00e9n las ant\u00ed\u00adtesis* de Sab 11-19. Pues bien, nuestro pasaje confiesa que todos los hombres son de Dios, unlversalizando la experiencia israelita. En ese sentido se dice que Dios no es s\u00f3lo creador y due\u00f1o universal, sino tambi\u00e9n amigo o compa\u00f1ero de todos los que viven, sin excepci\u00f3n al  guna (philopsich\u00e9). Esta es la aportaci\u00f3n mayor de la teolog\u00ed\u00ada de Sab y quiz\u00e1 de toda la literatura israelita: Dios no es una realidad abstracta, ni un principio c\u00f3smico, ni un silencio en el fondo de todo lo que existe; Dios no es tampoco el protector de un pueblo especial, sino un poder personal de vida que ama (conoce y crea) a todos los hombres porque quiere, porque les quiere, vincul\u00e1ndose con ellos de un modo entra\u00f1able, en alianza de fidelidad universal.<\/p>\n<p>Cf. F. Asensio, Misericordia et ventas. El Elesed y el Einet divinos. Su influjo religiososocial en la historia de Israel, Gregoriana 49, Roma 1949; X. Pikaza, Antropolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2006; I. M. Sans, Autorretrato de Dios, Universidad de Deusto, Bilbao 1997; J. Sobrino, El principio misericordia. Bajar de la Cruz, a los pueblos crucificados, Sal Terrae, Santander 1992.<\/p>\n<p>MISERICORDIA<br \/>\n2. Nuevo Testamento<\/p>\n<p>amor, perd\u00f3n, gracia, Mateo). El conjunto del Nuevo Testamento aparece como un testimonio concreto y universal de misericordia: concreto porque se centra en Jes\u00fas, universal porque se abre a todos los hombres. As\u00ed\u00ad lo muestra un texto donde Mateo ha resumido la vida y mensaje de Jes\u00fas: \u00abRecorr\u00ed\u00ada Jes\u00fas todas las ciudades y aldeas, ense\u00f1ando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasi\u00f3n de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor\u00bb (Mt 9,35-36; cf. Mc 6,34). En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan otros textos emblem\u00e1ticos, como la bienaventuranza de los misericordiosos (Mt 5,7), con el juicio final, donde lo \u00fanico que cuenta es la misericordia activa (Mt 25,31-46), y de un modo especial las par\u00e1bolas especiales de Lucas (cf. Lc 10,30-37; 15,1132). En esta l\u00ed\u00adnea pueden destacarse, adem\u00e1s, dos pasajes.<\/p>\n<p>(1) Misericordia quiero y no sacrificio (Mt 9,13; 12,7). Esta palabra, tomada de Os 6,6, condensa seg\u00fan Lucas toda la experiencia de Cristo, entendida no s\u00f3lo de un modo superficial (moralista), como misericordia barata, sino de forma radical, como principio de transformaci\u00f3n humana. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 en juego el sentido de la Ley jud\u00ed\u00ada y la per manencia del pueblo de Israel como instituci\u00f3n prof\u00e9tica y salvadora. Los adversarios de Jes\u00fas ponen la Ley por encima de la misericordia, tom\u00e1ndola as\u00ed\u00ad como una especie de \u00abdogma\u00bb: es la instituci\u00f3n sagrada, la estabilidad nacional en l\u00ed\u00adnea de sistema que exige un tipo de comportamientos bien regulados (sacrificios). Pues bien, por encima de esa ley ha puesto Jes\u00fas la misericordia, es decir, la gratuidad abierta a todos los hombres. Los dos pasajes donde Mateo cita este principio teol\u00f3gico de Oseas (Mt 9,13 y 12,13) marcan el punto de inflexi\u00f3n de su evangelio, el paso de una instituci\u00f3n que puede y debe ser misericordiosa (hace obras de misericordia, al servicio del sistema) a una misericordia que viene a presentarse como principio y fuente de todas las posibles instituciones, pues ella define y decide el sentido del juicio de la vida (Mt 25,31-46), que ser\u00e1 revelaci\u00f3n de misericordia. El Jes\u00fas de Mateo no ha discutido con los rabinos de Israel (o del judeocristianismo) desde una perspectiva te\u00f3rica, sino desde el poder radical de la misericordia que, careciendo de poder (no puede imponerse por la fuerza), es el mayor de todos los poderes. Jes\u00fas ha superado ese nivel de sacrificio (ha declarado el fin del templo: cf. Mt 21,12-22), apelando a la misericordia creadora: ella define a Dios, ella permite caminar y vivir a los humanos, como indica de forma paradigm\u00e1tica el pasaje del paral\u00ed\u00adtico perdonado-curado (cf. Mt 9,2-8).<\/p>\n<p>(2) Dios, Padre de misericordia. Pablo retoma el sentido israelita b\u00e1sico del Dios misericordia y lo expresa en palabras de fuerte emoci\u00f3n e intenso contenido h\u00ed\u00admnico, poniendo \u00abPadre\u00bb donde Ex 34,6 pon\u00ed\u00ada \u00abrico\u00bb: \u00abBendito sea Dios, Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolaci\u00f3n, que nos ha consolado en toda tribulaci\u00f3n para que podamos consolar a los que est\u00e1n en toda tribulaci\u00f3n con el consuelo con que Dios nos ha consolado\u00bb (2 Cor 1,3-4). Esta es una de las palabras fundamentales del mensaje de Pablo y ella ha de tomarse en su sentido m\u00e1s profundo. Dios es Padre de la misericordia porque Jes\u00fas es la misericordia encarnada. Este Dios es un padre materno, pre\u00f1ado de amor, que consuela a los hombres, como hac\u00ed\u00ada el Dios de los profetas del amor m\u00e1s intenso (Is 66,13),  como har\u00e1 el Par\u00e1clito*, gran Consolador. Ciertamente, Pablo alude a su propia situaci\u00f3n de lucha y desconsuelo, que ha logrado superar con la gracia de Dios. Pero su experiencia, expresada en el contexto de 2 Cor 1,1-2,17, se abre a todos los hombres que quieran recibir el mensaje y aliento de Jes\u00fas. Frente al Dios de la ley o poder, frente a un Se\u00f1or resentido (que parece estar en lucha contra los hombres), frente al Juez alejado que mira las cosas desde fuera, Pablo ha definido a Dios como Padre misericordioso, es decir, consolador: es Aquel que nos ama y por amor, por su gran misericordia, nos ha ofrecido el don de su propio Hijo. Este Dios de consuelo (a quien el texto llama Padre y no Madre, porque as\u00ed\u00ad lo exige la tradici\u00f3n social de aquel tiempo) es m\u00e1s Madre que Padre. Llegando al l\u00ed\u00admite de su experiencia, fundando su vida en el Dios de Jes\u00fas, Pablo descubre que ese Dios, Padre de consuelo, tiene aspectos que podemos evocar como femeninos: es aquel que nos consuela en Jes\u00fas, d\u00e1ndonos lo m\u00e1s grande que tiene, su propio Hijo.<\/p>\n<p>Cf. I. G\u00ed\u201cMEZ ACEBO, Dios tambi\u00e9n es Madre, Paulinas, Madrid 1994; R. SCHNACKENBURG, Amistad con Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998; J. V\u00dcCHEZ, Dios, nuestro amigo. La Sagrada Escritura, Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Jon\u00e1s echa en cara a Dios su clemencia, su longanimidad y su gran amor, le reprocha que se deje mover a compasi\u00f3n. Dios tiene casi que defenderse de esta acusaci\u00f3n, porque su misericordia es algo incomprensible, visceral, envolvente, absoluto; es el fundamento mismo de nuestra vida y de nuestra libertad.  En efecto, uno puede vivir y amar s\u00f3lo si se siente aceptado tal y como es, sin condiciones: entonces es cuando se siente libre.  Dios nos ama as\u00ed\u00ad. La \u00fanica medida de su amor desmesurado es la necesidad de la persona amada; el pobre, el infeliz, el pecador, el perdido, son amados incluso m\u00e1s que los otros.  Como una madre ama al hijo porque es su hijo, y si es desgraciado lo ama todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, sabiendo que podr\u00e1 llegar a ser m\u00e1s bueno en la medida en que se sienta amado.  Dios, que para nosotros es m\u00e1s padre que nuestro padre y m\u00e1s madre que nuestra madre, que nos ha tejido en el vientre materno, hace de la misericordia la realidad que nos contiene, de arriba abajo, de oriente a occidente. En su mise43  ricordia, somos lo que somos, y nuestra misma miseria se convierte en el recipiente y la medida en la que derrama su misericordia.    acompa\u00f1an la evoluci\u00f3n de los hombres, de los pueblos y de la humanidad entera.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Vocablos y conceptos: 1. En el texto hebreo; 2. En el texto griego. II. Dios, rico en misericordia: 1. Con todas las criaturas; 2. Con su pueblo; 3. Con los pecadores. III. Cristo, imagen del Padre misericordioso: 1. En su vida; 2. En sus palabras. IV. Sed misericordiosos.<\/p>\n<p>I. VOCABLOS Y CONCEPTOS. En nuestras versiones de la Biblia, el t\u00e9rmino \u00abmisericordia\u00bb se utiliza para traducir varios vocablos, tanto hebreos como griegos, cada uno de los cuales tiene un significado propio con diversos matices que de ordinario no percibe el lector por considerar la misericordia eminentemente como un sentimiento de piedad o de compasi\u00f3n, que induce a la ayuda y al perd\u00f3n. Por tanto es necesario partir de las lenguas originales para alcanzar una comprensi\u00f3n exacta y completa.<\/p>\n<p>1. EN EL TEXTO HEBREO. El primero de los t\u00e9rminos hebreos con que el AT indica la misericordia es reham\u00eem, que designa propiamente las \u00abv\u00ed\u00adsceras\u00bb (en singular, el seno materno); pero que en sentido metaf\u00f3rico se expresa para se\u00f1alar aquel sentimiento \u00ed\u00adntimo, profundo y amoroso que liga a dos personas por lazos de sangre o de coraz\u00f3n, como a la madre o al padre con su propio hijo (Sal 103:13; Jer 31:20) o a un hermano con otro (G\u00e9n 43:30). Estando este v\u00ed\u00adnculo situado en la parte m\u00e1s \u00ed\u00adntima del hombre (o sea, las v\u00ed\u00adsceras, como cuando nosotros hablamos de amor entra\u00f1able o de odio visceral, aunque generalmente preferimos el t\u00e9rmino \u00abcoraz\u00f3n\u00bb), el sentimiento que de all\u00ed\u00ad brota es espont\u00e1neo y est\u00e1 abierto a toda forma de cari\u00f1o. Cuando lo requieren las circunstancias, se traduce espont\u00e1neamente en actos de compasi\u00f3n o de perd\u00f3n (Sal 106:43; Dan 9:9).<\/p>\n<p>El segundo t\u00e9rmino es hesed (con todos sus derivados), que a menudo va unido al anterior en forma de sin\u00f3nimo o de precisi\u00f3n explicativa (Sal 25:6; Sal 40:12; Sal 103:4; Isa 53:7; Jer 16:5; Ose 2:21), aunque se distingue de \u00e9l porque no nace de un sentimiento espont\u00e1neo, sino m\u00e1s bien de una deliberaci\u00f3n consciente, como consecuencia de una relaci\u00f3n de derechos y deberes, que generalmente se da por parte del superior para con el inferior (el marido para con la mujer, los padres para con los hijos, el soberano para con sus s\u00fabditos). El significado fundamental es el de bondad; pero de brdinario se manifiesta en forma de piedad, de compasi\u00f3n o de perd\u00f3n, teniendo siempre como fundamento la.fidelidad a un compromiso que se siente como tal, ya sea por v\u00ed\u00adnculos de naturaleza o en virtud de la propia posici\u00f3n o tambi\u00e9n por un deber jur\u00ed\u00addico libremente asumido.<\/p>\n<p>A los dos vocablos se\u00f1alados hay que a\u00f1adir tres verbos con sus respectivos derivados, usados al lado o en paralelo con rehamfm. Son hanan, mostrar gracia, ser clemente (Exo 33:19; Isa 27:11; Isa 30:18; Sal 102:18); hamal, compadecer, sentir compasi\u00f3n, y por tanto perdonar (al enemigo) (Jer 13:14; Jer 21:7); hus, conmoverse, sentir piedad, sentir l\u00e1stima (Isa 13:18).<\/p>\n<p>2. EN EL TEXTO GRIEGO. El vocabulario griego de los LXX refleja fundamentalmente los conceptos del original hebreo, incluso cuando el significado original de los vocablos escogidos no es id\u00e9ntico por la amplitud de su contenido y por sus matices. La observaci\u00f3n vale tambi\u00e9n para el NT, que adopta el lenguaje de los LXX y, con \u00e9l, toda la tradici\u00f3n religiosa subyacente.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego utilizado con mayor frecuencia en los dos Testamentos es \u00e9leos (con sus respectivos derivados), que de ordinario traduce a hesed,\u2020\u00a2 pero a diferencia del mismo no se sit\u00faa en la esfera jur\u00ed\u00addica, sino en la psicol\u00f3gica, partiendo de una profunda conmoci\u00f3n de \u00e1nimo, que se traduce en gestos de piedad y de compasi\u00f3n, de bondad y de misericordia. En la pr\u00e1ctica desemboca muchas veces en \u00ablimosna\u00bb (elem\u00f3syna, t\u00e9rmino derivado directamente de \u00e9leos) o beneficencia para con los pobres y los necesitados, tantas veces recomendada en la Biblia (Tob 4:7.16; Sir 29:8; Mat 6:2-4; Luc 11:41; Luc 12:33; Heb 3:2-3.10; Heb 9:36; Heb 10:2.4.31; Heb 24:17).<\/p>\n<p>Viene a continuaci\u00f3n, pero con un uso muy reducido, oiktirm\u00f3s, que subraya el aspecto exterior del sentimiento de compasi\u00f3n, en cuanto que se traduce en conmiseraci\u00f3n y condolencia, y luego en piedad y misericordia. De ordinario traduce el hebreo rehamim, aunque tambi\u00e9n otros vocablos que significan mostrar gracia y favor. Hay que recordar, finalmente, aunque de uso todav\u00ed\u00ada m\u00e1s reducido, spl\u00e1njna, que literalmente equivale a rehamim (\u00abv\u00ed\u00adsceras\u00bb), aun cuando s\u00f3lo en una ocasi\u00f3n traduce este vocablo (Pro 12:10). Partiendo de la sede misma de la cual, seg\u00fan los antiguos, brotaban los sentimientos, expresa condescendencia, amor, cari\u00f1o, simpat\u00ed\u00ada y benignidad, pero tambi\u00e9n misericordia y compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta toda esta riqueza y variedad de vocabulario si se quiere obtener una acertada s\u00ed\u00adntesis del concepto de misericordia en la Biblia.<\/p>\n<p>II. DIOS, RICO EN MISERICORDIA. Trasladando el lenguaje de la experiencia humana y aplic\u00e1ndolo de manera antropom\u00f3rfica a Dios, los autores sagrados han conseguido darnos, como nunca hab\u00ed\u00ada sido posible hacerlo, una \u00abimagen trepidante de su amor, que en contacto con el mal, y en particular con el pecado del hombre y del pueblo, se manifiesta como misericordia\u00bb (Dives in misericordia, n. 52). La confianza absoluta y constante de Israel en este amor misericordioso y tierno de Yhwh se manifiesta en cada una de las p\u00e1ginas del AT; pero se expresa de manera admirable en aquella f\u00f3rmula contenida en Exo 34:6-7, que suena como una profesi\u00f3n de fe: \u00abEl Se\u00f1or, el Se\u00f1or, Dios clemente y misericordioso, tardo para la ira y lleno de lealtad y fidelidad, que conserva su fidelidad a mil generaciones y perdona la iniquidad, la infidelidad y el pecado\u00bb. La acumulaci\u00f3n de tantos sustantivos, estrechamente vinculados e intercambiables entre s\u00ed\u00ad, es un \u00ed\u00adndice de la intensidad del concepto que se quiere inculcar, mientras que los adjetivos que les acompa\u00f1an cualifican al obrar divino, que, a diferencia del humano, no es instintivo, pasional, desconsiderado e impetuoso en su reacci\u00f3n contra el mal, sino lento, paciente y ponderado, as\u00ed\u00ad como rico en generosidad, en compasi\u00f3n y en tolerancia; tan rico que los gestos de su misericordia no se restringen ni siquiera al espacio de mil generaciones (G\u00e9n 32:5; Exo 20:6; Deu 5:10). De esta certeza es de donde dimana esa especie de estribillo que tantas veces se escucha en las p\u00e1ginas sagradas: \u00abSu amor es eterno\u00bb (Sal 100:5; Sal 106:1; Sal 107:1; Sal 118:1.4.29; 136; 1Cr 16:34. 41; Jer 33:11).<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula de Exo 34:6-7 se recoge, en todo o en parte, en algunos otros lugares del AT (N\u00fam 14:18; Sal 86:15; Sal 103:8.13; Sal 145:8; Neh 2:13; Joe 2:13; Jon 4:2), as\u00ed\u00ad como en la f\u00f3rmula compendiada \u00abrico en misericordia\u00bb, de Efe 2:4. A menudo los orantes, necesitados de perd\u00f3n, de ayuda y de protecci\u00f3n, se dirigen a Dios invocando su piedad (Sal 4:2; Sal 6:3; Sal 9:14; Sal 25:16; Sal 51:3) y llam\u00e1ndolo padre (Isa 63:16; cf Sal 103:13). Pero es en Isa 49:15 donde encontramos la imagen m\u00e1s alta y significativa del amor inmutable e invencible de Dios cuando, al lamento de Si\u00f3n que se duele de verse abandonada, el mismo Yhwh responde: \u00ab\u00bfPuede acaso una mujer olvidarse del ni\u00f1o que cr\u00ed\u00ada, no tener compasi\u00f3n del hijo de sus entra\u00f1as? Pues aunque ellas (las entra\u00f1as) lo olvidaran, yo no me olvidar\u00ed\u00ada de ti\u00bb. Si es verdad que en la realidad de los hombres no existe ning\u00fan v\u00ed\u00adnculo tan fuerte y tan duradero como el amor de una madre por el fruto de sus entra\u00f1as, con esta atrevida apelaci\u00f3n el profeta llega a decir que el amor de Yhwh trasciende cualquier tipo o modelo humano, ya que es infinito e indefectible.<\/p>\n<p>1. CON TODAS LAS CRIATURAS. El primer relato de la creaci\u00f3n nos muestra al Creador que, como un buen artista, al terminar cada una de sus obras se complace en el feliz resultado y en la bondad de todo lo que su palabra ha llamado a la existencia (G\u00e9n 1:10.12&#8230;31). Los salmistas, a su vez, celebran repetidamente, junto con su gloria y su sabidur\u00ed\u00ada, que resplandecen en la magnificencia de lo creado, su amor, su fidelidad y su misericordia, de donde diman\u00f3 su acto creativo y por las cuales se regula su gobierno del mundo (Sal 103; 136; 145; 147). Reflexionando sobre esta longanimidad divina, el autor del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada afirma en forma de oraci\u00f3n: \u00abTienes misericordia de todo porque todo lo puedes\u00bb; y a continuaci\u00f3n a\u00f1ade: \u00abT\u00fa amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que hiciste, pues si algo aborrecieras no lo hubieses creado. \u00bfY c\u00f3mo subsistir\u00ed\u00ada nada si t\u00fa no lo quisieras? O \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada conservarse si no hubiese sido llamado por ti? Pero t\u00fa perdonas a todos, porque todo es tuyo, Se\u00f1or, que amas cuanto existe. Porque tu esp\u00ed\u00adritu incorruptible est\u00e1 en todas las cosas\u00bb (,1).<\/p>\n<p>En realidad, si todo lo que hay en el mundo es obra de Dios, nada se sustrae a su gobierno, a su providencia, y por tanto tampoco a su amor compasivo. Por eso el salmista puede cantar: \u00abLa tierra est\u00e1 llena del amor del Se\u00f1or\u00bb (Sal 33:5). Y, de forma espec\u00ed\u00adfica para el hombre, el sabio puede decir que \u00abla compasi\u00f3n del Se\u00f1or envuelve a todas sus criaturas\u00bb (Sir 18:13, con todos los vv. 1-14). Eneste sentido la historia de Jon\u00e1s, con todas sus peripecias que rayan en lo grotesco, resulta sumamente instructiva, pues nos permite comprender c\u00f3mo la misericordia divina es realmente universal y no conoce l\u00ed\u00admites ni admite barreras de ninguna clase.<\/p>\n<p>2. CON SU PUEBLO. Si el v\u00ed\u00adnculo de la creaci\u00f3n y de la \u00abpaternidad\u00bb divina de todo lo que existe se presenta en el AT como el motivo de fondo que mueve a Dios a rodear de un amor atento y misericordioso a todos los seres humanos sin distinci\u00f3n, el v\u00ed\u00adnculo de la elecci\u00f3n con que quiso ligarse gratuitamente a Israel con un pacto eterno de fidelidad hace que semejante amor sea visto casi como una obligaci\u00f3n, en virtud de la palabra a la que se ha prestado juramento y que no puede fallar. El \u00e9xodo de Egipto y el don de la alianza sina\u00ed\u00adtica son dos hechos \u00ed\u00adntimamente relacionados entre s\u00ed\u00ad, como causa y efecto; e Israel mantuvo siempre viva, durante toda su historia, la conciencia de haber experimentado de forma singular\u00ed\u00adsima y casi sensiblemente los efectos vivificantes de la misericordia divina, no s\u00f3lo en los momentos tr\u00e1gicos de la esclavitud, sino tambi\u00e9n en los que siguieron a su liberaci\u00f3n hasta que logr\u00f3 entrar en la tierra prometida. As\u00ed\u00ad, el salmo lit\u00e1nico 136, dirigido todo \u00e9l a la celebraci\u00f3n de Yhwh \u00abporque es eterno su amor\u00bb, despu\u00e9s de haber recordado brevemente algunas de las maravillas realizadas en la creaci\u00f3n (vv. 4-9), pasa a recordar, uno tras otro, todos los prodigios que ha llevado a cabo en la historia de Israel, desde la muerte de los primog\u00e9nitos de Egipto hasta la liberaci\u00f3n de los enemigos que se les opon\u00ed\u00adan en la tierra de Cana\u00e1n (vv. 10-24). La posterior historia b\u00ed\u00adblica, desde los jueces hasta los umbrales del NT, a pesar de estar toda entretejida de infidelidades, desviaciones, rebeliones y pecados por parte del pueblo elegido, no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n ininterrumpida de este perenne despliegue de la misericordia divina, que es compasi\u00f3n, perd\u00f3n, ayuda y protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Superando los estrechos l\u00ed\u00admites de los derechos-deberes relacionados con la concepci\u00f3n jur\u00ed\u00addica del pacto de alianza, los profetas, con su sensibilidad afinada muchas veces por la experiencia amarga de su misi\u00f3n, llegaron a percibir su raz\u00f3n m\u00e1s profunda en el amor irresistible con que Yhwh rodea y rodear\u00e1 siempre a su pueblo: \u00abCon amor eterno te he amado\u00bb (Jer 31:3). Es un amor que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del amor, ya grande, de un padre o de una madre por su propio hijo, sobre todo si se trata del primog\u00e9nito (cf Exo 4:22; Deu 1:31; Ose 11:1.3), para colocarse en la esfera del amor entre los esposos (cf Cant), el cual, aunque se funda tambi\u00e9n en un pacto de alianza, subraya mejor la gratuidad por una parte y la intensidad por la otra. Esta idea es desarrollada sobre todo por \/ Oseas (cc. 1-3) quien, para expresar el car\u00e1cter propio del amor divino a Israel, no vacila en recurrir a la imagen de una mujer ad\u00faltera y prostituta, a la que sigue buscando su esposo (Dios) a pesar de sus infidelidades, hasta lograr que se convierta, vuelva a \u00e9l y lo llame de nuevo con el cari\u00f1o del primer amor: \u00abMarido m\u00ed\u00ado\u00bb (2,18). Y entonces, dice el Se\u00f1or, \u00abme casar\u00e9 contigo para siempre, me casar\u00e9 contigo en la justicia y el derecho, en la ternura y el amor; me casar\u00e9 contigo en la fidelidad y t\u00fa conocer\u00e1s al Se\u00f1or\u00bb (2,21-22).<\/p>\n<p>La imagen del amor conyugal es recogida luego por Jerem\u00ed\u00adas, y m\u00e1s tarde por Ezequiel (Jer 2:2; Jer 3:1; Jer 31:20; Ez cc. 16 y 23). Pero cuando Israel haya pagado con el destierro sus infidelidades, el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas volver\u00e1 a consolarlo con palabras llenas de ternura y de compasi\u00f3n, que hacen comprender c\u00f3mo el amor divino jam\u00e1s desfallece, aun cuando castigue severamente: \u00abTu esposo ser\u00e1 tu creador. S\u00ed\u00ad, como a una mujer abandonada y desolada, te ha querido el Se\u00f1or. A la esposa tomada en la juventud, \u00bfse la puede rechazar? -dice tu Dios-. S\u00f3lo por un momento te hab\u00ed\u00ada abandonado, pero con inmensa piedad te recojo de nuevo\u00bb (Isa 54:5-7).<\/p>\n<p>3. CON LOS PECADORES. En la segunda parte de la confesi\u00f3n que ya hemos recordado de Exo 34:6-7 se lee que Dios \u00abconserva su fidelidad a mil generaciones y perdona l\u00e1 iniquidad, la infidelidad y el pecado, pero que nada deja impune, castigando la maldad de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u00bb (v. 7). La culpa y el castigo son dos t\u00e9rminos que, en el concepto humano de justicia, se implican mutuamente. Pero en Dios la distancia que corre entre la cuarta y la mil\u00e9sima generaci\u00f3n muestra, con claridad matem\u00e1tica, c\u00f3mo la misericordia supera en mucho a la \/ justicia, que exige el castigo del delito, para dilatarse hasta el infinito. Basados en esta certidumbre, los israelitas, lo mismo como pueblo que como individuos, no cesan nunca de apelar a la piedad de Yhwh para que perdone y olvide sus pecados por muy grandes que sean (Sal 25:7.11.18; Sal 51:3-4.11; etc.). Saben que si Dios tuviera que sopesar nuestras culpas, nadie podr\u00ed\u00ada salvarse; sin embargo, conf\u00ed\u00adan siempre en su perd\u00f3n, porque saben tambi\u00e9n que su bondad supera todos los l\u00ed\u00admites (Sal 103:8-18; Sal 130:3-4; Jer 31:20), pues no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (Eze 18:21-23; Eze 33:11; cf Isa 55:7).<\/p>\n<p>Lo que Dios quiere del pecador es ante todo el reconocimiento y la confesi\u00f3n humilde de su propio pecado, y consiguientemente la conversi\u00f3n (Sal 32:5; Sal 38:19; Sal 51:4-5; Pro 28:13).<\/p>\n<p>Pero el Sir\u00e1cida exhorta y advierte que no se debe abusar de la longanimidad divina: \u00abConvi\u00e9rtete al Se\u00f1or cuanto antes, no lo dejes de un d\u00ed\u00ada para otro. Porque de repente se desata la ira del Se\u00f1or, y en el d\u00ed\u00ada de la venganza ser\u00e1s aniquilado\u00bb (Sir 5:7). Incluso cuando castiga, Dios act\u00faa siempre como un padre que no busca m\u00e1s que el bien de su hijo (Deu 8:5; Jer 3:19; Jer 31:10), o como un pastor que guarda y cuida las ovejas de su reba\u00f1o (Sal 74:1; Sal 80:2; Eze 34:12-22).<\/p>\n<p>Reflexionando sobre la historia del \u00e9xodo y de la entrada en la tierra de Cana\u00e1n, un autor de la \u00e9poca helenista percibe que tambi\u00e9n en estos momentos en que la justicia divina parece manifestarse de forma m\u00e1s severa con los enemigos de Israel, Dios se mostr\u00f3 manso y generoso, evitando su destrucci\u00f3n (Sab 11:17-22). Son dos las lecciones que saca entonces el mismo autor de este hecho: la primera es que Dios, castigando con moderaci\u00f3n, intenta corregir al pecador con vistas a su arrepentimiento y su conversi\u00f3n (Sab 11:23; Sab 12:2.10); la segunda, de orden pedag\u00f3gico, es que a trav\u00e9s de la prueba de los castigos los pecadores tienen que aprender cu\u00e1nto cuesta alejarse del Se\u00f1or (Sab 11:6), mientras que los justos deben sacar de all\u00ed\u00ad motivos para portarse lo mismo que el Se\u00f1or, teniendo con todos la misma generosidad y comprensi\u00f3n (Sal 12:19; cf Deu 8:3.5; Job 5:17; Pro 3:11-12; Heb 12:5).<\/p>\n<p>III. CRISTO, IMAGEN DEL PADRE MISERICORDIOSO. \u00abImagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb (Col 1:15; cf 2Co 4:4), el Hijo unig\u00e9nito del Padre, \u00abel resplandor de su gloria y la impronta de su ser\u00bb (Heb 1:3), \u00abhaci\u00e9ndose carne y habitando entre nosotros\u00bb(Jua 1:14), fue desde su aparici\u00f3n en el mundo el revelador del misterio de aquel a quien Pablo llama, con una locuci\u00f3n muy de sabor sem\u00ed\u00adtico, \u00abel Padre de las misericordias\u00bb (2Co 1:3), es decir, aquel que es fuente de la misericordia y que la derrama generosamente sobre nosotros. M\u00e1s que cualquier otro atributo divino, todo el NT muestra que Cristo \u00e9s realmente la imagen viviente del Padre, \u00abrico en misericordia\u00bb (Efe 2:4); pero antes con su vida que con sus palabras.<\/p>\n<p>1. EN SU VIDA. El evangelista \/ Lucas, que entre otros apelativos se ha merecido tambi\u00e9n el de \u00abscriba mansuetudinis Christi\u00bb (Dante, De monarchia 1,16), nos presenta a Jes\u00fas que en el acto de inaugurar su ministerio p\u00fablico en la sinagoga de Nazaret lee y hace suyas estas palabras de Isa 61:1-2 : \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Luc 4:18-19). Cuando m\u00e1s tarde el Bautista env\u00ed\u00ade a preguntar si \u00e9l era el Cristo-mes\u00ed\u00adas, responder\u00e1 haciendo eco a las palabras del profeta: \u00abId y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia el evangelio a los pobres (Luc 7:22). En realidad, la vida p\u00fablica de Jes\u00fas es todo un despliegue de amor y de misericordia frente a todas las formas de miseria humana, con todos aquellos que f\u00ed\u00adsica o moralmente ten\u00ed\u00adan necesidad de piedad y compasi\u00f3n, de ayuda y sost\u00e9n, de comprensi\u00f3n y de perd\u00f3n, por los que \u00e9l no s\u00f3lo acude a su poder taumat\u00fargico, sino que se enfrenta incluso con la mentalidad estrecha y hostil del ambiente con tal de hacer el bien y sanar a todos (Heb 10:38). M\u00e9dico de los cuerpos, por consiguiente, pero sobre todo de las almas (Mar 2:17; Luc 5:21), como lo demuestra su actitud llena de indulgencia y de favor con los pecadores, que encuentran en \u00e9l un \u00abamigo\u00bb (Luc 7:34), y con los que no tiene ning\u00fan reparo en tratar, a pesar de los recelos de muchos, llegando incluso a sentarse a su mesa (Luc 5:27-32; Luc 7:36-50; Luc 15:1-2; Luc 19:1-10).<\/p>\n<p>En los evangelios vemos c\u00f3mo se conmueve frecuentemente ante las necesidades de los hermanos y \u00absiente compasi\u00f3n\u00bb por todos, sea cual sea su enfermedad o su necesidad (Mar 1:41; Mar 5:19; Mar 6:34; Mar 8:2; Mat 9:36; Mat 14:14; Mat 15:32; Mat 20:34; Luc 7:13). Por eso, todos los que recurren a \u00e9l lo hacen como si se dirigieran a Dios mismo, invocando su misericordia (Mar 9:22; Mar 10:47-48; Mat 9:27; Luc 17:13; Luc 18:38-39), suplic\u00e1ndole: \u00ab\u00c2\u00a1Ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, Se\u00f1or!\u00bb (Mat 15:22; Mat 17:15; Mat 20:30-31). Habi\u00e9ndose hecho en todo semejante a los hermanos y habiendo experimentado en su propia carne la dureza del sufrimiento humano (Heb 2:17-18), con esta experiencia acepta libremente morir en la cruz por la redenci\u00f3n del mundo. Es tambi\u00e9n \u00e9ste -m\u00e1s a\u00fan, \u00e9ste sobre todo- un testimonio de su amor misericordioso, que no ha disminuido con su ascensi\u00f3n al santuario celestial, en donde est\u00e1 sentado a la derecha del Padre como \u00absumo sacerdote misericordioso y fiel\u00bb (Heb 2:17), al que podemos dirigirnos \u00aba fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno\u00bb (Heb 4:16).<\/p>\n<p>2. EN sus PALABRAS. Para defenderse de las acusaciones de los fariseos y para justificar su comportamiento, lleno de compasi\u00f3n y de condescendencia con los publicanos y los pecadores (Luc 15:1-2), Jes\u00fas narra tres par\u00e1bolas, todas ellas inmensamente bellas y significativas. Las dos primeras, la de la oveja extraviada y la de la dracma perdida (Luc 15:3-10), se cierran con una alusi\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada que causa en el cielo el hallazgo-conversi\u00f3n, aunque sea de un solo pecador. La tercera, llena de indicaciones de fina psicolog\u00ed\u00ada paternal, muestra c\u00f3mo un hijo pr\u00f3digo y libertino es esperado afanosamente por su propio padre, que esp\u00ed\u00ada su retorno y que, al divisarlo de lejos, se llena de compasi\u00f3n y corre a abrazarlo (Luc 15:11-32). Es la imagen m\u00e1s viva del amor ilimitado del Padre celestial, que Jes\u00fas nos revela de una forma incomparable, como s\u00f3lo \u00e9l pod\u00ed\u00ada hacerlo. Los hombres tienen que conocer y experimentar este amor; y por eso Jes\u00fas, despu\u00e9s de curar al endemoniado que quer\u00ed\u00ada seguirle por agradecimiento, le ordena con decisi\u00f3n: \u00abVete a tu casa con los tuyos y cu\u00e9ntales todo lo que el Se\u00f1or, compadecido de ti, ha hecho contigo\u00bb (Mar 5:19). Con estas palabras parece como si nos quisiera ofrecer la clave para entender todos sus \/ milagros en su significado m\u00e1s profundo. Es el Padre el que act\u00faa en \u00e9l (Jua 5:17) y el que en su persona manifiesta visiblemente su misericordia.<\/p>\n<p>De esta manera, toda la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo, desde su llegada al mundo hasta el misterio pascual de su muerte y resurrecci\u00f3n, ha de considerarse como la actuaci\u00f3n del designio providencial concebido por el Padre en su gran amor a los hombres (la \u00abfilantrop\u00ed\u00ada\u00bb divina de Tit 3:4), como tan bien lo comprendi\u00f3 el evangelista de la misericordia en los dos c\u00e1nticos del Magn\u00ed\u00adficat y del Benedictus, donde por labios de Mar\u00ed\u00ada y del anciano Zacar\u00ed\u00adas celebra la divina misericordia, que ha venido a difundirse de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre todos los que le temen (Luc 1:50.54.72.78). San Pablo, mientras que por un lado insiste en subrayar la absoluta gratuidad del don de la misericordia divina, que se lleva a cabo en la redenci\u00f3n realizada por Cristo (Rom 9:15, con pa&#8217;abras sacadas de Exo 33:19; Rom 4:4, Tit 3:7), por otro lado llega a afirmar, parad\u00f3jicamente, que en su providencia \u00abDios encerr\u00f3 a todos en la desobediencia para tener misericordia con todos\u00bb (Rom 1:32; cf G\u00e1l 3:22).<\/p>\n<p>Para los bautizados, en particular, el mismo ap\u00f3stol recuerda que \u00ab\u00e9ramos, por naturaleza, objeto de la ira divina, igual que los dem\u00e1s. Pero Dios, rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos am\u00f3, nos dio vida juntamente con Cristo&#8230;, a fin de manifestar en los siglos venideros la excelsa riqueza de su gracia mediante su bondad para con nosotros\u00bb (Efe 2:3-5.7). Por lo que a \u00e9l se refiere, bendice y da gracias desde lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n a \u00abDios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, padre de las misericordias y de todo consuelo, que nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que nosotros podamos consolar a todos los que sufren con el consuelo que nosotros mismos recibimos de Dios\u00bb (2Co 1:3-4). Es maravilloso este despliegue del amor misericordioso del Padre, que en Cristo se derrama sobre los hombres bajo la forma de aliento y de consuelo y se difunde de un individuo a otro para remontarse luego a la fuente en forma de bendici\u00f3n y de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>IV. SED MISERICORDIOSOS. El mensaje de la misericordia en el NT se modela y se desarrolla recogiendo la parte mejor de la ense\u00f1anza del AT, profundizando en su concepto y enriqueci\u00e9ndolo de contenidos, tanto en sentido vertical como en sentido horizontal. Contra los que, enredados en las mallas del formalismo jur\u00ed\u00addico, tardaban en comprender el valor de virtudes fundamentales, como \u00abla justicia, la misericordia y la fe\u00bb (Mat 23:23 : tres t\u00e9rminos \u00ed\u00adntimamente relacionados entre s\u00ed\u00ad), Jes\u00fas afirma decididamente la primac\u00ed\u00ada del amor y del perd\u00f3n sobre todas las ofrendas y sacrificios prescritos por la ley, remitiendo a la autoridad de las palabras que el profeta (Ose 6:6) hac\u00ed\u00ada pronunciar a Yhwh: \u00abMisericordia quiero y no sacrificios\u00bb (Mat 9:13; Mat 12:17). Con este esp\u00ed\u00adritu, al comienzo del serm\u00f3n de la monta\u00f1a proclama: \u00abDichosos los misericordiosos,&#8217;porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb (Mat 5:7). Luego, despu\u00e9s de haber insistido en la necesidad de practicar desde lo hondo del coraz\u00f3n y de modo universal el amor al pr\u00f3jimo, hasta conceder el perd\u00f3n a los propios enemigos y perseguidores, concluye: \u00abVosotros sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mat 5:48). La confrontaci\u00f3n con el texto paralelo de Luc 6:35-36 permite comprender el sentido concreto de esta frase. En efecto, despu\u00e9s de haber dicho que hay que hacer el bien a todos y amar incluso a los enemigos a semejanza del Alt\u00ed\u00adsimo, que \u00abes bueno con los desagradecidos y con los malvados\u00bb, a\u00f1ade: \u00abSed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso\u00bb. Esto significa que el ideal de santidad y de perfecci\u00f3n al que Cristo llama a sus seguidores se concreta en las obras de misericordia espiritual y corporal, que son las formas m\u00e1s elevadas del amor al pr\u00f3jimo, como lo muestra la par\u00e1bola del buen samaritano (Luc 10:30-37), el cual, a diferencia de quienes le precedieron en el camino de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, \u00abse compadeci\u00f3\u00bb del desgraciado jud\u00ed\u00ado, \u00abenemigo\u00bb de raza, y se cuid\u00f3 de \u00e9l, por lo que merece ser se\u00f1alado como modelo de caridad con el pr\u00f3jimo por haberse \u00abcompadecido de \u00e9l\u00bb (v. 37).<\/p>\n<p>Jes\u00fas advierte adem\u00e1s que el juicio final recaer\u00e1 sobre las obras de misericordia y de bondad que hayamos practicado con el pr\u00f3jimo m\u00e1s necesitado y que \u00e9l considerar\u00e1 c ;mo hechas o negadas a \u00e9l mismo (Mat 25:31-46). Del mismo modo advierte que, si queremos que en el momento del juicio final nos perdone nuestras deudas, como el rey de la par\u00e1bola del siervo despiadado, tambi\u00e9n nosotros tenemos que ser generosos (Mat 18:32-33), mientras que en el padrenuestro ense\u00f1a a pedirle a Dios: \u00abPerdona nuestras ofensas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb (Mat 6:12.1415). Por eso Stg 2:13 afirma: \u00abEl juicio ser\u00e1 sin misericordia para el que no ha tenido misericordia; pero la misericordia triunfa sobre el juicio\u00bb.<\/p>\n<p>A ejemplo del maestro, \u00abafable y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mat 11:29), que muere en la cruz invocando el perd\u00f3n para sus verdugos (Luc 23:34), sus disc\u00ed\u00adpulos practican e inculcan la necesidad de practicar la misericordia como virtud esencial para el cristiano, lo mismo que el amor fraterno, el perd\u00f3n de las ofensas, la hospitalidad y todas aquellas formas concretas de ayuda, que son su expresi\u00f3n visible (Rom 12:8; Efe 4:32; Flp 2:1; Col 3:12; lPe 3,8; 4,8-11; Jud 1:23). La raz\u00f3n de fondo se explica en 1Jn 3:17 : \u00abSi alguno tiene bienes de este mundo, ve a su _hermano en la necesidad y le cierra sus entra\u00f1as, \u00bfc\u00f3mo puede estar en \u00e9l el amor de Dios?\u00bb, donde se utiliza la palabra cl\u00e1sica \u00abentra\u00f1as\u00bb, como en Flm 7:12.20; cf l Apo 3:26; Isa 49:15; Jer 31:20; Ose 2:25. Convencidos, finalmente, de que la falta de misericordia atrae la c\u00f3lera divina (Rom 1:31; cf Didaj\u00e9 5,2; Bernab\u00e9 20), la invocan del Se\u00f1or dese\u00e1ndola a los destinatarios y lectores de sus cartas, junto con la gracia y la paz (G\u00e1l 5:16; 1Ti 1:2; 2Ti 1:2; Tit 1:4; 2Jn 1:5; Jud 1:2) [\/ Amor III-IV; \/ Alianza].<\/p>\n<p>BIBL.: BULTMANN R., \u00e9leos, etc., en GLNT III, 399-424; ID, oict\u00ed\u00adr\u00f3, etc., en GLNT VIII, 449-456; CHIESA B., Un Dio di misericordia e di grazia (Est 34:4-6.8-9), en \u00abBibOr\u00bb 14 (1972) 107-118; CONCETTI G. (ed.), Giovani Paolo II. Dio ricco di misericordia, Logos, Roma 1980; CONGAR Y., La misericorde attribut souverain de Dieu, en \u00abLa vie spirituelle\u00bb (1962) 380-395; ESSER H.H., Misericordia, en DCBNT 1013-1023; GHIDELLI C., Peccato dell&#8217;uomo e misericordia di Dio, Ed. Paoline, Roma 1983; KOESTER K., spl\u00e1njnon, etc., en GLNT XII, 903-934; STOEBE H.J., haesaed &#8211; Bondad, en DTMAT I, 832-861.<\/p>\n<p>A. Sisti<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sentimiento de pena o compasi\u00f3n por los que sufren, que impulsa a ayudarles o aliviarles; en determinadas ocasiones, virtud que impulsa a ser ben\u00e9volo en el juicio o castigo.<br \/>\nLa palabra hebrea ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm y la griega \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os (verbo, e\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o) suelen traducirse \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d. Un examen de estos t\u00e9rminos y de su uso ayuda a resaltar todos sus matices y significado. El verbo hebreo ra\u00c2\u00b7j\u00e1m se define como \u2020\u0153sentir o irradiar afecto entra\u00f1able; [&#8230;] ser compasivo\u2020\u009d. (A Hebrew and Chaldee Lexicon, edici\u00f3n de B. Davies, 1957, p\u00e1g. 590.) Seg\u00fan el lexic\u00f3grafo Gesenius, \u2020\u0153la idea principal parece radicar tanto en el hecho de tener cari\u00f1o y tratar con dulzura como en el sentimiento de tierna emoci\u00f3n\u2020\u009d. (A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de E. Robinson, 1836, p\u00e1g. 939.) El t\u00e9rmino est\u00e1 estrechamente relacionado con la palabra para \u2020\u0153matriz\u2020\u009d; se puede referir tambi\u00e9n a las \u2020\u0153entra\u00f1as\u2020\u009d, las cuales se ven afectadas cuando se siente de manera afectuosa y tierna la compasi\u00f3n o piedad. (Comp\u00e1rese con Isa 63:15, 16; Jer 31:20).<br \/>\nEn las Escrituras ra\u00c2\u00b7j\u00e1m solo se emplea una vez como sentimiento del hombre hacia Dios, cuando el salmista dijo: \u2020\u0153Te tendr\u00e9 cari\u00f1o [forma de ra\u00c2\u00b7j\u00e1m], oh Jehov\u00e1 fuerza m\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Sl 18:1.) En el plano humano, Jos\u00e9 manifest\u00f3 esta misma cualidad cuando se le conmovieron \u2020\u0153sus emociones internas [forma de ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm]\u2020\u009d debido a su hermano Benjam\u00ed\u00adn, y llor\u00f3. (G\u00e9 43:29, 30; comp\u00e1rese con 1Re 3:25, 26.) Cuando las personas ve\u00ed\u00adan la posibilidad de que las maltrataran sus captores (1Re 8:50; Jer 42:10-12) u oficiales de mayor autoridad (G\u00e9 43:14; Ne 1:11; Da 1:9), deseaban y ped\u00ed\u00adan en oraci\u00f3n piedad o misericordia, para que se les tratara con favor, amabilidad y consideraci\u00f3n. (Contr\u00e1stese con Isa 13:17, 18.)<\/p>\n<p>La misericordia de Jehov\u00e1. El uso m\u00e1s frecuente del t\u00e9rmino tiene que ver con la relaci\u00f3n de Jehov\u00e1 con su pueblo. La piedad de Dios (ra\u00c2\u00b7j\u00e1m) con su pueblo se compara con la que siente una mujer por los hijos de su vientre y con la misericordia de un padre hacia sus hijos. (Isa 49:15; Sl 103:13.) La naci\u00f3n de Israel necesit\u00f3 ayuda misericordiosa muchas veces debido a que se apartaba con frecuencia de la justicia y se met\u00ed\u00ada en graves aprietos. Si demostraba una actitud correcta de coraz\u00f3n y se volv\u00ed\u00ada a Jehov\u00e1, El les otorgaba su compasi\u00f3n, favor y benevolencia. (Dt 13:17; 30:3; Sl 102:13; Isa 54:7-10; 60:10.) El que enviara a su Hijo para que naciese en Israel fue prueba de un \u2020\u0153amanecer\u2020\u009d venidero de compasi\u00f3n y misericordia divinas para el pueblo. (Lu 1:50-58, 72-78.)<br \/>\nLa palabra griega \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os transmite algo del sentido de la palabra hebrea ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm. La obra Vine\u2020\u2122s Expository Dictionary of Old and New Testament Words dice: \u2020\u0153ELEOS (\u00ce\u00b5\u00ce\u00bb\u00ce\u00b5\u00ce\u00bf\u00cf\u201a) \u2020\u02dces la manifestaci\u00f3n externa de la compasi\u00f3n; por una parte, presupone que el que se beneficia de ella tiene una necesidad, y, por otra, que el que la manifiesta cuenta con los medios para satisfacer dicha necesidad\u2020\u2122\u2020\u009d. El verbo (e\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7\u00e9\u00c2\u00b7o) por lo general transmite la idea de \u2020\u0153sentir condolencia de las desgracias ajenas, en particular la condolencia que se manifiesta en obras\u2020\u009d (1981, vol. 3, p\u00e1gs. 60, 61). Por lo tanto, los ciegos, los endemoniados, los leprosos o aquellos cuyos hijos estaban afligidos estaban entre las personas que provocan \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os, es decir, la expresi\u00f3n de la misericordia y piedad. (Mt 9:27; 15:22; 17:15; Mr 5:18, 19; Lu 17:12, 13.) En respuesta a la s\u00faplica: \u2020\u0153Ten misericordia de nosotros\u2020\u009d, Jes\u00fas realiz\u00f3 milagros que liberaron a tales personas. No lo hizo de una manera indiferente y rutinaria, sino \u2020\u0153enternecido\u2020\u009d. (Mt 20:31, 34.) Aqu\u00ed\u00ad el escritor del evangelio us\u00f3 una forma del verbo splag\u00c2\u00b7kjn\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo\u00c2\u00b7mai, relacionado con spl\u00e1g\u00c2\u00b7kjna, que significa literalmente \u2020\u0153entra\u00f1as\u2020\u009d o \u2020\u0153intestinos\u2020\u009d. (Hch 1:18.) Este verbo expresa el sentimiento de piedad, mientras que \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os se refiere a la manifestaci\u00f3n activa de tal piedad, por consiguiente, a un acto de misericordia.<\/p>\n<p>No se limita a la acci\u00f3n judicial. La palabra \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d comunica con bastante frecuencia la idea de abstenerse o retraerse, por ejemplo, de castigar, por compasi\u00f3n o condolencia. Por lo tanto, suele tener una connotaci\u00f3n judicial, como cuando un juez muestra clemencia al atenuar el castigo de un malhechor. Puesto que la manera como Dios muestra misericordia siempre est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con sus otras cualidades y normas rectas, entre ellas su justicia y apego a la verdad (Sl 40:11; Os 2:19), y dado que todos los hombres son por herencia pecaminosos y merecen la muerte como salario por el pecado (Ro 5:12; comp\u00e1rese con Sl 130:3, 4; Da 9:18; Tit 3:5), es evidente que el perd\u00f3n del error y la moderaci\u00f3n en el castigo suelen englobarse en el concepto de la misericordia divina. (Sl 51:1, 2; 103:3, 4; Da 9:9; Miq 7:18, 19.) Sin embargo, lo susodicho permite ver que los t\u00e9rminos hebreos y griegos (ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm; \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os) no se limitan al hecho de perdonar o retraerse de administrar una pena judicial. El perd\u00f3n del error no es en s\u00ed\u00ad mismo la misericordia a la que suelen referirse estos t\u00e9rminos; m\u00e1s bien, dicho perd\u00f3n abre el camino a la misericordia. Dios nunca pasa por alto sus normas perfectas de justicia al expresar misericordia, y por esta raz\u00f3n ha provisto el sacrificio de rescate por medio de su Hijo Cristo Jes\u00fas, lo que ha hecho posible el perd\u00f3n de pecados sin que se atente contra la justicia. (Ro 3:25, 26.)<br \/>\nDe modo que la misericordia normalmente no se refiere a una acci\u00f3n negativa (como retraerse de castigar), sino a una acci\u00f3n positiva, a la expresi\u00f3n de consideraci\u00f3n o piedad que alivia al que sufre.<br \/>\nEste hecho se ilustra bien en la par\u00e1bola de Jes\u00fas sobre el samaritano que vio tendido en el camino a un hombre que hab\u00ed\u00ada sido asaltado y golpeado. Demostr\u00f3 que era \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d de aquel hombre porque, movido por la piedad, \u2020\u0153actu\u00f3 misericordiosamente para con \u00e9l\u2020\u009d cur\u00e1ndole las heridas y cuidando de \u00e9l. (Lu 10:29-37.) En este caso la misericordia no tuvo que ver ni con el perd\u00f3n de malas acciones ni con procedimientos judiciales.<br \/>\nPor lo tanto, las Escrituras muestran que la misericordia de Jehov\u00e1 Dios no es una cualidad que solo entra en juego cuando juzga a las personas por haber cometido alg\u00fan mal. M\u00e1s bien, es una cualidad caracter\u00ed\u00adstica de la personalidad de Dios, su manera normal de reaccionar para con el necesitado, una faceta de su amor. (2Co 1:3; 1Jn 4:8.) El no es como los dioses falsos de las naciones, insensibles y sin compasi\u00f3n. Por el contrario, \u2020\u0153Jehov\u00e1 es ben\u00e9volo y misericordioso, tardo para la c\u00f3lera y grande en bondad amorosa. Jehov\u00e1 es bueno para con todos, y sus misericordias est\u00e1n sobre todas sus obras\u2020\u009d. (Sl 145:8, 9; comp\u00e1rese con Sl 25:8; 104:14, 15, 20-28; Mt 5:45-48; Hch 14:15-17.) Es \u2020\u0153rico en misericordia\u2020\u009d, su sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 \u2020\u0153llena de misericordia\u2020\u009d. (Ef 2:4; Snt 3:17). Eso se demostr\u00f3 mediante su Hijo, cuya personalidad, habla y acciones eran un reflejo de las cualidades de su Padre. (Jn 1:18.) Cuando las muchedumbres sal\u00ed\u00adan para escucharle, Jes\u00fas \u2020\u02dcse enternec\u00ed\u00ada [forma de splag\u00c2\u00b7kjn\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo\u00c2\u00b7mai]\u2020\u2122, incluso antes de ver su reacci\u00f3n a lo que iba a decirles, porque estaban \u2020\u0153desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor\u2020\u009d. (Mr 6:34; Mt 9:36; comp\u00e1rese con Mt 14:14; 15:32.)<\/p>\n<p>Una necesidad humana. Obviamente, la incapacidad fundamental y mayor de la humanidad viene del pecado heredado de su antepasado Ad\u00e1n. Por lo tanto, todos se hallan en extrema necesidad, en una condici\u00f3n lastimosa. Jehov\u00e1 Dios ha sido misericordioso con la humanidad al dotarla de los medios para librarse de esta gran incapacidad y sus consecuencias: la enfermedad y la muerte. (Mt 20:28; Tit 3:4-7; 1Jn 2:2.) Por ser misericordioso, tiene paciencia, porque \u2020\u0153no desea que ninguno sea destruido; m\u00e1s bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento\u2020\u009d. (2Pe 3:9.) Jehov\u00e1 desea responder a todos con bien; lo prefiere (comp\u00e1rese con Isa 30:18, 19), pues no halla ning\u00fan \u2020\u02dcdeleite en la muerte de los inicuos\u2020\u2122, y \u2020\u0153no de su propio coraz\u00f3n ha afligido ni desconsuela a los hijos de los hombres\u2020\u009d, como ocurri\u00f3 con la destrucci\u00f3n de Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n. (Eze 33:11; Lam 3:31-33.) Es la dureza de coraz\u00f3n de la gente, su obstinaci\u00f3n y negativa a responder a su benevolencia y misericordia, lo que le obliga a adoptar un proceder diferente, lo que hace que su misericordia se haya \u2020\u0153encerrado\u2020\u009d y no les alcance. (Sl 77:9; Jer 13:10, 14; Isa 13:9; Ro 2:4-11.)<\/p>\n<p>No se debe abusar de la misericordia. Aunque Jehov\u00e1 tiene gran misericordia para con los que se acercan a El con sinceridad, de ning\u00fan modo eximir\u00e1 de castigo a los que no se arrepienten y realmente merecen castigo. (Ex 34:6, 7.) No se puede abusar de la misericordia divina; no se puede pecar con completa impunidad o librarse de los resultados o las consecuencias de un mal proceder. (G\u00e1l 6:7, 8; comp\u00e1rese con N\u00fa 12:1-3, 9-15; 2Sa 12:9-14.) Jehov\u00e1 puede, misericordiosamente, ser sufrido, mostrar gran paciencia y dar a las personas la oportunidad de corregir su mal proceder; aunque manifieste desaprobaci\u00f3n, puede que no los abandone por completo, sino que misericordiosamente contin\u00fae d\u00e1ndoles ayuda y direcci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con Ne 9:18, 19, 27-31.) Pero si no responden, su paciencia tiene un l\u00ed\u00admite y El retendr\u00e1 su misericordia y actuar\u00e1 contra ellos por causa de Su propio nombre. (Isa 9:17; 63:7-10; Jer 16:5-13, 21; comp\u00e1rese con Lu 13:6-9.)<\/p>\n<p>No est\u00e1 regida por normas humanas. Al hombre no le corresponde poner las normas o criterios por los que Dios debe mostrar misericordia. Desde su posici\u00f3n celestial estrat\u00e9gica y en armon\u00ed\u00ada con su propio buen prop\u00f3sito, con su previsi\u00f3n de futuro y facultad de leer el coraz\u00f3n del hombre, Jehov\u00e1 \u2020\u02dcmuestra misericordia a quien quiera mostrar misericordia\u2020\u2122. (Ex 33:19; Ro 9:15-18; comp\u00e1rese con 2Re 13:23; Mt 20:12-15.) En el cap\u00ed\u00adtulo 11 de Romanos el ap\u00f3stol considera la incomparable sabidur\u00ed\u00ada y misericordia de Dios al dar una oportunidad de entrar en el Reino celestial a los gentiles. Estos no formaban parte de la naci\u00f3n de Dios, Israel, por lo que no hab\u00ed\u00adan sido objeto de la misericordia que se derivaba de la relaci\u00f3n de pacto con El. Adem\u00e1s, su vida se caracterizaba por su desobediencia a Dios. (Comp\u00e1rese con Ro 9:24-26; Os 2:23.) Pablo explica que a Israel se le dio la primera oportunidad, pero que en su mayor parte fueron desobedientes. Como consecuencia, se abri\u00f3 el camino para que los gentiles fuesen parte del prometido \u2020\u0153reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 19:5, 6.) Pablo concluye: \u2020\u0153Porque Dios los ha encerrado a todos juntos [jud\u00ed\u00ados y gentiles] en la desobediencia, para mostrarles misericordia a todos ellos\u2020\u009d. Gracias al sacrificio de rescate de Cristo, podr\u00ed\u00ada eliminarse de todos los que ejercieran fe (entre ellos los gentiles) el pecado ad\u00e1mico que hab\u00ed\u00ada trascendido a toda la humanidad, y gracias a su muerte en el madero de tormento, se podr\u00ed\u00ada librar de la maldici\u00f3n de la Ley a los que estaban obligados a ella (los jud\u00ed\u00ados), a fin de que todos pudieran recibir misericordia. El ap\u00f3stol exclama: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Oh la profundidad de las riquezas y de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento de Dios! \u00c2\u00a1Cu\u00e1n inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!\u2020\u009d. (Ro 11:30-33; Jn 3:16; Col 2:13, 14; G\u00e1l 3:13.)<\/p>\n<p>Buscar la misericordia de Dios. Los que desean disfrutar de la misericordia de Dios deben buscarle con una buena predisposici\u00f3n de coraz\u00f3n y abandonando sus malos caminos y pensamientos perjudiciales (Isa 55:6, 7); no solo es preciso, sino propio, que le teman y le muestren aprecio por sus preceptos justos (Sl 103:13; 119:77, 156, 157; Lu 1:50); y si se desv\u00ed\u00adan del proceder justo que han estado siguiendo, no deben intentar encubrirlo, sino confesarlo y arrepentirse con un coraz\u00f3n contrito. (Sl 51:1, 17; Pr 28:13.) Otro factor imprescindible es que ellos mismos deben ser misericordiosos. Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrar\u00e1 misericordia\u2020\u009d. (Mt 5:7.)<\/p>\n<p>Dones de misericordia. Los fariseos mostraron una actitud inmisericorde hacia otros, por lo que Jes\u00fas los reprendi\u00f3, diciendo: \u2020\u0153Vayan, pues, y aprendan lo que esto significa: \u2020\u02dcQuiero misericordia, y no sacrificio\u2020\u2122\u2020\u009d. (Mt 9:10-13; 12:1-7; comp\u00e1rese con Os 6:6.) El coloc\u00f3 la misericordia entre los asuntos de m\u00e1s peso de la Ley. (Mt 23:23.) Como se observa, aunque tal misericordia pod\u00ed\u00ada abarcar clemencia judicial, como la que los fariseos pudieran tener la oportunidad de mostrar, tal vez por ser miembros del Sanedr\u00ed\u00adn, su aplicaci\u00f3n no se limitaba a ese contexto. Se refer\u00ed\u00ada primordialmente a la manifestaci\u00f3n activa de piedad o compasi\u00f3n, a obras de misericordia. (Comp\u00e1rese con Dt 15:7-11.)<br \/>\nEsta misericordia se pod\u00ed\u00ada expresar por medio de una contribuci\u00f3n material. Pero para que Dios la considere de valor, debe haber un buen motivo, no ser simplemente un \u2020\u02dcaltruismo interesado\u2020\u2122. (Mt 6:1-4.) Las d\u00e1divas materiales estaban entre las \u2020\u0153d\u00e1divas de misericordia [una forma de e\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7e\u00c2\u00b7mo\u00c2\u00b7s\u00fd\u00c2\u00b7ne]\u2020\u009d caracter\u00ed\u00adsticas de Dorcas (Hch 9:36, 39), y probablemente tambi\u00e9n entre las de Cornelio, d\u00e1divas que junto con sus oraciones resultaron en que Dios le oyera favorablemente. (Hch 10:2, 4, 31.) Jes\u00fas dijo que el error de los fariseos radicaba en no dar \u2020\u0153como d\u00e1divas de misericordia las cosas que est\u00e1n dentro\u2020\u009d. (Lu 11:41.) Por lo tanto, la verdadera misericordia debe brotar del coraz\u00f3n.<br \/>\nJes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos se destacaron especialmente por las d\u00e1divas espirituales, de mucho m\u00e1s valor que las materiales, que misericordiosamente ofrecieron. (Comp\u00e1rese con Jn 6:35; Hch 3:1-8.) Los miembros de la congregaci\u00f3n cristiana, en especial los que act\u00faan en ella como \u2020\u02dcpastores\u2020\u2122 (1Pe 5:1, 2), deben cultivar la cualidad de la misericordia y reflejarla, tanto en aspectos materiales como espirituales, \u2020\u0153con alegr\u00ed\u00ada\u2020\u009d, nunca de mala gana. (Ro 12:8.) El que la fe de ciertos miembros de la congregaci\u00f3n se debilite puede hacer que enfermen espiritualmente y hasta que expresen dudas. Debido al peligro de muerte espiritual, se exhorta a sus compa\u00f1eros cristianos a que sean misericordiosos con ellos y los ayuden a evitar un mal fin. Mientras manifiestan su misericordia hacia aquellos cuyas acciones no han sido correctas, deben cuidarse de no caer en la misma tentaci\u00f3n, y han de ser conscientes de que no solo deben amar la justicia, sino tambi\u00e9n odiar el mal. Su trato misericordioso no implica que aprueban el mal. (Jud 22, 23; comp\u00e1rese con 1Jn 5:16, 17; v\u00e9ase D\u00ed\u0081DIVAS DE MISERICORDIA.)<\/p>\n<p>La misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio. El disc\u00ed\u00adpulo Santiago escribe: \u2020\u0153Al que no practica misericordia se le har\u00e1 su juicio sin misericordia. La misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio\u2020\u009d. (Snt 2:13.) El contexto muestra que Santiago desarrolla aqu\u00ed\u00ad los comentarios que hab\u00ed\u00ada hecho antes respecto a la adoraci\u00f3n verdadera, el cuidado misericordioso que se le debe a los afligidos y la atenci\u00f3n a los pobres sin discriminaci\u00f3n ni favoritismo por los ricos. (Snt 1:27; 2:1-9.) Sus siguientes palabras tambi\u00e9n indican esto, pues tratan de las necesidades de los hermanos que est\u00e1n en \u2020\u0153desnudez y carecen del alimento suficiente para el d\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Snt 2:14-17.) Estas palabras corresponden con las de Jes\u00fas, cuando dijo que a los misericordiosos se les mostrar\u00e1 misericordia. (Mt 5:7; comp\u00e1rese con Mt 6:12; 18:32-35.) Cuando Dios traiga a juicio las obras humanas, mostrar\u00e1 misericordia a los que han sido misericordiosos, piadosos y compasivos y que han prestado su ayuda a los necesitados; as\u00ed\u00ad la misericordia que ellos han demostrado triunfar\u00e1 sobre cualquier juicio adverso que de otra manera hubiera podido corresponderles. Dice el proverbio: \u2020\u0153El que muestra favor al de condici\u00f3n humilde le presta a Jehov\u00e1, y El le pagar\u00e1 su trato\u2020\u009d. (Pr 19:17.) Muchos otros textos corroboran esta explicaci\u00f3n de Santiago. (Comp\u00e1rese con Job 31:16-23, 32; Sl 37:21, 26; 112:5; Pr 14:21; 17:5; 21:13; 28:27; 2Ti 1:16, 18; Heb 13:16.)<\/p>\n<p>La misericordia del Sumo Sacerdote de Dios. El libro de Hebreos explica por qu\u00e9 Jes\u00fas, como Sumo Sacerdote mayor que los sacerdotes aar\u00f3nicos, tuvo que nacer como hombre, sufrir y morir: \u2020\u0153Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus \u2020\u02dchermanos\u2020\u2122 en todo respecto, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en cosas que tienen que ver con Dios, a fin de ofrecer sacrificio propiciatorio por los pecados de la gente\u2020\u009d. Habiendo sufrido bajo prueba, \u2020\u0153puede ir en socorro de los que est\u00e1n siendo puestos a prueba\u2020\u009d. (Heb 2:17, 18.) Los que se dirigen a Dios por medio de Jes\u00fas pueden hacerlo con confianza, pues tienen el registro de su vida, sus palabras y sus acciones. \u2020\u0153Porque no tenemos como sumo sacerdote a uno que no pueda condolerse de nuestras debilidades, sino a uno que ha sido probado en todo sentido igual que nosotros, pero sin pecado. Acerqu\u00e9monos, por lo tanto, con franqueza de expresi\u00f3n al trono de la bondad inmerecida, para que obtengamos misericordia y hallemos bondad inmerecida para ayuda al tiempo apropiado.\u2020\u009d (Heb 4:15, 16.)<br \/>\nEl que Jes\u00fas sacrificara su propia vida fue un gesto sobresaliente de misericordia y amor. Ya en el cielo, tambi\u00e9n manifest\u00f3 su misericordia como Sumo Sacerdote, como en el caso de Pablo (Saulo), con quien fue misericordioso debido a su ignorancia. Pablo expresa: \u2020\u0153No obstante, la raz\u00f3n por la cual se me mostr\u00f3 misericordia fue para que, por medio de m\u00ed\u00ad como el caso m\u00e1s notable, Cristo Jes\u00fas demostrara toda su gran paciencia como muestra de los que van a cifrar su fe en \u00e9l para vida eterna\u2020\u009d. (1Ti 1:13-16.) Tal como Jehov\u00e1 Dios, el Padre de Jes\u00fas, mostr\u00f3 misericordia muchas veces a Israel al salvarlos de sus enemigos, liberarlos de sus opresores y conducirlos a un estado de paz y prosperidad, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los cristianos pueden tener una esperanza firme en la misericordia que se les expresar\u00e1 por medio del Hijo de Dios. Por consiguiente, Judas escribe: \u2020\u0153Mant\u00e9nganse en el amor de Dios, mientras esperan la misericordia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo con vida eterna en mira\u2020\u009d. (Jud 21.) La maravillosa misericordia de Dios por medio de Cristo estimula a los verdaderos cristianos a que no desfallezcan en su ministerio, sino que lo lleven a cabo de manera altruista. (2Co 4:1, 2.)<\/p>\n<p>Trato misericordioso a los animales. Proverbios 12:10 dice: \u2020\u0153El justo est\u00e1 cuidando del alma de su animal dom\u00e9stico, pero las misericordias de los inicuos son crueles\u2020\u009d. Mientras que la persona justa conoce las necesidades de sus animales y se preocupa por su bienestar, las misericordias de la persona inicua no se conmueven por necesidades como estas. Seg\u00fan los principios ego\u00ed\u00adstas e insensibles del mundo, el trato que muchos dan a los animales solo se basa en el beneficio que pueden conseguir de ellos. Lo que la persona inicua considerar\u00ed\u00ada un cuidado adecuado en realidad puede ser un trato cruel. (Contr\u00e1stese con G\u00e9 33:12-14.) El inter\u00e9s que la persona justa siente por sus animales tiene un precedente en el propio inter\u00e9s que Dios siente por ellos como parte de su creaci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con Ex 20:10; Dt 25:4; 22:4, 6, 7; 11:15; Sl 104:14, 27; Jon 4:11.)<\/p>\n<p>La misericordia y la bondad. Otros vocablos que guardan relaci\u00f3n con los t\u00e9rminos ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm y \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os y que con frecuencia se utilizan conjuntamente con estos son la palabra hebrea j\u00e9\u00c2\u00b7sedh (Sl 25:6; 69:16; Jer 16:5; Lam 3:22) y la palabra griega kj\u00e1\u00c2\u00b7ris (1Ti 1:2; Heb 4:16; 2Jn 3), que significan, respectivamente: \u2020\u0153bondad amorosa [amor leal]\u2020\u009d y \u2020\u0153bondad inmerecida\u2020\u009d. J\u00e9\u00c2\u00b7sedh difiere de ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm en que recalca la devoci\u00f3n o el apego leal y amoroso al objeto de la bondad, mientras que ra\u00c2\u00b7jam\u00ed\u00adm destaca la tierna compasi\u00f3n o piedad que se siente. De igual manera, la diferencia principal entre kj\u00e1\u00c2\u00b7ris y \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os es que kj\u00e1\u00c2\u00b7ris expresa especialmente la idea de una d\u00e1diva gratuita e inmerecida, con lo que se enfatiza la magnanimidad y generosidad del dador, mientras que \u00e9\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7os pone de relieve la respuesta misericordiosa a las necesidades de los afligidos o desfavorecidos. Por consiguiente, Dios mostr\u00f3 kj\u00e1\u00c2\u00b7ris (bondad inmerecida) a su Hijo cuando \u2020\u0153bondadosamente le dio [e\u00c2\u00b7kja\u00c2\u00b7r\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7sa\u00c2\u00b7to] el nombre que est\u00e1 por encima de todo otro nombre\u2020\u009d. (Flp 2:9.) Esta bondad no estaba impulsada por piedad, sino por la generosidad amorosa de Dios. (V\u00e9ase BONDAD.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Vocablos y conceptos: 1. En el texto hebreo; 2. En el texto griego. II. Dios, rico en misericordia 1. Con todas las criaturas; 2. Con su pueblo; 3. Con los pecadores. III. Cristo, imagen del Padre misericordioso: 1. En su vida; 2. En sus palabras. IV. Sed misericordiosos.<\/p>\n<p>1. VOCABLOS Y CONCEPTOS.<br \/>\nEn nuestras versiones de la Biblia, el t\u00e9rmino \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d se utiliza para traducir varios vocablos, tanto hebreos como griegos, cada uno de los cuales tiene un significado propio con diversos matices que de ordinario no percibe el lector por considerar la misericordia eminentemente como un sentimiento de piedad o de compasi\u00f3n, que induce a la ayuda y al perd\u00f3n. Por tanto es necesario partir de las lenguas originales para alcanzar una comprensi\u00f3n exacta y completa.<\/p>\n<p>1. En EL TEXTO HEBREO.<br \/>\nEl primero de los t\u00e9rminos hebreos con que el AT indica la misericordia es rehamim, que designa propiamente las \u2020\u0153visceras\u2020\u009d (en singular, el seno materno); pero que en sentido metaf\u00f3rico se expresa para se\u00f1alar aquel sentimiento \u00ed\u00adntimo, profundo y amoroso que liga a dos personas por lazos de sangre o de coraz\u00f3n, como a la madre o al padre con su propio hijo (Sal 103,13; Jr 31,20) o a un hermano con otro Gn 43,30). Estando este v\u00ed\u00adnculo situado en la parte m\u00e1s \u00ed\u00adntima del hombre (o sea, las visceras, como cuando nosotros hablamos de amor entra\u00f1able o de odio visceral, aunque generalmente preferimos el t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d), el sentimiento que de all\u00ed\u00ad brota es espont\u00e1neo y est\u00e1 abierto a toda forma de cari\u00f1o. Cuando lo requieren las circunstancias, se traduce espont\u00e1neamente en actos de compasi\u00f3n o de perd\u00f3n Sal 106,43; Dn 9,9).<br \/>\nEl segundo t\u00e9rmino es hesed (con todos sus derivados), que a menudo va unido al anterior en forma de sin\u00f3nimo o de precisi\u00f3n explicativa (Sal 25,6; Sal 40,12; Sal 103,4; Is 53,7; Jr 16,5; Os 2,21), aunque se distingue de \u00e9l porque no nace de un sentimiento espont\u00e1neo, sino m\u00e1s bien de una deliberaci\u00f3n consciente, como consecuencia de una relaci\u00f3n de derechos y deberes, que generalmente se da por parte del superior para con el inferior (el marido para con la mujer, los padres para con los hijos, el soberano para con sus subditos). El significado fundamental es el de bondad; pero de ordinario se manifiesta en forma de piedad, de compasi\u00f3n o de perd\u00f3n, teniendo siempre como fundamento la fidelidad a un compromiso que se siente como tal, ya sea por v\u00ed\u00adnculos de naturaleza o en virtud de la propia posici\u00f3n o tambi\u00e9n por un deber jur\u00ed\u00addico libremente asumido.<br \/>\nA los dos vocablos se\u00f1alados hay que a\u00f1adir tres verbos con sus respectivos derivados, usados al lado o en paralelo con rehamim. Sonhanan, mostrar gracia, ser clemente (Ex 33,19; Is 27,11; Is 30,18; Sal 102,18 ); hamal, compadecer, sentir compasi\u00f3n, y por tanto perdonar (al enemigo) (Jr 13,14; Jr 21,7); hus, conmoverse, sentir piedad, sentir l\u00e1stima (ls 13,18).<br \/>\n2093<br \/>\n2. En el texto griego.<br \/>\nEl vocabulario griego de los LXX refleja fundamentalmente los conceptos del original hebreo, incluso cuando el significado original de los vocablos escogidos no es id\u00e9ntico por la amplitud de su contenido y por sus matices. La observaci\u00f3n vale tambi\u00e9n para el NT, que adopta el lenguaje de los LXX y, con \u00e9l, toda la tradici\u00f3n religiosa subyacente.<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego utilizado con mayor frecuencia en los dos Testamentos es \u00e9leos (con sus respectivos derivados), que de ordinario traduce a hesed; pero a diferencia del mismo no se sit\u00faa en la esfera jur\u00ed\u00addica, sino en la psicol\u00f3gica, partiendo de una profunda conmoci\u00f3n de \u00e1nimo, que se traduce en gestos de piedad y de compasi\u00f3n, de bondad y de misericordia. En la pr\u00e1ctica desemboca muchas veces en \u2020\u0153limosna\u2020\u009d (elem\u00f3-syna, t\u00e9rmino derivado directamente de \u00e9leos) o beneficencia para con los pobres y los necesitados, tantas veces recomendada en la Biblia (Tb 4,7; Tb 4,16; Si 29,8; Mt 6,2-4; Lc 11,41; Lc 12,33; Hch 3,2-3; Hch 3,10; Hch 9,36; Hch 10,2; Hch 10,4; Hch 10,31; Hch 24,17).<br \/>\nViene a continuaci\u00f3n, pero con un uso muy reducido, oiktirm\u00f3s, que subraya el aspecto exterior del sentimiento de compasi\u00f3n, en cuanto que se traduce en conmiseraci\u00f3n y condolencia, y luego en piedad y misericordia. De ordinario traduce el hebreo rehamim, aunque tambi\u00e9n otros vocablos que significan mostrar gracia y favor. Hay que recordar, finalmente, aunque de uso todav\u00ed\u00ada m\u00e1s reducido, spl\u00e1njna, que literalmente equivale a rehamim (\u2020\u0153visceras\u2020\u009d), aun cuando s\u00f3lo en una ocasi\u00f3n traduce este vocablo (Pr 12,10). Partiendo de la sede misma de la cual, seg\u00fan los antiguos, brotaban los sentimientos, expresa condescendencia, amor, cari\u00f1o, simpat\u00ed\u00ada y benignidad, pero tambi\u00e9n misericordia y compasi\u00f3n.<br \/>\nHay que tener en cuenta toda esta riqueza y variedad de vocabulario si se quiere obtener una acertada s\u00ed\u00adntesis del concepto de misericordia en la Biblia.<br \/>\n2094<br \/>\nII. DIOS, Rico EN MISERicoRDIA.<br \/>\nTrasladando el lenguaje de la experiencia humana y aplic\u00e1ndolo de manera antropom\u00f3rfica a Dios, los autores sagrados han conseguido darnos, como nunca hab\u00ed\u00ada sido posible hacerlo, una \u2020\u0153imagen trepidante de su amor, que en contacto con el mal, y en particular con el pecado del hombre y del pueblo, se manifiesta como misericordia\u2020\u009d (Dives in misericordia, DM 52). La confianza absoluta y constante de Israel en este amor misericordioso y tierno de Yhwh se manifiesta en cada una de las p\u00e1ginas del AT; pero se expresa de manera admirable en aquella f\u00f3rmula contenida en Ex 34,6-7, que suena como una profesi\u00f3n de fe: \u2020\u0153El Se\u00f1or, el Se\u00f1or, Dios clemente y misericordioso, tardo para la ira y lleno de lealtad y fidelidad, que conserva su fidelidad a mil generaciones y perdona la iniquidad, la infidelidad y el pecado\u2020\u009d. La acumulaci\u00f3n de tantos sustantivos, estrechamente vinculados e intercambiables entre s\u00ed\u00ad, es un \u00ed\u00adndice de la intensidad del concepto que se quiere inculcar, mientras que los adjetivos que les acompa\u00f1an cualifican al obrar divino, que, a diferencia del humano, no es instintivo, pasional, desconsiderado e impetuoso en su reacci\u00f3n contra el mal, sino lento, paciente y ponderado, as\u00ed\u00ad como rico en generosidad, en compasi\u00f3n y en tolerancia; tan rico que los gestos de su misericordia no se restringen ni siquiera al espacio de mil generaciones (Gn 32,5; Ex 20,6; Dt 5,10). De esta certeza es de donde dimana esa especie de estribillo que tantas veces se escucha en las p\u00e1ginas sagradas: \u2020\u0153Su amor es eterno\u2020\u009d (SaI 100,5; SaI 106,1; Sal 107,1;SaI 118,1;SaI 118,4; SaI 118,29; SaI 136 ICr\u00f3n Sal 16,34; SaI 16,41;Jr 33,11).<br \/>\nLa f\u00f3rmula de Ex 34,6-7 se recoge, en todo o en parte, en algunos otros lugares del AT (Nm 14,18; Sal 86,15; SaI 103,8; SaI 103,13; SaI 145,8; Ne 2,13; JI 2,13; Jon 4,2), as\u00ed\u00ad como en la f\u00f3rmula compendiada \u2020\u0153rico en misericordia\u2020\u009d, de Ep 2,4. A menudo los orantes, necesitados de perd\u00f3n, de ayuda y de protecci\u00f3n, se dirigen a Dios invocando su piedad (Sal 4,2; SaI 6,3; SaI 9,14; SaI 25,16; SaI 51,3) y llam\u00e1ndolo padre (Is 63,16; SaI 103,13). Pero es en Is 49,15 donde encontramos la imagen m\u00e1s alta y significativa del amor inmutable e invencible de Dios cuando, al lamento de Si\u00f3n que se duele de verse abandonada, el mismo Yhwh responde: \u2020\u0153,Puede acaso una mujer olvidarse del ni\u00f1o que cr\u00ed\u00ada, no tener compasi\u00f3n del hijo de sus entra\u00f1as? Pues aunque ellas (las entra\u00f1as) lo olvidaran, yo no me olvidar\u00ed\u00ada de ti\u2020\u009d. Si es verdad que en la realidad de los hombres no existe ning\u00fan v\u00ed\u00adnculo tan fuerte y tan duradero como el amor de una madre por el fruto de sus entra\u00f1as, con esta atrevida apelaci\u00f3n el profeta llega a decir que el amor de Yhwh trasciende cualquier tipo o modelo humano, ya que es infinito e indefectible.<br \/>\n2095<br \/>\n1. Con todas las criaturas.<br \/>\nEl primer relato de la creaci\u00f3n nos muestra al Creador que, como un buen artista, al terminar cada una de sus obras se complace en el feliz resultado y en la bondad de todo lo que su palabra ha llamado a la existencia (Gn 1,10; Gn 1,12; Gn 1, Gn 1, Gn 1,31). Los salmistas, a su vez, celebran repetidamente, junto con su gloria y su sabidur\u00ed\u00ada, que resplandecen en la magnificencia de lo creado, su amor, su fidelidad y su misericordia, de donde diman\u00f3 su acto; creativo y por las cuales se regula su gobierno del mundo (Sal 103; SaI 136; SaI 145; SaI 147). Reflexionando sobre esta longanimidad divina, el autor del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada afirma en forma de oraci\u00f3n: \u2020\u0153Tienes misericordia de todo porque todo lo puedes\u2020\u009d; y a continuaci\u00f3n a\u00f1ade: \u2020\u0153T\u00fa amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que hiciste, pues si algo aborrecieras no lo hubieses creado. \u00bfY c\u00f3mo subsistir\u00ed\u00ada nada si t\u00fa no lo quisieras? O \u00bfc\u00f3mo podr\u00ed\u00ada conservarse si no hubiese sido llamado por ti? Pero t\u00fa perdonas a todos, porque todo es tuyo, Se\u00f1or, que amas cuanto existe. Porque tu esp\u00ed\u00adritu incorruptible est\u00e1 en todas las cosas\u2020\u009d (Sg 11,23-12,1).<br \/>\nEn realidad, si todo lo que hay en el mundo es obra de Dios, nada se sustrae a su gobierno, a su providencia, y por tanto tampoco a su amor compasivo. Por eso el salmista puede cantar: \u2020\u0153La tierra est\u00e1 llena del amor del Se\u00f1or\u2020\u009d (Sal 33,5). Y, de forma espec\u00ed\u00adfica para el hombre, el sabio puede decir que \u2020\u0153la compasi\u00f3n del Se\u00f1or envuelve a todas sus criaturas\u2020\u009d (Si 18,13, con todos los vv. 1-14). En este sentido la historia de Jon\u00e1s, con todas sus peripecias que rayan en lo grotesco, resulta sumamente instructiva, pues nos permite comprender c\u00f3mo la misericordia divina es realmente universal y no conoce l\u00ed\u00admites ni admite barreras de ninguna clase.<br \/>\n2096<br \/>\n2. Con su pueblo.<br \/>\nSi el v\u00ed\u00adnculo de la creaci\u00f3n y de la \u2020\u0153paternidad\u2020\u2122 divina de todo lo que existe se presenta en el AT como el motivo de fondo que mueve a Dios a rodear de un amor atento y misericordioso a todos los seres humanos sin distinci\u00f3n, el v\u00ed\u00adnculo de la elecci\u00f3n con que quiso ligarse gratuitamente a Israel con un pacto eterno de fidelidad hace que semejante amor sea visto casi como una obligaci\u00f3n, en virtud de la palabra a la que se ha prestado juramento y que no puede fallar. El \u00e9xodo de Egipto y el don de la alianza sina\u00ed\u00adtica son dos hechos \u00ed\u00adntimamente relacionados entre s\u00ed\u00ad, como causa y efecto; e Israel mantuvo siempre viva, durante toda su historia, la conciencia de haber experimentado de forma singular\u00ed\u00adsima y casi sensiblemente los efectos vivificantes de la misericordia divina, no s\u00f3lo en los momentos tr\u00e1gicos de la esclavitud, sino tambi\u00e9n en los que siguieron a su liberaci\u00f3n hasta que logr\u00f3 entrar en la tierra prometida. As\u00ed\u00ad, el salmo lit\u00e1nico 136, dirigido todo \u00e9l a la celebraci\u00f3n de Yhwh \u2020\u0153porque es eterno su amor\u2020\u009d, despu\u00e9s de haber recordado brevemente algunas de las maravillas realizadas en la creaci\u00f3n (vv. 4-9), pasa a recordar, uno tras otro, todos los prodigios que ha llevado \u00e1 cabo en la historia de Israel, desde la muerte de los primog\u00e9nitos de Egipto hasta la liberaci\u00f3n de los enemigos que se les opon\u00ed\u00adan en la tierra de Cana\u00e1n(vv. 10-24). La posterior historia b\u00ed\u00adblica, desde los jueces hasta los umbrales del NT, a pesar de estar toda entretejida de infidelidades, desviaciones, rebeliones y pecados por parte del pueblo elegido, no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n ininterrumpida de este perenne despliegue de la misericordia divina, que es compasi\u00f3n, perd\u00f3n, ayuda y protecci\u00f3n.<br \/>\nSuperando los estrechos l\u00ed\u00admites de los derechos-deberes relacionados con la concepci\u00f3n jur\u00ed\u00addica del pacto de alianza, ios profetas, con su sensibilidad afinada muchas veces por la experiencia amarga de su misi\u00f3n, llegaron a percibir su raz\u00f3n m\u00e1s profunda en el amor irresistible con que Yhwh rodea y rodear\u00e1 siempre a su pueblo: \u2020\u0153Con amor eterno te he amado\u2020\u009d (Jr31,3). Es un amor que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del amor, ya grande, de un padre o de una madre por su propio hijo, sobre todo si se trata del primog\u00e9nito Ex 4,22; Dt 1,31; Os 11,1; Os 11,3), para colocarse en la esfera del amor entre los esposos (cf Cant), el cual, aunque se funda tambi\u00e9n en un pacto de alianza, subraya mejor la gratuidad por una parte y la intensidad por la otra. Esta idea es desarrollada sobre todo por\/Oseas (cc. 1-3) quien, para expresar el car\u00e1cter propio del amor divino a Israel, no vacila en recurrir a la imagen de una mujer ad\u00faltera y prostituta, a la que sigue buscando su esposo (Dios) a pesar de sus infidelidades, hasta lograr que se convierta, vuelva a \u00e9l y lo llame de nuevo con el cari\u00f1o del primer amor: \u2020\u0153Marido m\u00ed\u00ado\u2020\u009d (2,18). Y entonces, dice el Se\u00f1or, \u2020\u0153me casar\u00e9 contigo para siempre, me casar\u00e9 contigo en la justicia y el derecho, en la ternura y el amor; me casar\u00e9 contigo en la fidelidad y t\u00fa conocer\u00e1s al Se\u00f1or\u2020\u009d (2,21-22).<br \/>\n2097<br \/>\nLa imagen del amor conyugal es recogida luego por Jerem\u00ed\u00adas, y m\u00e1s tarde por Ezequiel (Je 2,2; 3,1; 31,20; ). Pero cuando Israel haya pagado con el destierro sus infidelidades, el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas volver\u00e1 a consolarlo con palabras llenas de ternura y de compasi\u00f3n, que hacen comprender c\u00f3mo el amor divino jam\u00e1s desfallece, aun cuando castigue severamente: \u2020\u0153Tu esposo ser\u00e1 tu creador. S\u00ed\u00ad, como a una mujer abandonada y desolada, te ha querido el Se\u00f1or. A la esposa tomada en la juventud, \u00bfse la puede rechazar? -dice tu Dios-. S\u00f3lo por un momento te hab\u00ed\u00ada abandonado, pero con inmensa piedad te recojo de nuevo\u2020\u009d (Is 54,5-7).<br \/>\n2098<br \/>\n3. Con los pecadores.<br \/>\nEn la segunda parte de la confesi\u00f3n que ya hemos recordado de Ex 34,6-7 se lee que Dios \u2020\u0153conserva su fidelidad a mil generaciones y perdona l\u00e1 iniquidad, la infidelidad y el pecado, pero que nada deja impune, castigando la maldad de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u2020\u009d (y. 7). La culpa y el castigo son dos t\u00e9rminos que, en el concepto humano de justicia, se implican mutuamente. Pero en Dios la distancia que corre entre la cuarta y la mil\u00e9sima generaci\u00f3n muestra, con claridad matem\u00e1tica, c\u00f3mo la misericordia supera en mucho a la \/justicia, que exige el castigo del delito, para dilatarse hasta el infinito. Basados en esta certidumbre, los israelitas, lo mismo como pueblo que como individuos, no cesan nunca de apelar a la piedad de Yhwh para que perdone y olvide sus pecados por muy grandes que sean (SaI 25,7; SaI 25,11; SaI 25,18; SaI 51,3-4; SaI 51,11 etc. ). Saben que si Dios tuviera que sopesar nuestras culpas, nadie podr\u00ed\u00ada salvarse; sin embargo, conf\u00ed\u00adan siempre en su perd\u00f3n, porque saben tambi\u00e9n que su bondad supera todos los l\u00ed\u00admites (SaI 103,8-18; SaI 130,3-4; Jr 31,20), pues no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (Ez 18,21-23;Ez 33,11;Is 55,7).<br \/>\nLo que Dios quiere del pecador es ante todo el reconcimiento y la confesi\u00f3n humilde de su propio pecado, y consiguientemente la conversi\u00f3n (SaI 32,5; SaI 38,19; SaI 51,4-5; Pr 28,13).<\/p>\n<p>Pero el Sir\u00e1cida exhorta y advierte que no se debe abusar de la longanimidad divina: \u2020\u0153Convi\u00e9rtete al Se\u00f1or cuanto antes, no lo dejes de un d\u00ed\u00ada para otro. Porque de repente se desata la ira del Se\u00f1or, y en el d\u00ed\u00ada de la venganza ser\u00e1s aniquilado\u2020\u2122 (Si 5,7). Incluso cuando castiga, Dios act\u00faa siempre como un padre que no busca m\u00e1s que el bien de su hijo (Dt 8,5; Jr 3,19; Jr 31,10), o como un pastor que guarda y cuida las ovejas de su reba\u00f1o (SaI 74,1; SaI 80,2; Ez 34,12-22).<br \/>\nReflexionando sobre la historia del \u00e9xodo y de la entrada en la tierra de Cana\u00e1n, un autor de la \u00e9poca helenista percibe que tambi\u00e9n en estos momentos en que la justicia divina parece manifestarse de forma m\u00e1s severa con los enemigos de Israel, Dios se mostr\u00f3 manso y generoso, evitando su destrucci\u00f3n Sb 11,17-22). Son dos las lecciones que saca entonces el mismo autor de este hecho: la primera es que Dios, castigando con moderaci\u00f3n, intenta corregir al pecador con vistas a su arrepentimiento y su conversi\u00f3n (11,23; 12,2.10); la segunda, de orden pedag\u00f3gico, es que a trav\u00e9s de la prueba de los castigos los pecadores tienen que aprender cu\u00e1nto cuesta alejarse del Se\u00f1or (11,6), mientras que los justos deben sacar de all\u00ed\u00ad motivos para portarse lo mismo que el Se\u00f1or, teniendo con todos la misma generosidad y comprensi\u00f3n (SaI 12,19; Dt 8,3; Dt 8,5; Jb 5,17; Pr 3,11-12; Hb 12,5).<br \/>\n2099<br \/>\nIII. CRISTO, IMAGEN DEL PADRE MISERicoRDIOSO.<br \/>\n\u2020\u0153Imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u2020\u009d (Col 1,15; 2Co 4,4), el Hijo unig\u00e9nito del Padre, \u2020\u0153el resplandor de su gloria y la impronta de su ser (Hb 1,3), \u2020\u0153haci\u00e9ndose carne y habitando entre nosotros\u2020\u2122(Jn 1,14), fue desde su aparici\u00f3n en el mundo el revelador del misterio de aquel a quien Pablo llama, con una locuci\u00f3n muy de sabor sem\u00ed\u00adtico, \u2020\u0153el Padre de las misericordias\u2020\u009d (2Co 1,3), es decir, aquel que es fuente de la misericordia y que la derrama generosamente sobre nosotros. M\u00e1s que cualquier otro atributo divino, todo el NT muestra que Cristo es realmente la imagen viviente del Padre, \u2020\u0153rico en misericordia\u2020\u009d (Ef 2,4); pero antes con su vida que con sus palabras.<br \/>\n2100<br \/>\n1. En su vida.<br \/>\nEl evangelista \/ Lucas, que entre otros apelativos se ha merecido tambi\u00e9n el de \u2020\u0153scriba mansuetudinis Christi\u2020\u009d (Dante, De monarchia 1,16), nos presenta a Jes\u00fas que en el acto de inaugurar su ministerio p\u00fablico en la sinagoga de Nazaret lee y hace suyas estas palabras de 1s61,1-2: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u009d (Lc 4,18-19). Cuando m\u00e1s tarde el Bautista env\u00ed\u00ade a preguntar si \u00e9l era el Cristo-mes\u00ed\u00adas, responder\u00e1 haciendo eco a las palabras del profeta: \u2020\u0153Id y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia el evangelio a los pobres (Lc 7,22). En realidad, la vida p\u00fablica de Jes\u00fas es todo un despliegue de amor y de misericordia frente a todas las formas de miseria humana, con todos aquellos que f\u00ed\u00adsica o moralmente ten\u00ed\u00adan necesidad de piedad y compasi\u00f3n, de ayuda y sost\u00e9n, de comprensi\u00f3n y de perd\u00f3n, por los que \u00e9l no s\u00f3lo acude a su poder taumat\u00fargico, sino que se enfrenta incluso con la mentalidad estrecha y hostil del ambiente con tal de hacer el bien y sanar a todos (Hch 10,38). M\u00e9dico de los cuerpos, por consiguiente, pero sobre todo de las almas (Mc 2,17, Lc 5,21), como lo demuestra su actitud llena de indulgencia y de favor con los pecadores, que encuentran en \u00e9l un \u2020\u0153amigo\u2020\u009d (Lc 7,34), y con los que no tiene ning\u00fan reparo en tratar, a pesar de los recelos de muchos, llegando incluso a sentarse a su mesa Lc 5,27-32; Lc 7,36-50; Lc 15,1-2; Lc 19,1-10).<br \/>\nEn los evangelios vemos c\u00f3mo se conmueve frecuentemente ante las necesidades de los hermanos y \u2020\u0153siente compasi\u00f3n por todos, sea cual sea su enfermedad o su necesidad (Mc 1,41; Mc 5,19; Mc 6,34; Mc 8,2; Mt 9,36; Mt 14,14; Mt 15,32; Mt 20,34; Lc 7,13). Por eso, todos los que recurren a \u00e9l lo hacen como si se dirigieran a Dios mismo, invocando su misericordia (Mc 9,22; Mc 10,4 7-48; Mt 9,27; Lc 17,13; Lc 18,38-39), suplic\u00e1ndole: \u2020\u0153Ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, Se\u00f1or!\u2020\u009d (Mt 15,22; Mt 17,15; Mt 20,30-31). Habi\u00e9ndose hecho en todo semejante a los hermanos y habiendo experimentado en su propia carne la dureza del sufrimiento humano (Hb 2,17-18), con esta experiencia acepta libremente morir en la cruz por la redenci\u00f3n del mundo. Es tambi\u00e9n \u00e9ste -m\u00e1s a\u00fan, \u00e9ste sobre todo- un testimonio de su amor misericordioso, que no ha disminuido con su ascensi\u00f3n al santuario celestial, en donde est\u00e1 sentado a la derecha del Padre como \u2020\u0153sumo sacerdote misericordioso y fiel\u2020\u009d (Hb 2,17), al que podemos dirigirnos \u2020\u0153a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno\u2020\u009d (Hb 4,16).<br \/>\n2101<br \/>\n2. En sus palabras.<br \/>\nPara defenderse de las acusaciones de los fariseos y para justificar su comportamiento, lleno de compasi\u00f3n y de condescendencia con los publ\u00ed\u00adcanos y los pecadores (Lc 15,1-2), Jes\u00fas narra tres par\u00e1bolas, todas ellas inmensamente bellas y significativas. Las dos primeras, la de la oveja extraviada y la de la dracma perdida (15,3-1 0), se cierran con una alusi\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada que causa en el cielo el hallazgo- conversi\u00f3n, aunque sea de un solo pecador. La tercera, llena de indicaciones de fina psicolog\u00ed\u00ada paternal, muestra c\u00f3mo un hijo pr\u00f3digo y libertino es esperado afanosamente por su propio padre, que esp\u00ed\u00ada su retorno y que, al divisarlo de lejos, se llena de compasi\u00f3n y corre a abrazarlo (Lc 15,11-32). Es la imagen m\u00e1s viva del amor ilimitado del Padre celestial, que Jes\u00fas nos revela de una forma incomparable, como s\u00f3lo \u00e9l pod\u00ed\u00ada hacerlo. Los hombres tienen que conocer y experimentar este amor; y por eso Jes\u00fas, despu\u00e9s de curar al endemoniado que quer\u00ed\u00ada seguirle por agradecimiento, le ordena con decisi\u00f3n: \u2020\u0153Vete a tu casa con los tuyos y cu\u00e9ntales todo lo que el Se\u00f1or, compadecido de ti, ha hecho contigo\u2020\u2122 (Mc 5,19). Con estas palabras parece como si nos quisiera ofrecer la clave para entender todos sus \u00c2\u00a1milagros en su significado m\u00e1s profundo. Es el Padre el que act\u00faa en \u00e9l (Jn 5,17) y el que en su persona manifiesta visiblemente su misericordia.<br \/>\nDe esta manera, toda la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo, desde su llegada al mundo hasta el misterio pascual de su muerte y resurrecci\u00f3n, ha de considerarse como la actuaci\u00f3n del designio providencial.concebido por el Padre en su gran amor a los hombres (la \u2020\u0153filantrop\u00ed\u00ada divina de Tt 3,4), como tan bien lo comprendi\u00f3 el evangelista de la misericordia en los dos c\u00e1nticos del Magn\u00ed\u00adficat y del Benedictus, donde por labios de Mar\u00ed\u00ada y del anciano Zacar\u00ed\u00adas celebra la divina misericordia, que ha venido a difundirse de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n sobre todos los que le temen (Lc 1,50; Lc 1,54; Lc 1,72; Lc 1,78). San Pablo, mientras que por un lado insiste en subrayar la absoluta gratuidad del don de la misericordia divina, que se lleva a cabo en la redenci\u00f3n realizada por Cristo (Rom 9,15, con pa\u2020\u2122abras sacadas de Ex 33,19, Rom 4,4 Tt 3,7), por otro lado llega a afirmar, parad\u00f3jicamente, que en su providencia \u2020\u0153Dios encerr\u00f3 a todos en la desobediencia para tener misericordia con todos\u2020\u009d (Rm 1,32; Ga 3,22).<br \/>\nPara los bautizados, en particular, el mismo ap\u00f3stol recuerda que \u2020\u0153\u00e9ramos, por naturaleza, objeto de la ira divina, igual que los dem\u00e1s. Pero Dios, rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos am\u00f3, nos dio vida juntamente con Cristo&#8230;, a fin de manifestar en los siglos venideros la excelsa riqueza de su gracia mediante su bondad para con nosotros\u2020\u009d (Ef 2,3-5; Ef 2,7). Por lo que a \u00e9l se refiere, bendice y da gracias desde lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n a \u2020\u0153Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, padre de las misericordias y de todo consuelo, que nos consuela en todos nuestros sufrimientos para que nosotros podamos consolar a todos los que sufren con el consuelo que nosotros mismos recibimos de Dios\u2020\u009d 2Co 1,3-4). Es maravilloso este despliegue del amor misericordioso del Padre, que en Cristo se derrama sobre los hombres bajo la forma de aliento y de consuelo y se difunde de un individuo a otro para remontarse luego a la fuente en forma de bendici\u00f3n y de acci\u00f3n de gracias.<br \/>\n2102<br \/>\nIV. SED MISERicoRDIOSOS.<br \/>\nEl mensaje de la misericordia en el NT se modela y se desarrolla recogiendo la parte mejor de la ense\u00f1anza del AT, profundizando en su concepto y enriqueci\u00e9ndolo de contenidos, tanto en sentido vertical como en sentido horizontal. Contra los que, enredados en las mallas del formalismo jur\u00ed\u00addico, tardaban en comprender el valor de virtudes fundamentales, como \u2020\u0153la justicia, la misericordia y la fe\u2020\u009d Mt 23,23, tres t\u00e9rminos \u00ed\u00adntimamente relacionados entre s\u00ed\u00ad), Jes\u00fas afirma decididamente la primac\u00ed\u00ada del amor y del perd\u00f3n sobre todas las ofrendas y sacrificios prescritos por la ley, remitiendo a la autoridad de las palabras que el profeta (Os 6,6) hac\u00ed\u00ada pronunciar a Yhwh: \u2020\u0153Misericordia quiero y no sacrificios Mt 9,13; Mt 12,17). Con este esp\u00ed\u00adritu, al comienzo del serm\u00f3n de la monta\u00f1a proclama: \u2020\u0153Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u2020\u2122 (Mt 5,7). Luego, despu\u00e9s de haber insistido en la necesidad de practicar desde lo hondo del coraz\u00f3n y de modo universal el amor al pr\u00f3jimo, hasta conceder el perd\u00f3n a los propios enemigos y perseguidores, concluye: \u2020\u0153Vosotros sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto\u2020\u009d (5,48). La confrontaci\u00f3n con el texto paralelo de Lc 6,35-36 permite comprender el sentido concreto de esta frase. En efecto, despu\u00e9s de haber dicho que hay que hacer el bien a todos y amar incluso a los enemigos a semejanza del Alt\u00ed\u00adsimo, que \u2020\u0153es bueno con los desagradecidos y con los malvados, a\u00f1ade: \u2020\u0153Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso\u2020\u2122. Esto significa que el ideal de santidad y de perfecci\u00f3n al que Cristo llama a sus seguidores se concreta en las obras de misericordia espiritual y corporal, que son las formas m\u00e1s elevadas del amor al pr\u00f3jimo, como lo muestra la par\u00e1bola del buen samaritano (Lc 10,30-37), el cual, a diferencia de quienes le precedieron en el camino de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, \u2020\u0153se compadeci\u00f3\u2020\u009d del desgraciado jud\u00ed\u00ado, \u2020\u02dcenemigo\u2020\u009d de raza, y se cuid\u00f3 de \u00e9l, por lo que merece ser se\u00f1alado como modelo de caridad con el pr\u00f3jimo por haberse \u2020\u0153compadecido de \u00e9l\u2020\u009d (y. 37).<br \/>\nJes\u00fas advierte adem\u00e1s que el juicio final recaer\u00e1 sobre las obras de misericordia y de bondad que hayamos practicado con el pr\u00f3jimo m\u00e1s necesitado y que \u00e9l considerar\u00e1 cmo hechas o negadas a\u00e9l mismo (Mt 25,31-46). Del mismo modo advierte que, si queremos que en el momento del juicio final nos perdone nuestras deudas, como el rey de la par\u00e1bola del siervo despiadado, tambi\u00e9n nosotros tenemos que ser generosos (Mt 18,32-33), mientras que en el padrenuestro ense\u00f1a a pedirle a Dios: \u2020\u0153Perdona nuestras ofensas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u2020\u009d (Mt 6,12; Mt 6,14-15). Por eso Jc 2,13 afirma: \u2020\u0153El juicio ser\u00e1 sin misericordia para el que no ha tenido misericordia; pero la misericordia triunfa sobre el juicio\u2020\u009d.<br \/>\nA ejemplo del maestro, \u2020\u0153afable y humilde de coraz\u00f3n\u2020\u009d (Mt 11,29), que muere en la cruz invocando el perd\u00f3n para sus verdugos (Lc 23,34), sus disc\u00ed\u00adpulos practican e inculcan la necesidad de practicar la misericordia como virtud esencial para el cristiano, lo mismo que el amor fraterno, el perd\u00f3n de las ofensas, la hospitalidad y todas aquellas formas concretas de ayuda, que son su expresi\u00f3n visible Rm 12,8; Ef 4,32; Flp 2,1; Col 3,12; IP 3,8; IP 4,8-11; Jud 23). La raz\u00f3n de fondo se explica en 1Jn 3,17:<br \/>\n\u2020\u0153Si alguno tiene bienes de este mundo, ve a su -hermano en la necesidad y le cierra sus entra\u00f1as, \u00bfc\u00f3mo puede estar en \u00e9l el amor de Dios?\u2020\u009d, donde se utiliza la palabra cl\u00e1sica \u2020\u02dcentra\u00f1as\u2020\u009d, como en Phm 7,12.20; cf 1 R 3,26; Is 49,15; Jer 31,20; Os 2,25. Convencidos, finalmente, de que la falta de misericordia atrae la c\u00f3lera divina (Rm 1,31 cf Didaj\u00e9 Rm 5,2 Bernab\u00e9 Rm 20), la invocan del Se\u00f1or dese\u00e1ndola a los destinatarios y lectores de sus cartas, junto con la gracia y la paz (Ga 5,16; ITm 1,2; 2Tm 1,2; Tt 1,4; 2Jn 5; Jud 2) [\/Amor 111-1V; \u00c2\u00a1Alianza].<br \/>\n2103<br \/>\nBIBL.: Bultmann R., \u00e9leos, etc., en GLNT III, 399-424; Id, o\u00ed\u00adct\u00ed\u00adro, etc., en GLNT VIII, 449-456; Chiesa B., Un Dio di misericordia e di grazia (Es 34,4-6.8-9), en \u2020\u0153BibOr\u2020\u009d 14 (1972) 107-118; Concetti G. (ed.), Giovani Paolo II. Dio ricco di misericordia, Logos, Roma 1980; Congar Y., La misericorde atlribut souverain de Dieu, en \u2020\u0153La vie spirituelle\u2020\u009d (1962) 380-395; Esser H.H., Misericordia, en DCBNT 1013-1 023; Ghidelli O, Peccato deII\u2020\u2122uomo e misericordia di Dio, Ed. Paoline, Roma 1983; Koester K.., splanjnon, etc., en GLNT XII, 903- 934; Stoebe H.J., haesaed- Bondad, en DTMATI, 832-861.<br \/>\nA. Sisti<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>La m. de Dios es descrita como disposici\u00f3n de la voluntad de Dios a ayudar, por su gracia libre, a la criatura que sufre necesidad. La experiencia originaria de Dios como Dios de las misericordias, de la compasi\u00f3n y del perd\u00f3n est\u00e1 formulada en los escritos del AT y del NT en formas muy variadas (sobre las afirmaciones de la Escritura, cf. -> amor, -> gracia, -> redenci\u00f3n). Teol\u00f3gicamente la m. de -> Dios es ante todo como afirmaci\u00f3n axiol\u00f3gica sobre \u00e9l, uno de sus atributos esenciales, infinito como los dem\u00e1s, el cual indica que su esencia santa y justa excluye toda crueldad y dureza innecesaria. Pero adem\u00e1s, con relaci\u00f3n al hombre pecador, que merece realmente el juicio de Dios, la m. es un comportamiento divino que s\u00f3lo puede ser conocido por la experiencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del Dios que se revela a s\u00ed\u00ad mismo como misericordioso. La m. se revela en la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios en la -> salvaci\u00f3n, en la acci\u00f3n redentora de la aceptaci\u00f3n del mundo, en la -> encarnaci\u00f3n y en la glorificaci\u00f3n del Hijo, en la gracia y la -> justificaci\u00f3n del hombre particular, y en la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica del mundo. El amor de Dios y su m. se determinan mutuamente. Se hacen definitivamente presentes en el mundo por la m. del Verbo de Dios encarnado (cf. Heb 2, 17; 4, 15s).<\/p>\n<p>Como comportamiento libre de Dios la m. divina no es susceptible de c\u00e1lculos \u00aba priori\u00bb; por lo que se refiere a las diferencias en el modo, las condiciones y la intensidad con que se aplica a los individuos depende del arbitrio soberano de Dios. Por ello no puede combinarse con las otras propiedades divinas (justicia, longanimidad) para convertirla en un principio por el que el hombre pudiera deducir la acci\u00f3n de Dios. La m. divina, precisamente como m. de Dios, s\u00f3lo es conocida rectamente cuando se acepta como \u00abincalculable\u00bb. De ah\u00ed\u00ad que el hombre tambi\u00e9n pueda pecar contra ella por temeridad. Ante el -> mal en el mundo, ante el juicio y la condenaci\u00f3n, la teodicea de la m. s\u00f3lo puede, en \u00faltimo t\u00e9rmino, remitir al misterio de la libertad soberana del Dios santo (Rom 9-11) y a su esclarecimiento cuando termine la historia (2 Cor 4, 14). All\u00ed\u00ad donde Dios muestra m., \u00e9sta no suprime la justicia divina, sino que super\u00e1ndola y convirtiendo al hombre de pecador en justo, hace como plenitud de la justicia (ToM\u00ed\u0081s, ST i q. 21 a. 3) que Dios pueda ser justo con el hombre que \u00e9l ha convertido en justo. Como manera del amor de Dios para con la nada de la criatura, la m. es un presupuesto de la justicia que juzga y retribuye. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n es una apelaci\u00f3n del hombre a la m. de Dios, y a la vez una glorificaci\u00f3n de la misma.<\/p>\n<p>La m. de Dios es el presupuesto que fundamenta y fomenta toda m. del hombre. Y as\u00ed\u00ad \u00e9sta tiene el car\u00e1cter de respuesta, pues sabe que ella misma y sus dones son constantemente recibidos y prestados, de manera que en \u00faltimo t\u00e9rmino no da lo suyo, sino que transmite lo recibido, y esto no por libre elecci\u00f3n, sino por la obligaci\u00f3n y el encargo que le impone la m. recibida de Dios. En la pobreza y en la necesidad del otro la m. ve su propia pobreza y necesidad; y as\u00ed\u00ad se hace solidaria con \u00e9l, puesto que ambos, el que da y el que recibe, reciben de la misma plenitud. De esa manera la m. humana recibe de aquel a quien ayuda m\u00e1s de lo que ella misma da, a saber, la visi\u00f3n clara del propio vac\u00ed\u00ado, que es la \u00fanica manera de no perder la propia plenitud recibida. Para la tensi\u00f3n entre m. y justicia en el \u00e1mbito intrahumano, cf. -> pobreza, doctrina social cristiana (en -> sociedad), -> propiedad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Tom\u00e1s de Aquino, S. th. I q. 21 a. 3-4, 2 II q. 30; F. Marx, Zur Geschichte der Barmherzigkeit im Abendland (Bo 1917); Th. Paffrath, Gott, Herr und Vater (Pa 1930); R. Bultmann, EXco : ThW II 474-483 (bibl.); E. Sj\u00f6berg, Gott und die S\u00fcnder im pal\u00e4stinensischen Judentum (St &#8211; B 1938) ; Barth KD II\/1 413-457; G. Gilleman, Le primat de la chant\u00e9 en th\u00e9ologie morale (Bru 1952); Schnackenburg 64 s 104-107; H\u00e4ring abrev. 9; W. Sandfuchs (dir.), Die Werke der Barmherzigkeit (Fr 1962); Rahner VII 283-288 (sobre la misericordia); S. Kierkegaard, Der Liebe Tun (= Samlede Vaerker IX [Kop 1904)) (D 1966).<\/p>\n<p>Adolf Darlap<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>El lenguaje corriente, influenciado sin duda por el lat\u00ed\u00adn de iglesia, identifica la misericordia con la compasi\u00f3n o el perd\u00f3n. Esta identificaci\u00f3n, aunque valedera, podr\u00ed\u00ada velar la riqueza concreta que Israel, en virtud de su experiencia, encerraba en la palabra. En efecto, para \u00e9l la misericordia se halla en la confluencia de dos corrientes de pensamiento, la compasi\u00f3n y la fidelidad.<\/p>\n<p>El primer t\u00e9rmino hebreo (ra&#8217;hamim) expresa el apego instintivo de un ser a otro. Seg\u00fan los semitas, este sentimiento tiene su asiento en el seno materno (rehem: 1Re 3,26), en las entra\u00f1as (rahamim) &#8211; nosotros dir\u00ed\u00adamos: el coraz\u00f3n &#8211; de un padre (Jer 31,20; Sal 103,13), o de un hermano (G\u00e9n 43,30): es el cari\u00f1o o la ternura; inmediatamente se traduce por actos: en compasi\u00f3n con ocasi\u00f3n de una situaci\u00f3n tr\u00e1gica (Sal 106,45), o en *perd\u00f3n de las ofensas (Dan 9,9).<\/p>\n<p>El segundo t\u00e9rmino hebreo (hesed), traducido ordinariamente en griego por una palabra que tambi\u00e9n significa misericordia (eleos), designa de suyo la *piedad, relaci\u00f3n que une a dos seres e implica *fidelidad. Con esto recibe la misericordia una base s\u00f3lida: no es ya \u00fanicamente el eco de un instinto de bondad, que puede equivocarse acerca de su objeto o su naturaleza, sino una bondad consciente, voluntaria; es incluso respuesta a un deber interior, fidelidad con uno mismo.<\/p>\n<p>Las traducciones de las palabras hebreas y griegas oscilan de la misericordia al amor, pasando por la ternura, la piedad o conmiseraci\u00f3n, la compasi\u00f3n, la clemencia, la bondad y hasta la gracia (heb. len), que, sin embargo, tiene una acepci\u00f3n m\u00e1s vasta. A pesar de esta variedad, no es, sin embargo, imposible circunscribir el concepto b\u00ed\u00adblico de la misericordia. Desde el principio hasta el fin manifiesta Dios su ternura con ocasi\u00f3n de la miseria humana; el hombre, a su vez, debe mostrarse misericordioso con el pr\u00f3jimo a imitaci\u00f3n de su Creador.<\/p>\n<p>AT. I. EL DIOS DE LAS MISERICORDIAS. Cuando el hombre adquiere conciencia de ser desgraciado o pecador, entonces se le revela con m\u00e1s o menos claridad el rostro de la misericordia infinita.<\/p>\n<p>1. En socorro del miserable. No cesan de resonar los gritos del salmista: \u00ab\u00c2\u00a1Piedad conmigo, Se\u00f1or!\u00bb (Sal 4,2; 6,3; 9,14; 25,16); o bien lasproclamaciones de *acci\u00f3n de gracias : \u00abDad gracias a Yahveh, pues su amor (hesed) es eterno\u00bb (Sal 107, 1), esa misericordia que no cesa de mostrar con los que claman a \u00e9l en su aflicci\u00f3n, por ejemplo, los navegantes en peligro (Sal 107,23), con los \u00abhijos de *Ad\u00e1n\u00bb cualesquiera que sean. Se presenta, en efecto, como el defensor del *pobre, de la viuda y del hu\u00e9rfano: \u00e9stos son sus privilegiados.<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n inquebrantable de los hombres piadosos parece tener su origen en la experiencia por que pas\u00f3 Israel en el momento del *\u00e9xodo. Aun cuando el t\u00e9rmino misericordia no se halla en el relato del acontecimiento, la liberaci\u00f3n de Egipto se describe como un acto de la misericordia divina. Las primeras tradiciones sobre el llamamiento de Mois\u00e9s lo sugieren en forma inequ\u00ed\u00advoca: \u00abHe visto la miseria de mi pueblo. He prestado o\u00ed\u00addo a su clamor&#8230; conozco sus angustias. Estoy resuelto a liberarlo\u00bb (Ex 3,7s.16s). M\u00e1s tarde el redactor sacerdotal explicar\u00e1 la decisi\u00f3n de Dios por su fidelidad a la alianza (6,5). En su misericordia no puede Dios soportar la miseria de su elegido; es como si al contraer alianza con \u00e9l lo hubiera convertido en un ser \u00abde su raza\u00bb (cf. Act 17,28s): un instinto de ternura lo une a \u00e9l para siempre.<\/p>\n<p>2. La salud del pecador. Pero \u00bfqu\u00e9 suceder\u00e1, sin embargo, si este elegido se separa de \u00e9l por el pecado? La misericordia se impondr\u00e1 todav\u00ed\u00ada, por lo menos si el pecador no se *endurece; porque, conmovida por el *castigo que acarrea el pecado, quiere salvar al pecador. As\u00ed\u00ad, con ocasi\u00f3n del pecado, entra el hombre m\u00e1s profundamente en el misterio de la ternura divina.<\/p>\n<p>a) La revelaci\u00f3n central. En el Sina\u00ed\u00ad es donde Mois\u00e9s oye a. Dios revelar el fondo de su ser. El puebloeligido acaba de apostatar. Pero Dios, despu\u00e9s de haber afirmado que es libre para usar gratuitamente de misericordia con quien le plazca (Ex 33,19), proclama que sin hacer mella a su santidad, la ternura divina puede triunfar del pecado: \u00abYahveh es un Dios de ternura (rahum) y de gracia (hanun), lento para la ira y abundante en misericordia (hesed) y fidelidad (emet), manteniendo su misericordia (hesed) hasta la mil\u00e9sima generaci\u00f3n, soportando falta, transgresi\u00f3n y pecado, pero sin disculparla, castigando la falta&#8230; hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n\u00bb (Ex 34, 6s). Dinos no pasa la esponja por el pecado: deja que repercutan sus consecuencias en el pecador hasta la cuarta generaci\u00f3n, lo cual muestra qu\u00e9 cosa tan seria es el pecado. Pero su misericordia, conservada intacta hasta la mil\u00e9sima generaci\u00f3n, le hace aguardar con paciencia infinita. Tal es el ritmo que marcar\u00e1 las relaciones de Dios con su pueblo hasta la venida de su Hijo.<\/p>\n<p>b) Misericordia y castigo. En efecto, a todo lo largo de la historia sagrada muestra Dios que si debe castigar al pueblo que ha pecado, se llena de conmiseraci\u00f3n tan luego \u00e9ste clama a \u00e9l desde el fondo de su miseria. As\u00ed\u00ad el libro de los Jueces est\u00e1 marcado por el ritmo de la *ira que se inflama contra el infiel y de la *misericordia que le env\u00ed\u00ada un *salvador (Jue 2,18). La experiencia prof\u00e9tica va a dar a esta historia acentos extra\u00f1amente humanos. Oseas revela que si Dios ha decidido no usar ya misericordia con Israel (Os 1,6) y castigarlo, su \u00abcoraz\u00f3n se revuelve dentro de \u00e9l, sus entra\u00f1as se conmueven\u00bb y decide no dar ya desahogo al ardor de su ira\u00bb (11,8s); as\u00ed\u00ad un d\u00ed\u00ada el infiel ser\u00e1 de nuevo llamado \u00abHa recibido misericordia\u00bb (Ruhama: 2,3). En el momento mismo en que los profetas anuncian laspeores cat\u00e1strofes conocen la ternura del coraz\u00f3n de Dios: \u00ab\u00bfEs, pues, Efra\u00ed\u00adm para m\u00ed\u00ad un hijo tan querido, un ni\u00f1o tan mimado, para que cuantas veces trato de amenazarle, me enternezca su memoria, se conmuevan mis entra\u00f1as y no pueda menos de desbordarse mi ternura?\u00bb (Jer 31,20; cf. Is 49,14s; 54,7).<\/p>\n<p>c) Misericordia y conversi\u00f3n. Si Dios mismo se conmueve de tal manera ante la miseria que acarrea el pecado, es que desea que el pecador se vuelva hacia \u00e9l, que se *convierta. Si de nuevo conduce a su pueblo al *desierto, es porque quiere \u00abhablarle al coraz\u00f3n\u00bb (Os 2,16); despu\u00e9s del *exilio se comprender\u00e1 que Yahveh quiere simbolizar con la vuelta a la tierra la vuelta a \u00e9l, a la vida (Jer 12,15; 33,26; Ez 33,11; 39,25; ls 14,1; 49,13). S\u00ed\u00ad, Dios \u00abno guarda rencor eterno\u00bb (Jer 3,12s), pero quiere que el pecador reconozca su malicia; \u00abque el malvado se convierta a Yahveh, que tendr\u00e1 piedad de \u00e9l, a nuestro Dios, que perdona abundantemente\u00bb (Is 55,7).<\/p>\n<p>d) El llamamiento del pecador. Israel conserva, pues, en el fondo del coraz\u00f3n la convicci\u00f3n de una misericordia que no tiene nada de humano: \u00abEl ha herido, \u00e9l vendar\u00e1 nuestras llagas\u00bb (Os 6,1). \u00ab\u00bfQu\u00e9 Dios como t\u00fa, que borra la falta, que perdona lo mal hecho, que no excita para siempre su ira, sino que se complace en otorgar gracia? Una vez m\u00e1s, ten piedad de nosotros, conculca nuestras iniquidades y arroja a lo hondo del mar nuestros pecados\u00bb (Miq 7,18s). As\u00ed\u00ad resuena constantemente el grito del salmista resumido en el Miserere: ((Api\u00e1date de m\u00ed\u00ad en tu bondad. En tu gran ternura borra mi pecado\u00bb (Sal 51,3). 3. Misericordioso con toda carne. Aunque la misericordia divina no conoce m\u00e1s l\u00ed\u00admite que el *endurecimiento del pecador (Is 9,16; Jer 16, 5.13), sin embargo, durante mucho tiempo se la tuvo como reservada a s\u00f3lo el *pueblo elegido. Pero Dios, con su sorprendente magnanimidad, acab\u00f3 por fin con este residuo de taca\u00f1er\u00ed\u00ada humana (cf. ya Os 11,9). Despu\u00e9s del. exilio se comprendi\u00f3 la lecci\u00f3n. La historia de Jon\u00e1s es la s\u00e1tira de los corazones estrechos que no aceptan la inmensa ternura de Dios (ion 4,2). El Eclesi\u00e1stico dice claramente: \u00abla piedad del hombre es para su *pr\u00f3jimo, pero la piedad de Dios es para toda carne\u00bb (Eclo 18,13).<\/p>\n<p>Finalmente, la tradici\u00f3n un\u00e1nime de Israel (cf. Ex 34,6; Nah 1,3; Jl 2,13; Neh 9,17; Sal 86,15; 145,8) es magn\u00ed\u00adficamente recogida por el salmista, sin la menor nota de particularismo: \u00abYahveh es ternura y gracia, lento para la ira y abundante en misericordia; no disputa a perpetuidad, no guarda rencor para siempre; no nos trata seg\u00fan nuestras faltas&#8230; Cuan tierno es un padre para con su hijo, as\u00ed\u00ad lo es Yahveh para con el que le teme ; sabe de qu\u00e9 .hemos sido amasados, se acuerda del polvo que somos\u00bb (Sal 103,8ss.13s). \u00abDichosos los que esperan en \u00e9l, pues de ellos se apiadar\u00e1\u00bb (Is 30,18), porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb (Sal 136), porque en \u00e9l est\u00e1 la misericordia (Sal 130,7).<\/p>\n<p>II. \u00abLO QUE YO QUIERO ES MISERICORDIA\u00bb. Si Dios es ternura, \u00bfc\u00f3mo no exigir\u00e1 a sus criaturas la misma ternura mutua? Ahora bien, este sentimiento no es natural al hombre: homo homini lupus! Lo sab\u00ed\u00ada muy bien David, que prefer\u00ed\u00ada \u00abcaer en las manos de Yahveh, porque es grande su misericordia, antes que en las manos de los hombres\u00bb (2Sa 24,14). Tambi\u00e9n en este punto va Dios progresivamente educando a su pueblo.<\/p>\n<p>Condena a los paganos, que sofocan la misericordia (Am 1,11). Lo que quiere es que se observe el mandamiento del *amor fraterno (cf. Ex 22,26), muy preferible a los holocaustos (Os 4,2; 6,6); quiere que la pr\u00e1ctica de la *justicia sea coronada por un \u00abamor tierno\u00bb (Miq 6,8). Si se quiere verdaderamente *ayunar, hay que socorrer al pobre, a la viuda, al hu\u00e9rfano, no hurtar el cuerpo ante el que es nuestra propia *carne (Is 58,6-11; Job 31,16-23). Cierto que el horizonte *fraterno est\u00e1 todav\u00ed\u00ada limitado a la raza o a la creencia (Lev 19,18), pero el ejemplo mismo de Dios ensanchar\u00e1 poco a poco los corazones humanos hasta las dimensiones del coraz\u00f3n de Dios : \u00abYo soy Dios, no hombre\u00bb (Os 11,8; cf. Is 55,7). El horizonte se extender\u00e1 sobre todo gracias al mandamiento de no saciar la sed de *venganza, de no guardar rencor. Pero s\u00f3lo quedar\u00e1 realmente despejado con los \u00faltimos libros de sabidur\u00ed\u00ada, que en este punto esbozan ya el mensaje de Jes\u00fas; el *perd\u00f3n debe ejercerse con \u00abtodo hombre\u00bb (Eclo 27,30-28,7).<\/p>\n<p>NT. I. EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA DIVINA. 1. Jes\u00fas, \u00absumo sacerdote misericordioso\u00bb (Heb 2,17). Jes\u00fas, antes de realizar el designio divino, quiso \u00abhacerse en todo semejante a sus hermanos\u00bb, a fin de experimentar la miseria misma de los que ven\u00ed\u00ada a salvar. Por consiguiente, sus actos todos traducen la misericordia divina, aun cuando no est\u00e9n calificados as\u00ed\u00ad por los evangelistas. Lucas puso muy especial empe\u00f1o en poner de relieve este punto. Los preferidos de Jes\u00fas son los \u00ab*pobres\u00bb (Lc 4,18; 7,22); los pecadores hallan en \u00e9l un \u00abamigo\u00bb (7,34), que no teme frecuentarlos (5,27.30; 15,1s; 19,7). La misericordia que manifestaba Jes\u00fas en forma general a las multiudes (Mt 9,36; 14,14; 15,32) adquiere en Lucas una fisonom\u00ed\u00ada m\u00e1s personal: se dirige al \u00abhijo \u00fanico\u00bb de una viuda (Lc 7,13) o a un padre desconsolado (8,42; 9,38.42). Jes\u00fas, en fin, muestra especial benevolencia a las *mujeres y a los *extranjeros. As\u00ed\u00ad queda redondeado y *cumplido el universalismo: \u00abtoda *carne ve la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (3,6). Si Jes\u00fas tuvo as\u00ed\u00ad compasi\u00f3n de todos, se comprende que los afligidos se dirijan a \u00e9l como a Dios mismo, repitiendo: \u00abKyrie eleison!\u00bb (Mt 15,22; 17,15; 20,30s).<\/p>\n<p>2. El coraz\u00f3n de Dios Padre. Este rostro de la misericordia divina que mostraba Jes\u00fas a trav\u00e9s de sus actos, quiso dejarlo retratado para siempre. A los pecadores que se ve\u00ed\u00adan excluidos del reino de Dios por la mezquindad de los *fariseos, proclama el evangelio de la misericordia infinita, en la l\u00ed\u00adnea directa de los mensajes aut\u00e9nticos del AT. Los que regocijan el coraz\u00f3n de Dios no son los hombres que se creen justos, sino los pecadores arrepentidos, comparables con la oveja o la dracma perdida y hallada (Lc 15,7.10); el *Padre est\u00e1 acechando el regreso de su hijo pr\u00f3digo y cuando lo descubre de lejos \u00absiente compasi\u00f3n\u00bb y corre a su encuentro (15,20). Dios ha aguardado largo tiempo, y aguarda todav\u00ed\u00ada con *paciencia a Israel, que no se convierte, como una higuera est\u00e9ril (13,6-9).<\/p>\n<p>3. La sobreabundancia de la misericordia. Dios es, pues, ciertamente el \u00abPadre de las misericordias\u00bb (2Cor 1,3; Sant 5,11), que otorg\u00f3 su misericordia a Pablo (lCor 7,25; 2Cor 4,1; lTim 1,13) y la promete a todos los creyentes (Mt 5,7; lTim 1,2; 2Tim 1,2; Tit 1,4; 2Jn 3). El cumplimiento del designio de misericordia en la *salvaci\u00f3n y en la *paz, tal como lo anunciaban los c\u00e1nticos al alborear el Evangelio (Lc 1,50.54. 72.78), lo muestra Pablo claramente en toda su amplitud y sobreabundancia.<\/p>\n<p>El \u00e1pice de la ep\u00ed\u00adstola \u00e1 los Romanos est\u00e1 en esta revelaci\u00f3n. Mientras que los jud\u00ed\u00ados acababan por desconocer la misericordia divina estimando que ellos se procuraban la *justicia a partir de sus *obras, de su pr\u00e1ctica de la *ley, Pablo declara que ellos tambi\u00e9n son pecadores y que por tanto tienen necesidad de la misericordia por la justicia de la *fe. Frente a ellos los paganos, a los que Dios no hab\u00ed\u00ada prometido nada, son atra\u00ed\u00addos a su vez a la \u00f3rbita inmensa de la misericordia. Todos deben, pues, reconocerse pecadores a fin de participar todos de la misericordia : \u00abDios incluy\u00f3 a todos los hombres en la desobediencia para usar con todos misericordia\u00bb (Rom 11,32).<\/p>\n<p>II. SED MISERICORDIOSOS&#8230; La \u00ab*perfecci\u00f3n\u00bb que Jes\u00fas, seg\u00fan Mt 5,48, exige a sus disc\u00ed\u00adpulos, consiste seg\u00fan Lc 6,36 en el deber de ser misericordiosos \u00abcomo vuestro Padre es misericordioso\u00bb. Es una condici\u00f3n esencial para entrar en el reino de los cielos (Mt 5,7), que Jes\u00fas reitera despu\u00e9s del profeta Oseas (Mt 9,13; 12,7). Esta ternura debe hacerme *pr\u00f3jimo del miserable al que encuentro en mi camino, a ejemplo del buen Samaritano (Lc 10,30-37), debe llenarme de compasi\u00f3n para con el que me ha ofendido (Mt 18, 23-35), porque Dios ha tenido compasi\u00f3n conmigo (18,32s). As\u00ed\u00ad seremos nosotros juzgados seg\u00fan la misericordia que hayamos practicado, quiz\u00e1s inconscientemente, para con Jes\u00fas en persona (Mt 25,31-46).<\/p>\n<p>Mientras que la ausencia de misericordia entre los paganos desencadena la ira divina (Rom 1,31), el cristiano debe amar y \u00absimpatizar\u00bb (Flp 2,1), tener una aut\u00e9ntica compasi\u00f3n en el coraz\u00f3n (Ef 4,32; IPe 3,8); no puede \u00abcerrar sus entra\u00f1as\u00bb ante un hermano que se halla en la necesidad: el *amor de Dios no mora sino en los que practican la misericordia (lJn 3,17).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Limosna &#8211; Ira &#8211; Hermano &#8211; Gracia &#8211; Juicio &#8211; Perd\u00f3n &#8211; Paciencia &#8211; Pecado &#8211; Penitencia &#8211; Venganza.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Como uno de los atributos comunicables de Dios, la misericordia expresa la bondad y amor de Dios por el culpable y miserable. Incluye la piedad, compasi\u00f3n, gentileza, paciencia. Es a la vez libre (no limitada por una resistencia exterior) y absoluta (como que cubre todas las \u00e1reas de la vida humana). La misericordia general se aprecia mejor en la creaci\u00f3n y providencia. La misericordia especial, para el elegido \u00fanicamente, es la que expresa compasi\u00f3n por la v\u00edctima del pecado. La gracia, distingui\u00e9ndola de la misericordia (que ve la desdicha del hombre), tiene en vista la culpabilidad del hombre. La misericordia de Dios hacia el hombre requiere que \u00e9ste tambi\u00e9n muestre misericordia (Mt. 18:23\u201335).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra del AT para misericordia es <em>\u1e25ese\u1e0f<\/em>. Las palabras del NT son <em>eleos<\/em> y <em>oiktirmos<\/em> (\u00abpiedad\u00bb, \u00abmisericordia\u00bb, \u00abcompasi\u00f3n\u00bb). La constante traducci\u00f3n por parte de la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> de <em>\u1e25ese\u1e0f<\/em>, <em>eleos<\/em> y algunas veces la alternativa <em>dikaiosun\u0113<\/em> (\u00abjusticia\u00bb) (Ex. 34:7, etc.), sugiere una relaci\u00f3n \u00edntima entre estos dos atributos. Parece ser que ning\u00fan t\u00e9rmino griego fue adecuado para transmitir la idea completa de la palabra en la que se entrelazan justicia y amor. <em>\u1e24ese\u1e0f<\/em> incluye la idea de \u00abun amor constante\u00bb. Muchos eruditos enfatizan la estrecha relaci\u00f3n entre <em>\u1e25ese\u1e0f<\/em> y <em>b\u04d9r\u00ee\u1e6f<\/em> (Dt. 7:2; 9:12, etc.) y ven en <em>\u1e25ese\u1e0f<\/em> la relaci\u00f3n mutua de derechos y responsabilidades. De este modo, la misericordia de Dios se implora en raz\u00f3n de su pacto con su pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"46\">\n<li>Torrance, <em>SJF<\/em>, I, pp. 55\u201365; <em>BDB<\/em>; R. Bultmann en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TWNT<\/a><\/em>, II, pp. 474\u2013482; N. Glueck, <em>Das Wort Hesed<\/em>; W. Lofthouse, <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">ZAW<\/a><\/em>, 51, pp. 29\u201335; <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">Crem<\/a>, pp. 248\u2013249; H. Mackintosh en <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">HERE<\/a><\/em>; L. Berkhof, <em>Reformed Dogmatics<\/em>, I, pp. 48\u201349; W. Shedd, <em>Dogmatic Theology<\/em>, I, pp. 389\u2013392; T. Dwight, <em>Theology<\/em>, I, pp. 215\u2013225; R. Girdlestone, <em>Synonyms of OT<\/em>, pp. 111\u2013116; N. Snaith, <em>Distinctive Ideas of OT<\/em>, pp. 94\u2013142; W. 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Goddard<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>ZAW <\/em><\/a><em>Zeitschrift fuer die alttestamentliche Wissenschaft<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">Crem <\/a>Cremer\u2019s <em>Biblico-Theological Lexicon of NT Greek<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><em>OS <\/em><\/a><em>Oriental Studies<\/em> (London)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (396). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Benevolencia, Benignidad, Bondad, Compasi\u00f3n, Gracia Gen 19:16 seg\u00fan la m de Jehov\u00e1 para con \u00e9l; y lo 24:12 La palabra heb. hesedh es una de las m\u00e1s importantes en el AT y yace en el centro de la revelaci\u00f3n que el Se\u00f1or dio de s\u00ed\u00ad mismo en relaci\u00f3n con su actitud para con su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misericordia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMISERICORDIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6344","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6344","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6344"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6344\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}