{"id":6345,"date":"2016-02-05T03:27:32","date_gmt":"2016-02-05T08:27:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misterio\/"},"modified":"2016-02-05T03:27:32","modified_gmt":"2016-02-05T08:27:32","slug":"misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misterio\/","title":{"rendered":"MISTERIO"},"content":{"rendered":"<p>Dan 2:18 pidiesen misericordias del .. sobre este m<br \/>\n2:28<\/p>\n<hr>\n<p>La palabra gr. ocurre 28 veces en el NT. Ni la palabra ni la idea se encuentra en el AT. Entre los griegos, misterio no quer\u00ed\u00ada decir algo oscuro o incomprensible, sino un secreto conferido s\u00f3lo al iniciado; lo que es desconocido hasta que se le revela. Esta palabra se asocia con las religiones misteriosas del fin de la era helenista (ver RELIGIONES MISTERIOSAS). Los misterios apelaban a las emociones m\u00e1s que al intelecto y ofrec\u00ed\u00adan a sus devotos una uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con la deidad, a trav\u00e9s de la muerte a la vida, y de esa manera consiguiendo para ellos una inmortalidad dichosa. Un gran simbolismo caracterizaba sus rituales secretos, que llegaban a un cl\u00ed\u00admax con la iniciaci\u00f3n al secreto completo del culto.<\/p>\n<p>El uso principal en el NT del t\u00e9rmino misterio es por Pablo. Como hombre educado de su \u00e9poca, \u00e9l entend\u00ed\u00ada bien la manera de pensar de los paganos y acept\u00f3 este t\u00e9rmino para indicar el hecho de que su evangelio le hab\u00ed\u00ada sido revelado por el Cristo resucitado. Esta verdad se pod\u00ed\u00ada aclarar de la mejor manera a sus contempor\u00e1neos si \u00e9l adoptaba el t\u00e9rmino pagano que ellos entend\u00ed\u00adan, a\u00f1adi\u00e9ndole un significado cristiano especial.<\/p>\n<p>En unos pocos pasajes el t\u00e9rmino se refiere a un s\u00ed\u00admbolo, alegor\u00ed\u00ada o par\u00e1bola que esconde su significado de los que buscan s\u00f3lo un sentido literal, pero es el modo de revelaci\u00f3n para los que tienen la llave para interpretarlo (Rev 1:20; Rev 17:5, Rev 17:7; Mar 4:11; Eph 5:32).<\/p>\n<p>El significado m\u00e1s com\u00fan de misterio en el NT, el uso m\u00e1s frecuente que Pablo asignaba a la palabra, es de una verdad divina una vez oculta pero ahora revelada en el evangelio (Rom 16:25-26; comparar Col 1:26; Eph 3:3-6). Por lo tanto, lo que una vez era un misterio ahora es una revelaci\u00f3n: los misterios cristianos son doctrinas reveladas (Rom 16:26; Eph 1:9; Eph 3:3, Eph 3:5, Eph 3:10; Eph 6:19; Col 4:3-4; 1Ti 3:16). La cristiandad, entonces, no tiene doctrinas secretas como las ten\u00ed\u00adan las antiguas religiones misteriosas. Para los sabios y prudentes del mundo, el evangelio es una locura (Mat 11:25; 1Co 2:6-9); se les comparte a ellos, pero no tienen la capacidad para comprenderlo (2Co 4:2-4). El misterio cristiano, entonces, es el prop\u00f3sito divino de redenci\u00f3n por medio de Cristo que abarca a toda la creaci\u00f3n (Rom 16:25).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(secreto, escondido).<\/p>\n<p> Es una verdad que sabemos, pero que no comprendemos c\u00f3mo puede ser.<\/p>\n<p> 1- En la vida: Hay muchos \u00abmisterios\u00bb: El \u00e1tomo, la luz, las estrellas, la vida, el amor, por qu\u00e9 cada mano tiene 5 dedos, y uno es mas gordo.<\/p>\n<p> 2- En el Cristianismo: Dios nos ha revelado muchas \u00abverdades\u00bb maravillosas, que sabemos que son, pero que no las comprendemos: Rom 16:25-26, Efe 1:9, Efe 3:3, Efe 5:10, Efe 6:19.<\/p>\n<p> &#8211; La Trinidad, Mar 1:10-11. Mat 28:19.<\/p>\n<p> &#8211; La Eucarist\u00ed\u00ada, Jua 6:48-58,  1Co 11:23-30, Mt.26, Lc.22, Mc.14.<\/p>\n<p> &#8211; La Encarnaci\u00f3n, Lc.l. Pasi\u00f3n, Resurrecci\u00f3n, Ascensi\u00f3n, Virginidad de su Madre Mar\u00ed\u00ada, su Inmaculada Concepci\u00f3n, su Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p> Misterios del Rosario: Ver \u00abRosario\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino religioso mysterion ten\u00ed\u00ada entre los paganos, especialmente los griegos, una significaci\u00f3n que se relacionaba con ritos especiales que guardaban un supuesto secreto que se comunicaba solamente a unos pocos iniciados. En el AT no se utiliza este t\u00e9rmino, aunque los traductores de la \u2020\u00a2Septuaginta lo usaron para traducir la palabra \u2020\u0153secreto\u2020\u009d, como aparece en Dan 2:18-19, Dan 2:27-30, Dan 2:47; Dan 4:9). En algunas obras ap\u00f3crifas intertestamentarias s\u00ed\u00ad aparece en varias porciones. Por lo tanto, hay que entender que por la influencia de la cultura griega en Israel despu\u00e9s de la conquista de \u2020\u00a2Alejandro Magno alrededor del a\u00f1o 331 a.C. este t\u00e9rmino vino a ser adoptado en el lenguaje religioso jud\u00ed\u00ado, pero no guard\u00f3 la misma significaci\u00f3n que en el paganismo.<\/p>\n<p>En los tiempos del NT, el t\u00e9rmino vino a ser usado por los ap\u00f3stoles. Algunos eruditos ense\u00f1an que el uso de musterion en el NT es totalmente diferente del que se estilaba en el griego cl\u00e1sico. Sin embargo, hay que notar que el Se\u00f1or Jes\u00fas hablaba a sus disc\u00ed\u00adpulos al principio como \u2020\u0153iniciados\u2020\u009d, al decirles: \u2020\u0153Porque a vosotros os es dado saber los m. del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado\u2020\u009d (Mat 13:11); \u2020\u0153A vosotros os es dado saber el m. del reino de Dios; mas a los que est\u00e1n fuera, por par\u00e1bolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban\u2020\u009d (Mar 4:11-12). A ellos les habl\u00f3 de los musterion del \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d (Mat 13:11), o \u2020\u0153del reino de Dios\u2020\u009d (Mar 4:11; Luc 8:10). M\u00e1s tarde, cuando el Se\u00f1or ordena la proclamaci\u00f3n de su mensaje por el mundo, el m. del evangelio pasa a ser ofrecido a todos (\u2020\u0153&#8230; seg\u00fan mi evangelio y la predicaci\u00f3n de Jesucristo, seg\u00fan la revelaci\u00f3n del m. que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y &#8230; se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe\u2020\u009d [Rom 16:25-26]).<br \/>\na los efesios, Pablo les dice \u2020\u0153&#8230; m. que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos ap\u00f3stoles y profetas por el Esp\u00ed\u00adritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copart\u00ed\u00adcipes de la promesa en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (Efe 3:3-6). Los creyentes, pues, han de ser conocidos ahora como \u2020\u0153administradores de los m. de Dios\u2020\u009d (1Co 4:1). Si bien que en el t\u00e9rmino m. est\u00e1 envuelta la idea de algo oculto, profundo, impenetrable y oscuro, las Escrituras hablan de los m. de Dios como conocibles en alg\u00fan grado, por medio de la fe, puesto que leemos: \u2020\u0153&#8230; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el m. de Dios el Padre, y de Cristo\u2020\u009d (Col 2:2). Esta forma de conocimiento es la que nos permite penetrar en el m. de la \u2020\u00a2encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios (\u2020\u0153&#8230; grande es el m. de la piedad: Dios fue manifestado en carne&#8230;\u2020\u009d [1Ti 3:16]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, T\u00e9rmino procedente del vocabulario religioso de los griegos, designando una doctrina particular y pr\u00e1cticas secretas. Solamente los iniciados participaban en los ritos y solemnes purificaciones u org\u00ed\u00adas de los misterios paganos (misterios \u00f3rficos, eleusinos, de Cibeles, de Isis y Osiris, de Mitra, etc.). En el NT, este t\u00e9rmino expresa una acci\u00f3n o dispensaci\u00f3n de Dios guardada en secreto hasta la hora precisa y determinada (Ro. 16:25-26) o hasta que el Esp\u00ed\u00adritu Santo haya preparado al hombre para la recepci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n (Mr. 4:11). Un \u00abmisterio\u00bb as\u00ed\u00ad revelado no debe ser guardado en secreto, sino al contrario, proclamado en p\u00fablico: el misterio escondido durante el transcurso de los siglos es ahora manifestado y puesto al conocimiento de todas las naciones (Ro. 16:25-26); este misterio, del que Pablo tuvo conocimiento, no hab\u00ed\u00ada sido manifestado a las anteriores generaciones, como ha sido revelado ahora por el Esp\u00ed\u00adritu a los santos ap\u00f3stoles y profetas de Cristo (Ef. 3:3-5, 9; Col. 1:26, 27). Los fieles son en la actualidad los dispensadores, esto es, no s\u00f3lo los administradores, sino tambi\u00e9n los divulgadores de los misterios de Dios (1 Co. 4:1). Sin embargo, el misterio contiene un elemento sobrenatural que sobrepasa al hombre a pesar de la revelaci\u00f3n dada. Solamente conocemos en parte (1 Co. 13:12); precisaremos de la eternidad para sondear las cosas profundas de Dios. Pablo es el que, por su mismo llamamiento, hace menci\u00f3n m\u00e1s frecuente del vocablo \u00abmisterio\u00bb (22 veces en el gr.). Los principales misterios b\u00ed\u00adblicos son: (a) El misterio del reino de los cielos (Mt. 13:3-50; cfr. v. 11). (b) El misterio de la salvaci\u00f3n en Jesucristo (Ro. 16:25, 26) llamado tambi\u00e9n misterio de la piedad (1 Ti. 3:16), de la fe (1 Ti. 3:9), del Evangelio (Ef. 6:19, 20) (c) El misterio de Dios, y de \u00abCristo en nosotros\u00bb, la esperanza de gloria (Col. 1:26, 27; 2:2-3; cfr. 1 Co. 2:7; cfr. tambi\u00e9n Ap. 10:7) (d) El misterio de la Iglesia, el cuerpo de Cristo, compuesta de creyentes procedentes del juda\u00ed\u00adsmo y del paganismo (Ef. 3:6). (e) El misterio del arrebatamiento de la Iglesia (1 Co. 15:51-52; 1 Ts. 4:14-17). (f) El misterio del endurecimiento de una parte de Israel durante la era de la Iglesia (Ro. 11:25). (g) El misterio de la iniquidad (2 Ts. 2:7), que ser\u00e1 totalmente desvelado en la aparici\u00f3n del Anticristo. (h) El misterio de Babilonia, la gran ramera (Ap. 17:5-7), es decir, de la falsa religi\u00f3n desenmascarada al fin de los tiempos. En la Vulgata, el t\u00e9rmino griego \u00abmysterion\u00bb ha sido traducido por el latino. \u00absacramentum\u00bb, \u00absacramento\u00bb en castellano. De ah\u00ed\u00ad es que la Iglesia de Roma se ha basado para establecer sus siete sacramentos, que no tienen ninguna verdadera relaci\u00f3n con los \u00abmisterios\u00bb del NT. Adem\u00e1s, el bautismo y la Cena no reciben en absoluto el nombre de sacramentos ni misterios por parte de Cristo ni de los ap\u00f3stoles, no us\u00e1ndose este t\u00e9rmino en los textos correspondientes.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[210]<br \/>\n Del griego \u00abmysterion\u00bb, secreto, oculto, arcano, objeto reservado. En la terminolog\u00ed\u00ada cristiana se llamaron \u00abmisterios\u00bb entre los griegos a los actos de culto, de manera especial a la Eucarist\u00ed\u00ada, por su car\u00e1cter reservado a los creyentes.<\/p>\n<p>    El nombre tal vez se hizo usual en tiempos de persecuci\u00f3n, cuando las celebraciones religiosas de los cristianos: la palabra, la plegaria, la acci\u00f3n de gracia, deb\u00ed\u00ada hacerse en secreto por jugarse la vida ante cualquier acusaci\u00f3n de los adversarios de la fe y antes la normas mortales de adorar los dioses del Imperio o de ofrecer cultos supersticiosos.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s el nombre qued\u00f3 relacionado con las verdades cristianas, dogm\u00e1ticas o morales, que no se entienden por la inteligencia y cuyo descubrimiento se debe a la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La palabra griega \u00abmysterion\u00bb indica, por una parte, algo escondido e inaccesible; pero, por otra parte, puede tambi\u00e9n significar una presencia o fuerza sobrenatural relacionada con una celebraci\u00f3n cultual. Estos dos aspectos se encuentran en casi todas las religiones. En el Antiguo Testamento se pueden apreciar estos mismos contenidos, con una perspectiva nueva, especialmente en todo lo concerniente a Dios y a su presencia salv\u00ed\u00adfica, que sigue siendo inexplicable.<\/p>\n<p>\tEn los escritos pualinos, la palabra misterio indica el proyecto que Dios quiere realizar por Cristo. Aunque es un proyecto \u00abescondido\u00bb por los siglos en Dios, ahora ya se ha manifestado en Cristo y debe ser anunciado a todos los pueblos (Ef 3). El \u00abmisterio\u00bb no deja de ser transcendente y divino, aunque est\u00e9 ya inmanente, en la historia humana y en el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>\tEn el decurso de la historia, el vocablo \u00abmisterio\u00bb se fue concretando tambi\u00e9n en los acontecimientos principales de la redenci\u00f3n obrada por Jes\u00fas (misterios de su vida), as\u00ed\u00ad como en la celebraci\u00f3n sacramental y lit\u00fargica en general, donde los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos de Cristo se actualizan con eficacia salv\u00ed\u00adfica (SC 5-7).<\/p>\n<p>\tLa palabra \u00abmisterio\u00bb en el cristianismo, con todas sus facetas, tiene profundo sentido kerigm\u00e1tico y misionero, de urgencia de su anuncio a todas las gentes. En realidad, se trata del \u00abmisterio de Cristo\u00bb y, especialmente, de su \u00abmisterio pascual\u00bb. La impenetrabilidad del \u00abmisterio\u00bb no resta nada a su vivencia y a su proclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Encarnaci\u00f3n, filiaci\u00f3n divina participada, gracia, Iglesia (misterio), inhabitaci\u00f3n de la Trinidad, Misterio pascual, redenci\u00f3n, sacramento universal de salvaci\u00f3n, Trinidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 1-4; AG 14; SC 5-7; CEC 512-560, 1068, 1099.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada TH. FILTHAUT, Teolog\u00ed\u00ada de los misterios (Bilbao, Descl\u00e9e, 1963); E. J\u00dcNGEL, Dios como misterio del mundo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1984); R. PENNA, Misterio, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1224-1334; R. OTTO, Lo santo (Madrid, Alianza, 1980); Y. RAGUIN, Le Christ et son myst\u00e8re (Paris 1979); K. RAHNER, Sobre el concepto de misterio en la Iglesia cat\u00f3lica, en Escritos de Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Taurus, 1962) V, 53-101; Idem, Misterio, en Conceptos fundamentales del Cristianismo (Madrid, Trotta, 1991) II, 65-75.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. El uso del misterio en el griego cl\u00e1sico. -2. El uso de misterio en el juda\u00ed\u00adsmo. &#8211; 3. La literatura Apocal\u00ed\u00adptica. &#8211; 4. El rabinismo. -5. El Nuevo Testamento: Los Evangelios Sin\u00f3pticos; San Mateo y San Lucas; Los escritos paulinos.<\/p>\n<p>La palabra misterio tiene un peso espec\u00ed\u00adfico tanto por su etimolog\u00ed\u00ada que procede del mundo heleno, donde los misterios eran forma de culto y se introduc\u00ed\u00adan en el pensamiento de los fil\u00f3sofos que pretend\u00ed\u00adan dar raz\u00f3n de su significado, como en el mundo de la magia donde era practicado por un solo individuo aislado, sin ning\u00fan v\u00ed\u00adnculo de tipo cultual, hasta llegar a una consideraci\u00f3n del misterio en el lenguaje profano, desde donde se pasa al significado religioso. Tampoco pretendemos dar una visi\u00f3n del misterio en el mundo de los gn\u00f3sticos y su forma de pensamiento. Porque como dice un autor franc\u00e9s, la historia de la palabra misterio est\u00e1 todav\u00ed\u00ada por escribir.<\/p>\n<p>Nos interesa para nuestro prop\u00f3sito, centrado en la persona de Jes\u00fas de Nazaret. En primer lugar, contemplamos la evoluci\u00f3n de misterio, en el griego profano que tiene dos connotaciones precisas: una de tipo cultual y otra de tipo metaf\u00f3rico. En segundo lugar, qu\u00e9 significa el vocablo misterio en el Juda\u00ed\u00adsmo, sobre todo en la versi\u00f3n griega de los LXX, en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y en el movimiento esenio de Qumr\u00e1n. As\u00ed\u00ad como en Fil\u00f3n y en Flavio Josefo. Tambi\u00e9n observaremos algunas connotaciones del rabinismo sobre esta terminolog\u00ed\u00ada. En tercer lugar, el juicio aparece en la literatura neotestamentaria. El Nuevo Testamento concede mucha importancia esta palabra sobre todo, en los Evangelios sin\u00f3pticos, en los grandes escritos de San Pablo y sobre todo, en el \u00faltimo libro de la revelaci\u00f3n escrita, el Apocalipsis. Los cat\u00e1logos de signos y s\u00ed\u00admbolos son muy importantes para comprender el alcance del apocal\u00ed\u00adptico.<\/p>\n<p>1. El uso del misterio en el griego cl\u00e1sico<br \/>\nYa hemos indicado m\u00e1s arriba como el vocablo misterio contiene dos acepciones, la primera de tipo cultual, la segunda de tipo metaf\u00f3rico. El misterio es un vocablo que designa numerosos cultos mist\u00e9ricos antiguos de lo que es posible constatar la amplia influencia desde el siglo VII a. d. C. al siglo IV d. C. El t\u00e9rmino misterio es usado en la lengua griega cl\u00e1sica siempre en plural y su significado es proferir con los labios cerrados un sonido inarticulado, es decir, una realidad que no puede explicarse en el pensamiento discursivo. Aunque la traducci\u00f3n com\u00fan otorgado a este t\u00e9rmino es secreto, es decir, una realidad que pertenece al mundo de los desconocido, lo enigm\u00e1tico. Sin embargo, con esta significaci\u00f3n no se cubre todo lo que la palabra misma significa, sino solamente de manera parcial. Tambi\u00e9n el uso metaf\u00f3rico de misterio se inicia en Plat\u00f3n. El fil\u00f3sofo griego pensaba que el camino del conocimiento para percibir la verdad del ser, se describe como una andadura hasta llegar a la contemplaci\u00f3n. De otra parte, el misterio es algo que debemos indagar, para llegar a conocer lo que encierra en s\u00ed\u00ad mismo. Por ello, se llega con esta manera de pensar hasta una utilizaci\u00f3n profana del t\u00e9rmino, es decir, se denomina misterio, a aquella realidad que debemos guardar en secreto para s\u00ed\u00ad mismos.<br \/>\n2. El uso de misterio en el juda\u00ed\u00adsmo<br \/>\nLa versi\u00f3n de los LXX (la Biblia griega) repite el t\u00e9rmino misterio veintiuna vez. Todas ellas est\u00e1n presentes en algunos libros redactados en la \u00e9poca griega, es decir, Sabidur\u00ed\u00ada, Judit, Tob\u00ed\u00adas, Eclesi\u00e1stico, Daniel y 2 Macabeos. En lengua hebrea la palabra corriente es sod que los LXX jam\u00e1s traducen por misterio. Los diccionarios normalmente traducen el t\u00e9rmino hebreo por secreto. Sin embargo, la versiones de Simaco y Teodoci\u00f3n traducen sod por misterio, acercan el t\u00e9rmino a la facultad cognoscitiva. La raz\u00f3n es evidente porque misterio se dice simplemente de \u00abalguna cosa oculta\u00bb y esta realidad puede ser un plan divino. Se indican dos razones. De una parte, la palabra misterio al plural designan los cultos paganos secretos y los traductores de los LXX conocen este uso y por eso los hagi\u00f3grafos evitar\u00ed\u00adan palabras cargadas de una significaci\u00f3n pagano-cultual. Y en segundo lugar, ellos no se sirven de misterio para traducir la palabra hebrea sod, porque esta palabra contiene una nota peyorativa, mientras que en el uso de los LXX la palabra tiene una tonalidad elevada y designa un decreto divino escondido. La palabra hebrea que los autores de la Biblia griega usan para designar secreto es raz, cuya ra\u00ed\u00adz es persa. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada menciona la palabra misterio, como t\u00e9rmino t\u00e9cnico para designar un culto de un padre desconsolado por la muerte prematura de su hijo. El padre hace fabricar una imagen. El autor subraya el contrasentido que supone fabricar una estatua de alguien que ya no existe. El autor intenta incluir con su ejemplo todos los casos de divinizaci\u00f3n por iniciativa de las personas privadas (Sab 14, 15. 23). En realidad se trata de los cultos mist\u00e9ricos que estaban en auge sobre todo en el mundo grecoromano y que al comienzo de la era cristiana estaban extendidos por toda la cuenca mediterr\u00e1nea y eran renombrados los celebrados en honor de Dem\u00e9ter o Ceres, !sis, Serapis, Dionisios o Baco, Orfeo, Mitra. El misterio, el secreto, rodeaba normalmente a las celebraciones lit\u00fargicas, en las que participaban \u00fanicamente los iniciados. Al conjunto de doctrinas y de ceremonias religiosas, generalmente secretas, se les llama misterios que tomaban el nombre, como ya hemos indicado de la divinidad a las que estaban consagrados. Iniciaciones eran m\u00e1s bien las ceremonias mismas que consagraban al nuevo fiel y le conduc\u00ed\u00adan a la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con el dios. Los iniciados estaban obligados a guardar secreto en todo lo relativo a los misterios con las personas ajenas a las asociaciones mist\u00e9ricas. Pero la guarda de estos secretos contienen algunas sutilezas que enseguida indicamos. El libro de Judit presenta un pasaje donde el secreto, es decir, el misterio, debe entenderse en un sentido pol\u00ed\u00adtico (Jdt 2, 2). En este pasaje se trata del rey Nabucodonosor que re\u00fane a su consejo de ministros para manifestar la suerte que correr\u00e1n los pueblos del oeste que rechazan someterse a su autoridad. En ese sentido pol\u00ed\u00adtico tambi\u00e9n hay un pasaje en el libro de Tob\u00ed\u00adas (Tob 12, 7. 11), cuyo misterio queda oculto para la mayor\u00ed\u00ada de los que pueden gozar de la belleza y dulzura de la luz material. Otros lugares manifiestan el misterio con una tonalidad privada. Es el caso de un pasaje del libro del Eclesi\u00e1stico (Eclo 22, 22; 27, 16). El que revela secretos se desacredita ante todos y nunca encontrar\u00e1 un amigo de verdad. Ama a tu amigo y pon tu confianza en \u00e9l, pero si revelas sus secretos, no vayas tras \u00e9l&#8230; Porque no hay esperanza para aqu\u00e9l que ha desvelado un secreto. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada describe el misterio en dos pasajes, pero en plural (Sab 2, 22; 6, 22). El autor habla de los secretos de Dios que deben entenderse los designios misteriosos de Dios acerca del justo y del malvado que la persona humana puede llegar a conocer si su mente no est\u00e1 obnubilada por la maldad. Los planes misteriosos de Dios quedan abiertos a la esperanza (Sab 2, 22). El libro de Daniel presenta algunos lugares donde el t\u00e9rmino misterio es la palabra aramea raz\u00e1, derivado del vocablo persa raz \u00absecreto\u00bb (Dn 2, 18. 27) que es muy frecuente en los textos de Qumr\u00e1n. Esta palabra domina todo el cap\u00ed\u00adtulo segundo del libro de Daniel y se repite ocho veces, vuelve a aparecer m\u00e1s adelante (Dn 4, 6). Los griegos traducen por misterion.<\/p>\n<p>3. La literatura Apocal\u00ed\u00adptica<br \/>\nEl misterio o los misterios presentan dos caracter\u00ed\u00adsticas importantes: ante todo llevan la atenci\u00f3n sobre Dios que se revela, m\u00e1s que sobre el hombre que lo recibe. Por lo dem\u00e1s su contenido primario es el curso de la historia (Dn 2, 28-30; Ap Bar sir 20, 3; Enoch [et] 68, 1). El misterio es un t\u00e9rmino propio de esta literatura y tambi\u00e9n de la literatura sapiencial. Dios aparece muy lejano y el cielo y la tierra, la creaci\u00f3n, la historia y su fin son un enigma completo. La esencia y el poder de Dios son insondables (Hen 63, 3), solamente el Hijo del hombre tiene poder sobre todos los misterios de la justicia (Hen 49, 2). La literatura apocal\u00ed\u00adptica habla de estos misterios en sentido concreto. Se trata de una literatura de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, es decir, la palabra \u00abapocalipsis\u00bb significa la revelaci\u00f3n que se hace a un humano por medio de un agente de otro mundo. El objeto son realidades que el hombre no puede palpar, pero se refieren a \u00e9l, es decir, son verdades que se refieren a la escatolog\u00ed\u00ada tanto individual como colectiva, humana o c\u00f3smica que afectan a este mundo y al otro. El libro de Henoc eti\u00f3pico expresa que existen muchos misterios que se encuentran en el cielo (Hen [et] 63, 3) y estos misterios antiguos se encuentran en las tablas celestiales (Hen [et] 106, 19). Estos misterios se revelar\u00e1n al fin de los tiempos (Hen [et] 38, 3; 83, 7; 103, 2). A algunos personajes que se encuentran en el Antiguo Testamento se les han revelado esos secretos a trav\u00e9s de sue\u00f1os o visiones (4 Esd 10, 59; Hen [et] 13, 8; 93, 2) pero necesitan ser interpretados. Los misterios son deliberaciones de Dios destinadas a la revelaci\u00f3n \u00faltima, es decir, las vicisitudes y las situaciones extremas que ya existen realmente y puede ser contempladas en el cielo, pero que solo al final saldr\u00e1n de su estado oculto y llegar\u00e1n a ser abiertas a los sucesos.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino misterio aparece en los escritos de Qumr\u00e1n expresados en dos palabras: raz, casi siempre en plural y sod casi siempre en singular. La comunidad de Qumr\u00e1n atribuye un gran alcance al conocimiento de los misterios que estaba reservado a los miembros de este movimiento. Los misterios son el conocimiento de los dise\u00f1os divinos con respecto a la historia de la salvaci\u00f3n, pero este conocimiento se adquiere mediante la verdadera comprensi\u00f3n de los escritos prof\u00e9ticos, gracias a la ense\u00f1anza del Maestro de justicia, verdadero fundador de la comunidad qumr\u00e1nica que se opon\u00ed\u00ada fuertemente a su enemigo, el Mentiroso. El misterio en los escritos de Qunr\u00e1m de una parte relaciona el triunfo de los buenos sobre los malos (1 QH 121; 1 QS XI 3-5) y de otra, el sentido de los sucesos (1 Q 27) y su capacidad escatol\u00f3gica (1 QH VIII 11).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada usa el t\u00e9rmino misterio para referirse a los misterios de Dios que hablan de la creaci\u00f3n del cosmos y de la fuerza generadora de Dios y sus cualidades.<\/p>\n<p>Flavio Josefo emplea el vocablo siete veces, de ellas, seis tiene una tonalidad meramente cultual. Encontramos el mismo fen\u00f3meno que en Josefo, en su obra Contra Api\u00f3n. Toda la vida de un jud\u00ed\u00ado no es nada m\u00e1s que una observaci\u00f3n interrumpida de los misterios.<\/p>\n<p>4. El rabinismo<br \/>\nEl vocabulario de estos textos se apoya sobre una tradici\u00f3n que es mucho m\u00e1s antigua. Entre estas doctrinas antiguas vienen enumeradas las explicaciones de las leyes sobre el incesto, pero sobre todo, las especulaciones de g\u00e9nero teos\u00f3fico sobre hechos cosmog\u00f3nicos y apocal\u00ed\u00adpticos. Su desarrollo est\u00e1 permitido s\u00f3lo en estrech\u00ed\u00adsimos l\u00ed\u00admites. Pero es considerado misterio tambi\u00e9n el conjunto de la tradici\u00f3n oral, mediante el cual los israelitas pod\u00ed\u00adan legitimar ante Dios su condici\u00f3n de hijos, la circuncisi\u00f3n y los c\u00f3mputos del calendario. Israel tiene el deber de conservar para s\u00ed\u00ad sus secretos y de protegerlos de las intromisiones de los otros pueblos (Ex. r. 19 sobre 12, 50). Conocimientos cosmol\u00f3gicos y teos\u00f3ficos vienen prometidos a aquel que se ocupa \u00abde la Torah por amor de la misma Torah\u00bb (P. Ab 6, 2): \u00aba \u00e9l viene revelado el misterio de la Torah\u00bb. Estos misterios son el fundamento de la Torah, es decir, los fundamentos en base a los que Dios dio cada una de las prescripciones. Strack- Billerberck mencionan a prop\u00f3sito de Mat 13, 11, el t\u00e9rmino mstyr, como un equivalente hebraico de misterion en la literatura rab\u00ed\u00adnica. Estos conceptos son usados por el sentimiento que han tenido los jud\u00ed\u00ados de ser un pueblo privilegiado y desde ese momento se acercan singularmente del concepto pagano esot\u00e9rico de misterion. Sin embargo, se encuentra por lo mismo en estos textos despu\u00e9s de la era cristiana la supervivencia de sentidos que ten\u00ed\u00ada en los \u00faltimos escritos del Antiguo Testamento. El contenido de misterion est\u00e1 en correlaci\u00f3n con el plan salvador de Dios. Es que los privilegios de Israel est\u00e1n convencidos de ser los poseedores de una parte de esta salvaci\u00f3n que Dios quiere conferir a los hombres. La palabra de pr\u00e9stamo se emplea por ejemplo para designar la circuncisi\u00f3n, pero en su significaci\u00f3n la m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>La Nueva Alianza expresa el misterio de Dios a trav\u00e9s de numerosos lugares. Contamos hasta veintiocho pasajes donde aparece el t\u00e9rmino misterio (Mt 13, 11; Mc 4, 11; Lc 8, 10; Rm 11, 25; 16, 25; 1 Cor 2, 1. 7; 4, 1; 13, 2; 14, 2; 15, 51; Ef 1, 9; 3, 3. 4. 9; 5, 32; 6, 19; Col 1, 26. 27; 2, 2; 4, 3; 2 Tes 2, 7; 1 Tim 3, 9. 16; Ap 1, 20; 10, 7; 17, 5. 7). Tenemos tres grupos de textos que refieren el t\u00e9rmino misterio. El primer grupo est\u00e1n descrito en los evangelios sin\u00f3pticos. El segundo grupo pertenece a los escritos de San Pablo. El tercer grupo pertenece al Apocalipsis seg\u00fan San Juan.<\/p>\n<p>\u2014 Los Evangelios Sin\u00f3pticos. Cuando viene la hora decisiva donde Dios quiere manifestarse totalmente al conjunto de la humanidad por la venida del gran kair\u00f3s mesi\u00e1nico, se observa una cierta pedagog\u00ed\u00ada del enigma respecto a estos grupos de hombres cerrados, esto aparece bien fundamentado en el Antiguo Testamento, sobre todo en el profeta Isa\u00ed\u00adas. Cuando, por el contrario el coraz\u00f3n del hombre no se cierra por el hecho formal y deliberado a la voluntad propiamente dicha de la revelaci\u00f3n, pero que no se ha opuesto por una debilidad de su naturaleza, el est\u00e1 autorizado de esperar de Dios que el sabr\u00e1 adaptarse y suplir este defecto de preparaci\u00f3n suficiente. Todas estas leyes, f\u00e1ciles de descubrir, de la pedagog\u00ed\u00ada divina aparecen en los evangelios sobre todo en el m\u00e9todo que emplea Cristo para revelar progresivamente el Reino de Dios. Esto no es por causalidad que el empleo de misterion no se encuentra en los sin\u00f3pticos m\u00e1s que en el cap\u00ed\u00adtulo de las par\u00e1bolas y muy particularmente en aquellas par\u00e1bolas donde se encuentra la imagen de las cuatro destinos de los campos o de las tierra donde se siembra la simiente. Es claro que Jes\u00fas en su predicaci\u00f3n practica una cierta reserva o por lo mismo reticencia. El conocido biblista F. Fern\u00e1ndez Ramos, dice: \u00abLas par\u00e1bolas, por definici\u00f3n, intentan esclarecer una verdad. El parabolista recurre a ejemplos concretos para hacer asequible una verdad abstracta dif\u00ed\u00adcilmente inteligible. Con este procedimiento se facilita la asimilaci\u00f3n de la ense\u00f1anza intentada. A todo esto tiende toda par\u00e1bola por su propia naturaleza. Si aqu\u00ed\u00ad nos proponemos la cuesti\u00f3n del fin que persiguen las par\u00e1bolas evang\u00e9licas, ellos obedece a un texto del mismo evangelio, seg\u00fan el cual Jes\u00fas de Nazaret recurri\u00f3 a este procedimiento literario con una intenci\u00f3n distinta a la que el mismo procedimiento tiene en s\u00ed\u00ad mismo. Nos referimos al c\u00e9lebre texto de Marcos (4, 10-12 y par de Mt y Lc)\u00bb. Esta diversidad de actitudes del Maestro seg\u00fan el circulo de oyentes a los que se dirige, no aparece solamente en San Marcos (Mc 4, 11), sino que a veces es a\u00fan m\u00e1s evidente en San Mateo (Mt 13, 11; Lc 8, 10). Jes\u00fas no es el mismo ante sus disc\u00ed\u00adpulos que ante el pueblo. A partir de Mt 16 se observa tambi\u00e9n netamente como San Mateo da a entender que Jes\u00fas se desv\u00ed\u00ada del pueblo. No ser\u00ed\u00ada una ruptura completa, sino que Jes\u00fas concentra su actividad en la formaci\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos. La ruptura comienza ya a aparecer en la reserva que Jes\u00fas manifiesta teniendo en cuenta a la muchedumbre y los sin\u00f3pticos lo explican del mismo modo en el pasaje donde est\u00e1 la cuestion del misterio.<\/p>\n<p>&#8211; San Mateo y San Lucas presentan una ligera variaci\u00f3n respecto a San Marcos poniendo en relieve el significado enigm\u00e1tico de las par\u00e1bolas que a los disc\u00ed\u00adpulos es expresado accesible. San Marcos presenta su pensamiento de manera dr\u00e1stica, porque se trata de una ant\u00ed\u00adtesis entre la revelaci\u00f3n del misterio ya hecha a los disc\u00ed\u00adpulos y la ense\u00f1anza en par\u00e1bolas, establecido para los dem\u00e1s y no una ant\u00ed\u00adtesis entre las par\u00e1bolas explicadas y no explicadas que permanecen oscuras. Pero los tres sin\u00f3pticos afirman que las par\u00e1bolas son un modo de hablar velado y que el misterio del Reino de Dios debe permanecer cerrado al pueblo. El misterio del Reino de Dios debe connotar alguna cosa que en las par\u00e1bolas todav\u00ed\u00ada no est\u00e1 expresado o al menos indirectamente. No se refiere a una significado gen\u00e9rico de \u00abReino\u00bb, sino al hecho real de su instauraci\u00f3n y su irrupci\u00f3n en la historia. Por tanto el misterio del Reino es una f\u00f3rmula acu\u00f1ada ya por un fragmento del lenguaje apocal\u00ed\u00adptico y que debe manifestarse mediante un acto de revelaci\u00f3n. Para los disc\u00ed\u00adpulos conocer los misterios del Reino quiere decir tener los ojos abiertos a la instauraci\u00f3n del Reino mesi\u00e1nico (Mt 13, 16). Ese misterio del Reino de Dios es el mismo Cristo en su cualidad de Mes\u00ed\u00adas. El objeto es el Reino de Dios y coincide en el fondo con el que forma el punto culminante del misterio grandioso de Cristo en San Pablo. La significaci\u00f3n de la palabra, es decir, el aspecto bajo el que esta gran obra es llamada, misterio, este es el car\u00e1cter escondido de este reino. Pero el secreto no es absoluto y no golpea m\u00e1s que a los no ap\u00f3stoles, la gente que no est\u00e1 suficientemente preparada para recibir este mensaje, desde entonces ella es v\u00ed\u00adctima del juicio divino que la castiga quitando la posibilidad de comprender la revelaci\u00f3n del reino. Su resistencia hab\u00ed\u00ada sido ya prefigurada t\u00ed\u00adpicamente por aquellos oyentes del profeta Isa\u00ed\u00adas pues el mensaje fue igualmente desconocido. Nada puede, en los textos, hacernos saber si Jes\u00fas ha utilizado la palabra de imitaci\u00f3n \u00abmisterion\u00bb, o una palabra aramea correspondiente designando tambi\u00e9n el misterio de su persona, es decir, en relaci\u00f3n estrecha con el \u00abmisterio del Mes\u00ed\u00adas\u00bb, tomado en su sentido estricto. Hay de hecho caracterizado toda su persona como siendo un misterio. El texto m\u00e1s significativo es aquel de San Mateo (Mt 11, 25-28). Es claro de otra parte que los evangelios sin\u00f3pticos atestiguan en algunos pasajes que los disc\u00ed\u00adpulos y el pueblo presentar\u00ed\u00adan el misterio concretizado en la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&#8211; Los escritos paulinos. San Pablo explica el misterio de Cristo en sus escritos. Nosotros exponemos enseguida los pasajes paulinos principales para llegar a una comprensi\u00f3n de lo que el ap\u00f3stol quiso decirnos de manera aproximada. En primer lugar, San Pablo describe el misterio de Cristo crucificado (1 Cor 1, 23; 2, 2). Este misterio es de Dios y la mente humana no puede llegar a comprenderlo, necesita de las tonalidades de la fe, porque a la raz\u00f3n le parece una locura, sin embargo la cruz es un ofrecimiento libre y gratuito de Cristo a los hombres. Lo que nubla a los hombres jud\u00ed\u00ados y les parece que Cristo crucificado es una ofensa, no es sino que est\u00e1n invitados a creer en ese Cristo y a fiarse de El. Porque los jud\u00ed\u00ados no se preocupan mucho de esta nueva secta jud\u00ed\u00ada centrada sobre este Jes\u00fas, ni se interesaban mucho por ella. Sobre todo porque parea los jud\u00ed\u00ados un hombre crucificado, estaba bajo la maldici\u00f3n de Dios (Dt 21, 23). Por tanto, un mes\u00ed\u00adas crucificado era un maldito para la mayor parte de los jud\u00ed\u00ados, una contradicci\u00f3n. Ya Trit\u00f3n el jud\u00ed\u00ado dirim\u00ed\u00ada contra Justino: \u00abPrueba que el mes\u00ed\u00adas deb\u00ed\u00ada ser crucificado y deb\u00ed\u00ada morir de una muerte vergonzosa es innoble, maldito por la ley. Nosotros no podemos ni siquiera tomar en consideraci\u00f3n este g\u00e9nero de cosas\u00bb (Dial. 90, 1). Para San Pablo el \u00fanico Cristo que conoce es el crucificado (1 Cor 1, 23-25), es al que predica y por el que se interesa y al que ha experimentado como vivencia de fe, haciendo razonable a cada comunidad el misterio del mismo Cristo. Ese es el evangelio del ap\u00f3stol de los gentiles y ese es al mismo tiempo el motivo de su elocuencia y su predicaci\u00f3n. Para \u00e9l no hay otro misterio que se le iguale. M\u00e1s adelante, el ap\u00f3stol prosigue con el tema de la sabidur\u00ed\u00ada (1 Cor 2, 2). El ap\u00f3stol, es consciente que los gentiles que buscan la sabidur\u00ed\u00ada, la salvaci\u00f3n mediante la cruz no pod\u00ed\u00ada parecer sino una necedad y el car\u00e1cter infame de tal suplicio acentuaba el aparente absurdo de la predicaci\u00f3n cristiana. San Pablo proclama el misterio de la sabidur\u00ed\u00ada. Pero la sabidur\u00ed\u00ada de la que \u00e9l habla no es la del mundo, considerado aqu\u00ed\u00ad en contraposici\u00f3n a Cristo, ni la de los dominadores del mundo, es decir, los poderosos que han agitado a los hombres bajo el poder de las fuerzas demon\u00ed\u00adacas y est\u00e1n opuestos a Cristo hasta el punto de crucificarlo. San Pablo la define como \u00abuna sabidur\u00ed\u00ada de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra\u00bb (1 Cor 2, 7). San Pablo explica el contenido de la sabidur\u00ed\u00ada. Es una \u00absabidur\u00ed\u00ada escondida\u00bb. Posiblemente San Pablo acude a los patrones literarios presentes en los libros sapienciales del Antiguo Testamento, es decir, la sabidur\u00ed\u00ada propia de la divinidad, aquella que viene de Dios que nosotros no podemos alcanzar con nuestras fuerzas y que s\u00f3lo Dios puede revelar (Jb 28, 12-28; Eclo 1, 1-8; Prov 2, 6; Sab 9, 4). Es una \u00absabidur\u00ed\u00ada ordenada por Dios\u00bb, es decir, el proyecto salv\u00ed\u00adfico establecido por Dios para todos los hombres de todos los tiempos. Esta econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n se manifiesta en el hecho redentor, auspiciado por el mismo Cristo, salvador de los hombres. Es una \u00absabidur\u00ed\u00ada no conocida por los poderosos de este mundo\u00bb. Sobre todo porque los fuertes de este mundo no han ignorado la existencia y la actividad en hechos y en palabras de Jes\u00fas de Nazaret, sino han despreciado la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, sin entender el misterio de una muerte, la de Cristo que llega al culmen el misterio de la salvaci\u00f3n divina. La manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n se especifica en la crucifixi\u00f3n del Se\u00f1or de la gloria. Este t\u00ed\u00adtulo divino presente ya en la Vieja Alianza lo aplica San Pablo a Jesucristo, para unir dos perspectivas, la de la cruz y la de la resurrecci\u00f3n, seg\u00fan las Escrituras. El ap\u00f3stol actualiza de manera espont\u00e1nea dos pasajes veterotestamentarios (ls 64, 3; Eclo 1, 8) que confirman el car\u00e1cter secreto e inaudito de la sabidur\u00ed\u00ada divina. Las primeras listas de carismas son descritas por San Pablo en la Primera Carta a los Corintios (1 Cor 12-14). El ap\u00f3stol realiza un discurso extenso sobre este tema y se pueden distinguir f\u00e1cilmente tres momentos. El primero es amplio para alargar la perspectiva (1 Cor 12, 4-30). El segundo es un movimiento de profundizaci\u00f3n, es la famosa secci\u00f3n donde se inserta el himno de la caridad (1 Cor 12, 31-13, 13). El tercer movimiento consiste en las explicaciones sobre dos puntos concretos que han provocado dificultades en el seno de la comunidad cristiana, aqu\u00e9l de la glosolalia y la profec\u00ed\u00ada (1 Cor 14, 1-40). San Pablo quiere corregir las ideas de los corintios en materia de los dones espirituales. San Pablo con una fina sensibilidad y sin querer a los de Corinto, comienza hablando de las lenguas de los hombres y contraponiendo \u00abno tengo caridad\u00bb, soy como un bronce que resuena o un c\u00ed\u00admbalo que repica. Y si tuviera el don de la profec\u00ed\u00ada y conociese todos los misterios y toda la ciencia (1 Cor 13, 2). La ciencia de los misterios y el conocimiento de Dios son considerados en el grado m\u00e1s elevado y est\u00e1n unidos estrechamente a la profec\u00ed\u00ada que podr\u00ed\u00ada ser de los aspectos dif\u00ed\u00adcilmente distinguibles de ella. Los misterios est\u00e1n relacionados con el don de la profec\u00ed\u00ada; del mismo modo que al final de la Carta al hablar de la Resurrecci\u00f3n, el ap\u00f3stol relaciona el t\u00e9rmino misterio con la vida y la muerte (1 Cor 15, 36). Un pasaje de la Carta a los Romanos describe el plano misterioso de Dios, para que los hombres no presuman de sabios (Rom 11, 25). El ap\u00f3stol no quiere que los cristianos de Roma ignoren el misterio, para que no presuman de sabios. La revelaci\u00f3n del misterio explicitado por San Pablo proviene de la l\u00ed\u00adnea apocal\u00ed\u00adptica, seg\u00fan la cual la salvaci\u00f3n viene solamente cuando el n\u00famero de los elegidos sea completo. Para ello el ap\u00f3stol cita continuamente la Escritura. Un pasaje del libro del profeta Isa\u00ed\u00adas une a la Escritura la salvaci\u00f3n de Israel (Is 59, 20-21). El Mes\u00ed\u00adas viene a Si\u00f3n para rescatar a aquellos de Jacob que se conviertan de su rebeld\u00ed\u00ada, purificar\u00e1 a Israel y renovar\u00e1 su alianza con ellos. Pero el Mes\u00ed\u00adas liberador ya ha venido y en este tiempo nuevo en el que vive la comunidad cristiana debe realizarse el retorno de Israel, porque los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Pero Israel se salvar\u00e1 en la manifestaci\u00f3n gloriosa de Cristo cuando hayan sido admitidos todos los gentiles.<\/p>\n<p>En la Carta a los Colosenses San Pablo muestra el misterio de salvaci\u00f3n a todos, aunque este gran misterio realizado por Cristo, ha sido manifestado a los cristianos, a los que el ap\u00f3stol llama \u00absantos\u00bb que por voluntad divina se dio a conocer como riqueza de gloria a los gentiles (Col 1, 26-27). San Pablo manifiesta el objeto de esta verdad: la manifestaci\u00f3n del misterio. El anuncio no es de orden filos\u00f3fico, sino que se inscribe en la exigencia propia de la fe cristiana que tiene la misi\u00f3n ineludible de proclamarlo. Este misterio, no tiene nada que ver con el misterio anunciado por las religiones mist\u00e9ricas del mundo oriental.<\/p>\n<p>La Carta a los Efesios presenta el t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb en seis ocasiones, como ya hemos indicado m\u00e1s arriba (Ef 1, 9; 3, 3. 9; 5, 32; 6, 19). San Pablo describe en la doxolog\u00ed\u00ada inicial, la revelaci\u00f3n del misterio de forma dramatizada, porque el momento presente en el que se da a conocer, se contrapone al pasado, cuando era tenido en secreto (Ef 1, 9). La doxolog\u00ed\u00ada precisa que el misterio se asocia al poder divino, es decir, lo que Dios ha querido hacer. Esta acci\u00f3n divina estaba anunciada anteriormente que no se impone sino que el mismo Dios se complace en hacer el bien para que resulte ben\u00e9fico para todos. Esta concreci\u00f3n se hace presente y expl\u00ed\u00adcito de manera elocuente con el t\u00e9rmino \u00abbenevolencia\u00bb. El misterio aparece siempre en conexi\u00f3n con Cristo y este movimiento se encamina hacia la unidad (Ef 1, 9), superando la ruptura que hasta ahora ha tenido a la Iglesia dividida (Ef 3, 3. 6. 10). Pero en este caso (Ef 5, 32) se trata del misterio del matrimonio y se expresa con solemne gravedad, porque pone en evidencia a la persona que habla. Este misterio se realiza en la uni\u00f3n de los esposos y es un misterio grande con relaci\u00f3n a Cristo y a la Iglesia. Grande no porque sea dif\u00ed\u00adcil comprenderlo, sino en cuanto es un momento de gobierno divino del mundo y toca a la misi\u00f3n confiada a Cristo. Si por el dinamismo interno aparece como una realidad que de oculta se hace manifiesta, en consideraci\u00f3n a lo que hemos dicho por la impronta que tiene, es grande. Al final de la Carta a los Efesios, el Ap\u00f3stol quiere que oren todos por \u00e9l, a fin de que al abrir su boca le sea dada la Palabra. El gesto de abrir la boca significa anunciar el evangelio. La oraci\u00f3n realizada por la comunidad no se limita a pedir que el misterio venga proclamado, sino que debe preguntar que sea conocido con franqueza, es decir, con libertad aut\u00e9ntica. La libertad con que la palabra es inspirada por el mismo Esp\u00ed\u00adritu divino. La persona cristiana ungida en el bautismo por el Esp\u00ed\u00adritu, puede proclamar con alegr\u00ed\u00ada y plena libertad el evangelio entero de Jesucristo y hablar con franqueza porque es libre.<\/p>\n<p>En las Cartas Pastorales hay un pasaje que describe tambi\u00e9n \u00abel misterio\u00bb como el sentido sublime de un comportamiento t\u00ed\u00adpicamente cristiano. San Pablo escribe a su fiel disc\u00ed\u00adpulo Timoteo acerca de los di\u00e1conos (servidores) a fin de que \u00abguarden el misterio de la fe con una conciencia pura\u00bb (1 Tim 3, 9). El misterio aqu\u00ed\u00ad consiste en hacer viva la vida de la fe, la fundamentaci\u00f3n del hecho genuino por excelencia del cristianismo, la resurrecci\u00f3n de Cristo. Esta fe debe ser guardada por aquellos que son los auxiliares de los presb\u00ed\u00adteros y su conducta debe reflejarse en la vida de la comunidad a la que sirven. Es obvio que San Pablo comunica a Timoteo que esta f\u00f3rmula equivale al mundo de la \u00abfe\u00bb que conlleva un misterio, aquel de su realizaci\u00f3n en la Iglesia. Y de otra parte, m\u00e1s adelante el Ap\u00f3stol se refiere tambi\u00e9n a la \u00abpiedad\u00bb en el himno cristol\u00f3gico (1 Tim 3, 16). En ambos casos se trata de una circunlocuci\u00f3n intencionadamente solemne, la cual tambi\u00e9n recibe aqu\u00ed\u00ad su impronta de la relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Cristo.<\/p>\n<p>Precisamente encontramos este sentido escatol\u00f3gico en un pasaje de la segunda Carta a los Tesalonicenses (2 Tes 2, 7). Este pasaje describe las fases sucesivas de los \u00faltimos hechos antes de la Parus\u00ed\u00ada: la apostas\u00ed\u00ada religiosa y la manifestaci\u00f3n del Anticristo, con dos im\u00e1genes literarias que lo expresan: el hombre de la impiedad y el hijo de la perdici\u00f3n. El tiempo de la apostas\u00ed\u00ada se expresa en este pasaje con una per\u00ed\u00adfrasis muy oscura: de hecho el misterio de la impiedad est\u00e1 operando en\u00e9rgicamente. As\u00ed\u00ad es como se anuncia el imp\u00ed\u00ado, es decir, el Anticristo. El imp\u00ed\u00ado se manifestar\u00e1 hasta que el Se\u00f1or no lo aniquile en su vuelta en gloria, esto es, en la Parus\u00ed\u00ada. Esta acci\u00f3n del Anticristo se conoce bajo la forma de misterio. La afirmaci\u00f3n \u00abmisterio de la iniquidad\u00bb es una expresi\u00f3n que tiene un paralelismo en un pasaje de Flavio Josefo (Bell 1, 470) y tambi\u00e9n en la literatura qumr\u00e1nica (1 QM 14, 9; 1 QH 5, 36).<\/p>\n<p>Este sentido escatol\u00f3gico es propio del Apocalipsis sobre todo, cuando habla del mal presente en la historia de la humanidad, a partir de la figura literaria de la gran prostituta, la gran Babilonia, como la sede de todas las abominaciones de los reyes y poderoso y tambi\u00e9n de todo el g\u00e9nero humano (Ap 17, 5. 7). El misterio de la \u00abgran prostituta\u00bb debe decodificarse, a fin de que los lectores captemos, su verdadero significado. El nombre de la meretriz contiene el misterio de su poder, su fuerza, pero el misterio debe ser desvelado por un \u00e1ngel (Ap 17, 7). Tanto la bestia, como la mujer que personifica a Babilonia van a la destrucci\u00f3n, vencidos por el Cordero que en uni\u00f3n de los suyos ha logrado la victoria (Ap 17, 14). Cristo, el Se\u00f1or, con todos sus fieles ha conseguido vencer el mal de la historia de manera definitiva. Los lamentos por Babilonia se producen una vez que el pueblo de Dios huye, ante el anuncio de la ca\u00ed\u00adda por parte de un mensajero celeste (Ap 18). Ello da pie a la victoria de Cristo en la imagen literaria del Jinete vencedor que posee t\u00ed\u00adtulos y atributos divinos que le hacen acreedor de su se\u00f1or\u00ed\u00ado y al mismo tiempo de su divinidad. Toda la narrativa del Apocal\u00ed\u00adptico en \u00e9stos cap\u00ed\u00adtulos (Ap 17-20) consiste en presentar a la Iglesia, el triunfo de Cristo contra todo tipo de mal en el mundo y el anuncio de los esponsales del Cordero. Cristo est\u00e1 con la Novia (la Iglesia), para que todo tenga un final feliz, el de la esperanza cristiana, aquel de la vida, manifestada en plenitud, es decir, los nuevos cielos y la nueva tierra, caminando hacia el frescor y la aventura de una vida sin fin.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 K. PR\u00dcMM, \u00abLe myst\u00e9re dans la Bible\u00bb en: DSB, vol. VI, Paris 1960, 173-225; H. BALZ \/ G. SCHNEIDER, Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento, II, 342-351; J. P. LEMONON \/ P. DE SURGY \/ M. CARREZ, Lettere di Paolo, 1, Cineselllo Balsamo (Milano) 1999; REYNIER \/ M. TRIMAILLE \/ A. VANHOYE, Lettere di Paolo, II, Cinesello Balsamo (Milano) 2000.<\/p>\n<p>Antonio Llamas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Misterio.-II. Dios como misterio.-III. La SS. Trinidad como misterio cristiano.-IV. Las religiones de los misterios.-V. Encuentro del cristianismo con las religiones de los misterios de los siglos II y III. Respuesta cristiana.<\/p>\n<p>I. Misterio<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada tradicional ha venido entendiendo por misterio una verdad sobrenatural, cuya comprensi\u00f3n supera la capacidad cognoscitiva del ser humano y es objeto de revelaci\u00f3n divina. Por el contrario, la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n lo concibe como una realidad peculiar, sin parang\u00f3n con las cosas del mundo, que hace irrupci\u00f3n en la vida del hombre y lo concierne radicalmente. Su incognoscibilidad es s\u00f3lo una consecuencia de su superioridad. Para la religi\u00f3n cristiana esta realidad superior es el Dios de Jesucristo; en otros credos o carece de nombre o se le designa con t\u00e9rminos, cuyo significado queda suficientemente cubierto con la palabra misterio.<\/p>\n<p>A partir de R. Otto y de M. Eliade, los fenomen\u00f3logos de la religi\u00f3n coinciden en describir el misterio como plenitud de ser y realidad por excelencia. Una entidad transcendente que afecta al hombre de forma definitiva en su misma intimidad y que no se agota en el conocimiento que el hombre pueda tener de ella. El car\u00e1cter de superioridad suplanta al de incognoscibilidad y ocultaci\u00f3n, porque se sit\u00faa en un orden de realidad completamente distinto, cuyas caracter\u00ed\u00adsticas principales son \u00e9stas: transcendencia ontol\u00f3gica, superioridad axiol\u00f3gica, absoluta personalidad.<\/p>\n<p>Transcendencia ontol\u00f3gica. El misterio no forma parte del conjunto c\u00f3smico ni es elemento de un sistema l\u00f3gico del que el hombre pueda hacerse cargo por completo. Evoca una realidad completamente otra sin punto de comparaci\u00f3n con lo conocido y vivido por el hombre, sin ser por ello un secreto, un enigma, ni siquiera un problema. Surge como modo de ser positivo y denso, superior al entorno mundano, en cuya presencia la persona se siente anonadada. Es, como escribe R. Otto, \u00ablo que sale realmente del c\u00ed\u00adrculo de lo consuetudinario, de lo comprendido\u00bb&#8216;. Su heterogeneidad y transcendencia son, por tanto, la causa de su incomprensibilidad, que no de su irracionalidad, pues, como sugiere X. Zubiri, las cosas nos ponen en la pista de su realidad desbordante de todo concepto representativo.<\/p>\n<p>Superioridad axiol\u00f3gica. Se trata de una realidad que vale m\u00e1s que todo lo dem\u00e1s, no s\u00f3lo en s\u00ed\u00ad misma, sino tambi\u00e9n por la bondad que irradia sobre todo cuanto existe. Por eso ejerce en el hombre una atracci\u00f3n irresistible, oblig\u00e1ndolo a optar por ella, de forma que en su presencia se siente a s\u00ed\u00ad mismo y experimenta todas las cosas como nada y vac\u00ed\u00ado. Es un valor absoluto que no puede ser sobrepujado y \u00abfrente al cual el yo percibe su propia nada\u00bbz. Pero su fascinaci\u00f3n no es debida a ninguna utilidad pr\u00e1ctica e inmediata, sino a que su aceptaci\u00f3n hace al hombre part\u00ed\u00adcipe de su propia plenitud coloc\u00e1ndolo por encima de sus apetitos naturales.<\/p>\n<p>Absoluta personalidad. Sabedor de su insignificancia ontol\u00f3gica ante la infinitud del misterio, el hombre se entrega a \u00e9l acept\u00e1ndolo como el centro supremo de su vida. En esta aceptaci\u00f3n se establece una relaci\u00f3n, cuyas caracter\u00ed\u00adsticas coinciden con las del encuentro personal, de modo que el sujeto humano sabe que se encuentra en las manos de alguien que le ofrece amor personal. Percibe el inter\u00e9s de una persona que lo salva. Por eso, toda religi\u00f3n aut\u00e9ntica puede ser considerada como personificaci\u00f3n del misterio, ya que representa la respuesta del hombre al requerimiento divino.<\/p>\n<p>Resumiendo: misterio es realidad por excelencia, completamente superior al hombre y al mundo, que concierne \u00ed\u00adntimamente al sujeto humano y le exige una respuesta personal incondicional. Puesto que es una realidad inefable, su mejor conocimiento es la toma de conciencia de su insondable grandeza. Pero no se trata de una transcendencia inerte e inoperante como el absoluto de los fil\u00f3sofos, sino de una realidad din\u00e1mica que toma la iniciativa de manifestarse al hombre, haciendo que \u00e9ste responda con la entrega de s\u00ed\u00ad mismo en la m\u00e1s completa confianza.<\/p>\n<p>II. Dios como misterio. (Sentido teol\u00f3gico del misterio)<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada tradicional, centrada en la perspectiva del conocimiento de Dios, ha sido m\u00e1s sensible a la incomprensibilidad e inefabilidad divinas que a su car\u00e1cter de ser pleno que se manifiesta progresivamente. La afirmaci\u00f3n de Juan Damasceno, \u00abla esencia divina es incomprensible e inconcebible\u00bb, compendia toda una larga tradici\u00f3n teol\u00f3gica4 que entiende el misterio m\u00e1s como l\u00ed\u00admite infranqueable del conocimiento humano que como plenitud de ser. Los te\u00f3logos actuales, por el contrario, han sabido recuperar su sentido positivo, eliminando el car\u00e1cter del enunciado incomprensible y aceptando el de presencia desbordante y de total cercan\u00ed\u00ada en su transcendente realidad.<\/p>\n<p>Esta nueva concepci\u00f3n concuerda con el sentido de la Biblia donde la caracter\u00ed\u00adstica fundamental de Dios no es su incomprensibilidad, sino su manifestaci\u00f3n en Jesucristo anunciada en la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y por el testimonio de toda la Iglesia (Mc 4, 11; Mt 13, 11; 1 Cor 2, 1-16; Col 1, 26-27). En esta perspectiva el car\u00e1cter \u00abmisterioso\u00bb pertenece realmente a Dios, aunque tenga sentido entender tambi\u00e9n como misterio otras realidades relacionadas directamente con El. Es cierto que \u00e9l n\u00facleo del misterio queda siempre fuera del alcance de la inteligencia humana, pero no es menos verdad que nos concierne \u00ed\u00adntimamente y opera en nosotros, ya que su revelaci\u00f3n viene a esclarecer nuestro propio ser. \u00abPalabra de Dios manifestada visiblemente, expresi\u00f3n de lo inefable, signo eficaz, por cuyo medio se realiza el designio salv\u00ed\u00adfico\u00bb, que ata\u00f1e a nuestra propia realidad humana.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n del misterio de Dios se convierte as\u00ed\u00ad en la respuesta al problema del hombre, pero no en el sentido de clarificaci\u00f3n puramente intelectual, sino como autocomunicaci\u00f3n de amor que acontece definitivamente en Jesucristo -manifestaci\u00f3n del misterio de Dios- de donde desborda a todos los humanos. Esto es lo que significa precisamente la definici\u00f3n de Dios en san Juan como amor (1 Jn 4, 8.16). Por eso pudo decir tambi\u00e9n san Agust\u00ed\u00adn que el misterio de Dios no es otra cosa que Cristo, presencializaci\u00f3n del amor del Padre&#8217;. En efecto, la vida de Cristo es una constante superaci\u00f3n por encima de lo humano, pero de tal categor\u00ed\u00ada que la condici\u00f3n humana no queda suprimida por la divinidad, sino enaltecida y plenificada.<\/p>\n<p>Odo Casel, inspir\u00e1ndose en la doctrina paulina, ha sabido captar el sentido del misterio cristiano. Lo concibe como manifestaci\u00f3n y realizaci\u00f3n, a la vez, del plan eterno de Dios mediante una acci\u00f3n que, partiendo de la eternidad, tiene su cumplimiento en el tiempo y en el espacio, pero retornando al mismo Dios como a su t\u00e9rmino definitivo. Su expresi\u00f3n m\u00e1xima es Cristo salvador, palabra encarnada del Padre, que se prolonga a lo largo de la historiaen su cuerpo m\u00ed\u00adstico, la Iglesia. Este misterio, expresado en la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que lo lleva a ser todc en todos, comporta tres momentos puntuales: la vida \u00ed\u00adntima de Dios, su manifestaci\u00f3n en Cristo, su prolongaci\u00f3n en la Iglesia&#8217;. Los tres se refieren a una realidad inigualable que no puede silenciarse ni quedar encerrada en su hermetismo, sino que el dejarse captar por aquellos que lo desean vivamente forma parte de su esencia`&#8217;. Un Dios que no se oculta es un Dios que tampoco se revela, porque el Dios verdaderamente revelado es el Dios que se manifiesta ocult\u00e1ndose&#8217;\u00c2\u00b0. Pero este acto depende enteramente del Padre, cuya autocomunicaci\u00f3n se realiza gratuitamente por el Hijo en la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Tal es el misterio trinitario.<\/p>\n<p>III. La SS. Trinidad como misterio cristiano<br \/>\nEl misterio de la Trinidad, original y propio del cristianismo, expresa que Dios es como se manifiesta y que no se manifiesta como no es. Estriba en el amor como constitutivo de la esencia divina y responde a la visi\u00f3n que Cristo tiene de Dios. Es la figura concreta del monote\u00ed\u00adsmo cristiano\u00bb. De ah\u00ed\u00ad que su \u00fanica fuente de conocimiento sean las expresiones del NT, que constituye el culmen de la automanifestaci\u00f3n y acercamiento de Dios al hombre. El punto de partida para la reflexi\u00f3n es la Encarnaci\u00f3n, donde Jes\u00fas se muestra \u00absiendo de condici\u00f3n divina\u00bb (Flp 2, 6), \u00abimagen de Dios invisible\u00bb (Col 1, 15), \u00abcamino\u00bb para llegar al Padre: \u00abel que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14, 9), y formando una sola cosa con El:  \u00abEl Padre y yo somos una misma cosa\u00bb (Jn 10, 30). Queda excluida la identificaci\u00f3n personal entre el Padre y al Hijo, pero se mantiene la unidad en el conocimiento y el amor, constitutivos de la vida divina. Con semejante procedimiento se apunta la misma doctrina acerca del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Par\u00e1dito, enviado por el Padre en nombre del Hijo para cumplir la promesa y animar la Iglesia por la actuaci\u00f3n en cada uno, es asociado a ambos en la realizaci\u00f3n de la unidad misteriosa de Dios. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u00bb (Lc 24, 49). \u00abHa recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y o\u00ed\u00ads\u00bb (He 2,33). En la consigna del bautismo y al final de la segunda carta a los Corintios, Mateo y Pablo, respectivamente, ponen las tres divinas personas en el mismo plano. \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. (Mt 28, 19). \u00abLa gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios y la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu santo sean siempre con vosotros\u00bb (2 Cor 13, 3).<\/p>\n<p>La coexistencia (existir-en) de las tres personas en un Dios \u00fanico constituye una novedad radical respecto al AT y de las tr\u00ed\u00adadas que aparecen profukamente en el pensamiento religioso antiguo. Si es verdad que la historia de las religiones ense\u00f1a que Dios ama a sus criaturas, tambi\u00e9n lo es que solamente el cristianismo afirma que \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4, 8), indicando con ello que vive en su mismo ser unas relaciones de intimidad, de reciprocidad y de entrega mutua propias de las personas. Ni meras modalidades del ser de Dios ni cambios sucesivos en su acercamiento progresivo a los hombres, sino el dinamismo propio del amor originario, que es fecundidad, comunicaci\u00f3n, benevolencia y mutua relaci\u00f3n. Porque es plenitud de ser, es autocomunicaci\u00f3n forzosa y, por lo mismo, pluralidad personal, eterna referencia intr\u00ed\u00adnseca y unidad completa. La Trinidad inmanente no se constituye ni se disuelve en la Trinidad econ\u00f3mica, sino que se hace presente de un modo nuevo en la autocomunicaci\u00f3n soteriol\u00f3gica. En las tres relaciones divinas se realiza la identidad plena de la esencia y existencia de Dios como amor que acontece, ya que Dios, lo mismo que el amor verdadero, no envejece.<\/p>\n<p>La Trinidad como misterio cristiano no es, por tanto, un concepto enigm\u00e1tico e indescifrable, sino la expresi\u00f3n de lo que es Dios en s\u00ed\u00ad mismo y en su relaci\u00f3n con los hombres, de modo que, al mostrarnos su ser, nos revela lo que somos los hombres como individuo y como colectividad. Lo recuerda el concilio Vaticano II cuando alude a la oraci\u00f3n sacerdotal de Cristo.<\/p>\n<p>El hecho trinitario, profesado ya en la fe cristiana originaria, es formulado categorialmente por la Iglesia antigua y medieval en una lectura ontol\u00f3gica de tipo helenista donde prevalece la experiencia introspectiva del ser humano. La teolog\u00ed\u00ada actual, en cambio, lo interpreta desde la vinculaci\u00f3n de la Trinidad a la persona de Jes\u00fas y a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia. Esta teolog\u00ed\u00ada ense\u00f1a que el n\u00facleo del [Supra, I] misterio est\u00e1 en la reciprocidad o coexistencia, es decir, en existir en el otro, desde el otro y para el otro\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Pero no hay que entender esta confesi\u00f3n como una definici\u00f3n estricta de la Trinidad ni como comprensi\u00f3n exhaustiva de Dios. Se trata, m\u00e1s bien, de una afirmaci\u00f3n l\u00ed\u00admite que se\u00f1ala lo inefable sin encasillarlo en enunciados escol\u00e1sticos. Hasta el momento del cara a cara definitivo, la palabra del hombre ante la manifestaci\u00f3n de Dios en Cristo tiene que hacerse silencio y convertirse en adoraci\u00f3n callada. Es [Supra, II] misterio estricto, porque su conocimiento no es debido a la especulaci\u00f3n humana, sino a la libre automanifestaci\u00f3n de Dios: \u00abAl Hijo lo conoce s\u00f3lo el Padre y al Padre lo conoce s\u00f3lo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar\u00bb (Mt 11, 27; Jn 1, 18). Las pruebas racionales no pasan de ser argumentos de conveniencia que expresan la coherencia racional interna de la fe trinitaria. El contenido fundamental de esta fe es el siguiente: Dios, por medio de Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, es la salvaci\u00f3n del hombre. En este enunciado se entienden, como despliegue de un [Supra, I] \u00fanico misterio, la esencia \u00ed\u00adntima de Dios, la encarnaci\u00f3n del Verbo y la salvaci\u00f3n del hombre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Reducido a su n\u00facleo esencial, el misterio trinitario es formulado en este interrogante: \u00bfEn qu\u00e9 medida es Dios uno, siendo as\u00ed\u00ad que tambi\u00e9n Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo son Dios? Se trata de un tema teol\u00f3gico, cuya expresi\u00f3n doctrinal no desemboca en una definici\u00f3n que sit\u00fae a Dios en el radio de la captaci\u00f3n del hombre, puesto que Dios, a la vez que se revela en Cristo escondi\u00e9ndose, se esconde en \u00e9l revel\u00e1ndose&#8217;.<\/p>\n<p>IV. Las religiones de los misterios<br \/>\nEn el siglo VIII a. C. tiene lugar en Grecia la constituci\u00f3n de la Polis, ciudad-estado, que da culto a las divinidades protectoras, honradas en los santuarios p\u00fablicos. Es una religi\u00f3n de car\u00e1cter oficial y pol\u00ed\u00adtica. Sin embargo, la piedad popular sigue por otros derroteros. Se inclina ante Dionisos, Demeter y Cor\u00e9, cuyos misterios, celebrados en Eleusis, tienen gran aceptaci\u00f3n entre la gente. Se establece entonces una doble forma de religiosidad, la oficial de \u00e1mbito estatal y la del pueblo con los misterios y las iniciaciones en la esfera de los individuos y de los grupos reducidos. Esta \u00faltima corriente adquiere un auge extraordinario durante los seis siglos que transcurren desde las conquistas de Alejandro hasta el triunfo y reconocimiento del Cristianismo. Es la \u00e9poca helenista, cuando la Polis da paso a los Estados y la religi\u00f3n oficial se hace cosmopolita. En este per\u00ed\u00adodo el mundo griego se deja cautivar por el ambiente religioso oriental y junto a los dioses del Olimpo reconoce tambi\u00e9n las divinidades de Egipto (Isis, Osiris, Serapis y Aois), creando una verdadera s\u00ed\u00adntesis de las religiones griega y egipcia. Desamparado por la secularizaci\u00f3n progresiva y hastiado del culto oficial a dioses y soberanos, el ciudadano sinceramente religioso se refugia en el contacto con un dios salvador e instituye asociaciones y cofrad\u00ed\u00adas en las que personas de distinta clase y condici\u00f3n se dedican al culto de una divinidad particular. Dos son las caracter\u00ed\u00adsticas principales de dichas asociaciones: la mezcla de edades, sexo y condici\u00f3n social y la unidad de fe y de piedad mediante las pr\u00e1cticas inici\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Mientras que a la religi\u00f3n nacional se pertenec\u00ed\u00ada por el mero hecho de ser ciudadano, en la mist\u00e9rica, por el contrario, se entraba por libre decisi\u00f3n, que comportaba la aceptaci\u00f3n de normas espirituales y pr\u00e1cticas corporales por las que se obten\u00ed\u00ada la salvaci\u00f3n individual. Puede decirse que, m\u00e1s que una doctrina, era un calmante espiritual y un seguimiento de orden pr\u00e1ctico. Un refugiarse en el santuario de la propia conciencia, huyendo de las tradiciones p\u00fablicas oficializadas. Mediante esta interiorizaci\u00f3n el fiel consegu\u00ed\u00ada integrarse en el Uno supremo, divinidad entre la luz y la sombra, que salva al hombre porque tambi\u00e9n ella ha pasado por el trance de la muerte y de la resurrecci\u00f3n. Para este nuevo g\u00e9nero de vida, rec\u00f3ndita e inefable, preparan los misterios mediante ritos que simbolizan los avatares de la divinidad, pero cuyo significado profundo no aparece en su expresi\u00f3n inmediata. Por eso, su inefabilidad equival\u00ed\u00ada a inexpresabilidad m\u00e1s que incomprensi\u00f3n. El fiel se sent\u00ed\u00ada incapaz de formular en conceptos la vivencia soteriol\u00f3gica alimentada en los misterios. Esta es la raz\u00f3n de su secretismo\u00bb y \u00abprohibici\u00f3n\u00bb, propios de todos aquellos que participaban en los ritos de iniciaci\u00f3n que, a la vez que se apartaban de los dem\u00e1s, entraban s formar parte de la comunidad de los mystas.<\/p>\n<p>Resumiendo lo anterior, podemo concretar las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de las religiones de los misterios en los siguientes puntos: 1. Se difunden al final del mundo antiguo. 2. Son una revancha de los ritos y creencias nacionales. 3. Responden a las exigencias de ultimidad del hombre. 4. Proporcionan la salvaci\u00f3n individual mediante la inserci\u00f3n de la persona en una comunidad religiosa. 5. Posibilitan el acceso a la divinidad que padece en la tierra con el hombre y por los hombres. 6. Consideran el culto, cuya finalidad consiste en establecer la uni\u00f3n con el dios, como la causa de este proceso de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay quienes quisieron ver en estas religiones el estadio \u00faltimo del proceso hacia el cristianismo, sin considerar debidamente las profundas diferencias entre las unas y lo otro.<\/p>\n<p>V. Encuentro del Cristianismo con las religiones de los misterios. Respuesta cristiana<br \/>\nAunque especialistas de la talla de M. Eliade admiten la continuidad del humus religioso antiguo y el Cristianismo, rechazan, sin embargo, las teor\u00ed\u00adas de comienzos de siglo que pretend\u00ed\u00adan explicar los or\u00ed\u00adgenes de la religi\u00f3n cristiana por la influencia de los [Supra, IV] misterios helenistas, sobre todo de los siglos II y III de nuestra era. Seg\u00fan el pensador rumano, ha sucedido m\u00e1s bien lo contrario: la reinterpretaci\u00f3n de los ritos antiguos a la luz de los principios cristianos contribuy\u00f3 en parte a la difusi\u00f3n de los cultos mist\u00e9ricos. Es verdad que las comunidades cristianas de Alejandr\u00ed\u00ada, Antioqu\u00ed\u00ada y Asia Menor se vieron obligadas a confrontar su fe en el Dios de Jesucristo con las creencias religiosas circundantes, sobre todo aquellas que proced\u00ed\u00adan de la [Supra, IV] religi\u00f3n griega, y percibieron en los [Supra , IV] misterios inici\u00e1ticos rasgos de adviento que constitu\u00ed\u00adan una aut\u00e9ntica preparatio evangelica. Independientemente, incluso, de los posibles contactos hist\u00f3ricos, no cabe duda que perduran en el Cristianismo elementos que deben ser entendidos en relaci\u00f3n con los rituales de iniciaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad el bautismo introduce al hombre en la comunidad cristiana procur\u00e1ndole la vida eterna, y los dem\u00e1s sacramentos transforman profundamente su existencia. Mas, a pesar de todo, dichas semejanzas no pasan de ser im\u00e1genes sombr\u00ed\u00adas que necesitan ser depuradas de sus connotaciones naturales y sublimadas por completo. La originalidad fundamental del Cristianismo y su neta superioridad sobre los [Supra, IV] cultos mist\u00e9ricos es evidente. La novedad estriba en la mediaci\u00f3n de Cristo, Dios y hombre verdadero, en la obra salvadora del hombre y en su incorporaci\u00f3n a la vida divina.<\/p>\n<p>La muerte de Dios a manos de los hombres es propia del Cristianismo sin parang\u00f3n en la historia de las religiones, pues, aunque tambi\u00e9n mueren y resucitan determinados dioses (Atis, Osiris, Adonis), no lo hacen por obra humana, sino por potencias enemigas de su mismo rango. S\u00f3lo el Dios de Jesucristo, que es Dios de amor, puede morir verdaderamente por los hombres y entre los hombres porque los ama de verdad. El car\u00e1cter de revelaci\u00f3n sobrenatural impide tambi\u00e9n cualquier reducci\u00f3n y dependencia del Cristianismo respecto de las [Supra, IV] religiones mist\u00e9ricas. El Cristianismo se manifiesta como obra especial del Esp\u00ed\u00adritu que introduce elementos esencialmente nuevos sobre la sabidur\u00ed\u00ada de los mister\u00ed\u00ados. \u00abEl misterio de Cristo -escrib O. Casel- es esencialmente Revelaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la nota distintiva por excelencia es la divinidad de Jesucristo. El Logos encarnado, verdad y vida de Dios mismo, hace que el servidor fiel que participa de su [Supra, II] misterio se incorpore a la misma vida divina transcendente, la cual comprende la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, que lo hacen santos al igual que ellos. La iniciaci\u00f3n pagana, en cambio, intenta superar el dualismo de la materia y del esp\u00ed\u00adritu, transfiriendo al iniciado de la primera al segundo por medio de los ritos m\u00e1gicos. La inmortalidad se consigue aqu\u00ed\u00ad de modo mec\u00e1nico, no por renovaci\u00f3n interior, obra del amor de Dios, como en el Cristianismo.<\/p>\n<p>Un hecho fundamental y paradigm\u00e1tico est\u00e1 en la base de la originalida cristiana: la existencia de un Dios \u00fanico y personal, que a trav\u00e9s de su humanizaci\u00f3n interviene directamente en la vida de los hombres y en el curso de la historia. La encarnaci\u00f3n de Dios en Cristo ( la suprema hierofan\u00ed\u00ada mediante la cual Dios comunica su santidad a todo hombre por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta es la expresi\u00f3n concreta del monote\u00ed\u00adsmo cristiano, cuyo contenido trinitario la Iglesia formul\u00f3 en sus comienzos en el contexto cultural del helenismo\u00bb.<\/p>\n<p>[-> Absoluto; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; . Bautismo; Conocimiento; Dualismo; Encarnaci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Helenismo; Hijo; Iglesia; Jesucristo; Monote\u00ed\u00adsmo; Padre; Personas divinas; Religi\u00f3n, religiones; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Transcendencia; Trinidad; Unidad; Vaticano II.]<br \/>\nJuan de Sahag\u00fan Lucas<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Del griego myst\u00e9rion, este t\u00e9rmino suele utilizarse en teolog\u00ed\u00ada con dos significados. El primero, de car\u00e1cter intelectualista, sirve para indicar una verdad inaccesible a una comprensi\u00f3n humana exhaustiva (baste recordar las expresiones \u00bb misterios del cristianismo\u00bb, \u00abel misterio de la Trinidad\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>El segundo significado es el de cualificar a ciertos actos cultuales, en el sentido de que se considera que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 cargada de una presencia sobrenatural y , por tanto, de unas reales posibilidades salv\u00ed\u00adficas, aunque imperceptibles.<\/p>\n<p>El significado de algo arcano, secreto, particularmente sagrado, ordinariamente inaccesible a la inteligencia humana, lo encontramos en el Antiguo Testamento (Eclo22,22; 17 16-1721. 2Mac 13,21; Dn2,18; Ap 1, 20,&#8217;. 177). En el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino myst\u00e9rion est\u00e1 presente s\u00f3lo 28 veces, especialmente en Pablo. En la triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica el t\u00e9rmino no tiene un relieve especial: \u00abA vosotros se os ha dado conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no\u00bb (Mt 13,11), donde \u00ablos misterios&#8230;\u00bb deben interpretarse bien como el significado oculto de las par\u00e1bolas, o mejor como la irrupci\u00f3n concreta del Reino mediante la palabra y la acci\u00f3n de Jes\u00fas, y percibido por los disc\u00ed\u00adpulos con la fe.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Pablo, el misterio, visto en su devenir, es un proyecto divino global, que tiende a una realizaci\u00f3n progresiva lo m\u00e1s amplia posible, tanto en extensi\u00f3n como en intensidad, con la perspectiva de un cumplimiento final inevitable. El escondimiento es la etapa fontal del misterio (1 Cor 2,7. Rom 16,25; Col 1,26; Ef3,9): el misterio participa de la naturaleza misma de Dios, Pero desde siempre Dios ha preordenado el desvelamiento y la comunicaci\u00f3n de su sabidur\u00ed\u00ada a los hombres. Lo que estaba callado y escondido, es va cosa conocida y al alcance de la mano de todos. El misterio tiende, por su naturaleza, a una propagaci\u00f3n de dimensiones universales. El misterio cristiano requiere una publicidad: para todos los paganos (Rom 16,26), para \u00abiluminar a todos\u00bb (Ef 3,9). Y nada est\u00e1 va libre del destino del compromiso testimonial cristiano: el horizonte es c\u00f3smico (Ef 3,10). Pero hay tambi\u00e9n un camino que va del hombre al misterio, Se trata de la apropiaci\u00f3n subjetiva del misterio y de los medios disponibles para ese fin. Aunque en los textos paulinos la apropiaci\u00f3n parece ser substancialmente un hecho cognoscitivo, y por tanto intelectivo, l\u00f3gicamente el misterio de Dios tiene que vivirse, sentirse, amarse, practicarse. El misterio pertenece siempre a la esfera de lo divino, y  la aproximaci\u00f3n al mismo es, al mismo tiempo, un acercamiento a Dios: tanto el momento del anuncio como el de la experiencia \u00ed\u00adntima suponen un encuentro con Dios.<\/p>\n<p>Hasta el siglo 1V, en los escritores cristianos el t\u00e9rmino myst\u00e9rion conserva siempre su sentido b\u00ed\u00adblico original, pero se advierte tambi\u00e9n una evoluci\u00f3n significativa del pensamiento. Y a Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada llama myst\u00e9rion no s\u00f3lo a la persona de Jes\u00fas, sino asimismo a los acontecimientos de su muerte y resurrecci\u00f3n. En los apologistas la palabra sigue siendo de uso corriente para indicar los cultos mist\u00e9ricos paganos y las doctrinas gn\u00f3sticas, pero en la- terminolog\u00ed\u00ada cristiana empieza a significar los hechos fundamentales de la redenci\u00f3n (como el nacimiento o la crucifixi\u00f3n), as\u00ed\u00ad como las figuras y los acontecimientos veterotestamentarios de car\u00e1cter tipol\u00f3gico. Justino, a pesar de que no usa nunca el t\u00e9rmino myst\u00e9ria para indicar las celebraciones cultuales cristianas, compara y opone los misterios paganos con los sacramentos. Lo mismo hace Tertuliano. Como los misterios paganos hacen presentes, en las celebraciones sagradas, el destino y las acciones de sus dioses, haciendo participar a quienes los celebran de la suerte de la divinidad, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en el rito simb\u00f3lico de la celebraci\u00f3n sacramental cristiana el acto salv\u00ed\u00adfico, hist\u00f3rico e irrepetible de Cristo es reproducido Y se hace presente en el culto.<\/p>\n<p>En Clemente Alejandrino se da una primera adaptaci\u00f3n de la palabra myst\u00e9rion a la fe y a la praxis religiosa cristiana, partie\u00f1do del culto que se rinde a los dioses falsos, llamado mvst\u00e9rion por ser representaci\u00f3n de las cosas sagradas mediante signos sensibles. Cristo es el mistagogo que conduce al iniciado desde los \u00abpeque\u00f1os misterios,\u00bb (como la creaci\u00f3n del mundo) a los \u00abgrandes misterios \u00ab, que s\u00f3lo pueden ser comunicados mediante par\u00e1bolas, para dejarlos a salvo de las profanaciones. Tambi\u00e9n en Or\u00ed\u00adgenes se advierte una ex\u00e9gesis an\u00e1loga del t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb De todo lo dicho se comprende con mayor facilidad por qu\u00e9 la palabra myst\u00e9rion lleg\u00f3 a aplicarse a los ritos de santificaci\u00f3n cristiana: myst\u00e9rion se convierte en la designaci\u00f3n precisa de los sacramentos. La realidad del misterio de la salvaci\u00f3n vuelve a encontrarse en la peque\u00f1a historia salv\u00ed\u00adfica del rito sacramental. A veces, en los siglos posteriores, lleg\u00f3 a designarse el dogma como myst\u00e9rion : en cuanto tal, nunca podr\u00ed\u00ada desvelarse a la inteligencia, ni siquiera a la del creyente, ya que de lo contrario se ver\u00ed\u00ada profanado por la discusi\u00f3n o, lo que es peor, por la incomprensi\u00f3n de los herejes. La lamentable consecuencia a la que condujo esta concepci\u00f3n del misterio fue que qued\u00f3 separado del kerigma, siendo as\u00ed\u00ad que san Pablo lo hab\u00ed\u00ada subordinado estrechamente al mismo, El t\u00e9rmino, en su contenido b\u00ed\u00adblico tan rico y fundamental, ha vuelto a tener hoy una posici\u00f3n central, gracias entre Otras cosas al uso que hace del mismo la Constituci\u00f3n del Vaticano II Sacrosanctum concilium (nn. 5-6) y la reforma lit\u00fargica posconciliar: indica la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo y su proclamaci\u00f3n y realizaci\u00f3n en el culto de la Iglesia, en toda la actividad eclesial y en la vida de los cristianos, como realidad central y unitaria de la fe y de la vida cristiana.<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: G. Finkenrath, Misterio, en DTNT III, 94-98; B. Studer, Misterio, en DPAC, 11, 1456-1457; K. Rahner, Misterio, en CFT, III, 88-94; \u00ed\u008dd., Sobre el concepto de misterio e\u00bb la Iglesia cat\u00f3lica, en Escritos de teologia, Y, Taurus, Madrid 1962, 53-101; R. Otto, Lo santo, Alianza, Madrid 1980; E, JUngel, Dios como misterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El \u00abmisterio\u00bb en el \u00e1mbito catequ\u00e9tico. II. El misterio del hombre ante el misterio de Dios: 1. El misterio del hombre en el Vaticano II; 2. Inter\u00e9s por el misterio de la persona humana; 3. Funci\u00f3n e itinerarios de la catequesis; 4. Aproximaci\u00f3n desde la cultura moderna. III. El misterio de Cristo, centro vital: 1. Cristocentrismo de la catequesis; 2. El lenguaje catequ\u00e9tico en relaci\u00f3n con la persona de Cristo; 3. El tratamiento b\u00ed\u00adblico del misterio de Cristo; 4. Algunos rasgos del Misterio. IV. El misterio pascual en la Iglesia: 1. Catequesis y celebraci\u00f3n del misterio pascual; 2. Actualidad del misterio pascual; 3. El misterio pascual en una Iglesia \u00absacramento en el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>I. El \u00abmisterio\u00bb en el \u00e1mbito catequ\u00e9tico<br \/>\nEn los \u00e1mbitos catequ\u00e9ticos actuales, el t\u00e9rmino misterio no deja de utilizarse en su sentido fundamental, acentuado en el lenguaje ordinario, como lo que es \u00ed\u00adntimo o desconocido, o lo que est\u00e1 oculto, cuando se quiere subrayar \u00abel car\u00e1cter arcano, secreto, no accesible al conocimiento humano, de la realidad a la que se refiere\u00bb (Mart\u00ed\u00adn Velasco). Con mayor frecuencia, como es natural, el sentido de misterio se aproxima a los contenidos expresados en las ciencias contempor\u00e1neas de la religi\u00f3n, como \u00abpresencia inefable del Ser absoluto\u00bb. M\u00e1s cerca todav\u00ed\u00ada de la catequesis cristiana, la historia de la teolog\u00ed\u00ada ha venido profundizando en el sentido del misterio cristiano en distintos contextos culturales y religiosos: el Corpus paulinum, en el contexto de la historia de la salvaci\u00f3n; los escritos patr\u00ed\u00adsticos, en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y sacramental; la controversia teol\u00f3gica moderna, en la confrontaci\u00f3n de la raz\u00f3n natural con la fe, entendiendo el misterio como \u00abla verdad revelada, inaccesible a la raz\u00f3n natural\u00bb. Estos enfoques peculiares del misterio o de los misterios cristianos se manifiestan en los escritos eclesiales actuales relacionados con la funci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n catequ\u00e9tica se sit\u00faa en el contexto global de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia. El Vaticano II expresaba as\u00ed\u00ad las tareas de la catequesis: \u00abLa formaci\u00f3n catequ\u00e9tica ilumina y robustece la fe, alimenta la vida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, lleva a una consciente y activa participaci\u00f3n del misterio lit\u00fargico y alienta a la acci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb (GE 4; cf RICA 19; CIC 788, 2). En fecha m\u00e1s pr\u00f3xima a nosotros, despu\u00e9s de los an\u00e1lisis y reflexiones de las \u00faltimas d\u00e9cadas sobre la evangelizaci\u00f3n y la misma catequesis, especialmente en las exhortaciones possinodales Evangelii nuntiandi (Pablo VI, 1975) y Catechesi tradendae (Juan Pablo II, 1977), el reciente Directorio general para la catequesis (Congregaci\u00f3n para el Clero, 1997), describe as\u00ed\u00ad la funci\u00f3n de la catequesis en el proceso de la evangelizaci\u00f3n: \u00abEl momento de la catequesis es el que corresponde al per\u00ed\u00adodo en que se estructura la conversi\u00f3n a Jesucristo, dando una fundamentaci\u00f3n a esa primera adhesi\u00f3n. Los convertidos, mediante una ense\u00f1anza y aprendizaje convenientemente prolongado de toda la vida cristiana (AG 14), son iniciados en el misterio de la salvaci\u00f3n y en el estilo de vida propio del evangelio. Se trata, en efecto, de iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana (CT 18)\u00bb (DGC 63). Esta reflexi\u00f3n sobre el contenido de misterio concentra su atenci\u00f3n en algunos n\u00facleos catequ\u00e9ticos propios del mencionado Directorio (DGC), haciendo referencia tanto al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica de 1992 (CCE) como a los posibles contextos culturales, b\u00ed\u00adblicos, teol\u00f3gicos o lit\u00fargicos de los mismos.<\/p>\n<p>II. El misterio del hombre ante el misterio de Dios<br \/>\n1. EL MISTERIO DEL HOMBRE EN EL VATICANO II. \u00abCristo, el Hombre nuevo\u00bb es el ep\u00ed\u00adgrafe de un texto crucial del Vaticano II (GS 22). Es un texto importante que vertebra la orientaci\u00f3n magisterial posconciliar, especialmente durante el pontificado de Juan Pablo II. Por lo que se refiere al momento catequ\u00e9tico, este lema es referencia necesaria para la debida valoraci\u00f3n cristiana de la persona humana. DGC alude expl\u00ed\u00adcitamente a las primeras palabras de este texto crucial (GS 22), en los n\u00fameros 116 y 123. Citemos algunos p\u00e1rrafos del Concilio, subrayando en ellos las frases en las que nos conviene fijarnos: \u00abEn realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado&#8230; Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n&#8230; Esto vale no solamente para los cristianos, sino tambi\u00e9n para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo coraz\u00f3n obra la gracia de modo invisible. Cristo muri\u00f3 por todos, y la vocaci\u00f3n suprema del hombre en realidad es una sola, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual. Este es el gran misterio del hombre que la revelaci\u00f3n cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad. Cristo resucit\u00f3; con su muerte destruy\u00f3 la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Esp\u00ed\u00adritu: \u00c2\u00a1Abba!, \u00c2\u00a1Padre!\u00bb (GS 22).<\/p>\n<p>Queremos hacer notar: 1) la figura de la inclusio que se da en la correspondencia entre el comienzo y el final de nuestro n\u00famero de GS 22; 2) la correlaci\u00f3n, por analog\u00ed\u00ada, entre el misterio del hombre y el misterio de Dios Padre, con la mediaci\u00f3n esclarecedora del misterio del Verbo encarnado; 3) la alusi\u00f3n clara al misterio, a la vocaci\u00f3n y al enigma humano, es decir, a los interrogantes m\u00e1s profundos del hombre que se hab\u00ed\u00adan enunciado en GS 10, al final de la exposici\u00f3n preliminar de esta constituci\u00f3n pastoral GS (ver tambi\u00e9n GS 41).<\/p>\n<p>2. INTERES POR EL MISTERIO DE LA PERSONA HUMANA. El actual Directorio es consciente de la importancia que tiene el misterio de la persona humana en el proceso catequ\u00e9tico. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, al referirse al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, cuya raz\u00f3n de ser analiza con amplitud (DGC 119-129), se\u00f1ala que el misterio de la persona humana es uno de los polos de atenci\u00f3n del Catecismo: \u00abEl Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, centrado en Jesucristo, se abre en dos direcciones: hacia Dios y hacia la persona humana&#8230; El misterio de la persona humana es presentado por el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica a lo largo de sus p\u00e1ginas y, sobre todo, en algunos cap\u00ed\u00adtulos especialmente significativos: El hombre es capaz de Dios, La creaci\u00f3n del hombre, El Hijo de Dios se hizo hombre, La vocaci\u00f3n del hombre: la vida en el Esp\u00ed\u00adritu&#8230; y otros m\u00e1s. Esta doctrina, contemplada a la luz de la naturaleza humana de Jes\u00fas, hombre perfecto, muestra la alt\u00ed\u00adsima vocaci\u00f3n y el ideal de perfecci\u00f3n a la que toda persona humana es llamada\u00bb (DGC 123).<\/p>\n<p>Uno de los criterios que el Directorio destaca en la presentaci\u00f3n del mensaje es que sea un mensaje significativo para la persona humana (DGC 116-117). Esto significa que \u00abla Revelaci\u00f3n no est\u00e1 aislada de la vida, ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido \u00faltimo de la existencia y la ilumina, ya para inspirarla, ya para juzgarla, a la luz del evangelio\u00bb (CT 22c; cf EN 29). El mismo DGC a\u00f1ade: \u00abLa relaci\u00f3n del mensaje cristiano con la experiencia humana no es puramente metodol\u00f3gica, sino que brota de la finalidad misma de la catequesis, que busca la comuni\u00f3n de la persona humana con Jesucristo\u00bb (DGC 116).<\/p>\n<p>3. FUNCI\u00ed\u201cN E ITINERARIOS DE LA CATEQUESIS. La catequesis, seg\u00fan el Directorio, tiene una clara finalidad cristoc\u00e9ntrica: el catequista debe prepararse para \u00abanimar eficazmente un itinerario catequ\u00e9tico en el que, mediante las necesarias etapas, anuncie a Jesucristo; d\u00e9 a conocer su vida, enmarc\u00e1ndola en el conjunto de la historia de la salvaci\u00f3n; explique su misterio de Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros, y ayude, finalmente, al catec\u00fameno o al catequizando a identificarse con Jesucristo en los sacramentos de iniciaci\u00f3n\u00bb (DGC 235). En este itinerario, el catequista, testigo y maestro (DGC 240), \u00abes intr\u00ed\u00adnsecamente un mediador que facilita la comunicaci\u00f3n entre las personas y el misterio de Dios, as\u00ed\u00ad como la de los hombres entre s\u00ed\u00ad y con la comunidad\u00bb (DGC 156).<\/p>\n<p>El ejercicio de su mediaci\u00f3n invita al catequista a elegir las v\u00ed\u00adas m\u00e1s conducentes para \u00abel encuentro de la palabra de Dios con la experiencia de la persona\u00bb, que es \u00abun acontecimiento de gracia&#8230; que se expresa a trav\u00e9s de signos sensibles y finalmente abre al misterio\u00bb (DGC 150). Esas v\u00ed\u00adas elegidas para el encuentro pueden utilizar m\u00e9todos inductivos o deductivos, e itinerarios operativos kerigm\u00e1ticos (descendentes) o existenciales (ascendentes). Estos \u00faltimos arrancan de problemas y situaciones humanas y los iluminan con la luz de la palabra de Dios. El Directorio los juzga as\u00ed\u00ad: \u00abDe por s\u00ed\u00ad son modos de acceso leg\u00ed\u00adtimos si se respetan todos los factores en juego, el misterio de la gracia y el hecho humano, la comprensi\u00f3n de fe y el proceso de racionalidad\u00bb (DGC 151). De ah\u00ed\u00ad la importancia de la experiencia humana en la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica (DGC 152-153). \u00abEsta tarea hace posible una correcta aplicaci\u00f3n o interacci\u00f3n entre las experiencias humanas profundas y el mensaje revelado\u00bb.<\/p>\n<p>El Directorio da gran importancia a precisar el papel concreto de la actividad catequ\u00e9tica en el contexto de la nueva evangelizaci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n est\u00e1 definida en DGC con los mismos t\u00e9rminos que Juan Pablo II la precisaba en la enc\u00ed\u00adclica Redemptoris missio: es \u00absituaci\u00f3n intermedia entre la acci\u00f3n misionera ad gentes y la acci\u00f3n pastoral propia de comunidades cristianas: \u00abgrupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su evangelio\u00bb (RMi 33d). Esta situaci\u00f3n requiere una nueva evangelizaci\u00f3n. Su peculiaridad consiste en que la acci\u00f3n misionera se dirige a bautizados de toda edad, que viven en un contexto religioso de referencias cristianas, percibidas s\u00f3lo exteriormente. En esta situaci\u00f3n, el primer anuncio y una catequesis fundante constituyen la opci\u00f3n prioritaria\u00bb (DGC 58).<\/p>\n<p>Cada Iglesia particular debe definir, en esta situaci\u00f3n, la funci\u00f3n de su propio proyecto catequ\u00e9tico (DGC 276). \u00abLa situaci\u00f3n actual de la evangelizaci\u00f3n postula que las dos acciones, el anuncio misionero y la catequesis de iniciaci\u00f3n, se conciban coordinadamente y se ofrezcan, en la Iglesia particular, mediante un proyecto evangelizador misionero y catecumenal unitario. Hoy la catequesis debe ser vista, ante todo, como la consecuencia de un anuncio misionero eficaz. La referencia del decreto Ad gentes, que sit\u00faa al catecumenado en el contexto de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia, es un criterio de referencia muy v\u00e1lido para toda la catequesis (AG 11-15)\u00bb (DGC 277).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hemos de resaltar la importancia que tiene el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n y de las necesidades en orden al proyecto que deben elaborar y ofrecer los servicios catequ\u00e9ticos de las Iglesias particulares. Por lo que se refiere al tema que ahora nos ocupa, el misterio de la persona humana ante el misterio de Dios, destacamos el siguiente p\u00e1rrafo del Directorio: \u00abEl an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa est\u00e1 referido, sobre todo, a tres niveles muy relacionados entre s\u00ed\u00ad: el sentido de lo sagrado, es decir, aquellas experiencias humanas que, por su hondura, tienden a abrir al misterio; el sentido religioso, o sea, las maneras concretas de concebir y de relacionarse con Dios en un pueblo determinado; y las situaciones de fe, con las diversas tipolog\u00ed\u00adas de creyentes. Y en conexi\u00f3n con estos niveles, la situaci\u00f3n moral que se vive, con los valores que emergen y las sombras o contravalores m\u00e1s extendidos\u00bb (DGC 279).<\/p>\n<p>4. APROXIMACI\u00ed\u201cN DESDE LA CULTURA MODERNA. La cultura moderna est\u00e1 produciendo un tipo humano que tiene su ambig\u00fcedad en relaci\u00f3n con el misterio. Por una parte, el progresivo desarrollo de la ciencia y de la t\u00e9cnica y la constante superaci\u00f3n de algunos enigmas humanos configuran una concepci\u00f3n de humanidad capaz de superar todos sus problemas y hasta de conquistar los espacios m\u00e1s rec\u00f3nditos de su ser. Por otra parte, ese mismo tipo humano moderno es consciente de sus propias limitaciones: la ciencia y t\u00e9cnica le descubren nuevos enigmas en la medida en que avanzan por los caminos del universo y de la historia; al mismo tiempo ese mismo ser humano se encuentra en su intimidad con preguntas fundamentales que no llega a resolver y que son propiamente el misterio de su existencia.<\/p>\n<p>Los pensadores modernos de orientaci\u00f3n existencial (Marcel, Blondel, Unamuno) gustan de diferenciar los enigmas de aquello que propiamente es el misterio del hombre: el enigma es un problema que puede y debe abordarse en su resoluci\u00f3n con t\u00e9cnicas apropiadas; el misterio humano, por su parte, afecta a los seres humanos en la radicalidad de su ser y de su persona; trasciende toda t\u00e9cnica concebible. \u00abUn problema es algo que yo encuentro, que hallo entero ante m\u00ed\u00ad, pero que puedo por ello mismo cribar y reducir, mientras que un misterio es algo en lo que yo mismo estoy comprometido (engag\u00e9)\u00bb (Marcel). A Unamuno le preocupaba \u00abel misterio de la personalidad\u00bb; de ah\u00ed\u00ad \u00abel sentimiento congojoso de nuestra identidad y continuidad individual y personal\u00bb.<\/p>\n<p>Los fil\u00f3sofos de la religi\u00f3n (Rahner, Neufeld, Mart\u00ed\u00adn Velasco) concentran la atenci\u00f3n en el misterio del hombre. Este misterio abarca el origen humano, su fin, el sentido de la vida y de la muerte, el amor, la justicia, la solidaridad, el problema del mal&#8230; De este misterio polifac\u00e9tico dan el paso hacia la autotrascendencia e incluso hacia el Misterio que es Dios: Presencia, Eternidad, Verdad, Justicia, Belleza, Amor gratuito. \u00abEl misterio es el fundamento de la vida personal del hombre. Este se halla radicado en el abismo del misterio, vive siempre juntamente con \u00e9l, y la cuesti\u00f3n es tan solo si vive con \u00e9l, voluntaria y obedientemente, confi\u00e1ndosele, o lo reprime (como dice Pablo) y no lo quiere aceptar. La trascendencia est\u00e1 orientada hacia el Misterio\u00bb (K. Rahner). Mart\u00ed\u00adn Velasco define as\u00ed\u00ad el misterio desde la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n: \u00abLa realidad cuya irrupci\u00f3n determina en el sujeto la aparici\u00f3n de una ruptura de nivel existencial, expresada como experiencia de lo numinoso en t\u00e9rminos de tremendo y fascinante\u00bb. De ah\u00ed\u00ad su absoluta trascendencia, la presencia \u00ed\u00adntima en el sujeto, la interpelaci\u00f3n personal, el ser determinante del conjunto de la vida.<\/p>\n<p>Estas reflexiones pueden ayudar a un debido enfoque catequ\u00e9tico en un momento como el nuestro de nueva evangelizaci\u00f3n en tiempos culturales de secularizaci\u00f3n: educar en los valores personales y positivos del misterio de la persona humana; aproximarnos al misterio desde la admiraci\u00f3n est\u00e9tica, la experiencia interpersonal, el compromiso \u00e9tico, la superaci\u00f3n del racionalismo y la radicalidad de las preguntas sobre el sentido de la vida. En la cotidianeidad de los acontecimientos de la vida se da el encuentro con el Dios-Misterio \u00aben la profundidad de estas bodegas de la persona\u00bb (Eliseo Tour\u00f3n).<\/p>\n<p>III. El misterio de Cristo, centro vital<br \/>\n1. CRISTOCENTR1SMO DE LA CATEQUESIS. Al referirnos al misterio del hombre en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, hemos pretendido resaltar los elementos antropol\u00f3gicos de la misma. De ninguna manera hemos pensado en una catequesis cristiana antropoc\u00e9ntrica, que ser\u00ed\u00ada un contrasentido. El centro vital de la catequesis lo ocupa Jesucristo, como ha podido verse en distintos textos aducidos ya en la primera parte. Intentemos adentramos ahora en este centro vital para comprender mejor su significado en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de hoy.<\/p>\n<p>El encuentro con Jesucristo se est\u00e1 dando en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en el proceso de un itinerario de fe de quien acude al encuentro de un Dios que ha tomado la iniciativa de autocomunicarse: \u00abEl que se ha encontrado con Cristo desea conocerle lo m\u00e1s posible y conocer el designio del Padre que \u00e9l revel\u00f3\u00bb (DGC 85). \u00abEs tarea propia de la catequesis mostrar qui\u00e9n es Jesucristo: su vida y su misterio, y presentar la fe cristiana como seguimiento de su persona&#8230;; el misterio de Cristo, en el mensaje revelado, no es un elemento m\u00e1s junto a otros, sino el centro a partir del cual los restantes elementos se jerarquizan y se iluminan\u00bb (DGC 41). \u00abEl es el camino que introduce en el misterio \u00ed\u00adntimo de Dios (cf Jn 14,6)\u00bb (DGC 99). El itinerario catequ\u00e9tico, como dice un texto del Directorio que antes hemos citado literalmente (DGC 235), en sus distintas etapas anuncia a Jesucristo&#8230; explica su misterio de Hijo de Dios hecho hombre por nosotros y ayuda al catec\u00fameno o al catequizando a identificarse con Jesucristo en los sacramentos de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Directorio habla con toda raz\u00f3n del cristocentrismo trinitario del mensaje evang\u00e9lico: \u00abLa palabra de Dios, encarnada en Jes\u00fas de Nazaret, hijo de Mar\u00ed\u00ada Virgen, es la Palabra del Padre, que habla al mundo por medio de su Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas remite constantemente al Padre, del que se sabe Hijo \u00fanico, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, por el que se sabe Ungido. El es el camino que introduce en el misterio \u00ed\u00adntimo de Dios\u00bb (DGC 99; cf 114). E inmediatamente, el mismo texto precisa m\u00e1s en raz\u00f3n del \u00e1mbito catequ\u00e9tico: \u00abEl cristocentrismo de la catequesis, en virtud de su propia din\u00e1mica interna, conduce a la fe en Dios: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es un cristocentrismo esencialmente trinitario\u00bb. La fe de los cristianos, \u00abconfigurados con Cristo\u00bb, es \u00abradicalmente trinitaria. El misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana\u00bb (DGC 99). La catequesis deber\u00e1, por tanto, ser consecuente con ello en su estructura interna, en su pedagog\u00ed\u00ada y en las implicaciones vitales para la vida de los seres humanos (en la libertad personal y en la fraternidad social y eclesial). \u00abLas implicaciones humanas y sociales de la concepci\u00f3n cristiana de Dios son inmensas\u00bb, afirma el Directorio, remitiendo a varios lugares del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE 1702; 1878; 2845) y a la enc\u00ed\u00adclica Sollicitudo rei socialis, 40 (DGC 100).<\/p>\n<p>Cuando el Directorio dirige su mirada al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, considera que las cuatro dimensiones fundamentales de la vida cristiana que en \u00e9l se articulan (profesi\u00f3n de fe, celebraci\u00f3n lit\u00fargica, moral evang\u00e9lica y oraci\u00f3n) \u00abbrotan de un mismo n\u00facleo, el misterio cristiano\u00bb (DGC 122). El cristocentrismo de la catequesis hab\u00ed\u00ada quedado muy subrayado en la reflexi\u00f3n y pr\u00e1ctica posconciliar, como aparece, por ejemplo, en Catechesi tradendae, 5.<\/p>\n<p>2. EL LENGUAJE CATEQUETICO EN RELACI\u00ed\u201cN CON LA PERSONA DE CRISTO. Jesucristo ocupa el centro vital del mensaje y del itinerario catequ\u00e9tico; pero las referencias a \u00e9l en t\u00e9rminos de misterio no son uniformes, aunque s\u00ed\u00ad manifiestan algunas tendencias y contextos teol\u00f3gicos m\u00e1s evidentes. Aqu\u00ed\u00ad se realiza lo que el Directorio dice del mensaje evang\u00e9lico. As\u00ed\u00ad podemos resumir el resultado de nuestro an\u00e1lisis, que a continuaci\u00f3n pasamos a desglosar.<\/p>\n<p>a) El ciclo catequ\u00e9tico, que pretende fundamentar la primera adhesi\u00f3n de los convertidos a Jesucristo, es definido por el Directorio como iniciaci\u00f3n \u00aben el misterio de la salvaci\u00f3n y en el estilo de vida propio del evangelio. Se trata, en efecto, \u00abde iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana\u00bb (CT 18)\u00bb (DGC 63). El disc\u00ed\u00adpulo, por la pedagog\u00ed\u00ada divina, \u00abconociendo cada vez m\u00e1s el misterio de la salvaci\u00f3n, aprendiendo a adorar a Dios<br \/>\nPadre y siendo sinceros en el amor, trata de crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo (Ef 4,15)\u00bb (DGC 142).<\/p>\n<p>b) El t\u00e9rmino misterio de salvaci\u00f3n ampl\u00ed\u00ada el horizonte hacia toda la historia de salvaci\u00f3n; ahora el misterio de Cristo concentra la atenci\u00f3n en la persona de Jes\u00fas. \u00abLo que principalmente distingue a la catequesis de todas las dem\u00e1s formas de presentar la palabra de Dios\u00bb es esa indagaci\u00f3n vital y org\u00e1nica en el misterio de Cristo. Y el Directorio prosigue inmediatamente: \u00abEsta formaci\u00f3n org\u00e1nica es m\u00e1s que una ense\u00f1anza: es un aprendizaje de toda la vida cristiana, una iniciaci\u00f3n cristiana integral (CT 21), que propicia un aut\u00e9ntico seguimiento de Jesucristo, centrado en su persona\u00bb (DGC 67).<\/p>\n<p>c) Las referencias del misterio a la persona de Jesucristo pretenden, a veces, subrayar exclusivamente el misterio de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios hecho hombre. Por ejemplo, DGC 80: \u00abSe trata, entonces, de ayudar al reci\u00e9n convertido a \u00abconocer mejor a ese Jes\u00fas en cuyas manos se ha puesto: conocer su misterio, el reino de Dios que anuncia, las exigencias y las promesas contenidas en su mensaje evang\u00e9lico, los senderos que \u00e9l ha trazado a quien quiera seguirle\u00bb (CT 20c)\u00bb (DGC 80; cf DGC 50). 0 bien, la alusi\u00f3n al misterio cristiano o misterio de Cristo trata de destacar algunas indicaciones pedag\u00f3gicas, como \u00abpresentar el misterio cristiano de modo significativo y cercano a la psicolog\u00ed\u00ada y mentalidad del destinatario concreto\u00bb (DGC 133; cf DGC 169); o bien, \u00abreconocer como necesaria una presentaci\u00f3n m\u00e1s equilibrada de toda la verdad del misterio de Cristo\u00bb, cuando \u00abse acent\u00faa tan exclusivamente la divinidad que no se pone de relieve la realidad del misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo (cf CT 29b)\u00bb (DGC 30).<\/p>\n<p>d) Es un hecho que sorprende la relativa frecuencia y amplitud con que, tanto en el Directorio como en el Catecismo, es citado el texto de la constituci\u00f3n Dei Verbum del Vaticano II sobre la naturaleza y objeto de la revelaci\u00f3n divina, que culmina en Cristo, \u00abque es a un tiempo mediador y plenitud de toda la Revelaci\u00f3n\u00bb (DV 2). El texto de Dei Verbum es objeto de varios comentarios en la referida documentaci\u00f3n catequ\u00e9tica; y, a trav\u00e9s de \u00e9l, se repite la frase de Ef 1,9: \u00abd\u00e1ndonos a conocer el misterio de su voluntad\u00bb (misterio, seg\u00fan el texto griego, pero sacramentum en el texto latino conciliar, citado seg\u00fan la traducci\u00f3n de la Vulgata). Es importante tener a la vista el texto completo de DV 2, para poder hacer sobre \u00e9l algunas consideraciones acerca del tratamiento del mismo en el Directorio y en el Catecismo.<\/p>\n<p>El Directorio (DGC 36-37) cita expl\u00ed\u00adcitamente las palabras de Ef 1,3-10 y de DV 2, y las comenta con detenimiento (DGC 37-41), se\u00f1alando la funci\u00f3n de la catequesis, que tambi\u00e9n \u00abinterpreta los signos de los tiempos y la vida de los hombres y mujeres, ya que en ellos se realiza el designio de Dios para la salvaci\u00f3n del mundo\u00bb (DGC 39). El significado de Jesucristo \u00abmediador y plenitud de la Revelaci\u00f3n\u00bb es completado con la cita de DV 4: \u00abJesucristo, con su presencia y manifestaci\u00f3n, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrecci\u00f3n, y con el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, lleva a plenitud toda la Revelaci\u00f3n\u00bb (DGC 40). Comenta el Directorio: \u00abEl es, por tanto, el acontecimiento \u00faltimo hacia el que convergen todos los acontecimientos de la historia de salvaci\u00f3n. El es, en efecto, la Palabra \u00fanica, perfecta y definitiva del Padre\u00bb. (En la nota de este lugar, se citan las palabras de san Juan de la Cruz: \u00abTodo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra\u00bb: Subida del Monte Carmelo 2,22). \u00abEs tarea propia de la catequesis mostrar qui\u00e9n es Jesucristo: su vida y su misterio y presentar la fe cristiana como seguimiento de su persona&#8230; El hecho de que Jesucristo sea la plenitud de la Revelaci\u00f3n es el fundamento del cristocentrismo de la catequesis\u00bb (DGC 41). El Directorio comentar\u00e1 todav\u00ed\u00ada, en DGC 108, el misterio contenido en las obras y palabras: \u00abLa catequesis ayudar\u00e1 a hacer el paso del signo al misterio. Llevar\u00e1 a descubrir, tras la humanidad de Jes\u00fas, su condici\u00f3n de Hijo de Dios; tras la historia de la Iglesia, su misterio como sacramento de salvaci\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL TRATAMIENTO B\u00ed\u008dBLICO DEL MISTERIO DE CRISTO. Al referirnos ahora al tratamiento b\u00ed\u00adblico del misterio, lo hacemos concentrando la atenci\u00f3n en el misterio de Cristo. No pretendemos estudiar todo el vocabulario b\u00ed\u00adblico de misterio como lo hacen, por ejemplo, Bornkamm y Penna; sino que nos proponemos enriquecer el cristocentrismo catequ\u00e9tico con algunos de los contenidos de la reflexi\u00f3n neotestamentaria relacionada con el misterio de Cristo. Las expresiones repetidas misterio de salvaci\u00f3n, misterio cristiano y misterio de Cristo nos invitan a acercarnos a las fuentes b\u00ed\u00adblicas.<\/p>\n<p>a) El Libro de Daniel introduce una novedad en el uso de misterio en el Antiguo Testamento (mysterion en el griego de los LXX; raz, de origen persa, en el arameo original) (Dan 2,18.19.27.28.29. 30.47). Dios es reconocido como el revelador de los misterios. En estos textos el plural misterios se asocia m\u00e1s que con una realidad secreta -sentido usual en otros libros del Antiguo Testamento, como Si 22,22; 27,16; 2Mac 13,21-con una realidad de futuro escatol\u00f3gico, del final de los d\u00ed\u00adas, cuando \u00abel Dios del cielo har\u00e1 surgir un imperio que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido\u00bb (Dan 2,44). Desde entonces, misterio entra en la literatura apocal\u00ed\u00adptica, tambi\u00e9n en los escritos de Qumr\u00e1n, para expresar el sentido de la maduraci\u00f3n del tiempo al final de la historia de promesas, inescrutable para los hombres, no para el Dios de la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad el vidente del ap\u00f3crifo Ap. Baruc afirma en 81,4; 85,10: Dios \u00abme ha dado a conocer el misterio de los tiempos&#8230; La llegada de los tiempos est\u00e1 pr\u00f3xima y casi cumplida\u00bb. E incluso en el Henoc eti\u00f3pico 46,2s. se incluye un rasgo mesi\u00e1nico: \u00abEl Hijo del hombre&#8230; revela todos los tesoros de lo que est\u00e1 oculto\u00bb.<\/p>\n<p>b) En este contexto cultural-religioso, es m\u00e1s f\u00e1cil interpretar la expresi\u00f3n el misterio del reino de Dios en boca de Jes\u00fas ante sus disc\u00ed\u00adpulos, como comentario al entendimiento y a la incomprensi\u00f3n de las par\u00e1bolas del Reino. El evangelio de Marcos 4,11 dice as\u00ed\u00ad: \u00abA vosotros se os ha dado conocer el misterio del reino de Dios\u00bb. Los paralelos de Mt 13,11 y Lc 8,10, llevan el plural, los misterios, y explicitan un conocer de parte de los disc\u00ed\u00adpulos. El reino de Dios es considerado como misterio no s\u00f3lo por la naturaleza de esta acci\u00f3n salvadora divina, sino tambi\u00e9n porque los disc\u00ed\u00adpulos, a diferencia de la generaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, perciben por el don de Dios que ese reino irrumpe ahora por la palabra y la acci\u00f3n de Jes\u00fas, su Maestro. Recogemos un breve comentario de R. Penna que puede enriquecer nuestra catequesis actual: \u00abA quien dispone del f\u00e9rtil terreno de la fe Dios le concede comprender y vivir su se\u00f1or\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico como misterio escatol\u00f3gico revelado por Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>c) En el resto del Nuevo Testamento vamos a concentrar la atenci\u00f3n en el epistolario paulino, y m\u00e1s concretamente en las cartas deuteropaulinas de Colosenses y Efesios, porque las diez veces que se repite el vocablo permiten caracterizar el tema del misterio de Cristo y referir a \u00e9l otros textos paulinos anteriores como lCor 2,1 (mysterion es la variante textual preferible) y 6,10, y tambi\u00e9n Rom 16,25, atribuido a un redactor pospaulino. Los textos son: Col 1,26-27; 2,2; 4,3; Ef 1,9; 3,3-4.9; 5,32; 6,19.<\/p>\n<p>4. ALGUNOS RASGOS DEL MISTERIO. Destacamos a continuaci\u00f3n algunos de los rasgos de este Misterio, en su trayectoria hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y en los contenidos del misterio.<\/p>\n<p>a) En su trayectoria hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. Viene de Dios, mantenido oculto durante largo tiempo, \u00aben secreto desde tiempo eterno\u00bb (Rom 16,25), dispensado en el proceso de la historia salv\u00ed\u00adfica (\u00abc\u00f3mo se desarrolla\u00bb: lit. \u00abcu\u00e1l es la econom\u00ed\u00ada del misterio\u00bb: Ef 3,9), destinado \u00abpara nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb (lCor 2,7), \u00abescondido desde los siglos y desde las generaciones y ahora manifestado a los creyentes\u00bb (Col 1,26). Es un bien divino para el esplendor humano.<\/p>\n<p>El acontecimiento de la revelaci\u00f3n del misterio se verifica en la tierra, en un ahora apremiante (Col 1,26; Ef 3,5.10; Rom 16,26), con el realismo de la sabidur\u00ed\u00ada de la cruz (lCor 2,1-2), con la manifestaci\u00f3n de \u00abla riqueza sublime de este misterio entre los paganos, que es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria\u00bb (Col 1,27). Nuestro tiempo es el tiempo nuevo de la familiaridad con Dios, el tiempo del acceso abierto a Dios (Ef 2,18; 3,12). No es misterio de oscuridades ni de temores, sino de la excelsa novedad del presente definitivo.<\/p>\n<p>Es realidad abierta a la expansi\u00f3n misionera, con sucesivos destinatarios: \u00abnosotros\u00bb (lCor 2,10; Ef 1,9); \u00ablos creyentes\u00bb (Col 1,26); \u00absus santos ap\u00f3stoles y profetas\u00bb y \u00aba m\u00ed\u00ad\u00bb [Pablo] (Ef 3,5 y 3,3), con la voluntad de \u00abevangelizar a los paganos\u00bb (Ef 3,8-9), los grandes ausentes. El compromiso de la expansi\u00f3n implica una \u00abintensa lucha\u00bb (Col 2,1) que hay que emprender con \u00abvalent\u00ed\u00ada\u00bb (Ef 6,19). A la Iglesia le corresponde la responsabilidad de la misi\u00f3n: \u00abde ahora en adelante, por medio de la Iglesia&#8230; podr\u00e1n conocer la incalculable sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (Ef 3,10), para todas las generaciones y todos los tiempos: \u00abA \u00e9l la gloria en la Iglesia y en Cristo Jes\u00fas, en todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (Ef 3,21).<\/p>\n<p>b) En los contenidos del misterio. 1) Componente teologal. La revelaci\u00f3n del misterio nos aproxima a Dios mismo. Se trata del \u00abdesignio misterioso de su voluntad\u00bb (Ef 1,9), es decir de una decisi\u00f3n suya, libre, ben\u00e9vola, de gracia; \u00abla misi\u00f3n que Dios generosamente me ha encomendado en favor vuestro\u00bb (Ef 3,2), y de sabidur\u00ed\u00ada (lCor 2,7; Ef 3,10), \u00abpara nuestra gloria\u00bb (lCor 2,7). En su realizaci\u00f3n intervienen el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu (Ef 3,14-15). A \u00e9l le debemos nosotros la gloria: \u00abA Dios, el \u00fanico sabio, por medio de Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (Rom 16,27). 2) Componente cristol\u00f3gico. Es el \u00abmisterio de Cristo\u00bb (Col 4,3; Ef 3,4), en cuanto realizado y manifestado mediante Cristo y en referencia a que Cristo en persona forma parte del misterio \u00abpara que descubran el misterio de Dios, que es Cristo, en el que se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u00bb (Col 2,2b-3; cf 1,27, \u00abCristo entre vosotros\u00bb). El plan salv\u00ed\u00adfico de Dios pasa a trav\u00e9s de la cruz de Cristo, seg\u00fan el kerigma recordado en ICor 2,1.7-8, cuyo amor \u00absobrepasa todo conocimiento\u00bb (Ef 3,19; 5,2). Es el crucificado resucitado: \u00abSi hab\u00e9is resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo est\u00e1 sentado a la diestra de Dios\u00bb (Col 3,1). El misterio de la voluntad de Dios consiste en \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (Ef 1,9-10). 3) Componente eclesiol\u00f3gico. En la trayectoria del misterio de Cristo hemos encontrado a la Iglesia como responsable de la expansi\u00f3n misionera. Adem\u00e1s, en el centro de la acci\u00f3n reconciliadora de Dios, entre jud\u00ed\u00ados y paganos, explicada en Ef 2,11-3,13, se manifiesta ahora la Iglesia integrada en el misterio de Cristo, al integrar dos pueblos en uno. Por cuatro veces se repite la palabra misterio. La Iglesia manifiesta el misterio de Cristo cuando realiza unidad y paz entre los seres humanos y entre los pueblos. En la misma l\u00ed\u00adnea de amor revelador del misterio de Cristo, se encuentra el texto de Ef 5,32: \u00abEste es un gran misterio (mysterion en griego; sacramentum en la Vulgata) que yo aplico a Cristo y a la Iglesia\u00bb. El misterio se refiere tanto a la uni\u00f3n nupcial de hombre y mujer como al amor entregado de Cristo a la Iglesia: \u00abAm\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 \u00e9l mismo por ella\u00bb (Ef 5,25).<\/p>\n<p>Esta exposici\u00f3n condensada del contenido b\u00ed\u00adblico del misterio de Cristo es una muestra de la riqueza que su tratamiento puede aportar a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en sus distintas derivaciones. Su conexi\u00f3n con la persona de Jesucristo, la relaci\u00f3n con el misterio trinitario, su desarrollo hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y la vinculaci\u00f3n con aspectos esenciales de la vida de la Iglesia pueden ayudar tambi\u00e9n a animar la comunicaci\u00f3n vital de la fe en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>IV. El misterio pascual en la Iglesia<br \/>\n1. CATEQUESIS Y CELEBRACI\u00ed\u201cN DEL MISTERIO PASCUAL. La catequesis es un momento necesario del proceso de la evangelizaci\u00f3n que proclama a Jesucristo crucificado y resucitado. Adem\u00e1s de dar una fundamentaci\u00f3n a la primera adhesi\u00f3n a Jesucristo, con el car\u00e1cter de catequesis misionera que exijan las circunstancias reales de sus destinatarios, ha de iniciarlos, en raz\u00f3n de su propia entidad, \u00aben el misterio de salvaci\u00f3n y en el estilo de vida propio del evangelio\u00bb (DGC 63) para as\u00ed\u00ad \u00abiniciarlos en la plenitud de la vida cristiana\u00bb (CT 18).<\/p>\n<p>La iniciaci\u00f3n en la honda realidad del misterio de Cristo es funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. \u00abLa catequesis de iniciaci\u00f3n es, as\u00ed\u00ad, el eslab\u00f3n necesario entre la acci\u00f3n misionera, que llama a la fe, y la acci\u00f3n pastoral que alimenta constantemente a la comunidad cristiana. No es, por tanto, una acci\u00f3n facultativa, sino una acci\u00f3n b\u00e1sica y fundamental en la construcci\u00f3n, tanto de la personalidad del disc\u00ed\u00adpulo como de la comunidad. Sin ella -prosigue el Directorio con rotundidad- la acci\u00f3n misionera no tendr\u00ed\u00ada continuidad y ser\u00ed\u00ada infecunda. Sin ella la acci\u00f3n pastoral no tendr\u00ed\u00ada ra\u00ed\u00adces y ser\u00ed\u00ada superficial y confusa: cualquier tormenta desmoronar\u00ed\u00ada todo el edificio\u00bb (DGC 64). Y a\u00f1ade todav\u00ed\u00ada el Directorio con toda gravedad: \u00abEn verdad, \u00abel crecimiento interior de la Iglesia, su correspondencia con el designio divino, dependen esencialmente de ella\u00bb (CT 13). En este sentido, la catequesis debe ser considerada momento prioritario en la evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 64).<\/p>\n<p>Esta catequesis de iniciaci\u00f3n es la \u00abindagaci\u00f3n vital y org\u00e1nica en el misterio de Cristo\u00bb (DGC 67), estrechamente vinculada a la recepci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, bautismo, confirmaci\u00f3n y eucarist\u00ed\u00ada (DGC 65). Como identidad efectiva o equivalencia f\u00e1ctica con el catecumenado bautismal, la catequesis ha de estar impregnada por el misterio de la pascua de Cristo y conviene que toda la iniciaci\u00f3n se caracterice por su \u00ed\u00adndole pascual (cf DGC 91). Comprende, por tanto, una educaci\u00f3n lit\u00fargica y una formaci\u00f3n moral que conduzcan a los catequizandos al reconocimiento de la presencia salv\u00ed\u00adfica de Cristo en su Iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica de los sacramentos, y particularmente en la eucarist\u00ed\u00ada; y los gu\u00ed\u00ade adem\u00e1s por \u00abun camino de transformaci\u00f3n interior en el que, participando del misterio pascual del Se\u00f1or, pasen \u00abdel hombre viejo al hombre nuevo en Cristo\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>La relevancia del acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo habr\u00e1 de resonar como n\u00facleo central en el mensaje evang\u00e9lico de la catequesis, que, seg\u00fan el Directorio (DGC 97ss.), ha de ser cristoc\u00e9ntrico, integral, de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. En ese mensaje org\u00e1nico y jerarquizado, \u00ablos sacramentos son, tambi\u00e9n, un todo org\u00e1nico, que como fuerzas regeneradoras brotan del misterio pascual de Jesucristo, \u00abformando un organismo en el que cada sacramento particular tiene su lugar vital\u00bb (CCE 1211). La eucarist\u00ed\u00ada ocupa en este cuerpo org\u00e1nico un puesto \u00fanico, hacia el que los dem\u00e1s sacramentos est\u00e1n ordenados: se presenta como sacramento de los sacramentos\u00bb (DGC 115).<\/p>\n<p>2. ACTUALIDAD DEL MISTERIO PASCUAL. Una novedad importante de la teolog\u00ed\u00ada de nuestro tiempo ha sido la recuperaci\u00f3n unitaria de los acontecimientos de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas como centro del kerigma cristiano y eje de la historia de la salvaci\u00f3n, bajo la denominaci\u00f3n concentrada de misterio pascual. La pascua cristiana prolonga y sublima los valores de memoria de liberaci\u00f3n y de profec\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n de la pascua jud\u00ed\u00ada en el pueblo de la nueva alianza, que es la Iglesia. As\u00ed\u00ad se ha dado el redescubrimiento de la novedad y originalidad de la celebraci\u00f3n cristiana, gracias a los estudios b\u00ed\u00adblicos, patr\u00ed\u00adsticos y lit\u00fargicos, y particularmente a los trabajos de la \u00abteolog\u00ed\u00ada de los misterios\u00bb (Odo Casel, Neunheuser, Warnach, O\u00f1atibia, entre otros). El Vaticano II, en la constituci\u00f3n sobre liturgia, Sacrosanctum concilium, 5-7, ha incorporado estos valores y ha enriquecido la actual concepci\u00f3n de la liturgia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica acoge la doctrina conciliar sobre el misterio pascual y la propone con amplitud en forma catequ\u00e9tica, principalmente en su segunda parte, sobre La celebraci\u00f3n del misterio cristiano. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, al explicar la raz\u00f3n de ser de la liturgia, despu\u00e9s de ofrecernos una excelente s\u00ed\u00adntesis del misterio de Cristo en t\u00e9rminos cercanos a la Carta a los efesios (CCE 1066), cita ampliamente el siguiente texto conciliar (SC 5): \u00abCristo el Se\u00f1or realiz\u00f3 esta obra de la redenci\u00f3n humana y de la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios, preparada por las maravillas que Dios hizo en el pueblo de la antigua alianza, principalmente por el misterio pascual de la bienaventurada pasi\u00f3n, de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos y de su gloriosa ascensi\u00f3n. Por este misterio, con su muerte destruy\u00f3 nuestra muerte y con su resurrecci\u00f3n restaur\u00f3 nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz naci\u00f3 el sacramento admirable de toda la Iglesia\u00bb. E inmediatamente afirma: \u00abPor eso, en la liturgia, la Iglesia celebra principalmente el misterio pascual por el que Cristo realiz\u00f3 la obra de nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (CCE 1067).<\/p>\n<p>\u00abEl don del Esp\u00ed\u00adritu (pentecost\u00e9s) inaugura un tiempo nuevo en la dispensaci\u00f3n del Misterio: el tiempo de la Iglesia, durante el cual Cristo manifiesta, hace presente y comunica su obra de salvaci\u00f3n mediante la liturgia de su Iglesia \u00abhasta que \u00e9l venga\u00bb (1Cor 11,26)&#8230; Cristo act\u00faa en su Iglesia y con ella ya de una manera nueva&#8230; (por) la econom\u00ed\u00ada sacramental; esta consiste en la comunicaci\u00f3n (o dispensaci\u00f3n) de los frutos del misterio pascual de Cristo en la celebraci\u00f3n de la liturgia sacramental de la Iglesia\u00bb (CCE 1076).<\/p>\n<p>\u00abEn la Liturgia de la Iglesia, Cristo significa y realiza principalmente su misterio pascual\u00bb (CCE 1085). El hecho hist\u00f3rico pascual es el \u00fanico acontecimiento de la historia que no pasa: es un acontecimiento hist\u00f3rico y metahist\u00f3rico. Cuando lleg\u00f3 su hora, vivi\u00f3 el \u00fanico acontecimiento singular que se hace presente en cada uno de los momentos de la Iglesia y del mundo: \u00abEl misterio pascual de Cristo&#8230; no puede permanecer s\u00f3lo en el pasado&#8230; se mantiene permanentemente presente. El acontecimiento de la cruz y de la resurrecci\u00f3n permanece y atrae todo hacia la Vida\u00bb (CCE 1085).<\/p>\n<p>El tema del misterio pascual unifica el tratamiento que el CCE da a toda la segunda parte: El misterio pascual en el tiempo de la Iglesia; La celebraci\u00f3n sacramental del misterio pascual. Son especialmente relevantes las p\u00e1ginas dedicadas a El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Iglesia en la liturgia (CCE 1091-1112). La presencia objetiva del misterio pascual en los sacramentos, ya sugerida en el Vaticano II (SC 6), es presentada por el Catecismo (CCE 1085) \u00abcon una fuerza y claridad renovadas y sin duda mucho m\u00e1s intensas\u00bb (P. FARNES, 142).<\/p>\n<p>3. EL MISTERIO PASCUAL EN UNA IGLESIA \u00abSACRAMENTO EN EL MUNDO\u00bb. El Directorio, desde su exposici\u00f3n introductoria (DGC 14-33) \u00abpretende estimular a los pastores y a los agentes de la catequesis a tomar conciencia de la necesidad de mirar siempre el campo de la siembra y hacerlo desde la fe y la misericordia\u00bb (DGC 14). \u00abJesucristo, hoy, presente en la Iglesia por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, sigue sembrando la palabra del Padre en el campo del mundo\u00bb (DGC 15). \u00abEl cristiano sabe que en toda realidad y acontecimiento humano subyacen al mismo tiempo: la acci\u00f3n creadora de Dios, que comunica a todo su bondad; la fuerza que proviene del pecado, que limita y entorpece al hombre; el dinamismo que brota de la pascua de Cristo, como germen de renovaci\u00f3n, confiere al creyente la esperanza de una consumaci\u00f3n definitiva\u00bb (DGC 16).<\/p>\n<p>La catequesis, por tanto, debe ayudar a captar en el misterio pascual toda su proyecci\u00f3n din\u00e1mica en el campo del mundo. La Iglesia, \u00abpor medio de una catequesis en la que la ense\u00f1anza social de la Iglesia ocupe su puesto, desea suscitar en el coraz\u00f3n de los cristianos el compromiso por la justicia y la opci\u00f3n o amor preferencial por los pobres, de forma que su presencia sea realmente luz que ilumine y sal que transforme\u00bb (DGC 17). El Directorio nos invita a reconocer que, seg\u00fan el Vaticano II, \u00abla vida lit\u00fargica es comprendida m\u00e1s profundamente como fuente y culmen de la vida eclesial\u00bb&#8230; y \u00abla misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo se percibe de una manera nueva. Sobre la base de una renovaci\u00f3n interior, el Concilio ha abierto a los cat\u00f3licos a la exigencia de una evangelizaci\u00f3n vinculada necesariamente con la promoci\u00f3n humana, a la necesidad de di\u00e1logo con el mundo, con las culturas y religiones, y a la urgente b\u00fasqueda de la unidad entre los cristianos\u00bb (DGC 27).<\/p>\n<p>La espiritualidad pascual, en el seguimiento de Cristo, hombre perfecto, aplicando el misterio redentor de la cruz y la gloria, lleva a cada uno y a la humanidad toda \u00abal estado del hombre perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo\u00bb (Ef 4,13; cf 4,15; GS 41,1). As\u00ed\u00ad la Iglesia se constituye en \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48; AG 1) por la actuaci\u00f3n incesante de Cristo glorioso en el mundo. La restauraci\u00f3n comenzada en Cristo contin\u00faa en la Iglesia impulsada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo: nosotros \u00abcon la esperanza de los bienes futuros llevamos a cabo la obra que el Padre nos encomend\u00f3 en el mundo y labramos nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48). La Iglesia \u00abnunca ha cesado de ser signo de salvaci\u00f3n en el mundo\u00bb; pero \u00abde igual manera comprende cu\u00e1nto le queda por madurar, por su experiencia de siglos, en la relaci\u00f3n que debe mantener con el mundo\u00bb (GS 43).<\/p>\n<p>A la catequesis le corresponde tambi\u00e9n hoy, en el contexto de la cultura moderna, la gran tarea de iniciar y madurar a todos los creyentes en la sabidur\u00ed\u00ada del misterio de Cristo, en sus distintos aspectos. Una sabidur\u00ed\u00ada multiforme \u00abque Dios destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb (1Cor 2,7), y que \u00abde ahora en adelante, por medio de la Iglesia&#8230;, podr\u00e1n conocer\u00bb (Ef 3,10).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El misterio pascual, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1977; BORNKAMM G., Myst\u00e9rion, en Grande Lessico del Nuovo Testamento VII, Paideia, Brescia 1971, 645-716; DURRWELL F. X., La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, misterio de salvaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967; FERRATER MORA J., Misterio, en Diccionario de filosof\u00ed\u00ada II, Sudamericana, Buenos Aires 1971, 207-208; GONZALEZ DE CARDEDAL G.-MARTINEZ CAMINO J. A. (eds.), El catecismo posconciliar, San Pablo, Madrid 1993, especialmente FARNES P., La celebraci\u00f3n det misterio cristiano seg\u00fan el \u00abCatecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb, 132-151 y M\u00faLLER G. L., Jesucristo. El Se\u00f1or crucificado y resucitado, 111-131; MARTIN VELASCO J., Misterio, en FLORISTAN C.-TAMAYO J. J. (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993, 816-817; NEUFELD K. H., Misterio\/Misterios, en R. LATOURELLE-R. FISICHELLA (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental, San Pablo, Madrid 1992, 985-987; PENNA R., II \u00abmysterion\u00bb paolino; traiettoria e costituzione, Paideia, Brescia 1978; Misterio, en P. RoSSANO-G. RAVASI-A. GIRLANDA (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 1224-1234; PIKAZA X.-SILANES N. (eds.), El Dios cristiano. Diccionario teol\u00f3gico, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, especialmente LUCAS J. DE S., Misterio, 890-897 y PEDROSA V., Catequesis trinitaria, 222-244; PR\u00dcMM K., Myst\u00e9res, en DBS VI, 1957, 1-255; Misterio, en Diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1967, 664-679; RAHNER K. (ed.), Sacramentum mundi. Enciclopedia teol\u00f3gica, Herder, Barcelona 1976&#8242;, especialmente RAHNER K., Misterio, 710-718 y NEUNHEUSER B., Teolog\u00ed\u00ada de los misterios, 718-723; SANNA I., Misterio pascual, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991&#8242;, 921-931; TORRE L. DELLA, Eucarist\u00ed\u00ada, en GEVAERT J. (ed.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 353-355; TOUR\u00ed\u201cN E., Creer en Dios Padre en tiempos de increencia, en Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 26-27 (1988) 247-272.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 \u00ed\u0081ngel Ubieta L\u00f3pez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica; lenguaje helen\u00ed\u00adstico &#8211; II. Los padres y la liturgia antigua: 1. Afirmaciones de los padres; 2. Testimonios de la liturgia antigua &#8211; III. Afirmaciones en la edad media &#8211; IV. Retorno al significado originario: 1. Casel; 2. \u00abMediator Dei\u00bb; 3. El Vat. II; 4. Reforma lit\u00fargica posconciliar &#8211; V. Contribuci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada actual: 1. Vagaggini; Neunheuser; 2. Guardini; 3. Warnach; 4. Marsili; 5. \u00abMysterium salutis\u00bb &#8211; VI. Valoraci\u00f3n conclusiva.<\/p>\n<p>Formando parte de la expresi\u00f3n mysterium paschale, tambi\u00e9n el t\u00e9rmino mysterium (originariamente en griego myst\u00e9rion, en espa\u00f1ol misterio) viene a ocupar una posici\u00f3n central en la constituci\u00f3n sobre la liturgia Sacrosanctum concilium (nn. 5 y 6; 2) y en la reforma lit\u00fargica posconciliar. Justamente la instrucci\u00f3n \u00ed\u00adnter oecumenici se\u00f1ala como nieta de tal reforma el compromiso pastoral que, a trav\u00e9s de la debida celebraci\u00f3n de la liturgia, lleve a esto: \u00abUt mysterium paschale vivendo exprimatur\u00bb Con la expresi\u00f3n mysterium paschale los padres del concilio, sin meterse en una discusi\u00f3n teol\u00f3gica todav\u00ed\u00ada abierta, quisieron indicar algo muy central: acog\u00ed\u00adan una formulaci\u00f3n \u00abya de uso com\u00fan\u00bb, hac\u00ed\u00adan referencia a \u00abuna sacrat\u00ed\u00adsima tradici\u00f3n doctrinal patr\u00ed\u00adstico-lit\u00fargica: la liturgia, en el misterio, hace presente para cada creyente, de cualquier \u00e9poca, la plena realidad del opus salutis\u00bb.<\/p>\n<p>Que las realidades centrales que se nos han dado en Cristo se indiquen con el t\u00e9rmino misterio es sin duda un dato tradicional, pero nosotros hemos adquirido de nuevo clara conciencia de \u00e9l s\u00f3lo en el curso del movimiento lit\u00fargico de este siglo. Fue ocasi\u00f3n concreta para ello la reflexi\u00f3n sobre la traducci\u00f3n precisa de conceptos del Missale Rorrtunum, en particular de los t\u00e9rminos sacramentum\/sacramenta y mysterium\/mysteria. Fue sobre todo Odo Casel quien mostr\u00f3 en numerosos trabajos que, para comprender bien el significado de sacramentum, hab\u00ed\u00ada que tener siempre presente que, con este t\u00e9rmino, el lat\u00ed\u00adn de los ss. II-III y del per\u00ed\u00adodo siguiente hab\u00ed\u00ada querido reproducir el griego myst\u00e9rion; por tanto, hab\u00ed\u00ada que recuperar el rico contenido del t\u00e9rmino griego originario. Esta hip\u00f3tesis de trabajo marc\u00f3 el comienzo de una larga y a veces violenta controversia, que al final condujo a la adquisici\u00f3n de nuevos y preciosos conocimientos, si bien la cr\u00ed\u00adtica acab\u00f3 modificando algunas posiciones iniciales. Querr\u00ed\u00adamos exponer aqu\u00ed\u00ad los resultados permanentes de tales trabajos y de la nueva concepci\u00f3n que presentan.<\/p>\n<p>I. Terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: lenguaje helen\u00ed\u00adstico<br \/>\nEl NT, en los evangelios, emplea el t\u00e9rmino s\u00f3lo en Mar 4:11 y par.: \u00abmisterio del reino de Dios\u00bb; en cambio, en las cartas del Ap\u00f3stol asume una posici\u00f3n central\u00ed\u00adsima para indicar el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en Cristo; cf, por ejemplo, 1Co 2:1 (\u00ed\u00aden caso de que myst\u00e9rion sea aqu\u00ed\u00ad la lecci\u00f3n justa!) y 2,7; sobre todo en las cartas tard\u00ed\u00adas, como en,Ef y Col, myst\u00e9rion llega a ser incluso un concepto b\u00e1sico, capaz de expresar todo el contenido de la predicaci\u00f3n de Cristo: el Ap\u00f3stol quiere proclamar el \u00abmisterio de Dios\u00bb, \u00abla sabidur\u00ed\u00ada de Dios en el misterio\u00bb (1Co 2:7); \u00abdescubrir cu\u00e1l es la riqueza de la creencia de este misterio entre los gentiles, el cual es Cristo entre vos-otros, la esperanza de la gloria\u00bb (Col 1:27); y poco m\u00e1s adelante dice todav\u00ed\u00ada m\u00e1s expresamente que quiere introducir en el \u00abconocimiento del misterio de Dios, que es Cristo\u00bb (Col 2:2). Al punto se ve que aqu\u00ed\u00ad se trata del contenido central de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica sobre Cristo; pero \u00bfpor qu\u00e9 se emplea el t\u00e9rmino myst\u00e9rion?, \u00bfcu\u00e1l es su sentido? En el lenguaje profano del helenismo, cierta-mente el t\u00e9rmino significaba ante todo las celebraciones rituales de diferentes cultos que promet\u00ed\u00adan la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la iniciaci\u00f3n en el destino de sus dioses (m\u00ed\u00adticos). Los cristianos, sin embargo, dada su decidida oposici\u00f3n a las costumbres paganas, no lo tomaron de all\u00ed\u00ad, sino de los LXX, del texto griego de la Sagrada Escritura, del lenguaje de la apocal\u00ed\u00adptica y principalmente del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo. Aqu\u00ed\u00ad significaba un \u00abarcano escatol\u00f3gico, la predicaci\u00f3n velada de los acontecimientos futuros establecidos por Dios\u00bb&#8216;. Enlazando con tal sentido y desarroll\u00e1ndolo, myst\u00e9rion viene luego a significar en el NT \u00abel designio escondido de Dios, manifestado s\u00f3lo mediante la revelaci\u00f3n y destinado a ser llevado a cabo al final&#8230; El myst\u00e9rion de Dios es, por tanto, en definitiva Jes\u00fas mismo como Mes\u00ed\u00adas\u00bb, \u00abuna historia preparada en la esfera de Dios y llevada a cumplimiento\u00bb. Siempre se pone un acento especial en la perspectiva escatol\u00f3gica en que tal historia se cumplir\u00e1, como aparece de modo clar\u00ed\u00adsimo, por ejemplo, en Efe 1:9 : Dios nos ha dado a \u00abconocer el misterio de su voluntad seg\u00fan su benepl\u00e1cito, que se propuso en \u00e9l [en Cristo] en la econom\u00ed\u00ada de la plenitud de los tiempos al recapitular todas las cosas en Cristo\u00bb. Para comprender y valorar estos nexos no hace falta remitirse al significado cultual del t\u00e9rmino, como quer\u00ed\u00ada la tesis exagerada de Casel. Sin embargo, tambi\u00e9n es verdad que tal referencia al significado cultual permite comprender el sentido concreto de la palabra, que indica en primer lugar una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios y no, ante todo, s\u00f3lo el car\u00e1cter de ocultamiento en el sentido de un misterio doctrinal abstracto<br \/>\nEl significado originario del t\u00e9rmino resuena tambi\u00e9n en los LXX y en la literatura apocal\u00ed\u00adptica y general.<\/p>\n<p>II. Los padres y la liturgia antigua<br \/>\n1. AFIRMACIONES DE LOS PADRES. Este significado originario permite la sorprendente utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino griego myst\u00e9rion en el per\u00ed\u00adodo inmediatamente posapost\u00f3lico y en toda la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es Bornkamm, en su calidad de observador neutral, el que nos proporciona un cuadro objetivo. El t\u00e9rmino es usado todav\u00ed\u00ada raramente por los padres apost\u00f3licos; sin embargo, \u00aba partir de los primeros apologistas\u00bb se convierte en un concepto \u00abde capital importancia para la teolog\u00ed\u00ada y la liturgia bajo el impulso de las controversias con la gnosis y la religiosidad mist\u00e9rica.<\/p>\n<p>Recapitulando, podemos decir que myst\u00e9rion indica acciones salv\u00ed\u00adficas, especialmente figuras (typoi), acontecimientos y personas veterotestamentarios de car\u00e1cter tipol\u00f3gico, que aluden al futuro cumplimiento en Jesucristo; especialmente en los alejandrinos indica tambi\u00e9n las verdades de la religi\u00f3n cristiana que se refieren a la actuaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Cristo; en fin, sirve habitualmente tambi\u00e9n para indicar los sacramentos. Misterio es el concepto que abarca tanto la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica (de Dios en Cristo) como su representaci\u00f3n cultual &#8216;. Por tanto, ahora indica a Cristo, tal y como \u00e9l y su obra salv\u00ed\u00adfica han sido preanunciados en el AT, su vida y su muerte para salvaci\u00f3n nuestra; luego, la actualizaci\u00f3n de todo esto en la iglesia y en sus ritos salv\u00ed\u00adficos. Aun reconociendo la distancia que media entre esta salvaci\u00f3n (del AT y del NT) querida y realizada por Dios y los cultos mist\u00e9ricos helen\u00ed\u00adsticos, hay que levantar acta, sin embargo, del paralelismo (Justino lo llama un remedo diab\u00f3lico). Clemente es ya mucho m\u00e1s desenvuelto en la presentaci\u00f3n del misterio cristiano como cumplimiento supremo de los presagios paganos y en su explicaci\u00f3n estableciendo comparaciones. El car\u00e1cter de ocultamiento ocupa aqu\u00ed\u00ad una posici\u00f3n secundaria; la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica arranca de Dios, \u00e9l la manifiesta y revela, y luego de nuevo la proclama y comunica de forma velada en la celebraci\u00f3n cultual. Para Or\u00ed\u00adgenes, toda la historia de la salvaci\u00f3n es misterio. Dios obra la salvaci\u00f3n en el s\u00ed\u00admbolo prof\u00e9tico, en el typos del AT; la lleva a cabo en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, y la comunica a trav\u00e9s de la palabra y los ritos cultuales de la iglesia hasta que todo esto encuentre cumplimiento escatol\u00f3gico en la manifestaci\u00f3n clara de la realidad de Dios, que estaba y est\u00e1 detr\u00e1s de cada uno de los misterios. Los padres posteriores se mueven todos en la misma direcci\u00f3n. Bajo el punto de vista sistem\u00e1tico, Gregorio de Nisa representa en alg\u00fan modo el v\u00e9rtice. El myst\u00e9rion es, en el sentido de la teolog\u00ed\u00ada paulina, la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo, y precisamente en su triple gradaci\u00f3n: AT-Cristo-iglesia. Luego, en sentido todav\u00ed\u00ada m\u00e1s general, es la realidad salv\u00ed\u00adfica escondida bajo el signo, s\u00ed\u00admbolo o typos externo, sea en las formas hist\u00f3ricas del AT y del NT, sea en su reproducci\u00f3n cultual, destinada a comunicar a los fieles la participaci\u00f3n en la misma acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica reproducida. Este sigue siendo, si bien con matices diversos, el sentido y el significado de myst\u00e9rion en los padres griegos: acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo y su reproducci\u00f3n comunicadora de salvaci\u00f3n al creyente a trav\u00e9s del rito.<\/p>\n<p>Entre tanto, la predicaci\u00f3n ha invadido el \u00e1rea ling\u00fc\u00ed\u00adstica latina. El t\u00e9rmino latino mysterium, tomado del griego, se conoce ya desde los tiempos de Cicer\u00f3n; aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, ha perdido forma m\u00e1s neta su significado cultual, y en el campo cristiano indica m\u00e1s bien la verdad revelada y la prefiguraci\u00f3n (typos) veterotestamentaria. Sin embargo, dado que en cierto modo sigue evocando el significado cultual, y por tanto recordando los ritos paganos, sobre todo en el campo de la primera formaci\u00f3n de un lat\u00ed\u00adn cristiano (en Africa), se dio la preferencia a una traducci\u00f3n latina del mismo: al t\u00e9rmino sacramentum. Tertuliano, aunque no es el autor de tal traducci\u00f3n, sinti\u00f3 por \u00e9l una decidida preferencia. Partiendo del significado b\u00ed\u00adblico, el t\u00e9rmino sacramentum cobra una rica variedad de sentidos: en el plano lit\u00fargico concreto significa sacrificio y rito sagrado (en el sentido actual de sacramento y sacramental); de modo especial indica el bautismo con sus obligaciones de fidelidad (evocando el sentido profano de sacramentum, es decir, de juramento del recluta mediante una consagraci\u00f3n a la divinidad). Luego, en un plano m\u00e1s abstracto, significa el typos del AT, la revelaci\u00f3n del NT, es decir, la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n obrada en Cristo, la religi\u00f3n cristiana, una verdad escondida. As\u00ed\u00ad Tertuliano habla del \u00abfelix sacramentum aquae nostrae\u00bb (De bapt. 1); del \u00abeucharistiae sacramentum\u00bb (De corona 3); afirma que \u00abcaro abluitur&#8230;, ungitur&#8230;, signatur&#8230;, vescitur&#8230;, quam Deus&#8230;, sacramentis suis disciplinisque vestivit\u00bb (De resurr. 9); \u00abvocati sumus ad militiam Dei vivi iam tunc, cum in sacramenti verba respondemus\u00bb (Ad martyres 3).<\/p>\n<p>Sin embargo, poco a poco fueron desapareciendo completamente las sutiles distinciones entre el lat\u00ed\u00adn mysterium y su traducci\u00f3n sacramentum.<\/p>\n<p>En el tiempo posterior reviste una importancia particular Agust\u00ed\u00adn, que con el t\u00e9rmino sacramentum indica cada vez m\u00e1s hechos, acciones, ritos cristianos y tambi\u00e9n ritos del AT. El desarrolla de manera aut\u00f3noma y creativa cuanto hab\u00ed\u00ada afirmado la teolog\u00ed\u00ada griega -y particularmente la alejandrina- y orienta toda la teolog\u00ed\u00ada latina posterior a ver en el sacramentum un rito sagrado, un signo santo, un signo visible (signum) de cosas divinas, en el que se nos muestran realidades invisibles. Esto ha de entenderse ante todo en un sentido muy intelectualista: \u00ab[El signo] da a conocer, algo diverso de s\u00ed\u00ad\u00bb (Doctr. christ. 2, 1.35). Estos signos son, sin embargo, de tal naturaleza que poseen tambi\u00e9n una semejanza ontol\u00f3gica con la cosa indicada: \u00abEn efecto, si los sacramentos no tuvieran cierta semejanza con aquellas cosas de las que son sacramentos, no ser\u00ed\u00adan en absoluto sacramentos\u00bb (Efe 98:9). Pero la cosa indicada, la res, la realidad, en el fondo es siempre la misma, es decir, Cristo y su acci\u00f3n ,salv\u00ed\u00adfica. Y aqu\u00ed\u00ad Agust\u00ed\u00adn se coloca plenamente en la l\u00ed\u00adnea de la antigua concepci\u00f3n del misterio: los misterios\/ sacramentos son aquellos signos arcanos &#8216;que aluden a la \u00faltima realidad salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Los &#8216;typoi del AT son los sacramentos de la futura acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n; a su vez, tambi\u00e9n los ritos del NT son sacramenta que aluden a Cristo, a la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica global de Cristo, en cuanto que ella espera todav\u00ed\u00ada verse realizada plenamente en el futuro. Por tanto, los sacramenta son, por un lado, \u00absigna praenuntiativa\u00bb (en el AT), y en consecuencia \u00abpromissiva\u00bb (en el NT) de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica; pero tambi\u00e9n, desde ahora, \u00absigna contemplativa\u00bb, \u00abdantia salutem\u00bb (Ctr. Faust. 19,14). Por ello, no son simplemente signos intelectuales alusivos, sino que en cierto modo comunican lo que indican. Para los griegos (por ejemplo, para Or\u00ed\u00adgenes) tal aspecto realista del s\u00ed\u00admbolo era m\u00e1s intenso e importante; pero tambi\u00e9n Agust\u00ed\u00adn era todav\u00ed\u00ada tan neoplat\u00f3nico como para percibir, en el sacramento y en su car\u00e1cter de signo, de imagen, la participaci\u00f3n en la realidad originaria de Cristo. Esto tanto m\u00e1s cuanto que para \u00e9l el s\u00ed\u00admbolo material se completa con la palabra: \u00abAccedit verbum ad elementum, et fit sacramentum\u00bb (In Jua 80:3). Esta palabra es la palabra de Cristo, transmitida por medio de la iglesia y de su fe, de suerte que es Cristo quien, en el fondo, obra en el signo y hace part\u00ed\u00adcipes de su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Agust\u00ed\u00adn no dice todav\u00ed\u00ada que el signo sea un \u00absignum efficax\u00bb. Su concepto de sacramento es demasiado amplio como para limitarse a este aspecto; el sacramento alude, indica la realidad salv\u00ed\u00adfica de Cristo en todo su alcance y hace part\u00ed\u00adcipes en ella.<\/p>\n<p>Este rico concepto de sacramentum (mysterium) reaparece con particular frecuencia en Le\u00f3n Magno. El es el predicador festivo que muestra con insistencia c\u00f3mo en la celebraci\u00f3n cultual, en el \u00abhodie\u00bb del culto divino, el memorial de las acciones salv\u00ed\u00adficas pasadas nos hace participar precisamente en ellas. \u00abSalvator noster, dilectissimi, hodie natus est, gaudeamus\u00bb (Sermo 21,1); \u00abHodie&#8230; auctor mundi editus est utero virginali\u00bb (Sermo 26,1); \u00abCuius facti memorian merito placuit honore annuo celebrara\u00bb (35&#8243;1). La celebraci\u00f3n memorial hace en cierto modo revivir aquel acontecimiento: \u00abRenovat tamen nobis hodierna festivitas nati Jesu ex Maria virgine sacra primordia\u00bb (26,2); \u00abReparatur enim nobis salutis nostrae annua revolutione sacramentum, ab initio promissum, in fine redditum, sine fine mansurum; in quo dignum est nos&#8230; divinum adorare mysterium\u00bb (22,1). En una mezcla caracter\u00ed\u00adstica, los t\u00e9rminos mysterium y sacramentum indican las acciones salv\u00ed\u00adficas hist\u00f3ricas y su celebraci\u00f3n lit\u00fargica, el \u00faltimo sentido escondido de tales acciones y la doctrina cristiana que nos habla de ellas y de la salvaci\u00f3n que se nos ha conferido por su medio. Con tales t\u00e9rminos se entiende toda la obra de la redenci\u00f3n, el plan salv\u00ed\u00adfico y su realizaci\u00f3n en la historia, su celebraci\u00f3n cultual, la fiesta, el rito, el signo sagrado. \u00abExcellens Passionis dominicae sacramentum celebramus\u00bb (Sermo 42,1); \u00abCelebrantes paschalis festi inaestimabilis sacramentum\u00bb (66,4); \u00abBaptismi sacramentum celebretis\u00bb (16,1); \u00abSolemnitatum vicina sacramenta\u00bb (31,1); \u00abDe salutis suae sacramentis gaudeat ecclesia\u00bb (25,5); \u00abCaelestis militiae sacramenta servaveris\u00bb (22,5); \u00abIn dispensationibus sacramentorum Christi\u00bb (37,1); \u00abSacramentorum non est neganda communio\u00bb (Efe 12:11). En fin, una singular combinaci\u00f3n de los dos conceptos: \u00abUt sacramentorum paschalium divina mysteria digno suscipiantur officio\u00bb (Sermo 45,2). Estos pocos ejemplos bastan para mostrar c\u00f3mo Le\u00f3n, con la ayuda de los conceptos fundamentales de mysterium (mysteria) y sacramentum (sacramenta), est\u00e1 en condiciones de sintetizar la unidad del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que a lo largo del tiempo se ha desplegado de muchos modos. El mysterium (sacramentum) del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios se realiza en los acontecimientos de la historia del AT; tales acontecimientos son los signos (sacramenta) de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo y de todos sus misterios. Estos a su vez nos salen al encuentro en los sacramenta de la iglesia, en los que se celebra su memoria, y as\u00ed\u00ad se comunican en el presente a los fieles; el evangelio los anuncia; la doctrina de la fe los da a conocer. Misterio es todo esto: plan salv\u00ed\u00adfico, acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, acciones hist\u00f3ricas-salv\u00ed\u00adficas de Cristo, celebraci\u00f3n memorial de tales acciones, s\u00ed\u00admbolo (typos), ritos del AT y del NT, contenido de fe y doctrina que transmite tal contenido, santa obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. TESTIMONIOS DE LA LITURGIA ANTIGUA. Este lenguaje se encuentra tambi\u00e9n en los antiguos sacramentarios romanos, siendo indiferente que Le\u00f3n y otros obispos hayan compuesto las oraciones recogidas en los sacramentarios, o bien que las hayan encontrado ya compuestas. Se trata del patrimonio com\u00fan de la iglesia romana en el campo de la oraci\u00f3n. En el Veronense leemos: \u00abOmnipotens sempiterne Deus, qui paschale sacramentum quinquaginta dierum voluisti mysterio contineri: praesta, ut gentium dispersio&#8230; congregetur\u00bb (n. 191); \u00abAdesto&#8230; populo tuo, et quem mysteriis caelestibus imbuisti&#8230; defende\u00bb (n. 214); \u00ab&#8230; hoc die, quo ipsum salutis nostrae sacramentum in lucem gentium revelasti&#8230;\u00bb (n. 1247); \u00ab&#8230; mysterium, quod extitit mundo salutare, principalis recordatione muneris adsequamur\u00bb (n. 1255); \u00abDeus, qui nos sacramenti tui participatione contingis, virtutis eius effectus in cordibus nostris operare&#8230;\u00bb (n. 1256); ` &#8230; conscientiam&#8230;, quae salutaris mysterii veritatem toto etiam mundo testificante non sequitur. Ut enim in principio difficile videretur, cum ad hoc sacramentum genus humanum diceretur esse venturum&#8230;\u00bb (n. 1262); \u00abDa nobis, Domine, quaesumus, ipsius recensita nativitate vegetara, cuius caelesti nativitate pascimur et potamur\u00bb (n. 1267).<\/p>\n<p>A\u00f1adamos todav\u00ed\u00ada alg\u00fan ejemplo del Gelasiano antiguo: \u00ab&#8230; respice propitius ad totius ecclesiae tuae mirabile sacramentum et opus salutis&#8230; operare, totusque mundus experiatur et videat deiecta erigi, inveterata novari, et per ipsum redire omnia in integrum, a quo sumpseret principium\u00bb (n. 432); \u00abDeus, qui nos ad celebrandum paschale sacramentum utriusque Testamenti paginis imbuisti, da nobis intelligere misericordias tuas, ut ex perceptione praesentium munerum firma sit exspectatio futurorum\u00bb (n. 437) \u00ab.<\/p>\n<p>III. Afirmaciones en la edad media<br \/>\nLa antigua herencia patr\u00ed\u00adstica, acogida as\u00ed\u00ad en el lenguaje de la liturgia (romana), sigui\u00f3 siendo un patrimonio vivo de la gran teolog\u00ed\u00ada medieval \u00ab, aunque no se haya expresado con id\u00e9ntica claridad terminol\u00f3gica. La identidad e intercambiabilidad originaria y casi pendular de los conceptos de mysterium y sacramentum se hizo cada vez m\u00e1s rara. El t\u00e9rmino sacramentum empez\u00f3 a indicar cada vez m\u00e1s, aunque no de modo exclusivo, el aspecto ritual; m\u00e1s a\u00fan, en una progresiva clarificaci\u00f3n, se reserv\u00f3 para aquellos ritos que son los siete sacramentos en el sentido verdadero y propio del t\u00e9rmino (como estamos acostumbrados a llamarlos sobre todo de Trento en adelante)\u00bb. En cambio, mysterium comenz\u00f3 a indicar cada vez m\u00e1s, si bien tampoco de modo exclusivo, las acciones salv\u00ed\u00adficas hist\u00f3ricas de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como los arcanos de la fe que superan toda capacidad de comprensi\u00f3n \u00ab.<\/p>\n<p>Para la historia ulterior del t\u00e9rmino mysterium fue determinante la orientaci\u00f3n de nuestra teolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adficamente cat\u00f3lica hacia el conocimiento ontol\u00f3gico de la esencia de Dios. Se trata indudablemente de una posibilidad leg\u00ed\u00adtima, pero podemos decir con G. S\u00f3hngen: \u00abIsa\u00ed\u00adas y Pablo no ven en el ocultamiento de Dios &#8212; o, al menos, no en primer t\u00e9rmino&#8211; los misterios de la esencia divina, sino el ocultamiento de los caminos de Dios, de la actividad divina en la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb En el contexto de sus afirmaciones sobre la relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, el concilio Vat. 1 (ses. XIII) tiene un texto cl\u00e1sico: \u00abLa iglesia cat\u00f3lica ha sostenido siempre y sostiene (perpetuus consensus ecclesiae catholicae tenuit et tenet) tambi\u00e9n esto: existe un doble orden de conocimiento, distinto no s\u00f3lo en cuanto al principio, sino tambi\u00e9n en cuanto al objeto: en cuanto al principio, porque en uno conocemos mediante la raz\u00f3n natural, en el otro mediante la fe divina; en cuanto al objeto, porque, adem\u00e1s de las cosas a que puede llegar la raz\u00f3n humana, se proponen a nuestro asentimiento creyente los misterios escondidos en Dios, los cuales no pueden conocerse a menos que sean divinamente revelados. A prop\u00f3sito de esto afirma&#8230; el Ap\u00f3stol: Predicamos una sabidur\u00ed\u00ada divina, misteriosa (in mvsterio), oculta, que Dios predestin\u00f3 antes de los siglos&#8230; (1Co 2:7-8)&#8230; Pero la raz\u00f3n, iluminada por la fe&#8230;, por gracia de Dios (Deo dante) alcanza una cierta inteligencia fructuos\u00ed\u00adsima de los misterios&#8230; En efecto, los misterios divinos por su naturaleza rebasan de tal modo (sic excedunt) el entendimiento creado&#8230;\u00bb (DS 3015s). Tales verdades son fundamentales para la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, pero en la teolog\u00ed\u00ada de la edad moderna se las ha visto a menudo de forma demasiado aislada. La \u00absabidur\u00ed\u00ada divina, misteriosa\u00bb (1Co 2:7, que ha de leerse en el contexto m\u00e1s amplio de ,16) es mucho m\u00e1s vasta: \u00abEl objeto o contenido del misterio de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios no es (o al menos no en una perspectiva primera y directa) la naturaleza del ser divino, sino la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, la estructuraci\u00f3n y organizaci\u00f3n temporal dentro de la historia de la salvaci\u00f3n, del plan salv\u00ed\u00adfico eterno\u00bb\u00bb. De todos modos, la edad moderna ha visto en el misterio\/misterios casi s\u00f3lo el arcano entendido en sentido doctrinal y abstracto \u00ab.<\/p>\n<p>IV. Retorno al significado originario<br \/>\nLa recuperaci\u00f3n de la concepci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de nuestra existencia es fruto de varios factores: por ejemplo, de reflexiones exeg\u00e9ticas, de una m\u00e1s profundizada conciencia de la interpretaci\u00f3n escritur\u00ed\u00adstica medieval, as\u00ed\u00ad como de un renovado retorno a las fuentes por parte de una teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica que hace prospecciones m\u00e1s hondas. Pero el hecho de que esta perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica se haya concebido especialmente a trav\u00e9s del concepto de misterio, hay que adscribirlo en medida decisiva a la indagaci\u00f3n teol\u00f3gica efectuada en el marco del moderno I movimiento lit\u00fargico, sobre todo al simple ahondamiento en el sentido pleno de las expresiones correspondientes de las oraciones romanas.<\/p>\n<p>1. CASEL. O. Casel ha llamado la atenci\u00f3n insistentemente sobre la riqueza encerrada en tales oraciones. El estudio de textos patr\u00ed\u00adsticos, por ejemplo de las afirmaciones contenidas en las Apolog\u00ed\u00adas de san Justino m\u00e1rtir sobre la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, las analog\u00ed\u00adas entre celebraciones cultuales helen\u00ed\u00adsticas y cristianas, as\u00ed\u00ad como el estudio de la traducci\u00f3n del t\u00e9rmino griego myst\u00e9rion con el latino sacramentum le hab\u00ed\u00adan llevado a comprender m\u00e1s a fondo las celebraciones lit\u00fargicas y su expresi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica en el Missale Romanum y luego a formular a grandes l\u00ed\u00adneas su propia concepci\u00f3n en escritos como Die Liturgie als Mysterienfeier, Mysterium und Martyrium in den r\u00f3mischen Sakramentarien, Die Messe als heilige Mysterienhandlung, escritos que dar\u00ed\u00adan el impulso inicial a la llamada \u00abteolog\u00ed\u00ada de los misterios\u00bb 20, que aparecer\u00e1 posteriormente. Casel subraya que los antiguos, cuando hablaban de misterios, no entend\u00ed\u00adan s\u00f3lo doctrinas teol\u00f3gicas, verdades reveladas y nociones teol\u00f3gicas deducidas de \u00e9stas, sino \u00abtambi\u00e9n algo completamente diverso, algo que les afectaba y cautivaba todav\u00ed\u00ada m\u00e1s profundamente que aquellas verdades o, mejor, algo en lo cual solamente tales verdades llegaban a ser vida, acci\u00f3n y realidad eficaz; es decir, [entend\u00ed\u00adan] la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de las realidades salv\u00ed\u00adficas cristianas, la sagrada acci\u00f3n mist\u00e9rica, por tanto una realidad muy concreta, visible, tangible y audible, consistente no s\u00f3lo en objetos concretos, sino tambi\u00e9n en una acci\u00f3n que se desarrolla ante los ojos de los espectadores y en la que ellos mismos toman parte activamente\u00bb (Die Messe als&#8230;, en Mysterium [1 nota 19], 32s). \u00abEl espect\u00e1culo sagrado (heilige Schauspiel), en el que se representa la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina, es un memorial (an\u00e1mnesis, commemoratio). Sujeto del culto es originariamente todo el pueblo&#8230; El memorial se convierte&#8230; en el misterio. La acci\u00f3n mist\u00e9rica, por tanto, es s\u00f3lo un tipo particular de acci\u00f3n sagrada y precisamente la que celebra un c\u00ed\u00adrculo elegido, habilitado para ello por una iniciaci\u00f3n particular, y que permanece absolutamente inaccesible a los profanos. Cuanto m\u00e1s sagrada es una acci\u00f3n, tanto m\u00e1s introduce en la vida de la divinidad seg\u00fan la fe de los participantes, tanto m\u00e1s se guarda el hombre de exponerla ante los ojos del mundo profano&#8230; As\u00ed\u00ad, tanto en la antig\u00fcedad como en el cristianismo, las acciones sagradas m\u00e1s profundas y complejas toman el nombre y el car\u00e1cter de los misterios; a trav\u00e9s de una santa iniciaci\u00f3n el hombre es habilitado para acercarse a los misterios m\u00e1s altos, para entrar en una uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con la divinidad y hallar en ella la salvaci\u00f3n para la eternidad\u00bb (l.c., 38). Esto es verdad en grado sumo precisamente en el caso de la celebraci\u00f3n de la misa (ib). El acontecimiento que en ella \u00abse representa y se lleva a cabo&#8230;, es nada menos que la obra de la redenci\u00f3n realizada por Cristo, que tuvo su comienzo en la encarnaci\u00f3n, su cima en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y su cumplimiento en la iglesia. Se trata, pues, de una acci\u00f3n hist\u00f3rica \u00fanica, que sin embargo, al haber sido realizada por el m\u00e1s noble de todos los hombres, por el segundo Ad\u00e1n, por el progenitor espiritual del nuevo g\u00e9nero humano, reviste una importancia para todo el g\u00e9nero humano; y puesto que este hombre era al mismo tiempo Dios, alcanza la esfera de la santidad divina, es una acci\u00f3n divina&#8230;\u00bb (l.c., 38s). Casel se pregunta: \u00ab\u00bfSe autodefine la misma liturgia como misterio? Y en caso afirmativo, \u00bfen qu\u00e9 sentido?\u00bb (l.c., 46). \u00abIncluso el que utiliza s\u00f3lo el actual Missale Romanum puede responder afirmativamente\u00bb (l.c., 46).<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en sus estudios, afirma ante todo que el t\u00e9rmino sacramento no significa otra cosa que misterio. \u00abSacramento tiene el mismo&#8230; significado de misterio y en los textos lit\u00fargicos posee el mismo amplio sentido\u00bb. \u00abOriginariamente no indicaba s\u00f3lo los siete medios de gracia que obran ex opere operato; m\u00e1s bien para los antiguos todos los ritos lit\u00fargicos, tambi\u00e9n los sacramentales, mejor dicho, toda la liturgia, son sacramenta, misterios\u00bb (l.c., 48). Se puede ver ante todo ya por algunos textos del sacramentario Veronense 2&#8217;: \u00abVere digrium&#8230;: quamvis enim semper in tui gaudeamus actione mysterii, copiosius tamen eius munere gratulamur, cum pro martyrum solemnitate&#8230; offertur\u00bb (Ve 806). \u00abSiempre nos gozamos por la acci\u00f3n de tu misterio\u00bb. Luego, despu\u00e9s de haber discutido algunos otros ejemplos, contin\u00faa Casel: \u00abUna oraci\u00f3n breve pero extraordinariamente pre\u00f1ada de sentido -que se encuentra ya en el mismo Veronense, y por tanto pertenece a la m\u00e1s antigua liturgia romana, figura dos veces en el Gelasianum y falta en el Gregorianum; pero, tomada del Gelasianum, ha sido introducida en el actual Missale Romanum como secreta del noveno domingo despu\u00e9s de pentecost\u00e9s-dice: Conc\u00e9denos, te rogamos, oh Se\u00f1or, celebrar con frecuencia estos misterios; ya que cada vez que se celebra la memoria de este sacrificio agradable a ti se lleva a cabo la obra de nuestra redenci\u00f3n. Por tanto, el mysterium que se celebra continuamente (frequentare) consiste en una celebraci\u00f3n sacrificial, la cual es un memorial; tal memorial es al mismo tiempo la ejecuci\u00f3n actual de la obra de la redenci\u00f3n\u00bb (l.c., 49)\u00bb. \u00abEl memorial no es un simple recuerdo, sino un s\u00ed\u00admbolo pre\u00f1ado de realidad en el sentido antiguo del t\u00e9rmino. Por tanto, contenido y objeto de la celebraci\u00f3n cristiana de los misterios es la redenci\u00f3n obrada por Cristo\u00bb (l.c., 49). Puesto que la oraci\u00f3n se pronunci\u00f3 originariamente en la fiesta de pascua, de ello se deriva que \u00abla celebraci\u00f3n de la pascua, la cual encuentra su v\u00e9rtice en la misa, es un verdadero misterio redentor. Por eso ruega as\u00ed\u00ad la iglesia el jueves de la semana de pascua \u00ab&#8216; Conc\u00e9denos, Se\u00f1or, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales (mysteria paschalia&#8230;). La liturgia cristiana&#8230; es, pues, una acci\u00f3n sagrada mist\u00e9rica, en la que el sacrificio de Cristo y su obra redentora -que culmina en el sacrificio de la cruz y en la resurrecci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en la consiguiente glorificaci\u00f3n de la iglesia- se hace continuamente presente; es un s\u00ed\u00admbolo pleno de realidad divina. Una secreta del Gelasianum en la octava de pentecost\u00e9s expresa bien y con claridad este pensamiento: Dejadas a la espalda las im\u00e1genes y sombras de los sacrificios de carne [de animales], ofrecemos en humilde servicio a ti, sumo Padre, una v\u00ed\u00adctima espiritual, que por un misterio maravilloso e inefable se inmola continuamente y continuamente se ofrece en su identidad\u00bb (l. c., 50; Ge V 679).<\/p>\n<p>En las oraciones del nuevo Missale Romanum de la reforma posconciliar encontramos el mismo lenguaje. Lo demuestran estos pocos ejemplos (no siempre la edici\u00f3n castellana corresponde a la edici\u00f3n t\u00ed\u00adpica latina). \u00abMysteria tua, Domine, debitis servitiis exsequentes&#8230;, rogamus ut quod&#8230; offerimus, nobis proficiat\u00bb (7.a dom. per annum, super oblata). El sentido de las palabras es: \u00abLa realizaci\u00f3n de tus misterios&#8230;\u00bb, es decir, la acci\u00f3n sagrada en la que se realiza el sacrificio como sacrificio de Cristo presente (cf 9.a dom., super oblata; 13.a, super oblata; 15.a, post comm.).<\/p>\n<p>\u00abAltaribus&#8230; munera&#8230; inferimus, quae, placatus assumens, sacramentum nostrae redemptionis efficias\u00bb (4.a dom. per annum, super oblata). Sentido: nuestro don, acogido por Dios, se convierte en sacramento de nuestra redenci\u00f3n, es decir, signo eficaz (lignum sacrum efficax) (cf 5.a dom., super oblata; l l.a, super oblata; 19.a, super oblata; 23.a, super oblata).<\/p>\n<p>\u00abMysteriis caelestibus imbuisti\u00bb (I6.a dom. per annum, post comm.). Sentido: nos has colmado, saciados con los misterios celestes, es decir, con el alimento mist\u00e9rico, con el pan eucar\u00ed\u00adstico (cf 19.a dom., post comm.; 23.a, post comm.; 25.a, post comm.; 27.a, post comm.; 31.a, post comm.; 33.a, post comm.).<\/p>\n<p>\u00abQuod agit mysterio, virtute perficiat\u00bb (22.a dom. per annum, super oblata): la acci\u00f3n sagrada (= sacra semper oblatio) realice poderosamente en nosotros cuanto lleva a cabo en el mysterium, es decir, en la sagrada acci\u00f3n simb\u00f3lica, en la acci\u00f3n mist\u00e9rica, en la que, bajo los signos exteriores, se hace presente la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La idea de que en la acci\u00f3n mist\u00e9rica se hace presente el misterio salv\u00ed\u00adfico, la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, no est\u00e1 ciertamente expresada con toda claridad, pero est\u00e1 no. obstante aludida de modo que hace que aparezca justificada la interpretaci\u00f3n dada por Casel en una amplia visi\u00f3n de conjunto. El mi\u00e9rcoles de la semana santa oramos (super oblata): \u00abSuscipe&#8230; munus oblatum, et dignanter operare, ut, quod gerimus Filii tui mysterio passionis, piis effectibus consequamur\u00bb: lo que celebramos en el mysterium de la pasi\u00f3n de Cristo, en la acci\u00f3n mist\u00e9rica, en la sagrada acci\u00f3n simb\u00f3lica, nos suceda a nosotros en realidad y plenamente. El lunes santo oramos (super oblata): \u00abRespice&#8230; propitius sacra mysteria quae gerimus\u00bb: dirige tu mirada propicia a los sagrados misterios que celebramos. El martes santo, en la colecta: \u00ab&#8230; da nobis ita dominicae passionis sacramenta peragere, ut indulgentiam percipere mereamur\u00bb: conc\u00e9denos celebrar la acci\u00f3n mist\u00e9rica (los sacramenta, los mysteria, la acci\u00f3n simb\u00f3lica) de tal modo que obtengamos la remisi\u00f3n de los pecados. Esta perspectiva destaca todav\u00ed\u00ada con m\u00e1s claridad en la liturgia pascual. Las oraciones de la vigilia pascual hablan de \u00abpaschale sacramentum\u00bb (despu\u00e9s de la segunda lectura); \u00abpraesentium temporum declarasti mysteria\u00bb (despu\u00e9s de la quinta lectura); \u00abrespice propitius ad totius ecclesiae sacramentum\u00bb (despu\u00e9s de la s\u00e9ptima lectura); \u00abnos ad celebrandum paschale sacramentum utriusque Testamenti paginis instruis\u00bb (otra oraci\u00f3n ad libitum, ib); \u00abadesto magnae pietatis tuae sacramentis\u00bb (despu\u00e9s de las letan\u00ed\u00adas de los santos). En la liturgia eucar\u00ed\u00adstica reza as\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n super oblata: \u00ab&#8230; paschalibus initiata mysteriis&#8230; proficiant\u00bb; y la oraci\u00f3n post comm.: \u00ab&#8230; quos sacramentis paschalibus satiasti&#8230;\u00bb. S\u00e1bado de la octava de pascua, super oblata: \u00ab&#8230; semper nos per haec mysteria paschalia gratulari&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En un lenguaje algo fluctuante, pero con suficiente claridad, con los t\u00e9rminos cl\u00e1sicos de mysteria y sacramenta se indican aqu\u00ed\u00ad las acciones sagradas de la liturgia pascual: la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or; la participaci\u00f3n en ella mediante los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, bautismo, confirmaci\u00f3n y sobre todo eucarist\u00ed\u00ada; y aqu\u00ed\u00ad el acento a veces cae m\u00e1s sobre las acciones, singulares o en su conjunto, mientras que otras veces se significa el sagrado alimento de la eucarist\u00ed\u00ada. El nuevo Missale Romanum hace suya esta concepci\u00f3n en las palabras introductorias de la celebraci\u00f3n de la vigilia pascual (antes de la bendici\u00f3n del fuego) cuando dice: \u00abSi ita memoriam egerimus Paschatis Domini, audientes verbum et celebrantes mysteria eius, spem habebimus participandi triumphum eius de morte&#8230;\u00bb. En la introducci\u00f3n a la renovaci\u00f3n de las promesas bautismales se dice: \u00abPer paschale mysterium&#8230; in baptismo consepulti sumus cum Christo, ut cum eo in novitate vitae ambulemus\u00bb.<\/p>\n<p>Casel ha tratado incesantemente de poner de manifiesto la realidad significada con estas palabras. En un ensayo \u00bb resume as\u00ed\u00ad el resultado conseguido: \u00abEn el mysterium&#8230; el sacrificio de Cristo, punto culminante de su obra salv\u00ed\u00adfica en el que se recapitulan todas sus acciones, se hace presencia, y precisamente una presencia que siempre se renueva&#8230; Copia mist\u00e9rica e imagen originaria se funden de tal modo, que a la misa se la llama redenci\u00f3n originaria en una benedictio super populum post comm. [GeV 1280]: \u00abFamilia tua, Deus, et ad celebranda principia suae redemptionis desideranter occurrat et eius dona perseveranter acquirat\u00bb. Casel expres\u00f3 estos pensamientos en primer lugar para ilustrar el sentido profundo de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y sobre todo de la celebraci\u00f3n de la misa. Pero de ellos deriva tambi\u00e9n una interpretaci\u00f3n profunda de la liturgia en su conjunto: \u00abToda la liturgia no es otra cosa que un -> memorial, en sentido objetivo, de las acciones del Se\u00f1or, y por tanto un despliegue y un efecto de la anamnesis de la misa. Cristo y la iglesia, en la liturgia, realizan juntos la obra de la redenci\u00f3n, santificaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Dios\u00bb. La importancia decisiva de esta concepci\u00f3n, seg\u00fan Th. Filthaut, estriba en esto: \u00abEsta concepci\u00f3n ha expuesto con sorprendente seguridad toda la realidad de Cristo en una \u00fanica visi\u00f3n unitaria, en un concepto que subraya lo esencial y abarca al mismo tiempo todos los detalles\u00bb\u00bb. Este concepto es el de misterio cultual, misterio del culto. La exposici\u00f3n m\u00e1s conocida del misterio cultual figura en el volumen de Casel, Das Christliche Kultm_vsterium, donde leemos, entre otras cosas: \u00abLa religi\u00f3n del evangelio, la religiosidad del NT, el servicio lit\u00fargico de la iglesia no pueden subsistir sin el misterio del culto. Si concebimos la liturgia en su significado antiguo y aut\u00e9ntico, no en el sentido de un ritualismo amplificado y estetizante o de una ostentaci\u00f3n llena de magnificencia y calculada, sino en el sentido de una actuaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del misterio neotestamentario de Cristo en beneficio de toda la iglesia a trav\u00e9s de los siglos, para su santificaci\u00f3n y transfiguraci\u00f3n, entonces la liturgia mist\u00e9rica constituye la actividad central y esencial de la religi\u00f3n cristiana\u00bb.<\/p>\n<p>En el mismo libro de Casel, la siguiente breve definici\u00f3n del misterio del culto: \u00abEl misterio es una acci\u00f3n sagrada de car\u00e1cter cultual, en la que un acto salv\u00ed\u00adfico se hace presente bajo forma de rito; por el hecho de llevar a cabo este rito, la comunidad cultual toma parte en el acto salv\u00ed\u00adfico y obtiene de este modo la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Partiendo del estudio del lenguaje de la liturgia romana, Casel hab\u00ed\u00ada ampliado su perspectiva. Habla de \u00abv\u00ed\u00ada del retorno al misterio\u00bb. Se busca de nuevo \u00abla antigua figura de Dios, que en majestad sublime y grandeza infinita deja ampliamente tras de s\u00ed\u00ad todo lo que es humano&#8230; El Dios poderoso, como lo describieron los profetas, y el infinito amor de Dios, como se manifest\u00f3 en la cruz de Cristo, revelan de nuevo al esp\u00ed\u00adritu at\u00f3nito del hombre su esplendor&#8230; El misterio divino est\u00e1 de nuevo ante nuestros ojos provocando temblor y, al mismo tiempo, lleno de atracci\u00f3n y de invitaci\u00f3n\u00bb. \u00abTriple, y sin embargo \u00fanico, es el sentido del misterio divino\u00bb. \u00abMisterio es ante todo Dios en s\u00ed\u00ad, Dios como aquel que est\u00e1 infinitamente lejos&#8230;\u00bb El anhelo de los hombres por acercarse a este Dios fue satisfecho por el advenimiento de Dios en la carne. \u00abEn ese momento, la palabra misterio cobra un significado nuevo, profundizado. Para Pablo, el misterio por excelencia es la maravillosa revelaci\u00f3n de Dios en Cristo&#8230; Cristo es el misterio en su forma personal&#8230; Las acciones de su existencia humillada, y sobre todo su muerte sacrificial sobre la cruz, son misterios&#8230; Pero sobre todo son misterios su resurrecci\u00f3n y su glorificaci\u00f3n, porque en el hombre Jes\u00fas se hace manifiesta la majestad de Dios&#8230; Este misterio de Cristo fue anunciado por los ap\u00f3stoles a la iglesia primitiva, y la iglesia lo transmite a todas las generaciones&#8230; no s\u00f3lo a trav\u00e9s de la palabra, sino a trav\u00e9s de las acciones sagradas&#8230; As\u00ed\u00ad llegamos al tercer significado de la palabra misterio, significado que est\u00e1 estrechamente unido a los dos primeros, los cuales, a su vez, son una sola cosa&#8230; Encontramos en los misterios del culto su [de Cristo] persona, su obra salv\u00ed\u00adfica, su eficacia de gracia, como dice san Ambrosio: Yo te encuentro en tus misterios (Apologia prophetae David 58).<\/p>\n<p>Dios-Cristo\/iglesia-acciones sacramentales: \u00e9sta es la tr\u00ed\u00adada que el t\u00e9rmino mysterium (sacramentum) quiere comprender y compendiar.<\/p>\n<p>Casel ha tratado de ilustrar en muchos trabajos la riqueza de tal concepci\u00f3n\u00bb. Su punto de vista ha provocado discusiones, pero precisamente esta controversia larga y dif\u00ed\u00adcil le ha permitido madurar y demostrar su validez. El punto que todav\u00ed\u00ada hoy m\u00e1s se discute es el intento de Casel de explicar el significado del misterio, del eidos cultual misterio, remiti\u00e9ndose a los misterios paganos helen\u00ed\u00adsticos. Case] parti\u00f3 ciertamente tambi\u00e9n de aqu\u00ed\u00ad; para \u00e9l el misterio pagano era sumamente importante para comprender el sentido genuino de las acciones cultuales cristianas. Comoquiera que sean las cosas, tal posici\u00f3n no es en absoluto esencial para explicar la liturgia cristiana, incluso en el sentido dado por Casel.<\/p>\n<p>2. \u00abMEDIATOR DEI\u00bb. Tambi\u00e9n P\u00ed\u00ado XII, en la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei, se expres\u00f3 de forma cr\u00ed\u00adtica cuando, despu\u00e9s de haber valorado positivamente el prop\u00f3sito esencial de la teolog\u00ed\u00ada de los misterios, dice: \u00abEl a\u00f1o lit\u00fargico&#8230; no es una fr\u00ed\u00ada e inerte representaci\u00f3n de hechos que pertenecen al pasado o una simple y desnuda reevocaci\u00f3n de realidades de otros tiempos. Es m\u00e1s bien Cristo mismo que&#8230; prosigue el camino de inmensa misericordia por \u00e9l iniciado&#8230;, a fin de poner a las almas humanas en contacto con sus misterios y hacerlas vivir por ellos, misterios que est\u00e1n perennemente presentes y operantes, no en la forma incierta y nebulosa de que hablan algunos escritores recientes, sino&#8230; como nos ense\u00f1a la doctrina cat\u00f3lica&#8230; La discusi\u00f3n que se desat\u00f3 en torno a este pasaje ha hecho ver que piensa en las oscuridades y dificultades de la misma concepci\u00f3n caseliana. La cr\u00ed\u00adtica ha sido y es un est\u00ed\u00admulo para ahondar en el modo de la presencia, que en cuanto presencia es reconocida sin m\u00e1s, y para llegar a una mayor certeza y claridad. Podemos afirmar esto tanto m\u00e1s cuanto que el mismo papa, con palabras que recoger\u00e1 el Vat. II (SC 7), subraya con fuerza la idea de la presencia de Cristo: \u00abEn toda acci\u00f3n lit\u00fargica&#8230;, juntamente con la iglesia, est\u00e1 presente su divino fundador. Cristo est\u00e1 presente en el augusto sacrificio del altar, bien en la persona de su ministro, bien, en forma m\u00e1xima, bajo las especies eucar\u00ed\u00adsticas; est\u00e1 presente en los sacramentos con la virtud que en ellos transfunde&#8230;\u00bb (Mediator Dei, l.c., en la nota 28).<\/p>\n<p>No en \u00faltimo t\u00e9rmino, por raz\u00f3n de esta exhortaci\u00f3n papal, las ideas sobre las que se apoyaba la teolog\u00ed\u00ada de los misterios se examinaron de nuevo cr\u00ed\u00adticamente, y en este trabajo adquirieron un m\u00e9rito particular diversos estudios franceses.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se revel\u00f3 de particular importancia la conexi\u00f3n entre misterio y pascua\/celebraci\u00f3n pascual, conexi\u00f3n que ya Casel hab\u00ed\u00ada advertido: \u00abLa antigua celebraci\u00f3n pascual cristiana en su conjunto es la fiesta de la redenci\u00f3n mediante la muerte y la glorificaci\u00f3n del Se\u00f1or, es decir, la fiesta de la oikonomia, del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios con los hombres&#8230;, la fiesta de Cristo por excelencia\u00bb i0. La formulaci\u00f3n que define esta fiesta como mysterium paschale (sacramentum paschale en su forma latina) aparece por primera vez en Le\u00f3n Magno, por ejemplo: \u00abNon ignoramus paschale sacramentum esse praecipuum\u00bb (Trae&#8217;. 47; Chavasse, 274); \u00abpassionis dominicae sacramentum celebremus. Debebatur quidem tantis mysteriis ita incessabilis devotio\u00bb (Tract. 42,1; Chavasse, 238).<\/p>\n<p>3. EL VAT. II. La expresi\u00f3n mysterium paschale se la apropi\u00f3 la constituci\u00f3n conciliar sobre la liturgia, SC, en los art\u00ed\u00adculos fundamentales que tratan de la naturaleza de la liturgia, en los que est\u00e1 bien expresado lo esencial de la teolog\u00ed\u00ada de los misterios. Dios quiere la salvaci\u00f3n de todos los hombres y, despu\u00e9s de haber hablado por medio de los profetas, en la plenitud de los tiempos envi\u00f3 a su Hijo como instrumento de nuestra salvaci\u00f3n para reconciliarnos plenamente y para instituir un culto perfecto. \u00abEsta obra de la redenci\u00f3n humana y de la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios, preparada por las maravillas que Dios obr\u00f3 en el pueblo de la antigua alianza, Cristo el Se\u00f1or la realiz\u00f3 principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n de entre los muertos y gloriosa ascensi\u00f3n&#8230; Pues del costado de Cristo dormido en la cruz naci\u00f3 el sacramento admirable de la iglesia entera\u00bb (SC 5). La constituci\u00f3n afirma luego que este \u00abopus salutis\u00bb no s\u00f3lo deb\u00ed\u00adan los ap\u00f3stoles, enviados por Cristo, anunciarlo con la palabra, sino tambi\u00e9n realizarlo (exercerent) \u00abmediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida lit\u00fargica&#8230; Y as\u00ed\u00ad, por el bautismo los hombres son injertados en el misterio pascual de Jesucristo: mueren con \u00e9l, son sepultados con \u00e9l y resucitan con \u00e9l&#8230;\u00bb. Y tras haber mencionado los otros sacramentos de la iniciaci\u00f3n, prosigue: \u00abDesde entonces, la iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo&#8230;, celebrando la eucarist\u00ed\u00ada, en la cual se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte\u00bb (SC 6). Luego, reanudando estas afirmaciones, la constituci\u00f3n habla de la presencia del Se\u00f1or y cita el pasaje de la Mediator Dei arriba mencionado desarroll\u00e1ndolo: \u00abPara realizar una obra tan grande, Cristo est\u00e1 siempre presente a su iglesia sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Est\u00e1 presente en el sacrificio de la misa&#8230; Est\u00e1 presente con su virtud en los sacramentos&#8230; Est\u00e1 presente en su palabra&#8230; Est\u00e1 presente, por \u00faltimo, cuando la iglesia suplica y canta salmos&#8230; En consecuencia, toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia\u00bb (SC 7).<\/p>\n<p>Recientemente se ha pensado que los padres conciliares, al preferir hablar de mysterium paschale (en vez de mysterium), habr\u00ed\u00adan escogido una \u00ablocuci\u00f3n innocua&#8230; que era ya de uso com\u00fan\u00bb, para no entrar en conflicto con la Mediator Dei, \u00abexpl\u00ed\u00adcitamente reacia a aceptar la teor\u00ed\u00ada caseliana\u00bb J1. Es verdad que los padres conciliares no quisieron meterse en una controversia teol\u00f3gica acerca de cuestiones todav\u00ed\u00ada abiertas; sin embargo, asumieron en toda su importancia teol\u00f3gica el concepto preparado por Casel, madurado ahora en el di\u00e1logo entre los te\u00f3logos y reconocido universalmente, para transmitir con \u00e9l, como el autor que acabamos de citar afirma justamente, \u00abuna sacrat\u00ed\u00adsima tradici\u00f3n doctrinal patr\u00ed\u00adstico-lit\u00fargica: la liturgia, en el misterio, hace presente a todo creyente, de cualquier \u00e9poca, la plena realidad del opus salutis\u00bb.<br \/>\nPor tanto, aunque persisten distinciones teol\u00f3gicas de matiz, por lo que se refiere al n\u00facleo est\u00e1n todos de acuerdo: la expresi\u00f3n mysterium paschale pretende abarcar, concentr\u00e1ndose expresamente en el v\u00e9rtice de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, el mysterium beatae passionis et gloriosae resurrectionis, toda la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo: el misterio de la voluntad salv\u00ed\u00adfica divina (conforme a Efe 1:9), los misterios de los magnalia Dei en el AT, el misterio de la encarnaci\u00f3n, el misterio del paso de la muerte a la vida en la pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n y elevaci\u00f3n a la derecha del Padre, el misterio de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo y el misterio de la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (que aguardamos esperanzadamente); todo ello hecho ahora presente a los fieles en los misterios del culto, en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, en el misterio del memorial eucar\u00ed\u00adstico, en los sacramenta paschalia, en una palabra, en las actiones sacrae de todas las celebraciones lit\u00fargicas. \u00abToda la liturgia, globalmente, est\u00e1 al servicio del cumplimiento del designio salv\u00ed\u00adfico de Dios en la vida de la iglesia, en la vida de cada hombre que, habiendo escuchado el mensaje de Cristo, quiere aceptar la vocaci\u00f3n divina que lo llama a una vida eterna\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>4. REFORMA LIT\u00daRGICA POSCONCILIA.R. Esta concepci\u00f3n de la vida cristiana, que tiene por eje el t\u00e9rmino y el sentido de misterio, sigue siendo determinante para toda la reforma lit\u00fargica posconciliar. As\u00ed\u00ad reza con toda claridad la intenci\u00f3n del concilio: \u00e9ste \u00abse propone acrecentar de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada entre los fieles la vida cristiana&#8230; Por eso cree que le corresponde&#8230; proveer a la reforma&#8230; de la liturgia\u00bb (SC 1). \u00abEn efecto, la liturgia, por cuyo medio se ejerce la obra de nuestra redenci\u00f3n, sobre todo en el divino sacrificio de la eucarist\u00ed\u00ada, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida y manifiesten a los dem\u00e1s el misterio de Cristo y la naturaleza aut\u00e9ntica de la verdadera iglesia\u00bb (SC 2). En esta perspectiva la iglesia desea que \u00abse lleve a todos los fieles a aquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa en las celebraciones lit\u00fargicas que exige la naturaleza de la liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligaci\u00f3n, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido (1Pe 2:9; cf 2,4-5)\u00bb (SC 14).<\/p>\n<p>En perfecta sinton\u00ed\u00ada con tal intenci\u00f3n conciliar se expresa, por tanto, tambi\u00e9n la instrucci\u00f3n Inter oecumenici, citada al comienzo de esta voz: \u00abAnte todo es conveniente que todos se convenzan de que la constituci\u00f3n del concilio Vat. II sobre la sagrada liturgia no tiene como finalidad cambiar s\u00f3lo los ritos y los textos lit\u00fargicos, sino m\u00e1s bien suscitar en los fieles una formaci\u00f3n y promover una acci\u00f3n pastoral que tenga como punto culminante y fuente inspiradora la sagrada liturgia\u00bb (n. 5). \u00abEl esfuerzo de esta acci\u00f3n pastoral centrada en la liturgia ha de tender a hacer vivir el misterio pascual, en el que el Hijo de Dios, encarnado y obediente hasta la muerte de cruz, es exaltado de tal manera en la resurrecci\u00f3n y en la ascensi\u00f3n que puede comunicar al mundo su vida divina, para que los hombres, muertos al pecado y configurados con Cristo, ya no viv\u00ed\u00adan para s\u00ed\u00ad, sino para aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 (2Co 5:15). Esto se obtiene por medio de la fe y de los sacramentos de la fe, principalmente por el bautismo y por el misterio de la eucarist\u00ed\u00ada, al que son ordenados los otros sacramentos y sacramentales, y el ciclo de las celebraciones, mediante el cual la iglesia desarrolla, durante el a\u00f1o, el misterio pascual de Cristo\u00bb (n. 6).<\/p>\n<p>Recapitulando, podemos decir que, m\u00e1s all\u00e1 de ciertas opiniones de cada escuela y m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones teol\u00f3gicas controvertidas, la palabra clave misterio -patrimonio com\u00fan de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica y de la liturgia romana tanto en sus textos originarios como en los restaurados de la reforma posconciliar- est\u00e1 en condiciones de sintetizar el plan hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico de Dios, su realizaci\u00f3n en la historia del pueblo de Israel y, llegada la plenitud de los tiempos, en Jesucristo, en particular en su muerte y resurrecci\u00f3n, y luego la actualizaci\u00f3n de tal realizaci\u00f3n en la iglesia y en las acciones sagradas de su liturgia: el misterio de Dios en Cristo y en la iglesia para salvaci\u00f3n nuestra y gloria de Dios.<\/p>\n<p>Sin necesidad de adherirse a una determinada escuela y conservando plena libertad por lo que se refiere a la formulaci\u00f3n y soluci\u00f3n \u00faltima de cuestiones particulares todav\u00ed\u00ada controvertidas, podemos decir que este concepto clave y el despliegue de su contenido ha dado un nuevo impulso a la comprensi\u00f3n del mensaje de la fe y a su exposici\u00f3n teol\u00f3gica, aparte de conferirle una extraordinaria unidad sin menoscabo de su amplitud.<\/p>\n<p>V. Contribuci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada actual<br \/>\n1. VAGAGGINI: NEUNHEUSER. Entre las obras que, aunque conservan la propia libertad y autonom\u00ed\u00ada en puntos particulares, van sin embargo en la misma direcci\u00f3n, recordemos en primer lugar la ya cl\u00e1sica obra de C. Vagaggini Il senso teologico della liturgia\u00bb. En un marco m\u00e1s modesto, pero rico en indicaciones bibliogr\u00e1ficas, traza el camino que se puede recorrer en busca de la unidad de la teolog\u00ed\u00ada a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n, del misterio de Cristo, el ensayo de B. Neunheuser Der Beitrag der Liturgie zur theologischen Erneuerung&#8217;s, donde, entre otras cosas, el autor afirma: \u00abLa renovaci\u00f3n lit\u00fargica ha perseguido desde el comienzo como su primer y supremo objetivo la concelebraci\u00f3n de la liturgia por parte de la comunidad creyente. Esto significa y ha significado desde el comienzo que la liturgia es acci\u00f3n sagrada de la iglesia, y precisamente de la iglesia que est\u00e1 congregada aqu\u00ed\u00ad como pueblo de Dios, como cuerpo de Cristo, bajo Cristo cabeza suya, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. En la celebraci\u00f3n comunitaria y jer\u00e1rquicamente ordenada de tal acci\u00f3n sagrada la comunidad celebrante hace propios los misterios salv\u00ed\u00adficos de Cristo, se hace part\u00ed\u00adcipe del misterio de Cristo. Aqu\u00ed\u00ad, misterio de Cristo es la s\u00ed\u00adntesis de todo lo que el Padre ha realizado en Cristo para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb. Una vez m\u00e1s, Casel ha explicado as\u00ed\u00ad el significado de la expresi\u00f3n: \u00abEl cristianismo, en su significado pleno y originario, es el evangelio de Dios o el evangelio de Cristo, y por tanto no es una visi\u00f3n del mundo (Weltanschauung) con fondo religioso, ni un sistema doctrinal religioso o teol\u00f3gico, ni meramente una ley moral. Es, por el contrario, misterio en el sentido paulino de la palabra, una revelaci\u00f3n de Dios a la humanidad a trav\u00e9s de acciones humano-divinas llenas de vida y de fuerza; es el paso, hecho posible por esta revelaci\u00f3n y participaci\u00f3n de gracia, de la humanidad a Dios; es el encuentro de la iglesia redimida con el Padre eterno a trav\u00e9s del ofrecimiento de la entrega total y de la glorificaci\u00f3n que de ah\u00ed\u00ad deriva&#8230;\u00bb<br \/>\n2. GUARDINI. De otro modo nos gu\u00ed\u00ada en la misma direcci\u00f3n R. Guardini. Su primer escrito, Vom Geist der Liturgie\u00bb, fue un verdadero fogonazo. En 1922 hab\u00ed\u00ada resumido el desarrollo teol\u00f3gico de aquellos a\u00f1os en la conocida frase: \u00abLa iglesia se despierta en las almas\u00bb. Guardini afronta expresamente esta problem\u00e1tica en el ensayo Vom liturgischen Mysterium, donde dice: en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, \u00abaquella relaci\u00f3n directa, aquella coexistencia metahist\u00f3rica del Redentor que existi\u00f3 hist\u00f3ricamente, con el presente entra en la realidad de una manera particular. Y esta manera particular no se deduce a priori, sino que se toma de la liturgia misma&#8230; Estamos ante el elemento m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de la liturgia, ante la realidad del misterio. Quiero decir con esto que en una forma determinada, precisamente la cultual-lit\u00fargica, se lleva a cabo una representaci\u00f3n real -no una duplicaci\u00f3n hist\u00f3rica- del Redentor y de su vida, que en otro tiempo existieron hist\u00f3ricamente. As\u00ed\u00ad afirmamos que, adem\u00e1s del modo de existencia hist\u00f3rico-concreto y del representado psicol\u00f3gicamente, hay tambi\u00e9n otro modo de existencia\u00bb. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad escribi\u00f3 aquellas obras que lo dieron a conocer por toda Europa: El Se\u00f1or (1937; Rialp, Madrid 1954), La imagen de Jes\u00fas, el Cristo, en el NT (1936; Guadarrama, Madrid 1960). La introducci\u00f3n teol\u00f3gica a ellas es en cierto modo el libro La esencia del cristianismo (1939; Guadarrama, Madrid 1959), como dice el autor mismo. Sus reflexiones aspiraban a captar lo que es espec\u00ed\u00adfico en el cristianismo. \u00abEl an\u00e1lisis, sobre todo, de las palabras Jua 14:6 ha puesto de manifiesto que no se trata de algo psicol\u00f3gico o pedag\u00f3gico-did\u00e1ctico, sino de la forma misma en que lo cristiano es cristiano. Se puede rechazar lo expuesto en las p\u00e1ginas anteriores, e incluso se puede declarar que se trata de un absurdo total. Ello querr\u00e1 decir, empero, que o bien no se ha entendido exactamente lo expuesto o bien se ha sufrido esc\u00e1ndalo con ello. Lo que no se puede, sin embargo, es extraerlo de la totalidad de lo cristiano y afirmar que el resto sigue siendo cristiano\u00bb. \u00abAqu\u00ed\u00ad&#8230; se trata&#8230; de la aparici\u00f3n de una realidad especial: del misterio. En ella lo hist\u00f3rico-individual se transforma en un transhist\u00f3ricopermanente, que surge, sin embargo, de nuevo en la historia, siempre que los ministros realizan la ceremonia instituida por el Se\u00f1or, al que compete todo el poder, cuando dijo: Haced esto en memoria m\u00ed\u00ada. En la realizaci\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica, Cristo, con su vida, muerte y resurrecci\u00f3n, se encuentra pneum\u00e1tica-realmente entre aquellos que se re\u00fanen en su nombre, es comido por ellos y se halla en ellos. Es el fen\u00f3meno del culto cristiano. Ya en san Pablo se muestra la \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n entre la fe y el misterio. Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s claramente, sin embargo, en san Juan\u00bb (La esencia del cristianismo, respectivamente 59 y 80-81).<\/p>\n<p>Cuanto Guardini ha ilustrado aqu\u00ed\u00ad desde el punto de vista del fil\u00f3sofo de la religi\u00f3n (obviamente en cuanto creyente y teol\u00f3gicamente preparado), es decir, la realidad intim\u00ed\u00adsima del misterio, del misterio como acci\u00f3n cultual, del misterio de Cristo, que en tales acciones es hecho accesible en toda su amplitud, ahora lo considera tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada propiamente tal como el tema central y el punto de partida de todo el sistema teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>3. WARNACH. Partiendo del motivo del misterio, V. Warnach ha tratado de trazar una vasta s\u00ed\u00adntesis de la teolog\u00ed\u00ada en su obra Christusmysterium \u00abLo que nos interesa no es tanto una teor\u00ed\u00ada sobre el sentido de la vida y del mundo o sobre la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre cuanto la persona viva de Jesucristo y la salvaci\u00f3n obrada por \u00e9l. Del n\u00facleo de la realidad cristiana no forman parte ni demostraciones exteriores de poder ni una ciencia sublime, sino el mensaje de la salvaci\u00f3n de los pecadores mediante la cruz de Cristo&#8230; El misterio de Cristo, m\u00e1s precisamente el misterio de la cruz y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, est\u00e1 en el centro de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, ya que sin estos acontecimientos nuestra fe se reducir\u00ed\u00ada a nada\u00bb. Warnach sigue las indicaciones de Casel; define el misterio, seg\u00fan el NT, como \u00abla acci\u00f3n creadora y salv\u00ed\u00adfica de Dios en Cristo y en la iglesia hacia la humanidad hist\u00f3rica, acci\u00f3n que constituye el contenido del consejo eterno, de la revelaci\u00f3n divina, de la promesa veterotestamentaria, as\u00ed\u00ad como de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, y que se hace accesible a los creyentes a trav\u00e9s del s\u00ed\u00admbolo cultual, para conducirlos al cumplimiento escatol\u00f3gico\u00bb. \u00abEn s\u00ed\u00adntesis [\u00e9l] distingue, desde el punto de vista objetivo, los siguientes significados principales del t\u00e9rmino myst\u00e9rion en el NT: 1) el misterio como designio divino sobre el mundo y sobre la salvaci\u00f3n, el misterio originario; 2) el misterio de la creaci\u00f3n; 3) la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo o el misterio de Cristo en sentido estricto; 4) el misterio de la iglesia; 5) el misterio del culto en la palabra y en el sacramento; 6) la realidad salv\u00ed\u00adfica en los fieles; 7) la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica; 8) el misterio del mal como antagonista del misterio divino\u00bb.<\/p>\n<p>En el sentido de tal interpretaci\u00f3n neotestamentaria ordena luego Warnach los cap\u00ed\u00adtulos de su libro: el misterio originario; el misterio de la creaci\u00f3n; el hombre y el misterio del mal, la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo; el misterio de la iglesia; el misterio del culto; el misterio de la salvaci\u00f3n; el cumplimiento de la salvaci\u00f3n. Y, como conclusi\u00f3n, resume: en la consumaci\u00f3n de la eternidad, Cristo es, \u00aba trav\u00e9s del misterio de su iglesia, el pl\u00e9roma que lo llena todo en todos. En \u00e9l el gran misterio del agape llega a la conclusi\u00f3n, que supera todas nuestras presuposiciones m\u00e1s atrevidas, aquel misterio sublime que el Padre estableci\u00f3 al comienzo, el Hijo ha revelado en el tiempo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo lleva a plenitud en la eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>4. MARSILI. S. Marsili ha construido de otro modo una s\u00ed\u00adntesis en el manual An\u00e1mnesis, dirigido por \u00e9l\u00bb. Destaquemos los motivos que nos interesan. En el p\u00e1rrafo \u00abLa liturgia, misterio de la salvaci\u00f3n\u00bb parte del punto de vista teol\u00f3gico de Casel, toma posici\u00f3n frente a \u00e9l y lo valora. \u00abEn la posici\u00f3n teol\u00f3gica que la liturgia hab\u00ed\u00ada tomado con Beauduin, si bien muchos hab\u00ed\u00adan interpretado de forma diferente el componente eclesial, ninguno hab\u00ed\u00ada ahondado en una idea que el mismo autor hab\u00ed\u00ada presentado y no solamente rozado, aunque luego no hab\u00ed\u00ada insistido en ella. Nos referimos a la obra de la salvaci\u00f3n, vista como realidad sobrenatural siempre presente y activa en la liturgia. Aunque no se refiera a esta afirmaci\u00f3n de Beauduin, y procediendo por v\u00ed\u00adas totalmente propias, ser\u00e1 precisamente \u00e9ste el aspecto de la liturgia que ocupar\u00e1 durante largos a\u00f1os la investigaci\u00f3n del benedictino alem\u00e1n O. Casel (1886-1948)&#8230; Casel&#8230; qued\u00f3 impresionado por el hecho de que la acci\u00f3n lit\u00fargica recibe, en las fuentes lit\u00fargicas, los nombres de mysterium-sacramentum. Marsili ilustra brevemente el punto de partida de Casel, sobre todo sus an\u00e1lisis hist\u00f3rico-religiosos, y luego dice: \u00abLa importancia de esta posici\u00f3n de Casel es enorme, si bien en un primer momento no todos lo comprendieron. En efecto, haciendo que la liturgia se remonte, como a punto de partida suyo, al acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Cristo, la liturgia no es s\u00f3lo una instituci\u00f3n que nos ha venido de Cristo, sino que es la continuaci\u00f3n ritual del misterio de Cristo. En otras palabras, en la liturgia -es decir, en la forma ritual (signo-realidad)- el acontecimiento mismo de la salvaci\u00f3n es hecho presente y activo para los hombres de todo tiempo y lugar, y consiguientemente toda acci\u00f3n lit\u00fargica representa un sucederse de momentos en la historia de la salvaci\u00f3n. Hemos llegado finalmente a la teolog\u00ed\u00ada de la liturgia. Insertando \u00e9sta como misterio cultual en el mismo misterio de Cristo, que constituye el punto de llegada y la realidad misma de toda la revelaci\u00f3n, Casel hace de la liturgia un momento que actualiza siempre la misma revelaci\u00f3n, y por tanto le confiere un puesto central en la teolog\u00ed\u00ada. M\u00e1s a\u00fan, por esta v\u00ed\u00ada relanza Casel poderosamente la visi\u00f3n econ\u00f3mica de la teolog\u00ed\u00ada en general, es decir, lleva a \u00e9sta a ser antes que nada reflexi\u00f3n, no sobre una determinada cantidad de verdades abstractas, sino sobre la actuaci\u00f3n progresiva del designio divino de salvaci\u00f3n\u00bb. Estas ideas ser\u00e1n valoradas y completadas en lo sucesivo. Marsili ilustra \u00abla historia de la salvaci\u00f3n\u00bb\u00bb, \u00abla liturgia, \u00faltimo momento en la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb\u00bb, \u00abla liturgia, presencia de Cristo\u00bb&#8216;\u00bb. Este \u00faltimo p\u00e1rrafo es particularmente importante. En \u00e9l se dice, entre otras cosas: \u00abLa liturgia est\u00e1 totalmente orientada hacia la historia de la salvaci\u00f3n, que no es sino el misterio de Cristo, y sus ritos son siempre signos de este misterio&#8230; Tenemos as\u00ed\u00ad: a) a Cristo, que es signo-realidad, o sea, realizaci\u00f3n de la palabra prof\u00e9tica de anuncio; b) el rito prof\u00e9tico del AT, signo-sombra del Cristo venidero; c) el rito-imagen del NT, realidad en signo del Cristo que ha venido. En suma, el rito lit\u00fargico cristiano tiene como elemento diferenciador de toda otra forma ritual el hacer siempre referencia a una realidad plena, o sea, a nivel de acontecimiento que ya se ha realizado, y de esa misma realidad es \u00e9l propiamente la imagen&#8230; El rito-imagen del NT no es s\u00f3lo signo, sino que es presencia real del acontecimiento de salvaci\u00f3n al que se refiere\u00bb \u00ab. Esto se concreta luego en el p\u00e1rrafo \u00abLa liturgia, actuaci\u00f3n del misterio pascual\u00bb. Partiendo de SC 5, Marsili sostiene: \u00abIntroduciendo la idea de misterio pascual y especific\u00e1ndolo con los genitivos de la pasi\u00f3n, de la resurrecci\u00f3n y de la ascensi\u00f3n, el concilio pr\u00e1cticamente da a estos momentos de la obra de Cristo el com\u00fan denominador de misterio pascual. Con esta afirmaci\u00f3n la pascua de Cristo, o sea, la realidad de la redenci\u00f3n obrada por Cristo, se pone: a) en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n, y b) en el centro de la liturgia Por \u00faltimo, concluye: \u00abLa liturgia consiste fundamentalmente en la actuaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo. Pero como esta salvaci\u00f3n realizada en Cristo no es otra cosa que la pascua como hecho real, es claro que la liturgia ser\u00e1 la actuaci\u00f3n de la pascua por medio del misterio, o sea, por medio de signos reales, es decir, eficaces\u00bb.<\/p>\n<p>5. \u00abMYSTERIUM SALUTIS\u00bb. LO que el estudioso de liturgia dice sobre la importancia del t\u00e9rmino misterio para la valoraci\u00f3n teol\u00f3gica de la liturgia y para su colocaci\u00f3n dentro de la teolog\u00ed\u00ada general se desarrolla ahora en amplia medida en la exposici\u00f3n de toda la teolog\u00ed\u00ada a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n. Este trabajo se ha emprendido sobre todo en la obra en varios vol\u00famenes Mysterium salutis. Grundriss heilsgeschichtlicher Dogmatik. Ya en el t\u00ed\u00adtulo manifiesta la obra su intenci\u00f3n de hacer teolog\u00ed\u00ada explicando el misterio hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, que tiene en su centro el acontecimiento Jesucristo. En la introducci\u00f3n al vol. 1 se nos remite a una afirmaci\u00f3n de los trabajos preparatorios del Vat. II, que en la redacci\u00f3n definitiva del decreto conciliar \u00absobre la formaci\u00f3n sacerdotal\u00bb reza as\u00ed\u00ad: \u00abDisp\u00f3ngase la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica de manera que en primer lugar se propongan los temas b\u00ed\u00adblicos&#8230; Tras esto, para ilustrar de la forma m\u00e1s completa posible los misterios de la salvaci\u00f3n, aprendan los alumnos a profundizar en ellos y a descubrir su conexi\u00f3n&#8230;; ens\u00e9\u00f1eseles a reconocer estos misterios siempre presentes y operantes en las acciones lit\u00fargicas y en toda la vida de la iglesia&#8230; Las restantes disciplinas teol\u00f3gicas deben ser igualmente renovadas por medio de un contacto m\u00e1s vivo con el misterio de Cristo y la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb (OT 16). Toda la obra est\u00e1 construida seg\u00fan estas directrices. Vol. I: Los fundamentos de la dogm\u00e1tica como historia de la salvaci\u00f3n. \u00abEl vol. II trata de Dios como fundamento primero de la historia de la salvaci\u00f3n, de los or\u00ed\u00adgenes de la historia de la salvaci\u00f3n y de la historia de la humanidad antes de Cristo. El vol. III estudia la realidad central, que es Cristo. En el vol. IV se habla del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en la comunidad del Dios-hombre. El vol. V se ordena a la exposici\u00f3n del camino que recorre el hombre salvado en el tiempo intermedio y estudia los problemas b\u00e1sicos de la moral cristiana. Se pone t\u00e9rmino a la obra con una mirada a la consumaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es obvio que los motivos de la teolog\u00ed\u00ada de los misterios en el sentido verdadero y propio del t\u00e9rmino se expresan sobre todo en los vol\u00famenes III: Cristo, y IV: La iglesia: el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Naturalmente, los especialistas, interesados preferentemente por la investigaci\u00f3n, encuentran a veces dif\u00ed\u00adcil reconocer el hilo que une todo. Al exponer la \u00abCristolog\u00ed\u00ada del NT\u00bb\u00bb, se pregunta R. Schnackenburg: \u00ab\u00bfPuede hablarse, a la vista de semejante profusi\u00f3n y variedad, ante semejante riada evolutiva, de que hay una cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria homog\u00e9nea, la cristolog\u00ed\u00ada del NT?\u00bb. Pero al final da una respuesta positiva: \u00abEstamos ahora en disposici\u00f3n de referirnos nuevamente al tema del fundamento unitario de la cristolog\u00ed\u00ada del NT, la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, el crucificado y, partiendo de aqu\u00ed\u00ad, a los hechos y palabras de Jes\u00fas de Nazaret, tal como los guard\u00f3 e interpret\u00f3 la iglesia primitiva a la luz de su fe. Tal es el principio originario sobre el que se levanta toda la cristolog\u00ed\u00ada m\u00e1s primitiva y sobre el que fueron creciendo y estructur\u00e1ndose las varias ideas cristol\u00f3gicas que hemos estudiado. En todas ellas se mantiene la confesi\u00f3n de Jesucristo, es decir, la confesi\u00f3n de que el Jes\u00fas hist\u00f3rico es tambi\u00e9n el Cristo de la fe pascual, sean cuales fueren los intentos de formulaci\u00f3n, desarrollo y comprensi\u00f3n concreta de dicha fe\u00bb. Para poder hacer esto, como bien dice A. Hamman, hay que buscar en el NT \u00abenunciados\u00bb con los cuales se intenta \u00abexpresar en palabras el misterio de Cristo\u00bb; al mismo tiempo hay que concretar y desarrollar el acontecimiento de Cristo como obra del Hijo, reflexionando sobre \u00ablos misterios de la vida de Jes\u00fas, ya que el acontecimiento-Cristo en cuanto obra del Hijo no se reduce a su venida a la historia, sino que abarca tambi\u00e9n su paso por la historia y su vuelta al Padre en el misterio pascual\u00bb. La tarea se desarrolla de manera excelente en el cap\u00ed\u00adtulo \u00abLos misterios de la vida de Jes\u00fas\u00bb\u00bb, con una primera secci\u00f3n dedicada a la \u00abPanor\u00e1mica hist\u00f3rica de los misterios de Jes\u00fas en general\u00bb, de A. Grillmeier, con una segunda secci\u00f3n sobre \u00abLos misterios de la prehistoria de Jes\u00fas\u00bb, de R. Schulte \u00ab, y con una tercera secci\u00f3n sobre \u00abLos misterios de la vida y actividad p\u00fablica de Jes\u00fas\u00bb, de Chr. Sch\u00fctz \u00ab, y en el siguiente cap\u00ed\u00adtulo sobre el tema central del \u00abMysterium Paschale\u00bb, escrito por H.U. v. Balthasar 51. Aun teniendo en cuenta la necesidad de una profundizaci\u00f3n de los temas cada vez m\u00e1s diferenciados de la cristolog\u00ed\u00ada y de la soteriolog\u00ed\u00ada, los autores de esta dogm\u00e1tica siguen siendo conscientes de que hace falta \u00abuna visi\u00f3n retrospectiva constante, tal como se nos ofrece en la predicaci\u00f3n de la iglesia primitiva y en la teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica m\u00e1s antigua\u00bb\u00bb y se insiste conscientemente en \u00abla coherencia de los distintos temas\u00bb. Esto resalta en particular en el vol. IV\/2, que habla del culto y de los sacramentos como de los modos concretos de la actualizaci\u00f3n de la acci\u00f3n de Cristo. Aqu\u00ed\u00ad hay que hablar necesariamente \u00abante todo y por principio del misterio cultual de Jesucristo, cabeza de su cuerpo\u00bb En la segunda secci\u00f3n, R. Schulte trata de \u00abLos sacramentos de la iglesia como desmembraci\u00f3n del sacramento radical\u00bb 61 (del sacramento radical, es decir, de la iglesia, hab\u00ed\u00ada tratado ya O. Semmelroth en el vol. IV\/ 1). Aqu\u00ed\u00ad se ilustra ampliamente \u00abla historia del t\u00e9rmino y del concepto myst\u00e9rion y sacramentum en relaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos. Aunque algunos detalles podr\u00ed\u00adan explicarse diversamente, el autor dice justamente que en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, \u00abcada uno en la forma que le es propia, s\u00f3lo realizan cultualmente el \u00fanico myst\u00e9rion. Y con \u00e9l se refieren, en suma, al \u00fanico acontecimiento-Cristo, llamado enf\u00e1ticamente myst\u00e9rion en el NT\u00bb\u00bb. Un punto culminante de tal perspectiva es el cap\u00ed\u00adtulo \u00abLa eucarist\u00ed\u00ada, misterio central\u00bb, de J. Betz h5, \u00abya que el misterio de la iglesia alcanza su mayor densidad en la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb\u00bb; la eucarist\u00ed\u00ada es el misterio central. \u00abEl t\u00e9rmino presencia es apropiado para desarrollar toda la realidad del sacramento&#8230; La presencia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada presenta tres aspectos: 1) presencia espiritual y personal de Cristo glorificado como agente principal&#8230;; 2) presencia memorial de su obra de salvaci\u00f3n&#8230;; 3) presencia corporal sustancial de la persona de Cristo bajo las especie. \u00abEs convicci\u00f3n antiqu\u00ed\u00adsima de la iglesia que en la eucarist\u00ed\u00ada est\u00e1 presente y act\u00faa como agente principal el mismo Cristo glorificado. Esta convicci\u00f3n, que se hab\u00ed\u00ada debilitado en la \u00e9poca moderna y fue fortalecida de nuevo por la teolog\u00ed\u00ada de los misterios, tiene su m\u00e1s s\u00f3lido fundamento en la Escritura, en la tradici\u00f3n y en el magisterio de la iglesia\u00bb\u00bb. \u00abLa eucarist\u00ed\u00ada se muestra as\u00ed\u00ad como suma del cristianismo\u00bb y, en el lenguaje de la teolog\u00ed\u00ada de los misterios, el mysterium-sacramentum en que se actualiza, de la manera m\u00e1s plena y densa, el misterio de Cristo, el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico irrepetible Jesucristo.<\/p>\n<p>VI. Valoraci\u00f3n conclusiva<br \/>\nSea cual fuere el modo como la etimolog\u00ed\u00ada explique los \u00faltimos or\u00ed\u00adgenes del t\u00e9rmino myst\u00e9rion (y del lat\u00ed\u00adn sacramentum), la palabra griega sirvi\u00f3 ya a los ap\u00f3stoles para explicar la voluntad salv\u00ed\u00adfica del Dios eterno y las acciones salv\u00ed\u00adficas divinas en Cristo Jes\u00fas. En la teolog\u00ed\u00ada de los padres lleg\u00f3 a ser muy pronto un concepto central, que logr\u00f3 abarcar todo el fen\u00f3meno de la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n divina en Cristo y en la iglesia, especialmente en las acciones cultuales de \u00e9sta, y al mismo tiempo indicar la grandeza de tales acciones salv\u00ed\u00adficas divinas y su inescrutabilidad (cf Efe 3:8). Por eso no es de extra\u00f1ar que los te\u00f3logos actuales y el mismo magisterio hayan reasumido este concepto, siguiendo sobre todo las afirmaciones de la liturgia romana, para ilustrar la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo y su proclamaci\u00f3n y realizaci\u00f3n en el culto de la iglesia, en toda la actividad eclesial y en la vida diaria de los cristianos, como gran realidad central y unitaria de la fe cristiana y de toda la existencia cristiana: \u00abEsta obra de la redenci\u00f3n humana&#8230; Cristo el Se\u00f1or la realiz\u00f3 principalmente por el misterio pascual\u00bb (SC 5); \u00ablos hombres son injertados en el misterio pascual de Cristo\u00bb; \u00abla iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual\u00bb (SC 6). Fin supremo de toda la reforma lit\u00fargica posconciliar es, en el fondo, \u00e9ste: \u00abUt mysterium paschale vivendo exprimatur\u00bb (Inter oecumenici 6).<\/p>\n<p>[-> Misterio pascual; -> Memorial].<\/p>\n<p>B. Neunheuser<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  \u00ed\u0081lvarez A., Las religiones mist\u00e9ricas, Revista de Occidente, Madrid 1974; Barsotti D., Misterio cristiano y a\u00f1o lit\u00fargico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1965; Misterio cristiano y Palabra de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1965; Casel O., El misterio del culto cristiano, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1953; El misterio de la cruz, Guadarrama, Madrid 1961; Cuesta R., Misterios redentores y sacramentos seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino, en \u00abEscritos del Vedad\u00bb (1973) 281-298; Dani\u00e9lou J., Mitos paganos, misterio cristiano, Casal y Vals, Andorra 1967; D\u00ed\u00adaz de Tuesta J., Los misterios lit\u00fargicos, en \u00abLiturgia\u00bb 3 (1948) 237-241; 274-277; Filthaut Th., Teologia de los misterios. Exposici\u00f3n de la controversia, Descl\u00e9e, Bilbao 1963; Neunheuser B., Misterios, Teolog\u00ed\u00ada de los, en SM 4, Herder, Barcelona 1973, 718-723; Misterio, en DE 2, Herder, Barcelona 1983, 614-619; O\u00f1atibia 1., La presencia de la obra redentora en el misterio del culto, Eset, Vitoria 1954; Participar en el misterio salvador, en \u00abPhase\u00bb 144(1984) 471-486; Pr\u00fcmm K., Misterio, en DTB, Herder, Barcelona 1966, 664-679; Rahner K., Misterio, en SM 4, Herder, Barcelona 1973, 710-718; Rubio Mor\u00e1n L., El misterio de Cristo en la historia de la salvaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967; Schulte R., Los t\u00e9rminos \u00abmyst\u00e9rion\u00bb y \u00absacramentum\u00bb, en MS IV\/2, Cristiandad, Madrid 1975, 76-97. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Iglesia, Jesucristo, Memorial, Misterio pascual y Sacramentos.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. En el griego profano. II. En el A T y en el juda\u00ed\u00adsmo apocal\u00ed\u00adptico. III. En el NT. 1. \u00bfLenguaje mist\u00e9rico?; 2. Variaciones en el empleo del t\u00e9rmino; 3. \u00abEl misterio del reino de Dios\u00bb; 4. El misterio como plan salv\u00ed\u00adfico de Dios realizado en Cristo y en la Iglesia: a) La trayectoria del misterio, b) Los constitutivos del misterio; 5. Naturaleza excedente del misterio y su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb se utiliza tradicionalmente en el lenguaje cristiano con m\u00faltiples acepciones. Encontramos un uso t\u00e9cnico particularmente en dos \u00e1mbitos diversos: sobre todo a nivel intelectual, indica la inaccesibilidad de los contenidos fundamentales de la revelaci\u00f3n divina por parte de la l\u00f3gica humana natural, que por eso mismo cede el paso a la \/ fe; adem\u00e1s, en un nivel cultual, el t\u00e9rmino sirve tambi\u00e9n para cualificar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y sacramental en la densidad de su carga salv\u00ed\u00adfica sobrenatural. Pues bien, hay que decir enseguida que estos dos tipos de sem\u00e1ntica, si se los verifica en la Sagrada Escritura, encuentran en ella una confirmaci\u00f3n muy escasa; el segundo significado ni siquiera est\u00e1 presente; y el primero lo est\u00e1 en medida bastante reducida. Por el contrario, en la Biblia, y especialmente en el NT, toma cuerpo una concepci\u00f3n bastante original, que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica deber\u00ed\u00ada recuperar m\u00e1s ampliamente como reconocimiento a un elemento fecundo de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Antes de la exposici\u00f3n, es preciso se\u00f1alar los posibles trasfondos culturales de este tema.<\/p>\n<p>I. EN EL GRIEGO PROFANO. Puesto que nuestro vocablo se deriva de la lengua griega, hemos de ver su significado en dicha cultura. Procedente de la ra\u00ed\u00adz verbal my\u00e9\u00f3, que significa etimol\u00f3gicamente \u00abcerrar\u00bb (cf nuestros adjetivos derivados de la misma etimolog\u00ed\u00ada: \u00abmudo\u00bb, del verbo my\u00e1\u00f3, y \u00abmiope\u00bb, del nombre my\u00f3ps), se explic\u00f3 desde la antig\u00fcedad en el sentido esot\u00e9rico de cosas o\u00ed\u00addas que no se pueden contar a los dem\u00e1s (as\u00ed\u00ad un escolio de Arist\u00f3fanes, Las ranas 456; pero el sufijo -t\u00e9rion deb\u00ed\u00ada aludir originalmente a un lugar oculto y accesible tan s\u00f3lo con determinadas condiciones). La literatura griega nos ofrece obras enteras tituladas De Mysteriis: desde la oraci\u00f3n de And\u00f3cides (entre los siglos v-iv a.C.) hasta el tratado de Y\u00e1mblico (entre los siglos III-IV d.C.).<\/p>\n<p>El \u00e1mbito m\u00e1s constante y antiguo en que aparece el vocablo (normalmente en plural, como por lo dem\u00e1s el sin\u00f3nimo \u00f3rghia) es el ritual de la celebraci\u00f3n de cultos especiales dedicados a particulares divinidades ben\u00e9ficas, protagonistas de un mito ahist\u00f3rico (cf el fil\u00f3sofo pagano del siglo IV d.C., Salustio Secundo Saturnino, De diis et mundo 4,9: \u00abEstas cosas no sucedieron nunca, pero siempre existen\u00bb). Entre todos destacan los \u00abmisterios\u00bb de Eleusis, ampliamente atestiguados tanto en las fuentes literarias (cf, p.ej., Herodoto, Historias 8,65) como epigr\u00e1ficas (cf, p.ej., Inscriptiones Graecae II-III\/ 1: 847,10-11); pero esta praxis est\u00e1 adem\u00e1s relacionada con otros lugares (como Samotracia y Andania) y con otros dioses (como Dionisos, Osiris, Aci\u00f3n, Attis, Mitra), de donde toman nombre los misterios. Junto con la dimensi\u00f3n propiamente cultual, son caracter\u00ed\u00adsticas de los misterios una particular iniciaci\u00f3n (con exclusi\u00f3n de los indignos; los misterios no pertenecen nunca al culto oficial de la p\u00f3lis griega), la obligaci\u00f3n de guardar silencio sobre las cosas vistas y o\u00ed\u00addas en los ritos, so pena de caer en la impiedad (cf ya el Himno a Demeter 478, de Homero: \u00abUna especie de enorme y sagrado terror de los dioses sofoca la voz\u00bb), la seguridad de una participaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica en el destino de sufrimiento del dios cultual (para Ad\u00f3n, cf Luciano, De dea syria 6; para Osiris, cf F\u00ed\u00adrmico Materno, De err. prof. re12Cr 22:1.3) y, sobre todo, en una supervivencia bienaventurada despu\u00e9s de la muerte (cf ya S\u00f3focles, frag. 753: \u00abS\u00f3lo a los iniciados se les da una verdadera vida aqu\u00ed\u00ad, en el Hades, mientras que para los dem\u00e1s no hay m\u00e1s que mal\u00bb), bajo el ritmo del ciclo anual de la vegetaci\u00f3n (cf F\u00ed\u00adrmico Materno, ibid,2Cr 3:2, a prop\u00f3sito de Attis: \u00abDicen que su muerte es cuando se almacenan las grandes cosechas, y su vida cuando las semillas sembradas de nuevo renacen en el ciclo anual\u00bb).<\/p>\n<p>La terminolog\u00ed\u00ada mist\u00e9rica entra tambi\u00e9n m\u00e1s tarde en la filosof\u00ed\u00ada (especialmente de Plat\u00f3n: cf Simp. 210a-212c; Fedr. 249a-250c; Teet 156a, de donde pasar\u00e1 luego al jud\u00ed\u00ado Fil\u00f3n y a la escuela alejandrina cristiana de Clemente y Or\u00ed\u00adgenes), en la magia (para designar tanto una acci\u00f3n m\u00e1gica como las f\u00f3rmulas y los medios empleados con esta finalidad: cf los Papiros M\u00e1gicos) y, finalmente, en el lenguaje profano (para indicar un simple secreto de orden personal).<\/p>\n<p>Es muy interesante el uso del t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb en el sector tan amplio y tan intrincado de la literatura gn\u00f3stica (siglos II-III d.C.): aqu\u00ed\u00ad es, respectivamente, el \u00abmisterio escondido hasta hoy\u00bb (Corpus Hermeticum 1,16 = la conjunci\u00f3n primordial entre el \u00ed\u0081nthropos y la My-sis), el \u00abgrande, escondido y desconocido misterio del Todo, oculto y luego revelado entre los egipcios\u00bb (Serm\u00f3n de los Naassenos en Hip\u00f3lito romano, Ref. 5,7,27 = la aspiraci\u00f3n a subir hacia arriba, bajo el s\u00ed\u00admbolo del miembro viril erecto, del semen divino aprisionado en el mundo: cf ibid, 5,8,27: \u00abEstos son los misterios arcanos del esp\u00ed\u00adritu, que s\u00f3lo nosotros conocemos\u00bb, es decir, los pneum\u00e1ticos-perfectos), el \u00abmisterio absoluto del primer misterio de lo inefable\u00bb (P\u00ed\u00adstis Soph\u00ed\u00ada 90: el que lo ha recibido \u00abpuede atravesar todos los lugares de la herencia de la luz\u00bb). En una palabra, aqu\u00ed\u00ad el misterio es fundamentalmente de car\u00e1cter c\u00f3smico-soteriol\u00f3gico: ha de ser conocido por el esp\u00ed\u00adritu humano para poder unirse a lo divino.<\/p>\n<p>II. EN EL AT Y EN EL JUDA\u00ed\u008dSMO APOCAL\u00ed\u008dPTICO. En los escritos can\u00f3nicos de Israel el t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb hace su aparici\u00f3n en los textos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados, que pertenecen ya a la \u00e9poca helenista (unas 20 veces). En algunos casos se percibe una clara alusi\u00f3n a los cultos mist\u00e9ricos, bien en sentido pol\u00e9mico (cf Sab 12:5; Sab 14:15.23), bien como empleo positivo de lenguaje en relaci\u00f3n con la sabidur\u00ed\u00ada (cf Sab 2:22; Sab 6:22; Sab 8:4). En otros casos, el vocablo no tiene m\u00e1s que un simple significa-do profano (cf Tob 12:7.11; Jdt 2:2; Sir 22:22; Sir 27:16s.21; 2Ma 13:21).<\/p>\n<p>Una nueva aportaci\u00f3n a la sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino (que es traducci\u00f3n del arameo raz, de origen persa) se encuentra s\u00f3lo en Dan 2 (vv. 18.19. 27.28.29.30.47bis), a prop\u00f3sito del sue\u00f1o relativo al coloso con pies de barro. Aqu\u00ed\u00ad Daniel le dice a Nabucodonosor: \u00abPero hay un Dios en el cielo que revela los secretos (misterios); \u00e9l ha querido manifestar al rey Nabucodonosor lo que ha de suceder en el futuro&#8230; Oh rey, los pensamientos que te preocupaban en la cama se refer\u00ed\u00adan al futuro, y aquel que revela los secretos (misterios) te ha dado a conocer lo que suceder\u00e1\u00bb (2Ma 2:28.29; en el v. 47 Dios es definido por el rey de Babilonia como \u00abel revelador de los misterios\u00bb). Lo importante en estos textos es la asociaci\u00f3n del vocablo no tanto con la idea de una realidad secreta, cifrada, necesitada de interpretaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien con la dimensi\u00f3n del futuro, es decir, de lo que por definici\u00f3n escapa a las posibilidades del dominio humano. M\u00e1s concretamente, es importante se\u00f1alar que el futuro del que se trata no es un porvenir epis\u00f3dico y transitorio cualquiera, sino que es el \u00e9sjaton, el porvenir \u00faltimo, \u00abel final de los d\u00ed\u00adas\u00bb (cuando \u00abel Dios del cielo har\u00e1 surgir un imperio que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido\u00bb:2Ma 2:44).<\/p>\n<p>A partir de entonces el \u00abmisterio\u00bb hace su entrada en la literatura \/ apocal\u00ed\u00adptica para expresar un tema fundamental y constitutivo: la reflexi\u00f3n sobre la historia y sobre su desarrollo; podr\u00ed\u00ada decirse tambi\u00e9n: sobre el misterio del tiempo; pero no en sentido filos\u00f3fico y abstracto, sino en sentido cualificado, como \u00abtiempo\u00bb denso en preparaciones y promesas, y por tanto en el sentido de su maduraci\u00f3n, lenta y tambi\u00e9n contrastada, y de su horizonte definitivo, inescrutable pero cierto. Esta tem\u00e1tica est\u00e1 presente en otros dos conjuntos literarios: en algunos escritos ap\u00f3crifos (Henoc eti\u00f3pico, 4 Esdras, Apocalipsis de Baruc) y en los manuscritos de Qumr\u00e1n (sobre todo en la Regla de la comunidad = 1QS; en el Rollo de la guerra = 1QM; en los Himnos = 1 QH; en el Comentario a Habacuc = 1QpHab, y en el Libro de los misterios 1Q27). As\u00ed\u00ad el vidente apocal\u00ed\u00adptico, aunque a trav\u00e9s del velo de signos y visiones, puede afirmar: Dios \u00abme ha dado a conocer el misterio de los tiempos&#8230; La llegada de los tiempos est\u00e1 pr\u00f3xima y casi cumplida\u00bb (Ap. Bar 81:4; Bar 85:10), o tambi\u00e9n: \u00abTodos los tiempos de Dios van llegando por orden, seg\u00fan lo que \u00e9l ha establecido respecto a ellos en los misterios de su prudencia\u00bb (1QpHab 7,1314); por eso hay que celebrar a Dios por su benepl\u00e1cito, por su santo designio, por la profundidad de sus misterios y de sus insospechadas maravillas (cf 1QS 11,17-19). Adem\u00e1s, al menos en Henoc eti\u00f3pico, el misterio comprende igualmente un elemento mesianol\u00f3gico (cf 46,2s: \u00abEl Hijo del hombre&#8230; revela todos los tesoros de lo que est\u00e1 oculto\u00bb; 47,6s: \u00abEl elegido fue escogido y escondido delante de Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, aqu\u00ed\u00ad nos encontramos esencialmente ante el \u00abmisterio futuro\u00bb (1Q27: 1,3,4), que no es tanto el misterio del futuro (o sea, el futuro como misterio), sino la perspectiva de un plan salv\u00ed\u00adfico que habr\u00e1 de realizarse en el futuro (aunque con cierto aspecto de cat\u00e1strofe), el cual es misterioso en cuanto que est\u00e1 oculto en el preconocimiento de Dios. De todas formas, de este cuadro sem\u00e1ntico queda excluido todo elemento cultualista; la misma dimensi\u00f3n intelectualista no se dirige a entender una cierta cantidad de verdades dogm\u00e1ticas y, en todo caso, lo cierto es que no se trata de verdades reveladas. En efecto, el misterio es tal precisamente porque est\u00e1 escondido; pero sobre todo se concentra por completo en la idea de \u00abcumplimiento del tiempo\u00bb (1QpHab 7,2), del que el pueblo de Israel espera la plena redenci\u00f3n, que s\u00f3lo Dios conoce. Hay una certeza radiante, que subyace a todas las especulaciones: \u00abComo el humo se desvanece y ya no existe, as\u00ed\u00ad la impiedad se disipar\u00e1 para siempre, y la justicia, como el sol, aparecer\u00e1 como principio de orden en el mundo\u00bb (1Q27: 1,6).<\/p>\n<p>III. EN EL NT. 1. \u00bfLENGUAJE MISTERICO? En el NT el vocablo es relativamente raro (28 veces), y se le usa normalmente en singular (23 veces); adem\u00e1s, est\u00e1 ausente en algunos escritos de importancia primordial (como el evangelio y las cartas de Juan, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la carta a los Hebreos). Se palpa enseguida una diferencia radical respecto a los cultos mist\u00e9ricos del helenismo: \u00c2\u00a1no se habla nunca de \u00abmisterios de Cristo\u00bb! Jes\u00fas no es un dios cultual, por el simple motivo de que no personifica ninguna fuerza natural, sino que es el sujeto de una historia concreta.<\/p>\n<p>Sin embargo, de vez en cuando, especialmente en el epistolario paulino, aparecen fragmentos dispersos de la terminolog\u00ed\u00ada mist\u00e9rica helenista, no tanto con intenciones pol\u00e9micas (en este sentido quiz\u00e1 tan s\u00f3lo Col 2:18) como en su utilizaci\u00f3n positiva. Esta terminolog\u00ed\u00ada, por lo dem\u00e1s, se hab\u00ed\u00ada infiltrado tambi\u00e9n en la filosof\u00ed\u00ada y hasta en el libro b\u00ed\u00adblico de la Sab [\/ Cultura\/Aculturaci\u00f3n II,Ig y 2c]. As\u00ed\u00ad Pablo, en Flp 4:12, escribe: \u00abS\u00e9 carecer de lo necesario y vivir en la abundancia; estoy ense\u00f1ado (memyemai: estoy iniciado) a todas y cada una de estas cosas, a sentirme harto y a tener hambre\u00bb; pero aqu\u00ed\u00ad la sacralidad original del concepto de \u00abiniciaci\u00f3n\u00bb se ha transformado en una mera imagen de una experiencia profana existencial. M\u00e1s problem\u00e1tico es el texto de ICor 2,6-7: \u00abEntre los formados (tele\u00ed\u00adoisis) usamos la sabidur\u00ed\u00ada, pero no la de este mundo, ni la de los gobernantes pasajeros de este mundo; una sabidur\u00ed\u00ada divina, misteriosa, oculta, que Dios destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb; es muy probable que resuene aqu\u00ed\u00ad una conceptualidad mist\u00e9rica (cf el adjetivo \u00abformados\u00bb, que podr\u00ed\u00ada tener, sin embargo, un sentido simplemente moral), no con connotaciones cultuales, sino m\u00e1s bien de car\u00e1cter (pre)gn\u00f3stico, que de todas formas se pone al servicio de la predicaci\u00f3n del evangelio y est\u00e1 determinada por una reflexi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica (cf los comentarios). Una cuesti\u00f3n m\u00e1s compleja es la que se refiere a una influencia eventual de los cultos mist\u00e9ricos en la teolog\u00ed\u00ada paulina de la participaci\u00f3n bautismal en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo (cf Rom 6:1-5; Col 2:12) y de la comuni\u00f3n ritual-eucar\u00ed\u00adstica con el Resucitado (cf ICor 10,14-22); en el estado actual de las investigaciones (cf respectivamente los estudios de G. Wagner y de H.J. Klauck, citados en la \/ Bibl.), parece indudable que algunos elementos del lenguaje religioso ambiental dieron cierto colorido a la exposici\u00f3n paulina, cuyas connotaciones de origen y de fondo deben buscarse, sin embargo, en la fe cristiana t\u00ed\u00adpica. Queda, por lo menos, el hecho de que el ap\u00f3stol no usa nunca el t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb en coincidencia con el bautismo ni con la cena del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>2. VARIACIONES EN EL EMPLEO DEL TERMINO. En algunas ocasiones el vocablo \u00abmisterio\u00bb tiene significados sectoriales y parciales que no pueden reducirse a un tema homog\u00e9neo y unitario. En tres casos Pablo lo utiliza en plural, siempre en 1 Cor: en 4,1 (\u00abQue la gente nos tenga como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u00bb), donde se remite gen\u00e9ricamente a los m\u00faltiples aspectos de la misteriosa sabidur\u00ed\u00ada divina ya mencionados en 2,7 (cf 2,10: \u00ablas cosas m\u00e1s profundas de Dios\u00bb; 2,11: \u00ablas cosas de Dios\u00bb; 2,12: \u00ablo que Dios generosamente nos ha dado\u00bb; 2,14: \u00ablas cosas del Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb), casi como un plural de intensidad; en 13,2 (\u00abAunque tenga el don de profec\u00ed\u00ada y conozca todos los misterios y toda la ciencia&#8230;, si no tengo amor&#8230;\u00bb) el vocablo tiene el significado profano de realidades escondidas entendidas en conjunto, o quiz\u00e1 tambi\u00e9n \u00abtodo inefable\u00bb; y en ese mismo sentido \u00abmist\u00e9rico\u00bb (pero en tono pol\u00e9mico); en 14,2 (\u00abEl que habla en lenguas extra\u00f1as&#8230; dice cosas misteriosas\u00bb) se trata de algo incomprensible, que se opone en plan pol\u00e9mico a la claridad edificante del profeta.<\/p>\n<p>En otras tres ocasiones tenemos expresiones abstractas de genitivo: \u00abRealmente el misterio de la iniquidad est\u00e1 ya en acci\u00f3n\u00bb (2Ts 2:7); \u00ab(Los di\u00e1conos) guarden los misterios de la fe con una conciencia limpia\u00bb (lTim 3,9); \u00abSin duda alguna es grande el misterio de nuestra religi\u00f3n\u00bb (lTim 3,16). Los dos escritos en cuesti\u00f3n son probablemente tard\u00ed\u00ados. En el primer texto se trata de un genitivo epexeg\u00e9tico (=la iniquidad misma es un misterio, tanto en su origen como en su dinamismo; la locuci\u00f3n se encuentra en plural en el ya citado 1Q27: 1,2); en los otros dos, que son sin\u00f3nimos por su proximidad contextual, la locuci\u00f3n est\u00e1 ya fuertemente dogmatizada y debe entenderse casi como s\u00ed\u00admbolo, ciertamente en relaci\u00f3n con el contenido objetivo de la fe (que se enuncia en ITim 3,16 con una confesi\u00f3n cristol\u00f3gica ciertamente antigua).<\/p>\n<p>Finalmente, se encuentran en el Apocalipsis de Juan tres empleos del t\u00e9rmino carentes de relieve teol\u00f3gico particular: \u00abel misterio de las siete estrellas\u00bb (1,20 = los \u00e1ngeles de las siete Iglesias), \u00abel misterio\u00bb del nombre escrito en la frente de la gran prostituta (17,5 = \u00abla gran Babilonia\u00bb) y el de su identidad (17,7 = explicado en el v. 18 como \u00abla gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra\u00bb, es decir, Roma). Como se ve, se trata aqu\u00ed\u00ad simplemente de enigma, significado oculto, velado por s\u00ed\u00admbolos.<\/p>\n<p>3. \u00abEL MISTERIO DEL REINO DE DIOS\u00bb. Con esta expresi\u00f3n aparece el t\u00e9rmino una sola vez en los sin\u00f3pticos, atestiguado por la triple tradici\u00f3n. La redacci\u00f3n de Mar 4:11 suena as\u00ed\u00ad: \u00abA vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios\u00bb. En los paralelos de Mat 13:11 y Luc 8:10 encontramos dos retoques: el singular se convierte en plural: \u00ablos misterios\u00bb; y a los disc\u00ed\u00adpulos se les dice que se les ha dado \u00abconocerlos\u00bb. A los tres es com\u00fan la contraposici\u00f3n con \u00ablos de fuera\u00bb (as\u00ed\u00ad Mc; \u00aba ellos\u00bb, en Mt; \u00aba los otros\u00bb, en Lc), es decir, con los que no forman parte de la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, los incr\u00e9dulos (en el contexto, los fariseos). Esta cl\u00e1usula recuerda el dicho de Jes\u00fas, com\u00fan a la tradici\u00f3n de Mat 11:25-26 y de Luc 10:21-22 : \u00abYo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. S\u00ed\u00ad, Padre, porque as\u00ed\u00ad lo has querido\u00bb. Es evidente aqu\u00ed\u00ad el vocabulario apocal\u00ed\u00adptico del esconder-velar (cf tambi\u00e9n la incontrolable voluntad de Dios). Del contexto se deduce que \u00abestas cosas\u00bb son el comportamiento y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que s\u00f3lo los pobres y los disc\u00ed\u00adpulos comprenden como epifan\u00ed\u00ada del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. El loghion de Mar 4:11, que probablemente tiene su origen en el \u00e1mbito de la Iglesia pospascual (cf el comentario de R. Pesch, 1, Paideia, Brescia 1980, 382-385), quiere decir, por consiguiente, que a quien dispone del f\u00e9rtil terreno de la fe Dios le concede comprender y vivir su se\u00f1or\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico como misterio escatol\u00f3gico revelado por Jes\u00fas. El dicho en su contexto est\u00e1 ordenado a explicar teol\u00f3gicamente la incredulidad de los jud\u00ed\u00ados, puesto que con \u00e9l se une la cita de Isa 6:9-10, que serv\u00ed\u00ada muy bien a la comunidad primitiva para dar raz\u00f3n de los fracasos de la predicaci\u00f3n misionera (cf Jua 12:40; Heb 28:26-27). El reino de Dios es calificado como \u00abmisterio\u00bb por varios motivos: no s\u00f3lo porque su naturaleza \u00ed\u00adntima escapa a una comprensi\u00f3n exhaustiva, sino tambi\u00e9n porque \u00ablos tiempos y las circunstancias\u00bb de su establecimiento (cf Heb 1:7) dependen del benepl\u00e1cito incontrolable del mismo Dios. Pero el privilegio de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas es el de percibir precisamente que ese reino irrumpe ahora en la palabra y en la acci\u00f3n de su maestro (de forma an\u00e1loga se afirma en Qumr\u00e1n que \u00abal maestro de justicia Dios le ha dado a conocer todos los misterios de las palabras de sus siervos los profetas\u00bb: 1QpHab 7,4-5; n\u00f3tese bien: s\u00f3lo a \u00e9l, no a sus seguidores; pero en cuanto al reino de Dios, se reconoce que no est\u00e1 ni mucho menos al alcance de la mano: \u00abPero t\u00fa, oh Dios, eres terrible en la gloria de tu realeza\u00bb: 1QM 12,7).<\/p>\n<p>4. EL MISTERIO COMO PLAN SALV\u00ed\u008dFICO DE DIOS REALIZADO EN CRISTO Y EN LA IGLESIA. El t\u00e9rmino \u00abmisterio\u00bb aparece como tema propio y verdadero en dos cartas deuteropaulinas: \/ Colosenses y \/ Efesios. Su estrecha afinidad literaria y teol\u00f3gica nos permite y hasta nos sugiere la conveniencia de considerarlas juntas. El vocablo llega a aparecer all\u00ed\u00ad hasta 10 veces, y caracteriza inconfundiblemente su pensamiento: cf Col 1:26.27; Col 2:2; Col 4:3; Efe 1:9; Efe 3:3.4.9; Efe 5:32; Efe 6:19. A \u00e9stos hay que a\u00f1adir el texto de Rom 16:25 que, seg\u00fan los mejores comentaristas, debe considerarse como un a\u00f1adido posterior, atribuible a un redactor pospaulino; por lo dem\u00e1s, el tema ya hab\u00ed\u00ada sido preparado por el pasaje de ICor 2,1 (con P46S).6-10.<\/p>\n<p>El denominador com\u00fan de todos estos pasajes (directo o contextual) es el esquema de revelaci\u00f3n: escondido-manifiesto. Por eso es inmediatamente evidente una propiedad fundamental del misterio: su paso de una situaci\u00f3n a otra; y esto demuestra un dinamismo de fondo que luego lo caracteriza adem\u00e1s en la fase de la revelaci\u00f3n ya realizada. Se plantea entonces inmediatamente el interrogante sobre la naturaleza del mismo misterio, sobre su definici\u00f3n o al menos sobre sus posibles componentes intr\u00ed\u00adnsecos. Dividimos, por tanto, la exposici\u00f3n de este tema en dos secciones: la trayectoria y los constitutivos del misterio.<\/p>\n<p>a) La trayectoria del misterio. Ante todo nos encontramos con la fase del ocultamiento (cf ICor 2,7; Col 1:26; Efe 3:9) o del silencio (cf Rom 16:25). Caracteriza no solamente al origen divino y trascendente del misterio, sino a todo un largu\u00ed\u00adsimo per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico, de manera que estuvo \u00abmantenido en secreto desde tiempo eterno\u00bb (Rom 16:25), \u00abescondido desde los siglos y desde las generaciones\u00bb (Col 1:26). El marco de la reflexi\u00f3n no es de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00adsico, sino hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y apocal\u00ed\u00adptico: durante mucho tiempo Dios guard\u00f3 para s\u00ed\u00ad un secreto, cuya revelaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada aparecer, por tanto, como algo extraordinario y decisivo. En efecto Dios lo \u00abdestin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb (1Co 2:7). As\u00ed\u00ad pues, el misterio participa de la naturaleza misma de Dios, el cual habita en \u00abla nube oscura\u00bb (1Re 8:12) o, lo que es lo mismo, \u00abhabita en una luz inaccesible\u00bb (1Ti 6:16). Pero no se identifica con ella. El misterio fue concebido, no para que siguiera siendo eternamente inalcanzable (cf Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Ad Magn. 8,2: \u00abJesucristo es la palabra de Dios salida del silencio\u00bb; y Deu 29:28).<\/p>\n<p>En segundo lugar viene la fase de la revelaci\u00f3n. Los textos mencionados recurren aqu\u00ed\u00ad a tres verbos fundamentales: \u00abdesvelar\u00bb (apokalyptein), \u00abmanifestar\u00bb (phanero\u00fan) y \u00abdar a conocer\u00bb (gnor\u00ed\u00adzein). Su uso es mucho m\u00e1s frecuente que el de los citados verbos de ocultamiento (cf, p.ej., 1Co 2:10; Rom 16:25.26; Col 1:26.27; Efe 1:9; Efe 3:3.5). Se trata de una contraposici\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, que subraya mucho m\u00e1s el valor del presente que el del pasado; esto se confirma por la repetici\u00f3n del adverbio \u00abahora\u00bb (Rom 16:26a; Col 1:26b; Efe 3:5.10; cf 2Ti 1:10). Este tiempo que es el nuestro es el tiempo del \u00abacceso\u00bb global a Dios (v\u00e9ase este tema en Efe 2:18; Efe 3:12; Rom 5:2; Heb 4:16). Por tanto, el mensaje cristiano no se encuentra en la l\u00ed\u00adnea del mito griego de una progresiva decadencia desde la edad de oro hasta la del hierro (cf Hes\u00ed\u00adodo, Los trabajos y los d\u00ed\u00adas, 106-201), sino que, excluyendo toda lamentaci\u00f3n por el pasado, reconoce que ahora finalmente es cuando el hombre ha sido admitido a una familiaridad con Dios que antes ni siquiera se pod\u00ed\u00ada sospechar (como escribir\u00e1 muy bien el autor an\u00f3nimo de la Carta a Diogneto 8,10-11). En cuanto a los destinatarios de la revelaci\u00f3n, nuestros textos lo especifican de varias maneras: \u00aba nosotros\u00bb (1Co 2:10; Efe 1:9), \u00aba los creyentes\u00bb (Col 1:26), \u00aba sus santos ap\u00f3stoles y profetas\u00bb (Efe 3:5), \u00aba m\u00ed\u00ad (Pablo)\u00bb (Efe 3:3); adem\u00e1s del reconocimiento de la particular funci\u00f3n del ap\u00f3stol de las gentes, se insiste en la mediaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles (en sentido amplio) y de los profetas (como instructores de las comunidades), pero para comprometer a toda la humanidad cristiana como destinataria \u00faltima.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la revelaci\u00f3n se convierte en propagaci\u00f3n misionera. Esta etapa de difusi\u00f3n de largo alcance est\u00e1 pr\u00e1cticamente presente en todos los textos misteriol\u00f3gicos (cf, en especial, Efe 3:8-9 : \u00ab&#8230; el privilegio de evangelizar a los paganos, de anunciar la incalculable riqueza de Cristo, de declarar el cumplimiento de este plan secreto\u00bb). Abundan los verbos que describen esta tarea: notificar, manifestar, hablar, evangelizar, iluminar, ense\u00f1ar; el mismo misterio es descrito como \u00abpalabra de Dios\u00bb (Col 1:25), como \u00abevangelio\u00bb (Efe 6:19), y el compromiso por su expansi\u00f3n es una \u00abintensa lucha\u00bb (Col 2:1), que hay que emprender \u00abcon valent\u00ed\u00ada\u00bb (Efe 6:19). As\u00ed\u00ad pues, el misterio no s\u00f3lo no estaba destinado a permanecer en el silencio de Dios, sino que tampoco puede caberle la suerte de permanecer limitado al \u00e1mbito de sus primeros destinatarios, ni siquiera entendiendo a estos \u00fatimos en sentido comunitario. Mientras que los misterios de los cultos helenistas son por definici\u00f3n \u00abindecibles\u00bb (\u00e1rr\u00e9ta), hasta el punto de que su narraci\u00f3n equivale a una violaci\u00f3n y a un \u00abpecado en contra de Dios\u00bb (And\u00f3cides, De myst. 1,29), el cristianismo no se caracteriza ni mucho menos por un esoterismo; a la disciplina del arcano se opone el anuncio misionero (cf 2Ts 3:1), que no tiene m\u00e1s l\u00ed\u00admites que la prudencia, la cual sabe guardarse muy bien tanto del fanatismo como de las prisas indiscriminadas (cf Mat 7:6 : \u00abNo deis lo santo a los perros\u00bb; Sir 32:4b: \u00abNo alardees de sabio a destiempo\u00bb). En el lenguaje de Efe 3:10, la publicidad del misterio se le conf\u00ed\u00ada a la \u00abIglesia\u00bb en su conjunto, y tiene que extenderse hasta \u00ablos principados y las potestades celestiales\u00bb; es decir, el compromiso del testimonio por parte de los cristianos (de todos y cada uno de ellos) tiene unos horizontes ilimitados y no debe arredrarse ni siquiera ante las potencias de diverso g\u00e9nero que pretenden ejercitar un dominio sobre el hombre.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, advertimos que la trayectoria del misterio no va solamente de Dios al hombre. Hay tambi\u00e9n un camino que va del hombre hacia el misterio, y que en nuestros textos est\u00e1 relacionado con un rico l\u00e9xico de car\u00e1cter cognoscitivo; hay diversos verbos y sustantivos para expresar esta idea: conocer-conocimiento (los m\u00e1s frecuentes), comprender, saber, inteligencia, sabidur\u00ed\u00ada (cf Efe 1:7 : \u00abEl nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n&#8230;, seg\u00fan la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabidur\u00ed\u00ada y de prudencia\u00bb; Efe 3:18 : \u00abpara que pod\u00e1is comprender con todos los creyentes&#8230;\u00bb). El cristiano posee su propio patrimonio sapiencial, que habr\u00e1 de informar ciertamente toda &#8216;la vida concreta, pero que antes es adquirido por s\u00ed\u00ad mismo. Es \u00e9ste un tipo de discurso que se dirige a una etapa ya avanzada de la vida del cristiano, cuya adhesi\u00f3n inicial de fe en el Se\u00f1or se intenta conducir hasta su plena madurez (cf Efe 4:13). En un nivel hist\u00f3rico, este lenguaje lo entienden de diversas maneras los autores, bien como pol\u00e9mica contra los gn\u00f3sticos o bien, por el contrario, como expresi\u00f3n refleja de pre- (o proto-) gnosticismo).<\/p>\n<p>b) Los constitutivos del misterio. De los textos citados se deduce que el misterio no es un\u00ed\u00advoco, sino que lleva consigo toda una pluralidad sem\u00e1ntica, que vamos a intentar descomponer brevemente a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay, en primer lugar, un componente teol\u00f3gico. El misterio, aunque revelado, es \u00abde Dios\u00bb (cf 1Co 2:1; Col 2:2). Esto significa no s\u00f3lo que el misterio pertenece a la esfera de lo divino, sino sobre todo que la aproximaci\u00f3n a \u00e9l es tambi\u00e9n a la vez un acercamiento a Dios mismo. Se trata del \u00abmisterio de su voluntad\u00bb (Efe 1:9): no ya de su naturaleza, sino una deliberaci\u00f3n suya, de una decisi\u00f3n suya, de un benepl\u00e1cito vinculado radicalmente a una buena disposici\u00f3n, a una gracia (cf Sal 33:11 : \u00abEl plan del Se\u00f1or subsiste eternamente; sus proyectos, por todas las edades\u00bb; 1QHfr 3,7: \u00ablos misterios de su benepl\u00e1cito\u00bb). Se trata de un teoarquismo indiscutible, que la comunidad reconoce y aclama: \u00abA Dios, el \u00fanico sabio, por medio de Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (Rom 16:27). As\u00ed\u00ad pues, en este nivel, el misterio no se refiere a la identidad de Dios o a su vida \u00ed\u00adntima, sino a su proyecto o a su prop\u00f3sito, a su sabidur\u00ed\u00ada de decisi\u00f3n, a lo que \u00e9l \u00abdestin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb (ICor 2,7).<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay un componente cristol\u00f3gico. M\u00e1s a\u00fan, Jesucristo pertenece al centro focal del misterio. Y esto en tres niveles. 1) La conexi\u00f3n entre el misterio de la salvaci\u00f3n de Dios y Jesucristo en cuanto crucificado (atestiguada expl\u00ed\u00adcitamente tan s\u00f3lo en 1Co 2:1.7-8). Precisamente aqu\u00ed\u00ad es donde se demuestra ineficaz e impotente la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo (cf ICor 1,21). El plan salv\u00ed\u00adfico de Dios pasa a trav\u00e9s de la cruz de Cristo, cuya profundidad mist\u00e9rica consiste no s\u00f3lo en el hecho de haber sido prevista por Dios (cf Heb 2:23), sino sobre todo en el hecho de que ella encarna de forma nueva e inaudita (= esc\u00e1ndalo y locura) el \u00abpoder y sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (ICor 1,24). 2) El texto crucial de Efe 1:9-10 precisa que el misterio de la voluntad de Dios consiste en el prop\u00f3sito de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb, hasta el punto de convertirlo en el responsable y como el administrador de \u00ablos tiempos cumplidos\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad el autor de la carta a los Efesios piensa en el Cristo resucitado, que re\u00fane en s\u00ed\u00ad mismo (pero en sentido personal) las funciones tanto de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como del l\u00f3gos estoico, de tal manera que se convierte como en el coordinador de la multiforme realidad c\u00f3smica e hist\u00f3rica. En todo caso, se describe al Resucitado en su cualidad de pantokr\u00e1t\u00f3r, ya que Dios \u00abtodo lo someti\u00f3 bajo sus pies\u00bb(Efe 1:22). Por eso mismo el cristiano sabe que no puede someter o, peor a\u00fan, alienar su propia dignidad ante cualquiera, ya que s\u00f3lo est\u00e1 insertado en Cristo, y debe sentirse m\u00e1s vinculado a \u00e9l todav\u00ed\u00ada por el hecho de que, aun sin que ellas lo sepan, est\u00e1n sometidas a \u00e9l \u00abtodas las cosas\u00bb. Precisamente esta situaci\u00f3n es la que le permite un tipo de relaciones positivas y \u00absimp\u00e1ticas\u00bb con todo el mundo. 3) Cristo en persona forma parte del misterio (cf Col 2:2b-3: \u00abpara que descubran el secreto [misterio] de Dios, que es Cristo, en el que se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u00bb; Sab 7:11 : \u00abMe vinieron con ella [la sabidur\u00ed\u00ada] todos los bienes\u00bb). Y la locuci\u00f3n concreta \u00abmisterio de Cristo\u00bb (Col 4:3; Efe 3:4) puede entenderse ya sea como genitivo de definici\u00f3n (= Cristo mismo es el misterio), ya como expresi\u00f3n braquil\u00f3gica por \u00abel misterio de Dios en cuanto que se manifiesta y se realiza mediante Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>En tercer lugar, hay un componente eclesiol\u00f3gico. El texto fundamental es ,13. Aqu\u00ed\u00ad el misterio consiste en \u00abque los paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u00bb (Efe 3:6). Efectivamente, Cristo ha derribado \u00abel muro que los separaba\u00bb de los jud\u00ed\u00ados (Efe 2:14), de manera que \u00abhizo de los dos un solo cuerpo y los ha reconciliado con Dios por medio de la cruz, destruyendo en s\u00ed\u00ad mismo la enemistad\u00bb (Efe 2:15.16). Como se ve, no se puede hablar de la Iglesia sin hablar de Jesucristo, el cual quodammodo se identifica con ella, ya que el \u00ab\u00fanico hombre nuevo\u00bb y el \u00ab\u00fanico cuerpo\u00bb pueden tener al mismo tiempo una dimensi\u00f3n tanto individual-cristol\u00f3gica como social-eclesial. Pero sobre todo es evidente que, en esta perspectiva, el car\u00e1cter mist\u00e9rico de la Iglesia consiste no tanto en su estructura, sino m\u00e1s bien en su dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica y fraternizante. Sus miembros, en la medida en que superan las divisiones religiosas y culturales en nombre de un principio unificador superior, tienden a constituir un tertium genus. En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa igualmente, por extensi\u00f3n, el texto de Efe 5:32 : \u00abEste es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia\u00bb. Puesto que sigue a la cita de G\u00e9n 2:24 (\u00ab&#8230; y los dos ser\u00e1n una sola carne\u00bb), se deduce que aqu\u00ed\u00ad el misterio debe entenderse de dos maneras: en su punto de partida, como el simple dato natural de la relaci\u00f3n marido-mujer, y en su punto de llegada (puesto que se trata de una trasposici\u00f3n) se encuentra agrandado, como sucede en un proceso de ampliaci\u00f3n fotogr\u00e1fica, en la relaci\u00f3n an\u00e1loga Cristo-Iglesia. Precisamente esta comuni\u00f3n nupcial de mutua entrega es un gran misterio; y m\u00e1s lo es todav\u00ed\u00ada la gratuita iniciativa de Cristo, que \u00abam\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 \u00e9l mismo por ella\u00bb (Efe 5:25).<\/p>\n<p>Finalmente, hay un componente antropol\u00f3gico, quiz\u00e1 no tan desarrollado, pero importante. Col 1:27 define el misterio como \u00abCristo entre vosotros, la esperanza de la gloria\u00bb (cf Efe 3:17 : \u00abque Cristo habite en vuestros corazones por la fe\u00bb). Nos encontramos as\u00ed\u00ad con el tema del \u00abhombre nuevo\u00bb, caracter\u00ed\u00adstico precisamente de Col (Efe 3:9-10) y de Ef (Efe 4:22-24; Efe 2:15). Cristo es proclamado no s\u00f3lo para el hombre y entre los hombres, sino tambi\u00e9n en el hombre. Ser \u00abnuevo\u00bb significa poder establecer dimensiones in\u00e9ditas de relaciones fraternales (entre griegos, jud\u00ed\u00ados, b\u00e1rbaros, escitas, siervos y libres: Col 3:11) sobre la base de una renovaci\u00f3n que afecta primero al individuo bautizado en su interioridad (cf Efe 4:23).<\/p>\n<p>5. NATURALEZA EXCEDENTE DEL MISTERIO Y SU CONSUMACI\u00ed\u201cN ESCATOL\u00ed\u201cGICA. A pesar de su revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, el misterio no deja de ser tal; m\u00e1s a\u00fan, el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios se manifiesta precisamente como misterio, el misterio por excelencia. Hay en \u00e9l una dimensi\u00f3n de inagotabilidad. En efecto, los textos que hablan de \u00e9l utilizan con frecuencia un vocabulario de sobreabundancia, bien sea con sustantivos como \u00abriqueza\u00bb (Col 1:27; Col 2:2; Efe 1:7; Efe 2:7; Efe 3:8), \u00abplenitud\u00bb (Col 2:2), \u00abtodos los tesoros\u00bb (Col 2:3), bien con adjetivos como \u00absupereminente\u00bb (Efe 1:19; Efe 2:7; Efe 3:19) o \u00abincalculable\u00bb (Efe 3:8). Se trata en realidad de un espacio inmenso, en el cual llega a encontrarse sumergido el cristiano, llamado a escudri\u00f1ar con todas sus posibilidades \u00abcu\u00e1l es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad&#8230; que sobrepasa todo conocimiento, a fin de que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u00bb (Efe 3:18.19).<\/p>\n<p>Pero si el misterio es trascendente por su propia naturaleza y nunca es totalmente controlable por el hombre, est\u00e1, sin embargo, destinado a una consumaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la historia actual. No es que esta consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica represente su fase m\u00e1s importante; en efecto, ateni\u00e9ndose a los textos, el giro decisivo se dio ya y se llev\u00f3 a cabo con el paso del ocultamiento a la revelaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica; y sobre este paso recae el acento de los propios textos. Pero quedan a\u00fan algunos aspectos destinados a una fase ulterior y definitiva. Vemos as\u00ed\u00ad que Pablo revela, en calidad de apocal\u00ed\u00adptico, dos misterios distintos: en 1Co 15:51 (\u00abAhora os voy a declarar un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados\u00bb; cf Henoc eti\u00f3pico 103,1-4) y en Rom 11:25s (\u00abHermanos, no quiero que ignor\u00e9is este misterio -para que no presum\u00e1is de vosotros mismos-: el endurecimiento de una parte de Israel ha sucedido hasta que todos los paganos hayan entrado; entonces todo Israel se salvar\u00e1\u00bb; cf Misnah, Sanh. 10,1). Se trata de dos cuestiones bien concretas, que se refieren al final de los tiempos (y el ap\u00f3stol no utiliza nunca f\u00f3rmulas semejantes de revelaci\u00f3n en relaci\u00f3n con otros eventuales misterios). Pero est\u00e1 adem\u00e1s el Apocalipsis de Juan, que afirma claramente: \u00abCuando suene la trompeta del s\u00e9ptimo \u00e1ngel, Dios cumplir\u00e1 su misterio, anunciado a sus siervos los profetas\u00bb (10,7). Ya seg\u00fan la carta a los Colosenses, el misterio lleva consigo \u00abla esperanza de la gloria\u00bb (1,27b). Por tanto, no se reduce a su actual experimentabilidad hist\u00f3rica; si Dios \u00ablo destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u00bb (1Co 2:7), esta gloria conserva siempre un elemento reservado al futuro (cf Col 3:4; Efe 1:18). Y el vidente del Apocalipsis proclama su irrupci\u00f3n, aunque sea introduciendo un escenario t\u00ed\u00adpicamente apocal\u00ed\u00adptico. La alusi\u00f3n a lo \u00abanunciado a sus siervos los profetas\u00bb dice que la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica llega no s\u00f3lo como realizaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n como culminaci\u00f3n y consumaci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico (cf 10,6: \u00abSe acab\u00f3 el plazo\u00bb). Es el plan divino relativo al cosmos y a la historia el que alcanza finalmente la etapa \u00faltima de su trayectoria: \u00abEl imperio del mundo ha pasado a nuestro Se\u00f1or y a su mes\u00ed\u00adas; \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u00bb (11,15b; cf 11,17; 12,10).<\/p>\n<p>BIBL.: ANTONINI, La conoscenza della volont\u00e1 di Dio in Col 1:9b, en AA.VV., La cristologia in San Paolo. Atti della XXIII Settimana Biblica, Brescia 1976, 301-340; BIEDER W., Das Mysterium Christi und die Mission. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase SECRETO SAGRADO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. En el griegoprofano.il. EneIATy en el judaismo apocal\u00ed\u00adptico. III. En el NT: 1. \u00bfLenguaje mist\u00e9rico?; 2. Variaciones en el empleo del t\u00e9rmino; 3. \u2020\u0153El misterio del reino de Dios\u2020\u009d; 4. El misterio como plan salv\u00ed\u00adfico de Dios realizado en Cristo y en la Iglesia: a) La trayectoria del misterio, b) Los constitutivos del misterio; 5. Naturaleza excedente del misterio y su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153misterio\u2020\u009d se utiliza tra-dicionalmente en el lenguaje cristiano con m\u00faltiples acepciones. Encontramos un uso t\u00e9cnico particularmente en dos \u00e1mbitos diversos: sobre todo a nivel intelectual, indica la inaccesibilidad de los contenidos fundamentales de la revelaci\u00f3n divina por parte de la l\u00f3gica humana natural, que por eso mismo cede el paso a la \u00c2\u00a1 fe; adem\u00e1s, en un nivel cultual, el t\u00e9rmino sirve tambi\u00e9n para cualificar la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y sacramental en la densidad de su carga salv\u00ed\u00adfica sobrenatural. Pues bien, hay que decir enseguida que estos dos tipos de sem\u00e1ntica, si se los verifica en la Sagrada Escritura, encuentran en ella una confirmaci\u00f3n muy escasa; el segundo significado ni siquiera est\u00e1 presente; y el primero lo est\u00e1 en medida bastante reducida. Por el contrario, en la Biblia, y especialmente en el NT, toma cuerpo una concepci\u00f3n bastante original, que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica deber\u00ed\u00ada recuperar m\u00e1s ampliamente como reconocimiento a un elemento fecundo de la palabra de Dios.<br \/>\nAntes de la exposici\u00f3n, es preciso se\u00f1alar los posibles trasfondos culturales de este tema.<br \/>\n2105<br \/>\n1. EN EL GRIEGO PROFANO.<br \/>\nPuesto que nuestro vocablo se deriva de la lengua griega, hemos de ver su significado en dicha cultura. Procedente de la ra\u00ed\u00adz verbal my\u00e9b, que significa etimol\u00f3gicamente \u2020\u0153cerrar\u2020\u009d (cf nuestros adjetivos derivados de la misma etimolog\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcmudo, del verbo mya\u00f3, y \u2020\u02dcmiope\u2020\u2122, del nombre my\u2020\u2122dps), se explic\u00f3 desde la antig\u00fcedad en el sentido esot\u00e9rico de cosas o\u00ed\u00addas que no se pueden contar a los dem\u00e1s (as\u00ed\u00ad un escolio de Arist\u00f3fanes, Las ranas 456; pero el sufijo -t\u00e9rion deb\u00ed\u00ada aludir originalmente a un lugar oculto y accesible tan s\u00f3lo con determinadas condiciones). La literatura griega nos ofrece obras enteras tituladas De Mysteriis: desde la oraci\u00f3n de And\u00f3cides (entre los siglos v-iv a.C.) hasta el tratado de Y\u00e1mblico (entre los siglos m-iv d.C).<br \/>\nEl \u00e1mbito m\u00e1s constante y antiguo en que aparece el vocablo (normalmente en plural, como por lo dem\u00e1s el sin\u00f3nimo \u00f3rghia) es el ritual de la celebraci\u00f3n de cultos especiales dedicados a particulares divinidades ben\u00e9ficas, protagonistas de un mito ahist\u00f3rico (cf el fil\u00f3sofo pagano del siglo IV d.C., Salustio Secundo Saturnino, De dlls et mundo 4,9: \u2020\u0153Estas cosas no sucedieron nunca, pero siempre existen\u2020\u2122). Entre todos destacan los \u2020\u0153misterios\u2020\u009d de Eleusis, ampliamente atestiguados tanto en las fuentes literarias (cf, p.ej., Herodoto, Historias 8,65) como epigr\u00e1ficas (cf, p.ej., Inscriptiones Graecae 11-111\/1: 847,10-11); pero esta praxis est\u00e1 adem\u00e1s relacionada con otros lugares (como Samotracia y Andania) y con otros dioses (como Dionisos, Osiris, Ad\u00f3n, Attis, Mitra), de donde toman nombre los misterios. Junto con la dimensi\u00f3n propiamente cultual, son caracter\u00ed\u00adsticas de los misterios una particular iniciaci\u00f3n (con exclusi\u00f3n de los indignos; los misterios no pertenecen nunca al culto oficial de la polis griega), la obligaci\u00f3n de guardar silencio sobre las cosas vistas y o\u00ed\u00addas en los ritos, so pena de caer en la impiedad (cf ya el Himno a Demeter 478, de Hornero: \u2020\u0153Una especie de enorme y sagrado terror de los dioses sofoca la voz\u2020\u009d), la seguridad de una participaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica en el destino de sufrimiento del dios cultual (para Ad\u00f3n, cf Luciano, De dea syria 6; para Osiris, cf F\u00ed\u00adrmico Materno, De err.prof. rel.22, 1.3) y, sobre todo, en una supervivencia bienaventurada despu\u00e9s de la muerte (cf ya S\u00f3focles, frag. 753: \u2020\u0153S\u00f3lo a los iniciados se les da una verdadera vida aqu\u00ed\u00ad, en el Hades, mientras que para los dem\u00e1s no hay m\u00e1s que mal\u2020\u009d), bajo el ritmo del ciclo anual de la vegetaci\u00f3n (cf F\u00ed\u00adrmico Materno, ibid, 3,2, a prop\u00f3sito de Attis: \u2020\u0153Dicen que su muerte es cuando se almacenan las grandes cosechas, y su vida cuando las semillas sembradas de nuevo renacen en el ciclo anual\u2020\u009d).<br \/>\n2106<br \/>\nLa terminolog\u00ed\u00ada mist\u00e9rica entra tambi\u00e9n m\u00e1s tarde en la filosof\u00ed\u00ada (especialmente de Plat\u00f3n: cf Simp. 210a- 212c; Fedr. 249a-250c; Teet 156a, de donde pasar\u00e1 luego al jud\u00ed\u00ado Fil\u00f3n y a la escuela alejandrina cristiana de Clemente y Or\u00ed\u00adgenes), en la magia (para designar tanto una acci\u00f3n m\u00e1gica como las f\u00f3rmulas y los medios empleados con esta finalidad: cf los Papiros M\u00e1gicos) y, finalmente, en el lenguaje profano (para indicar un simple secreto de orden personal).<br \/>\nEs muy interesante el uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153misterio\u2020\u009d en el sector tan amplio y tan intrincado de la literatura gn\u00f3stica (siglos ll-m d.C): aqu\u00ed\u00ad es, respectivamente, el \u2020\u0153misterio escondido hasta hoy\u2020\u009d (Corpus Hermeticum 1,16 = la conjunci\u00f3n primordial entre el Anthropos y la Physis), el \u2020\u0153grande, escondido y desconocido misterio del Todo, oculto y luego revelado entre los egipcios\u2020\u009d (Serm\u00f3n de los Naassenos en Hip\u00f3lito romano, Ref. 5,7,27 = la aspiraci\u00f3n a subir hacia arriba, bajo el s\u00ed\u00admbolo del miembro viril erecto, del semen divino aprisionado en el mundo: cf ibid, 5,8,27: \u2020\u0153Estos son los misterios arcanos del esp\u00ed\u00adritu, que s\u00f3lo nosotros conocemos\u2020\u009d, es decir, los pneum\u00e1ticos-perfectos), el \u2020\u0153misterio absoluto del primer misterio de lo inefable\u2020\u009d (P\u00ed\u00adstis Soph\u00ed\u00ada 90: el que lo ha recibido \u2020\u0153puede atravesar todos los lugares de la herencia de la luz\u2020\u009d). En una palabra, aqu\u00ed\u00ad el misterio es fundamentalmente de car\u00e1cter c\u00f3smico-soteriol\u00f3gico: ha de ser conocido por el esp\u00ed\u00adritu humano para poder unirse a Jo divino.<br \/>\n2107<br \/>\nII. EN EL AT Y EN EL JUDAISMO APOCALIPTico.<br \/>\nEn los escritos can\u00f3nicos de Israel el t\u00e9rmino \u2020\u0153misterio\u2020\u009d hace su aparici\u00f3n en los textos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados, que pertenecen ya a la \u00e9poca helenista (unas 20 veces). En algunos casos se percibe una clara alusi\u00f3n a los cultos mist\u00e9ricos, bien en sentido pol\u00e9mico (Sb 12,5; Sb 14,15; Sb 14,23), bien como empleo positivo de lenguaje en relaci\u00f3n con la sabidur\u00ed\u00ada (Sb 2,22; Sb 6,22; Sb 8,4). En otros casos, el vocablo no tiene m\u00e1s que un simple significado profano (Tb 12,7; Tb 12,11;Jdt2,2; Si 22,22 27,16s. 5i21; 2M 13,21).<br \/>\nUna nueva aportaci\u00f3n a la sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino (que es traducci\u00f3n del arameo raz, de origen persa) se encuentra s\u00f3lo en Dan 2 (vv. 18.19. 27.28.29.30.47bis), a prop\u00f3sito del sue\u00f1o relativo al coloso con pies de barro. Aqu\u00ed\u00ad Daniel le dice a Nabuco-donosor: \u2020\u0153Pero hay un Dios en el cielo que revela los secretos (misterios); \u00e9l ha querido manifestar al rey Nabucodonosor lo que ha de suceder en el futuro&#8230; Oh rey, los pensamientos que te preocupaban en la cama se refer\u00ed\u00adan al futuro, y aquel que revela los secretos (misterios) te ha dado a conocer lo que suceder\u00e1\u2020\u009d (2,28.29; en el y. 47 Dios es definido por el rey de Babilonia como \u2020\u0153el revelador de los misterios\u2020\u009d). Lo importante en estos textos es la asociaci\u00f3n del vocablo no tanto con la idea de una realidad secreta, cifrada, necesitada de interpretaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien con la dimensi\u00f3n del futuro, es decir, de lo que por definici\u00f3n escapa a las posibilidades del dominio humano. M\u00e1s concretamente, es importante se\u00f1alar que el futuro del que se trata no es un porvenir epis\u00f3dico y transitorio cualquiera, sino que es el \u00e9sjaton, el porvenir \u00faltimo, \u2020\u0153el final de los d\u00ed\u00adas\u2020\u009d (cuando \u2020\u0153el Dios del cielo har\u00e1 surgir un imperio que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido\u2020\u009d: 2,44).<br \/>\nA partir de entonces el \u2020\u0153misterio\u2020\u009d hace su entrada en la literatura \/ apocal\u00ed\u00adptica para expresar un tema fundamental y constitutivo: la reflexi\u00f3n sobre la historia y sobre su desarrollo; podr\u00ed\u00ada decirse tambi\u00e9n:<br \/>\nsobre el misterio del tiempo; pero no en sentido filos\u00f3fico y abstracto, sino en sentido cualificado, como \u2020\u0153tiempo\u2020\u009d denso en preparaciones y promesas, y por tanto en el sentido de su maduraci\u00f3n, lenta y tambi\u00e9n contrastada, y de su horizonte definitivo, inescrutable pero cierto. Esta tem\u00e1tica est\u00e1 presente en otros dos conjuntos literarios: en algunos escritos ap\u00f3crifos (Henoc eti\u00f3pico, 4 Esdras, Apocalipsis de Baruc) y en los manuscritos de Qumr\u00e1n (sobre todo en la Regla de la comunidad = 1QS; en el Rollo de la guerra = 1QM; en los Himnos = 1QH; en el Comentario a Habacuc = lQpHab, y en el Libro de los misterios 1Q27). As\u00ed\u00ad el vidente apocal\u00ed\u00adptico, aunque a trav\u00e9s del velo de signos y visiones, puede afirmar: Dios \u2020\u0153me ha dado a conocer el misterio de los tiempos&#8230; La llegada de los tiempos est\u00e1 pr\u00f3xima y casi cumplida\u2020\u009d (Ap. Bar. 81,4; 85,10), o tambi\u00e9n: \u2020\u0153Todos los tiempos de Dios van llegando por orden, seg\u00fan lo que \u00e9l ha establecido respecto a ellos en los misterios de su prudencia\u2020\u009d (lQpHab 7,13-14); por eso hay que celebrar a Dios por su benepl\u00e1cito, por su santo designio, por la profundidad de sus misterios y de sus insospechadas maravillas (cf 1 QS 11,17-19). Adem\u00e1s, al menos en Henoc eti\u00f3pico, el misterio comprende igualmente un elemento mesianol\u00f3gico (cf 46,2s: \u2020\u0153El Hijo del hombre&#8230; revela todos los tesoros de lo que est\u00e1 oculto\u2020\u009d; 47,6s: \u2020\u0153El elegido fue escogido y escondido delante de Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, aqu\u00ed\u00ad nos encontramos esencialmente ante el \u2020\u0153misterio futuro\u2020\u009d (1Q27: 1,3,4), que no es tanto el misterio del futuro (o sea, el futuro como misterio), sino la perspectiva de un plan salv\u00ed\u00adfico que habr\u00e1 de realizarse en \u00e9l futuro (aunque con cierto aspecto de cat\u00e1strofe), el cual es misterioso en cuanto que est\u00e1 oculto en el preconocimiento de Dios. De todas formas, de este cuadro sem\u00e1ntico queda excluido todo elemento cultualista; la misma dimensi\u00f3n inte-lectualista no se dirige a entender una cierta cantidad de verdades dogm\u00e1ticas y, en todo caso, lo cierto es que no se trata de verdades reveladas. En efecto, el misterio es tal precisamente porque est\u00e1 escondido; pero sobre todo se concentra por completo en la idea de \u2020\u0153cumplimiento del tiempo\u2020\u009d (lQpHab 7,2), del que el pueblo de Israel espera la plena redenci\u00f3n, que s\u00f3lo Dios conoce. Hay una certeza radiante, que subyace a todas las especulaciones: \u2020\u0153Como el humo se desvanece y ya no-existe, as\u00ed\u00ad la impiedad se disipar\u00e1 para siempre, y la justicia, como el sol, aparecer\u00e1 como principio de orden en el mundo\u2020\u009d (1Q27: 1,6).<br \/>\n2108<br \/>\nIII. EN EL NT.<br \/>\n2109<br \/>\n1. \u00bfLenguaje mist\u00e9rico?<br \/>\nEn el NT el vocablo es relativamente raro (28 veces), y se le usa normalmente en singular (23 veces); adem\u00e1s, est\u00e1 ausente en algunos escritos de importancia primordial (como el evangelio y las cartas de Juan, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la carta a los Hebreos). Se palpa enseguida una diferencia radical respecto a los cultos mist\u00e9ricos del helenismo: no se habla nunca de \u2020\u0153misterios de Cristo\u2020\u009d! Jes\u00fas no es un dios cultual, por el simple motivo de que no personifica ninguna fuerza natural, sino que es el sujeto de una historia concreta.<br \/>\nSin embargo, de vez en cuando, especialmente en el epistolario paulino, aparecen fragmentos dispersos de la terminolog\u00ed\u00ada mist\u00e9rica helenista, no tanto con intenciones pol\u00e9micas (en este sentido quiz\u00e1 tan s\u00f3lo Col 2,18) como en su utilizaci\u00f3n positiva. Esta terminolog\u00ed\u00ada, por lo dem\u00e1s, se hab\u00ed\u00ada infiltrado tambi\u00e9n en la filosof\u00ed\u00ada y hasta en el libro b\u00ed\u00adblico de la Sg [\/Cultura\/Aculturaci\u00f3n ll,lg y 2c]. As\u00ed\u00ad Pablo, en Ph 4,12, escribe: \u2020\u0153S\u00e9 carecer de lo necesario y vivir en la abundancia; estoy ense\u00f1ado (me-my\u2020\u2122emai: estoy iniciado) a todas y cada una de estas cosas, a sentirme harto y a tener hambre\u2020\u009d; pero aqu\u00ed\u00ad la sacralidad original del concepto de \u2020\u0153iniciaci\u00f3n\u2020\u009d se ha transformado en una mera imagen de una experiencia profana existencial. M\u00e1s problem\u00e1tico es el texto de 1 Co 2,6-7: \u2020\u0153Entre los formados (tele\u00ed\u00adoisis) usamos la sabidur\u00ed\u00ada, pero no la de este mundo, ni la de los gobernantes pasajeros de este mundo; una sabidur\u00ed\u00ada divina, misteriosa, oculta, que Dios destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u2020\u009d; es muy probable que resuene aqu\u00ed\u00ad unaconceptualidad mist\u00e9rica (cf el adjetivo \u2020\u0153formados\u2020\u009d, que podr\u00ed\u00ada tener, sin embargo, un sentido simplemente moral), no con connotaciones cultuales, sino m\u00e1s bien de car\u00e1cter (pre)gn\u00f3stico, que de todas formas se pone al servicio de la predicaci\u00f3n del evangelio y est\u00e1 determinada por una reflexi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica (cf los comentarios). Una cuesti\u00f3n m\u00e1s compleja es la que se refiere a una influencia eventual de los cultos mist\u00e9ricos en la teolog\u00ed\u00ada paulina de la participaci\u00f3n bautismal en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo (Rm 6,1-5; Col 2,12) y de la comuni\u00f3n ritual-eucar\u00ed\u00adstica con el Resucitado (lCD 10,14-22); en el estado actual de las investigaciones (cf respectivamente los estudios de G. Wagner y de H. J. Klauck, citados en la \/ BibI.), parece indudable que algunos elementos del lenguaje religioso ambiental dieron cierto colorido a la exposici\u00f3n paulina, cuyas connotaciones de origen y de fondo deben buscarse, sin embargo, en la fe cristiana t\u00ed\u00adpica. Queda, por lo menos, el hecho de que el ap\u00f3stol no usa nunca el t\u00e9rmino \u2020\u0153misterio\u2020\u009d en coincidencia con el bautismo ni con la cena del Se\u00f1or.<br \/>\n2110<br \/>\n2. Variaciones en el empleo del t\u00e9rmino.<br \/>\nEn algunas ocasiones el vocablo \u2020\u0153misterio\u2020\u009d tiene significados sectoriales y parciales que no pueden reducirse a un tema homog\u00e9neo y unitario. En tres casos Pablo lo utiliza en plural, siempre en 1 Cor: en 4,1 (\u2020\u0153Que la gente nos tenga como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u2020\u009d), donde se remite gen\u00e9ricamente a los m\u00faltiples aspectos de la misteriosa sabidur\u00ed\u00ada divina ya mencionados en 2,7 (cf 2,10: \u2020\u0153las cosas m\u00e1s profundas de Dios\u2020\u009d; 2,11: \u2020\u0153las cosas de Dios\u2020\u009d; 2,12: \u2020\u0153lo que Dios generosamente nos ha dado\u2020\u009d; 2,14: \u2020\u0153las cosas del Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d), casi como un plural de intensidad; en 13,2 (\u2020\u0153Aunque tenga el don de profec\u00ed\u00ada y conozca todos los misterios y toda la ciencia&#8230;, si no tengo amor&#8230;\u2020\u009d) el vocablo tiene el significado profano de realidades escondidas entendidas en conjunto, o quiz\u00e1 tambi\u00e9n \u2020\u0153todo inefable\u2020\u009d; y en ese mismo sentido \u2020\u0153mist\u00e9rico\u2020\u009d (pero en tono pol\u00e9mico); en 14,2 (\u2020\u0153El que habla en lenguas extra\u00f1as&#8230; dice cosas misteriosas\u2020\u009d) se trata de algo incomprensible, que se opone en plan pol\u00e9mico a la claridad edificante del profeta.<br \/>\nEn otras tres ocasiones tenemos expresiones abstractas de genitivo: \u2020\u0153Realmente el misterio de la iniquidad est\u00e1 ya en acci\u00f3n\u2020\u009d (2Ts 2,7); \u2020\u0153(Los di\u00e1conos) guarden los misterios de la fe con una conciencia limpia\u2020\u009d (lTm 3,9); \u2020\u0153Sin duda alguna es grande el misterio de nuestra religi\u00f3n\u2020\u009d (lTm 3,16). Los dos escritos en cuesti\u00f3n son probablemente tard\u00ed\u00ados. En el primer texto se trata de un genitivo epexeg\u00e9tico (= la iniquidad misma es un misterio, tanto en su origen como en su dinamismo; la locuci\u00f3n se encuentra en plural en el ya citado 1 Q27: 1,2); en los otros dos, que son sin\u00f3nimos por su proximidad contextual, la locuci\u00f3n est\u00e1 ya fuertemente dogmatizada y debe entenderse casi como s\u00ed\u00admbolo, ciertamente en relaci\u00f3n con el contenido objetivo de la fe (que se enuncia en lTm 3,16 con una confesi\u00f3n cristol\u00f3gica ciertamente antigua).<br \/>\nFinalmente, se encuentran en el Apocalipsis de Juan tres empleos del t\u00e9rmino carentes de relieve teol\u00f3gico particular: \u2020\u0153el misterio de las siete estrellas\u2020\u009d (1,20 = los \u00e1ngeles de las siete Iglesias), \u2020\u0153el misterio\u2020\u009d del nombre escrito en la frente de la gran prostituta (17,5 = \u2020\u0153la gran Babilonia\u2020\u009d) y el de su identidad (17,7 = explicado en el y. 18 como \u2020\u0153la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra\u2020\u009d, es decir, Roma). Como se ve, se trata aqu\u00ed\u00ad simplemente de enigma, significado oculto, velado por s\u00ed\u00admbolos.<br \/>\n2111<br \/>\n3. \u2020\u0153El misterio del reino de Dios\u2020\u009d.<br \/>\nCon esta expresi\u00f3n aparece el t\u00e9rmino una sola vez en los sin\u00f3pticos, atestiguado por la triple tradici\u00f3n. La redacci\u00f3n de Mc 4,11 suena as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios\u2020\u009d. En los paralelos de Mt 13,11 y Lc 8,10 encontramos dos retoques: el singular se convierte en plural: \u2020\u0153los misterios\u2020\u009d; y a los disc\u00ed\u00adpulos se les dice que se les ha dado \u2020\u0153conocerlos\u2020\u009d. A los tres es com\u00fan la contraposici\u00f3n con \u2020\u0153los de fuera\u2020\u009d (as\u00ed\u00ad Mc; \u2020\u0153a ellos\u2020\u009d, en Mt; \u2020\u0153a los otros\u2020\u009d, en Lc), es decir, con los que no forman parte de la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, los incr\u00e9dulos (en el contexto, los fariseos). Esta cl\u00e1usula recuerda el dicho de Jes\u00fas, com\u00fan a la tradici\u00f3n de Mt 11,25-26 y de Lc 10,21-22: \u2020\u0153Yo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. S\u00ed\u00ad, Padre, porque as\u00ed\u00ad lo has querido\u2020\u009d. Es evidente aqu\u00ed\u00ad el vocabulario apocal\u00ed\u00adptico del esconder-velar (cf tambi\u00e9n la incontrolable voluntad de Dios). Del contexto se deduce que \u2020\u0153estas cosas\u2020\u009d son el comportamiento y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, que s\u00f3lo los pobres y los disc\u00ed\u00adpulos comprenden como epifan\u00ed\u00ada del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. El loghion de Mc 4,11, que probablemente tiene su origen en el \u00e1mbito de la Iglesia pospascual (cf el comentario de R. Pesch, 1, Paideia, Brescia 1980, 382- 385), quiere decir, por consiguiente, que a quien dispone del f\u00e9rtil terreno de la fe Dios le concede comprender y vivir su se\u00f1or\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico como misterio escatol\u00f3gico revelado por Jes\u00fas. El dicho en su contexto est\u00e1 ordenado a explicar teol\u00f3gicamente la incredulidad de los jud\u00ed\u00ados, puesto que con \u00e9l se une la cita de Is 6,9-10, que serv\u00ed\u00ada muy bien a la comunidad primitiva para dar raz\u00f3n de los fracasos de la predicaci\u00f3n misionera (Jn 12,40; Hch 28,26-27). El reino de Dios es calificado como \u2020\u0153misterio\u2020\u009d por varios motivos: no s\u00f3lo porque su naturaleza \u00ed\u00adntima escapa a una comprensi\u00f3n exhaustiva, sino tambi\u00e9n porque \u2020\u0153los tiempos y las circunstancias\u2020\u009d de su establecimiento (Hch 1,7) dependen del benepl\u00e1cito incontrolable del mismo Dios. Pero el privilegio de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas es el de percibir precisamente que ese reino irrumpe ahora en la palabra y en la acci\u00f3n de su maestro (de forma an\u00e1loga se afirma en Qumr\u00e1n que \u2020\u0153al maestro de justicia Dios le ha dado a conocer todos los misterios de las palabras de sus siervos los profetas\u2020\u2122: lQpHab 7,4-5; n\u00f3tese bien: s\u00f3lo a \u00e9l, no a sus seguidores; pero en cuanto al reino de Dios, se reconoce que no est\u00e1 ni mucho menos al alcance de la mano: \u2020\u0153Pero t\u00fa, oh Dios, eres terrible en la gloria de tu realeza\u2020\u2122: 1QM 12,7).<br \/>\n2112<br \/>\n4. EL MISTERIO COMO PLAN SALV\u00ed\u008dFico de Dios realizado en Cristo y en la Iglesia.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153misterio\u2020\u009d aparece como tema propio y verdadero en dos cartas deuteropau-linas: \/ Colosenses y \/ Efesios. Su estrecha afinidad literaria y teol\u00f3gica nos permite y hasta nos sugiere la conveniencia de considerarlas juntas. El vocablo llega a aparecer all\u00ed\u00ad hasta 10 veces, y caracteriza inconfundiblemente su pensamiento: cf Col 1,26.27; 2,2; 4,3; Ep 1,9; 3,3.4.9; 5,32; 6,19. A \u00e9stos hay que a\u00f1adir el texto de Rom 16,25 que, seg\u00fan los mejores comentaristas, debe considerarse como un a\u00f1adido posterior, atribui-ble a un redactor pospau lino; por lo dem\u00e1s, el tema ya hab\u00ed\u00ada sido preparado por el pasaje de 1 Co 2,1 (con<br \/>\nP46S).6-1 0.<br \/>\nEl denominador com\u00fan de todos estos pasajes (directo o contextual) es el esquema de revelaci\u00f3n:<br \/>\nescondido-manifiesto. Por eso es inmediatamente evidente una propiedad fundamental del misterio: su paso de una situaci\u00f3n a otra; y esto demuestra un dinamismo de fondo que luego lo caracteriza adem\u00e1s en la fase de la revelaci\u00f3n ya realizada. Se plantea entonces inmediatamente el interrogante sobre la naturaleza del mismo misterio, sobre su definici\u00f3n o al menos sobre sus posibles componentes intr\u00ed\u00adnsecos. Dividimos, por tanto, la exposici\u00f3n de este tema en dos secciones: la trayectoria y los constitutivos del misterio.<br \/>\n2113<br \/>\na) La trayectoria del misterio.<br \/>\nAnte todo nos encontramos con la fase del ocultamiento (lCD 2,7; Col 1,26; Ef 3,9) o del silencio Rm 16,25). Caracteriza no solamente al origen divino y trascendente del misterio, sino a todo un largu\u00ed\u00adsimo per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico, de manera que estuvo \u2020\u0153mantenido en secreto desd tiempo eterno\u2020\u009d (Rm 16,25 ), \u2020\u0153escondido desde los siglos y desde las generaciones\u2020\u009d (Col 1,26). El marco de la reflexi\u00f3n no es de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00ad-sico, sino hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y apocal\u00ed\u00adptico: durante mucho tiempo Dios guard\u00f3 para s\u00ed\u00ad un secreto, cuya revelaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada aparecer, por tanto, como algo extraordinario y decisivo. En efecto Dios lo \u2020\u0153destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u2020\u009d (1Co 2,7). As\u00ed\u00ad pues, el misterio participa de la naturaleza misma de Dios, el cual habita en \u2020\u02dcla nube oscura\u2020\u009d (IR 8,12) o, lo que es lo mismo, \u2020\u0153habita en una luz inaccesible\u2020\u2122 (lTm 6,16). Pero no se identifica con ella. El misterio fue concebido, no para que siguiera siendo eternamente inalcanzable (cf Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Ad Magn. 8,2: \u2020\u0153Jesucristo es la palabra de Dios salida del silencio\u2020\u009d; y Dt 29,28).<br \/>\nEn segundo lugar viene la fase de la revelaci\u00f3n. Los textos mencionados recurren aqu\u00ed\u00ad a.tres verbos fundamentales: \u2020\u0153desvelar\u2020\u2122 (apokalyp-tein), \u2020\u0153manifestar\u2020\u009d (phanero\u00fcn) y \u2020\u0153dar a conocer\u2020\u009d (gnor\u00ed\u00adzein). Su uso es mucho m\u00e1s frecuente que el de los citados verbos de ocultamiento (cf, p.ej. ico 2,10; Rm 16,25; Rm 16,26; Col 1,26; Col 1,27; Ef 1,9; Ef 3,3; Ef 3,5). Se trata de una contraposici\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfi-ca, que subraya mucho m\u00e1s el valor del presente que el del pasado; esto se confirma por la repetici\u00f3n del adverbio \u2020\u0153ahora\u2020\u009d(Rm 16,26; Col 1,26 Ef3,5.10;cf2Timl,1O). Este tiempo que es el nuestro es el tiempo del \u2020\u0153acceso\u2020\u009d global a Dios (v\u00e9ase este tema en Ef 2,18; Ef 3,12; Rm 5,2; Hb 4,16). Por tanto, el mensaje cristiano no se encuentra en la l\u00ed\u00adnea del mito griego de una progresiva decadencia desde la edad de oro hasta la del hierro (cf Hes\u00ed\u00adodo, Los trabajos y los d\u00ed\u00adas, 106-201), sino que, excluyendo toda lamentaci\u00f3n por el pasado, reconoce que ahora finalmente es cuando el hombre ha sido admitido a una familiaridad con Dios que antes ni siquiera se pod\u00ed\u00ada sospechar (como escribir\u00e1 muy bien el autor an\u00f3nimo de la Carta a Diogneto8,1O-11). En cuanto a los destinatarios de la revelaci\u00f3n, nuestros textos lo especifican de varias maneras: \u2020\u0153a nosotros\u2020\u009d (1Co 2,10; Ef 1,9), \u2020\u0153a los creyentes\u2020\u009d (Col 1,26), \u2020\u0153a sus santos ap\u00f3stoles y profetas\u2020\u009d (Ef 3,5), \u2020\u0153a m\u00ed\u00ad (Pablo)\u2020\u009d (Ef 3,3); adem\u00e1s del reconocimiento de la particular funci\u00f3n del ap\u00f3stol de las gentes, se insiste en la mediaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles (en sentido amplio) y de los profetas (como instructores de las comunidades), pero para comprometer a toda la humanidad cristiana como destinataria \u00faltima.<br \/>\nEn tercer lugar, la revelaci\u00f3n se convierte en propagaci\u00f3n misionera. Esta etapa de difusi\u00f3n de largo alcance est\u00e1 pr\u00e1cticamente presente en todos los textos misteriol\u00f3gicos (cf, en especial, Ef 3,8-9, \u2020\u02dc&#8230; el privilegio de evangelizar a los paganos, de anunciar la incalculable riqueza de Cristo, de declarar el cumplimiento de este plan secreto\u2020\u009d). Abundan los verbos que describen esta tarea: notificar, manifestar, hablar, evangelizar, iluminar, ense\u00f1ar; el mismo misterio es descrito como \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d (Col 1,25), como \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d (Ef 6,19), y el compromiso por su expansi\u00f3n es una \u2020\u0153intensa lucha\u2020\u009d (Col 2,1), que hay que emprender \u2020\u0153con valent\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Ef 6,19). As\u00ed\u00ad pues, el misterio no s\u00f3lo no estaba destinado a permanecer en el silencio de Dios, sino que tampoco puede caberle la suerte de permanecer limitado al \u00e1mbito de sus primeros destinatarios, ni siquiera entendiendo a estos \u00fatimos en sentido comunitario. Mientras que los misterios de los cultos helenistas son por definici\u00f3n \u2020\u0153indecibles\u2020\u009d (arreta), hasta el punto de que su narraci\u00f3n equivale a una violaci\u00f3n y a un \u2020\u0153pecado en contra de Dios\u2020\u009d (An-d\u00f3cides, De myst. 1,29), el cristianismo no se caracteriza ni mucho menos por un esoterismo; a la disciplina del arcano se opone el anuncio misionero (2Ts 3,1), que no tiene m\u00e1s l\u00ed\u00admites que la prudencia, la cual sabe guardarse muy bien tanto del fanatismo como de las prisas indiscriminadas (Mt 7,6, \u2020\u0153No deis lo santo a los perros\u2020\u009d; Si 32,4, \u2020\u0153No alardees de sabio a destiempo\u2020\u009d). En el lenguaje de Ep 3,10, la publicidad del misterio se le conf\u00ed\u00ada a la \u2020\u0153Iglesia\u2020\u009d en su conjunto, y tiene que extenderse hasta \u2020\u0153los principados y las potestades celestiales\u2020\u009d; es decir, el compromiso del testimonio por parte de los cristianos (de todos y cada uno de ellos) tiene unos horizontes ilimitados y no debe arredrarse ni siquiera ante las potencias de diverso g\u00e9nero que pretenden ejercitar un dominio sobre el hombre.<br \/>\nEn cuarto lugar, advertimos que la trayectoria del misterio no va solamente de Dios al hombre. Hay tambi\u00e9n un camino que va del hombre hacia el misterio, y que en nuestros textos est\u00e1 relacionado con un rico l\u00e9xico de car\u00e1cter cognoscitivo; hay diversos verbos y sustantivos para expresar esta idea: conocer- conocimiento (los m\u00e1s frecuentes), comprender, saber, inteligencia, sabidur\u00ed\u00ada (Ef 1,7, \u2020\u0153El nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n&#8230;, seg\u00fan la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabidur\u00ed\u00ada y de prudencia\u2020\u009d; 3,18: \u2020\u0153para que pod\u00e1is comprender con todos los creyentes&#8230;\u2020\u009d). El cristiano posee su propio patrimonio sapiencial, que habr\u00e1 de informar ciertamente toda la vida concreta, pero que antes es adquirido por s\u00ed\u00ad mismo. Es \u00e9ste un tipo de discurso que se dirige a una etapa ya avanzada de la vida del cristiano, cuya adhesi\u00f3n inicial de fe en el Se\u00f1or se intenta conducir hasta su plena madurez (Ef 4,13). En un nivel hist\u00f3rico, este lenguaje lo entienden de diversas maneras los autores, bien como pol\u00e9mica contra los gn\u00f3sticos o bien, por el contrario, como expresi\u00f3n refleja de pre- (o proto-) gnosticismo).<br \/>\n2114<br \/>\nb) Los constitutivos del misterio.<br \/>\nDe los textos citados se deduce que el misterio no es un\u00ed\u00advoco, sino que lleva consigo toda una pluralidad sem\u00e1ntica, que vamos a intentar descomponer brevemente a continuaci\u00f3n.<br \/>\nHay, en primer lugar, un componente teol\u00f3gico. El misterio, aunque revelado, es \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d (1Co 2,1; Col 2,2). Esto significa no s\u00f3lo que el misterio pertenece a la esfera de lo divino, sino sobre todo que la aproximaci\u00f3n a \u00e9l es tambi\u00e9n a la vez un acercamiento a Dios mismo. Se trata del \u2020\u0153misterio de su voluntad\u2020\u009d (Ef 1,9): no ya de su naturaleza, sino una deliberaci\u00f3n suya, de una decisi\u00f3n suya, de un benepl\u00e1cito vinculado radicalmente a una buena disposici\u00f3n, a una gracia (Sal 33,11, \u2020\u0153El plan del Se\u00f1or subsiste eternamente; sus proyectos, por todas las edades\u2020\u009d; lQHfr 3,7: \u2020\u0153los misterios de su benepl\u00e1cito\u2020\u009d). Se trata de un teoarquismo indiscutible, que la comunidad reconoce y aclama: \u2020\u0153A Dios, el \u00fanico sabio, por medio de Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u2020\u009d (Rm 16,27). As\u00ed\u00ad pues, en este nivel, el misterio no se refiere a la identidad de Dios o a su vida \u00ed\u00adntima, sino a su proyecto o a su prop\u00f3sito, a su sabidur\u00ed\u00ada de decisi\u00f3n, a lo que \u00e9l \u2020\u0153destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u2020\u009d (1Co 2,7).<br \/>\n2115<br \/>\nEn segundo lugar, hay un componente cristol\u00f3gico. M\u00e1s a\u00fan, Jesucristo pertenece al centro focal del misterio. Y esto en tres niveles. 1) La conexi\u00f3n entre el misterio de la salvaci\u00f3n de Dios y Jesucristo en cuanto crucificado (atestiguada expl\u00ed\u00adcitamente tan s\u00f3lo en ico 2,1; ico 2,7-8). Precisamente aqu\u00ed\u00ad es donde se demuestra ineficaz e impotente la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo (1Co 1,21). El plan salv\u00ed\u00adfico de Dios pasa a trav\u00e9s de la cruz de Cristo, cuya profundidad mist\u00e9rica consiste no s\u00f3lo en el hecho de haber sido prevista por Dios (Hch 2,23), sino sobre todo en el hecho de que ella encarna de forma nueva e inaudita (= esc\u00e1ndalo y locura) el \u2020\u0153poder y sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d (1Co 1,24). 2) El texto crucial de Ep 1,9-10 precisa que el misterio de la voluntad de Dios consiste en el prop\u00f3sito de \u2020\u0153recapitular todas las cosas en Cristo\u2020\u009d, hasta el punto de convertirlo en el responsable y como el administrador de \u2020\u0153los tiempos cumplidos\u2020\u009d. Aqu\u00ed\u00ad el autor de la carta a los Efesios piensa en el Cristo resucitado, que re\u00fane en s\u00ed\u00ad mismo (pero en sentido personal) las funciones tanto de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como del lagos estoico, de tal manera que se convierte como en el coordinador de la multiforme realidad c\u00f3smica e hist\u00f3rica. En todo caso, se describe al Resucitado en su cualidad dzpantokr\u00e1tor ya que Dios \u2020\u0153todo lo someti\u00f3 bajo sus pies\u2020\u009d (Ef 1,22). Por eso mismo el cristiano sabe que no puede someter o, peor a\u00fan, alienar su propia dignidad ante cualquiera, ya que s\u00f3lo est\u00e1 insertado en Cristo, y debe sentirse m\u00e1s vinculado a \u00e9l todav\u00ed\u00ada por el hecho de que, aun sin que ellas lo sepan, est\u00e1n sometidas a \u00e9l \u2020\u0153todas las cosas\u2020\u2122. Precisamente esta situaci\u00f3n es la que le permite un tipo de relaciones positivas y \u2020\u0153simp\u00e1ticas\u2020\u2122 con todo el mundo. 3) Cristo en persona forma parte del misterio (Col 2,2-3, \u2020\u0153para que descubran el secreto [misterio] de Dios, que es Cristo, en el que se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y de la ciencia\u2020\u009d; Sb 7,11, \u2020\u0153Me vinieron con ella [la sabidur\u00ed\u00ada] todos los bienes\u2020\u2122). Y la locuci\u00f3n concreta \u2020\u0153misterio de Cristo\u2020\u009d (Col 4,3; Ef 3,4) puede entenderse ya sea como genitivo de definici\u00f3n (= Cristo mismo es el miste-rio);yacomo expresi\u00f3n braquil\u00f3gica por \u2020\u0153el misterio de Dios en cuanto que se manifiesta y se realiza mediante Cristo\u2020\u009d.<br \/>\n2116<br \/>\nEn tercer lugar, hay un componente eclesiol\u00f3gico. El texto fundamental es Ep 2,11-3,13. Aqu\u00ed\u00ad el misterio consiste en \u2020\u0153que los paganos comparten la misma herencia con los jud\u00ed\u00ados y, en virtud del evangelio, participan de la misma promesa en Jesucristo\u2020\u009d (3,6). Efectivamente, Cristo ha derribado \u2020\u0153el muro que los separaba\u2020\u009d de los jud\u00ed\u00ados (2,14), de manera que \u2020\u0153hizo de los dos un solo cuerpo y los ha reconciliado con Dios por medio de la cruz, destruyendo en s\u00ed\u00ad mismo la enemistad\u2020\u009d (2-15.16). Como se ve, no se puede hablar de la Iglesia sin hablar de Jesucristo, el cual quodammodo se identifica con ella, ya que el \u2020\u0153\u00fanico hombre nuevo\u2020\u009d y el \u2020\u0153\u00fanico cuerpo\u2020\u009d pueden tener al mismo tiempo una dimensi\u00f3n tanto individualcristol\u00f3gica como social-eclesial. Pero sobre todo es evidente que, en esta perspectiva, el car\u00e1cter mist\u00e9rico de la Iglesia consiste no tanto en su estructura, sino m\u00e1s bien en su dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica y fraternizante. Sus miembros, en la medida en que superan las divisiones religiosas y culturales en nombre de un principio unificador superior, tienden a constituir un tertium genus. En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa igualmente, por extensi\u00f3n, el texto de Ep 5,32: \u2020\u0153Este es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia\u2020\u2122. Puesto que sigue a la cita de Gen 2,24 (\u2020\u02dc&#8230; y los dos ser\u00e1n una sola carne\u2020\u2122), se deduce que aqu\u00ed\u00ad el misterio debe entenderse de dos maneras: en su punto de partida, como el simple dato natural de la relaci\u00f3n marido- mujer, y en su punto de llegada (puesto que se trata de una trasposici\u00f3n) se encuentra agrandado, como sucede en un proceso de ampliaci\u00f3n fotogr\u00e1fica, en la relaci\u00f3n an\u00e1loga Cristo-Iglesia. Precisamente esta comuni\u00f3n nupcial de mutua entrega es un gran misterio; y m\u00e1s lo es todav\u00ed\u00ada la gratuita iniciativa de Cristo, que \u2020\u02dcam\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 \u00e9l mismo por ella\u2020\u009d (Ef 5,25).<br \/>\nFinalmente, hay un componente antropol\u00f3gico, quiz\u00e1 no tan desarrollado, pero importante. Col 1,27 define el misterio como \u2020\u0153Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria\u2020\u009d (Ef 3,17, \u2020\u0153que Cristo habite en vuestros corazones por la fe\u2020\u009d). Nos encontramos as\u00ed\u00ad con el tema del \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u2122, caracter\u00ed\u00adstico precisamente de Col (3,9-10) y de Ep (4,22-24; 2,15). Cristo es proclamado no s\u00f3lo para el hombre y entre los hombres, sino tambi\u00e9n en el hombre. Ser \u2020\u0153nuevo\u2020\u009d significa poder establecer dimensiones in\u00e9ditas de relaciones fraternales (entre griegos, jud\u00ed\u00ados, b\u00e1rbaros, escitas, siervos y libres: Col 3,1l)sobrela base de una renovaci\u00f3n que afecta primero al individuo bautizado en su interioridad (Ef 4,23).<br \/>\n2117<br \/>\n5. Naturaleza excedente del misterio y su consumaci\u00f3n escato-L\u00ed\u201cGICA.<br \/>\nA pesar de su revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, el misterio no deja de ser tal; m\u00e1s a\u00fan, el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios se manifiesta precisamente como misterio, el misterio por excelencia. Hay en \u00e9l una dimensi\u00f3n de inagotabilidad. En efecto, los textos que hablan de \u00e9l utilizan con frecuencia un vocabulario de sobreabundancia, bien sea con sustantivos como \u2020\u0153riqueza\u2020\u009d (Col 1,27; Col 2,2; Ef 1,7; Ef 2,7; Ef 3,8), \u2020\u0153plenitud\u2020\u009d (Col 2,2), \u2020\u0153todos los tesoros\u2020\u2122 (Col 2,3), bien con adjetivos como \u2020\u0153supereminente\u2020\u009d (Ef 1,19; Ef 2,7; Ef 3, 19) o \u2020\u0153incalculable\u2020\u009d (Ef 3,8). Se trata en realidad de un espacio inmenso, en el cual llega a encontrarse sumergido el cristiano, llamado a escudri\u00f1ar con todas sus posibilidades \u2020\u0153cu\u00e1l es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad&#8230; que sobrepasa todo conocimiento, a fin de que se\u00e1is llenos de toda la plenitud de Dios\u2020\u009d (Ef 3,18; Ef 3,19).<br \/>\nPero si el misterio es trascendente por su propia naturaleza y nunca es totalmente controlable por el hombre, est\u00e1, sin embargo, destinado a una consumaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la historia actual. No es que esta consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica represente su fase m\u00e1s importante; en efecto, ateni\u00e9ndose a los textos, el giro decisivo se dio ya y se llev\u00f3 a cabo con el paso del ocultamiento a la revelaci\u00f3n his-t\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica; y sobre este paso recae el acento de los propios textos. Pero quedan a\u00fan algunos aspectos destinados a una fase ulterior y definitiva. Vemos as\u00ed\u00ad que Pablo revela, en calidad de apocal\u00ed\u00adptico, dos misterios distintos: en ico 15,51 (\u2020\u0153Ahora os voy a declarar un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados\u2020\u009d; cf Henoc eti\u00f3pico 103,1-4) y en Rom 1.1,25s (\u2020\u0153Hermanos, no quiero que ignor\u00e9is este misterio -para que no presum\u00e1is de vosotros mismos-: el endurecimiento de una parte de Israel ha sucedido hasta que todos los paganos hayan entrado; entonces todo Israel se salvar\u00e1\u2020\u009d; cf Misnah, Sanh. 10,1). Se trata de dos cuestiones bien concretas, que se refieren al final de los tiempos (y el ap\u00f3stol no utiliza nunca f\u00f3rmulas semejantes de revelaci\u00f3n en relaci\u00f3n con otros eventuales misterios). Pero est\u00e1 adem\u00e1s el Apocalipsis de Juan, que afirma claramente: \u2020\u0153Cuando suene la trompeta del s\u00e9ptimo \u00e1ngel, Dios cumplir\u00e1 su misterio, anunciado a sus siervos los profetas\u2020\u009d (10,7). Ya seg\u00fan la carta a los Colosenses, el misterio lleva consigo \u2020\u0153la esperanza de la gloria\u2020\u009d (1 ,27b). Por tanto, no se reduce a su actual expe-rimentabilidad hist\u00f3rica; si Dios \u2020\u0153lo destin\u00f3 para nuestra gloria antes de crear el mundo\u2020\u009d (1Co 2,7), esta gloria conserva siempre un elemento reservado al futuro (Col 3,4; Ef 1,18). Y el vidente del Apocalipsis proclama su irrupci\u00f3n, aunque sea introduciendo un escenario t\u00ed\u00adpicamente apocal\u00ed\u00adptico. La alusi\u00f3n a lo \u2020\u0153anunciado a sus siervos los profetas\u2020\u009d dice que la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica llega no s\u00f3lo como realizaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n como culminaci\u00f3n y consumaci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico (cf 10,6: \u2020\u0153Se acab\u00f3 el plazo\u2020\u009d). Es el plan divino relativo al cosmos y a la historia el que alcanza finalmente la etapa \u00faltima de su trayectoria: \u2020\u0153El imperio del mundo ha pasado a nuestro Se\u00f1or y a su mes\u00ed\u00adas; \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u2020\u009d (11,15b; cf 11,17; 12,10).<br \/>\n2118<br \/>\nBIBL.: Antonini, La conoscenza della volont\u00e1 di Dio in Col 1,9b, en AA.W., La cristolog\u00ed\u00ada in San Paolo. All\u00ed\u00ad della XXIII Settimana B\u00ed\u00adblica, Brescia 1976, 301-340; Bieder W., Das Myste-rium Chrisli und dic Mission. 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Esto se desprende de los siguientes hechos.<\/p>\n<p>a) El Vaticano I declara (Dz 1816; cf. 1671-1673 1795s) expresamente que: 1\u00c2\u00ba., existen aut\u00e9nticos m. que s\u00f3lo pueden conocerse mediante una revelaci\u00f3n propiamente dicha de Dios (contra el -> gnosticismo, -> racionalismo, semirracionalismo), y por consiguiente la revelaci\u00f3n y la fe no pueden ser superadas y eliminadas por la filosof\u00ed\u00ada y la inteligencia; 2\u00c2\u00b0, tales realidades y verdades, a pesar de su (permanente) car\u00e1cter de m., son accesibles por medio de la revelaci\u00f3n. Por consiguiente no se da el dilema (de cualquier clase de racionalismo) seg\u00fan el cual una verdad, o bien es \u00abclaramente\u00bb inteligible (por lo menos en principio) de modo que puede ordenarse y subordinarse clara y adecuadamente a los horizontes formales de la inteligencia humana y a sus principios l\u00f3gicos (a su \u00absistema\u00bb), o bien a priori ya no es algo que \u00abafecte\u00bb al hombre, algo de lo que pueda ocuparse y sobre lo que pueda hacer alguna afirmaci\u00f3n (de acuerdo con el principio de Wittgenstein en el Tractatus logico-philosophicus, n \u00c2\u00b0, 7: \u00abDebemos guardar silencio de aquello sobre lo que no podemos hablar\u00bb). 3\u00c2\u00b0 La existencia del m. (de Dios y de su libre proceder respecto del hombre) es la raz\u00f3n que hace necesaria (Dz 1786; DS 3876) la revelaci\u00f3n (y, por tanto, tambi\u00e9n la historia de la salvaci\u00f3n en el sentido estricto, la cual s\u00f3lo puede pensarse en conexi\u00f3n con la historia de la revelaci\u00f3n), si Dios quiere aproximarse al hombre como este misterio (cf. asimismo Vaticano rr, Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum, n.\u00c2\u00b0 2-6).<\/p>\n<p>b) El Vaticano I declara adem\u00e1s (Dz 1782; cf. Dz 428), fund\u00e1ndose en la Escritura, que Dios es \u00abincomprensible\u00bb, y que esta afirmaci\u00f3n pertenece a los enunciados m\u00e1s esenciales que caracterizan a Dios como Dios a diferencia de todo otro ser. Partiendo de la naturaleza de Dios es evidente que esta incomprensibilidad le corresponde de una manera esencial en nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l, o sea, p. ej., no es algo que haya de quedar eliminado por la visi\u00f3n de Dios. Estos son los dos datos fundamentales de los que debe partir toda reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la naturaleza del m. y a los que debe retornar.<\/p>\n<p>2. La tradici\u00f3n cristiana siempre ha dado testimonio de esta experiencia y doctrina acerca del Dios incomprensible, que se aproxima a nosotros como el m., aun cuando no pueda decirse que siempre lo haya hecho con el acento debido, y por ello siempre estuvo en peligro de considerar el m. de Dios como algo que podr\u00e1 superarse por la visi\u00f3n de Dios y no como aquello que, sin perder el car\u00e1cter misterioso a pesar de su inmediatez, llega a ser nuestra bienaventuranza gracias precisamente al amor \u00abext\u00e1tico\u00bb. La tradici\u00f3n tambi\u00e9n ha fundado muchas veces la existencia del m. en la concepci\u00f3n del hombre como \u00abperegrino\u00bb (cf. p. ej., Dz 1796). Ya en la Escritura Dios es aquel a quien nadie ha visto (Jn 1, 18; 6, 46; 1 Jn 4, 12), que vive en una luz inaccesible (1 Tim 6, 16), cuyo libre comportamiento respecto de los hombres es m. (Mc 4, 11 par; 1 Cor 2, 7; Ef y Col passim; cf. HThG i 442-447; LThK vrr 727ss).<\/p>\n<p>Las tinieblas en las que Mois\u00e9s penetr\u00f3 en su conversaci\u00f3n sobre la monta\u00f1a eran imagen de la experiencia de Dios en general (Gregorio de Nisa); en la lucha contra el gnosticismo y el racionalismo del -> arrianismo (eunomianos) los padres acent\u00faan la incomprensibilidad del Padre; la patr\u00ed\u00adstica y la edad media desarrollan la theologia negativa per modum negationis et eminentiae. Ya para el iv concilio Lateranense (Dz 432) la dissimilitudo entre Dios y la criatura es mayor que su similitudo, y Tom\u00e1s de Aquino puede decir la frase: \u00abEsto es lo m\u00e1ximo del conocimiento humano de Dios, saber que no conocemos a Dios\u00bb (quod homo sciat se Deum nescire: Quaest. disp. de potentia Dei 7,5 ad 14). Nicol\u00e1s de Cusa alaba la docta ignorantia y la aenigmatica scientia. La theologia crucis de los reformadores incluye tambi\u00e9n una protesta contra todas las tendencias que pretenden dominar a Dios en un sistema. La lucha de la Iglesia en el s. xix se dirigi\u00f3 tanto contra un -> agnosticismo teol\u00f3gico como a favor de una posibilidad natural de conocimiento de -> Dios (Dz 1785s; Vaticano II, Dei Verbum, n\u00c2\u00b0 6), y tambi\u00e9n contra un racionalismo teol\u00f3gico que somet\u00ed\u00ada a Dios a los hombres (Dz 1786; Vaticano II, Dei Verbum, n.\u00c2\u00b0 6).<\/p>\n<p>Si la lucha contra el ate\u00ed\u00adsmo actual s\u00f3lo puede llevarse correctamente entendi\u00e9ndola asimismo como destrucci\u00f3n de las im\u00e1genes falsas y primitivas de Dios (Vaticano II, Gaudium et Spes, n.0 19), no cabe duda que hoy la teolog\u00ed\u00ada del m. es una tarea urgente, abordada en una \u00abhermen\u00e9utica\u00bb teol\u00f3gica dentro de la teolog\u00ed\u00ada protestante (p. ej., en Ebeling), y que por parte cat\u00f3lica deber\u00ed\u00ada acometerse con m\u00e1s decisi\u00f3n que hasta ahora. En tanto Jesucristo en su realidad humana comparte nuestra relaci\u00f3n con la incomprensibilidad de Dios (Tobas, Compend. theol. [ed. R. Tannhof, Hei 1963] 216), en cuanto hombre \u00e9l se encuentra tambi\u00e9n en el lugar de la criatura, en el que debe decidir si acepta libremente en adoraci\u00f3n y \u00e9xtasis de amor el m. absoluto o quiere ser ateo.<\/p>\n<p>3. La teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica (si prescindimos de lo meramente desconocido y de lo que conocemos filos\u00f3ficamente acerca de Dios en conceptos an\u00e1logos) acostumbra a distinguir entre \u00abmisterios\u00bb (\u00c2\u00a1llama la atenci\u00f3n el plural!) estrictos (absolutos) y \u00abmisterios\u00bb en sentido amplio. Los primeros son realidades (o enunciados sobre ellas) que incluso despu\u00e9s de su revelaci\u00f3n no pueden entenderse en su esencia ni en su posibilidad interna, los segundos no son accesibles al hombre en su existencia sin la mediaci\u00f3n de una revelaci\u00f3n (p. ej., los designios libres de Dios), pero una vez revelados son perfectamente inteligibles en su esencia. Esta distinci\u00f3n puede ser muy luminosa desde el punto de vista l\u00f3gico-formal, pero no hace avanzar mucho en la cuesti\u00f3n propiamente dicha. Pues ante todo podemos preguntarnos si debemos contar con un cierto n\u00famero de misterios (len plural!). Se puede poner en duda esto.<\/p>\n<p>Naturalmente podemos pensar, de acuerdo con la experiencia, que existen muchas realidades inaccesibles al conocimiento del hombre en virtud de las m\u00faltiples circunstancias concretas y de los presupuestos. Pero con todo debemos decir (de acuerdo con el axioma tomista de que la verdad objetiva y la subjetiva se miden por el grado de ser del sujeto y del objeto) que un ente finito en cuanto tal en principio nunca podr\u00e1 superar tanto el fundamento \u00f3ntico de una capacidad cognoscitiva espiritual con trascendencia ilimitada (por tanto, tampoco de la del hombre), que pueda ser un m. en sentido estricto.<\/p>\n<p>Con esto queda clara la conexi\u00f3n interna que existe entre los dos datos fundamentales mencionados al comienzo: la esencial y permanente incomprensibilidad de Dios en cuanto tal debe ser la raz\u00f3n propiamente dicha de que exista algo as\u00ed\u00ad como un m. (o los m). Misterios de fe en sentido estricto s\u00f3lo pueden darse cuando Dios se comunicaa s\u00ed\u00ad mismo tal como \u00e9l es (o sea, como el incomprensible), de modo que esta autocomunicaci\u00f3n real (como acontecimiento que se revela a la vez) participa necesariamente del car\u00e1cter incomprensible del -> Dios que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo (y no da tan s\u00f3lo algo finito distinto de \u00e9l).<\/p>\n<p>4. Antes de que podamos seguir adelante a partir de este punto inicial, hay que tener presente en nuestra consideraci\u00f3n el punto de arranque \u00abfilos\u00f3fico\u00bb, es decir, \u00abcognoscitivo-metaf\u00ed\u00adsico\u00bb en orden a la inteligencia teol\u00f3gica del \u00abmisterio\u00bb. El hombre no es desde el principio y permanentemente el ser de la idea clara et distincta (en el sentido de un racionalismo cartesiano) o el sujeto de un sistema absoluto, en el que \u00e9l y la realidad en general llegan por primera vez y definitivamente hacia s\u00ed\u00ad mismos (en el sentido del -> idealismo alem\u00e1n). La trascendencia ilimitada del sujeto finito (humano) en el conocimiento y en la libertad, en la teor\u00ed\u00ada y en la pr\u00e1ctica es la que somete a interrogaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica toda afirmaci\u00f3n posible, y es interrogada ella misma para ser introducida en el interior de lo que llamamos el m. La remisi\u00f3n al interior del m. no significa un mero resto de lo que todav\u00ed\u00ada (provisionalmente) no se sabe, o algo que se da junto a lo conocido con claridad o a lo que es objeto de una pregunta clara, sino que el m. (por ser la esencia \u00ed\u00adntima de la -> trascendencia en el -> conocimiento y en la -> libertad como condici\u00f3n de la posibilidad del conocimiento y libertad en general) es el fundamento de la vida personal del hombre. Este se halla radicado en el abismo del m., vive siempre juntamente con \u00e9l, y la cuesti\u00f3n es tan s\u00f3lo si vive con \u00e9l voluntaria y obedientemente, confi\u00e1ndosele, o lo \u00abreprime\u00bb (como dice Pablo) y no lo quiere aceptar (-> ate\u00ed\u00adsmo).<\/p>\n<p>La trascendencia est\u00e1 orientada hacia el m. El conocimiento anal\u00f3gico (-> analog\u00ed\u00ada del ser) no es el caso l\u00ed\u00admite de un conocimiento que de suyo sea un\u00ed\u00advoco, que integre cada objeto conocido en un sistema fijo de coordinadas (los primeros principios), plenamente comprendido por el hombre, sino que es el movimiento fundamental del esp\u00ed\u00adritu abierto hacia \u00abarriba\u00bb en direcci\u00f3n al m. no comprendido. Adem\u00e1s hay que entender siempre esta trascendencia en todas sus \u00abdimensiones\u00bb: trascendencia que se remonta al -> principio lejano, trascendencia hacia lo que originariamente es una \u00absuma\u00bb de posibles objetos de conocimiento, trascendencia sobre el objeto siempre individual de la libertad en su realizaci\u00f3n, trascendencia sobre las dirigibles realidades futuras (en la -> esperanza absoluta), trascendencia de la intercomunicaci\u00f3n personal por encima del concreto t\u00fa individual, que sigue siendo siempre esperanza y no puede conferir una plenitud absoluta. El m. es aqu\u00ed\u00ad fundamento de todo, pero a la vez se escapa a toda aprehensi\u00f3n particular; sustenta sin que nosotros logremos dominarlo; se da a s\u00ed\u00ad mismo corno el m. que lo abarca todo, pero manteniendo su naturaleza misteriosa; nos permite hablar de cara a \u00e9l, pero propiamente, no nos permite hablar \u00absobre\u00bb \u00e9l.<\/p>\n<p>5. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad se puede entender mejor ahora qu\u00e9 queremos decir propiamente con los m. de la revelaci\u00f3n cristiana. En el fondo hay un solo m.: que la incomprensibilidad de Dios, en la que \u00e9l es Dios, se nos da no s\u00f3lo como la lejan\u00ed\u00ada y el horizonte en los que se mueve nuestra existencia, como el punto que se encuentra de manera asint\u00f3tica en el infinito, hacia el que se mueve el pluralismo de las realidades finitas como \u00fanico punto unificante del que no podemos disponer; sino que adem\u00e1s este Dios, permaneciendo as\u00ed\u00ad, se nos entrega en contacto inmediato, con lo cual \u00e9l mismo viene a ser la realidad m\u00e1s \u00ed\u00adntima de nuestra existencia. Que esto sea posible, real y experimentable para nosotros (por la gracia en la fe), constituye el \u00fanico m., que tiene un doble aspecto: Dios mismo como el m. y su propia comunicaci\u00f3n a nosotros, por la cual se hace nuestra realidad m\u00e1s intima en cuanto m. permanente (y no se limita a dar una cosa distinta de \u00e9l mismo como don que le substituyera, y que en cuanto tal en principio carecer\u00ed\u00ada de m.), y en esta autocomunicaci\u00f3n (-> gracia, que permanece \u00abincreada\u00bb) hace que la podamos aceptar (-> virtudes II).<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica de esta afirmaci\u00f3n: la m\u00e1s inmediata autodonaci\u00f3n de Dios como determinaci\u00f3n de la criatura racional, por un lado la permanencia del m. de Dios, \u00fanica forma en la que \u00e9l es Dios, por otro es insuperable y constituye la m\u00e1s radical (\u00absobrenatural\u00bb) modalidad de la analog\u00ed\u00ada de la trascendencia. La unidad de esta dial\u00e9ctica se capta tan s\u00f3lo, sin eliminar su misterio, por su afirmaci\u00f3n en el amor, pues en definitiva solamente \u00e9l puede dejar intacto al otro en cuanto tal (aqu\u00ed\u00ad: al Dios incomprensible) y as\u00ed\u00ad unir con ese otro, a la manera como Dios, que es el amor, hace de la criatura una realidad aut\u00f3noma y distinta de \u00e9l, y as\u00ed\u00ad se entrega a s\u00ed\u00ad mismo libremente a ella. Este \u00fanico m. (formal) viene dado en todo aquello que la dogm\u00e1tica cristiana proclama como misterios (absolutos) del cristianismo: a) en el m. de la -> gracia santificarte y en el de la -> visi\u00f3n inmediata de Dios como los dos estadios de la historia existencial (de la aceptaci\u00f3n) de la autocomunicaci\u00f3n definitiva de Dios; b) en el m. del radical y singular punto cumbre de esta autocomunicaci\u00f3n de Dios a la humanidad en la -\u00bb encarnaci\u00f3n del Logos de Dios (uni\u00f3n hipost\u00e1tica), en la que el movimiento auto-comunicativo de Dios a la criatura alcanza su punto culminante, su entelequia (causa final) y su definitiva y escatol\u00f3gica manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica; c) en el m. de la Trinidad, que es en una unidad Trinidad \u00abecon\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica\u00bb (justamente el doble aspecto de la autocomunicaci\u00f3n de Dios en el Pneuma y el Logos a partir del Padre, que permanece fuente incomprensible, o sea, inagotable) y a la vez, por tratarse de una verdadera comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, \u00abTrinidad inmanente\u00bb de Dios en s\u00ed\u00ad (cf. MySal n 317-397).<\/p>\n<p>No es posible mostrar aqu\u00ed\u00ad extensamente c\u00f3mo todo lo dem\u00e1s que en la dogm\u00e1tica recibe el nombre de m. (cuando se trata en verdad de un m. absoluto) puede deducirse de este m. trinitario. El verdadero car\u00e1cter misterioso del -> pecado original, p. ej., se funda en el m. de la gracia, cuya ausencia, como privaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n del Pneuma esencialmente santo, puede fundamentar un estado de pecado previamente a una decisi\u00f3n personal propiamente dicha. No hay por qu\u00e9 concebir la -> transubstanciaci\u00f3n en la -> eucarist\u00ed\u00ada como un caso particular de una posibilidad m\u00e1s amplia de Dios, por la que \u00e9l podr\u00ed\u00ada convertir cualquier cosa en cualquier otra; cabe concebirla como algo que s\u00f3lo se da en Cristo (de una manera que ha de determinarse m\u00e1s concretamente) en virtud de su singular funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, de manera que tambi\u00e9n el m. de la transubstanciaci\u00f3n puede deducirse del m. de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. La doctrina del car\u00e1cter misterioso del mensaje cristiano (en lo que se refiere a su contenido y a la manera peculiar de su conocimiento) reviste una importancia fundamental desde el punto de vista kerygm\u00e1tico:<br \/>\na) Puede hacer comprensible que el -> ate\u00ed\u00adsmo, cuando es inculpable, en gran parte no niega al \u00abDios del evangelio\u00bb, sino que rechaza im\u00e1genes de Dios que lo limitan falsamente (Vaticano 11, Gaudium et spes, n\u00c2\u00ba. 19); o bien que, por las m\u00e1s diversas causas (individuales y sociol\u00f3gicas), \u00e9l no sabe convertir en tema conceptual expl\u00ed\u00adcito la permanente referencia a Dios, por la que \u00e9ste se da en forma completamente distinta de la manera como se dan todas las dem\u00e1s realidades del conocimiento.<\/p>\n<p>b) Une la experiencia fundamental del hombre (siempre dada, pero no siempre convertida en tema expl\u00ed\u00adcito) acerca de su orientaci\u00f3n hacia el m., que envuelve su existencia, con el contenido del mensaje cristiano, pues esclarece c\u00f3mo este mensaje es la \u00fanica respuesta a dicha experiencia: el car\u00e1cter incomprensible del fundamento de la existencia es el m. de Dios, que se da en el -> amor bajo la m\u00e1s inmediata y beatificante proximidad y no s\u00f3lo domina como una lejan\u00ed\u00ada que rechaza y como juicio sobre esta existencia.<\/p>\n<p>c) Ilumina claramente la unidad interna del mensaje cristiano. Este no es la comunicaci\u00f3n dispuesta por Dios de una multitud arbitraria de afirmaciones obscuras, las cuales nada o poco tienen que ver con la experiencia existencial del hombre, sino que es la \u00fanica y universal interpretaci\u00f3n de la existencia, que tiene desde siempre su plenitud en la gracia y por tanto en Dios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Th. Granderath, Speculative Er\u00f6rterung \u00fcber die M\u00f6glichkeit von Mysterien und die M\u00f6glichkeit ihrer Offenbarung: ZKTh 10 (1886) 497-511 595-602; H. v. Soden, .Luar iptov und sacramentum in den ersten zwei Jhh. der Kirche: ZNW 12 (1911) 188-227; M. Chossat, Dieu (Connaissance naturelle de): DThC IV 756-874, espec. 824-872; J. de Ghellinck, Pour 1&#8217;histoire du mot \u00absacramentum\u00bb (Lv 1924); R. Garrigou-Lagrange, De revelatione per Ecclesiam catholicam proposita I (R 31929) 169-190; A. Michel, Myst\u00e4re: DThC X 2585-2599; H. Dieckmann, De revelatione Christiana (Fr 1930) 188-212; T. L. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>musterion (musthvrion, 3466), primariamente aquello que es conocido de los mustes, los iniciados (de mueo, iniciar en los misterios); cf. Phi 4:12, mueomai: \u00abhe aprendido el secreto\u00bb (RVR77). En el NT denota no lo que es misterioso, como sucede con el t\u00e9rmino castellano, sino aquello que, estando m\u00e1s all\u00e1 de la posibilidad de ser conocido por medios naturales, solo puede llegarse a saber por revelaci\u00f3n divina, y se hace saber de una manera y en un tiempo se\u00f1alados por Dios, y Solo a aquellos que est\u00e1n iluminados por su Esp\u00ed\u00adritu. En su sentido ordinario, un misterio significa conocimiento retenido; su significado b\u00ed\u00adblico es verdad revelada. De ah\u00ed\u00ad que los t\u00e9rminos especialmente asociados con este tema sean \u00abdado a conocer\u00bb, \u00abrevelado\u00bb, \u00abdeclarado\u00bb, \u00abdispensaci\u00f3n\u00bb, etc. La definici\u00f3n dada arriba puede tener su mejor ilustraci\u00f3n con el siguiente pasaje: \u00abel misterio que hab\u00ed\u00ada estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos\u00bb (Col 1:26). \u00abSe usa de: (a) verdad espiritual en general, como se revela en el evangelio (1Co 13:2; 14.2; cf. 1Ti 3:9). Entre los antiguos griegos \u00ablos misterios\u00bb eran ritos religiosos y ceremonias que se practicaban en el seno de sociedades secretas en las que pod\u00ed\u00ada ser recibido aquel que lo deseaba. Los que eran iniciados en estos \u00abmisterios\u00bb ven\u00ed\u00adan a ser poseedores de un cierto conocimiento que no se impart\u00ed\u00ada a los no iniciados, y por esto recib\u00ed\u00adan el nombre de \u00ablos perfeccionados\u00bb (cf. 1Co 2:6-16 donde el ap\u00f3stol tiene en mente estos \u00abmisterios\u00bb y presenta el evangelio en contraste a ellos; aqu\u00ed\u00ad, los \u00abperfeccionados\u00bb, esto es, \u00ablos que han alcanzado madurez\u00bb, son, naturalmente, los creyentes, los \u00fanicos que pueden percibir las cosas reveladas); (b) Cristo, que es el mismo Dios revelado bajo las condiciones de vida humana (Col 2:2; 4.3), y llegando a someterse a la misma muerte (1Co 2:1; en algunos mss. aparece musterion en lugar de marturion, testimonio, 7), pero levantado de entre los muertos (1Ti 3:16), para que a su debido tiempo se cumpla la voluntad de Dios de coordinar en El el univer so, someti\u00e9ndolo a El (Eph 1:9; cf. Rev 10:7), como se declara en el evangelio (Rom 16:25; Eph 6:19); (c) la iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, esto es, la uni\u00f3n de los redimidos con Dios en Cristo (Eph 5:32; cf. Col 1:27); (d) el arrebatamiento a la presencia de Cristo de aquellos miembros de la iglesia que es su Cuerpo que est\u00e9n vivos en la tierra a su parus\u00ed\u00ada (1Co 15:51); (e) la operaci\u00f3n de aquellas fuerzas escondidas que o bien retardan o bien aceleran el Reino de los cielos; esto es, de Dios (Mat 13:11; Mc 4.11); (f) la causa de la condici\u00f3n presente de Israel (Rom 11:25); (g) el esp\u00ed\u00adritu de desobediencia a Dios (2Th 2:7; Rev 17:5,7; cf. Eph 2:2)\u00bb. (De Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 256, 257). A lo anterior se pueden a\u00f1adir: (h) las siete iglesias locales y sus \u00e1ngeles, vistos en forma simb\u00f3lica (Rev 1:20); (i) los caminos de Dios en gracia (Eph 3:9). Se usa el t\u00e9rmino de una manera inclusiva en 1Co 4:1 (v\u00e9ase The Twelve Mysteries of Scripture, de Vine). Nota: En 2Th 2:7, \u00abel misterio de iniquidad\u00bb es algo que el mundo no reconoce, porque no consiste meramente en confusi\u00f3n y desorden, cf. anomos, v\u00e9anse INICUO, LEY (SIN); la exhibici\u00f3n de iniquidad por parte del inicuo (v. 8) ser\u00e1 el efecto del intento, por parte de los poderes de las tinieblas, de subvertir el gobierno divino.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(myst\u00e9rion)<\/p>\n<p>  Esta palabra viene de una ra\u00ed\u00adz griega que significa o bien \u00abcerrar\u00bb o bien \u00abintroducir\u00bb en un culto reservado a unos iniciados, particularmente en el marco de las religiones llamadas \u00abde los misterios\u00bb de salvaci\u00f3n, como en Eleusis. En los textos tard\u00ed\u00ados de los Setenta y de la literatura apocal\u00ed\u00adptica, este t\u00e9rmino designa las cosas ocultas o los secretos divinos (Dn 2,28; Sab 2,22), y finalmente el designio de Dios sobre el mundo, manifestado en su revelaci\u00f3n. Esta palabra, marcada sin duda demasiado por el contexto helen\u00ed\u00adstico, es poco frecuente en el Nuevo Testamento: una sola vez en Mc 4,11 (y par), a prop\u00f3sito de los misterios del reino de Dios.<\/p>\n<p>   Pablo la usa con mayor facilidad, pero s\u00f3lo en la Primera a los Corintios (6 menciones) y en Rom 11,25 y 16,25; tambi\u00e9n la usan las ep\u00ed\u00adstolas deute-ropaulinas (6 menciones en Efesios y 4 en Colo-senses). En Pablo, la expresi\u00f3n se aplica a la sabidur\u00ed\u00ada misteriosa de Dios que se expresa en la cruz del Resucitado (1 Cor 2,7), o tambi\u00e9n a la revelaci\u00f3n del designio escatol\u00f3gico de Dios (1 Cor 15,51). En Rom 11,25, el misterio o el proyecto \u00faltimo de Dios para con Israel es desvelado por el ap\u00f3stol y el mismo evangelio es designado como el misterio de Dios, manifestado ahora; as\u00ed\u00ad pues, es preciso ser los administradores de los misterios de DiosO  Cor 4,1).<\/p>\n<p>   En Col 1,26-17; 4,3 y Ef 1,9; 3,4, el misterio se identifica m\u00e1s concretamente con la persona misma de Jes\u00fas; en Ef 5,31-32, la palabra quiere significar el v\u00ed\u00adnculo profundo que existe entre Cristo y su Iglesia, como si se tratara de una uni\u00f3n conyugal.<\/p>\n<p>C. P.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego mysterion no aparece en la Biblia griega sino en algunos libros tard\u00ed\u00ados (Tob, Jdt, Sab, Eclo, Dan, 2Mac); tiene como trasfondo el arameo taz, que designa una \u00abcosa secreta\u00bb y corresponde tambi\u00e9n al hebreo cl\u00e1sico s\u00f3d (empleado todav\u00ed\u00ada en Qumr\u00e1n). En el NT esta palabra es ya un t\u00e9rmino t\u00e9cnico de teolog\u00ed\u00ada. Pero como se usaba ampliamente en el ambiente helen\u00ed\u00adstico (filosof\u00ed\u00ada, cultos \u00abde misterios\u00bb, gnosis, magia), importa fijar con exactitud su sentido para evitar las interpretaciones inexactas.<\/p>\n<p>AT. 1. La revelaci\u00f3n de los secretos de Dios. La idea de los secretos de Dios es familiar desde hace mucho tiempo para Israel. Estos secretos ata\u00f1en particularmente al designio de salvaci\u00f3n que realiza Dios en la historia humana y que forma el objeto de la *revelaci\u00f3n: \u00ab\u00bfHace Dios alguna cosa sin revelar su secreto (s\u00f3d) a sus siervos, los profetas?\u00bb (Am 3,7; cf. N\u00fam 24,4.16). De esta doctrina cl\u00e1sica est\u00e1 lleno en particular el segundo Isa\u00ed\u00adas: el destino hist\u00f3rico de Israel responde al plan divino revelado de antemano por la *palabra prof\u00e9tica, y es lo que asegura la venida de la *salvaci\u00f3n al final de los *tiempos (Is 41,21-28). Tal es el antecedente de la noci\u00f3n t\u00e9cnica y religiosa de ((misterio\u00bb, que atestiguan paralelamente Daniel y el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. Daniel y el Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>a) El libro de Daniel es un apocalipsis, es decir, una *revelaci\u00f3n de 18s.27s.47; 4,6). Estos secretos no los \u00absecretos\u00bb divinos (rdz: Dan 2, son, como en otras obras ap\u00f3crifas, los de la creaci\u00f3n; ata\u00f1en a lo que se realiza en el tiempo, bajo la forma de una historia seguida, orientada hacia un fin; con otras palabras: los misterios del *designio de salvaci\u00f3n. Estos secretos est\u00e1n inscritos en el cielo y se cumplir\u00e1n de forma infalible; as\u00ed\u00ad Dios puede revelarlos en sue\u00f1os, en visiones, o por intermedio de los \u00e1ngeles (cf. 2; 4; 5; 7; 8; 10-12). No hay sabidur\u00ed\u00ada humana que pueda dar tal conocimiento del porvenir; pero Dios es \u00abla revelaci\u00f3n de los misterios\u00bb (2,28.47). Da a conocer por adelantado \u00ablo que debe suceder al fin de los d\u00ed\u00adas\u00bb (2, 28): y si sus revelaciones enigm\u00e1ticas son incomprensibles a los hombres, \u00e9l da a algunos privilegiados una *sabidur\u00ed\u00ada (cf. 5,11), un *esp\u00ed\u00adritu extraordinario, gracias a los cuales (ning\u00fan misterio los embaraza\u00bb (4,6). Lo que as\u00ed\u00ad revela son sus *juicios, que son el preludio de la *salvaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, hace tiempo que este objeto se halla encerrado en las *Escrituras prof\u00e9ticas: a Daniel que escudri\u00f1a el Libro de Jerem\u00ed\u00adas viene Gabriel a descubrirle el misterioso significado del or\u00e1culo de las *Semanas (Dan 9). As\u00ed\u00ad pues, las Escrituras se tratan aqu\u00ed\u00ad de la misma manera que los sue\u00f1os o las visiones, que, por lo dem\u00e1s, traducen en s\u00ed\u00admbolos enigm\u00e1ticos los secretos-designios de Dios.<\/p>\n<p>b) El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada no ignora la existencia de \u00abmisterios\u00bb en los cultos del paganismo (Sab 14,15. 23). Pero, en conformidad con el libro de Daniel, aplica el t\u00e9rmino a las realidades trascendentes que son objeto de la revelaci\u00f3n: los secretos de Dios en la remuneraci\u00f3n de los justos (2,22), los secretos relativos al origen de la *sabidur\u00ed\u00ada divina (6, 22). Estos misterios son de orden soteriol\u00f3gico (el \u00abmundo venidero\u00bb, t\u00e9rmino del designio de salvaci\u00f3n) y teol\u00f3gico (el ser \u00ed\u00adntimo de Dios). Corresponden, pues, a los que tratan los autores de apocalipsis.<\/p>\n<p>3. El juda\u00ed\u00adsmo extrab\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>a) Apocalipsis ap\u00f3crifos. En la literatura ap\u00f3crifa se supone que Enoc, como Daniel, \u00abconoce los secretos de los santos\u00bb (lEn 106,9): ha le\u00ed\u00addo las tabletas del cielo, en que est\u00e1n escritos todos los acontecimientos del futuro, y as\u00ed\u00ad ha aprendido el misterio del destino final de los justos (103,2ss) y de los pecadores (104, 10). El misterio es, pues, aqu\u00ed\u00ad la realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica del *designio de Dios, noci\u00f3n que conservar\u00e1n todav\u00ed\u00ada los apocalipsis de Esdras y de Baruc.<\/p>\n<p>b) Los textos de Qumr\u00e1n dan igualmente gran importancia al conocimiento de este \u00abmisterio venidero\u00bb que tendr\u00e1 lugar en el d\u00ed\u00ada de la visita\u00bb y determinar\u00e1 la suerte de los justos y de los pecadores. Buscan su descripci\u00f3n en las Escrituras prof\u00e9ticas, cuya explicaci\u00f3n les ha proporcionado el maestro de justicia, pues \u00abDios le ha dado a conocer todos los misterios de las palabras de sus servidores, los profetas\u00bb (cf. Dan 9). Se trata de una ex\u00e9gesis inspirada que equivale a una nueva revelaci\u00f3n : \u00ablos \u00faltimos tiempos ser\u00e1n m\u00e1s largos que todo lo que han predicho los profetas, pues los misterios de Dios son maravillosos\u00bb. Pero esta revelaci\u00f3n est\u00e1 reservada a los que caminan \u00aben la perfecci\u00f3n de la v\u00ed\u00ada\u00bb : revelaci\u00f3n esot\u00e9rica que no se debe comunicar a los malos, a los hombres de fuera.<\/p>\n<p>NT. I. LA ENSE\u00ed\u2018ANZA DE JES\u00daS. Los sin\u00f3pticos emplean s\u00f3lo una vez la palabra mysterion; el evangelio de Juan, nunca. \u00abA vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios. pero para los de fuera todo sucede en par\u00e1bolas\u00bb (Mc 4,11 p). As\u00ed\u00ad responde Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos que le interrogan sobre el sentido de la par\u00e1bola del sembrador. Distingue en su auditorio a los que pueden oir el misterio y a \u00ablos de fuera\u00bb, qu\u00e9 por su dureza de coraz\u00f3n no pueden comprenderlo, seg\u00fan la palabra de Isa\u00ed\u00adas 6,9s (Mc 4,12 p). Para \u00e9stos la venida del reino es un enigma, cuya ense\u00f1anza en par\u00e1bolas no revela la clave. Pero a los disc\u00ed\u00adpulos \u00abes dado el misterio\u00bb y las par\u00e1bolas les son explicadas. El misterio en cuesti\u00f3n es, pues, el advenimiento del *reino, conforme al *designio de Dios testimoniado por las antiguas profec\u00ed\u00adas: Jes\u00fas vuelve aqu\u00ed\u00ad a un tema central de los apocalipsis jud\u00ed\u00ados. Su propia obra consiste en instaurar el reino ac\u00e1 abajo y en revelar en su plenitud los secretos divinos que le ata\u00f1en y que \u00abestaban ocultos desde la fundaci\u00f3n del mundo\u00bb (Mt 13,35). Con \u00e9l queda acabada la *revelaci\u00f3n, puesto que se cumplen las *promesas: el misterio del reino est\u00e1 presente ac\u00e1 en la tierra en su persona. Pero por eso mismo la humanidad se divide en dos: los disc\u00ed\u00adpulos lo acogen ; \u00ablos de fuera\u00bb le cierran el coraz\u00f3n. La proclamaci\u00f3n del misterio no es por tanto esot\u00e9rica (cf. Mc 1,15 p; 4,15 p); sin embargo, el velo de las par\u00e1bolas no se descorre sino para los que pueden oirle (cf. Mt 13,9.43). Aun para \u00e9stos, entrar en el misterio no es cuesti\u00f3n de inteligencia humana; es un don de Dios.<\/p>\n<p>II. LA ENSE\u00ed\u2018ANZA DE SAN PABLO. Hay que situarse en la misma perspectiva -la del apocalipsis jud\u00ed\u00ado- para comprender los usos de la palabra mysterion en san Pablo. Esta palabra, en efecto, sugiere una realidad profunda, inexpresable ; abre un resquicio hacia el infinito. El objeto que designa no es otro que el del *Evangelio: la realizaci\u00f3n de la *salvaci\u00f3n por la *muerte y la *resurrecci\u00f3n de Cristo, su implantaci\u00f3n en la historia por la proclamaci\u00f3n de la *palabra. Pero este objeto es caracterizado como un secreto divino, inaccesible a la inteligencia humana fuera de la revelaci\u00f3n (cf. lCor 14,2). La palabra conserva as\u00ed\u00ad su resonancia escatol\u00f3gica ; pero se aplica a las etapas sucesivas a trav\u00e9s de las cuales se realiza la salvaci\u00f3n anunciada : la venida de Jes\u00fas a la tierra, el tiempo de la Iglesia, la consumaci\u00f3n de los siglos.<\/p>\n<p>1. El despliegue del misterio en el tiempo. En las primeras ep\u00ed\u00adstolas (2Tes, lCor, Rom) se enfocan sucesivamente estos diversos aspectos del misterio. Hay identidad entre \u00abel anuncio del misterio de Dios\u00bb (ICor 2,1, seg\u00fan ciertos manuscritos) y la proclamaci\u00f3n del Evangelio (1,17) de Jes\u00fas crucificado (cf. 1,23; 2,2). Tal es el objeto del mensaje aportado por Pablo a los corintios, *esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y *locura para los griegos, pero sabidur\u00ed\u00ada para los que creen (1,23s). Esta *sabidur\u00ed\u00ada divina in mysterio (2,7) estaba hasta entonces oculta; ninguno de los pr\u00ed\u00adncipes de este mundo la hab\u00ed\u00ada reconocido (2,8s); pero nos ha sido revelada por el *Esp\u00ed\u00adritu, que escruta hasta las profundidades de Dios (2,lOss). Inaccesible al hombre ps\u00ed\u00adquico abandonado a sus solas fuerzas naturales, es inteligibl\u00e9 para el hombre espiritual, al que la ense\u00f1a el Esp\u00ed\u00adritu (2,15). Sin embargo, s\u00f3lo a los \u00abperfectos\u00bb (cf. 2,6), no ya a los ne\u00f3fitos (3,1s), puede el Ap\u00f3stol, \u00abdispensador de los misterios de Dios\u00bb (4,1), \u00abexpresar en t\u00e9rminos de esp\u00ed\u00adritu realidades de esp\u00ed\u00adritu\u00bb. (2,13), de modd que comprendan todos los dones de gracia (2,12) encerrados en este misterio. El Evangelio se da a todos, pero los cristianos son llamados a profundizar&#8217; progresivamente su conocimiento.<\/p>\n<p>Ahora bien, este misterio, actualmente en acci\u00f3n ac\u00e1 en la tierra para la salvaci\u00f3n de los creyentes, est\u00e1 en lucha con un \u00abmisterio de iniquidad\u00bb (2Tes 2,7), es decir, con la acci\u00f3n de *Sat\u00e1n que culminar\u00e1 en la manifestaci\u00f3n del *anticristo. Su despliegue en la historia se hace por v\u00ed\u00adas parad\u00f3jicas; as\u00ed\u00ad fue necesario el *endurecimiento de una parte de Israel para que pudiera salvarse la masa de los paganos (Rom 11,25): misterio de la incomprensible sabidur\u00ed\u00ada divina (11,33) que ha hecho que fuera para bien la ca\u00ed\u00adda del pueblo elegido. Al final d\u00e9l misterio triunfar\u00e1 Cristo, cuando resuciten los muertos, y los vivos sean transformados para participar de su vida celestial (ICor 15,51ss). El \u00abmisterio de Dios\u00bb engloba toda la historia sagrada, desdela venida de Cristo a la tierra hasta su parus\u00ed\u00ada. El Evangelio es \u00abla revelaci\u00f3n de este misterio, envuelto en *silencio en los siglos eternos, pero manifestado ahora y, mediante las *Escrituras que lo predicen, llevado al conocimiento de todas las naciones\u00bb (Rom 16,25s).<\/p>\n<p>2. El misterio de Cristo y de la Iglesia. En las ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad (Col, Ef) se concentra la atenci\u00f3n de Pablo en el aspecto presente del \u00abmisterio de Dios\u00bb (Col 2,2): el \u00abmisterio de Cristo\u00bb (Col 4,3; Ef 3,4) que realiza la salvaci\u00f3n por medio de su Iglesia. Este misterio estaba oculto en Dios durante todos los siglos (Col 1,26; Ef 3,9, cf. 3,5); pero Dios acaba de manifestarlo (Col 1,26), de darlo a conocer (Ef 1,9), de ponerlo a la luz (3,9), de *revelarlo a los ap\u00f3stoles y a los profetas y en particular a Pablo mismo (3,4s). Es el objeto del Evangelio (3,6; 6,19). Es la \u00faltima palabra del *designio de Dios, formado mucho antes para que se realizara en la plenitud de los *tiempos: \u00abreducir todas las cosas bajo una sola cabeza, Cristo, las cosas celestiales como las terrenales\u00bb (1,9s). La apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada escudri\u00f1aba las maravillas de la creaci\u00f3n; la revelaci\u00f3n cristiana manifiesta su secreto m\u00e1s \u00ed\u00adntimo: en Cristo, primog\u00e9nito de toda criatura, todas las cosas hallan su consistencia (Col 1,15ss) y todas son *reconciliadas (1,20). La apocal\u00ed\u00adptica escrutaba tambi\u00e9n las v\u00ed\u00adas de Dios en la historia humana; la revelaci\u00f3n cristiana las muestra en su convergencia hacia Cristo, que encuadra la salvaci\u00f3n en la historia gracias a su Iglesia (Ef 3,10): en adelante *jud\u00ed\u00ados y paganos son admitidos a la misma herencia, son miembros del mismo *cuerpo, beneficiarios de la misma promesa (3,6). De este misterio ha sido Pablo constituido ministro (3,7s). En \u00e9l todo adquiere un significado misterioso; as\u00ed\u00ad la uni\u00f3n del hombre y de la *mujer, s\u00ed\u00admbolo de la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia (5,32). En \u00e9l tanto los paganos como los jud\u00ed\u00ados hallan el principio de la esperanza (Col 1,27). \u00c2\u00a1Cu\u00e1n grande es este \u00abmisterio de la fe\u00bb (ITim 3,9), este \u00abmisterio de la piedad, manifestado en la carne, justificado en el &#8216;Esp\u00ed\u00adritu, visto por los \u00e1ngeles, proclamado entre los paganos, cre\u00ed\u00addo en el mundo, arrebatado a la gloria\u00bb (ITim 3,16)!<br \/>\nUna progresi\u00f3n continua conduce as\u00ed\u00ad del misterio enfocado por los apocalipsis jud\u00ed\u00ados al \u00abmisterio del *reino de Dios\u00bb revelado por Jes\u00fas, y finalmente al \u00abmisterio de Cristo\u00bb cantado por el Ap\u00f3stol de las gentes. Este misterio no tiene nada de com\u00fan con los cultos de misterios de los griegos y de las religiones orientales, aun cuando Pablo utilice, cuando se presenta la ocasi\u00f3n, algunos de los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos de que las mismas se serv\u00ed\u00adan, a fin de oponer mejor a estos aspectos particulares del \u00abmisterio de iniquidad\u00bb (cf. 2Tes 2,7) el verdadero misterio de salvaci\u00f3n, como en otro lugar opone a la falsa sabidur\u00ed\u00ada humana la verdadera sabidur\u00ed\u00ada divina manifestada en la *cruz de Cristo (cf. ICor 1,17-25).<\/p>\n<p>III. EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN. En el Apocalipsis la palabra mysterion designa en dos ocasiones el significado terreno de los s\u00ed\u00admbolos que explica el vidente (Ap 1,20) o el \u00e1ngel que le habla (17,7). Pero tambi\u00e9n en dos pasajes adopta un sentido muy pr\u00f3ximo al que le daba san Pablo. En la frente de *Babilonia la grande, que representa a Roma, est\u00e1 escrito un nombre, un misterio (17,5); es que en ella est\u00e1 en acci\u00f3n el \u00abmisterio de iniquidad\u00bb que denunciaba ya san Pablo (cf. 2Tes 2,7). Finalmente, el \u00faltimo d\u00ed\u00ada, cuando el s\u00e9ptimo \u00e1ngel toque la trompeta para anunciar el juicio final, \u00abse consumar\u00e1 el misterio de Dios, seg\u00fan la buena nueva que ha dado de \u00e9l a sus servidores, los profetas\u00bb (Ap 10, 7; cf. ICor 15,20-28).<\/p>\n<p>A esta consumaci\u00f3n aspira la Iglesia. Desde ahora vive ya en el misterio ; pero, insertada en medio del \u00abmundo presente\u00bb, est\u00e1 desgarrada entre los poderes divinos y los poderes diab\u00f3licos. Vendr\u00e1 un d\u00ed\u00ada en que los poderes diab\u00f3licos sean por fin aniquilados (cf. Ap 20; ICor 15,26s) y en que la Iglesia entre en el \u00abmundo venidero\u00bb. Entonces s\u00f3lo subsistir\u00e1 el misterio de Dios, en un universo renovado (Ap 21; cf. lCor 15,28). Tal es el t\u00e9rmino de la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>-> Designio de Dios &#8211; Escritura &#8211; Ense\u00f1ar &#8211; Par\u00e1bola &#8211; Palabra de Dios &#8211; Revelaci\u00f3n &#8211; Sabidur\u00ed\u00ada &#8211; Silencio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La \u00fanica vez que aparece esta palabra en el AT es en la secci\u00f3n <etiqueta id=\"#_ftn636\" name=\"_ftnref636\" title=\"\">arm. de Dn. (2.18\u201319, 27\u201330, 47; 4.9), donde la <\/etiqueta><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> tiene <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> para el arm. <\/span><span style=''>r&#257;z<\/span><span lang=ES style=''> (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn637\" name=\"_ftnref637\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, \u201csecreto\u201d). En este contexto la referencia es especializada, y, como en la frase \u201chay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios\u201d (2.28), significa primariamente lo que est\u00e1 oculto y todav\u00eda tiene que darse a conocer. Sin embargo, incluso aqu\u00ed el significado no deja de tener relaci\u00f3n con el uso y la significaci\u00f3n neotestamentarios del t\u00e9rmino, ya que los misterios de los que habla Daniel en este cap\u00edtulo forman parte del eterno plan de Dios, y tambi\u00e9n se dan a conocer por \u00e9l a sus siervos por adelantado (\u201cpensamientos por saber lo que hab\u00eda de ser en lo por venir\u201d, 2.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso que hace Daniel de <\/span><span style=''>r&#257;z<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018misterio\u2019, con el <\/span><span style=''>p<sup>e<\/sup>\u0161ar<\/span><span lang=ES style=''> correlativo, \u2018soluci\u00f3n\u2019, \u2018interpretaci\u00f3n\u2019, fue adoptado por la secta de Qumr\u00e1n, cuyo uso de esta terminolog\u00eda ha proporcionado un fondo ilustrativo para comprender las menciones neotestamentarias del t\u00e9rmino <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Significado<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El significado del t\u00e9rmino <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> en el gr. cl\u00e1sico es \u201ccualquier cosa escondida o secreta\u201d (HDB, 3, pp. 465), y se usaba en el plural particularmente (<\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>ta myst&#275;ria<\/span><span lang=ES style=' '>) para hacer referencia a los ritos sagrados de las religiones gr. de misterio en los que s\u00f3lo participaban los iniciados. La ra\u00edz verbal es <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>my&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, que significa en primer lugar \u201ccerrar los labios (o los ojos)\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn638\" name=\"_ftnref638\" title=\"\">lat. mutus). Pero<\/etiqueta> mientras que \u201cmisterio\u201d puede significar, y en el uso contempor\u00e1neo frecuentemente es as\u00ed, un secreto para el que no se puede encontrar ninguna respuesta, esta no es la connotaci\u00f3n del t\u00e9rmino <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> en el gr. cl\u00e1sico y b\u00edblico. En el NT <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> significa un secreto que est\u00e1 siendo, o incluso ha sido, revelado, que es tambi\u00e9n divino en su alcance, y tiene que ser dado a conocer por Dios a los hombres por medio de su Esp\u00edritu. De este modo el t\u00e9rmino se acerca mucho a la palabra neotestamentaria <\/span><span style=''>apokalypsis<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018revelaci\u00f3n\u2019. El <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> es un secreto temporario, que una vez revelado se conoce y se entiende, y deja de ser un secreto; <\/span><span style=''>apokalypsis<\/span><span lang=ES style=''> es una eventualidad temporariamente escondida, que simplemente espera su revelaci\u00f3n para hacerla real y percibida (cf. 1 Co. 1.7, por ejemplo, donde <\/span><span style=''>apokalypsis<\/span><span lang=ES style=''> se usa, como tantas veces, con referencia a Cristo mismo; y Ro. 8.19, donde Pablo describe la creaci\u00f3n como si estuviese esperando ansiosamente su <\/span><span style=''>apokatastasis<\/span><span lang=ES style=''> en la venidera era de gloria, que ha de ser revelada (<\/span><span style=''>apokalyfth&#275;nai<\/span><span lang=ES style=''>) en el <\/span><span style=''>apokalypsis<\/span><span lang=ES style=''> de los hijos de Dios mismos).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Uso<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>(i) En los evangelios. La \u00fanica vez que aparece la palabra <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> en los evangelios es en Mr. 4.11 = Mt. 13.11 (plural) = Lc. 8.10 (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> mg \u201csecreto revelado\u201d). Aqu\u00ed el t\u00e9rmino se usa para hacer referencia al reino de Dios, el conocimiento del cual, por el hecho mismo de ser el reino de Dios, est\u00e1 reservado para aquellos a quienes es \u201cdado\u201d. Como resultado, el misterio no revelado est\u00e1, para los que est\u00e1n \u201cafuera\u201d (<\/span><span style=''>ex&#333;<\/span><span lang=ES style=''>), escondido en *\u201cpar\u00e1bolas\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii) <i>En las cartas paulinas<\/i>. Pablo usa esta palabra frecuentemente; m\u00e1s aun, aparte de cuatro menciones de la palabra en Ap., y de las tres ya mencionadas en los evangelios sin\u00f3pticos, el uso del t\u00e9rmino <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> en el NT est\u00e1 limitado a las cartas de Pablo (21 veces). La naturaleza de <\/span><span style=''>to myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> en la teolog\u00eda paulina es cu\u00e1druple.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Es eterno en su alcance, en cuanto se relaciona con el plan divino de salvaci\u00f3n, la <i>Heilsgeschichte<\/i> misma. El \u201cmisterio\u201d lo constituyen las buenas nuevas que forman el contenido de la revelaci\u00f3n de Dios (cf. Ef. 6.19); es el misterio de Dios mismo, el centro del cual est\u00e1 en Cristo (Col. 2.2, interpretando <\/span><span style=''>tou myst&#275;riou tou theou, Christou<\/span><span lang=ES style=' '>, con P<sup>46<\/sup>, B, et <etiqueta id=\"#_ftn639\" name=\"_ftnref639\" title=\"\">al.; cf. 1 Co<\/etiqueta>. 2.1, donde B, <etiqueta id=\"#_ftn640\" name=\"_ftnref640\" title=\"\">D, y otros <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn641\" name=\"_ftnref641\" title=\"\">ms(s). tienen <\/etiqueta><\/span><span style=''>martyrion<\/span><span lang=ES style=''> por <\/span><span style=''>myst&#275;rin<\/span><span lang=ES style=''>). Como tal est\u00e1 contenido dentro de los eternos consejos de Dios y escondido en \u00e9l (Ef. 3.9), decretado \u201cantes de los siglos\u201d (1 Co. 2.7) y declarado <\/span><span style=''>sofia<\/span><span lang=ES style=''> de Dios, y velado a la comprensi\u00f3n humana, pero a la espera de su aclaraci\u00f3n, a trav\u00e9s de las edades (1 Co. 2.8; Ro. 16.25, donde el participio adjetivado es <\/span><span style=''>sesig&#275;menon<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Es hist\u00f3rico en su anuncio. Este misterio es tambi\u00e9n el \u201cmisterio de Cristo\u201d, anunciado hist\u00f3ricamente y definitivamente por Dios en Cristo mismo (Ef. 1.9; 3.3s, donde el <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> se describe como revelado a Pablo <\/span><span style=''>kata apokalypsin<\/span><span lang=ES style=''>; cf. Col. 4.3) \u201ccuando vino el cumplimiento del tiempo\u201d (G\u00e1. 4.4). Es precisamente este misterio, centrado y declarado en la persona del Se\u00f1or Jesucristo, por medio de cuya muerte Dios nos reconcilia consigo mismo (2 Co. 5.18s; cf. 1 Co. 2.2), el que Pablo fue comisionado para proclamar (Ef. 3.8s; cf. 1 Co. 4.1). En su carta a los Efesios Pablo considera particularmente, contra el fondo de un movimiento general y gradual hacia un inclusivismo cristoc\u00e9ntrico (v\u00e9ase J. A. Robinson, <\/span><span style=' '>Ephesians<\/span><span lang=ES style=' '>, 1903, pp. 238s), las nociones dominantes y relacionadas de \u201cesperanza\u201d y \u201cmisterio\u201d. Cristo es la esperanza de los hombres (1.12) y del universo (1.10), y poseemos como resultado una esperanza que es tanto gloriosa (1.18) como real; el cristiano ya es salvo y ha resucitado con \u00e9l (2.4\u20136, donde los verbos est\u00e1n en el aoristo). No s\u00f3lo esto, sino tambi\u00e9n\u2014y este es el car\u00e1cter particular del <\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> que Pablo ha sido enviado a predicar, y que en Ef. principalmente se propone bosquejar\u2014la nueva esperanza, y por ende tambi\u00e9n la nueva <i>vida<\/i> en Cristo, est\u00e1n a disposici\u00f3n de jud\u00edos y gentiles por igual (3.8; cf. Col. 1.27, donde el contenido del misterio se describe como \u201cCristo en vosotros, la esperanza de gloria\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Es espiritual en su percepci\u00f3n. Ya hemos visto por los evangelios sin\u00f3pticos que el misterio del reino se percibe espiritualmente. Pablo retiene esta idea cuando considera al misterio de Cristo (el centro del cual lo constituyen particularmente \u201clos gentiles [que] son coherederos\u201d) como algo que ha sido revelado a los ap\u00f3stoles y profetas por el esp\u00edritu (<i>en pneumati<\/i>, Ef. 3.5; cf. tamb. 1 Co. 13.2; 14.2). En la misma l\u00ednea debe entenderse el t\u00e9rmino como lo usa Pablo en forma derivada en relaci\u00f3n con el matrimonio cristiano (Ef. 5.32), y el \u201cmisterio de iniquidad (o pecado)\u201d (2 Ts. 2.7). La significaci\u00f3n divina de estos \u201cmisterios\u201d se comprende por una conjunci\u00f3n de revelaci\u00f3n y entendimiento espiritual (cf. tamb. Ap. 17.3\u20137).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. Es escatol\u00f3gico en su resultado. El misterio que se ha revelado en el tiempo todav\u00eda espera su consumaci\u00f3n y cumplimiento divino en la eternidad. Este es el sentido en que debe entenderse el t\u00e9rmino en Ap. 10.7: el \u201cmisterio de Dios\u201d ya anunciado se cumplir\u00e1 corporativamente sin demora, \u201cen los d\u00edas de la voz del s\u00e9ptimo \u00e1ngel, cuando \u00e9l comience a tocar la trompeta\u201d. Y esto es igualmente cierto en funci\u00f3n de la salvaci\u00f3n personal: el \u201cmisterio\u201d de \u201cser transformados\u201d cuando suene la trompeta, cuando la mortalidad sea finalmente remplazada por la inmortalidad (1 Co. 15.51ss). Un misterio de este car\u00e1cter, aun cuando se da a conocer, nos sobrecoge todav\u00eda con la profundidad de nada menos que la sabidur\u00eda y el conocimiento de Dios mismo (Col. 2.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso de la palabra \u201cmisterio\u201d en referencia a los sacramentos (la <etiqueta id=\"#_ftn642\" name=\"_ftnref642\" title=\"\">Vg. traduce <\/etiqueta><\/span><span style=''>myst&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> como <i>sacramentum<\/i>) es enteramente posb\u00edblico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> P. Franquesa, \u201cMisterio\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). V, cols. 200\u2013210; G. Finkenrath, \u201cMisterio\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, pp. 94\u201398; K. Prumm, \u201cMisterio\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn643\" name=\"_ftnref643\" title=\"\">\u00b0DTB, 1967, cols. 664\u2013679; G. Sohngen, \u201cEl saber de Dios en el misterio de que habla Pablo\u201d, <\/etiqueta><\/span><span style=''>Mysterium salutis<\/span><span lang=ES style=''>, 1969, vol. I, t(t). II, pp. 998\u20131029.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>E. Hatch, <i>Essays in Biblical Greek<\/i>, 1889, pp. 57\u201362; C. L. Mitton, <i>The Epistle to the Ephesians<\/i>, 1951, pp. 86\u201390; G. Bornkamm, <etiqueta id=\"#_ftn644\" name=\"_ftnref644\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>4, pp. 802\u2013828.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn645\" name=\"_ftnref645\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>S.S.S.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Etimolog\u00eda y definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Noci\u00f3n de misterio en la Escritura y en la teolog\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Doctrina cat\u00f3lica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Raz\u00f3n y misterio sobrenatural\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">4.1 Errores<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">4.2 Relaciones de la verdad natural y sobrenatural<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Etimolog\u00eda y definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Griego, mysterion, de myein, \u00abencerrar, restringir\u00bb, \u00abcerrar\u00bb.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00e9rmino significa en general lo que es imposible de conocer, o el conocimiento valioso que es guardado en secreto.  En la antig\u00fcedad  pagana la palabra misterio se usaba para designar ciertas doctrinas esot\u00e9ricas, tales como el  pitagorismo, o ciertas ceremonias que se realizaban en privado o cuyo significado era conocido s\u00f3lo para los iniciados, por ejemplo, los ritos eleusianos, el culto f\u00e1lico.  En el lenguaje de los primeros  cristianos los misterios eran aquellas ense\u00f1anzas  religiosas que eran cuidadosamente resguardadas del conocimiento de los profanos (vea disciplna del secreto).\n<\/p>\n<h2>Noci\u00f3n de misterio en la Escritura y en la teolog\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las versiones del Antiguo Testamento usan la palabra mysterion como un equivalente para el  hebreo  s\u00f4d, \u201csecreto\u201d (Prov. 20,19; Jdt. 2,2; Eclo. 22,22; 2 Mc. 13,21).  En el Nuevo Testamento la palabra misterio se aplica por lo general a la sublime revelaci\u00f3n del  Evangelio (Mt. 13,11; Col. 2,2; 1 Tim. 3,9; 1 Cor. 15,51), y a la Encarnaci\u00f3n y vida del Salvador y su manifestaci\u00f3n por la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles (Rom. 16,25; Ef. 3,4; 6,19; Col. 1,26; 4,3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme al uso de los escritores  inspirados del Nuevo Testamento, los  te\u00f3logos le dan el nombre misterio a las verdades reveladas que sobrepasan los poderes de la raz\u00f3n natural.  Misterio, por lo tanto, en su sentido teol\u00f3gico estricto, no es sin\u00f3nimo de lo incomprensible, puesto que todo lo que sabemos es incomprensible, es decir, no es adecuadamente comprensible en cuanto a su ser interior; ni con lo incognoscible, puesto que muchas cosas meramente naturales son accidentalmente incognoscibles, debido a su inaccesibilidad, por ejemplo, cosas futuras, remotas o escondidas.  En su sentido estricto un misterio es una verdad  sobrenatural, una que por su misma naturaleza est\u00e1 por encima de la  inteligencia finita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos distinguen dos clases de misterios sobrenaturales: el absoluto o teol\u00f3gico y el relativo.  Un misterio absoluto es una verdad cuya  existencia o posibilidad no pudo ser descubierta por una criatura, y cuya  esencia (ser substancial interno) puede ser expresado por la mente finita s\u00f3lo en t\u00e9rminos de analog\u00eda, por ejemplo, la  Trinidad.  Un misterio relativo es una verdad cuya naturaleza \u00edntima por s\u00ed sola (por ejemplo, muchos de los atributos divinos), o cuya existencia sola (por ejemplo, los preceptos ceremoniales positivos de la  Antigua Ley), excede el poder de conocimiento natural de la criatura.\n<\/p>\n<h2>Doctrina cat\u00f3lica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  existencia de los misterios  teol\u00f3gicos es una  doctrina de la fe  cat\u00f3lica  definida por el Concilio Vaticano I, el cual declara:  \u201cSi alguien dice que en la revelaci\u00f3n divina no est\u00e1n contenidos ningunos misterios propiamente dichos (vera et proprie dicta mysteria), sino que son desarrollados a trav\u00e9s de la raz\u00f3n natural (per rationem rite excultam), que todos los dogmas de la fe pueden ser entendidos y demostrados a partir de principios naturales; sea anatema\u201d (Ses. III, Can. 4. De fide et Ratione, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ense\u00f1anza est\u00e1 claramente explicada en la  Escritura.  El texto de prueba principal, que fue citado en parte por el Concilio Vaticano, es 1 Cor. 2.  Pasajes m\u00e1s cortos son especialmente Ef. 3,4-9; Col. 1,26-27; Mt. 11,25-27; Jn. 1,17-18.  Estos textos hablan de un misterio de Dios, que s\u00f3lo la sabidur\u00eda  infinita puede entender,  a saber, los designios de la Divina Providencia y la vida interior de la  Divinidad (vea tambi\u00e9n Sab. 9,16-17;. Rom. 11,33-36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tradici\u00f3n abunda en testimonios que apoyan esta ense\u00f1anza.  En el  Breve \u00abGravissimas Inter\u00bb ( Denzinger, \u00abEnchiridion\u00bb, ed. Bannwart, nn. 1666-1674),  P\u00edo IX defiende la doctrina de misterio  sobrenatural con muchas citas de las obras de los  Padres.  Numerosos otros textos  patr\u00edsticos que ata\u00f1en sobre el mismo asunto son citados y explicados en la \u201cDie Theologie der Vorzeit\u201d de  Kleutgen (II, 75 ss.; V, 220 ss.); y en la \u00abNeue Untersuchungen \u00fcber das Dogma von der Gnade\u00bb (Maguncia, 1867), 466 ss. De  Sch\u00e4zler.  La doble excelencia de la revelaci\u00f3n  cristiana ofrece muchos argumentos teol\u00f3gicos para la existencia de los misterios sobrenaturales (cf.  Scheeben, \u201cDogmatik\u201d, I, 24).\n<\/p>\n<h2>Raz\u00f3n y misterio sobrenatural<\/h2>\n<h3>Errores<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  racionalistas y los semi-racionalistas niegan la  existencia de los misterios  sobrenaturales.  Los racionalistas objetan que los misterios degradan la raz\u00f3n.  Su argumento favorito se basa en el principio de que no existe medio entre lo razonable y lo irrazonable, a partir de lo cual concluyen que el misterioso se opone a la raz\u00f3n (Bayle, Pfleiderer).  Esta argumentaci\u00f3n es falaz, ya que confunde lo incomprensible con lo inconcebible, la superioridad de la raz\u00f3n con la contradicci\u00f3n.  La mente de una criatura no puede, en efecto, captar la naturaleza \u00edntima de la verdad misteriosa, pero puede expresar esa verdad por analog\u00edas; no puede entender completamente la coherencia y la concordancia de todo lo que est\u00e1 contenido en un misterio de fe, pero puede refutar exitosamente las objeciones que har\u00edan que un misterio consistiera de elementos mutuamente repugnantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los racionalistas objetan adem\u00e1s que la revelaci\u00f3n de los misterios ser\u00eda in\u00fatil, puesto que la naturaleza de la raz\u00f3n es aceptar s\u00f3lo lo evidente (Toland), y puesto que el conocimiento de lo incomprensible no puede tener influencia en la vida moral de la  humanidad ( Kant).  Para responder a la primera objeci\u00f3n s\u00f3lo tenemos que recordar que existe una doble evidencia: la evidencia interna de una cosa en s\u00ed misma, y la evidencia externa de la autoridad confiable.   Los misterios de la revelaci\u00f3n, como los hechos de la historia, son apoyados por evidencia externa, y por lo tanto son evidentemente cre\u00edbles.  La segunda dificultad se basa en una suposici\u00f3n  falsa.  La vida  religiosa de los cristianos tiene sus ra\u00edces en su fe en lo sobrenatural, que es una anticipaci\u00f3n de la visi\u00f3n beat\u00edfica (Santo Tom\u00e1s, \u00abComp. Theol. Ad fratrem Reg.,\u201d Cap. II), un profundo  acto de homenaje religioso (Contra. Gent., I, VI), y la medida mediante la cual juzga al mundo y los caminos de Dios.  La historia de la civilizaci\u00f3n es testigo de la influencia beneficiosa que la fe cristiana ha ejercido sobre la vida general de la humanidad (cf. Gutberlet, \u00abApologetik\u00bb, II, 2 ed., Munster, 1895, 23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos racionalistas, confiando en similitudes rebuscadas, pretenden que los misterios cristianos fueron tomados de los sistemas religiosos y filos\u00f3ficos del paganismo.  Un estudio del origen del cristianismo es suficiente para mostrar lo absurdo de tal explicaci\u00f3n.  El semi-racionalismo explica los misterios ya como verdades puramente naturales expresadas en lenguaje  simb\u00f3lico (Schelling,  Baader, Sabatier), o como problemas solubles de filosof\u00eda (Gunther, Frohschammer).  Los errores de  Gunther fueron condenados en una carta pontificia al arzobispo de Colonia en 1857, y en otra al obispo de Breslau en 1860 (Denzinger, \u00abEnchiridion\u00bb, ed Bannwart, nn. 1655-1658..); los de Frohschammer, en el  Breve \u00abGravissimas Inter\u00bb, 11 de diciembre de 1862.\n<\/p>\n<h3>Relaciones de la verdad natural y sobrenatural<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> (a) Superioridad de lo sobrenatural<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los misterios contenidos en la revelaci\u00f3n  sobrenatural no son simplemente verdades desconectadas que se extienden m\u00e1s all\u00e1 del reino de las cosas naturales, sino un mundo superior,  celestial, un cosmos  m\u00edstico cuyas partes est\u00e1n unidas en una uni\u00f3n de vida.  (Scheeben, \u00abDogmatik\u00bb, I, 25.) Incluso en las partes de este vasto sistema que se nos han revelado hay una maravillosa armon\u00eda.  En su gran obra \u00abDie Mysterien des Christenthums\u00bb, Scheeben ha tratado de mostrar la conexi\u00f3n l\u00f3gica en el orden sobrenatural, mediante la consideraci\u00f3n de su misterio supremo, la comunicaci\u00f3n interna de la vida divina en la  Trinidad, como el modelo e ideal de la comunicaci\u00f3n externa a la criatura de la vida divina de la gracia y la gloria.  El conocimiento de lo sobrenatural es m\u00e1s excelente que ninguna sabidur\u00eda humana, porque, aunque incompleto, tiene un objeto m\u00e1s noble, y a trav\u00e9s de su dependencia de la infalible palabra de Dios posee un mayor grado de certeza.  La oscuridad que rodea a los misterios de la fe resulta de la debilidad del intelecto  humano, que, como el ojo que mira fijamente al sol, es cegado por la plenitud de la luz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> (b) Armon\u00eda de la verdad natural y sobrenatural<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que toda verdad proviene de Dios, no puede haber una verdadera guerra entre la raz\u00f3n y la revelaci\u00f3n.  Los misterios sobrenaturales como tales no se pueden demostrar por la raz\u00f3n, pero el  apologista  cristiano siempre puede demostrar que los argumentos en contra de su posibilidad no son concluyentes (Santo Tom\u00e1s\u00bb, Supl. Boeth. De Trinitate\u00bb II P., a. 3).  La   naturaleza de Dios, que es infinito y  eterno, debe ser incomprensible para una inteligencia que no es capaz de un conocimiento perfecto (cf. Zigliara, \u00abPropaedeutica\u00bb, I, IX).  La impotencia de la  ciencia para resolver los misterios de la naturaleza, un hecho que los  racionalistas admiten, muestra cuan limitados son los recursos de la inteligencia humana (cf.  Daumer, \u00abDas Reich des Wundersamen y Geheimnissvollen\u00bb, Ratisbona, 1872).  Por otra parte, la raz\u00f3n es capaz no s\u00f3lo de reconocer en qu\u00e9 consiste el misterio especial de una verdad sobrenatural, sino tambi\u00e9n de disipar en cierta medida la oscuridad por medio de analog\u00edas naturales y mostrar lo adecuado del misterio por razones de congruencia (Concilio de Colonia, 1860).  Los  Padres y los  te\u00f3logos  escol\u00e1sticos hicieron esto con gran \u00e9xito.  Un ejemplo famoso es el argumento de Santo Tom\u00e1s ex convenientia para las procesiones divinas en la Trinidad (Summa Theol., I, QQ. XXVII-XXXI).  (Vea fe, raz\u00f3n, revelaci\u00f3n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  ZIGLIARA, Prop deutica in S. Theologiam (Roma, 1890), 45 ss., 113 ss.; SCHEEBEN, Die Mysterien des Christenthums (Friburgo, 1898); BOSSUET, El\u00e9vations \u00e0 Dieu sur tous les myst\u00e8res de la religion chr\u00e9tienne (Par\u00eds, 1711); OTTINGER, Theologia fundamentalis, I (Friburgo, 1897), 66 ss.; NEWMAN, Critic. Essays, I (Londres, 1888), 41.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  McHugh, John. \u00abMystery.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10662a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dan 2:18 pidiesen misericordias del .. sobre este m 2:28 La palabra gr. ocurre 28 veces en el NT. Ni la palabra ni la idea se encuentra en el AT. 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