{"id":636,"date":"2016-02-04T22:25:41","date_gmt":"2016-02-05T03:25:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abrahan\/"},"modified":"2016-02-04T22:25:41","modified_gmt":"2016-02-05T03:25:41","slug":"abrahan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abrahan\/","title":{"rendered":"ABRAHAN"},"content":{"rendered":"<p>Abrah\u00e1n (heb. &#8216;Abr\u00e2h\u00e2m, \u00abpadre de una multitud\u00bb [como sugiere la expresi\u00f3n \u00e1r. ruh~m, \u00abmultitud\u00bb]; aparece por primera vez en textos de Ebla del per\u00ed\u00adodo prepatriarcal y luego en bab. antiguo como Abraham; egip. del s XIX a.C., &#8216;Ibwrhni [el nombre de un pr\u00ed\u00adncipe palestino]; sudar. &#8216;brhn; en la lista de lugares de Palestina conquistados por Sisac, &#8216;lbrm; ugar. &#8216;Abrm; en un antiguo sello heb., &#8216;brm; gr. Abra\u00e1m). Patriarca a quien el pueblo hebreo considera como su primer antepasado \u00e9tnico (aunque tambi\u00e9n lo es de otros pueblos). 2. Pintura antigua, en la que se ve a Abrah\u00e1n recibiendo la promesa, encontrada en el s III en la sinagoga de Dura Europos (Mapa XIII, C-5). I. El mundo en que vivi\u00f3. Abrah\u00e1n naci\u00f3 en Ur durante el per\u00ed\u00adodo neos\u00famero.  Alrededor del 1960 a.C., poco antes de su nacimiento y de acuerdo con la llamada Cronolog\u00ed\u00ada Corta, cay\u00f3 la fuerte 3\u00c2\u00aa dinast\u00ed\u00ada de Ur (que hab\u00ed\u00ada gobernado por m\u00e1s de 100 a\u00f1os).  Fue reemplazada por las dinast\u00ed\u00adas rivales de Isin y de Larsa, bajo las cuales Ur declin\u00f3 algo en importancia como centro pol\u00ed\u00adtico del valle mesopot\u00e1mico.  Durante los 75 a\u00f1os que Abrah\u00e1n vivi\u00f3 en Ur y en Har\u00e1n, el pa\u00ed\u00ads estuvo bajo el dominio de gobernantes s\u00fameros, aunque los amorreos, que ya hab\u00ed\u00adan dominado la mayor parte de Siria y Palestina, estaban penetrando en Mesopotamia.  Hacia el 1830 a.C. fundaron 10 la poderosa 1\u00c2\u00aa dinast\u00ed\u00ada de Babilonia, cuyo 6\u00c2\u00ba rey, Hamurabi (c 1728-1686 a.C.), fue el gobernante m\u00e1s notable. Cuando Abrah\u00e1n entr\u00f3 en Cana\u00e1n, encontr\u00f3 el pa\u00ed\u00ads mayormente en manos de los amorreos.  Sin embargo, no era un estado unificado, pues lo compon\u00ed\u00adan numerosas ciudades estados de diversos tama\u00f1os, con reyes y reyezuelos de origen amorreo como la clase dominante.  Egipto, por su parte, estaba regido por los poderosos reyes de la 12\u00c2\u00aa dinast\u00ed\u00ada (1991-c 1780 a.C.).  Si Abrah\u00e1n estuvo en  Egipto entre 1875 y 1864 a.C. (v\u00e9ase Gen_12), debi\u00f3 haber conocido a Sesostris III, fara\u00f3n de Egipto, quien gobern\u00f3 desde 1878 hasta 1840 a.C.  De acuerdo con antiguos registros, este rey dirigi\u00f3 campa\u00f1as militares contra Palestina y contra Skmm (que podr\u00ed\u00ada ser Siquem), pero no ocup\u00f3 el pa\u00ed\u00ads.  Parecer\u00ed\u00ada que la campa\u00f1a fue s\u00f3lo para castigar la ciudad y no conquistarla. Durante el tiempo de Abrah\u00e1n se realizaron las campa\u00f1as militares descriptas en Gen_14  No se ha podido identificar a alguno de los reyes con monarcas conocidos de fuentes seculares; sin embargo, los hallazgos arqueol\u00f3gicos confirman la narraci\u00f3n. Las exploraciones de Albright y Glueck descubrieron evidencias de que una cultura floreciente y muchas ciudades de Transjordania fueron destruidas en los ss XX o XIX a.C., y que el pa\u00ed\u00ads estuvo mayormente deshabitado por varios siglos despu\u00e9s de esto. Tambi\u00e9n existen indicios de que Sodoma y Gomorra, que presumiblemente estaban en el extremo sur del Mar Muerto, fueron destruidas en ese tiempo.  Estas ciudades se mencionan en un texto cuneiforme de Ebla* del per\u00ed\u00adodo prepatriarcal.  V\u00e9anse Amrafel; Arioc; Bera; Birsa; Quedorlaomer; Semeber; Sinab; Sodoma; Tidal. II. Su vida. La vida de Abrah\u00e1n se puede dividir en 4 grandes per\u00ed\u00adodos: 1. Antes de entrar en Cana\u00e1n; hasta los 75 a\u00f1os.  2. Peregrinaci\u00f3n temprana en Cana\u00e1n hasta el nacimiento de Isaac; unos 25 a\u00f1os.  3. Desde el nacimiento de Isaac hasta la muerte de Sara y el casamiento de Isaac con Rebeca; unos 40 a\u00f1os.  4. Vida posterior, ancianidad y muerte; unos 35 a\u00f1Hos_1 Antes de entrar en Cana\u00e1n. Abrah\u00e1n naci\u00f3 en la ciudad de Ur o cerca de ella, en la  Mesopotamia inferior.  De acuerdo con la cronolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica adoptada en este Diccionario, Abrah\u00e1n naci\u00f3 en el 1950 a.C., sali\u00f3 de Har\u00e1n rumbo a Cana\u00e1n (despu\u00e9s de la muerte de su padre) en el 1875 a.C., visit\u00f3 Egipto entre 1875 y 1864 a.C., y muri\u00f3 en el 1775 a.C. (despu\u00e9s de haber vivido en Cana\u00e1n durante 100 a\u00f1os).  El padre de Abrah\u00e1n, Tar\u00e9, tuvo otros 2 hijos: Nacor y Har\u00e1n, padre de Lot  (Gen 11:27).  La familia adoraba dioses paganos como tambi\u00e9n al verdadero Dios (Jos 24:2). El registro del G\u00e9nesis no dice nada acerca de la aparici\u00f3n de Dios a Abrah\u00e1n antes de su salida de Ur, pero Act 7:2-4 claramente aplica el mandato de Gen 12:1-3 al per\u00ed\u00adodo durante el cual la familia todav\u00ed\u00ada viv\u00ed\u00ada en Ur.  El destino original de la caravana familiar de Abrah\u00e1n, Tar\u00e9, Nacor y Lot era Cana\u00e1n  (11:31).  Pero primero se establecieron en Har\u00e1n, al norte de la Mesopotamia, aunque no se sabe cu\u00e1nto tiempo permanecieron all\u00ed\u00ad ni tampoco por qu\u00e9 se quedaron en ese lugar.  Tal vez s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan planes de permanecer lo suficiente como para dar descanso a sus reba\u00f1os, o quiz\u00e1 la edad avanzada de Tar\u00e9 imped\u00ed\u00ada que el grupo prosiguiera el viaje (cf v 32). Adem\u00e1s, que Nacor no acompa\u00f1ara a Abrah\u00e1n hacia Cana\u00e1n, despu\u00e9s de la muerte de su padre, puede implicar que la opiniones sobre abandonar las ricas tierras de pastoreo de Har\u00e1n estaban divididas.  Sin embargo, con el tiempo a Abrah\u00e1n se le repiti\u00f3 la orden, quien tom\u00f3 consigo a su sobrino Lot y sali\u00f3 de Har\u00e1n hacia Cana\u00e1n. Aparentemente los 2 hab\u00ed\u00adan acumulado considerables \u00abbienes\u00bb -mayormente en la forma de reba\u00f1os de ganado- y muchos esclavos y sirvientes (12:1-5). 2. Peregrinaci\u00f3n temprana en Cana\u00e1n hasta el nacimiento de Isaac. Durante los 25 a\u00f1os que transcurrieron entre la entrada a la tierra de Cana\u00e1n y el nacimiento de Isaac, la familia patriarcal se mud\u00f3 de un lugar a otro.  De Siquem, el 1er lugar donde se asentaron (Gen 12:6), viajaron hacia el sur de Betel (v 8), de all\u00ed\u00ad hacia el Neguev (o regi\u00f3n del sur; v 9) y finalmente a Egipto (v 10).  Luego regresaron al Neguev (13:1) y a Betel (v 3), y finalmente se asentaron en Mamre, cerca de Hebr\u00f3n, donde permanecieron la mayor parte de su per\u00ed\u00adodo de peregrinaci\u00f3n (13:18-19; 38).  No mucho antes del nacimiento de Isaac, Abrah\u00e1n peregrin\u00f3 otra vez hacia el Neguev y \u00abhabit\u00f3 como forastero en Gerar\u00bb (20:1). El viaje a Egipto aparentemente se realiz\u00f3 no mucho despu\u00e9s de la entrada de Abrah\u00e1n a Cana\u00e1n.  La sequ\u00ed\u00ada y el hambre, que peri\u00f3dicamente sufr\u00ed\u00adan los habitantes de Palestina, lo impulsaron a buscar alimento en un pa\u00ed\u00ads donde por lo general hab\u00ed\u00ada abundancia, a pesar de que casi no tiene lluvias (Gen 12:10).  Mientras estuvo en Egipto, el temor por su seguridad personal condujo al patriarca a presentar a Sara como su hermana.  Esta evidente falta de fe en la protecci\u00f3n de Dios le cre\u00f3 una situaci\u00f3n 11 vergonzosa, que termin\u00f3 con su expulsi\u00f3n de la tierra (vs 11-20). Cuando Abrah\u00e1n regres\u00f3 a Cana\u00e1n era \u00abriqu\u00ed\u00adsimo en ganado, en plata y en oro\u00bb (13:1, 2); Lot tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada \u00abovejas, vacas y tiendas\u00bb (v 5).  La falta de pastos y de agua para estos grandes reba\u00f1os provoc\u00f3 la separaci\u00f3n del patriarca y su sobrino. Lot se asent\u00f3 primero en el f\u00e9rtil valle del Jord\u00e1n y m\u00e1s tarde fue \u00abponiendo sus tiendas hasta Sodoma\u00bb; Abrah\u00e1n regres\u00f3 a Mamre, cerca de Hebr\u00f3n (vs 6-18), donde habit\u00f3 unos 20 a\u00f1os. Durante su permanencia en ese lugar ocurrieron muchos acontecimientos importantes.  El primero de ellos fue la invasi\u00f3n de una confederaci\u00f3n de 4 reyes de la Mesopotamia bajo la conducci\u00f3n de Quedorlaomer (Gen 14:1-10).  Cinco reyes de la regi\u00f3n de Sodoma se unieron contra los invasores, pero fueron derrotados, y sus habitantes llevados cautivos y sus bienes saqueados (vs 11, 12).  Al saber que su sobrino Lot estaba en manos de los invasores, Abrah\u00e1n los sigui\u00f3 con su propio ej\u00e9rcito particular de 318 hombres y rescat\u00f3 a los cautivos, que estaban en la zona pr\u00f3xima a Sodoma, y sus posesiones (vs 13-16).  Al regresar de esta expedici\u00f3n Abrah\u00e1n se encontr\u00f3 con Melquisedec, sacerdote y rey de Salem,* y le dio \u00ablos diezmos de todo\u00bb (vs 17-24).  Poco despu\u00e9s de esta experiencia, el Se\u00f1or hizo un pact o solemne con el patriarca, asegur\u00e1ndole que sus descendientes poseer\u00ed\u00adan Cana\u00e1n (cp 15).  Como en Mamre pasaban los a\u00f1os y no nac\u00ed\u00ada ning\u00fan heredero, Abrah\u00e1n tom\u00f3 el asunto en sus manos y se cas\u00f3 con Agar, la sierva egipcia de su esposa, quien le dio su primer hijo: Ismael (16:1-4).  Este casamiento desafortunado produjo discordia en el hogar y culmin\u00f3 con la expulsi\u00f3n de Agar y de Ismael (16:5- 16; 21:9-21). Durante su permanencia en Mamre, Dios renov\u00f3 su pacto con Abrah\u00e1n e instituy\u00f3 el rito de la circuncisi\u00f3n como se\u00f1al del pacto (Gen_17).  M\u00e1s tarde, el Se\u00f1or le apareci\u00f3 en la forma de un caminante y le renov\u00f3 la promesa de un hijo y heredero; en la misma ocasi\u00f3n le  revel\u00f3 la inminente destrucci\u00f3n de Sodoma y sus ciudades vecinas, lo que ocurri\u00f3 al d\u00ed\u00ada siguiente (cps 18 y 19).  Poco despu\u00e9s de este acontecimiento la familia patriarcal se mud\u00f3 a Gerar, donde Abrah\u00e1n otra vez aleg\u00f3 que Sara era su hermana y no su esposa (cp 20). 3. Desde el nacimiento de Isaac hasta la  muerte de Sara y el casamiento de Isaac con  Rebeca. No mucho despu\u00e9s de su mudanza a Gerar, naci\u00f3 Isaac (Gen 21:1-7).  Las fricciones entre Sara y Agar aumentaron -sin duda acerca de qui\u00e9n ser\u00ed\u00ada el heredero-, lo cual deriv\u00f3 en la expulsi\u00f3n definitiva de Agar e Ismael del hogar (vs 8-21).  Abrah\u00e1n permaneci\u00f3 en Gerar y en Beerseba hasta que Isaac lleg\u00f3 a la juventud (vs 22-34). Mientras viv\u00ed\u00ada en Beerseba, Dios prob\u00f3 su fe al pedirle que ofreciera a su hijo como sacrificio.  Despu\u00e9s de 50 a\u00f1os de residencia en Cana\u00e1n, todav\u00ed\u00ada no se hab\u00ed\u00adan cumplido las promesas de Dios de que la tierra se le dar\u00ed\u00ada a \u00e9l y a sus descendientes; pero, con repetidas pruebas para su fe, \u00e9sta se elev\u00f3 resplandeciente y triunfante en la prueba suprema (cp 22).  El autor de He. dedica casi 1\/3 de su comentario -acerca de la vida fiel de los antiguos hombres de Dios-, a narrar los incidentes de la vida de Abrah\u00e1n que demostraron su fe (Heb 11:8-19).  Hacia el fin de este per\u00ed\u00adodo de peregrinaci\u00f3n en Cana\u00e1n, Abrah\u00e1n aparentemente regres\u00f3 a Hebr\u00f3n, donde Sara muri\u00f3 a la edad de 127 a\u00f1os (Gen 23:1, 2).  All\u00ed\u00ad compr\u00f3 a un heteo local la 1\u00c2\u00aa porci\u00f3n de Cana\u00e1n que le perteneci\u00f3: la cueva de Macpela y el campo en el que \u00e9sta se encontraba, y all\u00ed\u00ad sepult\u00f3 a su amada esposa (vs 3-20; figs 3, 250, 329). 3. Entrada a Jaram en Hebr\u00f3n, el sitio de la cueva de Macpela. La pared tan bien construida del centro de la figura data del tiempo de Herodes el Grande. Con la muerte de Sara, Abrah\u00e1n percibi\u00f3 que su propia vida pronto terminar\u00ed\u00ada. Aunque Isaac ten\u00ed\u00ada casi 40 a\u00f1os, a\u00fan no se hab\u00ed\u00ada casado, y el patriarca se sinti\u00f3 impulsado a hacer provisi\u00f3n para la perpetuaci\u00f3n de la l\u00ed\u00adnea familiar acerca de la cual se le hab\u00ed\u00adan hecho las promesas.  Por eso envi\u00f3 a su fiel mayordomo 12 Eliezer a Mesopotamia, donde viv\u00ed\u00adan sus parientes (Gen 22:20-24), para buscar una esposa para Isaac, una mujer que pudiera comprender y apreciar los privilegios y las responsabilidades del pacto (24:1-9).  La misi\u00f3n fue coronada con el \u00e9xito, y a su debido tiempo Eliezer regres\u00f3 a Cana\u00e1n con Rebeca, hija de Betuel, sobrino de Abrah\u00e1n, quien era hijo de Nacor (vs 10-67).  El amor cement\u00f3 la uni\u00f3n as\u00ed\u00ad arreglada, y unos 20 a\u00f1os m\u00e1s tarde nacieron los primeros ni\u00f1os (25:20-26). 4. Vida posterior, ancianidad y muerte. Durante unos 35 a\u00f1os despu\u00e9s de su casamiento, Isaac comparti\u00f3 el hogar paterno con Abrah\u00e1n, quien se cas\u00f3 otra vez y cri\u00f3 varios hijos que le dio Cetura (Gen 25:1- 4).  Antes de su muerte, a la edad de 175 a\u00f1os, Abrah\u00e1n hizo arreglos para el traspaso a Isaac de los bienes, los derechos y los privilegios que le correspond\u00ed\u00adan como heredero de las promesas del pacto (25:5), mientras que los otros hijos recibieron regalos abundantes -sin duda, ovejas y vacas- y los envi\u00f3 hacia el este (v 6).  Ismael e Isaac enterraron a su padre en la cueva de Macpela, donde alg\u00fan tiempo antes hab\u00ed\u00adan enterrado a Sara (vs 8-10). A pesar de las debilidades comunes a todos los hombres, Abrah\u00e1n persever\u00f3 en el prop\u00f3sito de toda su vida de caminar por donde Dios lo dirigiera, ya fuera en el largo viaje de Ur a Cana\u00e1n o al monte Moriah para ofrecer a su \u00fanico hijo, el hijo de la promesa.  Mediante el fuego de las pruebas, las demoras y el chasco, su fe se fue perfeccionando, por lo que pudo ser llamado \u00abamigo de Dios\u00bb (Jam 2:23).  La elevada estima en que apropiadamente lo tuvieron sus descendientes, con el tiempo degener\u00f3 casi hasta el punto de ser honrado por encima de Dios.  Pero el brillo de su fe y su larga vida de devoci\u00f3n a la voluntad de Dios resplandecen sin marchitarse por todas las generaciones.  V\u00e9ase Abram.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>De significado discutido: \u00abel Padre (Dios) es excelso\u00bb, \u00abPadre de muchos pueblos\u00bb. Es el personaje central en la \u00e9poca de los patriarcas y el punto de arranque del Pueblo de Dios, tanto en su vertiente carnal (los israelitas) como en la espiritual (la Iglesia cristiana). Abrah\u00e1n ocupa un puesto privilegiado en la historia de la salvaci\u00f3n. Es considerado padre por jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes. La paternidad espiritual de Abrah\u00e1n sobre los cristianos es un tema de San Pablo (Rom 4,16). Abrah\u00e1n es, pues, nuestro padre en la fe. Porque de \u00e9l procede el Pueblo de Israel y porque la Iglesia de Cristo, a la que pertenecemos, es el verdadero Israel. Pero tambi\u00e9n porque Abrah\u00e1n es considerado como el prototipo de la fe. El crey\u00f3 en Dios, se fi\u00f3 plenamente de El, aun en los momentos de las pruebas m\u00e1s costosas, y Dios, a cambio de esta fe sin reservas, le confiri\u00f3 la justicia, porque el fundamento de nuestra salvaci\u00f3n radica no en la fragilidad de nuestras obras, sino en la fortaleza de nuestra fe. Abrah\u00e1n fue un emigrante, que por razones de tipo religioso (Dios se lo orden\u00f3), pero tambi\u00e9n por razones de tipo sociopol\u00ed\u00adtico, tuvo que dejar su patria, hacia el a\u00f1o 1800 a. de C., y salir a tierra extra\u00f1a para organizar su vida y dar a su vocaci\u00f3n satisfacci\u00f3n cumplida. En los evangelios y en boca de Jes\u00fas aparece con frecuencia (Mt 1,1-2; 2,18; 3,9; 8,11; Mc 12,26; Lc 1,55; 1,73; 3,8; 13,28; 16,23-24; 19,9; 20,37; Jn 4,5. 6. 12; 8,33-58). \u2014> .<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1 Historia y pervivencia<br \/>\n-> tierra, fe). La figura de Abrah\u00e1n, con las tradiciones israelitas m\u00e1s antiguas, es el tronco o ra\u00ed\u00adz com\u00fan para jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes. Todos ellos son monote\u00ed\u00adstas y veneran, como  padre o inspirador, a Abrah\u00e1n, a quien miran como el primero de los creyentes, que vivi\u00f3 entre el siglo XV y el XII a.C. y rechaz\u00f3 el polite\u00ed\u00adsmo de su entorno (de su tierra y gente) para iniciar un camino de b\u00fasqueda religiosa muy intensa que sigue definiendo y motivando a sus seguidores. Posiblemente fue mon\u00f3latra: ador\u00f3 sobre todo (o s\u00f3lo) a una divinidad de su familia (Dios de sus antepasados: cf. Gn 28,13; 32,42.53); vivi\u00f3 en la estepa, junto a Palestina. Por detr\u00e1s de \u00e9l se extiende para la Biblia (Gn 1-11) el tiempo de los mitos y s\u00ed\u00admbolos que trazan el sentido de la humanidad en su conjunto: Ad\u00e1n y Eva, Ca\u00ed\u00adn y Abel, diluvio universal, arca de No\u00e9 y torre de Babel&#8230; Con \u00e9l empieza la historia israelita, cuando Dios le llama del oriente (Ur de los caldeos, al sur de Mesopotamia) para iniciar un camino de b\u00fasqueda y fidelidad monote\u00ed\u00adsta que sigue definiendo a jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes (cf. Gn 12-25). Es dif\u00ed\u00adcil separar su recuerdo hist\u00f3rico y su leyenda creyente (Abrah\u00e1n de la historia y de la fe), pero en \u00e9l han visto los monote\u00ed\u00adstas el principio de su nueva experiencia religiosa, fundada en la llamada de Dios y en la esperanza de bendici\u00f3n universal.<\/p>\n<p>(1) Los jud\u00ed\u00ados consideran a Abrah\u00e1n como padre nacional leg\u00ed\u00adtimo, a trav\u00e9s de su esposa Sara y su hijo Isaac (con Jacob y sus hijos, fundadores de las doce tribus). Abrah\u00e1n aparece as\u00ed\u00ad como iniciador de una naci\u00f3n muy concreta de creyentes que asumen su fe y se encuentran vinculados por su misma sangre (todos comparten su ascendencia, son un mismo pueblo, semilla de Abrah\u00e1n) y por la tierra que Dios les prometi\u00f3 (Palestina), como indica el texto fundacional de Gn 12,1-3: \u00abSal de tu casa y de tu parentela, vete a la tierra que yo te mostrar\u00e9; yo har\u00e9 que seas pueblo grande&#8230; de manera que en ti ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra\u00bb. Estrictamente hablando, la vieja religi\u00f3n israelita en cuanto tal ya termin\u00f3. Han cambiado las circunstancias populares, culturales y sociales del antiguo pueblo, pero quedan los grandes s\u00ed\u00admbolos, recogidos en la Escritura (peregrinaci\u00f3n de los patriarcas, \u00e9xodo y pascua, paso por el mar Rojo&#8230;) y las palabras y experiencias de los grandes profetas fundadores del siglo VII-V a.C. Queda as\u00ed\u00ad el judaismo como reinterpretaci\u00f3n nacional de la fe de Abrah\u00e1n y como respuesta espec\u00ed\u00adfica de aquellos que en el siglo I-II d.C. quisieron mantener como pueblo su experiencia religiosa. Conforme a esta visi\u00f3n, Dios se ha vinculado para siempre a una naci\u00f3n escogida, de forma que por medio de ella manifiesta su misterio y el sentido de su ley eterna. Tras la muerte de Jes\u00fas y la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n, con el exilio masivo del pueblo, el judaismo nacional ha querido mantener el valor eterno de la elecci\u00f3n israelita dentro de los moldes de su propia tradici\u00f3n cultural, social y religiosa.<\/p>\n<p>(2) Los cristianos consideran a Abrah\u00e1n como padre de los creyentes por Cristo. Ellos piensan que la herencia de Abrah\u00e1n no se expande a trav\u00e9s de una ley y de una genealog\u00ed\u00ada nacional, sino por medio de una fe y una experiencia personal como la de Jes\u00fas, que les ha permitido reinterpretar y aplicar de forma universal los principios religiosos del patriarca israelita, entendido ahora como padre de todos los creyentes: \u00abCrey\u00f3 Abrah\u00e1n en Dios antes de ser circuncidado (antes de cumplir la ley jud\u00ed\u00ada) para as\u00ed\u00ad ser padre de todos los creyentes, sean incircuncisos (como era entonces Abrah\u00e1n) o circuncisos (como lo ser\u00e1 despu\u00e9s y con \u00e9l los jud\u00ed\u00ados que cumplen la Ley de Mois\u00e9s)\u00bb (cf. Rom 4,2.9-12; con cita de Gn 15,6). Por eso, Dios le ha destinado a ser principio de un nuevo camino religioso, por medio de la fe en Jes\u00fas, que es el verdadero \u00abdescendiente\u00bb de Abrah\u00e1n, de manera que \u00absi sois de Cristo sois esperma [= descendencia] de Abrah\u00e1n; herederos de la promesa\u00bb (Gal 3,16-17.28-29). Pablo ha puesto de relieve la fe de Abrah\u00e1n \u00abel cual es padre de todos nosotros, como est\u00e1 escrito: padre de muchos pueblos te he constituido [Gn 17,5], ante Dios en quien crey\u00f3 como en aquel que resucita a los muertos y llama a la existencia a lo que no existe\u00bb (Rom 4,16-18). Abrah\u00e1n es padre por haber cre\u00ed\u00addo en Dios, dentro de la perspectiva jud\u00ed\u00ada m\u00e1s cl\u00e1sica, que se expresa por ejemplo en las Dieciocho Bendiciones*: \u00abT\u00fa eres poderoso&#8230; para mantener a los vivos por tu misericordia y para resucitar a los muertos por tu gran piedad, t\u00fa que sostienes a los que caen, curas a los enfermos, das libertad a los cautivos y guardas tu fidelidad a los que duermen en la tierra&#8230; Bendito eres  Yahv\u00e9, que das la vida a los muertos\u00bb. Este es el Dios jud\u00ed\u00ado, \u00e9ste es el Dios de Abrah\u00e1n. Por eso, los jud\u00ed\u00ados habr\u00ed\u00adan empezado aceptando estas palabras. Pero, en un segundo momento, Pablo desborda desde dentro el nivel de una fe jud\u00ed\u00ada que se cierra en la Ley, pues lo que le importa es \u00abla justicia de la fe\u00bb. Por ella es Abrah\u00e1n padre de los creyentes, no por su circuncisi\u00f3n ni por el cumplimiento de unas obras de la Ley. Siendo totalmente israelita, el Dios de la fe de Abrah\u00e1n rompe las barreras del judaismo nacional, pues su camino vale para todos los creyentes, sean jud\u00ed\u00ados o no jud\u00ed\u00ados. En ese principio creyente de Abrah\u00e1n no hay lugar para la Ley, de manera que se vuelve secundaria la circuncisi\u00f3n, la observancia de los ritos alimenticios, las ceremonias de s\u00e1bados o fiestas&#8230; En el centro de la vida de Abrah\u00e1n s\u00f3lo queda ya la fe. Fortalecido por ella, el antiguo patriarca ha iniciado un camino de gracia que culmina en Cristo, con una fe que no se centra ya en el Dios que resucita a los muertos en general, sino en el que ha resucitado a Jes\u00fas. El cristianismo aparece as\u00ed\u00ad como una respuesta integradora y abierta de la misma identidad israelita, iniciada con la fe de Abrah\u00e1n. Los cristianos no quieren negar sino abrir, no quieren mutilar sino expandir a todos los pueblos la promesa y gracia de la religi\u00f3n de Israel; en ese sentido podemos y debemos afirmar que, no siendo jud\u00ed\u00ados, ellos quieren ser y son aut\u00e9nticos israelitas, hijos de Abrah\u00e1n y herederos de su promesa espiritual, por medio de Jes\u00fas, a quien conciben como el verdadero creyente, gu\u00ed\u00ada de todos los que conf\u00ed\u00adan en Dios.<\/p>\n<p>(2) Los musulmanes son una expansi\u00f3n posterior de la misma fe de Abrah\u00e1n, a quien conciben como padre biol\u00f3gico y espiritual del nuevo pueblo creyente que Mahoma suscit\u00f3 entre los \u00e1rabes. Ellos conciben a Abrah\u00e1n como padre biol\u00f3gico de Ismael, por medio de Agar (la mujer que la tradici\u00f3n israelita presenta como esclava: cf. Gn 16), y as\u00ed\u00ad lo presentan como progenitor de los \u00e1rabes, nuevo pueblo escogido. Pero, siendo padre biol\u00f3gico de los musulmanes \u00e1rabes, Abrah\u00e1n es padre espiritual de todos los creyentes, es decir, de todos los que asumen su camino de fe, reflejado en la Ciudad Santa de La Meca, con su Kaaba o Piedra de Dios, que \u00e9l mismo construy\u00f3 y purific\u00f3 con su hijo Ismael: \u00abY acordamos con Abrah\u00e1n e Ismael que purificaran Mi Casa para los que dieran las vueltas, para los que acudieran a hacer un retiro, a inclinarse y prosternarse. Y dice luego Abrah\u00e1n, pidiendo a Dios: Haz, Se\u00f1or, que nos sometamos a ti (= que seamos musulmanes), haz de nuestra descendencia una comunidad (= Umma) sumisa a Ti, mu\u00e9stranos nuestros ritos y vu\u00e9lvete a nosotros. T\u00fa eres ciertamente el Indulgente, el Misericordioso. Se\u00f1or, suscita entre ellos a un Enviado de tu estirpe que les recite tus aleyas y les ense\u00f1e la Escritura y la Sabidur\u00ed\u00ada y les purifique. T\u00fa eres el poderoso, t\u00fa eres el sabio\u00bb (Cor\u00e1n 2,127-130).<\/p>\n<p>Cf. G. CA\u00ed\u2018ELLAS, Abrah\u00e1n: Tras el Dios desconocido. Los patriarcas: historia o leyenda, Biblia y Fe, Madrid 1990; K. J. KUSCHEL, Discordia en la casa de Abrah\u00e1n. Lo que separa y lo que une a jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes, Verbo Divino, Estella 1996; R. MICHAUD, Los patriarcas. Historia y teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1997; X. PIKAZA, Globalizaci\u00f3n y monote\u00ed\u00adsmo, Verbo Divino, Estella 2002; W. VOGELS, Abraham y su leyenda: G\u00e9nesis 12,1-25,11, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997.<\/p>\n<p>ABRAH\u00ed\u0081N<br \/>\n2. Sacrificio del hijo<\/p>\n<p>(Gn 22) (-> -> Isaac, sacrificios, Jeft\u00e9). Dentro de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Abrah\u00e1n es el primero y quiz\u00e1 el m\u00e1s grande de los s\u00ed\u00admbolos de Dios. Tuvo un hijo y pudo pensar que el futuro era suyo (como Ad\u00e1n\/Eva de Gn 2-3 piensan que es suyo el \u00e1rbol del para\u00ed\u00adso). Pues bien, Dios se lo pide: le dice que renuncie al fruto de su vida, que renuncie a lo m\u00e1s querido (que es su hijo), y \u00e9l est\u00e1 dispuesto a renunciar.<\/p>\n<p>(1) Texto. En el fondo de ese pasaje sorprendente (Gn 22) se pueden o\u00ed\u00adr resonancias de viejos recuerdos paganos: los hombres del entorno hab\u00ed\u00adan ofrecido a Dios sus primog\u00e9nitos, como recuerda la misma Biblia. Pero la gran aportaci\u00f3n de nuestro texto no es la posible pervivencia de un ritual de sacrificios, sino el gesto de obediencia radical del padre, es decir, de Abrah\u00e1n, y la sustituci\u00f3n del sacrificio del hijo: \u00abDios prob\u00f3 a Abrah\u00e1n. Lc dijo: \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n! Este respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! Y Dios le dijo: Toma ahora a tu hijo, tu \u00fanico hijo, Isaac, a quien amas, vete al pa\u00ed\u00ads de Moria y ofr\u00e9celo all\u00ed\u00ad en holocausto sobre uno de los montes que yo te dir\u00e9.  Abrah\u00e1n se levant\u00f3 muy de ma\u00f1ana, ensill\u00f3 su asno, tom\u00f3 consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Despu\u00e9s cort\u00f3 le\u00f1a para el holocausto, se levant\u00f3 y fue al lugar que Dios le hab\u00ed\u00ada dicho. Al tercer d\u00ed\u00ada alz\u00f3 Abrah\u00e1n sus ojos y vio de lejos el lugar. Entonces dijo Abrah\u00e1n a sus siervos: Esperad aqu\u00ed\u00ad con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta all\u00e1, adoraremos y volveremos a vosotros. Tom\u00f3 Abrah\u00e1n la le\u00f1a del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tom\u00f3 en su mano el fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos. Despu\u00e9s dijo Isaac a Abrah\u00e1n, su padre: \u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado! El respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy, hijo m\u00ed\u00ado! Isaac le dijo: Tenemos el fuego y la le\u00f1a, pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el cordero para el holocausto? Abrah\u00e1n respondi\u00f3: Dios proveer\u00e1 el cordero para el holocausto, hijo m\u00ed\u00ado. E iban juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le hab\u00ed\u00ada dicho, Abrah\u00e1n edific\u00f3 all\u00ed\u00ad un altar, compuso la le\u00f1a, at\u00f3 a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la le\u00f1a. Extendi\u00f3 luego Abrah\u00e1n su mano y tom\u00f3 el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el \u00e1ngel de Yahv\u00e9 lo llam\u00f3 desde el cielo: \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n, Abrah\u00e1n! El respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad estoy! El \u00e1ngel le dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya s\u00e9 que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu \u00fanico hijo. Entonces alz\u00f3 Abrah\u00e1n sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abrah\u00e1n, tom\u00f3 el carnero y lo ofreci\u00f3 en holocausto en lugar de su hijo\u00bb (Gn 22,2-13).<\/p>\n<p>(2) Sacrificio de Dios. El don del hijo. En un primer nivel parece que Dios nos quita al hijo: nos pide aquello que m\u00e1s queremos, para as\u00ed\u00ad liberarnos del mismo deseo posesivo. Nos pide lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo y propio, para que as\u00ed\u00ad descubramos que nada es nuestro, es decir, que nada conseguimos por imposici\u00f3n, en un nivel de lucha, dentro del tali\u00f3n o ley del mundo. Conforme a los principios del puro tali\u00f3n, no se podr\u00ed\u00ada haber mantenido la humanidad sobre la tierra: el mundo seguir\u00ed\u00ada siendo campo de batalla, desliz\u00e1ndose siempre hacia la muerte. All\u00ed\u00ad donde cada uno queremos mantener lo nuestro corremos el riesgo de enfrentarnos todos, en espiral de muerte. Pues bien, superando ese nivel, este pasaje nos lleva, de forma sorprendente, al lugar en el que podemos confiar en Dios y escuchar su palabra por encima de esa misma espiral de muerte. En este Abrah\u00e1n anciano, que cede todo ante Dios y que est\u00e1 dispuesto a sacrificar en la monta\u00f1a su \u00faltima esperanza, viene a desvelarse la hondura del nuevo comienzo israelita, asumido por jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes. Unos y otros nos sabemos vinculados al patriarca de la fe, que sube a la monta\u00f1a para ofrecer a Dios aquello que m\u00e1s quiere (todo lo que tiene). Es evidente que en el fondo del texto se pueden recordar historias de muertes y sacrificios humanos, como sabe bien la Biblia israelita. Pero la aportaci\u00f3n de Gn 22 no es el recuerdo duro de los sacrificios antiguos de hijos o hijas, sino el nuevo gesto de obediencia radical del padre Abrah\u00e1n. En un primer nivel parece que Dios nos quita al hijo: nos pide aquello que m\u00e1s queremos, para as\u00ed\u00ad liberarnos del mismo deseo posesivo; pero no lo hace para abandonarnos al vac\u00ed\u00ado de la desesperaci\u00f3n, sino para poder acceder a un nivel m\u00e1s hondo de confianza en Dios. Se hace as\u00ed\u00ad posible un tipo de paternidad distinta, expresada y realizada en dimensi\u00f3n de fe: \u00abpor no haberte reservado tu \u00fanico hijo, te bendecir\u00e9, multiplicar\u00e9 a tus descendientes&#8230;\u00bb (Gn 22,17).<\/p>\n<p>(3) Una vida de fe. S\u00f3lo porque ha puesto en manos de Dios a su propio hijo, s\u00f3lo porque ha entendido y expresado su vida como un gesto de confianza radical en la Vida de Dios, esperando contra toda esperanza, Abrah\u00e1n puede desvelarse como padre en fe (desde la fe) para todos los creyentes. Por vez primera, dentro de la Biblia, viene a expresarse de esa forma el sentido de una paternidad creyente, en \u00e1mbito de gracia. Ciertamente, Eva se hab\u00ed\u00ada desvelado como madre de todos los vivientes (Gn 3,20); pero ella se mov\u00ed\u00ada (al menos en principio) en un nivel de engendramiento biol\u00f3gico. Ad\u00e1n y No\u00e9 pod\u00ed\u00adan llamarse padres; pero ellos no hab\u00ed\u00adan suscitado un futuro de fe para sus hijos. S\u00f3lo ahora, all\u00ed\u00ad donde Abrah\u00e1n ha renunciado a todo, incluso a lo que Dios mismo le ha dado, mostr\u00e1ndose dispuesto a sacrificar incluso su esperanza (su mismo hijo), ha expresado Dios su m\u00e1s intensa paternidad materna, abierta a la esperanza y gracia de lo humano. Abrah\u00e1n se vuelve as\u00ed\u00ad espejo del Dios que toma la iniciativa y abre en medio de los hombres un camino de esperanza en el comienzo de la Biblia.<\/p>\n<p>(4) Sacrificio simb\u00f3lico. Ciertamente, el relato incluye un sacrificio sustitutorio que est\u00e1 dentro del esquema teol\u00f3gico-sacral de aquel momento: el hombre ofrece a Dios el cordero en vez del hijo. Pero ese sacrificio es de car\u00e1cter simb\u00f3lico: Dios no necesita que le demos externamente lo que amamos (hijo); le basta que expresemos nuestro don y entrega a trav\u00e9s de un s\u00ed\u00admbolo (cordero). De esa forma, el sacrificio animal que antes era (conforme a la visi\u00f3n de Gn 8,15-9,17) fruto de un tait\u00f3n de sangre, signo de violencia, viene a presentarse ahora como s\u00ed\u00admbolo de fidelidad personal. Dios no \u00abhuele\u00bb el humo de la grasa o carne que se quema en el altar; sino que acoge y celebra con gozo fecundo la fe del patriarca. Este es el Dios de la fe que nos abre en gratuidad a la esperanza. As\u00ed\u00ad lo ha desvelado el gesto de Abrah\u00e1n, llev\u00e1ndonos a la confianza m\u00e1s alta y al lugar en el que Dios (pareciendo que nos quita todo) nos concede el hijo verdadero. En este Abrah\u00e1n anciano, que se vac\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo ante Dios y sacrifica en la monta\u00f1a su \u00faltima esperanza, nos sabemos unidos jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes. Unos y otros nos sabemos vinculados al patriarca de la fe, que sube a la monta\u00f1a para ofrecer a Dios aquello que m\u00e1s quiere (todo lo que tiene).<\/p>\n<p>Cf. F. Garc\u00ed\u00ada L\u00f3pez y A. Galindo (eds.), Biblia, literatura e Iglesia, Universidad Pontificia, Salamanca 1995; X. Pikaza, Religi\u00f3n y violencia en la historia de occidente, Tirant lo Blanch, Valencia 2005.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, que habla del cambio del nombre de Abr\u00e1n en Abrah\u00e1n, Abrahan significa \u2020\u0153padre  de una muchedumbre\u2020\u009d (Gen 17,5). Las diversas tradiciones presentes en el libro del G\u00e9nesis hablan de \u00e9l, bien como de un hombre de fe que es sometido a la prueba (E), bien como del destinatario de la alianza expresada en la circuncisi\u00f3n (P), bien finalmente como lleno de las bendiciones de Yahveh (J).<\/p>\n<p>       Abrah\u00e1n es una figura clave de toda la historia de la salvaci\u00f3n. Es ante todo el hombre escogido y elegido por Dios, que de este modo manifiesta su primera intervenci\u00f3n de amor en la historia de su pueblo; por eso, Abrah\u00e1n tiene que abandonar su casa y su tierra para ponerse al frente de un pueblo nuevo (Gn 12,1-2). Adem\u00e1s, se le hace a \u00e9l la primera promesa de una descendencia numerosa como \u2020\u0153las estrellas del cielo\u2020\u009d y como \u2020\u0153las arenas de la playa\u2020\u009d (Gn 22,17); finalmente, la prueba que sufre, es decir, la exigencia de inmolar a su hijo Isaac (Gn 22,1-15), le permitir\u00e1 ser considerado como prototipo de la fe, que sabe acogerlo todo y lo espera todo de Dios. Sin embargo, Abrah\u00e1n tiene que ser considerado sobre todo en su llamada a ser padre. En su \u2020\u0153paternidad\u2020\u009d es donde se revela su elecci\u00f3n y su misi\u00f3n. Una paternidad que no se limita al nacimiento de Isaac de su esposa Sara, sino que se abre a todos los que creen en Dios.<\/p>\n<p>       El Nuevo Testamento explicita en varias ocasiones esta paternidad en dos frentes: el m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente humano, del que ten\u00ed\u00ada que nacer el Mes\u00ed\u00adas, como en Mt 1,1 : \u2020\u0153Genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas, hijo de David, hijo de Abrah\u00e1n\u2020\u009d; y el frente m\u00e1s espiritual del que habla sobre todo la teolog\u00ed\u00ada paulina, que lo define como \u2020\u0153padre de todos los creyentes\u2020\u009d (Rom 4,11 ). Abrah\u00e1n representa la permanencia de la promesa de Dios y al mismo tiempo la verificaci\u00f3n de su cumplimiento. Su fe lo convierte en ejemplar para todos, jud\u00ed\u00ados y cristianos, ya que en \u00e9l se descubre que todo viene de la gracia de Dios sin tener que gloriarse uno de sus propias obras (G\u00e1l 3,6; Rom 4,3). En \u00e9l, todos nos hacemos herederos de la promesa hecha por Dios: pertenecemos ciertamente a Cristo, pero &#8211; como dice el ap\u00f3stol -, si \u2020\u0153somos de Cristo, tambi\u00e9n somos entonces descendencia de Abrah\u00e1n\u2020\u009d.<\/p>\n<p>R. Fisichella<br \/>\nBibl\u00c2\u00a0: M. Collin, Abrahan,  Verbo Divino. Estella &#8216;1976.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nI. Los patriarcas y el per\u00ed\u00adodo patriarcal:<br \/>\n1. Las historias patriarcales;<br \/>\n2. Las diversas tradiciones escritas:<br \/>\n    a) La tradici\u00f3n J,<br \/>\n    b) Las tradiciones E y P,<br \/>\n    c) Trasfondo antiguo;<br \/>\n3. Dataci\u00f3n de las tradiciones orales;<br \/>\n4. Su origen.<br \/>\nII. Abrah\u00e1n en el A T:<br \/>\n1. El ciclo genes\u00ed\u00adaco de Abrah\u00e1n:<br \/>\n    a) La tradici\u00f3n J,<br \/>\n    b) La tradici\u00f3n E<br \/>\n    c) La tradici\u00f3n P<br \/>\n    d) Fundamento hist\u00f3rico,<br \/>\n    e) El Dios de Abrah\u00e1n;<br \/>\n2. Abrah\u00e1n en los otros libros del AT.<br \/>\nIII. Abrah\u00e1n en el NT:<br \/>\n1. En la literatura no paulina;<br \/>\n2. Relectura paulina:<br \/>\n    a) Carta a los G\u00e1latas,<br \/>\n    b) Carta a los Romanos.<\/p>\n<p>La historia de los or\u00ed\u00adgenes de Israel est\u00e1 dominada por la figura de Abrah\u00e1n, considerado como el padre del pueblo elegido (Isa 51:2). Tambi\u00e9n los cristianos lo consideran su padre en la fe (Rom 4:11). Los musulmanes llaman a Abrah\u00e1n el-Khalil, el amigo de Dios.<br \/>\nI. LOS PATRIARCAS Y EL PER\u00ed\u008dODO PATRIARCAL. Entre la historia primitiva (G\u00e9n 1-11) y el \u00e9xodo de Egipto (Ex 1-15) se leen en G\u00e9nesis unos cuarenta cap\u00ed\u00adtulos (Rom 11:10-50, 26) relativos a los antepasados del pueblo de Israel, llamados patriarcas: Abrah\u00e1n (11,10-25,30), Isaac, Jacob (25,11-36,43) y Jos\u00e9 (3750). Su historia tiene una importancia capital para el pueblo de Dios, ya que explica los presupuestos que condicionan la \/alianza establecida por Dios con el pueblo de Israel asentado en la tierra de Cana\u00e1n. En los relatos de los patriarcas destacan los temas principales de la religi\u00f3n de Israel: el culto a un \u00fanico \/Dios, la \/revelaci\u00f3n, la \/elecci\u00f3n, la promesa, el don de la \/tierra.<\/p>\n<p>1. LAS HISTORIAS PATRIARCALES. Los cap\u00ed\u00adtulos relativos a los patriarcas propiamente dichos (Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob) describen los viajes y las emigraciones de los padres,  sus ocupaciones, sus vicisitudes familiares, sus matrimonios y sus fallecimientos, as\u00ed\u00ad como sus relaciones con los vecinos. Se trata de la historia cl\u00e1nica de un grupo s\u00f3lidamente ligado por v\u00ed\u00adnculos de sangre. Las narraciones son breves y epis\u00f3dicas, en conexi\u00f3n con los diversos lugares cultuales de Palestina. Abundan las genealog\u00ed\u00adas, las etimolog\u00ed\u00adas populares de nombres de lugares y de personas, los relatos dobles. El conjunto da la impresi\u00f3n de ser un engarce de an\u00e9cdotas aut\u00f3nomas. Son frecuentes las intervenciones de Dios, que se manifiesta para hacer promesas. El hilo conductor que une los episodios es la promesa de un hijo o de una numerosa descendencia y el ofrecimiento de la posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n. Se pone de relieve la actitud religiosa de los patriarcas. La historia de Jos\u00e9 [\/G\u00e9nesis III] presenta una estructura unitaria y continua, y la acci\u00f3n de Dios se revela a trav\u00e9s del juego normal de las causas naturales.<\/p>\n<p>2. LAS DIVERSAS TRADICIONES ESCRITAS. El conjunto narrativo sobre los patriarcas, en su forma actual, se fij\u00f3 por escrito despu\u00e9s del destierro de Babilonia. Teniendo a su disposici\u00f3n varias fuentes escritas (J, E, P) [\/Pentateuco II-V], el redactor final hizo una selecci\u00f3n de episodios, destacando la tradici\u00f3n yahvista, insertando las an\u00e9cdotas en la cronolog\u00ed\u00ada sacerdotal y yuxtaponiendo los diversos relatos sin preocuparse de su armonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La tradici\u00f3n J. En el siglo x el autor yahvista fue el primero que recogi\u00f3 las tradiciones existentes en estado oral y les dio una interpretaci\u00f3n religiosa. Deseando legitimar la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica en un momento en que el paso a esta nueva forma de gobierno supon\u00ed\u00ada serios problemas religiosos, el autor reuni\u00f3 materiales preexistentes de distinto origen y finalidad, procedentes del norte y del sur del pa\u00ed\u00ads, insert\u00e1ndolos en un cuadro unitario y aplic\u00e1ndolos a todo el pueblo de Israel gracias a la unidad realizada por la monarqu\u00ed\u00ada; en efecto, la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica era considerada como la realizaci\u00f3n de las promesas hechas por Dios a los patriarcas y al mismo tiempo como la instituci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada de procurar la salvaci\u00f3n de las naciones.<\/p>\n<p>b) Las tradiciones E y P. En el siglo VIII a.C. el autor eloh\u00ed\u00adsta, perteneciente al reino del norte, recogi\u00f3 y fij\u00f3 por escrito las tradiciones patriarcales, especialmente las relativas a la Palestina central, con la finalidad de legitimar la alianza del Sina\u00ed\u00ad, amenazada por el sincretismo cananeo. El autor presenta a sus contempor\u00e1neos la figura de los patriarcas como modelos de fidelidad al Dios de la alianza. Durante el destierro de Babilonia los sacerdotes y los te\u00f3logos de Jerusal\u00e9n interpretaron a su modo las antiguas tradiciones patriarcales con la intenci\u00f3n de infundir \u00e1nimo en los desterrados, sumergidos en la apat\u00ed\u00ada y en la desesperaci\u00f3n. Las promesas de la descendencia numerosa y de la posesi\u00f3n de la tierra habr\u00ed\u00adan de realizarse una vez m\u00e1s, ya que la palabra de Dios se cumple infaliblemente.<\/p>\n<p>c) Trasfondo antiguo. En tiempos de su fijaci\u00f3n por escrito y en el momento de su redacci\u00f3n final las tradiciones patriarcales se vieron sometidas a un evidente proceso de actualizaci\u00f3n. Los pueblos vecinos y adversarios de los patriarcas fueron identificados con las tribus y los pueblos sometidos por el rey David: arameos, moabitas, amonitas, edomitas, filisteos. Las tradiciones de Abrah\u00e1n, que se hab\u00ed\u00adan conservado hasta entonces dentro del grupo tribal de la Palestina meridional, se integraron en el patrimonio narrativo de todo el pueblo de Israel. De esta forma Abrah\u00e1n se convirti\u00f3 en el ancestro de la genealog\u00ed\u00ada de los patriarcas. No hay que excluir, sin embargo que la emigraci\u00f3n de Abrah\u00e1n de Mesopotamla, con etapas en Siqu\u00e9n y en Betel, represente una reivindicaci\u00f3n de las tradiciones relativas a Jacob-Israel en favor del antepasado.<\/p>\n<p>Sin embargo, la actualizaci\u00f3n de las tradiciones, realizada en tiempos de David y en los siglos sucesivos, no afect\u00f3 a la solidez sustancial de las tradiciones preexistentes. Dentro de la tradici\u00f3n escrita se advierte una convergencia fundamental sobre la trama y la naturaleza de los relatos patriarcales. El contexto religioso y social en que se desarrollan los acontecimientos patriarcales es muy distinto del contexto del Israel hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Los clanes patriarcales son grupos n\u00f3madas que no poseen tierras. El poder del padre es absoluto; la religi\u00f3n del Dios de la promesa y del Dios de los padres es muy distinta del yahvismo mosaico y de la religi\u00f3n popular cananea. Los santuarios frecuentados por los patriarcas no comprenden los lugares de culto que surgieron despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n de Palestina (Guilgal\/G\u00e1lgata, Silo, Misp\u00e1, Jerusal\u00e9n), y se identifican con los santuarios reprobados en el Deuteronomio. Los patriarcas son considerados por el pueblo de Israel, no como h\u00e9roes populares y prof\u00e9ticos o como jefes carism\u00e1ticos, sino como padres y antepasados del pueblo de Dios (cf Os 12 y el conocimiento de los diversos episodios patriarcales del ciclo de Jacob). Como descendientes de los patriarcas, los hebreos se sienten comprometidos en las vicisitudes y en las promesas que forman el objeto de los relatos de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>3. DATACI\u00ed\u201cN DE LAS TRADICIONES ORALES. La formaci\u00f3n de las tradiciones orales relativas a los patriarcas se sit\u00faa en el segundo milenio a.C., antes del asentamiento de los hebreos en Cana\u00e1n (s. xiii). Es verdad que ning\u00fan texto extrab\u00ed\u00adblico y ning\u00fan testimonio arqueol\u00f3gico confirman expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente la existencia hist\u00f3rica de cada uno de los patriarcas. No se encuentran fuera de la Biblia alusiones a personas, grupos o tribus pertenecientes a la \u00e9poca patriarcal. Ni aparecen en G\u00e9nesis nombres, fechas o acontecimientos que permitan datar con precisi\u00f3n la \u00e9poca hist\u00f3rica de los antepasados de Israel. Ni siquiera nos sirve de ayuda el cap\u00ed\u00adtulo 14 de G\u00e9nesis, que presenta diversas dificultades literarias e hist\u00f3ricas. Sin embargo, se puede afirmar que los nombres propios contenidos en G\u00e9nesis, la geograf\u00ed\u00ada supuesta, las costumbres practicadas, la historia posterior de las tribus inducen a situar a los patriarcas entre los siglos xix y xiv del segundo milenio a.C. Algunos autores se inclinan por el siglo xix (R. de Vaux), otros en favor del siglo xiv (C.H. Gordon). Los nombres de los patriarcas se encuentran en los textos mesopot\u00e1micos de la primera mitad del segundo milenio (Mari, Chagar Bazar) y en los textos egipcios de execraci\u00f3n. Se trata de nombres sem\u00ed\u00adticos, que no pertenecen al tipo ordinario de la onom\u00e1stica ac\u00e1dica y recuerdan a los nombres israelitas de persona m\u00e1s antiguos. Hay que admitir que se ha conservado hist\u00f3ricamente el recuerdo de los que llevaron esos nombres. Las costumbres patriarcales y los usos jur\u00ed\u00addicos que se suponen en los relatos de G\u00e9nesis -por ejemplo, el estatuto del concubinato y de la adopci\u00f3n- guardan relaci\u00f3n con los textos descubiertos en Mari y en Nuzu (s. xv) y con las leyes hititas (s. xv). Pero estos textos recogen concepciones jur\u00ed\u00addicas difundidas por todo el antiguo Oriente, desde comienzos del segundo milenio hasta la \u00e9poca neobabil\u00f3nica; por eso no ofrecen argumentos seguros para fechar con precisi\u00f3n los relatos de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>4. SU ORIGEN. Las antiguas tradiciones orales se refer\u00ed\u00adan a los jefes de cada clan semin\u00f3mada, que viv\u00ed\u00adan independientemente unos de otros. La cultura era la de los pastores de peque\u00f1os reba\u00f1os, interesados por las trashumancias, que ofrec\u00ed\u00adan la posibilidad de utilizar pozos y terrenos h\u00famedos. La religi\u00f3n era la del Dios de los padres, basada en el culto a un Dios personal, que promet\u00ed\u00ada la fecundidad, la descendencia y la posesi\u00f3n de la tierra en el contexto de un pacto al que ten\u00ed\u00ada que permanecer fiel el clan. En un segundo tiempo estas figuras de los jefes se confundieron con las tribus, que los consideraron como antepasados; las tradiciones de los jefes se adornaron con los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de cada grupo. A continuaci\u00f3n, los antepasados y las tribus que se sedentarizaron fueron localizados en varios centros: en Mesopotamia, en torno a Jar\u00e1n, patria de la parentela de los tres patriarcas; en Galaad, m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n; en la Palestina central (slqu\u00e9n Betel); en la Palestina meridional (Mambr\u00e9, H\u00e9br\u00f3n), y en el Negueb (Berseba).Las tradiciones se enriquecieron con rasgos culturales sacados de los pueblos vecinos, asumiendo formas literarias, jur\u00ed\u00addicas y religiosas de cu\u00f1o amorreo, hurrita y cananeo. El Dios de los padres fue identificado con El-Ely\u00f3n, El-Roy, El-Olam, y se adoptaron las formas cultuales de los diversos santuarios cananeos. Se desarrollaron las etimolog\u00ed\u00adas populares, las etiolog\u00ed\u00adas locales y las leyendas cultuales. Con el transcurso de los a\u00f1os surgieron ciclos literarios en los que se estructuraron org\u00e1nicamente las antiguas tradiciones tribales. Las relaciones existentes entre los clanes particulares y los diversos grupos m\u00e1s amplios se expresan mediante el procedimiento de la genealog\u00ed\u00ada. De este modo se llega desde Abrah\u00e1n hasta los h\u00e9roes ep\u00f3nimos de las tribus de Israel.<\/p>\n<p>Los relatos patriarcales no son biograf\u00ed\u00adas, sino una colecci\u00f3n de materiales variados, que surgieron de forma aut\u00f3noma y se reunieron luego en ciclos y en tradiciones durante un largo per\u00ed\u00adodo de transmisi\u00f3n oral. En torno a los jefes cl\u00e1nicos, de cuya historicidad sustancial no es razonable dudar, se desarrollaron sagas y leyendas, cuyo valor tiene que sopesarse en cada caso. Por eso es imposible reconstruir detalladamente la figura de los patriarcas. Estos personajes pod\u00ed\u00adan ser incluso contempor\u00e1neos, como lo atestigua su origen, los itinerarios, los lugares visitados y los motivos de las narraciones, muchas veces an\u00e1logos y a veces paralelos.<\/p>\n<p>II. ABRAH\u00ed\u0081N EN EL AT. Abrah\u00e1n es el primero de los patriarcas, y su historia se nos narra en catorce cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>I. EL CICLO GENES\u00ed\u008dACO DE ABRAH\u00ed\u0081N. Los cap\u00ed\u00adtulos 11, 10-25,10 de G\u00e9nesis presentan un cuadro relativamente org\u00e1nico de la figura de Abrah\u00e1n. Son el resultado de la fusi\u00f3n y yuxtaposici\u00f3n de las tradiciones J, E y P, que se derivan a su vez de una larga tradici\u00f3n oral. En el transcurso de este proceso secular, la figura de Abrah\u00e1nse enriqueci\u00f3 con narraciones de diverso origen y orientaci\u00f3n. En los cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis se encuentran tradiciones etnol\u00f3gicas (16,12; 19,36-38), listas de tribus (25,1-4), etimolog\u00ed\u00adas populares (16,112Cr_14 17:5; 2Cr 21:6.31), sagas relativas a la fundaci\u00f3n de cultos locales (2Cr 12:7-8; 2Cr 14:18-20), relatos de teofan\u00ed\u00adas (2Cr 15:1-11; 2Cr 16:13; 18). Pueden distinguirse dos ciclos de narraciones: el ciclo de Abrah\u00e1n propiamente dicho y el de Lot. El n\u00facleo primitivo de la historia de Lot es una tradici\u00f3n popular relativa a un cataclismo que sacudi\u00f3 el sur y el sudeste del mar Muerto (c. 19). Al menos para algunos detalles, como los episodios de la mujer de Lot y el origen de los moabitas y amonitas (2Cr 19:26.30-35), se trata de un relato etiol\u00f3gico de origen trasjord\u00e1nico, integrado en la historia de Abrah\u00e1n. Lot es sobrino del patriarca (2Cr 12:5), que comparti\u00f3 con \u00e9l el pa\u00ed\u00ads y lo salv\u00f3 de la cat\u00e1strofe (2Cr 19:29). La historia alude al parentesco de origen entre los israelitas y sus primos de Trasjordania.<\/p>\n<p>a) La tradici\u00f3n J. Esta tradici\u00f3n es la que se impone en la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis sobre Abrah\u00e1n. Se abre con un solemne pre\u00e1mbulo de gran relieve teol\u00f3gico (G\u00e9n 12:1-3). Invitado a dejar el pa\u00ed\u00ads de sus padres, Abrah\u00e1n recibe la promesa de una descendencia. Despu\u00e9s de atravesar Siqu\u00e9n y Ay, el patriarca pasa a Egipto (c. 12) y, una vez de vuelta a Canc\u00e1n, se separa del sobrino Lot (c. 13). El nacimiento de Ismael no soluciona el problema del hijo prometido. En Mambr\u00e9, donde establece su residencia, Abrah\u00e1n recibe una nueva promesa de descendencia. Convertido en el amigo de Dios, intercede en favor de Sodoma (c. 18) y salva a Lot cuando es destruida Sodoma, mientras que las hijas de Lot, mediante un incesto, dan origen a las tribus moabita y amonita (c. 19). Nace el hijo prometido, Isaac (G\u00e9n 21:17), que, junto con Ismael, se establece en Berseba (16,14; 24,62). Los \u00faltimos episodios yahvistas del ciclo de Abrah\u00e1n son: el pacto establecido con Abimelec en Berseba (21,32-34), el sacrificio de Isaac en el monte Morra (22,16) y el env\u00ed\u00ado del criado a Jar\u00e1n para preparar el matrimonio de Isaac (c. 24).<\/p>\n<p>El punto de vista teol\u00f3gico que predomina en la presentaci\u00f3n yahvista de la figura de Abrah\u00e1n es la dial\u00e9ctica entre promesa y cumplimiento y el tema de la bendici\u00f3n. Llamado por Dios en un mundo pagano, Abrah\u00e1n es el depositario d\u00e9bil y amenazado de las promesas divinas sobre la prole y la tierra. Dios vela por \u00e9l, y progresivamente va haciendo que los hechos rubriquen sus palabras. Abrah\u00e1n anciano y Sara est\u00e9ril se convierten en los padres de Isaac, y el patriarca va tomando poco a poco posesi\u00f3n de la tierra de Canc\u00e1n. Cuando el tema de la descendencia se relacion\u00f3 con la constituci\u00f3n del pueblo de Israel y el de la posesi\u00f3n de la tierra con el tema del \u00e9xodo, se ampli\u00f3 la promesa hecha a Abrah\u00e1n y se la relacion\u00f3 con el crecimiento global de su estirpe (16,116; 21; 15,1-6), mientras que la toma de posesi\u00f3n de todo el territorio de Cana\u00e1n se desplaz\u00f3 en el tiempo (15,7-21).<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n se comprendi\u00f3 como una fuerza interna que irrumpe en la estirpe de Abrah\u00e1n, desemboca en la constituci\u00f3n del pueblo de Israel y se extiende a todas las naciones que tienen alguna relaci\u00f3n con el pueblo de Dios (12,2-3; 26,3). Abrah\u00e1n intercede por los que est\u00e1n sometidos a la ira divina (18,17-18), se al\u00ed\u00ada con los que eran sus enemigos (26,29) e interviene favorablemente en el sector de la prosperidad material (c. 20).<\/p>\n<p>Para la tradici\u00f3n J, Abrah\u00e1n es un modelo de vida religiosa y moral. A pesar de las dificultades, se somete a Dios con una fe a toda prueba. Es totalmente obediente a las indicaciones del cielo, invoca el nombre de Dios y erige memoriales para recordar las apariciones divinas y las promesas acogidas con heroica confianza.<\/p>\n<p>b) La tradici\u00f3n E. Est\u00e1 representada en el ciclo de Abrah\u00e1n de forma fragmentaria. G\u00e9n 15, que trata de las promesas y de la alianza, y el cap\u00ed\u00adtulo 24, que narra el matrimonio de Isaac, est\u00e1n compuestos de fragmentos enlazados con la tradici\u00f3n J. En G\u00e9n 15:6 es donde se lee la c\u00e9lebre frase: \u00abCrey\u00f3 al Se\u00f1or, y el Se\u00f1or le consider\u00f3 como un hombre justo\u00bb. G\u00e9n 15 termina con el recuerdo de la estancia de los descendientes del patriarca en Egipto y de su instalaci\u00f3n en Canc\u00e1n, despu\u00e9s de haber llegado a su culminaci\u00f3n la iniquidad de los amorreos. Los hechos principales de la vida de Abrah\u00e1n est\u00e1n localizados en Berseba: el rapto de Sara por el rey Abimelec (c. 20), el pacto establecido con dicho rey (G\u00e9n 21:22s), la expulsi\u00f3n de Agar y de su hijo Ismael (G\u00e9n 21:6.8-21) y el sacrificio de Isaac (c. 22). La figura de Abrah\u00e1n es idealizada. En el episodio de Abimelec se ve exonerado de la mentira, al haber entregado su mujer al rey no por fragilidad humana, sino por obediencia a Dios; es un profeta y un modelo de confianza en Dios (G\u00e9n 15:6). Gracias al temor de Dios supera la terrible prueba del sacrificio de su hijo, reconociendo la misteriosa y exigente autoridad de Dios y fi\u00e1ndose por completo de su voluntad. Abrah\u00e1n es el prototipo del hombre justo, que tiene una fe inquebrantable en la palabra de Dios.<\/p>\n<p>c) La tradici\u00f3n P. Son propias de esta tradici\u00f3n algunas noticias topogr\u00e1ficas y biogr\u00e1ficas, como el detalle de que Abrah\u00e1n sali\u00f3 de Ur hacia Cana\u00e1n, y no s\u00f3lo de Jar\u00e1n (G\u00e9n 11:31), y de que ten\u00ed\u00ada setenta y cinco a\u00f1os cuando dej\u00f3 Jar\u00e1n (G\u00e9n 12:4). G\u00e9n 17 describe la alianza que Dios estableci\u00f3 con Abr\u00e1n, el cambio de este nombre por Abrah\u00e1n y la imposici\u00f3n de la circuncisi\u00f3n. Hay noticias particulares relativas a la separaci\u00f3n de Lot al nacimiento de Ismael y de Isaac. En Gen 23 se narra la compra de la cueva de Macpela en Hebs\u00f3n para el sepulcro d\u00e9 su esposa y el suyo propio.<\/p>\n<p>Los c\u00ed\u00adrculos sacerdotales del tiempo del destierro subrayan el compromiso que Dios asumi\u00f3 con Abrah\u00e1n y sus descendientes (berit = alianza) y la observancia de la ley por parte del patriarca, qu\u00e9 se someti\u00f3 a la circuncisi\u00f3n como signo de la pertenencia al pueblo de Dios. De forma legal, Abrah\u00e1n se convierte en propietario de un peque\u00f1o trozo de aquella tierra que Dios le hab\u00ed\u00ada prometido a \u00e9l y a sus remotos descendientes. Los datos cronol\u00f3gicos de la tradici\u00f3n P no son fiables. Sara habr\u00ed\u00ada tenido setenta y cinco a\u00f1os cuando fue deseada por Abimelec (c. 20); Agar habr\u00ed\u00ada cargado sobre sus espaldas a su hijo Ismael de diecisiete a\u00f1os (21,14).<\/p>\n<p>d) Fundamento hist\u00f3rico. El nombre de Abraham parece ser una forma abreviada de Abiram, que significa \u00abmi padre es excelso\u00bb.&#8217;Es un nombre teof\u00f3rico, ya que \u00abmi padre\u00bb designar\u00ed\u00ada al Dios protector. La forma Abrah\u00e1n, de la que G\u00e9n 17:5 ofrece una explicaci\u00f3n popular (padre de la multitud), es simplemente una variante dialectal del nombre Abr\u00e1n, y est\u00e1 atestiguada en los textos egipcios de execraci\u00f3n (siglo xviii a.C.) bajo la forma de Aburah(a)ma. La patria del clan de Abraham parece que ha de buscarse alrededor de Jar\u00e1n, una regi\u00f3n llamada \u00abAr\u00e1n de los dos r\u00ed\u00ados\u00bb (Aram Naharaim:G\u00e9n 24:10) o llanura de Ar\u00e1n (Pad\u00e1n Ar\u00e1n: 25 20) identificada con el valle de Balih situado entre el Tigris y el Eufrates. En esta regi\u00f3n est\u00e1n localizados varios nombres de los antepasados del patriarca, como T\u00e9raj (I1 26), Najor (G\u00e9n 11:22s), Sarug (G\u00e9n 11:21 s). Como semin\u00f3madas, Abrah\u00e1n y su clan transmigraron a la tierra de Cana\u00e1n, plantando sus tiendas al sur de Palestina, en Mambr\u00e9. Aqu\u00ed\u00ad el patriarca erigi\u00f3 un altar (G\u00e9n 13:18 J), recibi\u00f3 la visita divina (c. 18) y adquiri\u00f3 una cueva (c. 23 P).<\/p>\n<p>e) El Dios de Abrah\u00e1n. El clan de Abrah\u00e1n pertenec\u00ed\u00ada al grupo de semitas noroccidentales, que a comienzos del segundo milenio tuvieron un papel pol\u00ed\u00adtico importante en el cercano Oriente (cf Hammurabi en Babilonia), y que suelen llamarse amorreos o protoarameos para distinguirlos de los arameos del primer milenio a.C. Abr\u00e1n adoraba a un Dios personal, que acompa\u00f1aba al clan durante las emigraciones y hab\u00ed\u00ada hecho algunas promesas relativas a la descendencia y a la posesi\u00f3n de la tierra. Era un Dios siempre y solamente protector, que no castigaba nunca al favorito. En Cana\u00e1n este Dios entr\u00f3 en relaciones con el Dios &#8216;El, el ser supremo del pante\u00f3n cananeo, conocido bajo los diversos t\u00ed\u00adtulos de &#8216;El-`Ely\u00f3n, &#8216;El-`\u00f3lam, El-Sadday. Abrah\u00e1n se adhiri\u00f3 a este Dios con lealtad y confianza.<\/p>\n<p>2. ABRAH\u00ed\u0081N EN LOS OTROS LIBROS DEL AT. Como clara demostraci\u00f3n de la realizaci\u00f3n de las promesas divinas, Abrah\u00e1n es considerado tambi\u00e9n como el progenitor de los israelitas, llamados \u00abraza de Abrah\u00e1n\u00bb (Isa 41:8; Jer 33:26). El patriarca vivi\u00f3 como monote\u00ed\u00adsta en medio de una sociedad pagana (Jos 24:3), fue escogido (Neh 9:7), redimido (Isa 29:28) y bendecido por Dios (Miq 7:20). Despu\u00e9s del destierro se subraya su perfecta observancia de la ley. Seg\u00fan Sir 44:19ss, fue Abrah\u00e1n el que estableci\u00f3 una alianza con Dios, y las promesas que recibi\u00f3 son un premio por su fidelidad de hombre obediente y circunciso. En 1Ma 2:52, la fe que justific\u00f3 a Abrah\u00e1n se presenta no como confianza en la promesa divina, sino como fidelidad pr\u00e1ctica a la orden de sacrificar a su hilo Isaac. En el \/juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario la fe de Abrah\u00e1n es considerada como una acci\u00f3n meritoria seg\u00fan la l\u00f3gica de la retribuci\u00f3n (Libro de los Jubileos 24,11; 12,19; Flavio Josefo, Antiquitates judaicae 1, 10,3).<\/p>\n<p>III. ABRAH\u00ed\u0081N EN EL NT.<br \/>\n1. EN LA LITERATURA NO PAULINA. El patriarca no s\u00f3lo se presenta como antepasado del pueblo de Israel (Mat 3:9; Jua 8:53.56; Heb 7:2; Heb 13:26), sino tambi\u00e9n como progenitor del sacerdocio lev\u00ed\u00adtico (Heb 7:5) y del mes\u00ed\u00adas (Mat 1:1). El \u00abseno de Abrah\u00e1n\u00bb es una imagen de la felicidad ultraterrena (Luc 16:22-23), y el cielo es el lugar donde se celebra el banquete de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob (Mat 8:11; Luc 13:28). En Stg 2:21-23, Abrah\u00e1n es considerado como el tipo del hombre que es justificado gracias a las buenas obras que ha realizado.<\/p>\n<p>2. RELECTURA PAULINA. En G\u00e1latas y en Romanos Pablo utiliza el ejemplo de Abrah\u00e1n para probar, en contraste con el juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario, que el patriarca obtuvo la justificaci\u00f3n no por medio de las obras, es decir, de las observancias mosaicas consideradas como prestaciones autosuficientes y que exig\u00ed\u00adan una recompensa, sino por medio de la fe, que implica una absoluta confianza en la palabra y en la obra de Dios.<\/p>\n<p>a) Carta a los G\u00e1latas. Utilizando con pericia consumada el m\u00e9todo rab\u00ed\u00adnico como clave de interpretaci\u00f3n del AT, Pablo demuestra en G\u00e1l 3:6-18 que la justificaci\u00f3n de Abrah\u00e1n se realiz\u00f3 por la fe, como se lee en G\u00e9n 15:6. Por eso hijos de Abrah\u00e1n son solamente aquellos que imitan la fe del padre. Adem\u00e1s, Abrah\u00e1n fue proclamado fuente de bendici\u00f3n para todos los pueblos, como atestigua G\u00e9n 12:3; G\u00e9n 18:18.<\/p>\n<p>Siendo el patriarca el creyente por excelencia, se participa de su bendici\u00f3n \u00fanicamente a trav\u00e9s de la fe. Las promesas hechas a Abrah\u00e1n se extendieron tambi\u00e9n a su descendencia (semilla); pues bien, el t\u00e9rmino \u00abdescendencia\u00bb est\u00e1 en singular y se refiere a una sola persona, que es Cristo (G\u00e1l 3:16). Por eso solamente creyendo en Cristo se entra en posesi\u00f3n de los bienes anunciados y se hereda la promesa. Dado que esta promesa es gratuita y compromete s\u00f3lo a Dios, hay que excluir que los herederos de los bienes prometidos sean los que observan la ley.<\/p>\n<p>En G\u00e1l 4:21-31, el ap\u00f3stol ofrece una explicaci\u00f3n aleg\u00f3rica del texto del G\u00e9nesis sobre Sara y Agar y sus hijos Isaac e Ismael, el uno fruto de la promesa y el otro de la naturaleza. Los que observan la ley reflejan la condici\u00f3n de Ismael, hijo de la esclava, mientras que los que creen en Cristo apelan a la mujer libre y al hijo de la gracia [\/Jerusal\u00e9n IV, 4].<\/p>\n<p>b) Carta a los Romanos. En el midras exeg\u00e9tico contenido en Rom 4:1-25 el ap\u00f3stol interpreta la historia de Abrah\u00e1n a la luz de Cristo y al servicio de su profunda teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n. Abrah\u00e1n no tiene por qu\u00e9 jactarse ante Dios, ya que se ha hecho justo por fe y por pura gracia. En efecto, fue justificado antes de estar circuncidado; por eso su relaci\u00f3n con Dios no depende de las obras. Como beneficiario de la promesa divina basada en la fe, Abrah\u00e1n tiene por herederos a los creyentes. La fe de Abrah\u00e1n, profesada en una situaci\u00f3n desesperada, es una prefiguraci\u00f3n de la fe de los creyentes en Cristo, resucitado de entre los muertos.<\/p>\n<p>En la figura articulada de Abrah\u00e1n, el ap\u00f3stol Pablo encuentra los motivos fundamentales de su teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n, que se realiza independientemente de las obras de la ley y de la circuncisi\u00f3n, mediante la fe sola, de forma gratuita, que excluye toda discriminaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y paganos. En la relaci\u00f3n con Dios no hay nada que se deba, no hay ninguna raz\u00f3n para exaltar la propia suficiencia y el propio m\u00e9rito; todo parte de la gracia divina, a la que uno se adhiere por medio de la fe. Abrah\u00e1n es el modelo hist\u00f3rico y el preanuncio prof\u00e9tico de esta econom\u00ed\u00ada de la fe y de la gracia.<\/p>\n<p>BIBL.: ALT A., Der Golf der Vitter, C.H. Beck, Munich 1953, 1-78; BONORA A., Recenti studi storiografici su\u00c2\u00a1 racconti patriarcali (G\u00e9n 12-36), en \u00abTeolog\u00ed\u00ada\u00bb 8 (1983) 83-108; CAZELLES H., Patriarches, en \u00abDBS\u00bb VII (1966) 81-156; CLEMENTS R., Abraham, en Theologisches Wtirterbuch zum AT I, Kohlhammer, Stuttgart 1973, 53-62; ID, Abraham and David. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(Padre de una Muchedumbre [Multitud]).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad llam\u00f3 Jehov\u00e1 a Abr\u00e1n (que significa: \u2020\u0153Padre Es Alto [Ensalzado]\u2020\u009d) cuando a los noventa y nueve a\u00f1os Dios le reafirm\u00f3 Su promesa de que su descendencia se multiplicar\u00ed\u00ada. (G\u00e9 17:5.)<\/p>\n<p>Sus antecedentes y la primera etapa de su vida. Abrah\u00e1n fue la d\u00e9cima generaci\u00f3n desde No\u00e9 por medio de Sem y naci\u00f3 trescientos cincuenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s del Diluvio, en 2018 a. E.C. Aunque en G\u00e9nesis 11:26 aparece como el primero de los tres hijos de Tar\u00e9, no era el primog\u00e9nito. Las Escrituras muestran que Tar\u00e9 ten\u00ed\u00ada setenta a\u00f1os cuando naci\u00f3 su primer hijo y que Abrah\u00e1n naci\u00f3 sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, cuando su padre contaba ciento treinta a\u00f1os. (G\u00e9 11:32; 12:4.) Seguramente se menciona a Abrah\u00e1n en primer lugar debido a su sobresaliente fidelidad y prominencia en las Escrituras. Lo mismo ocurre en el caso de otros hombres sobresalientes, como Sem e Isaac. (G\u00e9 5:32; 11:10; 1Cr 1:28.)<br \/>\nAbrah\u00e1n era natural de la ciudad caldea de Ur, una pr\u00f3spera metr\u00f3poli ubicada en la tierra de Sinar, cerca de la confluencia actual de los r\u00ed\u00ados Eufrates y Tigris. Estaba a unos 240 Km. al SE. de Babel o Babilonia, en un tiempo la ciudad real de Nemrod, muy famosa por su inacabada Torre de Babel.<br \/>\nEn el tiempo de Abrah\u00e1n, la ciudad de Ur estaba impregnada de idolatr\u00ed\u00ada babil\u00f3nica y de la adoraci\u00f3n a su patr\u00f3n, el dios-luna Sin. (Jos 24:2, 14, 15.) No obstante, Abrah\u00e1n result\u00f3 ser un hombre de fe en Jehov\u00e1 Dios, igual que sus antepasados Sem y No\u00e9, y como consecuencia, se gan\u00f3 la reputaci\u00f3n de ser \u2020\u0153el padre de todos los que tienen fe mientras est\u00e1n en incircuncisi\u00f3n\u2020\u009d. (Ro 4:11.) Puesto que la fe verdadera se basa en conocimiento exacto, Abrah\u00e1n tal vez consigui\u00f3 su conocimiento de Sem (sus vidas se traslaparon unos ciento cincuenta a\u00f1os). Abrah\u00e1n conoc\u00ed\u00ada y usaba el nombre de Jehov\u00e1; estas son algunas de sus declaraciones: \u2020\u0153Jehov\u00e1 el Dios Alt\u00ed\u00adsimo, Productor de cielo y tierra\u2020\u009d, \u2020\u0153Jehov\u00e1, el Dios de los cielos y el Dios de la tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 14:22; 24:3.)<br \/>\nMientras Abrah\u00e1n todav\u00ed\u00ada viv\u00ed\u00ada en Ur, \u2020\u0153antes que se domiciliara en Har\u00e1n\u2020\u009d, Jehov\u00e1 le mand\u00f3 que se mudara a una tierra extranjera y dejara atr\u00e1s a amigos y parientes. (Hch 7:2-4; G\u00e9 15:7; Ne 9:7.) Le dijo que en el pa\u00ed\u00ads que le mostrar\u00ed\u00ada, har\u00ed\u00ada de \u00e9l una gran naci\u00f3n. En aquel entonces Abrah\u00e1n estaba casado con su medio hermana Sara, pero no ten\u00ed\u00adan hijos y ambos eran de edad avanzada. Por eso, la obediencia a aquel mandato exigir\u00ed\u00ada gran fe; no obstante, obedeci\u00f3.<br \/>\nTar\u00e9, para entonces de unos doscientos a\u00f1os y todav\u00ed\u00ada el cabeza patriarcal de la familia, concord\u00f3 en acompa\u00f1ar a Abrah\u00e1n y Sara en este largo viaje, por lo que se dice que fue \u00e9l quien llev\u00f3 a su familia hacia Cana\u00e1n. (G\u00e9 11:31.) Parece que Lot, sobrino de Abrah\u00e1n y hu\u00e9rfano de padre, fue adoptado por sus t\u00ed\u00ados, que para entonces no ten\u00ed\u00adan hijos, de ah\u00ed\u00ad que los acompa\u00f1ara en su viaje. La caravana viaj\u00f3 hacia el NO. unos 960 Km. hasta llegar a Har\u00e1n, una importante encrucijada en las rutas comerciales de E. a O. Esta ciudad est\u00e1 enclavada en la confluencia de dos uadis que forman un afluente invernal del r\u00ed\u00ado Balij, a unos 110 Km. m\u00e1s arriba de la desembocadura del Balij en el r\u00ed\u00ado Eufrates. All\u00ed\u00ad permaneci\u00f3 Abrah\u00e1n hasta la muerte de su padre. (MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 330.)<\/p>\n<p>Residencia temporal en Cana\u00e1n. A los setenta y cinco a\u00f1os, Abrah\u00e1n sali\u00f3 de Har\u00e1n junto con su casa hacia la tierra de Cana\u00e1n, donde hab\u00ed\u00ada de vivir los restantes cien a\u00f1os de su vida en tiendas de campa\u00f1a como residente forastero y n\u00f3mada. (G\u00e9 12:4.) Despu\u00e9s de la muerte de su padre, Abrah\u00e1n sali\u00f3 de Har\u00e1n en 1943 a. E.C. y cruz\u00f3 el r\u00ed\u00ado Eufrates, probablemente el d\u00ed\u00ada 14 del mes que m\u00e1s tarde se llamar\u00ed\u00ada Nis\u00e1n. (G\u00e9 11:32; Ex 12:40-43, LXX.) Fue entonces cuando entr\u00f3 en vigor el pacto entre Jehov\u00e1 y Abrah\u00e1n y comenz\u00f3 el per\u00ed\u00adodo de cuatrocientos treinta a\u00f1os de residencia temporal que concluy\u00f3 con la celebraci\u00f3n del pacto de la Ley con Israel. (Ex 12:40-42; G\u00e1l 3:17.)<br \/>\nAbrah\u00e1n viaj\u00f3 hacia el S., con sus reba\u00f1os y vacadas, probablemente pasando por Damasco, hasta llegar a Siquem (situada a 48 Km. al N. de Jerusal\u00e9n), cerca de los \u00e1rboles grandes de Mor\u00e9. (G\u00e9 12:6.) All\u00ed\u00ad fue donde Jehov\u00e1 se le apareci\u00f3 de nuevo y le confirm\u00f3 y ampli\u00f3 Su promesa y Su pacto con las palabras: \u2020\u0153A tu descendencia voy a dar esta tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 12:7.) Abrah\u00e1n construy\u00f3 en ese lugar un altar para Jehov\u00e1 e hizo lo mismo en otros lugares del camino a medida que se desplazaba hacia el S., y en ellos invocaba el nombre de Jehov\u00e1. (G\u00e9 12:8, 9.) Con el tiempo, un hambre muy severa le oblig\u00f3 a mudarse temporalmente a Egipto, donde, para proteger su vida, dijo que Sara era su hermana. Esto result\u00f3 en que Fara\u00f3n introdujera a esta hermosa mujer en su casa para tomarla como esposa, pero Jehov\u00e1 hizo que la devolviera a su esposo antes de que tuviera relaciones con ella. Abrah\u00e1n entonces regres\u00f3 a Cana\u00e1n, al campamento que estaba entre Betel y Hai, y de nuevo invoc\u00f3 \u2020\u0153el nombre de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (G\u00e9 12:10\u201313:4.)<br \/>\nLuego Abrah\u00e1n y Lot tuvieron que separarse debido a que sus reba\u00f1os y vacadas hab\u00ed\u00adan aumentado mucho. Lot escogi\u00f3 la cuenca de la parte baja del Jord\u00e1n, una regi\u00f3n bien regada que era \u2020\u0153como el jard\u00ed\u00adn de Jehov\u00e1\u2020\u009d, y m\u00e1s tarde asent\u00f3 su campamento cerca de Sodoma. (G\u00e9 13:5-13.) Abrah\u00e1n, por su parte, despu\u00e9s que se le dijo que viajara a lo largo y ancho de la tierra, lleg\u00f3 a morar entre los \u00e1rboles grandes de Mamr\u00e9, en Hebr\u00f3n, a 30 Km. al SSO. de Jerusal\u00e9n. (G\u00e9 13:14-18.)<br \/>\nCuando cuatro reyes aliados, encabezados por el rey mesopot\u00e1mico Kedorlaomer, lograron aplastar a cinco reyes cananeos que se hab\u00ed\u00adan rebelado, Sodoma y Gomorra fueron saqueadas y a Lot se lo llevaron cautivo junto con todas sus propiedades. Al enterarse de esto, Abrah\u00e1n r\u00e1pidamente junt\u00f3 en formaci\u00f3n militar a sus hombres adiestrados, 318 esclavos de su casa. Junto con sus aliados, Aner, Escol y Mamr\u00e9, emprendi\u00f3 una marcha forzada en persecuci\u00f3n de los captores hasta m\u00e1s all\u00e1 de Damasco, a unos 300 Km. en direcci\u00f3n norte, y, gracias a la ayuda de Jehov\u00e1, derrot\u00f3 a una fuerza muy superior a la suya. As\u00ed\u00ad se rescat\u00f3 a Lot y todo lo suyo. (G\u00e9 14:1-16, 23, 24.) Al regreso de Abrah\u00e1n de esta gran victoria, Melquisedec, un \u2020\u0153sacerdote del Dios Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d que tambi\u00e9n era rey de Salem, sali\u00f3 y bendijo a Abrah\u00e1n, quien a su vez \u2020\u0153le dio el d\u00e9cimo de todo\u2020\u009d. (G\u00e9 14:17-20.)<\/p>\n<p>Aparece la descendencia prometida. Puesto que Sara continuaba est\u00e9ril, parec\u00ed\u00ada que iba a ser Eliezer, el fiel mayordomo procedente de Damasco, quien recibir\u00ed\u00ada la herencia de Abrah\u00e1n. No obstante, Jehov\u00e1 volvi\u00f3 a asegurarle a Abrah\u00e1n que su propia prole llegar\u00ed\u00ada a ser incontable, como las estrellas del cielo, y Abrah\u00e1n \u2020\u0153puso fe en Jehov\u00e1; y \u00e9l procedi\u00f3 a cont\u00e1rselo por justicia\u2020\u009d, aunque esto sucedi\u00f3 a\u00f1os antes de su circuncisi\u00f3n. (G\u00e9 15:1-6; Ro 4:9, 10.) Entonces, Jehov\u00e1 celebr\u00f3 con \u00e9l un pacto formal, acompa\u00f1ado de sacrificios de animales, y al mismo tiempo le revel\u00f3 que se afligir\u00ed\u00ada a su prole durante un per\u00ed\u00adodo de cuatrocientos a\u00f1os y que hasta ser\u00ed\u00ada llevada a la esclavitud. (G\u00e9 15:7-21; v\u00e9ase PACTO.)<br \/>\nPas\u00f3 el tiempo. Ya llevaban diez a\u00f1os en Cana\u00e1n, pero Sara continuaba est\u00e9ril, as\u00ed\u00ad que propuso que su sierva egipcia, Agar, la sustituyera y de esa manera pudiera tener un hijo por medio de ella. Abrah\u00e1n consinti\u00f3, y en 1932 a. E.C., cuando ya hab\u00ed\u00ada cumplido ochenta y seis a\u00f1os, naci\u00f3 Ismael. (G\u00e9 16:3, 15, 16.) Pas\u00f3 m\u00e1s tiempo. En 1919 a. E.C., cuando Abrah\u00e1n ten\u00ed\u00ada noventa y nueve a\u00f1os, Jehov\u00e1 orden\u00f3 que se circuncidara a todos los varones de su casa, como se\u00f1al o sello en testimonio de la especial relaci\u00f3n pactada que exist\u00ed\u00ada entre El y Abrah\u00e1n. Al mismo tiempo le cambi\u00f3 el nombre de Abr\u00e1n a Abrah\u00e1n, \u2020\u0153porque padre de una muchedumbre de naciones de seguro te har\u00e9 yo\u2020\u009d. (G\u00e9 17:5, 9-27; Ro 4:11.) Poco despu\u00e9s de aquello, tres \u00e1ngeles materializados a quienes Abrah\u00e1n recibi\u00f3 hospitalariamente prometieron en el nombre de Jehov\u00e1 que Sara concebir\u00ed\u00ada y dar\u00ed\u00ada a luz un hijo, \u00c2\u00a1s\u00ed\u00ad, en el plazo de un a\u00f1o! (G\u00e9 18:1-15.)<br \/>\n\u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas cosas pasaron en ese a\u00f1o! Sodoma y Gomorra fueron destruidas y el sobrino de Abrah\u00e1n y sus dos hijas escaparon por muy poco. Debido a un hambre, Abrah\u00e1n y su esposa se mudaron a Guerar, donde el rey de esa ciudad filistea tom\u00f3 a Sara para su har\u00e9n. Jehov\u00e1 intervino, Sara fue puesta en libertad y al tiempo se\u00f1alado, en 1918 a. E.C., cuando Abrah\u00e1n ten\u00ed\u00ada cien a\u00f1os y Sara noventa, naci\u00f3 Isaac, el heredero que hab\u00ed\u00ada sido prometido en su d\u00ed\u00ada. (G\u00e9 18:16\u201321:7.) Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el medio hermano de Isaac, Ismael, que ya hab\u00ed\u00ada cumplido diecinueve a\u00f1os, se burl\u00f3 de Isaac, Abrah\u00e1n se vio obligado a despedirle a \u00e9l y a su madre, Agar. Fue entonces, en 1913 a. E.C., cuando empezaron los cuatrocientos a\u00f1os de aflicci\u00f3n para la prole de Abrah\u00e1n. (G\u00e9 21:8-21; 15:13; G\u00e1l 4:29.)<br \/>\nLa prueba suprema de fe a la que tuvo que enfrentarse Abrah\u00e1n lleg\u00f3 unos veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde. Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, Isaac entonces contaba veinticinco a\u00f1os. (Antig\u00fcedades Jud\u00ed\u00adas, de F. Josefo, libro I, cap. XIII, sec. 2.) En obediencia a las instrucciones de Jehov\u00e1, Abrah\u00e1n tom\u00f3 consigo a Isaac y viaj\u00f3 hacia el N., desde Beer-seba, en el N\u00e9gueb, hasta el monte Moria, al norte de Salem. All\u00ed\u00ad edific\u00f3 un altar e hizo los preparativos para ofrecer como sacrificio quemado a Isaac, la descendencia prometida. Y de hecho, Abrah\u00e1n \u2020\u0153ofreci\u00f3, por decirlo as\u00ed\u00ad, a Isaac\u2020\u009d, porque \u2020\u0153estim\u00f3 que Dios pod\u00ed\u00ada levantarlo hasta de entre los muertos\u2020\u009d. Justo en el \u00faltimo momento, Jehov\u00e1 intervino y suministr\u00f3 un carnero para sustituir a Isaac en el altar del sacrificio. Por lo tanto, fue esta fe incondicional respaldada por una completa obediencia lo que movi\u00f3 a Jehov\u00e1 a reforzar su pacto con Abrah\u00e1n, jurando por s\u00ed\u00ad mismo como una garant\u00ed\u00ada legal especial. (G\u00e9 22:1-18; Heb 6:13-18; 11:17-19.)<br \/>\nSara muri\u00f3 en Hebr\u00f3n en 1881 a. E.C. a los ciento veintisiete a\u00f1os, por lo que a Abrah\u00e1n se le hizo necesario comprar una porci\u00f3n de terreno para sepultarla, pues como residente forastero, no pose\u00ed\u00ada tierras en Cana\u00e1n. As\u00ed\u00ad que les compr\u00f3 a los hijos de Het un campo en Macpel\u00e1, cerca de Mamr\u00e9, que ten\u00ed\u00ada una cueva. (G\u00e9 23:1-20; v\u00e9ase COMPRA.) Tres a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Isaac lleg\u00f3 a la edad de cuarenta a\u00f1os, Abrah\u00e1n envi\u00f3 a Eliezer de regreso a Mesopotamia para que consiguiera para su hijo una esposa adecuada, que tambi\u00e9n fuera adoradora verdadera de Jehov\u00e1. Rebeca, la sobrina nieta de Abrah\u00e1n, result\u00f3 ser la que Jehov\u00e1 escogi\u00f3. (G\u00e9 24:1-67.)<br \/>\n\u2020\u0153Adem\u00e1s, Abrah\u00e1n volvi\u00f3 a tomar esposa\u2020\u009d, a Quetur\u00e1, y engendr\u00f3 a otros seis hijos, de modo que de \u00e9l no solo descendieron los israelitas, los ismaelitas y los edomitas, sino tambi\u00e9n los medanitas, los madianitas y otros pueblos. (G\u00e9 25:1, 2; 1Cr 1:28, 32, 34.) De ese modo Abrah\u00e1n vio cumplida la expresi\u00f3n prof\u00e9tica de Jehov\u00e1: \u2020\u0153Padre de una muchedumbre de naciones de seguro te har\u00e9 yo\u2020\u009d. (G\u00e9 17:5.) Finalmente, en 1843 a. E.C., muri\u00f3 a la avanzada edad de ciento setenta y cinco a\u00f1os y sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron en la cueva de Macpel\u00e1. (G\u00e9 25:7-10.) Antes de su muerte, Abrah\u00e1n dio regalos a los hijos de sus esposas secundarias y los despidi\u00f3, de modo que Isaac qued\u00f3 como \u00fanico heredero de \u2020\u0153todo cuanto ten\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (G\u00e9 25:5, 6.)<\/p>\n<p>Cabeza patriarcal y profeta. Abrah\u00e1n fue un hombre muy acaudalado, con grandes reba\u00f1os y vacadas, mucha plata y oro, y una casa muy grande que contaba con muchos centenares de siervos. (G\u00e9 12:5, 16; 13:2, 6, 7; 17:23, 27; 20:14; 24:35.) Por esta raz\u00f3n, los reyes de Cana\u00e1n lo consideraban un poderoso \u2020\u0153principal\u2020\u009d y una persona con quien se deber\u00ed\u00adan hacer pactos de paz. (G\u00e9 23:6; 14:13; 21:22, 23.) Sin embargo, en ning\u00fan momento permiti\u00f3 que el materialismo cegara la visi\u00f3n que ten\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1 y de Sus promesas ni que le convirtiera en una persona orgullosa, altanera o ego\u00ed\u00adsta. (G\u00e9 13:9; 14:21-23.)<br \/>\nLa primera vez que aparece la palabra \u2020\u0153profeta\u2020\u009d en las Escrituras Hebreas se refiere a Abrah\u00e1n, aunque otros siervos de Dios, como por ejemplo Enoc, profetizaron antes que \u00e9l. (G\u00e9 20:7; Jud 14.) La primera persona a quien se identifica en las Escrituras como \u2020\u0153hebreo\u2020\u009d es Abrah\u00e1n. (G\u00e9 14:13.) El, al igual que Abel, Enoc y No\u00e9, fue un hombre de fe (Heb 11:4-9), pero la primera vez que aparece la expresi\u00f3n \u2020\u0153puso fe en Jehov\u00e1\u2020\u009d es con referencia a Abrah\u00e1n. (G\u00e9 15:6.)<br \/>\nCiertamente este hombre de extraordinaria fe anduvo con Dios, recibi\u00f3 comunicados de El por medio de visiones y sue\u00f1os y hosped\u00f3 a Sus mensajeros angelicales. (G\u00e9 12:1-3, 7; 15:1-8, 12-21; 18:1-15; 22:11, 12, 15-18.) Estuvo bien familiarizado con el nombre de Dios, aunque en aquel tiempo Jehov\u00e1 todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada revelado el significado pleno de Su nombre. (Ex 6:2, 3.) En muchas ocasiones Abrah\u00e1n edific\u00f3 altares y ofreci\u00f3 sacrificios en el nombre de su Dios, Jehov\u00e1, para Su alabanza y gloria. (G\u00e9 12:8; 13:4, 18; 21:33; 24:40; 48:15.)<br \/>\nEn calidad de cabeza patriarcal, Abrah\u00e1n no permiti\u00f3 que en su casa se practicase la idolatr\u00ed\u00ada ni la impiedad, sino que siempre ense\u00f1\u00f3 a todos sus hijos y siervos a \u2020\u02dcguardar el camino de Jehov\u00e1 para hacer justicia y juicio\u2020\u2122. (G\u00e9 18:19.) Todo miembro var\u00f3n de su casa estaba bajo la obligaci\u00f3n de someterse a la ley de Jehov\u00e1 tocante a la circuncisi\u00f3n. La esclava egipcia Agar invoc\u00f3 el nombre de Jehov\u00e1 en oraci\u00f3n, y el siervo mayor de Abrah\u00e1n demostr\u00f3 su propia fe en el Dios de Abrah\u00e1n en una oraci\u00f3n muy conmovedora dirigida a Jehov\u00e1. Isaac tambi\u00e9n prob\u00f3 su fe y obediencia a Jehov\u00e1 cuando era un hombre joven al permitir que se le atara de pies y manos y se le colocara sobre el altar para ser sacrificado. (G\u00e9 17:10-14, 23-27; 16:13; 24:2-56.)<\/p>\n<p>Historicidad. Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos aludieron a Abrah\u00e1n m\u00e1s de setenta veces en sus conversaciones y escritos. En su ilustraci\u00f3n del hombre rico y L\u00e1zaro, Jes\u00fas se refiri\u00f3 a Abrah\u00e1n en sentido simb\u00f3lico. (Lu 16:19-31.) Cuando sus opositores se jactaron de que eran prole de Abrah\u00e1n, \u00e9l en seguida hizo notar su hipocres\u00ed\u00ada con las palabras: \u2020\u0153Si son hijos de Abrah\u00e1n, hagan las obras de Abrah\u00e1n\u2020\u009d. (Jn 8:31-58; Mt 3:9, 10.) No es, evidentemente, el linaje carnal lo que cuenta, sino que, como dijo el ap\u00f3stol Pablo, la persona debe tener una fe como la de Abrah\u00e1n para ser declarada justa. (Ro 9:6-8; 4:1-12.) Pablo tambi\u00e9n mostr\u00f3 que la verdadera descendencia de Abrah\u00e1n era Cristo, junto con los que le pertenecen como \u2020\u0153herederos respecto a una promesa\u2020\u009d. (G\u00e1l 3:16, 29.) Tambi\u00e9n habla de la bondad y hospitalidad de Abrah\u00e1n para con los extra\u00f1os, y no le pasa por alto en su larga lista de ilustres testigos de Jehov\u00e1 del cap\u00ed\u00adtulo 11 de Hebreos. Es Pablo quien explica que las dos mujeres de Abrah\u00e1n \u2014Sara y Agar\u2014 protagonizaron un drama simb\u00f3lico que ten\u00ed\u00ada que ver con los dos pactos de Jehov\u00e1. (G\u00e1l 4:22-31; Heb 11:8.) Por otra parte, el escritor b\u00ed\u00adblico Santiago a\u00f1ade que Abrah\u00e1n apoy\u00f3 su fe con obras justas y, por lo tanto, se le conoci\u00f3 como \u2020\u0153amigo de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Snt 2:21-23.)<br \/>\nLos descubrimientos arqueol\u00f3gicos han confirmado aspectos de la historia b\u00ed\u00adblica de Abrah\u00e1n: las ubicaciones geogr\u00e1ficas de muchos lugares y costumbres de la \u00e9poca, como la compra del campo a los hititas, la selecci\u00f3n de Eliezer como heredero y el trato dado a Agar.<\/p>\n<p>[Diagrama en la p\u00e1gina 32]<br \/>\n(V\u00e9ase la publicaci\u00f3n para ver el texto completo)<\/p>\n<p>GENEALOG\u00ed\u008dA DE ABRAH\u00ed\u0081N<br \/>\nTARE<br \/>\n  NACOR<br \/>\n  Reum\u00e1    Cuatro hijos<br \/>\n  HAR\u00ed\u0081N<br \/>\n    Milc\u00e1      BETUEL<br \/>\n        LAB\u00ed\u0081N<br \/>\n      Otros siete hijos<br \/>\n    Isc\u00e1    LOT<br \/>\n      1.a hija<br \/>\n        MOAB<br \/>\n          MOABITAS<br \/>\n      2.a hija<br \/>\n        BEN-AMM\u00ed\u008d<br \/>\n          AMMONITAS<br \/>\n  ABRAH\u00ed\u0081N<br \/>\n  Quetur\u00e1    Seis hijos<br \/>\n  Agar<br \/>\n    ISMAEL<br \/>\n      ISMAELITAS<br \/>\n  Sara<br \/>\n    ISAAC<br \/>\n    Rebeca<br \/>\n      ESA\u00da<br \/>\n        EDOMITAS<br \/>\n      JACOB Los hijos de Jacob se han numerado por orden de nacimiento<br \/>\n      Lea<br \/>\n        RUBEN (1)<br \/>\n        SIME\u00ed\u201cN (2)<br \/>\n        LEV\u00ed\u008d (3)<br \/>\n        JUD\u00ed\u0081 (4)<br \/>\n          L\u00ed\u00adnea de la que naci\u00f3 Jesucristo<br \/>\n        ISACAR (9)<br \/>\n        ZABUL\u00ed\u201cN (10)<br \/>\n        Dina<br \/>\n      Raquel<br \/>\n        JOSE (11)<br \/>\n        BENJAM\u00ed\u008dN (12)<br \/>\n      Bilh\u00e1        DAN (5)<br \/>\n        NEFTAL\u00ed\u008d (6)<br \/>\n      Zilp\u00e1        GAD (7)<br \/>\n        ASER (8)<br \/>\nindica matrimonio o concubinato<br \/>\nindica descendencia<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Los patriarcas y el per\u00ed\u00adodo patriarcal: 1. Las historias patriarcales; 2. Las diversas tradiciones escritas: a) La tradici\u00f3n J, b) Las tradiciones ? y P, c) Trasfondo antiguo; 3. Dataci\u00f3n de las tradiciones orales; 4. Su origen. II. Abrah\u00e1n en el A T: 1. El ciclo genes\u00ed\u00adaco de Abrah\u00e1n: a) La tradici\u00f3n J, b) La tradici\u00f3n E, c) La tradici\u00f3n P, d) Fundamento hist\u00f3rico, e) El Dios de Abrah\u00e1n; 2. Abrah\u00e1n en los otros libros del AT. III. Abrah\u00e1n en el NT: 1. En la literatura no paulina; 2. Relectura paulina: a) Carta a los G\u00e1latas, b) Carta a los Romanos.<\/p>\n<p>La historia de los or\u00ed\u00adgenes de Israel est\u00e1 dominada por la figura de Abrah\u00e1n, considerado como el padre del pueblo elegido (Is 51,2). Tambi\u00e9n los cristianos lo consideran su padre en la fe (Rm 4,11). Los musulmanes llaman a Abrah\u00e1n el-KhaIil, el amigo de Dios.<\/p>\n<p>1. LOS PATRIARCAS Y EL PERIODO PATRIARCAL.<\/p>\n<p>Entre la historia primitiva (Gn 1-11) y el \u00e9xodo de Egipto (Ex 1-15) se leen en G\u00e9nesis unos cuarenta cap\u00ed\u00adtulos (11,10-50,26) relativos a los antepasados del pueblo de Israel, llamados patriarcas: Abrah\u00e1n (11,10-25,30), Isaac, Jacob (25,11 -36,43) y Jos\u00e9 (37-50). Su historia tiene una importancia capital para el pueblo de Dios, ya que explica los presupuestos que condicionan la alianza establecida por Dios con el pueblo de Israel asentado en la tierra de Cana\u00e1n. En los relatos de los patriarcas destacan los temas principales de la religi\u00f3n de Israel: el culto a un \u00fanico \u00c2\u00a1 Dios, la \u00c2\u00a1 revelaci\u00f3n, la \u00c2\u00a1 elecci\u00f3n, la promesa, el don de la \u00c2\u00a1tierra.<\/p>\n<p>1. Las historias patriarcales.<\/p>\n<p>Los cap\u00ed\u00adtulos relativos a los patriarcas propiamente dichos (Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob) describen los viajes y las emigraciones de los padres, sus ocupaciones, sus vicisitudes familiares, sus matrimonios y sus fallecimientos, as\u00ed\u00ad como sus relaciones con los vecinos. Se trata de la historia ci\u00e1nica de un grupo s\u00f3lidamente ligado por v\u00ed\u00adnculos de sangre. Las narraciones son breves y epis\u00f3dicas, en conexi\u00f3n con los diversos lugares cultuales de Palestina. Abundan las genealog\u00ed\u00adas, las etimolog\u00ed\u00adas populares de nombres de lugares y de personas, los relatos dobles. El conjunto da la impresi\u00f3n de ser un engarce de an\u00e9cdotas aut\u00f3nomas. Son frecuentes las intervenciones de Dios, que se manifiesta para hacer promesas. El hilo conductor que une los episodios es la promesa de un hijo o de una numerosa descendencia y el ofrecimiento de la posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n. Se pone de relieve la actitud religiosa de los patriarcas. La historia de Jos\u00e9 [1 G\u00e9nesis III] presenta una estructura unitaria y continua, y la acci\u00f3n de Dios se revela a trav\u00e9s del juego normal de las causas naturales.<\/p>\n<p>2. Las diversas tradiciones escritas.<br \/>\nEl conjunto narrativo sobre los patriarcas, en su forma actual, se fij\u00f3 por escrito despu\u00e9s del destierro de Babilonia. Teniendo a su disposici\u00f3n varias fuentes escritas (J, ?, ?) [1 Pentateuco II-y], el redactor final hizo una selecci\u00f3n de episodios, destacando la tradici\u00f3n yahvista, insertando las an\u00e9cdotas en la cronolog\u00ed\u00ada sacerdotal y yuxtaponiendo los diversos relatos sin preocuparse de su armonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La tradici\u00f3n J. En el siglo X el autor yahvista fue el primero que recogi\u00f3 las tradiciones existentes en estado oral y les dio una interpretaci\u00f3n religiosa. Deseando legitimar la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica en un momento en que el paso a esta nueva forma de gobierno supon\u00ed\u00ada serios problemas religiosos, el autor reuni\u00f3 materiales preexistentes de distinto origen y finalidad, procedentes del norte y del sur del pa\u00ed\u00ads, insert\u00e1ndolos en un cuadro unitario y aplic\u00e1ndolos a todo el pueblo de Israel gracias a la unidad realizada por la monarqu\u00ed\u00ada; en efecto, la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica era considerada como la realizaci\u00f3n de las promesas hechas por Dios a los patriarcas y al mismo tiempo como la instituci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada de procurar la salvaci\u00f3n de las naciones.<\/p>\n<p>b) Las tradiciones ? y P. En el siglo viii a.C. el autor eloh\u00ed\u00adsta, perteneciente al reino del norte, recogi\u00f3 y fij\u00f3 por escrito las tradiciones patriarcales, especialmente las relativas a la Palestina central, con la finalidad de legitimar la alianza del Sina\u00ed\u00ad, amenazada por el sincretismo cananeo. El autor presenta a sus contempor\u00e1neos la figura de los patriarcas como modelos de fidelidad al Dios de la alianza. Durante el destierro de Babilonia los sacerdotes y los te\u00f3logos de Jerusal\u00e9n interpretaron a su modo las antiguas tradiciones patriarcales con la intenci\u00f3n de infundir \u00e1nimo en los desterrados, sumergidos en la apat\u00ed\u00ada y en la desesperaci\u00f3n. Las promesas de la descendencia numerosa y de la posesi\u00f3n de la tierra habr\u00ed\u00adan de realizarse una vez m\u00e1s, ya que la palabra de Dios se cumple infaliblemente.<\/p>\n<p>c) Trasfondo antiguo. En tiempos de su fijaci\u00f3n por escrito y en el momento de su redacci\u00f3n final las tradiciones patriarcales se vieron sometidas a un evidente proceso de actualizaci\u00f3n. Los pueblos vecinos y adversarios de los patriarcas fueron identificados con las tribus y los pueblos sometidos por el rey David: \u00e1rameos, moabitas, amonitas, edomitas, filisteos. Las tradiciones de Abrah\u00e1n, que se hab\u00ed\u00adan conservado hasta entonces dentro del grupo tribal de la Palestina meridional, se integraron en el patrimonio narrativo de todo el pueblo de Israel. De esta forma Abrah\u00e1n se convirti\u00f3 en el ancestro de la genealog\u00ed\u00ada de los patriarcas. No hay que excluir, sin embargo, que la emigraci\u00f3n de Abrah\u00e1n de Mesopo-tamia, con etapas en Siqu\u00e9n y en Betel, represente una reivindicaci\u00f3n de las tradiciones relativas a Jacob-Israel en favor del antepasado.<\/p>\n<p>Sin embargo, la actualizaci\u00f3n de las tradiciones, realizada en tiempos de David y en los siglos sucesivos, no afect\u00f3 a la solidez sustancial de las tradiciones preexistentes. Dentro de la tradici\u00f3n escrita se advierte una convergencia fundamental sobre la trama y la naturaleza de los relatos patriarcales. El contexto religioso y social en que se desarrollan los acontecimientos patriarcales es muy distinto del contexto del Israel hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Los clanes patriarcales son grupos n\u00f3madas que no poseen tierras. El poder del padre es absoluto; la religi\u00f3n del Dios de la promesa y del Dios de los padres es muy distinta del yahvismo mosaico y de la religi\u00f3n popular cananea. Los santuarios frecuentados por los patriarcas no comprenden los lugares de culto que surgieron despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n de Palestina (Guilgal\/G\u00e1lgata, Silo, Misp\u00e1, Jerusal\u00e9n), y se identifican con los santuarios reprobados en el Deuteronomio. Los patriarcas son considerados por el pueblo de Israel, no como h\u00e9roes populares y prof\u00e9ti-cos o como jefes carism\u00e1ticos, sino como padres y antepasados del pueblo de Dios (Os 12 y el conocimiento de los diversos episodios patriarcales del ciclo de Jacob). Como descendientes de los patriarcas, los hebreos se sienten comprometidos en las vicisitudes y en las promesas que forman el objeto de los relatos de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>3. Dataci\u00f3n de las tradiciones orales.<br \/>\nLa formaci\u00f3n de las tradiciones orales relativas a los patriarcas se sit\u00faa en el segundo milenio a.C, antes del asentamiento de los hebreos en Cana\u00e1n (5. xm). Es verdad que ning\u00fan texto extrab\u00ed\u00adblico y ning\u00fan testimonio arqueol\u00f3gico confirman expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente la existencia hist\u00f3rica de cada uno de los patriarcas. No se encuentran fuera de la Biblia alusiones a personas, grupos o tribus pertenecientes a la \u00e9poca patriarcal. Ni aparecen en G\u00e9nesis nombres, fechas o acontecimientos que permitan datar con precisi\u00f3n la \u00e9poca hist\u00f3rica de los antepasados de Israel. Ni siquiera nos sirve de ayuda el cap\u00ed\u00adtulo 14 de G\u00e9nesis, que presenta diversas dificultades literarias e hist\u00f3ricas. Sin embargo, se puede afirmar que los nombres propios contenidos en G\u00e9nesis, la geograf\u00ed\u00ada snniiesta las costumbres nracticarias.<\/p>\n<p>La historia posterior de las tribus inducen a situar a los patriarcas entre los siglos xix y xiv del segundo milenio a.C. Algunos autores se inclinan por el siglo xix (R. de Vaux), otros en favor del siglo xiv (CH. Gordon). Los nombres de los patriarcas se encuentran en los textos meso-pot\u00e1micos de la primera mitad del segundo milenio (Man, Chagar Bazar) y en los textos egipcios de execraci\u00f3n. Se trata de nombres sem\u00ed\u00adticos, que no pertenecen al tipo ordinario de la onom\u00e1stica ac\u00e1dica y recuerdan a los nombres israelitas de persona m\u00e1s antiguos. Hay que admitir que se ha conservado hist\u00f3ricamente el recuerdo de los que llevaron esos nombres. Las costumbres patriarcales y los usos jur\u00ed\u00addicos que se suponen en los relatos de G\u00e9nesis -por ejemplo, el estatuto del concubinato y de la adopci\u00f3n- guardan relaci\u00f3n con los textos descubiertos en Man y en Nuzu (s. xv) y con las leyes hititas (5. xv). Pero estos textos recogen concepciones jur\u00ed\u00addicas difundidas por todo el antiguo Oriente, desde comienzos del segundo milenio hasta la \u00e9poca neobabil\u00f3nica; por eso no ofrecen argumentos seguros para fechar con precisi\u00f3n los relatos de G\u00e9nesis.<\/p>\n<p>4. Su origen.<br \/>\nLas antiguas tradiciones orales se refer\u00ed\u00adan a los jefes de cada clan semin\u00f3mada, que viv\u00ed\u00adan independientemente unos de otros. La cultura era la de los pastores de peque\u00f1os reba\u00f1os, interesados por las trashumancias, que ofrec\u00ed\u00adan la posibilidad de utilizar pozos y terrenos h\u00famedos. La religi\u00f3n era la del Dios de los padres, basada en el culto a un Dios personal, que promet\u00ed\u00ada la fecundidad, la descendencia y la posesi\u00f3n de la tierra en el contexto de un pacto al que ten\u00ed\u00ada que permanecer fiel el clan. En un segundo tiempo estas figuras de los jefes se confundieron con las tribus, aue los consiaeraron como antepasados; las tradiciones de los jefes se adornaron con los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de cada grupo. A continuaci\u00f3n, los antepasados y las tribus que se sedentarizaron fueron localizados en varios centros: en Mesopotamia, en torno a Jar\u00e1n, patria de la parentela de los tres patriarcas; en Galaad, m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n; en la Palestina central (Siqu\u00e9n, Betel); en la Palestina meridional (Mam-br\u00e9, Hebr\u00f3n), y en el Negueb (Berse-ba). Las tradiciones se enriquecieron con rasgos culturales sacados de los pueblos vecinos, asumiendo formas literarias, jur\u00ed\u00addicas y religiosas de cu\u00f1o amorreo, hurrita y cananeo. El Dios de los padres fue identificado con ??-\u2020\u02dcEly\u00f3n, \u2020\u02dcEI-Roy, ??-\u2020\u02dcOIam, y se adoptaron las formas cultuales de los diversos santuarios cananeos. Se desarrollaron las etimolog\u00ed\u00adas populares, las etiolog\u00ed\u00adas locales y las leyendas cultuales. Con el transcurso de los a\u00f1os surgieron ciclos literarios en los que se estructuraron org\u00e1nicamente las antiguas tradiciones tribales. Las relaciones existentes entre los clanes particulares y los diversos grupos m\u00e1s amplios se expresan mediante el procedimiento de la genealog\u00ed\u00ada. De este modo se llega desde Abrah\u00e1n hasta los h\u00e9roes ep\u00f3nimos de las tribus de Israel.<br \/>\nLos relatos patriarcales no son biograf\u00ed\u00adas, sino una colecci\u00f3n de materiales variados, que surgieron de forma aut\u00f3noma y se reunieron luego en ciclos y en tradiciones durante un largo per\u00ed\u00adodo de transmisi\u00f3n oral. En torno a los jefes ci\u00e1nicos, de cuya historicidad sustancial no es razonable dudar, se desarrollaron sagas y leyendas, cuyo valor tiene que sopesarse en cada caso. Por eso es imposible reconstruir detalladamente la figura de los patriarcas. Estos personajes pod\u00ed\u00adan ser incluso contempor\u00e1neos, como lo atestigua su origen, los itinerarios, los lugares visitados y los motivos de las narraciones, muchas veces an\u00e1logos y a veces paralelos.<br \/>\n45<br \/>\nII. ABRAHAN EN EL AT.<br \/>\nAbrah\u00e1n es el primero de los patriarcas, y su historia se nos narra en catorce cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis.<br \/>\n1. El ciclo genes\u00ed\u00adaco de Abrah\u00e1n.<br \/>\nLos cap\u00ed\u00adtulos 11,10-25,10 de G\u00e9nesis (Gn 11-25) presentan un cuadro relativamente org\u00e1nico de la figura de Abrah\u00e1n. Son el resultado de la fusi\u00f3n y yuxtaposici\u00f3n de las tradiciones J, ? y P, que se derivan a su vez de una larga tradici\u00f3n oral. En el transcurso de este proceso secular, la figura de Abrah\u00e1n se enriqueci\u00f3 con narraciones de diverso origen y orientaci\u00f3n. En los cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis se encuentran tradiciones etnol\u00f3gicas (16,12; 19,36-38), listas de tribus (25,1-4), etimolog\u00ed\u00adas populares (16,11.14; 17,5; 21,6.31), sagas relativas a la fundaci\u00f3n de cultos locales (12,7-8; 14,18-20), relatos de teofa-n\u00ed\u00adas (15,1-11;<br \/>\n16,13; 18). Pueden distinguirse dos ciclos de narraciones: el ciclo de Abrah\u00e1n propiamente dicho y el de Lot. El n\u00facleo primitivo de la historia de Lot es una tradici\u00f3n popular relativa a un cataclismo que sacudi\u00f3 el sur y el sudeste del mar Muerto (c. 19). Al menos para algunos detalles, como los episodios de la mujer de Lot y el origen de los moa-bitas y amonitas (19,26.30-35), se trata de un relato etiol\u00f3gico de origen trasjord\u00e1nico, integrado en la historia de Abrah\u00e1n. Lot es sobrino del patriarca (12,5), que comparti\u00f3 con \u00e9l el pa\u00ed\u00ads y lo salv\u00f3 de la cat\u00e1strofe (19,29). La historia alude al parentesco de origen entre los israelitas y sus primos de Trasjordania.<br \/>\n46<br \/>\na) La tradici\u00f3n J. Esta tradici\u00f3n es la que se impone en la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis sobre Abrah\u00e1n. Se abre con un solemne pre\u00e1mbulo de gran relieve teol\u00f3gico (Gn 12,1-3). Invitado a dejar el pa\u00ed\u00ads de sus padres, Abrah\u00e1n recibe la promesa de una descendencia. Despu\u00e9s de atravesar Siqu\u00e9n y Ay, el patriarca pasa a Egipto (c. 12) y, una vez de vuelta a Ca-na\u00e1n, se separa del sobrino Lot (c. 13). El nacimiento de Ismael no soluciona el problema del hijo prometido. En Mambr\u00e9, donde establece su residencia, Abrah\u00e1n recibe una nueva promesa de descendencia. Convertido en el amigo de Dios, intercede en favor de Sodoma (c.<br \/>\n18) y salva a Lot cuando es destruida Sodoma, mientras que las hijas de Lot, mediante un incesto, dan origen a las tribus moabita y amonita (c. 19). Nace el hijo prometido, Isaac (21,1-7), que, junto con Ismael, se establece en Berseba (16,14; 24,62). Los \u00faltimos episodios yahvistas del ciclo de Abrah\u00e1n son: el pacto establecido con Abimelec en Berseba (21,32-34), el sacrificio de Isaac en el monte Mo-ria (22,16) y el env\u00ed\u00ado del criado a Jar\u00e1n para preparar el matrimonio de Isaac (c. 24).<br \/>\nEl punto de vista teol\u00f3gico que predomina en la presentaci\u00f3n yah-vista de la figura de Abrah\u00e1n es la dial\u00e9ctica entre promesa y cumplimiento y el tema de la bendici\u00f3n. Llamado por Dios en un mundo pagano, Abrah\u00e1n es el depositario d\u00e9bil y amenazado de las promesas divinas sobre la prole y la tierra. Dios vela por \u00e9l, y progresivamente va haciendo que los hechos rubriquen sus palabras. Abrah\u00e1n anciano y Sara est\u00e9ril se convierten en los padres de Isaac, y el patriarca va tomando poco a poco posesi\u00f3n de la tierra de Ca-na\u00e1n. Cuando el tema de la descendencia se relacion\u00f3 con la constituci\u00f3n del pueblo de Israel y el de la posesi\u00f3n de la tierra con el tema del \u00e9xodo, se ampli\u00f3 la promesa hecha a Abrah\u00e1n y se la relacion\u00f3 con el crecimiento global de su estirpe (16,1-16; 21; 15,1-6), mientras que la toma de posesi\u00f3n de todo el territorio de Cana\u00e1n se desplaz\u00f3 en el tiempo (15,7-21).<br \/>\nLa bendici\u00f3n se comprendi\u00f3 como una fuerza interna que irrumpe en la estirpe de Abrah\u00e1n, desemboca en la constituci\u00f3n del pueblo de Israel y se extiende a todas las naciones que tienen alguna relaci\u00f3n con el pueblo de Dios (12,2-3; 26,3). Abrah\u00e1n intercede por los que est\u00e1n sometidos a la \/ira divina (18,17-18), se alia con los que eran sus enemigos (26,29) e interviene favorablemente en el sector de la prosperidad material (c. 20).<br \/>\nPara la tradici\u00f3n J, Abrah\u00e1n es un modelo de vida religiosa y moral. A pesar de las dificultades, se somete a Dios con una fe a toda prueba. Es totalmente obediente a las indicaciones del cielo, invoca el nombre de Dios y erige memoriales para recordar las apariciones divinas y las promesas acogidas con heroica confianza.<br \/>\n47<br \/>\nb) La tradici\u00f3n E. Est\u00e1 representada en el ciclo de Abrah\u00e1n de forma fragmentaria. Gen 15, que trata de las promesas y de la alianza, y el cap\u00ed\u00adtulo 24, que narra el matrimonio de Isaac, est\u00e1n compuestos de fragmentos enlazados con la tradici\u00f3n J. En Gen 15,6 es donde se lee la c\u00e9lebre frase: \u2020\u0153Crey\u00f3 al Se\u00f1or, y el Se\u00f1or le consider\u00f3 como un hombre justo\u2020\u009d. Gen 15 termina con el recuerdo de la estancia de los descendientes del patriarca en Egipto y de su instalaci\u00f3n en Cana\u00e1n, despu\u00e9s de haber llegado a su culminaci\u00f3n la iniquidad de los amorreos. Los hechos principales de la vida de Abrah\u00e1n est\u00e1n localizados en Berseba: el rapto de Sara por el rey Abimelec (c. 20), el pacto establecido con dicho rey (21 ,22s), la expulsi\u00f3n de Agar y de su hijo Ismael (21 6.8-21) y el sacrificio de Isaac (c. 22). La figura de Abrah\u00e1n es idealizada. En el episodio de Abimelec se ve exonerado de la mentira, al haber entregado su mujer al rey no por fragilidad humana, sino por obediencia a Dios; es un profeta y un modelo de confianza en Dios (15,6). Gracias al temor de Dios supera la terrible prueba del sacrificio de su hijo, reconociendo la misteriosa y exigente autoridad de Dios y fi\u00e1ndose por completo de su voluntad. Abrah\u00e1n es el prototipo del hombre justo, que tiene una fe inquebrantable en la palabra de Dios.<br \/>\n48<br \/>\nc) La tradici\u00f3n P. Son propias de esta tradici\u00f3n algunas noticias topogr\u00e1ficas y biogr\u00e1ficas, como el detalle de que Abrah\u00e1n sali\u00f3 de Ur hacia Cana\u00e1n, y no s\u00f3lo de Jar\u00e1n (11,31), y de que ten\u00ed\u00ada setenta y cinco a\u00f1os cuando dej\u00f3 Jar\u00e1n (12,4). Gen 17 describe la alianza que Dios estableci\u00f3 con Abr\u00e1n, el cambio de este nombre por Abrah\u00e1n y la imposici\u00f3n de la circuncisi\u00f3n. Hay noticias particulares relativas a la separaci\u00f3n de Lot, al nacimiento de Ismael y de Isaac. En Gen 23 se narra la compra de la cueva de Macpela en Hebc\u00f3n para el sepulcro de su esposa y el suyo propio.<br \/>\nLos c\u00ed\u00adrculos sacerdotales del tiempo del destierro subrayan el compromiso que Dios asumi\u00f3 con Abrah\u00e1n y sus descendientes (berit = alianza) y la observancia de la ley por parte del patriarca, que se someti\u00f3 a la circuncisi\u00f3n como signo de la pertenencia al pueblo de Dios. De forma legal, Abrah\u00e1n se convierte en propietario de un peque\u00f1o trozo de aquella tierra que Dios le hab\u00ed\u00ada prometido a \u00e9l y a sus remotos descendientes. Los datos cronol\u00f3gicos de la tradici\u00f3n ? no son fiables. Sara habr\u00ed\u00ada tenido setenta y cinco a\u00f1os cuando fue deseada por Abimelec (c. 20); Agar habr\u00ed\u00ada cargado sobre sus espaldas a su hijo Ismael de diecisiete a\u00f1os (21,14).<br \/>\n49<br \/>\nd) Fundamento hist\u00f3rico. El nombre de Abraham parece ser una forma abreviada de Ab\u00ed\u00adram, que significa \u2020\u0153mi padre es excelso\u2020\u009d. Es un nombre teof\u00f3rico, ya que \u2020\u0153mi padre\u2020\u009d designar\u00ed\u00ada al Dios protector. La forma Abrah\u00e1n, de la que Gen 17,5 ofrece una explicaci\u00f3n popular (padre de la multitud), es simplemente una variante dialectal del nombre Abr\u00e1n, y est\u00e1 atestiguada en los textos egipcios de execraci\u00f3n (siglo XVIII a.C.) bajo la forma de Aburah(a)ma. La patria del clan de Abraham parece que ha de buscarse alrededor de Jar\u00e1n, una regi\u00f3n llamada \u2020\u0153Aran de los dos r\u00ed\u00ados\u2020\u009d (Aram Naharaim: 24,10)0 llanura de Aran (Pad\u00e1n Aran: 25,20), identificada con el valle de Balih situado entre el Tigris y el Eufrates. En esta regi\u00f3n est\u00e1n localizados varios nombres de los antepasados del patriarca, como T\u00e9raj (11,26), Najor (11,22s), Sarug (1 l,21s). Como semin\u00f3madas, Abrah\u00e1n y su clan transmigraron a la tierra de Cana\u00e1n, plantando sus tiendas al sur de Palestina, en Mam-br\u00e9. Aqu\u00ed\u00ad el patriarca erigi\u00f3 un altar (13,18 J), recibi\u00f3 la visita divina (c. 18) y adquiri\u00f3 una cueva (c. 23 P).<\/p>\n<p>e) El Dios de Abrah\u00e1n. El clan de Abrah\u00e1n pertenec\u00ed\u00ada al grupo de semitas noroccidentales, que a comienzos del segundo milenio tuvieron un papel pol\u00ed\u00adtico importante en el cercano Oriente (cf Hammurabi en Babilonia), y que suelen llamarse amorreos o protoarameos, para distinguirlos de los \u00e1rameos del primer milenio a.C. Abr\u00e1n adoraba a un Dios personal, que acompa\u00f1aba al clan durante las emigraciones y hab\u00ed\u00ada hecho algunas promesas relativas a la descendencia y a la posesi\u00f3n de la tierra. Era un Dios siempre y solamente protector, que n\u00f3 castigaba nunca al favorito. En Cana\u00e1n este Dios entr\u00f3 en relaciones con el Dios ??, el ser supremo del pante\u00f3n cana-neo, conocido bajo los diversos t\u00ed\u00adtulos de \u2020\u02dcEl\u2020\u02dcEly\u00f3n, ??-\u2020\u02dcOlam, \u2020\u02dcEl-Sadday. Abrah\u00e1n se adhiri\u00f3 a este Dios con lealtad y confianza.<br \/>\n51<br \/>\n2. Abrah\u00e1n en los otros libros DEL AT.<br \/>\nComo clara demostraci\u00f3n de la realizaci\u00f3n de las promesas divinas, Abrah\u00e1n es considerado tambi\u00e9n como el progenitor de los israelitas, llamados \u2020\u0153raza de Abrah\u00e1n\u2020\u009d (Is 41,8; Jr33,26). El patriarca vivi\u00f3 como monote\u00ed\u00adsta en medio de una sociedad pagana (Jos 24,3), fue escogido (Ne 9,7), redimido (Is 29,28) y bendecido por Dios (Miq 7,20). Despu\u00e9s del destierro se subraya su perfecta observancia de la ley. Seg\u00fan Si 44,l9ss, fue Abrah\u00e1n el que estableci\u00f3 una alianza con Dios, y las promesas que recibi\u00f3 son un premio por su fidelidad de hombre obediente y circunciso. En 1 M 2,52, la fe que justific\u00f3 a Abrah\u00e1n se presenta no como confianza en la promesa divina, sino como fidelidad pr\u00e1ctica a la orden de sacrificar a su hijo Isaac. En el \/judaismo intertestamentario la fe de Abrah\u00e1n es considerada como una acci\u00f3n meritoria seg\u00fan la l\u00f3gica de la retribuci\u00f3n (Libro de los Jubileos 24,11; 12,19; Flavio Josefo, Antiqui-tatesjudaicae 1, 10,3).<br \/>\n52<br \/>\nIII. ABRAHAN EN EL NT.<br \/>\n53<br \/>\n1. EN LA LITERATURA NO PAULINA.<br \/>\nEl patriarca no s\u00f3lo se presenta como antepasado del pueblo de Israel (Mt 3,9; Jn 8,53; Jn 8,56; Hch 7,2; Hch 13,26), sino tambi\u00e9n como progenitor del sacerdocio lev\u00ed\u00adtico (Hb 7,5) y del mes\u00ed\u00adas (Mt 1,1). El \u2020\u0153seno de Abrah\u00e1n\u2020\u2122 es una imagen de la felicidad ultraterre-na (Lc 16,22-23), y el cielo es el lugar donde se celebra el banquete de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob (Mt 8,11; Lc 13,28). En Jc 2,2 1-23, Abrah\u00e1n es considerado como el tipo del hombre que es justificado gracias a las buenas obras que ha realizado.<br \/>\n54<br \/>\n2. Relectura paulina.<br \/>\nEn G\u00e1latas y en Romanos Pablo utiliza el ejemplo de Abrah\u00e1n para probar, en contraste con el judaismo intertestamentario, que el patriarca obtuvo la justificaci\u00f3n no por medio de las obras, es decir, de las observancias mosaicas consideradas como prestaciones autosuficientes y que exig\u00ed\u00adan una recompensa, sino por medio de la fe, que implica una absoluta confianza en la palabra y en la obra de Dios.<br \/>\n55<br \/>\na) Carta a los Galatas. Utilizando con pericia consumada el m\u00e9todo rab\u00ed\u00adnico como clave de interpretaci\u00f3n del AT, Pablo demuestra en Gal 3,6-18 que la justificaci\u00f3n de Abrah\u00e1n se realiz\u00f3 por la fe, como se lee en Gen 15,6. Por eso hijos de Abrah\u00e1n son solamente aquellos que imitan la fe del padre. Adem\u00e1s, Abrah\u00e1n fue proclamado fuente de bendici\u00f3n para todos los pueblos, como atestigua Gen 12,3; 18,18.<br \/>\nSiendo el patriarca el creyente por excelencia, se participa de su bendici\u00f3n \u00fanicamente a trav\u00e9s de la fe. Las promesas hechas a Abrah\u00e1n se extendieron tambi\u00e9n a su descendencia (semilla); pues bien, el t\u00e9rmino \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d est\u00e1 en singular y se refiere a una sola persona, que es Cristo (Ga 3,16). Por eso solamente creyendo en Cristo se entra en posesi\u00f3n de los bienes anunciados y se hereda la promesa. Dado que esta promesa es gratuita y compromete s\u00f3lo a Dios, hay que excluir que los herederos de los bienes prometidos sean los que observan la ley.<br \/>\nEn Ga 4,21-31, el ap\u00f3stol ofrece una explicaci\u00f3n aleg\u00f3rica del texto del G\u00e9nesis sobre Sara y Agar y sus hijos Isaac e Ismael, el uno fruto de la promesa y el otro de la naturaleza. Los que observan la ley reflejan la condici\u00f3n de Ismael, hijo de la esclava, mientras que los que creen en Cristo apelan a la mujer libre y al hijo de la gracia [1 Jerusal\u00e9n IV, 4].<br \/>\n56<br \/>\nb) Carta a los Romanos. En el miaras exeg\u00e9tico contenido en Rm 4,1-25 el ap\u00f3stol interpreta la historia de Abrah\u00e1n a la luz de Cristo y al servicio de su profunda teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n. Abrah\u00e1n no tiene por qu\u00e9 jactarse ante Dios, ya que se ha hecho justo por fe y por pura gracia. En efecto, fue justificado antes de estar circuncidado; por eso su relaci\u00f3n con Dios no depende de las obras. Como beneficiario de la promesa divina basada en la fe, Abrah\u00e1n tiene por herederos a los creyentes. La fe de Abrah\u00e1n, profesada en una situaci\u00f3n desesperada, es una prefiguraci\u00f3n de la fe de los creyentes en Cristo, resucitado de entre los muertos.<br \/>\nEn la figura articulada de Abrah\u00e1n, el ap\u00f3stol Pablo encuentra los motivos fundamentales de su teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n, que se realiza independientemente de las obras de la ley y de la circuncisi\u00f3n, mediante la fe sola, de forma gratuita, que excluye toda discriminaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y paganos. En la relaci\u00f3n con Dios no hay nada que se deba, no hay ninguna raz\u00f3n para exaltar la propia suficiencia y el propio m\u00e9rito; todo parte de la gracia divina, a la que uno se adhiere por medio de la fe. Abrah\u00e1n es el modelo hist\u00f3rico y el preanuncio prof\u00e9tico de esta econom\u00ed\u00ada de la fe y de la gracia.<br \/>\n57<br \/>\nBIBL.: Alt ?., Der Gott der Vater, C.H. Beck, Munich 1953, 1-78; Bonora ?., Recentistudistoriograficisui raccontipatriarcali (Gn 12-36), en \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada 8 (1983) 83-1 08; Cazelles H., Patriarches, en \u2020\u0153DBS VII (1966) 81-1 56; Clements R., Abraham, en Theologisches Wor-terbuchzumATl, Kohlhammer, Stuttgart 1973, 53-62; Id, Abraham and David. 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Verbo Divino, Estella 1976; Thompson T.L., The Historicity of the Patriarchal Narratives. The Questfor the Hist\u00f3rica! Abraham, Walter de Gruyter, Berl\u00ed\u00adn 1974; Van Seters J., Abraham in Historyand Tradiion, Yale University Press, New Haven-Londres 1975; Vesco J.L., Abraham: Actualisation et relectures. Les traditions v\u00e9t\u00e9rotestamentaires, en \u2020\u0153RSPT\u2020\u009d 55 (1971) 33-80; Viroulin 5., La sequela diAbramo, en Parola, Sp\u00ed\u00adrito e Vita 2, Dehoniane, Bolonia 1980, 7-24; Id, Lasperanza della lerra e della numerosa discendenza ne! libro della Genesi, en ib 9, Dehoniane, Bolonia 1984, 13-26; Walis G., Dic Tradition von den dreiAhnvalern, en \u2020\u0153ZAW 81(1969)18- 40; Wil-ckens U., Dic RechtfertigungAbrahams nach Rom 4: Studien zur Theologie der alttestament-lichen Ueberlieferungen, Fs G. von Rad, Neu-kirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1961,111-127.<br \/>\nS. Virgulin<br \/>\n58<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(Abraam)<\/p>\n<p>   La figura de Abrah\u00e1n se encuentra en el coraz\u00f3n de la reflexi\u00f3n paulina sobre la justificaci\u00f3n del hombre ante Dios, primero en Gal 3,6-29; 4,22; y luego en Rom 4,1-25; 9,7; 11,1 (la \u00fanica alusi\u00f3n a Abrah\u00e1n en las otras ep\u00ed\u00adstolas est\u00e1 en 2 Cor 11,22).<\/p>\n<p>   Cuando la literatura jud\u00ed\u00ada posex\u00ed\u00adlica interpreta la historia de Abrah\u00e1n (Gn 12-25), insiste sobre todo en dos aspectos: por una parte, se cuenta a Abrah\u00e1n entre los justos debido a su fidelidad en las pruebas a las que se vio sometido a lo largo de toda su existencia (1 Mac 2,52; Eclo 44,21); por otra, Abrah\u00e1n fue fiel a la ley de Dios (Eclo 44,20; cf. tambi\u00e9n Jubileos  23,10), aceptando la circuncisi\u00f3n (Eclo 44,21), signo de su pertenencia al pueblo elegido (cf. Gn 17,4-14). En este marco de la alianza es donde se reconoce la fe de Abrah\u00e1n (Gn 15,6). As\u00ed\u00ad, para el judaismo, la fe en Dios y la observancia de la ley son inseparables. Al aceptar la circuncisi\u00f3n, Abrah\u00e1n anticipa el don de la ley: los descendientes de Abrah\u00e1n son los que siguen sus caminos.<\/p>\n<p>   Al contrario del judaismo, Pablo insiste unilate-ralmente en el hecho de que Abrah\u00e1n fue declarado justo independientemente de todo esfuerzo por observar la ley: s\u00f3lo la fe justifica a Abrah\u00e1n (Gal 3,6), antes de ser circuncidado (Rom 4,10). Esta confianza en las promesas de Dios se le comput\u00f3 como justicia (Rom 4,3.9.22). Para Pablo, Abrah\u00e1n es el tipo del creyente por haber tenido fe en Dios (Rom 4,3). Su actitud prefigura al ser cristiano (Rom 4,24): es justificado, no aquel que cumple las obras de la ley (Gal 2,16; 3,10-12), sino el que, en la fe, se entrega a la gracia de Dios, habiendo recibido de \u00e9l la palabra de bendici\u00f3n que hace vivir (Gal 3,9). En la medida en que, en la fe, se mantienen delante de Dios como lo hizo Abrah\u00e1n (Rom 4,17), esper\u00e1ndolo todo de su palabra, los paganos pertenecen tambi\u00e9n a su descendencia (Gal 3,6-9).<\/p>\n<p>E. Cu.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abrah\u00e1n (heb. &#8216;Abr\u00e2h\u00e2m, \u00abpadre de una multitud\u00bb [como sugiere la expresi\u00f3n \u00e1r. ruh~m, \u00abmultitud\u00bb]; aparece por primera vez en textos de Ebla del per\u00ed\u00adodo prepatriarcal y luego en bab. antiguo como Abraham; egip. del s XIX a.C., &#8216;Ibwrhni [el nombre de un pr\u00ed\u00adncipe palestino]; sudar. &#8216;brhn; en la lista de lugares de Palestina conquistados por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abrahan\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABRAHAN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-636","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/636","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=636"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/636\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=636"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=636"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=636"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}