{"id":6370,"date":"2016-02-05T03:28:16","date_gmt":"2016-02-05T08:28:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naciones\/"},"modified":"2016-02-05T03:28:16","modified_gmt":"2016-02-05T08:28:16","slug":"naciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naciones\/","title":{"rendered":"NACIONES"},"content":{"rendered":"<p>ver GENTIL, PAGANO; Ver GENTILES<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>En sentido amplio, una naci\u00f3n es un conjunto de personas unidas por lazos \u00e9tnicos, que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradici\u00f3n com\u00fan. Tal grupo nacional normalmente ocupa un territorio geogr\u00e1fico determinado y est\u00e1 sujeto a alguna forma de gobierno central. El Diccionario Teol\u00f3gico del Antiguo Testamento dice a este respecto: \u2020\u0153En hebreo existe una tendencia a emplear [gohy] para designar a un pueblo bajo el aspecto pol\u00ed\u00adtico y territorial, de modo que su significado se acerca al de nuestro t\u00e9rmino \u2020\u02dcnaci\u00f3n\u2020\u2122. En cambio, [`am (pueblo)] insiste siempre en la consanguinidad como elemento de uni\u00f3n\u2020\u009d (edici\u00f3n de G. J. Botterweck y H. Ringgren, vol. 1, col. 986). Los t\u00e9rminos griegos \u00e9\u00c2\u00b7thnos (naci\u00f3n) y la\u00c2\u00b7\u00f3s (pueblo) se emplean de manera similar. En las Escrituras, las formas plurales de gohy y \u00e9\u00c2\u00b7thnos por lo general se refieren a las naciones gentiles.<\/p>\n<p>Origen. La primera menci\u00f3n de la formaci\u00f3n de naciones diferenciadas procede de la \u00e9poca postdiluviana, de cuando se edificaba la Torre de Babel. Los que participaron en el proyecto estaban unidos en su oposici\u00f3n al prop\u00f3sito de Dios. El factor principal que facilit\u00f3 la acci\u00f3n unida fue que \u2020\u0153toda la tierra continuaba siendo de un solo lenguaje y de un solo conjunto de palabras\u2020\u009d. (G\u00e9 11:1-4.) De modo que Jehov\u00e1 confundi\u00f3 su lenguaje y as\u00ed\u00ad los \u2020\u02dcdispers\u00f3 sobre toda la superficie de la tierra\u2020\u2122. (G\u00e9 11:5-9; MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 329.)<br \/>\nDebido a que estaban separados por barreras de comunicaci\u00f3n, cada grupo ling\u00fc\u00ed\u00adstico desarroll\u00f3 su propia cultura, arte, costumbres, caracter\u00ed\u00adsticas y religi\u00f3n; cada uno tuvo su propia manera de hacer las cosas. (Le 18:3.) Al estar alejados de Dios, los diferentes pueblos se hicieron muchos \u00ed\u00addolos de sus deidades m\u00ed\u00adticas. (Dt 12:30; 2Re 17:29, 33.)<br \/>\nHubo tres grandes ramas de estas naciones descendientes de los hijos y nietos de Jafet, Cam y Sem, los tres hijos de No\u00e9. A aquellos hijos y nietos se les reconoci\u00f3 como los fundadores de las respectivas naciones llamadas por sus nombres. La lista del cap\u00ed\u00adtulo 10 de G\u00e9nesis podr\u00ed\u00ada por ello considerarse como la tabla m\u00e1s antigua de naciones, setenta en total. Catorce eran jaf\u00e9ticas; treinta, camitas, y veintis\u00e9is, semitas. (G\u00e9 10:1-8, 13-32; 1Cr 1:4-25.) V\u00e9ase m\u00e1s informaci\u00f3n sobre estos grupos nacionales en el CUADRO, vol. 1, p\u00e1g. 329, as\u00ed\u00ad como en los art\u00ed\u00adculos que se han publicado sobre cada uno de los setenta descendientes de No\u00e9.<br \/>\nPor supuesto, con el paso del tiempo se produjeron muchos cambios. Algunas naciones fueron absorbidas por naciones vecinas o desaparecieron completamente debido a enfermedad, guerra o debilidad, mientras que otras surgieron gracias a nuevas migraciones o a aumentos de poblaci\u00f3n. El esp\u00ed\u00adritu de nacionalismo en ocasiones lleg\u00f3 a ser muy fuerte en ciertos grupos, y este esp\u00ed\u00adritu, junto con importantes victorias militares, dio a hombres ambiciosos el \u00ed\u00admpetu necesario para forjar imperios mundiales a costa de las naciones m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Un padre de naciones. Dios le dijo a Abr\u00e1n que dejara Ur y se mudara a una tierra que le mostrar\u00ed\u00ada, para \u2020\u02dchacer de \u00e9l una naci\u00f3n grande\u2020\u2122. (G\u00e9 12:1-4.) M\u00e1s tarde Dios ampli\u00f3 su promesa al decir: \u2020\u0153Ciertamente llegar\u00e1s a ser padre de una muchedumbre de naciones. [&#8230;] Y ciertamente te har\u00e9 fruct\u00ed\u00adfero en sumo grado, y de veras har\u00e9 que llegues a ser naciones, y reyes saldr\u00e1n de ti\u2020\u009d. (G\u00e9 17:1-6.) Esta promesa se cumpli\u00f3. El hijo de Abrah\u00e1n, Ismael, lleg\u00f3 a ser padre de \u2020\u0153doce principales seg\u00fan sus clanes\u2020\u009d (G\u00e9 25:13-16; 17:20; 21:13, 18), y por medio de los seis hijos de Quetur\u00e1, otras naciones descendieron de Abrah\u00e1n. (G\u00e9 25:1-4; 1Cr 1:28-33; Ro 4:16-18.) Finalmente, de Isaac descendieron los israelitas y los edomitas. (G\u00e9 25:21-26.) En un sentido espiritual, de mayor alcance, Abrah\u00e1n lleg\u00f3 a ser \u2020\u0153padre de muchas naciones\u2020\u009d, puesto que personas de muchos grupos nacionales, como los de la congregaci\u00f3n cristiana de Roma, por su fe y obediencia pod\u00ed\u00adan considerarle padre de ellos, \u2020\u0153el padre de todos los que tienen fe\u2020\u009d. (Ro 4:11, 16-18; v\u00e9ase ISRAEL n\u00fam. 2.)<\/p>\n<p>C\u00f3mo ve Jehov\u00e1 a las naciones. Por ser el Creador y el Soberano Universal, Dios tiene el derecho absoluto de determinar (si lo desea) los l\u00ed\u00admites territoriales de las naciones, como hizo con Amm\u00f3n, Edom e Israel. (Dt 2:17-22; 32:8; 2Cr 20:6, 7; Hch 17:26.) El Alt\u00ed\u00adsimo y Excelso sobre toda la Tierra no puede ser comparado en grandeza con las naciones de la humanidad. (Jer 10:6, 7.) De hecho, estas son a sus ojos como una gota de agua que cae de un cubo. (Isa 40:15, 17.) Por consiguiente, cuando las naciones se a\u00ed\u00adran y murmuran contra Jehov\u00e1, como hicieron cuando dieron muerte a Jes\u00fas clav\u00e1ndolo a un madero de tormento, Jehov\u00e1 no puede menos que re\u00ed\u00adrse, escarnecer, confundir y deshacer sus presuntuosas maquinaciones tramadas contra El. (Sl 2:1, 2, 4, 5; 33:10; 59:8; Da 4:32b, 34, 35; Hch 4:24-28.)<br \/>\nCon todo, debido a la grandeza y poder superlativos de Jehov\u00e1, nadie puede acusarle de tratar injustamente a los grupos nacionales. Sea que tenga tratos con una sola persona o con toda una naci\u00f3n, no hay diferencia en su trato, y jam\u00e1s transige en la aplicaci\u00f3n de sus justos principios. (Job 34:29.) Si una naci\u00f3n se arrepiente, como ocurri\u00f3 con los ninivitas, Dios la bendice (Jon 3:5-10), pero si escoge seguir un mal proceder, la destruye, aunque est\u00e9 en una relaci\u00f3n de pacto con El. (Jer 18:7-10.) Cuando se presenta una situaci\u00f3n crucial, Jehov\u00e1 env\u00ed\u00ada a sus profetas con un mensaje de advertencia (Jer 1:5, 10; Eze 2:3; 33:7), pues no trata a nadie con parcialidad, sea grande o peque\u00f1o. (Dt 10:17; 2Cr 19:7; Hch 10:34, 35.)<br \/>\nPor consiguiente, cuando naciones completas se resisten a reconocer y obedecer a Jehov\u00e1 o lo excluyen de su mente y de su coraz\u00f3n, El ejecuta sus juicios sobre esas naciones (Sl 79:6; 110:6; 149:7-9), las entrega a la destrucci\u00f3n, las devuelve al Seol. (Sl 9:17; Isa 34:1, 2; Jer 10:25.) Empleando un lenguaje figurado, Jehov\u00e1 dice que las naciones ser\u00e1n entregadas a Su Hijo, el \u2020\u0153Fiel y Verdadero, [&#8230;] La Palabra de Dios\u2020\u009d, para que las haga a\u00f1icos. (Sl 2:7-9; Rev 19:11-15; comp\u00e1rese con Rev 12:5.)<\/p>\n<p>La nueva naci\u00f3n del Israel espiritual. Durante siglos Jehov\u00e1 Dios limit\u00f3 su relaci\u00f3n al Israel natural, de modo que envi\u00f3 a sus profetas una y otra vez para que el pueblo se volviera de su derrotero rebelde. Por \u00faltimo, envi\u00f3 a su Hijo, Cristo Jes\u00fas, pero la mayor\u00ed\u00ada lo rechaz\u00f3. Por lo tanto, Jes\u00fas dijo a los principales sacerdotes y fariseos incr\u00e9dulos: \u2020\u0153El reino de Dios les ser\u00e1 quitado a ustedes y ser\u00e1 dado a una naci\u00f3n que produzca sus frutos\u2020\u009d. (Mt 21:33-43.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pedro identific\u00f3 claramente a aquella \u2020\u0153naci\u00f3n\u2020\u009d como una naci\u00f3n compuesta de personas que hab\u00ed\u00adan aceptado a Cristo Jes\u00fas. (1Pe 2:4-10.) De hecho, Pedro aplic\u00f3 a sus compa\u00f1eros cristianos las mismas palabras que se hab\u00ed\u00adan dirigido al Israel natural: \u2020\u0153Ustedes son \u2020\u02dcuna raza escogida, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa, un pueblo para posesi\u00f3n especial\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Pe 2:9; comp\u00e1rese con Ex 19:5, 6.) Todos ellos reconoc\u00ed\u00adan a Dios como Gobernante y a su Hijo, como Se\u00f1or y Cristo. (Hch 2:34, 35; 5:32.) Pose\u00ed\u00adan su ciudadan\u00ed\u00ada en los cielos (Flp 3:20), y se les sell\u00f3 con el esp\u00ed\u00adritu santo como prenda de su herencia celestial. (2Co 1:22; 5:5; Ef 1:13, 14.) Mientras que el Israel natural fue constituido en naci\u00f3n por medio del pacto de la Ley, la \u2020\u0153naci\u00f3n santa\u2020\u009d de cristianos engendrados por esp\u00ed\u00adritu lo fue mediante el nuevo pacto. (Ex 19:5; Heb 8:6-13.) Por estas razones, era sumamente apropiado que se les llamara una \u2020\u0153naci\u00f3n santa\u2020\u009d.<br \/>\nCuando el esp\u00ed\u00adritu de Dios se derram\u00f3 por primera vez sobre unos 120 disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas (todos jud\u00ed\u00ados naturales) en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C., qued\u00f3 claro que Dios estaba teniendo tratos con una nueva naci\u00f3n espiritual. (Hch 1:4, 5, 15; 2:1-4; comp\u00e1rese con Ef 1:13, 14.) M\u00e1s tarde, a partir del a\u00f1o 36 E.C., el privilegio de hacerse miembros de esa nueva naci\u00f3n se extendi\u00f3 a los gentiles incircuncisos, quienes tambi\u00e9n recibieron el esp\u00ed\u00adritu de Dios. (Hch 10:24-48; Ef 2:11-20.)<br \/>\nRespecto a la predicaci\u00f3n de las buenas nuevas a todas las naciones, v\u00e9ase BUENAS NUEVAS.<\/p>\n<p>Gog y Magog. El libro b\u00ed\u00adblico de Revelaci\u00f3n (20:7, 8) menciona que despu\u00e9s del reinado milenario de Cristo, Satan\u00e1s \u2020\u0153saldr\u00e1 a extraviar a aquellas naciones que est\u00e1n en los cuatro \u00e1ngulos de la tierra, a Gog y a Magog\u2020\u009d. Al parecer, esas naciones ser\u00e1n el resultado de una rebeli\u00f3n organizada contra la administraci\u00f3n de Cristo. (V\u00e9ase GOG n\u00fam. 3.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>v\u00e9ase jud\u00ed\u00ados <\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>En la perspectiva del AT se divide el g\u00e9nero humano en dos partes, a las que el lenguaje b\u00ed\u00adblico tiende a designar con apelaciones diferentes. Por un lado *Israel, *pueblo de Dios (am = gr. laos), para el que son la *elecci\u00f3n, la *alianza, las *promesas divinas; por el otro, las naciones, las gentes (goyim = gr. ethne). La distinci\u00f3n no es \u00fanicamente \u00e9tnica o pol\u00ed\u00adtica, sino ante todo religiosa: las naciones son a la vez los que \u00abno conocen a Yahveh\u00bb (los paganos) y los que no participan en la vida de su pueblo (los *extranjeros). En el NT la noci\u00f3n de pueblo de Dios evoluciona, se ampl\u00ed\u00ada, para venir a ser la *Iglesia, *cuerpo de Cristo. Pero frente a este pueblo nuevo, abierto a todos los hombres, la humanidad aparece todav\u00ed\u00ada dividida en dos: los *jud\u00ed\u00ados y las \u00f1aciones (cf. Rom 1, 16; 15,7-12). La dial\u00e9ctica que se mueve entre Israel y las naciones marca as\u00ed\u00ad el ritmo de todo el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n. Por un lado el designio de Dios se incorpora a la historia humana gracias a la elecci\u00f3n y a la puesta aparte de Israel; por otro, este designio tiende siempre a salvar a la humanidad entera. Por esta raz\u00f3n la perspectiva oscila constantemente entre el particularismo y el universalismo, hasta que Cristo venga a reunir a Israel y a las naciones en un solo hombre nuevo (Ef 2,14ss).<\/p>\n<p>AT. I. EL MISTERIO DE LOS OR\u00ed\u008dGENES. En el punto de partida del AT, el llamamiento de Dios resuena en un mundo dividido, en el que se enfrentan las razas, las naciones, las culturas. Hecho hist\u00f3rico fundamental, que plantea diversas cuestiones: \u00bffue querido por Dios?; de lo contrario, \u00bfcu\u00e1l fue su causa? La Biblia no tiene a su disposici\u00f3n una respuesta cient\u00ed\u00adfica, pero no por eso deja de escudri\u00f1ar este misterio original de la sociedad humana para proyectar sobre \u00e9l la luz de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Unidad y diversidad de los hombres. La *unidad del g\u00e9nero humano est\u00e1 latente en todas las representaciones esquematizadas del G\u00e9nesis. Dios hizo de un solo principio a toda la raza de los hombres (Act 17,26). No hay s\u00f3lo identidad de naturaleza abstracta, sino unidad de sangre : todas las genealog\u00ed\u00adas parten de *Ad\u00e1n y de Eva; despu\u00e9s del Diluvio, se reanudan partiendo de No\u00e9 (G\u00e9n 9,18s). Sin embargo, la unidad no es uniformidad indistinta. Los hombres deben multiplicarse y llenar la tierra (G\u00e9n 1,28). Esto supone una diversificaci\u00f3n progresiva de las naciones y de las razas, que la Escritura considera como querida por Dios (G\u00e9n 10; Dt 32,8s).<\/p>\n<p>2. Las consecuencias sociales del pecado. El estado actual de la humanidad no responde, sin embargo, a las intenciones divinas. Es. que el *pecado ha intervenido en su historia: Ad\u00e1n y Eva so\u00f1aron con \u00abser como dioses\u00bb (G\u00e9n 3,5); los hombres reunidos en el pa\u00ed\u00ads de Sinear quisieron construir \u00abuna torre cuya c\u00faspide llegara a los cielos)) (11,4). Por los dos lados la misma desmesura sacr\u00ed\u00adlega. El mismo resultado tambi\u00e9n, proclamado en los dos casos por un juicio divino (3,14-24; 11,5-8). La condici\u00f3n humana, tal como la experimentamos, es su consecuencia pr\u00e1ctica. Por eso la diversificaci\u00f3n de nuestra raza, efectuada en el clima de pecado, va a parar en los *odios sangrientos (Ca\u00ed\u00adn y Abel: 4,1-16) y en la p\u00e9rdida de la unidad espiritual (confusi\u00f3n de las *lenguas: 11,7ss). Tales son las condiciones en que las naciones nacen a la historia, con la doble tara de la *idolatr\u00ed\u00ada, que las separa de Dios, y de la *soberbia, que las opondr\u00e1 entre s\u00ed\u00ad. Tal es el fondo del cuadro sobre el que se destaca la vocaci\u00f3n de Abraham: si Dios lo escoge en medio de las naciones paganas (Jos 24,2), es para hacer de \u00e9l el padre de un pueblo nuevo que ha de ser su pueblo, y para que todas las familias de la tierra sean finalmente bendecidas en \u00e9l (G\u00e9n 12,1ss).<\/p>\n<p>II. ISRAEL Y LAS NACIONES EN LA HISTORIA. Israel no ignora si parentesco natural con ciertas naciones vecinas. Las genealog\u00ed\u00adas patriarcales lo subrayan en el caso de Ismael (G\u00e9n 16) y Madi\u00e1n (25,1-6), Moab y los Amonitas (19,30-38), los Arameos (29,1-4) y los Edomitas (36). En la \u00e9poca de los Macabeos los jud\u00ed\u00ados se buscaron incluso un parentesco de raza con los Espartanos (lMac 12, 7.21). Pero la actitud de Israel frente a las naciones es dictada por motivos de otro orden, por la doctrina de la Alianza y del designio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Las naciones, adversarias de Dios. En raz\u00f3n de su vocaci\u00f3n nacional, Israel es depositario de valores esenciales: el conocimiento y el culto del verdadero Dios, la esperanza de la salvaci\u00f3n encerrada en la alianza y las promesas. Ahora bien, sobre todo esto hacen pesar las naciones una doble amenaza: la de la esclavitud pol\u00ed\u00adtica y la de la seducci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>a) Amenaza pol\u00ed\u00adtica. Raros son los siglos en que Israel no ve amenazada su existencia. La soberbia y la codicia gu\u00ed\u00adan a las naciones; se enfrentan por cuestiones de prestigio o por la posesi\u00f3n de tierras. Israel, cogido en la marejada de la agitaci\u00f3n internacional, debe defender con tenacidad el dep\u00f3sito que tiene confiado. Ha conocido la esclavitud de *Egipto. Luego las *guerras de Yahveh lo oponen a los cananeos, a los madianitas, a los filisteos&#8230; Bajo David se invierte por alg\u00fan tiempo la situaci\u00f3n (cf. 2Sa 8) y el imperio israelita goza de cierto prestigio. Pero r\u00e1pidamente se degradan las cosas: hostilidad y codicia de los peque\u00f1os reinos vecinas, voluntad de *poder de los colosos internacionales, Egipto, Asiria, *Babilonia&#8230; La \u00e9poca de la monarqu\u00ed\u00ada est\u00e1 llena de estos enfrentamientos sangrientos, cuya verdadera fisonom\u00ed\u00ada se descubre a veces: como en el tiempo del Exodo (Ex 5-14), las naciones soberbias, adoradoras de falsos dioses, quieren resistir al Dios vivo (2Re 18,33ss; 19, 1-7.12-19). El mismo hecho aparecer\u00e1 en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada cuando Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes tratar\u00e1 de helenizar a la Judea (lMac 1,29-42). Vistas desde este \u00e1ngulo las relaciones entre Israel y las naciones, no pueden establecerse sino en un plano de hostilidad.<\/p>\n<p>b) Seducci\u00f3n religiosa. Frente al pueblo de Dios las naciones representan tambi\u00e9n el paganismo, unas veces seductor, otras tir\u00e1nico. Israel, nacido de antepasados id\u00f3latras (Jos 24,2), propende no poco a imitarlas. En la \u00e9poca de los jueces cae en la *idolatr\u00ed\u00ada cananea (Jue 2,11s). Salom\u00f3n, constructor del templo, establece santuarios para los dioses nacionales de los pa\u00ed\u00adses vecinos (IRe 11, 5-8). En los siglos sucesivos, a los cultos cananeos se a\u00f1aden los de Asiria, potencia de la que el pueblo elegido es vasallo (2Re 16,10-18; 21, 3-7; Ez 8). En la \u00e9poca de los Macabeos se experimentar\u00e1 tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n del paganismo griego, que tendr\u00e1 en su favor el prestigio de la cultura, y que Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes tratar\u00e1 de imponer en el pa\u00ed\u00ads (IMac 1,43-61). En estas condiciones se explican las severas prescripciones del Deuteronomio: Israel debe separarse radicalmente de las naciones extranjeras para no verse contaminado por su paganismo (Dt 7.1-8).<\/p>\n<p>2. Las naciones en el designio de Dios. Ser\u00ed\u00ada, sin embargo, un error tratar de reducir a esta actitud de oposici\u00f3n y de separaci\u00f3n la doctrina del AT sobre las naciones. Yahveh es un Dios universal, del que todas dependen; incluso se incorporan ya a Israel sus primicias para tributarle un culto aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>a) Las naciones ante Yahveh. Yahveh tiene planes sobre todas las naciones: \u00e9l es quien hizo subir a los filisteos de Caftor y a los arameos de Quir, como hizo subir a Israel de Egipto (As\u00ed\u00ads 9,7). Certeza importante, que deber\u00ed\u00ada excluir todo nacionalismo religioso. Pero por su parte deben saber las naciones que est\u00e1n sometidas como Israel al *juicio de un Dios \u00fanico (Am 1,3-2,3). En este aspecto afirma ya el AT el universalismo del designio de salvaci\u00f3n. Sin embargo, la funci\u00f3n de las naciones en su desarrollo es solamente epis\u00f3dica : unas veces castigan a Israel como instrumentos de la *ira divina (Is 8,6s; 10,5; Jer 27); otras est\u00e1n encargadas, como Ciro, de una misi\u00f3n salvadora (Is 41,1-5; 45,1-6). Por otra parte, los valores humanos de que son portadoras, no son de despreciar: en s\u00ed\u00ad mismos son dones de Dios. Israel podr\u00e1, pues, sacar provecho de ellos: los hebreos en fuga despojan a los egipcios (Ex 12,35s); los invasores de Cana\u00e1n sacan partido de su civilizaci\u00f3n (Dt 6,IOs); cada \u00e9poca toma nuevos pr\u00e9stamos de la cultura internacional (cf. I Re 5,9-14; 7,13s).<\/p>\n<p>b) Las primicias de las naciones. Todas estas cooperaciones al designio de Dios son, a pesar de todo, extr\u00ed\u00adnsecas: las naciones no gozan como Israel de los privilegios divinos. Hay, sin embargo, excepciones. En efecto, algunos de sus miembros ofrecen a Dios un culto que les es acepto: Melquisedec (G\u00e9n I4,18ss), Jetr\u00f3 (Ex 18,12), Naam\u00e1n (2Re 5,17)&#8230; Algunos se incorporan al pueblo de la alianza: Tamar (G\u00e9n 38), Rahab (Jos 6,25) y Rut (Rut 1,16), antepasados de Jes\u00fas (Mt 1,2-5); el clan de los gabaonitas (Jos 9,19-27); los *extranjeros residentes que se hacen circuncidar (Ex 12,48s; N\u00fam 15,15s). Anuncio lejano del universalismo al que Dios abrir\u00e1 finalmente a su pueblo.<\/p>\n<p>III. ISRAEL Y LAS NACIONES EN LA PROFEC\u00ed\u008dA. La perspectiva de la profec\u00ed\u00ada no depende ya aqu\u00ed\u00ad de la experiencia; es la realizaci\u00f3n ideal del designio de Dios, que los profetas dejan entrever al final de los *tiempos. Seg\u00fan los valores que representan las naciones, figuran en este cuadro ora para sufrir el *juicio de Dios, ora para participar de su *salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Juicio de las naciones. Los or\u00e1culos contra las naciones son cl\u00e1sicos en todos los profetas (Is 13-21; Jer 46-51; Ez 25-32). Adquieren un significado particular en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, cuando la destrucci\u00f3n de los opresores paganos aparece como la condici\u00f3n necesaria de la liberaci\u00f3n de Israel. Dios, cuando venga su *d\u00ed\u00ada, quebrantar\u00e1 a Gog, rey de Magog, tipo de estos tiranos sanguinarios (Ez 38-39). Se enfrentar\u00e1 con todas las potencias enemigas (Jl 4,9-14; Zac 14,1-6.12ss), destruir\u00e1 sus ciudades (Is 24,7-13) y jusgar\u00e1 a sus reyes (Is 24,21s). La historia ejemplar de Judit y el apocalipsis de Daniel est\u00e1n construidos sobre este tema (cf. Dan 7; 11,21-45), al que la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco da una actualidad tr\u00e1gica.<\/p>\n<p>2. Salvaci\u00f3n de las naciones. Pero el d\u00ed\u00adptico tiene otra cara. En efecto, la salvaci\u00f3n final no ser\u00e1 patrimonio de Israel. Si el pecado rompi\u00f3 desde los or\u00ed\u00adgenes la unidad del g\u00e9nero humano, la conversi\u00f3n final de las naciones debe permitir rehacerla. Helas que llegan a Jerusal\u00e9n para aprender la ley de Dios, con lo cual retorna la *paz universal (Is 2,2ss). Se vuelven hacia el Dios vivo (Is 45, 14-17.20-25) y participan en su culto (Is 60,1-16; 25,6; Zac 14,16). Egipto y Asiria se convierten e Israel les sirve de enlace (Is 19,16-25). Yahveh, poniendo t\u00e9rmino a la dispersi\u00f3n de *Babel, re\u00fane en torno a s\u00ed\u00ad a todas las naciones y todas las *lenguas (Is 66,18-21). Todos los pueblos le reconocen por *rey, todos se re\u00fanen con el pueblo de Abraham (Sal 47), todos dan a Si\u00f3n el t\u00ed\u00adtulo de *madre (Sal 87). El *siervo de Yahveh desempe\u00f1a para con ellas, como para con Israel, la funci\u00f3n de *mediador (Is 42,4.6). As\u00ed\u00ad debe volver a formarse el \u00faltimo d\u00ed\u00ada un pueblo \u00fanico de Dios que recobre el universalismo primitivo. Si la ley daba a Israel una apariencia de exclusivismo, se ve que la profec\u00ed\u00ada vuelve a enlazar con las amplias perspectivas del misterio original.<\/p>\n<p>IV. ANTICIPACIONES. El juda\u00ed\u00adsmo postex\u00ed\u00adlico, heredero de la ley como de los profetas, oscila entre estas dos tendencias, que responden a necesidades contrarias.<\/p>\n<p>1. El exclusivismo jud\u00ed\u00ado. La primera necesidad es la de cerrarse al paganismo: \u00bfno fue el contagio de su mentalidad y de sus cultos la causa de todas las desgracias pasadas? As\u00ed\u00ad la restauraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada en tiempo de Nehem\u00ed\u00adas y de Esdras se produce en un clima de particularismo reforzado (Esd 9-10; Neh 10; 13). Si el esp\u00ed\u00adritu se dilata un tanto en lo sucesivo, la crisis de los tiempos macabeos provoca un recrudecimiento de nacionalismo religioso, que persistir\u00e1 todav\u00ed\u00ada dos siglos m\u00e1s tarde en las sectas *farisea y esenia.<\/p>\n<p>2. El proselitismo jud\u00ed\u00ado. Pero en la misma \u00e9poca, por una paradoja que explican las exigencias complementarias de la fe jud\u00ed\u00ada, la comunidad de Israel se abre a los paganos de buena voluntad m\u00e1s de lo que se hab\u00ed\u00ada abierto nunca. Se censura el fanatismo patri\u00f3tico religioso, del que el autor de Jon\u00e1s ofrece una ir\u00f3nica caricatura. Se da un estatuto oficial a los pros\u00e9litos que quieran agregarse a Israel (Is 56,1-8) y se cuenta con complacencia c\u00f3mo algunos lo hab\u00ed\u00adan hecho en el pasado: Rut la moabita (Rut 1,16), Ajior el amonita (Jdt 5,5-6,20)&#8230; El juda\u00ed\u00adsmo alejandrino se distingue en este punto por sus iniciativas. Traduce la Biblia al griego, esboza una apolog\u00e9tica, de la que conservan muestras los libros de Baruc (Bar 6) y de la Sabidur\u00ed\u00ada (Sab 13-15). Israel ha, pues, adquirido conciencia de su vocaci\u00f3n de pueblo *testigo, de pueblo misionero.<\/p>\n<p>NT. I. JES\u00daS Y LAS NACIONES. Con Jes\u00fas se inauguran los \u00faltimos tiempos (Mc 1,15). Podr\u00ed\u00ada, pues, pensarse que desde su vida p\u00fablica entrar\u00ed\u00ada ya por la v\u00ed\u00ada del universalismo que le abr\u00ed\u00adan los or\u00e1culos prof\u00e9ticos. Las cosas, sin embargo, no se presentan en una forma tan sencilla.<\/p>\n<p>1.Palabras y actitudes contrastadas.<\/p>\n<p>a) Comportamientos particularistas. Jes\u00fas, aun cuando se halla en tierra extranjera, no sale de los l\u00ed\u00admites del juda\u00ed\u00adsmo para anunciar el Evangelio y realizar milagros: \u00abYo s\u00f3lo he sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (Mt 15,24); \u00abNo est\u00e1 bien tomar el pan de los hijos y arrojarlo a los perros\u00bb (Mc 7,27). A los doce, a los que env\u00ed\u00ada en *misi\u00f3n, les recomienda igualmente. \u00abNo tom\u00e9is los caminos de los paganos\u00bb (Mt 10,5s).<\/p>\n<p>b) Perspectivas universalistas. En cambio, al paso que choca con la mala voluntad de las \u00abovejas perdidas\u00bb, no escatima su admiraci\u00f3n a los *extranjeros que creen en \u00e9l: el centuri\u00f3n de Cafarna\u00fam (Mt 8,10 p), el leproso samaritano (Lc 17,17ss), la cananea (Mt 15,28)&#8230; En el *reino de Dios estas gentes son las primicias de las naciones. Ahora bien, el desarrollo futuro del reino ver\u00e1 acrecentarse su n\u00famero: de todas partes se acudir\u00e1 al fest\u00ed\u00adn escatol\u00f3gico, mientras que los israelitas, miembros natos del reino, se ver\u00e1n excluidos de \u00e9l (Le 13,28s p)&#8230; Sorprendente perspectiva, en la que se ve invertida la antigua situaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados y de las naciones en relaci\u00f3n con los privilegios de la alianza: la *vi\u00f1a de Dios ser\u00e1 retirada a Israel y confiada a otros vi\u00f1adores (Mt 21,43).<\/p>\n<p>2. Soluci\u00f3n de la antinomia. No hay contradicci\u00f3n entre el particularismo y el universalismo de Jes\u00fas, que se adapta m\u00e1s bien a las fases sucesivas de una situaci\u00f3n que evoluciona. En los comienzos trataba de convertir a Israel para hacer de \u00e9l el misionero del reino, en una perspectiva de universalismo total. Por eso no sal\u00ed\u00ada de su pueblo. Ahora bien, el *endurecimiento de los jud\u00ed\u00ados se opone a este plan. As\u00ed\u00ad pues, Dios adaptar\u00e1 a estas circunstancias el curso de su *designio de salvaci\u00f3n. Jes\u00fas, desechado por su pueblo, derramar\u00e1 su sangre \u00abpor una multitud, para remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 26,28), y este sacrificio abrir\u00e1 el acceso del reino a todos los hombres sellando la *alianza escatol\u00f3gica. Despu\u00e9s de esto, el g\u00e9nero humano podr\u00e1 recobrar su *unidad interna, puesto que se restablecer\u00e1 su v\u00ed\u00adnculo con Dios. Por eso, una vez consumado el sacrificio con su resurrecci\u00f3n gloriosa, dar\u00e1 Jes\u00fas a los doce una *misi\u00f3n universal: anunciar el Evangelio a toda criatura (Mc 16,15), hacer disc\u00ed\u00adpulos de todas las naciones (Mt 28,19), testimoniar hasta los confines de la tierra (Act 1,8). A la luz pascual quedar\u00e1 definitivamente superado el particularismo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>II. LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN DE LAS NACIONES.<\/p>\n<p>1. La comunidad primitiva y los paganos.<\/p>\n<p>a) Ampliaci\u00f3n progresiva de la Iglesia. A pesar del significado universalista de *pentecost\u00e9s, cuando la alabanza de Dios es proclamada \u00aben todas las lenguas\u00bb (Act 2,8-11), la comunidad primitiva se limeta primero a la evangelizaci\u00f3n de Israel: de aqu\u00ed\u00ad debe partir la salvaci\u00f3n para extenderse al mundo entero. Pero bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu sale poco a poco la Iglesia de este c\u00ed\u00adrculo: Felipe evangeliza Samaria (Act 8); Pedro bautiza al centuri\u00f3n Cornelio, un pros\u00e9lito que todav\u00ed\u00ada no ha sido incorporado a Israel por la circuncisi\u00f3n (Act 10); finalmente, en Antioqu\u00ed\u00ada es anunciado el Se\u00f1or Jes\u00fas a griegos que se convierten en gran n\u00famero (Act 11.20s). Por lo dem\u00e1s, la vocaci\u00f3n de Pablo dio a la Iglesia el instrumento escogido que necesitaba para la evangelizaci\u00f3n de las naciones (Act 9,15; 22.15.21; 26,17), conforme a las profec\u00ed\u00adas (Act 13,47; cf. ls 49,6).<\/p>\n<p>b) La asamblea de Jerusal\u00e9n. Esta ampliaci\u00f3n de la Iglesia plantea una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfhay que obligar a la *ley jud\u00ed\u00ada a los paganos que han aceptado la fe? En la asamblea de Jerusal\u00e9n insiste Pablo firmemente en que no se imponga tal yugo (Act 15,1-5; G\u00e1l 2). Pedro lo apoya, y Santiago proclama que la conversi\u00f3n de los paganos est\u00e1 en conformidad con la Escritura (Act 15,7-19). As\u00ed\u00ad, a la luz de la experiencia, se sacan finalmente las consecuencias l\u00f3gicas implicadas en la cruz y en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas : en la Iglesia, nuevo *pueblo de Dios, las naciones obtienen un estatuto igual al de Israel, y Pablo se ve confirmado en su vocaci\u00f3n particular de Ap\u00f3stol de los paganos (G\u00e1l 2,7ss).<\/p>\n<p>2. Pablo, Ap\u00f3stol de las naciones. El *apostolado de Pablo respeta, sin embargo, el orden de cosas que dimana de la antigua alianza: anuncia todav\u00ed\u00ada en primer lugar el Evangelio a los jud\u00ed\u00ados; no pasa a los paganos sino una vez que ha chocado con su repulsa (Act 13,45ss; 18,5s; 19,8ss; cf. Rom 1,16; 2,10). Pero, por otra parte, explica claramente cu\u00e1l es la situaci\u00f3n de las naciones frente al *Evangelio.<\/p>\n<p>a) Las naciones frente al Evangelio. Los hombres procedentes de las naciones paganas est\u00e1n, como los jud\u00ed\u00ados, bajo el golpe de la *ira de Dios (Rom 1,18). Dios se les hab\u00ed\u00ada dado a conocer por la creaci\u00f3n (1, 19s; Act 14,17), y ellos lo desconocieron (Rom 1,21s); les hab\u00ed\u00ada dado a conocer su ley por medio de la conciencia (2,14s), y ellos se entregaron a sus concupiscencias desordenadas a consecuencia de su idolatr\u00ed\u00ada(1,24-32). Ahora bien, ahora quiere Dios usar con ellos de *misericordia, como con los jud\u00ed\u00ados, con tal que crean en el Evangelio (1,16; 3,21-31; 10,12). A los unos y a los otros la *fe les aporta la justificaci\u00f3n: seg\u00fan el testimonio de la Escritura, los verdaderos hijos de *Abraham, *herederos de la bendici\u00f3n que les fue prometida, \u00bfno son precisamente aquellos que han nacido de la fe (G\u00e1l 3,6-9)? El pueblo que actualmente disfruta de esta *promesa comprende a la vez a *circuncisos e incircuncisos, y as\u00ed\u00ad es como Abraham viene a ser el padre de una multitud de naciones (Rom 4).<\/p>\n<p>b) Los jud\u00ed\u00ados y las naciones en la Iglesia. As\u00ed\u00ad pues, en Jesucristo queda restaurada la unidad humana. Ya no hay griego ni jud\u00ed\u00ado (G\u00e1l 3,28); jud\u00ed\u00ados y paganos est\u00e1n reconciliados una vez que ha ca\u00ed\u00addo el muro de *odio que hab\u00ed\u00ada entre ellos. Forman ya una sola *humanidad nueva, una sola construcci\u00f3n cuya *piedra angular es Cristo, un solo *cuerpo, cuya cabeza es \u00e9l (Ef 2,11-22). Este misterio de unidad se realiza desde ahora en la Iglesia, en tanto que llega la consumaci\u00f3n celestial. Sin embargo, la antigua divisi\u00f3n de la humanidad en dos sigue dirigiendo la dial\u00e9ctica de la historia sagrada. En un primer tiempo descart\u00f3 Dios al Israel endurecido, a excepci\u00f3n de un *resto; era para procurar la salvaci\u00f3n a las naciones paganas injert\u00e1ndolas en el tronco de Israel (Rom 11.1-24), y para excitar los celos de Israel a fin de inducirlo al arrepentimiento (11,11).<\/p>\n<p>En el segundo tiempo, cuando la totalidad de las naciones haya entrado en la Iglesia, todo Israel se salvar\u00e1 a su vez (11,25-29). Los caminos de Dios llevan a la salvaci\u00f3n final de todas las naciones, reunidas con Israel en el pueblo de Dios (15,7-12).<\/p>\n<p>II. LA REFLEXI\u00ed\u201cN CRISTIANA.<\/p>\n<p>1. Los evangelios.<\/p>\n<p>a) Los sin\u00f3pticos. Los tres primeros evangelistas, recogiendo los recuerdos del paso de Jes\u00fas por la tierra, muestran, cada uno a su manera, su inter\u00e9s por la salvaci\u00f3n de las naciones. En Marcos todo el relato converge hacia el acto de fe del centuri\u00f3n pagano al pie de la cruz: \u00abVerdaderamente este hombre era hijo de Dios\u00bb (Mc 15,39). En Mateo, que subraya la presencia de mujeres paganas en la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas (Mt 1,2-6), se revela \u00e9ste desde la infancia como el rey de las naciones (2,1-11); inaugura su ministerio en la \u00abGalilea de las naciones\u00bb (4,15s); sus \u00faltimas palabras son una orden de evangelizar a las naciones (28,19). En Lucas la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se remonta hasta Ad\u00e1n, padre de toda la raza humana, a la que Jes\u00fas viene a salvar (Le 3,23-38); as\u00ed\u00ad el anciano Sime\u00f3n saluda en \u00e9l a \u00abla luz que ilumina a las naciones y la gloria de su pueblo, Israel\u00bb (2,32); finalmente, el doble libro del evangelio y de los Hechos muestra que la salvaci\u00f3n, &#8216;adquirida en *Jerusal\u00e9n por el sacrificio de Jes\u00fas, se extiende a partir de all\u00ed\u00ad \u00abhasta los extremos de la tierra\u00bb (Act 1,8).<\/p>\n<p>b) San Juan no descubre tanto esta preocupaci\u00f3n porque piensa m\u00e1s en el destino de los *jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos (Jn 12,37-43). Estos, de pueblo de Dios que eran, se convierten por su *endurecimiento en una naci\u00f3n an\u00e1loga a las dem\u00e1s (11,48ss; 18,35). En cambio, todav\u00ed\u00ada durante la vida de Jes\u00fas se ve ya acercarse a \u00e9l con fe a hombres que constituyen las primicias de las naciones (4,53; 12, 20-32). Finalmente, su muerte operar\u00e1 la reconciliaci\u00f3n universal: morir\u00e1 no s\u00f3lo por su naci\u00f3n, sino para reunir en la unidad a todos los hijos de Dios dispersos (II,50ss).<\/p>\n<p>2. El Apocalipsis. El Apocalipsis, profec\u00ed\u00ada cristiana, est\u00e1 atento, como los profetas de anta\u00f1o, a las dos situaciones de las naciones en relaci\u00f3n con el designio de Dios.<\/p>\n<p>a) Juicio de las naciones hostiles. Al igual que Israel, el nuevo pueblo de Dios se encuentra con ilaciones paganas que le son hostiles (cf. Ap 11,2). Tal es el sentido de las *bestias que se hacen adorar por los hombres (13), de *Babilonia, la prostituida blasfema, que se embriaga con la sangre de los m\u00e1rtires (17)&#8230; Estos poderes sostienen contra Cristo la *guerra escatol\u00f3gica (17,13s; 19, 19; 20,7ss), puesto que son los depositarios del poder de *Sat\u00e1n. Por eso ser\u00e1n juzgados y destruidos (14, 6-11; 18); sucumbir\u00e1n en su combate contra Cristo (17,14; 19,15.20s).<\/p>\n<p>b) Salvaci\u00f3n de las naciones convertidas. Pero frente a la humanidad pecadora que va as\u00ed\u00ad a su ruina tenemos a la humanidad nueva salvada por la sangre del cordero : es una multitud de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas (7,9-17), que saluda en Dios al *rey de las naciones (15, 3s) y que habitar\u00e1 para siempre la *Jerusal\u00e9n nueva (21,24ss). El NT se cierra con esta visi\u00f3n de esperanza, en la que el g\u00e9nero humano rescatado recobra por fin su unidad: \u00abO Rex gentium et desideratus earum, lapisque angularis, qui facie utraque unum: veni, et salva hominem quem de limo formasti!\u00bb<br \/>\n-> Dispersi\u00f3n &#8211; Iglesia &#8211; Extranjeros &#8211; Israel &#8211; Jud\u00ed\u00ados &#8211; Misi\u00f3n &#8211; Pueblo &#8211; Unidad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ver GENTIL, PAGANO; Ver GENTILES Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano En sentido amplio, una naci\u00f3n es un conjunto de personas unidas por lazos \u00e9tnicos, que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradici\u00f3n com\u00fan. Tal grupo nacional normalmente ocupa un territorio geogr\u00e1fico determinado y est\u00e1 sujeto a alguna forma de gobierno central. El Diccionario &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/naciones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNACIONES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}