{"id":6395,"date":"2016-02-05T03:29:06","date_gmt":"2016-02-05T08:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obras\/"},"modified":"2016-02-05T03:29:06","modified_gmt":"2016-02-05T08:29:06","slug":"obras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obras\/","title":{"rendered":"OBRAS"},"content":{"rendered":"<p>(heb., ma\u2020\u2122aseh, obra, hecho, pa\u2020\u2122al, una obra; gr., ergon, obra, erga, obras). Se utiliza para designar obras hechas por Dios por amor santo, y por los seres humanos como criaturas de Dios. En el AT la obra u obras de Dios hacen referencia a su creaci\u00f3n y preservaci\u00f3n del cosmos (Gen 2:2; Psa 8:3) y sus obras de salvaci\u00f3n y juicio en beneficio de Israel (Psa 28:5; Isa 5:12, Isa 5:19). Las personas piadosas meditan en las obras de Dios (Psa 77:12; Psa 143:5) y le alaban por ellas (Psa 72:18; Psa 105:1-2). En el NT se presenta a Dios obrando en y por medio del Mes\u00ed\u00adas, a la vez en la creaci\u00f3n (Joh 1:1-3) y en la redenci\u00f3n (Joh 9:3-4). Jes\u00fas revela por sus obras su verdadera identidad y de qui\u00e9n viene (Mat 9:2-5; Joh 5:36; Joh 10:37-38).<\/p>\n<p>Las obras que hacen los humanos no pueden ser separadas del estado de sus corazones y su motivaci\u00f3n (Psa 28:3-4; Gal 5:19). No hay justificaci\u00f3n por las obras (Rom 3:20; Gal 2:16; 2Ti 1:9). Las obras verdaderas, en las que Dios se deleita, son las que provienen de una gratitud interior a Dios por su bondad y salvaci\u00f3n. Estas surgen de la fe, la cual se aferra a Cristo como Salvador y Se\u00f1or (Eph 2:10; Col 1:10; Jam 2:14 ss.).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(acciones, hechos).<\/p>\n<p> El \u00abcreyente\u00bb es salvado gratis, por la fe, sin las obras, pero \u00abpara hacer buenas obras\u00bb as\u00ed\u00ad nos dice San Pablo en  Efe 2:8-10 : (\u00c2\u00a1muchos nunca leen el verso 10!).<\/p>\n<p> Todos hacemos cada d\u00ed\u00ada muchas \u00abobras\u00bb, buenas o malas: La grandeza del cristiano, es que es salvado gratis, por la fe, por la Sangre de Cristo, para vivir en Cristo, y que Cristo viva en \u00e9l, y as\u00ed\u00ad poder hacer \u00abobras buenas\u00bb . \u00c2\u00a1Mas no yo, sino Cristo que vive en m\u00ed\u00ad! Gal 2:20.<\/p>\n<p> Esto de \u00absalvados\u00bb se presta a confusi\u00f3n: Somos \u00absalvados\u00bb del pecado, del poder del demonio y de la muerte, y hechos \u00abhijos de Dios\u00bb. \u00c2\u00a1pero no estamos en el Cielo!. hemos sido \u00absalvados\u00bb, hechos \u00abhijos de Dios\u00bb, para que hagamos obras buenas. si las hacemos malas, somos peores que un pagano, que no tiene tantas gracias como un cristiano. Por eso nos dice Pablo: Si tuviera tanta fe que moviera montanas, pero no tengo caridad, no soy nada: (1Co 13:2). Y el mismo Jes\u00fas nos dice que \u00abmuchos\u00bb dir\u00e1n: \u00bfno profetizamos en tu nombre, e hicimos milagros y expulsamos demonios en tu nombre?. Y Jesus les dir\u00e1: Marchaos de m\u00ed\u00ad, obradores de maldad, Mat 7:21-27). Y Santiago dice taxativamente que la fe, sin obras es fe muerta, es como un cad\u00e1ver, es la fe del diablo, Stg 2:14-26.<\/p>\n<p> Lutero quer\u00ed\u00ada quitar de la Biblia esta carta de Santiago, pero, para quitar esa idea, tendr\u00ed\u00ada que deshacerse de toda la Biblia: He aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo algunos ejemplos: Los \u00abcreyentes\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Son creados en Cristo, para hacer buenas obras, Efe 2:8-10 : (\u00c2\u00a1lea el 10!).<\/p>\n<p> &#8211; Exhortados a revestirse de obras, Col 3:12-14.<\/p>\n<p> &#8211; Est\u00e1n llenos de obras, Hec 9:36.<\/p>\n<p> &#8211; Seguidores de obras, Tit 2:14.<\/p>\n<p> &#8211; Deben ser perfectamente instruidos para buenas obras, 2Ti 3:17.<\/p>\n<p> &#8211; Deben ser ricos en obras, 1Ti 6:18<br \/>\n &#8211; Sobresalir en obras, Tit 3:8-14.<\/p>\n<p> &#8211; Fecundos en obras, Col 1:10.<\/p>\n<p> &#8211; Perfectos en obras, Heb 13:21.<\/p>\n<p> &#8211; Abundar en obras, 2Co 9:8.<\/p>\n<p> &#8211; Seguidos a la tumba por sus obras, Rev 14:13.<\/p>\n<p> &#8211; Todo el Libro de los \u00abHechos\u00bb, se llama as\u00ed\u00ad, porque son los \u00abHechos\u00bb, las \u00abObras\u00bb de los primeros cristianos realizadas con el poder de Dios.<\/p>\n<p> &#8211; El Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a de Mt.5,6 y 7, todo son \u00abobras\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; La Carta a los Romanos es la \u00abCatedral de la fe\u00bb en los primeros 8 cap\u00ed\u00adtulos, pero es la \u00abCatedral de las obras\u00bb en los 5 \u00faltimos, son como el \u00abSerm\u00f3n de la Monta\u00f1a\u00bb de San Pablo.<\/p>\n<p> &#8211; La \u00abCarta a los G\u00e1latas\u00bb es la \u00abcarta de la libertad\u00bb. la libertad y poder que tiene el cristiano para hacer el bien, y no hacer el ma: Los 3 primeros cap\u00ed\u00adtulos son todo \u00abfe\u00bb, porque es la base del cristianismo, del ser \u00abhijos de Dios\u00bb. pero los dos \u00faltimos son la \u00ablucha del cristiano\u00bb, y las obras buenas que tiene que hacer, si en verdad Cristo est\u00e1 en \u00e9l, resumiendo Pablo toda la Biblia en Gal 5:14 en 8 palabras: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo; es el mismo resumen que hizo Jes\u00fas de toda la Biblia en Mat 7:12.<\/p>\n<p> &#8211; Lo mismo pasa con las cartas a los Efesios y Colosenses: La primera mitad son las maravillas y prerrogativas del ser cristiano. la segunda mitad, es la lucha y buenas obras que tiene que hacer el cristiano, con Cristo en su coraz\u00f3n, \u00c2\u00a1el gran problema, es que muchos cristianos s\u00f3lo leen la primera mitad de estas Ep\u00ed\u00adstolas!.<\/p>\n<p> Un Ejemplo: Un \u00abPr\u00ed\u00adncipe\u00bb lo es, no porque hiciera buenas obras, o fuera guapo, sino solo porque es hijo de su padre, que es Rey: Es pr\u00ed\u00adncipe gratis, de gracia, sin que \u00e9l hiciera ninguna buena obra para serlo. pero una vez que es \u00abPr\u00ed\u00adncipe\u00bb tiene que hacer buenas obras, con las prerrogativas y facilidades que tiene, \u00c2\u00a1y si hace malas obras, es peor que si no hubiera sido pr\u00ed\u00adncipe . porque todos se van a enterar!.<\/p>\n<p> Lo mismo pasa con el Cristiano: Lo es gratis, por gracia, por la fe en Jesucristo; ya es \u00absalvado\u00bb, \u00c2\u00a1no confundas esta palabra!, es hecho \u00abhijo de Dios!, es salvado del pecado, del demonio. pero es \u00absalvado\u00bb, hecho \u00abhijo de Dios\u00bb, para que haga buenas obras\u00bb; si con tantas gracias y prerrogativas, hace \u00abmalas obras\u00bb, es peor que si fuera pagano.<\/p>\n<p> El Juicio Fina: En el momento de entrar al Cielo, Dios no nos preguntar\u00e1 si tuvimos fe, o si fuimos o no cristianos. nos tratar\u00e1 a todos sin \u00abacepcion de personas\u00bb, a todos por la misma medida, dice Pablo en Ro.2: 5-I1, nos medir\u00e1 por las \u00abobras\u00bb que hicimos, \u00c2\u00a1a todos!, a cristianos, a jud\u00ed\u00ados, a musulmanes, al chinito que nunca oyo hablar de Cristo, a Mois\u00e9s, que naci\u00f3 antes de Cristo, \u00c2\u00a1a todos!. y as\u00ed\u00ad lo repite la Biblia cada vez que nos describe el \u00abJuicio Final\u00bb, en el momento antes de ser enviado al Cielo o al Infierno. no nos medir\u00e1 por la fe, ni por ning\u00fan otro don que nos dio el Senor, sino que nos medir\u00e1 por las \u00abobras\u00bb que hicimos con la fe, porque a todos Dios nos da la fe necesaria para ir al Cielo, a todos, a chinitos, a cristianos, a musulmanes, a los que nacieron antes de Cristo, \u00c2\u00a1a todos nos da la medida de la fe, de Rom 12:3, y a cada uno mucho m\u00e1s de la que necesita!. \u00c2\u00a1porque Dios quiere que todos los hombres se salven, vayan al Cielo!: (1Ti 2:4).<\/p>\n<p> Lea usted el \u00abJuicio Final\u00bb, c\u00f3mo ser\u00e1 el suyo, en Rom 2:5-11, Mat 25:31-46, Jua 5:29, 2Co 5:10, Rev 20:11-15. Ver \u00abJustificacion\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En las Escrituras, este t\u00e9rmino se usa con varios sentidos. Puede se\u00f1alar al resultado de la acci\u00f3n de Dios o del hombre, el fruto del trabajo. As\u00ed\u00ad, en la \u2020\u00a2creaci\u00f3n (\u2020\u0153Y acab\u00f3 Dios en el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo la o. que hizo\u2020\u009d [Gen 2:2]), o en el caso del \u2020\u00a2templo (\u2020\u0153As\u00ed\u00ad se termin\u00f3 toda la o. que dispuso hacer el rey Salom\u00f3n para la casa de Jehov\u00e1\u2020\u009d [1Re 7:51]). Pero el sentido m\u00e1s comentado es el que se relaciona con la idea de que el antiguo pacto se cumpl\u00ed\u00ada por medio de las o., mientras que el nuevo es por la gracia de Dios, que se acepta por fe. Este es uno de los temas b\u00e1sicos de la ep\u00ed\u00adstola de Pablo a los Romanos (\u2020\u0153&#8230; ya que por las o. de la ley ning\u00fan ser humano ser\u00e1 justificado\u2020\u009d [Rom 3:20; \u2020\u0153Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las o. de la ley\u2020\u009d [Rom 3:28]).<\/p>\n<p>Sin embargo, Santiago nos ense\u00f1a \u2020\u0153que la fe sin o. es muerta\u2020\u009d (Stg 2:20). Aunque la salvaci\u00f3n no se consigue por las o. (\u2020\u0153&#8230; no por obras, para que nadie se glor\u00ed\u00ade\u2020\u009d), somos \u2020\u0153creados en Cristo Jes\u00fas para buenas o., las cuales Dios prepar\u00f3 de antemano para que anduvi\u00e9semos en ellas\u2020\u009d (Efe 2:9-10). De ah\u00ed\u00ad que todo creyente debe estar \u2020\u0153dispuesto para toda buena o.\u2020\u009d (2Ti 2:21; Tit 3:1). En todo el NT se insiste en las buenas o., pues ellas glorifican \u2020\u0153a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u2020\u009d (Mat 5:16). El m\u00e1ximo ejemplo es nuestro Se\u00f1or Jesucristo, quien hizo \u2020\u0153muchas buenas o.\u2020\u009d (Jua 10:32).<br \/>\n\u00e9n se usa en el NT la palabra \u2020\u0153obra\u2020\u009d para referirse al trabajo en el ministerio del evangelio. As\u00ed\u00ad, el Esp\u00ed\u00adritu Santo dijo a los hermanos de Antioqu\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Apartadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la o. a que los he llamado\u2020\u009d (Hch 13:2). Pablo mismo alaba a \u2020\u00a2Timoteo, diciendo: \u2020\u0153&#8230; \u00e9l hace la o. del Se\u00f1or as\u00ed\u00ad como yo\u2020\u009d (1Co 16:10).<br \/>\notra parte, los hombres ser\u00e1n juzgados por sus o., pues Dios \u2020\u0153pagar\u00e1 a cada uno conforme a sus o.\u2020\u009d (Rom 2:5-11), incluyendo a los que sirven al Se\u00f1or, pues \u2020\u0153la o. de cada uno ser\u00e1 manifiesta; porque el d\u00ed\u00ada la aclarar\u00e1 &#8230; y la o. de cada uno cu\u00e1l sea, el fuego la probar\u00e1\u2020\u009d (1Co 3:11-15).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, FE, JUSTIFICACI\u00ed\u201cN, SANTIAGO (Libro)<\/p>\n<p>vet, Se trata de actividades, divinas o humanas, que pueden ser consecuencia del bien o del mal. Se mencionan las \u00abobras muertas\u00bb, actos de mera ceremonia, y de los esfuerzos religiosos de la carne (la carne para nada aprovecha) (He. 6:1; 9:14). Estas est\u00e1n en acusado contraste con las \u00abobras de la fe\u00bb, que constituyen la expresi\u00f3n de la vida por la operaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (He. 11). Las obras de la carne son detalladas en G\u00e1. 5:19-21. El hombre es justificado por la fe aparte de las \u00abobras de la ley\u00bb (Ro. 3:20; G\u00e1. 2:16), pero la fe verdadera producir\u00e1 \u00abbuenas obras\u00bb, y \u00e9stas ser\u00e1n vistas por los hombres, aunque la fe misma sea invisible (Stg. 2:14-26). Cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas estuvo en la tierra afirm\u00f3 que Sus obras daban evidencia de que El era el Hijo de Dios, y de que hab\u00ed\u00ada sido enviado por el Padre, y de que el Padre estaba en El y El en el Padre (Jn. 9:4; 10:37, 38; 14:11). Cuando los jud\u00ed\u00ados persegu\u00ed\u00adan a Cristo por haber curado a un hombre en s\u00e1bado, El dijo: \u00abMi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo\u00bb (Jn. 5:17). Dios hab\u00ed\u00ada descansado de Sus obras de creaci\u00f3n en el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo, pero el pecado se introdujo, y en el AT se hallan frecuentes alusiones a la actividad de Jehov\u00e1 para lograr la bendici\u00f3n espiritual del hombre. El ap\u00f3stol Pablo, escribiendo a Tito, insiste en\u00e9rgicamente en las buenas obras, para que el cristiano no sea sin frutos. Cada uno tendr\u00e1 que dar cuenta de s\u00ed\u00ad a Dios (Ro. 14:12); y los muertos imp\u00ed\u00ados ser\u00e1n levantados y juzgados seg\u00fan sus obras (Ap. 20:12, 13). (V\u00e9anse FE, JUSTIFICACI\u00ed\u201cN, SANTIAGO [LIBRO DE].)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[304]<\/p>\n<p>     Acciones humanas que se realizan con conciencia y voluntad y cuya bondad o malicia dependen de la intenci\u00f3n y del objeto.<\/p>\n<p>   &#8211; Son buenas las que tienen objeto bueno e intenci\u00f3n buena (limosna para ayudar al pr\u00f3jimo)<\/p>\n<p>   &#8211; Son muy malas las que tienen objeto malo con intenci\u00f3n mala (robar para ofender).<\/p>\n<p>   &#8211; Y son malas simplemente si el objeto es bueno pero la intenci\u00f3n mala (limosna para ofender) o el objeto es malo aunque con intenci\u00f3n buena (robar para ayudar).<\/p>\n<p>    El concepto general de \u00abobras\u00bb con diversos significados (acciones, trabajos, milagros) se halla abundantemente usado en la Escritura, pues se habla de forma continua del hombre como ser activo. Pero hay en el t\u00e9rmino \u00abobras\u00bb (ergon) cierto sentido de compromiso y no s\u00f3lo de actuaci\u00f3n libre. Asi aparece empleado este t\u00e9rmino m\u00e1s de 300 veces en el Nuevo Testamento: como misi\u00f3n en la tierra (Jn. 4. 34 y 36; Jn. 17.4); como contraposici\u00f3n entre las buenas y las malas acciones (Jn. 8. 41; Jn. 8.34); como demanda de complementaci\u00f3n con el concepto de fe (1 Cor. 3.13; Gal. 2.16; Ef. 2.9; Sant. 2.14 y 25).<\/p>\n<p>     En este triple sentido, las \u00abobras\u00bb se presentan en la Escritura como el sello de Dios si son buenas; y son el camino del alejamiento de Dios, si son malas. Superan su categor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica de acciones sin m\u00e1s y se convierten en lenguaje que sale del coraz\u00f3n para el bien o para el mal, para la pr\u00e1ctica de la virtud o para el alejamiento de la salvaci\u00f3n<br \/>\n    Para la salvaci\u00f3n no bastan las obras materialmente buenas. No basta la fe para \u00abentrar en el Reino de los cielos; tambi\u00e9n el Demonio cree y sin embargo tiembla&#8230; Es preciso hacer la voluntad, las obras, de Dios\u00bb (Mt. 7.21 y Sant. 2.19). Pero las obras sin la fe son actuaciones vac\u00ed\u00adas y est\u00e9riles.<\/p>\n<p>     Las obras de Jes\u00fas son presentadas como la prueba de su misi\u00f3n unas 30 veces (Mt. 11.19; Jn. 6.31; Jn. 9.3; Jn. 10. 25 y 37;). Con ellas los Evangelistas y persistentemente los escritos paulinos dan la se\u00f1al de lo que es cristiano.<\/p>\n<p>     La aut\u00e9ntica fe se justifica con las obras, tal como aparece con nitidez en la Carta de Santiago, tan temida por los luteranos por considerarla contradictoria para el principio radical de \u00abfe sola\u00bb, y tan mal interpretada con frecuencia por los cat\u00f3licos adheridos al principio de \u00absobre todo obras\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Los evangelios hablan de las obras con una connotaci\u00f3n religiosa. Jesucristo trabaja al igual que su Padre, el cual est\u00e1 en constante jornada de trabajo (Jn 5,17), y realiza las obras que le ha encomendado su Padre (Jn 5,36); su alimento es hacer la voluntad del Padre y llevar a cabo su obra (Jn 4,34); ah\u00ed\u00ad radica su misi\u00f3n: en trabajar en las obras del Padre (Jn, 4; 10,25). Las obras de Jesucristo son al propio tiempo del Padre (Jn 14,10); entre todas las obras que el Padre le ha encomendado, hay una, la principal entre todas: salvar a los hombres con su muerte en la cruz (Jn 17,4).<\/p>\n<p>El Diablo tambi\u00e9n realiza obras, por supuesto, malas (Jn 8,41; 1 Jn 3,8). El hombre debe trabajar (Mt 9,37-38; Lc 10,2) en el tiempo apto (Lc 13,14; Jn 9,4); debe hacer obras buenas que sirvan incluso de ejemplo a los dem\u00e1s (Mt 5,16), y nunca obras malas (Mt 23,3; Lc 11,48; Jn 3,19; 7,7). El que obra mal aborrece la luz -que es Jesucristo-, para que sus obras no sean censuradas; pero el que obra bien ama la luz y va a la luz, para que sus obras sean manifestadas, pues est\u00e1n hechas en Dios (Jn 3,20-21). La obra buena, la obra de Dios, es creer en Jesucristo (Jn 6,28-29). El hombre, con los talentos que Dios le ha dado, debe producir obras buenas (Mt 25,16; Lc 19,16; Jn 6,27). Dios retribuir\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras (Mt 16,27; Lc 13,27). Pero bien entendido que no son las obras las que justifican al hombre, sino la fe (Rom 3,27; 4,2.6; G\u00e1l2,16; 3, 2.5.10), aunque, por otra parte, la fe sin obras es una fe muerta (Sant 2,14.17. 20-26). ->milagros; signos.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> gracia, milagros, fe). El tema y disputa de las obras como expresi\u00f3n o medio de justificaci\u00f3n se sit\u00faa en el centro del Nuevo Testamento. Podemos distinguir, de un modo general, entre obras de la ley y obras mesi\u00e1nicas.<\/p>\n<p>(1) Obras de la Ley. Como Pablo ha destacado, la Ley israelita implica unas obras que, en principio, se han tomado como expresi\u00f3n de fidelidad a Dios y como signo de cumplimiento de la alianza. Jes\u00fas no ha discutido sobre el tema de las obras, aunque ha puesto en el centro de su atenci\u00f3n el servicio gratuito a los necesitados, por encima de las normas establecidas por un tipo de Ley sagrada, (a) Pablo. Siguiendo en la l\u00ed\u00adnea de Jes\u00fas, el mensaje de Pablo contiene una fuerte controversia entre las obras de la Ley, que son incapaces de salvar al hombre (porque le sit\u00faan en un nivel de cumplimiento, encerr\u00e1ndole en s\u00ed\u00ad mismo), y la gracia de Cristo, que se ofrece en fe a todos los creyentes, por encima de la separaci\u00f3n anterior entre jud\u00ed\u00ados y gentiles: \u00abNing\u00fan hombre ser\u00e1 justificado ante Dios por las obras de la Ley; porque por medio de la Ley se nos ha dado el conocimiento del pecado. Pero ahora, fuera de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los profetas, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en \u00e9l\u00bb (Rom 3,20-23). La oposici\u00f3n entre las obras de la Ley (entendidas en forma de sistema sagrado) y la gracia que se expresa en el amor que se dirige hacia todos los hombres constituye el tema b\u00e1sico de la carta a los G\u00e1latas (Gal 2,16-3,5). (b) Santiago. Evidentemente, la Iglesia judeocristiana ha podido responder y ha respondido, situando en otra perspectiva la relaci\u00f3n entre la fe y las obras: \u00abHermanos m\u00ed\u00ados, \u00bfde qu\u00e9 aprovechar\u00e1 si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? \u00bfPodr\u00e1 la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana est\u00e1n desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada d\u00ed\u00ada, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, \u00bfde qu\u00e9 aprovecha? As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la fe, si no tiene obras, es muerta en s\u00ed\u00ad misma. Pero alguno dir\u00e1: T\u00fa tienes fe, y yo tengo obras. Mu\u00e9strame tu fe sin tus obras, y yo te mostrar\u00e9 mi fe por mis obras. T\u00fa crees que Dios es uno; bien haces. Tambi\u00e9n los demonios creen, y tiemblan. Pero \u00bfquieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? \u00bfNo fue justificado por las obras Abrah\u00e1n nuestro padre, cuando ofreci\u00f3 a su hijo Isaac sobre el altar? \u00bfNo ves que la fe actu\u00f3 juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccion\u00f3 por las obras?&#8230; Porque como el cuerpo sin esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 muerto, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la fe sin obras est\u00e1 muerta\u00bb (Sant 2,14-26). Evidentemente, Santiago*, el hermano del Se\u00f1or, o quien fuere el autor de esta carta escrita en su nombre, est\u00e1 respondiendo a san Pablo, situando sus afirmaciones en otra perspectiva, aunque sin negarlas. Pablo y Santiago no se oponen, pero sus enfoques y matices son distintos, aunque a veces ello se ha ignorado en la controversia entre cat\u00f3licos y protestantes sobre el tema. Pablo rechaza unas obras entendidas en sentido legalista; Santiago defiende las obras como expresi\u00f3n de fe, en el m\u00e1s hondo sentido del Antiguo Testamento, a la luz de Ley real del amor (Sant 2,8).<\/p>\n<p>(2) Obras mesi\u00e1nicas, obras del Cristo. Pues bien, por encima de esas obras, que encierran al hombre en el nivel de tali\u00f3n, en el que domina la muerte, el evangelio de Mateo recuerda y propone las obras de Cristo (erga ton Khristou: Mt 11,2; cf. Lc 7,19-20), vinculadas a la identidad del erkhomenos, es decir, de aquel que ha de venir). En este contexto se sit\u00faa la respuesta de Jes\u00fas, en la que expone de un modo ejemplar sus obras mesi\u00e1nicas: \u00abId y anunciadle a Juan lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo y hab\u00e9is visto: Los ciegos ven y los cojos andan, y los leprosos quedan limpios y los sordos  oyen y los muertos resucitan y los pobres son evangelizados y bienaventurado aquel que no se escandalice de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 11,4-6; cf. Lc 7,18-32; 4,18-19). Al formular as\u00ed\u00ad sus obras, desde la perspectiva de Is 35,5-6; 42,18, Jes\u00fas ofrece el m\u00e1s perfecto esquema mesi\u00e1nico, vinculando unas experiencias que en principio pueden parecer inconexas (curaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, resurrecci\u00f3n), aunque est\u00e1n muy relacionadas. As\u00ed\u00ad las presentamos, cambiando ligeramente el orden del texto: (a) Los ciegos ven y los cojos andan y los sordos oyen (milagros en un nivel de comunicaci\u00f3n). Ciegos, cojos y sordos forman parte de una humanidad que no puede comunicarse: ver, o\u00ed\u00adr, dirigirse a los dem\u00e1s. En esa l\u00ed\u00adnea, el verdadero milagro consiste en que los hombres y mujeres puedan vivir y relacionarse en libertad unos con otros. Ceguera, sordera y cojera eran como una c\u00e1rcel que ten\u00ed\u00ada a muchos hombres encerrados, (b) Los leprosos quedan limpios, es decir, pueden comunicarse tambi\u00e9n con los dem\u00e1s. Este milagro tiene un car\u00e1cter a\u00fan m\u00e1s social que los anteriores, pues los leprosos estaban expulsados de la sociedad, que los rechazaba y marginaba por motivos religiosos, encerr\u00e1ndoles en la c\u00e1rcel de su propia enfermedad. Para que un leproso se cure han de cambiar las estructuras de separaci\u00f3n de una sociedad que les expulsa, con el fin de proteger as\u00ed\u00ad su propia limpieza. No hac\u00ed\u00ada falta una c\u00e1rcel f\u00ed\u00adsica, ni una leproser\u00ed\u00ada como las modernas. Aquella sociedad expulsaba a los leprosos sin necesidad de c\u00e1rceles, ni polic\u00ed\u00adas. Jes\u00fas les reintegra en una sociedad nueva, capaz de acoger a los que antes parec\u00ed\u00adan impuros, irrecuperables, (c) Los pobres son evangelizados (liberaci\u00f3n por el mensaje). En un plano, la palabra pobres alude a los mismos enfermos anteriores, pero en otro recibe un sentido m\u00e1s amplio, pues incluye a todos aquellos que no tienen o reciben buenas noticias en la vida. Evangelizar a los pobres no es darles s\u00f3lo un mensaje espiritual, independiente de la vida, sino cambiar su vida, haciendo que ellos pueden desplegar aquella riqueza personal que les permite vivir en plenitud humana. Por eso, m\u00e1s que exponer una teor\u00ed\u00ada, evangelizar es promover la vida entera o, quiz\u00e1 mejor, despertar el potencial de vida que est\u00e1 oculto en los m\u00e1s pobres, haciendo que ellos mis mos puedan desarrollarlo. Es evidente que entre los pobres se encuentra Juan, el encarcelado, como puede verse en el fondo de Lc 4,18-19. (d) Y los muertos resucitan (nivel escatol\u00f3gico). En un plano, Jes\u00fas puede aludir y alude a las personas que \u00e9l ha resucitado, seg\u00fan la tradici\u00f3n de los evangelios (la hija de Jairo, la hija de la viuda de Na\u00ed\u00adm o, incluso, L\u00e1zaro). Pero aqu\u00ed\u00ad la resurrecci\u00f3n implica mucho m\u00e1s. Es la esperanza y la experiencia de la superaci\u00f3n de la muerte, tal como aparece de una forma privilegiada por la pascua, al final del Evangelio. Esta es tambi\u00e9n la esperanza y experiencia que ha de hallarse en el fondo de todos los que escuchan y acogen el Evangelio, dej\u00e1ndose transformar por su potencial de resurrecci\u00f3n. Este anuncio cobra aqu\u00ed\u00ad todo su sentido: s\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde se ofrece evangelio a los pobres y se cura a los enfermos puede hablarse de resurrecci\u00f3n, es decir, del Dios que resucita a los muertos, (e) Y bienaventurado aquel que no se escandalice de m\u00ed\u00ad (nivel cristol\u00f3gico). Juan Bautista est\u00e1 en la c\u00e1rcel y desde all\u00ed\u00ad pregunta por la vida que ha de venir. Jes\u00fas le responde estando en libertad, pero lo hace desde una situaci\u00f3n que puede producir esc\u00e1ndalo. Ciertamente, es poderoso: cura a los enfermos, anuncia buena nueva a los pobres; pero, al mismo tiempo, es un hombre discutido y rechazado por muchos que buscan otro tipo de libertad, otra forma de respuesta a los problemas de la vida y de la sociedad. El esc\u00e1ndalo es el gesto de aquellos que tropiezan y caen, que no son capaces de acoger el camino de Jes\u00fas, m\u00e1s a\u00fan, que le rechazan porque juzgan que no es bueno, que no conviene al pueblo, que necesita otros liberadores.<\/p>\n<p>(3) Obras de Cristo, obras de los cristianos. Las obras del Cristo sit\u00faan a sus disc\u00ed\u00adpulos ante la exigencia de una decisi\u00f3n mesi\u00e1nica, que ellos s\u00f3lo pueden asumir en perspectiva de gracia. Estas obras mesi\u00e1nicas de Jes\u00fas se sit\u00faan en la l\u00ed\u00adnea de las que ofrece Lc 4,18-19, pero Lucas incluye el tema de la liberaci\u00f3n de los cautivos y encarcelados (a\u00f1o sab\u00e1tico*, jubileo*), tema que aqu\u00ed\u00ad no aparece. Sea como fuere, todo lo que Jes\u00fas dice en este pasaje va en la l\u00ed\u00adnea de la liberaci\u00f3n de los oprimidos y de la comunicaci\u00f3n gratuita entre los hombres, formulada en otro plano por Mt 25,31-46. En este contex  to no se puede hablar de oposici\u00f3n entre fe y obras.<\/p>\n<p>Cf. R. Schnackenburg, Mensaje moral del Nuevo Testamento, Herder, Barcelona 1989; W. Schrage, Etica del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; C. Spicq, Teolog\u00ed\u00ada moral del Nuevo Testamento I-II, Eunsa, Pamplona 1970-1973.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Terminolog\u00ed\u00ada. II. Las obras de Dios y del hombre en contraposici\u00f3n. III. La obra de Jes\u00fas. IV. El obrar cristiano. V. Virtudes: 1. Sentido general; 2. Limosna; 3. Ayuno. VI. Deberes: 1. Cat\u00e1logos de virtudes y de vicios; 2. Problem\u00e1tica que surge a prop\u00f3sito de los cat\u00e1logos: a) Origen, b) Novedad cristiana, c) Valor normativo.<\/p>\n<p>I. TERMINOLOG\u00ed\u008dA. Tomamos en consideraci\u00f3n el concepto de \u00abobra\/ obrar\u00bb, por una parte, como signo de la salvaci\u00f3n realizada por Dios con \u00abgestos y palabras \u00ed\u00adntimamente unidos\u00bb (DV 2) y, por otra, como signo de la salvaci\u00f3n aceptada, rechazada o no alcanzada por parte del hombre. Efectivamente, \u00e9ste, por su naturaleza corporal y dial\u00f3gicoterrena, tiene necesidad de hacer aut\u00e9ntica su opci\u00f3n interior, su \u00absentimiento\u00bb, en una objetivaci\u00f3n que le permita salir de s\u00ed\u00ad mismo, encontr\u00e1ndose as\u00ed\u00ad de nuevo plenamente.<\/p>\n<p>El significado indefinido, general y abstracto de la obra con sus connotaciones negativas se traduce por prasso (LXX: Pro 10:23; Pro 14:17; Pro 30:20; Sir 10:6; Job 27:6; Job 36:23), que expresa una acci\u00f3n reprobable (Luc 22:23; Jua 3:20; Jua 5:29; Heb 3:17; Heb 19:19; Rom 1:32), a veces neutra (Heb 5:35; Rom 9:11; 2Co 5:10; lTes 4,11), raras veces buena y de todas formas d\u00e9bilmente positiva (2Ma 12:43; Heb 26:20).<\/p>\n<p>Por el contrario, resulta positivo, m\u00e1s din\u00e1mico, concreto y muy frecuente (3.200 veces en los LXX y 565 en el NT) el verbo poie\u00f3, traducci\u00f3n usual de `asah y, excepcionalmente, de bara'(crear: en G\u00e9n y en Is 41-45): expresa la actividad divina de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1-2, 4a), la salvaci\u00f3n del pueblo (Exo 19:11; Jos 3:5; Sal 72:18), y a veces de personas particulares (1Sa 12:6); de manera que las \u00abobras\u00bb (poi\u00e9mata) o la \u00abobra\u00bb se identifican con la acci\u00f3n de Dios (Sal 63:10 LXX; Sal 142:5; Qo 3,11; 7,13; 8,17; 11,5), que juzga (Deu 20:15; Eze 5:10.15) inapelablemente (Job 11:10) y salva (Exo 14:13; Exo 20:6) obrando signos y prodigios (Deu 11:3). Tambi\u00e9n en el NT el verbo se usa para la creaci\u00f3n (Mar 10:6; Heb 1:2), para la redenci\u00f3n (Luc 1:68), para la misericordia (Luc 1:72), para la realizaci\u00f3n de la palabra divina (Rom 9:28), para el cumplimiento de la promesa (Rom 4:21), para los signos y prodigios (Heb 15:12). El Padre por medio de Jes\u00fas (Heb 2:22), tratado como un pecador (2Co 5:21) y considerado luego como Se\u00f1or y mes\u00ed\u00adas (Heb 2:36), cumple sus obras (Jua 14:10), hasta \u00abhacer nuevas todas las cosas\u00bb (Apo 21:5). En la \u00abconcentraci\u00f3n cristol\u00f3gica\u00bb joanea, Jes\u00fas realiza las mismas obras que el Padre (Jua 5:19; Jua 6:38; Jua 8:53; Jua 10:37-38), siendo con \u00e9l una sola cosa (Jua 10:30-33), y hace a los hombres obra de Dios (Efe 2:10).<\/p>\n<p>El hombre, a su vez, est\u00e1 obligado a hacer todo lo que se le ha mandado (G\u00e9n 30:31; Exo 20:24), especialmente en relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo (G\u00e9n 20:13; G\u00e9n 47:29; Jos 2:12; Miq 6:8); a cumplir la voluntad de Dios sin buscar su seguridad en obras superficiales de expiaci\u00f3n cultuales y morales (cf Isa 1:11.16; Am\u00f3 4:4). El \u00abhacer\u00bb del hombre en el NT, que restringe su uso profano, es obediencia a la voluntad de Dios (Mar 3:35; Mat 7:21; Jua 7:17; Efe 6:6; Heb 10:36), que se manifiesta como un bien para el pr\u00f3jimo (cf Mat 5:9.46-47; Mat 6:2-3; Luc 3:10-11; Heb 11:30; 1Co 16:1; G\u00e1l 6:9), En el nombre de Jes\u00fas se convierte en un hacer milagros (Mar 9:39; Mat 7:22), signos y prodigios (Heb 6:8; Heb 7:36), como hicieron Pedro y Juan (Heb 3:12), Felipe (Heb 8:6) y Pablo (Heb 14:11).<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n personal del obrar en oposici\u00f3n a la pereza se expresa con el verbo erg\u00e1zomai (obrar), y m\u00e1s frecuentemente con el sustantivo \u00e9rgon (obra) -que traduce los hebreos &#8216;asan (obrar),pa`al (actuar), `abad (trabajar) en una relaci\u00f3n de particular obediencia y obligaci\u00f3n para con Dios-, a menudo sin\u00f3nimo del grupopoie\u00f3. Por tanto, son obras la naturaleza y el hombre como dependientes de Dios (G\u00e9n 2:2.3), las haza\u00f1as \u00abprodigiosas\u00bb de la historia (cf Deu 19:3; Sir 48:14), reveladoras de la fidelidad divina a la alianza (cf Heb 3:9) y signos de una interioridad humana orientada hacia el bien o hacia el mal.<\/p>\n<p>II. LAS OBRAS DE DIOS Y DEL HOMBRE EN CONTRAPOSICI\u00ed\u201cN. El hombre conoci\u00f3 a Dios primero en sus obras hist\u00f3ricas inigualables (Deu 3:24):.. desde la liberaci\u00f3n de Egipto [\/ Exodo] hasta la conducci\u00f3n por el \/ desierto hacia la \/ tierra prometida (Deu 11:2-7; Jos 24:31). Su \u00abvisi\u00f3n\u00bb (Sal 95:9), capaz de suscitar el entusiasmo (Sal 66:3-6), ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n por objeto hacerle descubrir al hombre su obra actual (Isa 5:19; Sal 28:5) y dejarle intuir la futura, bien sea una obra de castigo como la deportaci\u00f3n (Hab 1:5), bien de liberaci\u00f3n como el regreso del destierro (Isa 43:19). Siempre ben\u00e9fica y perfecta (Deu 32:4), fiel y verdadera (Sal 33:4), profunda (Sal 92:5-6), llena de amor y de bondad (Sal 145:9.17; Sal 138:8), portadora de gozo (Sal 107:22), se dirige a todo el pueblo, a individuos cualificados como \/ Mois\u00e9s y \/ Abrah\u00e1n (lSam 12,6), a los profetas y a cada uno de los hombres (Isa 29:23). Tambi\u00e9n la creaci\u00f3n, admirada desde siempre como obra de Dios (G\u00e9n 14:19; Am\u00f3 5:8) y considerada con mayor reflexi\u00f3n en el destierro, deja entrever el obrar divino en los cielos (Sal 19:2), en la tierra (Sal 102:26) y particularmente en el hombre (Sal 8:4-7).<\/p>\n<p>Sin embargo, en vez de sentirse impulsado a la confianza en Dios (que no puede \u00abdespreciar la obra de sus manos\u00bb: Job 10:3) y a la humildad (que impide a \u00abla obra decirle a su autor: `No me has hecho\u00bb&#8216;: Isa 29:16; Isa 45:9; Rom 9:20-21), el hombre se volvi\u00f3 necio, confundiendo al artista con sus obras (Sab 13:1), que permanecen escondidas a una mirada superficial (Sir 11:4b). En virtud de su pecado mir\u00f3 su trabajo, no ya como continuaci\u00f3n de la actividad creadora de Dios, sino como cansancio, peso, maldici\u00f3n (cf G\u00e9n 3:17), y se sinti\u00f3 obligado a esconder en las tinieblas sus propias acciones (Isa 29:15), porque \u00absus acciones son acciones criminales, s\u00f3lo violencia hay en sus manos\u00bb (Isa 59:6). Profan\u00f3 (cf Rom 1:26-27) la misma fecundidad (G\u00e9n 1:28), al igual que el trabajo, que construye \u00ed\u00addolos mudos (cf 1Co 12:2).<\/p>\n<p>A la obra divina de la salvaci\u00f3n, el hombre deber\u00ed\u00ada haber correspondido con la observancia de la ley. Sin embargo, por las continuas infidelidades al pacto, el hombre -que estar\u00e1 en disposici\u00f3n de obrar el bien cuando un negro cambie de piel (cf Jer 13:23)- precisa de una nueva alianza (Jer 31:33), ya que resulta corrompida incluso una obra hecha en armon\u00ed\u00ada con la ley, como el culto reprobado por Dios (Isa 1:11; Am\u00f3 4:4). En efecto, una acci\u00f3n legalmente intachable se hab\u00ed\u00ada convertido en un derecho ante Dios, en un m\u00e9rito que alegar, en una pretensi\u00f3n de justicia interior; la observancia de la ley se transforma entonces en la obra m\u00e1s perversa del hombre, en una jactancia orgullosa, se\u00f1al y consecuencia de un pecado.<\/p>\n<p>Es el NT el que revela esta naturaleza corrompida de las obras humanas, calificadas como tenebrosas (Rom 13:12; cf Efe 5:11), carnales (G\u00e1l 5:19), malvadas (Jua 3:19; Jua 7:7; Un 3,12; 2Jn 1:11; 2Ti 4:18; G\u00e1l 1:21), diab\u00f3licas (cf Un 3,8; Jua 8:41), imp\u00ed\u00adas (Jud 1:15), inicuas (2Pe 2:8), muerte (Heb 6:1; Heb 9:14); esta negatividad resulta especialmente evidente en determinadas situaciones (Mat 23:3; Luc 11:48; Tit 1:16). Todo lo que se ha mandado sigue siendo v\u00e1lido, puesto que \u00abla ley es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno\u00bb(Rom 7:12); pero, al ser ejecutado por el hombre pecador, en vez de ser obra de Dios (Jua 6:28), se convierte en obra de carne (G\u00e1l 5:19). Este juicio negativo sobre las obras humanas no puede limitarse a s\u00f3lo las acciones de la ley jud\u00ed\u00ada, sino que vale para toda actividad humana que presuma alcanzar a Dios. S\u00f3lo Cristo puede purificar la fuente para que no haga brotar ya aguas venenosas; s\u00f3lo \u00e9l puede injertar en el \u00e1rbol malo una planta nueva para que d\u00e9 buenos frutos.<\/p>\n<p>III. LA OBRA DE JES\u00daS. Jes\u00fas asume, sublim\u00e1ndola, toda la creaci\u00f3n como su \u00abprimog\u00e9nito\u00bb (Col 1:15), y las intervenciones salv\u00ed\u00adficas (que llevan a su cumplimiento la acci\u00f3n del Padre: cf Jua 5:17), como \u00abmediador y plenitud de la revelaci\u00f3n entera\u00bb (DV 2). Con su existencia da sentido a cada una de las realidades del AT, desde la vida en el desierto hasta el templo, el culto, la sabidur\u00ed\u00ada. Su obrar, raras veces referido a designios futuros (cf Jua 14:23; Apo 3:9.12; Apo 5:10), comprende milagros (Mar 6:5), prodigios (Mat 21:15), la investidura de los disc\u00ed\u00adpulos (Mar 1:17; Mar 3:14), la voluntad del Padre, todo lo que ha visto en \u00e9l (Jua 5:19.30-36; Jua 6:38; Jua 8:29.38), el juicio (Jua 5:27), la reconciliaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y paganos (Efe 2:14-15). Las obras de Jes\u00fas son subrayadas particularmente en los escritos joaneos: son un don del Padre (Jua 5:36), cumplen su misi\u00f3n (Jua 9:4; Jua 10:25), la sellan (Jua 6:27), manifiestan que el Padre obra a trav\u00e9s del Hijo (Jua 14:9-11), se condensan en la \u00fanica obra grande (Jua 17:4): la salvaci\u00f3n de los hombres, que glorifica al Padre. Cristo, conocedor del hombre (Jua 2:25), como luz del mundo (Jua 8:12), hace aparecer la verdadera naturaleza de sus obras. \u00abLos hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas\u00bb (Jua 3:19). De esta forma Jes\u00fas lleva a cumplimiento la obra del Padre (Jua 4:34), hace inexcusables a los jud\u00ed\u00ados (Jua 15:24), comprueba la verdad de su misi\u00f3n (Jua 10:32), concede a los disc\u00ed\u00adpulos realizar obras incluso mayores que las suyas (Jua 14:12). La obra por excelencia realizada por el Padre a trav\u00e9s de Cristo (cf 6,30) es que \u00abcre\u00e1is en el que \u00e9l ha enviado\u00bb (6,29). El realiza sus obras por la fe (10,38), para que los hombres crean en la inmanencia del Padre en el Hijo (14,11). En virtud de la fe, producida por una atracci\u00f3n del Padre, el hombre viene a Jes\u00fas (6,44-45), escucha su voz (10,16), lo conoce (10,14), de forma que permanece en \u00e9l como el sarmiento en la vid (15,4), siendo con \u00e9l una aut\u00e9ntica realidad, como lo es el Padre con el Hijo (17,21-23): entonces la obra del hombre se transforma en fruto divino, producido directamente en la vid, que es Cristo (15,1).<\/p>\n<p>IV. EL OBRAR CRISTIANO. Se cualifica por motivaciones cristol\u00f3gicas, y especialmente por el v\u00ed\u00adnculo con la actividad reveladora de Jes\u00fas. \u00abEl que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que est\u00e1n hechas como Dios quiere\u00bb (Jua 3:21). Como consecuencia de la justificaci\u00f3n mediante la fe (Rom 3:28) [\/ Fe VI, 2], en virtud del bautismo que hace del cristiano un solo ser con Cristo (cf Rom 6:3.5), como el sarmiento con la vid (Jua 15:5), todas las obras del hombre son en realidad obras de Dios realizadas a trav\u00e9s del hombre. Si es \u00abDios el que lo hace todo en todos\u00bb (1Co 12:6), ya no existen obras puramente humanas, sino que todo es gracia. Desaparece as\u00ed\u00ad la noci\u00f3n de obra, tan combatida por Pablo (\u00ablas obras de la ley\u00bb), como presunta autosuficiencia humana frente a la salvaci\u00f3n, como una especie de cr\u00e9dito ante Dios: ya no hay obras muertas (Heb 6:1; Heb 9:14), que no se derivan de la fe y no se realizan en servicio del Dios vivo. Si la salvaci\u00f3n es gracia y don a trav\u00e9s de la fe, el hombre que se ha comprendido a s\u00ed\u00ad mismo como obra de Dios est\u00e1, por tanto, invitado a \u00abhacer obras buenas tal y como \u00e9l lo dispuso de antemano\u00bb (Efe 2:10). Ala luz de la absoluta gratuidad de la salvaci\u00f3n, atestiguada hasta las \u00faltimas cartas (2Ti 1:9; Tit 3:5), no es ya contradictoria, sino plenamente consecuente, la exhortaci\u00f3n a tener un comportamiento de vida totalmente nuevo, una \u00abnueva vida\u00bb (Rom 6:4), a \u00abdejarse conducir por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 5:16) como \u00abhijos de la luz\u00bb (Efe 5:8), a \u00abcomportarse de una manera digna del Se\u00f1or, intentando complacerle en todo, fructificando en toda obra buena\u00bb (Col 1:10), a \u00abhacer el bien a todos\u00bb (G\u00e1l 6:10), puesto que el Se\u00f1or \u00abpagar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u00bb (Rom 2:6; cf Apo 14:13). La obra del hombre de repliegue sobre s\u00ed\u00ad mismo se convierte en edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia (cf Efe 1:22-23).<\/p>\n<p>Al faltar la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00ada corrompido la noci\u00f3n genuina de \u00abobra buena\u00bb, resulta obvia la invitaci\u00f3n a actuar incluso delante de los dem\u00e1s. \u00abBrille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mat 5:16). Es necesario mantener encendida la l\u00e1mpara ( Mat 25:1-13), hacer fructificar los talentos (Mat 25:14-30). Se condena decididamente la inactividad: \u00abTodo \u00e1rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego\u00bb (Mat 7:19); Dios \u00abcorta todos los sarmientos que no dan fruto en m\u00ed\u00ad (en Jes\u00fas), y limpia los que dan fruto para que den m\u00e1s\u00bb (Jua 15:2). Esto es particularmente evidente en el epistolario tard\u00ed\u00ado, que acent\u00faa la invitaci\u00f3n a las buenas obras. \u00ab(La viuda ha de) estar acreditada por sus buenas obras, tales como haber educado bien a sus hijos, haber ejercitado la hospitalidad, haber lavado los pies a los creyentes, haber socorrido a los atribulados, haber practicado toda clase de obra buena&#8230; (A los ricos se recomienda) que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras; que sean generosos y est\u00e9n dispuestos a repartir con los dem\u00e1s lo que tienen. As\u00ed\u00ad reunir\u00e1n un capital s\u00f3lido para el futuro, con el que conseguir\u00e1n la verdadera vida\u00bb (1Ti 5:10; 1Ti 6:18-19; cf Tit 1:16; Tit 2:7.14; Tit 3:8.14).<\/p>\n<p>Prosiguiendo en esta l\u00ed\u00adnea, ante la inactividad de los creyentes, herederos quiz\u00e1 de una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea y extremista de la doctrina paulina (cf Rom 3:8), Santiago insiste en las obras como emanaci\u00f3n de un creer vivo, muy distinto de una fe puramente intelectualista (Stg 2:14): \u00abSi la fe no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed\u00ad misma\u00bb (Stg 2:17). Si tambi\u00e9n Pablo puede estar de acuerdo con esta expresi\u00f3n, subsiste cierta dificultad en la afirmaci\u00f3n de que \u00abel hombre es justificado por las obras, y no s\u00f3lo por la fe\u00bb (Stg 2:24). La soluci\u00f3n satisfactoria est\u00e1 precisamente en la distinci\u00f3n agustiniana entre obras anteriores a la justificaci\u00f3n para Pablo y obras posteriores a ella para Santiago, puesto que incluso despu\u00e9s el hombre debe considerarse incapaz de proseguir un camino espiritual iniciado por Dios (cf, por el contrario, Rom 10:2-4). Es verdad que Santiago entiende por obras el fruto producido por la fe, y no la emanaci\u00f3n de una gloriosa autosuficiencia humana. Sin embargo, su afirmaci\u00f3n de una \u00abjustificaci\u00f3n por las obras\u00bb, aun parcial, ha de considerarse a la luz de una perspectiva y concepci\u00f3n de la justificaci\u00f3n diversa, es decir, de la salvaci\u00f3n considerada en un segundo momento, despu\u00e9s de la uni\u00f3n con Cristo en el bautismo, a la luz de la tradici\u00f3n sapiencial, sensible a la exaltaci\u00f3n de la acci\u00f3n del hombre, y tambi\u00e9n a la luz de una cristolog\u00ed\u00ada al servicio de la \u00e9tica. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad la \u00fanica fe neotestamentaria se expresa en formulaciones de contraposici\u00f3n y de lucha que, aunque diversas, no resultan contradictorias [\/ Justicia].<\/p>\n<p>El obrar cristiano se cualifica y encuentra su centro en la agape, es decir, en una donaci\u00f3n sincera, intensa, perseverante y acogedora, entendida bien como participaci\u00f3n en el amor de Dios, bien como imitaci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas, que se mostr\u00f3 como caridad viva en sus gestos consignados en el evangelio (Jua 13:15; 1Co 11:1; ,2; 1Pe 2:1): Jesucristo es la norma suprema, perfectamente objetiva, \u00abel imperativo categ\u00f3rico concreto\u00bb (H.U. von Balthasar). El obrar cristiano encuentra su orientaci\u00f3n justa inspir\u00e1ndose en la forma en que Jes\u00fas actu\u00f3 en semejantes ocasiones. Originado y modelado en el amor de Dios revelado en Cristo, el obrar cristiano no parte de la perspectiva de la reciprocidad o de la compensaci\u00f3n; participando de la creatividad y de la libertad divinas, sustituye el amor de s\u00ed\u00ad mismo por la asunci\u00f3n de la propia cruz (Luc 14:27 par), hasta amar a los enemigos (Mat 5:44), tomando como criterio de acci\u00f3n la necesidad del otro y no el propio sentimiento. \u00ed\u0081gape es el amor de aquel que \u00abno estando ya obligado a buscarse a s\u00ed\u00ad mismo para encontrarse, se encuentra por tanto libre para servir al pr\u00f3jimo de forma totalmente desinteresada\u00bb (F. Refoul\u00e9, Ges\u00fa come riferimento dell&#8217;agire dei cristiani, 59). El amor como absoluto para el obrar cristiano, tal como se deduce de la \u00faltima reflexi\u00f3n de Juan, corresponde al primer anuncio de Jes\u00fas sobre la conversi\u00f3n, sobre la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, sobre el seguimiento y sobre la b\u00fasqueda del reino de Dios.<\/p>\n<p>La fe y el amor no son dos realidades independientes, sino como el comienzo y el t\u00e9rmino de un \u00fanico proceso: la fe introduce al hombre en una nueva forma de existir y lo dispone para dejar que act\u00fae el \/ amor. Es un dejar sitio en el yo a este amor, conformando la existencia personal con la del crucificado. \u00abLa fe que recibe y el amor que da son dos momentos que no hay que separar, sino s\u00f3lo distinguir, del mismo y \u00fanico movimiento vital que caracteriza a la existencia cristiana\u00bb (K. Barth). \u00abCree de verdad aquel que practica con la vida la verdad en que cree\u00bb (san Gregorio Magno). \u00abNo se puede distinguir en el cristianismo lo moral de lo religioso. Lo moral se levanta sobre algo que lo trasciende, as\u00ed\u00ad como el principio religioso, que es el fundamento de toda teolog\u00ed\u00ada cristiana, la definici\u00f3n de la naturaleza del mismo Dios, no puede establecerse al margen de esta realidad: `Dios es amor\u00bb&#8216; (C.H. Dodd, El evangelio y la ley, 60). Si \u00abal recibir (mediante la fe) el amor con que se es amado corresponde al amor con que se ama (entonces) la crisis de la fe cristiana en Dios es siempre simult\u00e1neamente una crisis del amor\u00bb (R. Bultmann). Nos encontramos as\u00ed\u00ad de nuevo con la expresi\u00f3n sint\u00e9tica paulina: \u00abla fe que opera mediante la caridad\u00bb (G\u00e1l 5:6).<\/p>\n<p>El amor, que es servicio concreto al pr\u00f3jimo a ejemplo de Cristo, un impulso a obrar desinteresadamente, recapitulaci\u00f3n, unificaci\u00f3n, cumplimiento de lo que prescribe la ley, es una meta que el hombre no puede presumir realizar con facilidad en su obra. Precisamente porque lo es todo, tiene necesidad de ser recordado continuamente en las diversas situaciones. \u00abAma y haz lo que quieras&#8230;, si amas lo bastante para obrar en todo seg\u00fan tu amor, si sabes sacar de tu amor, cuya fuente no est\u00e1 en ti, toda la luz que esconde&#8230; Pero no creas demasiado pronto que sabes lo que es amar\u00bb (H. de Lubac). Conociendo la meta a la que ha de tender, el cristiano necesita verse continuamente exhortado a alcanzarla a trav\u00e9s de los diversos caminos de la vida.<\/p>\n<p>V. VIRTUDES. El obrar cristiano tiene que traducirse en h\u00e1bitos que perfeccionan al hombre, en actitudes que lo inclinan a obrar bien.<\/p>\n<p>1. SENTIDO GENERAL. La Biblia, tan rica en indicaciones concretas y en descripciones de actitudes pr\u00e1cticas virtuosas, carece de una terminolog\u00ed\u00ada que exponga la noci\u00f3n universal contenida en la palabra \u00abvirtud\u00bb. Efectivamente, falta en hebreo un t\u00e9rmino que corresponde al griego aret\u00e9, el cual, cuando traduce la acci\u00f3n gloriosa de Dios (Isa 42:8.12; Isa 43:21; Isa 65:7) y la majestad del hombre, lleva a cabo un deslizamiento de significado hacia una concepci\u00f3n antropoc\u00e9ntrica griega que resalta el m\u00e9rito a costa del don. Por otra parte, los numerosos sentidos griegos (excelencia, coraje, valor militar, m\u00e9rito, felicidad, prosperidad, gloria), a pesar de un predominio gradual de la concepci\u00f3n socr\u00e1tica de la virtud como cualidad del alma, no favorec\u00ed\u00adan una aproximaci\u00f3n entre el pensamiento b\u00ed\u00adblico y el pensamiento griego.<\/p>\n<p>En el AT la noci\u00f3n m\u00e1s cercana es la de \/ justicia (G\u00e9n 15:6; Deu 9:6; Qo 7,15; cf Mat 1:19; Luc 1:6), que var\u00ed\u00ada desde una dimensi\u00f3n social (como en Am\u00f3s e Isa\u00ed\u00adas) hasta una dimensi\u00f3n eminentemente jur\u00ed\u00addica (como en Ezequiel) y hasta una identificaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n (como en el Segundo Isa\u00ed\u00adas), con la que est\u00e1 especialmente ligado Pablo. \u00abSe te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno, lo que el Se\u00f1or exige de ti. Es esto: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios\u00bb (Miq 6:8). Virtud es la fortaleza de Eleazar (2Ma 6:31), que en el \u00faltimo escrito del AT se encuentra unida a las otras virtudes llamadas \u00abcardinales\u00bb: \u00abSi uno ama la justicia, las virtudes son el fruto de su trabajo, porque ense\u00f1a templanza y prudencia, justicia y fortaleza, y nada hay m\u00e1s \u00fatil para los hombres en la vida\u00bb (Sab 8:7).<\/p>\n<p>La virtud no es tanto fruto de un esfuerzo asc\u00e9tico como consecuencia de la participaci\u00f3n en el misterio pascual, como las tres virtudes \u00abteologales\u00bb (fe, esperanza y caridad: 1Ts 1:3-4; Rom 15:13; 1Co 13:13) o el fruto del Esp\u00ed\u00adritu. \u00abSobre \u00e9l reposar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or: esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de fuerza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor del Se\u00f1or\u00bb (Isa 11:2). \u00abNosotros aguardamos la justicia esperada por la fe mediante la fe del Esp\u00ed\u00adritu. Si creemos en Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se exprese en obras de amor\u00bb (G\u00e1l 5:5-7). El uso del t\u00e9rmino \u00abvirtud\u00bb en el NT -cuatro veces solamente- indica las obras maravillosas de Dios (IPe 2,9), la calidad de las perfecciones divinas (2Pe 1:3) y un buen comportamiento como parte de un elenco de virtudes. \u00abPor eso deb\u00e9is esforzaros en a\u00f1adir a vuestra fe virtud, a la virtud ciencia, a la ciencia templanza, a la templanza paciencia, a la paciencia piedad, a la piedad cari\u00f1o fraterno, al cari\u00f1o fraterno amor\u00bb (2Pe 1:5-7; cf Flp 4:8). La perfecci\u00f3n, que consiste en la posesi\u00f3n de las virtudes, equivale para la Biblia a buscar a Dios, a caminar con \u00e9l, a obedecer a sus deseos, a orientarse de modo estable y profundo hacia \u00e9l; la virtud no es tanto la repetici\u00f3n de actos buenos como docilidad y fidelidad a la llamada divina de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. LIMOSNA. Adem\u00e1s de la oraci\u00f3n (Mat 6:5-14), son concreci\u00f3n de la \u00abjusticia\u00bb la limosna (Mat 6:2-4) y el ayuno (Mat 6:16-18). De ser actitud de misericordia y de bondad de Dios (Sal 24:5; Isa 59:16) y del hombre (G\u00e9n 47:29), la limosna pas\u00f3 a significar al final del AT una ayuda material a los necesitados. La realidad de la limosna, a pesar de que la lengua hebrea no conoce este t\u00e9rmino, puede reconocerse en gestos como el dejar caer algo de la cosecha (Lev 19:9; Lev 23:22; Deu 24:20-21; Rut 2) o la ofrenda del diezmo para los pobres (Deu 14:28-29). Obtiene el perd\u00f3n de los pecados (Dan 4:24; Sir 3:30), es sacrificio agradable a Dios (Sir 35:2), es provechosa (Pro 28:27), es como un pr\u00e9stamo hecho al Se\u00f1or (Pro 19:17) y est\u00e1 recomendada especialmente en la dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n de la di\u00e1spora: \u00abPractica con tus bienes la limosna y no apartes tu rostro de ning\u00fan pobre, porque as\u00ed\u00ad no apartar\u00e1 de ti su rostro el Se\u00f1or. Da limosna seg\u00fan tus posibilidades: si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da con largueza de ese poco. As\u00ed\u00ad acumular\u00e1s un tesoro para el d\u00ed\u00ada de la necesidad, pues la limosna libra de la muerte e impide andar en tinieblas. La limosna. para todos los que la dan, es un precioso dep\u00f3sito ante el alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (Tob 4:7-11).<\/p>\n<p>La limosna es agradable a Dios si es desinteresada (Luc 6:35; Luc 14:14), sin ostentaci\u00f3n (Mat 6:1.4), adecuada a las peticiones y a la necesidad del pr\u00f3jimo (Luc 6:30; Mat 5:42), que se identifica con Jes\u00fas (Mat 25:31-46): el que lo da todo (Luc 11:41; Luc 18:22) revela el amor de Dios (Un 3,17), que \u00abama a quien da con alegr\u00ed\u00ada\u00bb (2Co 9:7). El valor teol\u00f3gico de la limosna se deduce especialmente de la colecta organizada por Pablo en favor de la comunidad de Jerusal\u00e9n. Capaz de restablecer una comuni\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00ada) entre los hermanos y entre las comunidades (2Co 8:4.13; 2Co 9:1.12-13), considerada como un servicio sagrado (diakon\u00ed\u00ada: Rom 15:21; 2Co 8:4; 2Co 9:12-13), como un acto de culto a Dios (leitourgh\u00ed\u00ada: 2Co 9:12), como una bendici\u00f3n (eulogh\u00ed\u00ada:2Co 9:5.7), la limosna se convierte en gracia (j\u00e1ris:2Co 8:7) en cuanto que participa del impulso que proviene de Dios y se transforma en una acci\u00f3n de gracias por parte de los beneficiarios. La cantidad de la limosna ha de medirse por el grado de participaci\u00f3n en el amor de Cristo, que \u00absiendo rico se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza\u00bb (2Co 8:9). Materia de juicio (Mat 25:35-36), aumentada de valor por la palabra amigable que la acompa\u00f1a (Sir 18:15-18; Sir 4:1-6), la limosna encuentra un amplio espacio incluso en sociedades organizadas que tienden a hacerla superflua (cf Mat 26:11).<\/p>\n<p>3. AYUNO. La abstinencia de la comida, don de Dios (Deu 8:3), impuesta solamente en el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (Lev 23:29) como signo de pertenencia al pueblo elegido, o por un per\u00ed\u00adodo indeterminado (Jon 3:7) como preparaci\u00f3n para el encuentro con Dios (Dan 9:3), se exige en circunstancias dif\u00ed\u00adciles (Jue 20:36; 1Sa 7:6; Zac 7:3-5; Zac 8:19; Bar 1:5; Joe 2:13-17; Est 4:16). El ayuno, practicado durante toda la vida (Jdt 8:6) o por devoci\u00f3n personal (Luc 2:37) dos d\u00ed\u00adas a la semana (Luc 18:12), debe estar lejos de todo formalismo (Jer 14:12; Mat 6:16) y tiene valor si va acompa\u00f1ado de las obras de justicia. \u00ab\u00bfEs \u00e9ste acaso el ayuno que me agrada, el d\u00ed\u00ada en que el hombre se mortifica? \u00bfDoblar como un junco la cabeza, acostarse en el saco y la ceniza? \u00bfA, eso llam\u00e1is ayuno, d\u00ed\u00ada agradable al Se\u00f1or? \u00bfNo sab\u00e9is cu\u00e1l es el ayuno que me agrada? Abrir las prisiones injustas, soltar las coyundas del yugo, dejar libres a los oprimidos, romper todos los yugos; repartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que veas desnudo y no eludir al que es tu propia carne\u00bb (Isa 58:5-7).<\/p>\n<p>El ejemplo de Jes\u00fas antes de la inauguraci\u00f3n de su misi\u00f3n (Mat 4:1-4), continuado en la Iglesia (Heb 13:2-3; Heb 14:23), aunque resulta m\u00e1s urgente la invitaci\u00f3n al desprendimiento de s\u00ed\u00ad mismo (Mat 10:38-39) y de las riquezas (Mat 19:21), y a pesar de la ausencia de este tema en Juan y en el epistolario paulino (excepto 2Co 6:5; 2Co 11:27), permite concluir el valor del ayuno tambi\u00e9n para nuestros d\u00ed\u00adas. Puesto que \u00abel reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom 14:17), el ayuno adquiere un valor en relaci\u00f3n con la motivaci\u00f3n que lo inspira. Adem\u00e1s de las ventajas que la raz\u00f3n puede encontrar en una sana ascesis para un equilibrio psicof\u00ed\u00adsico, el ayuno puede facilitar una actitud de total apertura a la gracia de Dios (cf Mat 6:18), exterioriza la tristeza por la ausencia de Cristo (Mar 2:20), contribuye a superar las tentaciones y la influencia del demonio (cf Mat 17:21) y sobre todo se convierte en signo tangible de amor al dar al necesitado lo no consumido.<\/p>\n<p>VI. DEBERES. Para nuevas concreciones del obrar cristiano los sin\u00f3pticos suelen remitir a los mandamientos (Mar 10:19 par) o se expresan, como en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, con frases escult\u00f3ricas y dram\u00e1ticas (\u00abpon la otra mejilla\u00bb, \u00abreconc\u00ed\u00adliate con el hermano antes de tu ofrenda en el altar\u00bb), para exhortar eficazmente a la imitaci\u00f3n del amor de Cristo; el epistolario, por el contrario, ofrece algunas concreciones \u00e9ticas en listas de virtudes y de vicios.<\/p>\n<p>1. CAT\u00ed\u0081LOGOS DE VIRTUDES Y DE VICIOS. En contraposici\u00f3n a ocho grupos de virtudes (2Co 5:6-8; Col 3:12; Efe 4:2; Efe 5:9; G\u00e1l 5:22; lTim 4,12; 6,11; 2Pe 1:5-7) aparecen 18 listas de vicios (Mar 7:21-22; Rom 1:29-32; Rom 13:13; 1Co 5:10-11; 1Co 6:9-10; 2Co 12:20-21; G\u00e1l 5:19-21; Efe 5:3-5; Col 3:5.8-9; lTim 1,9-10; 2Ti 3:2-5; Tit 3:3; lPe 2,1; 4,3; Apo 21:8; Apo 22:15). Mientras que para las primeras el punto de unificaci\u00f3n lo constituye el sincero amor fraterno que brota de los compromisos bautismales y que es signo del cambio de vida, la ra\u00ed\u00adz de los vicios se encuentra en la sustituci\u00f3n de Dios por un \u00ed\u00addolo o en la reducci\u00f3n del Se\u00f1or a un \u00ed\u00addolo. Es frecuente la menci\u00f3n de la fornicaci\u00f3n (porne\u00ed\u00ada) junto con el libertinaje y la inmoralidad, unida a la avaricia (pleonex\u00ed\u00ada) y a la idolatr\u00ed\u00ada. Un segundo grupo se refiere a las consecuencias de la irascibilidad, como la c\u00f3lera, la soberbia, la envidia, la enemistad, la discordia, la calumnia y, finalmente, los excesos de la mesa, como la embriaguez y las org\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Entre las listas breves y largas (Rom 1 enumera incluso 21 vicios) destaca un texto incisivo y personal de Pablo en la carta a los G\u00e1latas, que establece un paralelo entre las obras hechas por la debilidad ego\u00ed\u00adsta del hombre, inclinado al pecado (la \u00abcarne\u00bb:Apo 5:19-21a), y las realizadas por el que se deja llevar de la fuerza divina interior (el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb:Apo 5:22a-23). La lista de las obras contrapuestas sigue a la defensa en\u00e9rgica de la justificaci\u00f3n por la sola fe (Apo 2:16; Apo 5:5) y se coloca en un contexto de viva exhortaci\u00f3n a servir al pr\u00f3jimo en la caridad (Apo 5:13), a caminar bajo la influencia del Esp\u00ed\u00adritu (Apo 5:16), a practicar el bien con todos (Apo 6:10). Un desarrollo en quiasmo destaca c\u00f3mo las obras opuestas revelan una doble posibilidad para el hombre con vistas a la autorrealizaci\u00f3n (Apo 5:16 y 24-25), a la libertad (Apo 5:18 y 23b) y a la entrada en el reino (Apo 5:21b). \u00abLas obras de la carne son bien claras: lujuria, impureza, desenfreno, idolatr\u00ed\u00ada, supersticiones, enemistades, disputas, celos, iras, litigios, divisiones, partidismos, envidias, homicidios, borracheras, comilonas y cosas semejantes a \u00e9stas\u00bb (la). En el centro est\u00e1 la perversi\u00f3n del instinto religioso (\u00abidolatr\u00ed\u00ada-supersticiones\u00bb), que lleva a una nueva valoraci\u00f3n de la realidad. La sexualidad deja de ser lenguaje de comuni\u00f3n para ser repliegue ego\u00ed\u00adsta; la comida, la bebida y las fiestas se dirigen a la propia satisfacci\u00f3n, mientras que el hermano es visto como un rival que combatir de todas formas para eliminarlo; la ambici\u00f3n (cf Rom 1:29) encuentra fundamento en la sed de dinero o avaricia, comparada con una idolatr\u00ed\u00ada (Efe 5:5; Col 3:5) y considerada como una divinidad (Mat 6:24). Sin caer en la casu\u00ed\u00adstica pedante de las escuelas rab\u00ed\u00adnicas, la lista paulina de los vicios, aunque dif\u00ed\u00adcilmente definibles en sus expresiones concretas, nos ofrece un cuadro suficientemente claro de una vida en la que el \u00abyo\u00bb sustituye a \u00abDios\u00bb.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n sim\u00e9trica positiva de la moral cristiana es calificada como don: \u00abPor el contrario, los frutos del Esp\u00ed\u00adritu son: amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia\u00bb (Mat 5:22-23a). Tiene su centro en el amor\/agape, en aquella \u00abvoluntad bondadosa y en\u00e9rgica que por nada se detiene, cuando se trata de obtener el bien del objeto amado\u00bb (C. H. Dodd, o.c., 58). Ese amor engendra el \u00abgozo\u00bb, que coexiste incluso con los sufrimientos (cf 1Ts 1:6) y supera, sin excluirla, a la alegr\u00ed\u00ada. La \u00abpaz\u00bb, unida a menudo a la gracia en Pablo y derivada de la alianza y de la intimidad de proyectos con Dios, consecuencia de una reconciliaci\u00f3n (Rom 5:1-11), quiere hacer caminar juntos a los creyentes en la superaci\u00f3n de toda divisi\u00f3n y tiende a entablar relaciones con todos.<\/p>\n<p>De estas tres notas fundamentales del obrar cristiano (amor, alegr\u00ed\u00ada, paz), procedentes de la fe que justifica, nace aquella grandeza de alma que est\u00e1 por encima de desaires, de ofensas y de ingratitudes (\u00abgenerosidad\u00bb), capaz no solamente de evitar el mal, sino de alcanzar las delicadezas de un amor atento, cari\u00f1oso y sol\u00ed\u00adcito (\u00abbondad-benignidad\u00bb), sin faltar a la palabra y a los compromisos adquiridos (\u00abfidelidad\u00bb). Respetando los tiempos de maduraci\u00f3n de cada uno, el cristiano acepta los sinsabores, las incomprensiones (\u00abmansedumbre\u00bb) y, por consiguiente, domina las reacciones espont\u00e1neas contra los abusos, dice no a s\u00ed\u00ad mismo con vistas a un s\u00ed\u00ad a los dem\u00e1s (\u00abcontinencia\u00bb o dominio de s\u00ed\u00ad).<\/p>\n<p>Cat\u00e1logos semejantes, compuestos de breves sentencias contrapuestas, en forma imperativa, abiertos a la indicaci\u00f3n de las personas interesadas, explicitan los deberes de los miembros de la familia (Haustafeln) de acuerdo con su funci\u00f3n y de su posici\u00f3n. En los seis grupos del epistolario (,9; ,1; 1Ti 2:11-15; 1Ti 6:1-2; Tit 2:1-10; ,7), recogidos en escritos del siglo II -desde Ignacio (Carta a Policarpo 5,1) hasta la Didaj\u00e9 (4,9-11), Clemente Romano (1 Clem 21,6-9), Policarpo (Ad Flp 4:2-6, 3) y Bernab\u00e9 (Epist. 19,5-7)-, predomina la categor\u00ed\u00ada de la \u00absumisi\u00f3n\u00bb: \u00abSed sumisos a toda autoridad humana por amor al Se\u00f1or, al emperador como a soberano, a los gobernantes como delegados suyos para castigar a los que obran mal y premiar a los que obran bien&#8230; Esclavos, someteos con todo respeto a los amos; no s\u00f3lo a los buenos y amables, sino tambi\u00e9n a los de car\u00e1cter duro&#8230; Vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, para que si alguno de ellos se muestra reacio a la palabra, pueda ser ganado sin necesidad de palabras por vuestra conducta al ver vuestro comportamiento respetuoso y honesto&#8230; Igualmente vosotros, maridos, comportaos sabiamente con vuestras esposas, como con un sexo m\u00e1s d\u00e9bil&#8230; Finalmente, vivid todos unidos en armon\u00ed\u00ada. Sed compasivos, fraternales, misericordiosos, humildes\u00bb (1Pe 2:1-14.18; 1Pe 3:1.8).<\/p>\n<p>Cuando la sumisi\u00f3n mutua expresa el mutuo servicio cristiano, se convierte en clave de lectura de las otras exhortaciones. As\u00ed\u00ad la invitaci\u00f3n: \u00abRespetaos unos a otros por fidelidad a Cristo\u00bb (Efe 5:21), orienta en el sentido de la sumisi\u00f3n de la mujer (Efe 5:22), del amor de los maridos (Efe 5:25), de la obediencia de los hijos y de los esclavos (Efe 6:1.5) y de un comportamiento an\u00e1logo de los amos (Efe 6:9); no se excluye, sin embargo, que una exhortaci\u00f3n semejante a las categor\u00ed\u00adas m\u00e1s humildes y sometidas -como las mujeres, los esclavos, hijos, dependientes de las autoridades- se haga con vistas a una posible insubordinaci\u00f3n, sobre todo si se tiene en cuenta que en la carta de Pedro falta una invitaci\u00f3n semejante a los amos.<\/p>\n<p>2. PROBLEM\u00ed\u0081TICA QUE SURGE A PROP\u00ed\u201cSITO DE LOS CAT\u00ed\u0081LOGOS. No es posible soslayar tres interrogantes sobre el origen, la novedad cristiana y el aspecto moral de estos cat\u00e1logos.<\/p>\n<p>a) Origen. Para los deberes familiares nos sentir\u00ed\u00adamos inclinados a buscar su origen en aquel ambiente popular en el que exist\u00ed\u00adan exhortaciones semejantes desde el siglo IV a.C., reflejadas luego en la enunciaci\u00f3n de obligaciones an\u00e1logas sobre el papel y la condici\u00f3n de cada persona, que era habitual en la escuela estoica, especialmente en S\u00e9neca y en Epicteto. Sin embargo, el car\u00e1cter gen\u00e9rico de estas formulaciones (obrar seg\u00fan la conveniencia, la prudencia y la sabidur\u00ed\u00ada) y la falta en ellas de reciprocidad (mujeres con maridos, y viceversa) mueven a identificar el origen de nuestros cat\u00e1logos en los ambientes judeo-helenistas cercanos a la sinagoga o influidos de alg\u00fan modo por el proselitismo jud\u00ed\u00ado. En Flavio Josefo encontramos el esquema tripartito de exhortaciones a mujeres, a ni\u00f1os y a esclavos; en Fil\u00f3n, una lista de actitudes -como el respeto a los padres, el cuidado de la mujer y de la casa, la educaci\u00f3n de los hijos, un tratamiento equilibrado de los esclavos, sin excluir la benignidad y el afecto, la atenci\u00f3n a los ancianos, la observancia de las buenas costumbres- se presenta como medio para superar una concepci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta de la vida. El recurso a este material preexistente puede estar quiz\u00e1 motivado por el deseo de mostrar c\u00f3mo la vida cristiana era posible y se uniformaba externamente con el ambiente circundante, compartiendo con \u00e9l lo \u00abmejor\u00bb en el terreno \u00e9tico.<\/p>\n<p>Para los cat\u00e1logos de virtudes y de vicios son posibles tres fuentes. Si hubo alg\u00fan contacto con el helenismo, filtrado por el pensamiento jud\u00ed\u00ado, que tiene su m\u00e1s alto representante en Fil\u00f3n (cf Sacrificio de Abel y Ca\u00ed\u00adn, con la lista de las virtudes: \u00c2\u00a7 27, y de los 146 vicios: \u00c2\u00a7 32), hay que atribuir una mayor influencia a los escritos apocal\u00ed\u00adpticos, bien precristianos (como los Testamentos de los doce patriarcas: T. Rub. 3,2; T. Isa 16:1; T. Jos\u00e9 5,1; T. Aser 2,5; T. Ben. 6,4), bien de \u00e9poca neotestamentaria (como el Apoc. de Bar 4:16; Bar 8:5; cf Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s 7). La ausencia de listas respectivas de&#8217; virtudes en los escritos apocal\u00ed\u00adpticos, signo de la acentuaci\u00f3n de lo \u00abnegativo\u00bb en moral, lleva a identificar en Qumr\u00e1n la fuente principal de las listas neotestamentarias. En efecto, la Regla de la comunidad enumera las acciones de los hijos de la luz (como humildad, longanimidad, misericordia, bondad, prudencia) y de los hijos de las tinieblas (como soberbia, impiedad, mentira, adulterio, ira, envidia) (1QS IV, 2-6.9-11; cf I QS III, 20-21).<\/p>\n<p>b) Novedad cristiana. En la Biblia, los deberes familiares adquieren una orientaci\u00f3n y una luz nueva, ya que \u00abeso es lo que deb\u00e9is hacer como creyentes\u00bb (Col 3:18); las mujeres, por ejemplo, est\u00e1n ciertamente sometidas a sus maridos, pero \u00abcomo al Se\u00f1or\u00bb (Efe 5:22b). Cualquier relaci\u00f3n entre los hombres, y particularmente dentro de la familia, tiene que inspirarse siempre en una verdad m\u00e1s general, revelada por Pablo: \u00abYa no hay distinci\u00f3n entre griego y jud\u00ed\u00ado, circunciso o incircunciso, extranjero o ignorante, esclavo o libre\u00bb (Col 3:11); \u00abhombre o mujer\u00bb, a\u00f1ade la carta a los G\u00e1latas (Col 3:28). La frecuente llamada a la reciprocidad de los deberes (cf Efe 5:21), por la que, por ejemplo, a la obligaci\u00f3n de la mujer de someterse al marido corresponde un amor no menos comprometido por parte del marido (Col 3:19; Efe 5:25), es una aportaci\u00f3n cristiana; tambi\u00e9n el amo cuando trata con el esclavo ha de recordar que existe un solo Se\u00f1or (Col 3:24b; Col 4:1; Efe 6:5-6.9), al que todos tienen que rendir cuentas.<\/p>\n<p>Para los cat\u00e1logos la novedad cristiana consiste, bien en la unificaci\u00f3n de todas las prescripciones en la agape, bien en una dimensi\u00f3n comunitaria y social que supera el individualismo restringido de la \u00e9tica estoica y la perspectiva del castigo que prevalece en la apocal\u00ed\u00adptica. Si el cristianismo no trae contenidos morales nuevos, sino que comparte los que ya hab\u00ed\u00ada descubierto una iluminada y recta raz\u00f3n, los vive, sin embargo, no ya como coacci\u00f3n, sino como concreci\u00f3n del amor. Cambia la modalidad del obrar para el cristiano que, liberado ya de la ley, es movido por el Esp\u00ed\u00adritu, casi por connaturalidad, a seguir lo que es bueno: vivir moralmente, aspiraci\u00f3n que antes era inalcanzable, se convierte para \u00e9l en gozosa realidad. La fuerza unificante de la agape no resuelve solamente las relaciones entre las diversas personas, sino que, llegando a la \u00abmemoria subversiva\u00bb de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo, pone en crisis incluso las estructuras y se convierte en fuerza para resolver los problemas pol\u00ed\u00adticos, sociales e internacionales a trav\u00e9s de las necesarias mediaciones.<\/p>\n<p>c) Valor normativo. Para una orientaci\u00f3n en esta cuesti\u00f3n tan discutida es necesario anteponer dos observaciones sobre la formaci\u00f3n gradual de las indicaciones \u00e9ticas neotestamentarias y sobre la naturaleza de los cat\u00e1logos. La moral cristiana como respuesta individual y comunitaria a la toma de conciencia de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Jesucristo exigi\u00f3 al principio el abandono de las formas inconvenientes propias de los paganos; indic\u00f3 luego comportamientos distintivos del \u00abhombre nuevo\u00bb, como la sobriedad, la humildad, la generosidad, pasando m\u00e1s tarde a consideraciones sobre las relaciones sociales dentro de la familia, de la comunidad cristiana, del Estado, para terminar con la invitaci\u00f3n a los cristianos a ser prudentes, a mantener la paz con los vecinos paganos, a someterse a las autoridades y a estar dispuestos a arrostrar las persecuciones en el caso de ser forzados a la apostas\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Los cat\u00e1logos, como gran parte del material \u00e9tico de la Biblia, pertenecen al g\u00e9nero paren\u00e9tico, pues presuponen -no justifican- la valoraci\u00f3n de un comportamiento e intentan inculcar -no instruir- sobre estos deberes. Es decir, son una exhortaci\u00f3n a hacer el bien y a huir del mal, dando por descontado lo que es tal; constituyen una urgente invitaci\u00f3n a obrar siempre y en todas partes por aquel amor desinteresado que no tiene una soluci\u00f3n preestablecida, sino que obliga a discernir en cada momento cu\u00e1l es el servicio concreto al pr\u00f3jimo. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, dando por descontada la inmoralidad de uni\u00f3n con una prostituta, Pablo (lCor 6,9.13) exhorta al cristiano a no romper el amor con Cristo, al que est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unido desde el bautismo: toda la vida de Jes\u00fas -sus palabras y sus hechos- deben considerarse como par\u00e9nesis.<\/p>\n<p>Por eso los cat\u00e1logos no constituyen un c\u00f3digo de leyes, una especie de cuadro completo de reglas y de prescripciones que hay que tomar como gu\u00ed\u00ada absoluta en todas las situaciones. Pablo no ha hecho m\u00e1s que reconocer \u00aben la preceptiva moral de su ambiente indicaciones positivas que se alinean y armonizan con las indicaciones trascendentales del kerigma, y adem\u00e1s las puntualizan y especifican en sentido categorial, modulando cada uno de los actos de la existencia\u00bb (P. Rossano, Morale ellenistica, 180). Es decir, no son \u00abnorma\u00bb o \u00abprecepto\u00bb al que ha de referirse la conciencia como a la \u00faltima confrontaci\u00f3n antes de decidirse a obrar; y ello no s\u00f3lo porque ninguna norma debe ser recibida pasivamente por la conciencia, sino tambi\u00e9n en el sentido de que la naturaleza de los cat\u00e1logos consiste en orientar hacia la b\u00fasqueda de la misma norma, conla aportaci\u00f3n de la comunidad cristiana y con la confrontaci\u00f3n de todos los hombres de buena voluntad. Es decir, estos cat\u00e1logos no son normativos por el contenido material de cada una de las prescripciones, sino en cuanto que legitiman y postulan la b\u00fasqueda de unas normas o preceptos como concreci\u00f3n de la agape. Por tanto, los cat\u00f3logos no directamente normativos son ejemplos, modelos e invitaciones a la agape.<\/p>\n<p>En este sentido contienen valores no despreciables. Constituyen otras tantas se\u00f1ales o indicaciones para identificar el esp\u00ed\u00adritu que gu\u00ed\u00ada al cristiano. Si est\u00e1 movido por Dios, el cat\u00e1logo de virtudes se convierte en espejo de su vida; si es la carne quien lo mueve, la lista de los vicios est\u00e1 all\u00ed\u00ad para exhortarle a que emprenda una obra de conversi\u00f3n; se habla de se\u00f1ales, porque puede haber un comportamiento temporalmente irreprensible no animado por el Esp\u00ed\u00adritu y una actitud externamente vituperable, coexistente con un obrar divino en expansi\u00f3n. La dimensi\u00f3n vinculante contenida en los cat\u00e1logos, como en toda exhortaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, con tal que siga siendo secundaria, est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la psicolog\u00ed\u00ada del amor, que aunque gozoso siente la necesidad de relacionarse y se hace libre en una feliz dependencia, evitando con ello el peligro del cambio y de la mutabilidad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, estos cat\u00e1logos, por su car\u00e1cter de relativa mutabilidad, de forma an\u00e1loga a las prohibiciones sobre la carne inmolada a los \u00ed\u00addolos (cf lCor 8-10) o a las prescripciones del concilio de Jerusal\u00e9n (cf He 15) que ya no se recuerdan, postulan formulaciones diversas para ambientes culturales diferentes y requieren aquel compromiso fundamental del cristiano que es el \u00abdiscernimiento\u00bb (Rom 12:2), \u00abclave de la moral neotestamentaria\u00bb (O. Cullmann): \u00abOs ruego que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; \u00e9ste es el culto que deb\u00e9is ofrecer. Y no os acomod\u00e9is a este mundo; al contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u00bb.<\/p>\n<p>BIBL.: AMIOT F., LIoN-DuFOUR X., Obras, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1980&#8243;, 604-608; HAHN H. 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Este hecho y, especialmente, el amor a Jehov\u00e1 Dios, son buenas razones para evitar las obras que no son buenas y hacer obras que sean agradables a su vista. (1Jn 5:3; Sl 34:14; 97:10; Am 5:14, 15.)<br \/>\nPara disfrutar del favor divino, los cristianos tienen que evitar las \u2020\u0153obras de la carne\u2020\u009d, que abarcan acciones tales como la fornicaci\u00f3n, la conducta relajada, la idolatr\u00ed\u00ada, la pr\u00e1ctica de espiritismo, los odios, los enojos y las borracheras. Esas pr\u00e1cticas, incluidas obviamente entre las \u2020\u0153obras infruct\u00ed\u00adferas que pertenecen a la oscuridad\u2020\u009d, obras que no resultan en ning\u00fan beneficio, impiden la herencia del reino de Dios. (G\u00e1l 5:19-21; Ef 5:3-14; 1Pe 4:3; comp\u00e1rese con Jn 3:20, 21.)<\/p>\n<p>Obras buenas. La confianza en Jehov\u00e1 es esencial para que las obras del cristiano tengan \u00e9xito. (Sl 127:1; Pr 16:3.) Dios respalda y fortalece a los que obran su voluntad. (2Co 4:7; Flp 4:13.) Aunque la vida del hombre abunda en obras vanas (Ec 2:10, 11), las obras relacionadas con la adoraci\u00f3n verdadera no son en vano. A los cristianos hebreos se les dio la siguiente seguridad: \u2020\u0153Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre, por el hecho de que han servido a los santos y contin\u00faan sirviendo\u2020\u009d. (Heb 6:10.) Sin duda esa obra inclu\u00ed\u00ada dar apoyo material u otras ayudas a los que estaban en necesidad o a los que padec\u00ed\u00adan sufrimiento y persecuci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con Ef 4:28; Flp 4:14-19; 1Ti 6:17, 18; Snt 1:27.) Otras obras excelentes son el participar en hacer disc\u00ed\u00adpulos (Mt 28:19, 20; 1Co 3:9-15) y, en el caso de los varones, servir de superintendente en la congregaci\u00f3n cristiana y ense\u00f1ar a los compa\u00f1eros creyentes. (1Te 5:12, 13; 1Ti 3:1; 5:17.)<\/p>\n<p>Fe y obras. Las obras de la ley mosaica, que inclu\u00ed\u00adan ofrendas de sacrificio, purificaciones y circuncisi\u00f3n, no hac\u00ed\u00adan justa a una persona. (Ro 3:20; 4:1-10; G\u00e1l 3:2.) Sin embargo, el disc\u00ed\u00adpulo Santiago dice en un contexto ajeno a las obras de la ley mosaica: \u2020\u0153El hombre ha de ser declarado justo por obras, y no por fe solamente\u2020\u009d (Snt 2:24), debido a que tiene que haber obras pr\u00e1cticas que demuestren la fe de la persona, que den prueba de ella. (Comp\u00e1rese con Mt 7:21-27; Ef 2:8-10; Snt 1:27; 2:14-17; 4:4.) Por ejemplo, Abrah\u00e1n tuvo obras que probaron su fe, entre ellas su disposici\u00f3n a ofrecer a Isaac. Rahab tambi\u00e9n prob\u00f3 su fe mediante sus obras al esconder a los esp\u00ed\u00adas israelitas. (Heb 11:17-19; Snt 2:21-25.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Terminolog\u00ed\u00ada. II. Las obras de Dios y del hombre en contraposici\u00f3n. III. La obra de Jes\u00fas. IV. El obrar cristiano. V. Virtudes: 1. Sentido general; 2. Limosna; 3. Ayuno. VI. Deberes. 1. Cat\u00e1logos de virtudes y de vicios; 2. Problem\u00e1tica que surge a prop\u00f3sito de los cat\u00e1logos: a) Origen, b) Novedad cristiana, c) Valor normativo.<br \/>\n2255<br \/>\n1. TERMINOLOGIA.<br \/>\nTomamos en consideraci\u00f3n el concepto de \u2020\u0153obra\/obrar\u2020\u009d, por una parte, como signo de la salvaci\u00f3n realizada por Dios con \u2020\u0153gestos y palabras \u00ed\u00adntimamente unidos\u2020\u009d (DV 2) y, por otra, como signo de la salvaci\u00f3n aceptada, rechazada o no alcanzada por parte del hombre. Efectivamente, \u00e9ste, por su naturaleza corporal y dial\u00f3gico-terrena, tiene necesidad de hacer aut\u00e9ntica su opci\u00f3n interior, su \u2020\u0153sentimiento\u2020\u009d, en una objetivaci\u00f3n que le permita salir de s\u00ed\u00ad mismo, encontr\u00e1ndose as\u00ed\u00ad de nuevo plenamente.<br \/>\nEl significado indefinido, general y abstracto de la obra con sus connotaciones negativas se traduce por prasso (LXX: Pr 10,23; Pr 14,17; Pr 30,20; Si 10,6; Jb 27,6; Jb 36,23), que expresa una acci\u00f3n reprobable Lc 22,23; Jn 3,20; Jn 5,29; Hch 3,17; Hch 19,19; Rm 1,32), a veces neutra (Hch 5,35; Rm 9,11; 2Co 5,10; lTs 4,11), raras veces buena y de todas formas d\u00e9bilmente positiva (2M 12,43; Hch 26,20).<br \/>\nPor el contrario, resulta positivo, m\u00e1s din\u00e1mico, concreto y muy frecuente (3.200 veces en los LXX y 565<br \/>\nen el NT) el verbo poie\u00f3, traducci\u00f3n usual de \u2020\u02dcasah y, excepcionalmente, de \u00bfara\u2020\u2122(crear: en Gen y en<br \/>\n1s41-45): expresa la actividad divina de la creaci\u00f3n (Gen 1,1-2,4a), la salvaci\u00f3n del pueblo (Ex 19,11;<br \/>\nSRI 72 18 Ex 19,11; Jos 3,5; SaI 72,18), y a veces de personas particulares (IS 12,6); de manera que las obras Jpoiemata) o la \u2020\u0153obra\u2020\u009d se identifican con la acci\u00f3n de Dios (SaI 63,10 LXX; 142,5; Qo 3,11; Qo 7,13; Qo 8,17; Qo 11,5), que juzga (Dt 20,15; Ez 5,10; Ez 5,15) inapelablemente (Jb 11,10)y salva (Ex 14,13; Ex 20,6) obrando signos y prodigios (Dt 11,3). Tambi\u00e9n en el NT el verbo se usa para la creaci\u00f3n Mc 10,6; Hb 1,2), para la redenci\u00f3n (Lc 1,68), para la misericordia (Lc 1,72), para la realizaci\u00f3n de la palabra divina (Rm 9,28), para el cumplimiento de la promesa (Rm 4,21), para los signos y prodigios Hch 15,12). El Padre por medio de Jes\u00fas (Hch 2,22), tratado como un pecador (2Co 5,21) y considerado luego como Se\u00f1or y mes\u00ed\u00adas (Hch 2,36), cumple sus obras (Jn 14,10), hasta \u2020\u0153hacer nuevas todas las cosas\u2020\u009d (Ap 21,5). En la \u2020\u0153concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica\u2020\u009d joanea, Jes\u00fas realiza las mismas obras que el Padre Jn 5,19; Jn 6,38; Jn 8,53; Jn 10,37-38), siendo con \u00e9l una sola cosa (Jn 10,30-33), y hace a los hombres obra de Dios (Ef 2,10).<br \/>\nEl hombre, a su vez, est\u00e1 obligado a hacer todo lo que se le ha mandado (Gn 30,31; Ex 20,24), especialmente en relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo (Gn 20,13; Gn 47,29; Jos 2,12 Miq Jos 6,8); a cumplir la voluntad de Dios sin buscar su seguridad en obras superficiales de expiaci\u00f3n cultuales y morales (Is 1,11; Is 1,16; Am 4,4). El \u2020\u0153hacer\u2020\u009d del hombre en el NT, que restringe su uso profano, es obediencia a la voluntad de Dios (Mc 3,35; Mt 7,21; Jn 7,17; Ef 6,6; Hb 10,36), que se manifiesta como un bien para el pr\u00f3jimo (Mt 5,9; Mt 5,46-47; Mt 6,2-3; Lc 3,10-11; Hch 11,30; ico 16,1; Ga 6,9), En el nombre de Jes\u00fas se convierte en un hacer milagros (Mc 9,39; Mt 7,22), signos- y prodigios (Hch 6,8; Hch 7,36), como hicieron PedroyJuan (Hch 3,12), Felipe (Hch 8,6)y Pablo (Hch 14,11).<br \/>\n2256<br \/>\nLa dimensi\u00f3n personal del obrar en oposici\u00f3n a la pereza se expresa con el verbo erg\u00e1zomai (obrar), y m\u00e1s frecuentemente con el sustantivo \u00e9rgon (obra) -que traduce los hebreos \u2020\u02dcasah (obrar), pa\u2020\u2122aI (actuar), \u2020\u02dcabad (trabajar) en una relaci\u00f3n de particular obediencia y obligaci\u00f3n para con Dios-, a menudo sin\u00f3nimo del grupo\/?oz\u2020\u2122eo. Por tanto, son obras la naturaleza y el hombre como dependientes de Dios (Gn 2,2; Gn 2,3), las haza\u00f1as \u2020\u0153prodigiosas\u2020\u2122 de la historia (Dt 19,3; Si 48,14), reveladoras de la fidelidad divina a la alianza (Hb 3,9) y signos de una interioridad humana orientada hacia el bien o hacia el mal.<br \/>\n2257<br \/>\nII. LAS OBRAS DE DIOS Y DEL HOMBRE EN CONTRAPOSICION.<br \/>\nEl hombre conoci\u00f3 a Dios primero en sus obras hist\u00f3ricas inigualables (Dt 3,24)A desde la liberaci\u00f3n de Egipto [1 Exodo] hasta la conducci\u00f3n por el \/ desierto hacia la \u00c2\u00a1tierra prometida (Dt 11,2-7; Jos 24,31). Su \u2020\u0153visi\u00f3n\u2020\u009d (SaI 95,9), capaz de suscitar el entusiasmo (SaI 66,3-6), ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n por objeto hacerle descubrir al hombre su obra actual (Is 5,19; SaI 28.5) y dejarle intuir la futura, bien sea una obra de castigo como la deportaci\u00f3n (Ha 1,5), bien de liberaci\u00f3n como el regreso del destierro (Is 43,19). Siempre ben\u00e9fica y perfecta (Dt 32,4), fiel y verdadera (SaI 33,4), profunda (SaI 92,5-6), llena de amor y de bondad (SaI 145,9; SaI 145,17; SaI 138,8), portadora de gozo (SaI 107,22), se dirige atodoel pueblo, a individuos cualificados como \/ Mois\u00e9s y\/Abrah\u00e1n (IS 12,6), a los profetas y a cada uno de los hombres Is 29,23). Tambi\u00e9n la creaci\u00f3n, admirada desde siempre como obra de Dios (Gn 14,19; Am 5,8) y considerada con mayor reflexi\u00f3n en el destierro, deja entrever el obrar divino en los cielos (SaI 19,2), en la tierra (102,26) y particularmente en el hombre (8,4-7).<br \/>\nSin embargo, en vez de sentirse impulsado a la confianza en Dios (que no puede \u2020\u0153despreciar la obra de sus manos\u2020\u009d: Jb 10,3) y a la humildad (que impide a \u2020\u02dcla obra decirle a su autor: \u2020\u02dcNo me has hecho\u2020\u009d: Is 29,16; Is 45,9; Rm 9,20-21), el hombre se volvi\u00f3 necio, confundiendo al artista con sus obras Sb 13,1), que permanecen escondidas a una mirada superficial (Si 11,4). En virtud de su pecado mir\u00f3 su trabajo, no ya como continuaci\u00f3n de la actividad creadora de Dios, sino como cansancio, peso, maldici\u00f3n Gn 3,17), y se sinti\u00f3 obligado a esconder en las tinieblas sus propias acciones (Is 29,15), porque \u2020\u0153sus acciones son acciones criminales, s\u00f3lo violencia hay en sus manos\u2020\u009d (Is 59,6). Profan\u00f3 (Rm 1,26-27) la misma fecundidad (Gn 1,28), al igual que el trabajo, que construye \u00ed\u00addolos mudos (1Co 12,2).<br \/>\nA la obra divina de la salvaci\u00f3n, el hombre deber\u00ed\u00ada haber correspondido con la observancia de la ley. Sin embargo, por las continuas infidelidades al pacto, el hombre -que estar\u00e1 en disposici\u00f3n de obrar el bien cuando un negro cambie de piel (Jr 13,23)- precisa de una nueva alianza (Jr31,33), ya que resulta corrompida incluso una obra hecha en armon\u00ed\u00ada con la ley, como el culto reprobaT do por Dios (Is 1,11; Am 4,4). En efecto, una acci\u00f3n legalmente intachable se hab\u00ed\u00ada convertido en un derecho ante Dios, en un m\u00e9rito que alegar, en una pretensi\u00f3n de justicia interior; la observancia de la ley se transforma entonces en la obra m\u00e1s perversa del hombre, en una jactancia orgullosa, se\u00f1al y consecuencia de un pecado.<br \/>\nEs el NT el que revela esta naturaleza corrompida de las obras humanas, calificadas como tenebrosas Rm 2; Ef 5,11 Rm 13,1;Rm 2; Ef 5,11), carnales(Ga 5,19), malvadas (Jn 3,19;Jn 7,7 Un Jn 3,12; 2Jn 11; 2Tm 4,18; Ga 1,21), diab\u00f3licas (cf Un 3,8; Jn 8,41), imp\u00ed\u00adas (Jud 15), inicuas (2P 2,8), muerte (Hb 6,1; Hb 9,14); esta negatividad resulta especialmente evidente en determinadas situaciones (Mt 23,3; Lc 11,48; Tt 1,16). Todo lo que se ha mandado sigue siendo v\u00e1lido, puesto que \u2020\u0153la ley es santa, y el mandamiento, santo, justo y bueno\u2020\u009d (Rm 7,12); pero, al ser ejecutado por el hombre pecador, en vez de ser obra de Dios Jn 6,28), se convierte en obra de carne (Ga 5,19). Este juicio negativo sobre las obras humanas no puede limitarse a s\u00f3lo las acciones de la ley jud\u00ed\u00ada, sino que vale para toda actividad humana que presuma alcanzar a Dios. S\u00f3lo Cristo puede purificar la fuente para que no haga brotar ya aguas venenosas; s\u00f3lo \u00e9l puede injertar en el \u00e1rbol malo una planta nueva para que d\u00e9 buenos frutos.<br \/>\n2258<br \/>\nIII. LA OBRA DE JESUS.<br \/>\nJes\u00fas asume, sublim\u00e1ndola, toda la creaci\u00f3n como su \u2020\u0153primog\u00e9nito\u2020\u2122 (Col 1,15), y las intervenciones salv\u00ed\u00adficas (que llevan a su cumplimiento la acci\u00f3n del Padre: Jn 5,17), como \u2020\u0153mediador y plenitud de la revelaci\u00f3n entera\u2020\u009d (DV 2). Con su existencia da sentido a cada una de las realidades del AT, desde la vida en el desierto hasta el templo, el culto, la sabidur\u00ed\u00ada. Su obrar, raras veces referido a designios futuros Jn 14,23; Ap 3,9; Ap 3,12; Ap 5,10), comprende milagros (Mc 6,5), prodigios (Mt 21,15), la investidura de los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 1,17; Mc 3,14), la voluntad del Padre, todo loque ha visto en \u00e9l (Jn 5,19; Jn 5,30-36; Jn 6,38; Jn 8,29; Jn 8,38), el juicio (Jn 5,27), la reconciliaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y paganos (Ef 2,14-15). Las obras de Jes\u00fas son subrayadas particularmente en los escritos joaneos: son un don del Padre (Jn 5,36), cumplen su misi\u00f3n (9,4; 10,25), la sellan (6,27), manifiestan que el Padre obra a trav\u00e9s del Hijo (14,9-11), se condensan en la \u00fanica obra grande (17,4): la salvaci\u00f3n de los hombres, que glorifica al Padre. Cristo, conocedor del hombre (2,25), como luz del mundo (8,12), hace aparecer la verdadera naturaleza de sus obras. \u2020\u0153Los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas\u2020\u009d (3,19). De esta forma Jes\u00fas lleva a cumplimiento la obra del Padre (4,34), hace inexcusables a los jud\u00ed\u00ados (15,24), comprueba la verdad de su misi\u00f3n (10,32), concede a los disc\u00ed\u00adpulos realizar obras incluso mayores que las suyas (14,12). La obra por excelencia realizada por el Padre a trav\u00e9s de Cristo (cf 6,30) es que \u2020\u0153cre\u00e1is en el que \u00e9l ha enviado (6,29). El realiza sus obras por la fe (10,38), para que los hombres crean en la inmanencia del Padre en el Hijo (14,11). En virtud de la fe, producida por una atracci\u00f3n del Padre, el hombre viene a Jes\u00fas (6,44-45), escucha su voz (10,16), lo conoce (10,14), de forma que permanece en \u00e9l como el sarmiento en la vid (15,4), siendo con \u00e9l una aut\u00e9ntica realidad, como lo es el Padre con el Hijo (17,21- 23): entonces la obra del hombre se transforma en fruto divino, producido directamente en la vid, que es Cristo (15,1).<br \/>\n2259<br \/>\nIV. EL OBRAR CRISTIANO.<br \/>\nSe cualifica por motivaciones cristol\u00f3gicas, y especialmente por el v\u00ed\u00adnculo con la actividad reveladora de Jes\u00fas. \u2020\u0153El que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que est\u00e1n hechas como Dios quiere\u2020\u009d (Jn 3,21). Como consecuencia de la justificaci\u00f3n mediante la fe (Rm 3,28) [1 Fe VI, 2], en virtud del bautismo que hace del cristiano un solo ser con Cristo (Rm 6,3; Rm 6,5), como el sarmiento con la vid Jn 15,5), todas las obras del hombre son en realidad obras de Dios realizadas a trav\u00e9s del hombre. Si es \u2020\u0153Dios el que lo hace todo en todos\u2020\u009d (1Co 12,6), ya no existen obras puramente humanas, sino que todo es gracia. Desaparece as\u00ed\u00ad la noci\u00f3n de obra, tan combatida por Pablo (\u2020\u02dclas obras de la ley\u2020\u2122), como presunta autosuficiencia humana frente a la salvaci\u00f3n, como una especie de cr\u00e9dito ante Dios: ya no hay obras muertas (Hb 6,1; Hb 9,14), que no se derivan de la fe y no se realizan en servicio del Dios vivo. Si la salvaci\u00f3n es gracia y don a trav\u00e9s de la fe, el hombre que se ha comprendido a s\u00ed\u00ad mismo como obra de Dios est\u00e1, por tanto, invitado a \u2020\u0153hacer obras buenas tal y como \u00e9l lo dispuso de antemano\u2020\u009d (Ef 2,10). Ala luz de la absoluta gratuidad de la salvaci\u00f3n, atestiguada hasta las \u00faltimas cartas (2Tm 1,9; Tt 3,5), no es ya contradictoria, sino plenamente consecuente, la exhortaci\u00f3n a tener un comportamiento de vida totalmente nuevo, una \u2020\u0153nueva vida\u2020\u009d (Rm 6,4), a \u2020\u0153dejarse conducir por el Esp\u00ed\u00adritu (Ga 5,16) como \u2020\u0153hijos de la luz\u2020\u009d (Ef 5,8), a \u2020\u0153comportarse de una manera digna del Se\u00f1or, intentando complacerle en todo, fructificando en toda obra buena\u2020\u009d (Col 1,10), a \u2020\u0153hacer el bien a todos\u2020\u009d (Ga 6,10), puesto que el Se\u00f1or \u2020\u0153pagar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u2020\u009d (Rm 2,6; Ap 14,13). La obra del hombre de repliegue sobre s\u00ed\u00ad mismo se convierte en edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia (Ef 1,22-23).<br \/>\nAl faltar la pol\u00e9mica antijud\u00ed\u00ada, que hab\u00ed\u00ada corrompido la noci\u00f3n genuina de \u2020\u0153obra buena\u2020\u2122, resulta obvia la invitaci\u00f3n a actuar incluso delante de los dem\u00e1s. \u2020\u0153Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u2020\u009d (Mt 5,16). Es necesario mantener encendida la l\u00e1mpara (Mt 25,1-13), hacer fructificar los talentos (25,14-30). Se condena decididamente la inactividad: \u2020\u0153Todo \u00e1rbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego\u2020\u009d (Mt 7,19); Dios \u2020\u02dccorta todos los sarmientos que no dan fruto en m\u00ed\u00ad (en Jes\u00fas), y limpia los que dan fruto para que den m\u00e1s\u2020\u009d (Jn 15,2). Esto es particularmente evidente en el epistolario tard\u00ed\u00ado, que acent\u00faa la invitaci\u00f3n a las buenas obras. \u2020\u0153(La viuda ha de) estar acreditada por sus buenas obras, tales como haber educado bien a sus hijos, haber ejercitado la hospitalidad, haber lavado los pies a los creyentes, haber socorrido a los atribulados, haber practicado toda clase de obra buena&#8230; (A los ricos se recomienda) que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras; que sean generosos y est\u00e9n dispuestos a repartir con los dem\u00e1s lo que tienen. As\u00ed\u00ad reunir\u00e1n un capital s\u00f3lido para el futuro, con el que conseguir\u00e1n la verdadera vida\u2020\u009d (1 Tm 5,10; 1 Tm 6,18-19; Tt 1,16; Tt 2,7; Tt 2,14; Tt 3,8; Tt 3,14).<br \/>\nProsiguiendo en esta l\u00ed\u00adnea, ante la inactividad de los creyentes, herederos quiz\u00e1 de una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea y extremista de la doctrina paulina (Rm 3,8), Santiago insiste en las obras como emanaci\u00f3n de un creer vivo, muy distinto de una fe puramente intelectualista (St 2,14): \u2020\u0153Si la fe no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed\u00ad misma\u2020\u009d (2,17). Si tambi\u00e9n Pablo puede estar de acuerdo con esta expresi\u00f3n, subsiste cierta dificultad en la afirmaci\u00f3n de que \u2020\u0153el hombre es justificado por las obras, y no s\u00f3lo por la fe\u2020\u009d (2,24). La soluci\u00f3n satisfactoria est\u00e1 precisamente en la distinci\u00f3n agustiniana entre obras anteriores a la justificaci\u00f3n para Pablo y obras posteriores a ella para Santiago, puesto que incluso despu\u00e9s el hombre debe considerarse incapaz de proseguir un camino espiritual iniciado por Dios.(cf, por el contrario, Rm 10,2-4). Es verdad que Santiago entiende por obras el fruto producido por la fe, y no la emanaci\u00f3n de una gloriosa autosuficiencia humana. Sin embargo, su afirmaci\u00f3n de una \u2020\u0153justificaci\u00f3n por las obras\u2020\u009d, aun parcial, ha de considerarse a la luz de una perspectiva y concepci\u00f3n de la justificaci\u00f3n diversa, es decir, de la salvaci\u00f3n considerada en un segundo momento, despu\u00e9s de la uni\u00f3n con Cristo en el bautismo, a la luz de la tradici\u00f3n sapiencial, sensible a la exaltaci\u00f3n de la acci\u00f3n del hombre, y tambi\u00e9n a la luz de una cristolog\u00ed\u00ada al servicio de la \u00e9tica. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad la \u00fanica fe neotesta-mentaria se expresa en formulaciones de contraposici\u00f3n y de lucha que, aunque diversas, no resultan contradictorias [1 Justicia].<br \/>\n2260<br \/>\nEl obrar cristiano se cualifica y encuentra su centro en la \u00e1gape, es decir, en una donaci\u00f3n sincera, intensa, perseverante y acogedora, entendida bien como participaci\u00f3n en el amor de Dios, bien como imitaci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas, que se mostr\u00f3 como caridad viva en sus gestos consignados en el evangelio (Jn 13,15; ico 11,1 Ep 4,32-5,2; IP 2,1): Jesucristo es la norma suprema, perfectamente objetiva, \u2020\u0153el imperativo categ\u00f3rico concreto\u2020\u009d (H.U. von Bal-thasar). El obrar cristiano encuentra su orientaci\u00f3n justa inspir\u00e1ndose en la forma en que Jes\u00fas actu\u00f3 en semejantes ocasiones. Originado y modelado en el amor de Dios revelado en Cristo, el obrar cristiano no parte de la perspectiva de la reciprocidad o de la compensaci\u00f3n; participando de la creatividad y de la libertad divinas, sustituye el amor de s\u00ed\u00ad mismo por la asunci\u00f3n de la propia cruz (Lc 14,27 par), hasta amar a los enemigos (Mt 5,44), tomando como criterio de acci\u00f3n la necesidad del otro y no el propio sentimiento. Agape es el amor de aquel que \u2020\u0153no estando ya obligado a buscarse a s\u00ed\u00ad mismo para encontrarse, se encuentra por tanto libre para servir al pr\u00f3jimo de forma totalmente desinteresada\u2020\u009d (F. Refoul\u00e9, Ges\u00fa come riferimento dell\u2020\u2122a gire del cristiani, 59). El amor como absoluto para el obrar cristiano, tal como se deduce de la \u00faltima reflexi\u00f3n de Juan, corresponde al primer anuncio de Jes\u00fas sobre la conversi\u00f3n, sobre la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, sobre el seguimiento y sobre la b\u00fasqueda del reino de Dios.<br \/>\nLa fe y el amor no son dos realidades independientes, sino como el comienzo y el t\u00e9rmino de un \u00fanico proceso: la fe introduce al hombre en una nueva forma de existir y lo dispone para dejar que act\u00fae el \/ amor. Es un dejar sitio en el yo a este amor, conformando la existencia personal con la del crucificado. \u2020\u0153La fe que recibe y el amor que da son dos momentos que no hay que separar, sino s\u00f3lo distinguir, del mismo y \u00fanico movimiento vital que caracteriza a la existencia cristiana\u2020\u009d (K. Barth). \u2020\u0153Cree de verdad aquel que practica con la vida la verdad en que cree\u2020\u009d (san Gregorio Magno). \u2020\u0153No se puede distinguir en el cristianismo lo moral de lo religioso. Lo moral se levanta sobre algo que lo trasciende, as\u00ed\u00ad como el principio religioso, que es el fundamento de toda teolog\u00ed\u00ada cristiana, la definici\u00f3n de la naturaleza del mismo Dios, no puede establecerse al margen de esta realidad: \u2020\u02dcDios es amor\u2020\u009d (CH. Dodd, El evangelio y la ley, 60). Si \u2020\u0153al recibir (mediante la fe) el amor con que se es amado corresponde al amor con que se ama (entonces) la crisis de la fe cristiana en Dios es siempre simult\u00e1neamente una crisis del amor\u2020\u009d (R. Bultmann). Nos encontramos as\u00ed\u00ad de nuevo con la expresi\u00f3n sint\u00e9tica paulina: \u2020\u0153la fe que opera mediante la caridad\u2020\u009d (Ga 5,6). El amor, que es servicio concreto al pr\u00f3jimo a ejemplo de Cristo, un impulso a obrar desinteresadamente, recapitulaci\u00f3n, unificaci\u00f3n, cumplimiento de lo que prescribe la ley, es una meta que el hombre no puede presumir realizar con facilidad en su obra. Precisamente porque lo es todo, tiene necesidad de ser recordado continuamente en las diversas situaciones. \u2020\u0153Ama y haz lo que quieras&#8230;, si amas lo bastante para obrar en todo seg\u00fan tu amor, si sabes sacar de tu amor, cuya fuente no est\u00e1 en ti, toda la luz que esconde&#8230; Pero no creas demasiado pronto que sabes lo que es amar\u2020\u009d (H. de Lubac). Conociendo la meta a la que ha de tender, el cristiano necesita verse continuamente exhortado a alcanzarla a trav\u00e9s de los diversos caminos de la vida.<br \/>\n2261<br \/>\nV. VIRTUDES.<br \/>\nEl obrar cristiano tiene que traducirse en h\u00e1bitos que perfeccionan al hombre, en actitudes que lo inclinan a obrar bien.<br \/>\n2262<br \/>\n1. Sentido general.<br \/>\nLa Biblia, tan rica en indicaciones concretas y en descripciones de actitudes pr\u00e1cticas virtuosas, carece de una terminolog\u00ed\u00ada que exponga la noci\u00f3n universal contenida en la palabra \u2020\u0153virtud\u2020\u2122. Efectivamente, falta en hebreo un t\u00e9rmino que corresponde al griego arete, el cual, cuando traduce la acci\u00f3n gloriosa de Dios Is 42,8; Is 42,12; Is 43,21; Is 65,7) y la majestad del hombre, lleva a cabo un deslizamiento de significado hacia una concepci\u00f3n an-tropoc\u00e9ntrica griega que resalta el m\u00e9rito a costa del don. Por otra parte, los numerosos sentidos griegos (excelencia, coraje, valor militar, m\u00e9rito, felicidad, prosperidad, gloria), a pesar de un predominio gradual de la concepci\u00f3n socr\u00e1tica de la virtud como cualidad del alma, no favorec\u00ed\u00adan una aproximaci\u00f3n entre el pensamiento b\u00ed\u00adblico y el pensamiento griego.<br \/>\nEn el AT la noci\u00f3n m\u00e1s cercana es la de \u00c2\u00a1justicia (Gn 15,6; Dt9,6; Qo 7,15; Mt 1,19; Lc 1,6), que var\u00ed\u00ada desde una dimensi\u00f3n social (como en Amos e Isa\u00ed\u00adas) hasta una dimensi\u00f3n eminentemente jur\u00ed\u00addica (como en Ezequiel) y hasta una identificaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n (como en el Segundo Isa\u00ed\u00adas), con la que est\u00e1 especialmente ligado Pablo. \u2020\u0153Se te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno, lo que el Se\u00f1or exige de ti. Es esto: practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios\u2020\u009d (Miq 6,8). Virtud es la fortaleza de Eleazar (2M 6,31), que en el \u00faltimo escrito del AT se encuentra unida a las otras virtudes llamadas \u2020\u0153cardinales\u2020\u009d: \u2020\u0153Si uno ama la justicia, las virtudes son el fruto de su trabajo, porque ense\u00f1a templanza y prudencia, justicia y fortaleza, y nada hay m\u00e1s \u00fatil para los hombres en la vida\u2020\u009d Sb 8,7).<br \/>\nLa virtud no es tanto fruto de un esfuerzo asc\u00e9tico como consecuencia de la participaci\u00f3n en el misterio pascual, como las tres virtudes \u2020\u0153teologales\u2020\u009d (fe, esperanza y caridad: lTs 1,3-4; Rm 15,13; ico 13,13) o el fruto del Esp\u00ed\u00adritu. \u2020\u0153Sobre \u00e9l reposar\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or: esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia, esp\u00ed\u00adritu de consejo y de fuerza, esp\u00ed\u00adritu de conocimiento y de temor del Se\u00f1or\u2020\u009d (Is 11,2). \u2020\u0153Nosotros aguardamos la justicia esperada por la fe mediante la fe del Esp\u00ed\u00adritu. Si creemos en Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se exprese en obras de amor\u2020\u009d (Ga 5,5-7). El uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153virtud\u2020\u009d en el NT -cuatro veces solamente- indica las obras maravillosas de Dios (IP 2,9), la calidad de las perfecciones divinas (2P 1,3) y un buen comportamiento como parte de un elenco de virtudes. \u2020\u0153Por eso deb\u00e9is esforzaros en a\u00f1adir a vuestra fe virtud, a la virtud ciencia, a la ciencia templanza, a la templanza paciencia, a la paciencia piedad, a la piedad cari\u00f1o fraterno, al cari\u00f1o fraterno amor\u2020\u009d (2P 1,5-7; Flp 4,8). La perfecci\u00f3n, que consiste en la posesi\u00f3n de las virtudes, equivale para la Biblia a buscar a Dios, a caminar con \u00e9l, a obedecer a sus deseos, a orientarse de modo estable y profundo hacia \u00e9l; la virtud no es tanto la repetici\u00f3n de actos buenos como docilidad y fidelidad a la llamada divina de cada d\u00ed\u00ada.<br \/>\n2263<br \/>\n2. Limosna.<br \/>\nAdem\u00e1s de la oraci\u00f3n (Mt 6,5-14), son concreci\u00f3n de la \u2020\u0153justicia\u2020\u009d la limosna (6,2-4) y el ayuno (6,16-1 8). De ser actitud de misericordia y de bondad de Dios (SaI 24,5; Is 59,16) y del hombre (Gn 47,29), la limosna pas\u00f3 a significar al final del AT una ayuda material a los necesitados. La realidad de la limosna, a pesar de que la lengua hebrea no conoce este t\u00e9rmino, puede reconocerse en gestos como el dejar caer algo de la cosecha (Lv 19,9; Lv 23,22; Dt 24,20-21; Rt 2) o la ofrenda del diezmo para los pobres Dt 14,28-29). Obtiene el perd\u00f3n de los pecados (Dn 4,24; Si 3,30), es sacrificio agradable a Dios (Si 35,2 ), es provechosa (Pr 28,27), es como un pr\u00e9stamo hecho al Se\u00f1or (Pr 19,17) y est\u00e1 recomendada especialmente en la dif\u00ed\u00adcil situaci\u00f3n de la di\u00e1spora: \u2020\u0153Practica con tus bienes la limosna y no apartes tu rostro de ning\u00fan pobre, porque as\u00ed\u00ad no apartar\u00e1 de ti su rostro el Se\u00f1or. Da limosna seg\u00fan tus posibilidades:<br \/>\nsi tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da con largueza de ese poco. As\u00ed\u00ad acumular\u00e1s un tesoro para el d\u00ed\u00ada de la necesidad, pues la limosna libra de la muerte e impide andar en tinieblas. La limosna, para todos los que la dan, es un precioso dep\u00f3sito ante el alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d (Tb 4,7-11).<br \/>\nLa limosna es agradable a Dios si es desinteresada(Lc 6,35; Lc 14,14), sin ostentaci\u00f3n (Mt 6,1; Mt 6,4), adecuada a las peticiones y a la necesidad del pr\u00f3jimo (Lc 6,30; Mt 5,42), que se identifica con Jes\u00fas (Mt 25,31-46): el que lo da todo (Lc 11,41; Lc 18,22) revela el amor de Dios (1Jn 3,17), que \u2020\u0153ama a quien da con alegr\u00ed\u00ada\u2020\u009d (2Co 9,7). El valor teol\u00f3gico de la limosna se deduce especialmente de la colecta organizada por Pablo en favor de la comunidad de Jerusal\u00e9n. Capaz de restablecer una comuni\u00f3n (koin\u00f3n\u00ed\u00ada) entre los hermanos y entre las comunidades (2Co 8,4; 2Co 8,13; 2Co 9,1; 2Co 9,12-13), considerada como un servicio sagrado (diakon\u00ed\u00ada: Rom 15,21; 2Co 8,4; 9,12-1 3), como un acto de culto a Dios (Ieitourgh\u00ed\u00ada: 2Co 9,12), como una bendici\u00f3n (eulogh\u00ed\u00ada: 9,5.7), la limosna se convierte en gracia (j\u00e1ris:<br \/>\n8,7) en cuanto que participa del impulso que proviene de Dios y se transforma en una acci\u00f3n de gracias por parte de los beneficiarios. La cantidad de la limosna ha de medirse por el grado de participaci\u00f3n en el amor de Cristo, que \u2020\u0153siendo rico se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza\u2020\u009d (2Co 8,9). Materia de juicio (Mt 25,35-36), aumentada de valor por la palabra amigable que la acompa\u00f1a<br \/>\nSi 18,15-18; Si 4,1-6), la limosna encuentra un amplio espacio incluso en sociedadesorganizadasque tienden a hacerla superflua (Mt 26,11).<br \/>\n2264<br \/>\n3. Ayuno.<br \/>\nLa abstinencia de la comida, don de Dios (Dt 8,3), impuesta solamente en el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (Lv 23,29 como signo de pertenencia al pueblo elegido, o por un per\u00ed\u00adodo indeterminado (Jon 3,7) como preparaci\u00f3n para el encuentro con Dios (Dn 9,3), se exige en circunstancias dif\u00ed\u00adciles (Jc 20,36; IS 7,6; Za 7,3-5; Za 8,19; Ba 1,5 JI Ba 2,13-1 7; Est 4,16). El ayuno, practicado durante toda la vida (Jdt 8,6)0 por devoci\u00f3n personal (Lc 2,37) dos d\u00ed\u00adas a la semana (Lc 18,12), debe estar lejos de todo formalismo Jr 14,12; Mt 6,16) y tiene valor si va acompa\u00f1ado de las obras de justicia. \u2020\u02dccE5 \u00e9ste acaso el ayuno que me agrada, el d\u00ed\u00ada en que el hombre se mortifica? \u00bfDoblar como un junco la cabeza, acostarse en el saco y la ceniza? \u00bfA. eso llam\u00e1is ayuno, d\u00ed\u00ada agradable al Se\u00f1or? \u00bfNo sab\u00e9is cu\u00e1l es el ayuno que me agrada? Abrir las prisiones injustas, soltar las coyundas del yugo, dejar libres a los oprimidos, romper todos los yugos; repartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que veas desnudo y no eludir al que es tu propia carne\u2020\u009d (Is 58,5-7).<br \/>\nEl ejemplo de Jes\u00fas antes de la inauguraci\u00f3n de su misi\u00f3n (Mt 4,1-4), continuado en la Iglesia Hch 13,2-3; Hch 14,23), aunque resulta m\u00e1s urgente la invitaci\u00f3n al desprendimiento de s\u00ed\u00ad mismo Mt 10,38-39) y de las riquezas (Mt 19,21), y a pesar de la ausencia de este tema en Juan yen el epistolario paulino (excepto 2Co 6,5; 2Co 11,27), permite concluir el valor del ayuno tambi\u00e9n para nuestros d\u00ed\u00adas. Puesto que \u2020\u0153el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu<br \/>\nSanto\u2020\u009d (Rm 14,17), el ayuno adquiere un valor en relaci\u00f3n con la motivaci\u00f3n que lo inspira. Adem\u00e1s de las ventajas que la raz\u00f3n puede encontrar en una sana ascesis para un equilibrio psico-f\u00ed\u00adsico, el ayuno puede facilitar una actitud de total apertura a la gracia de Dios (Mt 6,18), exterioriza la tristeza por la ausencia de Cristo (Mc 2,20), contribuye a superar las tentaciones y la influencia del demonio (Mt 17,21) y sobre todo se convierte en signo tangible de amor al dar al necesitado lo no consumido.<br \/>\n2265<br \/>\nVI. DEBERES.<br \/>\nPara nuevas concreciones del obrar cristiano los sin\u00f3pticos suelen remitir a los mandamientos (Mc 10,19 par) o se expresan, como en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, con frases escult\u00f3ricas y dram\u00e1ticas (\u2020\u02dcpon la otra mejilla\u2020\u2122, \u2020\u02dcreconcil\u00ed\u00adate con el hermano antes de tu ofrenda en el altar\u2020\u2122), para exhortar eficazmente a la imitaci\u00f3n del amor-de Cristo; el epistolario, por el contrario, ofrece algunas concreciones \u00e9ticas en listas de virtudes y de vicios.<br \/>\n2266<br \/>\n1. Cat\u00e1logos de virtudes y de vicios.<br \/>\nEn contraposici\u00f3n a ocho grupos de virtudes (2Co 5,6-8; Col 3,12; Ef 4,2; Ef 5,9; Ga 5,22; 1 Tm 4,12; lTm 6,11; 2P 1,5-7) aparecen 18 listas de vicios (Mc 7,21-22; Rm 1,29-32; Rm 13,13; ico 5,10-11; ico 6,9-10; 2Co 12,20-21; Ga 5,19-21; Ef 5,3-5; Col 3,5; Col 3,8-9; 1 Tm 1,9-10; 2Tm 3,2-5; Tt 3,3; IP 2,1; IP 4,3; Ap 21,8; Ap 22,15). Mientras que para las primeras el punto de unificaci\u00f3n lo constituye el sincero amor fraterno que brota de los compromisos bautismales y que es signo del cambio de vida, la ra\u00ed\u00adz de los vicios se encuentra en la sustituci\u00f3n de Dios por un \u00ed\u00addolo o en la reducci\u00f3n del Se\u00f1or a un \u00ed\u00addolo. Es frecuente la menci\u00f3n de la fornicaci\u00f3n (por-ne\u00ed\u00ada)]mto con el libertinaje y la inmoralidad, unida a la avaricia (pleonex\u00ed\u00ada) y a la idolatr\u00ed\u00ada. Un segundo grupo se refiere a las consecuencias de la irascibilidad, como la c\u00f3lera, la soberbia, la envidia, la enemistad, la discordia, la calumnia y, finalmente, los excesos de la mesa, como la embriaguez y las org\u00ed\u00adas.<br \/>\nEntre las listas breves y largas (Rm 1 enumera incluso 21 vicios) destaca un texto incisivo y personal de Pablo en la carta a los G\u00e1latas, que establece un paralelo entre las obras hechas por la debilidad ego\u00ed\u00adsta del hombre, inclinado al pecado (la \u2020\u0153carne\u2020\u009d: 5,19-21a), ylas realizadas por el que se deja llevar de la fuerza divina interior (el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d: 5,22a-23). La lista de las obras contrapuestas sigue a la defensa en\u00e9rgica de la justificaci\u00f3n por la sola fe (2,16; 5,5) y se coloca en un contexto de viva exhortaci\u00f3n a servir al pr\u00f3jimo en la caridad (5,13), a caminar bajo la influencia del Esp\u00ed\u00adritu (5,16), a practicar el bien con todos (6,10). Un desarrollo en quiasmo destaca c\u00f3mo las obras Opuestas revelan una doble posibilidad para el hombre con vistas a la automatizaci\u00f3n (5,16 y 24-25), a la libertad (5,18 y 23b) y a la entrada en el reino (5,21 b). \u2020\u0153Las obras de la carne son bien claras: lujuria, impureza, desenfreno, idolatr\u00ed\u00ada, supersticiones, enemistades, disputas, celos, iras, litigios, divisiones, partidismos, envidias, homicidios, borracheras, comilonas y cosas semejantes a \u00e9stas\u2020\u009d (Ga 5,19-21). En el centro est\u00e1 la perversi\u00f3n del instinto religioso (\u2020\u0153idolatr\u00ed\u00ada-supersticiones\u2020\u009d), que lleva a una nueva valoraci\u00f3n de la realidad. La sexualidad deja de ser lenguaje de comuni\u00f3n para ser repliegue ego\u00ed\u00adsta; la comida, la bebida y las fiestas se dirigen a la propia satisfacci\u00f3n, mientras que el hermano es visto como un rival que combatir de todas formas para eliminarlo; la ambici\u00f3n (Rm 1,29) encuentra fundamento en la sed de dinero o avaricia, comparada con una idolatr\u00ed\u00ada (Ef 5,5; Col 3,5)y considerada como una divinidad (Mt 6,24 ). Sin caer en la casu\u00ed\u00adstica pedante de las escuelas rab\u00ed\u00adnicas, la lista paulina de los vicios, aunque dif\u00ed\u00adcilmente definibles en sus expresiones concretas, nos ofrece un cuadro suficientemente claro de una vida en la que el \u2020\u0153yo\u2020\u009d sustituye a \u2020\u0153Dios\u2020\u009d.<br \/>\nLa descripci\u00f3n sim\u00e9trica positiva de la moral cristiana es calificada como don: \u2020\u0153Por el contrario, los frutos del Esp\u00ed\u00adritu son: amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia\u2020\u009d (5,22-23a). Tiene su centro en el amor \u00c2\u00a1\u00e1gape, en aquella \u2020\u0153voluntad bondadosa y en\u00e9rgica que por nada se detiene, cuando se trata de obtener el bien del objeto amado\u2020\u009d(C.H. Dodd, o.c, 58). Ese amor engendra el \u2020\u0153gozo\u2020\u009d, que coexiste incluso con los sufrimientos (lTs 1,6) y supera, sin excluirla, a la alegr\u00ed\u00ada. La \u2020\u0153paz\u2020\u009d, unida a menudo a la gracia en Pablo y derivada de la alianza y de la intimidad de proyectos con Dios, consecuencia de una reconciliaci\u00f3n (Rm 5,1-11), quiere hacer caminar juntos a los creyentes en la superaci\u00f3n de toda divisi\u00f3n y tiende a entablar relaciones con todos.<br \/>\nDe estas tres notas fundamentales del obrar cristiano (amor, alegr\u00ed\u00ada, paz), procedentes de la fe que justifica, nace aquella grandeza de alma que est\u00e1 por encima de desaires, de ofensas y de ingratitudes (\u2020\u0153generosidad\u2020\u009d), capaz no solamente de evitar el mal, sino de alcanzar las delicadezas de un amor atento, cari\u00f1oso y sol\u00ed\u00adcito (\u2020\u0153bondad-benignidad\u2020\u009d), sin faltar a la palabra y a los compromisos adquiridos (\u2020\u0153fidelidad\u2020\u009d). Respetando los tiempos de maduraci\u00f3n de cada uno, el cristiano acepta los sinsabores, las incomprensiones (\u2020\u0153mansedumbre\u2020\u009d) y, por consiguiente, domina las reacciones espont\u00e1neas contra los abusos, dice no a s\u00ed\u00ad mismo con vistas a un s\u00ed\u00ad a los dem\u00e1s (\u2020\u0153continencia\u2020\u009d o dominio de s\u00ed\u00ad).<br \/>\n2267<br \/>\nCat\u00e1logos semejantes, compuestos de breves sentencias contrapuestas, en forma imperativa, abiertos a la indicaci\u00f3n de las personas interesadas, explicitan los deberes de los miembros de la familia (Haustafeln) de acuerdo con su funci\u00f3n y de su posici\u00f3n. En los seis grupos del epistolario (Ep 5,22-6,9; Col 3,18-4,1; 1 Tm 2,11-15; 1 Tm 6,1-2; Tt 2,1-10 1 P 2,13-3,7), recogidos en escritos del siglo II-desde Ignacio (Carta a Po-licarpo 5,1) hasta la Didaj\u00e9 (4,9-1 1), Clemente Romano (ICIem 21,6-9), ! Policarpo (Ad FU. 4,2-6,3) y Bernab\u00e9 (Epist. 19,5-7)-, predomina la categor\u00ed\u00ada de la \u2020\u0153sumisi\u00f3n\u2020\u009d: \u2020\u0153Sed sumisos a toda autoridad humana por amor al Se\u00f1or, al emperador como a soberano, a los gobernantes como delegados suyos para castigar a los que obran mal y premiar a los que obran bien&#8230; Esclavos, someteos con todo respeto a los amos; no s\u00f3lo a los buenos y amables, sino tambi\u00e9n a los de car\u00e1cter duro&#8230; Vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, para que si alguno de ellos se muestra reacio a la palabra, pueda ser ganado sin necesidad de palabras por vuestra conducta al ver vuestro comportamiento respetuoso y honesto&#8230; Igualmente vosotros, maridos, comportaos sabiamente con vuestras esposas, como con un sexo m\u00e1s d\u00e9bil&#8230; Finalmente, vivid todos unidos en armon\u00ed\u00ada. Sed compasivos, fraternales, misericordiosos, humildes\u2020\u009d (1P IP 2,1-14 1P IP 2,18 1P 1P3,1 1P 1P3,8).<br \/>\nCuando la sumisi\u00f3n mutua expresa el mutuo servicio cristiano, se convierte en clave de lectura de las otras exhortaciones. As\u00ed\u00ad la invitaci\u00f3n: \u2020\u0153Respetaos unos a otros por fidelidad a Cristo\u2020\u009d (Ef 5,21), orienta en el sentido de la sumisi\u00f3n de la mujer (5,22), del amor de los maridos (5,25), de la obediencia de los hijos y de los esclavos (6,1.5) y de un comportamiento an\u00e1logo de los amos (6,9); no se excluye, sin embargo, que una exhortaci\u00f3n semejante a las categor\u00ed\u00adas m\u00e1s humildes y sometidas -como las mujeres, los esclavos, hijos, dependientes de las autoridades- se haga con vistas a una posible insubordinaci\u00f3n, sobre todo si se tiene en cuenta que en la carta de Pedro falta una invitaci\u00f3n semejante a los amos.<br \/>\n2268<\/p>\n<p>2. Problem\u00e1tica que surge a prop\u00f3sito de los cat\u00e1logos.<br \/>\nno es posible soslayar tres interrogantes sobre el origen, la novedad cristiana y el aspecto moral de estos cat\u00e1logos.<br \/>\n2269<br \/>\na) Origen.<br \/>\nPara los deberes familiares nos sentir\u00ed\u00adamos inclinados a buscar su origen en aquel ambiente popular en el que exist\u00ed\u00adan exhortaciones semejantes desde el siglo iv a.C, reflejadas luego en la enunciaci\u00f3n de obligaciones an\u00e1logas sobre el papel y la condici\u00f3n de cada persona, que era habitual en la escuela estoica, especialmente en S\u00e9neca y en Epicteto. Sin embargo, el car\u00e1cter gen\u00e9rico de estas formulaciones (obrar seg\u00fan la conveniencia, la prudencia y la sabidur\u00ed\u00ada) y la falta en ellas de reciprocidad (mujeres con maridos, y viceversa) mueven a identificar el origen de nuestros cat\u00e1logos en los ambientes judeohelenistas cercanos a la sinagoga o influidos de alg\u00fan modo por el proselitismo jud\u00ed\u00ado. En Flavio Josefo encontramos el esquema tripartito de exhortaciones a mujeres, a ni\u00f1os y a esclavos; en Fil\u00f3n, una lista de actitudes -como el respeto a los padres, el cuidado de la mujer y de la casa, la educaci\u00f3n de los hijos, un tratamiento equilibrado de los esclavos, sin excluir la benignidad y el afecto, la atenci\u00f3n a los ancianos, la observancia de las buenas costumbres- se presenta como medio para superar una concepci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta de la vida. El recurso a este material preexistente puede estar quiz\u00e1 motivado por el deseo de mostrar c\u00f3mo la vida cristiana era posible y se uniformaba externamente con el ambiente circundante, compartiendo con \u00e9l lo \u2020\u0153mejor\u2020\u009d en el terreno \u00e9tico.<br \/>\nPara los cat\u00e1logos de virtudes y de vicios son posibles tres fuentes. Si hubo alg\u00fan contacto con el helenismo, filtrado por el pensamiento jud\u00ed\u00ado, que tiene su m\u00e1s alto representante en Fil\u00f3n (cf Sacrificio de Abely Ca\u00ed\u00adn, con la lista de las virtudes: \u00c2\u00a7 27, y de los 146 vicios: \u00c2\u00a7 32), hay que atribuir una mayor influencia a los escritos apocal\u00ed\u00adpticos, bien precristianos (como los Testamentos de los doce patriarcas: T. Rub. 3,2; ?. Is 16,1 ?. Jos\u00e9 Is 5,1 ?. Aserls 2,5 ?. Ben. Is 6,4), bien de \u00e9poca neotesta-mentaria (como el Baruc 4,16; 8,5; cf Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s 7). La ausencia de listas respectivas de virtudes en los escritos apocal\u00ed\u00adpticos, signo de la acentuaci\u00f3n de lo \u2020\u0153negativo\u2020\u009d en moral, lleva a identificar en Qumr\u00e1n la fuente principal de las listas neotestamentarias. En efecto, la Regla de la comunidad enumera las acciones de los hijos de la luz (como humildad, longanimidad, misericordia, bondad, prudencia) y de los hijos de las tinieblas (como soberbia, impiedad, mentira, adulterio, ira, envidia) (1QS IV, 2-6.9-11; cf 1QS III, 20-21).<br \/>\n2270<br \/>\nb) Novedad cristiana.<br \/>\nEn la Biblia, los deberes familiares adquieren una orientaci\u00f3n y una luz nueva, ya que \u2020\u0153eso es lo que deb\u00e9is hacer como creyentes\u2020\u009d (Col 3,18); las mujeres, por ejemplo, est\u00e1n ciertamente sometidas a sus maridos, pero \u2020\u0153como al Se\u00f1or\u2020\u009d (Ef 5,22). Cualquier relaci\u00f3n entre los hombres, y particularmente dentro de la familia, tiene que inspirarse siempre en una verdad m\u00e1s general, revelada por Pablo: \u2020\u0153Ya no hay distinci\u00f3n entre griego y jud\u00ed\u00ado, circunciso o incircunciso, extranjero o ignorante, esclavo o libre (Col 3,11); \u2020\u0153hombre o mujer, a\u00f1ade la carta a los G\u00e1latas (3,28). La frecuente llamada a la reciprocidad de los deberes (Ef 5,21), por la que, por ejemplo, a la obligaci\u00f3n de la mujer de someterse al marido corresponde un amor no menos comprometido por parte del marido (Col 3,19; Ef 5,25), es una aportaci\u00f3n cristiana; tambi\u00e9n el amo cuando trata con el esclavo ha de recordar que existe un solo Se\u00f1or (Col 3,24; Col 4,1; Ef 6,5-6; Ef 6,9), al que todos tienen que rendir cuentas.<br \/>\nPara los cat\u00e1logos la novedad cristiana consiste, bien en la unificaci\u00f3n de todas las prescripciones en la \u00e1gape, bien en una dimensi\u00f3n comunitaria y social que supera el individualismo restringido de la \u00e9tica estoica y la perspectiva del castigo que prevalece en la apocal\u00ed\u00adptica. Si el cristianismo no trae contenidos morales nuevos, sino que comparte los que ya hab\u00ed\u00ada descubierto una iluminada y recta raz\u00f3n, los vive, sin embargo, no ya como coacci\u00f3n, sino como concreci\u00f3n del amor. Cambia la modalidad del obrar para el cristiano que, liberado ya de la ley, es movido por el Esp\u00ed\u00adritu, casi por connaturalidad, a seguir lo que es bueno: vivir moral-mente, aspiraci\u00f3n que antes era inalcanzable, se convierte para \u00e9l en gozosa realidad. La fuerza unificante de la \u00e1gape no resuelve solamente las relaciones entre las diversas personas, sino que, llegando a la \u2020\u0153memoria subversiva\u2020\u009d de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo, pone en crisis incluso las estructuras y se convierte en fuerza para resolver los problemas pol\u00ed\u00adticos, sociales e internacionales a trav\u00e9s de las necesarias mediaciones.<br \/>\n2271<br \/>\nc) Valor normativo.<br \/>\nPara una orientaci\u00f3n en esta cuesti\u00f3n tan discutida es necesario anteponer dos observaciones sobre la formaci\u00f3n gradual de las indicaciones \u00e9ticas neo-testamentarias y sobre la naturaleza de los cat\u00e1logos. La moral cristiana como respuesta individual y comunitaria a la toma de conciencia de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en Jesucristo exigi\u00f3 al principio el abandono de las formas inconvenientes propias de los paganos; indic\u00f3 luego comportamientos distintivos del \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u2122, como la sobriedad, la humildad, la generosidad, pasando m\u00e1s tarde a consideraciones sobre las relaciones sociales dentro de la familia, de la comunidad cristiana, del Estado, para terminar con la invitaci\u00f3n a los cristianos a ser prudentes, a mantener la paz con los vecinos paganos, a someterse a las autoridades y a estar dispuestos a arrostrar las persecuciones en el caso de ser forzados a la apostas\u00ed\u00ada.<br \/>\nLos cat\u00e1logos, como gran parte del material \u00e9tico de la Biblia, pertenecen al g\u00e9nero paren\u00e9tico, pues presuponen -no justifican- la valoraci\u00f3n de un comportamiento e intentan inculcar -no instruir- sobre estos deberes. Es decir, son una exhortaci\u00f3n a hacer el bien y a huir del mal, dando por descontado lo que es tal; constituyen una urgente invitaci\u00f3n a obrar siempre y en todas partes por aquel amor desinteresado que no tiene una soluci\u00f3n preestablecida, sino que obliga a discernir en cada momento cu\u00e1l es el servicio concreto al pr\u00f3jimo. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, dando por descontada la inmoralidad de uni\u00f3n con una prostituta, Pablo (1Co 6,9; ico 6,13)exhorta al cristiano a no romper el amor con Cristo, al que est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unido desde el bautismo: toda la vida de Jes\u00fas -sus palabras y sus hechos- deben considerarse como par\u00e9nesis.<br \/>\n2272<br \/>\nPor eso los cat\u00e1logos no constituyen un c\u00f3digo de leyes, una especie de cuadro completo de reglas y de prescripciones que hay que tomar como gu\u00ed\u00ada absoluta en todas las situaciones. Pablo no ha hecho m\u00e1s que reconocer \u2020\u0153en la preceptiva moral de su ambiente indicaciones positivas que se alinean y armonizan con las indicaciones trascendentales del kerigma, y adem\u00e1s las puntualizan y especifican en sentido categorial, modulando cada uno de los actos de la existencia\u2020\u009d (P. Rossano, Morale elIe-nistica, 180). Es decir, no son \u2020\u0153norma\u2020\u009d o \u2020\u0153precepto\u2020\u009d al que ha de referirse la conciencia como a la \u00faltima confrontaci\u00f3n antes de decidirse a obrar; y ello no s\u00f3lo porque ninguna norma debe ser recibida pasivamente por la conciencia, sino tambi\u00e9n en el sentido de que la naturaleza de los cat\u00e1logos consiste en orientar hacia la b\u00fasqueda de la misma norma, con la aportaci\u00f3n de la comunidad cristiana y con la confrontaci\u00f3n de todos los hombres de buena voluntad. Es decir, estos cat\u00e1logos no son normativos por el contenido material de cada una de las prescripciones, sino en cuanto que legitiman y postulan la b\u00fasqueda de unas normas o preceptos como concreci\u00f3n de la \u00e1gape. Por tanto, los cat\u00f3logos no directamente normativos son ejemplos, modelos e invitaciones a la \u00e1gape.<br \/>\nEn este sentido contienen valores no despreciables. Constituyen otras tantas se\u00f1ales o indicaciones para identificar el esp\u00ed\u00adritu que gu\u00ed\u00ada al cristiano. Si est\u00e1 movido por Dios, el cat\u00e1logo de virtudes se convierte en espejo de su vida; si es la carne quien lo mueve, la lista de los vicios est\u00e1 all\u00ed\u00ad para exhortarle a que emprenda una obra de conversi\u00f3n; se habla de se\u00f1ales, porque puede haber un comportamiento temporalmente irreprensible no animado por el Esp\u00ed\u00adritu y una actitud externamente vituperable, coexistente con un obrar divino en expansi\u00f3n. La dimensi\u00f3n vinculante contenida en los cat\u00e1logos, como en toda exhortaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, con tal que siga siendo secundaria, est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la psicolog\u00ed\u00ada del amor, que aunque gozoso siente la necesidad de relacionarse y se hace libre en una feliz dependencia, evitando con ello el peligro del cambio y de la mutabilidad.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, estos cat\u00e1logos, por su car\u00e1cter de relativa mutabilidad, de forma an\u00e1loga a las prohibiciones sobre la carne inmolada a los \u00ed\u00addolos (1Co 8-10) o a las prescripciones del concilio de Jerusal\u00e9n (Hch 15) que ya no se recuerdan, postulan formulaciones diversas para ambientes culturales diferentes y requieren aquel compromiso fundamental del cristiano que es el \u2020\u0153discernimiento\u2020\u009d (Rm 12,2), \u2020\u0153clave de la moral neo- testamentaria\u2020\u009d (O. Cullmann): \u2020\u0153Os ruego que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; \u00e9ste es el culto que deb\u00e9is ofrecer. Y no os acomod\u00e9is a este mundo; al contrario, transformaos y renovad vuestro interior para que sep\u00e1is distinguir cu\u00e1l es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto\u2020\u009d.<br \/>\n2273<br \/>\nBIBL.: Amiot F., L\u00e9on-Dufour X., Obras, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1980\u2020\u009d,<br \/>\n604-608; Hahn H. 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Riflessionisu Rm<br \/>\n6, Paideia, Brescia 1976; Wolbert W., Parenesiedetica normativa, en \u2020\u0153Rivista di Teolog\u00ed\u00ada Morale\u2020\u2122 13 (1981)11-39, 227-236; Id, Ethische Argumentation und Para -nese in 1K 7, Dusseldorf 1981; Zedda 5., Relativo e assoluto nella morale di S. Paolo, Paideia, Brescia 1984.<br \/>\n8. Marconcini<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>La palabra obras puede revestir toda clase de sentidos, puede designar acciones. trabajos. producciones diversas y m\u00e1s especialmente \u00abla obra de carne\u00bb en que consiste la generaci\u00f3n. Aplicada a Dios indica tambi\u00e9n todos los aspectos de su actividad externa. En un caso como en otro s\u00f3lo puede comprenderse la obra remont\u00e1ndose al obrero que la ha producido. Y tras toda obra humana importa descubrir la obra \u00fanica de Dios: a su propio Hijo. con el que enlaza y al que quiere expresar a su manera.<\/p>\n<p>AT. I. LA OBRA DE DIOS. La obra de Dios tiene dos aspectos: la creaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. En el AT la revelaci\u00f3n sigue un itinerario particular: Israel conoce a Dios en acci\u00f3n en su historia antes de interesarse por su obra creadora.<\/p>\n<p>1. La obra de Dios en la historia. La obra divina comienza a manifestarse por \u00abacciones y altas gestas con que nada se iguala\u00bb (Dt 3,24): la liberaci\u00f3n de Israel, los maravillosos episodios del desierto. en que el pueblo \u00abvive las obras\u00bb de Yahveh (Sal 95,9), el establecimiento en la tierra prometida (Dt 11,2-7; Jos 24.31). La evocaci\u00f3n de este pasado suscita el entusiasmo: \u00abVenid y ved las obras de Dios\u00bb (Sal 66,3-6). Pero no basta con recordar el pasado (Sal 77.12s); hay que estar atentos a la obra actual de Dios (Is 5,12; Sal 28,5) que sin cesar dispone todo (Is 22,11). Hay que presentir su obra que vendr\u00e1 en su *d\u00ed\u00ada (ls 28,21), ya se trate de la deportaci\u00f3n a Babilonia (Hab 1,5), ya de la liberaci\u00f3n del exilio (Is 45,11): obrando por intermedio de las *naciones (Jer 51,10) o del libertador Ciro (ls 45,1-6), realizar\u00e1 Dios su \u00abobra de salvaci\u00f3n\u00bb (41,4) en favor de Israel, su pueblo elegido (43,1 ; 44,2).<\/p>\n<p>La obra divina se refiere, pues, ante todo a Israel, considerado colectivamente. Pero no por eso se desinteresa de los individuos: no s\u00f3lo de los que Dios suscita con miras a su pueblo, como Mois\u00e9s y Aar\u00f3n (lSa 12,6), David y los *profetas; sino tambi\u00e9n de cada hombre en particular, del que Dios se ocupa hasta en la vida cotidiana, como lo muestra en detalle el libro de Tob\u00ed\u00adas. Tal es \u00abla obra de sus manos\u00bb, perfecta (Dt 32,4), fiel y verdadera (Sal 33,4), profunda (Sal 92,5s), llena de bondad y de amor (Sal 145,9.17; 138,8), que debe despertar en el coraz\u00f3n del hombre un gozo desbordante (Sal 107,22; Tob 12,21).<\/p>\n<p>2. La obra de Dios en la creaci\u00f3n. Desde los or\u00ed\u00adgenes debi\u00f3 admirar Israel \u00abal que hizo el cielo y la tierra\u00bb (G\u00e9n 14,19), \u00ablas Pl\u00e9yades *y Ori\u00f3n&#8230;, que form\u00f3 las monta\u00f1as y el viento\u00bb (Am 5,8; 4,13). Pero s\u00f3lo con el exilio viene a ser la *creaci\u00f3n motivo de confianza en el Se\u00f1or de la historia: esta obra estable, majestuosa, poderosa \u00bfno es prenda del poder y de la fidelidad de Dios (Is 40,12ss)? Se le alaba por todo lo que es \u00abobra de sus manos\u00bb: los cielos (Sal 19,2) y la tierra (102,26), el hombre establecido sobre la creaci\u00f3n entera (8,4-7). S\u00e9anle dadas gracias por medio de sus obras (145,10), cuya admirable belleza se reconoce (Job 36,24s). El hombre, consciente de ser obra de Dios, debe sacar de esta certidumbre de fe una verdadera audacia, pues Dios no puede .\u00bbdespreciar su obra\u00bb (Job 10, 3), pero tambi\u00e9n una humildad profunda, pues \u00ab\u00bfpuede una obra decir a su hacedor: No soy obra tuya?\u00bb (Is 29,16; 45,9; Sab 12,12; Rom 9, 20s).<\/p>\n<p>3. La sabidur\u00ed\u00ada, obrera divina. El movimiento que lleva del Dios de la historia al Dios creador, conduce en un esfuerzo \u00faltimo a presentir en Dios la *palabra creadora, el *esp\u00ed\u00adritu que dirige la marcha del mundo. El Eclesi\u00e1stico medita sobre la obra de Dios en la creaci\u00f3n (Eclo 42,15-43,33) y en el tiempo (44,1-50, 29); el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ensaya una teolog\u00ed\u00ada de la historia (Sab 10-(9). Es que los dos han reconocido a la *sabidur\u00ed\u00ada divina en acci\u00f3n ac\u00e1 en la tierra. Esta sabidur\u00ed\u00ada regia, representada como \u00abel maestro de obras\u00bb de la creaci\u00f3n (Prov 8,30), fue producida por Dios al comienzo de sus designios, antes de sus m\u00e1s antiguas obras (8,22). Esta sabidur\u00ed\u00ada escogi\u00f3 habitar m\u00e1s especialmente en Israel (Eclo 24,3-8): pero exist\u00ed\u00ada ya mucho antes (24,9), pues fue la \u00abobrera de todas las cosas\u00bb (Sab 7, 21): ella es la que da a los hombres el conocer a trav\u00e9s de su obra al Se\u00f1or de la naturaleza y de la historia.<\/p>\n<p>II. LAS OBRAS DEL HOMBRE. Tambi\u00e9n el hombre debe, a *imagen de Dios, su creador, operar constantemente.<\/p>\n<p>1. En la fuente de las obras del hombre. Lo que induce al hombre a obrar no es sencillamente una necesidad interior, sino la *voluntad de Dios. Ya en el para\u00ed\u00adso se le manifiesta bajo la forma de un mandamiento que responde al *designio de Yahveh (G\u00e9n 2,15s). Las obras del hombre aparecen as\u00ed\u00ad como la eflorescencia de la obra divina. Exigen, sin embargo, por su parte un esfuerzo personal, un empe\u00f1o, una elecci\u00f3n. En efecto, la voluntad de Dios se presenta concretamente a la *libertad humana bajo la forma de una *ley exterior a \u00e9l, a la que debe *obedecer.<\/p>\n<p>2. Las obras mayores del hombre. Aun antes de enumerar los mandamientos de la ley, el relato de la creaci\u00f3n manifiesta las dos obras principales que deber\u00e1 realizar el hombre: la fecundidad y el trabajo. El hombre tiene un deber de *fecundidad: para poblar la tierra (G\u00e9n 1,28) procrear\u00e1 hijos a su imagen (5,lss), la cual por su parte reproduce la imagen de Dios. En virtud de este deber la raza de los patriarcas dar\u00e1 nacimiento al pueblo de Israel &#8211; pueblo *mediador para todas las familias de la tierra-, del que finalmente nacer\u00e1 Cristo. La \u00abobra de la carne\u00bb adquiere as\u00ed\u00ad un sentido bajo el doble t\u00ed\u00adtulo de la creaci\u00f3n y de la historia de la salvaci\u00f3n. El hombre debe tambi\u00e9n *trabajar, para dominar la tierra y someterla (G\u00e9n 1,28), incluso cuando, a causa de su pecado, quede maldita la tierra (3,17ss). Gracias a este trabajo puede subsistir (3,19), pero el pleno significado religioso del mismo se logra en el culto : la obra maestra de Israel es el *templo, construido para la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Es cierto que los hombres est\u00e1n expuestos a desviar de su fin sus dos obras esenciales, ya sea profanando la procreaci\u00f3n (Rom 1,26s) ya adorando las obras de sus manos haciendo de ellas *\u00ed\u00addolos mudos (lCor 12,2). La ley, con sus mandamientos, trata de precaver tal degradaci\u00f3n de las obras humanas. Prescribe tambi\u00e9n gran n\u00famero de otras obras, entre las que el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado notar\u00e1 especialmente las que se refieren al *pr\u00f3jimo: dar *limosna, visitar a los enfermos, enterrar a los muertos. Estas son las \u00abbuenas obras\u00bb por excelencia.<\/p>\n<p>3. El fin de las obras. El juda\u00ed\u00adsmo no perdi\u00f3 nunca de vista que las obras prescritas por la ley estaban ordenadas al *reino de Dios. Sin embargo, la casu\u00ed\u00adstica desfigur\u00f3 con frecuencia el verdadero sentido de las obras que hay que realizar, concentrando el esfuerzo del hombre en la letra de la ley. Sobre todo, una falsa comprensi\u00f3n de la *alianza tend\u00ed\u00ada a transformarla en contrato y a dar a los \u00abpracticantes\u00bb una *confianza excesiva en sus posibilidades humanas, como si las obras realizadas otorgaran al hombre un derecho sobre Dios y fueran suficientes para conferirle la *justicia interior. Contra esta concepci\u00f3n degradada de la religi\u00f3n es contra la que se alzar\u00e1 Jes\u00fas haciendo presente el \u00fanico sentido de las obras humanas: manifestar la *gloria de Dios, \u00fanico que obra a trav\u00e9s del hombre.<\/p>\n<p>NT. I. LA OBRA DE JESUCRISTO. \u00abMi Padre obra constantemente y yo tambi\u00e9n obro\u00bb (Jn 5,17). Jes\u00fas subraya con estas palabras la identidad de operaci\u00f3n del Hijo y del Padre, en cuanto que la obra del Padre se expresa con plenitud por la del Hijo.<\/p>\n<p>1. Jesucristo, obra maestra de Dios. Jes\u00fas, imagen visible del Padre, es la *sabidur\u00ed\u00ada de que hablaba el AT. Por \u00e9l todo fue hecho al principio, y por \u00e9l se realiza en la historia la obra de la salvaci\u00f3n. Por eso se le ve hacer vibrar a la creaci\u00f3n en sus par\u00e1bolas, revelando por ejemplo la afinidad entre las leyes del *crecimiento del trigo y del *sacrificio (Jn 12,24). Salva las obras humanas del peligro que las amenaza, revelando el sentido oculto de la *fecundidad carnal (La 11,27s), el significado profundo del *templo y del *culto (Jn 4,21-24). Concentra en su persona la espera del reino y la *obediencia a la ley. Si es cierto que la obra del hombre debe realizarse a imagen de la de Dios, ahora ya basta con ver obrar a Jes\u00fas para saber obrar seg\u00fan la *voluntad del Padre.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas y las obras del Padre. Los Sin\u00f3pticos hablan s\u00f3lo raras veces de las obras de Jes\u00fas (Mt 11,2), aun cuando se detienen a contar sus *milagros y todos los actos que preparan el porvenir de su *Iglesia. Juan, por el contrario, muestra que Cristo *cumple y lleva a cabo las obras que le ha *dado el Padre (Jn 5,36). Estas obras testimonian que no s\u00f3lo es el Mes\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n el *Hijo de Dios, pues son id\u00e9nticamente las del *Padre, sin confusi\u00f3n de las personas operantes. El Padre no le dio al Hijo obras ya acabadas, como si \u00e9l fuera su \u00fanico autor (14,10; 9,31; 11,22.41s), como tampoco obras sencillamente que realizar, como da mandamientos que cumplir (4,34; 15, 10). El Hijo tiene por *misi\u00f3n la de glorificar al Padre llevando a t\u00e9rmino la obra \u00fanica que Dios quiere realizar en la tierra, la *salvaci\u00f3n de los hombres; y este t\u00e9rmino es la *cruz (17,4). Todas las obras de Cristo se refieren a \u00e9sta. No son s\u00f3lo un *sello puesto a la misi\u00f3n de Jes\u00fas (6,27), sino que revelan al Padre a trav\u00e9s del Hijo (14,9s). El Hijo se muestra tan activo como el Padre, pero en su puesto de hijo, en el amor que lo une al Padre.<\/p>\n<p>3. Cristo, revelador de las obras humanas. Jes\u00fas, viniendo de un *mundo pecador, revela tambi\u00e9n las obras humanas, y esta revelaci\u00f3n es una criba y un *juicio. \u00abEl juicio consiste en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron m\u00e1s las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo el que obra mal, aborrece la luz, y no viene a la luz para que no sean descubiertas sus obras. Pero el que obra la verdad viene a la luz para que se haga manifiesto que sus obras est\u00e1n hechas en Dios\u00bb (Jn 3,19ss). De este modo Cristo, apareciendo en medio de los hombres, les revela su estado. Antes de este encuentro viv\u00ed\u00adan en una especie de tinieblas (1,5), que no eran propiamente un estado de pecado (cf. 9,41; 15,24). Cuando viene Jes\u00fas, entonces se revela el fondo de su ser, hasta entonces medio inconsciente de su bondad o de su malicia. La decisi\u00f3n que toman en relaci\u00f3n con el Hijo del hombre, fundada en su conducta anterior, hace la s\u00ed\u00adntesis de su pasado y lo revela tal como es. No ya que las sobras buenas\u00bb merezcan la adhesi\u00f3n. final a Cristo; pero esta adhesi\u00f3n manifiesta la bondad de las obras (cf. Ef 5,6-14).<\/p>\n<p>II. LAS OBRAS DEL CRISTIANO. El creyente confiere pleno sentido a su acci\u00f3n model\u00e1ndola seg\u00fan la de Jesucristo; por el Esp\u00ed\u00adritu Santo se le da el cumplir la nueva ley de caridad y cooperar a la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>1. La fe, obra \u00fanica. Seg\u00fan los Sin\u00f3pticos Jes\u00fas exige la pr\u00e1ctica de las ((buenas obras\u00bb con pureza de intenci\u00f3n (Mt 5,16). En los dos primeros preceptos (Mt 22,36-40 p) manifiesta Jes\u00fas la unidad de los mandamientos de la *ley, operando as\u00ed\u00ad una simplificaci\u00f3n y una purificaci\u00f3n indispensables en las innumerables obras que impon\u00ed\u00ada la *tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Con el cuarto evangelio aparece todav\u00ed\u00ada m\u00e1s neta esta simplificaci\u00f3n: a los *jud\u00ed\u00ados que preguntan qu\u00e9 deben hacer para 1obrar l\u00e1s obras de Dios\u00bb responde Jes\u00fas: \u00abEsta es la obra de Dios, que cre\u00e1is en el que \u00e9l ha enviado\u00bb (Jn 6,28s). La *voluntad de Dios se resume en la *fe en Jes\u00fas, que hace las obras del Padre.<\/p>\n<p>San Pablo, vigoroso polemista, no dice otra cosa cuando rechaza la *justificaci\u00f3n por las obras de la *ley: ni la ley, ni las obras en cuanto tales son fuente de *salvaci\u00f3n. Lo es la *cruz, la *gracia, acogidas con la *fe. Esta cr\u00ed\u00adtica de la salvaci\u00f3n por las obras no debe reducirse a una cr\u00ed\u00adtica de s\u00f3lo la ley jud\u00ed\u00ada; se aplica a toda pr\u00e1ctica religiosa que tenga la pretensi\u00f3n de conducir por s\u00ed\u00ad misma a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. La caridad, obra de la fe. Pero si las obras no son fuente de la salvaci\u00f3n, son, sin embargo, la expresi\u00f3n necesaria de la fe. Santiago lo subraya (Sant 2,14-26), como tambi\u00e9n Pablo (cf. Ef 2,10). Hay \u00abobras de la fe\u00bb que son *fruto del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5,22s). La fe que Cristo reclama es la que \u00abopera por la caridad\u00bb (G\u00e1l 5,6). A diferencia de las obras malas, que son m\u00faltiples (G\u00e1l 5,19ss), las obras de la fe se resumen en el precepto que contiene toda la ley (G\u00e1l 5,14). Tal es \u00abla obra de la fe, el trabajo de la caridad\u00bb (1Tes 1,3).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que mientras se aguarda su retorno hay que tener la *l\u00e1mpara encendida (Mt 25,1-13), hacer que fructifiquen los talentos (25,14-30), amar a los hermanos (25,31-46). El mandamiento del *amor es su testamento mismo (Jn 13,34). Los ap\u00f3stoles recogen as\u00ed\u00ad esta ense\u00f1anza y sacan sus consecuencias.<\/p>\n<p>3. La edificaci\u00f3n de la Iglesia, cuerpo de Cristo. La obra de la caridad no se limita al alivio aportado, a algunos individuos. Por encima de este objetivo, coopera a la gran obra de Cristo, prevista desde toda la eternidad la edificaci\u00f3n de su *cuerpo, que es la Iglesia. Porque \u00abnosotros somos hechura suya, creados en Cristo Jes\u00fas, para hacer buenas obras, que Dios de antemano prepar\u00f3 para que nosotros las practic\u00e1semos\u00bb (Ef 2,10). Misterio de la cooperaci\u00f3n del hombre en la obra de Dios, que hace todo en todos, confiriendo a la acci\u00f3n del hombre su dignidad y su alcance eterno (cf. ICor 1,9; 15,58; Rom 14,20; Flp 1,6). Dentro de esta nueva perspectiva la recompensa celeste se puede referir a las obras que ha hecho el hombre ac\u00e1 abajo. \u00abBienaventurados los que mueren en el Se\u00f1or, pues sus obras los acompa\u00f1an\u00bb (Ap 14,13).<\/p>\n<p>-> Cumplir &#8211; Creaci\u00f3n &#8211; Edificar &#8211; Fecundidad &#8211; Fe &#8211; Justicia &#8211; Ley &#8211; Milagro &#8211; Obediencia &#8211; Retribuci\u00f3n &#8211; Trabajo &#8211; Voluntad de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Buenas Obras<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Los tres usos principales del t\u00e9rmino, si bien inconfundibles, estan esencialmente relacionados: las obras de Dios, las obras de Jesucristo, y las obras del hombre en relaci\u00f3n a la fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. En el AT las obras de Dios se presentan como pruebas de su supremo poder, autoridad, sabidur\u00eda, y benevolencia. El AT define a la Deidad, no con t\u00e9rminos abstractos tales como omnipotencia, sino por su actividad. Mois\u00e9s adujo las obras de Dios como prueba de su diferenciaci\u00f3n \u00fanica frente a otros dioses (Dt. 3.24). En los Salmos las obras de Dios se proclaman con frecuencia como proveedoras de confianza en su poder y autoridad, y de su derecho exclusivo a recibir adoraci\u00f3n. Dichas obras son su actividad creadora (Sal. 104.24) y sus actos soberanos en relaci\u00f3n con el pueblo redimido (Sal. 77.11\u201320), y con las naciones (Sal. 46.8\u201310).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Por medio de sus obras Jes\u00fas revel\u00f3 que era tanto Mes\u00edas como Hijo de Dios, ejemplificandolo con su respuesta a Juan el Bautista (Mt. 11.2\u20135). El Evangelio de Juan registra la actividad significativa de Jes\u00fas con el claro prop\u00f3sito de revelar su mesiazgo y su deidad, a fin de inducir a la fe en su persona (Jn. 20.30\u201331). Frecuentemente Jes\u00fas mencion\u00f3 sus obras como prueba de que hab\u00eda sido enviado por el Padre (Jn. 5.36; 10.37\u201338). Siendo las obras de Dios mismo (Jn. 9.3\u20134), sus obras constituyen base suficiente para la fe en \u00e9l, dada su relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre (Jn. 10.38; 14.10\u201311). En raz\u00f3n de que equipar\u00f3 sus propias obras con las de Dios se lo acus\u00f3 de blasfemia, al identificarse a s\u00ed mismo con Dios (Jn. 5.17\u201323). Su muerte complet\u00f3 esa obra (Jn. 17.4; 19.30).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. El creyente tambi\u00e9n demuestra por sus buenas obras la actividad divina dentro de s\u00ed (Mt. 5.16; Jn. 6.28; 14.12). A la inversa, el hombre que no tiene fe demuestra por sus malas obras su separaci\u00f3n de Dios (Jn. 3.19; Col. 1.21; Ef. 5.11; 2 P. 2.8, etc.). Las buenas obras, por consiguiente, constituyen pruebas de una fe viva, como lo recalca Santiago, por oposici\u00f3n a los que afirman que son salvos por la fe sola, sin obras (Stg. 2.14\u201326). Santiago est\u00e1 en armon\u00eda con Pablo, quien tambi\u00e9n declara repetidamente la necesidad de las obras, <etiqueta id=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\" title=\"\">e. d. de un comportamiento apropiado a la nueva vida en Cristo despu\u00e9s de nuestro ingreso en ella por la fe sola (Ef. 2.8\u201310; 1 Co. 6.9\u201311; G\u00e1. 5.16\u201326, etc.). Las obras rechazadas por Pablo son las que los homb<\/etiqueta>res sostienen que sirven para ganar e favor de Dios y que los libran de la culpa del pecado (Ro. 4.1\u20135; Ef. 2.8\u20139; Tit. 3.5). Dado que Dios otorga la salvaci\u00f3n por gracia, ning\u00fan grado de obras logra merecerla. Las buenas obras de los paganos son, por lo tanto, improductivas como medios de salvaci\u00f3n, ya que el hombre conf\u00eda en la carne y no en la gracia de Dios (Ro. 8.7\u20138).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> O. H. Pesch, \u201cLa justificaci\u00f3n como acontecimiento en el hombre\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1975, vol. IV, t(t). II, pp. 810\u2013837; J. H. Gerstner, \u201cBuenas obras\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 91\u201392.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.C.C.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(heb., ma\u2020\u2122aseh, obra, hecho, pa\u2020\u2122al, una obra; gr., ergon, obra, erga, obras). Se utiliza para designar obras hechas por Dios por amor santo, y por los seres humanos como criaturas de Dios. En el AT la obra u obras de Dios hacen referencia a su creaci\u00f3n y preservaci\u00f3n del cosmos (Gen 2:2; Psa 8:3) y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOBRAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6395","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6395\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}