{"id":6396,"date":"2016-02-05T03:29:07","date_gmt":"2016-02-05T08:29:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/occidente\/"},"modified":"2016-02-05T03:29:07","modified_gmt":"2016-02-05T08:29:07","slug":"occidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/occidente\/","title":{"rendered":"OCCIDENTE"},"content":{"rendered":"<p>ver OESTE<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[023]<\/p>\n<p>    Literalmente es el lugar donde muere el sol (occido, matar), como Oriente es donde nace (orior, nacer). En sentido sociol\u00f3gico, es un concepto con cierta dosis de arrogancia y con amplias referencias en la Historia. Surge en el Renacimiento ante las exploraciones que reclamaban la atenci\u00f3n hacia Oriente, como si todo pa\u00ed\u00ads lejano estuviera cubierto de pueblos incultos y a donde hab\u00ed\u00ada que llevar la civilizaci\u00f3n occidental.<\/p>\n<p>     Al fin y al cabo, Col\u00f3n descubri\u00f3 Am\u00e9rica en un intento de llagar a Catay (China) y a Cipango (Jap\u00f3n) por un camino m\u00e1s corto. Y muri\u00f3 sin saber que las tierras del Oriente quedaban a mayor distancia a\u00fan de las que \u00e9l hab\u00ed\u00ada pisado. Ese concepto de Occidente se debilita hoy ante el incremento de las culturas y sobre todo ante el poder econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico de las naciones del Pac\u00ed\u00adfico como Jap\u00f3n, China, o Australia<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto y problema<br \/>\nLas nociones latinas de oriens y occidens designan junto con septemtrio (norte) y meridies (sur) los puntos cardinales, entendiendo oriente y o. a tenor de la imagen ptolomaica del mundo, como puntos de la salida y la puesta del sol; desde Diocleciano, indican las dos mitades en que se dividia administrativamente el imperio romano. Sulpicio Severo (+ 420) atribuye el oriente a Sem, el mayor de los hijos de No\u00e9, que fue bendito en su descendencia, y el o. al menor, Jafet, que tuvo tambi\u00e9n parte en la bendici\u00f3n (el maldito Cam se localiza in mediis), conforme a la antigua importancia del oriente en la historia de la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, en Ireneo de Ly\u00f3n (+ hacia el 202), la descendencia de Sem, que habita el oriente seg\u00fan el cat\u00e1logo de los pueblos de G\u00e9n 10, en la d\u00e9cima generaci\u00f3n recibe el honor de tener a Abraham entre sus miembros; en cambio, siguiendo la interpretaci\u00f3n del nombre de Jafet: \u00abDios le d\u00e9 espacio dilatado\u00bb, la descendencia de \u00e9ste, sin localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica o etnol\u00f3gica, es referida a los gentiles llamados a entrar en la Iglesia. Tambi\u00e9n en Agust\u00ed\u00adn aparecen los descendientes de Sem y Jafet como \u00abjud\u00ed\u00ados y griegos\u00bb en sentido paulino.<\/p>\n<p>La importancia salv\u00ed\u00adfica que el oriente tiene en el Antiguo Testamento, de acuerdo con la idea antigua de que la vida y los dioses pertenecen a oriente, y la muerte y los demonios pertenecen a las tinieblas de o., crece en la interpretaci\u00f3n cristiana hasta la identificaci\u00f3n del oriente con Cristo. En la antig\u00fcedad cristiana, la importancia de oriens y occidens como partes del imperio romano pasa paulatinamente a segundo t\u00e9rmino ante la importancia de estas nociones para indicar las iglesias particulares de la Ecclesia catholica, apareciendo ahora el plural Ecclesiae tanto para designar las ecclesiae orientales, como la Romana ecclesia et ceterae occidentis ecclesiae (plural que de nuevo ha usado oficialmente el concilio Vaticano II).<\/p>\n<p>La primac\u00ed\u00ada de oriente en la historia de la salvaci\u00f3n hubo de hacerse tanto m\u00e1s problem\u00e1tica para la conciencia occidental, cuanto m\u00e1s independientemente se desenvolv\u00ed\u00adan las dos regiones en el orden teol\u00f3gico, eclesial y cultural. En esta perspectiva hay que ver el hecho de que los sepulcros de los ap\u00f3stoles fueron considerados en Roma como una revalorizaci\u00f3n de o. respecto de oriente, de forma que el papa Nicol\u00e1s r (+ 867) pudo decir que, por la presencia de los dos ap\u00f3stoles en Roma, el o. hab\u00ed\u00ada venido a ser oriente. Pero, en el fondo, toda referencia geogr\u00e1fica de las nociones \u00aboriente\u00bb y \u00aboccidente\u00bb qued\u00f3 superada tanto por la sustituci\u00f3n de la Jerusal\u00e9n terrena por la celeste en la Civitas Dei, como por la interpretaci\u00f3n universal de la descendencia de Jafet.<\/p>\n<p>Finalmente, en la diferencia de desarrollo que condujo al cisma, las ecclesiae orientales pasaron a ser la Iglesia \u00abde los griegos\u00bb; a la oposici\u00f3n teol\u00f3gica y religiosa el o. \u00abdeshelenizado\u00bb a\u00f1ade luego la oposici\u00f3n cultural. Por el contrario, el oriente moteja de \u00abb\u00e1rbaro\u00bb al o. junto con su fe (as\u00ed\u00ad Fodo, + 891), y se atribuye a s\u00ed\u00ad mismo no s\u00f3lo la \u00fanica fe verdadera, sino tambi\u00e9n, por el hecho de denominarse &#8216;Romaikoi, la \u00fanica descendencia leg\u00ed\u00adtima del imperio romano. Ni siquiera cuando el a\u00f1o 812 Carlomagno fue reconocido en -> Bizancio como emperador de los francos, se abandon\u00f3 all\u00ed\u00ad la pretensi\u00f3n de que s\u00f3lo la Roma de oriente era sede del emperador romano y, por ende, del soberano universal. El resultado fue que, para legitimar pol\u00ed\u00adtica y eclesi\u00e1sticamente a o., se impuso la teor\u00ed\u00ada papal de la translatio Imperii Romani frente a la \u00abfundaci\u00f3n\u00bb franca del imperio occidental.<\/p>\n<p>La historia de las nociones de oriens y occidens es importante porque hace ver c\u00f3mo el o. hubo de liberarse en un proceso de emancipaci\u00f3n de la m\u00faltiple superioridad del oriente.<\/p>\n<p>El occidens con leves variantes ha entrado en las lenguas rom\u00e1nicas y hasta en el ingl\u00e9s (occident, occidente). En cambio el alem\u00e1n ha creado la palabra Abendland, en contraposici\u00f3n a Morgenland, que hab\u00ed\u00ada acu\u00f1ado Mart\u00ed\u00adn Lutero en la traducci\u00f3n de Mt 2, 1. En general \u00aboccidente\u00bb tiene una significaci\u00f3n geogr\u00e1fica (indeterminada); pero en el siglo xrx el t\u00e9rmino alem\u00e1n Abendland se ha ido enriqueciendo con un concepto de valor cultural, sobre todo desde el libro de Oswald Spengler, Der Untergang des Abendlandes (traducci\u00f3n castellana: La decadencia de occidente), y desde la controversia ideol\u00f3gica que le sigui\u00f3 a partir de la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p>En el vocabulario rom\u00e1nico, y m\u00e1s en el ingl\u00e9s, la palabra \u00abEuropa\u00bb contiene el concepto de -> cultura \u00aboccidental\u00bb, as\u00ed\u00ad en el libro The making of Europe (Londres 1932) de Christopher Dawson.<\/p>\n<p>Pero el concepto de \u00abEuropa\u00bb no es menos problem\u00e1tico que el de \u00aboccidente\u00bb, lo mismo en su significaci\u00f3n geogr\u00e1fica que en la hist\u00f3rica, aunque se prescinda de su origen mitol\u00f3gico, que no tiene importancia para la cosa en s\u00ed\u00ad. Ya en la antig\u00fcedad no hab\u00ed\u00ada acuerdo sobre los pa\u00ed\u00adses y pueblos que deb\u00ed\u00adan llamarse \u00abEuropa\u00bb, y variaban las definiciones; disputa que s\u00f3lo muy provisionalmente pudieron zanjar los ge\u00f3grafos del siglo xrx al trazar las fronteras de Europa en los Urales.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, hay que considerar como Europa no s\u00f3lo la Rusia petrina, sino tambi\u00e9n la Uni\u00f3n de rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas con su procedencia espiritual de K. Marx y F. Engels, que coloniza m\u00e1s y m\u00e1s sus pa\u00ed\u00adses orientales e igualmente a Norteam\u00e9rica y, aunque por raz\u00f3n de su historia colonial tengan una fisonom\u00ed\u00ada diferente, tambi\u00e9n a Centroam\u00e9rica y Sudam\u00e9rica. As\u00ed\u00ad no basta el concepto geogr\u00e1fico de Europa y se habla de western Civilization (p. ej., Arnold Toynbee en A Study of History); a este respecto se atribuye a Rusia y al sudeste de Europa una posici\u00f3n hist\u00f3rica especial, por cuanto la historia de esos pa\u00ed\u00adses est\u00e1 unida con el imperio bizantino.<\/p>\n<p>La circunstancia hist\u00f3rica de que el o. cristiano s\u00f3lo a principio de la edad media usara para definirse a s\u00ed\u00ad mismo el nombre de \u00abEuropa\u00bb, y luego lo empleara mayormente por copia literaria de la antig\u00fcedad, mientras que para designar el conjunto de los pueblos occidentales usaba el concepto de Ecclesia u otras palabras unidas con el ep\u00ed\u00adteto de \u00abcristiano\u00bb, junto con la circunstancia de que el contenido conscientemente determinado de la uni\u00f3n de Europa aparece s\u00f3lo desde el -> humanismo, tiene importancia objetiva por cuanto en el concepto de Europa puede percibirse la creciente secularizaci\u00f3n de o. Evidentemente, no cabe imaginar este proceso de secularizaci\u00f3n sin la repercusi\u00f3n hasta la actualidad de lo que en \u00e9l se seculariza, de suerte que la historia del o. medieval puede ser entendida como una parte de la historia de \u00abEuropa\u00bb, historia \u00e9sta que comprende tanto la -> edad media cristiana como la -> edad moderna secularizada.<\/p>\n<p>II. La diferenciaci\u00f3n del occidente europeo<br \/>\nLa historia de los conceptos \u00aboccidente\u00bb y \u00abEuropa\u00bb contiene ya una buena parte de la historia de lo que esos conceptos designan, particularmente en lo relativo a los componentes religiosos y eclesi\u00e1sticos de aquella historia. La relaci\u00f3n entre la fe cristiana y la cultura desarrollada en el o. no es el \u00fanico, pero s\u00ed\u00ad el m\u00e1s destacado fundamento determinante de esa cultura. Por eso est\u00e1 justificado tratar separadamente este aspecto.<\/p>\n<p>El espacio hist\u00f3rico es en primer lugar el campo misional de la Iglesia cat\u00f3lica. Pero estructuras fundamentales de esta relaci\u00f3n desarrollada aqu\u00ed\u00ad entre fe cristiana y cultura siguen repercutiendo no s\u00f3lo en el cristianismo reformado, sino tambi\u00e9n en la Europa secularizada de la edad moderna y en sus territorios m\u00e1s all\u00e1 del Atl\u00e1ntico. Y, por la mediaci\u00f3n de la -> ilustraci\u00f3n, siguen influyendo tambi\u00e9n en la \u00aboccidentalizaci\u00f3n\u00bb de la cultura rusa, procedente de Bizancio. Aunque en el proceso de secularizaci\u00f3n retrocede la fe cristiana, sin embargo, las estructuras fundamentales que \u00e9sta ha tenido en su relaci\u00f3n con el mundo se conservan en la cultura y sociedad de occidente.<\/p>\n<p>1. El cristianismo occidental, al pasar a los pueblos romano-germ\u00e1nicos y a los eslavos occidentales, se desenvolvi\u00f3 en una distancia temporal, espacial y \u00e9tnica respecto del \u00e1mbito hist\u00f3rico del primitivo -> cristianismo (B). Esta distancia es esencialmente mayor que la del Bizancio griego respecto de la Jerusal\u00e9n jud\u00ed\u00ada, pues ah\u00ed\u00ad no se abandona el \u00e1mbito del helenismo. De las restantes religiones universales, el -> islam y el hinduismo permanecieron unidos (aunque de distinto modo) con su tierra de origen; s\u00f3lo el budismo es en cierto modo un caso paralelo del cristianismo occidental, aunque el desprendimiento de su origen hist\u00f3rico en la India no pudiera alcanzar la misma importancia, dada su actitud negativa frente a la historia.<\/p>\n<p>Si ya el o. de la Iglesia se hab\u00ed\u00ada formado en las postrimer\u00ed\u00adas de la antig\u00fcedad mediante una Lucha de emancipaci\u00f3n frente al oriente, el desplazamiento del centro hist\u00f3rico de gravedad desde el Mediterr\u00e1neo hacia el norte signific\u00f3 un nuevo alejamiento del origen hist\u00f3rico del cristianismo. Como el imperio, asf tambi\u00e9n la fe cristiana entr\u00f3 en una translatio. Partiendo de ah\u00ed\u00ad se desarroll\u00f3 el tipo de -> tradici\u00f3n europea occidental, que no consiste solamente en la continuidad de lo traditum, sino tambi\u00e9n en el acto de la recepci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y en el actus tradendi, constantemente reiterado, de la tradici\u00f3n recibida. En la actividad de esta tradici\u00f3n se funda la singular relaci\u00f3n europeo-occidental con la historia, cuyos ingredientes capitales son receptio, reformatio y renovatio (renacimiento); todo esto en un constante acto de interpretaci\u00f3n cambiante (-> reforma, -> renacimiento, -> restauraci\u00f3n). Semejante tipo de tradici\u00f3n no se form\u00f3 en los pueblos evangelizados desde Bizancio, hasta que su estructura est\u00e1tica no se rompi\u00f3 gracias a la din\u00e1mica occidental desde Pedro el Grande.<\/p>\n<p>2. La translatio del cristianismo desde el \u00e1mbito cultural del helenismo, pasando por el o. latino, a los pueblos b\u00e1rbaros romano-germ\u00e1nicos y eslavos de o. trajo consigo que el cristianismo y la Iglesia romana, junto con la herencia profana de la antig\u00fcedad latina, vinieran a ser las fuerzas creadoras de la cultura de o., que se convirti\u00f3 as\u00ed\u00ad en la cultura propia del cristianismo, mientras el oriente cristiano se asentaba en un suelo con una cultura altamente desarrollada desde antiguo. No fue tanto esta \u00abbarbarizaci\u00f3n\u00bb del cristianismo en la acomodaci\u00f3n misional, cuanto esa creaci\u00f3n de una cultura propiamente eclesi\u00e1stica lo que llev\u00f3 a un paralelismo entre el orden religioso y el pol\u00ed\u00adtico, social y cultural; a aquella mundanizaci\u00f3n de la fe cristiana que la cristiandad ortodoxa ech\u00f3 en cara (como secularizaci\u00f3n) a o., y a la que de hecho, con todo su \u00abcesaropapismo\u00bb, no lleg\u00f3 la cristiandad de descendencia bizantina. Pero la misma secularizaci\u00f3n fue aguij\u00f3n constante para la reforma que forz\u00f3 a que el paralelismo entre Iglesia y mundo entrara en la diastasis. El dualismo occidental de Iglesia y Estado ha hecho subir de punto esta din\u00e1mica.<\/p>\n<p>3. Sean cuales fueren las ra\u00ed\u00adces del individualismo europeo en la historia del esp\u00ed\u00adritu, lo cierto es que la lucha por la libertas Ecclesiae y la discusi\u00f3n entre Iglesia y Estado desarrolla un espacio profano de libertad, que no se da en una cultura de estructura monista con su estado sagrado y hierocracia. El desenvolvimiento de la ciudad europea y su independizaci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado episcopal y principesco institucionaliz\u00f3 este espacio de libertad en que, a pesar de toda la vinculaci\u00f3n corporativa dentro de la ciudad misma, pod\u00ed\u00ada el individuo desarrollarse econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y espiritualmente. El espacio vital que as\u00ed\u00ad se ofrec\u00ed\u00ada al individuo se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en un espacio personal para decidir sobre la propia fe; pero, evidentemente s\u00f3lo en la medida en que fueron creciendo los factores de tensi\u00f3n en la unidad de la cultura europeo-occidental y mientras el estado absoluto que se formaba en este proceso hall\u00f3 resistencia en la Iglesia o en su interno no-conformismo.<\/p>\n<p>4. La cultura europeo-occidental, constituida esencialmente por su concepto de tradici\u00f3n, por su dualidad de secularizaci\u00f3n y reforma din\u00e1mica y por su afirmaci\u00f3n de la libertad individual, presenta una marcada racionalidad en la concepci\u00f3n y orientaci\u00f3n de la existencia, cuya realizaci\u00f3n repercute a su vez en un reforzamiento de esos factores. La recepci\u00f3n y renovaci\u00f3n (renacimiento), a diferencia de una relaci\u00f3n con la historia definida principalmente por la continuidad de la tradici\u00f3n, son movimientos espirituales de alto grado de conciencia, cuya racionalidad tambi\u00e9n se muestra claramente en la diferencia entre la teolog\u00ed\u00ada occidental y la oriental, sobre todo a partir de la amplia suplantaci\u00f3n del agustinismo por el tomismo, que se apropi\u00f3 la filosof\u00ed\u00ada aristot\u00e9lica (-> tomismo, -> escol\u00e1stica). Sin duda el paso del \u00abmito al logos\u00bb estaba ya dado en la historicidad de la fe cristiana, y en este sentido fue determinante tambi\u00e9n para las culturas cristianas de oriente. Y sin duda este paso fue igualmente una nota esencial de las culturas superiores extracristianas; pero no ha habido ninguna cultura donde la racionalidad haya sido tan decisiva como en la europeo-occidental.<\/p>\n<p>5. Va anejo a la constituci\u00f3n de la cultura europeo-occidental el hecho de que, impulsada por ocasiones hist\u00f3ricas externas, estallara en un colonialismo global, de suerte que los europeos marcharon a China, y los chinos, a despecho de su cl\u00e1sica pretensi\u00f3n de se\u00f1or\u00ed\u00ado universal, s\u00f3lo por reacci\u00f3n contra la europeizaci\u00f3n vinieron a Europa. El impulso misionero, unido a motivos escatol\u00f3gicos, es s\u00f3lo un factor en la era de los descubrimientos y de la colonizaci\u00f3n, pero un factor esencial, distinto de la evangelizaci\u00f3n bizantina tanto en su m\u00e9todo como en su intensidad. El salto m\u00e1s all\u00e1 de los mares del mundo no es un fen\u00f3meno meramente geogr\u00e1fico. Hoy sabe todo el mundo que la universal misi\u00f3n occidental estuvo unida con el europe\u00ed\u00adsmo, sometido actualmente a juicio; pero esa identificaci\u00f3n del cristianismo con la cultura europeo-occidental no dej\u00f3 de ser problem\u00e1tica para esta misi\u00f3n misma, como lo muestran la contienda sobre los ritos y la -> acomodaci\u00f3n y los nuevos m\u00e9todos misionales desde fines del siglo xix. Y sobre todo el -> historicismo europeo, con el descubrimiento del valor propio de las culturas no europeas, es fruto del esp\u00ed\u00adritu cr\u00ed\u00adtico de la cultura europea, el cual a su vez es fruto de los elementos constitutivos de \u00e9sta y de la acci\u00f3n cristiana que en parte los determina.<\/p>\n<p>Sin duda la identificaci\u00f3n, que se observa en toda cultura, del propio mundo hist\u00f3rico con \u00abel mundo\u00bb en general, es caracter\u00ed\u00adstica tambi\u00e9n de la cultura occidental hasta el siglo XVIII; pero la capacidad de transcender la propia cultura y ver la autonom\u00ed\u00ada de las otras, es hasta hoy una capacidad que caracteriza exclusivamente a Europa, y fuera de Europa s\u00f3lo se da donde \u00e9sta es tomada como modelo. Cierto que el horizonte humano universal s\u00f3lo fue logrado por la ilustraci\u00f3n y, en parte, bajo un signo anticristiano; pero eso no sucedi\u00f3 sin el presupuesto inherente al cristianismo occidental de una relaci\u00f3n con el mundo en su totalidad; adem\u00e1s, de hecho, el \u00abmundo uno\u00bb producido por Europa ha abierto el espacio universal para el mensaje igualmente universal del cristianismo.<\/p>\n<p>La cultura europeo-occidental no es la \u00fanica \u00abcultura cristiana\u00bb (adjetivo que indica s\u00f3lo una determinaci\u00f3n particular). La cristiandad oriental produjo otra forma de cultura y de relaci\u00f3n con el mundo, de forma que la respuesta occidental al problema no puede considerarse como la \u00fanica posible. Aqu\u00ed\u00ad no se trata en primer t\u00e9rmino de que cada elemento de la constituci\u00f3n de la cultura europeo-occidental contenga tambi\u00e9n un sentido opuesto a la fe cristiana. Lo mismo puede decirse tambi\u00e9n sobre las notas esenciales de la cultura cristiana oriental. Lo importante es, m\u00e1s bien, que la respuesta del o. europeo a la cuesti\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre la fe cristiana y el mundo no se deriva necesariamente de esta fe, sino que es una respuesta nacida de una decisi\u00f3n hist\u00f3rica, que no se dio de igual manera en el cristianismo oriental. No debe olvidarse ese hecho, del mismo modo que no debe olvidarse c\u00f3mo el movimiento de emancipaci\u00f3n de las culturas extraeuropeas es de origen europeo (qui\u00e9ranlo reconocer o no).<\/p>\n<p>Este hecho de la morfolog\u00ed\u00ada de la cultura queda a\u00fan realzado bajo la perspectiva de una teolog\u00ed\u00ada de la historia, en el sentido de que el cristianismo occidental, con su repercusi\u00f3n universal, precisamente en su proceso de configuraci\u00f3n en la cultura occidental desarroll\u00f3 rasgos esenciales de la fe cristiana que no est\u00e1n ligados a esa cultura y pueden, por tanto, ser transmitidos con la fe cristiana sin ning\u00fan g\u00e9nero de \u00abeurope\u00ed\u00adsmo\u00bb. Lo cual no significa, evidentemente, que el cristianismo europeo-occidental haya realizado la \u00fanica forma posible de relaci\u00f3n de la fe cristiana con el mundo. Cf. acomodaci\u00f3n, historia de los -> dogmas, -> fe e historia, -> colonialismo y descolonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. La fe cristiana y la cultura<br \/>\nEl papa P\u00ed\u00ado xii escribi\u00f3 al obispo de Augsburgo el 27-6-1955 (milenario de la batalla de Lechfeld): \u00abLa Iglesia cat\u00f3lica no se identifica con la cultura occidental\u00bb (la misma idea aflora en el d\u00e9cimo congreso internacional de ciencia hist\u00f3rica celebrado en Roma el 7-9-1955); y contin\u00faa: \u00abpero est\u00e1 dispuesta a establecer una alianza con toda cultura\u00bb.<\/p>\n<p>Esto no significa que la encarnaci\u00f3n cultural del cristianismo occidental, la cual es un proceso singular en la historia del cristianismo, pueda repetirse en un nuevo caso, de suerte que a la relaci\u00f3n entre la filosof\u00ed\u00ada griega y la teolog\u00ed\u00ada occidental pudiera a\u00f1adirse un encuentro entre la filosof\u00ed\u00ada y una teolog\u00ed\u00ada indias, hasta que finalmente la fe cristiana fuera interpretada en todas las alianzas culturales y hallara as\u00ed\u00ad su horizonte mundano universal. Ni siquiera la estructura formal de la relaci\u00f3n occidental entre -> Iglesia y mundo responde ya al esp\u00ed\u00adritu del tiempo (no se pasa ya ning\u00fan rey con su pueblo al cristianismo; no se da ya una imitaci\u00f3n del cielo en la constituci\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica, o a la inversa, etc.). La \u00e9poca de semejante alianza con cualquier cultura parece haber terminado, pues todas las culturas de la humanidad, en el proceso de su modernizaci\u00f3n, est\u00e1n en v\u00ed\u00adas de secularizar su tradici\u00f3n, o tratan de restaurar con esp\u00ed\u00adritu antieuropeo su tradici\u00f3n primitiva. Y, de todos modos, esta restauraci\u00f3n viene a parar igualmente a una manipulaci\u00f3n modernista de dicha tradici\u00f3n y, en todo caso, es contraria a una alianza entre cultura e Iglesia como en la cultura occidental.<\/p>\n<p>Lo importante parece ser m\u00e1s bien que, en la nueva \u00e9poca de la historia de la humanidad iniciada con el siglo xx, pueda fundarse de nuevo la relaci\u00f3n entre cristianismo y las diversas culturas dejando a cada una de \u00e9stas su mundanidad o car\u00e1cter profano, pero respondiendo religiosamente con la superaci\u00f3n de toda cultura. Cuando P\u00ed\u00ado xii dice que la Iglesia est\u00e1 dispuesta a establecer una alianza con toda cultura, se refiere a las culturas del siglo xx en su constituci\u00f3n profana y, por tanto, a la posibilidad de una \u00abalianza\u00bb o relaci\u00f3n sui generis, pues, efectivamente, la profanidad de una cultura no excluye necesariamente su apertura a la fe. Aun cuando ya no sea posible una relaci\u00f3n entre las Iglesias como totalidad y una cultura como totalidad, sin embargo, el cristiano particular vive en su cultura, de cuya constituci\u00f3n depende c\u00f3mo hayan de comportarse entre s\u00ed\u00ad la vida en la fe y la vida en el mundo. El hecho de que el o. desarrollara estructuras hist\u00f3ricas fundamentales de un mundo abierto a la fe y de que a la vez haya mostrado patentemente la insuficiencia de toda cultura respecto de la fe cristiana, sigue siendo la permanente aportaci\u00f3n mundana de o. a la consumaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n en la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Novalis, Die Christenheit oder Europa (1799); O. Spengler, La decadencia de occidente, 2 vols. (Espasa &#8211; Calpe Ma 111966); Ch. de Guttenberg, La manifestation de l&#8217;occident (P 1925); K. Adam, Christus und der Geist des Abendlandes (Mn 1929); A. Dempf, Sacrum Imperium (Mn 1929); Ch. 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En sentido sociol\u00f3gico, es un concepto con cierta dosis de arrogancia y con amplias referencias en la Historia. Surge en el Renacimiento ante las exploraciones que reclamaban la atenci\u00f3n hacia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/occidente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOCCIDENTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}