{"id":6431,"date":"2016-02-05T03:30:11","date_gmt":"2016-02-05T08:30:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra\/"},"modified":"2016-02-05T03:30:11","modified_gmt":"2016-02-05T08:30:11","slug":"palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra\/","title":{"rendered":"PALABRA"},"content":{"rendered":"<p>v. Palabra de Dios, Palabra de Jehov\u00e1<br \/>\nExo 4:10 Se\u00f1or! nunca he sido hombre de f\u00e1cil p<br \/>\nNum 22:35 pero la p que yo te diga, esa hablar\u00e1s<br \/>\nDeu 11:18 pondr\u00e9is . mis p en vuestro coraz\u00f3n<br \/>\nDeu 18:18 mis p en su boca, y \u00e9l les hablar\u00e1<br \/>\nDeu 30:14 porque muy cerca de ti est\u00e1 la p, en tu<br \/>\nJos 21:45; 23:14<\/p>\n<hr>\n<p>(heb., dabhar; gr., logos). La Palabra del Se\u00f1or denota por lo general la palabra prof\u00e9tica (palabra de Dios por boca del profeta); sin embargo puede tambi\u00e9n referirse a la ley de Dios (Psa 147:19 ss.) y a la actividad creadora de Dios, quien habla y pone en existencia (G\u00e9nesis 1; Psa 33:6-9). El profeta llega a ser vocero de Dios (Isa\u00ed\u00adas 6; Jer 1:4-10; Ezequiel 1). La palabra de Dios, porque por medio de su palabra \u00e9l da a conocer qui\u00e9n es \u00e9l, c\u00f3mo es y cu\u00e1l es su voluntad para el mundo.<\/p>\n<p>En el NT la palabra del Se\u00f1or o palabra de Dios (Act 4:29; Act 6:2; 1Th 1:8) es, en primer lugar, buenas nuevas de Dios (Act 15:7). Es la palabra acerca de Jesucristo y el reino de Dios en y por medio de \u00e9l (Act 16:31-32; Act 17:13); y es tambi\u00e9n la palabra de la cruz (1Co 1:18), de reconciliaci\u00f3n (2Co 5:19), de vida eterna (Phi 2:16) y de salvaci\u00f3n (Act 13:26). A los creyentes se les instruye a permanecer en esta palabra (Joh 8:31), a guardarla (Joh 8:51; Joh 14:23) y a ministrarla (Act 6:4).<\/p>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas son las palabras del Padre celestial, de modo que recibirlas y aceptarlas es recibir eterna salvaci\u00f3n (Joh 5:24; Joh 8:51; Joh 12:48; Joh 14:24). Jes\u00fas mismo es la verdadera Palabra que ha venido del cielo a la tierra (Joh 1:1-14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Ver \u00abHablar\u00bb y \u00abLabios\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Palabra, o Verbo de Dios, nombre dado a Jesucristo, Jua 1:1, Jua 1:14, 1 Jn.l:l,1Jn 5:7, Ap.19:Rev 19:13.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abPalabra de Dios\u00bb es la Biblia, las Escrituras, 2Pe 1:21, 2Ti 3:16-17. &#8211; Dios revela sus prop\u00f3sitos por medio de \u00abvisiones\u00bb Gen 15:1, Ap.), \u00abteofan\u00ed\u00adas\u00bb: (Ge.18), \u00abvoces\u00bb: (1Sa 3:4), e \u00abinspiraciones\u00bb: (2Pe 1:21). As\u00ed\u00ad contamos con la palabra de: &#8211; los Patriarcas, Gen 15:1.<\/p>\n<p> &#8211; Mois\u00e9s, Exo 4:30.<\/p>\n<p> &#8211; Los Profetas, Num 22:38, Isa 1:10.<\/p>\n<p> &#8211; De Jesucristo, los Evangelios.<\/p>\n<p> &#8211; Los Ap\u00f3stoles, Hechos, Epist. y Ap.<\/p>\n<p> &#8211; La Iglesia, Luc 10:16, Mat 16:19, Mat 18:18.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El vocablo hebreo dabar se traduce como p. Los Diez Mandamientos son descritos como \u2020\u0153las diez palabras\u2020\u009d. Se usa el t\u00e9rmino mandamiento por la forma sint\u00e1ctica en que fueron dichas (Exo 34:28). Las revelaciones de Dios se expresan muchas veces con p. En el Pentateuco y en los profetas es muy frecuente el uso de la frase: \u2020\u0153p. de Jehov\u00e1\u2020\u009d (\u2020\u0153&#8230; vino la p. de Jehov\u00e1 a Abram en visi\u00f3n, diciendo&#8230;\u2020\u009d [Gen 15:1]; \u2020\u0153Estas p. habl\u00f3 Jehov\u00e1 a toda vuestra congregaci\u00f3n&#8230;\u2020\u009d [Deu 5:22]; \u2020\u0153&#8230; o\u00ed\u00add la p. de Jehov\u00e1; escuchad la ley de nuestro Dios&#8230;\u2020\u009d [Isa 1:10]). En los Salmos aparecen varias calificaciones de la o las p. de Jehov\u00e1 (\u2020\u0153recta\u2020\u009d) [Sal 33:4]; \u2020\u0153limpias\u2020\u009d [Sal 12:6]; \u2020\u0153acrisolada\u2020\u009d [Sal 18:30]; \u2020\u0153santa\u2020\u009d [Sal 105:42]). El Sal. 119 es un hermoso poema que alaba a la bendita p. de Dios. Se lee en Jer 23:29 : \u2020\u0153\u00bfNo es mi p. como fuego, dice Jehov\u00e1, y como martillo que quebranta la piedra?\u2020\u009d La frase \u2020\u0153conforme a la p.\u2020\u009d de Jehov\u00e1, o de Dios se utiliza para enfatizar que lo dicho por Dios se ejecuta o se cumple (Num 3:16; Jos 8:8; 1Re 13:26), porque \u2020\u0153as\u00ed\u00ad ser\u00e1 mi p. que sale de mi boca; no volver\u00e1 a m\u00ed\u00ad vac\u00ed\u00ada&#8230;\u2020\u009d (Isa 55:11).<\/p>\n<p>En el NT el t\u00e9rmino es logos, que envuelve el sentido de todo lo que Dios ha dicho o revelado, el mensaje de Dios. Se habla de \u2020\u0153la p. del reino\u2020\u009d (Mat 13:19), o\u00ed\u00adr la p. y \u2020\u0153persecuci\u00f3n por causa de la p.\u2020\u009d (Mat 13:20-21), ahogar la palabra (Mat 13:22), etc\u00e9tera. El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u2020\u009d (Mat 24:35). El vocablo logos se aplica a la persona de Jesucristo, quien expresa y revela lo que Dios es (Jua 1:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, LENGUAJE, INSPIRACI\u00ed\u201cN, LOGOS<\/p>\n<p>vet, (heb. \u00abd\u00e3bh\u00e3r\u00bb; gr. \u00ablogos\u00bb: palabra hablada, t\u00e9rmino con el que se hace referencia, en general, a lo que est\u00e1 en la mente del que habla, y \u00abrhema\u00bb, \u00abpalabra\u00bb considerada en s\u00ed\u00ad misma) La relaci\u00f3n de la palabra con el pensamiento es de sumo inter\u00e9s. En todo caso, la palabra es, en sentido general, la expresi\u00f3n del pensamiento, as\u00ed\u00ad como el molde en el que se expresa el pensamiento. Con m\u00e1s precisi\u00f3n: el pensamiento puede, en ocasiones, ser expresado en palabras aisladas (\u00abs\u00ed\u00ad\u00bb, \u00abno\u00bb, \u00abnunca\u00bb, etc.). Sin embargo, lo normal es que la expresi\u00f3n sea dada en unidades de significado constituidas por grupos de palabras que se modifican entre s\u00ed\u00ad. El lenguaje viene a ser as\u00ed\u00ad el medio din\u00e1mico por medio del que el pensamiento de una mente es comunicado a otra mente. (V\u00e9ase LENGUAJE.) El concepto de Palabra de Dios expresa la comunicaci\u00f3n de la mente y de los prop\u00f3sitos de Dios al hombre por medio de una revelaci\u00f3n proposicional (esto es, expresada por medio de proposiciones). En esta comunicaci\u00f3n de la mente de Dios al hombre se utilizan diversos medios (v\u00e9ase INSPIRACI\u00ed\u201cN). La f\u00f3rmula cl\u00e1sica utilizada en el AT es: \u00abPalabra de Jehov\u00e1 que vino a (lit.: \u00abfue a)&#8230;\u00bb (Os. 1:1; cfr. Ez. 1:3; 12:8, etc.; Jon. 1:1; 3:1; Mi. 1:1, etc.). La \u00abPalabra de Dios\u00bb es as\u00ed\u00ad una extensi\u00f3n de la personalidad divina, mediante la cual \u00e9sta es expuesta de una manera racional y manifestada con autoridad divina (Sal. 103:20; Dt. 12:32), por lo que debe ser obedecida por todos, sean \u00e1ngeles u hombres. La Palabra de Dios tiene poder: creador (Gn. 1; Sal. 33:6), preservador (Sal. 147:15-18), regenerador (Ez. 37, etc.) y para salvaci\u00f3n (Is. 50:4; 61:1, etc.). El Salmo 119 se refiere constantemente a la Ley escrita como Palabra de Dios. Por lo que respecta al NT, se usa superlativamente el t\u00e9rmino \u00ablogos\u00bb del mensaje del Evangelio (Mr. 2:2; Hch. 6:2; G\u00e1. 6:6), aparte de su uso para designar a Aquel que es la Palabra viva del Dios viviente y predicado por el Evangelio (v\u00e9ase LOGOS). \u00abRhema\u00bb tambi\u00e9n es usado para denotar el mensaje del Evangelio (Ro. 10:8; Ef. 6:17; He. 6:5, etc.). La Palabra de Dios es mencionada por el Se\u00f1or Jes\u00fas en la par\u00e1bola del sembrador (Lc. 8:11; cfr. pasajes paralelos), y tambi\u00e9n como contrapuesta a la tradici\u00f3n humana (Mr. 7:13). En los Evangelios Sin\u00f3pticos, el Se\u00f1or siempre se refiere a Su mensaje en forma plural (\u00abpalabras\u00bb, Mt. 24:5 y paralelos; Mr. 8:38; Lc. 24:44). En cambio, se halla frecuentemente en forma singular en el cuarto Evangelio. La palabra de Cristo es: de verdad (Ef. 1:3; Stg. 1:18), de vida (Fil. 2:16), de la cruz (1 Co. 1:18), de reconciliaci\u00f3n (2 Co. 5:19), de salvaci\u00f3n (Hch. 13:26), de la fe (1 Ti. 4:6), de justicia (He. 5:13), de exhortaci\u00f3n (He. 13:22). Es por la palabra de Su poder que Cristo cre\u00f3 todas las cosas (He. 11:3; 2 P. 3:5), y es mediante esta misma palabra que las sustenta (He. 1:3). Es una palabra viva y eficaz (He. 4:12) y que permanece para siempre (1 P. 1:25).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>La palabra no es s\u00f3lo la manifestaci\u00f3n del pensamiento o del deseo, sino que es en s\u00ed\u00ad misma y por s\u00ed\u00ad misma una realidad. La palabra de Dios es palabra creadora, pues todo fue hecho por ella (G\u00e9n 1; Heb 11, 3; Sab 9, 1; Sal 33, 6; Jn 1, 3-4); palabra prof\u00e9tica, pues los profetas son \u00abla boca de Dios\u00bb, que proclama \u00abpalabras de Dios\u00bb (2 Sam 23, 2; Jer 15, 19; Lc 1, 70; 2 Pe 1, 20); palabra encarnada en Jesucristo, que es \u00abla Palabra\u00bb y habla las palabras de Dios (Jn 3, 34); palabra eficaz, que realiza lo que dice, lo que significa (G\u00e9n 1; Is 55, 10-11; Heb 4, 12); palabra eterna, pues antes de que el mundo existiera, ya exist\u00ed\u00ada ella (Jn 1, 1), y despu\u00e9s de que el mundo pase, ella seguir\u00e1 existiendo, permanece para siempre (Is 40, 8; Sal 119, 89; 1 Pe 1, 25); palabra vivificadora, porque tiene virtud fecundante, fuerza vital, es portadora de vida (Jn 5, 24; 6, 63. 68; 8, 51; Sant 1, 18); salvadora, porque no s\u00f3lo nos ense\u00f1a el camino de la salvaci\u00f3n, sino que ella misma es salvaci\u00f3n (Sant 1, 21); liberadora, pues su \u00faltimo fin es liberar al hombre de todas las servidumbres que tienen aherrojada su vida, pues ella es la verdad (Jn 17, 17), y la verdad hace libre al hombre (Jn 8, 32); juzgadora, pues ella nos juzgar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Jn 12, 48). El hombre, pues, debe recibir con docilidad la palabra de Dios (Lc 8, 20; Sant 1, 21). Son famosas las -> siete palabras de Jesucristo; logos; verdad.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Pr\u00f3logo de Juan<\/p>\n<p>Luz, Juan Bautista, Vida). El tema de la Palabra constituye el principio y centro de la Biblia, que comienza hablando del Dios que lo ha creado todo por su Palabra (Gn 1) y sigue hablando del Dios que revela su Palabra a los profetas, para culminar en Jes\u00fas que es Palabra encarnada (Jn 1,14), desembocando en la victoria de Cristo Palabra en el Apocalipsis (Ap 19,13). Jn 1,1-2 ha definido a Dios como Palabra, es decir, como principio de toda comunicaci\u00f3n. Pues bien, en esa l\u00ed\u00adnea, el hombre se define tambi\u00e9n como palabra, pues es capaz de escuchar y responder a Dios. Desde ese fondo podr\u00ed\u00adamos definir la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no s\u00f3lo como una historia de la gracia, sino tambi\u00e9n como una historia* de la palabra, es decir, del di\u00e1logo encarnado de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00ad (cf. Jn 1,14). Aqu\u00ed\u00ad desarrollamos el tema comentando algunos elementos b\u00e1sicos del pr\u00f3logo de Juan (Jn 1,1-18), que entendemos as\u00ed\u00ad como uno de los ejes de sentido de la Biblia cristiana. Todo este diccionario, que lleva el subt\u00ed\u00adtulo de \u00abhistoria y palabra\u00bb, quiere ser una explicaci\u00f3n y expansi\u00f3n del sentido de la Palabra de Dios, que aqu\u00ed\u00ad se ha expresado de forma ejemplar.<\/p>\n<p>(1) El entorno de la Palabra. Introducci\u00f3n te\u00f3rica al pr\u00f3logo de Juan. Desde la perspectiva del Nuevo Testamen to, el tema se centra en Jn 1,1-18, donde se empieza diciendo que al principio era la Palabra para decir que ella se ha encarnado, a lo largo de la historia, hasta venir a presentarse de manera total en Jesucristo. Pero Juan dialoga con la Biblia y con la cultura de su entorno, de manera que su visi\u00f3n de Dios como Palabra encamada en Cristo viene a presentarse como signo y centro de una experiencia total de la realidad, (a) Jn dialoga con la Palabra (Logos-Dabar) del Antiguo Testamento, remitiendo al comienzo del G\u00e9nesis: \u00aben el principio (cf. Gn 1,1 y Jn 1,1) cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u00bb y lo hizo a trav\u00e9s de una Palabra que proviene de su abismo original y puede concebirse, a veces, de manera subsistente, como si fuera una realidad aut\u00f3noma (cf. Sal 33,6; Is 55,1 Os). Pues bien, la Palabra que en Gn 1 era expresi\u00f3n de la obra y presencia de Dios entre las cosas se ha vuelto en Jn el t\u00ed\u00adtulo clave de Jes\u00fas, el Cristo, (b) Jn dialoga con el judaismo sapiencial, reflejado en Prov, Eclo y Sab, donde la Sabidur\u00ed\u00ada (Sophia) ha recibido rasgos personales y aparece junto a Dios como imagen de su acci\u00f3n sobre la tierra, en forma de Logos (de aqu\u00ed\u00ad en adelante, remitiendo al texto griego de Jn 1, pondremos preferentemenre logos, en vez de palabra). Esa visi\u00f3n culmina en Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada que vincula Sop\/na-Sabidur\u00ed\u00ada y Logos-Palabra. Fil\u00f3n concibe la Sophia como un momento interno del ser de lo divino (plenitud de su autoconocimiento), presentando al Logos, tambi\u00e9n divino, como gu\u00ed\u00ada que conduce a los hombres hacia la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Pero Jn no distingue entre Logos y Sophia, sino que atribuye al Logos los rasgos de la antigua Sabidur\u00ed\u00ada (de Prov y Sab): la misma Palabra encamada en Jes\u00fas es signo de Dios, verdad del mundo y camino que lleva del hombre a Dios, como la Ley (Torah) del judaismo rab\u00ed\u00adnico. (c) Jn dialoga con el helenismo (que se ocupa del Logos divino) y quiz\u00e1 de un modo especial con unas tendencias gn\u00f3sticas que se estaban extendiendo ya y en las que Dios aparece enviando su Palabra creadora y salvadora para iluminar (liberar) a los hombres perdidos sobre el mundo. Algunos autores afirman que en el fondo de la Sophia judeohelenista se encuentra el viejo mito oriental de un Dios que env\u00ed\u00ada a su delegado y salvador al mundo y que ese mito influye tambi\u00e9n en Jn 1. Este ser\u00ed\u00ada un dato religio so com\u00fan al oriente (religiosidad griega, judaismo helenista y gnosis). En ese contexto habr\u00ed\u00ada venido a situarse Jn, asumiendo el tema de un salvador divino que viene al mundo, para interpretarlo despu\u00e9s de una forma distinta, al identificarlo con Jes\u00fas de Nazaret. (d) Novedad de Jn. Identifica al Logos con la persona de Jes\u00fas. Eso significa que Jes\u00fas es transparencia de Dios, pero no en forma de discurso racional o conversaci\u00f3n te\u00f3rica, sino de existencia personal y de comunicaci\u00f3n vital con los otros hombres y mujeres que le han precedido y que le siguen. El Logos existe en Dios abri\u00e9ndose al mundo, en comunicaci\u00f3n liberadora. De esa forma, su inmanencia (eternidad) se vuelve econom\u00ed\u00ada salvadora en la misma vida de los hombres. Visto as\u00ed\u00ad, el Logos no es un t\u00ed\u00adtulo filos\u00f3fico, que se impone artificialmente desde fuera, ni un concepto que pueda separarse del conjunto de la vida de Jes\u00fas, sino al contrario, una forma de entender la experiencia y vida concreta de Jes\u00fas. Sobre esa base, la experiencia de Jes\u00fas como Palabra de Dios puede y debe entenderse tambi\u00e9n en la l\u00ed\u00adnea de los sin\u00f3pticos que presentan a Jes\u00fas anunciando o sembrando la Palabra (cf. Mc 4), es decir, expres\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo, como semilla de Dios en el mundo.<\/p>\n<p>(2) Palabra creadora, pecado humano (Jn 1,1-5). Teniendo en cuenta lo anterior podemos pasar ya al pr\u00f3logo del evangelio de Juan, desde sus primeros versos: \u00abEn el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Esta era en el principio con Dios. Todas las cosas por ella fueron hechas, y sin ella nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella\u00bb. La Palabra se encuentra, por un lado, vertida a Dios (Jn 1,1-2) y por otro est\u00e1 abierta hacia un mundo (Jn 1,3-4) que no le ha recibido (Jn 1,5). Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir as\u00ed\u00ad, desde el principio, que ella es relaci\u00f3n: es comunicaci\u00f3n como principio de todo lo que existe. La tradici\u00f3n israelita afirma (cf. Dt 4,11-20) que a Dios no se le puede contemplar, pero los fieles escuchan su palabra para vivir seg\u00fan ella. En esa l\u00ed\u00adnea se situar\u00e1 el final del pr\u00f3logo de Juan, diciendo que a Dios nadie le ha visto (Jn 1,18), pero que \u00e9l  nos habla, de manera que su Palabra, que est\u00e1 en el seno del Padre, como Hijo unig\u00e9nito, nos lo manifiesta. Sobre esa base presentamos los tres elementos del texto, (a) Jn 1,1-2: Palabra divina. Juan no empieza ofreciendo especulaciones: no teje una teor\u00ed\u00ada general sobre el car\u00e1cter l\u00f3gico o dab\u00e1rico (de dabar, palabra) del conjunto de la realidad; no tiene intereses especiales en filosof\u00ed\u00ada, ni especula en claves de experiencia m\u00ed\u00adstica. Pero afirma que en el principio (arkh\u00e9) era la Palabra: era l\u00ed\u00admite y fuente de todo lo que existe, de manera que, en alg\u00fan sentido, ella se identifica con Dios. Del silencio fontal de Dios emerge la Palabra como sentido de toda realidad. Ella es principio de la creaci\u00f3n, pero est\u00e1 vuelta o dirigida (pros) hacia Dios, por origen y tendencia. En ese sentido se puede afirmar que la Palabra es Dios, en frase densa donde el sujeto es la Palabra (ho logos) y el predicado es Dios (Theos sin art\u00ed\u00adculo). Eso supone que el Logos o Palabra personal (ho Logos con art\u00ed\u00adculo) es Dios (Theos sin art\u00ed\u00adculo) pero no es el Dios (ho Theos, con art\u00ed\u00adculo). Esta distinci\u00f3n y relaci\u00f3n entre el Dios que es Padre y la Palabra\/Dios que es Hijo adquiere todo su sentido al final del pr\u00f3logo de Juan (Jn 1,14.18), pero aparece ya evocada desde el principio del texto (Jn 1,1-2). Es claro que por ahora (si prescindimos de Jes\u00fas, que s\u00f3lo aparece en Jn 1,14-18) se pueden hacer y se han hecho mil especulaciones sobre la relaci\u00f3n que hay entre Dios (entendido como persona) y la Palabra (vista como inteligencia originaria o facultad de autoexpresi\u00f3n de Dios). Una parte considerable de la filosof\u00ed\u00ada y pensamiento religioso del tiempo de Juan (plat\u00f3nicos y estoicos, jud\u00ed\u00ados helenistas con Fil\u00f3n y precursores de gn\u00f3sticos y herm\u00e9ticos) quisieron entender y resolver este misterio. A ese nivel, Juan no ha querido ofrecer ninguna novedad significativa. Plantea un tema que otros planteaban; asume un presupuesto que otros supusieron y exploraron: al principio de todo se encuentra la Palabra en relaci\u00f3n con Dios. Eso le basta y le permite dialogar con la experiencia religiosa y la filosof\u00ed\u00ada de su entorno. En alg\u00fan sentido, este pasaje (Jn 1,1-2) sigue el mismo esquema de Heb 1,1-3 y Hch 17,24-27. Seg\u00fan eso, siendo lo m\u00e1s nuevo (afirma que Dios se encarna en el hombre Jes\u00fas), el mensaje cristiano asume lo m\u00e1s antiguo, empalma con la arkh\u00e9 o principio, donde se encuentra la Palabra surgiendo de Dios y tornando a Dios, (b) Jn 1,3-4: revelaci\u00f3n creadora. Todas las cosas fueron hechas por ella (di autou), es decir, a trav\u00e9s de la Palabra, como lo resaltan los dos esticos (frases) paralelas de Jn 1,3: la primera en clave afirmativa (todas las cosas fueron&#8230;), la segunda en clave negativa (sin ella no se ha hecho nada&#8230;). No hay nada sin sentido en el conjunto de la realidad, nada irracional o errante; no hay nada que exista por aislado y no sea expresi\u00f3n de la Palabra de Dios, a\u00fan oponi\u00e9ndose a ella. La Palabra es presencia vital, de manera que formando parte del misterio de Dios, ella es Vida* y Luz* para los hombres (cf. Hch 17,28: en Dios vivimos, existimos, nos movemos&#8230;). En ese sentido podemos afirmar que toda la realidad pertenece al despliegue de Dios, (c) Rechazo y tiniebla (Jn 1,5). Pero la tiniebla (entendida aqu\u00ed\u00ad como humanidad) no ha recibido la Palabra. De esa forma establece Juan el contraste entre el don de Dios (Palabra que se hace Vida-Luz) y los hombres que la rechazan (prefiriendo la muerte y la oscuridad). La realidad no es por tanto una armon\u00ed\u00ada entre Dios y los hombres, sino que en el fondo de ella ha venido a establecerse una ruptura, un rechazo, que ha de entenderse en l\u00ed\u00adnea de pecado de los hombres y no de tragedia divina. El texto no nos sit\u00faa ante un \u00abDios ca\u00ed\u00addo\u00bb, como piensa la gnosis* y gran parte de las sabidur\u00ed\u00adas orientales (incluido el platonismo), sino ante un hombre desobediente que no escucha la Palabra (en la l\u00ed\u00adnea de la tradici\u00f3n israelita). De esa forma, el texto pone de relieve la bondad de Dios, que se comunica (no se oculta, no se aleja) y la libertad de los hombres, que no le han recibido. De todas formas, el texto no habla expresamente de los hombres, sino de la tiniebla, a\u00f1adiendo que ella no ha recibido a Dios. La tiniebla puede interpretarse de muchas formas: algunos tender\u00e1n a personalizarla, trazando as\u00ed\u00ad un dualismo gnostizante, parecido al de Qumr\u00e1n, pensando que Jn 1 ha trazado una oposici\u00f3n entre el Dios\/Luz y Sat\u00e1n\/Oscuridad; otros podr\u00e1n ver en ella la fuerza del destino, los poderes c\u00f3smicos&#8230; Pero Jn no cree necesario definirla. Asume la tradici\u00f3n  b\u00ed\u00adblica y sabe (con Jes\u00fas y los cristianos m\u00e1s antiguos), que los hombres se han opuesto al plan de Dios: se han hecho tiniebla. Este es el lugar y triunfo de la debilidad: Dios se manifiesta y act\u00faa como divino (phainei: brilla) precisamente all\u00ed\u00ad donde los hombres no le acogen. Dios Expande su misterio, ofrece su Palabra (hecha Vida, abierta en Luz) a pesar de que los hombres prefieran encerrarse en su propia oscuridad, convirti\u00e9ndose en tiniebla.<\/p>\n<p>(3) La Luz: revelaci\u00f3n de la Palabra (Jn 1,6-13). De la creaci\u00f3n y el pecado, presentados de un modo general, pasamos a la revelaci\u00f3n de la Palabra, que se expresa como un despliegue de Luz. \u00abHubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino para testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por \u00e9l. No era \u00e9l la Luz, sino para que diese testimonio de la Luz. Aquella Luz verdadera, que alumbra a todo hombre, ven\u00ed\u00ada a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, por la Luz; pero el mundo no le conoci\u00f3. A los suyos vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de var\u00f3n, sino de Dios\u00bb. Este pasaje se puede dividir en tres momentos. (a) Juan Bautista, testigo de la Luz (Jn 1,6-8). Estructuralmente deber\u00ed\u00ada aparecer aqu\u00ed\u00ad Mois\u00e9s, conforme a la din\u00e1mica de conjunto de todo el Antiguo Testamento. Pues bien, llevando hasta el l\u00ed\u00admite una l\u00ed\u00adnea de interpretaci\u00f3n cristiana de la historia, que aparece ya en Mc 1,1-15, Juan evangelista ha condensado el Antiguo Testamento (Ley y Profetas) en la figura de Juan Bautista, al que presenta como enviado de Dios para dar testimonio de la Luz (es decir, de Cristo). En el fondo de este pasaje podr\u00ed\u00ada haber una pol\u00e9mica contra unos posibles disc\u00ed\u00adpulos del Bautista que han querido absolutizar la figura de su maestro, present\u00e1ndolo como verdadera Luz. Pero en su conjunto, este pasaje resalta el aspecto positivo de Juan Bautista, a quien el Evangelio presenta como testigo de la Luz, como expresi\u00f3n y cumplimiento de todo el camino israelita, (b) Luz revelada, Luz rechazada (Jn 1,9-10). Esta Luz es sin duda la misma Palabra de Dios presente en el mundo; ella puede expresarse y revelarse de un modo especial en Israel, pero el evangelio de Juan ha destacado su car\u00e1cter universal y de esa forma nos sit\u00faa ante una revelaci\u00f3n que se expresa en todos los pueblos, pues est\u00e1 vinculada a la misma creaci\u00f3n humana. As\u00ed\u00ad se dice que la Luz existe en s\u00ed\u00ad misma (no es Juan Bautista) y alumbra a todo hombre viniendo al mundo. La frase tiene un doble sentido: as\u00ed\u00ad puede indicar que la Luz existe y alumbra a los hombres que vienen al mundo; o puede indicar tambi\u00e9n que es la misma Luz la que viene y alumbra a los hombres. Sea como fuere, el texto nos pone ante una revelaci\u00f3n universal de la Luz que desborda el plano israelita y nos sit\u00faa (se sit\u00faa) ante el conjunto de la humanidad, que aparece as\u00ed\u00ad como capaz de Dios (a trav\u00e9s de sus religiones y filosof\u00ed\u00adas). Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende la paradoja que estamos indicando: la Luz viene y lo hace todo, pero el mundo no la ha recibido. Antes se hablaba de la tiniebla que no hab\u00ed\u00ada recibido la Luz (Jn 1,5); ahora se habla del mundo, entendido tambi\u00e9n como tiniebla, que no ha conocido la Luz. Esta es la paradoja: s\u00f3lo porque la Luz que es Dios se expande, surgen cosas, tienen sentido los humanos; y sin embargo, los que nacen de esa Luz pueden rechazarla, es decir, no conocerla, (c) Luz que viene, Luz que se niega (1,11-13). De la revelaci\u00f3n general, abierta a todos los hombres (Jn 1,9-10), pasamos aqu\u00ed\u00ad a la venida especial: la Luz alumbra a los suyos y los suyos no la han recibido. \u00bfQui\u00e9n son aqu\u00ed\u00ad los \u00absuyos\u00bb, es decir, aquellos que pertenecen al misterio m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de la Luz? Es evidente que pueden ser los israelitas; en ese caso, nuestro texto hablar\u00ed\u00ada del gran rechazo de Israel, como lo ha hecho la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores* homicidas (Mc 12,1-11). Pero tambi\u00e9n puede hablar de los cristianos, aludiendo de un modo especial a los grupos eclesiales que no han recibido plenamente la Luz de la Palabra. Sea como fuere, el texto vuelve a situarnos ante la paradoja del Dios que alumbra y no le acogen, que habla y no le responden. Esta es la experiencia de la debilidad del Dios que se arriesga al fracaso de la comunicaci\u00f3n y sigue comunicando amor (Palabra, Vida, Luz) donde le expulsan y niegan. Pero el rechazo no es total,  pues hay personas que le han recibido, de manera que pueden llamarse y son hijos* de Dios.<\/p>\n<p>(4) Jes\u00fas, encamaci\u00f3n de la Palabra (Jn 1,14-18). De la Palabra divina y la Palabra revelada pasamos a la encamaci\u00f3n de la Palabra y, a fin de presentarla, el evangelio de Juan ha tenido que abandonar el lenguaje filos\u00f3fico\/religioso de su entorno (helenismo, judaismo, gnosis&#8230;) para ofrecer la aportaci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana que, en otros contextos, como Rom 4,24 y Hch 17,31, se expresaba en un lenguaje de resurrecci\u00f3n* y que aqu\u00ed\u00ad aparece en lenguaje de encamaci\u00f3n*. \u00abY la Palabra se hizo carne, y habit\u00f3 entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unig\u00e9nito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de \u00e9l, y clam\u00f3 diciendo: Este es de quien yo dec\u00ed\u00ada: El que viene despu\u00e9s de m\u00ed\u00ad, es antes de m\u00ed\u00ad; porque era primero que yo. Porque de su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley fue dada por medio de Mois\u00e9s, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jam\u00e1s; el unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l le ha dado a conocer\u00bb. Dividimos el texto en cuatro partes, (a) Afirmaci\u00f3n b\u00e1sica. La Palabra se hizo Carne (Jn 1,14). En el comienzo de su pr\u00f3logo, Juan dec\u00ed\u00ada que el Logos era (en) en Dios (1,1). Ahora se a\u00f1ade que se ha hecho (egeneto): ha entrado en el tiempo, haci\u00e9ndose vida humana, humanidad concreta. S\u00f3lo ahora, en el momento de total abajamiento (cf. Flp 2,1-11), la Palabra y Dios, vinculados antes de un modo general (Jn 1,1-2), reciben nombres personales: Dios se llama Padre y su Palabra el Unig\u00e9nito. No se cita todav\u00ed\u00ada a Jes\u00fas, pero se habla de Unig\u00e9nito que se ha heho Palabra\/Carne, dentro de la misma historia humana, recibiendo toda la doxa o gloria de Dios, como gracia personal (kharis) afirmaci\u00f3n plena (aletheia o verdad), (b) Juan Bautista, testigo de la Palabra de gracia (Jn 1,15-16). El anuncio anterior del Bautista (cf. Jn 1,6-7) recibe en 1,15 su expresi\u00f3n hist\u00f3rica concreta. Jes\u00fas ha llegado despu\u00e9s, pero es anterior, porque es portador de la gracia de Dios y la gracia es lo primero, (c) Jes\u00fas y Mois\u00e9s (1,17). S\u00f3lo ahora plantea Juan el tema de la relaci\u00f3n entre la Ley, que se pone de relieve en el judaismo rab\u00ed\u00adnico, y la Gracia y la Verdad, que constituyen el centro del mensaje cristiano. De esa manera asume y distingue dos elementos que se hallan presentes a lo largo de todo el Antiguo Testamento y que definen la herencia israelita: dentro de la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica, Mois\u00e9s aparece vinculado a la Ley*, como ha destacado el evangelio de Pablo. Pero dentro del Antiguo Testamento hay algo m\u00e1s profundo, que pertenece a la revelaci\u00f3n de Dios: la kharis kai aletheia (gracia y verdad) que asumen y expresan los elementos b\u00e1sicos de la misericordia* y verdad (hesed wa emet) que constituyen el centro y culmen de la revelaci\u00f3n israelita (cf. Ex 34,6-7). Los temas principales (gracia y verdad) hab\u00ed\u00adan aparecido ya en Jn 1,14; pero s\u00f3lo ahora se encuentran asociados al nombre concreto de Jesucristo. S\u00f3lo ahora, cuando la revelaci\u00f3n llega a su meta, cuando la doxa o gloria de Dios se desvela (cf. Jn 1,14), superando el nivel de la Ley de Mois\u00e9s, se puede pronunciar y se pronuncia el gran Nombre de Jesucristo, (d) Dios desconocido, Dios Unig\u00e9nito, Palabra de Dios (1,18). Aqu\u00ed\u00ad culmina el tema de la encamaci\u00f3n de la Palabra, interpretada en forma de conocimiento vital, es decir, de comuni\u00f3n con Jesucristo (Jn 1,18).<\/p>\n<p>(5) Conclusi\u00f3n: la Palabra de Dios es el Hombre Jes\u00fas, la vida humana. Hemos venido hablando de Dios, pero ahora, al final del camino, podemos y debemos afirmar que no sab\u00ed\u00adamos nada de \u00e9l: no le hab\u00ed\u00adamos visto, ignor\u00e1bamos su rostro; s\u00f3lo el Hijo que viene del seno del Padre nos lo ha manifestado. Hemos venido hablando tambi\u00e9n de la Palabra, pero debemos a\u00f1adir que tampoco sab\u00ed\u00adamos lo que era, de tal forma que pod\u00ed\u00adamos confundirla con especulaciones espirituales o filos\u00f3ficas. Ahora sabemos que la Palabra de Dios es el Hombre Jes\u00fas y, en Jes\u00fas, todos los hombres y mujeres de la tierra. Eso significa que conocer la Palabra es compartir la Vida de Jes\u00fas, en comuni\u00f3n personal, compartiendo la vida de los hombres y mujeres de la historia, en gracia y verdad, es decir, en transparencia. Desde este final puede plantearse el tema del Logos o Palabra de Dios, poniendo de relieve los dos caminos, uno descendente (m\u00e1s filos\u00f3fico) y otro ascendente (m\u00e1s vinculado a la historia de la salvaci\u00f3n), (a) En l\u00ed\u00adnea descendente, que puede vincularse con la teolog\u00ed\u00ada de la preexistencia*, el punto de partida  estar\u00ed\u00ada al comienzo del pr\u00f3logo, en las formulaciones iniciales de Jn 1,1-5, entendidas en perspectiva filos\u00f3fico\/religiosa: hay un Logos de Dios, una Palabra\/Vida\/Luz que alienta en todo lo que existe: en esa Palabra\/Luz de Dios que se expresa en Jesucristo existimos y somos los hombres, (b) Por el contrario, en l\u00ed\u00adnea ascendente, es decir, en perspectiva de historia* de la salvaci\u00f3n, el punto de partida del conjunto del pr\u00f3logo de Juan estar\u00ed\u00ada en su final (en Jn 1,18), de manera que tenemos que empezar hablando de Jes\u00fas, entendido como Hijo de Dios, y s\u00f3lo desde Jes\u00fas podr\u00ed\u00adamos subir hacia Dios Padre y conocerle como fuente de toda Palabra. El camino descendente empieza por el Logos o Palabra de Dios para llegar al hombre. El camino ascendente empieza por el hombre Jes\u00fas para llegar a Dios. En el lugar donde se unen ambas l\u00ed\u00adneas (descenso y ascenso) podemos hablar de revelaci\u00f3n de Dios en Cristo. En un nivel externo, el evangelio de Juan ha seguido un camino descendente, para dialogar mejor con la filosof\u00ed\u00ada y religi\u00f3n de su entorno (judaismo helenista, gnosis). Pero en su sentido m\u00e1s profundo, a partir del Logos hecho carne (Jn 1,14), el evangelio puede y debe entenderse m\u00e1s bien en sentido ascendente.<\/p>\n<p>Cf. M. E. BOISMARD, El pr\u00f3logo de san Juan, AB, Fax, Madrid 1967; R. E. BROWN, La comunidad del disc\u00ed\u00adpido amado. Estudio de la eclesiolog\u00ed\u00ada ju\u00e1nica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; El evangelio segi&#8217;m Juan I-II, Cristiandad, Madrid 2002; R. BULTMANN, Joliannesevangelium, Vandenhoeck, Gotinga 1968; A. DESTRO y M. PESCE, C\u00f3mo naci\u00f3 el cristianismo jo\u00e1nico: antropolog\u00ed\u00ada y ex\u00e9gesis del Evangelio de Juan, Sal Terrae, Santander 2002; C. H. DODD, La Tradici\u00f3n hist\u00f3rica en el cuarto Evangelio, Cristiandad, Madrid 1977; X. LEON-DUFOUR, Lectura del evangelio de Juan I-IV, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992-98; X. PIKAZA, Dios es palabra. Teodicea b\u00ed\u00adblica, Sal Terrae, Santander 2003; R. SCHNACKENBURG, El evangelio segi&#8217;m san Juan I-III, Herder, Barcelona 1980.<\/p>\n<p>PALABRA<br \/>\n2. Apocalipsis<\/p>\n<p>(-> jinete, Apocalipsis). Tiene en el Apocalipsis tres sentidos fundamentales. (a) Es palabra de la profec\u00ed\u00ada que Juan profeta transmite y que expresa en el Libro* que escribe con fidelidad (Ap 1,2; 19,9; 21,5; 22,7.18.19). (b) Es palabra de testimonio y entrega de la vida, propia de los m\u00e1rtires que mue ren al decirla o por su causa (Ap 3,8; 6,9; 12,11; 20,4). (c) La palabra se identifica con el mismo Cristo vencedor, que derrota a las Bestias y a todos los perversos con la espada (= palabra) que sale de su boca (Ap 19,13.21; cf. 2,12.16). Despu\u00e9s de todas las batallas y luchas de la historia, en las que parece que los agentes decisivos han sido \u00e1ngeles y demonios, poderes bestiales y enemigos m\u00ed\u00adticos, el Apocalipsis identifica al vencedor final con la Palabra: \u00abVi despu\u00e9s el cielo abierto y apareci\u00f3 un caballo blanco y el Sentado encima de \u00e9l se llama Fiel y Verdadero, y juzga y combate con justicia. Sus ojos son como llamas de fuego y su cabeza est\u00e1 adornada por m\u00faltiples diademas. Lleva escrito un Nombre que s\u00f3lo \u00e9l conoce. Va envuelto en un manto empapado de sangre y su Nombre es este: \u00c2\u00a1Logos (= Palabra) de Dios! Los ej\u00e9rcitos del cielo, con sus jinetes vestidos de lino blanco pur\u00ed\u00adsimo, galopan tras sus huellas sobre blancos caballos. De su boca sale una espada afilada, para dominar a las naciones, y \u00e9l las pastorear\u00e1 con vara de hierro&#8230; Y sobre su manto y su muslo lleva escrito este Nombre: Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u00bb (Ap 19,11-16). Los reyes y la Bestia hab\u00ed\u00adan matado y comido a la Prostituta, en una guerra civil de dimensiones mundiales. Pues bien, ahora que parecen invencibles, se revela desde el cielo un ej\u00e9rcito distinto, que no lucha con armas, sino con el amor y la palabra, el ej\u00e9rcito de los seguidores del Jinete del caballo blanco, que hab\u00ed\u00ada aparecido quiz\u00e1 de forma velada (o antit\u00e9tica) en un pasaje anterior (cf. Ap 6,1-2) y que ahora se presenta claramente como Mes\u00ed\u00adas de Dios, envuelto en el manto de su sangre, esto es, de su entrega a favor de los hombres. No vence quien mata, sino quien se deja matar: vence el Cordero degollado, vence el Hijo del Hombre (cf. Ap 5,6; 1,13), vence la Palabra, que cabalga invicta, como Capit\u00e1n de Dios, a favor de la verdad y la justicia (cf. Sal 45,5), para mostrar la fuerza de la vida (Ap 19,11; cf. Sal 9,9) y culminar el camino del amor. Estos son sus rasgos principales, estos sus nombres. (1) Es divino. Lleva escrito en su cabeza o frente (cf. Ap 9,4; 14,1; 22,4) un nombre que s\u00f3lo \u00e9l conoce y que probablemente forma parte de la disciplina del arcano de la tradici\u00f3n israelita, YHWH, las Cuatro  Letras de Tetragrama, que le vinculan con el misterio de Dios. (2) Es el Logos, Palabra de la creaci\u00f3n primera y victoriosa (Gn 1). Las armas terribles de la Bestia* y de los reyes (del imperio o sistema) de la vieja tierra pierden al fin su poder y acaban por volverse in\u00fatiles. Para recorrer y vencer la traves\u00ed\u00ada de la vida es necesario otro poder, un arma diferente: la palabra de Dios que se expresa en el di\u00e1logo entre los hombres. (3) Es el Rey. En su manto y en su muslo lleva escrito un nombre: Rey de Reyes y Se\u00f1or de Se\u00f1ores (19,16; cf. Dt 10,17). S\u00f3lo aquel que da la vida y que dialoga, entreg\u00e1ndose por otros, es rey y se\u00f1or verdadero. En este contexto se sit\u00faa y se realiza la inversi\u00f3n de la violencia. Bestia y Reyes han matado y comido a la Prostituta conforme a los principios y leyes del sistema que excluye y oprime, encarcela y devora. Por el contrario, el Cordero degollado, hecho Jinete vencedor, ha derrotado a las bestias con su sangre y su palabra, esto es, con el don de su vida creadora, dialogante, pues como el texto sigue diciendo \u00abde su boca sale una espada*&#8230;\u00bb, que no es arma de guerra militar, sino la misma Palabra de Dios que, seg\u00fan la mejor tradici\u00f3n israelita (cf. Is 11,4; Sal 17,24.27; Sab 18,15) y cristiana (Heb 4,12), es el principio de toda creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n. Esta es la vara de hierro del Mes\u00ed\u00adas, su arsenal guerrero: la Palabra que jam\u00e1s ser\u00e1 vencida, ni tampoco encadenada (como aparece en 2 Tim 2,9); \u00e9ste es el Jes\u00fas que entrega la vida por aquellos que le matan, vencedor por la Palabra.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>En la palabra se manifiesta nuestro ser profundo; es el momento en que nuestra libertad des05  pliega sus capacidades operativas; nuestra humanidad sale a buscar la humanidad de los dem\u00e1s, busca un contacto con ellos, genera consensos, construye comunidades humanas, interviene en las cosas del mundo. La vida, la esperanza, la alegr\u00ed\u00ada, el compromiso, la actividad, el amor, la luz de la verdad, est\u00e1n misteriosamente depositados en el fr\u00e1gil envoltorio de la palabra.  Pero la palabra humana es tambi\u00e9n pobre, \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas veces balbucea impotente ante misterios que no consigue penetrar! \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas veces es incapaz de comunicar el sentido que encierra! \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas veces no alcanza los objetivos que se propone! \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas veces, en lugar de manifestar el amor de la vida, la luz de la verdad, la comuni\u00f3n entre las personas, produce odio, mentira y discordia!  En la pobreza de la palabra se revela la pobreza de nuestro ser. Nosotros no estamos totalmente identificados con la vida, el gozo, el amor, la luz de la verdad. Estos bienes est\u00e1n presentes en nosotros, pero tambi\u00e9n est\u00e1n lejos de nosotros. Los buscamos como bienes ausentes, impulsados por esas formas parciales de presencia que tienen en nosotros.  Cuando no reconocemos esta presenciaausencia de la vida, de la verdad, del amor, y pretendemos ser nosotros mismos, de manera total y absoluta, la vida, la verdad, el amor, nos estamos enga\u00f1ando, y nuestras palabras producen la muerte, la mentira y la discordia.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Importancia de la palabra en Israel. II. La palabra hablada en el AT 1. Significado de la preeminencia concedida a la palabra: 2. Instrumentos de comunicaci\u00f3n de la palabra: a) Los sue\u00f1os, b) Los sacerdotes, c) Los profetas, d) Los sabios; 3. La acci\u00f3n de la palabra: a) Creadora de comuni\u00f3n, b) Instrumento de comunicaci\u00f3n, c) Exhortaci\u00f3n, d) Instrumento ejecutivo de Yhwh. III. Hacia la palabra escrita (A T). IV. La palabra en los evangelios sin\u00f3pticos: 1. Palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas; 2. Contenidos o efectos espec\u00ed\u00adficos; 3. Palabra autorizada y eficaz; 4. Importancia de la palabra humana. V. La palabra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. VI. La palabra en las ep\u00ed\u00adstolas paulinas: 1. La evidencia de las cartas mayores; 2. Expresiones sin\u00f3nimas: a) Evangelio, b) Predicaci\u00f3n, c) Testimonio; 3. La eficacia de la palabra; 4. La referencia fundamental; 5. El punto de partida; 6. El fin de la palabra; 7. Condicionamientos y l\u00ed\u00admites. VII. La palabra en los escritos de Juan: 1. En el cuarto evangelio; 2. En el Apocalipsis. VIII. La palabra en la carta a los Hebreos. IX. Hacia la palabra escrita (NT).<\/p>\n<p>Es imposible entender la importancia y la funci\u00f3n que tiene la palabra en la Biblia si no se prescinde de la valoraci\u00f3n negativa que tiene el hombre moderno de la \u00abpalabra\u00bb en contraposici\u00f3n a los \u00abhechos\u00bb y a las \u00abacciones\u00bb. Hechos y no palabras: \u00e9ste es el criterio con que se juzga al pr\u00f3jimo y a partir del cual se considera aut\u00e9ntico y cre\u00ed\u00adble un compromiso. Naturalmente, esto equivale a una infravaloraci\u00f3n de la palabra, pudiendo tener incluso consecuencias \u00e9ticas negativas (si la palabra no cuenta para nada, no es fundamental mantener la palabra que se ha dado, se puede mentir, ser incoherentes, etc.)<br \/>\nI. IMPORTANCIA DE LA PALABRA EN ISRAEL. La eficacia de la palabra se deriva -seg\u00fan J. Pedersen- de que es la expresi\u00f3n corporal de los contenidos del esp\u00ed\u00adritu. El que dirige una palabra a otra persona transmite a su esp\u00ed\u00adritu lo que ha creado en su misma alma; si es una palabra mala, crea infelicidad; si es buena (p.ej., una palabra de bendici\u00f3n), no hay que considerarla como un simple buen deseo de su parte, comparable a un cuerpo sin alma o a una caja vac\u00ed\u00ada, sino que es m\u00e1s bien una palabra que crea algo bueno, que produce la felicidad de aquel a quien se dirige (Pedersen, Israel 1-II, 167s).<\/p>\n<p>Este valor que atribuye Israel a la palabra est\u00e1 comprobado por numerosos testimonios. Ad\u00e1n da nombre a los animales, con lo cual expresa su superioridad sobre ellos. Las \u00faltimas palabras de un moribundo est\u00e1n cargadas de consecuencias, poseen una energ\u00ed\u00ada y por eso mismo se recogen y se guardan con cuidado (G\u00e9n 49; Dt 33; 2Sa 23:1-7). Cuando Salom\u00f3n sube al trono, le pide a Dios \u00abun coraz\u00f3n prudente [lit.: un coraz\u00f3n que escucha: leb somed] para gobernar [lisp\u00f3t] al pueblo\u00bb (1Re 3:9). La importancia que se le atribuye al saber escuchar guarda proporci\u00f3n con la importancia de la palabra.<\/p>\n<p>Estas valoraciones caracterizan tambi\u00e9n a la sabidur\u00ed\u00ada popular: \u00abEl que da una respuesta antes de haber escuchado muestra su insensatez para oprobio suyo\u00bb (Pro 18:13). En las relaciones del hombre con Dios el escuchar ocupa igualmente un puesto de primer orden: \u00abT\u00fa no quieres sacrificios ni ofrendas&#8230;; en cambio, me has abierto el o\u00ed\u00addo\u00bb (Sal 49:7); \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or\u00bb (Deu 8:3). Los seres divinos no dicen su nombre, ya que, al pronunciarlo, el hombre podr\u00ed\u00ada ejercer una especie de dominio sobre ellos (G\u00e9n 32:30; Jue 13:18).<\/p>\n<p>El valor de la palabra se ve confirmado, por contraste, por la valoraci\u00f3n fuertemente negativa de la mentira: el que miente reniega de s\u00ed\u00ad mismo, desmiente la sustancia de su propia alma. Esto distingue a Yhwh de los hombres: \u00abNo es Dios un hombre para que mienta, ni un ser humano para que cambie de opini\u00f3n\u00bb (N\u00fam 23:19; v\u00e9ase tambi\u00e9n ISam 15,29). Por eso \u00e9l mismo declara en el Sal 89:34 que no puede desmentir su fidelidad.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino t\u00e9cnico por excelencia con que el AT indica la palabra es dabar (utilizado casi 1.500 veces). El verbo que de all\u00ed\u00ad se deriva (dibber) se utiliza con la misma frecuencia: indica el acto de hablar, y por eso no puede tener un sujeto figurado; por el contrario, el verbo &#8216;amar (decir) puede tener tambi\u00e9n como sujeto a la tierra, al mar, a los \u00e1rboles, al fuego, etc. Cerca de 400 veces (de 4.500) tiene como sujeto a Dios. La construcci\u00f3n debar Yhwh (palabra del Se\u00f1or) aparece 241 veces, ordinariamente en los escritos prof\u00e9ticos, sobre todo en Jerem\u00ed\u00adas y en Ezequiel.<\/p>\n<p>A veces se ha cre\u00ed\u00addo posible fundamentar la importancia de la palabra en Israel en la etimolog\u00ed\u00ada de dabar; se ha relacionado este t\u00e9rmino con el de debir (la c\u00e1mara sagrada, el sancta sanctorum mencionado en l Apo 6:5. 16.19s.22s; Apo 7:49; Apo 8:6.8 y en Sal 28:2 (donde se traduce por \u00abtemplo\u00bb), para indicar el otro lado, es decir, la parte posterior y m\u00e1s secreta del templo. De este significado, atestiguado tambi\u00e9n en otras lenguas (arameo, \u00e1rabe, eti\u00f3pico) se deduc\u00ed\u00ada que \u00aben dabar hay que ver el otro lado, o mejor a\u00fan, el fondo de una cosa&#8230;, el significado bien definido de una palabra, su contenido, su fondo conceptual&#8230; La cosa como acontecimiento tiene en su dabar el elemento hist\u00f3rico, por lo que la historia est\u00e1 contenida en los debarim como fondo de las cosas\u00bb (GLNT VI, 261). \u00abEl que ha alcanzado el dabar de una cosa ha alcanzado la cosa misma\u00bb (ibid, 262).<\/p>\n<p>Aplicado a Dios y a su palabra, esto significaba que \u00abYhwh manifiesta su esencia en el dabar; el que tiene el dabar de Yhwh conoce a Yhwh; dabar es un modo de aparecer, el m\u00e1s elevado, de Yhwh; Yhwh es dabar en cuanto que puede ser conocido por los mortales: Rom 1:20\u00bb (Boman, Hebrdische Denken, 53). Pero J. Barr ha demostrado la debilidad de esta manera de fundamentar unas conclusiones a partir de etimolog\u00ed\u00adas superficiales (Semantica, 186-200). M\u00e1s que a la etimolog\u00ed\u00ada, hay que referirse al uso y al contexto.<\/p>\n<p>Sobre este fondo tiene un relieve muy especial lo que dice el AT de la palabra de Dios, ante todo como palabra hablada.<\/p>\n<p>II. LA PALABRA HABLADA EN EL AT. En el AT la relaci\u00f3n entre Dios y su pueblo tiene lugar sobre todo mediante la palabra. Este hecho tiene implicaciones negativas y tambi\u00e9n dimensiones positivas.<\/p>\n<p>1. SIGNIFICADO DE LA PREEMINENCIA CONCEDIDA A LA PALABRA. Al presentar a Yhwh como un Dios que comunica mediante la palabra, el AT se contrapone, excluy\u00e9ndolos, a todos los otros tipos de relaciones naturalistas entre la divinidad y los seguidores de las religiones cananeas del ambiente circundante. El encuentro con Yhwh no se realiza a trav\u00e9s de la fertilidad de los campos o de la fecundidad del ganado, ni a trav\u00e9s de las relaciones sexuales, que sirven, sin embargo, para la reproducci\u00f3n de la vida; por lo tanto, los ritos dirigidos a celebrar o a fomentar el despertar de la naturaleza y su fertilidad no tienen cabida en el culto.<\/p>\n<p>Positivamente, el hecho de que el encuentro con Dios se realice a trav\u00e9s de su palabra significa en primer lugar el respeto a la iniciativa divina (ya que nadie puede convertirse en el poseedor exclusivo de su palabra). Significa adem\u00e1s que las relaciones con Dios exigen algo que posee toda persona humana: la capacidad de escuchar su palabra. Pero esto no implica la divinizaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>Lo mismo que la palabra es el medio principal de comunicaci\u00f3n entre las personas, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n entre Yhwh y sus criaturas la palabra es el instrumento que establece una relaci\u00f3n pluriforme, pero que se compendia esencialmente en la comuni\u00f3n mutua. Podr\u00ed\u00adamos decir que crea un conocimiento de Dios entendido no en sentido filos\u00f3fico, sino -hablando de forma figurada- en sentido b\u00ed\u00adblico, como relaci\u00f3n interpersonal, de reconocimiento y de amor, con un profundo sentido de reverencia (b\u00ed\u00adblicamente: temor de Dios) por la santidad y la alteridad de Dios. El creyente israelita sabe que Dios est\u00e1 en el cielo y el hombre en la tierra (Qo 5,1); la comuni\u00f3n entre \u00e9l y Yhwh, por realizarse primordialmente a trav\u00e9s de la palabra, es ciertamente directa, pero no sacrifica la trascendencia de Dios.<\/p>\n<p>Hay pasajes en el AT que presentan esta palabra como algo objetivo, que parece gozar de una existencia propia distinta de la existencia de Dios: \u00abEl Se\u00f1or ha lanzado una orden [lit.: ha enviado una palabra] contra Jacob y va a caer sobre Israel\u00bb (Isa 9:7). En otros pasajes se compara la palabra con una lluvia que baja del cielo para fecundar la tierra, a fin de volver luego al cielo despu\u00e9s de cumplir con su misi\u00f3n (Isa 55:11); o con la nieve, la escarcha y el granizo, y los efectos que producen (Sal 147:15-18). Se trata de una tendencia que se desarrollar\u00e1 en la sabidur\u00ed\u00ada hebrea. Pero ser\u00ed\u00ada un error deducir de estos pasajes que la palabra es una hip\u00f3stasis de Dios. Incluso cuando el juda\u00ed\u00adsmo utiliza el t\u00e9rmino Memra, lo hace sobre todo para evitar o para explicar ciertos antropomorfismos especialmente crudos o para no pronunciar el nombre de Dios en su relaci\u00f3n con el mundo y con los seres humanos. Normalmente, en el AT la palabra de Dios establece una relaci\u00f3n entre Dios y su pueblo a trav\u00e9s de algunos veh\u00ed\u00adculos o instrumentos particulares.<\/p>\n<p>2. INSTRUMENTOS DE COMUNICACI\u00ed\u201cN DE LA PALABRA. a) Los sue\u00f1os. En los antiguos relatos de E (G\u00e9n 20:3.6; G\u00e9n 28:12; 31,I0s.24), en la historia de Jos\u00e9 (G\u00e9n 37:1-11) y en la de Salom\u00f3n (1Re 3:5-15) encontramos a Dios hablando en sue\u00f1os. El libro de Job reflexiona sobre esta forma divina de hablar al hombre: \u00abDios habla una vez, y dos no lo repite. En sue\u00f1os, en visiones nocturnas, cuando un letargo a los hombres invade, reclinados en su lecho, entonces abre \u00e9l el o\u00ed\u00addo del hombre y con apariciones le estremece\u00bb (1Re 33:14-16). Tambi\u00e9n se menciona al sue\u00f1o en otra lista, parecida a la anterior, de las diversas maneras como habla Dios: en lSam 28,15 dice Sa\u00fal: \u00ab(Dios) no me responde ni por medio de los profetas ni por los sue\u00f1os\u00bb. lSam 28,6 a\u00f1ade a los profetas y a los sue\u00f1os los &#8216;ur\u00bbim. Deu 18:9ss hace una lista de pr\u00e1cticas prohibidas en Israel (la adivinaci\u00f3n, los sortilegios, los augurios, la magia, los encantamientos, la evocaci\u00f3n de los difuntos, la consulta a espectros y adivinos), pero en esta lista no figuran los sue\u00f1os ni las visiones nocturnas. Seg\u00fan Deu 13:2-4, hay que negar al profeta y al so\u00f1ador todo cr\u00e9dito cuando emplean sus facultades para inducir a Israel al seguimiento de otros dioses. As\u00ed\u00ad pues, el sue\u00f1o sigue siendo admitido como veh\u00ed\u00adculo de la palabra divina. M\u00e1s adelante dan tambi\u00e9n fe de ello el libro de Daniel y el de Zacar\u00ed\u00adas (cf Dan 7:1 y Zac 1:8). Pero el uso de visiones por parte de los falsos profetas contribuir\u00e1 a desacreditar este veh\u00ed\u00adculo de la palabra divina (cf p.ej. Jer 23:16).<\/p>\n<p>b) Los sacerdotes. La palabra de Dios llega tambi\u00e9n a Israel a trav\u00e9s de los sacerdotes. Uno de los instrumentos sacerdotales para conocer la voluntad divina era el llamado ur&#8217;itm y tumm\u00eem: el sacerdote los guardaba en el &#8216;efod (bolsa o pectoral). En el relato de 1Sa 14:36-46 figura, al lado del rey Sa\u00fal, un sacerdote. El vers\u00ed\u00adculo 41 sugiere a Dios la forma de expresarse: \u00abSi el pecado est\u00e1 en m\u00ed\u00ad o en mi hijo Jonat\u00e1n, Se\u00f1or, Dios de Israel, salga cara [lit.: da ur\u00bbim]; y si este pecado est\u00e1 en tu pueblo Israel, salga cruz [lit.: da tumm?m]\u00bb. No est\u00e1 claro si ur\u00eem y tumm\u00eem indicaban, respectivamente, asentimiento o negaci\u00f3n, o bien si llevaban grabados algunos signos o letras del alfabeto. De todas formas, despu\u00e9s de la pregunta hecha por el rey Sa\u00fal se designa antes a Sa\u00fal y a Jonat\u00e1n; luego, entre los dos, se designa a Jonat\u00e1n, que confiesa su peque\u00f1a transgresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la \u00e9poca del rey David se refieren algunas consultas sacerdotales de la voluntad de Dios, por ejemplo, en lSam 23,9: \u00abCuando David supo que Sa\u00fal tramaba el mal contra \u00e9l, pidi\u00f3 al sacerdote Abiatar que le llevara el efod\u00bb; a continuaci\u00f3n, David plantea su pregunta: quiere saber si los habitantes de Queil\u00e1 lo van a entregar en manos de Sa\u00fal. La respuesta del Se\u00f1or es: \u00abTe entregar\u00e1n\u00bb. Tras esta respuesta, David abandona la ciudad y Sa\u00fal desiste de su persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de David, esta manera de solicitar y de obtener mensajes divinos queda suplantada por otras m\u00e1s espirituales. Pero esto no significa que los sacerdotes cesasen de la funci\u00f3n de hablar por cuenta de Yhwh. Todav\u00ed\u00ada en Age 2:11 se lee: \u00abHaz esta consulta (t\u00f3rah a los sacerdotes\u00bb. Los LXX, al traducir t\u00f3rah por n\u00f3mos (ley), destacar\u00e1n el aspecto legal del t\u00e9rmino t\u00f3rah, que, sobre todo en su origen, significaba m\u00e1s bien indicaci\u00f3n, instrucci\u00f3n dada por Dios en una circunstancia concreta: cf Isa 1:10 : \u00abPrestad o\u00ed\u00addo a la ley [t\u00f3rah, ense\u00f1anza] de nuestro Dios\u00bb. Tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de los sabios de Israel pod\u00ed\u00ada indicarse con t\u00f3rah (Pro 13:14 : \u00abLa ense\u00f1anza del sabio es fuente de vida\u00bb).<\/p>\n<p>c) Los profetas. No cabe duda de que la palabra de Dios llegaba al pueblo de Israel sobre todo por medio de los profetas. Para Deu 18:8-20 ellos son los \u00fanicos veh\u00ed\u00adculos autorizados de la palabra de Dios, pero hay que tener en cuenta la fecha relativamente tard\u00ed\u00ada (finales del siglo vi a.C.) de este libro. En lSam 28,6 se lee que \u00abSa\u00fal consult\u00f3 al Se\u00f1or; pero el Se\u00f1or no le respondi\u00f3 ni por los sue\u00f1os, ni por las urim, ni por los profetas\u00bb. Estos \u00faltimos se sit\u00faan en el mismo plano que los sue\u00f1os y los instrumentos de adivinaci\u00f3n; probablemente, en los comienzos del movimiento prof\u00e9tico no eran muy diferentes de los sacerdotes que practicaban la adivinaci\u00f3n dentro del marco del culto. Las relaciones entre profetas y sacerdotes se deducen tambi\u00e9n de algunas personalidades, cuya pertenencia a ambas categor\u00ed\u00adas se indica: Samuel es profeta y sacerdote en Sil\u00f3 (lSam 3); El\u00ed\u00adas, el profeta, sacrifica en un altar elevado en la cima del Carmelo (lRe 18,32); Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel son sacerdotes o de familia sacerdotal (Jer 1:1; Eze 1:3). No hay que acentuar excesivamente la distinci\u00f3n entre los primeros profetas y los del siglo vui y siguientes; tambi\u00e9n de estos \u00faltimos se refieren numerosas visiones que los vinculan con el profetismo de los primeros tiempos: cf lSam 10,4s: \u00ab&#8230;Te encontrar\u00e1s con un grupo de sacerdotes que bajan del alto, precedidos de arpas, tambores, flautas y c\u00ed\u00adtaras, profetizando. Entonces se apoderar\u00e1 de ti el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, profetizar\u00e1s con ellos y ser\u00e1s transformado en otro hombre\u00bb. Esta forma de \u00e9xtasis prof\u00e9tico alcanza niveles de paroxismo en los profetas de Baal que se enfrentan con El\u00ed\u00adas en el Carmelo (1Re 18:26ss). Estos profetas primitivos se reun\u00ed\u00adan de ordinario en grupos, llamados a veces escuelas de profetas, alrededor de un jefe o maestro, como El\u00ed\u00adas o Eliseo (2Re 6:1-2; 2Re 4:38; 2Re 4:1; 2Re 2:3). lRe y 2Re refieren muchas empresas extraordinarias o ben\u00e9ficas atribuidas por la tradici\u00f3n a estos profetas. Pero con el paso del tiempo el profeta se fue distinguiendo de los otros mediadores entre Dios y el pueblo por su especializaci\u00f3n como veh\u00ed\u00adculo de la palabra de Yhwh (cf Jer 18:18 : \u00abNo ha de faltar por eso del sacerdote la ense\u00f1anza, ni del sabio el consejo, ni del profeta la palabra\u00bb). El es el portavoz de la palabra de Yhwh, ya que la palabra llega hasta \u00e9l y lo aferra; la expresi\u00f3n \u00ablleg\u00f3 la palabra de Yhwh a&#8230;\u00bb se encuentra 123 veces, de forma m\u00e1s o menos id\u00e9ntica, en el AT (G. von Rad, Teolog\u00ed\u00ada II, 140). Los que son alcanzados por esta palabra quedan atados por ella y no pueden menos de transmitirla. \/ Am\u00f3s compara la voz del Se\u00f1or con un rugido que viene de Si\u00f3n (Jer 1:2), y deduce de ello esta consecuencia personal: \u00abEl le\u00f3n ruge; \u00bfqui\u00e9n no temer\u00e1? El Se\u00f1or Dios habla; \u00bfqui\u00e9n no profetizar\u00e1?\u00bb (Jer 3:8). \/ Jerem\u00ed\u00adas dice lo mismo con im\u00e1genes todav\u00ed\u00ada m\u00e1s atrevidas: \u00abT\u00fa me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir; has sido m\u00e1s fuerte que yo, me has podido&#8230; Hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador encerrado en mis huesos; me he agotado en contenerlo y no lo he podido soportar\u00bb (Jer 20:7-9).<\/p>\n<p>El tormento de estos profetas viene de la naturaleza de la palabra que tienen que llevar a sus contempor\u00e1neos de parte de Dios, y tambi\u00e9n en parte de la hostilidad o indiferencia con que se recibe esta palabra.<\/p>\n<p>Los profetas saben que las palabras que pronuncian por orden de Dios no son un comentario suyo, sino un acto de Dios mismo; es Dios el que se acerca a su pueblo mediante la palabra y en el acto mismo en que se proclama su palabra. Cf Ose 6:5 : \u00abPor eso te hice pedazos; por medio de los profetas te he matado con las palabras de mi boca\u00bb. Mientras que los profetas de tipo ext\u00e1tico parecen haber tenido la funci\u00f3n de fomentar el bienestar de aquellos por los que trabajaban (el pueblo, el rey, ocasionalmente la familia con la que viv\u00ed\u00adan), en un determinado momento el profeta se hace cada vez m\u00e1s aut\u00f3nomo del ambiente social y cada vez m\u00e1s vinculado a una palabra externa al ambiente, que se contrapone al mismo y de la que es prisionero el profeta. La palabra del Se\u00f1or hace del profeta una especie de \u00abfiscal\u00bb que, por cuenta de Yhwh, instruye contra el pueblo un proceso por desobediencia o infidelidad. El anuncia la condenaci\u00f3n por estos delitos, y a veces sus or\u00e1culos llegan a tomar la forma de requisitorias forenses (Isa 1:2-20; Miq 6:1-8; Jer 2:4-29).<\/p>\n<p>Es la palabra lo que da a los profetas su conciencia vocacional. Si a veces llega a ser un peso intolerable (ya hemos visto el ejemplo de Jerem\u00ed\u00adas), por otra parte les da la fuerza y la convicci\u00f3n que necesitan para cumplir su mandato: los profetas saben que tienen la misi\u00f3n de anunciar la palabra (Am\u00f3 3:7 : \u00abPorque el Se\u00f1or no hace nada sin que manifieste su plan a sus siervos los profetas\u00bb) y perciben toda su responsabilidad (Eze 3:16-21 : el profeta es comparado con el centinela que tiene que despertar a los ciudadanos; si \u00e9stos se despiertan y no reaccionan, la culpa no ser\u00e1 del profeta; pero si no los despierta, Dios le pedir\u00e1 cuenta de la vida de los ciudadanos. Cf tambi\u00e9n Eze 33:1-9 : \u00abDe su sangre te pedir\u00e9 cuentas a ti\u00bb (v. 7).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del destierro hay varios pasajes b\u00ed\u00adblicos que aluden al agotamiento y a la desaparici\u00f3n de la palabra prof\u00e9tica en el pa\u00ed\u00ads. Sal 74:9 : \u00abYa no hay ning\u00fan profeta, y nadie sabe lo que esto durar\u00e1\u00bb; 1Ma 4:46 : hubo que esconder las piedras del altar profanado, que hab\u00ed\u00ada sido demolido \u00abhasta que viniera un profeta y dijera lo que hab\u00ed\u00ada que hacer con ellas\u00bb. La falta de la palabra prof\u00e9tica est\u00e1 ya preanunciada para un tiempo venidero en Am\u00f3 8:11s: \u00abVienen d\u00ed\u00adas, dice el Se\u00f1or Dios, en que enviar\u00e9 hambre al pa\u00ed\u00ads; no hambre de pan, no sed de agua, sino de o\u00ed\u00adrla palabra del Se\u00f1or. Y andar\u00e1n errantes&#8230; buscando la palabra del Se\u00f1or, y no la encontrar\u00e1n\u00bb. Sin embargo, es posible que el or\u00e1culo original anunciase simplemente una carest\u00ed\u00ada, y que fue m\u00e1s tarde cuando se espiritualiz\u00f3.<\/p>\n<p>El cese de la \/ profec\u00ed\u00ada no es tanto un fen\u00f3meno de \u00absilencio de Dios\u00bb como un momento de transici\u00f3n de la palabra de Dios hablada a la palabra de Dios escrita&#8230; El peso de la tradici\u00f3n de las intervenciones de Dios en el pasado era tan grande que imped\u00ed\u00ada que surgieran nuevos portavoces de su palabra. Por eso mismo, y no s\u00f3lo por cuestiones de prestigio o de deseo de clandestinidad, la apocal\u00ed\u00adptica favorecer\u00e1 la pseudonimia, atribuyendo sus escritos a las grandes figuras del pasado.<\/p>\n<p>d) Los sabios. En la literatura sapiencial dabar no aparece con el significado de palabra de Dios. La palabra se hace pr\u00e1cticamente equivalente a la \/ sabidur\u00ed\u00ada (soph\u00ed\u00ada) de Dios. El autor de Pro 3:19 puede parafrasear el Sal 33:6 (\u00abCon su palabra el Se\u00f1or hizo los cielos\u00bb) diciendo: \u00abEl Se\u00f1or con sabidur\u00ed\u00ada ha fundado la tierra\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada) ha ocupado el puesto de dabar. Lo que el pr\u00f3logo de Juan dice del Verbo (L\u00f3gos: infra, \/ VIII, 1), se le atribuye en los libros sapienciales no ya al l\u00f3gos, sino a la soph\u00ed\u00ada: Sab la define como emanaci\u00f3n de la fuerza de Dios, irradiaci\u00f3n de la luz eterna (Sal 7:25-27), afirmando que convive con Dios (Sal 8:3) y que est\u00e1 sentada junto a su trono (o al lado de \u00e9l en el trono:Sal 9:4), presente ya en el mismo momento de la creaci\u00f3n del mundo (Sal 9:9). Pero, aun siendo premundana, sigue siendo -a diferencia del L\u00f3gos de Juan- una criatura de Dios (Sir 1:9 : \u00abEl Se\u00f1or la cre\u00f3, la vio, la midi\u00f3\u00bb).<\/p>\n<p>La frecuencia con que se habla de la soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada) en esta literatura no significa que no tenga sitio el l\u00f3gos en ella: aparece en Sab 9:1 (\u00abCon tu palabra hiciste todas las cosas\u00bb), en paralelo con soph\u00ed\u00ada (\u00aby con tu sabidur\u00ed\u00ada formaste al hombre\u00bb:Sab 9:2a). En Sab 18:15 se le atribuye al l\u00f3gos el exterminio de los primog\u00e9nitos de Egipto: \u00abTu palabra omnipotente se lanz\u00f3 desde el trono real del cielo como guerrero despiadado en medio de la tierra entregada al exterminio\u00bb (cf Exo 12:29-30).<\/p>\n<p>3. LA ACCI\u00ed\u201cN DE LA PALABRA. Hemos de preguntarnos ahora, sincr\u00f3nicamente, qu\u00e9 aspectos y funciones atribuye el AT a la palabra de Dios.<\/p>\n<p>a) Creadora de comuni\u00f3n. La palabra se nos presenta ante todo como creadora de comuni\u00f3n: mediante la palabra es como Dios establece su alianza con el pueblo. El pacto tiene un fundamento personal y una finalidad moral; no marca el establecimiento de una relaci\u00f3n impersonal de poder, sino el comienzo de una comuni\u00f3n entre Yhwh y los descendientes de Abrah\u00e1n: \u00abPor esto tiene una importancia decisiva el hecho de que el establecimiento del pacto no se realice en un acto puro, privado de palabras y que posea toda su validez ab intr\u00ed\u00adnseco, sino que vaya acompa\u00f1ado de la palabra que expresa la voluntad divina\u00bb (Eichrodt, Teolog\u00ed\u00ada, I, 37).<\/p>\n<p>b) Instrumento de comunicaci\u00f3n. La palabra es adem\u00e1s el medio de comunicaci\u00f3n de un mensaje. La f\u00f3rmula \u00abAs\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or\u00bb (2Sa 12:11; 2Sa 24:12 y a continuaci\u00f3n muy frecuente en los libros prof\u00e9ticos), igual que la otra \u00abor\u00e1culo del Se\u00f1or\u00bb (167 veces tan s\u00f3lo en el libro de Jerem\u00ed\u00adas, menos frecuente en los dem\u00e1s profetas), lo atestigua con claridad.<\/p>\n<p>La caracter\u00ed\u00adstica de la religi\u00f3n de Israel es que este mensaje presenta muy a menudo a la palabra como mensaje de condenaci\u00f3n: en el mundo ambiental se encuentran ejemplos de palabra de salvaci\u00f3n, pero no de condenaci\u00f3n (Mari), mientras que en Israel se desarrolla toda una escuela de or\u00e1culos de juicio (Westermann, Grundformen, 70ss): la palabra no tiene la funci\u00f3n de promover el consenso popular en favor del poder, sino de criticar tanto al pueblo como al poder mismo (Nat\u00e1n interviene cuando David quiere decidir la construcci\u00f3n del templo: 2Sa 7:1-17; pero Nat\u00e1n le reprocha al mismo soberano su conducta con Betsab\u00e9 y su marido Ur\u00ed\u00adas: 2Sa 12:1-15; El\u00ed\u00adas reprocha a Ajab la prevaricaci\u00f3n cometida contra Nabot: 1Re 21:17-24; Miqueas, hijo de Yiml\u00e1, se\u00f1ala a Ajab y a Josafat a d\u00f3nde habr\u00e1 de conducirlos una empresa insensata: I Apo 22:6-28).<\/p>\n<p>A partir del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, junto a las palabras de juicio predominan las palabras de misericordia, de promesa y de aliento: \u00abConsolad, consolad a mi pueblo&#8230;\u00bb (Isa 40:1).<\/p>\n<p>c) Exhortaci\u00f3n. No s\u00f3lo en los profetas, sino tambi\u00e9n en los escritos sapienciales y sobre todo en la ley se encuentra la palabra en funci\u00f3n de advertencia y de indicaci\u00f3n \u00e9tica. En esta funci\u00f3n puede asumir formas diversas, desde las m\u00e1s sencillas a las m\u00e1s complejas (como la t\u00f3rah prof\u00e9tica).<\/p>\n<p>d) Instrumento ejecutivo de Yhwh. Hemos de recordar adem\u00e1s la palabra como instrumento que lleva a su cumplimiento la voluntad divina. Es la palabra de Dios la que hace obrar a los \u00e1ngeles (Sal 103:20) y la que crea el mundo (Sal 33:6 : \u00abCon su palabra el Se\u00f1or hizo los cielos\u00bb; cf v. 9: \u00abEl lo dijo, y todo fue hecho; \u00e9l lo orden\u00f3, y todo existi\u00f3\u00bb). Esta actividad din\u00e1mica y creadora de la palabra aparece igualmente en el frecuente paralelismo entre palabra y obras; por ejemplo, en Sal 33:4 : \u00abLa palabra del Se\u00f1or es eficaz, y sus obras demuestran su lealtad\u00bb; o Sal 106:12s: \u00abEntonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas. Pero pronto se olvidaron de sus obras\u00bb. La palabra preside tambi\u00e9n el ciclo de las transformaciones de la naturaleza, como la del hielo que se transforma en agua del r\u00ed\u00ado: \u00abEnv\u00ed\u00ada su palabra y las derrite [las aguas congeladas], hace soplar el viento y las aguas vuelven a correr\u00bb (Sal 147:18). Pero preside sobre todo el curso de la historia seg\u00fan la voluntad de Yhwh: \u00abDevastada ser\u00e1, devastada la tierra, totalmente saqueada, porque el Se\u00f1or as\u00ed\u00ad lo ha decretado\u00bb (Isa 24:3; cf tambi\u00e9n Jer 39:16 y 44,29s). El salmista est\u00e1 convencido de que Yhwh dirigi\u00f3 tambi\u00e9n la historia personal de Jos\u00e9 (naturalmente, en funci\u00f3n del episodio de sus hermanos y de la historia futura de sus descendientes). Pero tambi\u00e9n la historia de los otros pueblos est\u00e1 sometida al juicio y a la acci\u00f3n de la palabra de Yhwh: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros, que habit\u00e1is el litoral, naci\u00f3n de los quereteos! La palabra del Se\u00f1or es contra vosotros, Cana\u00e1n, tierra de filisteos\u00bb (Sof 2:5). As\u00ed\u00ad es como Yhwh puede \u00absilbar\u00bb a un pueblo lejano, Asiria, para utilizarlo como instrumento suyo en la historia (Isa 5:26ss) y hablar \u00aba Ciro, su ungido, a quien yo tom\u00e9 de la mano para someter a las naciones\u00bb (Isa 45:1ss).<\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n activa, din\u00e1mica, de la palabra tiene su expresi\u00f3n m\u00e1s solemne en el relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1-2, 4a), con los diversos \u00aby dijo Dios\u00bb (vv. 3.6.9.11. 14.20.24.26; as\u00ed\u00ad lit. el hebreo; en las traducciones la monoton\u00ed\u00ada del \u00abdijo Dios\u00bb se aten\u00faa a veces alternando el verbo \u00abdecir\u00bb con otros, como mandar y ordenar). La palabra no aparece aqu\u00ed\u00ad como un instrumento en las manos de Dios, casi separado de su persona, sino que se identifica rigurosamente con su iniciativa: Dios crea hablando. Esta unidad tan rigurosa entre Dios y su palabra ha de tenerse en cuenta en todos los pasajes que hablan de la palabra como de algo eficaz; no lo es por s\u00ed\u00ad misma, sino en cuanto que la pronuncia Dios: \u00abPues yo, el Se\u00f1or, hablar\u00e9. Todo cuanto yo diga ser\u00e1 dicho y hecho sin tardanza&#8230; Ninguna de mis palabras se diferir\u00e1 m\u00e1s. Ser\u00e1 cosa dicha y hecha\u00bb (Eze 12:25.28).<\/p>\n<p>III. HACIA LA PALABRA ESCRITA (AT). La formaci\u00f3n de la \/ Escritura y del canon son tema de otra exposici\u00f3n de este diccionario. Aqu\u00ed\u00ad hemos de recordar tan s\u00f3lo que los primeros pasos hacia la formaci\u00f3n de una palabra escrita est\u00e1n constituidos por las exhortaciones a conservar la palabra recibida del Se\u00f1or y por las promesas de indefectibilidad de la palabra misma: \u00abMi esp\u00ed\u00adritu, que reposa en ti, y mis palabras, que he puesto en tu boca, no faltar\u00e1n de tu boca, ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los descendientes de tus descendientes -dice el Se\u00f1or- desde ahora y por siempre\u00bb (Isa 59:21). En otras palabras, es el pensamiento de la permanencia fructuosa de la palabra lo que inspira el pasaje dif\u00ed\u00adcil de Deu 30:11-14. El mandamiento de Dios no es excesivo ni inalcanzable, ni se encuentra en el cielo ni al otro lado del mar, sino que \u00abla palabra est\u00e1 muy cerca de ti; est\u00e1 en tu boca, en tu coraz\u00f3n, para que la pongas en pr\u00e1ctica\u00bb. La menci\u00f3n del coraz\u00f3n y de la boca deber\u00ed\u00ada traducir la idea de la accesibilidad de la palabra, que todos est\u00e1n en disposici\u00f3n de comprender y de repetir, haci\u00e9ndola propia con vistas a su aplicaci\u00f3n en la existencia concreta. La palabra de Dios est\u00e1 pasando as\u00ed\u00ad de la etapa de palabra contingente, ligada a una situaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica en la que interviene un profeta o alg\u00fan otro enviado de Dios con una interpretaci\u00f3n, un juicio, un est\u00ed\u00admulo o una exhortaci\u00f3n, a la etapa de palabra fijada en la tradici\u00f3n, y luego escrita, a la que hay que referirse en todas las circunstancias.<\/p>\n<p>Esta transici\u00f3n se anticipa en algunos casos espor\u00e1dicos en que una palabra se repite en \u00e9pocas sucesivas y en labios de personajes diversos, testimonio del hecho de que la palabra del Se\u00f1or era recibida con reverencia y no como palabra ef\u00ed\u00admera. Recordemos 1Re 14:11, seguido de l Apo 16:4 y 21,24; o bien la imagen del \u00e1rbol plantado junto al agua corriente, que en el Sal 1 describe la felicidad del hombre que se deleita en la ley del Se\u00f1or, y en Jer 17:7-8 la del hombre que pone en el Se\u00f1or su confianza y su esperanza (para los or\u00e1culos paralelos, como Isa 2:2-4 y Miq 4:1-3, se pueden dar otras explicaciones).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estos primeros pasos y a trav\u00e9s de la concesi\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de dabar a colecciones cada vez m\u00e1s amplias de or\u00e1culos o de exhortaciones de Yhwh (el \/ dec\u00e1logo; colecciones de palabras prof\u00e9ticas; m\u00e1s tarde, el libro del \/ Deuteronomio) se llegar\u00e1 a la noci\u00f3n de que toda la Escritura de Israel es palabra de Dios.<\/p>\n<p>IV. LA PALABRA EN LOS EVANGELIOS SIN\u00ed\u201cPTICOS. En los evangelios la palabra tiene un relieve especial, sobre todo como palabra de Jes\u00fas. Pero puesto que la tradici\u00f3n evang\u00e9lica hereda del AT la noci\u00f3n de la palabra como algo sustancioso y lleno de eficacia, veremos que tambi\u00e9n la palabra del hombre es significativa.<\/p>\n<p>1. PALABRA Y ACCI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS. La imagen evang\u00e9lica de Jes\u00fas se nos presenta en parte a trav\u00e9s de su hablar y en parte a trav\u00e9s de su obrar. Desde la antig\u00fcedad, el contenido de los evangelios se subdividi\u00f3 en estas dos grandes categor\u00ed\u00adas: \u00ablas cosas dichas\u00bb y \u00ablas cosas hechas\u00bb por Jes\u00fas (Pap\u00ed\u00adas, siglo II d.C.). Pero entre las dos categor\u00ed\u00adas no hay ninguna oposici\u00f3n: Jes\u00fas habla tambi\u00e9n a trav\u00e9s de lo que hace. A la pregunta de Juan Bautista: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb, Jes\u00fas responde dando este encargo a los disc\u00ed\u00adpulos de Juan: \u00abId y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (Mat 11:4; cf Luc 7:22). Tambi\u00e9n en la valoraci\u00f3n de la gente, sus actos (un exorcismo, en este caso concreto) se definen como didaj\u00e9 (el sustantivo que se deriva del verbo did\u00e1skein, ense\u00f1ar; es decir, \/ ense\u00f1anza, instrucci\u00f3n, doctrina: Mar 1:27). Cf Luc 24:19 : \u00abProfeta poderoso en obras y palabras\u00bb (definici\u00f3n parecida a la de Mois\u00e9s en Heb 7:22). En el cristianismo primitivo se subray\u00f3 unas veces uno de estos aspectos y otras el otro, seg\u00fan las situaciones: as\u00ed\u00ad Pablo, en sus cartas, que tienen un car\u00e1cter eminentemente did\u00e1ctico y se compusieron para uso interno de las comunidades, se refiere a las palabras de Jes\u00fas, y no a sus acciones (cf, p.ej., las palabras de la \u00faltima cena en 1 Cor 11; las palabras sobre la fidelidad conyugal en 1Co 7:10; Rom 12 parece contener alusiones a ciertas frases de Jes\u00fas incluidas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a). Por el contrario, los discursos de los Hechos subrayan las obras de poder de Jes\u00fas: \u00abDios acredit\u00f3 ante vosotros a Jes\u00fas el Nazareno con los milagros, prodigios y se\u00f1ales que hizo por medio de \u00e9l\u00bb (Heb 2:22), debido, l\u00f3gicamente, a la situaci\u00f3n misionera en que est\u00e1n ambientados esos discursos. Pero es justo recordar que, incluso cuando Jes\u00fas realiza sus obras, \u00e9stas reciben su significado de las palabras que las preceden, las acompa\u00f1an o las siguen [\/ Milagros III, 6].<\/p>\n<p>Los evangelistas, y ya en algunos casos sus fuentes, utilizan gen\u00e9ricamente el t\u00e9rmino \u00abpalabra\u00bb (l\u00f3gos) para indicar los discursos pronunciados por Jes\u00fas o las antolog\u00ed\u00adas de dichos y m\u00e1ximas de Jes\u00fas reunidas en bloques literarios (Mat 7:28; Mat 19:1; Mat 26:1; cf Luc 9:28), o bien para indicar, siempre de forma gen\u00e9rica (en forma de sumario o compendio, con los verbos en imperfecto) su actividad de ense\u00f1anza y\/o predicaci\u00f3n (Mar 2:2; Mar 4:33). No muy distinta es la funci\u00f3n del t\u00e9rmino l\u00f3gos cuando el sujeto, en vez de ser Jes\u00fas, es la gente que escucha su palabra (Luc 5:1.15).<\/p>\n<p>2. CONTENIDOS O EFECTOS ESPEC\u00ed\u008dFICOS. De este uso gen\u00e9rico se apartan aquellos casos en los cuales la palabra tiene un contenido espec\u00ed\u00adfico, por ejemplo \u00abla palabra del reino\u00bb (Mat 13:19) o, con un t\u00e9rmino distinto, \u00abel evangelio del reino\u00bb (Mat 4:23; Mat 9:35), y aquellos en que una palabra particular produce cierto efecto: podemos as\u00ed\u00ad encontrar una palabra que suscita inter\u00e9s (Luc 5:1 : \u00abla gente se agolpaba en torno a \u00e9l para o\u00ed\u00adr la palabra&#8230;), una palabra que suscita el asombro (Mar 1:22 : \u00abtodos se maravillaban de su doctrina\u00bb; cf tambi\u00e9n Luc 4:22). En Marcos el asombro de la gente se atribuye a la autoridad con que ense\u00f1aba Jes\u00fas, mientras que en Lucas se debe a la belleza de su elocuencia: \u00abTodos daban su aprobaci\u00f3n, admirados de las palabras tan hermosas que sal\u00ed\u00adan de su boca\u00bb.<\/p>\n<p>En un caso se recuerda la palabra de Jes\u00fas como palabra de predicci\u00f3n: \u00abPedro se acord\u00f3 de lo que Jes\u00fas le hab\u00ed\u00ada dicho&#8230;\u00bb (es decir, de que lo negar\u00ed\u00ada: Mar 14:72; cf par Mat 26:75 y Luc 22:61). En otro lugar se recuerda como palabra que aflige: \u00abAl o\u00ed\u00adr esto, el joven se fue muy triste\u00bb (Mar 10:22). Pero esa palabra aflige porque es al mismo tiempo una palabra que exige: \u00abAnda, vende todo lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres&#8230;; despu\u00e9s, ven y s\u00ed\u00adgueme\u00bb (Mat 19:21).<\/p>\n<p>Hay un caso en que Jes\u00fas, con una intervenci\u00f3n suya, se propone poner en apuros a sus interlocutores: \u00abYo tambi\u00e9n os har\u00e9 una pregunta\u00bb [griego, lit.: \u00abOs preguntar\u00e9 una palabra\u00bb, o sea: \u00abTambi\u00e9n yo os pondr\u00e9 una palabra de pregunta\u00bb] (Mat 21:24 y par).<\/p>\n<p>Mar 8:38 (y par Luc 9:26) sugiere la idea de que es posible avergonzarse de las palabras de Jes\u00fas. En realidad, esta frase asocia las palabras de Jes\u00fas a su misma persona; por tanto, m\u00e1s que de verg\u00fcenza convendr\u00ed\u00ada hablar de vileza o de cobard\u00ed\u00ada. El pasaje se refiere a la hip\u00f3tesis de una negaci\u00f3n de Cristo o de sus palabras por miedo a los perseguidores: \u00abSi alguien se averg\u00fcenza de m\u00ed\u00ad y de mi doctrina&#8230;, tambi\u00e9n el Hijo del hombre se avergonzar\u00e1 de \u00e9l cuando venga en la gloria de su Padre\u00bb. La fuente Q tiene una amonestaci\u00f3n an\u00e1loga, pero sustituyendo la verg\u00fcenza por la negaci\u00f3n: Mat 10:32s y par Luc 12:8s usan la pareja de verbos \u00abreconocer y negar\u00bb. Sin embargo, en estos dos pasajes el objeto es solamente la persona de Jes\u00fas y no su palabra.<\/p>\n<p>Luc 5:1 describe a Jes\u00fas que predica la \u00abpalabra de Dios\u00bb. Esta expresi\u00f3n es rara en los evangelios sin\u00f3pticos: da la impresi\u00f3n de una analog\u00ed\u00ada entre este predicar de Jes\u00fas y el de la Iglesia primitiva, como se deduce de diversos pasajes de los Hechos. Si recordamos que la escena descrita en Luc 5:4-11 se encuentra exclusivamente en Lucas y es probablemente una creaci\u00f3n suya, podemos pensar tambi\u00e9n que el mismo evangelista retoc\u00f3 el pre\u00e1mbulo (que tiene algunas analog\u00ed\u00adas con Mar 1:16ss y Mat 4:18ss, por un lado, y con Mar 4:1 y Mat 13:1ss, por otro), introduciendo en \u00e9l una f\u00f3rmula corriente en su segundo libro a Te\u00f3filo (los Hechos de los Ap\u00f3stoles). Se pueden citar aqu\u00ed\u00ad otros dos pasajes en donde, siempre en el tercer evangelio, se atribuye a Jes\u00fas el uso de la expresi\u00f3n \u00abla palabra de Dios\u00bb, se trata de Luc 8:21 y 11,28: \u00abLos que oyen la palabra de Dios y la cumplen\u00bb. Tambi\u00e9n en estos dos casos el lenguaje de Lucas podr\u00ed\u00ada haber asumido algunos matices del lenguaje eclesi\u00e1stico primitivo. La falta de paralelos para el segundo caso no permite comparaciones; pero para el primero, el pasaje paralelo de Marcos dice: \u00abEl que hace la voluntad de Dios\u00bb (Mar 3:35), y el de Mateo: \u00abEl que hace la voluntad de mi Padre celestial\u00bb (Mat 12:50). La comparaci\u00f3n hace resaltar el car\u00e1cter secundario de la formulaci\u00f3n lucana.<\/p>\n<p>3. PALABRA AUTORIZADA Y EFICAZ. Los pasajes que aluden al inter\u00e9s o al asombro con que era escuchada y buscada por la gente la palabra de Jes\u00fas (supra, l IV, 2) atestiguan ya impl\u00ed\u00adcitamente la autoridad de esa palabra. Pero hay adem\u00e1s un caso en que esto se afirma expresamente: \u00abTodos se maravillaban de su doctrina, porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la ley\u00bb (Mar 1:22). El car\u00e1cter autoritativo de las palabras de Jes\u00fas se deduce tambi\u00e9n de la par\u00e1bola final del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u00abEl que escucha mis palabras y las pone en pr\u00e1ctica se parece a un hombre sensato que ha construido su casa sobre roca\u00bb (Mat 7:24; cf tambi\u00e9n par Luc 6:46), y del pasaje de las ant\u00ed\u00adtesis, en el mismo serm\u00f3n: \u00abSab\u00e9is que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u00bb (Mat 5:21s.27s.31s.33s.38s.43s). Esto es tan evidente que Mateo deja para el final del serm\u00f3n de la monta\u00f1a la observaci\u00f3n sobre la autoridad de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, que en Marcos se encuentra en 1,22: \u00e9l no ense\u00f1aba como los escribas (Mat 7:29; cf tambi\u00e9n Luc 4:32).<\/p>\n<p>Un aspecto particular de la autoridad intr\u00ed\u00adnseca de la palabra de Jes\u00fas es el de su eficacia. En este punto los evangelios coinciden con el AT y con el valor que all\u00ed\u00ad se atribu\u00ed\u00ada a la palabra. Mat 8:16 refiere que Jes\u00fas \u00abcon su palabra ech\u00f3 a los esp\u00ed\u00adritus y cur\u00f3 a todos los enfermos\u00bb. Es solamente Mateo el que recoge este detalle: \u00abcon su palabra\u00bb. El pasaje paralelo de Luc 4:40 dice: \u00abJes\u00fas impon\u00ed\u00ada las manos sobre cada uno de ellos y los curaba\u00bb. Marcos, por su parte, no indica el modo de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas (Luc 1:32-34).<\/p>\n<p>La eficacia de la palabra est\u00e1 atestiguada tambi\u00e9n por la petici\u00f3n atribuida al centuri\u00f3n (fuente Q): \u00abDi una palabra, y mi criado se curar\u00e1\u00bb (Luc 7:7 : cf par en Mat 8:8), y por la r\u00e9plica de Sim\u00f3n a la orden de echar las redes para pescar: \u00abYa que t\u00fa lo dices, echaremos las redes\u00bb (Luc 5:5).<\/p>\n<p>4. IMPORTANCIA DE LA PALABRA HUMANA. Incluso cuando no tiene una eficacia din\u00e1mica, la palabra no es nunca insignificante: tiene su peso aun cuando no se trate de la palabra de Jes\u00fas. Es el mismo Jes\u00fas el que recuerda a los disc\u00ed\u00adpulos la importancia de sus palabras: \u00abPor tus palabras ser\u00e1s justificado y por tus palabras ser\u00e1s condenado\u00bb (Mat 12:37). Por eso los hombres, el d\u00ed\u00ada del juicio, tendr\u00e1n que dar cuenta de sus palabras (Mat 12:36). En efecto, la palabra no es una cosa extempor\u00e1nea y fugitiva, a la que no haya que atribuir ninguna importancia; al contrario, es la expresi\u00f3n de la realidad interior del hombre: \u00abEl hombre bueno saca el bien de la bondad que atesora en su coraz\u00f3n, y el malo saca el mal de la maldad que tiene, porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca\u00bb (Luc 6:45). Por eso, cuando la palabra del hombre es buena, bien fundada y bien orientada, es eficaz. A la mujer cananea, que hab\u00ed\u00ada replicado atinadamente a su observaci\u00f3n, Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abVete, pues por tus palabras ya ha salido de tu hija el demonio\u00bb (Mar 7:29). En este caso es Marcos el que pone de relieve la importancia de la palabra en la respuesta de Jes\u00fas. Mat 15:28 tiene simplemente: \u00ab\u00c2\u00a1Oh mujer, qu\u00e9 grande es tu fe!\u00bb<br \/>\nV. LA PALABRA EN LOS HECHOS DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES. Aqu\u00ed\u00ad predomina ampliamente el uso de l\u00f3gos para indicar la predicaci\u00f3n cristiana, ordinariamente en pasajes donde equivale pr\u00e1cticamente a evangelio (m\u00e1s de 30 veces). En otros casos el t\u00e9rmino \u00abpalabra\u00bb se refiere de forma espec\u00ed\u00adfica a una predicaci\u00f3n hecha por una persona (cf 2,22.40.41).<br \/>\nComo equivalente de evangelio, \u00abpalabra\u00bb se utiliza a veces sin ninguna especificaci\u00f3n (nueve veces), o bien se precisa con un complemento: \u00abpalabra de Dios\u00bb (12 veces), \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb (siete veces), \u00abpalabra del evangelio\u00bb (una vez), \u00abpalabra de su gracia\u00bb (dos veces), o con un pronombre relativo a Dios (\u00abtu palabra\u00bb: 4,26). No todos los manuscritos concuerdan en el uso de \u00abpalabra de Dios\u00bb y \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb; cierto n\u00famero de variantes atestigua la facilidad con que los copistas alternaban estas dos f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>VI. LA PALABRA EN LAS EP\u00ed\u008dSTOLAS PAULINAS. El n\u00famero de pasajes paulinos que hablan de la palabra es sorprendentemente escaso, y hasta muy diferenciado entre carta y carta.<\/p>\n<p>1. LA EVIDENCIA DE LAS CARTAS MAYORES. En la carta a los Romanos Pablo habla de la palabra casi solamente en relaci\u00f3n con las afirmaciones b\u00ed\u00adblicas (AT), pero esto no significa que la noci\u00f3n de palabra (de Dios) sea marginal; baste pensar en el tema desarrollado en Rom 9-11 sobre la elecci\u00f3n y la suerte final del pueblo de Israel, en donde las referencias b\u00ed\u00adblicas ocupan un lugar de primer plano, y que es introducido por una hip\u00f3tesis existencial como la de 9,6: \u00abNo es que las promesas [lit. la palabra] de Dios no se hayan cumplido\u00bb. Pablo niega esta hip\u00f3tesis en el mismo momento en que la propone; pero la presupone en su exposici\u00f3n, que est\u00e1 orientada por completo a demostrar que las cosas no son as\u00ed\u00ad. Fuera de esos tres cap\u00ed\u00adtulos, \u00abpalabra\u00bb aparece en citas del G\u00e9nesis, del Deuteronomio, de los Salmos, de Isa\u00ed\u00adas -o en relaci\u00f3n con ellas-, pero tambi\u00e9n en una importante referencia legal: \u00abNo cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto (gr., a esta palabra): Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Rom 13:9).<\/p>\n<p>En la primera carta a los Corintios el tema de la palabra se desarrolla sobre todo en la contraposici\u00f3n entre la palabra de sabidur\u00ed\u00ada y de conocimiento, que los corintios aprecian y buscan, y la predicaci\u00f3n de la cruz (Rom 1:18), sobre la que Pablo ha asentado su actividad de evangelizaci\u00f3n en Corinto (cc. 1-2). Un aspecto derivado de esta contraposici\u00f3n es tambi\u00e9n el contraste entre \u00abla palabrer\u00ed\u00ada de estos engre\u00ed\u00addos\u00bb y el reino de Dios, que \u00abno consiste en la palabrer\u00ed\u00ada, sino en la virtud\u00bb (Rom 4:19-20); y el contraste entre los dones de profec\u00ed\u00ada y de sabidur\u00ed\u00ada (Rom 12:8) y el don de lenguas (Rom 14:19), que, aunque proceden del mismo Esp\u00ed\u00adritu, no tienen la misma eficacia para la edificaci\u00f3n de la comunidad.<\/p>\n<p>En la segunda carta a los Corintios, Pablo opone la limpieza de su predicaci\u00f3n a los que falsifican la palabra de Dios (Rom 4:2) o rebajan el precio de su interpretaci\u00f3n con t\u00e9cnicas de charlatanes (Rom 2:17), recurriendo incluso al sistema de desacreditar al \u00abrival\u00bb y haciendo circular voces mal\u00e9volas contra Pablo (\u00abmi palabra lamentable\u00bb:Rom 10:10; \u00absoy torpe de palabra\u00bb; Rom 11:6).<\/p>\n<p>2. EXPRESIONES SIN\u00ed\u201cNIMAS. M\u00e1s que el t\u00e9rmino lucano de \u00abpalabra\u00bb, Pablo prefiere usar otros sustantivos o expresiones equivalentes, que acent\u00faan algunos aspectos particulares.<\/p>\n<p>a) Evangelio. Muy frecuentemente define su predicaci\u00f3n con el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion (\/ evangelio). Al hacerlo as\u00ed\u00ad, la caracteriza como buena nueva, como buena noticia. 1Co 15:3-5, que es quiz\u00e1 el sumario m\u00e1s antiguo del k\u00e9rigma apost\u00f3lico, es presentado por Pablo con estas palabras introductorias: \u00abHermanos, os recuerdo el evangelio que os anunci\u00e9\u00bb (1Co 15:1); en 9,19 resume de este modo su actividad apost\u00f3lica: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizare!\u00bb Tiene conciencia de haber sido \u00abelegido [gr., apartado, separado] para predicar el evangelio de Dios\u00bb (Rom 1:1). Jes\u00fas exhortaba a no avergonzarse de sus palabras, y Pablo afirma que no se averg\u00fcenza del evangelio (Rom 1:16). El evangelio es el eje y el criterio de todo su obrar: \u00abTodo lo hago por el evangelio\u00bb (1Co 9:23), y por consiguiente lo impone tambi\u00e9n como criterio para la fe y la predicaci\u00f3n en sus comunidades: \u00abSi yo mismo o incluso un \u00e1ngel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que yo os anunci\u00e9, sea maldito\u00bb (G\u00e1l 1:8; cf tambi\u00e9n 2Co 11:4, donde se pone en paralelo la predicaci\u00f3n de un Jes\u00fas distinto y de otro evangelio). En Filipenses habla del combate por el evangelio (2Co 4:23), del servicio del evangelio (2Co 2:22), de la colaboraci\u00f3n [gr., comuni\u00f3n o participaci\u00f3n] en el evangelio (2Co 1:5), de fortalecerse en el evangelio (2Co 1:7), de creer en el evangelio (2Co 1:27), con expresiones que recuerdan las que se usan en los Hechos a prop\u00f3sito de la palabra. V\u00e9ase en particular la correspondencia entre 1Co 15:1 y Heb 8:4.<\/p>\n<p>Es instructiva la confrontaci\u00f3n entre Rom 1:16 y 1Co 1:18. En el primer pasaje el evangelio se define como una energ\u00ed\u00ada activa de Dios [gr. dynamis]; en el segundo, la palabra de la cruz es llamada poder o fuerza de Dios [gr., de nuevo, dynamis]. Se pued\u00e9 deducir de aqu\u00ed\u00ad que evangelio y palabra de la cruz son equivalentes entre s\u00ed\u00ad, ya que los dos son dynamis de Dios.<\/p>\n<p>b) Predicaci\u00f3n. Otro t\u00e9rmino paulino es ako\u00e9, predicaci\u00f3n. Subraya, en la predicaci\u00f3n, el momento de su acogida o audici\u00f3n (de ako\u00faein, escuchar). En Rom 10:17 Pablo est\u00e1 quiz\u00e1 influido por la cita de Isa 53:1 que se hace en el vers\u00ed\u00adculo 16; por eso prosigue (v. 17) afirmando que \u00abla fe proviene de la predicaci\u00f3n (ako\u00e9), y la predicaci\u00f3n es el mensaje (rh\u00e9ma) de Cristo\u00bb. En G\u00e1l 3:2 y 3,5 contrapone las obras de la ley a la escucha de la predicaci\u00f3n; \u00e9ste es ef camino por el que los g\u00e1latas han recibido el Esp\u00ed\u00adritu, y no aqu\u00e9l. Tiene especial importancia 1Ts 2:13 : \u00abAl recibir la palabra de Dios [gr., la palabra de la predicaci\u00f3n de Dios, o bien: la palabra de la predicaci\u00f3n, o sea, de Dios] que os predicamos, la abrazasteis no como palabra de hombre, sino como lo que es en verdad, la palabra de Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros, los creyentes\u00bb. Ciertamente, los tesalonicenses oyeron las palabras humanas pronunciadas por el hombre Pablo; pero la percepci\u00f3n de que a trav\u00e9s de aquellas palabras ellos hab\u00ed\u00adan sido alcanzados y aferrados por la iniciativa y por la gracia de Dios se hab\u00ed\u00ada producido en ellos por la fe con que recib\u00ed\u00adan la predicaci\u00f3n. Este aspecto de las relaciones entre el ap\u00f3stol y sus oyentes se recoge en las \u00faltimas palabras citadas: \u00abvosotros, los creyentes\u00bb, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n en el uso del t\u00e9rmino ako\u00e9, predicaci\u00f3n. En efecto, este t\u00e9rmino indica no s\u00f3lo la audici\u00f3n f\u00ed\u00adsica, sino tambi\u00e9n la acogida sumisa y obediente.<\/p>\n<p>c) Testimonio. Otro de los t\u00e9rminos es el de martyrion (testimonio). M\u00e1s adelante, al multiplicarse los casos en que se daba el testimonio supremo de los creyentes con ocasi\u00f3n de las persecuciones, este t\u00e9rmino adquirir\u00ed\u00ada el sentido de \u00abmartirio\u00bb que tiene ahora en las lenguas modernas derivadas del lat\u00ed\u00adn. En Corinto, el \u00abtestimonio de Cristo\u00bb se estableci\u00f3 con gran solidez (1Co 1:6); se trata, como es evidente, de la predicaci\u00f3n del evangelio hecha por Pablo.<\/p>\n<p>3. LA EFICACIA DE LA PALABRA. Mientras que en el caso de Jes\u00fas la eficacia de su palabra se derivaba sobre todo de la descripci\u00f3n de sus efectos (debido al g\u00e9nero literario de los evangelios, centrados en la narraci\u00f3n y predicaci\u00f3n de los Hechos), en las cartas la eficacia de la palabra se se\u00f1ala de forma m\u00e1s te\u00f3rica: no ya mediante la descripci\u00f3n de los efectos de la palabra, sino con su enunciaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad Pablo puede hablar de \u00abpalabra de fe\u00bb (Rom 10:8), de \u00abpalabra de la vida\u00bb (Flp 2:16), de \u00abpalabra de la reconciliaci\u00f3n\u00bb (2Co 5:19), de \u00abpalabra de verdad\u00bb (Col 1:5). A trav\u00e9s de la palabra es como la verdad de Dios y del anuncio evang\u00e9lico alcanza a los oyentes. Lo mismo ocurre con los otros t\u00e9rminos sin\u00f3nimos: a trav\u00e9s de la \u00abbuena noticia\u00bb (evangelio) y a trav\u00e9s del testimonio, Dios mismo y su Hijo salen al encuentro de los que escuchan la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Cf \u00abevangelio de Dios\u00bb (1Ts 2:2.8.9; 2Co 11:7; Rom 1:1), \u00abevangelio de Cristo\u00bb(ITes 3,2; 1Co 9:12.18; 2Co 2:12; 2Co 9:13; 2Co 10:14; F1p 1,27; G\u00e1l 1:7; Rom 15:19), \u00abevangelio de su Hijo\u00bb (Rom 1:9; cf Rom 1:3), \u00abevangelio de la gloria de Cristo\u00bb (2Co 4:4), \u00abtestimonio de Dios\u00bb (1Co 2:1), \u00abtestimonio de Cristo\u00bb (1Co 1:6).<\/p>\n<p>4. LA REFERENCIA FUNDAMENTAL. Si quisi\u00e9ramos resumir en un concepto central la riqueza de especificaciones con que Pablo describe la palabra que \u00e9l lleva a los creyentes y al mundo, deber\u00ed\u00adamos orientarnos por 1Co 1:23 : \u00abNosotros anunciamos a Cristo crucificado\u00bb. A los corintios, que buscan ense\u00f1anzas de sabidur\u00ed\u00ada y se f\u00ed\u00adan con agrado de propagandistas orgullosos de su elocuencia humana, Pablo opone la superioridad de su evangelio, defini\u00e9ndolo como \u00abpalabra de la cruz\u00bb (1Co 1:18). Tambi\u00e9n en otras cartas el testimonio y la predicaci\u00f3n de Pablo se definen en estos t\u00e9rminos (cf 2Co 4:5): \u00abNo nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or\u00bb; G\u00e1l 3:1, y para la predicaci\u00f3n de otros: Flp 1:15-18 y Col 1:27. Predicar a Cristo no significa anunciar una sabidur\u00ed\u00ada humana, sino que corresponde a \u00ablo que el ojo no vio, lo que el o\u00ed\u00addo no oy\u00f3, lo que ning\u00fan hombre imagin\u00f3, sino que prepar\u00f3 Dios para los que le aman\u00bb (1Co 2:9).<\/p>\n<p>5. EL PUNTO DE PARTIDA. El papel central de Cristo en la actividad apost\u00f3lica de Pablo guarda relaci\u00f3n directa con el acontecimiento del camino de Damasco, que transform\u00f3 al fariseo Saulo en testigo de Jesucristo. A ese acontecimiento es al que \u00e9l hace remontar su predicaci\u00f3n. En un famoso pasaje autobiogr\u00e1fico da esta interpretaci\u00f3n del mismo: Dios \u00abme dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciara [gr., euanghel\u00ed\u00adzomai: lo evangelizara, esto es, llevara su buen anuncio] entre los paganos\u00bb (G\u00e1l 1:16; cf tambi\u00e9n 1Co 9:1 y 15,8-10). Pero los pasajes autobiogr\u00e1ficos son muy raros en los escritos de Pablo: cf en relaci\u00f3n con su pasado, adem\u00e1s de ,14, tambi\u00e9n F1p 3,5-8; en relaci\u00f3n con su actividad apost\u00f3lica v\u00e9ase 2Co 11:22-33; 2Co 6:4-10; 1Co 4:9-13; 1Ts 2:1-2; 1Ts 3:1-4. Naturalmente, no hay que tener en cuenta los pasajes en que Pablo habla de sus planes de actividad y de sus viajes, ya que se trata de detalles relativos a la naturaleza misma de la comunicaci\u00f3n epistolar y no de una descripci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. En este recato en poner en primer plano su persona, Pablo se muestra coherente con su afirmaci\u00f3n program\u00e1tica de 2Co 4:5.<\/p>\n<p>Puede sorprender el hecho de que el evangelio predicado por Pablo, a pesar de tener su origen din\u00e1mico en el encuentro con el resucitado en el camino de Damasco, no sea designado nunca como \u00abevangelio de la resurrecci\u00f3n\u00bb. Es verdad que en 1Co 15:14 Pablo escribe: \u00abSi Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicaci\u00f3n y vana es nuestra fe\u00bb. Pero \u00e9l habla muy poco de la resurrecci\u00f3n, a pesar de que en Heb 17:18 hace de ella, junto con Jes\u00fas, el tema de su predicaci\u00f3n (cf adem\u00e1s del c. 5 de 1 Cor, las alusiones de Rom 6:5 y Flp 3:10). Pablo se ve\u00ed\u00ada obligado a combatir al mismo tiempo en dos frentes: por un lado contra la Iglesia de Jerusal\u00e9n, que tend\u00ed\u00ada a minimizar la novedad del evangelio; y, por otro, contra los espiritualistas de Corinto, que, apelando a ciertas experiencias carism\u00e1ticas, supervaloraban los efectos del conocimiento de Cristo y de la comuni\u00f3n con \u00e9l. De aqu\u00ed\u00ad su insistencia en la \u00abpalabra de la cruz\u00bb (1Co 1:18; cf tambi\u00e9n el v. 17).<\/p>\n<p>6. EL FIN DE LA PALABRA. El fin que Pablo se propone con su insistencia en la palabra es llevar a sus oyentes o lectores a acoger el anuncio del evangelio, a interiorizarlo hasta quedar transformados por \u00e9l. De esta manera la palabra de Dios renovar\u00e1 el milagro de la creaci\u00f3n de G\u00e9n 1. La comparaci\u00f3n es del mismo Pablo: \u00abEl mismo Dios que dijo: `Brille la luz de entre las tinieblas&#8217;, ilumin\u00f3 nuestros corazones para que brille el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo\u00bb (2Co 4:6). Lo mismo que Dios hizo brillar la luz en las tinieblas del caos primordial, tambi\u00e9n la hace brillar ahora activando la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Frente a este milagro, que es creativo, todo queda relativizado: \u00abDa igual estar o no estar circuncidado\u00bb (G\u00e1l 6:15); lo \u00fanico que importa es la \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb (ibid) que se lleva a cabo en Cristo (2Co 5:17). Por eso Col 3:16 puede expresar este deseo: \u00abQue la palabra de Dios viva entre vosotros con toda su riqueza\u00bb.<\/p>\n<p>7. CONDICIONAMIENTOS Y L\u00ed\u008dMITES. La excelencia de la palabra predicada por Pablo, la fuerza que atribuye a su evangelio, podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n dejarnos perplejos e inclinados a considerar como veros\u00ed\u00admil la cr\u00ed\u00adtica de todos los que han definido a Pablo como un l\u00ed\u00adder ambicioso y autoritario. Pero no hemos de olvidar que su teolog\u00ed\u00ada de la palabra tiene un condicionamiento y un l\u00ed\u00admite. El condicionamiento es el del Esp\u00ed\u00adritu: \u00abNadie puede decir: `Jes\u00fas es el Se\u00f1or&#8217;, si no es movido por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1Co 12:3), lo mismo que nadie puede invocar a Dios como Padre (Abb\u00e1) si no es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio de que somos hijos de Dios (Rom 8:15s). Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada de Pablo en sentido estricto (\u00ablocus de Deo\u00bb) y su cristolog\u00ed\u00ada dependen del Esp\u00ed\u00adritu y est\u00e1n s\u00f3lidamente ancladas en su testimonio. Y esto vale tambi\u00e9n para la comunidad y sus miembros, a quienes van dirigidas las palabras citadas (cf tambi\u00e9n 1Co 12:11).<\/p>\n<p>Por otra parte, el l\u00ed\u00admite de la palabra es la escatolog\u00ed\u00ada: \u00abAhora conozco de una manera imperfecta; entonces conocer\u00e9 de la misma manera que Dios me conoce a m\u00ed\u00ad&#8230; \u00abDesaparecer\u00e1n las profec\u00ed\u00adas, las lenguas cesar\u00e1n y tendr\u00e1 fin la ciencia&#8230;\u00bb (1Co 13:8.12). Aunque llamada a desempe\u00f1ar una funci\u00f3n fundamental, la palabra apost\u00f3lica sigue siendo provisional, part\u00ed\u00adcipe de la naturaleza de quien la pronuncia, tesoro en vasos de barro (2Co 4:7). Las \u00fanicas \u00abpalabras inefables\u00bb son las que Pablo oy\u00f3 cuando fue arrebatado al para\u00ed\u00adso (v. 2: el tercer cielo), \u00abpalabras que el hombre no puede expresar\u00bb (2Co 12:4). Todas las palabras humanas, las del ap\u00f3stol lo mismo que las de sus colaboradores y las de todos los que pronuncian en la Iglesia una palabra de profec\u00ed\u00ada o de exhortaci\u00f3n o de ense\u00f1anza (Rom 12:6-8; 1Co 12:8-10; 1Co 14:1-6; 1Ts 5:14.20) tienen que valorarse en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n de Cristo, crucificado y resucitado (cf 1Co 15:3s; G\u00e1l 1:16). Si no son testimonio de esa revelaci\u00f3n, ser\u00e1n palabras vanas.<\/p>\n<p>VII. LA PALABRA EN LOS ESCRITOS DE JUAN. Consideremos ahora el cuarto evangelio, las ep\u00ed\u00adstolas de Juan y el Apocalipsis, sin entrar en la cuesti\u00f3n de si el autor es uno solo o son varios; el car\u00e1cter relativamente homog\u00e9neo de estos escritos nos lo permite [t Juan: Cartas, Evangelio].<\/p>\n<p>1. EN EL CUARTO EVANGELIO. En lenguaje joaneo puede llamarse \u00abpalabra\u00bb un dicho de los jud\u00ed\u00ados (G\u00e1l 19:8.13: lo que dicen a Pilato), una frase de la mujer samaritana (G\u00e1l 4:39 : su testimonio a sus paisanos sobre Jes\u00fas), los rumores de personas pertenecientes al c\u00ed\u00adrculo de los primeros disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (G\u00e1l 21:23, a prop\u00f3sito de la suerte del disc\u00ed\u00adpulo amado).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede tratarse de una palabra del AT: \u00abAs\u00ed\u00ad se cumpli\u00f3 la palabra que hab\u00ed\u00ada dicho el profeta Isa\u00ed\u00adas\u00bb (G\u00e1l 12:38; cf 15,25). Estas dos f\u00f3rmulas no reflejan toda la riqueza de las referencias de Juan al AT, puesto que Juan no utiliza nunca el AT como un dep\u00f3sito de dichos probatorios, sino que suele referirse a \u00e9l m\u00e1s bien de una forma alusiva: menciona a los patriarcas y a Mois\u00e9s como personajes conocidos de los lectores y habla de las instituciones y acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del antiguo pacto (el man\u00e1, el agua viva, la serpiente de bronce, la tienda, la gloria, el cordero, el templo) como si todo ello fuese depositario de una palabra de testimonio en favor de Cristo o de una interpretaci\u00f3n de su persona y de su obra.<\/p>\n<p>En algunos casos la palabra es la de Dios: esa palabra es verdad (17,17); Jes\u00fas la guarda (8,55) y se la da a los disc\u00ed\u00adpulos (17,14) para que tambi\u00e9n ellos la guarden (17,6). Los dem\u00e1s, por el contrario, no tienen la palabra morando dentro de ellos, puesto que no han cre\u00ed\u00addo en aquel que ha enviado el Padre (5,38). Por eso Jes\u00fas puede decir tambi\u00e9n: \u00abLa palabra que escuch\u00e1is no es m\u00ed\u00ada, sino del Padre que me ha enviado\u00bb (14,24), afirmaci\u00f3n que corresponde ala de 14,9: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre este fondo, que confiere a la palabra de Jes\u00fas una autoridad divina, adquiere especial relieve la f\u00f3rmula de 18,9 y 18,32, donde el cumplimiento de las palabras de Jes\u00fas se introduce de la misma forma que el cumplimiento de las palabras de la Escritura (\u00abPara que se cumpliera la palabra que hab\u00ed\u00ada dicho\u00bb, muy parecido a la f\u00f3rmula de cumplimiento de Mateo).<\/p>\n<p>En cuanto a las palabras de Jes\u00fas, el cuarto evangelio habla de ellas en contextos y con expresiones bastante distintas de las de los evangelios sin\u00f3pticos. Habla de ellas como de algo que es o que debe ser escuchado (14,24) o que no lo es (8,43). Y si no es escuchada esa palabra, entonces resulta imposible comprender el mensaje de Jes\u00fas, su discurrir sobre Dios (\u00abmi lenguaje\u00bb, gr., lat\u00ed\u00ada: 8,43). Por eso, en 5,24 escuchar la palabra de Jes\u00fas es paralelo a creer en el que lo ha enviado: escucharle quiere decir tener la vida eterna (ibid), haber pasado ya a trav\u00e9s del proceso de purificaci\u00f3n realizado mediante su palabra (15,3). El tiene \u00abpalabras (rh\u00e9mata) de vida eterna\u00bb (6,68).<\/p>\n<p>Lo mismo que en los evangelios sin\u00f3pticos, la palabra de Jes\u00fas tiene todas las caracter\u00ed\u00adsticas de la palabra eficaz y din\u00e1mica que eran ya propias de la palabra de Dios en el AT: no s\u00f3lo purifica, como hemos visto, sino que juzga: \u00abEl que me rechaza y no acepta mis palabras ya tiene quien lo juzgue; la palabra que yo he ense\u00f1ado lo condenar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb (12,48).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino l\u00f3gos (palabra) se utiliza en el pr\u00f3logo de Juan para ense\u00f1ar el car\u00e1cter incomparable de la persona de Jes\u00fas. En clara referencia a G\u00e9n 1:1, la primera proposici\u00f3n ense\u00f1a que \u00abin principio\u00bb no existi\u00f3 el acto creativo de Dios porque ya antes \u00abera el Verbo\u00bb (L\u00f3gos). La segunda y la cuarta proposici\u00f3n (l,lb y 2a) ense\u00f1an la comuni\u00f3n personal del Verbo con Dios. La tercera proposici\u00f3n alcanza el nivel m\u00e1s alto de la cristolog\u00ed\u00ada, afirmando la naturaleza divina del Verbo: \u00abY Dios era el Verbo\u00bb, en donde el sujeto es \u00abel Verbo\u00bb, mientras que Dios, sin art\u00ed\u00adculo, es el predicado. No en el sentido de que los dos se identifiquen (a pesar de 10,30 y de 14,9, que tienen, sin embargo, un sentido m\u00e1s profundo que el inmediatamente aparente), sino en el sentido de que el Verbo es Dios en su obrar (Cullmann, Cristolog\u00ed\u00ada, 398); es Dios que se revela, comunicando a los hombres el don de la verdad (1,14.17) mediante el Verbo que se hace carne (1,14), permiti\u00e9ndonos contemplar su gloria (ibid) y tray\u00e9ndonos la luz y la vida (1,4). En este uso de l\u00f3gos han podido confluir el l\u00f3gos estoico (principio racional del universo), la palabra creadora del AT, la sabidur\u00ed\u00ada personificada del juda\u00ed\u00adsmo posterior al destierro, las especulaciones de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, que traduce en t\u00e9rminos de l\u00f3gos lo que el juda\u00ed\u00adsmo del siglo anterior expresaba en t\u00e9rminos de soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada); pero \u00abpara entender rectamente los primeros vers\u00ed\u00adculos del pr\u00f3logo debemos tener siempre en el o\u00ed\u00addo el vers\u00ed\u00adculo 14 sobre el L\u00f3gos hecho carne\u00bb (Cullmann, ib, 295): no se trata del l\u00f3gos abstracto de los estoicos, sino de \u00abun L\u00f3gos que se hace hombre, y que precisamente por eso es L\u00f3gos\u00bb (ib). La identificaci\u00f3n de Jesucristo con la palabra se encuentra tambi\u00e9n en 1Jn 1:1 (\u00abel L\u00f3gos de la vida\u00bb) y en Apo 19:13 (\u00abel L\u00f3gos de Dios\u00bb). Por el contrario, no se puede tomar en consideraci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad la f\u00f3rmula trinitaria de IJn 5,7, que enumera al \u00abPadre, al Verbo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, pues es probablemente una glosa marginal no anterior al a\u00f1o 400 d.C., que penetr\u00f3 luego en el texto de la Vulgata.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Juan, como en los evangelios sin\u00f3pticos, gracias a la palabra el hombre llega a la fe: no solamente gracias al testimonio de la samaritana sobre Jes\u00fas (\u00abMe ha adivinado todo lo que he hecho\u00bb), sino mucho m\u00e1s por la palabra misma de Jes\u00fas: \u00abNo creemos ya por lo que t\u00fa nos has dicho; nosotros mismos lo hemos o\u00ed\u00addo y estamos convencidos de que \u00e9ste es de verdad el salvador del mundo\u00bb (Jua 4:39-42). El que ha acogido las palabras de Jes\u00fas sabe que Jes\u00fas ha salido de Dios y cree que el Padre es el que lo ha enviado (Jua 17:8). Pero no basta con escuchar, aun cuando se trate de un escuchar particular, que limita por un lado con el creer y por otro con el obedecer; recu\u00e9rdese la frecuencia con que aparece en Juan la expresi\u00f3n \u00abguardar mi palabra\u00bb(cf, p.ej.,Jua 8:51; Jua 14:23; Jua 17:6). Con la observancia de la palabra de Jes\u00fas est\u00e1n vinculadas promesas grandiosas: \u00abEl que me ama guardar\u00e1 mi palabra, mi Padre lo amar\u00e1 y mi Padre y yo vendremos a \u00e9l y viviremos en \u00e9l\u00bb (Jua 14:23).<\/p>\n<p>Otra expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente joanea para expresar la adhesi\u00f3n agradecida y sumisa a la palabra de Jes\u00fas es la de \u00abpermanecer\u00bb o \u00abmantenerse firme\u00bb (m\u00e9nein): \u00abSi os manten\u00e9is firmes en mi doctrina, sois de veras disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados\u00bb (Jua 8:31). Tambi\u00e9n a esto va unida una promesa: s\u00f3lo a trav\u00e9s de esta adhesi\u00f3n a la palabra (que se contrapone a un entusiasmo ef\u00ed\u00admero y superficial) se puede llegar a la plenitud de la verdad y de la libertad: \u00abSi os manten\u00e9is firmes en mi doctrina&#8230;, conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jua 8:31). Para que esto suceda es preciso que la palabra logre conquistar para s\u00ed\u00ad un puesto en el hombre: \u00abIntent\u00e1is matarme porque no os entra mi palabra\u00bb (Jua 8:37); o con otra expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de Juan, es preciso que el hombre haya nacido de Dios, sea de la verdad, sea de arriba y no de abajo: \u00abEl que es de Dios acepta las palabras de Dios. Vosotros no las acept\u00e1is porque no sois de Dios\u00bb (Jua 8:47); cf el coloquio de Jes\u00fas con Nicodemo: \u00abEl que no nace de nuevo [o de arriba, es decir, del cielo, de Dios: cf 3,31] no puede ver el reino de Dios\u00bb (3,3) [\/ Juan, Evangelio; \/ Jesucristo II, 2b].<\/p>\n<p>2. EN EL APOCALIPSIS. El Apocalipsis merece una atenci\u00f3n especial por su manera de usar el t\u00e9rmino \u00abpalabra\u00bb (adem\u00e1s de 19,13, del que se habl\u00f3 ya, \/ VII,1); Juan lo utiliza para aludir al libro del Apocalipsis (1,2; 22,6.7.9.10.18). Pero nunca se lo define como \u00abpalabra de Dios\u00bb, sino todo lo m\u00e1s como palabra prof\u00e9tica. \u00abPalabras de Dios\u00bb (en plural) se usa en 19,9 y 17,7 en relaci\u00f3n con cosas espec\u00ed\u00adficas dichas por Dios, aunque por medio de los profetas (10,7). Por el contrario, en singular se usa \u00abpalabra de Dios\u00bb para indicar el testimonio dado por los m\u00e1rtires (20,4) o por el mismo autor del Apocalipsis (1,2), que se encontraba en la isla de Patmos, confinado \u00abpor haber predicado la palabra de Dios y por haber dado testimonio de Jes\u00fas\u00bb (1,9). Aqu\u00ed\u00ad \u00abde Dios\u00bb y \u00abde Jes\u00fas\u00bb son genitivos subjetivos, no objetivos: no describen lo que Juan predicaba, sino la palabra dicha por Dios y el testimonio dado por Jes\u00fas: llamado a la fe por esa palabra y por ese testimonio, Juan se ha convertido tambi\u00e9n en un testigo de ese mensaje de salvaci\u00f3n. Es el mismo mensaje de salvaci\u00f3n que conserv\u00f3 la Iglesia de Filadelfia (3,8.10). En el griego se usa aqu\u00ed\u00ad el mismo verbo que ya vimos en el cuarto evangelio, y que se tradujo all\u00ed\u00ad por \u00abguardar la palabra\u00bb.<\/p>\n<p>VIII. LA PALABRA EN LA CARTA A LOS HEBREOS. El tema de esta carta se indica as\u00ed\u00ad ya en los primeros vers\u00ed\u00adculos: \u00abDios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo\u00bb (1,1-2a). M\u00e1s que una carta, Hebreos es un tratado religioso, que intenta presentar a Jesucristo como palabra definitiva de Dios, superior a las anteriores.<\/p>\n<p>En el cap\u00ed\u00adtulo 4 encontramos una digresi\u00f3n sobre la palabra de Dios, que podr\u00ed\u00ada ser muy bien un himno en dos estrofas, reconstruido as\u00ed\u00ad por A. Vanhoye: \u00abLa palabra de Dios es viva y eficaz,\/ m\u00e1s aguda que espada de dos filos, que penetra\/ hasta la divisi\u00f3n del alma y del esp\u00ed\u00adritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula;\/capaz de juzgar los sentimientos y los pensamientos.\/No hay criatura alguna que escape a su vista,\/sino que todo est\u00e1 desnudo y descubierto a sus ojos.\/A \u00e9l es a quien debemos dar cuenta\u00bb.<\/p>\n<p>Otros prefieren referir este \u00ab\u00e9l\u00bb de la segunda estrofa a Dios y no al Verbo; pero incluso en este caso se sigue acentuando fuertemente la identidad divina del Verbo, que coincide pr\u00e1cticamente con Dios mismo.<\/p>\n<p>En el resto de la carta, \u00abpalabra\u00bb puede indicar el AT (2,2), o bien la predicaci\u00f3n cristiana (13,7) o la misma ep\u00ed\u00adstola (13,22).<\/p>\n<p>IX. HACIA LA PALABRA ESCRITA (NT). Ocasionalmente, con l\u00f3gos los evangelios sin\u00f3pticos se refieren a veces a textos escritos del AT, por ejemplo en Luc 3:4. En las citas de cumplimiento, caracter\u00ed\u00adsticas del evangelio de Mateo, por el contrario, no se encuentra l\u00f3gos en la f\u00f3rmula de introducci\u00f3n, aunque est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito en los participios t\u00f3 r\u00e9then (lo que fue dicho) y l\u00e9gontos (que dijo). Este \u00faltimo genitivo sigue habitualmente al nombre del escritor b\u00ed\u00adblico citado. Las citas y la f\u00f3rmula tienen una finalidad cristol\u00f3gica: demostrar que Cristo es la conclusi\u00f3n de lo que se dijo antes de \u00e9l. La palabra pronunciada por Dios en el pasado encuentra ahora su cumplimiento (cf Mat 5:17). Nos encontramos en una situaci\u00f3n intermedia, en donde la palabra se refiere a lo que \u00abdijeron\u00bb los profetas u otros autores b\u00ed\u00adblicos, pero el evangelista tiene conocimiento de ello a trav\u00e9s del texto escrito de sus profec\u00ed\u00adas. De este modo este uso puede representar una transici\u00f3n hacia el empleo de l\u00f3gos para indicar la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica no s\u00f3lo en su forma oral, sino tambi\u00e9n en la escrita. Lucas, como hemos visto ya, indica con l\u00f3gos la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de la Iglesia, por ejemplo: \u00abPara que conozcas el fundamento de las ense\u00f1anzas (l\u00f3gon)\u00bb que has recibido (Luc 1:4); pero en el pr\u00f3logo de los Hechos desplaza este significado a la palabra escrita: \u00abEn mi primer libro (l\u00f3gon) trat\u00e9 de todo lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3 desde el principio\u00bb(Heb 1:1). Por el contrario, es presin\u00f3ptico el uso de l\u00f3gos en la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador (ya que la encontramos en las tres redacciones de esta par\u00e1bola: Mar 4:14-20; Mat 13:19-23; Luc 8:11-15). En estos tres pasajes el inter\u00e9s de Lucas recae en la identificaci\u00f3n semilla\/palabra, es decir, en la predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza de la Iglesia, mientras que el de Marcos, incluso en su explicaci\u00f3n, se orienta m\u00e1s bien hacia la figura del sembrador: \u00abEl sembrador siembra la palabra\u00bb (Mar 4:13), dirigiendo al lector hacia una interpretaci\u00f3n personal (sembrador = Cristo, o sembrador = ap\u00f3stoles)<br \/>\nTampoco en las cartas de Pablo, a pesar de que su inter\u00e9s se dirige especialmente hacia la palabra predicada, faltan alusiones que abren a la consideraci\u00f3n de la palabra escrita, que se convertir\u00e1 m\u00e1s tarde en el canon neotestamentario.<\/p>\n<p>En Pablo es posible citar como etapa preparatoria el uso que hace del AT, a la luz de lo que escribe en 2Cor 3. Pablo cita el AT 93 veces (Ellis, 11), prescindiendo de una cantidad incalculable de reminiscencias b\u00ed\u00adblicas. Pablo usa el AT, no ley\u00e9ndolo literalmente, en una b\u00fasqueda mec\u00e1nica de \u00abpruebas escritur\u00ed\u00adsticas\u00bb, como suceder\u00ed\u00ada luego en muchos escritores cristianos; m\u00e1s que del AT a Cristo, Pablo va de Cristo al AT, para volver luego desde all\u00ed\u00ad a la vida cristiana (Campenhausen, Bibel, 37).<\/p>\n<p>La segunda etapa preparatoria es el uso de tradiciones prepaulinas: profesiones de fe (lCor 12,3; Rom 10:9; ICor 8,6; Rom 4:25; Rom 1:3b-4a), himnos (Flp 2:6-11; Col 1:13-20), textos lit\u00fargicos (1Co 11:23-26). Al citar esos documentos, Pablo no parece tener ning\u00fan complejo de inferioridad: a pesar de ser tradicionales, no tienen a\u00fan el car\u00e1cter fijo y la autoridad de un escrito can\u00f3nico. No parecen ser \u00abpalabra de Dios\u00bb m\u00e1s de cuanto lo es la predicaci\u00f3n oral (l Tes 2,13).<\/p>\n<p>Otro paso hacia la palabra escrita es la existencia misma de las cartas. Es verdad que ni Pablo ni quienes las recibieron pensaban en algo m\u00e1s que en un escrito ocasional, ciertamente precioso, debido a la relaci\u00f3n de conocimiento mutuo que ligaba a Pablo con sus corresponsales. Una prueba de ello es el hecho de que durante casi todo el siglo i d.C. no fueron citadas nunca; y el mismo Lucas, al componer los Hechos de los Ap\u00f3stoles, no parece conocer su existencia, ni siquiera como simples fuentes de informaci\u00f3n, y mucho menos como primeros documentos de las futuras Escrituras cristianas. Pero representan un posible paso en esa direcci\u00f3n aquellos pasajes en que el mismo Pablo se refiere a sus escritos dentro de su epistolario: lCor 5,9, con la alusi\u00f3n a una carta escrita anteriormente; 2Co 2:2-4; 2Co 7:8ss, donde Pablo se refiere a una carta de reproches, escrita con muchas l\u00e1grimas. No s\u00f3lo este pasaje, sino los anteriores presuponen igualmente que las cartas de Pablo se guardaban, o por lo menos se recordaba su contenido.<\/p>\n<p>Sin quitarle nada al valor can\u00f3nico que se confiri\u00f3 con el correr de los a\u00f1os al epistolario, no hemos de olvidar su car\u00e1cter original de palabra contingente, inmediata, dirigida a unos destinatarios concretos. Este car\u00e1cter original es el que nos permite designar tambi\u00e9n con el t\u00e9rmino de \u00abpalabra\u00bb su colecci\u00f3n can\u00f3nica.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Costituzione conciliare Dei Verbum. 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Branner, Copenhague 1926; RAD G. von, Teolog\u00ed\u00ada del A. T. II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19743, 109-130; SCHLIER H., Elementi fondamentali di una teologia neotestamentaria della parola di Dio, en La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974, 19-28; ID, Parola di Dio e parola dell \u00faomo, en ib, 29-42; VANHOYE A., La structure litt\u00e9raire de l\u00e9pitre aux Hebreux, Descl\u00e9e de Brouwer, Par\u00ed\u00ads-Brujas 1963; WESTERMANN C., Grundformen prophetischer Rede, Kaiser Ver-lag, Munich 1960.<\/p>\n<p>B. Corsani<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Importancia dela palabra en Israel. II. La palabra hablada en eIAT: 1. Significado de la preeminencia concedida a la palabra: 2. Instrumentos de comunicaci\u00f3n de la palabra: a) Los sue\u00f1os, b) Los sacerdotes, c) Los profetas, d) Los sabios; 3. La acci\u00f3n de la palabra: a) Creadora de comuni\u00f3n, b) Instrumento de comunicaci\u00f3n, c) Exhortaci\u00f3n, d) Instrumento ejecutivo de Yhwh. III. Hacia la palabra escrita (A T). IV. La palabra en los evangelios sin\u00f3pticos: 1. Palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas; 2. Contenidos o efectos espec\u00ed\u00adficos; 3. Palabra autorizada y eficaz; 4. Importancia de la palabra humana. V. La palabra en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. VI. La palabra en las ep\u00ed\u00adstDIAS paulinas: 1. La evidencia de las cartas mayores; 2. Expresiones sin\u00f3nimas: a) Evangelio, b) Predicaci\u00f3n, c,) Testimonio; 3. La eficacia de la palabra; 4. La referencia fundamental; 5. El punto de partida; 6. El fin de la palabra; 7. Condicionamientos y l\u00ed\u00admites. VII. La palabra en los escritos de Juan: 1. En el cuarto evangelio; 2. En el Apocalipsis. VIII. La palabra en la carta a los Hebreos. IX. Hacia la palabra escrita (NT).<\/p>\n<p>Es imposible entender la importancia y la funci\u00f3n que tiene la palabra en la Biblia si no se prescinde de la valoraci\u00f3n negativa que tiene el hombre moderno de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d en contraposici\u00f3n a los \u2020\u0153hechos\u2020\u2122 y a las \u2020\u0153acciones\u2020\u2122. Hechos y no palabras: \u00e9ste es el criterio con que se juzga al pr\u00f3jimo y a partir del cual se considera aut\u00e9ntico y cre\u00ed\u00adble un compromiso. Naturalmente, esto equivale a una infravaloraci\u00f3n de la palabra, pudiendo tener incluso consecuencias \u00e9ticas negativas (si la palabra no cuenta para nada, no es fundamental mantener la palabra que se ha dado, se puede mentir, ser incoherentes, etc.)<br \/>\n2329<br \/>\n1. IMPORTANCIA DE LA PALABRA EN ISRAEL.<br \/>\nLa eficacia de la palabra se deriva -seg\u00fan J. Pe-dersen- de que es la expresi\u00f3n corporal de los contenidos del esp\u00ed\u00adritu. El que dirige una palabra a otra persona transmite a su esp\u00ed\u00adritu lo que ha creado en su misma alma; si es una palabra mala, crea infelicidad; si es buena (p.ej., una palabra de bendici\u00f3n), no hay que considerarla como un simple buen deseo de su parte, comparable a un cuerpo sin alma o a una caja vac\u00ed\u00ada, sino que es m\u00e1s bien una palabra que crea algo bueno, que produce la felicidad de aquel a quien se dirige (Pedersen, Israel 1-II, 167s).<br \/>\nEste valor que atribuye Israel a la palabra est\u00e1 comprobado por numerosos testimonios. Ad\u00e1n da nombre a los animales, con lo cual expresa su superioridad sobre ellos. Las \u00faltimas palabras de un moribundo est\u00e1n cargadas de consecuencias, poseen una energ\u00ed\u00ada y por eso mismo se recogen y se guardan con cuidado (Gn 49; Dt 33; 2S 23,1-7). Cuando Salom\u00f3n sube al trono, le pide a Dios \u2020\u0153un coraz\u00f3n prudente [lit.: un coraz\u00f3n que escucha: leb somea\u2020\u009d] para gobernar (lisp\u00f3i] al pueblo\u2020\u009d (IR 3,9). La importancia que se le atribuye al saber escuchar guarda proporci\u00f3n con la importancia de la palabra.<br \/>\nEstas valoraciones caracterizan tambi\u00e9n a la sabidur\u00ed\u00ada popular: \u2020\u0153El que da una respuesta antes de haber escuchado muestra su insensatez para oprobio suyo\u2020\u009d(Pr 18,13). En las relaciones del hombre con Dios el escuchar ocupa igualmente un puesto de primer orden: \u2020\u0153T\u00fa no quieres sacrificios ni ofrendas&#8230;; en cambio, me has abierto el o\u00ed\u00addo\u2020\u009d (SaI 49,7); \u2020\u0153No s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or\u2020\u009d (Dt 8,3). Los seres divinos no dicen su nombre, ya que, al pronunciarlo, el hombre podr\u00ed\u00ada ejercer una especie de dominio sobre ellos (Gn 32,30; Jc 13,18).<br \/>\nEl valor de la palabra se ve confirmado, por contraste, por la valoraci\u00f3n fuertemente negativa de la mentira: el qu\u00e9 miente reniega de s\u00ed\u00ad mismo, desmiente la sustancia de su propia alma. Esto distingue a Yhwh de los hombres: \u2020\u0153No es Dios un hombre para que mienta, ni un ser humano para que cambie de opini\u00f3n\u2020\u009d (Nm 23,19; v\u00e9ase tambi\u00e9n IS 15,29). Por eso \u00e9l mismo declara en el Ps 89,34 que no puede desmentir su fidelidad.<br \/>\nEl t\u00e9rmino t\u00e9cnico por excelencia con que el AT indica la palabra es dabar (utilizado casi 1.500 veces). El verbo que de all\u00ed\u00ad se deriva (dibber) se utiliza con la misma frecuencia: indica el acto de hablar, y por eso no puede tener un sujeto figurado; por el contrario, el verbo \u2020\u02dcamar (decir) puede tener tambi\u00e9n como sujeto a la tierra, al mar, a los \u00e1rboles, al fuego, etc. Cerca de 400 veces (de 4.500) tiene como sujeto a Dios. La construcci\u00f3n debar Yhwh (palabra del Se\u00f1or) aparece 241 veces, ordinariamente en los escritos prof\u00e9ticos, sobre todo en Jerem\u00ed\u00adas y en Ezequiel.<br \/>\nA veces se ha cre\u00ed\u00addo posible fundamentar la importancia de la palabra en Israel en la etimolog\u00ed\u00ada de dabar se ha relacionado este t\u00e9rmino con el de debir (la c\u00e1mara sagrada, el sancta sanctoiwn mencionado en IR 6,5; IR 6,16; IR 6, 22s; IR 7,49; IR 8,6; IR 8,8 en SaI 28,2 (donde se traduce por \u2020\u0153templo\u2020\u009d), para indicar el otro lado, es decir, la parte posterior y m\u00e1s secreta del templo. De este significado, atestiguado tambi\u00e9n en otras lenguas (arameo, \u00e1rabe, eti\u00f3pico) se deduc\u00ed\u00ada que \u2020\u0153en dabar hay que ver el otro lado, o mejor a\u00fan, el fondo una cosa&#8230;, el significado bien definido una palabra, su contenido, su fondo conceptual&#8230; La cosa como acontecimiento tiene en su dabarel elemento hist\u00f3rico, por lo que la historia est\u00e1 contenida en los debarim como fondo las cosas\u2020\u009d(GLNTVI, 261). \u2020\u0153El que ha alcanzado el dabar una cosa ha alcanzado la cosa misma\u2020\u009d (ibid, 262).<br \/>\nAplicado a Dios y a su palabra, esto significaba que \u2020\u0153Yhwh manifiesta su esencia en el dabar, el que tiene el dabarde Yhwh conoce a Yhwh; &#8230; dabares un modo de aparecer, el m\u00e1s elevado, de Yhwh; Yhwh es dabaren cuanto que puede ser conocido por los mortales: Rom l,20\u2020\u009d(Boman, Hebraische Denken, 53). Pero J. Barr ha demostrado la debilidad de esta manera de fundamentar unas conclusiones a partir de etimolog\u00ed\u00adas superficiales (Sem\u00e1ntica, 186-200). M\u00e1s que a la etimolog\u00ed\u00ada, hay que referirse al uso y al contexto.<br \/>\nSobre este fondo tiene un relieve muy especial lo que dice el AT de la palabra de Dios, ante todo como palabra hablada.<br \/>\n2330<br \/>\nII. LA PALABRA HABLADA EN EL AT.<br \/>\nEn el AT la relaci\u00f3n entre Dios y su pueblo tiene lugar sobre todo mediante la palabra. Este hecho tiene implicaciones negativas y tambi\u00e9n dimensiones positivas.<br \/>\n2331<br \/>\n1. Significado de la preeminencia CONCEDIDA A LA PALABRA.<br \/>\nAl presentar a Yhwh como un Dios que comunica mediante la palabra, el AT se contrapone, excluy\u00e9ndolos, a todos los otros tipos de relaciones naturalistas entre la divinidad y los seguidores de las religiones cananeas del ambiente circundante. El encuentro con Yhwh no se realiza a trav\u00e9s de la fertilidad de los campos o de la fecundidad del ganado, ni a trav\u00e9s de las relaciones sexuales, que sirven, sin embargo, para la reproducci\u00f3n de la vida; por lo tanto, los ritos dirigidos a celebrar o a fomentar el despertar de la naturaleza y su fertilidad no tienen cabida en el culto.<br \/>\nPositivamente, el hecho de que el encuentro con Dios se realice a trav\u00e9s de su palabra significa en primer lugar el respeto a la iniciativa divina (ya que nadie puede convertirse en el poseedor exclusivo de su palabra). Significa adem\u00e1s que las relaciones con Dios exigen algo que posee toda persona humana: la capacidad de escuchar su palabra. Pero esto no implica la divinizaci\u00f3n del hombre.<br \/>\nLo mismo que la palabra es el medio principal de comunicaci\u00f3n entre las personas, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n entre Yhwh y sus criaturas la palabra es el instrumento que establece una relaci\u00f3n pluriforme, pero que se compendia esencialmente en la comuni\u00f3n mutua. Podr\u00ed\u00adamos decir que crea un conocimiento de Dios entendido no en sentido filos\u00f3fico, sino -hablando de forma figurada- en sentido b\u00ed\u00adblico, como relaci\u00f3n interpersonal, de reconocimiento y de amor, con un profundo sentido de reverencia (b\u00ed\u00adblicamente: temor de Dios) por la santidad y la alteridad de Dios. El creyente israelita sabe que Dios est\u00e1 en el cielo y el hombre en la tierra (Qo 5,1); la comuni\u00f3n entre \u00e9l y Yhwh, por realizarse primordialmen-te a trav\u00e9s de la palabra, es ciertamente directa, pero no sacrifica la trascendencia de Dios.<br \/>\nHay pasajes en el AT que presentan esta palabra como algo objetivo, que parece gozar de una existencia propia distinta de la existencia de Dios: \u2020\u0153El Se\u00f1or ha lanzado una orden [lit.: ha enviado una palabra] contra Jacob y va a caer sobre Israel\u2020\u009d (Is 9,7). En otros pasajes se compara la palabra con una lluvia que baja del cielo para fecundar la tierra, a fin de volver luego al cielo despu\u00e9s de cumplir con su misi\u00f3n Is 55,11); o con la nieve, la escarcha y el granizo, y los efectos que producen (SaI 147,15-18). Se trata de una tendencia que se desarrollar\u00e1 en la sabidur\u00ed\u00ada hebrea. Pero ser\u00ed\u00ada un error deducir de estos pasajes que la palabra es una hip\u00f3stasis de Dios. Incluso cuando el judaismo utiliza el t\u00e9rmino Memra, lo hace sobre todo para evitar o para explicar ciertos antropomorfismos especialmente crudos o para no pronunciar el nombre de Dios en su relaci\u00f3n con el mundo y con los seres humanos. Normalmente, en el AT la palabra de Dios establece una relaci\u00f3n entre Dios y su pueblo a trav\u00e9s de algunos veh\u00ed\u00adculos o instrumentos particulares.<br \/>\n2332<br \/>\n2. Instrumentos de comunicaci\u00f3n DE LA PALABRA,<br \/>\n2333<br \/>\na) Los sue-\u00f1os.<br \/>\nEn los antiguos relatos de? (Gn 20,3; Gn 20,6; Gn 28,12 31,lOs. Gn 24), en la historia de Jos\u00e9 Gn 37,1-11) y en la de Salom\u00f3n (IR 3,5-15) encontramos a Dios hablando en sue\u00f1os. El libro de Jb reflexiona sobre esta forma divina de hablar al hombre: \u2020\u0153Dios habla una vez, y dos no lo repite. En sue\u00f1os, en visiones nocturnas, cuando un letargo a los hombres invade, reclinados en su lecho, entonces abre \u00e9l el o\u00ed\u00addo del hombre y con apariciones le estremece\u2020\u009d (33,14-1 6). Tambi\u00e9n se menciona al sue\u00f1o en otra lista, parecida a la anterior, de las diversas maneras como habla Dios: en 1S 28,15 dice Sa\u00fal: \u2020\u0153(Dios) no me responde ni por medio de los profetas ni por los sue\u00f1os\u2020\u009d. 1S 28,6 a\u00f1ade a los profetas y a los sue\u00f1os los \u2020\u02dcur\u00ed\u00adm. Dt 18,9ss hace una lista de pr\u00e1cticas prohibidas en Israel (la adivinaci\u00f3n, los sortilegios, los augurios, la magia, los encantamientos, la evocaci\u00f3n de los difuntos, la consulta a espectros y adivinos), pero en esta lista no figuran los sue\u00f1os ni las visiones nocturnas. Seg\u00fan Dt 13,2-4, hay que negar al profeta y al so\u00f1ador todo cr\u00e9dito cuando emplean sus facultades para inducir a Israel al seguimiento de otros dioses. As\u00ed\u00ad pues, el sue\u00f1o sigue siendo admitido como veh\u00ed\u00adculo de la palabra divina. M\u00e1s adelante dan tambi\u00e9n fe de ello el libro de Daniel y el de Zacar\u00ed\u00adas (Dn 7,1 y Za 1,8). Pero el uso de visiones por parte de los falsos profetas contribuir\u00e1 a desacreditar este veh\u00ed\u00adculo de la palabra divina (cfp.ej. Jr23,16).<br \/>\n2334<br \/>\nb) Los sacerdotes.<br \/>\nLa palabra de Dios llega tambi\u00e9n a Israel a trav\u00e9s de los sacerdotes. Uno de los instrumentos sacerdotales para conocer la voluntad divina era el llamado \u2020\u02dcur\u00ed\u00adm y tumrr\u00ed\u00adim: el sacerdote los guardaba en el \u2020\u02dcefod (bolsa o pectoral). En el relato de 1S 14,36-46 figura, al lado del rey Sa\u00fal, un sacerdote. El vers\u00ed\u00adculo 41 sugiere a Dios la forma de expresarse: \u2020\u0153Si el pecado est\u00e1 en m\u00ed\u00ad o en mi hijo Jonat\u00e1n, Se\u00f1or, Dios de Israel, salga cara [lit.:- da \u2020\u02dcu\u00f1rri y si este pecado est\u00e1 en tu pueblo Israel, salga cruz [lit.: da tumn\u00ed\u00adim]\u2020\u009d. No est\u00e1 claro si urim y tumrr\u00ed\u00adim indicaban, respectivamente, asentimiento o negaci\u00f3n, o bien si llevaban grabados algunos signos o letras del alfabeto. De todas formas, despu\u00e9s de la pregunta hecha por el rey Sa\u00fal se designa antes a Sa\u00fal y a Jonat\u00e1n; luego, entre los dos, se designa a Jonat\u00e1n, que confiesa su peque\u00f1a transgresi\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n en la \u00e9poca del rey David se refieren algunas consultas sacerdotales de la voluntad de Dios, por ejemplo, en lSam23,9: \u2020\u0153Cuando David supo que Sa\u00fal tramaba el mal contra \u00e9l, pidi\u00f3 al sacerdote Abiatar que le llevara el efod\u2020\u009d; a continuaci\u00f3n, David plantea su pregunta: quiere saber si los habitantes de Queil\u00e1 lo van a entregar en manos de Sa\u00fal. La respuesta del Se\u00f1or es: \u2020\u0153Te entregar\u00e1n\u2020\u009d. Tras esta respuesta, David abandona la ciudad y Sa\u00fal desiste de su persecuci\u00f3n.<br \/>\nDespu\u00e9s de David, esta manera de solicitar y de obtener mensajes divinos queda suplantada por otras m\u00e1s espirituales. Pero esto no significa que los sacerdotes cesasen de la funci\u00f3n de hablar por cuenta de Yhwh. Todav\u00ed\u00ada en Ag 2,11 se lee: \u2020\u0153Haz esta consulta (t\u00f3rah a los sacerdotes\u2020\u009d. Los LXX, al traducir t\u00f3rah por nomos (ley), destacar\u00e1n el aspecto legal del t\u00e9rmino t\u00f3rah, que, sobre todo en su origen, significaba m\u00e1s bien indicaci\u00f3n, instrucci\u00f3n dada por Dios en una circunstancia concreta: cf Is 1,10: \u2020\u0153Prestad o\u00ed\u00addo a la ley (t\u00f3rah, ense\u00f1anza] de nuestro Dios\u2020\u009d. Tambi\u00e9n la ense\u00f1anza de los sabios de Israel pod\u00ed\u00ada indicarse con t\u00f3rah (Pr 13,14, \u2020\u0153La ense\u00f1anza del sabio es fuente de vida\u2020\u009d).<br \/>\n2335<br \/>\nc) Los profetas.<br \/>\nNo cabe duda de que la palabra de Dios llegaba al pueblo de Israel sobre todo por medio de los profetas. Para Dt 18,8-20 ellos son los \u00fanicos veh\u00ed\u00adculos autorizados de la palabra de Dios, pero hay que tener en cuenta la fecha relativamente tard\u00ed\u00ada (finales del siglo vi a.C.) de este libro. En 1S 28,6 se lee que \u2020\u0153Sa\u00fal consult\u00f3 al Se\u00f1or; pero el Se\u00f1or no le respondi\u00f3 ni por los sue\u00f1os, ni por las u\u00f1m, ni por los profetas\u2020\u009d. Estos \u00faltimos se sit\u00faan en el mismo plano que los sue\u00f1os y los instrumentos de adivinaci\u00f3n; probablemente, en los comienzos del movimiento prof\u00e9tico no eran muy diferentes de los sacerdotes que practicaban la adivinaci\u00f3n dentro del marco del culto. Las relaciones entre profetas y sacerdotes se deducen tambi\u00e9n de algunas personalidades, cuya pertenencia a ambas categor\u00ed\u00adas se indica: Samuel es profeta y sacerdote en Silo (IS 3); Elias, el profeta, sacrifica en un altar elevado en la cima del Carmelo IR 18,32); Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel son sacerdotes o de familia sacerdotal (Jr 1,1; Ez 1,3). No hay que acentuar excesivamente la distinci\u00f3n entre los primeros profetas y los del siglo vm y siguientes; tambi\u00e9n de estos \u00faltimos se refieren numerosas visiones que los vinculan con el profetismo de los primeros tiempos: cf 1S 10,4s: \u2020\u0153&#8230; Te encontrar\u00e1s con un grupo de sacerdotes que bajan del alto, precedidos de arpas, tambores, flautas y c\u00ed\u00adtaras, profetizando. Entonces se apoderar\u00e1 de ti el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, profetizar\u00e1s con ellos y ser\u00e1s transformado en otro hombre\u2020\u009d. Esta forma de \u00e9xtasis prof\u00e9tico alcanza niveles de paroxismo en los profetas de Baal que se enfrentan con Elias en el Carmelo (1 R 18,26ss). Estos profetas primitivos se reun\u00ed\u00adan de ordinario en grupos, llamados a veces escuelas de profetas, alrededor de un jefe o maestro, como Elias o El\u00ed\u00adseo (2R 6,1-2; 2R 4,38; 2R 4,1; 2R 2,3). 1 R y 2R refieren muchas empresas extraordinarias o ben\u00e9ficas atribuidas por la tradici\u00f3n a estos profetas. Pero con el paso del tiempo el profeta se fue distinguiendo de los otros mediadores entre Dios y el pueblo por su especializaci\u00f3n como veh\u00ed\u00adculo de la palabra de Yhwh (Jr 18,18, \u2020\u0153No ha de faltar por eso del sacerdote la ense\u00f1anza, ni del sabio el consejo, ni del profeta la palabra\u2020\u009d). El es el portavoz de la palabra de Yhwh, ya que la palabra llega hasta \u00e9l y lo aferra; la expresi\u00f3n \u2020\u0153lleg\u00f3 la palabra de Yhwh a&#8230;\u2020\u009d se encuentra 123 veces, de forma m\u00e1s o menos id\u00e9ntica, en el AT (G. von Rad, Teolog\u00ed\u00ada II, 140). Los que son alcanzados por esta palabra quedan atados por ella y no pueden menos de transmitirla. \u00c2\u00a1 Amos compara la voz del Se\u00f1or con un rugido que viene de Si\u00f3n (1,2), y deduce de ello esta consecuencia personal: \u2020\u0153El le\u00f3n ruge; \u00bfqui\u00e9n no temer\u00e1? El Se\u00f1or Dios habla; \u00bfqui\u00e9n no profetizar\u00e1?\u2020\u009d (3,8). \u00c2\u00a1Jerem\u00ed\u00adas dice lo mismo con im\u00e1genes todav\u00ed\u00ada m\u00e1s atrevidas: \u2020\u0153T\u00fa me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir; has sido m\u00e1s fuerte que yo, me has podido&#8230; Hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador encerrado en mis huesos; me he agotado en contenerlo y no lo he podido soportar\u2020\u009d (Jr20,7-9).<br \/>\nEl tormento de estos profetas viene de la naturaleza de la palabra que tienen que llevar a sus contempor\u00e1neos de parte de Dios, y tambi\u00e9n en parte de la hostilidad o indiferencia con que se recibe esta palabra.<br \/>\n2336<br \/>\nLos profetas saben que las palabras que pronuncian por orden de Dios no son un comentario suyo, sino un acto de Dios mismo; es Dios el que se acerca a su pueblo mediante la palabra y en el acto mismo en que se proclama su palabra. Cf Os 6,5: \u2020\u0153Por eso te hice pedazos; por medio de los profetas te he matado con las palabras de mi boca. Mientras que los profetas de tipo ext\u00e1tico parecen haber tenido la funci\u00f3n de fomentar el bienestar de aquellos por los que trabajaban (el pueblo, el rey, ocasionalmente la familia con la que viv\u00ed\u00adan), en un determinado momento el profeta se hace cada vez m\u00e1s aut\u00f3nomo del ambiente social y cada vez m\u00e1s vinculado a una palabra externa al ambiente, que se contrapone al mismo y de la que es prisionero el profeta. La palabra del Se\u00f1or hace del profeta una especie de \u2020\u0153fiscal\u2020\u009d que, por cuenta de Yhwh, instruye contra el pueblo un proceso por desobediencia o infidelidad. El anuncia la condenaci\u00f3n por estos delitos, y a veces sus or\u00e1culos llegan a tomar la forma de requisitorias forenses (Is 1,2-20 Miq Is 6,1-8; Jr2,4-29).<br \/>\nEs la palabra lo que da a los profetas su conciencia vocacional. Si a veces llega a ser un peso intolerable (ya hemos visto el ejemplo de Jerem\u00ed\u00adas), por otra parte les da la fuerza y la convicci\u00f3n que necesitan para cumplir su mandato: los profetas saben que tienen la misi\u00f3n de anunciar la palabra (Am 3,7, \u2020\u0153Porque el Se\u00f1or no hace nada sin que manifieste su plan a sus siervos los profetas\u2020\u009d) y perciben toda su responsabilidad (Ez 3,16-21, el profeta es comparado con el centinela que tiene que despertar a los ciudadanos; si \u00e9stos se despiertan y no reaccionan, la culpa no ser\u00e1 del profeta; pero si no los despierta, Dios le pedir\u00e1 cuenta de la vida de los ciudadanos. Cf tambi\u00e9n Ez 33,1-9,<br \/>\n\u2020\u0153De su sangre te pedir\u00e9 cuentas a ti\u2020\u009d (y. 7).<br \/>\nDespu\u00e9s del destierro hay varios pasajes b\u00ed\u00adblicos que aluden al agotamiento y a la desaparici\u00f3n de la palabra prof\u00e9tica en el pa\u00ed\u00ads. Ps 74,9: \u2020\u0153Ya no hay ning\u00fan profeta, y nadie sabe lo que esto durar\u00e1\u2020\u009d; 1 M 4,46:<br \/>\nhubo que esconder las piedras del altar profanado, que hab\u00ed\u00ada sido demolido \u2020\u0153hasta que viniera un profeta y dijera lo que hab\u00ed\u00ada que hacer con ellas\u2020\u009d. La falta d\u00e9la palabra prof\u00e9tica est\u00e1 ya preanunciada para un tiempo venidero en Am 8,1 Is: \u2020\u0153Vienen d\u00ed\u00adas, dice el Se\u00f1or Dios, en que enviar\u00e9 hambre al pa\u00ed\u00ads; no hambre de pan, no sed de agua, sino de o\u00ed\u00adr la palabra del Se\u00f1or. Y andar\u00e1n errantes&#8230; buscando la palabra del Se\u00f1or, y no la encontrar\u00e1n\u2020\u009d. Sin embargo, es posible que el or\u00e1culo original anunciase simplemente una carest\u00ed\u00ada, y que fue m\u00e1s tarde cuando se espiritualiz\u00f3.<br \/>\nEl cese de la \/ profec\u00ed\u00ada no es tanto un fen\u00f3meno de \u2020\u0153silencio de Dios\u2020\u009d como un momento de transici\u00f3n de la palabra de Dios hablada a la palabra de Dios escrita.. El peso de la tradici\u00f3n de las intervenciones de Dios en el pasado era tan grande que imped\u00ed\u00ada que surgieran nuevos portavoces de su palabra. Por eso mismo, y no s\u00f3lo por cuestiones de prestigio o de deseo de clandestinidad, la apocal\u00ed\u00adptica favorecer\u00e1 la pseudonimia, atribuyendo sus escritos a las grandes figuras del pasado.<br \/>\n2337<br \/>\nd) Los sabios.<br \/>\nEn la literatura sapiencial dabarno aparece con el significado de palabra de Dios. La palabra se hace pr\u00e1cticamente equivalente a la \u00c2\u00a1sabidur\u00ed\u00ada (soph\u00ed\u00ada) de Dios. El autor de Pr 3,19 puede parafrasear el Ps 33,6 (\u2020\u0153Con su palabra el Se\u00f1or hizo los cielos\u2020\u009d) diciendo: \u2020\u0153El Se\u00f1or con sabidur\u00ed\u00ada ha fundado la tierra\u2020\u009d. Aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada) ha ocupado el puesto de dabar. Lo que el pr\u00f3logo de Juan dice del Verbo (Lagos: mfra, \u00c2\u00a1VIII, 1), se le atribuye en los libros sapienciales no ya al lagos, sino a la soph\u00ed\u00ada: Sg la define como emanaci\u00f3n de la fuerza de Dios, irradiaci\u00f3n de la luz eterna (7,25-27), afirmando que convive con Dios (8,3) y que est\u00e1 sentada junto a su trono (o al lado de \u00e9l en el trono: 9,4), presente ya en el mismo momento de la creaci\u00f3n del mundo (9,9). Pero, aun siendo pre-mundana, sigue siendo -a diferencia del Lagos de Juan- una criatura de Dios (Si 1,9, \u2020\u0153El Se\u00f1or la cre\u00f3, la vio, la midi\u00f3\u2020\u009d).<br \/>\nLa frecuencia con que se habla de la soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada) en esta literatura no significa que no tenga sitio el lagos en ella: aparece en Sg 9,1 (\u2020\u0153Con tu palabra hiciste todas las cosas\u2020\u009d), en paralelo con soph\u00ed\u00ada (\u2020\u0153y con tu sabidur\u00ed\u00ada formaste al hombre\u2020\u009d: 9,2a). En Sg 18,15 sele atribuye al lagosel exterminio de los primog\u00e9nitos de Egipto: \u2020\u0153Tu palabra omnipotente se lanz\u00f3 desde el trono real del cielo como guerrero despiadado en medio de la tierra entregada al exterminio\u2020\u009d (Ex 12,29-30).<br \/>\n2338<br \/>\n3. La acci\u00f3n de la palabra.<br \/>\nHemos de preguntarnos ahora, sincr\u00f3nicamente, qu\u00e9 aspectos y funciones atribuye el A? a la palabra de Dios.<br \/>\n2339<br \/>\na) Creadora de comuni\u00f3n.<br \/>\nLa palabra se nos presenta ante todo como creadora de comuni\u00f3n: mediante la palabra es como Dios establece su alianza con el pueblo. El pacto tiene un fundamento personal y una finalidad moral; no marca el establecimiento de una relaci\u00f3n impersonal de poder, sino el comienzo de una comuni\u00f3n entre Yhwh y los descendientes de Abrah\u00e1n: \u2020\u0153Por esto tiene una importancia decisiva el hecho de que el establecimiento del pacto no se realice en un acto puro, privado de palabras y que posea toda su validez ab intr\u00ed\u00adnseco, sino que vaya acompanado de la palabra que expresa la voluntad divina\u2020\u009d (Eichrodt, Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\n1, 37).<br \/>\n2340<br \/>\nb) Instrumento de comunicaci\u00f3n.<br \/>\nLa palabra es adem\u00e1s el medio de comunicaci\u00f3n de un mensaje. La f\u00f3rmula \u2020\u0153As\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or\u2020\u009d<br \/>\n2S 12,11; 2S 24,12 y continuaci\u00f3n muy frecuente en los libros prof\u00e9ticos), igual que la otra \u2020\u0153or\u00e1culo del<br \/>\nSe\u00f1or\u2020\u009d (167 veces tan s\u00f3lo en el libro de Jerem\u00ed\u00adas, menos frecuente en los dem\u00e1s profetas), lo atestigua<br \/>\ncon claridad.<br \/>\nLa caracter\u00ed\u00adstica de la religi\u00f3n de Israel es que este mensaje presenta muy a menudo a la palabra como mensaje de condenaci\u00f3n: en el mundo ambiental se encuentran ejemplos de palabra de salvaci\u00f3n, pero no de condenaci\u00f3n (Man), mientras que en Israel se desarrolla toda una escuela de or\u00e1culos de juicio (Westermann, Grundformen, 7Oss): la palabra no tiene la funci\u00f3n de promover el consenso popular en favor del poder, sino de criticar tanto al pueblo como al poder mismo (Nat\u00e1n interviene cuando David quiere decidir la construcci\u00f3n del templo: 2S 7,1-17 pero Nat\u00e1n le reprocha al mismo soberano su conducta con Betsab\u00e9 y su marido Ur\u00ed\u00adas: 2S 12,1-15 Elias reprocha Ajab la prevaricaci\u00f3n cometida contra Nabot: IR 21,17-24 Miqueas, hijo Yiml\u00e1, se\u00f1ala Ajab y Josafat d\u00f3nde habr\u00e1 conducirlos una empresa insensata: IR 22,6-28).<br \/>\nA partir del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, junto a las palabras de juicio predominan las palabras de misericordia, de promesa y de aliento: \u2020\u0153Consolad, consolad a mi pueblo&#8230; (Is 40,1).<br \/>\n2341<br \/>\nc) Exhortaci\u00f3n.<br \/>\nNo s\u00f3lo en los profetas, sino tambi\u00e9n en los escritos sapienciales y sobre todo en la ley se encuentra la palabra en funci\u00f3n de advertencia y de indicaci\u00f3n \u00e9tica. En esta funci\u00f3n puede asumir formas diversas, desde las m\u00e1s sencillas a las m\u00e1s complejas (como la t\u00f3rah prof\u00e9-tica).<br \/>\n2342<br \/>\nd) Instrumento ejecutivo de Yhwh.<br \/>\nHemos de recordar adem\u00e1s la palabra como instrumento que lleva a su cumplimiento la voluntad divina. Es la palabra de Dios la que hace obrar a los \u00e1ngeles (SaI 103,20) y la que crea el mundo (SaI 33,6, \u2020\u0153Con su palabra el Se\u00f1or hizo los cielos; cf y. 9: \u2020\u0153El lo dijo, y todo fue hecho; \u00e9l lo orden\u00f3, y todo existi\u00f3\u2020\u009d). Esta actividad din\u00e1mica y creadora de la palabra aparece igualmente en el frecuente paralelismo entre palabra y obras; por ejemplo, en Ps 33,4: \u2020\u0153La palabra del Se\u00f1or es eficaz, y sus obras demuestran su lealtad\u2020\u009d; o Ps 106,12s: \u2020\u0153Entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas. Pero pronto se olvidaron de sus obras. La palabra preside tambi\u00e9n el ciclo de las transformaciones de la naturaleza, como la del hielo que se transforma en agua del r\u00ed\u00ado: \u2020\u0153Env\u00ed\u00ada su palabra y las derrite [las aguas congeladas], hace soplar el viento y las aguas vuelven a correr\u2020\u009d (SaI 147,18). Pero preside sobre todo el curso de la historia seg\u00fan la voluntad de Yhwh: \u2020\u0153Devastada ser\u00e1, devastada la tierra, totalmente saqueada, porque el Se\u00f1or as\u00ed\u00ad lo ha decretado\u2020\u009d (Is 24,3 cf tambi\u00e9n Jr 39,16 y 44,29s). El salmista est\u00e1 convencido de que Yhwh dirigi\u00f3 tambi\u00e9n la historia personal de Jos\u00e9 (naturalmente, en funci\u00f3n del episodio de sus hermanos y de la historia futura de sus descendientes). Pero tambi\u00e9n la historia de los otros pueblos est\u00e1 sometida al juicio y a la acci\u00f3n de la palabra de Yhwh: \u2020\u0153jAy de vosotros, que habit\u00e1is el litoral, naci\u00f3n de los quereteos! La palabra del Se\u00f1or es contra vosotros, Ca-na\u00e1n, tierra de filisteos\u2020\u009d (So 2,5). As\u00ed\u00ad es como Yhwh puede \u2020\u0153silbar a un pueblo lejano, Asir\u00ed\u00ada, para utilizarlo como instrumento suyo en la historia (Is 5,26ss) y hablar \u2020\u0153a Ciro, su ungido, a quien yo tom\u00e9 de la mano para someter a las naciones\u2020\u009d (1s45,lss).<br \/>\nEsta noci\u00f3n activa, din\u00e1mica, de la palabra tiene su expresi\u00f3n m\u00e1s solemne en el relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (Gen 1 ,1-2,4a), con los diversos \u2020\u0153y dijo Dios\u2020\u009d (vv. 3.6.9.11. 14.20.24.26; as\u00ed\u00ad lit. el hebreo; en las traducciones la monoton\u00ed\u00ada del \u2020\u0153dijo Dios\u2020\u009d se aten\u00faa a veces alternando el verbo \u2020\u0153decir\u2020\u009d con otros, como mandar y ordenar). La palabra no aparece aqu\u00ed\u00ad como un instrumento en las manos de Dios, casi separado de su persona, sino que se identifica rigurosamente con su iniciativa: Dios crea hablando. Esta unidad tan rigurosa entre Dios y su palabra ha de tenerse en cuenta en todos los pasajes que hablan de la palabra como de algo eficaz; no lo es por s\u00ed\u00ad misma, sino en cuanto que la pronuncia Dios: \u2020\u0153Pues yo, el Se\u00f1or, hablar\u00e9. Todo cuanto yo diga ser\u00e1 dicho y hecho sin tardanza&#8230; Ninguna de mis palabras se diferir\u00e1 m\u00e1s. Ser\u00e1 cosa dicha y hecha\u2020\u2122 (Ez 12,25; Ez 12,28).<br \/>\n2343<br \/>\nIII. HACIA LA PALABRA ESCRITA (AT).<br \/>\nLa formaci\u00f3n de la \/ Escritura y del canon son tema de otra exposici\u00f3n de este diccionario. Aqu\u00ed\u00ad hemos de recordar tan s\u00f3lo que los primeros pasos hacia la formaci\u00f3n de una palabra escrita est\u00e1n constituidos por las-exhortaciones a eon-servar la palabra recibida del Se\u00f1or y por las promesas de indefectibili-dad de la palabra misma: \u2020\u0153Mi esp\u00ed\u00adritu, que reposa en ti, y mis palabras, que he puesto en tu boca, no faltar\u00e1n de tu boca, ni de la boca de tus decen-dientes, ni de la boca de los descendientes de tus descendientes -dice el Se\u00f1or- desde ahora y por siempre\u2020\u2122 (Is 59,21). En otras palabras, es el pensamiento de la permanencia fructuosa de la palabra lo que inspira el pasaje dif\u00ed\u00adcil de Dt 30,11-14. El mandamiento de Dios no es excesivo ni inalcanzable, ni se encuentra en el cielo ni al otro lado del mar, sino que \u2020\u0153la palabra est\u00e1 muy cerca de ti; est\u00e1 en tu boca, en tu coraz\u00f3n, para que la pongas en pr\u00e1ctica. La menci\u00f3n del coraz\u00f3n y de la boca deber\u00ed\u00ada traducir la idea de la accesibilidad de la palabra, que todos est\u00e1n en disposici\u00f3n de comprender y de repetir, haci\u00e9ndola propia con vistas a su aplicaci\u00f3n en la existencia concreta. La palabra de Dios est\u00e1 pasando as\u00ed\u00ad de la etapa de palabra contingente, ligada a una situaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica en la que interviene un profeta o alg\u00fan otro enviado de Dios con una interpretaci\u00f3n, un juicio, un est\u00ed\u00admulo o una exhortaci\u00f3n, a la etapa de palabra fijada en la tradici\u00f3n, y luego escrita, a la que hay que referirse en todas las circunstancias.<br \/>\nEsta transici\u00f3n se anticipa en algunos casos espor\u00e1dicos en que una palabra se repite en \u00e9pocas sucesivas y en labios de personajes diversos, testimonio del hecho de que la palabra del Se\u00f1or era recibida con reverencia y no como palabra ef\u00ed\u00admera. Recordemos 1 R 14,11, seguido de 1 R 16,4 y 21,24; o bien la imagen del \u00e1rbol plantado junto al agua corriente, que en el Ps 1 describe la felicidad del hombre que se deleita en la ley del Se\u00f1or, y en Jer 17,7-8 la del hombre que pone en el Se\u00f1or su confianza y su esperanza (para los or\u00e1culos para-lelos,-c&#038;mo Is 2,2-4 y Miq 4,1-3, se pueden dar otras explicaciones).<br \/>\nA trav\u00e9s de estos primeros pasos y a trav\u00e9s de la concesi\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de dabar a colecciones cada vez m\u00e1s amplias de or\u00e1culos o de exhortaciones de Yhwh (el \/ dec\u00e1logo; colecciones de palabras prof\u00e9ticas; m\u00e1s tarde, el libro del \/ Deuteronomio) se llegar\u00e1 a la noci\u00f3n de que toda la Escritura de Israel es palabra de Dios.<br \/>\n2344<br \/>\nIV. LA PALABRA EN LOS EVANGELIOS SINOPTicoS.<br \/>\nEn los evangelios la palabra tiene un relieve especial, sobre todo como palabra de Jes\u00fas. Pero puesto que la tradici\u00f3n evang\u00e9lica hereda del AT la noci\u00f3n de la palabra como algo sustancioso y lleno de eficacia, veremos que tambi\u00e9n la palabra del hombre es significativa.<br \/>\n2345<br \/>\n1. Palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\nLa imagen evang\u00e9lica de Jes\u00fas se nos presenta en parte a trav\u00e9s de su hablar y en parte a trav\u00e9s de su obrar. Desde la antig\u00fcedad, el contenido de los evangelios se subdividi\u00f3 en estas dos grandes categor\u00ed\u00adas:<br \/>\n\u2020\u0153las cosas dichas\u2020\u2122 y \u2020\u0153las cosas hechas\u2020\u2122 por Jes\u00fas (Pap\u00ed\u00adas, siglo u d.C). Pero entre las dos categor\u00ed\u00adas no hay ninguna oposici\u00f3n: Jes\u00fas habla tambi\u00e9n a trav\u00e9s de lo que hace. A la pregunta de Juan Bautista: \u2020\u0153,Eres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u2020\u009d, Jes\u00fas responde dando este encargo a los disc\u00ed\u00adpulos de Juan: \u2020\u0153Id y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo\u2020\u009d (Mt 11,4; Lc 7,22). Tambi\u00e9n en la valoraci\u00f3n de la gente, sus actos (un exorcismo, en este caso concreto) se definen como didaj\u00e9 (el sustantivo que se deriva del verbo didaskein, ense\u00f1ar; es decir, \u00c2\u00a1ense\u00f1anza, instrucci\u00f3n, doctrina: Mc 1,27 ). Cf Lc 24,19: \u2020\u0153Profeta poderoso en obras y palabras\u2020\u009d (definici\u00f3n parecida a la de Mois\u00e9s en Hch 7,22). En el cristianismo primitivo se subray\u00f3 unas veces uno de estos aspectos y otras el otro, seg\u00fan las situaciones: as\u00ed\u00ad Pablo, en sus cartas, que tienen un car\u00e1cter eminentemente did\u00e1ctico y se compusieron para uso interno de las comunidades, se refiere a las palabras de Jes\u00fas, y no a sus acciones (cf, p.ej., las palabras de la \u00faltima cena en ico lilas palabras sobre la fidelidad conyugal en ico 7,10; Rm 12 parece contener alusiones ciertas frases Jes\u00fas incluidas en el serm\u00f3n la monta\u00f1a). Por el contrario, los discursos de los Hechos subrayan las obras de poder de Jes\u00fas: \u2020\u0153Dios acredit\u00f3 ante vosotros a Jes\u00fas el Nazareno con los milagros, prodigios y se\u00f1ales que hizo por medio de \u00e9l\u2020\u009d (Hch 2,22), debido, l\u00f3gicamente, a la situaci\u00f3n misionera en que est\u00e1n ambientados esos discursos. Pero es justo recordar que, incluso cuando Jes\u00fas realiza sus obras, \u00e9stas reciben su significado de las palabras que las preceden, las acompa\u00f1an o las siguen [1 Milagros III, 6].<br \/>\nLos evangelistas, y ya en algunos casos sus fuentes, utilizan gen\u00e9ricamente el t\u00e9rmino \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (lagos) para indicar los discursos pronunciados por Jes\u00fas o las antolog\u00ed\u00adas de dichos y m\u00e1ximas de Jes\u00fas reunidas en bloques literarios (Mt 7,28; Mt 19,1; Mt 26,1; Lc 9,28), o bien para indicar, siempre de forma gen\u00e9rica (en forma de sumario o compendio, con los verbos en imperfecto) su actividad de ense\u00f1anza y\/o predicaci\u00f3n (Mc 2,2; Mc 4,33). No muy distinta es la funci\u00f3n del t\u00e9rmino lagos cuando el sujeto, en vez de ser Jes\u00fas, es la gente que escucha su palabra (Lc 5,1; Lc 5,15).<br \/>\n2346<br \/>\n2. Contenidos o efectos espec\u00ed\u00adficos.<br \/>\nDe este uso gen\u00e9rico se apartan aquellos casos en los cuales la palabra tiene un contenido espec\u00ed\u00adfico, por ejemplo \u2020\u0153la palabra del reino\u2020\u009d (Mt 13,19) o, con un t\u00e9rmino distinto, \u2020\u0153el evangelio del reino\u2020\u009d (Mt 4,23; Mt 9,35), y aquellos en que una palabra particular produce cierto efecto: podemos as\u00ed\u00ad encontrar una palabra que suscita inter\u00e9s (Lc 5,1, \u2020\u0153la gente se agolpaba en torno a \u00e9l para o\u00ed\u00adr la palabra&#8230;), una palabra que suscita el asombro (Mc 1,22, \u2020\u0153todos se maravillaban de su doctrina\u2020\u009d; cf tambi\u00e9n Lc 4,22). En Marcos el asombro de la gente se atribuye a la autoridad con que ense\u00f1aba Jes\u00fas, mientras que en Lucas se debe a la belleza de su elocuencia: \u2020\u0153Todos daban su aprobaci\u00f3n, admirados de las palabras tan hermosas que sal\u00ed\u00adan de su boca\u2020\u009d.<br \/>\nEn un caso se recuerda la palabra de Jes\u00fas como palabra de predicci\u00f3n: \u2020\u0153Pedro se acord\u00f3 de lo que Jes\u00fas le hab\u00ed\u00ada dicho&#8230;\u2020\u009d (es decir, de que lo negar\u00ed\u00ada: Mc 14,72 cf par Mt 26,75 y Lc 22,61). En otro lugar se recuerda como palabra que aflige: \u2020\u0153Al o\u00ed\u00adr esto, el joven se fue muy triste\u2020\u009d (Mc 10,22). Pero esa palabra aflige porque es al mismo tiempo una palabra que exige: \u2020\u0153Anda, vende todo lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres&#8230;; despu\u00e9s, ven y sig\u00faeme\u2020\u009d (Mt 19,21).<br \/>\nHay un caso en que Jes\u00fas, con una intervenci\u00f3n suya, se propone poner en apuros a sus interlocutores:<br \/>\n\u2020\u0153Yo tambi\u00e9n os har\u00e9 una pregunta\u2020\u009d [griego, lit.: \u2020\u0153Os preguntar\u00e9 una palabra\u2020\u009d, o sea: \u2020\u0153Tambi\u00e9n yo os pondr\u00e9 una palabra de pregunta\u2020\u009d] (Mt 21,24 y par).<br \/>\nMc 8,38 (y par Lc 9,26) sugiere la idea de que es posible avergonzarse de las palabras de Jes\u00fas. En realidad, esta frase asocia las palabras de Jes\u00fas a su misma persona; por tanto, m\u00e1s que de verg\u00fcenza convendr\u00ed\u00ada hablar de vileza o de cobard\u00ed\u00ada. El pasaje se refiere a la hip\u00f3tesis de una negaci\u00f3n de Cristo o de sus palabras por miedo a los perseguidores: \u2020\u0153Si alguien se averg\u00fcenza de m\u00ed\u00ad y de mi doctrina&#8230;, tambi\u00e9n el Hijo del hombre se avergonzar\u00e1 de \u00e9l cuando venga en la gloria de su Padre\u2020\u009d. La fuente Q tiene una amonestaci\u00f3n an\u00e1loga, pero sustituyendo la verg\u00fcenza por la negaci\u00f3n: Mt 10,32s y par Lc 12,8s usan la pareja de verbos \u2020\u0153reconocer y negar\u2020\u009d. Sin embargo, en estos dos pasajes el objeto es solamente la persona de Jes\u00fas y no su palabra.<br \/>\nLc 5,1 describe a Jes\u00fas que predica la \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d. Esta expresi\u00f3n es rara en los evangelios sin\u00f3pticos: da la impresi\u00f3n de una analog\u00ed\u00ada entre este predicar de Jes\u00fas y el de la Iglesia primitiva, como se deduce de diversos pasajes de los Hechos. Si recordamos que la escena descrita en Lc 5,4-1 1 se encuentra exclusivamente en Lucas y es probablemente una creaci\u00f3n suya, podemos pensar tambi\u00e9n que el mismo evangelista retoc\u00f3 el pre\u00e1mbulo (que tiene algunas analog\u00ed\u00adas con Mc I,i6ssy Mt4,l8ss, por un lado, y con Mc 4,1 y Mt 13,lss, por otro), introduciendo en \u00e9l una f\u00f3rmula corriente en su segundo libro a Te\u00f3filo (los Hechos de los Ap\u00f3stoles). Se pueden citar aqu\u00ed\u00ad otros dos pasajes en donde, siempre en el tercer evangelio, se atribuye a Jes\u00fas el uso de la expresi\u00f3n \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d, se trata de Lc 8,21 y 11,28: \u2020\u0153Los que oyen la palabra de Dios y la cumplen\u2020\u009d. Tambi\u00e9n en estos dos casos el lenguaje de Lucas<br \/>\npodr\u00ed\u00ada haber asumido algunos matices del lenguaje eclesi\u00e1stico primitivo. La falta de paralelos para el segundo caso no permite comparaciones; pero para el primero, el pasaje paralelo de Marcos dice: \u2020\u0153El que hace la voluntad de Dios\u2020\u009d (Mc 3,35), y el de Mateo: \u2020\u0153El que hace la voluntad de mi Padre celestial\u2020\u009d Mt 12,50). La comparaci\u00f3n hace resaltar el car\u00e1cter secundario de la formulaci\u00f3n lucana.<br \/>\n2347<br \/>\n3. Palabra autorizada y eficaz.<br \/>\nLos pasajes que aluden al inter\u00e9s o al asombro con que era escuchada y buscada por la gente la palabra de Jes\u00fas (supra, \/ IV, 2) atestiguan ya impl\u00ed\u00adcitamente la autoridad de esa palabra. Pero hay adem\u00e1s un caso en que esto se afirma expresamente: \u2020\u0153Todos se maravillaban de su doctrina, porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la ley\u2020\u009d (Mc 1,22). El car\u00e1cter auto-ritativo de las palabras de Jes\u00fas se deduce tambi\u00e9n de la par\u00e1bola final del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u2020\u0153El que escucha mis palabras y las pone en pr\u00e1ctica se parece a un hombre sensato que ha construido su casa sobre roca\u2020\u009d Mt 7,24 cf tambi\u00e9n par Lc 6,46), y del pasaje de las ant\u00ed\u00adtesis, en el mismo serm\u00f3n: \u2020\u0153Sab\u00e9is que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u2020\u009d (Mt 5,21s.27s.31s.33s.38s.43s). Esto es tan evidente que Mateo deja para el final del serm\u00f3n de la monta\u00f1a la observaci\u00f3n sobre la autoridad de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, que en Marcos se encuentra en 1,22: \u00e9l no ense\u00f1aba como los escribas (Mt 7,29 cf tambi\u00e9n Lc 4,32).<br \/>\nUn aspecto particular de la autoridad intr\u00ed\u00adnseca de la palabra de Jes\u00fas es el de su eficacia. En este punto los evangelios coinciden con el AT y con el valor que all\u00ed\u00ad se atribu\u00ed\u00ada a la palabra. Mt 8,16 refiere que Jes\u00fas \u2020\u0153con su palabra ech\u00f3 a los esp\u00ed\u00adritus y cur\u00f3 a todos los enfermos\u2020\u009d. Es solamente Mateo el que recoge este detalle: \u2020\u0153con su palabra\u2020\u009d. El pasaje paralelo de Lc 4,40 dice: \u2020\u0153Jes\u00fas impon\u00ed\u00ada las manos sobre cada uno de ellos y los curaba\u2020\u009d. Marcos, por su parte, no indica el modo de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas (1,32-34).<br \/>\nLa eficacia de la palabra est\u00e1 atestiguada tambi\u00e9n por la petici\u00f3n atribuida al centuri\u00f3n (fuente Q): \u2020\u0153Di una palabra, y mi criado se curar\u00e1\u2020\u009d (Lc 7,7, cf par en Mt 8,8), y por la r\u00e9plica de Sim\u00f3n a la orden de echar las redes para pescar: \u2020\u0153Ya que t\u00fa lo dices, echaremos las redes\u2020\u009d (Lc 5,5).<br \/>\n2348<br \/>\n4. Importancia de la palabra humana.<br \/>\nIncluso cuando no tiene una eficacia din\u00e1mica, la palabra no es nunca insignificante: tiene su peso aun cuando no se trate de la palabra de Jes\u00fas. Es el mismo Jes\u00fas el que recuerda a los disc\u00ed\u00adpulos la importancia de sus palabras: \u2020\u0153Por tus palabras ser\u00e1s justificado y por tus palabras ser\u00e1s condenado\u2020\u009d Mt 12,37). Por eso los hombres, el d\u00ed\u00ada del juicio, tendr\u00e1n que dar cuenta de sus palabras (Mt 12,36). En efecto, la palabra no es una cosa extempor\u00e1nea y fugitiva, a la que no haya que atribuir ninguna importancia; al contrario, es la expresi\u00f3n de la realidad interior del hombre: \u2020\u0153El hombre bueno saca el bien de la bondad que atesora en su coraz\u00f3n, y el malo saca el mal de la maldad que tiene, porque de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca\u2020\u009d (Lc 6,45). Por eso, cuando la palabra del hombre es buena, bien fundada y bien orientada, es eficaz. A la mujer cananea, que hab\u00ed\u00ada replicado atinadamente a su observaci\u00f3n, Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u2020\u0153Vete, pues por tus palabras ya ha salido de tu hija el demonio\u2020\u009d (Mc 7,29 ). En este caso es Marcos el que pone de relieve la importancia de la palabra en la respuesta de Jes\u00fas. Mt 15,28 tiene simplemente: \u2020\u0153iOh mujer, qu\u00e9 grande es tu fe!\u2020\u009d<br \/>\n2349<br \/>\nV. LA PALABRA EN LOS HECHOS DE LOS APOSTOLES.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad predomina ampliamente el uso de lagos para indicar la predicaci\u00f3n cristiana, ordinariamente en pasajes donde equivale pr\u00e1cticamente a evangelio (m\u00e1s de 30 veces). En otros casos el t\u00e9rmino \u2020\u0153palabra\u2020\u009d se refiere de forma espec\u00ed\u00adfica a una predicaci\u00f3n hecha por una persona (cf 2,22.40.41). Como equivalente de evangelio, \u2020\u0153palabra\u2020\u009d se utiliza a veces sin ninguna especificaci\u00f3n (nueve veces), o bien se precisa con un complemento: \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d (12 veces), \u2020\u0153palabra del Se\u00f1or\u2020\u009d (siete veces), \u2020\u0153palabra del evangelio\u2020\u009d (una vez), \u2020\u0153palabra de su gracia\u2020\u009d (dos veces), o con un pronombre relativo a Dios (\u2020\u0153tu palabra\u2020\u009d: 4,26). No todos los manuscritos con-cuerdan en el uso de \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d y \u2020\u0153palabra del Se\u00f1or\u2020\u009d; cierto n\u00famero de variantes atestigua la facilidad con que los copistas alternaban estas dos f\u00f3rmulas.<br \/>\n2350<br \/>\nVI. LA PALABRA EN LAS EPISTOLAS PAULINAS.<br \/>\nEl n\u00famero de pasajes paulinos que hablan de la palabra es sorprendentemente escaso, y hasta muy diferenciado entre carta y carta.<br \/>\n2351<br \/>\n1. La evidencia de las cartas mayores.<br \/>\nEn la carta a los Romanos Pablo habla de la palabra casi solamente en relaci\u00f3n con las afirmaciones b\u00ed\u00adblicas (AT), pero esto no significa que la noci\u00f3n de palabra (de Dios) sea marginal; baste pensar en el tema desarrollado en Rom 9-1 1 sobre la elecci\u00f3n y la suerte final del pueblo de Israel, en donde las referencias b\u00ed\u00adblicas ocupan un lugar de primer plano, y que es introducido por una hip\u00f3tesis existencial como la de 9,6: \u2020\u0153No es que las promesas [lit. la palabra] de Dios no se hayan cumplido\u2020\u009d. Pablo niega esta hip\u00f3tesis en el mismo momento en que la propone; pero la presupone en su exposici\u00f3n, que est\u00e1 orientada por completo a demostrar que las cosas no son as\u00ed\u00ad. Fuera de esos tres cap\u00ed\u00adtulos, \u2020\u0153palabra\u2020\u009d aparece en citas del G\u00e9nesis, del Deuteronomio, de los Salmos, de Isa\u00ed\u00adas -o en relaci\u00f3n con ellas-, pero tambi\u00e9n en una importante referencia legal: \u2020\u0153No cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto (gr., a esta palabra): Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2020\u009d (Rm 13,9).<br \/>\nEn la primera carta a los Corintios el tema de la palabra se desarrolla sobre todo en la contraposici\u00f3n entre la palabra de sabidur\u00ed\u00ada y de conocimiento, que los corintios aprecian y buscan, y la predicaci\u00f3n de la cruz (1,18), sobre la que Pablo ha asentado su actividad de evangeliza-ci\u00f3n en Corinto (cc. 1-2). Un aspecto derivado de esta contraposici\u00f3n es tambi\u00e9n el contraste entre \u2020\u0153la palabrer\u00ed\u00ada de estos engre\u00ed\u00addos\u2020\u009d y el reino de Dios, que \u2020\u0153no consiste en la palabrer\u00ed\u00ada, sino en la virtud\u2020\u009d (4,19-20); y el contraste entre los dones de profec\u00ed\u00ada y de sabidur\u00ed\u00ada (12,8) y el don de lenguas (14,19), que, aunque proceden del mismo Esp\u00ed\u00adritu, no tienen la misma eficacia para la edificaci\u00f3n de la comunidad.<br \/>\nEn la segunda carta a los Corintios, Pablo opone la limpieza de su predicaci\u00f3n a los que falsifican la palabra de Dios (4,2) o rebajan el precio de su interpretaci\u00f3n con t\u00e9cnicas de charlatanes (2,17), recurriendo incluso al sistema de desacreditar al \u2020\u0153rival\u2020\u009d y haciendo circular voces mal\u00e9vDIAS contra Pablo (\u2020\u0153mi palabra lamentable\u2020\u009d: 10,10; \u2020\u0153soytorpede palabra\u2020\u009d; 11,6).<br \/>\n2352<br \/>\n2. Expresiones sin\u00f3nimas.<br \/>\nM\u00e1s que el t\u00e9rmino lucano de \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, Pablo prefiere usar otros sustantivos o expresiones equivalentes, que acent\u00faan algunos aspectos particulares.<br \/>\n2353<br \/>\na) Evangelio. Muy frecuentemente define su predicaci\u00f3n con el t\u00e9rmino euangh\u00e9lion (\/evangelio). Al hacerlo as\u00ed\u00ad, la caracteriza como buena nueva, como buena noticia. ico 15,3-5, que es quiz\u00e1 el sumario m\u00e1s antiguo del kerigma apost\u00f3lico, es presentado por Pablo con estas palabras introductorias:<br \/>\n\u2020\u0153Hermanos, os recuerdo el evangelio que os anunci\u00e9\u2020\u009d (15,1); en 9,19 resume de este modo su actividad apost\u00f3lica: \u2020\u0153 Ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizare!\u2020\u009d Tiene conciencia de haber sido \u2020\u0153elegido [gr., apartado, separado] para predicar el evangelio deDios\u2020\u009d(Rm 1,1). Jes\u00fas exhortaba a no avergonzarse de sus palabras, y Pablo afirma que no se averg\u00fcenza del evangelio (Rm 1,16). El evangelio es el eje y el criterio de todo su obrar: \u2020\u0153Todo lo hago por el evangelio\u2020\u009d (1Co 9,23), y por consiguiente lo impone tambi\u00e9n como criterio para la fe y la predicaci\u00f3n en sus comunidades: \u2020\u0153Si yo mismo o incluso un \u00e1ngel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que yo os anunci\u00e9, sea maldito\u2020\u009d (Ga 1,8 cf tambi\u00e9n 2Co 11,4, donde se pone en paralelo la predicaci\u00f3n un Jes\u00fas distinto y otro evangelio). En Filipenses habla del combate por el evangelio (4,23), del servicio \u2020\u02dcdel evangelio (2,22), de la colaboraci\u00f3n [gr., comuni\u00f3n o participaci\u00f3n] en el evangelio (1,5), de fortalecerse en el evangelio (1,7), de creer en el evangelio (1,27), con expresiones que recuerdan las que se usan en los Hechos a prop\u00f3sito de la palabra. V\u00e9ase en particular la correspondencia entre ico 15,1 yAc 8,4.<br \/>\nEs instructiva la confrontaci\u00f3n entre Rom 1,16 y 1 Co 1,18. En el primer pasaje el evangelio se define como una energ\u00ed\u00ada activa de Dios [gr. dynamisJ; en el segundo, la palabra de la cruz es llamada poder o fuerza de Dios [gr., de nuevo, dynamisJ. Se puede deducir de aqu\u00ed\u00ad que evangelio y palabra de la cruz son equivalentes entre s\u00ed\u00ad, ya que los dos son dynamis de Dios.<br \/>\n2354<br \/>\nb) Predicaci\u00f3n. Otro t\u00e9rmino paulino es akoe, predicaci\u00f3n. Subraya, en la predicaci\u00f3n, el momento de su acogida o audici\u00f3n (de ako\u00faein, escuchar). En Rom 10,17 Pablo est\u00e1 quiz\u00e1 influido por la cita de Is 53,1 que se hace en el vers\u00ed\u00adculo 16; por eso prosigue (y. 17) afirmando que \u2020\u0153la fe proviene de la predicaci\u00f3n (akoe), y la predicaci\u00f3n es el mensaje (rh\u00e9ma) de Cristo\u2020\u009d. En Gal 3,2 y 3,5 contrapone las obras de la ley a la escucha de la predicaci\u00f3n; \u00e9ste es el camino por el que los g\u00e1latas han recibido el Esp\u00ed\u00adritu, y no aqu\u00e9l. Tiene especial importancia lTh 2,13: \u2020\u0153Al recibir la palabra de Dios [gr., la palabra de la predicaci\u00f3n de Dios, o bien: la palabra de la predicaci\u00f3n, o sea, de Dios] que os predicamos, la abrazasteis no como palabra de hombre, sino como lo que es en verdad, la palabra de Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros, los creyentes\u2020\u009d. Ciertamente, los tesalonicenses oyeron las palabras humanas pronunciadas por el hombre Pablo; pero la percepci\u00f3n de que a trav\u00e9s de aquellas palabras ellos hab\u00ed\u00adan sido alcanzados y aferrados por la iniciativa y por la gracia de Dios se hab\u00ed\u00ada producido en ellos por la fe con que recib\u00ed\u00adan la predicaci\u00f3n. Este aspecto de las relaciones entre el ap\u00f3stol y sus oyentes se recoge en las \u00faltimas palabras citadas: \u2020\u0153vosotros, los creyentes\u2020\u009d, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n en el uso del t\u00e9rmino ako\u00e9, predicaci\u00f3n. En efecto, este t\u00e9rmino indica no s\u00f3lo la audici\u00f3n f\u00ed\u00adsica, sino tambi\u00e9n la acogida sumisa y obediente.<br \/>\n2355<br \/>\nc) Testimonio. Otro de los t\u00e9rminos es el de martyrion (testimonio). M\u00e1s adelante, al multiplicarse los casos en que se daba el testimonio supremo de los creyentes con ocasi\u00f3n de las persecuciones, este t\u00e9rmino adquirir\u00ed\u00ada el sentido de \u2020\u0153martirio\u2020\u009d que tiene ahora en las lenguas modernas derivadas del lat\u00ed\u00adn. En Corinto, el \u2020\u0153testimonio de Cristo\u2020\u009d se estableci\u00f3 con gran solidez (1Co 1,6); se trata, como es evidente, de la predicaci\u00f3n del evangelio hecha por Pablo.<br \/>\n2356<br \/>\n3. La eficacia de la palabra.<br \/>\nMientras que en el caso de Jes\u00fas la eficacia de su palabra se derivaba sobre todo de la descripci\u00f3n de sus efectos (debido al g\u00e9nero literario de los evangelios, centrados en la narraci\u00f3n y predicaci\u00f3n de los Hechos), en las cartas la eficacia de la palabra se se\u00f1ala de forma m\u00e1s te\u00f3rica: no ya mediante la descripci\u00f3n de los efectos de la palabra, sino con su enunciaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad Pablo puede hablar de \u2020\u0153palabra de fe\u2020\u009d (Rm 10,8), de \u2020\u0153palabra de la vida\u2020\u009d (Flp 2,16), de \u2020\u0153palabra de la reconciliaci\u00f3n\u2020\u009d (2Co 5,19), de \u2020\u0153palabra de verdad\u2020\u009d (Col 1,5). A trav\u00e9s de la palabra es como la verdad de Dios y del anuncio evang\u00e9lico alcanza a los oyentes. Lo mismo ocurre con los otros t\u00e9rminos sin\u00f3nimos: a trav\u00e9s de la \u2020\u0153buena noticia\u2020\u009d (evangelio) y a trav\u00e9s del testimonio, Dios mismo y su Hijo salen al encuentro de los que escuchan la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Cf\u2020\u009devangelio de Dios\u2020\u009d (lTs 2,2; lTs 2,8; lTs 2,9; 2Co 11,7;Rm 1,1), \u2020\u0153evangelio de Cristo\u2020\u009d(l Tes 3,2; ico 9,12; ico 9,18; 2Co 2,12; 2Co 9,13; 2Co 10,14; Flp 1,27; Ga 1,7; Rm 15,19), \u2020\u0153evangelio de su Hijo\u2020\u009d (Rm 1,9; Rm 1,3), \u2020\u0153evangelio de la gloria de Cristo\u2020\u009d (2Co 4,4), \u2020\u0153testimonio de Dios\u2020\u009d (1Co 2,1), \u2020\u0153testimonio de Cristo\u2020\u009d (1Co 1,6).<br \/>\n2357<br \/>\n4. La referencia fundamental.<br \/>\nSi quisi\u00e9ramos resumir en un concepto central la riqueza de especificaciones con que Pablo describe la palabra que \u00e9l lleva a los creyentes y al mundo, deber\u00ed\u00adamos orientarnos por 1 Co 1,23: \u2020\u0153Nosotros anunciamos a Cristo crucificado\u2020\u009d. A los corintios, que buscan ense\u00f1anzas de sabidur\u00ed\u00ada y se f\u00ed\u00adan con agrado de propagandistas orgullosos de su elocuencia humana, Pablo opone la superioridad de su evangelio, defini\u00e9ndolo como \u2020\u0153palabra de la cruz\u2020\u009d (1Co 1,18). Tambi\u00e9n en otras cartas el testimonio y la predicaci\u00f3n de Pablo se definen en estos t\u00e9rminos (2Co 4,5): \u2020\u0153No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or\u2020\u009d; Gal 3,1, y para la predicaci\u00f3n de otros: Ph 1,15-18 y Col 1,27. Predicar a Cristo no significa anunciar una sabidur\u00ed\u00ada humana, sino que corresponde a \u2020\u0153lo que el ojo no vio, lo que el o\u00ed\u00addo no oy\u00f3, lo que ning\u00fan hombre imagin\u00f3, sino que prepar\u00f3 Dios para los que le aman\u2020\u009d (1Co 2 f9).<br \/>\n2358<br \/>\n5. El punto de partida.<br \/>\nEl papel central de Cristo en la actividad apost\u00f3lica de Pablo guarda relaci\u00f3n directa con el acontecimiento del camino de Damasco, que transform\u00f3 al fariseo Saulo en testigo de Jesucristo. A ese acontecimiento es al que \u00e9l hace remontar su predicaci\u00f3n. En un famoso pasaje autobiogr\u00e1fico da esta interpretaci\u00f3n del mismo: Dios \u2020\u0153me dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciara [gr., euanghel\u00ed\u00adzomai lo evangelizara, esto es, llevara su buen anuncio] entre los paganos\u2020\u009d (Ga 1,16 cf tambi\u00e9n lCor9,1 y Ga 15,8-10). Pero los pasajes autobiogr\u00e1ficos son muy raros en los escritos de Pablo: cf en relaci\u00f3n con su pasado, adem\u00e1s de Gal 1,13-2,14, tambi\u00e9n Ph 3,5-8; en relaci\u00f3n con su actividad apost\u00f3lica v\u00e9ase 2Co 11,22-33; 6,4-10; ico 4,9-13; lTh 2,1-2; 3,1-4. Naturalmente, no hay que tener en cuenta los pasajes en que Pablo habla de sus planes de actividad y de sus viajes, ya que se trata de detalles relativos a la naturaleza misma de la comunicaci\u00f3n epistolar y no de una descripci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. En este recato en poner en primer plano su persona, Pablo se muestra coherente con su afirmaci\u00f3n program\u00e1tica de 2Co 4,5.<br \/>\nPuede sorprender el hecho de que . el evangelio predicado por Pablo, a pesar de tener su origen din\u00e1mico en el encuentro con el resucitado en el camino de Damasco, no sea designado nunca como \u2020\u0153evangelio de la resurrecci\u00f3n\u2020\u009d. Es verdad que en ico 15,14 Pablo escribe: \u2020\u0153Si Cristo no ha resucitado, yana es nuestra predicaci\u00f3n y yana es nuestra fe\u2020\u009d. Pero \u00e9l habla muy poco de la resurrecci\u00f3n, a pesar de que en Ac 17,18 hace de ella, junto con Jes\u00fas, el tema de su predicaci\u00f3n (cf adem\u00e1s del c. 5 de 1 Cor, las alusiones de Rm 6,5 y Flp 3,10). Pablo se ve\u00ed\u00ada obligado a combatir al mismo tiempo en dos frentes: por un lado contra la Iglesia de Jerusal\u00e9n, que tend\u00ed\u00ada a minimizar la novedad del evangelio; y, por otro, contra los espiritualistas de Corinto, que, apelando a ciertas experiencias carism\u00e1-ticas, supervaloraban los efectos del conocimiento de Cristo y de la comuni\u00f3n con \u00e9l. De aqu\u00ed\u00ad su insistencia en la \u2020\u0153palabra de la cruz\u2020\u009d (1Co 1,18 cf tambi\u00e9n ely. ico 17).<br \/>\n2359<br \/>\n6. El fin de la palabra.<br \/>\nEl fin que Pablo se propone con su insistencia en la palabra es llevar a sus oyentes o lectores a acoger el anuncio del evangelio, a interiorizarlo hasta quedar transformados por \u00e9l. De esta manera la palabra de Dios renovar\u00e1 el milagro de la creaci\u00f3n de Gen 1. La comparaci\u00f3n es del mismo Pablo: \u2020\u0153El mismo Dios que dijo: \u2020\u02dcBrille la luz de entre las tinieblas\u2020\u2122, ilumin\u00f3 nuestros corazones para que brille el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo\u2020\u009d (2Co 4,6). Lo mismo que Dios hizo brillar la luz en las tinieblas del caos primordial, tambi\u00e9n la hace brillar ahora activando la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Frente a este milagro, que es creativo, todo queda relativizado: \u2020\u0153Da igual estar o no estar circuncidado\u2020\u009d (Ga 6,15); lo \u00fanico que importa es la \u2020\u0153nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d (ibid) que se lleva a cabo en Cristo (2Co 5,17). Por eso Col 3,16 puede expresar este deseo: \u2020\u0153Que la palabra de Dios viva entre vosotros con toda su riqueza\u2020\u009d.<br \/>\n2360<br \/>\n7. Condicionamientos y l\u00ed\u00admites.<br \/>\nLa excelencia de la palabra predicada por Pablo, la fuerza que atribuye a su evangelio, podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n dejarnos perplejos e inclinados a considerar como veros\u00ed\u00admil la cr\u00ed\u00adtica de todos los que han definido a Pablo como un l\u00ed\u00adder ambicioso y autoritario. Pero no hemos de olvidar que su teolog\u00ed\u00ada de la palabra tiene un condicionamiento y un l\u00ed\u00admite. El condicionamiento es el del Esp\u00ed\u00adritu: \u2020\u0153Nadie puede decir: \u2020\u02dcJes\u00fas es el Se\u00f1or\u2020\u2122, si no es movido por el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (1Co 12,3), lo mismo que nadie puede invocar a Dios como Padre (Abb\u00e1) si no es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio de que somos hijos de Dios (Rom 8,15s). Por consiguiente, la teolog\u00ed\u00ada de Pablo en sentido estricto (\u2020\u0153locus de Deo\u2020\u009d) y su cristolog\u00ed\u00ada dependen del Esp\u00ed\u00adritu y est\u00e1n s\u00f3lidamente ancladas en su testimonio. Y esto vale tambi\u00e9n para la comunidad y sus miembros, a quienes van dirigidas las palabras citadas (cf tambi\u00e9n ico 12,11).<br \/>\nPor otra parte, el l\u00ed\u00admite de la palabra es la escatolog\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Ahora conozco de una manera imperfecta; entonces conocer\u00e9 de la misma manera que Dios me conoce a m\u00ed\u00ad&#8230; \u2020\u0153Desaparecer\u00e1n las profec\u00ed\u00adas, las lenguas cesar\u00e1n y tendr\u00e1 fin la ciencia&#8230;\u2020\u009d (1Co 13,8; ico 13,12). Aunque llamada a desempe\u00f1ar una funci\u00f3n fundamental, la palabra apost\u00f3lica sigue siendo provisional, part\u00ed\u00adcipe de la naturaleza de quien la pronuncia, tesoro en vasos de barro (2Co 4,7). Las \u00fanicas \u2020\u0153palabras inefables\u2020\u009d son las que Pablo oy\u00f3 cuando fue arrebatado al para\u00ed\u00adso (y. 2: el tercer cielo), \u2020\u0153palabras que el hombre no puede expresar\u2020\u009d 2Co 12,4). Todas las palabras humanas, las del ap\u00f3stol lo mismo que las de sus colaboradores y las de todos los que pronuncian en la Iglesia una palabra de profec\u00ed\u00ada o de exhortaci\u00f3n o de ense\u00f1anza Rm 12,6-8; ico 12,8-10; ico 14,1-6; lTs 5,14; lTs 5,20) tienen que valorarse en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n de Cristo, crucificado y resucitado (cf ico 15,3s; Ga 1,16). Si no son testimonio de esa revelaci\u00f3n, ser\u00e1n palabras vanas.<br \/>\n2361<br \/>\nVII. LA PALABRA EN LOS ESCRITOS DE JUAN.<br \/>\nConsideremos ahora el cuarto evangelio, las ep\u00ed\u00adstDIAS de Juan y el Apocalipsis, sin entrar en la cuesti\u00f3n de si el autor es uno solo o son varios; el car\u00e1cter relativamente homog\u00e9neo de estos escritos nos lo permite [1 Juan: Cartas, Evangelio].<br \/>\n2362<br \/>\n1. En el cuarto evangelio.<br \/>\nEn lenguaje joaneo puede llamarse \u2020\u0153palabra\u2020\u009d un dicho de los jud\u00ed\u00ados (19,8.13: lo que dicen a Pilato), una frase de la mujer samaritana (4,39: su testimonio a sus paisanos sobre Jes\u00fas), los rumores de personas pertenecientes al c\u00ed\u00adrculo de los primeros disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (21 ,23, a prop\u00f3sito de la suerte del disc\u00ed\u00adpulo amado).<br \/>\nTambi\u00e9n puede tratarse de una palabra del AT: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad se cumpli\u00f3 la palabra que hab\u00ed\u00ada dicho el profeta Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d (12,38; cf 15,25). Estas dos f\u00f3rmulas no reflejan toda la riqueza de las referencias de Juan al AT, puesto que Juan no utiliza nunca el AT como un dep\u00f3sito de dichos probatorios, sino que suele referirse a \u00e9l m\u00e1s bien de una forma alusiva: menciona a los patriarcas y a Mois\u00e9s como personajes conocidos de los lectores y habla de las instituciones y acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del antiguo pacto (el man\u00e1, el agua viva, la serpiente de bronce, la tienda, la gloria, el cordero, el templo) como si todo ello fuese depositario de una palabra de testimonio en favor de Cristo o de una interpretaci\u00f3n de su persona y de su obra.<br \/>\nEn algunos casos la palabra es la de Dios: esa palabra es verdad (17,17); Jes\u00fas la guarda (8,55) y se la da a los disc\u00ed\u00adpulos (17,14) para que tambi\u00e9n ellos la guarden (17,6). Los dem\u00e1s, por el contrario, no tienen la palabra morando dentro de ellos, puesto que no han cre\u00ed\u00addo en aquel que ha enviado el Padre (5,38). Por eso Jes\u00fas puede decir tambi\u00e9n: \u2020\u0153La palabra que escuch\u00e1is no es m\u00ed\u00ada, sino del Padre que me ha enviado\u2020\u009d (14,24), afirmaci\u00f3n que corresponde a la de 14,9: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u2020\u009d.<br \/>\nSobre este fondo, que confiere a la palabra de Jes\u00fas una autoridad divina, adquiere especial relieve la f\u00f3rmula de 18,9 y 18,32, donde el cumplimiento de las palabras de Jes\u00fas se introduce de la misma forma que el cumplimiento de las palabras de la Escritura (\u2020\u0153Para que se cumpliera la palabra que hab\u00ed\u00ada dicho\u2020\u009d, muy parecido a la f\u00f3rmula de cumplimiento de Mateo).<br \/>\nEn cuanto a las palabras de Jes\u00fas, el cuarto evangelio habla de ellas en contextos y con expresiones bastante distintas de las de los evangelios sin\u00f3pticos. Habla de ellas como de algo que es o que debe ser escuchado (14,24) o que no lo es (8,43). Y si no es escuchada esa palabra, entonces resulta imposible comprender el mensaje de Jes\u00fas, su discurrir sobre Dios (\u2020\u0153mi lenguaje\u2020\u009d, gr., \u00c2\u00a1al\u00ed\u00ada: 8,43). Por eso, en 5,24 escuchar la palabra de Jes\u00fas es paralelo a creer en el que lo ha enviado: escucharle quiere decir tener la vida eterna (ibid), haber pasado ya a trav\u00e9s del proceso de purificaci\u00f3n realizado mediante su palabra (15,3). El tiene \u2020\u0153palabras (rh\u00e9ma-ta) de vida eterna\u2020\u009d (6,68).<br \/>\nLo mismo que en los evangelios sin\u00f3pticos, la palabra de Jes\u00fas tiene todas las caracter\u00ed\u00adsticas de la palabra eficaz y din\u00e1mica que eran ya propias de la palabra de Dios en el AT: no s\u00f3lo purifica, como hemos visto, sino que juzga: \u2020\u0153El que me rechaza y no acepta mis palabras ya tiene quien lo juzgue; la palabra que yo he ense\u00f1ado lo condenar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (12,48).<br \/>\nEl t\u00e9rmino lagos (palabra) se utiliza en el pr\u00f3logo de Juan para ense\u00f1ar el car\u00e1cter incomparable de la persona de Jes\u00fas. En clara referencia a Gen 1,1, la primera proposici\u00f3n ense\u00f1a que \u2020\u0153in principio\u2020\u009d no existi\u00f3 el acto creativo de Dios porque ya antes \u2020\u0153era el Verbo\u2020\u009d (Lagos). La segunda y la cuarta proposici\u00f3n (1,1 b y 2a) ense\u00f1an la comuni\u00f3n personal del Verbo con Dios. La tercera proposici\u00f3n alcanza el nivel m\u00e1s alto de la cristolog\u00ed\u00ada, afirmando la naturaleza divina del Verbo: \u2020\u0153Y Dios era el Verbo\u2020\u009d, en donde el sujeto es \u2020\u0153el Verbo\u2020\u009d, mientras que Dios, sin art\u00ed\u00adculo, es el predicado. No en el sentido de que los dos se identifiquen (a pesar de 10,30 y de 14,9, que tienen, sin embargo, un sentido m\u00e1s profundo que el inmediatamente aparente), sino en el sentido de que el Verbo es Dios en su obrar (Cullmann, Cristolog\u00ed\u00ada, 398); es Dios que se revela, comunicando a los hombres el don de la verdad (1,14.17) mediante el Verbo que se hace carne (1,14), permiti\u00e9ndonos contemplar su gloria (ibid) ytray\u00e9ndonosla luz y la vida (1,4). En este uso de lagos han podido confluir el lagos estoico (principio racional del universo), la palabra creadora del AT, la sabidur\u00ed\u00ada personificada del judaismo posterior al destierro, las especulaciones de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, que traduce en t\u00e9rminos de lagos lo que el judaismo del siglo anterior expresaba en t\u00e9rminos de soph\u00ed\u00ada (sabidur\u00ed\u00ada); pero \u2020\u0153para entender rectamente los primeros vers\u00ed\u00adculos del pr\u00f3logo debemos tener siempre en el o\u00ed\u00addo el vers\u00ed\u00adculo 14 sobre el Lagos hecho carne\u2020\u009d (Cullmann, lB 295): no se trata del lagos abstracto de los estoicos, sino de \u2020\u0153un Lagos que se hace hombre, y que precisamente por eso es Lagos\u2020\u009d (ib). La identificaci\u00f3n de Jesucristo con la palabra se encuentra tambi\u00e9n en 1 Jn 1,1 (\u2020\u0153el Lagos de la vida\u2020\u009d) y en Ap 19,13 (\u2020\u0153el Lagos de Dios\u2020\u009d). Por el contrario, no se puede tomar en consideraci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad la f\u00f3rmula trinitaria de Un 5,7, que enumera al \u2020\u0153Padre, al Verbo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122, pues es probablemente una glosa marginal no anterior al a\u00f1o 400 d.C, que penetr\u00f3 luego en el texto de la Vulgata. Tambi\u00e9n en Juan, como en los evangelios sin\u00f3pticos, gracias a la palabra el hombre llega a la fe:<br \/>\nno solamente gracias al testimonio de la samaritana sobre Jes\u00fas (\u2020\u0153Me ha adivinado todo lo que he hecho\u2020\u009d), sino mucho m\u00e1s por la palabra misma de Jes\u00fas: \u2020\u0153No creemos ya por lo que t\u00fa nos has dicho; nosotros mismos lo hemos o\u00ed\u00addo y estamos convencidos de que \u00e9ste es de verdad el salvador del mundo\u2020\u009d Jn 4,39-42). El que ha acogido las palabras de Jes\u00fas sabe que Jes\u00fas ha salido de Dios y cree que el Padre es el que lo ha enviado (17,8). Pero no basta con escuchar, aun cuando se trate de un escuchar particular, que limita por un lado con el creer y por otro con el obedecer; recu\u00e9rdese la frecuencia con que aparece en Juan la expresi\u00f3n \u2020\u0153guardar mi palabra\u2020\u009d (cf, p.ej., 8,51; 14,23; 17,6). Con la observancia de la palabra de Jes\u00fas est\u00e1n vinculadas promesas grandiosas: \u2020\u0153El que me ama guardar\u00e1 mi palabra, mi Padre lo amar\u00e1 y mi Padre y yo vendremos a \u00e9l y viviremos en \u00e9l\u2020\u009d (14,23).<br \/>\nOtra expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente joanea para expresar la adhesi\u00f3n agradecida y sumisa a la palabra de Jes\u00fas es la de \u2020\u0153permanecer\u2020\u009d o \u2020\u0153mantenerse firme\u2020\u009d (m\u00e9nein): \u2020\u0153Si os manten\u00e9is firmes en mi doctrina, sois de veras disc\u00ed\u00adpulos m\u00ed\u00ados\u2020\u009d (8,31). Tambi\u00e9n a esto va unida una promesa: s\u00f3lo a trav\u00e9s de esta adhesi\u00f3n a la palabra (que se contrapone a un entusiasmo ef\u00ed\u00admero y superficial) se puede llegar a la plenitud de la verdad y de la libertad: \u2020\u0153Si os manten\u00e9is firmes en mi doctrina&#8230;, conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres\u2020\u009d (8,31). Para que esto suceda es preciso que la palabra logre conquistar para s\u00ed\u00ad un puesto en el hombre: \u2020\u0153Intent\u00e1is matarme porque no os entra mi palabra\u2020\u009d (8,37); o con otra expresi\u00f3n t\u00ed\u00adpica de Juan, es preciso que el hombre haya nacido de Dios, sea de la verdad, sea de arriba y no de abajo: \u2020\u0153El que es de Dios acepta las palabras de Dios. Vosotros no las acept\u00e1is porque no sois de Dios\u2020\u009d (8,47); cf el coloquio de Jes\u00fas con Nicodemo: \u2020\u0153El que no nace de nuevo [o de arriba, es decir, del cielo, de Dios: cf 3,31] no puede ver el reino de Dios\u2020\u009d (3,3) [1 Juan, Evangelio; \u00c2\u00a1Jesucristo II, 2b].<br \/>\n2. En el Apocalipsis.<br \/>\nEl Apocalipsis merece una atenci\u00f3n especial por su manera de usar el t\u00e9rmino \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (adem\u00e1s de 19,13, del que se habl\u00f3 ya, \u00c2\u00a1 VII, 1); Juan lo utiliza para aludir al libro del Apocalipsis (1,2; 22,6.7.9.10.18). Pero nunca se lo define como \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u2122, sino todo lo m\u00e1s como palabra prof\u00e9tica. \u2020\u0153Palabras de Dios\u2020\u009d (en plural) se usa en 19,9 y 17,7 en relaci\u00f3n con cosas espec\u00ed\u00adficas dichas por Dios, aunque por medio de los profetas (10,7). Por el contrario, en singular se usa \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d para indicar el testimonio dado por los m\u00e1rtires (20,4) o por el mismo autor del Apocalipsis (1,2), que se encontraba en la isla de Patmos, confinado \u2020\u0153por haber predicado la palabra de Dios y por haber dado testimonio de Jes\u00fas\u2020\u2122 (1,9). Aqu\u00ed\u00ad \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d y \u2020\u0153de Jes\u00fas\u2020\u2122 son genitivos subjetivos, no objetivos: no describen lo que Juan predicaba, sino la palabra dicha por Dios y el testimonio dado por Jes\u00fas: llamado a la fe por esa palabra y por ese testimonio, Juan se ha convertido tambi\u00e9n en un testigo de ese mensaje de salvaci\u00f3n. Es el mismo mensaje de salvaci\u00f3n que conserv\u00f3 la Iglesia de Filadelfia (3,8.10). En el griego se usa aqu\u00ed\u00ad el mismo verbo que ya vimos en el cuarto evangelio, y que se tradujo all\u00ed\u00ad por \u2020\u0153guardar la palabra\u2020\u009d.<br \/>\n2363<br \/>\nVIII. LA PALABRA EN LA CARTA A LOS HEBREOS.<br \/>\nEl tema de esta carta se indica as\u00ed\u00ad ya en los primeros vers\u00ed\u00adculos: \u2020\u0153Dios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo\u2020\u2122(l,1-2a). M\u00e1s que una carta, Hebreos es un tratado religioso, que intenta presentar a Jesucristo como palabra definitiva de Dios, superior a las anteriores.<br \/>\nEn el cap\u00ed\u00adtulo 4 encontramos una digresi\u00f3n sobre la palabra de Dios, que podr\u00ed\u00ada ser muy bien un himno en dos estrofas, reconstruido as\u00ed\u00ad por A. Vanhoye: \u2020\u0153La palabra de Dios es viva y eficaz,\/m\u00e1s aguda que espada de dos filos, que penetra\/hasta la divisi\u00f3n del alma y del esp\u00ed\u00adritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula;\/capaz de juzgar los sentimientos y los pensamientos.\/No hay criatura alguna que escape a su vista,\/sino que todo est\u00e1 desnudo y descubierto a sus ojos\/A \u00e9l es a quien debemos dar cuenta\u2020\u009d.<br \/>\nOtros prefieren referir este \u2020\u0153\u00e9l\u2020\u009d de la segunda estrofa a Dios y no al Verbo; pero incluso en este caso se sigue acentuando fuertemente la identidad divina del Verbo, que coincide pr\u00e1cticamente con Dios mismo.<br \/>\nEn el resto de la carta, \u2020\u0153palabra\u2020\u009d puede indicar el AT (2,2), o bien la predicaci\u00f3n cristiana (13,7) o la misma ep\u00ed\u00adstola (13,22).<br \/>\n2364<br \/>\nIX. HACIA LA PALABRA ESCRITA (NT).<br \/>\nOcasionalmente, con lagos los evangelios sin\u00f3pticos se refieren a veces a textos escritos del AT, por ejemplo en Lc 3,4. En las citas de cumplimiento, caracter\u00ed\u00adsticas del evangelio de Mateo, por el contrario, no se encuentra lagos en la f\u00f3rmula de introducci\u00f3n, aunque est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito en los participios id rethen (lo que fue dicho) y l\u00e9gontos (que dijo). Este \u00faltimo genitivo sigue habitualmente al nombre del escritor b\u00ed\u00adblico citado. Las citas y la f\u00f3rmula tienen una finalidad cristol\u00f3gica: demostrar que Cristo es la conclusi\u00f3n de lo que se dijo antes de \u00e9l. La palabra pronunciada por Dios en el pasado encuentra ahora su cumplimiento Mt 5,17). Nos encontramos en una situaci\u00f3n intermedia, en donde la palabra se refiere alo que \u2020\u0153dijeron\u2020\u009d los profetas u otros autores b\u00ed\u00adblicos, pero el evangelista tiene conocimiento de ello a trav\u00e9s del texto escrito de sus profec\u00ed\u00adas. De este modo este uso puede representar una transici\u00f3n hacia el empleo de lagos para indicar la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica no s\u00f3lo en su forma oral, sino tambi\u00e9n en la escrita. Lucas, como hemos visto ya, indica con lagos la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de la Iglesia, por ejemplo: \u2020\u0153Para que conozcas el fundamento de las ense\u00f1anzas (log\u00f3n)\u2020\u009dque has recibido (Lc 1,4); pero en el pr\u00f3logo de los Hechos desplaza este significado a la palabra escrita: \u2020\u0153En mi primer libro (l\u00f3gon) trat\u00e9 de todo lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3 desde el principio\u2020\u009d (Hch 1,1). Por el contrario, es presin\u00f3ptico el uso de lagos en la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador (ya que la encontramos en las tres redacciones de esta par\u00e1bola:<br \/>\nMc 4,14-20; Mt 13,19-23; Lc 8,11-15). En estos tres pasajes el inter\u00e9s de Lucas recae en la identificaci\u00f3n semilla\/palabra, es decir, en la predicaci\u00f3n y ense\u00f1anza de la Iglesia, mientras que el de Marcos, incluso en su explicaci\u00f3n, se orienta m\u00e1s bien hacia la figura del sembrador: \u2020\u0153El sembrador siembra la palabra\u2020\u009d Mc 4,13), dirigiendo al lector hacia una interpretaci\u00f3n personal (sembrador= Cristo, o sembrador= ap\u00f3stoles)<br \/>\nTampoco en las cartas de Pablo, a pesar de que su inter\u00e9s se dirige especialmente hacia la palabra predicada, faltan alusiones que abren a la consideraci\u00f3n de la palabra escrita, que se convertir\u00e1 m\u00e1s tarde en el canon neotestamentario.<br \/>\nEn Pablo es posible citar como etapa preparatoria el uso que hace del AT, a la luz de lo que escribe en 2Co 3. Pablo cita el AT 93 veces (Ellis, 11), prescindiendo de una cantidad incalculable de reminiscencias b\u00ed\u00adblicas. Pablo usa el AT, no ley\u00e9ndolo literalmente, en una b\u00fasqueda mec\u00e1nica de \u2020\u0153pruebas escritur\u00ed\u00adsticas\u2020\u009d, como suceder\u00ed\u00ada luego en muchos escritores cristianos; m\u00e1s que del AT a Cristo, Pablo va de Cristo al AT, para volver luego desde all\u00ed\u00ad a la vida cristiana (Campenhausen, Bibel, 37).<br \/>\nLa segunda etapa preparatoria es el uso de tradiciones prepaulinas: profesiones de fe (1Co 12,3; Rm 10,9; ico 8,6; Rm 4,25 l,3b-4a), himnos (Flp 2,6-11; Col 1,13-20), textos lit\u00fargicos (1Co 11,23-26). Al citar esos documentos, Pablo no parece tener ning\u00fan complejo de inferioridad: a pesar de ser tradicionales, no tienen a\u00fan el car\u00e1cter fijo y la autoridad de un escrito can\u00f3nico. No parecen ser \u2020\u0153palabra de Dios\u2020\u009d m\u00e1s de cuanto lo es la predicaci\u00f3n oral (1 Tes 2,13).<br \/>\nOtro paso hacia la palabra escrita es la existencia misma de las cartas. Es verdad que ni Pablo ni quienes las recibieron pensaban en algo m\u00e1s que en un escrito ocasional, ciertamente precioso, debido a la relaci\u00f3n de conocimiento mutuo que ligaba a Pablo con sus corresponsales. Una prueba de ello es el hecho de que durante casi todo el siglo 1 d.C. no fueron citadas nunca; y el mismo Lucas, al componer los Hechos de los Ap\u00f3stoles, no parece conocer su existencia, ni siquiera como simples fuentes de informaci\u00f3n, y mucho menos como primeros documentos de las futuras Escrituras cristianas. Pero representan un posible paso en esa direcci\u00f3n aquellos pasajes en que el mismo Pablo se refiere a sus escritos dentro de su epistolario: 1 Co 5,9, con la alusi\u00f3n a una carta escrita anteriormente; 2Co 2,2-4; 7,8ss, donde Pablo se refiere a una carta de reproches, escrita con muchas l\u00e1grimas. No s\u00f3lo este pasaje, sino los anteriores presuponen igualmente que las cartas de Pablo se guardaban, o por lo menos se recordaba su contenido.<br \/>\nSin quitarle nada al valor can\u00f3nico que se confiri\u00f3 con el correr de los a\u00f1os al epistolario, no hemos de olvidar su car\u00e1cter original de palabra contingente, inmediata, dirigida a unos destinatarios concretos. Este car\u00e1cter original es el que nos permite designar tambi\u00e9n con el t\u00e9rmino de \u2020\u0153palabra\u2020\u009d su colecci\u00f3n can\u00f3nica.<br \/>\n2365<br \/>\nBIBL.: AA.W., Costituzione conciliare Dei Verbum. Atti della XX Settimana B\u00ed\u00adblica, ABI (Roma 1968), Paideia, Brescia 1970; AA.W., Parola, en DCBNT, 1170-1208; Alonso Schokel L., Comentariosala constituci\u00f3n \u2020\u0153Dei Verbum \u2020\u0153sobre la divina revelaci\u00f3n, BAC, Madrid 1969; Id, La palabra inspirada, Herder, Barcelona 1969; Barr L., Sem\u00e1ntica del linguaggio b\u00ed\u00adblico, Mulino, Bolonia 1968; Boman T., Das hebraische Denken im Vergleich mil dem griechischen, Vandenhoeck &#038; Ruprecht, Gotinga 1968; Bult-mann R., El concepto \u2020\u0153Palabra de Dios\u2020\u009d en el Nuevo Testamento, en Creer y comprender 1, Studium, Madrid 1974,233- 254; Campenhausen H.Fr. von, Die Entstenhug derchristilchen Bi-bel, Mohr, Tubinga 1968; Cullmann O., Cristo-logia deiNuevo Testamento, Buenos Aires 1965; Dodd C.H., La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y sus desarrollos, Fax, Madrid 1974; EichrodtW., Teolog\u00ed\u00ada deIA.T, 2vols., Cristiandad, Madrid 1975; Ellis E.E., PauI\u2020\u2122s Use of the O\u00ed\u00add Testameni, Oliver &#038; Boyd, Edimburgo 1957; Fuchs E., Ermeneutica, Celuc Libri, Mil\u00e1n 1974; KittelG.-Procksch y otros, Lego, en GLNTVI, 199-400; Marxen W., Bibbia in conlestazione, Queriniana, Brescia 1969; Id,!! NT come libro della Chiesa, Herder-Morcelliana, Roma-Bres-cia 1971; Pannenberg W., Parola, en Dizionario del pensiero protestante, Herder-Morcelliana, Roma-Brescia 1970, 367-374; Pedersen J>, Israel, 4 vols., P. Branner, Copenhague 1926; Rad G. von, Teolog\u00ed\u00ada delA. T. II, Sig\u00faeme, Salamanca 1974109-130; Schlier H., Elementifonda-mentali di una teolog\u00ed\u00ada neoteslamentaria della parola di Dio, en La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974, 19-28; Id, Parola di Dio e parola de\u00fc\u2020\u2122uomo, en ib, 29-42; Vanhoye ?., La struc-ture liti\u00e9raire de l\u2020\u2122\u00e9p\u2020\u2122ilre aux Hebreux, Descl\u00e9e de Brouwer, Par\u00ed\u00ads-Brujas 1963; Westermann C, Grundformen prophelischerRede, Kaiser Ver-lag, Munich 1960.<br \/>\n8. Corsani<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1. logos (lovgo\u00bb, 3056), denota: (I) la expresi\u00f3n del pensamiento; no el mero nombre de un objeto: (a) encarnando una concepci\u00f3n o idea (p.ej., Luk 7:7; 1Co 14:9,19); (b) un dicho o afirmaci\u00f3n: (1) de Dios (p.ej., Joh 15:25; Rom 9:9, 28: \u00absentencia\u00bb; RV: \u00abpalabra\u00bb; Gl 5.14; Heb 4:12); (2) de Cristo (p.ej., Mat 24:35, plural; Joh 2:22; 4.41; 14.24, plural; 15.25). En relaci\u00f3n con (1) y (2) la frase \u00abla palabra del Se\u00f1or\u00bb, esto es, la voluntad revelada de Dios (muy frecuente en el AT), se utiliza de una revelaci\u00f3n directa dada por Cristo (1Th 4:15); del evangelio (Act 8:25; 13.49; 15.35, 36; 16.32; 19.10; 1Th 1:8; 2Th 3:1); en este respecto constituye el mensaje procedente del Se\u00f1or, entregado con su autoridad y hecho eficaz por su poder (cf. Act 10:36); para otros casos relacionados con el evangelio v\u00e9ase Act 13:26; 14.3; 15.7; 1Co 1:18; 2Co 2:17; 4.2; 5:19; 6.7; Gl 6.6; Eph 1:13; Phi 2:16; Col 1:5; Heb 5:13; en ocasiones se usa del conjunto de las declaraciones de Dios (p.ej., Mc 7.13; Joh 10:35; Rev 1:2, 9); (c) discurso, pl\u00e1tica, dicho de instrucci\u00f3n, etc.(p.ej., Act 2:40; 1Co 2:13; 12.8; 2Co 1:18; 1Th 1:5; 2Th 2:15), traduci\u00e9ndose \u00abpalabra\/s\u00bb en todos los anteriores pasajes; Heb 6:1  \u00abrudimentos\u00bb (RV: \u00abpalabra\u00bb); doctrina (p.ej., Mat 13:20; Col 3:16; 1Ti 4:6; 2Ti 1:13; Tit 1:9; 1 Joh 2:7  \u00abpalabra\/s\u00bb); (II) La palabra personal, el Verbo, t\u00ed\u00adtulo aplicado al Hijo de Dios. Esta identificaci\u00f3n queda establecida por las afirmaciones de doctrina en Joh 1:1-18, declarando en los vv. 1 y 2: (1) su personalidad distintiva y superfinita, (2) su relaci\u00f3n en el seno de la Deidad (pros, con, no meramente compa\u00f1\u00ed\u00ada, sino la m\u00e1s \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n), (3) su Deidad; en el v. 3 su poder creativo; en el v. 14 su encarnaci\u00f3n (\u00abse hizo carne\u00bb, lo que expresa un acto voluntario; RVR77, LBA, NVI; no como en RV, RVR, VM: \u00abfue hecho\u00bb), la realidad y totalidad de su naturaleza humana, y su gloria \u00abcomo del unig\u00e9nito del Padre\u00bb (en el original la carencia de art\u00ed\u00adculo destaca la naturaleza y car\u00e1cter de la relaci\u00f3n; lit., \u00abcomo de unig\u00e9nito de padre\u00bb); su gloria fue la de la shekina en abierta manifestaci\u00f3n; en el v. 18 se consuma la identificaci\u00f3n: \u00abEl unig\u00e9nito Hijo, que est\u00e1 en el seno del Padre, El le ha dado a conocer\u00bb, cumpli\u00e9ndose as\u00ed\u00ad el significado del t\u00ed\u00adtulo logos, el Verbo, la manifestaci\u00f3n personal, no de una parte de la naturaleza divina, sino de la Deidad plena (v\u00e9ase IMAGEN). Este t\u00ed\u00adtulo es asimismo utilizado en 1 Joh_1  \u00abel Verbo de vida\u00bb, combinando las dos declaraciones en Joh 1:1 y 4 y Rev 19:13; para 1 Joh 5:7, v\u00e9ase TRES. V\u00e9anse tambi\u00e9n ASUNTO, CAUSA, COSA, CUENTA, DECIR, DERECHO, DICHO, DISCURSO, FAMA, HABLAR, HECHO, MANDAMIENTO, MENSAJE, NOTICIA, PLATICA, PLEITO, PREDICAR, PREGUNTA, PROPUESTA, RUDIMENTO, SENTENCIA, TRATADO, VERBO. 2. jrema (rJh`ma, 4487), denota aquello que es hablado, lo que es expresado de palabra o por escrito; en singular, una palabra (p.ej., Mat 12:36; 27.14; 2Co 12:4; 13.1; Heb 12:19  \u00abvoz que hablaba\u00bb, RVR, lit., \u00abla voz de palabras\u00bb); en plural, dicho, discurso \u00abpalabras\u00bb (p.ej., Joh 3:34; 8.20; Act 2:14; 6.11,13; 11.14; 13.42: \u00abcosas\u00bb, RV; 26.25; Rom 10:18; 2Pe 3:2; Jud_17). Se usa del evangelio en Rom 10:8, dos veces, 17: \u00abla palabra de Dios\u00bb; 10.18; 1Pe 1:25, dos veces; de una afirmaci\u00f3n, mandato, instrucci\u00f3n (p.ej., Mat 26:75; Luk 1:37  \u00abnada hay imposible para Dios\u00bb; RV traduce: \u00abninguna cosa es imposible para Dios\u00bb; lit., \u00abno ser\u00e1 imposible para Dios toda palabra\u00bb; v. 38; Act 11:16  \u00ablo dicho\u00bb, VM: \u00ablas palabras\u00bb; Heb 11:3). El significado de jrema, en su distinci\u00f3n de logos, queda ejemplificado en la instrucci\u00f3n a tomar \u00abla espada del Esp\u00ed\u00adritu, que es la palabra de Dios\u00bb (Eph 6:17); aqu\u00ed\u00ad la referencia no es a la Biblia entera como tal, sino al pasaje individual de las Escrituras que el Esp\u00ed\u00adritu trae a nuestra memoria para su utilizaci\u00f3n en tiempo de necesidad, siendo el prerrequisito de ello la lectura habitual y memorizaci\u00f3n de las Escrituras. 3. epos (e[po\u00bb, 2031), palabra. Se utiliza en una frase en Heb 7:9, lit., \u00abcomo para decir una palabra, \u00abpor decirlo as\u00ed\u00ad\u00bb (RV, RVR, RVR77, VM, etc.).\u00c2\u00b6 Nota: Acerca de los tres t\u00e9rminos anteriores, logos es un discurso razonado; jrema, una declaraci\u00f3n; epos, \u00abla expresi\u00f3n articulada de un pensamiento\u00bb (Abbott-Smith). 4. crestologia (crhstologiva, 5542), discurso \u00fatil (crestos, ben\u00e9fico). Se traduce \u00absuaves palabras\u00bb en Rom 16:18 (RV, RVR, RVR77; VM: \u00abpalabras melosas\u00bb; Besson: \u00abzalamer\u00ed\u00ada\u00bb).\u00c2\u00b6 5. logion (lovgion, 3051), diminutivo del N\u00c2\u00ba 1; palabra, narraci\u00f3n, declaraci\u00f3n. Denota una respuesta o declaraci\u00f3n divina, or\u00e1culo. Se utiliza de: (a) el contenido de la ley de Mois\u00e9s (Act 7:38); (b) todas las declaraciones escritas de Dios por medio de los escritores del AT (Rom 3:2); (c) el contenido de la doctrina cristiana (Heb 5:12); (d) las declaraciones de Dios por medio de maestros cristianos (1Pe 4:11).\u00c2\u00b6 Nota: Dios daba sus declaraciones por medio del pectoral del Sumo Sacerdote, en relaci\u00f3n con el culto del tabern\u00e1culo, y en la LXX se utiliza el t\u00e9rmino relacionado logeion en Exo 28:15, para describir el pectoral. 6. aiscrotes (aijscrovth\u00bb, 151), bajeza (de aiscros, indecoroso, vergonzoso). Se utiliza en Eph 5:4, de obscenidad, de todo lo que es contrario a la pureza, \u00abpalabras deshonestas\u00bb (RVR; RV: \u00abpalabras torpes\u00bb; RVR77: \u00abobscenidades\u00bb; VM: \u00abla obscenidad\u00bb; Besson: \u00abtorpeza\u00bb).\u00c2\u00b6 7. pithanologia (piqanologiva, 4086), discurso persuasivo (de pithanos, persuasivo, plausible, cf. peithos, persuasivo; peitho, persuadir, y N\u00c2\u00ba 1). Se traduce \u00abpalabras persuasivas\u00bb en Col 2:4 (RV, RVR; RVR77: \u00abrazonamientos capciosos\u00bb; VM: \u00abpalabras especiosas\u00bb; Besson: \u00abdiscursos artificiosos\u00bb). Significa el empleo de argumentos plausibles, en contraste con una demostraci\u00f3n.\u00c2\u00b6 8. aiscrologia (aijscrologiva, 148), traducido \u00abpalabras deshonestas\u00bb (Col 3:8, RVR; RV: \u00abtorpes palabras\u00bb), y que denota cualquier tipo de expresi\u00f3n baja, procedente de una lengua descontrolada. Una traducci\u00f3n m\u00e1s ajustada traducir\u00ed\u00ada m\u00e1s ampliamente \u00abhablar vergonzoso\u00bb. En los escritos de los papiros se utiliza este t\u00e9rmino para referirse a habla insultante. En general parece haber estado asociado m\u00e1s frecuentemente con lo sucio y s\u00f3rdido que con lo insultante (Moulton V Milligan). Cf. aiscros, vergonzoso.\u00c2\u00b6 Notas: (1) Para logomaquia, disputa acerca de palabras, \u00abcontiendas de palabras\u00bb (1Ti 6:4), v\u00e9ase CONTIENDA, N\u00c2\u00ba 6; (2) para logomaqueo, verbo relacionado con el nombre anterior, v\u00e9ase CONTENDER, A, No 3; (3) fone, v\u00e9ase VOZ, se traduce \u00abpalabra\u00bb en Act 13:27 (RVR; RV: \u00abvoces\u00bb).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(\u00ed\u00adogos, rh\u00e9ma)<\/p>\n<p>   Se alternan en Pablo dos palabras griegas: logos  y rh\u00e9ma  (m\u00e1s rara: cf. Rom 10,8-9; Ef 6,17), sin modificaci\u00f3n evidente de sentido. Estos t\u00e9rminos conservan las diversas aptitudes que ten\u00ed\u00adan en el griego corriente (Rom 14,12; 2 Cor 13,1, por ejemplo). Para Pablo, la proclamaci\u00f3n y la acogida de la Palabra de Dios es el camino real que atraviesa sus cartas. Este camino es paralelo al del \u00abevangelio\u00bb, aunque el t\u00e9rmino \u00abpalabra\u00bb resulta en \u00e9l m\u00e1s englobante.<\/p>\n<p>   La palabra vive. Es anunciada hasta los extremos del mundo, resuena, es recibida, escuchada; habita en la comunidad, circula por ella y da fruto; va creciendo; edifica, ense\u00f1a, combate, penetra. Es fuente de fe y de vida. Se la llama \u00abpalabra de Dios\u00bb, \u00abpalabra de Cristo\u00bb, \u00abpalabra de (la) verdad\u00bb, \u00abpalabra de fe\u00bb, \u00abpalabra de reconciliaci\u00f3n\u00bb. Es proclamada por el ap\u00f3stol que pide intercesi\u00f3n para hacerlo con fidelidad (Col 4,3; Ef 6,19), y por los creyentes que la han recibido (Flp 1,14); el Esp\u00ed\u00adritu da su carisma (1 Cor 12,8).<\/p>\n<p>   He aqu\u00ed\u00ad algunos puntos de encuentro o de convergencia, que van jalonando este camino:<\/p>\n<p>   1. Palabra y acto. En la medida en que Pablo hereda estas nociones del Antiguo Testamento, no hay oposici\u00f3n entre palabra y acontecimiento: en hebreo, la palabra dabar  asocia estas dos cosas. No obstante, surge la distinci\u00f3n entre la palabra que no compromete a nada y la obediencia eficaz (1 Cor 4,19.20). En 1 Tes 1,5, Pablo recuerda que el evangelio anunciado no consiste solamente en palabra, sino tambi\u00e9n en poder y en Esp\u00ed\u00adritu Santo.  En Col 3,17 o en 2 Tes 2,17 se conjugan el decir y el obrar.<\/p>\n<p>   2. Palabra de Dios y palabra humana. A trav\u00e9s de los acentos de Pablo, los tesalonicenses han discernido una palabra que viene de Dios mismo. Pero el discernimiento entre palabra de Dios y palabra humana no es tan f\u00e1cil de realizar. La Primera Carta a los Corintios se abre con esta crisis. Pablo traza un violento contraste entre \u00abla palabra de sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (la elocuencia filos\u00f3fica o religiosa) y \u00abla palabra de la cruz\u00bb (1 Cor 1,17ss; 2,13ss).<\/p>\n<p>   3. Palabra y Escritura. En este caso se borra la oposici\u00f3n. La Escritura alimenta a la palabra y la palabra resucita a la Escritura. La palabra escrita se cumple,  dice 1 Cor 15,54. As\u00ed\u00ad, la \u00abPalabra de Dios\u00bb en el Antiguo Testamento no ha fallado: encuentra su consumaci\u00f3n en la predicaci\u00f3n (Rom 9,6.9.28); se cumple tanto en su dimensi\u00f3n universal como en su penetraci\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de cada uno (Rom 10,8.17s); y encuentra su plenitud de sentido en la palabra de amor (Gal 5,14; Rom 13,9).<\/p>\n<p>   4. En los l\u00ed\u00admites de la palabra. Pablo no opone la palabra al Esp\u00ed\u00adritu, el lenguaje humano a la revelaci\u00f3n divina. En este sentido, no es un \u00abm\u00ed\u00adstico\u00bb; las religiones de los misterios reservan la revelaci\u00f3n a unas experiencias inefables e intransmisibles fuera de los iniciados. Pero Pablo dirige el evangelio a todos.<\/p>\n<p>   Sin embargo, pronto se divisan sus fronteras. As\u00ed\u00ad, 1 Cor 13 evoca la lengua de los hombres, la lengua de los \u00e1ngeles y acaba luego con los balbuceos de nuestro conocimiento actual. En Rom 8,26 habla de los gemidos inenarrables  del Esp\u00ed\u00adritu que ora en nosotros. Seg\u00fan 2 Cor 12,4, durante un \u00e9xtasis, el ap\u00f3stol oy\u00f3 palabras imposibles de repetir.  Finalmente, entre los dones del Esp\u00ed\u00adritu existe esa especie de explosi\u00f3n del lenguaje que se llama \u00abhablar en lenguas\u00bb, ininteligible sin una interpretaci\u00f3n inspirada. Pablo acoge este carisma, pero, resistiendo a su hechizo, se guarda mucho de convertirlo en la piedra de toque de la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu: cinco palabras comprensibles valen m\u00e1s que diez mil en lenguas (cf. 1 Cor 14,19).<\/p>\n<p>M. B.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">El l\u00e9xico. La principal expresi\u00f3n hebrea es <em>d\u0101\u1e07\u0101r<\/em>, que tambi\u00e9n significa \u00abasunto\u00bb (cf. Jue. 3:20), pero igualmente puede significar un hecho o acto. Algunas veces, como en 1 Reyes 11:41, es dif\u00edcil comprender qu\u00e9 quiere decir.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>, <em>d\u0101\u1e07\u0101r<\/em> generalmente es representado por <em>logos<\/em> o <em>rh\u0113ma<\/em>. Esto sucede en el NT, donde <em>logos<\/em> aparece m\u00e1s de 300 veces y <em>rh\u0113ma<\/em> m\u00e1s de 70. Ambas no son siempre f\u00e1ciles de distinguir, aunque <em>rh\u0113ma<\/em> se refiere estrictamente a \u00ablo que fue dicho\u00bb. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n conserva, especialmente en Los Hechos de Lucas, algo del sentido en que se usa <em>d\u0101\u1e07\u0101r<\/em> para apuntar a un hecho.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La palabra activa. La concepci\u00f3n hebrea din\u00e1mica de la palabra est\u00e1 aliada con la ambivalencia entre palabra y hecho en el significado de <em>d\u0101\u1e07\u0101r<\/em>. Las palabras malas son equivalentes a malos actos (Sal. 35:20). Una palabra solemnemente dada lleva su propia potencia, y no puede ser revocada (cf. la historia completa de Gn. 27). En esto la palabra de Dios es arquet\u00edpica. Dios habla, y el universo es (Gn. 1:3ss.). A pesar de la necesidad de un lenguaje antropom\u00f3rfico (p. ej., Sal. 8:3), el AT insiste en la palabra activa como el instrumento de creaci\u00f3n (cf. Sal. 33:6), y esto es una comprensi\u00f3n cristiana fundamental (Heb. 11:3). La palabra de Dios cumplir\u00e1 su prop\u00f3sito tan bien como la nieve y la lluvia cumplen los suyos (Is. 55:10\u201312). El nacimiento milagroso de Jes\u00fas es cierto porque la palabra de Dios se cumple por s\u00ed misma (Lc. 1:37 en la <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">RV60<\/a>, que hace eco de la LXX en Gn. 18:14, sobre el nacimiento milagroso de Isaac). Dios, cuando cumple una promesa, \u00abest\u00e1 confirmando su palabra\u00bb (Dt. 9:5).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La palabra como revelaci\u00f3n. Tal es el trasfondo del uso de <em>d\u0101\u1e07\u0101r<\/em> para designar el mensaje prof\u00e9tico. La palabra del Se\u00f1or no le hab\u00eda sido revelada a Samuel en el momento de su llamado (1 S. 3:7). La palabra \u00abvino\u00bb a un profeta (Jer. 1:2, 4 y <em>passim<\/em>). Puede ser un objeto de visi\u00f3n para el profeta (Jer. 38:21). Pero la palabra est\u00e1 inseparablemente enlazada con los actos de misericordia y juicio de Dios en la historia, que, a la luz de recientes sucesos tristes y su propio mensaje, Jerem\u00edas insta a la naci\u00f3n a <em>atender<\/em> a la palabra de Jehov\u00e1 (Jer. 2:31). Cuando los profetas lloran, \u00abO\u00edd esta palabra\u00bb (p. ej. Am. 4:1; 5:1), est\u00e1n declarando una revelaci\u00f3n que ha de tener un cumplimiento hist\u00f3rico; porque la palabra de Dios permanece en los cielos (Sal. 119:89). El israelita que ama el Pacto es guiado por la palabra reveladora de Dios (Sal. 119:105, 130, etc.). <em>D\u0101\u1e07\u0101r<\/em> aparece cerca de 400 veces en el AT para expresar la comunicaci\u00f3n divina al pueblo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El AT, visto como un todo, es descrito por Cristo como la palabra de Dios (Mt. 15:6). El mismo t\u00e9rmino se aplica a la revelaci\u00f3n cristiana como un todo (cf. Col. 3:16). Adem\u00e1s se usa con Cristo mismo (Jn. 1:1, 14), la palabra personal de revelaci\u00f3n de Dios (v\u00e9ase <em>Logos<\/em>). En el AT, y, completa y perfectamente en Cristo, Dios ha hablado (Heb. 1:1). En distinto grado, pero siempre la misma palabra. Cristo mismo guarda su palabra como mandamiento (Jn. 8:55).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos que rechazan a Cristo no poseen la palabra de Dios (Jn. 5:38); sus disc\u00edpulos son conocidos por su posesi\u00f3n de la palabra de Cristo (Jn. 15:7). Esta palabra activa puede desnudar a un hombre de sus pretensiones y condenarlo (Heb. 4:13).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La palabra como Evangelio. La revelaci\u00f3n de la palabra de Dios hace referencia a la salvaci\u00f3n, y ella misma efect\u00faa esa salvaci\u00f3n. El contexto de Isa\u00edas 55:10ss. se relaciona con el perd\u00f3n para el penitente. La palabra prof\u00e9tica habla tanto de gracia y misericordia como de ira y juicio. La palabra de salvaci\u00f3n puede ser aun personificada, y puede hablarse de ella como enviada de Dios para sanar a su pueblo (Sal. 107:20). La palabra de nuestro Dios que permanece para siempre (Is. 40:8) es claramente llamada el evangelio (1 P. 1:25). La palabra aun se cumple por s\u00ed misma; porque en el mismo contexto dice que aquellos cristianos son renacidos \u00abpor la palabra de Dios\u00bb (1 P. 1:23; cf. Stg. 1:18). Los disc\u00edpulos est\u00e1n limpios por la palabra que Jes\u00fas ha hablado (Jn. 15:3).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje dado por Jes\u00fas es la palabra de Dios (Lc. 5:1 etc.); de modo que tambi\u00e9n es el mensaje del cual \u00e9l es el sujeto; predicado por los ap\u00f3stoles y los primeros cristianos (Hch. 4:29, y otros pasajes). Puede ser particularizado por un rasgo distintivo, es decir, la palabra del <em>reino<\/em> (Mt. 13:19), o de la cruz (1 Co. 1:18).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La palabra como la Escritura. El Salmo 119 presupone una revelaci\u00f3n escrita que el salmista puede describir como leyes, preceptos, estatutos, juicios, o como la palabra de Dios (v. 105) o sus palabras (v. 130).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este uso es adoptado por nuestro Se\u00f1or, quien distingue entre la palabra de Dios y las tradiciones humanas con las que a ella se la confunde (Mt. 15:6), y quien correlaciona la revelaci\u00f3n original con su forma escrita (Jn. 10:35). Pablo se refiere a la ense\u00f1anza del AT como a la palabra de Dios (Ro. 9:6ss.), y a un pasaje individual como a una \u00abpalabra\u00bb (Ro. 13:9; G\u00e1. 5:14). El dif\u00edcil pasaje en 1 Ti. 4:5 probablemente se refiere a oraciones relacionadas con la Escritura (la palabra <em>activa<\/em> una vez m\u00e1s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso b\u00edblico aparece, as\u00ed, bajo varias formas; pero con una consistencia global. La palabra de Dios es su autocomunicaci\u00f3n. \u00c9l habl\u00f3 por medio de los profetas. \u00c9l ha hablado por medio de la Escritura; la Escritura es una palabra. \u00c9l ha hablado por medio de un Hijo: Cristo es la Palabra. El evangelio, la doctrina de la Escritura, y la predicaci\u00f3n de Cristo son su palabra. En cada caso la palabra es activa, salvando y juzgando.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La palabra y el Esp\u00edritu. Esto no implica ni una perspectiva mec\u00e1nica ni una perspectiva m\u00e1gica de la palabra de Dios. La clave est\u00e1 en la concomitancia de la palabra con el Esp\u00edritu. La revelaci\u00f3n a los profetas (adem\u00e1s a los ap\u00f3stoles en los d\u00edas del NT, Ef. 3:5), generalmente, se asocia con el Esp\u00edritu Santo. Las funciones que se predican del Esp\u00edritu Santo tambi\u00e9n son predicadas de la palabra (cf. Jn. 16:8s. con Heb. 4:12s., Jn. 14:16 con Ro. 15:4, Jn. 5:39 con Jn. 15:26). En algunos de estos casos hay una referencia espec\u00edfica a la Escritura; en otras partes, \u00abla palabra\u00bb en el m\u00e1s amplio sentido es un punto de vista.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto descansa en la confianza de los reformadores en su apelaci\u00f3n a la Escritura. Ellos apelan al texto, correctamente entendido; pero adem\u00e1s reconocen que la palabra tiene su propia instrucci\u00f3n (la del Esp\u00edritu) para aquellos que se acercan a ella en penitencia y fe. La palabra act\u00faa a causa del Esp\u00edritu Santo hablando en la Escritura. La palabra le\u00edda, como la palabra predicada, aprovecha cuando es \u00abacompa\u00f1ada de fe en los que la oyen\u00bb (cf. Heb. 4:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BDB; <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">Arndt<\/a>, s.v. <em>logos<\/em>, <em>rh\u0113ma<\/em>; <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">TWNT<\/a><\/em>, s.v. <em>logos<\/em>, <em>rh\u0113ma<\/em>. Textos representativos reformados son Calvino, \u00abOn Scripture\u00bb, en <em>The Mystery of Godliness<\/em> (reimpreso Eerdmans 1950), y Zuinglio, \u00abOn the Certainty and Clarity of the Word of God\u00bb, en <em>Zwingli and Bullinger<\/em>, editado por G.W. Bromiley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrew F. Walls<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">Arndt <\/a>Arndt-Gingrich, <em>Greek-English Lexicon<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (448). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn129\" name=\"_ftnref129\" title=\"\">AT \u201cla palabra (<\/etiqueta><\/span><span style=''>d&#257;&#7687;&#257;r<\/span><span lang=ES style=''>) de Dios\u201d se usa 394 veces para hacer referencia a una comunicaci\u00f3n divina que llega a los hombres de parte de Dios en forma de mandamiento, profec\u00eda, advertencia o aliento. La f\u00f3rmula usual es \u201cvino (lit. fue) palabra de Yahv\u00e9h a \u2026\u201d, pero a veces la palabra es \u201cvista\u201d, como si fuese una visi\u00f3n (Is. 2.1; Jer. 2.31; 38.21). La palabra de Yahv\u00e9h es extensi\u00f3n de la personalidad divina, investida con autoridad divina, y debe ser escuchada por \u00e1ngeles y hombres (Sal. 103.20; Dt. 12.32); permanece para siempre (Is. 40.8), y una vez pronunciada no puede volver sin que se cumpla (Is. 55.11). Se la usa como sin\u00f3nimo de la ley (<\/span><span style=''>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) de Dios en Sal. 119, \u00fanico lugar donde se hace referencia a ella como mensaje escrito en lugar de hablado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT es traducci\u00f3n de dos t\u00e9rminos, *logos y <\/span><span style=''>rh&#275;ma<\/span><span lang=ES style=''>, de los que el primero se usa especialmente en cuanto al mensaje evang\u00e9lico cristiano (Mr. 2.2; Hch. 6.2; G\u00e1. 6.6), aunque el segundo tambi\u00e9n tiene el mismo significado (Ro. 10.8; Ef. 6.17; He. 6.5, etc.). Nuestro Se\u00f1or habl\u00f3 de la palabra de Dios (en la par\u00e1bola del sembrador, Lc. 8.11; v\u00e9ase tamb. Mr. 7.13; Lc. 11.28), pero en los evangelios sin\u00f3pticos siempre se vali\u00f3 del plural al hablar de su propio mensaje (\u201cmis palabras\u201d, Mt. 24.35 y paralelos; Mr. 8.38; Lc. 24.44). En el cuarto evangelio, sin embargo, con frecuencia se encuentra el singular. Para la iglesia primitiva la palabra era un mensaje revelado por Dios en Cristo, que deb\u00eda ser predicado, atendido, y obedecido. Se trataba de la palabra de vida (Fil. 2.16), de verdad (Ef. 1.13), de salvaci\u00f3n (Hch. 13.26), de reconciliaci\u00f3n (2 Co. 5.19), de la cruz (1 Co. 1.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Fries, B. Klappert, O. Betz, \u201cPalabra\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn130\" name=\"_ftnref130\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn131\" name=\"_ftnref131\" title=\"\">t(t). III, pp. 249\u2013282; G. Gerleman, \u201cPalabra\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn132\" name=\"_ftnref132\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 614\u2013627; G. Ziener, \u201cPalabra\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 744\u2013748; L. Alonso Sch\u00f6kel, <i>La palabra inspirada<\/i>, 1969.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Haarbeck et <etiqueta id=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\" title=\"\">al., en <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn135\" name=\"_ftnref135\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 1078\u20131146; A. Debrunner et al., en <etiqueta id=\"#_ftn136\" name=\"_ftnref136\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 4, pp. 69\u2013143.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn137\" name=\"_ftnref137\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.B.Tr.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Palabra de Dios, Palabra de Jehov\u00e1 Exo 4:10 Se\u00f1or! nunca he sido hombre de f\u00e1cil p Num 22:35 pero la p que yo te diga, esa hablar\u00e1s Deu 11:18 pondr\u00e9is . mis p en vuestro coraz\u00f3n Deu 18:18 mis p en su boca, y \u00e9l les hablar\u00e1 Deu 30:14 porque muy cerca de ti &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabra\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPALABRA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6431","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6431"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6431\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}