{"id":6448,"date":"2016-02-05T03:30:45","date_gmt":"2016-02-05T08:30:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-segunda-epistola-de\/"},"modified":"2016-02-05T03:30:45","modified_gmt":"2016-02-05T08:30:45","slug":"pedro-segunda-epistola-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-segunda-epistola-de\/","title":{"rendered":"PEDRO, SEGUNDA EPISTOLA DE"},"content":{"rendered":"<p>Un tratado general, escrito para advertir a los lectores sobre la amenaza de la apostas\u00ed\u00ada. Dice haber sido escrita por Sim\u00f3n Pedro y contiene una alusi\u00f3n definida a una carta anterior (2Pe 3:1).<\/p>\n<p>Las evidencias externas para 2 Pedro son las m\u00e1s pobres de todos los libros del canon del NT. No es citada en forma directa por ninguno de los Padres de la iglesia antes de Or\u00ed\u00adgenes (c. 250 d. de J.C.). Su estilo literario y su vocabulario difieren de los de 1 Pedro y es muy similar a la ep\u00ed\u00adstola de Judas.<\/p>\n<p>Por otra parte, las evidencias internas est\u00e1n a favor de la autor\u00ed\u00ada de Pedro. Si se tratara de un falsificador que conoc\u00ed\u00ada 1 Pedro, es obvio que hubiera tratado de seguir su estilo con mucho mayor detalle. Las alusiones a la vida de Pedro concuerdan con los datos disponibles y pueden explicarse mejor como el testimonio de un testigo visual. Estas incluyen la Transfiguraci\u00f3n (2Pe 1:17-18; comparar Mat 17:1-18) y la predicci\u00f3n del Se\u00f1or sobre su muerte (2Pe 1:14; Joh 21:18-19). El gr. de la segunda carta es m\u00e1s trabajoso que el de la primera, pero si Pedro no tuvo la ayuda de Silas en esta ocasi\u00f3n, como en la anterior (1Pe 5:12), quiz\u00e1 haya tenido que depender de su propio conocimiento del idioma. Sin duda, conoc\u00ed\u00ada el gr., como la mayor\u00ed\u00ada de los galileos, pero quiz\u00e1 no pudiera escribirlo f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>Esta carta debe haber sido escrita luego de la publicaci\u00f3n de algunas, si no todas, de las cartas de Pablo (2Pe 3:15). Por tanto, no puede haber sido escrita antes del a\u00f1o 60; pero si Pablo estaba vivo y era todav\u00ed\u00ada bien conocido para esa generaci\u00f3n, y aceptando la autor\u00ed\u00ada de Pedro, no fue escrita despu\u00e9s del a\u00f1o 70. Probablemente el a\u00f1o 67 es la fecha m\u00e1s exacta que se pueda establecer en este caso. El autor est\u00e1 a la espera de una muerte casi inminente (2Pe 1:14) y esto puede significar que la carta fue enviada desde Roma durante los tensos d\u00ed\u00adas de la persecuci\u00f3n iniciada por Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>La referencia a una carta anterior enviada al mismo grupo (2Pe 3:1) relaciona el documento con 1 Pedro, que fue escrita para los cristianos del norte de Asia Menor. Mientras la primera carta era un intento de alentar a una iglesia amenazada por la persecuci\u00f3n y la represi\u00f3n oficial, la segunda trata sobre los peligros de la apostas\u00ed\u00ada, que era una amenaza a\u00fan mayor.<\/p>\n<p>La clave de esta carta son las palabras conocer y conocimiento, que se repiten con frecuencia en los tres caps., muchas veces en referencia al conocimiento de Cristo. Este conocimiento no es principalmente acad\u00e9mico, sino espiritual; surge de experimentar a Cristo en grado creciente (2Pe 3:18). Produce paz y gracia (2Pe 1:2), y fruto (2Pe 1:8) es el secreto para ser libres de la contaminaci\u00f3n (2Pe 2:20) y es el \u00e1mbito en que se da el crecimiento cristiano (2Pe 3:18).<\/p>\n<p>En 2 Pedro se ense\u00f1a firmemente la inspiraci\u00f3n de las Escrituras (2Pe 1:19-21) y se hace hincapi\u00e9 en la doctrina del regreso personal de Cristo, que era ridiculizada por los falsos maestros (2Pe 3:1-7). Termina con un llamado a la vida santa y con la promesa de cielos nuevos y tierra nueva.<\/p>\n<p>El siguiente, es un breve bosquejo de esta ep\u00ed\u00adstola:<br \/>\n\t I. Saludo (2Pe 1:1) .<\/p>\n<p>\t II. El car\u00e1cter del conocimiento espiritual (2Pe 1:2-21) .<\/p>\n<p>\t III. La naturaleza y los peligros de la apostas\u00ed\u00ada (2Pe 2:1-22) .<\/p>\n<p>\t IV. La condenaci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados (2Pe 3:1-7) .<\/p>\n<p>\t V. La esperanza de los creyentes (2Pe 3:8-13) .<\/p>\n<p>\t VI. Exhortaci\u00f3n final (2Pe 3:14-18) .<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Bosquejo del contenido<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de la salutaci\u00f3n (1.1\u20132) el autor habla de la confiabilidad de la fe cristiana, que se demuestra por una experiencia personal creciente (1.3\u201311), el testimonio de testigos presenciales (1.12\u201318), y la antigua profec\u00eda inspirada (1.19\u201321). La menci\u00f3n de la verdadera profec\u00eda lo lleva a condenar la falsa profec\u00eda (2.1\u20133.10). Los falsos maestros del momento son los sucesores de los falsos profetas de la \u00e9poca veterotestamentaria, y se exponen al mismo juicio (2.1\u20139). Demuestra su depravaci\u00f3n el hecho de traspasar los l\u00edmites impuestos por Dios en licencia desenfrenada (2.10\u201318), lo que trae como consecuencia no la libertad sino la esclavitud (2.19\u201322). Como resultado les espera el juicio, a pesar de su escepticismo acerca de la parus\u00eda. Deber\u00edan recordar que se ha pronosticado un fin catastr\u00f3fico del mundo (3.1\u20134), y la certeza de esta profec\u00eda est\u00e1 avalada por el diluvio (3.5\u20137). Se demora la segunda venida por la longanimidad de un Dios que trasciende el tiempo (3.8\u20139), pero, aunque se demore, no por ello deja de ser menos segura (3.10). Es deber del creyente no ser atra\u00eddo por el libertinaje y el escepticismo de los falsos maestros, sino vivir una vida recta en anticipaci\u00f3n del retorno de Cristo (3.11 al final).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Ocasi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>No se define qui\u00e9nes son los receptores, aunque las frases \u201cuna fe igualmente preciosa <i>que la nuestra<\/i>\u201d (1.1) y \u201chaber huido de la corrupci\u00f3n que hay en el mundo\u201d (1.4) sugieren un auditorio predominantemente gentil. El autor los conoce \u00edntimamente desde hace mucho tiempo (1.12\u201313; 3.1), y escribe para advertirles acerca de las falsas ense\u00f1anzas, antin\u00f3micas en pr\u00e1ctica y radicales en sus creencias. La inmoralidad (2.12ss), la insubordinaci\u00f3n ante los l\u00edderes de la iglesia (2.10), el escepticismo (3.3), el falseamiento de la Escritura (indudablemente explotaban en particular la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n, 3.16), y la avaricia de estos falsos maestros (2.3, 15) merecen su m\u00e1s severa reprobaci\u00f3n. Escribe para advertir a los miembros de la iglesia acerca del peligro moral e intelectual que los acecha, para afirmarlos en cuanto a la base de su creencia, para explicar el problema principal que los inquietaba\u2014la parus\u00eda\u2014, y para estimularlos a vivir una vida santa y a crecer en la gracia. Si Pedro fue quien escribi\u00f3 esta carta, podemos fijar la fecha a medidados de la d\u00e9cada del sesenta (piensa que est\u00e1 cercana su muerte, 1.14). De no ser as\u00ed, puede haber sido escrita a fines del ss. I o principios del II. No se hace menci\u00f3n alguna de su procedencia ni de su destino; bien puede haber sido escrita, como 1 Pedro, desde Roma con destino al Asia Menor.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Autor y fecha<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Tanto sobre bases internas como externas se disputa acaloradamente la paternidad de esta ep\u00edstola.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Las pruebas externas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>No son concluyentes. Si bien ninguno de los libros del canon est\u00e1 tan pobremente corroborado en los Padres, en ninguno de los libros excluidos del canon encontramos un apoyo comparable. A principios del ss. III Or\u00edgenes lo cita por nombre por primera vez, y menciona al mismo tiempo las dudas al respecto, aunque \u00e9l mismo lo acepta. As\u00ed lo hace tambi\u00e9n Jer\u00f3nimo, mientras que Eusebio expresa dudas. Luego de su inclusi\u00f3n en la Carta festiva de Atanasio en 367 d.C., y su ratificaci\u00f3n por el concilio de Cartagena en el 397, su posici\u00f3n en el canon permaneci\u00f3 incuestionada hasta la Reforma, \u00e9poca en que la carta fue aceptada por Lutero, rechazada por Erasmo, mientras que Calvino tuvo dudas. Aunque antes de Or\u00edgenes no se la hab\u00eda mencionado por el nombre, fue utilizada mucho antes. Clemente de Alejandr\u00eda la incluy\u00f3 en su Biblia; Valentino en el Evangelio de la Verdad, Ar\u00edstides en su Apolog\u00eda (129 d.C), y Clemente de Roma (ca. 95 d.C.) parecen aludir a ella. M\u00e1s probable todav\u00eda es su uso por el autor del Apocalipsis de Pedro, cuya existencia se comprueba a fines del ss. II. d.C. Por ello muchos de los eruditos que, sobre la base de otras razones, rechazan la ep\u00edstola, consideran, no obstante, que la atestiguaci\u00f3n externa es suficiente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Las pruebas internas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Muchos estudiosos se inclinan a tomarla como un seudoep\u00edgrafo, por las siguientes razones:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Su relaci\u00f3n con Judas.<\/span><\/i><span lang=ES style=''> Existe una indudable relaci\u00f3n literaria entre ambas ep\u00edstolas, aunque no se ha podido establecer hacia qu\u00e9 lado se inclina; la mayor\u00eda piensa actualmente que Pedro se sirvi\u00f3 de Judas, lo que, argumentan, excluir\u00eda la posibilidad de su paternidad apost\u00f3lica. Pero esta conclusi\u00f3n no tiene asidero v\u00e1lido. Si, como evidentemente ocurri\u00f3, Pablo tom\u00f3 de una variedad de fuentes; y si, como es posible, 1 Pedro tom\u00f3 elementos de Santiago, no resultar\u00eda sorprendente encontrar que lo mismo ha ocurrido con 2 Pedro. Por otra parte, tanto 2 Pedro como Judas pueden haber incorporado un documento com\u00fan que denunciaba a los falsos maestros, como aparentemente Mateo y Lucas han tomado de \u201c<etiqueta id=\"#_ftn417\" name=\"_ftnref417\" title=\"\">Q\u201d su material com\u00fan relativo a los dichos. En ninguno de estos casos la prioridad de Judas necesariamente tiene que afe<\/etiqueta>ctar la autenticidad de 2 Pedro, mientras que si Judas se bas\u00f3 en 2 Pedro (como sostienen Bigg y Zahn), dif\u00edcilmente podr\u00eda negarse la paternidad apost\u00f3lica de la ep\u00edstola.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Su relaci\u00f3n con 1 Pedro<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La marcada diferencia de dicci\u00f3n y estilo entre las dos cartas hizo que la iglesia primitiva abrigara dudas en cuanto a 2 Pedro. Jer\u00f3nimo lleg\u00f3 a pensar que en 2 Pedro hubo dos amanuenses distintos (posibilidad reforzada por las investigaciones de E. G. Selwyn sobre la probable influencia de Silvano en 1 Pedro), sugerencia que debemos tomar en serio, porque a pesar de las considerables diferencias, ninguno de los libros del NT se parece tanto a 2 Pedro como 1 Pedro. A. E. Simms (<i>The Expositor<\/i>, 5\u00aa serie, 8, 1898, pp. 460ss) ha demostrado que tienen tanta afinidad, desde un punto de vista puramente ling\u00fc\u00edstico, como 1 Timoteo y Tito, cuya paternidad unitaria ha sido universalmente admitida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los escritores modernos se ocupan menos de las diferencias ling\u00fc\u00edsticas que de las doctrinales entre las ep\u00edstolas, y en este sentido se diferencian bastante. El tema de 1 P. es la esperanza, mientras que el de 2 P. es el conocimiento. 1 P. fue escrita para cristianos enfrentados a la persecuci\u00f3n, y por lo tanto destaca los grandes hechos de la vida de Cristo como advertencia y desaf\u00edo. La mejor defensa ante las ense\u00f1anzas falsas es el conocimiento pleno (<\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>epign&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''>) de Cristo, que es lo que, en consecuencia, se hace resaltar en 2 Pedro. La ense\u00f1anza de ambas ep\u00edstolas est\u00e1 determinada por las necesidades pastorales que sirvieron de ocasi\u00f3n para su factura. En realidad es muy f\u00e1cil exagerar las diferencias; ambas recalcan la profec\u00eda, la inspiraci\u00f3n del AT, la solidaridad de la vieja y la nueva Israel, y el valor de los testigos presenciales. Ambas hacen resaltar la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica primitiva, derivada de la doble militancia cristiana, de este siglo y el venidero, con sus consecuencias para una vida santa, en agudo contraste con el abandono de esta doctrina en el ss. II. En s\u00edntesis, la diferencia de \u00e9nfasis doctrinal entre ambas ep\u00edstolas es grande, pero no imposible.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Sus anacronismos<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. 1. Conceptos tales como \u201cparticipantes de la naturaleza divina\u201d (1.4), \u201chabiendo huido de la corrupci\u00f3n que hay en el mundo\u201d (1.4), y el repetido hincapi\u00e9 en el conocimiento y los testigos oculares (<\/span><span style=''>epoptai<\/span><span lang=ES style=''>, 1.16, es un t\u00e9rmino favorito de las religiones de misterio) sugieren a algunos estudiosos que la carta fue escrita en el ss. II. No hay necesidad de postular una fecha tan avanzada, desde el momento en que el descubrimiento de la inscripci\u00f3n cariana en el a\u00f1o 22 d.C., como as\u00ed tambi\u00e9n pasajes paralelos en Fil\u00f3n y Josefo, muestran que este era, justamente, el lenguaje cultural com\u00fan de la \u00e9poca en el ss. I.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. La destrucci\u00f3n del mundo por fuego (3.7) era tema com\u00fan en el ss. II, por lo que podr\u00eda ser una indicaci\u00f3n de fecha tard\u00eda para 2 Pedro. Por otra parte, hay motivos para creer que la caracter\u00edstica creencia cristiana de la destrucci\u00f3n del mundo por fuego (como se ve en Bernab\u00e9 y Justino) podr\u00eda derivarse finalmente de esta ep\u00edstola (v\u00e9ase J. Chaine, <i>RB<\/i> 46, 1937, pp. 207ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. La frase \u201cdesde el d\u00eda en que los padres durmieron\u201d (3.4) favorece, seg\u00fan algunos, una fecha tard\u00eda, cuando ya hab\u00eda desaparecido pr\u00e1cticamente la primera generaci\u00f3n de cristianos. Aun en el caso de que realmente se aplicase este t\u00e9rmino a los \u201cpadres\u201d cristianos, no necesariamente tendr\u00edamos que asignarle fecha tard\u00eda. Ya en la \u00e9poca de 1 Ts. 4.15\u201317 \u00f3 1 Co. 15.6, el estado de los que hab\u00edan muerto antes de la parus\u00eda era tema candente que hab\u00eda que considerar. Sin embargo, aqu\u00ed el contexto sugiere que \u201clos padres\u201d a que se refiere son los del AT (\u201cdesde el comienzo de la <i>creaci\u00f3n<\/i>\u201d), como es el caso tambi\u00e9n en otras partes del NT (p. ej. He. 1.1; Ro. 9.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. La inclusi\u00f3n de las cartas de Pablo entre las \u201cotras escrituras\u201d favorece la hip\u00f3tesis de una fecha tard\u00eda, y sugiere la formaci\u00f3n del corpus de cartas paulinas. Si as\u00ed fuera, habr\u00eda sido un toque genial en el <\/span><span style=''>falsarius<\/span><span lang=ES style=''>, sin paralelo en el ss. II, el hecho de que Pedro llamara a Pablo \u201cquerido hermano\u201d, cuando en esa \u00e9poca continuamente se exacerbaban las divergencias entre ambos ap\u00f3stoles. No se menciona aqu\u00ed para nada un corpus epistolar, y la \u00fanica dificultad real estriba en que un ap\u00f3stol considerara las cartas de otro como Escritura. Sin embargo, en vista de la aseveraci\u00f3n apost\u00f3lica de que el mismo Esp\u00edritu Santo que inspir\u00f3 los escritos veterotestamentarios estaba, tambi\u00e9n, activo en los suyos propios (1 Co. 2.13), y la afirmaci\u00f3n de Pablo de que ten\u00eda la mente de Cristo (1 Co. 2.16), como tambi\u00e9n el hecho de haber dictado disposiciones para todas las iglesias (1 Co. 7.17), que se equiparan con los mandamientos de Cristo (1 Co. 14.37), cuyo rechazo acarrear\u00eda el rechazo por parte de Dios (1 Co. 14.38), no podemos excluir esta posibilidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Conclusi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las pruebas no son suficientes para justificar una respuesta dogm\u00e1tica, en un sentido o en otro, al problema de la paternidad. Nada hay que nos proh\u00edba considerar la posibilidad de la paternidad petrina, aunque para muchos pueda ser poco probable debido al efecto acumulativo de las dificultades ya mencionadas. De todos modos, ninguna de las soluciones alternativas se halla libre de dificultades. La doctrina de la carta, y el car\u00e1cter de las falsas ense\u00f1anzas, no se adaptan f\u00e1cilmente al escenario del ss. II. Como seudoepigr\u00e1fica 2 Pedro no tendr\u00eda raz\u00f3n de ser; nada a\u00f1ade a nuestro conocimiento del ap\u00f3stol, no vemos en ella tendencia no ortodoxa, no puede considerarse como un romance, no hace referencia a problemas candentes del ss. II, como el quiliasmo, el gnosticismo o el liderazgo de la iglesia; en realidad no tiene parecido alguno con los indudables seudoepigr\u00e1ficos del c\u00edrculo petrino. De todos modos, no cabe duda de que la iglesia primitiva, que depuso al autor de los <i>Hechos de Pablo<\/i> por falsificaci\u00f3n (Tertuliano, <i>de Baptismo <\/i>17), y prohibi\u00f3 el uso del <i>Evangelio de Pedro<\/i> por no ser petrino, tanto en paternidad como en doctrina (<etiqueta id=\"#_ftn418\" name=\"_ftnref418\" title=\"\">Eus., <\/etiqueta><i>HE<\/i> 6.12), investig\u00f3 concienzudamente 2 P. para determinar su autenticidad. Fue aprobada tambi\u00e9n ante el mismo concilio de Cartago que excluy\u00f3 del canon las obras <i>Bernab\u00e9<\/i> y <i>Clemente de Roma<\/i>, que durante largo tiempo fueron le\u00eddas en las iglesias. No se puede demostrar que estaban en lo cierto, pero todav\u00eda tiene que probarse que estaban equivocados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0K H. Schelkle, <i>Cartas de Pedro, cartas de Judas<\/i>, 1974; O. Kuss, J. Michl, <i>Cartas a los hebreos, cartas cat\u00f3licas<\/i>, 1977; k D\u00edaz Carbonell, \u201cPedro, Ep\u00edstolas de\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). V, cols. 966\u2013979; E. F. Harrison, <i>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/i>, 1980; A. Wikenhauser, J. Schmidt, <i>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/i>, 1978; A. Stoger, <i>Carta de Judas, segunda carta de san Pedro<\/i>, 1967.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Entre los que rechazan la paternidad petrina se encuentran F. H. Chase, <etiqueta id=\"#_ftn419\" name=\"_ftnref419\" title=\"\"><i>HDB<\/i><\/etiqueta>, 3, 1900, pp. 796ss; J. B. Mayor, <i>The Epistle of Jude and the Second Epistle of Peter<\/i>, 1907; C. E. B. Cranfield, <i>I and II Peter and Jude<\/i>, 1960; E. K\u00e4semann, <etiqueta id=\"#_ftn420\" name=\"_ftnref420\" title=\"\"><i>ZTK<\/i><\/etiqueta> 49, 1952, pp. 272ss; J. <etiqueta id=\"#_ftn421\" name=\"_ftnref421\" title=\"\">Moffatt, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn422\" name=\"_ftnref422\" title=\"\"><i>INT<\/i><\/etiqueta>\u00b3, 1918, pp. 358ss; E. A. Abbott, <i>The Expositor<\/i> 2, 3, 1882, pp. 49ss, 139ss, 204ss; C. Spicq, <i>Les Epitres de Saint Pierre<\/i>, 1966; J. N. D. Kelly, <i>The Epistles of Peter and of Jude<\/i>, 1969; K. H. Schelkle, <i>Die Petrusbriefe und der Judasbrief<\/i>\u00b3, 1976. Entre los que aceptan que la ep\u00edstola es petrina se encuentran B. Weiss, <i>A Manual of Introduction to the New Testament<\/i>, 2, 1888, pp. 154ss; T. Zahn, <i>INT<\/i>, 2, 1909, pp. 194ss; J. Chaine, Les \u00c9p\u00eetres Catholiques, 1939; C. Bigg,<i> St. Peter and St. Jude<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn423\" name=\"_ftnref423\" title=\"\"><i>ICC<\/i><\/etiqueta>, 1902; E. I. Robson, <i>Studies in 2 Peter<\/i>, 1915; E. M. B. Green, <i>2 Peter Reconsidered<\/i>, 1961; <etiqueta id=\"#_ftn424\" name=\"_ftnref424\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Second Epistle General of Peter and the General Epistle of Jude, TNTC<\/i>, 1968. V\u00e9ase adem\u00e1s R. V. G. Tasker, <i>The Old Testament in the New Testament<\/i>\u00b2, 1954, pp. 129.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn425\" name=\"_ftnref425\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.M.B.G.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tratado general, escrito para advertir a los lectores sobre la amenaza de la apostas\u00ed\u00ada. Dice haber sido escrita por Sim\u00f3n Pedro y contiene una alusi\u00f3n definida a una carta anterior (2Pe 3:1). 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