{"id":6459,"date":"2016-02-05T03:31:04","date_gmt":"2016-02-05T08:31:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persecucion\/"},"modified":"2016-02-05T03:31:04","modified_gmt":"2016-02-05T08:31:04","slug":"persecucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persecucion\/","title":{"rendered":"PERSECUCION"},"content":{"rendered":"<p>v. Aflicci\u00f3n, Opresi\u00f3n, Tribulaci\u00f3n<br \/>\nLam 5:5 padecemos p sobre nosotros .. fatigamos<br \/>\nMat 5:10 bienaventurados los que padecen p por<br \/>\nMat 13:21 al venir la .. p por causa de la palabra<br \/>\nMar 10:30 reciba .. madres, hijos, y tierras, con p<br \/>\nAct 8:1 hubo una gran p contra la iglesia que<br \/>\nAct 11:19 esparcidos a causa de la p que hubo con<br \/>\nAct 13:50 levantaron p contra Pablo y Bernab\u00e9<br \/>\nRom 8:35 p, o hambre, o desnudez, o peligro, o<br \/>\n1Co 4:12 nos .. padecemos p, y la soportamos<br \/>\n2Co 12:10 me gozo en las .. en p, en angustias<br \/>\nGal 5:11 si a\u00fan .. \u00bfpor qu\u00e9 padezco p todav\u00eda?<br \/>\nGal 6:12 para no padecer p a causa de la cruz de<br \/>\n2Th 1:4 vuestra paciencia y fe en .. vuestras p<br \/>\n2Ti 3:11 p, padecimientos, como los que me<br \/>\n2Ti 3:12 quieran vivir piadosamente .. padecer\u00e1n p<\/p>\n<hr>\n<p>Una forma o un per\u00ed\u00adodo de tiempo en que se inflig\u00ed\u00ada sistem\u00e1ticamente castigos o penalidades por adherir a una determinada creencia religiosa. Debe distingu\u00ed\u00adrsela de la opresi\u00f3n. El fara\u00f3n oprimi\u00f3 a los hebreos; tambi\u00e9n lo hizo Nabucodonosor. Daniel y Jerem\u00ed\u00adas fueron perseguidos. La persecuci\u00f3n sistem\u00e1tica de los creyentes comenz\u00f3 con el gobierno del Imperio Romano. Aunque eran notablemente tolerantes para con las creencias religiosas extranjeras en general, los romanos chocaron con los creyentes por las formas del culto al C\u00e9sar. Ner\u00f3n debe ser considerado como el primer perseguidor.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 64 (T\u00e1ctico, Anales, 15:38-44), este emperador utiliz\u00f3 a la peque\u00f1a comunidad cristiana como chivo expiatorio para el desastroso incendio de Roma, echando sobre los creyentes el cargo de incendio premeditado que el pueblo levantaba contra \u00e9l.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(seguir a alguien haci\u00e9ndole mal<br \/>\n -: &#8211; Jes\u00fas profetiz\u00f3 que los cristianos ser\u00ed\u00adamos \u00abperseguidos\u00bb: Mat 10:23-24, Jua 15:18, Jua 16:2, Jua 16:20, Jua 16:33. y nos dice que \u00abser\u00e9is bienaventurados cuando os persigan. \u00c2\u00a1alegraos entonces y regocijaos!\u00bb Mat 5:11-12.<\/p>\n<p> &#8211; Lo mismo la \u00abIglesia\u00bb, siempre ser\u00e1 perseguida: San Pedro, en su primera carta, consuela de las persecuciones de fuera de la Iglesia, y en la segunda de las persecuciones desde \u00abdentro de la misma Iglesia\u00bb, que son peores.<\/p>\n<p> Las persecuciones de los cristianos, por los Emperadores Romanos, fueron unas de las primeras, \u00abdesde fuera\u00bb. las muchas \u00abherej\u00ed\u00adas\u00bb y \u00abfalsos profetas\u00bb son algunas \u00abdesde dentro\u00bb, como ya profetiz\u00f3 el mismo Jes\u00fas:  Mat 24:5, Mat 24:11, Mat 24:24, 2 Ped.2, 2 Tim.3.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo murdap conten\u00ed\u00ada la idea de p. y se usaba para se\u00f1alar la acci\u00f3n de seguir detr\u00e1s de alguien con persis-tencia. Aparece en la narraci\u00f3n de la p. de Abraham al ej\u00e9rcito de \u2020\u00a2Quedorlaomer (\u2020\u0153&#8230; y los sigui\u00f3 hasta Dan\u2020\u009d [Gen 14:14]). \u2020\u00a2Sa\u00fal desat\u00f3 una p. contra David (\u2020\u0153&#8230; ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, as\u00ed\u00ad como quien persigue una perdiz por los montes\u2020\u009d [1Sa 26:20]). Esta palabra tiene asimismo el sentido de un acoso, como el que hace un ej\u00e9rcito victorioso a un enemigo derrotado y en fuga (\u2020\u0153Los perseguir\u00e9 con espada, con hambre y con pestilencia\u2020\u009d [Jer 29:18]). Muchas veces los malos persiguen al justo, diciendo: \u2020\u0153Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre\u2020\u009d (Sal 71:11). \u2020\u0153Con arrogancia el malo persigue al pobre\u2020\u009d (Sal 10:2). Pero David expresaba su confianza en Dios al decir: \u2020\u0153Ciertamente el bien y la misericordia me seguir\u00e1n todos los d\u00ed\u00adas de mi vida\u2020\u009d (Sal 23:6).<\/p>\n<p>En la experiencia hist\u00f3rica del pueblo de Israel se produjeron muchas p. en su contra. Una de las m\u00e1s terribles fue la que desat\u00f3 \u2020\u00a2Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (175 al 164 a.C.). Este rey quiso implantar la cultura griega entre los jud\u00ed\u00ados y eliminar la religi\u00f3n de \u00e9stos, llegando a prohibirla y levantando una estatua de \u2020\u00a2Zeus en el \u2020\u00a2templo. Estall\u00f3 la rebeli\u00f3n de los \u2020\u00a2Macabeos. Ant\u00ed\u00adoco mat\u00f3 a miles de jud\u00ed\u00ados, y vendi\u00f3 a otros como esclavos. Fueron muchos los israelitas que sufrieron p. por causa de su religi\u00f3n.<br \/>\nsucesos dejaron una marca indeleble en la conciencia del pueblo, que estaba muy vigente en la memoria de todos en los tiempos del NT. De manera que cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas hablaba de \u2020\u0153la persecuci\u00f3n por causa de la palabra\u2020\u009d (Mat 13:21), esa era la idea que ven\u00ed\u00ada a la mente de sus oyentes. La misma que quiere trasmitir Lucas cuando escribe que tras la muerte de \u2020\u00a2Esteban \u2020\u0153hubo una gran p. contra la iglesia que estaba en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d (Hch 8:1). Pablo, de gran perseguidor de la iglesia, se convirti\u00f3 en perseguido al profesar la fe que antes persegu\u00ed\u00ada (Hch 9:4; 1Co 15:9). El creyente sabe que \u2020\u0153todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jes\u00fas padecer\u00e1n persecuci\u00f3n\u2020\u009d (2Ti 3:12). Pero ni tribulaci\u00f3n, ni angustia, ni p. lo podr\u00e1 apartar jam\u00e1s \u2020\u0153del amor de Dios, que es en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u2020\u009d (Rom 8:35-39).<br \/>\nlas muchas p. en contra del cristianismo que se llevaron a cabo en los inicios de su historia, se mencionan las siguientes:<\/p>\n<p>a) La de los sacerdotes y los saduceos, cuando encarcelaron a Pedro y Juan (Hch 4:1-3). b) La impulsada por los saduceos, cuando encarcelaron a todos los ap\u00f3stoles (Hch 5:17-18); prendidos de nuevo los soltaron por el consejo de \u2020\u00a2Gamaliel. d) La desatada despu\u00e9s del discurso de Esteban y su muerte (Hch 6:12; Hch 7:58). \u2020\u00a2Saulo se distingui\u00f3 en este per\u00ed\u00adodo como gran perseguidor (Hch 8:1; Hch 9:1-2); luego sufrir\u00ed\u00ada \u00e9l mismo p. de distintas naturalezas, tanto por jud\u00ed\u00ados como por gentiles. e) Las desarrolladas por los emperadores romanos.<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas dejaron una profunda huella en la historia de los cristianos. La religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada era considerada como l\u00ed\u00adcita dentro del Imperio. En realidad, los romanos hicieron algunas excepciones con los jud\u00ed\u00ados para no ofender ciertos aspectos de esa religi\u00f3n. Pero los jud\u00ed\u00ados, en t\u00e9rminos generales, reconoc\u00ed\u00adan la soberan\u00ed\u00ada de Roma sobre ellos. Los cristianos, considerados al principio como una secta del juda\u00ed\u00adsmo, no tuvieron problemas en Roma. Pero no tard\u00f3 mucho tiempo en que el Imperio se diera cuenta del peligro que representaba la nueva religi\u00f3n, que proclamaba el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo y se negaba a reconocer como dios al C\u00e9sar. Esto, unido a las muchas especulaciones sobre supuestas costumbres b\u00e1rbaras de los cristianos, produjo el ambiente propicio para el estallido, que se dio en tiempos de \u2020\u00a2Ner\u00f3n.<br \/>\ncontinuaci\u00f3n los nombres de los emperadores romanos que m\u00e1s se distinguieron por su p. del cristianismo:<\/p>\n<p>a) Ner\u00f3n. Gobern\u00f3 del 54 al 68 d.C. Tras incendiar la ciudad de Roma para ejecutar un proyecto de remodelaci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada, ech\u00f3 la culpa a los cristianos. Muchos murieron en sus d\u00ed\u00adas, entre ellos los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo.<\/p>\n<p>b) Domiciano. Rein\u00f3 del 81 al 96 d.C. En su \u00e9poca se produjo la deportaci\u00f3n del ap\u00f3stol Juan a la isla de Patmos.<\/p>\n<p>Trajano. Rein\u00f3 del 99 al 117 d.C. Aunque considerado como buen gobernante en t\u00e9rminos generales, trat\u00f3 a los cristianos como una secta que deb\u00ed\u00ada ser perseguida. En su \u00e9poca se produjo la famosa consulta de Plinio, que instaur\u00f3 la pol\u00ed\u00adtica de s\u00f3lo perseguir a los cristianos que fueran denunciados.<\/p>\n<p>Adriano. Gobern\u00f3 del 117 al 138 d.C. Durante su reinado tuvo lugar otra gran insurrecci\u00f3n en Judea. El populacho en el imperio segu\u00ed\u00ada con la p., pero este emperador orden\u00f3 que se evitaran las falsas acusaciones y se castigara a los culpables de \u00e9stas.<\/p>\n<p>e) Marco Aurelio. Gobern\u00f3 del 161 al 180 d.C. La p. de su tiempo fue una de las m\u00e1s sangrientas, y murieron en ellas Justino y Policarpo de Esmirna.<\/p>\n<p>f) Septimio Severo. Gobern\u00f3 del 193 al 219 d.C. Por medio de un edicto prohibi\u00f3 las conversiones al juda\u00ed\u00adsmo o al cristianismo.<\/p>\n<p>g) Maximino de Tracia. Gobern\u00f3 del 235 al 238 d.C. Su p. se distingui\u00f3 porque orden\u00f3 que se mataran principalmente a los obispos.<\/p>\n<p>h) Decio. Rein\u00f3 del 249 al 251 d.C. Hizo \u00e9nfasis en la unidad religiosa del imperio. Indic\u00f3 d\u00ed\u00adas espec\u00ed\u00adficos en que todos ten\u00ed\u00adan que hacer sacrificios al emperador. Los que no lo hac\u00ed\u00adan eran perseguidos.<\/p>\n<p>i) Valeriano. Gobern\u00f3 del 253 al 260. Prohibi\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente la fe cristiana y desterr\u00f3 a los obispos a lugares remotos. Esto dio como resultado la fundaci\u00f3n de iglesias en esos lugares.<\/p>\n<p>j) Diocleciano. Rein\u00f3 del 284 al 305 d.C. En adici\u00f3n a las crueldades usuales de las p. anteriores, la desarrollada por este emperador se distingui\u00f3 por su empe\u00f1o en destruir la literatura cristiana, por lo cual muchos valiosos manuscritos se perdieron. Se considera que \u00e9sta fue la \u00faltima gran p., pues entonces arrib\u00f3 al trono Constantino el grande, que finalmente reconoci\u00f3 al cristianismo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, ANT\u00ed\u008dOCO EPIFANES, MACABEOS, CA\u00ed\u008dDA, REGENERACI\u00ed\u201cN, PABLO<\/p>\n<p>vet, Desde la ca\u00ed\u00adda ha existido un permanente conflicto y tensi\u00f3n, en el interior de cada persona, y entre las personas. Se trata de una consecuencia del pecado: la alienaci\u00f3n del hombre ca\u00ed\u00addo se extiende desde su separaci\u00f3n de Dios y enemistad contra El, a la enemistad contra los propios semejantes, traducida en envidias, celos, contiendas, odios, mentiras, af\u00e1n de dominio, explotaci\u00f3n, y muchas otras actitudes destructivas. Adem\u00e1s, existe la mencionada dicotom\u00ed\u00ada interior, que se traduce en un estado de permanente insatisfacci\u00f3n. Uno de los resultados es la persecuci\u00f3n lanzada por parte del hombre ca\u00ed\u00addo, individual, colectiva e institucionalmente, contra toda manifestaci\u00f3n de Dios en gracia, y contra todo testimonio fiel de parte de Dios. La persecuci\u00f3n puede tomar diversas formas y grados: calumnias (Mt. 5:11); desprecio (Jn. 8:48); ostracismo (Lc. 6:22); encarcelamiento (Lc. 21:12); confiscaci\u00f3n de bienes (He. 10:34); muerte (Jn. 16:2). Las causas de la persecuci\u00f3n pueden ser individuales, como en la muerte de Abel a manos de Ca\u00ed\u00adn (Gn. 4), odio popular (Hch. 21:27), o acci\u00f3n institucional, en un intento de conseguir una uniformidad ideol\u00f3gica, como en los casos en que se exige una total sumisi\u00f3n al Estado (cfr. los casos de los tres amigos de Daniel, arrojados al horno ardiente por rehusar adorar la estatua de Nabucodonosor, (Dn. 3), as\u00ed\u00ad como el lanzamiento de Daniel al foso de los leones por desobedecer la orden de no orar a Dios (Dn. 6). El\u00ed\u00adas tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada sido perseguido en el intento de Jezabel y Acab de imponer el culto a Baal en el reino de Israel; tambi\u00e9n muchos profetas del Se\u00f1or sufrieron la muerte a manos de estos imp\u00ed\u00ados reyes (1 R. 19; cfr. 18:1-4). Durante la dominaci\u00f3n persa se promulg\u00f3 un edicto por todo el imperio de Persia, a instigaci\u00f3n de Am\u00e1n agagueo, para que se diera muerte a todos los s\u00fabditos jud\u00ed\u00ados (Est. 3). El motivo aducido era el de conseguir la uniformidad de comportamiento (cfr. Est. 3:8). Pero la m\u00e1s cruenta de las persecuciones que sufrieron los jud\u00ed\u00ados en la \u00e9poca del AT fue la de Ant\u00ed\u00adoco Epifanes, que quiso helenizar totalmente su imperio, y orden\u00f3 la implantaci\u00f3n de la cultura, religi\u00f3n y costumbres griegas tambi\u00e9n en Palestina. Habiendo profanado el Templo y dado cruel muerte a muchos jud\u00ed\u00ados que persist\u00ed\u00adan en permanecer fieles a la Ley de Mois\u00e9s, los jud\u00ed\u00ados finalmente se rebelaron y, acaudillados por Matat\u00ed\u00adas y despu\u00e9s por su hijo Judas Macabeo, se liberaron del yugo sirio (v\u00e9anse ANT\u00ed\u008dOCO EPIFANES y MACABEOS). En He. 11:36-38 se da una v\u00ed\u00advida imagen de las persecuciones sufridas por los testigos fieles del AT, \u00abde los cuales el mundo no era digno\u00bb. En el NT siguen las persecuciones contra el testimonio y los testigos de Dios. Cristo predice la persecuci\u00f3n (Mt. 16:21; 17:22, 23; Mr. 8:31) y la sufre personalmente: en Nazaret intentaron despe\u00f1arlo (Lc. 4:16-30), y varias veces tuvo que salir de la vista p\u00fablica, porque las autoridades intentaban matarlo (Jn. 7:1, 25, 32; 10:31, 39, 40; 11:7-9, 16; 47:54, 57, etc.). El Se\u00f1or present\u00f3 las persecuciones a los Suyos como prueba de discipulado (Mr. 4:17), y declar\u00f3 bienaventurados a los que debieran sufrir persecuci\u00f3n por causa de Su nombre (Mt. 5:10-11). Se\u00f1al\u00f3 que el disc\u00ed\u00adpulo no pod\u00ed\u00ada ser mayor que su Se\u00f1or. Si hab\u00ed\u00adan perseguido al mismo Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo no perseguir\u00ed\u00adan tambi\u00e9n a los disc\u00ed\u00adpulos? (cfr. Jn. 15:20). Finalmente, el Se\u00f1or fue entregado, \u00abpor el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios\u00bb, y prendido y muerto por manos de inicuos (cfr. Hch. 2:23). De esta manera, el Creador de todo sufri\u00f3 la persecuci\u00f3n y la muerte de manos de Sus propias criaturas, hecho \u00e9ste indicador de la profundidad de la enemistad instintiva del hombre en su pecado contra Dios y contra Su manifestaci\u00f3n personal en la tierra, poniendo en evidencia lo desesperado de su situaci\u00f3n, de su necesidad de la gracia. Obs\u00e9rvese tambi\u00e9n que la persecuci\u00f3n sufrida por Cristo fue religiosa, mostr\u00e1ndose con ello c\u00f3mo la religiosidad no es garant\u00ed\u00ada alguna de llegar a la relaci\u00f3n con Dios, por cuanto el sentido religioso del hombre est\u00e1 tambi\u00e9n pervertido por la ca\u00ed\u00adda (v\u00e9ase CA\u00ed\u008dDA). El hombre no necesita \u00abreligi\u00f3n\u00bb, sino un nuevo nacimiento (v\u00e9ase REGENERACI\u00ed\u201cN). Como el Se\u00f1or ya hab\u00ed\u00ada indicado, el caminar de los cristianos estar\u00ed\u00ada marcado por persecuciones. Una vez resucitado, indic\u00f3 de manera personal a Pedro que \u00e9l mismo dar\u00ed\u00ada testimonio hasta la muerte (Jn. 21:15-22). Las primeras persecuciones contra los cristianos fueron instigadas por las autoridades jud\u00ed\u00adas. Al principio, en medio de las presiones a que fueron sometidos los ap\u00f3stoles por parte del sanedr\u00ed\u00adn, se dio un toque de moderaci\u00f3n con el prudente consejo de Gamaliel (Hch. 5:34). Sin embargo, pronto se olvidaron de aquel llamamiento a la prudencia, y se desat\u00f3 una encarnizada campa\u00f1a, que tuvo su inicio cruento con el asesinato de Esteban (Hch. 7:1-60), al que sigui\u00f3 una \u00abgran persecuci\u00f3n\u00bb (Hch. 8:1). Saulo de Tarso se destac\u00f3 en su celo contra el naciente cristianismo (v\u00e9ase PABLO) (cfr. Hch. 22:4). El rey Agripa hizo encarcelar y dar muerte a Jacobo, el hermano de Juan (Hch. 12:2). A continuaci\u00f3n, hizo encarcelar a Pedro, que fue liberado por una intervenci\u00f3n sobrenatural de Dios, que envi\u00f3 a Su \u00e1ngel (Hch. 12:7-11). La implacable oposici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados a la naciente Iglesia queda reflejada en las palabras de Pablo en 1 Ts. 2:14, 15. Los jud\u00ed\u00ados trataron continuamente de eliminar a Pablo, intentando darle muerte en varias ocasiones (Hch. 14:2-6, 19-20; 17:1-9, 13; 18:12 ss.; 21:27-32 ss.; 23:12-22 ss.; cfr. 2 Co. 11:24, etc.). Tambi\u00e9n se dieron desde el principio persecuciones de parte de elementos paganos (Hch. 16:11-40; 19:23-41), pero se trataba de explosiones de ira por el desagrado con que ciertos elementos ve\u00ed\u00adan esta fe que se iba extendiendo; oficialmente, los primeros a\u00f1os fueron de abierta tolerancia por parte de las autoridades. Ramsay se\u00f1ala que la apelaci\u00f3n de Pablo a Ner\u00f3n ten\u00ed\u00ada entre otros prop\u00f3sitos el de establecer el hecho de que el Evangelio pod\u00ed\u00ada ser leg\u00ed\u00adtimamente predicado sin prohibici\u00f3n alguna del Imperio, trat\u00e1ndose de una \u00abreligio l\u00ed\u00adcita\u00bb (religi\u00f3n legal) (\u00abSt Paul the Traveller and the Roman Citizen\u00bb, p. 308). Pero ya en el NT se advierte el gran cambio en la pol\u00ed\u00adtica oficial del Imperio en sus tratos con el cristianismo entre la absoluci\u00f3n de Pablo y su segundo encarcelamiento, al acusar Ner\u00f3n a los cristianos del incendio de Roma (julio del a\u00f1o 64 d.C.). Esta persecuci\u00f3n est\u00e1 reflejada en los \u00abAnales\u00bb de T\u00e1cito (15:44), en los que \u00e9l mismo considera a los cristianos como la hez de la tierra, haci\u00e9ndose eco de las calumnias que corr\u00ed\u00adan entonces contra ellos (cfr. 1 P. 4:12 ss.; 2 Ti. 4:16). Los cristianos, en com\u00fan con los jud\u00ed\u00ados, se negaban a dar adoraci\u00f3n al emperador. Despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n este hecho vino a ser importante entre las razones que el Imperio Romano ten\u00ed\u00ada para perseguirlos. Las persecuciones llevaron al ap\u00f3stol Juan al destierro en la isla de Patmos, y all\u00ed\u00ad escribi\u00f3 el Apocalipsis; en este libro podemos entrever la persecuci\u00f3n que se estaba dando en Asia. En Esmirna hab\u00ed\u00ada sufrimiento, persecuciones de parte de los jud\u00ed\u00ados, c\u00e1rcel y tribulaci\u00f3n para los creyentes, a los que les era prometida la corona de vida (Ap. 2:10); en P\u00e9rgamo se hab\u00ed\u00ada dado muerte a Antipas, un fiel testigo del Se\u00f1or (Ap. 2:13); se menciona la paciencia de los creyentes de Efeso y de Tiatira (Ap. 2:2, 19); en Filadelfia los creyentes hab\u00ed\u00adan sufrido presiones para que negaran a Cristo; all\u00ed\u00ad las persecuciones hab\u00ed\u00adan partido tambi\u00e9n del juda\u00ed\u00adsmo (Ap. 3:8- 9); no hay, sin embargo, menci\u00f3n de persecuci\u00f3n en Sardis ni en Laodicea. Es posible que all\u00ed\u00ad los cristianos se hubieran asimilado tanto a los valores y forma de vida del paganismo, que no causaran inquietud (Ap. 3:1-6, 14- 22). Con sus persecuciones, Roma buscaba establecer el principio de la absoluta lealtad de los ciudadanos al estado, con todos los mecanismos posibles, incluyendo el de la adhesi\u00f3n religiosa con la adoraci\u00f3n al emperador. En contraste con esta postura del Imperio, el cristianismo demanda una lealtad primaria y absoluta a Dios (cfr. Hch. 4:18-20). El cristiano es intimado a obedecer a las autoridades terrenas por causa de la conciencia, por cuanto su autoridad est\u00e1 derivada de la de Dios (cfr. Ro. 13:1-14). Sin embargo, este principio era subversivo para la concepci\u00f3n romana, que demandaba una lealtad absoluta y condicional, no derivada. El paganismo se dio cuenta instintivamente de lo radical de la oposici\u00f3n de conceptos, e intent\u00f3 destruir el cristianismo. Los perseguidores m\u00e1s encarnizados de los cristianos fueron generalmente los emperadores \u00abilustrados\u00bb: Trajano, Antonino P\u00ed\u00ado, Marco Aurelio (el emperador fil\u00f3sofo), Septimo Severo. En particular fueron muy cruentas las persecuciones de Decio en el a\u00f1o 250 d.C. y la de Valeriano, su sucesor. Bajo Gallienus, que lo sigui\u00f3, se dio un edicto de tolerancia, que fue revocado por Diocleciano, que lanz\u00f3 una encarnizada persecuci\u00f3n, en el a\u00f1o 303 d.C., con el prop\u00f3sito declarado de destruir de debajo del cielo el nombre de los cristianos. Especial atenci\u00f3n tuvo la destrucci\u00f3n de los escritos sagrados del cristianismo, desapareciendo gran cantidad de copias del NT. As\u00ed\u00ad, durante casi doscientos cincuenta a\u00f1os la mera profesi\u00f3n de cristianismo fue considerada, en el Imperio Romano, un delito merecedor de los m\u00e1s terribles suplicios y de la muerte. En el a\u00f1o 313 Constantino promulgaba el Edicto de Mil\u00e1n, mediante el cual se establec\u00ed\u00ada la libertad de profesar y practicar el cristianismo. Sin embargo, continuaron las persecuciones, aunque tomando ahora otro car\u00e1cter. La Iglesia cay\u00f3 v\u00ed\u00adctima del af\u00e1n de poder y, pervirtiendo sus valores, se ali\u00f3 con el mundo, intentando establecer su dominio, identificando el Reino de Dios con el dominio de la Iglesia. Empezaron las persecuciones de los disidentes, de los jud\u00ed\u00ados y de los mismos paganos por parte de la Iglesia oficial, que buscaba a su vez imponer la uniformidad, desobedeciendo las advertencias de Cristo (Mt. 13:27-28; 26:51-52). Como resultado, muchos protestaron separ\u00e1ndose de tal estado de cosas, para ser a su vez perseguidos. La historia de la cristiandad es una triste historia de matanzas, cruzadas, intrigas y persecuciones, iluminada s\u00f3lo por el actuar de minor\u00ed\u00adas que han buscado ser fieles al Se\u00f1or Jesucristo, minor\u00ed\u00adas de cristianos fieles que han conocido y siguen conociendo la persecuci\u00f3n en grandes extensiones de nuestro mundo actual, en manos de reg\u00ed\u00admenes totalitarios que exigen una lealtad absoluta que el cristiano ni puede ni debe dar m\u00e1s que a Dios. As\u00ed\u00ad, los creyentes han conocido, al igual que otros no creyentes, los horrores de la Inquisici\u00f3n, y, en la actualidad, la sospecha, la calumnia, el control y la c\u00e1rcel, malos tratos, y muerte, provenientes de poderes inspirados por diversas ideolog\u00ed\u00adas, ateas, isl\u00e1micas, paganas y neopaganas, que tienen en com\u00fan su odio contra el evangelio de la gracia de Dios. Se sigue cumpliendo la declaraci\u00f3n divina por medio de la pluma de Pablo de que \u00abtodos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jes\u00fas padecer\u00e1n persecuci\u00f3n\u00bb (2 Ti. 3:12). Y los cristianos somos llamados a la mutua asistencia en el com\u00fan padecimiento con aquellos que sufren, en la comuni\u00f3n del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:26). La situaci\u00f3n de persecuci\u00f3n en la que naci\u00f3 la Iglesia s\u00f3lo acabar\u00e1 sobre la tierra cuando finalice el conflicto de los siglos con el establecimiento del Reino de Dios con poder. Ahora la justicia sufre (cfr. Mt. 5:6, 10); en la venida de Cristo, la justicia reinar\u00e1 (cfr. Mt. 6:33; Is. 32:1; 42:1 ss., etc.); en los cielos nuevos y la tierra nueva la justicia morar\u00e1 (2 P. 3:13). Adem\u00e1s de la consciencia de la victoria final, el cristiano sabe tambi\u00e9n que Cristo ya ha vencido al mundo (Jn. 16:33), y que \u00aben todas estas cosas somos m\u00e1s que vencedores por medio de aquel que nos am\u00f3\u00bb (Ro. 8:35-39). Bibliograf\u00ed\u00ada: Eusebio de Cesarea: \u00abHistoria Eclesi\u00e1stica\u00bb (B.A.C., Madrid, 1973); Fisher, J. P.: \u00abHistoria de la Reforma\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984); Forbush, W. B.: \u00abFox&#8217;s Book of Martyrs\u00bb (Zondervan, Grand Rapids, 1975); Green, M,: \u00abLa evangelizaci\u00f3n en la iglesia primitiva\u00bb (Certeza, Buenos Aires, 1979); Llorente, J. A.: \u00abHistoria cr\u00ed\u00adtica de la Inquisici\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb (Ed. Hiperi\u00f3n, S. L., Madrid, 1980); Miller, A.: \u00abMiller&#8217;s Church History\u00bb (Pickering and Inglis, Londres, s\/f); Pressens\u00e9, E. de: \u00abHistoire des trois premiers si\u00e8cles de l&#8217;Eglise chretienne\u00bb (Paris, 1858-1869); Soljenitsin, A.: \u00abArchipi\u00e9lago Gulag\u00bb (dos tomos, Plaza y Jan\u00e9s, Barcelona, 1974, 1977); Wurmbrand, R.: \u00abThe Soviet Saints\u00bb (Hodder and Stoughton, Londres, 1968).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[901]<br \/>\n   Oposici\u00f3n violenta e injusta a una persona o a una colectividad por su raza, su profesi\u00f3n, su situaci\u00f3n o sus creencias religiosas. Con frecuencia la persecuci\u00f3n se convierte en actos agresivos y cruentos, incluso con la ejecuci\u00f3n cruel de los perseguidos.<\/p>\n<p>    En lenguaje cristiano, cuando se habla de persecuciones, se alude a las diversas \u00e9pocas de la Historia en las que se ha intentado destruir a los cristianos por el solo hecho de ser seguidores de Cristo y se les ha matado como medio de conseguir tal objetivo.<\/p>\n<p>    La Iglesia nunca se extra\u00f1\u00f3 de ello, pues es uno de los mensajes de Jes\u00fas, latente a lo largo de los siglos, ya se anunciaba: \u00abSi me han perseguido a M\u00ed\u00ad, os perseguir\u00e1n a vosotros&#8230; Os echar\u00e1n de las sinagogas, os maldecir\u00e1n&#8230; Y quien os quite la vida hasta creer\u00e1 que hace un obsequio a Dios\u00bb. (Jn. 15.20; Lc. 21.12). Pero \u00abDichosos los que son perseguidos por la justicia, porque ellos ser\u00e1n salvados\u00bb (Mt. 5.10 y 11). Porque \u00abde la misma manera que persiguieron a los profetas, os perseguir\u00e1n a vosotros\u00bb (Mt. 11.12).<\/p>\n<p>    Hasta 59 veces se emplea la palabra \u00abpersecuci\u00f3n (diogmos, sustantivo; y dioko, verbo) y de ellas 13 en los labios de Jes\u00fas. Ante un mensaje tan claro, las ense\u00f1anzas de los Ap\u00f3stoles no pod\u00ed\u00adan ir por otro camino: las de Pablo (29 veces habla de persecuci\u00f3n en su cartas) y las Juan (sobre todo en el Apocalipsis).<\/p>\n<p>    Los primero cristianos conocieron la persecuci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados (Pedro, Esteban, Saulo, Juan); Y sobre todo las que el imperio romano desencaden\u00f3 por medio de sus Emperadores. Es tradicional agruparlas en diez oleadas, con intensidad variable y rasgos propios de cada regi\u00f3n del imperio. Las diez se la suele denominar con el recuerdo y la figura de uno de los emperadores: Ner\u00f3n, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, S\u00e9ptimo Severo, Maximino, Decio, Valeriano, Aureliano, Diocleciano. La \u00faltima de Juliano el Ap\u00f3stata fue una reacci\u00f3n ante el dominio cristiano, reconocido ya en la Carta de libertad de Constantino y Licinio, llamada Edicto de Mil\u00e1n del 313.<\/p>\n<p>    La llegada a la escena del islamismo increment\u00f3 las persecuciones de los cristianos y de los hinduistas, las dos grandes religiones con las que en Occidente y en Oriente se enfrent\u00f3 el mahometismo en su expansi\u00f3n por el mundo. Miles de muertos precedieron a las luchas internas entre sectas isl\u00e1micas del siglo XI y XII, una vez que el Islam se consolid\u00f3.<\/p>\n<p>    Al extenderse fuera de Europa el cristianismo, apoyado por los viajes misioneros al Oriente y al Occidente en el  siglo XV y XVI, fueron surgiendo oleadas de persecuciones: Jap\u00f3n, China, Indochina, Brasil, Africa. Y al mismo tiempo los grandes movimientos violentos dentro del mundo cristiano cuando vinieron las convulsiones religiosas de la Reforma y de la Contrarreforma cat\u00f3lica del siglo XVI. Alemania, Inglaterra, Pa\u00ed\u00adses Bajos, Francia fueron escenarios de frecuentes matanzas o de procesos represivos de \u00ed\u00adndole religiosa.<\/p>\n<p>    Y no otra cosa que persecuci\u00f3n religiosa fueron los hechos de tiempos recientes, ya en el siglo XX, acaecidos en M\u00e9jico de 1923-1929, en Espa\u00f1a de 1936 a 1939, en Alemania de 1933 a 1945, en los pa\u00ed\u00adses oprimidos por la URSS de 1945 a 1980, en China, en Vietnam, en Cuba y en mil sitios m\u00e1s.<\/p>\n<p>   Por eso no es arriesgado decir que el concepto de persecuci\u00f3n, de martirio, de cruz, es consustancial con el Evangelio y de una o de otra forma va a estar presente en la Iglesia. En consecuencia ser\u00e1 de trascendencia preparar y educar a los nuevos cristianos para que lo tengan en cuenta: es la debilidad y la fortaleza del cristiano, es el signo de la victoria final del bien.<\/p>\n<p>    (Ver Apocalipsis 4)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra \u00abpersecuci\u00f3n\u00bb se deriva del lat\u00ed\u00adn persequor,  que, como la palabra griega di\u00f3k\u00f3,  puede significar simplemente \u00abseguir\u00bb, pero tambi\u00e9n \u00abperseguir\u00bb. Jes\u00fas anunci\u00f3 que sus disc\u00ed\u00adpulos ser\u00ed\u00adan perseguidos (Mt 23,34; Mc 13,9-13), y declar\u00f3 bienaventurados a los que fueran perseguidos (Mt 5,10-11; cf lCor 4,12; 2Cor 4,9). La respuesta ante la persecuci\u00f3n es orar por los perseguidores (Mt 5,44; Rom 12,14), como hicieron Jes\u00fas (Le 23,34) y Esteban (He 6,69), y pedir entereza para resistir (He 4,31).<\/p>\n<p>Pablo (como Saulo) fue uno de los primeros perseguidores de la Iglesia (He 9,4; G\u00e1l 1,13). Entre el 64 y el 313 hubo muchas persecuciones de la Iglesia, tradicionalmente diez, pero en realidad cuatro o cinco per\u00ed\u00adodos principales. La persecuci\u00f3n no fue constante; los a\u00f1os de paz fueron aproximadamente los mismos que los de persecuci\u00f3n. Depend\u00ed\u00ada en gran medida de las circunstancias locales y del car\u00e1cter de los administradores locales romanos. Las razones oficiales de las persecuciones eran sociales y pol\u00ed\u00adticas tanto como religiosas, o incluso m\u00e1s. Roma toleraba los cultos m\u00e1s dispares, con tal de que sus fieles tomaran parte tambi\u00e9n en el culto a Roma y al emperador, que era el v\u00ed\u00adnculo del Imperio. El monote\u00ed\u00adsmo de los cristianos hizo que los romanos sospecharan de su lealtad. Fueron acusados adem\u00e1s de toda clase de inmoralidades \u2014incesto, canibalismo, superstici\u00f3n, y se les hizo responsables de numerosas cat\u00e1strofes naturales. Por otro lado, en el siglo I la distinci\u00f3n entre cristianos y jud\u00ed\u00ados no estaba muy clara para los romanos. Aunque hubo algunas muestras de hostilidad popular y de violencia contra los jud\u00ed\u00ados en el mundo romano, nunca fueron estos objeto de persecuci\u00f3n oficial. Fue al ser reconocido el cristianismo como una nueva religi\u00f3n distinta del juda\u00ed\u00adsmo cuando perdi\u00f3 la protecci\u00f3n legal de que previamente hab\u00ed\u00ada gozado como secta jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Hubo persecuciones importantes bajo Ner\u00f3n (a partir del a\u00f1o 64) y Domiciano (81-96). Los emperadores Antoninos declararon que no hab\u00ed\u00ada que ir tras los cristianos, pero bajo Trajano (98-117) hubo persecuciones. Hubo un per\u00ed\u00adodo de relativa calma bajo la dinast\u00ed\u00ada de los Severos (193-235). Decio (248-251) impuso la religi\u00f3n romana, llevando a cabo una intensa persecuci\u00f3n. Valerio (253-260) hizo lo mismo; la suya fue quiz\u00e1 la m\u00e1s severa de todas las persecuciones. El emperador Galieno (253-268) public\u00f3 un edicto de tolerancia y permiti\u00f3 que hubiera lugares para el culto (260). La \u00abgran persecuci\u00f3n\u00bb de Diocleciano (245-313) dur\u00f3 en Occidente desde el 303 hasta el 305,y en Oriente desde el 303 hasta el 312. El emperador quer\u00ed\u00ada crear una administraci\u00f3n imperial uniforme, inspirada en el culto a los dioses romanos y en la pr\u00e1ctica de las llamadas virtudes tradicionales romanas. La persecuci\u00f3n fue continuada por Galeno (305-311), quien justo seis d\u00ed\u00adas antes de su muerte public\u00f3 un edicto de tolerancia, que fue confirmado por el edicto de Mil\u00e1n promulgado por >Constantino (313).<\/p>\n<p>Aunque la \u00e9poca del Imperio romano fue testigo de las primeras grandes persecuciones, cada \u00e9poca de la Iglesia ha tenido las suyas y en ninguna de ellas le ha faltado a la Iglesia la gloria de los > m\u00e1rtires. Especialmente en pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n, donde los que llevaban la fe eran considerados a menudo como una amenaza para las religiones locales o el orden social y pol\u00ed\u00adtico existente. Las persecuciones, por otro lado, han adoptado muchas formas: unas veces han dado como resultado la muerte; otras, la p\u00e9rdida de las propiedades. En la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (hasta 1989), aunque oficialmente hab\u00ed\u00ada libertad religiosa, los cristianos eran enviados a la c\u00e1rcel o a la muerte, se les negaba la educaci\u00f3n, el trabajo o los derechos civiles. Los cristianos >baptistas se convirtieron especialmente en objetivo de las autoridades estatales por su inc\u00f3moda actitud.<\/p>\n<p>En el siglo XX la persecuci\u00f3n fue a menudo consecuencia de la proclamaci\u00f3n por parte de los cristianos de los derechos humanos o de la liberaci\u00f3n (por ejemplo en Am\u00e9rica Latina o en Africa), o de odios encontrados y seculares. La naturaleza exacta de la persecuci\u00f3n, lo mismo que en el pasado, es con frecuencia confusa, ypuede disfrazarse de racismo o de ideolog\u00ed\u00ada de seguridad nacional. Aunque el seguimiento de Cristo conlleva la persecuci\u00f3n, son pocas las autoridades que dir\u00e1n: \u00abTe castigo por ser disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo\u00bb. El hecho de la persecuci\u00f3n y el martirio no es menos real porque se oculte bajo diversos pretextos. [Con motivo del Gran Jubileo 2000, Juan Pablo II presidi\u00f3 junto al Coliseo de Roma una conmemoraci\u00f3n ecum\u00e9nica de los testigos de la fe del siglo XX.]<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. cruz, dolor, martirio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Jes\u00fas fue perseguido (Mt 5, 12); como antes lo fueron los profetas (Mt 5, 12) y como lo ser\u00e1n despu\u00e9s sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 5, 11; Lc 21, 12), de la misma manera que lo han hecho con El (Jn 15, 20). Los ap\u00f3stoles no deben buscar la persecuci\u00f3n (Mt 10, 23), pero han de aceptarla de buen grado y sin odio cuando la sufran; incluso deben rogar por sus perseguidores (Mt 5, 44) y tener conciencia de que la persecuci\u00f3n es signo de bienaventuranza (Mt 5, 10-11), que les garantiza el recibir una buena recompensa (Mc 10, 30). La causa \u00faltima de todas las persecuciones que sufre la Iglesia radica en el odio que el mundo tiene a Jesucristo (Jn 15, 18-20). Los perseguidos por seguir a Jesucristo deben tener el alma serena y confiada, pues cuentan con la asistencia de Jesucristo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt 10, 19-20; Mc 13, 11; Lc 12, 11-12; 21, 12-15). ->perseguidos.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> violencia, guerra, pena de muerte, martirio, Pablo). Uno de los elementos que mejor definen la trayectoria b\u00ed\u00adblica es la experiencia de persecuci\u00f3n, en sus varias formas, activas y pasivas. Hay persecuci\u00f3n activa all\u00ed\u00ad donde la misma Biblia pide a los creyentes que exterminen o expulsen de la tierra de Israel a los pueblos enemigos, a los pueblos y personas que no aceptan al Dios de la alianza (pacto* de conquista, Jeh\u00fa*, Elias*). Pero la persecuci\u00f3n dominante en la Biblia es de tipo pasivo y se expresa all\u00ed\u00ad donde los creyentes, que no forman un imperio o grupo de presi\u00f3n dominador, acaban siendo perseguidos. Este es un tema b\u00e1sico, tanto en los libros apocal\u00ed\u00adpticos, cuyos portadores se sienten perseguidos por esp\u00ed\u00adritus e imperios perversos, como en los libros prof\u00e9ticos y sapienciales del Antiguo Testamento, cuyos representantes (Siervo* de Yahv\u00e9, justo) son tambi\u00e9n perseguidos. Este es un tema que ha venido a culminar en Jes\u00fas* (perseguido y asesinado). La Biblia no es un manual de vencedores, sino todo lo contrario: una gu\u00ed\u00ada para perdedores y excluidos de la gran vida social. Precisamente en ellos, en los oprimidos, se revela la justicia y el futuro de Dios, como sabe el Apocalipsis*.<\/p>\n<p>(1) D\u00e9la lucha entre todos a la persecuci\u00f3n de los distintos. En ese contexto se sit\u00faan las palabras fundamentales de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sobre la persecuci\u00f3n: \u00abGuardaos de los hombres, porque os entregar\u00e1n a los sanedrines y en sus sinagogas os azotar\u00e1n, os llevar\u00e1n ante gobernadores y reyes. Pero cuando os entreguen, no os preocup\u00e9is de c\u00f3mo o qu\u00e9 hablar\u00e9is. Pues no ser\u00e9is vosotros los que habl\u00e9is, sino el Esp\u00ed\u00adritu de vuestro Padre&#8230; El hermano entregar\u00e1 a muerte a su hermano, y el padre a su hijo. Se levantar\u00e1n los hijos contra sus padres y los matar\u00e1n. Y ser\u00e9is aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin, \u00e9ste ser\u00e1 salvo\u00bb (cf. Mc 13,913; Mt 10,17-22). Jes\u00fas ha quebrado los modelos de poder que act\u00faan en el mundo, modelos de tali\u00f3n o justicia violenta donde, estrictamente hablando, no hay persecuci\u00f3n, sino violencia de todos contra todos. La persecuci\u00f3n estrictamente dicha empieza cuando uno de los componentes del grupo social no tiene poder para oponerse con violencia o no quiere hacerlo, quedando as\u00ed\u00ad en manos de los violentos. En ese momento, lo que era lucha entre todos, probablemente en un nivel de equilibrio (de grupos iguales que combaten entre s\u00ed\u00ad), se convierte en persecuci\u00f3n de casi todos (de los fuertes) sobre  los d\u00e9biles o, mejor dicho, sobre aquellos que renuncian a defenderse. En ese sentido, la persecuci\u00f3n implica un desequilibrio radical, es una especie de desnivel donde algunos, los que se creen due\u00f1os del poder, lo ejercen y despliegan imponi\u00e9ndose sobre los otros. La persecuci\u00f3n es el gesto propio de los portadores de un poder o ley que se sienten capaces de imponerse sobre los que piensan y viven de un modo distinto, quiz\u00e1 porque tienen miedo de ellos. Pueden hacerlo de un modo que parece legal: el hermano entrega al hermano, el padre al hijo, poni\u00e9ndole en manos de la autoridad competente, para que le juzgue y\/o mate. Pero pueden hacerlo tambi\u00e9n de un modo incontrolado: se alzar\u00e1n los hijos contra los padres y los matar\u00e1n&#8230;; estos hijos no siguen un proceso legal, sino que se dejan llevar por el v\u00e9rtigo de la violencia y para mantener su autoridad deben linchar a los padres que la ponen en riesgo, repitiendo el asesinato primigenio.<\/p>\n<p>(2) El Evangelio, manual de perseguidos. Los grandes movimientos sociales, tanto en un plano social como pol\u00ed\u00adtico y militar, han sido creados y est\u00e1n entrenados para la lucha, una lucha entre grupos m\u00e1s o menos semejantes. Pero Jes\u00fas no ha preparado a sus disc\u00ed\u00adpulos para la lucha, sino para el amor gratuito; y de esa manera les ha dejado, gratuitamente, en manos de aquellos que poseen el poder, que se sienten amenazados y se defienden a s\u00ed\u00ad mismos, defendiendo con violencia su propia realidad sagrada, sea en plano jud\u00ed\u00ado (sanedrines), sea en plano gentil (reyes). Jes\u00fas sabe que toda persecuci\u00f3n es en el fondo una lucha familiar, dirigida por aquellos que buscan el poder y que se instituyen a s\u00ed\u00ad mismos como instancia de poder frente a los que buscan y exploran caminos distintos de vida, en gratuidad, m\u00e1s all\u00e1 del poder, por encima de la violencia. All\u00ed\u00ad donde unos y otros apelan al poder y responden con violencia no hay persecuci\u00f3n sino batalla, un tipo de guerra de todos contra todos. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde algunos renuncian a la guerra (porque no quieren, porque no pueden) viene a darse la persecuci\u00f3n. Esto es lo que Jes\u00fas ha revelado a sus disc\u00ed\u00adpulos. Por eso les dice: \u00abOs mando como ovejas en medio de lobos; guardaos de los hombres; sed inteligentes como las serpientes, sencillos como las palomas\u00bb (Mt 10,17). En un mundo hecho de lobos, los que quieren comportarse como ovejas tienen que ser y son como palomas, en manos de las \u00e1guilas rapaces. Pero pueden y deben ser tambi\u00e9n phronymoi, inteligentes, como las serpientes, es decir, capaces de esconderse, de actuar de un modo distinto: la inteligencia de los perseguidos es la inteligencia que se vincula a la debilidad y a la supervivencia, a la adaptaci\u00f3n bondadosa y creadora. Esta inteligencia est\u00e1 vinculada al deseo de no imponerse, de no sobresalir en los foros y en los campos de batalla del poder; \u00e9sta es la inteligencia de los grupos que con-spiran desde abajo, pero no para destruir el sistema (desde el resentimiento de los cobardes o desde el doble juego de los grupos secretos), sino para introducir amor en el sistema y para transformar la realidad, como semilla oculta, sin que se vea (Mc 4,26-29).<\/p>\n<p>(3) Persecuci\u00f3n y Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230; Jes\u00fas dice a los perseguidos que no se preocupen de preparar su defensa con las razones sabias del mundo, pues tienen alguien que les defiende de manera m\u00e1s profunda: tienen la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas que les asiste e inspira, haci\u00e9ndoles testigos de su pascua (Mc 13,11). Los perseguidores tienen la fuerza bruta. Los perseguidos tienen la palabra*, que se puede expulsar, pero que no puede ser vencida (Jn 1,10-13). El Evangelio no necesita defenderse por la fuerza externa, porque se defiende por la palabra. Vale por s\u00ed\u00ad mismo, sin apoyarse en ej\u00e9rcitos ni juicios. Posee la autoridad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es fuente de gracia salvadora, actuando a trav\u00e9s de la palabra de los perseguidos. Este descubrimiento de la Racionalidad (Verdad) del Esp\u00ed\u00adritu Santo como presencia de Dios, que se opone a los hombres que persiguen a Jes\u00fas (a sus creyentes), constituye la experiencia b\u00e1sica del Evangelio y vincula, de manera sorprendente, la inteligencia (casi astucia) de la serpiente, que act\u00faa desde abajo, con la claridad y amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que act\u00faa desde el mismo centro de la vida (Par\u00e1clito*). De esa forma se expresa la m\u00e1s alta racionalidad de las v\u00ed\u00adctimas, la verdad de los que han sido sacrificados a lo largo de la historia, una verdad que, seg\u00fan el Evangelio, ha sido revelada por Jes\u00fas: \u00abPor tanto, mirad; yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas; y de ellos, a unos matar\u00e9is y crucificar\u00e9is, y a otros azotar\u00e9is  en vuestras sinagogas y perseguir\u00e9is de ciudad en ciudad, de manera que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas hijo de Baraqu\u00ed\u00adas, a quien matasteis entre el santuario y el altar\u00bb (Mt 23,34-35). Este es el mensaje que Jes\u00fas dirige a las autoridades de Israel (o de cualquier poder del mundo). Este es el mensaje de sus profetas-sabiosescribas, es decir, de los hombres y mujeres que no tienen m\u00e1s poder que la palabra que revela y dialoga, que dice y comparte. Frente a esa palabra d\u00e9bil se eleva el poder de los que matan, de todos los que han matado y siguen matando, desde el tiempo de Abel hasta el tiempo de Cristo. Pues bien, los que matan se destruyen en el fondo a s\u00ed\u00ad mismos, mientras se eleva sobre el mundo, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, desde el mismo Cristo, la voz de amor de los perseguidos, que no responden con violencia a la violencia, sino que pueden crear y crean un mundo m\u00e1s alto de gratuidad, que no se funda en el veneno de las serpientes destructoras (cf. Mt 23,33), sino en la capacidad de aguante de las buenas serpientes de Mt 10,17, que con-spiran en el mejor sentido de la palabra: que comparten el Esp\u00ed\u00adritu de vida, desde el subsuelo de los condenados de este mundo.<\/p>\n<p>(4) 2 Timoteo. Pablo, el perseguido de Cristo. La segunda carta a Timoteo* ofrece una visi\u00f3n de conjunto de la historia y sufrimientos de Pablo que, para transmitir a los creyentes su aliento de evangelio, vuelve a recordar sus primeros \u00abtrabajos\u00bb: \u00abT\u00fa seguiste mi ense\u00f1anza, mis proyectos, mi fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioqu\u00ed\u00ada, Iconio y Listra. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 persecuciones padec\u00ed\u00ad! Pero de todas me sac\u00f3 el Se\u00f1or. Pues todo el que se proponga vivir como buen cristiano ser\u00e1 perseguido\u00bb (2 Tim 3,10-12). Pablo recoge as\u00ed\u00ad unos recuerdos y sufrimientos que conocemos por Hechos (cf. Hch 13\u201414) y que ahora se pueden condensar en la sentencia final: \u00abTodo el que se proponga vivir como cristiano ser\u00e1 perseguido\u00bb. De esa forma asume el argumento de Col 1,24-25, donde se afirmaba que Pablo deb\u00ed\u00ada \u00abcompletar\u00bb los sufrimientos de Cristo. Ciertamente, sigue siendo un hombre bien con creto. Han sido reales sus dolores, recordados para siempre en la memoria de la Iglesia. Pero m\u00e1s que su figura aislada, importa ahora su ejemplo y ense\u00f1anza, en la l\u00ed\u00adnea de aquello que Cristo hab\u00ed\u00ada dicho: \u00abYo le mostrar\u00e9 todo lo que \u00e9l debe padecer por mi nombre\u00bb (Hch 9,16). La persecuci\u00f3n constituye un elemento esencial de la condici\u00f3n cristiana, pues los fieles de Jes\u00fas no responden a la violencia con violencia y as\u00ed\u00ad quedan a merced de los poderes del sistema, que mata o encierra en la c\u00e1rcel a sus adversarios. \u00abAcu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, conforme a mi evangelio, por el cual sufro hasta llevar cadenas como un criminal; pero la Palabra de Dios no est\u00e1 encadenada. Por eso lo soporto todo por los elegidos, para que tambi\u00e9n ellos alcancen la salvaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, con la gloria eterna. Esta es la palabra digna de confianza: Si morimos con \u00e9l, viviremos con \u00e9l; si perseveramos, reinaremos con \u00e9l; si lo negamos, tambi\u00e9n \u00e9l nos negar\u00e1. Pero aunque seamos infieles, \u00e9l permanece fiel, porque no puede negarse a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (2 Tim 2,8-13). Estas palabras condensan la m\u00e1s alta teolog\u00ed\u00ada de la persecuci\u00f3n. Desde el ocaso de su vida, eleva su voz Pablo encarcelado, sujeto con cadenas, como fiera peligrosa (cf. 2 Tim 1,8), a la que quieren impedir que hable. Pero Pablo reacciona de manera fuerte: \u00c2\u00a1La palabra no est\u00e1 encadenada! Se podr\u00e1 matar al hombre, se podr\u00e1n ahogar las voces de los m\u00e1rtires; pero la voz de Dios que act\u00faa en Cristo no podr\u00e1 quedar cerrada en una c\u00e1rcel. Esta paradoja nos lleva al principio de toda persecuci\u00f3n, que es el misterio de Cristo muerto y resucitado. Cristo mismo sufre en los suyos, como dijo a Pablo en el camino de Damasco: \u00abSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u00bb (cf. Hch 9,4). Eso significa que ning\u00fan perseguido muere solo, sino que participa del destino de Cristo: \u00abSi morimos con \u00e9l, viviremos con \u00e9l\u00bb (2 Tim 2,11; cf. Rom 14,8). En el principio de toda persecuci\u00f3n se encuentra Cristo, \u00absi morimos con \u00e9l&#8230;\u00bb. Pues bien, unido a Cristo, Pablo puede presentarse tambi\u00e9n como modelo para el resto de la Iglesia. De esa forma, su misma existencia de ap\u00f3stol se ha vuelto mensaje: \u00abPor eso lo soporto todo por los elegidos&#8230;\u00bb (2 Tim 2,10). El sufrimiento de Pablo ha  servido y sirve para sostener en el dolor de los creyentes, para mostrarles el camino de Jes\u00fas, para alentarles en la prueba. Pablo no ayuda a los presos liber\u00e1ndoles de la c\u00e1rcel (como pod\u00ed\u00ada suponer la tradici\u00f3n de Lc 4,18-19), sino sufriendo en la c\u00e1rcel con ellos. El anciano ap\u00f3stol de las gentes ya no predica el Evangelio por los pueblos y ciudades del imperio, pero su misma vida se ha vuelto preg\u00f3n y mensaje, pues ya no hay distancia entre lo que dice y lo que hace, lo que anuncia y lo que representa, de manera que podr\u00ed\u00ada afirmar \u00abya no vivo yo, sino que es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2,20). De esa forma, ha podido convertirse en modelo para los creyentes: \u00abAcu\u00e9rdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos&#8230; seg\u00fan mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor, pero la Palabra de Dios no est\u00e1 encadenada\u00bb (2 Tim 2,8-9). Jes\u00fas ha resucitado, rompiendo las cadenas de la muerte. Tambi\u00e9n Pablo, encadenado y preso por Jes\u00fas, es portador de una Palabra que rompe las cadenas. Externamente est\u00e1 apresado, pero puede anunciar y anuncia un camino de libertad desde la c\u00e1rcel, por medio de su carta, a trav\u00e9s de sus amigos como Timoteo.<\/p>\n<p>(5) 2 Timoteo. Historia de Pablo, el perseguido. Pablo ha sufrido con angustia el abandono de sus disc\u00ed\u00adpulos (2 Tim 1,15), pues ninguno ha tenido el valor de presentarse en su defensa: les ha vencido el miedo y todos le han dejado (2 Tim 4,16). Lo mismo que Jes\u00fas, Pablo tendr\u00e1 que asumir la muerte solo. A pesar de ello, desde esa soledad, el viejo ap\u00f3stol reconocer\u00e1 que algunos han estado a su lado, como los de la casa de Ones\u00ed\u00adforo (2 Tim 1,16-18). Por eso, aunque muchos le hayan abandonado, desde una c\u00e1rcel, Pablo puede seguir confiando en el Dios de Jes\u00fas: \u00abEl Se\u00f1or estuvo a mi lado y me dio fuerzas\u00bb (2 Tim 4,17). Pablo sabe que Dios mismo ha descendido hasta su c\u00e1rcel, como indicaban las viejas historias de la tradici\u00f3n israelita (Jos\u00e9* en Egipto, Daniel* en el foso de los leones, los tres j\u00f3venes en el homo de fuego) y sobre todo la historia de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. De esa manera, lo que parec\u00ed\u00ada impedimento se ha vuelto principio de libertad para el Evangelio, pues Pablo est\u00e1 dispuesto a morir, sabiendo que su muerte es principio de libertad: \u00abPor lo que a m\u00ed\u00ad me toca, yo ya estoy pr\u00f3ximo a ser sacrificado. El tiempo de mi ofrenda o destmcci\u00f3n est\u00e1 cercano. He combatido el buen combate, he acabado la carrera, he guardado la fe. Ahora me aguarda la corona de justicia, la que me dar\u00e1 el Se\u00f1or, juez justo, en aquel d\u00ed\u00ada; y no s\u00f3lo a m\u00ed\u00ad, sino tambi\u00e9n a todos los que aman su venida\u00bb (2 Tim 4,6-8). Externamente emplea un lenguaje de persecuci\u00f3n y sacrificio -derramar la sangre, ser destmido-, pero los motivos de violencia, imposici\u00f3n o amenaza desaparecen. Un m\u00e1rtir del Evangelio no muere porque un tirano decida matarle, empleando para ello la violencia del sistema, sino porque ha terminado su tarea, ha corrido hasta el final en la prueba de la vida y el mismo Dios ha decidido ofrecerle su corona de la gloria. Ante ese descubrimiento de Dios, ante el amor del Cristo, todos los restantes motivos pasan a segundo plano. Pablo encarcelado, al que pronto matar\u00e1n, viene a presentarse como signo de evangelio y as\u00ed\u00ad se le comunica a Timoteo: \u00abNo te averg\u00fcences del testimonio de nuestro Se\u00f1or, ni tampoco de m\u00ed\u00ad, su encadenado, sino al contrario sufre t\u00fa tambi\u00e9n conmigo por el Evangelio, seg\u00fan el poder de Dios\u00bb (2 Tim 1,8). \u00abComparte las penalidades como buen soldado del Cristo Jes\u00fas&#8230; El labrador que ha sufrido trabajando es el primero que tiene derecho a los frutos\u00bb (2 Tim 2,3.6). Estas son las instrucciones del anciano m\u00e1rtir, \u00e9stas sus comparaciones. La comparaci\u00f3n del labrador nos sit\u00faa en el centro del enigma de una vida c\u00f3smica que es fatigosa, en el camino de una humanidad que s\u00f3lo consigue los frutos de la tierra con trabajo. En ese contexto se a\u00f1ade la imagen del soldado de Cristo, que aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo tiene un sentido metaf\u00f3rico: la vida del legionario romano estaba llena de penalidades; penosa es tambi\u00e9n, pero en otro sentido, la existencia de los disc\u00ed\u00adpulos del Cristo, que han de estar dispuestos a ser perseguidos sin perseguir, a ser encarcelados y matados, sin querer ellos la c\u00e1rcel ni la muerte para otros.<\/p>\n<p>Cf. G. Barbaglio, Pablo de Tarso y los or\u00ed\u00adgenes cristianos. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989; J. Gnilka, Pablo de Tarso: ap\u00f3stol y testigo, Herder, Barcelona 1998; R. Girard, El chivo emisario, Anagrama, Barcelona 1983; La violencia y lo sagrado, Anagrama, Barcelona 1983; El misterio de nuestro inundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; X. Pikaza, Dios preso, Sec. Trinitario, Salamanca 2005.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n es una acci\u00f3n violenta que se lleva a cabo contra la Iglesia cristiana y sus miembros. En la historia son conocidas las persecuciones romanas (siglos 1-1V), las de los b\u00e1rbaros que comienzan con el paso del Rin por parte de los v\u00e1ndalos (406) que se dirigieron a la pen\u00ed\u00adnsula ib\u00e9rica y al \u00ed\u0081frica, las persas (370-379) con Sapor 11, las vejaciones de los reg\u00ed\u00admenes comunistas a partir de la revoluci\u00f3n de 1917 las persecuciones durante la guerra de Espa\u00f1a (1936-1939), Y toda una serie de situaciones persec\u00fatorias que sigue registrando la 1glesia en varias regiones de la tierra.<\/p>\n<p>De todas formas, el t\u00e9rmino, en su apelaci\u00f3n general, se suele referir a las persecuciones que experiment\u00f3 la lglesia en los tres primeros siglos de su existencia, en contacto con la realidad del lmperio romano, por lo que se habla de persecuciones romanas. Estas, como las posteriores, se justificaron por motivos legislativos, por lo que se plantea el problema de su fundamentaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica: a los ojos de los paganos el cristianismo era una \u00absuperstitio nova\u00bb, y sus seguidores unos \u00bb molitores rerum novarum\u00bb, ya que viv\u00ed\u00adan de un modo totalmente distinto, a veces antit\u00e9tico al suyo, y por tanto como enemigos del g\u00e9nero humano, identificado con la organizaci\u00f3n socio-cultural y religiosa de Roma y del lmperio, Si se prescinde del episodio que tuvo lugar bajo el emperador Claudio, que el a\u00f1o 49 expuls\u00f3 de Roma a los jud\u00ed\u00ados y a los cristianos debido a sus disputas en torno a la persona de Cristo, todos los antiguos autores cristianos est\u00e1n de acuerdo en designar a Ner\u00f3n como el primer perseguidor, empezando por el incendio del 64 que devast\u00f3 a diez de los catorce barrios de Roma, El segundo perseguidor es Domiciano, que ampli\u00f3 las vejaciones a todo el lmperio; entre sus v\u00ed\u00adctimas figuran Flavio Clemente, con su esposa Domitila y el c\u00f3nsul Acilio Glabri\u00f3n. A Trajano 198-117) se debe el conocido rescripto a Plinio el Joven que, a pesar de prohibir la caza a los cristianos, afirmaba su punibilidad tras una acusaci\u00f3n p\u00fablica: esta norma de Trajano sigui\u00f3 vigente bajo Adriano (1 17-138) y Antonino p\u00ed\u00ado (138-161), sin que faltaran las v\u00ed\u00adctimas. El reinado de Marco Aurelio (161-180) se\u00f1al\u00f3 un recrudecimiento de la persecuci\u00f3n: se multiplicaron las invectivas de los intelectuales y las agitaciones populares de sabor anticristiano. En Roma muri\u00f3 Justino, en Esmirna Policarpo, en Galia los m\u00e1rtires de Ly\u00f3n: esta misma situaci\u00f3n prosigui\u00f3 bajo C\u00f3modo y  se cuentan nuevos m\u00e1rtires en \u00ed\u0081frica, en Roma y en Oriente, especialmente por obra de algunos gobernadores locales. El siglo III marca un paso cualitativo en el sistema persecutorio: de ocasional y geogr\u00e1ficamente diferenciado se convierte en intencional y generalizado. El lmperio se da cuenta de la importancia y de la organizaci\u00f3n de la 1glesia y la ataca abiertamente. Septimio  Severo (193-21 1) prohibi\u00f3 las conversiones al cristianismo y en consecuencia se cerr\u00f3 el Didaskaleion de Alejandr\u00ed\u00ada: en \u00ed\u0081frica hubo m\u00e1rtires como Perpetua y Felicidad y sus compa\u00f1eros. Maximino Tracio (235-238) se ensa\u00f1\u00f3 con la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica. Pero la persecuci\u00f3n m\u00e1s violenta fue la de Decio (249251), continuada por Galo (251-253), mientras que la regencia de Valeriano se abr\u00ed\u00ada con un per\u00ed\u00adodo de paz (253257). La persecuci\u00f3n volvi\u00f3 a encenderse en el 257. en este per\u00ed\u00adodo padecieron el martino Cipriano de Cartago, el papa Sixto 11, Fructuoso de Tarragona y otros muchos. Con Galieno (260268) se tuvo un largo per\u00ed\u00adodo de paz, tras el cual estall\u00f3 la m\u00e1s sangrienta y sistem\u00e1tica de las persecuciones: por obra de Galerio, en el 297 los cristianos fueron depurados del ej\u00e9rcito y en el 303 se public\u00f3 un primer verdadero edicto con el que se ordenaba la destrucci\u00f3n de las iglesias y la entrega de la abdicaci\u00f3n los libros sagrados. Con de Diocleciano y Maximiano en el 305 y el gobierno sUcesivo de Constancio Cloro, Majencio y Constantino, ces\u00f3 la persecuci\u00f3n en 6ccidente. En Oriente, sin embargo, tan s\u00f3lo en el a\u00f1o 311 Galerio, poco antes de morir concedi\u00f3 a los cristianos el derecho a existir aunque su decreto qued\u00f3 sin ejecutar todav\u00ed\u00ada algunos a\u00f1os, debido a Maximino Daya. El 313, tras las victorias de Constantino y de Licinio, se promulg\u00f3 definitivamente la paz con el edicto de Mil\u00e1n.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: w H. c. Frend, Persecuciones, en DPAC, 11, 1759-1766; W Post, Persecuciones contra los cristianos, en SM, Y 439-444. P Allard, El martirio, FAX, Madrid 1943;&#8217; C: Gallino, Los m\u00e1rtires de los primeros siglos, Lumen, Barcelona 1945; A, Montero Moreno, Historia de la persecuci\u00f3n religiosa en Espa\u00f1a 1936-1939, BAC, Madrid 1961.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Hostigamiento o maltrato al que se somete a una persona o grupo debido a su posici\u00f3n social, raza o ideolog\u00ed\u00ada, especialmente la fe y creencias religiosas, con la finalidad \u2014en este \u00faltimo caso\u2014 de erradicar tales creencias y evitar su difusi\u00f3n entre nuevos conversos. Los verbos ra\u00c2\u00b7dh\u00e1f (hebreo) y di\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7ko (griego) pueden significar \u2020\u0153perseguir\u2020\u009d tanto en este sentido como en el de \u2020\u02dcir en pos\u2020\u2122, \u2020\u02dcseguir tras\u2020\u2122 o \u2020\u02dccorrer tras\u2020\u2122. (Ex 15:9; Dt 1:44; Ro 14:19; Lu 17:23.)<br \/>\nLa persecuci\u00f3n adopta diversas formas. Puede limitarse al abuso verbal, la burla y los insultos (2Cr 36:16; Hch 19:9), o incluir presiones econ\u00f3micas (Rev 13:16, 17), da\u00f1o corporal (Mt 27:29, 30; Hch 5:40), encarcelamiento (Lu 21:12; Hch 16:22-24), odio y hasta la muerte. (Mt 24:9; Hch 12:2.) Pueden promoverla las autoridades religiosas (Mr 3:6; Hch 24:1, 27), personas mal informadas (G\u00e9 21:8, 9; G\u00e1l 4:29) e ignorantes (1Ti 1:13), o chusmas irrazonables y fan\u00e1ticas. (Lu 4:28, 29; Hch 14:19; 17:5.) No obstante, a menudo estos grupos son solo los agentes de instigadores m\u00e1s poderosos y siniestros: las fuerzas espirituales inicuas invisibles. (Ef 6:11, 12.)<br \/>\nEn la primera profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, registrada en G\u00e9nesis 3:14, 15, Jehov\u00e1 Dios predijo que habr\u00ed\u00ada enemistad entre \u2020\u0153la serpiente\u2020\u009d y \u2020\u0153la mujer\u2020\u009d y entre sus respectivas \u2020\u02dcdescendencias\u2020\u2122. En toda la Biblia se da testimonio del cumplimiento de esta profec\u00ed\u00ada. Jes\u00fas identific\u00f3 claramente a la serpiente como Satan\u00e1s el Diablo, y al mismo tiempo dijo a los que le persegu\u00ed\u00adan que proced\u00ed\u00adan \u2020\u0153de su padre el Diablo\u2020\u009d, y por consiguiente eran parte de su \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d. (Jn 8:37-59.) El libro de Revelaci\u00f3n muestra que esta persecuci\u00f3n continuar\u00ed\u00ada hasta el tiempo en que Cristo asumiera el poder real, y aun despu\u00e9s por alg\u00fan tiempo m\u00e1s, pues cuando se arroja a la Tierra a Satan\u00e1s y sus \u00e1ngeles, el Drag\u00f3n \u2020\u02dcpersigue a la mujer, y se va para hacer guerra contra los restantes de su descendencia que obedecen a Dios y dan testimonio de Jes\u00fas\u2020\u2122. (Rev 12:7-17.) A trav\u00e9s de la historia, la \u2020\u0153bestia salvaje\u2020\u009d \u2014figura simb\u00f3lica que se explica en el art\u00ed\u00adculo BESTIAS SIMB\u00ed\u201cLICAS (Rev 13:1, 7)\u2014 ha desempe\u00f1ado un papel destacado como instrumento de Satan\u00e1s, y lo mismo puede decirse de \u2020\u0153Babilonia la Grande\u2020\u009d, un s\u00ed\u00admbolo que se explica en el mismo art\u00ed\u00adculo. (Rev 17:5, 6.) Como prueban los hechos hist\u00f3ricos que se comentan a partir del pr\u00f3ximo p\u00e1rrafo, a trav\u00e9s de todos los per\u00ed\u00adodos de tiempo registrados en la Biblia ha quedado constancia de la enemistad de Satan\u00e1s hacia aquellos que procuran hacer la voluntad de Dios con rectitud y de c\u00f3mo ha empleado las figuras simb\u00f3licas mencionadas anteriormente.<\/p>\n<p>Historia. La historia de la persecuci\u00f3n religiosa, seg\u00fan Jes\u00fas, se remonta hasta Ca\u00ed\u00adn, el hijo de Ad\u00e1n. (G\u00e9 4:3-8; Mt 23:34, 35.) Ca\u00ed\u00adn mat\u00f3 a su hermano Abel porque le indujo el \u2020\u0153inicuo\u2020\u009d, Satan\u00e1s el Diablo. (1Jn 3:12.) La cuesti\u00f3n implicada en la muerte de Abel se centr\u00f3 en la adoraci\u00f3n fiel a Jehov\u00e1. (Heb 11:4.) Job, un hombre de Dios cuyo nombre significa \u2020\u0153Objeto de Hostilidad\u2020\u009d, con el tiempo fue blanco de la persecuci\u00f3n inicua instigada por Satan\u00e1s. La esposa de Job y tres de sus amigos fueron simples instrumentos utilizados, siendo o no conscientes de ello, por ese archienemigo de Dios y del hombre. (Job 1:8\u20132:9; 19:22, 28.)<br \/>\nDe vez en cuando los gobernantes de Jud\u00e1 e Israel causaron gran sufrimiento a los representantes especiales de Dios. Por ejemplo, el rey Sa\u00fal hizo de David (\u2020\u02dcel hombre agradable al coraz\u00f3n de Dios\u2020\u2122; Hch 13:22) el blanco principal de su odio. (1Sa 20:31-33; 23:15, 26; Sl 142:6.) Durante la gobernaci\u00f3n de Acab y Jezabel, muchos profetas de Jehov\u00e1 se vieron obligados a ocultarse como fugitivos y otros fueron muertos. (1Re 18:13, 14; 19:10.) El rey Manas\u00e9s derram\u00f3 sangre inocente \u2020\u0153en grand\u00ed\u00adsima cantidad\u2020\u009d. (2Re 21:16.) El rey Jehoiaquim dio muerte a Uriya, \u2020\u0153un hombre que estaba profetizando en el nombre de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Jer 26:20-23.) Jerem\u00ed\u00adas fue muy perseguido por los oficiales gubernamentales. (Jer 15:15; 17:18; 20:11; 37:15, 16; 38:4-6.) Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que en ocasiones otras naciones persiguieran a los israelitas, aun hasta el punto de llevarlos al exilio, debido a su infidelidad. (Dt 30:7; Lam 1:3.)<br \/>\nHubo otras ocasiones en las que la persecuci\u00f3n violenta, legalizada por un decreto gubernamental, se desat\u00f3 sobre los que manten\u00ed\u00adan integridad a Jehov\u00e1, como los tres hebreos que fueron arrojados al horno ardiente, y Daniel, a quien se arroj\u00f3 a los leones. (Da 3:13-20; 6:4-17.) Durante el reinado del monarca persa Asuero, hubo un estallido de violencia y persecuci\u00f3n contra los jud\u00ed\u00ados en general y contra Mardoqueo en particular, por instigaci\u00f3n del inicuo Ham\u00e1n el agaguita. (Est 3:1-12; 5:14.)<br \/>\nOtras fuentes de persecuci\u00f3n pueden ser ex compa\u00f1eros (1Pe 4:4) o amigos y vecinos. (Jer 1:1; 11:21.) Jes\u00fas dijo que los parientes cercanos, miembros de la propia casa, perseguir\u00ed\u00adan con ferocidad a los que creyeran en \u00e9l. (Mt 10:21, 35, 36.)<br \/>\nSin embargo, los principales instigadores humanos de la persecuci\u00f3n religiosa han sido los promotores de la religi\u00f3n falsa. As\u00ed\u00ad ocurri\u00f3 en el caso de Jerem\u00ed\u00adas. (Jer 26:11.) El ap\u00f3stol Pablo tambi\u00e9n pas\u00f3 por esta experiencia. (Hch 13:6-8; 19:23-29.) En el caso de Jes\u00fas, leemos que \u2020\u0153los sacerdotes principales y los fariseos reunieron el Sanedr\u00ed\u00adn y [&#8230;] Caif\u00e1s, que era sumo sacerdote aquel a\u00f1o, les dijo: \u2020\u02dc[&#8230;] No raciocinan que les es de provecho a ustedes que un solo hombre muera en el inter\u00e9s del pueblo, y no que la naci\u00f3n entera sea destruida\u2020\u2122. [&#8230;] Por eso, desde aquel d\u00ed\u00ada entraron en consejo para matarlo [a Jes\u00fas]\u2020\u009d. (Jn 11:47-53.) Antes que Jes\u00fas finalmente muriera en el madero de tormento, sufri\u00f3 de otras maneras severa persecuci\u00f3n a manos de hombres imp\u00ed\u00ados que apoyaban a los l\u00ed\u00adderes religiosos, quienes estaban resueltos a deshacerse de \u00e9l. (Mt 26:67; 27:1, 2, 26-31, 38-44.)<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n de los cristianos. La persecuci\u00f3n de los fieles siervos de Jehov\u00e1 no finalizar\u00ed\u00ada con la muerte de Jes\u00fas. El propio Jes\u00fas, como sobresaliente profeta de Dios, le anticip\u00f3 estos hechos a la infiel Jerusal\u00e9n, diciendo: \u2020\u0153Les env\u00ed\u00ado profetas y sabios e instructores p\u00fablicos. A algunos de ellos ustedes los matar\u00e1n y fijar\u00e1n en maderos, y a algunos los azotar\u00e1n en sus sinagogas y los perseguir\u00e1n de ciudad en ciudad; para que venga sobre ustedes toda la sangre justa vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas, hijo de Baraqu\u00ed\u00adas, a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar\u2020\u009d. (Mt 23:34, 35.)<br \/>\nJes\u00fas tambi\u00e9n se interes\u00f3 en prevenir repetidas veces a sus disc\u00ed\u00adpulos en privado, pues les dijo: \u2020\u0153Ustedes ser\u00e1n objeto de odio de parte de toda la gente por motivo de mi nombre [&#8230;]. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra\u2020\u009d. \u2020\u0153El esclavo no es mayor que su amo. Si ellos me han perseguido a m\u00ed\u00ad, a ustedes tambi\u00e9n los perseguir\u00e1n.\u2020\u009d \u2020\u0153Los expulsar\u00e1n de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginar\u00e1 que ha rendido servicio sagrado a Dios.\u2020\u009d (Mt 10:22, 23; Jn 15:20; 16:2.)<br \/>\nPoco despu\u00e9s del Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C. se produjeron detenciones, amenazas y palizas. (Hch 4:1-3, 21; 5:17, 18.) M\u00e1s tarde Esteban fue detenido y apedreado hasta morir, pero no sin antes condenar a sus perseguidores, dici\u00e9ndoles: \u2020\u0153\u00bfA cu\u00e1l de los profetas no persiguieron sus antepasados? S\u00ed\u00ad, mataron a los que de antemano hicieron anuncio respecto a la venida del Justo, cuyos traidores y asesinos ustedes ahora han llegado a ser\u2020\u009d. (Hch 7:52-60; v\u00e9ase tambi\u00e9n Heb 11:36, 37.) Al asesinato de Esteban le sigui\u00f3 una oleada de persecuciones, encabezadas en parte por Saulo de Tarso, que result\u00f3 en la dispersi\u00f3n de la congregaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, con lo que la actividad de predicar las buenas nuevas se extendi\u00f3. (Hch 8:1-4; 9:1, 2.) M\u00e1s tarde, Herodes Agripa I hizo matar con la espada a Santiago, el hermano de Juan, y probablemente hubiese hecho lo mismo con Pedro si el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 no lo hubiese rescatado milagrosamente durante la noche. (Hch 12:1-11.)<br \/>\nCuando se convirti\u00f3 al cristianismo, Saulo el perseguidor pas\u00f3 a ser Pablo el perseguido, como \u00e9l mismo dijo, por la bondad inmerecida de Jehov\u00e1. Esto ocurri\u00f3 cuando por fin comprendi\u00f3 que estaba luchando contra el Se\u00f1or mismo. (Hch 9:4, 5; 22:4, 7, 8; 26:11, 14, 15; 1Co 15:9; G\u00e1l 1:13, 23; Flp 3:6.) El relato de su ministerio y sus posteriores viajes muestra que Pablo, a su vez, experiment\u00f3 mucha persecuci\u00f3n a manos de los enemigos del cristianismo. (Hch 13:50; 2Co 6:3-5; 11:23-25; G\u00e1l 5:11; 2Ti 3:10, 11.)<br \/>\nLa persecuci\u00f3n de los cristianos por las autoridades del Imperio romano desde los d\u00ed\u00adas de Ner\u00f3n en adelante est\u00e1 bien documentada en la historia seglar. (V\u00e9ase CRISTIANO.) Las acusaciones fueron diversas, pero el objetivo parec\u00ed\u00ada ser siempre el mismo: la supresi\u00f3n del cristianismo.<\/p>\n<p>La actitud apropiada hacia la persecuci\u00f3n. Si una persona guarda los mandamientos de Dios como cristiano, es imposible que se escape de la persecuci\u00f3n, pues \u2020\u0153todos los que desean vivir con devoci\u00f3n piadosa en asociaci\u00f3n con Cristo Jes\u00fas tambi\u00e9n ser\u00e1n perseguidos\u2020\u009d. (2Ti 3:12.) Sin embargo, los verdaderos cristianos pueden aguantar todo tipo de persecuci\u00f3n malvada y a\u00fan mantener una actitud feliz, libre de malicia y odio hacia sus perseguidores. Esto se debe a que entienden las cuestiones que est\u00e1n implicadas: de qu\u00e9 fuente proviene la persecuci\u00f3n y por qu\u00e9 se permite. En lugar de desconcertarse y preocuparse por tales experiencias, se regocijan de poder participar con Cristo en la prueba de lealtad bajo persecuci\u00f3n. (1Pe 4:12-14.)<br \/>\nSin embargo, el cristiano debe estar seguro de que realmente sufre por una causa justa. El registro b\u00ed\u00adblico deja claro que el cristiano nunca debe sufrir persecuci\u00f3n por inmiscuirse en la pol\u00ed\u00adtica, en conspiraciones ni en ning\u00fan tipo de actividad delictiva. Haciendo especial hincapi\u00e9 en este punto, el ap\u00f3stol exhorta: \u2020\u0153Mantengan excelente su conducta entre las naciones, para que, en la cosa de que hablan contra ustedes como de malhechores, ellos, como resultado de las obras excelentes de ustedes, de las cuales son testigos oculares, glorifiquen a Dios en el d\u00ed\u00ada para la inspecci\u00f3n por \u00e9l\u2020\u009d. (1Pe 2:11, 12.) A esto a\u00f1adi\u00f3 el consejo de sujetarse a funcionarios gubernamentales, amos de esclavos y esposos, citando el ejemplo de Cristo Jes\u00fas como el modelo que se deb\u00ed\u00ada imitar. (1Pe 2:13-25; 3:1-6.) Un cristiano pod\u00ed\u00ada sentirse feliz si sufr\u00ed\u00ada por causa de la justicia (1Pe 3:13, 14), pero nunca deber\u00ed\u00ada sufrir \u2020\u0153como asesino, o ladr\u00f3n, o malhechor, o como entremetido en asuntos ajenos\u2020\u009d. (1Pe 4:15, 16.)<br \/>\nLos cristianos tambi\u00e9n valoran el premio que les espera a los que aguantan. Jes\u00fas dijo con respecto a esta recompensa: \u2020\u0153Felices son los que han sido perseguidos por causa de la justicia, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos\u2020\u009d. (Mt 5:10.) Los fortalece conocer la esperanza de la resurrecci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como conocer a Aquel que la garantiza, y los fortalece adem\u00e1s para ser leales a Dios aun ante la amenaza de muerte a manos de sus violentos perseguidores. Su fe en los beneficios que la muerte de Jes\u00fas ha hecho asequibles los ha emancipado del temor a una muerte violenta. (Heb 2:14, 15.) La actitud mental del cristiano es importante si ha de mantenerse fiel bajo la presi\u00f3n de la oposici\u00f3n. Pablo dijo a este respecto: \u2020\u0153Mantengan en ustedes esta actitud mental que tambi\u00e9n hubo en Cristo Jes\u00fas, quien [&#8230;] se hizo obediente hasta la muerte, s\u00ed\u00ad, muerte en un madero de tormento\u2020\u009d. (Flp 2:5-8.) \u2020\u0153Por el gozo que fue puesto delante de \u00e9l aguant\u00f3 un madero de tormento, despreciando la verg\u00fcenza.\u2020\u009d (Heb 12:2; v\u00e9anse tambi\u00e9n 2Co 12:10; 2Te 1:4; 1Pe 2:21-23.)<br \/>\nLa actitud cristiana hacia los perseguidores mismos es tambi\u00e9n un factor importante. El amar a los enemigos y bendecir a los opositores ayuda a aguantar. (Mt 5:44; Ro 12:14; 1Co 4:12, 13.) El cristiano tambi\u00e9n es consciente de lo siguiente: a cualquiera que deje casa y parientes por causa del Reino de los cielos se le promete el c\u00e9ntuplo, pero junto \u2020\u0153con persecuciones\u2020\u009d. (Mr 10:29, 30.) Es cierto que no todo el que oye las buenas nuevas del Reino resistir\u00e1 el calor de la persecuci\u00f3n, y puede que algunos intenten esquivar cuestiones conflictivas para evitar problemas (Mt 13:21; G\u00e1l 6:12), pero es mejor confiar en el poder de Jehov\u00e1 y orar, como hizo David, para ser librado de los perseguidores, sabiendo que Jehov\u00e1 no dejar\u00e1 a sus siervos sin ayuda. Entonces se podr\u00e1 decir junto con el ap\u00f3stol: \u2020\u0153Estamos saliendo completamente victoriosos mediante el que nos am\u00f3\u2020\u009d. (Sl 7:1; 2Co 4:9, 10; Ro 8:35-37.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>1. diogmos (diwgmov\u00bb, 1375), relacionado con dioko (v\u00e9ase PERSEGUIR, N\u00c2\u00ba 1), aparece en Mat 13:21; Mc 4.17; 10.30; Act 8:1; 13.50; Rom 8:35; 2Co 12:10; 2Th 1:4; 2Ti 3:11, dos veces. Para el v. 12, as\u00ed\u00ad como Mat 5:10; 1Co 4:12; Gl 5.11; 6.12, v\u00e9ase Nota.\u00c2\u00b6 En la LXX, Pro 11:19; Lam 3:19:\u00c2\u00b6 2. thlipsis (qli`yi\u00bb, 2347), propiamente tribulaci\u00f3n, se traduce \u00abpersecuci\u00f3n\u00bb en Act 11:19 (RV: \u00abtribulaci\u00f3n\u00bb). V\u00e9ase . Nota: El verbo dioko se traduce con la frase verbal \u00abpadecer persecuci\u00f3n\u00bb en Mat 5:10  \u00abque padecen persecuci\u00f3n\u00bb; 1Co 4:12  \u00abpadecemos persecuci\u00f3n\u00bb; Gl 5.11: \u00abpadezco persecuci\u00f3n\u00bb; 6.12: \u00abpadecer persecuci\u00f3n\u00bb; 2Ti 3:12  \u00abpadecer\u00e1n persecuci\u00f3n\u00bb. V\u00e9ase PERSEGUIR, N\u00c2\u00ba 1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El pueblo de Dios a lo largo de su historia pasa por la experiencia de la persecuci\u00f3n; \u00e9sta no perdona al Hijo de Dios venido a salvar al mundo, y odiado por \u00e9l (Jn 3,17; 15,18), y culmina incluso en su pasi\u00f3n (Mt 23,31s); finalmente, ser\u00e1 tambi\u00e9n el destino de sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abSi me han perseguido a m\u00ed\u00ad, os perseguir\u00e1n a vosotros\u00bb (Jn 15.20).<\/p>\n<p>El misterio de la persecuci\u00f3n, aunque en conexi\u00f3n con el del *sufrimiento, se diferencia de \u00e9l; el sufrimiento crea un problema porque alcanza a todos los hombres, incluso a los justos; el problema es m\u00e1s agudo frente a la persecuci\u00f3n que alcanza a los justos precisamente porque son justos. Entonces aparece que la persecuci\u00f3n se distingue de las otras tribulaciones por su origen oculto. Por medio del sufrimiento quiere Dios purificar al pecador y probar al justo en un designio de amor; por medio de la persecuci\u00f3n, un ser maligno trata de oponerse a este designio y separar al hombre de Dios. El hecho es que la persecuci\u00f3n, como todo sufrimiento, es utilizada por Dios: \u00abAl crucificar al Se\u00f1or de la gloria los pr\u00ed\u00adncipes de este mundo\u00bb no sab\u00ed\u00adan que eran instrumentos de su sabidur\u00ed\u00ada (ICor 2,6ss). Y el justo perseguido (Act 3,14) venci\u00f3 para siempre al mundo (Jn 16. 33). Sus disc\u00ed\u00adpulos, seguros de verse perseguidos (2Tim 3,12), se regocijan de ello (Mt 5,11s); \u00e9sta es la se\u00f1al de que no son del mundo perseguidor (Jn 15,19), sino del n\u00famero de aquellos en quienes ser\u00e1 glorificado el Se\u00f1or Jes\u00fas el d\u00ed\u00ada en que triunfe de toda persecuci\u00f3n (2Tes 1,4-12).<\/p>\n<p>I. EL MISTERIO DE I.A PERSECUCI\u00ed\u201cN. 1. En el AT no s\u00f3lo el conjunto del pueblo santo sufre la oposici\u00f3n violenta de los paganos, desde la permanencia en Egipto (Ex 1,8-14) hasta la dominaci\u00f3n romana, pasando por las diversas crisis de su historia (cf. Sal 44,10-17: 79,1-4; 80,5ss), sino que los grandes personajes, jefes, reyes, y sobre todo profetas, son frecuentemente perseguidos por causa de su amor a Yahveh y de su fidelidad a su palabra: Mois\u00e9s es desechado por los suyos (Act 7.27&#8230;); David es perseguido (ISa 19-24), y asimismo El\u00ed\u00adas (IRe 19), Am\u00f3s (Am 7,10-17), Jerem\u00ed\u00adas (Jer 11,18-12,6), los m\u00e1rtires Macabeos (2Mac 6-7; lMac 1,57-64), etc. Estas persecuciones aparecen a Jerem\u00ed\u00adas inseparables de su *misi\u00f3n, y gracias a ellas el *siervo realiza el *designio de Dios (Is 53,10). Asimismo el libro de Daniel muestra que la persecuci\u00f3n de los justos, su resistencia y su *fidelidad preparan el *d\u00ed\u00ada del *juicio y la venida del *reino (Dan 7,25ss). Finalmente, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada pone en claro el motivo profundo de toda persecuci\u00f3n: el *imp\u00ed\u00ado *odia al *justo porque es para \u00e9l un \u00abreproche viviente\u00bb (Sab 2,12ss), al mismo tiempo que un *testigo del Dios al que \u00e9l desconoce (2,16-20): como el perseguidor pertenece al diablo, apunta a Dios a trav\u00e9s de su testigo, y la salvaci\u00f3n del justo el \u00faltimo d\u00ed\u00ada juzgar\u00e1 la *incredulidad del perseguidor (2.24; 5,1-6).<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas perseguido remata y corona esta serie de sufrientes injustamente oprimidos por aquellos mismos a quienes hab\u00ed\u00adan sido enviados. Los jefes de Israel, al condenarle, colman la medida de los cr\u00ed\u00admenes de sus padres y dan prueba de ser ciertamente hijos de los que asesinaron a los profetas (Mt 23,31s). Pero esta persecuci\u00f3n, como todos los *sufrimientos de Cristo, es necesaria para el cumplimiento de su misi\u00f3n y para la realizaci\u00f3n del plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Los disc\u00ed\u00adpulos no pueden aspirar a otro tratamiento distinto que su maestro: en *seguimiento suyo, como \u00e9l y por causa de \u00e9l, son perseguidos (Jn 15,20; 16,1ss), tienen que beber su c\u00e1liz (*copa) y ser bautizados con su *bautismo (Mc 10, 39 p); en ellos revive Jes\u00fas su persecuci\u00f3n (Act 9,4s; cf. Col 1,24): para ellos es una *gracia (Flp 1,29) y por tanto una fuente de *gozo (IPe 4,12ss).<\/p>\n<p>Primeramente los jud\u00ed\u00ados los oprimen (Act 4,1&#8230;: 5.17&#8230;; 8,1&#8230;; 13. 50), de la misma manera que en otro tiempo \u00abel hijo de la carne persegu\u00ed\u00ada al hijo del esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 4. 29). Como Jes\u00fas entregado por los suyos (Jn 13.18: 18,35: cf. Jer 12, 6), los *disc\u00ed\u00adpulos deben ser perseguidos por su propia familia (Mt 10. 34ss). Hay aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s que un mero paralelismo de situaciones: \u00abLos jud\u00ed\u00ados, que dieron muerte al Se\u00f1or Jes\u00fas y a los profetas, y nos han perseguido&#8230;, colman as\u00ed\u00ad la medida de sus pecados en todos los tiempos)) (ITes 2.15s).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los *paganos persiguen a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Roma, nueva *Babilonia, va a su vez a \u00abembriagarse con la *sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jes\u00fas\u00bb (Ap 17,6): tan cierto es que \u00abtodos los que quieren vivir piadosamente en Cristo sufrir\u00e1n persecuci\u00f3n\u00bb (2Tim 3,12).<\/p>\n<p>4. El fondo del problema.<\/p>\n<p>a) La persecuci\u00f3n de los amigos de Dios no es sino un aspecto de la *guerra secular que opone a *Sat\u00e1n y a los poderes del mal contra Dios y sus servidores y que se resolver\u00e1 con el aplastamiento de la serpiente. Desde la aparici\u00f3n ael pecado (G\u00e9n 3) hasta las luchas finales descritas en el Apocalipsis, el drag\u00f3n \u00abpersigue\u00bb a la *mujer y a su descendencia (Ap 12: cf. 17; 19). Esta lucha se extiende a toda la historia, pero se ampl\u00ed\u00ada a medida que avanza el tiempo. Llega a su punto culminante con la pasi\u00f3n de Jes\u00fas; entonces es a la vez la *hora del pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas y la de Jes\u00fas, la de su muerte y la de su glorificaci\u00f3n (Lc 22,53; Jn 12,23; 17,1). En la Iglesia las persecuciones son signo y condici\u00f3n de la *victoria definitiva de Cristo y de los suyos. Por esta raz\u00f3n poseen un significado escatol\u00f3gico, pues son como un pr\u00f3dromo del *juicio (IPe 4,17ss) y de la instauraci\u00f3n completa del *reino. Verdadero \u00abcomienzo de los dolores\u00bb (Mc 13,8ss p), son preludio del fin del *mundo y condicionan el nacimiento de una nueva era (Ap 7,13-17).<\/p>\n<p>b) Si los perseguidos que permanecieron fieles en la *prueba (Ap 7, 14) son ahora vencedores y \u00absobreabundan de gozo\u00bb, su suerte gloriosa no debe hacer olvidar el aspecto tr\u00e1gico del *castigo de los perseguidores. La *ira de Dios que ya desde ahora se revela para con los pecadores (Rom 1,18), caer\u00e1 al fin de los tiempos sobre los que se hayan *endurecido, en particular sobre los perseguidores (ITes 2,16; 2Tes 1,5-8; Ap 6,9ss; 11,17s; 16,5s; 19,2). Su suerte estaba anunciada ya en el tr\u00e1gico fin de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes (2Mac 9), que se repite en Herodes Agripa (Act 12,21ss). Este nexo entre los perseguidores y el castigo escatol\u00f3gico se subraya en las par\u00e1bolas de los vi\u00f1adores homicidas (Mt 21,33-46 p) y del banquete nupcial (22,1-14). El \u00faltimo crimen de los vi\u00f1adores y los malos tratamientos sufridos por los \u00faltimos servidores son el colmo de una serie de ultrajes y desencadenan la ira del amo o del rey. \u00abHan derramado sangre de los santos; sangre, pues, les has hecho beber, y bien se lo han merecido\u00bb (Ap 16,6; 19,2).<\/p>\n<p>II. EL CRISTIANISMO FRENTE A LA PERSECUCI\u00ed\u201cN. El creyente cuya *fe penetra en el misterio de la persecuci\u00f3n halla en su *esperanza la fuerza para soportarla con gozo; ya el AT le ofrec\u00ed\u00ada modelos de esta actitud, a la que Jes\u00fas da su *perfeccionamiento con su *ejemplo y con sus consejos.<\/p>\n<p>1. Los modelos. Los justos del AT adoptaron todos ante la persecuci\u00f3n una actitud de *paciencia y de valiente *fidelidad en la *esperanza. Jerem\u00ed\u00adas es el tipo del perseguido fiel y orante; sus \u00abconfesiones\u00bb son no menos protestas de fidelidad que quejas dolorosas; sabe que suceda lo que suceda, Yahveh \u00abest\u00e1 con \u00e9l\u00bb para protegerle y salvarle (p.c. Jer 1,8.19). Lo mismo se diga del siervo doliente (Is 52-53) y de los salmistas perseguidos: \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame de los que me persiguen!\u00bb (Sal 7,2) : este grito de angustia y de confianza resuena a trav\u00e9s de todo el salterio. Tal oraci\u00f3n, acompa\u00f1ada a menudo de imprecaciones contra los *enemigos (Sal 35; 55; 69; 70; 109) o de llamamientos a la *venganza de Dios (Jer 11,20; 15,15; 17, 18), se funda en la certeza de la salvaci\u00f3n que el Dios fiel otorga a los suyos (Sal 31,6; cf. 23,4; 91,15).<\/p>\n<p>Jes\u00fas perseguido no s\u00f3lo conf\u00ed\u00ada en su Padre que est\u00e1 con \u00e9l (Mt 26,53; Jn 16,32), sino que ora por sus perseguidores (Lc 23,34); as\u00ed\u00ad da a sus disc\u00ed\u00adpulos un supremo *ejemplo de la caridad que soporta toda persecuci\u00f3n (ICor 13,7).<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles y los primeros cristianos, blanco de las persecuciones, oran para verse libres y poder as\u00ed\u00ad anunciar el *Evangelio (Act 4,29; cf. 12,5); como su maestro, se muestran pacientes en medio de las persecuciones (2Tes 1,4) y como \u00e9l piden a Dios que perdone a sus verdugos (Act 7,60).<\/p>\n<p>2. Los consejos dados por Jes\u00fas corresponden a la actitud cuyo ejemplo dio \u00e9l mismo. Como \u00e9l, el disc\u00ed\u00adpulo debe orar por los que le persiguen (Mt 5,44 p; cf. Real 12,14). Debe afrontar la persecuci\u00f3n con valor; aunque no debe ser temerario y debe saber huir de una ciudad donde se le acosa (Mt 10,23; Act 13,50s), debe, sin embargo, estar dispuesto a verse encarcelado, herido y entregado a la muerte (Mt 10,16-39; Jn 16,1-4). Pero ante tales perspectivas no debe tener miedo: su maestro venci\u00f3 al *mundo (Jn 16,33) y triunfar\u00e1 finalmente de los *imp\u00ed\u00ados perseguidores \u00abcon los suyos, los llamados, ,los escogidos, los fieles\u00bb (Ap 17,14). Los *enemigos del disc\u00ed\u00adpulo no pueden nada contra su alma (Mt 10,28-31). El *Esp\u00ed\u00adritu de Dios le asistir\u00e1 cuando sea arrastrado ante los tribunales, por lo cual no tiene que preocuparse por su defensa en el momento de su proceso (Mt 10, 19s). Con todo, hay que *velar y orar constantemente, pues la persecuci\u00f3n es una *prueba, una tentaci\u00f3n, y si el esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 pronto, la carne es flaca (Mt 26,41 p).<\/p>\n<p>Pablo reitera las consignas de Jes\u00fas. Nada, dice, puede separarnos del amor de Cristo, ni siquiera la persecuci\u00f3n o la espada (Rom 8,35). En resumen, el disc\u00ed\u00adpulo afronta la persecuci\u00f3n con una esperanza que lo hace fiel, constante y gozoso (Rom 12,12; 2Tes 1,4; cf. Mt 13,21 p). Sabe en qui\u00e9n ha puesto su confianza (2Tim 1,12). As\u00ed\u00ad, rodeado de los innumerables *m\u00e1rtires del AT y del NT, fijos los ojos en Cristo \u00abque soport\u00f3 tal hostilidad contra su persona por parte de los pecadores\u00bb, corre hacia la meta, con aguante, sin desanimarse (Heb 11,1-12, 3).<\/p>\n<p>3. El *gozo de la *esperanza (Rom 12,12) es fruto de la persecuci\u00f3n as\u00ed\u00ad soportada: \u00abSer\u00e9is bienaventurados cuando os ultrajen y os persigan&#8230; por causa de m\u00ed\u00ad. Alegraos y regocijaos&#8230;\u00bb (Mt 5,Ils). Esta promesa de Jes\u00fas se realiza en el cristiano que \u00abse glor\u00ed\u00ada en las tribulaciones, sabiendo que la tribulaci\u00f3n produce la constancia, la constancia la virtud probada, la virtud probada la esperanza, y la esperanza no defrauda&#8230;\u00bb (Rom 5,3ss; cf. Sant 1,2ss). \u00abSobreabunda de gozo en las tribulaciones\u00bb (2Cor 7,4; 12,10; Col 1,24; cf. Act 5,41; Heb 10,34). La *consolaci\u00f3n en la tribulaci\u00f3n (2Cor 1,3-10) es fruto del Esp\u00ed\u00adritu (ITes 1,6; Act 13, 52; cf. G\u00e1l 5,22), al mismo tiempo que signo de la presencia del reino.<\/p>\n<p>El Apocalipsis, espejo de la vida de la Iglesia, escrito durante una terrible *prueba, fomenta esta gozosa esperanza en el coraz\u00f3n de los perseguidos, garantiz\u00e1ndoles la *victoria de Jes\u00fas y la instauraci\u00f3n del reino. A cada uno de ellos como a toda la Iglesia no cesa el Se\u00f1or resucitado de dirigir este mensaje: \u00abNo temas los sufrimientos que te aguardan; el diablo se apresta a arrojar a los vuestros en la c\u00e1rcel para tentaron, y vosotros sufrir\u00e9is diez d\u00ed\u00adas de prueba. Permanece fiel hasta la muerte y yo te dar\u00e9 la corona de vida\u00bb (Ap 2, 10).<\/p>\n<p>-> Anticristo- Babel &#8211; Prueba &#8211; M\u00e1rtir &#8211; Mundo &#8211; Paciencia &#8211; Proceso &#8211; Sufrimiento &#8211; Testimonio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La persecuci\u00f3n (literalmente, caza, acosamiento) es el intento sistem\u00e1tico de suprimir o exterminar el cristianismo por medio de la presi\u00f3n social hasta el punto de la violencia. La persecuci\u00f3n de los cristianos comenz\u00f3 con la acci\u00f3n del Sanedr\u00edn contra Pedro y Juan, en represalia por su proclamaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (Hch. 4:1\u20133, 5ss.). Otra persecuci\u00f3n tuvo lugar en el tiempo de la lapidaci\u00f3n de Esteban, cuando los cristianos de Jerusal\u00e9n fueron expulsados de la ciudad y esparcidos en todas direcciones (Hch. 8:1\u20134). La persecuci\u00f3n organizada por el estado no comenz\u00f3 hasta el tiempo de Ner\u00f3n, y fue entonces probablemente temporal y local. Hubo tradicionalmente diez persecuciones bajo el Imperio: Ner\u00f3n, a\u00f1o 64 d.C; Domiciano, 95; Trajano, 100; Antonio P\u00edo, 161\u2013180; S\u00e9ptimo Severo, 197; M\u00e1ximo, 235; Decio, 249; Valeriano, 257; Aurelio, 274; Dioclesiano, 303. La evidencia hist\u00f3rica para una persecuci\u00f3n bajo Domiciano no est\u00e1 clara, y no todas las otras persecuciones fueron de larga duraci\u00f3n. Aquellas bajo Decio y Dioclesiano fueron las m\u00e1s severas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dioclesiano intent\u00f3 no solamente exterminar a los cristianos, sino tambi\u00e9n destruir su literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l confisc\u00f3 y quem\u00f3 todas las copias de la Biblia que encontr\u00f3, y demoli\u00f3 los edificios de la iglesia. La persecuci\u00f3n oficial termin\u00f3 cuando Constantino, en el a\u00f1o 313, mediante el Edicto de Mil\u00e1n, declar\u00f3 la pol\u00edtica de la tolerancia para todas las religiones, tratando de canalizar el p\u00fablico apoyo de los cristianos para su r\u00e9gimen. Finalmente, el cristianismo (v\u00e9ase) se convirti\u00f3 en la religi\u00f3n oficial del estado romano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las causas de la persecuci\u00f3n fueron numerosas. Los cristianos fueron mal entendidos por los paganos quienes los consideraban ateos, antisociales y pol\u00edticamente subversivos. La declinaci\u00f3n del imperio en el siglo III se atribuy\u00f3 a que el pueblo no hab\u00eda adorado a los antiguos dioses, y los cristianos fueron consecuentemente hostilizados. A ra\u00edz de que la adoraci\u00f3n de los \u00eddolos formaba parte de la actividad del estado, los cristianos que no tomaban parte en ella eran tildados de antipatriotas y catalogados de elementos peligrosos en la poblaci\u00f3n. La persecuci\u00f3n fue la protesta del paganismo contra el evangelio en sus manifestaciones sociales y espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H.B. Workman, <em>Persecution of the Early Church<\/em>; G. Uhlhorn, <em>The Conflict of Christianity with Heathenism<\/em>; W.W. Hyde, <em>Paganism to Christianity in the Roman Empire<\/em>, pp. 168\u2013185; E.T. Merrill, <em>Essay in Early Church History<\/em>, pp. 82\u2013130, 148\u2013201.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Merrill C. Tenney<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (470). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Tal como la conocieron los cristianos, la persecuci\u00f3n no fue nada nuevo. Formaba parte de su herencia judaica. La asociaci\u00f3n de testimonio y sufrimiento, indicada ya en la segunda parte de Isa\u00edas, tuvo cristalizaci\u00f3n en la lucha sel\u00e9ucida. Surgi\u00f3 una teor\u00eda del martirio recompensado con la inmortalidad personal, hasta llegar a dominar el pensamiento de los jud\u00edos para con el gobierno romano (4 Mac. 17.8ss). La posibilidad de la muerte por la Tor\u00e1 se lleg\u00f3 a aceptar como demanda del juda\u00edsmo. Por lo tanto los jud\u00edos no fueron reacios al martirio; a pesar de la tolerancia romana para con su religi\u00f3n, su cohesi\u00f3n, su negativa a cooperar, y su impresionante \u00e9xito econ\u00f3mico les acarrearon el odio generalizado y la persecuci\u00f3n intermitente, especialmente fuera de Palestina; los pogromos fueron comunes en Alejandr\u00eda. Dicho legado fue heredado por los cristianos. Esta decisi\u00f3n para enfrentar el sufrimiento fue intensificada por el ejemplo de Jes\u00fas, y por la asociaci\u00f3n de la persecuci\u00f3n con el anhelado fin de la era (Mr. 13.7\u201313). Aun as\u00ed, debemos averiguar qu\u00e9 fue lo que despert\u00f3 tal animosidad hacia ellos, tanto entre los Jud\u00edos como entre los romanos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La oposici\u00f3n de los jud\u00edos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Esta creci\u00f3 gradualmente en intensidad. La predicaci\u00f3n de un Mes\u00edas crucificado, cuya muerte fue atribuida p\u00fablicamente a los l\u00edderes jud\u00edos, resultaba altamente provocativa. Aun as\u00ed, la gente reaccion\u00f3 favorablemente (Hch. 2.46s; 5.14), y los fariseos moderadamente (Hch. 5.34ss; 23.6ss), mientras que hubo oposici\u00f3n, como era de esperar, entre los saduceos (Hch. 4.1, 6; 5.17). La predicaci\u00f3n de Esteban sobre la transitoriedad de la ley (Hch. 6.14) modific\u00f3 la opini\u00f3n p\u00fablica y provoc\u00f3 la primera persecuci\u00f3n en Jerusal\u00e9n y otras partes, <etiqueta id=\"#_ftn516\" name=\"_ftnref516\" title=\"\">p. ej.<\/etiqueta> Damasco. En el 44 <etiqueta id=\"#_ftn517\" name=\"_ftnref517\" title=\"\">d.C. Jacobo fue ejecutado por Herodes Agripa, y en el curso del relato de Hechos los jud\u00edos aparecen como los enemigos m\u00e1s encarnizados de Pablo. Esta actitud no puede sino haber sido e<\/etiqueta>mpeorada por el concilio apost\u00f3lico, que repudi\u00f3 la necesidad de la circuncisi\u00f3n, y culmin\u00f3 en la excomuni\u00f3n de cristianos en Jamnia, <etiqueta id=\"#_ftn518\" name=\"_ftnref518\" title=\"\">ca. 80 d.C.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La oposici\u00f3n de los romanos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La actitud de Roma sufri\u00f3 un cambio marcado. Al principio, como vemos en Hechos, no s\u00f3lo toler\u00f3 sino que alent\u00f3 a los cristianos. Pero esta actitud pronto se transform\u00f3 en oposici\u00f3n violenta. En Roma (T\u00e1cito, <i>An<\/i>. 15.44) era tal su impopularidad para el 64 d.C, que Ner\u00f3n pudo llegar a hacerlos responsables del incendio. En Hitinia (Plinio, <i>Ep<\/i>. 10. 96\u201397), para el 112 d.C., <etiqueta id=\"#_ftn519\" name=\"_ftnref519\" title=\"\">aprox., el permanecer en el cristianismo se consideraba una ofensa capital, aun cuando Trajano no aceptaba la delaci\u00f3n an\u00f3nima, y desaprobaba la \u201ccaza de brujas\u201d. Se han sugerido tres explicaciones de este cambio de <\/etiqueta>actitud:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''> Que a los cristianos se los enjuiciaba \u00fanicamente por ofensas concretas, tales como el canibalismo, la provocaci\u00f3n de incendios, el incesto, la magia, las reuniones il\u00edcitas, y la <i>majestas<\/i> (en el caso de ellos, la negativa a sacrificar al <i>numen<\/i> del emperador). Hay pruebas, en efecto, de que fueron acusados por todas estas cosas, pero 1 P. 2.12; 4.14\u201317; Plinio, <i>Ep<\/i>. 10.97; y Suetonio, <i>Ner\u00f3n<\/i> 16, dejan en claro que en \u00e9poca temprana el <i>nomen ipsum<\/i> de cristiano, con prescindencia de la <i>cohaerentia flagitia<\/i> que se asoriaba con \u00e9l en la mente popular, era punible.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''> Que exist\u00eda una ley general en todo el imperio, la <i>institutum Neronianum<\/i>, que proscrib\u00eda el cristianismo. Tertuliano afirma esto, y dice que esta fue la <i>\u00fanica acta<\/i> de Ner\u00f3n que no fue rescindida posteriormente (<i>Ad. Nat<\/i>. 50.7, v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn520\" name=\"_ftnref520\" title=\"\">tamb. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn521\" name=\"_ftnref521\" title=\"\">Apol. 5), y las pruebas aportadas por Suetonio, 1 P., y Ap. permiten esta interpretaci\u00f3n. Sin embargo, es probable que el cristianismo no fuera tan importante como para justificar una ley gener<\/etiqueta>al de esa naturaleza, y si la hubo resulta dif\u00edcil explicar que Plinio no la conociera, que Trajano no la mencionara, como tambi\u00e9n los derechos a la propiedad de que disfrut\u00f3 la iglesia antes de la persecuci\u00f3n de Decio, y la notable falta de uniformidad en su aplicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''> Que la persecuci\u00f3n qued\u00f3 liberada a la discreci\u00f3n del gobernante, que obraba \u00fanicamente bas\u00e1ndose en acusaciones privadas; no hab\u00eda fiscal en la sociedad romana. Cualquiera fuese la acusaci\u00f3n formal, est\u00e1 claro que para la \u00e9poca de Plinio la participaci\u00f3n activa en una organizaci\u00f3n considerada delictiva, como las bacanales y los druidas, prohibidos porque en los tres casos el culto y los <i>scelera<\/i> no se pod\u00edan distinguir, constitu\u00eda ofensa punible, y la <i>contumacia<\/i>, la persistente negativa a retractarse, significaba la muerte. La competencia de los proc\u00f3nsules y los prefectos de las ciudades en <i>crimina extra ordinem<\/i> era muy grande, como se ha demostrado en los \u00faltimos a\u00f1os. Si el gobernador quer\u00eda enjuiciar a los cristianos contaba con el precedente de Ner\u00f3n como gu\u00eda, y su <i>imperium<\/i> coercitivo como apoyo. Alternativamente, ten\u00eda facultades discrecionales, como en el caso de Gali\u00f3n (Hch. 18.14\u201316), para alegar falta de competencia. En caso de duda pod\u00eda referir el asunto al emperador, cuyo decreto lo obligaba mientras permaneciese en la provincia, aun cuando esto no se hac\u00eda extensivo a sus sucesores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En raz\u00f3n de esta facultad discrecional de que disfrutaban los gobernadores, Tertuliano dirigi\u00f3 su Apolog\u00eda no al emperador sino al gobernador: porque en sus manos estaba la soluci\u00f3n. Esto explica el car\u00e1cter espasm\u00f3dico de la persecuci\u00f3n hasta los d\u00edas de Decio. Depend\u00eda mucho de la pol\u00edtica del gobernador, y de si el grado de impopularidad de los cristianos en la provincia era tal que impulsara a individuos particulares a iniciarles causa. No existen pruebas satisfactorias (a pesar de Orosio, 7.7) para aceptar que hubiera una persecuci\u00f3n general de los cristianos en el imperio bajo Ner\u00f3n, aun cuando pareciera que la secta se consideraba il\u00edcita en Roma misma (Suetonio, <i>Ner\u00f3n<\/i> 16). Las pruebas concretas de una persecuci\u00f3n de la iglesia por Domiciano son precarias, a pesar de la invectiva que lanzaron a dicho emperador los Padres. Una generalizaci\u00f3n amplia en Di\u00f3n (67.14), relativa a la muerte de Flavio Clemente, que posiblemente era cristiano, y de Acilio Glabrio, que probablemente lo era tambi\u00e9n, y la expulsi\u00f3n de Domitila, es pr\u00e1cticamente lo \u00fanico que se puede argumentar. Pero es muy posible que Domiciano, quien inspeccionaba minuciosamente las rentas p\u00fablicas jud\u00edas, y les impon\u00eda vigorosamente cargas impositivas (Suetonio, <i>Domic<\/i>. 12), haya descubierto cristianos incircuncisos amparados bajo los privilegios religiosos de los jud\u00edos, y que haya iniciado una persecuci\u00f3n general en contra de los tales, indicios claros de lo cual tenemos en el Apocalipsis, si este libro ha de fecharse bajo Domiciano antes que bajo Ner\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La persecuci\u00f3n estaba restringida, por lo tanto, por tres factores: (i) que los gobernadores romanos eran reacios a aceptar acusaciones relacionadas con opiniones religiosas privadas (<i>supersticiones<\/i>), y procuraban limitar su atenci\u00f3n a ofensas reales; (ii) que las acusaciones deb\u00edan hacerse en forma personal y p\u00fablica, y que hacer una acusaci\u00f3n merecedora de la pena capital era tanto peligroso como dif\u00edcil; (iii) que en cada provincia, s\u00f3lo un hombre, el gobernador, pod\u00eda imponer sentencia de muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estos tres factores combinados proteg\u00edan a la mayor\u00eda de los cristianos lo suficiente como para que la iglesia pud\u00edera aumentar y afianzarse firmemente en el imperio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> D. Ruiz Bueno, <i>Atlas de los m\u00e1rtires<\/i>, 1968; W. Beilner, \u201cPersecuci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn522\" name=\"_ftnref522\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 818\u2013821; R. Schippers, L. Coenen, \u201cPersecuci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn523\" name=\"_ftnref523\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn524\" name=\"_ftnref524\" title=\"\">t(t). V, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn525\" name=\"_ftnref525\" title=\"\">pp. 351\u2013356; J. Scharbert, \u201cDolor\u201d, <\/etiqueta><i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1966, t(t). I, pp. 461\u2013470.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. H. C. Frend, <i>Martyrdom and Persecution, in the Early Church<\/i>, 1965; T. W. Manson, \u201cMartyrs and Martyrdom\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn526\" name=\"_ftnref526\" title=\"\"><i>BJRL <\/i><\/etiqueta>39, 1956\u20137, pp. 463ss; H. B. Mattingley, <etiqueta id=\"#_ftn527\" name=\"_ftnref527\" title=\"\"><i>JTS<\/i><\/etiqueta> <etiqueta id=\"#_ftn528\" name=\"_ftnref528\" title=\"\">s.n. 9, 1958, pp. 26ss; F. W. Clayton, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn529\" name=\"_ftnref529\" title=\"\">CQ 41, 1947, pp. 83ss; A. N. Sherwin-White, <\/etiqueta><i>JTS<\/i> s.n. 3, 1952, pp. 199ss; H. Last, <etiqueta id=\"#_ftn530\" name=\"_ftnref530\" title=\"\"><i>JRS<\/i><\/etiqueta> 27, 1937, pp. 80ss; E. M. Smallwood, <i>Classical Philology <\/i>51, 1956, pp. 5\u201311; G. Ebel, R. Schippers, <etiqueta id=\"#_ftn531\" name=\"_ftnref531\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 805\u2013809; A. Oepke, <etiqueta id=\"#_ftn532\" name=\"_ftnref532\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 229s; H. Schlier, <i>TDNT<\/i> 3, pp. 139\u2013148.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn533\" name=\"_ftnref533\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.M.B.G.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 General<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Resumen de las principales persecuciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Per\u00edodo Moderno<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>General<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <b>persecuci\u00f3n<\/b> puede definirse en t\u00e9rminos generales como la coerci\u00f3n ilegal de la libertad de otro o su castigo ilegal, ya que no todo castigo puede ser tomado como persecuci\u00f3n. Para nuestro prop\u00f3sito, debe estar a\u00fan m\u00e1s limitada a la esfera de la religi\u00f3n, y en ese sentido, la persecuci\u00f3n implica una coerci\u00f3n ilegal o un castigo en nombre de la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia ha sufrido muchas clases de persecuci\u00f3n. El crecimiento y la continua existencia de la cristiandad han sido obstaculizados por el paganismo culto y la barbarie salvaje. Y, en tiempos m\u00e1s recientes, el agnosticismo ha perseguido a la Iglesia en los diferentes estados de Am\u00e9rica y Europa. Pero la m\u00e1s deplorable de todas las persecuciones han sido aquellas que el catolicismo ha sufrido de otros cristianos. Con relaci\u00f3n a esto debe considerarse que la propia Iglesia ha apelado a la fuerza, y que lo ha hecho no solamente en su propia defensa, sino tambi\u00e9n en ataque no provocados. Por ejemplo por medio de la Inquisici\u00f3n (q. v.) o de las guerras religiosas ella misma fue el agresor en muchos ocasiones durante la Edad Media y en tiempos de la Reforma. Y a\u00fan si la explicaci\u00f3n era que ella estaba defendiendo su propia existencia, la r\u00e9plica parece bastante plausible de que los poderes paganos y b\u00e1rbaros estaban actuando solamente en su propia defensa cuando prohib\u00edan la propagaci\u00f3n de la Cristiandad. La Iglesia podr\u00eda de esta manera parecer extra\u00f1amente inconsistente, ya que mientras reclamaba tolerancia y libertad, ella hab\u00eda sido y a\u00fan permanece intolerante a todas las dem\u00e1s religiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a esta objeci\u00f3n, podemos admitir el hecho y tambi\u00e9n negar la conclusi\u00f3n. La Iglesia reclama llevar un mensaje o mejor un mandamiento de Dios y ser el \u00fanico mensajero de Dios. En realidad es s\u00f3lo en a\u00f1os recientes cuando se supone que la tolerancia se ha convertido en dogma, que los otros \u201ccampeones de la Revelaci\u00f3n\u201d han abandonado sus reclamos similares. Que ellos hayan abandonado su derecho a ordenar lealtad es una consecuencia natural del Protestantismo; mientras es el derecho de la Iglesia el ser el embajador acreditado e infalible de Dios el que justifica su aparente inconsistencia. Dicha intolerancia, sin embargo, no es lo mismo que persecuci\u00f3n, por la cual entendemos el ejercicio ilegal de coerci\u00f3n. Toda corporaci\u00f3n legalmente constituida tiene el derecho a forzar a sus subordinados dentro de l\u00edmites debidos. Y aunque la Iglesia ejerce ese derecho en gran parte por sanciones espirituales, nunca ha renunciado al derecho de utilizar otros medios. Antes de examinar este \u00faltimo derecho a la coerci\u00f3n f\u00edsica, debe introducirse la importante distinci\u00f3n entre paganos y cristianos. Regularmente, la fuerza no se ha empleado contra los paganos o los jud\u00edos: \u201cPues \u00bfpor qu\u00e9 voy a juzgar yo a los de fuera?\u201d (1 Cor. 5,12); ver JUD\u00cdOS Y JUDA\u00cdSMO: El Juda\u00edsmo y la Legislaci\u00f3n de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ejemplos de conversiones forzadas como tales que han ocurrido en diferentes periodos de la historia de la Iglesia deben atribuirse al celo impropio de individuos autocr\u00e1ticos. Pero la Iglesia s\u00ed reclama el derecho de coaccionar a sus propios miembros. Sin embargo, de nuevo debe hacerse una diferenciaci\u00f3n. Los cat\u00f3licos no cristianos de nuestros d\u00edas son, estrictamente hablando, miembros de la Iglesia; pero en su legislaci\u00f3n ella los trata como si no fueran sus miembros. El \u201cNe temere\u201d, por ejemplo, de P\u00edo X (1907), reconoce el matrimonio de los protestantes como v\u00e1lido, aunque no sea contra\u00eddo de acuerdo a las condiciones cat\u00f3licas: y las leyes de abstinencia no son consideradas obligatorias para los protestantes. As\u00ed, con relaci\u00f3n a su derecho de usar la coerci\u00f3n, la Iglesia solamente ejerce su autoridad sobre aquellos a quienes considera personal y formalmente ap\u00f3statas. Un protestante moderno no est\u00e1 en la misma categor\u00eda con los albigenses o wickliffitas. Estos fueron retenidos por ser personalmente responsables de su apostas\u00eda; y la Iglesia ejerci\u00f3 su autoridad sobre ellos: es cierto que en muchos casos los herejes tambi\u00e9n se rebelaban contra el Estado; pero el reclamo de la Iglesia de usar la coerci\u00f3n no est\u00e1 limitado a los casos de desorden social. A\u00fan m\u00e1s, su prop\u00f3sito no era solamente proteger la fe de los ortodoxos, si no tambi\u00e9n castigar a los ap\u00f3statas. La apostas\u00eda formal era vista entonces como una traici\u00f3n contra Dios \u2013 un crimen mucho m\u00e1s atroz que la traici\u00f3n contra un gobernante civil, el cual, hasta tiempos recientes, era castigado con gran severidad. (ver: APOSTAS\u00cdA; HEREJ\u00cdA.) Era un envenenamiento de la vida del alma en otros (Santo Tom\u00e1s de Aquino, II-II, Q. xi, art\u00edculos 3, 4)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda, entonces, de que la Iglesia reclam\u00f3 su derecho a la utilizaci\u00f3n de la coerci\u00f3n f\u00edsica en contra de los ap\u00f3statas formales. Por supuesto, ella no ejercer\u00eda su autoridad de la misma manera en la actualidad, a\u00fan si hubiese un Estado cat\u00f3lico en el cual los cristianos fuesen personal y formalmente ap\u00f3statas. Ella adapta su disciplina a los tiempos y circunstancias para que sea posible cumplir su prop\u00f3sito beneficioso. Sus propios hijos no son castigados con multas, prisi\u00f3n, u otros castigos temporales, sino a trav\u00e9s de dolores espirituales y sanciones, y los herejes son tratados del mismo modo como ella trat\u00f3 a los paganos:&#160;: \u00abFides suadenda est, non imponenda\u00bb (la Fe es un asunto de persuasi\u00f3n, no de fuerza) \u2013 un sentimiento que se remonta a san Basilio (\u00abRevue de l&#8217;Orient Chr\u00e9tien\u00bb, 2a serie, XIV, 1909, 38) y a san Ambrosio, en el siglo cuarto, este \u00faltimo lo aplico incluso al tratamiento de ap\u00f3statas formales. Tambi\u00e9n debe recordarse que cuando la Iglesia ejerci\u00f3 su derecho a hacer uso de la fuerza f\u00edsica sobre los ap\u00f3statas formales, tal derecho era universalmente admitido. El clero ten\u00eda, naturalmente, las ideas de su \u00e9poca acerca de por qu\u00e9 y c\u00f3mo deber\u00edan infringirse las sanciones. Adem\u00e1s, la Inquisici\u00f3n Romana (q. v.) fue muy diferente de aquella de Espa\u00f1a, y los papas no aprobaron los severos procedimientos de esta \u00faltima. M\u00e1s a\u00fan, tales ideas de coerci\u00f3n f\u00edsica en asuntos espirituales no fueron caracter\u00edsticos de los cat\u00f3licos (ver: TOLERANCIA). Los Reformistas no fueron menos, si no tal vez, m\u00e1s intolerantes (ver INQUISICI\u00d3N). Si la intolerancia del clero es censurable, entonces la de los Reformistas lo es doblemente. Desde su propio punto de vista, fue injustificada. Primero, se rebelaron contra la autoridad establecida de la Iglesia, y segundo, ellos dif\u00edcilmente podr\u00edan hacer uso de la fuerza para obligar a los reacios a someterse a su propio principio de juicio privado. Con esta clara demarcaci\u00f3n del juicio privado de los Reformistas de la autoridad cat\u00f3lica, dif\u00edcilmente sirve a nuestros prop\u00f3sitos estimar la violencia relativa de los gobiernos cat\u00f3licos y protestantes durante la \u00e9poca de la Reforma. Y tambi\u00e9n conviene recordar que los m\u00e9todos de la difamada Inquisici\u00f3n en Espa\u00f1a e Italia fueron mucho menos destructivos de la vida que las guerras religiosas de Francia y Alemania. Sin embargo, lo que s\u00ed sirve a nuestros prop\u00f3sitos es hacer notar la abierta intolerancia de los l\u00edderes protestantes; ya que ella le dio a la Iglesia un derecho adicional para apelar a la fuerza. Ella estaba castigando sus miembros rebeldes y, al mismo tiempo, defendi\u00e9ndose contra sus ataques.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, tal coacci\u00f3n al ser utilizada por una autoridad leg\u00edtima no puede llamarse persecuci\u00f3n, ni sus v\u00edctimas llamarse m\u00e1rtires. No es suficiente que aquellos que son condenados a muerte pudieran estar sufriendo por sus opiniones religiosas. Un m\u00e1rtir es un testigo de la verdad; mientras que aquellos que sufrieron el castigo extremo de la Iglesia eran, a lo sumo, testigos de su propia sinceridad, y, por lo tanto, infelizmente, nada m\u00e1s que pseudo-m\u00e1rtires. No necesitamos extendernos sobre la segunda objeci\u00f3n, la cual pretende que un gobierno pagano pueda estar justificado al perseguir misioneros cristianos al punto de considerar a la cristiandad como subversiva a la autoridad establecida. La revelaci\u00f3n cristiana es el mensaje sobrenatural del Creador a Sus criaturas, contra la cual no puede haber resistencia legal. Sus misioneros tienen el derecho y el deber de predicarla en todas partes. Aquellos que murieron en la propagaci\u00f3n o mantenimiento del Evangelio son testigos de Dios para la verdad, sufriendo persecuci\u00f3n en Su nombre.\n<\/p>\n<h2>Resumen de las principales persecuciones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peque\u00f1o resumen de las persecuciones contra la Iglesia presentado aqu\u00ed sigue un orden cronol\u00f3gico, y es poco m\u00e1s que un cat\u00e1logo de los ataques violentos formales y p\u00fablicos contra el catolicismo. No toma en cuenta otras formas de ataque, por ejemplo, persecuci\u00f3n social y literaria, alguna forma de sufrimiento en nombre de Cristo siendo una nota segura de la Verdadera Iglesia (Juan, xv, 20; II Tm., iii, 12; Mat., x, 23). Para un recuento popular general de las persecuciones de cat\u00f3licos previas al siglo IXX ver Leclercq, \u201cLes Martyrs\u201d (5 vols., Par\u00eds, 1902-09).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Persecuciones Romanas (52-312) <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las persecuciones de este periodo son ampliamente tratadas bajo M\u00c1RTIR. Ver tambi\u00e9n M\u00c1RTIRES, ACTA DE LOS, y los art\u00edculos acerca de los m\u00e1rtires individuales o grupos de m\u00e1rtires (M\u00c1RTIRES, LOS DIEZ MIL; CUARENTA M\u00c1RTIRES; AGAUNUM, por la Legi\u00f3n Tebana).<br \/>\n<b>Bajo Juliano el Ap\u00f3stata (361-63) <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El edicto de tolerancia de Constantino hab\u00eda acelerado el triunfo final de la cristiandad. Pero las medidas extremas aprobadas contra la antigua religi\u00f3n del imperio, especialmente por Constantino, y a\u00fan a pesar de que no fueron estrictamente cumplidas, levantaron considerable oposici\u00f3n. Y cuando Juliano el Ap\u00f3stata (361-63) lleg\u00f3 al trono, apoy\u00f3 a los defensores del paganismo, aunque se esforz\u00f3 por fortalecer la vieja religi\u00f3n recomendando trabajos de caridad y un sacerdocio de vida moral Estricta el cual, algo sin precedentes, deber\u00eda predicar e instruir. La protecci\u00f3n del Estado fue retirada de la cristiandad y ninguna secci\u00f3n de la Iglesia se favorec\u00eda m\u00e1s que otra, de tal manera que los donatistas y los arrianos pudieron regresar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los privilegios concedidos anteriormente a los cl\u00e9rigos fueron revocados; se les retir\u00f3 la jurisdicci\u00f3n civil a los obispos y los subsidios a las viudas y a las v\u00edrgenes se cancelaron. Tambi\u00e9n se les arrebat\u00f3 a los cristianos la educaci\u00f3n superior al prohibir a cualquiera que no fuese pagano ense\u00f1ar literatura cl\u00e1sica. Y finalmente, las tumbas de los m\u00e1rtires fueron destruidas. El emperador tem\u00eda proceder a una persecuci\u00f3n directa, pero foment\u00f3 la discordia entre los cristianos, y no s\u00f3lo toleraba sino que alentaba las persecuciones originadas por las comunidades y los gobernadores paganos, especialmente en Alejandr\u00eda, Heli\u00f3polis, Maioima, el puerto de Gaza, Antioquia, Aretusa, y Ces\u00e1rea en Capadocia (cf. Grergorio de Nazianzo, Orat. IV, 86-95; P. G., XXXV, 613-28). Muchos, en lugares diferentes, sufrieron y a\u00fan murieron por la fe, aunque se encontraron otros pretextos para su muerte, al menos por el emperador. De los m\u00e1rtires de este periodo se debe mencionar a Juan y Pablo (q. v.), quienes sufrieron en Roma; los soldados Juventino y Maximiano (cf. El serm\u00f3n de San Juan Cris\u00f3stomo sobre ellos en P. G., L, 571-77); Macedonio, Tit\u00e1n y Teodulio de Meros en Frigia (S\u00f3crates, III, 15; Sozomeno, V, 11); Basilio, un sacerdote de Ancira (Sozomeno, V, 11). El mismo Juliano parece haber ordenado las ejecuciones de Juan y Pablo, el ayudante y el secretario respectivamente de Constancia, la hija de Constantino. Sin embargo, rein\u00f3 s\u00f3lo por dos a\u00f1os y su persecuci\u00f3n fue, seg\u00fan las palabras de san Atanasio: \u201cs\u00f3lo una nube pasajera\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>En Persia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el gobierno romano abandon\u00f3 la persecuci\u00f3n de la cristiandad, esta fue tomada por un enemigo tradicional de Roma, los persas, aunque formalmente ellos hab\u00edan sido m\u00e1s o menos tolerantes de la nueva religi\u00f3n. Al estallido de la guerra entre los dos imperios, Sapor II (310-80), bajo la instigaci\u00f3n de los sacerdotes persas, inici\u00f3 una persecuci\u00f3n severa de los cristianos en 339 o 340. Esta comprend\u00eda la destrucci\u00f3n o confiscaci\u00f3n de las iglesias y una masacre general, especialmente de obispos y sacerdotes. El n\u00famero de v\u00edctimas, de acuerdo con Sozomeno (Hist. Eccl., II, 9-14), no fue menor a 16 mil, entre ellos estaba Sime\u00f3n, Obispo de Seleucia; hubo un respiro de la persecuci\u00f3n general, pero fue reiniciada y a\u00fan con mayor violencia por Bahram V (420.38), quien persigui\u00f3 de manera salvaje por un a\u00f1o y no se le pudo impedir que causara numerosos martirios individuales a pesar del tratado que hizo (422) con Teodosio II, garantizando la libertad de conciencia de los cristianos. Yazdgard II (438-57), su sucesor, comenz\u00f3 una fiera persecuci\u00f3n en 445 0 446, rastros de la cual se pueden encontrar poco antes de 450. La persecuci\u00f3n de Cosroes I desde 541 hasta 545 fue dirigida principalmente contra los obispos y el clero. \u00c9l tambi\u00e9n destruy\u00f3 iglesias y monasterios y encarcel\u00f3 nobles persas que se hab\u00edan convertido al cristianismo. La \u00faltima persecuci\u00f3n de los reyes persas fue la de Cosroes II (590-628), quien le hizo la guerra a todos los cristianos sin distinci\u00f3n durante 627 y 628. Hablando en general, la \u00e9poca m\u00e1s peligrosa para la Iglesia en Persia fue cuando los reyes estaban en guerra con el Imperio Romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Entre los Godos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cristiandad fue introducida entre los godos cerca de la mitad del siglo tercero, y \u00abTheophilus Episcopus Gothi\u00e6\u00bb fue presentada en el Concilio de Nicea (325). Pero, debido a los esfuerzos del Obispo Ulfilas (340, muerto en 383), un arriano, el arrianismo fue profesado por la gran mayor\u00eda de los visigodos de Dacia (Transilvania y Hungr\u00eda del Oeste), convertidos del paganismo; y pas\u00f3 con ellos al interior de la Baja Mesia a trav\u00e9s del Danubio, cuando un jefe godo, despu\u00e9s de una cruel persecuci\u00f3n, saco de sus tierras a Ulfilas y sus conversos, probablemente en 349. Y en consecuencia, cuando en 370 los visigodos, presionados por los hunos, cruzaron el Danubio y entraron en el Imperio Romano, el arrianismo era la religi\u00f3n practicada por el emperador Valentiniano. Este hecho, junto con el car\u00e1cter nacional dado al arrianismo por Ulfilas, molde\u00f3 la forma de cristianismo adoptado tambi\u00e9n por los ostrogodos, de quienes se expandi\u00f3 a los borgo\u00f1ones, los suevos, los v\u00e1ndalos y los lombardos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera persecuci\u00f3n de la que tenemos noticia, fue dirigida por el rey visigodo pagano Atanarico. Comenz\u00f3 cerca del 372 y dur\u00f3 dos, tal vez seis, a\u00f1os despu\u00e9s de su guerra con Valentiniano. San Sabas fue ahogado en el 372, otros fueron quemados, algunas veces en masa dentro de las tiendas que eran utilizadas como iglesias. Cuando, en los siglos quinto y sexto, los visigodos invadieron Italia, Galia y Espa\u00f1a, las iglesias fueron destruidas y los obispos cat\u00f3licos y el clero fueron asesinados; pero la actitud normal era de tolerancia, Eurico (483), el rey visigodo de Toulouse, es mencionado especialmente por Sidonio Apolinar (Ep. Vii, 6) como aborrecedor del catolicismo y perseguidor de los cat\u00f3licos, aunque no es claro que los persiguiera a muerte. En Espa\u00f1a hubo persecuciones al menos de vez en cuando, durante el periodo desde 476 a 586, comenzando con el mencionado Eurico, quien ocup\u00f3 Catalu\u00f1a en 476. Hemos o\u00eddo de persecuciones por Agila (549-554) y finalmente por Leovigildo (573-86). Los obispos fueron exiliados y los bienes de la iglesia incautados. Su hijo, Hermenegildo, un converso a la Fe cat\u00f3lica, es descrito en el siglo s\u00e9ptimo (por ejemplo, por san Gregorio Magno) como un m\u00e1rtir. Un cronista contempor\u00e1neo, Juan de Biclaro, quien hab\u00eda sufrido \u00e9l mismo por la Fe, dice que el pr\u00edncipe fue asesinado en prisi\u00f3n por un arriano, Sisberto; pero no dice que Leovigildo aprob\u00f3 el asesinato (ver HERMENEGILDO; y Hodkin, \u201cItalia y sus Invasores\u201d, V, 255). Con el ascenso de Recaredo, quien se hab\u00eda convertido al catolicismo, el arrianismo dej\u00f3 de ser el credo de los visigodos espa\u00f1oles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los ostrogodos, ellos parecen haber sido bastante tolerantes, despu\u00e9s de los primeros actos violentos de la invasi\u00f3n. Una excepci\u00f3n notable fue la persecuci\u00f3n de Teodorico (524-26). Fue impulsada por las medidas represivas que Justino I hab\u00eda promulgado contra los arrianos del Imperio del Este, entre los que se inclu\u00edan, por supuesto, los godos. Una de las v\u00edctimas de la persecuci\u00f3n fue el papa Juan I, quien muri\u00f3 en prisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Entre los lombardos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio Magno, en apartes de sus \u201cDi\u00e1logos\u201d, describe los sufrimientos que los cat\u00f3licos ten\u00edan que soportar en la \u00e9poca de la invasi\u00f3n lombarda bajo el mando de Albo\u00edno (568) y despu\u00e9s. Pero en conjunto, despu\u00e9s de la muerte de Autaris (590) los lombardos no causaron problemas, excepto tal vez en los Ducados de Benevento y Espoleto. La reina de Autaris, Teudelinda, una princesa cat\u00f3lica de Baviera, pudo utilizar su influencia con su segundo marido, Agiluf, el sucesor de Autaris, de tal manera que \u00e9l, aunque probablemente todav\u00eda permanec\u00eda como arriano, fue amistoso con la Iglesia y le permiti\u00f3 a su hijo ser bautizado como cat\u00f3lico (ver LOMBARD\u00cdA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Entre los V\u00e1ndalos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los v\u00e1ndalos, arrianos como los visigodos y los otros, fueron los m\u00e1s hostiles de todos hacia la Iglesia. Durante su periodo de dominio en Espa\u00f1a (422-29) la Iglesia sufri\u00f3 una persecuci\u00f3n, los detalles de la cual son desconocidos. En 429, bajo el liderazgo de Genserico, los godos cruzaron sobre \u00c1frica, y para el 455 se hab\u00edan apoderado del \u00c1frica romana. En el norte, los obispos fueron expulsados de sus sedes y enviados al exilio. Cuando Cartago fue tomada en 439, las iglesias le fueron dadas al clero arriano, y el obispo Quodvultdeus (un amigo de san Agust\u00edn) y la mayor parte del clero cat\u00f3lico fueron despojados de cuanto ten\u00edan, embarcados en naves inseguras y enviados a N\u00e1poles. La confiscaci\u00f3n de propiedad de la Iglesia y el exilio del clero era la regla a lo largo de todas las provincias del norte, donde todo culto p\u00fablico fue prohibido para los cat\u00f3licos. En las provincias del sur, sin embargo, la persecuci\u00f3n no fue tan severa. Algunos oficiales cat\u00f3licos de la corte, que hab\u00edan acompa\u00f1ado a Genserico desde Espa\u00f1a, fueron torturados, exiliados y, finalmente, sentenciados a muerte debido a que se rehusaron a renunciar a su Fe. Sin embargo, a los no cat\u00f3licos, de hecho, se les permit\u00eda mantener cualquier oficio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hijo de Genserico, Hunerico, quien lo sucedi\u00f3 en 477, aunque al principio se mostr\u00f3 de alguna manera tolerante, arrest\u00f3 y desterr\u00f3 bajo circunstancias de gran crueldad a cerca de cinco mil cat\u00f3licos, incluyendo obispos y cl\u00e9rigos, y finalmente, por un edicto del 25 de febrero de 484, aboli\u00f3 el culto cat\u00f3lico, transfiri\u00f3 todas las iglesias y las propiedades de la iglesia a los arrianos, exil\u00f3 a los obispos y cl\u00e9rigos y priv\u00f3 de derechos civiles a todos aquellos que no recibieran el bautismo arriano. Grandes cantidades de personas sufrieron un tratamiento salvaje, muchas murieron, otras fueron mutiladas o lisiadas de por vida. Su sucesor, Guntamundo (484-96), no suaviz\u00f3 la persecuci\u00f3n hasta 487. Pero en 494 los obispos fueron llamados, aunque despu\u00e9s tuvieron que sufrir alguna persecuci\u00f3n de Trasamundo (496-523). Y la completa paz lleg\u00f3 a la Iglesia despu\u00e9s del ascenso del hijo de Genserico, Hilderico, con quien la invasi\u00f3n v\u00e1ndala termin\u00f3 (ver \u00c1FRICA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>En Arabia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cristiandad penetr\u00f3 en el sur de Arabia (Yemen) en el siglo cuarto. En el siglo sexto los cristianos fueron brutalmente perseguidos por el rey jud\u00edo Dunaan, se dice que no menos de cinco mil, incluyendo al pr\u00edncipe Aretas, fueron ejecutados en 523 despu\u00e9s de la captura de Nagra. La Fe se salv\u00f3 de su posterior extinci\u00f3n en este periodo \u00fanicamente por la intervenci\u00f3n armada del rey de Abisinia. Y, de hecho, desapareci\u00f3 ante las fuerzas invasoras del Islam.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bajo los Mahometanos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la expansi\u00f3n del mahometismo en Siria, Egipto, Persia y el norte de \u00c1frica, hubo una subyugaci\u00f3n gradual del cristianismo. Al comienzo de la invasi\u00f3n, en el siglo octavo, muchos cristianos fueron masacrados por rehusarse a renegar de su religi\u00f3n; m\u00e1s tarde, fueron tratados como ilotas, sujetos a impuestos especiales, y con la posibilidad de perder sus bienes o la vida misma al capricho del califa o del pueblo. En Espa\u00f1a, el primer gobernante mahometano que instaur\u00f3 la persecuci\u00f3n violenta de los cristianos fue el virrey Abderrahm\u00e1n II (812-52). La persecuci\u00f3n comenz\u00f3 en 850, fue continuada por Mohamed (852-87) y continu\u00f3 sin interrupciones hasta el 960, cuando los cristianos eran lo suficientemente fuertes para intimidar a sus perseguidores. El n\u00famero de m\u00e1rtires fue peque\u00f1o, Eulogio, Arzobispo de Toledo (11 de marzo de 859), quien nos ha dejado un recuento de la persecuci\u00f3n, es el m\u00e1s famoso de ellos (ver MAHOMA Y EL MAHOMETANISMO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bajo los Iconoclastas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los problemas tra\u00eddos al seno de la Iglesia del Este por los emperadores iconoclastas cubren un periodo de 120 a\u00f1os. Le\u00f3n III (el is\u00e1urico) public\u00f3 dos edictos contra las im\u00e1genes cerca de los a\u00f1os 726 y 730. La ejecuci\u00f3n de estos edictos resistida tajantemente. Los papas Gregorio II y Gregorio III protestaron con un lenguaje vigoroso contra el reformista autocr\u00e1tico, y la gente recurri\u00f3 a la violencia abierta. Pero Constantino V (Copr\u00f3nimo, 741-75) continu\u00f3 con la pol\u00edtica de su padre, convocando a un concilio en Constantinopla en 745 y luego persiguiendo al partido ortodoxo. Los monjes formaron un objeto especial de su ataque. Los monasterios fueron demolidos, y los mismos monjes fueron vergonzosamente maltratados y ejecutados. Bajo Constantino IV (780-97), a trav\u00e9s de la influencia de su madre, la regente Irene, el S\u00e9ptimo Concilio Ecum\u00e9nico fue convocado en 787, y se anularon los decretos del Concilio de Copr\u00f3nimo. Pero hubo un resurgimiento de las persecuciones bajo Le\u00f3n V (813-20), los obispos que permanecieron firmes, al igual que los monjes, fueron los objetivos especiales de su ataque, mientras que muchos otros fueron asesinados directamente o murieron a consecuencia del tratamiento cruel que sufr\u00edan en las c\u00e1rceles. La persecuci\u00f3n, que continu\u00f3 bajo Miguel II (820-29), alcanz\u00f3 su fase m\u00e1s fiera bajo Te\u00f3filo (829-42). Un gran n\u00famero de monjes fueron condenados a muerte por este monarca; pero a su muerte (842), las persecuciones terminaron (ver ICONOCLASIA).\n<\/p>\n<h2>Per\u00edodo Moderno<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos revisado las persecuciones sufridas por la Iglesia durante su primer milenio de existencia. Durante su segundo milenio ha continuado sufriendo persecuciones en su misi\u00f3n de difundir el Evangelio, y especialmente en Jap\u00f3n y China (ver M\u00c1RTIRES, JAPONESES; M\u00c1RTIRES EN CHINA). Tambi\u00e9n ha tenido que enfrentar los ataques de sus propios hijos, que culminaron en los excesos y las guerras religiosas de la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n a las persecuciones de cat\u00f3licos irlandeses, ingleses y escoceses, ver INGLATERRA; IRLANDA; ESCOCIA; LEYES PENALES; y los numerosos art\u00edculos sobre los m\u00e1rtires individuales, por ejemplo, EDMUND CAMPION, BENDITOBEATO; PLUNKETT, OLIVER, VENERABLE.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Polonia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el \u00faltimo siglo, Polonia ha sufrido la que es tal vez la m\u00e1s notable de las persecuciones recientes. El catolicismo hab\u00eda continuado estableci\u00e9ndose como religi\u00f3n del pa\u00eds hasta la intervenci\u00f3n de Catalina II de Rusia (1762-96). Por medio de intrigas pol\u00edticas y hostilidad abierta, primero que todo asegur\u00f3 una posici\u00f3n de soberan\u00eda pol\u00edtica sobre el pa\u00eds, y luego efectu\u00f3 la separaci\u00f3n de los rutenos de la Santa Sede, y los incorpor\u00f3 a la Iglesia Ortodoxa de Rusia. Nicol\u00e1s I (1825-55) y Alejandro II (1855-81), reactivaron su pol\u00edtica de intimidaci\u00f3n y supresi\u00f3n forzada. EL \u00faltimo monarca especialmente, se mostr\u00f3 a s\u00ed mismo como un violento perseguidor de los cat\u00f3licos, las barbaridades que fueron cometidas en 1863 fueron tan salvajes como para que se produjera una protesta unida de los gobiernos de Francia, Austria y Gran Breta\u00f1a. Despu\u00e9s de su muerte, se le concedi\u00f3 a los cat\u00f3licos una cierta medida de tolerancia, y en 1905 Nicol\u00e1s II le otorg\u00f3 completa libertad de culto (ver POLONIA; RUSIA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la persecuci\u00f3n de los cat\u00f3licos durante el Imperio Otomano, ver TURQU\u00cdA.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos modernos, sin embargo, un nuevo elemento ha sido a\u00f1adido a las fuerzas que se oponen a la Iglesia. De hecho ha habido recrudecimientos ocasionales de los \u201creformistas\u201d, la violencia dictada por un temor fren\u00e9tico al progreso cat\u00f3lico. Tales fueron, por ejemplo, los disturbios ocurridos en Charleston y Filadelfia en 1834 y 1844, y el grito de \u201cno papismo\u201d contra el establecimiento de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica en Inglaterra y Holanda en 1850 y 1853. Pero este no era m\u00e1s que el fantasma de la Reforma. Para la posici\u00f3n de las rep\u00fablicas Suramericanas durante el siglo IXX, ver los art\u00edculos de esos pa\u00edses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Liberalismo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo esp\u00edritu de oposici\u00f3n aparece en el llamado \u201cliberalismo\u201d y el Libre Pensamiento, cuya influencia ha ca\u00eddo sobre los pa\u00edses cat\u00f3licos al igual que sobre los protestantes. Su origen se puede buscar en la filosof\u00eda infiel del siglo XVIII. A finales de ese siglo hab\u00eda crecido tan fuertemente que pod\u00eda amenazar a la Iglesia con violencia armada. En Francia, seiscientos eclesi\u00e1sticos fueron asesinados por Jourdan, \u201cel Decapitador\u201d, en 1791, y el a\u00f1o siguiente trescientos eclesi\u00e1sticos, incluyendo un arzobispo y dos obispos, fueron cruelmente masacrados en la c\u00e1rcel de Par\u00eds. El Reino del Terror termin\u00f3 en 1795. Pero el esp\u00edritu de infidelidad que triunf\u00f3 entonces, siempre ha visto y encontrado oportunidades para la persecuci\u00f3n. Y ha sido asistido por los empe\u00f1os de los llamados gobiernos cat\u00f3licos para subordinar la Iglesia al Estado, o para separar los dos poderes. En Suiza, los cat\u00f3licos tan encolerizados por los ataques del partido liberal sobre su libertad religiosa que ellos resolvieron apelar a las armas. Su Sonderbund (q. v.) o \u201cLiga Separada\u201d triunf\u00f3 al principio en la guerra de 1843, y a pesar de su derrota final por las fuerzas de la Dieta en 1847, el resultado fue asegurar la libertad religiosa a lo largo de Suiza. Desde entonces, la excitaci\u00f3n causada por el decreto sobre Infalibilidad Papal encontr\u00f3 nuevo aliento en otro periodo de legislaci\u00f3n hostil; pero los cat\u00f3licos han sido lo suficientemente fuertes para mantener y reforzar su posici\u00f3n en el pa\u00eds.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los otros pa\u00edses el liberalismo no se ha encaminado en una guerra tan directa contra la Iglesia; aunque los defensores de la Iglesia se han puesto con frecuencia en contra de los revolucionarios que estaban atacando el altar junto con el trono. Pero la historia del siglo 19 revela una constante oposici\u00f3n contra la Iglesia. Su influencia se ha visto reducida por legislaciones adversas, las \u00f3rdenes mon\u00e1sticas han sido expulsadas y su propiedad confiscada, y, lo que es tal vez m\u00e1s caracter\u00edstico de las persecuciones modernas, la religi\u00f3n ha sido excluida de las escuelas y las universidades. El principio subyacente ha sido siempre el mismo, aunque la forma que asume y la oportunidad para su desarrollo son peculiares a las diferentes \u00e9pocas y lugares. El Galicanismo en Francia, el Josefismo en Austria, y las Leyes de Mayo del Imperio Alem\u00e1n tienen el mismo principio de subordinar la Iglesia al Gobierno, o separar los dos poderes por medio de un divorcio secular y antinatural. Pero la solidaridad de los cat\u00f3licos y las protestas en\u00e9rgicas de la Santa Sede con frecuencia triunfan al establecer Concordatos para salvaguardar los derechos independientes de la Iglesia. Los t\u00e9rminos de estas concesiones no siempre se han observado por los gobiernos absolutistas o liberales. Sin embargo, han salvado a la Iglesia en tiempos de peligro. Y la separaci\u00f3n obligatoria de la Iglesia del Estado, la cual sigui\u00f3 a la renuncia de los Concordatos ha ense\u00f1ado a los cat\u00f3licos en los pa\u00edses Latinos los peligro del secularismo (q. v.) y c\u00f3mo ellos deben defender sus derechos como miembros de una Iglesia que trasciende los l\u00edmites de los estados y naciones, y reconocen una autoridad m\u00e1s all\u00e1 del alcance de la legislaci\u00f3n pol\u00edtica. En los pa\u00edses teutones, por otro lado, la Iglesia no se perfila como blanco de los misiles de sus enemigos. Largos a\u00f1os de persecuci\u00f3n han hecho su trabajo, y dejaron a los cat\u00f3licos con una necesidad muy grande y un sentido a\u00fan mayor de solidaridad. Hay menos riesgo de confundir al amigo y al enemigo, y el progreso de la Iglesia se hace m\u00e1s evidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">GENERAL: SYDNEY SMITH, The Pope and the Spanish Inquisition in The Month, LXXIV (1802), 375-99; cf. Dublin Review, LXI (1867), 177-78; KOHLER, Reform und Ketzerprocess (T\u00fcbingen, 1901); CAMUT, La Tol\u00e9rance protestante (Paris, 1903); RUSSELL, Maryland; The Land of Sanctuary (Baltimore, 1907); PAULUS, Zu Luthers These \u00fcber die Ketzerverbrennung in Hist. Polit. Bl\u00e4tter, CXL (1908), 357-67; MOULARD, Le Catholique et le pouvoir coercitif de l&#8217;Eglise in Revue pratique de l&#8217;Apolog\u00e9tique, VI (1908), 721-36; KEATING, Intolerance, Persecution, and Proselytism in The Month, CXIII (1909), 512-22; DE CAUZOUS, Histoire de l&#8217;Inquisition en France, I (Paris, 1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00c1RTIRES ROMANOS: An exhaustive and reliable work is Allard, \u00abLes Pers\u00e9cutions\u00bb (5 vols., Paris, 1885); also his \u00abTen Lectures on the Martyrs\u00bb (New York, 1907); and for an exhaustive literature see Healy, \u00abThe Valerian Persecution\u00bb (Boston).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JULIANO EL AP\u00d3STATE: SOZOMENO, Hist. Eccl., V, 11; SOCRATES, III, 15; AMIANO MARCELINO, XXI-XXV; TILLEMONT, M\u00e9moires, VII, 322-43; 717-45; LECLERCQ, Les Martyrs, III (Par\u00eds, 1904); ALLARD, Le Christianisme et l&#8217;empire romain de N\u00e9ron \u00e0 Th\u00e9odore (Par\u00eds, 1897), 224-31; IDEM, Julien l&#8217;Apostat, III, 52-102; 152-158 (Par\u00eds, 1903); DUCHESNE, Histoire ancienne de l&#8217;Eglise, II (Par\u00eds, 1907), 328-35.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PERSIA: SOZOMENO, op. cit., 9-14; Acta Sanctorum Martyrum, ed. ASSEMANI, I (Roma, 1748), Syriac text with Lat. tr.; Acta Martyrum et Sanctorum, II, III, IV, ed. BEDJAN (Leipzig, 1890-95), texto sir\u00edaco (para la discussion de estas dos autoridades Vea DUVAL, Litt\u00e9rature syriaque (Par\u00eds, 1899), 130-43). Una lista de m\u00e1rtires que sufrieron bajo Sapor II fue publicada por primera vez por WRIGHT y reproducida en el Martyrologium Hieronymianum by DE ROSSI AND DUCHESNE in Acta SS., Nov., II, part I, lxiii (Bruselas, 1894); HOFFMANN, Ausz\u00fcge aus syrischen Akten persischer Martyrer, text, tr., y notas (Leipzig. 1886); LECLERCQ, op. cit., III; DUVAL, Litt\u00e9rature syriaque (Par\u00eds, 1897), 129-47; LABOURT, Le Christianisme dans l&#8217;empire perse (Paris, 1904); DUCHESNE, op. cit. (Paris, 1910), 553-64.<br \/>\nGOTHS: KAUFFMAN, Aus der Schule des Wulfila: Auxentii Dorostorensis Epistola de fide, vita et obitu Wulfila (Strasburg, 1899). AUXENTIUS&#8217;S account is also found in WAlTZ, Ueber das leben und die lehre des Ulfila (Hanover, 1840); HODGKIN, Italy and her Invaders, I (Oxford, 1892). 80-93; DUCHESNE, op. cit., II (Paris, 1908); SCOTT, Ulfilas, Apostle of the Goths (Cambridge, 1885). For general account of Goths and Catholicism, See UHLHORN, Kampfe und Siege des Christentums in der germanischen Welt (Stuttgart, 1898).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PARA LOS VISIGODOS:  S\u00d3CRATES, op. cit., IV, 33; Carta contempor\u00e1nea sobre San  Sabas, Acta SS., 12 de abril; vea tambi\u00e9n document posterior sobre San Nicetas, ibid., 15 Sept., and HODGKIN, op. cit., I, 1, 175; DAHN, Urgeschichte der germanischen und romanischen Volker, I (Berlin, 1881), 426 sq., for Athanaric&#8217;s persecution; SIDONIUS APOLLINARIS, ep. vii, 6 in Mon. Germ. Hist.: Auct. Antiq., VIII, HODGKIN, op. cit., II, 484, for Euric; JOHN OF BICLARO in Mon. Germ, Hist,: Auct. Antiq., XI, 211; GORRES, Kirche und Staat im Westgotenreich von Eurich bis Leovigild in Theol, Stud. u. Krit. (Gotha, 1893), 708-34; GAMS, Kirchengeschichte Spaniens, I, II (Augsburg, 1862), 4; LECLERCQ, L&#8217;Espagne chr\u00e9tienne (Paris, 1906); ASCHBACH, Gesch. der Westgoten (Frankfort, 1827).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PARA LOS OSTROGODOS: Vita S. Severini in Mon. Germ, Hist.: Auct. Antiq., 1; PAPENCORDT, Gesch, der stadt Rom. (Paderborn, 1857), 62 sq.; PFEILSCHRIFTER, Der Ostrogotenk\u00f6nig Theodoric der Grosse und die Katholische Kirche in Kirchengeschichtliche Studien, III (M\u00fcnster, 1896), 1, 2; GRISAR, Geschichte Roms und der Papste im Mittelalter, I (Freiburg im Br., 1901), 86, 481.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ENTRE LOS LOMBARDOS:  SAN GREGORIO EL GRANDE, Dialogues, III, 27, 28, 37, 39; IV, 21-23, vea HODGKIN, op. cit., VI, 97, 104; PABLO EL DI\u00c1CONO, Historia Langobardorum, I-IV in Mon. Germ. Hist.: Script. Langob. et Ital. (Hanover, 1878), 45 Sq., see HODGKIN, op. cit., V. 68-80; DAHN, op. cit.; GRISAR, op. cit.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ENTRE LOS V\u00c1NDALOS:  IDACIO en Mon. Germ, Hist.: Auct. Antiq., XI, 13-36; MIGNE, P. L., LI; VICTOR VITENSIS, Historia persecutionis African\u0153 provinci\u0153, ed, HALM in Mon. Germ. Hist., loc. cit., III; PETSCHENIG, Corpus Script. eccles. lat., VII (Vienna, 1881); MIGNE, P. L., LVII; PROSPER, Chronicon in Mon. Germ. Hist., loc. cit.. IX; MIGNE, P. L., LI; RUINART, Hist. persec. Vand. in P. L., LVIII; PAPENCORDT, Gesch. der Vandalischen Herrschaft in Afrika (Berlin, 1837); DAHN, op. cit.; HODGKIN, op. cit., II, 229-30, 269-82; LECLERCQ, L&#8217;Afrique chr\u00e9tienne, II (Paris, 1904); IDEM, Les Martyrs, III (Paris, 1904); DUCHESNE, op. cit., III, 626-45.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EN ARABIA: FELL, Die Christenverfolgung in S\u00fcdarabien in Zeitsch. der deutschen morgent. Gesellechaft (1881), XXV. (See ARABIA.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BAJO LOS MAHOMETANOS: PARGOIRE, L&#8217;Eglise byzantine, (Paris, 1905), 153-6, 275-9; LECLERCQ, L&#8217;Afrique chr\u00e9tienne, II (Paris, 1904); IDEM, Les Martyrs, IV (Paris, 1905). For Spain: See EULOGIUS and Bibliography; Vita S. Eulogii, by ALVARUS in P. L., CXV, 705 sq.; EULOGIUS, Memoriale Sanctorum seu libri III de martyribus cordubensibus; MIGNE, P. L., CXV, 731; Dozy, Histoire des Mussulmans d&#8217;Espagne, II (Leyden, 1861); GAMS, Kirchengesch. Spaniens, II (Ratisbon, 1864); HAINES, Christianity and Islam in Spain, 756-1031 (London, 1889); LECLERCQ, L&#8217;Espagne chr\u00e9tienne (Paris, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ICONOCLASTAS:  Theodori Studit\u0153 Epistola, P. G., XCIX; TOUGARD, La Pers\u00e9cution iconoclaste d&#8217;apr\u00e8s la correspondance de S. Th\u00e9odore Studite in Revue des Questions historiques, L (1891), 80, 118; HERGENROTHER, Photius, I, 226 sqq. (Ratisbon, 1867); LOMBARD, Constantin V, Empereur des Romains (Paris, 1902); PARGOIRE, L&#8217;Eglise byzantine de 527-847 (Paris, 1905), contains abundant references to lives and acts of martyrs.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9POCA MODERNA: BR\u00dcCK-KISSLING, Gesch. der kath. Kirche im neunzehnten Jahrh. (5 vols., Mainz and M\u00fcnster, 1908); MACCAFFREY, History of the Catholic Church in the Nineteenth Century (2 vols., Dublin, 1909); GOYAU, L&#8217;Allemagne religieuse (3 vols., Paris, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Bridge, James. \u00abPersecution.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. 23 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11703a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por  Mauricio Acosta Rojas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Aflicci\u00f3n, Opresi\u00f3n, Tribulaci\u00f3n Lam 5:5 padecemos p sobre nosotros .. fatigamos Mat 5:10 bienaventurados los que padecen p por Mat 13:21 al venir la .. p por causa de la palabra Mar 10:30 reciba .. madres, hijos, y tierras, con p Act 8:1 hubo una gran p contra la iglesia que Act 11:19 esparcidos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/persecucion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPERSECUCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}