{"id":6516,"date":"2016-02-05T03:32:36","date_gmt":"2016-02-05T08:32:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/providencia\/"},"modified":"2016-02-05T03:32:36","modified_gmt":"2016-02-05T08:32:36","slug":"providencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/providencia\/","title":{"rendered":"PROVIDENCIA"},"content":{"rendered":"<p>La providencia universal de Dios es la presunci\u00f3n b\u00e1sica de toda la Biblia. El significado es \u2020\u0153arreglo previo\u2020\u009d. Tal como ha sido usado a trav\u00e9s de toda la historia, la expresi\u00f3n teol\u00f3gica \u2020\u0153providencia\u2020\u009d significa nada menos que \u2020\u0153el gobierno soberano y universal de Dios\u2020\u009d.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de la respuesta a la Pregunta 11 del Catecismo Breve de Westminster expresa la creencia de todos los creyentes que siguen la Biblia:<br \/>\n\u2020\u0153Las obras de la providencia de Dios son la preservaci\u00f3n y el dominio m\u00e1s santo, sabio y poderoso sobre todas sus criaturas y las acciones de ellas.\u2020\u009d La providencia divina es la obra accesoria de los decretos divinos, que son el prop\u00f3sito de aquel que realiza todas las cosas conforme al consejo de su voluntad (Eph 1:11).<\/p>\n<p>La doctrina b\u00ed\u00adblica de la divina providencia no implica un punto de vista mecanicista o fatalista de los procesos del mundo o de la vida humana. Esto se podr\u00ed\u00ada resumir mejor con una cita de la Confesi\u00f3n de Westminster: \u2020\u0153Aunque, en relaci\u00f3n con el conocimiento previo y lo decretado por Dios, la primera causa, todas las cosas suceden inmutable e infaliblemente, aun as\u00ed\u00ad, por la misma providencia, \u00e9l ordena que sucedan seg\u00fan la naturaleza de las segundas causas, ya sea necesaria, libre o contingentemente.<\/p>\n<p>\u2020\u0153La providencia de Dios incluye el permiso para todos&#8230; los pecados de \u00e1ngeles y hombres, y no s\u00f3lo un mero permiso, sino tal permiso que conlleva el m\u00e1s sabio y poderoso lazo y, de otra forma, orden\u00e1ndolos y gobern\u00e1ndolos en una m\u00faltiple dispensaci\u00f3n hacia sus santos fines; entendiendo que tal pecaminosidad proviene \u00fanicamente de la criatura y no de Dios; quien, siendo infinitamente santo y justo, no es ni puede ser autor del pecado, ni puede aprobarlo\u2020\u009d (Confesiones de Westminster, cap. V, p\u00e1rrafos II y IV).<\/p>\n<p>\u2020\u0153Las segundas causas\u2020\u009d son los acontecimientos y las fuerzas comunes de la naturaleza que Dios generalmente utiliza para llevar a cabo sus prop\u00f3sitos. No debe parecer extra\u00f1o o parad\u00f3jico que la providencia de Dios incluya su determinaci\u00f3n de permitir el pecado (Gen 50:20).<\/p>\n<p>Se acostumbra distinguir entre providencia especial y providencia general. La primera se refiere al cuidado particular de Dios sobre la vida y la actividad del creyente (Psa 37:23; Rom 8:28; Phi 1:28). Todo el libro de Job est\u00e1 dedicado a los sufrimientos temporales de un hombre piadoso, dentro de la divina providencia. Heb 11:40 nos dice que la providencia, para los hombres de fe, incluye algo mucho mejor que las experiencias de esta vida. La providencia general incluye el dominio sobre el universo entero, pero especialmente sobre los asuntos humanos (Deu 10:14; Deu 32:8; comparar Neh 9:6; Dan 4:35).<\/p>\n<p>Aunque la gracia de Dios siempre es ofrecida a todas las personas (Act 10:34-35), la corriente principal de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y la bendici\u00f3n para el mundo, por medio de Israel y de la iglesia, es un tema b\u00e1sico en toda la Escritura (Act 7:1-60; Act 13:16-43; Rom 3:1-2; Rom 9:3-6; Rom 11:1; 1Ti 3:15; comparar Heb 11:38a). Con este prop\u00f3sito, algunas veces Dios se mueve en sucesos y procesos que no son f\u00e1cilmente reconocibles (Isa 40:1-5; Isa 44:28\u2014Isa 45:4).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el curso general de la naturaleza es sostenido por la providencia de Dios, sino tambi\u00e9n el orden moral y sus consecuencias l\u00f3gicas (Gal 6:7-8). La providencia divina que sostiene el orden moral es el tema principal del libro de Proverbios.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre la acci\u00f3n inmanente o natural de Dios y su acci\u00f3n trascendente o sobrenatural es de suprema importancia para la comprensi\u00f3n de la doctrina de la providencia. Ver MILAGROS. El cristianismo depende totalmente de los milagros de la encarnaci\u00f3n y la resurrecci\u00f3n de Cristo. Sin embargo, como lo demuestra el art\u00ed\u00adculo sobre los milagros, la fe en Dios siempre ha existido en un mundo en el cual hay largos per\u00ed\u00adodos de tiempo, incluso en la historia b\u00ed\u00adblica, en que Dios elige no dar se\u00f1ales o mostrar milagros como evidencias. Es imperativo que aprendamos a ver la gloria de Dios en las acciones normales de la providencia, as\u00ed\u00ad como en las milagrosas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Proveer, cuidar y dar).<\/p>\n<p> Es el cuidado y gobierno de Dios para con todo el universo, especialmente para cada hombre, \u00c2\u00a1que lo conoce por su nombre, y le tiene contados hasta los cabellos de la cabeza!: (Isa 43:1, Mat 10:30). y muy particularmente el cuidado especial que Dios tiene de \u00absu pueblo\u00bb y de cada \u00abcreyente\u00bb, Mat 6:2533, Luc 12:22-34, Rom 8:28, Isa 49:14-18.<\/p>\n<p> (Job 9:5-6, Job 28:25, Sal 104:10-25, Sal 145:15, Sal 147:9, Hec 17:25-28).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Esta palabra no aparece en la Biblia, pero se utiliza en teolog\u00ed\u00ada para se\u00f1alar a esa caracter\u00ed\u00adstica de Dios que hace provisi\u00f3n de todas las cosas para los seres humanos. El concepto es totalmente b\u00ed\u00adblico y, por lo tanto, coherente con el concepto hebreo de la Deidad. \u2020\u0153El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en \u00e9l hay\u2020\u009d (Hch 17:24) da a sus criaturas todo lo que necesitan (\u2020\u0153Los ojos de todos esperan en ti, y t\u00fa les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendici\u00f3n a todo ser viviente\u2020\u009d [Sal 145:15-16]).<\/p>\n<p>En la literatura intertestamentaria comenz\u00f3 a usarse el t\u00e9rmino griego pronoia, que los traductores (BJ) interpretaron como p. En el libro ap\u00f3crifo de \u2020\u00a2Sabidur\u00ed\u00ada se lee: \u2020\u0153&#8230; la sabidur\u00ed\u00ada es el art\u00ed\u00adfice que la construy\u00f3; y es tu P. (pronoia), Padre, quien la gu\u00ed\u00ada&#8230;\u2020\u009d (Sab 14:2-3). De manera que en los tiempos de NT ya se usaba esta palabra. Sin embargo, pronoia no se usa con el sentido de p. en el NT como caracter\u00ed\u00adstica de Dios, sino como un acto del hombre. El orador \u2020\u00a2T\u00e9rtulo, se dirigi\u00f3 a \u2020\u00a2F\u00e9lix, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas cosas son bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia [pronoia]&#8230;\u2020\u009d (Hch 24:2-3). En versiones antiguas de RV se utilizaba el vocablo p. para traducir el griego prognosis. Pero en RV60 se corrigi\u00f3, dici\u00e9ndose \u2020\u0153anticipado conocimiento de Dios\u2020\u009d (\u2020\u0153&#8230; a \u00e9ste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios&#8230;\u2020\u009d [Hch 2:23]), lo cual es m\u00e1s correcto.<br \/>\nconcepto de p. se\u00f1ala a un Dios que lo hizo todo, que proporciona todo a sus criaturas y, adem\u00e1s, que controla soberanamente la historia. Un Dios que est\u00e1 en control de los eventos. Esto debe conducir al creyente a una actitud de permanente confianza en \u00e9l, en su buena voluntad, que es agradable y perfecta (Rom 12:2), sabiendo que \u2020\u0153a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien\u2020\u009d (Rom 8:28), pues \u2020\u0153el que no escatim\u00f3 ni a su propio Hijo &#8230; \u00bfc\u00f3mo no nos dar\u00e1 tambi\u00e9n en \u00e9l todas las cosas?\u2020\u009d (Rom 8:32). Dios proveer\u00e1 para todas las necesidades de los que conf\u00ed\u00adan en \u00e9l (\u2020\u0153No os preocup\u00e9is por lo que hab\u00e9is de comer, ni por lo que hab\u00e9is de beber, ni est\u00e9is en ansiosa inquietud&#8230;. vuestro Padre sabe que ten\u00e9is necesidad de estas cosas\u2020\u009d [Luc 12:29-30]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, Cuidado amoroso y previsor que Dios tiene para con sus criaturas. La providencia de Dios sostiene y gobierna todo lo creado. Su operaci\u00f3n es tan extensa como el Universo y tan incesante como el curso del tiempo. Todos sus atributos toman parte en ella. Provee al cuervo su alimento y satisface las necesidades de todo ser viviente. La Biblia nos muestra que toda la Naturaleza le dirige su mirada, y depende de El (Jb. 38:41; Sal. 104; 145:15, 16; 147:8, 9), y constantemente declara que todo acontecimiento, as\u00ed\u00ad como todo ser, est\u00e1n enteramente subordinados a El. No hay nada en el Universo que pueda llamarse casual: \u00abLa suerte se echa en el seno; mas de Jehov\u00e1 es todo su juicio\u00bb (Pr. 16:33). Ni un gorri\u00f3n ni un pelo de la cabeza caen al suelo sin su conocimiento (Is. 14:26, 27; Mt. 10:29, 30; Hch. 17:24-29). Cualquier cosa no fue demasiado peque\u00f1a para que Dios la crease, ni demasiado peque\u00f1a para que El deje de conservarla y gobernarla. La historia de cada hombre, la organizaci\u00f3n y la ca\u00ed\u00adda de las naciones, y el progreso de la Iglesia de Cristo revelan a cada momento la mano de Aquel que \u00abobra todas las cosas seg\u00fan el consejo de su propia voluntad\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Vocabulario. En el pueblo de Israel. En el Nuevo Testamento. &#8211; II. Abandono a la providencia (Mt 6, 25-34; Lc 12, 22-32). 1. Principio general. 2. Primera ilustraci\u00f3n. 3. Inutilidad del esfuerzo afanoso. 4. Segunda ilustraci\u00f3n: a) Y del vestido. b) \u00abPues si a la hierba del campo..\u00bb 5. Consecuencias sobre la comida y el vestido. 6. Importante conclusi\u00f3n: \u00abBuscad primero el Reino. 7. Ulterior adici\u00f3n de Mateo. &#8211; Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Vocabulario<br \/>\nNo es la suerte, ni la casualidad, sino la Providencia de Dios quien dirige los acontecimientos del universo y de la historia humana hacia la meta que ella le tiene se\u00f1alada. Si bien cuenta con la libertad del hombre que puede oponerse a sus planes y negarse a cumplir con el papel que la Providencia le tiene se\u00f1alada. Pero la Providencia de Dios se manifiesta de modo singular en la historia de Israel y en la vida y actividad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&#8211; En e\/ pueblo de Israel la Providencia de Dios se manifiesta ya en su prehistoria (y en la de la humanidad) en el Para\u00ed\u00adso en el que, cometido el pecado original, Dios promete la victoria del linaje de la mujer sobre el diablo. Acompa\u00f1\u00f3 a Abraham sobre todo en los momentos cumbres de su vida (vocaci\u00f3n en Ur de Caldea, acontecimientos en el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n, sacrificio de Isaac) prometi\u00e9ndole que en su descendencia ser\u00ed\u00adan bendecidos todos los pueblos de la tierra (G\u00e9n 12, 3). Providencia singular que se repite con Isaac, Jacob y Jos\u00e9. La salida de Egipto, llevada a cabo \u00abcon mano fuerte y tenso brazo\u00bb (Dt 5, 15), el paso a trav\u00e9s del mar Rojo y la conquista de la tierra prometida son pruebas de la Providencia de Dios sobre su pueblo, interpretadas con frecuencia como tales (Jos 24, 1-13; Sal 77. 105. 106). En la etapa de los Jueces, cuando el pueblo se ve sometido a los pueblos vecinos, Dios suscita Jueces-Salvadores que los libera de ellos.<\/p>\n<p>En los tiempos de la Monarqu\u00ed\u00ada, frente a la contumacia de no pocos reyes y la malicia de otros, y frente a la tendencia innata del pueblo hacia la idolatr\u00ed\u00ada, Dios le env\u00ed\u00ada Profetas con la misi\u00f3n de mantener al pueblo fiel a la Alianza y de ir perfilando la figura del Mes\u00ed\u00adas y del Reino mesi\u00e1nico. Ellos ense\u00f1aron, adem\u00e1s, que Yahveh se cuida no s\u00f3lo de Israel sino tambi\u00e9n de los otros pueblos (Am 9, 7) y que se sirve de ellos para la realizaci\u00f3n de sus designios y el establecimiento de su Reino (Is 2, 2-4; 10, 5-14; Jer 25, 8-13; Dan 2, 31-45). Llevado al destierro, por el incumplimiento repetido de la Ley, Dios lo devuelve a la Tierra Prometida, por medio de su \u00abungido\u00bb Ciro (Is 45, 1). En los siglos que preceden a la venida del Mes\u00ed\u00adas, Dios suscita a los Sabios de Israel -etapa sapiencial: desde la vuelta del destierro hasta el siglo 1 a. C.- que suceden a los Profetas como gu\u00ed\u00adas religiosos. Son los humanistas religiosos que incluyen los valores humanos en la literatura can\u00f3nica. Y precursores, a su manera, de los tiempos mesi\u00e1nicos, haciendo dirigir la mirada al Mes\u00ed\u00adas planteando problemas cuya soluci\u00f3n se esperaba de \u00e9l, con una doctrina moral tan elevada a la que Cristo s\u00f3lo tuvo que a\u00f1adir una motivaci\u00f3n superior y con la personificaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada con que prepararon la revelaci\u00f3n neotestamentaria de la Segunda Persona de la Trinidad.<\/p>\n<p>&#8211; En el Nuevo Testamento la Providencia de Dios aparece tambi\u00e9n de modo singular en Jes\u00fas, desde su concepci\u00f3n virginal hasta su gloriosa Resurrecci\u00f3n. Har\u00ed\u00ada falta recorrer todas las p\u00e1ginas de los evangelios para ponerla de relieve adecuadamente. Pero nos limitamos a las ense\u00f1anzas de Cristo sobre la Providencia del Padre, consignadas en Mt 6, 25-34 y Lc 12, 22, 31.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n previa de los contextos en que ambos evangelistas encuadran sus per\u00ed\u00adcopas nos ayudar\u00e1 a una mejor interpretaci\u00f3n de las mismas:<\/p>\n<p>a) En Mt va precedida del v. 24 en el que Cristo declara la incompatibilidad del servicio a Dios y a las riquezas: \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y a Mamm\u00f3n\u00bb; Palabra de origen arameo con la que los rabinos designan el conjunto de bienes materiales que posee el hombre m\u00e1s all\u00e1 de su propia persona. La podemos traducir por Dinero. Habida cuenta del concepto de siervo en aquel entonces no era posible el servicio a dos se\u00f1ores pues supon\u00ed\u00ada el servicio total a su amo. El servicio a las riquezas -no se dice tener riquezas sino servir a las riquezas- supone una entrega total a ellas que no deja el esp\u00ed\u00adritu libre, abierto a los valores espirituales y trascendentales. Algo incompatible con el servicio a Dios exige la entrega total e incondicional del hombre que le pertenece como su Se\u00f1or que es. Pablo llama \u00abidolatr\u00ed\u00ada\u00bb a la codicia de bienes temporales cuando se da a ellos el culto que s\u00f3lo puede darse a Dios. A esta idea une Mateo su per\u00ed\u00adcopa sobre el abandono a la Providencia en la que va a rechazar toda excesiva preocupaci\u00f3n y ansiedad por los bienes terrenos.<\/p>\n<p>b) Lucas conecta su per\u00ed\u00adcopa con la par\u00e1bola -m\u00e1s bien ejemplo que marca pauta de comportamiento para el cristiano- del \u00abrico insensato\u00bb (12, 16-21) que, ante una cosecha exuberante, hace sus c\u00e1lculos para el futuro sin preocuparse del presente. Y a quien Dios dijo: \u00ab\u00c2\u00a1Necio! Esta noche te reclamar\u00e1n el alma; las cosas que preparaste, \u00bfpara qui\u00e9n ser\u00e1n?\u00bb. A tan desmedida solicitud, Lucas va a oponer, como la \u00fanicamente importante la solicitud por el Reino de Dios. Es muy probable que la per\u00ed\u00adcopa de Lucas estuviera unida con la par\u00e1bola en el texto original. Mateo habr\u00ed\u00ada desplazado la suya al Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a con cuya moral conecta su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>II. Abandono a la providencia (Mt 6, 25-34; Lc 12, 22-32)<br \/>\n\u00abDe unos principios austeros y rectil\u00ed\u00adneos, pasa el Evangelio a esas afectuosas reflexiones del Maestro, que saben a coloquio de familia. Su ritmo espont\u00e1neo, la vivencia de las interrogaciones, un aliento de profundo sentido po\u00e9tico y humano -gracias al cual la reiteraci\u00f3n ilimitada de su lectura nunca marchita la fragancia del primer contacto- clasifican estas l\u00ed\u00adneas en una categor\u00ed\u00ada de estilo inimitable, muy superior al peculiar del primer evangelista. Con poco esfuerzo de actuaci\u00f3n en el \u00absentido de presencia hist\u00f3rica\u00bb puede cualquiera alinearse entre los oyentes directos de Jes\u00fas \u00abcomo si presente se hallase\u00bb (1. GOMA CIVIT).<\/p>\n<p>El texto de Mt y de Lc provienen de la fuente Q, colecci\u00f3n de sentencias de la iglesia primitiva, de la que toman el material discursivo de su evangelio. Y en su conjunto se remonta a la ense\u00f1anza misma de Jes\u00fas. S\u00f3lo \u00e9l pudo hablar de esta manera, que se expresa, adem\u00e1s, no en plan meramente instructivo sino de modo imperativo.<\/p>\n<p>1. Principio general: \u00abPor eso os digo: no and\u00e9is preocupados por vuestra vida, qu\u00e9 comer\u00e9is, ni por vuestro cuerpo, con qu\u00e9 os vestir\u00e9is. \u00bfNo vale m\u00e1s la vida que el alimento, y el cuerpo m\u00e1s que el vestido?\u00bb (Mt 6, 25-26; Lc 12, 22). El \u00abpor eso\u00bb de Mt pone la per\u00ed\u00adcopa en relaci\u00f3n con la frase que precede (v. 24) sobre la incompatibilidad del servicio a Dios y al Dinero. Dios reivindica la solicitud del hombre para s\u00ed\u00ad y por eso no puede el hombre vivir angustiado por la comida y el vestido. El \u00abpor eso\u00bb de Lucas conecta la per\u00ed\u00adcopa con la par\u00e1bola del \u00abnecio insensato\u00bb (w. 16-21) que iba dirigida al rico necio absorbido por el aumento y conservaci\u00f3n de su gran cosecha; el evangelista se dirige ahora tambi\u00e9n al pobre, a todo hombre, que vive cada d\u00ed\u00ada pendiente de su sustento.<\/p>\n<p>Cristo comienza advirtiendo a sus disc\u00ed\u00adpulos que no se afanen el verbo merimn\u00e1o no dice s\u00f3lo hacer planes, sino estar angustiado, preocupado por las cosas terrenas, la comida y el vestido; la preocupaci\u00f3n excesiva por ellas llevan al olvido de Dios y su Providencia, al olvido de la salvaci\u00f3n de la propia alma. Fundamenta su advertencia, m\u00e1s bien imperiosa, en un argumento \u00aba fortiori\u00bb, muy frecuentemente utilizado por los rabinos, que va de lo mayor a lo menor: quien da lo m\u00e1s importante que es la vida y el cuerpo, \u00bfno va a dar tambi\u00e9n lo menos importante, el alimento y el vestido?<br \/>\n2. Primera ilustraci\u00f3n: \u00abMirad las aves del cielo, no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotras m\u00e1s que ellas?\u00bb (Mt v. 26; Lc v. 24). Dios sostiene la vida de los pajarillos que no realizan los trabajos que tiene que poner el hombre para conseguir el alimento y el vestido. Ellos no siembran ni recogen y no les falta el alimento. La nutrici\u00f3n de los pajarillos no es un mero hecho de la naturaleza sino un efecto de la solicitud de Dios por esas criaturillas. Cierto que los pajarillos trabajan en la b\u00fasqueda del alimento, pero es la naturaleza creada por Dios la que les proporciona el alimento que ellos han producido con su esfuerzo. Ellos no son modelo sino testigos de la Providencia de Dios.<\/p>\n<p>Pues si Dios se preocupa de que no falte alimento a esas creaturas tan peque\u00f1as, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s se preocupar\u00e1 de proporcionarlo a los hombres, que son sus hijos y que valen inmensamente m\u00e1s que los pajarillos. Dec\u00ed\u00ada Rab\u00ed\u00ad Eliecer: \u00abAquel que tiene un trozo de pan en su cesta y se pregunta, \u00bfque comer\u00e9 ma\u00f1ana?, es un hombre de poca fe\u00bb (Sota 486). La Escritura testifica que Dios se cuida de que no falte comida a los animales: \u00abLos leoncillos rugen por la presa y reclaman a Dios su alimento&#8230; Est\u00e1 el mar lleno de animales, grandes y peque\u00f1os,&#8230; todos ellos esperan de ti que les des su comida a su tiempo; se la das y ellos la toman, abres tu la mano y se sacian de bienes\u00bb (Sal 103, 21-28; cf Sal 146, 9; Job 38, 39-41).<\/p>\n<p>Lucas en lugar de aves del cielo dice \u00abcuervos\u00bb, que \u00fanicamente aparece aqu\u00ed\u00ad en el NT. Probablemente es el t\u00e9rmino original que Mateo ha cambiado por la expresi\u00f3n m\u00e1s gen\u00e9rica de aves del cielo. El t\u00e9rmino de Lucas es m\u00e1s expresivo. Dice el salmista: \u00abDios dispensa alimento al ganado, a las cr\u00ed\u00adas de cuervo cuando graznan\u00bb (147, 9). Y Job constata: \u00ab\u00bfQui\u00e9n prepara al cuervo su comida cuando gritan a Dios sus cr\u00ed\u00adas y vagan en busca de alimento?\u00bb (38, 41). El cuervo era animal impuro para los jud\u00ed\u00ados y en la antig\u00fcedad se los consideraba como animales tan despreocupados que no acertaban a volver a sus nidos y descuidaban a sus hijos. Sin embargo, hasta con estos animales ejercita Dios su Providencia. \u00c2\u00a1C\u00f3mo no se va a preocupar de los hombres, sus hijos!<br \/>\n\u00bfY cuando los hombres mueren de hambre, como ocurre en ciertos pa\u00ed\u00adses en nuestro tiempo? Eso resulta algo accidental que no invalida la norma general. Dios creador ha provisto, y abundantemente, alimento para los millones de habitantes que pueblan el orbe terr\u00e1queo. Con lo que sobra en los pa\u00ed\u00adses ricos se podr\u00ed\u00ada alimentar debidamente a los pa\u00ed\u00adses empobrecidos. Son los hombres, con su ambici\u00f3n y codicia, con su falta de solidaridad y amor al pr\u00f3jimo, los que provocan las situaciones que padecemos.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Cristo no es una invitaci\u00f3n a la pasividad en el trabajo. El trabajo del hombre entra dentro de los designios de Dios (G\u00e9n 3, 17-19). Cristo trabaj\u00f3 en el hogar de Nazaret. Y Pablo exhortaba a los tesalonicenses en el nombre de Jesucristo a que trabajasen con sosiego para comer su propio pan\u00bb (2Tes 3, 7-12). Ni a una falsa confianza esperando que Dios proporcione el alimento sin el trabajo adecuado. \u00abLa \u00absegura confianza filial\u00bb a que exhorta el Evangelio no es una efusi\u00f3n de sentimentalismo ni un disimulado contrato comercial con Dios; es la fina punta del esp\u00ed\u00adritu del \u00abpobre de Yahveh\u00bb que en su situaci\u00f3n concreta, connaturalmente \u00abaflictiva\u00bb, respira la serena atm\u00f3sfera de la Fe, sinti\u00e9ndose conducido en su vida por la mano del Padre. y as\u00ed\u00ad acepta sin \u00abcongojas\u00bb el bien y el mal (cf v. 33) de cada d\u00ed\u00ada, cierto de que todo le viene en la exacta proporci\u00f3n que le ha medido la \u00abProvidencia\u00bb divina que tiene por nombre Amor\u00bb (ISIDRO GOMA CIVIT).<\/p>\n<p>3. Inutilidad del esfuerzo afanoso: \u00abPor lo dem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n de vosotros puede a\u00f1adir un solo codo a la medida de vuestra vida\u00bb (Mt v. 27; Lc v. 25). Este vers\u00ed\u00adculo introduce un pensamiento nuevo que interrumpe la ilaci\u00f3n entre los vv. 26 y 28. Pero se adapta al tema general: la solicitud afanosa por el alimento y el vestido no es solamente una falta de confianza en la Providencia de Dios, sino que no tiene objeto, porque con ella no se consigue nada fuera de la Providencia de Dios. El t\u00e9rmino helik\u00ed\u00ada puede significar estatura o edad. Los jud\u00ed\u00ados probablemente utilizaban el \u00abcodo\u00bb egipcio que equival\u00ed\u00ada a medio metro; en los griegos aparece como medida de longitud (46,2 cent\u00ed\u00admetros), pero algunos autores lo utilizan con sentido temporal. Son posibles dos interpretaciones: las versiones antiguas, tambi\u00e9n la Vulgata y algunos comentaristas modernos, como Ulrich Luz, interpretan en el sentido de \u00abestatura\u00bb: \u00bfqui\u00e9n puede a\u00f1adir medio metro a su estatura? Pero ser\u00ed\u00ada a\u00f1adir algo extraordinario. El contexto y el v. 26 de Lucas, que suponen la a\u00f1adidura como algo realmente peque\u00f1o, hacen m\u00e1s probable la interpretaci\u00f3n en el sentido de duraci\u00f3n de tiempo: \u00bfqui\u00e9n puede a\u00f1adir a la duraci\u00f3n de su vida (a su edad) se\u00f1alada por Dios un breve espacio de tiempo? En todo caso la idea fundamental es clara: S\u00f3lo Dios puede incrementar la propia estatura o prolongar la vida. Esta afirmaci\u00f3n intercalada \u00abdenota un talante de resignaci\u00f3n a diferencia de las dos im\u00e1genes. Ning\u00fan ser humano puede modificar la medida que Dios le ha se\u00f1alado\u00bb (ULRICH LUZ).<\/p>\n<p>Lucas a\u00f1ade: \u00abSi pues no sois capaces ni de lo m\u00e1s peque\u00f1o, \u00bfpor qu\u00e9 preocuparos de lo dem\u00e1s?\u00bb (v. 26). En efecto, si la capacidad humana, por s\u00ed\u00ad misma, es incapaz de las cosas m\u00e1s peque\u00f1as, ser\u00e1 algo in\u00fatil preocuparse de las dem\u00e1s cosas. Adem\u00e1s la solicitud angustiosa por las cosas terrenas puede ser obst\u00e1culo para la orientaci\u00f3n total de la vida al Reino.<\/p>\n<p>4. Segunda ilustraci\u00f3n:<\/p>\n<p>a) Y del vestido \u00bfpor qu\u00e9 preocuparos? Observad los lirios del campo, c\u00f3mo<br \/>\ncrecen, no se fatigan ni hilan. Pero yo os digo que ni Salom\u00f3n, en toda su gloria, se visti\u00f3 como uno de ellos\u00bb (Mt vv. 28-29; Lc v. 27). El v. 28 contin\u00faa el pensamiento del v. 26, con una imagen m\u00e1s detallada que refuerza la idea de la primera ilustraci\u00f3n. La solicitud angustiosa por la comida resulta infundada. Lo mismo ocurre con la preocupaci\u00f3n excesiva por el vestido. Lo demuestras tambi\u00e9n con una comparaci\u00f3n que va de lo menor a lo mayor. El t\u00e9rmino traducido por \u00ablirios\u00bb (krina; la Vulgata: filia agn) se usaba generalmente como designaci\u00f3n gen\u00e9rica de las flores -tambi\u00e9n el t\u00e9rmino hebreo, shuhan designaba muchas especies- que cubren el campo palestino (an\u00e9monas, margaritas, amapolas&#8230;) ofreciendo en la primavera galilea un espl\u00e9ndido y maravilloso colorido. Seguramente lo habr\u00ed\u00adan contemplado los oyentes de Jes\u00fas en su predicaci\u00f3n al aire libre. Los lirios adquieren ese esplendor sin esfuerzo alguno por su parte. Es Dios quien los hace germinar, crecer y brotar sus hermosas flores. Y la belleza de los lirios supera a la de Salom\u00f3n, tipo proverbial b\u00ed\u00adblico de riqueza y lujo en sus vestidos (cf 1 Re 9, 26-10, 29; 2Cr\u00f3n 9, 15-18). \u00abDe las vestiduras de Salom\u00f3n a la flor del campo, dice San Juan Cris\u00f3stomo hay la distancia de la mentira a la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>b) \u00abPues si a la hierba del campo, que hoy es y ma\u00f1ana se echa al horno, Dios as\u00ed\u00ad la viste, \u00bfno lo har\u00e1 mucho m\u00e1s con vosotros, hombres de poca fe?\u00bb (Mt v. 30; Lc v. 28). La hierba y la flor expresan con frecuencia en la Biblia la caducidad y lo ef\u00ed\u00admero: \u00abToda carne es hierba, dice Isa\u00ed\u00adas, y todo su esplendor como flor del campo&#8230; la hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre\u00bb (40, 6-8; cf. Is 37, 27; Job 8, 12; Sal 37, 2; 102, 15). Los pobres de Palestina ten\u00ed\u00adan que utilizar la hierba como combustible. Pues si Dios se preocupa de cosas tan ef\u00ed\u00admeras, dot\u00e1ndolas de tan singular belleza, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s se preocupar\u00e1 Dios de proporcionar a los hombres, sus creaturas predilectas, cuanto necesiten para su vestido? \u00abNotemos de paso, escribe 1. Gom\u00e1 Civit, la sensibilidad est\u00e9tica de Jes\u00fas; apreciar en un lirio del campo mejor calidad de belleza que en los esplendores artificiales de una corte oriental, revela aquella aristocracia art\u00ed\u00adstica que antes de ser \u00abFranciscana\u00bb fue \u00abCristiana\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n \u00abhombres de poca fe\u00bb interpela a personas presentes. Lucas s\u00f3lo emplea aqu\u00ed\u00ad esta expresi\u00f3n. Mateo la utiliza m\u00e1s veces (8, 26; 14, 31; 16, 8). Si los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no creen que el Padre, que se preocupa de cosas tan peque\u00f1as, tendr\u00e1 un cuidado mayor por ellos denota que carece de debida fe en la Providencia de Dios. Estas comparaciones denotan la cercan\u00ed\u00ada de Jes\u00fas a la naturaleza, de la que tantas veces se vale para ilustrar a aquellas gentes sencillas de Galilea su doctrina evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>5. Consecuencias sobre la comida y el vestido: \u00abNo and\u00e9is, pues, preocupados diciendo: \u00bfQu\u00e9 vamos a comer?, \u00bfqu\u00e9 vamos a beber?, \u00bfcon qu\u00e9 nos vamos a vestir? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que ten\u00e9is necesidad de todo ello\u00bb. Habida cuenta de la Providencia segura de Dios, los disc\u00ed\u00adpulos deben confiar en ella y liberarse de b\u00fasqueda angustiosa del alimento y del vestido. Pero ahora a\u00f1ade una doble motivaci\u00f3n para esa actitud. Ellos no son paganos, sino hijos de Dios. Los paganos que no conocen a Dios y su Providencia se esfuerzan por conseguirlas cosas de la tierra pensando que el \u00e9xito depende \u00fanicamente de su propio esfuerzo. Pero la experiencia dice que tal actitud produce un desasosiego que no deja vivir tranquilo. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas no pueden obrar de esa manera. Equiparar su conducta a la de los paganos ten\u00ed\u00ada que hacer fuerte impacto en los disc\u00ed\u00adpulos y ofrec\u00ed\u00ada un poderoso motivo para evitar su conducta.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el disc\u00ed\u00adpulo tiene que saber que el Padre celestial conoce todas sus necesidades, aun antes de que se sean expuestas, y saldr\u00e1 al encuentro de ellas. La completa confianza en Dios y no la propia laboriosidad es lo que librar\u00e1 a los disc\u00ed\u00adpulos en desasosiego e intranquilidad y les facilitar\u00e1 la entrega a la causa del Reino. Y esa confianza tiene su seguridad en la palabra de Cristo. Ya hemos indicado que Cristo no quiere que rehuyamos el trabajo de cada d\u00ed\u00ada, deber humano y cristiano, sino el af\u00e1n y desasosiego en la b\u00fasqueda del alimento y el vestido, sin contar con la Providencia del Padre. Por lo dem\u00e1s, no est\u00e1 mal recordar que la Historia de la Iglesia puede presentar ejemplos de personas e instituciones ben\u00e9ficas que, sin contar con medios de subsistencia y confiados totalmente a la Providencia de Dios, hallaron personas que movidas por el esp\u00ed\u00adritu cristiano les proporcionaron cuanto precisaron para sus fines ben\u00e9ficos cristianos. Esto ocurri\u00f3 a Cristo durante su ministerio p\u00fablico (Lc 8, 1-3).<\/p>\n<p>6. Importante conclusi\u00f3n: \u00abBuscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas las dem\u00e1s cosas se os dar\u00e1n por a\u00f1adidura\u00bb (Mt v. 33; Lc v. 31, que dice \u00abante todo\u00bb, en lugar de \u00abprimero\u00bb). Despu\u00e9s de unas precedentes advertencias formuladas negativamente Mt y Lc a\u00f1aden esta afirmaci\u00f3n tajante: la principal obsesi\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo ha de ser la b\u00fasqueda del Reino de Dios. Cristo hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado en el \u00abPadre nuestro\u00bb que pidi\u00e9ramos la venida del Reino (Mt 6, 10; Lc 11-2). Oraci\u00f3n que precede en ambos evangelistas a la exhortaci\u00f3n a confiar en la Providencia. El mismo verbo (dsetein) utilizado para describir la b\u00fasqueda afanosa de los paganos por los bienes terrenos se utiliza aqu\u00ed\u00ad para expresar el af\u00e1n con que debe buscar el disc\u00ed\u00adpulo el Reino. El \u00abprimero\u00bb de Mateo no tiene sentido cronol\u00f3gico, como si despu\u00e9s de buscar el Reino, el disc\u00ed\u00adpulo tuviera tambi\u00e9n necesidad de buscar las cosas terrenas. Expresa el valor supremo en la escala de valores. Mateo, en consonancia con un tema fundamental de su evangelio, a\u00f1ade \u00aby su justicia\u00bb, que significa el cumplimiento de la voluntad de Dios, que es lo que decide la entrada en el Reino (5, 20; 7, 21). En su presentaci\u00f3n del \u00abPadre nuestro\u00bb a la petici\u00f3n de la venida del Reino, sigue el \u00abh\u00e1gase tu voluntad\u00bb (6, 10). \u00abLa yuxtaposici\u00f3n de Basileia y dikaios\u00ed\u00adne corresponden a la segunda y tercera petici\u00f3n del Padre nuestro; s\u00f3lo que aqu\u00ed\u00ad aparece en primer plano la tarea del hombre y all\u00ed\u00ad la acci\u00f3n de Dios en favor del hombre y por medio del hombre, cuando el hombre le suplica. La acci\u00f3n del hombre implica la acci\u00f3n de Dios: Dios fundar\u00e1 su Reino y ya desde ahora otorgar\u00e1 el alimento y el vestido a sus disc\u00ed\u00adpulos a modo de prenda\u00bb (ULRICH Luz).<\/p>\n<p>\u00abTodas las dem\u00e1s cosas se os dar\u00e1n por a\u00f1adidura\u00bb, la comida, el vestido, los bienes temporales. El \u00abse os dar\u00e1n\u00bb es un pasivo divino o par\u00e1frasis para evitar el nombre de Dios. Es \u00e9l quien dar\u00e1 todas esas cosas. Quien se entrega a la b\u00fasqueda del Reino puede contar con la generosidad de Dios que proporcionar\u00e1 las cosas terrenas que precisa para vivir. Venimos advirtiendo que las recomendaciones-mandatos de Jes\u00fas no eliminan el trabajo cotidiano sino la preocupaci\u00f3n desmedida, que quita la paz del coraz\u00f3n, como si todo dependiera del hombre y no de la Providencia de Dios. \u00abLabor exercendus est, solicitudo tolenda\u00bb, dec\u00ed\u00ada San Jer\u00f3nimo a prop\u00f3sito de Mt 6, 25. Hay que distinguir: el celo activo y preocupaci\u00f3n ansiosa (L\u00e1pide). El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas sabe tambi\u00e9n que vivir del Evangelio no garantiza una vida sin fatigas por el hecho de buscar s\u00f3lo el Reino. San Pablo busc\u00f3 el Reino y tuvo que soportar las m\u00e1s duras fatigas y pasar hambre. Pero sabe que todo viene del Padre y que todo contribuye a la expansi\u00f3n del Reino.<\/p>\n<p>7. Ulterior adici\u00f3n de Mateo: \u00abAs\u00ed\u00ad pues, no os preocup\u00e9is del ma\u00f1ana; el ma\u00f1ana se preocupar\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo. Cada d\u00ed\u00ada tiene bastante con su propio mal\u00bb (Mt v. 34). La per\u00ed\u00adcopa sobre el abandono a la Providencia tiene su conclusi\u00f3n en la intimaci\u00f3n tajante y lapidar\u00ed\u00ada en la intimaci\u00f3n a la b\u00fasqueda del Reino. Esta advertencia sobrecarga la ordenada estructura semita de la per\u00ed\u00adcopa. Se trata de una constataci\u00f3n del estilo sapiencial que Cristo debi\u00f3 pronunciar en otra ocasi\u00f3n. Lucas la omite. Mateo la uni\u00f3 a la per\u00ed\u00adcopa sobre el abandono de la Providencia y no carece de relaci\u00f3n con ella. Es un consejo proverbial de vida pr\u00e1ctica que se encuentra tambi\u00e9n en las literaturas jud\u00ed\u00ada, griega y romana que recomiendan el \u00abvivir el presente\u00bb. No es prudente a\u00f1adir a las preocupaciones del d\u00ed\u00ada presente las del d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana. Le basta a cada d\u00ed\u00ada \u00absu propio mal\u00bb. El t\u00e9rmino griego, kak\u00ed\u00ada, designa aqu\u00ed\u00ad el trabajo de cada d\u00ed\u00ada con sus preocupaciones, sufrimientos y angustias. El hombre tiene bastante con soportar la carga de cada d\u00ed\u00ada y enfrentarse con sus dificultades. Adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n le puede asegurar lo que le espera al d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana? Dice el Talmud: \u00abNo te preocupes por la inquietud del ma\u00f1ana porque t\u00fa no sabes lo que el d\u00ed\u00ada traer\u00e1\u00bb (Sanhedrin 100b).<\/p>\n<p>Pero esta idea universalmente extendida en el mundo antiguo tiene aqu\u00ed\u00ad una nueva perspectiva que la libera de su tono un tanto pesimista. Aqu\u00ed\u00ad no se trata de un mero consejo de sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica: es la confianza en la Providencia del Padre y la b\u00fasqueda del reino lo que libera al hombre de la angustia del ma\u00f1ana. A\u00f1adir a la preocupaci\u00f3n del momento la angustia del ma\u00f1ana es una falta de confianza en la Providencia de Dios, cuya solicitud no faltar\u00e1 el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana. Del \u00abma\u00f1ana Dios proveer\u00e1\u00bb decimos nosotros con sentido cristiano. En consecuencia sumar al agobio del d\u00ed\u00ada presente el del ma\u00f1ana no es solo una necedad (perspectiva de la filosof\u00ed\u00ada pagana), sino una falta de confianza en la Providencia de Dios.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa clave \u00faltima de la interpretaci\u00f3n de la per\u00ed\u00adcopa est\u00e1 en Mt 6, 33 y Lc 12, 31: la b\u00fasqueda del Reino y el cumplimiento de la voluntad de Dios que es lo \u00fanico absolutamente necesario pues lleva a la salvaci\u00f3n en el M\u00e1s All\u00e1. \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 vale ganar el mundo entero si se la pone en peligro?\u00bb, advirti\u00f3 tambi\u00e9n Cristo (Mt 16, 26). Las dem\u00e1s cosas tienen una importancia secundaria y hay que subordinarlas al Reino. El hombre f\u00e1cilmente apega el coraz\u00f3n alos bienes terrenos y se afana por incrementarlos, lo que puede llevar al olvido de lo fundamental. Para librar al hombre de ese af\u00e1n desmedido y peligroso Cristo le remite a la Providencia de Dios en la naturaleza, que es creaci\u00f3n suya. Si Dios la sostiene con su bondad, cu\u00e1nto m\u00e1s cuidar\u00e1 del disc\u00ed\u00adpulo que pone su vida en las manos de Dios y su Providencia amorosa.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n van dirigidas estas advertencias? Cristo las dirigi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que hab\u00ed\u00adan renunciado, como \u00e9l, a sus ocupaciones profesionales para anunciar el Reino de Dios. Recogidas en la fuente Q seguramente iban dirigidas a los misioneros itinerantes que, imitando a Cristo, extendieron el evangelio m\u00e1s all\u00e1 de los limites de Palestina. Al consignarlas en sus evangelios Mateo y Lucas, por los a\u00f1os 80-85 las dirigen tambi\u00e9n a los cristianos sedentarios y a los cristianos de todos los tiempos. ->abba; fe; esperanza; confianza.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; IsIDRo GOM\u00ed\u0081 CIVIT, El Evangelio seg\u00fan San Mateo, v. 1 Ed. Marova. Madrid 1966, 372-387; JOSEPH A. FITZMYER, El Evangelio seg\u00fan San Lucas, v. 111, Ed. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993, 508-525; ULRICH Luz, GERD THEISSEN, Radicalismo itinerante, en Estudios de sociolog\u00ed\u00ada del cristianismo primitivo, Ed. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985, 13-40.<\/p>\n<p>Gabriel P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Todos los acontecimientos tienen un significado, y puede que no podamos descubrir inmediara7  mente lo que significan, pero podemos aceptarlos sabiendo que ciertamente tienen este sentido: Dios me ama y me gu\u00ed\u00ada.  Reconocer que Dios me educa quiere decir reconciliarme conmigo mismo y con mi vida, con los dones que tengo y con los que no tengo, con los que querr\u00ed\u00ada tener, con aquello que he perdido y con el poco camino que quiz\u00e1 haya hecho. Reconciliarme con mi vida porque en ella Dios me est\u00e1 guiando, Dios continuamente recompone las situaciones err\u00f3neas, sean peque\u00f1as o grandes. Por tanto, a pesar de mis negligencias, mi vida es llevada ante Dios y, en su plan de amor \u2014din\u00e1mico y siempre renovado\u2014 toda mi historia tiene un sentido.  De la paz con nosotros mismos surge la paz con la Iglesia tal y como es, con las personas que me rodean, con la sociedad, con la historia: todo conduce al bien para aquellos que aman a Dios. La Escritura da testimonio de esta verdad; para los jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00ada sentido el triunfo del reino de David y la decadencia de Salom\u00f3n, ten\u00ed\u00ada sentido la deportaci\u00f3n y el hecho de vivir entre los paganos, y ten\u00ed\u00ada sentido el regreso del exilio. Para m\u00ed\u00ad tiene sentido esta vida con sus contradicciones y sus desgarros, con sus luces y sus sombras. Dios me conduce siempre hacia la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, la madurez de la fe, la semejanza con Cristo.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>En lat\u00ed\u00adn providentia, en griego pronoia, indica el plan de desarrollo presente en la mente de Dios en relaci\u00f3n con todos los seres creados y que su amor lleva a cumplimiento. Este plan abarca tambi\u00e9n la acci\u00f3n libre de las criaturas consideradas en su conjunto y en su singularidad.<\/p>\n<p>En la cultura griega se desarroll\u00f3 la convicci\u00f3n de un orden intr\u00ed\u00adnseco al cosmos: la presencia de la necesidad, del hado, de la fortuna, tal como ocurre en el pensamiento de Parm\u00e9nides y Dem\u00f3crito. Falta en ella un verdadero concepto de providencia, al no existir la noci\u00f3n de un Dios personal. Entre los tr\u00e1gicos, S\u00f3focles admite intervenciones divinas en favor de los mortales. Plat\u00f3n parece ser que fue el primero en distinguir entre los hechos que suceden seg\u00fan la providencia y los que ocurren por necesidad: concibe el universo como un organismo unificado por el anima mundi. Tambi\u00e9n los estoicos se sit\u00faan en esta l\u00ed\u00adnea y afirman la existencia de un logos inmanente al cosmos que garantiza la armon\u00ed\u00ada del todo. La doctrina de la providencia es un punto s\u00f3lido del estoicismo, defendido por Crisipo, S\u00e9neca, Cicer\u00f3n y puesto en discusi\u00f3n por los acad\u00e9micos. Su concepto de providencia es inmanente, c\u00f3smico, identificado con la necesidad de la naturaleza y de la raz\u00f3n: no deja espacio a la libertad del hombre. La confianza en la providencia debe conducir al sabio a afrontar los dolores de la existencia y la muerte con serena imperturbabilidad.<\/p>\n<p>La Biblia presenta una perspectiva m\u00e1s profunda de la providencia en la medida en que afirma la absoluta omnipotencia y trascendencia de Dios Padre y la plena libertad del hombre. El Antiguo Testamento no da una definici\u00f3n de providencia, pero toda la historia de Israel est\u00e1 impregnada de la solicitud de Dios con sus criaturas. La experiencia de la providencia divina se deriva no tanto del orden c\u00f3smico como de las intervenciones de Dios en la historia, desde la creaci\u00f3n hasta la elecci\u00f3n de Abrah\u00e1n (Gn 22,14), la liberaci\u00f3n de Egipto y el camino por el desierto (Ex 6,15-18), el anuncio de los profetas (1s 45,7: Jr 27 5). Esta experiencia se recuerda y profundiza en los libros sapienciales (Eclo 42,15ss), abrazando no s\u00f3lo al pueblo, sino tambi\u00e9n al individuo, En el Nuevo Testamento, la fe en la providencia encuentra en Jesucristo su plena manifestaci\u00f3n. Jes\u00fas ense\u00f1a a fundamentar la propia existencia en Dios y en la b\u00fasqueda de su Reino (Mt 6,33\u00ed\u00ad: a no temer las persecuciones (Mt 10,28-31): a no buscar la seguridad en los bienes que perecen, ya que Dios se preocupa de sus criaturas (Lc 12,22-34). El v\u00e9rtice de esta confianza en la providencia se nos ense\u00f1a en el Padre nuestro. Toda la ense\u00f1anza de Jes\u00fas va orientada a revelar que el hombre vive bajo la mirada providencial y amorosa del Padre, que est\u00e1 cerca de \u00e9l. Ni siquiera el mal se escapa de la providencia divina, sino que est\u00e1 al servicio del plan de salvaci\u00f3n. La certeza que gu\u00ed\u00ada la existencia del cristiano es que todo concurre al bien de los que aman a Dios (Rom 8,28).<\/p>\n<p>Los Padres de la Iglesia defendieron la doctrina de la providencia contra los errores de su \u00e9poca (fatalismo, manique\u00ed\u00adsmo, gnosticismo) y afirmaron la absoluta omnipotencia de Dios que se extiende a todas las criaturas y la intangibilidad de la libertad humana.<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn trat\u00f3 el tema de la providencia en el De civitate Dei, donde considera el desarrollo temporal en una perspectiva teol\u00f3gica con vistas al juicio como una lucha entre el bien y el mal, la fe y la incredulidad. Las vicisitudes hist\u00f3ricas revelan la actuaci\u00f3n de la providencia como acci\u00f3n ben\u00e9fica y misteriosa de Dios, que no suprime la libertad.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s considera la providencia como el plan eterno que Dios tiene sobre el mundo, \u00abla raz\u00f3n del orden de las cosas a sus fines\u00bb (5. Th. 1, q. 22, a. 1). La providencia abraza a todos los seres en su conjunto y en su singularidad, en cuanto que nada se escapa del conocimiento divino: sin embargo, Dios no act\u00faa directamente en la ejecuci\u00f3n de sus planes, va que quiere hacer que las criaturas -participen de su causalidad. Por este motivo, las causas necesarias producen efectos necesarios y las causas contingentes producen efectos contingentes. De esta manera la providencia divina no impone una necesidad a las cosas.<\/p>\n<p>En el pensamiento moderno se ha perdido el significado de providencia y se le ha ido sustituyendo progresivamente por el concepto de \u00bb armon\u00ed\u00ada pre-establecida\u00bb (Leibniz), de \u00abastucia de la raz\u00f3n\u00bb (Hegel), del determinismo materialista del progreso. Frente a estas concepciones el mal se presenta como esc\u00e1ndalo y el hombre reacciona en defensa de su libertad y autonom\u00ed\u00ada; la casualidad ocupa el puesto de la providencia.<\/p>\n<p>El Magisterio de la Iglesia afirm\u00f3 la realidad de la providencia en el concilio Vaticano I (1870) contra el fatalismo pagano, el de\u00ed\u00adsmo y el materialismo: \u00abDios protege y gobierna con su providencia todo lo que ha creado. Esta providencia se extiende con fuerza de un conf\u00ed\u00adn al otro y gobierna con bondad excelente todas las cosas\u00bb (DS 3003). La definici\u00f3n magisterial subraya la trascendencia de Dios contra todo inmanentismo y su soberan\u00ed\u00ada y poder operante en la historia, contra el de\u00ed\u00adsmo ilustrado.<\/p>\n<p>La fe en la providencia est\u00e1 atestiguada en la vida cristiana en la oraci\u00f3n de petici\u00f3n y en el abandono confiado en Dios Padre. La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea subraya que la fe en la providencia no implica ninguna pasividad frente al cosmos y frente a la historia; al contrario, exige del creyente su colaboraci\u00f3n activa con Dios para llevar todo lo creado a su cumplimiento.<\/p>\n<p>E, C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: E, Niermann, Providencia, en SM, y 630-635: R, Garrigou-Lagrange, La provindencia  y la confianza en Dios, Palabra, Madrid 1979; R, Guardini, Libertad gracia , destino, Dinor San Sebasti\u00e1n 1954: Ruiz de la Pe\u00f1a, Teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1986, 124.128.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>P. es el conjunto de todos los actos de Dios en los que se expresa su relaci\u00f3n cognoscente, volitiva y ejecutora de su plan salv\u00ed\u00adfico con la totalidad del mundo, relaci\u00f3n que lleva a este mundo hacia los fines determinados por su voluntad.<\/p>\n<p>1. La filosof\u00ed\u00ada griega dedujo la realidad de una p. que est\u00e1 sobre los hombres, del conocimiento de la ordenaci\u00f3n racional del mundo, adecuada a un fin y dirigida a \u00e9l. Esta ordenaci\u00f3n fue entendida como obra de un esp\u00ed\u00adritu divino que gobierna el universo, el cual garantiza tambi\u00e9n el bienestar de los hombres. La palabra pr\u00f3noia para expresar este pensamiento se encuentra por primera vez en el siglo v a.C.; y as\u00ed\u00ad en la \u00e9poca siguiente la p. es entendida como obra de un esp\u00ed\u00adritu divino o de la divinidad misma.<\/p>\n<p>Este concepto adquiere una importancia especial en la doctrina, particularmente en la \u00e9tica, del -> estoicismo. Una divinidad impersonal gobierna este mundo y lo dirige a su finalidad. Esta racionalidad divinizada de la ordenaci\u00f3n y del movimiento del mundo abarca tambi\u00e9n al hombre y su salvaci\u00f3n, y le garantiza su seguridad mediante la integraci\u00f3n en la armon\u00ed\u00ada c\u00f3smica.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en esta armon\u00ed\u00ada no deja ciertamente espacio a la libertad humana, pero proporciona aquella impasibilidad (\u00e1taraxia) que en una distancia fr\u00ed\u00ada y desapasionada descubre c\u00f3mo lo incalculable y lo absurdo del destino es s\u00f3lo apariencia y un estado transitorio, y as\u00ed\u00ad lo hace tolerable.<\/p>\n<p>La doctrina antigua de la pr\u00f3noia y sus consecuencias \u00e9ticas hubieran podido quedar confiadas a la sabidur\u00ed\u00ada teor\u00e9tica, si sus motivos fundamentales no acompa\u00f1aran tambi\u00e9n a la fe cristiana en la p., si no formaran el trasfondo de su comprensi\u00f3n y de su realizaci\u00f3n, si no influyeran en esta fe cristiana e incluso la falsearan algunas veces. Tal influencia empieza ya all\u00ed\u00ad donde la orientaci\u00f3n escatol\u00f3gica del mundo (como base de la fe en la p.) es interpretada con categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas de la teleolog\u00ed\u00ada, tomada en pr\u00e9stamo del mundo helen\u00ed\u00adstico circundante. Y se hace m\u00e1s sensible all\u00ed\u00ad donde la piedad (menos la doctrina), distingui\u00e9ndose reflejamente, ha de distanciarse de concepciones que tienen de com\u00fan con la fe cristiana poco m\u00e1s que el nombre (habr\u00ed\u00ada que mencionar, p. ej., la teodicea de Leibniz, la cual buscaba una justificaci\u00f3n racional de la acci\u00f3n de Dios mediante la armon\u00ed\u00ada preestablecida; el -> de\u00ed\u00adsmo; el optimismo ilustrado de la historia y del progreso que se da en los siglos xviii y xix; la raz\u00f3n universal de Hegel; la interpretaci\u00f3n de la historia que hace el -> marxismo; el abuso de la p. como pretexto para los planes del poder pol\u00ed\u00adtico en los sistemas totalitarios).<\/p>\n<p>La necesidad de la distinci\u00f3n se hace totalmente clara cuando en nombre de la libertad y de la autonom\u00ed\u00ada del hombre, o por causa de falsas expectaciones hundidas en cat\u00e1strofes hist\u00f3ricas, se anuncia una protesta contra tal p., protesta para la que tambi\u00e9n el Dios del cristianismo se convierte en esc\u00e1ndalo all\u00ed\u00ad donde su gobierno del mundo es interpretado a la manera de concepciones secularizadas (p. ej., el Candide de Voltaire; las distintas formas de -> nihilismo y de pesimismo; la critica a la -> religi\u00f3n hecha por Feuerbach; L&#8217;homme r\u00e9volt\u00e9 de A. Camus). A la vista de esas cuestiones que se le plantean desde el trasfondo de la historia del esp\u00ed\u00adritu, la predicaci\u00f3n debe reflexionar conscientemente sobre los fundamentos de la fe cristiana en la p. y exponerla en su peculiaridad.<\/p>\n<p>2. El concepto de pr\u00f3noia aparece en el AT tard\u00ed\u00adamente, bajo la influencia de la filosof\u00ed\u00ada helen\u00ed\u00adstica (Job 10, 12; Sab 6, 7; 14, 3; 17, 2). Pero se hizo cada vez m\u00e1s claro el pensamiento de la bondad y sabidur\u00ed\u00ada, del poder previsor de Dios, que abarca al hombre con su mundo y los dirige a un fin. Para el AT este acontecer admirable, que suscita sorpresa y confianza, empieza ya con la -> creaci\u00f3n. Y prosigue en la elecci\u00f3n y la direcci\u00f3n del pueblo de Israel por su camino hacia la meta prometida, actos en los que se hace patente la bondad de Dios. Tal experiencia se condensa en los Salmos (p. ej., 9, 2; 26, 7; 40, 6; 71, 17; 72, 18) y es compendiada sobre todo por Isa\u00ed\u00adas en su visi\u00f3n de la historia como acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (9, 5; 28, 29; 29, 14). La fe en la p. que hay en el AT se basa, pues, en la experiencia de la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios y en la promesa dada por \u00e9l; presupone un Dios personal y un acto hist\u00f3ricamente libre de creaci\u00f3n, y precisamente as\u00ed\u00ad posibilita la libertad del hombre bajo la p. divina. La crisis en que esta fe cay\u00f3 debido al exilio abri\u00f3 una nueva visi\u00f3n de la p., que desde ahora no s\u00f3lo se extender\u00e1 al pueblo elegido como un todo, sino tambi\u00e9n a sus miembros particulares; y a la vez agudiz\u00f3 el sentido para el misterio del fin divino, que no es accesible a los c\u00e1lculos previos del hombre ni a su disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el NT habla del celo infatigable con que Dios cuida de sus criaturas (p. ej., Mt 6, 25-34; 10, 29ss). La fe transmitida en la p. experimenta su acu\u00f1aci\u00f3n definitiva por la comprensi\u00f3n de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo. El -> reino de Dios anunciado por \u00e9l es esperado en confianza creyente, no como consecuencia de las leyes internas del mundo, sino como donaci\u00f3n libre e hist\u00f3rica de Dios. Pero el principio de la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, conocido como presente, no se produce m\u00e1s all\u00e1 de la historia del mundo, sino en medio de esta misma. El destino que el Se\u00f1or sufre en el mundo (muerte de cruz) y la contradicci\u00f3n que \u00e9ste le opone, ense\u00f1an que tambi\u00e9n los lados sombr\u00ed\u00ados de la historia y del hombre (pecado, culpa, fracaso, agon\u00ed\u00ada, muerte) est\u00e1n abarcados por el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. La penosa comprensi\u00f3n de este hecho queda reflejada en el NT mediante la repetida acentuaci\u00f3n de aquel \u00abes necesario\u00bb (de\u00ef) hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. \u00ab\u00bfAcaso no era necesario que el Cristo padeciera esas cosas para entrar as\u00ed\u00ad en su gloria?\u00bb (Lc 24, 26. entre otros). C\u00f3mo precisamente la muerte de Cristo es revelaci\u00f3n del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y hace experimentar su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, es tema central de la predicaci\u00f3n de la comunidad primera (p. ej., Act 2, 23; 4, 28; Ef 1, 3-14). La morada segura en la p. no la recibe el hombre por una visi\u00f3n racional de la armon\u00ed\u00ada del mundo, sino por el seguimiento de Cristo, quien en libre obediencia acept\u00f3 el destino que sufr\u00ed\u00ada como llamada amorosa de Dios, y en su obediencia transform\u00f3 este destino y le quit\u00f3 su poder.<\/p>\n<p>3. La teolog\u00ed\u00ada cristiana intent\u00f3 m\u00e1s tarde describir con mayor precisi\u00f3n esta relaci\u00f3n de Dios con su mundo, la cual se expresa en el concepto de p. A este respecto usa ante todo los conceptos de \u00abconservaci\u00f3n del mundo\u00bb y \u00abconcurso de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00abconservaci\u00f3n del mundo\u00bb acent\u00faa la dependencia radical del mundo en su ser respecto de Dios, dependencia de la que el mundo no queda exento ni siquiera despu\u00e9s de la -> creaci\u00f3n (contra el -> de\u00ed\u00adsmo). Pero la acci\u00f3n de Dios que fundamenta permanentemente la existencia no puede ser entendida como una constante creaci\u00f3n nueva, que desvirtuar\u00ed\u00ada la importancia de las causas segundas. S\u00f3lo la conciencia de esa conservaci\u00f3n permanente del mundo impide que \u00e9ste sea concebido como una realidad cerrada en s\u00ed\u00ad misma, y abre la relaci\u00f3n personal del hombre hacia el Dios que planifica y dirige.<\/p>\n<p>El \u00abconcurso de Dios\u00bb que acompa\u00f1a los actos humanos de -> libertad significa que tambi\u00e9n \u00e9stos est\u00e1n abarcados en todo momento por su p., tanto en lo que ata\u00f1e a sus presupuestos como en lo que se refiere a sus repercusiones. As\u00ed\u00ad los \u00f3rdenes internos del mundo y sus poderes pasan a ser de segundo rango, pues act\u00faan transitoriamente y est\u00e1n subordinados al fin de Dios. Pero este concurso no puede entenderse como si quedara suprimida la libertad humana, o como si la acci\u00f3n nacida de ella careciera de valor bajo la p. La relaci\u00f3n mutua entre la libertad divina y la de la criatura no puede ser interpretada como una competencia. La libertad divina es la causa trascendente que posibilita la libertad de la criatura. La determinaci\u00f3n m\u00e1s exacta de esta coordinaci\u00f3n es objeto de disputa en teolog\u00ed\u00ada (-> gracia y libertad, -> predestinaci\u00f3n).<\/p>\n<p>El magisterio eclesi\u00e1stico ha defendido y confirmado &#8211; principalmente en el concilio Vaticano I- la p. de Dios contra el -> ate\u00ed\u00adsmo, el -> de\u00ed\u00adsmo, el fatalismo y el -> dualismo (Dz 1784; otros lugares: Dz 421 816 1702 2305).<\/p>\n<p>Resumiendo la fundamentaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y la doctrina del magisterio sobre la p. de Dios, resaltan los siguientes principios fundamentales:<br \/>\nEl gobierno previsor del mundo por parte de Dios, que lleva la realidad mundana hacia su fin, no es un elemento inmanente de un orden natural, sino favor libre e hist\u00f3rico de Dios. Ese gobierno incluye la creaci\u00f3n como creatio ex nihilo y la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica como acci\u00f3n libre de Dios, la cual escapa a la disposici\u00f3n del hombre ya las leyes del mundo (causas segundas). Por ello la destinaci\u00f3n escatol\u00f3gica del mundo s\u00f3lo insuficientemente puede describirse con categor\u00ed\u00adas del pensamiento teleol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Dios con su mundo, esclarecida en el concepto de p., culmina en la relaci\u00f3n personal de un Dios personal, que pone -> principio y fin al hombre libre. Por consiguiente, la libertad de la criatura, en su dependencia radical, ni queda desprendida del fundamento de su posibilidad, ni aniquilada por la voluntad providente que lleva adelante su fin. Por tanto, la acci\u00f3n libre del hombre no se a\u00f1ade a esta p. como un principio concurrente, sino como un momento interno del plan salv\u00ed\u00adfico (cf. relaci\u00f3n entre -> Dios y el mundo).<\/p>\n<p>La bondad, la sabidur\u00ed\u00ada y el poder de Dios son experimentables para el hombre tanto por la acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Dios como por las promesas que \u00e9l ha hecho. Ambos momentos coinciden en la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo. La p. acompa\u00f1a al hombre en su exposici\u00f3n al mundo y al destino del mismo, as\u00ed\u00ad como a su car\u00e1cter imprevisible.<\/p>\n<p>La bondad de Dios, que planifica y lleva adelante sus fines, requiere un esclarecimiento por la palabra revelada y se experimenta en la -> fe y la -> esperanza (y no en una participaci\u00f3n cognoscitiva de la raz\u00f3n universal). Por ello la aceptaci\u00f3n de esta p. no se halla exenta de las tentaciones a las que est\u00e1 expuesta toda fe.<\/p>\n<p>La quietud de \u00e1nimo (->indiferencia) como postura del cristiano adecuada a la fe en la p., no es por tanto la impasibilidad estoica y desapasionada del alma, que desde la segura visi\u00f3n de la racionalidad del cosmos contempla el gran teatro del mundo, sin participar en \u00e9l, sentada en la logia del que sabe y est\u00e1 seguro. Es la experiencia creyente de la liberaci\u00f3n del hombre de las virtudes y potestades de este mundo y la expectaci\u00f3n esperanzada del \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb; y as\u00ed\u00ad hace capaz al hombre tanto de librarse de las cosas del mundo como de intervenir en la historia.<\/p>\n<p>La fe en la p. se realiza en la oraci\u00f3n, no s\u00f3lo en la alabanza y el agradecimiento de la bondad ya experimentada de Dios, sino tambi\u00e9n en la s\u00faplica dirigida a la obtenci\u00f3n de la promesa. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n a un Dios que obra personal e hist\u00f3ricamente de ning\u00fan modo es superflua, pero tampoco puede entenderse como si ella dispusiera de Dios, situ\u00e1ndolo al alcance de la previsi\u00f3n y planificaci\u00f3n humana. La palabra de la Escritura: \u00ab\u00c2\u00a1Padre, todo te es posible: aparta de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz! Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Mc 14, 36), delimita, en su aparente contradicci\u00f3n, el \u00e1mbito de la oraci\u00f3n humana: expresi\u00f3n de la propia necesidad, que es confiada al cuidado de Dios; y dependencia concreta y radical de Dios, aceptada hic et nunc, con la confianza \u00abde que todas las cosas colaboran para bien de quienes aman a Dios, de quienes son llamados seg\u00fan su designio\u00bb (Rom 8, 28).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. LA ESCRITURA Y SU ENTOxxo: W. Theiler, Zur Geschichte der teleologischen Naturbetrachtung bis auf Aristoteles (Z &#8211; L 1925); W. Bousset, Die Religion des Judentums (T 31926) 362ss.; A.-F. Festugi\u00e9re, L&#8217;id\u00e9al religieux des Grecs et I&#8217;Evangile (P 1932) 94-115; W. Eichrodt, Vorsehungsglaube im AT: homenaje a O. Procksch (L 1934) 45-70; A. Meyer, Vorsehungsglaube und Schicksalsidee in ihrem Verh\u00e4ltnis bei Philo Alexandrinus (T 1939); Eichrodt II-III 112-124; W. Greene, Moira, Fate, Good and Evil in Greek Thought (C [Mass.] 1948); R. Bultmann, Das Christentum im Rahmen der antiken Religionen (Z 21954); M. Pohlenz, Die Stoa 1 (G\u00f6 21955); E. Sutcliffe, DioLy el sufrimiento (Her-der Ba 1956); H. Hommel, Sch\u00f6pfer und Erhalter. Studien zum Problem Christentum und Antike (B 1956); Rad 1 168 415 ss; J. N. Sevenster, Vorsehung im NT und bei Seneca: Vox Theologiae 28 (Ut 1958) 86-92; L. W\u00e4chter, Rabbinischer Vorsehung und Schicksalsglaube (tesis mecanogr. Je 1958); S. Schulz, Gottes Vorsehung bei Lukas: ZNW 54 (1963) 104-116; ThW IV 1004-1011; O. Kuss, Zum Vorsehungsglauben im NT: Auslegung und Verk\u00fcndigung II (Rb 1967) 139-152. &#8211; 2. LA DOGM\u00ed\u0081TICA: B. Bart-mann, Unser Vorsehungsglaube (Pa 1931); H. E. Hengstenberg, Von der g\u00f6ttlichen Vorsehung (Mr 31947); E. Stakemeier, \u00fcber Schicksal und Vorsehung (Lz 1949); R. Guardini, Freiheit, Gnade, Schicksal (Mn 41956); C. H. Ratschow (La Providencia en la dogm\u00e1tica protestante): NZSTh 1 (1959) 25-80; N. Scholl, Providentia. Untersuchungen zur Vorsehungslehre bei Plotin und Augustin (Fr 1960); Barth KD2 III\/3; J. Konrad: RGG3 VI 1496-1499 (bibl.); L. Scheffczyk, Sch\u00f6pfung und Vorsehung (HDG II 2a) (Fr 1963); E. Haible, Sch\u00f6pfung und Heil. Ein Vergleich zwischen Bultmann, Barth und Thomas (Mz 1964); W. Kern, Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la fe en la creaci\u00f3n, en Myst Sal 1I\/I 514-601 (espec. 573-600); M. C. D&#8217;Arcy, Dolor y providencia (Stvdium Ma); LEs verdad que Dios se ocupa de nosotros? (Paulinas Ma); M. Mart\u00ed\u00adnez, La divina providencia (Mayela M\u00e9x); J. M\u00fanera, Existencia de Dios; ta divina providencia (V Ferrer Val); La providencia (Stvdium Ma); T. A. Ruy, Dios y el problema del mal (Paulinas Bog 1964); Saint-Jure, La divina providencia (Bai-mes Ba 1966).<\/p>\n<p>Ernst Niermann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>PROVIDENCIA<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es una de las palabras que no aparecen en la Biblia, pero que, no obstante, representa una doctrina verdaderamente b\u00edblica. No existe un equivalente hebreo para \u00abprovidencia\u00bb. La palabra griega <em>pronoia<\/em> apunta a la prudencia o provisi\u00f3n humanas. La <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> traduce \u00abprudencia\u00bb en Hch. 24:2 y \u00abprove\u00e1is\u00bb en Ro. 13:14. En cuanto al verbo <em>pronoe\u014d<\/em>, v\u00e9ase Ro. 12:17; 2 Co. 8:21; 1 Ti. 5:8. M\u00e1s bien, la Biblia emplea palabras <em>ad hoc<\/em> como \u00ab\u00e9l <em>da alimento<\/em> a toda carne\u00bb (Sal. 136:25), o \u00ab\u00e9l <em>env\u00eda las fuentes<\/em> por los arroyos\u00bb (Sal. 104:10), que expresan en situaciones concretas sus poderosos hechos en favor de los hijos de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos resistir derechamente la tentaci\u00f3n de pensar en la providencia en forma general e independientemente de Cristo. Seria posible tomar ciertos salmos y el Serm\u00f3n del Monte y formular una doctrina de la relaci\u00f3n de Dios con su creaci\u00f3n que nada tuviera que ver con Jesucristo. Pero, dado que es en Cristo que se ha establecido esta relaci\u00f3n, ser\u00eda desde el principio una interpretaci\u00f3n falsa el tratar de entenderla sin \u00e9l. En Jesucristo, Dios ha establecido la relaci\u00f3n entre \u00e9l mismo y sus criaturas, prometiendo llevar a cabo su prop\u00f3sito creador hasta su triunfal consumaci\u00f3n. La relaci\u00f3n primitiva con Ad\u00e1n, renovada con No\u00e9 (Gn. 8:21\u201322), no es menos en Cristo, que su pacto con Abraham o Mois\u00e9s. El Mediador, que es el Verbo encarnado, establece esta relaci\u00f3n, y en \u00e9l Dios se hace Dios de los hombres y ellos llegan a ser su pueblo. (De paso, debemos tambi\u00e9n notar que hay que considerar que el Mediador establece una relaci\u00f3n entre Dios y sus criaturas que son distintas del hombre). Como Dios de ellos, \u00e9l asumir\u00e1 la responsabilidad de su existencia terrenal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora podemos considerar la doctrina de la providencia desde tres aspectos diferentes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) La creaci\u00f3n es el escenario en que se llevan a cabo los tratos de Dios con la humanidad. La providencia es el obrar misericordioso del prop\u00f3sito de Dios en Cristo que deriva de sus tratos con el hombre. En este punto no nos estamos deslizando hacia la doctrina de la predestinaci\u00f3n, sino que estamos diciendo que desde el principio Dios ha ordenado el curso de los acontecimientos hacia Jesucristo y su encarnaci\u00f3n. Desde el punto de vista b\u00edblico, la historia del mundo y la historia de una vida personal solamente adquieren significaci\u00f3n a la luz de la encarnaci\u00f3n. La s\u00f3rdida historia de la concupiscencia de Jud\u00e1 en sus tratos con Tamar (Gn. 38) adquiere significancia en la genealog\u00eda del Mes\u00edas (Mt. 1:3). \u00a1C\u00e9sar Augusto estaba en el trono de Roma a causa de un desconocido beb\u00e9 en un pesebre!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Seg\u00fan Hch. 14:17; 17:22\u201330, y Ro. 1:18\u201323, la providencia de Dios sirvi\u00f3 tambi\u00e9n al prop\u00f3sito de dar testimonio de Dios entre los paganos. El cuidado paternal de Dios era para ellos una se\u00f1al que indicaba hacia \u00e9l. Ro. 1:20, deja bien claro que el prop\u00f3sito de este testimonio era hacer que el hombre fuese inexcusable por no conocer a Dios: <em>eis to einai autous anapolog\u0113tous<\/em>. En este punto tambi\u00e9n, por lo tanto, la providencia es incluida en la doctrina de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) El Dios que da vida al hombre tambi\u00e9n lo preserva mientras est\u00e1 en la tierra. Dios no es un Dios del alma solamente, sino tambi\u00e9n del cuerpo. En Mt. 6:25\u201334, se recuerda a los disc\u00edpulos (\u00a1por el Creador mismo!) su relaci\u00f3n a Dios como criaturas, y se los libera de toda ansiedad acerca de su futuro terrenal. Las dem\u00e1s criaturas (ejemplificadas por las aves y las flores silvestres) han sido puestas en una relaci\u00f3n definida con Dios, la cual \u00e9l mantiene fielmente cuid\u00e1ndose de sus necesidades. \u00bfDar\u00e1 Dios un cuidado inferior al hombre, a quien ha dado el lugar m\u00e1s alto en la creaci\u00f3n? (cf. Sal. 8:6\u20138). As\u00ed que los hombres \u00abglorifican a su Creador mediante la cotidiana aceptaci\u00f3n de sus d\u00e1divas sin cuestionarlas\u00bb (D. Bonhoeffer, <em>The Cost of Discipleship<\/em>, S.C.M. Press, Londres, 1948, p. 154). Tras esta doctrina est\u00e1 la libertad de Dios, todopoderosa y llena de amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, la doctrina de la providencia nos dice que el mundo y nuestras vidas no son gobernadas por la casualidad o por el destino, sino por Dios, quien revela sus prop\u00f3sitos de providencia en la encarnaci\u00f3n de su Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Art. \u00abProvidence\u00bb en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HERE<\/a><\/em> y en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDB<\/a><\/em>; J. Calvino, <em>Instituci\u00f3n<\/em>, I:xvi\u2013xviii; H. Heppe, <em>Reformed Dogmatics<\/em>, c. XII; K. Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, III\/3, p\u00e1rrafo 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T.H.L. Parker<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (497). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Ning\u00fan t\u00e9rmino en el heb. o gr. b\u00edblicos expresa el concepto de la providencia divina. Plat\u00f3n emplea <\/span><span style=''>pronoia<\/span><span lang=ES style=''> para la previsi\u00f3n expresa de Dios, y los escritores estoicos, Fil\u00f3n, que escribi\u00f3 un libro <i>Sobre la providencia<\/i> (<\/span><span style=' '>Peri pronoias<\/span><span lang=ES style=''>), Josefo, y los autores de la Sabidur\u00eda (cf. 14.3; 17.2), y de 3, 4 <etiqueta id=\"#_ftn855\" name=\"_ftnref855\" title=\"\">Mac. hicieron lo mismo; pero en el NT solamente encontramos dos veces el t\u00e9rmino <\/etiqueta><\/span><span style=''>pronoia<\/span><span lang=ES style=''> (Hch. 24.2; Ro. 13.14), y en ambos casos lo que se denota no es el cuidado y la previsi\u00f3n de Dios, sino las del hombre. El cognado verbal <\/span><span style=''>pronoe&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, tambi\u00e9n, se aplica \u00fanicamente al hombre (Ro. 12.17; 2 Co. 8.21; 1 Ti. 5.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la teolog\u00eda cristiana normalmente se define la providencia como la incesante actividad del Creador mediante la cual, con gran bondad y misericordia (Sal. 145.9; cf; Mt. 5.45\u201348), mantiene a sus criaturas en ordenada existencia (Hch. 17.28; Col. 1.17; He. 1.3), gu\u00eda y dirige todos los acontecimientos, circunstancias, y acciones libres de \u00e1ngeles y hombres (cf. Sal. 107; Job 1.12; 2.6; Gn. 45.5\u20138); y encamina todo hacia el fin propuesto, para su propia gloria (cf. E. 1.9\u201312), Este punto de vista en cuanto a la relaci\u00f3n de Dios con el mundo debe distinguirse de: (<i>a<\/i>) el <i>pante\u00edsmo<\/i>, que absorbe al mundo dentro de Dios; (<i>b<\/i>) el <i>de\u00edsmo<\/i>, que lo separa totalmente de \u00e9l; (<i>c<\/i>) el <i>dualismo<\/i>, que divide el control del mundo entre Dios y otro poder; (<i>d<\/i>) el <i>indeterminismo<\/i>, que sostiene que no est\u00e1 bajo ning\u00fan control; (<i>e<\/i>) el <i>determinismo<\/i>, que postula un control de tipo tal que aniquila la responsabilidad moral del hombre; (<i>f<\/i>) la doctrina del <i>azar<\/i>, que niega que el poder que controla los acontecimientos sea racional; y (<i>g<\/i>) la doctrina del <i>destino<\/i>, que niega que sea benevolente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las Escrituras presentan la providencia como funci\u00f3n de la soberan\u00eda divina. Dios es el Rey de toda la creaci\u00f3n, y hace lo que su voluntad dispone (Sal. 103.19; 135.6; Dn. 4.35; cf. Ef. 1.11). Esta fuerte convicci\u00f3n satura toda la Biblia. Podemos analizar aqu\u00ed las l\u00edneas principales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La providencia y el orden natural<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios dirige todas las fuerzas naturales (Sal. 147.8s); gobierna a los animales salvajes (Job 38\u201341), y todos los sucesos mundiales, grandes y peque\u00f1os, desde las tormentas el\u00e9ctricas (Job 37; Sal. 29) y las plagas (Ex. 7.3\u201311.10; 12.29ss; Jl. 2.25), hasta la muerte de un pajarillo (Mt. 10.29) o la ca\u00edda de una suerte (Pr. 16.33). La vida f\u00edsica de hombres y animales es don de su gracia, que puede dar o quitar a su antojo (Gn. 2.17; 1 S. 1.27; 2 S. 12.19; Job 1.21; Sal. 102.23; 104.29\u201330; 127.3; Ez. 24.16ss; Dn. 5.23, etc.); como tambi\u00e9n ocurre con la salud y la enfermedad (Dt. 7.15; 28.27, 60), la prosperidad y la adversidad (el \u201cmal\u201d, Am. 3.6; cf. Is. 45.7), etc.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como se considera que la regularidad del orden natural depende directamente de la voluntad de Dios (cf. Gn. 8.22), la Biblia no tiene dificultad alguna con la existencia de irregularidades milagrosas ocasionales; Dios hace lo que quiere con su mundo, y nada es demasiado dif\u00edcil para \u00e9l (cf. Gn. 18.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El gobierno providencial de Dios en el orden creado proclama su sabidur\u00eda, su poder, su gloria, y su bondad (Sal. 8.1; 19.1\u20136; Hch. 14.17; Ro. 1.19s). El hombre que frente a esta revelaci\u00f3n no reconoce a Dios no tiene excusa (Ro. 1.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La Biblia nos presenta el cumplimiento constante de los benevolentes prop\u00f3sitos de Dios en la naturaleza como algo digno de alabanza en s\u00ed mismo (cf. Sal. 104; 147) y como garant\u00eda de que \u00e9l es el Se\u00f1or de la historia humana, y que cumplir\u00e1 sus benevolentes promesas en esa esfera tambi\u00e9n (cf. Jer. 31.35ss; 33.19\u201326).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La providencia y la historia mundial<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Desde la ca\u00edda Dios viene llevando a cabo un plan de redenci\u00f3n. Este plan gira alrededor de la primera venida de Cristo, y culminar\u00e1 cuando regrese. Su prop\u00f3sito es la creaci\u00f3n de una iglesia mundial en la que jud\u00edos y gentiles reciben su parte de la gracia de Dios en condiciones de igualdad (Ef. 3.3\u201311), y por medio de esto la reintegraci\u00f3n del cosmos desordenado (Ro. 8.19ss), bajo el reinado de Cristo en su segunda venida (Ef. 1.9\u201312; Fil. 2.9ss; Col. 1.20; 1 Co. 15.24ss). Por medio del reinado actual de Cristo y su triunfo futuro se cumplen las profec\u00edas veterotestamentarias del reino mesi\u00e1nico de Dios (cf. Is. 11.1\u20139; Dn. 2.44; 7.13\u201327). El tema que unifica toda la Biblia es el ejercicio por Dios de su condici\u00f3n de Rey en el establecimiento de su reino. No hay enemigo que pueda entorpecer sus planes; se r\u00ede ante toda oposici\u00f3n a sus planes (Sal. 2.4), y la utiliza para sus propios fines (cf. Hch. 4.25\u201328, que cita el Sal. 2.1s). La culminaci\u00f3n de la historia ser\u00e1 el derrocamiento de quienes luchan contra Dios y su reino, como nos lo demuestra el libro de Apocalipsis (Ap. 19, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo analiza los pasos del plan de Dios en funci\u00f3n de las relaciones entre jud\u00edos y gentiles, y entre la ley y la gracia, en G\u00e1. 3; Ro. 9\u201311; cf. Ef. 2.12\u20133.11.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La providencia y las circunstancias personales<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios le dijo a Israel como naci\u00f3n que los prosperar\u00eda mientras fueran fieles, pero que les mandar\u00eda desastres si pecaban (Lv. 26.14ss; Dt. 28.15ss). Ha ocasionado problemas el tratar de entender la fortuna de determinados israelitas individuales a la luz de este principio. \u00bfPor qu\u00e9 permite Dios que prospere el imp\u00edo, aun cuando convierte al justo en v\u00edctima? \u00bfY por qu\u00e9 tantas veces el desastre recae sobre los que temen a Dios?<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Siempre se contesta la primera pregunta con la afirmaci\u00f3n de que el impio s\u00f3lo prospera por un momento; pronto se ocupar\u00e1 de ellos Dios, y ejercer\u00e1 venganza (Sal. 37 pass.; 50.16\u201321; 73.17ss), aunque por el momento pueda contener su ira, a fin de darles una mayor oportunidad de arrepentimiento (Ro. 2.4s; 2 P. 3.9; Ap. 2.21). El NT identifica el d\u00eda de la visitaci\u00f3n de Dios con el juicio final (cf. Ro. 2.3ss; 12.19; Stg. 5.1\u20138).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La segunda pregunta se responde de diferentes maneras. Se afirma: (i) que el justo ser\u00e1 vindicado cuando llegue el d\u00eda de visitaci\u00f3n para el inicuo (Sal. 37; Mal. 3.13\u20134.3); (ii) que, mientras tanto, el sufrimiento es valioso como disciplina emanada de Dios (Pr. 3.11ss; Sal. 119.67, 71); (iii) que el sufrimiento, cuando se lo soporta fielmente, aun cuando no se lo comprenda, glorifica a Dios y al final es fuente de bendici\u00f3n (Job 1\u20132; 42); (iv) que la comuni\u00f3n con Dios es el bien supremo, y que para los que la disfrutan en definitiva no tiene importancia el empobrecimiento externo (Sal. 73.14, 23ss; Hab. 3.17s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT ya no es problema el hecho de que los creyentes sufran malos tratos y circunstancias adversas, ya que se reconoce que la participaci\u00f3n en los sufrimientos de Cristo es fundamental para la vocaci\u00f3n cristiana (cf. Mt. 10.24s; Jn. 15.18ss; 16.33; Hch. 9.16; 14.22; Fil. 3.10ss; 1 P. 4.12\u201319). Este reconocimiento, junto con los principios veterotestamentarios anteriormente mencionados, elimin\u00f3 completamente el \u201cproblema del sufrimiento\u201d para los primeros cristianos. Al conocer algo de su gloriosa esperanza (1 P. 1.3ss), y del poder fortalecedor y sostenedor de Cristo (2 Co. 1.3ss; 12.9s), pod\u00edan afrontar contentos cualquier situaci\u00f3n (Fil. 4.11) y regocijarse ante la adversidad (Ro. 8.35ss), confiados de que por medio de la adversidad el Padre amante los estaba disciplinando en santidad (He. 12.5\u201311), perfeccionando su car\u00e1cter cristiano (Stg. 1.2ss; 1 P. 5.10; cf. Ro. 5.2ss), probando la realidad de su fe (1 P. 1.7), y de esa manera madur\u00e1ndolos para la gloria (1 P. 4.13). En todas las cosas obra Dios para el bien espiritual de su pueblo (Ro. 8.28), y les provee todas las cosas materiales que necesitan para su peregrinaci\u00f3n terrenal (Mt. 6.25\u201333; Fil. 4.19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La creencia en la providencia determina muchas de las actitudes b\u00e1sicas de la piedad b\u00edblica. El conocimiento de que Dios determina las circunstancias ense\u00f1a a los fieles a esperar en \u00e9l, con humildad y paciencia, su vindicaci\u00f3n y liberaci\u00f3n (Sal. 37; 40.13ss; Stg. 5.7ss; 1 P. 5.6s). No les permite abatirse o desesperar (Sal. 42\u201343), y les infunde coraje y esperanza cuando pasan por dificultades (Sal. 60; 62). Les inspira todas las plegarias en procura de ayuda, o las alabanzas por todo lo bueno que se disfruta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. La providencia y la libertad humana<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios gobierna los corazones y las acciones de todos los hombres (cf. Pr. 21.1; Esd. 6.22), a menudo para sus propios fines, fines que el hombre ni siquiera sospecha (cf. Gn. 45.5\u20138; 50.20; Is. 10.5ss; 44.28\u201345.4; Jn. 11.49ss; Hch. 13.27ss). El control de Dios es absoluto, en el sentido de que el hombre hace s\u00f3lo lo que \u00e9l ha dispuesto que debe hacer; y, sin embargo, es un agente completamente libre, en el sentido de que sus decisiones son suyas propias, y que es moralmente responsable de lo que hace (cf. Dt. 30.15ss). Sin embargo, debemos hacer una distinci\u00f3n entre el hecho de que Dios permite que los pecadores practiquen el mal que deliberadamente han elegido (Sal. 81.12s; Hch. 14.16; Ro. 1.24\u201328), y su obra de gracia, que consiste en lograr que su pueblo haga y quiera hacer lo que el manda (Fil. 2.13); porque en el primer caso, seg\u00fan la regla b\u00edblica del juicio, la culpa del mal cometido recae enteramente sobre el pecador (cf. Lc. 22.22; Hch. 2.23; 3.13\u201319), mientras que en el segundo debe darse a Dios la alabanza por el bien realizado (cf. 1 Co. 15.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. Calvino, <i>Instituciones de la religi\u00f3n cristiana<\/i>, 1968; \u00b0L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1969; \u00b0O. Cullmann, <i>Cristo y el tiempo<\/i>, 1969; L. Scheffezyk, <i>Creaci\u00f3n y providencia<\/i>, 1974; P. Jacobs, H. Krienke, \u201cProvidencia\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 428\u2013434; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 172\u2013189; J. Prado, \u201cProvidencia\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). V, cols. 1321\u20131324.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Arndt; A. E. Garvie, en <etiqueta id=\"#_ftn856\" name=\"_ftnref856\" title=\"\"><i>HDB<\/i><\/etiqueta>; A. H. Strong, <i>Systematic Theology<\/i><sup>12<\/sup>, 1949, pp. 419\u2013443; L. Berkhof, <i>Systematic Theology<\/i><sup>4<\/sup>, 1949, pp. 165\u2013178; Calvin, <i>Institutes<\/i>, 1. 16\u201318; K. Barth, <i>Church Dogmatics<\/i>, 3. iii, trad. ing. 1960, pp. 3\u2013288; A. S. Peake, <i>The Problem of Suffering in the Old Testument<\/i>, 1904; O. Cullmann, <i>Christ and Time<\/i>, trad. ing. 1951; G. C. Berkouwer, <i>The Providence of God<\/i>, 1952; P. Jacobs, H. Krienke, <i>NIDNTT <\/i>1, pp. 692\u2013697; J. Behm, <i>TDNT<\/i> 4, pp. 1009\u20131017.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn857\" name=\"_ftnref857\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.I.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La providencia universal de Dios es la presunci\u00f3n b\u00e1sica de toda la Biblia. El significado es \u2020\u0153arreglo previo\u2020\u009d. Tal como ha sido usado a trav\u00e9s de toda la historia, la expresi\u00f3n teol\u00f3gica \u2020\u0153providencia\u2020\u009d significa nada menos que \u2020\u0153el gobierno soberano y universal de Dios\u2020\u009d. 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