{"id":6561,"date":"2016-02-05T03:33:58","date_gmt":"2016-02-05T08:33:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/retribucion\/"},"modified":"2016-02-05T03:33:58","modified_gmt":"2016-02-05T08:33:58","slug":"retribucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/retribucion\/","title":{"rendered":"RETRIBUCION"},"content":{"rendered":"<p>v. Paga, Recompensa, Venganza<br \/>\nDeu 32:35 m\u00eda es la venganza y la r; a su tiempo<br \/>\nIsa 34:8 es d\u00eda de .. a\u00f1o de r en el pleito de Sion<br \/>\nIsa 35:4 que vuestro Dios viene con r, con pago<br \/>\nIsa 47:3 har\u00e9 r, y no se librar\u00e1 hombre alguno<br \/>\nJer 51:56 porque Jehov\u00e1, Dios de r, dar\u00e1 la paga<br \/>\nHos 9:7 vinieron los d\u00edas de la r; e Israel lo<br \/>\nLuk 21:22 porque estos son d\u00edas de r, para que se<br \/>\nRom 1:27 recibiendo en s\u00ed mismos la r debida a su<br \/>\nRom 11:9 sea vuelto su .. en tropezadero y en r<br \/>\n2Th 1:8 dar r a los que no conocieron a Dios<br \/>\nHeb 2:2 toda transgresi\u00f3n y .. recibi\u00f3 justa r<\/p>\n<hr>\n<p>La palabra no se encuentra en las Escrituras, mas la idea se expresa en referencia con la ira de Dios, venganza, castigo y juicio (Rom 1:18; Rom 2:6). La retribuci\u00f3n es el resultado natural del pecado (Gal 6:7-8; comparar Mat 3:7; Luk 3:7; 1Th 1:10; Rev 6:16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es una recompensa que se recibe o se entrega correspondiendo a una acci\u00f3n. Aunque el t\u00e9rmino puede ser usado en sentido positivo, RV60 le da casi siempre una connotaci\u00f3n negativa. Dios dice: \u2020\u0153M\u00ed\u00ada es la venganza y la r&#8230;. yo tomar\u00e9 venganza de mis enemigos, y dar\u00e9 la r. a los que me aborrecen\u2020\u009d (Deu 32:35, Deu 32:41). En los profetas, la idea aparece siempre asociada al juicio de Dios (\u2020\u0153Porque es d\u00ed\u00ada de venganza de Jehov\u00e1, a\u00f1o de r. en el pleito de Sion\u2020\u009d [Isa 34:8]; \u2020\u0153&#8230; porque Jehov\u00e1, Dios de r., dar\u00e1 la paga\u2020\u009d [Jer 51:56]).<\/p>\n<p>El mismo sentido se mantiene en el NT. La corrupci\u00f3n de los hombres trae el justo castigo de Dios, \u2020\u0153recibiendo en s\u00ed\u00ad mismos la r. debida a su extrav\u00ed\u00ado\u2020\u009d (Rom 1:27). \u2020\u0153Toda transgresi\u00f3n y desobediencia\u2020\u009d a la ley \u2020\u0153recibi\u00f3 justa r.\u2020\u009d (Heb 2:2). Al final, el Se\u00f1or vendr\u00e1 \u2020\u0153en llama de fuego, para dar r. a los que no conocieron a Dios, ni obedecieron al evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (2Te 1:8). \u2020\u00a2Recompensa. \u2020\u00a2Venganza.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, CASTIGO ETERNO<\/p>\n<p>vet, Dios, como Juez justo de la tierra, \u00abpagar\u00e1 a cada uno conforme a sus obras\u00bb (Ro. 2:6). El hombre pecador recibe en s\u00ed\u00ad mismo \u00abla retribuci\u00f3n debida a su extrav\u00ed\u00ado\u00bb en esta misma vida (Ro. 1:27). Todos los que rechazan el Evangelio de la gracia de Dios recibir\u00e1n retribuci\u00f3n de parte del Se\u00f1or Jes\u00fas, cuando se manifieste desde el cielo con los \u00e1ngeles de Su poder (1 Ts. 1:8). Esta retribuci\u00f3n ser\u00e1 \u00abpena de eterna perdici\u00f3n, excluidos de la presencia del Se\u00f1or y de la gloria de su poder\u00bb (1 Ts. 1:9), cumpli\u00e9ndose de una manera angustiosamente total la sentencia de que \u00abla paga del pecado es muerte\u00bb (Ro. 6:23 a) para todos aquellos que no han ido antes a Cristo para recibir la d\u00e1diva de Dios, que \u00abes vida eterna en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u00bb (Ro. 6:23 b). (V\u00e9ase CASTIGO ETERNO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[371]<\/p>\n<p>      Salario o beneficio que se recibe por justicia ante un derecho adquirido o ante un trabajo realizado en beneficio de otro que se ha comprometido a abonar lo que se ha ganado con el esfuerzo realizado.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEn el A. T. est\u00e1 bien patentizada la idea de que Dios premia la virtud (Ex 20,5; Dt 5,10; Tob 14,1-4) y castiga el pecado (Ex 34,7; N\u00fam 14,18; Jer 32,18). Aparte del premio y del castigo por las acciones individuales (Prov 24,12; Ecl 3,17; 11,9; Eclo 6,123), el A. T. sanciona una retribuci\u00f3n colectiva (Dt 28; N\u00fam 16,20-22; Jue 3,7.12; 2 Sam 24,16-17; Ez 21-3.8-9; Am 7,17). Por fin, queda bien asentada la doctrina de la responsabilidad individual y, por tanto, tambi\u00e9n la retribuci\u00f3n personal de cada individuo (Jer 31,30; Ez 18); pero todo esto se refiere a una retribuci\u00f3n terrena, en esta vida. La creencia de la retribuci\u00f3n ultraterrena lleg\u00f3 muy tarde en Israel. Es el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada el que distingue entre la suerte ultraterrena de los justos (Sab 3,4; 6,18-19; 15,3) y de los pecadores (Sab 3,18-194,20; 5). Los evangelios establecen de una manera clara y terminante la doctrina de la retribuci\u00f3n, como se puede comprobar en las par\u00e1bolas de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,11-27) y de los obreros enviados a la vi\u00f1a (Mt 20,1-16). Cada uno ser\u00e1 retribuido seg\u00fan sus obras (Mt 16,27): La retribuci\u00f3n, aunque en algunos textos evang\u00e9licos se refiere tambi\u00e9n a la vida presente (Mt 19,29; Mc 10,30; Lc 18,30). se centra sobre todo en la otra vida (Mt 16,27; 25,31-36), en el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n (Lc 14,4; Jn 5,28-30) y en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Jn 12,47-50); el premio o el castigo eterno est\u00e1 en funci\u00f3n de la fe en Jesucristo (Jn 12,47-52) y de las buenas obras (Mt 25,31-46; Jn 5,29). El premio de ultratumba est\u00e1 expresado de diversas maneras y con diversos simbolismos: entrar en las bodas (Mt 25,10), sentarse a la mesa en el reino de Dios (Mt 8,11; Lc 13,29), tomar posesi\u00f3n del reino (Mt 25,34), poseer la vida eterna (Mt 19,16-29; Mc 9,44; Lc 10,25). Para San Juan, esta vida eterna, retribuci\u00f3n futura, la poseemos ya aqu\u00ed\u00ad (Jn 5,24). El destino eterno de los pecadores ser\u00e1 el castigo de no entrar en las bodas (Mt 25,12) ni en el reino de Dios (Lc 13,28), el ser arrojados a las tinieblas exteriores (Mt 8,12; 22,12; 25,30), al fuego eterno (Mt 18,8; 25,4), a la muerte eterna (Jn 3,14). La separaci\u00f3n final de buenos y malos ser\u00e1 absolutamente irreductible y el paso de unos a otros totalmente infranqueable (Lc 16,19-31). No hay, por fin, que olvidar que el premio y el castigo son obra de la justicia y de la gracia de Dios (Mt 16,27; 25,46).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> juicio, gracia, amor, perd\u00f3n). Conforme al principio de retribuci\u00f3n, entre las obras de los hombres y su sanci\u00f3n (humana o divina) existe una correspondencia. Ese principio est\u00e1 en el fondo de gran parte del Antiguo Testamento (juicio*), pero ha sido superado en principio por los evangelios cristianos (y por otros textos jud\u00ed\u00ados). Jes\u00fas ha aceptado en un plano ese principio, pero en otro lo ha superado, como indica el texto de la torre de Silo\u00e9 y de los asesinados por Pilato*: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que aquellos galileos que perecieron de esa forma [asesinados por Pilato&#8230;] eran m\u00e1s culpables que todos los restantes galileos? Yo os digo que no. Y si no os convert\u00ed\u00ads, perecer\u00e9is igualmente todos. Y aquellos dieciocho a los que aplast\u00f3 y mat\u00f3 la torre de Silo\u00e9 \u00bfpens\u00e1is que eran m\u00e1s culpables que los otros habitantes de Jerusal\u00e9n? Yo os digo que no. Y si no os convert\u00ed\u00ads, perecer\u00e9is todos igualmente\u00bb (Lc 13,2-5). El texto habla de dos calamidades. (1) La ca\u00ed\u00adda de la torre parece ser una cat\u00e1strofe \u00abnatural\u00bb, como puede ser el desbordamiento de un r\u00ed\u00ado, la erupci\u00f3n de un volc\u00e1n o la sacudida de un terremoto. (2) Los galileos a quienes mand\u00f3 matar Pilato fueron v\u00ed\u00adctimas de una represi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Es significativa la uni\u00f3n de esos casos, que el texto presenta sin ning\u00fan comentario: no se dice si la torre estaba mal construida, ni se a\u00f1ade si Pilato era un perverso. En ambos planos, uno de tipo c\u00f3smico y otro de tipo social, todos, justos y pecadores, se encuentran igualmente amenazados en el interior de un mundo peligroso y fr\u00e1gil. Muchos pol\u00ed\u00adticos y jueces de la actualidad dir\u00ed\u00adan que la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, que sit\u00faa en un mismo plano la ca\u00ed\u00adda de la torre y la matanza de Pilato, resulta desafortunada: ellos no tratan por igual a justos y a pecadores, sino que s\u00f3lo castigan o matan, por violencia legal o leg\u00ed\u00adtima, a los culpables, cuya culpabilidad queda demostrada en juicio. Pero Jes\u00fas dar\u00ed\u00ada poca importancia a ese argumento, propio de los defensores de la violencia legal y, sin distinguir, a ese nivel, entre justos y culpables, sit\u00faa a todos por igual ante la desgracia o la muerte, en un mundo que sigue amenazado por violencias naturales y sociales. En ese nivel no se puede hablar de una \u00abretribuci\u00f3n\u00bb proporcionada, pues los que mueren no son m\u00e1s culpables que los otros. Estamos ante un Dios que \u00abenv\u00ed\u00ada el sol sobre buenos y malos\u00bb, que hace que llueva y caigan las torres por igual sobres justos y pecadores (cf. Mt 5,45). En este contexto a\u00f1ade Lucas una frase que nos sit\u00faa ante la exigencia de cambio radical que implica el Evangelio (cf. Mc 1,15): \u00abSi no os convert\u00ed\u00ads, perecer\u00e9is igualmente todos\u00bb (Lc 13,5). La misma gratuidad de Dios, que supera el principio de la retribuci\u00f3n, abre un camino de conversi\u00f3n universal. Jes\u00fas no ha sido profeta de penitencia, sino heraldo del Reino, es decir, mensajero de gracia. Pero su mensaje de gracia suscita un espacio donde la conversi\u00f3n se vuelve posible y necesaria: la misma llamada del Reino puede y debe hacer que los hombres se transformen. Jes\u00fas no les convierte para el juicio, prepar\u00e1ndoles as\u00ed\u00ad para que escapen de la ira venidera, como hac\u00ed\u00ada Juan Bautista (cf. Mt 3,7-12), sino desde la gracia, interpretada ya y vivida como fuente de creatividad y como principio de vida para el Reino, entendido como don supremo de Dios. M\u00e1s all\u00e1 de la retribuci\u00f3n legal est\u00e1 la gracia. Convertirse para la gracia, \u00e9se es el centro del Evangelio.<\/p>\n<p>Cf. E. P. SANDERS, Jes\u00fas y el judaismo, Trotta, Madrid 2004.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Recompensa que proviene de la santidad y del amor de Dios que todo hombre recibe en conformidad con sus obras. En el contexto del juicio, la retribuci\u00f3n es la vida eterna para los justos y la condenaci\u00f3n eterna para los que obran la iniquidad. En el Antiguo Testamento la retribuci\u00f3n se ve inicialmente en una perspectiva terrena, sobre todo como el obrar del Dios santo, que castiga el pecado a trav\u00e9s de los acontecimientos de la historia. El Deuteronomio es el primero en presentar la doctrina del premio y del castigo seg\u00fan el esquema pecado-maldici\u00f3n justicia-bendici\u00f3n (Dt 28). Sin embargo, Dios es libre para diferir la pena, para cambiarla y para perdonarla. En general, el Antiguo Testamento considera la retribuci\u00f3n como un hecho colectivo, familiar o nacional. En Jerem\u00ed\u00adas y a partir de Ezequiel (Ez 18), la retribuci\u00f3n individual va adquiriendo cada vez m\u00e1s importancia. En los libros sapienciales se afirma la correspondencia entre la acci\u00f3n y la retribuci\u00f3n. Job protesta contra esta concepci\u00f3n que somete a Dios al obrar del hombre. En los salmos el contenido de la retribuci\u00f3n se espiritualiza; la amistad con Dios se convierte en el bien supremo (Sal 23; 73,25-28). Adem\u00e1s, la retribuci\u00f3n es completa s\u00f3lo despu\u00e9s de la muerte (Sab 3; 5,15-16).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, Jes\u00fas supera en los sin\u00f3pticos la idea jud\u00ed\u00ada de la retribuci\u00f3n. La retribuci\u00f3n que promete se anticipa va en esta vida, pero no est\u00e1 constituida por las realidades terrenas: es Dios mismo, la intimidad con \u00e9l, su reino. La perspectiva de Jes\u00fas es escatol\u00f3gica. Para transmitir la idea de la retribuci\u00f3n, se sirve de varias im\u00e1genes: el banquete, la cosecha, el pago de unas monedas, o por el contrario las tinieblas, el fuego del infierno, la exclusi\u00f3n del banquete, que contienen un profundo realismo. Los dos aspectos positivo y negativo de la retribuci\u00f3n se describen claramente en la escena del juicio final (Mt 25,31-46). Jes\u00fas no olvida la responsabilidad del hombre y la obediencia a la voluntad de Dios (Mt 7 21), pero insiste en la eminencia de la misericordia divina. Su recompensa es gratuita y sobreabundante, como en la par\u00e1bola de los vendimiadores (Mt 20,1-15). El creyente delante de Dios es un \u00absiervo in\u00fatil\u00bb (Lc 17,10), va que el premio que Dios quiere darle supera todas las capacidades humanas. Para Pablo, la retribuci\u00f3n est\u00e1 relacionada fundamentalmente con el d\u00ed\u00ada de la parus\u00ed\u00ada y del juicio (2 Cor 11,15; 2 Tim 4,8). En continuidad con la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, Pablo no ignora la importancia del obrar humano, pero subraya que el obrar moral del cristiano es expresi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que se le ha dado; por eso hay que excluir todo orgullo y todo m\u00e9rito (Rom 3,27): cada uno recoger\u00e1 seg\u00fan lo que sembr\u00f3 \u00aben la carne\u00bb o \u00aben el esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 6,8); pero, si la vida eterna es don de Dios, la corrupci\u00f3n y el castigo son obra solamente del hombre.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n doctrinal, en los primeros siglos aparece el tema de la escatolog\u00ed\u00ada intermedia en relaci\u00f3n con la retribuci\u00f3n definitiva del hombre despu\u00e9s de la muerte. En los Padres de la Iglesia no existe un criterio un\u00e1nime.<\/p>\n<p>Justino, Ireneo y Tertuliano admiten s\u00f3lo una retribuci\u00f3n inmediata imperfecta; la retribuci\u00f3n plena -exceptuando a los m\u00e1rtires, seg\u00fan Tertulianos\u00f3lo tiene lugar despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. En el siglo 1V son m\u00e1s frecuentes los testimonios expl\u00ed\u00adcitos sobre la retribuci\u00f3n plena despu\u00e9s de la muerte (san Efr\u00e9n, Gregorio de Nisa).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la controversia suscitada por Juan XX, Benedicto XII, en la bula Benedictus Deus (1336), declara la retribuci\u00f3n definitiva inmediatamente despu\u00e9s de la muerte para los justos (DS 1001) y para los injustos (DS 1002). El concilio Vaticano II distingue entre la retribuci\u00f3n inmediata despu\u00e9s de la muerte y la retribuci\u00f3n final en la parus\u00ed\u00ada (LG 8).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea se pregunta por la diferencia que existe entre la retribuci\u00f3n inmediata y la retribuci\u00f3n en la parus\u00ed\u00ada; algunos hablan de que se completa el premio o el castigo debido al car\u00e1cter corp\u00f3reo y comunitario de la retribuci\u00f3n final. En cuanto a la retribuci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma, se vuelve al dato b\u00ed\u00adblico: la retribuci\u00f3n no es un acto jur\u00ed\u00addico, sino que pertenece a la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n e implica una relaci\u00f3n de amor entre Dios y el hombre.<\/p>\n<p>E. C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: A. Bonora, Retribuci\u00f3n, en NDTB, 1660-1674; W Pesch, Retribuci\u00f3n. en CFT 11, 565ss; J Alonso D\u00ed\u00adaz, En lucha con el misterio, Sal Terrae, Santander 1967. R, Schnackenburg, testimonio moral del Nuevo Testamento, Rialp, Madrid 1965; J L, Ruiz de la Pe\u00f1a, La otra dimensi\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1986.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Acci\u00f3n de pagar o recompensar de acuerdo con los m\u00e9ritos de una persona o grupo. Lo que se da como recompensa o pago, en especial por una mala acci\u00f3n.<br \/>\nAlgunas de las palabras que se derivan o son variantes de los verbos ra\u00ed\u00adces hebreos scha\u00c2\u00b7l\u00e1m y ga\u00c2\u00b7m\u00e1l se traducen \u2020\u0153galard\u00f3n; recompensa; retribuci\u00f3n; debido tratamiento; pagar\u2020\u009d, etc\u00e9tera. De manera similar se traducen los vocablos griegos a\u00c2\u00b7po\u00c2\u00b7d\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7do\u00c2\u00b7mi, an\u00c2\u00b7ti\u00c2\u00b7mi\u00c2\u00b7sth\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a, mi\u00c2\u00b7stha\u00c2\u00b7po\u00c2\u00b7do\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a y otros t\u00e9rminos relacionados.<\/p>\n<p>A las naciones que oprimieron a Israel. La canci\u00f3n que Mois\u00e9s dirigi\u00f3 a Israel en las llanuras de Moab poco antes de morir dec\u00ed\u00ada que Jehov\u00e1 \u2020\u02dcpagar\u00ed\u00ada con venganza\u2020\u2122 a Sus adversarios y \u2020\u02dchar\u00ed\u00ada retribuci\u00f3n\u2020\u2122 a los que lo odiaban intensamente. (Dt 32:35, 41; Heb 10:30.) Cuando Dios ejecuta venganza y retribuci\u00f3n, lo hace con total autodominio, en plena armon\u00ed\u00ada con su justicia y siempre con sobrada raz\u00f3n. Por ejemplo, castig\u00f3 a Israel por su desobediencia, y en ocasiones se sirvi\u00f3 para ello de naciones paganas, como Asiria y Babilonia. (Dt 28:15-68; 2Re 17:7-23; 2Cr 21:14-20.) Sin embargo, estas naciones actuaron impulsadas por su odio a Jehov\u00e1 y a la adoraci\u00f3n verdadera, y se excedieron en su regocijo por la derrota de Israel y en su opresi\u00f3n al pueblo de Dios. Por consiguiente, Jehov\u00e1 pronunci\u00f3 contra ellas juicios de retribuci\u00f3n. (Isa 10:12; 34:1, 2, 8; Jer 51:6, 56; Abd 8-16; Zac 1:15.)<br \/>\nBabilonia, en particular, recibi\u00f3 retribuci\u00f3n por su hostilidad ancestral contra Jehov\u00e1 y contra Su pueblo. Por lo tanto, se profetiz\u00f3 su ca\u00ed\u00adda y completa desolaci\u00f3n. Ciro el persa conquist\u00f3 la ciudad en 539 a. E.C., y aunque continu\u00f3 existiendo durante varios siglos, acab\u00f3 sumi\u00e9ndose en la m\u00e1s absoluta desolaci\u00f3n y nunca fue reedificada. (Jer 50, 51.) La simb\u00f3lica Babilonia la Grande recibir\u00e1 una retribuci\u00f3n semejante, ya que se dice que se la arrojar\u00e1 abajo \u2020\u0153y nunca volver\u00e1 a ser hallada\u2020\u009d. (Rev 18:2, 6, 20, 21; v\u00e9ase BABILONIA LA GRANDE.)<\/p>\n<p>Bajo la Ley. La ley que Dios dio a Israel por mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s exig\u00ed\u00ada retribuci\u00f3n justa, aunque se extend\u00ed\u00ada misericordia al transgresor involuntario y arrepentido. (Le 5:4-6, 17-19; 6:1-7; N\u00fa 35:22-29.) No obstante, la ley de la retribuci\u00f3n se aplicaba con todo vigor a quien pecaba de manera deliberada y no se arrepent\u00ed\u00ada. (N\u00fa 15:30.) Cuando un hombre presentaba falso testimonio en contra de su pr\u00f3jimo en una causa judicial, se le deb\u00ed\u00ada retribuir con el mismo castigo que hubiese ocasionado a la persona inocente. Jehov\u00e1 dijo: \u2020\u0153Y tu ojo no debe sentirse apenado: alma ser\u00e1 por alma, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie\u2020\u009d. (Dt 19:16-21.)<\/p>\n<p>En la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del primer siglo. La naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada manifest\u00f3 un punto de vista ego\u00ed\u00adsta al aceptar la bondad inmerecida de Dios y los favores de que fue objeto. Por su proceder y actitud ego\u00ed\u00adsta, Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que recibieran su retribuci\u00f3n. Pretend\u00ed\u00adan establecer su propia justicia en lugar de sujetarse a la justicia de Dios. (Ro 10:1-3.) Por consiguiente, la mayor parte de la naci\u00f3n tropez\u00f3 a causa de Jesucristo y lo rechaz\u00f3, de modo que comparti\u00f3 la culpa por el derramamiento de su sangre, lo que result\u00f3 en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y su templo, as\u00ed\u00ad como en la ruina de la naci\u00f3n. (Mt 27:25; Da 9:26.) El ap\u00f3stol Pablo cita de los Salmos (69:22) y aplica las palabras a los jud\u00ed\u00ados al escribir: \u2020\u0153Tambi\u00e9n, David dice: \u2020\u02dcQue su mesa llegue a ser para ellos un lazo y una trampa y una piedra de tropiezo y una retribuci\u00f3n\u2020\u2122\u2020\u009d. (Ro 11:9.)<\/p>\n<p>Sobre los cristianos desobedientes. El ap\u00f3stol Pablo vuelve a hacer referencia a la naturaleza retributiva de la Ley al destacar la importancia que tiene el que los cristianos obedezcan al Hijo de Dios: \u2020\u0153Porque si la palabra hablada mediante \u00e1ngeles result\u00f3 firme, y toda transgresi\u00f3n y acto de desobediencia recibi\u00f3 retribuci\u00f3n en conformidad con la justicia, \u00bfc\u00f3mo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvaci\u00f3n de tal grandeza, puesto que empez\u00f3 a ser hablada mediante nuestro Se\u00f1or y nos fue verificada por los que le oyeron?\u2020\u009d. (Heb 2:2, 3, nota; comp\u00e1rese con Heb 10:28-31.) El juicio de destrucci\u00f3n contra el ap\u00f3stata \u2020\u0153hombre del desafuero\u2020\u009d es un ejemplo de tal retribuci\u00f3n. (2Te 2:3, 9, 10; v\u00e9ase HOMBRE DEL DESAFUERO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. En la cultura moderna. II. Vocabulario de retribuci\u00f3n en el ??. U\u2020\u2122. La teor\u00ed\u00ada acci\u00f3n- consecuencia. IV. Retribuci\u00f3n colectiva. V. Deuteronomio Obra deuteronomis-ta. VI. Libros sapienciales. VII. En los evangelios sin\u00f3pticos. VIII. En san Pablo. IX. En Juan.<br \/>\n2840<br \/>\n1. EN LA CULTURA MODERNA.<br \/>\nEl deseo de recompensa por una conducta estimada buena y de castigo de una acci\u00f3n condenada como mala, es decir, del pago justo y del justo castigo, forma parte del sentido moral y jur\u00ed\u00addico com\u00fan. La idea de retribuci\u00f3n est\u00e1 relacionada con la de responsabilidad y con la de m\u00e9rito para las acciones buenas realizadas. Tambi\u00e9n el concepto de justicia, entendido en pos del derecho romano y de la concepci\u00f3n de santo Tom\u00e1s como \u2020\u0153dar a cada uno lo suyo\u2020\u009d, se inspira en la idea de una retribuci\u00f3n justa. El concepto de retribuci\u00f3n, adem\u00e1s de a la esfera jur\u00ed\u00addica y social, ha sido trasladado por las religiones tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n entre el hombre y Dios, aunque haya sido criticado por quien sostiene que la conducta del creyente debe ser \u2020\u0153desinteresada\u2020\u009d, es decir, que no ha de pensar ni medirse por una recompensa. La sensibilidad religiosa actual parece encontrar dificultad en adoptar el lenguaje jur\u00ed\u00addi-co-social de la retribuci\u00f3n, que normalmente presupone una paridad entre las partes en la relaci\u00f3n derecho-deber. Ahora bien, las relaciones con Dios no son relaciones de tipo jur\u00ed\u00addico, y mucho menos suponen una paridad. Por lo dem\u00e1s, el embarazo ante nuestro tema se pone de manifiesto tambi\u00e9n por la casi inexistente literatura al respecto. En este Diccionario varias voces -sobre todo las relacionadas con los libros y tem\u00e1ticas t\u00ed\u00adpicamente sapienciales- fijan la atenci\u00f3n en el concepto b\u00ed\u00adblico de retribuci\u00f3n; aqu\u00ed\u00ad ha parecido conveniente proponer una reflexi\u00f3n sint\u00e9tica.<br \/>\n2841<br \/>\nII. VOCABULARIO DE RETRIBUCION EN EL NT.<br \/>\nEn la lengua espa\u00f1ola, retribuci\u00f3n es t\u00e9rmino usado preferentemente para designar la recompensa por la buena acci\u00f3n; no es, en cambio, usual que se emplee para indicar el \u2020\u0153justo castigo. Tambi\u00e9n el hebreo carece de un t\u00e9rmino que indique, bien positiva, bien negativamente, retribuci\u00f3n en sentido por as\u00ed\u00ad decir t\u00e9cnico. La Biblia hebrea recurre a diversos t\u00e9rminos de significados no siempre perfectamente sin\u00f3nimos, pero relativos a aspectos varios y diversos, ya sea de la \u2020\u0153recompensa humana, ya de la divina.<br \/>\nProbablemente la ra\u00ed\u00adz verbal y el t\u00e9rmino que m\u00e1s se acerca a nuestro \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d es sakar. Para las relaciones humanas, cf Gen 30,28: \u2020\u0153Fija t\u00fa el salario que debo darte\u2020\u2122; Ex 22,14: \u2020\u0153Si se trata de un animal alquilado, su p\u00e9rdida es compensada por el precio del alquiler\u2020\u2122. Para las relaciones con Dios, cf 1s40,1O:<br \/>\n\u2020\u0153El Se\u00f1or tiene consigo el premio \u2020\u0153; Is 62,11: \u2020\u0153El Se\u00f1or trae consigo la recompensa; Qo 9,5: \u2020\u0153Ya no reciben salario (los muertos)\u2020\u2122.<br \/>\nOtra ra\u00ed\u00adz, sim, cuyo significado b\u00e1sico es \u2020\u0153tener suficiente, estar saciado\u2020\u2122, cubre una amplia \u00e1rea sem\u00e1ntica, que gira en torno a la idea de \u2020\u0153plenitud\u2020\u2122. Puede tratarse de pago de una deuda: \u2020\u02dcAnda, vende el aceite y paga a tu acreedor\u2020\u2122 (2R 4,7). Puede tambi\u00e9n tratarse de la recompensa divina: \u2020\u0153Que el Se\u00f1or te recompense el bien que hoy has hecho conmigo\u2020\u2122 (IS 24,20).<br \/>\nLa ra\u00ed\u00adz gml expresa la idea de \u2020\u0153hacer el bien\u2020\u2122, designando adem\u00e1s el resultado de una actividad; el contexto aclara si ese fruto es bueno o malo. As\u00ed\u00adProv 12,14: \u2020\u0153A cada uno se la pagar\u00e1 seg\u00fan las obras de sus manos\u2020\u2122, es decir, recoger\u00e1 el fruto de su trabajo o de su conducta. Tambi\u00e9n Dios tendr\u00e1 en cuenta el resultado efectivo de las obras: \u2020\u0153(El Se\u00f1or) le recompensar\u00e1 su obra\u2020\u009d(Pr 19,17). Pero es verdad que Dios \u2020\u0153no nos paga (jgml!J seg\u00fan nuestras culpas\u2020\u009d (Sal 103,10), en el sentido de que el bien que nos da no depende de nuestras culpas. El Se\u00f1or es \u2020\u0153el Se\u00f1or de las justas recompensas; \u00e9l recompensa con precisi\u00f3n\u2020\u009d (Jr51,56), donde se deber\u00ed\u00ada entender quiz\u00e1 mejor ge-mul\u00f3ten el sentido de \u2020\u0153acciones ben\u00e9ficas\u2020\u009d; as\u00ed\u00ad Dios aparece aqu\u00ed\u00ad como \u2020\u0153el Se\u00f1or de las acciones salv\u00ed\u00adficas\u2020\u009d. Los textos b\u00ed\u00adblicos con esta ra\u00ed\u00adz hacen resaltar la acci\u00f3n de Dios por el bien del hombre, pero no parece que se pueda suponer una equivalencia perfecta con el t\u00e9rmino \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d.<br \/>\nSeg\u00fan las traducciones corrientes, tambi\u00e9n la ra\u00ed\u00adz pqd se deber\u00ed\u00ada verter por retribuir! retribuci\u00f3n; pero en realidad se trata de una ra\u00ed\u00adz con una amplia gama de significados posibles, que giran en torno al sentido b\u00e1sico de \u2020\u0153ocuparse atentamente de, seguir con la mirada\u2020\u2122. Solamente el contexto ayuda a entender el verdadero sentido. Para el sentido teol\u00f3gico, leamos Os 4,9: \u2020\u0153El pueblo y el sacerdote tendr\u00e1n la misma suerte; los castigar\u00e9 (pqd] por su conducta y retribuir\u00e9 (ma\u2020\u2122alaiaw ie] por sus malas obras\u2020\u009d (trad. BibbiaCEI). El mismo pasaje lo traduce as\u00ed\u00ad L. Alonso Schdkel para el vers\u00ed\u00adculo 9b: \u2020\u0153Pueblo y sacerdote correr\u00e1n la misma suerte: les tomar\u00e9 cuenta de su conducta y les dar\u00e9 la paga de sus acciones\u2020\u2122. En Os 9,7. La Bibbia-CEI traduce: \u2020\u0153Han venido los d\u00ed\u00adas del castigo pqd, han llegado los d\u00ed\u00adas de las cuentas: que lo sepa Israel\u2020\u009d. L. Alonso Sch\u00f3kel traduce as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Llega la hora de la cuenta, llega la hora de la paga\u2020\u2122. En Jb 10,12 la Bibbia-CEI traduce por \u2020\u0153tu premura\u2020\u009d y no por \u2020\u0153tu castigo\u2020\u2122. As\u00ed\u00ad pues, bas\u00e1ndoseen esta ra\u00ed\u00adz, es muy dif\u00ed\u00adcil hablar propiamente de un \u2020\u0153castigo\u2020\u009d o de una \u2020\u0153punici\u00f3n\u2020\u009d de Dios.<br \/>\nTambi\u00e9n el \u2020\u0153recordar\u2020\u009d (zkr) b\u00ed\u00adblico ocupa un vasto campo sem\u00e1ntico, en el cual est\u00e1 comprendida la idea de recompensa. En las relaciones humanas: \u2020\u0153Recuerda lo que te hizo Amalee cuando estabais en el camino despu\u00e9s de la salida de Egipto\u2020\u009d (Dt 25,17). Referido a Dios, el verbo \u2020\u0153recordar\u2020\u009d indica que Dios tiene en cuenta las culpas: \u2020\u0153Ahora \u00e9l recuerda sus iniquidades y castiga (pqd] sus pecados\u2020\u009d (Jr 14,10 Bibbia-CEI). Jer 15,15: \u2020\u0153T\u00fa lo sabes, Se\u00f1or; acu\u00e9rdatede m\u00ed\u00ad y ay\u00fadame; v\u00e9ngame de mis perseguidores\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, Dios no es en modo alguno \u2020\u0153indiferente\u2020\u009d al bien y al mal; recuerda tanto el uno como el otro, pero declar\u00e1ndose en favor del bien contra el mal.<br \/>\nEntre los varios significados de la ra\u00ed\u00adz Swb aparece tambi\u00e9n el de recompensa, como en Gen 50,15: \u2020\u0153A lo mejor ahora Jos\u00e9 nos aborrece y se cobra todo el mal que le hicimos\u2020\u009d. Y en 2S 22,21: \u2020\u0153El Se\u00f1or me recompens\u00f3 [gwl] seg\u00fan mi justicia, me trat\u00f3 (swbJ seg\u00fan la pureza de mis manos\u2020\u2122. Tambi\u00e9n con Dios como sujeto en Za 9,12:\u2020\u009d Volved a la plaza fuerte, prisioneros llenos de esperanza. Hoy mismo lo proclamo: te voy a restituir el doble\u2020\u009d: n\u00f3tese el juego de palabras con la ra\u00ed\u00adz swb usada dos veces.<br \/>\n2842<br \/>\nM\u00e1s dif\u00ed\u00adcil es determinar exactamente el sentido de nqm, ra\u00ed\u00adz traducida com\u00fanmente por<br \/>\n\u2020\u0153vengar!venganza\u2020\u009d. En el sentido de castigo por el mal hecho, el t\u00e9rmino vendr\u00ed\u00ada a equivaler a \u2020\u0153recompensa\u2020\u009d: una injusticia realizada es compensada por el castigo, y de ese modo queda cancelada. En los contextos en los que ocurre, el concepto expresado por nqm est\u00e1 referido las m\u00e1s de las veces a Dios. Ahora bien, como para \u2020\u0153la \/ ira\u2020\u009d, tampoco para la \u2020\u0153venganza\u2020\u009d es deducible la reacci\u00f3n de Dios de la conducta humana ni se \u2020\u0153mide\u2020\u009d por \u00e9sta. Algunos estudiosos hacen notar que se deber\u00ed\u00ada traducir nqm no por \u2020\u02dcvenganza, sino por \u2020\u0153restablecer el derecho\u2020\u009d (as\u00ed\u00ad W. Dietrich, 1976). Otros sostienen que el sentido de nqm es el de \u2020\u0153liberaci\u00f3n\u2020\u009d (as\u00ed\u00ad G.E. Mendenhall, 1973). En mi opini\u00f3n, se deber\u00ed\u00ada traducir por \u2020\u0153reivindicar! reivindicaci\u00f3n\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad la Bibbia-CEI traduce Ps 18,48: \u2020\u0153Dios, t\u00fa me concedes la revancha (neqam\u00f3t]\u2020\u009d. Dios reivindica los derechos pisoteados de su pueblo: \u2020\u0153Mi venganza sobre Ed\u00f3n la pondr\u00e9 en manos de mi pueblo Israel, que tratar\u00e1 a Ed\u00f3n conforme a mi c\u00f3lera y mi furor; conocer\u00e1n mi venganza\u2020\u2122(Ez 25,14 Bibbia-CEI). Yen Ez 25,17 la Bibbia-CEI traduce as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Har\u00e9 en ellos terribles venganzas, castigos furiosos, y sabr\u00e1n que yo soy el Se\u00f1or cuando ejerza en ellos la venganza\u2020\u2122 Dt 32,35 no deber\u00ed\u00ada traducirse por \u2020\u0153m\u00ed\u00ada ser\u00e1 la venganza\u2020\u009d, sino por \u2020\u0153m\u00ed\u00ada ser\u00e1 la reivindicaci\u00f3n\u2020\u009d.<br \/>\nTambi\u00e9n tem\u00fcrah, que significa \u2020\u0153intercambio\u2020\u009d, se debe citar aqu\u00ed\u00ad, porque indica una cierta idea de recompensa (Rt 4,7; Lv 27,10). L\u00e9ase, por ejemplo, Jb 15,31: \u2020\u0153No conf\u00ed\u00ades en una vanidad falaz, porque ser\u00e1 una ruina (tem\u00farah]\u2020\u009d (Bibbia-CEI): en esta versi\u00f3n el \u2020\u0153intercambio\u2020\u009d se entiende como \u2020\u0153castigo\u2020\u009d derivado de la acci\u00f3n realizada (cf tambi\u00e9n Jb 20,18; Jb 28,17).<br \/>\nLos que hemos citado son los principales verbos y sustantivos usados en la Biblia hebrea para traducir lo que nosotros llamamos \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d. Hay que observar adem\u00e1s que para el hebreo la acci\u00f3n nunca est\u00e1 separada de su resultado; as\u00ed\u00ad, por ejemplo, hatta\u2020\u2122t vale tanto para \u2020\u0153pecado\u2020\u009d como para \u2020\u0153castigo por el pecado\u2020\u009d; \u2020\u02dcanas indica bien la \u2020\u02dcculpa\u2020\u009d, bien el \u2020\u0153castigo\u2020\u009d; pa \u2020\u02dcal designa tanto el \u2020\u0153hacer\u2020\u009d como el resultado, es decir \u2020\u0153la obra\u2020\u009d, etc.<br \/>\nDel breve examen del vocabulario se desprende que los textos b\u00ed\u00adblicos no se limitan a establecer simplemente una equivalencia exterior entre derecho y recompensa, sino que reconocen un nexo intr\u00ed\u00adnseco entre la acci\u00f3n y su efecto. Sin embargo, admiten tambi\u00e9n una intervenci\u00f3n libre e indeducible de Dios, el cual no es \u2020\u0153reducido\u2020\u009d a la funci\u00f3n de guardi\u00e1n y garante del buen funcionamiento de un mecanismo exterior a \u00e9l y por \u00e9l controlado.<br \/>\nNi para el AT ni para el NT nos detenemos a considerar la retribuci\u00f3n como compensaci\u00f3n debida por el trabajo prestado (para lo cual remitimos a \u00c2\u00a1Trabajo, \u00c2\u00a1Ley\/Derecho, \/ Justicia, \/ Pobreza). Dar la paga justa al trabajador es incluso una ordenaci\u00f3n legislativa asumida en el \u2020\u0153derecho divino\u2020\u009d (Lv 19,13; Dt 24,14-15, \u2020\u0153No explotes al pobre y al indigente, ya sea uno tus hermanos o uno los extranjeros que viven en tus ciudades. P\u00e1gale d\u00ed\u00ada su salario antes ponerse el sol, pues es pobre y espera impaciente su jornal; lo contrario, apelar\u00e1 al Se\u00f1or, y t\u00fa ser\u00e1s culpable\u2020\u009d; Tb 4,14 \u2020\u0153No retengas el salario tus obreros; d\u00e1selo enseguida; si sirves Dios, recibir\u00e1s tu recompensa. Ten cuidado con lo que haces y mu\u00e9strate correcto en tu conducta\u2020\u009d). Aqu\u00ed\u00ad ponemos atenci\u00f3n sobre todo a la retribuci\u00f3n de Dios o a aquella recompensa en la cual est\u00e1 implicada su presencia.<br \/>\n2843<br \/>\nIII. LA TEORIA ACCION-CONSECUENCIA.<br \/>\nEn el \u00e1mbito de los estudios veterotestamentarios recientes ha tenido gran difusi\u00f3n y amplia influencia la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual a una determinada acci\u00f3n sigue necesariamente una consecuencia correspondiente, por lo cual lo que podr\u00ed\u00ada considerarse recompensa de una acci\u00f3n o de una conducta (buena o mala) no es m\u00e1s que la consecuencia necesaria y natural del obrar humano. Semejante concepci\u00f3n ha sido formalizada y precisada por el estudioso alem\u00e1n Klaus Koch (1955), el cual la defini\u00f3 \u2020\u0153Tat-Ergehen Zusammen-hang\u2020\u009d (nexo acci\u00f3n-consecuencia); pero luego fue recogida por muchos otros. Koch habla de una \u2020\u0153schicksa-lentscheidende Tat\u2020\u009d, es decir, de una acci\u00f3n que produce inevitablemente frutos buenos o malos. Dios garantiza el perfecto funcionamiento de tal mecanismo y de sus productos. Mas \u00e9l ni juzga, premia o castiga; es decir, no es responsable de los resultados de la actividad humana. Por eso ser\u00ed\u00ada incongruente hablar de retribuci\u00f3n en el AT.<br \/>\nBas\u00e1ndose en esta teor\u00ed\u00ada, no se puede hablar propiamente de un \u2020\u0153justo sufriente\u2020\u009d; si sufre, de alg\u00fan modo debe ser culpable. La falta, al menos aparente, de conexi\u00f3n entre conducta y efectos pone en crisis el principio y conduce a una situaci\u00f3n de crisis, representada seg\u00fan algunos estudiosos por los libros de Jb y Qoh\u00e9let.<br \/>\nTambi\u00e9n G. von Rad ha observado: \u2020\u0153El hebreo no tiene una palabra para indicar \u2020\u02dccastigo\u2020\u2122. Las palabras \u2020\u02dcawon o hatta\u2020\u2122t pueden indicar la acci\u00f3n mala, pero pueden indicar tambi\u00e9n su consecuencia mala, es decir, el castigo, puesto que ambas son en el fondo la misma cosa. Por eso se ha hablado recientemente de una \u2020\u0153concepci\u00f3n sint\u00e9tica\u2020\u009d de la vida (para la cual lo que para nosotros est\u00e1 separado representa todav\u00ed\u00ada una unidad) o, mejor, de una esfera de acci\u00f3n del destino\u2020\u009d. Y a prop\u00f3sito del libro de los Proverbios, compartiendo la tesis de Koch, tambi\u00e9n Von Rad afirma: \u2020\u0153Hablar de retribuci\u00f3n est\u00e1 en todo caso fuera de lugar si se entiende por esa palabra un acto forense aplicado al autor desde fuera. Pues en estas sentencias no se habla nunca de una norma divina en virtud de cuya violaci\u00f3n se sigue el castigo; en vano se buscar\u00ed\u00ada en ellas una conceptualidad teol\u00f3gico-jur\u00ed\u00addica. En su estudio La sabidur\u00ed\u00ada de Israel, G. von Rad parece en cambio alejarse decididamente del \u2020\u0153prejuicio dogm\u00e1tico de los exegetas, afirmando que para los sabios \u2020\u0153la creaci\u00f3n era el campo ilimitado de la acci\u00f3n de la voluntad divina y que esta voluntad se pod\u00ed\u00ada en ella manifestar o esconder, disponerse a la bendici\u00f3n o a la reprobaci\u00f3n.<br \/>\nEl debate al que se ha hecho alusi\u00f3n muestra una oscilaci\u00f3n entre dos polos: por una parte, Dios aparece como el garante que permanece mirando, que interviene solamente a modo de comadrona en el proceso \u2020\u0153acci\u00f3n que determina el destino\u2020\u2122 (K. Koch); por otra parte, Dios interviene con absoluta libertad, castigando o premiando, poniendo a prueba y perdonando la culpa a su arbitrio, hasta duplicar o centuplicar su recompensa, llegando incluso a las m\u00e1s remotas generaciones (Dt 5,10). \u00bfSe trata, pues, en esta perspectiva, del problema de Dios m\u00e1s que de la \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d en sentido estricto: qui\u00e9n es Dios? Pero, de una manera m\u00e1s precisa, el mencionado debate evidencia la dificultad de pensar la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, entre la libertad divina y la humana.<br \/>\n2844<br \/>\nSi nos apoyamos en pasajes particulares, parece que las dos posiciones enunciadas son sostenibles. Por ejemplo, se cita Pr 11,3 (Los hombres rectos son guiados por su integridad, y los p\u00e9rfidos son destruidos por su propia malicia\u2020\u2122) en apoyo de la teor\u00ed\u00ada acci\u00f3n-consecuencia. En cambio se cita Pr 16,1 (\u2020\u0153Propio es del hombre hacer planes, pero la \u00faltima palabra es de Dios\u2020\u009d) para avalar la tesis de la intervenci\u00f3n de Dios insondablemente libre, que escapa a toda previsi\u00f3n humana. Ser\u00ed\u00ada excesivamente f\u00e1cil y una escapatoria artificiosa explicar estas antinomias afirmando simplemente una estratificaci\u00f3n de los textos y suponiendo una evoluci\u00f3n del pensamiento veterotes-tamentario.<br \/>\nSin negar en absoluto una diferenciaci\u00f3n de los textos, tanto en el tiempo como en ei pensamiento, nos parece que se puede afirmar una coherencia fundamental en la idea de Dios subyacente en el AT. La formulamos as\u00ed\u00ad: bendici\u00f3n y maldici\u00f3n, prosperidad y desventura no son simplemente el resultado autom\u00e1tico de un proceso mec\u00e1nico acci\u00f3n-consecuencia que se verifica dentro de una esfera de acci\u00f3n que determina el destino y que Dios se limita a vigilar y custodiar, lo mismo cuando produce salvaci\u00f3n que cuando tiene como efecto la ruina. Dios quiere libre e infaliblemente la salvaci\u00f3n, el bienestar, la vida para el hombre; pero de hecho ello se realiza a condici\u00f3n de que el hombre acoja libremente los dones de Dios con la obediencia. El don divino, infaliblemente predestinado al hombre, el hombre libre s\u00f3lo lo puede hacer propio a condici\u00f3n de estar en sinton\u00ed\u00ada con Dios. Atribuir a Dios lo mismo la bendici\u00f3n que la maldici\u00f3n es una manera de negar consistencia a otras fuerzas extra\u00f1as, como por ejemplo, los demonios o energ\u00ed\u00adas impersonales m\u00e1gicas. Decir que \u2020\u0153Dios es juez\u2020\u009d o que \u2020\u0153cada uno responde de sus acciones\u2020\u2122 o que \u2020\u0153Dios remunera seg\u00fan nuestras obras\u2020\u009d no significa otra cosa que subrayar la responsabilidad humana sin admitir una discriminaci\u00f3n en Dios.<br \/>\nLa hip\u00f3tesis que hemos formulado es sumamente te\u00f3rica, pero nos parece que da raz\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos m\u00e1s dispares en su convergencia ten-dencial a una visi\u00f3n coherente de la relaci\u00f3n Dios-hombre.<br \/>\n2845<br \/>\nIV. RETRIBUCION COLECTIVA.<br \/>\nEl hebreo no tiene un t\u00e9rmino que equivalga a nuestro responsabilidad. Sin embargo, usa diversas f\u00f3rmulas para expresar el hecho de que una culpa o un castigo recae sobre alguno. Mas a diferencia del derecho romano y de nuestros c\u00f3digos occidentales que son sus herederos, los cuales tienen una concepci\u00f3n subjetiva e individual de la responsabilidad, la Biblia, seg\u00fan tambi\u00e9n el derecho de los pueblos semitas antiguos, tiene una concepci\u00f3n \u2020\u0153objetivista\u2020\u009d de la culpa y de la reparaci\u00f3n; es decir, no tiene en cuenta la conciencia, la prudencia y la capacidad de discernimiento del que obra. Por consiguiente, seg\u00fan el derecho b\u00ed\u00adblico la infracci\u00f3n o lesi\u00f3n crea, en perjuicio de la v\u00ed\u00adctima, una situaci\u00f3n de desequilibrio; lo que importa entonces es la restauraci\u00f3n del orden violado y del equilibrio perturbado (o sea, la resti-tutio in integrum). No existe, pues, la preocupaci\u00f3n de indagar sobre la responsabilidad subjetiva del agente o sus intenciones personales: si hay una culpa, un da\u00f1o, una infracci\u00f3n, entonces debe haber una reparaci\u00f3n por parte de alguno.<br \/>\nEn los casos en los que se trata de corrupci\u00f3n que se difunde, de des\u00f3rdenes sociales o pol\u00ed\u00adticos que ponen en crisis la misma estructura socio-pol\u00ed\u00adtica o incluso religiosa, \u00bfhabla la Biblia de una culpa colectiva? Lo que ella quiere es o subrayar la solidaridad com\u00fan o poner de relieve que ciertas obligaciones son esenciales para el dinamismo vital de la comunidad. No quiere necesariamente afirmar una responsabilidad igual de cada individuo particular. Seg\u00fan el AT, el individuo, en el bien y en el mal, es solidario del cuerpo entero del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>No parece justificada la tesis formulada, por ejemplo, por W. Pesch de este modo: \u2020\u0153En cuanto a la retribuci\u00f3n, el AT la conceb\u00ed\u00ada sobre todo como colectiva. El premio y el castigo deb\u00ed\u00adan ser comunes a justos y pecadores, al pueblo y a los particulares, a descendientes y antepasados\u2020\u009d. Pero el mismo autor a\u00f1ade: \u2020\u0153Jam\u00e1s hubo un per\u00ed\u00adodo en el cual el principio de la retribuci\u00f3n colectiva fuera puesto de relieve de modo exclusivo\u2020\u009d.<br \/>\n2846<br \/>\nComo prueba de la retribuci\u00f3n colectiva se citan habitualmente los pasajes siguientes: Gen 19,2Oss; Ex 20,5-6; Dt 5,9-10; Jg 3,7-8; 13,1; 2R 17,7-23; Am 7,17; N\u00fam 16,20-22; 2S 24,16-17, y N\u00fam 14,18.<br \/>\nPues bien, los textos citados no prueban en absoluto la existencia de una retribuci\u00f3n colectiva. El episodio de Sodoma y Gomorra exalta la misericordia salv\u00ed\u00adfica de Dios, que salva a Lot que lo invoca (Gn 19); la ruina recae sobre los que se la construyen rechazando a Dios. Dt 5,9-10 afirma que toda la gran familia patriarcal, que llegaba hasta la cuarta generaci\u00f3n, es puesta frente al don de la libertad del \u00e9xodo dada por Yhwh; puede \u2020\u0153odiar\u2020\u009d, es decir, rehusar ese don, o bien \u2020\u0153amar\u2020\u009d, o sea acoger el don. No hay dos salidas sim\u00e9tricas para la aceptaci\u00f3n y el rechazo, es decir, propiamente una retribuci\u00f3n. En cambio hay una salida positiva para el que \u2020\u0153ama\u2020\u009d, porque experimenta la infinita misericordia de Dios (\u2020\u0153hasta la mil\u00e9sima generaci\u00f3n\u2020\u009d); y hay una no salida, o sea un permanecer en la culpa, para el que no ama. Leamos ahora Jg 3,7-8: \u2020\u0153Los israelitas hicieron lo que desagrada al Se\u00f1or. Olvidaron al Se\u00f1or, su Dios, para adorar a los baales y a las aser\u00e1s. Entonces la ira del Se\u00f1or se encendi\u00f3 contra ellos y los entreg\u00f3 a Cusan Risatay\u00ed\u00adn, rey de Ed\u00f3n\u2020\u009d. Es sabido que la \/ira de Dios es una met\u00e1fora, que indica la absoluta incompatibilidad entre Dios y una conducta perversa; adem\u00e1s, la ira divina es imprevisible e incalculable, porque designa la libertad insondable de Dios. Atribuir una desventura a la ira de Dios no significa otra cosa que declarar su condici\u00f3n absolutamente ajena al mal. Tan es as\u00ed\u00ad, que la continuaci\u00f3n del pasaje citado muestra que, apenas los israelitas se vuelven a Dios, no encuentran en \u00e9l m\u00e1s que salvaci\u00f3n. Lo mismo vale para Jg<br \/>\n13,1.<br \/>\nSeg\u00fan el pasaje de 2R 17,7-23, los israelitas se negaron a escucharlos decretos, las alianzas y los testimonios, incluso las llamadas a la conversi\u00f3n hechas por Dios, y \u2020\u0153endurecieron la cerviz\u2020\u009d. Dios no quiere en absoluto su ruina. Al afirmar al mismo tiempo que Dios \u2020\u0153rechaz\u00f3 a toda la descendencia de Israel, la humill\u00f3 y la entreg\u00f3 en manos de sus saqueadores\u2020\u009d, se recurre evidentemente a un lenguaje que proyecta en Dios una dial\u00e9ctica (premio-castigo) que destaca la dimensi\u00f3n de absoluto de la opci\u00f3n por los israelitas. Am 7,17 menciona el anuncio de desventura contra la familia del rey Jerobo\u00e1n, cuya conducta Dios no aprueba y que no llevar\u00e1 m\u00e1s que a un desenlace desastroso. Para N\u00fam 16 la Biblia de Jerusal\u00e9n comenta: \u2020\u0153El relato de la rebeld\u00ed\u00ada de Datan y Abir\u00f3n no conoce a\u00fan la responsabilidad individual, porque la muerte hiere tambi\u00e9n a las familias y a los clanes de los culpables\u2020\u009d. No se trata aqu\u00ed\u00ad de retribuci\u00f3n en sentido propio; hay obligaciones en la sociedad ci\u00e1nica que ponen en peligro la existencia de la comunidad si se las desatiende. En 2S 24,16-17 hay una curiosa duplicidad de acciones: por una parte, el \u00e1ngel (=el Se\u00f1or mismo) que ordena la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n; por otra parte, el Se\u00f1or se arrepiente del mal y le ordena al \u00e1ngel: \u2020\u0153Basta, retira la mano\u2020\u009d. La absoluta competencia de Dios sobre la historia conduce a esta trasposici\u00f3n al mismo Dios de las antinomias hist\u00f3ricas. En realidad, est\u00e1 claro que Dios quiere salvar; pero no es un Dios bonach\u00f3n e indiferente, ante el cual cualquier actitud tiene el mismo valor, igual que tampoco carece de importancia y se responsabiliza de la conducta del hombre.<br \/>\nFinalmente, leamos N\u00fam 14,18-19: \u2020\u0153El Se\u00f1ores lento para la c\u00f3lera y rico en misericordia; perdona la iniquidad y la rebeld\u00ed\u00ada, pero nada deja impune, pues castiga en los hijos el pecado de los padres hasta la tercera y la cuarta generaci\u00f3n. Perdona, pues, el pecado de este pueblo seg\u00fan tu gran misericordia, como desde Egipto hasta aqu\u00ed\u00ad los has perdonado\u2020\u009d. La bondad de Dios es la fuente de su perd\u00f3n, que no es dado a medida que el hombre lo \u2020\u0153merece\u2020\u009d, sino seg\u00fan la medida de la bondad divina; desde el principio, es decir, desde el \u00e9xodo hasta el momento en que escribe el autor, Dios ha perdonado siempre a su pueblo. Frente a la bondad divina, pronta siempre infalible e irrevocablemente al perd\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo hacer valer la indudable libertad del hombre de acogerla o de rechazarla? El autor b\u00ed\u00adblico recurre a la met\u00e1fora de la ira y del castigo por la iniquidad y el pecado: el rechazo del hombre hace ver a Dios en la figura de la ira y del castigo. Mas, puesto que el designio divino es reunir a su \u2020\u0153familia\u2020\u009d, a su pueblo, el rechazo pecaminoso del hombre no puede ser m\u00e1s que el de una sociedad antidivina, por as\u00ed\u00ad decirlo, que se autocondena a la ruina con una solidaridad autodestruc-tiva en el mal.<br \/>\nNo existe, pues, en el AT la idea de una retribuci\u00f3n colectiva que prescinda de la responsabilidad individual libre. Pero tambi\u00e9n la idea de una evoluci\u00f3n desde la retribuci\u00f3n colectiva a la individual es deudora m\u00e1s a prejuicios filos\u00f3ficos evolucionistas que a una investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de los textos b\u00ed\u00adblicos. En efecto, ya Jer 31,30 (\u2020\u0153Cada cual morir\u00e1 por su propia iniquidad\u2020\u009d), igual que luego Ez 18,26 (\u2020\u0153Si el justo se aparta de su justicia para cometer la injusticia y muere en ella, muere por la injusticia que ha cometido\u2020\u009d) afirman claramente que es el individuo el que se autojustifica o se pierde a s\u00ed\u00ad mismo. No se trata en tal caso de pasajes tard\u00ed\u00ados que cambian una perspectiva precedente, sino de la constante convicci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la perspectiva dominante de la salvaci\u00f3n divina, que la libertad humana diversifica en resultado positivo (individual y comunitario) y en no-resultado (individual y comunitario).<br \/>\n2847<br \/>\nTambi\u00e9n se ha de poner en duda la afirmaci\u00f3n de que en el AT se dar\u00ed\u00ada una progresiva<br \/>\n\u2020\u0153espiritualizaci\u00f3n\u2020\u009dde la idea de retribuci\u00f3n bajo la presi\u00f3n y el impacto de los fallos pol\u00ed\u00adticos y sociales de Israel, que, para huir del pesimismo negador, de la desesperaci\u00f3n o de la protesta radical, proyecta en realidades \u2020\u0153espirituales\u2020\u009d (p.ej., un buen nombre en el futuro, como en Si41,11-13; Si 44,12; Si47,12) sus deseos de una vida segura, pr\u00f3spera y serena en la tierra. Hay que rechazar sin m\u00e1s que el AT divida lo \u2020\u0153material\u2020\u009d de lo \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d: tierra, prosperidad, vida social, seguridad, etc., no son nunca, para el Israel b\u00ed\u00adblico, realidades separadas de la presencia de Dios. Obviamente, Israel no era pan-te\u00ed\u00adsta ni identificaba simplemente los \u2020\u0153bienes\u2020\u009d que el hombre puede tener con Dios mismo; pero tampoco los separaba del todo. De aqu\u00ed\u00ad la problem\u00e1tica intr\u00ed\u00adnseca al mismo AT: por una parte, la bendici\u00f3n de Dios produce riqueza, bienestar, \u00e9xito; por otra parte, Dios est\u00e1 cerca y presente tambi\u00e9n en la desgracia y en la desolaci\u00f3n (cf los cantos del siervo de Yhwh) como promesa indefectible de \u00e9xito. Para el israelita creyente, la crisis estalla cuando se ve tentado a verificar la promesa divina bas\u00e1ndose en los \u00e9xitos o fracasos humanos (cf el libro de Jb). Si la justicia divina es promesa salv\u00ed\u00adfica digna de confianza e indefectible, \u00bfc\u00f3mo puede dejar espacio a la desdicha y al fracaso? Propiamente, responde el AT, \u00e9se es el espacio de la libertad humana, la cual, sin embargo, no est\u00e1 nunca abandonada a s\u00ed\u00ad misma. A pesar de todo, Dios sigue siendo la promesa sorprendente e imprevisible, que no puede deducirse de nada y que nunca es totalmente verificable por parte del hombre.<br \/>\nDe aqu\u00ed\u00ad el lenguaje de la esperanza, expresada en las met\u00e1foras de la luz (p.ej. SaI 19,29, \u2020\u0153T\u00fa, Se\u00f1or, eres mi l\u00e1mpara; Dios m\u00ed\u00ado, ilumina mis tinieblas\u2020\u009d), de la presencia tranquilizadora (p.ej. SaI 16,11, \u2020\u0153Me ense\u00f1ar\u00e1s el camino de la vida, plenitud de gozo en tu presencia, alegr\u00ed\u00ada perpetua a tu derecha\u2020\u009d), del rostro (p.ej. SaI 17,15, \u2020\u0153Yo, y esto es justicia, contemplar\u00e9 tu rostro\u2020\u009d), de la resurrecci\u00f3n (Dn 12), etc. El tema de la retribuci\u00f3n se convierte necesariamente, para ser totalmente b\u00ed\u00adblico, en el de la esperanza o desesperaci\u00f3n del hombre frente a la insondable y misteriosa bondad prometedora de Dios.<br \/>\n2848<br \/>\ny. DEUTERONOMIOIOBRA DEUTERONOMISTA.<br \/>\nEl movimiento deuteron\u00f3mico marca un momento de madura reflexi\u00f3n sobre nuestro tema, llegando a superar radicalmente la idea de una retribuci\u00f3n autom\u00e1tica, concebida casi de forma m\u00e1gica, y a afirmar decididamente, bien la absoluta bondad prometedora de Dios, bien la libertad discrimi-nadora del hombre.<br \/>\nEs significativo que el mencionado estudio de?. Koch (1955) no cite la literatura deuteron\u00f3mica, excepto Dt 19,14, y que muchos autores observen la posici\u00f3n particular del Deute-ronomio sobre el tema en cuesti\u00f3n. En particular, el escrito deuterono-mista es problem\u00e1tico, porque afirma tanto que Israel es justificado por pura gracia como que debe seguir la ley deuteronomista; \u00bfsurge aqu\u00ed\u00ad el problema del binomio \u2020\u0153evangelio y ley\u2020\u009d?<br \/>\nDt insiste en subrayar que la elecci\u00f3n de Israel y el don de la tierra son actos gratuitos del Dios amante, no condicionado ni por la grandeza ni por el poder de Israel: \u2020\u0153El Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y os eligi\u00f3, no por ser el pueblo m\u00e1s numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos. Porque el Se\u00f1or os am\u00f3 y porque ha querido cumplir el juramento hecho a vuestros padres, os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha librado de la casa de la esclavitud, de la mano del fara\u00f3n, rey de Egipto\u2020\u009d Dt 7,7-8). Los dones de Dios no est\u00e1n condicionados por nada, sino que nacen del amor y de la libre decisi\u00f3n del mismo Dios. Sin embargo, se trata de dones hechos a una libertad responsable, de cuya decisi\u00f3n de hecho hace depender Dios la realizaci\u00f3n efectiva de su donaci\u00f3n gratuita. Cuando la libertad humana acepta el don divino, entonces \u00e9ste asume el \u2020\u0153rostro\u2020\u009d de una respuesta.<br \/>\nEs emblem\u00e1tico el pasaje de Dt 6,23-25: \u2020\u0153(Dios) nos sac\u00f3 de all\u00ed\u00ad (Egipto) para llevarnos a la tierra que hab\u00ed\u00ada jurado dar a nuestros padres. Y el Se\u00f1or nos ha ordenado poner en pr\u00e1ctica todas estas leyes y temer al Se\u00f1or, nuestro Dios, para que seamos dichosos y vivamos, como nos ha concedido hasta ahora. Esta ser\u00e1 nuestra justicia: guardar y poner en pr\u00e1ctica \u00ed\u00adntegramente estos mandamientos en presencia del Se\u00f1or, nuestro Dios, como \u00e9l nos lo ha ordenado\u2020\u009d. La l\u00f3gica del p\u00e1rrafo es la siguiente: Dios ha salvado y librado a Israel -nos ha invitado a acoger su don mediante la observancia de la ley- a fin de vivir y ser felices. La ley es \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d en sentido paulino. La observancia de la ley es expresi\u00f3n de la fidelidad humana a la acci\u00f3n de salvaci\u00f3n y de \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d de Dios; en este sentido, la ley es para Israel el camino de la salvaci\u00f3n y de la vida.<br \/>\nSe podr\u00ed\u00ada objetar que la obra deuteronomista ve en la p\u00e9rdida de la tierra el castigo por la infidelidad de Israel: la ira de Dios se ha desencadenado contra Israel y le ha dado la merecida \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d por sus culpas. L\u00e9ase, por ejemplo, 2R 22,16: \u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or, Dios de Israel: Decid al hombre que os ha enviado: Esto dice el Se\u00f1or: Voy a traer la desgracia sobre este lugar y sobre sus habitantes, es decir, todas las palabras del libro que ha o\u00ed\u00addo el rey de Jud\u00e1, por haberme abandonado\u2020\u2122. Es un tema que se repite, que la posesi\u00f3n de la tierra es una \u2020\u0153recompensa por la observancia de la ley. Pero ser\u00ed\u00ada una grave falsificaci\u00f3n entender los pasajes de Dt y del Dtr como un puro legalismo, una relaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica de acci\u00f3n buena a la que corresponde la paga debida. Por el contrario, es preciso saber intuir en ellos la profunda dial\u00e9ctica de \u2020\u0153gracia y \u2020\u0153m\u00e9rito\u2020\u2122, de acci\u00f3n divina y libertad humana.<br \/>\n2849<br \/>\nUn texto caracter\u00ed\u00adstico del llamado \u2020\u0153nomismo deuteronomista\u2020\u2122 es Dt 6,17-19: \u2020\u0153Guardad con gran cuidado los mandamientos del Se\u00f1or, vuestro Dios, los preceptos y las leyes que os da. Haz lo que es justo y bueno a los ojos del Se\u00f1or, para que seas dichoso y entres a tomar posesi\u00f3n de la hermosa tierra que el Se\u00f1or prometi\u00f3 con juramento a tus padres, cuando eche delante de ti a todos tus enemigos, como \u00e9l lo ha dicho\u2020\u009d.<br \/>\nEn este pasaje notamos que la tierra es ante todo promesa de Dios gratuita, lo mismo que es gracia el arrojar a los enemigos; ya antes de que Israel existiese, Dios prometi\u00f3 la tierra a los padres; sin que Israel combata, Yhwh expulsa a los enemigos. La misma ley es dada libremente por Dios. Pues bien, obedeciendo y practicando la ley puede Israel permanecer en la tierra o entrar en su posesi\u00f3n. En esta perspectiva, la ley es \u2020\u0153evangelio\u2020\u2122 y no hay sombra de legalismo. Israel, en efecto, es puesto en guardia contra la ilusi\u00f3n de la autojustifica-ci\u00f3n: \u2020\u0153Gu\u00e1rdate de decir en tu coraz\u00f3n: Mi fuerza y el poder de mis manos han hecho todo esto\u2020\u009d (Dt 8,17).<br \/>\nLa literatura deuteron\u00f3mica\/deu-teronomista, al dar a la relaci\u00f3n de \/ alianza con Dios la expresi\u00f3n de un tratado, puso el \u00e9nfasis en la responsabilidad de Israel (o del hombre); pero sin caer en una forma de legalismo, puesto que la exigencia divina de la ley es situada en el contexto de una relaci\u00f3n que depende no primariamente de la obediencia a la ley, sino de la iniciativa gratuita y libre del amor divino.<br \/>\nLa entrada en la tierra -como, para el Israel el destierro, la vuelta a la patria- es pura gracia: \u2020\u0153Cuando el Se\u00f1or, tu Dios, los haya echado lejos de ti, no digas en tu coraz\u00f3n: Por mi justicia me ha dado el Se\u00f1or la posesi\u00f3n de esta tierra, siendo as\u00ed\u00ad que es por su injusticia por lo que el Se\u00f1or echa a esas naciones lejos de ti. No por tu justicia ni por la rectitud de tu coraz\u00f3n vas a entrar en posesi\u00f3n de la tierra, sino por la injusticia de esas naciones las echa el Se\u00f1or lejos de ti; y tambi\u00e9n para cumplir el juramento hecho a vuestros padres Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob. Reconoce que el Se\u00f1or, tu Dios, no te da la posesi\u00f3n de esa buena tierra debido a tu justicia, pues no eres m\u00e1s que un pueblo de cabeza dura\u2020\u009d (Dt 9,4-6). El pueblo de Israel debe saber, pues, que es deudor de la lib\u00e9rrima misericordia de Dios, que le da la tierra buena sin estar condicionado por los \u2020\u0153m\u00e9ritos\u2020\u2122 de su pueblo. Este pasaje de Dt contradice la tesis de K. Koch, seg\u00fan el cual en el AT solamente el que es fiel a la comunidad, y nunca el imp\u00ed\u00ado, es justificado. Aqu\u00ed\u00ad se ve incluso que Dios se dirige ben\u00e9volamente al pecador, el cual de ning\u00fan modo ha merecido esa benevolencia; pero aparece tambi\u00e9n, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, el \u2020\u0153juicio\u2020\u009d de Dios, que pone al hombre frente a su responsabilidad y a su culpa a fin de ser liberado.<br \/>\nA esta luz adquiere gran relieve el tema de la conversi\u00f3n, presente tanto en el Dt como en la obra dtr. El \u2020\u0153principio-esperanza\u2020\u009d no se funda en el \u2020\u0153sentir\u2020\u009d humano ni en las prestaciones del hombre, sino en el hecho de que Dios mismo es posibilidad inagotable de futuro: \u2020\u0153Si de nuevo te vuelves hacia \u00e9l y le obedeces&#8230;, \u00e9l tendr\u00e1 misericordia de ti y te reunir\u00e1 de nuevo de todos los pueblos.., porque \u00e9l es tu vida\u2020\u009d Dt 30,2; Dt 30,3; Dt 30,20). A lo largo de toda la obra hist\u00f3rica dtr resuena este estribillo de la conversi\u00f3n; no tanto para invitar a hacer prestaciones a Dios, como para se\u00f1alar que Dios es siempre la posibilidad prometedora y fiable, en la que Israel puede confiar con seguridad.<br \/>\nEste es tambi\u00e9n el sentido de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, que denuncia el pecado, invita a la conversi\u00f3n y promete la salvaci\u00f3n. La denuncia prof\u00e9tica coloca a los hombres frente a sus culpas, pero al mismo tiempo afirma la absoluta misericordia divina, que se propone como posibilidad nunca agotada de esperanza.<br \/>\n2850<br \/>\nVI. LIBROS SAPIENCIALES.<br \/>\nVarios estudiosos han sostenido que la reflexi\u00f3n sapiencial tendr\u00ed\u00ada dos fases: una m\u00e1s \u2020\u0153secular\u2020\u009d y, m\u00e1s tard\u00ed\u00adamente, otra m\u00e1s religiosa. En la primera fase dominar\u00ed\u00ada una concepci\u00f3n autom\u00e1tica de la retribuci\u00f3n, seg\u00fan la cual hay una conexi\u00f3n necesaria entre el obrar del hombre y su sit\u00faaci\u00f3n consiguiente. En la segunda fase se elevar\u00ed\u00ada la protesta de la antisabidur\u00ed\u00ada o de la sabidur\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica, que impugnar\u00ed\u00ada la \u00ed\u00adndole inexorable del esquema acci\u00f3n-consecuencia apelando a la libertad de acci\u00f3n de Dios, a fin de debatir el problema del justo paciente, caso en el cual el esquema mencionado no funciona. As\u00ed\u00ad formula G. von Rad el paso de una a otra fase: \u2020\u0153En un primer tiempo, la relaci\u00f3n entre el acto y sus consecuencias era una regla m\u00e1s o menos neutra; en cambio, ahora se ve en ella una intervenci\u00f3n personal de Dios, que va dirigida al individuo. En el primer caso, el saber sobre Yhwh daba la capacidad de comprender el mundo como tal; en el otro, permit\u00ed\u00ada ordenar las experiencias religiosas conexas con el gobierno del mundo y buscar en ellas reglas. Lo mismo en un caso que en otro la raz\u00f3n se mov\u00ed\u00ada dentro del l\u00ed\u00admite de su competencia. El reproche formulado frecuentemente de un endurecimiento \u2020\u0153dogm\u00e1tico\u2020\u009d de la sabidur\u00ed\u00ada reciente deber\u00ed\u00ada motivarse exeg\u00e9ticamente con m\u00e1s precisi\u00f3n a partir de los textos. Ello mostrar\u00ed\u00ada que el endurecimiento es frecuentemente debido al exegeta, que se ha forjado primero un esquema seg\u00fan el cual quiere juzgar la doctrina de los antiguos\u2020\u009d.<br \/>\nEn todo el Oriente pr\u00f3ximo antiguo no se admit\u00ed\u00ada un orden c\u00f3smico neutral; y mucho menos en Israel. Estimamos que no existi\u00f3 jam\u00e1s en Israel una sabidur\u00ed\u00ada del todo profana, secular; y que el esquema evolucionista de una \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada antigua\u2020\u009d y de una \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada en crisis\u2020\u009d es una construcci\u00f3n artificiosa e infundada. Es dentro del movimiento sapiencial entero donde se discute el problema de la armonizaci\u00f3n l\u00f3gica y coherente de los siguientes datos de \u2020\u0153experiencia\u2020\u009d: existencia de un orden c\u00f3smico-nexo virtud\/felicidad, pecado\/desgracia-libertad de la intervenci\u00f3n divina-sufrimiento del inocente. De acuerdo con los momentos hist\u00f3ricos contingentes y con las situaciones particulares, se impon\u00ed\u00ada en un primer plano uno u otro de estos datos y la exigencia de su inteligencia cr\u00ed\u00adtica. La reuni\u00f3n en el canon de los diferentes intentos de respuesta no significa solamente el acercamiento casual de diversas posiciones, sino que procura un principio de sistematizaci\u00f3n: las diferentes tesis se pueden coordinar entre s\u00ed\u00ad. El descubrimiento y la elaboraci\u00f3n de esa l\u00f3gica coherencia son propiamente tarea que se deja al lector y al exegeta-te\u00f3logo.<br \/>\nLos sabios se atienen constantemente a la tesis de que Dios no es castigador y que garantiza un orden universal fundado en su actividad creadora. En esta perspectiva hay que leer el libro de Jb: Dios constituye el \u2020\u0153sentido\u2020\u009d del mundo y es el garante del orden creatural incluso en las situaciones de crisis, las cuales no quedan, pues, privadas de todo posible significado intr\u00ed\u00adnseco. Sin embargo, no se remite la soluci\u00f3n al futuro, ni se cede a la tentaci\u00f3n del determinismo fatalista, ni se da paso a una confianza fide\u00ed\u00adsta en la divinidad.<br \/>\nColocado ante la creaci\u00f3n buena, el hombre puede, sin embargo, experimentar lo mismo el bien que el mal, la felicidad que la desgracia. La raz\u00f3n de esa diversificaci\u00f3n de salidas hay que buscarla ante todo en la libre elecci\u00f3n humana: el mal es producto humano. El rechazo de la sabidur\u00ed\u00ada, es decir, del orden bueno y salv\u00ed\u00adfico de Dios, es en sustancia un autocas-tigo del que la rechaza: \u2020\u0153Yo os llam\u00e9, y me rechazasteis, os tend\u00ed\u00ad la mano y no me hicisteis caso. Hab\u00e9is despreciado todos mis consejos y no hab\u00e9is querido mis amonestaciones. Tambi\u00e9n yo me reir\u00e9 de vuestra desventura, me vengar\u00e9 cuando venga sobre vosotros el terror; cuando el terror venga sobre vosotros como el hurac\u00e1n, y como un torbellino os sobrevenga la desventura; cuando la tribulaci\u00f3n y la angustia vengan sobre vosotros. Entonces ellos me llamar\u00e1n, y yo no responder\u00e9; me buscar\u00e1n, y no me encontrar\u00e1n. Porque han aborrecido la ciencia y no han amado el temor del Se\u00f1or; no han querido mis consejos, han despreciado todas mis exhortaciones, comer\u00e1n el fruto de sus errores y se hartar\u00e1n de sus propios consejos. Porque el desv\u00ed\u00ado de los inexpertos los mata, y el descuido de los necios los lleva a la ruina; pero quien me escucha vive en paz y estar\u00e1 tranquilo, sin temer ning\u00fan peligro\u2020\u009d (Pr 1,24-32). El alejamiento de la sabidur\u00ed\u00ada y el desorden que de ah\u00ed\u00ad se deriva no es atribuible a Dios, sino al rechazo del hombre. A esta luz hay que entender tambi\u00e9n el pasaje de Si 39,25- 27 (en hebreo): \u2020\u0153Bien para el bueno ha establecido desde el principio, mientras que para el malvado ha establecido el bien y el mal. Esenciales para la vida del hombre son: agua y fuego, hierro y sal, flor de harina, leche y miel, sangre de uva, aceite y vestido; todo esto para los buenos es signo de prosperidad, mientras que para los malvados se convierte en mal\u2020\u009d(trad. de G.L. Prato).<br \/>\n2851<br \/>\nSeg\u00fan Ben Sir\u00e1, no hay en Dios dos voluntades y dos acciones (buena y mala o una para el bien y otra para el mal). Dios es solamente bondad, y su misericordia es la ley constitutiva del universo: \u2020\u0153El Se\u00f1or es paciente con los hombres y derrama sobre ellos su misericordia. Ve y sabe que su suerte es desdichada; por eso multiplica el perd\u00f3n. La misericordia del hombre se limita al pr\u00f3jimo, la misericordia del Se\u00f1or se extiende a todo ser viviente\u2020\u009d (Si 18,10-1 2, griego). La idea de retribuci\u00f3n no se reduce a una discriminaci\u00f3n del obrar divino, sino que se enlaza con dos factores: la distribuci\u00f3n ordenada de las criaturas con funciones diferentes y el ejercicio de la responsabilidad humana en el uso de las criaturas. Cuando el obrar perverso se atrae la desgracia a trav\u00e9s de un autocastigo, no hace m\u00e1s que destacar el orden de la creaci\u00f3n. El arrepentimiento y la conversi\u00f3n le permiten al hombre \u2020\u0153sintonizar\u2020\u009d con la misericordia divina que invade el universo y reintegrarse as\u00ed\u00ad en el orden universal. Ben Sir\u00e1 no se propone el problema del justo que sufre, sino que se limita a afirmar la justicia, la bondad y la misericordia de Dios. El mal es un problema que se refiere al hombre y a su historia; no es de Dios.<br \/>\nFrente al mal y al dolor, la reflexi\u00f3n \/ apocal\u00ed\u00adptica profundiza la l\u00ed\u00adnea de pensamiento sapiencial en dos direcciones: por una parte, acent\u00faa la exigencia de comprender la justicia de Dios y su intervenci\u00f3n reivindicativa en favor de los justos: por otra parte, justamente porque esa reivindicaci\u00f3n es \u2020\u0153divina\u2020\u009d, o sea absoluta y total, saca a luz y afirma la idea de una reivindicaci\u00f3n final con la idea de la resurrecci\u00f3n Dn 12; Sb 1-4; 2M 7). La \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u009d futura (ya sea la resurrecci\u00f3n o la inmortalidad bienaventurada) no es otra cosa que el aspecto final que asume la misericordia divina constitutiva del universo; pero es tambi\u00e9n la salida hacia la cual Dios conduce al hombre que lo acoge. La \u2020\u0153condenaci\u00f3n\u2020\u009d no es una salida sim\u00e9trica, sino la no salida de la existencia humana, que rehusa la sabidur\u00ed\u00ada y misericordia de Dios.<br \/>\nLa idea de una reivindicaci\u00f3n divina en favor del justo m\u00e1s que de un \u2020\u0153castigo\u2020\u009d verdadero y propio del imp\u00ed\u00ado me parece que es tambi\u00e9n el sentido de dichos sapienciales, como, por ejemplo, Pr 10,3: \u2020\u0153El Se\u00f1or no deja al justo sufrir hambre, pero rechaza la codicia del malvado\u2020\u009d; Pr 10,6: \u2020\u0153La bendici\u00f3n del Se\u00f1or sobre la cabeza del justo, la boca del malhechor oculta la violencia\u2020\u009d; cf Pr 10,27.29.<br \/>\n2852<br \/>\nVII. EN LOS EVANGELIOS SINOPTicoS.<br \/>\nEl t\u00e9rmino usado para la idea de la retribuci\u00f3n es sobre todo misth\u00f3s (= salario): 11 veces en Mateo, una vez en Marcos (9,41), dos veces en Lucas (6,23; 6,35). La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, seg\u00fan lo atestiguan los sin\u00f3pticos, recoge la idea de retribuci\u00f3n; pero una vez m\u00e1s fuera de todo automatismo y en la perspectiva de una yida post mortem.<br \/>\nA los perseguidos, Jes\u00fas les promete una gran recompensa (Mt 5,12); y lo mismo suceder\u00e1 con los que acojan a los profetas y los justos (Mt 10,41) o den de beber a uno de los peque\u00f1os (Mt 10,42). Seg\u00fan Marcos, Jes\u00fas promete \u2020\u0153un tesoro en el cielo\u2020\u009d (10,21). La \u2020\u0153recompensa\u2020\u009d prometida por Jes\u00fas no es otra cosa que el \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d (Mt 5,10). En efecto, seg\u00fan Mateo, todo los obreros de la vi\u00f1a recibir\u00e1n el mismo salario, cualquiera que sea el trabajo realizado (Mt 20,1-15). Marcos distingue entre una recompensa en el mundo presente y otra en el futuro (Mc 10,29-30). Mateo distingue una recompensa dada a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d: la de juzgar a las doce tribus de Israel (Mt 19,28); pero \u2020\u0153todo el que deje casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hijos o campos por mi causa recibir\u00e1 el ciento por uno y heredar\u00e1 la vida eterna\u2020\u009d (Mt 19,29).<br \/>\nEvidentemente, el t\u00e9rmino \u2020\u0153recompensa\u2020\u009d (misth\u00f3s) se ha de tomar como una imagen al lado de otras, tales como \u2020\u0153tesoro en el cielo\u2020\u009d, obtener la promesa (Hb 10,35), herencia incorruptible (IP 1,4-5), la corona de vida (St 1,12). Se trata de un lenguaje antropom\u00f3rfico. No se trata de \u2020\u0153cosas\u2020\u009d que Dios da en recompensa ni de un simple salario de acuerdo con los \u2020\u0153m\u00e9ritos\u2020\u009d, puesto que la \u2020\u0153recompensa\u2020\u009d es el reino de Dios.<br \/>\nCuando los siervos cristianos hayan hecho todo lo que deben hacer, dir\u00e1n: \u2020\u0153Somos siervos cualesquiera\u2020\u009d Lc 17,10). Traducir \u2020\u0153somos siervos in\u00fatiles\u2020\u009d altera el sentido de la par\u00e1bola. \u2020\u0153Siervos cualesquiera\u2020\u009d significa \u2020\u0153somos solamente siervos, sin m\u00e9ritos distintivos particulares\u2020\u009d. El siervo no formula pretensiones, no reclama cr\u00e9ditos.<br \/>\nRelacionada con la retribuci\u00f3n est\u00e1 la idea de juicio: \u2020\u0153El Hijo del hombre dar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u2020\u009d (Mt 16,27). Esto significa que las obras no son ni extra\u00f1as ni indiferentes para el resultado final, es decir, para el \/ reino de Dios, que ser\u00e1 la \u2020\u0153recompensa\u2020\u009d divina. Mas el reino de Dios es promesa libre y gratuita de Dios, no condicionada de ning\u00fan modo por el hombre. Sin embargo, al hombre le es posible acogerlo o rechazarlo.<br \/>\n2853<br \/>\nVIII. EN SAN PABLO.<br \/>\nPoru\u00f1a parte, Pablo sigue usando el lenguaje tradicional del judaismo sobre el juicio conforme a las obras; m\u00e1s, por otra parte, afirma con energ\u00ed\u00ada que las obras no dan la salvaci\u00f3n, la cual viene de la fe. No nos corresponde exponer aqu\u00ed\u00ad la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n mediante la fe, ni la del valor de las obras, ni la relativa a la ley [1 Pablo III, 4; \/ Justicia III, 2]. Baste recordar que, para Pablo, no existe la posibilidad de vanagloriarse: \u2020\u0153,D\u00f3nde queda el orgullo? Ha sido eliminado. \u00bfPor qu\u00e9 ley? \u00bfLa de las obras? No, sino por la ley de la fe\u2020\u009d (Rm 3,27). La fe, en efecto, no ha de considerarse como una obra meritoria ni como simple condici\u00f3n para la justificaci\u00f3n, sino formalmente como la misma justicia, que Dios nos ha dado, en nosotros. Por tanto, el hombre no puede \u2020\u0153conquistar\u2020\u009d ni \u2020\u0153heredar\u2020\u009d por sus esfuerzos, sino que s\u00f3lo puede recibir en don: \u2020\u0153La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni lo corruptible heredar\u00e1 lo incorruptible\u2020\u009d (1Co 15,50).<br \/>\nAl afirmar la gratuidad absoluta de la salvaci\u00f3n divina, no se quiere afirmar en absoluto que el plan divino sea gratuito justamente porque no tiene en cuenta los m\u00e9ritos o dem\u00e9ritos del hombre. Lo que se quiere decir es que los m\u00e9ritos o dem\u00e9ritos humanos no pueden introducir elementos discriminantes en la voluntad divina: \u2020\u0153El don de Dios, ofrecido generosamente por un solo hombre, Jesucristo, se concede m\u00e1s abundantemente a todos\u2020\u009d (Rm 5,15).<br \/>\nLa voluntad infalible de salvaci\u00f3n por parte de Dios o predestinaci\u00f3n se realiza en Jesucristo, y desde \u00e9l se derrama para comunicarse a nosotros: \u2020\u0153Porque aquellos que de antemano conoci\u00f3, tambi\u00e9n los predestin\u00f3 a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que \u00e9l sea el primog\u00e9nito entre muchos hermanos. Y a los que predestin\u00f3, los llam\u00f3; y a los que llam\u00f3, los justific\u00f3; y a los que justific\u00f3, los hizo part\u00ed\u00adcipes de su gloria. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s podremos decir? Si Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros? El que no perdon\u00f3 ni a su propio Hijo, sino que lo entreg\u00f3 por todos nosotros, \u00bfc\u00f3mo no nos dar\u00e1 gratuitamente con \u00e9l todas las cosas? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 acusar a los hijos de Dios? Dios es el que absuelve. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el que condene? \u00bfCristo Jes\u00fas, el que muri\u00f3; mejor dicho, el que resucit\u00f3, el que est\u00e1 a la diestra de Dios y el que intercede por nosotros?\u2020\u009d (Rm 8,29-34). El condenado es el que libre y definitivamente ha rechazado la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios; en ese caso se debe hablar de autojuicio y de autocastigo (1Co 1,18; 2Co 2,15; 2Co 4,3; 2Ts 1,9; 2Ts 2,10).<br \/>\n2854<br \/>\nIX. EN JUAN.<br \/>\nEn el evangelio de Juan no se usa el vocabulario tradicional de la retribuci\u00f3n, que es sustituido por el del \u2020\u0153juicio\u2020\u009d y de la \u2020\u0153vida\u2020\u009d. Adem\u00e1s, la escatolog\u00ed\u00ada jua-nista, aunque afirma un cumplimiento futuro en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Jn 5,28-29), es insistentemente una escatolog\u00ed\u00ada de acento \u2020\u0153presencialista\u2020\u009d: ahora, creyendo en Jes\u00fas o rechazando su palabra de vida, se verifica el juicio. Dice Juan: \u2020\u0153Tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo unig\u00e9nito, para que quien crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l. El que cree en \u00e9l no ser\u00e1 condenado; pero el que no cree ya est\u00e1 condenado, porque no ha cre\u00ed\u00addo en el hijo \u00fanico de Dios\u2020\u009d Jn 3,16-18). Dios ama al mundo, quiere salvarlo; y por eso ha enviado a su Hijo: para hacer vivir; por tanto, rechazar al Hijo, y en consecuencia a Dios mismo, es autocondenarse y autoperderse. Pues \u2020\u0153el que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que no quiere creer en el Hijo no ver\u00e1 la vida; la ira de Dios pesa sobre \u00e9l\u2020\u009d (Jn 3,36). No es Jes\u00fas el que condena ni el Padre, sino que el hombre que no quiere creer se condena \u00e9l solo: \u2020\u0153El que me rechaza -dice Jes\u00fas- y no acepta mi doctrina, ya tiene quien le juzgue; la doctrina que yo he ense\u00f1ado lo condenar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Jn 12,48). La autoperdici\u00f3n y el autojuicio de que hablan los pasajes juanis-tas citados exaltan la realidad y la radicalidad incondicionada de la responsabilidad humana frente al don gratuito, libre e irrevocable de Dios para el bien del hombre.<br \/>\nLa absoluta voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios no elimina ni hace in\u00fatil el esfuerzo radical de la libertad humana, sino que m\u00e1s bien lo suscita en la conducta cristiana responsablemente activa e impregnada de manera ilimitada por la esperanza. La esperanza ilimitada se funda en la libre y gratuita voluntad divina de salvaci\u00f3n para todos los hombres; el compromiso responsable no transforma la esperanza en previsi\u00f3n o seguridad conquistadora, sino que es tambi\u00e9n \u00e9l signo y fruto de la confianza ilimitada en la promesa fiel y fiable de Dios.<br \/>\nTambi\u00e9n all\u00ed\u00ad donde se usa el lenguaje de la \u2020\u0153retribuci\u00f3n\u2020\u2122, la fe cristiana en Jesucristo, plena \u2020\u0153verdad\u2020\u009d o<br \/>\nrevelaci\u00f3n del Dios salvador, transforma el sentido com\u00fan de aquel lenguaje y lo llena de nuevos<br \/>\nsignificados. \u2020\u0153Dios retribuidor\u2020\u2122 no puede, pues, significar otra cosa que \u2020\u0153Dios salvador que se da libre y<br \/>\ngratuitamente a la libertad humana como su bien y su felicidad\u2020\u2122. Pero la libertad humana puede decir s\u00ed\u00ad o<br \/>\nno.<br \/>\n2855<br \/>\nBIBL.: Didier G., D\u00e9sint\u00e9ressement\u00e1u chr\u00e9-lien. La r\u00e9\u00ed\u00adribution dansia morale de St. Paul, Par\u00ed\u00ads 1955;<br \/>\nDietrich W., Rache, Erwdgungen zu einem alttestamentlkhen Thema, en \u2020\u0153Evan-gelische Theologie\u2020\u009d 36<br \/>\n(1976)450-472; Gammie J.G., The TheologvofRelributionin the BookofDeuteronomy, en \u2020\u0153CBQ\u2020\u009d 32<br \/>\n(1970) 1-12; Ghiberti G., Retribuci\u00f3n, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1982; Keller<br \/>\nC.A., Zum sogenannten Vergeltungsglauben im Pro verbienbuch, en Beitrdge zur alttestamentli-chen<br \/>\nTheologie. Fs. f\u00fcr W. Zimmerli zum 70. Geburstag, Gottingen 1977, 223-238; Koch K., Gibt es em<br \/>\nVergeltungsdoma im A T?, en \u2020\u0153ZTK 52 (1955); Id, (ed.), Um das Prinzip der Vel gel-tung in Religi\u00f3n und<br \/>\nRecht des A T, Darmstadt 1972; KuntsJ.K.., TheRetributionmotifin PsaI-mic Wisdom, en \u2020\u0153ZAW 89 (1977)<br \/>\n223-233; Mendelhali G.E., The Tenth Generation. The Origins of the Biblical Tradition, Baltimore 1973, 69-<br \/>\n104 (\u2020\u0153La vendetta di Jhwh\u2020\u21229; Pax E., Studien zur Vergeltungsproblem der Psalmen, en \u2020\u0153Studii Biblici<br \/>\nFranciscani L\u00ed\u00adber Annuus\u2020\u2122 11(1960)56-112; Pesch W., Retribuci\u00f3n, en Conceptos Fundamentales de<br \/>\nTeolog\u00ed\u00ada 11, Cristiandad, Madrid 19722, 565; Prato G. L.\u2020\u2122 liproblema delia teodicea en Ben Sira, Roma 1975; Presker H., misth\u00f3s, en \u2020\u0153GLNT\u2020\u009d Vii (1971) 353-444; Rad G. von, La sabidur\u00ed\u00ada en Israel, Cristiandad,<br \/>\nMadrid 1985; Schnackenburg R., Testimonio moral del Nuevo Testamento, Rialp, Madrid 1965; Towner<br \/>\nW.S., Relribution, en The lnler-pre\u00ed\u00ader\u2020\u2122s Diclionarvofthe Bible, Supplementary volume, Nashville 1982, 742-<br \/>\n744; Wiener C, Retribution in the O\u00ed\u00add Testament, en \u2020\u0153Angeli-cum\u2020\u009d 50 (1973) 464-494.<br \/>\nA. Bonora<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque la costumbre sem\u00edtica era que el <em>g\u014d\u0113l<\/em> (el pariente m\u00e1s cercano) ten\u00eda el deber de vengar el homicidio de su pariente procurando la muerte del asesino, la justicia compromet\u00eda a todo el clan (2 R. 9:26; Nm. 31:2). La legislaci\u00f3n hebrea buscaba limitar la venganza al criminal verdadero (Dt. 24:16), proveyendo asilo (Dt. 19:2\u20137), y haciendo exento el homicidio accidental. <em>Ekdike\u014d<\/em> se usa para (a) cuando se est\u00e1 tratando de conseguir que se haga justicia: p. ej., la viuda de Lc. 18:5; (b) la venganza divina por la sangre de los m\u00e1rtires (Ap. 6:10), el juicio final (2 Ts. 1:8, cf. <em>h\u0113merai ekdikese\u014ds<\/em>, Lc. 21:22, \u00abd\u00edas de retribuci\u00f3n\u00bb en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a>); y para (c) la venganza personal (Ro. 12:19). Aunque la justicia puede ser obtenida por las autoridades que son vengadores de parte de Dios (Ro. 13:4), se les requiere a los cristianos que dejen la venganza en las manos de Dios, que es el \u00faltimo <em>g\u014d\u0113l<\/em> en Ap. 19:2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HERE<\/a><\/em>; W.M. Thomson, <em>The Land and the Book<\/em>, pp. 289\u2013292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Denis H. Tongue<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (538). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Paga, Recompensa, Venganza Deu 32:35 m\u00eda es la venganza y la r; a su tiempo Isa 34:8 es d\u00eda de .. a\u00f1o de r en el pleito de Sion Isa 35:4 que vuestro Dios viene con r, con pago Isa 47:3 har\u00e9 r, y no se librar\u00e1 hombre alguno Jer 51:56 porque Jehov\u00e1, Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/retribucion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRETRIBUCION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6561","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6561\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}