{"id":6585,"date":"2016-02-05T03:34:45","date_gmt":"2016-02-05T08:34:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salvacion\/"},"modified":"2016-02-05T03:34:45","modified_gmt":"2016-02-05T08:34:45","slug":"salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salvacion\/","title":{"rendered":"SALVACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Redenci\u00f3n<br \/>\nGen 49:18 tu s esper\u00e9, oh Jehov\u00e1<br \/>\nExo 14:13 no tem\u00e1is; estad firmes, y ved la s que<br \/>\nExo 15:2 Jehov\u00e1 es .. mi c\u00e1ntico, y ha sido mi s<br \/>\n1Sa 2:1 Ana or\u00f3 .. por cuanto me alegr\u00e9 en tu s<br \/>\n1Sa 11:13 porque hoy Jehov\u00e1 ha dado s en Israel<br \/>\n1Sa 19:5 y Jehov\u00e1 dio gran s a todo Israel<br \/>\n2Ki 13:17 saeta de s de Jehov\u00e1, y saeta de s<br \/>\n1Ch 16:23 tierra; proclamad de d\u00eda en d\u00eda su s<br \/>\nJob 13:16 \u00e9l mismo ser\u00e1 mi s, porque no entrar\u00e1<br \/>\nPsa 3:2 dicen de m\u00ed: No hay para \u00e9l s en Dios<br \/>\nPsa 3:8 la s es de Jehov\u00e1; sobre tu pueblo sea tu<br \/>\nPsa 13:5 mas yo .. mi coraz\u00f3n se alegrar\u00e1 en tu s<br \/>\nPsa 14:7 \u00a1oh, que de Sion saliera la s de Israel!<br \/>\nPsa 18:2 y la fuerza de mi s, mi alto refugio<br \/>\nPsa 27:1 Jehov\u00e1 es mi luz y mi s; \u00bfde qui\u00e9n<br \/>\nPsa 35:3 la lanza .. d\u00ed a mi alma: Yo soy tu s<br \/>\nPsa 37:39 pero la s de los justos es de Jehov\u00e1<br \/>\nPsa 40:10 he publicado tu fidelidad y tu s; no<br \/>\nPsa 42:5, 11<\/p>\n<hr>\n<p>a Dios se le llama Salvador (Hos 13:4; Luk 1:47) y es presentado como el Dios de salvaci\u00f3n (Psa 68:19-20; Luk 3:6; Act 28:28).<\/p>\n<p>En el AT, la salvaci\u00f3n se refiere tanto al tipo de liberaci\u00f3n diaria, regular \u2014como de los enemigos, enfermedades y peligros (ver 1Sa 10:24; Psa 72:4)\u2014 como a las de grandes liberaciones que se interpretan espec\u00ed\u00adficamente como siendo una parte categ\u00f3rica de la participaci\u00f3n \u00fanica y especial de Dios en la historia humana as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n a las revelaciones especiales de su car\u00e1cter y voluntad. El ejemplo supremo de esto es el \u00e9xodo (Exo 14:13, Exo 14:30-31; Exo 15:1-2, Exo 15:13; Exo 18:8), lo que incluy\u00f3 la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto, el viaje seguro hacia la Tierra Prometida y el establecimiento all\u00ed\u00ad como un pueblo nuevo en una relaci\u00f3n nueva con Dios (Deu 6:21-23; Deu 26:2-10; Deu 33:29).<\/p>\n<p>Existen dos aspectos m\u00e1s en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n en el AT. Primero, la salvaci\u00f3n se refiere a la acci\u00f3n futura de Dios cuando \u00e9l librar\u00e1 a Israel de todos sus enemigos y enfermedades y crear\u00e1 un nuevo orden de existencia (ver Isa 49:5-13; Isa 65:17 ss.; Isa 66:22-23; Hageo 2:4-9; Zec 2:7-13). Segundo, esto es la esperanza del Mes\u00ed\u00adas, quien librar\u00e1 a su pueblo de sus pecados (Isa 43:11; Isa 52:13; Isa 53:12).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en el AT, cuando Dios act\u00faa para liberar a Israel, \u00e9l act\u00faa en justicia, y su acto es tambi\u00e9n uno de salvaci\u00f3n (Isa 45:21; Isa 46:12-13). La salvaci\u00f3n futura de Dios incluye una nueva creaci\u00f3n, el rehacer y el renovar el viejo orden creado (Isa 9:2-7; Isa 11:1-9; Isa 65:17 ss.).<\/p>\n<p>En el NT, a Jes\u00fas se le presenta como el Salvador de los pecadores (Luk 2:11; Joh 4:42; Act 5:31; Act 13:23; Phi 3:20; 2Pe 1:1, 2Pe 1:11; 1Jo 4:14). El t\u00ed\u00adtulo reservado para Dios en el AT se le transfiere a Jes\u00fas. Cuando una persona se arrepinti\u00f3 y crey\u00f3, esa persona recibi\u00f3 la salvaci\u00f3n (Mar 2:5; Luk 7:50; Luk 19:9-10).<\/p>\n<p>Por causa de la vida, muerte y exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas, la salvaci\u00f3n es una realidad presente. Es la liberaci\u00f3n del dominio del pecado y de Satan\u00e1s; es la libertad para amar y servir a Dios ahora (Act 4:12; 2Co 6:2; Heb 2:3). La salvaci\u00f3n tambi\u00e9n es, sin embargo, una esperanza futura (Rom 5:9; 1Pe 1:5; Rev 19:1). Ver JUSTIFICACION; Ver REINO DE DIOS; Ver RECONCILIACION; Ver REDENCION.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(salud, liberaci\u00f3n).<\/p>\n<p> \u00abSalvaci\u00f3n\u00bb es un t\u00e9rmino important\u00ed\u00adsimo en la Biblia, donde se menciona mas de 1.000 veces, y, como todo lo maravilloso, ha sido la raz\u00f3n de muchas herej\u00ed\u00adas, sobre todo de los que insisten en que es nada m\u00e1s que un \u00abacto\u00bb en la vida.<\/p>\n<p> La palabra \u00absozein\u00bb o \u00absozo\u00bb: (salud), y \u00absoteria\u00bb: (salvaci\u00f3n), se aplican a la salud del cuerpo y del alma, a salvaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica o espiritual, del individuo o del pueblo. Siempre conlleva un doble significado: Quitar la enfermedad, y dar salud; liberar de la derrota, y dar la victoria; borrar el pecado, y dar la gracia. siempre es \u00abliberar de algo malo, y dar algo bueno, exactamente lo contrapuesto, f\u00ed\u00adsico o espiritual.<\/p>\n<p> 1- En el Antiguo Testamento: La salvaci\u00f3n suele ser material, e implica la acci\u00f3n por parte de Dios, y por parte del hombre.<\/p>\n<p> &#8211; Dios es el Salvador: (Exo 15:2, Isa 43:3).<\/p>\n<p> &#8211; El hombre tiene que tener fe en en Dios, y hacer lo que Dios le manda, como se ve, sobre todo, en el Exodo, que es el prototipo de toda Salvaci\u00f3n: Liberaci\u00f3n de Egipto: Dios hace los milagros de las \u00abplagas\u00bb. pero los Israelitas tuvieron que untar de sangre del dintel de sus casas, y despu\u00e9s, cargar con toda su hacienda y andar el camino hacia la tierra prometida.<\/p>\n<p> (Ex.12).<\/p>\n<p> En el Mar Rojo: Dios pudo haber puesto a todos los Israelitas, por un milagro, del otro lado del mar, levant\u00e1ndolos en el aire. pero no lo hizo as\u00ed\u00ad; lo que hizo fueron los milagros de separar las aguas, y matar a todo el ej\u00e9rcito Egipcio. pero los hombres tuvieron que atravesar a pie el mar Rojo con sus hijos, haciendas y ganados entre dos murallas de agua, por varias semanas, porque no era un r\u00ed\u00ado, sino un \u00abmar\u00bb de muchos kil\u00f3metros de largo.<\/p>\n<p> (Ex.14).<\/p>\n<p> Dios libera del hambre: Les manda el \u00abman\u00e1\u00bb. y pod\u00ed\u00ada haberles dado \u00abman\u00e1\u00bb por una semana, o un mes. pero no, los hombres tenian que ir \u00abcada d\u00ed\u00ada\u00bb a coger el man\u00e1, y el fin de semana, cogerlo para dos d\u00ed\u00adas. \u00c2\u00a1siempre hacer lo que Dios manda, con fe en El! Dios da la victoria en la batalla: Hace el milagro de derrumbr las murallas de Jeric\u00f3. pero los hobres tuvieron que asaltar la fortaleza y pelear.<\/p>\n<p> (Ex. 16).<\/p>\n<p> A Sans\u00f3n: Dios le di\u00f3 una fuerza extraordinaria, milagrosa. pero Sans\u00f3n tuvo que pelear contra el le\u00f3n y contra los filisteos, con sus manos.<\/p>\n<p> (Jue.14).<\/p>\n<p> A Gede\u00f3n Dios le dio la victoria: Con 300 hombres del pueblo, venci\u00f3 al gran ej\u00e9rcito de 135.000 guerreros bien armados. pero los 300 tuvieron que tocar las trompetas y los c\u00e1ntaros vac\u00ed\u00ados y encender las antorchas: (Jue.6).<\/p>\n<p> A David le dio la victoria sobre el gigante Goliat. pero David tuvo que tirar la piedra con su honda: (1 S.17). Dios salva de la lepra a Nam\u00e1n, pero Nam\u00e1n tuvo que lavarse 7 veces en el Jord\u00e1n, como le orden\u00f3 Dios por medio de su profeta Eliseo: (2 R.5). As! Dios salva: La palabra \u00absozo\u00bb se usa para salud f\u00ed\u00adsica, material o espiritual. y salva de la batalla, de la angustia, de los enemigos, de la violencia, de la muerte, del pecado.<\/p>\n<p> (Exo 15:2, Sal 34:6, 2Sa 22:3, 2Sa 23:36-38, Sal 106:47, 6:4,- Eze 36:29).<\/p>\n<p> 2- En el Nuevo Testamento: Sigue habiendo \u00absalvaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica\u00bb, de enfermedades, de tormentas. pero el \u00e9nfasis, el meollo del Evangelio, es la \u00absanaci\u00f3n espiritual\u00bb, la liberaci\u00f3n del \u00abpecado\u00bb, porque el pecado es el \u00fanico verdadero \u00abmal\u00bb del cristiano y del pagano. y la misma palabra \u00absozo\u00bb: (salud), se sigue usando cuando hay una sanaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica, como la hemorroisa o el leproso, o cuando hay una sanaci\u00f3n espiritual, como la samaritana o Zaqueo: (Mt.9, Mc.l, Jn.2, Lc.19).<\/p>\n<p> Las salvaciones f\u00ed\u00adsicas, de la enfermedad, del hambre, de la tormenta. son el \u00abtipo\u00bb, de la verdadera \u00abSalvaci\u00f3n\u00bb, del pecado. esto es lo grandioso del Nuevo Testamento, y de Cristo, e incluye dos partes, como toda salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 1- La parte negativa: Salvaci\u00f3n del pecado, de la muerte, del demonio, del Infierno.<\/p>\n<p> 2- La parte positiva: \u00abJustificaci\u00f3n\u00bb: (hacer justo, amigo de Dios), \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb: (una nueva criatura), \u00abadopci\u00f3n\u00bb como hijos de Dios, \u00absantificaci\u00f3n\u00bb y \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> En una palabra, esa Salvaci\u00f3n incluye todas las bendiciones que tenemos en Cristo por su \u00abRedenci\u00f3n\u00bb: Son dobles: Liberarnos de la muerte en que estamos por el pecado, y engendrarnos a una \u00abnueva vida\u00bb: La vida de hijos de Dios, \u00c2\u00a1ya aqu\u00ed\u00ad en la tierra!. es como cuando se salva a un \u00abahogado\u00bb, se le salva para que \u00abviva\u00bb.<\/p>\n<p> zC\u00f3mo se obtiene esta Salvaci\u00f3n?.<\/p>\n<p> 1- Por parte de Dios: Cristo es el Salvador, que, con su Sangre, ya ha pagado por todos los pecados de todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos.<\/p>\n<p> 2- Por parte del hombre: Se obtiene \u00abgratis\u00bb: Por la fe en Cristo somos declarados \u00abjustos\u00bb e \u00abhijos de Dios\u00bb, somos \u00abjustificados\u00bb. y, una vez justificados, no quiere decir que ya estamos en el Cielo, sino que seguimos en la Tierra, con una \u00abnueva vida\u00bb, para vivir, proclamando con la boca y con las obras, las glorias de Dios, que Jes\u00fas es el Redentor: As\u00ed\u00ad lo dice Rom 10:10 : \u00abCon el coraz\u00f3n se cree para justificaci\u00f3n, y con la boca se confiesa para la salvacion\u00bb.<\/p>\n<p> Si el que es justificado, no confiesa con la boca a Cristo-Jes\u00fas, no va a ir al Cielo, \u00c2\u00a1el mismo Cristo lo negar\u00e1 delante de su Padre!: (Mat 10:32-33). . Aun m\u00e1s, el justificado tiene el honor, la gloria y la responsabilidad, de \u00abvivir\u00bb en la tierra como \u00abpr\u00ed\u00adncipe\u00bb, como \u00abhijo de Dios\u00bb, haciendo \u00abobras buenas\u00bb, que para eso fuimos hechos \u00abpr\u00ed\u00adncipes\u00bb, como dice Pablo en  Efe 2:8-10. y si un \u00abjustificado\u00bb no hace \u00abbuenas obras\u00bb su fe no le vale para nada, dice Pablo en 1Co 13:2. y no s\u00f3lo para \u00abnada\u00bb, sino que ser\u00e1 la raz\u00f3n para mandarlo al Infierno, como dice el mismo Cristo en Mat 7:21-27, Mat 25:31-46, Rom 2:5-11.<\/p>\n<p> Es decir, nos justificamos, nos hacemos \u00abhijos de Dios\u00bb gratis, s\u00f3lo por la fe. pero vamos al Cielo, no por ser \u00abhijos de Dios\u00bb, sino por lo que hicimos con el privilegio de serlo; lo mismo que el \u00abpr\u00ed\u00adncipe\u00bb, lo es gratis, s\u00f3lo por ser hijo de su padre, pero solo es un \u00abbuen principe\u00bb si hace cosas buenas. y vamos al Cielo, no por los dones que Dios nos dio, sino por to que hicimos con esos dones, por las \u00abobras\u00bb que hicimos con las manos que Dios nos dio, y con la Biblia y fe que Dios nos regal\u00f3, \u00abpor las obras\u00bb: (Rom 2:5-11, Mat 25:31-46, 2Co 5:10, Ap.20.<\/p>\n<p> 11-15, Mat 16:27, Jua 5:29).<\/p>\n<p> Ver \u00abRedenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> Dios quiere- que todos nos salvemos y que todos vayamos al Cielo, los que nacieron antes de Cristo, los ateos, los musulmanes, los jud\u00ed\u00ados: (1Ti 2:4), y a todos les da la fe que necesitan, Rom 12:3.<\/p>\n<p> Jes\u00fas es el salvador de todos: Incluso de Abraham, que naci\u00f3 antes de Jes\u00fas: (Hec 4:12, 1Ti 2:5, Mat 8:11).<\/p>\n<p> La Iglesia sigue, en el tiempo, la misi\u00f3n salvadora de Cristo, y quien la rechaza, rechaza el mismo Cristo, Luc 10:16, Mar 16:16, Mt,Mar 16:19, Mar 18:18, 28:19 &#8211; Necesidad del Bautismo, de la Confesi\u00f3n y de la Eucarist\u00ed\u00ada, Mar 16:16,  Jua 3:5, Jua 6:48-58, Jua 20:23, 1Jn 1:9.<\/p>\n<p> &#8211; Necesidad de la \u00ablucha durante toda la vida\u00bb: Pablo vivi\u00f3, durante toda su vida la \u00abbatalla de la fe\u00bb, nos dice en 2Ti 4:7; y por eso sigue esclavizando su cuerpo, no sea que termine conden\u00e1ndose, dice en 1Co 9:27.<\/p>\n<p> &#8211; La salvaci\u00f3n no es algo de un momento, sino que es toda la vida en esta tierra, que no es m\u00e1s que un per\u00ed\u00adodo de \u00abprueba\u00bb, hasta la muerte, para demostrarle que amamos y confiamos a Dios que no vemos, y por eso todo lo que se hace sin fe, es pecado, hasta el minuto de la muerte f\u00ed\u00adsica: (Rom 14:23). La \u00abfe\u00bb no s\u00f3lo es para empezar a \u00abvivir\u00bb, sino para \u00abvivir\u00bb cada segundo del d\u00ed\u00ada hasta la hora de la muerte.<\/p>\n<p> &#8211; La Virgen Mar\u00ed\u00ada colabora en la salvaci\u00f3n: Luc 1:38, J n.2:2-5, 19:25-27. y todos debemos colaborar a la salvaci\u00f3n del vecino, sobre todo con nuestras \u00abcruces\u00bb, como grita San Pablo en Col 1:24.<\/p>\n<p> (Ver \u00abCorredentor\u00bb).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, (SALVADOR). Tanto el AT como el NT est\u00e1n centrados en la concepci\u00f3n de la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, basada sobre el hecho de que el hombre, totalmente arruinado por la ca\u00ed\u00adda, y por ello mismo destinado a la muerte y a la perdici\u00f3n eternas, tiene necesidad de ser rescatado y salvado mediante la intervenci\u00f3n de un Salvador divino. As\u00ed\u00ad, el mensaje b\u00ed\u00adblico se distingue claramente de una mera moral religiosa que d\u00e9 al hombre consejos de buena conducta o que preconice la mejora del hombre mediante sus propios esfuerzos. Tambi\u00e9n se halla a una inmensa distancia de un fr\u00ed\u00ado de\u00ed\u00adsmo, en el que la lejana divinidad se mantenga indiferente a la suerte de sus criaturas. En el Antiguo Testamento: En el AT el Se\u00f1or se revela como el Dios Salvador. Este es, entre una multitud de otros, Su m\u00e1s entra\u00f1able t\u00ed\u00adtulo en relaci\u00f3n con nosotros, el m\u00e1s bello de ellos (2 S. 22:2-3). El es el redentor, el \u00fanico Salvador de Israel (Is. 25:9; 41:14; 43:3, 11; 49:26), y ello de toda la eternidad (Is. 63:8, 16). Ya en Egipto empez\u00f3 a manifestarse en este car\u00e1cter, al decir: \u00abYo soy JEHOV\u00ed\u0081&#8230; yo os librar\u00e9\u00bb (Ex. 6:6). El liber\u00f3 a Su pueblo del horno de aflicci\u00f3n, del \u00e1ngel exterminador, del amenazador mar Rojo, y Mois\u00e9s exclama, ante todo ello: \u00abBienaventurado t\u00fa, oh Israel. \u00bfQui\u00e9n como t\u00fa, pueblo salvo por Jehov\u00e1, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo?\u00bb (Dt. 33:29). No se trata de los miles de medios que emplea Dios, sino que es el mismo Dios, Su presencia, Su intervenci\u00f3n victoriosa, lo que salva (1 S. 14:6; 17:47). David exclama: \u00abDios m\u00ed\u00ado&#8230; el fuerte de mi salvaci\u00f3n\u00bb (2 S. 22:3). \u00bfQui\u00e9n es el que puede resistir, cuando Dios se levanta para salvar a todos los mansos de la tierra? (cfr. Sal. 76:8-10). El salva a Sus hijos, frecuentemente rebeldes, a causa de Su nombre, para manifestar Su poder (Sal. 106:8). El profeta puede decir a Sion: \u00abJehov\u00e1 est\u00e1 en medio de fi, poderoso, \u00e9l salvar\u00e1\u00bb (Sof. 3:17), y el salmista no deja de ensalzar la salvaci\u00f3n de Dios (Sal. 3:8; 18:46; 37:39; 40:17; 42:5; 62:7; 71:15; 98:2-3, etc.). Esta salvaci\u00f3n comporta adem\u00e1s todas las liberaciones, tanto terrenas como espirituales. El Se\u00f1or salva de la angustia y de las asechanzas de los malvados (Sal. 37:39; 59:2); El salva otorgando el perd\u00f3n de los pecados, dando respuesta a la oraci\u00f3n, impartiendo gozo y paz (Sal. 79:9; 51:12; 60:6; 18:27; 34:6, 18). Sin embargo, el Dios Salvador, en el Antiguo Pacto, no se manifiesta a\u00fan de una manera plena; se halla incluso escondido (Is. 45:15). El Se\u00f1or responde a la humanidad sufriente que le pide romper los cielos y descender en su socorro: \u00abEsforz\u00e1os&#8230; he aqu\u00ed\u00ad que vuestro Dios viene&#8230; Dios mismo vendr\u00e1, y os salvar\u00e1\u00bb (Is. 35:4). En el Nuevo Testamento: Cristo es ya de entrada presentado como el Salvador, y no s\u00f3lo como un Maestro, amigo o modelo de conducta. El \u00e1ngel dice a Jos\u00e9: \u00abLlamar\u00e1s su nombre Jes\u00fas (Jehov\u00e1 salva), porque El salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados.\u00bb Zacar\u00ed\u00adas bendijo al Se\u00f1or por haber levantado \u00abun poderoso Salvador\u00bb (Lc. 1:69). No hay salvaci\u00f3n en nadie m\u00e1s (Hch. 4:12). Jes\u00fas es el autor de nuestra salvaci\u00f3n (He. 2:10; 5:9). Dios envi\u00f3 a Su Hijo como salvador del mundo (1 Jn. 4:14), no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El (Jn. 3:17; 12:47). El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se hab\u00ed\u00ada perdido (Lc. 19:10); vino, no para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas (Lc. 9:56). La verdadera dicha es la alcanzada por aquellos que pueden exclamar: \u00abSabemos que verdaderamente \u00e9ste es el Salvador del mundo, el Cristo\u00bb (Lc. 4:42). En el Nuevo Pacto, el t\u00e9rmino de la salvaci\u00f3n se aplica casi exclusivamente a la redenci\u00f3n y a la salvaci\u00f3n eterna. La salvaci\u00f3n viene de los jud\u00ed\u00ados (Jn. 4:22). El Evangelio es la palabra de la salvaci\u00f3n predicada en todo lugar (Hch. 13:26; 16:17; 28:28; Ef. 1:13); es poder de Dios para salvaci\u00f3n de todo aquel que cree (Ro. 1:16). La gracia de Dios es la fuente de la salvaci\u00f3n (Tit. 2:11), que est\u00e1 en Jesucristo (2 Ti. 2:10). Dios nos llama a que recibamos la salvaci\u00f3n (1 Ts. 5:9; 2 Ts. 2:13). Es confesando con la boca que llegamos a la salvaci\u00f3n (Ro. 10:10); tenemos que ocuparnos en nuestra salvaci\u00f3n con temor y temblor (Fil. 2:12). Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvaci\u00f3n (1 P. 1:5, 9). Mientras tanto, esperamos al Salvador, al Se\u00f1or Jesucristo (Fil. 3:20), por cuanto se acerca el momento en que se revelar\u00e1 plenamente la salvaci\u00f3n conseguida en el Calvario (Ro. 13:11; Ap. 12:10). No escapar\u00e1 el que menosprecie una salvaci\u00f3n tan grande (He. 2:3). Al \u00fanico y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos (Jud. 25). Bibliograf\u00ed\u00ada: Anderson, Sir R.: \u00abEl Evangelio y su ministerio\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Grand Rapids, en prep.); Blanchard, J.: \u00abAceptado por Dios\u00bb (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo, 1974); Chafer, L. S: \u00abEl camino de la salvaci\u00f3n\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1972); Chafer, L. S: \u00abGrandes temas b\u00ed\u00adblicos\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, 1976); Finney, C. G.: \u00abEl amor de Dios por un mundo pecador\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984); Ironside, H. A.: \u00abGrandes palabras del Evangelio\u00bb (Ed. Moody, Chicago, S\/f); Lacueva, F.: \u00abLa Persona y la Obra de Jesucristo\u00bb (Ed. Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1979); Lacueva, F.: \u00abDoctrinas de la gracia\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1975); Lacueva, F.: \u00abEl hombre: su grandeza y su miseria\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1976); Moody, D. L.: \u00abEl camino hacia Dios\u00bb (Ed. Moody, Chicago, s\/f); Ryrie, C. C.: \u00abLa gracia de Dios\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1979); Spurgeon, C. H.: \u00abNo hay otro Evangelio\u00bb (Estandarte de la Verdad, Barcelona, 1966); Spurgeon, C. H.: \u00abGanadores de hombres\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1984); Stott, J. W. R.: \u00abLas controversias de Jes\u00fas\u00bb (Certeza, Buenos Aires, 1975); Warfield, B. B.: \u00abEl plan de la salvaci\u00f3n\u00bb (Confraternidad Calvinista Americana, M\u00e9xico D. F., 1966); Wolston, W. T. P.: \u00abEn pos de la luz\u00bb (Verdades B\u00ed\u00adblicas, Apdo. 1469, Lima 100, Per\u00fa, 1982).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[245]<\/p>\n<p>    En general, liberaci\u00f3n de un peligro y superaci\u00f3n de una situaci\u00f3n de destrucci\u00f3n y muerte. En especial, el t\u00e9rmino salvaci\u00f3n se asocia a cierto contenido religioso, cristiano o no, y supone la liberaci\u00f3n de una tara espiritual, de la condenaci\u00f3n, en virtud de la acci\u00f3n misericordiosa de la divinidad.<\/p>\n<p>    En este sentido se emplea continuamente en la exposici\u00f3n del mensaje cristiano: 221 veces se habla de salvar (108 de salvar[sodso]; 24 de salvador[soter], 45 de salvaci\u00f3n[soter\u00ed\u00ada], 13 de otras formas con la ra\u00ed\u00adz \u00absodso\u00bb y 31 en sin\u00f3nimos como liberar, arrancar, sacar). La idea de salvaci\u00f3n, pues, es una de las m\u00e1s persistentes en los textos b\u00ed\u00adblicos. Es la m\u00e1s clarividente al hacer referencia y denominar al mismo Cristo, como Salvador.  (Ver Redenci\u00f3n)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Salvaci\u00f3n integral<\/p>\n<p>\tLa \u00absalvaci\u00f3n\u00bb (la \u00absalus\u00bb) es liberaci\u00f3n del mal, al menos en alguno de sus aspectos enfermedad, dolor, muerte, opresi\u00f3n, error, hambre, injusticia, des\u00e1nimo, inseguridad, miedo&#8230; Toda religi\u00f3n busca una \u00absalvaci\u00f3n\u00bb respecto a esas limitaciones humanas, pero especialmente respecto al pecado (con sus consecuencias), la culpabilidad, la contingencia de la vida. La salvaci\u00f3n integral del hombre, a partir de la religi\u00f3n, abarca todos los aspectos, sin perder la tensi\u00f3n hacia la trascendencia.<\/p>\n<p>\tPara conseguir esta salvaci\u00f3n, toda experiencia religiosa tiene sus propios criterios, valores y actitudes. Toda religi\u00f3n ofrece un concepto de salvaci\u00f3n y unos medios para alcanzarla, en  relaci\u00f3n con Dios o con la verdad y el bien absoluto. Por esto, la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, en general, se puede conseguir en todas las religiones. Pero todo depende del concepto de la misma. En realidad, al buscar la salvaci\u00f3n, se intenta siempre llegar a dar una respuesta a los diversos aspectos de la existencia humana, en relaci\u00f3n con su fuente que es Dios.<\/p>\n<p>\tSalvaci\u00f3n en Cristo<\/p>\n<p>\tCuando el cristianismo habla de \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, no prescinde de ninguno de esos aspectos acentuados en otras religiones, sino que propone una salvaci\u00f3n especial, integral y m\u00e1s all\u00e1 de toda expectativa, puesto que se trata de \u00abvida nueva\u00bb en Cristo y de perd\u00f3n de los pecados por le redenci\u00f3n de Cristo. La salvaci\u00f3n cristiana es tensi\u00f3n hacia una plenitud que arrastra consigo todos los aspectos de la vida personal, comunitaria, hist\u00f3rica, c\u00f3smica.<\/p>\n<p>\tLa salvaci\u00f3n de Cristo  es \u00abautocomunicaci\u00f3n de Dios\u00bb RMi 7). Se ofrece como don, trascendiendo sin destruir ninguno de los anhelos de salvaci\u00f3n que existen en todas las religiones. Su especificidad se fundamenta en el misterio de la Encarnaci\u00f3n (el Verbo o Hijo de Dios hecho hombre y redentor). Cristo salva del pecado y de la muerte por un proceso de participaci\u00f3n en la misma vida divina, haciendo a los hombres \u00abhijos en el Hijo\u00bb (GS 22; cfr. Ef 2,5). Esta salvaci\u00f3n no termina en esta tierra, sino que ya desde ahora es prenda de \u00abvida eterna\u00bb, cuando \u00abseremos semejantes a Dios, porque lo veremos tal como es\u00bb (1Jn 3,2).<\/p>\n<p>\tSalvaci\u00f3n universal de Cristo<\/p>\n<p>\tPor Cristo Salvador, \u00abes Dios quien viene en Persona a hablar de s\u00ed\u00ad al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo\u00bb (TMA 6). La salvaci\u00f3n que deriva de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y de la redenci\u00f3n obrada por \u00e9l, es universal, sin distinci\u00f3n de pueblo, raza y religi\u00f3n, pero m\u00e1s all\u00e1 de toda salvaci\u00f3n religiosa. \u00abEl Hijo de Dios march\u00f3 por los caminos de la verdadera encarnaci\u00f3n, para hacer de los hombres part\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (AG 3).<\/p>\n<p>Referencias Encarnaci\u00f3n, historia de salvaci\u00f3n, Jesucristo, liberaci\u00f3n, redenci\u00f3n, sacramento universal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 1, 3, 5-10; EN 27, 80; RMi 4-11; CEC 846-848.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Salvation Studia Missionalia 29 (1980); AA.VV., La salvezza oggi (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1989); J.M.\u00c2\u00aa CASCIARIO, J.M\u00c2\u00aa MONFORTE, Jesucristo, Salvador de la humanidad. Panorama b\u00ed\u00adblico de la salvaci\u00f3n (Pamplona, EUNSA, 1996); (Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional), El cristianismo y las religiones (Roma 1996); P. DAMBORIENA, La salvaci\u00f3n en las religiones no cristianas ( BAC, Madrid, 1973); J. ESQUERDA BIFET, Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1995) cap. I y VIII; G. GRESHAKE, El hombre y la salvaci\u00f3n de Dios, en Problemas y perspectivas de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1987) 253-284; A. SANTOS HERNANDEZ, Salvaci\u00f3n y paganismo. Problema teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n de los infieles (Santander, Sal Terrae, 1968); F.A. SULLIVAN, Salvation outside the Church? Tracting the history of the Catholic response (New York, Paulist Press, 1992).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. El anuncio en el A. T 1.1. Dios Salvador. 1.2. Anuncio de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. &#8211; 2. Jesucristo salvador. Jes\u00fas es el Salvador \u00fanico y definitivo. Novedad sorprendente. &#8211; 3. Contenido de la salvaci\u00f3n. 3.1. Liberaci\u00f3n de la Ley mosaica. 3.2. La liberaci\u00f3n del pecado (la gracia santificante). 3.3. Liberaci\u00f3n de la muerte (resurrecci\u00f3n). 3.4. Liberaci\u00f3n de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica y de las enfermedades. 3.5. Salvaci\u00f3n fundamentalmente espiritual, pero que lleva consigo exigencias de orden social-pol\u00ed\u00adtico. 3.6. Salvaci\u00f3n universal. &#8211; 4. Exigencias de la salvaci\u00f3n. 4.1. La conversi\u00f3n. 4.2. La fe. 4.3. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo. 4.4. La nueva justicia.<\/p>\n<p>1. El anuncio en el A. T.<\/p>\n<p>1.1. Dios Salvador<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u00absalvaci\u00f3n\u00bb (del verbo vas\u00e1; salvar, que aparece unas cien veces en el AT, al que corresponde s\u00f3dsein en los L)OX), tiene un sentido muy amplio; puede expresar la liberaci\u00f3n de un peligro, de una enfermedad, de los enemigos, de la esclavitud, de la muerte. A nosotros nos interesa la salvaci\u00f3n que proviene de Dios.<\/p>\n<p>En el AT Yahveh aparece como Dios Salvador. Libera a las personas: a No\u00e9 del diluvio (G\u00e9n 7,23;Sab 10,4), a Mois\u00e9s en el pa\u00ed\u00ads de Egipto, a David d\u00e1ndole la victoria sobre los enemigos (2Sam 8,6.14; 23, 10.12). Y al pueblo elegido, de la cautividad egipcia, con \u00abmano fuerte y tenso brazo\u00bb (Dt 5,15). Lo liber\u00f3 despu\u00e9s de los pueblos que rodeaban la Tierra Prometida, suscitando Jueces-Salvadores (Jue 2,18), hombres carism\u00e1ticos movidos por el Esp\u00ed\u00adritu de Yahveh (Jue 14,6). M\u00e1s tarde lo liber\u00f3 de la cautividad babil\u00f3nica. Dios dice, por medio del profeta Isa\u00ed\u00adas, al anunciarla: \u00abYo soy Yahveh y fuera de m\u00ed\u00ad no hay Salvador\u00bb (43,11). Y despu\u00e9s: \u00abY sabr\u00e1s que yo soy Yahveh tu Salvador, el que te rescata, el Fuerte de Jacob\u00bb (60,16). Dios es el \u00fanico Salvador. Este t\u00ed\u00adtulo se aplica exclusivamente a Dios. Los salmistas, en respuesta a las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios, afirman que la salvaci\u00f3n de los justos viene de Yahveh (36,39), la invocan confiados: \u00ab\u00c2\u00a1Yahveh, danos la salvaci\u00f3n! \u00c2\u00a1Danos el \u00e9xito, Yahveh!\u00bb (117,25) y dan gracias a Dios cuando han sido liberados del peligro (17,20). La consideran como un don de Dios.<\/p>\n<p>1.2. Anuncio de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica<br \/>\nLas liberaciones indicadas, peculiarmente la de la babil\u00f3nica, fueron consideradas como anuncio o prefiguraci\u00f3n de la que en la plenitud de los tiempos traer\u00ed\u00ada el Mes\u00ed\u00adas. El gran profeta Isa\u00ed\u00adas, a medio camino entre Mois\u00e9s y Jes\u00fas, anuncia que el Mes\u00ed\u00adas har\u00ed\u00ada pasar al pueblo de las tinieblas a la luz (Is 9,12). El Deuteroisa\u00ed\u00adas se siente llamado a anunciar la liberaci\u00f3n de la cautividad babil\u00f3nica. Pero, en sus frecuentes anuncios, est\u00e1 pensando en la liberaci\u00f3n que tendr\u00e1 como autor al Mes\u00ed\u00adas y que ser\u00e1 universal: \u00abVolved a m\u00ed\u00ad -dice Dios por medio de \u00e9l- y ser\u00e9is salvados todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, no existe ning\u00fan otro\u00bb (Is 45,22). Dice que el \u00abSiervo de Yahveh\u00bb ha sido puesto para luz de las gentes (42,6; 49,6;61,1ss). El destierro en Babilonia llev\u00f3 a los israelitas a un profundo examen de conciencia y llegaron a la conclusi\u00f3n de que ellos no hab\u00ed\u00adan sido elegidos por Dios para grandezas terrenas, sino para una misi\u00f3n religiosa. Se purifica la concepci\u00f3n de Israel y la salvaci\u00f3n adquiere una perspectiva universal y espiritual. \u00abEl esplendor de la restauraci\u00f3n -anunciada por Isa\u00ed\u00adas- est\u00e1 representada con tales caracteres morales de justicia y con tal contenido religioso de santidad que va m\u00e1s all\u00e1 de las aspiraciones humanas de una naci\u00f3n, aunque sea escogida por Dios, y se toca el horizonte propiamente espiritual sobre cuyo plano se desenvuelve el programa divino de la salvaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n por obra de Cristo\u00bb (G. GiRoni).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los profetas siguientes anuncian la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica: Jerem\u00ed\u00adas dice que en los d\u00ed\u00adas del Mes\u00ed\u00adas \u00abestar\u00e1 a salvo Jud\u00e1 y vivir\u00e1 seguro Israel\u00bb (23,6). Ezequiel anuncia que Dios salvar\u00e1 a sus ovejas y las conducir\u00e1 a buenos pastos, las limpiar\u00e1 de sus impurezas y les infundir\u00e1 un esp\u00ed\u00adritu nuevo (34,22; 36,26s). Salvaci\u00f3n, dice Joel, que se otorgar\u00e1 a todos los que invoquen el nombre del Se\u00f1or (3,5). Los salmistas a\u00f1oran esa salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica y la piden a Dios con profundo lirismo (13,7; 79,3s.8.20; 105,47). \u00abAs\u00ed\u00ad, a lo largo de los textos (del AT) la idea de salvaci\u00f3n se enriquecer\u00e1 con toda una gama de arm\u00f3nicos. Ligada con el reino de Dios, es sin\u00f3nima de paz y de felicidad (Is 52,7), de purificaci\u00f3n (Ez 36,29) y de liberaci\u00f3n (Jer 31,7). Su art\u00ed\u00adfice humano, el rey escatol\u00f3gico, merece tambi\u00e9n el t\u00ed\u00adtulo de Salvador (Zac 9,9 L)OX) pues salvar\u00e1 a los pobres oprimidos (Sal 71,4.13). Todos estosaspectos de la profec\u00ed\u00ada preparan directamente el NT\u00bb (X. LE\u00ed\u201cN-DUFOUR, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder 1965, 734).<\/p>\n<p>2. Jesucristo salvador<br \/>\nEl verbo s\u00f3dsein (salvar) aparece 105 veces en el NT y soter\u00ed\u00ada (salvaci\u00f3n) 46. El primero se utiliza en los evangelios 50 veces y el segundo 5. Ello indica la importancia del tema en el NT y concretamente en los evangelios. Pero, a pesar de la importancia trascendental que en los evangelios tiene la misi\u00f3n salvadora de Cristo, el t\u00ed\u00adtulo de Salvador, que le corresponde de modo singular y \u00fanico, solamente aparece en ellos en tres ocasiones. La primera en Lc 1,47 en boca de Mar\u00ed\u00ada en el Magn\u00ed\u00adficat: \u00abse alegra mi esp\u00ed\u00adritu en Dios mi salvador\u00bb. El t\u00ed\u00adtulo se refiere a Dios y Lucas introduce con \u00e9l uno de sus temas peculiares: la salvaci\u00f3n. La segunda en Lc 2,11 en que el \u00e1ngel anuncia a los pastores: \u00abos ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador que es el Cristo Se\u00f1or\u00bb; aparece en primer lugar el t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente lucano. Estos textos conectan con la tradici\u00f3n anticotestamentaria en la que siempre aparece Dios como Salvador (cf He 13,23). La tercera vez en Jn 4,42 en que los habitantes de Samar\u00ed\u00ada, instruidos directamente por Jes\u00fas, despu\u00e9s del encuentro con la samaritana, confiesan que \u00e9l es \u00abverdaderamente el Salvador del mundo\u00bb (cf 1 Jn 4,14 y la idea en Jn 1,29). La expresi\u00f3n corresponde a la que se aplicaba a emperadores en el culto imperial. Mateo no utiliza el t\u00ed\u00adtulo de Salvador, pero en 1,21 constata el \u00able pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb. Jes\u00fas significa: \u00abYahveh salva\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Jes\u00fas es el Salvador \u00fanico y definitivo. As\u00ed\u00ad aparece a lo largo del contexto sin\u00f3ptico. Fuera de \u00e9l no hay salvaci\u00f3n. El que se declare por \u00e9l ante los hombres, tambi\u00e9n se declarar\u00e1 por \u00e9l ante el Padre, pero a quien le niegue ante ellos tambi\u00e9n le negar\u00e1 \u00e9l ante su Padre (Mt 10,32s; Lc 12,8s). La actitud ante Cristo es lo que decide la suerte del hombre en el M\u00e1s All\u00e1. \u00abEl que cree en \u00e9l se salva; el que no cree se condena\u00bb (Jn 3,18;12,48). El es el Camino para ir al Padre, la Verdad que ense\u00f1a ese camino, la Vida que se obtiene siguiendo ese camino (Jn 14,6). No hay otro camino, otra verdad, otra vida realmente Salv\u00ed\u00adficas. S\u00f3lo \u00e9l es la puerta para entrar en el Reino (Jn 10,7;Lc 13,23s). Pedro dir\u00e1, en los inicios de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, ante las autoridades jud\u00ed\u00adas: \u00abNo hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres (que el de Jes\u00fas) por el que nosotros debamos salvarnos\u00bb (He 4,12). \u00abJes\u00fas es Salvador enviado por Dios como tal. No un Salvador en contraposici\u00f3n al Salvador que puede ser objeto de reverencia o de culto en otros grupos religiosos o \u00e9tnicos, sino el Salvador de todos los hombres, el \u00fanico Salvador. El lenguaje teol\u00f3gico del NT es al mismo tiempo exclusivista e integrador. Excluye la posibilidad de otros \u00absalvadores\u00bb, al mismo tiempo que integra cuanto de positivo puede darse en la concepci\u00f3n de aqu\u00e9llos, polariz\u00e1ndolo en la persona de Jes\u00fas, no en virtud de cierto eclecticismo doctrinal, sino para destacar la tesis central de que Jes\u00fas es Salvador de manera absoluta\u00bb (J. D\u00ed\u00adAz y D\u00ed\u00adaz, Enciclopedia de la Biblia Ed. Garriga v. VI 1963, 416).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la que se utiliza tan parcamente el t\u00ed\u00adtulo de Salvador aplicado a Cristo puede ser debida: por parte de los jud\u00ed\u00ados al hecho de que \u00e9stos esperaban un salvador de orden pol\u00ed\u00adtico y temporal; hab\u00ed\u00ada que evitar malos entendidos. Por parte de los paganos, debido a la frecuencia con la que se aplicaba este t\u00ed\u00adtulo a sus dioses, reyes, emperadores, fil\u00f3sofos, en determinadas ocasiones. La salvaci\u00f3n que tra\u00ed\u00ada Cristo era espec\u00ed\u00adficamente distinta de la de unos y otros. S\u00f3lo despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Cristo, cuando se clarific\u00f3 la naturaleza de su salvaci\u00f3n, pudo ser utilizado sin problemas. De hecho aparece desde un principio de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica (cf. He 13,23). Sin duda alguna, la utilizaci\u00f3n por parte de Lucas tuvo singular resonancia en las ciudades del Asia Menor y en el mundo romano, frente a la decepci\u00f3n de los \u00abdioses&#8217;salvadores\u00bb del mundo pagano.<\/p>\n<p>&#8211; Novedad sorprendente. Cristo ser\u00e1 Salvador por el camino del \u00abSiervo de Yahveh\u00bb. Llevar\u00e1 a cabo la redenci\u00f3n de la humanidad por el camino del sufrimiento. Lo hab\u00ed\u00ada anunciado Isa\u00ed\u00adas en los poemas del \u00abSiervo\u00bb (50,4-11;52,13-53,12) y los salmos 21 y 68. En el Bautismo, el Padre lo proclama Mes\u00ed\u00adas sufriente al utilizar las palabras con las que comienza el primer canto del Siervo de Yahveh (Mc 1,11; Is 42,1). Rechaza con energ\u00ed\u00ada a Satan\u00e1s que le propone en el desierto un camino diferente (Mt 4,1-11) y llama Satan\u00e1s a Pedro, con toda su buena intenci\u00f3n, quiere apartarle del camino se\u00f1alado por el Padre (Mc 8,32s). Lucas presenta, a partir de 9,51 a Cristo mirando hacia Jerusal\u00e9n donde tendr\u00e1n lugar los grandes acontecimientos salv\u00ed\u00adficos: su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Juan lo presenta como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas (10,11) y atraer\u00e1 a todos hacia s\u00ed\u00ad cuando sea exaltado en la cruz (12,32s).<\/p>\n<p>3. Contenido de la salvaci\u00f3n<br \/>\nEl contenido de la salvaci\u00f3n que aporta Cristo es singular, espec\u00ed\u00adfico, frente a la salvaci\u00f3n que se ofrec\u00ed\u00ada en el mundo contempor\u00e1neo. Frente a la que ofrec\u00ed\u00ada el culto imperial que se enmarcaba en el orden meramente temporal: la paz, el bienestar humano y pol\u00ed\u00adtico, la fecundidad del suelo, de los ganados, de los hogares. Frente a la \u00absoter\u00ed\u00ada\u00bb estoicista, bien de orden humano y eminentemente moral, que niega toda trascendencia y que el hombre ha de conseguir mediante su esfuerzo, viviendo conforme a la naturaleza y aceptando con desasimiento y resignaci\u00f3n la ley inexorable del Logos (raz\u00f3n o ley universal que regula los acontecimientos). Tambi\u00e9n frente a la salvaci\u00f3n que ofrece la religi\u00f3n de los misterios. En ella se acude a Dios ante los distintos peligros, como la enfermedad, la guerra, pero comporta tambi\u00e9n un matiz escatol\u00f3gico individual al hacer referencia a los peligros que acechan al alma despu\u00e9s de la muerte garantizando la ayuda de la divinidad en esa situaci\u00f3n. Puede haber coincidencias con la religi\u00f3n predicada por Cristo -hay en las diversas religiones elementos comunes- pero en la cristiana hay algo singular: la Persona de Cristo, Mes\u00ed\u00adas anunciado en el AT, Hijo de Dios y la salvaci\u00f3n que lleva consigo la filiaci\u00f3n divina que otorga.<\/p>\n<p>3.1. Liberaci\u00f3n de la Ley mosaica<br \/>\nCristo no aboli\u00f3 la Ley en cuanto a su contenido dogm\u00e1tico y moral, sino que la llev\u00f3 a su plenitud (Mt 5,17). S\u00ed\u00ad la aboli\u00f3 en cuanto a su contenido ritual-ceremonial (circuncisi\u00f3n, sacrificios de animales, leyes sobre las purificaciones, distinci\u00f3n de alimentos, etc.), a la que los fariseos hab\u00ed\u00adan a\u00f1adido la ley oral con sus 613 preceptos, a la que daban el mismo valor que a la ley escrita. Estas cosas ten\u00ed\u00adan car\u00e1cter provisorio; llegado lo definitivo perdieron su valor. Constitu\u00ed\u00adan el \u00abmuro de separaci\u00f3n\u00bb entre jud\u00ed\u00ados y gentiles que fue preciso derribara Cristo para poder hacer de unos y otros un solo Pueblo (cf. Ef 2,15). Adem\u00e1s, los gentiles jam\u00e1s se habr\u00ed\u00adan convertido al cristianismo si Cristo no hubiese abolido la parte ritual del AT debido a que ni los jud\u00ed\u00ados eran capaces de cumplirla (cf Jn 7,19; He 7,53; 15,10; Rom 2,17ss) y al car\u00e1cter \u00e9tnico-nacional que en la circuncisi\u00f3n y otros ritos hab\u00ed\u00ada suplantado al car\u00e1cter \u00e9tico-religioso que tuvieron en un principio. Respecto de los alimentos y purificaciones Cristo declara que lo que contamina no es el comer sin lavarse las manos, sino lo que sale del coraz\u00f3n, como las malas intenciones, los robos, los adulterios, los asesinatos (Mc 7,18-23). Y declara puros todos los alimentos (Mc 7,19). De todo ello libera Cristo que exigir\u00e1 como condici\u00f3n para la salvaci\u00f3n la fe acompa\u00f1ada de las obras de la nueva Ley: la caridad y los sacramentos. \u00abLa libertad frente a las ataduras de la ley proviene de Jes\u00fas, quien declar\u00f3 el amor al hombre como criterio del aut\u00e9ntico amor a Dios\u00bb (H. GNILKA).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, Cristo nos libera \u00abde toda ley\u00bb. El m\u00f3vil de toda acci\u00f3n del cristiano tiene que ser el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. No la ley, que tiene que ser mero indicador, aunque necesario en toda la sociedad. El que se conduce s\u00f3lo por la ley no es libre, ni humanamente (le falta el autodominio), ni cristianamente (no obra impulsado por el amor).<\/p>\n<p>3.2. La liberaci\u00f3n del pecado (la gracia santificante)<br \/>\nSan Pablo hace una impresionante descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n religiosa al venir Cristo al mundo; todos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, se encontraban bajo su dominio (Rom 1,13-3,20). El Bautista presenta a Cristo como \u00abel Cordero que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29). Mateo dice que viene a salvar a su pueblo de los pecados (1,21). Cristo afirma que tiene poder para perdonar los pecados y lo confirma con la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mc 2,10). Perdona a la mujer pecadora, lleva la salvaci\u00f3n a la casa de Zaqueo y promete el Para\u00ed\u00adso al buen ladr\u00f3n arrepentido (Lc 7,48; 19,9; 23,48). Cristo mismo testifica que ha sido enviado para salvar al mundo (Jn 3,17; 12,47).<\/p>\n<p>Pero, a\u00f1adamos, la misi\u00f3n salvadora de Cristo no concluye con el mero perd\u00f3n de los pecados. El confiere, adem\u00e1s, la gracia santificante, que nos hace part\u00ed\u00adcipes de la naturaleza misma de Dios (1 Pe 4,1) y nos confiere la vida eterna. Juan lo testifica constantemente: \u00abA todos los que recibieron la Palabra les dio (el Padre) el poder de hacerse hijos de Dios\u00bb (Jn 1,12; cf. 1Jn 3,2; 5,7), lo que se obtiene por el \u00abnacimiento del agua y del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (3,5) (el bautismo). Cristo, en quien est\u00e1 la Vida (Jn 1,5), testifica que la comunica a los hombres (5,21) y la promete a quienes se alimenten con su cuerpo y con su sangre (Jn 6,54). Los justos, garantiza, ir\u00e1n a la vida eterna (Mt 25,46) y de los que hacen buen uso de los bienes de este mundo dice que ser\u00e1n recibidos en las moradas eternas (Lc 16,9).<\/p>\n<p>3.3. Liberaci\u00f3n de la muerte (resurrecci\u00f3n)<br \/>\nLa salvaci\u00f3n que aporta Cristo lleva consigo tambi\u00e9n la liberaci\u00f3n de la muerte corporal por la resurrecci\u00f3n de los cuerpos. Cristo lo afirma en la discusi\u00f3n con los saduceos que la negaban en contra de los fariseos (Mc 12,18-27 y lug. par.). En respuesta al caso que le presentan (\u00bfde qui\u00e9n ser\u00e1 la mujer que tuvo siete maridos?) responde: \u00abcuando tenga lugar la resurrecci\u00f3n de los muertos, ni los hombres tendr\u00e1n mujer, ni las mujeres maridos, sino que ser\u00e1n como \u00e1ngeles en el cielo\u00bb (v.25). Resurrecci\u00f3n que, por tanto, no es el retorno a la vida terrena, la reanimaci\u00f3n de un cad\u00e1ver, sino un estado semejante al de los \u00e1ngeles, con un cuerpo completamente distinto del terreno. Todo el hombre, en cuerpo y alma, estar\u00e1 en la vida eterna (Mc 9,43-47). Lo mismo se concluye del argumento tomado del Pentateuco (\u00fanicos libros que admit\u00ed\u00adan como Escritura los saduceos, por eso Cristo acude a \u00e9l y no a otros textos m\u00e1s claros posteriores al mismo): \u00abDios -les dice Cristo refiri\u00e9ndose a Abraham, Isaac y Jacob- no es un Dios de muertos sino de vivos\u00bb (v.26s.). Cristo asume la concepci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados de que no hay vida verdadera sin cuerpo (concepci\u00f3n unitaria del ser humano) y por tanto la continuaci\u00f3n de la vida de los muertos comporta necesariamente la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mt 27,52s relaciona la resurrecci\u00f3n de Cristo con la \u00abresurrecci\u00f3n de los cuerpos de muchos santos difuntos\u00bb. Muchos Padres de la Iglesia y exegetas posteriores hasta nuestros d\u00ed\u00adas han interpretado este texto en el sentido de que justos del AT (\u00bfpatriarcas y profetas?) fueron resucitados por Cristo y entraron con \u00e9l en la gloria celestial. Sea lo que fuere, el relato de Mt marca un signo de la era escatol\u00f3gica (cf. Is 26,19;Ez c.37;Dan 12,2). Y es, al menos, un anuncio de la liberaci\u00f3n de los muertos al final de los tiempos por la acci\u00f3n de Cristo. Lucas presenta la exhortaci\u00f3n de Cristo a hacer el bien a quienes no pueden agradecerlo en este mundo, pues \u00abse te recompensar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n de los justos\u00bb (14,14). Jes\u00fas avala la fe de los jud\u00ed\u00ados en la resurrecci\u00f3n de los muertos con sus perspectivas de integridad corporal recobrada (X. Le\u00f3n-Dufour). En Jn 11,25 Jes\u00fas dice a Marta: \u00abYo soy la Resurrecci\u00f3n y la Vida\u00bb. Aunque dichas en el contexto de la muerte de L\u00e1zaro, tienen un sentido m\u00e1s amplio que el referido a la muerte de \u00e9ste. La resurrecci\u00f3n y la vida son en s\u00ed\u00ad bienes escatol\u00f3gicos. Gracias a la fe se resucita de la muerte (Jn 5,24.29). Cristo prometi\u00f3 repetidamente la resurrecci\u00f3n es el \u00faltimo d\u00ed\u00ada en el discurso eucar\u00ed\u00adstico (Jn 6.39s.40.44.54).<\/p>\n<p>Finalmente, las resurrecciones referidas por los evangelistas, la de la hija de Jairo (Mc 5,12-43 y lug.par.), la del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adm (Lc 8,7,11-17) y la de L\u00e1zaro (Jn 11,1-44) son anuncio y prefiguraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Cristo y de la resurrecci\u00f3n de los muertos, lo que queda clarificado con las ense\u00f1anzas de Cristo que acompa\u00f1an a la de L\u00e1zaro. San Pablo clarificar\u00e1 que la Resurrecci\u00f3n de Cristo lleva consigo la nuestra. La de Cristo constituye las \u00abprimicias\u00bb (1 Cor 15,20;Col 1,18). Y viene exigida por la realidad del Cuerpo M\u00ed\u00adstico, del que Cristo es la Cabeza y nosotros los miembros. La resurrecci\u00f3n de aqu\u00e9lla lleva consigo la de \u00e9stos. Cf Rom 8,11.<\/p>\n<p>3.4. Liberaci\u00f3n de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica y de las enfermedades<br \/>\nNo es f\u00e1cil dilucidar, en los relatos de curaciones y de expulsi\u00f3n de demonios en los evangelios, si se trata de una simple enfermedad o de una posesi\u00f3n diab\u00f3lica. No era f\u00e1cil en la mentalidad popular de entonces trazar la frontera entre una y otra.<\/p>\n<p>Mc, el evangelio m\u00e1s cercano a los acontecimientos, presenta a Jes\u00fas al principio de su ministerio en lucha con satan\u00e1s y como liberador de su acci\u00f3n sobre los hombres (1,12s.23-27.34;5,1-20 etc.). Los jud\u00ed\u00ados del tiempo de Cristo atribu\u00ed\u00adan a los demonios la mayor\u00ed\u00ada de los males que sufr\u00ed\u00adan los hombres: vicios, pecados, enfermedades mentales y de todo g\u00e9nero.Tanto en la concepci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados como de los orientales en el cuerpo del hombre puede habitar un esp\u00ed\u00adritu bueno o un esp\u00ed\u00adritu malo. Por la actitud de cada persona puede comprobarse qu\u00e9 esp\u00ed\u00adritu le domina. De ah\u00ed\u00ad la presentaci\u00f3n de la actividad salv\u00ed\u00adfica de Cristo como liberaci\u00f3n del poder de satan\u00e1s. \u00abJes\u00fas no se opone a tal mentalidad, antes bien se sirve de ella para unificar los aspectos de su ministerio que le muestran en situaci\u00f3n conflictiva, en lucha abierta contra el mal en todas sus formas. Pero en esta lucha, el vencedor es Jes\u00fas: Satan\u00e1s, que personifica el poder del mal, \u00abcae del cielo como un rayo\u00bb (Lc 10,18) (P. GRELOT, en X. LEON-DUFOUR, Los milagros de Jes\u00fas, Ed. Cristiandad, Madrid 1979,71).<\/p>\n<p>En realidad, toda enfermedad, como todo mal (el pecado, la muerte; antes hemos constatado su liberaci\u00f3n por Cristo) proviene del Maligno y es signo del poder de sat\u00e1n sobre los hombres (cf Lc 13,11.16). La intencionalidad de los evangelistas en los relatos de curaci\u00f3n de posesos es poner de manifiesto el poder de Cristo sobre el maligno, la instauraci\u00f3n del Reino de Dios (cf. Mt 12,28). Si descendemos a textos concretos, nos encontramos con relatos en los que se utilizan las expresiones \u00abcurar\u00bb y \u00abexpulsar demonios\u00bb (cf. Mt 17,15s.18: el endemoniado epil\u00e9ptico); en estos casos podr\u00ed\u00ada tratarse simplemente de curaci\u00f3n de una enfermedad, en el caso indicado de epilepsia. Pero hay otros relatos en los que no aparecen s\u00ed\u00adntomas de enfermedad y Cristo increpa de tal manera al demonio \u00abque no pueden explicarse como una razonable adaptaci\u00f3n a la mentalidad de sus contempor\u00e1neos sobre los esp\u00ed\u00adritus y demonios\u00bb (A. L\u00ed\u0081PPLE, El Mensaje de los Evangelios-hoy, Ed. Paulinas, Madrid 1968,239). Cfr. Mc 1,23-26.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que las curaciones de enfermedades \u00abrealizan incoativamente lo que significan, aportan las arras de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica que tendr\u00e1 su remate en el reino escatol\u00f3gico\u00bb (X. LEON-DUFOUR). Cristo ha venido a realizar la redenci\u00f3n total, del alma y del cuerpo, lo que refleja muy bien su actitud con el paral\u00ed\u00adtico: \u00abtus pecados te son perdonados\u00bb y \u00ablev\u00e1ntate y anda\u00bb\u00bb (Mt 9,6s). Las enfermedades son consecuencia del pecado; la liberaci\u00f3n de \u00e9ste tiene que llevar consigo la de sus efectos. As\u00ed\u00ad las curaciones de enfermedades por parte de Cristo son como una anticipaci\u00f3n de la redenci\u00f3n total. Con ello Cristo confiere las arras, algo que lleva consigo la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica y es parte de ella. \u00abQue los ciegos vean, que los sordos oigan, que los paral\u00ed\u00adticos anden y que los muertos resuciten, es la primera floraci\u00f3n de una nueva creaci\u00f3n, que llegar\u00e1 a ser realidad con nuestra resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n; es un comienzo que tiende en esperanza a la plenitud; es, al mismo tiempo, una prenda que, de alguna manera, realiza ya esta esperanza\u00bb (A. de GROOT, El milagro en la Biblia. Verbo Divino, Estella 1970,63).<\/p>\n<p>3.5. Salvaci\u00f3n fundamentalmente espiritual, pero que lleva consigo exigencias de orden social-pol\u00ed\u00adtico<br \/>\nLa salvaci\u00f3n anunciada por Cristo que aporta el Reino predicado por \u00e9l tiene una dimensi\u00f3n esencialmente religiosa. Lo proclam\u00f3 con sus palabras: \u00abMi Reino no es de este mundo\u00bb (Jn 18,36) declar\u00f3 ante Pilatos. Y con sus actitudes: cuando las turbas intentaban proclamarlo rey se apartaba r\u00e1pidamente de ellas (Jn 6,15). El llamamiento que Cristo hace a sus disc\u00ed\u00adpulos, lo mismo que las exigencias que \u00e9l impone, no son \u00abun llamamiento a una vinculaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-mesi\u00e1nica para luchar por la libertad, sino para una imitaci\u00f3n religiosa que se orienta en la persona del que llama y tiene ante los ojos objetivos religiosos concretos\u00bb (R. SCHNACKENBURG, Reino y reinado de Dios. Ed. Fax, Madrid 1970,106). Y su realizaci\u00f3n no ser\u00e1 obra de una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, sino obra de Dios. Y las armas con las que se conquista la salvaci\u00f3n que trae Cristo son las armas del esp\u00ed\u00adritu: la conversi\u00f3n y la fe, la humildad y la sencillez, el desprendimiento de las cosas de la tierra que cautivan y seducen el coraz\u00f3n, la renuncia y la abnegaci\u00f3n en aras de la voluntad de Dios y el seguimiento de Cristo, la nueva justicia y sobre todo el amor.<\/p>\n<p>Pero la Iglesia, depositaria del mensaje de Cristo, tiene que decir una palabra desde el Evangelio, dentro de su misi\u00f3n prof\u00e9tica, y desde \u00e9l iluminar las realidades culturales, sociales, pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas. \u00abDeber de la fe cristiana, y por ellotambi\u00e9n de la Iglesia oficial, es el exigir la verdad y la justicia en el mundo en la forma de un poder espiritual, cr\u00ed\u00adtico y \u00e9tico, un poder que tiene por misi\u00f3n mantener viva en el coraz\u00f3n de la humanidad la voluntad de convertir la sociedad humana en una polis, una ciudad, un lugar habitable, adecuado para vivir todo el mundo&#8230; De ah\u00ed\u00ad que las Iglesias puedan e incluso deban permanecer oficialmente activas en la pol\u00ed\u00adtica, aunque con su propio estilo, y no como un tercero o cuarto bloque de poder pol\u00ed\u00adtico en la sociedad\u00bb (E. SCHILLEBEECKX, Jes\u00fas en nuestra cultura. M\u00ed\u00adstica, Etica y Pol\u00ed\u00adtica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987,45).<\/p>\n<p>3.6. Salvaci\u00f3n universal<br \/>\nHay quien ha planteado la cuesti\u00f3n de si el universalismo de la Iglesia proviene de Jes\u00fas mismo o si es algo que, surgido despu\u00e9s sobre todo con la predicaci\u00f3n de San Pablo, se ha puesto en boca de Jes\u00fas y en sus hechos. Dados los anuncios universalistas de los Profetas en torno a la misi\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, su Reino y la Nueva Alianza, y habida cuenta de la conexi\u00f3n de Cristo con las ense\u00f1anzas m\u00e1s espirituales y elevadas de los Profetas, puede afirmarse ya a priori que el universalismo tiene que formar parte esencial de la misi\u00f3n y ense\u00f1anzas de Cristo. As\u00ed\u00ad lo testifican todos los evangelios, en palabras y actitudes que se remontan a Jes\u00fas mismo.<\/p>\n<p>En Mc, Cristo cita Is 56,7 en el relato de la expulsi\u00f3n de los vendedores del Templo: \u00abMi Casa ser\u00e1 llamada casa de oraci\u00f3n para todas las gentes\u00bb (Mc 11,17), con las que el profeta anunciaba el universalismo del culto mesi\u00e1nico. En el discurso escatol\u00f3gico declara a sus disc\u00ed\u00adpulos que antes del fin del mundo \u00abes preciso que sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones\u00bb (Mc 13,10). Y ante la acci\u00f3n de la mujer que en Betania ungi\u00f3 su cabeza con un perfume puro de nardo, Cristo afirma: \u00abYo os aseguro: donde quiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablar\u00e1 tambi\u00e9n de lo que \u00e9sta ha hecho para memoria suya\u00bb (Mc 14,9). Tambi\u00e9n con sus hechos Cristo deja entrever el universalismo de la salvaci\u00f3n que \u00e9l trae. El limit\u00f3 su actividad apost\u00f3lica al pueblo jud\u00ed\u00ado; predicarla al mundo entero ser\u00e1 tarea que encomend\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 28,19). Pero en su actividad curativa no se limita a los miembros del pueblo jud\u00ed\u00ado, sino que cura en el relato de Mc, al endemoniado de Gerasa (5,1-20) y a la hija de una sirofenicia (7,24,30). Constituyen estas curaciones un anuncio de que la salvaci\u00f3n llegar\u00e1 tambi\u00e9n a los gentiles.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Mt, escrito en ambientes judaicos, tiene afirmaciones claramente universalistas. Sobresale la pronunciada por Cristo mismo ante la admirable fe del centuri\u00f3n que pidi\u00f3 la curaci\u00f3n de su siervo: \u00abOs digo que vendr\u00e1n muchos de oriente y occidente y se pondr\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino ser\u00e1n echados a las tinieblas de fuera\u00bb (Mt 8,11s). Los semitismos garantizan su autenticidad. Las par\u00e1bolas del Reino revelan que todos, sin excepci\u00f3n, est\u00e1n llamados a participar en su salvaci\u00f3n. En la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas Cristo anuncia a los dirigentes del pueblo que se les quitar\u00e1 el Reino y ser\u00e1 entregado a otro pueblo (Mt 21,43), que es la Iglesia formada por jud\u00ed\u00ados y gentiles. Y Mt concluye su evangelio con el encargo de: \u00abId y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes\u00bb (28,19). En cuanto a los hechos, a los citados por Mc, a\u00f1ade la curaci\u00f3n de otro pagano, el siervo del centuri\u00f3n (8,5-13).<\/p>\n<p>Lc tiene como caracter\u00ed\u00adstica poner de relieve el universalismo de la salvaci\u00f3n; a trav\u00e9s de todo su evangelio Cristo aparece como el Salvador del mundo. Aparece ya en el evangelio de la Infancia: los \u00e1ngeles ante el nacimiento del Ni\u00f1o anuncian la paz a los hombres en quienes Dios se complace (2,14;cf. 1Tim 2,4). Sime\u00f3n lo proclama \u00abluz para iluminaci\u00f3n de las gentes\u00bb (2,32). Hace ascender la genealog\u00ed\u00ada hasta Ad\u00e1n y la coloca al principio del ministerio p\u00fablico (la de Mt se detiene en Abraham). El Bautista cita a Is 40,5: \u00abY toda carne ver\u00e1 la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (3,6). En la predicaci\u00f3n de Cristo recogida por Lc, comienza aludiendo a la vocaci\u00f3n de los gentiles (4,24-28). Se consignan tambi\u00e9n el: \u00abvendr\u00e1n de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondr\u00e1n a la mesa en el Reino de Dios\u00bb (13,29; cf Mt 8,11). Las par\u00e1bolas del c.15 (oveja perdida, dracma extraviado e hijo perdido) simbolizan la situaci\u00f3n de los paganos y el amor de Dios que los perdona. Dimensi\u00f3n universal que aparece tambi\u00e9n en las actitudes de Cristo con los samaritanos (9,5ss; 10,30ss; 17,11-19) y con los paganos: cura al siervo del centuri\u00f3n y alaba su fe (7,1-10) y al endemoniado de Gerasa (8,26-39), curaciones que anuncian, como hemos indicado, que la salvaci\u00f3n se extiende tambi\u00e9n a los gentiles. Y entre las \u00faltimas recomendaciones de Cristo a sus disc\u00ed\u00adpulos, Lc transmite la de que prediquen en su nombre \u00abla penitencia para la remisi\u00f3n de los pecados a todas las naciones\u00bb (24,47).<\/p>\n<p>Juan escribe su evangelio cuando ya estaba superada en la Iglesia la divisi\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles y la exclusividad de aqu\u00e9llos respecto del Reino, y supone siempre la salvaci\u00f3n universal. Cristo viene a iluminar a todo hombre al venir a este mundo (Jn 19). El principio del di\u00e1logo con la samaritana es un di\u00e1logo abierto a la universalidad y una instrucci\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos de c\u00f3mo deben acoger a los extranjeros, y al final los mismos samaritanos lo reconocen como el Salvador del mundo (Jn 6,42). En la discusi\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados, Cristo les niega el derecho a llamarse s\u00f3lo ellos hijos de Abraham; tal denominaci\u00f3n corresponde a todos aquellos, jud\u00ed\u00ados o gentiles, que imiten la fe del Patriarca, a la que va vinculada la salvaci\u00f3n (Jn 8,31ss). Cristo dijo que cuando \u00e9l fuese exaltado sobre la cruz atraer\u00ed\u00ada a todos (a \u00abtodo hombre\u00bb, dice una lecci\u00f3n variante) hacia s\u00ed\u00ad (Jn 12,32). Las expresiones \u00abYo soy\u00bb con una determinaci\u00f3n: Yo soy la luz, yo soy la puerta&#8230; tienen todas ellas una dimensi\u00f3n universalista.<\/p>\n<p>4. Exigencias de la salvaci\u00f3n<br \/>\nLa salvaci\u00f3n de Dios es un don, que hay que conquistar. \u00abEl que te cre\u00f3 a ti sin ti, no te salvar\u00e1 a ti sin ti\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn), es decir sin tu colaboraci\u00f3n. Entre las exigencias que lleva consigo la salvaci\u00f3n cristiana se\u00f1alamos las cuatro fundamentales siguientes:<\/p>\n<p>4.1. La conversi\u00f3n. Su exigencia radica en la inclinaci\u00f3n de la naturaleza al pecado y en la llamada de Dios a una vida santa. Fue tema de la predicaci\u00f3n de los profetas del AT. Con \u00e9l comenz\u00f3 la suya Juan Bautista (Mc 1,15). Y con \u00e9sta conecta la de Jes\u00fas: \u00abConvert\u00ed\u00ados porque el Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mt 4,17). Se trata, seg\u00fan la significaci\u00f3n del t\u00e9rmino griego \u00abmetanoia\u00bb, de un cambio de mente y de actitud, del ordenamiento de toda la vida hacia Dios. Pero ahora, con Cristo, la conversi\u00f3n mira expresamente a \u00e9l. La conversi\u00f3n es la aceptaci\u00f3n de su Persona y de su Obra. La conversi\u00f3n a la que llama Cristo es la conversi\u00f3n interior, total y transformadora, que supone la renuncia al pecado, al orgullo, a la autosuficiencia, a la entrega desordenada al mundo. Y hay que aceptar esta invitaci\u00f3n de Cristo. No hay otro camino de salvaci\u00f3n. Pero la conversi\u00f3n es m\u00e1s bien la parte negativa de la exigencia de Jes\u00fas. Ella mira a la fe.<\/p>\n<p>4.2. La fe. Es el aspecto positivo: la entrega a la persona de Cristo. Los dos t\u00e9rminos que prevalecen en el vocabulario hebreo significan: \u00e1man, solidez, seguridad; batah, confianza, seguridad. Solemos definir la fe diciendo que es creer lo que no vemos porque Dios lo ha revelado. Pero eso es s\u00f3lo su aspecto intelectual. La fe b\u00ed\u00adblica, la que salva, es la entrega de nuestra persona a la Persona de Cristo. Y como el ser humano es fundamentalmente inteligencia, voluntad y coraz\u00f3n, la fe implica la entrega del entendimiento para creer lo que Dios revela, pero tambi\u00e9n la entrega de la voluntad para practicar lo que Cristo manda, y, sobre todo, la entrega del coraz\u00f3n para amar conforme al mandato de Cristo. Esa es la fe que salva.<\/p>\n<p>El que cree en \u00e9l est\u00e1 salvado, el que no cree se condena a s\u00ed\u00ad mismo (Jn 3,18.36). La fe tiene que actuarse por la caridad (G\u00e1l 5,6).<\/p>\n<p>4.3. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Las obras en las que tiene que manifestarse la fe son las obras de amor a Dios, y como exigencia radical del mismo, las de amor al pr\u00f3jimo. A la pregunta del escriba sobre cu\u00e1l es el precepto mayor de la Ley, Cristo contesta: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente; el segundo es semejante a \u00e9ste: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los profetas\u00bb (Mt 22,37-40). Pablo simplificar\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: \u00abToda la Ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (G\u00e1l 5,14; Rom 13,8-10); con raz\u00f3n, pues, el amor cristiano al pr\u00f3jimo no es posible sin el amor a Dios. De ah\u00ed\u00ad la regla de oro: \u00abtodo cuanto quer\u00e1is que os hagan los hombres, hac\u00e9dselo tambi\u00e9n vosotros a ellos; porque \u00e9sta es la Ley y los Profetas\u00bb (Mt 5,12). Cristo propone como modelo de la misericordia para con el pr\u00f3jimo la que el Padre tiene con nosotros: \u00abSed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso\u00bb (Lc 6,36). Y Cristo en la noche de la Cena se propone como modelo al llevar el precepto del amor a sus \u00faltimas exigencias: \u00abAmaos unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn 13,34;cf. 15,13). Lc que implica anteponer el bien del pr\u00f3jimo al bien propio. Incluso en el caso del enemigo (Mt 5,43s.). Por eso al ocaso de la vida el juicio versar\u00e1 sobre el amor al pr\u00f3jimo, sobre todo al m\u00e1s necesitado (Mt 25).<\/p>\n<p>4.4. La nueva justicia. La conversi\u00f3n, la fe y el amor constituyen la nueva justicia exigida por Cristo. Una justicia superior a la del AT, conforme a la declaraci\u00f3n de Cristo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a: ya no basta el acto exterior contra el pr\u00f3jimo (injurias, homicidio), sino que habr\u00e1 que evitar la mera ira contra \u00e9l (Mt 5,21-26). No podr\u00e1 contentarse el cristiano con evitar los pecados externos contra la castidad, sino que deber\u00e1 vencer incluso los mismos deseos concupiscibles (Mt 5,27-30). No cumplir\u00e1 con devolver el mal s\u00f3lo en la medida en que le haya sido inferido, sino que deber\u00e1 hacer positivamente el bien (Mt 5,38-48). Una justicia superior a la de los escribas y fariseos: \u00abSi vuestra justicia no es de mejor condici\u00f3n que la de escribas y fariseos no pod\u00e9is salvaros\u00bb (Mt 5,20). La justicia de estos dirigentes del pueblo era meramente exterior (cf. Mt c.6), habiendo reducido la religi\u00f3n a un formulismo religioso. La justicia salv\u00ed\u00adfica de Cristo ha de ser interior, en esp\u00ed\u00adritu y verdad (Jn 4,23); que la vea el Padre que ve en lo rec\u00f3ndito de los corazones. Y con actos exteriores que implica la nueva justicia hay que hacerlos, no por vanagloria, sino buscando la gloria de Dios (Mt 5,16). La nueva justicia consiste fundamentalmente en el cumplimiento de la voluntad del Padre, que invita a la conversi\u00f3n y la fe, y exige la caridad. \u00abNo todo el que me diga \u00abSe\u00f1or\u00bb, \u00abse\u00f1or\u00bb entrar\u00e1 en el Reino de los Cielos, sino el que cumpla con la voluntad de mi Padre\u00bb (Mt 7,21).<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n es lo \u00fanico absolutamente necesario (Lc 11,42), ante lo cual todo lo dem\u00e1s tiene un valor secundario y relativo. Por ello dec\u00ed\u00ada Cristo: \u00bfde qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde la vida eterna? (Mc 8,36). Y recomendaba: \u00abBuscad primero el Reino de Dios y su justicia; las dem\u00e1s cosas se os dar\u00e1n por a\u00f1adidura\u00bb (Mt 6.33). ->salvador; signos; curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014TOM\u00ed\u0081S CASTRILLO, Jesucristo Salvador, BAC 1957; J. D\u00ed\u00adAz y D\u00ed\u00adAz, Salvaci\u00f3n-Salvador, Enciclopedia de la Biblia, Ed. Garriga v. VI, Barcelona 1963, 407-418; COLOMBAN LESQUIVIT &#8211; PIERRE FRELOT, Salvaci\u00f3n, cu. XAVIER LEON DUFOUR, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1965,733-738.<\/p>\n<p>Gabriel P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> liberaci\u00f3n, redentor, Jes\u00fas). Estrictamente hablando, la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no est\u00e1 centrada en el tema de la salvaci\u00f3n de Dios, en la l\u00ed\u00adnea de las religiones gn\u00f3sticas, en las que el hombre se concibe como un ser ca\u00ed\u00addo, destruido, enajenado, que necesita que le salven. Ciertamente, la experiencia apocal\u00ed\u00adptica (1 Hen) ha puesto de relieve la ca\u00ed\u00adda y por eso acent\u00faa tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n. Pero m\u00e1s que la salvaci\u00f3n, entendida en sentido intimista, Jes\u00fas anuncia y prepara el Reino*, es decir, la plenitud de vida de los hombres; por su parte, sus primeros disc\u00ed\u00adpulos dan el testimonio de la resurrecci\u00f3n* del mismo Jes\u00fas que se identifica con su plenitud como ser humano, es decir, con el despliegue de la creaci\u00f3n. Desde esa perspectiva, a modo de esquema, queremos situar la salvaci\u00f3n cristiana en el contexto de Cristo redentor, liberador y reconciliador.<\/p>\n<p>(1) Jesucristo Redentor. En la l\u00ed\u00adnea de la antigua teolog\u00ed\u00ada y experiencia de Israel, que ha descubierto la acci\u00f3n de Dios en los jueces* y\/o liberadores (pacificadores) nacionales, Jes\u00fas puede y debe presentarse como redentor de la humanidad. Redimir significa rescatar lo que estaba enajenado (o perdido), comprar lo que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo en otras manos, para devolver (crear) la libertad a los humamos. Dios mismo aparece en la Escritura como redentor de los hebreos esclavos en Egipto (Ex 1-19) o cautivos en Babilonia (cf. Is 40-55). Llegando hasta el final en esa l\u00ed\u00adnea, el Nuevo Testamento afirma que Jes\u00fas nos ha redimido de la opresi\u00f3n de lo diab\u00f3lico, es decir, de la falta de libertad, del miedo a la muerte, de la espiral infinita de la violencia y venganza, de opresi\u00f3n y odio que nunca terminan. Nos ha redimido con su vida, es decir, con su amor gratuito, con la donaci\u00f3n de su existencia. De esa forma ha muerto (se ha entregado \u00e9l mismo) para que nosotros podamos vivir, se ha perdido para que podamos encontrarnos. En amor nos ha \u00abcomprado\u00bb sin pedirnos nada a cambio (cf. Mc 10,45, con lytron). Por eso, el Nuevo Testamento presenta a Jes\u00fas como lytr\u00f3t\u00e9n o redentor (Hch 7,35; cf. Lc 2,14.38; Heb 9,12). Sobre esa base ha desarrollado la teolog\u00ed\u00ada posterior el descenso de Jes\u00fas a los infiernos para redimir a los que estaban dominados por la muerte.<\/p>\n<p>(2) Jesucristo Salvador. El mismo gesto de la redenci\u00f3n puede presentarse de manera m\u00e1s sacral como salvaci\u00f3n: nos ha ofrecido Jes\u00fas la \u00absalud\u00bb de Dios, la gracia de la vida, para que  podamos expresarnos en gozo y libertad sobre la tierra, sin opresi\u00f3n de unos sobre otros, sin miedo a la condena. El Nuevo Testamento presenta a Jes\u00fas como s\u00f3t\u00e9r o salvador verdadero, en contra de los dioses o emperadores que ofrecen una salvaci\u00f3n falsa (cf. Lc 2,11; Jn 4,42; Ef 5,23; 1 Tim4,10). Hay muchas salvaciones de tipo hist\u00f3rico que vienen a expresarse en la salud interior y exterior, en el amor mutuo y el pan compartido, en la palabra dialogada y en la casa de la fraternidad&#8230; Desde ah\u00ed\u00ad, la Iglesia ha destacado los signos salvadores de tipo sacramental, aquellos gestos sagrados que se vinculan a los grandes momentos de la vida humana (bautismo o nacimiento a la gracia, eucarist\u00ed\u00ada o pan compartido en Cristo, matrimonio o celebraci\u00f3n del amor mutuo&#8230;), de tal forma que en ellos viene a expresarse la novedad y hondura de la vida que Cristo ha querido ofrecernos. Eso significa que no estamos perdidos en un mundo sin signos ni se\u00f1ales&#8230; Podemos vivir ya desde ahora en actitud de pascua, a partir de la presencia de Jes\u00fas hecha principio de comuni\u00f3n para los humanos. Sobre esa base podemos esperar y esperamos la salvaci\u00f3n eterna, la resurrecci\u00f3n de la vida en (tras) la muerte.<\/p>\n<p>(3) Jesucristo liberador. Las dos expresiones anteriores (redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n) se encuentran vinculadas a la vida concreta de los hombres sobre el mundo y deben expresarse en signos de liberaci\u00f3n, de manera que los mismos cristianos susciten aquellas condiciones que hagan posible una vida de libertad sobre la tierra. Para ello es necesario superar las estructuras de injusticia y opresi\u00f3n que actualmente dominan sobre el mundo. La figura y obra de Jes\u00fas ha de convertirse en fuente cr\u00ed\u00adtica de transformaci\u00f3n de la sociedad, de manera que todos los humanos, partiendo de los m\u00e1s pobres, puedan acceder a la experiencia de la gratuidad y comuni\u00f3n en Cristo. Una parte considerable de la teolog\u00ed\u00ada de los \u00faltimos decenios ha sido muy sensible a este elemento de la vida y pascua de Jes\u00fas. Su mensaje y obra no puede reducirse a un simple cambio de estructuras econ\u00f3micas o pol\u00ed\u00adticas, sino que ha de expresarse en los diversos niveles de la vida individual y comunitaria. Esa vida de Jes\u00fas resulta inseparable de la transformaci\u00f3n humana integral, abierta a la pol\u00ed\u00adtica: porque se hab\u00ed\u00ada comprometido pol\u00ed\u00adticamente, ofreciendo libertad en perspectiva de casa, mesa y palabra compartida, mataron a Jes\u00fas. Desde ah\u00ed\u00ad debe entenderse su presencia actual en el mundo, por medio de la Iglesia.<\/p>\n<p>(4) Jesucristo Propiciador y Reconciliador. De forma puramente indicativa, abri\u00e9ndonos al campo de la teolog\u00ed\u00ada paulina, podemos presentar a Jes\u00fas como aquel que nos ha redimido haci\u00e9ndose propiciaci\u00f3n por nuestros pecados (Rom 3,24-25): los ha tomado como propios, en gesto de perd\u00f3n, haci\u00e9ndonos as\u00ed\u00ad capaces de vivir en gratuidad. Dios nos ha amado en Jes\u00fas de tal manera que nos ha dado en \u00e9l toda su vida: no lo ha reservado de un modo ego\u00ed\u00adsta (= no lo ha perdonado), sino que ha querido entregarlo por nosotros, abriendo as\u00ed\u00ad un espacio y tiempo de gratuidad universal, de redenci\u00f3n completa (cf. Rom 8,32). Por eso, el mismo Jes\u00fas Salvador puede presentarse como Reconciliador universal. Dios ha revelado por \u00e9l toda su gracia, ofreciendo al mundo su reconciliaci\u00f3n, la fuerza desbordante y creadora de su vida; l\u00f3gicamente, los cristianos, que le hemos conocido y aceptado, debemos convertimos en ministros de reconciliaci\u00f3n, testigos y portadores de una redenci\u00f3n que es palabra de gracia abierta a todos los humanos (cf. 2 Cor 5,16-21).<\/p>\n<p>Cf. J. ESPEJA, Jesucristo, palabra de libertad, San Esteban, Salamanca 1979; O. GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL, Cristolog\u00ed\u00ada, BAC, Madrid 2004; J. I. GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS, La Humanidad Nueva. Ensayo de Cristolog\u00ed\u00ada, Sal Terrae, Santander 1981; A. GRILLMEIER, Jesucristo en la fe de la Iglesia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998; B. SESBO\u00dcE, Jesucristo, el t\u00ed\u00adnico mediador I-II, Sec. Trinitario, Salamanca 1990-1992; J. SOBRINO, Cristolog\u00ed\u00ada desde Am\u00e9rica Latina, CRT, M\u00e9xico 1976; Jesucristo liberador I-II, Trotta, Madrid 19931998.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Soteriolog\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica y soteriolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: 1. Salvaci\u00f3n en las religiones no cristianas; 2. Salvaci\u00f3n en el pensamiento filos\u00f3fico.-II. Soteriolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: 1. Salvaci\u00f3n en el AT; 2. Salvaci\u00f3n en el NT.-III. Trinidad y salvaci\u00f3n: 1. El origen trinitario de la salvaci\u00f3n; 2. La econom\u00ed\u00ada trinitaria de la salvaci\u00f3n; 3. El cumplimiento trinitario de la salvaci\u00f3n.-IV. Tareas de la soteriolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Por salvaci\u00f3n se entiende la obtenci\u00f3n de una permanente condici\u00f3n de paz, felicidad, bienestar y la plena realizaci\u00f3n del hombre como individuo,como miembro de la comunidad y como parte del cosmos; \u00e9sta constituye uno de los objetivos principales que el hombre se propone conseguir en la propia existencia, especialmente gracias a la experiencia religiosa. Se podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n pensar la salvaci\u00f3n como respuesta o soluci\u00f3n de una cierta llamada de la criatura humana, sea a la liberaci\u00f3n de algunos elementos negativos de la existencia y de la historia, sea a la conquista de un algo-m\u00e1s, de una ulterioridad que apague el deseo de elevaci\u00f3n y de satisfacci\u00f3n de las m\u00faltiples aspiraciones que la criatura racional lleva consigo. Normalmente, la b\u00fasqueda de esta respuesta se da al interno del hecho religioso. En concreto, se puede decir que la salvaci\u00f3n \u00abdefine la meta de la religi\u00f3n misma\u00bb;&#8217; y adem\u00e1s que \u00abla b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n es esencial en las religiones\u00bb.<\/p>\n<p>I. Soteriolog\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica<br \/>\nAntes de indicar algunos elementos esenciales y comunes a la visi\u00f3n soteriol\u00f3gica de las diversas concepciones religiosas, es conveniente despejar el campo de un prejuicio y de un equ\u00ed\u00advoco: pensar la religi\u00f3n como simple \u00absuspiro de la criatura oprimida\u00bb (K. Marx). Al contrario, m\u00e1s bien hay que considerar las religiones como diferentes y respetabil\u00ed\u00adsimos resultados de \u00abaquella disposici\u00f3n o capacidad que est\u00e1 inscrita en los interrogantes y en las aspiraciones m\u00e1s profundas del ser humano, orient\u00e1ndolo espont\u00e1neamente hacia lo \u00faltimo y lo absoluto\u00bb3. Toda experiencia religiosa es, en el fondo, como reconoce el Conc. Vaticano II,una respuesta a una serie de preguntas: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el hombre?, \u00bfcu\u00e1l es el sentido y el fin de la vida humana?, \u00bfqu\u00e9 es el bien y qu\u00e9 es el pecado?, \u00bfde d\u00f3nde proviene el sufrimiento y cu\u00e1l es su finalidad?, \u00bfcu\u00e1l es el camino para alcanzar la verdadera felicidad?, \u00bfqu\u00e9 es la muerte, el juicio y la retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte?, \u00bfy cu\u00e1l es el misterio \u00faltimo e inefable que rodea a nuestra existencia?, \u00bfde d\u00f3nde venimos y a d\u00f3nde vamos?\u00bb (NA 1).<\/p>\n<p>Puesta esta premisa, se puede ante todo tratar de individuar, en las m\u00faltiples experiencias religiosas, algunos elementos soteriol\u00f3gicos comunes y algunas orientaciones de fondo; sucesivamente vendr\u00e1 considerado el significado de la salvaci\u00f3n en algunos \u00e1mbitos no religiosos.<\/p>\n<p>1. SALVACI\u00ed\u201cN EN LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS. Existen, en las diversas concepciones religiosas no cristianas, algunos elementos comunes de soteriolog\u00ed\u00ada, que aqu\u00ed\u00ad queremos se\u00f1alar r\u00e1pidamente\u00bb. El primero est\u00e1 constituido por la difusa convicci\u00f3n de una ca\u00ed\u00adda originaria del hombre, que postula la necesidad de la salvaci\u00f3n. Esta \u00faltima se configura principalmente como &#8216;restauraci\u00f3n&#8217;, o sea, como liberaci\u00f3n de una condici\u00f3n negativa y como restauraci\u00f3n del precedente estado de bienestar y de paz. Otro elemento frecuente es la idea de la retribuci\u00f3n final, dada al hombre sobre la base de la conducta mantenida y de las elecciones operadas durante la existencia terrena; esta idea se asocia, naturalmente, a la convicci\u00f3n de alguna forma o modo de sobrevivencia del hombre despu\u00e9s de la muerte. Mirando en su conjunto las varias formas de religi\u00f3n, sea de los as\u00ed\u00ad llamados pueblos primitivos, sea de las antiguas civilizaciones desaparecidas, sea de las m\u00faltiples religiones extrab\u00ed\u00adblicas todav\u00ed\u00ada existentes, parece poder desprenderse que \u00e9stas piensan en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n o como retorno a un pasado o a un tiempo primordial donde la historia no es torpedeada por los actuales l\u00ed\u00admites; o tambi\u00e9n como proyecci\u00f3n hacia un futuro, que nunca ser\u00e1 oprimido por las tinieblas del presente. En todo caso, la salvaci\u00f3n se coloca fuera del tiempo y del espacio ordinarios y comporta casi inevitablemente el abandono del presente; se sigue, por tanto, que \u00e9sta tiene, en el fondo, un esencial alcance meta- y a-hist\u00f3rico. En fin, se puede destacar que \u00aben todas las religiones el hombre se vuelve hacia un horizonte que le atrae y le da paz frente a la insatisfacci\u00f3n de su estado presente, cuya limitaci\u00f3n y precariedad rechaza\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a las orientaciones de fondo de las diversas concepciones soteriol\u00f3gicas, algunos autores llegan a individuar tres principales: a) aquella seg\u00fan la cual la salvaci\u00f3n tiene una dimensi\u00f3n c\u00f3smica (religiones antiguas mesopot\u00e1micas y del Asia menor); b) una segunda seg\u00fan la cual la salvaci\u00f3n es &#8216;liberaci\u00f3n del tiempo c\u00ed\u00adclico&#8217; (religiones asi\u00e1ticas); c) por \u00faltimo la que afirma que la salvaci\u00f3n consiste en condividir la misma vida divina (religiones monote\u00ed\u00adstas). En cuanto a las v\u00ed\u00adas, mediadores y medios de salvaci\u00f3n existe, obviamente, una notable variedad en las diversas religiones; el hinduismo, p. ej., propone la v\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n, del conocimiento de lo divino, del amor y de la sumisi\u00f3n; el budismo, en cambio, propone &#8216;nobles verdades&#8217;, &#8216;prohibiciones&#8217; e invocaciones devotas; el islamismo, a su vez, habla de cinco &#8216;deberes&#8217; fundamentales (profesiones de fe, oraci\u00f3n, ayuno, limosna y peregrinaci\u00f3n a la Meca). Casi siempre, en las diversas religiones, se manifiesta la notable contribuci\u00f3n que algunas personas o personajes ofrecen en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n: los varios &#8216;maestros&#8217;, los gu\u00ed\u00adas &#8216;espirituales&#8217;, los diversos &#8216;sacerdotes&#8217;, algunos personajes &#8216;prof\u00e9ticos&#8217;. Entre los medios de salvaci\u00f3n, casi siempre vienen propuestas distintas pr\u00e1cticas rituales, junto a la oraci\u00f3n, meditaci\u00f3n y peregrinaciones.<\/p>\n<p>2. SALVACI\u00ed\u201cN EN EL PENSAMIENTO FILOS\u00ed\u201cFICO. Tambi\u00e9n fuera del estrecho \u00e1mbito de las religiones es posible encontrar reflexiones sobre la tem\u00e1tica de la salvaci\u00f3n&#8217;. Despu\u00e9s del derrumbamiento radical de la teolog\u00ed\u00ada cristina por parte de G. W. F. Hegel, que ha transformado la metaf\u00ed\u00adsica en historia, y por parte de L. Feuerbach, que se ha propuesto realizar una &#8216;humanizaci\u00f3n&#8217; de Dios, o sea, \u00abla transformaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada en la antropolog\u00ed\u00ada\u00bb, la salvaci\u00f3n viene a configurarse para el hombre como liberaci\u00f3n-de-Dios y como descubrimiento y afirmaci\u00f3n de la propia autonom\u00ed\u00ada y dignidad: es la orgullosa pretensi\u00f3n del humanismo ateo. En la estela de este derrumbamiento, los as\u00ed\u00ad llamados &#8216;maestros de la sospecha&#8217; (P. Ricoeur) de la cultura contempor\u00e1nea, K. Marx, S. Freud y F. Nietzsche, proponen a su vez el rechazo de Dios como v\u00ed\u00ada para la aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del hombre sobre el plano social (Marx), psicol\u00f3gico (Freud) y \u00e9tico (Nietzsche).<\/p>\n<p>En el cuadro de la filosof\u00ed\u00ada de E. Husserl, la salvaci\u00f3n viene a configurarse \u00abcomo vuelta a la teor\u00ed\u00ada pura&#8217;, como \u00abhero\u00ed\u00adsmo de la raz\u00f3n\u00bb (Heroismus der Vernunfi). En la reflexi\u00f3n de M. Heidegger la atenci\u00f3n de la problem\u00e1tica soteriol\u00f3gica se expresa en la b\u00fasqueda del ser y de la verdad. En algunas filosof\u00ed\u00adas existencialistas ateas, como aquella de A. Camus, la salvaci\u00f3n asume el car\u00e1cter de com\u00fan compromiso de los hombres en la v\u00ed\u00ada del amor y la solidaridad rec\u00ed\u00adprocas. No falta, en fin, en la cultura contempor\u00e1nea, una interpretaci\u00f3n puramente pol\u00ed\u00adtica y social del concepto de salvaci\u00f3n: entonces significa aniquilaci\u00f3n de toda forma de injusticia y de todas las estructuras sociopol\u00ed\u00adticas que generan violencia y opresi\u00f3n y, a la vez, compromiso com\u00fan por la construcci\u00f3n de relaciones sociales respetuosas de la dignidad de todo hombre.<\/p>\n<p>II. Soteriolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica<br \/>\nReferencia indispensable, fundamento seguro y criterio permanente de verificaci\u00f3n de la concepci\u00f3n eclesial de la salvaci\u00f3n es la revelaci\u00f3n divina. Esta es &#8216;palabra primera&#8217; respecto a toda &#8216;palabra segunda&#8217; que los creyentes, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, pueden pronunciar. Por esto, antes de profundizar teol\u00f3gicamente el concepto de salvaci\u00f3n, es necesario escuchar el Verbum Dei.<\/p>\n<p>1. SALVACI\u00ed\u201cN EN EL AT. En el AT el concepto de salvaci\u00f3n viene expresado prevalentemente con el t\u00e9rmino hebreo y\u00e9sh\u00fa \u00e1h (en griego s\u00f3t\u00e9r\u00ed\u00ada) o con sin\u00f3nimos que significan: ayuda, felicidad, bienestar, liberaci\u00f3n, victoria donadas por Dios en favor del hombre. Presupuesto de la salvaci\u00f3n es la situaci\u00f3n negativa en que se encuentra el mundo y el hombre, y cuyo \u00fanico liberador es Dios; s\u00f3lo una intervenci\u00f3n gratuita y ben\u00e9fica de Yahv\u00e9 puede evitar a las criaturas caer y permanecer en la ruina. Ciertamente, en la individuaci\u00f3n y en la profundizaci\u00f3n de este concepto, ha sido decisiva para Israel la propia experiencia hist\u00f3rica, que conoce en la liberaci\u00f3n de la esclavitud egipcia su momento decisivo. El \u00e9xodo de Egipto, realizado gracias a la intervenci\u00f3n poderosa y determinante de Yahv\u00e9, constituir\u00e1 siempre para el pueblo elegido la ra\u00ed\u00adz y el paradigma de toda experiencia de salvaci\u00f3n. En \u00e9sta aparece decisiva, seg\u00fan el AT, la libre, gratuita y soberana acci\u00f3n de Dios, que es ordenada no solamente a modificar la condici\u00f3n negativa (la esclavitud) en la cual se encuentra Israel (aspecto negativo de la salvaci\u00f3n), sino sobre todo a inaugurar una relaci\u00f3n de familiaridad intensa entre Dios y su pueblo y una \u00e9poca de paz, de bienestar, de estabilidad y de felicidad (aspecto positivo de la salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la fe de Israel, el rol salv\u00ed\u00adfico de Yahv\u00e9 es tan fundamental que cualifica de manera determinante la misma identidad de Dios y, consiguientemente, el concepto que el hombre puede hacerse de El. De hecho, revel\u00e1ndose a Mois\u00e9s antes de dar inicio a las intervenciones poderosas que tendr\u00e1n como efecto la liberaci\u00f3n de la esclavitud en Egipto, Dios se autodefine \u00abYo soy el que soy\u00bb (Ex 3,14). Con tales palabras Yahv\u00e9 quiere expresar la propia presencia junto a los suyos, para garantizar un futuro de bien. No casualmente, mientras se manifiesta por medio de Mois\u00e9s a Israel, Dios llama a sus hijos a la fe, invit\u00e1ndolos a mirar el pasado, en el cual ya ha manifestado su potencia salv\u00ed\u00adfica y, por otra parte, a proyectarse con confianza y arrojo hacia el futuro.<\/p>\n<p>En el AT aparece con claridad la existencia de mediadores de salvaci\u00f3n, que testimonian la voluntad divina de implicar al hombre en la obra de la salvaci\u00f3n. Si bien es Dios el art\u00ed\u00adfice principal y ben\u00e9volo de toda intervenci\u00f3n en favor de sus criaturas y de la historia, se dan vocaciones y misiones de algunos individuos que, animados y transformados por la r\u00faah (esp\u00ed\u00adritu) de Yahv\u00e9, cooperan libremente e\u00f1 la realizaci\u00f3n de un proyecto de bien. En cuanto a los niveles de esta colaboraci\u00f3n humana, se pueden individuar tres principales: el de la palabra (los profetas), el de la promoci\u00f3n de la paz y la justicia (jueces, rey), el del culto divino (sacerdotes). Se se\u00f1ala tambi\u00e9n un importante grado de participaci\u00f3n de todos los creyentes en la obra salv\u00ed\u00adfica: la fe en Dios, la escucha de la palabra, la fidelidad a la Alianza y la justicia. Sin la libre acogida de los beneficios ofrecidos por Dios y sin el am\u00e9n de Israel, no se llega a la &#8216;tierra prometida&#8217;.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del exilio babil\u00f3nico ser\u00e1 cada vez m\u00e1s evidente para la teolog\u00ed\u00ada del AT el alcance universal de la salvaci\u00f3n prometida por Dios. El pueblo de Israel es siempre mejor comprendido cual signo e instrumento de la presencia ben\u00e9fica de Dios en medio de todos los hombres; los hijos de Abrah\u00e1n son llamados a ser bendici\u00f3n para todas las naciones: Yahv\u00e9 quiere que todos y todo pasen del exilio a la libertad. En el Deutero-Isa\u00ed\u00adas es muy importante, en relaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n, la obra de un personaje excepcional y misterioso: el Siervo de Yahv\u00e9, que ser\u00e1 \u00abluz de las naciones\u00bb (Is 49,6) en virtud de su obediencia amorosa y del sacrificio de su persona que libar\u00e1 a Dios en favor y en lugar de sus hermanos (cf Is 52,13-53,12).<\/p>\n<p>En una vision de conjunto del AT, no es dif\u00ed\u00adcil \u00abreconocer una ley fundamental que caracteriza la historia de la salvaci\u00f3n (&#8230;): la tensi\u00f3n entre cumplimiento y expectaci\u00f3n\u00bb. Lo que sucede en la historia, gracias a la intervenci\u00f3n poderosa de Dios, es salvaci\u00f3n ya en acto; aunque Israel comprende bien que el contenido de la promesa todav\u00ed\u00ada no ha sido totalmente realizado. Por eso, hay que vivir en un estado de ardiente espera del futuro y de tensi\u00f3n escatol\u00f3gica. No menos importancia reviste, en el concepto veterotestamentario de salvaci\u00f3n, su alcance colectivo y personal a la vez: \u00abla actividad salvadora de Dios se dirige siempre al conjunto, al pueblo y a su organizaci\u00f3n, al mundo entero desde la muda creaci\u00f3n hasta el hombre\u00bb. Todo y todos son potencialmente llamados a beneficiarse de la potencia ben\u00e9fica de Dios; esto comporta, entre otras cosas, que el mundo, seg\u00fan el AT, no se entiende s\u00f3lo como escenario de la historia salv\u00ed\u00adfica, o sea como realidad extra\u00f1a a ella; entre el hombre y el mundo existe una &#8216;solidaridad&#8217; no s\u00f3lo en el ser criaturas de Dios, sino tambi\u00e9n en la existencia y en el destino.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la interesante teolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria de la creaci\u00f3n, el don de la existencia que Dios hace a las criaturas se configura como la primera forma de alianza, o sea una relaci\u00f3n de familiaridad, de benevolencia, que el Creador instaura libremente con los otros seres. Se da, en el AT, un \u00abmodo soteriol\u00f3gico de entender la obra de la creaci\u00f3n\u00bb. Llam\u00e1ndolas por amor a la vida, Dios hace entrar a las criaturas en la propia &#8216;\u00f3rbita&#8217; y dentro de los proprios intereses; el crear no es para el Dios de Israel un puro ejercicio de potencia o un simple producir las cosas y &#8216;arrojarlas&#8217; a la existencia; es, en cambio, un ben\u00e9volo inclinarse, un voluntario acercarse a los seres llamados libremente a la luz desde las tinieblas de la nada; es la libre y sabia gu\u00ed\u00ada hacia la conquista del propio fin (providencia). Aqu\u00ed\u00ad se ve claramente que la salvaci\u00f3n no comporta s\u00f3lo un aspecto de liberaci\u00f3n-de-lo-negativo, sino que entra\u00f1a sobre todo los lazos permanentes y beatificantes que se establecen entre el Absoluto y el contingente, entre el Eterno y la historia. Cabe notar, adem\u00e1s, que la creaci\u00f3n-salvaci\u00f3n tiene un intr\u00ed\u00adnseco dinamismo escatol\u00f3gico; aunque sea algo ya cumplido, el proyecto creativo todav\u00ed\u00ada no ha llegado a la meta definitiva; de hecho, al final de los tiempos, cuando la salvaci\u00f3n alcanzar\u00e1 su cumplimiento, se dar\u00e1 una aut\u00e9ntica &#8216;revoluci\u00f3n&#8217; de la vida y de las relaciones de las criaturas: cesar\u00e1 todo conflicto, desaparecer\u00e1 la muerte, triunfar\u00e1 la paz y el bienestar, y habr\u00e1 \u00abnuevos cielos y nueva tierra\u00bb (Is 65,17).<\/p>\n<p>Este alcance universal o general no excluye aquel otro individual de la salvaci\u00f3n. Expresiones de este \u00faltimo son, seg\u00fan el AT, los distintos bienes, materiales y espirituales, actuales y futuros: bienestar, salud, descendencia numerosa, longevidad, paz, justicia, serenidad, verdad, vida despu\u00e9s de la muerte (Dan 12,2). La salvaci\u00f3n individual,aun siendo principalmente fruto de la benevolencia divina y, por tanto, dependiente de Dios, est\u00e1 unida tambi\u00e9n a la fidelidad del hombre a la alianza: sine fide, nulla salus. Se reconoce, as\u00ed\u00ad, un rol positivo del hombre en orden al propio destino, sin que venga a menos el principio seg\u00fan el cual solamente Yahv\u00e9 ofrece \u00abun escudo de salvaci\u00f3n\u00bb (Sal 18,36), es \u00abRoca de salvaci\u00f3n\u00bb (Dt 32,15) y aut\u00e9ntico \u00abliberador\u00bb (Sal 18,3).<\/p>\n<p>Concluyendo, debe resaltarse que uno de los aspectos caracter\u00ed\u00adsticos del concepto veterotestamentario de salvaci\u00f3n es, sin duda su car\u00e1cter de globalidad, totalidad e integridad; como don de Dios, se refiere al hombre entero en todas las fases de su existencia y comprende tambi\u00e9n la realidad c\u00f3smica e hist\u00f3rica en la cual el hombre est\u00e1 inmerso; esto significa que la salvaci\u00f3n, aun poseyendo una esencial dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, es para el hic et nunc y para el nunc et semper.<\/p>\n<p>2. SALVACI\u00ed\u201cN EN EL NT. El anuncio de la comunidad cristiana primitiva, testimoniado en el NT, contiene una afirmaci\u00f3n radical y sorprendente: Jesucristo es el \u00fanico salvador; en ning\u00fan otro hay salvaci\u00f3n; \u00abporque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos\u00bb (He 4, 12). Gracias a la vida, muerte y resurrecci\u00f3n del Nazareno, la humanidad ha sido efectivamente liberada de la condici\u00f3n negativa en que viv\u00ed\u00ada y ha entrado definitivamente en el &#8216;mundo nuevo&#8217; y en los &#8216;tiempos \u00faltimos&#8217;. Enviado por Dios no para juzgar, sino para salvar (Jn 3,17; 12,47), el Nazareno \u00abfue entregado por nuestros pecados, y fue resucitado para nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Rom 4,25); gracias a El toda la realidad se proyecta hacia un futuro de bien y la historia tiene ya un sentido, una direcci\u00f3n positiva de la cual Dios mismo es garante. Despu\u00e9s del evento de Cristo, se da para la humanidad una certeza: Dios \u00abquiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad\u00bb (1 Tim 2,4) y lo quiere de manera irrevocable (cf. Rom 8,38-39).<\/p>\n<p>En el NT se encuentran muchos de los principales elementos de la soteriolog\u00ed\u00ada del AT. Acogiendo buena parte de la herencia teol\u00f3gica de Israel, la comunidad cristiana primitiva piensa en la salvaci\u00f3n no s\u00f3lo como restauraci\u00f3n o superaci\u00f3n de una situaci\u00f3n negativa, sino tambi\u00e9n como gratuito inter\u00e9s de Dios en favor de la humanidad y del mundo, ordenado a instaurar una nueva y m\u00e1s profunda relaci\u00f3n personal entre Dios, el Padre del Se\u00f1or Jesucristo, y los hombres, llamados a hacerse realmente hijos y a dirigirse a Dios llam\u00e1ndolo &#8216;Abb\u00e1&#8217; (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6-7). Tambi\u00e9n para la Iglesia primitiva la certeza de esta consoladora verdad se obtiene a partir de la experiencia hist\u00f3rica: Cristo es el nuevo Mois\u00e9s que ha conducido definitivamente la humanidad de la esclavitud del pecado, de la muerte y de la ley, a la libertad de los hijos de Dios (cf. G\u00e1l 5,1; Rom 6,15ss). Como para Israel el rol salv\u00ed\u00adfico de Yahv\u00e9 ha sido determinante para la comprensi\u00f3n de la misma identidad de Dios, as\u00ed\u00ad para la comunidad cristiana de los or\u00ed\u00adgenes la salvaci\u00f3n, operada y ofrecida por Dios Padre gracias al env\u00ed\u00ado del Hijo, Jes\u00fas de Nazaret, y del Esp\u00ed\u00adritu, es el fundamento de un nuevo modo de percibir y profesar la fe en Dios: la presencia de Dios en la historia como Padre del Se\u00f1or Jesucristo, como Hijo enviado por Dios y como Esp\u00ed\u00adritu enviado por los Dos llevar\u00e1, de hecho, a los cristianos a proclamar la inaudita realidad de un Dios uno y \u00fanico que es en s\u00ed\u00ad comuni\u00f3n y pluralidad de tres distintas personas\u00bb. Otro dato com\u00fan a la soteriolog\u00ed\u00ada de Israel y a la del NT es la importancia dada a la mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica: ante todo, a aquella suprema, \u00fanica, definitiva y perfecta de Cristo (cf. Heb); a aquella de los llamados y enviados por Cristo, los ap\u00f3stoles, constituidos por el Resucitado pastores, anunciadores de la palabra y sacerdotes del nuevo culto divino; y, en fin, a aquella de todos los creyentes que, mientras forman un pueblo real, una asamblea santa y una estirpe sacerdotal, son tambi\u00e9n llamados a cooperar en la realizaci\u00f3n del proyecto salv\u00ed\u00adfico, adhiri\u00e9ndose en la fe, en la esperanza, en la caridad, en la obediencia y en el ejercicio del sacerdocio nuevo, que consiste en la oferta de sacrificios espirituales (cf. 1 Pe). Tambi\u00e9n para la comunidad cristiana primitiva, la salvaci\u00f3n es la amorosa invitaci\u00f3n que Dios dirige, por medio de Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu, al hombre; y, como toda propuesta, puede ser acogida o rechazada.<\/p>\n<p>Debe tambi\u00e9n destacarse que en la fase &#8216;cristiana&#8217; de la historia salv\u00ed\u00adfica (que es continuaci\u00f3n de la precedente) se mantiene en vigor la ley fundamental de la &#8216;tensi\u00f3n entre cumplimiento y espera&#8217;: en efecto, la certeza de la presencia de los &#8216;tiempos \u00faltimos&#8217; no apaga, en la comunidad primitiva, el deseo de la patria definitiva, que est\u00e1 en los cielos; ni extingue la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica, ni tampoco alienta la falta de compromiso, el quietismo o la indiferencia en el tiempo presente (cf. 1-2 Tes). Otra dimensi\u00f3n com\u00fan a la soteriolog\u00ed\u00ada del AT y del NT es, en fin, el alcance colectivo y personal de la salvaci\u00f3n: el creyente sabe que Jes\u00fas es aquel que ha derramado su sangre por &#8216;muchos (Mc 14,24), o sea por todos, y a la vez es \u00abmi Se\u00f1or y mi Dios\u00bb (Jn 20,28).<\/p>\n<p>Si en Cristo se han cumplido, seg\u00fan el NT, las promesas hechas por Dios a Israel, es l\u00f3gico afirmar que la salvaci\u00f3n cristiana tiene un alcance universal e integral: \u00e9sta hace referencia a toda la realidad, a toda la humanidad y a todos los aspectos del hombre. Ciertamente, seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, la salvaci\u00f3n se expresa sobre todo en algunos bienes de car\u00e1cter espiritual y futuro (liberaci\u00f3n del pecado, adquisici\u00f3n de la bienaventuranza); pero esto no excluye un alcance tambi\u00e9n al hic et nunc de la existencia humana; baste pensar en los milagros y las curaciones realizados por Jes\u00fas y frecuentemente indicados por el Evangelio como signo de la presencia del reino y del evento de los \u00faltimos tiempos; o tambi\u00e9n a la presencia ben\u00e9fica de Cristo, del Esp\u00ed\u00adritu y del Padre, en la vida de los creyentes; o la comuni\u00f3n fraterna que se instaura entre aquellos que acogen el Evangelio, reciben el bautismo y entran a formar parte de la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>Para expresar brevemente el contenido del mensaje del NT sobre el significado de la salvaci\u00f3n, puede ser \u00fatil considerar el sentido de la frase \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4,8.16). Esta traduce la experiencia fundamental y \u00abdecisiva&#8217; hecha por el hombre en la historia dela salvaci\u00f3n; y significa que Dios llama a los hombres a la comuni\u00f3n personal con El, por medio del Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu. El Dios de Jesucristo, en otros t\u00e9rminos, ha manifestado \u00aben la plenitud de los tiempos\u00bb (G\u00e1l 4,4) su irrevocable voluntad de admitir a los hombres a participar su propia vida. Por eso ha donado libremente a la historia el Hijo y ha enviado libremente el Esp\u00ed\u00adritu, a fin que los hombres puedan reconocer el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo (1 Cor 12,3) y participar su muerte y resurrecci\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00e1n llamar a Dios Abb\u00e1 (Rom 8,14) y ser y vivir como \u00abhijos de Dios por la fe en Jesucristo\u00bb (G\u00e1l 3, 26). Sin embargo, como don de s\u00ed\u00ad y libertad son la verificaci\u00f3n del amor y, dado que Dios ha mandado al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu, se puede concluir que \u00abDios es amor\u00bb. Hay que afirmar, por tanto, que el ser salvados consiste precisamente en hacer \u00abcomuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo Jesucristo\u00bb (1 Jn 1,3), en vivir en su amor (Rom 5,5), en conocer \u00abcara a cara\u00bb a aquel Dios que s\u00f3lo el Hijo conoce (Mt 11,27; Jn 3,11.32; 7,29), y que nadie ha visto jam\u00e1s Un 1,18; 1 Tim 6,16), en ser regenerados y renovados en el Esp\u00ed\u00adritu (Tit 3,5), en hacerse nueva criatura (2 Cor 5,17; G\u00e1l 6,15), en nacer de lo alto y del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,3-8), y, en definitiva, en llegar a ser \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (2 Pe 1,3-7).<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar otro elemento. El NT, adem\u00e1s de la acci\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, asocia estrechamente la afirmaci\u00f3n soteriol\u00f3gica al misterio pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como oferta de s\u00ed\u00ad mismo por nosotros (=en nuestro favor y en nuestro puesto)9. V\u00e9rtice de la vida de pro-existencia del Nazareno, la cruz del Resucitado es aquel evento que, por un lado, es fruto de las concretas decisiones tomadas por Jes\u00fas durante sus d\u00ed\u00adas terrenos y, por otro, es el misterioso e incomprensible punto de llegada del proyecto salv\u00ed\u00adfico del Padre. Y mientras constituye el coronamiento de la libertad humana del Hijo de Mar\u00ed\u00ada, la cruz es tambi\u00e9n el signo m\u00e1s claro de su disponibilidad hacia el Padre, que lo ha querido su &#8216;Siervo&#8217; en orden a la liberaci\u00f3n definitiva de la humanidad y del cosmos; una disponibilidad que el Hijo hab\u00ed\u00ada ya claramente manifestado en la k\u00e9nosis de la encarnaci\u00f3n (Flp 2,6-8).<\/p>\n<p>Una \u00faltima indicaci\u00f3n. Los autores del NT afirman expl\u00ed\u00adcitamente que, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de Cristo del escenario de la historia, la Iglesia es el lugar concreto de experiencia de la salvaci\u00f3n. Lo atestigua un\u00e1nimemente la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, cuando reconoce que los creyentes forman un cuerpo, o sea la Iglesia, del cual Cristo es la cabeza (Col 1,18; 3,15), \u00abplenitud\u00bb (Ef 1,22 ss.), principio de vida y de crecimiento (Col 2,19; Ef 4,11-16). Cristo ha querido y amado a la Iglesia, entreg\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo por ella (Ef 5,22); \u00e9sta pertenece expl\u00ed\u00adcitamente a los objetivos de su misi\u00f3n, como aparece en los m\u00faltiples testimonios evang\u00e9licos donde se afirma que El quiere ser el &#8216;pastor&#8217; de un &#8216;reba\u00f1o&#8217; formado por todos los elegidos (Mc 14,27 y par.; Jn 10,1-29). Para indicar esta especial comunidad de &#8216;llamados&#8217;, Jes\u00fas de Nazaret usa la imagen de los invitados al banquete de bodas (Mc 2,19 y par.) y la siembra (Mt 13,24). Adem\u00e1s, la ha caracterizado como una realidad &#8216;org\u00e1nica&#8217;, paragon\u00e1ndola a una ciudad (Mt 5,14), a una familia (Mt 23,9) e indicando para ella algunos elementos &#8216;constitucionales&#8217;: los doce Ap\u00f3stoles con Pedro a la cabeza (Mc 3,34 y par.), la universalidad de la misi\u00f3n (Mt 8,11 ss), la oraci\u00f3n (Lc 11,2-4), el estilo de vida (Mt 5,1-12), la ley suprema de la caridad (Jn 15,12), el memorial de su pasi\u00f3n (Mc 14,22-24), el deber de la espera de su retorno.<\/p>\n<p>III. Trinidad y salvaci\u00f3n<br \/>\nEn el curso de la bimilenaria historia del cristianismo, los creyentes han reflexionado sobre la salvaci\u00f3n en forma constante y en \u00abdiversos horizontes epocales de pensamiento y de experiencia\u00bb. Mientras se remite a los estudios espec\u00ed\u00adficos para profundizar el desarrollo de la soteriolog\u00ed\u00ada en el curso del tiempo, se quiere ahora proponer una relectura sistem\u00e1tica del dato de fe sobre la salvaci\u00f3n. Y parece \u00fatil, a este prop\u00f3sito, hacer de la Trinidad de Dios el criterio unitario de comprensi\u00f3n del contenido de la fe relativo a la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el NT, que quiere entender qui\u00e9n es el Dios de los cristianos y cu\u00e1l es la salvaci\u00f3n que los creyentes experimentan como realidad presente y venidera, actual y futura, necesariamente hay que contemplar el misterio pascual y proclamar que Dios es el Padre que ha enviado al Hijo (que se ha hecho hombre, ha predicado el reino, ha hecho milagros, ha muerto y ha resucitado) y al Esp\u00ed\u00adritu (que permite a los hombres reconocer la paternidad de Dios y el se\u00f1or\u00ed\u00ado del Nazareno). Misterio pascual y misterio trinitario constituyen los dos polos imprescindibles de cualquier reflexi\u00f3n soteriol\u00f3gica cristiana.<\/p>\n<p>En el esfuerzo por individuar los elementos y significados esenciales de la comprensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n, es \u00fatil una relectura en clave trinitaria de la soteriolog\u00ed\u00ada. Entendiendo por salvaci\u00f3n el complejo de las acciones mediante las cuales Dios elimina el pecado, el mal y la muerte que han entrado en la historia a causa del abuso de la libertad por parte del hombre; junto al resultado o efecto de estas acciones divinas, o sea la vida nueva en la que el hombre es introducido gratuitamente, somos remitidos inmediatamente de nuevo al Dios trinitario. En efecto, el NT presenta claramente al Padre como origen de la salvaci\u00f3n: \u00abtanto am\u00f3 Dios [=el Padre] al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna\u00bb Un 3,16). Por otra parte, se habla del Hijo como mediador de la obra salv\u00ed\u00adfica: \u00abDios tuvo a bien hacer residir en \u00e9l toda la plenitud, y reconciliar por \u00e9l y para \u00e9l todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos\u00bb (Col 1,19-20). Y, en fin, subraya que el Esp\u00ed\u00adritu es el que derrama en el espacio y en el tiempo la bondad salv\u00ed\u00adfica del Padre manifestada en Cristo (cf. Hechos). Adem\u00e1s, los Tres constituyen tambi\u00e9n el fin de las acciones salv\u00ed\u00adficas: \u00abnosotros estamos en comuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo, Jesucristo\u00bb (1 Jn 1,3); y representan el punto de llegada de la historia salv\u00ed\u00adfica: \u00abque Dios sea todo en todos\u00bb (1 Cor 15,28).<\/p>\n<p>Pero esto no basta; para expresar mejor el dato de fe, se puede afirmar que la salvaci\u00f3n tiene un alcance trinitario en cuanto al origen, a la econom\u00ed\u00ada y al fin. Ubi Trinitas, ibi salus.<\/p>\n<p>1. EL ORIGEN TRINITARIO DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. Puesto que el Dios de Jesucristo es, seg\u00fan la fe eclesial, comuni\u00f3n de tres personas distintas, que son uno en el amor y en la naturaleza, es necesario reconocer que Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo son el \u00fanico principio de toda &#8216;acci\u00f3n ad extra&#8217;. Esto porque los Tres poseen totalmente el oc\u00e9ano de la vida divina, aunque en manera &#8216;original&#8217;: el Padre como no-engendrado, el Hijo como engendrado, el Esp\u00ed\u00adritu como procedente. Adem\u00e1s, las tres divinas personas no est\u00e1n nunca la una sin la otra: \u00abel Hijo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Hijo\u00bb: es el misterio de la divina perikh\u00f3resis. El &#8216;expandirse&#8217; del misterioso y maravilloso dinamismo &#8216;hacia fuera&#8217; de Dios tiene como ratio este mismo dinamismo, dir\u00e1 Tom\u00e1s de Aquino. Por eso, \u00abcreaci\u00f3n, gobierno divino y misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu van vistos como una prolongaci\u00f3n de las procesiones internas. El Padre, &#8216;Dios fuente&#8217;, est\u00e1 al principio de todo: El es tambi\u00e9n t\u00e9rmino \u00faltimo de todo: Como todo proviene de El, as\u00ed\u00ad todo debe retornar a El&#8217;. Exitus y reditus ven comprometidas en la historia a las tres divinas personas; y, como la creaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n es obra trinitaria. Tom\u00e1s con sus particulares categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas explica que solamente Cristo es la causa pr\u00f3xima o inmediata de la salvaci\u00f3n, pero \u00e9sta es obra de toda la Trinidad, causa primera y remota de la obra salv\u00ed\u00adfica, a partir de dos consideraciones: a) toda la Trinidad ha querido y aceptado el sacrificio ofrecido por el Hijo hecho carne: b) la pasi\u00f3n de Cristo es eficaz para la liberaci\u00f3n del g\u00e9nero humano en virtud de la divinidad de Cristo. En otros t\u00e9rminos, se puede afirmar que la obra de la salvaci\u00f3n debe hacer referencia, en su proyecto, a los Tres: al Padre, principio y fuente de la \u00abeterna sinfon\u00ed\u00ada intradivina\u00bb y de todo \u00ablibre canto de amor\u00bb que resuena en el templo; al Hijo, eterno icono de la belleza del Padre, reflejo en el tiempo de su misterio inefable, eterno s\u00ed\u00ad al amor del Padre que por amor \u00abno reput\u00f3 codiciable tesoro mantenerse igual a Dios\u00bb (Flp 2,6); al Esp\u00ed\u00adritu, eterno abrazo de los Dos, que por amor quiere llegar a ser el v\u00ed\u00adnculo entre el Eterno y la historia y el Consolador de cuantos estaban perdidos.<\/p>\n<p>Es cierto que, respecto a su origen, la salvaci\u00f3n nos remite a la realidad de los Tres; por otra parte, sin embargo, \u00e9sta nos env\u00ed\u00ada de modo especial al Padre, fuente de la divinidad y principio de la existencia de las criaturas; s\u00f3lo su amorosa y gratuita iniciativa es la raz\u00f3n adecuada de aquel libre &#8216;inclinarse&#8217; sobre la historia, que se traducir\u00e1 en el env\u00ed\u00ado del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu y en la &#8216;elevaci\u00f3n&#8217; de las criaturas a la participaci\u00f3n de la misma vida divina&#8217;. Ubi Pater, ibi salus.<\/p>\n<p>2. LA ECONOM\u00ed\u008dA TRINITARIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. Los autores del NT siempre han considerado la historia de Jes\u00fas Salvador en una perspectiva trinitaria; no por acaso, en todos los estratos o estadios redaccionales y tradicionales del NT se verifica una lectura o comprensi\u00f3n trinitaria del evento Cristo.<\/p>\n<p>Bien encuadrado el evento cristol\u00f3gico, cabe notar que \u00e9ste presenta una &#8216;estructura&#8217; trinitaria y que \u00abs\u00f3lo en la percepci\u00f3n de esta estructura trinitaria se puede acoger a Cristo en su identidad y en su plenitud\u00bb. Gracias a Cristo, no s\u00f3lo la Trinidad inmanente se ha hecho la Trinidad econ\u00f3mica, sino que tambi\u00e9n se han cumplido los eventos de nuestra salvaci\u00f3n. Es l\u00f3gico, pues, asociar la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, en su concreto e hist\u00f3rico desarrollo, a la realidad de los Tres, seg\u00fan los autores del NT. \u00abPor nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n\u00bb, el Padre manda al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu, el Verbo se hace carne, y el Esp\u00ed\u00adritu es derramado sobre la Iglesia y sobre el mundo. He ah\u00ed\u00ad por qu\u00e9, quien dice Trinidad, dice salvaci\u00f3n; o sea compromiso gratuito en favor de las criaturas: dice misterio adorable y consolador de un Dios amabil\u00ed\u00adsimo porque nos ama totalmente.<\/p>\n<p>Contemplando en particular la cruz, considerada bien como evento hist\u00f3rico que corona y concluye la vida de fidelidad al Padre por parte del Nazareno o bien como evento culmen de la libre autocomunicaci\u00f3n de Dios por medio del Hijo, se la podr\u00e1 f\u00e1cilmente comprender como evento trinitario\u00bb La cruz es la hora y el lugar de entrega y de abandono (Mc 15,34) del Hijo por parte del Padre y de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s de las llagas del Crucificado (Jn 19,34); es la hora de la manifestaci\u00f3n clara de la filiaci\u00f3n divina del Nazareno (Mc 15,39); es la hora de la reconciliaci\u00f3n y el retorno de la humanidad a la casa del Padre, despu\u00e9s de la dispersi\u00f3n y del exilio.<\/p>\n<p>No se pueden entender en toda su profundidad la cruz y la muerte de Jes\u00fas (y por tanto la salvaci\u00f3n), si se prescinde de la paternidad de Dios (respecto al Hijo y a los hombres), de la filiaci\u00f3n de Jes\u00fas (respecto a Dios) y de la realidad del Esp\u00ed\u00adritu, que es el sublime \u00abtestigo del sufrimiento del Se\u00f1or\u00bb35. Ni se llegar\u00e1 a comprender bien en qu\u00e9 consiste la salvaci\u00f3n cristiana: \u00e9sta es la expresi\u00f3n elocuente de la cercan\u00ed\u00ada, de la atenci\u00f3n, de la misericordia y de la compasi\u00f3n del Padre; de hecho, con su muerte, \u00abJes\u00fas ha explicitado en el mundo la voluntad del Absoluto de ser solidario del destino de los mortales y el amor del Padre compartiendo la vida de sus hijo\u00bb. Ubi crux, ibi misericordia Patris.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n del Crucificado, que constituye el s\u00ed\u00ad del Padre al ofrecimiento del Hijo y que tiene un decisivo valor salv\u00ed\u00adfico, es un evento trinitario. En efecto, el Padre ha resucitado al Nazareno de entre los muertos (He 2,24), constituyendo Se\u00f1or y Cristo a aquel que hab\u00ed\u00ada sido crucificado (He 2,24). Jes\u00fas, a su vez, es objeto de la resurreci\u00f3n por parte del Padre; humillado, viene exaltado y constituido Hijo de Dios \u00abpoderoso seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad\u00bb (Rom 1,4); es aquel de quien el Padre testifica la veracidad; gracias a su resurrecci\u00f3n, ha derribado el muro de separaci\u00f3n que exist\u00ed\u00ada entre el hombre y Dios (Ef 2,14-18) y la humanidad ha alcanzado, en El y gracias a El, una condici\u00f3n nueva (1 Cor 15,20-28). El Esp\u00ed\u00adritu, en fin, est\u00e1 presente en los eventos pascuales como aquel en el que el Nazareno ha sido resucitado (1 Pe 3,18) y ha sido constituido dador de la vida (He 2,32); consituido en don al Crucificado para que lo resucite, lo exalte y lo anime totalmente, despu\u00e9s de la Pascua el mismo Esp\u00ed\u00adritu es comunicado por el Padre y el Hijo a la humanidad. Y comienza el d\u00ed\u00ada nuevo y \u00faltimo: aquel de la salvaci\u00f3n como remisi\u00f3n de la esclavitud, de la muerte, del poder de las tinieblas, haciendo posible, al mismo tiempo la comuni\u00f3n con el Dios trinitario.<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n, bajo el punto de vista de la acci\u00f3n de Dios, nos dirige ciertamente a la Divina Comunidad; sin embargo, \u00e9sta remite de manera inmediata al Se\u00f1or muerto y resucitado, al Siervo sufriente que con su sacrificio ha &#8216;abierto a los creyentes el reino de los cielos&#8217;; remite al Humillado del Calvario, cuya sangre ha sido derramada en favor de todos, de forma eficaz y definitiva. El es el iluminador de la humanidad, el redentor, el vencedor de la muerte, el libertador, el divinizador, justicia de Dios. Sobre esta base se apoyan sea el continuo esfuerzo del pensamiento creyente para individuar algunas categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas \u00fatiles que interpreten y expresen la realidad de la salvaci\u00f3n cristiana realizada por medio de la cruz del Nazareno (sacrificio, rescate-redenci\u00f3n, m\u00e9rito, satisfacci\u00f3n), sea el estaurocentrismo soteriol\u00f3gico del Occidente. Todos los intentos de &#8216;leer desde dentro&#8217; (intus legere) el misterio de la redenci\u00f3n cristiana se fundan siempre sobre tres verdades inquebrantables para los creyentes: a) la cruz es el acontecimiento del amor infinito del Padre y de Cristo; b) en ella Dios est\u00e1 seriamente comprometido, as\u00ed\u00ad como Cristo mismo se ha comprometido con la totalidad del propio ser humano-divino; c) de esta forma nos ha liberado y salvado verdaderamente. Por eso, ubi crux, ibi Trinitas et vera salus.<\/p>\n<p>3. EL CUMPLIMIENTO TRINITARIO DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. Teniendo en cuenta su origen y su econom\u00ed\u00ada, la salvaci\u00f3n ha sido considerada sobre todo como acci\u00f3n de Dios, en particular de Cristo, a favor del hombre. Vista, en cambio, en relaci\u00f3n al cumplimiento o fin, la salvaci\u00f3n se entiende mejor como efecto de tal acci\u00f3n divina. En este sentido indica, seg\u00fan la fe cristiana, ante todo la reconstrucci\u00f3n o liberaci\u00f3n del hombre &#8216;herido&#8217; por el pecado y oprimido por sus consecuencias (individuales y sociales, espirituales e hist\u00f3ricas); y, sobre todo, \u00abplenitud de la propia existencia\u00bb\u00bb, \u00abrealizaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica existencia completa\u00bb44, reconciliaci\u00f3n con Dios, como afirma K. Barth, vocaci\u00f3n del hombre a la comuni\u00f3n con la Trinidad y con las otras criaturas.<\/p>\n<p>El Dios trinitario es, en primer lugar, hic et nunc, el cumplimiento o fin de la salvaci\u00f3n. La larga historia de la presencia libre de Dios en el espacio y en el tiempo de los hombres, iniciada con la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n y que se concluir\u00e1 con la parus\u00ed\u00ada (historia de la salvaci\u00f3n), est\u00e1 ordenada precisamente a hacer habitar la Trinidad en la historia y a elevar la historia hasta la Trinidad. Asistimos, pues, a la comuni\u00f3n de vida y de acci\u00f3n entre el Dios trinitario y la humanidad, que, si bien est\u00e1 inmersa cotidianamente en la debilidad, en la fatiga, en la angustia, en las equivocaciones, ya desde ahora experimenta realmente la gloria de la vida nueva y proclama el c\u00e1ntico nuevo (Ap 5,9), con serenidad y en la esperanza, mientras contin\u00faa su camino en la historia, mirando hacia la patria.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre el hic et nunc de la salvaci\u00f3n exige necesariamente que se hable de las actuales mediaciones religiosas salv\u00ed\u00adficas. \u00bfD\u00f3nde es posible hoy encontrar a Cristo salvador y hacer experiencia de la salvaci\u00f3n? El tema es delicado y complejo; sin embargo, puede darse una respuesta inmediata: ante todo, es la comunidad de las personas creyentes que permite el encuentro con Cristo y, gracias a \u00e9l, con el Dios tripersonal; \u00abs\u00f3lo conocemos a Cristo, a la luz y en la convivencia con los que con anterioridad a nosotros han cre\u00ed\u00addo\u00bb46 Los creyentes son \u00ablas &#8216;humanidades suplementarias&#8217; del Verbo encarnado a trav\u00e9s de las cuales \u00e9l va llegando a todos los hombres con la misma inmediatez que lleg\u00f3 a sus contempor\u00e1neos en Palestina\u00bb47. El Vaticano II llama a la Iglesia \u00abel sacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb establecido por Cristo y al cual todos est\u00e1n llamados. En la vida de esta comunidad, ocupan un puesto de relieve la fe, el bautismo y la eucarist\u00ed\u00ada; \u00abestas tres realidades forman la mediaci\u00f3n normativa y actualizadora de la redenci\u00f3n y por ello son constitutivas de la Iglesia. La fe abre el hombre a Dios y a su propuesta de salvaci\u00f3n hecha al mundo por medio del Hijo en la potencia del Esp\u00ed\u00adritu; el bautismo marca el paso del hombre de la condici\u00f3n creatural a la vida nueva de &#8216;hijo de Dios&#8217;; la eucarist\u00ed\u00ada, memorial de la cruz y de la resurrecci\u00f3n, prenda de la gloria futura, es la presencia viva en la historia del amor apasionado de un Dios que contin\u00faa entreg\u00e1ndose en las manos de la humanidad, a fin de que la humanidad vuelva, reconciliada, a El. No menos importantes aparecen los otros sacramentos: la confirmaci\u00f3n, que hace testigos maduros y colaboradores de Dios en la realizaci\u00f3n del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios; el orden, que transforma un hombre habilit\u00e1ndolo al servicio de la palabra, del pueblo de Dios, de la eucarist\u00ed\u00ada y de la caridad; el matrimonio, que transforma el amor de dos personas a semejanza del amor de Cristo por su Iglesia; la reconciliaci\u00f3n, que marca el triunfo del amor misericordioso de Dios sobre el pecado del hombre; la unci\u00f3n de los enfermos, que comunica la &#8216;fuerza sanadora&#8217; de Cristo.<\/p>\n<p>La eficacia de estas mediaciones depende estrictamente de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia; en efecto, el Par\u00e1clito hace posible el s\u00ed\u00ad de la fe en Dios Padre y en el Se\u00f1or Jesucristo; es El quien hace posible la presencia en el hic et nunc del pasado salv\u00ed\u00adfico; es El quien hace los gestos sacramentales viva experiencia de la vida inefable de Dios. Y tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu, soplando donde quiere y como quiere, suscita expectativas y elementos de gracia en cada rinc\u00f3n de la tierra. Es gracias a El que \u00abCristo libera y cura nuestra libertad\u00bb; El sostiene el esfuerzo de solidaridad y de justicia de todos los hombres de buena voluntad; El transforma todo esfuerzo de liberaci\u00f3n en gesto significativo y eficaz ante la llegada del reino de justicia y de paz. Por eso, ubi Spiritus, ibi salus.<\/p>\n<p>El Dios trinitario es cumplimiento y fin de la salvaci\u00f3n hic et nunc, nunc et semper. Despu\u00e9s de comunicarse al hombre durante el camino fatigoso de lo cotidiano y de haber transformado el presente, haci\u00e9ndolo \u00abel lugar donde se debe verificar y vivir la salvaci\u00f3n eterna\u00bb, El se propone tambi\u00e9n como meta y patria: es la beata visio y la beata communio Patris, Filii et Spiritus Sancti, el d\u00ed\u00ada eterno, sin ocaso. Tambi\u00e9ndesde esta perspectiva aparece decisivo el rol del Esp\u00ed\u00adritu, porque El \u00abes el m\u00e1s all\u00e1 de la historia, y, cuando El act\u00faa en ella, lo hace para traer a la historia los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, el \u00e9schaton\u00bb<br \/>\nSi el origen de la salvaci\u00f3n conduce de manera especial al Padre y la econom\u00ed\u00ada lleva eficazmente al Hijo, el cumplimiento trinitario de la salvaci\u00f3n est\u00e1 muy unido al Esp\u00ed\u00adritu. La vida nueva o de los salvados consiste en el \u00abcaminar seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 5,25), guiados por la ley nueva, que \u00abes principalmente la misma gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, dada a los fieles de Cristo\u00bb<\/p>\n<p>IV. Tareas de la soteriolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica<br \/>\nA la luz de la historia del pensamiento creyente y de las ultimas elaboraciones tanto de la teolog\u00ed\u00ada en general, como de la soteriolog\u00ed\u00ada en particular, parece oportuno indicar algunas tareas de la soteriolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica<br \/>\nLa primera tarea del te\u00f3logo, que reflexiona sobre la salvaci\u00f3n cristiana, es la de evitar algunos l\u00ed\u00admites o carencias existentes en los tratados anteriores. Los m\u00e1s relevantes, entre otros, son: la visi\u00f3n individualista de la salvaci\u00f3n, seg\u00fan la cual \u00e9sta se reduce a un hecho privado, sin ning\u00fan nexo con la vida de toda la Iglesia y de toda la humanidad; se perd\u00ed\u00ada de vista sea la necesidad de un compromiso de comuni\u00f3n y condivisi\u00f3n en la caridad, sea la necesaria referencia &#8216;ad extra&#8217; de la vida de los creyentes. Hay que afirmar resueltamente que la salvaci\u00f3n no se reduce a aferrarse s\u00f3lo a la propia &#8216;ancla de salvaci\u00f3n&#8217;, sino que consiste en el condividir con todos las alegr\u00ed\u00adas y las fatigas de la historia. Otro l\u00ed\u00admite era un cierto juridicismo de la visi\u00f3n soteriol\u00f3gica, que llevaba a acentuar el aspecto voluntarista de la espiritualidad cristiana, subrayando el discurso del m\u00e9rito y ofuscando la sobreabundancia del don de Dios. Igualmente negativo era el espiritualismo, reflejo de una visi\u00f3n antropol\u00f3gica dualista: la salvaci\u00f3n ven\u00ed\u00ada a veces considerada como una realidad que transforma s\u00f3lo el alma; en esta forma se olvidaba que Cristo es el redentor de todo hombre, no de una sola dimensi\u00f3n de su realidad. Un \u00faltimo l\u00ed\u00admite consist\u00ed\u00ada en retener la salvaci\u00f3n como puro dato escatol\u00f3gico; si s\u00f3lo en la gloria se adquiere una verdadera experiencia de la salvaci\u00f3n, se caer\u00e1 casi inevitablemente en una actitud de contemptus et fuga mundi.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el te\u00f3logo que profundiza la soteriolog\u00ed\u00ada cristiana debe poner en claro las permanentes aspiraciones de salvaci\u00f3n del hombre o los presupuestos antropol\u00f3gicos de la libre oferta de Dios a la humanidad, que se concreta en el env\u00ed\u00ado del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. Asimismo hay que individuar las conexiones o los puntos de contacto existentes entre la propuesta cristiana y la sensibilidad contempor\u00e1nea. Se trata, en definitiva, de captar todas las instancias, de hoy y de siempre, que constituyen una especie de invocaci\u00f3n de un algo-m\u00e1s, que el Dios cristiano, seg\u00fan la fe neotestamentaria, ha ofrecido ya a la historia. Una vez examinada la pregunta que brota del coraz\u00f3n humano, hay que considerar la respuesta ofrecida por Dios en la historia de Israel y del Nazareno: este acercamiento cr\u00ed\u00adtico del dato revelado nos pone en actitud de escucha humilde de la Palabra de Dios y del testimonio de la comunidad primitiva. Es una tarea de capital importancia para la soteriolog\u00ed\u00ada, como para cada cap\u00ed\u00adtulo de la teolog\u00ed\u00ada; y hay que realizar este trabajo con gran atenci\u00f3n y objetividad, para no correr el riesgo de &#8216;forzar&#8217; la Palabra seg\u00fan nuestro proyecto salv\u00ed\u00adfico preconstitu\u00ed\u00addo y para descubrir m\u00e1s bien aquella improgramable y siempre nueva propuesta de Dios, presente en la historia. A lo largo de este proceso cabe prestar mayor atenci\u00f3n a la persona y a la vida, muerte y resurrecci\u00f3n del Salvador, Hijo del Padre de toda gracia y dador del Esp\u00ed\u00adritu que hace nuevas todas las cosas. De la escucha de la Palabra &#8216;primera&#8217;, la de Dios, es necesario pasar a la escucha de la palabra &#8216;segunda&#8217;, la de los hombres que se han esforzado, a la luz y con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, por &#8216;leer desde dentro&#8217; el misterio que se ha manifestado en Jesucristo. Es el momento del examen de la conciencia refleja de la Iglesia, que se ha ido formando en el curso de los siglos, a partir del pensamiento, de la oraci\u00f3n, de la caridad y del testimonio de cuantos han experimentado personalmente la experiencia de la salvaci\u00f3n. Este examen pone de manifiesto la notable riqueza contenida en la Palabra, expresada en el transcurso del tiempo dentro de los diferentes horizontes culturales e hist\u00f3ricos en los que ha vivido la comunidad cristiana. Otro paso de esta segunda etapa consiste en conducir a la unidad el dato soteriol\u00f3gico, buscando un principio unificante, que consienta valorar todo el patrimonio que est\u00e1 asociado al concepto de salvaci\u00f3n cristiana. Contempor\u00e1neamente, el te\u00f3logodeber\u00e1 tambi\u00e9n \u00abreconocer las alergias, rechazos y sospechas\u00bb57 existentes respecto a algunas categor\u00ed\u00adas soteriol\u00f3gicas tradicionales, para verificar su veracidad o para desenmascarar su falsedad, de modo que ofrezca una propuesta significativa para la Iglesia y para los hombres de su tiempo; esta propuesta deber\u00e1 mostrar tambi\u00e9n los l\u00ed\u00admites de una concepci\u00f3n de la salvaci\u00f3n puramente mundana o puramente espiritualista.<\/p>\n<p>Como \u00faltima tarea, el te\u00f3logo debe integrar los diversos &#8216;horizontes&#8217; de reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n diferentemente acentuados en el curso del tiempo: el antropol\u00f3gico, el eclesiol\u00f3gico, el sacramental, el cristol\u00f3gico, el escatol\u00f3gico. Una buena clave de comprensi\u00f3n, en este sentido, se encuentra, como se ha tratado de indicar precedentemente, en el horizonte trinitario. Ya que, si es verdad que \u00abla tarea suprema del cristianismo es dar raz\u00f3n de su propio nombre: religi\u00f3n mesi\u00e1nica, es decir propuesta de salvaci\u00f3n mediante el anuncio de Jes\u00fas de Nazaret como Salvador para todos; religi\u00f3n en la que el reino de Dios y el reino del hombre coinciden en El, como lugar concreto en el que Dios es definitivamente hombre y el hombre est\u00e1 definitivamente en Dios\u00bb; es igualmente cierto que la identidad, la misi\u00f3n y el destino de Jes\u00fas y, por tanto, del hombre se explican adecuada y totalmente s\u00f3lo a la luz del misterio inefable y beat\u00ed\u00adfico de la Trinidad.<\/p>\n<p>[-> Absoluto; Amor Antropolog\u00ed\u00ada; Ate\u00ed\u00adsmo; Autocomunicaci\u00f3n; Bautismo; Budismo; Catequesis; Comunidad; Comuni\u00f3n; Confirmaci\u00f3n; Creaci\u00f3n Cruz; Dualismo; Econom\u00ed\u00ada, Trinidad; Escatolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Filosofia; Heidegger; Hijo; Historia; Iglesia; Islam; Jesucristo; Liberaci\u00f3n; Meditaci\u00f3n; Misterio; Oraci\u00f3n; Padre; Penitencia; Perikh\u00f3resis; Religi\u00f3n, religiones; Revelaci\u00f3n; Sacerdocio; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad; Vaticano II.]<br \/>\nGiuseppe Marco Salvati<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino \u00absalvaci\u00f3n\u00bb puede entenderse el estado de realizaci\u00f3n plena y definitiva de todas las aspiraciones del coraz\u00f3n del hombre en las diversas ramificaciones de su existencia.<\/p>\n<p>La ra\u00ed\u00adz latina salvus significa estar sano, estar bien, sentirse realizado. En el lat\u00ed\u00adn eclesi\u00e1stico-teol\u00f3gico ha permanecido este significado, pero se le ha a\u00f1adido una perspectiva prevalentemente espiritual y escatol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad como la idea de que la salvaci\u00f3n del hombre viene de arriba. El t\u00e9rmino hebreo m\u00e1s adecuado para expresar la salvaci\u00f3n es jSk, que en forma hifil indica la acci\u00f3n de Dios que \u00ablibera de los enemigos\u00bb, \u00abcrea espacio\u00bb, \u00abayuda\u00bb, \u00abcura\u00bb; le corresponden los t\u00e9rminos griegos de los Setenta sozo soteria, con significados an\u00e1logos.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, Israel lleva a cabo la experiencia de la salvaci\u00f3n ante todo como pueblo liberado de la esclavitud e introducido en la tierra prometida, en donde puede vivir libremente en el servicio y la alabanza a su Dios. La bendici\u00f3n de Dios y la fidelidad a la alianza son las condiciones de una experiencia de vida plenamente saciada a nivel social e individual, que se concreta en un gran n\u00famero de descendientes, en la abundancia de frutos de la tierra, en la paz interna y en la seguridad frente a los enemigos exteriores. Este es el tema continuo del libro del Deuteronomio.<\/p>\n<p>La infidelidad al Dios de la alianza es considerada, especialmente por los profetas, como la causa de la p\u00e9rdida de esta situaci\u00f3n de felicidad; el arrepentimiento, la conversi\u00f3n y la penitencia se ven como las condiciones del retorno a su posesi\u00f3n. Con la inserci\u00f3n de Israel en el juego de las potencias del Medio Oriente se pone m\u00e1s de relieve el aspecto de la libertad pol\u00ed\u00adtica (Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, etc.); por el contrario, en el destierro la salvaci\u00f3n de Dios se experimenta principalmente como experiencia de la cercan\u00ed\u00ada y de la bendici\u00f3n de Dios a un coraz\u00f3n puro y fiel a la alianza (cf , por ejemplo, Tob\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n de la apocal\u00ed\u00adptica la salvaci\u00f3n se desplaza a lo metahist\u00f3rico y se convierte en plenitud de existir en unas condiciones radicalmente nuevas de existencia prometida por Dios y que hay que esperar con perseverancia.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento ve cumplidas estas experiencias y estas esperanzas de vida dichosa, feliz. plena, en la venida hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret, en la comuni\u00f3n con \u00e9l y en la felicidad plena con Dios, prometida y esperada en Cristo crucificado y resucitado. Su nacimiento como Salvador es ya motivo de gozo y alegr\u00ed\u00ada (cf. Lc 1-2); su predicaci\u00f3n y su compromiso en favor de los enfermos, de los necesitados, de los d\u00e9biles, es la visita del Dios liberador, que en su Profeta e Hijo devuelve al pueblo la esperanza, la vida, la alegr\u00ed\u00ada (cf. Lc 7 11-17. Mt 8,1-7; etc.); la misi\u00f3n que el Padre ha confiado a Jes\u00fas es iluminaci\u00f3n, alimento, restablecimiento, alegr\u00ed\u00ada, dicha, paz, intimidad filial con \u00e9l : todo esto encontrar\u00e1 su expansi\u00f3n m\u00e1s acabada en la vida futura (cf Jn en particular). Sin embargo, la comuni\u00f3n con Jes\u00fas no excluye la cruz, herencia del seguimiento de Aquel que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo hasta la muerte para que los hombres, sus hermanos, volvieran a entrar en la relaci\u00f3n de alianza con Dios (cf., en particular, los sin\u00f3pticos).<\/p>\n<p>En el anuncio del ap\u00f3stol Pablo la salvaci\u00f3n realizada por Dios en Jesucristo es fundamentalmente apertura misericordiosa de Dios que perdona, acoge y concede una posibilidad nueva de exiStencia en su Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 35; 8; G\u00e1l 5,22-25), pero al mismo tiempo deseo, tensi\u00f3n hacia una plenitud de existencia salvada, en la que el hombre entero (esp\u00ed\u00adritu, cuerpo, mundo) se ver\u00e1 impregnado del poder vivificante y santificador del Esp\u00ed\u00adritu divino y vivir\u00e1 plenamente en Dios y Dios en \u00e91 (cf. especialmente Rom 8,18ss; 1 Cor 15,28-30). Sin embargo, esta plenitud de vida ser\u00e1 solamente herencia de aquellos que sigan ya desde ahora las huellas de Cristo doliente (cf. Rom 8,31-38; 1 Cor 1).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cristiana a lo largo de los siglos ha reflexionado en el anuncio de la salvaci\u00f3n del hombre en Cristo, privilegiando algunos de sus aspectos particulares seg\u00fan las \u00e9pocas y sus contextos culturales. La patr\u00ed\u00adstica oriental, por ejemplo, anunci\u00f3 la salvaci\u00f3n eminentemente como cumplimiento del hombre y del cosmos en la vida de Dios a trav\u00e9s de Cristo, verbo encarnado, que lleg\u00f3 a la gloria de la resurrecci\u00f3n (divinizaci\u00f3n); en esta perspectiva m\u00e1s amplia y m\u00e1s radical es en donde se incluye el momento de la redenci\u00f3n del mal y de la corrupci\u00f3n. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de los Padres occidentales, por el contrario, habl\u00f3 preferentemente de la salvaci\u00f3n en Cristo como perd\u00f3n del pecado y remisi\u00f3n de sus consecuencias temporales y eternas por parte de Dios, mediante el ministerio de la Iglesia, reconstituci\u00f3n de las relaciones espirituales vivificantes con Dios a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de Cristo, acogida en la fe vivida dentro del espacio de la comunidad eclesial como comunidad de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta l\u00ed\u00adnea, que inici\u00f3 Tertuliano y que luego siguieron Cipriano, Agust\u00ed\u00adn y  Gregorio Magno, fue elaborada de manera sistem\u00e1tica por Anselmo y lleg\u00f3 a trav\u00e9s de la gran Escol\u00e1stica hasta nuestros d\u00ed\u00adas. La Reforma en particular le dio un gran impulso por el hecho de que puso en el centro de la experiencia salv\u00ed\u00adfica y de la teolog\u00ed\u00ada la tem\u00e1tica de la justificaci\u00f3n del pecador mediante la gracia de Dios por la fe; recordemos la pregunta de Lutero: \u00ab\u00bfC\u00f3mo encontrar\u00e9 a un Dios que tenga misericordia de m\u00ed\u00ad?\u00bb. En ambas tradiciones teol\u00f3gicas se puede observar una palpable p\u00e9rdida de sensibilidad por la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, social y pol\u00ed\u00adtica de la positividad de existencia\/salvaci\u00f3n que Jes\u00fas trajo y si8ue trayendo al hombre con su venida y su presencia en el seno de nuestra historia.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, a pesar de que no se olvida de las dimensiones de la salvaci\u00f3n recogidas y meditadas por la larga n grande tradici\u00f3n cristiana, y valoradas tambi\u00e9n de maneras distintas en todas las tradiciones religiosas del mundo, se ha empe\u00f1ado en exaltar principalmente este \u00faltimo aspecto. El motivo principal de este empe\u00f1o tiene que verse en la orientaci\u00f3n cultural fundamental del mundo moderno, que circunscribe el deseo humano de una vida cumplida, feliz y salvada dentro del horizonte de la liistoria, con la convicci\u00f3n de que solamente podr\u00e1 realizarse esto con las fuerzas y los instrumentos humanos. En di\u00e1logo cr\u00ed\u00adtico con esta orientaci\u00f3n antropol\u00f3gica inmanentista de nuestros d\u00ed\u00ada, los te\u00f3logos contempor\u00e1neos se han empe\u00f1ado en destacar algunas de las dimensiones de la salvaci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-cristiana que estaban olvidadas y en se\u00f1alar otras nuevas, contenidas al menos impl\u00ed\u00adcitamente en el dato de fe, con la finalidad de ofrecerlas todas al hombre de nuestro tiempo. Sobre este trasfondo hay que leer el compromiso misionero del Vaticano II, que nos ofrece una profunda y amplia teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n cristiana, y la intenci\u00f3n m\u00e1s honda de algunas corrientes teol\u00f3gicas contempor\u00e1neas (teolog\u00ed\u00ada de las realidades terrenas, teolog\u00ed\u00ada de la historia, teolog\u00ed\u00ada de la esperanza, teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n), que son substancialmente todas ellas otras tantas formas de la teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n para el mundo de hoy. La \u00abteolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb del Tercer Mundo, m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00ed\u00admites que no podemos discutir en estos momentos, intenta particularmente ser sobre todo una teolog\u00ed\u00ada que estudia el paso de lo negativo de la esclavitud (cultural, social, religiosa, etc.) a lo positivo de la libertad. Se comprende como teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n cristiana, como teolog\u00ed\u00ada de la vida verdadera, plena y aut\u00e9ntica del hombre, prometida, garantizada y querida por el Dios de la vida, que se ha revelado en Jesucristo nacido, activo en la historia, crucificado y enriquecido con la plenitud de la vida divina en la resurrecci\u00f3n, d\u00e1ndosenos en \u00e9l como Aquel que salva, puesto que quiere que va desde ahora, en la vida del individuo \u00aben las relaciones humanas, comience a ser realidad aquella autenticidad de vida que encontrar\u00e1 su plenitud en los cielos nuevos\u00bb y en la tierra nueva que nos tiene prometidos.<br \/>\nG. Iammarrone<\/p>\n<p> Bibl.: A. Gonz\u00e1lez Montes, Salvaci\u00f3n. en  DTF, 1301-1310; G. Guti\u00e9rrez, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; L, Boff, Gracia y liberaci\u00f3n del hombre, Cristiandad, Madrid 1978; B. SesboU\u00e9, Jesucristo, el \u00fanico mediador, 2 vols\u00bb Secretariado Trinitario, Salamanca 1990-1993; G, Greshake, El hombre y la salvaci\u00f3n de Dios, en K, H, Neufeld, Problemas y perspectivas de teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987, 253-284.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\n1. Aproximaci\u00f3n conceptual;<br \/>\n2. La salvaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica y en la historia de la teolog\u00ed\u00ada;<br \/>\n3. La salvaci\u00f3n como objeto de la teolog\u00ed\u00ada fundamental:<br \/>\n    A) Fundamentaci\u00f3n de una revelaci\u00f3n redentora,<br \/>\n    B) Eclesialidad de la salvaci\u00f3n y legitimidad teol\u00f3gica relativa de las religiones como medio salv\u00ed\u00adfico,<br \/>\n    C) Gratuidad de la salvaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n del hombre,<br \/>\n    D) Salvaci\u00f3n e historia general de la emancipaci\u00f3n..<\/p>\n<p>I. APROXIMACI6N CONCEPTUAL. a) Salvaci\u00f3n viene etimol\u00f3gicamente de salvus (salvo, sano, bueno: intacto), origen de los verbos salveo (estar bueno, sano; tener salud) y salvo (salvar); y de los sustantivos salus (salud) y salvatio (salvaci\u00f3n). J.Ch.K. Hofmann (1810-1$77) y otros te\u00f3logos de la escuela de Erlangen (\u00abcerteza de la salvaci\u00f3n\u00bb como contenido de la \u00abexperiencia interior&#8217;, cultivaron la teolog\u00ed\u00ada de la alianza o \u00abteolog\u00ed\u00ada federal\u00bb y recuperaron esta categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblico-dogm\u00e1tica del cristianismo, central para su sistematizaci\u00f3n teol\u00f3gica. Los antecedentes se remontan a la teolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica y econ\u00f3mica de los siglos xvI y xvll (J. Coccejus), y su repercusi\u00f3n llega a A. Schlater y O. Cullmann.<\/p>\n<p>El Vaticano II consagra la concepci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la revelaci\u00f3n como clave hermen\u00e9utica teol\u00f3gico-fundamental para la reorganizaci\u00f3n de las disciplinas teol\u00f3gicas. .Entre los manuales en esta l\u00ed\u00adnea, el m\u00e1s representativo despu\u00e9s del concilio es Mysterium salutis, imitado por otros proyectos del g\u00e9nero, como, por ejemplo, la serie espa\u00f1ola Historia salutis. El desarrollo conceptual guarda relaci\u00f3n principal con la carga sem\u00e1ntica que evoca salus, indicativa de la situaci\u00f3n de integridad de alguna cosa, y principalmente del hombre amenazado por alg\u00fan riesgo o peligro. De ah\u00ed\u00ad pasa a significar la integridad, que s\u00f3lo la omnipotencia divina puede garantizar al hombre. El Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, al dar cuenta de las acepciones que el vocablo tiene en espa\u00f1ol, aclara que salud es \u00abestado de gracia espiritual\u00bb y \u00abconsecuencia de la gloria eterna\u00bb; y hace equivalente esta carga sem\u00e1ntica a la de salvaci\u00f3n, que es \u00abconsecuci\u00f3n de la gloria y bienaventuranza eternas\u00bb.<\/p>\n<p>b) El NT expresa este contenido mediante los vocablos griegos del grupo lyo (desatar, liberar a veces a cambio de algo: lytron, de una venta); del de s\u00f3ds\u00f3 (arrancar, salvar de un peligro amenazante para la vida), y rhyomai (preservar, proteger de un peligro). El NT atribuye a la muerte de Cristo ser causa de la regeneraci\u00f3n del hombre, que emana del misterio pascual (Rom 4,25; 5,10-11; 2Cor 5,18). Por \u00e9l Cristo es redentor y salvador (sot\u00e9r, el que libra o preserva) (cf Mt 1,21; Le 2,11 ; Jn 4 42; He 5,32 1Tim 1,1; 4,10; Flp 3,20; Ef 5,23; 2Tim 2,10; Tit 1,4; 2,13; 1 Jn 4,14; 2Pe 1,1; Jds 25), mientras llama s\u00f3ter\u00ed\u00ada al don divino que Cristo ofrece (cf Lc 1,77; 19,9; Jn 4,22; He 4,12; Rom 1,16; Ef 1,13; 1Tes 5,9; 2Tes 2, 13-14; 2Tim 2,10; 3,15; Heb 2,10; 5,9; 9,28; 1Pe 1,5ss).<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n es la nueva relaci\u00f3n en Cristo entre Dios, el hombre y el mundo, que modifica su estatuto antropol\u00f3gico y teol\u00f3gico. Aul\u00e9n (Christus Victor, 1931) consider\u00f3 permutables las diversas formulaciones de la salvaci\u00f3n redenci\u00f3n\/salvaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n vicaria, gracia, justificaci\u00f3n, reconciliaci\u00f3n, liberaci\u00f3n). Seil se distancia de Aul\u00e9n, atribuyendo a estos vocablos un contenido conceptual no del todo transferible a los dem\u00e1s. As\u00ed\u00ad lo entienden corrientes teol\u00f3gicas actuales de distinto signo.<\/p>\n<p>2. LA SALVACI\u00ed\u201cN EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA SISTEM\u00ed\u0081TICA Y EN LA HISTORIA DE LA TEOLOG\u00ed\u00adA. a) Autocomunicaci\u00f3n de Dios por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu (del Padre y del Hijo) al hombre para su vida y felicidad eternas, la salvaci\u00f3n recorre todo el entramado sistem\u00e1tico de la teolog\u00ed\u00ada como objeto primordial de su consideraci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica. Tradicionalmente su lugar m\u00e1s propio es la soteriolog\u00ed\u00ada, que los manuales incluyen en el tratado de cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica De Verbo incarnato. Se debe a la concepci\u00f3n agustiniana de Cristo mediador, cuya misi\u00f3n como redemptor es la reconciliaci\u00f3n, elaborada sobre la idea jo\u00e1nica y paulina de encarnaci\u00f3n (ensarkosis) elaborada a partir de la preexistencia del Verbo, y desarrollada por los padres al servicio de la identidad divino-humana de Cristo (Calcedonia 451). El principio soteriol\u00f3gico de la cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica tiene su fundamento ontol\u00f3gico en la communio idiomatum. Tres son las cuestiones fundamentales para el desarrollo dogm\u00e1tico de la cristolog\u00ed\u00ada: l.a la relaci\u00f3n entre el misterio trinitario de Dios y el misterio de Cristo; 2.a la cooperaci\u00f3n de las dos naturalezas en Cristo, y 3.a el ser personal del redentor (A. Auer). Las diversas tesis teol\u00f3gicas aclaratorias del misterio de Cristo, elaboradas hist\u00f3ricamente a prop\u00f3sito de estas tres cuestiones, generaron tensiones confesionales que necesitaron ser resueltas autoritativamente en la Iglesia para evitar la heterodoxia (concilios contra las herej\u00ed\u00adas trinitarias de la antig\u00fcedad). Los enfrentamientos escolares dieron lugar unas veces a propuestas de dif\u00ed\u00adcil valoraci\u00f3n dogm\u00e1tica: por ejemplo, las diversas consideraciones de la encarnaci\u00f3n de Cristo por escotistas y tomistas en la Edad Media o la funcionalizaci\u00f3n sot\u00e9riol\u00f3gica de la divinidad de Cristo por Lutero; y otras veces a claras desviaciones contrarias a la fe en la Trinidad. As\u00ed\u00ad ciertos unitarismos en la concepci\u00f3n de Dios (Miguel Servet, arminianos, socinianos y unitaristas polacos e italianos) surgidos del movimiento protestante del siglo xvl, que han hallado prolongaci\u00f3n a su antitrinitarismo en movimientos paracristianos y sectarios modernos de vigencia actual. Es el caso de mormones y testigos de Jehov\u00e1, surgidos en el clima antitrinitario de cierto protestantismo revelacionista y fundamentalista americano, heredero de la emigraci\u00f3n hist\u00f3rica de unitaristas holandeses y brit\u00e1nicos, o bien, corrientes teol\u00f3gicas disolventes de la dogm\u00e1tica trinitaria (teolog\u00ed\u00ada liberal y modernismo), cuyo objetivo a principios de este siglo era reconciliar ilustraci\u00f3n y modernidad con el cristianismo.<\/p>\n<p>b) La salvaci\u00f3n no tiene en la cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica el \u00fanico tratamiento teol\u00f3gico adecuado. La neoescol\u00e1stica tuvo razones para extender la reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n a los tratados que configuran la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica articulados en las que hoy conocemos como protolog\u00ed\u00ada y antropolog\u00ed\u00ada fundamental desarrolladas por la manual\u00ed\u00adstica decimon\u00f3nica. La creaci\u00f3n fue soteriol\u00f3gicamente considerada en el tratado De De\u00f3 creante et elevante,, resultado de los trabajos de C. Schrader, C. Pasaglia y, sobre todo, G. Perrone y D. Palmieri. Ellos dieron unidad a todos sus elementos dispersos en la Summa de santo Tom\u00e1s: los relativos a la creaci\u00f3n en general (1, qq. 44-46); a la creaci\u00f3n del mundo material (1, qq. 65-74) y ca\u00ed\u00adda de los \u00e1ngeles (1, qq. 50-64) y de los hombres (qq. 75102; 11-I1, qq. 163-165); siguiendo el proceso de unificaci\u00f3n iniciado en el siglo xviii por Ch.R. Billuart en \u00e9l. Hay que a\u00f1adir adem\u00e1s el tratamiento de la ca\u00ed\u00adda del hombre (estado infralapsario) en el De peccatis, prolongando el estudio del Aquinate del pecado original (I-I1, qq. 81-83), particularmente desarrollado por la mariolog\u00ed\u00ada del siglo (D. Palmieri). Bien es verdad que la mariolog\u00ed\u00ada, tratado dependiente de la cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, no siempre fue recogida en los manuales que han llegado hasta los a\u00f1os cincuenta (SAG\u00dcES-ALDAMA, Sac. theol. Summa 211, 445ss; 3111, 331 ss).<\/p>\n<p>La antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, adem\u00e1s, encontr\u00f3 en el tratado De gratia Christi su desarrollo m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente soteriol\u00f3gico al ocuparse de los frutos de la obra salv\u00ed\u00adfica del Redentor. Por \u00e9l obtiene el pecador la justificaci\u00f3n y es introducido en el proceso de santificaci\u00f3n que activa el Esp\u00ed\u00adritu Santo (objeto de la pneumatolog\u00ed\u00ada y de la sacramentolog\u00ed\u00ada). Desde la antig\u00fcedad se vio que la teolog\u00ed\u00ada de la gracia condicionaba la comprensi\u00f3n de la fe como principio salv\u00ed\u00adfico. San Agust\u00ed\u00adn defendi\u00f3 contra el pelagianismo la gratuidad del acceso a la fe y, por ella, a la salvaci\u00f3n. (De praedestinatione sanctorurn, De dono perseverantiae), excluyendo toda comprensi\u00f3n ejemplarista de la vida cristiana. La imitaci\u00f3n de Cristo implica participaci\u00f3n por el bautismo en su vida y destino: el hombre va en libertad hacia su salvaci\u00f3n, pero atra\u00ed\u00addo y dirigido por la acci\u00f3n de Dios en virtud de la gracia de Cristo (Contra lulianum). El initium ftdei igual que la perseverancia en el bien fueron sancionadas magisterialmente: son obra de la gracia de la salvaci\u00f3n (DS 225-230; 240-244; 373-378).<\/p>\n<p>El desarrolla de la psicolog\u00ed\u00ada y epistemolog\u00ed\u00ada de la fe se abrir\u00ed\u00ada camino en la alta Edad Media, dando lugar a una compleja comprensi\u00f3n de la gracia que activa la transformaci\u00f3n no\u00e9tica y ontol\u00f3gica del cristiano, gracias al instrumental filos\u00f3fico aristot\u00e9lico. Por la fe, h\u00e1bito infuso e instinto interior (santo Tom\u00e1s), la libertad del hombre se halla en condiciones de actos salv\u00ed\u00adficos. Es el paso del estado de `fe informe\u00bb al de \u00abfe informada\u00bb por la caridad. El impulso divino activa la capacidad del h\u00e1bito de la fe en conformidad con la situaci\u00f3n que \u00e9sta crea en el hombre (C. gentiles 111, 154; In 11 Cor., 3 lect. 1,87). Con ello Aquinate explicaba la sobrenaturalidad de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adf\u00ed\u00adca de Dios en el hombre, dando lugar a dificultades de comprensi\u00f3n teol\u00f3gica para la reforma.<\/p>\n<p>c) Tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada sacramental y la eclesiolog\u00ed\u00ada son \u00e1mbitos tradicionales de reflexi\u00f3n sobre la salvaci\u00f3n, pues la Iglesia actualiza la salvaci\u00f3n por medio de los sacramentos. Es en el signo sacramental (especialmente bautismo y eucarist\u00ed\u00ada) donde los individuos posteriores a Cristo entran en comuni\u00f3n con \u00e9l por participaci\u00f3n de la gracia del sacramento. El bautismo fue para los padres alejandrinos iluminaci\u00f3n, y la fe principio cognoscitivo sostenido por la gracia en el conocer del hombre. Inscritos en la acci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, los sacramentos son acciones salv\u00ed\u00adficas que median la incorporaci\u00f3n del hombre a Cristo (CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis mistag\u00f3gicas), posibilitando ya en los siglos Iv y v una comprensi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica de la acci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, extensi\u00f3n sensible de la humanidad redentora del salvador (Gregorio de Nisa, Ambrosio). Concepci\u00f3n acorde con la convicci\u00f3n de los Padres sobre la salvaci\u00f3n como divinizaci\u00f3n del hombre (theibsis), gracias a la humanizaci\u00f3n de Dios, que hace a los hombres part\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina (2Pe 1,4). l San Ireneo fundament\u00f3 la historia de la salvaci\u00f3n como recapitulaci\u00f3n (anakephalaiosis) contra los gn\u00f3sticos; y san Atanasio defendi\u00f3 la divinidad de Cristo como raz\u00f3n teol\u00f3gica de la sobrenaturalidad de la santidad contra los arrianos; igual que Clemente de Alejandr\u00ed\u00adadefendi\u00f3 la condici\u00f3n del gn\u00f3stico cristiano.<\/p>\n<p>La Edad Media vio ampliada la reflexi\u00f3n sobre la mediaci\u00f3n sacramental de la salvaci\u00f3n al plantearse la teolog\u00ed\u00ada la cuesti\u00f3n del votum sacramenta (cf infra ep\u00ed\u00adg. B). Con ello se diluyen las fronteras de pertenencia a la Iglesia, condici\u00f3n de la salvaci\u00f3n de los individuos. Si el axioma de san Cipriano extra ecclesiam nulla salus era hasta entonces indicativo de esta delimitaci\u00f3n eclesial de la salvaci\u00f3n, ahora se precisaba que la acci\u00f3n de Dios es m\u00e1s abarcadora que la de la Iglesia. Cristo, fundador de la Iglesia, hace de ella instrumento de la salvaci\u00f3n por el bautismo, pero dese\u00f3 y martirio anticipan los efectos de la gracia de la redenci\u00f3n incorporando a Cristo a sus confesores;<br \/>\nd) El siglo xix reafirma la lex incarnationis, que rige la comunicaci\u00f3n divina de la salvaci\u00f3n. Si Petavio y luego Scheeben recuperan la acci\u00f3n deificante de la gracia increada, del Pneuma, la apolog\u00e9tica reivindica su mediaci\u00f3n en la Iglesia, instrumento sacramental del acceso a la noticia y gracia de Cristo. El desarrollo de la v\u00ed\u00ada hist\u00f3rica pretendi\u00f3 vincular la salvaci\u00f3n a la confesi\u00f3n de fe y vida de la Iglesia. Se defendi\u00f3 el car\u00e1cter institucional de la fe contra el espiritualismo individualista de la reforma. La apolog\u00e9tica finisecular cat\u00f3lica de la escuela romana objetiv\u00f3 el lugar hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n al vincular la Iglesia a su fundador, sin dejar de reivindicar la v\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica, centrada en las notas definitorias de la \u00abverdadera Iglesia\u00bb: unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad. Esto ocurr\u00ed\u00ada, sin embargo, cuando la escuela de Tubinga se propon\u00ed\u00ada la demostraci\u00f3n \u00abcient\u00ed\u00adfica\u00bb de la acci\u00f3n reveladora de Dios en el desarrollo hist\u00f3rico de la religi\u00f3n (1 J. S. Drey).<\/p>\n<p>Con el nuevo siglo, la crisis del car\u00e1cter absoluto del cristianismo, planteada por la teolog\u00ed\u00ada liberal (E. Troeltsch) y el modernismo (A. Loisy), ven\u00ed\u00ada a ser crisis de la sobrenaturalidad de la Iglesia. La teolog\u00ed\u00ada de F. Schleiermacher, deudora de la filosof\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica, modific\u00f3 la concepci\u00f3n sobrenatural de la salvaci\u00f3n entendi\u00e9ndola com pr\u00f3ceso de reconciliaci\u00f3n que el hombre experiencia en la conciencia de lo divino mediada en el sentimiento de comuni\u00f3n con el universo. Salvaci\u00f3n es superaci\u00f3n de los antagonismos que amenazan el orden creatural a causa de la acci\u00f3n hist\u00f3rica degenerativa del mal. La teolog\u00ed\u00ada liberal avanz\u00f3 en la desdogmatizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n y vio en ella un proceso de humanizaci\u00f3n, cuyo paradigma contempl\u00f3 en Jesucristo, contenido racional de la revelaci\u00f3n. Su cristolog\u00ed\u00ada ejemplarista pretend\u00ed\u00ada resolver la tensi\u00f3n dualista entre lo divino y lo humano (Dios-mundo, Dios-hombre, acci\u00f3n divina-historia humana). Desechada la tentativa liberal, la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea se entreg\u00f3 a la reconstrucci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y en su pretensi\u00f3n, sin renunciar a la luz que la fe arroja sobre los datos de la historia. Paliando la tesis de la escuela de las religiones, se pudo distanciar a Jes\u00fas de los mitos salv\u00ed\u00adficos de las religiones mist\u00e9ricas del helenismo y del mito gn\u00f3stico del redentor. La exploraci\u00f3n de la conciencia de Jes\u00fas permit\u00ed\u00ada hablar de su actitud ante su muerte inminente, y de su fe en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios por su medio. Es patente la quimera de un Jes\u00fas ajeno a toda idea redentora, pues no parece posible sustraer a la conciencia del redentor toda idea de \u00abentrega sacrficial\u00bb a y\/ o por Dios (Lafont).<\/p>\n<p>3. LA SALVACI\u00ed\u201cN COMO OBJETO DE LA . A) Fundamentaci\u00f3n de una revelaci\u00f3n redentora. La teolog\u00ed\u00ada fundamental pretende la \u00abfundamentaci\u00f3n\u00bb del hecho cristiano como resultado de una revelaci\u00f3n redentora (salvifica), cuyas condiciones de posibilidad le es obligado indagar.  K. Rahner ha considerado esta tarea en dos momentos: el formal (condiciones de posibilidad de una revelaci\u00f3n redentora) y, el de fundamentaci\u00f3n (compulsaci\u00f3n de la fenomenolog\u00ed\u00ada cristiana como tal revelaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica). No todos los autores le han seguido, considerando que ambas funciones son propias de la teolog\u00ed\u00ada fundamental (G. Sdhngen H. Fries), que incluir\u00e1 adem\u00e1s la reflexi\u00f3n sobre la cientificidad del m\u00e9todo teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a) Esta tarea plantea a la teolog\u00ed\u00ada fundamental la legitimaci\u00f3n del designio o voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios afirmada en el dogma, en relaci\u00f3n con la tensi\u00f3n entre el desarrollo de la historia universal y la aparici\u00f3n de una historia particular de la salvaci\u00f3n (Israel, Iglesia), que parece implicar, por su misma particularidad, la negaci\u00f3n de esa voluntad, de salvaci\u00f3n. Sin suplantar a la teolog\u00ed\u00ada de la gracia, la teolog\u00ed\u00ada fundamental pregunta por la posibilidad de una experiencia de Dios en el interior de la historia general y por la relaci\u00f3n de la misma con la historia particular de la salvaci\u00f3n (Pannenberg). En cuanto obedece al designio universal de Dios, la primera tiene su raz\u00f3n teol\u00f3gica en la apertura del hombre a tal experiencia, con sus l\u00ed\u00admites, mientras la segunda es la exp\u00fccitaci\u00f3n de esta apertura y superaci\u00f3n de tales l\u00ed\u00admites. El Vaticano I afirm\u00f3 la posibilidad del conocimiento natural de Dios (DS 3004ss), sin dejar de recordar la condici\u00f3n ca\u00ed\u00adda del hombre, que afecta a su capacidad de acercamiento a Dios. Esta afirmaci\u00f3n explica que el concilio hiciera objeto de fe la misma posibilidad natural del conocimiento de Dios. Salo a la luz de la revelaci\u00f3n se le aclara al hombre su situaci\u00f3n infralapsaria y la necesidad del auxilio de la gracia redentora.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n que en el hombre hallan su natural condici\u00f3n pecadora y la presencia de la gracia que justifica y da la salvaci\u00f3n? Esta cuesti\u00f3n fue objeto de controversias, haci\u00e9ndose por ello necesarios dict\u00e1menes del magisterio. Tras las intervenciones de Trento contra las corrientes luteranas, el siglo xvI conoci\u00f3 la controversia de auxiliis sobre la relaci\u00f3n entre gracia y libertad, que provoc\u00f3 la reserva del asunto a Roma. Despu\u00e9s en los siglos xvii y xviii, el magisterio intervino contra el agustinismo heterodoxo de M. Bayo (DS 1901-1980), pr\u00e1cticamente alineado con las doctrinas luteranas y seguidor de un naturalismo creatural cerrado. Tambi\u00e9n contra el de Jansenio (20012008) y P. Quesnel (2400-2502), partidarios de una predestinaci\u00f3n absoluta, esto es, selectiva. No ser\u00ed\u00ada posible una libertad redimida capaz de obras salv\u00ed\u00adficas: Dios ocupar\u00ed\u00ada el lugar del sujeto necesitado de redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Lejos de archivarse estas cuestiones como patrimonio de la historia, la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea las ha actualizado. El problema permanece de hecho en su identidad: \u00bfc\u00f3mo comprender la novedad de la salvaci\u00f3n afirmada por la Escritura, sin destruir la concepci\u00f3n protol\u00f3gica del hombre, obra de Dios y creado en Cristo, con importancia eterna para \u00e9l? La cuesti\u00f3n no escap\u00f3 a los medievales, y tomistas y corrientes agustino-franciscanas optaron por soluciones diferenciadas. Para los primeros, la cristolog\u00ed\u00ada encontraba su apoyatura en su misma fundamentaci\u00f3n soteriol\u00f3gica, remitiendo la respuesta al interrogante de san Anselmo cur Deus homo? al hecho de la revelaci\u00f3n redentora. Para los segundos, la raz\u00f3n soteriol\u00f3gica de la cristolog\u00ed\u00ada no anula la raz\u00f3n protol\u00f3gica de la misma, antes bien la supone.<br \/>\nH. de Lubac (Surnaturel, 1946; Le myst\u00e9re du surnaturel, 1965) ha reinterpretado la historia de la teolog\u00ed\u00ada buscando un mejor esclarecimiento de la soteriolog\u00ed\u00ada. Prescinde de una intelecci\u00f3n de la sobrenaturalidad de la salvaci\u00f3n como superposici\u00f3n de la gracia a una \u00abnaturaleza pura\u00bb, para ensayar un tratamiento teol\u00f3gico-fundamental de la finalizaci\u00f3n del hombre a la vida eterna desde la creaci\u00f3n. K. Rahner, por su parte, habla del que llama existencial de gracia: el hombre, lo quiera o no, lo sepa o no, es amado por Dios, que le ha creado y redimido. Su apertura \u00abtrascendental\u00bb a la salvaci\u00f3n es aprior\u00ed\u00adsticamente dada; la inmediatez de Dios al hombre no es resultado de una idea innata ni tampoco contenido de una supuesta \u00abrevelaci\u00f3n primitiva\u00bb sino fundamento de posibilidad del conocimiento \u00abnatural\u00bb de Dios y de la pregunta por la salvaci\u00f3n, toda vez que el hombre tiene experiencia de la finitud del mundo y de su situaci\u00f3n perdida bajo este existencial sobrenatural.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada es para Rahner antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y, como tal, objeto de la teolog\u00ed\u00ada fundamental; es decir, reflexi\u00f3n formal y de fundamentaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n del hombre ante Dios, con un inter\u00e9s teol\u00f3gico que no se puede ocultar. No es posible ignorar que Jesucristo ha existido con la pretensi\u00f3n de ofrecer al hombre la salvaci\u00f3n definitiva; de ah\u00ed\u00ad la necesaria reflexi\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada fundamental. Rahner propone conciliar historia universal y particular de la salvaci\u00f3n, una consideraci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la experiencia religiosa, posible en las religiones, y la experiencia salv\u00ed\u00adfica debida al conocimiento de Cristo en su singular valor absoluto. En la revelaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en Cristo se descubre la legitimidad de toda experiencia religiosa y sus l\u00ed\u00admites. En Cristo se revela el origen y fundamento de toda mediaci\u00f3n creatural e hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>B) Eclesialidad de la salvaci\u00f3n y legitimidad teol\u00f3gica relativa de las religiones como medio salvifico. Con este planteamiento teol\u00f3gico se reorienta la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n de los infieles y de la teolog\u00ed\u00ada de las religiones gracias a una reformulaci\u00f3n teol\u00f3gica del verdadero alcance del votum sacramenti (sive baptismatis), considerado ya por santo Tom\u00e1s y los medievales-. Esta formulaci\u00f3n teol\u00f3gica del votum sacramenti encontr\u00f3 eco en las decisiones del Vaticano II; que valor\u00f3 positivamente las religiones acristianas, en especial del juda\u00ed\u00adsmo y del islam (declaraci\u00f3n Nostra aetate). Pasada ya la protesta de K. Barth y de la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica contra la nivelaci\u00f3n liberal de cristianismo e historia general de la conciencia religiosa, se aten\u00faa la distinci\u00f3n barthiana entre religi\u00f3n y revelaci\u00f3n. La primera no es ya vista por el protestantismo radical como idolatr\u00ed\u00ada, sino como mediaci\u00f3n apropiada de la experiencia de la revelaci\u00f3n y v\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se puede por ello hablar de una cierta legitimidad teol\u00f3gica de estas religiones, que no descansa tan s\u00f3lo en la libertad de la persona para profesar en libertad un determinado credo religioso (declaraci\u00f3n Dignitatis humanae) ni en la sola aceptaci\u00f3n p\u00fablica de una religi\u00f3n como fundamento de su legitimidad jur\u00ed\u00addica. La teor\u00ed\u00ada rahneriana del cristianismo an\u00f3nimo es una formulaci\u00f3n teor\u00e9tica de la afirmaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del designio divino universal de salvaci\u00f3n e implica una reinterpretaci\u00f3n cualitativa, no cuantitativa ni geogr\u00e1fica, de la m\u00e1xima de Cipriano. Resta la soluci\u00f3n de ciertas dificultades: siempre es posible para la libertad errar culpablemente en el conocimiento de Dios y rechazar la salvaci\u00f3n. Nadie puede ser apellidado cristiano contra su expl\u00ed\u00adcita voluntad de no serlo.<\/p>\n<p>Con todo, ni la propuesta del H. de Lubac ni la teolog\u00ed\u00ada rahneriana de la salvaci\u00f3n permiten reducir el orden de la redenci\u00f3n al de la creaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n no \u00e9sta dada en la apertura estructural ; aprior\u00ed\u00adstica, del hombre a la gracia dada en su condici\u00f3n creatural (l Potencia obediencial), si bien no es comprensible ni posible sin \u00e9stas. De ah\u00ed\u00ad que si la salvaci\u00f3n, fruto de la redenci\u00f3n; no est\u00e1 dada de antemano en el orden creatural, el hombre necesita ser asociado a Cristo por la fe y el bautismo, sin oscurecimiento alguno del fundamento patrogen\u00e9tico de la salvaci\u00f3n. Todo lo contrario, por la redenci\u00f3n, se ha revelado la realidad oculta del misterio inaccesible de Dios (Ef 3,3-4). La Iglesia, en cuanto lugar de la expl\u00ed\u00adcita presencia de la salvaci\u00f3n, deviene \u00absigno, administradora e instrumento del designio de Dios\u00bb y puede ser definida \u00absacramento de la obra salvadora de Dios \u00aby, por eso, lugar de apropiaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n (declaraci\u00f3n anglicano-cat\u00f3lica La salvaci\u00f3n ,y la Iglesia [1986], n. 29). Que la fe y el sacramento sean la v\u00ed\u00ada de acceso a la salvaci\u00f3n impide reducir esta apropiaci\u00f3n al sometimiento al ethos religioso humano, y menos al de la raz\u00f3n ilustrada por la ciencia y al de la voluntad emancipadora de la libertad.<\/p>\n<p>En este sentido, algunas corrientes teol\u00f3gicas actuales se esfuerzan por reformular la salvaci\u00f3n en el contexto de la cultura actual. La dificultad que plantea el lenguaje sacrificial del NT y la comprensi\u00f3n de la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios en la muerte violenta de Jes\u00fas no siempre permiten comprender el sentido del sufrimiento en el misterio de Dios, que es el amor, y su valor redentor (R. Girard N. Leites, J.. Pohier, F. Varonne). Una reinterpretaci\u00f3n del dogma de la redenci\u00f3n como formulaci\u00f3n funcional de la revelaci\u00f3n acorde con la modernidad (G. Morel, H. K\u00fcng, Torres Queiruga) tiene el reto de no soslayar la identidad divino-humana de Cristo y no ceder a nuevas formas de racionalismo. La teolog\u00ed\u00ada fundamental atiende a ambas cosas: explorar las condiciones de posibilidad de la fe dogm\u00e1tica y de la comunicaci\u00f3n del misterio de Cristo al hombre actual. Si se abandona la raz\u00f3n dogm\u00e1tico eclesial de la fe, se hace imposible comprenderla desde Dios. La revelaci\u00f3n ofrece una \u00abnueva imagen de Dios, de la cual no pod\u00ed\u00adamos disponer antes de que la revelaci\u00f3n tuviera cumplimiento\u00bb (Rovira Belloso).<\/p>\n<p>No es posible invalidar teol\u00f3gicamente la acci\u00f3n misionera de la Iglesia. Ni la raz\u00f3n ni sus proyectos de libertad son por s\u00ed\u00ad mismos lugar de comprensi\u00f3n del misterio redentor de Dios, sino la revelaci\u00f3n de la misericordia divina. La misi\u00f3n cristiana se legitima por su novedad y valor absolutos, y sin ellos no parece posible fundamentar la legitimidad teol\u00f3gica relativa de cualesquiera otras mediaciones, religiosas o no, en las que la salvaci\u00f3n se ofrece a la experiencia humana. No es. posible evangelizar sin una consideraci\u00f3n sincera del di\u00e1logo interreligioso, pero \u00e9ste no puede sustituir la proclamaci\u00f3n imperativa (Mc 16,15; Mt 28,19; Lc 24,47; He 1,8; 2,38; 4,20) del kerygma cristiano (JUAN PABLO 11, Redemptoris m\u00ed\u00adssio, 1990).<\/p>\n<p>C) Gratuidad de la salvaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n del hombre. Hoy parecen superadas las posturas de controversia entre cat\u00f3licos y protestantes surgidas del rechazo de la teolog\u00ed\u00ada medieval de la gracia por los reformadores del siglo xvi y su defensa del principio sola gratia. M. Lutero y los reformadores entendieron la salvaci\u00f3n fundamentalmente como agraciamiento divino. El principio de la justificaci\u00f3n es la fe en Cristo crucificado, revelaci\u00f3n en el ocultamiento (sub specie contraria) de la salvaci\u00f3n. S\u00f3lo la fe capta el car\u00e1cter vicario del acontecimiento redentor, del \u00abpro nobis\u00bb de la pasi\u00f3n y de la cruz, lugar \u00fanico donde el te\u00f3logo \u00abaprehende las cosas visibles e inferiores de Dios\u00bb (Disputaci\u00f3n de Heidelberg, tesis 19). La investigaci\u00f3n sobre Lutero parece sostener que el car\u00e1cter declarativo de la justificaci\u00f3n no exige comprender la justicia de Cristo que Dios le imputa al pecador como mera cobertura externa, pues esta justicia imputada es verdadera propiedad del redimido (WA 7 25-26: \u00abtrueque dichoso\u00bb entre Cristo y el pecador). Cambio que comienza por la fe; resultado de la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios o evangelio (WA 39,1, 83,26: &#8216;fides, quae ex auditu Christi nobis spiritum sanctum infunditur&#8217;). La convergencia de esta concepci\u00f3n luterana con la intenci\u00f3n dogm\u00e1tica de Trento y de los te\u00f3logos anglicanos parece hoy clara, y as\u00ed\u00ad se deduce de los acuerdos actuales de cat\u00f3licos y luteranos, y de anglicanos y cat\u00f3licos. Los reformadores apelaban al uso de dikaio\u00fcn en el NT (\u00abdeclarar justo&#8217;, y cat\u00f3licos y anglicanos han insistido en la transformaci\u00f3n ontol\u00f3gica que expresa el justificare. Todos convienen hoy en que no es posible separar justificaci\u00f3n y santificaci\u00f3n, como son inseparables fe y amor. El creyente participa por la vida teologal en la nueva humanidad revelada en Cristo (La salvaci\u00f3n, y la Iglesia [1986], nn. 14-15 y 19).<\/p>\n<p>D) Salvaci\u00f3n e historia general, de la emancipaci\u00f3n de la libertad. La historia de la salvaci\u00f3n no puede nivelarse con la historia de la conciencia religiosa, de la emancipaci\u00f3n de la libertad y del progreso, siempre ambiguas; pero la historicidad de la revelaci\u00f3n y de la gracia impide (contra Bultmann) su existencializaci\u00f3n. No es posible deshistorizar la salvaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, despu\u00e9s de la cr\u00ed\u00adtica de la religi\u00f3n desde el siglo xviii, y despu\u00e9s de la impugnaci\u00f3n de la moral cristiana, no es posible concebirla sin relaci\u00f3n con la historia de la emancipaci\u00f3n de la libertad. Ni siquiera el nihilismo posmoderno puede evitarlo, si el mensaje de salvaci\u00f3n ha de significar algo para el hombre de hoy, v\u00ed\u00adctima de nuevas formas de desigualdad y opresi\u00f3n y de las guerras. Se plantea as\u00ed\u00ad la pregunta por la relaci\u00f3n entre la salvaci\u00f3n (\u00abreino de Dios&#8217; y ,las realizaciones hist\u00f3ricas, sin respuestas convergentes.<\/p>\n<p>1) La nueva teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica (J. B. Metz, J. Moltmann) ve la Sa]vaci\u00f3n como el objeto trascendente de ]a esperanza teologal; su contenido es el futuro de Cristo (de Dios) para el hombre (Moltmann). La acentuaci\u00f3n escatol\u00f3gica diferencia la salvaci\u00f3n de su mediaci\u00f3n intrahist\u00f3rica (Metz: \u00abreserva escatol\u00f3gica&#8217;. Esta teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n se entiende como hermen\u00e9utica de una \u00e9tica del cambio social en la direcci\u00f3n de la salvaci\u00f3n futura, y se inspira en la dial\u00e9ctica negativa de la escuela de Frankfurt (Th. W. Adorno). La salvaci\u00f3n impulsa el presente e impide una ideolog\u00ed\u00ada del status quo, idolatr\u00ed\u00ada de toda religi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>2) La teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n quiere ver la salvaci\u00f3n en la acci\u00f3n hist\u00f3rica que la media. Frente a una concepci\u00f3n del pecado como hamartiosfera, esfera de conflictividad social (\u00absituaci\u00f3n social de pecado&#8217;, la salvaci\u00f3n es liberaci\u00f3n, trascendente en su origen y realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica, pero perceptible en sus efectos transformadores de toda situaci\u00f3n de opresi\u00f3n. Esta reinterpretaci\u00f3n social del pecado, situaci\u00f3n de opresi\u00f3n y dependencia econ\u00f3mica, exige reinterpretar la salvaci\u00f3n como liberaci\u00f3n integral del hombre, superando todo dualismo que espiritualice la salvaci\u00f3n (G: Guti\u00e9rrez). \u00bf\u00bbHistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb o de las \u00absalvaciones de la historia\u00bb? J.L. Segundo). La respuesta opta por lo \u00faltimo. Con m\u00e9todo oscilante, esta teolog\u00ed\u00ada enriquece el contenido de la salvaci\u00f3n; aunque desplaza en parte la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de la misma. Es real el riesgo de convertirse en cobertura teol\u00f3gica de una pol\u00ed\u00adtica del cambio social, dirigido por las ciencias humanas y concepciones no exentas de dificultades para la fe (SCDF, instr. Libertatis nuntius [1984] y Libertatis conscientia [1986]).<\/p>\n<p>BIBL.:ALFAROJ. 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Las expresiones hebreas correspondientes a la palabra espa\u00f1ola \u00absalvaci\u00f3n\u00bb muestran que el concepto v\u00e9terotestamentario de s. tiene sus ra\u00ed\u00adces en experiencias y situaciones concretas. En el Antiguo Testamento el orante experimenta como s. la liberaci\u00f3n de un peligro mortal: curaci\u00f3n de una enfermedad, liberaci\u00f3n de la prisi\u00f3n, rescate de la esclavitud, ayuda en una disputa jur\u00ed\u00addica, victoria en la batalla, paz despu\u00e9s de negociaciones pol\u00ed\u00adticas (Sal 7, 11; 18, 28; 22, 22; 34, 7.19s; 55, 17; 69, 2; 86, 2; 107, 13.19.28 y otros). El pueblo como conjunto participa asimismo de esta experiencia. Desde el momento en que Israel se entiende como naci\u00f3n, comprende su salida de Egipto como la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica decisiva de Yahveh; Dios se ha hecho s. de su pueblo (Ex 15, 2; cf. 14, 13.30). Los hombres predominantes en la historia de Israel, como jueces (Jue 2, 16.18; 3, 9.15.31; 6, 14; 13, 5; 1 Sam 7, 8) y reyes (1 Sam 9, 16; 11, 9. 13; 14, 45; 23, 5; 2 Sam 3, 18), salvan a su pueblo de sus tribulaciones y se presentan como instrumentos de la s. divina. Sin embargo, los escritores b\u00ed\u00adblicos subrayan la significaci\u00f3n predominante de Yahveh como el creador de la s. As\u00ed\u00ad Gede\u00f3n s\u00f3lo puede llevar a 300 hombres a la lucha, para que el pueblo atribuya su s. a Dios y no a su propia fuerza (Jue 7). Isa\u00ed\u00adas subraya: \u00abNo un mensajero ni un \u00e1ngel, sino \u00e9l mismo los liber\u00f3\u00bb (Is 63, 8s; cf. Os 14, 2ss).<\/p>\n<p>La experiencia de la s. como una se\u00f1al concreta de auxilio para el individuo o para todo el pueblo adquiere nueva forma en el mensaje de los profetas. Una vez destruidos Israel y Jud\u00e1, en el exilio la s. se ve bajo la imagen de la conducci\u00f3n del \u00abresto\u00bb a la patria. El retorno a la patria se convierte &#8211; como en otros tiempos el \u00e9xodo &#8211; en la se\u00f1al de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (d. Jer 23, 6ss). Israel y la vida en el pa\u00ed\u00ads se espiritualizan (Jer 31, 7.31ss). Dios es la s. (Is 12, 2; 35, 4). La s. nuevamente concedida se realiza en un reino de paz, en el que Dios domina como rey (Is 52, 7). En la \u00e9poca postex\u00ed\u00adlica aparece junto a Dios la figura de un salvador especial (cf. \u00abel pr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb en Zac 9, 9).<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n con la idea prof\u00e9tica de la s. para todos los pueblos (cf. Is 45, 22), en los libros posteriores del AT se va abriendo la idea de que para el d\u00ed\u00ada del juicio Israel ha de esperar la s. definitiva, mientras que los pueblos (paganos), los cuales han oprimido a Israel, tienen que esperar la perdici\u00f3n definitiva. Expresada esta idea individualmente: el justo recibe la s. y el malvado la condenaci\u00f3n (Sab 5, 2; J.1 3, 5; Dan 13, 1s). Esta limitaci\u00f3n de la idea de s. a Israel se ve con m\u00e1s fuerza todav\u00ed\u00ada en los libros extrab\u00ed\u00adblicos del juda\u00ed\u00adsmo, p. ej., Jub, SalSl, Hen. \u00abEn comparaci\u00f3n con el AT, la nota com\u00fan de estos tres escritos era una restricci\u00f3n de las afirmaciones salv\u00ed\u00adficas referentes al mundo de las naciones. Seg\u00fan los libros mencionados las naciones propiamente existen s\u00f3lo para su aniquilaci\u00f3n, y las afirmaciones salv\u00ed\u00adficas se extienden exclusivamente a Israel\u00bb (BECKER 36).<\/p>\n<p>Mientras que los profetas invitaban a Israel a la conversi\u00f3n, que de suyo era la condici\u00f3n previa para la s. (cf. Is 30, 15; Jer 4, 14), en el juda\u00ed\u00adsmo posterior se desplaza el acento. La t\u00f6r\u00e4 es interpretada como don de la s., porque con su ayuda se pueden cumplir fielmente los mandamientos y as\u00ed\u00ad es posible granjearse merecimientos, a cambio de los cuales Dios debe pagar en el m\u00e1s all\u00e1 un premio plenamente merecido (cf. BECKER 19s).<\/p>\n<p>2. La comunidad de Qumr\u00e1n, lo mismo que el AT, no tiene un concepto unitario de s. La s. esperada se orienta hacia la escatolog\u00ed\u00ada. Cuando tiene lugar una batalla decisiva al fin de los tiempos entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, la s. consiste en la victoria sobre los enemigos(1QM 6, 5s; 18, 11), en la felicidad de los buenos y en su dominio sobre los dem\u00e1s hombres (1QM 12, 12ss; 19, Iss; Dam 20, 33s); por consiguiente la s. es un estado terreno de felicidad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan otra representaci\u00f3n, el hombre participa en la s. si Dios borra (literalmente \u00abcubre\u00bb) sus pecados (1QH 2, 13; 16, 12; 1QS 11, 14). Por tanto, la s. consiste m\u00e1s bien en una esfera de orientaci\u00f3n hacia Dios.<\/p>\n<p>Bien se trate de la lucha escatol\u00f3gica, o bien de la purificaci\u00f3n de los pecados la s. nunca puede alcanzarse fuera de la comunidad. S\u00f3lo mediante la estricta observancia de las reglas dentro de la comunidad de Qumr\u00e1n es posible la conversi\u00f3n requerida. Por esta raz\u00f3n ya no existe la antigua contraposici\u00f3n: israelitas piadosos, resto del mundo o conjunto de Israel, restantes pueblos; ahora la l\u00ed\u00adnea divisoria corre entre la comunidad, por una parte, y los que est\u00e1n fuera de ella, por otra.<\/p>\n<p>3. El Nuevo Testamento para designar la s. emplea la expresi\u00f3n griega soter\u00ed\u00ada, que puede designar tanto el bienestar corporal como el correspondiente estado de la vida an\u00ed\u00admico-espiritual.<\/p>\n<p>La palabra s. es un concepto religioso, y casi nunca se aplica a circunstancias puramente terrenas (cf., sin embargo, Act 27, 20.31.34). Incluso all\u00ed\u00ad donde es entendida como curaci\u00f3n de una enfermedad, como auxilio en una tempestad o como s. en peligro de muerte, por su vinculaci\u00f3n con la fe se refiere a una realidad m\u00e1s profunda (Mc 5, 23.28; Mt 8, 25; 14, 30). En virtud de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (totalidad an\u00ed\u00admico-corporal), toda curaci\u00f3n del cuerpo es un signo de la concesi\u00f3n de la s. por parte de Jes\u00fas (cf. Lc 10, 19; 18, 42).<\/p>\n<p>Con Jes\u00fas ha llegado la s. a los hombres; por esto \u00e9l dice a Zaqueo: \u00abHoy ha llegado la s. a esta casa\u00bb (Lc 19, 9). Muchas veces la s. se describe con la imagen del -> reino de Dios. Este consiste en la realizaci\u00f3n de la voluntad divina (Mt 6, 10). Y all\u00ed\u00ad donde Dios es el \u00abSe\u00f1or\u00bb, ha llegado a su fin el dominio de Sat\u00e1n. A esto se refieren especialmente las expulsiones de -> demonios realizadas por Jes\u00fas (Lc 11, 20 par; 10, 18).<\/p>\n<p>La s. aparece asimismo en la atenci\u00f3n de Jes\u00fas a los pecadores, pobres y enfermos (Mc 2, 1-12; Lc 7, 36-50), a los que declara bienaventurados de manera especial (Lc 6, 20s); todo el que estaba perdido, es recibido de nuevo en la casa de Dios (Lc 15).<\/p>\n<p>Por el hecho de que el mensaje de Jes\u00fas tiene como contenido la s. de los hombres, el Evangelio es llamado \u00abpalabra de s.\u00bb (Act 13, 26; cf. 11, 14), \u00abcamino de s.\u00bb (Act 16, 17), \u00abfuerza de Dios para la s.\u00bb (Rom 1, 16).<\/p>\n<p>Una serie de ideas sirve para describir el contenido de la s., en todo lo cual hay que referirse a su car\u00e1cter presente y futuro. La s. presente es la situaci\u00f3n creada por la muerte redentora de Jes\u00fas: liberaci\u00f3n del -> pecado y de la -> ley (Rom 6s; 1 Tim 1, 15; Ef 2, 1-10), perd\u00f3n de los pecados (Act 10, 43; 13, 28), filiaci\u00f3n divina (Rom 8, 15-17), justicia que procede de la -> gracia (Rom 3, 24; cf. 8, 29); la s. futura, que ha de traer el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (1 Cor 3, 15; 5, 5), consiste en la liberaci\u00f3n de la ira de Dios (Rom 5, 9; cf. Mc 13, 13), en el banquete con los patriarcas (Mt 8, lls), en la vida eterna del mundo futuro (Mc 10, 30). La llamada a la s. es un llamamiento a la \u00abparticipaci\u00f3n de la gloria de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2 Tes 2, 13s; Rom 8, 30). La existencia terrena del cristiano se realiza en la tensi\u00f3n entre ambos aspectos. El cristiano por el bautismo tiene ya una participaci\u00f3n en la s. y espera su plena realizaci\u00f3n en la venida de Jes\u00fas al fin de los tiempos (Heb 9, 28; Rom 8, 24; 13, 11; Flp 3, 20; 1 Tes 5, 9; 1 Pe 1, 5). Las afirmaciones acerca del autor de la s. no son uniformes; tanto Dios (1 Tim 1, 1; Tit 1, 3; 2, 10) como Jes\u00fas (Tit 1, 4; 2 Pe 1, 11; Heb 5, 9; Act 4, 12) son llamados \u00abSalvador\u00bb. Por s\u00ed\u00ad mismo el hombre no puede producir ninguna s.; ni la fe (Rom 10, 9s), ni la conversi\u00f3n (Act 3, 10.26; 5, 31), ni el bautismo (Act 22, 16; 26, 18; 1 Pe 3, 31), ni la fidelidad en la conducta terrena (2 Tes 2, 10) le dan t\u00ed\u00adtulo alguno para la s.; todas esas cosas son solamente presupuestos necesarios de la misma. La s. no est\u00e1 limitada a determinados grupos, como en el AT y en Qumr\u00e1n, sino que en principio se extiende a todos los hombres por raz\u00f3n de la eficacia universal de la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>II. Aspecto sistem\u00e1tico<br \/>\nCf. -> redenci\u00f3n, -> encarnaci\u00f3n, voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios, (despu\u00e9s en C),-> gracia, historia de la salvaci\u00f3n (seguidamente en B), -> reino de Dios, -> resurrecci\u00f3n de la carne.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. D. Wendland y otros, Das Heilgeschehen in Christus im NT (B 1955); W. C. v\u00e1n Unnik, L&#8217;usage de s\u00f3zein, sauver&#8217; et de ses d\u00e9riv\u00e9s dann les \u00e9vangiles synoptiques: La Formation des Evangiles (Bru 1957) 178-194; J. Hempel, Licht, Heil und Heilung im biblischen Denken: Antaios 2 (1960) 375-388; W. Koester: LThK2 V 76 ss.; H. Gro\u00df, Die Entwicklung der atl. Heilshoffnung: TThZ 70 (1961) 15-28; G. Richter: Deutsches W\u00f6rterbuch zum NT (RNT vol. X) (Rb 1962) 391-399; W. Trilling: HThG I 623-628; C. Lesquivit &#8211; P. Grelot: WBB 307-312; W. Foerster &#8211; G. Fohrer, a4> ca ss: ThW VII 966-1024; J. Becker, Das Heil Gottes (G\u00f6 1964); S. H. Siedl: BThWB I 681ss; J. Dani\u00e9lou, Trilog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (Guad Ma); A. Lieg\u00e9, Vivir como cristiano (C i Vall And); A. Royo Mar\u00ed\u00adn, Teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n (E Cat Ma 31963); A. Santos, Salvaci\u00f3n y paganismo (S Terrae Sant); P. de Surgy, Las grandes etapas del misterio de la salvaci\u00f3n (N Terra Ba 31968); M. Bal\u00e1gu\u00e9, Prehistoria de la salvaci\u00f3n (Studium Ma 1967); F. Bass\u00f3, La gran historia de la salvaci\u00f3n de los hombres (N Terra Ba 31968); S. Lyonnet, La historia de la salvaci\u00f3n en la carta a los romanos (S\u00ed\u00adg Sal 1967); G. Guti\u00e9rrez y otros, Salvaci\u00f3n y construcci\u00f3n del mundo (N Terra Ba 1968); L. Rubio, El misterio de Cristo en la historia de la salvaci\u00f3n (S\u00ed\u00adg Sal 1967); S. Leiros, Pedagog\u00ed\u00ada y salvaci\u00f3n en la mentalidad hisp\u00e1nica (Combon Ma 1967); Moeller, El hombre moderno ante la salvaci\u00f3n (Herder Ba 1969); F. Coudreau, Mundo de los hombres y misterio de salvaci\u00f3n (Mensajero Bil 1969); O. Semmelroth, Iglesia y salvaci\u00f3n (Paulinas Ma 1969).<\/p>\n<p>Ingrid Maisch<br \/>\nB) HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN<br \/>\n1. G\u00e9nesis del pensamiento hist\u00f3rico-salvifico en la Escritura<br \/>\n1. Un examen exeg\u00e9tico del concepto de historia de la s. deber\u00e1 investigar en las distintas tradiciones b\u00ed\u00adblicas la relaci\u00f3n que guarda una interpretaci\u00f3n meramente pol\u00ed\u00adtica de ciertos acontecimientos con una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de los mismos. Cualquier clase de acontecimiento nunca est\u00e1 dado en \u00abpura\u00bb forma objetiva, sino que se halla sujeto siempre a determinadas interpretaciones. Si esto es necesariamente as\u00ed\u00ad, entonces la cuesti\u00f3n de la alternativa \u00absubjetivo-objetivo\u00bb debe ser sustituida por la cuesti\u00f3n de la intenci\u00f3n del autor, del g\u00e9nero y medios estil\u00ed\u00adsticos usados por \u00e9l, de su situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, teol\u00f3gica y social. Aqu\u00ed\u00ad resulta claro que la exposici\u00f3n de ciertos acontecimientos como causados por la acci\u00f3n directa o indirecta de Dios, no es en modo alguno una transformaci\u00f3n subjetiva por la que se impone una interpretaci\u00f3n a acontecimientos puramente inmanentes, sino la aplicaci\u00f3n de una categor\u00ed\u00ada, transmitida socialmente, tradicionalmente dada, para la exposici\u00f3n de acontecimientos hist\u00f3ricos en general, los cuales no pudieron o no debieron ser vistos de otro modo por sus expositores, ya sea en virtud de su formaci\u00f3n sistem\u00e1tica, biogr\u00e1ficamente condicionada, ya en virtud de su posici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica (p. ej., como te\u00f3logos en la corte de Jerusal\u00e9n).<\/p>\n<p>Por consiguiente, preguntar por la historia de la s. desde el punto de vista exeg\u00e9tico no significa comparar hechos \u00abdesnudos\u00bb con su interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, sino determinar el elemento teol\u00f3gico y su peso en la interpretaci\u00f3n de la historia hecha por un autor o una tradici\u00f3n en relaci\u00f3n con otros elementos interpretativos de la historia. Resulta claro que no se trata de la contraposici\u00f3n entre inmanente o trascendente de la historia, pues esta alternativa era desconocida para los autores b\u00ed\u00adblicos. La intervenci\u00f3n de Dios en la historia no se concibe como una ruptura de su interrelaci\u00f3n; del mismo modo que, en opini\u00f3n de estos autores, los \u00abmilagros\u00bb no rompen \u00ablas leyes de la naturaleza\u00bb. M\u00e1s bien, en un estilo de interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, el conjunto de los acontecimientos se pone en relaci\u00f3n con la acci\u00f3n continua de Dios. Como producto de esta exposici\u00f3n, que tiene un fin y una tendencia determinados, la historia no aparece de otro modo que como historia de la s. y de la condenaci\u00f3n. Las tendencias son variables, pero estas concepciones teol\u00f3gicas interpretativas de la historia, adem\u00e1s de una constante yahvizaci\u00f3n de todas las materias, en el AT, en el juda\u00ed\u00adsmo posterior y en NT tienen ciertos aspectos comunes de estructura literaria y teol\u00f3gica:<br \/>\na) Tendencia a la universalizaci\u00f3n temporal: la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia no se limita a un acontecimiento (as\u00ed\u00ad, p. ej., en los llamamientos pol\u00ed\u00adticos de los profetas), sino que se universaliza en \u00abim\u00e1genes de la historia\u00bb (p. ej., la yahvista, la del escrito sacerdotal, la deuteronom\u00ed\u00adstica).<\/p>\n<p>b) Principio de arqueologizaci\u00f3n y de escatologizaci\u00f3n. Como consecuencia de a),el comienzo de la humanidad se expone del mismo modo (p. ej., en el yahvista y en el escrito sacerdotal) que el juicio futuro sobre los enemigos de Israel (pensamiento que se sigue desarrollando hasta llegar a la idea del juicio universal).<\/p>\n<p>c) Tendencia a la universalizaci\u00f3n espacial y personal: las concepciones sobre las conexiones hist\u00f3ricas causadas por Dios no quedan reducidas a Israel y Palestina, sino que se considera como \u00faltimo horizonte por lo menos la totalidad de las naciones.<\/p>\n<p>d) Tendencia a la periodizaci\u00f3n, p. ej., en el esquema del escrito sacerdotal (P) la historia se divide en per\u00ed\u00adodos de acuerdo con los pactos de alianza (Ad\u00e1n, No\u00e9, Abraham, Mois\u00e9s).<\/p>\n<p>e) Principio de anexi\u00f3n del material hist\u00f3rico a escogidos personajes centrales. Aqu\u00ed\u00ad no se manifiesta un principio de personalidad, sino el proceso hist\u00f3rico tradicional, seg\u00fan el cual materiales originariamente extra\u00f1os se atribuyen a grandes personas individuales, p. ej., las as\u00ed\u00ad llamadas \u00ableyes\u00bb a Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Generalmente estas personas han sido llamadas de manera especial (g\u00e9nero de las historias vocacionales). Este principio se ve de manera especial en los esquemas de la historia de la s. del juda\u00ed\u00adsmo posterior, que han sido articulados teniendo en cuenta las personas (p. ej., Sab 44s).<\/p>\n<p>f) Tendencia general progresiva a la eliminaci\u00f3n de antropomorfismos. As\u00ed\u00ad en el eloh\u00ed\u00adsta la aparici\u00f3n inmediata de Yahveh que describen los materiales yahvistas, es sustituida por los mensajeros de Yahveh (\u00ab\u00e1ngel de Dios\u00bb). Por tanto, m\u00e1s que de una \u00abdeshistorizaci\u00f3n\u00bb de Dios, se trata de una transposici\u00f3n de circunstancias pol\u00ed\u00adticas a la corte celestial.<\/p>\n<p>g) Tendencia a la etiologizaci\u00f3n: situaciones actuales se derivan de acontecimientos salv\u00ed\u00adficos o funestos del pasado, y as\u00ed\u00ad se basan en el gobierno de Dios en el pasado (p. ej., la narraci\u00f3n del para\u00ed\u00adso explica la cuesti\u00f3n de la causa original de todos los males); y del orden de la creaci\u00f3n se derivan disposiciones morales (as\u00ed\u00ad en Mc 10, 5; Jub 3, 8; 4, 32).<\/p>\n<p>h) Tendencia a la actualizaci\u00f3n de cara a la instrucci\u00f3n paren\u00e9tica. De las grandes acciones de Dios en la historia del pasado se saca consuelo para el presente (Heb 6, 13-20), y las figuras de los patriarcas se presentan como modelos morales.<\/p>\n<p>i) Principio de conexi\u00f3n entre el seguimiento de los preceptos de Dios y el bien-estar en la historia. Este esquema procede de la literatura sapiencial.<\/p>\n<p>k) Tendencia a la exposici\u00f3n tipol\u00f3gica: las figuras que han de describirse por vez primera, son dise\u00f1adas de acuerdo con la imagen de grandes personajes tradicionales que ten\u00ed\u00adan una funci\u00f3n semejante. Como modelos sirven especialmente Ad\u00e1n, Abraham, Melquisedec, Mois\u00e9s, Aar\u00f3n, David. La salida de Egipto y el paso del mar Rojo se repiten constantemente como imagen de nuevas acciones salv\u00ed\u00adficas. Junto con el medio literario de la referencia retrospectiva y el esquema promesa-cumplimiento (con las consecuentes citas ampliadas mediante la reflexi\u00f3n), este m\u00e9todo sirve al autor en cada caso para construir la imagen de una continuidad en la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>l) Tendencia a la acentuaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de una continuidad en la historia de la s. (fundada en la \u00abfidelidad\u00bb de Dios a sus promesas hechas a los patriarcas, as\u00ed\u00ad como a las alianzas pactadas con las figuras de los tiempos primitivos).<\/p>\n<p>Mencionemos como ejemplo la exposici\u00f3n de la m\u00e1s reciente tradici\u00f3n de Gede\u00f3n en Jue 6ss (cf. a este respecto W. Beyerlin). El material tradicional relataba que los intrusos madianitas hab\u00ed\u00adan sido rechazados con \u00e9xito por los israelitas. Esta imagen de un suceso concreto se refiere ahora en primer t\u00e9rmino a la asociaci\u00f3n de todas las tribus de Israel (\u00abIsrael\u00bb), y as\u00ed\u00ad queda despojado de su significaci\u00f3n local y particular. Con ello dicho suceso pasa a ser un acontecimiento que afecta a las doce tribus en su conjunto (tendencia c). La victoria de Gede\u00f3n sobre los madianitas se representa en ese caso como consecuencia de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Yahveh, que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 viva (cf. Jue 6, 7-10; tendencia \u00e1 y b). El acontecimiento es presentado adem\u00e1s en analog\u00ed\u00ada con la salida de Egipto, y as\u00ed\u00ad Gede\u00f3n aparece como imagen de Mois\u00e9s (cf. Ex 3, 9.10 y Jue 6, 13.14; Ex 3, 11 y Jue 6, 15; Ex 3, 12 y Jue 6, 16; tendencia k y 1). Tales elementos teol\u00f3gicos, que confieren a esta exposici\u00f3n su car\u00e1cter hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, ordenan sobre todo la imagen tradicional del acontecimiento dentro de los grandes conjuntos hist\u00f3rico-teol\u00f3gicos de la imagen de la historia que la comunidad cultual de \u00abIsrael\u00bb tiene de su pasado durante ese tiempo. Las tradiciones antiguas de cada una de las tribus deben someterse a estos esquemas centralizadores (sigue siendo fundamental la liberaci\u00f3n de Egipto).<\/p>\n<p>2. Los m\u00e1s \u00e1ntiguos esquem\u00e1s de una \u00abhistoria de la s.\u00bb y el llamado \u00abpeque\u00f1o credo hist\u00f3rico (salv\u00ed\u00adfico) \u00ab. Partiendo de estas observaciones, G.v. Rad supuso que el n\u00facleo material de la teolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria eran unos sumarios de la historia de la s. que exist\u00ed\u00adan en forma de profesiones de fe, y que abarcaban de manera sistem\u00e1tica las etapas: padres, liberaci\u00f3n de Egipto, peregrinaci\u00f3n por el desierto, conquista de la tierra prometida. Esta profesi\u00f3n de fe habr\u00ed\u00ada tenido validez desde los tiempos primitivos hasta los tiempos posteriores (Neh 9). Los lugares en que existen documentos m\u00e1s importantes son Dt 26, 5-10; 6, 20-24; Jos 24, 2-13. Pero ya L. Rost demostr\u00f3 c\u00f3mo es probable que Dt 26, 6-9 tenga por autor al escritor deuteronom\u00ed\u00adstico. W. Richter ha mostrado despu\u00e9s que las formaciones sistem\u00e1ticas de esa clase son en su conjunto de fecha relativamente reciente y presuponen tradiciones aisladas que ellas sistematizan, pero sin ser principios de exposici\u00f3n y composici\u00f3n de \u00e9stas. Tales formaciones sistem\u00e1ticas que no van m\u00e1s all\u00e1 de los primeros tiempos de los reyes, resultan abiertamente abstractas y son puros teolog\u00famenos. La f\u00f3rmula teol\u00f3gica m\u00e1s frecuente de esta clase es la llamada f\u00f3rmula de la liberaci\u00f3n de Egipto, que Yahveh (m\u00e1s raramente Mois\u00e9s) realiza en favor de los hijos de Israel.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo se ha entendido esta f\u00f3rmula como la fundamental afirmaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Israel. Ahora bien, apenas hay quien admita que las 12 tribus estuvieran en Egipto y fueran liberadas; y el hecho de que las tribus procedentes de Egipto llevaran el nombre de Israel es entonces tan inseguro como la cuesti\u00f3n de si una asociaci\u00f3n de 12 tribus, es decir, Israel, se constituy\u00f3 tan inmediatamente despu\u00e9s de la llegada a la tierra prometida. Por tanto, si Israel mismo no fue en absoluto objeto de la liberaci\u00f3n y si, en cuanto asociaci\u00f3n cultural, es una realidad posterior, consecuentemente la creaci\u00f3n de esta f\u00f3rmula presupone un distanciamiento respecto de la historia (cf. W. Richter). Una vinculaci\u00f3n de la f\u00f3rmula de la liberaci\u00f3n con la conducci\u00f3n a trav\u00e9s del desierto se encuentra por vez primera en Am 2, 9ss y Os 2, 17. En Jos 24, 2-13 aparecen s\u00f3lo la f\u00f3rmula de la liberaci\u00f3n y los esquemas de las descripciones de batallas. Por consiguiente, en lugar de un \u00abcredo\u00bb hay aqu\u00ed\u00ad en primer t\u00e9rmino una composici\u00f3n que abarca la serie de patriarcas &#8211; etapas de la liberaci\u00f3n en el desierto &#8211; esquemas de narraci\u00f3n de batallas, para describir la conquista del pa\u00ed\u00ads. As\u00ed\u00ad el esquema que se encuentra en Am\u00f3s: liberaci\u00f3n-peregrinaci\u00f3n por el desierto, en esta composici\u00f3n (propia, que pertenece sin duda al eloh\u00ed\u00adsta), est\u00e1 considerablemente ampliado, y las tradiciones de los padres se ponen por vez primera en relaci\u00f3n temporal con las tradiciones de la salida de Egipto.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula de la entrega de la tierra procede de las promesas de la misma a los padres hechas en las historias de los patriarcas. El yahvista establece una uni\u00f3n con la f\u00f3rmula de la liberaci\u00f3n en Ex 3, 8.17. Con esto el complejo \u00abnarraciones de los padres\u00bb se subordina por vez primera a \u00abla liberaci\u00f3n de Egipto\u00bb; la entrega de la tierra es aqu\u00ed\u00ad una trasposici\u00f3n que procede de la promesa a los padres. Sin embargo, seg\u00fan W. Richter en este pasaje no se trata de un credo hist\u00f3rico que exist\u00ed\u00ada previamente, sino de \u00abun an\u00e1lisis teol\u00f3gico de tradiciones, partiendo de las cuales se abstrajeron y ordenaron las ideas directrices\u00bb (p. 210). La escuela deuteronom\u00ed\u00adstica se apoya especialmente en este pasaje para la composici\u00f3n del credo en lo que se refiere al eslab\u00f3n de la posesi\u00f3n de la tierra, pero est\u00e1 influida tambi\u00e9n por Am\u00f3s y Oseas.<\/p>\n<p>3. Las concepciones hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas de J, E y P. En contraposici\u00f3n con la formaci\u00f3n de estadios hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos de reflexi\u00f3n, que hemos visto en la paulatina g\u00e9nesis del peque\u00f1o credo, los estratos m\u00e1s antiguos del Pentateuco muestran ya en la disposici\u00f3n del material, que hizo posible la acu\u00f1aci\u00f3n de f\u00f3rmulas y la penetraci\u00f3n delmismo, determinadas adiciones y composiciones que, por su ordenaci\u00f3n, sugieren la idea de una secuencia temporal. Inicialmente los complejos aislados de la tradici\u00f3n en gran parte fueron independientes entre s\u00ed\u00ad. Seg\u00fan G. v. Rad, J tuvo el m\u00e9rito de haber a\u00f1adido a la tradici\u00f3n de la posesi\u00f3n de la tierra prometida: el n\u00facleo de la tradici\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad, el anexo de la tradici\u00f3n de los padres y el pre\u00e1mbulo de la historia primitiva. Mientras que, seg\u00fan las tradiciones de los patriarcas, la promesa de la posesi\u00f3n de la tierra originariamente quedaba cumplida con la familiarizaci\u00f3n de los dioses patrios con los santuarios particulares, ahora surgi\u00f3 una concurrencia con los relatos de la liberaci\u00f3n, seg\u00fan los cuales s\u00f3lo despu\u00e9s de la salida de Egipto se concedi\u00f3 la tierra a Israel. Naturalmente, esta concurrencia fue a la vez la raz\u00f3n de que las historias de los padres quedaron integradas en la tradici\u00f3n del Pentateuco en general; se equilibr\u00f3 de tal manera que en las tradiciones de los patriarcas se acentuaba el momento de la promesa (de la posesi\u00f3n de la tierra y de la descendencia), eliminando de ellas el elemento del cumplimiento y localiz\u00e1ndolo despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Israel del poder de Egipto. Por este medio se cre\u00f3 un hilo teol\u00f3gico-hist\u00f3rico de promesa y cumplimiento (M. Noth): se equipar\u00f3 al Dios de los padres con el Dios que rescat\u00f3 de Egipto. As\u00ed\u00ad las narraciones del Pentateuco abarcaron en conjunto el testimonio de una planificada acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Dios. Por eso, el tema promesa-cumplimiento envuelve ya las unidades fundamentales de la composici\u00f3n del Pentateuco. G\u00e9n 12, ls es aqu\u00ed\u00ad el punto final y clave de la historia primitiva de J: mientras que los temas del \u00abgran pueblo\u00bb y de la \u00abtierra\u00bb proced\u00ed\u00adan de la tradici\u00f3n de las leyendas de los padres, la referencia a \u00abtodos los pueblos\u00bb es t\u00ed\u00adpica de J (G\u00e9n 18, 18; 27, 29; 28, 14), y tiene aqu\u00ed\u00ad una funci\u00f3n en la transici\u00f3n de todas las naciones a Israel: aqu\u00e9l que entra en una relaci\u00f3n comunitaria con Abraham, recibir\u00e1 igualmente la bendici\u00f3n de Dios (J. Schreiner). De este modo existe una posibilidad de s. para todas las naciones por medio del pueblo de Dios, y G\u00e9n 12, 2s es el punto de arranque de los pasajes escatol\u00f3gicos y prof\u00e9ticos donde se habla de la conversi\u00f3n de los gentiles a Dios (cf. Is 19, 24). De acuerdo con la intenci\u00f3n del autor, el texto est\u00e1 en conexi\u00f3n con el problema teol\u00f3gico de J, que es legitimar los limites del gran reino de David; a partir de esta visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y teol\u00f3gica de palacio se actualizan los antiguos postulados territoriales de las tradiciones de los padres.<\/p>\n<p>El programa de la obra hist\u00f3rica del eloh\u00ed\u00adsta resulta claro partiendo de sus supuestos inicios en G\u00e9n 15, 4.5.6.13 (sin el dato de \u00ab400\u00bb a\u00f1os), 14.16, donde en 13-16 se explica el destino futuro de los hijos de Abraham. En E los padres son modelos, y as\u00ed\u00ad la fe de Abraham se acent\u00faa como modelo de la fe israel\u00ed\u00adtica. El acento no se carga sobre la posesi\u00f3n de la tierra, sino sobre el destino del pueblo de Dios. La fe y no la tierra es la que desempe\u00f1a el papel decisivo (cf. R. Kilian).<\/p>\n<p>Se supone que la obra hist\u00f3rica de P ofrece el hilo conductor de la actual estructura del Pentateuco: llega desde la creaci\u00f3n del mundo hasta Sil\u00f3, y se articula de acuerdo con las alianzas. Exponiendo su contenido pl\u00e1sticamente, resultar\u00ed\u00ada una pir\u00e1mide, en cuya cima se encuentra el culto de Israel como meta y punto culminante de toda la creaci\u00f3n del mundo. La condici\u00f3n previa para la acci\u00f3n cultual de los hombres y con ello para la ulterior intervenci\u00f3n de Dios en la historia del hombre en general, es el hecho de que el hombre fue creado a imagen de Dios (G\u00e9n 1, 26s; 5, 1).<\/p>\n<p>4. Los profetas y las concepciones de la historia de la s. que van m\u00e1s all\u00e1 del Pentateuco. En analog\u00ed\u00ada con los esquemas mencionados, se encuentra una serie de otras interpretaciones de la historia de Israel en su conjunto o de grandes per\u00ed\u00adodos de la misma. La obra hist\u00f3rica del Deuteronomio empieza en Mois\u00e9s y termina en el a\u00f1o 587. En su centro se encuentran los reyes de Israel como aquellos en cuyo coraz\u00f3n deb\u00ed\u00ada decidirse la s. o la condenaci\u00f3n de Israel (v. Rad), y por cierto seg\u00fan su actitud hacia la ley de Mois\u00e9s. La t\u00f6r\u00e4 de Mois\u00e9s y el reinado de David son los dos elementos que deciden la historia de Israel: la cat\u00e1strofe del 587 es la consecuencia de una cadena de transgresiones de la t\u00f6r\u00e4. La obra hist\u00f3rica de las Cr\u00f3nicas llega desde Ad\u00e1n hasta el tiempo posterior a Nehem\u00ed\u00adas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad vale el principio: No hay pecado sin castigo; y eso para cada generaci\u00f3n de manera completamente individual.<\/p>\n<p>No podemos reproducir aqu\u00ed\u00ad en particular los esquemas prof\u00e9ticos de la historia de la s. (cf. G. v. RAD sr). Con frecuencia \u00e9stos guardan estrecha relaci\u00f3n con los que acabamos de mencionar. Como los profetas acent\u00faan la conexi\u00f3n existente entre la defecci\u00f3n frente a Yahveh y el infortunio pol\u00ed\u00adtico, en ello las amenazas y promesas desempe\u00f1an un papel dominante, y adem\u00e1s en gran parte como esperanzas pol\u00ed\u00adticas y probabilidades para el pr\u00f3ximo futuro. La interpretaci\u00f3n prof\u00e9tica, por su escatologizaci\u00f3n del pensamiento hist\u00f3rico (cosa que destac\u00f3 en su importancia por primera vez H. Gressmann), se distingue fundamentalmente que estaban orientadas hacia el pasado exclusivamente y med\u00ed\u00adan el presente poni\u00e9ndolo en relaci\u00f3n con aqu\u00e9l. Los profetas no s\u00f3lo consideran como \u00abtiempo hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico\u00bb el tiempo de los padres y el de la salida de Egipto, sino que interpretan asimismo el presente y las amenazadoras sombras de la condenaci\u00f3n futura como continuaci\u00f3n, renovaci\u00f3n y restauraci\u00f3n con mayor poder\u00ed\u00ado de esta actividad de Dios. Ahora la elecci\u00f3n y la s. de Israel se hacen dependientes total y absolutamente de lo nuevo, que Dios obrar\u00e1 en el futuro pr\u00f3ximo. Esta novedad acontece en continuidad y, por ello, en analog\u00ed\u00ada con lo antiguo: habr\u00e1 un nuevo Si\u00f3n, un nuevo David, una nueva alianza, un nuevo \u00e9xodo (Is 1, 26; 11, 1; Jer 31, 31ss; Os 2,16s; Ez 20, 33-38). Las categor\u00ed\u00adas hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas antes expuestas siguen siendo las mismas (cf. en relaci\u00f3n con Jue 6ss); pero ahora se espera del futuro la restituci\u00f3n de Israel en el pleno sentido de la palabra. En Jer y Ez, as\u00ed\u00ad como en el juda\u00ed\u00adsmo posterior, se a\u00f1ade adem\u00e1s la expectaci\u00f3n de la nueva congregaci\u00f3n de las 12 tribus, que realizar\u00e1 Dios, o el nuevo hijo de David, o El\u00ed\u00adas. En el fondo las antiguas acciones de Dios se desactualizan en virtud de la nueva acci\u00f3n divina en el futuro (G. v. Rad); la relaci\u00f3n con el pasado se establece por medio de la analog\u00ed\u00ada y por medio del concepto \u00abrecordar\u00bb (z\u00e1k\u00e1r). Una etapa previa a la concepci\u00f3n de la historia de la s. en la apocal\u00ed\u00adptica se encuentra ya en G\u00e9n 15, 13s: el plan hist\u00f3rico de Dios est\u00e1 ya establecido y se descubre anticipadamente al elegido.<\/p>\n<p>5. La funci\u00f3n de la historia de la s. en el NT. El modo c\u00f3mo se entiende la historia de la s. en el NT tiene que coordinarse fundamentalmente con la tradici\u00f3n prof\u00e9tica y apocal\u00ed\u00adptica y no es nuevo en su ra\u00ed\u00adz. Las categor\u00ed\u00adas hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas que Jes\u00fas y la comunidad aplicaron a su persona y a su mensaje, en conjunto son tradicionales. Esto se ve tanto en los relatos m\u00e1s antiguos tornados de la vida de Jes\u00fas, a saber, las historias de la pasi\u00f3n, que han sido redactadas plenamente en el estilo de una exposici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de la historia (cf. p. ej., el uso indirecto de la Escritura), como tambi\u00e9n en la cristolog\u00ed\u00ada prepaulina-helen\u00ed\u00adstico-judeo-cristiana de la glorificaci\u00f3n, que se orienta por las ideas de comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, nueva alianza y ley en los corazones, propias de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel. Asimismo las tipolog\u00ed\u00adas basadas en El\u00ed\u00adas, Mois\u00e9s, Abraham, Ad\u00e1n y los profetas en conjunto desempe\u00f1an una gran funci\u00f3n, y por cierto ya en la antigua tradici\u00f3n. El modo c\u00f3mo el mismo Jes\u00fas entiende la historia est\u00e1 determinado por la expectaci\u00f3n de la proximidad de la basileia, y, de otro lado, por la importancia dada a la decisi\u00f3n actual por el mensaje de -> metanoia; la s. se decide por la actitud frente a Jes\u00fas, el enviado divino (cf. Mc 8, 38), y frente a sus enviados (Mc 6, 11 par). En la tradici\u00f3n helenista anterior a Pablo, por la decisi\u00f3n ante la palabra del enviado (-> ap\u00f3stol), se anticipa la decisi\u00f3n definitiva sobre la s. o condenaci\u00f3n del hombre, porque mediante la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se ha hecho ya presente la situaci\u00f3n final misma. Y, por ello, con el bautismo (configuraci\u00f3n con el resucitado) han sido dados a estas comunidades los dones salv\u00ed\u00adficos definitivos: paz, amor, fin de la ley, resurrecci\u00f3n (2 Tim 2, 18; kain\u00e9 kt\u00ed\u00adsis) y conocimiento de Dios por parte de los paganos (por esto, misi\u00f3n entre los gentiles a trav\u00e9s de los enviados de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la historia de las religiones, lo aut\u00e9nticamente nuevo en la concepci\u00f3n de la historia de la s. es esta localizaci\u00f3n del tiempo final en el presente (con huellas en todas partes del NT, especialmente en Jn, en la comunidad corintia prepaulina, en Pablo y en los discursos sin\u00f3pticos de misi\u00f3n).<\/p>\n<p>Todas las teolog\u00ed\u00adas cristianas posteriores no son en lo esencial sino tentativas de nivelaci\u00f3n de esta concepci\u00f3n radical, inmediatamente posterior a pascua, y otras que tienen una orientaci\u00f3n m\u00e1s de acuerdo con la imagen cosmol\u00f3gica y apocal\u00ed\u00adptica del mundo, y que consideran que el momento del fin llega solamente con la destrucci\u00f3n concreta del cielo y de la tierra. A ra\u00ed\u00adz de esta confluencia de ambas corrientes surgen el \u00abya-todav\u00ed\u00ada no\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo y los elementos fundamentales para la posterior divisi\u00f3n cristiana de los per\u00ed\u00adodos de la historia de la s.: tiempo anterior a Jes\u00fas, tiempo de Jes\u00fas, tiempo de la Iglesia y tiempo posterior al juicio final. Esta concepci\u00f3n est\u00e1 claramente configurada en Lc (el tiempo de Jes\u00fas como \u00abcentro del tiempo\u00bb), pero se encuentra tambi\u00e9n en etapas anteriores, que est\u00e1n relacionadas con la soluci\u00f3n paulina, as\u00ed\u00ad en Lc 16, 16s. Por una parte, el mensaje de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha puesto fin a la comunicaci\u00f3n veterotestamentaria de Dios por medio de la ley y los profetas, y con ello ha dado comienzo la misi\u00f3n de los gentiles (v. 16b). Pero, por otra parte, subsiste la ley como norma de juicio hasta que llegue de hecho el fin del mundo. Pablo desarrolla esta l\u00ed\u00adnea, especialmente para solucionar la cuesti\u00f3n de la ley, con categor\u00ed\u00adas primariamente cristol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>En la carta a los Hebreos esta relaci\u00f3n entre resurrecci\u00f3n y acontecimientos finales se determina en los siguientes t\u00e9rminos: en su primera venida Jes\u00fas apareci\u00f3 para sufrir, posteriormente lleg\u00f3 a ser sumo sacerdote, precedi\u00f3 en su entrada en el santuario celestial al pueblo de Dios peregrinante (E. K\u00e4semann) de ambos testamentos, y despu\u00e9s por segunda vez aparecer\u00e1 inmediatamente para la s. (9, 28). De este modo se responde en formas muy diferentes en cada una de las teolog\u00ed\u00adas del NT a la cuesti\u00f3n del momento de la s.: seg\u00fan Heb \u00e9sta acontecer\u00e1 completamente en el futuro (ahora estamos todav\u00ed\u00ada en tiempo de promesa), seg\u00fan Lc se dio en el pasado, en el tiempo de Jes\u00fas, y seg\u00fan los c\u00ed\u00adrculos prepaulinos y los joaneos se da en la actual posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (U. Wilckens se remite en este sentido a 1 Jn 3, 2: si se habla de un acontecimiento futuro, \u00e9ste no hace sino revelar lo que ya se ha producido).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con la historia de la s. anterior a Jes\u00fas se determina, pues, seg\u00fan la radicalidad con que se mira la ruptura acaecida en la &#8211; resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Donde m\u00e1s claramente se acent\u00faa la continuidad es en textos que emplean la imagen deuteronom\u00ed\u00adstica de la historia para la interpretaci\u00f3n de Jes\u00fas y de su destino (Mt 5, 11s par; Mt 23, 29-36 par; Lc 13, 31ss 34s par; Mt 23, 27ss; Lc 11, 49ss). Seg\u00fan esto, la muerte de Jes\u00fas se encuentra en la misma l\u00ed\u00adnea que la muerte dada a los profetas; la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n se considera como el castigo necesario, de acuerdo con el esquema usado; la conducta obstinada de Israel es la causa de su repulsa y de la marcha de los mensajeros de Jes\u00fas a los gentiles (despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n en Mt, tras las repetidas llamadas a la conversi\u00f3n en Lc y Act). La formaci\u00f3n de citas acomodadas mediante la reflexi\u00f3n en Mt (g\u00e9nero que alcanza su prototipo en la pseudofilos\u00f3fica obra Ant. de Flavio Josefo), descansa igualmente en el uso de una categor\u00ed\u00ada familiar desde antiguo al pensamiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico (promesa-cumplimiento). Si la prueba de Escritura posteriormente se hace antijud\u00ed\u00ada (p. ej., Mc 10, 5s), con ello se subraya la discontinuidad entre Israel y la Iglesia de las naciones: la obstinaci\u00f3n manifestada en la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas se ampl\u00ed\u00ada materialmente y se extiende ahora a todo lo que distingue del juda\u00ed\u00adsmo a las mediaciones cristianas entre escatolog\u00ed\u00ada ya presente y todav\u00ed\u00ada futura.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H.D. Wendl\u00e1nd, Geschichtsanschauung und Geschichtsbewu\u00dftsein im NT (G\u00f6 1938); Noth UPent; 1. Munck, Paulus und die Heilsgeschichte (Kop 1954); H. Conzelmann, Die Mitte der Zeit (T 1954); W. Eichrodt, Heilserfahrung und Zeitverst\u00e4ndnis im AT: ThZ 12 (1956) 103-125; H. Conzelmann, Gegenwart und Zukunft in der synoptischen Tradition: ZThK 54 (1957) 277-296; 0. Kuss, Cart\u00e1 a los rom\u00e1nos (Herder Ba 1976) excurso Historia de la salvaci\u00f3n; W. G. K\u00fcmmel, Futurische und Pr\u00e4sentische Eschatologie im \u00e4ltesten Urchristentum: NTS 5 (1958-59) 113-126; G. v. R\u00e1d, Gesammelte Studien zum AT (Mn 958) 148-188 189-204; H. Gese, Geschichtliches Denken im alten Orient und im AT: ZThK 55 (1958) 127-146; H. Gro\u00df, Zum Problem Verhei\u00dfung und Erf\u00fcllung: BZ NF 3 (1959) 3-17; A. Alt, Die Deutung der Weltgeschichte im AT: ZThK 56 (1959) 149-157; I. Schreiner, F\u00fchrung- Thema der Heilsgeschichte im Alten Testament: BZ NF 5 (1961) 4-8; 1. Moya, De Abraham a David (Descl\u00e9e Bilbao 1962; A. laubert, La Notion d&#8217;Alliance dans le Judaisme aux abords de l&#8217;Ere Chr\u00e9tienne (P 1963); W. Beyerlin, Geschichte und heilsgeschichtliche Traditionsbildung im AT. Ein Beitrag zur Traditionsgeschichte von Richter VI-VIII: VT 13 (1963) 1-15; L. Rost, Das kleine heilsgeschichtliche Credo: Das kleine Credo und andere Studien zum AT (Hei 1965) 11-25; R. Kilian, Die Abrahams\u00fcberlieferungen der Genesis (Bo 1966); 1. de Freine, La Biblia y el origen del hombre (Descl\u00e9e Bilbao 1966; I. Bright, La historia de Israel (Descl\u00e9e Bilbao 1966); P. N\u00e1varro, Historia de la salvaci\u00f3n (Coculsa Madrid 1966); 0. H. Steck, Israel und das gewaltsame Geschick der Propheten (Neukirchen 1967); W. Richter, Beobachtungen zur theologischen Systembildung in der atl. Literatur an-hand des \u00abkleinen geschichtlichen Credo\u00bb: Wahrheit und Verk\u00fcndigung (Festschrift M. Schmaus) (Mn 1957) 175-212; R. W\u00e1lker, Die Heilsgeschichte im ersten Ev. (G\u00f6 1967) 1. Dani\u00e9lou, Historia de la salvaci\u00f3n y liturgia (S\u00ed\u00adg Sal 1967); H. 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A veces se entiende la historia de la s. en general y especialmente la historia de la revelaci\u00f3n y de la s. del AT y NT como una serie de intervenciones divinas que vienen inmediatamente \u00abde fuera\u00bb, por las que Dios habla a los hombres y por medio de los profetas u otras personas mediadoras les comunica conocimientos o verdades sobrenaturales e imperativos morales en frases humanas. En forma extr\u00ed\u00adnseca se reduce ah\u00ed\u00ad la historia de la revelaci\u00f3n y de la s. a un acontecimiento meramente categorial (aun cuando se da por presupuesta la necesidad de la gracia de la fe para la aceptaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la revelaci\u00f3n categorial mediante el acto de creer).<\/p>\n<p>Esa concepci\u00f3n no tiene en cuenta de manera igualmente fundamental la funci\u00f3n constitutiva de la gracia divina interna (del Pneuma), con su dinamismo peculiar, para la s. y la revelaci\u00f3n misma, pasa por alto que la historia de la revelaci\u00f3n y de la s. del AT y NT, aunque es en s\u00ed\u00ad misma testimonio aut\u00e9ntico acerca de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, sin embargo, precisamente como interpretaci\u00f3n de esa acci\u00f3n, es ella misma parte del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico del Pneuma. A la Escritura, que da testimonio de la historia de la s. del AT y del NT, precede siempre el medio que hace posible su interpretaci\u00f3n, a saber, el Pneuma mismo (-> gracia) del que ella da testimonio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el concepto teol\u00f3gico de historia de la s. no puede entenderse meramente como una posterior consignaci\u00f3n material del curso f\u00e1ctico de la historia de la s. judeo-cristiana; y tampoco puede entenderse como la explicaci\u00f3n de las etapas de reflexi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica dada en la historia de la revelaci\u00f3n del AT y NT (por m\u00e1s que sea eso tambi\u00e9n). Si trata de ser un concepto teol\u00f3gico de historia de la s. debe explicar el horizonte de inteligencia que se abre en la historia de la revelaci\u00f3n y s. del AT y NT. Debe mostrar la identidad de acontecimiento entre gracia (Pneuma) y revelaci\u00f3n, entre libertad (acci\u00f3n) de Dios y libertad (acci\u00f3n) del hombre, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se alcanza la s\u00ed\u00adntesis de historia de la s. que abarca la historia de la s. de la humanidad (incluyendo la anterior al AT, la veterotestamentaria y la extracristiana) y la transmite junto con la historia de la s. en Jesucristo, que es la historia de la s. de la humanidad \u00fanica y total, por cuanto en \u00e9l se ha dado el \u00fanico y escatol\u00f3gicamente definitivo punto culminante de la historia de la s. y revelaci\u00f3n. Ese punto culminante consiste en la absoluta e irrevocable unidad entre la autocomunicaci\u00f3n transcendental de Dios a la humanidad en el Pneuma y su mediaci\u00f3n hist\u00f3rica en el ser humano-divino de Jes\u00fas, que es simult\u00e1neamente Dios mismo en cuanto comunicado, la aceptaci\u00f3n humana de esta comunicaci\u00f3n y la definitiva manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica de tal autodonaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, una concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la historia de la s. no puede entenderse como una continuaci\u00f3n inmediata de las etapas de reflexi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del AT y NT. La raz\u00f3n de esto estriba en que, la mediaci\u00f3n teol\u00f3gica de todas las religiones o experiencias salv\u00ed\u00adficas de la humanidad con la historia de la s. en Jesucristo, s\u00f3lo puede realizarse en cuanto la historia vetero y neotestamentaria de la revelaci\u00f3n y de la s. como un todo (es decir, como llegada escatol\u00f3gicamente a su meta) es interrogada hermen\u00e9uticamente sobre su g\u00e9nesis transcendental y articulada seg\u00fan sus condiciones internas de posibilidad en forma teol\u00f3gicamente refleja, las cuales, naturalmente, s\u00f3lo son cognoscibles en este acontecer f\u00e1ctico, porque \u00fanicamente all\u00ed\u00ad se hacen plenamente reales.<\/p>\n<p>El hecho de que en la articulaci\u00f3n refleja del concepto teol\u00f3gico de historia de la s. deben mediarse entre s\u00ed\u00ad afirmaciones hist\u00f3ricas y esenciales, se deriva de la ineludible dial\u00e9ctica del -> conocimiento humano en general: el hombre conoce el propio ser a partir de su experiencia (natural y sobrenatural) de s\u00ed\u00ad mismo y de su historia (la cual, tanto aqu\u00ed\u00ad como a continuaci\u00f3n no debe entenderse de manera individualista-subjetivista, ni en forma colectivista, en el sentido de una conciencia general de la humanidad que llega hacia s\u00ed\u00ad misma, sino en principio de una manera dialog\u00ed\u00adstico-personal); y, viceversa, interpreta necesariamente su experiencia hist\u00f3rica a partir del conocimiento transcendental de la propia esencia, que, evidentemente, se modifica (ampl\u00ed\u00ada) en cada caso a trav\u00e9s de esta experiencia (-> historia e historicidad).<\/p>\n<p>2. Para la inteligencia teol\u00f3gica historia de la s. es el conjunto de todo aquello que acontece positiva o negativamente en la historia para la s. definitiva del hombre (cf. -> redenci\u00f3n). En sentido estricto el concepto de historia de la s. puede designar exclusivamente lo que se efect\u00faa como acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios y del hombre en orden a la s. (y no en orden a la condenaci\u00f3n). Pero, como para la visi\u00f3n cristiana de la historia de la s. la condenaci\u00f3n viene a ser por obra de Dios (y s\u00f3lo por obra suya) un momento en la realizaci\u00f3n de la s., sin perjuicio de la fundamental diferencia entre s. y condenaci\u00f3n para el hombre y las normas de su conducta, el concepto amplio, que hemos indicado en primer lugar, es el m\u00e1s adecuado a la historia de la s. como se da de hecho.<\/p>\n<p>El concepto general de historia de la s., seg\u00fan el cual \u00e9sta designa todo acontecer de la s. (o condenaci\u00f3n) en cualquier parte de la historia de la humanidad donde pueda producirse, es decir, la historia de todas las experiencias salv\u00ed\u00adficas de la humanidad, queda legitimado por el hecho de que existe una experiencia salv\u00ed\u00adfica antes de, paralelamente con y despu\u00e9s de la historia de la s. judeo-cristiana, y porque estas experiencias acontecen sin duda, no s\u00f3lo en el plano metahist\u00f3rico, sino en forma propiamente hist\u00f3rica dentro de las religiones extracristianas. Efectivamente, el hombre s\u00f3lo puede realizar su relaci\u00f3n transcendental con Dios en la concreci\u00f3n hist\u00f3rica, que, en virtud de la naturaleza social y comunicativa del hombre, siempre tiene necesariamente un car\u00e1cter de objetivaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es doctrina de fe que la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (cf. luego en C) revelada en Jesucristo, se extiende a todos los hombres de todos los tiempos y de todas las religiones hist\u00f3ricas. Dada esta voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios para con la humanidad, se puede hablar en primer lugar de una historia de la -> gracia, en el sentido de que la gracia en principio es ofrecida a todos los hombres. Este di\u00e1logo por la gracia entre Dios y los hombres tiene car\u00e1cter de acontecimiento, se basa en la libertad de Dios y del hombre, y no viene dado necesariamente con la constituci\u00f3n del hombre como persona espiritual. Pero, por otro lado, tampoco es historia en sentido pleno, pues el aspecto de gracia que reviste este acontecimiento en su libre ofrecimiento por parte de Dios y en su libre aceptaci\u00f3n con fe y amor por parte del hombre, no implica sin m\u00e1s el momento de lo hist\u00f3rico en el estricto sentido de la objetividad, de su expresividad en f\u00f3rmulas, de la comunicaci\u00f3n social. A todos los hombres se ofrece y promete la s., en tanto \u00e9stos no se cierran al ofrecimiento divino por medio de una culpa grave y libre. Por tanto, todos los hombres existen en un \u00e1mbito existencial al que no s\u00f3lo pertenece la obligaci\u00f3n de tender a la meta sobrenatural de la uni\u00f3n inmediata con el Dios absoluto en la consumaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la aut\u00e9ntica posibilidad subjetiva de encontrar esta meta mediante la aceptaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo en la gracia y la gloria (Vaticano H, Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 16). Por consiguiente, el ofrecimiento y la posibilidad de la gracia se extienden tanto como se extiende la historia humana de la libertad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, este ofrecimiento de elevaci\u00f3n sobrenatural de la realidad espiritual del hombre, que capacita a \u00e9ste para aproximarse al Dios de la vida sobrenatural por su dinamismo racional-personal, no es meramente un estado objetivo en el hombre, que deber\u00ed\u00ada ser considerado simplemente como algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia. M\u00e1s bien, tenemos que considerar la gracia como transformaci\u00f3n de la estructura de la conciencia del hombre (no en el sentido de un conocimiento de un nuevo objeto), del horizonte bajo el cual se aprehenden en la conciencia las realidades experimentadas emp\u00ed\u00adricamente, y de la orientaci\u00f3n \u00faltima de esta conciencia. Como aprior\u00ed\u00adstico y formal, este horizonte sobrenatural no tiene que ser necesariamente de tal naturaleza que deba pensarse refleja y expl\u00ed\u00adcitamente (o que pueda set pensado sin su esclarecimiento expl\u00ed\u00adcito mediante la revelaci\u00f3n categorial), y que, por consiguiente, deba separarse y distinguirse del horizonte transcendental de la experiencia del ser dada en la conciencia del hombre. En cuanto tal no es objeto, sino horizonte no tem\u00e1tico dentro del cual se realiza la existencia espiritual del hombre. Es la referencia innominada del hombre por el conocimiento y la libertad hacia m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que puede se\u00f1alarse objetivamente. Esa referencia es impl\u00ed\u00adcita, o sea, no se da a conocer en forma de un objeto individual; y, sin embargo, est\u00e1 presente como trascendental y precisamente as\u00ed\u00ad lo abarca todo y repercute tanto m\u00e1s intensamente en todo. Es una referencia indescriptible y est\u00e1 presente precisamente de esta manera. Es el dinamismo y la -> trascendencia del esp\u00ed\u00adritu que penetra en la infinitud del -> misterio, que es Dios. Dicho dinamismo tiene fuerza real para llegar a Dios y alcanzarlo, porque Dios se le comunica a s\u00ed\u00ad mismo en el Pneuma, y por cierto de tal manera que \u00e9ste se halla insertado ya como la m\u00e1s \u00ed\u00adntima fuerza y legitimaci\u00f3n de ese movimiento de infinita trascendencia.<\/p>\n<p>En esta elevaci\u00f3n sobrenatural del hombre, dada por la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios, se realiza ya el concepto de revelaci\u00f3n, no en el sentido de una comunicaci\u00f3n venida desde fuera por la palabra, pero s\u00ed\u00ad en el sentido de una transformaci\u00f3n de la conciencia que procede de la libre autocomunicaci\u00f3n personal de Dios como gracia, la cual puede llamarse plenamente revelaci\u00f3n. Pues en ella se comunica ontol\u00f3gica y realmente lo que en definitiva constituye todo el contenido de la revelaci\u00f3n de Dios formulada propiamente en enunciados, a saber: Dios y su proximidad salv\u00ed\u00adfica e indulgente, tal como \u00e9l es la s. del hombre por la comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo en la gracia y la gloria.<\/p>\n<p>Si el hombre acepta su trascendencia elevada sobrenaturalmente, el horizonte sobrenatural, la \u00abdimensi\u00f3n profunda\u00bb de la realidad (P. Tillich) y, por tanto, esta revelaci\u00f3n de Dios en la autocomunicaci\u00f3n del que est\u00e1 revelado, entonces \u00e9l realiza, aunque no en forma directamente tem\u00e1tica, lo que en s\u00ed\u00ad es \u00ab-> fe\u00bb, a saber, la libre aceptaci\u00f3n de la verdad divina como autocomunicaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Esa historia general de la revelaci\u00f3n y de la s. es historia, si bien en un sentido amplio y no estricto. Es historia porque, por parte de Dios y del hombre, se trata de un acto interpersonal de libertad, de comunicaci\u00f3n; porque esta sobrenatural situaci\u00f3n fundamental del hombre &#8211; si \u00e9l no ha de dividirse en forma dualista &#8211; tambi\u00e9n se hace perceptible inevitablemente en las configuraciones concretas de la -> religi\u00f3n, de la visi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, de la -> moralidad; porque tal situaci\u00f3n, partiendo del dinamismo de la gracia y bajo la sobrenatural providencia salv\u00ed\u00adfica de Dios, trata de objetivarse en enunciados religiosos expl\u00ed\u00adcitos (-> mito), en el -> culto, en la comunidad religiosa, en la protesta prof\u00e9tica contra un encerramiento natural del hombre en un mundo categorial y contra una falsa interpretaci\u00f3n de esta experiencia fundamental de la gracia. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad y desde una visi\u00f3n cristiana de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios y de la gracia sobrenatural, se desprende una visi\u00f3n positiva de la historia universal de las religiones.<\/p>\n<p>3. El concepto de historia especial de la s. en sentido teol\u00f3gico positivo se da all\u00ed\u00ad donde no s\u00f3lo acontecen la gracia y la revelaci\u00f3n (al menos en cuanto son necesarias para hacer posible una fe justificante), sino que tambi\u00e9n la reflexi\u00f3n hist\u00f3rica y refleja sobre este acontecimiento pertenece al acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en cuanto tal, y dicha pertenencia est\u00e1 garantizada por Dios como discernible de otras manifestaciones hist\u00f3ricas; es decir, all\u00ed\u00ad donde, por medio de la palabra hist\u00f3rica de Dios, que es un elemento constitutivo de esta historia misma de la s., \u00e9l ha interpretado una esfera o una interrelaci\u00f3n de acontecimientos de la historia profana en su car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico o condenatorio, y as\u00ed\u00ad ha separado de la restante historia ese acontecimiento interpretado de una historia singular y, con ello, lo ha convertido en historia de la s. aut\u00e9nticamente especial y expl\u00ed\u00adcita.<\/p>\n<p>En consecuencia, las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios est\u00e1n presentes en cuanto tales en la dimensi\u00f3n de la historia humana, o sea, son en s\u00ed\u00ad mismas hist\u00f3ricas en el sentido m\u00e1s estricto, por primera vez cuando la palabra de Dios que las enuncia e interpreta es un momento interno constitutivo de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica misma. Esta reflexi\u00f3n (conciencia) de la experiencia salv\u00ed\u00adfica sobre s\u00ed\u00ad misma, operada por Dios y perceptible hist\u00f3ricamente (y as\u00ed\u00ad objetivable), tiene a su vez su propia historia, no s\u00f3lo en la diferencia hist\u00f3rica de los acontecimientos y experiencias salv\u00ed\u00adficos, sino tambi\u00e9n en la creciente claridad con que la historia especial de la s., en esa reflexi\u00f3n de la experiencia salv\u00ed\u00adfica sobre s\u00ed\u00ad misma, se va distinguiendo de la historia general de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con esta historicidad de la interpretaci\u00f3n de la historia por la palabra de Dios mismo, nota espec\u00ed\u00adfica de la historia especial de la s., corre paralelo el progresivo proceso hist\u00f3rico que se da en el ofrecimiento de la s. por parte de Dios al hombre y en la aceptaci\u00f3n cada vez m\u00e1s manifiesta por parte del hombre hasta llegar a la culminaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que determina el sentido y desenlace de toda la historia, y en la que el ofrecimiento de la s., as\u00ed\u00ad como su interpretaci\u00f3n por la palabra de Dios mismo, han hallado su uni\u00f3n indisoluble e hist\u00f3rica en la persona de la Palabra encarnada. Por consiguiente, donde la palabra de Dios interpreta claramente la historia en su car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico o condenatorio, donde las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios en la historia general de la s. y de la revelaci\u00f3n se objetivan con claridad y seguridad por obra de la palabra de Dios, y donde, por el testimonio verbal de Cristo sobre s\u00ed\u00ad mismo, se manifiesta hist\u00f3ricamente la uni\u00f3n absoluta, insuperable y perenne entre Dios y el mundo &#8211; con su historia &#8211; en -> Jesucristo; all\u00ed\u00ad est\u00e1 dado con toda propiedad la historia especial de la s. y de la revelaci\u00f3n. Con lo cual esta historia se separa y distingue de la historia universal.<\/p>\n<p>En la medida y grado en que no se ha realizado todav\u00ed\u00ada esta definitiva e indisoluble identidad entre la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios y su expresi\u00f3n verbal y consciente en Jesucristo (al que pertenecen esencialmente su autoconciencia humana y su testimonio de s\u00ed\u00ad mismo, en los cuales la uni\u00f3n hipost\u00e1tica [-> encarnaci\u00f3n] no s\u00f3lo se hace un hecho real, sino tambi\u00e9n un acontecimiento hist\u00f3rico quoad nos); en esa misma medida se dan solamente formas \u00abprecursoras\u00bb y todav\u00ed\u00ada deficientes de historia de la s. y de su delimitaci\u00f3n frente a la historia profana. Esas formas precursoras no son tanto especies de un concepto formal y un\u00ed\u00advoco de historia de la s., cuanto fases ascendentes de la realizaci\u00f3n de la \u00fanica \u00abesencia\u00bb de la historia de la s., que por primera vez en Jesucristo se actualiza plenamente.<\/p>\n<p>4. La relaci\u00f3n de la historia especial de la s. y de la revelaci\u00f3n con la historia general de las mismas. La historia especial de la s. tiene sus ra\u00ed\u00adces en la general, pues en sentido propiamente dicho s\u00f3lo a partir de la -> alianza de Mois\u00e9s puede hablarse de historia especial de la s. Esa alianza de Mois\u00e9s hace remontar etiol\u00f3gicamente su prehistoria hasta el principio mismo, y as\u00ed\u00ad se pierde en la historia general de la s. En el Antiguo Testamento mismo los l\u00ed\u00admites entre historia de s. e historia profana son todav\u00ed\u00ada vacilantes. El hombre del AT dif\u00ed\u00adcilmente pod\u00ed\u00ada distinguir entre profetas leg\u00ed\u00adtimos y falsos, pues no exist\u00ed\u00ada ninguna instancia institucional que, facultada por Dios para la discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus, pudiera distinguir definitivamente entre aut\u00e9nticos profetas y leg\u00ed\u00adtima renovaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de la religi\u00f3n, por una parte, y falsos profetas y evoluci\u00f3n religiosa delet\u00e9rea, por otra. El pueblo v\u00e9terotestamentario de Dios pod\u00ed\u00ada apartarse de su vocaci\u00f3n divina y obscurecer la especial perceptibilidad hist\u00f3rica de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios para el pueblo de Israel y, con ello, el signo de la representaci\u00f3n de Dios en el mundo. Consta igualmente por la revelaci\u00f3n que, en analog\u00ed\u00ada con el AT, tambi\u00e9n para otros pueblos hubo acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios hist\u00f3ricamente perceptibles, si bien permaneci\u00f3 privilegio de Israel el que su historia de la s. fuera la prehistoria inmediata de la encarnaci\u00f3n del Logos.<\/p>\n<p>La historia especial de la s. se distingue de la general, pero no considera la historia general as\u00ed\u00ad distinguida (por lo menos antes de Cristo) como inexistente o simplemente ileg\u00ed\u00adtima, pues antes de Cristo no aparece como obligatoria ni se ense\u00f1a una vocaci\u00f3n de todos a la historia especial provisional. Pero, precisamente as\u00ed\u00ad, \u00e9sta se sabe orientada hacia una cumbre, donde en principio &#8211; aunque no de hecho &#8211; absorbe en s\u00ed\u00ad y suprime la historia general de la s. La consecuencia es que, vistas las cosas desde esta cumbre, toda manifestaci\u00f3n refleja y tem\u00e1tica de la historia general de la s. resulta ileg\u00ed\u00adtima y se hace causa de condenaci\u00f3n si, puesta realmente ante el kairos de Cristo, se cierra a \u00e9l. S\u00f3lo en Jesucristo se alcanza una unidad absoluta e indisoluble entre gracia y revelaci\u00f3n, entre libertad divina y libertad humana. Esta unidad de acontecimiento se hace hist\u00f3ricamente presente en la autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas. La historia especial de la s. as\u00ed\u00ad consumada abarca el pasado y el futuro de tal manera que queda separada clara y permanentemente de la historia universal. Tal separaci\u00f3n se extiende a todo lo que resulta de este acontecimiento de Cristo y a su manera participa del car\u00e1cter definitivo e insuperable del mismo: -> Iglesia, sacramentos, sagrada -> Escritura. Pero, precisamente porque en Cristo y en su comunidad la historia de la s. alcance su clara y perenne distinci\u00f3n de la historia universal, porque all\u00ed\u00ad llegue a ser un fen\u00f3meno claramente discernible dentro de la historia universal y as\u00ed\u00ad, dentro de \u00e9sta, lleve la historia general de la s. a la inteligencia de s\u00ed\u00ad misma (en una historicidad verbal y social); en consecuencia esta historia de la s. as\u00ed\u00ad delimitada, con su naturaleza expl\u00ed\u00adcitamente social, sacramental y verbal, es tambi\u00e9n aquella realidad hist\u00f3rica que permanece determinante para todos los hombres de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Ya que el fundamento de la historia general de la s. es la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica pneum\u00e1tica de Dios, podemos concebir su progresiva objetivaci\u00f3n en la historia especial de la s. como momento positivo de crecimiento para \u00e9sta, a pesar de haber llegado a su estadio escatol\u00f3gico. Esto mismo puede decirse de la simultaneidad externa, que \u00abtodav\u00ed\u00ada\u00bb subsiste. La historia especial de la s. quiere incluir en ella toda la historia general de la s. y revelaci\u00f3n, y representarla hist\u00f3ricamente por s\u00ed\u00ad misma. Tiende, pues, a una identidad de acontecimiento con la historia general de la s. y, consecuentemente, tambi\u00e9n con la historia universal, aun cuando sabe que tales identificaciones nunca se consiguen en la historia, sino que solamente alcanzan su realizaci\u00f3n en el momento de suprimirse aqu\u00e9lla, en el -\u00bb reino de Dios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Barth KD I\/2 \u00c2\u00a7 14, II\/1 \u00c2\u00a7 313, II\/2 \u00c2\u00a7 34, III\/1 \u00c2\u00a7 41; O. Cullmann, Christus und die Zeit (Z 21948); O. Karrer, Das Religi\u00f6se in der Menschheit und das Christentum (F \u00ab1949); H. Ort, Geschichte und Heilsgeschichte in der Theologie R. Bultmanns (T 1955); R. 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Tresmontant, El problema de la revelaci\u00f3n (Herder Ba 21975). (Historia del mundo e historia de la salvaci\u00f3n), 135-156 (EI cristianismo y las religiones no cristianas); H. Renckens, Urgeschichte und Heilsgeschichte (Mz 31964); M. Seckler, Das Heil in der Geschichte (Mn 1964); F. Mildenberger, Gottes Tat im Wort (G\u00fc 1964); A. Luneau, L&#8217;Histoire du salut chez les Peres de 1&#8217;Eglise (P 1964); A. Darlap, Theologie der Heilsgeschichte: MySal 1 1-156; O. Cullmann, Heil als Geschichte. Heilsgeschichtliche Existenz im NT (T 1965); K. Rahner &#8211; J. Ratzinger, Revelaci\u00f3n y tradici\u00f3n (Herder Ba 1971); H: G. Gadamer, Wahrheit und Methode (T 21965); H. Schlier, Die Zeit der Kirche (Fr \u00c2\u00b01966); E. Simons, Philosophie der Offenbarung (St 1966); B. Weite, Heilsverst\u00e4ndnis (Fr 1966); H. R. Schlette, Epiphanie als Geschichte (Mn 1966); W. Pannenberg, Grundfragen systematischer Theologie (G\u00f6 1967); W. 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Introducci\u00f3n a la cuesti\u00f3n<br \/>\nLa doctrina cristiana acerca de Dios y de su bondad y santidad infinitas (Dz 1782s) y la doctrina seg\u00fan la cual toda otra realidad, sin excepci\u00f3n, procede de Dios (-> creaci\u00f3n), implican la fundamental creencia cristiana de que, \u00abde suyo\u00bb, la realidad total es objetivamente buena, es decir, juntamente con el acto fundamental de nuestra existencia (en el -> conocimiento y el -> amor), el cual nos es conocido por nuestra experiencia, debe ser afirmada &#8211; y no rechazada &#8211; como llena de sentido y digna de ser amada. Por otra parte, la inteligencia cristiana de la existencia sabe: no s\u00f3lo que la realidad plural inmediatamente experimentable (del -> hombre mismo y del -> mundo) es finita y, en consecuencia, solamente puede afirmarse con la reserva inherente al acto de su aceptaci\u00f3n, que la diferencia ontol\u00f3gica entre Dios y lo no-divino se prosigue aun dentro del acto de la toma de posici\u00f3n ante la realidad (si ese acto no ha de ser una divinizaci\u00f3n inmoral y en s\u00ed\u00ad contradictoria de la misma); sino tambi\u00e9n que en el hombre (y, por ende, en el mundo) se da el misterio del pecado y de la culpa y, consiguientemente, del -> mal y del absurdo.<\/p>\n<p>Esos dos hechos fundamentales no pueden ser positivamente penetrados respecto de su compatibilidad. Esta s\u00f3lo puede aceptarse en el acto absoluto de confesar a Dios, bondad absoluta, porque se dan precisamente los dos hechos, y la aceptaci\u00f3n de su conciliabilidad, sin que &#8211; cayendo en la ideolog\u00ed\u00ada &#8211; se descarte para nada lo uno en favor de lo otro, es la aceptaci\u00f3n de la propia condici\u00f3n de criatura por parte del hombre (la aceptaci\u00f3n de no ser Dios), el cual, puesto que no es el primigenio centro de la realidad, tampoco puede entenderla desde un punto \u00fanico, a partir del cual todo le resultara evidente. De ah\u00ed\u00ad se derivan dos cosas:<br \/>\n1. De la proposici\u00f3n \u00abtodo es bueno\u00bb no se sigue que la existencia individual no est\u00e9 amenazada, e incluso radicalmente amenazada, y tenga una seguridad absoluta. La amenaza a la existencia llega hasta su ra\u00ed\u00adz \u00faltima (-> pecado) y hasta su estadio definitivo (posibilidad del -> infierno). Y como el hombre, en su determinaci\u00f3n libre como tal, a pesar de que, cuando \u00e9sta es mala, no puede descargar su responsabilidad sobre el Dios santo, sin embargo, debe sentirse envuelto por la soberana voluntad de Dios, que no ha de confundirse con la voluntad creada; esa amenaza de la existencia significa para el hombre la situaci\u00f3n de una inseguridad sobre si Dios ser\u00e1 definitivamente bueno y clemente para \u00e9l mismo como individuo concreto.<\/p>\n<p>Naturalmente, se puede y debe distinguir entre voluntad de Dios \u00abantecedente y absoluta\u00bb y \u00abconsiguiente y condicionada\u00bb y decir: En su voluntad antecedente (aunque condicionada) Dios es ciertamente bueno para m\u00ed\u00ad, para cada individuo particular, y s\u00f3lo es inseguro si yo, y cada individuo en su libertad, me decidir\u00e9 libremente por Dios, y es, por tanto, incierto para m\u00ed\u00ad si Dios, en la voluntad incondicional que sigue a esta decisi\u00f3n, ser\u00e1 bueno para conmigo, si querr\u00e1 (o podr\u00e1 querer) mi s. eterna. Pero con esto no se penetra ni aclara la relaci\u00f3n entre el sentido del Dios bueno, de su voluntad y de la realidad no divina, por una parte, y lo absurdo del mal (moral) y de sus consecuencias a veces definitivas, por otra, y el hombre no se tranquiliza dentro de lo entendido y, por ende, disponible.<\/p>\n<p>En efecto, aun prescindiendo de que, en un sentido absolutamente estricto, no se puede hablar de una voluntad de Dios consiguiente a una realidad creada (y de hecho el -\u203a tomismo escol\u00e1stico s\u00f3lo explica esta voluntad consiguiente refiri\u00e9ndola a una sucesi\u00f3n intradivina de signa r\u00e1tionis y haciendo que anteceda a toda previsi\u00f3n de una realidad creada), la inseguridad de la situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica no se suprime por esta distinci\u00f3n cl\u00e1sica (recta e inevitable). Porque en primer lugar la libertad creada, que se halla todav\u00ed\u00ada en curso de realizaci\u00f3n (y a la que se desplaza la inseguridad de la relaci\u00f3n con el Dios bueno), es para el sujeto reflexionante lo impenetrado y lo que inquieta y amenaza de manera permanente. Y, adem\u00e1s, el sujeto libre se reconoce, a pesar de su libertad y en ella precisamente, como sometido a la soberana disposici\u00f3n de Dios, sin que por ello pueda descargar su responsabilidad sobre \u00e9l. Si y donde la libertad acepta la s. ofrecida por Dios, esa aceptaci\u00f3n misma es a su vez efecto de la inmerecida gracia divina (Dz 176s 182 193 300 322).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, pues, la voluntad antecedente de Dios como buena se diferencia una vez m\u00e1s a s\u00ed\u00ad misma (como lo muestra la doctrina general acerca de la distinci\u00f3n puesta por Dios mismo entre gracia puramente \u00absuficiente\u00bb y gracia \u00abeficaz\u00bb), y as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n ella se torna impenetrable. Que esta voluntad de Dios como antecedente sea para m\u00ed\u00ad efectiva de tal forma que produzca para m\u00ed\u00ad el sentido postrero y definitivo de la existencia, es punto sobre el que nadie puede hacer una afirmaci\u00f3n absoluta de car\u00e1cter te\u00f3rico partiendo de la tesis fundamental del sentido y bondad de la realidad en general.<\/p>\n<p>2. Esta afirmaci\u00f3n (te\u00f3ricamente imposible) y, por tanto, la experiencia de la relaci\u00f3n entre el sentido y el sinsentido (para nosotros) en el orden extradivino, ha de hacerse de otro modo; pues, a la postre, es necesaria una relaci\u00f3n positiva con la cuesti\u00f3n misma: Yo tengo que esperar. Aqu\u00ed\u00ad se ve que la -> esperanza, como acto de fundarse concretamente a s\u00ed\u00ad mismo sobre lo que no cabe mostrar adecuadamente, es un modo fundamental de la existencia humana, y no puramente la funci\u00f3n, por s\u00ed\u00ad evidente, derivada del conocimiento (e incluso de la fe \u00abte\u00f3rica\u00bb). S\u00f3lo \u00abte\u00f3ricamente\u00bb, \u00aben principio\u00bb, puede mostrarse que debe haber esperanza, pero esto no convierte la esperanza en semejante funci\u00f3n secundaria del conocimiento (de la fe) te\u00f3rico. Porque la esperanza concreta de cada uno en su s. (en la bondad y el sentido \u00faltimo de su existencia singular) se legitima, desde luego, por esa visi\u00f3n te\u00f3rica ante la raz\u00f3n te\u00f3rica, pero no puede ser constituida por ella, ya que aqu\u00e9lla no puede ofrecer la raz\u00f3n de esta esperanza: la voluntad salv\u00ed\u00adfica, concreta y eficaz, que parte exclusivamente de Dios y permanece escondida en \u00e9l.<\/p>\n<p>II. Punto fundamental de partida<br \/>\nPartiendo de aqu\u00ed\u00ad cabe ahora alcanzar, por la fe, una inteligencia real de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios. Esta es la raz\u00f3n de la esperanza en cuanto tal, que, como raz\u00f3n concreta, s\u00f3lo se alcanza en el acto mismo de la esperanza. La esperanza misma, como todo acto salv\u00ed\u00adfico (-> acto religioso), tiene su raz\u00f3n, de una parte, en la posibilidad \u00abtrascendental\u00bb que le da la gracia, y, de otra, en el llamamiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico (categorial) a ella, que va dado en la oferta de la s. por Cristo, y en la experiencia de que \u00abla esperanza no enga\u00f1a\u00bb (Rom 5, 5), en la experiencia de que tal esperanza se ha realizado ya en la -> resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>III. Escritura y magisterio<br \/>\nSeg\u00fan la Escritura, en la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios no se trata de la bondad y santidad divinas, metaf\u00ed\u00adsicamente necesarias, ni de una derivaci\u00f3n forzosa de ellas, ni de un atributo metaf\u00ed\u00adsico de -> Dios que siempre y dondequiera puede ser afirmado, sino de una conducta accidental de Dios, que puede conocerse y proclamarse en la historia concreta. Esa libre conducta personal de Dios, que quiere la s. de cada hombre, se hizo fundamentalmente manifiesta, de modo definitivo e irrevocable, en Jesucristo, aun cuando s\u00f3lo en la esperanza, y precisamente en ella, alcanza al individuo. Cuando un hombre piensa que debe estar persuadido, por experiencia interna, de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, ha hecho esta experiencia por la gracia interna de Cristo.<\/p>\n<p>Todos tenemos un redentor (1 Tim 4, 10), todos somos iluminados (Jn 1, 29; 3, 16s; 4, 12; 8, 12; 1 Jn 2, 2). El texto cl\u00e1sico de la universalidad de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios es 1 Tim 2, 1-6. Con ese texto han de compararse tambi\u00e9n Mt 26, 28 par; Mc 10, 45; Rom 11, 32; Mt 23, 27; Lc 19, 41. Aunque la Escritura exalta as\u00ed\u00ad la poderosa fuerza de la voluntad misericordiosa de Dios, que abarca a todos y supera con su abundancia al pecado (cf. Rom 5, 17s; Rom 11, 32), sin embargo no contiene ninguna afirmaci\u00f3n te\u00f3rica acerca de una apocat\u00e1stasis, sino que deja al hombre ante un doble posible desenlace definitivo de su historia: la s. o la perdici\u00f3n (Mt 25, 31-45, etc.). Ordena, pues, al hombre tener esperanza, de una parte, para s\u00ed\u00ad y para todos, y le veda, de otra parte, la seguridad, que pasar\u00ed\u00ada de \u00abmera\u00bb esperanza, de saber qu\u00e9 es concretamente lo definitivo para todos.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que el magisterio eclesi\u00e1stico conozca aquel t\u00e9rmino medio, s\u00f3lo aceptable por la esperanza, entre la doctrina de la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios y la ignorancia del desenlace concreto de la historia para el individuo como tal. Cristo muri\u00f3 \u00abpor todos los hombres\u00bb (s\u00ed\u00admbolos); todos los justificados reciben gracia suficiente para evitar cualquier pecado formal (subjetivo) y alcanzar as\u00ed\u00ad su s. (Dz 804 828 et passim). Ser\u00ed\u00ada herej\u00ed\u00ada afirmar que Cristo muri\u00f3 s\u00f3lo por los predestinados (Dz 1096 et pssim); y error teol\u00f3gico que s\u00f3lo muri\u00f3 por los creyentes; o que los paganos, herejes, etc.,fuera de la Iglesia no reciben gracia suficiente (Dz 1294 1376 1646 1677; Vaticano II, Lumen gentium, n.\u00c2\u00b0 16). As\u00ed\u00ad, pues, aunque (por razones de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del dogma) no se ha definido a\u00fan la absoluta universalidad de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios respecto de todos los hombres (en cuanto llegan al uso de raz\u00f3n); sin embargo, esa universalidad no puede ya negarse, tanto m\u00e1s por el hecho de que el concilio Vaticano ll ve posibilidad de s. aun para los gentiles (Ad gentes, n\u00c2\u00b0 3) y hasta para quienes, sin culpa suya, no han llegado todav\u00ed\u00ada al expreso conocimiento de Dios (Lumen gentium, n\u00c2\u00b0 16). Sobre la cuesti\u00f3n (que debe responderse positivamente) de si tambi\u00e9n los ni\u00f1os que mueren sin bautismo est\u00e1n incluidos en esta voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, no existe decisi\u00f3n doctrinal de la Iglesia (-> limbo). En cambio, est\u00e1 rechazada la doctrina de la apocat\u00e1stasis (Dz 209 211). No existe una predestinaci\u00f3n positiva a la condenaci\u00f3n, antecedente a la culpa del hombre, ni tampoco una predestinaci\u00f3n a la culpa misma (Dz 160a 200 300 316s 321s 514 816).<\/p>\n<p>IV. Tradici\u00f3n<br \/>\nEn los padres griegos y antes de Agust\u00ed\u00adn, en principio no hay duda alguna sobre la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, aunque apenas se ve all\u00ed\u00ad la posibilidad concreta de salvarse fuera de la Iglesia y del bautismo. El Agust\u00ed\u00adn de los \u00faltimos a\u00f1os (por lo menos desde el 418) no conoce en la teolog\u00ed\u00ada te\u00f3rica una universal voluntad salv\u00ed\u00adfica para la massa damnata por el pecado original. Dios quiere revelar su justo juicio, abandonando a muchos en la perdici\u00f3n original. Lo mismo ense\u00f1a Fulgencio. Pr\u00f3spero de Aquitania ense\u00f1a de nuevo un universalismo de la s., pues la doctrina de Agust\u00ed\u00adn sobre este punto no fue nunca obligatoria (Dz 142 160a-b). Cabe observar tambi\u00e9n en la patr\u00ed\u00adstica una corriente subterr\u00e1nea, no desde\u00f1able, en favor de la apocat\u00e1stasis.<\/p>\n<p>Posteriormente, el universalismo en principio de la s. por parte de Dios permanece en lo esencial indiscutido. Son una excepci\u00f3n el presb\u00ed\u00adtero Lucio (s. v) y Godescalco de Orbais. S\u00f3lo en la baja edad media (Thomas Bradwardine, Wiclef y Hus), en la teolog\u00ed\u00ada de los reformadores (en Calvino, pero no en la CA y en la FC) y en el jansenismo se cree que solamente se hace justicia a la inapelable soberan\u00ed\u00ada de la voluntad de Dios, a la revelaci\u00f3n de su justicia y al irresistible poder de la gracia, aceptando positivamente el particularismo de la s. y ense\u00f1ando, consiguientemente, una predestinaci\u00f3n positiva a la condenaci\u00f3n con anterioridad a los dem\u00e9ritos del hombre (predestinacionismo). K. Barth ha abandonado en esta cuesti\u00f3n la doctrina cl\u00e1sica del -> calvinismo.<\/p>\n<p>V. Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada trata de sistematizar la doctrina de la Escritura y de la tradici\u00f3n por la distinci\u00f3n entre voluntad de Dios condicionada e incondicional, antecedente y consiguiente, de suerte que la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios se refiere a la voluntad antecedente y condicionada, y no debe necesariamente afirmarse de la voluntad de Dios consiguiente y absoluta. Sin embargo, en las distintas teor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas sobre la esencia de la predestinaci\u00f3n divina se disputa sobre cu\u00e1l es el punto en que se distinguen estas dos voluntades (-> m\u00e9rito y dem\u00e9rito del hombre o voluntad de revelar su justicia).<\/p>\n<p>2. En la ejecuci\u00f3n de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios se dice que \u00e9l da a todo pecador, incr\u00e9dulo y obstinado una y otra vez, por lo menos la gracia remotamente suficiente para alcanzar su s., lo cual ha de afirmarse tanto m\u00e1s de los justificados y creyentes y de quienes sin su culpa no han llegado a\u00fan a la fe. La cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios pueda ser seria y llegar a su fin cuando son imposibles sin culpa propia, no s\u00f3lo el bautismo -3 y la pertenencia a la Iglesia (cf. miembros de la -> Iglesia), sino tambi\u00e9n la -> fe, no ha hallado a\u00fan una respuesta bien elaborada y clara.<\/p>\n<p>3. Problema aparte es la cuesti\u00f3n de si los ni\u00f1os peque\u00f1os que, sin culpa propia ni ajena, mueren sin bautismo, est\u00e1n comprendidos como individuos en la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios; pues, seg\u00fan la doctrina casi general de los te\u00f3logos, est\u00e1n realmente privados &#8211; en el -> limbo (Dz 1526) &#8211; de la bienaventuranza sobrenatural (cf. Dz 693 791, etc.). La cuesti\u00f3n sobre la suerte de estos ni\u00f1os y, por tanto, sobre la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios respecto de ellos,no ha encontrado a\u00fan una soluci\u00f3n realmente satisfactoria, pues contiene demasiadas inc\u00f3gnitas; y esa soluci\u00f3n no es tampoco de esperar, pues pretende un saber que nada importa para el obrar cristiano.<\/p>\n<p>4. En Jesucristo y en la experiencia de su gracia, Dios nos ha dado la facultad y obligaci\u00f3n de esperar para todos los hombres, a quienes debemos amar (-> amor), y, por ende, para nosotros mismos, la s. definitiva. Con ello hay que afirmar la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, tal como viene implicada en este acto de esperanza. Evidentemente, la esperanza se entiende aqu\u00ed\u00ad en el sentido antes descrito de un acto fundamental irreductible de la existencia.<\/p>\n<p>5. Esto significa que, en cuanto la esperanza est\u00e1 fundada en el acontecimiento escatol\u00f3gico, que es Jesucristo, en su muerte y resurrecci\u00f3n, la s. (como fin de la esperanza y, por tanto, de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios), no es en su totalidad (en el \u00abespacio\u00bb de la esperanza) una de dos posibilidades, junto a la cual, la otra (la de perdici\u00f3n) se presentara como posibilidad de la misma categor\u00ed\u00ada, y entre ambas la libertad de la criatura hubiera de escoger aut\u00f3nomamente. La decisi\u00f3n moralmente mala no tiene existencial y ontol\u00f3gicamente el mismo rango (ni siquiera formal) que la decisi\u00f3n moralmente buena; sino que Dios, por su propia y soberana gracia eficaz, ha decidido ya la totalidad de la historia de la libertad (que forma el espacio de la decisi\u00f3n libre del individuo) a favor de la s. del mundo en Cristo, y en \u00e9l ha promulgado ya este acontecimiento. El mundo, sin perjuicio de su libertad, es \u00abvencido\u00bb y salvado por el amor de Dios. Esta es la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, con la que primera y fundamentalmente se relaciona la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>6. Partiendo de ah\u00ed\u00ad no tiene ya justificaci\u00f3n el hablar de una doble predestinaci\u00f3n con igual categor\u00ed\u00ada. No s\u00f3lo porque en todo caso una predestinaci\u00f3n consiguiente (post praevia demerita) supone ya el libre no de la criatura, que \u00e9sta en ning\u00fan caso puede atribuir a Dios (por problem\u00e1tica que ontol\u00f3gicamente parezca nuestra afirmaci\u00f3n) de la misma manera que la atribuye su libre si (en cuanto manifestaci\u00f3n de la gracia eficaz) como precio y gloria de la gracia divina; sino, sobre todo, porque el cristiano (sin estar por ello cierto de su s. individual ni poder sobrepasar la esperanza) se encuentra con el Dios que quiere la s. de todos los hombres, y no puede salir siquiera existencialmente de esta situaci\u00f3n sin caer en un formalismo abstracto, desde el cual ya no es posible hallar la raz\u00f3n de la esperanza (a no ser que se tenga el \u00abego\u00ed\u00adsmo\u00bb en s\u00ed\u00ad por raz\u00f3n suficiente para esperar mejor que desesperar). En una doble posibilidad de predestinaci\u00f3n con el mismo rango, y dada la desconfianza frente a la propia libertad, el hombre tendr\u00ed\u00ada el mismo motivo para esperar su s. eterna que para desesperar de ella. La idea de predestinaci\u00f3n consiguiente a la condenaci\u00f3n y la distinci\u00f3n entre gracia eficaz y mera gracia suficiente, no restringen la concreta voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios con la que el hombre se encuentra y debe encontrarse en la esperanza; se trata ah\u00ed\u00ad de medios secundarios para aclarar que el hombre se encuentra con esta voluntad salv\u00ed\u00adfica en la esperanza y no en una seguridad teorizante, y no puede echar precisamente a Dios la culpa del terrible fracaso de la esperanza. Pero eso no significa precisamente que, en la esperanza como t\u00e1l, se encuentre el hombre con una voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios dudosa o limitada, o que s\u00f3lo pueda tener una esperanza que, en cuanto tal, no sea \u00abfirme\u00bb (firmissima spes: Dz 806).<\/p>\n<p>La idea de una doble predestinaci\u00f3n con igual categor\u00ed\u00ada tampoco tiene justificaci\u00f3n porque, en la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Cristo, sabemos con certeza que hay salvados, pero s\u00f3lo debemos temer (sin poder saber) que hay condenados. Pero precisamente este temor &#8211; que est\u00e1 ante una aut\u00e9ntica posibilidad, la cual permanece ineludible para nosotros, aunque tampoco se demuestra por un cumplimiento -, manda al hombre esperar en la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que ya ha acontecido, si bien para el que espera lo te\u00f3rico no puede demostrarse como m\u00e1s eficaz en \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>7. Es evidente que un hombre, si espera y mientras (amando) espera, se encuentra con la voluntad salv\u00ed\u00adfica real y eficaz, que no tiene junto a s\u00ed\u00ad misma la posibilidad real de una condenaci\u00f3n, sino que es precisamente la negaci\u00f3n de la posibilidad de una doble predestinaci\u00f3n. Pero precisamente no podemos decirnos a nosotros mismos con certeza si esperamos, como si sali\u00e9ramos de nosotros mismos y nos contempl\u00e1ramos desde fuera. S\u00f3lo podemos dec\u00ed\u00adrnoslo cuando esperamos, es decir, cuando nos refugiamos en lo indisponible. La esperanza crea su objeto, porque ella es creada por \u00e9l. Esto no es una paradoja barata, sino s\u00f3lo otra f\u00f3rmula para decir que \u00fanicamente se puede esperar si la confianza en la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios es sostenida por la gracia preveniente y eficaz, la cual a su vez es Dios mismo; y para decir que, de tal manera se espera (amando), que esta real voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios acontece verdaderamente, y acontece por cuanto se espera lo indisponible. Dios pone su voluntad salv\u00ed\u00adfica en cuanto la hace esperar precisamente como lo indisponible; la voluntad salv\u00ed\u00adfica pone su diferencia creada respecto de s\u00ed\u00ad misma, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad es voluntad de la s., que es Dios mismo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: A. d&#8217;Al\u00e9s: DAFC IV 1156-1182; S. Harent, Infideles: DThC VI\u00ed\u008d 1726-1930; M. Lariv\u00e9, La providence de Dieu et le salut des infideles: RThom 28 (1923) 43-73 (contra Billot); P. R. Pies, Die Heilsfrage der Heiden (Aquisgr\u00e1n 1925); Th. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>1. soteria (swthriva, 4991), denota liberaci\u00f3n, preservaci\u00f3n, salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n se usa en el NT: (a) de liberaci\u00f3n material y temporal de peligros y aprehensi\u00f3n: (1) nacional (Luk 1:69  \u00abcuerno de salvaci\u00f3n\u00bb, RV; RVR traduce \u00abpoderoso Salvador\u00bb; v. 71; Act 7:25  \u00ablibertad\u00bb, RVR; RV: \u00absalud\u00bb); (2) personal, como del mar (Act 27:34  \u00absalud\u00bb, RV, RVR); de la c\u00e1rcel (Phi 1:19  \u00abliberaci\u00f3n\u00bb; RV: \u00absalud\u00bb); del diluvio (Heb 11:7  \u00abque su casa se salvase\u00bb, RV, RVR; VM: \u00abla salvaci\u00f3n de su casa\u00bb); (b) de la liberaci\u00f3n espiritual y eterna concedida inmediatamente por Dios a aquellos que aceptan sus condiciones de arrepentimiento y fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas, en quien \u00fanicamente se puede obtener (Act 4:12), y en base de la confesi\u00f3n de El como Se\u00f1or (Rom 1:16; Eph 1:13; v\u00e9ase m\u00e1s bajo SALVAR); (c) de la experiencia presente del poder de Dios para liberar de la servidumbre del pecado (p.ej., Phi 2:12, donde la referencia especial, aunque no total, es al mantenimiento de la paz y de la armon\u00ed\u00ada; 1Pe 1:9). Esta presente experiencia por parte de los creyentes es virtualmente equivalente a la santificaci\u00f3n; para este prop\u00f3sito, Dios puede hacerlos sabios (2Ti 3:15); no deben descuidarla (Heb 2:3); (d) de la futura liberaci\u00f3n de los creyentes en la parus\u00ed\u00ada de Cristo por sus santos, salvaci\u00f3n que es el objeto de su confiada esperanza (p.ej., Rom 13:11; 1Th 5:8, y v. 9, donde se les asegura la salvaci\u00f3n, siendo la liberaci\u00f3n de la ira de Dios destinada a ser ejecutada sobre los imp\u00ed\u00ados al final de esta era, v\u00e9ase 1Th 1:10; 2Th 2:13; Heb 1:14; 9.28; 1Pe 1:5; 2Pe 3:15); (e) Cristo en la \u00e9poca de \u00abla epifan\u00ed\u00ada (o resplandor) de su parus\u00ed\u00ada (2Th 2:8; Luk 1:71; Rev 12:10); (1) en sentido inclusivo, recapitulando todas las bendiciones otorgadas por Dios sobre los hombres en Cristo por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo (p.ej., 2Co 6:2; Heb 5:9; 1Pe 1:9,10; Jud_3); (g) ocasionalmente, como virtualmente significando el mismo Salvador (p.ej., Luk 19:9; cf. Joh 4:22, v\u00e9ase SALVADOR); (h) en ascripciones de alabanza a Dios (Rev 7:10), y como aquello que es prerrogativa suya de otorgar (19.1). 2. soterion (swthvrion, 4992), neutro del adjetivo soterios, se utiliza como nombre en Luk 2:30; 2.6, pasajes ambos en los que denota al Salvador, como en N\u00c2\u00ba 1 (g); en Act 28:28, como en N\u00c2\u00ba 1 (b); en Eph 6:17, donde la esperanza de salvaci\u00f3n [v\u00e9ase N\u00c2\u00ba 1 (d)] es descrita metaf\u00f3ricamente como un yelmo.\u00c2\u00b6 Nota: El adjetivo soterios, que trae salvaci\u00f3n, portador de salvaci\u00f3n, se usa con el prop\u00f3sito de describir la gracia de Dios (Tit 2:11  \u00abpara salvaci\u00f3n\u00bb; VM: \u00abque trae salvaci\u00f3n\u00bb); F. Lacueva, en Nuevo Testamento Interlineal, loc. cit., traduce as\u00ed\u00ad: \u00abPorque ha aparecido la gracia de Dios salv\u00ed\u00adfica a todos los hombres\u00bb.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La idea de salvaci\u00f3n (fig. sozo y derivados) se expresa en hebreo con toda una serie de ra\u00ed\u00adces que se refieren a la misma experiencia fundamental: salvarse uno es verse sustra\u00ed\u00addo a un peligro en que estaba expuesto a perecer. Seg\u00fan la naturaleza del peligro, el acto de salvar tiene afinidad con la protecci\u00f3n, la liberaci\u00f3n, el rescate, la curaci\u00f3n, y la salvaci\u00f3n la tiene con la victoria, la vida, la paz&#8230; A partir de tal experiencia humana y utilizando los t\u00e9rminos mismos que la expresaban, explic\u00f3 la revelaci\u00f3n los aspectos m\u00e1s esenciales de la acci\u00f3n de Dios en la tierra : Dios salva a los hombres, Cristo es nuestro salvador (Lc 2,11), el Evangelio aporta la salvaci\u00f3n a todo creyente (Rom 1,16). Hay, pues, aqu\u00ed\u00ad un t\u00e9rmino clave en el lenguaje b\u00ed\u00adblico; pero sus resonancias finales no nos deben hacer olvidar el lento proceso de elaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>AT. 1. LA SALVACI\u00ed\u201cN DE DIOS EN LA HISTORIA Y EN LA ESCATOLOG\u00ed\u008dA. La idea de un Dios que salva a sus fieles es com\u00fan a todas las religiones. En el AT es un tema corriente y antiguo, como lo prueban los nombres propios compuestos con la ra\u00ed\u00adz \u00absalvar\u00bb (Josu\u00e9, Isa\u00ed\u00adas, Eliseo, Oseas, para no citar m\u00e1s que la ra\u00ed\u00adz principal, yas&#8217;). Pero la experiencia hist\u00f3rica del pueblo de Dios le da una coloraci\u00f3n particular que explica por una parte su empleo en la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>1. La experiencia hist\u00f3rica. Cuando se halla Israel en per\u00ed\u00adodo cr\u00ed\u00adtico y se ve librado por Dios, sea por un concurso providencial de circunstancias que puede llegar hasta el *milagro, sea envi\u00e1ndole un jefe humano que lo lleve a la *victoria, entonces experimenta la \u00absalvaci\u00f3n de Dios\u00bb. El asedio de Jerusal\u00e9n por Senaquerib ofrece un ejemplo cl\u00e1sico de esto: el rey de Asiria niega que Yahveh pueda salvar a Israel (2Re 18, 30-35); Isa\u00ed\u00adas promete la salvaci\u00f3n (2Re 19,34; 20,6); y efectivamente Dios salva a su pueblo. Ahora bien, los historiadores sagrados se\u00f1alan en el pasado m\u00faltiples experiencias de este g\u00e9nero. Dios salv\u00f3 a David (es decir: le dio la victoria) dondequiera que fue (2Sa 8,6.14; 23,10.12). Por intermedio de David salv\u00f3 a su pueblo de las manos de sus enemigos (2Sa 3,18), como lo hab\u00ed\u00ada hecho ya por medio de Sa\u00fal (ISa 11,13), de Samuel (1Sa 7,8), de Sans\u00f3n (Jue 13,5), de Gede\u00f3n (Jue 6,14), de todos los jueces (Jue 2,16.18). En el tiempo del \u00e9xodo sobre todo salv\u00f3 a Israel rescat\u00e1ndolo y *liber\u00e1ndolo (Ex 14,13; cf. Is 63,8s; Sal 106,8. 10.21). Y remont\u00e1ndose en el pasado m\u00e1s all\u00e1 de esta experiencia capital, se le ve salvar a los hijos de Jacob por intermedio de Jos\u00e9 (G\u00e9n 45,5), salvar la vida a Lot (Sab 10, 6), salvar a No\u00e9 del diluvio (Sab 10,4; cf. G\u00e9n 7,23)&#8230; As\u00ed\u00ad se comprende que en todo peligro inminente recurra Israel a Yahveh \u00aba fin de ser salvo\u00bb (Jer 4,14) y se queje si no llega la salvaci\u00f3n prevista (Jer 8.20). Sabe que fuera de su Dios no hay salvador (Is 43,11; cf. 47,15; Os 13, 4) y pensando en las salvaciones pasadas gusta de invocarle con este t\u00ed\u00adtulo (cf. Is 63,8; lMac 4,30).<\/p>\n<p>2. Las promesas escatol\u00f3gicas. En la hora de la gran prueba nacional es cuando Israel mira con m\u00e1s con-fianza a Dios que le ha de salvar (cf. Miq 7,7). Su t\u00ed\u00adtulo de salvador se convierte en un leitmotiv de la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (Sof 3,17; Is 33,32; 43,3; 45,15.21; 60,16; Bar 4,22), y los or\u00e1culos relativos a los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb describen bajo aspectos diversos la salvaci\u00f3n final de Israel. Yahveh, dice Jerem\u00ed\u00adas, salvar\u00e1 a su pueblo restituy\u00e9ndolo a su *tierra (Jer 31,7) y envi\u00e1ndole al *rey-*mes\u00ed\u00adas (Jer 23,6). Yahveh, dice Ezequiel, salvar\u00e1 a sus ovejas conduci\u00e9ndolas a buenos pastos (Ez 34, 22); salvar\u00e1 a su pueblo de todas sus impurezas mediante el don de su *Esp\u00ed\u00adritu (Ez 36,29). El mensaje de consolaci\u00f3n y la literatura af\u00ed\u00adn evocan constantemente al Dios que viene a salvar a su pueblo (Is 35,4) y, m\u00e1s all\u00e1 de Israel, a la tierra entera (Is 45,22). La salvaci\u00f3n es el acto esencial de su *justicia victoriosa (cf. Is 63,1); para realizarla enviar\u00e1 a su *siervo (Is 49,6.8). Por eso la pareja de palabras \u00abjusticia y salvaci\u00f3n\u00bb tiende a convertirse en una designaci\u00f3n t\u00e9cnica de su obra escatol\u00f3gica, prometida y acogida de antemano con entusiasmo (Is 46,13; 52,7-10; 56,1; 59,17; 61,10; 62,1). Las descripciones postex\u00ed\u00adlicas del *d\u00ed\u00ada de Yahveh cantar\u00e1n el *gozo de esta salvaci\u00f3n (Is 12,2; 25,9) otorgada a todos los que invocan el *nombre del Se\u00f1or (Jl 3,5), a todos los que est\u00e1n inscritos en su *libro (Dan 12,1). Finalmente, la sabidur\u00ed\u00ada alejandrina describir\u00e1 la salvaci\u00f3n de los justos el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Sab 5,2). As\u00ed\u00ad, a lo largo de los textos la idea de salvaci\u00f3n se enriqueci\u00f3 con toda una gama de arm\u00f3nicos. Ligada con el *reino de Dios, es sin\u00f3nimo de *paz y de felicidad (Is 52,7), de *purificaci\u00f3n (Ez 36,29) y de *liberaci\u00f3n (Jer 31,7). Su art\u00ed\u00adfice humano, el *rey escatol\u00f3gico, merece tambi\u00e9n el t\u00ed\u00adtulo de salvador (Zac 9,9 LXX), pues salvar\u00e1 a los pobres oprimidos (Sal 72,4.13). Todos estos aspectos de la profec\u00ed\u00ada preparan directamente el NT.<\/p>\n<p>II. LA SALVACI\u00ed\u201cN DE DIOS EN LA ORACI\u00ed\u201cN DE ISRAEL. Con tal trasfondo de experiencia hist\u00f3rica y de profec\u00ed\u00ada, la oraci\u00f3n de Israel reserva un lugar importante al tema de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Las certezas de la fe. La salvaci\u00f3n es un don de Dios: tal es la certeza fundamental, en apoyo de la cual se puede invocar la experiencia de la conquista (Sal 44,4.7s). Es in\u00fatil abrigar una *confianza presuntuosa en las *fuerzas humanas (Sal 33.16-19): la salvaci\u00f3n de los justos viene de Yahveh (Sal 37,39s); \u00e9l mismo es la salvaci\u00f3n (Sal 27,1; 35,3; 62, 7). Esta doctrina es corroborada por numerosas experiencias. \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntos hombres en peligro fueron salvados por Dios cuando clamaron a \u00e9l (Sal 107,13.19.28; cf. 22-6)! Diversas oraciones de acci\u00f3n de gracias atestiguan hechos de este g\u00e9nero (p.e. Sal 118,14): oraciones de gentes salvadas del peligro (Sal 18,20), de la prueba (Eclo 51,11), de la muerte que les amenazaba (Sal 116,6). Los libros tard\u00ed\u00ados se complacen en narrar historias an\u00e1logas: los tres muchachos salvados del fuego (Dan 3, 28 = 95), y Daniel, del foso de los leones (Dan 6,28), porque Dios salva siempre al que espera en \u00e9l (Dan 13,60). Lo asegura a cada uno de sus servidores (Sal 91,14ss), como lo prometi\u00f3 para su pueblo (Sal 69,36) y para su ungido (Sal 20,7). Y los salmos enumeran a todos los clientes de Dios, a los que tiene costumbre de salvar cuando lo invocan: los *justos (34,16.19), los *pobres (34,7; 109, 31), los *humildes (18,28; 76,10; 149, 4), los peque\u00f1os (116,6), los *perseguidos (55,17), los corazones rectos (7,11), los esp\u00ed\u00adritus abatidos (34.19) y en general todos los que le temen (145,19). Hay aqu\u00ed\u00ad con qu\u00e9 inspirar confianza e incitar a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Los llamamientos al Dios salvador. Los suplicantes invocan a Dios bajo el t\u00ed\u00adtulo de salvador (Eclo 51, 1; \u00abSalvador de los desesperados\u00bb, Jdt 9,11) o de \u00abDios de salvaci\u00f3n\u00bb (Sal 51,16; 79,9). Su oraci\u00f3n se cifra en una palabra: \u00ab\u00c2\u00a1Salva, Yahveh!\u00bb (Sal 118,25), \u00abS\u00e1lvame y ser\u00e9 salvo\u00bb (Jer 17,14). A continuaci\u00f3n se evocan generalmente circunstancias concretas, semejantes a aquellas en que todos los hombres se ven situados un d\u00ed\u00ada u otro: *prueba y angustia (Sal 86,2), peligro inminente y mortal (69,2.15), *persecuci\u00f3n de los enemigos (22,22: 31,12.16; 43,1; 59,2). Y a veces Yahveh mismo responde a la s\u00faplica con un or\u00e1culo de salvaci\u00f3n (Sal 12,2.6). Por encima de las peticiones individuales, el alma israelita suspira tambi\u00e9n por la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica prometida por los profetas (cf. Sal 14,7; 80,3s.8.20): \u00abS\u00e1lvanos, Yahveh, Dios nuestro y rec\u00f3genos de en medio de las naciones\u00bb (Sal 106,47). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se da el caso de que responda Dios con un or\u00e1culo (Sal 85,5.8.10). Es tan grande el influjo del mensaje de consolaci\u00f3n que algunos salmos cantan por adelantado la manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n que anunciaba (Sal 96,2; 98,1ss), mientras otros expresan la esperanza de experimentar es-ta alegr\u00ed\u00ada (Sal 51,14). A trav\u00e9s de todos estos textos se ve c\u00f3mo el alma de Israel, en el umbral del NT, est\u00e1 orientada hacia la salvaci\u00f3n que va a aportar Cristo al mundo.<\/p>\n<p>NT. I. LA REVELACI\u00ed\u201cN DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. 1. Jes\u00fas, salvador de los hombres.<\/p>\n<p>a) En primer lugar se revela Jes\u00fas salvador mediante actos significativos. Salva a los *enfermos cur\u00e1ndolos (Mt 9,21 p; Me 3,4; 5.23; 6,56); salva a Pedro caminando sobre las aguas y los dos disc\u00ed\u00adpulos sorprendidos por la tempestad (Mt 8,25; 14,30). Lo esencial es creer en \u00e9l: la *fe es la que salva a los enfermos (Lc 8,48; 17,19; 18,42), y los disc\u00ed\u00adpulos se ven reprochar el haber dudado (Mt 8,26; 14,31). Estos hechos muestran ya cu\u00e1l es la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, no hay que limitarse a la salud corporal.<\/p>\n<p>Jesucristo aporta a los hombres una salvaci\u00f3n mucho m\u00e1s importan-te: la pecadora se salva porque le perdona sus pecados (Le 7,48ss), y la salvaci\u00f3n entra en casa de Zaqueo penitente (Lc 19,9). Para ser salvo es necesario, pues, acoger con fe el Evangelio del Reino (cf. Lc 8,12). En cuanto a Jes\u00fas, la salvaci\u00f3n es el objetivo de su vida; vino ac\u00e1 abajo para salvar lo que se hab\u00ed\u00ada perdido (Lc 9,56; 19,10), para salvar al mundo y no para condenarlo (Jn 3,17; 12,47). Si habla, es para salvar a los hombres (Jn 5,34). El es la *puerta: quien entre por ella ser\u00e1 salvo (Jn 10,9).<\/p>\n<p>b) Estas palabras dan a entender que el gran asunto es la salvaci\u00f3n de los hombres. El pecado los pone en peligro de perdici\u00f3n. *Sat\u00e1n est\u00e1 ah\u00ed\u00ad, pronto a intentarlo todo para perderlos y para impedir que se salven (Le 8,12). Son ovejas perdidas (Le 15,4.7); pero Jes\u00fas ha sido enviado precisamente por ellas (Mt 15, 24): ya no se volver\u00e1n a perder si entran en su reba\u00f1o (Jn 10,28; cf. 6,39; 17,12; 18,9). Sin embargo, la salvaci\u00f3n que ofrece tiene una contrapartida: para quien no aproveche la oportunidad, es inminente e irreparable el riesgo de perdici\u00f3n. Hay que hacer *penitencia a tiempo, si no quiere uno perderse (Le 13,3.5). Hay que entrar por la puerta estrecha si se quiere pertenecer al n\u00famero de los salvados (Le 13,23s). Hay que perseverar por este camino hasta el fin (Mt 24,13). La obligaci\u00f3n de desasimiento es tal que los disc\u00ed\u00adpulos se preguntan : \u00abEntonces \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 salvarse?\u00bb Efectivamente, para los hombres es imposible, precisa un acto de la omnipotencia (*poder) de Dios (Mt 19,25s p). Finalmente, la salvaci\u00f3n que ofrece Jes\u00fas se presenta bajo la forma de una paradoja: Quien quiera salvarse se perder\u00e1, quien consienta en perderse, se salvar\u00e1 para la vida eterna (Mt 10, 39; Le 9,24; Jn 12,25). Tal es la ley, y Jes\u00fas mismo se somete a ella: \u00e9l, que ha salvado a los otros, no se salva a s\u00ed\u00ad mismo a la hora de la *cruz (Mc 15,30s). Cierto que el Padre podr\u00ed\u00ada salvarle de la muerte (Heb 5,7); pero precisamente por raz\u00f3n de esta *hora vino ac\u00e1 abajo (Jn 12,27). As\u00ed\u00ad pues, quien busque la salvaci\u00f3n en la fe en \u00e9l, deber\u00e1 *seguirle hasta este punto.<\/p>\n<p>2. El Evangelio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n y pentecost\u00e9s, el mensaje de la comu-nidad apost\u00f3lica tiene por objeto la salvaci\u00f3n realizada conforme a las Escrituras. Por su *resurrecci\u00f3n fue Jes\u00fas establecido por Dios \u00abcabeza y, salvador\u00bb (Act 5,31; cf. 13,23). Los *milagros operados por los ap\u00f3stoles confirman el mensaje: si se salvan enfermos por la virtud del *nombre de Jes\u00fas, es que no hay otro nombre por el que hayamos de ser salvos (Act 4,9-12; cf. 14,3). As\u00ed\u00ad el *Evangelio se define como la \u00abpa-labra de la salvaci\u00f3n\u00bb (Act 13,26; cf. 11,14), dirigida primero a los jud\u00ed\u00ados (Act 13,26), luego a las otras naciones (Act 13,47; 28,28). A cambio, se invita a los hombres a creer \u00abpara salvarse de esta *generaci\u00f3n extraviada\u00bb (Act 2,40). La condici\u00f3n de la salvaci\u00f3n es la *fe en el Se-\u00f1or Jes\u00fas (Act 16,30s; cf. Mc 16, 16), la invocaci\u00f3n de su nombre (Act 2,21; cf. Jl 3,5). Jud\u00ed\u00ados y paganos se hallan en este sentido en posici\u00f3n id\u00e9ntica. No se salvan ellos mismos: la *gracia del Se\u00f1or es la que los salva (Act 15,11). Los ap\u00f3stoles aportan, pues,. a los hombres la \u00fanica \u00abv\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n\u00bb (Act (6,17). Los convertidos tienen tal conciencia de ello que se consideran a s\u00ed\u00ad mismos como el *resto que se ha de salvar (Act 2,47).<\/p>\n<p>b) Esta importancia del tema de la salvaci\u00f3n en la predicaci\u00f3n primitiva explica que los evangelistas Mateo y Lucas quisieran subrayar des-de la infancia de Jes\u00fas su futuro papel de salvador. Mateo pone este papel en relaci\u00f3n con su nombre, que significa \u00abYahveh salva\u00bb (Mt 1, 21). Lucas le da el t\u00ed\u00adtulo de Salvador (Lc 2,11). Hace saludar por boca de Zacar\u00ed\u00adas el pr\u00f3ximo alborear de la salvaci\u00f3n prometida por los profetas (1,69.71.77), y por Sime\u00f3n su aparici\u00f3n en la tierra en una perspectiva de universalismo total (2,30). Finalmente, la predicaci\u00f3n de Juan Bautista, seg\u00fan las Escrituras, prepara las v\u00ed\u00adas del Se\u00f1or para que \u00abtoda carne vea la Salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (3,2-6; cf. Is 40,3ss; 52,10). Los recuerdos conservados en la sucesi\u00f3n de los evangelios presentan en forma concreta esta manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n que culminar\u00e1 en la cruz y en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. TEOLOG\u00ed\u008dA CRISTIANA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. Aunque los escritos apost\u00f3licos recurren a un vocabulario variado para describir la obra *redentora de Jes\u00fas, se puede intentar construir una s\u00ed\u00adntesis de la doctrina cristiana en torno a la idea de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Sentido de la vida de Cristo. \u00abDios quiere la salvaci\u00f3n de todos los hombres\u00bb (lTim 2,4; cf. 4,10). Por eso envi\u00f3 a su Hijo como salvador del *mundo (Un 4,14). Cuando apareci\u00f3 ac\u00e1 en la tierra \u00abnuestro Dios y salvador\u00bb (Tit 2,13), que ven\u00ed\u00ada para salvar a los pecadores (iTim 1.15), entonces se manifestaron la gracia y el amor de Dios nuestro salvador (Tit 2,11; 3,4); porque por su muerte y su resurrecci\u00f3n vino a ser Cristo para nosotros \u00abprincipio de salvaci\u00f3n eterna\u00bb (Heb 5,9), salvador del *cuerpo que es la *Iglesia (Ef 5,23). El t\u00ed\u00adtulo de salvador conviene lo mismo al Padre (iTim 1,1; 2,3; 4, 10; Tit 1,3; 2,10) que a Jes\u00fas (Tit 1,4; 2,13; $3,6; 2Pe 1,11; 2,20; 3, 2.18). Por esto el Evangelio, que refiere todos estos hechos, es \u00abuna *fuerza de Dios para la salvaci\u00f3n de todo creyente\u00bb (Rom 1,16). Al anunciarlo un *ap\u00f3stol no tiene otro fin que la salvaci\u00f3n de los hombres (lCor 9,22; 10,33; lTim 1,15), ya se trate de paganos (Rom 11,11) o de jud\u00ed\u00ados, de los cuales por lo menos un *resto se salv\u00f3 (Rom 9,27; 11,14) antes de que finalmente se salve todo Israel (Rom 11,26).<\/p>\n<p>2. Sentido de la vida cristiana. Una vez que se ha propuesto a los hombres el Evangelio por la palabra apost\u00f3lica, \u00e9stos tienen que hacer una elecci\u00f3n que determinar\u00e1 su suerte: la salvaci\u00f3n o la p\u00e9rdida (2Tes 2,10; 2Cor 2,15), la *vida o la *muerte. Los que creen y *confiesan su fe se salvan (Rom 10,9s.13), siendo, por lo dem\u00e1s, sellada su *fe por la recepci\u00f3n del *bautismo, que es una verdadera experiencia de la salvaci\u00f3n (lPe 3,21). Dios los salva por pura *misericordia, sin considerar sus obras (2Tim 1,9; Tit 3,5), por *gracia (Ef 2,5.8), d\u00e1ndoles el Esp\u00ed\u00adritu Santo (2Tes 2,13; Ef 1,13; Tit 3,5s). A partir de este momento debe el cristiano guardar con fidelidad la *palabra que puede salvar su *alma (Sant 1,21); debe alimentar su fe con el conocimiento de las Escrituras (2Tim 3,15) y hacerla fructificar en buenas *obras (Sant 2,14); debe trabajar con *temor y temblor para \u00abrealizar su salvaci\u00f3n\u00bb (Flp 2,12). Esto supone un ejercicio constante de las virtudes saludables (1Tes 5,8), gracias a las cuales *crecer\u00e1 con vistas a la salvaci\u00f3n (IPe 2,2). No est\u00e1 permitida la menor negligencia; la salvaci\u00f3n se ofrece a cada instante de la vida (Heb 2,3); \u00abahora es el *d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb (2Cor 6,2).<\/p>\n<p>3. La espera de la salvaci\u00f3n final. Si somos as\u00ed\u00ad herederos de la salvaci\u00f3n (Heb 1,14) y estamos plenamente *justificados (Rom 5,1), sin embargo, todav\u00ed\u00ada no estamos salvados m\u00e1s que en *esperanza (Rom 8,24). Dios nos tiene reservados para la salvaci\u00f3n (1 Tes 5,9), pero se trata de una *herencia que s\u00f3lo se revelar\u00e1 al final del *tiempo (IPe 1,5). El esfuerzo de la vida cristiana se impone porque cada d\u00ed\u00ada que pasa aproxima este final (Rom 13,11). La salvaci\u00f3n, en el sentido fuerte de la palabra, se debe, pues, considerar en la perspectiva escatol\u00f3gica del *d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (lCor 3,lss; 5,5). *Reconciliados ya con Dios por la muerte de su Hijo y *justificados por su *sangre, seremos entonces salvados por \u00e9l de la *ira (Rom 5,9ss). Cristo aparecer\u00e1 para darnos la salvaci\u00f3n (Heb 9,28). Por eso aguardamos esta manifestaci\u00f3n final del salvador, que acabar\u00e1 su obra transformando nuestro *cuerpo (F1p 3,20s); en esto es nuestra salvaci\u00f3n objeto de esperanza (Rom 8,23ss). Entonces seremos salvados de la *enfermedad, del *sufrimiento, de la *muerte; todos los males de que ped\u00ed\u00adan ser librados los salmistas y de los que Jes\u00fas, durante su vida, triunfaba por el milagro, ser\u00e1n abolidos definitivamente. El cumplimiento de tal obra ser\u00e1 la *victoria por excelencia de Dios y de Cristo. En este sentido testimonian las aclamaciones lit\u00fargicas del Apocalipsis: \u00abLa salvaci\u00f3n es de nuestro Dios y del cordero\u00bb (Ap 7,10; 12,10; 19,1).<\/p>\n<p>-> Gracia &#8211; Justicia &#8211; Liberaci\u00f3n Enfermedad &#8211; Curaci\u00f3n &#8211; Paz &#8211; Redenci\u00f3n &#8211; Victoria.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>y&#275;\u0161a&#723;<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>s&#333;t&#275;ria<\/span><span lang=ES style=''>)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El principal t\u00e9rmino heb. traducido \u201csalvaci\u00f3n\u201d es <\/span><span style=''>y&#275;\u0161a&#723;<\/span><span lang=ES style=''> y los derivados correspondientes. Su significado b\u00e1sico es \u201cintroducir en un ambiente espacioso\u201d (cf. Sal. 18.36; 66.12), pero tiene desde el comienzo el sentido metaf\u00f3rico de \u201cliberaci\u00f3n de toda limitaci\u00f3n\u201d y los medios para llegar a ella; <etiqueta id=\"#_ftn316\" name=\"_ftnref316\" title=\"\">e. d. liberaci\u00f3n de los factores que constri\u00f1en y limitan. Puede referirse a liberaci\u00f3n de una enfermedad (Is. 38.20; cf. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn317\" name=\"_ftnref317\" title=\"\">vv. 9), de los problemas (Jer. 30.7), o de los enemigos (2 S. 3.18; Sal. 44.7). En la gran m<\/etiqueta>ayor\u00eda de las referencias Dios es el autor de la salvaci\u00f3n. As\u00ed, Dios salva a su reba\u00f1o (Ez. 34.22); rescata a su pueblo (Os. 1.7) y s\u00f3lo el puede salvarlos (Os. 13.10\u201314); no hay otro salvador aparte de \u00e9l (Is. 43.11). Salv\u00f3 a los padres de Egipto (Sal. 106.7\u201310), y a sus hijos de Babilonia (Jer. 30.10). \u00c9l es el refugio y el salvador de su pueblo (2 S. 22.3). Salva al pobre y al necesitado cuando no tienen otro que los ayude (Sal. 34.6; Job 5.15). En las palabras de Mois\u00e9s, \u201cestad firmes, y ved la salvaci\u00f3n que Jehov\u00e1 har\u00e1 hoy\u201d (Ex. 14.13), tenemos la esencia misma del concepto veterotestamentario de la salvaci\u00f3n. As\u00ed, conocer a Dios en alguna medida es conocerlo como Dios salvador (Os. 13.4), de modo que las palabras \u201cDios\u201d y \u201cSalvador\u201d son virtualmente id\u00e9nticas en el <etiqueta id=\"#_ftn318\" name=\"_ftnref318\" title=\"\">AT. El gran ejemplo normativo de la liberaci\u00f3n salv\u00edfica divina es el \u00e9xodo (Ex. 12.40\u201314.31). La redenci\u00f3n de la esclavitud <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn319\" name=\"_ftnref319\" title=\"\">egp. mediante la intervenci\u00f3n de Dios en el mar Rojo fue determinante de toda la subsiguiente reflexi\u00f3n de Israel ac<\/etiqueta>erca de la naturaleza y la actividad de Dios. El \u00e9xodo fue el molde al cual se incorpor\u00f3 toda la subsiguiente interpretaci\u00f3n del drama de la historia de Israel. Se lo expresaba con el canto en el culto (Sal. 66.1\u20137), se lo relataba (Dt. 6.20\u201324), se lo representaba en el ritual (Ex. 13.3\u201316). De manera que la noci\u00f3n de la salvaci\u00f3n surgi\u00f3 del \u00e9xodo, estampada ideleblemente con la dimensi\u00f3n de los poderosos actos de liberaci\u00f3n divina en la historia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este elemento profundamente significativo sirvi\u00f3 de base, a su vez, para una contribuci\u00f3n veterotestamentaria aun mayor a la idea de la salvaci\u00f3n cual es la escatolog\u00eda. La experiencia que tuvo Israel en cuanto a Dios como salvador en el pasado le permiti\u00f3 proyectar su fe hacia adelante, hacia la expectativa de su salvaci\u00f3n plena y definitiva en el futuro. Precisamente porque Yahv\u00e9h se ha hecho conocer como Se\u00f1or de todos, creador y sustentador de toda la tierra, y porque es un Dios justo y fiel, un d\u00eda har\u00e1 efectiva su total victoria sobre sus enemigos y salvar\u00e1 a su pueblo de todos sus males (Is. 43.11\u201321; Dt. 9.4\u20136; Ez. 36.22\u201323). En el per\u00edodo primitivo esta esperanza de salvaci\u00f3n se centra m\u00e1s en la intervenci\u00f3n hist\u00f3rica inmediata para la reivindicaci\u00f3n de Israel (cf. Gn. 49; Dt. 33; Nm. 23s). En el per\u00edodo prof\u00e9tico encuentra expresi\u00f3n en funci\u00f3n de un \u201cd\u00eda de Yahv\u00e9h\u201d en el cual el juicio habr\u00e1 de combinarse con la liberaci\u00f3n (Is. 24.19s; 25.6\u20138; Jl. 2.1s, 28\u201332; Am. 5.18s; 9.11s). La experiencia del exilio proporcion\u00f3 tanto una imagen concreta como un marco concreto para la expresi\u00f3n de esta esperanza como un nuevo \u00e9xodo (Is. 43.14\u201316; 48.20s; 51.9s; cf. Jer. 31.31\u201334; Ez. 37.21\u201328; Zac. 8.7\u201313); pero los desalentadores y limitados resultados de la restauraci\u00f3n proyectaron la esperanza hacia adelante nuevamente, y la transmutaron en lo que se ha denominado la <i>escatol\u00f3gica-trascendental<\/i> (Is. 64.1s; 65.17s; 66.22), la esperanza del <\/span><span style=''>&#723;ol&#257;m habba&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, el nuevo mundo al final de la era presente, en el que el gobierno soberano y el car\u00e1cter justo de Dios se manifestar\u00e1n en todas las naciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Corresponder\u00eda hacer referencia tambi\u00e9n a otros t\u00e9rminos relacionados que la <etiqueta id=\"#_ftn320\" name=\"_ftnref320\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> vierte como <\/span><span style=''>s&#333;t&#275;ria<\/span><span lang=ES style=''>; en particular la ra\u00edz <\/span><span style=''>g&#722;l<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018redimir\u2019, recuperar propiedad que ha ido a parar a manos ajenas, \u201cvolver a adquirir\u201d, a menudo mediante compra. La persona que efectuaba dicha redenci\u00f3n, o salvaci\u00f3n, es el <\/span><span style=''>g&#333;&#722;&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>, el \u2018pariente-redentor\u2019 (cf. Lv. 25.26, 32; Rt. 4.4, 6). Dios es el gran <\/span><span style=''>g&#333;&#722;&#275;l<\/span><span lang=ES style=''> de Israel (Ex. 6.6; Sal. 77.14s). Este uso es sin\u00f3nimo de <\/span><span style=''>y&#275;\u0161a&#723;<\/span><span lang=ES style=''> en la \u00faltima parte de Isa\u00edas (Is. 41.14; 44.6; 47.4). Aparecen como t\u00e9rminos paralelos en Is. 43.1\u20132; 60.16; 63.9 (cf. <i>TDNT<\/i> 7, pp. 977\u2013978).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Finalmente notamos que la actividad salv\u00edfica de Dios en el AT se ampl\u00eda y se profundiza en funci\u00f3n de un instrumento particular de esa salvaci\u00f3n, el Mes\u00edas-Siervo. La salvaci\u00f3n envuelve un agente, o salvador, aunque no necesariamente distinto de Yahv\u00e9h mismo. En general aunque Yahv\u00e9h puede emplear agentes humanos particulares, o salvadores, en momentos hist\u00f3ricos determinados (Gn. 45.7; Jue. 3.9, 15; 2 R. 13.5; Neh. 9.27), s\u00f3lo \u00e9l es el salvador de su pueblo (Is. 43.11; 45.21; Os. 13.4). Esta afirmaci\u00f3n general, empero, requiere aclaraci\u00f3n en el contexto del desarrollo de la esperanza de la salvaci\u00f3n en el AT, donde en los c\u00e1nticos del Siervo encontramos una encarnaci\u00f3n personal de la salvaci\u00f3n moral de Yahv\u00e9h, aun cuando nunca se hace referencia al Siervo como salvador en forma directa. La configuraci\u00f3n corporativa est\u00e1 claramente presente aqu\u00ed, pero la personificaci\u00f3n del ministerio del Siervo est\u00e1 clara en el texto, y a la luz del cumplimiento neotestamentario no requiere defensas adicionales. En el c\u00e1ntico, Is. 49.1\u20136, aparece como instrumento de la salvaci\u00f3n universal preparada por Dios (v. 6; cf. <etiqueta id=\"#_ftn321\" name=\"_ftnref321\" title=\"\">tamb. vv. 8). El c\u00e1ntico final, 52.13\u201353.12, no contien<\/etiqueta>e el t\u00e9rmino, pero el concepto de la salvaci\u00f3n est\u00e1 presente en todas partes en funci\u00f3n de una liberaci\u00f3n del pecado y sus consecuencias. As\u00ed, el AT nos ayuda a comprender, finalmente, que Dios salva a su pueblo mediante su Mes\u00edas-Salvador.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn322\" name=\"_ftnref322\" title=\"\">NT comenzamos con la observaci\u00f3n general de que, en buena medida, el uso \u201creligioso\u201d de una liberaci\u00f3n moral\/espiritual se vuelve totalmente dominante en lo que respecta al concepto de la salvaci\u00f3n. En el uso no religioso se limita virtua<\/etiqueta>lmente a salvar ante graves peligros de muerte (Hch. 27.20, 31; Mr. 15.30; He. 5.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los evangelios sin\u00f3pticos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas menciona la palabra salvaci\u00f3n una sola vez (Lc. 19.9), donde puede referirse ya sea a s\u00ed mismo como personificaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, impartiendo perd\u00f3n a Zaqueo, o a aquello que se evidencia por la conducta transformada del publicano. Nuestro Se\u00f1or, empero, us\u00f3 la palabra \u201csalvar\u201d y otras afines para indicar primero lo que vino a hacer (por inferencia, Mr. 3.4; y por afirmaci\u00f3n directa, Lc. 4.18; Mt. 18.11; Lc. 9.56; Mt. 20.28), y segundo, lo que se le exige al hombre (Mr. 8.35; Lc. 7.50; 8.12; 13.24; Mt. 10.22). Lc. 18.26, y el contexto, muestra que la salvaci\u00f3n exige un coraz\u00f3n contrito, impotencia como del ni\u00f1o, dispuesta a recibir, y la renuncia a todas las cosas por amor a Cristo, condiciones todas que el hombre no puede cumplir por s\u00ed solo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El testimonio de otros acerca de la actividad salv\u00edfica de nuestro Se\u00f1or es tanto indirecta (Mr. 15.31) como directa (Mt. 8.17). Est\u00e1 tambi\u00e9n el testimonio de su propio nombre (Mt. 1.21, 23). Estos variados usos sugieren en conjunto que la salvaci\u00f3n estaba presente en la persona y el ministerio de Cristo, y especialmente en su muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El cuarto evangelio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Esta doble verdad la subraya el cuarto evangelio, en el que cada cap\u00edtulo sugiere diferentes aspectos de la salvaci\u00f3n. As\u00ed, en 1.12s los hombres se convierten en hijos de Dios al confiar en Cristo; en 2.5 la situaci\u00f3n se soluciona al hacer \u201ctodo lo que os dijere\u201d; en 3.5 el nuevo nacimiento por el Esp\u00edritu es esencial para entrar en el reino, pero 3.14, 17 deja en claro que esa nueva vida no es posible aparte de la fe en la muerte de Cristo, sin la cual los hombres ya est\u00e1n sujetos a condenaci\u00f3n (3.17); en 4.22 la salvaci\u00f3n es de los jud\u00edos\u2014por revelaci\u00f3n hist\u00f3ricamente canalizada por medio del pueblo de Dios\u2014y es un regalo que interiormente transforma y capacita a los hombres para la adoraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 5.14 el que ha sido sanado no debe volver a pecar, no sea que le ocurra algo peor; en 5.39 las Escrituras dan testimonio de que hay vida (= salvaci\u00f3n) en el Hijo, a quien le han sido encomendados la vida y el juicio; en 5.24 los creyentes ya han pasado de muerte a vida; en 6.35 Jes\u00fas declara que \u00e9l es el pan de vida, a quien \u00fanicamente deben acudir los hombres (6.68) en busca de las vivificantes palabras de vida eterna; en 7.39 el agua es s\u00edmbolo de la vida salv\u00edfica del Esp\u00edritu que hab\u00eda de venir despu\u00e9s que Jes\u00fas fuese glorificado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 8.12 el evangelista indica la seguridad que ofrece la gu\u00eda de la luz y en los vv. 32, 36 la libertad que se adquiere por medio de la verdad que reside en el Hijo; en 9.25, 37, 39 la salvaci\u00f3n es visi\u00f3n espiritual; en 10.10 el ingreso en el disfrute de la seguridad y la vida abundante del redil y del Padre es por medio de Cristo; en 11.25s la vida de resurrecci\u00f3n pertenece al creyente; en 11.50 (cf. 18.14) el prop\u00f3sito salvador de su muerte se describe inconscientemente; en 12.32 Cristo, levantado en su muerte, atrae a los hombres hacia s\u00ed; en 13.10 el lavado inicial del Se\u00f1or significa salvaci\u00f3n (\u201cest\u00e1 todo limpio\u201d); en 14.6 Cristo es el camino vivo y verdadero a las moradas del Padre; en 15.5 el permanecer en \u00e9l, la Vid, es el secreto de los recursos vitales; en 16.7\u201315 por amor a Cristo el Esp\u00edritu se har\u00e1 cargo de los obst\u00e1culos a la salvaci\u00f3n y har\u00e1 los preparativos para su realizaci\u00f3n; en 17.2\u20133, 12 el Se\u00f1or guarda y cuida a los que tienen conocimiento del Dios verdadero y de su Hijo; en 19.30 se lleva a cabo la salvaci\u00f3n; en 20.21\u201323 las palabras de paz y perd\u00f3n acompa\u00f1an la entrega del don del Esp\u00edritu; en 21.15\u201318 su amor reconciliador vuelve a inyectar amor en su seguidor y lo rehabilita para el servicio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Los Hechos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hechos traza la proclamaci\u00f3n (cf. 16.17) de la salvaci\u00f3n en el impacto que produce, primero en las multitudes que escuchan la exhortaci\u00f3n a que sean \u201csalvos de esta perversa generaci\u00f3n\u201d (2.40) mediante el arrepentimiento (que es tambi\u00e9n don de Dios y parte constitutiva de la salvaci\u00f3n, 11.18), la remisi\u00f3n de pecados, y la recepci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; luego en un individuo enfermo, ignorante de su verdadera necesidad, que es sanado por el nombre de Jes\u00fas, el \u00fanico nombre en el que podemos ser salvos; y tercero, en la familia de aquel que pregunt\u00f3 \u201c\u00bfqu\u00e9 debo hacer para ser salvo?\u201d (16.30ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Las ep\u00edstolas pualinas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pablo sostiene que las Escrituras \u201cpueden hacer sabio para la salvaci\u00f3n por la fe que es en Cristo Jes\u00fas\u201d (2 Ti. 3.15ss) y que proporcionan los ingredientes esenciales para el disfrute de una salvaci\u00f3n plena. Ampliando y aplicando el concepto veterotestamentario de la justicia divina, que ya anticipaba la justicia salv\u00edfica del NT, Pablo demuestra que no hay salvaci\u00f3n alguna por medio de la ley, ya que ella s\u00f3lo pod\u00eda indicar la presencia, y suscitar la actividad reaccionaria, del pecado y cerrarle la boca a los hombres dada su culpabilidad ante Dios (Ro. 3.19; G\u00e1. 2.16). La salvaci\u00f3n se proporciona como libre don del justo Dios obrando en gracia para con el indigno pecador que, por el don de la fe, conf\u00eda en la justicia de Cristo, que lo ha redimido por medio de su muerte y lo ha justificado con su resurrecci\u00f3n. Dios, por amor a Cristo, justifica al pecador (e. d. le acredita la perfecta justicia de Cristo y lo acepta como si no hubiese pecado), perdona su pecado, lo reconcilia consigo mismo en y mediante Cristo, \u201chaciendo la paz mediante la sangre de su cruz\u201d (2 Co. 5.18; Ro. 5.11; Col. 1.20), lo adopta como miembro de su familia (G\u00e1. 4.5s; Ef. 1.13; 2 Co. 1.22), poniendo el sello, las arras, las primicias de su Esp\u00edritu en su coraz\u00f3n, y de este modo haciendo de \u00e9l una nueva creaci\u00f3n. Por el mismo Esp\u00edritu los subsiguientes recursos de la salvaci\u00f3n lo capacitan para andar en novedad de vida, mortificando crecientemente los hechos de la carne (Ro. 8.13), hasta que en \u00faltima instancia es conformado a Cristo (Ro. 8.29) y su salvaci\u00f3n es consumada en la gloria (Fil. 3.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. La Ep\u00edstola a los Hebreos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La \u201cgran\u201d salvaci\u00f3n de la Ep\u00edstola a los Hebreos trasciende los anuncios veterotestamentarios sobre la salvaci\u00f3n. En el NT la salvaci\u00f3n se describe con el lenguaje de los sacrificios; las tantas veces repetidas ofrendas del ritual veterotestamentario que se ocupaban principalmente de los pecados no premeditados y s\u00f3lo proporcionaban una salvaci\u00f3n superficial son remplazadas por el sacrificio \u00fanico de Cristo, siendo \u00e9l mismo tanto el Sacerdote de nuestra salvaci\u00f3n como la ofrenda salv\u00edfica (He. 9.26; 10.12). El derramamiento de su sangre vital en la muerte efect\u00faa la expiaci\u00f3n, de modo que en lo sucesivo el hombre, con la conciencia purificada, puede entrar en la presencia de Dios en las condiciones del nuevo pacto, ratificado por Dios mediante su Mediador (He. 9.15; 12.24). Hebreos, que tanto recalca la forma en que Cristo encara la cuesti\u00f3n del pecado mediante su sufrimiento y su muerte a fin de proporcionar la salvaci\u00f3n eterna, anticipa su segunda venida, no ya para ocuparse del pecado, sino para consumar la salvaci\u00f3n de su pueblo y, presumiblemente, la gloria consiguiente que les corresponde (9.28).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>f. La Ep\u00edstola de Santiago<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Santiago ense\u00f1a que la salvaci\u00f3n no es por \u201cfe\u201d solamente sino tambi\u00e9n por \u201cobras\u201d (2.24). Su intenci\u00f3n es desilusionar a todo el que se apoya para su salvaci\u00f3n en el mero reconocimiento intelectual de la existencia de Dios, sin un cambio de coraz\u00f3n que de por resultado obras de justicia. No descuenta la verdadera fe, sino que pide que su presencia la evidencie una conducta que a su vez ponga de manifiesto las energ\u00edas salv\u00edficas de la verdadera religi\u00f3n obrando por medio de la Palabra de Dios implantada en la persona. Le preocupa tanto como el que m\u00e1s el hacer volver al pecador del error de su camino y salvar su alma de la muerte (5.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>g. 1 y 2 Pedro<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1 Pedro destaca, en forma semejante a Hebreos, lo costoso de la salvaci\u00f3n (1.19), que fue buscada y predicha por los profetas pero es ahora realidad presente para los que, como ovejas extraviadas, han vuelto al Pastor de sus almas (2.24s). Su aspecto futuro es conocido por los que \u201csois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvaci\u00f3n que est\u00e1 preparada para ser manifestada\u201d (1 P. 1.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 2 Pedro la salvaci\u00f3n comprende el escapar de la corrupci\u00f3n que existe en el mundo por la lascivia haci\u00e9ndonos part\u00edcipes de la naturaleza divina (1.4). En el contexto del pecado el creyente ans\u00eda los nuevos cielos y la nueva tierra en los que mora la justicia, pero reconoce que la postergaci\u00f3n de la parus\u00eda se debe a la paciencia de su Se\u00f1or, paciencia que forma parte, ella misma, de la salvaci\u00f3n (3.13, 15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>h. 1, 2 y 3 Juan<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Para 1 Juan el lenguaje de los sacrificios en Hebreos es adecuado. Cristo es nuestra salvaci\u00f3n al ser \u00e9l la propiciaci\u00f3n por nuestros pecados, como exteriorizaci\u00f3n del amor de Dios. Es Dios en su amor, manifestado en la sangre derramada de Cristo, el que cubre nuestros pecados y nos purifica. Como en el cuarto evangelio, la salvaci\u00f3n se concibe en funci\u00f3n del hecho de nacer de Dios, de conocer a Dios, de poseer vida eterna en Cristo, de vivir en la luz y la verdad de Dios, de morar en Dios y saber que \u00e9l mora en nosotros mediante el amor por su Esp\u00edritu (3.9; 4.6, 13; 5.11). 3 Juan tiene una significativa oraci\u00f3n en la que pide prosperidad y salud corporal (bienestar natural) generales para acompa\u00f1ar la prosperidad del alma (v. 2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>i. La Ep\u00edstola de Judas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Judas 3, al referirse a la \u201ccom\u00fan salvaci\u00f3n\u201d, est\u00e1 pensando en algo semejante a la \u201ccom\u00fan fe\u201d de Tit. 1.4, y la vincula con la \u201cfe\u201d (cf. Ef. 4.5) por la que tienen que contender los creyentes. Esta salvaci\u00f3n comprende los privilegios, verdades, demandas y experiencias salv\u00edficos comunes a sus muy diversos lectores. En los vv. 22s insta a hacer conocer urgentemente esta salvaci\u00f3n a diversos grupos de personas que tienen dudas, que se encuentran en grave peligro, y que est\u00e1n sumergidas en la degradaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>j. El Apocalipsis<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Apocalipsis reitera el tema (de 1 Jn.) de la salvaci\u00f3n como liberaci\u00f3n o limpieza del pecado en virtud de la sangre de Cristo, y la constituci\u00f3n de los creyentes en sacerdoctes reales (1.5s). De un modo que recuerda al Salmista, el vidente, en actitud de adoraci\u00f3n, atribuye la salvaci\u00f3n en toda su amplitud a Dios (7.10). Los \u00faltimos cap\u00edtulos del libro pintan la salvaci\u00f3n en funci\u00f3n de las hojas del \u00e1rbol de la vida que son para la sanidad de las naciones, \u00e1rbol al cual, como en el caso de la ciudad de la salvaci\u00f3n, se concede admisi\u00f3n \u00fanicamente a aquellos cuyos nombres est\u00e1n escritos en el libro de la vida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Relaci\u00f3n con otras perspectivas de la salvaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los esenios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Considerable atenci\u00f3n se le ha prestado a partir del descubrimiento de los rollos del mar Muerto (1947 en adelante) a este movimiento mon\u00e1stico dentro del juda\u00edsmo (* <span style='text-transform:uppercase'>Mar Muerto, Rollos del<\/span>), y se han hecho diversos intentos de evaluar su contribuci\u00f3n a los or\u00edgenes neotestamentarios. Por lo que hace a la doctrina de la salvaci\u00f3n los esenios de Qumr\u00e1n compart\u00edan el sentido b\u00edblico de la pecaminosidad intr\u00ednseca del hombre aparte de Dios, y un notable pasaje (<etiqueta id=\"#_ftn323\" name=\"_ftnref323\" title=\"\">1QS 11.9s; cf. tamb. el <\/etiqueta>Himno de acci\u00f3n de gracias) se aproxima mucho a la doctrina neotestamentaria de la salvaci\u00f3n en el sentido de absoluci\u00f3n por la acci\u00f3n de la justicia de Dios, de la salvaci\u00f3n mediante la confianza total en la gracia y misericordia de Dios. Sin embargo, esto no debe resultar enteramente sorprendente, teniendo en cuenta la deuda de los integrantes de Qumr\u00e1n para con el salterio y los grandes profetas veterotestamentarios. Ser\u00eda un error destacar excesivamente los puntos de correspondencia; en otros puntos el paralelo con la ense\u00f1anza neotestamentaria es mucho m\u00e1s tenue. El universalismo del evangelio cristiano falta totalmente; la salvaci\u00f3n no es por cierto para la masa com\u00fan de los pecadores. Lo que entend\u00eda Qumr\u00e1n en cuanto al Siervo sufriente de Is. 53 es tema de discusi\u00f3n, pero parecer\u00eda que la profec\u00eda se consideraba cumplida en el consejo interno (<\/span><span style=' '>s\u00f4&#7695;<\/span><span lang=ES style=' '>) de la comunidad. Tampoco se puede eludir enteramente el simple hecho de que no hay una sola referencia clara a los esenios en todo el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El gnosticismo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>No hay acuerdo sobre la fecha precisa de la ense\u00f1anza gn\u00f3stica, y el intento de demostrar la dependencia cristiana con respecto a las ideas gn\u00f3sticas constituye hoy una empresa claramente dudosa. No obstante, hay indicaciones en el NT (cf. 1 y 2 Co.; Col.; 1 y 2 Ti.; Tit.; 1 Jn.; Ap.) de que la iglesia primitiva tuvo que distinguir su doctrina de la salvaci\u00f3n de las nociones que aparec\u00edan incorporadas en doctrinas gn\u00f3sticas posteriores. En esencia el gn\u00f3stico proclamaba la salvaci\u00f3n por un conocimiento inmediato de Dios. Este conocimiento era intelectual, por oposici\u00f3n al conocimiento moral, y esot\u00e9rico en cuanto estaba limitado al c\u00edrculo elitista de los iniciados. El gnosticismo tambi\u00e9n ense\u00f1aba un dualismo de alma y cuerpo, en el que s\u00f3lo lo primero resultaba significativo para la salvaci\u00f3n; y una jerarqu\u00eda de intermediarios espirituales y ang\u00e9licos entre Dios y el hombre. La salvaci\u00f3n era la v\u00eda de escape del predominio de fuerzas astrol\u00f3gicas y pasiones humanas extra\u00f1as mediante el \u201cconocimiento\u201d, en respuesta a un \u201cllamado\u201d del mundo divino expresado en el titulado \u201cmito gn\u00f3stico-redentor\u201d, la leyenda del hombre de los cielos que baj\u00f3 del mundo de la luz celestial para \u201csalvar\u201d a los hombres \u201cca\u00eddos\u201d imparti\u00e9ndoles este conocimiento secreto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como ya se ha sugerido, el intento de ubicar una perspectiva de esta naturaleza en el per\u00edodo precristiano y en consecuencia considerar que ella subyace a las nociones salv\u00edficas del NT est\u00e1 lejos de poder demostrarse. Las evidencias son mucho m\u00e1s compatibles con el punto de vista de que, en la atm\u00f3sfera religiosa sincretista de la \u00e9poca, ciertas tendencias gn\u00f3sticas latentes fueron unidas en los <etiqueta id=\"#_ftn324\" name=\"_ftnref324\" title=\"\">ss. II y III a los motivos salv\u00edficos cristianos para producir las doctrinas de las sectas gn\u00f3sticas que hemos bosquejado a<\/etiqueta>rriba, y acerca de las cuales nos enteramos por escritores tales como Ireneo en el per\u00edodo posterior al neotestamentario. Por oposici\u00f3n a formas incipientes de tales nociones sobre la salvaci\u00f3n los escritores b\u00edblicos recalcan el alcance universal de la oferta de salvaci\u00f3n que hace Dios, su car\u00e1cter esencialmente moral, la verdadera humanidad y deidad del Mediador, y la centralizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en los actos hist\u00f3ricos de Dios en torno al nacimiento, la vida, la muerte, y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo (cf. las secciones del NT citadas arriba).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Las religiones de misterio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Otro punto en el que los escritores neotestamentarios tuvieron que distinguir su doctrina de la salvaci\u00f3n de las ideas corrientes es en relaci\u00f3n con los cultos de misterio. Este fen\u00f3meno del ss. I era una combinaci\u00f3n de elementos helen\u00edsticos y orientales que tuvieron su origen en antiguos ritos de fertilidad. Pretend\u00edan ofrecer \u201csalvaci\u00f3n\u201d del destino o la suerte, y una vida m\u00e1s all\u00e1 de la tumba libre de las condiciones insatisfactorias y opresivas del presente. La salvaci\u00f3n se lograba mediante la meticulosa realizaci\u00f3n de ciertos rituales c\u00falticos. En algunos puntos aparece un lenguaje similar al del NT. A los iniciados se les pod\u00eda llamar \u201cnacidos de nuevo para la vida eterna\u201d. Algunas deidades c\u00falticas tales como Dionisos adquirieron el t\u00edtulo de \u201cSe\u00f1or y Salvador\u201d. Se han alegado v\u00ednculos con la teolog\u00eda cristiana, particularmente en el nivel sacramental, por cuanto se conoc\u00edan las ilustraciones sagradas, o ceremonias de purificaci\u00f3n, y la idea de la uni\u00f3n con los dioses en una comida solemne. No obstante, incluso con un examen superficial las diferencias con el mensaje cristiano y la vida de las comunidades cristianas primitivas son claras y obvias. En las religiones de misterio la salvaci\u00f3n era esencialmente no moral. Del fiel \u201csalvo\u201d no se esperaba que fuese mejor que su vecino pagano, y tampoco lo era en la mayor\u00eda de los casos. El elemento racional ocupaba un lugar m\u00ednimo; no hab\u00eda grandes actos salv\u00edficos, y por consiguiente tampoco grandes afirmaciones teol\u00f3gicas sostenidas en com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los pretendidos paralelos con la ense\u00f1anza bautismal y eucar\u00edstica cristianas (paulinas) tampoco tienen fundamento, como se ha demostrado con bastante claridad; las evidencias indican m\u00e1s bien la deuda del ap\u00f3stol para con la historia b\u00edblica de la salvaci\u00f3n centrada en el portentoso acto redentor de Dios en Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El culto imperial<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El antiqu\u00edsimo espejismo de la salvaci\u00f3n por medio del poder y la organizaci\u00f3n pol\u00edticos se reflejaba en el ss. I en el culto imperial. El mito de un Rey-Dios que fuera salvador y benefactor de su pueblo aparece muy difundido en diversas formas en el mundo antiguo, particularmente en Oriente. En Roma el \u00edmpetu dado a los cultos oficiales surgi\u00f3 de la carrera de Augusto, quien despu\u00e9s de Accio en el 31 <etiqueta id=\"#_ftn325\" name=\"_ftnref325\" title=\"\">a.C. estableci\u00f3 la Pax Romana, una edad de oro de paz tras d\u00e9cadas de matanzas sangrientas. Com\u00fanmente se lo nombraba como <\/etiqueta><\/span><span style=''>s&#333;t&#275;r<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018Salvador del mundo\u2019, y por su v\u00ednculo con Julio C\u00e9sar, \u201cHijo de Dios\u201d. Aun en el caso de Augusto, sin embargo, se impone cierto grado de precauci\u00f3n, por cuanto est\u00e1 demostrado que el t\u00edtulo <\/span><span style=' '>s&#333;t&#275;r<\/span><span lang=ES style=''> de ning\u00fan modo estaba limitado al emperador, y tampoco estuvo siempre investido de plenas inferencias orientales. Los sucesivos emperadores del ss. I evidenciaron variados grados de entusiasmo por lo que se afirmaba con respecto a ellos en el culto oficial. Cal\u00edgula, Ner\u00f3n, y Domiciano por cierto que tomaban en serio su statu divino, y este hecho puede hasta cierto punto explicar algunas instancias en que se usa el t\u00edtulo en relaci\u00f3n con Jesucristo y el Padre en el NT (cf. 1 Ti. 1.1; 4.10; Tit. 1.3; 3.4; 1 Jn. 4.14; Jud. 25; Ap. 7.10; 12.10; 19.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. S\u00edntesis<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En general, aun cuando hay paralelos claros en lo que hace a lenguaje, la dependencia de la doctrina de la salvaci\u00f3n cristiana con respecto a estos movimientos contempor\u00e1neos no ha sido demostrada de ninguna manera. Por cierto que al intentar comunicar el evangelio a sus contempor\u00e1neos los predicadores y escritores neotestamentarios no ten\u00edan reparos en traducir el mensaje, incluido el lenguaje de la salvaci\u00f3n, a los patrones conceptuales del ss. I, pero el verdadero origen y justificativo de su lenguaje salv\u00edfico se encuentra fuera de dicho mundo, en la tradici\u00f3n de la historia salv\u00edfica del AT, centrada y cumplida en la persona y la misi\u00f3n de Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. La salvaci\u00f3n b\u00edblica: s\u00edntesis<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. <i>La salvaci\u00f3n es un hecho hist\u00f3rico<\/i>. La perspectiva veterotestamentaria de la salvaci\u00f3n como producto de la intervenci\u00f3n divina en la historia recibe pleno apoyo en el NT. A diferencia del gnosticismo, el hombre no se salva mediante la sabidur\u00eda; a diferencia del juda\u00edsmo, el hombre no se salva haciendo m\u00e9rito en lo moral y lo religioso; a diferencia de los cultos helen\u00edsticos de misterio, el hombre no se salva mediante la adquisici\u00f3n de t\u00e9cnicas para la realizaci\u00f3n de pr\u00e1cticas religiosas; a diferencia de Roma, la salvaci\u00f3n no ha de ser equiparada con el orden pol\u00edtico o la libertad pol\u00edtica. El hombre se salva mediante la acci\u00f3n de Dios en la historia en la persona de Jesucristo (Ro. 4.25; 5.10; 2 Co. 4.10s; Fil. 2.6s; 1 Ti. 1.15; 1 Jn. 4.9\u201310, 14). Si bien el nacimiento, la vida, y el ministerio de Jes\u00fas no dejan de tener su importancia, lo que se destaca es su muerte y resurrecci\u00f3n (1 Co. 15.5s); somos salvos por la sangre de su cruz (Hch. 20.28; Ro. 3.25; 5.9; Ef. 1.7; Col. 1.20; He. 9.12; 12.24; 13.12; 1 Jn. 1.7; Ap. 1.5; 5.9). En la medida en que se proclama dicho mensaje y los hombres lo oyen y responden con fe, la salvaci\u00f3n de Dios les es anunciada (Ro. 10.8, 14s; 1 Co. 1.18\u201325; 15.11; 1 Ts. 1.4s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. <i>La salvaci\u00f3n tiene car\u00e1cter moral y espiritual<\/i>. La salvaci\u00f3n tiene relaci\u00f3n con la liberaci\u00f3n del pecado y sus consecuencias y, por consiguiente, de la conciencia de culpa (Ro. 5.1; He. 10.22), de la ley y su maldici\u00f3n (G\u00e1. 3.13; Col. 2.14), de la muerte (1 P. 1.3\u20135; 1 Co. 15.51\u201356), del juicio (Ro. 5.9; He. 9.28); tambi\u00e9n del temor (He. 2.15; 2 Ti. 1.7, 9s), y la esclavitud (Tit. 2.11\u20133.6; G\u00e1. 5.1s). Es importante indicar las consecuencias negativas de esto, e. d. lo que la salvaci\u00f3n cristiana <i>no<\/i> incluye. La salvaci\u00f3n no incluye necesariamente la prosperidad material ni el \u00e9xito mundano (Hch. 3.6; 2 Co. 6.10), como tampoco promete salud f\u00edsica ni bienestar. Es preciso tener cuidado de no exagerar justamente este aspecto negativo, ya que ha habido y hay actualmente curaciones realmente notables, y la capacidad para realizar curaciones es un don que el Esp\u00edritu ha dado a la Iglesia (Hch. 3.9; 9.34; 20.9s; 1 Co. 12.28). Pero no en todos los casos se producen las curaciones, y por lo tanto no constituye en ning\u00fan sentido un \u201cderecho\u201d de la persona que es salva (1 Ti. 5.23; 2 Ti. 4.20; Fil. 2.25s; 2 Co. 12.7\u20139). M\u00e1s aun, la salvaci\u00f3n no inmuniza contra penurias y peligros f\u00edsicos (1 Co. 4.9\u201313; 2 Co. 11.23\u201328), ni tampoco, quiz\u00e1, contra hechos aparentemente tr\u00e1gicos (Mt. 5.45 [?]). No significa que el creyente se ver\u00e1 libre de injusticias sociales y malos tratos (1 Co. 7.20\u201324; 1 P. 2.18\u201325).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. <i>La salvaci\u00f3n es escatol\u00f3gica<\/i>. Existe el peligro de definir el sentido de la salvaci\u00f3n en forma demasiado negativa. Aqu\u00ed recordamos la admisi\u00f3n hecha m\u00e1s arriba en cuanto a la escasez de referencias a la salvaci\u00f3n en labios de Jes\u00fas. La categor\u00eda central de Jes\u00fas era el reino de Dios, la manifestaci\u00f3n del gobierno soberano de Dios. En Ap. 12.10, sin embargo, la salvaci\u00f3n y el reino virtualmente se equiparan. Para el autor de Apocalipsis, como tambi\u00e9n para Jes\u00fas, la salvaci\u00f3n es equivalente a la vida sujeta al reinado de Dios, o, como aparece en el testimonio del cuarto evangelio, la vida eterna. Por lo tanto, la salvaci\u00f3n re\u00fane en s\u00ed todo el contenido del evangelio. Ella incluye la liberaci\u00f3n del pecado y todas sus consecuencias y, en lo positivo, el otorgamiento de toda bendici\u00f3n espiritual en Cristo (Ef. 1.3), el don del Esp\u00edritu Santo, y la vida de bendici\u00f3n en la era futura. Esta perspectiva futura es crucial (Ro. 8.24; 13.11; 1 Co. 3.5; Fil. 3.20; He. 1.14; 9.28; 1 P. 1.5, 9). Todo lo que se sabe acerca de la salvaci\u00f3n ahora no es m\u00e1s que preliminar, anticipo de la plenitud de la salvaci\u00f3n que est\u00e1 a la espera de la plenitud del reino en el momento de la parus\u00eda del Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(* <span style='text-transform:uppercase'>Expiaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Elecc\u00edon<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Perd\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Justificac\u00edon<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Santificaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Pecado<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Gracia<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Reconciliaci\u00f3n<\/span>.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. R. W. Stott, <i>La misi\u00f3n cristiana hoy<\/i>, 1977; W. Mundle, J. Schneider, L. Coenen, \u201cRedenci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn326\" name=\"_ftnref326\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, pp. 54\u201369; F. Stolz, \u201cAyudar\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn327\" name=\"_ftnref327\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 1078\u20131085; L. B. Smedes, <i>Todas las cosas nuevas<\/i>, 1972; B. A. Willems, <i>Soteriolog\u00eda<\/i>, 1975; B. Rey, <i>Creados en Cristo Jes\u00fas-La nueva creaci\u00f3n en san Pablo<\/i>, 1972; L. S. Chafer, <i>El camino de salvaci\u00f3n<\/i>, 1972; L. Rubio, <i>El misterio de Cristo en la historia de la salvaci\u00f3n<\/i>, 1980; O. Cullmann, <i>La historia de la salvaci\u00f3n<\/i>, 1967; L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972, pp. 493ss; F. Stagg, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1976, pp. 88\u2013127.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Foerster, G. Fohrer, en <i>TDNT <\/i>7, pp. 965\u20131003; M. Green, <i>The Meaning of Salvation<\/i>, 1965; G. C. Berkouwer, <i>Faith and Justification<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn328\" name=\"_ftnref328\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn329\" name=\"_ftnref329\" title=\"\">ing. 1954; <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn330\" name=\"_ftnref330\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>Faith and Sanctification<\/i>, trad. ing. 1952; M. Black (<etiqueta id=\"#_ftn331\" name=\"_ftnref331\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>The Scrolls and Christianity<\/i>, 1969; E. Yamauchi, <i>Pre-Christian Gnosticism<\/i>, 1973; G. Wagner, <i>Pauline Baptism and the pagan Mysteries<\/i>, trad. ing. 1967; J. R.W. Stott, <i>Christian Mission in the Modern World<\/i>, 1975, <etiqueta id=\"#_ftn332\" name=\"_ftnref332\" title=\"\">cap(s). 5; <\/etiqueta><i>Let the Earth Hear His Voice<\/i>, 1975; <i>NIDNTT<\/i> 3, v\u00e9anse arts. \u201cReconciliaci\u00f3n\u201d, \u201cRedenci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn333\" name=\"_ftnref333\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>G.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn334\" name=\"_ftnref334\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>B.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(En griego soteria; en hebreo yeshu&#8217;ah).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Salvaci\u00f3n tiene en el lenguaje de las Escrituras el significado general de liberaci\u00f3n de las necesidades o de otros males, y de su cambio a un estado de libertad y seguridad (I Reyes, 11,13; 14, 45; II Reyes, 23, 10; IV Reyes, 13, 17). A veces expresa la ayuda de Dios contra los enemigos de Israel; en otras ocasiones, la bendici\u00f3n divina otorgada al producto del suelo (Is., 45, 8). Como el pecado es el m\u00e1ximo mal, al ser ra\u00edz y fuente de todo mal, las Sagradas Escrituras usan la palabra \u201csalvaci\u00f3n\u201d principalmente en el sentido de liberaci\u00f3n de la raza humana o del hombre individual del pecado y sus consecuencias. Consideraremos primero la salvaci\u00f3n de la raza humana, y luego la salvaci\u00f3n tal como se verifica en el hombre individual.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Salvaci\u00f3n de la Raza Humana\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Cristo como maestro<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Cristo como Rey<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Cristo como sacerdote<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 Salvaci\u00f3n Individual<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Salvaci\u00f3n de la Raza Humana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">No necesitamos extendernos sobre la necesidad de la salvaci\u00f3n de la humanidad ni sobre su conveniencia. Ni necesitamos recordar al lector que despu\u00e9s de que Dios hubo determinado libremente salvar a la raza humana, pod\u00eda haberlo hecho perdonando los pecados del hombre sin tener que recurrir a la Encarnaci\u00f3n de la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad. Aun as\u00ed, la Encarnaci\u00f3n de la Palabra fue el medio m\u00e1s adecuado para la salvaci\u00f3n del hombre, y era incluso necesaria, en caso de que Dios reclamara una plena satisfacci\u00f3n de la ofensa hecha a \u00c9l por el pecado (ver ENCARNACI\u00d3N). Aunque la funci\u00f3n del Salvador es realmente una, es virtualmente m\u00faltiple: ha de haber una expiaci\u00f3n por el pecado y la condena, un establecimiento de la verdad de forma que venza la ignorancia y el error humanos, una fuente perenne de fortaleza espiritual que ayude al hombre en su lucha contra la oscuridad y la concupiscencia. No puede haber duda de que Jesucristo cumpli\u00f3 efectivamente con estas tres funciones, que por tanto \u00c9l salv\u00f3 realmente a la humanidad del pecado y sus consecuencias. Como maestro estableci\u00f3 el reino de la verdad; como rey aport\u00f3 fuerza a sus s\u00fabditos; como sacerdote se coloc\u00f3 entre el cielo y la tierra, reconciliando al hombre pecador con su airado Dios.\n<\/p>\n<h3>Cristo como maestro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los profetas hab\u00edan predicho a Cristo como maestro de la verdad divina: \u201cMira que por testigo de las naciones te he puesto, caudillo y legislador de las naciones\u201d (Is., 55, 4). El mismo Cristo afirma el t\u00edtulo de maestro repetidamente en el curso de su vida p\u00fablica: \u201cVosotros me llam\u00e1is Maestro, y Se\u00f1or; y dec\u00eds bien, porque lo soy\u201d (Juan, 13, 13; cf. Mt., 23, 10; Juan, 3, 31). Los Evangelios nos informan de que casi toda la vida p\u00fablica de Cristo se dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza (ver JESUCRISTO). No puede haber duda de la eminencia suprema de la ense\u00f1anza de Cristo; incluso como hombre, es un testigo ocular de todo lo que revela; su veracidad es la veracidad propia de Dios; su autoridad es divina; sus palabras son las declaraciones de una persona divina; puede iluminar internamente y mover las mentes de sus oyentes; es la sabidur\u00eda eterna e infinita de Dios encarnado que no puede enga\u00f1ar ni enga\u00f1arse.\n<\/p>\n<h3>Cristo como Rey<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El car\u00e1cter real de Cristo fue predicho por los profetas, anunciado por los \u00e1ngeles, proclamado por el mismo Cristo (Sal., 2, 6; Is., 9, 6-7; Ezeq., 34, 23; Jer., 23, 3-5; Lucas, 1, 32-33; Juan, 18, 37). Sus funciones reales son la fundaci\u00f3n, la expansi\u00f3n y la consumaci\u00f3n final del reino de Dios entre los hombres. La primera y la \u00faltima de estas acciones son acciones visibles y personales del rey, pero la funci\u00f3n intermedia se lleva a cabo o bien de manera invisible o por agentes visibles de Cristo. El funcionamiento pr\u00e1ctico de la misi\u00f3n real de Cristo se describe en los tratados sobre las fuentes de la revelaci\u00f3n, sobre la gracia, sobre la Iglesia, sobre los sacramentos, y sobre las postrimer\u00edas.\n<\/p>\n<h3>Cristo como sacerdote<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El sacerdote ordinario, es hecho de Dios por unci\u00f3n accidental, Cristo se constituye Hijo de Dios por unci\u00f3n sustancial con la naturaleza divina; el sacerdote ordinario se hace santo, aunque no impecable, por su consagraci\u00f3n, mientras que Cristo est\u00e1 separado de todo pecado y de los pecadores por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica; el sacerdote ordinario se acerca a Dios de una manera muy imperfecta, pero Cristo est\u00e1 sentado a la derecha del poder de Dios. El sacerdocio lev\u00edtico era temporal, terrenal, y carnal en su origen, en sus relaciones con Dios, en su funcionamiento, en su poder; el sacerdocio de Cristo es eterno, celestial, y espiritual. Las v\u00edctimas ofrecidas por los sacerdotes antiguos eran o cosas inanimadas o, en el mejor de los casos, animales irracionales distintos de la persona del oferente; Cristo ofrece una v\u00edctima incluida en la persona del oferente. Su carne humana viva, animada por su alma racional, un sustituto digno y real de la humanidad, en cuyo nombre Cristo ofrece el sacrificio. El sacerdote de Aar\u00f3n inflig\u00eda una muerte irreparable en la v\u00edctima que su intenci\u00f3n sacrificial convert\u00eda en rito o s\u00edmbolo religioso; en el sacrificio de Cristo, la transmutaci\u00f3n de la v\u00edctima se lleva a cabo por un acto interno de su voluntad (Juan, 10, 17), y la muerte de la v\u00edctima es el origen de una nueva vida para s\u00ed misma y par la humanidad. Aparte de eso, el sacrificio de Cristo, al ser de una persona divina, lleva consigo su propia aceptaci\u00f3n; es m\u00e1s un don de Dios al hombre que un sacrificio del hombre a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De ah\u00ed se deduce la perfecci\u00f3n de la salvaci\u00f3n operada por Cristo para la humanidad. Por su parte Cristo ofreci\u00f3 a Dios una satisfacci\u00f3n por el pecado del hombre no s\u00f3lo suficiente sino sobreabundante (Rom., 5, 15-20); por parte de Dios suponiendo, lo que se conten\u00eda en la misma idea de la redenci\u00f3n del hombre a trav\u00e9s de Cristo, que al convenir Dios en aceptar la obra del Redentor por los pecados del hombre, estaba obligado por su promesa y su justicia a conceder la remisi\u00f3n del pecado en la extensi\u00f3n y la forma pretendida por Cristo. De esta manera nuestra salvaci\u00f3n ha vuelto a ganar para nosotros la prerrogativa esencial del estado de justicia original, esto es, la gracia santificante que restaurar\u00e1 las prerrogativas menores de la Resurrecci\u00f3n. Al mismo tiempo, no hace desaparecer en seguida el pecado individual, sino s\u00f3lo procura los medios para ello, y estos medios no se limitan s\u00f3lo a los predestinados o a los fieles, sino que se extienden a todos los hombres (I Jn., 2, 2; I Tim., 2, 1-4). Adem\u00e1s, la salvaci\u00f3n nos hace coherederos de Cristo (Rom., 8, 14-17), un sacerdocio real (I Pe., 2, 9; cf. Ex., 19, 6), hijos de Dios, templos del esp\u00edritu Santo (I Cor., 3, 16), y otros Cristos \u2013 christianus alter Christus; perfecciona los \u00f3rdenes de los \u00e1ngeles, eleva la dignidad del mundo material, y restaura todas las cosas en Cristo (Ef., 1, 9-10). Por nuestra salvaci\u00f3n todas las cosas son nuestras, somos de Cristo, y Cristo es de Dios (I Cor., 3, 22-23).\n<\/p>\n<h2>Salvaci\u00f3n Individual<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio de Trento describe con gran minuciosidad el proceso de salvaci\u00f3n del pecado en el caso de un adulto (Sesi\u00f3n VI, v-vi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comienza con la gracia de Dios que toca el coraz\u00f3n de un pecador, y le llama al arrepentimiento. Esta gracia no puede merecerse; procede \u00fanicamente del amor y la misericordia de Dios. El hombre puede recibir o rechazar esta inspiraci\u00f3n de Dios, puede volverse a Dios o continuar en pecado. La gracia no constri\u00f1e la libre voluntad del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed ayudado el pecador se dispone para la salvaci\u00f3n del pecado; cree en la revelaci\u00f3n y las promesas de Dios, teme la justicia de Dios, espera en su misericordia, conf\u00eda en que Dios ser\u00e1 misericordioso con \u00e9l por consideraci\u00f3n a Cristo, empieza a amar a Dios como fuente de toda justicia, odia y detesta sus pecados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta disposici\u00f3n es seguida por la justificaci\u00f3n misma, que no consiste en la mera remisi\u00f3n de los pecados, sino en la santificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n del hombre interior por la recepci\u00f3n voluntaria de la gracia y dones de Dios, por la que un hombre se convierte en justo en vez de injusto, amigo en vez de enemigo y as\u00ed un heredero en orden a esperar la vida eterna. Este cambio ocurre, bien por raz\u00f3n de un acto de caridad perfecta logrado por un pecador bien dispuesto o por virtud del Sacramento, bien del Bautismo o bien de la Penitencia, seg\u00fan la condici\u00f3n del sujeto respectivo oprimido por el pecado. El Concilio indica m\u00e1s adelante las causas de este cambio. Por el m\u00e9rito de la Sant\u00edsima Pasi\u00f3n a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo, la caridad de Dios se derrama en los corazones de los que est\u00e1n justificados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Contra los dogmas her\u00e9ticos de diversas \u00e9pocas y sectas debemos sostener:<br \/>\n&#8211; que la gracia inicial es verdaderamente gratuita y sobrenatural;<br \/>\n&#8211; que la voluntad humana continuar\u00e1 siendo libre bajo la influencia de esta gracia;<br \/>\n&#8211; que el hombre realmente coopera en su salvaci\u00f3n personal del pecado;<br \/>\n&#8211; que por la justificaci\u00f3n el hombre se hace realmente justo, y no meramente declarado o reputado de tal;<br \/>\n&#8211; que la justificaci\u00f3n y la santificaci\u00f3n son s\u00f3lo dos aspectos de la misma cosa, y no realidades ontol\u00f3gica y cronol\u00f3gicamente distintas;<br \/>\n&#8211; que la justificaci\u00f3n excluye todo pecado mortal del alma, de forma que el hombre justo no es en manera alguna susceptible de la sentencia de muerte en el tribunal de Dios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otros puntos implicados en el proceso precedente de salvaci\u00f3n personal del pecado son cuestiones discutidas entre los te\u00f3logos cat\u00f3licos; tales son, por ejemplo:<br \/>\n&#8211; la naturaleza precisa de la gracia inicial,<br \/>\n&#8211; la manera en que la gracia y la voluntad libre obran conjuntamente,<br \/>\n&#8211; la naturaleza precisa del temor y del amor que disponen al pecador a la justificaci\u00f3n<br \/>\n&#8211; la manera en que los sacramentos dan origen a la gracia santificante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero estas cuestiones se tratan en otros art\u00edculos que se refieren ex professo a los asuntos respectivos. Lo mismo se puede decir de la perseverancia final sin la cual la salvaci\u00f3n personal del pecado no est\u00e1 permanentemente garantizada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que se ha dicho es aplicable a la salvaci\u00f3n de los adultos; los ni\u00f1os y los privados de manera permanente de su uso de raz\u00f3n se salvan por el Sacramento del Bautismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A. J. MAAS<br \/>\nTranscrito por Donald J. Boon<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Redenci\u00f3n Gen 49:18 tu s esper\u00e9, oh Jehov\u00e1 Exo 14:13 no tem\u00e1is; estad firmes, y ved la s que Exo 15:2 Jehov\u00e1 es .. mi c\u00e1ntico, y ha sido mi s 1Sa 2:1 Ana or\u00f3 .. por cuanto me alegr\u00e9 en tu s 1Sa 11:13 porque hoy Jehov\u00e1 ha dado s en Israel 1Sa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/salvacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSALVACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6585","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6585"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6585\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}