{"id":6590,"date":"2016-02-05T03:34:55","date_gmt":"2016-02-05T08:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santidad\/"},"modified":"2016-02-05T03:34:55","modified_gmt":"2016-02-05T08:34:55","slug":"santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santidad\/","title":{"rendered":"SANTIDAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Justicia, Santificaci\u00f3n<br \/>\nExo 28:36 grabar\u00e1s en ella como .. S a Jehov\u00e1<br \/>\nExo 39:30 y escribieron en ella .. S a Jehov\u00e1<br \/>\n1Ch 16:29; Psa 29:2 en la hermosura de la s<br \/>\nPsa 93:5 la s conviene a tu casa, oh Jehov\u00e1, por<br \/>\nIsa 35:8 camino, y ser\u00e1 llamado Camino de S<br \/>\nIsa 57:15 yo habito en la altura y la s, y con el<br \/>\nZec 14:20 estar\u00e1 grabado sobre .. S a Jehov\u00e1<br \/>\nLuk 1:75 en s .. delante de \u00e9l .. nuestros d\u00edas<br \/>\n2Co 7:1 perfeccionando la s en el temor de Dios<br \/>\nEph 4:24 creado .. en la justicia y s de la verdad<br \/>\n1Th 3:13 irreprensibles en s delante de Dios<br \/>\nHeb 12:10 \u00e9ste .. para que participemos de su s<br \/>\nHeb 12:14 seguid la paz con todos, y la s, sin la<\/p>\n<hr>\n<p>Por lo com\u00fan es traducci\u00f3n de palabras derivadas de la ra\u00ed\u00adz hebreo qadash y la ra\u00ed\u00adz gr. hag-. El significado b\u00e1sico de qadash es separaci\u00f3n o apartar. El gr. hag- es un equivalente de qadash, y su historia es similar.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos santidad y santo no ocurren en G\u00e9nesis (pero ver Gen 28:16-17). Sin embargo, desde Exo 3:5 en adelante el concepto de santidad es constantemente subrayado. Dios es majestuoso en santidad (Exo 15:11); la santidad es lo que caracteriza las acciones de Dios (Isa 52:10), sus palabras y promesas (Psa 105:42; Jer 23:9), su nombre (Lev 20:3; 1Ch 29:16) y su Esp\u00ed\u00adritu (Psa 51:11; Isa 63:10-11; ver ESPIRITU SANTO). Los lugares son hechos santos por la presencia especial de Dios: su morada en el cielo (Deu 26:15), su manifestaci\u00f3n sobre la tierra (Exo 3:5; Jos 5:15), el tabern\u00e1culo (Exo 40:9), el templo (2Ch 29:5, 2Ch 29:7), Jerusal\u00e9n (Isa 48:2) y Sion (Oba 1:17). Cualquier cosa apartada para usos sacros era santa: los altares y el mobiliario del tabern\u00e1culo (Exo 29:37; Exo 30:10, Exo 30:29), sacrificios de animales (Num 18:17), comida (Lev 21:22), el diezmo (Lev 27:30), los primeros frutos (Lev 19:24; Lev 23:20), toda cosa consagrada (Exo 28:38), el aceite de la santa unci\u00f3n y el incienso (Exo 30:23-25, Exo 30:34-38). Las personas conectadas con lugares y servicios sagrados eran santas: los sacerdotes (Lev 21:1-6) y sus vestiduras (Exo 28:2, Exo 28:4), Israel como naci\u00f3n (Jer 2:3), Israel individualmente (Deu 33:3) y muchas cosas asociadas con Israel (1Ch 16:29). El tiempo dedicado a la adoraci\u00f3n era santo (Exo 12:16; Exo 16:23; Exo 20:8; Isa 58:13).<\/p>\n<p>Lo que en Isa 6:3 fue una revelaci\u00f3n personal para el profeta, en Rev 4:8 se proclama a todos desde los cielos con poder y gloria.<\/p>\n<p>Dios es santo y verdadero (Rev 6:10). En una de sus oraciones, Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Dios de esta manera: Padre santo (Joh 17:11). Dios es santo y su pueblo debe ser santo (1Pe 1:15, citando Lev 19:2). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas deben orar para que el nombre de Dios sea tratado santamente (Mat 6:9; Luk 11:2). La santidad de Jesucristo se subraya espec\u00ed\u00adficamente (Mar 1:24; Luk 1:35; Luk 4:34; Joh 10:36; Act 3:14; Act 4:27, Act 4:30; comparar Isa 42:1-4 citado en Mat 12:16-21; Heb 2:11; Rev 3:7).<\/p>\n<p>En el NT se desarrolla el concepto de la santidad de la iglesia. Al igual que en el AT, Jerusal\u00e9n es santa (Mat 4:5; Mat 27:53; Rev 11:2), tambi\u00e9n lo es el templo (Mat 24:15; Act 6:13) y el nuevo templo, la iglesia colectiva (Eph 2:21-22) e individualmente (1Co 3:16-17). Esteban se refiere al monte Sina\u00ed\u00ad como tierra santa (Act 7:33), y Pedro se refiere al monte de la Transfiguraci\u00f3n como el monte santo (2Pe 1:18). Las Escrituras son sagradas (Rom 1:2; 2Ti 3:15). La ley es santa (Rom 7:12). Si los lugares terrenales, sacerdotes, instrumentos de culto, sacrificios y servicios eran santos, mucho m\u00e1s lo son los celestiales (Heb 8:5). La iglesia es una naci\u00f3n santa (1Pe 2:9). El argumento en Rom 11:11-32 establece el hecho de que la santidad de los cristianos gentiles estriba en que han brotado de la ra\u00ed\u00adz de Isa\u00ed\u00ad (Rom 11:16; Rom 15:12). Cristo muri\u00f3 por la iglesia para santificarla (1Co 1:2; 1Co 6:11; Eph 5:26). La iglesia como un todo, las iglesias locales y los creyentes individuales son santos, llamados&#8230;<\/p>\n<p>santos (Rom 1:7; 1Co 1:2; 2Co 1:1; Eph 1:1; Phi 1:1; Col 1:2; santos es una traducci\u00f3n de hagioi). La vida del creyente debe ser un sacrificio vivo y santo (Rom 12:1), no s\u00f3lo por medio de la muerte (Phi 2:17), sino con la vida misma (Phi 1:21-26). La santidad se equipara con la pureza (Mat 5:8; Mat 23:26; 1Ti 1:5; 2Ti 2:22; Tit 1:15; Jam 1:27), una pureza que en Act 18:6 y 20:26 es inocencia. El medio para la purificaci\u00f3n es la verdad de la Palabra de Dios (Joh 17:17). El beso santo en las iglesias primitivas, era una marca del compa\u00f1erismo santo (1Co 16:20; 2Co 13:12; 1Th 5:26). La santidad es algo que sobresale en Apocalipsis, desde Rev 3:7 hasta 22:11.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[264]<br \/>\n Cualidad que expresa perfecci\u00f3n, plenitud, dedicaci\u00f3n a la divinidad, consagraci\u00f3n. En hebreo \u00abqadesh\u00bb como sustantivo abstracto y \u00abqadosh\u00bb como adjetivo calificativo se emplean continuamente en referencia a Dios y a los lugares, acciones o intenciones que se refieren a Dios.<\/p>\n<p>    Hasta 189 veces se habla de santidad en el Nuevo Testamento, empleando el t\u00e9rmino radical de \u00abhag\u00bb; de ellas 28 veces se emplea el verbo santificar (hagiadso) y 135 el sustantivo referente a lo santo o el santo (hagios) y el plural de los santos (hagia).  La Iglesia es santa y su misi\u00f3n es santificar. Los que viven unidos a Cristo son santos.  (Ver Notas de la Iglesia 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00absanto\u00bb (heb. qadosh) se emplea para indicar la idea de separaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica. Santo es lo separado del uso profano y consagrado al servicio de Dios (personas, cosas, lugares de culto, etc.), por lo que est\u00e1 revestido de poder divino, a loque responde en el hombre el temor y el respeto. Dios es el \u00fanico esencialmente santo. Porque es el trascendente, el inaccesible, el que vive en una regi\u00f3n pura, incontaminada, a una distancia infinita del hombre, a donde no puede llegar el lastre de lo profano y de lo impuro (G\u00e9n 28,16; 1 Sam 6,20; ls 6; 57,15; Os 11,9; 12,1; Ez 28,25; 36,23; 38,28). Dios es santo en cuanto se comunica con su pueblo, en cuanto ayuda y libera a su pueblo, para hacer de \u00e9l un pueblo de exclusiva pertenencia suya, un pueblo de su adquisici\u00f3n, separado de los dem\u00e1s pueblos, un pueblo santo, un reino sacerdotal. Ellos tienen que ser santos, porque Dios es santo (N\u00fam 15,40). Esta santidad del pueblo es una exigencia de la liberaci\u00f3n (N\u00fam 15,41; ls 40,25; 41,14; 43,3.14; 45,18). Dios es \u00abel santo\u00bb (Lc 1,49; Ap 3,17; 4,8; 6,10), el \u00abpadre santo\u00bb (Jn 17,11).<\/p>\n<p>Jesucristo es el hijo santo de Dios (Lc 1,35), el santo de Dios (Mc 1,24; Lc 4,34; Jn 6,69) por su \u00ed\u00adntima y plena pertenencia a Dios, \u00abel santo\u00bb (Act 3,14), \u00abel santo servidor de Dios\u00bb (Act 4,27-30); Jesucristo trae al mundo un mensaje de santidad, porque, a trav\u00e9s de El, el Padre ha realizado una obra de misericordia. La santificaci\u00f3n de los hombres es obra del Padre a trav\u00e9s de Jesucristo, que es la verdad (Jn 17,17); Jesucristo se santifica, se entrega a la muerte, para santificar a los hombres (Jn 17,19); Dios, en el A. T., elige un \u00abpueblo santo\u00bb (Lev 21,6.8; Ex 22,31; Dt 26,19); en el N. T. hay tambi\u00e9n un pueblo santo: los cristianos constituyen el nuevo y santo pueblo de Dios (1 Pe 2,5), y as\u00ed\u00ad comenzaron a llamarse desde el principio: \u00ablos santos\u00bb (Act 9,13.32.41); es el pueblo de los predestinados, de los elegidos, de los santos, que son los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jes\u00fas (Ap 14,12), los que realizan obras santas (Ap 9,8); los que, siendo santos, se santifican eternamente junto al que es tres veces santo (ls 6,3; Ap 22,11). La presencia de Dios hac\u00ed\u00ada del templo un lugar santo, como lo es Jerusal\u00e9n, la ciudad santa (Ap 11,2; 21,2.10) y amada (Ap 20,9). Y Santo es el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. En la Trinidad Augusta se atribuye al Esp\u00ed\u00adritu Santo la santidad misma y la obra de santificaci\u00f3n de todos los hombres.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La santidad, como estado, es originalmente la esencia de Dios; en los hombres, de forma derivada, es una participaci\u00f3n por gracia de la santidad de Dios. Dios es el sant\u00ed\u00adsimo, el tres veces santo. Santa es la humanidad de Jesucristo en virtud de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica. Totalmente singular es la santidad de Mar\u00ed\u00ada, concebida sin pecado.<\/p>\n<p>Santa es la Iglesia, como Cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo y Esposa del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Santos son los cristianos en virtud del bautismo. Todos est\u00e1n llamados en la Iglesia -dice la LG 39- a la santidad, seg\u00fan escribe el ap\u00f3stol: \u00abEsta es la voluntad de Dios: que os santifiqu\u00e9is\u00bb (1 Tes 4,3). Todos los fieles de cualquier estado o grado est\u00e1n llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad. La santidad es \u00fanica, pero se practica y se ejercita de manera muy variada seg\u00fan el g\u00e9nero y la condici\u00f3n de vida de cada uno.<\/p>\n<p>El don primero y m\u00e1s necesario para la santidad es la caridad, con la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al pr\u00f3jimo por amor a Dios. El martirio, con el que el disc\u00ed\u00adpulo se hace semejante al Maestro, y que acepta libremente como \u00e9l la muerte por la salvaci\u00f3n del mundo, es considerado por la Iglesia como un don excepcional y como la prueba suprema de la caridad: \u00aby si este don se da a pocos, conviene que todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia\u00bb (LG 42).<\/p>\n<p>La santidad de la Iglesia se ve favorecida adem\u00e1s de forma particular por los consejos que propone el Se\u00f1or en el evangelio: la virginidad y el celibato, la obediencia, la pobreza. Pero el concilio nos recuerda que todos los fieles est\u00e1n invitados a tender a la santidad y a la perfecci\u00f3n dentro de su propio estado, y que tienen que esforzarse en dirigir rectamente sus propios afectos, \u00abno sea que en el uso de las cosas de este mundo y en el apego a las riquezas encuentren un obst\u00e1culo que les aparte&#8230; de la b\u00fasqueda de la perfecta caridad\u00bb (LG.42).<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: G. Odasso, Santidad, en NDTB, 1779-1788; P Molinari, Santo, en NDE, 1242]254; H: Gross, Santo, en CFT 11, 626-631; R. Guardini, El santo en nuestro mundo, Guadarrama, Madrid 1960; B. Jim\u00e9nez Duque, Santidad y vida seglar S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1965.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. LA SANTIDAD, SIGNO DE LA PRESENCIA Y ACCI\u00ed\u201cN DIVINAS. La palabra santidad -en hebreo, qodesh- significa separaci\u00f3n, trascendencia y, en consecuencia, grandeza, excelsitud. En la literatura b\u00ed\u00adblica la santidad es atribuida ante todo a Dios. \u00abNo hay santo como Yhwh\u00bb (1-Sam 2,2). Yhwh es el Dios tres veces santo, cuya gloria brilla sobre la totalidad del orbe de la tierra y ante cuya majestad se postra la creaci\u00f3n entera (Is 6,1-3). Calificando a Dios como el santo, la Escritura afirma su diferenciaci\u00f3n respecto a todo lo creado, su distinci\u00f3n frente a todo lo que implique no s\u00f3lo pecado o impureza, sino tambi\u00e9n imperfecci\u00f3n o l\u00ed\u00admite, y por tanto su densidad ontol\u00f3gica, la plenitud de su ser, la absoluta riqueza e intensidad de su existir.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica de la santidad divina -decisiva como fundante-, no debe llevarnos a considerarla una realidad est\u00e1tica, ni tampoco una cualidad que, al implicar en Dios una plena trascendencia, lo aleja de todo lo creado, convirti\u00e9ndolo en un totalmente otro, al que repugna toda mezcla o comunicaci\u00f3n. Lo que ense\u00f1a la Escritura y constituye el n\u00facleo esencial del mensaje cristiano es que el Dios tres veces santo se ha hecho presente en la historia y ha entrado en relaci\u00f3n con los hombres. La santidad es cualidad din\u00e1mica que, fluyendo del ser divino, se comunica a la criatura.<\/p>\n<p>Algunos textos del AT., particularmente algunos textos prof\u00e9ticos, describen la santidad de, Dios como fuego o llama que devora o destruye toda imperfecci\u00f3n y toda mancha, purificando as\u00ed\u00ad a aquellos, a quienes toca (cf Is 10,17). En otros lugares, dando un paso m\u00e1s, se presenta la santidad como, una cualidad de los seres o realidades en los que Dios se ha hecho presente: el templo en el que habita la gloria de Dios (Sal 5, 8), el s\u00e1bado que le est\u00e1 dedicado (Ex .35,2) y, en \u00faltima instancia, el pueblo de Israel en cuanto comunidad elegida por Dios y separada de las otras naciones precisamente para ser depositaria y testigo de.los bienes divinos (Ex 19, 6).<\/p>\n<p>Esta comunicaci\u00f3n de Dios llega a su culmen en Jes\u00fas de Nazaret: Jes\u00fas, como declara el evangelio de san Juan, es el Hijo al que el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo (10,36). \u00abLleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Lc 4,1), realiz\u00f3 con hechos y palabras, con una obediencia llevada hasta la muerte, la voluntad del Padre. Resucitado y glorifcado seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de santidad (cf Rom 1,4), puede ser designado como \u00abel santo\u00bb (cf He 3,14; Ap 3,7), aplic\u00e1ndole la expresi\u00f3n que el AT reservaba a Dios, ya que en \u00e9l habita la plenitud de la divinidad.<\/p>\n<p>Esa santidad, que desde Dios Padre se derrama en Cristo, se extiende a partir de \u00e9l a toda la humanidad: constituido primog\u00e9nito del g\u00e9nero humano y cabeza de la Iglesia, Cristo santifica \u00aben verdad\u00bb -es decir, real y verdaderamente- a quienes por la fe se unen a \u00e9l (Jn 17,19). El cristiano, que ha sido \u00absantificado en Cristo Jes\u00fas\u00bb (I Cor 1,2), est\u00e1 llamado a santificarse cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s (1Tes 3,13), a unirse cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s profundamente con Dios y, en Dios, con la humanidad y la creaci\u00f3n enteras, hasta que llegue el final de la historia, y, al manifestarse. con -plenitud la nueva Jerusal\u00e9n, \u00abciudad santa\u00bb (Ap 21,2), el Se\u00f1or Jes\u00fas sea \u00abglorificado en sus santos\u00bb (2Tes 1,10) y Dios sea todo en todas las cosas (1Cor 15,28). La historia es, en este sentido y en \u00faltima instancia, historia de la santidad.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n teol\u00f3gica al reflexionar sobre la santidad ha distinguido con frecuencia entre dos aspectos o dimensiones: santidad ontol\u00f3gica y santidad moral. Con la expresi\u00f3n santidad ontol\u00f3gica se indica que la santidad cristiana no es una realidad puramente ritual o externa, sino, al contrario, profundamente vital, ya que es fruto de una acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en las ra\u00ed\u00adces mismas de nuestro ser y desemboca en una real participaci\u00f3n en la intimidad divina. Al hablar de santidad moral se quiere expresar que esa transformaci\u00f3n ontol\u00f3gica se refleja en las obras, es decir, en la actitud espiritual y en el comportamiento concreto. Esta distinci\u00f3n es acertada, pero conviene subrayar que se trata precisamente de una distinci\u00f3n no entre realidades, sino entre aspectos o dimensiones de una misma realidad. En otras palabras, que entre lo ontol\u00f3gico y lo \u00e9tico existe una profunda conexi\u00f3n: lo ontol\u00f3gico aspira, por su propia din\u00e1mica, a manifestarse en el actuar y en la conducta; y el comportamiento moral no es la simple realizaci\u00f3n de un deber o el mero acatamiento a una ley, sino la expresi\u00f3n de una vida profundamente pose\u00ed\u00adda.<\/p>\n<p>Estas consideraciones son de especial importancia para la TF, ya que ponen de relieve lo que podemos calificar como car\u00e1cter sacramental o significante de la existencia cristiana y, en consecuencia, el papel central que al tema de la santidad le corresponde en orden a mostrar la credibilidad de la revelaci\u00f3n, es decir, del mensaje cristiano sobre el destino divina del hombre. La comunicaci\u00f3n divina acontece a un nivel que trasciende -la experiencia, pero que no es ajeno \u00e1 lo emp\u00ed\u00adrico. No hay, en suma, evidencia de la presencia y acci\u00f3n divinas, pero s\u00ed\u00ad huellas o signos de su actuar. La santidad es uno de esos signos; m\u00e1s a\u00fan, en cierto modo, el signo decisivo, ya que, en cuanto expresi\u00f3n de la vida comunicada por Dios; dice referencia al objeto, fina lidad o raz\u00f3n de ser de la acci\u00f3n di-&#8216; vina. No es, pues, un signo exterior o sobrea\u00f1adido, sino intr\u00ed\u00adnseco y connatural.<\/p>\n<p>2. ARTICULACI\u00ed\u201cN DEL SIGNO DE LA SANTIDAD. La articulaci\u00f3n de la santidad en cuanto signo de la presencia y acci\u00f3n de Dios est\u00e1 en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con ese proceso de la comunicaci\u00f3n de Dios que hemos descrito en los p\u00e1rrafos anteriores. Debemos, pues, considerar tres momentos fundamentales: Cristo, la Iglesia, el cristiano.<\/p>\n<p>a) Santidad de Cristo. \u00abJam\u00e1s un hombre ha hablado como habla este hombre\u00bb (Jn 7,46). \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros me arg\u00fcir\u00e1 de pecado\u00bb (Jn 8,46). La exclamaci\u00f3n de los soldados enviados por los fariseos y la pregunta de Jes\u00fas ponen de manifiesto la fuerza, el equilibrio interior, la armon\u00ed\u00ada espiritual que dejaban traslucir todas y cada una de sus acciones; en suma, la santidad que emanaba de su figura. Desde una perspectiva teol\u00f3gico-dogm\u00e1tica, esa realidad emp\u00ed\u00adrica ser\u00e1 presentada como el reflejo de su misterio, de su condici\u00f3n divino-humana. Una cristolog\u00ed\u00ada desde abajo o una consideraci\u00f3n teol\u00f3gico-fundamental siguen el camino inverso: desde la realidad emp\u00ed\u00adrica, desde el impacto que produc\u00ed\u00ada Jes\u00fas en sus contempor\u00e1neos o el que puede producir y produce hoy el encuentro con \u00e9l a trav\u00e9s de las narraciones evang\u00e9licas, a la interrogaci\u00f3n sobre su ser y sobre la verdad de su mensaje.<\/p>\n<p>La santidad de Jes\u00fas, precisamente en cuanto santidad concreta, susceptible de ser percibida y experimentada, juega un papel decisivo en el itinerario hacia la aceptaci\u00f3n de su palabra y, por tanto, hacia la participaci\u00f3n vital en su misterio. Y ello precisamente porque la santidad de Jes\u00fas, tal y como los evangelios la testifican, no es una santidad postulada o predicada, sino vivida, y vivida con la naturalidad y espontaneidad de lo que fluye del n\u00facleo mismo de la persona. De ah\u00ed\u00ad que la pregunta que Jes\u00fas provoca no reenv\u00ed\u00ada a una realidad exterior a \u00e9l, sino a 1o m\u00e1s hondo de su persona y, en consecuencia, termina por introducirnos en el misterio de comuni\u00f3n con Dios en el que Jes\u00fas consiste: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9). Quien penetra hasta lo hondo de Jes\u00fas se ve situado ante Dios mismo. Se da pues -como dijera Karl Adam-, un proceder desde Cristo hombre hasta Cristo Dios o en t\u00e9rminos de-Hans Urs von Balthasar, Jes\u00fas es cre\u00ed\u00adble no en virtud de argumentos yuxtapuestos, sino por el brillo que se desprende de su figura y conduce hacia su misterio.<br \/>\nb) Santidad de la Iglesia. \u00abLa Iglesia, ya aqu\u00ed\u00ad en la tierra, est\u00e1 adornada de verdadera, aunqye todav\u00ed\u00ada imperfecta, santidad (LG 48). Con un lenguaje diverso y preocupado ante todo por las dimensiones apolog\u00e9ticas, el Vaticano I se refer\u00ed\u00ada a esta misma realidad para se\u00f1alar que la Iglesia \u00abpor su eximia santidad\u00bb es \u00abun grande y perpetuo motivo de credibilidad y testimonio irrefragable de su divina legaci\u00f3n\u00bb (const. Dei Filius: DS 3013).<\/p>\n<p>La TF ha abordado ordinariamente esta cuesti\u00f3n siguiendo dos caminos diversos, aunque confluyentes: en ocasiones, partiendo de la Escritura, a fin de se\u00f1alar que, de acuerdo con el testimonio b\u00ed\u00adblico, la santidad es un rasgo o nota de la Iglesia, y pasar, en una segunda fase, a documentar la positiva presencia de ese rasgo en la comunidad cristiana (l V\u00ed\u00ada de las notas); en otros momentos, partiendo de la Iglesia en cuanto realidad social concreta para, analizando su predicaci\u00f3n y su vida, poner de manifiesto que su historia est\u00e1 marcada no s\u00f3lo por un constante deseo o anhelo de santidad, sino por una realidad de santidad efectiva (\/ V\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica).<\/p>\n<p>Una y otra v\u00ed\u00ada pueden ser recorridas haciendo referencia a otras caracter\u00ed\u00adsticas de la Iglesia, ya que la santidad no es su \u00fanica propiedad o nota. Conviene advertir, sin embargo, que la santidad no es un rasgo entre otros, sino el rasgo decisivo, hasta el-punto de poderse decir, en palabras de Congar, que las otras notas son propiedades o atributos de la santidad. Santidad e Iglesia se identifican, ya que la Iglesia no es otra cosa que el efecto o fruto de la comuni\u00f3n entre Dios y el hombre instaurada en Cristo y actualizada a lo largo de la historia en virtud de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. La iglesia, con su predicaci\u00f3n y con su propio existir, remite a la realidad de una uni\u00f3n con Cristo y en Cristo, de la que ella misma vive, real, aunque a\u00fan no cumplidamente. La santidad en cuanto nota visible de la Iglesia no es otra cosa que el reflejo de su n\u00facleo vital<br \/>\nc) Santidad del cristiano. La santidad de la Iglesia dice referencia, de una parte, a Cristo y, por tanto, a la palabra del evangelio y a los sacramentos que evocan la memoria de Jes\u00fas y comunican su vida; y, de otra, al cristiano, al hombre singular concreto que, en Cristo y por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, se descubre llamado p Dios e invitado a la comuni\u00f3n con De ah\u00ed\u00ad que sea precisamente en es e plano donde el signo de la santidad alcanza una de sus puntas o aristas m\u00e1s incisivas. No en vano el NT designa a los cristianos como \u00ablos santos\u00bb, con un apelativo que, aplicado primero a la peque\u00f1a comunidad de Jerusal\u00e9n (cf He 9,13), se extendi\u00f3 despu\u00e9s a la totalidad de los creyentes (cf Rom 16,2). El cristiano ha de saberse objeto de una elecci\u00f3n o llamada que le exige romper con el pecado y vivir de acuerdo \u00abcon la santidad y la sinceridad que vienen de Dios\u00bb(2Cor 1,12; cf Rom 6,19), dando as\u00ed\u00ad, con su existencia concreta, prueba de la realidad de la gracia, de la autenticidad de la comuni\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s hecha posible por Cristo.<\/p>\n<p>Todo ello invita a pensar en las numerosas y egregias figuras que jalonan .la vida de la Iglesia, en los santos reconocidos p\u00fablicamente como tales y cuyas vidas testifican la fuerza de la gracia. En ellos se manifiesta sin duda alguna, la capacidad significante de la santidad. Pero la santidad en cuanto signo no remite s\u00f3lo al pasado, sino tambi\u00e9n -e incluso ante todo- al presente. \u00abTodos los, fieles cristianos, de cualquier condici\u00f3n y estado, son llamados por el Se\u00f1or, cada uno por su camino, a la perfecci\u00f3n de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre\u00bb (LG 11). Toid\u00f3 cristiano est\u00e1 llamado a dar \u00abel testimon\u00ed\u00ado que fluye de la fe, de la esperanza y de la caridad\u00bb (AA 16), a ser -en expresi\u00f3n de Josemar\u00ed\u00ada Escriv\u00e1 de Balaguer- \u00abCristo presente entre los hombres\u00bb, es decir, a vivir de manera que evoque y recuerde a Cristo, y quienes le rodean, al percibir su empe\u00f1o sincero en las buenas obras, \u00abglorifiquen al Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 5,16) y se sientan impulsados a pedirle raz\u00f3n de su esperanza (cf 1 Pe 3,15). El testimonio de efectivo seguimiento de Cristo y la palabra que lo explica desvelando su trasfondo constituyen un momento privilegiado del articularse de la santidad en cuanto signo, ya que manifiestan de manera particularmente viva -es decir, dotada de dimensiones existencialesla realidad de la gracia, con la invitaci\u00f3n a la fe que de ah\u00ed\u00ad deriva.<\/p>\n<p>BIBL.: Sobre la santidad en general: ANCILLI E. .Santidad cristiana, en Diccionario de espiritualidad, t. 3, Herder, Barcelona 1984, 346-354; FESTUGIERE A.J., La saintet\u00e9, Par\u00ed\u00ads 1962; FIGUERAs A., Santidad, en Enciclopedia de la Biblia, Barcelona 1963, 482-488; GROss H. y GROTZ J., Santidad, en Conceptos fundamentales de 7eolog\u00ed\u00ada, t. 4, Madrid 1966 186-197; ILLANES J.L., Mundo y santidad, Madrid 1948; LATOURELLE R., Cristo y la Iglesia, signos de salvaci\u00f3n Salamanca 1971, 331-336 (actualidad del signo de la santidad); ODASSO G., Santidad en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Madrid 1990, 17791788; PROCKSCH O. y KuHN K.G., Agios, en Theologisches W\u00f3rterbuch zum Neuen Testament, t. 1, cols. 87-116; TRUHLAR K.V., SPLETT J. y HEMMERLE K., Santidad y Santo, en Sacramentum mundi, t. 6, cols. 234-250, Barcelona 1978. Sobre la santidad en sus diversas realizaciones, ver la bibliograf\u00ed\u00ada citada en las voces Cristolog\u00ed\u00ada fundamental, Iglesia (Motivo de credibilidad, Notas de la Iglesia, V\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica), Martirio, Testimonio.<\/p>\n<p>J. L. Illanes<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Cualidad o estado de santo; limpieza o pureza espiritual; condici\u00f3n de sagrado. El t\u00e9rmino hebreo original, q\u00f3\u00c2\u00b7dhesch, transmite la idea de separaci\u00f3n, exclusividad o santificaci\u00f3n para Dios, quien es santo; la condici\u00f3n de estar apartado para Su servicio. En las Escrituras Griegas Cristianas, las palabras que se traducen \u2020\u0153santo\u2020\u009d (h\u00e1\u00c2\u00b7gui\u00c2\u00b7os) y \u2020\u0153santidad\u2020\u009d (ha\u00c2\u00b7gui\u00c2\u00b7a\u00c2\u00b7sm\u00f3s [tambi\u00e9n santificaci\u00f3n]; ha\u00c2\u00b7gui\u00c2\u00b7\u00f3\u00c2\u00b7tes; ha\u00c2\u00b7gui\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7s\u00fd\u00c2\u00b7ne) se refieren asimismo a la condici\u00f3n de estar separados para Dios; se usan adem\u00e1s para referirse a la santidad como una cualidad divina y a la pureza o perfecci\u00f3n en la conducta de una persona.<\/p>\n<p>Jehov\u00e1. La cualidad de santidad pertenece a Jehov\u00e1. (Ex 39:30; Zac 14:20.) Cristo Jes\u00fas llam\u00f3 a Dios \u2020\u0153Padre santo\u2020\u009d. (Jn 17:11.) A los que est\u00e1n en los cielos se les representa diciendo de viva voz: \u2020\u0153Santo, santo, santo es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d, atribuy\u00e9ndole as\u00ed\u00ad santidad, limpieza en grado superlativo. (Isa 6:3; Rev 4:8; comp\u00e1rese con Heb 12:14.) El es el Sant\u00ed\u00adsimo, superior a todos los dem\u00e1s en santidad. (Pr 30:3; la forma plural de la palabra hebrea que se traduce \u2020\u0153Sant\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d aqu\u00ed\u00ad se usa para denotar excelencia y majestad.) Las palabras \u2020\u0153La santidad pertenece a Jehov\u00e1\u2020\u009d aparec\u00ed\u00adan grabadas en la brillante l\u00e1mina de oro sobre el turbante del sumo sacerdote, como recordatorio constante para los israelitas de que Jehov\u00e1 es la Fuente de toda santidad. Esta l\u00e1mina se llamaba \u2020\u0153la santa se\u00f1al de dedicaci\u00f3n\u2020\u009d, lo que mostraba que el sumo sacerdote estaba apartado para un servicio de santidad especial. (Ex 28:36; 29:6.) En la canci\u00f3n de victoria de Mois\u00e9s despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n a trav\u00e9s del mar Rojo, Israel cant\u00f3: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n entre los dioses es como t\u00fa, oh Jehov\u00e1? \u00bfQui\u00e9n es como t\u00fa, que resultas poderoso en santidad?\u2020\u009d. (Ex 15:11; 1Sa 2:2.) Como garant\u00ed\u00ada adicional de que su palabra se llevar\u00e1 a cabo, Jehov\u00e1 incluso ha jurado por su santidad. (Am 4:2.)<br \/>\nEl nombre de Dios es sagrado, apartado de toda profanaci\u00f3n. (1Cr 16:10; Sl 111:9.) El nombre de Jehov\u00e1 tiene que ser tenido como santo, santificado sobre todos los dem\u00e1s. (Mt 6:9.) La falta de respeto a su nombre merece la pena de muerte. (Le 24:10-16, 23; N\u00fa 15:30.)<br \/>\nComo Jehov\u00e1 Dios es quien ha dado origen a todos los principios y leyes justos (Snt 4:12) y es la base de toda santidad, cualquier persona o cosa que sea santa llega a serlo debido a estar relacionada con El y su adoraci\u00f3n. Nadie puede tener entendimiento o sabidur\u00ed\u00ada a menos que tenga conocimiento del Sant\u00ed\u00adsimo. (Pr 9:10.) La \u00fanica manera de adorar a Jehov\u00e1 es con santidad. Si alguien que afirma adorarle practica la inmundicia, resulta detestable a su vista. (Pr 21:27.) Cuando Jehov\u00e1 predijo que abrir\u00ed\u00ada una calzada para que su pueblo regresase a Jerusal\u00e9n desde el exilio en Babilonia, dijo: \u2020\u0153Ser\u00e1 llamada el Camino de la Santidad. El inmundo no pasar\u00e1 por ella\u2020\u009d. (Isa 35:8.) El peque\u00f1o resto que regres\u00f3 en 537 a. E.C. fue de todo coraz\u00f3n a restaurar la adoraci\u00f3n verdadera con buenos motivos, motivos santos, no por razones pol\u00ed\u00adticas o ego\u00ed\u00adstas. (Comp\u00e1rese con la profec\u00ed\u00ada de Zac 14:20, 21.)<\/p>\n<p>Su esp\u00ed\u00adritu santo. El esp\u00ed\u00adritu o fuerza activa de Jehov\u00e1 esta sujeto a Su control y siempre lleva a cabo Su prop\u00f3sito. Es limpio, puro y santo, apartado por Dios para un uso provechoso. Por esa raz\u00f3n se dice que su esp\u00ed\u00adritu es \u2020\u0153santo\u2020\u009d y es \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu de santidad\u2020\u009d. (Sl 51:11; Lu 11:13; Ro 1:4; Ef 1:13.) Cuando el esp\u00ed\u00adritu santo act\u00faa sobre una persona, se constituye en una fuerza que impele a actuar con santidad o limpieza. Todo comportamiento inmundo o impropio en alg\u00fan sentido presupone resistir o \u2020\u0153contristar\u2020\u009d ese esp\u00ed\u00adritu. (Ef 4:30.) Aunque es una fuerza impersonal, puede ser \u2020\u02dccontristado\u2020\u2122 por cuanto es una expresi\u00f3n de la personalidad de Dios. Toda pr\u00e1ctica impropia tiende a \u2020\u02dcapagar el fuego del esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122 (1Te 5:19), y si esa pr\u00e1ctica continuase, el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios se \u2020\u02dcsentir\u00ed\u00ada herido\u2020\u2122, lo que resultar\u00ed\u00ada en que Dios considerase a la persona manifiestamente rebelde como su enemigo. (Isa 63:10.) Quien contriste al esp\u00ed\u00adritu santo podr\u00ed\u00ada incluso blasfemar contra \u00e9l, un pecado que, seg\u00fan dijo Jes\u00fas, no ser\u00e1 perdonado ni en este sistema de cosas ni en el venidero. (Mt 12:31, 32; Mr 3:28-30; v\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU.)<\/p>\n<p>Jesucristo. Jesucristo es, en un sentido especial, el Santo de Dios. (Hch 3:14; Mr 1:24; Lu 4:34.) Debe su santidad al Padre, quien lo cre\u00f3 como Hijo unig\u00e9nito, y conserv\u00f3 su santidad como la criatura celestial m\u00e1s allegada al Padre. (Jn 1:1; 8:29; Mt 11:27.) Cuando se transfiri\u00f3 su vida a la matriz de la muchacha virgen Mar\u00ed\u00ada, naci\u00f3 como un Hijo de Dios humano y santo. (Lu 1:35.) Ha sido el \u00fanico ser humano que ha mantenido santidad perfecta y sin pecado, y que al fin de su vida terrestre todav\u00ed\u00ada era \u2020\u0153leal, sin enga\u00f1o, incontaminado, separado de los pecadores\u2020\u009d. (Heb 7:26.) Fue \u2020\u02dcdeclarado justo\u2020\u2122 por m\u00e9rito propio. (Ro 5:18.) Los dem\u00e1s humanos solo pueden obtener un estado de santidad ante Dios sobre la base de la santidad de Cristo, y dicho estado se consigue ejerciendo fe en su sacrificio de rescate. Esa es una \u2020\u0153sant\u00ed\u00adsima fe\u2020\u009d, y si se conserva, servir\u00e1 para mantener a la persona en el amor de Dios. (Jud 20, 21.)<\/p>\n<p>Otras personas. Se consideraba santos a todos los miembros de la naci\u00f3n de Israel debido a que Dios los hab\u00ed\u00ada escogido y santificado al introducirlos como propiedad especial en una relaci\u00f3n de pacto exclusivo con El. Les dijo que si le obedec\u00ed\u00adan ser\u00ed\u00adan \u2020\u0153un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 19:5, 6.) Por medio de la obediencia, \u2020\u0153verdaderamente [resultar\u00ed\u00adan] santos a su Dios\u2020\u009d. Dios los exhort\u00f3: \u2020\u0153Deben resultar santos, porque yo Jehov\u00e1 su Dios soy santo\u2020\u009d. (N\u00fa 15:40; Le 19:2.) Las leyes diet\u00e9ticas, sanitarias y morales que Dios les dio les recordaban constantemente su condici\u00f3n de separados y santos para Dios. Las restricciones que impon\u00ed\u00adan estas leyes eran una fuerza poderosa que limitaba en gran manera la relaci\u00f3n con sus vecinos paganos, y fue una protecci\u00f3n para mantener santo a Israel. Por otro lado, si la naci\u00f3n desobedec\u00ed\u00ada sus leyes, perder\u00ed\u00ada su condici\u00f3n santa ante Dios. (Dt 28:15-19.)<br \/>\nAunque Israel era santa como naci\u00f3n, a ciertos israelitas se les consideraba santos de una manera especial. Los sacerdotes, en particular el sumo sacerdote, estaban apartados para servir en el santuario y representaban al pueblo ante Dios. En esa calidad, eran santos y ten\u00ed\u00adan que mantener la santidad con el fin de poder llevar a cabo su servicio y que Dios continuara vi\u00e9ndolos como santos. (Le 21; 2Cr 29:34.) Los profetas y otros escritores b\u00ed\u00adblicos inspirados eran hombres santos. (2Pe 1:21.) El ap\u00f3stol Pedro llama \u2020\u0153santas\u2020\u009d a las mujeres de tiempos antiguos que fueron fieles a Dios. (1Pe 3:5.) Los soldados de Israel eran considerados santos durante una campa\u00f1a militar, pues las batallas que peleaban eran las guerras de Jehov\u00e1. (N\u00fa 21:14; 1Sa 21:5, 6.) Todos los varones primog\u00e9nitos de Israel eran santos para Jehov\u00e1, ya que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada librado de la muerte a los primog\u00e9nitos cuando se celebr\u00f3 la Pascua en Egipto; le pertenec\u00ed\u00adan a El. (N\u00fa 3:12, 13; 8:17.) Por esta raz\u00f3n, todos los hijos primog\u00e9nitos ten\u00ed\u00adan que ser redimidos en el santuario. (Ex 13:1, 2; N\u00fa 18:15, 16; Lu 2:22, 23.) Una persona (hombre o mujer) que hiciera un voto de vivir como nazareo, era santo durante el per\u00ed\u00adodo abarcado por el voto. Este tiempo se apartaba para dedicarlo completamente a alg\u00fan servicio especial a Jehov\u00e1. El nazareo ten\u00ed\u00ada que observar ciertos requisitos legales, y si violaba alguno de ellos, quedaba inmundo. En ese caso ten\u00ed\u00ada que hacer un sacrificio especial para recuperar su estado de santidad. Los d\u00ed\u00adas transcurridos antes de haberse hecho inmundo no contaban para su nazareato; deb\u00ed\u00ada empezar de nuevo a cumplir su voto. (N\u00fa 6:1-12.)<\/p>\n<p>Lugares. La presencia de Jehov\u00e1 puede santificar un determinado lugar. (Cuando se apareci\u00f3 a ciertos hombres, lo hizo por medio de \u00e1ngeles en representaci\u00f3n suya; G\u00e1l 3:19.) En la ocasi\u00f3n en la que Mois\u00e9s estuvo frente a la zarza que ard\u00ed\u00ada oyendo la voz de un \u00e1ngel que le hablaba en representaci\u00f3n de Jehov\u00e1, se le dijo que estaba de pie en suelo santo. (Ex 3:2-5.) A Josu\u00e9 se le record\u00f3 que se hallaba sobre suelo santo cuando un \u00e1ngel, el pr\u00ed\u00adncipe de los ej\u00e9rcitos de Jehov\u00e1, se materializ\u00f3 ante \u00e9l. (Jos 5:13-15.) Cuando Pedro record\u00f3 la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas y la voz de Jehov\u00e1 que entonces se oy\u00f3, llam\u00f3 a aquel lugar \u2020\u0153la santa monta\u00f1a\u2020\u009d. (2Pe 1:17, 18; Lu 9:28-36.)<br \/>\nEl patio del tabern\u00e1culo era suelo santo. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, los sacerdotes oficiaban descalzos porque ten\u00ed\u00adan que acceder al santuario, lugar que estaba relacionado directamente con la presencia de Jehov\u00e1. De hecho, los dos compartimientos del santuario ten\u00ed\u00adan por nombre \u2020\u0153el Lugar Santo\u2020\u009d y \u2020\u0153el Sant\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d, en orden de proximidad al arca del pacto. (Heb 9:1-3.) Igualmente el templo que m\u00e1s tarde se edific\u00f3 en Jerusal\u00e9n era santo. (Sl 11:4.) Debido a que el santuario y el \u2020\u0153trono de Jehov\u00e1\u2020\u009d se hallaban en el monte Si\u00f3n y en Jerusal\u00e9n, respectivamente, se consideraba que ambos lugares eran santos. (1Cr 29:23; Sl 2:6; Isa 27:13; 48:2; 52:1; Da 9:24; Mt 4:5.)<br \/>\nAl ej\u00e9rcito de Israel se le inst\u00f3 a mantener el campamento libre de excremento humano o de cualquier otro tipo de contaminaci\u00f3n, \u2020\u0153porque \u2014se les dijo\u2014 Jehov\u00e1 tu Dios est\u00e1 andando en tu campamento [&#8230;] y tu campamento tiene que resultar santo, para que \u00e9l no vea en ti nada indecente y ciertamente se aparte de acompa\u00f1arte\u2020\u009d. (Dt 23:9-14.) En este caso en concreto puede verse la relaci\u00f3n de la limpieza f\u00ed\u00adsica con la santidad.<\/p>\n<p>Per\u00ed\u00adodos de tiempo. Israel ten\u00ed\u00ada apartados ciertos d\u00ed\u00adas o per\u00ed\u00adodos de tiempo, que consideraban santos, no porque hubiese en ellos cierta santidad intr\u00ed\u00adnseca o inherente, sino por ser sazones de observancia especial en la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1. Al apartar estos per\u00ed\u00adodos, Dios pensaba en el bienestar y la edificaci\u00f3n espiritual de su pueblo. Uno de esos per\u00ed\u00adodos era el s\u00e1bado semanal. (Ex 20:8-11.) En estos d\u00ed\u00adas el pueblo pod\u00ed\u00ada concentrar su atenci\u00f3n en la ley de Dios y en ense\u00f1arla a sus hijos. Otros d\u00ed\u00adas de convocaci\u00f3n santa o s\u00e1bado eran: el primer d\u00ed\u00ada del mes s\u00e9ptimo (Le 23:24) y el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n, que correspond\u00ed\u00ada con el d\u00e9cimo d\u00ed\u00ada del mes s\u00e9ptimo. (Le 23:26-32.) Los per\u00ed\u00adodos de fiesta, en particular ciertos d\u00ed\u00adas de dichos per\u00ed\u00adodos, se observaban como \u2020\u0153convocaciones santas\u2020\u009d. (Le 23:37, 38.) Tales fiestas eran la Pascua y la fiesta de las tortas no fermentadas (Le 23:4-8), el Pentecost\u00e9s o fiesta de las semanas (Le 23:15-21) y la fiesta de las caba\u00f1as o de la recolecci\u00f3n. (Le 23:33-36, 39-43; v\u00e9ase CONVOCACI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nAdem\u00e1s, cada s\u00e9ptimo a\u00f1o era un a\u00f1o sab\u00e1tico, un a\u00f1o completo de santidad. Durante el a\u00f1o sab\u00e1tico ten\u00ed\u00ada que dejarse sin cultivar la tierra; esta provisi\u00f3n, al igual que la del s\u00e1bado semanal, daba a los israelitas a\u00fan m\u00e1s tiempo para estudiar la ley de Jehov\u00e1, meditar en ella y ense\u00f1arla a sus hijos. (Ex 23:10, 11; Le 25:2-7.) Finalmente, cada quincuag\u00e9simo a\u00f1o se celebraba un Jubileo, al que tambi\u00e9n se consideraba santo. Este tambi\u00e9n era un a\u00f1o sab\u00e1tico, pero adem\u00e1s permit\u00ed\u00ada que la naci\u00f3n se recuperase econ\u00f3micamente hasta alcanzar la condici\u00f3n teocr\u00e1tica que Dios hab\u00ed\u00ada provisto cuando se reparti\u00f3 la tierra. Era un a\u00f1o santo de libertad, descanso y refrigerio. (Le 25:8-12.)<br \/>\nJehov\u00e1 mand\u00f3 a los de su pueblo que \u2020\u02dcafligiesen sus almas\u2020\u2122 en el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n, un d\u00ed\u00ada de \u2020\u0153convocaci\u00f3n santa\u2020\u009d. Esto significaba que deber\u00ed\u00adan ayunar, reconocer y confesar sus pecados y sentir un pesar piadoso por haberlos cometido. (Le 16:29-31; 23:26-32.) Pero ning\u00fan d\u00ed\u00ada santo para Jehov\u00e1 ten\u00ed\u00ada que ser un d\u00ed\u00ada de llanto y tristeza para su pueblo. M\u00e1s bien, aquellos d\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00adan que ser de regocijo y de alabanza a Jehov\u00e1 por sus maravillosas provisiones, gracias a su bondad amorosa. (Ne 8:9-12.)<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada de descanso santo de Jehov\u00e1. La Biblia nos muestra que Dios procedi\u00f3 a descansar de sus obras creativas hace unos seis mil a\u00f1os, y declar\u00f3 ese s\u00e9ptimo \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d como sagrado o santo. (G\u00e9 2:2, 3.) El ap\u00f3stol Pablo indic\u00f3 que este gran d\u00ed\u00ada de descanso de Jehov\u00e1 era un per\u00ed\u00adodo de tiempo largo, pues dijo que todav\u00ed\u00ada estaba en curso, y mencion\u00f3 que los cristianos pod\u00ed\u00adan entrar en su descanso por medio de fe y obediencia. Como d\u00ed\u00ada santo, sigue siendo un tiempo de alivio y regocijo para los cristianos incluso en medio de un mundo fatigado y afligido por el pecado. (Heb 4:3-10; v\u00e9ase D\u00ed\u008dA.)<\/p>\n<p>Objetos. Hab\u00ed\u00ada ciertas cosas que se apartaban para usarlas en la adoraci\u00f3n. Estas llegaban a ser santas debido a que hab\u00ed\u00adan sido dedicadas o santificadas para el servicio de Jehov\u00e1, pero no ten\u00ed\u00adan santidad inherente, de modo que se las pudiese utilizar como amuleto o fetiche. Por ejemplo, uno de los principales objetos santos, el arca del pacto, no les sirvi\u00f3 de amuleto a los dos hijos inicuos de El\u00ed\u00ad cuando la llevaron con ellos a la batalla contra los filisteos. (1Sa 4:3-11.) Entre las cosas que se santificaron por decreto de Dios estaban: el altar de sacrificio (Ex 29:37), el aceite de la unci\u00f3n (Ex 30:25), el incienso especial (Ex 30:35, 37), las prendas de vestir del sacerdocio (Ex 28:2; Le 16:4), el pan de la proposici\u00f3n (Ex 25:30; 1Sa 21:4, 6) y todos los enseres del santuario. Estos \u00faltimos art\u00ed\u00adculos eran: el altar de oro del incienso, la mesa del pan de la proposici\u00f3n y los candelabros, junto con sus utensilios. Muchos de estos objetos se mencionan en 1 Reyes 7:47-51. Estas cosas eran santas tambi\u00e9n en un sentido mayor, debido a que eran modelos de cosas celestiales y servir\u00ed\u00adan de manera t\u00ed\u00adpica para el beneficio de aquellos que iban a heredar la salvaci\u00f3n. (Heb 8:4, 5; 9:23-28.)<br \/>\nA la Palabra escrita de Dios se la llama \u2020\u0153las santas Escrituras\u2020\u009d o \u2020\u0153santos escritos\u2020\u009d. Se escribi\u00f3 bajo la influencia del esp\u00ed\u00adritu santo y tiene el poder de santificar o hacer santos a aquellos que obedecen sus mandamientos. (Ro 1:2; 2Ti 3:15.)<\/p>\n<p>Animales y productos agr\u00ed\u00adcolas. Los primog\u00e9nitos machos del ganado vacuno, lanar y cabr\u00ed\u00ado se consideraban santos para Jehov\u00e1, y no ten\u00ed\u00adan que redimirse. Deb\u00ed\u00adan sacrificarse, y una porci\u00f3n se destinaba a los sacerdotes, quienes estaban santificados. (N\u00fa 18:17-19.) Los primeros frutos y el diezmo eran santos, y tambi\u00e9n lo eran todos los sacrificios y todas las d\u00e1divas santificadas para el servicio del santuario. (Ex 28:38.) Todas las cosas santas para Jehov\u00e1 eran sagradas, y no se pod\u00ed\u00adan considerar a la ligera o usarse de una manera com\u00fan o profana. Un ejemplo de ello es la ley concerniente al diezmo. Por ejemplo, si un hombre apartaba el diezmo de su cosecha de trigo, y luego \u00e9l u otro de su casa tomaba sin querer algo de ello para uso dom\u00e9stico, como pudiera ser para cocinar, esa persona era culpable de violar la ley de Dios con respecto a las cosas santas. La Ley requer\u00ed\u00ada que hiciera compensaci\u00f3n al santuario de una cantidad igual m\u00e1s el 20%, y adem\u00e1s ten\u00ed\u00ada que ofrecer como sacrificio un carnero sano del reba\u00f1o. De esta manera se generaba un gran respeto por las cosas santas que pertenec\u00ed\u00adan a Jehov\u00e1. (Le 5:14-16.)<\/p>\n<p>Santidad cristiana. El Caudillo de los cristianos, el Hijo de Dios, naci\u00f3 en santidad (Lu 1:35), y mantuvo esa santificaci\u00f3n o santidad durante toda su vida terrestre. (Jn 17:19; Hch 4:27; Heb 7:26.) Su santidad era completa, perfecta, y saturaba todos sus pensamientos, palabras y acciones. Al mantener su santidad incluso hasta el punto de sufrir una muerte sacrificatoria, hizo posible que otros alcanzasen la santidad. En consecuencia, el llamamiento para seguir sus pasos es un \u2020\u0153llamamiento santo\u2020\u009d. (2Ti 1:9.) Los que reciben ese llamamiento llegan a ser los ungidos de Jehov\u00e1, los hermanos espirituales de Jesucristo, y se les llama \u2020\u0153santos\u2020\u009d o \u2020\u0153consagrados\u2020\u009d. (Ro 15:26; Ef 1:1; Flp 4:21; comp\u00e1rese con NBE.) Reciben santidad ejerciendo fe en el sacrificio de rescate de Cristo. (Flp 3:8, 9; 1Jn 1:7.) De modo que la santidad no es inherente en ellos o no les pertenece a ellos por su propio m\u00e9rito, sino que les llega a trav\u00e9s de Jesucristo. (Ro 3:23-26.)<br \/>\nLas muchas referencias b\u00ed\u00adblicas a miembros vivos de la congregaci\u00f3n identificados como \u2020\u0153santos\u2020\u009d o \u2020\u0153consagrados\u2020\u009d (NBE) hacen patente que una persona no es santificada o \u2020\u0153consagrada\u2020\u009d por los hombres o por una organizaci\u00f3n, ni tiene que esperar hasta despu\u00e9s de la muerte para que le hagan \u2020\u0153santo\u2020\u009d o \u2020\u0153santa\u2020\u009d. Es \u2020\u0153santo\u2020\u009d en virtud del llamamiento de Dios para ser coheredero con Cristo. Es santo a los ojos de Dios mientras est\u00e1 sobre la Tierra, con la esperanza de vida celestial en el reino de los esp\u00ed\u00adritus, donde moran Jehov\u00e1 Dios, su Hijo y los santos \u00e1ngeles. (1Pe 1:3, 4; 2Cr 6:30; Mr 12:25; Hch 7:56.)<\/p>\n<p>La conducta limpia es esencial. Los que tienen esta posici\u00f3n santa ante Jehov\u00e1 se esfuerzan, con la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, por alcanzar la santidad de Dios y de Cristo. (1Te 3:12, 13.) Esto exige estudiar la Palabra de verdad de Dios y aplicarla a su vida. (1Pe 1:22.) Requiere responder a la disciplina de Jehov\u00e1. (Heb 12:9-11.) De ello se deriva que si una persona es genuinamente santa, seguir\u00e1 un proceder de santidad, limpieza y rectitud moral. Se exhorta a los cristianos a que presenten sus cuerpos a Dios como sacrificio santo, tal como los sacrificios aceptables que se presentaban en el antiguo santuario tambi\u00e9n eran santos. (Ro 12:1.) El ser santos en conducta es un mandamiento: \u2020\u0153De acuerdo con el Santo que los llam\u00f3, h\u00e1ganse ustedes mismos santos tambi\u00e9n en toda su conducta, porque est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcTienen que ser santos, porque yo soy santo\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Pe 1:15, 16.)<br \/>\nLos que llegan a ser miembros del cuerpo de Cristo son \u2020\u0153conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios\u2020\u009d. (Ef 2:19.) Pasan a ser un templo santo de piedras vivas para Jehov\u00e1, y constituyen \u2020\u0153un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa, un pueblo para posesi\u00f3n especial\u2020\u009d. (1Pe 2:5, 9.) Tienen que limpiarse de \u2020\u0153toda contaminaci\u00f3n de la carne y del esp\u00ed\u00adritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios\u2020\u009d. (2Co 7:1.) Si un cristiano tiene h\u00e1bitos que contaminan o da\u00f1an su cuerpo carnal, o lo hacen sucio o inmundo, o si sigue una doctrina o moralidad que va en contra de la Biblia, significa que no ama ni teme a Dios y se est\u00e1 apartando de la santidad. No se puede llevar a cabo la inmundicia y al mismo tiempo permanecer santo.<\/p>\n<p>Las cosas santas deben tratarse con respeto. Si un miembro de la clase del templo usara su cuerpo de manera inmunda, no solo se contaminar\u00ed\u00ada y da\u00f1ar\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo, sino tambi\u00e9n al templo de Dios, y, como se dijo, \u2020\u0153si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruir\u00e1 a \u00e9l; porque el templo de Dios es santo, el cual son ustedes\u2020\u009d. (1Co 3:17.) Se ha de tener presente que esa persona ha sido redimida mediante la sangre del Santo de Dios. (1Pe 1:18, 19.) Sufrir\u00e1 el castigo divino cualquiera que use indebidamente lo que Jehov\u00e1 determina que es santo, sea su propio cuerpo u otra cosa dedicada a El, o que haga da\u00f1o o cometa un delito contra otra persona que para Dios es santa. (2Te 1:6-9.)<br \/>\nDios revel\u00f3 a Israel su actitud concerniente a tal uso profano de sus posesiones santas. Esto se ve en su ley que prohib\u00ed\u00ada que aquellos que estaban bajo la ley mosaica dieran un uso com\u00fan o profano a cosas apartadas como santas, cosas como las primicias y el diezmo. (Jer 2:3; Rev 16:5, 6; Lu 18:7; 1Te 4:3-8; Sl 105:15; Zac 2:8.) Tambi\u00e9n se ve en el castigo que Dios trajo sobre Babilonia por el uso incorrecto y malicioso que dio a los vasos de su templo y a la gente de su naci\u00f3n santa. (Da 5:1-4, 22-31; Jer 50:9-13.) En vista de esta actitud de Dios, se recuerda repetidas veces a los cristianos la necesidad de tratar con amor y bondad a los santos de Jehov\u00e1, es decir, los hermanos espirituales de Jesucristo, y se les alaba por ello. (Ro 15:25-27; Ef 1:15, 16; Col 1:3, 4; 1Ti 5:9, 10; Flm 5-7; Heb 6:10; comp\u00e1rese con Mt 25:40, 45.)<\/p>\n<p>Dios les imputa santidad. Dios tambi\u00e9n consider\u00f3 santos a los hombres y mujeres fieles que vivieron antes de que Jes\u00fas llegara y abriese el camino a la vida celestial. (Heb 6:19, 20; 10:19, 20; 1Pe 3:5.) Igualmente, una \u2020\u0153gran muchedumbre\u2020\u009d que no es parte de los 144.000 \u2020\u0153sellados\u2020\u009d puede disfrutar de santidad ante Dios. A estos se les ve con prendas de vestir limpias, lavadas en la sangre de Cristo. (Rev 7:2-4, 9, 10, 14; v\u00e9ase GRAN MUCHEDUMBRE.) Al debido tiempo, todos los que viven en el cielo y sobre la Tierra ser\u00e1n santos, pues \u2020\u0153la creaci\u00f3n misma tambi\u00e9n ser\u00e1 libertada de la esclavitud a la corrupci\u00f3n y tendr\u00e1 la gloriosa libertad de los hijos de Dios\u2020\u009d. (Ro 8:20, 21.)<\/p>\n<p>Jehov\u00e1 bendice la santidad. La santidad de una persona implica un m\u00e9rito concedido por Dios que repercute en la santificaci\u00f3n de su familia. As\u00ed\u00ad que si una persona casada es un cristiano santo a la vista de Dios, su c\u00f3nyuge y los hijos de esta uni\u00f3n, en caso de no ser siervos dedicados de Dios, se benefician del m\u00e9rito del que es santo. Por esa raz\u00f3n, el ap\u00f3stol Pablo recomienda: \u2020\u0153Si alg\u00fan hermano tiene esposa incr\u00e9dula, y sin embargo ella est\u00e1 de acuerdo en morar con \u00e9l, no la deje; y la mujer que tiene esposo incr\u00e9dulo, y sin embargo \u00e9l est\u00e1 de acuerdo en morar con ella, no deje a su esposo. Porque el esposo incr\u00e9dulo es santificado con relaci\u00f3n a su esposa, y la esposa incr\u00e9dula es santificada con relaci\u00f3n al hermano; de otra manera, sus hijos verdaderamente ser\u00ed\u00adan inmundos, pero ahora son santos\u2020\u009d. (1Co 7:12-14.) El c\u00f3nyuge limpio, creyente, no se hace inmundo debido a sus relaciones con el c\u00f3nyuge no creyente, y la familia como un todo no es considerada inmunda a los ojos de Dios. Adem\u00e1s, la asociaci\u00f3n del creyente con la familia provee a cualquier familiar que no sea creyente muchas oportunidades de hacerse creyente, rehacer su personalidad y presentar su cuerpo \u2020\u0153como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios\u2020\u009d. (Ro 12:1; Col 3:9, 10.) La atm\u00f3sfera limpia y santa que el creyente que sirve a Dios puede promover resulta en bendici\u00f3n para la familia. (V\u00e9ase SANTIFICACI\u00ed\u201cN [En el matrimonio].)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La santidad en el AT: 1. Santo, santo, santo es el Se\u00f1or; 2. El pueblo santo del Se\u00f1or; 3. Los \u2020\u0153signos\u2020\u009d de la santidad divina. II. La santidad en el NT: 1. El rostro del Dios tres veces santo; 2. La Iglesia \u2020\u0153santa\u2020\u009d del Se\u00f1or. III. La ciudad santa del futuro.<br \/>\nLa idea de santidad est\u00e1 presente en todas las religiones, aunque con acentos y perspectivas diversos. En el mundo sem\u00ed\u00adtico, y en particular en el cananeo, la santidad expresa ante todo y fundamentalmente, la noci\u00f3n de una misteriosa potencia que est\u00e1 relacionada con el mundo divino y que es tambi\u00e9n inherente a personas, instituciones y objetos particulares. De esta potencia brota, como segundo elemento caracterizador, el concepto de separaci\u00f3n: lo que es santo debe estar separado de lo profano para que pueda conservar su car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico, y al mismo tiempo para que lo profano no se vea afectado por la peligrosa energ\u00ed\u00ada de lo santo. La santidad aparece, pues, como un valor sumamente complejo, que implica las nociones de sagrado y de pureza y que se encuentra relacionado especialmente con el mundo del culto.<br \/>\nIsrael, aunque tom\u00f3 la terminolog\u00ed\u00ada cananea relativa a la santidad, llev\u00f3 a cabo una profunda reinterpretaci\u00f3n de esta concepci\u00f3n, convirti\u00e9ndose los t\u00e9rminos santo, santidad, santificar (derivados todos ellos de la ra\u00ed\u00adz sem\u00ed\u00adtica qds) en unos de los m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos y significativos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n3061<br \/>\n1. LA SANTIDAD EN EL AT.<br \/>\nEfectivamente, en todo el AT, \u2020\u0153santo\u2020\u009d es un t\u00e9rmino que \u00fanicamente puede aplicarse de modo absoluto y total al Se\u00f1or (Yhwh), Dios del \/ \u00e9xodo y de la \/ alianza, pues designa la dimensi\u00f3n inefable de su misterio. La extensi\u00f3n del t\u00e9rmino a Israel, al templo, a Si\u00f3n y a los objetos cultuales, comprendida a la luz de este dato fundamental de la fe de Israel (s\u00f3lo el Se\u00f1or es el Santo), permite entender el misterio de Dios como amor que se comunica haci\u00e9ndose continuamente \u2020\u0153presencia\u2020\u009d de salvaci\u00f3n en la historia de su pueblo.<br \/>\n3062<br \/>\n1. Santo, santo, santo es el Se\u00f1or!<br \/>\nEl significado espec\u00ed\u00adfico que asume el t\u00e9rmino santo en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del AT aparece de modo caracter\u00ed\u00adstico en Os 11,9: \u2020\u0153No actuar\u00e9 seg\u00fan el ardor de mi ira, no destruir\u00e9 m\u00e1s a Efra\u00ed\u00adn, porque yo soy Dios, no un hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no me gusta destruir\u2020\u009d. Como se desprende del paralelismo, \u2020\u0153santo\u2020\u009d indica aqu\u00ed\u00ad al Se\u00f1or en cuanto Dios, y no hombre; por tanto, en el misterio m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su esencia (Ab 3,3 en Am 4,2 el Se\u00f1or jura por su santidad, es decir, por s\u00ed\u00ad mismo). Para Oseas, la santidad de Dios consiste en su mismo amor: amor de Padre que libra a su hijo de Egipto y le ense\u00f1a a andar (Os 11,1-4); amor de esposo, que perdona y renueva a su esposa, para que pueda vivir en la experiencia de su salvaci\u00f3n, y por tanto en la comuni\u00f3n de su alianza (Os 2,16; Os 2,21-25). En este contexto la santidad divina aparece como la fuente de la misericordia perenne que renueva y transforma la vida de Israel como pueblo del \u00e9xodo y de la alianza.<br \/>\nEn el mismo horizonte se sit\u00faa la singular experiencia prof\u00e9tica de \u00c2\u00a1Isa\u00ed\u00adas, tal como se describe en Is 6,1- 11. El Se\u00f1ores \u2020\u0153santo, santo, santo\u2020\u009d (Is 6,3), lo cual significa que la santidad constituye la dimensi\u00f3n t\u00ed\u00adpica y absoluta de su ser. Esta dimensi\u00f3n \u00ed\u00adntima de su naturaleza se manifiesta en la tierra como \u2020\u0153gloria\u2020\u009d, como poder de amor que lleva a cabo la salvaci\u00f3n. Pues el Se\u00f1or santo es el rey (Is 6,1; Is 6,5), el que abre a su pueblo el camino que conduce a la comuni\u00f3n de vida con \u00e9l. Si el hombre pecador al encontrarse con el Dios santo viene a estar en una condici\u00f3n de muerte, Isa\u00ed\u00adas es un signo prof\u00e9-tico de que la santidad de Dios se refiere al hombre no como una energ\u00ed\u00ada que destruye, sino como amor que salva perdonando y llamando a una misi\u00f3n de salvaci\u00f3n. Esta dimensi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la santidad de Dios la subraya la expresi\u00f3n santo de Israel, acu\u00f1ada por el mismo Isa\u00ed\u00adas y que est\u00e1 presente s\u00f3lo en el libro que lleva su nombre y en los textos que dependen de \u00e9l (Is 1,4; Is 10,20; Is 12,6; 1s30,11-12; 1s43,3; Is 43,14; Is 49,7; Is 60,14; 2R 19,22; Jr 50,29). Si santo indica a Dios en cuanto Dios, y por tanto en su radical distinci\u00f3n del hombre y de toda realidad creada, la expresi\u00f3n santo de Israel pone de manifiesto, en profunda sinton\u00ed\u00ada con toda la tradici\u00f3n del \u00e9xodo y de la alianza, el misterio de Yhwh, el cual justamente en cuanto Dios se comunica y se manifiesta al hombre para hacerlo part\u00ed\u00adcipe de su vida y, de alg\u00fan modo, de su mismo ser. El Se\u00f1or, en cuanto santo de Israel, es fuego que purifica a su pueblo de toda impureza, es potencia que realiza el juicio contra toda infidelidad (Is 10,16); pero \u00e9l es sobre todo misterio de amor y de gracia, que infunde confianza y esperanza a cuantos se abren a \u00e9l (Is 30,15). Este aspecto tendr\u00e1 un desarrollo grandioso en el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, para el cual el santo de Israel es el \u00fanico Dios, el \u00fanico salvador, que realiza el nuevo \u00e9xodo (Is 43,3-5; 1s43,16-21); es el creadorde su pueblo, el que ama con amor fiel y ternura esponsal (Is 54,4-10), el que con su perd\u00f3n misericordioso manifiesta el camino del verdadero \u00e9xodo en la alegr\u00ed\u00ada y en la paz (Is 55,5-12).<br \/>\nEste significado profundo que adquiere el t\u00e9rmino santo en la fe del A? no lo testimonian s\u00f3lo los profetas. Incluso ellos apelan, profundiz\u00e1ndola, a la tradici\u00f3n lit\u00fargica, la cual guiaba a Israel a actualizar el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico del \u00e9xodo en una vida de aut\u00e9ntica comuni\u00f3n con su Dios. De esta tradici\u00f3n tenemos un precioso testimonio en el Ps 99, donde la triple confesi\u00f3n de Yhwh santo (vv. 3.5.9) es fundada e iluminada por varios temas convergentes entre s\u00ed\u00ad: la realeza salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or, que se manifiesta en Si\u00f3n y por encima de todos los pueblos (vv. 1-2); la gu\u00ed\u00ada de Israel por el camino del derecho y de la justicia (y. 4; Is 5,7); la revelaci\u00f3n, que se expresa particularmente en el culto, en la obediencia a la palabra y en la experiencia del perd\u00f3n divino (vv. 6-8; el y. 8bc es traducido as\u00ed\u00ad por M. Dahood: \u2020\u0153Te convertiste para ellos en el Dios que perdona, en el que los purificaba de sus delitos\u2020\u009d).<br \/>\nApelando a la tradici\u00f3n lit\u00fargica y a la prof\u00e9tica anterior a \u00e9l, \u00c2\u00a1 Eze-quiel, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en el 586, anima a los desterrados anunciando que Yhwh santificar\u00e1 a su pueblo, es decir, que mostrar\u00e1 su santidad sacando a su pueblo de entre las gentes y conduci\u00e9ndolo otra vez a su tierra Ez 36,23-24). La obra con la que Dios revelar\u00e1 la santidad de su presencia salv\u00ed\u00adfica alcanza su culminaci\u00f3n en la profunda transformaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad anunciada. Pues recurriendo a la promesa de la nueva alianza de Jer 31,31-34, Ezequiel habla del Se\u00f1or que purifica a su pueblo d\u00e1ndole un coraz\u00f3n nuevo y un esp\u00ed\u00adritu nuevo. Se trata del esp\u00ed\u00adritu mismo de Dios, gracias al cual Israel podr\u00e1 vivir de modo nuevo en comuni\u00f3n vital con el Se\u00f1or, seg\u00fan lo atestigua la llamada f\u00f3rmula de la alianza: \u2020\u0153Vosotros ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d (Ez 36,28).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la confesi\u00f3n del Dios santo orienta la fe hacia la dimensi\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima e inefable del misterio divino, descubriendo al mismo tiempo justamente en esta dimensi\u00f3n oculta del ser de Dios el sentido \u00faltimo de la revelaci\u00f3n del Se\u00f1or, y por tanto de su presencia salv\u00ed\u00adfica, que convierte la vida de su pueblo en un camino progresivo dentro del \u00e1mbito del \u00e9xodo y de la alianza.<br \/>\n3063<br \/>\n2. El pueblo santo del Se\u00f1or.<br \/>\nEl hecho de que el t\u00e9rmino santo, caracter\u00ed\u00adstico para indicar el misterio de Dios en lo inefable de su trascendencia, sea aplicado a Israel en cuanto pueblo del Se\u00f1or constituye quiz\u00e1 el testimonio m\u00e1s sugestivo de la grandeza alcanzada por la fe en el AT. Esto ocurre precisamente en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico- espiritual de la escuela deuteronomista. \u2020\u0153T\u00fa eres un pueblo santo para el Se\u00f1or tu Dios\u2020\u009d es la animosa afirmaci\u00f3n que encontramos en algunos pasajes neur\u00e1lgicos del \/ Deuteronomio (Dt 7,6; Dt 14,2; Dt 14,21; Dt 26,19; Dt 28,9). La santidad de Israel \u00fanicamente se puede entender como participaci\u00f3n de la santidad divina, y por tanto de su ser, de su vida y de su amor. As\u00ed\u00ad se desprende en primer lugar del hecho de que la santidad del pueblo es vista como fruto de la elecci\u00f3n divina, que miraba a hacer a Israel propiedad personal (segullah) del Se\u00f1or, y, como tal, \u00ed\u00adntimamente unido y vitalmente orientado a su persona. A su vez, la elecci\u00f3n no es debida a m\u00e9ritos particulares antecedentes de Israel; al contrario, brota \u00fanicamente del amor de Yhwh y de la fe perenne en sus promesas (Dt 7,6-7). De ah\u00ed\u00ad se sigue que Israel no podr\u00ed\u00ada afirmar nunca que es el pueblo santo de Yhwh si antes el Se\u00f1or mismo no lo hubiese hecho tal por pura gracia, y por tanto no le hubiese revelado mediante su palabra la nueva identidad que le hab\u00ed\u00ada sido comunicada (Dt 26,18-19).<br \/>\nEn segundo lugar, la santidadde Israel est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente relacionada con el hecho de que \u00e9l es\/pueblo del Se\u00f1or, es decir, con la f\u00f3rmula de la alianza con la cual la teolog\u00ed\u00ada del Deuteronomio quiere reproponeren toda su riqueza la realidad de la comuni\u00f3n de vida que une a Israel con su Dios. Este dato, que se remonta a la misma tradici\u00f3n patriarcal, y por ello ha de tenerse por el centro de toda la revelaci\u00f3n, mediante la f\u00f3rmula de la alianza est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente relacionado con la imagen filial y la imagen esponsal Os 2,1; Os 2,21-25). Efectivamente, en Dt 14,2 la afirmaci\u00f3n de que Israel es pueblo santo para el Se\u00f1or va precedida de la solemne declaraci\u00f3n de que todos los israelitas son hijos del Se\u00f1or, su Dios (Dt 14,1).<br \/>\nLa comuni\u00f3n con el Se\u00f1or en la experiencia de su amor esponsal, impl\u00ed\u00adcita acaso en el Deuteronomio en virtud de la llamada que el libro hace a Israel para que se una a su Dios (Dt 4,4; Dt 10,20; Dt 11,22; Dt 13,5; Dt 30,20; Jos 22,5; Jos 23,8; 2R 18,6), es presentada expl\u00ed\u00adcitamente por un profeta an\u00f3nimo posex\u00ed\u00adlico como don del Se\u00f1or, que renueva a su pueblo para que sea virginalmente santo (Is 62,4-5; Is 62,12).<br \/>\nEn cuanto participaci\u00f3n de la vida y de la familia de Dios, la santidad comunicada al pueblo asume necesariamente una connotaci\u00f3n existen-cial, y por tanto vinculante. Israel deber\u00e1 expresar en todos sus caminos su identidad de pueblo santo del Se\u00f1or. Bajo este aspecto es significativo que la afirmaci\u00f3n de la santidad del pueblo de Dios est\u00e9 relacionada por el Deuteronomio con el compromiso que le incumbe a Israel de caminar por los caminos de su Dios observando su ley (Dt 26,17-19; Dt 7,6; Dt 7,9). La vida moral aparece en este contexto como fruto que brota de la condici\u00f3n en la cual ha puesto a Israel el Dios del \u00e9xodo y de la alianza; en definitiva, es expresi\u00f3n de la santidad misma de Dios, seg\u00fan lo afirma categ\u00f3ricamente la ley de la santidad: \u2020\u0153Sed santos, porque yo, el Se\u00f1or, vuestro Dios, soy santo\u2020\u009d (Lv 19,2) [1 Lev\u00ed\u00adtico; \/ Ley 1, 4].<br \/>\nEn esta perspectiva, despu\u00e9s del anuncio de que el Dios santo pondr\u00e1 su esp\u00ed\u00adritu en lo \u00ed\u00adntimo de su pueblo (Ez 36,27), el pecado aparecer\u00e1 como una rebeli\u00f3n que entristece al santo esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Is 63,10). An\u00e1logamente, la experiencia del perd\u00f3n se configurar\u00e1 como encuentro con el amor fiel y misericordioso del Se\u00f1or, el cual, en su ternura, no priva al pecador arrepentido de su esp\u00ed\u00adritu de santidad Sal 51,13).<br \/>\n3064<br \/>\n3. LOS \u2020\u0153SIGNOS\u2020\u009d DE LA SANTIDAD divina.<br \/>\nA la luz de la santidad divina, participada por gracia a Israel, surgen de modo especial algunos signos permanentes, por los cuales el pueblo del AT es orientado a la fe en el Dios santo.<br \/>\nEntre \u00e9stos, en el \u00e1mbito de las personas, figura en primer lugar el sacerdote, signo de la santidad del<br \/>\nSe\u00f1or, que santifica a todo el pueblo y lo llama al banquete sacrificial de la plena comuni\u00f3n (Lv 21,6-8).<br \/>\nEsta funci\u00f3n simb\u00f3lica del sacerdocio aparece de modo paradigm\u00e1tico, despu\u00e9s del destierro, en el sumo sacerdote, que lleva en la cabeza una l\u00e1mina de oro con la grabaci\u00f3n Santo para el Se\u00f1or, y as\u00ed\u00ad puede invocar eficazmente el perd\u00f3n y el favor del Dios santo sobre todo el pueblo (Ex 28,36-38).<br \/>\nTambi\u00e9n el nazireo, que se compromet\u00ed\u00ada con un voto a un tenor riguroso de vida (voto que duraba toda la<br \/>\nvida en la tradici\u00f3n antigua, pero que la legislaci\u00f3n sacerdotal posex\u00ed\u00ad-lica hizo temporal), era un don de<br \/>\nYhwh en el cual resplandec\u00ed\u00ada el poder de la santidad divina en favor de su pueblo (Gn 49,26; Dt 33,16;<br \/>\nJc 13,5-7;Jc 13,14;Jc 16,17; IS 1,11 N\u00fam 1S6,5-8).<br \/>\nEl t\u00e9rmino santo se atribuye tambi\u00e9n a determinados objetos pertenecientes al \u00e1mbito cultual. Si aqu\u00ed\u00ad es m\u00e1s evidente el influjo cananeo, hay que subrayar, sin embargo, que la santidad no se predica como una potencia incontrolable que reside en algunos objetos, sino \u00fanicamente en cuanto que ellos, destinados al culto de Yhwh, se convierten en un signo o un memorial de la santidad divina que obra salv\u00ed\u00adficamente para su pueblo. As\u00ed\u00ad, el arca es santa porque es el s\u00ed\u00admbolo de la presencia de Dios que habla a Mois\u00e9s, y por medio suyo a todo el pueblo (Ex 25,10-22; IS 6,20; Sal 99, que supone la simbo-log\u00ed\u00ada del arca la alianza). Santo es el templo porque en \u00e9l se expresa Ja presencia salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or (Ex 25,8; Sal 11,4; Ha 2,20), que da su bendici\u00f3n (Sal 118,26), su palabra (Sal 60,8) y su ayuda (Sal 20,3), escuchando y oyendo la oraci\u00f3n de su pueblo (IR 8,30-40). Santas son las ofrendas sacrificiales (cf Lev 6s; 8,3lss; 14,13), porque el sacrificio en sus m\u00faltiples formas es signo del hombre que, aceptando el don divino de la reconciliaci\u00f3n, llega a la comuni\u00f3n con el Se\u00f1or (y de este modo se sit\u00faa en el dinamismo aut\u00e9ntico del \u00e9xodo; Ex 19,4). Santos, aunque por diverso t\u00ed\u00adtulo, son los objetos del templo, de modo especial el altar (cf Ex 29,36ss) y los varios instrumentos empleados para el culto. Aunque el judaismo tard\u00ed\u00ado no evit\u00f3 siempre el peligro de una comprensi\u00f3n materializada (Mt 23,17-19), sin embargo los textos b\u00ed\u00adblicos ofrecen una legislaci\u00f3n y dan testimonio de una praxis ling\u00fc\u00ed\u00adstica que captan en el culto y en lo que \u00e9l comprende los signos que orientan la fe de Israel a la experiencia del Dios santo, y al mismo tiempo le recuerdan al pueblo las exigencias vitales que brotan de la alianza con su Dios (Jos 24,19-20). Esa dimensi\u00f3n simb\u00f3lica es confirmada ejemplarmente por el D\u00e9utero-Zacar\u00ed\u00adas, para el cual en los tiempos mesi\u00e1ni-cos tambi\u00e9n las realidades m\u00e1s simples de la vida cotidiana se ver\u00e1n afectadas por la salvaci\u00f3n divina, por lo cual podr\u00e1n presentar la inscripci\u00f3n reservada al sumo sacerdote: Santo para el Se\u00f1or<br \/>\nZa 14,20-21).<br \/>\nFinalmente, la santidad es atribuida al tiempo de la fiesta en cuanto representa el hoy en el cual el Se\u00f1or convoca a su pueblo, y \u00e9ste, en la celebraci\u00f3n, renueva el memorial del \u00e9xodo para actualizarlo en la vida de fe y de fidelidad a la alianza (Dt29,3). De modo particular es llamado santo el s\u00e1bado (Is 58,13), ya que es el d\u00ed\u00ada en que Israel experimenta que el Se\u00f1or es el que lo santifica (Ez 20,12; Ez 20,20) y lo hace part\u00ed\u00adcipe de su mismo \u2020\u0153reposo\u2020\u2122 (Ex 20,8-11; Ex 31,8-17).<br \/>\nLa dimensi\u00f3n de compromiso exis-tencial que presenta la fiesta en cuanto tiempo santo encuentra su m\u00e1xima expresi\u00f3n ideal en el jubileo, cuando la proclamaci\u00f3n del a\u00f1o santo coincide con el anuncio de la liberaci\u00f3n para todos los habitantes del pa\u00ed\u00ads (Lv 25,10). El tiempo santo es, en definitiva, el d\u00ed\u00ada en el cual se realiza el \u00e9xodo salv\u00ed\u00adfico del Se\u00f1or y se renueva la comuni\u00f3n con \u00e9l, Dios vivo, en la experiencia de su amor y de su misericordia (Is 61,10-II).<br \/>\n3065<br \/>\nII. LA SANTIDAD EN EL NT.<br \/>\nEl NT acepta de la fe veterotestamentaria la noci\u00f3n de santidad y le confiere una particular intensidad de significado. Esa intensidad tiene su origen en la fe pascual de la Iglesia y en la experiencia del Dios \u00fanico, que en Jes\u00fas se revela en su riqueza inefable de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. De ah\u00ed\u00ad el car\u00e1cter eminentemente personal de la santidad divina, que del misterio de la vida trinitaria se comunica como salvaci\u00f3n a los hombres.<br \/>\n3066<br \/>\n1. El rostro del Dios tres veces santo.<br \/>\nLa santidad de Dios es continuamente supuesta por los escritos del NT. Pero hay algunas afirmaciones expl\u00ed\u00adcitas particularmente significativas. En un himno lit\u00fargico del \u00c2\u00a1Apocalipsis [III] se encuentra el eco del trisagio de Isa\u00ed\u00adas, uniendo el tema de la santidad divina con el de la omnipotencia salv\u00ed\u00adfica (Ap 4,8). La santidad y la omnipotencia de Dios son t\u00e9rminos que se iluminan rec\u00ed\u00adprocamente (Lc 1,49), para convertirse en gozosa experiencia en el pueblo que acoge la revelaci\u00f3n del Dios del \u00e9xodo: \u2020\u0153El que era, el que es y el que viene\u2020\u2122. Puesto que el verdadero \u00e9xodo es el realizado por Jes\u00fas (Lc9,31), Dios es el \u2020\u0153Padre santo\u2020\u2122(Jn 17,11) que revela su gloria en la cruz y resurrecci\u00f3n de su propio Hijo. En Jn 12, las numerosas alusiones a los t\u00e9rminos salientes de Is 6 permiten afirmar que para el cuarto evangelista la santidad de Dios se manifiesta plenamente en &#038;exaItaci\u00f3n del Hijo, es decir, en su muerte y resurrecci\u00f3n. La gloria de Dios llena toda la tierra porque Jes\u00fas \u2020\u0153exaltado&#8230; lo atrae todo a s\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Jn 12,32). As\u00ed\u00ad pues, la santidad de Dios est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida con su inmenso amor (Jn 3,16), tal como se revela en el amor de Jes\u00fas (Jn 13,1), que da su vida propia para que todos tengan la vida en abundancia (Jn 10,10) [1 Juan, Evangelio de II].<br \/>\nBajo este aspecto la santidad de Dios se presenta como el fundamento \u00faltimo de la vocaci\u00f3n de los cristianos y la motivaci\u00f3n de su vida renovada(IP 1,15-16). A esta realidad salv\u00ed\u00adfica se refiere la primera petici\u00f3n ense\u00f1ada por Jes\u00fas. \u2020\u0153Santificado sea tu nombre\u2020\u2122. Con ella, en efecto, se pide a Dios que manifieste su santidad, comunicando la salvaci\u00f3n realizada por el Hijo, y por tanto haciendo a los hombres part\u00ed\u00adcipes de su amor, de su vida y de su Esp\u00ed\u00adritu [1 Oraci\u00f3n 1, 8].<br \/>\nLa santidad de Dios en el NTper-tenece de modo total a Jes\u00fas. El es santo por ser, a t\u00ed\u00adtulo \u00fanico, Hijo de Dios (Lc 1,35), por lo cual participa de la vida del Padre. Siendo \u2020\u0153el santo de Dios\u2020\u009d, posee el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y da este Esp\u00ed\u00adritu que vence las potencias del mal (Lc 4,34; Mc 1,24). En la tradici\u00f3n juanista, la expresi\u00f3n el sanio de Dios pone de manifiesto que Jes\u00fas recibe los mismos atributos de Dios (Jn 6,69; Ap 3,7 con Ap 6,10), tiene palabras de vida eterna en cuanto que revela al Padre (Jn 6,68; Jn 1,18; Jn 14,9; Jn 14,20) y da la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Jn 2,20). Por participar en cuanto Hijo de la santidad del Padre, Jes\u00fas se manifiesta con su vida como el santo siervo (Hch 3,14; Hch 4,27; Hch 4,30), como el que lleva a cumplimiento la misi\u00f3n del siervo de Yhwh, ofreciendo su vida en sacrificio de salvaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n (Is 53,10; IP 1,18) en favor de todos los hombres (Is 42,1-4; Is 49,1-6; Rm 3,2 1-24; Hch 4,10-12). La santidad personal de Jes\u00fas se manifiesta en la santidad de su redenci\u00f3n: \u00e9l se santifica a s\u00ed\u00ad mismo (acoge en su existencia humana la santidad del Padre) para que todos los que creen en \u00e9l sean hechos part\u00ed\u00adcipes de la santidad y de la gloria de Dios (Jn 17,19; Jn 17,22). Esta obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas alcanza su \u00e1pice en la \/ resurrecci\u00f3n, al ser \u00e9l \u2020\u0153constituido Hijo de Dios con poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n\u2020\u009d (Rm 1,4). Con la resurrecci\u00f3n alcanza Jes\u00fas, tambi\u00e9n en su naturaleza humana, la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu Santo y recibe de Dios el poder de derramar el Esp\u00ed\u00adritu, fuente de toda santificaci\u00f3n Jn 7,3 7-39). En su condici\u00f3n gloriosa de resucitado, Jes\u00fas puede ser definido como el que santifica; y a su vez, los que creen en \u00e9l, por recibir su Esp\u00ed\u00adritu, son los santificados, aquellos a los que Dios ha introducido en su propia vida (Hb 2,10-11).<br \/>\nReferido a Dios, el t\u00e9rmino santo lo usa el NT para designar sobre todo al \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu Santo. El es el origen del nacimiento redentor de Jes\u00fas (Mt 1,18; Lc 1,35) y de su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n (Mt 3,13). La efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu sobre Jes\u00fas en el momento de su bautismo significa que es enviado por Dios para formar una humanidad nueva, liberada de las fuerzas del mal. A este significado est\u00e1 particularmente atento Lucas, en cuyo evangelio el bautismo de Jes\u00fas remite a Pentecost\u00e9s, cuando el Esp\u00ed\u00adritu llena a todos de su presencia e inaugura la misi\u00f3n de la \u00c2\u00a1Iglesia (Hch 2,3-4). Prometido en el AT como don caracter\u00ed\u00adstico de la nueva alianza (cf Ez 36,24-28, que ha de leerse a la luz de Jr31,31-34), el Esp\u00ed\u00adritu constituye la gran experiencia de salvaci\u00f3n, en la cual vive con gozo y laboriosidad la Iglesia del NT. El adjetivo santo, aplicado al Esp\u00ed\u00adritu, quiere subrayar justamente que es \u00e9l quien realiza la santidad divina en el pueblo de la nueva alianza, puesto que comunica la vida del Padre y del Hijo. Efectivamente, mediante el Esp\u00ed\u00adritu, el amor de Dios se derrama en el coraz\u00f3n de los creyentes (Rm 5,5), los cuales reciben as\u00ed\u00ad el don de la dignidad filial (Rm 8,14) y son introducidos en la \u2020\u0153verdad\u2020\u2122, es decir, en la \u00c2\u00a1 revelaci\u00f3n del Padre realizada por Jes\u00fas (Jn 16,13; Jn 17,3). Es tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu el que capacita al bautizado para testimoniar la santidad de Dios mediante la caridad y los diversos carismas que \u00e9l distribuye para la utilidad com\u00fan ico 12,4-11), de modo que la Iglesia pueda edificarse a s\u00ed\u00ad misma en el amor (Ef 4,15-16; Ef 4,30). Finalmente, el Esp\u00ed\u00adritu, recibido al presente como arras, es garant\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n futura de los creyentes, cuando sean hechos plenamente conformes con Cristo resucitado (Rm 8,11) y su dignidad de hijos de Dios alcance su definitivo cumplimiento (Rm 8,23; Flp 3,20-21 Un Flp 3,1-2). A la luz de esta fe del NT se comprende el dicho de Jes\u00fas acerca del \u00c2\u00a1 pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt 12,31s). El que despu\u00e9s de pen-tecost\u00e9s, y por tanto en la econom\u00ed\u00ada de la nueva alianza, se cierra responsablemente al don del Esp\u00ed\u00adritu, rechaza la salvaci\u00f3n \u00fanica de Cristo que el Padre ofrece a los hombres (Hb 10,29). En definitiva, tambi\u00e9n estas palabas testimonian la fe de la Iglesia primitiva, para la cual el don del Esp\u00ed\u00adritu estaba \u00ed\u00adntimamente unido con el perd\u00f3n de los pecados (Hch 2,38-39; Jn 20,22-23), y el que lo acog\u00ed\u00ada mediante la fe en Jes\u00fas era introducido en la comunidad de la nueva alianza, en el pueblo de los que han sido santificados por la \u2020\u0153sangre de la alianza\u2020\u009d (Hb 10,29).<br \/>\n3067<br \/>\n2. La iglesia \u2020\u0153santa\u2020\u2122 del Se\u00f1or.<br \/>\nSeg\u00fan la fe del AT, Dios comunicaba a su pueblo su misma santidad. Este anuncio sublime llena con luz nueva y deslumbrante todo el NT. La Iglesia, en cuanto comunidad de la nueva alianza, es el pueblo santo y sacerdotal llamado a proclamar las maravillas de su Dios (cf 1 P 2,9-10, donde se funden las tradiciones lit\u00fargico-prof\u00e9ticas de Ex 19,5-6; Is 43,20-21 y Os 2,25); por eso ella es la familia de los que por vocaci\u00f3n son santos (Rm 1,7; ico 1,2), y por tanto realizan en toda su existencia aquella santidad que para el AT se expresaba de modo t\u00ed\u00adpico en la asamblea convocada en presencia de Yhwh (Ex 12,16; Lv 23,2-3). Seg\u00fan el sugestivo texto de Ep 5,27, la Iglesia es la esposa santa e inmaculada, a la que Cristo, en su amor, libra de toda mancha (y por tanto la hace virgen en el sentido de Is 62,4-5), renov\u00e1ndola en la juventud de la fe y de la caridad.<br \/>\n3068<br \/>\nLa santidad de la Iglesia se manifiesta en todos sus miembros, tambi\u00e9n santos e inmaculados (Ef 1,4) por ser part\u00ed\u00adcipes de la resurrecci\u00f3n de Cristo (Rm 6,4), y por este t\u00ed\u00adtulo hijos de Dios (Lc 20,36). Aqu\u00ed\u00ad es posible percibir la profundidad que ha alcanzado en el NT la noci\u00f3n de santidad. Jes\u00fas, con su resurrecci\u00f3n, participa plenamente de la vida y de la santidad de Dios; del mismo modo, tambi\u00e9n los bautizados son santos por participar de la resurrecci\u00f3n de Cristo, tienen el Esp\u00ed\u00adritu del que ha resucitado a Jes\u00fas (Rm 8,11). Por lo tanto, la santidad de los bautizados es un don de Dios, \u2020\u0153que nos rescat\u00f3 del poder de las tinieblas y nos transport\u00f3 al reino de su Hijo querido\u2020\u009d (Col 1,13). En este nivel no designa tanto una meta que alcanzar, sino m\u00e1s bien una condici\u00f3n de existencia en la cual son puestos los creyentes por la gracia salv\u00ed\u00adfica de Dios, como se ha manifestado en el Se\u00f1or Jes\u00fas y en la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo ico 6,11). Se sigue de ah\u00ed\u00ad que el bautizado, aunque est\u00e1 en este mundo, no es ya de este mundo Jn 17,14); pertenece a la nueva creaci\u00f3n, que ha tenido comienzo en la resurrecci\u00f3n de Cristo. Efectivamente, el Esp\u00ed\u00adritu Santo une al bautizado con el Se\u00f1or resucitado, transfigur\u00e1ndolo en su imagen gloriosa (2Co 3,18), de modo que \u00e9ste puede hacer suya la afirmaci\u00f3n de san Pablo: \u2020\u0153Cristo vive en m\u00ed\u00ad\u2020\u2122 Ga 2,20).<br \/>\nPart\u00ed\u00adcipes de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, tambi\u00e9n los cristianos est\u00e1n colmados de la presencia del Dios santo y a ellos puede atribuirse el significado espiritual del templo del AT, justamente en el sentido pascual con que Jes\u00fas se lo atribuye a s\u00ed\u00ad mismo (Jn 2,19-22). Efectivamente, los bautizados son \u2020\u0153templo santo del Se\u00f1or (Ef 2,21 ), \u2020\u0153templo del Dios vivo\u2020\u009d (2Co 6,16; ico 3,16-17), \u2020\u0153templo del Esp\u00ed\u00adritu que mora en ellos ico 6,19).<br \/>\nComo alcanzado por la santidad de Dios, el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas vive del Esp\u00ed\u00adritu y expresa la novedad de su vida dej\u00e1ndose guiar por el mismo Esp\u00ed\u00adritu y manifestando el fruto de su presencia santificadora Ga 5,18; Ga 5,22). La santidad constituye en esta \u00f3ptica el fundamento del compromiso moral del bautizado: la vida nueva de la resurrecci\u00f3n se manifiesta en la existencia cotidiana con toda su energ\u00ed\u00ada vivificadora y transforma a los santificados a imagen del Creador (Col 3,1-15). Por eso la moral del cristiano es moral de la nueva alianza, de la resurrecci\u00f3n, del Esp\u00ed\u00adritu. S\u00f3lo a esta luz es posible situar evang\u00e9licamente los imperativos que exigen que el hombre sea perfecto como es perfecto el Padre celeste (Mt 5,48), que sea imitador de Dios como hijo car\u00ed\u00adsimo (Ef 5,1), que ame con el mismo amor de Cristo (Jn 13,34-35; Jn 15,12-13; Rm 15,7; Ef 5,2; Ef 5,25; Col 3,13; Flp 2,5). Lo que le es imposible al hombre, lo realiza Dios con el poder de su Esp\u00ed\u00adritu, habi\u00e9ndonos \u2020\u0153santificado de una vez para siempre por la ofrenda del cuerpo de Cristo\u2020\u009d (Hb 10,10).<br \/>\nPor este motivo los t\u00e9rminos sacrificiales del AT no s\u00f3lo fueron espiritualizados y referidos a la ofrenda que Jes\u00fas hizo de s\u00ed\u00ad mismo, sino tambi\u00e9n a la existencia santa de los cristianos. Pues ellos, mediante la caridad, son capacitados por el Esp\u00ed\u00adritu para ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismos \u2020\u0153como sacrificio vivo, santo y grato a Dios\u2020\u009d (Rm 12,1). San Pablo anuncia el evangelio entre los paganos a fin de que ellos, mediante su nueva vida, se conviertan en \u2020\u0153ofrenda agradable a Dios, consagrada por el Esp\u00ed\u00adritu (Rm 15,16). Como para Jes\u00fas (Hb 10,1-10), tambi\u00e9n para el cristiano el amor que se realiza en la ofrenda de s\u00ed\u00ad mismo por los hermanos se transforma en epifan\u00ed\u00ada continua de la santidad salv\u00ed\u00adfica de Dios, en testimonio prof\u00e9tico de la resurrecci\u00f3n de Cristo ya verificada en la Iglesia (Jn 13,35; Ga 5,6 y Ga 6,15) [1 Sacerdocio II].<br \/>\nLa Iglesia, sin embargo, en esta tierra posee s\u00f3lo las primicias del Esp\u00ed\u00adritu, y \u00fanicamente en la vida futura se har\u00e1 realidad la plena participaci\u00f3n en la resurrecci\u00f3n de Cristo. Por eso la existencia cristiana se caracteriza por la lucha, por la prueba, por la ascesis.<br \/>\nEn esta condici\u00f3n de ya (santo) y todav\u00ed\u00ada no (totalmente santificado), el creyente lleva a cabo, por la docilidad al Esp\u00ed\u00adritu, su propia santificaci\u00f3n (2Co 7,1), creciendo de fe en fe (Rm 1,17), tendiendo a la perfecci\u00f3n (2Co 13,11); en una palabra, abri\u00e9ndose cada vez m\u00e1s al amor del Santo que lo santifica.<br \/>\n3069<br \/>\nIII. LA CIUDAD SANTA DEL FUTURO.<br \/>\nYa el AT, cuando lleg\u00f3 a la fe en la resurrecci\u00f3n (Dn 12,2-3), reley\u00f3 las p\u00e1ginas de su fe a una luz nueva. El hombre, formado por la sabidur\u00ed\u00ada santa de Dios (Sb 9,1-2 y 7,22), fue creado a imagen de la naturaleza divina (Gn 1,26) para la inmortalidad (Sb 2,23). As\u00ed\u00ad pues, la santidad divina participada es el fundamento de la resurrecci\u00f3n; Dios no dejar\u00e1 que su santo vea la corrupci\u00f3n (Sal 16,10).<br \/>\nLa fe pascual del NT permite captar de manera a\u00fan m\u00e1s fuerte el nexo \u00ed\u00adntimo entre santidad y \/ resurrecci\u00f3n. En la resurrecci\u00f3n de Cristo se revela la santidad de Dios; en la participaci\u00f3n de los bautizados en la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or se comunica la santidad divina por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso la Iglesia, que tiene las primicias del Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n, se siente impulsada por su fe a contemplar la Jerusal\u00e9n celeste, la ciudad santa del nuevo cielo y de la nueva tierra (Ap 21,1-2), cuando se haya cumplido el don del \u00e9xodo y de la alianza y nosotros \u2020\u0153estemos siempre con el Se\u00f1or(lTs 5,17), hechos \u2020\u0153semejantes a \u00e9l\u2020\u009d (1Jn 3,2). Esta contemplaci\u00f3n no es una realidad incolora y abstracta; al contrario, se vuelve cada d\u00ed\u00ada, en la vida de la Iglesia y del cristiano, espera ardiente y vigilancia orante. La Iglesia, que mediante el sacramento del \/ bautismo est\u00e1 ya afectada por la resurrecci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or (1Co 12,13; Rm 6,4-5), en cada eucarist\u00ed\u00ada se une al resucitado y se sacia de su Esp\u00ed\u00adritu (1Co 12,13). De este modo crece no s\u00f3lo en el deseo de conocerle a \u00e9l, el poder de su resurrecci\u00f3n y la participaci\u00f3n en sus sufrimientos, sino tambi\u00e9n en la esperanza de poder alcanzar la resurrecci\u00f3n de los muertos Flp 3,10-11) y la plenitud de la santidad cuando Dios sea todo en todos (1Co 15,28).<br \/>\nComo es sabido, esta espera caracteriz\u00f3 fuertemente los comienzos de la Iglesia (Mt 25,1-13). Tenemos un eco de ello en el Apocalipsis, donde la invocaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y de la esposa -\u2020\u0153Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d Ap 22,17; Ap 22,20)- ilumina las palabras: \u2020\u0153que el santo siga santific\u00e1ndose\u2020\u009d (Ap 22,11). Con este grito se pide a Dios que comunique a los creyentes, con un continuo aumento de gracia, su santidad, para que sean cada vez m\u00e1s, entre los hermanos y en el mundo, testigos de la resurrecci\u00f3n y de la nueva vida de la fraternidad y del amor. La espera del Se\u00f1or, bajo este aspecto, no es evasi\u00f3n de los compromisos de la existencia, sino que se manifiesta como fuente de caridad coherente y activa (Tt 3,8), que introduce ya ahora en la historia de los hombres los signos y la energ\u00ed\u00ada de la nueva creaci\u00f3n hasta el d\u00ed\u00ada en que \u2020\u0153no haya ni luto, ni lamentos, ni pena, porque el primer mundo ha desaparecido (Ap 21,4). Entonces, en el cumplimiento definitivo de la revelaci\u00f3n y en la experiencia eterna de la santidad divina, la Iglesia, \u2020\u0153gran multitud de toda naci\u00f3n, raza, pueblo y lengua\u2020\u009d (Ap 7,9), entonar\u00e1 el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s, siervo de Dios, y el c\u00e1ntico del Cordero: \u2020\u0153T\u00fa solo eres santo\u2020\u009d (Ap 15,3).<br \/>\n3070<br \/>\nBIBL.: Cerfaux L., La Iglesia en san Pablo, DDB, Bilbao 1964; Fohrer G., Storia della re-ligione israel\u00ed\u00adtica,<br \/>\nPaideia, Brescia 1985; Garc\u00ed\u00ada Cordero M., El Sanio de Israel, Festschr. A. Robert (1975) 165-1 73; Gross<br \/>\nH., Santo, en Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada 11, Cristiandad, Madrid 19792, 626-631; Leiser BM.,<br \/>\nThe Trisagion of Isaiah\u2020\u2122s Vision, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d 6 (1959\/1960)261-263; L\u00e9on-Dufour X. (dir.), Santo, en<br \/>\nVocabulario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Her-der, Barcelona 1976; Moller, qds, en DTATU, Cristiandad, Madrid<br \/>\n1985, 741-767; Procksch O., haghios, en GLNT, 233-31 0; Seebass H., Santo, en DTNT IV, Sig\u00faeme,<br \/>\nSalamanca 1980, 149-1 59; Sierra 5., Jud\u00ed\u00ada (espiritualidad), en ? DE, Paulinas, Madrid<br \/>\n1989\u2020\u2122.<br \/>\nG. Odasso<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1. El fundamento original de toda s. es la s. de Dios, por la que \u00e9l es el absolutamente otro. Sin embargo ya en el AT Dios, como \u00abel Santo de Israel\u00bb, en su inaccesibilidad es a la vez gozo, fuerza, apoyo, salvaci\u00f3n del pueblo elegido (Is 10, 20; 17, 7; 41, 14-20). En la -> justificaci\u00f3n por el \u00absanto siervo Jes\u00fas\u00bb (Act 4, 27.30), que \u00abse santifica\u00bb para que tambi\u00e9n los suyos \u00absean santificados\u00bb (Jn 17, 19), Dios se comunica a s\u00ed\u00ad mismo al hombre. Lo incorpora por la gracia a su vida personal, se entrega a \u00e9l como santificador y lo hace a \u00e9l mismo santo por la &#8211; gracia santificante en el -\u00bb Esp\u00ed\u00adritu Santo, dej\u00e1ndolo dispuesto para \u00abla ciudad santa, la nueva Jerusal\u00e9n\u00bb (Ap 21, 2). Para recibir esta comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo y para responder a ella, se da al hombre la capacidad correspondiente mediante las -> virtudes sobrenaturales (virtudes infusas): la fe, la -> esperanza y la caridad (-> amor). Estas dirigen su acci\u00f3n religiosomoral a la inmediata participaci\u00f3n de la vida de la Trinidad. En ellas y mediante ellas el Dios santo mismo, con su propia comunicaci\u00f3n, crea la posibilidad y la libre realizaci\u00f3n de la participaci\u00f3n de su vida (-> gracia y libertad). En esta realizaci\u00f3n se lleva a cabo en forma cada vez nueva la decisi\u00f3n fundamental por Dios (Rom 6, 11: viventes autem Deo), exigida ya por el -> bautismo. En esa decisi\u00f3n el hombre se entrega absolutamente a Dios y responde incondicionalmente en forma personal al ofrecimiento de la gracia divina. La libre entrega de un hombre, del que Dios toma posesi\u00f3n en el bautismo, y por la que aqu\u00e9l es santificado ontol\u00f3gicamente, es a la vez santificaci\u00f3n moral de s\u00ed\u00ad mismo, que en todo caso presupone la gracia de Dios como causa que la posibilita. Esta segregaci\u00f3n y reserva vivida para Dios, que hace de la vida del cristiano una oblaci\u00f3n cultual ofrecida por Cristo (cf. Rom 12, 1; Flp 2, 17; 4, 18; Heb 13, 15s; 1 Pe 2, 4s.9) y santifica el nombre de Dios (-> padre nuestro), a trav\u00e9s de Cristo es a la vez servicio de Dios, uni\u00f3n con \u00e9l y asimilaci\u00f3n a \u00e9l.<\/p>\n<p>2. Hablando m\u00e1s concretamente, toda la vida cristiana se realiza en el amor, en el que se basa toda la multiplicidad de actos cristianos (Mt 22, 40), y que es el \u00abcumplimiento de la ley\u00bb (Rom 13, 10), contiene el cumplimiento de los dem\u00e1s mandamientos (G\u00e1l 5, 14) y los \u00abcompendia\u00bb (Rom 13, 9). S\u00f3lo el amor origina una donaci\u00f3n absoluta del hombre a Dios, porque s\u00f3lo \u00e9l lo conduce a la unidad interior en medio de la multiplicidad de su ser y de su acci\u00f3n y lo entrega a Dios. En efecto, el hombre s\u00f3lo es plenamente \u00e9l mismo cuando sedirige a los dem\u00e1s por el amor. Solamente en el amor adquiere el hombre el don de s\u00ed\u00ad mismo, y \u00fanicamente en \u00e9l puede hacer verdadera donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo; y s\u00f3lo el amor es la respuesta plena que se debe a Dios como persona.<\/p>\n<p>3. Sin embargo, el hombre que responde a Dios en el amor es una realidad pluridimensional. Por eso su autorrealizaci\u00f3n moral-religiosa est\u00e1 determinada por diferentes modos de comportamiento distintos entre s\u00ed\u00ad (-> virtudes, -> justicia, -> virginidad, -> humildad, . -> amor al pr\u00f3jimo, etc.), pues Dios interpela al hombre no s\u00f3lo en el mandamiento del amor, sino tambi\u00e9n en una pluralidad de mandamientos particulares, que corresponden a la realidad multiforme del hombre. De acuerdo con su naturaleza, estas virtudes pueden existir en el amor aunque no aparezcan all\u00ed\u00ad en forma plenamente expl\u00ed\u00adcita; y de hecho s\u00f3lo en \u00e9l alcanzan su plenitud. Aun cuando el amor por su naturaleza significa un compromiso total, sin embargo, s\u00f3lo en su paulatina maduraci\u00f3n va adquiriendo forma, y \u00fanicamente en la realizaci\u00f3n hist\u00f3rico-personal de s\u00ed\u00ad mismo se logra la integraci\u00f3n de todos los \u00e1mbitos y facultades humanos seg\u00fan las posibilidades individuales de cada uno. Vista la cosa as\u00ed\u00ad, el amor siempre est\u00e1 en camino, para superar el estado que ha alcanzado en cada momento; el individuo es llamado por Dios en su peculiaridad y no puede saber de antemano qu\u00e9 es lo que Dios exigir\u00e1 de \u00e9l en el futuro (RAHNER v 481-502). Cuanto m\u00e1s llega a s\u00ed\u00ad mismo el amor y cuanto m\u00e1s \u00abinformadas\u00bb por \u00e9l est\u00e1n las dem\u00e1s virtudes, tanto mayor es el grado de maduraci\u00f3n de la santidad.<\/p>\n<p>4. Posibilidad de experimentar la gracia. Dios, que es la meta de la vida de amor, no est\u00e1 oculto al hombre en su acci\u00f3n mediante la gracia. Su comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo produce en el hombre como respuesta tanto conocimiento como amor. Esta acci\u00f3n de Dios por medio de la gracia no queda, pues, m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia. Es experimentada, aunque no a manera de un objeto; no es \u00abvista\u00bb como pretende el -> ontologismo, sino que se percibe como una luz no-objetiva, que ilumina los \u00abobjetos\u00bb de los actos sobrenaturales; pero ella misma no es un objeto. Por eso Dios tampoco puede hacerse consciente para nosotros mediante una introspecci\u00f3n psicol\u00f3gica; s\u00f3lo puede ser experimentado en forma implicita junto con las realidades dadas objetivamente y vinculadas a la inteligencia creyente de la Iglesia, junto con los objetos de la fe, de la esperanza y del amor. Esa posibilidad de experimentaci\u00f3n es tanto mayor cuanto m\u00e1s se ha ejercitado y penetrado el hombre en la -> trascendencia natural del esp\u00ed\u00adritu hacia el ser en general, en el recogimiento interior sobre el propio centro espiritual, en la autorrealizaci\u00f3n \u00e9tica, en la vivencia est\u00e9tica, etc., en todo lo cual se da cierta experiencia de lo no objetivo. Naturalmente, tal experiencia no comunica una certeza sobre el estado de gracia.<\/p>\n<p>5. El amor de Dios no es s\u00f3lo supra-mundano, es decir, no es s\u00f3lo amor con el que Dios ama su propia bondad en su vida trinitaria, sino que es principalmente mundano, es decir, amor redentor de Dios hacia el mundo (Jn 3, 16). El amor sobrenatural del hombre es participaci\u00f3n del amor de Dios. Por eso, el cristiano que ama verdaderamente a Dios tambi\u00e9n realiza necesariamente en este amor suyo el amor de Dios al mundo. As\u00ed\u00ad el amor a Dios &#8211; participando del amor de Dios al mundo y ayudando a realizarlo &#8211; se extiende en primer lugar al hombre. Amamos a \u00e9ste con el amor absoluto de Dios, pero lo amamos por s\u00ed\u00ad mismo, de acuerdo con el mandamiento principal, que junto con el amor a Dios exige el amor al pr\u00f3jimo. Por otra parte, como amamos al pr\u00f3jimo en cuanto persona, es decir, en virtud de una decisi\u00f3n moral absoluta, el amor al pr\u00f3jimo como tendencia fundamental implica necesariamente un amor impl\u00ed\u00adcito a Dios, en el que se funda y sustenta. En cierto sentido el amor al mundo se extiende tambi\u00e9n a la criatura irracional y a la realidad de las cosas, por cuanto \u00e9stas \u00abson un bien que deseamos a los dem\u00e1s&#8230; As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Dios las ama ex caritate\u00bb (TOM\u00ed\u0081S DE AQuINo, ST II-II q. 25 a. 3) Tales cosas son dignas de amor en tanto sean vistas en uni\u00f3n con la persona amada.<\/p>\n<p>6. Como todo amor aut\u00e9ntico no puede permanecer encerrado dentro, sino que impulsa a la acci\u00f3n y trata de encarnarse en ella (caritas effectiva), tambi\u00e9n el aut\u00e9nticoamor al mundo impulsa a la acci\u00f3n visible, con el fin de ordenar la comunidad humana, as\u00ed\u00ad como a los hombres respecto de las cosas y las cosas entre s\u00ed\u00ad. De ese modo, junto a la forma externa que el amor adquiere en la consagraci\u00f3n por el -> sacrificio y el -> culto (-> sacramentos [s. cultual] ) aqu\u00e9l se traduce tambi\u00e9n en acci\u00f3n \u00abprofana\u00bb dentro del mundo. As\u00ed\u00ad toda acci\u00f3n adecuada en el mundo del hombre que ama (trabajo y ocio, acci\u00f3n y meditaci\u00f3n) es amor y s., pues la intenci\u00f3n fundamental, que determina y configura esta conducta, se funda en el dinamismo sobrenatural del amor que transforma radicalmente al hombre y tambi\u00e9n su acci\u00f3n (Dz 799s 821). Si el amor es el principio fundamental que forma, mueve y dirige todo ser y acci\u00f3n, en consecuencia tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad act\u00faa impl\u00ed\u00adcitamente y, en estas manifestaciones de la vida (el trabajo, el servicio al mundo), encuentra &#8211; como caritas implicite actuata &#8211; su plenitud esencial.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n al amor puede aplicarse la caracter\u00ed\u00adstica antes se\u00f1alada acerca de la experiencia de la gracia, que implica la conciencia de la presencia y de la acci\u00f3n de Dios (luz, fuerza, alegr\u00ed\u00ada, paz). La orientaci\u00f3n \u00f3ntico-categorial hacia el mundo se convierte as\u00ed\u00ad en una modalidad de la fundamentaci\u00f3n ontol\u00f3gico-trascendental en Dios, que en cuanto tal, en su anticipaci\u00f3n escatol\u00f3gica (la manera cristiana de \u00abhuida del mundo\u00bb), se hace o puede hacerse experimentable en la orientaci\u00f3n misma hacia lo categorial. El fundamento de la armon\u00ed\u00ada entre la acci\u00f3n natural en el mundo de los objetos y la vida en el amor y la s., es en definitiva el hecho de que la realidad natural de la creaci\u00f3n es presupuesto y momento interno de la realidad de la redenci\u00f3n, porque \u00abla creaci\u00f3n, incluso como natural, pertenece a la realidad de la redenci\u00f3n, como se ve en la comunicaci\u00f3n de Dios mismo por el hecho de que la Palabra de Dios se hace criatura. La realidad de la redenci\u00f3n pone como presupuesto suyo la creaci\u00f3n, en cuanto momento diferente, para poder existir ella misma y por esto precisamente comunica su gracia a la creaci\u00f3n, la abre hacia s\u00ed\u00ad en todas sus dimensiones y posibilidades y da a todo un sentido sobrenatural definitivo. Pero con ello confirma tambi\u00e9n lo creado en su aut\u00e9ntica y permanente naturaleza, y trata de sanarla all\u00ed\u00ad donde ha sido lesionada\u00bb (K. RAHNER, Sendung und Gn\u00e1de [I 1966] 63). As\u00ed\u00ad, pues, la s. no es desmundanizaci\u00f3n, sino necesariamente acci\u00f3n santa en el mundo. Toda manifestaci\u00f3n visible del amor es para el cristiano cumplimiento del encargo que tiene como miembro de la Iglesia, la cual debe presentar incluso de manera perceptible la -> gracia de Dios en el mundo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>7. Puesto que la s. consiste en la participaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, la santificaci\u00f3n del hombre es un o\u00ed\u00adr y entregarse a Dios, bajo la acci\u00f3n de la gracia, siempre que \u00e9l llama. De ah\u00ed\u00ad la importancia fundamental de la capacidad de entender (-> discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus) el \u00ablenguaje de Dios\u00bb (que tiene una gram\u00e1tica propia, adecuada a la trascendencia divina). Seg\u00fan la Escritura, se da un crecimiento de la gracia (Mt 13, 8; Jn 15, 2; Ef 3, 16-19); esto implica tanto un hecho como una obligaci\u00f3n para el hombre (Ef 4, 15; Dz 803). Frente al peligro de un perfeccionismo vuelto hacia s\u00ed\u00ad, el criterio de toda s. es Dios mismo, que en el encuentro con \u00e9l suscita y fundamenta por la gracia el esfuerzo del hombre; y finalmente Dios es tambi\u00e9n la meta a la que se dirige este dinamismo (\u00absantificado sea tu nombre\u00bb). Pero precisamente este Dios quiere que el hombre colabore con libertad (Dz 799 850), que por la unidad entre la realidad de la creaci\u00f3n y la de la redenci\u00f3n no se oculte, desplace o destruya lo natural en su estructura, sino que lo naturalmente valioso del pensamiento, del esfuerzo y del sentimiento se apetezca y realice como condici\u00f3n y momento interno de la gracia. Evidentemente, el valor natural por s\u00ed\u00ad mismo no es condici\u00f3n o momento interno de la gracia (pues la naturaleza nunca puede ser fundamento positivo de la gracia: -> naturaleza y gracia, orden -> sobrenatural); lo es solamente porque y en cuanto Dios mismo, con absoluta libertad, ha puesto previamente y aceptado lo natural como condici\u00f3n para su acci\u00f3n por la gracia; y s\u00f3lo en este sentido el valor natural es \u00abatrio\u00bb y \u00ablugar\u00bb de la gracia. Como la experiencia ense\u00f1a, la armon\u00ed\u00ada ps\u00ed\u00adquica no siempre es el punto de apoyo de la gracia, pues \u00e9sta a veces se apoya en la enfermedad corporal, en el desequilibrio, etc.<\/p>\n<p>Sin embargo, en lucha contra la acci\u00f3n delet\u00e9rea de la -> tentaci\u00f3n (cf. -> demonios, -> diablo, -> mal, -> pecado y culpa,sacramento de la -> penitencia), la Iglesia trata de ordenar el pensamiento, de fortalecer la voluntad, etc., de conducir la realidad creada a su consumaci\u00f3n natural. Evidentemente, en el justificado la gracia es el sujeto portador del valor natural, y \u00e9ste, si se realiza, recibe una categor\u00ed\u00ada superior por la gracia, y as\u00ed\u00ad es fruto del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5, p2ss).<\/p>\n<p>El amor, como donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo a Dios, en la obra de la salvaci\u00f3n est\u00e1 necesariamente vinculado con la renuncia cristiana (como anticipaci\u00f3n de la -> muerte con Cristo); es el fundamento de la misma y se realiza en ella (caritas crucifixa).<\/p>\n<p>Como en la santificaci\u00f3n hay que tender hacia actitudes divergentes en sus objetivos, la s. es un equilibrio din\u00e1mico de muchas tensiones dial\u00e9cticas, que encuentran su nivelaci\u00f3n interna y su s\u00ed\u00adntesis en el amor maduro: desarrollo &#8211; crucifixi\u00f3n de las fuerzas \u00abnaturales\u00bb; configuraci\u00f3n del mundo &#8211; huida del mundo; conciencia de s\u00ed\u00ad mismo &#8211; humildad; prudentes como serpientes &#8211; candorosos como palomas; libertad-obediencia; resistencia-paciencia; preocupaci\u00f3n eficaz-confianza.<\/p>\n<p>8. Si la respuesta del hombre al ofrecimiento de la gracia es totalmente cierta aproximaci\u00f3n, de manera que, aun siendo individual, resulte un momento de trascendental importancia en una \u00e9poca para la s. de la Iglesia en su conjunto, entonces la s. del cristiano alcanza el estado supremo, que en la -> canonizaci\u00f3n se designa como \u00abvirtud heroica\u00bb (cf. tambi\u00e9n historia de los -3 santos).<\/p>\n<p>9. Todo cristiano ha sido llamado a la santidad. \u00abEl mandamiento principal del amor no conoce l\u00ed\u00admites&#8230; A todos est\u00e1 mandado amar a Dios en la medida de las propias fuerzas\u00bb (TOM\u00ed\u0081S DE AQUINo, Contra retrahentes, 6), seg\u00fan la medida y manera de la donaci\u00f3n de la gracia (cf. Rom 12, 3; 1, Cor 12, 11), realizando el amor conforme a las exigencias de Dios a cada uno. Al joven rico (Mt 19, 16-24) lo llam\u00f3 a una total renuncia a toda posesi\u00f3n; otros son llamados a otras concreciones de un seguimiento incondicional de Cristo. No se puede sostener teol\u00f3gicamente una moral de dos estratos, que trata de adjudicar a los laicos un cristianismo minimal.<\/p>\n<p>10. Aunque, seg\u00fan la constituci\u00f3n Lumen gentium (n.\u00c2\u00b0 15) del Vaticano II, hay ejemplos de gran s. fuera de la Iglesia, sin embargo \u00e9sta, en cuanto tal (no s\u00f3lo una instituci\u00f3n especial en ella), es justamente el \u00fanico estado de perfecci\u00f3n, \u00abpuesto por Cristo para la comuni\u00f3n del amor, de la vida y de la verdad\u00bb y \u00abaceptado como instrumento de la redenci\u00f3n\u00bb (n.\u00c2\u00b0 9), incluso de la redenci\u00f3n de los miembros, a todos los cuales ofrece \u00abtantos y tan grandes medios\u00bb para la perfecci\u00f3n (n.\u00c2\u00b0 11). Los cristianos en cuanto tales est\u00e1n ya \u00abpreparados para producir por s\u00ed\u00ad frutos del Esp\u00ed\u00adritu Santo cada vez m\u00e1s abundantes\u00bb (n\u00c2\u00b0 34). La s. de la Iglesia se \u00abexpresa de muchas formas\u00bb; \u00abde un modo propio\u00bb (proprio quodam modo) en el estado de los -> consejos evang\u00e9licos (n\u00c2\u00b0 39); es decir, la manera como la Iglesia aparece en el estado de los consejos evang\u00e9licos es solamente uno de sus diversos modos de aparici\u00f3n, un modo particularmente apropiado. Por eso los cristianos deben crecer \u00absiguiendo su propio camino\u00bb (n.\u00c2\u00b0 41), de acuerdo con \u00absu propia vocaci\u00f3n\u00bb (n.\u00c2\u00b0 35), recurriendo a sus propios \u00abmedios\u00bb (n.\u00c2\u00b0 11, 41), sobre todo por el servicio del amor, que \u00abdirige, anima y conduce a su fin todos los medios de santificaci\u00f3n\u00bb (n.\u00c2\u00b0 42) y por eso es el \u00abmedio\u00bb (el \u00abcamino preferido\u00bb; 1 Cor 12, 31) de santificaci\u00f3n. En la Iglesia todos los cristianos \u00abest\u00e1n unidos de la manera m\u00e1s \u00ed\u00adntima con la vida y la misi\u00f3n de Cristo\u00bb (n.\u00c2\u00b0 34).<\/p>\n<p>Toda la Iglesia tiene que ser \u00abvirgen\u00bb, que \u00abcustodia pura e \u00ed\u00adntegramente la fe prometida al esposo e, imitando a la madre del Se\u00f1or por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo conserva virginalmente la fe \u00ed\u00adntegra, la s\u00f3lida esperanza, la sincera caridad\u00bb (n\u00c2\u00b0 64). Todos los cristianos deben \u00abentregarse a Dios exclusivamente con el coraz\u00f3n indiviso\u00bb, aun cuando esto es m\u00e1s f\u00e1cil en el -> celibato (ut facilius corde indiviso, n\u00c2\u00b0 42). Todos participan del ministerio sacerdotal, real y prof\u00e9tico de Cristo (n.\u00c2\u00b0 31). Todos est\u00e1n \u00abconsagrados a Cristo\u00bb (n.\u00c2\u00b0 34). Todos anticipan el fin de los tiempos por el inicio de la futura transfiguraci\u00f3n, que es la gracia; todos son asimismo testigos de esta gracia y de la futura glorificaci\u00f3n, que la -> familia cristiana proclama en \u00abvoz alta\u00bb (n\u00c2\u00b0 35). Todos est\u00e1n, no s\u00f3lo dirigidos por la instituci\u00f3n externa de la Iglesia, sino tambi\u00e9n \u00abmovidos interiormente por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (n.0 40), que los enriquece con -\u00bb carismas (n.\u00c2\u00b0 12), para que puedan vivir as\u00ed\u00ad lo evang\u00e9lico de la Iglesia (n.\u00c2\u00b0 31, 38, 41) y, con ello, la esencia del cristianismo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: O. Procksch &#038;yLoc y simil: ThW I 87-116; B. H\u00e4ring, Das Heilige und das Gute (Mn 1950); Barth KD II\/I 394-413; G. Lanczkowski &#8211; F. Horst &#8211; H.-D. Wendland &#8211; G. Gloege, Heilig: RGG&#8217; III 146-155 (bibl.); H. K\u00fcng, Rechtfertigung und Heiligung nach dem NT: Begegnung der Christen, bajo la dir. de M. Roesle &#8211; 0. Cullmann (St &#8211; F 21960) 249-270; Schmaus D 16 562-567; W. Hillmann &#8211; K. Rahner &#8211; B. H\u00e4ring, Heiligkeit des Menschen: LThK2 V 129-133 (bibl.); W. Koester &#8211; L. Scheffczyk, Heiligheit Gottes: LThK2 V 133-136; G. Thils, Christliche Heiligkeit (Mn 1961); K. V. Truhlar, Labor christianus (R &#8211; Fr 1961); Rahner III 109-124 (La Iglesia de los santos); H. Groll &#8211; J. Grotz: HThG 1 653-662 (bibl.); C. Colombo y otros autores, Los laicos y la vida cristiana perfecta (Herder Ba 1971); La justificaci\u00f3n seg\u00fan K. Barth (Estela Ba 1965); Rahner VI 271-294 (Sobre la unidad del amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo); J. M. D\u00ed\u00adez Alegr\u00ed\u00ada y otros autores, Santidad y vida en el siglo (Herder Ba 1969); K. V. Truhlar, Antinomias de la vida espiritual (Fax Ma 1965); Structura theologica vitae spiritualis (R &#8216;1966).<\/p>\n<p>Karl Vladimir Truhlar<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>I. Santidad como sin\u00f3nimo de perfecci\u00f3n cristiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">(A.S. hal, perfecto, o total).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sanctitas en la  Vulgata del Nuevo Testamento es la traducci\u00f3n de dos palabras distintas, hagiosyne (1 Tes. 3,13) y hosiotes (Lc. 1,75; Ef. 4,24). Estas dos palabras griegas expresan respectivamente las dos ideas connotadas por la palabra \u00absantidad\u00bb, a saber:\n<\/p>\n<ul>\n<li>la de \u201cseparaci\u00f3n\u201d como se ve en hagios de hagos, la cual denota \u201ccualquier asunto de reverencia religiosa\u201d (el lat\u00edn sacer); y <\/li>\n<li>la de \u201csancionado\u201d (sancitus), lo que es Osios ha recibido el sello de Dios. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">La versi\u00f3n de Reims ha causado una gran confusi\u00f3n pues traduce hagiasmos como \u201csantidad\u201d en Heb. 12,14, pero m\u00e1s correctamente en otra parte por \u201csantificaci\u00f3n\u201d, mientras que hagiosyne, que s\u00f3lo es traducida correctamente una vez como santidad, es traducida dos veces como \u00absantificaci\u00f3n \u00ab.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"> Santo Tom\u00e1s (II-II:81:8) insiste en los dos antedichos aspectos de santidad, es decir, separaci\u00f3n y firmeza, aunque llega a estos significados a fuerza de las etimolog\u00edas de  Or\u00edgenes y  San Isidoro. Santidad, dice al Doctor Ang\u00e9lico, es el t\u00e9rmino usado para todo lo que se dedica al servicio divino, ya sea persona o cosa.  \u00c9stos deben ser puros o separados del mundo, pues debe apartarse la mente de la contemplaci\u00f3n de las cosas inferiores si ha de elevarse a la Verdad Suprema &#8212;y esto, tambi\u00e9n, con firmeza o estabilidad, puesto que es cuesti\u00f3n de adherirse a lo que es nuestro fin \u00faltimo y principio primario, es decir, Dios mismo&#8212; \u00abEstoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni los \u00e1ngeles&#8230; ni cualquier otra criatura alguna podr\u00e1 separarnos del amor de Dios\u00bb (Rom. 8,38-39).  De ah\u00ed que Santo Tomas define santidad como la virtud por la que la mente de un hombre se dedica a s\u00ed misma y todos sus  actos a Dios; la clasifica entre las virtudes morales infusas, y la identifica con la virtud de religi\u00f3n, pero con la diferencia de que mientras que la religi\u00f3n es la virtud por la que le ofrecemos a Dios el  culto debido a trav\u00e9s de las cosas que ata\u00f1en al servicio divino, la santidad es la virtud por la que realizamos todos nuestros actos subordin\u00e1ndolos a Dios.  As\u00ed santidad es el resultado de la santificaci\u00f3n, ese acto divino mediante el cual Dios nos  justifica libremente, y por el que nos ha reclamado para s\u00ed mismo; y por nuestra resultante santidad de vida, tanto en actos como en h\u00e1bitos, le reconocemos como nuestro principio y como el fin hacia el cual tendemos firme y diariamente.  As\u00ed, en el orden moral la santidad es el reconocimiento de los derechos supremos de Dios; su manifestaci\u00f3n concreta es el cumplimiento de sus Mandamientos, de ah\u00ed que San Pablo dice: \u00abProcurad la paz con todos, y la santidad (sanctimoniam, hagiasmon): sin la cual nadie ver\u00e1 al Se\u00f1or\u00bb (Heb. 12,14).  N\u00f3tese la palabra griega; generalmente se traduce por \u00absantificaci\u00f3n\u00bb, pero es notable que la palabra escogida por los traductores griegos del Antiguo Testamento para traducir el hebreo (traducido como Ayin-Zayin) qu\u00e9 significa adecuadamente fuerza o firmeza, un significado que como hemos visto est\u00e1 incluido en la palabra santidad.  As\u00ed guardar fielmente los Mandamientos conlleva una separaci\u00f3n muy real aunque rec\u00f3ndita de las cosas mundanas, lo que tambi\u00e9n exige una gran fuerza de car\u00e1cter o firmeza en el servicio de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, est\u00e1 claro que hay grados en esta separaci\u00f3n del mundo y en esta firmeza en el servicio de Dios.  Quienes sirvan a Dios verdaderamente deben vivir de acuerdo a los principios de la Teolog\u00eda Moral, y s\u00f3lo as\u00ed pueden los hombres salvar sus almas. Pero otros anhelan algo superior; buscan un grado mayor de separaci\u00f3n de las cosas terrenales y una aplicaci\u00f3n m\u00e1s intensa a las cosas de Dios.  En las propias palabras de  Santo Tom\u00e1s:  \u00abQuienes rinden culto a Dios pueden ser llamados \u00abreligiosos\u00bb; pero se les llama especialmente as\u00ed a quienes dedican su vida entera al  culto divino, y se retiran de las ocupaciones mundanas; del mismo modo no se les llama \u201ccontemplativos\u201d a los que simplemente contemplan, sino s\u00f3lo a los que consagran sus vidas enteras a la contemplaci\u00f3n.\u00bb El santo agrega: \u00abY tales hombres se someten a otros hombres no por lazos humanos sino por el amor de Dios\u00bb, palabras que nos proveen la idea fundamental de la vida religiosa en su sentido estricto (II-II: 81:7, ad 5um).\n<\/p>\n<h2>II. La santidad como marca de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El t\u00e9rmino \u201csantidad\u201d se emplea en sentidos algo diferentes en relaci\u00f3n a Dios, a los hombres  individuales y a un cuerpo colectivo.  Aplicado a Dios denota esa  perfecci\u00f3n moral absoluta que es suya por  naturaleza.  Respecto a los hombres significa una estrecha uni\u00f3n con Dios, junto con la perfecci\u00f3n moral resultante de dicha uni\u00f3n.  De ah\u00ed que se dice que la santidad pertenece a Dios por  esencia, y a las criaturas s\u00f3lo por participaci\u00f3n.  Cualquier clase de santidad que posean viene a ellos como un  don divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aplicado a una sociedad, el t\u00e9rmino significa:\n<\/p>\n<ul>\n<li>que esta sociedad trata de producir la santidad en sus miembros, y posee medios capaces de asegurar ese resultado; y<\/li>\n<li>que las vidas de sus miembros corresponden, al menos en cierta medida, al prop\u00f3sito de la sociedad, y demuestran una santidad real y no meramente nominal.   <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia siempre ha reclamado que ella, como una sociedad, es santa en un grado extraordinario.  Ella ense\u00f1a que \u00e9sta es una de las cuatro \u201cnotas\u201d, es decir, unidad,  catolicidad, apostolicidad y santidad, mediante las cuales la sociedad fundada por  Cristo puede distinguirse f\u00e1cilmente de todas las instituciones humanas.  Es en virtud de su relaci\u00f3n con la persona y obra de Cristo que este atributo le pertenece a la Iglesia.  Ella es (I), el fruto de la Pasi\u00f3n &#8212;el reino de los redimidos.  Los que se quedan fuera de ella son el \u00abmundo\u00bb que no conoce a Dios (1 Juan 3,1).  El objeto de la Pasi\u00f3n fue la redenci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de la Iglesia: \u00ab\u2026Cristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para santificarla, purific\u00e1ndola mediante el ba\u00f1o del agua, en virtud de la palabra.\u00bb ( Ef., 5,25-26).   Una vez m\u00e1s (2) la Iglesia es el cuerpo de Cristo.  \u00c9l es la cabeza del  cuerpo m\u00edstico, y la vida  sobrenatural &#8212;la vida de Cristo mismo&#8212;  se comunica a trav\u00e9s de los Sacramentos a todos sus miembros.  As\u00ed como el Esp\u00edritu Santo moraba en el cuerpo humano de Cristo, as\u00ed tambi\u00e9n ahora habita en la Iglesia, y su presencia es tan \u00edntima y tan eficaz que el ap\u00f3stol puede incluso hablar de \u00c9l como el alma del cuerpo m\u00edstico: \u201cUn solo cuerpo y un solo Esp\u00edritu\u201d (Ef. 4,4).  Por lo tanto, resulta como una consecuencia  necesaria de la naturaleza de la Iglesia y su relaci\u00f3n con Cristo, que como sociedad debe poseer los medios capaces de producir la santidad; que sus miembros deben caracterizarse por la santidad; y que esta dotaci\u00f3n de santidad proveer\u00e1 los medios efectivos para distinguirla del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s es evidente que la santidad de la Iglesia debe ser de un car\u00e1cter totalmente sobrenatural, algo totalmente m\u00e1s all\u00e1 del poder de la naturaleza  humana sin ayuda.  Y tal es, de hecho, el tipo de santidad que Cristo y sus Ap\u00f3stoles requieren por parte de los miembros de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1) Las virtudes que en el ideal cristiano son las m\u00e1s fundamentales de todas se encuentran totalmente fuera del \u00e1mbito de la \u00e9tica  pagana m\u00e1s alta.  La caridad cristiana, la humildad y la castidad son ejemplos pertinentes.  La caridad que  Cristo establece en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y en la  par\u00e1bola del Buen  Samaritano &#8212;una caridad que no conoce l\u00edmites y que abarca tanto a amigos como a enemigos&#8212; supera todo lo que moralistas hab\u00edan considerado posible para los hombres.  Y esta caridad de Cristo requiere no de unos pocos elegidos, sino de todos sus seguidores.  La humildad, que en el esquema cristiano es la base necesaria de toda santidad ( Mt. 18,3), antes de Su ense\u00f1anza fue una virtud desconocida.  El sentido de indignidad personal en el que consiste, es repugnante a todos los impulsos de la naturaleza no regenerada.  Por otra parte, la humildad que Cristo exige, supone como base un conocimiento claro de la culpa del pecado y de la misericordia de Dios, sin los cuales no puede existir.   Y estas  doctrinas se buscan en vano en las  religiones distintas de la cristiana.  En lo que respecta a la castidad, Cristo no s\u00f3lo advirti\u00f3 a sus seguidores que violar esta virtud incluso por un pensamiento, era un pecado grave.  Fue a\u00fan m\u00e1s lejos.  Exhort\u00f3 a los de sus seguidores a los que se les dar\u00eda la gracia, a vivir la vida de virginidad que por este medio los acercar\u00eda m\u00e1s a Dios (Mt. 19,12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2) Otra caracter\u00edstica de la santidad seg\u00fan el ideal cristiano es el amor al sufrimiento; no como si el placer fuese malo en s\u00ed mismo, sino debido a que el sufrimiento es el gran medio por el cual se intensifica y purifica nuestro amor a Dios.  Todos aquellos que han alcanzado un alto grado de santidad han aprendido a regocijarse en el sufrimiento, porque debido a \u00e9l el amor a Dios fue liberado de todos los elementos de ego\u00edsmo, y sus vidas se ajustaron a la de su Maestro.  Los que no han entendido este principio pueden llamarse por el nombre de cristianos, pero no han entendido el significado de la Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) Se ha afirmado que cuando la santidad alcanza un grado sublime es acompa\u00f1ada por los  poderes milagrosos.  Y  Cristo prometi\u00f3 que este signo no le faltar\u00eda a su Iglesia.  \u00c9l declar\u00f3 que los milagros que sus seguidores obrar\u00edan no ser\u00edan ni una pizca menos estupendos que los obrados por \u00c9l mismo durante su vida mortal (Mc. 16,17-18, Jn. 14,12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tal es un breve esbozo de la santidad con la que Cristo dot\u00f3 a su Iglesia, y que ha de ser la marca distintiva de sus hijos.  Sin embargo, debe se\u00f1alarse que no dijo nada que sugiriese que todos sus seguidores har\u00edan uso de las oportunidades as\u00ed provistas.   Por el contrario, \u00e9l ense\u00f1\u00f3 expresamente que su reba\u00f1o contendr\u00eda muchos miembros indignos (Mt. 13,30.48).   Y podemos estar seguros de que as\u00ed como dentro de la Iglesia las luces son m\u00e1s brillantes, as\u00ed tambi\u00e9n las sombras ser\u00e1n m\u00e1s oscuras &#8212;corruptio optimi pessima.  Un cat\u00f3lico indigno caer\u00e1 m\u00e1s bajo que un  pagano indigno.  Para mostrar que la Iglesia posee la nota de la santidad es suficiente establecer que su  ense\u00f1anza es santa; que est\u00e1 dotada de los medios de producci\u00f3n de la santidad  sobrenatural en sus hijos; que, a pesar de la infidelidad de muchos miembros, un gran n\u00famero de hecho cultiva una santidad m\u00e1s all\u00e1 de lo que se puede encontrar en otros lugares; y que en algunos casos esta santidad alcanza tan alto grado que Dios la honra con poderes milagrosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es dif\u00edcil demostrar que la Iglesia Cat\u00f3lica y  Romana, y s\u00f3lo ella, cumple con estas  condiciones.  En lo que respecta a sus  doctrinas, es evidente que la ley moral que propone como de obligaci\u00f3n divina, es m\u00e1s elevada y m\u00e1s exigente que la que cualquiera de las sectas se ha aventurado a exigir.  Su defensa de la indisolubilidad del  matrimonio de cara a un mundo licencioso ofrece el ejemplo m\u00e1s notorio de ello.   S\u00f3lo ella mantiene en su integridad la ense\u00f1anza de su Maestro sobre el matrimonio.  Todos los dem\u00e1s organismos religiosos, sin excepci\u00f3n, han dado lugar a las demandas de la  pasi\u00f3n humana.  En lo que respecta a los medios de la santidad, ella, a trav\u00e9s de sus siete Sacramentos, les aplica a sus miembros los frutos de la expiaci\u00f3n.    Ella perdona la culpa del pecado, y nutre a los fieles con el  Cuerpo y la Sangre de Cristo.  Ni tampoco la justicia de sus reclamos es menos manifiesta cuando consideramos el resultado de su trabajo.  En la Iglesia Cat\u00f3lica se encuentra una sucesi\u00f3n maravillosa de  santos cuyas vidas son como las luces del faro en la historia de la  humanidad.  En cuesti\u00f3n de santidad, la supremac\u00eda de  Bernardo, de  Domingo, de  Francisco, de  Ignacio, de  Teresa, es tan incuestionable como lo es la de Alejandro y de C\u00e9sar en el arte de la guerra.  Fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica el mundo no tiene nada que mostrar que pueda en cualquier grado compararse con ellos.  Dentro de la Iglesia la  sucesi\u00f3n nunca ha fallado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tampoco los santos est\u00e1n solos.  En proporci\u00f3n a la influencia pr\u00e1ctica de la  ense\u00f1anza cat\u00f3lica, las virtudes sobrenaturales de las que hemos hablado anteriormente, se encuentran tambi\u00e9n entre el resto de los fieles.  Estas virtudes marcan un tipo especial de car\u00e1cter que la Iglesia trata de realizar en sus hijos, y que encuentra poco apoyo entre los otros reclamantes al nombre de  cristianos.  Fuera de la Iglesia  Cat\u00f3lica la vida de virginidad es menospreciada, el amor al sufrimiento es visto como una superstici\u00f3n  medieval, y la humildad es considerada como una virtud pasiva mal adaptada a una \u00e9poca activa y agresiva.  Por supuesto no se quiere decir que no encontramos muchos ejemplos individuales de santidad fuera de la Iglesia.  La gracia de Dios es universal en su alcance.  Pero parece incuestionable que la santidad  sobrenatural, cuyas caracter\u00edsticas principales se han indicado, es reconocida por todos como perteneciente espec\u00edficamente a la Iglesia, mientras que en ella sola ella alcanza ese grado sublime que vemos en los santos.  En la Iglesia tambi\u00e9n vemos cumplidas la promesa de Cristo que el don de milagros no les faltar\u00eda a sus seguidores.  Los milagros, es cierto, no son la santidad.  Pero son el aura en la que se mueve la m\u00e1s alta santidad.  Y desde el tiempo de los Ap\u00f3stoles hasta el siglo XXI las vidas de los santos nos muestran que las leyes de la naturaleza se han suspendido por  sus  oraciones.  En innumerables casos la evidencia de estos eventos es tan amplia que nada, sino las exigencias de la controversia, puede explicar la negativa de los escritores anti-cat\u00f3licos a admitir su ocurrencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La prueba parece ser completa.  Puede haber pocas dudas de que la Iglesia muestra la nota de la santidad, como lo hace en lo que respecta a las notas de unidad,  catolicidad y la apostolicidad.  La Iglesia en comuni\u00f3n con la  Sede de Roma, ella sola, es la que posee la santidad que las palabras de Cristo y sus Ap\u00f3stoles requieren.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00edas<\/b>:  I.  Newman, Sermons, vol. I: Holiness Necessary for Future Blessedness; Fuller, The Holy and the Profane State; Mallock, Atheistic Methodism and the Beauty of Holiness, Essay V in Atheism and the Value of Life (Londres, 1884); Faber, Growth in Holiness (Londres, 1854).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">II.  MURRAY, De ecclesia Christi, II (Dubl\u00edn, 1862); BELLARMINE, De conc. et ecclesia, IV, XI-XV; TANQUEREY, Synopsis theol. dogmatic\u00e6, I (Par\u00eds, 1900); BENSON en Ecclesia editado por MATTHEW (Londres, 1906).  Para las pol\u00e9micas anti-cat\u00f3licas sobre este asunto, vea  MARTINEAU, Seat of Authority in Religion (Londres, 1890); PALMER, Treatise of the Church (Londres, 1842), L, VI, X, XI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuentes<\/b>:  I.  Pope, Hugh. \u00abHoliness.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07386a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">II.  Joyce, George. \u00abSanctity (Mark of the Church).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13428b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por F\u00e9lix Carbo Alonso.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Justicia, Santificaci\u00f3n Exo 28:36 grabar\u00e1s en ella como .. S a Jehov\u00e1 Exo 39:30 y escribieron en ella .. 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