{"id":6644,"date":"2016-02-05T03:36:27","date_gmt":"2016-02-05T08:36:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soberbia\/"},"modified":"2016-02-05T03:36:27","modified_gmt":"2016-02-05T08:36:27","slug":"soberbia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/soberbia\/","title":{"rendered":"SOBERBIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Altivez, Arrogancia<br \/>\nLev 26:19 quebrantar\u00e9 la s de vuestro orgullo<br \/>\nNum 15:30 mas la persona que hiciere algo con s<br \/>\n1Sa 17:28 yo conozco tu s y la malicia de tu<br \/>\nJob 15:25 se port\u00f3 con s contra el Todopoderoso<br \/>\nJob 33:17 para quitar .. y apartar del var\u00f3n la s<br \/>\nPsa 19:13 preserva tambi\u00e9n a tu siervo de las s<br \/>\nPsa 31:23 Jehov\u00e1 .. paga .. al que procede con s<br \/>\nPsa 59:12 sean ellos presos en su s, y por la<br \/>\nPsa 73:6 por tanto, la s los corona; se cubren de<br \/>\nPro 8:13 la s y la arrogancia, el mal camino, y la<br \/>\nPro 11:2 cuando viene la s, viene tambi\u00e9n la<br \/>\nPro 13:10 la s concebir\u00e1 contienda; mas con los<br \/>\nPro 14:3 en la boca del necio est\u00e1 la vara de la s<br \/>\nPro 16:18 antes del quebrantamiento es la s; y<br \/>\nPro 29:23 s del hombre le abate; pero al humilde<br \/>\nIsa 10:12 castigar\u00e1 el fruto de la s del coraz\u00f3n del<br \/>\nIsa 14:11 descendi\u00f3 al Seol tu s, y el sonido de<br \/>\nIsa 16:6; Jer 48:29 hemos o\u00eddo la s de Moab; muy<br \/>\nIsa 25:11 abatir\u00e1 su s y la destreza de sus manos<br \/>\nJer 13:9 podrir la s de Jud\u00e1, y la .. s de Jerusal\u00e9n<br \/>\nJer 13:17 llorar\u00e1 mi alma a causa de vuestra s<br \/>\nEze 7:10 ha florecido la vara, ha reverdecido la s<br \/>\nEze 7:24 har\u00e9 cesar la s de los poderosos, y sus<br \/>\nEze 32:12 destruir\u00e1n la s de Egipto, y toda su<br \/>\nEze 33:28 en soledad, y cesar\u00e1 la s de su poder\u00edo<br \/>\nDan 4:37 puede humillar a los que andan con s<br \/>\nHos 5:5 la s de Israel le desmentir\u00e1 en su cara<br \/>\nHos 7:10 la s de Israel testificar\u00e1 contra \u00e9l en<br \/>\nOba 1:3. la s de tu coraz\u00f3n te ha enga\u00f1ado, tu<br \/>\nZep 2:10 les vendr\u00e1 por su s, porque afrentaron<br \/>\nJam 4:16 pero ahora os jact\u00e1is en vuestras s<\/p>\n<hr>\n<p>Una de las peores formas del pecado, considerada por muchos como la base de todo pecado. Las distintas palabras hebreo reflejan la naturaleza de profundo arraigo y amplio alcance de la soberbia y la arrogancia, pues est\u00e1n relacionadas con t\u00e9rminos como presunci\u00f3n, vanidad, vana jactancia y altaner\u00ed\u00ada. La soberbia hace imposible que se tenga una perspectiva correcta con respecto tanto de Dios como del hombre. Enga\u00f1a al coraz\u00f3n (Jer 49:16) y lo endurece (Dan 5:20). Provoca contiendas (Pro 13:10 [BJ: la insolencia]; Pro 28:25) y destrucci\u00f3n (Pro 16:18). Fue una falta fundamental de los israelitas en su andar por el desierto, la cual caus\u00f3 una severa advertencia por parte del Se\u00f1or (Lev 26:19) y estuvo relacionada con el castigo, entre otros, del rey Uz\u00ed\u00adas (2Ch 26:16 ss.), de Moab (Isa 25:11), Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n (Jer 13:9), Jacob (Amo 6:8) y Edom (Oba 1:3). Las palabras gr. tambi\u00e9n transmiten la idea de exhibici\u00f3n hueca, autoensalzamiento y arrogancia. Santiago cita Pro 3:34 para se\u00f1alar que Dios se opone a los soberbios (Jam 4:6). Pablo indic\u00f3 claramente que nadie tiene motivos para jactarse delante de Dios, pero tambi\u00e9n habla de ser orgulloso o de gloriarse leg\u00ed\u00adtimamente (p. ej., 2Co 5:12; 2Co 7:4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>El primer pecado capital, que endurece el coraz\u00f3n: (Luc 1:51, Jua 9:39-41, Luc 20:9-19, Luc 22:66-71.<\/p>\n<p> &#8211; Dios resiste a los soberbios, Mat 23:12 Luc 18:9-14.,: Incluye varios pecados.<\/p>\n<p> &#8211; La \u00absoberbia\u00bb, es querer \u00abser como Dios\u00bb, el pecado deI diablo, Isa 14:14.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00aborgullo\u00bb, de querer \u00absaber tanto como Dios\u00bb, que fue el pecado de Ad\u00e1n y Eva, Gen 3:5, 1Jn 3:16.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00abego\u00ed\u00adsmo\u00bb, la \u00abambici\u00f3n\u00bb, son ramas de la soberbia, que siempre se manifiestan por la .\u00bbdesobediencia\u00bb, y el pecado de Judas, de querer que Dios haga lo que nosotros queremos, en vez de nosotros hacer lo que Dios quiere.<\/p>\n<p> &#8211; La \u00abvanidad\u00bb es la soberbia femenina, en pequeno.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Orgullo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, HUMILDAD<\/p>\n<p>vet, (Iat. \u00absuperbia\u00bb). Un deseo y pretensi\u00f3n de superioridad sobre los dem\u00e1s, junto con un rechazo de sometimiento a Dios; pretensi\u00f3n de autosuficiencia y autoexaltaci\u00f3n. Es un estado opuesto al de la humildad (v\u00e9ase HUMILDAD). El soberbio no reconoce su dependencia como criatura de su Creador, ni la mutua dependencia con sus semejantes. Fue el pecado de Satan\u00e1s (Ez. 28; cfr. Is. 14:1-23). Fue el m\u00f3vil que llev\u00f3 al pecado de desobediencia en Ed\u00e9n (Gn. 3:1-6). Es el m\u00f3vil en el hombre ca\u00ed\u00addo, llev\u00e1ndolo a una constante lucha de emulaci\u00f3n para alcanzar la superioridad y dominio sobre sus semejantes. El cristiano no deja de ser susceptible a este pecado (1 Ti. 3:6) y es exhortado contra tan perverso estado de mente (2 Co. 12:20; Tit. 1:7; Stg. 4:6, 16; 1 P. 5:5). La soberbia es el ideal del hombre pagano, que marcha en busca del superhombre, idealizando la fuerza, la agresividad y la mutua competencia, desde\u00f1ando la compasi\u00f3n y la ayuda a los d\u00e9biles como contraproducente para lo que considera como el avance hacia su \u00abhombre nuevo\u00bb. La soberbia es un estado peculiarmente aborrecido por Dios (Lv. 26:19; Nm. 15:30; Sal. 31:23; Pr. 16:18; Is. 2:11, 17; Ez. 7:24; Dn. 4:37; etc.) y conduce al m\u00e1s desastroso de los fines (Pr. 15:25; Mal. 4:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[329]<br \/>\n  Vicio que se considera en la tradici\u00f3n cristiana como pecado capital. Consiste en encumbrarse con desprecio a los dem\u00e1s y en considerarse muy por encima de las propias riquezas materiales, morales, intelectuales y sociales.<\/p>\n<p>    Es paralelo a conceptos como orgullo, vanidad, altaner\u00ed\u00ada, presunci\u00f3n, jactancia, arrogancia. El concepto de soberbia no se debe confundir con el de autoestima que es el justo aprecio o el sereno reconocimiento de los propios m\u00e9ritos.<\/p>\n<p>    En su naturaleza la soberbia implica la sobreestimaci\u00f3n propia acompa\u00f1ada de la actitud despectiva para otros, bajo la firme presunci\u00f3n de la propia val\u00ed\u00ada, poder o superioridad.<\/p>\n<p>    Es una actitud frecuente en el hombre arrogante. Es fuente de otros muchos des\u00f3rdenes \u00e9ticos. Se suele considerar como el peor de los pecados y se atribuye al demonio la rebeli\u00f3n contra Dios por soberbia, aplic\u00e1ndole el texto prof\u00e9tico puesto en su boca: \u00abEscalar\u00e9 el trono del Alt\u00ed\u00adsimo y me har\u00e9 semejante a \u00e9l\u00bb (Is. 14.14).<\/p>\n<p>    Cristianamente es rechazable, y se encuentra con frecuencia repudiada en toda la Historia b\u00ed\u00adblica (Prov. 11.2 Is. 9.18; Job 11.12; Eccli. 13.1) y en el mensaje del Evangelio (Mc. 7.22; Lc. 1. 51; Rom. 1.30; 2 Pedr. 2.18; 2 Tim. 3.2)<\/p>\n<p>    Es lo m\u00e1s opuesto a la actitud del mismo Cristo, que \u00abse humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo hasta la muerte, y muerte de cruz\u00bb. (Filip. 2. 8). Es lo que Jes\u00fas condenaba en los fariseos con las palabras duras de Mateo (Mt. 23. 3-20) y en todas sus ense\u00f1anzas: \u00abEl que se ensalza, ser\u00e1 humillado\u00bb (Lc. 11. 5). Y tambi\u00e9n Mar\u00ed\u00ada, en el C\u00e1ntico del Magnificat, afirmaba que Dios \u00abhumilla a los soberbios y a los humildes los colma de bienes\u00bb (Lc. 1.51)<\/p>\n<p>    El mensaje cristiano contra la soberbia ha sido tema preferente en toda la asc\u00e9tica cristiana, no s\u00f3lo por el sentido natural que mueve al hombre a rechazar al arrogante, sino por especial referencia revelacional que recoge el eco permanente de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. vicios capitales)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La soberbia est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz del primer pecado, cuando el hombre quiere ser como Dios (G\u00e9n 3,5). Es el pecado m\u00e1s grave, la actitud m\u00e1s intolerante del hombre, castigada duramente por Dios (G\u00e9n 3,5.6-17; 11,5-17; Ex 5,2; 1 Sam 17,1-8; 14,11; Jer 48,29; 49,16; Ez 16,49; 28,2; 31,10; Tob 4,15; Dan 4,19.27; Prov 6,17; 11,2); el pecado m\u00e1s fustigado por Jes\u00fas (Mt 23; Lc 1,51-52; 10,15: 14,7.11; 18,24; 22,24). La par\u00e1bola del fariseo y del publicano (Lc 18,914) pone bien de relieve la actitud del soberbio y del humilde.<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. La soberbia y sus efectos. La soberbia, \u00abodiosa al Se\u00f1or y a los hombres\u00bb (Eclo 10,7), es tambi\u00e9n rid\u00ed\u00adcula en el hombre \u00abque es polvo y ceniza\u00bb (Eclo 10,9). Tiene formas m\u00e1s o menos graves. Existe el vanidoso que ambiciona honores (Lc 14, 7; Mt 23,6s), que aspira a las grandezas, a veces de orden espiritual (Rom 12,16.3), que envidia a los otros (G\u00e1l 5,26); el insolente de mirada altiva (Prov 6,17; 21,24); el rico arrogante que hace ostentaci\u00f3n de su lujo (Am 6,8) y al que su riqueza lo hace presuntuoso (Sant 4, 16; Un 2,16); el orgulloso *hip\u00f3crita, que hace todo para ser visto y cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 corrompido (Mt 23,5.25-28); el *fariseo que conf\u00ed\u00ada en su pretendida justicia y desprecia a los dem\u00e1s (Lc 18,9-14).<\/p>\n<p>Finalmente, en la c\u00faspide se halla el soberbio, que rechazando toda de-pendencia, pretende ser igual a Dios (G\u00e9n 3,5; cf. Flp 2,6; Jn 5,18); no gusta de las reprensiones (Prov 15,12)y le horroriza la *humildad (Eclo 13,20); peca descaradamente (N\u00fam 15,30s) y se *r\u00ed\u00ade de los servidores y de las promesas de Dios (Sal 119,51; 2Pe 3,3s).<\/p>\n<p>Dios maldice al soberbio y le tiene horror (Sal 119,21; Lc 16,15); el que est\u00e1 contaminado de soberbia (Me 7, 22) est\u00e1 cerrado a la *gracia (lPe 5, 5) y a la *fe (Jn 5,44); ciego por su culpa (Mt 23,24; Jn 9,39ss), no puede hallar la sabidur\u00ed\u00ada (&#8216;Prov 14,6) que lo llama a la *conversi\u00f3n (Prov 1, 22-28).<\/p>\n<p>Trat\u00e1ndolo se hace uno semejante a \u00e9l (Eclo 13,1); por eso, el que lo evita es bienaventurado (Sal 1,1).<\/p>\n<p>2. La soberbia de los paganos, opresores de Israel. Donde reinan los soberbios, que ignoran al verdadero Dios, los d\u00e9biles son reducidos a servidumbre. Israel lo experiment\u00f3 en Egipto, donde el fara\u00f3n intent\u00f3 oponerse a su liberaci\u00f3n por Dios (Ex 5,2). Israel se ver\u00e1 constantemente bajo la amenaza de ser esclavizado por los paganos, cuyo soberbio *poder \u00ablanza un reto al Dios vivo\u00bb (lSa 17,26). Desde el gigante Goliat hasta el perseguidor Ant\u00ed\u00adoco (1 Sa 17,4; 2Mac 9,4-10), pasando por Senaquerib (2Re 18,33ss), es la misma la soberbia expresada por el intolerable dicho de Holofernes: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Dios, sino Nabucodonosor? (Jdt 6,2).<\/p>\n<p>El tipo de esta soberbia dominadora de los Estados que hoy se llaman totalitarios, es *Babilonia, a la que se designaba como \u00abla soberana de los reinos\u00bb (cf. Is 13,19) y que pretend\u00ed\u00ada serlo \u00abpara siempre\u00bb diciendo en su coraz\u00f3n: \u00abYo, y nada m\u00e1s que yo\u00bb (Is 47,5-10). Soberbia colectiva, cuyo s\u00ed\u00admbolo es la torre de Babel, que se yergue sin acabar en los umbrales de la historia b\u00ed\u00adblica: sus constructores pretend\u00ed\u00adan crearse un *nombre llegando hasta el cielo (G\u00e9n 11,4).<\/p>\n<p>3. La soberbia de los imp\u00ed\u00ados, opresores de los pobres. En Israel mismo puede producir la soberbia frutos de opresi\u00f3n y de impiedad. La ley prescrib\u00ed\u00ada la bondad con los d\u00e9biles (Ex 22,21-27) e invitaba al rey a no ensoberbecerse, ya acumulando demasiada plata y oro, ya elev\u00e1ndose por encima de sus hermanos (Dt 17, 17.20). El soberbio, para enriquecer-se, no vacila en aplastar al *pobre, cuya sangre paga el lujo del rico (Am 8,4-8; Jer 22,13ss). Pero este desprecio del pobre es desprecio de Dios y de su justicia. Los soberbios son *imp\u00ed\u00ados, como los paganos. Los perseguidos (Sal 10,2ss) y henchidos por ellos de desprecio (Sal 123,4) hacen llamamiento a Dios en los salmos, subrayando la arrogancia de sus perseguidores (Sal 73,6-9), cuyo coraz\u00f3n es insensible (Sal 119,70). A los fariseos que tienen en el coraz\u00f3n la soberbia y el amor del dinero, les recuerda Jes\u00fas que no se puede servir a dos se\u00f1ores: quien se apega a la. riqueza no puede menos de des-preciar a Dios (Lc 16,13ss).<\/p>\n<p>4. El castigo de los soberbios. Dios se burla de los soberbios (Prov 3,34), de los potentados que pretenden sacudir su yugo (Sal 2,2ss). Escuchen la terrible s\u00e1tira del tirano que se pudre sin sepultura en el campo de batalla donde ha hecho matanza de su Pueblo, \u00e9l que pretend\u00ed\u00ada se\u00f1orear sobre las estrellas, semejante al Alt\u00ed\u00adsimo (Is 14,3-20; Ez 28,17ss; 31). Los imperios, como sus tiranos, ser\u00e1n derribados. A veces son los instrumentos de que se sirve Dios para *castigar a su pueblo; pero Dios los castiga luego por la soberbia con que han cumplido su *misi\u00f3n; tal es el caso ,de Asur (Is 10,12) y el de babilonia, abatida repentinamente por un golpe inevitable, imprevisible (Is 47,9.11).<\/p>\n<p>El pueblo de Dios y la ciudad san-ta de Jerusal\u00e9n, donde se ha dilatadola soberbia (Jer 13,9; Ez 7,10), ser\u00e1n castigados tambi\u00e9n el *d\u00ed\u00ada de Yahveh. \u00abEn aquel d\u00ed\u00ada ser\u00e1 abajado el orgullo del hombre, su arrogancia humillada; Yahveh, \u00e9l solo, ser\u00e1 exaltado\u00bb (ls 2,6-22). Dios dar\u00e1 con creces a los soberbios lo que les es debido (Sal 31,24). Ellos, que se burlaban de los justos (Sab 5,4; cf. Lc 16,14), pasar\u00e1n como humo (Sab 5,8-14). Su elevaci\u00f3n no es sino el preludio de su ruina (Prov 16,18; Tob 4,13): \u00abEl que se ensalza ser\u00e1 humillado\u00bb (Mt 23,12).<\/p>\n<p>5. El vencedor d\u00e9 la soberbia: el salvador de los humildes. \u00bfC\u00f3mo \u00abdispensa el Se\u00f1or a los hombres de coraz\u00f3n soberbio\u00bb (Lc 1.51)? \u00bfC\u00f3mo triunfa de *Sat\u00e1n, antigua serpiente que incit\u00f3 al hombre a la soberbia (G\u00e9n 3,5), el diablo que quiere seducir al mundo entero para ser adorado por \u00e9l como su dios (Ap 12,9; 13,5; 2Cor 4,4)? Por medio de una Virgen humilde (Lc 1,48) y de su reci\u00e9n nacido, Cristo Se\u00f1or, que tiene por cuna un pesebre (Lc 2,11s; cf. Sal 8,3).<\/p>\n<p>Este, al que habr\u00ed\u00ada querido matar la soberbia de Herodes (Mt 2,i3), inaugura su misi\u00f3n desechando la gloria del *mundo que le ofrece Sat\u00e1n, y todo mesianismo que pudiera estar falseado por la soberbia (Mt 4, 3-10). Se le echa en cara hacerse igual a Dios (Jn 5,18); ahora bien, lejos de prevalerse de esta igualdad, no busca su gloria (Jn 8,50), sino \u00fanicamente la exaltaci\u00f3n de la *cruz (Jn 12,31 ss ; Flp 2,6ss). Si pide al Padre que le glorifique, es para que el Padre sea glorificado en \u00e9l (J., 12,28; 17,1).<\/p>\n<p>Sus disc\u00ed\u00adpulos, y especialmente los pastores de su Iglesia, deber\u00e1n *seguirle por este camino (Lc 22,26s; IPe 5,3; Tit 1,7). En su *nombre triunfar\u00e1n del demonio en la tierra (Lc I0,18ss); pero los poderes de la soberbia no ser\u00e1n derrocados sino el *d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, por la manifestaci\u00f3nde su *gloria (2Tes 1,7s). Entonces el *imp\u00ed\u00ado que se hac\u00ed\u00ada igual a Dios ser\u00e1 destruido por el soplo del Se\u00f1or (2Tes 2,4.8); entonces la gran Babilonia, s\u00ed\u00admbolo del Estado deificado, ser\u00e1 abatida de un golpe (Ap 18,10. 21). Entonces tambi\u00e9n los *humildes, y s\u00f3lo ellos, aparecer\u00e1n, semejantes a Dios, cuyos hijos son (Mt 18,3s; 1 Jn 3,2).<\/p>\n<p>-> Babel &#8211; Orgullo &#8211; Fuerza &#8211; Humildad &#8211; Poder.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>\n  La soberbia es el amor excesivo de la propia excelencia. Se cuenta ordinariamente entre los siete pecados capitales. Santo Tom\u00e1s, sin embargo, confirmando la opini\u00f3n de San Gregorio, lo considera el rey de todos los vicios, y pone en su lugar la vanagloria como uno de los pecados capitales. Al darle esta preeminencia lo toma en su significado m\u00e1s formal y completo. Entiende que es esa estructura mental en la que un hombre, a trav\u00e9s del amor a la propia val\u00eda, aspira a alejarse de la sujecci\u00f3n a Dios Todopoderoso, y no hace caso de la \u00f3rdenes de los superiores. Es una especie de desprecio de Dios y de los que tienen su encargo. Considerado as\u00ed, es por supuesto un pecado mortal de la especie m\u00e1s atroz. De hecho Santo Tom\u00e1s lo clasifica en este sentido como uno de los pecados m\u00e1s negros. Por \u00e9l la criatura rechaza permanecer en su \u00f3rbita esencial; vuelve su espalda a Dios, no por debilidad e ignorancia, sino solamente porque en su autoexaltaci\u00f3n no se molesta en someterse. Su actitud tiene probablemente en s\u00ed algo de sat\u00e1nica, y probablemente no se verifica a menudo en los seres humanos. Una clase menos atroz de soberbia es la que implica que uno piense muy bien de s\u00ed mismo indebidamente y sin la suficiente justificaci\u00f3n, sin tomar ninguna disposici\u00f3n para repudiar sin embargo el dominio del Creador. Esto puede suceder, seg\u00fan San Gregorio, o bien porque el hombre se considera a s\u00ed mismo como el origen de cuantas ventajas puede discernir en s\u00ed, o porque, aunque admita que Dios se las ha concedido, reputa que esto ha sido en respuesta a sus propios m\u00e9ritos, o porque se atribuye dones que no tiene, o, finalmente, porque incluso cuando estos son reales, busca irrazonablemente ponerlos por delante de los dem\u00e1s. Suponiendo que la convicci\u00f3n indicada en los dos primeros casos se abrigara seriamente, el pecado ser\u00eda grave y tendr\u00eda la culpa adicional de herej\u00eda. Ordinariamente, sin embargo, esta persuasi\u00f3n err\u00f3nea no existe; es la conducta lo que es reprensible. Los dos \u00faltimos casos, hablando en t\u00e9rminos generales, no se considera que constituyan ofensas graves. Esto no es verdad, sin embargo, cuando la arrogancia de un hombre es la ocasi\u00f3n de un gran da\u00f1o para otro, como por ejemplo, su asunci\u00f3n de las tareas de m\u00e9dico sin el conocimiento preciso. El mismo juicio debe hacerse cuando la soberbia ha dado origen a tal disposici\u00f3n del alma que en persecuci\u00f3n de su objetivo uno est\u00e1 dispuesto a todo, incluso al pecado mortal. La vanagloria, la ambici\u00f3n y la presunci\u00f3n son habitualmente enumeradas como los vicios hijos del soberbia, porque est\u00e1n bien adaptados para servir a sus desordenados fines. Todos ellos son pecados veniales salvo que alguna consideraci\u00f3n extr\u00ednseca los coloque en el rango de las transgresiones graves. Debe se\u00f1alarse que la presunci\u00f3n no significa aqu\u00ed el pecado contra la esperanza. Significa el deseo de intentar lo que excede la propia capacidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">JOSEPH F. DELANY<br \/>\nTranscrito por Jim Holden<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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