{"id":6663,"date":"2016-02-05T03:37:00","date_gmt":"2016-02-05T08:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolo\/"},"modified":"2016-02-05T03:37:00","modified_gmt":"2016-02-05T08:37:00","slug":"simbolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/simbolo\/","title":{"rendered":"SIMBOLO"},"content":{"rendered":"<p>Aquello que representa otra cosa; una se\u00f1al visible o representaci\u00f3n de una idea o cualidad o de otro objeto. Los s\u00ed\u00admbolos y sus significados surgieron de la cultura de los pueblos que los utilizaban. Aquellos s\u00ed\u00admbolos interpretados por las Escrituras constituyen el fundamento de todos los estudios posteriores de simbolismo (p. ej., Rev 5:8; Rev 12:9; Rev 17:15). Debemos investigar exhaustivamente el contexto. Mediante una concordancia podemos hallar otros pasajes que usan el mismo s\u00ed\u00admbolo. Algunas veces la naturaleza del s\u00ed\u00admbolo nos da la pista de su significado. No todos los s\u00ed\u00admbolos de la Biblia tienen un solo significado; el le\u00f3n es un s\u00ed\u00admbolo de Cristo y tambi\u00e9n del diablo (1Pe 5:8).<\/p>\n<p>Es evidente que ciertos n\u00fameros en la Biblia tienen significado simb\u00f3lico. Siete, p. ej., es probablemente el n\u00famero m\u00e1s importante en la Escritura (aparece unas 600 veces) expresando totalidad o calidad de completo. El Apocalipsis hace uso frecuente del n\u00famero siete. Es de especial inter\u00e9s el misterioso n\u00famero 666 en dicho libro (Rev 13:18). Esto puede ser un ejemplo de gematria jud\u00ed\u00ada, es decir, el arte de dar valor a los nombres seg\u00fan el valor num\u00e9rico combinado de las letras que forman el nombre.<\/p>\n<p>Las acciones simb\u00f3licas son a menudo prefigurativas, y est\u00e1n asociadas especialmente con los profetas del AT (1Sa 15:27-28; 1Ki 11:29-30; comparar tambi\u00e9n 2Ki 13:14-19; 2Ki 22:11). Las acciones simb\u00f3licas son especialmente frecuentes en las profec\u00ed\u00adas de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel (Jerem\u00ed\u00adas 19; Eze 2:9-10; Eze 4:1-4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(tipo):Imagen o figura con que se representa un objeto o idea: la Biblia se usan muchos simbolismos: &#8211; de n\u00fameros, ver \u00abN\u00fameros\u00bb: El n\u00famero \u00ab7\u00bb se usa m\u00e1s de 20 veces en el Apocalipsis: 7 iglesias, 7 sellos, 7 trompetas.<\/p>\n<p> (Jer 49:36).<\/p>\n<p> &#8211; de colores, Rev 6:5, Rev 7:14.<\/p>\n<p> &#8211; de acciones, 1Sa 15:27, 1Re 11:29-30.<\/p>\n<p> &#8211; el \u00e1rbol de la vida, Gen 2:9, Gen 3:24, Ap. 22 2.<\/p>\n<p> &#8211; el Arco Iris, Gen 9:12-13.<\/p>\n<p> &#8211; la circuncisi\u00f3n, Gen 17:11, Rom 4:11.<\/p>\n<p> &#8211; la Pascua, Exo 12:1, I Cor.5:7.<\/p>\n<p> &#8211; la roca herida, Exo 17:16, 1Co 10:4.<\/p>\n<p> &#8211; el querub\u00ed\u00adn sobre el propiciatorio, Exo 37:7-9, Heb 4:16.<\/p>\n<p> &#8211; la serpiente de bronce, Num 21:8-9, Jua 3:14.<\/p>\n<p> &#8211; la sombra en el reloj, Isa 38:8.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Es la persona o cosa cuya imagen se utiliza para representar alguna ense\u00f1anza espiritual o doctrina. Para ello es necesario que el s. tenga de por s\u00ed\u00ad alg\u00fan rasgo o caracter\u00ed\u00adstica material que sugiera la conexi\u00f3n con la idea espiritual que ha de representar o que ejerza una influencia sobre quien lo recibe. La fama o influencia de un personaje dentro de una comunidad puede conducirlo a convertirse en s. de la misma. David, cuando se cans\u00f3 en la batalla, recibi\u00f3 de los suyos el pedimento de que no saliera a la pelea, porque los enemigos no har\u00ed\u00adan caso de los dem\u00e1s, ya que \u00e9l val\u00ed\u00ada \u2020\u0153tanto como diez mil de nosotros\u2020\u009d (2Sa 18:3).<\/p>\n<p>De igual manera, un profeta pod\u00ed\u00ada convertirse en un s. al representar a Dios en los momentos en que emit\u00ed\u00ada sus or\u00e1culos. (Dios dijo a Mois\u00e9s, hablando de Aar\u00f3n: \u2020\u0153Y \u00e9l hablar\u00e1 por ti al pueblo; \u00e9l te ser\u00e1 a ti en lugar de boca, y t\u00fa ser\u00e1s para \u00e9l en lugar de Dios\u2020\u009d [Exo 4:16]). Por eso se les llamaba \u2020\u0153var\u00f3n de Dios\u2020\u009d a los profetas, pues actuaban en representaci\u00f3n del Se\u00f1or (1Re 13:1; 1Re 20:28; 2Re 1:9, etc\u00e9tera).<br \/>\nlos objetos que fueron utilizados como s. en el AT, deben ser mencionados el \u2020\u00a2arco iris, que simbolizaba la promesa de que el mundo no volver\u00ed\u00ada a ser destruido por agua (Gen 9:13); la serpiente de metal, que fue puesta a los ojos de Israel con la promesa de que si alguien era mordido por serpiente y miraba a este s., ser\u00ed\u00ada salvo (Num 21:8-9). Todo el \u2020\u00a2tabern\u00e1culo y el \u2020\u00a2templo eran s. de la presencia y la gloria de Dios en medio de su pueblo. Los mismos instrumentos del culto ten\u00ed\u00adan un car\u00e1cter simb\u00f3lico, pues detr\u00e1s de cada cosa hab\u00ed\u00ada una significaci\u00f3n espiritual. As\u00ed\u00ad pasaba con los panes de la proposici\u00f3n, el candelero, el altar de oro, el altar de bronce, el velo, etc\u00e9tera. De igual manera las vestimentas de los sacerdotes y los colores de las mismas ten\u00ed\u00adan un car\u00e1cter simb\u00f3lico. Y en cuanto a las acciones que se realizaban, como los sacrificios y ofrendas, se puede decir lo mismo. La circuncisi\u00f3n era un s. religioso (Gen 17:10).<br \/>\nla vida civil se empleaban distintos s. para la realizaci\u00f3n de operaciones y contratos. En el libro de Rut, por ejemplo, se relata el acto de quitarse el zapato para simbolizar la entrega de una propiedad o una herencia (Rut 4:7). El esclavo hebreo que ten\u00ed\u00ada derecho a salir libre en cierta fecha, si expresaba el deseo de quedarse para siempre con su amo porque lo amaba, permit\u00ed\u00ada que se le perforase una oreja, como se\u00f1al p\u00fablica de su estado voluntario de servidumbre (Exo 21:6).<br \/>\nla experiencia de los profetas se incluyen a veces actos ordenados por Dios con la intenci\u00f3n de que sean s. para el pueblo. Dios dijo a Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153V\u00e9 y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies&#8230;. Y dijo Jehov\u00e1: De la manera que anduvo mi siervo Isa\u00ed\u00adas desnudo y descalzo tres a\u00f1os, por se\u00f1al y pron\u00f3stico sobre Egipto y Etiop\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad llevar\u00e1 el rey de Asiria a los cautivos de Egipto&#8230;\u2020\u009d (Isa 20:2-4). Es el caso de Jerem\u00ed\u00adas, cuando recibe la orden de enterrar \u2020\u0153un cinto de lino\u2020\u009d en el \u00e9ufrates. Cuando lo desenterr\u00f3 podrido, Dios dijo: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad har\u00e9 podrir la soberbia de Jud\u00e1&#8230;\u2020\u009d (Jer 13:1-9). Hay muchos otros ejemplos de s. realizados por acciones de los profetas (Eze 4:1-3; 1Sa 15:27-28; Jer 19:11; Jer 28:10-11). El m\u00e1s famoso de todos, quiz\u00e1s, es el del profeta Oseas y su mujer \u2020\u00a2Gomer, que se narra en el libro que lleva el nombre de aquel siervo de Dios.<br \/>\nel NT, las maravillosas obras y milagros realizados por el Se\u00f1or Jes\u00fas constituyen verdaderos s. del reino de los cielos. \u00e9l tambi\u00e9n tom\u00f3 objetos inanimados y los constituy\u00f3 como s. para ense\u00f1arnos importantes asuntos de car\u00e1cter espiritual. As\u00ed\u00ad, el acto del \u2020\u00a2bautismo, que debe hacerse por inmersi\u00f3n en agua, para simbolizar que la persona ha muerto y resucitado con Cristo (\u2020\u0153Porque somos sepultados juntamente con \u00e9l para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucit\u00f3 de los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros andemos en vida nueva\u2020\u009d [Rom 6:3-4]). Tambi\u00e9n el pan y el vino, que pidi\u00f3 lo tomaran los creyentes en memoria de \u00e9l. El Se\u00f1or Jes\u00fas tom\u00f3 \u2020\u0153pan, y bendijo, y lo parti\u00f3, y dio a sus disc\u00ed\u00adpulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre&#8230;\u2020\u009d (Mat 26:26; Mar 14:22-26; Luc 22:17-20). Y a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153Haced esto en memoria de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Luc 22:19; 1Co 11:24-25).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Objeto de estudio de diversas ciencias, el s\u00ed\u00admbolo no se deja definir f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>En el horizonte filos\u00f3fico, indica toda actividad formadora del esp\u00ed\u00adritu, El mito, la l\u00f3gica y el arte son, indiferentemente, formas simb\u00f3licas en las que no se deja va reconocer la relaci\u00f3n entre lo significado y lo significante. Se deben a E. Cassirer los estudios m\u00e1s calificados en este sector..<\/p>\n<p>En el horizonte teol\u00f3gico, el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 sujeto a diversas interpretaciones. La escuela de Alejandr\u00ed\u00ada se recuerda como la primera escuela exeg\u00e9tica que relee la revelaci\u00f3n a la luz de la simbolog\u00ed\u00ada. A su vez, la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica contempor\u00e1nea le debe a K. Rahner la comprensi\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo en su perspectiva ontol\u00f3gica. Muchos de los temas de teolog\u00ed\u00ada cristol\u00f3gica, trinitaria, eclesiol\u00f3gica y sacramental s\u00f3lo se comprenden cuando se sit\u00faan a la luz de las observaciones de una ontolog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo. En teolog\u00ed\u00ada, el uso del s\u00ed\u00admbolo debe recordar que el lenguaje de la revelaci\u00f3n no puede reducirse solamente al lenguaje \u00bb cient\u00ed\u00adfico\u00bb; obliga a tomar en seria consideraci\u00f3n el misterio en su globalidad, va que expresa una autonom\u00ed\u00ada propia ante todas las formas del lenguaje humano.<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: D. Sartore, Signo-s\u00ed\u00admbolo en DTI. 1V 307-322; E, Cassirer, Filosof\u00ed\u00ada de las normas simb\u00f3licas, FCE, M\u00e9xico 1962; U, Eco, Tratado de semi\u00f3tica general, Barcelona 1977; K. Rahner Para una teolog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada, 1V, Taurus, Madrid 1964, 283-321; P Colin, Fenomenolog\u00ed\u00ada y hermen\u00e9utica del simbolismo lit\u00fargico, en AA. VV , La liturgia despu\u00e9s del Vaticano II Madrid 1969, 239-276; R, Fisichella, S\u00ed\u00admbolo, en DTF 1120-1122.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El vocablo y sus empleos: 1. Determinaciones lexicales: a) Pluralidad de significados, b) Una determinaci\u00f3n de significado; 2. Distinciones: a) S\u00ed\u00admbolo y signo, b) S\u00ed\u00admbolo, met\u00e1fora y metonimia, c) S\u00ed\u00admbolo y alegor\u00ed\u00ada, d) S\u00ed\u00admbolo y tipo, e) S\u00ed\u00admbolo y otras figuras. II. Simbolog\u00ed\u00adas: 1. Las caracter\u00ed\u00adsticas del s\u00ed\u00admbolo: a) La constituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo, b) Las funciones del s\u00ed\u00admbolo; 2. Interpretaciones: a) Clasificaciones, b) Interpretaciones filos\u00f3ficas, c) Interpretaciones psicoanal\u00ed\u00adticas, d) An\u00e1lisis simb\u00f3lico, e) El an\u00e1lisis semi\u00f3tico. III. S\u00ed\u00admbolos b\u00ed\u00adblicos: 1. S\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos: a) El cielo, b) La tierra, c) Las cuatro direcciones del cielo; 2. Simbolismo de la naturaleza inanimada: a) Los elementos constitutivos de la naturaleza, b) Los fen\u00f3menos naturales, c) Los metales, d) Las piedras preciosas, e) Los colores; 3. Simbolismo del mundo vegetal; 4. Simbolismo del mundo animal: a) Animales primordiales, b) Los monstruos, c) Querubines y serafines; 5. Simbolismo de la vida corporal y ps\u00ed\u00adquica; 6 Simbolismo de las costumbres de la vida: a) La vivienda, b) Las cosas de la vida cotidiana, c) Las instituciones y los acontecimientos, d) Los hombres, e) Los n\u00fameros y las letras del alfabeto; 7. Simbolismo de la historia b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>I. EL VOCABLO Y SUS EMPLEOS. Las lenguas modernas toman la palabra \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb del griego por mediaciones diversas en la formaci\u00f3n y en el desarrollo de cada lengua. En sus empleos hay coincidencias y diferencias entre lengua y lengua y entre los usos particulares de una misma lengua, pues en ellas se manifiestan significados diversos, que por una parte dependen de concepciones filos\u00f3ficas y ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y por otra condicionan el an\u00e1lisis de lo que se considera \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb y su reconocimiento en la interpretaci\u00f3n, tambi\u00e9n en la de la Biblia.<\/p>\n<p>1. DETERMINACIONES LEXICALES. Los significados codificados y registrados por los l\u00e9xicos corrientes corresponden a la amplia gama de contenidos sem\u00e1nticos que ten\u00ed\u00ada la expresi\u00f3n en el griego tanto profano como religioso.<\/p>\n<p>a) Pluralidad de significados. En los LXX el vocablo recurre s\u00f3lo en Ose 4:12, con el significado de objeto vano, que interpreta &#8216;es, \u00able\u00f1o\u00bb del hebreo, con referencia al instrumento de la adivinaci\u00f3n infiel a Yhwh; Sab 2:9 : expresiones externas de la alegr\u00ed\u00ada de los imp\u00ed\u00ados; Sab 16:6 : emblema, con referencia a la serpiente de bronce que salva de las consecuencias de los mordiscos de las serpientes venenosas. En el NT no se usa. Los empleos antiguos del vocablo son los m\u00e1s variados. En los contextos jur\u00ed\u00addicos y comerciales significa: pacto, convenci\u00f3n, acuerdo, contrato, impuesto, tasa, t\u00ed\u00adtulo de cr\u00e9dito, recibo.<\/p>\n<p>En los otros empleos significa: se\u00f1al, signo, contrase\u00f1a, indicio, estandarte, emblema, figura, acontecimiento extraordinario, impronta, realizaci\u00f3n particular de algo que se define en un conjunto, significado de una expresi\u00f3n y de un gesto, especialmente ritual, f\u00f3rmula ritual lo mismo pagana que cristiana, objeto c\u00faltico pagano, rito como exterioridad, pero tambi\u00e9n rito sacramental en su totalidad de sacramento, en particular del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada, los elementos eucar\u00ed\u00adsticos, tipo como imagen de realidades celestes, realidad que se parece, pero que no es como los \u00ed\u00addolos, los sacrificios y la observancia de la ley, f\u00f3rmula de fe, y por tanto el \u00abcredo\u00bb, tipo del AT, expresi\u00f3n figurada, dicho aleg\u00f3rico. En esta amplitud de significados, junto a la variedad de los objetos, de los acontecimientos reales o literarios, de las personas que pueden entrar en relaciones simb\u00f3licas, destaca la variedad de las relaciones mismas que constituyen el s\u00ed\u00admbolo. Esta situaci\u00f3n ha continuado hasta el presente en la tradici\u00f3n religiosa, filos\u00f3fica, literaria y art\u00ed\u00adstica. Por eso existen simbolog\u00ed\u00adas diversas no s\u00f3lo en las interpretaciones, sino tambi\u00e9n en el conjunto de los hechos que hay que interpretar. La variedad existe tambi\u00e9n en el estudio de la simbolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, e incluso en la colecci\u00f3n misma y en la catalogaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos de la Biblia. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, un repertorio general de los s\u00ed\u00admbolos como el de J. Chevalier-A. Gheerbrant, Dictionnaire des symboles. Mythes, r\u00e9ves, coutumes, gestes, formes, figures, couleurs, nombres, Laffont et Jupiter, Par\u00ed\u00ads 1969; reed., Seghers, Par\u00ed\u00ads 19776 (trad. esp., Diccionario de los s\u00ed\u00admbolos, Herder 1986), comprende muchas figuras t\u00ed\u00adpicas b\u00ed\u00adblicas, como Ad\u00e1n, Abrah\u00e1n, y tiene un lema \u00abAnges\u00bb, adem\u00e1s de los dedicados a figuras particulares de seres celestes; en cambio, el repertorio especializado de M. Lurker, Wdrterbuch biblischer Bilder und Symbole (K6sel, Munich 19782), no les reserva lemas propios.<\/p>\n<p>b) Una determinaci\u00f3n de significado. De la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica se sigue un significado nuclear, determinable no como el significado verdadero, originario, etimol\u00f3gico, sino como conjunto de rasgos sem\u00e1nticos que son fundamento de las otras denotaciones, codificadas en los l\u00e9xicos de las diversas lenguas, y de las connotaciones, m\u00e1s o menos estables y codificadas o idiol\u00e9ticas. Originariamente, s\u00ed\u00admbolo (de syn, \u00abcon\u00bb, y b\u00e1llo, \u00abarrojar\u00bb, por tanto \u00abponer junto\u00bb) significa la necesidad y la realidad del acercamiento y del contacto del margen de ruptura de dos elementos originados de una unidad. El s\u00ed\u00admbolo se origina en una unidad que se rompe, y existe s\u00f3lo como funci\u00f3n de la restauraci\u00f3n de la unidad. Design\u00f3 las dos partes rotas de una tableta o de un anillo o de cualquier otro objeto, para que dos amigos en el momento de separarse o dos que hac\u00ed\u00adan un contrato las conservasen como se\u00f1al de reconocimiento rec\u00ed\u00adproco de los propios descendientes o expresi\u00f3n de reconocimiento de la obligaci\u00f3n contra\u00ed\u00adda. As\u00ed\u00ad el s\u00ed\u00admbolo es m\u00e1s bien \u00abpara algo\u00bbque \u00abde algo\u00bb (cf F. Vonessen, Der Symbolbegriff im griechischen Denken, 6-8); y los objetos s\u00ed\u00admbolo expresan la correspondencia del que los posee, la unidad de una end\u00ed\u00adadis reconocida. Un rasgo sem\u00e1ntico propio del s\u00ed\u00admbolo es el del \u00abreconocimiento\u00bb. El s\u00ed\u00admbolo desvela una realidad mediante la asociaci\u00f3n de homogeneidad de significantes o de significados que es su misma constituci\u00f3n; aunque la realidad le sea extra\u00f1a, ahora existe entre simbolizante y simbolizado una relaci\u00f3n de homogeneidad que es la simbolizaci\u00f3n. Adem\u00e1s el s\u00ed\u00admbolo desvela proyect\u00e1ndose en lo simbolizado, y por tanto justamente cubri\u00e9ndolo de s\u00ed\u00ad, vel\u00e1ndolo. En este significado, s\u00ed\u00admbolo es el resultado de un uso de signos, que es una actividad espec\u00ed\u00adfica del pensamiento, de la palabra y en los varios procesos de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. DISTINCIONES. Toda realidad puede ser asumida en relaciones simb\u00f3licas, es decir, puede ser determinada tambi\u00e9n por una asociaci\u00f3n de significantes o significados homog\u00e9neos; sin embargo, la asociaci\u00f3n simbolizadora se distingue entre las muchas relaciones que definen la unidad de sentido en la comunicaci\u00f3n. La oposici\u00f3n de la simbolizaci\u00f3n a las otras relaciones que constituyen las figuras salvaguarda al s\u00ed\u00admbolo del peligro de desvanecerse por la p\u00e9rdida de su especificidad en an\u00e1lisis y en interpretaciones no adecuadas a su vigor [I Hermen\u00e9utica].<\/p>\n<p>a) S\u00ed\u00admbolo y signo. El desarrollo actual de la semi\u00f3tica aclara las diferencias existentes entre ellos. El signo es unidad de significante y de significado, que son elementos por su naturaleza no homog\u00e9neos. Su relaci\u00f3n, que es la significaci\u00f3n, es inmotivada, porque ninguna secuencia de rasgos gr\u00e1ficos o de fonemas es homog\u00e9nea con el significado que expresa; es tambi\u00e9n necesaria para constricciones del c\u00f3digo particular que instituye aquella funci\u00f3n s\u00ed\u00adgnica: significante y significado son necesarios el uno al otro, y s\u00f3lo pueden existir por su interdependencia. En cambio, el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 constituido por una relaci\u00f3n motivada, porque entre simbolizante y simbolizado existe asociaci\u00f3n de significantes o de significados homog\u00e9neos. La asociaci\u00f3n supone estos dos elementos homog\u00e9neos, y por tanto supone signos; el s\u00ed\u00admbolo es justamente uso de signo, aunque el signo se instituya en el momento mismo de su uso de simbolizaci\u00f3n. Al poder existir simbolizante y simbolizado sin su relaci\u00f3n, \u00e9sta no es necesaria; la establece el que utiliza los signos a causa de la homogeneidad que percibe y expresa en la simbolizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) S\u00ed\u00admbolo, met\u00e1fora y metonimia. La motivaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n simbolizadora puede colocarse en dos ejes de la existencia del signo: el eje de la copresencia de las unidades m\u00ed\u00adnimas del significante y del significado, es decir, el eje sintagm\u00e1tico; el eje de las asociaciones de las unidades m\u00ed\u00adnimas, siempre respectivamente del significante y del significado, dentro de las cuales son posibles las sustituciones de unidades presentes con unidades ausentes en una operaci\u00f3n de cambio del signo, o sea el eje paradigm\u00e1tico. Considerando el significado como la composici\u00f3n de unidades s\u00e9micas, es decir, unidades m\u00ed\u00adnimas de significado, operaciones ret\u00f3ricas en el eje paradigm\u00e1tico son operaciones de met\u00e1fora; en el eje sintagm\u00e1tico son metonimia. En la met\u00e1fora la operaci\u00f3n se basa en la identidad de parte de las unidades s\u00e9micas que componen dos significados; y en este sentido se debe entender la interpretaci\u00f3n de la met\u00e1fora como sustituci\u00f3n por \u00absemejanza\u00bb. En la metonimia la operaci\u00f3n se basa en la interdependencia de unidades s\u00e9micas de dos componentes que un c\u00f3digo cultural acerca; y as\u00ed\u00ad la metonimia es interpretada como sustituci\u00f3n por \u00abcontig\u00fcidad\u00bb. Met\u00e1fora y metonimia son, pues, operaciones del signo con traslaci\u00f3n de significado, y lo ponen en la condici\u00f3n de poder ser usado en aquella asociaci\u00f3n motivada por la homogeneidad de los significados que es la simbolizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica, la constituci\u00f3n del tropo, puede ser contempor\u00e1nea a la instituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo, y tambi\u00e9n justamente en funci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>c) S\u00ed\u00admbolo y alegor\u00ed\u00ada. La alegor\u00ed\u00ada es \u00abenunciado de otra cosa\u00bb de aquello para lo cual se usan las expresiones seg\u00fan la codificaci\u00f3n lexical. En la met\u00e1fora y en la metonimia hay traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica; en la alegor\u00ed\u00ada pura los vocablos conservan los significados codificados en el l\u00e9xico, pero ahora son unidades de otro c\u00f3digo. Como los vocablos conservan su significado, el enunciado constituido por ellos se refiere a la realidad para la cual son usados seg\u00fan el l\u00e9xico de la lengua; pero, en realidad, debido a la superposici\u00f3n del otro c\u00f3digo, no existe ya referencia a la primera realidad y el enunciado resulta ser \u00abotro\u00bb. A menudo coexisten traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica y alegor\u00ed\u00ada en la misma expresi\u00f3n. Esta es la raz\u00f3n de las diferentes interpretaciones de una expresi\u00f3n figurada y de la afinidad entre s\u00ed\u00admbolo y alegor\u00ed\u00ada en virtud de los lazos entre traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica y uso del signo en la simbolizaci\u00f3n. Pero se da siempre la diferencia. En la alegor\u00ed\u00ada pura la realidad de referencia de las expresiones seg\u00fan su significado codificado no tiene ya su consistencia real, porque justamente la apariencia de realidad en la referencia sin traslaci\u00f3n de significado es para dar la concretez de lo real al otro enunciado. Y el otro de la alegor\u00ed\u00ada, situado en un plano diverso del de referencia a lo real, es analizable en conceptos, mediante la analog\u00ed\u00ada, como toda abstracci\u00f3n, no obstante la apariencia de lo real concreto. Pero la alegor\u00ed\u00ada no es el discurso propio s\u00f3lo del que niega la realidad o considera imposible reconocer en ella una consistencia aut\u00f3noma; m\u00e1s bien es una consideraci\u00f3n de lo figurado, y por tanto en el eje de la relaci\u00f3n entre \u00e9l y la figura, abstrayendo de la realidad de \u00e9sta, que, sin embargo, aparece en toda su concreten.<\/p>\n<p>Pablo (G\u00e1l 4:22) considera alegor\u00ed\u00ada la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Sara y Agar; esta interpretaci\u00f3n del ap\u00f3stol se ha de integrar con la otra tipol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En cambio, en el s\u00ed\u00admbolo el simbolizante y el simbolizado son siempre las dos realidades complejas y extra\u00f1as entre s\u00ed\u00ad del mundo existente o imaginado, y s\u00f3lo por la traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica de los vocablos usados para referirse a \u00e9l se ha instituido la asociaci\u00f3n simbolizadora motivada por la homogeneidad de los significados.<\/p>\n<p>La alegor\u00ed\u00ada puede desembocar adem\u00e1s en el alegorismo: entonces la figura es puro revestimiento de los conceptos en el rechazo de la realidad. Este puede ser no s\u00f3lo la caracter\u00ed\u00adstica de obras literarias, sino tambi\u00e9n de una interpretaci\u00f3n. Los estoicos, al rechazar la \u00abrealidad\u00bb, aunque sea fant\u00e1stica, de los relatos hom\u00e9ricos y m\u00ed\u00adticos por estar en contraste con sus concepciones del mundo y del obrar, los interpretaron aleg\u00f3ricamente, es decir, como figuraciones de sus conceptos sobre las razones c\u00f3smicas e hist\u00f3ricas. Tambi\u00e9n Fil\u00f3n interpret\u00f3 as\u00ed\u00ad textos del AT. Y la tendencia al alegorismo apareci\u00f3 tambi\u00e9n en la ex\u00e9gesis cristiana, pero m\u00e1s para sacar ense\u00f1anzas del an\u00e1lisis de la figura mediante la analog\u00ed\u00ada, a veces de manera sorprendente, que no por el rechazo de la realidad hist\u00f3rica de los acontecimientos narrados o de la validez hist\u00f3rica de las normas transmitidas.<\/p>\n<p>d) S\u00ed\u00admbolo y tipo. Pablo (Rom 5:14) dice que Ad\u00e1n es tipo de Cristo; yen 1Co 10:6.11 afirma que acontecimientos de la peregrinaci\u00f3n en el desierto \u00abfueron tipos nuestros\u00bb y que \u00abtodo les acaec\u00ed\u00ada de modo t\u00ed\u00adpico, y que fue escrito como aviso para nosotros, a quienes nos ha llegado la plenitud de los tiempos\u00bb. En I Pe 3,21 se dice que \u00abel agua bautismal antitipo nos salva ahora tambi\u00e9n a nosotros\u00bb, refiri\u00e9ndose al agua del diluvio, que por tanto es tipo. En Heb 9:24 se lee: \u00abPues Cristo no entr\u00f3 en un santuario hecho por mano de hombre, antitipo del verdadero, sino del cielo mismo\u00bb: el santuario celeste tuvo su tipo en el construido por el hombre. Tipo es estampillado, impronta de sello, modelo, forma, imagen, figura. Y las personas y acontecimientos del AT tipos de personas y acontecimientos del NT, en la ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica son denominados tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolos. La relaci\u00f3n tipol\u00f3gica es entre realidad del AT y realidad del NT por una homolog\u00ed\u00ada que se funda en la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de las realidades y en las tradiciones derivadas de ella. Por eso la reconocida relaci\u00f3n tipol\u00f3gica es asociaci\u00f3n simbolizadora. La percepci\u00f3n de la homogeneidad de los significados expresados en la descripci\u00f3n de los acontecimientos antiguos, hechos as\u00ed\u00ad tipo-s\u00ed\u00admbolo de los nuevos, se basa en la fe en la continuidad de la historia guiada por Dios hacia su cumplimiento. Entonces en la sucesi\u00f3n de los acontecimientos se produce una anticipaci\u00f3n preanunciadora en la figuraci\u00f3n y un cumplimiento revelador del pasado y exigido por \u00e9ste, porque mientras lo prefiguraba lo anticipaba. Estas caracter\u00ed\u00adsticas diferencian al tipo b\u00ed\u00adblico del s\u00ed\u00admbolo en general. Pues entre tipo y antitipo hay siempre una distancia hist\u00f3rica, porque el antitipo es futuro, y la relaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica s\u00f3lo se reconoce con la presencia del antitipo. La relaci\u00f3n, ya instaurada en la continuaci\u00f3n de la \u00fanica historia, se manifiesta s\u00f3lo entonces en la homogeneidad de los significados reveladores. Esta simbolog\u00ed\u00ada, por reverberaci\u00f3n del antitipo sobre el tipo, es comparada a menudo con la presencia de la sombra; \u00e9sta depende de la presencia de la luz, pero es la figura neta de rasgos de los objetos, y es justo la sombra la que revela a veces un objeto no percibido pero presente en la luz. Adem\u00e1s, el s\u00ed\u00admbolo tipo expresa en la misma asociaci\u00f3n por homolog\u00ed\u00ada de significados la superaci\u00f3n del tipo en el antitipo, que es de una novedad inigualable, porque en la continuidad de aquella historia en la que se instituye la relaci\u00f3n tipol\u00f3gica se cumple el acontecimiento innovador y \u00fanico de Jes\u00fas. La simbolog\u00ed\u00ada tipol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica es \u00fanica, como lo es la historia de la que es parte. La relaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica entre AT y NT se constituye en criterio hermen\u00e9utico. Se lo aplica de modo amplio en la carta a los Hebreos; inspira gran parte del evangelio de Juan y, aunque de manera no tan manifiesta, los otros escritos del NT. Adem\u00e1s, Pablo especifica todav\u00ed\u00ada su interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica uni\u00e9ndola a su interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica. Pero justamente la presencia simult\u00e1nea en Pablo de alegor\u00ed\u00ada y de tipo muestra que la alegor\u00ed\u00ada, la \u00abenunciaci\u00f3n distinta\u00bb, lejos de ser rechazo de la historia es m\u00e1s bien m\u00e9todo interpretativo que descubre la novedad en la continuidad justamente de la historia en la relaci\u00f3n tipol\u00f3gica. La asociaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica entre acontecimientos de una \u00fanica historia es afirmada mediante una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica.<\/p>\n<p>e) S\u00ed\u00admbolo y otras figuras. A veces se considera af\u00ed\u00adn al s\u00ed\u00admbolo la semejanza. Es \u00e9sta una asociaci\u00f3n de dos realidades constituida mediante la expresi\u00f3n de su relaci\u00f3n. Como en el s\u00ed\u00admbolo, la asociaci\u00f3n es por homolog\u00ed\u00ada consiguiente a una traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica. La semejanza difiere del s\u00ed\u00admbolo porque en \u00e9ste lo simbolizado est\u00e1 presente s\u00f3lo por medio de lo simbolizante y en ello, mientras que en aqu\u00e9lla los dos t\u00e9rminos correlativos est\u00e1n ambos presentes de modo manifiesto, y en la misma expresi\u00f3n de su relaci\u00f3n le evidencia la distinci\u00f3n singular.<\/p>\n<p>Lo mismo que del s\u00ed\u00admbolo se diferencia de la comparaci\u00f3n. Y \u00e9sta se diferencia de la semejanza porque en \u00e9sta la relaci\u00f3n entre los dos t\u00e9rminos es directa: x como y, o formas equivalentes, mientras que en aqu\u00e9lla la relaci\u00f3n se establece por expresiones correlativas: como&#8230; as\u00ed\u00ad, de la manera que&#8230; de la misma manera, cuanto&#8230; tanto, cual&#8230; tal, etc.<\/p>\n<p>II. SIMBOLOG\u00ed\u008dAS. Las diversas investigaciones sobre el s\u00ed\u00admbolo consideran sobre todo su naturaleza y funciones, su referencia a la realidad en la construcci\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo, su aparici\u00f3n como imagen de cuanto en el fondo de la psique ninguna palabra de significado determinado puede expresar, su manifestaci\u00f3n como caracter\u00ed\u00adstica de la literatura.<\/p>\n<p>1. LAS CARACTER\u00ed\u008dSTICAS DEL S\u00ed\u008dMBOLO. En el s\u00ed\u00admbolo se da toda la complejidad de la producci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de sentido.<\/p>\n<p>a) La constituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo. En \u00e9l, a diferencia de otros tipos de comunicaci\u00f3n, est\u00e1n involucrados los m\u00faltiples planos de la experiencia, y no s\u00f3lo el de la continuidad lineal de las ideas. El es energ\u00ed\u00ada y movimiento de interacci\u00f3n entre los diversos planos de la experiencia que constituyen la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica. Pues aunque la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica ocurra por homogeneidad de significados, el s\u00ed\u00admbolo es proceso comunicativo mediante la asociaci\u00f3n de realidad y acontecimientos. El le\u00f3n que ruge, en Am\u00f3 3:8 en referencia a la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, no comunica solamente la idea de lo imperioso a lo cual es imposible sustraerse, del terror que al mismo tiempo paraliza y empuja a la b\u00fasqueda angustiosa de un abrigo siempre inseguro, y todos los dem\u00e1s contenidos analizables en conceptos, sino que hace tambi\u00e9n part\u00ed\u00adcipe de la emoci\u00f3n del pastor que, tranquilo con sus ovejas -visi\u00f3n y sentimiento de serenidad-, se siente agitado por el imprevisto rugido. El s\u00ed\u00admbolo proviene de la totalidad del hombre y a \u00e9l se dirige: raz\u00f3n y emoci\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu y cuerpo. Su sentido no puede reducirse a la unidad organizada de los significados definidos con precisi\u00f3n l\u00f3gica por sus mutuas relaciones en el sistema en el que se constituyen. La riqueza de la simbolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la expresi\u00f3n de quien experimenta toda la realidad, infrahumana, humana y divina, como universo solidario de fuerzas vitales que interact\u00faan con correlaciones inagotables, articulado en \u00e1mbitos permeables de existencia, y no como naturaleza objeto seccionable y analizable. En la Biblia la relaci\u00f3n personal es \u00abconocer\u00bb, y los centros propulsores de la vida son el coraz\u00f3n y las entra\u00f1as, no el cerebro. La determinaci\u00f3n de asociaciones por homolog\u00ed\u00ada, es decir, por igualdad o correspondencia de relaciones internas en realidad diversas, est\u00e1 limitada s\u00f3lo por las exigencias de la comunicaci\u00f3n. Toda realidad puede convertirse en s\u00ed\u00admbolo, adquiriendo tambi\u00e9n el sentido de esta relaci\u00f3n, que la cultura ambiente puede apropiarse de modo m\u00e1s o menos estable. El s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 \u00abmotivado\u00bb por la homolog\u00ed\u00ada de los significados, pero la percepci\u00f3n de \u00e9sta en la construcci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo depende de factores culturales y personales de \u00f3rdenes diversos e inconmensurables. Por eso el s\u00ed\u00admbolo es asociaci\u00f3n imprevisible y aut\u00f3noma. Pero al mismo tiempo la \u00abmotivaci\u00f3n\u00bb no le garantiza al s\u00ed\u00admbolo la perennidad y la universalidad; e incluso su valor espec\u00ed\u00adfico, a la vez que solicita la interpretaci\u00f3n, lo condiciona a las circunstancias en las que se lo interpreta. Imprevisibilidad y autonom\u00ed\u00ada no significan irracionalidad y anarqu\u00ed\u00ada; al contrario, el s\u00ed\u00admbolo, en su movilidad y en la multiplicidad no del todo aferrable de las relaciones entre los t\u00e9rminos de la asociaci\u00f3n, es presencia bien definida en la psique y en la comunicaci\u00f3n por cohesi\u00f3n y organizaci\u00f3n internas propias. Estas son su misma formatividad, que lo hace existir como unidad en s\u00ed\u00ad total. El es la presencia de un l\u00f3gos que no es la raz\u00f3n dial\u00e9ctica; mientras \u00e9sta unifica lo real en una comprensi\u00f3n que es sistema de conceptos distintos, el s\u00ed\u00admbolo es simultaneidad de las diferentes percepciones en la experiencia completa de lo real en sus varios \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo se caracteriza tambi\u00e9n por su \u00ed\u00adndole vicaria: est\u00e1 presente, pero s\u00f3lo en funci\u00f3n de la presencia de lo simbolizado. Puede entonces ocurrir que la homolog\u00ed\u00ada entre los dos t\u00e9rminos se establezca tambi\u00e9n mediante alg\u00fan rasgo propio de lo simbolizado prestado al s\u00ed\u00admbolo, a fin de que \u00e9ste sea m\u00e1s adecuado a su funci\u00f3n. Por ejemplo, la solicitud amorosa y la amargura en el canto de la vi\u00f1a de Isa 5:1-6 son ya las de Dios m\u00e1s que las del agricultor; pues bien, justamente la realidad de estos sentimientos en el agricultor concreto de la figura es lo que da vigor a la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>Asociaci\u00f3n no es identidad; y homolog\u00ed\u00ada es igualdad de relaciones dentro de las realidades asociadas, pero no igualdad de las realidades. El s\u00ed\u00admbolo es siempre tambi\u00e9n tensi\u00f3n: la asociaci\u00f3n se establece en la dualidad, y la homolog\u00ed\u00ada en la diferencia; pero multiplicidad, separaci\u00f3n, distancias temporales .y espaciales son las condiciones de posibilidad en funci\u00f3n de la unificaci\u00f3n. El s\u00ed\u00admbolo, a la vez que se afirma a s\u00ed\u00ad mismo, afirma lo no afirmable sin mediante s\u00ed\u00ad; se da como conocido para hacer conocer lo desconocido; se expresa en la comunicaci\u00f3n para comunicar lo inexpresado. Y la tensi\u00f3n es siempre hacia lo alto: de lo infrahumano a lo humano, de lo corporal a lo espiritual, de lo humano a lo divino. Es expresi\u00f3n unificadora del universo tambi\u00e9n en aquellas culturas que consideran el mundo como conjunto de planos de experiencia distintos m\u00e1s que universo de seres que interact\u00faan. Como el s\u00ed\u00admbolo existe para lo simbolizado, que es otro, diverso y desconocido, es palabra que resuena eficazmente en el silencio que la ha precedido y que todav\u00ed\u00ada la rodea. Pues es cierto que revela lo simbolizado; pero el valor pleno de la homolog\u00ed\u00ada asociativa se captar\u00ed\u00ada s\u00f3lo en el conocimiento total de lo simbolizado, que, sin embargo, permanece desconocido en el resto de su realidad. La luz del s\u00ed\u00admbolo resplandece siempre en la sombra que perdura y se proyecta de lo simbolizado. Y \u00e9sta es la condici\u00f3n misma de la existencia del s\u00ed\u00admbolo: para un sentido del todo manifiesto, un s\u00ed\u00admbolo no puede ser verdadera comunicaci\u00f3n nueva. Adem\u00e1s, la permanencia de desconocido en que se encuentra el s\u00ed\u00admbolo es tambi\u00e9n su posibilidad de expresar otras homolog\u00ed\u00adas, de decir m\u00e1s. La unidad de luz y de sombra en el s\u00ed\u00admbolo y la asociaci\u00f3n por \u00e9l realizada, que ponen en movimiento a la vez las capacidades intelectivas y los sentimientos suscitados por la realidad simbolizante son las razones de su eficacia comunicativa y de lo inadecuado de una interpretaci\u00f3n para expresar todo su contenido. El s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 siempre dispuesto a nuevas y m\u00faltiples interpretaciones que no sean disfraces, no s\u00f3lo porque tambi\u00e9n \u00e9l puede y debe ser rele\u00ed\u00addo y reinterpretado como toda expresi\u00f3n, sino sobre todo porque se da en \u00e9l la sobreabundancia, expresable en interpretaciones m\u00faltiples, de la participaci\u00f3n de la experiencia del conjunto, incluso emotiva, de la realidad tanto simbolizante como simbolizada.<\/p>\n<p>b) Las funciones del s\u00ed\u00admbolo. Este tiene su puesto en la vida ps\u00ed\u00adquica, que se compone de las experiencias del hombre indiviso. La unidad indivisa del hombre le hace sentirse solidario de los lazos entre diversos \u00e1mbitos constitutivos de un \u00fanico universo, y ella sirve de fundamento al s\u00ed\u00admbolo, que asocia los diversos planos de la realidad. Los lazos simb\u00f3licos no son ni los abstractos de la analog\u00ed\u00ada, especialmente entre divino y humano, ni los mec\u00e1nicos de la causalidad. El s\u00ed\u00admbolo es conocimiento t\u00ed\u00adpico del hombre. En \u00e9l se da ya sea la abstracci\u00f3n del dato emp\u00ed\u00adrico en los conceptos y en el establecimiento de relaciones no reducibles a la experiencia, ya la constante operatividad de la imaginaci\u00f3n como exigencia de lo concreto. El s\u00ed\u00admbolo es tambi\u00e9n veh\u00ed\u00adculo de revelaci\u00f3n para el hombre compuesto de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu. En \u00e9l la experiencia inmediata y concreta del simbolizante remite a otra realidad que hay que experimentar: de lo sensible, y por tanto de f\u00e1cil experiencia, a lo espiritual, menos accesible. Sobre todo de lo humano a lo divino. Frente a esto la funci\u00f3n reveladora del s\u00ed\u00admbolo estriba tambi\u00e9n en su capacidad de expresar un sentido que sin embargo no es definido con claridad; su luz no ilumina del todo ni siquiera aquella realidad de lo desconocido que no obstante es simbolizada, y ello justamente porque lo es seg\u00fan la experiencia global. Con esto enlaza tambi\u00e9n la posibilidad de interpretaciones m\u00faltiples. Por estas caracter\u00ed\u00adsticas suyas, el s\u00ed\u00admbolo es en s\u00ed\u00ad mismo la figuraci\u00f3n del misterio y de lo que se sustrae a la finitud. Puede iluminar algo del misterio, el cual justamente as\u00ed\u00ad se muestra en su car\u00e1cter insondable. El lenguaje religioso est\u00e1 tejido de s\u00ed\u00admbolos. En la Biblia tienen importancia destacada los de los profetas. No son revestimiento externo para la comunicaci\u00f3n del mensaje o con fin pedag\u00f3gico; son inseparables de la experiencia m\u00ed\u00adstica prof\u00e9tica; la experiencia humana global del misterio divino, que se revela y permanece inaccesible, es inseparable del s\u00ed\u00admbolo, que expresa de la experiencia global justamente tambi\u00e9n su \u00ed\u00adndole indefinible.<\/p>\n<p>2. INTERPRETACIONES. La complejidad del s\u00ed\u00admbolo y la gran variedad de las simbolog\u00ed\u00adas han sido investigadas con m\u00e9todos diversos y considerando aspectos diversos de la actividad simbolizadora.<\/p>\n<p>a) Clasificaciones. La clasificaci\u00f3n es ya el comienzo de un an\u00e1lisis, cuando no es una simple agrupaci\u00f3n m\u00e1s o menos ordenada seg\u00fan el \u00e1mbito de pertenencia de las realidades simbolizadoras, aunque tambi\u00e9n en este caso se manifiesta la hip\u00f3tesis acerca del objeto de la investigaci\u00f3n. Est\u00e1n las clasificaciones de los s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan las estructuras subyacentes a las diferentes manifestaciones simb\u00f3licas o seg\u00fan los arquetipos como estructuras a trav\u00e9s de las cuales enlazan los s\u00ed\u00admbolos con actitudes del cuerpo. La compleja simbolog\u00ed\u00ada de una cultura, tambi\u00e9n de la b\u00ed\u00adblica, o de un texto, se explica por las relaciones fundamentales que rigen la aparici\u00f3n de los varios s\u00ed\u00admbolos; se notan equivalencias y diferencias y se observan las capacidades del s\u00ed\u00admbolo al estructurar una obra o una expresi\u00f3n de experiencia, tambi\u00e9n religiosa. Con los resultados de estos estudios se pueden tambi\u00e9n abrir caminos para la interpretaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos de una cultura en otra. Est\u00e1n las clasificaciones particulares de los s\u00ed\u00admbolos de la vida religiosa. Por ellas se ve c\u00f3mo la trascendencia de la religi\u00f3n de Israel se ha expresado en las formas de la cultura contempor\u00e1nea, seg\u00fan la econom\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n: hay tambi\u00e9n una correlaci\u00f3n de s\u00ed\u00admbolos, pero en una historia \u00fanica, en la cual asumen y expresan sentidos nuevos y experimentan tambi\u00e9n cambios de figura, en los cuales se forman otros originales y propios.<\/p>\n<p>b) Interpretaciones filos\u00f3ficas. En los s\u00ed\u00admbolos se estudia la actividad simbolizadora. La obra de E. Cassirer Philosophie der symbolischen Formen, cuyo primer volumen se public\u00f3 en Berl\u00ed\u00adn en 1923, ha ejercido tambi\u00e9n gran influencia en el desarrollo posterior de la semi\u00f3tica. El s\u00ed\u00admbolo produce sentido trasfigurando el mundo, con posibilidades de creaciones siempre nuevas e ilimitadas. Es lo que hace el lenguaje; \u00e9sta es su funci\u00f3n \u00absimb\u00f3lica\u00bb en la articulaci\u00f3n y la conceptualizaci\u00f3n de la realidad. La actividad simb\u00f3lica es la propia del hombre: \u00abanimal symbolicum\u00bb. Las formas simb\u00f3licas: ellenguaje, el mito, la religi\u00f3n, el arte, la ciencia, la historia, \u00abforman\u00bb el mundo. Es una filosof\u00ed\u00ada con intereses gnoseol\u00f3gicos, recogidos por el neocriticismo de la escuela de Marburgo.<br \/>\nOtra investigaci\u00f3n, en la direcci\u00f3n de la fenomenolog\u00ed\u00ada, es la de P. Ricoeur, La m\u00e9taphore vive (Par\u00ed\u00ads 1975). Parte de Arist\u00f3teles y se desarrolla siguiendo tambi\u00e9n la nueva ret\u00f3rica de inspiraci\u00f3n semi\u00f3tica. En el estudio de la met\u00e1fora se consideran los problemas de la forma, de la traslaci\u00f3n de sentido y de la referencia a la realidad en las creaciones figurativas.<\/p>\n<p>c) Interpretaciones psicoanal\u00ed\u00adticas. El s\u00ed\u00admbolo es considerado revelaci\u00f3n de los estados profundos de la psique y se interpreta en relaci\u00f3n con \u00e9stos. Hay, pues, una interpretaci\u00f3n no \u00abliteraria\u00bb, que es m\u00e1s bien componente de una teor\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica de la psique. Los resultados de la misma pueden aclarar algunos elementos formadores tambi\u00e9n de la experiencia religiosa y de su expresi\u00f3n mediante el s\u00ed\u00admbolo.<br \/>\nd) An\u00e1lisis simb\u00f3lico. La ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica y medieval de la Biblia prest\u00f3 gran atenci\u00f3n al s\u00ed\u00admbolo en la lectura \u00abespiritual\u00bb y en la b\u00fasqueda de los \u00abcuatro sentidos\u00bb, en continuidad con la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica de san Pablo. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica interpret\u00f3 el s\u00ed\u00admbolo en su sentido \u00abhist\u00f3rico\u00bb, y cuando se vio influida por el cienticismo y el positivismo no le reserv\u00f3 al s\u00ed\u00admbolo mucha parte. En los a\u00f1os inmediatamente sucesivos a 1880 apareci\u00f3 en Francia el movimiento po\u00e9tico del simbolismo, inaugurado por Mallarm\u00e9: la poes\u00ed\u00ada es creaci\u00f3n de tierra nueva y de cielos nuevos mediante los s\u00ed\u00admbolos. El renacimiento del inter\u00e9s por el s\u00ed\u00admbolo, muy diverso ciertamente del manifestado por la ex\u00e9gesis antigua, se consolid\u00f3 y se afirm\u00f3 en la cr\u00ed\u00adtica simb\u00f3lica, presente en nuestra cultura, en la cual el s\u00ed\u00admbolo es un concepto polarizador. La situaci\u00f3n es consecuencia de la producci\u00f3n literaria simb\u00f3lica, de las reflexiones filos\u00f3ficas, de la consideraci\u00f3n de la literatura en lo que tiene de espec\u00ed\u00adfica ya en el an\u00e1lisis estil\u00ed\u00adstico, luego en el New Criticism americano, en el formalismo ruso y en la ling\u00fc\u00ed\u00adstica estil\u00ed\u00adstica iniciada por C. Bally, de la revalorizaci\u00f3n del lenguaje m\u00ed\u00adtico y de los nuevos an\u00e1lisis de los s\u00ed\u00admbolos sobre todo por parte de los antrop\u00f3logos. La teor\u00ed\u00ada de la literatura reconoce en el s\u00ed\u00admbolo una caracter\u00ed\u00adstica constitutiva de la obra literaria. El an\u00e1lisis simb\u00f3lico interpreta el s\u00ed\u00admbolo por su funci\u00f3n en la unidad org\u00e1nica que es toda obra literaria, y son las huellas estil\u00ed\u00adsticas propias de la obra los indicios de la funci\u00f3n articuladora y estructurante del s\u00ed\u00admbolo. La unidad individual de la obra literaria resulta de muchos procedimientos estil\u00ed\u00adsticos, que comprenden ya sea, por ejemplo, las met\u00e1foras o las im\u00e1genes, ya las asonancias, las cadencias r\u00ed\u00adtmicas, etc.; y significativos en la obra literaria son no s\u00f3lo los vocablos con sus significados, sino tambi\u00e9n los otros elementos de estos procedimientos. Se los puede asumir en asociaciones simb\u00f3licas. En estos casos, aunque diversos de aquellos en los cuales el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 motivado por la homolog\u00ed\u00ada de los significados de los vocablos, se verifica tambi\u00e9n, de modo eminente, la comunicaci\u00f3n de un sentido de la globalidad de la experiencia mediante asociaci\u00f3n de una experiencia presente, simbolizadora, a la otra, simbolizada, que se quiere comunicar.<br \/>\ne) El an\u00e1lisis semi\u00f3tico. Despu\u00e9s de los estudios semi\u00f3ticos de Peirce y de Morris, la semi\u00f3tica tuvo un gran desarrollo por influjo de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica estructural iniciada por Saussure. La semi\u00f3tica general y la neorret\u00f3rica han determinado la funci\u00f3n s\u00ed\u00adgnica, sus producciones en la comunicaci\u00f3n y las relaciones particulares que constituyen las varias traslaciones sem\u00e1nticas. La naturaleza y las caracter\u00ed\u00adsticas del s\u00ed\u00admbolo han sido as\u00ed\u00ad determinantes en una investigaci\u00f3n de mayor adecuaci\u00f3n interpretativa. A partir de los a\u00f1os 1960 se ha ido construyendo una semi\u00f3tica textual, que considera el texto como unidad de redes de relaciones existentes a diversos niveles productora de sentido. El an\u00e1lisis semi\u00f3tico textual, al presente el m\u00e1s fructuoso, analiza las estructuras narrativas que rigen la acci\u00f3n -que se desarrolla en todo texto, incluso en un ensayo filos\u00f3fico o en una poes\u00ed\u00ada de pura contemplaci\u00f3n-, y luego las estructuras discursivas que configuran la acci\u00f3n del texto. De estos dos an\u00e1lisis resultan las unidades figurativas y sus relaciones. Un nivel sucesivo de an\u00e1lisis determina, seg\u00fan el modelo de las relaciones l\u00f3gicas de contradicci\u00f3n, de contrariedad y de inclusi\u00f3n, las Aposiciones constitutivas de los valores sem\u00e1nticos fundamentales en el mundo unitario que es el texto. En estos varios momentos del an\u00e1lisis, els\u00ed\u00admbolo es interpretado por la posici\u00f3n que ocupa en la acci\u00f3n del texto y en las relaciones figurativas; y luego por las relaciones l\u00f3gicas de sus grandes unidades sem\u00e1nticas, las cuales, integradas en la estructura de las relaciones l\u00f3gicas fundamentales de todo el texto, son su valor en la producci\u00f3n textual de sentido. Estos an\u00e1lisis no agotan la interpretaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo. Pues \u00e9ste produce sentido no por la simple composici\u00f3n de las unidades sem\u00e1nticas de los signos que aparecen, sino mediante la asociaci\u00f3n de dos realidades, sobre la base de las homolog\u00ed\u00adas de los significados, a fin de que la experiencia que se tiene de una de ellas, el simbolizante, sea veh\u00ed\u00adculo de la experiencia del otro, el simbolizado. Entonces ninguna red de relaciones l\u00f3gicas determinadoras de significados puede agotar el valor del s\u00ed\u00admbolo. Es un l\u00ed\u00admite impl\u00ed\u00adcito en la definici\u00f3n de esta semi\u00f3tica, la cual, a pesar de ello, no resulta inadecuada para explicar la producci\u00f3n textual de sentido. Alguna vez los valores fundamentales que son el universo sem\u00e1ntico del texto son llamados sus valores simb\u00f3licos fundamentales, constitutivos de la visi\u00f3n del mundo propia del texto. Pero son siempre valores sem\u00e1nticos definidos por relaciones l\u00f3gicas y se pueden llamar simb\u00f3licas como formas fundamentales de una particular figuraci\u00f3n del mundo. El an\u00e1lisis semi\u00f3tico de los textos b\u00ed\u00adblicos est\u00e1 despegando, aunque con lentitud y vacilaciones.<\/p>\n<p>III. S\u00ed\u008dMBOLOS B\u00ed\u008dBLICOS. En el vast\u00ed\u00adsimo simbolismo de la Biblia hay s\u00ed\u00admbolos formulados en base a la cultura contempor\u00e1nea, que por tanto pod\u00ed\u00adan encontrarse tambi\u00e9n en otros pueblos vecinos de Israel, aunque para Israel fueron expresi\u00f3n de una experiencia caracterizada por la situaci\u00f3n de pueblo de Yhwh. Hay luego s\u00ed\u00admbolos para los cuales s\u00f3lo la historia particular de Israel proporciona la realidad misma simbolizante. En todo s\u00ed\u00admbolo, las homolog\u00ed\u00adas asociativas son coherentes con la solidaridad que existe para el oriental antiguo entre todos los seres dentro del universo \u00fanico, sin una separaci\u00f3n de planos; y son tambi\u00e9n coherentes con la concepci\u00f3n que, tambi\u00e9n por esta solidaridad, tiene de s\u00ed\u00ad mismo, de Dios y de toda la realidad. En cada una de las culturas, justamente tambi\u00e9n los significados denotativos primeros son definidos en una red de relaciones diversa de la que define los significados de expresiones correspondientes en otras visiones del mundo. Sobre las denotaciones vienen luego las traslaciones sem\u00e1nticas instauradas en los s\u00ed\u00admbolos. Tambi\u00e9n los s\u00ed\u00admbolos de valores como belleza, verdad, bondad, justicia, etc., expresan las percepciones que toda cultura, y a veces cada autor, tiene de ellos. Por ejemplo, en la celebraci\u00f3n de la belleza de la amada en Cnt 4:1, \u00abtus cabellos son como reba\u00f1o de cabras que descienden por las pendientes de Galaad\u00bb: es la admiraci\u00f3n entusiasta del pastor, que goza de aquella visi\u00f3n con la \u00ed\u00adntima participaci\u00f3n de lo que es tambi\u00e9n la raz\u00f3n de su vida: aquellos cabellos son el vello en el que se hunde la mano complacida de la caricia y el lento ondular de la bajada que el pastor amoroso contempla con serena satisfacci\u00f3n de lo que es suyo. La traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica no siempre se verifica en el uso textual simb\u00f3lico. Adem\u00e1s de cada realidad, se pueden establecer homolog\u00ed\u00adas por asociaciones simb\u00f3licas. Un conjunto de s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan los varios \u00e1mbitos del mundo no es una clasificaci\u00f3n de intentos interpretativos, sobre todo si se considera que no es adecuada a la percepci\u00f3n de solidaridad org\u00e1nica que entonces caracterizaba la vida ps\u00ed\u00adquica; sin embargo, sirve para dar mayor relieve a la amplitud de las experiencias conscientes en el que sabe expresarse con tantos s\u00ed\u00admbolos.<\/p>\n<p>1. S\u00ed\u008dMBOLOS c\u00f3smicos. Se fundan en la concepci\u00f3n tripartita del universo: el cielo es la figura de lo divino y de cuanto est\u00e1 asociado a ello; la tierra, de cuanto es creado, pasajero y caduco; los infiernos, frecuentemente como elemento acu\u00e1tico, de cuanto es tinieblas, como la tumba, y por tanto de las fuerzas hostiles y negativas de la muerte [\/ Mito; l Cosmos; I Muerte].<\/p>\n<p>a) El cielo. El sol es s\u00ed\u00admbolo de Dios, que ilumina la nueva ciudad, Isa 60:19s y Apo 1:16; \u00abPara el que teme su nombre, despuntar\u00e1 el sol de la salvaci\u00f3n\u00bb, Mal 3:20. Sol es Jes\u00fas, Luc 1:78s; y el sol y su luz son elementos narrativos de la transfiguraci\u00f3n, Mat 17:2. Los justos \u00abresplandecer\u00e1n como el sol en el reino de su Padre\u00bb, Mat 13:43. El oscurecimiento del sol es signo escatol\u00f3gico, Mat 24:29; se produce en la muerte de Jes\u00fas, Mat 27:45. Tambi\u00e9n las estrellas son asociadas a lo divino. Entran en la teofan\u00ed\u00ada de Abrah\u00e1n como signo de lo inconmensurable del don divino, G\u00e9n 15:5; en el sue\u00f1o de Jos\u00e9, anuncio de los acontecimientos por designio divino, las estrellas son las tribus, y el sol y la luna el padre y la madre, G\u00e9n 37:9ss. En N\u00fam 24:17 son s\u00ed\u00admbolo mesi\u00e1nico. En Apo 1:20 simbolizan a los siete \u00e1ngeles de las siete iglesias. Est\u00e1n presentes en las narraciones escatol\u00f3gicas, y los hechos extraordinarios de estrellas son signo de la proximidad del juicio, Mat 24:29. El gran signo en el cielo es \u00abuna mujer vestida del sol, con la luna bajo los pies y una corona de doce estrellas en la cabeza\u00bb, Apo 12:1. La estrella de la ma\u00f1ana es el rey de Babilonia en Isa 14:12; es Cristo en 2Pe 1:19 y Apo 22:16. Tambi\u00e9n la luna est\u00e1 entre los signos del juicio, Joe 2:10; Joe 4:15. Su duraci\u00f3n simboliza la perennidad de los tiempos mesi\u00e1nicos, Sal 72:5. El uso de la media luna como adorno, Isa 3:18, o en el cuello de los animales, Jue 8:21, muestra que era tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de fecundidad.<\/p>\n<p>b) La tierra. A ella se asocia de modo particular el hombre. El mismo nombre, adam, lo recuerda: &#8216;adamah, \u00abel terreno\u00bb; y cuando se le quita el soplo vital, vuelve a la tierra como todos los animales, G\u00e9n 2:7; G\u00e9n 3:17ss; G\u00e9n 18:27; Sir 40:1; 2Co 4:6s. La tierra es su lugar propio, de modo que su morada no es m\u00e1s que fango, Job 4:19. Por eso es necesario que su coraz\u00f3n no se apegue a lo terreno y caduco, sino a lo celestial, Mat 6:19; Col 3:2 : habitar en la tierra reviste tambi\u00e9n un significado moral de caducidad. Postrarse en tierra o yacer en el suelo significan el reconocimiento de la propia peque\u00f1ez pecadora, y es gesto de s\u00faplica, 2Sa 12:16s; Job 4:19.<br \/>\nc) Las cuatro direcciones del cielo. Forman parte de las descripciones de la realidad c\u00f3smica: los cuatro r\u00ed\u00ados, G\u00e9n 2:10-14; el camino de los cuatro seres vivientes, Eze 1:10; los cuatro \u00e1ngeles en los cuatro \u00e1ngulos de la tierra con los cuatro vientos, Apo 7:1, cf Dan 7:2; los mismos cuatro \u00e1ngulos del altar, Exo 27:1ss; la orientaci\u00f3n de los muros cuadrados del templo, Eze 42:15-20, Apo 21:12s. Son el s\u00ed\u00admbolo de la totalidad. Adem\u00e1s del oriente, por el simbolismo del sol naciente, tambi\u00e9n el norte es un s\u00ed\u00admbolo particular, porque es una plaga del cielo misteriosa, reservada a las potencias superiores: aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el monte de la asamblea de los dioses, Isa 14:13; y el mismo monte Si\u00f3n es \u00abconf\u00ed\u00adn del norte, capital del gran rey\u00bb, Sal 48:3. En Lev 1:11, el lado norte del altar significa una ofrenda particular. La olla de la visi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, anuncio de desventura, tiene \u00absu cara del lado del septentri\u00f3n\u00bb, Jer 1:13s; Jer 4:6.<\/p>\n<p>2. SIMBOLISMO DE LA NATURALEZA INANIMADA. El gran libro de la naturaleza, que el occidental moderno escribe sobre todo mediante sus investigaciones cient\u00ed\u00adficas, el antiguo israelita lo lee como la enciclopedia universal de los signos y de los s\u00ed\u00admbolos referidos a su vida.<\/p>\n<p>a) Los elementos constitutivos de la naturaleza. El monte es lugar privilegiado del culto, G\u00e9n 22:2.14; Exo 3:12. Los dioses de las naciones celebran su asamblea en el monte, Isa 14:13; sobre todo Yhwh se revela en el monte a su pueblo, convoca a Mois\u00e9s y a los ancianos y desde all\u00ed\u00ad habla, Exo 19:24; el monte Si\u00f3n, por su parte, es el lugar de su residencia y de la irradiaci\u00f3n de su magnificencia [\/ Jerusal\u00e9n\/ Si\u00f3n]. Tambi\u00e9n Jes\u00fas hace la solemne proclamaci\u00f3n del reino en el monte, Mat 5:1; en el monte elige a los doce, Mar 3:13s; en el monte revela su gloria celeste en la transfiguraci\u00f3n, Mat 17:1-8; su misi\u00f3n tiene su cumplimiento con la subida a Jerusal\u00e9n, Luc 18:31, al monte de los Olivos, donde ser\u00e1 detenido, Luc 22:39, y donde se revelar\u00e1 tambi\u00e9n en plenitud su realidad divina, Heb 1:12. La nueva Jerusal\u00e9n sobre el monte es el lugar del cumplimiento de la escatolog\u00ed\u00ada y del goce de los bienes divinos, Isa 2:2-5; Zac 8:3; Apo 21:10 [\/ Apocalipsis].<\/p>\n<p>La pe\u00f1a, la roca, la piedra son el s\u00ed\u00admbolo de la seguridad que Dios garantiza al que conf\u00ed\u00ada en \u00e9l, G\u00e9n 49:24; Deu 32:31; 2Sa 22:2s; Isa 17:10; Sal 31:4; observar la palabra de Dios es construir sobre la roca que da estabilidad, Mat 7:24s. Jes\u00fas funda su Iglesia sobre la roca, Mat 16:18. Mientras que la roca de Dios es seguridad y estabilidad, los \u00ed\u00addolos son incapaces de permanecer firmes, Isa 46:1s. Pero Dios es tambi\u00e9n \u00abpiedra de tropiezo\u00bb para las dos casas infieles de Israel, Isa 8:14. Y piedra es el endurecimiento del coraz\u00f3n, Eze 11:19; Job 41:16. Es importante sobretodo la piedra angular, que da solidez a una construcci\u00f3n; Dios la pone en Si\u00f3n para el que cree, Isa 28:16. Tales piedras son los jefes de la naci\u00f3n, Zac 10:4. Lo es m\u00e1s que todos Jes\u00fas, piedra angular de salvaci\u00f3n segura para el que cree, pero piedra de tropiezo y de muerte para el incr\u00e9dulo, Mar 12:10; Heb 4:11; 1Pe 2:7s. El es la piedra angular de la Iglesia, Efe 2:20s.<\/p>\n<p>El manantial, la fuente, da el agua que es vida, como es vida el r\u00ed\u00ado de verdosas orillas. El signo de la bendici\u00f3n de Dios, G\u00e9n 26:15; m\u00e1s a\u00fan, Dios mismo es la fuente de la vida, Sal 36:14; fuente de agua viva, en oposici\u00f3n a las cisternas agrietadas de los \u00ed\u00addolos, Jer 2:13; Jer 17:13. En Sir 24:23-27, el r\u00ed\u00ado es s\u00ed\u00admbolo de la sabidur\u00ed\u00ada. Jes\u00fas se revela como la fuente del agua de la vida eterna, contraponi\u00e9ndose a la fuente de Jacob, que da el agua del juda\u00ed\u00adsmo que no sacia, Jua 4:7-14; y la fe en \u00e9l har\u00e1 surgir en el creyente el agua viva del Esp\u00ed\u00adritu, Jua 7:38s. La fuente es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo del seno generador, Lev 20:18; Isa 51:1s. \u00abFuente sellada, pozo de aguas vivas\u00bb es la amada en Cnt 4:12-15. El agua, as\u00ed\u00ad como tiene una funci\u00f3n fundamental en los relatos de los or\u00ed\u00adgenes, la tiene tambi\u00e9n en los apocalipsis. Tiene tambi\u00e9n una funci\u00f3n importante en la historia de la salvaci\u00f3n y en el servicio del templo, en particular en los ritos de purificaci\u00f3n. El mar, realidad primordial y mundo inferior y de muerte, es s\u00ed\u00admbolo que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en las descripciones de los tiempos escatol\u00f3gicos. Sus olas simbolizan las alternas vicisitudes de los pueblos, Isa 17:12, que Dios domina, Sal 65:8. Y es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo del mundo, al cual son enviados los ap\u00f3stoles a pescar, Mar 1:17, y cuya actividad \u00faltima es una pesca, Mat 13:47 [\/ Agua].<\/p>\n<p>El simbolismo del desierto se funda en la realidad f\u00ed\u00adsica y en la experiencia que de \u00e9l tiene Israel [\/ Desierto].<\/p>\n<p>La caverna, adem\u00e1s del simbolismo por el nexo con el subsuelo y la tumba, est\u00e1 relacionada con las teofan\u00ed\u00adas, como lugar de abrigo ante la gloria deslumbrante e inescrutable de Dios, Exo 33:17-23; 1Re 19:9-13. La arena y el polvo simbolizan los innumerables frutos de la promesa, G\u00e9n 13:16.<\/p>\n<p>b) Los fen\u00f3menos naturales. El rayo y el trueno son el signo de la majestad sobrehumana de Dios y de su presencia en las teofan\u00ed\u00adas, Exo 19:16; Dan 10:6; Job 20:25; Sal 19; Apo 4:5; Apo 8:5; Apo 10:4. Son tambi\u00e9n elementos de los apocalipsis, y la s\u00fabita venida de Cristo es comparada al rayo, Luc 17:24, igual que la ca\u00ed\u00adda veloz de Satan\u00e1s, Luc 10:18. Con frecuencia, en las escenas de teofan\u00ed\u00adas y en las apocal\u00ed\u00adpticas est\u00e1 tambi\u00e9n el trueno. El arco iris es se\u00f1al de la alianza de Dios y prenda de su misericordia, G\u00e9n 9:12-16. Por eso es s\u00ed\u00admbolo de la divinidad, lo mismo que de su magnificencia celeste, Eze 1:28; Apo 4:3; Apo 10:1. De este esplendor celeste est\u00e1 rodeado tambi\u00e9n el sumo sacerdote en su ministerio, Sir 50:7. El viento es s\u00ed\u00admbolo del esp\u00ed\u00adritu y expresi\u00f3n de los modos de comunicaci\u00f3n de Dios que se revela [1 Esp\u00ed\u00adritu Santo]. La sucesi\u00f3n del d\u00ed\u00ada y de la noche, con los momentos y los fen\u00f3menos anexos, es la base del amplio simbolismo de la luz y de las tinieblas [1 Luz\/Tinieblas]. La nube es una caracter\u00ed\u00adstica de la teofan\u00ed\u00ada, especialmente en la escatolog\u00ed\u00ada. Lluvia y roc\u00ed\u00ado son bendici\u00f3n, Eze 34:26; Sal 47:8; la palabra de Dios es lluvia y nieve fecundante, Isa 55:1s; como roc\u00ed\u00ado y lluvia se manifiesta la salvaci\u00f3n de Dios, Isa 45:8; y Dios mismo es lluvia que sacia al que quiere conocerlo, Ose 6:3. El roc\u00ed\u00ado divino es un \u00abroc\u00ed\u00ado luminoso\u00bb, que hace revivir a los muertos, Isa 26:19. En cambio, la sequ\u00ed\u00ada es desgracia y castigo, 2Sa 1:21, como son castigo la tempestad y el granizo, Exo 9:23-26; Isa 30:30; Age 2:17; Sal 18:13; Apo 8:7; Apo 16:21.<\/p>\n<p>c) Los metales. Con el becerro de oro se expres\u00f3 la idolatr\u00ed\u00ada de Israel, Exo 32:4. A Dios no se le puede representar ni siquiera con metales preciosos, Heb 19:29. Sin embargo, encima del arca recubierta de oro estaban los dos querubines de oro, Exo 25:10-18, y el templo de Salom\u00f3n era rico en oro, 1Re 6:20-30; y en Job 22:25 se dice que en la reconciliaci\u00f3n \u00abser\u00e1 el Omnipotente tu oro\u00bb. La opulencia real se manifiesta en el oro, 1Re 10:14-17; y es s\u00ed\u00admbolo de realeza, Sal 45:10.14. Por eso es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo mesi\u00e1nico, Isa 60:6, del esplendor celestial, Apo 14:15, y de la dicha escatol\u00f3gica, Apo 21:18. Su \u00ed\u00adndole preciosa, aumentada por la purificaci\u00f3n mediante el fuego, lCor 3,12, es s\u00ed\u00admbolo de lo preciosa que es la fe, IPe 1,7, como por lo dem\u00e1s la sabidur\u00ed\u00ada es m\u00e1s preciosa que el oro m\u00e1s puro, Pro 8:10. Es t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n para indicar el alt\u00ed\u00adsimo precio del rescate llevado a cabo por Jes\u00fas con su sangre, 1Pe 1:18; porque, a pesar de ser precioso, es terreno y caduco, IPe 1,7.<\/p>\n<p>La plata se junta a menudo con el oro, aunque siempre se la considera despu\u00e9s de \u00e9ste, y las palabras del Se\u00f1or se asemejan a plata pura, Sal 12:7.<\/p>\n<p>El hierro es s\u00ed\u00admbolo de situaci\u00f3n de dureza en las varias circunstancias del alejamiento de Dios, Jer 17:1; Sal 107:10, de modo que la misma tierra, como castigo, no se la podr\u00e1 arar y ser\u00e1 dura como el hierro, Deu 28:23.48. La barra de hierro es la del dominio y del juicio de Dios y de su mes\u00ed\u00adas contra los rebeldes, Sal 2:9; Apo 2:26s. Su incapacidad para amalgamarse con la arcilla expresa un poder que tiene en s\u00ed\u00ad los motivos de su inestabilidad y de su hundimiento, Dan 2:41ss. El bronce es s\u00ed\u00admbolo de dura resistencia, tanto en sentido de aprecio como de reprobaci\u00f3n, Isa 48:4; Jer 15:20. Como el hierro, tambi\u00e9n \u00e9l indica el castigo de la tierra improductiva, Lev 26:19. Metal usado para los utensilios del culto, especialmente para la gran pila, exige la purificaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n [\/ Liturgia\/Culto]. Su brillo lo hace metal noble, celeste, Eze 1:7.24; Dan 10:6; Apo 1:15. Su sonido es la vanidad impalpable y fugaz de un don de lengua sin la caridad, lCor 13,1. La pesadez del plomo es la del necio obtuso, Sir 22:14; simboliza las impurezas que se eliminan con el fuego, Isa 1:25; Eze 22:18.<\/p>\n<p>d) Las piedras preciosas. La descripci\u00f3n del pectoral del sumo sacerdote con las doce piedras, Exo 28:17-21, significa al mismo tiempo la dignidad del sacerdote, la magnificencia de la gloria de Dios y las doce tribus de Israel. Las piedras preciosas son s\u00ed\u00admbolo de divinidad, Dan 10:6; Apo 4:1, y de su presencia, Eze 24:10; Isa 54:11s; Tob 13:14; Apo 21:11.19s. Expresan la belleza real de la esposa, Cnt 5:14. Son tambi\u00e9n los s\u00ed\u00admbolos de la potencia humana que el Se\u00f1or destruye, Eze 28:13; Apo 17:4; Apo 18:12. El zafiro y el diamante, por encima de todas, son s\u00ed\u00admbolos de la divinidad, de la santidad y de la belleza. El diamante es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de la solidez y de la resoluci\u00f3n del que conf\u00ed\u00ada en Dios, Eze 3:9; pero tambi\u00e9n de la dureza del coraz\u00f3n incr\u00e9dulo, Jer 17:1; Zac 7:12.<br \/>\ne) Los colores. Est\u00e1n ante todo los colores de significado c\u00f3smico: rojo, oriente; negro, norte; blanco, occidente; verde p\u00e1lido, sur. Los colores de los cuatro caballos, Zac 6:6, simbolizan las cuatro direcciones del mundo. En Apo 6:2-8, la sucesi\u00f3n de los colores es diversa que en Zacar\u00ed\u00adas, pero ahora los colores est\u00e1n en relaci\u00f3n con lo que ocurrir\u00e1: blanco es el poder victorioso, rojo es la guerra, negro el hambre, verde p\u00e1lido la muerte. Tambi\u00e9n en el culto se manifiesta la preferencia por algunos colores: el escarlata, el rojo oscuro, el p\u00farpura violeta, el blanco, Exo 26:1-31; Exo 39:22ss. El rojo, con el escarlata, es el color de la idolatr\u00ed\u00ada, Sab 13:14, del pecado, Isa 1:18, de la gran meretriz y de su monstruo, potencia enemiga del pueblo de Dios, Apo 17:3s. El rojo da color tambi\u00e9n a la acci\u00f3n de Dios vengador y liberador de su pueblo, Isa 63:1 ss; Nah 2:4. Es el color de la expiaci\u00f3n, N\u00fam 19:1-10. El blanco es el color de las realidades celestes, escatol\u00f3gicas y divinas, y del gozo com\u00fan de los redimidos, Apo 1:14; Apo 7:9 [\/ Gozo]. En contraste con el rojo y con el negro, Lam 4:7s, simboliza la inocencia y la pureza. El negro, adem\u00e1s de culpa, es amenaza de castigo, Jer 4:28. El p\u00farpura es s\u00ed\u00admbolo privilegiado de dignidad y de realeza, Est 8:15; Luc 16:19; Jua 19:2.<\/p>\n<p>3. SIMBOLISMO DEL MUNDO VEGETAL. Algunos s\u00ed\u00admbolos de origen m\u00ed\u00adtico, especialmente relativos a los or\u00ed\u00adgenes, est\u00e1n tomados del mundo vegetal, como el \u00e1rbol de la vida y el de la ciencia del bien y del mal. El mundo vegetal es solidario de la condici\u00f3n del hombre, ligado a la tierra, Isa 61:1. Por una parte, simboliza su caducidad y su ef\u00ed\u00admera consistencia, como hierba que al punto se seca y es quemada sin que quede nada de ella, o como flor que enseguida se marchita; por otra, la exuberancia de la vegetaci\u00f3n representa la prestancia, la belleza, el vigor y la fecundidad del hombre por la riqueza de los frutos, tanto en la vida f\u00ed\u00adsica como en la moral. Sobre todo la prestancia y el vigor del cedro del L\u00ed\u00adbano, la belleza y la fecundidad de la palmera, el esplendor y la abundancia del olivo, que da el preciado aceite y alimento primario, son las figuras que aparecen con referencia a diversas circunstancias, e incluso contrarias entre s\u00ed\u00ad, de la vida humana. Al mundo vegetal pertenecen los s\u00ed\u00admbolos de los perfumes. Entre las figuras del mundo vegetal y de la vida de los campos destacan las que son frecuentes para expresar la historia particular de las relaciones de Dios con su pueblo: la vi\u00f1a, la vid, la semilla, el trigo, las zarzas y los cardos espinosos, la ciza\u00f1a, la siega, el agricultor, los colonos, los jornaleros. Son los s\u00ed\u00admbolos que emplear\u00e1 Jes\u00fas en el anuncio del reino [\/ Par\u00e1bola].<\/p>\n<p>4. SIMBOLISMO DEL MUNDO ANIMAL. En el variado y vasto bestiario simb\u00f3lico de la Biblia, se distingue el simbolismo de los \/ animales de origen m\u00ed\u00adtico en las descripciones de las situaciones extremas, primordiales o escatol\u00f3gicas, o referentes al mundo divino.<\/p>\n<p>a) Animales primordiales. Las figuras de Tiamat, de Leviat\u00e1n, de Raab y del drag\u00f3n est\u00e1n ligadas al elemento acu\u00e1tico originario, y a veces identificadas con \u00e9l, G\u00e9n 1:2; Isa 51:9; Job 26:12s; Sal 74:13s. Son potencias sobre las cuales domina Dios como se\u00f1or en beneficio de los hombres. Como s\u00ed\u00admbolos de tales potencias representan lo que es adversario del hombre y del pueblo de Dios, los enemigos, Isa 27:1s, donde el Leviat\u00e1n es serpiente en paralelismo con el drag\u00f3n,  Sal 89:10s; el fara\u00f3n, Eze 32:2; Nabucodonosor, Jer 51:43. El drag\u00f3n es identificado con Satan\u00e1s en Ap 12; Jer 20:10.<br \/>\nb) Los monstruos. Est\u00e1n compuestos de miembros de animales diversos, reuniendo en s\u00ed\u00ad la fuerza bruta de los diversos animales y simbolizando el desorden, el mal y su prepotencia. Por eso representan las potencias mundanas enemigas del pueblo de Dios, Dan 7:3-8; Apo 13:1-18. Animales particulares y extra\u00f1os son los cuatro seres vivientes de Eze 1:5-12, que son tambi\u00e9n figuras mixtas y se encuentran en Apo 4:6-8, pero con aspectos distintos. Simbolizan la manifestaci\u00f3n de la magnificencia y potencia divinas. Los ojos de que est\u00e1n llenos son s\u00ed\u00admbolo divino celestial y estelar, y dicen referencia a la omnisciencia divina. Su caminar los asocia a los s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos de las cuatro direcciones celestes. Los del Apocalipsis han sido interpretados como s\u00ed\u00admbolos de los evangelistas.<\/p>\n<p>c) Querubines y serafines. Tambi\u00e9n ellos son figuras extra\u00f1as, mezcla de animales y de hombres, alados. Forman parte de la corte, ya sea de la celestial o de la terrena; su presencia indica el lugar de la divinidad o de la soberan\u00ed\u00ada, y tienen una funci\u00f3n de custodia y de guardia. Sus representaciones estatuarias se colocan delante de los palacios de los soberanos asirios; dos querubines son colocados como guardia a la entrada del para\u00ed\u00adso, G\u00e9n 3:24; dos representaciones suyas se encuentran encima del arca de la alianza, Exo 25:17-22. Isa\u00ed\u00adas ve serafines oficiando el culto celeste, Isa 6:2s.<\/p>\n<p>5. SIMBOLISMOS DE LA VIDA CORPORAL Y PS\u00ed\u008dQUICA. Las expresiones referentes al cuerpo, a sus partes, a sus movimientos, a los alimentos, a los vestidos, a los ornamentos y a toda la vida ps\u00ed\u00adquica que se desarrolla en el cuerpo, tienen frecuentemente un significado figurado y se usan como s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan las concepciones hebreas del hombre [\/ Corporeidad; \/ Psicolog\u00ed\u00ada; \/ Alimento; \/ Imposici\u00f3n de las manos; \/ Belleza].<\/p>\n<p>Especialmente en el ejercicio del ministerio prof\u00e9tico, junto a las visiones y a los sue\u00f1os ricos en s\u00ed\u00admbolos [t Profec\u00ed\u00ada], hay acciones simb\u00f3licas particulares. Aj\u00ed\u00adas de Sil\u00f3 rompe el manto nuevo en doce, pedazos y hace que Jerobo\u00e1n coja diez para indicar la constituci\u00f3n del reino del norte bajo \u00e9l, IRe 11,29-32. Isa\u00ed\u00adas va desnudo y descalzo para anunciar la deportaci\u00f3n de egipcios y et\u00ed\u00adopes a Asiria, Isa 20:3-4. Las vicisitudes matrimoniales de Oseas simbolizan las relaciones entre Dios y el pueblo, Ose 1:2-3, 4 [\/ Matrimonio]. \/ Jerem\u00ed\u00adas compra un cinto y lo esconde en una grieta, donde se pudre, para decir que el Se\u00f1or consumir\u00e1 la gran soberbia de Jud\u00e1, Jer 13:1-19; no se casa, anticipando la desgracia, por castigo, del cese del gozo de la vida matrimonial, 16,1-10; el vaso recompuesto en presencia del profeta significa la acci\u00f3n de Dios, que puede rehacer a su pueblo infiel, 10,1-6; la vasija rota en el valle de Ben-Hinn\u00f3n anuncia que por el castigo deber\u00e1 llamarse valle de la matanza, 19,1-6; las dos cestas con higos buenos y malos se refieren al cuidado que el Se\u00f1or tendr\u00e1 de los deportados fieles de su pueblo, mientras que abandonar\u00e1 a la ruina al que todav\u00ed\u00ada maquina sin escuchar su palabra, 24,1-8; el yugo que se impone es para invitar al rey y a sus secuaces a aceptar la situaci\u00f3n para salvar lo que a\u00fan se puede, 27,1-15; la adquisici\u00f3n de un campo, cuando est\u00e1 para sobrevenir la ruina de parte de Babilonia, es s\u00ed\u00admbolo de restauraci\u00f3n de la vida nacional, 32; el r\u00f3tulo escrito con la profec\u00ed\u00ada de desventura contra Babilonia es arrojado al Eufrates, donde se hunde, como se hundir\u00e1 la misma Babilonia, 51,59-64. Ezequiel es encerrado en casa, atado y dejado mudo, como recuerdo a los israelitas que no quieren escuchar las palabras del Se\u00f1or, Eze 3:22-27; el tratamiento de sus cabellos y de su barba cortados con una hoja afilada figura la suerte de Jerusal\u00e9n,Eze 5:1-5; su salida de la ciudad en actitud de emigrante es un aviso para el \u00abpr\u00ed\u00adncipe de Jerusal\u00e9n\u00bb,Eze 12:3-13; su viudez y su dolor secreto, sin luto exterior, figura el castigo de Israel y su conducta subsiguiente,Eze 24:15-24. Tambi\u00e9n Jes\u00fas realiza el gesto prof\u00e9tico de la entrada mesi\u00e1nica en Jerusal\u00e9n y de la purificaci\u00f3n del templo para expresar su misi\u00f3n, Mat 21:1-17. Luego maldice a la higuera sin frutos, aunque no era la estaci\u00f3n de ellos, para significar que Israel es la planta infructuosa, incapaz de satisfacer las esperanzas de su Se\u00f1or presente, y por ello es condenada a secarse, Mar 11:12ss.20s. El profeta Agabo, en Cesarea, al atarse las manos y los pies con el cinto de Pablo, le anuncia su arresto inminente, Heb 21:10s.<\/p>\n<p>6. SIMBOLISMO DE LAS COSTUMBRES DE LA VIDA. LOS lugares de las viviendas, las cosas de la vida cotidiana, las instituciones, los acontecimientos familiares, nacionales o internacionales, los signos que todo pueblo tiene como propios en su ordenamiento, tales como nombres, n\u00fameros y signos alfab\u00e9ticos, proporcionan un copios\u00ed\u00adsimo simbolismo.<\/p>\n<p>a) La vivienda. Para un israelita, la ciudad es Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1n el templo y el palacio del rey. La casa simboliza la familia, la tribu. La casa de Jud\u00e1 y la casa de Israel son los dos reinos del sur y del norte; la casa de Jacob es todo el pueblo. La casa de Dios es el templo; en el NT es el templo del cuerpo de Jes\u00fas, Jua 2:19-21, y el espiritual del nuevo pueblo de Dios, 2Co 5:1; I Pe 2,5. La tienda es s\u00ed\u00admbolo del desierto y de la peregrinaci\u00f3n, Lev 23:33-43; y sobre todo aquella en la que Dios habita y es tambi\u00e9n su misma presencia, Ex 40; es s\u00ed\u00admbolo de la protecci\u00f3n misericordiosa de Dios, Sal 27:5. Pero simboliza tambi\u00e9n la vida pasajera del hombre, Isa 38:12; 2Pe 1:13s, la peregrinaci\u00f3n hacia la casa del cielo, 2Co 5:1-4. Los muros y la torre son los s\u00ed\u00admbolos de la seguridad y del refugio, as\u00ed\u00ad como del grandioso esplendor de la ciudad celestial, Ap 21. En Efe 2:14 representa la separaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles, rota con la muerte de Cristo. La columna es estabilidad del edificio; columna es el profeta, Jer 1:18, columnas son los ap\u00f3stoles, G\u00e1l 2:9, como columna de verdad es la Iglesia, 1Ti 3:15. La puerta puede simbolizar la ciudad, Sal 87:2; y tomar la puerta significa adue\u00f1arse de la ciudad, G\u00e9n 22:17. Es el lugar de la asamblea de los ancianos, Pro 31:23, y all\u00ed\u00ad se pronuncia el juicio, ls 29,21; Sal 127:5. Jes\u00fas es la puerta de salvaci\u00f3n de las ovejas, Jua 10:7. La escalera indica la uni\u00f3n y la relaci\u00f3n entre la tierra y el cielo, G\u00e9n 28:12; cf Jua 1:51.<\/p>\n<p>b) Las cosas de la vida cotidiana. El fuego_ es s\u00ed\u00admbolo divino en las teofan\u00ed\u00adas, Exo 3:2; Exo 13:21; Exo 19:18; Exo 24:27; Deu 4:24; Jer 21:12; Eze 1:4; Dan 7:9; Sal 18:9; Heb 12:29; Apo 1:14; s\u00ed\u00admbolo de los tiempos mesi\u00e1nicos; Mat 3:11; Luc 12:49, y de la ira de Dios y del castigo de los tiempos escatol\u00f3gicos, Deu 32:22; Isa 66:15; 2Pe 3:12; Apo 20:14; Apo 21:8. El valor de sentencia definitiva est\u00e1 ya en la llama de la espada de los querubines de G\u00e9n 3:24. Con el fuego est\u00e1 relacionado el horno, que expresa tambi\u00e9n el dolor y el sufrimiento purificador, Mal 3:2s; Sir 2:5. Y se a\u00f1ade tambi\u00e9n el carb\u00f3n ardiente. Tambi\u00e9n al juicio divino y a la escatolog\u00ed\u00ada pertenecen los s\u00ed\u00admbolos de la tinaja, de la hoja de afeitar y de la trompeta. Entre las diversas cosas de la vida cotidiana hay que mencionar el manto como s\u00ed\u00admbolo de aceptaci\u00f3n de encargo, l Re 19-20; el anillo, s\u00ed\u00admbolo de dignidad; la llave, s\u00ed\u00admbolo de poder y de magisterio, Luc 11:52; el sello indica toma de posesi\u00f3n, propiedad, custodia divina y arras. El bast\u00f3n es s\u00ed\u00admbolo de elecci\u00f3n, de la justicia de Dios, de su se\u00f1or\u00ed\u00ado; pero es tambi\u00e9n esperanza, como el que ten\u00ed\u00ada Mois\u00e9s en sus obras y el del camino de libertad en la noche de pascua, Exo 12:11. La l\u00e1mpara y el candelabro forman parte del simbolismo de la luz [\/ Luz\/Tinieblas]. La barca es el curso de la vida en el mar de la existencia. El ancla es la certeza de la salvaci\u00f3n, Heb 6:19; la red es el momento del juicio [\/ Par\u00e1bola\/ Par\u00e1bolas]. S\u00ed\u00admbolo de la fragilidad del hombre es el vaso de arcilla, plasmado por Dios, G\u00e9n 2:7; Rom 9:20-23; 2Co 4:7; y tambi\u00e9n la ceniza, como el polvo, expresa la caducidad, f\u00ed\u00adsica o moral, del hombre. Con esta condici\u00f3n humana se relaciona tambi\u00e9n el lazo, s\u00ed\u00admbolo de esclavitud, de muerte, de tentaci\u00f3n, especialmente de la idolatr\u00ed\u00ada. El yugo es la esclavitud impuesta por el pecado. Los d\u00ed\u00adas de la vida de cada uno est\u00e1n escritos en el libro, Sal 139:16. Est\u00e1 el libro del juicio de Dios, Dan 7:10; Apo 20:12; el libro de la vida, en el que est\u00e1n los nombres de los que se salvan, Isa 4:3; Luc 10:20; Flp 4:3; Heb 12:23; Apo 3:5; Apo 21:27, y el libro sellado de los secretos de Dios, que s\u00f3lo el Cordero puede abrir, Apo 5:1-9. Adem\u00e1s est\u00e1 el libro enrollado de la palabra de Dios, dado en alimento al profeta, Eze 2:8s; Apo 10:8s. Finalmente, el cielo es un gran libro desenrollado que se enrolla en el juicio, Apo 6:14. Los instrumentos del canto y de la danza son los s\u00ed\u00admbolos de la alegr\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>c) Las instituciones y los acontecimientos. La vida de Israel se expresa en las instituciones fundamentales de la promesa, de la alianza (con la ley), del culto y del reino. Dentro de ellas se colocan los acontecimientos de la vida familiar, nacional e internacional. Cada una de estas instituciones se expresa en varios s\u00ed\u00admbolos. La promesa se desarrolla en los s\u00ed\u00admbolos de la elecci\u00f3n y de la liberaci\u00f3n con el don de la tierra, y Dios es el gran agricultor que planta su vi\u00f1a. La alianza, fundada en la promesa, se desarrolla con los s\u00ed\u00admbolos de la relaci\u00f3n padre-hijo, se\u00f1or-s\u00fabdito, y con las matrimoniales. El culto se expresa con el simbolismo del templo, de sus utensilios, de los ritos, especialmente los sacrificios; el reino, con los s\u00ed\u00admbolos de la soberan\u00ed\u00ada universal de Dios, que muestra su poder en favor de su pueblo gui\u00e1ndolo en la historia, con los s\u00ed\u00admbolos de la guerra y con los del mesianismo, de los cuales forma parte el s\u00ed\u00admbolo del pastor. Con la soberan\u00ed\u00ada de Dios se vincula tambi\u00e9n la figura del pobre, de cuyos derechos se hace juez y vengador el rey-Dios, en el cual, por lo tanto, conf\u00ed\u00ada el pobre. De esta manera el pobre se convierte en el \u00abpobre de Yhwh\u00bb, figura del que est\u00e1 en la condici\u00f3n en que se realiza la salvaci\u00f3n obrada por Dios, la cual es don, y por tanto s\u00f3lo puede ser recibida.<\/p>\n<p>d) Los nombres. La imposici\u00f3n del nombre es la afirmaci\u00f3n de la caracter\u00ed\u00adstica de la persona, como cuando Ad\u00e1n llama a su mujer &#8216;issah, por estar tomado de &#8216;ii, \u00abhombre\u00bb, G\u00e9n 2:23, o hawwah, \u00abEva\u00bb, por ser madre de todo, haj, \u00abviviente\u00bb, G\u00e9n 3:20. Eva, cuando \u00abadquiere\u00bb, qanah, al primer hijo, lo llama \u00abCa\u00ed\u00adn\u00bb, G\u00e9n 4:1. Set ser\u00e1 el nombre del hijo \u00abpuesto\u00bb por Dios en lugar de Abel, G\u00e9n 4:25. Dios cambia el nombre de Abrah\u00e1n y Sara para significar su nueva realidad de progenitores de la copiosa multitud del pueblo, G\u00e9n 17:5.15. Y tambi\u00e9n los nombres de los otros patriarcas son interpretados en relaci\u00f3n con circunstancias de su nacimiento, G\u00e9n 16:15; G\u00e9n 21:5s; G\u00e9n 25:26; as\u00ed\u00ad Jos\u00e9, G\u00e9n 30:24, y lo mismo Benjam\u00ed\u00adn, G\u00e9n 35:18. Tambi\u00e9n el pueblo fue llamado Jesurun, Deu 32:15, como para recordarle que deb\u00ed\u00ada ser el \u00abjusto\u00bb, pero sin embargo fue infiel. Casos particulares con los nombres simb\u00f3licos de los hijos de Isa\u00ed\u00adas: Se ar jasub, \u00abun resto vuelve\u00bb, para infundir valor a Ajaz, Isa 7:3, y Maher salal has baz, \u00abpronto bot\u00ed\u00adn-pronto saqueo\u00bb, en relaci\u00f3n con la invasi\u00f3n asiria, Is 8,lss. Tambi\u00e9n los hijos de Oseas se llaman Izre el, contra la casa reinante en Izre&#8217;el, el reino de Jeh\u00fa, Ose 1:4; la hija Lo&#8217;r\u00fahamah, \u00abno amada\u00bb, para indicar la indignaci\u00f3n del Se\u00f1or contra el pueblo infiel, Ose 1:6; de hecho, al tercer hijo lo llamar\u00e1 Lo&#8217; ammi, \u00abno pueblo m\u00ed\u00ado\u00bb, Ose 1:8. Simb\u00f3lico es el nombre del hijo se\u00f1al para Acaz: Emanuel, o sea Dios con nosotros, Isa 7:14. Y lo son los nombres del ni\u00f1o cuyo nacimiento es raz\u00f3n de gran alegr\u00ed\u00ada: \u00abConsejero admirable, Dios potente, Padre eterno, Pr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb, Isa 9:5. Tambi\u00e9n Jes\u00fas fue llamado as\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n con su misi\u00f3n de salvador, Mat 1:21; Luc 1:31; Luc 2:21. Sim\u00f3n ser\u00e1 llamado \u00abPedro\u00bb, por ser piedra fundamental de la Iglesia, Mat 16:18. Tambi\u00e9n Saulo, con la conversi\u00f3n de su vida y para su tarea misionera, preferir\u00e1 llamarse Pablo, Heb 13:9.<\/p>\n<p>La imposici\u00f3n del nombre es tambi\u00e9n reconocimiento de la realidad de las cosas y afirmaci\u00f3n de dominio, como cuando Ad\u00e1n da nombre a las cosas, G\u00e9n 2:19s. Un conquistador tiene derecho a dar su nombre a una ciudad, 2Sa 12:28.<\/p>\n<p>e) Los n\u00fameros y las letras del alfabeto. Uno es el n\u00famero de la divinidad. En realidad, con el pecado se produce la divisi\u00f3n: bien-mal; oposici\u00f3n entre hombre y mujer, mientras que antes eran una sola carne; vida-muerte. El n\u00famero dos es tambi\u00e9n el n\u00famero del contraste y de la elecci\u00f3n decisiva. Pero es igualmente el n\u00famero del complemento, de la polaridad, del \u00abpar\u00bb: una dualidad hacia la unidad. El tres es el s\u00ed\u00admbolo de la plenitud. Por eso es n\u00famero de la divinidad y de cuanto se refiere a ella, especialmente en el culto, G\u00e9n 15:9; G\u00e9n 18:1-8; Exo 23:17; N\u00fam 6:24ss; Isa 6:3; 1Re 6:3 : las tres partes del templo. Tres son los hijos de No\u00e9, cabeza de la humanidad despu\u00e9s del diluvio, G\u00e9n 10:1; los d\u00ed\u00adas de oscuridad en Egipto, Exo 10:22ss; los d\u00ed\u00adas de permanencia de Jon\u00e1s en el pez, G\u00e9n 2:1; las tres tentaciones, Mat 4:1-11; La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es al tercer d\u00ed\u00ada, Mat 12:40; los d\u00ed\u00adas de ceguera de Pablo, Heb 9:9. La bestia de Apo 13:1s es un monstruo de tres animales. Tres son las virtudes, lCor 13,13. Sobre todo, tres es el n\u00famero de las personas divinas, Mat 28:19; IJn 5,7s. Cuatro es el n\u00famero c\u00f3smico de las cuatro direcciones celestes y del viento; es el n\u00famero de lo creado en su expansi\u00f3n total; pero tambi\u00e9n es el n\u00famero particular de la tierra, porque mientras el cielo se ve como c\u00ed\u00adrculo, la tierra es vista como cuadrado. Es el n\u00famero del tetragrama divino. Cinco es el n\u00famero de los libros de la ley, el Pentateuco. En N\u00fam 7:17.22.29 son cinco las v\u00ed\u00adctimas. En el NT son cinco los panes multiplicados por Jes\u00fas y cinco mil los saciados, cinco las v\u00ed\u00adrgenes necias y cinco las prudentes, cinco los talentos. El seis y el siete est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n. El siete es el n\u00famero de la semana, c\u00f3mputo temporal caracter\u00ed\u00adstico de Israel; es el n\u00famero de la plenitud de una realidad org\u00e1nicamente unitaria. Es la plenitud querida por Dios: la sucesi\u00f3n de seis tiene su cumplimiento en el siete. Seis son los d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n, del trabajo de los hombres, y seis a\u00f1os los de los campos. Seis son las tinajas en Can\u00e1 y seis las obras de misericordia, Mat 25:35s. Es tambi\u00e9n el n\u00famero de una extraordinaria capacidad, pero equ\u00ed\u00advoca, negativa, como los seis dedos de los gigantes, 2Sa 21:20s, y el n\u00famero 666 del hombre poderoso de Apo 13:18 es el de una criatura, bajo el siete divino y sagrado. Las trompetas de la escatolog\u00ed\u00ada son seis m\u00e1s una. Como n\u00famero de totalidad, el siete se atribuye tambi\u00e9n a las potencias enemigas, del mal, pero para indicar que son vencidas a pesar de su arrogancia, cf Luc 8:2; los siete demonios; Apo 12:3 : el drag\u00f3n de siete cabezas coronadas [\/ Apocalipsis].<\/p>\n<p>Ocho es el primero despu\u00e9s de siete, y por tanto el n\u00famero de la novedad, del principio, de la resurrecci\u00f3n final. El nueve no tiene significados particulares. El diez, por influjo del sistema de c\u00f3mputo decimal, es el n\u00famero preferido de la totalidad, lo mismo en el bien que en el mal. El doce es el de las tribus; es el n\u00famero del pueblo y de todo lo que a \u00e9l se refiere, especialmente en el culto. En Apo 22:2 es el n\u00famero del cumplimiento, y los \u00abmarcados\u00bb de Apo 7:1-8 son 144.000, es decir, 12 X 12.000. Est\u00e1 en relaci\u00f3n con el zod\u00ed\u00adaco y los tiempos del a\u00f1o. El cuarenta, la duraci\u00f3n de una generaci\u00f3n, es el n\u00famero de los a\u00f1os del desierto: necesidad y ayuno, tentaci\u00f3n, prueba y castigo, pero tambi\u00e9n formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, como los cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n antes de la ascensi\u00f3n. Cincuenta es 7 X7 m\u00e1s uno: es la plenitud que da alegr\u00ed\u00ada; la alegr\u00ed\u00ada de la alianza en pentecost\u00e9s y la solemne y extraordinaria del jubileo. Setenta es la plenitud del siete y del diez: setenta, seg\u00fan una lecci\u00f3n, son los disc\u00ed\u00adpulos, Luc 10:1; setenta veces siete se debe perdonar, Mat 18:22. Mil es el l\u00ed\u00admite imaginable en n\u00fameros precisos de la plenitud del diez, Apo 20:6.<\/p>\n<p>Entre los signos alfab\u00e9ticos, alfa y omega indican principio y fin, Apo 1:8; Apo 22:13; se dice de Cristo. Tau es sello de pertenencia a Dios, que marca a sus salvados, Eze 9:4ss, cf Apo 7:3. A veces se busca el simbolismo mediante el valor num\u00e9rico de las letras que componen nombres propios. As\u00ed\u00ad, la genealog\u00ed\u00ada de Mat 1:1-17, construida con tres series de catorce generaciones cada una y que resume la historia del pueblo mesi\u00e1nico cumplida en Jes\u00fas, se inspirar\u00ed\u00ada en el valor num\u00e9rico de las letras que forman el nombre de David: d, w, d:Mat 4:6, Mat 4:4, justamente catorce, que es tambi\u00e9n el doble del n\u00famero sagrado siete, y tres series como las tres letras. Tambi\u00e9n el 666 de Apo 13:10 es interpretado seg\u00fan el valor num\u00e9rico de las letras que componen el nombre de Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>7. SIMBOLISMO DE LA HISTORIA B\u00ed\u008dBLICA. Son los s\u00ed\u00admbolos tipo y todas las asociaciones que se hacen con personajes y situaciones precedentes dentro tanto del AT como entre el A y el NT. En Rom 5:14 y lCor 15,45-49 se establece una asociaci\u00f3n tipol\u00f3gica entre Ad\u00e1n y Cristo, el primero, cabeza de la humanidad del pecado y de la muerte, el otro, de la humanidad nueva de la gracia; el primero, ejemplar de la humanidad terrestre, el segundo de la nueva humanidad celestial. El arca de No\u00e9 representa la solicitud salv\u00ed\u00adfica de Dios, Sab 10:4; Sab 14:7, como el cesto en el que fue salvado Mois\u00e9s, Exo 2:3-9. Los acontecimientos del diluvio prefiguran los tiempos escatol\u00f3gicos, Mat 24:37s; Heb 11:7, y la salvaci\u00f3n mediante el agua en el arca en el bautismo, I Pe 3,20s. Melquisedec es el tipo del rey sacerdote nuevo, Cristo. Abrah\u00e1n es la figura del justificado por la fe, Rom 4:1-25; G\u00e1l 3:6-18. La narraci\u00f3n de las relaciones de Sara y Agar son \u00abenunciado de otra cosa\u00bb, alegor\u00ed\u00ada, puesto que son los \u00abdos testamentos\u00bb, G\u00e1l 4:21-31. Mois\u00e9s, el \u00e9xodo, la pascua, el cordero y su sangre, junto con la alianza y los ritos de su estipulaci\u00f3n, son representaciones fundamentales de la obra redentora de Cristo. El arca de la alianza, s\u00ed\u00admbolo de \u00e9sta, signo de la presencia de Yhwh, 1Sa 3:3, escabel de sus pies, lCr\u00f3n 28,2, es el centro del culto del templo, especialmente de los ritos de la expiaci\u00f3n; ahora que Jes\u00fas se ha presentado como el nuevo templo, Jua 2:19-22, y el instaurador en s\u00ed\u00ad mismo del culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad, Jua 4:23s, todo el culto antiguo, especialmente en la carta a los Hebreos, es considerado preparaci\u00f3n prefigurativa del sacrificio \u00fanico y perpetuado en el cielo de Jes\u00fas. Los creyentes son ahora el templo espiritual y ofrecen el sacrificio de su vida en el Esp\u00ed\u00adritu. Y en Heb 9:4 se recuerda tambi\u00e9n el contenido del arca de la alianza: las tablas de la ley, el man\u00e1, la vara florecida de Aar\u00f3n, s\u00ed\u00admbolos de vida. En Apo 11:19, la visi\u00f3n del arca simboliza el cumplimiento. El \u00e9xodo y el desierto son el templo y el lugar del amor de la juventud, Jer 2:1s, y son s\u00ed\u00admbolo de la liberaci\u00f3n del exilio, Isa 40:1-11; Isa 43:14-21, pero tambi\u00e9n la prueba de la infidelidad y de la purificaci\u00f3n. Todo lo que se escribi\u00f3 de ellos es \u00abtipo nuestro, a quienes ha llegado el cumplimiento de los tiempos\u00bb: la piedra, de la cual brota el agua en el desierto, es Cristo; la falta de fe y la idolatr\u00ed\u00ada son las continuas tentaciones tambi\u00e9n del cristiano, ICor 10,1-11; cf 2Co 3:7-16. Para Jes\u00fas, el man\u00e1 figuraba el verdadero alimento del cielo, que es \u00e9l, Jua 6:31-35; la serpiente de bronce elevada para que la miraran y as\u00ed\u00ad salvarse de la mordedura venenosa es s\u00ed\u00admbolo de Jes\u00fas alzado en la cruz para la salvaci\u00f3n, Jua 3:14s. El don de la ley en tablas de piedra es figura de otra ley escrita en los corazones, el don del Esp\u00ed\u00adritu, Jer 31:31-34; Eze 36:24-27; Rom 8:1-4. David es la figura del rey mes\u00ed\u00adas. Los tiempos pr\u00f3speros y gloriosos de Salom\u00f3n son el s\u00ed\u00admbolo de la gloria y de la atracci\u00f3n de la nueva Jerusal\u00e9n, ls 60,1-9; cf Mat 2:1-12; Mat 12:42; la sabidur\u00ed\u00ada y opulencia del rey son mucho menos que los dones del Padre, Mat 6:29. Jerusal\u00e9n-Si\u00f3n es la ciudad de Dios, s\u00ed\u00admbolo de la santidad y de la justicia, representada en la \u00abhija de Si\u00f3n\u00bb como pueblo ideal y fiel, centro de paz y de todos los bienes de la salvaci\u00f3n; por eso representa la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la bienaventuranza.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas en la narraci\u00f3n de la transfiguraci\u00f3n simbolizan la ley y los profetas en su funci\u00f3n preparatoria y anunciadora, Mat 17:3. En cuanto a El\u00ed\u00adas, es el profeta precursor, que encuentra su realizaci\u00f3n en Juan Bautista, Mat 11:14. El \u00absiervo de Yhwh\u00bb es la figura del mediador de la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios en la obediencia y en el sufrimiento expiatorio que Jes\u00fas llevar\u00e1 a cabo. Jon\u00e1s, por su experiencia en el vientre del pez, del cual fue salvado, y por su predicaci\u00f3n en N\u00ed\u00adnive, fue tomado como modelo de la misi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Mat 12:39-41; Mat 16:4. Job es la figura del aguante confiad&#8217;) y recompensado, Stg 5:11. Henoc es la figura del fiel que es transformado sin pasar por la muerte, Heb 11:5. Tambi\u00e9n Egipto y Babilonia se convierten en s\u00ed\u00admbolos de las potencias adversas, que hacen esclavo al pueblo de Dios; la segunda, en el Apocalipsis, es la figura de Roma corrompida en su riqueza prepotente y perseguidora. Finalmente, est\u00e1 todo el simbolismo sacramental referente a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., L&#8217;analisi del racconto, Bompiani, Mil\u00e1n 1980; AA.VV., S\u00e9miotique narrative: r\u00e9cits bibliques, en \u00abLanguages\u00bb 22, Didier-Larousse, Par\u00ed\u00ads 1971; ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., Estudios de po\u00e9tica hebrea, Juan Flors, Barcelona 1963; BACHELARD G., L&#8217;Air et le Songes, Librairie J. 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Simbologias: 1. Las caracter\u00ed\u00adsticas del s\u00ed\u00admbolo: a) La constituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo, b) Las funciones del s\u00ed\u00admbolo; 2. Interpretaciones; a) Clasificaciones, b) Interpretaciones filos\u00f3ficas, c) Interpretaciones psicoanal\u00ed\u00adticas, d) An\u00e1lisis simb\u00f3lico, e) El an\u00e1lisis semi\u00f3tico. III. S\u00ed\u00admbolos b\u00ed\u00adblicos: 1. S\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos: a) El cielo, b) La tierra, c) Las cuatro direcciones del cielo; 2. Simbolismo de la naturaleza inanimada: a) Los elementos constitutivos de la naturaleza, b) Los fen\u00f3menos naturales, c) Los metales, d) Las piedras preciosas, e) Los colores; 3. Simbolismo del mundo vegetal; 4. Simbolismo del mundo animal: a) Animales primordiales, b) Los monstruos, c) Querubines y serafines; 5. Simbolismo de la vida corporal y ps\u00ed\u00adquica; 6. Simbolismo de las costumbres de la vida: a) La vivienda, b) Las cosas de la vida cotidiana, c) Las instituciones y los acontecimientos, d) Los hombres, e) Los n\u00fameros y las letras del alfabeto; 7. Simbolismo de la historia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n3073<br \/>\n1. EL VOCABLO Y SUS EMPLEOS.<br \/>\nLas lenguas modernas toman la palabra s\u00ed\u00admbolo\u2020\u009d del griego por mediaciones diversas en la formaci\u00f3n y en el desarrollo de cada lengua. En sus empleos hay coincidencias y diferencias entre lengua y lengua y entre los usos particulares de una misma lengua, pues en ellas se manifiestan significados diversos, que por una parte dependen de concepciones filos\u00f3ficas y ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y por otra condicionan el an\u00e1lisis de lo que se considera \u2020\u0153s\u00ed\u00admbolo\u2020\u009d y su reconocimiento en la interpretaci\u00f3n, tambi\u00e9n en la de la Biblia.<br \/>\n3074<br \/>\n1. Determinaciones lexicales.<br \/>\nLos significados codificados y registrados por los l\u00e9xicos corrientes corresponden a la amplia gama de contenidos sem\u00e1nticos que ten\u00ed\u00ada la expresi\u00f3n en el griego tanto profano como religioso.<br \/>\n3075<br \/>\na) Pluralidad de significados. En los LXX el vocablo recurre s\u00f3lo en Os 4,12, con el significado de objeto vano, que interpreta \u2020\u02dces, \u2020\u0153le\u00f1o\u2020\u009d del hebreo, con referencia al instrumento de la adivinaci\u00f3n infiel a Yhwh; Sg 2,9: expresiones externas de la alegr\u00ed\u00ada de los imp\u00ed\u00ados; Sg 16,6: emblema, con referencia a la serpiente de bronce que salva de las consecuencias de los mordiscos de las serpientes venenosas. En el NT no se usa. los empleos antiguos del vocablo son los m\u00e1s variados. En los contextos jur\u00ed\u00addicos y comerciales significa: pacto, convenci\u00f3n, acuerdo, contrato, impuesto, tasa, t\u00ed\u00adtulo de cr\u00e9dito, recibo.<br \/>\nEn los otros empleos significa: se\u00f1al, signo, contrase\u00f1a, indicio, estandarte, emblema, figura, acontecimiento extraordinario, impronta, realizaci\u00f3n particular de algo que se define en un conjunto, significado de una expresi\u00f3n y de un gesto, especialmente ritual, f\u00f3rmula ritual lo mismo pagana que cristiana, objeto c\u00faltico pagano, rito como exterioridad, pero tambi\u00e9n rito sacramental en su totalidad de sacramento, en particular del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada, los elementos eucar\u00ed\u00adsticos, tipo como imagen de realidades celestes, realidad que se parece, pero que no es como los \u00ed\u00addolos, los sacrificios y la observancia de la ley, f\u00f3rmula de fe, y por tanto el \u2020\u0153credo, tipo del AT, expresi\u00f3n figurada, dicho aleg\u00f3rico. En esta amplitud de significados, junto a la variedad de los objetos, de los acontecimientos reales o literarios, de las personas que pueden entrar en relaciones simb\u00f3licas, destaca la variedad de las relaciones mismas que constituyen el s\u00ed\u00admbolo. Esta situaci\u00f3n ha continuado hasta el presente en la tradici\u00f3n religiosa, filos\u00f3fica, literaria y art\u00ed\u00adstica. Por eso existen simbolog\u00ed\u00adas diversas no s\u00f3lo en las interpretaciones, sino tambi\u00e9n en el conjunto de los hechos que hay que interpretar. La variedad existe tambi\u00e9n en el estudio de la simbolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, e incluso en la colecci\u00f3n misma y en la catalogaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos de la Biblia. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, un repertorio general de los s\u00ed\u00admbolos como el de J. Chevalier-A. Gheer-brant, Dictionnaire des symboles. Mythes, reyes, coutumes, gestes, formes, figures, couleurs, nombres, Laf-font et J\u00fapiter, Par\u00ed\u00ads 1969; reed., Seg-hers, Par\u00ed\u00ads 19776 (trad. esp., Diccionario de los s\u00ed\u00admbolos, Herder 1986), comprende muchas figuras t\u00ed\u00adpicas b\u00ed\u00adblicas, como Ad\u00e1n, Abrah\u00e1n, y tiene un lema \u2020\u0153Anges\u2020\u2122, adem\u00e1s de los dedicados a figuras particulares de seres celestes; en cambio, el repertorio especializado de M. Lurker, Worter-buch biblischerBilderund Symbole (KdseJ, Munich J9782), no les reserva lemas propios.<br \/>\n3076<br \/>\nb) Una determinaci\u00f3n de significado. De la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica se sigue un significado nuclear, determinable no como el significado verdadero, originario, etimol\u00f3gico, sino como conjunto de rasgos sem\u00e1nticos que son fundamento de las otras denotaciones, codificadas en los l\u00e9xicos de las diversas lenguas, y de las connotaciones, m\u00e1s o menos estables y codificadas o idiol\u00e9ticas. Originariamente, s\u00ed\u00admbolo (de sy\u2020\u2122n, \u2020\u0153con\u2020\u009d, y bailo, \u2020\u02dcarrojar, por tanto \u2020\u0153poner junto\u2020\u2122) significa la necesidad y la realidad del acercamiento y del contacto del margen de ruptura de dos elementos originados de una unidad. El s\u00ed\u00admbolo se origina en una unidad que se rompe, y existe s\u00f3lo como funci\u00f3n de la restauraci\u00f3n de la unidad. Design\u00f3 las dos partes rotas de una tableta o de un anillo o de cualquier otro objeto, para que dos amigos en el momento de separarse o dos que hac\u00ed\u00adan un contrato las conservasen como se\u00f1al de reconocimiento rec\u00ed\u00adproco de los propios descendientes o expresi\u00f3n de reconocimiento de la obligaci\u00f3n contra\u00ed\u00adda. As\u00ed\u00ad el s\u00ed\u00admbolo es m\u00e1s bien \u2020\u0153para algo\u2020\u009d que \u2020\u0153de algo\u2020\u009d (cf F. Vonessen, Der Symbolbegriffim griechischen Denken 6-8); y los objetos s\u00ed\u00admbolo expresan la correspondencia del que los posee, la unidad de una end\u00ed\u00adadis reconocida. Un rasgo sem\u00e1ntico propio del s\u00ed\u00admbolo es el del \u2020\u0153reconocimiento\u2020\u009d. El s\u00ed\u00admbolo desvela una realidad mediante la asociaci\u00f3n de homogeneidad de significantes o de significados que es su misma constituci\u00f3n; aunque la realidad le sea extra\u00f1a, ahora existe entre simbolizante y simbolizado una relaci\u00f3n de homogeneidad que es la simbolizaci\u00f3n. Adem\u00e1s el s\u00ed\u00admbolo desvela proyect\u00e1ndose en lo simbolizado, y por tanto justamente cubri\u00e9ndolo de s\u00ed\u00ad, vel\u00e1ndolo. En este significado, s\u00ed\u00admbolo es el resultado de un uso de signos, que es una actividad espec\u00ed\u00adfica del pensamiento, de la palabra y en los varios procesos de la comunicaci\u00f3n.<br \/>\n3077<br \/>\n2. Distinciones.<br \/>\nToda realidad puede ser asumida en relaciones simb\u00f3licas, es decir, puede ser determinada tambi\u00e9n por una asociaci\u00f3n de significantes o significados homog\u00e9neos; sin embargo, la asociaci\u00f3n sim-bolizadora se distingue entre las muchas relaciones que definen la unidad de sentido en la comunicaci\u00f3n. La oposici\u00f3n de la simbolizaci\u00f3n a las otras relaciones que constituyen las figuras salvaguarda al s\u00ed\u00admbolo del peligro de desvanecerse por la p\u00e9rdida de su especificidad en an\u00e1lisis y en interpretaciones no adecuadas a su vigor [1 Hermen\u00e9utica].<br \/>\n3078<br \/>\na) S\u00ed\u00admbolo y signo.<br \/>\nEl desarrollo actual de la semi\u00f3tica aclara las diferencias existentes entre ellos. El signo es unidad de significante y de significado, que son elementos por su naturaleza no homog\u00e9neos. Su relaci\u00f3n, que es la significaci\u00f3n, es inmotivada, porque ninguna secuencia de rasgos gr\u00e1ficos o de fonemas es homog\u00e9nea con el significado que expresa; es tambi\u00e9n necesaria para constricciones del c\u00f3digo particular qu\u00e9 instituye aquella funci\u00f3n s\u00ed\u00adgnica: significante y significado son necesarios el uno al otro, y s\u00f3lo pueden existir por su interdependencia. En cambio, el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 constituido por una relaci\u00f3n motivada, porque entre simbolizante y simbolizado existe asociaci\u00f3n de significantes o de significados homog\u00e9neos. La asociaci\u00f3n supone estos dos elementos homog\u00e9neos, y por tanto supone signos; el s\u00ed\u00admbolo es justamente uso de signo, aunque el signo se instituya en el momento mismo de su uso de simbolizaci\u00f3n. Al poder existir simbolizante y simbolizado sin su relaci\u00f3n, \u00e9sta no es necesaria; la establece el que utiliza los signos a causa de la homogeneidad que percibe y expresa en la simbolizaci\u00f3n.<br \/>\n3079<br \/>\nb) S\u00ed\u00admbolo, met\u00e1fora y metonimia.<br \/>\nLa motivaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n simbolizadora puede colocarse en dos ejes de la existencia del signo: el eje de la copresencia de las unidades m\u00ed\u00adnimas del significante y del significado, es decir, el eje sintagm\u00e1tico; el eje de las asociaciones de las unidades m\u00ed\u00adnimas, siempre respectivamente del significante y del significado, dentro de las cuales son posibles las sustituciones de unidades presentes con unidades ausentes en una operaci\u00f3n de cambio del signo, o sea el eje paradigm\u00e1tico. Considerando el significado como la composici\u00f3n de unidades s\u00e9micas, es decir, unidades m\u00ed\u00adnimas de significado, operaciones ret\u00f3ricas en el eje paradigm\u00e1tico son operaciones de met\u00e1fora; en el eje sintagm\u00e1tico son metonimia. En la met\u00e1fora la operaci\u00f3n se basa en la identidad de parte de las unidades s\u00e9micas que componen dos significados; y en este sentido se debe entender la interpretaci\u00f3n de la met\u00e1fora como sustituci\u00f3n por \u2020\u0153semejanza. En la metonimia la operaci\u00f3n se basa en la interdependencia de unidades s\u00e9micas de dos componentes que un c\u00f3digo cultural acerca; y as\u00ed\u00ad la metonimia es interpretada como sustituci\u00f3n por \u2020\u0153contig\u00fcidad\u2020\u2122. Met\u00e1fora y metonimia son, pues, operaciones del signo con traslaci\u00f3n de significado, y lo ponen en la condici\u00f3n de poder ser usado en aquella asociaci\u00f3n motivada por la homogeneidad de los significados que es la simbolizaci\u00f3n.<br \/>\nLa traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica, la constituci\u00f3n del tropo, puede ser contempor\u00e1nea a la instituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo, y tambi\u00e9n justamente en funci\u00f3n del mismo.<br \/>\n3080<br \/>\nc) S\u00ed\u00admbolo y alegor\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa alegor\u00ed\u00ada es \u2020\u0153enunciado de otra cosa\u2020\u009d de aquello para lo cual se usan las expresiones seg\u00fan la codificaci\u00f3n lexical. En la met\u00e1fora y en la metonimia hay traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica; en la alegor\u00ed\u00ada pura los vocablos conservan los significados codificados en el l\u00e9xico, pero ahora son unidades de otro c\u00f3digo. Como los vocablos conservan su significado, el enunciado constituido por ellos se refiere a la realidad para la cual son usados seg\u00fan el l\u00e9xico de la lengua; pero, en realidad, debido a la superposici\u00f3n del otro c\u00f3digo, no existe ya referencia a la primera realidad y el enunciado resulta ser \u2020\u0153otro\u2020\u2122. A menudo coexisten traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica y alegor\u00ed\u00ada en la misma expresi\u00f3n. Esta es la raz\u00f3n de las diferentes interpretaciones de una expresi\u00f3n figurada y de la afinidad entre s\u00ed\u00admbolo y alegor\u00ed\u00ada en virtud de los lazos entre traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica y uso del signo en la simbolizaci\u00f3n. Pero se da siempre la diferencia. En la alegor\u00ed\u00ada pura la realidad de referencia de las expresiones seg\u00fan su significado codificado no tiene ya su consistencia real, porque justamente la apariencia de realidad en la referencia sin traslaci\u00f3n de significado es para dar la concretez de lo real al otro enunciado. Y el otro de la alegor\u00ed\u00ada, situado en un plano diverso del de referencia a lo real, es analizable en conceptos, mediante la analog\u00ed\u00ada, como toda abstracci\u00f3n, no obstante la apariencia de lo real concreto. Pero la alegor\u00ed\u00ada no es el discurso propio s\u00f3lo del que niega la realidad o considera imposible reconocer en ella una consistencia aut\u00f3noma; m\u00e1s bien es una consideraci\u00f3n de lo figurado, y por tanto en el eje de la relaci\u00f3n entre \u00e9l y la figura, abstrayendo de la realidad de \u00e9sta, que, sin embargo, aparece en toda su concretez.<br \/>\nPablo (Ga 4,22) considera alegor\u00ed\u00ada la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Sara y Agar; esta interpretaci\u00f3n del ap\u00f3stol se ha de integrar con la otra tipol\u00f3gica.<br \/>\nEn cambio, en el s\u00ed\u00admbolo el simbolizante y el simbolizado son siempre las dos realidades complejas y extra\u00f1as entre s\u00ed\u00ad del mundo existente o imaginado, y s\u00f3lo por la traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica de los vocablos usados para referirse a \u00e9l se ha instituido la asociaci\u00f3n simbolizadora motivada por la homogeneidad de los significados.<br \/>\nLa alegor\u00ed\u00ada puede desembocar adem\u00e1s en el alegorismo: entonces la figura es puro revestimiento de los conceptos en el rechazo de la realidad. Este puede ser no s\u00f3lo la caracter\u00ed\u00adstica de obras literarias, sino tambi\u00e9n de una interpretaci\u00f3n. Los estoicos, al rechazar la \u2020\u0153realidad\u2020\u2122, aunque sea fant\u00e1stica, de los relatos hom\u00e9ricos y m\u00ed\u00adticos por estar en contraste con sus concepciones del mundo y del obrar, los interpretaron aleg\u00f3ricamente, es decir, como figuraciones de sus conceptos sobre las razones c\u00f3smicas e hist\u00f3ricas. Tambi\u00e9n Fil\u00f3n interpret\u00f3 as\u00ed\u00ad textos del AT. Y la tendencia al alegorismo apareci\u00f3 tambi\u00e9n en la ex\u00e9gesis cristiana, pero m\u00e1s para sacar ense\u00f1anzas del an\u00e1lisis de la figura mediante la analog\u00ed\u00ada, a veces de manera sorprendente, que no por el rechazo de la realidad hist\u00f3rica de los acontecimientos narrados o de la validez hist\u00f3rica de las normas transmitidas.<br \/>\n3081<br \/>\nd) S\u00ed\u00admbolo y tipo.<br \/>\nPablo (Rm 5,14) dice que Ad\u00e1n es tipo de Cristo; y en ico 10,6.11 afirma que acontecimientos de la peregrinaci\u00f3n en el desierto \u2020\u0153fueron tipos nuestros\u2020\u009d y que \u2020\u0153todo les acaec\u00ed\u00ada de modo t\u00ed\u00adpico, y que fue escrito como aviso para nosotros, a quienes nos ha llegado la plenitud de los tiempos. En 1 P 3,21 se dice que \u2020\u0153el agua bautismal antitipo nos salva ahora tambi\u00e9n a nosotros\u2020\u2122, refiri\u00e9ndose al agua del diluvio, -que por tanto es tipo. En Heb 9,24 se lee: \u2020\u0153Pues Cristo no entr\u00f3 en un santuario hecho por mano de hombre, antitipo del verdadero, sino del cielo mismo\u2020\u2122: el santuario celeste tuvo su tipo en el construido por el hombre. Tipo es estampillado, impronta de sello, modelo, forma, imagen, figura. Y las personas y acontecimientos del AT tipos de personas y acontecimientos del NT, en la ex\u00e9ge-sis patr\u00ed\u00adstica son denominados tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolos. La relaci\u00f3n tipol\u00f3gica es entre realidad del AT y realidad del NT por una homolog\u00ed\u00ada que se funda en la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de las realidades y en las tradiciones derivadas de ella. Por eso la reconocida relaci\u00f3n tipol\u00f3gica es asociaci\u00f3n sim-bolizadora. La percepci\u00f3n de la homogeneidad de los significados expresados en la descripci\u00f3n de los acontecimientos antiguos, hechos as\u00ed\u00ad tipo-s\u00ed\u00admbolo de los nuevos, se basa en la fe en la continuidad de la historia guiada por Dios hacia su cumplimiento. Entonces en la sucesi\u00f3n de los acontecimientos se produce una anticipaci\u00f3n preanunciadora en la figuraci\u00f3n y un cumplimiento revelador del pasado y exigido por \u00e9ste, porque mientras lo prefiguraba lo anticipaba.<br \/>\nEstas caracter\u00ed\u00adsticas diferencian al tipo b\u00ed\u00adblico del s\u00ed\u00admbolo en general. Pues entre tipo y antitipo hay siempre una distancia hist\u00f3rica, porque el antitipo es futuro, y la relaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica s\u00f3lo se reconoce con la presencia del antitipo. La relaci\u00f3n, ya instaurada en la continuaci\u00f3n de la \u00fanica historia, se manifiesta s\u00f3lo entonces en la homogeneidad de los significados reveladores. Esta simbolog\u00ed\u00ada, por reverberaci\u00f3n del antitipo sobre el tipo, es comparada a menudo con la presencia de la sombra; \u00e9sta depende de la presencia de la luz, pero es la figura neta de rasgos de los objetos, y es justo la sombra la que revela a veces un objeto no percibido pero presente en la luz. Adem\u00e1s, el s\u00ed\u00admbolo tipo expresa en la misma asociaci\u00f3n por homolog\u00ed\u00ada de significados la superaci\u00f3n del tipo en el antitipo, que es de una novedad inigualable, porque en la continuidad de aquella historia en la que se instituye la relaci\u00f3n tipol\u00f3gica se cumple el acontecimiento innovador y \u00fanico de Jes\u00fas. La simbolog\u00ed\u00ada tipol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica es \u00fanica, como lo es la historia de la que es parte. La relaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica entre AT y NT se constituye en criterio hermen\u00e9utico. Se lo aplica de modo amplio en la carta a los Hebreos; inspira gran parte del evangelio de Juan y, aunque de manera no tan manifiesta, los otros escritos del NT. Adem\u00e1s, Pablo especifica todav\u00ed\u00ada su interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica uni\u00e9ndola a su interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica. Pero justamente la presencia simult\u00e1nea en Pablo de alegor\u00ed\u00ada y de tipo muestra que la alegor\u00ed\u00ada, la \u2020\u0153enunciaci\u00f3n distinta, lejos de ser rechazo de la historia es m\u00e1s bien m\u00e9todo interpretativo que descubre la novedad en la continuidad justamente de la historia en la relaci\u00f3n tipol\u00f3gica. La asociaci\u00f3n simb\u00f3lica tipol\u00f3gica entre acontecimientos de una \u00fanica historia es afirmada mediante una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica.<br \/>\n3082<br \/>\ne) S\u00ed\u00admbolo y otras figuras. A veces se considera af\u00ed\u00adn al s\u00ed\u00admbolo la semejanza. Es \u00e9sta una asociaci\u00f3n de dos realidades constituida mediante la expresi\u00f3n de su relaci\u00f3n. Como en el s\u00ed\u00admbolo, la asociaci\u00f3n es por homolog\u00ed\u00ada consiguiente a una traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica. La semejanza difiere del s\u00ed\u00admbolo porque en \u00e9ste lo simbolizado est\u00e1 presente s\u00f3lo por medio de lo simbolizante y en ello, mientras que en aqu\u00e9lla los dos t\u00e9rminos correlativos est\u00e1n ambos presentes de modo manifiesto, y en la misma expresi\u00f3n de su relaci\u00f3n se evidencia la distinci\u00f3n singular.<br \/>\nLo mismo que del s\u00ed\u00admbolo se diferencia de la comparaci\u00f3n. Y \u00e9sta se diferencia de la semejanza porque en \u00e9sta la relaci\u00f3n entre los dos t\u00e9rminos es directa: ? como y, o formas equivalentes, mientras que en aqu\u00e9lla la relaci\u00f3n se establece por expresiones correlativas: como&#8230; as\u00ed\u00ad, de la manera que&#8230; de la misma manera, cuanto&#8230; tanto, cual&#8230; tal, etc.<br \/>\n3083<br \/>\nII. SIMBOLOGIAS.<br \/>\nLas diversas investigaciones sobre el s\u00ed\u00admbolo consideran sobre todo su naturaleza y funciones, su referencia a la realidad en la construcci\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo, su aparici\u00f3n como imagen de cuanto en el fondo de la psique ninguna palabra de significado determinado puede expresar, su manifestaci\u00f3n como caracter\u00ed\u00adstica de la literatura.<br \/>\n3084<br \/>\n1. Las caracter\u00ed\u00adsticas del S\u00ed\u00admbolo.<br \/>\nEn el s\u00ed\u00admbolo se da toda la complejidad de la producci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de sentido.<br \/>\n3085<br \/>\na) La constituci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo.<br \/>\nEn \u00e9l, a diferencia de otros tipos de comunicaci\u00f3n, est\u00e1n involucrados los m\u00faltiples planos de la experiencia, y no s\u00f3lo el de la continuidad lineal de las ideas. El es energ\u00ed\u00ada y movimiento de interacci\u00f3n entre los diversos planos de la experiencia que constituyen la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica. Pues aunque la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica ocurra por homogeneidad de significados, el s\u00ed\u00admbolo es proceso comunicativo mediante la asociaci\u00f3n de realidad y acontecimientos. El le\u00f3n que ruge, en Am 3,8 en referencia a la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, no comunica solamente la idea de lo imperioso a lo cual es imposible sustraerse, del terror que al mismo tiempo paraliza y empuja a la b\u00fasqueda angustiosa de un abrigo siempre inseguro, y todos los dem\u00e1s contenidos analizables en conceptos, sino que hace tambi\u00e9n part\u00ed\u00adcipe de la emoci\u00f3n del pastor que, tranquilo con sus ovejas -visi\u00f3n y sentimiento de serenidad-, se siente agitado por el imprevisto rugido. El s\u00ed\u00admbolo proviene de la totalidad del hombre y a \u00e9l se dirige: raz\u00f3n y emoci\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu y cuerpo. Su sentido no puede reducirse a la unidad organizada de los significados definidos con precisi\u00f3n l\u00f3gica por sus mutuas relaciones en el sistema en el que se constituyen. La riqueza de la simbolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la expresi\u00f3n de quien experimenta toda la realidad, infrahumana, humana y divina, como universo solidario de fuerzas vitales que interact\u00faan con correlaciones inagotables, articulado en \u00e1mbitos permeables de existencia, y no como naturaleza objeto seccio-nable y analizable. En la Biblia la relaci\u00f3n personal es \u2020\u0153conocer\u2020\u009d, y los centros propulsores de la vida son el coraz\u00f3n y las entra\u00f1as, no el cerebro. La determinaci\u00f3n de asociaciones por homolog\u00ed\u00ada, es decir, por igualdad o correspondencia de relaciones internas en realidad diversas, est\u00e1 limitada s\u00f3lo por las exigencias de la comunicaci\u00f3n. Toda realidad puede convertirse en s\u00ed\u00admbolo, adquiriendo tambi\u00e9n el sentido de esta relaci\u00f3n, que la cultura ambiente puede apropiarse de modo m\u00e1s o menos estable. El s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 \u2020\u0153motivado\u2020\u009d por la homolog\u00ed\u00ada de los significados, pero la percepci\u00f3n de \u00e9sta en la construcci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo depende de factores culturales y personales de \u00f3rdenes diversos e inconmensurables. Por eso el s\u00ed\u00admbolo es asociaci\u00f3n imprevisible y aut\u00f3noma. Pero al mismo tiempo la \u2020\u0153motivaci\u00f3n\u2020\u009d no le garantiza al s\u00ed\u00admbolo la perennidad y la universalidad; e incluso su valor espec\u00ed\u00adfico, a la vez que solicita la interpretaci\u00f3n, lo condiciona a las circunstancias en las que se lo interpreta. Imprevisibi-lidad y autonom\u00ed\u00ada no significan irracionalidad y anarqu\u00ed\u00ada; al contrario, el s\u00ed\u00admbolo, en su movilidad y en la multiplicidad no del todo aferrable de las relaciones entre los t\u00e9rminos de la asociaci\u00f3n, es presencia bien definida en la psique y en la comunicaci\u00f3n por cohesi\u00f3n y organizaci\u00f3n internas propias. Estas son su misma formatividad, que lo hace existir como unidad en s\u00ed\u00ad total. El es la presencia de un lagos que no es la raz\u00f3n dial\u00e9ctica; mientras \u00e9sta unifica lo real en una comprensi\u00f3n que es sistema de conceptos distintos, el s\u00ed\u00admbolo es simultaneidad de las diferentes percepciones en la experiencia completa de lo real en sus varios \u00e1mbitos.<br \/>\nEl s\u00ed\u00admbolo se caracteriza tambi\u00e9n por su \u00ed\u00adndole vicaria: est\u00e1 presente, pero s\u00f3lo en funci\u00f3n de la presencia de lo simbolizado. Puede entonces ocurrir que la homolog\u00ed\u00ada entre los dos t\u00e9rminos se establezca tambi\u00e9n mediante alg\u00fan rasgo propio de lo simbolizado prestado al s\u00ed\u00admbolo, a fin de que \u00e9ste sea m\u00e1s adecuado a su funci\u00f3n. Por ejemplo, la solicitud amorosa y la amargura en el canto de la vi\u00f1a de Is 5,1-6 son ya las de Dios m\u00e1s que las del agricultor; pues bien, justamente la realidad de estos sentimientos en el agricultor concreto de la figura es lo que da vigor a la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica.<br \/>\nAsociaci\u00f3n no es identidad; y homolog\u00ed\u00ada es igualdad de relaciones dentro de las realidades asociadas, pero no igualdad de las realidades. El s\u00ed\u00admbolo es siempre tambi\u00e9n tensi\u00f3n: la asociaci\u00f3n se establece en la dualidad, y la homolog\u00ed\u00ada en la diferencia; pero multiplicidad, separaci\u00f3n, distancias temporales y espaciales son las condiciones de posibilidad en funci\u00f3n de la unificaci\u00f3n. El s\u00ed\u00admbolo, a la vez que se afirma a s\u00ed\u00ad mismo, afirma lo no afirmable sino mediante s\u00ed\u00ad; se da como conocido para hacer conocer lo desconocido; se expresa en la comunicaci\u00f3n para comunicar lo inexpresado. Y la tensi\u00f3n es siempre hacia lo alto: de lo infrahumano a lo humano, de lo corporal a lo espiritual, de lo humano a lo divino. Es expresi\u00f3n unificadora del universo tambi\u00e9n en aquellas culturas que consideran el mundo como conjunto de planos de experiencia distintos m\u00e1s que universo de seres que inte-ract\u00faan. Como el s\u00ed\u00admbolo existe para lo simbolizado, que es otro, diverso y desconocido, es palabra que resuena eficazmente en el silencio que la ha precedido y que todav\u00ed\u00ada la rodea. Pues es cierto que revela lo simbolizado; pero el valor pleno de la homolog\u00ed\u00ada asociativa se captar\u00ed\u00ada s\u00f3lo en el conocimiento total de lo simbolizado, que, sin embargo, permanece desconocido en el resto de su realidad. La luz del s\u00ed\u00admbolo resplandece siempre en la sombra que perdura y se proyecta de lo simbolizado. Y \u00e9sta es la condici\u00f3n misma de la existencia del s\u00ed\u00admbolo:<br \/>\npara un sentido del todo manifiesto, un s\u00ed\u00admbolo no puede ser verdadera comunicaci\u00f3n nueva. Adem\u00e1s, la permanencia de desconocido en que se encuentra el s\u00ed\u00admbolo es tambi\u00e9n su posibilidad de expresar otras homolog\u00ed\u00adas, de decir m\u00e1s. La unidad de luz y de sombra en el s\u00ed\u00admbolo y la asociaci\u00f3n por \u00e9l realizada, que ponen en movimiento a la vez las capacidades intelectivas y los sentimientos suscitados por la realidad simbolizante son las razones de su eficacia comunicativa y de lo inadecuado de una interpretaci\u00f3n para expresar todo su contenido. El s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 siempre dispuesto a nuevas y m\u00faltiples interpretaciones que no sean disfraces, no s\u00f3lo porque tambi\u00e9n \u00e9l puede y debe ser rele\u00ed\u00addo y reinterpretado como toda expresi\u00f3n, sino sobre todo porque se da en \u00e9l la sobreabundancia, expresable en interpretaciones m\u00faltiples, de la participaci\u00f3n de la experiencia del conjunto, incluso emotiva, de la realidad tanto simbolizante como simbolizada.<br \/>\n3086<br \/>\nb) Las funciones del s\u00ed\u00admbolo. Este tiene su puesto en la vida ps\u00ed\u00adquica, que se compone de las experiencias del hombre indiviso. La unidad indivisa del hombre le hace sentirse solidario de los lazos entre diversos \u00e1mbitos constitutivos de un \u00fanico universo, y ella sirve de fundamento al s\u00ed\u00admbolo, que asocia los diversos planos de la realidad. Los lazos simb\u00f3licos no son ni los abstractos de la analog\u00ed\u00ada, especialmente entre divino y humano, ni los mec\u00e1nicos de la causalidad. El s\u00ed\u00admbolo es conocimiento t\u00ed\u00adpico del hombre. En \u00e9l se da ya sea la abstracci\u00f3n del dato emp\u00ed\u00adrico en los conceptos y en el establecimiento de relaciones no reducibles a la experiencia, ya la constante opera-tividad de la imaginaci\u00f3n como exigencia de lo concreto. El s\u00ed\u00admbolo es tambi\u00e9n veh\u00ed\u00adculo de revelaci\u00f3n para el hombre compuesto de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu. En \u00e9l la experiencia inmediata y concreta del simbolizante remite a otra realidad que hay que experimentar: de lo sensible, y por tanto de f\u00e1cil experiencia, a lo espiritual, menos accesible. Sobre todo de lo humano a lo divino. Frente a esto la funci\u00f3n reveladora del s\u00ed\u00admbolo estriba tambi\u00e9n en su capacidad de expresar un sentido que sin embargo no es definido con claridad; su luz no ilumina del todo ni siquiera aquella realidad de lo desconocido que no obstante es simbolizada, y ello justamente porque lo es seg\u00fan la experiencia global. Con esto enlaza tambi\u00e9n la posibilidad de interpretaciones m\u00faltiples. Por estas caracter\u00ed\u00adsticas suyas, el s\u00ed\u00admbolo es en s\u00ed\u00ad mismo la figuraci\u00f3n del misterio y de lo que se sustrae a la finitud. Puede iluminar algo del misterio, el cual justamente as\u00ed\u00ad se muestra en su car\u00e1cter insondable. El lenguaje religioso est\u00e1 tejido de s\u00ed\u00admbolos. En la Biblia tienen importancia destacada los de los profetas. No son revestimiento externo para la comunicaci\u00f3n del mensaje o con fin pedag\u00f3gico; son inseparables de la experiencia m\u00ed\u00adstica prof\u00e9tica; la experiencia humana global del misterio divino, que se revela y permanece inaccesible, es inseparable del s\u00ed\u00admbolo, que expresa de la experiencia global justamente tambi\u00e9n su \u00ed\u00adndole indefinible.<br \/>\n3087<br \/>\n2. Interpretaciones.<br \/>\nLa complejidad del s\u00ed\u00admbolo y la gran variedad de las simbolog\u00ed\u00adas han sido investigadas con m\u00e9todos diversos y considerando aspectos diversos de la actividad simbolizadora.<br \/>\n3088<br \/>\na) Clasificaciones.<br \/>\nLa clasificaci\u00f3n es ya el comienzo de un an\u00e1lisis, cuando no es una simple agrupaci\u00f3n m\u00e1s o menos ordenada seg\u00fan el \u00e1mbito de pertenencia de las realidades simbolizadoras, aunque tambi\u00e9n en este caso se manifiesta la hip\u00f3tesis acerca del objeto de la investigaci\u00f3n. Est\u00e1n las clasificaciones de los s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan las estructuras subyacentes a las diferentes manifestaciones simb\u00f3licas o seg\u00fan los arquetipos como estructuras a trav\u00e9s de las cuales enlazan los s\u00ed\u00admbolos con actitudes del cuerpo. La compleja simbolog\u00ed\u00ada de una cultura, tambi\u00e9n de la b\u00ed\u00adblica, o de un texto, se explica por las relaciones fundamentales que rigen la aparici\u00f3n de los varios s\u00ed\u00admbolos; se notan equivalencias y diferencias y se observan las capacidades del s\u00ed\u00admbolo al estructurar una obra o una expresi\u00f3n de experiencia, tambi\u00e9n religiosa. Con los resultados de estos estudios se pueden tambi\u00e9n abrir caminos para la interpretaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos de una cultura en otra. Est\u00e1n las clasificaciones particulares de los s\u00ed\u00admbolos de la vida religiosa. Por ellas se ve c\u00f3mo la trascendencia de la religi\u00f3n de Israel se ha expresado en las formas de la cultura contempor\u00e1nea, seg\u00fan la econom\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n: hay tambi\u00e9n una correlaci\u00f3n de s\u00ed\u00admbolos, pero en una historia \u00fanica, en la cual asumen y expresan sentidos nuevos y experimentan tambi\u00e9n cambios de figura, en los cuales se forman otros originales y propios.<br \/>\n3089<br \/>\nb) Interpretaciones filos\u00f3ficas.<br \/>\nEn los s\u00ed\u00admbolos se estudia la actividad simbolizadora. La obra de E. Cassirer Phiosophie der symbolischen Formen, cuyo primer volumen se public\u00f3 en Berl\u00ed\u00adn en 1923, ha ejercido tambi\u00e9n gran influencia en el desarrollo posterior de la semi\u00f3tica. El s\u00ed\u00admbolo produce sentido tras-figurando el mundo, con posibilidades de creaciones siempre nuevas e ilimitadas. Es lo que hace el lenguaje; \u00e9sta es su funci\u00f3n \u2020\u0153simb\u00f3lica\u2020\u009d en la articulaci\u00f3n y la conceptualizaci\u00f3n de la realidad. La actividad simb\u00f3lica es la propia del hombre: \u2020\u0153animal symbolicum\u2020\u009d. Las formas simb\u00f3licas: el lenguaje, el mito, la religi\u00f3n, el arte, la ciencia, la historia, \u2020\u0153forman\u2020\u009d el mundo. Es una filosof\u00ed\u00ada con intereses gnoseol\u00f3gicos, recogidos por el neocriticismo de la escuela de Mar-burgo.<br \/>\nOtra investigaci\u00f3n, en la direcci\u00f3n de la fenomenolog\u00ed\u00ada, es la de P. Ri-coeur, La m\u00e9taphore vive (Par\u00ed\u00ads 1975). Parte de Arist\u00f3teles y se desarrolla siguiendo tambi\u00e9n la nueva ret\u00f3rica de inspiraci\u00f3n semi\u00f3tica. En el estudio de la met\u00e1fora se consideran los problemas de la forma, de la traslaci\u00f3n de sentido y de la referencia a la realidad en las creaciones figurativas.<br \/>\n3090<br \/>\nc) Interpretaciones psicoanal\u00ed\u00adticas.<br \/>\nEl s\u00ed\u00admbolo es considerado revelaci\u00f3n de los estados profundos de la psique y se interpreta en relaci\u00f3n con \u00e9stos. Hay, pues, una interpretaci\u00f3n no \u2020\u0153literaria\u2020\u009d, que es m\u00e1s bien componente de una teor\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica de la psique. Los resultados de la misma pueden aclarar algunos elementos formadores tambi\u00e9n de la experiencia religiosa y de su expresi\u00f3n mediante el s\u00ed\u00admbolo.<br \/>\n3091<br \/>\nd) An\u00e1lisis simb\u00f3lico.<br \/>\nLa ex\u00e9gesis patr\u00ed\u00adstica y medieval de la Biblia prest\u00f3 gran atenci\u00f3n al s\u00ed\u00admbolo en la lectura \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d y en la b\u00fasqueda de los \u2020\u0153cuatro sentidos\u2020\u009d, en continuidad con la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica de san Pablo. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica interpret\u00f3 el s\u00ed\u00admbolo en su sentido \u2020\u0153hist\u00f3rico\u2020\u009d, y cuando se vio influida por el cien-ticismo y el positivismo no le reserv\u00f3 al s\u00ed\u00admbolo mucha parte. En los a\u00f1os inmediatamente sucesivos a 1880 apareci\u00f3 en Francia el movimiento po\u00e9tico del simbolismo, inaugurado por Mallarm\u00e9: la poes\u00ed\u00ada es creaci\u00f3n de tierra nueva y de cielos nuevos mediante los s\u00ed\u00admbolos. El renacimiento del inter\u00e9s por el s\u00ed\u00admbolo, muy diverso ciertamente del manifestado por la ex\u00e9gesis antigua, se consolid\u00f3 y se afirm\u00f3 en la cr\u00ed\u00adtica simb\u00f3lica, presente en nuestra cultura, en la cual el s\u00ed\u00admbolo es un concepto polarizador. La situaci\u00f3n es consecuencia de la producci\u00f3n literaria simb\u00f3lica, de las reflexiones filos\u00f3ficas, de la consideraci\u00f3n de la<br \/>\nliteratura en lo que tiene de espec\u00ed\u00adfica ya en el an\u00e1lisis estil\u00ed\u00adstico, luego en el New Criticism americano, en el formalismo ruso y en la ling\u00fc\u00ed\u00adstica estil\u00ed\u00adstica iniciada por C. BalIy, de la revalorizaci\u00f3n del lenguaje m\u00ed\u00adtico y de los nuevos an\u00e1lisis de los s\u00ed\u00admbolos sobre todo por parte de los antrop\u00f3logos. La teor\u00ed\u00ada de la literatura reconoce en el s\u00ed\u00admbolo una caracter\u00ed\u00adstica constitutiva de la obra literaria. El an\u00e1lisis simb\u00f3lico interpreta el s\u00ed\u00admbolo por su funci\u00f3n en la unidad org\u00e1nica que es toda obra literaria, y son las huellas estil\u00ed\u00adsticas propias de la obra los indicios de la funci\u00f3n articuladora y estructurante del s\u00ed\u00admbolo. La unidad individual de la obra literaria resulta de muchos procedimientos estil\u00ed\u00adsticos, que comprenden ya sea, por ejemplo, las met\u00e1foras o las im\u00e1genes, ya las asonancias, las cadencias r\u00ed\u00adtmicas, etc.; y significativos en la obra literaria son no s\u00f3lo los vocablos con sus significados, sino tambi\u00e9n los otros elementos de estos procedimientos. Se los puede asumir en asociaciones simb\u00f3licas. En estos casos, aunque diversos de aquellos en los cuales el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 motivado por la homolog\u00ed\u00ada de los significados de los vocablos, se verifica tambi\u00e9n, de modo eminente, la comunicaci\u00f3n de un sentido de la globalidad de la experiencia mediante asociaci\u00f3n de una experiencia presente, simbolizadora, a la otra, simbolizada, que se quiere comunicar.<br \/>\n3092<br \/>\ne) El an\u00e1lisis semi\u00f3tico.<br \/>\nDespu\u00e9s de los estudios semi\u00f3ticos de Peirce y de Morris, la semi\u00f3tica tuvo un gran desarrollo por influjo de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica estructural iniciada por Saussure. La semi\u00f3tica general y la neorret\u00f3rica han determinado la funci\u00f3n s\u00ed\u00adgnica, sus producciones en la comunicaci\u00f3n y las relaciones particulares que constituyen las varias traslaciones sem\u00e1nticas. La naturaleza y las caracter\u00ed\u00adsticas del s\u00ed\u00admbolo han sido as\u00ed\u00ad determinantes en una investigaci\u00f3n de mayor adecuaci\u00f3n interpretativa. A partir de los a\u00f1os 1960 se ha ido construyendo una semi\u00f3tica textual, que considera el texto como unidad de redes de relaciones existentes a diversos niveles productora de sentido. El an\u00e1lisis semi\u00f3tico textual, al presente el m\u00e1s fructuoso, analiza las estructuras narrativas que rigen la acci\u00f3n -que se desarrolla en todo texto, incluso en un ensayo filos\u00f3fico o en una poes\u00ed\u00ada de pura contemplaci\u00f3n-, y luego las estructuras discursivas que configuran la acci\u00f3n del texto. De estos dos an\u00e1lisis resultan las unidades figurativas y sus relaciones. Un nivel sucesivo de an\u00e1lisis determina, seg\u00fan el modelo de las relaciones l\u00f3gicas de contradicci\u00f3n, de contrariedad y de inclusi\u00f3n, las oposiciones constitutivas de los valores sem\u00e1nticos fundamentales en el mundo unitario que es el texto. En estos varios momentos del an\u00e1lisis, el s\u00ed\u00admbolo es interpretado por la posici\u00f3n que ocupa en la acci\u00f3n del texto y en las relaciones figurativas, y luego por las relaciones l\u00f3gicas de sus grandes unidades sem\u00e1nticas, las cuales, integradas en la estructura de las relaciones l\u00f3gicas fundamentales de todo el texto, son su valor en la producci\u00f3n textual de sentido. Estos an\u00e1lisis no agotan la interpretaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo. Pues \u00e9ste produce sentido no por la simple composici\u00f3n de las unidades sem\u00e1nticas de los signos que aparecen, sino mediante la asociaci\u00f3n de dos realidades, sobre la base de las homolog\u00ed\u00adas de los significados, a fin de que la experiencia que se tiene de una de ellas, el simbolizante, sea veh\u00ed\u00adculo de la experiencia del otro, el simbolizado. Entonces ninguna red de relaciones l\u00f3gicas de-terminadoras de significados puede agotar el valor del s\u00ed\u00admbolo. Es un l\u00ed\u00admite impl\u00ed\u00adcito en la definici\u00f3n de esta semi\u00f3tica, la cual, a pesar de ello, no resulta inadecuada para explicar la producci\u00f3n textual de sentido. Alguna vez los valores fundamentales que son el universo sem\u00e1ntico del texto son llamados sus valores simb\u00f3licos fundamentales, constitutivos de la visi\u00f3n del mundo propia del texto. Pero son siempre valores sem\u00e1nticos definidos por relaciones l\u00f3gicas y se pueden llamar simb\u00f3licas como formas fundamentales de una particular figuraci\u00f3n del mundo. El an\u00e1lisis semi\u00f3tico de los textos b\u00ed\u00adblicos est\u00e1 despegando, aunque con lentitud y vacilaciones.<br \/>\n3093<br \/>\nIII. SIMBOLOS BIBLicoS.<br \/>\nEn el vast\u00ed\u00adsimo simbolismo de la Biblia hay s\u00ed\u00admbolos formulados en base a la cultura contempor\u00e1nea, que por tanto pod\u00ed\u00adan encontrarse tambi\u00e9n en otros pueblos vecinos de Israel, aunque para Israel fueron expresi\u00f3n de una experiencia caracterizada por la situaci\u00f3n de pueblo de Yhwh. Hay luego s\u00ed\u00admbolos para los cuales s\u00f3lo la historia particular de Israel proporciona la realidad misma simbolizante. En todo s\u00ed\u00admbolo, las homolog\u00ed\u00adas asociativas son coherentes con la solidaridad que existe para el oriental antiguo entre todos los seres dentro del universo \u00fanico, sin una separaci\u00f3n de planos; y son tambi\u00e9n coherentes con la concepci\u00f3n que, tambi\u00e9n por esta solidaridad, tiene de s\u00ed\u00ad mismo, de Dios y de toda la realidad. En cada una de las culturas, justamente tambi\u00e9n los significados denotativos primeros son definidos en una red de relaciones diversa de la que define los significados de expresiones correspondientes en otras visiones del mundo. Sobre las denotaciones vienen luego las traslaciones sem\u00e1nticas instauradas en los s\u00ed\u00admbolos. Tambi\u00e9n los s\u00ed\u00admbolos de valores como belleza, verdad, bondad, justicia, etc., expresan las percepciones que toda cultura, y a veces cada autor, tiene de ellos. Por ejemplo, en la celebraci\u00f3n de la belleza de la amada en Cant 4,1, \u2020\u0153tus cabellos son como reba\u00f1o de cabras que descienden por las pendientes de Galaad\u2020\u009d: es la admiraci\u00f3n entusiasta del pastor, que goza de aquella visi\u00f3n con la \u00ed\u00adntima participaci\u00f3n de lo que es tambi\u00e9n la raz\u00f3n de su vida: aquellos cabellos son el vello en el que se hunde la mano complacida de la caricia y el lento ondular de la bajada que el pastor amoroso contempla con serena satisfacci\u00f3n de lo que es suyo. La traslaci\u00f3n sem\u00e1ntica no siempre se verifica en el uso textual simb\u00f3lico. Adem\u00e1s de cada realidad, se pueden establecer homolog\u00ed\u00adas por asociaciones simb\u00f3licas. Un conjunto de s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan los varios \u00e1mbitos del mundo no es una clasificaci\u00f3n de intentos interpretativos, sobre todo si se considera que no es adecuada a la percepci\u00f3n de solidaridad org\u00e1nica que entonces caracterizaba la vida ps\u00ed\u00adquica; sin embargo, sirve para dar mayor relieve a la amplitud de las experiencias conscientes en el que sabe expresarse con tantos s\u00ed\u00admbolos.<br \/>\n3094<br \/>\n1. S\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos.<br \/>\nSe fundan en la concepci\u00f3n tripartita del universo: el cielo es la figura de lo divino y de cuanto est\u00e1 asociado a ello; la tierra, de cuanto es creado, pasajero y caduco; los infiernos, frecuentemente como elemento acu\u00e1tico, de cuanto es tinieblas, como la tumba, y por tanto de las fuerzas hostiles y negativas de la muerte [1 Mito; \/ Cosmos; \/ Muerte].<br \/>\n3095<br \/>\na) El cielo.<br \/>\nEl sol es s\u00ed\u00admbolo de Dios, que ilumina la nueva ciudad, Is 60,l9syAp 1,16; \u2020\u0153Para el que teme su nombre, despuntar\u00e1 el sol de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d, Mal 3,20. Sol es Jes\u00fas, Lc l,78s; y el sol y su luz son elementos narrativos de la transfiguraci\u00f3n, Mt 17,2. Los justos \u2020\u0153resplandecer\u00e1n como el sol en el reino de su Padre\u2020\u009d, Mt 13,43. El oscurecimiento del sol es signo escatol\u00f3gico, Mt 24,29; se produce en la muerte de Jes\u00fas, Mt 27,45. Tambi\u00e9n las estrellas son asociadas a lo divino. Entran en la teo-fan\u00ed\u00ada de Abrah\u00e1n como signo de lo inconmensurable del don divino, Gen 15,5; en el sue\u00f1o de Jos\u00e9, anuncio de los acontecimientos por designio divino, las estrellas son las tribus, y el sol y la luna el padre y la madre, Gen 37,9ss. En N\u00fam 24,17 son s\u00ed\u00admbolo mesi\u00e1nico. En Ap 1,20 simbolizan a los siete \u00e1ngeles de las siete iglesias. Est\u00e1n presentes en las narraciones escatol\u00f3gicas, y los hechos extraordinarios de estrellas son signo de la proximidad del juicio, Mt 24,29. El gran signo en el cielo es \u2020\u0153una mujer vestida del sol, con la luna bajo los pies y una corona de doce estrellas en la cabeza\u2020\u009d, Ap 12,1. La estrella de la ma\u00f1ana es el rey de Babilonia en Is 14,12; es Cristo en 2P 1,19 y Ap 22,16. Tambi\u00e9n la luna est\u00e1 entre los signos del juicio, JI 2,10; 4,15. Su duraci\u00f3n simboliza la perennidad de los tiempos mesi\u00e1nicos, Ps 72,5. El uso de la media luna como adorno, 1s3,18,o en el cuello de los animales, Jg 8,21, muestra que era tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de fecundidad.<br \/>\n3096<br \/>\nb) La tierra.<br \/>\nA ella se asocia de modo particular el hombre. El mismo nombre, \u2020\u02dcadam, lo recuerda: \u2020\u02dcada-mah, \u2020\u0153el terreno\u2020\u009d; y cuando se le quita el soplo vital, vuelve a la tierra como todos los animales, Gen 2,7; 3,l7ss; 18,27; Si 40,1; 2Co 4,6s. La tierra es su lugar propio, de modo que su morada no es m\u00e1s que fango, Jb<br \/>\n4,19. Por eso es necesario que su coraz\u00f3n no se apegue a lo terreno y caduco, sino a lo celestial, Mt 6,19; Col 3,2: habitar en la tierra reviste tambi\u00e9n un significado moral de caducidad. Postrarse en tierra o yacer en el suelo significan el reconocimiento de la propia pequenez pecadora, y es gesto de s\u00faplica, 2S 12,16s; Jb 4,19.<br \/>\n3097<br \/>\nc) Las cuatro direcciones del cielo.<br \/>\nForman parte de las descripciones de la realidad c\u00f3smica: los cuatro r\u00ed\u00ados, Gen 2,10-14; el camino de los cuatro seres vivientes, Ez 1,10; los cuatro \u00e1ngeles en los cuatro \u00e1ngulos de la tierra con los cuatro vientos, Ap 7,1, cf Dan 7,2; los mismos cuatro \u00e1ngulos del altar, Ex 27,lss; la orientaci\u00f3n de los muros cuadrados del templo, Ez 42,15-20, Ap 21,12s. Son el s\u00ed\u00admbolo de la totalidad. Adem\u00e1s del oriente, por el simbolismo del sol naciente, tambi\u00e9n el norte es un s\u00ed\u00admbolo particular, porque es una plaga del cielo misteriosa, reservada a las potencias superiores: aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el monte de la asamblea de los dioses, Is 14,13; y el mismo monte Si\u00f3n es \u2020\u0153conf\u00ed\u00adn del norte, capital del gran rey\u2020\u009d, Ps 48,3. En Lev 1,11, el lado norte del altar significa una ofrenda particular. La olla de la visi\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, anuncio de desventura, tiene \u2020\u0153su cara del lado del septentri\u00f3n\u2020\u009d, Jer l,13s;4,6.<br \/>\n3098<br \/>\n2. Simbolismo de la naturaleza inanimada.<br \/>\nEl gran libro de la naturaleza, que el occidental moderno escribe sobre todo mediante sus investigaciones cient\u00ed\u00adficas, el antiguo israelita lo lee como la enciclopedia universal de los signos y de los s\u00ed\u00admbolos referidos a su vida.<br \/>\n3099<br \/>\na) Los elementos constitutivos de la naturaleza.<br \/>\nEl monte es lugar privilegiado del culto, Gen 22,2.14; Ex 3,12. Los dioses de las naciones celebran su asamblea en el monte, Is 14,13; sobretodo Yhwh se revela en el monte a su pueblo, convoca a Mois\u00e9s ya los ancianos y desde all\u00ed\u00ad habla, Ex 19,24; el monte Si\u00f3n, por su parte, es el lugar de su residencia y de la irradiaci\u00f3n de su magnificencia [1 Je-rusal\u00e9n\/Si\u00f3n]. Tambi\u00e9n Jes\u00fas hace la solemne proclamaci\u00f3n del reino en el monte, Mt 5,1; en el monte elige a los doce, Mc 3,13s; en el monte revela su gloria celeste en la transfiguraci\u00f3n, Mt 17,1-8; su misi\u00f3n tiene su cumplimiento con la subida a Jerusal\u00e9n, Lc 18,31, al monte de los Olivos, donde ser\u00e1 detenido, Lc 22,39, y donde se revelar\u00e1 tambi\u00e9n en plenitud su realidad divina, Ac 1,12. La nueva Jerusal\u00e9n sobre el monte es el lugar del cumplimiento de la escatolog\u00ed\u00ada y del goce de los bienes divinos, 1s2,2-5; Za 8,3; Ap 21,10 [1 Apocalipsis].<br \/>\nLa pe\u00f1a, la roca, la piedra son el s\u00ed\u00admbolo de la seguridad que Dios garantiza al que conf\u00ed\u00ada en \u00e9l, Gen 49,24; Dt 32,31; 2S 22,2s; Is 17,10; Ps 31,4; observar la palabra de Dios es construir sobre la roca que da estabilidad, Mt 7,24s. Jes\u00fas funda su Iglesia sobre la roca, Mt 16,18. Mientras que la roca de Dios es seguridad y estabilidad, los \u00ed\u00addolos son incapaces de permanecer firmes, Is 46,ls. Pero Dios es tambi\u00e9n \u2020\u0153piedra de tropiezo\u2020\u009d paralas dos casas infieles de Israel, Is 8,14. Y piedra es el endurecimiento del coraz\u00f3n, Ez 11,19; Jb 41,16. Es importante sobretodo la piedra angular, que da solidez a una construcci\u00f3n; Dios la pone en Si\u00f3n para el que cree, 1s28,16. Tales piedras son los jefes de la naci\u00f3n, Za 10,4. Lo es m\u00e1s que todos Jes\u00fas, piedra angular de salvaci\u00f3n segura para el que cree, pero piedra de tropiezo y de muerte para el incr\u00e9dulo, Mc 12,10; He4,1l; 1P 2,7s. El es la piedra angular de la Iglesia, Ep 2,2 Os.<br \/>\nEl manantial, la fuente, da el agua que es vida, como es vida el r\u00ed\u00ado de verdosas orillas. El signo de la bendici\u00f3n de Dios, Gen 26,15; m\u00e1s a\u00fan, Dios mismo es la fuente de la vida, Ps 36,14; fuente de agua viva, en oposici\u00f3n a las cisternas agrietadas de los \u00ed\u00addolos, Jer 2,13; 17,13. En Si 24,23-27, el r\u00ed\u00ado es s\u00ed\u00admbolo de la sabidur\u00ed\u00ada. Jes\u00fas se revela como la fuente del agua de la vida eterna, contraponi\u00e9ndose a la fuente de Jacob, que da el agua del judaismo que no sacia, Jn 4,7-14; y la fe en \u00e9l har\u00e1 surgir en el creyente el agua viva del Esp\u00ed\u00adritu, Jn 7,38s. La fuente es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo del seno generador, Lev 20,18; Is 51,1 s. \u2020\u0153Fuente sellada, pozo de aguas vivas\u2020\u009d es la amada en Cant 4,12-15. El agua, as\u00ed\u00ad como tiene una funci\u00f3n fundamental en los relatos de los or\u00ed\u00adgenes, la tiene tambi\u00e9n en los apocalipsis. Tiene tambi\u00e9n una funci\u00f3n importante en la historia de la salvaci\u00f3n y en el servicio del templo, en particular en los ritos de purificaci\u00f3n. El mar, realidad primordial y mundo inferior y de muerte, es s\u00ed\u00admbolo que est\u00e1 presente tambi\u00e9n en las descripciones de los tiempos escatol\u00f3gicos. Sus DIAS simbolizan las alternas vicisitudes de los pueblos, Is 17,12, que Dios domina, Ps 65,8. Y es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo del mundo, al cual son enviados los ap\u00f3stoles a pescar, Mc 1,17, y cuya actividad \u00faltima es una pesca, Mt 13,47 [\/Agua].<br \/>\nEl simbolismo del desierto se funda en la realidad f\u00ed\u00adsica y en la experiencia que de \u00e9l tiene Israel [1 Desierto].<br \/>\nLa caverna, adem\u00e1s del simbolismo por el nexo con el subsuelo y la tumba, est\u00e1 relacionada con las teofan\u00ed\u00adas, como lugar de abrigo ante la gloria deslumbrante e inescrutable de Dios, Ex 33,17-23; 1R 19,9-13. La arena y el polvo simbolizan los innumerables frutos de la promesa, Gen 13,16.<br \/>\n3100<br \/>\nb) Los fen\u00f3menos naturales.<br \/>\nEl rayo y el trueno son el signo de la majestad sobrehumana de Dios y de su presencia en las teofan\u00ed\u00adas, Ex 19,16; Dan 10,6; Jb 20,25; Ps 19; Ap 4,5; 8,5; 10,4. Son tambi\u00e9n elementos de los apocalipsis, y la s\u00fabita venida de Cristo es comparada al rayo, Lc 17,24, igual que la ca\u00ed\u00adda veloz de Satan\u00e1s, Lc 10,18. Con frecuencia, en las escenas de teofan\u00ed\u00adas y en las apocal\u00ed\u00adpticas est\u00e1 tambi\u00e9n el trueno. El arco iris es se\u00f1al de la alianza de Dios y prenda de su misericordia, Gen 9,12-16. Por eso es s\u00ed\u00admbolo de la divinidad, lo mismo que de su magnificencia celeste, Ez 1,28; Ap 4,3; 10,1. De este esplendor celeste est\u00e1 rodeado tambi\u00e9n el sumo sacerdote en su ministerio, Si 50,7. El viento es s\u00ed\u00admbolo del esp\u00ed\u00adritu y expresi\u00f3n de los modos de comunicaci\u00f3n de Dios que se revela [1 Esp\u00ed\u00adritu Santo]. La sucesi\u00f3n del d\u00ed\u00ada y de la noche, con los momentos y los fen\u00f3menos anexos, es la base del amplio simbolismo de la luz y de las tinieblas [1 Luz\/Tinieblas]. La nube es una caracter\u00ed\u00adstica de la teofan\u00ed\u00ada, especialmente en la escatolog\u00ed\u00ada. Lluvia y roc\u00ed\u00ado son bendici\u00f3n, Ez 34,26; Ps 47,8; la palabra de Dios es lluvia y nieve fecundante, Is 55,ls; como roc\u00ed\u00ado y lluvia se manifiesta la salvaci\u00f3n de Dios, Is 45,8; y Dios mismo es lluvia que sacia al que quiere conocerlo, Os 6,3. El roc\u00ed\u00ado divino es un \u2020\u0153roc\u00ed\u00ado luminoso, que hace revivir a los muertos, 1s26,19.<br \/>\nEn cambio, la sequ\u00ed\u00ada es desgracia y castigo, 2S 1,21, como son castigo la tempestad y el granizo, Ex<br \/>\n9,23-26; 1s30,30; Ag 2,17; Ps 18,13; Ap 8,7; 16,21.<br \/>\n3101<br \/>\nc) Los metales.<br \/>\nCon el becerro de oro se expres\u00f3 la idolatr\u00ed\u00ada de Israel, Ex 32,4. A Dios no se le puede representar ni siquiera con metales preciosos, Ac 19,29. Sin embargo, encima del arca recubierta de oro estaban los dos querubines de oro, Ex 25,10-18, y el templo de Salom\u00f3n era rico en oro, 1R 6,20-30; y en Jb 22,25 se dice que en la reconciliaci\u00f3n \u2020\u0153ser\u00e1 el Omnipotente tu oro\u2020\u009d. La opulencia real se manifiesta en el oro, 1R 10,14- 17; y es s\u00ed\u00admbolo de realeza, Ps 45,10.14. Por eso es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo mesi\u00e1nico, Is 60,6, del esplendor celestial, Ap 14,15, y de la dicha esca-tol\u00f3gica, Ap 21,18. Su \u00ed\u00adndole preciosa, aumentada por la purificaci\u00f3n mediante el fuego, 1 Co 3,12, es s\u00ed\u00admbolo de lo preciosa que es la fe, 1 P 1,7, como por lo dem\u00e1s la sabidur\u00ed\u00ada es m\u00e1s preciosa que el oro m\u00e1s puro, Pr 8,10. Es t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n para indicar el alt\u00ed\u00adsimo precio del rescate llevado a cabo por Jes\u00fas con su sangre, 1 P 1,18; porque, a pesar de ser precioso, es terreno y caduco, 1 P 1,7.<br \/>\nLa plata se junta a menudo con el oro, aunque siempre se la considera despu\u00e9s de \u00e9ste, y las palabras del Se\u00f1or se asemejan a plata pura, Ps 12,7.<br \/>\nEl hierro es s\u00ed\u00admbolo de situaci\u00f3n de dureza en las varias circunstancias del alejamiento de Dios, Jer 17,1; Ps 107,10, de modo que la misma tierra, como castigo, no se la podr\u00e1 arar y ser\u00e1 dura como el hierro, Dt 28,23.48. La barra de hierro es la del dominio y del juicio de Dios y de su mes\u00ed\u00adas contra los rebeldes, Ps<br \/>\n2,9; Ap 2,26s. Su incapacidad para amalgamarse con la arcilla expresa un poder que tiene en s\u00ed\u00ad los motivos de su inestabilidad y de su hundimiento, Dan 2,4lss. El bronce es s\u00ed\u00admbolo de dura resistencia, tanto en sentido de aprecio como de reprobaci\u00f3n, Is 48,4; Jer 15,20. Como el hierro, tambi\u00e9n \u00e9l indica el castigo de la tierra improductiva, Lev 26,19. Metal usado para los utensilios del culto, especialmente para la gran pila, exige la purificaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n [1 Liturgia\/Culto]. Su brillo lo hace metal noble, celeste, Ez 1,7.24; Dan 10,6; Ap 1,15. Su sonido es la vanidad impalpable y fugaz de un don de lengua sin la caridad, ico 13,1. La pesadez del plomo es la del necio obtuso, Si 22,14; simbol\u00ed\u00adzalas impurezas que se eliminan con el fuego, Is 1,25; Ez 22,18.<br \/>\n3102<br \/>\nd) Las piedras preciosas.<br \/>\nLa descripci\u00f3n del pectoral del sumo sacerdote con las doce piedras, Ex 28,17-21, significa al mismo tiempo la dignidad del sacerdote, la magnificencia de la gloria de Dios y las doce tribus de Israel. Las piedras preciosas son s\u00ed\u00admbolo de divinidad, Dan 10,6; Ap 4,1, y de su presencia, Ez 24,10; 1s54,1 Is; Tob 13,14; Ap 21,11.19s. Expresan la belleza real de la esposa, Cant 5,14. Son tambi\u00e9n los s\u00ed\u00admbolos de la potencia humana que el Se\u00f1or destruye, Ez 28,13; Ap 17,4; 18,12. El zafiro y el diamante, por encima de todas, son s\u00ed\u00admbolos de la divinidad, de la santidad y de la belleza. El diamante es tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolo de la solidez y de la resoluci\u00f3n del que conf\u00ed\u00ada en Dios, Ez 3,9; pero tambi\u00e9n de la dureza del coraz\u00f3n incr\u00e9dulo, Jer 17,1; Za 7,12.<br \/>\n3103<br \/>\ne) Los colores.<br \/>\nEst\u00e1n ante todo los colores de significado c\u00f3smico: rojo, oriente; negro, norte; blanco, occidente; verde p\u00e1lido, sur. Los colores de los cuatro caballos, Za 6,6, simbolizan las cuatro direcciones del mundo. En Ap 6,2-8, la sucesi\u00f3n de los colores es diversa que en Zacar\u00ed\u00adas, pero ahora los colores est\u00e1n en relaci\u00f3n con lo que ocurrir\u00e1: blanco es el poder victorioso, rojo es la guerra, negro el hambre, verde p\u00e1lido la muerte. Tambi\u00e9n en el culto se manifiesta la preferencia por algunos colores: el escarlata, el rojo oscuro, el p\u00farpura violeta, el blanco, Ex 26,1-31; 39,22ss. El rojo, con el escarlata, es el color de la idolatr\u00ed\u00ada, Sg 13,14, del pecado, Is 1,18, de la gran meretriz y de su monstruo, potencia enemiga del pueblo de Dios, Ap<br \/>\n17,3s. El rojo da color tambi\u00e9n a la acci\u00f3n de Dios vengador y liberador de su pueblo, Is 63, lss; Nah 2,4.<br \/>\nEs el color de la expiaci\u00f3n, N\u00fam 19,1-10. El blanco es el color de las realidades celestes, escatol\u00f3gicas y<br \/>\ndivinas, y del gozo com\u00fan de los redimidos, Ap 1,14; 7,9 [1 Gozo]. En contraste con el rojo y con el negro,<br \/>\nLam 4,7s, simboliza la inocencia y la pureza. El negro, adem\u00e1s de culpa, es amenaza de castigo, Jer 4,28.<br \/>\nEl p\u00farpura es s\u00ed\u00admbolo privilegiado de dignidad y de realeza, Est 8,15; Lc 16,19; Jn 19,2.<br \/>\n3104<br \/>\n3. Simbolismo del mundo vegetal.<br \/>\nAlgunos s\u00ed\u00admbolos de origen m\u00ed\u00adtico, especialmente relativos a los or\u00ed\u00adgenes, est\u00e1n tomados del mundo vegetal, como el \u00e1rbol de la vida y el de la ciencia del bien y del mal. El mundo vegetal es solidario de la condici\u00f3n del hombre, ligado a la tierra, Is 61,1. Por una parte, simboliza su caducidad y su ef\u00ed\u00admera consistencia, como hierba que al punto se seca y es quemada sin que quede nada de ella, o como flor que enseguida se marchita; por otra, la exuberancia de la vegetaci\u00f3n representa la prestancia, la belleza, el vigor y la fecundidad del hombre por la riqueza de los frutos, tanto en la vida f\u00ed\u00adsica como en la moral. Sobre todo la prestancia y el vigor del cedro del L\u00ed\u00adbano, la belleza y la fecundidad de la palmera, el esplendor y la abundancia del olivo, que da el preciado aceite y alimento primario, son las figuras que aparecen con referencia a diversas circunstancias, e incluso contrarias entre s\u00ed\u00ad, de la vida humana. Al mundo vegetal pertenecen los s\u00ed\u00admbolos de los perfumes. Entre las figuras del mundo vegetal y de la vida de los campos destacan las que son frecuentes para expresar la historia particular de las relaciones de Dios con su pueblo: la vi\u00f1a, la vid, la semilla, el trigo, las zarzas y los cardos espinosos, la ciza\u00f1a, la siega, el agricultor, los colonos, los jornaleros. Son los s\u00ed\u00admbolos que emplear\u00e1 Jes\u00fas en el anuncio del reino [1 Par\u00e1bola].<br \/>\n3105<br \/>\n4. Simbolismo del mundo animal.<br \/>\nEn el vanado y vasto bestiario simb\u00f3lico de la Biblia, se distingue el simbolismo de los \/ animales de origen m\u00ed\u00adtico en las descripciones de las situaciones extremas, primordiales o escatol\u00f3gicas, o referentes al mundo divino.<br \/>\n3106<br \/>\na) Animales primordiales. Las figuras de Tiamat, de Leviat\u00e1n, de Raab y del drag\u00f3n est\u00e1n ligadas al elemento acu\u00e1tico originario, y aveces identificadas con \u00e9l, Gen 1,2; Is 51,9; Jb 26,12s; Ps 74,13s. Son potencias sobre las cuales domina Dios como se\u00f1or en beneficio de los hombres. Como s\u00ed\u00admbolos de tales potencias representan lo que es adversario del hombre y del pueblo de Dios, los enemigos, Is 27,1 s, donde el Leviat\u00e1n es serpiente en paralelismo con el drag\u00f3n, Ps 89, lOs; el fara\u00f3n, Ez 32,2; Nabucodonosor, Jer 51,43. El drag\u00f3n es identificado con Satan\u00e1s en Ap 12; 20,10.<br \/>\n3107<br \/>\nb) Los monstruos. Est\u00e1n compuestos de miembros de animales diversos, reuniendo en s\u00ed\u00ad la fuerza bruta de los diversos animales y simbolizando el desorden, el mal y su prepotencia. Por eso representan las potencias mundanas enemigas del pueblo de Dios, Dan 7,3-8; Ap 13,1-18. Animales particulares y extra\u00f1os son los cuatro seres vivientes de Ez 1,5-12, que son tambi\u00e9n figuras mixtas y se encuentran en Ap 4,6-8, pero con aspectos distintos. Simbolizan la manifestaci\u00f3n de la magnificencia y potencia divinas. Los ojos de que est\u00e1n llenos son s\u00ed\u00admbolo divino celestial y estelar, y dicen referencia a la omnisciencia divina. Su caminar los asocia a los s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos de las cuatro direcciones celestes. Los del Apocalipsis han sido interpretados como s\u00ed\u00admbolos de los evangelistas.<br \/>\n3108<br \/>\nc) Querubines y serafines. Tambi\u00e9n ellos son figuras extra\u00f1as, mezcla de animales y de hombres, alados. Forman parte de la corte, ya sea de la celestial o de la terrena; su presencia indica el lugar de la divinidad o de la soberan\u00ed\u00ada, y tienen una funci\u00f3n de custodia y de guardia. Sus representaciones estatuarias se colocan delante de los palacios de los soberanos asirios; dos querubines son colocados como guardia a la entrada del para\u00ed\u00adso, Gen 3,24; dos representaciones suyas se encuentran encima del arca de la alianza, Ex 25,17-22. Isa\u00ed\u00adas ve serafines oficiando el culto celeste, Is 6,2s.<br \/>\n3109<br \/>\n5. Simbolismos de la vida corporal y ps\u00ed\u00adquica.<br \/>\nLas expresiones referentes al cuerpo, a sus partes, a sus movimientos, a los alimentos, a los vestidos, a los ornamentos y a toda la vida ps\u00ed\u00adquica que se desarrolla en el cuerpo, tienen frecuentemente un significado figurado y se usan como s\u00ed\u00admbolos seg\u00fan las concepciones hebreas del hombre [1 Corporeidad; \u00c2\u00a1 Psicolog\u00ed\u00ada; \u00c2\u00a1 Alimento; \u00c2\u00a1Imposici\u00f3n de las manos; \u00c2\u00a1 Belleza].<br \/>\nEspecialmente en el ejercicio del ministerio prof\u00e9tico, junto a las visiones y a los sue\u00f1os ricos en s\u00ed\u00admbolos [\/Profec\u00ed\u00ada], hay acciones simb\u00f3licas particulares. Aj\u00ed\u00adas de Silo rompe el manto nuevo en doce pedazos y hace que Jerobo\u00e1n coja diez para indicar la constituci\u00f3n del reino del norte bajo \u00e9l, 1 R 11,29-32. Isa\u00ed\u00adas va desnudo y descalzo para anunciar la deportaci\u00f3n de egipcios y et\u00ed\u00adopes a Asir\u00ed\u00ada, Is 20,3-4. Las vicisitudes matrimoniales de Oseas simbolizan las relaciones entre Dios y el pueblo, Os 1,2-3,4 [\/Matrimonio]. \u00c2\u00a1Jerem\u00ed\u00adas compra un cinto y lo esconde en una grieta, donde se pudre, para decir que el Se\u00f1or consumir\u00e1 la gran soberbia de Jud\u00e1, Jer 13,1-19; no se casa, anticipando la desgracia, por castigo, del cese del gozo de la vida matrimonial, 16,1-10; el vaso recompuesto en presencia del profeta significa la acci\u00f3n de Dios, que puede rehacer a su pueblo infiel, 10,1-6; la vasija rota en el valle de Ben-Hinn\u00f3n anuncia que por el castigo deber\u00e1 llamarse valle de la matanza, 19,1-6; las dos cestas con higos buenos y malos se refieren al cuidado que el Se\u00f1or tendr\u00e1 de los deportados fieles de su pueblo, mientras que abandonar\u00e1 a la ruina al que todav\u00ed\u00ada maquina sin escuchar su palabra, 24,1-8; el yugo que se impone es para invitar al rey y a sus secuaces a aceptar la situaci\u00f3n para salvar lo que a\u00fan se puede, 27,1-1 5; la adquisici\u00f3n dejan campo, cuando est\u00e1 para sobrevenir la ruina de parte de Babilonia, es s\u00ed\u00admbolo de restauraci\u00f3n de la vida nacional, 32; el r\u00f3tulo escrito con la profec\u00ed\u00ada de desventura contra Babilonia es arrojado al Eufrates, donde se hunde, como se hundir\u00e1 la misma Babilonia, 51,59-64. Ezequiel es encerrado en casa, atado y dejado mudo, como recuerdo a los israelitas que no quieren escuchar las palabras del Se\u00f1or, Ez 3,22-27; el tratamiento de sus cabellos y de su barba cortados con una hoja afilada figura la suerte de Jeru-sal\u00e9n, 5,1- 5; su salida de la ciudad en actitud de emigrante es un aviso para el \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe de Jerusal\u00e9n, 12,3-13; su viudez y su dolor secreto, sin luto exterior, figura el castigo de Israel y su conducta subsiguiente, 24,15-24. Tambi\u00e9n Jes\u00fas realiza el gesto prof\u00e9-tico de la entrada mesi\u00e1nica en Jeru-sal\u00e9n y de la purificaci\u00f3n del templo para expresar su misi\u00f3n, Mt 21,1-17. Luego maldice a la higuera sin frutos, aunque no era la estaci\u00f3n de ellos, para significar que Israel es la planta infructuosa, incapaz de satisfacer las esperanzas de su Se\u00f1or presente, y por ello es condenada a secarse, Mc 11 ,l2ss.20s. El profeta Agabo, en Ces\u00e1rea, al atarse las manos y los pies con el cinto de Pablo, le anuncia su arresto inminente, Ac 21,lOs.<br \/>\n3110<br \/>\n6. Simbolismo de las costumbres de la vida.<br \/>\nLos lugares de las viviendas, las cosas de la vida cotidiana, las instituciones, los acontecimientos familiares, nacionales o internacionales, los signos que todo pueblo tiene como propios en su ordenamiento, tales como nombres, n\u00fameros y signos alfab\u00e9ticos, proporcionan un copios\u00ed\u00adsimo simbolismo.<br \/>\n3111<br \/>\na) La vivienda. Para un israelita, la ciudad es Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1n el templo y el palacio del rey. La casa simboliza la familia, la tribu. La casa de Jud\u00e1 y la casa de Israel son los dos reinos del sur y del norte; la casa de Jacob es todo el pueblo. La casa de Dios es el templo; en el NT es el templo del cuerpo de Jes\u00fas, Jn 2,19-21, y el espiritual del nuevo pueblo de Dios, 2Cot5, 1; 1 Pe 2,5. La tienda es s\u00ed\u00admbolo del desierto y de la peregrinaci\u00f3n, Lev 23,33-43; y sobre todo aquella en la que Dios habita y es tambi\u00e9n su misma presencia, Ex 40; es s\u00ed\u00admbolo de la protecci\u00f3n misericordiosa de Dios, Ps 27,5. Pero simboliza tambi\u00e9n la vida pasajera del hombre, Is 38,12; 2P 1,13s, la peregrinaci\u00f3n hacia la casa del cielo, 2Co 5,1- 4. Los muros y la torre son los s\u00ed\u00admbolos de la seguridad y del refugio, as\u00ed\u00ad como del grandioso esplendor de la ciudad celestial, Ap 21. En Ep 2,14 representa la separaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles, rota con la muerte de Cristo. La columna es estabilidad del edificio; columna es el profeta, Jer 1,18, columnas son los ap\u00f3stoles, Gal 2,9, como columna de verdad es la Iglesia, lTim3,15. La puerta puede simbolizar la ciudad, Ps 87,2; y tomar la puerta significa adue\u00f1arse de la ciudad, Gen 22,17. Es el lugar de la asamblea de los ancianos, Pr 31,23, y all\u00ed\u00ad se pronuncia el juicio, Is 29,21; Ps 127,5. Jes\u00fas es la puerta de salvaci\u00f3n de las ovejas, Jn 10,7. La escalera indica la uni\u00f3n y la relaci\u00f3n entre la tierra y el cielo, Gen 28,12; cf Jn 1,51.<br \/>\n3112<br \/>\nb) Las cosas dela vida cotidiana. El fuego es s\u00ed\u00admbolo divino en las teo-fan\u00ed\u00adas, Ex 3,2; 13,21; 19,18; 24,27; Dt 4,24; Jer 21,12; Ez 1,4; Dan 7,9; Ps 18,9; Heb 12,29; Ap 1,14; s\u00ed\u00admbolo de los tiempos mesi\u00e1nicos; Mt 3,11; Lc 12,49, y de la ira de Dios y del castigo de los tiempos escatol\u00f3gicos, Dt 32,22; Is 66,15; 2P 3,12; Ap 20,14; 21,8. El valor de sentencia definitiva est\u00e1 ya en la llama de la espada de los querubines de Gen 3,24. Con el fuego est\u00e1 relacionado el horno, que expresa tambi\u00e9n el dolor y el sufrimiento purificador, Mal 3,2s; Si 2,5. Y se a\u00f1ade tambi\u00e9n el carb\u00f3n ardiente. Tambi\u00e9n al juicio divino y a la esca-tolog\u00ed\u00ada pertenecen los s\u00ed\u00admbolos de la tinaja, de la hoja de afeitar y de la trompeta. Entre las diversas cosas de la vida cotidiana hay que mencionar el manto como s\u00ed\u00admbolo de aceptaci\u00f3n de encargo, 1R 19-20; el anillo, s\u00ed\u00admbolo de dignidad; la llave, s\u00ed\u00admbolo de poder y de magisterio, Lc 11,52; el sello indica toma de posesi\u00f3n, propiedad, custodia divina y arras. El bast\u00f3n es s\u00ed\u00admbolo de elecci\u00f3n, de la justicia de Dios, de su se\u00f1or\u00ed\u00ado; pero es tambi\u00e9n esperanza, como el que ten\u00ed\u00ada Mois\u00e9s en sus obras y el del camino de libertad en la noche de pascua, Ex 12,11. La l\u00e1mpara y el candelabro forman parte del simbolismo de la luz [1 Luz\/Tinieblas]. La barca es el curso de la vida en el mar de la existencia. El anda es la certeza de la salvaci\u00f3n, Heb 6,19; la red es el momento del juicio [1 Par\u00e1bola\/par\u00e1bolas]. S\u00ed\u00admbolo de la fragilidad del hombre es el vaso de arcilla, plasmado por Dios, Gen 2,7; Rom 9,20-23; 2Co 4,7; y tambi\u00e9n la ceniza, como el polvo, expresa la caducidad, f\u00ed\u00adsica o moral, del hombre. Con esta condici\u00f3n humana se relaciona tambi\u00e9n el lazo, s\u00ed\u00admbolo de esclavitud, de muerte, de tentaci\u00f3n, especialmente de la idolatr\u00ed\u00ada. El yugo es la esclavitud impuesta por el pecado. Los d\u00ed\u00adas de la vida de cada uno est\u00e1n escritos en el libro, Ps 139,16. Est\u00e1 el libro del juicio de Dios, Dan 7,10; Ap 20,12; el libro de la vida, en el que est\u00e1n los nombres de los que se salvan, Is 4,3; Lc 10,20; Ph 4,3; Heb 12,23; Ap 3,5; 21,27, y el libro sellado de los secretos de Dios, que s\u00f3lo el Cordero puede abrir, Ap 5,1-9. Adem\u00e1s est\u00e1 el libro enrollado de la palabra de Dios, dado en alimento al profeta, Ez2,8s; Ap 10,8s. Finalmente, el cielo es un gran libro desenrollado que se enrolla en el juicio, Ap 6,14. Los instrumentos del canto y de la danza son los s\u00ed\u00admbolos de la alegr\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n escatol\u00f3gica.<br \/>\n3113<br \/>\nc) Las instituciones yios acontecimientos. La vida de Israel se expresa en las instituciones fundamentales de la promesa, de la alianza (con la ley), del culto y del reino. Dentro de ellas se colocan los acontecimientos de la vida familiar, nacional e internacional. Cada una de estas instituciones se expresa en varios s\u00ed\u00admbolos. La promesa se desarrolla en los s\u00ed\u00admbolos de la elecci\u00f3n y de la liberaci\u00f3n con el don de la tierra, y Dios es el gran agricultor que planta su vi\u00f1a.<br \/>\nLa alianza, fundada en la promesa, se desarrolla con los s\u00ed\u00admbolos de la relaci\u00f3n padre-hijo, se\u00f1or-s\u00fabdito, y con las matrimoniales. El culto se expresa con el simbolismo del templo, de sus utensilios, de los ritos, especialmente los sacrificios; el reino, con los s\u00ed\u00admbolos de la soberan\u00ed\u00ada universal de Dios, que muestra su poder en favor de su pueblo gui\u00e1ndolo en la historia, con los s\u00ed\u00admbolos de la guerra y con los del mesianismo, de los cuales forma parte el s\u00ed\u00admbolo del pastor. Con la soberan\u00ed\u00ada de Dios se vincula tambi\u00e9n la figura del pobre, de cuyos derechos se hace juez y vengador el rey-Dios, en el cual, por lo tanto, conf\u00ed\u00ada el pobre. De esta manera el pobre se convierte en el \u2020\u0153pobre de Yhwh\u2020\u009d, figura del que est\u00e1 en la condici\u00f3n en que se realiza la salvaci\u00f3n obrada por Dios, la cual es don, y por tanto s\u00f3lo puede ser recibida.<br \/>\n3114<br \/>\nd) Los nombres. La imposici\u00f3n del nombre es la afirmaci\u00f3n de la caracter\u00ed\u00adstica de la persona, como cuando Ad\u00e1n llama a su mujer \u2020\u02dcissah, por estar tomado de \u2020\u02dcis, \u2020\u0153hombre\u2020\u009d, Gen 2,23, o hawwah, \u2020\u0153Eva\u2020\u009d, por ser madre de todo, ha], \u2020\u0153viviente\u2020\u009d, Gen 3,20. Eva, cuando \u2020\u0153adquiere\u2020\u009d, qanah, al primer hijo, lo llama \u2020\u0153Ca\u00ed\u00adn\u2020\u009d, Gen 4,1. Set ser\u00e1 el nombre del hijo \u2020\u0153puesto\u2020\u009d por Dios en lugar de Abel, Gen 4,25. Dios cambia el nombre de Abrah\u00e1n y Sara para significar su nueva realidad de progenitores de la copiosa multitud del pueblo, Gen 17,5.15. Y tambi\u00e9n los nombres de los otros patriarcas son interpretados en relaci\u00f3n con circunstancias de su nacimiento, Gen 16,15; 21,5s; 25,26; as\u00ed\u00ad Jos\u00e9, Gen 30,24, y lo mismo Benjam\u00ed\u00adn, Gen 35,18. Tambi\u00e9n el pueblo fue llamado Jesurun, Dt 32,15, como para recordarle que deb\u00ed\u00ada ser el \u2020\u0153justo\u2020\u009d, pero sin embargo fue infiel. Casos particulares con los nombres simb\u00f3licos de los hijos de Isa\u00ed\u00adas:<br \/>\nSe\u2020\u2122ar]a\u00ed\u00adub, \u2020\u0153un resto vuelve\u2020\u009d, para infundir valor a Ajaz, Is 7,3, y Maher sa\/al has baz, \u2020\u0153pronto bot\u00ed\u00adn-pronto saqueo\u2020\u009d, en relaci\u00f3n con la invasi\u00f3n asir\u00ed\u00ada, Is 8,lss. Tambi\u00e9n los hijos de Oseas se llaman lzre \u2020\u02dcel, contra la casa reinante en lzre\u2020\u2122el, el reino de Jeh\u00fa, Os 1,4; la hija Lo\u2020\u2122-r\u00fchamah, \u2020\u0153no amada\u2020\u009d, para indicar la indignaci\u00f3n del Se\u00f1or contra el pueblo infiel, Os 1,6; de hecho, al tercer hijo lo llamar\u00e1 Lo\u2020\u2122<br \/>\n-\u2020\u02dcamm\u00ed\u00ad, \u2020\u0153no pueblo m\u00ed\u00ado\u2020\u009d, Os 1,8. Simb\u00f3lico es el nombre del hijo se\u00f1al para Acaz: Emanuel, o sea Dios con nosotros, Is 7,14. Y lo son los nombres del ni\u00f1o cuyo nacimiento es raz\u00f3n de gran alegr\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Consejero admirable, Dios potente, Padre eterno, Pr\u00ed\u00adncipe de la paz\u2020\u009d, Is 9,5. Tambi\u00e9n Jes\u00fas fue llamado as\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n con su misi\u00f3n de salvador, Mt 1,21; Lc 1,31; 2,21. Sim\u00f3n ser\u00e1 llamado \u2020\u0153Pedro\u2020\u009d, por ser piedra fundamental de la Iglesia, Mt 16,18. Tambi\u00e9n Saulo, con la conversi\u00f3n de su vida y para su tarea misionera, preferir\u00e1 llamarse Pablo, Ac 13,9.<br \/>\nLa imposici\u00f3n del nombre es tambi\u00e9n reconocimiento de la realidad de las cosas y afirmaci\u00f3n de dominio, como cuando Ad\u00e1n da nombre a las cosas, Gen 2,19s. Un conquistador tiene derecho a dar su nombre a una ciudad, 2S 12,28.<br \/>\n3115<br \/>\ne) Los n\u00fameros y las letras del alfabeto. Uno es el n\u00famero de la divinidad. En realidad, con el pecado se produce la divisi\u00f3n: bien-mal; oposici\u00f3n entre hombre y mujer, mientras que antes eran una sola carne; vida-muerte. El n\u00famero dos es tambi\u00e9n el n\u00famero del contraste y de la elecci\u00f3n decisiva. Pero es igualmente el n\u00famero del complemento, de la polaridad, del \u2020\u0153par\u2020\u009d: una dualidad hacia la unidad. El tres es el s\u00ed\u00admbolo de la plenitud. Por eso es n\u00famero de la divinidad y de cuanto se refiere a ella, especialmente en el culto, Gen 15,9; 18,1-8; Ex 23,17; N\u00fam6,24ss;ls 6,3; 1 R 6,3: las tres partes del templo. Tres son los hijos de No\u00e9, cabeza de la humanidad despu\u00e9s del diluvio, Gen 10,1; los d\u00ed\u00adas de oscuridad en Egipto, Ex 10,22ss; los d\u00ed\u00adas de permanencia de Jon\u00e1s en el pez, Gen 2,1; las tres tentaciones, Mt 4,1-11; La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es al tercer d\u00ed\u00ada, Mt 12,40; los d\u00ed\u00adas de ceguera de Pablo, Ac 9,9. La bestia de Ap 13,ls es un monstruo de tres animales. Tres son las virtudes, ico 13,13. Sobre todo, tres es el n\u00famero de las personas divinas, Mt 28,19; Un5,7s. Cuatro es el n\u00famero c\u00f3smico de las cuatro direcciones celestes y del viento; es el n\u00famero de lo creado en su expansi\u00f3n total; pero tambi\u00e9n es el n\u00famero particular de la tierra, porque mientras el cielo se ve como c\u00ed\u00adrculo, la tierra es vista como cuadrado. Es el n\u00famero del tetragrama divino. Cinco es el n\u00famero de los libros de la ley, el Pentateuco. En N\u00fam 7,17.22.29 son cinco las v\u00ed\u00adctimas. En el NT son cinco los panes multiplicados por Jes\u00fas y cinco mil los saciados, cinco las v\u00ed\u00adrgenes necias y cinco las prudentes, cinco los talentos. El seis y el siete est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n. El siete es el n\u00famero de la semana, c\u00f3mputo temporal caracter\u00ed\u00adstico de Israel; es el n\u00famero de la plenitud de una realidad org\u00e1nicamente unitaria. Es la plenitud querida por Dios: la sucesi\u00f3n de seis tiene su cumplimiento en el siete. Seis son los d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n, del trabajo de los hombres, y seis a\u00f1os los de los campos. Seis son las tinajas en Cana y seis las obras de misericordia, Mt 25,35s. Es tambi\u00e9n el n\u00famero de una extraordinaria capacidad, pero equ\u00ed\u00advoca, negativa, como los seis dedos de los gigantes, 2S 21 ,20s, y el n\u00famero 666 del hombre poderoso de Ap 13,18 es el de una criatura, bajo el siete divino y sagrado. Las trompetas de la escatolog\u00ed\u00ada son seis m\u00e1s una. Como n\u00famero de totalidad, el siete se atribuye tambi\u00e9n a las potencias enemigas, del mal, pero para indicar que son vencidas a pesar de su arrogancia, cf Lc 8,2; los siete demonios; Ap 12,3: el drag\u00f3n de siete cabezas coronadas [1 Apocalipsis].<br \/>\nOcho es el primero despu\u00e9s de siete, y por tanto el n\u00famero de la novedad, del principio, de la resurrecci\u00f3n final. El nueve no tiene significados particulares. El diez, por influjo del sistema de c\u00f3mputo decimal, es el n\u00famero preferido de la totalidad, lo mismo en el bien que en el mal. El doce es el de las tribus; es el n\u00famero del pueblo y de todo lo que a \u00e9l se refiere, especialmente en el culto. En Ap 22,2 es el n\u00famero del cumplimiento, y los \u2020\u0153marcados\u2020\u2122 de Ap 7,1-8 son 144.000, es decir, 12 X 12.000. Est\u00e1 en relaci\u00f3n con el zod\u00ed\u00adaco y los tiempos del a\u00f1o. El cuarenta, la duraci\u00f3n de una generaci\u00f3n, es el n\u00famero de los a\u00f1os del desierto; necesidad y ayuno, tentaci\u00f3n, prueba y castigo, pero tambi\u00e9n formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, como los cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n antes de la ascensi\u00f3n. Cincuenta es 7X7 m\u00e1s uno: es la plenitud que da alegr\u00ed\u00ada; la alegr\u00ed\u00ada de la alianza en pentecost\u00e9s y la solemne y extraordinaria del jubileo. Setenta es la plenitud del siete y del diez: setenta, seg\u00fan una lecci\u00f3n, son los disc\u00ed\u00adpulos, Lc 10,1; setenta veces siete se debe perdonar, Mt 18,22. Mil es el l\u00ed\u00admite imaginable en n\u00fameros precisos de la plenitud del diez, Ap 20,6.<br \/>\nEntre los signos alfab\u00e9ticos, alfa y omega indican principio y fin, Ap 1,8; 22,13; se dice de Cristo. Tau es sello de pertenencia a Dios, que marca a sus salvados, Ez9,4ss, cf Ap 7,3. A veces se busca el simbolismo mediante el valor num\u00e9rico de las letras que componen nombres propios. As\u00ed\u00ad, la genealog\u00ed\u00ada de Mt 1,1-17, construida con tres series de catorce generaciones cada una y que resume la historia del pueblo mesi\u00e1nico cumplida en Jes\u00fas, se inspirar\u00ed\u00ada en el valor num\u00e9rico de las letras que forman el nombre de David: d, w, d: 4,6,4, justamente catorce, que es tambi\u00e9n el doble del n\u00famero sagrado siete, y tres series como las tres letras. Tambi\u00e9n el 666 de Ap 13,10 es interpretado seg\u00fan el valor num\u00e9rico de las letras que componen el nombre de Ner\u00f3n.<br \/>\n3116<br \/>\n7. Simbolismo de la historia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nSon los s\u00ed\u00admbolos tipo y todas las asociaciones que se hacen con personajes y situaciones precedentes dentro tanto del AT como entre el A y el NT. En Rom 5,14 y ico 15,45-49 se establece una asociaci\u00f3n tipol\u00f3gica entre Ad\u00e1n y Cristo, el primero, cabeza de la humanidad del pecado y de la muerte, el otro, de la humanidad nueva de la gracia; el primero, ejemplar de la humanidad terrestre, el segundo de la nueva humanidad celestial. El arca de No\u00e9 representa la solicitud salv\u00ed\u00adfica de Dios, Sg 10,4; 14,7, como el cesto en el que fue salvado Mois\u00e9s, Ex 2,3-9. Los acontecimientos del diluvio prefiguran los tiempos escatol\u00f3gicos, Mt 24,37s; Heb 11,7, y la salvaci\u00f3n mediante el agua en el arca en el bautismo, 1 Pe 3,20s. Melquisedec es el tipo del rey sacerdote nuevo, Cristo. Abrah\u00e1n es la figura del justificado por la fe, Rom 4,1-25; Gal 3,6-18. La narraci\u00f3n de las relaciones de Sara y Agar son \u2020\u0153enunciado de otra cosa\u2020\u2122, alegor\u00ed\u00ada, puesto que son los \u2020\u0153dos testamentos\u2020\u009d, Gal 4,21-31. Mois\u00e9s, el \u00e9xodo, la pascua, el cordero y su sangre, junto con la alianza y los ritos de su estipulaci\u00f3n, son representaciones fundamentales de la obra redentora de Cristo. El arca de la alianza, s\u00ed\u00admbolo de \u00e9sta, signo de la presencia de Yhwh, 1S 3,3, escabel de sus pies, ICr\u00f3n 28,2, es el centro del culto del templo, especialmente de los ritos de la expiaci\u00f3n; ahora que Jes\u00fas se ha presentado como el nuevo templo, Jn 2,19-22, y el instaurador en s\u00ed\u00ad mismo del culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad, Jn 4,23s, todo el culto antiguo, especialmente en la carta a los Hebreos, es considerado preparaci\u00f3n prefigura-tiva del sacrificio \u00fanico y perpetuado en el cielo de Jes\u00fas. Los creyentes son ahora el templo espiritual y ofrecen el sacrificio de su vida en el Esp\u00ed\u00adritu. Y en Heb 9,4 se recuerda tambi\u00e9n el contenido del arca de la alianza: las tablas de la ley, el man\u00e1, la vara florecida de Aar\u00f3n, s\u00ed\u00admbolos de vida. En Ap 11,19, la visi\u00f3n del arca simboliza el cumplimiento. El \u00e9xodo y el desierto son el templo y el lugar del amor de la juventud, Jer 2, Is, y son s\u00ed\u00admbolo de la liberaci\u00f3n del exilio, Is 40,1-11; 43,14-21, pero tambi\u00e9n la prueba de la infidelidad y de la purificaci\u00f3n. Todo lo que se escribi\u00f3 de ellos es \u2020\u0153tipo nuestro, a quienes ha llegado el cumplimiento de los tiempos\u2020\u009d: la piedra, de la cual brota el agua en el desierto, es Cristo; la falta de fe y la idolatr\u00ed\u00ada son las continuas tentaciones tambi\u00e9n del cristiano, ico 10,1-11; cf 2Co 3,7-16. Para Jes\u00fas, el man\u00e1 figuraba el verdadero alimento del cielo, que es \u00e9l, Jn 6,31-35; la serpiente de bronce elevada para que la miraran y as\u00ed\u00ad salvarse de la mordedura venenosa es s\u00ed\u00admbolo de Jes\u00fas alzado en la cruz para la salvaci\u00f3n, Jn 3,14s. El don de la ley en tablas de piedra es figura de otra ley escrita en los corazones, el don del Esp\u00ed\u00adritu, Jer 31,31-34; Ez 36,24-27; Rom 8,1-4. David es la figura del rey mes\u00ed\u00adas. Los tiempos pr\u00f3speros y gloriosos de Salom\u00f3n son el s\u00ed\u00admbolo de la gloria y de la atracci\u00f3n de la nueva Jerusal\u00e9n, Is 60,1-9; cf Mt 2,1 -12; 12,42; la sabidur\u00ed\u00ada y opulencia del rey son mucho menos que los dones del Padre, Mt 6,29. Jerusal\u00e9n-Si\u00f3n es la ciudad de Dios, s\u00ed\u00admbolo de la santidad y de la justicia, representada en la \u2020\u0153hija de Si\u00f3n\u2020\u009d como pueblo ideal y fiel, centro de paz y de todos los bienes de la salvaci\u00f3n; por eso representa la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la bienaventuranza.<br \/>\nMois\u00e9s y Elias en la narraci\u00f3n de la transfiguraci\u00f3n simbolizan la ley y los profetas en su funci\u00f3n preparato-riay anunciadora, Mt 17,3. En cuanto a Elias, es el profeta precursor, que encuentra su realizaci\u00f3n en Juan Bautista, Mt 11,14. El \u2020\u0153siervo de Yhwh\u2020\u009d es la figura del mediador de la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios en la obediencia y en el sufrimiento expiatorio que Jes\u00fas llevar\u00e1 a cabo. Jon\u00e1s, por su experiencia en el vientre del pez, del cual fue salvado, y por su predicaci\u00f3n en N\u00ed\u00adnive, fue tomado como modelo de la misi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Mt 12,39-41; 16,4. Jb es la figura del aguante confiado y recompensado, Jc 5,11. Henoc es la figura del fiel que es transformado sin pasar por la muerte, Heb 11,5. Tambi\u00e9n Egipto y Babilonia se convierten en s\u00ed\u00admbolos de las potencias adversas, que hacen esclavo al pueblo de Dios; la segunda, en el Apocalipsis, es la figura de Roma corrompida en su riqueza prepotente y perseguidora. Finalmente, est\u00e1 todo el simbolismo sacramental referente a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\n3117<br \/>\nBIBL.: AA.W., L\u2020\u2122analisidelracconlo, Bom-piani, Mil\u00e1n 1980; AA.W., S\u00e9miotique narra-uve: r\u00e9clls bibliques en \u2020\u0153Languages\u2020\u009d 22, Didier-Larousse, Par\u00ed\u00ads 1971; Alonso Schokel L., Estudios de po\u00e9tica hebrea, Juan Flors, Barcelona 1963; Bachelard G., L\u2020\u2122Airetle Songes, Librai-rie J. 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Por eso la palabra recibi\u00f3 la significaci\u00f3n de pacto; y en el lenguaje eclesi\u00e1stico indica la comunidad de confesi\u00f3n, la formulaci\u00f3n &#8211; fijada preceptivamente &#8211; de la fe (-> s\u00ed\u00admbolos de fe), y luego tambi\u00e9n utensilios, im\u00e1genes y actos en que se expresa la fe. A partir de la ciencia de la religi\u00f3n, de la psicolog\u00ed\u00ada, de la ciencia del arte y de la literatura, as\u00ed\u00ad como de la teor\u00ed\u00ada de la ciencia y de la l\u00f3gica, el concepto ha recibido hoy tal amplitud y pluralidad de significados que, p. ej., incluso los signos operativos de c\u00e1lculos log\u00ed\u00adsticos se llaman s\u00ed\u00admbolos. Prescindiendo de la terminolog\u00ed\u00ada l\u00f3gica, el s. se distingue del signo, como concepto m\u00e1s amplio y formal, por su mayor \u00abadecuaci\u00f3n\u00bb (debida a la naturaleza de la cosa misma o a una convenci\u00f3n), es decir, por una \u00abcercan\u00ed\u00ada\u00bb mayor (arbitrariedad menor) del signo visible a lo significado. En cada caso esta delimitaci\u00f3n no siempre ser\u00e1 clara, pero indica, no obstante, su cualidad propia, el contenido de sentido del s. frente al signo meramente significante; y al mismo tiempo indica tambi\u00e9n los l\u00ed\u00admites y el car\u00e1cter problem\u00e1tico del s\u00ed\u00admbolo.<\/p>\n<p>2. a) Fundamento antropol\u00f3gico. El s. en el sentido precisado se basa en la constituci\u00f3n esencial del hombre como ser espiritual, corporal y comunitario. Por ello los s. particulares en su multiplicidad incalculable han de ser examinados desde la simbolizaci\u00f3n por la que se ponen, del mismo modo que las palabras pronunciadas deben ser analizadas a la luz del acto de hablar (la \u00abpalabra pronunciada\u00bb: logos, en virtud de la cual el hombre es hombre). S. en este sentido originario (como simbolizaci\u00f3n, es decir &#8211; seg\u00fan se mostrar\u00e1 m\u00e1s tarde &#8211; como experiencia y a la vez posici\u00f3n del s.) deber\u00ed\u00ada entenderse en consecuencia como (auto)realizaci\u00f3n de la libertad. Por consiguiente, el s. no remite a otro, sino que en \u00e9l se pone &#8211; como en algo que siendo distinto pertenece al ponente mismo &#8211; una realidad que est\u00e1 presente en lo puesto y, sin embargo, no se agota completamente en ello. En tal antropolog\u00ed\u00ada la concepci\u00f3n hegeliana de la alienaci\u00f3n (del concepto, en cuya naturaleza radica el \u00abmanifestarse\u00bb) se convierte en el \u00abs. real\u00bb de K. Rahner, cuyo caso primario est\u00e1 representado por el cuerpo humano y los actos corporales en las fundamentales tomas personales de posici\u00f3n (amor, fe, odio&#8230;).<\/p>\n<p>Hay que destacar con igual claridad el momento de la interpersonalidad en la realizaci\u00f3n del s. No s\u00f3lo en el sentido de que la libertad que se pone a s\u00ed\u00ad misma con su \u00abpalabra\u00bb se dirige necesariamente a otros, sino, m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, en el de que nunca se pone solitariamente a s\u00ed\u00ad misma. Hegel ha mostrado igualmente que \u00abconfiguraci\u00f3n\u00bb significa limitaci\u00f3n, que el l\u00ed\u00admite no pertenece a uno solamente, sino a dos como m\u00ed\u00adnimo, y que el yo, por consiguiente, s\u00f3lo en el otro llega a s\u00ed\u00ad mismo. Sin embargo, hay que oponer al idealismo alem\u00e1n, de acuerdo con el pensamiento dialog\u00ed\u00adstico del s. xx (y ya con la filosof\u00ed\u00ada posterior de J.G. Fichte) que el \u00abencuentro de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb en el otro no sigue una sola l\u00ed\u00adnea, sino que transcurre esencialmente en dos direcciones: de igual manera que el yo en el t\u00fa, el t\u00fa se encuentra en el yo por la realizaci\u00f3n com\u00fan de un s., y ambos no s\u00f3lo se encuentran a s\u00ed\u00ad mismos, sino que se encuentran en su referencia mutua, en su comunidad. Y esta comunidad llega a s\u00ed\u00ad misma en su realizaci\u00f3n com\u00fan, es decir, para cada uno la posici\u00f3n de un s. tambi\u00e9n es siempre experiencia de un s., y viceversa.<\/p>\n<p>S. es la realidad \u00fanica de la libertad entre \u00abdos\u00bb o \u00abmuchos\u00bb (como realizaci\u00f3n en el sentido de dar y recibir a la vez). En este hecho se basan sus determinaciones ulteriores: su plenitud, su delimitaci\u00f3n, su historicidad. El l\u00ed\u00admite del s. radica en su diferencia respecto de lo simbolizado o, mejor dicho, respecto del que se simboliza en \u00e9l. Se rechaza con raz\u00f3n la expresi\u00f3n \u00abmero s.\u00bb (a la que se opone, p. ej., Tillich), pues el s. contiene \u00abm\u00e1s\u00bb de lo que en \u00e9l se dice palpablemente (es aparici\u00f3n, presencia, posici\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo&#8230;); pero no es de lleno lo que se hace presente en \u00e9l. Si el s. se toma por lo simbolizado, surgen las formas falsas del fetichismo y de la idolatr\u00ed\u00ada, el s. se hace un \u00ab\u00ed\u00addolo\u00bb. Si se desconoce la presencia real de lo simbolizado en el s., nacen entonces las formas falsas de \u00abpura interioridad\u00bb en las tendencias iconoclastas, el s. se convierte en mero signo, en una \u00abcifra\u00bb. Pero tampoco pueden absolutizarse determinados s. como \u00abdados por la naturaleza\u00bb. Los s., en cuanto configuraciones de la libertad, son hist\u00f3ricos, es decir, pueden \u00abenvejecer\u00bb, quedarse \u00abvac\u00ed\u00ados\u00bb, tan pronto como la libertad (tanto individualmente como en el sentido de una \u00e9poca hist\u00f3rica) se afirma de otra manera. Por esto es imposible una visi\u00f3n sistem\u00e1tica del s. que vaya m\u00e1s all\u00e1 de un marco sumamente formal; todo puede hacerse material de la propia realizaci\u00f3n, no de forma arbitraria, ciertamente, sino dentro de los l\u00ed\u00admites obligados del existir hist\u00f3rico, cuyo olvido convierte los s. en alegor\u00ed\u00adas. Aqu\u00ed\u00ad se abre el campo de trabajo de la investigaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrico-hist\u00f3rica de los s. en la religi\u00f3n, el arte, la literatura, el derecho, la pol\u00ed\u00adtica y Ios usos populares, as\u00ed\u00ad como en la vida an\u00ed\u00admica individual y supraindividual.<\/p>\n<p>b) Mundo simb\u00f3lico. Bajo la perspectiva antropol\u00f3gica se muestra ya una gradaci\u00f3n de los s., que va desde el cuerpo hasta la palabra o el gesto expresivo libremente elegidos (aqu\u00ed\u00ad tiene tambi\u00e9n su lugar la distinci\u00f3n entre s. en sentido estricto y concepto, e igualmente la cuesti\u00f3n del s. de la t\u00e9cnica, la cual no puede considerarse en mera oposici\u00f3n con \u00e9l). Igual que todos los conceptos fundamentales, tambi\u00e9n el s. es un concepto an\u00e1logo y envolvente, y con ello se muestra inmediatamente la funci\u00f3n del s. en la constituci\u00f3n del -> mundo (cf. la cuesti\u00f3n del \u00abl\u00ed\u00admite\u00bb entre cuerpo y mundo), y su acci\u00f3n seleccionadora e integradora en sus diversas configuraciones (juego). Adem\u00e1s la perspectiva antropol\u00f3gica posibilita tambi\u00e9n una comprensi\u00f3n de la naturaleza &#8211; y principalmente del mundo &#8211; como s., el cual no puede suprimirse sin m\u00e1s como si fuera un antropomorfismo ingenuo. As\u00ed\u00ad la biolog\u00ed\u00ada investiga los s. en la conducta animal, en la forma de los animales (Portmann), en la estructura de las plantas (p. ej., en las inflorescencias referidas a los animales). Por encima de estas relaciones particulares inmanentes, las cosas, las relaciones y los sucesos del mundo siempre se han presentado al hombre como s. de s\u00ed\u00ad mismo y de lo totalmente otro, de lo -a santo. Principalmente el arte expresa la primera experiencia (cf. tambi\u00e9n los resultados de la investigaci\u00f3n de leyendas o de la psicolog\u00ed\u00ada profunda); la segunda experiencia es expresada en los mitos y en el culto de la religi\u00f3n. Y del mismo modo que aqu\u00ed\u00ad el arte de alg\u00fan modo expresa tambi\u00e9n la segunda experiencia y la religi\u00f3n da expresi\u00f3n a la primera (p. ej., en los mitos de la creaci\u00f3n del mundo a partir del cuerpo de un hombre originario o de un gigante), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n un pensamiento que parta de la tradici\u00f3n cristiana puede reflexionar expresamente sobre ambos momentos en su unidad. Puesto que, seg\u00fan la Escritura (G\u00e9n 2, 19ss), Ad\u00e1n da sus nombres (su esencia) a las bestias, no tiene por qu\u00e9 calificarse de subjetivismo idealista el decir que el mundo (y el hombre mismo) como \u00abpalabra\u00bb del creador es esta palabra \u00fanicamente en cuanto percibida por el hombre y pronunciada juntamente por \u00e9l; o el decir, por consiguiente, que el mundo es s. de la unidad y posici\u00f3n entre la libertad finita y creada y la divina y creante, no en el sentido de dos socios en un mismo plano, pero s\u00ed\u00ad en el de que la libertad creadora crea libertad, es decir, se crea un \u00absocio\u00bb. Por tanto el mundo es el devenir real de la historia de \u00abambas\u00bb libertades. Pero ese pensamiento s\u00f3lo queda legitimado a partir de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. En el hecho de que las cosas han sido creadas (para -> gloria de Dios, la cual se pronuncia con palabras en el hombre) se basa su pertenencia mutua, su \u00absemejanza\u00bb (-> analog\u00ed\u00ada del ser), en virtud de la cual una cosa puede representar a otra. Como creadas todas las cosas son, cada una a su manera, vestigia Dei, aparici\u00f3n visible de su naturaleza invisible (Rom 1, 20). Pero el s. originario de la teolog\u00ed\u00ada cristiana (que da nueva plenitud a la imago Dei en el hombre) es el Logos encarnado, viendo al cual se ve al Padre (Jn 14, 6-10). As\u00ed\u00ad Cristo proclama, no la liberaci\u00f3n del s., sino su redenci\u00f3n. Diferencia e identidad (dialog\u00ed\u00adstico-personal, \u00abpneum\u00e1tica\u00bb), interpersonalidad e historicidad del s. alcanzan aqu\u00ed\u00ad su cima insuperable. A la vez, en la \u00abplenitud\u00bb misma del s. (aunque no totalmente en su apropiaci\u00f3n) se supera la tentaci\u00f3n de idolatr\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como la de su conversi\u00f3n en puras cifras vac\u00ed\u00adas. Ante todo, aqu\u00ed\u00ad forma del s. y realidad del mismo se han tornado id\u00e9nticas,es decir, por lo menos en Cristo mismo el s. obra lo que dice y engendra lo que muestra (es positum et receptum no s\u00f3lo valide, sino tambi\u00e9n fructuose, citando sumariamente la teolog\u00ed\u00ada sacramentaria), y supera as\u00ed\u00ad, su limitaci\u00f3n cong\u00e9nita, su ambivalencia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la \u00abplenitud\u00bb, este s. tiene tambi\u00e9n \u00abvalidez universal\u00bb, es decir, la fuerza de evocaci\u00f3n propia del s. (sobre todo a diferencia del concepto) trasciende aqu\u00ed\u00ad todos los l\u00ed\u00admites de \u00e9poca, de cultura y de cualquier otro tipo, no en virtud de una atemporalidad abstracta, sino como \u00abcentro\u00bb de la historia, no como concepto m\u00e1s universal, sino como \u00abnombre\u00bb para todos (Flp 2, 9ss; universale concretum). El car\u00e1cter encarnatorio y simb\u00f3lico de este centro tambi\u00e9n es luego la ley de su repercusi\u00f3n hist\u00f3rica en la visibilidad del s. de la -> Iglesia, de la fe, de los -> sacramentos, de los -> sacramentales, etc. (cf. tambi\u00e9n especialmente -> eucarist\u00ed\u00ada donde, en la cuesti\u00f3n de la presencia real, a partir de tal comprensi\u00f3n del s. los enunciados de la fe pueden esclarecerse con sentido y profundizarse antropol\u00f3gicamente; y por cierto de tal manera que lo sustancial en la doctrina tradicional no s\u00f3lo no quede vaciado en aras de lo \u00abpersonal\u00bb, sino que se conserve de lleno como momento material natural en el fen\u00f3meno conjunto de lo personal). Como ya se ha insinuado, vuelven a surgir en esta historia las citadas tentaciones respecto del s.; sin embargo, en principio est\u00e1n superadas aqu\u00ed\u00ad (Mt 16, 18; 28, 20), aunque s\u00f3lo \u00aben esperanza\u00bb (Rom 8, 24).<\/p>\n<p>La \u00abnueva tierra\u00bb sin templo (Ap 21, 22) no se ha convertido todav\u00ed\u00ada en realidad sin velos, y as\u00ed\u00ad la separaci\u00f3n entre lo sagrado y lo profano est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en vigor. Pero precisamente la tierra nueva significar\u00e1, no el final, sino la consumaci\u00f3n del s., la plena unidad entre el reino del hombre y el -> reino de Dios, entre el reino del Hijo y el del Padre (1 Cor 15, 18), la inmediatez mediada en la \u00abpermanencia\u00bb del Hijo encarnado. As\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada cristiana del s. est\u00e1 siempre bajo la perspectiva de la escatolog\u00ed\u00ada, y no s\u00f3lo bajo la de la creaci\u00f3n y encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En definitiva este \u00abfinal\u00bb es plenitud del s. por cuanto no conduce a la claridad del haber visto, ni a la penetraci\u00f3n finalmente lograda del conocimiento, sino al reconocimiento de la libertad que hace donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma y aprehende al sujeto que la recibe. La diferencia, caracter\u00ed\u00adstica del s., entre comprensibilidad e incomprensibilidad se descubre aqu\u00ed\u00ad definitivamente, no como dicotom\u00ed\u00ada de dos \u00abmundos\u00bb la cual deba superarse, sino como evento de la libertad originaria, que se da sin agotarse, que se revela como -> misterio santo.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: E. Cassirer, Filosof\u00ed\u00ada de las formas simb\u00f3licas (F de C Econ M\u00e9x); W. M\u00fcri, SYMBOLON (Berna 1931); H. Loof, Der Symbolbegriff in der neueren Religionsphilosophie und Theologie (K\u00f6 1955) (hihi.); F. Herrmann (dir.), Symbolik der Religionen, 15 vols. (St 1958-1967); 1&#8242;. Tillich, Gesammelte Werke, espec. 1 y V (St 1959ss.); Rahner III 47-60 (Eterna significaci\u00f3n de la humanidad de Jes\u00fas para nuestra relaci\u00f3n con Dios), IV 283-322 (Para una teolog\u00ed\u00ada del s\u00ed\u00admbolo); Symbolon. Jahrbuch f\u00fcr Symbolforschung (St 1960 ss.); H. H. v. Balthasar, Herrlichkeit, 4 vols. (Ei 1962 ss.); St. Wisse, Das religi\u00f6se Symbol (Essen 1963); M. Becker, Bild &#8211; Symbol &#8211; Glaube (Essen 1965); B. Welle, Auf der Spur des Ewigen (Fr 1965) espec. 49-151; K. D. N\u00f6renberg, Analogia Imaginis (G\u00fc 1966); Ph. Rech, Inbild des Kosmos, 2 vols. (Sa 1966); D. Forster, Die Welt der Symbole (I 21967); C. G. Jung, Der Mensch und seine Symbole (Olten &#8211; Fr 1968); J. Splett, Sakrament der Wirklichkeit (W\u00fc 1968); \u00ed\u00addem, Symbole et libert\u00e9: L&#8217;Hermeneutique de la libert\u00e9 religieuse (bajo la dir. de E. Castelli) (R &#8211; P 1968) 103-123; W. Heinen (bajo la dir. de), Bild &#8211; Wort &#8211; Symbol in der Theologie (W\u00fc 1968); F. Soria, Sobre signo y s\u00ed\u00admbolo, en Est Fil 14 (1965) 565-590.<\/p>\n<p>J\u00f6rg Splett<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>parabole (parabolhv, 3850), echar o colocar de lado o al lado (para, al lado; balo, arrojar) con el prop\u00f3sito de comparar o asemejar, par\u00e1bola. Se traduce \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb en Heb 9:9 (RV: \u00abfigura\u00bb). V\u00e9ase , y tambi\u00e9n FIGURADO, SEMEJANZA, SENTIDO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El uso de s\u00edmbolos es caracter\u00edstica com\u00fan a todas las religiones. La palabra gr. <\/span><span style=''>symbolon<\/span><span lang=ES style=''> ten\u00eda varios usos, <etiqueta id=\"#_ftn916\" name=\"_ftnref916\" title=\"\">p. ej. como se\u00f1al, prenda, prueba, y su importanci<\/etiqueta>a derivaba del hecho de que se trataba de un objeto representativo que garantizaba la realidad de aquello que simbolizaba. El s\u00edmbolo se define como \u201cuna cosa que por consentimiento general se considera que tipifica, representa o recuerda algo naturalmente (<etiqueta id=\"#_ftn917\" name=\"_ftnref917\" title=\"\">esp. una idea o cualidad) por la posesi\u00f3n de cualidades an\u00e1logas o por asociaci\u00f3n de hecho o en pensamiento (<\/etiqueta><i>Concise Oxford Dictionary<\/i>). Esta clara distinci\u00f3n entre objeto y s\u00edmbolo es inevitable en la filosof\u00eda anal\u00edtica, pero no se encuentra en el pensamiento primitivo. Malinowski recalc\u00f3 el hecho de que el simbolismo se funda, no en una relaci\u00f3n entre un objeto y un signo, sino en la influencia que el signo o la acci\u00f3n tiene sobre un organismo receptivo (<i>A Scientific Theory of Culture<\/i>, 1944). Es importante recordar esto cuando se analiza el simbolismo en la Biblia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. S\u00edmbolos personales<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el pensamiento israelita primitivo el clan o la familia era la unidad fundamental, no el individuo. La vida (<\/span><span style=' '>nefe\u0161<\/span><span lang=ES style=' '>) de los individuos constitu\u00eda la vida del grupo; la vida del grupo se extend\u00eda a todos los individuos. Esta concepci\u00f3n psicol\u00f3gica se ha denominado personalidad corporativa (Wheeler Robinson) o conciencia grupal (Radcliffe Brown), y ayuda a explicar el que una persona pudiera simbolizar a un grupo de personas (2 S. 18.3) o la presencia de Dios (Ex. 7.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay una expresi\u00f3n, <\/span><span style=' '>&#722;&#305;&#770;\u0161 h&#257;&#722;<sup>e<\/sup>l&#333;h&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>, que se usa m\u00e1s de 70 veces y se traduce \u201cvar\u00f3n de Dios\u201d, que podr\u00eda traducirse \u201chombre divino\u201d. Veintisiete veces se refiere a Eliseo, y en los restantes casos a profetas tales como El\u00edas y Samuel, o Mois\u00e9s y David. A Eliseo se le atribuyen poderes divinos, tales como el de restaurar la vida (2 R. 4.35) y leer la mente (2 R. 5.26). Ocupa el lugar de Dios, hace las obras de Dios, y es s\u00edmbolo de la presencia de Dios. En forma similar, Mois\u00e9s fue como Dios para Aar\u00f3n (Ex. 4.15) y Fara\u00f3n (Ex. 7.1), en palabras y hechos (Ex. 14.16; 17.9) Todos los profetas hablaban palabras de Dios, y cuando los israelitas los escuchaban o\u00edan a Dios mismo; en consecuencia, la persona del profeta era inmune al mal. Hay pocas pruebas para demostrar que la monarqu\u00eda israelita se considerase divina, pero es posible que Salom\u00f3n se haya erigido en s\u00edmbolo de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. S\u00edmbolos objetivos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Ciertos objetos externos se usaban tambi\u00e9n para simbolizar la presencia de Dios, de modo representativo o convencional. El arco iris se aceptaba como se\u00f1al segura de que la ira de Dios hab\u00eda pasado y de que recordar\u00eda su pacto (Gn. 9.13). Mois\u00e9s hizo una serpiente de bronce para simbolizar la sabidur\u00eda y el poder sanador de Dios (Nm. 21.9); los becerros de oro ten\u00edan como fin simbolizar el gran poder de Dios (Ex. 32 y 1 R. 12). Sin embargo, era m\u00e1s frecuente que se hicieran objetos sin que representaran caracter\u00edsticas particulares de Dios, de lo cual constituye un ejemplo importante el altar. El vocablo heb. <\/span><span style=''>mizb&#275;ah<\/span><span lang=ES style=''>, de la ra\u00edz <\/span><span style=''>zb&#7717;<\/span><span lang=ES style=''> (\u201cmatanza\u201d) sugiere el lugar donde se preparaba al animal para el sacrificio. Se deber\u00eda notar, empero, que en los relatos m\u00e1s antiguos los patriarcas erig\u00edan altares despu\u00e9s de una aparici\u00f3n de Dios, para se\u00f1alar el lugar y dedic\u00e1rselo para siempre. En el culto israelita el altar simbolizaba el lugar de reuni\u00f3n de Dios con el hombre, mientras que el arca simbolizaba la presencia de Dios porque conten\u00eda las tablas del Dec\u00e1logo, y donde estaba la palabra de Dios all\u00ed estaba Dios mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una vez que se lo edific\u00f3 el templo cumpli\u00f3 la funci\u00f3n de s\u00edmbolo del poder universal de Dios. El templo mismo era s\u00edmbolo de la tierra, la fuente de bronce s\u00edmbolo del mar, y el candelero de oro s\u00edmbolo del sol. Era necesario que el sacerdote estuviera adecuadamente ataviado cuando entraba en el tabern\u00e1culo o el templo, y sus vestiduras eran claramente simb\u00f3licas. Se hac\u00edan de lino (Ex. 28.39), ya que se consideraba que ten\u00eda cualidades protectoras (Lv. 6.8\u201312). Dos razones son posibles. Como los sacrificios eran animales, al ser vegetal el lino otorgaba una inmunidad que no se dar\u00eda en el caso de las vestimentas de lana o de cuero. Pero es m\u00e1s probable que, como en muchos relatos populares, el lino se considerase s\u00edmbolo de inmortalidad o indestructibilidad. Eruditos jud\u00edos han sugerido significados simb\u00f3licos para los colores de las vestiduras, y para cada art\u00edculo de vestir. El efod y el pectoral simbolizaban las doce tribus y la justicia, y cuando el sacerdote se los pon\u00eda ellos le daban poder para juzgar en el nombre del Se\u00f1or. Su t\u00fanica estaba decorada con granadas y campanas, s\u00edmbolos de fertilidad y de advertencia para los esp\u00edritus malignos. En la cabeza llevaba una mitra grabada con las palabras \u201csantidad a Jehov\u00e1\u201d (Ex. 28.36), lo cual hac\u00eda que el sacerdote mismo fuese prolongaci\u00f3n de la presencia de Dios, o sea s\u00edmbolo divino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. S\u00edmbolos actuados<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Estos s\u00edmbolos eran acciones cuyo prop\u00f3sito o car\u00e1cter ilustrativo iba m\u00e1s all\u00e1 del contexto inmediato. Demostraban o presentaban circunstancias nuevas. Deben distinguirse de lo m\u00e1gico, que ten\u00eda como fin obligar a Dios a realizar una acci\u00f3n particular. Cuando un esclavo israelita prefer\u00eda someterse a la esclavitud en forma permanente, en lugar de aceptar la libertad, su amo le perforaba la oreja y lo ataba al poste de la puerta para indicar que desde ese momento el esclavo formaba parte de su casa (Ex. 21.6). Entre otras acciones simb\u00f3licas de naturaleza dom\u00e9stica podemos mencionar la entrega de un zapato para simbolizar la renuncia a todos los derechos personales a la herencia (Rt. 4.7) y el cortarse el cabello para simbolizar el ofrecimiento de la vida a un pariente muerto (Is. 22.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Entre las acciones simb\u00f3licas religiosas, la *circuncisi\u00f3n ha sido siempre un rito significativo; relacionado originalmente con el casamiento, se efectuaba para contrarrestar las intenciones malignas de los esp\u00edritus que montan guardia ante la camara nupcial, pero en Israel se la transfiri\u00f3 a la ni\u00f1ez y luego a la infancia, y representa la dedicaci\u00f3n de los poderes de reproducci\u00f3n a la gu\u00eda divina, y la incorporaci\u00f3n del ni\u00f1o en la comunidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La ceremonia del macho cabr\u00edo (\u201cchivo\u201d, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=' '>) por la cual se transfer\u00edan los pecados del pueblo al animal el d\u00eda de la expiaci\u00f3n era un rito muy conocido en muchos pa\u00edses; se la ha descrito como un caso claro del principio de la solidaridad vicaria, en este caso entre sacerdote, pueblo y macho cabr\u00edo (C. Lattey, <i>VT<\/i> 1, 1951, pp. 272).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros casos de transferencia por acci\u00f3n simb\u00f3lica son la vaca alazana (Nm. 19), por la que se transfer\u00eda la inmundicia, y el ungimiento, que transfer\u00eda poder espiritual (p. ej. 1 S. 16.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Atenci\u00f3n especial merece la importancia de las acciones simb\u00f3licas de los profetas. Estos hombres no s\u00f3lo proclamaban su mensaje sino que realizaban acciones para demostrar lo que har\u00eda Dios, y de este modo contribu\u00edan a lograr el resultado. No realizaban estas acciones para influir sobre la voluntad de Dios, sino para preparar el camino para lo que hab\u00eda decretado. As\u00ed, Isa\u00edas anduvo desnudo como se\u00f1al de que Dios mandar\u00eda pobreza y exilio para Israel (Is. 20.2). Jerem\u00edas enterr\u00f3 un cinto nuevo en tierra h\u00fameda y m\u00e1s tarde lo desenterr\u00f3, podrido, para mostrar la forma en que Israel, antes tan cerca de Dios, hab\u00eda sido rechazada y ser\u00eda despojada (Jer. 13). Ezequiel dise\u00f1\u00f3 una ciudad en un adobe y puso modelos de m\u00e1quinas de sitiar alrededor de ella para indicar la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n que Dios ya hab\u00eda decidido (Ez. 4.1\u20133). V\u00e9anse otros ejemplos en 1 S. 15.27; Jer. 19.11; 28.11.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aqu\u00ed la situaci\u00f3n es muy diferente. No hay personas simb\u00f3licas; Jesucristo no era s\u00edmbolo de Dios, porque <i>era<\/i> Dios, como afirm\u00f3 en las palabras \u201cyo y el Padre uno somos\u201d (Jn. 10.30). Tampoco se podr\u00eda describir a los disc\u00edpulos como s\u00edmbolos, porque eran siervos sometidos a disciplina y no representantes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo acciones simb\u00f3licas y las aprob\u00f3 para la iglesia. Sus milagros de curaci\u00f3n no fueron simplemente actos de compasi\u00f3n, sino s\u00edmbolos o se\u00f1ales que demostraban que el reino de Dios se acercaba. De igual manera, cuando tom\u00f3 el pan y el vino y los entreg\u00f3 a los disc\u00edpulos, diciendo \u201chaced esto en memoria de m\u00ed\u201d, no estaba simplemente exhort\u00e1ndolos a mantener una buena relaci\u00f3n entre ellos, sino d\u00e1ndoles un rito mediante el cual pod\u00edan simbolizar su presencia eternamente en su iglesia. De esta manera la iglesia ha aceptado el simbolismo de los sacramentos. En el pan y el vino el que participa recibe por fe el cuerpo y la sangre verdaderos del Se\u00f1or. En las aguas del bautismo el pecado es completamente lavado simb\u00f3licamente y la persona se hace miembro del reba\u00f1o de Cristo. En estas acciones la iglesia simboliza su fe; los *sacramentos no son solamente ilustraciones sino canales instituidos para la trasmisi\u00f3n de la gracia divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de los s\u00edmbolos sacramentales, la iglesia ha usado el s\u00edmbolo de la cruz. Se trata de un s\u00edmbolo verdadero en que es una representaci\u00f3n pict\u00f3rica de un hecho hist\u00f3rico, un resumen visual de ciertos rasgos esenciales de la fe cristiana, y al mismo tiempo un medio de gracia para los fieles. En la historia del arte cristiano se han cristalizado ciertos s\u00edmbolos pict\u00f3ricos relacionados con los doce ap\u00f3stoles, p. ej. las llaves de san Pedro y los s\u00edmbolos de los cuatro evangelistas. En una \u00e9poca el pez constitu\u00eda un s\u00edmbolo popular de la fe cristiana porque las letras de la palabra gr. <\/span><span style=''>ijthys<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018pez\u2019, formaba las iniciales de palabras que significaban \u201cJesucristo, Hijo de Dios, Salvador\u201d. La iglesia cristiana nunca ha prohibido el uso de s\u00edmbolos, porque forman parte de la naturaleza y la experiencia del hombre, pero no los ha alentado, no sea que al realzar el s\u00edmbolo el creyente pierda al Se\u00f1or Jesucristo mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> F. Cassirer, <i>Filosof\u00eda de las formas simb\u00f3licas<\/i>, 1976; C. G. Jung, <i>Simbolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>, 1962; D. Sartore, \u201cSigno, S\u00edmbolo\u201d, <i>Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinar<\/i>, 1983, t(t). IV, pp. 307\u2013322; P. Ricoeur, <i>Hermen\u00e9utica y acci\u00f3n<\/i>, 1985, pp. 7\u201326.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>F. W. Dillistone<i>, Christianity and Symbolism<\/i>, 1955; G. Cope, <i>Symbolism in the Bible and the Church<\/i>, 1958; F. Herrmann, <i>Symbolik der Religionen<\/i> (tt. 3, 6, 7), 1960.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn918\" name=\"_ftnref918\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>A.A.J.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquello que representa otra cosa; una se\u00f1al visible o representaci\u00f3n de una idea o cualidad o de otro objeto. Los s\u00ed\u00admbolos y sus significados surgieron de la cultura de los pueblos que los utilizaban. 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