{"id":6694,"date":"2016-02-05T03:37:55","date_gmt":"2016-02-05T08:37:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tierra\/"},"modified":"2016-02-05T03:37:55","modified_gmt":"2016-02-05T08:37:55","slug":"tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tierra\/","title":{"rendered":"TIERRA"},"content":{"rendered":"<p>v. Mundo, Polvo<br \/>\nGen 1:1 en el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la t<br \/>\n1:10<\/p>\n<hr>\n<p>(heb., \u2020\u2122adhamah, suelo, \u2020\u2122erets, tierra; gr., ge, tierra, oikoumene, tierra habitada, kosmos, disposici\u00f3n ordenada). La palabra hebreo adhamah generalmente significa el suelo rojizo labrado de Palestina. Pero tambi\u00e9n se usa para significar una propiedad (Gen 47:18 ss.), la tierra como una sustancia material (Gen 2:7), un territorio (Gen 28:15) o toda la tierra (Gen 12:3; Deu 14:2).La palabra \u2020\u2122erets com\u00fanmente significa la tierra en oposici\u00f3n al cielo (Gen 1:1; Jos 2:11) o tierra en el sentido de un pa\u00ed\u00ads (Gen 13:10; Gen 45:18). En el NT, ge significa suelo, sea o no labrable (Mat 5:18; Joh 8:6); la tierra como lo opuesto de los cielos (Mat 6:10; Act 2:19); y territorio o regi\u00f3n (Luk 4:25; Joh 3:22).<\/p>\n<p>Oikoumene lleva el significado de la tierra habitada o el mundo (Mat 24:14; Luk 4:5), el Imperio Romano (Luk 2:1) y todos los habitantes de la tierra (Act 17:6; Rev 3:10). Kosmos se usa en un sentido derivado para describir a la tierra, aunque siempre se traduce mundo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>El vocablo hebreo eres, se usa miles de veces en el AT. Tiene varias acepciones. Una de ellas es de sentido cosmol\u00f3gico, pero no la t. como planeta de un sistema, sino como el lugar donde se desarrolla la vida del hombre (\u2020\u0153En el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u2020\u009d [Gen 1:1]). Otro sentido apunta a una idea m\u00e1s limitada, como la t. en comparaci\u00f3n con el mar (\u2020\u0153Y llam\u00f3 Dios a lo seco Tierra, y a la reuni\u00f3n de las aguas Mares\u2020\u009d [Gen 1:10]). Dios es el creador y el due\u00f1o de la t. (\u2020\u0153De Jehov\u00e1 es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en \u00e9l habitan\u2020\u009d [Sal 24:1]). Esta idea se contrapone a la creencia pagana de que la t. era obra de un ser intermedio entre la Deidad y el hombre, un demiurgo. El Se\u00f1or es el soberano de la t. (\u2020\u0153Porque Jehov\u00e1 el Alt\u00ed\u00adsimo es temible; rey grande sobre toda la tierra\u2020\u009d [Sal 47:2].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se usa el t\u00e9rmino eres para se\u00f1alar a un territorio, especialmente cuando se est\u00e1 hablando de Cana\u00e1n, que es \u2020\u0153la t.\u2020\u009d por excelencia (\u2020\u0153A tu descendencia dar\u00e9 esta tierra, desde el r\u00ed\u00ado de Egipto hasta el r\u00ed\u00ado grande, el r\u00ed\u00ado \u00e9ufrates\u2020\u009d [Gen 15:18]). La decisi\u00f3n de Dios de escoger esta t. para la promesa es lo que la hace santa. En la mente hebrea, el mundo estaba dividido en dos clases de t., la de Israel y la de las naciones. La una santa y la otra impura. Por eso los exiliados en Babilonia no se sent\u00ed\u00adan en la capacidad de cantar las alabanzas del destruido \u2020\u00a2templo (\u2020\u0153\u00bfC\u00f3mo cantaremos c\u00e1ntico de Jehov\u00e1 en tierra de extra\u00f1os\u2020\u009d [Sal 137:4]).<br \/>\nel NT, cuando se habla de la tierra en el sentido de suelo, se usa la palabra ge, como en Mat 13:5 (\u2020\u0153Parte cay\u00f3 en pedregales, donde no hab\u00ed\u00ada mucha tierra\u2020\u009d), o en Mar 8:6 (\u2020\u0153Entonces mand\u00f3 a la multitud que se recostase en tierra\u2020\u009d). Tambi\u00e9n para comunicar la idea m\u00e1s amplia de un territorio (\u2020\u0153La reina del Sur &#8230; vino de los fines de la tierra\u2020\u009d [Mat 12:42]; \u2020\u0153&#8230; y t\u00fa, Bel\u00e9n, de la tierra de Jud\u00e1&#8230;\u2020\u009d [Mat 2:6]). Y para se\u00f1alar al mundo, en sentido general (\u2020\u0153&#8230; juntar\u00e1 sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo\u2020\u009d [Mar 13:27]). Para referirse a la t. habitada, se usa el t\u00e9rmino oikoumene (\u2020\u0153&#8230; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectaci\u00f3n de las cosas que sobrevendr\u00e1n en la tierra\u2020\u009d [Luc 21:26]).<br \/>\nel NT se corrobora \u2020\u0153que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y tambi\u00e9n la tierra\u2020\u009d (2Pe 3:5). El pecado humano introdujo en el mundo un desorden, \u2020\u0153porque la creaci\u00f3n fue sujetada a vanidad\u2020\u009d (\u2020\u0153Maldita ser\u00e1 la tierra por tu causa\u2020\u009d [Gen 3:17; Rom 8:20]). Esta es la causa de los da\u00f1os en el ambiente, producto de la mala administraci\u00f3n de los recursos naturales que hace el hombre contaminado por el pecado. Pero Dios sujet\u00f3 a la creaci\u00f3n a vanidad con una esperanza: la creaci\u00f3n de \u2020\u0153cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia\u2020\u009d (2Pe 3:13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ELEM<\/p>\n<p>ver, CANA\u00ed\u0081N, ISRAEL, JUD\u00ed\u0081, PALESTINA<\/p>\n<p>vet, (a) TIERRA SANTA. (V\u00e9anse CANA\u00ed\u0081N, ISRAEL, JUD\u00ed\u0081 y, especialmente, PALESTINA.) (b) TIERRA. Son varios los t\u00e9rminos hebreos que se traducen \u00abtierra\u00bb, pero no se emplean para distinguir la tierra como esfera de la superficie de la tierra, o suelo; tampoco para discriminar entre la superficie general de la tierra y cualquier parte de ella, o territorio, o el material que la constituye. As\u00ed\u00ad, \u00abadamah\u00bb se refiere generalmente a la tierra como material o suelo: la lluvia cae sobre \u00abla tierra\u00bb (Gn. 7:4); \u00abun altar de tierra\u00bb (Ex. 20:24); el hombre \u00abvuelve a la tierra\u00bb (Sal. 146:4); sin embargo, se refiere con frecuencia a \u00abla tierra\u00bb de Israel: \u00abno prolongar\u00e9is vuestros d\u00ed\u00adas sobre la tierra\u00bb (Dt. 30:18); \u00aba fin de que habites sobre la tierra\u00bb (Dt. 30:20); \u00ablos d\u00ed\u00adas que viviereis sobre la tierra\u00bb (Dt. 31:13); \u00abla tierra que jur\u00e9 a sus padres\u00bb (Dt. 31:20). Otro t\u00e9rmino, \u00aberets\u00bb, tiene un significado m\u00e1s amplio: en algunas ocasiones la tierra como esfera, el globo terrestre (Gn. 1:1; Is. 40:22; Jb. 26:7, en particular, afirma: \u00abCuelga la tierra sobre nada\u00bb; tambi\u00e9n en Is. 40:15, 25-26 se afirma la peque\u00f1ez de la tierra en comparaci\u00f3n con el ej\u00e9rcito de los cielos). En otros lugares, este mismo t\u00e9rmino se usa de distritos (cfr. Gn. 10:11, 20). En el NT, el t\u00e9rmino \u00abg\u00ea\u00bb se emplea para todos los anteriores significados. Se usa simb\u00f3licamente como una caracter\u00ed\u00adstica del hombre en su estado natural. \u00abEl que es de la tierra es terreno, y cosas terrenales habla\u00bb (Jn. 3:31). En cada caso, debido a lo amplio de cada t\u00e9rmino utilizado, la verdadera extensi\u00f3n deber\u00e1 ser determinada por el contexto.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[800]<\/p>\n<p>      Muchas acepciones tiene el concepto de tierra. Van desde el sentido material de planeta que gira en tercera posici\u00f3n en torno a la estrella solar hasta el lugar en donde los hombres habitan y el terreno donde los gustos se cultivan.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento son 259 las veces que emplea el t\u00e9rmino tierra (ge) como morada de los hombres y como el \u00e1mbito en el que se ha encarnado el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>    M\u00e1s o menos se habla de varias formas: &#8211; De mundo f\u00ed\u00adsico y material, que con frecuencia se contrasta con el agua.<\/p>\n<p> &#8211; De lugar cercano, que se ama como patria, y se presenta como comarca que se recorre o por la que se atraviesa.<\/p>\n<p>   &#8211; De suelo, o tierra de cultivo, en donde se realizan las cosechas y se plantan vi\u00f1as o se labran campos.<\/p>\n<p>     Pero hay otras expresiones determinadas o conceptos matizados que tienen especiales resonancias b\u00ed\u00adblicas: &#8211; Tierra prometida, alude a la tierra de los cananeos que Dios extermin\u00f3 por sus pecados y entreg\u00f3 a los descendientes de Abraham por la v\u00ed\u00ada de Isaac y de su hijo Jacob (Hech. 7.3;-5 y 13.19).<\/p>\n<p>     Estrictamente la Tierra Prometida ser\u00ed\u00ada la que se describe en el libro de Josu\u00e9, autor del reparto definitivo del territorio dado a los israelitas. Y desde luego poco tendr\u00ed\u00ada que ver con el posterior Reino de Salom\u00f3n o la extensi\u00f3n territorial que gobern\u00f3 m\u00e1s adelante Herodes y mucho menos con las pretensiones de los m\u00e1s extremos integristas del sionismo internacional reciente.<\/p>\n<p> &#8211; La idea de \u00abTierra nueva\u00bb responde a la esperanza de que surgir\u00e1n \u00abseg\u00fan el mismo Se\u00f1or tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra\u00bb (2. Pedr. 3.13). Es idea que queda intensamente renovada en la visi\u00f3n prof\u00e9tica del Apocalipsis: \u00abVi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron.\u00bb (Apoc. 21.1)   Se hizo paso en la Teolog\u00ed\u00ada cristiana una idea de que habr\u00e1 nueva tierra renovada, seg\u00fan parece latir tambi\u00e9n en otros textos: Mt. 5.34; Mt. 18.19; Mc. 13.27; Hech 4.24; Hbr. 1.10.<\/p>\n<p>   &#8211; En la Escritura con frecuencia se llama \u00abtierra cercana\u00bb o pa\u00ed\u00ads a determinadas zonas con un nombre preciso: tierra de Jud\u00e1 (Mt. 2.6), tierra de Zabul\u00f3n (Mt. 4.15), tierra de Gomorra (Mt. 10.15), tierra de nadie (Hech. 7.29).<\/p>\n<p>     Las expresiones que aluden a tierras concretas: comarca, ciudad, entorno, regi\u00f3n, pa\u00ed\u00ads, campo, contorno, etc, se multiplican cuando se habla de una tierra localizada y conocida.<\/p>\n<p>   &#8211; Tierra Pura, alude a una forma de budismo Mahayana extendida en Asia oriental. Se basa en tres sutras s\u00e1nscritos: el Amitayusdhyana-sutra (Meditaci\u00f3n sobre el Amitayus Sutra) y en los Sukhavativyuha-sutras (sutras de la Descripci\u00f3n del Para\u00ed\u00adso Occidental). Son textos del siglo I y fomentan la devoci\u00f3n al Buda Amitabha (o Buda de la Luz Resplandeciente), que asegura el renacimiento en un para\u00ed\u00adso llamado la Tierra Pura. En diversas derivaciones y corrientes, ha sido el budismo m\u00e1s extendido en China y Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. creaci\u00f3n, ecolog\u00ed\u00ada, religiones tradicionales)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Dios es el creador y el due\u00f1o absoluto de la tierra (G\u00e9n 1-2). Se la da al hombre para que la usufruct\u00fae y la domine (G\u00e9n .1,28). Todas las cosas creadas han sido puestas por Dios a los pies del hombre (Sal 8,7), el cual est\u00e1 radicalmente vinculado a la tierra; de ella viene y a ella volver\u00e1. Tras el primer pecado, la tierra se vuelve rebelde y los frutos que hubiera ofrecido generosa y espont\u00e1neamente, han de ser arrancados de ella por el trabajo y el sudor (G\u00e9n 3,17-19). Israel, tras ser un pueblo n\u00f3mada, se instala en la tierra prometida por Dios a Abrah\u00e1n (G\u00e9n 12,7), conquistada en una guerra santa (cf. Libro de Josu\u00e9), para que quede bien de manifiesto que ha sido Dios el que ha entregado esta tierra, que mana leche y miel (N\u00fam 14,7; Ex 3,8), a Israel (Sal 135,12). Tras el exilio desventurado, y dichoso al propio tiempo, los israelitas volver\u00e1n de nuevo a su tierra (Ez 37,21.25). Jesucristo, que se encarn\u00f3 en esta tierra, qued\u00f3 de alguna manera sellado por ella; as\u00ed\u00ad toma de esta tierra (sementera, siega, \u00e1rboles, plantas, pesca y vida pastoril) comparaciones para ilustrar el reino que viene a establecer en el mundo. Sobre todo, Jesucristo cambia el sentido puramente material de la tierra por un sentido espiritual. Lo que importa no es la tierra f\u00ed\u00adsica, donde est\u00e1 instalado el pueblo elegido, sino la tierra espiritual, es decir, el reino de Dios, que s\u00f3lo puede ser conquistado a base de renuncias absolutas (Mc 10,29). Jesucristo declara dichosos a los mansos, a los dulces, porque ellos poseer\u00e1n la tierra (Mt 5,4). As\u00ed\u00ad la tierra prometida adquiere su verdadero valor, su valor tipol\u00f3gico y de signo, todo lo cual ser\u00e1 coronado con la visi\u00f3n del Apocalipsis de una tierra nueva en el fin del mundo (Ap 21,1). ->contexto; pobres.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> agua, luz, ruah, fuego, sangre, Abrah\u00e1n, promesa, conquista, ecolog\u00ed\u00ada). En un sentido general, el hombre est\u00e1 formado por barro de la tierra y por esp\u00ed\u00adritu* de Dios. No es un ser ca\u00ed\u00addo, esp\u00ed\u00adritu inmaterial, condenado al destierro del mundo (como en el gnosticismo), sino materia viviente, llena de Dios. La tierra en general, y de un modo especial la tierra de Cana\u00e1n o Palestina (tierra de Israel), constituye uno de los elementos b\u00e1sicos de la historia y teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>(1) Tierra creada, tierra maldita. La palabra clave de la Biblia sobre la tierra sigue siendo Gn 1,1: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u00bb. Como creaci\u00f3n de Dios, la tierra es buena y forma parte de la totalidad de la creaci\u00f3n, en la que se incluyen los cielos, es decir, el mundo superior de los astros, concebido como b\u00f3veda que se extiende sobre la tierra. La tierra es buena, aunque resulta dura para los hombres actuales, como ha destacado el relato del \u00abpecado\u00bb de Ad\u00e1n: \u00abMaldita ser\u00e1 la tierra por tu causa&#8230;\u00bb (Gn 3,17). El hombre puede convertir la tierra el lugar de maldici\u00f3n, de trabajo envidioso y de muerte, como ha destacado Gn 4,11-12 cuando afirma, de manera sorprendente, que la tierra, que recibe la sangre del asesinado, maldice a su asesino. Sin duda, \u00e9sta es una expresi\u00f3n simb\u00f3lica, pero expresa una de las certezas m\u00e1s hondas de la historia humana: el asesinato de un hombre significa una afrenta contra la tierra donde ese hombre ha nacido. La tierra hab\u00ed\u00ada comenzado a ser maldita por el pecado de Eva\/Ad\u00e1n, que hab\u00ed\u00adan pretendido apoderarse de las fuerzas de la vida (Gn 3,17). Pero ahora se vuelve maldita en grado superlativo: no ha recibido el cuerpo de un hombre que muere de viejo, para descansar en ella, sino el cad\u00e1ver de un asesinado. Hay una muerte natural y la tierra acoge con honor a los muertos, que de ella han brotado y a ella vuelven (cf. 3,18-19). Pero hay una muerte contra natura, es decir, contra la tierra, una tierra que maldice a los asesinos. La bendici\u00f3n de la tierra est\u00e1 vinculada a la vida de los hombres, de manera que all\u00ed\u00ad donde ellos se matan se eleva desde su fondo la voz de la sangre (qol dam) de los asesinados, como voz que nunca se apaga ni extingue, porque la escucha el mismo Dios. Esa experiencia de la tierra que grita a Dios maldiciendo a los asesinos constituye una de las mayores aportaciones de la experiencia b\u00ed\u00adblica para el mundo actual, mundo marcado por el asesinato colectivo de millones de personas, que caen como v\u00ed\u00adctimas de un sistema de opresi\u00f3n generalizado a trav\u00e9s de los diversos tipos de racismo (como el de los nazis en contra de los jud\u00ed\u00ados) y de capitalismo impositivo.<\/p>\n<p>(2) Tierra de Cana\u00e1n, tierra prometida. La Biblia supone que el mismo Dios ha concedido a los israelitas una tierra, la tierra de Cana\u00e1n, que se extiende desde Fenicia (Sid\u00f3n) hasta el sur de Palestina (Gaza, ciudades del mar Muerto: cf. Gn 10,15-19) o, con m\u00e1s precisi\u00f3n, desde Dan hasta Berseba (cf. Je 21,1; 1 Sm 3,20; 2 Sm 17,11). Es la tierra de las promesas, que Dios concede a los israelitas, conforme al testimonio un\u00e1nime del Antiguo Testamento (cf. Ex 6,4; Nm 13,2; Dt 32,49; Sal 105,11). Ella est\u00e1 especialmente vinculada a las tradiciones de Abrah\u00e1n y a los relatos de la conquista, que trazan dos l\u00ed\u00adneas de tradici\u00f3n distintas pero vinculadas. Desde esa base podemos afirmar que la Biblia es el libro de la tierra prometida. Toda la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 vinculada a la experiencia de la tierra que Dios ha prometido a los hombres, especialmente a los israelitas, como lugar de vida y plenitud, dentro de un mundo tambi\u00e9n creado por Dios (Gn 1-2). Pensando en esa tierra prometida a la que deben entrar los israelitas ha sido escrito el Pen  tateuco. La tierra aparece as\u00ed\u00ad como teofan\u00ed\u00ada o manifestaci\u00f3n de Dios (cf. Gn 15,7; Dt 8,1-10), seg\u00fan muestra el final del Pentateuco (Dt 34,1-12) y el comienzo de los libros hist\u00f3ricos (cf. Jos 1,2-6). Ciertamente, muchos pueblos han interpretado su entorno natural (monta\u00f1as y mares, r\u00ed\u00ados y valles, etc.) como bendici\u00f3n de Dios y experiencia salvadora, de manera que han mantenido y cultivado un tipo de adoraci\u00f3n de la tierra (Pacha Mama, Amalur, etc.). Pues bien, los israelitas han aportado en este campo una experiencia especial. Por una parte, han desacralizado toda tierra, afirmando que ninguna es sagrada, ni puede adorarse (Ex 20,4; Dt 5,8). Por otra parte, han concebido su tierra, Eretz, de Israel, como signo de elecci\u00f3n y presencia divina. La tierra aparece as\u00ed\u00ad como el primero de los dones naturales de Dios, pero no es Madre-Diosa de la que nacen los hombres, como en los mitos cosmog\u00f3nicos de Oriente y Occidente, sino barro del que los hombres han surgido por obra de Dios (cf. Gn 2,7) y don que Dios les ha ofrecido y que ellos deben heredar (Gn 15,7; Dt 3,28; 12,10; 31,7; 1 Sm 2,8; Jr 3,18) a trav\u00e9s del \u00e9xodo liberador y de un camino de desierto. Finalmente, ella es meta a la que tiende la vida del pueblo: Mois\u00e9s muere sin haberla alcanzado (Dt 34), y los profetas y apocal\u00ed\u00adpticos la siguen prometiendo (cf. Is 65,17; 66,22), como repite el Apocalipsis cristiano (Ap 21,1). Por defender su tierra, centrada en Jerusal\u00e9n, lucharon muchos jud\u00ed\u00ados, tanto en tiempos anteriores a Jes\u00fas (macabeos), como posteriores (guerra del 6770 d.C.). Por conquistar esa tierra lucharon los cruzados cristianos del siglo XII y por defenderla han creado algunos jud\u00ed\u00ados el Estado actual de Israel, en conflicto con los palestinos y otros grupos \u00e1rabes.<\/p>\n<p>(3) Tierra que mana leche y miel. La Biblia afirma que Yahv\u00e9 prometi\u00f3 a los hebreos esclavizados en Egipto una \u00abtierra de leche y miel\u00bb (cf. Ex 3,8.17; 13,5), como garant\u00ed\u00ada de plenitud, una tierra buena y ancha (tobah wrhabah), a diferencia de Egipto, que era lugar de maldad y estrechez. La tierra que Dios promete a los hebreos es un espacio de abundancia y amplitud, de gozo y ternura, que est\u00e1n simbolizados por la leche y la miel. Esta expresi\u00f3n (tierra que mana leche y miel: zabat halab wdba\u2020\u2122s) proviene de textos mitol\u00f3gicos y est\u00e1 re lacionada con la bondad de Dios, que ofrece a los hombres su leche (cuidado materno) y su miel (dulzura) en la tierra. En ese contexto se a\u00f1ade que los israelitas van a renacer en esa tierra desde el amor de Dios (cf. Lv 20,24; Nm 13,27; Dt 6,3; 11,9; etc.). Es evidente que en el fondo de ese deseo influye la a\u00f1oranza del para\u00ed\u00adso (Gn 2-3), reinterpretado de forma hist\u00f3rica, como experiencia de vida feliz. La tierra futura anhelada es m\u00e1s que un espacio puramente geogr\u00e1fico o material: Palestina ha sido y sigue siendo campo de contrastes, de dureza, sacrificio y muerte. Sin embargo, a los ojos del israelita ella aparece, como s\u00ed\u00admbolo de nuevo nacimiento, cuna de humanidad. Ciertamente, esa expresi\u00f3n (tierra que mana leche y miel) puede convertirse en puro mito: el Dios de la Biblia nos saca de este mundo real para llevarnos a una tierra imaginaria, un jard\u00ed\u00adn de maravillas que solamente existe en el \u00e1mbito de la fantas\u00ed\u00ada. Pues bien, en contra de eso, los textos del Pentateuco saben que los hebreos se dirigen de hecho hacia una tierra concreta y disputada sobre el mundo, ellos se dirigen al meqom (Ex 3,8) o lugar donde se encuentran asentados los seis (o siete) pueblos cananeos, h\u00e9teos (= hititas), amorreos, etc., para iniciar all\u00ed\u00ad su andadura como pueblo mesi\u00e1nico, en un camino concreto de conflictos y esperanzas.<\/p>\n<p>(4) Tierra regalada y pactada. Abrah\u00e1n: la tradici\u00f3n pac\u00ed\u00adfica. La tradici\u00f3n de la promesa de la tierra se encuentra vinculada con la memoria de Abrah\u00e1n, desarrollada en los cap\u00ed\u00adtulos centrales del G\u00e9nesis. Conforme a esa memoria, Abrah\u00e1n \u00abtoma\u00bb pac\u00ed\u00adficamente una tierra que es de otros, teniendo que pactar con sus habitantes (con sus dioses), apareciendo as\u00ed\u00ad como peregrino en una tierra que a\u00fan no es suya, como indicaremos comentando el texto b\u00e1sico de Gn 12,1-8. Dios acaba de bendecir a Abrah\u00e1n y le ha mandado que salga de su tierra (de Mesopotamia), con su familia, hacia una tierra nueva que el mismo Dios le mostrar\u00ed\u00ada, (a) Salieron hacia la tierra de Cana\u00e1ny entraron en la tierra de Cana\u00e1n&#8230; (Gn 12,5). Dios no le hab\u00ed\u00ada dicho todav\u00ed\u00ada adonde deb\u00ed\u00ada dirigirse. \u00bfPor qu\u00e9 viene a Cana\u00e1n? Se puede responder de dos maneras. El redactor (que sabe ya cu\u00e1l es la tierra prometida) nos har\u00ed\u00ada ver que Abrah\u00e1n iba cumpliendo la promesa, aunque \u00e9l no lo supiera. Pero  tambi\u00e9n se podr\u00ed\u00ada pensar que Abrah\u00e1n estaba haciendo lo \u00fanico sensato en su lugar y tiempo: toma la ruta del Creciente F\u00e9rtil y por ella avanza con los otros caminantes de la historia. Desde Harr\u00e1n, siguiendo la l\u00f3gica de las emigraciones, Abrah\u00e1n tiene que pasar por Siria y Cana\u00e1n para llegar a Egipto, (b) Y penetr\u00f3 Abrah\u00e1n por la tierra hasta el maqom de Siquem, hasta la encina de Mor\u00e9h (de la Visi\u00f3n) (Gn 12,6). Ha dejado todo para seguir la palabra de Dios. Pero, al mismo tiempo, va buscando a Dios, como lo indica el hecho de que viene hasta el maqom o santuario. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que viene encam\u00e1ndose religiosamente por la tierra que atraviesa. Podr\u00ed\u00ada a\u00f1adirse que la misma palabra de Dios le ha llevado a buscar su presencia en los lugares donde otros le invocaban ya. En esa misma l\u00ed\u00adnea ha de entenderse la referencia a la encina de Mor\u00e9h. En Palestina eran abundantes los \u00e1rboles* sagrados, vinculados a veces con el culto baalista que los profetas persiguieron. En este momento no hay a\u00fan ning\u00fan rechazo antipagano (aunque el texto recuerda que entonces habitaba en la tierra el cananeo: 12,6). Abrah\u00e1n llega al santuario de la encina que es \u00e1rbol de visi\u00f3n o instrucci\u00f3nrevelaci\u00f3n, como indica su nombre Mor\u00e9h (vinculado ayarah, torah, etc.), para recibir all\u00ed\u00ad la palabra de Dios, (c) Yahv\u00e9 se apareci\u00f3 a Abrah\u00e1n (Gn 12,7). De pronto, en medio del camino, el proceso de su b\u00fasqueda humana se abre y Dios act\u00faa nuevamente con el nombre propio de Yahv\u00e9. Al principio estaba s\u00f3lo la palabra (wayy&#8217;omer: Gn 12,1). Ahora llega la visi\u00f3n (wayyera&#8217;: 12,7); Dios mismo aparece en su forma personal, como Yahv\u00e9, mostr\u00e1ndole su presencia. Abrah\u00e1n busca en una tierra donde ya hab\u00ed\u00ada otras personas habitando y adorando a Dios, junto al santuario antiguo (cananeo) de Siquem, bajo el \u00e1rbol sagrado de las revelaciones. Yahv\u00e9 se le muestra de manera nueva, como el Dios que le hab\u00ed\u00ada llamado, dici\u00e9ndole que saliera de su patria; le ha estado esperando aqu\u00ed\u00ad, en la tierra nueva, cumpliendo su palabra y declarando as\u00ed\u00ad la santidad del lugar al que ha llegado. De ahora en adelante, Siquem ya no ser\u00e1 significativa (para los israelitas) por su viejo santuario cananeo, sino porque Yahv\u00e9 se ha revelado all\u00ed\u00ad, mostrando su rostro (presencia) al patriarca peregrino y dici\u00e9ndole su palabra: \u00aba tu descendencia dar\u00e9 esta tierra\u00bb (12,7). El centro de atenci\u00f3n ya no es la tierra sino el mismo Dios de Abrah\u00e1n que le ofrece su palabra y le promete su asistencia, (d) Y Abrah\u00e1n construy\u00f3 all\u00ed\u00ad un altar para Yahv\u00e9 que se le hab\u00ed\u00ada aparecido (Gn 12,7). Elevar un altar significa aceptar la palabra de Dios, respondiendo a ella con gratitud. El altar (mizbeah) es el lugar donde los fieles sacrifican (zabah), mostrando su fe en Dios y d\u00e1ndole gracias. Si Abrah\u00e1n eleva un altar es porque cree, porque admite la palabra de Dios, porque sigue firme en su esperanza. Abrah\u00e1n responde a la revelaci\u00f3n de Dios fijando un signo sagrado sobre el suelo, creando as\u00ed\u00ad un espacio religioso que es garant\u00ed\u00ada de presencia de Dios y principio de respuesta humana. Normalmente, la historia deber\u00ed\u00ada terminar aqu\u00ed\u00ad, como hieros logos o leyenda sagrada de un santuario (Siquem). Pero ese final hubiera sido contrario a la promesa de Abrah\u00e1n y al contenido m\u00e1s profundo de la experiencia israelita. Abrah\u00e1n no puede acabar su camino religioso edificando un solo altar, para quedar all\u00ed\u00ad fijo, convertido en sacerdote de un templo. Todos los altares de Abrah\u00e1n son etapas de una peregrinaci\u00f3n que sigue abierta hacia el futuro que marcan las promesas. Por eso, el texto contin\u00faa, (e) Y se traslad\u00f3 desde all\u00ed\u00ad a la monta\u00f1a, al este de Betel&#8230; plant\u00f3 su tienda, construy\u00f3 un altar&#8230; e invoc\u00f3 el nombre de Yahv\u00e9 (Gn 12,8). Esta noticia (sobre el altar de Betel*) se relaciona con la que ofrece Gn 28,11-22, donde se narra el sue\u00f1o de Jacob, con la visi\u00f3n de la presencia de Dios, la erecci\u00f3n de una estela sagrada y la promesa de construir un santuario. Este \u00faltimo relato se encuentra m\u00e1s desarrollado y ofrece una visi\u00f3n m\u00e1s precisa del origen del santuario de Betel (= Casa de Dios). Sin embargo, la tradici\u00f3n recogida en Gn 12,8 resulta tambi\u00e9n significativa. Miremos un mapa de Palestina. El patriarca sigue dirigi\u00e9ndose hacia el sur, tomando posesi\u00f3n prospectiva, esperanzada, caminante, de la tierra de Cana\u00e1n. El texto dice que plant\u00f3 su tienda. La plant\u00f3 para luego levantarla (\u00e9se es el sentido de Gn 12,9), en camino que le va llevando al cumplimiento definitivo de la promesa. Ha recibido un signo de Dios (se le ha mostrado) y responde, tanto en Siquem como en Betel, construyendo un altar, es decir, poniendo marcas de misterio en su camino y abriendo as\u00ed\u00ad un espacio de experiencia  religiosa para sus descendientes. La misma din\u00e1mica de la vocaci\u00f3n hace que Abrah\u00e1n viva en los caminos, morando en tiendas (sin suelo firme, sin tierra propia); pero su mismo gesto, fundado en la palabra de Dios, va ofreciendo signo y principio de vida para sus descendientes. Es significativo el hecho de que en este primer momento no aparezca Jerusal\u00e9n, un motivo que despu\u00e9s ha sido integrado en los recuerdos del patriarca en Gn 14,18-24. Por ahora, Abrah\u00e1n sigue su camino y, por las huellas del Creciente F\u00e9rtil, desciende hacia el Neguev, para tomar luego la ruta del hambre (y deseo de abundancia) que conduce a Egipto (Gn 12,10).<\/p>\n<p>(5) Tierra conquistada. La tradici\u00f3n guerrera. Tradici\u00f3n militar. Junto a la tradici\u00f3n pac\u00ed\u00adfica de Abrah\u00e1n, que camina sin violencia por la tierra de Cana\u00e1n, sabiendo que es un don de Dios, aceptando la presencia de otras gentes y otros cultos con los que tiene que pactar, en el conjunto del Pentateuco y de un modo especial en el libro de Josu\u00e9, se ha impuesto la visi\u00f3n de la conquista violenta de la tierra, que Dios ha concedido a los israelitas y que ellos pueden conquistar y poseer de un modo violento. \u00abCuando marche mi \u00e1ngel ante ti y te introduzca en la tierra del amorreo, del hitita y ferezeo&#8230; no adores a sus dioses ni les sirvas, no fabriques lugares de culto como los suyos, sino que has de destruirlos y derribar tambi\u00e9n sus piedras sagradas\u00bb (Ex 23,23-24). Estas palabras forman parte de un pacto de constituci\u00f3n sacral y\/o social del pueblo (cf. Ex 34,10-11; Je 2,1-5; Dt 7 y 20), que vincula a los federados de Yahv\u00e9, haciendo que se opongan a los cananeos para destruirlos, en guerra militar e innovaci\u00f3n popular. \u00abCuando Yahv\u00e9, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la cual entrar\u00e1s para tomarla en posesi\u00f3n, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones (heteos, gergeseos, amorreos, cananeos, ferezeos, jeveos y jebuseos: siete naciones mayores y m\u00e1s fuertes que t\u00fa) y cuando Yahv\u00e9 tu Dios las haya entregado delante de ti y t\u00fa las hayas derrotado, entonces destr\u00fayelas por completo. No har\u00e1s alianza con ellas ni tendr\u00e1s de ellas misericordia. No emparentar\u00e1s con ellas: No dar\u00e1s tu hija a su hijo, ni tomar\u00e1s su hija para tu hijo. Porque desviar\u00e1 a tu hijo de en pos de m\u00ed\u00ad, y servir\u00e1 a otros dioses, de modo que el furor de Yahv\u00e9 se encender\u00e1 so bre vosotros y pronto os destruir\u00e1. Ciertamente, as\u00ed\u00ad hab\u00e9is de proceder con ellos: Derribar\u00e9is sus altares, romper\u00e9is sus piedras rituales, cortar\u00e9is sus \u00e1rboles de Ashera y quemar\u00e9is sus im\u00e1genes en el fuego. Porque t\u00fa eres un pueblo santo para Yahv\u00e9 tu Dios; Yahv\u00e9 tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, m\u00e1s que todos los pueblos que est\u00e1n sobre la faz de la tierra\u00bb (Dt 7,2-6). Ciertamente, en contra de lo que mandaba la teolog\u00ed\u00ada oficial del Deuteronomio, los israelitas no mataron de hecho a todos los habitantes de la tierra, sino que lucharon b\u00e1sicamente contra la oligarqu\u00ed\u00ada sacral cananea y destruyeron, en guerra* sagrada, sus signos de opresi\u00f3n fundamental, ligados al rey y al culto de los \u00ed\u00addolos. As\u00ed\u00ad vinieron a presentarse como naci\u00f3n santa y pueblo sacerdotal (cf. Ex 19,5-6), sobre una tierra que ellos consideraron como exclusivamente suya, tierra santa. De todas formas, su visi\u00f3n de la tierra como don de Dios que se traduce en forma de posesi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, que puede y debe conseguirse y mantenerse por las armas, forma parte de una de las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas de la teolog\u00ed\u00ada y de la pr\u00e1ctica social israelita, desde los macabeos* y celotas a nuestros d\u00ed\u00adas. De esa forma, lo que era don de Dios, en un plano religioso, viene a interpretarse como objeto y resultado de una conquista violenta. La posesi\u00f3n y defensa de esa tierra de Cana\u00e1n (o de Palestina, es decir, de los filisteos), concebida como \u00abtierra santa\u00bb (Zac 2,12), constituye uno de los temas b\u00e1sicos de la historia israelita, tema a\u00fan no resuelto por la teolog\u00ed\u00ada oficial sionista de algunos jud\u00ed\u00ados actuales.<\/p>\n<p>Cf. M. COLLIN, Abrah\u00e1n, Verbo Divino, Estella 1987; R. MICHAUD, Los patriarcas. Historia y teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1997; E. PASCUAL CALVO, La Promesa de la Adamah en el Pentateuco, Complutense, Madrid 1989; X. PIKAZA, Tierra y promesa de Dios. La Biblia y la teolog\u00ed\u00ada de la historia, Fax, Madrid 1973; W. VOGELS, Abraham y su leyenda: G\u00e9nesis 12,1-25,11, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Al parecer, el vers\u00ed\u00adculo del G\u00e9nesis: \u00abLlenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra\u00bb ha sido interpretado como permiso y licencia para tener el poder absoluto sobre la naturaleza.  Esto, sin embargo, es totalmente inaceptable desde el punto de vista hist\u00f3rico. Si comparamos \u00e9pocas, nos daremos cuenta de que una explotaci\u00f3n de la naturaleza como la que se produce en nuestros d\u00ed\u00adas, siempre coincide con per\u00ed\u00adodos en los que nos hemos alejado mucho de la fe cristiana y hemos adquirido conceptos racionalistas e inmanentes del cosmos. Pero tambi\u00e9n es importante subrayar que la acusaci\u00f3n ignora el verdadero sentido del vers\u00ed\u00adculo del G\u00e9nesis, que pretende expresar \u2014y a la vez interpretar\u2014 la experiencia, sorprendente y grata, que el hombre hace de las maravillas de la creaci\u00f3n, al tiempo que advierte su fragilidad; la Palabra de Dios tiene, por tanto, el    sentido de la bendici\u00f3n, no solamente el del mandato. Nos quiere decir que la tierra es un don y que hay que guardarla y cultivarla con amor y gratitud.  Le\u00ed\u00addo correctamente, el texto b\u00ed\u00adblico llama la atenci\u00f3n del cristiano y de todo hombre sobre una exigencia f\u00e1cilmente olvidada: la tierra, mucho m\u00e1s que un repertorio de recursos de los que podemos disponer ad l\u00ed\u00adbitum, es un lugar en el que el hombre percibe la experiencia de la vida como don. La tierra viene al encuentro del hombre mucho antes que el hombre sepa querer a la vida y sepa lo que es la vida; nos viene al encuentro como don de un Dios creador, d\u00e1ndonos la certeza de que este Dios tambi\u00e9n cuida de nosotros.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La tierra de la Biblia: 1. La dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica de la historia de la salvaci\u00f3n; 2. Los confines de la tierra; 3. La conformaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica; 4. En el centro del mundo; 5. Una encrucijada de pueblos. II. Denominaciones b\u00ed\u00adblicas: 1. Denominaciones hist\u00f3ricas; 2. Denominaciones teol\u00f3gicas: a) La tierra prometida, b) La tierra santa, c) La heredad de Dios, d) La heredad profanada. III. Historia y teolog\u00ed\u00ada de la tierra: 1. Observaciones metodol\u00f3gicas; 2. La promesa inicial: a) Abrah\u00e1n, b) Los herederos de Abrah\u00e1n, c) La promesa y la fe; 3. Dios prepara la posesi\u00f3n de la tierra: Mois\u00e9s; 4. La teolog\u00ed\u00ada deuteronomista; 5. La posesi\u00f3n efectiva de la tierra como don de Dios; 6. La dial\u00e9ctica teol\u00f3gica de la tierra conquistada; 7. En la tierra en peligro; 8. La prueba suprema del destierro y el mensaje de los profetas: a) Jerem\u00ed\u00adas, b) Ezequiel, c) Un mensaje de consolaci\u00f3n, d) La vuelta a la patria. IV. El evangelio y la tierra: 1. Los jud\u00ed\u00ados de Qumr\u00e1n; 2. \u00bfJes\u00fas patriota revolucionario?; 2. La heredad definitiva de Dios; 4. Pablo y los privilegios de Israel; 5. La tierra-cielo. V. La teolog\u00ed\u00ada de la tierra hoy.<\/p>\n<p>I. LA TIERRA DE LA BIBLIA. 1. LA DIMENSI\u00ed\u201cN GEOGR\u00ed\u0081FICA DE LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. La revelaci\u00f3n divina tiene una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, puesto que ha tenido principio y cumplimiento en el mundo de los hombres en \u00e9pocas diversas y sucesivas, y una dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica, porque ha tenido como centro una tierra particular, patria del pueblo al que se manifest\u00f3 Dios con palabras y hechos que se entrelazan en una trama densa y coherente.<\/p>\n<p>2. LOS CONFINES DE LA TIERRA. Esta tierra particular es la punta occidental de lo que convencionalmente se ha llamado la media luna f\u00e9rtil, que comprende, al sur, los pa\u00ed\u00adses del cercano Oriente entre el Mediterr\u00e1neo y el desierto ar\u00e1bigo. En el extremo oriental est\u00e1 Mesopotamia; en el centro, el territorio siro-palestinense, y en la otra extremidad, Egipto. La tierra propiamente b\u00ed\u00adblica, teatro de la historia de la salvaci\u00f3n, se extiende entre el L\u00ed\u00adbano al norte, el desierto siriaco al este, el Mediterr\u00e1neo al oeste, y al sur la regi\u00f3n des\u00e9rtica que va luego a formar la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad. En el AT los confines reales se indican la mayor\u00ed\u00ada de las veces con la f\u00f3rmula \u00abdesde Dan a Berseba\u00bb, es decir, desde el pie del Herm\u00f3n -la cima m\u00e1s alta de Antil\u00ed\u00adbano, que domina la Beqaa- al norte, hasta el desierto del Negueb al sur; del este al oeste est\u00e1 comprendida entre la fosa del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n y el Mediterr\u00e1neo. La distancia desde Dan a Berseba es de 240 km en l\u00ed\u00adnea recta; la anchura media del territorio es de 65 km. La superficie total suma 15.640 km2, poco m\u00e1s que la provincia de Badajoz.<\/p>\n<p>3. LA CONFORMACI\u00ed\u201cN F\u00ed\u008dSICA. El territorio se divide en cuatro regiones geogr\u00e1ficas: la fosa formada por el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n; la cadena monta\u00f1osa que corre de norte a sur; la zona denominada Sefela, formada en occidente por las colinas que descienden hacia el litoral mediterr\u00e1neo; y el Negueb, que es la regi\u00f3n meridional de las ciudades de Hebr\u00f3n y Berseba hasta el desierto.<\/p>\n<p>4. EN EL CENTRO DEL MUNDO. Para Eze 38:12, Palestina es \u00abel ombligo de la tierra\u00bb; Jerusal\u00e9n est\u00e1 en el centro de las naciones (Eze 5:5). El t\u00e9rmino hebreo tabbur (ombligo), usado por el profeta en sentido figurado, indica en otras partes una peque\u00f1a altura cerca de Siqu\u00e9n (Jue 9:37). En la antig\u00fcedad eran consideradas otras ciudades como centro geogr\u00e1fico de la tierra. En ese sentido el t\u00ed\u00adtulo de \u00abombligo de la tierra\u00bb correspond\u00ed\u00ada en Grecia a Delfos, donde se alzaba un c\u00e9lebre santuario de Apolo. Es dif\u00ed\u00adcil decir si Ez pretendi\u00f3 indicar literalmente la posici\u00f3n geogr\u00e1fica de Palestina o si pens\u00f3 en una ubicaci\u00f3n simb\u00f3lica para exaltar su grandeza religiosa. La idea del centro geogr\u00e1fico de la tierra de Israel y de Jerusal\u00e9n la har\u00e1n suya los ap\u00f3crifos (Henoc XXXV, 1; Jubileos VIII, 12), la literatura rab\u00ed\u00adnica y los autores medievales (Dante, Inf. XXXIV, 14).<\/p>\n<p>5. UNA ENCRUCIJADA DE PUEBLOS. La posici\u00f3n geogr\u00e1fica y la modest\u00ed\u00adsima extensi\u00f3n de la tierra b\u00ed\u00adblica son tales que su supervivencia constitu\u00ed\u00ada un desaf\u00ed\u00ado que ha significado un misterio. Situada como puente obligado entre Egipto, Asia Menor y Mesopotamia, no s\u00f3lo experiment\u00f3 el influjo de la cultura y de la religi\u00f3n de pueblos de civilizaci\u00f3n antiqu\u00ed\u00adsima, sino que fue v\u00ed\u00adctima predestinada de las ambiciones y de los impulsos expansionistas de poderosos imperios, como Babilonia, Egipto, los reinos arameos de Siria, Asiria, Persia, el imperio de Alejandro Magno y el imperio romano. En el curso de milenios y de choques gigantescos, ninguna potencia logr\u00f3 borrar definitivamente de la historia la tierra elegida por Dios.<\/p>\n<p>II. DENOMINACIONES B\u00ed\u008dBLICAS. 1. DENOMINACIONES HIST\u00ed\u201cRICAS. En el AT no se encuentra una denominaci\u00f3n hist\u00f3rica fija; en los libros m\u00e1s antiguos es \u00abla tierra de Cana\u00e1n\u00bb, del nombre de las poblaciones, indicadas gen\u00e9ricamente como cananeos, que la ocupaban antes de la conquista israelita. En la Biblia hebrea se encuentra 11 veces \u00abtierra de Israel\u00bb como indicaci\u00f3n gen\u00e9rica, que cuando la monarqu\u00ed\u00ada hebrea originariamente unitaria se dividi\u00f3 en dos reinos -Israel al norte y Jud\u00e1 al sur- se reserv\u00f3 al territorio del reino septentrional; pero despu\u00e9s de su ca\u00ed\u00adda (722 a.C.) recuper\u00f3 el significado antiguo.<\/p>\n<p>2. DENOMINACIONES TEOL\u00ed\u201cGICAS. En virtud de su significado y de su diversa importancia en la historia de la salvaci\u00f3n, la tierra asume denominaciones de car\u00e1cter teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a) La tierra prometida. Como \u00abla tierra de la promesa\u00bb se indica en griego en el NT (Heb 11:9); en el AT, como en hebreo falta un t\u00e9rmino correspondiente al verbo prometer, la idea se expresa de manera equivalente con la f\u00f3rmula \u00abla tierra que el Se\u00f1or os dar\u00e1 seg\u00fan ha dicho\u00bb, o bien \u00abla tierra que ha jurado (Dios) dar a tus padres\u00bb.<br \/>\nb) La tierra santa. Para las tres grandes religiones monote\u00ed\u00adstas, Palestina es por excelencia \u00abla tierra santa\u00bb. El t\u00ed\u00adtulo se encuentra ya en el AT (Zac 2:16; 2Ma 1:7; Sab 12:3). Para los hebreos, dondequiera que Dios se manifestaba, el suelo se convert\u00ed\u00ada en sagrado (G\u00e9n 28:16-17; Exo 3:5-6; Jos 5:15); Palestina entera es un \u00absantuario\u00bb (Exo 15:17), porque es la tierra de Dios (Isa 14:2; Ose 9:3). Un hebreo expulsado de ella se ve\u00ed\u00ada impedido de honrar a su Dios (ISam 26,19); un extranjero, el sirio Naam\u00e1n, para adorar a Yhwh en Damasco se lleva tierra palestinense (2Re 5:17).<br \/>\nc) La heredad de Dios. \u00abHeredad de Yhwh\u00bb es uno de los nombres m\u00e1s antiguos dados por Israel a su patria. El t\u00e9rmino hebreo nahalah, heredad, indica m\u00e1s de lo que dice el t\u00e9rmino jur\u00ed\u00addico de la herencia como transferencia de bienes, porque insiste m\u00e1s bien en la estabilidad y la permanencia de la posesi\u00f3n obtenida. En el Oriente antiguo toda divinidad era considerada due\u00f1a de la tierra en que era honrada, por lo cual se la llamaba su heredad. La tierra de Israel es propiedad de Dios (Jos 22:19); y como en el tiempo en que los israelitas entraron en ella ocuparon primero la regi\u00f3n monta\u00f1osa, se llama tambi\u00e9n la monta\u00f1a de la heredad de Dios (Exo 15:17).<\/p>\n<p>Los israelitas deb\u00ed\u00adan considerarse extranjeros y hu\u00e9spedes en la tierra de Dios (Lev 25:23); s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan su usufructo, por lo cual la posesi\u00f3n de un terreno perteneciente a ella no pod\u00ed\u00ada ser enajenado. Expresi\u00f3n cultural y legal de este principio es la instituci\u00f3n del a\u00f1o sab\u00e1tico, durante el cual tambi\u00e9n la tierra de Dios deb\u00ed\u00ada observar el reposo; por eso se prohibir\u00e1 la siembra y la recolecci\u00f3n (Exo 23:10-11; Lev 25:3-7). En el a\u00f1o del jubileo, adem\u00e1s del reposo de la tierra, los hebreos que hab\u00ed\u00adan vendido sus propiedades deb\u00ed\u00adan, en determinadas condiciones, recuperar su posesi\u00f3n (Lev 25:13-17). Otras leyes recordaban a los hebreos que su tierra pertenec\u00ed\u00ada a Dios. A \u00e9l estaban reservados los diezmos de los productos del suelo y de las plantas (Lev 27:30); en el rito de la ofrenda, el israelita reconoc\u00ed\u00ada solemnemente que Dios hac\u00ed\u00ada fructificar su tierra (Deu 26:1-10). Cada tres a\u00f1os una parte de la cosecha deb\u00ed\u00ada ponerse a disposici\u00f3n de los levitas, de los extranjeros, de las viudas y de los hu\u00e9rfanos, a los que Dios alimentaba con los frutos de su tierra (Deu 14:28-29). La misma idea subyace en la ley seg\u00fan la cual en la siega o en la recolecci\u00f3n hab\u00ed\u00ada que dejar una parte a disposici\u00f3n de los indigentes (Lev 19:9-10) [\/ Lev\u00ed\u00adtico II, 5].<\/p>\n<p>d) La heredad profanada. La \u00abtierra deliciosa&#8230;, heredad espl\u00e9ndida entre gloriosas naciones\u00bb (Jer 3:19) es profanada por los des\u00f3rdenes sexuales, a causa de los cuales hab\u00ed\u00adan sido arrojadas de ella las poblaciones paganas (Lev 18:24-28); por los cad\u00e1veres sin sepultar de los ajusticiados (Deu 21:22-23) y por el culto que los hebreos infieles tributaban a los \u00ed\u00addolos paganos, que son tambi\u00e9n cad\u00e1veres (Jer 2:7; Jer 16:18). A causa de estas profanaciones abandonar\u00e1 Dios su tierra (Jer 12:7-8; Eze 9:3; Eze 10:18-19; Eze 11:22-23) y la entregar\u00e1 en manos de los enemigos de Israel (Sal 79:1); volver\u00e1 a ella cuando su pueblo sea digno de \u00e9l (Eze 43:1-4.7-9).<\/p>\n<p>III. HISTORIA Y TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA TIERRA. 1. OBSERVACIONES METODOL\u00ed\u201cGICAS. El concilio Vaticano II (DV 14) pone como principio de la historia de la salvaci\u00f3n a \/ Abrah\u00e1n, depositario de las promesas salv\u00ed\u00adficas de Dios, que comprenden el don de una tierra que ser\u00e1 la patria de sus descendientes. La antig\u00fcedad y la historicidad de esta promesa, que se encuentra en todos los estratos narrativos de las fuentes del \/ Pentateuco (J, E, D, P), se puede demostrar tambi\u00e9n con los instrumentos de la cr\u00ed\u00adtica moderna, remont\u00e1ndose, por ejemplo, a la civilizaci\u00f3n de los clanes n\u00f3madas o semin\u00f3madas, a la cual est\u00e1n ligados los patriarcas de Israel. Sin embargo, la teolog\u00ed\u00ada de la tierra b\u00ed\u00adblica expresada en los libros sagrados se deriva de la promesa hecha a Abrah\u00e1n, desarroll\u00e1ndose luego su realizaci\u00f3n en el curso de muchos siglos, conforme Israel madura en la historia de su experiencia religiosa. La reconstrucci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de esta maduraci\u00f3n presenta varias dificultades por la compleja variedad de hip\u00f3tesis y de interpretaciones propuestas por estudiosos de diversa tendencia. Es cierto que en la historia de la redacci\u00f3n literaria de la Biblia las antiguas tradiciones fueron con el correr de los tiempos enriquecidas con nuevas motivaciones teol\u00f3gicas; pero tambi\u00e9n es cierto que, en virtud de la inspiraci\u00f3n divina de la Sagrada Escritura [\/ Escritura II] y para una lectura teol\u00f3gica y pastoral de ella, las diversas y sucesivas elaboraciones forman parte igualmente de la palabra de Dios que funda e ilumina la fe; adem\u00e1s, su actual texto b\u00ed\u00adblico se basa en el significado global de la historia de la salvaci\u00f3n, a la cual se refiere el NT, y por tanto la Iglesia en su acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Las diversas etapas del largo camino adquieren su significado m\u00e1s profundo y definitivo a la luz de todo el complejo y la armon\u00ed\u00ada de la \/ revelaci\u00f3n. A este significado enriquecido y global vamos a prestarle ahora una atenci\u00f3n muy especial.<\/p>\n<p>2. LA PROMESA INICIAL. a) Abrah\u00e1n. En la Biblia, la historia de la salvaci\u00f3n comienza con la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, al cual ordena Dios que deje su patria, Mesopotamia, para dirigirse a una tierra que se le mostrar\u00e1 (G\u00e9n 12:1-2). A la orden divina va unida una bendici\u00f3n, que en la Biblia no expresa una benevolencia vaga y de buen augurio, sino que es al mismo tiempo palabra creadora de hechos y don gratuito de Dios; por eso, siendo una palabra nueva, inicia un hecho nuevo, del cual arranca una nueva historia.<\/p>\n<p>Cuando Abrah\u00e1n entra en la que era entonces la tierra de Cana\u00e1n y se detiene en Siqu\u00e9n, en el centro del pa\u00ed\u00ads, Dios le declara: \u00abA tu descendencia dar\u00e9 esta tierra\u00bb (G\u00e9n 12:7). En Betel, 17 km al norte de Jerusal\u00e9n, es reiterada solemnemente la promesa (13,14-16); y en Hebr\u00f3n, 40 km al sur de Jerusal\u00e9n, Dios le dice a Abrah\u00e1n: \u00abYo soy el Se\u00f1or que te hizo salir de Ur de los caldeos (en la baja Mesopotamia) para darte este pa\u00ed\u00ads en posesi\u00f3n\u00bb (15,7); y, siguiendo un antiguo rito de \/ alianza, confirma la promesa con solemne juramento (15,9-21); en hebreo el juramento se indica con el t\u00e9rmino berit, que se traduce habitualmente por \u00abalianza\u00bb.<\/p>\n<p>b) Los herederos de Abrah\u00e1n. La promesa divina es renovada en Betel a los inmediatos descendientes del patriarca: a Isaac, su hijo (G\u00e9n 28:13-15), y a \/ Jacob, hijo de Isaac, que ser\u00e1 llamado Israel (35,10), nombre que asumir\u00e1 el pueblo elegido, constituido por las doce tribus originadas por los hijos de Jacob (35,23-26). A \u00e9ste le dice Dios: \u00abLa tierra que di a Abrah\u00e1n y a Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia\u00bb (35,12).<br \/>\nc) La promesa y la fe. La carta a los hebreos hace resaltar las disposiciones con las cuales Abrah\u00e1n acogi\u00f3 la promesa: \u00abPor la fe Abrah\u00e1n, obedeciendo a la llamada divina, parti\u00f3 para un pa\u00ed\u00ads que recibir\u00ed\u00ada en posesi\u00f3n, y parti\u00f3 sin saber ad\u00f3nde iba. Por la fe vino a habitar en la tierra prometida como en un pa\u00ed\u00ads extranjero, viviendo en tiendas de campa\u00f1a, con Isaac y Jacob, herederos con \u00e9l de la misma promesa\u00bb (Heb 11:8-9). En realidad, durante todo el tiempo que el patriarca estuvo en la tierra, mor\u00f3 all\u00ed\u00ad como un forastero, y como tal se presenta \u00e9l a un ciudadano de Hebr\u00f3n para adquirir a gran precio la caverna de Macpela, donde sepulta a su mujer Sara (G\u00e9n 23:14) y donde ser\u00e1 sepultado tambi\u00e9n \u00e9l (G\u00e9n 25:9s). El puente de paso de las tradiciones patriarcales a los acontecimientos del \u00e9xodo es el acto de fe impl\u00ed\u00adcito en la orden dada por el \u00faltimo patriarca Jos\u00e9, hijo de Jacob, el cual har\u00e1 jurar a sus hijos que trasladar\u00e1n a la tierra de Cana\u00e1n su cad\u00e1ver, provisionalmente embalsamado en Egipto, diciendo: \u00abDios vendr\u00e1 ciertamente a visitarnos y os llevar\u00e1 de esta tierra a la tierra que prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n, a Isaac y a Jacob\u00bb (G\u00e9n 50:24).<\/p>\n<p>3. DIOS PREPARA LA POSESI\u00ed\u201cN DE LA TIERRA: MOISES. Despu\u00e9s de unos seiscientos cincuenta a\u00f1os de la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, Dios toma la iniciativa para la realizaci\u00f3n de la promesa. Tambi\u00e9n esta iniciativa es una vocaci\u00f3n personal. El Se\u00f1or se manifiesta a \/ Mois\u00e9s para ordenarle que libere a los descendientes de los patriarcas de la esclavitud a la cual los hab\u00ed\u00ada sometido el fara\u00f3n que hab\u00ed\u00ada sucedido al que hab\u00ed\u00ada exaltado a Jos\u00e9, protegiendo a sus hijos y hermanos. Mois\u00e9s deber\u00e1 conducirlos luego a la \u00abtierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel\u00bb (Exo 3:8), expresi\u00f3n de remoto origen cananeo para indicar un territorio feraz. No se hace alusi\u00f3n a la promesa hecha a los patriarcas; pero Dios se ha presentado a Mois\u00e9s como el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob (Exo 3:6). La promesa, junto con la alianza, la recuerda Dios despu\u00e9s (Exo 6:41).<\/p>\n<p>En el actual relato de la Biblia la tierra est\u00e1 constantemente en la perspectiva del \u00e9xodo (Exo 15:13-17); pero, al estar la promesa divina condicionada por la fidelidad a la alianza (Deu 4:15; Deu 8:7-18), aquella generaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada sido de varias maneras infiel y rebelde, habr\u00e1 de perecer en el desierto (Deu 4:24-28; Deu 28:58-69). Solamente sobrevivir\u00e1n Caleb y Josu\u00e9, por haberse opuesto al derrotismo que se hab\u00ed\u00ada adue\u00f1ado de los hebreos cuando estaban para alcanzar la meta; el mismo Mois\u00e9s, que, abrumado por la perversa rebeli\u00f3n del pueblo, hab\u00ed\u00ada cometido un misterioso pecado (Deu 1:19-40), deber\u00e1 contentarse con contemplar la tierra prometida desde la cima del monte Nebo, en Trasjordania, frente a Jeric\u00f3 (Deu 34:1-4).<\/p>\n<p>4. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DEUTERONOMISTA. El l Dt, que se presenta como un conjunto de discursos de Mois\u00e9s, refleja experiencias religiosas tard\u00ed\u00adas sobre las vicisitudes en el desierto del \u00e9xodo y habla unas 30 veces de la tierra prometida, construyendo una teolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita de la tierra. Deu 26:5-9 ha sido definido como la m\u00e1s antigua profesi\u00f3n de fe de Israel, el cual en la ofrenda de las primicias recogidas en la tierra prometida deb\u00ed\u00ada decir: \u00abYo declaro hoy, en presencia del Se\u00f1or, mi Dios, haber entrado ya en la tierra que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada jurado a nuestros padres que nos dar\u00ed\u00ada\u00bb (v. 3). La tierra no es fin en s\u00ed\u00ad misma, pues fue prometida a los patriarcas y a sus descendientes a fin de que \u00e9stos, establecidos en ella, pudieran realizar el designio de Dios sobre el pueblo que se hab\u00ed\u00ada elegido para sus propios fines; por eso la posesi\u00f3n de la tierra est\u00e1 condicionada a la fidelidad a la alianza (Deu 4:1-2; Deu 8:9-18), a fin de que Israel sea efectivamente heredad de Dios (Deu 4:20). Tal fidelidad es necesaria para la prosperidad misma del pa\u00ed\u00ads (6,I0ss,Deu 11:10-17) y del pueblo (Deu 6:2-3); de lo contrario, ser\u00e1 excluido de la tierra y dispersado entre las naciones (Deu 24:24-28; Deu 28:58-69). No se podr\u00e1 traicionar impunemente el amor con que Dios ha elegido librar de Egipto y hacer suyo \u00abal m\u00e1s peque\u00f1o de los pueblos\u00bb(Deu 7:6-9), pues a esta elecci\u00f3n estaba ordenado el juramento hecho a los padres (Deu 9:4-6). Dios tiene derecho a imponer a Israel su ley, porque lo ha librado de Egipto (Exo 20:1; Deu 5:6), condici\u00f3n necesaria para introducirlo en la tierra prometida. Un motivo particular y decisivo de indignidad del pueblo ser\u00e1 la idolatr\u00ed\u00ada, con la cual se contaminar\u00e1 por imitar a la poblaci\u00f3n pagana ind\u00ed\u00adgena (Deu 7:1-16).<\/p>\n<p>5. LA POSESI\u00ed\u201cN EFECTIVA DE LA TIERRA COMO DON DE DIOS. Ser\u00e1 el sucesor de Mois\u00e9s, t Josu\u00e9, el que introduzca al pueblo elegido en la tierra de Dios. El relato de la conquista, que recoge tradiciones particulares y varias -diversamente meditadas en \u00e9pocas posteriores- en una versi\u00f3n simplificada y unificada, est\u00e1 impregnado de la idea de que no es el poder de las armas el que permite adue\u00f1arse del pa\u00ed\u00ads. Josu\u00e9 tendr\u00e1 \u00e9xito en su empresa s\u00f3lo por su docilidad a la voluntad de Dios (Jos 1:6-9). El paso del Jord\u00e1n para entrar en la tierra prometida por la regi\u00f3n al otro lado del r\u00ed\u00ado, a la altura de Jeric\u00f3, presenta varios paralelismos con el \u00e9xodo y el paso del mar Rojo en tiempo de Mois\u00e9s. El r\u00ed\u00ado es atravesado por el pueblo siguiendo una procesi\u00f3n sacerdotal que lleva el arca de la alianza; todo ello se desarrolla de acuerdo con las \u00f3rdenes de Dios, para que est\u00e9 claro que \u00e9l est\u00e1 en medio de su pueblo para realizar maravillas. A fin de recordarlas perpetuamente, se erigir\u00e1n doce piedras en representaci\u00f3n de las doce tribus de Israel en el lecho del Jord\u00e1n (Jos 4:9) y en G\u00e1lgala, primera etapa de la tierra prometida (Jos 4:20). La ciudadela de Jeric\u00f3 es \u00abpuesta en manos\u00bb de Josu\u00e9 por Dios (Jos 6:1); de hecho, sus muros se desmoronan en virtud de una solemne liturgia guerrera durante seis d\u00ed\u00adas, en la cual el protagonista es el arca de la alianza (c. 3). Heb 11:30 dir\u00e1 que fue la fe la que hizo que se derrumbaran los muros de Jeric\u00f3. El primer intento de conquistar Ay, al este de Betel, fracasa porque Israel \u00abviol\u00f3 la alianza\u00bb, quebrantando la prohibici\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada establecido sobre el bot\u00ed\u00adn conquistado en Jeric\u00f3 (Jos 7:11); solamente cuando el responsable, un hombre de la tribu de Jud\u00e1, es lapidado por todo Israel (Jos 7:25), caer\u00e1 la ciudadela. En el santuario patriarcal de Siqu\u00e9n se renueva solemnemente la alianza con Dios (Jos 8:32-35). En la segunda parte del libro de Josu\u00e9 (cc. 13-19), que est\u00e1 poco influida por la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, se registran las fronteras del territorio y la lista de las ciudades asignadas a cada una de las doce tribus, aunque la ocupaci\u00f3n total ocurrir\u00e1 en tiempos de David, doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde. En cierto sentido, esta especie de catastro de la tierra es un acto de fe en la promesa divina y establece el principio de que la tierra de Dios al mismo tiempo es concedida y hay que conquistarla, no s\u00f3lo con las armas. El testamento de Josu\u00e9 (Jos 23:2-10) resume la epopeya de la conquista en el signo de la teolog\u00ed\u00ada de la tierra expresada en Dt; ninguna promesa de Dios ha ca\u00ed\u00addo en el vac\u00ed\u00ado (Jos 23:14); \u00e9l mismo ha combatido por Israel, como hab\u00ed\u00ada prometido (23,10); as\u00ed\u00ad se verificar\u00e1n tambi\u00e9n las amenazas divinas contra la infidelidad del pueblo: \u00ab&#8230; y muy pronto os har\u00e1 desaparecer de esta buena tierra que \u00e9l os ha dado\u00bb (23,16).<\/p>\n<p>6. LA DIALECTICA TEOL\u00ed\u201cGICA DE LA TIERRA CONQUISTADA. El per\u00ed\u00adodo de los jueces, que dur\u00f3 unos ciento setenta a\u00f1os, contempl\u00f3 la existencia de Israel amenazada por la poblaci\u00f3n cananea que hab\u00ed\u00ada permanecido en sus ciudadelas esparcidas por el territorio asignado a cada una de las tribus. El libro sagrado titulado de los t Jueces es acentuadamente teol\u00f3gico; en \u00e9l domina la convicci\u00f3n de que Dios, a pesar de las extremas dificultades en que vienen a encontrarse las tribus, no falta a sus compromisos. Desde el principio (Jue 2:11-23) se da la interpretaci\u00f3n de la historia de este per\u00ed\u00adodo, definido como el medievo hebreo. El pueblo, por haber abandonado al Se\u00f1or sirviendo a los dioses de la poblaci\u00f3n ind\u00ed\u00adgena, es a su vez abandonado en manos de los enemigos que rodean a las tribus: Dios quiere probar si es digno de los padres (Jue 2:22); cuando Israel, arrepentido, invoca el socorro de Dios, \u00e9ste suscita jefes carism\u00e1ticos -los jueces justamente- para librarlo. Sobre este esquema teol\u00f3gico se desarrolla toda la historia de este per\u00ed\u00adodo. Emblem\u00e1tica es la historia del juez Sans\u00f3n, el cual, cuando es fiel al Se\u00f1or al que se ha consagrado con voto, derrota \u00e9l solo a los m\u00e1s irreductibles enemigos de Israel, los filisteos (13,7; 16,17.22-28).<\/p>\n<p>7. EN LA TIERRA EN PELIGRO. La prueba m\u00e1s traum\u00e1tica para la fe de Israel en las promesas divinas fue la p\u00e9rdida de la tierra de una manera llamativa y dram\u00e1tica. El per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico unitario inaugurado por Sa\u00fal, que tuvo como sucesores a \/ David y a su hijo Salom\u00f3n (1030-933 a.C.), termin\u00f3 con la muerte de \u00e9ste, cuando las tribus del norte de Palestina se constituyeron en reino aut\u00f3nomo -el reino de Israel-, separ\u00e1ndose de las tribus del sur, que permanecieron fieles a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica en el reino llamado de Jud\u00e1. La consecuencia m\u00e1s catastr\u00f3fica de la separaci\u00f3n fue el cisma religioso, por lo cual en el reino del norte se establecieron dos santuarios -en Dan y en Betel (lRe 12,29)- consagrados a los recuerdos patriarcales, en contraste con el \u00fanico templo leg\u00ed\u00adtimo de Yhwh, construido en \/ Jerusal\u00e9n por Salom\u00f3n. Tambi\u00e9n 1 y 2Re reflejan la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista. De estos escritos se puede remontar a la teolog\u00ed\u00ada de los profetas. Los profetas dominan el per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico y las \u00e9pocas sucesivas como enviados por Dios a su pueblo a fin de que sea comprendido con mayor claridad y hondura el plan de salvaci\u00f3n (DV 14). En los textos prof\u00e9ticos relativos al tiempo de la monarqu\u00ed\u00ada tienen escaso relieve las vicisitudes de los antiguos patriarcas. Am\u00f3 2:10 acusa a Israel.de ingratitud al Se\u00f1or, que ha librado a su pueblo y le ha conducido por el desierto para que heredase la tierra de los cananeos. Se recuerda la liberaci\u00f3n de Egipto para subrayar la responsabilidad del pueblo en relaci\u00f3n con la elecci\u00f3n divina (Ose 11:1; Ose 12:14; Ose 13:4; Miq 6:4). La atenci\u00f3n se desplaza por entero a Jerusal\u00e9n, donde reina la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, a la cual hizo Dios nuevas promesas mesi\u00e1nicas, relativas tambi\u00e9n a la estabilidad y seguridad del pueblo en su tierra (2Sa 7:10s), y al templo (Miq 3:12), en el que se centraliza el culto. Los profetas reprochan de manera casi obsesiva al rey y al pueblo las pr\u00e1cticas idol\u00e1tricas y las injusticias sociales, que demuestran la infidelidad a la alianza y justifican los castigos de Dios.<\/p>\n<p>8. LA PRUEBA SUPREMA DEL DESTIERRO Y EL MENSAJE DE LOS PROFETAS. El problema teol\u00f3gico de la tierra aparece cuando, con el final del reino de Jud\u00e1, la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo (587 a.C.) y la deportaci\u00f3n a Babilonia de la poblaci\u00f3n m\u00e1s cualificada, se plantea dr\u00e1sticamente el angustioso interrogante: \u00bfHa desmentido Dios la promesa jurada a los patriarcas de dar a sus descendientes una patria? Pues gracias a esta promesa los israelitas daban muestras de su seguridad incluso ante la inminencia de la cat\u00e1strofe, convencidos sobre todo de la indestructibilidad del templo, morada de Dios en su tierra (Jer 7; Miq 26:2-6).<\/p>\n<p>a) Jerem\u00ed\u00adas. Cuando Jerusal\u00e9n siente ya la mordedura del asedio, Dios ordenar\u00e1 a \/ Jerem\u00ed\u00adas que realice un gesto aparentemente insensato: el profeta debe adquirir un campo, para significar que \u00abaun se comprar\u00e1n casas y vi\u00f1as en este pa\u00ed\u00ads\u00bb (Jer 32:15). Sin embargo, los israelitas ser\u00e1n expulsados de \u00e9l por no haber escuchado la voz del Se\u00f1or que prodigiosamente los hab\u00ed\u00ada librado de Egipto para conducirlos a la tierra que hab\u00ed\u00ada jurado darles a los padres (Jer 32:20-23). Mas para el futuro se hacen nuevas promesas: el pa\u00ed\u00ads, que temporalmente est\u00e1 devastado y en posesi\u00f3n de los enemigos, ser\u00e1 restituido al pueblo purificado; dice el Se\u00f1or: \u00abLos plantar\u00e9 s\u00f3lidamente en esta tierra, con todo mi coraz\u00f3n y con toda mi alma\u00bb (Jer 32:40-41). Israel recibir\u00e1 de Dios, que se unir\u00e1 a \u00e9l con una alianza eterna, un coraz\u00f3n nuevo, a fin de que pueda servirle con estable fidelidad para su bien y el de sus descendientes (Jer 32:39). El israelita nuevo ser\u00e1 conducido por el pastor divino \u00aba su pradera, y pacer\u00e1 en el Carmelo y el Bas\u00e1n, y en los montes de Efra\u00ed\u00adn y Galaad\u00bb (Jer 50:19).<\/p>\n<p>b) \/ Ezequiel. Cuando se refiere a la situaci\u00f3n del tiempo del destierro, este profeta usa de manera caracter\u00ed\u00adstica el t\u00e9rmino hebreo &#8216;adamah para indicar la tierra de Israel como \u00absuelo\u00bb de la tierra santa, es decir, no como realidad pol\u00ed\u00adtica, sino como realidad religiosa, por estar la tierra privada de su pueblo y de la presencia de Dios; en cambio, cuando habla de la restauraci\u00f3n la llama de nuevo &#8216;eres, tierra, en la plenitud de su significado teol\u00f3gico. Los hebreos dejados en Jerusal\u00e9n por los conquistadores babil\u00f3nicos apelaban a la promesa divina para proclamar un privilegio: \u00abUno solo era Abrah\u00e1n, y obtuvo el pa\u00ed\u00ads en herencia, mientras que nosotros somos muchos; a nosotros se nos ha dado el pa\u00ed\u00ads en posesi\u00f3n\u00bb (Eze 33:24); por eso se consideraban capaces de reconquistar ellos solos todo el pa\u00ed\u00ads. El profeta decepciona su arrogancia: el pa\u00ed\u00ads permanecer\u00e1 desolado por sus abominaciones (Eze 33:29); el futuro es de los desterrados, porque su vuelta ser\u00e1 obra exclusiva de Dios, Dios los purificar\u00e1 \u00ed\u00adntimamente poniendo en ellos su esp\u00ed\u00adritu, a fin de que puedan encontrarle en el pa\u00ed\u00ads destinado a sus padres (Eze 36:28) y pacer \u00abpor los montes de Israel, por los valles y en todos los lugares habitados del pa\u00ed\u00ads\u00bb (34,13). En realidad, el profeta se proyecta en un futuro no precisado, escatol\u00f3gico, porque ve la restauraci\u00f3n de Israel en funci\u00f3n de una distribuci\u00f3n evidentemente simb\u00f3lica de la tierra. Pues ser\u00e1 dividida en trece porciones estrictamente paralelas, de las cuales doce se destinar\u00e1n a las tribus del pueblo, mientras que una parte ser\u00e1 reservada como \u00abtributo sagrado\u00bb a Yhwh (47,13-23; 48,1-29). El profeta se fija en un mundo nuevo, no en el de la geograf\u00ed\u00ada y la historia, y el pueblo se concibe como una comunidad lit\u00fargica que saca del templo una fuerza capaz de purificar el universo (47,1-12).<\/p>\n<p>c) Un mensaje de consolaci\u00f3n. Ya en la primera parte de Isa\u00ed\u00adas la vuelta del destierro est\u00e1 prevista como un restablecimiento de Israel en su tierra, pero en compa\u00f1\u00ed\u00ada de los pueblos que se unir\u00e1n a \u00e9l (Isa 14:1-2). El mensaje triunfal de consolaci\u00f3n del Segundo Isa\u00ed\u00adas (40-55) anuncia un nuevo \u00e9xodo, en el cual Dios se pondr\u00e1 a la cabeza de su pueblo (Isa 40:3-4). La tercera parte (cc. 56-66) es un interminable himno de gozo por el retorno a la patria (el tema del \u00e9xodo est\u00e1 en 63,12-16), en el cual tomar\u00e1n parte tambi\u00e9n los que han permanecido en Jerusal\u00e9n. El retorno a la tierra de los padres marcar\u00e1 un tiempo de prosperidad y de paz. La restauraci\u00f3n nacional anuncia otra transformaci\u00f3n que afectar\u00e1 a todas las gentes, porque la vuelta es en realidad el triunfo espiritual del Se\u00f1or, que en su proyecto incluye tambi\u00e9n a los pueblos paganos. El misterioso siervo de Yhwh -el mes\u00ed\u00adas- tendr\u00e1 la misi\u00f3n de \u00abrestablecer las tribus de Jacob y traer de nuevo a los supervivientes de Israel\u00bb, siendo la luz de las naciones, a fin de que la salvaci\u00f3n que viene de Dios llegue a los extremos de la tierra (49,6). Los pueblos paganos ser\u00e1n agregados al pueblo elegido (44,3-5). La atenci\u00f3n del profeta se desplaza de la causa de Israel a la del reino de Dios, \u00abel rey\u00bb (41,21; 43,15), formulando lapidariamente la realidad de la salvaci\u00f3n: \u00abTu Dios reina\u00bb (52,7). Cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que la misi\u00f3n de Israel como pueblo de Dios se sale del significado pol\u00ed\u00adtico para orientarse a valores supremos; los descendientes de Abrah\u00e1n han permanecido siendo pueblo de Dios tambi\u00e9n en el destierro, porque Dios no desmiente su alianza; pero de un \u00abresto santo\u00bb (65,8), para el cual mantiene Dios la promesa hecha a Abrah\u00e1n (51,19), nace el nuevo Israel \u00abtestigo de Dios\u00bb (43,10) en medio de las naciones [\/ Isa\u00ed\u00adas III].<\/p>\n<p>d) La vuelta a la patria. En el 538 a.C., el rey persa Ciro, despu\u00e9s de haber conquistado Babilonia, dio un decreto que signific\u00f3 el fin del destierro. Para la primera caravana jud\u00ed\u00ada que volvi\u00f3 a ver la tierra, la instalaci\u00f3n result\u00f3 muy dif\u00ed\u00adcil. El profeta \/ Zacar\u00ed\u00adas, que quiz\u00e1 volvi\u00f3 con los primeros repatriados, anunci\u00f3 un tiempo de prosperidad para la tierra (Zac 1:17), en el que el Se\u00f1or har\u00ed\u00ada de nuevo de Israel \u00absu propiedad en la tierra santa\u00bb (Zac 2:16). Pero la obra de una profunda restauraci\u00f3n del pueblo de Dios ser\u00e1 llevada a cabo por el mes\u00ed\u00adas, rey justo y victorioso, no por medio de las armas sino con su mansedumbre (Zac 9:9). El es el buen pastor (Zac 11:4-17; Zac 13:7-9), al que llorar\u00e1n \u00abtraspasado\u00bb (Zac 12:9-14). El mensaje prof\u00e9tico alcanza as\u00ed\u00ad su definitiva claridad.<\/p>\n<p>IV. EL EVANGELIO Y LA TIERRA. 1. Los JUD\u00ed\u008dOS DE QUMR\u00ed\u0081N. En el alba del evangelio, los jud\u00ed\u00ados de la comunidad asc\u00e9tica de Qumr\u00e1n, que, bas\u00e1ndose en el anuncio prof\u00e9tico del nuevo \u00e9xodo (Isa 43:3), se hab\u00ed\u00adan retirado al desierto para estudiar la ley de, Mois\u00e9s a fin de ser dignos del encuentro con el mes\u00ed\u00adas (1QS VIII., 13-16), se preparan tambi\u00e9n a reconquistar a mano armada la patria, entonces bajo el dominio de los romanos. Esto ocurrir\u00e1 con una guerra santa que los hijos de la luz, guiados por el sumo sacerdote y por su pr\u00ed\u00adncipe, librar\u00e1n contra los hijos de las tinieblas. Una Regla expresa (1QM) prescribe minuciosas normas para hacer la guerra e indica sus varias fases. En un himno es ardientemente invocado Dios para que humille a los enemigos con la espada y glorifique as\u00ed\u00ad a su tierra, colmando de bendiciones a su heredad (1QM XII, 11-12) [\/ Juda\u00ed\u00adsmo II, 8d-e].<\/p>\n<p>2. \u00bfJES\u00daS PATRIOTA REVOLUCIONARIO? En tiempos de \/ Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada desde hac\u00ed\u00ada muchos a\u00f1os un movimiento de fan\u00e1ticos, llamados zelotas, que, dominados por un nacionalismo exasperado, ser\u00e1n luego los protagonistas de la revuelta jud\u00ed\u00ada que culmin\u00f3 en la guerra del 66-70 d.C., y que termin\u00f3 con la conquista de Jerusal\u00e9n y la destrucci\u00f3n del templo por parte de los romanos.<\/p>\n<p>Recientemente, en el clima de los varios movimientos pol\u00ed\u00adticos de liberaci\u00f3n, se ha puesto de moda la tesis seg\u00fan la cual Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada compartido las aspiraciones revolucionarias de la parte m\u00e1s exaltada de sus contempor\u00e1neos; pero basta recordar el mensaje evang\u00e9lico de amor a todos los hombres (comprendidos los enemigos), que implica necesariamente y sin posibilidad de equ\u00ed\u00advocos la renuncia a cualquier g\u00e9nero de violencia contra personas y pueblos, para saber valorarla. Cuando la multitud, arrastrada por el entusiasmo, intenta ofrecerle la corona de rey, Jes\u00fas huye solo a la monta\u00f1a (Jua 6:15). Reh\u00fasa confundir el plan divino de salvaci\u00f3n con el problema pol\u00ed\u00adtico de su patria. Su proyecto se refiere al pueblo de Dios, al que se le insta a convertirse (Mat 4:17), es decir, a atenerse, al pensamiento y a la voluntad de Dios cuando llega a su cumplimiento el milenario designio salv\u00ed\u00adfico con la fundaci\u00f3n del reino de Dios. Jes\u00fas, que ser\u00e1 el art\u00ed\u00adfice de ese cumplimiento en calidad de Hijo de Dios, es ajeno a toda voluntad de poder, es modelo de mansedumbre (Mat 11:19; Mat 21:5, con cita de Zac 9:9). Si los ap\u00f3stoles expresan de alg\u00fan modo la esperanza de una restauraci\u00f3n nacional de Israel, muy pronto se dar\u00e1n cuenta de que \u00ablos tiempos y los momentos\u00bb del designio de Dios los orientar\u00e1n hacia ideales y conquistas del todo diversos. Deber\u00e1n ser \u00abtestigos\u00bb de Cristo, y no s\u00f3lo en la tierra de Israel, sino hasta los confines de la tierra (Heb 1:6-8). Durante toda su vida, Jes\u00fas no se mover\u00e1 de Palestina, sino que se dedicar\u00e1 a las \u00abovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb para las cuales ha venido (Mat 15:24); morir\u00e1 \u00abno s\u00f3lo por la naci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para reunir a los hijos de Dios dispersos\u00bb (Jua 11:52). La reuni\u00f3n de los tiempos por venir, predicha por los profetas, no es la recomposici\u00f3n de Israel en la tierra de los padres; los hijos de Dios son los que creen en Cristo (Jua 1:12), que ser\u00e1n agrupados en la unidad del Padre y del Hijo mediante la muerte redentora en la cruz. El reino de Dios no se puede confundir con ning\u00fan reino terreno, ni siquiera con el reino de Israel reconstruido en sus confines, porque no es de este mundo: prueba de ello es que \u00ablos guardias\u00bb de Cristo no luchan para librarlo de la condena y de la muerte (Jua 18:36). Jes\u00fas proclama dichosos a los mansos, porque hereder\u00e1n la tierra (Mat 5:5, con cita de Sal 37:11); pero el lenguaje de las \/ bienaventuranzas no permite identificar esta tierra con Palestina; y los mansos de que hablaba el salmista eran los \u00abpobres de Dios\u00bb, libres de toda aspiraci\u00f3n terrena: justamente los pobres a los cuales pertenece el reino de los cielos (Mat 5:3). La heredad de los mansos es el s\u00ed\u00admbolo del disfrute de una felicidad estable y segura, no anclada en realidades geogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>3. LA HEREDAD DEFINITIVA DE Dios. La idea de heredad recuerda el tema de la tierra santa como heredad de Dios. Ya en el AT se inicia el proceso de espiritualizaci\u00f3n de la heredad divina: en \u00faltimo an\u00e1lisis, esa heredad es Dios mismo, plenitud de posesi\u00f3n y de felicidad para los justos (Sal 16:5; Sal 73:26). Al mes\u00ed\u00adas se le prometen en herencia todas las naciones de la tierra (Sal 2:8). Cristo es el heredero de Dios en calidad de Hijo (Mat 21:38); como tal, es constituido por el Padre heredero de todo (Heb 1:2). Para entrar en posesi\u00f3n de su heredad, Cristo ha afrontado la pasi\u00f3n y la muerte (Heb 2:1-10). El Padre lo ha puesto todo en manos del Hijo (Mat 11:27), d\u00e1ndole todo poder en el cielo y en la tierra (Mat 28:18); y \u00e9l, a los suyos que perseveren en las pruebas con \u00e9l, les prepara un reino, como el Padre se lo ha preparado a \u00e9l (Luc 22:28s); en la regeneraci\u00f3n de la humanidad y del universo al fin de los tiempos, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono, los doce ap\u00f3stoles ocupar\u00e1n otros tantos tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mat 19:28). Entonces \u00e9l, despu\u00e9s de haber vencido al \u00faltimo enemigo, que es la muerte, \u00abentregar\u00e1 el reino a Dios Padre&#8230; para que Dios sea todo en todas las cosas\u00bb (ICor 15,24-28). Jes\u00fas trasciende todas las realidades espaciales de la historia de Israel. Refiri\u00e9ndose a la visi\u00f3n de Jacob en Betel, lugar privilegiado de la tierra prometida, que se convirti\u00f3 en casa de Dios y en puerta del cielo (G\u00e9n 28:17), Jes\u00fas afirma que los \u00e1ngeles de la visi\u00f3n del patriarca subir\u00e1n y bajar\u00e1n sobre \u00e9l (Jua 1:51). El lugar santo de la presencia de Dios en su tierra, el templo, es la humanidad de Cristo, lugar de la gloria divina y punto de encuentro entre Dios y el hombre para un culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad independientemente de Jerusal\u00e9n, coraz\u00f3n de la tierra santa (Jua 4:20-24).<\/p>\n<p>4. PABLO Y LOS PRIVILEGIOS DE ISRAEL. Pablo, que como jud\u00ed\u00ado de estricta observancia farisea hubiera debido ser sensible a la doctrina de la tierra, fundamental para el juda\u00ed\u00adsmo, hablando de los privilegios de Israel, recuerda \u00abla adopci\u00f3n como hijos, la gloria, la alianza&#8230;, la ley, el culto, las promesas\u00bb, los patriarcas, de los cuales procede Cristo (Rom 9:4-5); pero no hace menci\u00f3n alguna de la tierra, omitiendo completamente el aspecto territorial de las promesas hechas a Abrah\u00e1n y a su descendencia. Evidentemente, en el pensamiento del ap\u00f3stol la tierra, como la ley de Mois\u00e9s, tuvo una funci\u00f3n particular y v\u00e1lida para Israel en la primera fase de la historia de la salvaci\u00f3n, pero ha perdido todo significado en el tiempo en que \u00e9sta lleg\u00f3 a la fase de su cumplimiento. Para Pablo, la descendencia de Abrah\u00e1n se concentra s\u00f3lo en Jes\u00fas (G\u00e1l 3:16), que ha venido en la carne de la estirpe de Abrah\u00e1n, pero en el cual todos los hombres son una sola persona; y si son de Cristo, son \u00abdescendencia de Abrah\u00e1n seg\u00fan la promesa\u00bb (G\u00e1l 3:28-29). Queda un misterio en el plan divino de salvaci\u00f3n: vendr\u00e1 un tiempo en que Israel, que ha rechazado a Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas, se salve, porque es amado por Dios a causa de los padres (Rom 11:25-28); pero ser\u00e1 la salvaci\u00f3n que corresponde al plan concebido por Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo y realizado en la plenitud de los tiempos en Cristo: plan que consiste en centrar en \u00e9l todos los seres, terrestres y celestes (Efe 1:4-10).<\/p>\n<p>5. LA TIERRA-CIELO. El toque final a la teolog\u00ed\u00ada de la tierra lo da Heb 11:10, donde se dice que Abrah\u00e1n, por la fe, emigrando hacia la tierra de la promesa, no tom\u00f3 posesi\u00f3n de ella porque esperaba con absoluta confianza entrar en la sola ciudad que merec\u00ed\u00ada este nombre: \u00abla ciudad de s\u00f3lidos fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios\u00bb, y que por eso deb\u00ed\u00ada tener todas las garant\u00ed\u00adas de estabilidad, de seguridad y de perennidad. Esta aspiraci\u00f3n de Abrah\u00e1n, de la cual calla el AT, es el m\u00e1ximo de la alegorizaci\u00f3n de la tierra prometida.<\/p>\n<p>Con un espl\u00e9ndido comentario homil\u00e9tico al Sal 95, ,11 propone a los cristianos el ejemplo de Israel, que no entr\u00f3 en el \u00abreposo\u00bb de la tierra prometida (Sal 95:11; Deu 12:9) a causa de su incredulidad y de sus rebeld\u00ed\u00adas. La promesa de entrar en el descanso de Dios es siempre v\u00e1lida (Heb 4:1); Josu\u00e9 condujo al pueblo elegido a la tierra de Cana\u00e1n, pero no era \u00e9ste el reposo definitivo y perfecto. A la comunidad cristiana -el verdadero pueblo de Dios- el Se\u00f1or le reserva un \u00abreposo sab\u00e1tico\u00bb que es el de Dios (G\u00e9n 1:2-3) en el cielo, destinado a los fieles que tienen la vocaci\u00f3n celeste (Heb 3:1) y son part\u00ed\u00adcipes de Cristo (Heb 3:14). Se llega as\u00ed\u00ad al l\u00ed\u00admite de una m\u00ed\u00adstica b\u00ed\u00adblica de la tierra, que entraba ya en las antiguas profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas como \u00abreposo\u00bb (Jer 31:2; Sof 3:13).<\/p>\n<p>V. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA TIERRA HOY. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la tierra se ha impuesto recientemente a la atenci\u00f3n de estudiosos jud\u00ed\u00ados y cristianos con ocasi\u00f3n de la fundaci\u00f3n del Estado jud\u00ed\u00ado en 1948, que en 1967 hab\u00ed\u00ada ocupado todo el territorio cisjord\u00e1nico de Palestina. La teolog\u00ed\u00ada de la tierra ha venido a encontrarse en el centro de un debate pol\u00ed\u00adtico-religioso relativo al derecho de Israel a la tierra basado en la promesa divina; se ha preguntado si el Estado jud\u00ed\u00ado pod\u00ed\u00ada reivindicar una propiedad legal de Palestina fund\u00e1ndose en un derecho de origen divino, y por tanto imprescriptible. El debate ha servido para profundizar el importante tema b\u00ed\u00adblico de la tierra, que alguno considera un hilo conductor del conjunto de la teolog\u00ed\u00ada del AT. La creaci\u00f3n en nuestros d\u00ed\u00adas del Estado de Israel es un hecho pol\u00ed\u00adtico, como cultural, social y pol\u00ed\u00adtico ha sido el movimiento sionista fundado a finales del siglo pasado con el fin particular de dar a los jud\u00ed\u00ados dispersados por el mundo una sede nacional \u00fanica en Palestina. Escribe un sionista: \u00abYo me opongo, como muchos otros sionistas, a la confusi\u00f3n entre conceptos religiosos y conceptos pol\u00ed\u00adticos. Niego categ\u00f3ricamente que el sionismo sea un movimiento mesi\u00e1nico (religioso) y que sea l\u00ed\u00adcito utilizar una terminolog\u00ed\u00ada religiosa para ponerla al servicio de objetivos pol\u00ed\u00adticos\u00bb (G. Scholem en A. Gonz\u00e1lez Lamadrid, La fuerza de la tierra, 274).<\/p>\n<p>La promesa divina de la tierra no constituye un documento jur\u00ed\u00addico para reivindicaciones territoriales. Por otra parte, la elaboraci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica de la doctrina de la promesa y de su realizaci\u00f3n, condicionada en todo caso a la fidelidad de Israel a su alianza con Dios, abre evidentes horizontes mesi\u00e1nicos.<\/p>\n<p>BIBL.: BARROS M. DE, CARAVIAS G.L., La tierra en la Biblia, en Teolog\u00ed\u00ada de la Tierra, Paulinas, Madrid 1988, 127-290; CORTESE E., La terra di Canaan nella storia sacerdotale del Pentateuco, Paideia, Brescia 1972; DAVIES W.D., J\u00e9rusalem et la terre dans la tradition chr\u00e9tienne, en \u00abRHPR\u00bb 55 (1975) 491-533; DREYFUS F., Le th\u00e9me de l&#8217;h\u00e9ritage dans l&#8217;AT, en \u00abRSPT\u00bb 42 (1958) 491-533; GNUSE R., Comunidad y propiedad en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Verbo Divino, Estella 1987; GONZ\u00ed\u0081LEZ LAMADRID A., La fuerza de la tierra. Geograf\u00ed\u00ada, historia y teolog\u00ed\u00ada de Palestina, Ediciones S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; JACOB E., Les trois racines d&#8217;une th\u00e9ologie de la \u00abterre\u00bb dans l&#8217;AT, en \u00abRHPR\u00bb 55 (1975) 460-480; KELLER B., La terre dans le livre d&#8217;Ez\u00e9chiel, en \u00abRHPR\u00bb 55 (1975) 481-490; LANDOUSIES J., Le don de la terre de Palestine, en \u00abNRT\u00bb 98 (1976) 324-336; LIPINSKI E., Essais sur la r\u00e9v\u00e9lation bibligue, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1970; MORGENTHALER R., Tierra (g\u00e9), en DTNT IV, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980, 284-286; MICHAUD R., De la entrada en Cana\u00e1n al destierro en Babilonia, Verbo Divino, Estella 1983; ID, Los patriarcas, ib, 1976; PURY A. DE. La promesse patriarcal. origines, interpr\u00e9tation et actualisations, en \u00abEtudes Th\u00e9ol. et Rel.\u00bb 51 (1976) 351-366.<\/p>\n<p>S. Garofalo<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Tercer planeta en orden de distancia al Sol y quinto en tama\u00f1o entre los que forman el sistema solar. Es un esferoide ligeramente achatado por los polos. Las observaciones desde sat\u00e9lites han indicado otras peque\u00f1as irregularidades en la forma de la Tierra. Su masa es aproximadamente de 5,98 \u00d7 1024 Kg. y tiene una superficie de 510.000.000 Km.2 Las medidas aproximadas de la Tierra en el ecuador son: circunferencia, un poco m\u00e1s de 40.000 Km.; di\u00e1metro, 12.750 Km. Los oc\u00e9anos y los mares cubren aproximadamente el 71% de su superficie, dejando unos 149.000.000 Km.2 de tierra seca.<br \/>\nLa Tierra gira sobre su eje, dando lugar al d\u00ed\u00ada y a la noche. (G\u00e9 1:4, 5.) El d\u00ed\u00ada solar o aparente es un per\u00ed\u00adodo de 24 horas, el tiempo que le toma a un observador situado en cualquier punto de la Tierra estar de nuevo en la misma posici\u00f3n con relaci\u00f3n al Sol. El a\u00f1o solar, con sus cuatro estaciones, es el intervalo entre dos regresos consecutivos del Sol al equinoccio vernal, equivalente a 365 d\u00ed\u00adas, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos como promedio. Esta es la duraci\u00f3n del a\u00f1o que se utiliza en los calendarios solares, y su naturaleza fraccionaria ha causado muchos problemas en la confecci\u00f3n de calendarios exactos.<br \/>\nEl eje de la Tierra tiene una inclinaci\u00f3n de 23\u00c2\u00b0 27\u2020\u2122 con respecto a la perpendicular de la \u00f3rbita terrestre. El efecto girosc\u00f3pico de la rotaci\u00f3n mantiene al eje de la Tierra b\u00e1sicamente en la misma direcci\u00f3n con respecto a las estrellas, independientemente de su ubicaci\u00f3n en su \u00f3rbita alrededor del Sol. Esta inclinaci\u00f3n del eje de la Tierra da lugar a las estaciones.<br \/>\nLa atm\u00f3sfera de la Tierra, compuesta principalmente de nitr\u00f3geno, ox\u00ed\u00adgeno, vapor de agua y otros gases, se eleva a m\u00e1s de 960 Km. de la superficie terrestre. M\u00e1s all\u00e1 se encuentra lo que se denomina \u2020\u0153espacio c\u00f3smico\u2020\u009d.<\/p>\n<p>T\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos y su significado. La palabra que se usa para Tierra en las Escrituras Hebreas es \u00c2\u00b4\u00e9\u00c2\u00b7rets. Este t\u00e9rmino se refiere a: 1) la tierra en oposici\u00f3n al cielo o firmamento (G\u00e9 1:2); 2) regi\u00f3n, pa\u00ed\u00ads, territorio (G\u00e9 10:10); 3) el suelo, la superficie del suelo (G\u00e9 1:26), y 4) los habitantes del globo (G\u00e9 18:25).<br \/>\nLa palabra \u00c2\u00b4adha\u00c2\u00b7m\u00e1h se traduce \u2020\u0153suelo; tierra\u2020\u009d. \u00c2\u00b4Adha\u00c2\u00b7m\u00e1h significa: 1) el suelo cultivado como medio de subsistencia (G\u00e9 3:23); 2) porci\u00f3n de terreno, bienes ra\u00ed\u00adces (G\u00e9 47:18); 3) la tierra en cuanto sustancia material, terreno (Jer 14:4; 1Sa 4:12); 4) el suelo en el sentido de superficie visible de la tierra (G\u00e9 1:25); 5) tierra, territorio, pa\u00ed\u00ads (Le 20:24), y 6) toda la tierra, la tierra habitada (G\u00e9 12:3). Parece ser que \u00c2\u00b4adha\u00c2\u00b7m\u00e1h est\u00e1 relacionada etimol\u00f3gicamente con la palabra \u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m, pues al primer hombre Ad\u00e1n se le form\u00f3 del polvo del suelo. (G\u00e9 2:7.)<br \/>\nEn las Escrituras Griegas gue se emplea para tierra en el sentido de suelo cultivable. (Mt 13:5, 8.) Se usa para designar la tierra, el material del que se form\u00f3 a Ad\u00e1n (1Co 15:47); el globo terr\u00e1queo (Mt 5:18, 35; 6:19); la Tierra como morada de los seres humanos y los animales (Lu 21:35; Hch 1:8; 8:33; 10:12; 11:6; 17:26); tierra, pa\u00ed\u00ads, territorio (Lu 4:25; Jn 3:22); el suelo (Mt 10:29; Mr 4:26), y la tierra seca, la ribera, en contraste con los mares o aguas. (Jn 21:8, 9, 11; Mr 4:1.)<\/p>\n<p>Oi\u00c2\u00b7kou\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7ne, que en la Versi\u00f3n Valera de 1960 se traduce \u2020\u0153mundo\u2020\u009d en la mayor\u00ed\u00ada de los textos en que aparece, significa \u2020\u0153tierra habitada\u2020\u009d. (Mt 24:14; Lu 2:1; Hch 17:6; Rev 12:9.)<br \/>\nEl sentido que tenga cada uno de estos t\u00e9rminos estar\u00e1 determinado por la forma que adopte el vocablo del idioma original y, en particular, por el contexto en que se utilice.<br \/>\nLos hebreos divid\u00ed\u00adan la Tierra en cuatro partes o regiones, que correspond\u00ed\u00adan a los cuatro puntos cardinales. En las Escrituras Hebreas, las palabras \u2020\u0153ante\u2020\u009d y \u2020\u0153enfrente de\u2020\u009d se emplean para designar el \u2020\u0153este\u2020\u009d, y as\u00ed\u00ad es como se traducen (G\u00e9 12:8); \u2020\u0153la zaga [detr\u00e1s]\u2020\u009d puede significar \u2020\u0153oeste\u2020\u009d (Isa 9:12); \u2020\u0153el lado de la derecha\u2020\u009d se refiere al \u2020\u0153sur\u2020\u009d (1Sa 23:24), y \u2020\u0153la izquierda\u2020\u009d se puede traducir por \u2020\u0153norte\u2020\u009d. (Job 23:8, 9; comp\u00e1rese con BJ.) A veces se empleaba en hebreo la expresi\u00f3n salida del sol para referirse al \u2020\u0153este\u2020\u009d (Jos 4:19), y para el oeste, la puesta del sol. (2Cr 32:30.) Tambi\u00e9n se utilizaban accidentes geogr\u00e1ficos. Como el mar Mediterr\u00e1neo constitu\u00ed\u00ada casi la totalidad del l\u00ed\u00admite occidental de Palestina, el \u2020\u0153Mar [Mediterr\u00e1neo]\u2020\u009d se utilizaba a veces para referirse al O. (N\u00fa 34:6.)<\/p>\n<p>Creaci\u00f3n. La Biblia explica c\u00f3mo lleg\u00f3 a existir el planeta con la simple declaraci\u00f3n: \u2020\u0153En el principio Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 1:1.) No se dice, sin embargo, cu\u00e1ndo fue ese principio en el que se crearon los cielos estrellados y la Tierra. Por lo tanto, no hay ninguna base para que los estudiantes de la Biblia discutan los c\u00e1lculos cient\u00ed\u00adficos sobre la edad del planeta. Los cient\u00ed\u00adficos calculan que algunas rocas tienen tres mil quinientos millones de a\u00f1os y que la Tierra misma tiene de cuatro mil millones a cuatro mil quinientos millones de a\u00f1os o m\u00e1s.<br \/>\nLas Escrituras son m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas al hablar de los seis d\u00ed\u00adas creativos del relato de G\u00e9nesis. Estos d\u00ed\u00adas no tienen que ver con la creaci\u00f3n de la materia de la Tierra, sino con su preparaci\u00f3n para que pudiera habitarla el hombre.<br \/>\nLa Biblia no revel\u00f3 si Dios cre\u00f3 vida en alg\u00fan otro planeta del universo. No obstante, los astr\u00f3nomos no han encontrado hasta la fecha prueba de que exista vida en ninguno de esos planetas y, es m\u00e1s, no saben de ning\u00fan planeta aparte de la Tierra que pueda mantener la vida de criaturas materiales.<\/p>\n<p>Prop\u00f3sito. Al igual que todas las otras creaciones, la Tierra lleg\u00f3 a existir a causa de la voluntad de Jehov\u00e1 (\u2020\u0153querer\u2020\u009d, TA; \u2020\u0153designio\u2020\u009d, NBE), seg\u00fan Revelaci\u00f3n 4:11, y fue creada para permanecer para siempre. (Sl 78:69; 104:5; 119:90; Ec 1:4.) Dios se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como un Dios de prop\u00f3sito, y dice que lo que se propone se realizar\u00e1 sin falta. (Isa 46:10; 55:11.) Jehov\u00e1 dej\u00f3 muy claro cu\u00e1l era su prop\u00f3sito para la Tierra cuando dijo a la primera pareja humana: \u2020\u0153Sean fruct\u00ed\u00adferos y h\u00e1ganse muchos y llenen la tierra y soj\u00fazguenla, y tengan en sujeci\u00f3n los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 1:28.) No hab\u00ed\u00ada ning\u00fan defecto en la Tierra ni en lo que se encontraba sobre ella. Habiendo creado todas las cosas necesarias, Jehov\u00e1 vio que todo era \u2020\u0153muy bueno\u2020\u009d, y \u2020\u0153procedi\u00f3 a descansar\u2020\u009d o desistir de otras obras creativas relacionadas con la Tierra. (G\u00e9 1:31\u20132:2.)<br \/>\nLa morada del hombre sobre la Tierra tambi\u00e9n es permanente. De la ley que Dios dio al hombre concerniente al \u00e1rbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, se infiere que el hombre pod\u00ed\u00ada vivir en la Tierra para siempre. (G\u00e9 2:17.) Las propias palabras de Jehov\u00e1 nos aseguran que \u2020\u0153todos los d\u00ed\u00adas que contin\u00fae la tierra, nunca cesar\u00e1n siembra y cosecha, y fr\u00ed\u00ado y calor, y verano e invierno, y d\u00ed\u00ada y noche\u2020\u009d (G\u00e9 8:22), y que nunca volver\u00e1 a destruir a toda carne por medio de un diluvio. (G\u00e9 9:12-16.) Jehov\u00e1 dice que no cre\u00f3 la Tierra para nada, sino que la ha dado a los hombres como hogar, y que la muerte finalmente ser\u00e1 eliminada. Por lo tanto, el prop\u00f3sito de Dios es que la Tierra sea la morada del hombre en perfecci\u00f3n, felicidad y con vida eterna. (Sl 37:11; 115:16; Isa 45:18; Rev 21:3, 4.)<br \/>\nLa Biblia indica que este es el prop\u00f3sito de Jehov\u00e1 Dios, sagrado e inmutable para El, al decir: \u2020\u0153Y para el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo Dios vio terminada su obra que hab\u00ed\u00ada hecho [&#8230;]. Y Dios procedi\u00f3 a bendecir el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo y a hacerlo sagrado, porque en \u00e9l ha estado descansando de toda su obra que Dios ha creado con el prop\u00f3sito de hacer\u2020\u009d. (G\u00e9 2:2, 3.) El relato de G\u00e9nesis no dice que el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, o d\u00ed\u00ada de descanso, terminara, como en el caso de los otros seis d\u00ed\u00adas. El ap\u00f3stol Pablo explic\u00f3 que el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada continu\u00f3 durante toda la historia israelita hasta su propio tiempo y que a\u00fan no hab\u00ed\u00ada terminado. (Heb 3:7-11; 4:3-9.) Dios dice que apart\u00f3 el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada como d\u00ed\u00ada sagrado para El. Jehov\u00e1 llevar\u00ed\u00ada a cabo su prop\u00f3sito para la Tierra; se cumplir\u00ed\u00ada por completo durante ese d\u00ed\u00ada, sin necesidad de m\u00e1s obras creativas con relaci\u00f3n a la Tierra durante ese tiempo.<\/p>\n<p>La armon\u00ed\u00ada de la Biblia con los hechos cient\u00ed\u00adficos. La Biblia dice en Job 26:7 que Dios est\u00e1 \u2020\u0153colgando la tierra sobre nada\u2020\u009d. La ciencia afirma que la Tierra permanece en su \u00f3rbita en el espacio principalmente debido a la interacci\u00f3n de la gravedad y la fuerza centr\u00ed\u00adfuga. Estas fuerzas, naturalmente, son invisibles. Por lo tanto, la Tierra, al igual que otros cuerpos celestes, est\u00e1 suspendida en el espacio como si colgara de la nada. Hablando desde el punto de vista de Jehov\u00e1, el profeta Isa\u00ed\u00adas escribi\u00f3 bajo inspiraci\u00f3n: \u2020\u0153Hay Uno que mora por encima del c\u00ed\u00adrculo de la tierra, los moradores de la cual son como saltamontes\u2020\u009d. (Isa 40:22.) En la Biblia tambi\u00e9n se registra: \u2020\u0153[Dios] ha descrito un c\u00ed\u00adrculo sobre la haz de las aguas\u2020\u009d. (Job 26:10.) Las aguas est\u00e1n limitadas a su propio lugar por decreto del Creador. No suben e inundan la tierra, ni tampoco se elevan hacia el espacio. (Job 38:8-11.) Desde el punto de vista de Jehov\u00e1, la faz de la Tierra o la superficie de las aguas tendr\u00ed\u00adan una forma circular, tal como el contorno de la Luna nos parece circular a nosotros. Antes de que apareciesen las masas de tierra seca, la superficie de todo el globo era una masa circular (esf\u00e9rica) de aguas agitadas. (G\u00e9 1:2.)<br \/>\nLos escritores de la Biblia a menudo hablan desde el punto de vista del observador que est\u00e1 sobre la Tierra o desde su posici\u00f3n geogr\u00e1fica particular, como nosotros solemos hacer hoy d\u00ed\u00ada. Por ejemplo, la Biblia menciona \u2020\u0153la salida del sol\u2020\u009d. (N\u00fa 2:3; 34:15; BJ.) En el pasado algunos se valieron de expresiones como esta para desacreditar la validez cient\u00ed\u00adfica de la Biblia, alegando que los hebreos cre\u00ed\u00adan que la Tierra era el centro de todo lo que exist\u00ed\u00ada, y que el Sol giraba alrededor de ella. Pero en ning\u00fan lugar expresaron los escritores de la Biblia tal creencia. Estos cr\u00ed\u00adticos pasan por alto el que ellos mismos emplean expresiones id\u00e9nticas y que estas aparecen en sus calendarios. Es com\u00fan o\u00ed\u00adr decir: \u2020\u0153el Sol sale\u2020\u009d o \u2020\u0153el Sol se ha puesto\u2020\u009d, y se usa asimismo la expresi\u00f3n \u2020\u0153el recorrido del Sol\u2020\u009d. La Biblia tambi\u00e9n habla de \u2020\u0153la extremidad de la tierra\u2020\u009d (Sl 46:9), \u2020\u0153los cabos de la tierra\u2020\u009d (Sl 22:27), \u2020\u0153las cuatro extremidades de la tierra\u2020\u009d (Isa 11:12), \u2020\u0153los cuatro \u00e1ngulos de la tierra\u2020\u009d y \u2020\u0153los cuatro vientos de la tierra\u2020\u009d (Rev 7:1). Estas expresiones no pueden utilizarse para demostrar que los hebreos entend\u00ed\u00adan que la Tierra era cuadrada. El n\u00famero cuatro a menudo se usa para denotar lo que es completo, as\u00ed\u00ad como los cuatro puntos cardinales cubren toda la Tierra, y a veces empleamos las expresiones \u2020\u0153hasta los cabos de la Tierra\u2020\u009d, \u2020\u0153todos los rincones de la Tierra\u2020\u009d y \u2020\u0153a los cuatro vientos\u2020\u009d en el sentido de abarcar todo el planeta. (Comp\u00e1rese con Eze 1:15-17; Lu 13:29.)<\/p>\n<p>Expresiones figurativas y simb\u00f3licas. En varias ocasiones se habla de la Tierra de manera figurada. En Job 38:4-6 se la asemeja a un edificio cuando Jehov\u00e1 le formula preguntas a Job sobre la creaci\u00f3n y administraci\u00f3n de la Tierra, preguntas que obviamente \u00e9l no puede responder. Jehov\u00e1 tambi\u00e9n usa una expresi\u00f3n figurativa al hablar del resultado de la rotaci\u00f3n de la Tierra, cuando dice: \u2020\u0153[La Tierra] se transforma como barro bajo un sello\u2020\u009d. (Job 38:14.) En tiempos b\u00ed\u00adblicos, algunos sellos para \u2020\u0153firmar\u2020\u009d documentos ten\u00ed\u00adan forma de rodillo y llevaban grabado el emblema del escritor. Estos sellos se hac\u00ed\u00adan rodar sobre el documento de barro blando o su envoltura, y dejaban una impresi\u00f3n en su superficie. De manera similar, cuando amanece, la parte de la Tierra que sale de la oscuridad de la noche va cobrando forma y color a medida que el Sol ilumina su superficie. Los cielos, la ubicaci\u00f3n del trono de Jehov\u00e1, por ser m\u00e1s altos que la Tierra, tienen a esta, de manera figurada, como su escabel. (Sl 103:11; Isa 55:9; 66:1; Mt 5:35; Hch 7:49.) Se dice que los que se encuentran en el Seol o Hades, la sepultura com\u00fan de la humanidad, est\u00e1n debajo de la tierra. (Rev 5:3.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pedro compara los cielos y la Tierra literales (2Pe 3:5) con los cielos y la tierra simb\u00f3licos. (2Pe 3:7.) \u2020\u0153Los cielos\u2020\u009d del vers\u00ed\u00adculo 7 no significan la propia morada de Jehov\u00e1, el lugar de su trono en los cielos, pues los cielos de Jehov\u00e1 no pueden ser sacudidos. Tampoco es la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d de este vers\u00ed\u00adculo el planeta Tierra literal, pues Jehov\u00e1 dice que ha establecido la Tierra firmemente. (Sl 78:69; 119:90.) Sin embargo, Dios dice que sacudir\u00e1 tanto los cielos como la tierra (Ag 2:21; Heb 12:26), que los cielos y la tierra huir\u00e1n de delante de El y que se establecer\u00e1n nuevos cielos y una nueva tierra. (2Pe 3:13; Rev 20:11; 21:1.) Es evidente que los \u2020\u0153cielos\u2020\u009d son simb\u00f3licos y que la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d se refiere de manera simb\u00f3lica a la sociedad de personas que viven sobre la Tierra, como en el Salmo 96:1. (V\u00e9ase CIELO [Nuevos cielos y nueva tierra].)<br \/>\nLa tierra tambi\u00e9n se emplea para simbolizar los sectores m\u00e1s s\u00f3lidos y estables de la humanidad. Por otra parte, con la agitaci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica del mar se representan los sectores inestables y agitados. (Isa 57:20; Snt 1:6; Jud 13; comp\u00e1rese con Rev 12:16; 20:11; 21:1.)<br \/>\nJuan 3:31 dice que el que viene de arriba es m\u00e1s alto que el que procede de la tierra (gue). La palabra griega e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7guei\u00c2\u00b7os, \u2020\u0153terrestre\u2020\u009d o \u2020\u0153terrenal\u2020\u009d, se emplea para denotar cosas f\u00ed\u00adsicas, terrenales, especialmente en contraste con las celestiales, y el hecho de que sean m\u00e1s bajas o de un material menos elevado. El hombre est\u00e1 hecho de material terrestre. (2Co 5:1; comp\u00e1rese con 1Co 15:46-49.) No obstante, puede agradar a Dios llevando una vida \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d, una vida dirigida por Su Palabra y Su esp\u00ed\u00adritu. (1Co 2:12, 15, 16; Heb 12:9.) Debido a la ca\u00ed\u00adda de la humanidad en el pecado y su tendencia a las cosas materiales en detrimento de las espirituales (G\u00e9 8:21; 1Co 2:14), el t\u00e9rmino \u2020\u0153terrenal\u2020\u009d puede tener una connotaci\u00f3n negativa, y significar \u2020\u0153corrupto\u2020\u009d o \u2020\u0153en oposici\u00f3n al esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. (Flp 3:19; Snt 3:15.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La tierra de la Biblia: 1. La dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica de la historia de la salvaci\u00f3n; 2. Los confines de la tierra; 3. La conformaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica; 4. En el centro del mundo; 5. Una encrucijada de pueblos. II. Denominaciones b\u00ed\u00adblicas: 1. Denominaciones hist\u00f3ricas; 2. Denominaciones teol\u00f3gicas: a) La tierra prometida, b) La tierra santa, c) La heredad de Dios, d) La heredad profanada. III. Historia y teolog\u00ed\u00ada de la tierra: 1. Observaciones metodol\u00f3gicas; 2. La promesa inicial: a) Abrah\u00e1n, b) Los herederos de Abra-h\u00e1n, c) La promesa y la fe; 3. Dios prepara la posesi\u00f3n d\u00e9la tierra: Mois\u00e9s; 4. La teolog\u00ed\u00ada deu-teronomista; 5. La posesi\u00f3n efectiva de la tierra como don de Dios; 6. La dial\u00e9ctica teol\u00f3gica de la tierra conquistada; 7. En la tierra en peligro; 8. La prueba suprema del destierro y el mensaje de los profetas: a) Jerem\u00ed\u00adas, b) Ezequiel, c) Un mensaje de consolaci\u00f3n, d) La vuelta a la patria. IV. El evangelio y la tierra: 1. Los jud\u00ed\u00ados de Qumr\u00e1n; 2. \u00bfJes\u00fas patriota revolucionario?; 3. La heredad definitiva de Dios; 4. Pablo y los privilegios de Israel; 5. La tierra-cielo. V. La teolog\u00ed\u00ada de la tierra hoy.<br \/>\n3235<br \/>\n1. LA TIERRA DE LA BIBLIA.<br \/>\n3236<br \/>\n1. La dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica de la historia de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nla revelaci\u00f3n divina tiene una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, puesto que ha tenido principio y cumplimiento en el mundo de los hombres en \u00e9pocas diversas y sucesivas, y una dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica, porque ha tenido como centro una tierra particular, patria del pueblo al que se manifest\u00f3 Dios con palabras y hechos que se entrelazan en una trama densa y coherente.<br \/>\n3237 2. LOS CONFINES DE LA TIERRA*<br \/>\nEsta tierra particular es la punta occidental de lo que convencionalmen-te se ha llamado la media luna f\u00e9rtil, que comprende, al sur, los pa\u00ed\u00adses del cercano Oriente entre el Mediterr\u00e1neo y el desierto ar\u00e1bigo. En el extremo oriental est\u00e1 Mesopotamia; en el centro, el territorio siro-palestinense, y en la otra extremidad, Egipto. La tierra propiamente b\u00ed\u00adblica, teatro de la historia de la salvaci\u00f3n, se extiende entre el L\u00ed\u00adbano al norte, el desierto siriaco al este, el Mediterr\u00e1neo al oeste, y al sur la regi\u00f3n des\u00e9rtica que va luego a formar la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad. En el AT los confines reales se indican la mayor\u00ed\u00ada de las veces con la f\u00f3rmula \u2020\u0153desde Dan a Berseba\u2020\u009d, es decir, desde el pie del Herm\u00f3n -la cima m\u00e1s alta de Antil\u00ed\u00adbano, que domina la Beqaa- al norte, hasta el desierto del Negueb al sur; del este al oeste est\u00e1 comprendida entre la fosa del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n y el Mediterr\u00e1neo. La distancia desde Dan a Berseba es de 240 km en l\u00ed\u00adnea recta; la anchura media del territorio es de 65 km. La superficie total suma 15.640 km2, poco m\u00e1s que la provincia de Badajoz.<\/p>\n<p>3238<br \/>\n3. La conformaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica.<br \/>\nEl territorio se divide en cuatro regiones geogr\u00e1ficas: la fosa formada por el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n; la cadena monta\u00f1osa que corre de norte a sur; la zona denominada Sefela, formada en occidente por las colinas que descienden hacia el litoral mediterr\u00e1neo; y el Negueb, que es la regi\u00f3n meridional de las ciudades de Hebr\u00f3n y Berseba hasta el desierto.<br \/>\n3239<br \/>\n4. En el centro del mundo.<br \/>\nPara Ez 38,12, Palestina es \u2020\u0153el ombligo de la tierra\u2020\u009d; Jerusal\u00e9n est\u00e1 en el centro de las naciones (Ez 5,5). El t\u00e9rmino hebreo tabbur (ombligo), usado por el profeta en sentido figurado, indica en otras partes una peque\u00f1a altura cerca de Siqu\u00e9n (Jc 9,37). En la antig\u00fcedad eran consideradas otras ciudades como centro geogr\u00e1fico de la tierra. En ese sentido el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ombligo de la tierra\u2020\u009d correspond\u00ed\u00ada en Grecia a Delfos, donde se alzaba un c\u00e9lebre santuario de Apolo. Es dif\u00ed\u00adcil decir si Ez pretendi\u00f3 indicar literalmente la posici\u00f3n geogr\u00e1fica de Palestina o si pens\u00f3 en una ubicaci\u00f3n simb\u00f3lica para exaltar su grandeza religiosa. La idea del centro geogr\u00e1fico de la tierra de Israel y de Jerusal\u00e9n la har\u00e1n suya los ap\u00f3crifos (Hen0cXXXV, 1; Jubileos VIII, 12), la literatura rab\u00ed\u00adnica y los autores medievales (Dante, mf. XXXIV, 14).<br \/>\n3240<br \/>\n5. Una encrucijada de pueblos.<br \/>\nLa posici\u00f3n geogr\u00e1fica y la modest\u00ed\u00adsima extensi\u00f3n de la tierra b\u00ed\u00adblica son tales que su supervivencia constitu\u00ed\u00ada un desaf\u00ed\u00ado que ha significado un misterio. Situada como puente obligado entre Egipto, Asia Menor y Mesopotamia, no s\u00f3lo experiment\u00f3 el influjo de la cultura y de la religi\u00f3n de pueblos de civilizaci\u00f3n antiqu\u00ed\u00adsima, sino que fue v\u00ed\u00adctima predestinada de las ambiciones y de los impulsos expansionistas de poderosos imperios, como Babilonia, Egipto, los reinos \u00e1rameos de Siria, Asir\u00ed\u00ada, Persia, el imperio de Alejandro Magno y el imperio romano. En el curso de milenios y de choques gigantescos, ninguna potencia logr\u00f3 borrar definitivamente de la historia la tierra elegida por Dios.<br \/>\n3241<br \/>\nII. DENOMINACIONES BIBLICAS.<br \/>\n3242<br \/>\n1. Denominaciones hist\u00f3ricas.<br \/>\nEn el AT no se encuentra una denominaci\u00f3n hist\u00f3rica fija; en los libros m\u00e1s antiguos es \u2020\u0153la tierra de Cana\u00e1n\u2020\u009d, del nombre de las poblaciones, indicadas gen\u00e9ricamente como cananeos, que la ocupaban antes de la conquista israelita. En la Biblia hebrea se encuentra 11 veces \u2020\u0153tierra de Israel\u2020\u009d como indicaci\u00f3n gen\u00e9rica, que cuando la monarqu\u00ed\u00ada hebrea originariamente unitaria se dividi\u00f3 en dos reinos -Israel al norte y Jud\u00e1 al sur- se reserv\u00f3 al territorio del reino septentrional; pero despu\u00e9s de su ca\u00ed\u00adda (722 a.C.) recuper\u00f3 el significado antiguo.<br \/>\n3243<br \/>\n2. Denominaciones teol\u00f3gicas.<br \/>\nEn virtud de su significado y de su diversa importancia en la historia de la salvaci\u00f3n, la tierra asume denominaciones de car\u00e1cter teol\u00f3gico.<br \/>\n3244<br \/>\na) La tierra prometida. Como \u2020\u0153la tierra de la promesa\u2020\u009d se indica en griego en el NT (Hb 11,9); en el AT, como en hebreo falta un t\u00e9rmino correspondiente al verbo prometer, la idea se expresa de manera equivalente con la f\u00f3rmula \u2020\u0153la tierra que el Se\u00f1or os dar\u00e1 seg\u00fan ha dicho\u2020\u009d, o bien \u2020\u0153la tierra que ha jurado (Dios) dar a tus padres\u2020\u009d.<br \/>\n3245<br \/>\nb) La tierra santa. Para las tres grandes religiones monote\u00ed\u00adstas, Palestina es por excelencia \u2020\u0153la tierra santa\u2020\u009d. El t\u00ed\u00adtulo se encuentra ya en el AT (Za 2,16; 2M 1,7; Sb 12,3). Para los hebreos, dondequiera que Dios se manifestaba, el suelo se convert\u00ed\u00ada en sagrado (Gn 28,16-17; Ex 3,5-6; Jos 5,15); Palestina entera es un \u2020\u0153santuario\u2020\u009d (Ex 15,17), porque es la tierra de Dios (Is 14,2; Os 9,3). Un hebreo expulsado de ella se ve\u00ed\u00ada impedido de honrar a su Dios (IS 26,19); un extranjero, el sirio Naa-m\u00e1n, para adorar a Yhwh en Damasco se lleva tierra palestinense (2R 5,17).<br \/>\n3246<br \/>\nc) La heredad de Dios. \u2020\u0153Heredad de Yhwh \u2020\u0153es uno de los nombres m\u00e1s antiguos dados por Israel a su patria. El t\u00e9rmino hebreo nahalah, heredad, indica m\u00e1s de lo que dice el t\u00e9rmino jur\u00ed\u00addico de la herencia como transferencia de bienes, porque insiste m\u00e1s bien en la estabilidad y la permanencia de la posesi\u00f3n obtenida. En el Oriente antiguo toda divinidad era considerada due\u00f1a de la tierra en que era honrada, por lo cual se la llamaba su heredad. La tierra de Israel es propiedad de Dios (Jos 22,19); y como en el tiempo e,n que los israelitas entraron en ella ocuparon primero la regi\u00f3n monta\u00f1osa, se llama tambi\u00e9n la monta\u00f1a de la heredad de Dios (Ex 15,17).<br \/>\nLos israelitas deb\u00ed\u00adan considerarse extranjeros y hu\u00e9spedes en la tierra de Dios (Lv 25,23); s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan su usufructo, por lo cual la posesi\u00f3n de un terreno perteneciente a ella no pod\u00ed\u00ada ser enajenado. Expresi\u00f3n cultural y legal de este principio es la instituci\u00f3n del a\u00f1o sab\u00e1tico, durante el cual tambi\u00e9n la tierra de Dios deb\u00ed\u00ada observar el reposo; por eso se prohibir\u00e1 la siembra y la recolecci\u00f3n (Ex 23, ??? 1; Lv 25,3-7). En el a\u00f1o del jubileo, adem\u00e1s del reposo de la tierra, los hebreos que hab\u00ed\u00adan vendido sus propiedades deb\u00ed\u00adan, en determinadas condiciones, recuperar su posesi\u00f3n (Lv 25,13-17). Otras leyes recordaban a los hebreos que su tierra pertenec\u00ed\u00ada a Dios. A \u00e9l estaban reservados los diezmos de los productos del suelo y de las plantas (Lv 27,30); en el rito de la ofrenda, el israelita reconoc\u00ed\u00ada solemnemente que Dios hac\u00ed\u00ada fructificar su tierra (Dt 26,1-10). Cada tres a\u00f1os una parte de la cosecha deb\u00ed\u00ada ponerse a disposici\u00f3n de los levitas, de los extranjeros, de las viudas y de los hu\u00e9rfanos, a los que Dios alimentaba con los frutos de su tierra Dt 14,28-29). La misma idea subyace en la ley seg\u00fan la cual en la siega o en la recolecci\u00f3n hab\u00ed\u00ada que dejar una parte a disposici\u00f3n de los indigentes (Lv 19,9-10) [1 Lev\u00ed\u00adtico ?, 5].<br \/>\n3247<br \/>\nd) La heredad profanada. La \u2020\u0153tierra deliciosa&#8230;, heredad espl\u00e9ndida entre gloriosas naciones\u2020\u009d (Jr3,19) es profanada por los des\u00f3rdenes sexuales, a causa de los cuales hab\u00ed\u00adan sido arrojadas de ella las poblaciones paganas (Lv 18,24-28); por los cad\u00e1veres sin sepultar de los ajusticiados (Dt 21,22-23) y por el culto que los hebreos infieles tributaban a los \u00ed\u00addolos paganos, que son tambi\u00e9n cad\u00e1veres (Jr2,7; Jr 16,18). A causa de estas profanaciones abandonar\u00e1 Dios su tierra (Jr 12,7-8; Ez 9,3; Ez 10,18-19; Ez 11,22-23) y la entregar\u00e1 en manos de los enemigos de Israel (SaI 79,1); volver\u00e1 a ella cuando su pueblo sea digno de \u00e9l (Ez 43,1-4; Ez 43,7-9).<br \/>\n3248<br \/>\nIII. HISTORIA Y TEOLOGIA DE LA TIERRA.<br \/>\n3249<br \/>\n1. Observaciones METODOLOGICAS.<br \/>\nEl Concilio Vaticano II (DV 14) pone como principio de la historia de la salvaci\u00f3n a\/Abrah\u00e1n, depositario de las promesas salv\u00ed\u00adficas de Dios, que com-i prenden el don de una tierra que ser\u00e1s la patria de sus descendientes. La an-, tig\u00fcedad y la historicidad de esta pro-; mesa, que se encuentra en todos losi estratos narrativos de las fuentes deb \/ Pentateuco (J, E, D, P), se puedes demostrar tambi\u00e9n con los instrumentos de la cr\u00ed\u00adtica moderna, remont\u00e1ndose, por ejemplo, a la civilizaci\u00f3n d\u00e9 los clanes n\u00f3madas o semin\u00f3madas,; a la cual est\u00e1n ligados los patriarcas-de Israel. Sin embargo, la teolog\u00ed\u00ada de la tierra b\u00ed\u00adblica expresada en los libros sagrados se deriva de la promesa hecha a Abrah\u00e1n, desarroll\u00e1ndose luego su realizaci\u00f3n en el curso de muchos siglos, conforme Israel madura en la historia de su experiencia religiosa. La reconstrucci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de esta maduraci\u00f3n presenta varias dificultades por la compleja variedad de hip\u00f3tesis y de interpretaciones propuestas por estudiosos de diversa tendencia. Es cierto que en la historia de la redacci\u00f3n literaria de la Biblia las antiguas tradiciones fueron con el correr de los tiempos enriquecidas con nuevas motivaciones teol\u00f3gicas; pero tambi\u00e9n es cierto que, en virtud de la inspiraci\u00f3n divina de la Sagrada Escritura [1 Escritura II] y para una lectura teol\u00f3gica y pastoral de ella, las diversas y sucesivas elaboraciones forman parte igualmente de la palabra de Dios que funda e ilumina la fe; adem\u00e1s, su actual texto b\u00ed\u00adblico se basa en el significado global de la historia de la salvaci\u00f3n, a la cual se refiere el NT, y por tanto la Iglesia en su acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Las diversas etapas del largo camino adquieren su significado m\u00e1s profundo y definitivo a la luz de todo el complejo y la armon\u00ed\u00ada de la \/ revelaci\u00f3n. A este significado enriquecido y global vamos a prestarle ahora una atenci\u00f3n muy especial.<br \/>\n3250<br \/>\n2. La promesa inicial.<br \/>\n3251<br \/>\na) Abrah\u00e1n. En la Biblia, la historia de la salvaci\u00f3n comienza con la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, al cual ordena Dios que deje su patria, Mesopota-mia, para dirigirse a una tierra que se le mostrar\u00e1 (Gn 12,1-2). A la orden divina va unida una bendici\u00f3n, que en la Biblia no expresa una benevolencia vaga y de buen augurio, sino que es al mismo tiempo palabra creadora de hechos y don gratuito de Dios; por eso, siendo una palabra nueva, inicia un hecho nuevo, del cual arranca una nueva historia.<br \/>\nCuando Abrah\u00e1n entra en la que era entonces la tierra de Cana\u00e1n y se detiene en Siqu\u00e9n, en el centro del pa\u00ed\u00ads, Dios le declara: \u2020\u0153A tu descendencia dar\u00e9 esta tierra\u2020\u009d (Gn 12,7). En Betel, 17km al norte de Jerusal\u00e9n, es reiterada solemnemente la promesa (13,14-1 6); y en Hebr\u00f3n, 40km al surde Jerusal\u00e9n, Dios le dice a Abrah\u00e1n: \u2020\u0153Yo soy el Se\u00f1or que te hizo salir de Ur de los caldeos (en la baja Mesopotamia) para darte este pa\u00ed\u00ads en posesi\u00f3n\u2020\u009d (15,7); y, siguiendo un antiguo rito del alianza, confirma la promesa con solemne juramento (15,9-21); en hebreo el juramento se indica con el t\u00e9rmino berit, que se traduce habitualmente por \u2020\u0153alianza\u2020\u009d.<br \/>\n3252<br \/>\nb) Los herederos de Abrah\u00e1n. La promesa divina es renovada en Betel a los inmediatos descendientes del patriarca: a Isaac, su hijo (Gn 28, 13-15), y a \u00c2\u00a1Jacob, hijo de Isaac, que ser\u00e1 llamado Israel (35,10), nombre que asumir\u00e1 el pueblo elegido, constituido por las doce tribus originadas por los hijos de Jacob (35,23-26). A \u00e9ste le dice Dios: \u2020\u0153La tierra que di a Abrah\u00e1n y a Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia\u2020\u009d (35,12).<br \/>\n3253<br \/>\nc) La promesa y la fe. La carta a los hebreos hace resaltar las disposiciones con las cuales Abrah\u00e1n acogi\u00f3 la promesa: \u2020\u0153Por la fe Abrah\u00e1n, obedeciendo a la llamada divina, parti\u00f3 para un pa\u00ed\u00ads que recibir\u00ed\u00ada en posesi\u00f3n, y parti\u00f3 sin saber adonde iba. Por la fe vino a habitar en la tierra prometida como en un pa\u00ed\u00ads extranjero, viviendo en tiendas de campa\u00f1a, con Isaac y Jacob, herederos con \u00e9l de la misma promesa\u2020\u009d Hb 11,8-9). En realidad, durante todo el tiempo que el patriarca estuvo en la tierra, mor\u00f3 all\u00ed\u00ad como un forastero, y como tal se presenta \u00e9l a un ciudadano de Hebr\u00f3n para adquirir a gran precio la caverna de Macpela, donde sepulta a su mujer Sara (Gn 23,14) y donde ser\u00e1 sepultado tambi\u00e9n \u00e9l (25,9s). El puente de paso de las tradiciones patriarcales a los acontecimientos del \u00e9xodo es el acto de fe impl\u00ed\u00adcito en la orden dada por el \u00faltimo patriarca Jos\u00e9, hijo de Jacob, el cual har\u00e1 jurar a sus hijos que trasladar\u00e1n a la tierra de Cana\u00e1n su cad\u00e1ver, provisionalmente embalsamado en Egipto, diciendo: \u2020\u0153Dios vendr\u00e1 ciertamente a visitarnos y os llevar\u00e1 de esta tierra a la tierra que prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n, a Isaac y a Jacob\u2020\u009d Gn 50,24).<br \/>\n3254<br \/>\n3. Dios prepara la posesi\u00f3n de la tierra: Mois\u00e9s.<br \/>\nDespu\u00e9s de unos seiscientos cincuenta a\u00f1os de la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, Dios toma la iniciativa para la realizaci\u00f3n de la promesa. Tambi\u00e9n esta iniciativa es una vocaci\u00f3n personal. El Se\u00f1or se manifiesta a \u00c2\u00a1 Mois\u00e9s para ordenarle que libere a los descendientes de los patriarcas de la esclavitud a la cual los hab\u00ed\u00ada sometido el fara\u00f3n que hab\u00ed\u00ada sucedido al que hab\u00ed\u00ada exaltado a Jos\u00e9, protegiendo a sus hijos y hermanos. Mois\u00e9s deber\u00e1 conducirlos luego a la \u2020\u0153tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel\u2020\u009d (Ex 3,8 ), expresi\u00f3n de remoto origen cananeo para indicar un territorio feraz. No se hace alusi\u00f3n a la promesa hecha a los patriarcas; pero Dios se ha presentado a Mois\u00e9s como el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob (Ex 3,6). La promesa, junto con la alianza, la recuerda Dios despu\u00e9s (Ex 6,41).<br \/>\nEn el actual relato de la Biblia la tierra est\u00e1 constantemente en la perspectiva del \u00e9xodo (Ex 15,13-17); pero, al estar la promesa divina condicionada por la fidelidad a la alianza (Dt 4,15; Dt 8,7-18), aquella generaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada sido de varias maneras infiel y rebelde, habr\u00e1 de perecer en el desierto (Dt 4,24-28; Dt 28,58-69). Solamente sobrevivir\u00e1n Caleb y Josu\u00e9, por haberse opuesto al derrotismo que se hab\u00ed\u00ada adue\u00f1ado de los hebreos cuando estaban para alcanzar la meta; el mismo Mois\u00e9s, que, abrumado por la perversa rebeli\u00f3n del pueblo, hab\u00ed\u00ada cometido un misterioso pecado (Dt 1; Dt 19-40), deber\u00e1 contentarse con contemplar la tierra prometida desde la cima del monte Nebo, en Trasjordania, frente a Jeri-c\u00f3 Dt 34,1-4).<br \/>\n3255<br \/>\n4. La teolog\u00ed\u00ada deuteronomisTA.<br \/>\nEl Dt, que se presenta como un conjunto de discursos de Mois\u00e9s, refleja experiencias religiosas tard\u00ed\u00adas sobre las vicisitudes en el desierto del \u00e9xodo y habla unas 30 veces de la tierra prometida, construyendo una teolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita de la tierra. Dt 26,5-9 ha sido definido como la m\u00e1s antigua profesi\u00f3n de fe de Israel, el cual en la ofrenda de las primicias recogidas en la tierra prometida deb\u00ed\u00ada decir: \u2020\u0153Yo declaro hoy, en presencia del Se\u00f1or, mi Dios, haber entrado ya en la tierra que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada jurado a nuestros padres que nos dar\u00ed\u00ada\u2020\u009d (y. 3). La tierra no es fin en s\u00ed\u00ad misma, pues fue prometida a los patriarcas y a sus descendientes a fin de que \u00e9stos, establecidos en ella, pudieran realizar el designio de Dios sobre el pueblo que se hab\u00ed\u00ada elegido para sus propios fines; por eso la posesi\u00f3n de la tierra est\u00e1 condicionada a la fidelidad a la alianza (Dt 4,1-2; Dt 8,9-18), a fin de que Israel sea efectivamente heredad de Dios (4,20). Tal fidelidad es necesaria para la prosperidad misma del pa\u00ed\u00ads (6,lOss, 11,10-17) y del pueblo (6,2-3); de lo contrario, ser\u00e1 excluido de la tierra y dispersado entre las naciones (24,24-28; 28,58-69). No se podr\u00e1 traicionar impunemente el amor con que Dios ha elegido librar de Egipto y hacer suyo \u2020\u0153al m\u00e1s peque\u00f1o de los pueblos\u2020\u009d(7,6-9), pues a esta elecci\u00f3n estaba ordenado el juramento hecho a los padres (9,4-6). Dios tiene derecho a imponer a Israel su ley, porque lo ha librado de Egipto (Ex 20,1; Dt 5,6), condici\u00f3n necesaria para introducirlo en la tierra prometida. Un motivo particular y decisivo de indignidad del pueblo ser\u00e1 la idolatr\u00ed\u00ada, con la cual se contaminar\u00e1 por imitar a la poblaci\u00f3n pagana ind\u00ed\u00adgena (Dt 7,1-16).<br \/>\n3256<br \/>\n5. La posesi\u00f3n efectiva de la tierra como don de Dios.<br \/>\nSer\u00e1 el sucesor de Mois\u00e9s, \u00c2\u00a1Josu\u00e9, el que introduzca al pueblo elegido en la tierra de Dios. El relato de la conquista, que recoge tradiciones particulares y varias -diversamente meditadas en \u00e9pocas posteriores- en una versi\u00f3n simplificada y unificada, est\u00e1 impregnado de la idea de que no es el poder de las armas el que permite adue\u00f1arse del pa\u00ed\u00ads. Josu\u00e9 tendr\u00e1 \u00e9xito en su empresa s\u00f3lo por su docilidad a la voluntad de Dios Jos 1,6-9). El paso del Jord\u00e1n para entrar en la tierra prometida por la regi\u00f3n al otro lado del r\u00ed\u00ado, a la altura de Jeric\u00f3, presenta varios paralelismos con el \u00e9xodo y el paso del mar Rojo en tiempo de Mois\u00e9s. El r\u00ed\u00ado es atravesado por el pueblo siguiendo una procesi\u00f3n sacerdotal que lleva el arca de la alianza; todo ello se desarrolla de acuerdo con las \u00f3rdenes de Dios, para que est\u00e9 claro que \u00e9l est\u00e1 en medio de su pueblo para realizar maravillas. A fin de recordarlas perpetuamente, se erigir\u00e1n doce piedras en representaci\u00f3n de las doce tribus de Israel en el lecho del Jord\u00e1n (Jos 4,9) y en G\u00e1lgala, primera etapa de la tierra prometida (4,20). La ciudadela de Jeric\u00f3 es \u2020\u0153puesta en manos\u2020\u009d de Josu\u00e9 por Dios (6,1); de hecho, sus muros se desmoronan en virtud de una solemne liturgia guerrera durante seis d\u00ed\u00adas, en la cual el protagonista es el arca de la alianza (c. 3). Heb 11,30 dir\u00e1 que fue la fe la que hizo que se derrumbaran los muros de Jeric\u00f3. El primer intento de conquistar Ay, al este de Betel, fracasa porque Israel \u2020\u0153viol\u00f3 la alianza\u2020\u009d, quebrantando la prohibici\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada establecido sobre el bot\u00ed\u00adn conquistado en Jeric\u00f3 Jos 7,11); solamente cuando el responsable, un hombre de la tribu de Jud\u00e1, es lapidado por todo Israel (7,25), caer\u00e1 la ciudadela. En el santuario patriarcal de Siqu\u00e9n se renueva solemnemente la alianza con Dios (8,32-35). En la segunda parte del libro de Josu\u00e9 (cc. 13-19), que est\u00e1 poco influida por la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, se registran las fronteras del territorio y la lista de las ciudades asignadas a cada una de las doce tribus, aunque la ocupaci\u00f3n total ocurrir\u00e1 en tiempos de David, doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde. En cierto sentido, esta especie de catastro de la tierra es un acto de fe en la promesa divina y establece el principio de que la tierra de Dios al mismo tiempo es concedida y hay que conquistarla, no s\u00f3lo con las armas. El testamento de Josu\u00e9 (23,2-1 0) resume la epopeya de la conquista en el signo de la teolog\u00ed\u00ada de la tierra expresada en Dt; ninguna promesa de Dios ha ca\u00ed\u00addo en el vac\u00ed\u00ado (23,14); \u00e9l mismo ha combatido por Israel, como hab\u00ed\u00ada prometido (23,10); as\u00ed\u00ad se verificar\u00e1n tambi\u00e9n las amenazas divinas contra la infidelidad del pueblo: \u2020\u0153&#8230; y muy pronto os har\u00e1 desaparecer de esta buena tierra que \u00e9l os ha dado\u2020\u009d<br \/>\n(23,16).<\/p>\n<p>6. LA DIALECTICA TEOL\u00ed\u201cGICA DE LA TIERRA CONQUISTADA.<br \/>\nEl per\u00ed\u00adodo de los jueces, que dur\u00f3 unos ciento setenta a\u00f1os, contempl\u00f3 la existencia de Israel amenazada por la poblaci\u00f3n cananea que hab\u00ed\u00ada permanecido en sus ciudadelas esparcidas por el territorio asignado a cada una de las tribus. El libro sagrado titulado de los \u00c2\u00a1 Jueces es acentuadamente teol\u00f3gico; en \u00e9l domina la convicci\u00f3n de que Dios, a pesar de las extremas dificultades en que vienen a encontrarse las tribus, no falta a sus compromisos. Desde el principio (Jc 2,11-23) se da la interpretaci\u00f3n de la historia de este per\u00ed\u00adodo, definido como el medievo hebreo. El pueblo, por haber abandonado al Se\u00f1or sirviendo a los dioses de la poblaci\u00f3n ind\u00ed\u00adgena, es a su vez abandonado en manos de los enemigos que rodean a las tribus: Dios quiere probar si es digno de los padres (2,22); cuando Israel, arrepentido, invoca el socorro de Dios, \u00e9ste suscita jefes carism\u00e1ticos -los jueces justamente- para librarlo. Sobre este esquema teol\u00f3gico se desarrolla toda la historia de este per\u00ed\u00adodo. Emblem\u00e1tica es la historia del juez Sans\u00f3n, el cual, cuando es fiel al Se\u00f1or al que se ha consagrado con voto, derrota \u00e9l solo a los m\u00e1s irreductibles enemigos de Israel, los filisteos (13,7; 16,17.22-28).<\/p>\n<p>7. En la tierra en peligro.<br \/>\nLa prueba m\u00e1s traum\u00e1tica para la fe de Israel en las promesas divinas fue la p\u00e9rdida de la tierra de una manera llamativa y dram\u00e1tica. El per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico unitario inaugurado por Sa\u00fal, que tuvo como sucesores a David ya su hijo Salom\u00f3n (1030-933 a.C), termin\u00f3 con la muerte de \u00e9ste, cuando las tribus del norte de Palestina se constituyeron en reino aut\u00f3nomo -el reino de Israel-, separ\u00e1ndosede las tribus del sur, que permanecieron fieles a la dinast\u00ed\u00ada da-v\u00ed\u00addica en el reino llamado de Jud\u00e1. La consecuencia m\u00e1s catastr\u00f3fica de la separaci\u00f3n fue el cisma religioso, por lo cual en el reino del norte se establecieron dos santuarios -en Dan y en Betel (1R 12,29)- consagrados a los recuerdos patriarcales, en contraste con el \u00fanico templo leg\u00ed\u00adtimo de Yhwh, construido en Jerusal\u00e9n por Salom\u00f3n. Tambi\u00e9n 1 y 2R reflejan la teolog\u00ed\u00ada deutero-nomista. De estos escritos se puede remontar a la teolog\u00ed\u00ada de los profetas. Los profetas dominan el per\u00ed\u00adodo mon\u00e1rquico y las \u00e9pocas sucesivas como enviados por Dios a su pueblo a fin de que sea comprendido con mayor claridad y hondura el plan de salvaci\u00f3n (DV 14). En los textos prof\u00e9ticos relativos al tiempo de la monarqu\u00ed\u00ada tienen escaso relieve las vicisitudes de los antiguos patriarcas. Am 2,10 acusa a Israel de ingratitud al Se\u00f1or, que ha librado a su pueblo y le ha conducido por el desierto para que heredase la tierra de los cana-neos. Se recuerda la liberaci\u00f3n de Egipto para subrayar la responsabilidad del pueblo en relaci\u00f3n con la elecci\u00f3n divina (Os 11,1; Os 12,14; Os 13,4 Miq Os 6,4). La atenci\u00f3n se desplaza por entero a Jerusal\u00e9n, donde reina la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, a la cual hizo Dios nuevas promesas mesi\u00e1nicas, relativas tambi\u00e9n a la estabilidad y seguridad del pueblo en su tierra (2S 7, lOs), y al templo (Miq 3,12), en el que se centraliza el culto. Los profetas reprochan de manera casi obsesiva al rey y al pueblo las pr\u00e1cticas idol\u00e1tricas y las injusticias sociales, que demuestran la infidelidad a la alianza y justifican los castigos de Dios.<\/p>\n<p>8. LA PRUEBA SUPREMA DEL DESTIERRO Y EL MENSAJE DE LOS PROFETAS.<br \/>\nEl problema teol\u00f3gico de la tierra aparece cuando, con el final del reino de Jud\u00e1, la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo (587 a.C.) y la deportaci\u00f3n a Babilonia de la poblaci\u00f3n m\u00e1s cualificada, se plantea dr\u00e1sticamente el angustioso interrogante: \u00bfHa desmentido Dios la promesa jurada a los patriarcas de dar a sus descendientes una patria? Pues gracias a esta promesa los israelitas daban muestras de su seguridad incluso ante la inminencia de la cat\u00e1strofe, convencidos sobre todo de la indestructibilidad del templo, morada de Dios en su tierra (Jr 7; Jr26,2-6).<\/p>\n<p>a) Jerem\u00ed\u00adas. Cuando Jerusal\u00e9n siente ya la mordedura del asedio, Dios ordenar\u00e1 a \/ Jerem\u00ed\u00adas que realice un gesto aparentemente insensato: el profeta debe adquirir un campo, para significar que \u2020\u0153aun se comprar\u00e1n casas y vi\u00f1as en este pa\u00ed\u00ads (Jr 32,15). Sin embargo, los israelitas ser\u00e1n expulsados de \u00e9l por no haber escuchado la voz del Se\u00f1or que prodigiosamente los hab\u00ed\u00ada librado de Egipto para conducirlos a la tierra que hab\u00ed\u00ada jurado darles a los padres (32,20-23). Mas para el futuro se hacen nuevas promesas: el pa\u00ed\u00ads, que temporalmente est\u00e1 devastado y en posesi\u00f3n de los enemigos, ser\u00e1 restituido al pueblo purificado; dice el Se\u00f1or: \u2020\u0153Los plantar\u00e9 s\u00f3lidamente en esta tierra, con todo mi coraz\u00f3n y con toda mi alma\u2020\u009d (32,40-41). Israel recibir\u00e1 de Dios, que se unir\u00e1 a \u00e9l con una alianza eterna, un coraz\u00f3n nuevo, a fin de que pueda servirle con estable fidelidad para su bien y el de sus descendientes (32,39). El israelita nuevo ser\u00e1 conducido por el pastor divino \u2020\u0153a su pradera, y pacer\u00e1 en el Carmelo y el Basan, y en los montes de Efra\u00ed\u00adny Galaad\u2020\u2122 (50,19).<br \/>\n3261<br \/>\nb) Ezequiel. Cuando se refiere a la situaci\u00f3n del tiempo del destierro, este profeta usa de manera caracter\u00ed\u00adstica el t\u00e9rmino hebreo \u2020\u02dcada-mah para indicar la tierra de Israel como \u2020\u0153suelo de la tierra santa, es decir, no como realidad pol\u00ed\u00adtica, sino como realidad religiosa, por estar la tierra privada de su pueblo y de la presencia de Dios; en cambio, cuando habla de la restauraci\u00f3n la llama de nuevo \u2020\u02dceres, tierra, en la plenitud de su significado teol\u00f3gico. Los hebreos dejados en Jerusal\u00e9n por los conquistadores babil\u00f3nicos apelaban a la promesa divina para proclamar un privilegio: \u2020\u0153Uno solo era Abra-h\u00e1n, y obtuvo el pa\u00ed\u00ads en herencia, mientras que nosotros somos muchos; a nosotros se nos ha dado el pa\u00ed\u00ads en posesi\u00f3n\u2020\u009d (Ez 33,24 ); por eso se consideraban capaces de reconquistar ellos solos todo el pa\u00ed\u00ads. El profeta decepciona su arrogancia: el pa\u00ed\u00ads permanecer\u00e1 desolado por sus abominaciones (33,29); el futuro es de los desterrados, porque su vuelta ser\u00e1 obra exclusiva de Dios, Dios los purificar\u00e1 \u00ed\u00adntimamente poniendo en ellos su esp\u00ed\u00adritu, a fin de que puedan encontrarle en el pa\u00ed\u00ads destinado a sus padres (36,28) y pacer \u2020\u0153por los montes de Israel, por los valles y en todos los lugares habitados del pa\u00ed\u00ads (34,13). En realidad, el profeta se proyecta en un futuro no precisado, escatol\u00f3gico, porque ve la restauraci\u00f3n de Israel en funci\u00f3n de una distribuci\u00f3n evidentemente simb\u00f3lica de la tierra. Pues ser\u00e1 dividida en trece porciones estrictamente paralelas, de las cuales doce se destinar\u00e1n a las tribus del pueblo, mientras que una parte ser\u00e1 reservada como \u2020\u0153tributo sagrado\u2020\u009d a Yhwh (47,13-23; 48,1-29). El profeta se fija en un mundo nuevo, no en el de la geograf\u00ed\u00ada y la historia, y el pueblo se concibe como una comunidad lit\u00fargica que saca del templo una fuerza capaz de purificar el universo (47,1-1 2).<br \/>\n3262<br \/>\nc) Un mensaje de consolaci\u00f3n. Ya en la primera parte de Isa\u00ed\u00adas la vuelta del destierro est\u00e1 prevista como un restablecimiento de Israel en su tierra, pero en compa\u00f1\u00ed\u00ada de los pueblos que se unir\u00e1n a\u00e9l(Is 14,1-2). El mensaje triunfal de consolaci\u00f3n del Segundo Isa\u00ed\u00adas (40-55) anuncia un nuevo \u00e9xodo, en el cual Dios se pondr\u00e1 a la cabeza de su pueblo (40,3-4). La tercera parte (cc. 56-66) es un interminable himno de gozo por el retorno a la patria (el tema del \u00e9xodo est\u00e1 en 63,12-1 6), en el cual tomar\u00e1n parte tambi\u00e9n los que han permanecido en Jerusal\u00e9n. El retorno a la tierra de los padres marcar\u00e1 un tiempo de prosperidad y de paz. La restauraci\u00f3n nacional anuncia otra transformaci\u00f3n que afectar\u00e1 a todas las gentes, porque la vuelta es en realidad el triunfo espiritual del Se\u00f1or, que en su proyecto incluye tambi\u00e9n a los pueblos paganos. El misterioso siervo de Yhwh -el me-s\u00ed\u00adas- tendr\u00e1 la misi\u00f3n de \u2020\u0153restablecer las tribus de Jacob y traer de nuevo a los supervivientes de Israel\u2020\u2122, siendo la luz de las naciones, a fin de que la salvaci\u00f3n que viene de Dios llegue a los extremos de la tierra (49,6). Los pueblos paganos ser\u00e1n agregados al pueblo elegido (44,3-5). La atenci\u00f3n del profeta se desplaza de la causa de Israel a la del reino de Dios, \u2020\u0153el rey (41,21; 43,15), formulando lapidariamente la realidad de la salvaci\u00f3n: \u2020\u0153Tu Dios reina\u2020\u2122 (52,7). Cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que la misi\u00f3n de Israel como pueblo de Dios se sale del significado pol\u00ed\u00adtico para orientarse a valores supremos; los descendientes de Abrah\u00e1n han permanecido siendo pueblo de Dios tambi\u00e9n en el destierro, porque Dios no desmiente su alianza; pero de un \u2020\u0153resto santo\u2020\u2122 (65,8), para el cual mantiene Dios la promesa hecha a Abrah\u00e1n (51,19), nace el nuevo Israel \u2020\u0153testigo de Dios\u2020\u009d (43,10) en medio de las naciones [1 Isa\u00ed\u00adas III].<br \/>\n3263<br \/>\nd) La vuelta a la patria. En el 538 a.C, el rey persa Ciro, despu\u00e9s de haber conquistado Babilonia, dio un decreto que signific\u00f3 el fin del destierro. Para la primera caravana jud\u00ed\u00ada que volvi\u00f3 a ver la tierra, la instalaci\u00f3n result\u00f3 muy dif\u00ed\u00adcil. El profeta \/ Zacar\u00ed\u00adas, que quiz\u00e1 volvi\u00f3 con los primeros repatriados, anunci\u00f3 un tiempo de prosperidad para la tierra (Za 1,17), en el que el Se\u00f1or har\u00ed\u00ada de nuevo de Israel \u2020\u0153su propiedad en la tierra santa\u2020\u2122 (2,16). Pero la obra de \u2020\u0153una profunda restauraci\u00f3n del pueblo de Dios ser\u00e1 llevada a cabo por el mes\u00ed\u00adas, rey justo y victorioso, no por medio de las armas sino con su mansedumbre (9,9). El esel buen pastor (11,4-17; 13,7-9), al que llorar\u00e1n \u2020\u0153traspasado\u2020\u2122 (12,9-14). El mensaje prof\u00e9tico alcanza as\u00ed\u00ad su definitiva claridad.<br \/>\n3264<br \/>\nIV. EL EVANGELIO Y LA TIERRA.<br \/>\n3265<br \/>\n1. Los jud\u00ed\u00ados de Qumr\u00e1n.<br \/>\nEn el alba del evangelio, los jud\u00ed\u00ados de la comunidad asc\u00e9tica de Qumr\u00e1n, que, bas\u00e1ndoseen el anuncio prof\u00e9tico del nuevo \u00e9xodo (Is 43,3), se hab\u00ed\u00adan retirado al desierto para estudiar la ley de Mois\u00e9s a fin de serdignos del encuentro con el mes\u00ed\u00adas (1QS VIII, 13-16), se preparan tambi\u00e9n a reconquistara mano armada la patria, entonces bajo el dominio de los romanos. Esto ocurrir\u00e1 con una guerra santa que los hijos de la luz, guiados por el sumo sacerdote y por su pr\u00ed\u00adncipe, librar\u00e1n contra los hijos de las tinieblas. Una Regla expresa (1QM) prescribe minuciosas normas para hacer la guerra e indica sus varias fases. En un himno es ardientemente invocado Dios para que humille a los enemigos con la espada y glorifique as\u00ed\u00ad a su tierra, colmando de bendiciones a su heredad (1QM XII, 11-12) [\/Judaismo II, 8d-e].<br \/>\n3266<br \/>\n2. \u00bfJes\u00fas patriota revolucionario?<br \/>\nEn tiempos de \/ Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada desde hac\u00ed\u00ada muchos a\u00f1os un movimiento de fan\u00e1ticos, llamados zelo-tas, que, dominados por un nacionalismo exasperado, ser\u00e1n luego los protagonistas de la revuelta jud\u00ed\u00ada que culmin\u00f3 en la guerra del 66-70 d.C, y que termin\u00f3 con la conquista de Jerusal\u00e9n y la destrucci\u00f3n del templo por parte de los romanos.<br \/>\nRecientemente, en el clima de los varios movimientos pol\u00ed\u00adticos de liberaci\u00f3n, se ha puesto de moda la tesis seg\u00fan la cual Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada compartido las aspiraciones revolucionarias de la parte m\u00e1s exaltada de sus contempor\u00e1neos; pero basta recordar el mensaje evang\u00e9lico de amor a todos los hombres (comprendidos los enemigos), que implica necesariamente y sin posibilidad de equ\u00ed\u00advocos la renuncia a cualquier g\u00e9nero de violencia contra personas y pueblos, para saber valorarla. Cuando la multitud, arrastrada por el entusiasmo, intenta ofrecerle la corona de rey, Jes\u00fas huye solo a la monta\u00f1a (Jn 6,15). Rehusa confundir el plan divino de salvaci\u00f3n con el problema pol\u00ed\u00adtico de su patria. Su proyecto se refiere al pueblo de Dios, al que se le insta a convertirse (Mt 4,17), es decir, a atenerse, al pensamiento y a la voluntad de Dios cuando llega a su cumplimiento el milenario designio salv\u00ed\u00adfico con la fundaci\u00f3n del reino de Dios. Jes\u00fas, que ser\u00e1 el art\u00ed\u00adfice de ese cumplimiento en calidad de Hijo de Dios, es ajeno a toda voluntad de poder, es modelo de mansedumbre (Mt 11,19 21,5, con cita Za Mt 9,9). Si los ap\u00f3stoles expresan de alg\u00fan modo la esperanza de una restauraci\u00f3n nacional de Israel, muy pronto se dar\u00e1n cuenta de que \u2020\u0153los tiempos y los momentos\u2020\u009d del designio de Dios los orientar\u00e1n hacia ideales y conquistas del todo diversos. Deber\u00e1n ser \u2020\u0153testigos\u2020\u009d de Cristo, y no s\u00f3lo en la tierra de Israel, sino hasta los confines de la tierra (Hch 1,6-8). Durante toda su vida, Jes\u00fas no se mover\u00e1 de Palestina, sino que se dedicar\u00e1 a las \u2020\u0153ovejas perdidas de la casa de Israel\u2020\u009d para las cuales ha venido (Mt 15,24); morir\u00e1 \u2020\u0153no s\u00f3lo por la naci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para reunir a los hijos de Dios dispersos\u2020\u009d (Jn 11,52). La reuni\u00f3n de los tiempos por venir, predicha por los profetas, no es la recomposici\u00f3n de Israel en la tierra de los padres; los hijos de Dios son los que creen en Cristo (Jn 1,12), que ser\u00e1n agrupados en la unidad del Padre y del Hijo mediante la muerte redentora en la cruz. El reino de Dios no se puede confundir con ning\u00fan, reino terreno, ni siquiera con el reino de Israel reconstruido en sus confines, porque no es de este mundo: prueba de ello es que \u2020\u0153los guardias\u2020\u009d de Cristo no luchan para librarlo de la condena y de la muerte (Jn 18,36). Jes\u00fas proclama dichosos a los mansos, porque hereder\u00e1n la tierra (Mt 5,5, con cita de SaI 37,11); pero el lenguaje de las \/ bienaventuranzas no permite identificar esta tierra con Palestina; y los mansos de que hablaba el salmista eran los \u2020\u0153pobres de Dios\u2020\u009d, libres de toda aspiraci\u00f3n terrena: justamente los pobres a los cuales pertenece el reino de los cielos (Mt 5,3). La heredad de los mansos es el s\u00ed\u00admbolo del disfrute de una felicidad estable y segura, no anclada en realidades geogr\u00e1ficas.<br \/>\n3267<br \/>\n3. La heredad definitiva de Dios.<br \/>\nLa idea de heredad recuerda el tema de la tierra santa como heredad de Dios. Ya en el AT se inicia el proceso de espiritualizaci\u00f3n de la heredad divina: en \u00faltimo an\u00e1lisis, esa heredad es Dios mismo, plenitud de posesi\u00f3n y de felicidad para los justos (SaI 16,5; SaI 73,26). Al mes\u00ed\u00adas se le prometen en herencia todas las naciones de la tierra (SaI 2,8). Cristo es el heredero de Dios en calidad de Hijo (Mt 21,38); como tal, es constituido por el Padre heredero de todo (Hb 1,2). Para entrar en posesi\u00f3n de su heredad, Cristo ha afrontado la pasi\u00f3n y la muerte (Hb 2,1-10). El Padre lo ha puesto todo en manos del Hijo (Mt 11,27), d\u00e1ndole todo poder en el cielo y en la tierra (Mt 28,18); y \u00e9l, a los suyos que perseveren en las pruebas con \u00e9l, les prepara un reino, como el Padre se lo ha preparado a \u00e9l (Lc 22,28s); en la regeneraci\u00f3n de la humanidad y del universo al fin de los tiempos, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono, los doce ap\u00f3stoles ocupar\u00e1n otros tantos tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt 19,28). Entonces \u00e9l, despu\u00e9s de haber vencido al \u00faltimo enemigo, que es la muerte, \u2020\u0153entregar\u00e1 el reino a Dios Padre&#8230; para que Dios sea todo en todas las cosas\u2020\u009d (1Co 15,24-28). Jes\u00fas trasciende todas las realidades espaciales de la historia de Israel. Refiri\u00e9ndose a la visi\u00f3n de Jacob en Betel, lugar privilegiado de la tierra prometida, que se convirti\u00f3 en casa de Dios y en puerta del cielo (Gn 28,17), Jes\u00fas afirma que los \u00e1ngeles de la visi\u00f3n del patriarca subir\u00e1n y bajar\u00e1n sobre \u00e9l (Jn 1,51). El lugar santo de la presencia de Dios en su tierra, el templo, es la humanidad de Cristo, lugar de la gloria divina y punto de encuentro entre Dios y el hombre para un culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad independientemente de Je-rusal\u00e9n, coraz\u00f3n de la tierra santa (Jn 4,20-24<br \/>\n3268<br \/>\n4. Pablo y los privilegios de Israel.<br \/>\nPablo, que como jud\u00ed\u00ado de estricta observancia farisea hubiera debido ser sensible a la doctrina de la tierra, fundamental para el judaismo, hablando de los privilegios de Israel, recuerda \u2020\u0153la adopci\u00f3n como hijos, la gloria, la alianza&#8230;, la ley, el culto, las promesas\u2020\u009d, los patriarcas, de los cuales procede Cristo Rm 9,4-5); pero no hace menci\u00f3n alguna de la tierra, omitiendo completamente el aspecto territorial de las promesas hechas a Abrah\u00e1n y a su descendencia. Evidentemente, en el pensamiento del ap\u00f3stol la tierra, como la ley de Mois\u00e9s, tuvo una funci\u00f3n particular y v\u00e1lida para Israel en la primera fase de la historia de la salvaci\u00f3n, pero ha perdido todo significado en el tiempo en que \u00e9sta lleg\u00f3 a la fase de su cumplimiento. Para Pablo, la descendencia de Abrah\u00e1n se concentra s\u00f3lo en Jes\u00fas (Ga 3,16), que ha venido en la carne de la estirpe de Abrah\u00e1n, pero en el cual todos los hombres son una sola persona; y si son de Cristo, son \u2020\u0153descendencia de Abrah\u00e1n seg\u00fan la promesa\u2020\u009d (Ga 3,28-29). Queda un misterio en el plan divino de salvaci\u00f3n: vendr\u00e1 un tiempo en que Israel, que ha rechazado a Jes\u00fas mes\u00ed\u00adas, se salve, porque es amado por Dios a causa de los padres (Rm 11,25-28); pero ser\u00e1 la salvaci\u00f3n que corresponde al plan concebido por Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo y realizado en la plenitud de los tiempos en Cristo: plan que consiste en centrar en \u00e9l todos los seres, terrestres y celestes (Ef 1,4-10).<br \/>\n3269<br \/>\n5. La tierra-cielo.<br \/>\nEl toque final a la teolog\u00ed\u00ada de la tierra lo da Heb 11,10, donde se dice que Abrah\u00e1n, por la fe, emigrando hacia la tierra de la promesa, no tom\u00f3 posesi\u00f3n de ella porque esperaba con absoluta confianza entrar en la sola ciudad que merec\u00ed\u00ada este nombre: \u2020\u0153la ciudad de s\u00f3lidos fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios, y que por eso deb\u00ed\u00ada tener todas las garant\u00ed\u00adas de estabilidad, de seguridad y de perennidad. Esta aspiraci\u00f3n de Abrah\u00e1n, de la cual calla el AT, es el m\u00e1ximo de la alegorizaci\u00f3n de la tierra prometida.<br \/>\nCon un espl\u00e9ndido comentario ho-mil\u00e9tico al Ps 95, Heb 3,7-4,11 propone a los cristianos el ejemplo de Israel, que no entr\u00f3 en el \u2020\u0153reposo\u2020\u2122 de la tierra prometida (Sal 95,11; Dt 12,9) a causa de su incredulidad y de sus rebeld\u00ed\u00adas. La promesa de entrar en el descanso de Dios es siempre v\u00e1lida (Hb 4,1); Josu\u00e9 condujo al pueblo elegido a la tierra de Cana\u00e1n, pero no era \u00e9ste el reposo definitivo y perfecto. A la comunidad cristiana -el verdadero pueblo de Dios- el Se\u00f1or le reserva un \u2020\u0153reposo sab\u00e1tico\u2020\u2122 que es el de Dios (Gn 1,2-3 en el cielo, destinado a los fieles que tienen la vocaci\u00f3n celeste (Hb 3,1) y son part\u00ed\u00adcipes de Cristo Hb 3,14). Se llega as\u00ed\u00ad al l\u00ed\u00admite de una m\u00ed\u00adstica b\u00ed\u00adblica de la tierra, que entraba ya en las antiguas profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas como \u2020\u0153reposo\u2020\u2122 (Jr31,2; So 3,13).<br \/>\n397fl<br \/>\nV. LA TEOLOGIA DE LA TIERRA HOY.<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de la tierra se ha impuesto recientemente a la atenci\u00f3n de estudiosos jud\u00ed\u00ados y cristianos con ocasi\u00f3n de la fundaci\u00f3n del Estado jud\u00ed\u00ado en 1948, que en 1967 hab\u00ed\u00ada ocupado todo el territorio cisjord\u00e1nico de Palestina. La teolog\u00ed\u00ada de la tierra ha venido a encontrarse en el centro de un debate pol\u00ed\u00adtico-religioso relativo al derecho de Israel a la tierra basado en la promesa divina; se ha preguntado si el Estado jud\u00ed\u00ado pod\u00ed\u00ada reivindicar una propiedad legal de Palestina fund\u00e1ndose en un derecho de origen divino, y por tanto imprescriptible. El debate ha servido para profundizar el importante tema b\u00ed\u00adblico de la tierra, que alguno considera un hilo conductor del conjunto de la teolog\u00ed\u00ada del AT. La creaci\u00f3n en nuestros d\u00ed\u00adas del Estado de Israel es un hecho pol\u00ed\u00adtico, como cultural, social y pol\u00ed\u00adtico ha sido el movimiento sionista fundado a finales del siglo pasado con el fin particular de dar a los jud\u00ed\u00ados dispersados por el mundo una sede nacional \u00fanica en Palestina. Escribe un sionista: \u2020\u0153Yo me opongo, como muchos otros sionistas, a la confusi\u00f3n entre conceptos religiosos y conceptos pol\u00ed\u00adticos. Niego categ\u00f3ricamente que el sionismo sea un movimiento mesi\u00e1nico (religioso) y que sea l\u00ed\u00adcito utilizar una terminolog\u00ed\u00ada religiosa para ponerla al servicio de objetivos pol\u00ed\u00adticos\u2020\u009d (G. Scholem en A. Gonz\u00e1lez Lamadrid, La fuerza de la tierra, 274).<br \/>\nLa promesa divina de la tierra no constituye un documento jur\u00ed\u00addico para reivindicaciones territoriales. Por otra parte, la elaboraci\u00f3n b\u00ed\u00adbli-co-teol\u00f3gica de la doctrina de la promesa y de su realizaci\u00f3n, condicionada en todo caso a la fidelidad de Israel a su alianza con Dios, abre evidentes horizontes mesi\u00e1nicos.<br \/>\nBIBL.: Barros M. de. Caravias G.L., La cierra en la Biblia, en Teolog\u00ed\u00ada de la Tierra, Paulinas, Madrid 1988, 127-290; C\u00f3rtese E., La t\u00e9rra di Canaan nella storia sacerdotale del Pentateuco, Paideia, Brescia 1972; Davies W.D., J\u00e9rusalem ella lerre dans la tradition chr\u00e9tienne, en \u2020\u0153RHPR\u2020\u009d 55 (J975) 49J-533; Dreyfus F., Le theme de Ih\u00e9ritage danslAT, en \u2020\u0153RSPT\u2020\u009d 42 (1958) 491-533; Gnuse R., Comunidadypropiedaden la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, Verbo Divino, Estella 1987; Gonz\u00e1lez Lamadrid ?., La fuerza de la tierra. Geograf\u00ed\u00ada, historia y teolog\u00ed\u00ada de Palestina, Ediciones Sig\u00faeme, Salamanca 1981; Jacob E., Les trois racines dune th\u00e9ologie de la \u2020\u0153lerre \u2020\u0153dans VAT, en \u2020\u0153RHPR\u2020\u009d 55 (1975) 460-480; Keller B., La lerre dans le livre dEz\u00e9chie, en \u2020\u0153RHPR\u2020\u009d 55(1975)481-490; LandousjesJ., Le don dela lerre de Palesline, en \u2020\u0153NRT 98 (1976) 324-336; Lipinski E., Essais sur la r\u00e9v\u00e9lalion bi-blique, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1970; Morgenthaler R., Tierra (g\u00e9) en DTNT IV, Sig\u00faeme, Salamanca 1980, 284-286; Michaud R., De la entrada en Canaan al destierro en Babilonia, Verbo Divino, Estella 1983; Id, Los patriarcas, ib, 1976; Pury A, de. La promesse patriarcal:<br \/>\norigines, inter-pr\u00e9tation et actualisations, en \u2020\u0153Etudes Th\u00e9ol. et Re\u00ed\u00ad.\u2020\u009d 51(1976)351-366.<br \/>\nS. Garo falo<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><adamah (hm;d;a<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. ge (gh`, 1093), denota: (a) la tierra como tierra arable (p.ej., M 13.5, 8, 23); en 1Co 15:47 se emplea del material terreno del cual \u00abel primer hombre\u00bb fue hecho, lo que da sugerencia de fragilidad; (b) de la tierra como un todo, el mundo, en contraste, sea a los cielos (p.ej., Mat 5:18,35), o al cielo, la morada de Dios (p.ej., Mat 6:19), donde el contexto sugiere la tierra como lugar caracterizado por la mudabilidad y debilidad; en Col 3:2 se presenta el mismo contraste con la palabra \u00abarriba\u00bb; en Joh 3:31  \u00abterrenal\u00bb (VM: \u00abde la tierra\u00bb) describe a uno cuyo origen y naturaleza son terrenos y cuya habla queda caracterizada por ello, en contraste con Cristo como el que es del cielo; en Col 3:5 se dice que los miembros f\u00ed\u00adsicos est\u00e1n \u00absobre la tierra\u00bb ( traduce \u00ablo terrenal\u00bb), como esfera en la que, como instrumentos potenciales de males morales, con mencionados, por metonimia, como los mismos males; (c) la tierra habitada (p.ej., Luk 21:35; Act 1:8; 8.33; 10.12; 11.6; 17.26; 22.22; Heb 11:13; Rev 13:8). En los siguientes pasajes, la frase \u00aben la tierra\u00bb significa \u00abentre los hombres\u00bb: Luk 12:49; 18.8; Joh 17:4; (d) un pa\u00ed\u00ads, territorio (p.ej., Luk 4:25; Joh 3:22); (e) la tierra (p.ej., Mat 10:29; Mc 4.26); (f) tierra, en contraste al agua (p.ej., Mc 4.1; Joh 21:8,9,11). Cf. los t\u00e9rminos castellanos comenzando con ge, p.ej.: geodesia, geolog\u00ed\u00ada, geometr\u00ed\u00ada, geograf\u00ed\u00ada, etc. V\u00e9anse TERRENAL, TERRESTRE, TERRITORIO. 2. cora (cwvra, 5561), se emplea con el significado de tierra: (a) de un pa\u00ed\u00ads, regi\u00f3n (p.ej., Mat 2:12; Mc 6.55); algunas veces se traduce \u00abregi\u00f3n\u00bb (p.ej., Mat 4:16; Mc 5.1); \u00abprovincia\u00bb (p.ej., Mc 1.5; 15.13, etc.); (b) de una propiedad (Jam 5:4), de campos de cultivo. V\u00e9anse CAMPO, HEREDAD, PROVINCIA, TERRITORIO, TIERRA. 3. oikoumene (oijkoumevnh, 3625), participio presente, voz pasiva, de oikeo, morar, habitar; denota la tierra habitada. Se traduce \u00abtierra\u00bb en Luk 4:5; 21.26; Rom 10:18; \u00abtierra habitada\u00bb en Act 11:28: V\u00e9ase MUNDO, A, N\u00c2\u00ba 3, y tambi\u00e9n ENTERO, HABITADO, REDONDEZ, TODO. 4. agros (ajgrov\u00bb, 68), campo, o secci\u00f3n de tierra, o el campo en distinci\u00f3n a la ciudad. Se traduce \u00abtierras\u00bb en Mat 19:29; Mc 10.29, 30; v\u00e9anse CAMPO, HACIENDA, HEREDAD, LABRANZA. 5. patris (patriv\u00bb, 3968), significa primariamente la tierra patria de uno, el pa\u00ed\u00ads nativo, la ciudad de uno, y se traduce \u00abtierra\u00bb en Mc 13.54; Mc 6.1; Luk 4:23; Joh 4:44; \u00absu propia tierra\u00bb en Mat 13:57; Mc 6.4; Luk 4:24; en Heb 11:14  \u00abuna patria\u00bb. V\u00e9ase PATRIA.\u00c2\u00b6 6. pericoros (perivcwro\u00bb, 4066), v\u00e9ase PROVINCIA, y tambi\u00e9n , N\u00c2\u00ba 2. Se traduce \u00abtierra alrededor\u00bb en Mc 1.28; Mc 6.55; Luk 4:14 y, en RV, Luk 3:3 (RVR: \u00abla regi\u00f3n contigua\u00bb); 7.17 (RVR: \u00abregi\u00f3n de alrededor\u00bb); 8.37 (RVR: \u00abregi\u00f3n alrededor\u00bb). V\u00e9anse tambi\u00e9n CIRCUNVECINO, CONTIGUO, CONTORNO. B. Adjetivos 1. epigeios (ejpivgeio\u00bb, 19191), sobre la tierra, terreno (epi, sobre; ge, tierra). Se traduce \u00abque est\u00e1n \u2020\u00a6 en la tierra\u00bb en Phi 2:10 (RV: \u00abde los que en la tierra\u00bb); v\u00e9anse TERRENAL, TERRENO, TERRESTRE. 2. katacthonios (katacqovnio\u00bb, 2709), (kata, abajo; cthon, tierra, derivado de una ra\u00ed\u00adz que denota aquello que es profundo) \u00abdebajo de la tierra\u00bb. Se emplea en Phi 2:10:\u00c2\u00b6 3. xeros (xhrov\u00bb, 3584), seco. Se emplea en Mat 23:15, en una elipsis que denota \u00abtierra seca\u00bb, donde se sobrentiende el nombre ge; lo mismo en Heb 11:29: V\u00e9ase SECO, B, N\u00c2\u00ba 1, y tambi\u00e9n PARAL\u00ed\u008dCO, A, N\u00c2\u00ba 2. Cf. xeraino, v\u00e9ase SECAR, A, N\u00c2\u00ba 1. C. Adverbio camai (camaiv, 5476), relacionado con el t\u00e9rmino latino humi, sobre la tierra, y homo, hombre; significa \u00absobre la tierra\u00bb (Joh 9:6  \u00aben tierra\u00bb), del acto de Cristo de escupir en tierra antes de ungir los ojos de un ciego; en 18.6: \u00aba tierra\u00bb, de la ca\u00ed\u00adda en tierra de la turba que hab\u00ed\u00ada acudido a arrestar a Cristo en Getseman\u00ed\u00ad.\u00c2\u00b6 D. Verbos 1. edafizo (ejdafivzw, 1474), relacionado con edafos, v\u00e9ase SUELO. Se traduce \u00abderribar\u00e1n a tierra\u00bb en Luk 19:44: V\u00e9ase bajo DERRIBAR, N\u00c2\u00ba 2.\u00c2\u00b6; Cf. t\u00e9rminos como edafolog\u00ed\u00ada, etc. 2. pezeuo (pezeuvw, 3978), viajar a pie, o por tierra (pezo, a pie; pos, pie). Se traduce \u00abqueriendo \u00e9l ir por tierra\u00bb (Act 20:13; VM, Besson: \u00abir a pie\u00bb).\u00c2\u00b6 Notas: (1) Para seismos, \u00abtemblor de tierra\u00bb, v\u00e9ase TEMBLOR, y tambi\u00e9n TEMPESTAD, TERREMOTO. (2) Para kome, traducido \u00abtierras de los samaritanos\u00bb en Act 8:25 (RV), v\u00e9ase ALDEA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La vida del hombre depende entera-mente de las riquezas que oculta la tierra y de la fertilidad de su suelo; es la tierra el marco providencial de su vida: los cielos pertenecen a Yahveh, pero la tierra se la ha dado a los hijos de Ad\u00e1n (Sal 115,16). As\u00ed\u00ad no puede sorprender el ver que la tierra y sus bien., materiales ocupan un puesto importante en la revelaci\u00f3n divina : su nexo con el hombre la arrastr\u00f3 al drama del pecado y de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>AT. 1. EL MISTERIO DE LOS OR\u00ed\u008dGENES. 1. La tierra, creaci\u00f3n y propiedad de Dios. \u00abEn el principio\u00bb cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra (G\u00e9n 1,1). La Biblia presenta dos cuadros sucesivos de esta g\u00e9nesis, anterior al hombre, pero ordenada a \u00e9l. Por un lado separa Dios de las aguas el continente al que llama \u00abtierra\u00bb, luego lo puebla (1,9-25); por otro lado es la tierra un desierto vac\u00ed\u00ado y est\u00e9ril (2,4-6) donde va Dios a plantar un huerto para situar en \u00e9l al hombre. De todos modos la tierra depende enteramente de \u00e9l; es cosa suya: \u00abde El es la tierra\u00bb (Sal 24,1; 89,12; cf. Lev 25,23). Como Dios es el creador de la tierra, tiene sobre ella un derecho absoluto : s\u00f3lo \u00e9l dispone de sus bienes (G\u00e9n 2,16s), establece sus leyes (Ex 23,10), la hace fructificar (Sal 65; 104). El es su Se\u00f1or (Job 38,4-7; Is 40,12.21-26); ella es su escabel (Is 66,1; Act 7,49). Como toda la creaci\u00f3n, le debe alabanza (Sal 66,1-4; 96; 98,4; Dan 3,74), que cobra forma y lenguaje en los labios del hombre (Sal 104).<\/p>\n<p>2. La tierra, heredad del hombre. *Ad\u00e1n est\u00e1, en efecto, ligado a la. tierra ; sali\u00f3 de esta adamah (G\u00e9n 2,7; 3,19; cf. Is 64,7; Jer 18,6), pero a fin de emerger de ella, como el due\u00f1o a quien la ha confiado Dios: debe dominar en ella (1,28s); la tierra es como un huerto del que \u00e9l ha sido constituido administrador (2,8.15; Eclo 17,1-4). De ah\u00ed\u00ad ese nexo \u00ed\u00adntimo entre ambos, que tiene tantas resonancias en la Escritura. Por un lado el hombre, con su *trabajo, imprime su marca en la tierra. Pero por otro lado la tierra es una realidad vital que modela en cierto modo la psicolog\u00ed\u00ada del hombre. Su pensamiento y su lenguaje recurren constantemente a im\u00e1genes de la tierra: \u00abHaced *siembra de justicia, *segad una cosecha de bondad&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is labra-do el mal?\u00bb (Os 10,12s). Isa\u00ed\u00adas, en su par\u00e1bola del cultivador (Is 28,23&#8230;), explica las pruebas que son necesarias para la *fecundidad sobrenatural, partiendo de las leyes del cultivo, mientras que el salmista compara su alma angustiada con una tierra se-dienta de Dios (Sal 63,2; 143,6). 3. La tierra, maldita por causa del pecado. Si es tan estrecho el nexo entre el hombre y la tierra, \u00bfde d\u00f3nde viene, pues, esa hostilidad entre el hombre y la naturaleza ingrata, que pueden experimentar sucesivamente todas las generaciones? La tierra no es ya para el hombre un *para\u00ed\u00adso. Ha entrado en juego una misteriosa prueba y el *pecado ha viciado sus relaciones. Cierto que la tierra sigue actualmente gobernada por las mis-mas leyes providenciales que estableci\u00f3 Dios en los or\u00ed\u00adgenes (G\u00e9n 8,22) y este orden del mundo da testimonio del creador (Rom 1,19s; Act 14, 17). Pero el pecado acarre\u00f3 para la tierra una verdadera *maldici\u00f3n que hace que produzca \u00ababrojos y espinas\u00bb (G\u00e9n 3,17s). Es un lugar de *prueba, donde el hombre *sufre hasta que vuelva finalmente al barro de donde sali\u00f3 (3,19; Sab 15,8). As\u00ed\u00ad la solidaridad del hombre con la tierra sigue afirm\u00e1ndose, tanto para lo mejor como para lo peor.<\/p>\n<p>II. EL PUEBLO DE Dios Y su TIERRA. La tierra, ligada con el hombre por sus or\u00ed\u00adgenes, conservar\u00e1 su funci\u00f3n en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: a su manera se mantiene en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. La experiencia patriarcal. Entre *Babilonia, tierra extranjera y amenazadora, de donde Dios saca a Abraham (G\u00e9n 11,31-12,1), y *Egipto, tierra tentadora y lugar de esclavitud, de donde sacar\u00e1 Dios a su posteridad (Ex 13,9&#8230;), van a hallar los patriarcas en Canc\u00e1n un lugar de permanencia que ser\u00e1 para au posteridad la tierra prometida, \u00abque mana leche y miel\u00bb (Ex 3,8). En efecto, esta tierra la promete Dios a Abraham (G\u00e9n 12,7). Despu\u00e9s de \u00e9l la recorren los antepasados de Israel antes de que venga a ser su *heredad (G\u00e9n 17,8).<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada son all\u00ed\u00ad extranjeros con morada provisional: s\u00f3lo les gu\u00ed\u00adan las necesidades de sus ganados. Pero a\u00fan m\u00e1s que pastos o pozos hallan en ella el lugar donde se les manifiesta el *Dios vivo. Los robles (G\u00e9n 18), los pozos (26,15ss; cf. 21,3s), los *altares erigidos (12,7) son *testigos que guardan el recuerdo de estas manifestaciones. Algunos de estos lugares llevan su nombre: Betel, \u00abcasa de Dios\u00bb (28,17ss), Penuel, \u00ab*rostro de Dios\u00bb (32,31). Con la gruta de Macpela (23) inaugura Abraham la posesi\u00f3n jur\u00ed\u00addica de una parcela de esta tierra prometida; Isaac, Jacob, Jos\u00e9 querr\u00e1n reposar en ella, haciendo as\u00ed\u00ad de Cana\u00e1n su *patria.<\/p>\n<p>2. El don de la tierra. La *promesa de Dios renovada (G\u00e9n 26,3; 35, 12; Ex 6,4) mantuvo en los hebreos la *esperanza de la tierra en que se establecieron. De Egipto, tierra extranjera (cf. G\u00e9n 46,3) los hace salir Yahveh; sin embargo, para entrar en la tierra prometida se requiere primero el abandono, \u00abla asombrosa soledad del *desierto\u00bb (Dt 32,10). Israel, el \u00abpueblo escogido entre todas las naciones que hay en la tierra\u00bb (Dt 7,6) no debe tener otra posesi\u00f3n que a Dios. Purificado, puede entonces conquistar a Cana\u00e1n, \u00ablugar donde no falta nada de lo que se puede tener en la tierra\u00bb (Jue 18,10). Yahveh interviene en esta conquista: \u00e9l es quien da la tierra a su pueblo (Sal 135,12). Obtenida sin fatiga (Jos 24, 13), es un regalo gratuito, una *gracia, como la alianza de la que deriva (G\u00e9n 17,8; 35,12; Ex 6,4.8). E Israel se entusiasma, porque Dios no lo ha decepcionado. \u00abEs un pa\u00ed\u00ads bueno, muy bueno\u00bb (N\u00fam 14,7; Jue 18,9) que contrasta con la aridez y la monoton\u00ed\u00ada del desierto; es el *para\u00ed\u00adso terrenal recobrado. Por eso a este \u00abdichoso pa\u00ed\u00ads de torrentes y de fuentes&#8230;, pa\u00ed\u00ads de trigo y de cebada, de vi\u00f1a, de higueras, de granados, pa\u00ed\u00ads de olivos, de aceite, de miel, pa\u00ed\u00ads donde no est\u00e1 medido el pan\u00bb (Dt 8,7ss) se apega el pueblo sin titubear. \u00bfNo lo tiene de Dios como *herencia (Dt 15,4), de ese Dios al que quiere servir exclusivamente (Jos 24,16ss)? La tierra y sus bienes le ser\u00e1n as\u00ed\u00ad un recuerdo permanente del *amor y de la *fidelidad de Dios a su alianza. Quien posee la tierra posee a Dios; porque Yahveh no es ya solamente el Dios del desierto: Cana\u00e1n ha venido a ser su residencia. A medida que transcurren los siglos se le cree tan ligado con el pa\u00ed\u00ads de Israel que David no cree posible adorarlo en el extranjero, tierra de otros dioses (1Sa 26,19) y que Naam\u00e1n se lleva a Damasco un poco de tierra de Israel para poder dar culto a Yahveh (2Re 5,17).<\/p>\n<p>3. El drama de Israel en su tierra.<\/p>\n<p>a) La ley de la tierra. La tierra prometida fue dada a Israel como su \u00abposesi\u00f3n\u00bb (Dt 12,1; 19,14), una posesi\u00f3n que debe procurarle la felicidad. Pero no sin esfuerzo por su parte: el *trabajo es una ley para quien quiera recibir las bendiciones divinas, y los libros sagrados son severos con los perezosos que duermen en el tiempo de siega\u00bb (Prov 10,5; 12,11; 24,30-34). Israel, colono de Dios en un suelo en el que es \u00ab*extranjero y *hu\u00e9sped\u00bb (Lev 25,23; Sal 119,19), tiene adem\u00e1s que cumplir diversas obligaciones. En primer lugar, debe manifestar a Dios su *alabanza, su *acci\u00f3n de gracias, su de-pendencia. Tal es el sentido de las *fiestas agrarias (Ex 23,14&#8230;), que asocian su vida cultual con los ritmos mismos de la naturaleza: fiestas de los \u00e1zimos, de la siega, de las *primicias (Ex 23,16), de la recolecci\u00f3n. Adem\u00e1s, el uso de los productos del suelo est\u00e1 sometido a reglas precisas : hay que dejar espigar al pobre y al extranjero (Dt 14,29; 24,19-21); para no esquilmar el suelo hay que abandonar sus productos cada siete a\u00f1os (Ex 23,11). Esta ley de la tierra, a la vez religiosa y social, mar-ca la autoridad de Dios, a quien pertenece el suelo por derecho. Su observancia debe distinguir a Israel de los labradores paganos que le rodean.<\/p>\n<p>b) Tentaci\u00f3n y pecado. Ahora bien, aqu\u00ed\u00ad es precisamente donde Israel va a tener que hab\u00e9rselas con la *prueba y la tentaci\u00f3n. A su tierra ha ligado su actividad y su vida: campo, casa, mujer son sus puntos de apoyo (Dt 20,5ss). Venido a ser terrateniente y sedentario, f\u00e1cilmente reducir\u00ed\u00ada a las dimensiones de su campo y de su vi\u00f1a su manera de comprender a Dios. Todas las civilizaciones antiguas pasaron por una experiencia semejante, que dio origen a la imagen de la tierra-mujer, de la tierra-esposa, de la madre tierra. Esta met\u00e1fora profunda y realista adquirir\u00e1 un d\u00ed\u00ada derecho de ciudadan\u00ed\u00ada en la Escritura (Os 2,5; Is 45.8; (.2,4; Cant 4,12; 5,1; 6,2.11). Pero Israel no ha llegado todav\u00ed\u00ada a este punto. Al mismo tiempo que aprende de los cananeos las leyes de su vida agr\u00ed\u00adcola, tiende a adoptar sus costumbres religiosas, idol\u00e1tricas, materialistas. Y as\u00ed\u00ad Yahveh se convierte a menudo para \u00e9l en un Baal (se\u00f1or del pa\u00ed\u00ads) protector y garante de la fertilidad (Jue 2,11). De ah\u00ed\u00ad la reacci\u00f3n violen-ta de un Gede\u00f3n (6,25-32), y m\u00e1s tarde la de los profetas, que fustigan a \u00ablos que a\u00f1aden casa a casa y juntan campo a campo\u00bb (Is 5,8); pondr\u00e1n en guardia contra los peligros de la sedentarizaci\u00f3n y de la propiedad, en la que ver\u00e1n una fuente de robos (cf. lRe 21,3-19), de rapi\u00f1as (Miq 2,2), de injusticias, de diferencias de clases, de enriquecimiento que provoca la soberbia y la envidia (cf. Job 24,2-12). \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 el Dios santo soportar esas cosas? \u00bfNo es evidente que Israel, en lugar de ha-llar en su tierra un signo de la bondad de Dios para elevar su coraz\u00f3n hasta \u00e9l, se ha apegado a ella en forma ego\u00ed\u00adsta como todos los otros miembros de la humanidad pecadora?<\/p>\n<p>c) Amonestaciones y castigos. Ante esta situaci\u00f3n las amonestaciones de los profetas se juntan con los gritos de angustia del Deuteronomio: \u00bb \u00c2\u00a1Gu\u00e1rdate de olvidar a Yahveh tu Dios!\u00bb (Dt 6,12; 8,11; 11,16). En realidad, el pueblo que disfruta de un pa\u00ed\u00ads maravilloso (6,10s) ha olvidado de d\u00f3nde le ven\u00ed\u00ada este beneficio: \u00abPorque Yahveh am\u00f3 a tus padres&#8230; Te ha hecho entrar en este pa\u00ed\u00ads\u00bb (4,37s; 31,20). Si no, \u00bfpor qu\u00e9 esas marchas a trav\u00e9s de pa\u00ed\u00adses extranjeros m\u00e1s que para recibir final-mente el don de la tierra y para hacer la experiencia del amor divino? \u00abAcu\u00e9rdate de las marchas que te hizo hacer Yahveh durante cuarenta a\u00f1os por el desierto para humillarte&#8230; y para conocer el fondo de tu coraz\u00f3n\u00bb (8,2). De Dios es la tierra. Su derecho es exigente, celoso, como su amor. El hombre debe mantenerse humilde, fiel, obediente (5,32-6,25). Si obra as\u00ed\u00ad, recibir\u00e1 en recompensa las *bendiciones: \u00abBenditos ser\u00e1n los productos de tu suelo&#8230; y las cr\u00ed\u00adas de tus ovejas\u00bb (28,4), pues \u00abYahveh tiene cuidado de este pa\u00ed\u00ads&#8230; sus ojos est\u00e1n fijos en \u00e9l desde el principio del a\u00f1o hasta el fin\u00bb (11,12). \u00c2\u00a1Por el contrario, *maldici\u00f3n si se desv\u00ed\u00ada Israel (Dt 28,33; Os 4,3; Jer 4,23-28)! Se entrev\u00e9 incluso la peor de las amenazas, la p\u00e9rdida de la tierra: \u00abSer\u00e9is arrancados de la tierra en que vais a entrar\u00bb (Dt 28,63). Esta amenaza que los profetas precisan con vigor (Am 5,27; Os 11,5; Jer 16,18) se cumple finalmente como un duro *castigo divino en medio de las angustias de la *guerra y del *exilio.<\/p>\n<p>4. Promesas de porvenir. Sin embargo, el castigo, por muy radical que sea, no lo miran nunca los profetas como absoluto y definitivo. Ser\u00e1 una prueba purificadora como en otro tiempo la del desierto. Par encima de \u00e9l subsiste una *esperanza cuyo objeto reviste todos los rasgos de la experiencia pasada: la tierra tiene todav\u00ed\u00ada en ella un papel capital. Esta tierra ser\u00e1 en primer lugar la de Israel, donde el *pueblo nuevo volver\u00e1 a ser instalado por Yahveh. Esta \u00abtierra santa\u00bb (Zac 2,16; 2Mac 1,7; Sab 12,3), purificada y sacralizada integralmente (Ez 47,13-48,35; Zac 14), podr\u00e1 ser llamada, como Jerusal\u00e9n, su capital, la *esposa de Yahveh (Is 62,4). Pero m\u00e1s all\u00e1 de la tierra santa, la tierra entera participar\u00e1 con ella de la salvaci\u00f3n: centrada religiosamente en *Jerusal\u00e9n (Is 2,2ss; 66,18-21; Sal 47,8ss), vendr\u00e1 a ser la \u00abtierra de delicias\u00bb (Mal 2,12 de una humanidad nueva en la que las *naciones se unir\u00e1n a Israel para recobrar la *unidad primitiva. M\u00e1s a\u00fan: s\u00f3lo los or\u00ed\u00adgenes ofrecen una representaci\u00f3n adecuada de esta tierra transfigurada. Los \u00abcielos nuevos y la tierra nueva\u00bb que Dios crear\u00e1 entonces (Is 65,17) dar\u00e1 a la morada de los hombres los rasgos del *para\u00ed\u00adso primitivo, con su fertilidad y sus maravillosas condiciones de vida (Am 9,13; Os 2,23s; Is 11,6-9; Jer 23,3; Ez 47,1s; JI 4,18; Zac 14,6-11).<\/p>\n<p>En esta perspectiva la posesi\u00f3n de la tierra adopta, pues, un significado escatol\u00f3gico. Este se acent\u00faa todav\u00ed\u00ada por el paso del plano colectivo al plano individual, insinuado en Is 57,13; 60,21 y desarrollado por los sabios: \u00abla tierra\u00bb designa entonces a la vez la que fue prometida a Abraham y a su descendencia, y otra realidad m\u00e1s alta, pero todav\u00ed\u00ada imprecisa; tal es el lote del hombre que pone toda su fe en Dios (Sal 25,13; 37,3&#8230;). Israel, elevado progresivamente de las preocupaciones vulgares a aspiraciones m\u00e1s puras, est\u00e1 maduro para recibir el mensaje de Jes\u00fas: \u00abBienaventurados los mansos porque ellos poseer\u00e1n la tierra\u00bb (Mt 5,4).<\/p>\n<p>NT. I. JES\u00daS Y LA TIERRA. Jes\u00fas comparte el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre la tierra (Col 1,15s: Ef 4,10); nada se hizo sin \u00e9l (Jn 1,3); \u00abtodo poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra\u00bb (Mt 28,18). Sin embargo, hombre entre los hombres, est\u00e1 ligado a la tierra de Israel con todas las fibras de su ser.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas viene a revelar a los hombres un mensaje de salvaci\u00f3n universal, pero lo hace con el lenguaje de un pa\u00ed\u00ads y de una civilizaci\u00f3n particular. Los paisajes y las costumbres de Palestina modelaron en cierto modo la imaginaci\u00f3n del que los cre\u00f3. As\u00ed\u00ad en sus par\u00e1bolas recurre con frecuencia a im\u00e1genes que los reflejan: imagen del *sembrador y de la *siega; de la *vi\u00f1a y de la higuera, de la ciza\u00f1a y del grano de mostaza, del *pastor y de las ovejas, de la pesca que se practicaba en el lago&#8230; Sin contar las ense\u00f1anzas que da con ocasi\u00f3n de los espect\u00e1culos de la vida: \u00abVed las aves del cielo&#8230; y los lirios\u00bb (Mt 6,26ss), las espigas arrancadas (Mt 12,1-8 p), la higuera est\u00e9ril (Mt 21,19)-<br \/>\n2. Pero por encima de estas im\u00e1genes, Jes\u00fas da una ense\u00f1anza sobre este mundo. La aspiraci\u00f3n a poseer la tierra se convierte con \u00e9l en aspiraci\u00f3n a entrar en posesi\u00f3n de los bienes espirituales (Mt 5,4); el reino terreno cede el puesto a la realidad que prefiguraba, el *reino de los cielos (Mt 5,3). Ahora ya hay que saber despojarse de los campos por causa de Cristo y del Evangelio (Mc 10,29s): las perspectivas estrechamente terrenas de las promesas prof\u00e9ticas son, pues, definitivamente superadas. No es que sean condenadas en s\u00ed\u00ad mis-mas las cosas de esta tierra en que vivimos; \u00fanicamente se sit\u00faan en \u00abu verdadero puesto, secundario en relaci\u00f3n con la espera del reino (Mt 6, 33). Si ello es as\u00ed\u00ad, todo se establece en el orden, y la voluntad de Dios se hace \u00aben la tierra como en el cielo\u00bb (Mt 6,10). En esta forma parad\u00f3jica devuelve Jes\u00fas su valor sagrado a la tierra de los hombres, obra de las manos de Dios, signo de su *presencia y de su amor. Si los hombres se han servido, y se sirven todav\u00ed\u00ada, de ella para desviarse de Dios, para \u00abenterrar su talento\u00bb en ella (Mt 25,18), Jes\u00fas vuelve a encargarse de ella con amor (cf. Col 1,20) y la hace capaz de expresar su misterio: llega hasta a tomar *pan, fruto &#8216;de la tierra (Sal 104,14) para dejar en ella envuelta en un signo, la presencia de su *cuerpo.<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas vino a traer *fuego a la tierra (Lc 12,49). Para propagarlo hall\u00f3 sus primeros disc\u00ed\u00adpulos entre la masa de los campesinos de Galilea y de Transjordania, que son \u00abla sal de la tierra\u00bb (Mt 5,13). Vemos pues el Evangelio fuertemente implantado en un rinc\u00f3n particular de nuestra universo, la misma tierra santa que hab\u00ed\u00ada dado Dios a Israel. All\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, en *Jerusal\u00e9n la capital, va a plantar su cruz para abrasar a la tierra entera: entonces, \u00abelevado de la tierra, atraer\u00e9 a m\u00ed\u00ad a todos los hombres\u00bb (Jn 12,32). As\u00ed\u00ad la tierra santa ser\u00e1 para siempre el centro geogr\u00e1fico de donde ha salido la salvaci\u00f3n para ganar a la humanidad entera.<\/p>\n<p>II. EL PUEBLO NUEVO Y LA TIERRA. 1. Ahora ya est\u00e1 restaurado el designio de salvaci\u00f3n universal esbozado en los or\u00ed\u00adgenes. De la tierra de Israel va a extenderse el Evangelio al mundo entero seg\u00fan el plan indicado por Jes\u00fas: \u00abMe ser\u00e9is testigos en Jerusal\u00e9n, en toda la Jadea y Samaria, y hasta las extremidades de la tierra\u00bb (Act 1,8; cf. Mt 28,16ss).<\/p>\n<p>2. De esta manera efect\u00faa Jes\u00fas el paso, no s\u00f3lo de la tierra de Israel, encerrada en sus l\u00ed\u00admites, al universo, sino tambi\u00e9n de la tierra material a lo que \u00e9sta figuraba : la Iglesia y el reino del cielo. El pueblo del AT hab\u00ed\u00ada cre\u00ed\u00addo en las promesas para entrar en posesi\u00f3n de la tierra de reposo; ahora bien, aquello s\u00f3lo era una *figura de la salvaci\u00f3n venidera. Nos-otros somos ahora los que, por la fe, entramos en la verdadera tierra de *reposo (Heb 4,9), la morada celestial donde reside Jes\u00fas desde su resurrecci\u00f3n y de la que tenemos un gusto anticipado en su Iglesia.<\/p>\n<p>3. En esta nueva perspectiva se revela el sentido que desde ahora adquiere el *trabajo humano y la liturgia. Como antes Jes\u00fas, el pueblo nuevo ha penetrado ya en esperanza en la tierra de reposo que le estaba des-tinada. Esto lleva consigo una transformaci\u00f3n de su actividad terrena. Debe todav\u00ed\u00ada \u00abdominar la tierra\u00bb, todav\u00ed\u00ada corre peligro de descansar en la felicidad que la tierra le procura (Lc 12,16-34); pero, fijos los ojos en Cristo subido ya al *cielo, debe ahora ya \u00abpensar en las cosas de arriba, no en las de la tierra\u00bb (CIA 3,2); no por desprecio, sino para \u00abusar de ellas como si no usara\u00bb (1Cor 7,31). La mirada celestial del creyente no niega la tierra, sino que la realiza, d\u00e1ndole su verdadero sentido. En efecto, la oraci\u00f3n lit\u00fargica presta una voz a la tiena, a todo lo que contiene, a lo que la tierra ayuda a producir con el trabajo. De esta manera el hombre realza en cierto modo la tierra y la hace subir hacia Dios. Porque el pueblo nuevo no ha perdido sus ra\u00ed\u00adces terrestres; muy al contrario, \u00abreina sobre la tierra\u00bb (Ap 5. 10) y en tanto efect\u00faa en ella su peregrinaci\u00f3n no puede hacerse sordo al \u00abgemido\u00bb de la creaci\u00f3n material que aguarda tambi\u00e9n su salvaci\u00f3n (Rom 8,22).<\/p>\n<p>III. LA TIERRA EN LA ESPERANZA CRISTIANA. En efecto, la tierra est\u00e1 asociada a la historia del nuevo pueblo, como en otro tiempo fue arrastrada al drama de la humanidad pecadora. Tambi\u00e9n la tierra \u00abaguarda\u00bb \u00abla revelaci\u00f3n de los hijos de Dios&#8230; con la *esperanza de ser tambi\u00e9n liberada de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para entrar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios\u00bb (Rom 8,19ss). La tierra, solidaria con el hombre desde los or\u00ed\u00adgenes, sigue si\u00e9ndolo hasta el fin; como \u00e9l, es objeto de *redenci\u00f3n, aunque en forma misteriosa. Porque la tierra en su estado actual \u00abpasar\u00e1\u00bb (Mt 24,35 p), \u00abser\u00e1 consumida con las obras que en ella hay\u00bb (2Pe 3,10). Pero esto su-ceder\u00e1 para que sea reemplazada por una \u00abtierra nueva\u00bb (Ap 21,1), \u00abque aguardamos seg\u00fan la promesa de Dios y en la que habitar\u00e1 la justicia\u00bb (2Pe 3,13).<\/p>\n<p>-> Cielo &#8211; Exilio &#8211; Herencia &#8211; Para\u00ed\u00adso &#8211; Patria &#8211; Reino.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>1. El *mundo f\u00edsico en el que vive el hombre, por oposici\u00f3n a los cielos, p. ej. Gn. 1.1; Dt. 31.28; Sal. 68.8; Dn. 6.27, etc. (heb. <\/span><span style=''>&#722;ere&#7779;<\/span><span lang=ES style=''> o <etiqueta id=\"#_ftn403\" name=\"_ftnref403\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>&#722;<sup>a<\/sup>ra&#723;<\/span><span lang=ES style=''>). Esta palabra es ambigua en tanto que a veces expresa este significado m\u00e1s amplio de \u201ctierra\u201d (e. d. en cuanto lo conoc\u00edan los hebreos) y a veces s\u00f3lo \u201cterritorio\u201d o \u201cpa\u00eds\u201d, extensi\u00f3n m\u00e1s limitada. En los relatos del diluvio (Gn. 6\u20139) y de la divisi\u00f3n de las lenguas (Gn. 11.1) ambos significados tienen sus defensores. Esta ambivalencia no es peculiar al hebreo; baste mencionar la palabra <etiqueta id=\"#_ftn404\" name=\"_ftnref404\" title=\"\">egp. <\/etiqueta><\/span><span style=''>ta&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, que tambi\u00e9n significa territorio (como en \u201cconquistador de todas las tierras\u201d) y la tierra (\u201cvosotros que est\u00e1is sobre la tierra\u201d, e. d. los vivientes).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. La tierra seca por oposici\u00f3n al mar, Gn. 1.10, etc. (heb. <\/span><span style=''>&#722;ere&#7779;<\/span><span lang=ES style=''>; tambi\u00e9n <\/span><span style=''>yabbe\u0161e&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>, \u201ctierra (seca)\u201d en Dn. 2.10). Frases tales como \u201ccolumnas de la tierra\u201d; \u201c(fundaciones de) la tierra\u201d (1 S. 2.8; Job 9.6; Sal. 102.25; Is. 48.13) son simplemente expresiones po\u00e9ticas del primitivo sem\u00edtico que no representan doctrinas que supongan una superficie plana con apoyos. \u201cAguas debajo de la tierra\u201d (Ex. 20.4) probablemente se refiera a manantiales subterr\u00e1neos y estanques que, como fuentes principales de provisi\u00f3n de agua en Palestina, se mencionan en pasajes po\u00e9ticos tales como Sal. 24.2; 136.6; cf. Gn. 8.2.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. La superficie de la tierra, o sea la que sostiene a la vegetaci\u00f3n y por ende a toda la vida terrena, p. ej. Gn. 1.11\u201312; Dt. 26.2 (tanto <\/span><span style=''>&#722;ere&#7779;<\/span><span lang=ES style=''> como <\/span><span style=''>&#722;<sup>a<\/sup>&#7695;&#257;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> se usan de este modo). La tierra serv\u00eda para altares temporarios (Ex. 20.24); el arameo Naam\u00e1n llev\u00f3 tierra israelita sobre la cual pudiese adorar al Dios de Israel (2 R. 5.17). El rasgarse los vestidos y ponerse tierra en la cabeza eran se\u00f1ales de duelo (2 S. 1.2; 15.32).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. En pasajes tales como Gn. 11.1; Sal. 98.9; Lm. 2.15, la palabra viene a significar, por transferencia, los habitantes de la tierra, o de parte de ella. En el NT el griego <\/span><span style=''>g&#275;<\/span><span lang=ES style=''> se traduce de varios modos, generalmente \u201ctierra\u201d, y aparece con los cuatro significados indicados. Para <b>1<\/b> v\u00e9ase, p. ej., Mt. 6.10 y n\u00f3tese el uso restringido en Jn. 3.22, \u201ctierra de Judea\u201d; para <b>2<\/b> v\u00e9ase Hch. 4.24 y cf. Mr. 4.1; para <b>3<\/b> v\u00e9ase Mt. 25.18, 25 y cf. Mt. 10.29; para <b>4<\/b> v\u00e9ase Ap. 13.3.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>K.A.K.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Mundo, Polvo Gen 1:1 en el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la t 1:10 (heb., \u2020\u2122adhamah, suelo, \u2020\u2122erets, tierra; gr., ge, tierra, oikoumene, tierra habitada, kosmos, disposici\u00f3n ordenada). La palabra hebreo adhamah generalmente significa el suelo rojizo labrado de Palestina. 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