{"id":6724,"date":"2016-02-05T03:38:48","date_gmt":"2016-02-05T08:38:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/unidad\/"},"modified":"2016-02-05T03:38:48","modified_gmt":"2016-02-05T08:38:48","slug":"unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/unidad\/","title":{"rendered":"UNIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Eph 4:3 sol\u00edcitos en guardar la u del Esp\u00edritu en el<br \/>\nEph 4:13 hasta que todos lleguemos a la u de la fe<\/p>\n<hr>\n<p>Usada en el AT en el sentido de estar juntos (Gen 13:6; Jdg 19:6; Psa 34:3). Isa 11:6-7 hablan de un tiempo futuro cuando habr\u00e1 unidad entre los animales. La palabra en el NT habla de la unidad de la fe que une al pueblo de Dios (Eph 4:13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Se conoce en pa\u00ed\u00adses hispanos como \u00abUnity\u00bb o \u00abEscuela Unity de cristianismo\u00bb o \u00abEscuela de la Unidad del Cristianismo\u00bb. Se les conoce tambi\u00e9n como \u00abCiencia Cristiana y el Nuevo Pensar\u00bb.)<br \/>\nSecta estadounidense. Este movimiento lo fundaron Charles y Mirtle Fillmore en 1889 y adopt\u00f3 el actual nombre en 1895. El movimiento se ha extendido por gran parte del mundo.<br \/>\nAlgunas de sus creencias se relacionan con las de la \u00c2\u00ae CIENCIA CRISTIANA. Desde el principio ense\u00f1aron la curaci\u00f3n y la superaci\u00f3n de la enfermedad mediante el pensamiento personal correcto. Consideran a Dios como un Esp\u00ed\u00adritu o \u00abPrincipio\u00bb y a Jes\u00fas, la expresi\u00f3n perfecta de ese principio. El hombre es una trinidad de esp\u00ed\u00adritu, alma y cuerpo, y se salva mediante reencarnaciones y regeneraciones corporales. El objetivo es que todos sean como Cristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>(com\u00fan-uni\u00f3n, intimidad), Jua 17:23, Efe 4:3, Efe 4:13, Jue,Efe 19:6).<\/p>\n<p> &#8211; Dios es la unidad perfecta de amor, ver \u00abTrinidad\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00abmatrimonio\u00bb deben ser como la Trinidad: Dos personas distintas, pero una sola carne, unidas por el amor de Cristo, Gen 1:27, Gen 2:24,  Mat 19:5-6, Efe 5:22-33.<\/p>\n<p> &#8211; La iglesia es tan \u00abuna\u00bb y \u00ab\u00fanica\u00bb como un solo \u00e1rbo: (Jua 15:1-7), o como un solo cuerpo: (1 Cor.12, Ro. I2, Efe 4:4-6), o como un solo edificio: (1 Ped.2).<\/p>\n<p> &#8211; La profec\u00ed\u00ada de Cristo se cumplir\u00e1: Habr\u00e1 un solo rebano y un solo pastor, Jn. 10.<\/p>\n<p> 16. y es el deseo m\u00e1s entranable de su coraz\u00f3n, que repite 4 veces en la \u00abOraci\u00f3n Sacerdotal de Cristo\u00bb de Jua 17:11, Jua 17:20, Jua 17:22-23.<\/p>\n<p> Ver \u00abIglesia\u00bb, \u00abMatrimonio\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[264]<br \/>\n  En general es la propiedad de un ser, entidad, sociedad o movimiento, que se expresa por la singularidad de notas, de datos, de partes y de v\u00ed\u00adnculos. Es t\u00e9rmino an\u00e1logo, no un\u00ed\u00advoco, al de singularidad, simplicidad, indivisibilidad, cohesi\u00f3n, globalidad.<\/p>\n<p>    En referencia a la Iglesia cristiana, es la se\u00f1al o \u00abnota\u00bb querida por Jes\u00fas, que se define como la vinculaci\u00f3n esencial que tienen sus disc\u00ed\u00adpulos respecto de su persona humana y divina, resucitada y presente entre los suyos que, a lo largo de los siglos, se hallan extendidos por el mundo entero.<\/p>\n<p>    Cristo quiso una Iglesia cat\u00f3lica, santa y unida. Pero la hizo de hombres limitados y libres. Ni la santidad ni la unidad ser\u00ed\u00adan perfectas nunca, no porque Cristo no la quisiera, sino porque los hombres no responden a sus deseos fundacionales de manera perfecta. Por eso los miembros de la Iglesia, con llamada a la santidad, no siempre son santos. Y por eso se explica el que, queriendo Cristo que su Iglesia fuera una y sus miembros vivieran unidos, conoci\u00f3 en la Historia m\u00faltiples divisiones, cismas y separaciones y rivalidades. Hoy mismo se diversifican, y rompen la unidad, con multitud de grupos que se llaman cristianos.<\/p>\n<p>    Como nota de la Iglesia, fue el Concilio de Constantinopla (a\u00f1o 381) el primer lugar en donde se expres\u00f3 los cuatro signos de la Iglesia: unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad y se propuso esas cuatro notas como se\u00f1ales o pruebas de la verdadera Iglesia. La unidad no es la uniformidad. La uniformidad hace referencia a las actuaciones y a las relaciones. La unidad alude a la fe, a la caridad y a la plegaria. Alg\u00fan tipo de unidad es indispensable para cualquier sociedad humana: es la base del orden, sea civil, pol\u00ed\u00adtica o religiosa la sociedad.<\/p>\n<p>   Y la Iglesia, adem\u00e1s de Cuerpo m\u00ed\u00adstico con una sola vida y una sola alma, es tambi\u00e9n sociedad de hombres terrenos. Por eso la unidad social y moral es conveniente y hay que aspirar a ella. Pero el sentido de la unidad radical es m\u00e1s profundo y estable que el que se desprende de los avatares hist\u00f3ricos y de las disensiones doctrinales o pluralidades culturales. El concepto de unidad curiosamente varia en cada Iglesia de las que se llaman cristianas:<\/p>\n<p>   &#8211; Muchos protestantes creen que la unidad se identifica s\u00f3lo con la fe, la esperanza y la caridad o amor a Cristo. Formulas doctrinales, plegarias, jerarqu\u00ed\u00adas terrenas las miras como secundarias.<\/p>\n<p>   &#8211; Los cristianos ortodoxos, por lo general, entiende la unidad como aceptaci\u00f3n de la misma Palabra sagrada de la Escritura, la vivencia en los mismos sacramentos, la acci\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Las iglesias locales: Constantinopla, Rusia, Antioqu\u00ed\u00ada, Jerusal\u00e9n, Grecia, se contemplan como expresiones externas de una autoridad pluriforme, que no necesita una cabeza visible, como sospecha Roma.<\/p>\n<p>   &#8211; Los anglicanos ense\u00f1an que la \u00fanica Iglesia se compone de tres ramas: griega, romana y anglicana. Dicen que cada una tiene una leg\u00ed\u00adtima jerarqu\u00ed\u00ada diferente, pero todas se hallan unidas por un v\u00ed\u00adnculo espiritual que es el amor a Cristo.<\/p>\n<p>   &#8211; Los cat\u00f3licos son m\u00e1s exigentes. La unidad no es s\u00f3lo espiritual y moral. Tiene que ser real y jer\u00e1rquica. Son conscientes de que las divisiones cristianas son obst\u00e1culo para la misi\u00f3n de la Iglesia y rezan y luchan para que los cismas y las rebeld\u00ed\u00adas terminen. Ven la unidad en la voluntad de Cristo y ven en el texto sobre el Primado de Pedro el secreto y el enlace de esa unidad. Por encima de todo, los cristianos tienen que aspirar a vivir unidos en la doctrina, expresada mediante la f\u00f3rmula del Credo; en el culto, manifestado por el Bautismo y la Eucarist\u00ed\u00ada sobre todo. Y en la unidad de gobierno, por la aceptaci\u00f3n del Obispo de Roma, sucesor de Pedro.<\/p>\n<p>    La Iglesia de Jes\u00fas, reflejada en las palabras del Se\u00f1or que la define como un reino, el reino del cielo, el reino de Dios (Mat. 13. 24-33; Luc. 13.18; Jn. 18.36); que la compar\u00f3 a una ciudad cuyas llaves se confiaban a los Ap\u00f3stoles (Mt. 5.14; 16.19); que la vio como un redil al que todas sus ovejas deb\u00ed\u00adan venir y estar unidas bajo un solo Pastor (Jn. 10. 7-17) o una vid con sus sarmientos unidos, con una casa construida sobre una roca (Mt. 16.18), es la que ha durado en el mundo dos milenios y seguir\u00e1 adelante hasta el final de los tiempos seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Jes\u00fas pidi\u00f3 al Padre antes de su pasi\u00f3n la unidad para sus Ap\u00f3stoles y para los que creyeran \u00e9l por su predicaci\u00f3n: (Jn. 17.20-23). Ante les hab\u00ed\u00ada dicho a los suyos que \u00abtodo reino dividido quedar\u00ed\u00ada desolado y toda ciudad o casa dividida terminar\u00ed\u00ada pereciendo\u00bb (Mt. 12.25).<\/p>\n<p>    Los Ap\u00f3stoles entendieron su mensaje: (Gal. 5. 20-21; 1 Cor. 1.13 y 102.16-17; Ef. 4.3-6). G\u00e1l. 1.8; 1 Jn. 4. 1-7; Apoc. 2. 6,14-15 y 20-29; 2 Pedr. 2. 1-19; Jud. 5.19). Y su mensaje se mantuvo vivo a lo largo de los siglos reclamando la unidad hasta hoy, aunque que no lo haya conseguido.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Los hombres tienen unidad de origen (Act 7,26); por el primer pecado se perdi\u00f3 la unidad de destino (Rom 5,12); pero esta unidad hist\u00f3rica nos dice que si una vez por todas se perdieron y se dividieron por el pecado de Ad\u00e1n (1 Cor 15,2), tambi\u00e9n una vez por todas se reencontraron y se unieron en Jesucristo, salvador del mundo (Jn 11,50-52; 18,14; 2 Cor 5,14-15). Todos los creyentes (1 Cor 15,22-23), que en esperanza representan a la humanidad entera (por tanto, todos los hombres), por el Esp\u00ed\u00adritu Santo son uno en Cristo (1 Cor 6,17) y entre s\u00ed\u00ad (Jn 11,52; Rom 12,5; G\u00e1l 3,28). La divisi\u00f3n y el cisma son clara consecuencia del pecado (Rom 16,17; 1 Cor 11,18; 12,25; G\u00e1l 5,20). Jes\u00fas pide la unidad para sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17,11); que tengan un mismo sentir, un solo coraz\u00f3n y una sola alma (Act 4,32); la pide para todos los hombres; una unidad que tiene como modelo la unidad perfecta de la Trinidad Augusta (Jn 17,21) y que es la garant\u00ed\u00ada de la divinidad de la Iglesia y que se funda en la caridad como elemento visible de la unidad (Jn 13,35).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>En el credo de Nicea los cristianos profesan su fe en la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. La unidad es, por tanto, un signo y una caracter\u00ed\u00adstica de la Iglesia, precisamente como objeto de fe cristiana. Esta unidad s\u00f3lo puede comprenderse en la fe; se deriva de la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima que existe entre la Iglesia y el objeto primario de la fe, que es el misterio Trino y Uno de Dios mismo.<\/p>\n<p>       En este sentido el concilio Y aticano 11 ense\u00f1a: \u00abEste es el misterio sagrado de la unidad de la Iglesia en Cristo y por Cristo, obrando el Esp\u00ed\u00adritu Santo la variedad de las funciones. El supremo modelo y el supremo principio de este misterio es, en la trinidad de personas, la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (UR 2).<\/p>\n<p>La Escritura nos ofrece amplias pruebas de que la Iglesia es una. La imagen paulina del \u00abCuerpo de Cristo\u00bb intenta describir el lazo tan estrecho que mantiene juntos a todos los cristianos: \u00abDel mismo modo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, por muchos que sean, no forman m\u00e1s que un solo cuerpo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Cristo.<\/p>\n<p>Porque todos nosotros, jud\u00ed\u00ados o no jud\u00ed\u00ados, esclavos o libres, hemos recibido un mismo Esp\u00ed\u00adritu en el bautismo, a fin de formar un solo cuerpo; y todos hemos bebido tambi\u00e9n del mismo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1 Cor 12,12-13). Pablo condena las facciones dentro de la comunidad de los corintios, apelando al fundamento cristol\u00f3gico de la unidad de los cristianos (cf. 1 Cor 1,13). En todo el Nuevo Testamento se muestra la unidad de la Iglesia de varias maneras: en las descripciones de la vida comunitaria armoniosa que se encuentra en los Hechos de los ap\u00f3stoles (Hch 2,41 47. 4,32-37), en la oraci\u00f3n de la \u00faltima cena por la unidad (Jn 17), en la teolog\u00ed\u00ada de la carta a los Efesios (cf Ef 4,46).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, est\u00e1 claro que en la Iglesia primitiva exist\u00ed\u00ada cierta diversidad. En primer lugar, se reconoce una pluralidad de comunidades geogr\u00e1ficamente distintas, como las \u00abIglesias dom\u00e9sticas\u00bb mencionadas en 1 Cor 16,19. Rom 16,5 y Col 4,15. Por este motivo, el Nuevo Testamento puede usar la expresi\u00f3n el plural: \u00abIglesias de Dios\u00bb (1 Cor 1 1,16; 2 Tes 1,4; cf. tambi\u00e9n Rom 16,4.16). Adem\u00e1s, los diversos ambientes culturales y religiosas de estas diversas comunidades hicieron necesario expresar el \u00fanico evangelio de diferentes maneras, a fin de responder a diversas preguntas y necesidades. As\u00ed\u00ad, mientras que hay solamente un evangelio (G\u00e1l 1,6-9), se puede hablar sin embargo de varias teolog\u00ed\u00adas neotestamentarias paulina, joanea, de la Carta a los Hebreos, etc., que reflejan la diversidad leg\u00ed\u00adtima existente entre las diversas comunidades.<\/p>\n<p>Un suceso como el concilio de Jerusal\u00e9n (G\u00e1l 2; Hch 15) se celebr\u00f3 para reforzar la unidad entre los cristianos de diferentes convicciones y sigue siendo un notable testimonio del hecho de que, ya desde los comienzos de la Iglesia, la unidad exige esfuerzos y cooperaci\u00f3n con la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Hasta cierto punto, la historia de la Iglesia narra una historia de \u00e9xitos y fracasos respecto al don y a la tarea de la unidad. Las numerosas pr\u00e1cticas colegiales de la Iglesia en el primer milenio, como el intercambio de la hospitalidad, la presencia de los obispos cercanos en la ordenaci\u00f3n de un nuevo obispo, la celebraci\u00f3n de concilios regionales y ecum\u00e9nicos y la apelaci\u00f3n a Roma y al consenso de las cinco sedes patriarcales (Roma, Constantinopla.<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n, Antioqu\u00ed\u00ada y Alejandr\u00ed\u00ada) ilustran todas ellas los diversos modos con que la Iglesia mantuvo y desarroll\u00f3 ciertos medios para preservar la unidad. San Cipriano de Cartago, para estimular a los cristianos a resistir a las falsas doctrinas y a permanecer unidos en la fe y el amor, recoge muchos textos de la Escritura en su obra De ecclesiae catholicae unitate (251), una de las obras patr\u00ed\u00adsticas m\u00e1s importantes sobre el tema de la unidad. Las divisiones producidas en el seno de la Iglesia, como las que siguieron al concilio de Calcedonia (451) y la excomuni\u00f3n de Miguel Cerulario (1054), muestran que estos esfuerzos no siempre obtuvieron \u00e9xito.<\/p>\n<p>El segundo milenio muestra la manera como el papado fue creciendo como promotor de la unidad en el interior de la Iglesia occidental. Por tanto, no es de sorprender que el p\u00e1rrafo de apertura de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia del concilio Vaticano II hable de la Iglesia como sacramento de la unidad: \u00abLa Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unidad de todo el g\u00e9nero humano&#8230;\u00bb (LG 1). La eucarist\u00ed\u00ada, que es la fuente y la culminaci\u00f3n de la vida de la Iglesia, expresa esta unidad de forma eminente, pero todos los sacramentos y la vida entera de la Iglesia tienden hacia esta unidad.<\/p>\n<p>En UR 2, el p\u00e1rrafo m\u00e1s importante del Vaticano II sobre la unidad de la Iglesia, se afirma: \u00abJesucristo quiere que por medio de los ap\u00f3stoles y de sus sucesores, esto es, los obispos con su cabeza, el sucesor de Pedro, por la fiel predicaci\u00f3n del Evangelio y  por la administraci\u00f3n de los sacramentos, as\u00ed\u00ad como por el gobierno en el amor, operando el Esp\u00ed\u00adritu Santo, crezca su pueblo; y perfecciona as\u00ed\u00ad la comuni\u00f3n de \u00e9ste en la unidad: en la confesi\u00f3n de una sola fe, en la celebraci\u00f3n com\u00fan del culto divino y en la concordia fraterna de la familia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Se advierten aqu\u00ed\u00ad las tres dimensiones fundamentales de la comuni\u00f3n: la fe, la vida sacramental y la comuni\u00f3n jer\u00e1rquicamente estructurada.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los obispos en el concilio Vaticano II expresaron su fe en que \u00abaquella unidad de la una y \u00fanica Iglesia que Cristo concedi\u00f3 desde el principio a su Iglesia, y que creemos que subsiste indefectible en la Iglesia cat\u00f3lica, crezca cada d\u00ed\u00ada hasta la consumaci\u00f3n de los siglos\u00bb (UR 4).<\/p>\n<p>Esta unidad en la fe, en los sacramentos y en la vida de la comunidad no es lo mismo que uniformidad. Efectivamente, la uniformidad equivaldr\u00ed\u00ada a un pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que inspira una variedad de dones y que siembra la semilla del Evangelio en muchas culturas. Por eso la unidad de la Iglesia es una unidad cat\u00f3lica, que abarca toda la amplia gama de las culturas humanas. Al mismo tiempo es una unidad que se extiende a lo largo de la historia, uniendo a la Iglesia de todas las \u00e9pocas con las primeras comunidades establecidas por los ap\u00f3stoles. De esta manera, la unidad de la Iglesia es tambi\u00e9n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>El movimiento ecum\u00e9nico forma parte de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo a fin de mantener a la Iglesia en la unidad (cf. UR 1). Las asambleas generales del Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias, especialmente las de Nueva Delhi (1961) y Nairobi (1975), hicieron afirmaciones importantes que expresan la naturaleza org\u00e1nica y conciliar de la unidad de la Iglesia. Adem\u00e1s, el documento La unidad ante nosotros (1984) del Di\u00e1logo internacional entre luteranos y cat\u00f3licos describe la finalidad del movimiento ecum\u00e9nico como plena comuni\u00f3n en la fe, en los sacramentos y en el servicio (diacon\u00ed\u00ada).<br \/>\nW Henn<\/p>\n<p>Bibl.: Y Congar, La Iglesia es una, en MS, IVII, 382-471; J M, Tillard, Iglesia de Iglesias, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; B. Leeming, Las Iglesias y la Iglesia, Vergara, Barcelona 1963; A. Bra, La uni\u00f3n de los cristianos, Estela, Barcelona 1963.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto y esencia<br \/>\nLa u. se define ordinariamente como la indivisi\u00f3n en s\u00ed\u00ad y la divisi\u00f3n de todo lo dem\u00e1s (indivisio in se et divisio a quolibet alio). En la escol\u00e1stica se distingue luego entre la u. transcendental, que es un atributo del ser como tal, y la u. num\u00e9rica, que se limita a lo corp\u00f3reo. La definici\u00f3n indicada se saca de un punto de vista ya derivado, a saber, de la comparaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s entes distintos. Para lograr el concepto originario y pleno de la u. (u. transcendental), hay que partir de m\u00e1s arriba y considerar la u. como un concepto primigenio igual al ser mismo. Como el ser, la u. est\u00e1 ya siempre impl\u00ed\u00adcita y afirmada en la actualizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano (cf. metaf\u00ed\u00adsica del  ->  conocimiento,  ->  esp\u00ed\u00adritu, -> ser). Como lo muestra un an\u00e1lisis de esa actualizaci\u00f3n, el ser se interpreta a s\u00ed\u00ad mismo a trav\u00e9s de una pluralidad interna (-> trascendentales). Esta pluralidad interna, primigenia, como el ser mismo, no es nota exclusiva de lo finito, sino que dice perfecci\u00f3n, y conviene a todo ente, lo cual se revela para el pensamiento cristiano desde el trasfondo del misterio de la -> Trinidad, que determina a la postre todo entendimiento cristiano del ser. La u. (interna) no debe entenderse est\u00e1ticamente, abstra\u00ed\u00adda de la pluralidad interior, ni tampoco como conexi\u00f3n accesoria de los elementos internos, sino como algo ontol\u00f3gicamente \u00faltimo: como posici\u00f3n dial\u00e9ctica (que se realiza en la referencia rec\u00ed\u00adproca) del ente que se despliega en su pluralidad interior. Desde esta u. interna hay que comprender la u. externa como una separaci\u00f3n diferenciadora. Un concepto pleno de u. exige que esta separaci\u00f3n diferenciadora sea entendida dial\u00e9cticamente, es decir, no como nota abstracta, que aisla el ente, sino como \u00ed\u00adndice de aquella referencia por la que el ente tiene tanto mayor trabaz\u00f3n en s\u00ed\u00ad mismo (separ\u00e1ndose as\u00ed\u00ad de los otros), cuanto m\u00e1s \u00ed\u00adntimo es su nexo con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>II. Analog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa u. es una nota del ser \u00ed\u00adntimamente anal\u00f3gica y, consiguientemente, tambi\u00e9n el concepto de u. es an\u00e1logo, es decir, indica los grados distintos en cada caso de realizaci\u00f3n de la unidad. La u. se configura diversamente seg\u00fan la distinta -> dial\u00e9ctica de los momentos internos. Origen y modo supremo de u. es el Dios uno y trino, cuya simplicidad no es identidad muerta, sino u. de la diferencia y en la diferencia de las personas (->, Trinidad). Que a Dios le conviene tambi\u00e9n la u. externa, es decir, que se diferencia por separaci\u00f3n (cf. relaci\u00f3n entre Dios [F] y el mundo) no quiere decir que \u00e9l est\u00e9 alejado del mundo, sino que indica solamente su potencialidad \u00f3ntica, singular, de cuya plenitud infinita participa, de modo finito, todo lo creado. El viejoproblema de la u. de toda realidad alcanza en el pensamiento cristiano una inteligencia sumamente diferenciada, que \u00abintegra\u00bb todo -> monismo y  ->  pluralismo unilateral; y cuya profundidad postrera s\u00f3lo se abre a la fe en la encarnaci\u00f3n de Dios y a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que de ella emana.<\/p>\n<p>En el orden finito, la u. del ente no se caracteriza s\u00f3lo por aquella primigenia pluralidad que conviene a todo ente (induso a Dios), sino tambi\u00e9n, esencialmente, por la pluralidad de la composici\u00f3n, que es propia de lo creado como tal e implica imperfecci\u00f3n (pluralidad de los principios del ser, de la estructura concreta, de las distintas fases de la propia realizaci\u00f3n, etc.). Esta pluralidad compuesta ha de entenderse a la postre como \u00abhuella\u00bb, como \u00abcopia\u00bb o imagen de la primigenia pluralidad intratrinitaria. La u. interna y externa del ente finito han de determinarse adem\u00e1s por la multiplicidad del ente finito. La multiplicidad supone necesariamente la fundamental u. en el ser. Pero, adem\u00e1s los seres muchos entran en los m\u00e1s diversos grados y especies de unidad. Adem\u00e1s de la u. del ente individual concreto, hay que considerar particularmente la u. de grupos y estructuras sociales familia, -> Estado, humanidad en general, etc.) y, teol\u00f3gicamente, en especial la u. de la historia de la -> salvaci\u00f3n (pluralidad de religiones ante el car\u00e1cter absoluto del cristianismo), de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jesucristo (u. de la -> Iglesia, historia de la -> Iglesia) y de su desarrollo hist\u00f3rico ( ->  misiones, evoluci\u00f3n del -> dogma). En todo ello, la u. nunca debe ser entendida como una determinaci\u00f3n abstracta, que subsistiera independientemente de la pluralidad, sino que siempre ha de entenderse como una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica positiva, en que la pluralidad es, diversamente en cada caso, un momento interno de la unidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: F. M. Sladeczek, Die spekulative Auffassung vom Wesen der Einheit in ihrer Auswirkung auf Philosophie und Theologie: Scholastik 25 (1950) 391-468; L. Oeing-Hanhoff, Ens et unum convertuntur (Mr 1953); M. Heidegger, Identit\u00e4t und Differenz (Pfullingen 1957); K. Rahner: LThK2 III 749-s; Rahner IV 275 -311; G. Siewerth, Der Thomismus als Identit\u00e4tssystem (F 21961); H. Volk, Einheit als theologisches Problem: MThZ 12 (1961) 1-13; H. Fries: HThG I 259-269; W. Kern, Einheit-in-Mannigfaltigkeit: Rahner GW I 207-239; E. Coreth, Identit\u00e4t und Differenz: ibid. 158-187.<\/p>\n<p>Lourencino Bruno Puntel<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>jenotes (eJnovth\u00bb, 1775), de jen, neutro de jeis, uno. Se emplea en Eph 4:3,13.\u00c2\u00b6 Para jeis, traducido \u00abunidad\u00bb en Joh 17:23, ve\u00e1se UNO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Reconociendo por la fe al Dios \u00fanico, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo se abre el hombre a la caridad que une al Padre con el Hijo y le comunica el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 15,9; 17,26; Rom 5, 5). Esta caridad, uni\u00e9ndole al Dios \u00fanico, le convierte en su testigo en el mundo y en cooperador de su designio: unir en el Hijo \u00fanico a todos los hombres y a todo el universo (Rom 8,29; Ef 1,5.10).<\/p>\n<p>I. LA FUENTE DE LA UNIDAD Y SU RUPTURA POR EL PECADO. El universo, en su diversidad maravillosa, es obra del Dios creador, cuyo *designio se revela en el mandamiento que da al hombre y a la mujer: \u00abSed fecundos, multiplicaos, llenad la tierra y dominadla\u00bb (G\u00e9n 1,28). Se ve c\u00f3mo en la obra divina se al\u00ed\u00adan multiplicidad y unidad. Para que la creaci\u00f3n llegue a su unidad bajo el dominio del hombre, debe \u00e9ste multiplicarse, y para que el hombre sea *fecundo es preciso que se realice en el amor su unidad con la mujer (G\u00e9n 2,23s). Pero para realizar este designio debe el hombre mantenerse unido con Dios, reconociendo su dependencia con una *fidelidad confiada.<\/p>\n<p>Rehusar esta fidelidad es el *peca-do fundamental: el hombre lo comete para igualarse con Dios, lo que equivale a negar al Dios \u00fanico; as\u00ed\u00ad rompe con el que, siendo todo amor (Un 4,16), es la fuente de la unidad. De esta ruptura dimanan las divisiones que van a romper la unidad del *matrimonio con el divorcio y la poligamia (G\u00e9n 4,19; Dt 24,1), la unidad de los *hermanos con la envidia homicida (Gen 4,6ss.24), la unidad de la sociedad con un desacuerdo, cuyo s\u00ed\u00admbolo expresivo es la diversidad de las *lenguas (11,9).<\/p>\n<p>II. EN BUSCA DE LA UNIDAD POR LA ALIANZA. Para remediar esta ruptura escoge Dios a hombres, a los que propone su *alianza sellada en la fe (Os 2,22); la *fe es, en efecto, la condici\u00f3n de la uni\u00f3n con \u00e9l y de la colaboraci\u00f3n en su obra, esa obra de unidad que no cesa de reanudar llamando a nuevos elegidos: No\u00e9, Abraham (cf. Is 51,2), Mois\u00e9s, David, el siervo. La *ley que da a su pueblo, el *rey que le escoge en la casa de David, el *templo donde habita con \u00e9l en Jerusal\u00e9n, el *siervo; al que le da por modelo de fidelidad, tienen por fin procurar la unidad de Israel y permitirle as\u00ed\u00ad realizar su misi\u00f3n de *pueblo sacerdote (Ex 19,6) y de pueblo *testigo (Is 43,10ss).<\/p>\n<p>En efecto, si Dios hace de Israel un pueblo aparte, es para manifestar-se por \u00e9l a las *naciones y reunirlas en la unidad de su *culto. Incluso la *dispersi\u00f3n, con la que debi\u00f3 castigar la infidelidad de Israel, sirve a fin de cuentas para dar a conocer a los paganos el \u00fanico Dios creador y salvador (Is 45). Sin embargo, para cumplir la misi\u00f3n del pueblo elegido, para devolverle su unidad rota por el cisma a consecuencia de la infidelidad de Salom\u00f3n al Dios \u00fanico (lRe 11,31ss) y para reunir a las naciones con \u00e9l en el mismo culto (Is 56,6ss), ser\u00e1 preciso que venga aquel que ser\u00e1 a la vez el *siervo encarga-do de unificar a Israel y de salvar con su muerte a la multitud de los pecadores (Is 42,1; 49,6; 53,10ss), el nuevo *David que apacentar\u00e1 el re-ba\u00f1o del Se\u00f1or, reunido bajo su realeza (Ez 34,23s; 37,21-24), y el *Hijo del hombre, cabeza del pueblo de los santos, cuyo reinado eterno se extender\u00e1 al universo (Dan 7,13s.27). Gracias a \u00e9l Si\u00f3n, *esposa \u00fanica de Yahveh que la ama con un amor eterno, vendr\u00e1 a ser la *madre com\u00fan de todas las naciones (Sal 87,5; Is 54, 1-10; 55,3ss), cuyo \u00fanico rey ser\u00e1 Yahveh (Zac 14,9).<\/p>\n<p>III. LA REALIZACI\u00ed\u201cN DE LA UNIDAD EN LA IGLESIA. Este *elegido de Dios es su *Hijo \u00fanico, Cristo Jes\u00fas (Lc 9,35). Une a los que lo aman y creen en \u00e9l, d\u00e1ndoles su Esp\u00ed\u00adritu y su madre (Rom 5,5; Jn 19,27) y *aliment\u00e1ndolos con un solo *pan, cuerpo sacrificado en la cruz (lCor 10, 16s). As\u00ed\u00ad hace de todos los pueblos un solo *cuerpo (Ef 2,14-18); hace de los creyentes sus miembros, dotando a cada uno de ellos con *carismas diversos con miras al bien com\u00fan de su cuerpo que es la *Iglesia (lCor 12,4-27; Ef 1,22s), insert\u00e1ndoles como piedras vivas en el \u00fanico *templo de Dios (Ef 2,19-22; lPe 2,4s). Es el \u00fanico *pastor que conoce a sus ovejas en su diversidad (Jn 10,3) y, dando su vida, quiere reunir en su reba\u00f1o a los hijos de Dios *dispersos (Jn 10,14ss; 11,51s).<\/p>\n<p>Por \u00e9l se restaura la unidad en todos los planos: unidad interior del *hombre desgarrado por sus pasiones (Rom 7,14s; 8,2.9); unidad de la pareja conyugal, cuyo modelo es la uni\u00f3n de Cristo y de la Iglesia (Ef 5, 25-32); unidad de todos los hombres, a los que el Esp\u00ed\u00adritu hace hijos del mismo *Padre (Rom 8,14ss; Ef 4, 4ss) y que no teniendo sino un *coraz\u00f3n y un *alma (Act 4,32), alaban con una sola voz a su Padre (Rom 15,5s; cf. Act 2,4.11).<\/p>\n<p>Hay por tanto que promover esta unidad que desgarran toda clase de cismas (lCor 1,10), pero cuyo fundamento es la \u00fanica fe en el \u00fanico Se-\u00f1or (Ef 4,5.13; cf. Mt 16,16ss). El signo de la \u00fanica Iglesia, confiada al amor de Pedro (Jn 21,15ss), es su unidad, *fruto que llevan los que permanecen en el amor de Cristo y observan fielmente su mandamiento \u00fanico: \u00abAmaos unos a otros como yo os he amado\u00bb (13,34s); su fidelidad y su fecundidad se miden por su uni\u00f3n con Cristo, semejante a la de los sarmientos con la cepa (15,5-10). La unidad de los cristianos es necesaria para que se revele en ellos al mundo el amor del Padre manifestado por el don de su Hijo \u00fanico (3,16) y para que todos los hombres sean unos en Cristo (Ef 4,13); entonces se realizar\u00e1 el supremo ,deseo de Jes\u00fas: \u00abPadre, que todos sean uno, como nosotros somos uno\u00bb (Jn 17,21ss).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Comuni\u00f3n &#8211; Cuerpo de Cristo &#8211; Iglesia &#8211; Esposo &#8211; Padre.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra unidad como tal es muy rara en la Biblia, pero la idea que hay tras el t\u00e9rmino, aquella de un pueblo de Dios, es sumamente prominente. Ya en el AT, Israel desciende de un padre, y aunque m\u00e1s tarde las tribus fueron divididas, el Salmista elogia la unidad (Sal. 133:1) y Ezequiel esperaba el tiempo en que habr\u00e1 \u00abuna sola pieza de madera\u00bb (Ez. 37:17, <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">BJ<\/a>). No es \u00e9sta una unidad meramente natural y pol\u00edtica, porque Abraham es elegido divinamente, e Isaac es el hijo de la promesa especial y un milagro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT esta unidad se expande de acuerdo a la promesa original. El muro de divisi\u00f3n entre jud\u00edo y gentil, entre griegos y b\u00e1rbaros, amo y esclavo, hombre y mujer, es derribada. Ahora hay un pueblo de Dios que abraza a los hombres de todas las naciones (Ef. 2:12s.; G\u00e1. 3:28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta nueva unidad no es por mera buena voluntad, o intereses comunes, u organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Es una unidad de expansi\u00f3n a causa de contracci\u00f3n. Es una unidad en la \u00fanica simiente (G\u00e1. 3:16) quien ha venido como el verdadero israelita y como el segundo Ad\u00e1n (Ro. 5:12s.). Los antiguos y alienados seres humanos son hechos uno en Jesucristo (Ef. 2:15). Jesucristo es la base de la unidad de este pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ellos son uno en Jesucristo como aquel que los reconcili\u00f3 muriendo y resucitando en su lugar. Como hombres divididos se unen por primera vez en su cuerpo crucificado, en el cual su vida antigua es muerta y destruida. Ellos son reconciliados en un cuerpo por la cruz (Ef. 2:16). \u00abpensando esto: que si uno muri\u00f3 por todos, luego todos murieron\u00bb (2 Co. 5:14). Pero Jesucristo no s\u00f3lo muri\u00f3, sino que resucit\u00f3, y como el Resucitado es la verdadera vida de su pueblo (Col. 3:3\u20134). De modo que se unen en su cuerpo resucitado, en el cual son el nuevo hombre. V\u00e9ase adem\u00e1s <em>Nueva creaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, si esta unidad est\u00e1 centrada en Jesucristo, es necesariamente una unidad del Esp\u00edritu Santo. Los creyentes tienen su nueva vida en Cristo tal como nacen de un solo Esp\u00edritu (Jn. 3:5; Ef. 4:4). Esto significa que son hermanos de Jesucristo y unos con otros en la familia de Dios. Tienen al Dios y padre de todo (Ef. 4:4). No s\u00f3lo tienen un nacimiento com\u00fan, sino una mente com\u00fan que es la mente de Cristo (Fil. 2:5). Son dirigidos por el Esp\u00edritu, siendo edificados para morada de Dios en el Esp\u00edritu (Ef. 2:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cu\u00e1n completa y real es esta unidad se ve en el hecho de que la iglesia (v\u00e9ase) es llamada la esposa de Cristo, y por lo tanto es un cuerpo y un esp\u00edritu con \u00e9l (cf. 1 Co. 6:17; Ef. 5:30). De manera que puede ser descrita simplemente como su cuerpo, del cual los cristianos son miembros (Ro. 12:4). Dado que es por fe que los cristianos pertenecen a Cristo, su unidad es una unidad de fe (Ef. 4:13). Es expresada en los dos sacramentos, porque as\u00ed como hay un solo bautismo (Ef. 4:5), as\u00ed tambi\u00e9n hay un solo pan y una sola copa (1 Co. 10:17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la unidad pertenece esencialmente al pueblo de Dios, es correcto que deber\u00eda encontrar expresi\u00f3n en el credo (una iglesia), y que en todas las \u00e9pocas hubiera un inter\u00e9s por la unidad cristiana de acuerdo a la oraci\u00f3n de Cristo mismo (Jn. 17:21). Sin embargo, para lograr una unidad genuina, es necesario tomar en cuenta los siguientes puntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La unidad cristiana es un hecho dado de la nueva vida que debe ser cre\u00eddo y aceptado en fe en Cristo. No es una fe creada, protegida y puesta en vigencia por una instituci\u00f3n o asociaci\u00f3n humana. Ni puede ser simplemente comparada con una estructura particular de la iglesia o tipo de ministerio, pr\u00e1ctica o dogma. Tal como la justicia del cristiano, est\u00e1 fundada primordial y exclusivamente en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, la unidad cristiana no es id\u00e9ntica a la uniformidad. No permite divisi\u00f3n. Aunque no excluye la variedad. El Esp\u00edritu da diferentes dones (1 Co. 12:4s.) En el cuerpo de Cristo hay muchos miembros (<em>ibid.<\/em>, 14s.). La unidad basada en Cristo da lugar para la diversidad de acci\u00f3n y funci\u00f3n, conform\u00e1ndose s\u00f3lo a la mente de Cristo y a la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la unidad recibida en fe debe encontrar expresi\u00f3n en vidas y hechos hist\u00f3ricos. No debe haber consentimiento contradictorio en cuerpos de cristianos divididos o selectivos. Hasta este punto, es correcto y necesario que haya una b\u00fasqueda activa de unidad pr\u00e1ctica; pero s\u00f3lo en la base de la unidad ya dada y, por lo tanto, con un completo mirar a Cristo y una mayor sujeci\u00f3n a su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">BJ <\/a>Biblia de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (624). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Caracter\u00edsticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Algunas falsas nociones de unidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Verdadera noci\u00f3n de unidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 La verdadera Iglesia de Cristo es Una<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Caracter\u00edsticas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Los signos de la Iglesia son ciertas se\u00f1ales inconfundibles, o caracter\u00edsticas distintivas que hacen f\u00e1cilmente reconocible a la Iglesia para todos, y claramente la distinguen de toda otra sociedad religiosa, especialmente de aquellas que pretenden ser cristianas en doctrina y origen. Que tales signos externos son necesarios a la verdadera Iglesia est\u00e1 claro a partir del motivo y finalidad que Cristo ten\u00eda en vista cuando hizo su revelaci\u00f3n y fund\u00f3 una Iglesia. La finalidad de la redenci\u00f3n fue la salvaci\u00f3n de los hombres. Por eso, Cristo anunci\u00f3 las verdades que los hombres deb\u00edan tener presentes y obedecer. Estableci\u00f3 una Iglesia a la que encarg\u00f3 el cuidado y la exposici\u00f3n de esas verdades y, consiguientemente, la hizo obligatoria para todos los hombres que la conocieran y la oyeran (Mateo, 18,17). Es obvio que esta Iglesia, que toma el lugar de Cristo, y va a llevar a cabo su obra reuniendo en su redil a los hombres y salvando sus almas, debe ser evidentemente discernible para todos. No debe caber duda respecto a cual sea la verdadera Iglesia de Cristo, la \u00fanica que ha recibido, y ha preservado intacta la Revelaci\u00f3n que \u00c9l le dio para la salvaci\u00f3n del hombre. Si fuera de otro modo se habr\u00eda frustrado la finalidad de la Redenci\u00f3n, la sangre de Cristo se habr\u00eda derramado en vano, y el destino eterno del hombre estar\u00eda a merced de la suerte. Sin duda, por tanto, Cristo, el legislador omnisciente, imprimi\u00f3 en su Iglesia algunos signos externos distintivos por los cuales, con la utilizaci\u00f3n una diligencia ordinaria, todos pueden distinguir la Iglesia real de la falsa, la sociedad de la verdad de entre las filas del error. Estos signos provienen de la propia esencia de la Iglesia, son propiedades inseparables de su naturaleza y reveladoras de su car\u00e1cter, y en su propio y cristiano sentido, no pueden encontrarse en ninguna otra instituci\u00f3n. En la f\u00f3rmula del Concilio de Constantinopla (a\u00f1o 381), se mencionan cuatro signos de la Iglesia\u2014unidad, santidad, catolicidad, apostolicidad\u2014que se cree por muchos te\u00f3logos son exclusivamente los signos de la Verdadera Iglesia. El presente art\u00edculo considera la unidad.\n<\/p>\n<h2>Algunas falsas nociones de unidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos admiten que alg\u00fan tipo de unidad es indispensable para la existencia de una sociedad bien ordenada, sea civil, pol\u00edtica o religiosa. Muchos cristianos, sin embargo, mantienen que la unidad necesaria para la verdadera Iglesia de Cristo no necesita m\u00e1s que un cierto v\u00ednculo espiritual interno, o, si es externo, necesita serlo s\u00f3lo de un modo gen\u00e9rico, puesto que todos reconocen al mismo Dios y reverencian al mismo Cristo. As\u00ed, muchos protestantes creen que la \u00fanica uni\u00f3n necesaria para la Iglesia es la que viene de la fe, esperanza y amor a Cristo; en adorar al mismo Dios, obedecer al mismo Se\u00f1or, y creer las mismas verdades fundamentales que son necesarias para la salvaci\u00f3n. Esto lo consideran ellos como unidad de doctrina, organizaci\u00f3n y culto. Una unidad espiritual semejante es todo lo que requieren los cism\u00e1ticos griegos. En tanto que profesan una fe com\u00fan, son gobernados por la misma ley general de Dios bajo una jerarqu\u00eda, y participan en los mismos sacramentos, ven a las distintas iglesias \u2013Constantinopla, Rusa, Antioquena\u2014como disfrutando de la uni\u00f3n de la \u00fanica verdadera Iglesia; est\u00e1 la cabeza com\u00fan, Cristo, y el \u00fanico Esp\u00edritu, y eso basta. Los anglicanos, de forma parecida, ense\u00f1an que la \u00fanica Iglesia de Cristo se compone de tres ramas: los griegos, los romanos y los anglicanos, cada una de ellas teniendo una leg\u00edtima jerarqu\u00eda diferente, pero todas unidas por un v\u00ednculo espiritual com\u00fan.\n<\/p>\n<h2>Verdadera noci\u00f3n de unidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La concepci\u00f3n cat\u00f3lica del signo de unidad, que debe caracterizar a la \u00fanica Iglesia fundada por Cristo es mucho m\u00e1s exigente. No s\u00f3lo la Iglesia verdadera debe ser una por uni\u00f3n interna y espiritual, sino que esta uni\u00f3n debe tambi\u00e9n ser externa y visible, consistiendo en y resultando de una unidad de fe, de culto y gobierno. De ah\u00ed que la Iglesia que tiene a Cristo por su fundador no debe caracterizarse por cualquier uni\u00f3n meramente accidental o espiritual interna, sino, por encima de eso, debe unir a sus miembros en una unidad de doctrina, expresada mediante una profesi\u00f3n p\u00fablica, externa; en unidad de culto, manifestada principalmente en la recepci\u00f3n de los mismos sacramentos; y en unidad de gobierno, por la que todos sus miembros est\u00e1n sujetos y obedecen a la misma autoridad que fue instituida por el mismo Cristo. Con respecto a la fe o doctrina puede objetarse que en ninguna de las sectas cristianas hay estricta unidad, puesto que todos sus miembros no son conocedores en todas las \u00e9pocas de las mismas verdades que hay que creer. Algunos prestan su adhesi\u00f3n a ciertas verdades que otros no conocen. Aqu\u00ed es importante se\u00f1alar la distinci\u00f3n entre el h\u00e1bito y el objeto de la fe. El h\u00e1bito o la disposici\u00f3n subjetiva del creyente, aunque espec\u00edficamente igual en todos difiere num\u00e9ricamente seg\u00fan los individuos, pero la verdad objetiva a la que se presta adhesi\u00f3n es una y la misma para todos. Puede haber tantos h\u00e1bitos de fe num\u00e9ricamente distintos como individuos distintos tengan el h\u00e1bito, pero no es posible que hay una diversidad en las verdades objetivas de la fe. La unidad de fe se manifiesta por todos los fieles manifestando su adhesi\u00f3n al mismo y \u00fanico objeto de fe. Todo admiten que Dios, la Suprema Verdad, es el autor primario de su fe, y de su expl\u00edcita voluntad de someterse a la misma autoridad externa a la que Dios ha dado el poder de anunciar lo que ha sido revelado, deriva que su fe, incluso en verdades expl\u00edcitamente desconocidas, es impl\u00edcitamente externa. Todos est\u00e1n preparados para creer lo que Dios ha revelado y la Iglesia ense\u00f1a. Similarmente, las diferencias accidentales en formas ceremoniales no deben interferir lo m\u00e1s m\u00ednimo con la esencial unidad de culto, que ha de considerarse primaria y principalmente en la celebraci\u00f3n del mismo sacrificio y la recepci\u00f3n de los mismos sacramentos. Todos son expresivos de la \u00fanica doctrina y sujetos a la misma autoridad.\n<\/p>\n<h2>La verdadera Iglesia de Cristo es Una<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Que la Iglesia que Cristo instituy\u00f3 para la salvaci\u00f3n del hombre debe ser una en el sentido estricto del t\u00e9rmino que acabamos de explicar, es ya evidente por su misma naturaleza y finalidad; la verdad es una, Cristo revel\u00f3 la verdad y la dio a su Iglesia, y los hombres deben salvarse conociendo y siguiendo la verdad. Pero la esencial unidad de la verdadera Iglesia cristiana es tambi\u00e9n expl\u00edcita y repetidamente declarada por todo el Nuevo Testamento:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hablando de su Iglesia, el Salvador la llam\u00f3 un reino, el reino del cielo, el reino de Dios (Mateo, 13, 24,31,33&#160;; Lucas 13,18; Juan 18,36);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">la compar\u00f3 a una ciudad cuyas llaves se confiaban a los ap\u00f3stoles (Mateo, 5,14; 16,19);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">a un redil al que todas sus ovejas deb\u00edan venir y estar unidas bajo un solo pastor (Juan 10, 7-17);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">a una vid y sus sarmientos, a una casa construida sobre una roca contra la que ni siquiera los poderes del infierno prevalecer\u00edan nunca (Mateo 16,18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s, el Salvador, justo antes de su pasi\u00f3n, rog\u00f3 por sus disc\u00edpulos, por aquellos que despu\u00e9s iban a creer en \u00c9l &#8211;su Iglesia\u2014para que fueran y permanecieran uno como \u00c9l y el Padre eran uno (Juan 17,20-23); y\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00c9l ya les hab\u00eda advertido que \u00abtodo reino dividido contra s\u00ed mismo queda desolado; y toda ciudad o casa dividida contra s\u00ed misma no podr\u00e1 subsistir\u00bb (Mateo, 12,25). Estas palabras de Cristo son expresivas de la unidad m\u00e1s \u00edntima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Pablo de igual modo insiste en la unidad de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Califica el cisma y la desuni\u00f3n como cr\u00edmenes que clasifica con el asesinato y el libertinaje, y declara que los culpables de las \u00abdisensiones\u00bb y \u00absectas\u00bb no heredar\u00e1n el reino de Dios (G\u00e1latas, 5, 20-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al o\u00edr de estos cismas entre los corintios, pregunta impacientemente: \u00ab\u00bfEst\u00e1 dividido Cristo? \u00bfAcaso fue Pablo crucificado por vosotros? \u00bfO hab\u00e9is sido bautizados en el nombre de Pablo?\u00bb (I Cor. 1,13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en la misma Ep\u00edstola describe la Iglesia como un cuerpo con muchos miembros distintos entre s\u00ed, pero unos con Cristo, su cabeza: \u00abPorque en un solo Esp\u00edritu hemos sido todos bautizados para no formar m\u00e1s que un solo cuerpo, jud\u00edos y griegos, esclavos y libres.\u00bb (I Cor. 12,13). Para mostrar la \u00edntima uni\u00f3n de los miembros de la Iglesia con el \u00fanico Dios, pregunta: \u00abEl c\u00e1liz de bendici\u00f3n que bendecimos, \u00bfno es acaso comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? Y el pan que partimos \u00bfno es comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan\u00bb (I Cor. 10,16-17)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De nuevo en su Ep\u00edstola a los Efesios ense\u00f1a la misma doctrina, y les exhorta a poner \u00abempe\u00f1o en conservar la unidad del Esp\u00edritu con el v\u00ednculo de la paz\u00bb y les recuerda que hay \u00abun solo cuerpo y un solo esp\u00edritu, un solo Se\u00f1or, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos\u00bb (Efesios, 4,3-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya en una de sus primeras Ep\u00edstolas, hab\u00eda advertido a los fieles de Galacia que si alguien, incluso un \u00e1ngel del cielo, les predicaba otro Evangelio distinto del que \u00e9l hab\u00eda predicado, \u00ab\u00a1sea anatema!\u00bb (G\u00e1latas, 1,8)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tales declaraciones como las que provienen de los grandes ap\u00f3stoles son una clara evidencia de la esencial unidad que debe caracterizar a la verdadera Iglesia Cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los otros ap\u00f3stoles tambi\u00e9n proclaman persistentemente esta esencial y necesaria unidad de la Iglesia de Cristo (cf. I Juan, 4, 1-7; Apoc. 2, 6,14,15,20-29; II Pedro, 2,1-19; Judas,5,19). Y aunque surgieron divisiones de vez en cuando en la primitiva Iglesia, fueron r\u00e1pidamente dominadas y los alborotadores expulsados as\u00ed que incluso desde el principio los cristianos pueden jactarse de ser de \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Act. 4,32; cf. Act. 11,22; 13,1). La tradici\u00f3n es un\u00e1nime en el mismo sentido. En cuanto la herej\u00eda amenazaba invadir la Iglesia, los Padres se alzaron contra ella como un mal esencial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La unidad de la Iglesia fue el objeto de casi todas las exhortaciones de San Ignacio de Antioquia (\u00abAd Ephes.\u00bb, n. 5,16-17; \u00abAd Philadelph.\u00bb, n.3)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Ireneo fue incluso m\u00e1s lejos, y ense\u00f1\u00f3 que la prueba de la \u00fanica verdadera Iglesia, en solo la cual estaba la salvaci\u00f3n, era su uni\u00f3n con Roma (\u00abAdv.haeres.\u00bb, III, iii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Del mismo modo Tertuliano comparaba la Iglesia a un arca fuera de la cual no hay salvaci\u00f3n, y manten\u00eda que s\u00f3lo el que aceptaba todas las doctrinas transmitidas por las Iglesias Apost\u00f3licas, especialmente por la de Roma, pertenec\u00eda a la verdadera Iglesia (\u00abDe praescript., xxi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La misma afirmaci\u00f3n fue sostenida por Clemente de Alejandr\u00eda y por Or\u00edgenes, que dec\u00edan que fuera de la \u00fanica Iglesia visible nadie pod\u00eda salvarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">San Cipriano en su tratado sobre la unidad de la Iglesia dice: \u00abDios es uno, y Cristo uno, y una la Iglesia de Cristo\u00bb (\u00abDe eccl.unitate, xxiii); y de nuevo en sus ep\u00edstolas insiste en que no hay sino \u00abla Iglesia fundada bajo Pedro por Cristo el Se\u00f1or\u00bb (Epist. 70 ad Jan.) y que no hay sino \u00abun altar y un sacerdocio\u00bb (Epist.40,v).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos m\u00e1s testimonios de unidad pueden aducirse de los Santos Jer\u00f3nimo, Agust\u00edn, (Juan) Cris\u00f3stomo, y los dem\u00e1s Padres, pero sus ense\u00f1anzas son ya demasiado bien conocidas. La larga lista de concilios, la historia y tratamiento de herejes y herej\u00edas en cada siglo muestra m\u00e1s all\u00e1 de la duda que la unidad de doctrina, de culto, y de autoridad ha sido siempre considerada como un signo esencial y visible de la verdadera Iglesia Cristiana. Como se muestra arriba, fue intenci\u00f3n de Cristo que su Iglesia fuera una, y que lo fuera, no de una manera accidental o interna, sino esencial y visiblemente. La unidad es el signo fundamental de la Iglesia, pues sin ella los otros signos no tendr\u00edan significaci\u00f3n, ya que en realidad no existir\u00eda la propia Iglesia. La unidad es la fuente de fuerza y organizaci\u00f3n, como la discordia y el cisma lo son de debilidad y confusi\u00f3n. Dada una autoridad sobrenatural que todos respetan, una doctrina com\u00fan que todos profesan, una forma de culto sujeta a la misma autoridad y expresiva de la misma ense\u00f1anza centrada en un \u00fanico sacrificio y en la recepci\u00f3n de los mismos sacramentos, los otros signos de la Iglesia se deducen necesariamente y son f\u00e1cilmente comprendidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que el signo de unidad que es distintivo y esencial a la verdadera Iglesia de Cristo no va a encontrarse en ninguna otra que la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, se deduce naturalmente de lo que se ha dicho. Todas las teor\u00edas de unidad abrigadas por las sectas est\u00e1n lamentablemente en discordancia con el verdadero y apropiado concepto de unidad que se ha definido arriba y que fue ense\u00f1ado por Cristo, los Ap\u00f3stoles y toda la Tradici\u00f3n ortodoxa. En ning\u00fan otro organismo cristiano hay unidad de fe, de culto, y de disciplina. Entre dos de las cientos de sectas no cat\u00f3licas no hay un v\u00ednculo com\u00fan de uni\u00f3n; cada una tiene una cabeza diferente, una fe diferente y un culto diferente. Ni siquiera, incluso entre los miembros de cualquier secta hay tal cosa como una real unidad, pues su primer y destacado principio es que cada uno es libre de creer y hacer cuanto desee. Hay constantemente separaciones en nuevas sectas y subdivisiones de sectas mostrando que tienen en s\u00ed mismas las semillas de la desuni\u00f3n y la desintegraci\u00f3n. Las divisiones y subdivisiones han sido siempre caracter\u00edsticas del Protestantismo. Esto es ciertamente un cumplimiento literal de las palabras de Cristo: \u00abToda planta que no haya plantado mi Padre celestial ser\u00e1 arrancada de ra\u00edz\u00bb (Mt.15,13); y \u00abtodo reino dividido contra s\u00ed mismo queda desolado, y toda ciudad o casa dividida contra s\u00ed misma no podr\u00e1 subsistir\u00bb (Mateo, 12,25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">CHARLES J. CALLAN<br \/>\nTranscrito por Thomas Hancil<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eph 4:3 sol\u00edcitos en guardar la u del Esp\u00edritu en el Eph 4:13 hasta que todos lleguemos a la u de la fe Usada en el AT en el sentido de estar juntos (Gen 13:6; Jdg 19:6; Psa 34:3). Isa 11:6-7 hablan de un tiempo futuro cuando habr\u00e1 unidad entre los animales. 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