{"id":6738,"date":"2016-02-05T03:39:14","date_gmt":"2016-02-05T08:39:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/victoria\/"},"modified":"2016-02-05T03:39:14","modified_gmt":"2016-02-05T08:39:14","slug":"victoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/victoria\/","title":{"rendered":"VICTORIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Triunfo<br \/>\n2Sa 8:6; 1Ch 18:6 Jehov\u00e1 dio la v a David por<br \/>\n2Sa 19:2 se volvi\u00f3 aquel d\u00eda la v en luto para<br \/>\n2Sa 23:10 aquel d\u00eda Jehov\u00e1 dio una gran v, y se<br \/>\nPsa 144:10 t\u00fa, el que da v a los reyes, el que<br \/>\nPro 21:31 el caballo .. Jehov\u00e1 es el que da la v<br \/>\nPro 24:6 en la multitud de consejeros est\u00e1 la v<br \/>\nMat 12:20 ca\u00f1a .. hasta que saque a v el juicio<br \/>\n1Co 15:54 escrita: Sorbida es la muerte en v<br \/>\n1Co 15:55 tu aguij\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde, oh sepulcro, tu v?<br \/>\n1Co 15:57 da la v por medio de nuestro Se\u00f1or<br \/>\n1Jo 5:4 esta es la v que ha vencido al mundo<br \/>\nRev 15:2 hab\u00edan alcanzado la v sobre la bestia<\/p>\n<hr>\n<p>El AT asocia la victoria con el Dios de poder y gloria y majestad que tiene el pleno control de su creaci\u00f3n (1Ch 29:11). A trav\u00e9s de Hebreos 11 puede verse que \u00e9l da la victoria en esta vida a los creyentes fieles.<\/p>\n<p>Fe es la victoria que vence al mundo (1Jo 5:4-5), y por ella los creyentes continuamente conocen la victoria por lo que Dios ha hecho en Jes\u00fas (1Co 15:7; Rev 2:11; Rev 21:1-7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es la ventaja o el resultado positivo que se obtiene en una lucha. El t\u00e9rmino que se traduce como v. en RV60 est\u00e1 relacionado con una ra\u00ed\u00adz hebrea que significa \u2020\u0153salvaci\u00f3n\u2020\u009d. Dios es quien \u2020\u0153da victoria a los reyes\u2020\u009d (Sal 144:10; Pro 21:31). En el NT, la palabra es nikos. Se utiliza para hablar de la resurrecci\u00f3n, que es una v. sobre la muerte (\u2020\u0153Sorbida es la muerte con v. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde, oh sepulcro, tu v.?\u2020\u009d [1Co 15:54-55]). Esta v. es de Dios, quien \u2020\u0153nos da la v. por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (1Co 15:57).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[240]<\/p>\n<p>     Resultado positivo en una guerra, n un conflicto o en una empresa en la que hay tensiones o adversarios. Recoge la idea de lucha, divinizada o simbolizada en la diosa romana que encarnaba el triunfo en las contiendas. El Emperador Augusto hizo un altar en el Senado dedicado a la diosa Victoria, en el que los senadores quemaban incienso solicitando su presencia y protecci\u00f3n protectora.<\/p>\n<p>    La mitolog\u00ed\u00ada griega consideraba a Victoria (Parthenos Nike, la virgen Victoria) hija del Valor y de la Fuerza y se la tributaba tambi\u00e9n culto, sobre todo en las esferas militares.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Toda la obra de la redenci\u00f3n de Jesucristo est\u00e1 descrita como una gran victoria de Dios sobre las fuerzas del mal y sobre Sat\u00e1n. La Biblia afirma tajantemente y prueba con toda evidencia que la victoria pertenece a Dios. Toda la historia de la salvaci\u00f3n, desde Abrah\u00e1n a Jesucristo, est\u00e1 llena de ejemplos reveladores de que la fe en Dios consigue siempre la victoria. Los profetas anuncian un Mes\u00ed\u00adas, rey justo y victorioso (Zac 9,9). De hecho, los milagros de Jesucristo indican su victoria decisiva y total sobre Sat\u00e1n (Lc 10,17-20); victoria que se consum\u00f3 en la cruz y en la resurrecci\u00f3n (Jn 12,31; 16,33) y que se realiza sobre el mundo, sobre el pecado y sobre la muerte; en esta victoria de Jesucristo participa ya el cristiano por la fe: la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe (1 Jn 3,23).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. nike (nivkh, 3529), victoria. Se emplea en 1 Joh 5:4:\u00c2\u00b6 2. nikos (ni`ko\u00bb, 3534), forma posterior de N\u00c2\u00ba 1. Se emplea en Mat 12:20; 1 Cor 15.54, 55,57.\u00c2\u00b6 B. Verbo nikao (nikavw, 3528), vencer, alcanzar la victoria. Se traduce \u00abque hab\u00ed\u00adan alcanzado la victoria sobre\u00bb en Rev 15:2: V\u00e9ase VENCEDOR, VENCER, N\u00c2\u00ba1.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La victoria supone combate y riesgo de derrota. En efecto, con una derrota se abre en la Biblia el drama de la humanidad, vencida por *Sat\u00e1n, por el *pecado, por la *muerte. Pero ya en esta derrota se esboza la promesa de una victoria futura sobre el mal (G\u00e9n 3,15). La historia de la *salvaci\u00f3n es la de un encaminarse hacia la victoria definitiva.<\/p>\n<p>AT. El pueblo de Dios hace en primer lugar en su historia temporal la experiencia de la victoria y de la derrota. Pero esta tiene por resultado orientar finalmente su fe hacia la es-pera de otra victoria, realizada en otro plano.<\/p>\n<p>1. Las victorias del pueblo de Dios. Los Israelitas comienzan por medir la *fuerza de Dios a un nivel muy imperfecto: el de sus \u00e9xitos militares. El triunfo de Dios sobre el mal se confunde a sus ojos con sus victorias sobre sus *enemigos. Cuando est\u00e1n en *guerra \u00bfno constituyen \u00ablos ej\u00e9rcitos de Yahveh\u00bb (Ex 12,41; Jue 5,13; ISa 17,26)? El es, pues, quien combate por ellos y les proporciona el \u00e9xito: bajo Mois\u00e9s (Ex 14,14; 15,1-21; 17,8-16), bajo Josu\u00e9 (Jos 6,16; 10,10), bajo los jueces (Jue 7,15), bajo los reyes (ISa 14,6; 2Par 14,10s; 20,15-29). Hay, que combatir, pero hay tambi\u00e9n que recibir de Dios la victoria como una *gracia y como un *don (Sal 18,32-49; 20,7-10; 118,10-27). En la \u00e9poca tard\u00ed\u00ada de los Macabeos no vacilar\u00e1n \u00e9stos en atribuir a Dios el \u00e9xito de sus armas (1Mac 3,19; 2Mac 10,38; 13, 15; 15,8-24).<\/p>\n<p>Dios aparece, pues, como el aliado invencible (Jdt 16,13; Dt 32,22-43; Is 30,27-33; Nah 1,2-8; Hab 3; I Par 29,1 1 s). As\u00ed\u00ad como en los or\u00ed\u00adgenes domin\u00f3 Dios las fuerzas del caos (G\u00e9n 1,2) personificadas por sus *bestias monstruosas (Sal 74,13), as\u00ed\u00ad en la historia contin\u00faa triunfando sobre los pueblos paganos que encarnan estas fuerzas y se oponen a su *designio de salvaci\u00f3n. Por eso pueden los Israelitas vencer a sus enemigos; experiencia cuyo contenido religioso es innegable, pero que no deja de ser ambigua: \u00bfno se ver\u00e1n tentados a pensar que la victoria de Dios coincide necesariamente con su propio poder temporal? Una experiencia complementaria va a preservarlos de este error.<\/p>\n<p>2. Las derrotas del pueblo de Dios. Ya en el momento del \u00e9xito recuerdan los profetas a los israelitas que la victoria otorgada por Dios no es necesariamente una recompensa de la buena conducta (Dt 9,4ss). Pero les son necesarios los reveses para que adquieran verdaderamente conciencia de su miseria moral. Las pruebas del \u00e9xodo (N\u00fam 14,42s; Dt 8, 19s), las lentitudes de la conquista de Cana\u00e1n (Jos 7,1-12; Jue 2,10-23), las derrotas sufridas por la monarqu\u00ed\u00ada (2Par 21,14; 24,20; 25,8-20) y sobre todo la cat\u00e1strofe del exilio (Jer 15,1-9; 27,6; Ez 22) les muestran que Dios no vacila en combatir contra los que le traicionan. Estas derrotas son un *castigo de la *infidelidad (Sal 78; 106). Lejos de significar una derrota de Dios, se\u00f1or de los imperios, revelan que la victoria de Dios es de otro orden que el del \u00e9xito temporal. As\u00ed\u00ad llevan a Israel.a comprender y a preparar la sola victoria verdadera.<\/p>\n<p>3. Hacia otra victoria. En efecto, los or\u00e1culos prof\u00e9ticos anuncian para los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb una victoria divina que rebasar\u00e1 en todos los aspectos las del pasado, y los sabios ponen en evidencia una victoria espiritual que no se reporta con las armas.<\/p>\n<p>a) La victoria escatol\u00f3gica. Los profetas postex\u00ed\u00adlicos gustan de representar la crisis final de la historia como una *guerra gigantesca enque Dios se enfrentar\u00e1 con sus *enemigos coligados. Y los aniquilar\u00e1 ciertamente (cf. Ls 63,1-6), como aniquil\u00f3 a los monstruos primordiales (Ls 27,1). Esta victoria ser\u00e1 el preludio de su *reinado final (Zac 14; cf. Ez 38-39). Otros textos presentan al que ser\u00e1 el art\u00ed\u00adfice de este triunfo definitivo. Ora adopta los rasgos del *Mes\u00ed\u00adas regio (Sal 2,1-9; I10,5ss), ora se le personifica en el *Hijo del hombre trascendente, ante el cual Dios aniquila a las *bestias (Dan 7). M\u00e1s parad\u00f3jica es la victoria del *siervo de Yahveh, que triunfa por su sacrificio Os 52,!3ss; 53,11s) y lleva a su realizaci\u00f3n el *designio de Dios. Si la victoria del Hijo del hombre desbordaba el plano temporal porque se situaba m\u00e1s all\u00e1 de la historia, la del siervo se sit\u00faa de golpe en el plano espiritual, \u00fanico que finalmente importa.<\/p>\n<p>b) La victoria de los justos. Tal victoria pueden ya adquirirla los justos que triunfan del pecado. La idea late en el fondo de toda la ense\u00f1anza de los sabios. Pero toma cuerpo al final del AT, en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada: los justos, por haber vencido en combates sin tacha, se ce\u00f1ir\u00e1n en :a eternidad la corona .de los vencedores (Sab 4,1s); el Se\u00f1or les dar\u00e1 esta recompensa merecida en el momento mismo en que d\u00e9 el \u00faltimo asalto a los malvados (Sab 5,15-23). Tal es tambi\u00e9n la victoria que va a reportar Cristo y todos los cristianos tras \u00e9l.<\/p>\n<p>NT. 1. Victoria de Cristo. Con Cristo se supera definitivamente el plano de las luchas temporales. La lucha real que sostiene es de otro orden. Ya en su vida p\u00fablica se afirma como el \u00abm\u00e1s fuerte)) que triunfa del fuerte (Lc 11,14-22), es decir, de *Sat\u00e1n, pr\u00ed\u00adncipe de este mundo. En v\u00ed\u00adsperas de su muerte advierte a los suyos que no teman al *mundo maligno que los ha de perseguir con su odio: \u00ab\u00c2\u00a1Tened confianza! Yo he vencido al mundo)) (Jn 16,33). Esta victoria reasume los rasgos parad\u00f3jicos de la del siervo de Yahveh que realiza a la letra. Pero con la *resurrecci\u00f3n es como se afirma como realidad concreta y definitiva. En ella triunf\u00f3 Cristo del pecado y de la muerte; arras&#8217;r\u00f3 a los *poderes vencidos tras su carro de vencedor (Col 2,15). Mejor que ios antiguos reyes de Israel ha vencido este le\u00f3n de Jud\u00e1 (Ap 5, 5), este *cordero inmolado (5,12), ve-nido a ser se\u00f1or de la historia humana. Y su victoria se manifestar\u00e1 finalmente con esplendor cuando triunfe de todas las fuerzas adversas (17,14; 19,11-21) y cuando venza para siempre a la *muerte, este \u00faltimo enemigo (lCor 15,24ss). La *cruz, derrota aparente, proporcion\u00f3 la victoria del Santo sobre el peca-do, del *vivo sobre la muerte.<\/p>\n<p>2. Victoria del pueblo nuevo. Como la victoria de Cristo, as\u00ed\u00ad es la del pueblo nuevo al que arrastra tras s\u00ed\u00ad. No es tampoco una victoria temporal; en este plano puede sufrir una derrota aparente. As\u00ed\u00ad los *m\u00e1rtires, devorados por la *bestia (Ap 11,7; 13,7; cf. 6,2), l\u00e1 han vencido ya, sin embargo, gracias a la *sangre del cordero (12,1Os; 15,2). Del mismo modo los *ap\u00f3stoles, a los que Cristo lleva en su triunfo (2Cor 2,14), pero a los que pueden quebrantar las pruebas del apostolado (4,10). As\u00ed\u00ad finalmente todos los cristianos. Habiendo reconocido a su Padre y habi\u00e9ndose alimentado con su *palabra, han vencido al maligno (lJn 2, 13s). Nacidos de Dios, han vencido al *mundo (5,4). Su victoria es su *fe en el Hijo de Dios (5,5), gracias a la cual vencen tambi\u00e9n a los *anticristos (4,4). Esta victoria se ha de consolidar con un combate espiritual: en lugar de ser vencidos por el mal, han de vencer al mal por el bien (Rom 12,21). Pero saben que con la fuerza del *Esp\u00ed\u00adritu pueden ahora ya triunfar de todos los obst\u00e1culos: nada los separar\u00e1 ya del amor de Cristo (8,35ss).<\/p>\n<p>Compartiendo la victoria de su cabeza tendr\u00e1n tambi\u00e9n participaci\u00f3n en su *gloria. El NT evoca por medio de im\u00e1genes diversas esta recompensa de los vencedores. Es una corona que les est\u00e1 preparada all\u00e1 arriba; corona de vida (Sant 1,12; Ap 2,10), de gloria (lPe 5,4), de justicia (2Tim 4,8); corona imperecedera, a diferencia de las que se obtienen en la tierra (lCor 9,25); corona viva hecha con los que los Ap\u00f3stoles hayan conducido a la fe (Flp 4,1; 1Tes 2,19). Sobre todo el Apocalipsis, tan atento a la situaci\u00f3n de los cristianos en *guerra con la bes-tia, describe la suerte reservada a los vencedores; ser\u00e1n *hijos de Dios (Ap 21,7), se sentar\u00e1n en el trono de Cristo (3,21) y regir\u00e1n con \u00e9l a las *naciones (2,26); recibir\u00e1n un *nombre nuevo (2,17), comer\u00e1n del *\u00e1rbol de vida (2,7), ser\u00e1n columnas en el *templo de su Dios (3,12): entrados en la *vida eterna no tendr\u00e1n ya que temer la segunda *muerte (2, 11), a diferencia de los vencidos, de los cobardes y de los r\u00e9probos (21, 8). El NT se cierra con esta victoria radiante. Para los vencedores se realiza as\u00ed\u00ad, m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza, la promesa de los or\u00ed\u00adgenes: el hombre, en otro tiempo vencido por Sat\u00e1n, por el pecado y por la muerte, ha triunfado de ellos gracias a Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>-> Bestia y bestias &#8211; Guerra &#8211; Paz &#8211; Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La victoria es un concepto condicionado religiosamente en la Escrituras. Tiene sus ra\u00edces en el principio b\u00edblico b\u00e1sico de que Dios es justo al castigar el pecado y premiar la rectitud (cf. Dt. 11:26\u201328). La victoria siempre tiene alguna base en la acci\u00f3n divina o religiosa. As\u00ed es como en 2 S. 23:10 leemos, \u00abJehov\u00e1 dio una gran victoria [literalmente, salvaci\u00f3n] aquel d\u00eda\u00bb (cf. Sal. 20:5\u20136; 106:47). La victoria es por la vindicaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos de Dios, o por causa de un justo viviendo de parte del pueblo de Dios. Es por eso que en muchos pasajes \u00abrectitud\u00bb llega a ser equivalente a \u00abvictoria\u00bb, y es as\u00ed como la victoria es el resultado o vindicaci\u00f3n de esa rectitud. Isa\u00edas dice: \u00ab\u00bfSer\u00e1 quitado el bot\u00edn al valiente? \u00bfSer\u00e1 rescatado el cautivo de un vencedor?\u00bb (Is. 49:24; cf. 41:2, 10; 54:17; Mal. 4:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el AT, la victoria es casi exclusivamente sobre enemigos externos y trae como fruto la paz y seguridad f\u00edsica (cf. Jos. 1:15; Jer. 23:6; Sal. 69:14). Pero en el NT la victoria es expresada en t\u00e9rminos de fuerzas y bendiciones espirituales. El NT no ense\u00f1a que la victoria sea el triunfo sobre dificultades sociales o econ\u00f3micas, sino que es la supremac\u00eda sobre la tentaci\u00f3n y los poderes del mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, el hecho m\u00e1s importante de esta \u00e9poca ser\u00e1 la victoria de Cristo sobre las fuerzas f\u00edsicas (Ap. 5:5; 6:2) y sobre Satan\u00e1s mismo (Ap. 19:11\u201320:3). El cristiano participar\u00e1 en esto (Ap. 3:21). Pero el NT da mayor \u00e9nfasis a una victoria que el cristiano puede disfrutar en su vida diaria, una victoria sobre las tentaciones y ataques del mundo. Esto se hace posible cuando uno se apropia por fe del poder de la victoria de Cristo en la cruz (1 Jn. 5:4\u20135; Jn. 16:33; Ro. 8:37; Ef. 6:10), que se manifiesta a trav\u00e9s de la presencia de Cristo en cada cristiano (1 Jn. 4:4), y cuando la palabra de Dios rige nuestras vidas (1 Jn. 2:14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es as\u00ed como esta victoria es presente y a la vez escatol\u00f3gica. Es ahora cuando el cristiano participa del poder y de las bendiciones de un triunfo que ha de encontrar su completa realizaci\u00f3n en el futuro (cf. 1 Co. 15:24\u201328; 54\u201357).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N.H. Snaith, <em>The Distinctive Ideas of the Old Testament<\/em>, pp. 90\u201392; Arndt; O. Bauerfeind en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert B. Laurin<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (637). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Fundamentalmente la Biblia afirma que la victoria pertenece a Dios (Jon. 2.9; 1 Co. 15.54\u201357; Ap. 7.10). Esto se expresa sucintamente en la frase \u201cde Jehov\u00e1 es la batalla\u201d (1 S. 17.47), <etiqueta id=\"#_ftn88\" name=\"_ftnref88\" title=\"\">e. d.<\/etiqueta> la victoria es algo que pertenece exclusivamente al Se\u00f1or: es suya y \u00e9l la otorga seg\u00fan su voluntad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay tres rasgos especiales de la victoria de Dios que nos permiten vislumbrar su car\u00e1cter interior. En primer lugar, algunas veces su victoria es la derrota de su pueblo (<etiqueta id=\"#_ftn89\" name=\"_ftnref89\" title=\"\">p. ej. Jue. 2.14; Is. 42.24\u201325; Jer. 25.<\/etiqueta>8\u20139). La victoria del Se\u00f1or es el ejercicio de su santa soberan\u00eda en el curso de la historia. \u201cVictoria\u201d es otro modo de decir que el gobierno del mundo est\u00e1 en manos de un Dios santo, que ordena todas las cosas seg\u00fan inflexibles principios de moralidad, de tal modo que a veces su santidad tiene que manifestarse contra su propio pueblo, y esto se convierte en \u201csu extra\u00f1a operaci\u00f3n\u201d (Is. 28.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En segundo lugar, este gobierno santo del mundo rematar\u00e1 en la gran victoria del escatol\u00f3gico *\u201cd\u00eda de Jehov\u00e1\u201d. El poder de la victoria se anexa al gobierno santo del \u00fanico Dios. Por consiguiente, el resultado de dicho conflicto no est\u00e1 en duda. As\u00ed como en la creaci\u00f3n no hab\u00eda posibilidad alguna de que se le hiciese oposici\u00f3n a la voluntad de Dios, del mismo modo, en la nueva creaci\u00f3n, Dios hablar\u00e1 y su palabra se cumplir\u00e1 (Ez. 38\u201339; Ap. 19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En tercer lugar, el pueblo de Dios participa de la victoria por la obediencia de fe; e. d. experimenta victoria en la victoria de Dios (Ex. 14.13\u201314; Dt. 28.1\u201314; Sal. 20; Ef. 6.16; 1 Jn. 5.4\u20135). Como dijo el Se\u00f1or Jes\u00fas, s\u00f3lo el Hijo puede hacer libres a los hombres (Jn. 8.36); los que permanecen en su palabra conocen la verdad, y la verdad los hace libres (Jn. 8.31\u201332).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <etiqueta id=\"#_ftn90\" name=\"_ftnref90\" title=\"\">AT asocia la *\u201cpaz\u201d, la *\u201cjusticia\u201d, y la *\u201csalvac\u00edon\u201d <\/etiqueta>con la victoria. La paz del vencedor (p. ej. 1 R. 22.28; Is. 41.3, texto <etiqueta id=\"#_ftn91\" name=\"_ftnref91\" title=\"\">heb.) no es simplemente la cesaci\u00f3n de las hostilidades: \u00a1hasta los derrotados se benefician en esa medida! Se trata del disfrute del bienestar total que proporciona la victoria. La s<\/etiqueta>alvaci\u00f3n es, en lo positivo, el agrandamiento personal, y en lo negativo, la liberaci\u00f3n, que se logra con la victoria (1 S. 14.45; Jue. 6.14). La justicia es esa cualidad personal que garantiza la victoria (Is. 59.16\u201317). Todos estos aspectos se re\u00fanen de un modo \u00fanico en torno a la cruz del Se\u00f1or Jesucristo, la suprema victoria de Dios: la paz (Ef. 2.14ss), la salvaci\u00f3n (Tit. 3.4\u20137), y la justicia (Ro. 1.17; 3.21\u201327).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J.-J. von Allmen, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1968; A. Ringwald, K. Dahn, H.-G. Link, W. G\u00fcnther, \u201cLucha, victoria\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn92\" name=\"_ftnref92\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn93\" name=\"_ftnref93\" title=\"\">t(t). II, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn94\" name=\"_ftnref94\" title=\"\">pp. 456\u2013462; R. B. Laurin, \u201cVictoria\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn95\" name=\"_ftnref95\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 547\u2013548.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Pedersen, <i>Israel<\/i>, 1\u20134, 1926\u201340, \u00edndice <etiqueta id=\"#_ftn96\" name=\"_ftnref96\" title=\"\">s.v. \u201cVictory\u201d; J.-J. von Allmen, <\/etiqueta><i>Vocabulary of the Bible<\/i>, 1958, s.v. \u201cVictory\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn97\" name=\"_ftnref97\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>J.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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