{"id":6739,"date":"2016-02-05T03:39:16","date_gmt":"2016-02-05T08:39:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-eterna\/"},"modified":"2016-02-05T03:39:16","modified_gmt":"2016-02-05T08:39:16","slug":"vida-eterna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-eterna\/","title":{"rendered":"VIDA ETERNA"},"content":{"rendered":"<p>v. Inmortalidad, Vida<br \/>\nMat 19:16; Mar 10:17; Luk 10:25; 18:18<\/p>\n<hr>\n<p>ver ESCATOLOGIA<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>La Biblia no ofrece una definici\u00f3n de la v. e. La primera sugerencia que el t\u00e9rmino nos hace se relaciona con la \u2020\u00a2inmortalidad. Dios es el \u2020\u0153\u00fanico que tiene inmortalidad\u2020\u009d (1Ti 6:16). De manera que s\u00f3lo podemos concebir la v. e. en funci\u00f3n del concepto conocido de tiempo. Una vida que no cesa, que se prolonga indefinidamente, ser\u00ed\u00ada v. e. para nuestro limitado entendimiento. Es cierto que Dios no est\u00e1 sujeto al tiempo y el espacio, por lo cual se le llama el \u2020\u0153eterno Dios\u2020\u009d (Deu 33:27; Isa 40:28). Pero, en realidad, la v. e. es m\u00e1s que una sucesi\u00f3n infinita de tiempo, pues tiene un aspecto cualitativo important\u00ed\u00adsimo: es la vida de Dios.<\/p>\n<p>Para expresar el concepto de v. e. el NT combina dos palabras griegas: z\u00f6\u00eb (vida) y aioni\u00f6s (eterna) en una gran cantidad de pasajes, especialmente en el Evangelio de Juan (\u2020\u0153E ir\u00e1n \u00e9stos al castigo eterno, y los justos a la v. e.\u2020\u009d [Mat 25:46]; \u2020\u0153&#8230; para que todo aquel que en \u00e9l cree no se pierda, mas tenga v. e.\u2020\u009d [Jua 3:15-16, Jua 3:36; Jua 4:14, Jua 4:36; Jua 5:24, Jua 5:39; Jua 6:27, Jua 6:40, Jua 6:47, Jua 6:54, Jua 6:68; etc\u00e9tera). Las Escrituras contrastan la v. e. con la vida temporal, en este mundo. La vida verdadera es la vida de Dios. Al punto de que se nos ense\u00f1a que, aun teniendo vida temporal, si no tenemos la de Dios, estamos \u2020\u0153muertos en nuestros delitos y pecados\u2020\u009d (Efe 2:1). Por lo tanto, el no tener la vida de Dios, la v. e., significa que estamos irremisiblemente perdidos.<br \/>\nmensaje del evangelio proclama que \u2020\u0153Dios nos ha dado v. e.; y esta vida est\u00e1 en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida\u2020\u009d (1Jn 5:11-12). El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado\u2020\u009d (Jua 17:3). Para darnos su propia vida, que es eterna, Dios utiliza al \u2020\u00a2Esp\u00ed\u00adritu Santo, mediante el cual nos hace \u2020\u0153participantes de la naturaleza divina\u2020\u009d (2Pe 1:4). Se nos ense\u00f1a que la v. e. es algo que se produce en el nuevo nacimiento (\u2020\u0153&#8230; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de var\u00f3n, sino de Dios\u2020\u009d [Jua 1:13; Jua 3:3]). Mediante ese nuevo nacimiento el creyente entra en una relaci\u00f3n de padre e hijo con Dios (\u2020\u0153Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios\u2020\u009d [Jua 1:12]). Esto equivale a una resurrecci\u00f3n espiritual, seg\u00fan la cual los que creen se presentan a Dios \u2020\u0153como vivos de entre los muertos\u2020\u009d (Rom 6:13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, MUERTE, SEOL<\/p>\n<p>vet, En las Escrituras se presenta com\u00fanmente en contraste con la muerte. La vida eterna ha sido revelada en el Se\u00f1or Jesucristo. \u00abEste es el verdadero Dios, y la vida eterna\u00bb (1 Jn. 5:20). \u00abY \u00e9ste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida est\u00e1 en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida\u00bb (1 Jn. 5:11, 12). Por ello, el que tiene al Hijo de Dios tiene la vida ahora, y lo sabe por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el Esp\u00ed\u00adritu de vida. El ap\u00f3stol Juan habla de la vida como un estado subjetivo de los creyentes, aunque inseparable del conocimiento de Dios plenamente revelado como el Padre en el Hijo, y verdaderamente caracterizada por esto mismo. El Se\u00f1or le dijo al Padre en oraci\u00f3n: \u00abEsta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado\u00bb (Jn. 17:3). El ap\u00f3stol Pablo presenta la vida eterna m\u00e1s en su aspecto de esperanza puesta delante del cristiano, que sin embargo tiene un efecto moral en el aqu\u00ed\u00ad y ahora (Tit. 1:2; 3:7). De ello se puede ver que para el cristiano la vida eterna se relaciona en su plenitud con la gloria de Dios, cuando el cuerpo presente que forma parte de la vieja creaci\u00f3n ser\u00e1 transformado, y habr\u00e1 una total conformaci\u00f3n a semejanza del de Cristo, en cumplimiento de los prop\u00f3sitos de Dios. En este tiempo de espera, el prop\u00f3sito de Dios es que el cristiano, en quien mora el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sepa (tenga el conocimiento consciente) de que tiene la vida eterna (1 Jn. 5:13), una vida totalmente distinta de la vida en la carne, relacionada con el Se\u00f1or resucitado y exaltado (Col. 3:1; cfr. Ef. 1:19, 20; 1 P. 1:3).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, credo, gracia, ver a Dios)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El dato b\u00ed\u00adblico.-II. Historia de la doctrina.-III. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>I. El dato b\u00ed\u00adblico<br \/>\nLa fe cristiana profesa la esperanza en la vida eterna, realizaci\u00f3n consumada de la promesa de salvaci\u00f3n. Em el Antiguo Testamento el concepto de vida conlleva la idea de plenitud existencial (hayyim, plural intensivo que significa indistintamente vida y felicidad); es m\u00e1s que la mera existencia y s\u00f3lo es posible en la comuni\u00f3n con Dios y en el marco de la Alianza.<\/p>\n<p>Los llamados salmos m\u00ed\u00adsticos (Sal 16,49 y 73) presagiaron esa vida como realidad m\u00e1s fuerte que la muerte, una vida que comienza a gestarse ahora en el misterioso intercambio de la relaci\u00f3n interpersonal Dios-hombre. Los profetas apuntaban al car\u00e1cter comunitario y encarnado de la felicidad escatol\u00f3gica con los s\u00ed\u00admbolos del pueblo (Am 9,11ss.) o la ciudad (Is 65,17ss.). Ya en el umbral del Nuevo Testamento, el israelita piadoso se muestra convencido de que su vida \u00abest\u00e1 en las manos de Dios\u00bb (Sab 3,1), pues \u00abel Se\u00f1or ser\u00e1 su recompensa\u00bb (Sab 5,15) y lo resucitar\u00e1 \u00abpara la vida eterna\u00bb (Dan 12,2; 2 Mac 7,9.14).<\/p>\n<p>Los evangelios sin\u00f3pticos dan fe de la frecuencia con que Jes\u00fas se ha referido a la fase escatol\u00f3gica del Reino. Entre los s\u00ed\u00admbolos empleados en las par\u00e1bolas destacan los del banquete mesi\u00e1nico o el convite nupcial (Mt 22,1-10; 25,1-10; Lc 12,35-38; 13, 28s.; 14,16-24), que prolongan la perspectiva social y encarnada de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, ratificada en fin por Ap 21,2.4.<\/p>\n<p>En el evangelio y las cartas de Juan retorna con vigor el concepto veterotestamentario de vida (eterna). Ella se encuentra en el Logos (Jn 1,4), quien se encarna para comunicarla por un nuevo nacimiento (Jn 1,13s.; 3,5), en cuyo origen est\u00e1 la fe y a partir del cual es ya pose\u00ed\u00adda: \u00abel que cree tiene vida eterna\u00bb (Jn 3,36; 6,40,47,54; 1 Jn 5,11-13).<\/p>\n<p>Si el estadio terreno de la vida eterna se caracteriza por la fe, el estadio escatol\u00f3gico canjea la fe por la visi\u00f3n de Dios (Mt 5,8; 1 Cor 13,12; 2 Cor 5,7); tal visi\u00f3n diviniza al hombre (\u00abseremos semejantes a \u00e9l porque le veremos tal cual es\u00bb: 1 Jn 3,2) y tiene lugar en el seno de una intimidad amorosa que el Nuevo Testamento describe como un ser-con-Cristo (Lc 23,43; He 7 7,59; 1 Tes 4,17; 2 Cor 5,8; Flp 1,23), que ser\u00ed\u00ada la categor\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adficamente neotestamentaria para denotar el estadio escatol\u00f3gico de los bienes salv\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>En suma, la Escritura utiliza varias expresiones para verbalizar el t\u00e9rmino de la esperanza de los creyentes; las m\u00e1s relevantes son las de vida eterna, visi\u00f3n de Dios, divinizaci\u00f3n del hombre, ser-con-Cristo. Todas tienen un car\u00e1cter tentativo o aproximativo; cada una remite a las dem\u00e1s y se esclarece y completa con ellas, como lo mostrar\u00e1 la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>II. Historia de la doctrina<br \/>\nLa tradici\u00f3n eclesial ha meditado largamente sobre algunos de los datos escritur\u00ed\u00adsticos que se acaban de rese\u00f1ar. Uno de ellos es el del cielo como sociedad o \u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb; el sujeto primero de la gloria celeste es esa unidad transpersonal que llamamos Iglesia. En realidad, la \u00ed\u00adndole eclesial de la felicidad escatol\u00f3gica est\u00e1 en el origen de las incertezas de la patr\u00ed\u00adstica acerca del momento en que comienza la bienaventuranza esencial (si inmediatamente despu\u00e9s de la muerte o s\u00f3lo a partir de la parus\u00ed\u00ada), incertezas que reaparecen en el medievo con Juan XXII y que dar\u00e1n origen a la intervenci\u00f3n magisterial de Benedicto XII que se analizar\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Junto al car\u00e1cter comunitario de la vida eterna, la patr\u00ed\u00adstica subraya igualmente la categor\u00ed\u00ada visi\u00f3n de Dios, con sus efectos divinizantes y su dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica, muy presente desde Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada y ya virtualmente contenida en la dimensi\u00f3n eclesial, dado que la comuni\u00f3n (escatol\u00f3gica) de los santos es el ser-con-Cristo de los miembros de su cuerpo, llegado a la consumaci\u00f3n en la integridad de los que le pertenecen.<\/p>\n<p>El art\u00ed\u00adculo de la vida eterna representa la conclusi\u00f3n obligada de los variados s\u00ed\u00admbolos de fe, desde los m\u00e1s concisos (DS 6ss.) hasta los m\u00e1s extensos (DS 13-16,39). Pero habr\u00e1 que esperar varios siglos antes de que el magisterio extraordinario se pronuncie al respecto; su primera intervenci\u00f3n es la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Benedictus Deus, antes aludida (DS 530); la categor\u00ed\u00ada clave es aqu\u00ed\u00ad la visi\u00f3n de Dios, acerca de la cual se hacen una serie de precisiones: a) el hecho: los bienaventurados \u00abvieron y ven la esencia divina\u00bb; b) el modo: se trata de una \u00abvisi\u00f3n intuitiva\u00bb, \u00abfacial\u00bb (cf. 1 Cor 13,12), inmediata (sin que ninguna criatura se interponga); c) las consecuencias: el gozo, la bienaventuranza y la vida eterna.<\/p>\n<p>Es de notar el car\u00e1cter marcadamente intelectual que reviste aqu\u00ed\u00ad el concepto de vida eterna, entendida en un sentido secamente cognitivo, sin los densos matices vivenciales que, seg\u00fan se ver\u00e1 luego, alcanza en la Escritura. El elemento cristol\u00f3gico es aludido muy de pasada (los bienaventurados \u00abest\u00e1n en el cielo&#8230; con Cristo\u00bb) y a la visi\u00f3n se le asigna como t\u00e9rmino no la realidad personal trinitaria, sino \u00abla esencia divina\u00bb. En este punto, el concilio de Florencia (DS 693) aporta una precisi\u00f3n importante: el objeto de la visi\u00f3n intuitiva es \u00abel mismo Dios trino y uno, tal cual es\u00bb.<\/p>\n<p>El Vaticano II, en su constituci\u00f3n Lumen Gentium, ha enriquecido esta doctrina magisterial con sustanciales complementos. El n. 48 recoge el dato visi\u00f3n de Dios y su virtualidad divinizante: \u00aben la gloria&#8230; seremos semejantes a Dios porque lo veremos tal cual es\u00bb. Pero inmediatamente a\u00f1ade la impronta cristol\u00f3gica: \u00abser con Cristo\u00bb, \u00abentrar con \u00e9l a las bodas\u00bb; en el n. 49 se afirma que \u00ablos bienaventurados est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente unidos con Cristo\u00bb. Se hace tambi\u00e9n patente la \u00ed\u00adndole social-eclesial de la vida eterna, de la que la Iglesia aparece frecuentemente como sujeto (cf. nn. 48-51, passim). El concilio, en suma, ha sabido corregir precedentes unilateralidades recuperando importantes elementos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica sobre la vida eterna.<\/p>\n<p>III. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada ha de comenzar pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 tanto la revelaci\u00f3ncomo los s\u00ed\u00admbolos y la tradici\u00f3n eclesial confieren a la categor\u00ed\u00ada vida una innegable prioridad, a la hora de expresar la esperanza cristiana en la salvaci\u00f3n consumada. Para responder a este interrogante, hay que partir del primer art\u00ed\u00adculo del credo: Dios crea por amor; el amor es bi\u00f3geno, generador de vida; luego Dios crea para la vida. As\u00ed\u00ad pues, en el credo cristiano, los art\u00ed\u00adculos primero y \u00faltimo se coimplican.<\/p>\n<p>Por otra parte, la vida es la condici\u00f3n de posibilidad de toda propuesta salv\u00ed\u00adfica coherente; sin ella, en efecto, los dem\u00e1s componentes de la oferta de salvaci\u00f3n quedan sometidos al poder corrosivo de la caducidad. Sin el contenido vida, \u00bfa qui\u00e9n ata\u00f1e, en \u00faltima instancia, el discurso sobre la salvaci\u00f3n? \u00bfAl mundo, a la historia, a la humanidad, en una palabra, al universal, pero no al singular? Todo se salva en abstracto; nada ni nadie se salva en concreto. Es decir, en realidad no hay salvaci\u00f3n, puesto que no hay de qui\u00e9n predicar la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por estas razones, es comprensible que el primero de los contenidos de la idea cristiana de salvaci\u00f3n sea la vida. Una vida que es milagro de un amor que es misterio: vida eterna. Ahora bien, la aseveraci\u00f3n de una vida ilimitada, lejos de abolir el car\u00e1cter dilem\u00e1tico de la condici\u00f3n humana, lo acent\u00faa. La muerte es una de las dimensiones de la contingencia, seguramente la m\u00e1s ostensible e incisiva, pero no la \u00fanica. La derogaci\u00f3n del l\u00ed\u00admite temporal, y s\u00f3lo de \u00e9l, plantea m\u00e1s dificultades de las que resuelve; equivale a la consolidaci\u00f3n end\u00e9mica del resto de las limitaciones, con el aumento cumulativo de la contingencia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, si la vida eterna ha de ser no perdici\u00f3n, sino salvaci\u00f3n, tiene que importar, a m\u00e1s de la superaci\u00f3n del l\u00ed\u00admite vital, una mutaci\u00f3n ontol\u00f3gica, la promoci\u00f3n del ser humano a un status cualitativamente superior. Si se alza la barrera impuesta al hombre por la naturaleza, el resultado ha de ser su desembocadura en la transnaturaleza, su divinizaci\u00f3n. La fe cristiana ha sido siempre consciente de esto. Por eso emplea, junto a la categor\u00ed\u00ada vida eterna la de visi\u00f3n de Dios; la vida eterna es visi\u00f3n de Dios; la visi\u00f3n de Dios es divinizaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>Los numerosos pasajes b\u00ed\u00adblicos donde se describe la salvaci\u00f3n consumada como un \u00abver a Dios\u00bb, \u00abconocer a Dios cara a cara\u00bb, etc., han sido entendidos frecuentemente en un sentido \u00e1ridamente no\u00e9tico. Para ello se olvid\u00f3 tanto el contenido pregnante que recibe en hebreo el verbo \u00abconocer\u00bb (\u00ab\u00e9sta es la vida eterna: que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero\u00bb: Jn 17,3; cf. Jn 10,14s.) como el contexto cultural en el que se incardinaba la propia expresi\u00f3n \u00abver a Dios\u00bb. Puesto que el horizonte comprensivo de esta visi\u00f3n es el Reino, \u00abver a Dios\u00bb equivale aqu\u00ed\u00ad a \u00abver al rey\u00bb. Ahora bien, el rey de la corte oriental es inaccesible para la generalidad de sus s\u00fabditos; s\u00f3lo a los miembros de su corte y a los consangu\u00ed\u00adneos les es dado contemplarlo tal cual es. As\u00ed\u00ad, la clave que descifra la imagen visi\u00f3n de Dios es: convivencia, participaci\u00f3n vital, comuni\u00f3n interpersonal. Ven a Dios los que gozan de su intimidad y comparten su vida; los que han sido divinizados. \u00ab&#8230; Seremos semejantes a \u00e9l porque le veremos tal cual es\u00bb; la visi\u00f3n conlleva la semejanza; la vida eterna deifica a quien la disfruta.<\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n es el Dios a quien veremos, en cuya vida participaremos y comulgaremos? Pues el Dios cristiano es tres personas; es el Dios Padre, el Dios Hijo, el Dios Esp\u00ed\u00adritu. Si la categor\u00ed\u00ada visi\u00f3n se entiende en el sentido existencial -m\u00e1s que no\u00e9tico- antes apuntado, como expresi\u00f3n del misterio de una vida compartida en el seno de una entra\u00f1able relaci\u00f3n de t\u00fa a t\u00fa, entonces es claro que esta rec\u00ed\u00adproca inferencia interpersonal est\u00e1 exigiendo una connaturalidad y homogeneidad en el ser de los sujetos mutuamente referidos. Apenas es pensable una relaci\u00f3n de este tipo, directa, inmediata, sin tal afinidad ontol\u00f3gica. El Dios a quien veremos, en cuya vida comulgaremos, es el Hijo, el \u00abconsustancial a nosotros seg\u00fan la humanidad\u00bb, como reza el s\u00ed\u00admbolo de fe (D 148).<\/p>\n<p>\u00abVer a Dios\u00bb y \u00abser con Cristo\u00bb es, pues, una y la misma cosa. Cristo glorioso es la totalidad de la promesa cumplida, la plenitud del Reino, el para\u00ed\u00adso y la vida eterna. Y en tanto que \u00e9l es persona divina, pura relaci\u00f3n al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu, en y por Cristo nos relacionamos inmediatamente con las otras dos personas de la Trinidad. Realmente la \u00fanica forma de llegar al Padre es en la mediaci\u00f3n del Hijo: \u00abFelipe, el que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9). El es, como se\u00f1ala la carta a los Hebreos, nuestro pont\u00ed\u00adfice, no s\u00f3lo a lo largo de la historia, sino incluso m\u00e1s all\u00e1 de ella y durante toda la eternidad. Tambi\u00e9n en la vida eterna seguir\u00e1 siendo cierto que el cuerpo es el mediador de todo encuentro interpersonal; en este caso, el cuerpo glorioso de Cristo, \u00aben el que habita la plenitud de la divinidad\u00bb (Col 2,9).<\/p>\n<p>En cuanto antecede hemos definido la vida eterna tomando como marco de referencia la relaci\u00f3n constitutiva del hombre a Dios. Pero el ser humano es, tambi\u00e9n constitutivamente, relaci\u00f3n al otro (socialidad) y al mundo (mundanidad). La salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica ha de consumar igualmente estas dos notas propias de su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n a una solidaridad realmente universal, que abrace a todos los hombres de todas las \u00e9pocas, est\u00e1 presente en cualquier proyecto sociopol\u00ed\u00adtico de inspiraci\u00f3n humanista. As\u00ed\u00ad mismo, el se\u00f1or\u00ed\u00ado del hombre sobre el cosmos es el ideal indeclinable de la ciencia, la t\u00e9cnica y el arte. El internacionalismo revolucionario sue\u00f1a con una humanidad fraternamente reconciliada. La creaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y art\u00ed\u00adstica aspira a transfigurar la materia bruta en realidad domesticada y humanizada. Sin embargo, este doble anhelo de una socialidad y una mundanidad consumadas es permanentemente contrarrestado por los hechos. La filantrop\u00ed\u00ada internacionalista de las proclamas y los manifiestos es batida, una y otra vez, por la embriaguez idol\u00e1trica de los diversos racismos o por el impasible ego\u00ed\u00adsmo de las naciones y las clases m\u00e1s favorecidas. La ciencia, que entroniz\u00f3 al hombre como se\u00f1or de su planeta, le notifica que \u00e9ste es apenas un arrabal perif\u00e9rico en la inmensidad inabarcable del cosmos. Esa misma ciencia ha puesto en marcha, adem\u00e1s, una tecnolog\u00ed\u00ada cuyos excesos son responsables de una degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica que, de no atajarse a tiempo, reconvertir\u00e1 el cosmos en un caos de detritus.<\/p>\n<p>La fe cristiana no se desalienta ante estas apor\u00ed\u00adas de la socialidad y la mundanidad humanas. La vida eterna, comuni\u00f3n en el ser de Dios, ser\u00e1 tambi\u00e9n (seg\u00fan se ha indicado m\u00e1s arriba) \u00abcommunio sanctorum\u00bb; realizaci\u00f3n de la solidaridad sin fronteras raciales, temporales o espaciales, en cuyo \u00e1mbito se experimentar\u00e1 la verdad (ahora s\u00f3lo perceptible en la oscuridad de la fe) de que todos somos hermanos de todos. La vida eterna confirmar\u00e1 que vivir en plenitud es con-vivir, con-vivencia, comuni\u00f3n; que el gozo s\u00f3lo puede ser total cuando abraza a la totalidad de los hermanos. En la vida eterna ning\u00fan miembro del cuerpo de Cristo es superfluo; todos son necesarios. Si faltase alguno, faltar\u00ed\u00ada algo imprescindible para la plenitud de todos, porque todos se desvelar\u00e1n a cada uno como una parte de su yo en la comuni\u00f3n del nosotros.<\/p>\n<p>Si la vida eterna es esto, la utop\u00ed\u00ada realizada de la fraternidad, ello significa que dicha fraternidad es realizable. La dimensi\u00f3n social de la vida eterna se erige como instancia cr\u00ed\u00adtica de las m\u00faltiples insolidaridades reinantes en la vida temporal y como din\u00e1mica estimulante de su superaci\u00f3n. La comuni\u00f3n de los santos refuta la aceptaci\u00f3n fatalista del horno homini lupus, de una humanidad indefectiblemente conflictiva. No es cierto que los hombres y los grupos humanos sean naturalmente irreconciliables, puesto que est\u00e1n llamados a un destino de conciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n. No es cierto tampoco que se pueda llegar al amor por el odio, o a la paz por la guerra, o al entendimiento por el enfrentamiento.<\/p>\n<p>Por todo ello, lejos de diferir pasivamente al final de la historia la reconciliaci\u00f3n universal, la fe impulsa a anticiparla activamente en el tiempo; la comunidad cristiana ha de ser signo sacramental de la fraternidad escatol\u00f3gica, que adem\u00e1s de esperar lo significado, obra lo que significa.<\/p>\n<p>Por otra parte, la comuni\u00f3n de los santos ver\u00e1 finalmente consumada su relaci\u00f3n al mundo. La nueva creaci\u00f3n es el topos connatural a esta humanidad nueva, abierto a un poder para el que la materia es pura plasticidad, ya no degradable por el fren\u00e9tico abuso de la hybris tecnocr\u00e1tica, sino ennoblecida por un uso que imprime en ella la forma del esp\u00ed\u00adritu. Si el hombre expresa ahora su mundanidad en una acci\u00f3n sobre la materia dictada a menudo por sus necesidades, y pese a ello tal acci\u00f3n puede ser creadora, la actividad propia de la existencia escatol\u00f3gica, libre ya de toda indigencia, ser\u00e1 tan gratuita como gratificante; ser\u00e1 pura creatividad que ennoblece (y no degrada) lo que toca; un obrar que es descansar, un descansar que es obrar; una acci\u00f3n que no procede (como ahora) de la carencia de algo, sino de la plenitud que se desborda y se comunica a la realidad extrahumana. Si alguna analog\u00ed\u00ada anticipa ya esta relaci\u00f3n hombre nuevo-mundo nuevo, es la de la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, con la que el ser humano no busca sino la comunicaci\u00f3n de la belleza por la transfiguraci\u00f3n de la materia bruta en materia humanizada.<\/p>\n<p>Al igual que ocurr\u00ed\u00ada antes con la nota de la socialidad, este paradigma escatol\u00f3gico del ser-en-el-mundo denuncia el activismo parox\u00ed\u00adstico dirigido al tener antes que al ser, el \u00e1vido productivismo que deforma grotescamente el poder creador del hombre, enajen\u00e1ndolo en lo que Marx llamaba \u00abel fetichismo de la mercanc\u00ed\u00ada\u00bb. Tampoco esta enajenaci\u00f3n es necesidad fatal, y a ella ha de oponerse el cristiano, sabedor de c\u00f3mo ser\u00e1 su relaci\u00f3n con el mundo y, por tanto, de c\u00f3mo puede y debe ser ya.<\/p>\n<p>[-> Comuni\u00f3n; Credos Trinitarios; Escatolog\u00ed\u00ada; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Hijo; Historia; Jesucristo Logos; Padre; Reino; Salvaci\u00f3n; Trinidad.]<br \/>\nJuan Luis Ruiz de la Pe\u00f1a<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque anticipada en el AT, el concepto de la vida eterna parece pertenecer en gran medida a la revelaci\u00f3n del NT. La traducci\u00f3n com\u00fan, \u00abvida eterna\u00bb es la traducci\u00f3n de <em>ds\u014d\u0113<\/em> (vida) y <em>ai\u014dnion<\/em> (eterna), una expresi\u00f3n que se encuentra a trav\u00e9s del NT y especialmente en el Evangelio de Juan y 1 Juan. <em>Ds\u014d\u0113<\/em> se encuentra 134 veces y se traduce por \u00abvida\u00bb. El verbo <em>dsa\u014d<\/em> se encuentra 143 veces y tiene un significado similar. <em>Ai\u014dnion<\/em> aparece 78 veces, y se traduce generalmente como \u00abeternal\u00bb, \u00abeternidad\u00bb y \u00absiempre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos t\u00e9rminos <em>eterno<\/em> y <em>vida<\/em> son dif\u00edciles de definir. <em>Ds\u014d\u0113<\/em> se usa con muchos matices en la Escritura, algunas veces un tanto diferente de <em>bios<\/em> que aparece \u00fanicamente once veces en el NT y que se refiere solamente a la vida sobre la tierra. <em>Ds\u014d\u0113<\/em> se encuentra en los siguientes significados: (1) principio de vida, o lo que hace que uno viva f\u00edsicamente (Jn. 10:11, 15, 17; 13:37); (2) tiempo de vida, o duraci\u00f3n de la vida del hombre, similar a <em>bios<\/em> (Heb. 7:3; Stg. 4:14); (3) la suma de todas las actividades que componen la vida (1 Co. 6:3, 4; 1 Ti. 2:2; 4:8); (4) felicidad o estado de disfrutar la vida (1 Ts. 3:8, forma verbal; cf. Jn. 10:10); (5) como un modo de existencia dado por Dios, sea f\u00edsico o espiritual (Hch. 17:25); (6) vida espiritual o eternal, un estado de regeneraci\u00f3n o renovaci\u00f3n en santidad y comuni\u00f3n con Dios (Jn. 3:15, 16, 36; 5:24; 6:47); la vida que se encuentra en Cristo y en Dios; vida divina en s\u00ed misma (Jn. 1:4; 1 Jn. 1, 2; 5:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque <em>ds\u014d\u0113<\/em> se usa a veces sin adjetivo para significar la vida eterna (1 Jn. 5:12), en muchos casos se usa <em>ai\u014dnios<\/em> para distinguir la vida eterna de la vida f\u00edsica ordinaria. El adjetivo <em>ai\u014dnios<\/em> corresponde al sustantivo <em>ai\u014dn<\/em> que se refiere a la vida en general, o al siglo (era) (v\u00e9ase) en el que se vive una vida. La idea de eternidad parece derivarse del hecho de que la eternidad es una era futura que eclipsa en importancia a todas las dem\u00e1s edades, siendo as\u00ed una era preeminente. Por lo tanto, la vida eterna es la que anticipa y asegura comuni\u00f3n con Dios en la eternidad as\u00ed como la promesa de entrar en esa relaci\u00f3n eternal en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Escrituras describen, pero no definen formalmente la vida eterna. Lo m\u00e1s cercano a una definici\u00f3n se encuentra en Jn. 17:3 donde Cristo afirma: \u00abY esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado\u00bb. La vida eterna se describe en su aspecto experimental del conocimiento de Dios y por medio de la comuni\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de su Hijo, Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida eterna se contrasta en la Escritura con la vida f\u00edsica ordinaria. As\u00ed, aunque la vida humana es sin fin en su duraci\u00f3n, no posee inherentemente la cualidad de entrar en la vida eterna. De all\u00ed que uno que tiene vida f\u00edsica sin tener la vida eterna se describa como \u00abmuerto en delitos y pecados\u00bb (Ef. 2:1). La falta de vida eterna, se iguala con el estado de incredulidad, condenaci\u00f3n o p\u00e9rdida en contraste con aquellos que tienen vida eterna y que son declarados salvos y a los que se les promete que nunca perecer\u00e1n (Jn. 3:15, 16, 18, 36; 5:24; 10:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso en el caso de los elegidos, no poseen la vida eterna hasta que depositan su fe en Cristo. (Ef. 2:1, 5). La vida eterna no debe confundirse con la gracia eficaz, o con aquella muestra de gracia que antecede a la fe. Tampoco debe confundirse con el morar del Esp\u00edritu Santo o de Jesucristo, aunque esto puede ser una manifestaci\u00f3n de la vida eterna. La vida eterna debe identificarse con la regeneraci\u00f3n y recibirse en el nuevo nacimiento. Es un resultado antes que una causa de la salvaci\u00f3n, pero est\u00e1 relacionada con la conversi\u00f3n o la manifestaci\u00f3n de la nueva vida en Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida eterna se otorga por la obra del Esp\u00edritu Santo en el momento de la fe en Cristo. Sin embargo, como en el caso de la encarnaci\u00f3n de Cristo, la Trinidad se relaciona en esta concesi\u00f3n de vida. Seg\u00fan Stg. 1:17, 18, el Padre nos hizo nacer como hijos espirituales. La vida que posee el creyente se identifica con la vida que est\u00e1 en Cristo (Jn. 5:21; 2 Co. 5:17; 1 Jn. 5:12). En otros pasajes, el Esp\u00edritu Santo es se\u00f1alado como aquel que regenera (Jn. 3:3\u20137; Tit. 3:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concesi\u00f3n de la vida eterna se visualiza en tres figuras principales en la Escritura. (1) La regeneraci\u00f3n se describe primero como un nuevo nacimiento, \u00abson engendrados \u2026 de Dios\u00bb (Jn. 1:13), o \u00abnacer de nuevo\u00bb (Jn. 3:3). La d\u00e1diva de la vida eterna relaciona al creyente con Dios en una relaci\u00f3n de hijo a Padre. (2) La nueva vida en Cristo se describe como una resurrecci\u00f3n espiritual. No \u00fanicamente el creyente \u00abresucita con Cristo\u00bb (Col. 3:1) sino que est\u00e1 \u00abcomo vivo de entre los muertos\u00bb (Ro. 6:13). Cristo anticip\u00f3 esto en su profec\u00eda: \u00abViene la hora, y ahora es, cuando los muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivir\u00e1n\u00bb (Jn. 5:25). (3) La d\u00e1diva de la nueva vida se compara al acto de la creaci\u00f3n. As\u00ed como Ad\u00e1n lleg\u00f3 a ser una criatura viviente por el soplo de Dios, as\u00ed el creyente llega a ser una nueva creaci\u00f3n (2 Co. 5:17). Al que posee la vida eterna, se le declara que ha sido creado en Cristo Jes\u00fas \u00abpara buenas obras\u00bb (Ef. 2:10). El concepto de una nueva creaci\u00f3n tiene que ver no \u00fanicamente con la posesi\u00f3n de la vida eterna, sino que se relaciona con una nueva naturaleza que corresponde a la vida, \u00abla cosas viejas pasaron; he aqu\u00ed todas son hechas nuevas (2 Co. 5:17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Vida<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Art\u00edculos sobre \u00abLife\u00bb y \u00abEternal Life\u00bb en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a><\/em>, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">ISBE<\/a><\/em>, <em>Unger\u2019s Bible Dictionary<\/em>; L. Berkhof, <em>Systematic Theology<\/em>, pp. 465\u2013479; L.S. Chafer, <em>Systematic Theology<\/em> IV, pp. 24\u201326, 389, 400\u2013401; VII, pp. 142, 227; A.H. Strong, <em>Systematic Theology<\/em>, pp. 809\u2013829; J.F. Walvoord, <em>The Holy Spirit<\/em>, pp. 128\u2013137.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John F. Walvoord<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (638). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Inmortalidad, Vida Mat 19:16; Mar 10:17; Luk 10:25; 18:18 ver ESCATOLOGIA Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano La Biblia no ofrece una definici\u00f3n de la v. e. La primera sugerencia que el t\u00e9rmino nos hace se relaciona con la \u2020\u00a2inmortalidad. Dios es el \u2020\u0153\u00fanico que tiene inmortalidad\u2020\u009d (1Ti 6:16). De manera que s\u00f3lo podemos concebir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-eterna\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIDA ETERNA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6739\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}