{"id":6750,"date":"2016-02-05T03:39:38","date_gmt":"2016-02-05T08:39:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-dolorosa\/"},"modified":"2016-02-05T03:39:38","modified_gmt":"2016-02-05T08:39:38","slug":"via-dolorosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-dolorosa\/","title":{"rendered":"VIA DOLOROSA"},"content":{"rendered":"<p>Ruta tradicional del trayecto de nuestro Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada de su crucifixi\u00f3n, desde el tribunal ante Pilato (Mat 27:26, Mat 27:31; Mar 15:20; Luk 23:33; Joh 19:16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[246]<br \/>\n   Se denomina as\u00ed\u00ad en Jerusal\u00e9n al itinerario que se supone sigui\u00f3 Jes\u00fas desde la entrega de Pilatos en el Lithostrotos de la Torre Antonia, situada en la parte izquierda de la explanada del Templo, hasta la colina del Calvario, en donde fue crucificado. Tuvo una longitud probable de unos 800 mts. A ese lugar se hace referencia en los cuatro Evangelios.<\/p>\n<p>    La piedad tradicional sit\u00faa hoy el itinerario por alguna de las calles actuales de la ciudad vieja, en las que se recuerdan algunos de los hechos de ese itinerario o v\u00ed\u00ada crucis. Es muy improbable que esas callejuelas hayan sobrevivido a las posteriores destrucciones y reconstrucciones que se han realizado a lo largo de dos milenios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>\n  Obra de Juan Esteves Hern\u00e1ndez    O<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1912 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE SER ACTUALIZADO.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>V\u00eda Dolorosa<\/b> (tambi\u00e9n llamado \u201cEstaciones de la Cruz\u201d, \u201cCamino de la Cruz\u201d y \u201cV\u00eda Crucis\u201d).  Estos nombres se utilizan para denotar ya sea una serie de im\u00e1genes o cuadros que representan ciertas escenas de la Pasi\u00f3n de Cristo, cada uno correspondiente a un incidente en particular, o la forma especial de devoci\u00f3n relacionada con tales representaciones.     Tomada en el primer sentido, las estaciones pueden ser de piedra, madera o metal, esculpidas o grabadas, o pueden ser simplemente pinturas o grabados.    Algunas estaciones son valiosas obras de arte, como por ejemplo las de la catedral de Amberes, que han sido muy copiadas en otras partes.    Por lo general est\u00e1n alineadas alrededor de las paredes de una iglesia, aunque a veces se encuentran al aire libre, sobre todo en las carreteras que conducen a una iglesia o santuario. En los monasterios se colocan a menudo en los claustros.   La construcci\u00f3n y el uso de las estaciones no se generalizaron en absoluto antes del final del siglo XVII, pero ahora se encuentran en casi todas las iglesias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Anteriormente su n\u00famero variaba considerablemente en diferentes lugares, pero la autoridad ahora prescribe catorce, las cuales son los siguientes:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) Cristo es condenado a muerte, <\/li>\n<li>(2) Jes\u00fas es cargado con la Cruz,<\/li>\n<li>(3) su primera ca\u00edda, <\/li>\n<li>(4) se encuentra con su Sant\u00edsima Madre, <\/li>\n<li>(5) Sim\u00f3n de Cirene es obligado a cargar la cruz, <\/li>\n<li>(6) la Ver\u00f3nica limpia el rostro de Cristo, <\/li>\n<li>(7) su segunda ca\u00edda, <\/li>\n<li>(8) su encuentro con las mujeres de Jerusal\u00e9n, <\/li>\n<li>(9) su tercera ca\u00edda, <\/li>\n<li>(10) Jes\u00fas es despojado de sus vestiduras, <\/li>\n<li>(11) su crucifixi\u00f3n, <\/li>\n<li>(12) su muerte en la cruz, <\/li>\n<li>(13) su cuerpo es bajado de la cruz, y <\/li>\n<li>(14) es colocado en el sepulcro.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">El objeto de las estaciones es ayudar a los fieles a hacer en el esp\u00edritu, por as\u00ed decirlo, una peregrinaci\u00f3n a las principales escenas de los padecimientos y muerte de Cristo, y \u00e9sta se ha convertido en una de las devociones cat\u00f3licas m\u00e1s populares.   Se lleva a cabo mediante el paso de una estaci\u00f3n a otra, recitando ciertas oraciones en cada una y con la devota meditaci\u00f3n en los diversos incidentes en turno.  Cuando la devoci\u00f3n se realiza en p\u00fablico, es muy usual cantar una estrofa del \u00abStabat Mater\u00bb mientras se pasa de una estaci\u00f3n a la siguiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Puesto que el Camino de la Cruz, hecho de esta manera, constituye una peregrinaci\u00f3n en miniatura a los lugares santos en Jerusal\u00e9n, el origen de la devoci\u00f3n puede remontarse a la Tierra Santa.    La V\u00eda Dolorosa en Jerusal\u00e9n (aunque no se le llamaba por ese nombre antes del siglo XVI) fue marcada con reverencia desde los primeros tiempos y ha sido la meta de piadosos peregrinos desde la \u00e9poca de Constantino.   La tradici\u00f3n afirma que la Sant\u00edsima Virgen sol\u00eda visitar a diario las escenas de la Pasi\u00f3n de Cristo y San Jer\u00f3nimo habla de la multitud de peregrinos de todos los pa\u00edses que visitaban los lugares santos en su d\u00eda.   Sin embargo, no hay evidencia directa de la existencia de cualquier forma establecida de la devoci\u00f3n a esa fecha temprana, y hay que destacar que Santa Silvia (c. 380) no dice nada acerca de ello en su \u00abPeregrinatio ad loca sancta\u00bb, a pesar de que ella describe minuciosamente todos los otros ejercicios religiosos que vio practicar all\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El deseo de reproducir los lugares santos de otras tierras, con el fin de satisfacer la devoci\u00f3n de los que est\u00e1n impedidos de hacer la peregrinaci\u00f3n real, parece haberse manifestado desde una fecha muy temprana.   En el monasterio de San Stefano en Bolonia ya para el siglo V San Petronio, obispo de Bolonia, hab\u00eda construido un grupo de capillas conectadas que estaban destinadas a representar los santuarios m\u00e1s importantes de Jerusal\u00e9n, y en consecuencia, este monasterio lleg\u00f3 a conocerse familiarmente como \u00abHierusalem\u00bb.    Estas tal vez pueden ser consideradas como el germen del que m\u00e1s tarde se desarrollaron las estaciones, aunque es bastante seguro de que nada de lo que tenemos de  alrededor de antes del  siglo XV pueda llamarse estrictamente un V\u00eda Crucis en el sentido moderno.   Es verdad que varios viajeros que visitaron la Tierra Santa durante los siglos XII, XII y XIV mencionan una \u00abVia Sacra\u00bb, es decir, una ruta establecida que conduc\u00eda a los peregrinos, pero no hay nada en sus relatos que identifique esto con el V\u00eda Crucis, tal como la entendemos, incluyendo lugares de parada especiales con indulgencias adjuntas; y, despu\u00e9s de todo, dichas estaciones deben ser consideradas como el verdadero origen de la devoci\u00f3n como ahora se practica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se puede decir con certeza cuando se comenz\u00f3 a otorgar tales indulgencias, pero es muy probable que se deban a los franciscanos, a quienes se les confi\u00f3 la custodia de los Santos Lugares en 1342.   Ferraris menciona las siguientes estaciones a las que se le adjudicaron indulgencias: el lugar donde Cristo encontr\u00f3 a su Sant\u00edsima Madre, donde habl\u00f3 con las mujeres de Jerusal\u00e9n, donde encontr\u00f3 a Sim\u00f3n de Cirene, donde los soldados echaron suertes sobre sus vestiduras, donde fue clavado en la Cruz, en la casa de Pilato y en el Santo Sepulcro.  An\u00e1logo a esto cabe mencionar que en 1520 Le\u00f3n X concedi\u00f3 una indulgencia de cien d\u00edas a cada una de un conjunto de estaciones esculpidas, que representan los Siete Dolores de Nuestra Se\u00f1ora, en el cementerio del convento franciscano de Amberes, pues la devoci\u00f3n relacionada con ellas era muy popular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El primer uso de la palabra \u201cEstaciones\u201d, tal como se aplica a los acostumbrados lugares de parada en la V\u00eda Sacra, en Jerusal\u00e9n, se encuentra en la narraci\u00f3n de un peregrino ingl\u00e9s, William Wey, quien visit\u00f3 Tierra Santa en 1458 y nuevamente en 1462, y que describe la forma en que era la costumbre entonces de seguir las huellas de Cristo en su doloroso viaje.  Parece que hasta ese momento hab\u00eda sido la pr\u00e1ctica general el comenzar en el Monte Calvario, y proceder desde all\u00ed, en direcci\u00f3n opuesta a Cristo, para marchar hacia la casa de Pilato. En la primera parte del siglo XVI, sin embargo, la manera m\u00e1s razonable de atravesar la ruta, comenzando en la casa de Pilato y terminando en el Monte Calvario, hab\u00eda llegado a ser considerada como m\u00e1s correcta, y se convirti\u00f3 en un ejercicio especial de devoci\u00f3n completo en s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante los siglos XV y XVI, se establecieron varias reproducciones de los lugares santos en diferentes partes de Europa. El Beato \u00c1lvarez (m. 1420), a su regreso de Tierra Santa, construy\u00f3 una serie de peque\u00f1as capillas en el convento dominico de C\u00f3rdoba, en las que se pintaron las principales escenas de la Pasi\u00f3n seg\u00fan el modelo de estaciones separadas.   Casi al mismo tiempo la Venerable Eustoquia, clarisa pobre, construy\u00f3 un conjunto similar de estaciones en su convento en Mesina.  Otras que se pueden enumerar fueron las de Gorlitz, construidas por G. Emmerich, alrededor de 1465, y en Nuremberg, por Ketzel, en 1468.  Peter Sterckx hizo imitaciones de \u00e9stas en Lovaina (1505); en San Getreu, en Bamberg (1507), en Friburgo y en Rodas, cerca de la misma fecha, siendo estos dos \u00faltimos en las encomiendas de los Caballeros de Rodas.     Los de Nuremberg, que fueron tallados por Adam Krafft, as\u00ed como algunos de los otros, consist\u00edan de siete estaciones, conocidas popularmente como \u00ablas siete ca\u00eddas\u00bb, porque en cada uno de ellas se representa a Cristo como realmente postrado o hundido bajo el peso de su Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Romanet Bofin cre\u00f3 en 1515 un famoso conjunto de estaciones en Romanos, en  Daufin\u00e9, a imitaci\u00f3n de los de Friburgo, y un conjunto similar fue erigido en 1491 en Varallo por los franciscanos all\u00ed, cuyo tutor, el Beato Bernardino Caimi, hab\u00eda sido custodio de los lugares santos.   En varios de estos primeros ejemplos se hizo un intento, no s\u00f3lo por duplicar los lugares m\u00e1s sagrados de la V\u00eda Dolorosa original en Jerusal\u00e9n, sino tambi\u00e9n por reproducir los intervalos exactos entre ellas, medidos en pasos, para que la gente devota pudiera cubrir exactamente la misma distancia como lo habr\u00edan hecho si hubieran hecho la peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa.   Boffin y algunos de los otros visitaron Jerusal\u00e9n con el prop\u00f3sito expreso de obtener las medidas exactas, pero, por desgracia, aunque cada uno reclamaba estar en lo correcto, hay una divergencia extraordinaria entre algunos de ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto al n\u00famero de estaciones, no es nada f\u00e1cil determinar c\u00f3mo lleg\u00f3 a fijarse la totalidad de catorce, ya que parece haber variado considerablemente en diferentes momentos y lugares. Y, naturalmente, con un n\u00famero variable los incidentes de la Pasi\u00f3n conmemorados tambi\u00e9n variaban en gran medida.   El relato de Wey, escrito a mediados del siglo XV, da catorce, pero s\u00f3lo cinco de ellas corresponden con las nuestras, y de las otras, s\u00f3lo siete est\u00e1n remotamente relacionadas m\u00e1s o menos con nuestro V\u00eda Crucis, a saber:\n<\/p>\n<ul>\n<li>La casa del rico, <\/li>\n<li>la puerta de la ciudad a trav\u00e9s de la cual Cristo pas\u00f3, <\/li>\n<li>la piscina Prob\u00e1tica, <\/li>\n<li>el arco del Ecce Homo, <\/li>\n<li>la escuela de la Virgen, y <\/li>\n<li>las casas de Herodes y de Sim\u00f3n el fariseo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Romanet Boffin visit\u00f3 Jerusal\u00e9n en 1515 con el prop\u00f3sito de obtener detalles correctos para su conjunto de estaciones en Romanos, dos frailes all\u00ed le dijeron que deb\u00eda haber treinta y una en total, pero en los manuales de devoci\u00f3n publicados posteriormente para el uso de los que visitan estas estaciones se dan variamente como diecinueve, veinticinco y treinta y siete; as\u00ed que parece que incluso en el mismo lugar el n\u00famero no estaba determinado muy definitivamente.   Un libro titulado \u00abJerusalen sicut Christi tempore floruit\u00bb, escrito por un tal Adricomio y publicado en 1584, da doce estaciones que corresponden exactamente con las primeras doce de las nuestras, y algunos consideran que esto apunta en forma concluyente al origen de la selecci\u00f3n particular posteriormente autorizada por la Iglesia, especialmente puesto que este libro ten\u00eda una gran difusi\u00f3n y fue traducido a varios idiomas europeos.  No podemos decir con certeza si esto fue  as\u00ed o no.   En cualquier caso, durante el siglo XVI, en los Pa\u00edses Bajos se public\u00f3 una serie de manuales de devoci\u00f3n, que daban oraciones para ser recitadas al hacer las estaciones, y algunas de nuestras catorce aparecieron en ellos por primera vez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero mientras esto se hac\u00eda en Europa en beneficio de aquellos que no pod\u00edan visitar la Tierra Santa y a\u00fan pod\u00edan llegar a Lovaina, Nuremberg, Romanos, o una de las otras reproducciones de la V\u00eda Dolorosa, parece dudoso que, incluso hasta el finales del siglo XVI, hubiese alguna forma establecida de la devoci\u00f3n que se realizase p\u00fablicamente en Jerusal\u00e9n; pues a pesar de que Zuallardo escribi\u00f3 un libro sobre el tema, publicado en Roma en 1587, en el que da una serie completa de oraciones, etc., para los santuarios dentro del Santo Sepulcro, que estaban bajo el cuidado de los franciscanos, no proporciona ninguna para las estaciones mismas.   \u00c9l explica la raz\u00f3n de esta manera: \u00abno se permite hacer ninguna parada, ni rendirles veneraci\u00f3n con la cabeza descubierta, ni hacer cualquier otra manifestaci\u00f3n\u00bb.   De esto parece que despu\u00e9s que Jerusal\u00e9n pas\u00f3 a estar bajo la dominaci\u00f3n turca los ejercicios piadosos del Camino de la Cruz se pod\u00edan realizar mucho m\u00e1s devotamente en Nuremberg o Lovaina que en la misma Jerusal\u00e9n.   Por consiguiente, puede conjeturarse, con suma probabilidad, que nuestra presente serie de estaciones, junto con las acostumbradas series de oraciones para ellas, nos viene, no de Jerusal\u00e9n, sino de algunas de las imitaciones del Camino de la Cruz en diferentes partes de Europa, y que debemos la propagaci\u00f3n de la devoci\u00f3n, as\u00ed como el n\u00famero y la selecci\u00f3n de nuestras estaciones, mucho m\u00e1s a la piadosa ingenuidad de algunos escritores devocionales del siglo XVI que a la pr\u00e1ctica real de los peregrinos a los lugares santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a los temas particulares que se han retenido en nuestra serie de estaciones, cabe se\u00f1alar que muy pocos de los relatos medievales hacen ninguna menci\u00f3n ni de la segunda (Cristo es cargado con la cruz) ni de la d\u00e9cima (Cristo es despojado de sus vestiduras), mientras que otras que se han abandonado aparecen en casi todas las primeras listas.    Una de las m\u00e1s frecuentes es la estaci\u00f3n que antes se hac\u00eda en los restos del arco Ecce Homo, es decir, el balc\u00f3n desde donde se pronunciaron estas palabras. Las adiciones y omisiones como \u00e9stas parecen confirmar la suposici\u00f3n de que nuestras estaciones se derivan de los manuales de devoci\u00f3n piadosa y no de la propia Jerusal\u00e9n.  Las tres ca\u00eddas de Cristo (estaciones tercera, s\u00e9ptima y novena) son aparentemente todo lo que queda de las Siete Ca\u00eddas, seg\u00fan descritas por Krafft en Nuremberg y sus imitadores, en todos los cuales se representaba a Cristo como en la ca\u00edda o ca\u00eddo en realidad.    En las explicaciones de \u00e9sta, se supone que las otras cuatro ca\u00eddas coincidieron con sus reuniones con su Madre, Sim\u00f3n de Cirene, Ver\u00f3nica y las mujeres de Jerusal\u00e9n, y que en \u00e9stas cuatro se ha abandonado la menci\u00f3n de la ca\u00edda mientras que sobrevive en las otras tres que no tienen nada para distinguirlas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos escritores medievales colocan como simult\u00e1neas la reuni\u00f3n con Sim\u00f3n y las mujeres de Jerusal\u00e9n, pero la mayor\u00eda de ellos los representan como eventos separados.   El incidente con la Ver\u00f3nica no aparece en muchos de los primeros relatos, mientras que casi todos los que lo mencionan lo colocan como ocurrido poco antes de llegar al Monte Calvario, en lugar de temprano en el viaje, como en nuestra presente disposici\u00f3n.   Una variaci\u00f3n interesante se encuentra en el conjunto especial de once estaciones ordenadas en 1799 para su uso en la di\u00f3cesis de Vienne. Es como sigue:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) la Agon\u00eda en el Huerto, <\/li>\n<li>(2) la traici\u00f3n de Judas,<\/li>\n<li>(3) la flagelaci\u00f3n, <\/li>\n<li>(4) la coronaci\u00f3n de espinas, <\/li>\n<li>(5) Cristo condenado a muerte, <\/li>\n<li>(6) Encuentro con Sim\u00f3n de Cirene, <\/li>\n<li>(7) las mujeres de Jerusal\u00e9n, <\/li>\n<li>(8) \u00c9l prueba la hiel; <\/li>\n<li>(9) \u00c9l es clavado en la cruz <\/li>\n<li>(10) Su muerte en la cruz, y <\/li>\n<li>(11) Su cuerpo es bajado de la cruz. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Se notar\u00e1 que s\u00f3lo cinco de ellas se corresponden exactamente con nuestras estaciones. Las otras, aunque comprenden los principales acontecimientos de la Pasi\u00f3n, no son estrictamente incidentes de la V\u00eda Dolorosa misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Otra variaci\u00f3n que se produce en diferentes iglesias se refiere al lado de la iglesia en el que comienzan las estaciones; el m\u00e1s usual es el lado del Evangelio. En respuesta a una pregunta la Sagrada Congregaci\u00f3n para las Indulgencias, en 1837, dijo que, aunque nada se orden\u00f3 en este punto, comenzar en el lado del Evangelio parece m\u00e1s apropiado.    Sin embargo, al decidir la cuesti\u00f3n, la disposici\u00f3n y la forma de una iglesia pueden hacer que sea m\u00e1s conveniente ir del otro lado. La posici\u00f3n de las figuras de los retablos, tambi\u00e9n, a veces puede determinar la direcci\u00f3n de la ruta, ya que parece m\u00e1s acorde con el esp\u00edritu de la devoci\u00f3n que la procesi\u00f3n, al pasar de una estaci\u00f3n a otra, deba seguir a Cristo en lugar de toparse con \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La colocaci\u00f3n de las estaciones en las iglesias no se hizo nada com\u00fan hasta finales del siglo XVII, y la popularidad de la pr\u00e1ctica parece haber sido principalmente debido a las indulgencias adjuntas. La costumbre se origin\u00f3 con los franciscanos, pero su relaci\u00f3n especial con esa orden ya ha desaparecido.     Ya se ha dicho que antes se le adjudicaban numerosas indulgencias a los lugares santos en Jerusal\u00e9n.    Al darse cuenta de que pocas personas, comparativamente, pod\u00edan ganarlas por medio de una peregrinaci\u00f3n personal a la Tierra Santa, Inocencio XI, en 1686, en respuesta a la petici\u00f3n de los franciscanos, les concedi\u00f3 el derecho de erigir las estaciones en todas sus iglesias, y declar\u00f3 que todas las indulgencias que se hab\u00edan dado siempre por visitar devotamente los escenarios reales de la Pasi\u00f3n de Cristo, a partir de entonces podr\u00edan ser adquiridas por los franciscanos y todos los dem\u00e1s afiliados a su orden si hac\u00edan el Camino de la Cruz en sus propias iglesias de la manera acostumbrada.     Inocencio XII confirm\u00f3 el privilegio en 1694 y Benedicto XIII en 1726 lo extendi\u00f3 a todos los fieles. En 1731 Clemente XII lo extendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s al permitirles las estaciones con indulgencias a todas las iglesias, siempre y cuando fuesen erigidas por un padre franciscano con la sanci\u00f3n del ordinario.   Al mismo tiempo, fij\u00f3 definitivamente el n\u00famero de estaciones en catorce.  En 1742 Benedicto XIV exhort\u00f3 a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con tan gran tesoro, y hay pocas iglesias ahora que no tengan las estaciones.   En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Sede para erigir estaciones ellos mismos, con las indulgencias adjuntas, donde no hubiese franciscanos disponibles, y en 1862 se removi\u00f3 esta \u00faltima restricci\u00f3n y se facult\u00f3 a los obispos para erigir las estaciones ellos mismos, ya fuese personalmente o a trav\u00e9s de un delegado, en cualquier lugar dentro de su jurisdicci\u00f3n.  Estas facultades son quinquenales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Existe cierta incertidumbre en cuanto a cu\u00e1les son las indulgencias precisas pertenecientes a las estaciones.   Se acuerda que todo lo que alguna vez se concedi\u00f3 a los fieles por visitar los lugares santos en persona ahora puede obtenerse al hacer el V\u00eda Crucis en una iglesia donde las estaciones se hayan erigido en la forma debida, pero las instrucciones de la Sagrada Congregaci\u00f3n, aprobado por Clemente XII en 1731, proh\u00edben a los sacerdotes y a otras personas el especificar qu\u00e9 o c\u00f3mo se pueden ganar muchas indulgencias.   En 1773 Clemente XIV le adjudic\u00f3 la misma indulgencia, bajo ciertas condiciones, a los crucifijos debidamente bendecidos al efecto, para el uso de los enfermos, los que est\u00e1n en el mar o en prisi\u00f3n, y otros legalmente impedidos de hacer las estaciones en la iglesia.   Las condiciones son que, mientras se sostiene el crucifijo en las manos, hay que decir el \u00abPadrenuestro\u00bb y \u00abAvemar\u00eda\u00bb catorce veces, y luego el \u00abPater\u00bb, \u00abAve\u00bb y \u00abGloria\u00bb cinco veces, y lo mismo de nuevo una vez cada una por las intenciones del Papa. Si una persona sostiene el crucifijo, los presentes pueden ganar la indulgencia siempre que todos cumplan las dem\u00e1s condiciones. Estos crucifijos no pueden ser vendidos, prestados o regalados, sin perder la indulgencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las siguientes eran las principales normas universalmente vigentes en 1912 respecto a las estaciones de:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(1) Si un pastor o un superior de un convento, hospital, etc. desea tener las estaciones erigidas en su lugar, debe pedir permiso del obispo. Si hay padres franciscanos en el mismo pueblo o ciudad, se le debe pedir a su superior que bendiga las estaciones o delegue a un sacerdote ya sea de su propio monasterio o a un sacerdote secular.   Si no hay padres franciscanos en ese lugar, los obispos que han obtenido de la Santa Sede las facultades extraordinarias de la Forma C pueden delegar a cualquier sacerdote para erigir las estaciones. Esta delegaci\u00f3n de un sacerdote para la bendici\u00f3n de las estaciones debe hacerse necesariamente por escrito.   El pastor de tal iglesia, o el superior de dicho hospital, convento, etc. debe tener cuidado al firmar el documento que el obispo o el superior del monasterio franciscano env\u00eda, para que pueda as\u00ed expresar su consentimiento para que las estaciones se erijan en su lugar, pues antes de bendecir las estaciones se debe tener el consentimiento del obispo y el respectivo pastor o superior, pues de otro modo la bendici\u00f3n es nula e inv\u00e1lida.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(2)   No son necesarias las pinturas o los cuadros vivos; es a la cruz situada sobre ellas que se le concede la indulgencia.  Estas cruces deben ser de madera;  no se permite ning\u00fan otro material.  Si est\u00e1n s\u00f3lo pintadas en las paredes la erecci\u00f3n es nula (Cong. Ind., 1837, 1838, 1845).<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(3)  Si se mueven las cruces para la restauraci\u00f3n de la iglesia, para colocarlas en una posici\u00f3n m\u00e1s conveniente o por cualquier otra causa razonable, esto se puede hacer sin que se pierda la indulgencia (1845).  Si por alguna raz\u00f3n alguna de las cruces tiene que ser reemplazada, no se requiere una nueva bendici\u00f3n, a menos que se sustituya m\u00e1s de la mitad (1839).     <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(4) Si es posible, debe haber una meditaci\u00f3n sobre cada uno de los catorce incidentes del V\u00eda Crucis, no una meditaci\u00f3n sobre la Pasi\u00f3n en general ni sobre otros incidentes no incluidos en las estaciones. No se ordena ninguna oraci\u00f3n en particular.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(5)  La distancia requerida entre las estaciones no est\u00e1 definida. Aun cuando s\u00f3lo el clero pase de una estaci\u00f3n a otra los fieles todav\u00eda pueden ganar la indulgencia sin movimiento.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (6) Es necesario hacer todas las estaciones sin interrupci\u00f3n (SCI, 22 de enero de 1858). O\u00edr la Misa o ir a confesarse o a comulgar entre las estaciones no se considera una interrupci\u00f3n. Seg\u00fan muchos las estaciones pueden hacerse m\u00e1s de una vez en el mismo d\u00eda, y se ganar\u00e1 la indulgencia cada vez, pero esto no es en absoluto seguro (SCI, 10 de septiembre de 1883).   No son necesarias la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n el d\u00eda de hacer las estaciones siempre que la persona que los hace est\u00e9 en un estado de gracia.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (7) Por lo general las estaciones deben estar instaladas en una iglesia u oratorio p\u00fablico. Si el V\u00eda Crucis se hace afuera, por ejemplo, en un cementerio o claustro, si es posible, deber\u00eda ser comenzado y terminado en la iglesia.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">En conclusi\u00f3n, se puede afirmar con seguridad que no hay devoci\u00f3n m\u00e1s ricamente dotada de indulgencias que el Camino de la Cruz, y ninguna que nos permita m\u00e1s literalmente obedecer el mandamiento de Cristo de tomar nuestra cruz y seguirlo.   Una lectura de las oraciones dadas generalmente para esta devoci\u00f3n en cualquier manual le mostrar\u00e1 cuan abundantes gracias espirituales, adem\u00e1s de las indulgencias, se pueden obtener a trav\u00e9s de un uso correcto de ellas; y el hecho de que las estaciones se pueden hacer ya sea en p\u00fablico o en privado, en cualquier iglesia, hace a la devoci\u00f3n especialmente adecuada para todos.   Uno de los Viacrucis a los que se asiste m\u00e1s popularmente es el del Coliseo en Roma, donde cada viernes (en 1912) un padre franciscano conduce p\u00fablicamente la devoci\u00f3n de las estaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente<\/b>:  Alston, George Cyprian. \u00abWay of the Cross.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. 8 Jan. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15569a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ruta tradicional del trayecto de nuestro Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada de su crucifixi\u00f3n, desde el tribunal ante Pilato (Mat 27:26, Mat 27:31; Mar 15:20; Luk 23:33; Joh 19:16). Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano [246] Se denomina as\u00ed\u00ad en Jerusal\u00e9n al itinerario que se supone sigui\u00f3 Jes\u00fas desde la entrega de Pilatos en el Lithostrotos de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/via-dolorosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIA DOLOROSA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6750","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6750"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6750\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}