{"id":6812,"date":"2016-02-05T03:41:24","date_gmt":"2016-02-05T08:41:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acacianos\/"},"modified":"2016-02-05T03:41:24","modified_gmt":"2016-02-05T08:41:24","slug":"acacianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acacianos\/","title":{"rendered":"ACACIANOS"},"content":{"rendered":"<p>Secta de la antig\u00fcedad. Seguidores de Acacio de Cesarea (no confundirlo con Acacio de Constantinopla), un disc\u00ed\u00adpulo de Eusebio de Cesarea, su predecesor en esa sede episcopal. Sus ideas eran \u00c2\u00ae ARRIANAS. Se aten\u00ed\u00adan a la f\u00f3rmula de que el Hijo es semejante (homoios) al Padre, adoptada en el Concilio de Seleucia y que contaba con el apoyo de los llamados \u00c2\u00ae HOMOIANOS y de la secta acaciana. Su actividad tuvo lugar en el siglo IV.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n conocidos como los \u201chomoeanos\u201d, fueron una secta arriana que lleg\u00f3 a distinguirse como partido eclesi\u00e1stico alg\u00fan tiempo antes de la convocaci\u00f3n de los s\u00ednodos conjuntos de Arimino (Rimini) y Seleucia en el 359. La secta debe tanto su nombre como su importancia pol\u00edtica a Acacio, obispo de Cesarea, cuya teor\u00eda de adhesi\u00f3n a la fraseolog\u00eda b\u00edblica adopt\u00f3 y trat\u00f3 de resumir en varias palabras atrayentes: homoios, homoios kata panta, k.t.l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fin de entender el significado teol\u00f3gico del acacianismo como episodio cr\u00edtico&#8212;si fue s\u00f3lo un episodio&#8212;en el progreso tanto l\u00f3gico como hist\u00f3rico del arrianismo, es necesario recordar que la gran definici\u00f3n de homo usion, promulgada en Nicea en el 325, lejos de poner fin a la discusi\u00f3n, se convirti\u00f3, por el contrario, en ocasi\u00f3n para debates m\u00e1s intensos y para una mayor confusi\u00f3n en la formulaci\u00f3n de teor\u00edas sobre la relaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or con su Padre, en cuanto esa relaci\u00f3n constitu\u00eda un claro principio de la creencia ortodoxa.  Los eventos ya hab\u00edan comenzado a madurar hacia una nueva crisis poco despu\u00e9s de la accesi\u00f3n de Constancio al poder absoluto, a la muerte de su hermano Constante en el a\u00f1o 350.  El nuevo augusto era un hombre de car\u00e1cter vacilante, con desafortunada susceptibilidad a los halagos y una inclinaci\u00f3n por los debates sobre teolog\u00eda (Amiano, XXI, XVI), lo cual pronto le convirti\u00f3 en mero t\u00edtere en las manos de la facci\u00f3n eusebiana.  En t\u00e9rminos generales, hubo all\u00ed en ese tiempo tres partidos en la Iglesia: el partido ortodoxo o niceno, que simpatizaba, por lo general, con San Atanasio y sus defensores, y que insist\u00eda en hacer suya la causa de \u00e9ste; el partido eusebiano o de la corte imperial y sus desconcertados seguidores semiarrianos; y, por \u00faltimo, y no menos l\u00f3gicos en sus exigencias, el partido eunomiano, que deb\u00eda su origen a Aecio. En el verano del 357, Ursacio y Valente, los astutos pero no siempre consistentes defensores de este \u00faltimo grupo de disidentes en Occidente, por la influencia que fueron capaces de ejercer sobre el emperador mediante su segunda esposa, Aurelia Eusebia (Panegyr. Jul. Orat., III; Ammiano, XX, VI, 4), tuvieron \u00e9xito en efectuar una conferencia de obispos en Sirmio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al credo latino presentado en esta reuni\u00f3n se le insert\u00f3 una declaraci\u00f3n de opiniones redactadas por Potamio de Lisboa y el venerable Hosio de C\u00f3rdoba, que, bajo el nombre de Manifiesto Sirmiano, seg\u00fan lleg\u00f3 a conocerse despu\u00e9s, despert\u00f3 a toda la Iglesia occidental y dej\u00f3 a los contemporizadores de Oriente en desorden. En esta declaraci\u00f3n, los prelados reunidos, aunque confesaban \u201cUn Dios, el Padre Todopoderoso, y su Hijo unig\u00e9nito, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, generado del Padre antes de todos los siglos\u201d, recomendaron el desuso de los t\u00e9rminos ousia (esencia o substancia), homoousion (id\u00e9ntico en esencia o substancia) y homoiousion (similar en esencia o substancia), \u201cpor los cuales se perturban las mentes de muchos\u201d; y sostuvieron que \u201cno deber\u00eda mencionarse ninguno de ellos ni exponerse en la Iglesia, debido a y por la consideraci\u00f3n de que en las Sagradas Escrituras no hay nada escrito sobre y porque sobrepasan la ciencia y el conocimiento humano\u201d (Athan., De Syn., XXVIII; Sozomeno, II, XXX; Hil., De Syn., XI). El efecto de estas proposiciones en la opini\u00f3n conservadora fue como la consabida chispa en un barril de p\u00f3lvora.  Mirando ahora las circunstancias de esta publicaci\u00f3n desde la posici\u00f3n del catolicismo moderno, es imposible no ver que ellas ocasionaron la crisis con la que cambi\u00f3 toda la posterior historia del arrianismo. A pesar de la negaci\u00f3n b\u00edblica contra el empleo de t\u00e9rminos inescrutables, casi todos los partidos instintivamente percibieron que el manifiesto no era sino un sutil documento eunomiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n estaba seguramente llena de posibilidades, y los involucrados comenzaron a agruparse de nuevas maneras. En oriente, los eunomianos recurrieron, casi como algo muy normal, a Acacio de Cesarea, cuya influencia se fortalec\u00eda en la corte y a quien se consideraba un contemporizador astuto y no muy escrupuloso. En Occidente, los obispos como Ursacio y Valente comenzaron a llevar una pol\u00edtica similar; y en todas partes se sent\u00eda que las cosas ped\u00edan una vez m\u00e1s la intervenci\u00f3n de la Iglesia. Esto era precisamente lo que el partido acogido por el emperador Constancio estaba ansioso por ocasionar; pero no de la manera que los nicenos y los moderados esperaban. Un solo concilio no podr\u00eda ser controlado f\u00e1cilmente; pero s\u00ed dos s\u00ednodos separados, uno en Oriente y otro en Occidente. Tras algunas conferencias preliminares que acompa\u00f1aron una inevitable campa\u00f1a de distribuci\u00f3n masiva de folletos, en la que tom\u00f3 parte San Hilario de Poitiers, los obispos de Occidente se reunieron en Rimini hacia finales de mayo, y los de Oriente se reunieron en Sel\u00e9ucida en septiembre del 359. La complexi\u00f3n teol\u00f3gica de ambos s\u00ednodos era id\u00e9ntica, al menos en cuanto que el partido de compromiso, representado en Sel\u00e9ucida por Acacio y en Rimini por Ursacio y Valente, iba ascendiendo pol\u00edtica, aunque no num\u00e9ricamente, ganando fuerza y pod\u00eda ejercer una sutil influencia, la cual depend\u00eda casi tanto en la capacidad argumentativa de sus l\u00edderes como en su curial prestigio. En ambos concilios, y como resultado de una intriga deshonesta y de un uso inescrupuloso de la intimidaci\u00f3n, la f\u00f3rmula eunomiana asociada con el nombre de Acacio prevaleci\u00f3. Se renunci\u00f3 al homoousion, por el cual hab\u00edan padecido tanto los adalides de la ortodoxia por medio siglo, y se declar\u00f3 que el  Hijo era meramente similar al Padre, y no id\u00e9ntico en esencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caracterizaci\u00f3n de San Jer\u00f3nimo sobre asunto sigue siendo el mejor comentario, no s\u00f3lo sobre lo que sucedi\u00f3, sino tambi\u00e9n sobre los medios que se utilizaron para conseguirlo. El mundo entero gimi\u00f3 de asombro al verse arriano, ingemuit totus orbis et Arianum se esse miratus est. Fueron Acacio y sus seguidores quienes hab\u00edan habilidosamente orquestado el proceso desde el principio. Al presentarse como defensores de los m\u00e9todos contemporizadores, inspiraron al partido eusebiano o semiarriano con la idea de abandonar a Aecio y a sus eunomianos. As\u00ed, se vieron en una posici\u00f3n de importancia a la cual no ten\u00edan derecho ni por sus n\u00fameros ni por su agudeza teol\u00f3gica. As\u00ed como se mostraron en la pr\u00e1ctica por todo el curso del inesperado movimiento que los llev\u00f3 al frente, as\u00ed eran ahora, en teor\u00eda, los exponentes de la Via media de su d\u00eda. Se separaron de los ortodoxos con el rechazo de la palabra homoousion, de los semiarrianos con su entrega de homoiousios; y de los aecianos con la insistencia en el t\u00e9rmino homoios.  Retendr\u00edan su influencia como partido definido mientras su vocero y l\u00edder Acacio gozara del favor de Constancio. Bajo Juliano el Ap\u00f3stata, se le permiti\u00f3 recuperar su influencia a Aecio, quien hab\u00eda sido exiliado como resultado de los procedimientos en Sel\u00e9ucida. Los acacianos aprovecharon la ocasi\u00f3n para hacer causa com\u00fan con sus ideas, pero la alianza fue solo pol\u00edtica; lo volvieron a abandonar en el S\u00ednodo de Antioqu\u00eda, celebrado bajo Joviano en el 363. En el 365 el s\u00ednodo semiarriano de Lampsaco conden\u00f3 a Acacio. Fue depuesto de su sede; y con este acontecimiento la historia del partido al cual le hab\u00eda dado su nombre lleg\u00f3 pr\u00e1cticamente a su fin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>  ATANASIO, De Syn., XII, XXIX, XL, en P.G., XXVI, 701, 745, 766; SAN HILARIO, Contra Constant., XII-XV, en P.L. X; SAN EPIFANIO, Haer., LXXIII, 23-27, en P.G., XLII; S\u00d3CRATES Y SOZOMENO, en P.G., LXVII; TEODORETO, en P.G., LXXXII; TILLEMONT, M moires, VI (ed. 1704); HEFELE, Hist. Ch. Counc. (tr. CLARK), II; NEWMAN, Ar. IV Cent., 4th ed.; GWATKIN, Estudios sobre Arrianismo, 2d ed. (Cambridge, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Clifford, Cornelius. \u00abThe Acacians.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01079b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Manuel Rodr\u00edguez Ram\u00edrez.   L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Secta de la antig\u00fcedad. Seguidores de Acacio de Cesarea (no confundirlo con Acacio de Constantinopla), un disc\u00ed\u00adpulo de Eusebio de Cesarea, su predecesor en esa sede episcopal. Sus ideas eran \u00c2\u00ae ARRIANAS. 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