{"id":6848,"date":"2016-02-05T03:42:28","date_gmt":"2016-02-05T08:42:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambrosianos\/"},"modified":"2016-02-05T03:42:28","modified_gmt":"2016-02-05T08:42:28","slug":"ambrosianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambrosianos\/","title":{"rendered":"AMBROSIANOS"},"content":{"rendered":"<p>Grupo anabautista del siglo XVI. Seguidores de un predicador conocido como Ambrosius. Algunos historiadores los consideraban como uno de los grupos menores entre los anabautistas (\u00c2\u00ae ANABAPTISTAS). Proclamaban una iluminaci\u00f3n directa de Dios sobre cada alma y rechazaban a los sacerdotes y ministros. Para los ambrosianos, la Biblia no era la \u00fanica revelaci\u00f3n ya que acud\u00ed\u00adan a revelaciones particulares. No deben confundirse con una orden cat\u00f3lica del mismo nombre que fue disuelta en 1650.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">No se puede incluir a san Ambrosio entre los fundadores de \u00f3rdenes religiosas, aunque, como la mayor\u00eda de los doctores de la Iglesia, se interes\u00f3 vivamente por la vida mon\u00e1stica y observ\u00f3 con cuidado los comienzos de \u00e9sta en su di\u00f3cesis. \u00c9l mismo dispuso algunas medidas para hacer frente a las necesidades de los monjes que viv\u00edan en un monasterio fuera de las murallas de su ciudad episcopal bajo la gu\u00eda de uno de sus sacerdotes, como nos lo cuenta san Agust\u00edn en sus \u201cConfesiones\u201d. Sin embargo, no todos estos monjes constitu\u00edan para \u00e9l un motivo de agrado, ya que los Sarmatianos y Barbatianos que pertenec\u00edan a su comunidad le produc\u00edan, efectivamente, una gran ansiedad por su mala conducta y sus errores. Adem\u00e1s, la virginidad no era honrada por las mujeres de Mil\u00e1n en la \u00e9poca en que san Ambrosio fue llamado a regir la Iglesia all\u00ed, pero sus exhortaciones se impusieron de tal modo a aquella indiferencia que las v\u00edrgenes milanesas, que hab\u00edan crecido en n\u00famero y fervor, pasaron a ser la porci\u00f3n favorita de su grey, y las viudas se esforzaron para igualarlas en piedad. Muchas de estas santas mujeres se limitaban a las obligaciones que impon\u00eda la castidad de vida, y compart\u00edan, en todo lo dem\u00e1s, las vidas de sus familias; otras, no obstante, se apartaban completamente de sus parientes y del mundo para vivir, bajo la gu\u00eda de una superiora, una vida de pobreza y mortificaci\u00f3n llena de alabanzas a Dios, con la meditaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras y el ejercicio de distintas obras de caridad cristiana. Santa Marcelina, hermana de san Ambrosio, pertenec\u00eda a una de esas asociaciones de v\u00edrgenes que adoptaron las instrucciones del santo obispo como regla de vida. Estas ense\u00f1anzas han sido expuestas en ciertos tratados del santo que han llegado hasta nosotros, a saber: en sus tres libros sobre \u201cDe virginibus\u201d, su obra \u201cDe viduis\u201d, y los que tratan de \u201cDe virginitate\u201d, \u201cDe institutione virginis\u201d, \u201cDe exhortatione virginitatis\u201d, y \u201cDe lapsu virginis consecratae\u201d (P.L., XVI, 187-389). San Ambrosio es, efectivamente, el Padre que m\u00e1s ha escrito sobre la virginidad. Sus escritos, y el ejemplo de lo que estaba entonces sucediendo en Mil\u00e1n, fueron decisivos para fomentar las vocaciones a la virginidad y la formaci\u00f3n de aquellas comunidades que m\u00e1s tarde crecieron para formar los monasterios femeninos. Todo este movimiento resulta uno de los m\u00e1s notables en la vida cristiana de la segunda mitad del siglo IV. Esas santas mujeres, mientras esperaban que se escribieran las reglas de vida religiosa especialmente destinadas a ellas, se contentaban con la Biblia, algunos tratados de los Padres respecto de su estado de vida, y con ciertas tradiciones referentes a su ordenamiento pr\u00e1ctico. Sin lugar a dudas, algunas de estas reglas proced\u00edan de los santos Doctores que hab\u00edan dirigido la formaci\u00f3n de las comunidades m\u00e1s antiguas, de manera que resulta f\u00e1cil comprender la influencia que san Ambrosio ejerci\u00f3 en los comienzos de la vida religiosa femenina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLA ORDEN DE SAN AMBROSIO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOrden de San Ambrosio era el nombre de dos congregaciones religiosas, una de hombres y otra de mujeres, fundadas en las inmediaciones de Mil\u00e1n durante los siglos XIV y XV, bajo el patronazgo e invocaci\u00f3n de san Ambrosio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)\tEl origen de la primera era un bosque cerca de Mil\u00e1n donde tres milaneses nobles, Alejandro Grivelli, Antonio Petrasancta y Alberto Besuzzi, buscaban retirarse del mundo. Otros solitarios, incluso algunos sacerdotes, se les unieron y Gregorio XI les entreg\u00f3 la Regla de san Agust\u00edn, con ciertas constituciones especiales (1375). De all\u00ed en m\u00e1s llevaron una existencia can\u00f3nica y tomaron el nombre de \u201cFratres Sancti Ambrosii ad Nemus\u201d. Su h\u00e1bito consist\u00eda en una t\u00fanica, escapulario y capucha, de color casta\u00f1o, y eleg\u00edan a su propio prior, que a continuaci\u00f3n era instituido por el arzobispo de Mil\u00e1n. Los sacerdotes de la congregaci\u00f3n se dedicaban a la predicaci\u00f3n y a las labores del ministerio apost\u00f3lico; pero, sin embargo, no estaban autorizados a aceptar el cargo de una parroquia. En materia de liturgia todos segu\u00edan el Rito Ambrosiano. Se fundaron varios monasterios seg\u00fan estas reglas, cuya \u00fanica uni\u00f3n era una comunidad de costumbres, y que Eugenio IV, en 1441, fundi\u00f3 en una sola congregaci\u00f3n, bajo el nombre de \u201cCongregatio Sancti Ambrosii ad Nemus\u201d, manteniendo como centro la casa original. El cap\u00edtulo general se reun\u00eda cada tres a\u00f1os, y eleg\u00eda a los priores, cuyo per\u00edodo de gobierno cubr\u00eda el mismo lapso. El rector, o superior general, ten\u00eda dos visitadores para asistirlo. En tiempos de san Carlos Borromeo la disciplina se hab\u00eda relajado, por lo cual, en 1579, este santo tom\u00f3, satisfactoriamente, la reforma a su cargo. En 1589, Sixto V uni\u00f3 los monasterios de los \u201cHermanos de los Ap\u00f3stoles de la Vida Pobre\u201d, conocidos tambi\u00e9n como \u201cApostolini\u201d o \u201cHermanos de San Bernab\u00e9\u201d, a la congregaci\u00f3n de San Ambrosio. Sus casas estaban situadas en la provincia de G\u00e9nova. En 1606, bajo Paulo V, la congregaci\u00f3n agreg\u00f3 a su t\u00edtulo el nombre de San Bernab\u00e9, adopt\u00f3 constituciones nuevas, dividi\u00f3 sus casas en cuatro provincias, estando dos de ellas, San Clemente y San Pancracio, en Roma. Ascanio Tasca y Miguel Mulozzani, ambos superiores generales, han dejado varias obras, lo mismo que Zacar\u00edas Visconti y Francisco Mar\u00eda Guazzi. Otro  miembro de la orden, Pablo Fabulotti, fue el autor de un tratado \u201cDe potestate papae super concilium\u201d (Venecia, 1613), del cual se han hecho varias ediciones. Varios ambrosianos han recibido incluso el t\u00edtulo de beatos, a saber: Antonio Gonzaga de Mantua, Felipe de Fermo, y Gerardo de Monza. Inocencio X disolvi\u00f3 la orden en 1650.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)\tLas Monjas de San Ambrosio (Hermanas Ambrosianas) usaban un h\u00e1bito del mismo color casta\u00f1o de los Hermanos de San Ambrosio, segu\u00edan la Liturgia Ambrosiana y se ajustaban a las constituciones de \u00e9stos, sin estar, no obstante, bajo la jurisdicci\u00f3n de los superiores y cap\u00edtulos generales. A pedido de las monjas, en 1474, Sixto IV les concedi\u00f3 categor\u00eda can\u00f3nica. Su monasterio edificado en la cima del Monte Varese, cerca del lago Mayor, fue colocado bajo la advocaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Cima del Monte Varese. La fundadora fue la beata Catalina Morigia, o de Palanza, quien al principio llevaba una vida solitaria en ese lugar; se la conmemora el 6 de abril. Varias de sus primeras compa\u00f1eras murieron en olor de santidad, a saber: la Beata Juliana de Puriselli, Benita Bimia, y Luc\u00eda Alciata. Nuestra Se\u00f1ora del Monte era su \u00fanico monasterio. Durante mucho tiempo las monjas mantuvieron su fervor, y fueron tenidas en gran estima por san Carlos Borromeo. Las Anunciatae de Lombard\u00eda son tambi\u00e9n llamadas \u201cMonjas de San Ambrosio\u201d, o \u201cHermanas de Santa Marcelina\u201d y fueron fundadas en 1408 por tres mujeres j\u00f3venes de Pav\u00eda \u2013 Dorotea Morosini, Eleonora Contarini, y Ver\u00f3nica Duodi \u2013 que estaban bajo la direcci\u00f3n del benedictino Beccaria. Sus casas, diseminadas en toda Lombard\u00eda y Venecia, se unieron para formar una \u00fanica congregaci\u00f3n por orden de san P\u00edo V, bajo la regla de san Agust\u00edn. La casa madre se encuentra en Pav\u00eda. Es la residencia de la priora general, elegida cada tres a\u00f1os por el cap\u00edtulo general de la congregaci\u00f3n. La Madre Juana de Parma, que ingres\u00f3 en la Orden en 1470, trabaj\u00f3 m\u00e1s que nadie para dotarla de una organizaci\u00f3n definitiva. Las monjas viv\u00edan enclaustradas bajo la jurisdicci\u00f3n de los obispos. Entre ellas podemos mencionar a santa Catalina Fieschi Adorno, que muri\u00f3 el 14 de septiembre de 1510.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOBLATOS DE SAN AMBROSIO Y DE SAN CARLOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSan Carlos Borromeo, arzobispo de Mil\u00e1n, se percat\u00f3 pronto de la ayuda que varias \u00f3rdenes religiosas podr\u00edan proporcionarle para la reforma de su di\u00f3cesis de acuerdo con los mandatos del concilio de Trento. Por lo tanto, reclut\u00f3 la ayuda de los Barnabitas, los Somaschi, y los Teatinos y confi\u00f3 la direcci\u00f3n del seminario a los Jesuitas, por los que sent\u00eda predilecci\u00f3n, aunque luego se vio en la obligaci\u00f3n de retir\u00e1rsela. Sin embargo, estos auxiliares suyos, por muy devotos que fueran, no se encontraban suficientemente disponibles para proveer a todas las necesidades relacionadas con el gobierno de tan vasta di\u00f3cesis. De acuerdo con esto, el arzobispo, para cubrir este vac\u00edo, decidi\u00f3 fundar una sociedad religiosa diocesana cuyos miembros, todos sacerdotes o a punto de serlo, deber\u00edan prestar un voto simple de obediencia a su obispo. En realidad, ya exist\u00eda una sociedad as\u00ed en Brescia, bajo el nombre de \u201cSacerdotes de la Paz\u201d. San Carlos intent\u00f3 sin \u00e9xito, ganar para su causa a los can\u00f3nigos de su catedral, pero encontr\u00f3 mayor respuesta en los \u201cSacerdotes de la Sagrada Corona\u201d, que prestaban servicio en la bas\u00edlica del Santo Sepulcro y viv\u00edan en comunidad. Sus exhortaciones al clero durante la reuniones sinodales condujeron a algunos hombres de buena voluntad a aceptar sus ideas, y pudo instalarlos en la iglesia del Santo Sepulcro y edificios adyacentes el 16 de agosto de 1578, d\u00e1ndoles el nombre de \u201cOblatos de San Ambrosio\u201d. La comunidad recibi\u00f3 donaciones procedentes de ciertos beneficios diocesanos, adem\u00e1s de una parte de las propiedades pertenecientes a la Congregaci\u00f3n de los Humiliati, que acababa de ser abolida por la Santa Sede. Las reglas por las que deb\u00eda gobernarse la nueva congregaci\u00f3n fueron sometidas por su autor a la opini\u00f3n de san Felipe Neri y de san F\u00e9lix de Cantalice. \u00c9ste \u00faltimo lo persuadi\u00f3 de que no impusiera el voto de pobreza, y en esta forma definitiva, recibi\u00f3 la aprobaci\u00f3n de Gregorio XIII. Los Oblatos tendr\u00edan la obligaci\u00f3n de asistir al Arzobispo en el gobierno y administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis, aceptar todos los cargos que se les encomendaran, partir en misi\u00f3n a los lugares m\u00e1s abandonados, hacerse cargo de parroquias vacantes, dirigir seminarios, colegios y escuelas cristianas, predicar retiros, y, en una palabra, dedicarse por entero a las tareas del ministerio de acuerdo con las \u00f3rdenes y deseos del obispo. Estaban divididos en dos cuerpos, uno de ellos se mantendr\u00eda unido a la iglesia del Santo Sepulcro, el otro trabajar\u00eda en la ciudad y la di\u00f3cesis. \u00c9ste \u00faltimo estar\u00eda formado por seis grupos o asociaciones, bajo la direcci\u00f3n de un superior responsable. El primer cuerpo, tomando como modelo el m\u00e9todo seguido en Roma por san Felipe y sus sacerdotes del Oratorio, hizo de la bas\u00edlica un verdadero centro de vida piadosa y caritativa, cuyos efectos se dejaron sentir en toda la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Carlos se hizo cargo personalmente de la direcci\u00f3n, se encontraba feliz en su compa\u00f1\u00eda, compartiendo su modo de vida y tomando parte en sus ejercicios y tareas, de manera tal que en ning\u00fan lado se recuerda su memoria tanto como en esta casa. Sol\u00eda decir que de todas las instituciones que hab\u00eda formado, eran los Oblatos sus preferidos, en quienes apreciaba un valor mayor. Los Oblatos del Santo Sepulcro establecieron, adem\u00e1s, para su propia asistencia, una confraternidad de Oblatos laicos, compuesta por magistrados y hombres prominentes, que se compromet\u00edan a visitar a los enfermos y los pobres, a ense\u00f1ar a los ignorantes, a reconciliar a los enemigos, y a defender la Fe. La \u201cCompa\u00f1\u00eda de las Damas del Oratorio\u201d, tambi\u00e9n fundada por ellos, se propon\u00eda fomentar la pr\u00e1ctica de una vida cristiana seria entre las mujeres de mundo. Tambi\u00e9n tomaron a su cargo la direcci\u00f3n del seminario diocesano, y de los colegios establecidos por el santo fundador; predicaban el Evangelio en las regiones rurales, e incluso viajaban hasta las monta\u00f1as en busca de herejes. San Carlos, el mismo a\u00f1o de su fallecimiento en 1584, estaba preparando su establecimiento en el famoso santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Rho. Los primeros oblatos pertenec\u00edan a lo m\u00e1s selecto del clero milan\u00e9s, entre los cuales el saber y la ense\u00f1anza siempre hab\u00edan ocupado un puesto de honor. Los arzobispos de Mil\u00e1n favorecieron el crecimiento de la instituci\u00f3n con todos los medios a su alcance, y pronto pudo reunir doscientos. En 1613, el Cardenal Federico Borromeo orden\u00f3 que se imprimieran las constituciones. Los Oblatos continuaron con su labor en el servicio de la di\u00f3cesis hasta su dispersi\u00f3n por Napole\u00f3n I en 1810. Sin embargo, los Oblatos de Nuestra Se\u00f1ora de Rho pasaron inadvertidos y pudieron continuar sin ser molestados. En 1848, fueron reorganizados por Monse\u00f1or Romilli, bajo el nombre de \u201cOblatos de San Carlos\u201d, y reinstalados en su casa del Santo Sepulcro. Ahora, igual que en el pasado, la comunidad est\u00e1 formada por sacerdotes ilustrados y virtuosos. Uno de sus miembros, Ballerini, muri\u00f3 siendo Patriarca de Antioquia y despu\u00e9s de haber gobernado la Iglesia de Mil\u00e1n; otro, Ramazotti, fue Patriarca de Venecia en 1861. Varios Oblatos se han hecho conocer por sus escritos teol\u00f3gicos e hist\u00f3ricos. Podemos mencionar a los siguientes: Giovanni Stupano (\u253c1580), autor de un tratado sobre los poderes de los ministros de la Iglesia, y del Papa en particular; Mart\u00edn Bonacita (\u253c1631), uno de los moralistas m\u00e1s importantes de su tiempo, cuyas obras teol\u00f3gicas se han reeditado varias veces, y que falleci\u00f3 repentinamente cuando iba a hacerse cargo de su nombramiento como nuncio de Urbano VIII ante la corte del Emperador; Giussano, uno de los mejores bi\u00f3grafos de san Carlos; Soriano y , especialmente, su contempor\u00e1neo Sassi (Saxius, \u253c1751), quien sucedi\u00f3 a Muratori como bibliotecario. A \u00e9l debemos la edici\u00f3n, en cinco vol\u00famenes, de las homil\u00edas de san Carlos, una historia de los arzobispos de Mil\u00e1n, y un tratado sobre el viaje de san Bernab\u00e9 a esa ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLOS OBLATOS FUERA DE ITALIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn el siglo XIX, Mons. Pie, Obispo de Poitiers, y Mons. Martin, Obispo de Paderborn continuaron el ejemplo de san Carlos. El primero fund\u00f3 una asociaci\u00f3n de sacerdotes, con una misi\u00f3n similar, sobre los lineamientos de los Oblatos milaneses a los que llam\u00f3 \u201cOblatos de San Hilario\u201d, patrono de su di\u00f3cesis (1850). El segundo dio a su nueva sociedad el nombre de \u201cCongregaci\u00f3n de los Sacerdotes de Mar\u00eda\u201d. Sin embargo, fuera de Italia, la m\u00e1s famosa de las sociedades de Oblatos es la de Oblatos de San Carlos en Londres, fundada por el Cardenal Wiseman. Las \u00f3rdenes religiosas establecidas en su di\u00f3cesis no parec\u00edan responder adecuadamente a las condiciones modernas, ni tampoco se encontraban totalmente  a su disposici\u00f3n. Los sacerdotes del Oratorio, reunidos alrededor de Faber y Newman, le mostraron, sin embargo, qu\u00e9 se puede esperar de una de esas asociaciones diocesanas cuando est\u00e1n dirigidas por un hombre capaz. En aquel momento, Manning se encontraba a la disposici\u00f3n del Cardenal, por lo que se le encomend\u00f3 la fundaci\u00f3n de una nueva asociaci\u00f3n y la redacci\u00f3n de sus reglas. Manning tom\u00f3 a los Oblatos de Mil\u00e1n como modelo y dio a los sacerdotes el t\u00edtulo de \u201cOblatos de San Carlos\u201d. Las reglas que les prescribi\u00f3 eran pr\u00e1cticamente las mismas que hab\u00eda redactado san Carlos para sus disc\u00edpulos, adaptadas a las condiciones imperantes en Inglaterra. Fueron aprobadas por la Santa Sede en 1857 y en 1877. Wiseman instal\u00f3 a los oblatos, junto con su superior y fundador, en la iglesia de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles, Bayswater, el domingo de Pentecost\u00e9s de 1877. Poco tiempo despu\u00e9s ya hab\u00edan creado otras misiones o centros religiosos en la di\u00f3cesis de Westminster, participando activamente en las conversiones que, en ese entonces, se estaban verificando en Inglaterra. La oposici\u00f3n efectuada por Errington, el coadjutor de Wiseman, as\u00ed como del cap\u00edtulo de Westminster, no pudieron obstaculizar el avance de la asociaci\u00f3n, aunque el mismo Cardenal se encontr\u00f3 en la necesidad de retirarlos de su seminario en St. Edmund\u2019s donde los hab\u00eda colocado. El personal de esta casa hab\u00eda reemplazado a Manning con algunos de sus mejores hombres, entre otros con Herbert Vaughan, quien lo suceder\u00eda en Westminster. Bajo la direcci\u00f3n de Manning, los oblatos se dedicaron a varias tareas apost\u00f3licas en Londres, y en otras misiones en las dos di\u00f3cesis de Westminster y Southwalk. En Londres han fundado varias escuelas elementales y una  m\u00e1s adelantada para varones, y el Colegio de San Carlos, instituto de educaci\u00f3n secundaria. Desde 1861 mantienen una casa en Roma; en 1867, P\u00edo IX nombr\u00f3 al superior, Padre O\u2019Callaghan, rector del Colegio Ingl\u00e9s, otorgando de este modo a los Oblatos los medios para que ejercitaran una influencia mayor sobre el clero. La Archicofrad\u00eda del Esp\u00edritu Santo, devoci\u00f3n favorita de Manning, con su centro en Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles, ha crecido ampliamente bajo su direcci\u00f3n. Manning dirigi\u00f3 la comunidad de Bayswater desde 1857 hasta 1868. Sosten\u00eda que la misi\u00f3n de los oblatos iba a revitalizar al clero secular ingl\u00e9s tomando parte en su vida y tareas, y d\u00e1ndoles ejemplo. La vida de comunidad que llevan los ayuda a santificarse mediante la pr\u00e1ctica de una regla aprobada; se dedican a los estudios eclesi\u00e1sticos, pero m\u00e1s especialmente a la teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica, lo que les permite ofrecer a las almas piadosas una gu\u00eda esclarecida; cumplen todas las tareas que les encomienda el arzobispo, cuyos misioneros son, y a quien obedecen estrictamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAutor: J.M. Besse. Transcripto por John Fobian. En memoria de Joseph Gimler.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Estela S\u00e1nchez Viamonte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBibliograf\u00eda:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(I) TILLEMONT, Memoires pour servir a l\u2019hist. des six premiers si\u00e8cles, X, 102-109, 229-231&#160;; BAUNARD, Histoire de Saint Ambroise (Par\u00eds, 1872), 149-192, 513-519&#160;; (II) HELYOT, Hist. des ordres relig. Et milit., (Par\u00eda, 1792), IV, 56-68&#160;; HEIMBUCHER, Die Orden und Kongregat. Der Katholisch. Kirche (Paderborn, 1806), 488, 489, 510, 511&#160;; CESAR TETTAMENTIUS, Ecclesiae et Parthenosis Beatae Mariae de Monte supra Varesium plena historia et descriptio (Mil\u00e1n, 1655)&#160;; (III) BARTH. ROSSI, De origine et progressu congregationis Oblatorum Sanctorum Ambrosii et Caroli (Mil\u00e1n, 1734)&#160;; Acta Ecclesiae mediolanensis a Carolo episcopo condita (Mil\u00e1n, 1549), 826 y ss.&#160;; Sancti Caroli Borromoei homilioe, I, 286-296&#160;: IV, 271-281&#160;; SYLVAIN, Histoire de Saint Charles Borrom\u00e9e (Lille, 1884), III, 79-106&#160;; HELYOT, ut supr., VIII, 29-37&#160;; HEIMBUCHER, ut supr.&#160;; III, 336-338. (IV) BAUNARD, Histoire du Cardinal Pie (Par\u00eds, 1886), I, 432 sq.&#160;; ver tambi\u00e9n las distintas biograf\u00edas de los Cardenales Wiseman y Manning; La Casas Religiosas en el Reino Unido (Londres, 1887); Constituciones Congregationis Anglicanoe Oblatorum Sancti Caroli (Londres, 1877).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Grupo anabautista del siglo XVI. Seguidores de un predicador conocido como Ambrosius. Algunos historiadores los consideraban como uno de los grupos menores entre los anabautistas (\u00c2\u00ae ANABAPTISTAS). Proclamaban una iluminaci\u00f3n directa de Dios sobre cada alma y rechazaban a los sacerdotes y ministros. 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