{"id":6877,"date":"2016-02-05T03:43:27","date_gmt":"2016-02-05T08:43:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arrianismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:43:27","modified_gmt":"2016-02-05T08:43:27","slug":"arrianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arrianismo\/","title":{"rendered":"ARRIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>Movimiento teol\u00f3gico en el cristianismo. Arrio (ca. 256\u2013336), presb\u00ed\u00adtero de la iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada, acept\u00f3 de cierta forma la divinidad de Cristo, pero afirm\u00f3 que la Segunda Persona de la Trinidad no es coeterna con el Padre, la Primera Persona, sino que fue engendrada y no exist\u00ed\u00ada con anterioridad a ese hecho. Arrio estuvo bajo la influencia de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada (su maestro) y de Eusebio de Nicomedia (su amigo y futuro Patriarca de Constantinopla). Para Arrio, el Hijo de Dios no era eterno sino creado por el Padre como instrumento para crear el mundo y, por lo tanto, no era Dios por naturaleza, sino una criatura que recibi\u00f3 la alta dignidad de Hijo de Dios ya que fue \u00abengendrado\u00bb, debido a que el Padre, en su preconocimiento, sab\u00ed\u00ada de su condici\u00f3n de justo y de su fidelidad incondicional.<br \/>\nLa controversia surgi\u00f3 en una disputa entre Arrio y el obispo Alejandro de Alejandr\u00ed\u00ada. Hist\u00f3ricamente, se reconoce a Atanasio de Alejandr\u00ed\u00ada como el principal oponente de Arrio y como defensor de la cristolog\u00ed\u00ada considerada como b\u00ed\u00adblica por las iglesias cat\u00f3licas (\u00c2\u00ae CAT\u00ed\u201cLICA, APOST\u00ed\u201cLICA Y ROMANA, IGLESIA), ortodoxa griega ( \u00c2\u00ae ORTODOXA, IGLESIA) y \u00c2\u00ae PROTESTANTES.<br \/>\nEl Concilio de Nicea (325 d.C.) conden\u00f3 las doctrinas arrianas, pero la controversia arriana se prolong\u00f3 mucho. Tuvo gran vigencia aun despu\u00e9s del Concilio de Nicea, ya que un sucesor de Constantino, su hijo Constancio, simpatizaba con Arrio. Los ostrogodos, los visigodos y otros pueblos germ\u00e1nicos se mantuvieron como arrianos por varios siglos. Algunos historiadores piensan que hubo un momento en que el arrianismo estuvo a punto de convertirse en la teolog\u00ed\u00ada predominante del cristianismo. Considerado como una secta her\u00e9tica y condenado por los concilios, el arrianismo perdi\u00f3 fuerza y desapareci\u00f3 casi totalmente a principios de la Edad Media, aunque resurgi\u00f3 en algunos aspectos aislados dentro de otros movimientos, como los primeros partidarios al \u00c2\u00ae UNITARISMO en el continente europeo despu\u00e9s de la Reforma y en grupos m\u00e1s recientes como los \u00c2\u00ae TESTIGOS DE JEHOV\u00ed\u0081.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[089][929]<\/p>\n<p>    Herej\u00ed\u00ada cristiana del siglo III y IV d. C. que negaba la divinidad de Jesucristo en su pleno sentido. Recibi\u00f3 el nombre de arrianismo por su autor, Arrio.<\/p>\n<p>    1. Arrio<br \/>\n    Fue un cristiano nacido en Libia, entonces provincia romana de Cirenaica. Estudi\u00f3 en la escuela teol\u00f3gica de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada. Se orden\u00f3 sacerdote en Alejandr\u00ed\u00ada y se vio inmerso en el 319 en una controversia con su Obispo relativa a la divinidad de Cristo.<\/p>\n<p>    En el 325 tuvo que marchar a Iliria debido a sus creencias. El debate sobre su doctrina pronto involucr\u00f3 a toda la Iglesia y la conmocion\u00f3 durante un siglo.<\/p>\n<p>    Su doctrina fue prohibida el a\u00f1o 379 en todo el Imperio romano por el Emperador Teodosio I. Pero se mantuvo viva e influyente durante dos siglos m\u00e1s entre las tribus b\u00e1rbaras que hab\u00ed\u00adan sido convertidas al cristianismo por obispos arrianos.<\/p>\n<p>   El centro del pensamiento de Arrio radicaba en el modo de entender las relaciones entre Dios y su Hijo, el Verbo hecho Hombre. Sobre todo result\u00f3 conflictiva la obsesi\u00f3n con que defend\u00ed\u00ada una doctrina que suscitaba controversias en todas partes.<\/p>\n<p>   2. Arrianismo   Seg\u00fan los arrianos, el Hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, no es de la misma esencia del Padre, sino que es inferior, al estilo de una divinidad subordinada y dependiente. El argumento b\u00e1sico es la generaci\u00f3n del Hijo por el Padre, lo cual no le concede igual categor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Se apoyaba en antiguos escritos del cristianismo y en especial en algunos comentarios de Or\u00ed\u00adgenes. Dios era entendido por el grupo como \u00fanica esencia rectora del cosmos, creadora y no originada, eterna. Esa esencia no admit\u00ed\u00ada ninguna sombra de diversidad o multiplicidad.<\/p>\n<p>    Por eso el Verbo, que se hace hombre en Jes\u00fas, era tambi\u00e9n una criatura que gozaba de la condici\u00f3n divina, pero que en esencia era criatura. Por lo tanto el Verbo era siempre subordinado al Padre y a su voluntad.<\/p>\n<p>    Esto chocaba con la doctrina cat\u00f3lica, que dec\u00ed\u00ada, \u00abigual al Padre, de la misma esencia, eterno, infinitivo, misteriosamente uno y diferente\u00bb.<\/p>\n<p>    Arrio fue condenado en el Concilio de Nicea el a\u00f1o 325. Los 318 obispos reunidos all\u00ed\u00ad redactaron una f\u00f3rmula de fe, un credo, que establec\u00ed\u00ada que el Hijo de Dios era concebido, no hecho, engendrado, no creado, y consustancial (en griego, homoousios, de la misma esencia, sustancia) con el Padre. Equival\u00ed\u00ada a decir que el Hijo \u00abformaba la Stma. Trinidad\u00bb, era Dios.<\/p>\n<p>    Previamente, ning\u00fan credo hab\u00ed\u00ada sido aceptado con car\u00e1cter universal por todas las iglesias. A partir de Nicea, contra Arrio, todos deb\u00ed\u00adan aceptar esa formula que empez\u00f3 a recitarse en las asambleas lit\u00fargicas y, confirmado a\u00f1o despu\u00e9s en el concilio de Constantinopla (381) recitan los cat\u00f3licos hasta hoy en sus Eucarist\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    3. Influencias<br \/>\n    A pesar de su condena, la ense\u00f1anza de Arrio no se extingui\u00f3. Las rivalidades entre iglesias y la intervenci\u00f3n interesada de los poderes p\u00fablicos, del Emperador, hizo posible que se prolongara. El Emperador Constantino I anulo la orden de exilio que pesaba sobre Arrio el 334.<\/p>\n<p>    Poco despu\u00e9s le apoyaron figuras relevantes, como el nuevo Emperador Constancio II, que se vio atra\u00ed\u00addo por la doctrina arriana, y el Obispo de Nicomedia, el te\u00f3logo Eusebio, que pronto fue nombrado Patriarca de Constantinopla. En el a\u00f1o 359 el arrianismo hab\u00ed\u00ada convertido en la forma religiosa defendida por el Emperador.<\/p>\n<p>    Surgi\u00f3 la lucha interna entre los arrianos en dos partidos: los moderados consist\u00ed\u00adan en Obispos que aceptaban el credo de Nicea,  pero vacilaban en aceptar el t\u00e9rmino homo-ousios (consustancial). Los extremistas evolucionaron a t\u00e9rminos m\u00e1s radicales y empleaban \u00abdiferente (en griego hetero-ousios), o distinto del Padre (en griego anomoios).<\/p>\n<p>    Este grupo suscit\u00f3 algunas corrientes de \u00abNeumat\u00f3macos\u00bb (combatientes en contra del Esp\u00ed\u00adritu), que tambi\u00e9n hacian del Esp\u00ed\u00adritu Santo una criatura. En la forma era una cuesti\u00f3n de terminolog\u00ed\u00ada. En el fondo lo que lat\u00ed\u00ada era la rivalidad entre los grupos.<\/p>\n<p>    Con la muerte de Constancio II en 361 los arrianos perdieron a su defensor. Poco despu\u00e9s se fueron acercando las posiciones. Y el Emperador Teodosio en el a\u00f1o 379 exigi\u00f3 que todos aceptaran la formula de Nicea. Convoc\u00f3 el II Concilio Ecum\u00e9nico en Constantinopla el 381.<\/p>\n<p>    El arrianismo tuvo una fuerte implantaci\u00f3n entre los visigodos que desde Oriente hab\u00ed\u00adan ido perdiendo terreno y terminaron reducidos al Reino de Espa\u00f1a. El rey Leovigildo mand\u00f3 ejecutar a su hijo Hermenegildo por haber abjurado de su fe arriana. Pero su otro hijo Recaredo termin\u00f3 aceptando la formula cat\u00f3lica el a\u00f1o 538 en el III Concilio de Toledo. El arrianismo perdi\u00f3 sus \u00faltimos defensores cuando ya Europa se estaba convirtiendo en una nueva realidad social y pol\u00ed\u00adtica por la invasi\u00f3n b\u00e1rbara.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> Hijo de Dios, Trinidad). Una de las interpretaciones m\u00e1s influyentes de la Biblia cristiana, iniciada por Arrio (250-336 d.C.), di\u00e1cono de la iglesia de  Alejandr\u00ed\u00ada, que entiende a Jes\u00fas desde una perspectiva de subordinaci\u00f3n y sometimiento a Dios. Piensa que la grandeza y la piedad de Jes\u00fas se identifica con su sumisi\u00f3n a Dios y con su obediencia, entendida en forma de inferioridad y sometimiento del Hijo de Dios respecto al Padre. De esa forma entiende el cristianismo desde la clave de un platonismo medio, inspirado en Fil\u00f3n* de Alejandr\u00ed\u00ada, pero poniendo m\u00e1s de relieve los aspectos devocionales que los ontol\u00f3gicos. El adopcionismo arriano, de car\u00e1cter jer\u00e1rquico y piadoso, alaba a Jes\u00fas, Hijo de Dios, por su obediencia: es inferior al Padre, en sumisi\u00f3n religiosa, haci\u00e9ndose ejemplo para todos los hombres. Esta postura concuerda con un sometimiento pol\u00ed\u00adtico o social: como el Hijo est\u00e1 subordinado al Padre, los s\u00fabditos de un reino deben someterse a su monarca, signo de Dios sobre la tierra. Se vinculan as\u00ed\u00ad la obediencia religiosa y social: la fe es servicio a los poderes superiores, la religi\u00f3n es orden. El arrianismo ha querido fusionar la herencia cristiana (revelaci\u00f3n) y una ideolog\u00ed\u00ada de dominio, estructurando jer\u00e1rquicamente a los seres, en sometimiento arm\u00f3nico. Por eso habla de un Logos intermedio, inferior a Dios (Hijo), superior a los humanos (Se\u00f1or), encarnado en Cristo, para consagrar una experiencia jer\u00e1rquica de buena obediencia (el Hijo se somete al Padre) y buen poder\u00ed\u00ado (el Hijo se\u00f1orea por su parte a los humanos). En contra de ello, la Iglesia ha proclamado la igualdad de esencia (?ous\u00ed\u00ada) entre el Padre y el Hijo, superando el sometimiento y afirmando la comuni\u00f3n como centro del evangelio cristiano. Eso significa que el Hijo depende del Padre que le engendra, y el Padre del Hijo, que le conoce y responde (cf. Mt 11,25-27 y todo Jn), de tal forma que no hay entre ellos jerarqu\u00ed\u00ada, sino igualdad y comuni\u00f3n de amor. Se entregan en di\u00e1logo mutuo, sin sometimiento. Ambos existen (son) al darse y compartir la esencia, en gratuidad, sin dominio de uno sobre otro. Este es el l\u00ed\u00admite y principio de toda instituci\u00f3n cristiana. El sistema impone estructuras de superioridad y dependencia. La Iglesia ha rechazado esa piedad jer\u00e1rquica, que se expresa en forma de sumisi\u00f3n, defendiendo la igualdad del Hijo Jes\u00fas con el Padre Dios. Ciertamente, el Hijo Jes\u00fas vive su filiaci\u00f3n de forma humana (en los l\u00ed\u00admites del tiempo, en las formas de la historia); pero no est\u00e1 sometido al Padre en inferioridad jer\u00e1rquica, sino unido a \u00e9l en comuni\u00f3n de amor, en igualdad de esencia. En esa l\u00ed\u00adnea, el Evangelio abre caminos de encuentro personal de iguales, en amor que supera la muerte. Por eso el Credo (Nicenoconstantinopolitano) dice que Jes\u00fas es \u00abDios de Dios, consustancial al Padre, de su misma naturaleza&#8230;\u00bb. Seg\u00fan eso, la fe* b\u00ed\u00adblica es confianza y no sumisi\u00f3n, la religi\u00f3n* es amor de iguales. ARTE CRISTIANO. Jes\u00fas   (-> poeta y profeta, est\u00e9tica). El arte b\u00ed\u00adblico est\u00e1 vinculado a la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes* y al descubrimiento del valor de la palabra y de la vida humana (del hombre como imagen de Dios). En esa l\u00ed\u00adnea, podemos presentar a Jes\u00fas como un artista de la palabra, un hombre que ha sabido encontrar las par\u00e1bolas adecuadas para decir y expresar el sentido de la realidad, y como un artista de la vida, viniendo a presentarse como verdadera imagen de Dios.<\/p>\n<p>(1) Par\u00e1bolas. Jes\u00fas habla de la pesca, entendida como experiencia de llamada personal para una tarea de tipo escatol\u00f3gico (cf. Mc 1,16-20; Mt 13,47); habla de la siembra, que expresa la tarea de una vida que s\u00f3lo entendemos si nosotros mismos respondemos (Mc 4); de las bodas, que son invitaci\u00f3n a la abundancia, banquete de gracia, que nos pone ante la miseria de los expulsados de la tierra (cf. Lc 14,15-25); de la vi\u00f1a, que los agricultores entend\u00ed\u00adan como propiedad privada, pero que Jes\u00fas entiende como signo de generosidad con riesgo de perder la vida, etc. (cf. Mc 12,1-12). Pero Jes\u00fas no cuenta estas par\u00e1bolas* para instruir deleitando a sus oyentes (\u00c2\u00a1el arte por el arte!), sino para comprometerles, caminando juntos, de tal forma que s\u00f3lo en ese camino y compromiso despliegan ellas su belleza. Por eso, \u00e9l no puede escribir libros y acabarlos, dej\u00e1ndolos ya hechos, sino que inicia relatos para que los oyentes los asuman, interpreten y culminen. Es como si ofreciera los primeros versos o notas musicales de una trama vital que otros (sus oyentes o lectores) han de interpretar y resolver con su vida. Eso significa que es artista haciendo que todos puedan  ser artistas. Jes\u00fas nunca ocupa nuestro lugar para hacer las cosas por nosotros, sino que nos hace capaces de que las hagamos, descubriendo y expresando as\u00ed\u00ad el sentido de la realidad. El no sanciona nunca un tipo de arte hecho, ya fijado para siempre.<\/p>\n<p>(2) Contra la belleza muerta del templo. L\u00f3gicamente, por haber descubierto la presencia de Dios en el despliegue de la vida humana, Jes\u00fas ha tenido que enfrentarse con el templo* de Jerusal\u00e9n, donde el judaismo oficial hab\u00ed\u00ada condensado la sacralidad y belleza de Dios y del mundo. Con su esplendor arquitect\u00f3nico y sus rituales sagrados (vestiduras sacerdotales, sacrificios y cantos de levitas), el templo era para los jud\u00ed\u00ados la expresi\u00f3n m\u00e1s alta del arte, la primera maravilla para todos los creyentes: el tesoro est\u00e9tico y econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico y sacral de los devotos de Israel. Generaciones y generaciones de jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan expresado su m\u00e1s honda experiencia art\u00ed\u00adstica y ritual en las ceremonias del templo, desde los colores de los ornamentos hasta los cantos de las grandes ceremonias, desde el incienso hasta el ritual de sacrificios. Pues bien, Jes\u00fas interpret\u00f3 la belleza f\u00ed\u00adsica del templo como una mentira y la piedad sacrificial como un enga\u00f1o, como una higuera de hojas falsas, seductoras, que atra\u00ed\u00adan desde lejos a los fieles, pero nunca daban frutos, pervirtiendo de esa forma a los devotos (cf. Mc 11,12-26 par). Jes\u00fas vio el templo de Jerusal\u00e9n como signo supremo de patolog\u00ed\u00ada est\u00e9tica y moral, falsedad de un arte grandioso y multiforme, pero fijado desde fuera y puesto al servicio de la opresi\u00f3n, mentira y muerte. Poemas y cantos, sacrificios animales y contratos de dinero se elevaban sobre el templo, para gloria del sistema y de sus poderes de imposici\u00f3n, de manera que lo hab\u00ed\u00adan convertido en una cueva de bandidos (Mc 11,27), arte sacralizado para oprimir a los devotos. Asumiendo la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica de los grandes creyentes (Amos, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas), proclam\u00f3 Jes\u00fas su palabra de juicio y condena en contra de esta suma perversi\u00f3n del arte, en gesto fuerte que inspira la est\u00e9tica cristiana posterior, que debe mantenerse atenta frente a todo riesgo de manipulaci\u00f3n del arte (cf. Mc 11,12-26).<\/p>\n<p>(3)  Jes\u00fas, artista condenado. Rechaz\u00f3 el servicio del templo, que \u00e9l interpretaba como arte de bandidos-sacerdotes, que se valen de Dios y de un tipo de culto sagrado para oprimir a los peque\u00f1os. No lo ha condenado en nombre de un tipo de barbarie regresiva o de un resentimiento contra la autoridad oficial, sino como testigo de una belleza m\u00e1s alta, que \u00e9l mismo ha ofrecido a todos, a trav\u00e9s de las par\u00e1bolas. L\u00f3gicamente, por mantener el arte de su templo y fundar mejor la estructura de su imperio, los sacerdotes de Jerusal\u00e9n y los soldados de Roma condenaron a Jes\u00fas a muerte. Por defender su experiencia de libertad y abrir para los hombres un \u00abcara a cara\u00bb de di\u00e1logo con Dios ha muerto Jes\u00fas. Aqu\u00ed\u00ad se definen los frentes, en este lugar viene a mostrarse el sentido m\u00e1s hondo de la est\u00e9tica cristiana.<\/p>\n<p>(4) Belleza, lugar de conflicto. Por un lado se eleva el arte al servicio del sistema, representado por el templo y el imperio, que dictan su ley sobre todos los hombres, en una l\u00ed\u00adnea que acaba siendo dictadura. Por otro, est\u00e1 el arte de la vida abierta a Dios en libertad de amor, en palabra compartida, tal como culmina en Jes\u00fas crucificado. Aqu\u00ed\u00ad se sit\u00faa para los cristianos el juicio central de la historia, el principio de la gracia y la belleza universal de Dios. Los sacerdotes de Jerusal\u00e9n han decidido mantener el ritual del templo, con su est\u00e9tica de sacralidad impositiva, al servicio del sistema; por eso han matado a Jes\u00fas. En contra de eso, los cristianos, de manera parad\u00f3jica y hermosa, han descubierto y contemplado la belleza m\u00e1s alta en la cruz, confesando que Dios ha resucitado a Jes\u00fas, a quien admiran y cantan, como Icono de Dios, arte supremo en forma humana (cf. 2 Cor 4,4; Col 1,15).<\/p>\n<p>(5) Jes\u00fas, inversi\u00f3n est\u00e9tica. Este es el lugar donde se despliega el nuevo principio cristiano del arte, la experiencia suprema de Dios. Aqu\u00ed\u00ad se produce la inversi\u00f3n de la est\u00e9tica griega, hecha de representaciones generales de una belleza que est\u00e1 fuera del tiempo. Aqu\u00ed\u00ad se produce la inversi\u00f3n de la est\u00e9tica jud\u00ed\u00ada del templo, que sacraliza un tipo de ley impositiva, tambi\u00e9n elitista. En contra de eso, asumiendo el esp\u00ed\u00adritu de las par\u00e1bolas, la est\u00e9tica cristiana se centra en la belleza de un hombre concreto, a quien las autoridades del Imperio grecorromano y del sacerdocio jud\u00ed\u00ado hab\u00ed\u00adan condenado por juzgarle peligroso, porque era simplemente un  hombre, al servicio de los pobres y excluidos de la sociedad, y no al servicio del sistema social o religioso. Por eso, cuando Poncio Pilato proclam\u00f3 \u00ab\u00e9ste es el hombre\u00bb (Jn 19,5) y se\u00f1al\u00f3 hacia Jes\u00fas sufriente y torturado, estaba iniciando la nueva est\u00e9tica cristiana.<\/p>\n<p>(6) Jes\u00fas, la belleza. Para los cristianos, el arte m\u00e1s alto ser\u00e1 el descubrimiento de la belleza de Dios en el rostro de Jes\u00fas, en el conjunto de su vida. En el fondo de la pasi\u00f3n y cruz de Jes\u00fas descubren ellos la hermosura de pascua: la belleza del hombre de las par\u00e1bolas, de aquel que ha vivido y muerto al servicio de los dem\u00e1s. Este es el lugar donde se despliega la est\u00e9tica del Evangelio, tal como de formas distintas ha sido interpretada por los artistas cristianos posteriores, especialmente por los pintores de iconos. Jes\u00fas supera as\u00ed\u00ad la distancia de los \u00ed\u00addolos griegos, que buscan y expresan la belleza en una imagen separada de la vida y supera tambi\u00e9n un tipo de ley jud\u00ed\u00ada, que vincula el orden y belleza de Dios con una ley y templo. La belleza de Jes\u00fas es simplemente el ser humano, la comunicaci\u00f3n de amor entre los hombres. As\u00ed\u00ad podemos verle como palabra sembrada, grano de trigo en el surco de la tierra, al servicio de todos los humanos. As\u00ed\u00ad viene a presentarse como imagen de Dios, poes\u00ed\u00ada hecha carne, frente a todas las estatuas y poemas separados de la est\u00e9tica griega. La tradici\u00f3n israelita sab\u00ed\u00ada que Ad\u00e1n-Eva eran imagen de Dios (cf. Gn 1,26-28), cuya gloria se expresaba tambi\u00e9n en Mois\u00e9s, que ocultaba su rostro con un velo, para que no deslumbrara a quienes le miraban (2 Cor 3,13; cf. Ex 34,23-35). Pues bien, superando las limitaciones de Mois\u00e9s y cumpliendo lo anunciado en Ad\u00e1n-Eva, Jes\u00fas resucitado ha venido a presentarse como el hombre verdadero, imagen plena de Dios, encamaci\u00f3n de la belleza, a quien podemos ya mirar sin necesidad de un velo que nos impida descubrir su rostro. Ah\u00ed\u00ad, en el rostro de un hombre concreto, se expresa y despliega toda la gloria de Dios (cf. 1 Cor 15,45; 2 Cor 3,18-4,6; Rom 5,12-21).<\/p>\n<p>(7) Est\u00e9tica cristiana. Nicea II. Desde esta base se define la est\u00e9tica cristiana, tal como ha sido elaborada y defendida en el Segundo Concilio de Nicea (a\u00f1o 787), en contra de una visi\u00f3n del cristianismo que parec\u00ed\u00ada negar la encarnaci\u00f3n de Dios en Cristo. La est\u00e9tica cris tiana consiste en descubrir la gloria de Dios en el rostro y en la vida de un humano, var\u00f3n o mujer (centrado en Cristo), mirarle cara a cara y venerarle en gozo y gloria, acompa\u00f1\u00e1ndole en dolor de amor (en amor redentor). Este es el lugar donde se expresa el arte del Evangelio. Desaparecen o quedan en un segundo lugar las mediaciones de im\u00e1genes y cantos, de poemas e instituciones sacrales o sociales: la belleza suprema es la vida de los hombres, especialmente de los pobres; el arte m\u00e1s alto es la entrega a favor de los rechazados y expulsados del sistema. Despu\u00e9s que se han fijado en Jes\u00fas y han descubierto en su vida la presencia de Dios, los cristianos ya no tienen miedo al rostro, como lo tuvieron los que no se atrev\u00ed\u00adan a mirar a Mois\u00e9s (y lo tienen, de alg\u00fan modo, jud\u00ed\u00ados y musulmanes, que no lo representan). Los cristianos ya no ocultan la humanidad para que brille el Dios celeste, pues el ser divino se expresa en el rostro y en la vida entera de un hombre que ha muerto al servicio de los dem\u00e1s. Para ellos, el principio de toda est\u00e9tica ser\u00e1 el rostro de Jes\u00fas crucificado. De esa forma superan el idealismo griego: los cristianos no buscan ni expresan ya el rostro perfecto, en su abstracci\u00f3n eterna, de Apolo o Afrodita, sino en la mirada de amor y dolor, de di\u00e1logo y encuentro concreto que ofrece Jesucristo (cf. 2 Cor 3,12-4,6). As\u00ed\u00ad podemos a\u00f1adir que Dios se ha encarnado en Jes\u00fas y \u00abhemos visto su gloria, gloria de Unig\u00e9nito del Padre, lleno de gracia y de verdad\u00bb (cf. Jn 1,14). Los dioses griegos expresan la belleza ideal; Jes\u00fas es la belleza concreta del hombre que muere al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Cf. F. BOESPFLUG y N. LOSSKY, Nic\u00e9e II. 7871987: Douze si\u00e9cles d&#8217;images religieuses, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1987; F. BCESPFLUG, \u00abLc d\u00e9cret de Nic\u00e9e II sur les icones et la th\u00e9ologie frani;aise contemporaine\u00bb, en Connaissance des religions (= Lumiere et Th\u00e9ophanie: l&#8217;Ic\u00f3ne), Par\u00ed\u00ads 1999, 7-23; P. EUDOKIMOV; El Arte del Icono. Teolog\u00ed\u00ada de la Belleza, Claretianos, Madrid 1991; C. VON SCH\u00ed\u201cNBORN, L&#8217;ic\u00f3ne de Christ. Fondements th\u00e9ologiques elabores entre le I et le II Concile de Nic\u00e9e (325-787), Editions Universitaires, Friburgo 1976.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Arrio naci\u00f3 en Libia a mediados del s. 11 (256\/260). Disc\u00ed\u00adpulo de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada, o al menos en contacto con \u00e9l, fue admitido entre los cl\u00e9rigos alejandrinos. En tiempos del obispo Pedro de Alejandr\u00ed\u00ada (300-311) se adhiri\u00f3 al cisma de Melecio, pero luego se reconcili\u00f3 con Pedro, que lo orden\u00f3 de di\u00e1cono. Acillades lo orden\u00f3 de presb\u00ed\u00adtero y Alejandro le confi\u00f3 la Iglesia de Bau~a1is. En su predicaci\u00f3n, Arrio empez\u00f3 a manifestar algunas de sus ideas sobre la Trinidad, que enlazaban con el adopcionismo y subordinacionismo de Luciano de Antioqu\u00ed\u00ada, llegando a negar abiertamente la divinidad del Hijo, su eternidad y su consubstancialidad con el Padre. Despu\u00e9s de algunas advertencias en secreto por parte del obispo, Arrio sigui\u00f3 con su predicaci\u00f3n y radicalizando sus posiciones entre el 318-320. Los viajes de Arrio a Oriente, contactando directamente con ciertos obispos de la talla de Eusebio de Cesarea, encendieron la pol\u00e9mica en aquella regi\u00f3n; intervino entonces el obispo Alejandro con dos cartas a los obispos orientales, en las que explicaba los errores teol\u00f3gicos de Arrio (PG 18, 547-578).<\/p>\n<p>Entre tanto, Constantino hab\u00ed\u00ada vencido a Licinio, convirti\u00e9ndose en el \u00fanico duefio del Imperio (julio-septiembre de 324). Informado de la controversia, le desagrad\u00f3 todo aquello: la experiencia del donatismo le hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado la gravedad de las disidencias internas de la Iglesia y &#8211; sus repercusiones sobre la convivencia civil. El emperador en vi\u00f3 enseguida a Alejandr\u00ed\u00ada a Osio de C\u00f3rdoba, con una carta para Alejandro y Arrio, que entre tanto hab\u00ed\u00ada regresado a su ciudad. La carta es de gran importancia: Constantino habla como hombre pol\u00ed\u00adtico, preocupado por restablecer la paz religiosa; no es de extra\u00f1ar que se muestre poco interesado por la substancia doctrinal de la controversia, dado que conoc\u00ed\u00ada relativamente poco del dogma cristiano, y quiz\u00e1s Eusebio de Nicomedia le hab\u00ed\u00ada presentado de modo parcial y simplista la controversia. Fracas\u00f3 la misi\u00f3n de Osio, pero tuvo ocasi\u00f3n de comprender el alcance de la cuesti\u00f3n y, al volver a Nicomed\u00ed\u00ada, fue seguido por Alejandro y por Arrio, que intentaban granjearse el favor de Constantino. Mientras tanto, a finales del a\u00f1o 324, 56 obispos reunidos en Antioqu\u00ed\u00ada para la elecci\u00f3n del nuevo obispo celebraron all\u00ed\u00ad un concilio en el que condenaron a Arrio y expusieron la verdadera fe en una carta sinodal, que enviaron tambi\u00e9n al obispo Silvestre de Roma, que la aprob\u00f3 junto con los obispos italianos. Se impon\u00ed\u00ada un concilio para afrontar definitivamente la cuesti\u00f3n: la idea naci\u00f3 probablemente en la reuni\u00f3n de los obispos en Antioqu\u00ed\u00ada y &#8211; es f\u00e1cil que Osio y Alejandro se la propusieran a Constantino; el hecho es que el ejecutor del proyecto fue Constantino, que, por diversas razones, tuvo que replegarse de Ancira a Nicea (325). Aqu\u00ed\u00ad se conden\u00f3 a Arrio. Surgi\u00f3 tambi\u00e9n la necesidad de elaborar un nuevo s\u00ed\u00admbolo, con la introducci\u00f3n del t\u00e9rmino homoousios.<\/p>\n<p>El concilio de Nicea fue el primer  concilio ecum\u00e9nico y supuso, para la Iglesia y la ortodoxia, una gran victoria. Los obispos fueron conscientes de ello durante el concilio y despu\u00e9s de \u00e9l, llam\u00e1ndolo \u00absanto\u2020\u009d \u2020\u0153grande\u2020\u009d, \u00abcolumna contra todas las herej\u00ed\u00adas\u00bb. La fe de Nicea habr\u00ed\u00ada de durar por siempre, como definici\u00f3n solemne de la fe recibida de los Padres. Los obispos fueron igualmente conscientes de que hab\u00ed\u00adan creado una nueva instituci\u00f3n, el concilio ecum\u00e9nico o de la Iglesia universal, adornado de especiales honores, autoridad y derecho; tambi\u00e9n lo advirtieron los adversarios de la definici\u00f3n ni cena, que, mientras vivi\u00f3 Constantino, no se atrevieron a impugnarlo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las vicisitudes de los reinados de Constancio II y de Valente, el arrianismo pudo ser superado por  completo y se pudo volver a la ortodoxia seg\u00fan la definici\u00f3n de Nicea.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p> Bibl.: M, Simonetti. ArriofArrianismo, en  DPAC, 1, 230-236; \u00ed\u008dd., LIl cdsi ariana nel 1V secolo, Roma 1975; R, Williams, Adus. Heresy and Tradition, Londres 1987.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por a. un complejo proceso de la historia del esp\u00ed\u00adritu, de la Iglesia y del Imperio que se desarroll\u00f3 en el s. IV. Como fundador del a. se considera al presb\u00ed\u00adtero alejandrino Arrio (+ 336), procedente del c\u00ed\u00adrculo antioqueno de los silucianistas. Entre los precursores de su pensamiento se hallan los adopcionistas antioquenos Pablo de Samosata y Luciano. Aecio de Antioqu\u00ed\u00ada y Eunomio de C\u00ed\u00adzico llevaron a extremos m\u00e1s radicales la teolog\u00ed\u00ada de Atrio.<\/p>\n<p>El a., junto con la posici\u00f3n contraria de Atanasio y del primer per\u00ed\u00adodo niceno, significa la superaci\u00f3n de una \u00e9poca del primitivo pensamiento cristiano, la de la &#8211;> cristolog\u00ed\u00ada centrada en el Verbo de la presente econom\u00ed\u00ada, y a la vez da comienzo a una era de la teolog\u00ed\u00ada en que, poniendo plenamente en juego la metaf\u00ed\u00adsica contempor\u00e1nea y, ante todo, la dial\u00e9ctica formal, se plantea la cuesti\u00f3n de Dios, de su car\u00e1cter ing\u00e9nito y de su Logos.<\/p>\n<p>El a. nace de un inter\u00e9s cient\u00ed\u00adfico y termina por convertirse en un poder que hace \u00e9poca. Esto se debe a que el a. se organiza como Iglesia y a que en la esfera de la pol\u00ed\u00adtica imperial llega a ser el tema central de dos generaciones.<\/p>\n<p>I. El a. como especulaci\u00f3n sobre el Logos<br \/>\nArrio piensa sobre la base del concepto aristot\u00e9lico de ->unidad, seg\u00fan el cual \u00e9sta es simplemente la negaci\u00f3n de la divisi\u00f3n. A diferencia de la concepci\u00f3n plat\u00f3nica y neoplat\u00f3nica, esa noci\u00f3n de unidad excluye la afirmaci\u00f3n de una esencia divina que en medio de su unicidad est\u00e1 constituida por varias personas. Atrio vincula de tal forma la unidad y la esencia de Dios a la innascibilidad e inmutabilidad del Padre, que el Hijo o Verbo s\u00f3lo puede ser concebido como criatura de la voluntad del Padre. Sin embargo, como los textos b\u00ed\u00adblicos y la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica hablan de un Verbo coeterno con el Padre, Arrio llega a la afirmaci\u00f3n de un \u00abdoble Logos\u00bb. La gran tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica de los s. II y III, aun subordinando el Verbo al Padre, manten\u00ed\u00ada la identidad entre los tres Logos (el inmanente, el pronunciado y el encarnado). Para \u00e9l, el \u00abLogos que se halla siempre en Dios\u00bb es una propiedad divina. Este Verbo no toma parte en el verdadero proceso de la creaci\u00f3n, pero s\u00ed\u00ad la toma el \u00abLogos creado\u00bb. Este es hechura y producto del \u00fanico Padre ing\u00e9nito. Dios, en orden a la producci\u00f3n del mundo, crea de la nada una sola \u00abobra\u00bb, el Hijo. Hubo un tiempo en que el Hijo no exist\u00ed\u00ada. Dios, una vez creado el Logos-Hijo, quien despu\u00e9s, en cuanto que es la primera y m\u00e1s noble de todas las criaturas, crea todo lo dem\u00e1s, permanece en la distancia infinita que le corresponde frente al mundo y al hombre. El Logos creado y creador est\u00e1 totalmente de parte del mundo.<\/p>\n<p>Esto es tan evidente que Jes\u00fas no necesita una alma humana propia; la vida moral de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como toda su vida, debe ser considerada directamente como vida del Logos.<\/p>\n<p>El mundo es relativamente independiente y tiene en s\u00ed\u00ad mismo la potencia del conocimiento y de la virtud, de modo que el \u00abde\u00ed\u00adsmo\u00bb y el \u00abeticismo\u00bb arrianos se condicionan mutuamente.<\/p>\n<p>Al acentuar que el Verbo tuvo principio y lo tuvo gracias a una acci\u00f3n creadora, Arrio se propone alejar del Logos toda idea de una generaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica o de un \u00abbrotar\u00bb. El ataque arriano va dirigido totalmente contra las especulaciones emanatistas y contra sus suaves y progresivas transiciones del Theos al Kosmos.<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n atanasiana contra los arrianos: \u00abLo que no pod\u00ed\u00adan concebir, pensaban que no pod\u00ed\u00ada existir\u00bb, ciertamente no afecta a Arrio, pues \u00e9ste admit\u00ed\u00ada lo ing\u00e9nito, cuya esencia era incomprensible para \u00e9l. Pero no parece infundado sostener que Arrio sent\u00ed\u00ada cierta aversi\u00f3n hacia los misterios y la analog\u00ed\u00ada, sobre todo teniendo en cuenta el radicalismo con que se apropi\u00f3 la dial\u00e9ctica racionalista y formalista de Aecio. Su Technologia constaba, al parecer, de una suma de 300 conclusiones teol\u00f3gicas sacadas mediante una l\u00f3gica racional. En consecuencia, el biblicismo de Arrio no se presenta tanto como el punto fundamental de partida, cuanto como ratio advocata para llevar adelante sus intenciones teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>II. El a. enmarcado en la historia de la Iglesia<br \/>\nEl \u00abgrande y santo s\u00ed\u00adnodo de los 318 padres\u00bb de Nicea no significa el fin, sino propiamente el principio de las discusiones ecum\u00e9nicas en torno al a. El numeroso grupo mediador de padres sinodales con tendencia origenista, cogido de sorpresa por las maniobras del Emperador, se organiza bajo la direcci\u00f3n de Eusebio de Nicomedia, el primer \u00abobispo imperial\u00bb de importancia. En los s\u00ed\u00adnodos de Antioqu\u00ed\u00ada (330), Tiro y Constantinopla (335) este grupo consigue eliminar de la pol\u00ed\u00adtica de la Iglesia a los jefes del partido de Nicea, que eran Eustacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Atanasio y Marcelo de Ancira. La fuerza de los eusebianos radica en su apoyo hist\u00f3rico e ideol\u00f3gico en Or\u00ed\u00adgenes, en su intenci\u00f3n mediadora, en la raz\u00f3n que en parte les asiste para acusar a sus contrarios de sabelianistas (Marcelo de Ancira) y en la ayuda que encuentran en Constancio para su pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Los sucesos que rodean las cuatro f\u00f3rmulas antioquenas (341) y las cuatro sirmias (351359) permiten reconocer tanto el progreso del a. como su escisi\u00f3n final en grupos moderados y mediadores y grupos radicales.<\/p>\n<p>El intento de un s\u00ed\u00adnodo imperial celebrado en S\u00e1rdica (342-343) fracasa. Este s\u00ed\u00adnodo, con la anatematizaci\u00f3n mutua del grupo occidental (niceno) y del oriental (eusebiano) supone la primera escisi\u00f3n formal entre la Iglesia del imperio occidental y la del oriental. El segundo intento de un s\u00ed\u00adnodo imperial da lugar a los dram\u00e1ticos y humillantes acontecimientos de Ariminum y Seleucia, (359360), en los cuales primero se impuso la pol\u00ed\u00adtica de los obispos cortesanos, anomeos radicales, que eran Valente, Ursacio y Genadio, y despu\u00e9s la de los obispos partidarios de la \u00abhomoousia\u00bb, bajo la direcci\u00f3n de Acacio de Cesarea, originariamente anomeo. En el per\u00ed\u00adodo entre la muerte de Constancio y el segundo s\u00ed\u00adnodo ecum\u00e9nico de Constantinopla se da una aproximaci\u00f3n cada vez mayor entre la postura de los \u00faltimos te\u00f3logos nicenos, que son te\u00f3logos progresistas (capadocios), y la de los sucesores del grupo moderado de Eusebio, defensor de la \u00abhomous\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Tanto los eunomianos radicales como los r\u00ed\u00adgidos nicenos de la primera \u00e9poca quedan relegados a segundo plano. Desde el punto de vista de la historia de los dogmas, el Constantinopolitano es paradigm\u00e1tico para el proceso de la autointerpretaci\u00f3n cristiana: \u00f3moo\u00faasios, la palabra discutida, se mantiene, pero se la introduce de tal forma en la estructura de la relaci\u00f3n entre hip\u00f3stasis y o\u00fas\u00ed\u00ada, que ya no puede ser interpretada en el sentido de una hip\u00f3stasis.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n del patriarcado no es el m\u00e1s peque\u00f1o resultado marginal del segundo s\u00ed\u00adnodo ecum\u00e9nico, una vez que ya antes, los te\u00f3logos latinos de Nicea hab\u00ed\u00adan intentado en S\u00e1rdica (343), en los c\u00e1nones 3-5, imponer el reconocimiento de Roma como instancia suprema de apelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las discusiones arrianas descubrieron la relaci\u00f3n de fuerzas existente dentro de la Iglesia y dieron una mayor importancia a los centros religiosos imperiales de Roma, Alejandr\u00ed\u00ada, Antioqu\u00ed\u00ada y Constantinopla, con sus inconfundibles estructuras teol\u00f3gicas, jur\u00ed\u00addicas y carism\u00e1ticas.<\/p>\n<p>III. Aspectos pol\u00ed\u00adticos<br \/>\nLa \u00e9poca de la discusi\u00f3n arriana nos describe el r\u00e1pido camino que sigui\u00f3 la religio christiana hasta convertirse en la Iglesia imperial. Poco antes, el mismo Diocleciano hab\u00ed\u00ada intentado alcanzar la unidad pagana de fe mediante la persecuci\u00f3n de los cristianos. Constantino, en sus edictos de tolerancia, de momento renuncia a una pol\u00ed\u00adtica religiosa unitaria, y s\u00f3lo para los paganos sigue siendo pontifex maximus. Pero ya en Nicea llega a asumir su funci\u00f3n de \u00e1rbitro. Su intervenci\u00f3n a favor del \u00f3moo\u00fasios responde a su idea de que esta f\u00f3rmula es un instrumento \u00fatil y necesario para una pol\u00ed\u00adtica religiosa en el imperio. La igualdad esencial del Padre y del Logos se convierte en el prototipo de la unidad del imperio. Despu\u00e9s del a\u00f1o 332, cuando se da cuenta de que tambi\u00e9n las f\u00f3rmulas arrianas y eusebianas son \u00fatiles para la pol\u00ed\u00adtica del imperio, y cree que con la ayuda de los eusebianos puede lograr mejor la unidad cristiana en la fe, empieza a cambiar de rumbo. Despu\u00e9s Constancio sobre una base claramente arriana quiere restaurar, incluso frente a los cristianos, la antigua uni\u00f3n personal de imperator, legislator y pontifex maximus. Sus tendencias \u00abcesaropapistas\u00bb son inconfundibles. Para Teodosio, Iglesia e imperio son utriusque legis: la ley imperial y la ley eclesi\u00e1stica obligan rec\u00ed\u00adprocamente tanto a la Iglesia como al Estado. Este emperador eleva la ley eclesi\u00e1stica a la categor\u00ed\u00ada de ley del imperio y deja a la decisi\u00f3n de los cinco patriarcas y de los obispos el r\u00e9gimen de la fe y de la Iglesia. Los obispos, en comunicaci\u00f3n con los te\u00f3logos m\u00e1s importantes, son los que determinan si una persona es hereje. La ley imperial trata como rebeldes a los herejes condenados.<\/p>\n<p>Como consecuencia, todas las iglesias eunomianas son entregadas a los obispos que est\u00e1n en la comuni\u00f3n cat\u00f3lica. Los semiarrianos no pueden celebrar actos de culto dentro de las ciudades. Esta situaci\u00f3n hab\u00ed\u00ada de llevar a la agon\u00ed\u00ada del a. en el imperio; s\u00f3lo en las tribus germ\u00e1nicas orientales se conserv\u00f3 una organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica de tipo arriano, la cual perdur\u00f3 hasta muy entrado el s. vii.<\/p>\n<p>Wolfgang Marcus<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La controversia arriana surgi\u00f3 en la di\u00f3cesis de Alejandr\u00eda, Egipto, cerca del a\u00f1o 320 d.C., y ten\u00eda que ver principalmente con la persona de Cristo. Su nombre viene de Arrio, un presb\u00edtero de Alejandr\u00eda, el cual ense\u00f1\u00f3 que hab\u00eda una diferencia entre Dios el Padre y Cristo el Hijo, diferencia que hac\u00eda que el \u00faltimo fuese secundario. Arrio sosten\u00eda que s\u00f3lo Dios el Padre era eterno, que Cristo fue creado de la nada como la primera y la m\u00e1s grande de todas las criaturas, y que a su vez, \u00e9l cre\u00f3 el universo. De esta forma, Arrio pintaba a Cristo tan s\u00f3lo como la primera y la m\u00e1s grande de todas las criaturas, y como el agente por cuyo intermedio todas las dem\u00e1s cosas fueron creadas. No obstante, debido al honor y poder que se hab\u00eda dado, deb\u00eda ser estimado como Dios y deb\u00eda ser adorado. La mayor parte de los arrianos tambi\u00e9n sostuvieron que el Esp\u00edritu Santo fue la primera y la m\u00e1s grande de las criaturas creadas por el Hijo. Por tanto, esto implicaba un Dios que ten\u00eda un comienzo y que, entonces, pod\u00eda tener tambi\u00e9n un final. Al demandar adoraci\u00f3n y culto a un Cristo creado, los arrianos de hecho estaban confirmando el principio b\u00e1sico del paganismo y la idolatr\u00eda, a saber, el culto a la criatura. Esta controversia fue muy larga, y fue la m\u00e1s seria de todas las controversias que agitaron la iglesia cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de Arrio presupon\u00eda que la deidad no pod\u00eda aparecer substancialmente en la tierra. En consecuencia, se daba por sentado que Cristo era una segunda esencia que Dios hab\u00eda creado, que hab\u00eda descendido a la tierra y que hab\u00eda tomado para s\u00ed un cuerpo humano. Se supon\u00eda tambi\u00e9n que no era un \u00abhombre perfecto\u00bb, ya que en este cuerpo el Logos tom\u00f3 el lugar del intelecto o principio espiritual humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este error surgi\u00f3 porque Arrio y sus seguidores interpretaron err\u00f3neamente algunas afirmaciones de la Escritura respecto al estado de humillaci\u00f3n de Cristo, esto es, ciertas relaciones que \u00e9l asumi\u00f3 a fin de poder consumar la redenci\u00f3n para su pueblo. El resultado fue que ellos dieron por sentado que la subordinaci\u00f3n temporal a su Padre significaba que Cristo estaba en una posici\u00f3n inferior original y permanente. Pero, a causa de las afirmaciones que Cristo hizo, la autoridad que asumi\u00f3, los milagros que hizo, y la gloria que exhibi\u00f3 en forma particular en su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n, la gran mayor\u00eda de los cristianos sostuvieron que era verdadero Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fin de terminar con esta controversia, el emperador Constantino convoc\u00f3 el primer concilio cristiano de Nicea, en Asia Menor, en el a\u00f1o 325 d.C. Se esperaba que pudiera hacerse una f\u00f3rmula aceptable a toda la iglesia. Al concilio asistieron obispos y presb\u00edteros de pr\u00e1cticamente todos los lugares del imperio, y la controversia se centr\u00f3 alrededor de la pregunta de si Cristo habr\u00eda de ser considerado como verdadero Dios o como la primera y m\u00e1s grande de todas las criaturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que comandaba las fuerzas ortodoxas era Alejandro, obispo de Alejandr\u00eda. Se conden\u00f3 la ense\u00f1anza de Arrio. Se afirm\u00f3 que Cristo ten\u00eda la misma sustancia que el Padre, <em>homoousia<\/em>, y se neg\u00f3 que tuviese una sustancia similar y nada m\u00e1s, <em>homoiousia<\/em>, y fue declarado \u00abDios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios, siendo de una sola sustancia con el Padre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, la derrota del arrianismo fue temporal. Al principio, Constantino estuvo fuertemente inclinado a hacer que el decreto del concilio fuese puesto en vigor; pero fue persuadido a seguir un curso m\u00e1s moderado. Se empez\u00f3 a tolerar los dos puntos de vista dentro de la iglesia, con el resultado de que el arrianismo se recobr\u00f3 otra vez siendo la idea dominante por alg\u00fan tiempo. Alejandro muri\u00f3 poco despu\u00e9s de que se reuniera el concilio. Su sucesor fue Atanasio, el cual pele\u00f3 firme y diestramente por la doctrina ortodoxa, y a Atanasio pertenece el cr\u00e9dito principal de que ella haya triunfado. La controversia continu\u00f3 agitando la iglesia hasta el concilio de Constantinopla en 381 d.C., en el cual se confirm\u00f3 la doctrina ortodoxa. Pero aun despu\u00e9s de todo esto, hubo algunos grupos peque\u00f1os que continuaron sosteniendo la doctrina de Arrio, hasta que finalmente desapareci\u00f3 en 650 d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al negarle a Cristo su verdadera deidad, a la vez que requer\u00edan que se le adorase, lo que el arrianismo estaba haciendo era abrir las puertas al polite\u00edsmo y destruir las bases del trinitarismo cristiano. Con toda propiedad Atanasio se dio cuenta que s\u00f3lo mientras se mantuviese la deidad de Cristo podr\u00eda haber una base firme para la fe cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F.J. Foakes-Jackson en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HERE<\/a><\/em>; \u00abArrius\u00bb en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">EncyBrit<\/a><\/em>, II, p. 360; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">ColEncy<\/a><\/em>; L. Boettner, <em>Studies in Theology<\/em>, pp. 261\u2013262.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loraine Boettner<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>EncyBrit <\/em><\/a><em>Encyclopaedia Britannica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>ColEncy <\/em><\/a><em>Columbia Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (60). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Herej\u00eda que surgi\u00f3 en el siglo IV, y negaba la Divinidad de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>DOCTRINA<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la primera entre las disputas doctrinarias que perturbaron a los cristianos despu\u00e9s que Constantino el Grande hubo reconocido a la Iglesia en 313 d.C., y origen de muchas otras durante tres siglos, el arrianismo ocupa un gran lugar en la historia eclesi\u00e1stica.  No es una forma moderna de incredulidad, y por tanto parecer\u00e1 extra\u00f1a a los ojos modernos.  Pero comprenderemos mejor su significado si la calificamos como un intento Oriental de racionalizar el credo despoj\u00e1ndolo del misterio en lo concerniente a la relaci\u00f3n de Cristo con Dios.  En el Nuevo Testamento y en la ense\u00f1anza de la Iglesia, Jes\u00fas de Nazaret aparece como el Hijo de Dios.  Tom\u00f3 este nombre para s\u00ed mismo (Mateo 11,27; Juan 10,36), mientras que el Cuarto Evangelio declara que \u00c9l es el Verbo el Logos, quien al principio estaba con Dios y era Dios, por quien fueron hechas todas las cosas.  San Pablo establece una doctrina similar en sus indudablemente genuinas Ep\u00edstolas a los Efesios, Colosenses y Filipenses.  Ignacio las reitera en sus Cartas, y explica la observaci\u00f3n de Plinio al mencionar que los cristianos cantan en sus asambleas un himno a Cristo como Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la pregunta de c\u00f3mo estaba el Hijo relacionado al Padre (\u00c9l mismo reconocido totalmente como la Suprema Deidad), dio lugar, entre los a\u00f1os 60 y 200 d.C., a una cantidad de sistemas teos\u00f3ficos, llamados generalmente gnosticismo, cuyos autores fueron Bas\u00edlides, Valentino, Tatiano y otros especuladores griegos.  Aunque todos ellos visitaron Roma, no tuvieron seguidores en Occidente, el que permaneci\u00f3 libre de controversias de una naturaleza abstracta, y fue fiel al credo de su bautismo.  Los centros intelectuales eran principalmente Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda, egipcios y sirios, y la especulaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo en griego.  La Iglesia Romana sostuvo firmemente la tradici\u00f3n.  Bajo esas circunstancias, cuando las escuelas gn\u00f3sticas hab\u00edan muerto con sus \u201cconjugaciones\u201d de los poderes Divinos, y \u201cemanaciones\u201d del Dios Supremo irreconocible (el \u201cProfundo\u201d y el \u201cSilencio\u201d) toda especulaci\u00f3n se convirti\u00f3 en la forma de una pregunta tocante a la \u201csemejanza\u201d del Hijo con Su Padre y la \u201cidentidad\u201d de Su Esencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cat\u00f3licos han afirmado siempre que Cristo fue verdaderamente el Hijo y verdaderamente Dios.  Ellos le rinden culto con honores divinos; nunca consentir\u00edan en separarlo, en idea o realidad, del Padre, cuya Palabra, Raz\u00f3n, Mente, \u00c9l era, y en Cuyo Coraz\u00f3n \u00c9l mora desde la eternidad.  Pero los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos de la doctrina no estaban completamente definidos; y a\u00fan en griego palabras como esencia (ousia), sustancia (hypostasis), naturaleza (phisis), persona (hiposopon) conllevaban una variedad de significados extra\u00eddos de las sectas de fil\u00f3sofos pre-cristianos, lo que no pod\u00eda sino implicar malos entendidos hasta que fueran aclaradas.  La adaptaci\u00f3n del vocabulario empleado por Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles a la verdad cristiana fue cuesti\u00f3n de tiempo; no pod\u00eda hacerse en un d\u00eda; y cuando fue realizado para el griego tuvo que ser emprendido para el lat\u00edn, el cual no se prestaba f\u00e1cilmente para necesarias aunque sutiles diferencias.  Era inevitable que surgieran las disputas a\u00fan entre los ortodoxos que profesaban todos una misma fe.  Y los racionalistas tomar\u00edan ventaja de todas estas discusiones para sustituir el antiguo credo por sus propias invenciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tendencia que todos tomaron fue \u00e9sta:   negar que en ning\u00fan verdadero sentido Dios pod\u00eda tener un Hijo; como concisamente lo expres\u00f3 Mahoma m\u00e1s tarde, \u201cDios no engendra, ni es engendrado\u201d (Cor\u00e1n, 112).  Hemos aprendido a llamar a esa negaci\u00f3n unitarismo.  Fue el alcance esencial de la oposici\u00f3n arriana a lo que los cristianos hab\u00edan siempre cre\u00eddo.  Pero el arriano, aunque no ven\u00eda directamente del gn\u00f3stico, segu\u00eda una l\u00ednea argumental y ense\u00f1aba una visi\u00f3n que las especulaciones del gn\u00f3stico hab\u00edan hecho familiar.  Describ\u00eda al Hijo como segundo, o Dios inferior, ubicado entre medio de la Primera Causa y las criaturas; como \u00c9l mismo creado de la nada, a\u00fan como creando todas las otras cosas; como existente antes de los mundos de las edades; y como ataviado con todas las perfecciones divinas excepto aquella que era su sustento y fundamento.  S\u00f3lo Dios era sin principio, no creado; el Hijo era creado, y alguna vez no hab\u00eda existido, pues todo lo que tiene origen debe comenzar a ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es la genuina doctrina de Arrio.  Usando t\u00e9rminos griegos, niega que el Hijo es de una sola esencia, naturaleza o sustancia con Dios; \u00c9l no es consubstancial (homoousion) con el Padre, y por lo tanto no es como \u00c9l, o igual en dignidad, o coeterno, o dentro de la esfera real de Deidad.  El Logos que exalta San Juan es un atributo, Raz\u00f3n, perteneciente a la Divina naturaleza, no una persona distinta de otra, y por lo tanto es un Hijo meramente en figura ret\u00f3rica.  Estas consecuencias siguen el principio que Arrio mantiene en su carta a Eusebio de Nicomedia, que el Hijo \u201cno es parte del Ing\u00e9nito\u201d.  De ah\u00ed que los sectarios arrianos que razonaban l\u00f3gicamente eran llamados eunomianos:  dec\u00edan que el Hijo era \u201cdistinto\u201d del Padre.  Y defin\u00edan a Dios como simplemente el Increado.  Ellos son asimismo calificados como los exucontianos (ex ouk onton), porque sosten\u00edan que el Hijo hab\u00eda sido creado de la nada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero una opini\u00f3n tan distinta a la tradici\u00f3n encontr\u00f3 poco apoyo; requer\u00eda suavizarla o paliarla, a\u00fan a costa de la l\u00f3gica; y la escuela que suplant\u00f3 al arrianismo desde el comienzo afirm\u00f3 la semejanza, ya sea sin adjuntos, o en todas las cosas, o en sustancia, del Hijo al Padre, mientras continuaban negando Su co-igual dignidad y co-eterna existencia.  Estos hombres de la v\u00eda media, eran llamados semiarrianos.  Se aproximaban, en estricto razonamiento, al extremo her\u00e9tico; pero muchos de ellos sosten\u00edan la fe ortodoxa, aunque inconsistentemente; sus dificultades rondaban sobre el idioma o el prejuicio local, y en no peque\u00f1o n\u00famero se sometieron a la larga, a la ense\u00f1anza cat\u00f3lica.  Los semiarrianos intentaron por a\u00f1os inventar un acuerdo entre opiniones irreconciliables, y sus cambiantes credos, concilios tumultuosos y mundanas divisas nos dicen cuan mezclada y moteada era la multitud reunida bajo su bandera.  El punto que debe recordarse es que, mientras que afirmaban que la Palabra de Dios era eterna, lo imaginaban a \u00c9l como habi\u00e9ndose convertido en el Hijo para crear los mundos y redimir la humanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los escritores ante-nicenos, puede detectarse una cierta ambig\u00fcedad de expresi\u00f3n, excepto la escuela de Alejandr\u00eda, en lo tocante a este ultimo encabezado de doctrina.  Mientras los maestros cat\u00f3licos sosten\u00edan la \u201cmonarchia\u201d, es decir, que existe un solo Dios; y la Sant\u00edsima Trinidad, que este \u00danico Absoluto exist\u00eda en tres diferentes subsistencias; y la \u201cCircumincession\u201d, que Padre, Verbo, y Esp\u00edritu no pod\u00edan ser separados uno de otro, en acto o pensamiento; sin embargo se dej\u00f3 una abertura para la discusi\u00f3n relativa al t\u00e9rmino \u201cHijo\u201d, y el per\u00edodo de su \u201cgeneraci\u00f3n\u201d (gennesis).  Se cita especialmente a cinco padres ante nicenos:  Aten\u00e1goras, Tatiano, Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, San Hip\u00f3lito y Novaciano, cuyo lenguaje parece involucrar una noci\u00f3n peculiar de la Filiaci\u00f3n, como si Ella no se convirtiera en ser o no se perfeccionara, hasta los albores de la creaci\u00f3n.  A estos pueden agreg\u00e1rseles Tertuliano y Metodio.  El cardenal Newman sostuvo que su opini\u00f3n, que se encuentra claramente en Tertuliano, del Hijo existiendo despu\u00e9s de la Palabra, est\u00e1 conectada como un antecedente con el arrianismo.  Petavio interpreta las mismas expresiones en un sentido reprensible; pero el obispo anglicano Bull los defiende como ortodoxos, no sin dificultad.  A\u00fan si es metaf\u00f3rico, tal lenguaje podr\u00eda albergar a injustos disputadores; pero no somos responsables por los deslices de los maestros que fallan en percibir todas las consecuencias de las verdades doctrinarias realmente sostenidas por ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roma y Alejandr\u00eda se mantuvieron distantes de estos dudosos teorizantes.  El mismo Or\u00edgenes, cuyas imprudentes especulaciones fueron cargadas con la culpa de arrianismo, y que emple\u00f3 t\u00e9rminos como \u201cel segundo Dios\u201d respecto al Logos, que nunca fueron adoptados por la Iglesia&#8212;este mismo Or\u00edgenes ense\u00f1\u00f3 la eterna Filiaci\u00f3n del Verbo, y no era un semiarriano.  Para \u00e9l el Logos, el Hijo, y Jes\u00fas de Nazaret eran una Persona Divina eterna, engendrado del Padre, y, de esta forma, \u201csubordinado\u201d a la fuente de su ser.  \u00c9l proviene de Dios como la Palabra creativa, y por tanto es un Agente ministerial, o, desde un punto de vista diferente, es el Primer-nacido de la creaci\u00f3n.  San Dionisio de Alejandr\u00eda (260) fue incluso denunciado en Roma por llamar al Hijo como una obra o criatura de Dios; pero se explic\u00f3 ante el Papa sobre principios ortodoxos, y confes\u00f3 el Credo Homoousiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>HISTORIA<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo de Samosata, quien fue contempor\u00e1neo con Dionisio, y obispo de Antioqu\u00eda, puede ser juzgado el verdadero antecesor de aquellas herej\u00edas que relegaban a Cristo mas all\u00e1 de la esfera Divina, sea cuales fueren los ep\u00edtetos de deidad que le concedieran a \u00c9l.  El hombre Jes\u00fas, dice Pablo, fue distinto del Logos, y, en el posterior lenguaje de Milton, por m\u00e9rito fue hecho el Hijo de Dios.  El Supremo es uno en Persona y en Esencia.  Tres concilios efectuados en Antioqu\u00eda (264-268 \u00f3 269) condenaron y excomulgaron al samosateno.  Pero estos Padres no aceptar\u00edan la f\u00f3rmula Homoousion, temiendo que fuera tomada como significando una sustancia material o abstracta, de acuerdo con la costumbre de las filosof\u00edas paganas.  Asociado con Pablo, y separado por a\u00f1os de la comuni\u00f3n cat\u00f3lica, encontramos al bien conocido Luciano, quien edit\u00f3 la Versi\u00f3n de los Setenta y se convirti\u00f3 al final en m\u00e1rtir.  La escuela de Antioqu\u00eda obtuvo su inspiraci\u00f3n de este hombre sabio.  Eusebio de Cesarea, el historiador, Eusebio de Nicomedia y Arrio mismo, todos cayeron bajo la influencia de Luciano.  Por tanto, no debemos mirar a Egipto y sus ense\u00f1anzas m\u00edsticas, sino a Siria, donde floreci\u00f3 Arist\u00f3teles con su l\u00f3gica y su tendencia al racionalismo, para ver el hogar de una aberraci\u00f3n que, de haber finalmente triunfado, se hubiera anticipado al Islam, reduciendo al Hijo Eterno a la categor\u00eda de profeta, y deshaciendo as\u00ed la revelaci\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arrio, un libio por descendencia, se cri\u00f3 en Antioqu\u00eda y fue compa\u00f1ero de escuela de Eusebio, luego obispo de Nicomedia, tom\u00f3 parte (306) del oscuro cisma meleciano, fue hecho presb\u00edtero de la iglesia llamada \u201cBaucalis\u201d, en Alejandr\u00eda, y se opuso a los sabelianos, comprometidos ellos mismos a una visi\u00f3n de la Trinidad que negaba toda real distinci\u00f3n en el Supremo.  San Epifanio describe al hereje como alto, grave y persuasivo; no se ha sostenido ninguna calumnia sobre su car\u00e1cter moral; pero hay alguna posibilidad de que diferencias personales hayan llevado a su disputa con el patriarca Alejandro a quien, en s\u00ednodo p\u00fablico, acus\u00f3 de ense\u00f1ar que el Hijo era id\u00e9ntico al Padre (319).  Las circunstancias reales de esta disputa son oscuras; pero Alejandro conden\u00f3 a Arrio en una gran asamblea, y este \u00faltimo encontr\u00f3 un refugio con Eusebio, el historiador de la Iglesia, en Cesarea.  Motivos pol\u00edticos o partidarios amargaron el conflicto.  Muchos obispos de Asia Menor y Siria tomaron la defensa de su \u201ccompa\u00f1ero Lucianista\u201d, como no dudaba en llamarse a s\u00ed mismo Arrio.  S\u00ednodos en Palestina y Bitinia se opusieron a los s\u00ednodos en Egipto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante varios a\u00f1os la disputa fue furiosa; pero cuando, por su derrota a Licinio (324), Constantino el Grande se convirti\u00f3 en amo del mundo romano, se determin\u00f3 a la restauraci\u00f3n del orden eclesi\u00e1stico en el Oriente, como en Occidente ya hab\u00eda emprendido la supresi\u00f3n de los donatistas en el Concilio de Arles.  Arrio, en una carta al prelado nicomedio, hab\u00eda rechazado la fe cat\u00f3lica.  Pero Constantino, aleccionado por este hombre de mente mundana, envi\u00f3 de Nicomedia a Alejandro una carta famosa, en la cual trat\u00f3 la controversia como una disputa vana acerca de palabras y agrandada por la bendici\u00f3n de la paz.  El emperador, deber\u00edamos recordarlo, era solamente un catec\u00fameno, imperfectamente familiarizado con el griego, mucho m\u00e1s incompetente en teolog\u00eda, y a\u00fan as\u00ed ambicioso de ejercer sobre la Iglesia Cat\u00f3lica un dominio parecido al que, como Pontifex Maximus, ejerc\u00eda sobre el culto pagano.  De esta concepci\u00f3n bizantina (llamada en t\u00e9rminos modernos como erastianismo) debemos derivar las calamidades que durante muchos siglos marcaron el desarrollo del dogma cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandro no pod\u00eda ceder en un tema de tan vital importancia.  Arrio y sus seguidores no se rendir\u00edan.  Por lo tanto, se reuni\u00f3 un concilio en Nicea, Bitinia, el que ha sido siempre considerado como el primero ecum\u00e9nico, y que sesion\u00f3 desde mediados de junio de 325.  (Ver Primer Concilio de Nicea).  Com\u00fanmente se dice que presidi\u00f3 Hosio de C\u00f3rdoba.  El Papa Silvestre, estuvo representado por sus legados y asistieron 318 Padres, casi todos de Oriente.  Desafortunadamente, las actas del concilio no se han conservado.  El emperador, que estuvo presente, prest\u00f3 una religiosa deferencia a una reuni\u00f3n que desplegaba la autoridad de la doctrina cristiana de un modo tan notable.  Desde un principio fue evidente que Arrio no contaba con un gran n\u00famero de favorecedores entre los obispos.  Alejandro fue acompa\u00f1ado por su joven di\u00e1cono, el siempre memorable San Atanasio quien se involucr\u00f3 en una discusi\u00f3n con el propio hereje, y desde ese momento se convirti\u00f3 en el l\u00edder de los cat\u00f3licos durante casi cincuenta a\u00f1os.  Los Padres apelaron a la tradici\u00f3n contra los innovadores, y fueron apasionadamente ortodoxos; mientras tanto se recibi\u00f3 una carta de Eusebio de Nicomedia, declarando abiertamente que \u00e9l nunca admitir\u00eda que Cristo era una sola sustancia con Dios.  Esta confesi\u00f3n sugiri\u00f3 unos medios de discriminaci\u00f3n entre los verdaderos creyentes y todos aquellos que, bajo ese pretexto, no sosten\u00edan la fe recibida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eusebio de Cesarea escribi\u00f3 un credo en nombre del partido de los arrianos en el cual se le atribu\u00eda a Nuestro Se\u00f1or todo t\u00e9rmino de honor y dignidad, excepto la unidad de la sustancia.  Claramente, entonces, ninguna otra prueba salvo Homoousion probar\u00eda una coincidencia para las sutiles ambig\u00fcedades de lenguaje que, como siempre, fueron agudamente adoptadas por los disidentes del pensamiento de la Iglesia.  Se hab\u00eda descubierto una f\u00f3rmula que servir\u00eda como comprobaci\u00f3n, aunque no simple de encontrar en las Escrituras, sin embargo resum\u00eda la doctrina de San Juan, San Pablo y el propio Cristo, \u201cYo y el Padre somos uno\u201d.  La herej\u00eda, como destaca San Ambrosio, hab\u00eda provisto desde su propia vaina el arma para cortar su cabeza. La \u201cconsubstancialidad\u201d fue aceptada, solamente trece obispos disintieron, y r\u00e1pidamente se redujeron a siete.  Hosio redact\u00f3 las declaraciones conciliares, a las que fueron anexados anatemas contra aquellos que afirmaran que el Hijo alguna vez no hab\u00eda existido, o que no exist\u00eda antes de ser engendrado, o que \u00c9l hab\u00eda sido hecho de la nada, o que \u00c9l era de una substancia o esencia diferente del Padre, o era creado o variable.  Todos los obispos hicieron esta declaraci\u00f3n excepto seis, de los cuales cuatro a la larga se retractaron.  Eusebio de Nicomedia retir\u00f3 su oposici\u00f3n a los t\u00e9rminos de Nicea, pero no firmar\u00eda la condena de Arrio.  El emperador, que consideraba la herej\u00eda como rebeli\u00f3n, propuso las alternativas de suscripci\u00f3n o destierro; y, en el terreno pol\u00edtico, el Obispo de Nicomedia fue exiliado poco despu\u00e9s del concilio, involucrando a Arrio en su ruina.  El heresiarca y sus seguidores soportaron su sentencia en Iliria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero estos incidentes, que podr\u00eda parecer que cerrar\u00eda el cap\u00edtulo, probaron el comienzo de conflictos, y llevaron a los m\u00e1s complicados procedimientos de los que hayamos le\u00eddo en el siglo IV.  Mientras el credo arriano manifiesto era defendido por pocos, aquellos prelados pol\u00edticos alineados con Eusebio llevaban a cabo una doble lucha contra el t\u00e9rmino \u201cconsustancial\u201d, y su campe\u00f3n San Atanasio.  \u00c9ste, el mas grande de los Padres Orientales hab\u00eda sucedido a Alejandro en el patriarcado egipcio (326). No ten\u00eda m\u00e1s que treinta a\u00f1os de edad; pero sus escritos publicados, anteriores al Concilio, desplegaban, en pensamiento y precisi\u00f3n, una maestr\u00eda de los asuntos involucrados que ning\u00fan maestro cat\u00f3lico pod\u00eda sobrepasar.  Su vida inmaculada, temperamento considerado y lealtad a sus amigos lo hac\u00edan dif\u00edcil de atacar por ning\u00fan lado.  Pero las artima\u00f1as de Eusebio, quien en 328 recobr\u00f3 el favor de Constantino, estaban secundadas por las intrigas asi\u00e1ticas, y comenz\u00f3 un per\u00edodo de reacci\u00f3n arriana.  San Eustacio de Antioqu\u00eda fue depuesto bajo el cargo de sabelianismo (331), y el emperador envi\u00f3 su mandato de que Atanasio deb\u00eda recibir de regreso a Arrio a la comuni\u00f3n.  El santo se rehus\u00f3 firmemente.  En 325 el heresiarca fue absuelto por dos concilios, en Tiro y en Jerusal\u00e9n, el primero de los cuales depuso a Atanasio basado en falsos y vergonzosos fundamentos de mala conducta personal.  Fue exiliado a Tr\u00e9veris y su estad\u00eda de dieciocho meses en esos lugares ciment\u00f3 m\u00e1s estrechamente a Alejandr\u00eda con Roma y el Occidente cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, Constanza, la hermana del emperador, hab\u00eda recomendado a Arrio, a quien consideraba un hombre injuriado, a la indulgencia de Constantino.  Sus palabras de moribunda lo afectaron, llam\u00f3 al libio, le extrajo una solemne adhesi\u00f3n a la fe de Nicea, y orden\u00f3 a Alejandro, obispo de la Ciudad Imperial, darle la Comuni\u00f3n en su propia iglesia (336).  Arrio triunf\u00f3 abiertamente; pero mientras andaba pavone\u00e1ndose, la tarde anterior al d\u00eda en que iba a tener lugar este acontecimiento, muri\u00f3 de un repentino desorden, al que los cat\u00f3licos no puedieron dejar de atribuir a un juicio de los cielos, debido a las oraciones de los obispos.  Su muerte, sin embargo, no detuvo la plaga.  Constantino entonces no favoreci\u00f3 m\u00e1s que a los arrianos; fue bautizado en sus \u00faltimos momentos por el artero prelado de Nicomedia; y leg\u00f3 a sus tres hijos (337) un imperio desgarrado por disensiones a las que su ignorancia y debilidad hab\u00edan agravado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constancio, quien nominalmente gobernaba el Oriente, era un t\u00edtere de su emperatriz y de los ministros del palacio.  Obedeci\u00f3 a la facci\u00f3n de Eusebio; su director espiritual, Valente, obispo de Mursa, hizo lo que estuvo a su alcance para infectar Italia y el Occidente con dogmas arrianos.  El t\u00e9rmino \u201cigual en sustancia\u201d, Homoousion, que hab\u00eda sido empleado meramente para librarse de la f\u00f3rmula Nicena, se convirti\u00f3 en consigna.  Pero tantos como catorce concilios, realizados entre 341 y 360, en los cuales encontraron expresi\u00f3n todos los matices de los subterfugios herejes, fueron testigos de la necesidad y eficacia de la piedra de toque cat\u00f3lica que todos rechazaban.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de 340, una reuni\u00f3n alejandrina hab\u00eda defendido a su arzobispo en una ep\u00edstola al Papa San Julio I.  A la muerte de Constantino, y por la influencia del hijo y hom\u00f3nimo de ese emperador, hab\u00eda sido restaurado a su pueblo.  Pero el joven pr\u00edncipe falleci\u00f3, y en 341 el famoso Concilio de Antioqu\u00eda de la Dedicaci\u00f3n degrad\u00f3 a Atanasio por segunda vez, quien ahora busc\u00f3 refugio en Roma, donde pas\u00f3 tres a\u00f1os.  Gibbon cita y adopta \u201cuna juiciosa observaci\u00f3n\u201d de Wetstein que merece ser recordada siempre.  Desde el siglo IV en adelante, destaca el erudito alem\u00e1n, cuando las Iglesias Orientales estaban casi igualmente divididas en elocuencia y habilidad entre los sectores contendientes, el partido que buscaba ganar, hizo su aparici\u00f3n en el Vaticano, cultiv\u00f3 la majestad papal, conquist\u00f3 y estableci\u00f3 el credo ortodoxo con la ayuda de los obispos latinos.  Por lo tanto, es por eso que Atanasio fue a Roma.  Un extranjero, Gregorio, usurp\u00f3 su lugar.  El concilio romano proclam\u00f3 su inocencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 343, Constancio, quien reinaba sobre el Occidente desde Iliria hasta Breta\u00f1a, convoc\u00f3 a los obispos a reunirse en S\u00e1rdica en Pannonia.  Noventa y cuatro prelados latinos y setenta griegos u orientales comenzaron los debates; pero no pudieron llegar a t\u00e9rmino y los asi\u00e1ticos se retiraron, y realizaron una sesi\u00f3n separada y hostil en Filip\u00f3polis en Tracia.  Se ha dicho justamente que el Concilio de S\u00e1rdica revela los primeros s\u00edntomas de la discordia que, mas adelante, produjo el triste cisma de Oriente y Occidente.  Pero para los latinos esta reuni\u00f3n, que permiti\u00f3 las apelaciones al Papa Julio, o a la Iglesia Romana, pareci\u00f3 un ep\u00edlogo que complet\u00f3 la legislaci\u00f3n nicena, y a estos efectos fue citado por el Papa San Inocencio I en su correspondencia con los obispos de \u00c1frica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo vencido sobre Constancio, quien acept\u00f3 su causa c\u00e1lidamente, el invencible Atanasio recibi\u00f3 tres cartas de su semiarriano y oriental soberano, en las que le ordenaba y, a la larga le suplicaba que regresara a Alejandr\u00eda (349).  Los obispos facciosos, Ursacio y Valente, retiraron sus cargos contra \u00e9l en manos del Papa Julio; y mientras viajaba al hogar, a trav\u00e9s de Tracia, Asia Menor y Siria, la multitud de prelados de la corte le hicieron servil homenaje; estos hombres giraban con cada viento.  Algunos, como Eusebio de Cesarea, sosten\u00edan una doctrina platonizante a la que no renunciar\u00edan, auque declinaron la blasfemia arriana.  Pero muchos eran oportunistas, indiferentes al dogma.  Y un nuevo partido hab\u00eda surgido, los estrictos y p\u00edos Homoousianos, ni amigos de Atanasio, ni dispuestos a suscribir los t\u00e9rminos de Nicea, pero a\u00fan as\u00ed lentamente desplaz\u00e1ndose m\u00e1s cerca del verdadero credo y finalmente acept\u00e1ndolo.  Estos buenos hombres jugaron su parte en los siguientes concilios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando muri\u00f3 Constancio (350), y su semiarriano hermano fue dejado supremo, la persecuci\u00f3n a Atanasio se redobl\u00f3 en violencia.  Mediante una serie de intrigas los obispos Occidentales fueron persuadidos a removerlo a Arles, Mil\u00e1n, Rimini.  Fue con relaci\u00f3n a este \u00faltimo concilio (vea Concilio de Rimini) (359) que San Jer\u00f3nimo escribi\u00f3, \u201cel mundo entero gimi\u00f3 y se maravill\u00f3 de encontrarse arriano\u201d.  Pues los obispos latinos fueron conducidos mediante amenazas y triqui\u00f1uelas a firmar concesiones que en ning\u00fan momento representaban sus genuinas opiniones.  Los concilios fueron tan frecuentes que sus fechas son todav\u00eda materia de controversia.  Asuntos personales enmascaraban la importancia dogm\u00e1tica de la lucha que se hab\u00eda desarrollado por treinta a\u00f1os.  El Papa del momento, Liberio, valiente al principio, indudablemente ortodoxo, pero arrancado de su sede y exiliado a la l\u00f3brega soledad de Tracia, firm\u00f3 un credo, en tono semiarriano (compilado principalmente de uno de Sirmium), abandon\u00f3 a Atanasio, pero tom\u00f3 una postura contra la as\u00ed llamada \u201cHomoeana\u201d f\u00f3rmula de Rimini.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nuevo partido estaba liderado por Acacio de Cesarea, un eclesi\u00e1stico aspirante que sosten\u00eda que \u00e9l, y no San Cirilo de Jerusal\u00e9n, era metropolitano sobre Palestina.  Los acacianos, una especie de protestantes, no emplear\u00edan t\u00e9rminos que no fuesen encontrados en las Escrituras, y por tanto evad\u00edan firmar la \u201cConsubstancialidad\u201d.  Un m\u00e1s extremo conjunto, los \u201ceunomianos\u201d, seguidores de Aecio y dirigidos por Eunomio, sostuvieron reuniones en Antioqu\u00eda y Sirmiun, declararon al Hijo como \u201cdistinto\u201d del Padre, y se hicieron poderosos en la corte en los \u00faltimos a\u00f1os de Constancio.  Jorge de Capadocia persigui\u00f3 a los cat\u00f3licos alejandrinos.  Atanasio se retir\u00f3 al desierto entre los solitarios.  Hosio hab\u00eda sido obligado mediante torturas a suscribir el credo de moda.  Cuando muri\u00f3 el vacilante emperador (361), Juli\u00e1n, conocido como el Ap\u00f3stata, sufri\u00f3 lo mismo para volver a sus hogares a quienes hab\u00edan sido exiliados debido a la religi\u00f3n.  Una importante reuni\u00f3n, presidida por Atanasio en 362, en Alejandr\u00eda, uni\u00f3 a los ortodoxos semiarrianos con \u00e9l mismo y el Occidente.  Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s cincuenta y nueve prelados macedonios, es decir, hasta entonces anti nicenos, se sometieron al Papa Liberio.  Pero el Emperador Valente, un feroz hereje, todav\u00eda pon\u00eda devastaci\u00f3n a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la larga batalla estaba entonces torn\u00e1ndose decididamente a favor de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica.  Obispos occidentales, como San Hilario de Poitiers y San Eusebio de Vercelli, desterrados al Asia por sostener la fe nicena, estaban actuando al un\u00edsono con San Basilio el Grande, los dos San Gregorio (San Gregorio de Nisa y San Gregorio Nacianceno, y los reconciliados semiarrianos.  Como movimiento intelectual la herej\u00eda hab\u00eda perdido su fuerza.  Teodosio I, un espa\u00f1ol y cat\u00f3lico, gobernaba todo el Imperio.  Atanasio muri\u00f3 en 373; pero su causa triunf\u00f3 en Constantinopla, arriana por largo tiempo, primero por la pr\u00e9dica de San Gregorio Nacianceno, luego en el Segundo Concilio General (381), cuya apertura presidi\u00f3 Melecio de Antioqu\u00eda.  Este santo var\u00f3n hab\u00eda sido apartado de los paladines nicenos durante el largo cisma; pero hizo la paz con Atanasio, y entonces, en compa\u00f1\u00eda de San Cirilo de Jerusal\u00e9n, represent\u00f3 una influencia moderada que gan\u00f3 el momento.  No aparecieron diputados del Occidente.  Melecio muri\u00f3 casi inmediatamente.  San Gregorio Nacianceno, quien tom\u00f3 su lugar, muy pronto renunci\u00f3.  San Gregorio de Nisa redact\u00f3 un credo encarnando al de Nicea, pero no es el que es recita en la Misa, este \u00faltimo se dice que se debe a San Epifanio y la Iglesia de Jerusal\u00e9n.  El Concilio se convirti\u00f3 en ecum\u00e9nico mediante la aceptaci\u00f3n del Papa y de los siempre ortodoxos occidentales.  Desde este momento el arrianismo en todas sus formas perdi\u00f3 su lugar dentro del Imperio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su desarrollo entre los b\u00e1rbaros fue m\u00e1s pol\u00edtico que doctrinal.  Ulfilas (311-388), quien tradujo las Escrituras al maeso-g\u00f3tico, ense\u00f1\u00f3 una teolog\u00eda acaciana a los ostrogodos del Danubio; reinos arrianos surgieron en Espa\u00f1a, \u00c1frica, Italia.  Los g\u00e9pidas, h\u00e9rulos, v\u00e1ndalos, alanos y lombardos recibieron un sistema que eran tan poco capaces de comprender como de defender, y los obispos cat\u00f3licos, los monjes, la espada de Clodoveo y la acci\u00f3n del papado, terminaron esto a comienzos del siglo VIII.  Nunca ha sido revivido en la forma que tom\u00f3 bajo Arrio, Eusebio de Cesarea y Eunomio.  Individuos, entre los que est\u00e1n Milton y Sir Isaac Newton, fueron quiz\u00e1s contaminados con el mismo.  Pero la tendencia sociniana de la que salieron las doctrinas unitarias no le debe nada a la escuela de Antioqu\u00eda o a los concilios opuestos a Nicea.  Tampoco ha quedado ning\u00fan l\u00edder arriano con un car\u00e1cter de proporciones heroicas en la historia.  En toda la historia no hubo sino un solo h\u00e9roe&#8212;el impert\u00e9rrito San Atanasio&#8212;cuya mente fue igual a los problemas, como su gran esp\u00edritu lo fue a las vicisitudes, una cuesti\u00f3n sobre la que el futuro del cristianismo dependi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Barry, William. \u00abArianism.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01707c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Movimiento teol\u00f3gico en el cristianismo. Arrio (ca. 256\u2013336), presb\u00ed\u00adtero de la iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada, acept\u00f3 de cierta forma la divinidad de Cristo, pero afirm\u00f3 que la Segunda Persona de la Trinidad no es coeterna con el Padre, la Primera Persona, sino que fue engendrada y no exist\u00ed\u00ada con anterioridad a ese hecho. 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