{"id":6892,"date":"2016-02-05T03:43:53","date_gmt":"2016-02-05T08:43:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ateismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:43:53","modified_gmt":"2016-02-05T08:43:53","slug":"ateismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ateismo\/","title":{"rendered":"ATEISMO"},"content":{"rendered":"<p>(Del griego a, que significa privativa, y theos, que significa dios.)<br \/>\nNegaci\u00f3n de la existencia de Dios. Seg\u00fan muchos estudiosos, la mayor\u00ed\u00ada de los ateos son casi siempre agn\u00f3sticos o partidarios de la secularizaci\u00f3n de la sociedad, pero debe distinguirse del agnosticismo, el escepticismo, el racionalismo y el pante\u00ed\u00adsmo. En \u00e9pocas recientes, el marxismo leninismo, basado en un llamado \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb, ha promovido un \u00abate\u00ed\u00adsmo cient\u00ed\u00adfico\u00bb que ha ido perdiendo fuerza y ha sido desechado en la pr\u00e1ctica por la mayor\u00ed\u00ada de los partidarios de esa ideolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nSe hace generalmente una distinci\u00f3n entre \u00abateos dogm\u00e1ticos\u00bb, \u00abesc\u00e9pticos\u00bb y \u00abateos pr\u00e1cticos\u00bb.<br \/>\nEl ate\u00ed\u00adsmo se encuentra en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y en otros per\u00ed\u00adodos remotos de la historia. Muchos historiadores de la religi\u00f3n consideran como ate\u00ed\u00adsta a la forma original del \u00c2\u00ae BUDISMO, al sistema \u00c2\u00ae SANKHYA de filosof\u00ed\u00ada hind\u00fa, y al \u00c2\u00ae JAINISMO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Significa la negaci\u00f3n de Dios y se diferencia del agnosticismo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u2020\u0153ate\u00ed\u00adsmo\u2020\u009d se aplica a muy diferentes filosof\u00ed\u00adas y creencias. A los primeros cristianos se les acus\u00f3 de ser ateos por negarse a dar culto a los dioses.<\/p>\n<p>El nombre de ate\u00ed\u00adsmo abarca fen\u00f3menos muy diversos. Una forma frecuente del mismo es el materialismo pr\u00e1ctico, que limita sus necesidades y sus ambiciones al espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera falsamente que el hombre es \u2020\u0153el fin de s\u00ed\u00ad mismo, el art\u00ed\u00adfice y demiurgo \u00fanico de su propia historia.\u2020\u009d Otra forma del ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo espera la liberaci\u00f3n del hombre de una liberaci\u00f3n econ\u00f3mica y social para la que \u2020\u0153la religi\u00f3n, por su propia naturaleza, constituir\u00ed\u00ada un obst\u00e1culo, porque, al orientar la esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, lo apartar\u00ed\u00ada de la construcci\u00f3n de la ciudad terrena.\u2020\u009d<\/p>\n<p>El ate\u00ed\u00adsmo puede ser pr\u00e1ctico o te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Siglo XVIII La negaci\u00f3n total de la existencia de Dios es un fen\u00f3meno del ate\u00ed\u00adsmo moderno que surgi\u00f3 en la civilizaci\u00f3n occidental con la Ilustraci\u00f3n. (Movimiento filos\u00f3fico y literario del siglo XVIII caracterizado por la extremada confianza en la capacidad de la raz\u00f3n natural para resolver, sin ayuda de Dios, todos los problemas de la vida humana). El hombre, deslumbrado por los avances en la ciencia y en el saber, pens\u00f3 que no hay otra realidad sino la material.<\/p>\n<p>Cambios masivos en la pol\u00ed\u00adtica y en la sociedad originados con la Revoluci\u00f3n Francesa (1789) llevaron a un sentido de emancipaci\u00f3n que rechaza la religi\u00f3n. La Iglesia era percibida como \u2020\u0153reaccionaria.\u2020\u009d Los movimientos independentistas del continente americano en este siglo fueron profundamente influenciados por esta mentalidad.<\/p>\n<p>Siglo XIX. El ate\u00ed\u00adsmo filos\u00f3fico produjo el \u2020\u0153ate\u00ed\u00adsmo humanista\u2020\u009d (creencia en la capacidad y el valor del hombre sin Dios).<\/p>\n<p>\u2014 Ludwig Fuerbach (m.1872): La conciencia humana es autoconciencia y Dios no es m\u00e1s que la proyecci\u00f3n de la especie humana.<\/p>\n<p>\u2014 Karl Marx (m. 1883): La actividad fundamental del hombre es la sensual y esta florece en la pr\u00e1ctica revolucionaria. La religi\u00f3n es el resultado de contradicciones en el mundo econ\u00f3mico y social que deben ser destruidas por la revoluci\u00f3n. De ese modo se eliminar\u00e1 a Dios que es una alienaci\u00f3n. La filosof\u00ed\u00ada de Marx inspir\u00f3 las revoluciones comunistas que, comenzando por Rusia, han producido reg\u00ed\u00admenes de terror en diversas partes del mundo.<\/p>\n<p>\u2014 Friedrich Nietzche (m.1900): La realidad central del hombre es la ambici\u00f3n del poder. Dios es un factor que limita que el hombre se desarrolle en el Uber-mensch (superhombre). Anunci\u00f3 la realidad cultural de la muerte de Dios: \u2020\u0153La creencia en el Dios de los cristianos ya no es cre\u00ed\u00adble.\u2020\u009d<\/p>\n<p>\u2014 Sigmund Freud (m.1939): Aunque t\u00e9cnicamente se consideraba agn\u00f3stico, tambi\u00e9n percib\u00ed\u00ada al Dios providencial como una \u2020\u0153proyecci\u00f3n de edipo\u2020\u009d de la debilidad humana que busca la figura del padre protector y amenazante. Complejo de edipo: En el psicoan\u00e1lisis, inclinaci\u00f3n sexual del hijo hacia el progenitor del sexo contrario, acompa\u00f1ado de hostilidad hacia el del mismo sexo. Refiri\u00e9ndose a las ni\u00f1as suele llamarse complejo de Electra. Freud rechaz\u00f3 todo lo que no se pudiese someter al laboratorio. Sin embargo nunca se tom\u00f3 el inter\u00e9s de investigar los milagros, por ejemplo, las sanaciones acontecidas en el santuario de Lourdes. Prefiri\u00f3 rechazarlos a pesar de que estos hab\u00ed\u00adan sido declarados por respetables m\u00e9dicos. Quiso establecer sus teor\u00ed\u00adas a espaldas de Dios y, lamentablemente, este prejuicio ha tenido una gran influencia en las ciencias sociales del siglo XX.<\/p>\n<p>Al final del siglo XIX, el ate\u00ed\u00adsmo defin\u00ed\u00ada a Dios como \u2020\u0153anti-humano.\u2020\u009d<\/p>\n<p>Siglo XX. Los fil\u00f3sofos existenciales como Jean-Paul Sartre (m.1980) perciben a Dios como una contradicci\u00f3n y una limitaci\u00f3n intolerable a la aut\u00e9ntica libertad humana. Los positivistas dicen que todo lo que se diga sobre Dios es tonter\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 300 a\u00f1os del milenio, ha ido creciendo vertiginosamente el n\u00famero de los que se denominan ateos o agn\u00f3sticos. Muchos otros, llevados por una total indiferencia, ni siquiera toman una posici\u00f3n ante Dios. Esta tendencia ha tenido profundo impacto en la cultura y ha engendrado \u2020\u0153la cultura de la muerte\u2020\u009d: la negaci\u00f3n del valor intr\u00ed\u00adnseco de la vida humana.<\/p>\n<p>Muchos de nuestros contempor\u00e1neos no perciben de ninguna manera esta uni\u00f3n \u00ed\u00adntima y vital con Dios o la rechazan expl\u00ed\u00adcitamente, hasta tal punto que el ate\u00ed\u00adsmo debe ser considerado entre los problemas m\u00e1s graves de esta \u00e9poca.<\/p>\n<p>San Pablo encuentra culpabilidad en la posici\u00f3n atea: \u2020\u0153En efecto, la c\u00f3lera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, est\u00e1 en ellos manifiesto: Dios se lo manifest\u00f3.<\/p>\n<p>Porque lo invisible de Dios, desde la creaci\u00f3n del mundo, se deja ver a la inteligencia a trav\u00e9s de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato coraz\u00f3n se entenebreci\u00f3: jact\u00e1ndose de sabios se volvieron est\u00fapidos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representaci\u00f3n en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadr\u00fapedos, de reptiles.<\/p>\n<p>Por eso Dios los entreg\u00f3 a las apetencias de su coraz\u00f3n hasta una impureza tal que deshonraron entre s\u00ed\u00ad sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Am\u00e9n. (Romanos 1:18-25).<\/p>\n<p>En cuanto rechaza o niega la existencia de Dios, el ate\u00ed\u00adsmo es un pecado contra la virtud de la religi\u00f3n. La imputabilidad de esta falta puede quedar ampliamente disminuida en virtud de las intenciones y de las circunstancias. En la g\u00e9nesis y difusi\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo \u2020\u0153puede corresponder a los creyentes una parte no peque\u00f1a; en cuanto que, por descuido en la educaci\u00f3n para la fe, por una exposici\u00f3n falsificada de la doctrina, o tambi\u00e9n por los defectos de su vida religiosa, moral y social, puede decirse que han velado el verdadero rostro de Dios y de la religi\u00f3n, m\u00e1s que revelarlo.\u2020\u009d<\/p>\n<p>Con frecuencia el ate\u00ed\u00adsmo se funda en una concepci\u00f3n falsa de la autonom\u00ed\u00ada humana, llevada hasta el rechazo de toda dependencia respecto a Dios. Sin embargo, \u2020\u0153el reconocimiento de Dios no se opone en ning\u00fan modo a la dignidad del hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el mismo Dios.\u2020\u009d \u2020\u0153La Iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos m\u00e1s profundos del coraz\u00f3n humano.\u2020\u009d<\/p>\n<p>Los creyentes tambi\u00e9n somos culpables si damos mal ejemplo o falsificamos la doctrina.<\/p>\n<p>Una teor\u00ed\u00ada que hace del lucro la norma exclusiva y el fin \u00faltimo de la actividad econ\u00f3mica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social. Un sistema que \u2020\u0153sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organizaci\u00f3n colectiva de la producci\u00f3n\u2020\u009d es contrario a la dignidad del hombre. Toda pr\u00e1ctica que reduce a las personas a no ser m\u00e1s que medios con vistas al lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatr\u00ed\u00ada del dinero y contribuye a difundir el ate\u00ed\u00adsmo. \u2020\u0153No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u2020\u009d (Mt 6:24; Lc 16:13).<\/p>\n<p>La Iglesia ha rechazado las ideolog\u00ed\u00adas totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al \u2020\u0153comunismo\u2020\u009d o \u2020\u0153socialismo.\u2020\u009d Por otra parte, ha rechazado en la pr\u00e1ctica del \u2020\u0153capitalismo\u2020\u009d el individualismo y la primac\u00ed\u00ada absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano. La regulaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada por la sola planificaci\u00f3n centralizada pervierte en su base los v\u00ed\u00adnculos sociales; su regulaci\u00f3n \u00fanicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque \u2020\u0153existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado.\u2020\u009d Es preciso promover una regulaci\u00f3n razonable del mercado y de las iniciativas econ\u00f3micas, seg\u00fan una justa jerarqu\u00ed\u00ada de valores y con vistas al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Escribe un Ateo Irritado: Aun no puedo creer que existan personas tan est\u00fapidas como para no darse cuenta de que toda su vida se basa en la creencia en algo que claramente (y lamentablemente para algunos) No Existe. Dios es una invenci\u00f3n del ser humano. No es nada mas que una excusa para que la vida sea as\u00ed\u00ad, y esto me parece realmente pat\u00e9tico. Realmente me molesta que las personas sean tan poco conscientes de que Todo lo que nos sucede es exclusivamente nuestra responsabilidad, no de un pseudo ser superior que lo tiene todo planeado y si realmente hubiese un ser as\u00ed\u00ad \u00bfrealmente le importar\u00ed\u00ada nuestra existencia? Pi\u00e9nselo. Personas como Ud. no son nada mas que mentes confundidas, d\u00ed\u00adgale adi\u00f3s a su mundo de fantas\u00ed\u00ada y viva la Realidad.<\/p>\n<p>Respuesta: Usted acaba de llamar \u2020\u0153est\u00fapidos\u2020\u009d a infinidad de genios de todos los siglos, entre ellos a Alberto Magno (doctor universal de ciencias naturales), Galileo Galilei (quien muri\u00f3 de avanzada edad siendo un fiel cristiano), Albert Einstein (creyente en Dios), Prof. Jerome Lejeune (experto de fama internacional en el campo de la gen\u00e9tica), Prof. Louis Pasteur (devoto cristiano, sus descubrimientos en microbiolog\u00ed\u00ada han salvado a millones de personas), Miguel Cervantes (literatura)&#8230; la lista es interminable. El creer o no en Dios no depende de la inteligencia sino de la gracia y de la virtud de la humildad. Pobre del sabio que cae en la soberbia, pues no puede ver lo que est\u00e1 al alcance de los ni\u00f1os. Cae as\u00ed\u00ad en la peor necedad. Sin embargo, el sabio que se mantiene humilde es capaz de profundizar en los misterios de Dios. La fe en Dios no quita nuestra responsabilidad como usted piensa. Al contrario, Dios nos responsabiliza de nuestras acciones por la que tendremos que dar cuentas en el juicio final. La creencia en Dios no es una opini\u00f3n sino fruto de la experiencia de la realidad interpretada a la luz de la gracia que Dios nos da. El creyente no puede agotar el infinito misterio de Dios pero si se adentra en este misterio al observar la naturaleza con toda su belleza, su orden, su funcionalidad. Esta nos habla del creador, como quien observa una obra de arte y se maravilla del genio del artista. Adem\u00e1s, Dios, en su infinito amor se ha dado a conocer, comenzando con Abraham y culminando con Jesucristo. Es lo que llamamos \u2020\u0153revelaci\u00f3n divina.\u2020\u009d El hombre es capaz con la gracia de abrir su coraz\u00f3n en oraci\u00f3n y descubrir la sabidur\u00ed\u00ada de esta revelaci\u00f3n. Dios, como Padre infinitamente bueno desea que conozcamos Su amor y confiemos en El. Es por eso que envi\u00f3 a Su Hijo Unico, Jesucristo al mundo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa en nuestros corazones para comunicarnos esta verdad y hacernos capaces de vivir una vida nueva como hijos de Dios. Comprendo que usted no ha tenido esa experiencia. \u00bfSer\u00e1 por eso que tiene la compulsi\u00f3n de arremeter contra los creyentes? Su ceguera tiene cura. La medicina se llama \u2020\u0153humildad.\u2020\u009d<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Apolog\u00e9tico<\/b><\/p>\n<p>(Sin Dios) No cree en la existencia de Dios, como el Comunismo.<\/p>\n<p> &#8211; Son inexcusables esos malvados, Rom 1:18-32.<\/p>\n<p> &#8211; Son insensatos. \u00abDice el insensato en su coraz\u00f3n: No hay Dios\u00bb, Sal 14:1 : &#8211; \u00abPreguntadle a las bestias\u00bb, Job 12:7-9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Naturaleza y origen del ate\u00ed\u00adsmo<\/p>\n<p>\tEspecialmente desde el sigo XVIII se plantea, particularmente en el occidente \u00abcristiano\u00bb, la negaci\u00f3n de Dios o del \u00abtema\u00bb de Dios el \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb. A veces ha sido m\u00e1s bien el rechazo del modo como se ha presentado a Dios en la reflexi\u00f3n humana o en la pr\u00e1ctica religiosa. El ate\u00ed\u00adsmo sigue siendo una manera de expresar la preocupaci\u00f3n sobre Dios.<\/p>\n<p>\tLas causas actuales del ate\u00ed\u00adsmo, aparte de las hist\u00f3ricas, pueden ser las siguientes \u00abLa reacci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica contra la religiones\u00bb, la deformaci\u00f3n de la conciencia respecto a los principios morales, el humanismo radical que hace del hombre un absoluto, el bienestar material a ultranza, la vida no ejemplar de los creyentes, el concepto abstracto de Dios, etc. Una vida \u00abcristiana\u00bb no coherente puede haber \u00abvelado m\u00e1s que revelado el genuino rostro de Dios y de la religi\u00f3n\u00bb (GS 19).<\/p>\n<p>\tDiversas corrientes<\/p>\n<p>\tEl ate\u00ed\u00adsmo \u00abes uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s graves de nuestro tiempo\u00bb (GS 19). Pero hay muchas formas de ate\u00ed\u00adsmo, desde la negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios, hasta el agnosticismo, la duda, la indiferencia religiosa, el relativismo, el valor absoluto de los descubrimientos cient\u00ed\u00adficos, la autonom\u00ed\u00ada total del hombre, etc.<\/p>\n<p>\tEn alguna corrientes filos\u00f3ficas de los dos \u00faltimos siglos no ha faltado la tendencia a la emancipaci\u00f3n total del hombre respecto a toda \u00abalienaci\u00f3n\u00bb (Hegel). Esa autonom\u00ed\u00ada total del hombre conllevar\u00ed\u00ada una liberaci\u00f3n de todo condicionamiento religioso. En el terreno econ\u00f3mico y social, se quiso partir de una \u00aban\u00e1lisis de la realidad\u00bb que liberara de toda alienaci\u00f3n religiosa, por ser la religi\u00f3n el opio del pueblo (marxismo). A veces se ha querido hacer de esa opini\u00f3n un derecho a imponerla, a modo de excluir, por medio de leyes, todo cuanto se refiere a Dios. Todo ate\u00ed\u00adsmo quiere ser una afirmaci\u00f3n de un absoluto que no es Dios la materia, la realidad, el hombre, la historia&#8230;<\/p>\n<p>\tEstas diversas corrientes del ate\u00ed\u00adsmo han ido disminuyendo por carecer de base cultural fuerte. El problema consiste en el concepto de relaci\u00f3n del hombre con Dios. El ate\u00ed\u00adsmo seguir\u00e1 surgiendo con diversas expresiones siempre que el hombre se quiera contraponer a Dios, como para liberarse de una imposici\u00f3n. La l\u00ed\u00adnea de soluci\u00f3n se encuentra en toda la Escritura y, de modo especial, en el evangelio la relaci\u00f3n yo-t\u00fa con Dios no est\u00e1 basada en una imposici\u00f3n, sino en el amor, porque Dios es Amor, el Dios de la Alianza.<\/p>\n<p>\tCompromisos misioneros de la comunidad creyente<\/p>\n<p>\tEl ate\u00ed\u00adsmo y agnosticismo actuales son fruto de un proceso hist\u00f3rico de cr\u00ed\u00adtica, no tanto directamente contra Dios, cuanto contra las creencias religiosas y sus expresiones intelectuales. La actitud de la Iglesia respecto al ate\u00ed\u00adsmo se concreta en afirmar la dignidad y libertad humana a la luz de Dios Amor, en explicar que \u00abla esperanza escatol\u00f3gica no merma la importancia de las tareas temporales\u00bb (GS 21), en presentar un testimonio cristiano por parte de testigos cre\u00ed\u00adbles. \u00abA la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado con la continua renovaci\u00f3n y purificaci\u00f3n propias bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>\tAnte un hombre que se ha rebelado contra lo que le parec\u00ed\u00ada ser caricaturas intelectuales o estructurales sobre Dios, hay que presentarle una vida evang\u00e9lica que demuestre haber tenido experiencia de Dios. Ning\u00fan coraz\u00f3n humano honesto ha rechazado nunca el Dios descrito en la Escritura, manifestado en la persona de Jes\u00fas y testimoniado por los santos. Propiamente hoy la pregunta que se hace a todo creyente es la siguiente \u00bfqu\u00e9 experiencia se puede tener de Dios, cuando parece que calla y est\u00e1 ausente?&#8230; A esta pregunta no se puede responder adecuadamente con s\u00f3lo teor\u00ed\u00adas y conceptos sobre Dios.<\/p>\n<p>Referencias Agnosticismo, b\u00fasqueda de Dios, conocimiento de Dios, Dios, experiencia de Dios, postmodernidad, raz\u00f3n, ver a Dios.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 19-21; CEC 29, 2123-2126.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo (Madrid, Cristiandad, 1971); AA.VV., Diagnosi dell&#8217;ateismo contemporaneo (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1980); AA.VV., Evangelizzazione e Ateismo (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1981); AA.VV., El problema del ate\u00ed\u00adsmo (Salamanca 1967); G.M. COTHIER, Horizons de l&#8217;ath\u00e9isme (Paris 1969); G. GIRARDI, El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo (Madrid 1971-1973); L. KOLAKOWSKI, Si Dios no existe (Madrid. Tecnos, 1985); H. K\u00dcNG, \u00bfExiste Dios? (Madrid 1978); J. LACROIX, El sentido del ate\u00ed\u00adsmo moderno (Barcelona 1964); H. de LUBAC, El drama del humanismo ateo (Madrid 1967); J. de S. LUCAS, Dios, horizonte del hombre ( BAC, Madrid, 1994) cap. VI.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En el A. T. el ate\u00ed\u00adsmo es pr\u00e1cticamente desconocido. No se niega nunca la existencia de Dios. Se niega, a lo sumo, que intervenga en la historia. En el N. T. el ateo es el que con sus obras niega, en la pr\u00e1ctica, la existencia de Dios (fit 1,16) o el que claramente, con sus palabras y con su conducta, se sit\u00faa en abierta oposici\u00f3n a Jes\u00fas (Mt 10,33; Lc 12,9); el que de una manera decidida no quiere reconocerle como Mes\u00ed\u00adas o incluso lo niega abiertamente (Act 3,13; 1 Jn 2,22). Negar a Jes\u00fas es negar al mismo Dios, pues el Padre y el Hijo son una misma cosa (Jn 10,30), el Padre est\u00e1 en El y El est\u00e1 en el Padre (Jn 10,38; 14,10. 20), y \u00abel que no honra al Hijo, no honra al Padre\u00bb Jn 5,23); el que aborrece al Hijo, aborrece al Padre (Jn 15,23), y el que no conoce ni reconoce al Hijo, tampoco reconoce al Padre (Jn 8,19).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Enfoque general.-II. Ate\u00ed\u00adsmo antiguo: tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y budismo.-III. Ate\u00ed\u00adsmo moderno: ate\u00ed\u00adsmo como emancipaci\u00f3n: 1. Ate\u00ed\u00adsmo como proyecto ilustrado; 2. Ate\u00ed\u00adsmo de la sospecha: a. Ate\u00ed\u00adsmo marxista, b. La \u00abmuerte de Dios\u00bb, c. Dios como enfermedad e ilusi\u00f3n; 3. Ate\u00ed\u00adsmo de masas.-IV. Ate\u00ed\u00adsmo y Dios Trinitario<\/p>\n<p>I. Enfoque general<br \/>\nEl ate\u00ed\u00adsmo constituye, en cualquiera de las modalidades en que se entienda as\u00ed\u00ad mismo y se presente a la comunidad humana, un serio desaf\u00ed\u00ado a la fe en el Dios cristiano. Un desafio que debe afrontar con total honradez y no esquivar, altiva o apocadamente, mediante una apolog\u00e9tica desarrollada ad hoc, pero que s\u00f3lo se sostiene en el interior de las propias estructuras de plausibilidad de la fe.<\/p>\n<p>En el ate\u00ed\u00adsmo est\u00e1 en juego, siempre, lo m\u00e1s importante para la fe: la cuesti\u00f3n de Dios, m\u00e1s a\u00fan, Dios mismo, su sentido o sinsentido para la vida de los hombres, para la entera realidad. Ahora bien, esa implicaci\u00f3n muestra ya que el significado del t\u00e9rmino y del fen\u00f3meno del ate\u00ed\u00adsmo es relativo, dependiente del significado que se d\u00e9 al t\u00e9rmino y a la realidad misma de Dios. El ate\u00ed\u00adsmo es realidad segunda, derivada, tanto hist\u00f3rica como sistem\u00e1ticamente. En el principio era Dios, mejor, eran los dioses, y s\u00f3lo despu\u00e9s vino su negaci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 Dios se niega en el ate\u00ed\u00adsmo? Y, \u00bfpor qu\u00e9 se le niega?<\/p>\n<p>II. Ate\u00ed\u00adsmo antiguo: tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y budismo<br \/>\nAte\u00ed\u00adsmo en sentido pleno y riguroso, absoluto, es un fen\u00f3meno moderno. En la antig\u00fcedad el ate\u00ed\u00adsmo o, mejor, las diferentes formas de ate\u00ed\u00adsmo son en general relativas y tienen fundamentalmente un sentido negativo. No se concibe a\u00fan una existencia sin Dios o sin dioses. La cuesti\u00f3n no es su existencia o no existencia, sino su identidad: no si Dios existe, sino qu\u00e9 Dios es el verdadero. El desaf\u00ed\u00ado a la fe no viene entonces del ate\u00ed\u00adsmo, sino de la idolatr\u00ed\u00ada, y el mismo ate\u00ed\u00adsmo toma con frecuencia la forma de lucha contra la idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad es, por ejemplo, en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. No se conoce all\u00ed\u00ad la alternativa te\u00ed\u00adsmo-ate\u00ed\u00adsmo, creencia-increencia. El problema o la cuesti\u00f3n de Dios, que constantemente emerge en ella, se plantea siempre en el horizonte de la creencia, nunca fuera o de espaldas a ella. La cuesti\u00f3n que se debate no es \u00absi Dios existe\u00bb, sino \u00abd\u00f3nde est\u00e1 Dios\u00bb, m\u00e1s exactamente, \u00abd\u00f3nde est\u00e1 tu Dios\u00bb, como desafio a la existencia del pueblo que conf\u00ed\u00ada en \u00e9l como su Liberador&#8217;. El reto al que se enfrenta el monote\u00ed\u00adsmo prof\u00e9tico no es, pues, el ate\u00ed\u00adsmo, sino la idolatr\u00ed\u00ada, la manipulaci\u00f3n de Dios, o de los dioses, por intereses del poder y la riqueza. La lucha de los profetas no es contra la afirmaci\u00f3n de una existencia sin Dios, sino una lucha de dioses, el combate del Dios de la vida contra los \u00ed\u00addolos de la muerte, del Dios de la justicia que defiende a los d\u00e9biles y a los pobres contra los \u00ed\u00addolos del poder y la riqueza que se alimentan de la sangre del pueblo. La respuesta del necio: \u00abNo hay Dios\u00bb (Sal 14,1) no es la respuesta del que no cree en Dios, sino del que, creyendo en los \u00ed\u00addolos, subyuga la fe en Dios a la pr\u00e1ctica de la injusticia, como dir\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s tarde San pablo (Rom 1,18s)&#8217;.<\/p>\n<p>Paralela a esta lucha de los profetas contra los \u00ed\u00addolos de muerte se da, en torno al \u00abeje del tiempo\u00bb (Jaspers) que marca un paso decisivo hacia la interiorizaci\u00f3n de la creencia, la obra de purificaci\u00f3n de la religi\u00f3n brahm\u00e1nica por parte de Gautama, el Buda. Para muchos estudiosos del budismo esta obra de purificaci\u00f3n culmina en el \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb, en una fe sin Dios&#8217;. Pero es evidente que aqu\u00ed\u00ad tampoco nos encontramos con la experiencia del vac\u00ed\u00ado absoluto de Dios, como en la Modernidad, sino m\u00e1s bien con la experiencia de su absoluta transcendencia que rompe todos los moldes de nuestro conocimiento y de nuestro hablar de \u00e9l, y por tanto, de alg\u00fan modo, con la misma experiencia de b\u00fasqueda del verdadero Dios que encontramos en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>En las coordenadas de lucha por el verdadero Dios se ha de situar tambi\u00e9n la experiencia martirial de los primeros cristianos. No se ha tomado absolutamente en serio, sobre todo en sus consecuencias tanto para la comprensi\u00f3n del verdadero problema del ate\u00ed\u00adsmo como para la fe en el genuino Dios cristiano, el hecho de que dichos cristianos fueran acusados de \u00abateos\u00bb por la religi\u00f3n dominante, por el polite\u00ed\u00adsmo de Estado. Como en la mayor parte de los procesos contra la impiedad (asebeia) en aquel momento hist\u00f3rico, aquella acusaci\u00f3n no ten\u00ed\u00ada por objeto la negaci\u00f3n te\u00f3rica de Dios, sino la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica del sistema de poder legitimado en su nombre, es decir, la negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la idolatr\u00ed\u00ada&#8217;. La cuesti\u00f3n de Dios era una cuesti\u00f3n eminentemente pol\u00ed\u00adtica tanto para los acusadores como para los acusados, s\u00f3lo que mientras para aqu\u00e9llos lo que en ella estaba en juego era el poder, para \u00e9stos era la vida y la plenitud de sentido. La fe en la Trinidad, en el Dios cristiano, result\u00f3 peligrosa para el sistema de poder, y en raz\u00f3n de ello fue acusada de \u00abatea\u00bb, de imp\u00ed\u00ada&#8217;. Era la primera vez, pero no ser\u00ed\u00ada la \u00faltima, que la fe en el Dios cristiano ejerc\u00ed\u00ada esta funci\u00f3n \u00abatea\u00bb, es decir, liberadora frente a los \u00ed\u00addolos de muerte.<\/p>\n<p>III. Ate\u00ed\u00adsmo moderno: ate\u00ed\u00adsmo como emancipaci\u00f3n<br \/>\nMuy otra es la realidad y el significado del ate\u00ed\u00adsmo moderno. Aqu\u00ed\u00ad estamos ya ante un ate\u00ed\u00adsmo riguroso, con pretensi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de serlo, como proyecto de comprensi\u00f3n y realizaci\u00f3n de la existencia humana y de la entera realidad al margen, y normalmente en contra, de la afirmaci\u00f3n de Dios. El ate\u00ed\u00adsmo moderno nace y se propone como proyecto emancipador alternativo frente a la creencia, frente a la fe en Dios o en los dioses, y por consiguiente como negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, de la realidad de Dios en tanto que realidad significativa para la existencia humana.<\/p>\n<p>1. EL ATE\u00ed\u008dSMO COMO PROYECTO ILUSTRADO. Esta pretensi\u00f3n emancipadora-humanista marca pr\u00e1cticamente todos los pasos del proceso del ate\u00ed\u00adsmo moderno. El programa liberador de la Ilustraci\u00f3n, por ejemplo, desde los primeros intentos de afirmaci\u00f3n de la raz\u00f3n, la ciencia, la conciencia y la autonom\u00ed\u00ada humana frente a la heteronom\u00ed\u00ada de la fe en un Dios opresivo hasta su madurez filos\u00f3fica en Kant, se vio ensombrecido por la absolutizaci\u00f3n de esos mismos componentes esenciales de la realidad humana en diferentes autores y sistemas. El trono del Dios opresivo negado pasan a ocuparlo la raz\u00f3n, la naturaleza, la materia, la raz\u00f3n de Estado: sustitutos divinizados que, en su hybris emancipadora, terminan por subyugar a los mismos hombres que la negaci\u00f3n de Dios pretend\u00ed\u00ada liberar&#8217;.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n m\u00e1s coherente de la Ilustraci\u00f3n fue, m\u00e1s all\u00e1 de sus tambi\u00e9n evidentes l\u00ed\u00admites, la filosof\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtico-pr\u00e1ctica de Kant. En ella, como es sabido, Kant destruye las bases del te\u00ed\u00adsmo cl\u00e1sico, o teolog\u00ed\u00ada natural, al reducir el conocimiento posible a los l\u00ed\u00admites de la finitud; pero al mismo tiempo y por la misma raz\u00f3n quita tambi\u00e9n toda base racional al ate\u00ed\u00adsmo, abriendo con ello el camino a la fe&#8217;. Sin lugar a dudas, Kant liber\u00f3 con su cr\u00ed\u00adtica la fe en Dios de la constante amenaza de idolatr\u00ed\u00ada, de la peligrosa tendencia a reducir a Dios a un objeto de nuestro conocimiento&#8217;. En este sentido, su cr\u00ed\u00adtica empalma, si bien en un nivel diferente, con la intenci\u00f3n de aquel ate\u00ed\u00adsmo liberador de la fe genuina en el Dios transcendente frente a los \u00ed\u00addolos, que vimos en los profetas y en los primeros cristianos.<\/p>\n<p>Pero la cr\u00ed\u00adtica kantiana, como toda la Ilustraci\u00f3n, es un arma de dos filos. Con ella se abri\u00f3 tambi\u00e9n, en efecto, el camino a la afirmaci\u00f3n absoluta de la raz\u00f3n frente a la realidad de Dios, en contra, ciertamente, de la intenci\u00f3n del mismo Kant. En un principio, este paso fatal se dio en defensa de la propia transcendencia de Dios, como en Fichte, lo que motiv\u00f3 el famoso \u00abdebate sobre el ate\u00ed\u00adsmo\u00bb que hizo tambalear al poder pol\u00ed\u00adtico, ya ilustrado, y del que termin\u00f3 siendo v\u00ed\u00adctima, como siempre, el m\u00e1s d\u00e9bil, el defensor no del poder, sino de la transcendencia de Dios\u00bb. Hegel sali\u00f3 al paso de esta fatal consecuencia de ate\u00ed\u00adsmo de la raz\u00f3n moderna con un gigantesco esfuerzo por reconciliarla con una nueva afirmaci\u00f3n<br \/>\n2. EL ATE\u00ed\u008dSMO DE LA SOSPECHA. El p\u00f3rtico de entrada, el \u00abr\u00ed\u00ado de fuego\u00bb (Feuerbach) que da paso a esta reducci\u00f3n total de la teolog\u00ed\u00ada a antropolog\u00ed\u00ada, de Dios al hombre, es la provocadora cr\u00ed\u00adtica de La esencia del cristianismo, de L. Feuerbach. En ella se inicia el camino de la sospecha b\u00e1sica y sistem\u00e1tica de que tras el fen\u00f3meno de la religi\u00f3n, de la fe en Dios, no hay m\u00e1s realidad que el hombre mismo, pero el hombre enfermo, alienado, enajenado de s\u00ed\u00ad mismo, perdido. \u00abLa religi\u00f3n, por lo menos la cristiana, -escribe- es la relaci\u00f3n del hombre consigo mismo, o, mejor dicho, con su esencia, pero considerada como una esencia extra\u00f1a.\u00bb El pathos de la Ilustraci\u00f3n, la respuesta de la Esfinge: \u00ab\u00c2\u00a1Es el hombre!\u00bb, se manifiesta aqu\u00ed\u00ad con toda su violencia, pero tambi\u00e9n con todo su potencial emancipador, humanista. Aquella hybris prometeica viciar\u00e1 toda sospecha ulterior, pero esta intenci\u00f3n humanista obliga a pensar cu\u00e1n lejos deb\u00ed\u00ada estar la fe en el Dios cristiano-trinitario de su original funci\u00f3n liberadora para dar pie a semejante sospecha y denuncia.<\/p>\n<p>a. Ate\u00ed\u00adsmo marxista. La reducci\u00f3n filos\u00f3fica feuerbachiana de la teolog\u00ed\u00ada a antropolog\u00ed\u00ada se transforma en Carlos Marx en un proyecto cr\u00ed\u00adtico-pr\u00e1ctico, es decir, pol\u00ed\u00adtico, de atajar las ra\u00ed\u00adces deesa fatal proyecci\u00f3n por la que el hombre se desangra a s\u00ed\u00ad mismo, transfiere su propia esencia a la ilusoria realidad hipostasiada de Dios. Esas ra\u00ed\u00adces -cosa que no vio Feuerbach y por eso se qued\u00f3 en un ate\u00ed\u00adsmo filos\u00f3fico abstracto, en un antite\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico- est\u00e1n para Marx en la miseria real, en la injusticia social que oprime a los hombres conden\u00e1ndolos a una vida de perros. No basta por tanto con negar te\u00f3ricamente la proyecci\u00f3n religiosa de Dios; es necesario atajar la ra\u00ed\u00adz de la que brota. Dios es creaci\u00f3n humana, pero no gratuita y caprichosa, sino necesaria y resistente mientras dure la miseria real que la provoca. \u00abLa religi\u00f3n es el suspiro de la criatura oprimida&#8230;, el coraz\u00f3n de un mundo sin coraz\u00f3n&#8230;\u00bb\u00bb Marx da con esta visi\u00f3n un paso decisivo m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00ed\u00adtica ilustrada, coyuntural y anecd\u00f3tica, y de la cr\u00ed\u00adtica feuerbachiana, radical pero a\u00fan abstracta, a la religi\u00f3n y establece un modo de cr\u00ed\u00adtica pr\u00e1ctico-pol\u00ed\u00adtica de considerable objetividad y de una enorme y respetable carga emancipadora y humana, dif\u00ed\u00adciles de superar. En realidad, la cr\u00ed\u00adtica propiamente marxiana no es tanto a la religi\u00f3n (como en Feuerbach, que la concluye) cuanto a la tierra, al humus que la alimenta: \u00abLa cr\u00ed\u00adtica del cielo se convierte en la cr\u00ed\u00adtica de la tierra&#8217;.<\/p>\n<p>Por supuesto, en la base de esta cr\u00ed\u00adtica a la tierra est\u00e1 la convicci\u00f3n materialista-ilustrada, compartida con todo materialista riguroso desde Epicuro a Feuerbach, de que el hombre es el \u00fanico Dios para el hombre, y esta convicci\u00f3n va a determinar el horizonte final de la cr\u00ed\u00adtica: superada la miseria real, la religi\u00f3n, la proyecci\u00f3n \u00abDios\u00bb desaparecer\u00e1, caer\u00e1 por su propio peso y la esencia del hombre retornar\u00e1 a su propio hogar: al hombre&#8217;. En lo cual no tendr\u00ed\u00ada por qu\u00e9 haber dogmatismo duro, si se presentara como mera hip\u00f3tesis sujeta a contrastaci\u00f3n. Pero en Marx la convicci\u00f3n materialista-ilustrada (en el fondo, burguesa) y feuerbachiana va m\u00e1s all\u00e1 de esta postura razonable y determina que donde hay religi\u00f3n necesariamente hay escisi\u00f3n, alienaci\u00f3n humana, hay una \u00abfalta\u00bb que es preciso superar. Y aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad hay dogmatismo puro y duro, pero no es propiamente marxiano, sino m\u00e1s bien ilustrado-burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s directa a la religi\u00f3n tiene sentido y lugar en Marx en la medida en que ella juega en la sociedad (burguesa) un papel encubridor y legitimador de la miseria real, de la injusticia misma que la produce: es decir, en cuanto ideolog\u00ed\u00ada del sistema social, pol\u00ed\u00adtico y econ\u00f3mico, de turno; en su caso, del sistema burgu\u00e9s-capitalista. La cr\u00ed\u00adtica propiamente marxiana es la cr\u00ed\u00adtica al cristianismo moderno, al protestantismo, en cuanto conciencia invertida del sistema burgu\u00e9s capitalista, en cuanto \u00abculto del hombre abstracto\u00bb, en estrecho paralelismo con el fetichismo de la mercanc\u00ed\u00ada que domina en el sistema capitalista. Una cr\u00ed\u00adtica, como puede apreciarse, que no tiene mucho de ingeniosa y arbitraria, sino que da justamente en una herida muy grave y muy sensible del cristianismo, de la fe en el Dios cristiano, de quien dijo Jes\u00fas que no se le puede servir al mismo tiempo que al dinero (Mt 6,24). Arbitrario puede ser el an\u00e1lisis de las relaciones concretas entre el dinero y la Trinidad, pero en modo alguno la cr\u00ed\u00adtica a la funci\u00f3n ideol\u00f3gica del cristianismo, por lo tanto a la fe en el Dios cristiano trinitario, en la consolidaci\u00f3n, transfiguraci\u00f3n y legitimaci\u00f3n del sistema burgu\u00e9s capitalista que engendr\u00f3 tanta miseria real y tanto sufrimiento humano.<\/p>\n<p>Esto es preciso reafirmarlo, desde la perspectiva justamente de la fe en el Dios cristiano, en momentos hist\u00f3ricos, como el actual, en que, paralelamente al derrumbamiento del socialismo real, en sectores neoconservadores se vuelve a manipular esa misma fe en el Dios cristiano para legitimar el sistema burgu\u00e9s capitalista como \u00fanica salida racional en la reproducci\u00f3n de la existencia material humana. Persiste por tanto el blanco de la cr\u00ed\u00adtica marxiana a la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Reafirmar este momento de verdad de la cr\u00ed\u00adtica marxiana no implica, sin embargo, ignorar que la perspectiva de la propuesta de Marx, y en concreto la constituci\u00f3n del proletariado en sujeto liberador-redentor de la humanidad y de la historia, a\u00fan cuando formalmente asumiera categor\u00ed\u00adas y esquemas del cristianismo, fuera muy otra, incluso radicalmente opuesta a la del Dios de Jes\u00fas: perspectiva del poder, de la clase hegem\u00f3nica del futuro, no perspectiva del siervo de Dios, pobre y solidario con los pobres. Pero ello no invalida el hecho desafiante de que su cr\u00ed\u00adtica puso certeramente el dedo en una llaga de la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la fe en el Dios cristiano.<\/p>\n<p>b. La \u00abmuerte de Dios&#8217;: Con todo, el ate\u00ed\u00adsmo moderno llega a su madurez en Nietzsche. En Nietzsche se toma conciencia de que la fe en Dios, en un s\u00f3lo Dios, que ha sostenido no s\u00f3lo la religi\u00f3n, sino la entera cultura occidental desde Plat\u00f3n, en cuanto interpretaci\u00f3n que escinde, desdobla y niega la realidad terrenal, la vida en su desbordante, ilimitado fluir, est\u00e1 tocando a su fin. Nietzsche se limita, en principio, a levantar acta de este acontecimiento crucial que ha madurado la historia: la \u00abmuerte de Dios\u00bb, y con ella, el derrumbamiento de la entera visi\u00f3n de la realidad que sustentaba la fe en Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 Dios es el que muere en esta buena-mala noticia nietzscheana? En principio, tambi\u00e9n el Dios de Plat\u00f3n y del te\u00ed\u00adsmo filos\u00f3fico, el Dios del poder de la raz\u00f3n (que es a la vez la raz\u00f3n del poder), no el Dios de Jes\u00fas, el Dios cristiano. En este sentido, la noticia de Nietzsche es \u00abbuena noticia\u00bb, liberadora, humanista, a\u00fan cuando ella implique una cr\u00ed\u00adtica demoledora al cristianismo en cuanto concreci\u00f3n ejemplar de la negaci\u00f3n de la vida en nombre de Dios. La \u00abmuerte de Dios\u00bb expresa, por muy escandaloso que parezca, una gran oportunidad para la fe: la oportunidad de liberarse de los \u00ed\u00addolos y de redescubrir el rostro genuino de Dios como Dios de la vida, de los hombres, de la tierra. Este ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche empalma con la mejor intenci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica \u00abatea\u00bb de los profetas y de los primeros cristianos contra los \u00ed\u00addolos.<\/p>\n<p>Pero el ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche no queda ah\u00ed\u00ad, evidentemente. Al proclamar la noticia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, Nietzsche est\u00e1 expresando tambi\u00e9n la reducci\u00f3n de toda la realidad a la realidad material, terrena, a la vida en su infinito devenir. El ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche se hace aqu\u00ed\u00ad masivo. De esto tampoco hay duda. Pero incluso en esta expresi\u00f3n radical, esa visi\u00f3n atea de la realidad tiene un sentido liberador parala fe en el Dios cristiano. En realidad, la visi\u00f3n dionis\u00ed\u00adaca de la realidad es, m\u00e1s que una visi\u00f3n \u00abatea\u00bb, una visi\u00f3n polite\u00ed\u00adsta de la misma, una visi\u00f3n que pretende respetar y afirmar la vida en su infinito y variado fluir, en contra de aquella interpretaci\u00f3n religiosa-cultural que ha sesgado la realidad en nombre de Dios.<\/p>\n<p>Por otra parte, el ate\u00ed\u00adsmo moderno llega a su madurez en Nietzsche porque en \u00e9l no s\u00f3lo se toma conciencia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, sino tambi\u00e9n de sus consecuencias. El ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche, a diferencia del ate\u00ed\u00adsmo diletante, es tremendamente serio: no admite suced\u00e1neos en el lugar vac\u00ed\u00ado dejado por Dios. La \u00abmuerte de Dios\u00bb, no s\u00f3lo la epocal, sino sobre todo la radical, ha de comportar la muerte de todos los \u00ed\u00addolos. Nietzsche toma conciencia de ello y se aterra: \u00ab\u00bfC\u00f3mo fuimos capaces de bebernos todo el mar? \u00bfQui\u00e9n nos dio la esponja para borrar \u00ed\u00adntegro el horizonte? \u00bfQu\u00e9 hicimos cuando desatamos la tierra de su sol? \u00bfHacia d\u00f3nde se mueve esa tierra en este momento? \u00bfD\u00f3nde vamos nosotros? \u00bfLejos del sol? \u00bfNo nos precipitamos al abismo? Pero, \u00bfhay acaso un arriba y un abajo? \u00bfNo erramos m\u00e1s bien a trav\u00e9s de una nada infinita? \u00bfNo nos echa su aliento el vac\u00ed\u00ado? \u00bfNo se ha hecho m\u00e1s fr\u00ed\u00ado? \u00bfNo nos invade la noche, y nada m\u00e1s que la noche?\u00bb. El ate\u00ed\u00adsmo honrado y consecuente no es un juego.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfes Nietzsche de verdad consecuente con su ate\u00ed\u00adsmo? Lo que debe surgir tras la \u00abmuerte de Dios\u00bb es el superhombre. Pero, \u00bfqu\u00e9 es el superhombre? \u00bfEs justamente el hombre que es capaz. de vivir con absoluta radicalidad el ate\u00ed\u00adsmo, sin \u00ed\u00addolos ni consuelo alguno? Si as\u00ed\u00ad fuera, como tienden a interpretar unos, el ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche ser\u00ed\u00ada un serio desaf\u00ed\u00ado a la fe en el Dios cristiano. Si, por el contrario, el superhombre fuera la encarnaci\u00f3n de la nueva \u00abvoluntad de poder\u00bb, estar\u00ed\u00adamos en los ant\u00ed\u00adpodas de la visi\u00f3n de ese Dios, y el ate\u00ed\u00adsmo de Nietzsche, incluso en su forma atenuada de polite\u00ed\u00adsmo, ser\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la madurez de la voluntad autoafirmativa de la Modernidad.<\/p>\n<p>c. Dios como enfermedad e ilusi\u00f3n. La noticia de la \u00abmuerte de Dios\u00bb no trajo consigo el fin inmediato de la religi\u00f3n. Quedaba a\u00fan una ra\u00ed\u00adz por cortar, seg\u00fan descubri\u00f3 Freud: la interioridad misma del hombre. El psicoan\u00e1lisis freudiano constituye la tercera y \u00faltima sospecha que elimina toda base racional a la fe en Dios. Esta se revela ahora como salida ilusoria que la criatura impotente busca a sus conflictos y patolog\u00ed\u00adas interiores, incapaz de asumir la dura realidad y de vivir de la sola raz\u00f3n31. La fe en Dios es huida de la realidad y refugio en el Padre Todopoderoso que sale al paso de la impotencia de su criatura, pero que no la libera de ella. La fe en Dios pertenece a la infancia de la humanidad. El futuro, la madurez, es de la raz\u00f3n, es decir, de la ciencia\u00bb.<\/p>\n<p>El ate\u00ed\u00adsmo de Freud pone el dedo en la llaga m\u00e1s sensible, m\u00e1s personal de la fe en Dios y la somete a una honda, dolorosa revisi\u00f3n, de la que pueden salir purificadas tanto la fe como la imagen de Dios. Pero en Freud mismo, el an\u00e1lisis sucumbe a la fascinaci\u00f3n de la raz\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, reduce toda esperanza a deseo patol\u00f3gico y se hace ate\u00ed\u00adsmo dogm\u00e1tico, dejando a la humanidad, que pretend\u00ed\u00ada liberar, bajo el der de los hechos duros.<\/p>\n<p>3. ATE\u00ed\u008dSMO DE MASAS. La historia del ate\u00ed\u00adsmo en el siglo XX es, despu\u00e9s de esta triple sospecha radical, la historia de su diversificaci\u00f3n y de su expansi\u00f3n hasta devenir ate\u00ed\u00adsmo de masas. El ate\u00ed\u00adsmo se profes\u00f3 en el existencialismo en nombre de la libertad humana (Sartre), o en nombre del sufrimiento de la criatura inocente (Camus), como ya hiciera el viejo Dostoyevsky. Pero este ate\u00ed\u00adsmo se presentaba a\u00fan, prometeica o tr\u00e1gicamente, como protesta y alternativa humanista contra un Dios opresor e indiferente. El paso decisivo hacia un ate\u00ed\u00adsmo desapasionado, fr\u00ed\u00ado y duro se da, primero, con la \u00abmuerte del hombre\u00bb en el estructuralismo y, sobre todo, en el triunfo de la raz\u00f3n positivista-instrumental como \u00fanica raz\u00f3n ilustrada. Dios muere ahora en el lenguaje, y ya no s\u00f3lo su afirmaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n su negaci\u00f3n carece de sentido. El sentido son los hechos<br \/>\nPero la misma raz\u00f3n ilustrada denunci\u00f3 ese ate\u00ed\u00adsmo de los hechos como un nuevo mito, como reca\u00ed\u00adda en los \u00ed\u00addolos, como muerte no s\u00f3lo de Dios, sino del pensamiento mismo\u00bb. Lo mejor del marxismo cr\u00ed\u00adtico occidental recuperaba, por otra parte, el momento de verdad de la fe en Dios como esperanza sin t\u00e9rmino (Bloch), o como anhelo de justicia universal m\u00e1s all\u00e1 de te\u00ed\u00adsmo y ate\u00ed\u00adsmo (Horkheimer). Sin embargo, el dominio de la raz\u00f3n instrumental se ha impuesto, como preve\u00ed\u00ada Horkheimer, y hoy el ate\u00ed\u00adsmo se ha generalizado como ate\u00ed\u00adsmo de masas\u00bb, sin tragedia ni interrogantes, en cuanto cosmovisi\u00f3n ambiental que alimenta la \u00abideolog\u00ed\u00ada de la prosperidad\u00bb (Horkheimer) y del consumo. Este \u00abate\u00ed\u00adsmo de la vida cotidiana\u00bb(S\u00e1daba) ha causado ya una brecha en el sentido de la existencia y ha provocado un nuevo \u00abretorno a la religi\u00f3n\u00bb. Pero este retorno no parece que lleve sin m\u00e1s a la genuina fe en Dios. Hay multitud de s\u00ed\u00adntomas que inclinan a pensar, con Horkheimer, que ese retorno es m\u00e1s bien se\u00f1al de b\u00fasqueda de seguridad, y por tanto un movimiento contrario a la aut\u00e9ntica experiencia religiosa y a la fe en el Dios cristiano.<\/p>\n<p>4. ATE\u00ed\u008dSMO Y DIOS TRINITARIO. Todo ate\u00ed\u00adsmo representa un serio desaf\u00ed\u00ado a la fe en el Dios cristiano, en el Dios de Jes\u00fas, en el Dios trinitario. Pero la primera y m\u00e1s frecuente respuesta de la Iglesia al ate\u00ed\u00adsmo, sobre todo al ate\u00ed\u00adsmo moderno, ha sido meramente negativa, condenatoria, descalificadora de su pretensi\u00f3n emancipadora-humanista como pura hybris prometeica, pecadora. As\u00ed\u00ad, en gran medida, en la postura del Magisterio desde el Vaticano I hasta el Vaticano II. De este modo, la Iglesia perdi\u00f3 una gran oportunidad para purificar y renovar la propia fe en el Dios de Jes\u00fas, en el Dios trinitario. La contraofensiva se hizo de forma apolog\u00e9tica, como reafirmaci\u00f3n puramente te\u00f3rica de la posibilidad del conocimiento natural de Dios, como renovaci\u00f3n del te\u00ed\u00adsmo tradicional a despecho de la cr\u00ed\u00adtica de la Modernidad&#8217;. Pero el problema, como hemos visto, no era tanto te\u00f3rico cuanto pr\u00e1cticopol\u00ed\u00adtico. No estaba en juego la mera afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de Dios cuanto la afirmaci\u00f3n real de lo humano en nombre o en contra de Dios.<\/p>\n<p>Este desafio lo afront\u00f3 finalmente el Vaticano II, reconociendo el doble \u00abdrama del ate\u00ed\u00adsmo moderno\u00bb(Lubac): tanto el drama de la responsabilidad de la propia fe en Dios de los cristianos en su g\u00e9nesis (GS 19), como el drama de una existencia sin Dios, Misterio radical y Horizonte \u00faltimo de toda existencia (GS 21.22).<\/p>\n<p>La mejor teolog\u00ed\u00ada posterior ha avanzado desde entonces por esta v\u00ed\u00ada de confrontaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica mutua y de di\u00e1logo serio con el ate\u00ed\u00adsmo moderno y contempor\u00e1neo y ha conducido a una profunda renovaci\u00f3n tanto de la experiencia religiosa como del discurso sobre Dios. En primer lugar, la teolog\u00ed\u00ada tom\u00f3 conciencia del potencial liberador humano contenido en la protesta del ate\u00ed\u00adsmo moderno y hall\u00f3 que ese potencial empalmaba, a\u00fan sin saberlo ni quererlo, con la cr\u00ed\u00adtica \u00abatea\u00bb de la genuina fe b\u00ed\u00adblica en el Dios de la creaci\u00f3n y de la historia frente a los \u00ed\u00addolos de muerte, reconociendo por tanto en ese potencial liberador de la Modernidad un don de la misma fe en el genuino Dios cristiano\u00bb. Este paso, aunque en buena parte a\u00fan apolog\u00e9tico, abri\u00f3 camino en la teolog\u00ed\u00ada a un planteamiento positivo y sistem\u00e1tico del problema de Dios como cuesti\u00f3n estructural del ser humano en tanto que sujeto libre y aut\u00f3nomo\u00bb, y por tanto como dimensi\u00f3n fundamental de la historia moderna de libertad y emancipaci\u00f3n. El desaf\u00ed\u00ado del ate\u00ed\u00adsmo llev\u00f3 aqu\u00ed\u00ad ya a una nueva comprensi\u00f3n y presentaci\u00f3n del Dios cristiano. Dios es redescubierto y reafirmado como fuente de libertad, como potencial dinamizador del hombre y de todo lo humano, como origen creador y constitutivo del mundo en su autonom\u00ed\u00ada y bondad, como compa\u00f1ero del hombre en su existencia y como futuro absoluto de su historia.<\/p>\n<p>Pero el di\u00e1logo real de los te\u00f3logos con el ate\u00ed\u00adsmo, sobre todo con el ate\u00ed\u00adsmo marxista, la experiencia de que tambi\u00e9n el ate\u00ed\u00adsmo tiene su historia de inhumanidad, y la crisis del optimismo econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico de los a\u00f1os sesenta hicieron tomar conciencia de que la respuesta teol\u00f3gica al ate\u00ed\u00adsmo deber\u00ed\u00ada ser m\u00e1s radical y m\u00e1s genuinamente cristiana. Lejos, por una parte, de la excesivamente simple asunci\u00f3n de los postulados del ate\u00ed\u00adsmo en la epocal teolog\u00ed\u00ada de la \u00abmuerte de Dios\u00bb y, por otra, de la salida en el fondo tambi\u00e9n apolog\u00e9tica de la teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, que dio raz\u00f3n a las acusaciones del ate\u00ed\u00adsmo moderno, pero dejando a salvo de ellas al Dios b\u00ed\u00adblico, la mejor teolog\u00ed\u00ada cristiana, en efecto, vio ante todo que el ate\u00ed\u00adsmo no s\u00f3lo no es ajeno a la fe cristiana, sino que es tambi\u00e9n un problema teol\u00f3gico\u00bb y que la respuesta convincente al ate\u00ed\u00adsmo no puede ser meramente te\u00f3rica, sino que ha de ser pr\u00e1ctica, y que esa respuesta, antes de darla el hombre, la ha dado el mismo Dios de Jes\u00fas: el Dios que llama a su pueblo de la esclavitud a la libertad; que lo mantiene en la libertad, frente a los \u00ed\u00addolos de muerte, por medio de los profetas; que se hizo solidario con su humillaci\u00f3n y sufrimiento hasta tomar carne en su propia historia y cargar sobre s\u00ed\u00ad el pecado del mundo que condena a las v\u00ed\u00adctimas a la desesperaci\u00f3n y la muerte.<\/p>\n<p>La respuesta convincente del Dios cristiano al desafio del ate\u00ed\u00adsmo no es una condena, sino la Cruz de Jes\u00fas. Dios no es ajeno a sus acusaciones: Dios la sufre \u00aben propia carne\u00bb en su hijo Jes\u00fas por la vida del mundo. Y Jes\u00fas, el Hijo, las conoce a fondo porque tuvo que pasar por la \u00abnoche\u00bb de la fe m\u00e1s pura en el Dios Misterio insondable e incre\u00ed\u00adblemente fiel de amor a los hombres (Mc 15,34). En el sufrimiento y la muerte de Jes\u00fas, el Dios cristiano prueba hasta el fondo el abismo que provoc\u00f3 la protesta humana del ate\u00ed\u00adsmo contra el \u00ed\u00addolo o los \u00ed\u00addolos de muerte, y deja sin palabras a la protesta prometeico-ilustrada del ate\u00ed\u00adsmo positivo y absoluto contra toda afirmaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada, y desde ella la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, son, pues, la respuesta cristiana al ate\u00ed\u00adsmo moderno. Una respuesta fr\u00e1gil, pero limpia, sin defensas apolog\u00e9ticas. La fe en la resurrecci\u00f3n del Crucificado funda la esperanza en el Dios de la vida frente a los \u00ed\u00addolos de muerte, pero no da pie a ning\u00fan triunfo f\u00e1cil de la fe en ese Dios sobre las acusaciones del ate\u00ed\u00adsmo. La victoria sobre el ate\u00ed\u00adsmo est\u00e1 emplazada a la historia y es, por tanto, obra del Esp\u00ed\u00adritu y tarea de la comunidad de fe en el Dios Trinitario.<\/p>\n<p>Esto lo ha visto con toda lucidez la mejor teolog\u00ed\u00ada hecha en el mundo de los pobres y oprimidos, de las v\u00ed\u00adctimas del ate\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico y real, de la sociedad del bienestar, y ha vuelto por eso a recordar a toda teolog\u00ed\u00ada que el problema grave y radical, en la perspectiva b\u00ed\u00adblica del Dios cristiano, no es tanto el ate\u00ed\u00adsmo cuanto la idolatr\u00ed\u00ada, el imperio de los \u00ed\u00addolos que se alimentan de la vida del pueblo, y no en \u00faltimo lugar precisamente en las sociedades que un d\u00ed\u00ada se dijeron cristianas. Si en \u00e9stas constituye hoy el ate\u00ed\u00adsmo, en efecto,un serio reto a la fe en el Dios cristiano, no lo es tanto en cuanto proyecto emancipador-ilustrado, sino en cuanto idolatr\u00ed\u00ada de la vida cotidiana, en cuanto negaci\u00f3n pr\u00e1ctica de las coordenadas de vida que deber\u00ed\u00adan seguirse de esa fe en el Dios Trinitario: la solidaridad, la justicia, la generosidad, el di\u00e1logo, la preferencia del otro, la comunicaci\u00f3n de bienes. Por eso, la \u00abnueva evangelizaci\u00f3n\u00bb que puede resistir hoy al dominio del ate\u00ed\u00adsmo no se lograr\u00e1 simplemente con un retorno a la religi\u00f3n y al te\u00ed\u00adsmo tradicional, sino s\u00f3lo mediante una renovaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la fe trinitaria, una \u00abmistagogia\u00bb(Rahner) en el Dios Trinitario y una recuperaci\u00f3n y asunci\u00f3n personal y comunitaria de esos valores que emanan de la vida del mismo Dios Trinitario en una praxis liberadora que haga realidad la fe en ese Dios como Dios de la Vida<br \/>\n[ -> Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Biblia; Budismo; Comuni\u00f3n; Concilios; Conocimiento; Cruz; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Hegelianismo; Hijo; Historia; Idolatr\u00ed\u00ada; Iglesia; Kant; Lenguaje; Liberaci\u00f3n; Misterio; Monote\u00ed\u00adsmo; Muerte de Dios; Padre; Pascua; Pobres, Dios de los; Polite\u00ed\u00adsmo; Pol\u00ed\u00adtica; Psicolog\u00ed\u00ada; Religi\u00f3n; Te\u00ed\u00adsmo; Teodicea; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Transcendencia; Trinidad; Vaticano II.]<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Adem\u00e1s de la citada en las notas, Cf. CELAM (ed.), Dios, problem\u00e1tica de la no creencia en Am\u00e9rica latina, Bogot\u00e1 1974; C. FABRO, Introduzione al[ateismo moderno, Roma 1966; G. GIRARDI, El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, 4 vol., Cristiandad, Madrid 1971-3; J. GOMEZ CAFFARFNA, Ra\u00ed\u00adces culturales de la increencia I-III&#8217; Raz\u00f3n y Fe 209 (1984) 273-285; 210 (1984) 401-415; 211 (1985) 17-29; 1. LACROIx, El sentido del ate\u00ed\u00adsmo moderno, Barcelona 1973; J. M. MARDONES, Ra\u00ed\u00adces sociales del ate\u00ed\u00adsmo moderno, FSM, Madrid 1985; J. B. METZ, M\u00e1s all\u00e1 de la religi\u00f3n burguesa, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; K. RAHNER, Atheismus und implizites Christentum, en Schriften zur Theologie VIII, Benzinger, Einsideln 1967, 187-212; H. J. SCHUtz (ed.), \u00bfEs esto Dios?, Herder, Barcelona 1973; AA. VV., Dios de vida &#8211; \u00ed\u00addolos de muerte: MisAb 5-6 (1985); AA. VV., Fe cristiana ante el ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo: Conc 2 (1966); F. VARONE, El Dios ausente. Reacciones religiosa, atea y creyente, Sal &#8216;retrae, Santander 1986.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 S\u00e1nchez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Para hacer una reflexi\u00f3n sint\u00e9tica  sobre el ate\u00ed\u00adsmo como negaci\u00f3n te\u00f3rica y\/o pr\u00e1ctica de la existencia de Dios &#8211; en el aspecto teol\u00f3gico y como fen\u00f3meno t\u00ed\u00adpicamente moderno -, nos referiremos como hilo conductor a un texto autorizado: el breve pero l\u00facido an\u00e1lisis desarrollado por la Gaudium et spes, nn. 19~21, un texto que J Ratzinger ha definido como \u00abuna de las declaraciones m\u00e1s importantes del concilio \u00ab.<\/p>\n<p>1. Formas y causas del ateismo.- Ante todo, se hacen tres afirmaciones de car\u00e1cter general: la relaci\u00f3n entre el hombre y Dios es primigenia y esencial en el ser del hombre; el ate\u00ed\u00adsmo nace, o bien del hecho de que algunos no consiguen percibir la presencia de Dios (conocimiento), o bien del hecho de que lo rechazan con un acto libre (reconocimiento); \u00abel ate\u00ed\u00adsmo es uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s graves de nuestro tiempo\u00bb. Se pasa luego a una fenomenolog\u00ed\u00ada del ate\u00ed\u00adsmo moderno en sus principales manifestaciones: negaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios; agnosticismo; neopositivismo l\u00f3gico; ciencismo; relativismo; historicismo; nihilismo; antropocentrismo; negaci\u00f3n de un Dios que no es el del evangelio; indiferencia religiosa; protesta violenta contra el mal; idolatr\u00ed\u00ada&#8230; Finalmente, se propone una pauta de lectura de la g\u00e9nesis del ate\u00ed\u00adsmo y se explicitan sus tres causas fundamentales: la causa moral, la reacci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica contra las religiones, el contexto sociocultural moderno que, al centrarse en el valor de la inmanencia hist\u00f3rica, oscurece la percepci\u00f3n del misterio de Dios.<\/p>\n<p>2. El ateismo sistem\u00e1tico moderno A continuaci\u00f3n se intenta se\u00f1alar cual es la forma fundamental del ate\u00ed\u00adsmo de nuestro tiempo. El an\u00e1lisis tiene en cuenta dos caracter\u00ed\u00adsticas que lo especifican respecto a los fen\u00f3menos conocidos en la \u00e9poca premodema: se trata de un fen\u00f3meno generalizado y no de \u00e9lite, y de un fen\u00f3meno pr\u00e1ctico, y no s\u00f3lo te\u00f3rico.<\/p>\n<p>aj L.a \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb del hombre como afirmaci\u00f3n de libertad. En la ra\u00ed\u00adz del fen\u00f3meno moderno del ate\u00ed\u00adsmo est\u00e1 el descubrimiento de la autonom\u00ed\u00ada del sujeto humano. Nace del reconocimiento de la libertad que el hombre no s\u00f3lo tiene, sino que es, y que se expresa como no-dependencia de otros y como compromiso por la transformaci\u00f3n del cosmos y la proyecci\u00f3n de la historia; del descubrimiento cartesiano del sujeto, hasta la concepci\u00f3n demi\u00fargica del hombre en clave hegeliano-marxiana; de la liberaci\u00f3n psicoanal\u00ed\u00adtica de los condicionamientos del inconsciente, hasta la afirmaci\u00f3n absoluta de la libertad en Nietzsche y Sartre. El punto clave es que esta \u00abhistoria de la libertad del sujeto-hombre\u00bb se lleva a cabo como emancipaci\u00f3n de la tutela religiosa, que mantiene al hombre en estado de perenne minor\u00ed\u00ada de edad , por consiguiente, en dial\u00e9ctica con la fe en el Dios cristiano.<\/p>\n<p>b j De la afirmaci\u00f3n de la libertad y compromiso por la liberaci\u00f3n hist\u00f3rica de la humanidad.- El descubrimiento l la reivindicaci\u00f3n de la autonom\u00ed\u00ada del sujeto lleva al compromiso por la liberaci\u00f3n hist\u00f3rica, econ\u00f3mica y social del sujeto hombre (marxismo). De aqu\u00ed\u00ad nace una ulterior cr\u00ed\u00adtica radical de la religi\u00f3n, que apartar\u00ed\u00ada al hombre del compromiso por la liberaci\u00f3n social, al precisar la fuga mundi y el refugio en Dios, m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Y precisamente por esto adormece las conciencias, las aliena o, peor a\u00fan, justifica ideol\u00f3gicamente el status quo de injusticia: la religi\u00f3n es \u00abopio del pueblo\u00bb y esclava del sistema injusto. Por lo dem\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00ed\u00adtica marxista a la religi\u00f3n, tambi\u00e9n la cr\u00ed\u00adtica ilustrado-liberal pone totalmente entre par\u00e9ntesis la referencia a Dios en el desarrollo de la persona y de la sociedad.<\/p>\n<p>       C. Un ateismo \u00abhumanista\u00bb y \u00abpostulatorio\u00bb.- En s\u00ed\u00adntesis, en la ra\u00ed\u00adz del ate\u00ed\u00adsmo moderno est\u00e1 la aspiraci\u00f3n a la libertad-liberaci\u00f3n del hombre emancipado y adulto. Por consiguiente, se trata de un ate\u00ed\u00adsmo human\u00ed\u00adstico, es decir, de afirmaci\u00f3n y de liberaci\u00f3n del hombre, y tambi\u00e9n de un ate\u00ed\u00adsmo postulatorio, a saber, que nace de un \u00abpostulado\u00bb para que el hombre goce de autonom\u00ed\u00ada y realice su liberaci\u00f3n, hay que postular la no-existencia de Dios, ya que -si existiera- Dios no s\u00f3lo aplastar\u00ed\u00ada al hombre con su omnipotencia infinita (y por tanto no permitir\u00ed\u00ada al hombre ser libre), sino que lo apartar\u00ed\u00ada adem\u00e1s del compromiso de proyectar una historia de liberaci\u00f3n de la humanidad: si Dios es \u00abalguien que est\u00e1 arriba, donde no existe ning\u00fan hombre\u00bb, es un Dios absolutamente inaceptable (E. Bloch).<\/p>\n<p>       D. De una l\u00f3gica \u00abde conflicto\u00bb a una l\u00f3gica \u00abdel amor\u00bb.- As\u00ed\u00ad pues, en la ra\u00ed\u00adz del ate\u00ed\u00adsmo moderno se da una variante del problema fundamental del hombre. El hombre siente la tentaci\u00f3n permanente de interpretar sus relaciones con Dios seg\u00fan una l\u00f3gica dual-conflictiva del aut-aut: o Dios o el hombre, o yo o el otro. Una l\u00f3gica de la que no es extra\u00f1a la experiencia del pecado, sino todo lo contrario. \u00bfNo consiste precisamente en esto la esencia de la .rebeli\u00f3n\u00bb contra Dios, que se nos describe en el G\u00e9nesis: querer ser \u00abcomo Dios\u00bb, sin \u00e9l e incluso contra \u00e9l. Esto supone una imagen alienante de Dios mismo, acu\u00f1ada sobre un modelo antropol\u00f3gico viciado : lo mismo que el hombre se auto-afirma, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Dios es auto-afirmaci\u00f3n absoluta de s\u00ed\u00ad mismo, en contra del hombre. A veces, una presentaci\u00f3n no plenamente evang\u00e9lica del rostro de Dios ha sido la causa de esta reacci\u00f3n de rechazo. Solamente un Dios que derribe esta l\u00f3gica del conflicto, estableciendo una l\u00f3gica del amor -ya que s\u00f3lo el amor hace posible la afirmaci\u00f3n simult\u00e1nea del vo y del otro&#8211;, mostrando un nuevo r\u00f3stro de s\u00ed\u00ad mismo y del hombre, podr\u00e1 responder al reto del ate\u00ed\u00adsmo moderno. Y por otra parte, s\u00f3lo un hombre que, acogiendo este rostro de Dios, proyecte su mismo existir en esta luz, podr\u00e1 ser realmente hombre.<\/p>\n<p>3. Actitudes de la Iglesia frente al ateismo.- La respuesta conciliar se articula seg\u00fan las dos caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales del ate\u00ed\u00adsmo va se\u00f1aladas: Dios no se opone a la \u2013 dignidad libertad del hombre; la esperanza en Dios no va contra el compromiso por la liberaci\u00f3n en la historia. Y esto porque el hombre es un interrogante misterio que remite radicalmente m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo; por eso, la dignidad del hombre y su libertad exigen, para poder establecerse y realizarse plenamente, la existencia de Dios. En efecto, Dios es la \u00abcondici\u00f3n\u00bb para que el hombre sea hombre: Dios es \u00abla libertad del hombre\u00bb (N. Berdjaev). La respuesta al ate\u00ed\u00adsmo moderno, tanto para los creyentes como para los no-creventes, surge entonces de una aproximaci\u00f3n sin prejuicios ni ideas preconcebidas a la persona y al mensaje de Jesucristo; \u00abCristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de la vocaci\u00f3n\u00bb (GS 22). Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el \u00ablugar\u00bb personal y escatol\u00f3gico para penetrar en aquella revelaci\u00f3n aut\u00e9ntica y definitiva de Dios como Aquel que, en una l\u00f3gica de amor fundamenta y salva la dignidad-libertad del hombre. En esta perspectiva &#8211; como afirma O. Cl\u00e9ment -, quiz\u00e1s el ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, cuando no se trata de actitud obtusa sino de rebeli\u00f3n purificadora, podr\u00ed\u00ada aferrarse y transformarse en un camino hacia el conocimiento purificado del verdadero rostro de Dios como Trinidad de amor.<\/p>\n<p>P. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: AA. VV , El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, 4 vols., Cristiandad, Madrid 1971; W Kasper, El Dios de Jesucristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 31990; E, JUngel, Dios como misterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\nI. OR\u00ed\u008dGENES:<br \/>\n1. Un punto de partida;<br \/>\n2. Cuesti\u00f3n filos\u00f3fica y \u00e9poca religiosa;<br \/>\n3. Sistemas cartesiano y newtoniano;<br \/>\n4. El iluminismo: s\u00ed\u00adntesis y correctivos;<br \/>\n5. Una lecci\u00f3n para la teolog\u00ed\u00ada fundamental (M. J. Buckley)<br \/>\nII. MODERNO:<br \/>\n1. Explicaci\u00f3n del concepto;<br \/>\n2. El ate\u00ed\u00adsmo moderno;<br \/>\n3. La confrontaci\u00f3n teol\u00f3gica con el ate\u00ed\u00adsmo;<br \/>\n4. El ate\u00ed\u00adsmo moderno y el problema de la teodicea (B. Groth).<\/p>\n<p>I: Or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nI. UN PUNTO D$ PARTIDA. La moderna aparici\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo en el mundo occidental se presenta a la teolog\u00ed\u00ada fundamental con ambig\u00fcedades casi insuperables. El significado de \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb es inevitablemente dial\u00e9ctico, su sentido depende del \u00abte\u00ed\u00adsmo\u00bb, del que es la negaci\u00f3n. Esta dependencia sem\u00e1ntica se complica cuando se reconoce que \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb se ha aplicado a muy diferentes tipos de secretas convicciones o de pensamiento sistem\u00e1tico. \u00abAte\u00ed\u00adsmo\u00bb ha funcionado como invectiva lanzada contra los adversarios propios o como firma personal que identifica una postura adoptada y defendida en p\u00fablico.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis e historias del ate\u00ed\u00adsmo se han concentrado a menudo en la implicaciones de pensamiento, conocidas u ocultas, distinguiendo entre ate\u00ed\u00adsmo, agnosticismo, antite\u00ed\u00adsmo, indiferencia y postulado, ate\u00ed\u00adsmos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos. Dichos an\u00e1lisis tienden a reunir bajo cada categor\u00ed\u00ada una peculiar gama de figuras por entender que una l\u00ed\u00adnea argumental exig\u00ed\u00ada tal negaci\u00f3n, incluso sin hacer caso de las declaraciones en contrario. Esta lectura del pensamiento de otro imponi\u00e9ndole conceptos y estructuras propios puede alcanzar los \u00ed\u00adndices m\u00e1s insatisfactorios. S\u00f3crates y los primeros cristianos, Epicuro y Hobbes, Descartes y Spinoza, Laplace, Hegel y Heidegger han sido todos v\u00ed\u00adctimas de esta manera de hacer la historia del pensamiento.<\/p>\n<p>Desde un estudio as\u00ed\u00ad enfocado a la invectiva y el terror receloso que se encuentra en los comienzos de la modernidad no hay m\u00e1s que un paso. Walter, conde de Essex, que muri\u00f3 en 1577, no ve\u00ed\u00ada m\u00e1s que ruina religiosa por toda Inglaterra: \u00abNo hay m\u00e1s que infidelidad, infidelidad, infidelidad, ate\u00ed\u00adsmo, ate\u00ed\u00adsmo, ate\u00ed\u00adsmo, falta de religi\u00f3n, falta de religi\u00f3n\u00bb, mientras que Thoma\u00e1 Nashe, unos veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, advert\u00ed\u00ada: no hay \u00absecta en Inglaterra tan extendida hoy d\u00ed\u00ada como el ate\u00ed\u00adsmo\u00bb. S\u00f3lo unas d\u00e9cadas despu\u00e9s, el padre Mersenne pod\u00ed\u00ada encontrar 50.000 ateos \u00fanicamente en Par\u00ed\u00ads (BUCKLEY, Origins, ,pp:, 10-58). La atribuci\u00f3n de ate\u00ed\u00adsmo a los adversarios, sea como cr\u00ed\u00adtica disciplinada o como acusaci\u00f3n, parece, en el mejor de los casos, un procedimiento en alto grado dudoso.<\/p>\n<p>Un punto de partida m\u00e1s prometedor, aunque no sin ambig\u00fcedades, ser\u00ed\u00ada ocuparse, no de lo que se ha dicho acerca de los grandes pensadores, sino de lo que ellos defendieron y de lo que dijeron de s\u00ed\u00ad mismos. Esto supondr\u00ed\u00ada tomar en serio el sentido que dieron a los t\u00e9rminos que emplearon, los argumentos que forjaron y las conclusiones que sacaron. Aqu\u00ed\u00ad las zonas se estrechan considerablemente, pero la historia se hace m\u00e1s parad\u00f3jica.<\/p>\n<p>Porque el ate\u00ed\u00adsmo moderno ha llegado a existir no simplemente a causa de fuerzas sociales y econ\u00f3micas, por las l\u00f3gicas consecuencias de las libertades pol\u00ed\u00adticas y de la autonom\u00ed\u00ada de la modernidad, y mucho menos por el desarrollo de la ciencia. Estas causas estuvieron ciertamente presentes y actuaron a veces como factores cr\u00ed\u00adticos en la aparici\u00f3n del fen\u00f3meno sin precedentes que es el ate\u00ed\u00adsmo moderno. Las ideas no emergen y siguen existiendo sin una matriz org\u00e1nica o social que les d\u00e9 contexto y soporte. La presencia y la influencia de tal matriz ha sido consignada repetidamente en la historia de la era moderna en Occidente. Las limitaciones de un simple art\u00ed\u00adculo no nos permiten resumir esas historias aqu\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Pero el ate\u00ed\u00adsmo es tambi\u00e9n una idea, un argumento, una persuasi\u00f3n, que posee su propia integridad intelectual. Como tal, reclama una atenci\u00f3n especial de la teolog\u00ed\u00ada fundamental. \u00bfQu\u00e9 puede aprender la teolog\u00ed\u00ada del secular argumento que origin\u00f3 y ciment\u00f3 la negaci\u00f3n de lo que es m\u00e1s fundamental para la religi\u00f3n? Los or\u00ed\u00adgenes te\u00f3ricos del ate\u00ed\u00adsmo moderno se comprenden m\u00e1s claramente cuando se ve que el ate\u00ed\u00adsmo se ha generado en las propias fuerzas que se formaron para combatirlo; cuando se ve que no s\u00f3lo el significado de sus t\u00e9rminos, sino su existencia y su configuraci\u00f3n son dial\u00e9cticas.<\/p>\n<p>El ate\u00ed\u00adsmo como sello de identidad apareci\u00f3 en el mundo occidental en el transcurso de la ilustraci\u00f3n; surgi\u00f3 en el c\u00ed\u00adrculo que rodeaba a Paul Henri, bar\u00f3n de Holbach y a Denis Diderot a mediados del s. xviii. Que fueran precedidos por figuras desconocidas pero notables, como el abate Jean Merlier, no les quita el orgullo de figurar entre los iniciadores y defensores de un discurso p\u00fablico y declaradamente ateo. Ellos introdujeron la negaci\u00f3n de la realidad de \u00abdios\u00bb en la tradici\u00f3n intelectual de Occidente con tal fuerza que su presencia se asegur\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>Su n\u00famero fue inicialmente peque\u00f1o. En una c\u00e9lebre conversaci\u00f3n, David Hume dijo al bar\u00f3n de Holbach que no cre\u00ed\u00ada que existieran verdaderos ateos. \u00c2\u00a1Holbach le indic\u00f3 que en el c\u00ed\u00adrculo en el que hablaban pod\u00ed\u00ada contar quince! (Origins, p 256). El ate\u00ed\u00adsmo har\u00ed\u00ada valer de modo progresivo sus derechos en los movimientos intelectuales y sociales que iban a conformar gran parte del siglo que sigui\u00f3. Pero la imponente sombra que Nietzsche y Newman ver\u00ed\u00adan m\u00e1s tarde descender sobre la fe de Europa se origin\u00f3 y configur\u00f3 durante estos \u00faltimos a\u00f1os de la ilustraci\u00f3n francesa. Hegel mismo escribi\u00f3: \u00abNo deber\u00ed\u00adamos acusar de ate\u00ed\u00adsmo con ligereza, porque es un caso muy frecuente que cualquier individuo cuyas ideas sobre Dios difieran de las de otros sea acusado de falta de religi\u00f3n, o incluso de ate\u00ed\u00adsmo. Pero lo cierto es que esta filosof\u00ed\u00ada se ha transformado en ate\u00ed\u00adsmo, y ha definido la materia, la naturaleza, etc., como aquello que ha de ser considerado lo \u00faltimo, lo activo y lo eficiente\u00bb (Lectures on History of Philosophy, 3, 387):<br \/>\nPero ni Denis Diderot ni el bar\u00f3n de Holbach engendraron lo que dieron a luz. Ellos fueron tan s\u00f3lo el final de su comienzo. Tenemos aqu\u00ed\u00ad una lecci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica para la teolog\u00ed\u00ada fundamental. Porque exactamente igual que el significado de \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb procede dial\u00e9cticamente de \u00abte\u00ed\u00adsmo\u00bb, as\u00ed\u00ad ocurre tambi\u00e9n con sus or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>Diderot y Holbach no cont\u00e1ran a John Toland (Christianity Not Afysterious y las Letters lo Serena) ni a Anthony Coll\u00ed\u00adns entre sus predecesores. Ni se basaron en Thomas Hobbes y Baruch Spinoza, aunque estos \u00faltimos fueran considerados por Clarke y Bayle como instigadores de un ate\u00ed\u00adsmo creciente. Diderot y Holbach consideraban como herencia suya a los grandes defensores del credo cristiano. Holbach toma la estructura de un cap\u00ed\u00adtulo entero de Samuel CIarke y demuestra que puede quedar completo con la idea de la materia din\u00e1mica. La f\u00ed\u00adsica de Isaac Newton ocupa un puesto tan central, tanto para Diderot como para Holbach, que ning\u00fan otro logro cient\u00ed\u00adfico podr\u00ed\u00ada alcanzar; pero estos admiradores franceses estaban determinados a salvar su f\u00ed\u00adsica reemplazando la dominatio del Dios de Newton por una materia din\u00e1mica que lo abarca todo. Pues la cuesti\u00f3n de Dios, al culminar la ilustraci\u00f3n, se hab\u00ed\u00ada convertido en una cuesti\u00f3n de filosof\u00ed\u00ada y de f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>2. CUESTI\u00ed\u201cN FILOS\u00ed\u201cFICA Y EPOCA RELIGIOSA. Como se ha indicado m\u00e1s arriba, en los siglos xvi yxvii se ve\u00ed\u00adan ateos -al igual que brujas- por todas partes. En 1572, por ejemplo, nada menos que una figura como lord Burleigh sab\u00ed\u00ada que toda Inglaterra estaba \u00abdividida en tres partes, los papistas, los ateos y los protestantes. Los tres son favorecidos por igual: a los primeros y segundos, al ser numerosos, no osamos ofenderlos; a los terceros, porque teniendo religi\u00f3n tememos desagradar a Dios en ellos\u00bb (Origins, p.9). Aparecieron contra ellos panfletos y sermones de Checke, Rastell, Hutchinson y Latimer. Entre los m\u00e1s sistem\u00e1ticos y m\u00e1s sintom\u00e1ticos de esta ingente cantidad de libros figuraba el de un te\u00f3logo flamenco, Leonard Lessius, De providentia numinis eT animi immortalitate, de 1613, traducido al ingl\u00e9s en 1631 con el t\u00ed\u00adtulo Rawleigh: His Ghost.<\/p>\n<p>Hay tres elementos dignos de se\u00f1alarse en la andanada de Lessius \u00abcontra los ateos y pol\u00ed\u00adticos de nuestros tiempos\u00bb. Lessius pod\u00ed\u00ada mencionar a sus pol\u00ed\u00adticos. Eran Maquiavelo y aquellos que hab\u00ed\u00adan tomado el Pr\u00ed\u00adncipe como gu\u00ed\u00ada en su vida. Pero \u00bfqui\u00e9nes eran los ateos? Lessius no pod\u00ed\u00ada citar a contempor\u00e1neos. Tuvo que traer a la memoria las listas redactadas en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica por Cicer\u00f3n, Sexto Emp\u00ed\u00adrico y Claudio Eliano. De estas listas Lessius seleccion\u00f3 a los que \u00e9l pens\u00f3 que eran los m\u00e1s indiscutibles: Di\u00e1goras de Melos y Prot\u00e1goras; Teodoro de Cirene y Bi\u00f3n de Boristenes, y Luciano. A este grupo Lessius a\u00f1adi\u00f3 los atomistas, que negaban cualquier providencia divina efectiva: Dem\u00f3crito, Epicuro y Lucrecio. Los contempor\u00e1neos que hubiera -una vez m\u00e1s como las brujas- \u00abno son muy conocidos para el mundo; pues el miedo a las leyes impone silencio a este tipo de hombres, y solamente en secreto, entre sus familiares, vomitan su ate\u00ed\u00adsmo\u00bb (Origins, p 46).<\/p>\n<p>El segundo elemento es el tratamiento dado al ate\u00ed\u00adsmo. Los t\u00ed\u00adpicos ateos eran antiguos fil\u00f3sofos: atomistas, sofistas y esc\u00e9pticos. De ah\u00ed\u00ad que la cuesti\u00f3n del ate\u00ed\u00adsmo se tratara como si fuera una cuesti\u00f3n filos\u00f3fica, m\u00e1s que religiosa o teol\u00f3gica. Lessius escribe como si estuviera recuperando para el s. XVII el libro De natura deorum de Cicer\u00f3n y mil seiscientos a\u00f1os de cristianismo fueran irrelevantes. Incluso milagros y tradici\u00f3n prof\u00e9tica son tomados no como signos religiosos, sino enmarcados en las categor\u00ed\u00adas estoicas cl\u00e1sicas y convertidos en un ejemplo m\u00e1s del orden de la naturaleza, que por medio de una tan espectacular intervenci\u00f3n da testimonio de la existencia de Dios.<\/p>\n<p>Una raz\u00f3n adicional, quiz\u00e1, favoreci\u00f3 este desplazamiento de la cuesti\u00f3n al campo puramente filos\u00f3fico. Algunos ve\u00ed\u00adan que las Iglesias, en abierta lucha entre s\u00ed\u00ad, preparaban el terreno del ate\u00ed\u00adsmo. Francis Bacon hab\u00ed\u00ada escrito: \u00abLas causas del ate\u00ed\u00adsmo son las divisiones entre las religiones, si es que hay muchas\u00bb (Ensayos, Sobre el ate\u00ed\u00adsmo). Y muchas hab\u00ed\u00ada, y adem\u00e1s sangrientas. La filosof\u00ed\u00ada abr\u00ed\u00ada un campo que era com\u00fan a todas -permitiendo incluso que se tradujera al chino la obra De providentia numinis por la preocupaci\u00f3n respecto a las posiciones ateas en el Reino medio.<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada otra influencia m\u00e1s, la de una peculiar lectura de la Summa theologiae de santo Tom\u00e1s de Aquino. Lessius hab\u00ed\u00ada introducido en Lovaina la costumbre de comentar la Summa en lugar de las Sentencias de Pedro Lombardo. La cuesti\u00f3n de la existencia de Dios, con la que comienza la Summa, se le\u00ed\u00ada como si resolviera el problema mediante una argumentaci\u00f3n que es esencialmente filos\u00f3fica en la evidencia y el m\u00e9todo, aunque colocada en un \u00e1mbito teol\u00f3gico. Lessius no era ni el primer tomista ni el \u00faltimo en mantener que es \u00e9ste el modo como se debe abordar esta cuesti\u00f3n. Etienne Gilson, por ejemplo, al tratar esta secci\u00f3n de la Summa, todav\u00ed\u00ada en 1959, escribi\u00f3: \u00abEs natural que su (de Tom\u00e1s de Aquino) primera cuesti\u00f3n fuera sobre la existencia de Dios. Sobre este problema, sin embargo, un te\u00f3logo no puede hacer mucho m\u00e1s que recurrir a los fil\u00f3sofos en busca de informaci\u00f3n filos\u00f3fica, La existencia de Dios es un problema filos\u00f3fico\u00bb (Elements of Christian Philosophy 43, 209). Lessius hab\u00ed\u00ada sostenido en gran medida lo mismo siglos antes. Pero fue m\u00e1s all\u00e1. Desplaz\u00f3 toda la cuesti\u00f3n de su \u00e1mbito teol\u00f3gico, puso en formaci\u00f3n un escuadr\u00f3n de argumentos filos\u00f3ficos y rechaz\u00f3, como no pertinente, cualquier cosa esencialmente implicada en la relaci\u00f3n religiosa o personal entre Dios y los seres humanos. El paso decisivo aqu\u00ed\u00ad no fue la introducci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada, de la filosof\u00ed\u00ada natural o teolog\u00ed\u00ada natural; el paso crucial era la epoj\u00e9 religiosa, el poner entre par\u00e9ntesis todos los fen\u00f3menos o \u00abinformaci\u00f3n\u00bb esencialmente religiosa, como si no tuvieran valor fuera de la fe confesional. Las experiencias y usos de la religi\u00f3n no ten\u00ed\u00adan nada que decir sobre su declaraci\u00f3n fundacional.<\/p>\n<p>El tercer elemento que se pod\u00ed\u00ada observar es la uni\u00f3n entre ciencia y religi\u00f3n. El saber convencional habla de antiguos e irresolubles conflictos entre ciencia y religi\u00f3n. De hecho, la realidad era casi lo contrario. Con la excepci\u00f3n de la tragedia de Galileo y sus consecuencias, la ciencia -llamada \u00abfilosof\u00ed\u00ada natural\u00bb hasta la \u00e9poca de Newton- no solamente no se opon\u00ed\u00ada a la religi\u00f3n; se cre\u00ed\u00ada con frecuencia que pod\u00ed\u00ada proporcionar los fundamentos a las creencias religiosas mejor que la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>El gran te\u00f3logo y erudito franciscano Marin Marsenne seguir\u00ed\u00ada una l\u00ed\u00adnea similar. En su voluminoso comentario de 1623 sobre el G\u00e9nesis, unas 1.900 columnas \u00abin folio\u00bb, y en su volumen m\u00e1s directo del a\u00f1o siguiente, L&#8217;Impi\u00e9t\u00e9 des D\u00e9istes, Ath\u00e9es, et Libertins de ce temps, Mersenne lanz\u00f3 sus ataques contra el supuesto ate\u00ed\u00adsmo de su tiempo. Casi todo aquel que era peligroso para su pensamiento es colocado en esta categor\u00ed\u00ada; pero tres nombres sobresalen entre los dem\u00e1s: Pierre Charron, Geronimo Cardano y Giordano Bruno -un fide\u00ed\u00adsta esc\u00e9ptico que quiso hacerse cartujo, un neoaverro\u00ed\u00adst\u00e1 que tra\u00ed\u00ada la escuela de Padua a Par\u00ed\u00ads y un racionalista de cuerpo entero-;cada uno de ellos habr\u00ed\u00ada rechazado la denominaci\u00f3n con horror. Para silenciar a \u00e9stos y a los dem\u00e1s innumerables ateos de que Marsenne llen\u00f3 Par\u00ed\u00ads, elabora argumentos que asocian los esquemas de la filosof\u00ed\u00ada epic\u00farea con una ontolog\u00ed\u00ada plat\u00f3nica. Todos los resquicios que Lessius hab\u00ed\u00ada dejado para milagros y profec\u00ed\u00adas fueron eliminados. Cualquier realidad espec\u00ed\u00adficamente religiosa -sea por v\u00ed\u00ada de experiencia, testimonio, tradici\u00f3n o pr\u00e1ctica- es puesta entre par\u00e9ntesis para proveerla de fundamento.<\/p>\n<p>Esta epoj\u00e9 religiosa se convirti\u00f3 en gran medida en la estrategia apolog\u00e9tica de Europa. La existencia de Dios lleg\u00f3 a ser, antes de nada, una cuesti\u00f3n filos\u00f3fica. Los mayores metaf\u00ed\u00adsicos o fil\u00f3sofos naturales de esta \u00e9poca, no s\u00f3lo aceptaron esta acusaci\u00f3n; se apresuraron a admitirla.<\/p>\n<p>3. SISTEMAS CARTESIANO Y NEWTONIANO. Descartes dedic\u00f3 su obra m\u00e1s importante, sus Meditaciones sobre la filosof\u00ed\u00ada primera, a los te\u00f3logos de la facultad de teolog\u00ed\u00ada de Par\u00ed\u00ads. Pero en esa misma dedicatoria distingu\u00ed\u00ada \u00e9l su tarea de la de ellos: \u00abSiempre he considerado que las dos cuestiones respecto a Dios y al alma eran las capitales de aquellas que deben ser demostradas mediante argumentos filos\u00f3ficos m\u00e1s que teol\u00f3gicos\u00bb.<\/p>\n<p>Newton escribi\u00f3 sobre los Principia a Richard Bentley: \u00abCuando escrib\u00ed\u00ad mi tratado sobre nuestro sistema (el del mundo), tuve en cuenta que tales principios pudieran funcionar con hombres estudiosos en lo que toca a la creencia en una deidad; y nada puede alegrarme m\u00e1s que hallarlo \u00fatil a este prop\u00f3sito\u00bb (Origins, p 102). Para el final de la segunda y tercera edici\u00f3n de los Principia y para las cuestiones al final de su Opticks, Newton mont\u00f3 una larga defensa de la existencia divina, \u00abporque as\u00ed\u00ad, mucho de lo que concierne a Dios, el disertar de \u00e9l desde la apariencia de las cosas, pertenece ciertamente a la filosof\u00ed\u00ada natural\u00bb (Principia III, General Scholium). Pero Newton va m\u00e1s all\u00e1 de esto: \u00abLa principal tarea de la filosof\u00ed\u00ada natural es argumentar a partir de los fen\u00f3menos sin inventar hip\u00f3tesis y deducir causas desde los efectos, hasta llegar a la verdadera causa primera, que no es ciertamente mec\u00e1nica\u00bb (Opticks, cuesti\u00f3n 28). Esto proporcionar\u00e1 a su vez los fundamentos para lo que la cuesti\u00f3n 31 de la Opticks denominaba filosof\u00ed\u00ada moral, y lo que el manuscrito in\u00e9dito de Newton, Short Scheme of the True Religion, identificar\u00ed\u00ada con la religi\u00f3n fundamental: \u00abNuestro deber hacia Dios y nuestro deber hacia el hombre, o piedad y justicia, que llamar\u00e9 aqu\u00ed\u00ad religiosidad y humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Dos factores importantes se juntaron en estos movimientos contra un supuesto ate\u00ed\u00adsmo, uno proveniente de Descartes y el otro de Newton. Descartes hab\u00ed\u00ada distinguido varias clases de filosof\u00ed\u00ada: Dios ser\u00ed\u00ada tratado en la filosof\u00ed\u00ada primera, mientras que la mec\u00e1nica ser\u00ed\u00ada explicada solamente por los principios mec\u00e1nicos, la materia y las leyes del movimiento dadas por Dios al principio. Newton, en marcado contraste, elimin\u00f3 la metaf\u00ed\u00adsica e hizo de la mec\u00e1nica una ciencia universal. La mec\u00e1nica universal proporcion\u00f3 los fundamentos no s\u00f3lo a la geometr\u00ed\u00ada, sino a la teolog\u00ed\u00ada, porque postulaba un principio que en \u00faltima instancia no era mec\u00e1nico. Los te\u00f3logos no s\u00f3lo hab\u00ed\u00adan preparado el camino para estas revoluciones con la categor\u00ed\u00ada de las afirmaciones sobre la realidad de Dios; les dieron tambi\u00e9n la bienvenida, siguiendo cada uno a su modo el ejemplo. Descartes engendr\u00f3 su Malebranche y Newton su Samuel Clarke. Ambos erigieron sistemas completos de pensamiento fundacional en teolog\u00ed\u00ada sobre las estructuras conceptuales aportadas por sus maestros; en este campo, cada uno fue el pensador m\u00e1s influyente en su respectivo pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada de Newton lleg\u00f3, finalmente, a predominar, incluso en el continente, en el siglo xviii; florecieron fisicoteolog\u00ed\u00adas, y la physique exp\u00e9rimentale ofreci\u00f3 sus fundamentos m\u00e1s s\u00f3lidos a la existencia de Dios.<\/p>\n<p>4. EL ILUMINISMO: S\u00ed\u008dNTESIS Y CORRECTIVOS. El derrumbamiento de este sistema se puede seguir a trav\u00e9s de su desintegraci\u00f3n en las obras de Denis Diderot. En su primera obra Pens\u00e9es philosophiques (1746), Diderot elabor\u00f3 una apolog\u00e9tica que convert\u00ed\u00ada en un aforismo la argumentaci\u00f3n del proyecto de Newton. En su posterior Lettre sur les aveugles (1749), el problema del mal, encarnado en la ceguera del doctor Saunderson, le permit\u00ed\u00ada destruir la fuerza del argumento del proyecto, y Diderot introdujo una teor\u00ed\u00ada de la materia din\u00e1mica que pod\u00ed\u00ada explicar a la vez el bien y el mal. Dios, en el mejor de los casos, era un deus otiosus. Del agnosticismo de la Lettre lleg\u00f3 al ate\u00ed\u00adsmo declarado de Entretien entre d Alembert el Diderot, Le r\u00e9ve de d&#8217;Alembert y Suite de l&#8217;\u00e9ntretien (1769). Un a\u00f1o despu\u00e9s apareci\u00f3 bajo pseud\u00f3nimo la obra Syst\u00e9me de la nature, del prol\u00ed\u00adfico bar\u00f3n de Holbach, dando sistematizaci\u00f3n y soporte a Diderot, y completando las propias obras anteriores de Holbach Christianisme d\u00e9voil\u00e9 y Contagion sacr\u00e9e. Los escritos de ambos adoptaron un ate\u00ed\u00adsmo que reunir\u00ed\u00ada adeptos y fuerza. El s. xix reanud\u00f3 su argumento, trasladando el \u00e1rea de la evidencia desde el proyecto de la naturaleza a las implicaciones de la naturaleza humana como algo fundamental para cualquier afirmaci\u00f3n o negaci\u00f3n de la realidad divina.<\/p>\n<p>Lo que sucedi\u00f3 en la ilustraci\u00f3n y lo que subyace en los or\u00ed\u00adgenes del primer ate\u00ed\u00adsmo razonado y articulado es b\u00e1sicamente bastante simple. Diderot y Holbach juntaron dos ideas. De Newton aceptaron la universalidad de la mec\u00e1nica: que el m\u00e9todo mec\u00e1nico y s\u00f3lo \u00e9l pod\u00ed\u00ada dar raz\u00f3n de toda la realidad; lo que rechazaron de Newton fue su pretensi\u00f3n -como lo hab\u00ed\u00ada sido de Arist\u00f3teles antes de \u00e9l y lo ser\u00ed\u00ada de Whitehead despu\u00e9s- de que el estudio de los fen\u00f3menos naturales necesariamente conduce a la fuente que est\u00e1 por encima de la naturaleza. De Descartes aceptaron la autonom\u00ed\u00ada de la mec\u00e1nica: que toda realidad f\u00ed\u00adsica o natural puede ser explicada en funci\u00f3n de los principios mec\u00e1nicos, esto es, en funci\u00f3n de la materia y de las leyes del movimiento; lo que rechazaron de Descartes fue cualquier filosof\u00ed\u00ada primera previa que pudiera demostrar la existencia de Dios. En gran medida, Diderot y Holbach erigieron estos principios del ate\u00ed\u00adsmo moderno sintetizando l\u00ed\u00adneas de pensamiento de las dos mentes m\u00e1s grandes del s. xvii, fil\u00f3sofos celebrados por los te\u00f3logos como guardianes de los fundamentos de la religi\u00f3n. La s\u00ed\u00adntesis fue una mec\u00e1nica universal con principios mec\u00e1nicos \u00fanicamente.<\/p>\n<p>Esta s\u00ed\u00adntesis se llev\u00f3 a cabo dando un giro fundamental. Tanto Descartes como Newton hab\u00ed\u00adan hecho de la materia algo inerte, intr\u00ed\u00adnsecamente sin acci\u00f3n o movimiento. Descartes identificaba la materia con la extensi\u00f3n, que hac\u00ed\u00ada posible la geometr\u00ed\u00ada. Newton identificaba la materia con la masa, y hall\u00f3 que la materia difer\u00ed\u00ada s\u00f3lo conceptualmente de la resistencia inerte al cambio: Ahora Diderot y Holbach revolucionaban la filosof\u00ed\u00ada natural y eliminaban lo que hab\u00ed\u00ada sido considerado base de la religi\u00f3n al hacer de la materia no ya algo inerte, sino din\u00e1mico. Ellos hicieron del movimiento parte de la verdadera existencia de la materia, un atributo intr\u00ed\u00adnseco de la materia: Entonces no se necesitaba a Dios para conferir el movimiento inicial a la materia, y cualquier designio que la materia llevara a cabo ser\u00ed\u00ada el necesario efecto del movimiento de la materia. La materia con su movimiento intr\u00ed\u00adnseco se convierte en la fuente din\u00e1mico-evol\u00fativa y creativa de toda realidad f\u00ed\u00adsica. Nada tiene de extra\u00f1o que Diderot fuera el escritor favorito de Karl Marx.<\/p>\n<p>En los or\u00ed\u00adgenes del ate\u00ed\u00adsmo, cono en cualquier gran revoluci\u00f3n ideol\u00f3gica y social, operaron tambi\u00e9n otros muchos factores, que han sido ya rese\u00f1ados en los an\u00e1lisis de movimientos sociales, culturales y econ\u00f3micos. Pero lo que se ha omitido en estas historias de los or\u00ed\u00adgenes ha sido la evoluci\u00f3n del argumento que permiti\u00f3 comprender y justificar este desarrollo. Los or\u00ed\u00adgenes del ate\u00ed\u00adsmo surgieron de modo m\u00e1s inmediato de un cambio en la f\u00ed\u00adsica. Pero la f\u00ed\u00adsica no dec\u00ed\u00ada que no existiera Dios como tampoco lo dijo La Place en su c\u00e9lebre conversaci\u00f3n con Napole\u00f3n en 1802. La Place sostuvo sencillamente que la cadena de causas naturales pod\u00ed\u00ada explicar la construcci\u00f3n y preservaci\u00f3n de los cielos siderales. La f\u00ed\u00adsica de la materia din\u00e1mica s\u00f3lo afirmaba que no ten\u00ed\u00ada necesidad de un Dios para poner en orden y equilibrar el sistema. S\u00f3lo aquellos que hab\u00ed\u00adan hecho de la f\u00ed\u00adsica, filosof\u00ed\u00ada natural, algo fundamental para afirmar la existencia divina, se quedaron con una afirmaci\u00f3n sin fundamento.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es, pues: \u00bfqui\u00e9n hab\u00ed\u00ada hecho depender la justificaci\u00f3n de la existencia de Dios de la filosof\u00ed\u00ada o de la filosof\u00ed\u00ada natural en primer lugar? \u00bfQuien hab\u00ed\u00ada puesto entre par\u00e9ntesis la religi\u00f3n en orden a demostrar la afirmaci\u00f3n religiosa central: que Dios existe? Los te\u00f3logos que siglos atr\u00e1s hab\u00ed\u00adan aceptado la epoj\u00e9 religiosa como estrategia esencial, haciendo del tema, la evidencia y el argumento algo esencialmente filos\u00f3fico, con exclusi\u00f3n de la naturaleza profundamente religiosa de la cuesti\u00f3n, de los aspectos t\u00ed\u00adpicamente religiosos de la vida humana que deben funcionar como garant\u00ed\u00ada y de los procedimientos por los que se pod\u00ed\u00adan entender las cuestiones religiosas y poner de manifiesto y afirmar sus implicaciones. Cuanto m\u00e1s se insist\u00ed\u00ada en que la existencia de Dios era esencialmente y s\u00f3lo una cuesti\u00f3n filos\u00f3fica, tanto m\u00e1s se estaba impl\u00ed\u00adcitamente aceptando el \u00ed\u00adntimo vac\u00ed\u00ado cognoscitivo de la religi\u00f3n para sostener con alguna fuerza su propia afirmaci\u00f3n fundacional. Cuanto m\u00e1s se ven\u00ed\u00ada a insistir en la filosof\u00ed\u00ada natural, tanto m\u00e1s el inevitable crecimiento de la autonom\u00ed\u00ada de la filosof\u00ed\u00ada natural se convert\u00ed\u00ada, no simplemente en un acontecimiento positivo en f\u00ed\u00adsica, sino en un signo negativo para el pensamiento religioso. Los or\u00ed\u00adgenes del ate\u00ed\u00adsmo en la modernidad son, pues, profundamente dial\u00e9cticos: el ate\u00ed\u00adsmo fue generado en parte por los mismos esfuerzos ordenados a combatirlo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, como recientemente ha demostrado el profesor Alan Kors, tambi\u00e9n aquellas filosof\u00ed\u00adas que forjaron un argumento metaf\u00ed\u00adsico en vez de tomarlo del desarrollo de la filosof\u00ed\u00ada natural, hicieron una contribuci\u00f3n an\u00e1loga. Lo que los cartesianos levantan, lo derriban los aristot\u00e9licos. Lo que los aristot\u00e9licos indicaban como evidencia de la existencia divina, los cartesianos lo encontraban insuficiente, dudoso y no probativo, Cuando se declar\u00f3 por fin un ate\u00ed\u00adsmo articulado, pocas d\u00e9cadas antes del c\u00e9lebre y p\u00fablico de Diderot y Holbach, se debi\u00f3 al abate Jean Meslier, un singular cura franc\u00e9s que dej\u00f3 a su at\u00f3nita parroquia unos vol\u00famenes p\u00f3stumos demostrando que toda religi\u00f3n es un enga\u00f1o, \u00bfDe d\u00f3nde proven\u00ed\u00adan sus argumentos y los del reducido grupo de ateos que iban a rodear a Holbach o a seguir sus huellas? De las pol\u00e9micas de los creyentes. No hay necesidad de postular una historia secreta del librepensamiento, que por fin sal\u00ed\u00ada a la luz, No s\u00f3lo el dinamismo que se halla en los or\u00ed\u00adgenes del ate\u00ed\u00adsmo, sino que incluso su argumentaci\u00f3n provienen de las pol\u00e9micas y de la apolog\u00e9tica de los ortodoxos.<\/p>\n<p>5. UNA LECCI\u00ed\u201cN PARA LA . \u00bfImplica semejante lectura de la historia de esta idea que la especulaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica o que las implicaciones de la filosof\u00ed\u00ada natural son antirreligiosas cuando vienen a tratar o sugerir la realidad de Dios, que tal pensamiento es secretamente ateo? De ninguna manera. Esto no ha sido verdad para la gran tradici\u00f3n de sabidur\u00ed\u00ada que va desde Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles hasta Pierce y Whitehead. Sartre se\u00f1al\u00f3 con desilusi\u00f3n que la mayor\u00ed\u00ada de los grandes fil\u00f3sofos hasta su \u00e9poca hab\u00ed\u00adan sido creyentes de una forma u otra, que una verdadera gran filosof\u00ed\u00ada atea era algo de lo que carec\u00ed\u00ada la filosof\u00ed\u00ada y a lo que \u00e9l dedicar\u00ed\u00ada sus esfuerzos (Simone DE BEAUVOIR, Adieux, Pantheon, p 436). La filosof\u00ed\u00ada no traiciona el genio de la religi\u00f3n; s\u00f3lo la religi\u00f3n puede traicionarse a s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>Porque lo que indica este resultado del desarrollo de una idea es que la epoj\u00e9 religiosa es en \u00faltima instancia autodestructiva, que el pensamiento fundacional no puede excluir los datos y la experiencia de lo religioso en orden a justificar la existencia de Dios. La religi\u00f3n y la reflexi\u00f3n sobre ella deben poseer en si mismas los principios y experiencias para revelar la existencia divina. Si no hay nada de convincente en la fenomenolog\u00ed\u00ada de la experiencia religiosa, o nada se da a conocer en el testimonio de las historias personales de santidad, oraci\u00f3n, profunda reverencia y compromisos religiosos; nada en ese sentimiento que clama por lo absoluto ya presente en las exigencias de verdad, fidelidad, bondad o belleza; nada en la intuici\u00f3n de la \u00abdonaci\u00f3n\u00bb de Dios o en la conciencia de un horizonte infinito que se abre ante la b\u00fasqueda o el anhelo, en un despertar que nos empuja hacia una mayor conciencia perceptiva ante experiencias-l\u00ed\u00admite tales como la muerte y el gozo, la soledad y el deseo radical; si no hay nada convincente en la larga historia y sabidur\u00ed\u00ada de las instituciones y pr\u00e1cticas religiosas y en todas esas dimensiones de la vida que se denominan leg\u00ed\u00adtimamente \u00abreligiosas\u00bb; sobre todo, para cualquiera que aborde la cuesti\u00f3n religiosa en serio, si no hay nada en la afirmaci\u00f3n de la vida y del sentido de Jes\u00fas de Nazaret, entonces es, en definitiva, contraproducente mirar fuera de lo religioso, a cualquier otra disciplina, ciencia o arte, para establecer la afirmaci\u00f3n fundacional de la religi\u00f3n o para demostrar que hay un \u00abamigo detr\u00e1s de los fen\u00f3menos\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abDios\u00bb ha adquirido demasiada profundidad o densidad a trav\u00e9s de las multiformes experiencias de implicaciones religiosas como para demostrarlo o liquidarlo simple y b\u00e1sicamente por deducci\u00f3n. Pocos creer\u00e1n durante mucho tiempo en un Dios personal con el que no existe comunicaci\u00f3n personal. El valor de la deducci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica o incluso del argumento teol\u00f3gico consiste no en demostrar la existencia de un Dios de quien no tenemos experiencia, sino en se\u00f1alar que lo que existe ya y en el fondo de la experiencia humana es la misteriosa presencia de Dios, a quien se experimenta ya en el anhelo, el gozo, la b\u00fasqueda y en todas las aspiraciones del esp\u00ed\u00adritu humano tendentes a lo absoluto. Y junto a este descubrimiento deductivo de lo que es ya presente, deben estar las encarnaciones personales concretas de este absoluto sagrado en las vidas de los santos y profetas, en la oscura lucha de los seres humanos por una verdad a la que dar reconocimiento absoluto, y en comunidades en las que los inexcusables pecados son perdonados y lo sagrado se hace sacramental.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos rahnerianos, la lecci\u00f3n que se ha de aprender de este momento de los or\u00ed\u00adgenes del ate\u00ed\u00adsmo es que la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica debe investigar a la vez la revelaci\u00f3n trascendental y la categorial de Dios. Entre los elementos que el bar\u00f3n von H\u00fcgel vio en la esencia de la verdadera religi\u00f3n, el pensamiento fundacional debe incluir estos tres factores b\u00e1s\u00ed\u00adcos: el racional y el especulativo; el afectivo y el m\u00ed\u00adstico y activo; el institucional y el tradicional. Hay una unidad necesaria entre ellos. Eliminad cualquiera de \u00e9stos, y la teolog\u00ed\u00ada fundacional escribir\u00e1 una historia no distinta de la que surgi\u00f3 en los albores de la modernidad occidental. Porque poner entre par\u00e9ntesis lo religioso en toda su plenitud e intentar algo parecido, o aislar un factor solo como fundacional o como un sustituto -seg\u00fan hicieron en esa \u00e9poca los te\u00f3logos cat\u00f3licos-, es meterse en un proceso de contradicci\u00f3n interna, cuya soluci\u00f3n final tiene que ser el ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>BIBL.: BLUMENBERG H., Die Legitimittit der Neuzeit, Frankfurt del Main 1966; BUCKLEY G.T., Atheism in the English Renaissance, Nueva York 1965; BUCKLEY M.J., At the Origins of Modem Atheism, Yale 1987; The Newtonian SettIement and the Rise of Atheism, en Physics, Philosophy and Theology, ed. por Russell, Stoeger, y Coyne Osservatore Vaticano 1988; CASSIER E., Die Philosophie der Aujk\u00ed\u008ddrung, Tubinga 1932; COLLINS J., Dios en la filosof\u00ed\u00ada moderna, Paid\u00f3s, Buenos Aires 1974; DRACHMANN A.B., Atheism in Pagan Antiquity, tr. 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Como concepto opuesto a \u00abte\u00ed\u00adsmo\u00bb (del griego the\u00f3s = Dios; \u00e1theos = sin Dios; sin conocimiento de Dios; cf. Ef 2,12), se entiende por ate\u00ed\u00adsmo la concepci\u00f3n (filos\u00f3fica) u orientaci\u00f3n que niega la existencia de un dios o de varios dioses como seres de alg\u00fan modo trascendentes.<\/p>\n<p>El agnosticismo se distingue del ate\u00ed\u00adsmo porque niega la posibilidad de conocer con seguridad la existencia de Dios (ver Agnosticismo).<\/p>\n<p>2. EL ATEISMO MODERNO. El ate\u00ed\u00adsmo moderno surge dentro del proceso de secularizaci\u00f3n de las sociedades industriales de Occidente. Originariamente procede del principio del ate\u00ed\u00adsmo met\u00f3dico, que hab\u00ed\u00ada de constituir la base de un derecho natural al margen de todas las diferencias religiosas, de validez universal y que, por tanto, inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a Dios (Hugo Grothius: \u00abEtsi Deus non daretur\u00bb). El ate\u00ed\u00adsmo, como teor\u00ed\u00ada, representa la legitimaci\u00f3n consciente de la secularizaci\u00f3n de la sociedad y de todos sus \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>De ordinario se distingue entre ate\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico, pr\u00e1ctico y postulatorio. Para una primera divisi\u00f3n general puede esto bastar. Una divisi\u00f3n m\u00e1s aceptable de los sistemas ateos modernos puede hacerse seg\u00fan su funci\u00f3n. De acuerdo con esto, se puede hablar de ate\u00ed\u00adsmo: a) como una aproximaci\u00f3n nueva y secular a la realidad; b) como hermen\u00e9utica secular de la religi\u00f3n; c) como nueva forma de vida secularizada en consonancia con el hombre moderno, y, finalmente, d) de transformaciones del ate\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>a) El ate\u00ed\u00adsmo moderno se presenta ante todo como aproximaci\u00f3n nueva, a saber: secularizada a la realidad frente a todas las formas religiosas. Este aspecto aparece ante todo en las obras de Holbach y de Comte. Para Holbach, el ate\u00ed\u00adsmo es el redescubrimiento de la naturaleza y de una \u00e9tica en armon\u00ed\u00ada con la naturaleza humana. En el primer Comte, el ate\u00ed\u00adsmo (en forma del positivismo comtiano) es simplemente el estadio m\u00e1s maduro de la evoluci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>b) Como hermen\u00e9utica secular de la religi\u00f3n, el ate\u00ed\u00adsmo moderno presenta quiz\u00e1 la fase m\u00e1s interesante de su evoluci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad ha ejercido una influencia duradera la obra filos\u00f3fica de Ludwing Feuerbach (1804-1872). Para Feuerbach el contenido de la fe religiosa es una proyecci\u00f3n de los deseos y de las necesidades humanas. Dios le parece que es la esencia del hombre (la infinitud de su propia conciencia), que contrapone a s\u00ed\u00ad mismo en un m\u00e1s all\u00e1 fant\u00e1stico.<\/p>\n<p>Aunque Feuerbach no quiere ser materialista (en el sentido del materialismo del siglo xviii), sin embargo contribuy\u00f3 de una manera duradera con su cr\u00ed\u00adtica activa de la religi\u00f3n al desarrollo y robustecimiento del materialismo. Es dif\u00ed\u00adcil supravalorar su influencia en las futuras generaciones de cr\u00ed\u00adticos de la religi\u00f3n. Karl Marx se adhiere a la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n de Feuerbach, pero le imprime un giro social: la religi\u00f3n es al mismo tiempo expresi\u00f3n y protesta contra la miseria en que se ven obligados a vivir los hombres en un \u00abmundo desquiciado\u00bb. Con ello, la tesis de la proyecci\u00f3n de Feuerbach recibe una explicaci\u00f3n social: Friedrich Engels, amigo y colaborador de Karl Marx, formula la definici\u00f3n marxista de la religi\u00f3n. De acuerdo con ella, \u00abtoda religi\u00f3n no (es) otra cosa que un reflejo fant\u00e1stico, en la cabeza de los hombres, de aquellas fuerzas exteriores que dominan su existencia cotidiana, reflejo en el cual los poderes terrenos adquieren la forma de supraterrenos\u00bb (MEW 20, 294). En su obra tard\u00ed\u00ada intenta Engels aplicar su idea de la religi\u00f3n al origen del cristianismo. En tres obras (Bruno Bauer und das Urchristentum, 1882; Das Buch der Offenbarung, 1883; Zur Geschichte des Urchristentums, 1895) se ocupa de los problemas de la fecha de los escritos neotestamentarios y de las cuestiones relacionadas con el nacimiento del cristianismo primitivo. En ellas se muestra seguidor de Bruno Bauer, representante radical de la \u00abescuela mitol\u00f3gica\u00bb. De una manera distinta, Sigmund Freud, el fundador del psicoan\u00e1lisis, prolonga el impulso de Feuerbach. Constantemente se ocupa de cuestiones de investigaci\u00f3n religiosa, sin llegar a una teor\u00ed\u00ada unitaria. \u00danicamente tenemos varios intentos de explicaci\u00f3n. Freud ve en la religi\u00f3n una neurosis obsesiva universal; el origen de la religi\u00f3n cree reconocerlo en un parricidio prehist\u00f3rico; en definitiva, para \u00e9l la conciencia religiosa es una prolongaci\u00f3n de la conciencia infantil, a saber: la negaci\u00f3n a hacerse adulto.<\/p>\n<p>c) El ate\u00ed\u00adsmo, como forma de vida nueva, secular, en armon\u00ed\u00ada con las condiciones y exigencias del hombre moderno, se impone en todas partes. Aqu\u00ed\u00ad hay que destacar en particular a Lenin y el sistema de educaci\u00f3n atea de los pa\u00ed\u00adses del socialismo real. Lenin depende en su concepci\u00f3n de la religi\u00f3n de Engels. Su importancia estriba en la formulaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre lucha revolucionaria y lucha contra la religi\u00f3n. La lucha contra la religi\u00f3n hay que subordinarla a la lucha revolucionaria general; no tiene un valor independiente. En la lucha contra la religi\u00f3n no hay que herir los sentimientos de los creyentes. A Lenin se debe el establecimiento de un sistema de educaci\u00f3n en el ate\u00ed\u00adsmo. Educaci\u00f3n en el ate\u00ed\u00adsmo significa aqu\u00ed\u00ad la apropiaci\u00f3n de una visi\u00f3n cient\u00ed\u00adfico-materialista del mundo.<\/p>\n<p>d) Al presente el ate\u00ed\u00adsmo expl\u00ed\u00adcito se manifiesta bajo otras formas de actitud espiritual por principio. De ah\u00ed\u00ad que sea acertado y est\u00e9 justificado hablar de transformaciones del ate\u00ed\u00adsmo. Estas transformaciones pueden ser el cientificismo, el humanismo (ateo), el nihilismo, el racionalismo y ante todo el agnosticismo:<br \/>\n3. LA CONFRONTACI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA CON EL ATE\u00ed\u008dSM0. Desde el principio del ate\u00ed\u00adsmo moderno la teolog\u00ed\u00ada se sit\u00faa tambi\u00e9n cr\u00ed\u00adticamente frente a \u00e9l. Una nueva orientaci\u00f3n en esta confrontaci\u00f3n es la representada por la obra teol\u00f3gica tard\u00ed\u00ada de Dietrich Bonh\u00f6ffer, ante todo en sus Cartas desde la prisi\u00f3n, en las cuales insta a reconocer la mundanidad del mundo y su condici\u00f3n adulta. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se podr\u00ed\u00ada anunciar el evangelio en las condiciones de la modernidad. Los cristianos han de vivir en el mundo \u00abetsi Deus non daretur\u00bb. Adem\u00e1s formula una interpretaci\u00f3n \u00abno religiosa\u00bb de conceptos b\u00ed\u00adblicos, aunque sin exponer en detalle o explicar c\u00f3mo habr\u00ed\u00ada que efectuarla.<\/p>\n<p>En pos de Bonh\u00f6ffer se han hecho diversos intentos de confrontaci\u00f3n con el ate\u00ed\u00adsmo moderno. El m\u00e1s radical es el representado por la llamada \u00abteolog\u00ed\u00ada de la muerte de Dios\u00bb, que, sin embargo, se anula a s\u00ed\u00ad misma como teolog\u00ed\u00ada. Los representantes de la teolog\u00ed\u00ada de la \u00absecularizaci\u00f3n\u00bb intentan tomar en serio teol\u00f3gicamente la mundanidad del mundo y sacar consecuencias en consonancia.<\/p>\n<p>Ciertos proyectos teol\u00f3gicos pueden entenderse fundamentalmente como plena confrontaci\u00f3n con el ate\u00ed\u00adsmo moderno, sin que exista una confrontaci\u00f3n con un autor ateo concreto. En cierto sentido hay que valorar como aut\u00e9nticos intentos de confrontaci\u00f3n proyectos tan distintos como la tesis de la desmitologizaci\u00f3n de Bultmann o la radical teolog\u00ed\u00ada de la palabra de Dios de B\u00e1rth. Por parte cat\u00f3lica se repite esta oposici\u00f3n en cierto modo en la teolog\u00ed\u00ada de orientaci\u00f3n antropol\u00f3gica de Karl Rahner y en la teolog\u00ed\u00ada est\u00e9tica de Hans Urs von Balthasar.<\/p>\n<p>El problema central entre el ate\u00ed\u00adsmo moderno y la fe cristiana tradicional es la cuesti\u00f3n de la realidad de Dios. Todos los ate\u00ed\u00adsmos modernos coinciden en que \u00abDios\u00bb es una ilusi\u00f3n del hombre religioso. Para salir al paso de este reproche de ser una ilusi\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada debe renovar su reflexi\u00f3n sobre los supuestos ontol\u00f3gicos de la cuesti\u00f3n de Dios. No se trata aqu\u00ed\u00ad de concluir de la realidad del mundo la de Dios, sino de que sin la aceptaci\u00f3n de un Dios no es posible describir el mundo mismo sin que est\u00e9 exento de contradicci\u00f3n (lo cual es necesario para poder obrar en \u00e9l). Pues al describir los aspectos fundamentales del mundo (como, p. ej., el cambio o la evoluci\u00f3n) surge tal contradicci\u00f3n que el aspecto cuestionable no puede describirse sin contradicci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, hay que describir el cambio a la vez como identidad y no identidad. Para distinguir esta aparente contradicci\u00f3n de una contradicci\u00f3n real se requieren algunas reflexiones ulteriores sobre el principio de no contradicci\u00f3n, y ante todo de su valor ontol\u00f3gico (y no simplemente l\u00f3gico). S\u00f3lo tomando en consideraci\u00f3n que la situaci\u00f3n problem\u00e1tica y contradictoria en su totalidad se refiere toda ella a algo distinto y al mismo tiempo es enteramente distinta de ello es posible solucionar el problema y, en consecuencia, mostrar que el mundo ha sido \u00abcreado\u00bb: justamente referido a otra cosa, de la cual es completamente distinto. Eso otro se llama en el lenguaje religioso \u00abDios\u00bb. El mundo, por haber sido creado, no es concebible sin ese otro; mientras que ese otro, Dios, justamente es aqu\u00e9l sin el cual nada puede ser.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n de que la moderna cosmolog\u00ed\u00ada hace imposible hablar de Dios a la manera tradicional (cf H. ALBERT, Traktat \u00fcber kritische Vernunft, Tubinga 1968, V. Kapitel: \u00abGlaube und Wissen\u00bb) tiene como justificaci\u00f3n que no es posible hablar de Dios con una concepci\u00f3n del mundo neutral. Pero la afirmaci\u00f3n de que la idea de Dios est\u00e1 ligada exclusivamente a la concepci\u00f3n sociomorfa del mundo de la antig\u00fcedad o de la Edad Media queda refutada con las consideraciones arriba aducidas.<\/p>\n<p>4. EL ATEISMO MODERNO Y EL PROBLEMA DE LA TEODICEA. La confrontaci\u00f3n teol\u00f3gica con el ate\u00ed\u00adsmo no puede pasar de largo ante el problema de la teodicea, considerado por regla general como el argumento duro del moderno ate\u00ed\u00adsmo. Sin embargo, en el marco de las reflexiones hasta aqu\u00ed\u00ad aducidas, tambi\u00e9n este problema se puede enfocar de modo nuevo.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica cl\u00e1sica: c\u00f3mo es posible conciliar la existencia de un Dios omnipotente y absolutamente bondadoso con la presencia del mal en el mundo, no admite una soluci\u00f3n satisfactoria. S\u00f3lo permite la alternativa: existe el mal, o porque Dios es omnipotente pero no absolutamente bondadoso, o porque es absolutamente bondadoso pero no es omnipotente. Los intentos de distinguir entre un mal f\u00ed\u00adsico y un mal moral pueden aclarar ciertas cosas, pero no son una soluci\u00f3n, como tampoco lo es la explicaci\u00f3n del mal como \u00abprivatio boni\u00bb. Peter Knauer (1986) y Peter Henrici (1988) han expuesto ulteriores consideraciones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Knauer, el problema de la teodicea procede del falso supuesto de que existe un concepto que abarca a Dios y al mundo, con el cual se puede luego concluir de Dios al mundo. Dios (como creador) es entendido como aqu\u00e9l sin el cual nada existe. Un concepto de Dios as\u00ed\u00ad adquirido no puede luego emplearse contra la realidad del mundo. El problema es m\u00e1s bien pr\u00e1ctico: c\u00f3mo se puede vivir en el mundo sin divinizar el mundo en la prosperidad y sin desesperar de \u00e9l en el infortunio. La palabra \u00abDios\u00bb no da una respuesta. Seg\u00fan la experiencia del mundo, lo \u00fanico cierto es que Dios \u00abhace salir su sol sobre malos y buenos y env\u00ed\u00ada la lluvia sobre justos e injustos\u00bb (Mt 5,45). Esta experiencia del mundo se convierte en buena nueva s\u00f3lo a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n cristiana, que es el hecho del amor de Dios al hombre. En la fe cristiana el hombre vive de la experiencia de la comunicaci\u00f3n con un Dios (misericordioso) que es due\u00f1o de todo, y por ello supera el sufrimiento y la muerte.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Henrici el problema de la teodlcea procede de la mezcla de dos complejas problem\u00e1ticas de origen diverso: a) de la pregunta griega por un orden racional del mundo; y b) de la pregunta cristiana por el creador omnipotente. De la mezcla del concepto griego del mundo con la concepci\u00f3n cristiana de Dios se sigue la problem\u00e1tica \u00ababsurda\u00bb de la teodicea (o sea, la cuesti\u00f3n de una \u00abjustificaci\u00f3n de Dios\u00bb en presencia del mal del mundo). La racionalidad del mundo es entonces cuestionada por la omnipotencia de Dios, y, a su vez, la omnipotencia de Dios es medida por la racionalidad del mundo. Pero, partiendo de estos supuestos, todos los intentos est\u00e1n condenados al fracaso. No existe una soluci\u00f3n intelectual. El intento de la humanidad de comprender el sufrimiento queda sin respuesta. El problema se plantea en el plano de la realidad concreta, porque el sufrimiento es un hecho que no se elimina con discusiones. En el plano de la raz\u00f3n el sufrimiento es algo irracional, que no es posible integrar en un sistema racional. Por eso no hay tampoco en principio soluci\u00f3n para el problema de la teodicea: el hombre debe entend\u00e9rselas con el mal (sufrimiento) sin poder huir de esta realidad refugi\u00e1ndose en la racionalizaci\u00f3n. El problema de la omnipotencia de Dios recibe su respuesta pr\u00e1ctica a trav\u00e9s de la autorrevelaci\u00f3n de Dios en la historia: a) En el libro de Job se explica el sufrimiento como prueba permitida por Dios, y con eso se lo tiene por razonable; b) La literatura b\u00ed\u00adblica del destierro (Jerem\u00ed\u00adas y D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas) remite al car\u00e1cter redentor del sufrimiento: al sufrimiento se lo vence soport\u00e1ndolo; c) El NT muestra que Dios mismo, en Jesucristo, ha soportado el sufrimiento. La respuesta del NT no es que, si Dios sufre, el sufrimiento ha de tener sentido, sino que el hecho de que Dios sufra le da al sufrimiento su sentido. Esto significa, no la justificaci\u00f3n de Dios ante el sufrimiento, ni tampoco simplemente la justificaci\u00f3n del sufrimiento por Dios, sino la justificaci\u00f3n en virtud del sufrimiento que Dios mismo acept\u00f3 libremente sobre s\u00ed\u00ad (como un hecho hist\u00f3rico). \u00abPor tanto, una teodicea aut\u00e9ntica no puede prescindir de la encarnaci\u00f3n ni de la pasi\u00f3n\u00bb (Henrici).<\/p>\n<p>Por eso, en el sentido de la Biblia, el sufrimiento puede convertirse en lugar de encuentro con Dios en la medida en que el hombre se enfrenta con \u00e9l y no lo rechaza racionaliz\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El ate\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, 4 vols., Madrid 1971; BARTH H: M., Atheismus. 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Se habla de un a. pr\u00e1ctico (indiferentismo) en el caso de personas que del reconocimiento te\u00f3rico de Dios no sacan ninguna consecuencia (concreta) para su conducta. Determinar en qu\u00e9 consiste el verdadero a. depende del concepto exacto de Dios que se presupone. Son con seguridad ateos todos los sistemas del materialismo y del monismo materialista (atomistas antiguos, c\u00ed\u00adnicos postsocr\u00e1ticos, epicure\u00ed\u00adsmo, algunos fil\u00f3sofos del renacimiento, como Campanella, el naturalismo franc\u00e9s de la ilustraci\u00f3n: Voltaire, Holbach, Lamettrie; el positivismo alem\u00e1n y el monismo del s. xix: Vogt, B\u00fcchner, Moleschott, Haeckel; el hegelianismo de izquierda: Feuerbach, Marx; el -> socialismo vulgar del s. xrx; el &#8211;> materialismo dial\u00e9ctico y el bolchevismo; el a. militante promovido por los gobiernos de los pa\u00ed\u00adses comunistas), el -> positivismo, el sensualismo y el existencialismo), y la \u00e9poca por postulado atea mas de a. como postulado, es decir, las teor\u00ed\u00adas que, como el existencialismo de A. Camus y J.P. Sartre, dependientes de Nietzsche (&#8211;> existencialismo), y la \u00e9poca por postulado atea de N. Hartmann, intentan demostrar positivamente que Dios no puede ni debe existir. Si cada forma de -> pante\u00ed\u00adsmo (especialmente en el -> idealismo alem\u00e1n) debe ser calificada de atea, depende de la medida en que en el sistema en cuesti\u00f3n el hombre y el mundo se identifiquen con el Absoluto (disputa del ate\u00ed\u00adsmo). El polite\u00ed\u00adsmo en tanto habr\u00e1 de ser considerado como a. en cuanto dificulte el acto aut\u00e9nticamente religioso con relaci\u00f3n al fundamento absoluto del mundo o, en caso extremo, lo haga imposible. En cambio, el polite\u00ed\u00adsmo antiguo persigui\u00f3 como doctrina atea el monote\u00ed\u00adsmo de algunos fil\u00f3sofos y del cristianismo, por su oposici\u00f3n a los dioses del Estado; y a su vez los padres de la Iglesia intentaron descubrir tambi\u00e9n en ciertas herej\u00ed\u00adas un ate\u00ed\u00adsmo oculto.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la historia del esp\u00ed\u00adritu, el a. como sistema filos\u00f3fico ha surgido siempre en momentos cr\u00ed\u00adticos de transici\u00f3n entre \u00e9pocas espirituales, culturales y sociales. As\u00ed\u00ad se delata a s\u00ed\u00ad mismo como fen\u00f3meno de crisis, como proyecci\u00f3n de la pregunta bajo el vestido de una respuesta, y no como respuesta de un tiempo que ha llegado a una reposada seguridad. En toda transici\u00f3n a una nueva \u00e9poca de autoexperiencia del hombre, aparentemente queda superada una determinada experiencia de la propia finitud. Con ello, por un lado, se encubre el conocimiento de la finitud radical y se suscita la impresi\u00f3n de que no hay ning\u00fan lugar para una realidad propiamente absoluta e infinita; y, por otro lado, se conoce con mayor claridad la problem\u00e1tica contenida en los insuficientes modelos de representaci\u00f3n y de pensamiento anteriormente reinantes, a trav\u00e9s de los cuales se pretend\u00ed\u00ada expresar qu\u00e9 se entiende por Dios. As\u00ed\u00ad surge la impresi\u00f3n de que toda afirmaci\u00f3n sobre Dios aplica precipitadamente esas categor\u00ed\u00adas mentales a un \u00abobjeto\u00bb que no existe, o de que por lo menos nada se puede afirmar sobre esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Posibilidad<br \/>\nLa simple experiencia de la historia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00ed\u00ada demuestra que de hecho existe un a. te\u00f3rico. Luego diremos c\u00f3mo se debe interpretar teol\u00f3gicamente este hecho. Pero el a. no es tampoco, considerado desde un punto de vista puramente filos\u00f3fico, una de las muchas opiniones distintas de los hombres sobre la existencia o la demostrabilidad de alg\u00fan ente determinado. Pues si el a. se entiende a s\u00ed\u00ad mismo y comprende lo que el t\u00e9rmino \u00abDios\u00bb expresa, niega que se pueda plantear la pregunta por el ser en su totalidad y por el sujeto interrogante en cuanto tal. Pero esa pregunta se replantea como condici\u00f3n de su negaci\u00f3n. Con lo cual el a., en la medida en que entiende su propia posici\u00f3n, es un a. que se elimina a s\u00ed\u00ad mismo. Mas su indudable posibilidad se debe a que el hombre es un ente capaz de estar en contradicci\u00f3n consigo mismo, por desconocimiento de su esencia y tambi\u00e9n por su culpa libre.<\/p>\n<p>3. Cr\u00ed\u00adtica filos\u00f3fica del ate\u00ed\u00adsmo<br \/>\nSe deber\u00e1 demostrar primero por un m\u00e9todo transcendental que el absoluto escepticismo en el terreno de la teor\u00ed\u00ada del conocimiento (o de la cr\u00ed\u00adtica) y de la metaf\u00ed\u00adsica, o bien una limitaci\u00f3n positiva, pragm\u00e1tica o \u00abcriticista\u00bb del conocimiento humano al \u00e1mbito de la experiencia inmediata, se elimina a s\u00ed\u00ad mismo, y que, por tanto, la posibilidad de la metaf\u00ed\u00adsica queda afirmada en su propia existencia, implicada en el conocimiento necesario del hombre. A base de esto, en una bien entendida demostraci\u00f3n de la existencia y naturaleza de -> Dios, hay que mostrar expl\u00ed\u00adcitamente el car\u00e1cter absolutamente singular de su conocimiento (conocimiento an\u00e1logo del misterio del Dios incomprensible) y desde ah\u00ed\u00ad se debe facilitar una inteligencia de la posibilidad del a. y sus l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>Semejante cr\u00ed\u00adtica del a. deber\u00ed\u00ada estar completada por una interpretaci\u00f3n sociol\u00f3gica y criticocultural del ambiente donde el a. se desarrolla como fen\u00f3meno de masas, por una explicaci\u00f3n mediante la psicolog\u00ed\u00ada profunda del \u00abmecanismo ps\u00ed\u00adquico\u00bb que late en la duda y en la imposibilidad de llegar a lo transcendente (a. como \u00abhuida\u00bb de Dios). La cr\u00ed\u00adtica filos\u00f3fica del a. tambi\u00e9n deber\u00ed\u00ada ser siempre una cr\u00ed\u00adtica al ate\u00ed\u00adsmo f\u00e1ctico de tipo vulgar y de tipo filos\u00f3fico, pues el a. vive esencialmente de una falsa inteligencia de Dios, enfermedad de la que inevitablemente sufre el te\u00ed\u00adsmo en sus concretas formas hist\u00f3ricas (&#8211;>antropomorfismo, -> desmitizaci\u00f3n). La cr\u00ed\u00adtica del a. deber\u00ed\u00ada finalmente estar enlazada con una especie de may\u00e9utica del acto religioso, ya que, a la larga, el conocimiento te\u00f3rico de Dios s\u00f3lo vive all\u00ed\u00ad donde desemboca en el s\u00ed\u00ad de la persona entera y de toda su vida a este Dios.<\/p>\n<p>II. Aspecto teol\u00f3gico<br \/>\n1. La doctrina de la Iglesia<br \/>\nEl a. materialista es calificado de vergonzoso (Dz 1802), y el a. como negaci\u00f3n del Dios \u00fanico y verdadero, creador y se\u00f1or de lo visible y lo invisible (Dz 1801), y como pante\u00ed\u00adsmo en sus distintas formas (Dz 18031805; cf. 31, 1701) est\u00e1 sancionado con el anatema (cosa por primera vez necesaria en la edad moderna). La posibilidad natural de conocer a Dios con certeza est\u00e1 directamente definida (Dz 1785, 1806; sobre el hecho de que la existencia de Dios es demostrable: Dz 2145, 2317, 2320), pero simult\u00e1neamente se acent\u00faa que \u00e9l se halla inefablemente elevado por encima de todo lo que fuera de \u00e9l existe y puede ser pensado (Dz 428, 432, 1782). La doctrina del -> agnosticismo modernista recibe el calificativo de \u00abate\u00ed\u00adsmo\u00bb en la enc\u00ed\u00adclica Pascendi dominici gregis (Dz 2073, 2109). La doctrina de que el te\u00ed\u00adsmo es producto de las circunstancias sociales o se funda solamente sobre la base de la convicci\u00f3n social, impl\u00ed\u00adcitamente queda tambi\u00e9n rechazada por la condena eclesi\u00e1stica del &#8211;> tradicionalismo (Dz 1649-1652, 1622, 1627). Evidentemente, no se discute la importancia esencial de la tradici\u00f3n y de la sociedad para el conocimiento de Dios por parte del hombre individual.<\/p>\n<p>Por primera vez en el Vaticano II la Iglesia se ha ocupado seriamente del a. como un fen\u00f3meno nuevo y masivo de transcendencia mundial y social. Primeramente de una manera m\u00e1s bien marginal en la constituci\u00f3n Lumen gentium (Const. sobre la Iglesia, n.\u00c2\u00b0 16), donde leemos: \u00abY la divina providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvaci\u00f3n a quienes sin culpa no han llegado todav\u00ed\u00ada a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta, no sin la gracia de Dios\u00bb. Sin duda ese \u00abinculpable\u00bb a. (en la dimensi\u00f3n del conocimiento reflejo: expressa agnitio) es considerado como un caso realmente posible y que no excluye la salvaci\u00f3n. Pero con ello no quedan decididas las siguientes cuestiones: a) si tambi\u00e9n en la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica y prerrefleja de la existencia se da un \u00bb no\u00bb inculpable al te\u00ed\u00adsmo, que va implicado necesariamente en esta realizaci\u00f3n; b) si el a. expl\u00ed\u00adcito en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica puede permanecer inculpable en el individuo durante toda su vida. La primera pregunta deber\u00e1 recibir una respuesta negativa, pero en la segunda, ante la experiencia actual en torno al a., hay que proceder en la respuesta (positiva o negativa) con mayores reservas que la generalidad de los te\u00f3logos hasta ahora, los cuales negaban la posibilidad de un ate\u00ed\u00adsmo reflejo e inculpable durante largo tiempo.<\/p>\n<p>El texto principal sobre el a. (que hemos de interpretar m\u00e1s pastoral que doctrinalmente) se halla en los n\u00fameros 19-21 del cap\u00ed\u00adtulo primero de la Constituci\u00f3n De Ecclesia in mundo huius temporis. La Constituci\u00f3n primero expone las distintas formas y causas del a., luego describe la moderna forma te\u00f3rica del mismo, y finalmente describe la relaci\u00f3n de la Iglesia con el a. Reconoce la urgencia actual del problema del a. Concede entre otras cosas que el a.: a veces s\u00f3lo rechaza a un Dios que en realidad no existe; con frecuencia brota de la atrofia de la experiencia religiosa; surge ante el problema de la teodicea (el mal en el mundo); tambi\u00e9n tiene causas sociales; y frecuentemente es una falsa interpretaci\u00f3n de una experiencia en s\u00ed\u00ad leg\u00ed\u00adtima de la libertad y de la autonom\u00ed\u00ada por parte del hombre moderno, o de su voluntad de librarse activamente de las cadenas econ\u00f3micas y sociales, para llegar a configurarse a s\u00ed\u00ad mismo como una especie de \u00abdemiurgo\u00bb y a conceder un rango absoluto a ciertos valores humanos. Afirma la posibilidad de un a. culpable, si bien con gran reserva, brevedad y sin profundizar este problema especial. Dice igualmente que tambi\u00e9n los cristianos tienen culpa en el a., en cuanto \u00e9ste constituye una reacci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica contra formas deficientes del te\u00ed\u00adsmo en la teor\u00ed\u00ada y en la vida. El documento conciliar acent\u00faa que el te\u00ed\u00adsmo no constituye ninguna alienaci\u00f3n del hombre, sino que responde, m\u00e1s bien, a una pregunta que el hombre a la larga no puede eludir, sobre todo en los momentos decisivos de su vida. Acent\u00faa tambi\u00e9n que el te\u00ed\u00adsmo y la esperanza escatol\u00f3gica de los cristianos no debilitan la activa configuraci\u00f3n intramundana del futuro, sino que le confieren su aut\u00e9ntica dignidad y fuerza. Se habla en la Constituci\u00f3n de una intima ac vitalis coniunctio del hombre con Dios, de una inquietudo religiosa, de una quaestio insoluta subobscure percepta, &#8216;que el hombre es para s\u00ed\u00ad mismo. As\u00ed\u00ad, pues, se aspira all\u00ed\u00ad a la meta de una m\u00e1s amplia relaci\u00f3n existencial del hombre con Dios, la cual no se da por primera vez cuando se pregunta por \u00e9l en la reflexi\u00f3n te\u00f3rica. Pero estas indicaciones del Vaticano ii representan las l\u00ed\u00adneas directivas fundamentales de este problema-.<\/p>\n<p>2. La Escritura<br \/>\nEn general la Escritura, junto con su contorno sem\u00ed\u00adtico, presupone o afirma como evidente la existencia de Dios. La necedad del que cree que Dios no existe (Sal 10, 4; 14, 1; 53, 2) se refiere a la negaci\u00f3n de su actividad providente y judicial en el mundo. En este sentido, el inter\u00e9s, la evoluci\u00f3n, la lucha y la profesi\u00f3n de fe en el A y NT giran en torno al -> monote\u00ed\u00adsmo. En efecto, el art\u00ed\u00adculo fundamental de fe es la adhesi\u00f3n creyente al Dios vivo de la alianza en medio de su acci\u00f3n experimentada en la historia concreta de la salvaci\u00f3n, o al Padre de Jes\u00fas, como \u00fanico Dios verdadero (Dt 4, 35; 6, 4; Mc 12, 29; Jn 17, 3; Rom 3, 30, etc.). En este contexto revisten importancia la doctrina de la &#8211;> creaci\u00f3n, la -> angelolog\u00ed\u00ada y la interpretaci\u00f3n de los dioses como verdaderos &#8211;> demonios, pues en todo eso se muestra un saber relativo a dimensiones profundas de la existencia que transcienden lo emp\u00ed\u00adrico, pero tambi\u00e9n el hecho de que, frente a ellas, Dios es el totalmente diferente, el incomparable (1 Cor 8, 5). Con lo cual queda atestiguada la conciencia di la transcendencia radical de Dios. Esto deber\u00ed\u00ada tenerse en cuenta para interpretar con mayor precisi\u00f3n la doctrina de la Escritura acerca de la posibilidad natural de conocer a Dios (Sab 13; Rom 1, 20). Ya en la doctrina de la condici\u00f3n creada de toda la realidad mundana y en el principio, claramente contenido en Tom\u00e1s de Aquino, de que el mundo en la medida de lo posible debe explicarse por las \u00abcausas segundas\u00bb, es decir, por s\u00ed\u00ad mismo, est\u00e1 en germen el concepto de mundo de la edad moderna, seg\u00fan el cual \u00e9ste es de suyo investigable y dominable. Mas con ello estamos ante la tentaci\u00f3n de la \u00e9poca moderna, consistente en arregl\u00e1rselas sin Dios para explicar el mundo. En cuanto la Biblia despoja a \u00e9ste de todo \u00abcar\u00e1cter pseudo-divino\u00bb por afirmar su condici\u00f3n creada (pero sin eliminar lo numinoso, que con frecuencia se pasa por alto), asentando as\u00ed\u00ad la base necesaria para el verdadero te\u00ed\u00adsmo adorante, corre por eso mismo el riesgo del a. moderno, y lo corre en medida superior a la de la antig\u00fcedad preb\u00ed\u00adblica. En todo caso, seg\u00fan la Escritura, el hombre no posee a Dios como uno m\u00e1s de sus posibles objetos. Los hombres, como \u00abestirpe divina\u00bb, han sido creados para que busquen a Dios (Act 17, 27ss).<\/p>\n<p>Por eso los ateos son inexcusables (cf. Ef 2, 12), pues su negativa a conocer y reconocer a Dios es la soberana necedad, con tonos de sabia, del que, conociendo propiamente a Dios, sin embargo no lo reconoce como tal, y cambia al Dios conocido por otra cosa (Rom 1, 21ss; 25, 28); y, as\u00ed\u00ad, culpablemente \u00abretiene cautiva\u00bb la verdad (Rom 1, 18).<\/p>\n<p>Por tanto la Escritura no conoce ning\u00fan ate\u00ed\u00adsmo (o al menos no reflexiona sobre un a.) que consista en una fr\u00ed\u00ada negaci\u00f3n intelectual. Solamente conoce aquel a. &#8211; dif\u00ed\u00adcil de determinar en cada caso &#8211; que oscila entre la piadosa veneraci\u00f3n an\u00f3nima del \u00abDios desconocido\u00bb (Act 17, 22 a la luz de Ef 2, 12) y el culpable no saber acerca del Dios conocido en la \u00abreprimida\u00bb realizaci\u00f3n fundamental de la propia existencia (Rom 1).<\/p>\n<p>3. La teolog\u00ed\u00ada tradicional<br \/>\nEsta trata principalmente la cuesti\u00f3n de la posibilidad del a. La concepci\u00f3n fundamental de los padres de la Iglesia considera f\u00e1cil el conocimiento natural de Dios, es m\u00e1s, lo considera casi inevitable y, en este sentido, \u00abinnato\u00bb. Frente a la (relativamente f\u00e1cil Sab 13, 9) posibilidad de conocer a Dios y al < inexcusable\" a. < necio\" (Sab Rom 1), los te\u00f3logos cat\u00f3licos defienden en general la doctrina de que, un inculpable a. negativo (es decir, que no llega a ning\u00fan juicio sobre la pregunta acerca de Dios), de suyo, o sea, en normales circunstancias humanas, no es posible en el individuo durante largo tiempo. Un a. positivo (es decir, que niega expl\u00ed\u00adcitamente la existencia de Dios o la posibilidad de conocerlo) es admitido como un hecho posible y como un estado duradero (e incluso lamentado como fen\u00f3meno militante y masivo que se ha producido por primera vez en los \u00faltimos tiempos: P\u00ed\u00ado xi, AAS 24 [ 1932 ] 180ss, 29 [ 1937 ] 76 ), pero se le juzga culpable. Pero esta doctrina admite todav\u00ed\u00ada muchas matizaciones y las tiene en realidad. L. Billot (\"Etudes\", 161-176 [19191923]) acent\u00faa la dependencia social y cultural del individuo respecto a su medio ambiente y tiene por posible que muchos \"adultos\" sigan siendo menores de edad en lo relativo al conocimiento de Dios. Hoy, por el contrario, se acent\u00faa tanto la referencia radical a Dios como elemento esencial del hombre, que se niega la existencia de ateos en la esfera de la realizaci\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima de la existencia, y s\u00f3lo se admite la existencia de hombres que creen ser ateos. Ante los fen\u00f3menos masivos del a. actual y la doctrina del Vaticano ii, hemos de suponer que esta interpretaci\u00f3n del a. seguir\u00e1 difundi\u00e9ndose, profundiz\u00e1ndose y matiz\u00e1ndose.\n\nContra la opini\u00f3n citada en primer lugar hemos de resaltar que, dada la universal voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, resulta teol\u00f3gicamente inaceptable que tantos hombres permanezcan sin culpa lejos de su destino a pesar de haber vivido su vida. Y, con relaci\u00f3n a la segunda opini\u00f3n, hemos de decir que el a. emp\u00ed\u00adrico, a juzgar por la Escritura, en \u00faltimo t\u00e9rmino no puede deberse a una inocua interpretaci\u00f3n falsa de un te\u00ed\u00adsmo oculto. Alejandro vii (Dz 1290) conden\u00f3 como error teol\u00f3gico la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual puede haber un pecado que vaya \u00fanicamente contra la naturaleza humana, pero no contra Dios (sobre el sentido de esta condena del peccatum philosophicum, cf. H. BEYLARD: NRTh 62 [19357, 591-616, 672 hasta 698). Por un lado hay que sostener esta relaci\u00f3n entre te\u00ed\u00adsmo y \u00e9tica. Y, en consecuencia, podemos muy bien decir que una decisi\u00f3n fundamental de orden moral, aun cuando ella no se interprete conscientemente a s\u00ed\u00ad misma como una forma de posici\u00f3n frente a Dios, por lo menos impl\u00ed\u00adcitamente contiene una decisi\u00f3n con relaci\u00f3n a \u00e9l. Por otro lado, hoy d\u00ed\u00ada vemos m\u00e1s claramente (de nuevo con Tom\u00e1s) que la dependencia del individuo respecto a la opini\u00f3n de la sociedad que lo soporta, es mayor de lo que antes se cre\u00ed\u00ada, sin poner en duda por esto su libre, personal y responsable toma de posici\u00f3n. El derecho a distinguir, en lo relativo al conocimiento de Dios, entre el hombre en conjunto o en general y el individuo particular, est\u00e1 plenamente garantizado por el Vaticano i: CollLac vii 236, 150, 520.\n\n4. Reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica\na) Con relaci\u00f3n al a. la teolog\u00ed\u00ada ha de resaltar en general la -> transcendencia absoluta del hombre (la cual ha de ser entendida de antemano como apertura para la actuaci\u00f3n libre del Dios \u00abvivo\u00bb, de modo que el conocimiento \u00abnatural\u00bb de Dios no puede desarrollar ning\u00fan sistema teol\u00f3gico ya terminado, el cual constituyera una ley aprior\u00ed\u00adstica para la palabra de la revelaci\u00f3n). Esta transcendencia, que como condici\u00f3n transcendental de todo conocimiento espiritual y de toda acci\u00f3n libre refiere impl\u00ed\u00adcitamente a Dios, de forma que esta referencia se da impl\u00ed\u00adcita pero realmente en todo conocimiento y acci\u00f3n libre, puede actualizarse: 1 \u00c2\u00b0, como algo aceptado con obediencia o, por el contrario, negado; 2 \u00c2\u00b0, como algo dado impl\u00ed\u00adcitamente y en forma no refleja, o tambi\u00e9n como una dimensi\u00f3n convertida en tema expl\u00ed\u00adcito, llamando entonces Dios a su t\u00e9rmino de referencia (que de hecho le sale al encuentro por propia iniciativa). De ah\u00ed\u00ad se deduce (como esclarecimiento sistem\u00e1tico de los datos de la Escritura y de la tradici\u00f3n): No puede haber un a. que descanse tranquilamente en s\u00ed\u00ad mismo, pues tambi\u00e9n el a. vive de un te\u00ed\u00adsmo impl\u00ed\u00adcito; y, en cambio, es posible un te\u00ed\u00adsmo nominal que, a pesar de hablar objetivamente de Dios, o bien (todav\u00ed\u00ada) no realiza aut\u00e9nticamente en forma personal la verdadera esencia de la transcendencia hacia Dios, o bien lo niega en el fondo de manera ate\u00ed\u00adsta, es decir, imp\u00ed\u00ada; cabe igualmente un a. que solamente cree serlo, a saber, cuando la transcendencia es aceptada expl\u00ed\u00adcitamente con obediencia, pero el que se cree ateo no logra explic\u00e1rsela adecuadamente; y puede finalmente haber un a. total (necesariamente culpable), el cual se da cuando el soberbio encerramiento en s\u00ed\u00ad mismo niega la transcendencia y convierte tem\u00e1ticamente su negativa en a. expl\u00ed\u00adcito y reflejo. Cu\u00e1l de estas formas posibles de a. es la que se da en el hombre individual y bajo qu\u00e9 mezcla esas formas se presentan en una \u00e9poca, es una cuesti\u00f3n que constituye un misterio conocido \u00fanicamente al Dios juez. Mas como en virtud de la esencia del hombre y de la del cristianismo (en el cual el Absoluto mismo por la \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb se ha hecho mundano y con ello tema de las categor\u00ed\u00adas humanas) la transcendencia s\u00f3lo se realiza y es aceptada plenamente en la \u00abreligaci\u00f3n\u00bb (religi\u00f3n) formal al Dios conocido e invocado, el a. que duda o niega expl\u00ed\u00adcitamente (prescindiendo de cu\u00e1l sea su fundamento) es lo m\u00e1s terrible del mundo, es la revelaci\u00f3n de la necedad y la culpa de los hombres, y un signo de la escisi\u00f3n de sus destinos ante Dios, la cual se consuma por el acontener escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>b) La imposibilidad de un a. despreocupado puede mostrarse especialmente en el campo de la experiencia moral. En efecto, donde se afirma una absoluta obligaci\u00f3n moral, late tambi\u00e9n una afirmaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcita de Dios, aun cuando el individuo en cuesti\u00f3n no logre objetivarla conceptualmente en un te\u00ed\u00adsmo expl\u00ed\u00adcito. Pues la afirmaci\u00f3n existencialmente incondicional de un a obligaci\u00f3n absoluta y de la existencia de su fundamento objetivo constituye (aunque no expl\u00ed\u00adcitamente) una afirmaci\u00f3n de Dios. Y, viceversa, donde no se ve ni se quiere realmente (ni en forma expl\u00ed\u00adcita ni en la realizaci\u00f3n concreta de lo \u00e9tico) la obligatoriedad absoluta de la ley moral, no cabe hablar de una presencia plena de lo moral en cuanto tal (aun cuando entendamos lo \u00e9tico independientemente de su fundamentaci\u00f3n te\u00f3noma); el comportamiento estar\u00ed\u00ada entonces inmerso en los impulsos, en lo convencional, en lo \u00fatil, etc. Naturalmente, puede haber una \u00e9tica atea en cuanto hay valores y normas de ellos derivadas que se distinguen de Dios (la naturaleza personal del hombre y todo lo conforme con \u00e9sta); y es posible descubrirlos y afirmarlos sin conocer expl\u00ed\u00adcitamente a Dios. En este sentido la \u00e9tica y sus normas son un \u00e1mbito objetivo de la naturaleza, el cual, como todos los dem\u00e1s \u00e1mbitos objetivos de la creaci\u00f3n, goza de una relativa autonom\u00ed\u00ada y de una posibilidad de acceso inmediato por el conocimiento, de modo que, por lo menos en principio, tambi\u00e9n con los ateos cabe entenderse acerca de ese tema. Pero la validez absoluta (u obligatoriedad absoluta) de todos esos valores y normas, est\u00e1 fundada en la transcendencia del hombre. Dicha validez absoluta s\u00f3lo es conocida en cuanto tal en la medida en que el hombre la aprehende como impl\u00ed\u00adcitamente afirmada en aquella afirmaci\u00f3n del ser y del valor absolutos que se da en la aceptaci\u00f3n decidida de la propia transcendencia (y a este respecto puede permanecer plenamente abierta la cuesti\u00f3n de si esa afirmaci\u00f3n es expl\u00ed\u00adcita o s\u00f3lo impl\u00ed\u00adcita). As\u00ed\u00ad, pues, en cuanto lo moral incluye en su concepto esta afirmaci\u00f3n absoluta, no es solamente alguno de los \u00e1mbitos objetivos hacia los que est\u00e1n enfocados el conocimiento a posteriori del hombre y su conducta. En el car\u00e1cter absoluto de lo obligatorio la dimensi\u00f3n moral logra una dignidad que no puede compararse con otros \u00e1mbitos. Y, por tanto, no hemos de concebir esta dignidad peculiar como si s\u00f3lo estuviera fundada en Dios de un modo mediato, a la manera como las dem\u00e1s realidades tienen su \u00ab\u00faltimo\u00bb fundamento en Dios. M\u00e1s bien, bajo el aspecto de la obligaci\u00f3n absoluta, en lo moral mismo en cuanto tal se transciende hacia Dios, y desde esta perspectiva hemos de negar la posibilidad de una \u00e9tica atea -incluso en el plano meramente subjetivo- y en consecuencia la, del a. Alguien puede tenerse a s\u00ed\u00ad mismo por ate\u00ed\u00adsta, cuando, en realidad, en su incondicional sumisi\u00f3n a la exigencia de lo \u00e9tico (si de verdad se somete; lo cual, por otra parte, no implica necesariamente que desde el prisma burgu\u00e9s sea un \u00abhombre bueno\u00bb), \u00e9l afirma a Dios y en la profundidad de su conciencia sabe que lo hace, aunque en aquella esfera mental donde trabaja con conceptos objetivos interprete falsamente lo que de hecho realiza.<\/p>\n<p>c) Un esfuerzo por la superaci\u00f3n del a. debe tener conciencia de que, en la actual y futura situaci\u00f3n espiritual de la humanidad, al enfrentarse con el problema del a. el cristianismo ha de contar con todo lo que en el campo dogm\u00e1tico \u00e9l dice desde siempre acerca del -> pecado en general, acerca de su ra\u00ed\u00adz permanente, de su (bien entendido) poder incluso en el justificado, de la imposibilidad de arrancarlo del mundo, es m\u00e1s, del incremento escatol\u00f3gico de su poder con el curso de la historia, de la diferencia entre el pecado subjetivo y el (meramente) objetivo, as\u00ed\u00ad como acerca de la imposibilidad humana de pronunciar un juicio definitivo sobre el hecho de si un fen\u00f3meno visible implica o no culpa subjetiva. Teol\u00f3gicamente hablando, todo esto deber\u00ed\u00ada decirse en la actualidad con relaci\u00f3n al a., pues \u00e9l es hoy &#8211; y seguramente permanecer\u00e1 &#8211; la forma m\u00e1s clara y poderosa, como \u00e9poca, del pecado en el mundo. Del mismo modo que la Iglesia estaba y est\u00e1 serena frente al fen\u00f3meno de la (por lo menos objetiva y con frecuencia solamente objetiva) culpa en el mundo, y, en medio de esa ineludible experiencia, cree con esperanza en la victoria de la gracia dentro de la historia del individuo y de la humanidad (historia de la &#8211;> salvaci\u00f3n), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n ella ha de ejercitarse en una postura id\u00e9ntica frente al a.<\/p>\n<p>Las demostraciones te\u00f3ricas de &#8211;> Dios, por exactas e importantes que \u00e9stas sean, actualmente s\u00f3lo pueden tener eficacia en uni\u00f3n con una llamada mistag\u00f3gica hacia aquella experiencia religiosa de la -> transcendencia que se da inevitablemente en la vivencia concreta de lo \u00e9tico en general, de la responsabilidad por una configuraci\u00f3n activa del futuro y, sobre todo, de un amor real y aut\u00e9nticamente personal al pr\u00f3jimo. Tanto al ateo culpable como al inculpable (nosotros no podemos establecer una distinci\u00f3n adecuada y segura entre ambos) hemos de hacerle entender en qu\u00e9 \u00e1mbito existencial \u00e9l encuentra a Dios, aun cuando no llame \u00abDios\u00bb a este \u00faltimo \u00abde d\u00f3nde\u00bb y \u00abhacia d\u00f3nde\u00bb de su libertad moral y de su amor, aun cuando no se atreva a \u00abobjetivarlos\u00bb y con frecuencia considere (en parte injustamente) la religi\u00f3n sometida a categor\u00ed\u00adas y a instituciones como una contradicci\u00f3n a ese misterio inefable de su existencia.<\/p>\n<p>Hoy ya no podemos presuponer que bajo el t\u00e9rmino \u00abDios\u00bb todos entienden realmente aquello que propiamente se deber\u00ed\u00ada significar con dicho vocablo y que, por tanto, la cuesti\u00f3n est\u00e1 solamente en si ese Dios existe de verdad. En todo lenguaje religioso hemos de procurar con suma diligencia que en \u00e9l quede claro en forma viva el car\u00e1cter incomprensible de Dios, su sagrado misterio. Pues, de otro modo (lo que nosotros llamamos) Dios ya no es el Dios real, y entonces lo presentado bajo este t\u00e9rmino ser\u00e1 rechazado por un a. que se tenga a s\u00ed\u00ad mismo por \u00abm\u00e1s piadoso\u00bb y puro que un te\u00ed\u00adsmo vulgar. Quien luche contra el a. como fen\u00f3meno social de masas, en primer lugar debe tomarlo en serie y conocerlo, ha de valorar sus causas y argumentos, confesando tranquila y abiertamente que con frecuencia se ha abusado del te\u00ed\u00adsmo y se le ha convertido en \u00abopio del pueblo\u00bb; debe adem\u00e1s desarrollar un di\u00e1logo aut\u00e9ntico y sincero con los ateos, aceptando todos sus presupuestos y exigencias y, en consecuencia, estando incluso dispuesto a colaborar con los ateos en la configuraci\u00f3n del mundo com\u00fan. La \u00ablucha\u00bb no puede centrarse solamente en el campo de la doctrina; m\u00e1s bien se ha de combatir sobre todo mediante el testimonio vivo de cada cristiano y de la Iglesia entera, mediante una continuada autocr\u00ed\u00adtica, purificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n, mediante el argumento de una vida religiosa que est\u00e9 libre de &#8211;> superstici\u00f3n y de falsa seguridad. A estas armas han de sumarse la pr\u00e1ctica de la justicia, de la unidad y del amor verdaderos y, con ello, el testimonio de que un hombre, creyendo y esperando, puede aceptar la penumbra de la existencia como nacimiento de un nuevo &#8211;> sentido infinito para \u00e9sta, el cual es precisamente el Dios absoluto, que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo (cf. Vaticano ii, Sobre la Iglesia en el mundo actual, n. 21).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino \u00abate\u00edsmo\u00bb se emplea con frecuencia para indicar la condici\u00f3n de vida en la que se est\u00e1 sin el Dios verdadero. De esta forma, Pablo dice que los creyentes gentiles eran \u00abateos\u00bb <em>azeoi<\/em> (\u00absin Dios\u00bb en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a>) antes de su conversi\u00f3n (Ef. 2:12). V\u00e9ase tambi\u00e9n Ro. 1:28 \u00abno aprobaron tener en cuenta a Dios\u00bb. Este uso depende obviamente del punto de vista de la persona que habla, ya que los primeros cristianos fueron llamados ateos por los paganos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su definici\u00f3n m\u00e1s estricta, el t\u00e9rmino se\u00f1ala la negaci\u00f3n de la existencia de cualquier dios de cualquier tipo que sea. Pablo, refiri\u00e9ndose sin duda a Dn. 11:36, dice que \u00abel hombre de pecado\u00bb (2 Ts. 2:3\u20134) \u00abse opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto\u00bb. Sin embargo, este personaje \u00abse sienta en el templo de Dios, demostrando que \u00e9l mismo es Dios\u00bb (traducci\u00f3n del autor).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los modernos naturalistas (esto es, los pancosmistas, los antisupernaturalistas) en su volumen definitivo, <em>Naturalism and the Human Spirit<\/em> (Y. Krikorian, ed., Columbia University Press, 1944, pp. 295s.) tienen, en palabras de Harry Todd Costello, \u00abal menos un reduccionismo o tesis liquidacionista: no existe lo \u2018sobrenatural\u2019. Dios y la inmortalidad son mitos. William James habla del consuelo que experimentamos cuando, al fin, desistimos de tratar de ser j\u00f3venes o esbeltos. Decimos, \u2018Gracias a Dios, aquellas ilusiones se han ido\u2019. De manera que, los naturalistas ahora miramos hacia el gran trono blanco, donde una vez se sent\u00f3 el gran J\u00fapiter, y exclamamos \u2018Gracias a Dios, esa ilusi\u00f3n se ha ido\u2019\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro del cual sacamos estas palabras bien podr\u00eda ser llamado el <em>Mein Kampf<\/em> del ate\u00edsmo. Sin embargo, John Dewey, uno de los quince escritores del libro, autor del primer cap\u00edtulo, \u00abAntinaturalism in Extremis\u00bb, no quiere que se le llame un ateo. En <em>A Common Faith<\/em> (Yale University Press, 1934), toma una base totalmente antisupernatural a lo largo de todo el libro. Hasta rechaza el \u00abpoder impersonal que no es nuestro\u00bb de Matthew Arnold como una reminiscencia de \u00abun Jehov\u00e1 externo\u00bb (p. 54). Rechazando todas las religiones, incluso el ate\u00edsmo, trata de retener \u00ablos valores religiosos\u00bb (p. 28). Dice, \u00ab\u2026 hay fuerzas en la naturaleza y la sociedad que generan y apoyan los ideales \u2026 Es a esta relaci\u00f3n activa entre ideal y hecho a la que yo le doy el nombre de \u2018Dios\u2019. No insisto en que se le debe dar el nombre \u2026, en forma personal yo creo que es apropiado usar la palabra \u2018Dios\u2019 para denotar \u2026 la uni\u00f3n de lo ideal y lo existente \u2026\u00bb (pp. 51ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Randall y Buchler (<em>Philosophy, an Introduction<\/em>, Barnes and Noble, 1942) definen muy n\u00edtidamente lo sobrenatural como algo falso: \u00ab\u2026 un \u2018hecho\u2019 es por definici\u00f3n un \u2018hecho natural\u2019, \u00bfqu\u00e9 prueba podr\u00eda establecer el origen \u2018sobrenatural\u2019 de un hecho dado?\u00bb (p. 170). La naturaleza se define como \u00abun t\u00e9rmino que representa todas las posibilidades y todas las realidades existentes \u2026\u00bb (p. 177). Sin embargo, estos fil\u00f3sofos evitar\u00e1n que se les coloque la etiqueta de \u00abateos\u00bb. Con frecuencia ellos (v\u00e9ase \u00abDios\u00bb y \u00abTe\u00edsmo\u00bb en su \u00edndice) se refieren al concepto de un dios como contenido dentro de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El material que hemos presentado indica que es dif\u00edcil identificar el ate\u00edsmo bajo una definici\u00f3n estricta. A\u00fan la negaci\u00f3n expl\u00edcita de todo ser que en la cultura occidental tradicionalmente se llama Dios o un dios no fuerza a colocar la etiqueta. No se puede negar que hay ateos que ellos mismos se clasifican como tales en el sentido estricto de la palabra. Robert Flint (<em>Anti-Theistic Theories<\/em>, Wm. Blackwood aud Sons, 5th ed., 1894, cap. 1, <em>passim<\/em>) dijo, \u00ab\u2026 Feuerbach (1804\u20131872) dio a entender claramente lo que quer\u00eda decir cuando escribi\u00f3, \u2018no existe ning\u00fan Dios\u2019 \u2026\u00bb (p. 7). Un grupo que se centraba alrededor de Baron P.H.D. d\u2019Holbach (1723\u20131789) profesaba vigorosamente el ate\u00edsmo en Francia. En Nueva York se organiz\u00f3 The American Association for the Advancement of Atheism en 1925. El segundo informe anual de esta asociaci\u00f3n, 1927, es el \u00faltimo informe disponible en la Biblioteca del Congreso. The League of Militant Atheism, organizaci\u00f3n comunista, fue establecida en 1929. <em>An Atheism Manifesto<\/em>, escrito por Joseph Lewis, fue publicado por The Free Thought Press Association, New York, en 1929. E.T. Weiant en <em>Sources of Modern Mass Atheism in Russia<\/em> (publicado por el autor en 1953) llama la atenci\u00f3n a \u00abun estado que se fund\u00f3 sobre la premisa consciente de que Dios no existe\u00bb, y entrega un valioso trasfondo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ate\u00edsmo en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica y filos\u00f3fica ha producido una enorme cantidad de literatura. <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HERE<\/a><\/em> da diecisiete p\u00e1ginas en cuarto de dos columnas muy bien impresas en cuanto al tema e incluye diversas fuentes antiguas y orientales, como tambi\u00e9n occidentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Naturalismo<\/em>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Oliver Buswell, Jr.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (65). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\n  (\u201ca\u201d privativo, y \u201ctheos\u201d: Dios. O sea, \u201csin Dios\u201d) <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ate\u00edsmo es ese sistema de pensamiento que formalmente se opone al te\u00edsmo. Desde que apareci\u00f3, el t\u00e9rmino ate\u00edsmo ha sido utilizado en forma muy vaga, generalmente como ep\u00edteto de acusaci\u00f3n contra cualquier sistema que dudara de las deidades populares del momento. De ese modo, as\u00ed como S\u00f3crates fue acusado de ate\u00edsmo (Plat\u00f3n, Apolog\u00eda. 26, c.) y Di\u00e1goras fue llamado ateo por Cicer\u00f3n (Nat. Deor. I, 23), Dem\u00f3crito y Epicuro fueron llamados \u201cimp\u00edos\u201d, con el mismo sentido (irrespetuosos con los dioses) a causa de la tendencia de su nueva filosof\u00eda atomista. En ese sentido tambi\u00e9n los cristianos fueron tildados de ateos por los paganos porque rechazaban a los dioses paganos. Y de tiempo en tiempo algunos sistemas religiosos y filos\u00f3ficos han sido considerados ateos por semejantes razones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien el ate\u00edsmo, visto en su aspecto hist\u00f3rico, no ha significado nada m\u00e1s en la antigua negaci\u00f3n cr\u00edtica o esc\u00e9ptica de la teolog\u00eda de quienes han usado el t\u00e9rmino como reproche, y consecuentemente no tiene ning\u00fan significado estrictamente filos\u00f3fico; si bien, no tiene un lugar definido dentro de la exposici\u00f3n de alg\u00fan sistema consistente, sin embargo, considerado en su significado m\u00e1s amplio, como simple t\u00e9rmino opuesto al te\u00edsmo, podremos enmarcar todas las clasificaciones de sistemas que sean necesarias dentro de ese concepto. Al hacerlo as\u00ed estaremos adoptando simult\u00e1neamente tanto la perspectiva filos\u00f3fica como la hist\u00f3rica. Esto, debido a que el com\u00fan denominador de todos los sistemas te\u00edstas y que el punto central de toda religi\u00f3n popular hoy d\u00eda es sin duda la creencia en la existencia de un dios personal. Negar este fundamento es suscitar el reproche popular del ateismo. El Sr. Gladstone se dio cuenta de tal definici\u00f3n cuando escribi\u00f3 (Contemporary review, Junio 1876):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor ateo yo entiendo a quien no solamente se mantiene sin afirmar, como el esc\u00e9ptico, sino a quien decide por s\u00ed mismo, o es llevado a decidir, a negar todo lo que no se ve, o la existencia de Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, la amplitud de todo lo que queda comprendido en ese uso del t\u00e9rmino admite divisiones y subdivisiones. Sin embargo, al mismo tiempo limita el n\u00famero de sistemas de pensamiento a las que, con alguna propiedad, se les podr\u00eda aplicar. Por otro lado, si el t\u00e9rmino de utiliza de esa manera, como la contradistinci\u00f3n estricta del te\u00edsmo, y se planean los distintos modos en que puede ser aceptado, estaos sistemas de pensamiento aparecer\u00e1n naturalmente en una proporci\u00f3n y una relaci\u00f3n m\u00e1s claras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ate\u00edsmo, entonces, definido como una doctrina, o teor\u00eda, o filosof\u00eda formalmente opuesta al te\u00edsmo, s\u00f3lo puede referirse a la ense\u00f1anza de esas escuelas, cosmol\u00f3gicas o morales, que excluyen a Dios como principio o conclusi\u00f3n de su racionamiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma m\u00e1s radical que puede adoptar el ate\u00edsmo es la negaci\u00f3n dogm\u00e1tica y positiva de la existencia de cualquier causa primera espiritual y extramundana. Esto se conoce como ate\u00edsmo dogm\u00e1tico, o te\u00f3rico pr\u00e1ctico, aunque es dif\u00edcil pensar que tal sistema haya sido, o pueda ser, sostenido seriamente. Definitivamente Bacon y el Doctor Arnold hacen suya la voz de las personas pensantes cuando expresan dudas acerca de la existencia de ateos que pertenezcan a tal escuela. Empero, hay algunas fases avanzadas de filosof\u00eda materialista que, quiz\u00e1s, podr\u00edan ser incluidas en esa categor\u00eda. El materialismo, que afirma encontrar en la materia su propia causa y explicaci\u00f3n, puede ir a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 y excluir positivamente la existencia de cualquier causa espiritual. Claro que no es necesario demostrar que una aseveraci\u00f3n dogm\u00e1tica de ese tipo es irracional e il\u00f3gica, pues es algo que no se sigue de los hechos ni queda justificada por las leyes del pensamiento. Pero el hecho de que algunas personas hayan abandonado la esfera de la observaci\u00f3n cient\u00edfica exacta en aras de la simple especulaci\u00f3n, y recurrido a dogmatismos negativos, ciertamente invita a incluirlos en esa categor\u00eda espec\u00edfica. El materialismo es la \u00fanica explicaci\u00f3n dogm\u00e1tica del universo que podr\u00eda de alguna manera justificar la posici\u00f3n atea. Pero a\u00fan el materialismo, como quiera que sus seguidores puedan dogmatizar, no puede hacer otra cosa que presentar una base te\u00f3rica inadecuada en la que se sustentar\u00eda una forma negativa de ate\u00edsmo. El pante\u00edsmo, que no debe ser confundido con el materialismo, tambi\u00e9n puede ser colocado en esta divisi\u00f3n bajo alguna de sus expresiones, como cuando niega categ\u00f3ricamente la existencia de una causa primera externa y superior al mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una segunda forma por la que el ate\u00edsmo puede ser sustentado y ense\u00f1ado, como de hecho ha sido, y que se fundamenta b\u00e1sicamente en la carencia de datos f\u00edsicos acerca del te\u00edsmo, o en la limitada inteligencia humana. Esta segunda forma puede ser descrita como ate\u00edsmo negativo te\u00f3rico, y puede ser visto como cosmol\u00f3gico o psicol\u00f3gico, seg\u00fan sea su motivaci\u00f3n: por un lado, una reflexi\u00f3n sobre la pobreza de datos duros que sirvan de argumento para probar la existencia de un Dios s\u00faper sensible y espiritual, y por otra, algo que es pr\u00e1cticamente equivalente, la atribuci\u00f3n de todo cambio y desarrollo c\u00f3smico a las potencialidades inherentes a la materia eterna. O tambi\u00e9n, una estimaci\u00f3n emp\u00edrica o te\u00f3rica del poder de la raz\u00f3n trabajando sobre los datos ofrecidos por la percepci\u00f3n sensorial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importa la causa de la que proceda, esta forma negativa de ate\u00edsmo va a recaer ya en el agnosticismo, ya en el materialismo, aunque el agn\u00f3stico queda mejor definido dentro de esta categor\u00eda que el materialista. Aqu\u00e9l, alegando un estado de falta de conocimiento, pertenece m\u00e1s propiamente a una categor\u00eda a la que pertenecen aquellos que desde\u00f1an, m\u00e1s que explicar, la naturaleza sin Dios. Es m\u00e1s, el agn\u00f3stico puede ser un te\u00edsta si admite la existencia de un ser que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza, aunque afirme que tal ser es incapaz de ser demostrado y conocido. El materialista pertenece a esta clase mientras meramente desde\u00f1e, y no excluya de su sistema, la existencia de Dios. Al igual que el positivista, que ve la especulaci\u00f3n teol\u00f3gica y metaf\u00edsica como simples etapas ef\u00edmeras del pensamiento a trav\u00e9s de las cuales ha ido pasando la mente humana en su camino hacia el conocimiento positivo o emp\u00edrico relativo. Obviamente, cualquier sistema de pensamiento o escuela filos\u00f3fica que simplemente omita la existencia de Dios de la totalidad del conocimiento natural, sea que la persona individual crea en \u00c9l o no, puede ser clasificada en este tipo de ate\u00edsmo, en el que, hablando con propiedad, no se hace ninguna afirmaci\u00f3n positiva, ni tampoco una negaci\u00f3n, referente al hecho de su ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay adem\u00e1s dos sistemas de ate\u00edsmo pr\u00e1ctico o moral que deben llamar nuestra atenci\u00f3n. Ambos est\u00e1n basados en los sistemas te\u00f3ricos que acabamos de explicar. Un sistema de ate\u00edsmo moral positivo, en el que las acciones humanas no ser\u00edan ni buenas ni malas en referencia a Dios, sino que derivar\u00edan naturalmente de la profesi\u00f3n del ate\u00edsmo te\u00f3rico positivo. Es interesante constatar que aquellos a quienes a veces se les atribuye tal tipo de ate\u00edsmo, para explicar las sanciones de las acciones morales se ven forzados a introducir tales conceptos abstractos como deber, instinto social y humanidad. No parece haber raz\u00f3n alguna para que deban recurrir a esos conceptos, porque la moralidad de las acciones no se puede deducir de su obligatoriedad, puesto que la obligaci\u00f3n, a su vez, s\u00f3lo se puede entender como tal a partir de lo que es moralmente bueno. Un examen de la idea de obligaci\u00f3n nos lleva a refutar el principio que con ella se trata de fundamentar, y nos se\u00f1ala la necesidad de una interpretaci\u00f3n te\u00edsta de la naturaleza para poder justificarla. El segundo sistema de ate\u00edsmo pr\u00e1ctico o moral puede ser referido al segundo tipo de ate\u00edsmo te\u00f3rico. Se parece al primero en que no relaciona las acciones humanas con un ser extramundano, espiritual y legislador personal. Pero no lo hace as\u00ed porque tal legislador no exista, sino porque la inteligencia humana es incapaz de relacionarlos. No se debe olvidar, sin embargo, que ni el ate\u00edsmo te\u00f3rico negativo, ni el ate\u00edsmo negativo pr\u00e1ctico, son, como sistemas, compatibles, en sentido estricto, con la fe en Dios. Se ha creado mucha confusi\u00f3n a causa del uso inapropiado de los t\u00e9rminos \u201ccreencia\u201d, \u201cconocimiento\u201d, \u201copini\u00f3n\u201d, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, hay una tercera clase que, quiz\u00e1s indebidamente, tambi\u00e9n est\u00e1 incluida en el ate\u00edsmo moral. \u201cEl ate\u00edsmo pr\u00e1ctico no es un tipo de pensamiento u opini\u00f3n, sino un modo de vida\u201d (R. Flint, Antitheistic Theories, Lect. I). Esta clase puede ser m\u00e1s adecuadamente llamada como, seg\u00fan queda descrito, conducta sin dios, que no se fija en ninguna filosof\u00eda o \u00e9tica, o fe religiosa. Se debe hacer notar que, a pesar de que hemos incluido el agnosticismo, el materialismo, y el pante\u00edsmo como tipos de ate\u00edsmo, en sentido estricto este \u00faltimo no necesariamente incluye alguno de aquellos. Un hombre puede ser sencillamente un agn\u00f3stico, o puede ser un agn\u00f3stico ateo. Puede no ser m\u00e1s que un cient\u00edfico materialista, o puede combinar el ate\u00edsmo con su materialismo. No se sigue de la simple negaci\u00f3n de la posibilidad de conocer naturalmente una primera causa personal que lo que se niegue es la existencia de esa causa. Tampoco se sigue, de la afirmaci\u00f3n de la autoexplicaci\u00f3n de la materia, que se niegue cr\u00edticamente a Dios. Por otra parte, el pante\u00edsmo, que intenta destruir el car\u00e1cter extramundano de Dios, no necesariamente niega la existencia de una entidad suprema, sino que la afirma como la suma de todas las existencias, y como causa de todos los fen\u00f3menos mentales o materiales. Consecuentemente, as\u00ed como es injusto clasificar a los agn\u00f3sticos, materialistas o pante\u00edstas necesariamente dentro de los ateos, tampoco se puede negar que el ate\u00edsmo es perceptible en ciertas fases de todos esos sistemas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen tantos matices y gradaciones de pensamiento por los que una forma de filosof\u00eda se funde con otra, tantas opiniones personales que se entretejen con las explicaciones individuales de los sistemas que, para ser imparcialmente justo, cada individuo debe clasificarse a s\u00ed mismo como ateo o como te\u00edsta. M\u00e1s que a causa de alguna implicaci\u00f3n manifestada en el sistema que se defiende, es por las afirmaciones propias, o por la ense\u00f1anza directa, que se logran estas clasificaciones. Y del mismo modo que es correcto considerar al sujeto desde este punto de vista, es asombroso darse cuenta en qu\u00e9 medida disminuye el n\u00famero de miembros del grupo de los ateos. Junto con S\u00f3crates, casi todos los griegos conocidos como ateos rechazaron fuertemente la acusaci\u00f3n de que ellos ense\u00f1aran que no exist\u00edan dioses. Incluso Bion, quien seg\u00fan Di\u00f3genes Laercio (Life of Aristippus, XIII, trad. de Bohn) adopt\u00f3 la escandalosa ense\u00f1anza del ateo Teodoro, se volvi\u00f3 hacia los dioses a los que hab\u00eda insultado, y cuando lleg\u00f3 la hora de su muerte, demostr\u00f3 en la pr\u00e1ctica lo que hab\u00eda negado en teor\u00eda. Como dice Laercio en su \u201cVida de Bion\u201d, \u00e9l, que \u201cjam\u00e1s hab\u00eda dicho \u2018He pecado, pero perd\u00f3name\u2019&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces cuando este ateo se encogi\u00f3 y ofreci\u00f3 su cuello<br \/>\na una anciana para que en \u00e9l le colgara amuletos;<br \/>\ny at\u00f3 sus brazos con dijes m\u00e1gicos;<br \/>\ncubri\u00f3 sus puertas y ventanas con ramas de olivo,<br \/>\ndispuesto a intentar cualquier cosa<br \/>\nantes que morir\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Epicuro, fundador de la escuela de f\u00edsica que limitaba las causas a las puramente naturales y, consecuentemente, suger\u00eda, el ate\u00edsmo aunque no lo afirmaba de hecho, es descrito como un hombre cuya \u201cpiedad hacia los dioses y cuyo afecto por su patria era inefable\u201d (Ibidem, Life of Epicurus, V). E incluso cuando Lucrecio Caro habla de la ca\u00edda de la religi\u00f3n popular que \u00e9l quer\u00eda llevar a cabo (De rerum natura, I, 79-80), \u00e9l mismo, en su carta a Heneceo (Laercio, Life of Epicurus, XXVII), declara abiertamente su posici\u00f3n genuinamente te\u00edsta: \u201cLos dioses s\u00ed existen; aunque nuestro conocimiento de ellos es poco claro. Definitivamente no tienen el car\u00e1cter que el pueblo en general les atribuye\u201d. Esta cita ilustra perfectamente el significado hist\u00f3rico del t\u00e9rmino \u201cate\u00edsmo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pante\u00edsmo naturalista del italiano Giordano Bruno (1548-1600) se acerca, si no es que constituye una franca confesi\u00f3n de, al ate\u00edsmo. Por el contrario, Tom\u00e1s Campanella (1568-1639), en su filosof\u00eda naturalista encuentra en el ate\u00edsmo la \u00fanica cosa imposible de pensar. Spinoza (1632-77), por un lado defiende la existencia de Dios y por otro lo identifica de tal modo con la existencia finita que es dif\u00edcil entender c\u00f3mo puede defenderse de las acusaciones de ate\u00edsmo, incluso del primer tipo. En el siglo XVII, especialmente en Francia, los enciclopedistas expandieron las doctrinas del materialismo. La Mettrie, Holbach, Fererbach y Fleurens generalmente son considerados los ateos materialistas m\u00e1s representativos de esa \u00e9poca. Voltaire, si bien por un lado ayud\u00f3 la causa del ate\u00edsmo pr\u00e1ctico, defendi\u00f3 claramente la teor\u00eda contraria. \u00c9l, as\u00ed como Rousseau, fue un de\u00edsta. Y hemos de recordar que Comte se negaba a ser llamado ateo. En los siglos recientes, Tom\u00e1s Huxley, Charles Darwin y Herbert Spencer, con otros representantes de la escuela evolucionista de filosof\u00eda, fueron err\u00f3neamente descritos como ate\u00edstas positivos. Claro que esa descripci\u00f3n no tiene ning\u00fan sustento. El \u201candonismo\u201d de Ernst Hackel avanza bastante en la formaci\u00f3n de un sistema ate\u00edsta de filosof\u00eda, pero incluso \u00e9ste admite que debe existir Dios, por m\u00e1s que lo conciba en una forma tan limitada y lejana de la deidad de los te\u00edstas que su admisi\u00f3n poco puede hacer para quitar su sistema de la primera categor\u00eda del ate\u00edsmo te\u00f3rico. .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vez en cuando se han encontrado ateos dogm\u00e1ticos del primer tipo entre los poco cient\u00edficos y filos\u00f3ficos. Sin embargo, tambi\u00e9n aqu\u00ed muchos de los conocidos popularmente como ateos podr\u00edan m\u00e1s bien ser descritos como algo distinto. Existe un raro tratado: \u201cEl ate\u00edsmo refutado en un discurso que prueba la existencia de Dios, por T.P.\u201d, del Cat\u00e1logo del Museo Brit\u00e1nico. \u201cT. P.\u201d es Tom Paine, conocido popularmente en otro tiempo como ateo. Quiz\u00e1s ni los pocos que han mantenido una forma clara de ate\u00edsmo positivo te\u00f3rico han sido tomados lo suficientemente en serio como para ejercer influencia alguna en las tendencias filos\u00f3ficas y cient\u00edficas del pensamiento. Por ejemplo, Robert Ingersoll puede ser destacado, pero si bien los oradores y escritores populares de ese tipo pueden causar alg\u00fan tumulto poco educado, no son tratados con seriedad por las personas con criterio. Y es dudoso que puedan ocupar un lugar en alguna exposici\u00f3n hist\u00f3rica o filos\u00f3fica del ate\u00edsmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">REIMMAN, Historia atheismi et atheorum . . . (Hildesheim, 1725); TOUSSAINT in Dict. de theologie, s.v. ( a good bibliography); JANET AND SEAILLES, History of the Problems of Philosophy (tr.,London, 1902), II; HETTINGER, Natural Religion (tr., New York, 1890); FLINT, Anti-theistic Theories (New York, 1894); LILLY, The Great Enigma (New York, 1892); DAURELLE, L Atheisme devant la raison humaine (Paris, 1883); WARD, Naturalism and Agnosticism (New York, 1899); LADD, Philosophy of Religion (New York, 1905); II; BOEDDER, Natural Theologh (New York, 1891); BLACKIE, Natural History of Atheism (New York, 1878); The Catholic World, XXVII, 471: BARRY, The End of Atheism in the Catholic World, LX, 333; SHEA, Steps to Atheism in The Am, Cath. Quart. Rev., 1879, 305; POHLE, lehrbuck d. Dogmatik (Paderborn, 1907) I; BAUR in Kirchliches Handlexikon (Munich, 1907), s.v. See also bibliography under AGNOSTICISM, MATERIALISM, PANTHEISM, and THEISM. For the refuation of ATHEISM see the article GOD.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCIS AVELING<br \/>\nTranscrito por Beth Ste-Marie<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Del griego a, que significa privativa, y theos, que significa dios.) Negaci\u00f3n de la existencia de Dios. Seg\u00fan muchos estudiosos, la mayor\u00ed\u00ada de los ateos son casi siempre agn\u00f3sticos o partidarios de la secularizaci\u00f3n de la sociedad, pero debe distinguirse del agnosticismo, el escepticismo, el racionalismo y el pante\u00ed\u00adsmo. En \u00e9pocas recientes, el marxismo leninismo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ateismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abATEISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6892","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6892"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6892\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}