{"id":695,"date":"2016-02-04T22:27:21","date_gmt":"2016-02-05T03:27:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adoracion\/"},"modified":"2016-02-04T22:27:21","modified_gmt":"2016-02-05T03:27:21","slug":"adoracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/adoracion\/","title":{"rendered":"ADORACION"},"content":{"rendered":"<p>Adoraci\u00f3n (heb. generalmente sh\u00e2j\u00e2h, \u00abinclinaci\u00f3n\u00bb, \u00abadoraci\u00f3n\u00bb; \u00e2tsab [Jer 44:19]; segid; gr. generalmente latr\u00e9ia, \u00abservicio\u00bb [religioso], \u00abculto\u00bb; latr\u00e9u\u00ed\u2021, \u00abservir\u00bb, especialmente en relaci\u00f3n con las formas externas de adoraci\u00f3n; proskun\u00e9in, \u00abpostrarse\u00bb, \u00abbesar\u00bb [como adoraci\u00f3n]; proskun\u00e9\u00ed\u2021, \u00abrendir obediencia [reverencia]\u00bb, \u00abpostrarse\u00bb). Actitud de humildad, reverencia, honor, devoci\u00f3n y adoraci\u00f3n que se\u00f1alan adecuadamente las relaciones entre los seres creados y su Creador, particularmente en su presencia.  La Biblia ense\u00f1a que tal adoraci\u00f3n es debida s\u00f3lo al \u00fanico Dios verdadero (Exo 20:1-5; 34:14; Mat 4:10; Act 10:25, 26).  Los \u00e1ngeles, aunque son seres celestiales, no deben ser objeto de adoraci\u00f3n (Rev 19:10).  Un estricto monote\u00ed\u00adsmo ha de caracterizar el culto de quienes honran al verdadero Dios, el Creador del cielo y de la Tierra (Deu 6:4, 5).  Adem\u00e1s, como Dios es \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (Joh 4:23, 24), se proh\u00ed\u00adbe al hombre adorarlo mediante representaciones materiales (Deu 4:12, 15-19).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Ver oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., shahah, inclinarse, postrarse; gr., proskyneo, postrarse, reverenciar). El honor, reverencia y homenaje dado a seres o poderes superiores, sean hombres, \u00e1ngeles o Dios.<\/p>\n<p>Cuando se rinde a Dios, la adoraci\u00f3n implica un reconocimiento de las perfecciones divinas. Puede expresarse en forma de discurso directo, como en adoraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, o en servicio a Dios; puede ser privada o p\u00fablica.<\/p>\n<p>En tiempos patriarcales hab\u00ed\u00ada la oraci\u00f3n privada (p. ej., G\u00e9nesis 18) y el acto p\u00fablico de edificar un altar (p. ej., Gen 12:7). Mois\u00e9s estableci\u00f3 la base de la adoraci\u00f3n p\u00fablica de Israel y le dio su punto c\u00e9ntrico en el tabern\u00e1culo (p.ej. ., 1Sa 1:1). El ritual del templo, que tuvo su origen en el tabern\u00e1culo, era conducido por los sacerdotes asistidos por los levitas. En las sinagogas, el \u00e9nfasis era m\u00e1s en la instrucci\u00f3n que en la adoraci\u00f3n. Los cristianos jud\u00ed\u00ados, mientras les fue permitido, continuaron adorando en el templo y la sinagoga, aun cuando para ellos todo el sistema ceremonial y de sacrificios hab\u00ed\u00ada terminado con la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La adoraci\u00f3n cristiana p\u00fablica se desarroll\u00f3 seg\u00fan el modelo de la sinagoga. Parece ser que desde el principio los creyentes se reun\u00ed\u00adan en hogares para reuniones fraternales privadas; la ocasi\u00f3n era el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Joh 20:19, Joh 20:26; Act 20:7; 1Co 16:2). El culto p\u00fablico cristiano consist\u00ed\u00ada en predicaci\u00f3n (Act 20:7; 1Co 14:9), lectura de las Escrituras (Col 4:16; Jam 1:22), oraci\u00f3n (1Co 14:14-16), canto (Eph 5:19; Col 3:16), bautismos y la cena del Se\u00f1or (Act 2:41; 1Co 11:18-34), ofrenda para beneficencia (1Co 16:1-2), y algunas veces profetizar y hablar en lenguas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Postrarse).<\/p>\n<p> S\u00f3lo se adora a Dios, Mat 4:10, Luc 4:8.<\/p>\n<p> &#8211; Le Eucarist\u00ed\u00ada es la m\u00e1s grande adoraci\u00f3n. Ver \u00abMisa\u00bb, Eucarist\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; A la Virgen y a los Santos no los adoramos, sino que los \u00abhonramos\u00bb, los \u00abveneramos\u00bb, por son amigos de Dios, y les pedimos que oren por nosotros, porque est\u00e1n ya con Dios: (Luc 23:46, Stg 5:16, Jn. 2, Rev 8:3-4.<\/p>\n<p> &#8211; Las im\u00e1genes, estatuas y pinturas, nos recuerdan a Dios, a Jes\u00fas, a los Santos, pero no las \u00abadoramos\u00bb. Ver \u00abIm\u00e1genes\u00bb, \u00abSantos\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Acto mediante el cual se expresa reverencia, respeto, honor, amor y obediencia a Dios. En el AT se utiliza la palabra shachah para indicar esa actitud, con la connotaci\u00f3n de \u2020\u0153postrarse\u2020\u009d, \u2020\u0153arrodillarse\u2020\u009d, \u2020\u0153inclinarse\u2020\u009d. En el NT el t\u00e9rmino es proskusneo, que es reverenciar a una persona. Usualmente el adorante baja \u2020\u0153la cabeza hacia el suelo\u2020\u009d (Exo 34:8) o se postra en tierra (Job 1:20; Sal 95:6), por lo cual muchas veces se usa la palabra \u2020\u0153inclinarse\u2020\u009d como equivalente a a. (Exo 20:5; 2Re 5:18). Pero el acto f\u00ed\u00adsico de inclinar el cuerpo puede tener otro sentido, como s\u00faplica a una persona (Gen 23:7-12), o simple reverencia ante un rey (1Sa 24:8-9). Para que exista a. es imprescindible una actitud del coraz\u00f3n que reconoce en el objeto de la a. el car\u00e1cter de soberano se\u00f1or y due\u00f1o, como en el Sal. 99, donde se comienza reconociendo la grandeza de Dios: \u2020\u0153Jehov\u00e1 reina&#8230;. \u00e9l est\u00e1 sentado sobre los querubines&#8230;. Jehov\u00e1 en Sion es grande y exaltado sobre todos los pueblos\u2020\u009d, etc\u00e9tera. Y luego se reclama la a.: \u2020\u0153Exaltad a Jehov\u00e1 nuestro Dios, y postraos ante su santo monte\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Abraham, as\u00ed\u00ad como los otros patriarcas, constru\u00ed\u00ada altares a Dios, lugares especiales de a. (Gen 12:8) donde rend\u00ed\u00ada culto a Jehov\u00e1. La a. se realiza en privado (2Sa 12:19-20) o en p\u00fablico. Por extensi\u00f3n se designa como a. a los rituales que acompa\u00f1an el acto en p\u00fablico. Despu\u00e9s de Mois\u00e9s, la a. p\u00fablica gir\u00f3 alrededor del \u2020\u00a2tabern\u00e1culo, con ritos muy elaborados que surgieron tras la experiencia liberadora del \u00e9xodo, en los cuales una clase sacerdotal, la de \u2020\u00a2Aar\u00f3n, dirig\u00ed\u00ada el culto. Tras la construcci\u00f3n del \u2020\u00a2templo, sigui\u00f3 la tradici\u00f3n aar\u00f3nica, con los cambios que surgieron por el hecho mismo de que se ten\u00ed\u00ada entonces un lugar especial en el territorio, \u2020\u00a2Jerusal\u00e9n. David dise\u00f1\u00f3 muchos aspectos de la liturgia del \u2020\u00a2templo, y organiz\u00f3 el culto, especialmente con la participaci\u00f3n de m\u00fasicos.<br \/>\n\u00f3lo a Jehov\u00e1 se debe adorar (2Re 17:35-36, Mat 4:10; Apo 14:9-11). Los \u00e1ngeles obedientes a Dios no aceptan que se les adore (Apo 22:9). No se debe adorar a un hombre (Hch 10:25-26). La a. se hace en el \u2020\u0153temor\u2020\u009d de Dios (Sal 5:7), \u2020\u0153en la hermosura de la santidad\u2020\u009d (Sal 29:2), y con c\u00e1ntico alegre (Sal 66:4) y alabanza (2Cr 7:3), asegur\u00e1ndose de que se hace de coraz\u00f3n (Isa 29:13). De igual manera, la palabra \u2020\u0153servir\u2020\u009d puede se\u00f1alar la a. (Exo 3:12; Deu 4:28). Salvo casos extremos, no se pod\u00ed\u00ada hacer a. a Dios \u2020\u0153con las manos vac\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Deu 16:16). Por lo tanto, la a. inclu\u00ed\u00ada un sacrificio o una ofrenda (Gen 8:20; Deu 26:10). El pueblo de Israel se desvi\u00f3, dedic\u00e1ndose a la a. de dioses falsos (2Cr 7:22; Jer 22:9), adoptando sus ceremonias y costumbres violentas e indecorosas (1Re 18:28-29). Adoraron \u2020\u0153la obra de sus manos\u2020\u009d (Jer 1:16), lo cual es idolatr\u00ed\u00ada, una abominaci\u00f3n (Deu 7:25; Deu 13:12-16; Deu 27:15). En contraposici\u00f3n con una a. ritualista o tradicionalista de los jud\u00ed\u00ados y samaritanos, el Se\u00f1or Jes\u00fas dijo que Dios busca adoradores sinceros, que lo hagan \u2020\u0153en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u2020\u009d en cualquier sitio (Jua 4:21-24). El Se\u00f1or Jes\u00fas acept\u00f3 que se le rindiera a. (Mat 14:33; Jua 5:22-23), dando as\u00ed\u00ad se\u00f1al de su deidad. Los \u00e1ngeles rinden a. al Se\u00f1or Jes\u00fas (Heb 1:6).<br \/>\niglesia original de Jerusal\u00e9n, teniendo el \u2020\u00a2templo, sigui\u00f3 por un tiempo reuni\u00e9ndose en cierto rinc\u00f3n del mismo. Generalmente se acepta que la costumbre de la iglesia primitiva de reunirse el primer d\u00ed\u00ada de la semana (Hch 20:7, 1Co 16:2) ten\u00ed\u00ada por prop\u00f3sito la a. Pero muchos jud\u00ed\u00ados cristianos continuaron observando el s\u00e1bado y las fiestas tradicionales. Muy pronto, sin embargo, los cristianos gentiles decidieron reunirse para hacer su a. p\u00fablica el primer d\u00ed\u00ada de la semana (Hch 20:7; 1Co 16:2), que fue llamado \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d (Apo 1:10), en conmemoraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Cristo.<br \/>\nNT no da detalles sobre la forma en que se realizaba la a. p\u00fablica. Sabemos, sin embargo, que en sus reuniones se celebraba el partimiento del pan (Hch 2:46); se le\u00ed\u00ada la Palabra de Dios (Col 4:16; 1Te 5:27); se profetizaba (1Co 14:1); se hablaba en lenguas y se interpretaban \u00e9stas (1Co 14:4-6, 1Co 14:13, 28); hab\u00ed\u00ada oraciones (1Co 14:14); se cantaban \u2020\u0153salmos e himnos y c\u00e1nticos espirituales\u2020\u009d (Col 3:16). Llegar\u00e1 un d\u00ed\u00ada en que \u2020\u0153toda la tierra\u2020\u009d (Sal 66:4) y \u2020\u0153todas las naciones\u2020\u009d (Sal 22:27; Sal 86:9) adorar\u00e1n a Jehov\u00e1 (Flp 2:10-11). \u2020\u00a2Oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE La adoraci\u00f3n a Dios ha sido descrita como \u00abla honra y adoraci\u00f3n que se le rinden en raz\u00f3n de lo que El es en S\u00ed\u00ad mismo y de lo que El es a aquellos que se la dan\u00bb. Se presupone que el adorador tiene una relaci\u00f3n con Dios, y que hay un orden prescrito del servicio o de la adoraci\u00f3n. Los israelitas hab\u00ed\u00adan sido redimidos de Egipto por Dios, y por ello, como pueblo redimido pod\u00ed\u00adan allegarse al lugar por El se\u00f1alado para adorar en seguimiento de Sus instrucciones. As\u00ed\u00ad, dice el salmista: \u00abVenid, aclamemos alegremente a Jehov\u00e1; cantemos con j\u00fabilo a la roca de nuestra salvaci\u00f3n&#8230; Porque Jehov\u00e1 es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses&#8230; Venid, adoremos y postr\u00e9monos; arrodill\u00e9monos delante de Jehov\u00e1 nuestro Hacedor. Porque El es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y el reba\u00f1o de su mano\u00bb (Sal. 95:1-7). En los tiempos del AT los adoradores no pod\u00ed\u00adan entrar en el santuario divino. Solamente pod\u00ed\u00adan entrar en el patio exterior a \u00e9l. Incluso el sumo sacerdote s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada entrar en el lugar sant\u00ed\u00adsimo s\u00f3lo una vez al a\u00f1o, con sangre. Por lo dem\u00e1s, los mismos sacerdotes se quedaban limitados al santuario, sin poder atravesar el velo. Todo esto ha cambiado ahora. La redenci\u00f3n ha sido cumplida, el velo ha sido rasgado de arriba abajo, Dios ha abierto de par en par el acceso a El, y los adoradores, como sacerdotes, tienen libertad para entrar en el lugar sant\u00ed\u00adsimo. Dios ha sido revelado en los consejos de Su amor como Padre, y el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha sido dado. Por ello, el lenguaje de los Salmos ya no es adecuado para dar expresi\u00f3n a la adoraci\u00f3n cristiana, debido a lo \u00ed\u00adntimo de la relaci\u00f3n a la que ha sido tra\u00ed\u00addo el creyente. En el milenio, \u00abel pueblo\u00bb no tendr\u00e1 acceso en este mismo sentido. La verdadera figura para la actitud cristiana es la del sacerdote, no la del pueblo. Los que adoran a Dios deben adorarle en esp\u00ed\u00adritu y en verdad, y el Padre busca a los tales que le adoren (Jn. 4:24). El deleite de ellos est\u00e1 en lo que El es. Se gozan en Dios, y le aman, glori\u00e1ndose en El (Ro. 5:11). Adorar \u00aben esp\u00ed\u00adritu\u00bb significa adorar de acuerdo con la verdadera naturaleza de Dios, y en el poder de comuni\u00f3n que da el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por ello, est\u00e1 en contraste con la adoraci\u00f3n consistente en formas y ceremonias, y con la religiosidad de que es capaz la carne. Adorar \u00aben verdad\u00bb significa adorar a Dios de acuerdo con la revelaci\u00f3n que El ha dado en gracia de S\u00ed\u00ad mismo. Por ello, \u00abahora\u00bb no ser\u00ed\u00ada adorar a Dios en verdad el adorarle \u00absimplemente\u00bb como \u00abDios grande\u00bb, \u00abnuestro Hacedor\u00bb y \u00abRey grande sobre todos los dioses\u00bb, como en el Sal. 95. Todo esto es cierto de El. Pero a El le ha placido revelarse a S\u00ed\u00ad mismo bajo otro car\u00e1cter para los suyos, como Padre. Entran as\u00ed\u00ad en Su presencia con esp\u00ed\u00adritu filial, y con la consciencia del amor que les ha dado un lugar ante El en Cristo, como hijos seg\u00fan Su buena voluntad. La consciencia de este amor, y de la buena voluntad de Dios de tenernos ante El en Cristo, es entonces la fuente de la que surge nuestra adoraci\u00f3n como cristianos. El Padre y el Hijo son conocidos, siendo la voluntad del Padre que todos honren al Hijo como revelador de la fuente del amor, y el Hijo conduce a los corazones de muchos hijos al conocimiento del amor del Padre. As\u00ed\u00ad, la adoraci\u00f3n se distingue de la alabanza y de la acci\u00f3n de gracias: es el homenaje tributado por el amor (Ro. 8:15), y vertido al Padre y al Hijo, conducidos en ello por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Bibliograf\u00ed\u00ada. Darby, J. N.: \u00abOn Worship\u00bb, en Collected Writings, vol. 7, PP. 87-126; \u00abThe Father Seeking Worshipers\u00bb, en Coll. Writ, vol. 34, PP. 333-342 (Kingston Bible Trust, Lancing, Sussex, reimpresi\u00f3n 1967); Gibbs, A. P.:\u00bbWorship, the Christian&#8217;s highest occupation\u00bb (Walterick Pub., Kansas City, s\/f); Lacueva, F.:\u00bbEspiritualidad Trinitaria\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1983).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[231]<\/p>\n<p>     Acto o actitud de reconocimiento intelectual y moral de la supremac\u00ed\u00ada divina por parte de las criaturas. Es el acto religioso supremo del creyente y se halla expresada por los actos de culto dirigidos a Dios: oraci\u00f3n, plegaria, sacrificio.<\/p>\n<p>    Es propia de todas las religiones antiguas y modernas, en donde se concibe la figura divina como receptora del tributo del creyente. Especialmente se considera el acto central de la respuesta a la fe en las religiones monote\u00ed\u00adstas: juda\u00ed\u00adsmo, cristianismo y mahometismo.<\/p>\n<p>    En el Antiguo testamento de se reclama la adoraci\u00f3n a s\u00f3lo Dios en el primero precepto del Dec\u00e1logo \u00abEx. 20. 1-17 y  Deut 5. 6-21): \u00abAdorar\u00e1s al se\u00f1or tu Dios y a \u00e9l solo servir\u00e1s\u00bb. En el Nuevo Testamento, Jes\u00fas reclamar\u00e1 el mantenimiento del primer mandamiento, pero lo se\u00f1alar\u00e1 como insuficiente sin el segundo: \u00abEl segundo es semejante a \u00e9ste: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb (Lc. 10. 27 y Mt. 10. 40)<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s, en el cristianismo se presenta la adoraci\u00f3n a Jes\u00fas, Hijo de Dios, como expresi\u00f3n tambi\u00e9n de la adoraci\u00f3n divina o reconocimiento de su supremac\u00ed\u00ada. Se reclama tambi\u00e9n la adoraci\u00f3n de la humanidad del mismo Jes\u00fas, no en cuanto criatura, sino en cuanto unida hipost\u00e1ticamente al Verbo o persona divina hecha carne. La adoraci\u00f3n de un dios falso, o de formas falsificadas de divinidad, se denomina idolatr\u00ed\u00ada: fetichismo, si se adoran objetos; espiritismo si se adoran esp\u00ed\u00adritus: diabolismo si se adoran demonios.<\/p>\n<p>     En la catequesis, la adoraci\u00f3n divina, del Padre, del Esp\u00ed\u00adritu y del Verbo encarnado, es la cumbre de las actitudes del creyente. Por eso debe ser un objeto central de toda clarificaci\u00f3n religiosa el reconocimiento de la adorabilidad exclusiva de Dios. Con todo es un tema propio de la madurez espiritual, ya que en la mente infantil e incluso adolescente, el puro concepto de adoraci\u00f3n se escapa de la comprensi\u00f3n inalcanzable para quien no ha llegado a un m\u00ed\u00adnimo de capacidad abstractiva.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>S\u00f3lo Dios es el Santo<\/p>\n<p>\tAdorar es reconocer la trascendencia, la absoluta soberan\u00ed\u00ada, y el misterio de Dios infinito, porque \u00abs\u00f3lo \u00e9l es el Santo\u00bb (Sal 99,5). Esta actitud interna se puede expresar con gestos externos o con f\u00f3rmulas oracionales. S\u00f3lo Dios puede ser adorado, puesto que s\u00f3lo \u00e9l es el primer principio de quien procede y depende todo (Mt 4,10; Deut 6,13). \u00abAnte \u00e9l se postrar\u00e1n todas las familias de los pueblos\u00bb (Sal 22,28). Los salmos invitan a adorar a Dios, \u00abporque \u00e9l nos ha creado\u00bb (Sal 95,6-7).<\/p>\n<p>\tEn el plano moral, la adoraci\u00f3n pertenece a la virtud de la \u00abreligi\u00f3n\u00bb relaci\u00f3n especial con Dios (Santo Tom\u00e1s, II-II, 84). Se expresa en el \u00abculto\u00bb de \u00ablatr\u00ed\u00ada\u00bb (de adoraci\u00f3n) porque va dirigido a la divinidad, reconociendo su \u00abmisterio\u00bb y su infinitud.<\/p>\n<p>\tEn el camino de la oraci\u00f3n, no solamente se trata de adorar a Dios, sino tambi\u00e9n de la actitud profunda y contemplativa de \u00abcallar\u00bb ante el misterio. Decimos tambi\u00e9n que adoramos los designios misteriosos de la Providencia de Dios. Jes\u00fas nos ense\u00f1a a \u00abadorar al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jn 4,23).<\/p>\n<p>\tAdorar a Dios uno y Trino<\/p>\n<p>\tEn el cristianismo, adoramos a Jes\u00fas, por ser Hijo de Dios (la persona del Verbo unida a su naturaleza humana), y consecuentemente tambi\u00e9n la Eucarist\u00ed\u00ada, donde \u00e9l est\u00e1 presente. Los Magos \u00ablo adoraron\u00bb (Mt 2,11). Hemos recibido, como herencia apost\u00f3lica y evang\u00e9lica, la expresi\u00f3n del ap\u00f3stol Santo Tom\u00e1s \u00abSe\u00f1or m\u00ed\u00ado y dios m\u00ed\u00ado\u00bb (Jn 20,28).<\/p>\n<p>\tSan Pablo invita a toda la humanidad a adorar a Jes\u00fas, el Se\u00f1or \u00abPara que al nombre de Jes\u00fas toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jes\u00fas es Se\u00f1or para gloria de Dios Padre\u00bb (Fil 2,10-11). Esta adoraci\u00f3n del Verbo hecho hombre es, al mismo tiempo, afirmaci\u00f3n de la unidad vital de Dios Amor, uno en su naturaleza y trino en las personas, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Referencias Alabanza, contemplaci\u00f3n, culto, Encarnaci\u00f3n, Eucarist\u00ed\u00ada, gloria de Dios, misterio, oraci\u00f3n, Providencia, religi\u00f3n, Trinidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2084-2086, 2096-2098, 2628.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada I. HAUSHEER, Adorar al Padre en Esp\u00ed\u00adritu y en verdad (Bilbao, Mensajero, 1968); R. MORETTI, Adorazione, en Dizionario enciclopedico di Spiritualit\u00ed\u00a0 (Roma, Citt\u00ed\u00a0 Nuova, 1990) 28-32. Ver bibliograf\u00ed\u00ada de culto, gloria de Dios, oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n es el culto m\u00e1ximo que el hombre puede tributar, la suprema adoraci\u00f3n, que s\u00f3lo a Dios debe referirse, porque \u00e9l solo es el santo y el grande, el \u00fanico. La adoraci\u00f3n es al mismo tiempo el reconocimiento de la criatura ante el Creador y la expresi\u00f3n psicol\u00f3gica del que se siente nada ante el que lo es todo. En el A. T., la adoraci\u00f3n suele ir acompa\u00f1ada de unos gestos externos, tales como la postraci\u00f3n, los brazos extendidos, la postura suplicante, los ritos en torno al altar, que tratan de expresar la total sumisi\u00f3n del hombre ante Dios. Jes\u00fas estableci\u00f3 que la adoraci\u00f3n a solo Dios es debida (Mt 4,10), tal y como en el A. T. estaba ordenado. En el N. T. los cristianos adoran tambi\u00e9n a Jesucristo glorioso, resucitado y exaltado, el Se\u00f1or (Mt 28,9.17; Lc 24,52), el Hijo de Dios con plenitud de derechos a ser tambi\u00e9n adorado como el Padre (Mt 14,33; Jn 9,38). Incluso antes de ser resucitado, ya es adorado (Mt 2,2.11). Porque Jesucristo tiene un nombre-sobre todo-nombre, ante el que debe doblarse toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos (Flp 2,9-10). Pero esta novedad de la adoraci\u00f3n cristiana no s\u00f3lo radica en que se dirige a la Trinidad Augusta, sino en las exigencias radicales que comporta -el hombre debe estar consagrado sustancialmente al Se\u00f1or en alma y cuerpo (1 Tes 5,23)-, sin que sean necesarios los gestos y las formas externas, pues los verdaderos adoradores de Dios han de serlo en esp\u00ed\u00adritu y en verdad (Jn 4,24). Dios es esp\u00ed\u00adritu y quiere una adoraci\u00f3n espiritual y sincera, en la que se compromete el propio ser y la propia conducta, no como la farsa y la comedia del culto farisaico, sostenida por la hipocres\u00ed\u00ada y arropada con f\u00f3rmulas y liturgias vac\u00ed\u00adas de contenido espiritual. La adoraci\u00f3n se puede ofrecer, en cualquier lugar de la tierra, sin necesidad de ir al templo (Jn 4,20-21), pues el \u00fanico templo agradable al Padre es el cuerpo resucitado de Jes\u00fas (Jn 2,19-22), y los que, mediante la fe, son hijos de Dios, nacidos del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,8), asocian su adoraci\u00f3n espiritual a Jesucristo, en quien el Padre tiene todas sus complacencias (Mt 3,17). \u2014> \u00f3n; templo.<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la adoraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, una devoci\u00f3n que quiz\u00e1 no acabamos de entender muy bien?  Consiste en cultivar una actitud sorprendida ante Cristo que da su vida por nosotros, ante su amor infinito del que somos indignos y que, sin embargo, nos acepta con su infinita misericordia en nuestra pobreza. La adoraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es cultura en el sentido m\u00e1s profundo.  Cuando se habla de cultura, y de lo que es premisa necesaria de la misma, se habla de cultivar algunas actitudes b\u00e1sicas sin las cuales ninguna cultura es real y penetrante. Adorar significa, propiamente, cultivar sentimientos de humildad, de pobreza, de agradecimiento y, por tanto, de eucarist\u00ed\u00ada, de una acci\u00f3n de gracias admirada y llena de asombro ante el don de Dios.  Estos sentimientos, cultivados en la adoraci\u00f3n, nos ayudan tambi\u00e9n a vivir m\u00e1s plenamente la misa y la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Ensanchando el discurso, yo dir\u00ed\u00ada que la actitud de adoraci\u00f3n es importante no solamente para que la eucarist\u00ed\u00ada tenga su fuerza en nosotros, sino igualmente para que ocurra lo mismo con la Palabra. Esta es un don que supone una iniciativa imprevisible y apasionada de Dios y que siempre nos coge desprevenidos. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se revela como palabra viva, que tiene que decirnos algo nuevo que no conocemos todav\u00ed\u00ada, si nos ponemos frente a ella dispuestos realmente a escucharla.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Sumario:<br \/>\nI. En la Sagrada Escritura:<br \/>\n    1. En el A.T.;<br \/>\n    2. En el N.T<br \/>\nII. En los Santos Padres<br \/>\nIII En la liturgia latina<br \/>\nIV. Actitud religiosa:<br \/>\n    1. Fenomenolog\u00ed\u00ada;<br \/>\n    2. Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nV. El Misterio trinitario como misterio de adoraci\u00f3n<br \/>\nVI. Gestos de adoraci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>1. En la Sagrada Escritura<br \/>\nLa palabra castellana adoraci\u00f3n, del lat\u00ed\u00adn adoratio (adorare, gesto de acercar la mano a la boca para enviar el beso), pertenece al lenguaje religioso universal y expresa tanto el culto que se debe a Dios (culto de latre\u00ed\u00ada: adoratio) como los actos, f\u00f3rmulas o gestos mediante los cuales se realiza (v.gr. proskyn\u00e9sis, postraci\u00f3n, traducida igualmente por adoratio).<\/p>\n<p>1. EN EL A.T.: La adoraci\u00f3n se denomina histahawah y sagad (proskyn\u00e9sis en los LXX), que aluden a la inclinaci\u00f3n corporal \u00abhasta el suelo\u00bb (G\u00e9n 18,2; 33,3; etc.). Se dirige al Dios verdadero (G\u00e9n 22,5; Ex 4,31; Dt 26,10) y a los \u00e1ngeles del Se\u00f1or que lo representan (Gn 18,2; 19,1; etc.). Pero a veces tambi\u00e9n a los \u00ed\u00addolos (Ex 20,5: la prohibici\u00f3n del primer mandamiento divino; Dt 4,9; 1 Re 22,54; Is 2,8; etc.) e incluso a los hombres (Gn 23,7.12), reyes (1 Sam 24,9), profetas (2 Re 2,15; 4,37) etc., gesto prohibido m\u00e1s tarde (Est 3,2.5). La adoraci\u00f3n va acompa\u00f1ada de sacrificios (Dt 26,10; 1 Sam 1,3), de cantos (2 Par 29,28; Eclo 50,16-18) y exhortaciones (Sal 95, 6ss.). El sentido profundo de la adoraci\u00f3n es el reconocimiento de la grandeza de Dios (Sal 99,2.5.9). Al final de los tiempos todos los pueblos se postrar\u00e1n en su presencia (Is 2,3ss.; Sal 22, 28; 66,4; etc.).<\/p>\n<p>2. E? EL N.T.: Los verbos proskynein y p\u00ed\u00adptein (proe\u00ed\u00addere y adorare, postrarse y adorar), a menudo juntos, forman parte de una colecci\u00f3n de m\u00e1s de treinta vocablos que se refieren al culto, como eul\u00e1beia (reverentia), cur\u00e9beia (pietas), latre\u00ed\u00ada (servitus), d\u00f3xa (gloria), leitourg\u00ed\u00ada (ministrium), etc. La adoraci\u00f3n s\u00f3lo puede darse a Dios (cf. Mt 4,10; 1 Cor 14,25; Heb 11,21; Ap 4,10; etc.), aunque se otorgue sacr\u00ed\u00adlegamente a los \u00ed\u00addolos o a Sat\u00e1n (cf. Mt 4,9; He 7,43; Ap 13,4.8; etc.). Pedro y el \u00e1ngel del Apocalipsis rechazan la adoraci\u00f3n (He 10,26; Ap 19,10; 22,9).<\/p>\n<p>Pero la novedad m\u00e1s importante que ofrece el N.T. respecto de proskynein es la de tener como t\u00e9rmino de ella a Jes\u00fas, el Se\u00f1or (Flp 2,6-11; cf. Is 45,23-24; Heb 1,6; cf. Sal 97,7; Dt 32,43). La adoraci\u00f3n a Jes\u00fas da a entender que es el Rey Mes\u00ed\u00adas (Mt 2,2), el Se\u00f1or (Mt 8,2), el Hijo de Dios (Mt 14,33) a quien se invoca para obtener la salvaci\u00f3n (Mt 8,2; 9,18; Mc 5,6-7) y a quien se confiesa como tal Un 9,38), sobre todo desde la manifestaci\u00f3n del poder de la resurrecci\u00f3n (Mt 28,9.17; Lc 24,52; Jn 20,28; cf. He 2,36; Rom 1,4).<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n, pues, es un gesto religioso por el que el hombre demuestra qui\u00e9n es su Due\u00f1o y Se\u00f1or (II 14,7). En sentido absoluto proskynein significa participar en el culto, hacer oraci\u00f3n, adorar, y afecta tambi\u00e9n al lugar donde se manifiesta la presencia de Dios, como Jerusal\u00e9n (Jn 12,20; He 8,27; 24,11). La cuesti\u00f3n que la samaritana plante\u00f3 a Jes\u00fas se refer\u00ed\u00ada al lugar de culto (Jn 4,20), pero la respuesta, en la perspectiva de la novedad de la \u00abhora\u00bb de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas, habla de la \u00fanica adoraci\u00f3n posible ya, la adoraci\u00f3n \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu y en la verdad\u00bb (Jn 4,23-24), es decir, baj? la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo y en el interior del templo nuevo (Jn 2,19-22; 7,37-39; Ap 21,22), en la verdad que es el mismo Jes\u00fas (cf. Jn 14,6; 8,32)&#8217;. Esta realidad condiciona para siempre la noci\u00f3n de adoraci\u00f3n y se encuentra en la base de la liturgia cristiana.<\/p>\n<p>II. En los Santos Padres<br \/>\nLos Apologistas fueron los primeros en reivindicar la adoraci\u00f3n s\u00f3lo a Dios, frente al reproche de los paganos que les acusaban de adorar a un hombre, a Jes\u00fas. Las Actas de los M\u00e1rtires dan testimonio de que los cristianos reservaban la adoraci\u00f3n a Dios, neg\u00e1ndose en particular a adorar a los emperadores. La adoraci\u00f3n debida al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, como expresi\u00f3n de su divinidad, aparece en imnumerables testimonios.<\/p>\n<p>III. En la liturgia latina<br \/>\nEspecialmente en la romana, se aprecia la dependencia de la Sagrada Escritura tanto para referirse a la adoraci\u00f3n (adorare) en s\u00ed\u00ad como a su objeto, que es Dios, Jesucristo como Dios y como hombre, el Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento (Adoro te devote, laten deitas), la cruz (r\u00fabricas del Viernes Santo). La Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es, obviamente, objeto de la adoraci\u00f3n: aeternae gloriae Trinitatis agnoscere et unitatem adorare in potentia maiestatis; et in maiestate adoretur aequalitas. Adorare suele ir acompa\u00f1ado de otros verbos que completan su significado: glorifieare (himno Gloria), laudare (prefacio), venerari (himno Pange lingua), etc. Y se dirige a Dios con t\u00e9rminos como maiestas tua, nomen tuum, pietas tua, etc. y con una serie de expresiones de glorificaci\u00f3n y alabanza entre las que destacan gloria, honor, laus, etc.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo las salmos del Oficio Divino terminan siempre con la doxolog\u00ed\u00ada Gloria Patri sino tambi\u00e9n todos los himnos, en los que la palabra m\u00e1s usada suele ser gloria, Estos contienen numerosas f\u00f3rmulas de adoraci\u00f3n inspiradas en el ?.?., como ipsi (Deo) gloria in saecula (cf. Rom 11,36), pero la mayor\u00ed\u00ada de las veces originales.<\/p>\n<p>IV. Actitud religiosa<\/p>\n<p>1. FENOMENOLOG\u00ed\u008dA: La adoraci\u00f3n es el sentimiento religioso m\u00e1s importante, la actitud religiosa fundamental. Constituye el homenaje de la criatura hac\u00ed\u00ada su Creador, el reconocimiento de la m\u00e1s profunda dependencia. La adoraci\u00f3n entra\u00f1a, por una parte, la admiraci\u00f3n hac\u00ed\u00ada la insondabilidad del misterio divino por la inteligencia humana y, por otra, el afecto del coraz\u00f3n humano hac\u00ed\u00ada la bondad de Dios que procura el bien de sus criaturas. El amor confiado y filial configura la adoraci\u00f3n, de manera que el hombre se abandona totalmente en Aquel que le ha dado el ser y que podr\u00ed\u00ada sumergirle de nuevo en la nada.<\/p>\n<p>Ahora bien, este abandono total es un acto positivo para el adorador que, lejos de perder nada, se realiza a s\u00ed\u00ad mismo. La adoraci\u00f3n descansa sobre tres presupuestos: a) la existencia de un yo totalmente dependiente, contingente, sin valor propi s, limitado y pecador; b) la existencia de un Absoluto generalmente personificado, Dios que es pura bondad; y c) la conexi\u00f3n de la salvaci\u00f3n como fin de la existencia humana en la aceptaci\u00f3n de los dos primeros presupuestos por parte del hombre.<\/p>\n<p>Para practicar cualquier forma de culto con sentido de adoraci\u00f3n, el hombre ha de ser un asceta que reconoce que hay mucho que purificar en la condici\u00f3n humana, incluso mucho a lo que es preciso renunciar porque no tiene valor en s\u00ed\u00ad mismo e impide al hombre abandonarse en el Creador. Pero el adorador ha de ser tambi\u00e9n un m\u00ed\u00adstico que ha descubierto que s\u00f3lo Dios es el Ser total, la realidad verdadera, la perfecci\u00f3n suma y eterna. El adorador se deja inundar del sentido de Dios no como causa primera o poder supremo, sino como presencia, a la vez inmanente y transcendente, que lo invade todo y lo gobierna todo como providencia atenta. En el fondo la adoraci\u00f3n se identifica con el amor que capacita para celebrar a Dios y darle la gloria y el honor que le son debidos.<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la oraci\u00f3n, en el sentido de que es la revelaci\u00f3n de la fe y su consecuencia. Quien cree, adora, y no s\u00f3lo reza. La desgracia ense\u00f1a a orar y a pedir, pero no a adorar. El que adora ha olvidado la oraci\u00f3n y s\u00f3lo conoce la majestad de Dios. La adoraci\u00f3n es el alma del culto de manera que, gracias a ella, coinciden por completo realidad interna y forma externa. Pero las formas externas, que son una mediaci\u00f3n exigida por la corporeidad humana, resultan a veces desbordadas por la presencia del misterio. As\u00ed\u00ad el canto comunitario, el hymnus, llega un momento en que se queda sin palabras y se transforma en jubilus, para expresar lo que la palabra no puede decir.<\/p>\n<p>Dios espera del hombre que act\u00faa de este modo, que doblegue ante todo su mente y su coraz\u00f3n mediante la conversi\u00f3n y el arrepentimiento: \u00abdoblar las rodillas del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>2. TEOLOG\u00ed\u008dA: La teolog\u00ed\u00ada considera la adoraci\u00f3n como el acto propio de la virtud de la religi\u00f3n y distingue, en raz\u00f3n de la excelencia del acto, entre culto de latr\u00ed\u00ada debido de manera absoluta solamente a Dios y a cada una de las personas divinas, y de manera relativa a la Cruz, a las im\u00e1genes de Cristo y a las reliquias de la pasi\u00f3n, y culto de dul\u00ed\u00ada que se da a los siervos de Dios -\u00e1ngeles y santos- que participan de la dignidad divina. El culto de la Virgen Mar\u00ed\u00ada se denomina de hiperdul\u00ed\u00ada, a causa de su vinculaci\u00f3n especial al misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Las primeras herej\u00ed\u00adas, como el arrianismo, tend\u00ed\u00adan a reservar la adoraci\u00f3n \u00fanicamente al Padre, pero los primeros concilios ecum\u00e9nicos (Nicea, a. 325; y Constantinopla I, a. 381) fijan en este punto la fe y la actitud cultual de la Iglesia. Despu\u00e9s se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de la adoraci\u00f3n de la humanidad de Cristo, que se resuelve en base a la unidad de la persona del Verbo (Efeso, a. 431 y Constantinopla II, a. 553). M\u00e1s compleja fue la controversia de los iconoclastas, que condenaban la proskyn\u00e9sis ante las im\u00e1genes. La controversia se resuelve en el Concilio II de Nicea (a. 787) aceptando la proskynesis ante las im\u00e1genes porque se orienta hac\u00ed\u00ada quien representan, pero distingui\u00e9ndola de la latre\u00ed\u00ada debida \u00fanicamente a Dios (cf. DS 601). En Occidente, al margen de las luchas iconoclastas, se establece la doctrina de la distinci\u00f3n entre latr\u00ed\u00ada y dul\u00ed\u00ada, por una parte y latr\u00ed\u00ada absoluta y latr\u00ed\u00ada relativa por otra, como se ha dicho antes\u00bb. Esta es la doctrina que hace suya el Concilio de Trento aunque sin aludir a esta \u00faltima distinci\u00f3n (cf. DS 1821-1825). Trento se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a la adoraci\u00f3n a Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada con culto de latr\u00ed\u00ada incluso externo (cf. DS 1656). La base de esta doctrina es la misma que justifica la adoraci\u00f3n de la humanidad del Verbo encarnado.<\/p>\n<p>La espiritualidad cristiana con diversos matices seg\u00fan las escuelas, hace de la adoraci\u00f3n el primer objetivo de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu. De manera particular considera la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como el m\u00e1s perfecto e integral ejercicio de adoraci\u00f3n, no solamente porque el primero de los fines de la celebraci\u00f3n es la alabanza y la acci\u00f3n de gracias, sino tambi\u00e9n porque en la acci\u00f3n lit\u00fargica y sobre todo en el sacramento eucar\u00ed\u00adstico se hace presente el Se\u00f1or resucitado con su humanidad vivificada y vivificante por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. PO 5; SC 7; 10; LG 11).<\/p>\n<p>V. El Misterio trinitario como misterio de adoraci\u00f3n<br \/>\nDios adorado en s\u00ed\u00ad mismo y en cada una de sus perfecciones, lo ha deser sobre todo en el misterio de su ser m\u00e1s \u00ed\u00adntimo: Unum Deum in Trinitate et Trinitatem in unitatem veneremur dice el S\u00ed\u00admbolo Quicumque (DS 75). El S\u00ed\u00admbolo Nicenoconstantinopolitano, al confesar la personalidad divina del Esp\u00ed\u00adritu Santo, afirmaba tambi\u00e9n: qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur (DS 150). Los textos de la Misa de la solemnidad de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad citados m\u00e1s arriba ponen de manifiesto tambi\u00e9n esta misma adoraci\u00f3n. De hecho toda la liturgia y de manera particular el Oficio Divino y la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica tienen una orientaci\u00f3n latr\u00e9utica y doxol\u00f3gica, expresi\u00f3n del dinamismo bendicional ascendente &#8211; bendici\u00f3n a Dios por sus obras &#8211; y descendente &#8211; invocaci\u00f3n del nombre de Dios sobre los hombres- que tiene la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n de la Trinidad se pone de manifiesto tambi\u00e9n en diversas devociones del pueblo cristiano hac\u00ed\u00ada este misterio. Entre estas devociones destacan el recuerdo de la presencia de Dios, la conciencia de la inhabitaci\u00f3n trinitaria, la b\u00fasqueda de las huellas de Dios en las criaturas, la veneraci\u00f3n del bautismo, y la devoci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica al Padre, al Verbo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Los maestros de la espiritualidad cristiana, de una manera o de otra, se refieren tambi\u00e9n a la presencia de la vida trinitaria en los bautizados, a partir de la condici\u00f3n fil?al de \u00e9stos y de la inhabitaci\u00f3n de las divinas personas en los justos. La uni\u00f3n personal con el Dios trinitario es tambi\u00e9n objeto de contemplaci\u00f3n amorosa y de gratitud gozosa. Conocimiento y amor, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que da testimonio a nuestro esp\u00ed\u00adritu de que somos hijos de Dios (cf. Rom 8,15-16), son tambi\u00e9n las condiciones para adorar la presencia divina en el coraz\u00f3n de los creyentes: \u00abEl especial modo de la presencia divina propio del alma racional consiste precisamente en que Dios est\u00e1 en ella como lo conocido est\u00e1 en aquel que lo conoce y lo amado en el amante. Y porque, conociendo y amando, el alma racional aplica su operaci\u00f3n al mismo Dios, por eso, seg\u00fan este modo especial, se dice que Dios no s\u00f3lo es en la criatura racional, sino que habita en ella como en un templo\u00bbSt Thm<\/p>\n<p>VI. Gestos de adoraci\u00f3n trinitaria<br \/>\nEl acto espiritual de la adoraci\u00f3n se traduce necesariamente en unos gestos caracter\u00ed\u00adsticos, como genuflexiones, inclinaciones, postraciones, etc. De suyo estos gestos no son exclusivamente religiosos, n\u00ed\u00ad han estado siempre reservados a la divinidad. Sin embargo, en el \u00e1mbito religioso, manifiestan la actitud profunda del hombre para con Dios, especialmente cuando le da culto o se dedica a la oraci\u00f3n: \u00abLos que oran, adoptan la postura corporal que conviene a la oraci\u00f3n. Se ponen de rodillas, extienden las manos, se postran en tierra y hacen otros gestos externos del mismo tipo\u00bb<br \/>\nEntre los diversos gestos que expresan la actitud religiosa de los creyentes en el Dios revelado por Jesucristo hay algunos de matiz trinitario. El principal de todos es la se\u00f1al de la cruz invocando las tres divinas personas bien sobre uno mismo, bien sobre el pueblo para bendecirlo o sobre el que recibe un sacramento. La se\u00f1al de la cruz est\u00e1 atestiguada desde los primeros tiempos de la Iglesia, no s\u00f3lo como evocaci\u00f3n del misterio pascual sino tambi\u00e9n en sentido trinitario y bautismal (cf. Mt 28,19), El actual Ordo Mossae del Misal Romano sit\u00faa al comienzo de la celebraci\u00f3n euear?stica la invocaci\u00f3n trinitar\u00ed\u00ada. La se\u00f1al de la cruz con la menci\u00f3n de las divinas personas aparece tambi\u00e9n en varios sacramentos y sacramentales, aunque la reforma lit\u00fargica del Vaticano II ha reducido el n\u00famero de estos gestos, multiplicados en la \u00e9poca del influjo franco-germ\u00e1nico sobre la liturgia romana. En el siglo VI, en Oriente, se introdujo la costumbre de hacer la se\u00f1al de la cruz con dos (pulgar e Indice) o tres dedos abiertos (pulgar, \u00ed\u00adndice y medio) y los dem\u00e1s cerrados, para expresar las dos naturalezas de Cristo o la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, Esta costumbre pas\u00f3 despu\u00e9s a Occidente, siendo posteriormente sustit?ida por la mano abierta.<\/p>\n<p>Angelolog\u00ed\u00ada, Bautismo, Concilio, Cruz; Doxolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada, Gloria; Hijo; Icono, Idolatr\u00ed\u00ada,. Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Liturgia ; Mar\u00ed\u00ada; Misterio; Padre; Oraci\u00f3n, Trinidad; Verbo; Vida cristiana.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Parece indicar un gesto de postraci\u00f3n ante una persona, llevando las manos a los labios y dirigi\u00e9ndolas luego a besar sus pies o sus vestidos: aunque casi siempre guarda relaci\u00f3n con la divinidad, puede referirse tambi\u00e9n a algunas personas (el rey, los sacerdotes, los profetas). Desde la antiguedad hasta la Edad Media, la adoraci\u00f3n, incluso en ambientes no sacrales, se realiza mediante el gesto de doblar las rodillas, de postrarse total o parcialmente, de besar el suelo, de inclinar la cabeza, etc. En el cristianismo la adoraci\u00f3n se refiri\u00f3 siempre a elementos religiosos, como Dios, Cristo y sus misterios. El concepto y la praxis se conocen tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En teolog\u00ed\u00ada es considerado bajo el aspecto dogm\u00e1tico (naturaleza, t\u00e9rmino, contenido, motivaciones), en el \u00e1mbito del conocimiento moral (deber, acto, funci\u00f3n en la estructura religiosa del ser humano), como gesto lit\u00fargico (1ugares y personas), pero sobre todo como elemento significativo de la tensi\u00f3n del hombre hacia la relaci\u00f3n unitiva con la divinidad, que se concreta en una profundizaci\u00f3n de la vida espiritual.<\/p>\n<p>       La adoraci\u00f3n, seg\u00fan dice santo Tom\u00e1s, constituye un elemento interior\/exterior de la virtud de la religi\u00f3n, colocado despu\u00e9s de la devoci\u00f3n y de la oraci\u00f3n (S. Th. II\/II, 84). M\u00e1s que como elemento exterior la adoraci\u00f3n se valora como elemento interno y por tanto inherente al culto latr\u00e9utico reservado a Dios, para expresar el reconocimiento de su trascendencia y de su infinita santidad; de aqu\u00ed\u00ad el car\u00e1cter teologal fundamental de la adoraci\u00f3n, bien como gesto, bien como comprensi\u00f3n consciente del misterio.<\/p>\n<p>       Como actitud interior permanente, la adoraci\u00f3n puede identificarse de alguna manera con el \u00e9xtasis del amor, cuando el alma, saliendo de la noche oscura y esencializ\u00e1ndose en sus tensiones, recoge m\u00e1s simplemente sus aspiraciones, transform\u00e1ndose en un estado de continua oraci\u00f3n y de pura adoraci\u00f3n. M\u00e1s recientemente la adoraci\u00f3n se ha orientado particularmente a los temas cristol\u00f3gicos, especialmente a la eucarist\u00ed\u00ada (5C lO). siguiendo las intervenciones magisteriales de p\u00ed\u00ado XII en la Mediator Dei (1947. .AAS 39, 1947, 566-577), en la alocuci\u00f3n al Congreso de liturgia pastoral de As\u00ed\u00ads de 1956 (AAS 48, 1956, 718-723) y en el Discurso a los sacerdotes adoradores nocturnos (1953: AAS 45, 1953. 416-418); la de Pablo VI con la enc\u00ed\u00adclica Mysterium fidei (1965: AAS 57 1965, 769-774) y con la Instructio de cultu mysterii \u00e9ucharistici (1967, emanada de la Congregaci\u00f3n de ritos: AAS 59, 1967 566-573), y otros documentos importantes hasta las alocuciones de Juan Pablo II a los diversos Congresos eucar\u00ed\u00adsticos y las Cartas pastorales a los sacerdotes de la Iglesia con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n de la cena pascual. La ritualidad, la reflexi\u00f3n sobre el gesto, la teolog\u00ed\u00ada se entremezclan en los an\u00e1lisis de diversa profundidad doctrinal y psicol\u00f3gica, en busca de las ra\u00ed\u00adces y motivos de un gesto que representa una actitud y un estado interior del alma, concretado de maneras diversas, pero que siempre convergen hacia la uni\u00f3n con la divinidad o hacia la profunda adoraci\u00f3n y reconocimiento de la misma.<\/p>\n<p>       G. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: E. Beurlier, .Adoration, en DTC, 1, 271-303: A. G. Martlmort, La Igiesia ell oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967. 1. Hauscheer Adorar al Padre e\u00bb Esp\u00ed\u00adritu y e\u00bb verdad: Mensajero, Bilbao 1968; R. MOretti, Adoraci\u00f3n, en DE, 45-49.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Acci\u00f3n de rendir honor reverente u homenaje. La adoraci\u00f3n verdadera al Creador abarca todo aspecto de la vida humana, como reconoci\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo al escribir a los corintios: \u2020\u0153Sea que est\u00e9n comiendo, o bebiendo, o haciendo cualquier otra cosa, hagan todas las cosas para la gloria de Dios\u2020\u009d. (1Co 10:31.)<br \/>\nCuando Jehov\u00e1 Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n, no prescribi\u00f3 ninguna ceremonia espec\u00ed\u00adfica ni ning\u00fan medio para adorarle. Ad\u00e1n pod\u00ed\u00ada servir o adorar a su Creador haciendo fielmente la voluntad de su Padre celestial. M\u00e1s adelante, Jehov\u00e1 deline\u00f3 para los israelitas un modo espec\u00ed\u00adfico de acercarse a El en adoraci\u00f3n, con sus sacrificios, sacerdocio y santuario tangible. (V\u00e9ase ACERCARSE A DIOS.) Sin embargo, esto solo era \u2020\u0153una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las cosas\u2020\u009d. (Heb 10:1.) Lo m\u00e1s importante siempre ha sido ejercer fe y hacer la voluntad de Jehov\u00e1 Dios, no las ceremonias o los rituales. (Mt 7:21; Snt 2:17-26.)<br \/>\nEl profeta Miqueas dijo al respecto: \u2020\u0153\u00bfCon qu\u00e9 me presentar\u00e9 a Jehov\u00e1? \u00bfCon qu\u00e9 me inclinar\u00e9 ante Dios en lo alto? \u00bfMe presentar\u00e9 con holocaustos, con becerros de un a\u00f1o de edad? \u00bfSe complacer\u00e1 Jehov\u00e1 con miles de carneros, con decenas de miles de torrentes de aceite? \u00bfDar\u00e9 mi hijo primog\u00e9nito por mi sublevaci\u00f3n, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? El te ha dicho, oh hombre terrestre, lo que es bueno. \u00bfY qu\u00e9 es lo que Jehov\u00e1 est\u00e1 pidiendo de vuelta de ti sino ejercer justicia y amar la bondad y ser modesto al andar con tu Dios?\u2020\u009d. (Miq 6:6-8; comp\u00e1rese con Sl 50:8-15, 23.)<\/p>\n<p>T\u00e9rminos hebreos y griegos. La mayor\u00ed\u00ada de las palabras hebreas y griegas que significan adoraci\u00f3n tambi\u00e9n pueden aplicarse a otros actos que no est\u00e1n relacionados con la adoraci\u00f3n. El contexto es lo que determina su sentido.<br \/>\nUna de las palabras hebreas que transmite la idea de adoraci\u00f3n (`a\u00c2\u00b7v\u00e1dh) b\u00e1sicamente significa \u2020\u0153servir\u2020\u009d. (G\u00e9 14:4; 15:13; 29:15.) El servir o adorar a Jehov\u00e1 requer\u00ed\u00ada obediencia a todos Sus mandamientos, estar dedicado exclusivamente a El y hacer su voluntad. (Ex 19:5; Dt 30:15-20; Jos 24:14, 15.) Por lo tanto, la participaci\u00f3n de una persona en un ritual o acto de devoci\u00f3n hacia cualquier otro dios significaba que abandonaba la adoraci\u00f3n verdadera. (Dt 11:13-17; Jue 3:6, 7.)<br \/>\nOtro t\u00e9rmino hebreo que puede traducirse como adoraci\u00f3n es hisch\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7jaw\u00e1h, que significa principalmente \u2020\u0153inclinarse\u2020\u009d (G\u00e9 18:2) o \u2020\u0153rendir homenaje\u2020\u009d. (V\u00e9ase HOMENAJE.) Aunque en ocasiones el inclinarse solo era una se\u00f1al de respeto o cortes\u00ed\u00ada hacia otra persona (G\u00e9 19:1, 2; 33:1-6; 37:9, 10), tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada ser una expresi\u00f3n de adoraci\u00f3n, una muestra de reverencia y gratitud a Dios y sumisi\u00f3n a Su voluntad. Cuando se utiliza con referencia al Dios verdadero o a las deidades falsas, la palabra hisch\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7jaw\u00e1h a veces se relaciona con sacrificio y oraci\u00f3n (G\u00e9 22:5-7; 24:26, 27; Isa 44:17), indicando con ello que cuando se oraba o se ofrec\u00ed\u00adan sacrificios era com\u00fan inclinarse. (V\u00e9ase ORACI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nEl significado b\u00e1sico de la ra\u00ed\u00adz hebrea sa\u00c2\u00b7gh\u00e1dh (Isa 44:15, 17, 19; 46:6) es \u2020\u0153postrarse\u2020\u009d. Aunque la palabra aramea equivalente por lo general se relaciona con la adoraci\u00f3n (Da 3:5-7, 10-15, 18, 28), en Daniel 2:46 se utiliza con referencia al homenaje que el rey Nabucodonosor le rindi\u00f3 a Daniel, postr\u00e1ndose delante de \u00e9l.<br \/>\nTanto el verbo griego la\u00c2\u00b7tr\u00e9u\u00c2\u00b7o (Lu 1:74; 2:37; 4:8; Hch 7:7) como el sustantivo la\u00c2\u00b7tr\u00e9i\u00c2\u00b7a (Jn 16:2; Ro 9:4) transmiten la idea de rendir, no cualquier clase de servicio com\u00fan o mundano, sino un servicio sagrado.<br \/>\nLa palabra griega pro\u00c2\u00b7sky\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o corresponde al t\u00e9rmino hebreo hisch\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7jaw\u00e1h al expresar la idea de homenaje y, a veces, adoraci\u00f3n. El t\u00e9rmino pro\u00c2\u00b7sky\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o se utiliza para referirse a un esclavo que rinde homenaje a un rey (Mt 18:26), as\u00ed\u00ad como para el acto que Satan\u00e1s le exigi\u00f3 a Jes\u00fas cuando le ofreci\u00f3 todos los reinos del mundo y su gloria. (Mt 4:8, 9.) Si Jes\u00fas hubiera rendido homenaje al Diablo, habr\u00ed\u00ada indicado que se somet\u00ed\u00ada a \u00e9l y se hac\u00ed\u00ada su siervo. Pero Jes\u00fas rehus\u00f3, diciendo: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Vete, Satan\u00e1s! Porque est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcEs a Jehov\u00e1 tu Dios a quien tienes que adorar [una forma de la palabra griega pro\u00c2\u00b7sky\u00c2\u00b7n\u00e9\u00c2\u00b7o, o de la hebrea hisch\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7jaw\u00e1h seg\u00fan Deuteronomio, de donde Jes\u00fas estaba citando], y es solo a \u00e9l a quien tienes que rendir servicio sagrado [una forma de la palabra griega la\u00c2\u00b7tr\u00e9u\u00c2\u00b7o o de la hebrea `a\u00c2\u00b7v\u00e1dh]\u2020\u2122\u2020\u009d. (Mt 4:10; Dt 5:9; 6:13.) De manera similar, adorar, rendir homenaje o inclinarse ante la \u2020\u0153bestia salvaje\u2020\u009d y su \u2020\u0153imagen\u2020\u009d, implica servicio, pues los adoradores se identifican como apoyadores de la \u2020\u0153bestia salvaje\u2020\u009d y su \u2020\u0153imagen\u2020\u009d al tener una marca sobre la mano (de la que la persona se vale para servir) o sobre la frente (a la vista de todos). Como el Diablo le da a la bestia salvaje su autoridad, adorarla significa, en realidad, adorar o servir al Diablo. (Rev 13:4, 15-17; 14:9-11.)<br \/>\nOtras palabras griegas relacionadas con la adoraci\u00f3n se derivan de eu\u00c2\u00b7se\u00c2\u00b7b\u00e9\u00c2\u00b7o, thre\u00c2\u00b7sk\u00e9u\u00c2\u00b7o y s\u00e9\u00c2\u00b7bo\u00c2\u00b7mai. La palabra eu\u00c2\u00b7se\u00c2\u00b7b\u00e9\u00c2\u00b7o significa \u2020\u0153dar devoci\u00f3n piadosa a\u2020\u009d o \u2020\u0153venerar; reverenciar\u2020\u009d. (V\u00e9ase DEVOCI\u00ed\u201cN PIADOSA.) En Hechos 17:23 se utiliza para referirse a la devoci\u00f3n piadosa o veneraci\u00f3n que los hombres de Atenas rend\u00ed\u00adan a un \u2020\u0153Dios Desconocido\u2020\u009d. De thre\u00c2\u00b7sk\u00e9u\u00c2\u00b7o viene el nombre thre\u00c2\u00b7sk\u00e9i\u00c2\u00b7a, que denota una \u2020\u0153forma de adoraci\u00f3n\u2020\u009d, sea verdadera o falsa. (Hch 26:5; Col 2:18.) La adoraci\u00f3n verdadera que los cristianos practicaban se distingu\u00ed\u00ada por su inter\u00e9s genuino en los pobres y por una completa separaci\u00f3n del mundo imp\u00ed\u00ado. (Snt 1:26, 27.) La palabra s\u00e9\u00c2\u00b7bo\u00c2\u00b7mai (Mt 15:9; Mr 7:7; Hch 18:7; 19:27) y el t\u00e9rmino relacionado se\u00c2\u00b7b\u00e1\u00c2\u00b7zo\u00c2\u00b7mai (Ro 1:25) significan \u2020\u0153reverenciar; venerar; adorar\u2020\u009d. Los objetos de adoraci\u00f3n o devoci\u00f3n se designan con el nombre s\u00e9\u00c2\u00b7ba\u00c2\u00b7sma. (Hch 17:23; 2Te 2:4.) Hay otros dos t\u00e9rminos que vienen de la misma ra\u00ed\u00adz verbal, pero con el prefijo The\u00c2\u00b7\u00f3s, Dios, y son: the\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7se\u00c2\u00b7bes, que significa \u2020\u0153el que reverencia a Dios\u2020\u009d (Jn 9:31), y the\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7s\u00e9\u00c2\u00b7bei\u00c2\u00b7a, \u2020\u0153reverencia a Dios\u2020\u009d. (1Ti 2:10.) Estos dos t\u00e9rminos corresponden en cierto modo a la palabra alemana para \u2020\u0153adoraci\u00f3n p\u00fablica\u2020\u009d, a saber: Gottesdienst (sustantivo que combina \u2020\u0153de Dios\u2020\u009d y \u2020\u0153servicio\u2020\u009d).<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n que es aceptable a Dios. Jehov\u00e1 Dios solo acepta la adoraci\u00f3n de aquellos que se comportan en armon\u00ed\u00ada con Su voluntad. (Mt 15:9; Mr 7:7.) Jes\u00fas le dijo a una mujer samaritana: \u2020\u0153La hora viene cuando ni en esta monta\u00f1a [Guerizim] ni en Jerusal\u00e9n adorar\u00e1n ustedes al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos [&#8230;]. No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre con esp\u00ed\u00adritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren\u2020\u009d. (Jn 4:21-24.)<br \/>\nCon estas palabras, Jes\u00fas mostr\u00f3 claramente que la adoraci\u00f3n verdadera no iba a depender de cosas visibles ni de lugares geogr\u00e1ficos. En lugar de confiar en la vista o el tacto, el adorador verdadero ejerce fe, y su adoraci\u00f3n a Dios no se ve afectada por el lugar donde est\u00e9 o por lo que haya a su alrededor, de modo que no adora con la ayuda de algo que se pueda ver o tocar, sino con esp\u00ed\u00adritu. Al ser poseedor de la verdad seg\u00fan Dios la ha revelado, su adoraci\u00f3n armoniza con la verdad. Habiendo conocido a Dios por medio de la Biblia y habiendo experimentado la influencia del esp\u00ed\u00adritu de Dios en su vida, la persona que adora con esp\u00ed\u00adritu y con verdad verdaderamente \u2020\u02dcconoce lo que adora\u2020\u2122.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Ezequiel ante la *gloria de Yahveh (Ez 1,28), Saulo ante la aparici\u00f3n de Cristo resucitado (Act 9,4) se ven derribados por tierra, como aniquiiados. La *santidad y la grandeza de *Dios tienen algo abrumador para la criatura, a la que vuelven a sumergir en su nada.<\/p>\n<p>Si bien es excepcional que el hombre se encuentre as\u00ed\u00ad con Dios en una experiencia directa, es normal que en el universo y a lo largo de su existencia reconozca la *presencia y la acci\u00f3n de Dios, de su gloria y de su santidad. La adoraci\u00f3n es la expresi\u00f3n a la vez espont\u00e1nea y consciente, impuesta y voluntaria, de la reacci\u00f3n compleja del hombre impresionado por la proximidad de Dios: conciencia aguda de su insignificancia y de su *pecado, confusi\u00f3n silenciosa (Job 42,1-\u00f3), veneraci\u00f3n trepidante (Sal 5,8) y agradecida (G\u00e9n 24,48), homenaje jubiloso (Sal 95,1-6) de todo su ser. Esta reacci\u00f3n de fe, puesto que efectivamente invade todo el ser, se traduce en gestos exteriores, y apenas si hay adoraci\u00f3n verdadera en que el *cuerpo no traduzca de alguna manera la soberan\u00ed\u00ada del *Se\u00f1or sobre su *creaci\u00f3n y el homenaje de la criatura conmovida y consintiente. Pero la criatura pecadora tiende siempre a escapar al influjo divino y a reducir su adhesi\u00f3n a las solas formas exteriores; as\u00ed\u00ad la \u00fanica adoraci\u00f3n que agrada a Dios es la que viene del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LOS GESTOS DE ADORACI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>Se reducen a dos, la postraci\u00f3n y el \u00f3sculo. Una y otro adoptan en el *culto su forma consagrada, pero convergen siempre con el movimiento espont\u00e1neo de la criatura delante de Dios, dividida entre el *temor p\u00e1nico y la fascinaci\u00f3n maravillada.<\/p>\n<p>1. La postraci\u00f3n, antes de ser un gesto espont\u00e1neo es una actitud impuesta a la fuerza por un adversario m\u00e1s poderoso, la de Sisara, que cae herido de muerte por Yael (Jue 5,27), la que Babilonia impone a los israelitas cautivos (Is 51,23). El d\u00e9bil, para evitar verse constre\u00f1ido a la postraci\u00f3n por la violencia, prefiere con frecuencia ir por si mismo a inclinarse delante del m\u00e1s fuerte e implorar su gracia (IRe 1,13). Los bajorrelieves asirios suelen mostrar a los vasallos del rey arrodillados, con la cabeza prosternada hasta el suelo. Al *Se\u00f1or Yahveh, \u00abque est\u00e1 elevado por encima de todo\u00bb (IPar 29,11), corresponde la adoraci\u00f3n de todos los pueblos (Sal 99,1-5) y de toda la tierra (96,9).<\/p>\n<p>2. El \u00f3sculo a\u00f1ade al respeto la necesidad de contacto y de adhesi\u00f3n, el matiz de *amor (Ex 18,7; ISa 10,1&#8230;). Los paganos besaban sus *\u00ed\u00addolos (IRe 19,18), pero el beso del adorante, que no pudiendo alcanzar a su dios, se llevaba la mano delante de la boca (ad os = adorare, cf. Job 31,26ss), tiene sin duda por objeto expresar a la vez su deseo de tocar a Dios y la distancia que le separa de \u00e9l. El gesto cl\u00e1sico de la adorante de las catacumbas, perpetuado en la liturgia cristiana, con los brazos extendidos y expresando con las manos, seg\u00fan su posici\u00f3n, la ofrenda, la s\u00faplica o la salutaci\u00f3n, no comporta ya \u00f3sculo, pero todav\u00ed\u00ada alcanza su sentido profundo.<\/p>\n<p>3. Todos los gestos del culto no s\u00f3lo la postraci\u00f3n ritual delante de Yahveh (Dt 26,10; Sal 22,28ss) y delante del *arca (Sal 99,5), sino el conjunto de los actos realizados delante del *altar (2Re 18,22) o en la *\u00bbcasa de Yahveh\u00bb&#8216; (2Sa 12,20), entre otros los sacrificios (G\u00e9n 22,5; 2Re 17,36), es decir, todos los gestos del servicio de Dios, pueden englobarse en la f\u00f3rmula \u00abadorar a Yahveh\u00bb (ISa 1,3; 2Sa 15,32). Es que la adoraci\u00f3n ha venido a ser la expresi\u00f3n m\u00e1s apropiada, pero tambi\u00e9n la m\u00e1s variada, del homenaje al Dios, ante el que se prosternan los \u00e1ngeles (Neh 9,6) y los falsos dioses no son ya absolutamente nada (Sof 2,11).<\/p>\n<p>II. ADORAR\u00ed\u0081S AL SE\u00ed\u2018OR TU DIOS.<\/p>\n<p>1. S\u00f3lo Yahveh tiene derecho a la adoraci\u00f3n. Si bien el AT conoce la postraci\u00f3n delante de los hombres, exenta de equ\u00ed\u00advocos (G\u00e9n 23,7.12; 2Sa 24,20; 2Re 2,15; 4,37) y con frecuencia provocada por la sensaci\u00f3n m\u00e1s o menos clara de la majestad divina (ISa 28,14.20; G\u00e9n 18,2; 19,1; N\u00fam 22,31; Jos 5,14), prohibe rigurosamente todo gesto de adoraci\u00f3n susceptible de prestar un valor cualquiera a un posible rival de Yahveh: *\u00ed\u00addolos, *astros (Dt 4,19), dioses extranjeros (Ex 34,14; N\u00fam 25,2). No cabe duda de que la proscripci\u00f3n sistem\u00e1tica de todos los resabios idol\u00e1tricos arraig\u00f3 en Israel el sentido profundo de la adoraci\u00f3n autentica y dio su puro valor religioso a la altiva repulsa de Mardoqueo (Est 3,2.5) y a la de los tres ni\u00f1os jud\u00ed\u00ados ante la estatua de Nabucodonosor (Dan 3,18).<\/p>\n<p>2. Jesucristo es Se\u00f1or. La adoraci\u00f3n reservada al Dios \u00fanico es proclamada desde el primer d\u00ed\u00ada, con \u00abesc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados, como debida a *Jes\u00fas crucificado, confesado *Cristo y *Se\u00f1or\u00bb. (Act 2,36). \u00abA su *nombre dobla la *rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los infiernos. (Flp 2,9ss; Ap 15,4). Este *culto tiene por objeto a Cristo resucitado y exaltado (Mt 28,9.17; Lc 24,52), pero la *fe reconoce ya al *Hijo de Dios y lo adora (Mt 14, 33; Jn 9,38) en el hombre aun destinado a la muerte, e incluso en el reci\u00e9n nacido (Mt 2,2.11; cf. Is 49,7). La adoraci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas no obsta en absoluto a la intransigencia de los cristianos, sol\u00ed\u00adcitos en rehusar a los *\u00e1ngeles (Ap 19,10; 22,9) y a los ap\u00f3stoles (Act 10,25s; 14,11-18) los gestos aun exteriores de adoraci\u00f3n. Pero al *confesar su adoraci\u00f3n tributada a un *mes\u00ed\u00adas, a un Dios hecho hombre y *salvador, se ven inducidos a desafiar abiertamente al culto de los c\u00e9sares, figurados por la *bestia del Apocalipsis (Ap 13,4-15; 14,9ss) y a afrontar el poder imperial.<\/p>\n<p>3. Adorar en esp\u00ed\u00adritu y en verdad. La novedad de la adoraci\u00f3n cristiana no est\u00e1 solamente en la figura nueva que contempla: el Dios en tres personas; este Dios, \u00abque es *Espiritu\u00bb, transforma la adoraci\u00f3n y la lleva a su perfecci\u00f3n: ahora ya el hombre adora \u00aben espiritu y en verdad\u00bb (Jn 4,24). No ya con un movimiento puramente interior, sin gestos y sin formas, sino con una consagraci\u00f3n del ser entero, esp\u00ed\u00adritu, alma y cuerpo (ITes 5,23). Asi los verdaderos adoradores, totalmente santificados, no tienen ya necesidad de Jerusal\u00e9n o del Garizim (Jn 4,20-23), de una religi\u00f3n nacional. Todo es suyo, porque ellos son de Cristo, y Cristo es de Dios (ICor 3,22ss). En efecto, la adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu tiene lugar en el \u00fanico *templo agradable al Padre, el *cuerpo de Cristo resucitado (Jn 2,19-22). Los que han nacido del Espiritu (Jn 3,8) asocian en \u00e9l su adoraci\u00f3n a la \u00fanica en la que el *Padre halla su complacencia (Mt 3,17): repiten el grito del *Hijo muy amado: \u00abAbba, Padre\u00bb (G\u00e1l 4,4-9). -> Confesar &#8211; Temer &#8211; Creaci\u00f3n &#8211; Culto &#8211; Dios &#8211; Rodilla &#8211; \u00ed\u008ddolos &#8211; Se\u00f1or.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Acciones tales como inclinar con reverencia la cabeza (Ex. 34:8), levantar las manos (1 Ti. 2:8), arrodillarse (1 R. 8:54), y postrarse (Gn. 17:3; Ap. 1:17) manifiestan externamente la adoraci\u00f3n interna que el alma dirige a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos de los Salmos (Sal. 93, 95\u2013100), Dios es adorado por su majestad y poder, su providencia y bondad, su justicia y su santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas recibi\u00f3 adoraci\u00f3n en el d\u00eda de su nacimiento (Mt. 2:11), durante su ministerio (Mt. 8:2; 9:18; 14:33; 15:25; 20:20), y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n (Mt. 28:9, 17). Los hombres (Jn. 9:38), los \u00e1ngeles (Heb. 1:6) y hasta los demonios (Mr. 5:6) se entregan a esta adoraci\u00f3n. Y por cierto, no hay ning\u00fan peligro en adorar a Jes\u00fas, porque \u00e9l es Dios encarnado (Fil. 2:5\u201311).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adoraci\u00f3n de objetos materiales est\u00e1 estrictamente prohibida (Ex. 20:1\u20136; Is. 44:12\u201320). Tambi\u00e9n se condena la adoraci\u00f3n a los \u00e1ngeles (Col. 2:18; Ap. 19:10), a los hombres de ilegalidad (2 Ts. 2:1\u201312; Ap. 13), o a Satan\u00e1s (Lc. 4:7s.). Los ciudadanos de los cielos se gozan eternamente en la adoraci\u00f3n (Ap. 4:8\u201311; 5:9\u201314; 7:11s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Culto<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.T. Marshall en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HERE<\/a><\/em>; D.M. Edwards en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">ISBE<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (13). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El l\u00e9xico relacionado con el culto de adoraci\u00f3n es muy extenso en la Biblia, pero el concepto esencial es el de \u201cservicio\u201d. El <etiqueta id=\"#_ftn188\" name=\"_ftnref188\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=' '>&#723;<sup>a<\/sup>&#7687;\u00f4&#7695;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> y el <etiqueta id=\"#_ftn189\" name=\"_ftnref189\" title=\"\">gr. <\/etiqueta><\/span><span style=''>latreia<\/span><span lang=ES style=''> se refer\u00edan ambos originalmente a la tarea de los esclavos o sirvientes asalariados. En consecuencia, a fin de ofrecer este \u201cculto\u201d a Dios sus siervos deben postrarse\u2014heb. <\/span><span style=''>hi\u0161ta&#7717;<sup>a<\/sup>w\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> o gr. <\/span><span style=''>proskyne&#333;<\/span><span lang=ES style=''>\u2014y as\u00ed manifestar temor reverencial y una actitud de admiraci\u00f3n y respetuosa adoraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn190\" name=\"_ftnref190\" title=\"\">AT hay ejemplos de adoraci\u00f3n individual (Gn. 24.26s; Ex. 33.9\u201334.8). Pero se pone el acento en la adoraci\u00f3n en el seno de la congregaci\u00f3n (Sal. 42.4; 1 Cr. 29.20). En el culto del tabern\u00e1culo <\/etiqueta>y del templo el ritual ocupaba un lugar prominente. Aparte de los sacrificios matutinos y vespertinos diarios, la celebraci\u00f3n de la pascua y la observancia del d\u00eda de expiaci\u00f3n constitu\u00edan momentos culminantes en el calendario religioso jud\u00edo. Los actos rituales del derramamiento de sangre, de la presentaci\u00f3n de incienso, del pronunciamiento de la bendici\u00f3n sacerdotal, etc., tend\u00edan a destacar lo ceremonial en detrimento de los aspectos espirituales del culto de adoraci\u00f3n, y hasta tend\u00edan a introducir una sensaci\u00f3n de tensi\u00f3n o conflicto entre las dos actitudes (Sal. 40.6; 50.7\u201315; Mi. 6.6\u20138). Pero no cabe duda de que en Israel ser\u00edan muchos los que tendr\u00edan la posibilidad de tomar las palabras de alabanza p\u00fablica (<etiqueta id=\"#_ftn191\" name=\"_ftnref191\" title=\"\">p. ej. Sal. 93; 95\u2013100) y las oraciones (p.<\/etiqueta> ej. Sal. 60; 79; 80), y usarlas para expresar su amor y gratitud a Dios (Dt. 11.13) en el acto real de culto espiritual interior.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este culto p\u00fablico sumamente complejo que se ofrec\u00eda en el tabern\u00e1culo y en el templo, distaba mucho del de los tiempos primitivos, cuando los patriarcas cre\u00edan que el Se\u00f1or pod\u00eda ser adorado dondequiera que \u00e9l mismo hubiese elegido revelarse. Pero el que ese culto p\u00fablico en el templo constitu\u00eda una realidad espiritual resulta claro por el hecho de que cuando fue destruido el santuario, y los exiliados se encontraban en Babilonia, el culto sigui\u00f3 siendo una necesidad, y para hacer frente a ella se \u201ccre\u00f3\u201d el servicio de la sinagoga, que consist\u00eda en (1) el <\/span><span style=' '>Shema&#723;<\/span><span lang=ES style=''>, (2) oraciones, (3) lectura de las Escrituras, y (4) exposici\u00f3n. Pero m\u00e1s tarde, en el segundo templo, los servicios diarios, el d\u00eda de reposo, las fiestas y las abstinencias anuales, y las alabanzas del himnario (Libro de los Salmos) aseguraban que la adoraci\u00f3n siguiese siendo un factor vital en la vida nacional jud\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el <etiqueta id=\"#_ftn192\" name=\"_ftnref192\" title=\"\">NT se encuentra nuevamente el culto del templo y de la sinagoga. Cristo particip\u00f3 de ambos, pero constantemente inculc\u00f3 la ide<\/etiqueta>a de que la adoraci\u00f3n deb\u00eda representar el amor del coraz\u00f3n hacia un Padre celestial. En su ense\u00f1anza el acercarse a Dios mediante el ritual y el sacerdocio no s\u00f3lo no tiene importancia, sino que ya no es necesaria en absoluto. Por fin la \u201cadoraci\u00f3n\u201d es la verdadera <\/span><span style=''>&#723;<sup>a<\/sup>&#7687;\u00f4&#7695;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> o <\/span><span style=''>latreia<\/span><span lang=ES style=''>, un servicio ofrecido a Dios no s\u00f3lo en funci\u00f3n de culto en el templo sino de servicio a los dem\u00e1s (Lc. 10.25ss; Mt. 5.23s; Jn. 4.20\u201324; Stg. 1.27). Al comienzo, sin embargo, la iglesia no abandon\u00f3 el culto en el templo; y probablemente los cristianos siguieron concurriendo a los servicios en la sinagoga tambi\u00e9n. Adem\u00e1s, cuando se produjo finalmente la ruptura entre el juda\u00edsmo y la iglesia, el culto cristiano puede haber adoptado como modelo el servicio de la sinagoga.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El gran factor contribuyente en la ruptura con el d\u00eda de reposo, el templo, el ritual, etc., judaicos, fue el encarnizado antagonismo de los jud\u00edos contra la iglesia. Pero por lo que hace al NT nuestras nociones en cuanto al culto cristiano son muy vagas. Indudablemente el d\u00eda principal de adoraci\u00f3n era el d\u00eda del Se\u00f1or (Hch. 20.7), aunque se habla de servicios diarios al comienzo (Hch. 2.46). No se hace menci\u00f3n en el NT de servicios para conmemorar la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y la llegada del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s. El culto se llevaba a cabo en las casas de los creyentes. En tales circunstancias no hac\u00edan falta ministrantes oficiales. La simplicidad era la nota principal de estos servicios de adoraci\u00f3n de las iglesias reunidas en las casas, y consist\u00edan en su mayor parte en *alabanza (Ef. 5.19; Col. 3.16), *oraci\u00f3n, lectura de las Escrituras, y exposici\u00f3n. En la iglesia de Corinto vemos que se \u201chabla en lenguas\u201d (1 Co. 14). El \u00e1gape, seguido por la Cena del Se\u00f1or (1 Co. 11.23\u201328), constitu\u00edan tambi\u00e9n rasgos comunes del culto cristiano. Pero en todos los casos el acento reca\u00eda sobre el Esp\u00edritu, y sobre el amor y la devoci\u00f3n interior del coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J.-J. von Allmen, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973; <etiqueta id=\"#_ftn193\" name=\"_ftnref193\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>El culto cristiano<\/i>, 1968; J. E. Giles, \u201cTeolog\u00eda de la adoraci\u00f3n\u201d, <i>Di\u00e1logo teol\u00f3gico<\/i>, 1979; W. D. Maxwell, <i>Culto cristiano<\/i>, 1963; E. Nelson, <i>Que mi pueblo adore<\/i>, 1986; A. P. Gibbs, <i>Adoraci\u00f3n<\/i>, 1974; E. Schweizer, D. D\u00edez Macho, <i>La iglesia primitiva\u2014 medio ambiente, organizaci\u00f3n y culto<\/i>, 1974; H. Zimmerman, \u201cAdoraci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn194\" name=\"_ftnref194\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 16\u201323; R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. V. Bartlett en <etiqueta id=\"#_ftn195\" name=\"_ftnref195\" title=\"\"><i>ERE<\/i><\/etiqueta>; R. Martin-Achard en J.-J. von Allmen (<etiqueta id=\"#_ftn196\" name=\"_ftnref196\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Vocabulary of the Bible<\/i>, 1958, <etiqueta id=\"#_ftn197\" name=\"_ftnref197\" title=\"\">pp. 471\u2013474; R. Abba, <\/etiqueta><i>Principles of Christian Worship<\/i>, 1957; R. P. Martin, <i>Worship in the Early Church<\/i><sup>2<\/sup>, 1974.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn198\" name=\"_ftnref198\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.G.S.S.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En sentido estricto, es un acto de religi\u00f3n que se ofrece a Dios en reconocimiento de su suprema perfecci\u00f3n y dominio, y de que todas las criaturas dependen de \u00c9l; en un sentido m\u00e1s amplio, la reverencia mostrada a cualquier persona u objeto que posee inherentemente o por asociaci\u00f3n, un car\u00e1cter sagrado o un alto grado de excelencia moral. La creatura racional, al levantar la vista hacia Dios, a quien la raz\u00f3n y la revelaci\u00f3n muestran ser infinitamente perfecto, no puede, en derecho y justicia mantener una actitud de indiferencia. Esa perfecci\u00f3n, que es infinita en s\u00ed misma y la fuente y cumplimiento de todo el bien que poseemos o que poseeremos, es la que debemos adorar reconociendo su inmensidad y someti\u00e9ndonos a su supremac\u00eda. Esta adoraci\u00f3n requerida por Dios, y dada exclusivamente a \u00c9l como Dios, es designada por los griegos como latreia (latinizada, latr\u00eda), para la cual la mejor traducci\u00f3n que ofrece nuestra lengua es la palabra adoraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adoraci\u00f3n difiere de otros actos de culto, tales como la s\u00faplica, la confesi\u00f3n de los pecados, etc., en la medida en que consiste formalmente en la propia  humillaci\u00f3n ante el Infinito y en un devoto reconocimiento de su transcendente excelencia. En Apocalipsis 5,11-12 se da un excelente ejemplo de adoraci\u00f3n: \u00abY en la visi\u00f3n o\u00ed la voz de una multitud de \u00e1ngeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos; y ca\u00edan rostro en tierra frente al trono y adoraban a Dios, diciendo: \u2018Am\u00e9n, bendici\u00f3n y gloria, y sabidur\u00eda, y acci\u00f3n de gracias, honor, y poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u201d.  El precepto revelado de adorar a Dios  fue mencionado por Mois\u00e9s en el Monte Sina\u00ed y fue reafirmado en las palabras de Cristo \u201cAl Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s, y s\u00f3lo a \u00c9l dar\u00e1s culto.\u201d (Mt. 4,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El elemento primario y fundamental en la adoraci\u00f3n es un acto interior de la mente y la voluntad; la mente percibe que la perfecci\u00f3n de Dios es infinita, y la voluntad que nos ordena a exaltar y dar culto a esta perfecci\u00f3n. Sin alguna medida de esta adoraci\u00f3n interior \u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb es evidente que cualquier muestra exterior de culto divino ser\u00eda mera pantomima y falsedad. Pero igualmente evidente es que la adoraci\u00f3n sentida dentro buscar\u00e1 la expresi\u00f3n exterior.  La naturaleza humana demanda alg\u00fan tipo de expresi\u00f3n f\u00edsica para sus estados de \u00e1nimo espirituales y emocionales; y es a este instinto por la auto expresi\u00f3n que se debe todo nuestro aparato de lenguaje y expresi\u00f3n corporal. La supresi\u00f3n de este instinto en la religi\u00f3n ser\u00eda tan irrazonable como reprimirlo en cualquier otra esfera de nuestra experiencia. M\u00e1s a\u00fan, har\u00eda atroz da\u00f1o religioso reprimir su tendencia a manifestaciones externas, ya que la expresi\u00f3n externa reacciona sobre el sentimiento interior aceler\u00e1ndolo, reforz\u00e1ndolo y manteni\u00e9ndolo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s: \u00abes connatural para nosotros pasar de los signos f\u00edsicos a la base espiritual en que se apoyan\u00bb (Summa II-II:48:2). Es de esperarse, entonces, que los hombres se hubiesen puesto de acuerdo sobre ciertas acciones convencionales que expresen adoraci\u00f3n al Ser Supremo. De estas acciones, una ha significado adoraci\u00f3n preeminente y exclusivamente, y esa es sacrificio. Otros actos han sido usados extensamente para el mismo prop\u00f3sito, pero la mayor parte de ellos &#8212;exceptuando siempre al sacrificio&#8212; no han sido reservados exclusivamente para el culto divino; tambi\u00e9n han sido usados para manifestar amistad o reverencia a altos personajes. As\u00ed Abraham \u00abcay\u00f3 rostro en tierra\u00bb frente al Se\u00f1or (G\u00e9n. 17,3).  Esto claramente fue un acto de adoraci\u00f3n en su m\u00e1s alto sentido; aunque pudo haber tenido otro significado, sabemos, por ejemplo, de 1 Sam. 20,41, que dice que David \u201ccayo rostro en tierra\u00bb ador\u00f3 ante Jonat\u00e1n, quien hab\u00eda venido a advertirle del odio de Sa\u00fal. Del mismo modo G\u00e9n. 33,3 narra que Jacob, al encontrar a su hermano Esa\u00fa \u00abse inclin\u00f3 en tierra siete veces \u00ab. Leemos de otras formas de adoraci\u00f3n entre los hebreos, tales como quitarse los zapatos (\u00c9x. 3,5), la prostraci\u00f3n, (G\u00e9n. 24,26), y se nos dice que los publicanos contritos se pon\u00edan de pie cuando oraban, y que San Pablo se arrodill\u00f3 cuando hizo adoraci\u00f3n con los ancianos de \u00c9feso. Entre los primeros cristianos era com\u00fan adorar a Dios de pie, con los brazos extendidos y de cara al oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, tal vez deber\u00edamos mencionar el acto de adoraci\u00f3n pagano que parece contener la explicaci\u00f3n etimol\u00f3gica de nuestra palabra adoraci\u00f3n. La palabra adoratio muy probablemente se origin\u00f3 a partir de la frase (manum) ad os (mittere), que designaba el acto de besar la mano a la estatua del dios que uno quer\u00eda honrar.  Concerniente a la manifestaci\u00f3n verbal de adoraci\u00f3n &#8212;es decir, la oraci\u00f3n de alabanza&#8212; no es necesaria ninguna explicaci\u00f3n. La conexi\u00f3n entre nuestros sentimientos interiores y su declaraci\u00f3n articulada es obvia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos hablado del culto rendido directamente a Dios como el ser infinitamente perfecto. Est\u00e1 claro que la adoraci\u00f3n en este sentido no puede ser ofrecida a objetos finitos.  Sin embargo, el impulso que nos conduce a adorar la perfecci\u00f3n de Dios por s\u00ed misma, nos mueve tambi\u00e9n a venerar los rastros y atribuciones de esa perfecci\u00f3n tal como aparecen conspicuamente en los hombres y mujeres santos.  Incluso le rendimos alg\u00fan tipo de reverencia a objetos inanimados que por una u otra raz\u00f3n nos recuerdan notablemente la excelencia, majestad, amor y misericordia de Dios. La bondad que poseen estas criaturas por participaci\u00f3n o asociaci\u00f3n es un reflejo de la bondad de Dios; honr\u00e1ndolos de forma apropiada ofrecemos tributo al dador de todo bien. En tales casos \u00c9l es el fin \u00faltimo de nuestro culto, ya que \u00c9l es la fuente de la perfecci\u00f3n derivada que le dio origen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero, como sugerimos m\u00e1s arriba, cuando el objeto inmediato de nuestra veneraci\u00f3n es una creatura de este tipo, el modo de culto que le dedicamos es fundamentalmente diferente del culto que pertenece a Dios solamente.  Como ya dijimos, latr\u00eda es el nombre del culto a Dios; y para el culto a los \u00e1ngeles y santos empleamos el t\u00e9rmino dul\u00eda. La Sant\u00edsima  Virgen Mar\u00eda, la cual manifiesta de una manera m\u00e1s sublime que cualquier otra creatura la bondad de Dios, merece de nosotros un reconocimiento m\u00e1s elevado y una veneraci\u00f3n m\u00e1s profunda que cualquier otro de los santos; y este culto particular que merece debido a su posici\u00f3n \u00fanica en la econom\u00eda divina, la teolog\u00eda lo designa con el nombre de hiperdul\u00eda, es decir, dul\u00eda en un grado eminente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es desafortunado que ni nuestra lengua ni el lat\u00edn posean en su terminolog\u00eda la precisi\u00f3n de la lengua griega. La palabra latr\u00eda nunca se aplica en ning\u00fan otro sentido que la incomunicable adoraci\u00f3n que se debe a Dios \u00fanicamente. Pero en el ingl\u00e9s las palabras adore y worship a\u00fan se emplean algunas veces, y en el pasado se usaron com\u00fanmente, para denotar tipos inferiores de veneraci\u00f3n religiosa e incluso para expresar admiraci\u00f3n o afecto por personas vivas sobre la tierra.  As\u00ed David \u00abador\u00f3\u00bb a Jonat\u00e1n.  De la misma manera Meribbaal \u00abcayendo sobre rostro, se postr\u00f3\u00bb ante David (2 Sam. 9.6).  Tennyson dijo que Enid en la sinceridad de su coraz\u00f3n adoraba a la reina.  Aquellos que forzosamente adoptaron estas maneras de expresi\u00f3n entendieron perfectamente bien lo que ellas significaban y por tanto no estaban en peligro de invadir los derechos de la Divinidad. Se hace apenas necesario hacer notar que los cat\u00f3licos tambi\u00e9n, a\u00fan los menos letrados, no est\u00e1n en peligro de confundir la adoraci\u00f3n que deben a Dios con el honor religioso que se da a criaturas finitas aun cuando se emplee la palabra culto, que debido a la pobreza de nuestro lenguaje, se aplica a ambos. El S\u00e9ptimo Concilio General (787) plantea el asunto en pocas palabras cuando dice \u00abla verdadera latr\u00eda se dar\u00e1 solamente a Dios\u00bb; y el Concilio de Trento (Ses. XXV) aclara la diferencia entre invocaci\u00f3n de los santos e idolatr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir, se pueden a\u00f1adir unas pocas palabras sobre las ofensas que tienen conflicto con la adoraci\u00f3n a Dios. Pueden resumirse en tres categor\u00edas:\n<\/p>\n<ul>\n<li>culto ofrecido a falsos dioses;<\/li>\n<li>culto ofrecido al verdadero Dios, pero de una manera falsa, indigna y escandalosa; y <\/li>\n<li>la blasfemia. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera clase abarca pecados de idolatr\u00eda. La segunda clase abarca pecados de superstici\u00f3n. Estos pueden tomar muchas formas que ser\u00e1n tratadas en otros art\u00edculos.  Baste decir que la teolog\u00eda cat\u00f3lica repudia enf\u00e1ticamente las observancias vanas que descuidan lo esencial en el culto a Dios y exageran caracter\u00edsticas puramente accidentales o desprecian lo esencial en excesos fant\u00e1sticos y pueriles.  Honrar, o pretender honrar a Dios, por medio de n\u00fameros m\u00edsticos o frases m\u00e1gicas, como si la adoraci\u00f3n consistiese principalmente en el n\u00famero o la declaraci\u00f3n verbal de las frases, corresponde a la c\u00e1bala jud\u00eda o mitolog\u00eda pagana, no al culto del Alt\u00edsimo.  (Vea blasfemia, idolatr\u00eda, Mar\u00eda, Comuni\u00f3n de los Santos, culto cristiano).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Sullivan, William L. \u00abAdoration.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01151a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier L. Ochoa M.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adoraci\u00f3n (heb. generalmente sh\u00e2j\u00e2h, \u00abinclinaci\u00f3n\u00bb, \u00abadoraci\u00f3n\u00bb; \u00e2tsab [Jer 44:19]; segid; gr. generalmente latr\u00e9ia, \u00abservicio\u00bb [religioso], \u00abculto\u00bb; latr\u00e9u\u00ed\u2021, \u00abservir\u00bb, especialmente en relaci\u00f3n con las formas externas de adoraci\u00f3n; proskun\u00e9in, \u00abpostrarse\u00bb, \u00abbesar\u00bb [como adoraci\u00f3n]; proskun\u00e9\u00ed\u2021, \u00abrendir obediencia [reverencia]\u00bb, \u00abpostrarse\u00bb). 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