{"id":6990,"date":"2016-02-05T03:46:50","date_gmt":"2016-02-05T08:46:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confucianismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:46:50","modified_gmt":"2016-02-05T08:46:50","slug":"confucianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confucianismo\/","title":{"rendered":"CONFUCIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>(Tambi\u00e9n se le conoce como \u00abla escuela de los literatos\u00bb.)<br \/>\nPrincipios morales que algunos consideran una religi\u00f3n. El confucianismo se basa en los escritos de Confucio (551\u2013480 a.C.), pensador chino que recogi\u00f3 parte de las ense\u00f1anzas morales prevalecientes en la antigua China y predic\u00f3 la necesidad de volver a practicar lo que denomin\u00f3 la \u00abhumanidad\u00bb, es decir, la benevolencia. Pr\u00e1ctica que deb\u00ed\u00ada incluir la \u00abreciprocidad\u00bb, es decir, no hacer a los dem\u00e1s lo que no deseamos que estos nos hagan. El estudio de la historia es necesario para comprender \u00ablos caminos del cielo\u00bb.<br \/>\nConfucio jam\u00e1s pretendi\u00f3 establecer un sistema religioso ni defender un sistema de religiosidad en particular, a no ser las tradiciones religiosas prevalecientes en su \u00e9poca. La idea principal era el Camino o \u00abTao\u00bb del Cielo, el cual deb\u00ed\u00ada ser transitado por los humanos. Pero aunque cre\u00ed\u00ada en \u00abel cielo\u00bb, no aclar\u00f3 el significado del m\u00e1s all\u00e1, ni construy\u00f3 teor\u00ed\u00adas acerca de los esp\u00ed\u00adritus, si bien sancion\u00f3 la costumbre de venerar a los antepasados. Se pon\u00ed\u00ada \u00e9nfasis en la bondad interior, la lealtad, la sinceridad, la firmeza, etc. Su sistema de pensamiento aceptaba como indicios de la aut\u00e9ntica nobleza la piedad filial, el car\u00e1cter, la reciprocidad, el equilibrio, etc.<br \/>\nDebe se\u00f1alarse, sin embargo, que en el confucianismo hay elementos religiosos, pues reconoce la existencia de un poder supremo en el universo y una serie de valores espirituales trascendentes. Los principales int\u00e9rpretes de Confucio fueron Mencio (371\u2013289 a.C.) y Hsun-tse (312\u2013238 a.C.). Durante la dinast\u00ed\u00ada Han, se convirti\u00f3 en religi\u00f3n favorecida, se prepar\u00f3 un canon de escritos aceptados y se inici\u00f3 una especie de culto a Confucio que lleg\u00f3 hasta a erigir templos al maestro en todas las ciudades. La religiosidad oficialista exigi\u00f3 que se le tributara culto a Confucio. Los cl\u00e1sicos confucianos eran utilizados en la preparaci\u00f3n de los funcionarios del gobierno.<br \/>\nLos reformadores, revolucionarios y comunistas atacaron la \u00abtienda de antiguallas de Confucio\u00bb. Al ser derrocada la dinast\u00ed\u00ada manch\u00fa y proclamada la rep\u00fablica en la d\u00e9cada de 1910, la veneraci\u00f3n de Confucio se mantuvo a pesar de que los ritos en honor del cielo fueron suprimidos en ceremonias oficiales. La Rep\u00fablica Popular China proclamada en 1949 bajo la direcci\u00f3n del Partido Comunista prohibi\u00f3 el estudio de los cl\u00e1sicos confucianos, pero todav\u00ed\u00ada gran parte del pueblo est\u00e1 bajo la influencia de Confucio, el m\u00e1s famoso sabio en la historia de ese pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>1. T\u00e9rmino.- El t\u00e9rmino \u00abconfucianismo \u00bb fue utilizado por primera vez por los jesuitas misioneros a finales del siglo XVI para indicar la doctrina relacionada con la figura de Confucio (K&#8217;una Fu-Tzu, 551 -479 a.C.). Los chinos hablan normalmente de Yu-chia (\u00abescuela de los sabios\u00bb) o de Yuchiao (\u00abdoctrina de los sabios\u00bb). En sentido m\u00e1s general, confucianismo significa la huella que la doctrina de Confucio ha dejado sobre las costumbres e instituciones sociales del oriente asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>2. Origen.- Parece ser que Confucio no ten\u00ed\u00ada la intenci\u00f3n de crear una escuela, sino de transmitir simplemente la doctrina de los ancianos en una era de confusi\u00f3n de ideas y de violentos conflictos. En sus exposiciones, puso el acento en la necesidad de un comportamiento moral, considerando como central la virtud jen, que significa el conjunto de bondad, benevolencia, humanidad y amor. Despu\u00e9s de su muerte, los disc\u00ed\u00adpulos recogieron los dichos del maestro en una especie de Analecta (Lunva, \u00abconversaciones\u00bb). En tiempos de&#8217; Mencio (Meng-tzu, por el 371-289 a.C.), el \u00absegundo sabio\u00bb del confucianismo, la doctrina se hab\u00ed\u00ada convertido ya en una de las seis grandes escuelas de pensamiento de China.<\/p>\n<p>Durante la dinast\u00ed\u00ada de los Han (206 a.C.-220 d.C.), el confucianismo qued\u00f3 establecido como doctrina oficial del Estado.<\/p>\n<p>3. Elementos de la doctrina.- La doctrina del confucianismo se ha transmitido principalmente en cinco obras cl\u00e1sicas, que contienen diversos elementos de los tiempos anteriores a Confucio. Estas son: Shu-ching (el Libro de los escritos hist\u00f3ricos), I-Ging (el Libro de los cambios), Shihching (el Libro de los poemas j, Li-chi (el Libro de las ceremoniasJ y Ch&#8217;un-ch&#8217;iu (el Libro de la primavera y del oto\u00f1o). A estas cinco obras hay que a\u00f1adir algunas otras, como el Lun-va y el Mencio.<\/p>\n<p>El principal m\u00e9rito &#8211; del confucianismo consiste en haber puesto en el centro de la vida social el car\u00e1cter moral de las relaciones entre los hombres. Estas relaciones se reducen a cinco modelos: amo-servidor, padre-hijo, mari~ do-mujer hermano mavor-hermano menor, y amigo-amigo. Con excepci\u00f3n de la quinta categor\u00ed\u00ada, las dem\u00e1s subravan el car\u00e1cter vertical de las relaciones humanas. Estas relaciones deben vivirse seg\u00fan la virtud jen, que se expresa en el li: \u00abnorma moral, comportamiento moralmente bueno, ceremonia, rito\u00bb. En \u00faltima instancia, el li es la imagen de la ley c\u00f3smica, la ley del cielo (tien-li) y seguir la norma de la moralidad, imitando al cielo (f-a-tien) y viviendo en armon\u00ed\u00ada con el cosmos.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n que se discute con frecuencia es el car\u00e1cter religioso o no religioso del confucianismo. Parece que se puede afirmar que el confucianismo es, prioritariamente, una doctrina sapiencial y moral, basada en concepciones religiosas m\u00e1s bien impl\u00ed\u00adcitas, de forma que no excluye otras formas religiosas. Esta \u00abapertura\u00bb es la que ha contribuido a la difusi\u00f3n del confucianismo.<\/p>\n<p>4. Desarrollo &#8211; Durante el primer milenio, el confucianismo ocupaba el lugar central en la cultura china y se difundi\u00f3 tambi\u00e9n por otras partes del Asia oriental. Como doctrina oficial, el confucianismo se mostr\u00f3 ante todo preocupado de conservar la tradici\u00f3n, oponi\u00e9ndose a las fuerzas renovadoras. Ante la competencia del budismo (.7,) y del tao\u00ed\u00adsmo (.7,), se vio obligado a volver a sus inspiraciones originales.<\/p>\n<p>A finales del siglo x se form\u00f3 el neoconfucianismo, con dos escuelas principales: Li-hsaeh (\u00abescuela del li\u00bb) y Hsil.Z-hsaeh (\u00abescuela de la mente\u00bb).<\/p>\n<p>Con la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica (191 1), el confucianismo perdi\u00f3 su car\u00e1cter de doctrina oficial. En los dem\u00e1s sectores del sureste asi\u00e1tico, el confucianismo tuvo que enfrentarse con la cultura moderna, y despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial especialmente con el marxismo, Pero no se puede negar que el confucianismo, con su profundo sentido moral, ha contribuido de manera original a la modernizaci\u00f3n de estos pa\u00ed\u00adses. Al mismo tiempo, ciertos elementos de la cultura moderna, como la libertad del individuo y los derechos de la mujer, constituyen un reto muy serio para la doctrina tradicional.<\/p>\n<p>A. Roest Crollius<\/p>\n<p>Bibl.: Confucio. Confucionismo en ERC, 11, 992-994; Confucianismo. Confucio, en DRC, 413-416.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Qu\u00e9 se tiene por confucianismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Confucio el Maestro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los textos confucianistas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 La doctrina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Los fundamentos religiosos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Apoyos para la virtud<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Virtudes Fundamentales<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Ritos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Pol\u00edtica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Historia del Confucionismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Confucianismo vs. Civilizaci\u00f3n cristiana<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Qu\u00e9 se tiene por confucianismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Confucianismo se entiende el complejo sistema de ense\u00f1anzas morales, sociales, pol\u00edticas y religiosas construido por Confucio sobre las antiguas tradiciones chinas y perpetuado como religi\u00f3n de Estado hasta nuestros d\u00edas (O sea, hasta finales de la \u00faltima dinast\u00eda china, Qing, cuyo postremo emperador, Pu Yi, debi\u00f3 abdicar siendo ni\u00f1o a\u00fan, en 1912, como resultado de la Revoluci\u00f3n iniciada por Sun Yixian. N.T.). El Confucianismo se orienta no simplemente a hacer hombres de virtud sino tambi\u00e9n hombres educados y de buenas maneras. El hombre perfecto debe combinar las cualidades del santo, del acad\u00e9mico y del gentilhombre. El Confucianismo es una religi\u00f3n sin revelaci\u00f3n positiva, con un m\u00ednimo de ense\u00f1anza dogm\u00e1tica, cuyos rituales populares se centran en las ofrendas a los muertos. En ella, la noci\u00f3n del deber se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la moral estrictamente dicha para abarcar casi todos los detalles de la vida.\n<\/p>\n<h2>Confucio el Maestro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor exponente de esta notable religi\u00f3n fue K&#8217;ung-Tze (Kong Zi, seg\u00fan el moderno sistema Pinyin de latinizaci\u00f3n del idioma chino, reconocido ya mundialmente, N.T.), o K&#8217;ung-Fu-Tze (Kong Fu Zi. Idem, N.T.), latinizado por los primeros misioneros jesuitas como Confucio. Confucio naci\u00f3 en 551 a.C., en lo que entonces era el estado feudal de Lu, y que ahora est\u00e1 incluido en la moderna provincia de Shan-tung (Shang Dong. Idem, N.T.). Sus padres, aunque no eran ricos, pertenec\u00edan a la clase superior. Su padre era un guerrero, que se hab\u00eda distinguido tanto por sus haza\u00f1as como por su noble ascendencia. Confucio era apenas un ni\u00f1o cuando su padre muri\u00f3. Desde su ni\u00f1ez mostr\u00f3 gran aptitud para el estudio, y si bien hubo de trabajar como sirviente en sus a\u00f1os mozos para mantenerse a s\u00ed mismo y a su madre, siempre encontr\u00f3 tiempo para proseguir sus estudios favoritos. Progres\u00f3 tanto en ello que a los veintid\u00f3s a\u00f1os abri\u00f3 una escuela a la muchos llegaron atra\u00eddos por la fama de sus conocimientos. Su habilidad y fiel servicio le merecieron una promoci\u00f3n al cargo de ministro de justicia. Bajo su sabia administraci\u00f3n el Estado alcanz\u00f3 un grado de prosperidad y orden moral que nunca antes hab\u00eda visto. Pero a trav\u00e9s de las intrigas de estados rivales, el Marqu\u00e9s de Lu fue llevado a preferir los placeres vulgares a la preservaci\u00f3n del buen gobierno. Confucio intent\u00f3, con sanos consejos, volver a su se\u00f1or al camino del deber, pero todo fue en vano. A ra\u00edz de ello, Confucio renunci\u00f3 a su alto puesto a costo de su tranquilidad y comodidad personales, y abandon\u00f3 el pa\u00eds. Durante catorce a\u00f1os fue de estado en estado, acompa\u00f1ado de sus fieles disc\u00edpulos, buscando alg\u00fan se\u00f1or que quisiese escuchar sus consejos. Sufri\u00f3 muchas privaciones. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n estuvo en riesgo inminente de ser acechadoacechadoa y muerto por sus enemigos, pero su valor, y la confianza en el car\u00e1cter providencial de su misi\u00f3n, nunca lo abandonaron. Finalmente volvi\u00f3 a Lu, donde pas\u00f3 los \u00faltimos cinco a\u00f1os de su larga vida animando a otros al estudio y a la pr\u00e1ctica de la virtud, y edificando a todos con su noble ejemplo. Muri\u00f3 el a\u00f1o 478 a.C., a los setenta y cuatro a\u00f1os de edad. Su vida coincidi\u00f3 casi exactamente con la de Buda, quien falleci\u00f3 dos a\u00f1os antes, a la edad de ochenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poca duda cabe que Confucio pose\u00eda una noble y avasalladora personalidad. Ello queda claro por los datos que tenemos acerca de su car\u00e1cter, por sus elevadas ense\u00f1anzas morales, y por los hombres de altos ideales a los que educ\u00f3 para que siguieran su labor. En su entusiasta cari\u00f1o y admiraci\u00f3n, ellos lo declararon el m\u00e1s grande de los hombres, el sabio infalible, el hombre perfecto. Los propios dichos que de \u00e9l se conservan muestran que \u00e9l nunca pretendi\u00f3 poseer la plenitud de la virtud o de la sabidur\u00eda. \u00c9l estaba consciente de sus limitaciones y nunca intent\u00f3 ocultar dicha conciencia. Mas de su amor por la virtud y la sabidur\u00eda no puede haber duda. En las \u00abAnalectas\u00bb, VII, 18, se le describe como \u00abalguien que en su apasionada b\u00fasqueda del conocimiento olvid\u00f3 la comida, y en el gozo de alcanzarlo olvid\u00f3 su pena\u00bb. Cualquier cosa que en las constancias del pasado, ya en la historia, ya en la poes\u00eda l\u00edrica, o en los ritos y ceremonias, fuese edificante y conducente a la virtud, \u00e9l lo buscaba con celo infatigable y lo daba a conocer a sus disc\u00edpulos. Era un hombre de naturaleza afectiva, compasivo y sumamente considerado con los dem\u00e1s. A sus disc\u00edpulos valiosos los am\u00f3 entra\u00f1ablemente y, a su vez, mereci\u00f3 de ellos su perdurable devoci\u00f3n. Era modesto y sin afectaciones en su porte, inclinado a la seriedad, pero pose\u00eda sin embargo una jovialidad natural que raramente lo abandonaba. Educado desde la ni\u00f1ez en la adversidad, aprendi\u00f3 a encontrar satisfacci\u00f3n y serenidad de mente a\u00fan donde faltaban las comodidades ordinarias. Gustaba mucho de la m\u00fasica vocal e instrumental y frecuentemente cantaba, acompa\u00f1\u00e1ndose del la\u00fad. Su sentido del humor se revela en una cr\u00edtica que hizo de un canto muy estrepitoso: \u00ab\u00bfPorqu\u00e9 utilizar un cuchillo para reses cuando se quiere matar un gallo?\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia se tiene a Confucio como el prototipo de hombre virtuoso sin religi\u00f3n. Se afirma que sus ense\u00f1anzas son principalmente \u00e9ticas, en las que se buscar\u00eda en vano una recompensa en la vida futura como sanci\u00f3n de buena conducta. Pero la familiaridad con las antiguas religiones chinas y de los textos confucianistas deja al descubierto lo hueco de la aseveraci\u00f3n de que Confucio estaba desvinculado de cualquier pensamiento o sentimiento religioso. \u00c9l fue religioso a la manera de los hombres religiosos de su tiempo y de su tierra. Al no hacer referencias a premios y castigos en la vida venidera \u00e9l sencillamente estaba siguiendo el ejemplo de sus ilustres predecesores chinos, cuyas creencias religiosas no inclu\u00edan este elemento de la retribuci\u00f3n futura. Los cl\u00e1sicos chinos, antiguos ya incluso en tiempos de Confucio, no tienen nada que decir del infierno. S\u00ed tienen, sin embargo, mucho que decir de los premios o castigos otorgados en la presente vida por el Cielo que todo lo ve. Hay una multitud de textos que muestran abiertamente que \u00e9l no se separ\u00f3 de la creencia tradicional en el supremo Dios-cielo y los esp\u00edritus subordinados, en la divina providencia y en la recompensa, y en la existencia consciente de las almas despu\u00e9s de la muerte. Tales convicciones religiosas de su parte quedaron expresadas en m\u00faltiples actos de piedad y culto.\n<\/p>\n<h2>Los textos confucianistas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que el Confucianismo en su sentido m\u00e1s amplio abraza no s\u00f3lo las ense\u00f1anzas inmediatas de Confucio, sino tambi\u00e9n los documentos, costumbres y ritos tradicionales que \u00e9l ratific\u00f3 con su aprobaci\u00f3n y que hoy se apoyan sobre todo en su autoridad, entre los textos reconocidos como confucianistas se cuentan varios que a\u00fan en sus d\u00edas eran venerados como herencia sagrada del pasado. Los textos est\u00e1n divididos en dos categor\u00edas conocidas como los \u00abking\u00bb (ching. Idem, N.T. ) (cl\u00e1sicos), y los \u00abshuh\u00bb (libros). Se reconocen com\u00fanmente cinco, y a veces seis, \u00abking\u00bb, que son los primeros en importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de ellos es el \u00abShao King\u00bb (Shuh Ching. Idem, N.T.) (Libro de la Historia), una obra religiosa y moral, que detecta la mano de la Providencia en una serie de eventos grandiosos de la historia pasada e inculca la lecci\u00f3n de que el Dios-cielo concede prosperidad y larga vida \u00fanicamente al gobernante virtuoso que es motivado por el verdadero bienestar de su pueblo. La unidad de su composici\u00f3n puede muy bien ubicar la fecha de su publicaci\u00f3n en alg\u00fan punto alrededor del siglo sexto a. C., aunque las fuentes en que se basan los primeros cap\u00edtulos podr\u00edan ser casi contempor\u00e1neas a los mismos sucesos relatados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo \u00abking\u00bb es el as\u00ed llamado \u00abShe-king\u00bb (Shi Ching. Idem, N.T.) (Libro de los Cantos), frecuentemente mencionado como las \u00abOdas\u00bb. De sus 305 breves poemas l\u00edricos, algunos pertenecen a la \u00e9poca de la dinast\u00eda Shang, (1766-1123 a.C.). El resto, y quiz\u00e1s la parte mayor, a los cinco siglos de la dinast\u00eda Chow (Zhou. Idem, N.T.), o sea, hasta cerca del a\u00f1o 600 a. C.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer \u00abking\u00bb es el as\u00ed llamado \u00abI-king\u00bb (I Ching. Idem, N.T.) (Libro de los Cambios), un enigm\u00e1tico tratado sobre adivinaci\u00f3n utilizando tallos de una planta nativa, los cuales, una vez arrojados y seg\u00fan se conformen, dan diferentes indicaciones referentes a alguno de los sesenta y cuatro hexagramas formados por tres l\u00edneas continuas y tres discontinuas. Las breves explicaciones que los acompa\u00f1an, en gran medida arbitrarias y fant\u00e1sticas, se ubican en el tiempo de Wan y de su ilustre hijo, Wu, fundadores de la dinast\u00eda Chow (1122 a.C.). Desde el tiempo de Confucio, la obra se ha visto acrecentada por una serie de ap\u00e9ndices, en n\u00famero de diez, de los cuales ocho se atribuyen a Confucio. Sin embargo, \u00fanicamente una porci\u00f3n de \u00e9stos es probablemente aut\u00e9ntica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuarto \u00abking\u00bb es el \u00abLi-ki\u00bb (Li-chi. Idem, N.T.) (Libro de los Ritos). En su forma actual el libro data del siglo segundo de nuestra era. Constituye una compilaci\u00f3n de un amplio n\u00famero de documentos cuya mayor parte se remonta a la parte inicial de la dinast\u00eda Chow. La obra proporciona normas minuciosas de conducta referentes a ceremonias religiosas de culto, funciones de la corte, relaciones sociales y familiares, vestido. En pocas palabras se refiere a todas las esferas de la actividad humana. Contin\u00faa siendo a\u00fan la gu\u00eda m\u00e1s autorizada del comportamiento correcto para todo chino cultivado. En el \u00abLi-ki\u00bb se encuentran muchos de los dichos atribuidos a Confucio y dos largos tratados compuestos por sus disc\u00edpulos, de los que se puede decir que reflejan con substancial acierto los dichos y las ense\u00f1anzas del Maestro. Uno de ellos es el tratado conocido como \u00abChung-Yung\u00bb (La Doctrina del Medio) y conforma el libro XXVIII del \u00abLi-ki\u00bb. El otro tratado, que forma el libro XXXIX del \u00abLi-ki\u00bb, es el llamado \u00abTa-hio\u00bb (Ta Hs\u00fceh. Idem, N.T.) (Gran Aprendizaje). Pretende contender la descripci\u00f3n de un l\u00edder virtuoso hechas por el disc\u00edpulo Tsang-tze, basado en las ense\u00f1anzas del Maestro. El quinto \u00abking\u00bb es el breve tratado hist\u00f3rico conocido como \u00abCh&#8217;un-ts&#8217;ew\u00bb (Ch&#8217;un Ch&#8217;iu. Idem, N.T.) (Primavera y Oto\u00f1o) y del que se dice que fue escrito por el mismo Confucio. Consiste en una serie interrelacionada de simples anales del reino de Lu que van del a\u00f1o 722 al 484 a.C. A esos cinco \u00abking\u00bb se les a\u00f1ade un sexto, el as\u00ed llamado \u00abHiao-king\u00bb (Hsiao Ching. Idem, N.T.) (Libro de la Piedad Filial). Los chinos atribuyen su composici\u00f3n a Confucio, pero en la opini\u00f3n de los cr\u00edticos investigadores, es el producto de la escuela de su disc\u00edpulo, Tsang-tze.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acaba de hacer menci\u00f3n de los dos tratados incorporados en el \u00abLi-ki\u00bb, \u00abLa Doctrina del Medio\u00bb y \u00abEl Gran Aprendizaje\u00bb. En el siglo XI de nuestra era esas dos obras fueron unidas con otros textos confucianistas constituyendo lo que se conoce como \u00abSze-shuh\u00bb (Shih Shu. Idem, N.T.) (Cuatro Libros). El primero de estos es \u00abLun-y\u00fc\u00bb (Analectas). Esta es una obra de veinte breves cap\u00edtulos que nos muestran qu\u00e9 clase de persona era Confucio en la vida diaria y conservan muchos de sus impresionantes dichos referentes a temas morales e hist\u00f3ricos. La obra, escrita por alguno de la siguiente generaci\u00f3n, parece incorporar el aut\u00e9ntico testimonio de sus disc\u00edpulos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo lugar en el \u00abShuh\u00bb se le da al \u00abLibro de Mencio\u00bb. Mencio, \u00abMeng-tze\u00bb (Meng-zi. Idem, N.T.), no fue disc\u00edpulo directo del Maestro; vivi\u00f3 cerca de un siglo despu\u00e9s. Adquiri\u00f3 gran fama como exponente de la ense\u00f1anza Confucianista. Sus dichos, en su mayor\u00eda referentes a temas morales, fueron atesorados por sus disc\u00edpulos y publicados bajo su nombre. En tercer y cuarto orden del \u00abShuh\u00bb est\u00e1n \u00abEl Gran Aprendizaje\u00bb y \u00abLa Doctrina del Medio\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros primeros conocimientos de los contenidos de los textos confucianistas se los debemos a la penosa investigaci\u00f3n realizada por los misioneros jesuitas en China durante los siglos diecisiete y dieciocho. Ellos un\u00edan al celo heroico por la extensi\u00f3n del Reino de Cristo una diligencia y una habilidad tales para el estudio de las costumbres chinas, literatura e historia que les han dejado un reto perdurable a sus sucesores investigadores. Entre ellos podemos mencionar a los Padres Pr\u00e9mare, R\u00e9gis, Lacharme, Gaubil, No\u00ebl, Ignacio da Costa, por quienes fueron traducidos y explicados con gran erudici\u00f3n la mayor\u00eda de los textos confucianistas. Era natural, sin embargo, que sus estudios pioneros en un campo tan dif\u00edcil estuviera destinado a ceder su lugar a los monumentos m\u00e1s precisos y completos de la investigaci\u00f3n moderna. Pero a\u00fan all\u00ed tienen dignos representantes en acad\u00e9micos de la talla del Padre Zottoli y Henri Cordier, cuyos estudios chinos rinden evidencia de su vasta erudici\u00f3n. Los textos confucianistas fueron hechos asequibles a los lectores de habla inglesa por el Profesor Legge. Al lado de su obra monumental en siete vol\u00famenes, intitulada \u00abLos Cl\u00e1sicos Chinos\u00bb y su versi\u00f3n del \u00abCh&#8217;un ts&#8217;ew\u00bb, ese autor ha terminado las traducciones revisadas de \u00abShuh\u00bb, \u00abShe\u00bb, \u00abTa-hio\u00bb, \u00abY\u00bb y \u00abLi-ki\u00bb en los vol\u00famenes III, XVI, XXVII, y XXVIII de \u00abLos Libros Sagrados del Oriente\u00bb.\n<\/p>\n<h2>La doctrina<\/h2>\n<h2>Los fundamentos religiosos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La religi\u00f3n de la antigua China, a la que Confucio prest\u00f3 su adhesi\u00f3n reverente, era una forma de culto a la naturaleza, muy cercana al monote\u00edsmo. Aunque se reconoc\u00edan muchos esp\u00edritus asociados con la naturaleza- esp\u00edritus de monta\u00f1as y r\u00edos, de la tierra y de los granos, de los cuatro cuartos del cielo, el sol, la luna y las estrellas- todos estaban subordinados al supremo Dios-cielo, T&#8217;ien (Cielo), tambi\u00e9n llamado Ti (Se\u00f1or), o Shang-ti (Supremo Se\u00f1or). Todos los dem\u00e1s esp\u00edritus no eran sino sus ministros, actuando siempre en obediencia a su voluntad. T&#8217;ien era quien sosten\u00eda la ley moral, practicando una providencia benigna sobre los hombres. Nada que se hiciese en secreto pod\u00eda escapar su ojo omnipresente. Su castigo para las malas acciones tom\u00f3 ya la forma de calamidades o muerte prematura, ya la de alguna desgracia ocurrida a los descendientes del malvado. En numerosos pasajes del \u00abShao-\u00bb y \u00abShe-king\u00bb encontramos esta creencia, afirmada como motivaci\u00f3n a la conducta recta. La muestra de que esto no fue soslayado por Confucio est\u00e1 en su dicho: \u00abquien ofende al Cielo no tiene ya a quien orar\u00bb. Otro motivo cuasi religioso para la pr\u00e1ctica de la virtud era la creencia de que las almas de los parientes difuntos depend\u00edan en gran parte para su felicidad de la conducta de los descendientes vivos. Se ense\u00f1aba que los hijos ten\u00edan el deber hacia sus padres difuntos de contribuir a su gloria y felicidad con una vida virtuosa. A juzgar por los dichos de Confucio que han sido preservado, \u00e9l no desde\u00f1aba esos motivos hacia una vida virtuosa, pero pon\u00eda mayor \u00e9nfasis en el amor a la virtud por s\u00ed misma. Los principios de moralidad y su aplicaci\u00f3n concreta en las variadas relaciones de la vida diaria quedaron incorporados en esos textos sagrados, los cuales, a su vez, representaban las ense\u00f1anzas de los antiguos sabios, educados por el Cielo para instruir a la humanidad. Dichas ense\u00f1anzas no fueron inspiradas, tampoco fueron reveladas, pero s\u00ed eran infalibles. Los sabios nac\u00edan dotados de una sabidur\u00eda querida por el Cielo para iluminar a los hijos de los hombres. Era, por tanto, una sabidur\u00eda providencial, m\u00e1s que sobrenatural. La noci\u00f3n de una revelaci\u00f3n divina positiva est\u00e1 ausente de los textos chinos. Seguir la ruta del deber tal como ha quedado establecido en las reglas autorizadas de conducta est\u00e1 al alcance de todo hombre, mientras su naturaleza, buena de nacimiento, no quede irremediablemente perturbada por influencias perniciosas. Confucio sosten\u00eda la opini\u00f3n tradicional de que todos los hombres nacen buenos. No hay la menor se\u00f1al en su ense\u00f1anza de algo semejante al pecado original. Parece haber sido incapaz incluso de reconocer tendencias hereditarias perniciosas. Para \u00e9l, lo que pervierte al hombre es el medio ambiente malo, el mal ejemplo y una inexcusable concesi\u00f3n ante los apetitos malos que cualquiera que usase correctamente sus fuerzas naturales podr\u00eda y deber\u00eda dominar. La ca\u00edda moral causada por las seducciones de esp\u00edritus malvados no ten\u00eda lugar en su sistema. Como tampoco hay noci\u00f3n de una gracia divina para reforzar la voluntad e iluminar la raz\u00f3n en la lucha contra el mal. Hay una o dos alusiones a la oraci\u00f3n, pero nada que muestre que la oraci\u00f3n diaria es recomendable para quien aspira a la perfecci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Apoyos para la virtud<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Confucianismo, los apoyos para el cultivo de la virtud son naturales y providenciales, ni m\u00e1s ni menos. Pero en este desarrollo de la perfecci\u00f3n moral, Confucio siempre busc\u00f3 encender en los dem\u00e1s el amor entusiasta que sent\u00eda \u00e9l mismo por la virtud. Para \u00e9l, la empresa primordial en la vida es hacerse uno tan bueno como sea posible. Cualquier cosa que sea conducente a la pr\u00e1ctica de la bondad deber\u00eda ser ardientemente buscada y usada. Para ello, el conocimiento correcto debe ser considerado como indispensable. Al igual que S\u00f3crates, Confucio sosten\u00eda que el vicio nace de la ignorancia y que el conocimiento conduce infaliblemente a la virtud. El conocimiento en el que \u00e9l insist\u00eda no ea simplemente el cient\u00edfico, sino una familiaridad edificante con los textos sagrados y las reglas de virtud y propiedad. Otro factor en el que \u00e9l pon\u00eda gran \u00e9nfasis era la influencia del buen ejemplo. Le encantaba proponer a la admiraci\u00f3n de sus disc\u00edpulos a los h\u00e9roes y sabios de la antig\u00fcedad, con cuyas nobles haza\u00f1as y palabras los intentaba familiarizar insistiendo en el estudio de los cl\u00e1sicos antiguos. Muchos de los dichos que nos quedan de \u00e9l son elogios de esos valientes hombres de virtud. Y no dej\u00f3 de reconocer el valor de compa\u00f1eros buenos y de altos ideales. Su lema fue asociarse con los verdaderamente grandes y hacer amistad con los m\u00e1s virtuosos. Adem\u00e1s de la asociaci\u00f3n con los buenos, Confucio recalcaba en sus disc\u00edpulos la necesidad de acoger siempre la correcci\u00f3n fraterna de los propios errores. Tambi\u00e9n, consecuentemente, se les inculcaba el examen diario de la conciencia. Como una ayuda m\u00e1s para la formaci\u00f3n de un car\u00e1cter virtuoso, \u00e9l ten\u00eda una alta opini\u00f3n de una cierta dosis de autodisciplina. Reconoc\u00eda el peligro, especialmente en los j\u00f3venes, de caer en h\u00e1bitos de blandura y amor por lo f\u00e1cil. De ah\u00ed que \u00e9l hac\u00eda hincapi\u00e9 en una viril indiferencia hacia comodidades afeminadas. Tambi\u00e9n reconoc\u00eda en el arte de la m\u00fasica un apoyo poderoso para encender el entusiasmo por la pr\u00e1ctica de la virtud. Ense\u00f1aba a sus disc\u00edpulos las \u00abOdas\u00bb y otros cantos edificantes, que cantaban juntos acompa\u00f1ados de la\u00fades y arpas. Todo esto, unido al magnetismo de su influencia personal, daban a su ense\u00f1anza una fuerte cualidad emocional.\n<\/p>\n<h2>Virtudes Fundamentales<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confucio insisti\u00f3 principalmente en las cuatro virtudes de sinceridad, benevolencia, piedad filial y propiedad como los cimientos para una vida de bondad perfecta. Para \u00e9l, la sinceridad era una virtud cardinal. De acuerdo al uso que \u00e9l le daba, dicha virtud significaba mucho m\u00e1s que una mera relaci\u00f3n social. Ser ver\u00eddico y sin recovecos en el hablar, fiel a las propias promesas, consciente en el cumplimiento de las obligaciones propias para con los dem\u00e1s- todo ello estaba incluido en la sinceridad y a\u00fan m\u00e1s. El var\u00f3n sincero, a los ojos de Confucio, era aquel cuya conducta siempre est\u00e1 basada en el amor por la virtud y que, en consecuencia, buscaba observar las reglas correctas de conducta tanto en su coraz\u00f3n como en sus acciones externas, tanto en la soledad como en la presencia de otros. La benevolencia, que se muestra en un amable cuidado por el bienestar de los dem\u00e1s y en la disposici\u00f3n para ayudarlos en tiempos de necesidad, es tambi\u00e9n un elemento fundamental de la ense\u00f1anza de Confucio. Se le percibe como el detalle caracter\u00edstico del hombre bueno. Mencio, el ilustre exponente del Confucianismo, tiene la siguiente- y notable- expresi\u00f3n: \u00abLa benevolencia es el hombre\u00bb (VII, 16). En los dichos de Confucio encontramos enunciada varias veces su \u00abregla de oro\u00bb en su forma negativa. En las \u00abAnalectas\u00bb, XV,13, leemos que cuando un disc\u00edpulo le pidi\u00f3 un principio rector para toda conducta, el Maestro respondi\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso no es la benevolencia mutua tal principio? Lo que no quieras que te hagan a ti no lo hagas a los dem\u00e1s\u00bb. Esto es asombrosamente parecido a la \u00abregla de oro\u00bb encontrada en el primer cap\u00edtulo de las \u00abEnse\u00f1anzas de los Ap\u00f3stoles\u00bb&#8211;\u00abCualquier cosa que no te gustar\u00eda que te hicieran a ti, no la hagas a los dem\u00e1s\u00bb. Tambi\u00e9n se encuentra en Tob\u00edas, iv,16, que es donde aparece por primera vez en la Sagrada Escritura. \u00c9l no estaba de acuerdo con el principio sostenido por Lao-tze de que la ofensa deber\u00eda ser pagada con amabilidad. Su lema era: \u00abResponde a la ofensa con justicia y a la amabilidad con amabilidad\u00bb (Analectas, XIV, 36). Parece ser que \u00e9l ve\u00eda el asunto desde el punto de vista pr\u00e1ctico y legal del orden social. \u00abRecompensar la amabilidad con amabilidad\u00bb, dice en otra parte, \u00abact\u00faa como un motivador para la gente. Responder a la ofensa con justicia act\u00faa como una advertencia\u00bb (Li-ki, XXIX, 11). La tercera virtud fundamental en el sistema confucianista es la piedad filial. En el \u00abHiao-king\u00bb, Confucio aparece diciendo: \u00abLa piedad filial es la ra\u00edz de toda virtud\u00bb&#8211;\u00abDe todos las acciones de los hombres, no hay ninguna mayor que la de la piedad filial\u00bb. Para los chinos de ayer y de hoy, la piedad filial mueve al hijo a amar y respetar a sus padres, contribuir a su comodidad, y darles a ellos felicidad y honor a su nombre a trav\u00e9s de tener un \u00e9xito honorable en la vida. Pero, al mismo tiempo, llevaba esa devoci\u00f3n a un grado tal que se convert\u00eda en algo excesivo y err\u00f3neo. Como consecuencia del sistema patriarcal que ah\u00ed prevalec\u00eda, la piedad filial inclu\u00eda la obligaci\u00f3n para los hijos de vivir, a\u00fan despu\u00e9s de casados, bajo el mismo techo que el padre y prestarle obediencia casi infantil toda la vida. La voluntad de los padres ten\u00eda car\u00e1cter de absoluta, llegando al extremo de hacer que el hijo se divorciara, por sobre sus sentimientos personales, si su mujer no pod\u00eda satisfacer los deseos de sus padres. Si un hijo responsable se viera en la necesidad de aconsejar a un padre descarriado, se le ense\u00f1aba a corregirlo con la mayor mansedumbre; aunque el padre lo golpeara hasta sangrar, no deber\u00eda mostrar ning\u00fan resentimiento. Por m\u00e1s malo que fuese el padre, nunca perd\u00eda su derecho al respeto filial de su hijo. Otra virtud de importancia primordial en el sistema confucianista es la \u00abpropiedad\u00bb. Ella abarca toda la esfera de la conducta humana, motivando al hombre superior a llevar a cabo siempre la acci\u00f3n correcta en el lugar correcto. Dicha virtud encuentra su m\u00e1xima expresi\u00f3n en las as\u00ed llamadas reglas ceremoniales, que no se limitan a ritos religiosos y normas de comportamiento moral, sino que se extienden a la asombrosa cantidad de usos y costumbres convencionales que rigen la etiqueta china. Estos ya se defin\u00edan en tiempos de Confucio como las trescientas mayores y tres mil menores reglas ceremoniales, todas las cuales deb\u00edan ser cuidadosamente aprendidas para guiar la conducta apropiada. Tanto los usos convencionales como las reglas de comportamiento moral llevaban con ellas un sentido de obligaci\u00f3n que descansaba primordialmente en la autoridad de los sabios-reyes y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en la voluntad del Cielo. Despreciar tales normas o desviarse de ellas era equivalente a un acto de impiedad.\n<\/p>\n<h2>Ritos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00abLi-ki\u00bb se declara que son seis las principales observancias ceremoniales: coronaciones, matrimonios, rituales de duelo, sacrificios, fiestas y entrevistas. Bastar\u00e1 con tratar brevemente los primeros cuatro, que han persistido sin cambios notables hasta el d\u00eda de hoy. La coronaci\u00f3n era una ceremonia de alegr\u00eda, con la que se honraba al hijo al llegar a sus veinte a\u00f1os de edad. En presencia de parientes e invitados, el padre daba a su hijo un nombre especial y le colocaba un gorro de cuatro puntas como se\u00f1ales distintivas de su virilidad madura. Todo esto acompa\u00f1ado de una fiesta. La ceremonia del matrimonio era de gran importancia. Casarse para tener hijos varones era una grave obligaci\u00f3n de todo hijo. Ello era necesario para preservar el sistema patriarcal y proveer el culto a los antepasados en los a\u00f1os venideros. Seg\u00fan se establece en el \u00abLi-ki\u00bb, la regla era que el var\u00f3n joven deb\u00eda casarse a los treinta y la mujer a los veinte. La propuesta de matrimonio y su aceptaci\u00f3n no eran asunto de los interesados sino de sus padres. Los arreglos preliminares eran hechos por un intermediario despu\u00e9s de que, a trav\u00e9s de la adivinaci\u00f3n, se ten\u00eda certeza de que los signos de la uni\u00f3n buscada eran propicios. Las partes no pod\u00edan tener el mismo apellido, ni tener relaci\u00f3n sangu\u00ednea hasta el quinto grado. El d\u00eda de la boda, vestido con sus mejores ropas, el joven novio iba a la casa de la novia para de ah\u00ed llevarla en su carruaje a la casa de su padre, donde \u00e9ste la recib\u00eda rodeado de sus alegres invitados. En copas improvisadas, hechas de las mitades de un mel\u00f3n, se serv\u00edan bebidas dulces que se entregaban a los novios. Al tomar un sorbo de cada una, ellos significaban su uni\u00f3n en matrimonio. Consecuentemente, la novia pasaba a formar parte de la familia de sus suegros y sujeta, como su esposo, a la autoridad de aqu\u00e9llos. La monogamia era fomentada como la situaci\u00f3n ideal, pero no se prohib\u00eda el tener esposas secundarias, llamadas concubinas. Esto \u00faltimo se recomendaba cuando la esposa no pod\u00eda tener hijos varones y el esposo la amaba demasiado como para divorciarse de ella. Exist\u00edan siete causas, adem\u00e1s de la infidelidad, que justificaban el repudio de la esposa, y una de ellas era la ausencia de hijos varones. Tambi\u00e9n los ritos funerarios eran de suma importancia. Su exposici\u00f3n ocupa la mayor parte del \u00abLi-ki\u00bb. Eran sumamente elaborados y muy variables en cuanto al detalle y a la duraci\u00f3n, seg\u00fan el rango y la relaci\u00f3n del difunto con los dolientes. Los m\u00e1s impresionantes de todos eran los rituales f\u00fanebres para el padre. Durante los tres primeros d\u00edas, el hijo, vestido de arpillera \u00e1spera hecha de c\u00e1\u00f1amo blanco, ayunaba, saltaba y gritaba. Pasado el entierro, para el cual se dan indicaciones muy precisas, el hijo deb\u00eda llevar la ropa de luto de arpillera durante veinticuatro meses, aliment\u00e1ndose apenas con algo de comida, y viviendo en una choza construida al efecto a un lado de la tumba. Se narra en las \u00abAnalectas\u00bb la indignada condena hecha por Confucio ante la sugerencia de uno de sus disc\u00edpulos de que el per\u00edodo de duelo se recortara a un a\u00f1o. Otra clase de ritos de suma importancia eran los sacrificios, mencionados repetidamente en los textos confucianistas, donde se dan instrucciones para su apropiada celebraci\u00f3n. La idea de propiciamiento a trav\u00e9s de la sangre est\u00e1 totalmente ausente de la noci\u00f3n china de sacrificio. Todo se reduce a una ofrenda de alimentos para expresar el culto reverente de los participantes; una fiesta solemne para honrar a los esp\u00edritus, a los que se invita y de los que se cree que disfrutan de la diversi\u00f3n. Se preparan carne y bebidas de toda clase; hay m\u00fasica vocal e instrumental, y danzas de pantomima. Los ministros celebrantes no son los sacerdotes sino los jefes de familia, los se\u00f1ores feudales y, principalmente, los reyes. No hay sacerdocio en el Confucianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El culto del pueblo en general se limita al as\u00ed llamado culto a los antepasados. Algunos piensan que apenas se le puede llamar culto siendo, como es, una fiesta para honrar a los familiares difuntos. Tanto en los tiempos de Confucio como hoy d\u00eda, hab\u00eda en cada hogar, desde el palacio del mismo rey hasta la m\u00e1s humilde choza campesina, una c\u00e1mara o closet llamada \u00abtemplo de los antepasados\u00bb, donde se guardan reverentemente unas tablillas de madera en las que se inscriben los nombres de los padres difuntos, abuelos y m\u00e1s remotos antepasados. En fechas preestablecidas se colocaban ofrendas de fruta, vino y carnes preparadas ante las tablillas, en las que se cre\u00eda que los esp\u00edritus ancestrales hac\u00edan su morada de descanso temporal. Adem\u00e1s, semestralmente, en primavera y oto\u00f1o, cada clan realizaba honras p\u00fablicas para los antepasados comunes. \u00c9stas consist\u00edan en un refinado banquete acompa\u00f1ado de m\u00fasica y danzas, al que se invitaba a los antepasados difuntos pues se cre\u00eda que ellos participaban en \u00e9l junto con los miembros vivos del clan. A\u00fan m\u00e1s refinadas y grandiosas eran las fiestas trienales o quinquenales ofrecidas por el rey a sus fantasmag\u00f3ricos antepasados. Las familias y clanes s\u00f3lo ofrec\u00edan fiestas en honor de aquellos difuntos vinculados con ellos por parentesco. Hab\u00eda, sin embargo, algunos benefactores p\u00fablicos cuya memoria era recordada por todos y a los cuales se les hac\u00edan ofrendas de alimentos. El mismo Confucio lleg\u00f3 a ser honrado as\u00ed despu\u00e9s de su muerte, ya que se le consider\u00f3 el m\u00e1s grande de los benefactores p\u00fablicos. A\u00fan hoy d\u00eda se mantiene fielmente en China esta veneraci\u00f3n religiosa del Maestro. Hay en la Universidad Imperial de Peking (Beijing. Idem, N.T.) un templo en el que se conservan las tablillas de Confucio y de sus disc\u00edpulos m\u00e1s importantes. Dos veces al a\u00f1o, en primavera y oto\u00f1o, el emperador hac\u00eda una visita real a dicho recinto y solemnemente hac\u00eda ofrendas de comida, acompa\u00f1ado de un discurso orante que expresaba su gratitud y devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cuarto libro del \u00abLi-ki\u00bb se hace referencia a los sacrificios que el pueblo acostumbraba ofrecer a los \u00abesp\u00edritus de la tierra\u00bb, o sea aquellos que velaban sobre los campos de la localidad. La gente no tomaba parte activa, sin embargo, en el culto a los esp\u00edritus de mayor rango. Ello formaba parte de los deberes de los funcionarios m\u00e1s elevados, de los se\u00f1ores feudales y del rey. Cada se\u00f1or feudal ofrec\u00eda sacrificios al esp\u00edritu subordinado del que se supon\u00eda que ten\u00eda cuidado especial sobre su territorio. Pero era una prerrogativa exclusiva del rey el ofrecer sacrificios a los esp\u00edritus del reino, tanto grandes como peque\u00f1os, especialmente al Cielo y a la Tierra. Cada a\u00f1o se celebraban varios sacrificios de este tipo. Los m\u00e1s importantes eran los del solsticio de invierno y verano, en los que se reverenciaba respectivamente al Cielo y a la Tierra. Para explicar esta anomal\u00eda hay que tener en mente que el sacrificio, a los ojos de los chinos, es una fiesta para los esp\u00edritus visitantes y, que, seg\u00fan sus normas de propiedad, los esp\u00edritus m\u00e1s elevados deb\u00edan ser honrados por los representantes m\u00e1s elevados de los vivos. Encontraban muy apropiado que fuera \u00fanicamente el rey, el Hijo del Sol, quien por si mismo y por su pueblo, realizara ofrendas solemnes al Cielo. Y as\u00ed es hasta nuestros d\u00edas. El culto sacrificial para el Cielo y la Tierra es celebrado solamente por el emperador, al que asiste, claro, un peque\u00f1o ej\u00e9rcito de ayudantes, y con una grandeza de ceremonial que es asombroso contemplar. Orar privadamente al Cielo y quemar incienso para \u00e9l, era una forma v\u00e1lida de mostrar la piedad apropiada a la deidad mayor. Esto a\u00fan se practica, sobre todo en noche de luna llena.\n<\/p>\n<h2>Pol\u00edtica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confucio no conoci\u00f3 sino una forma de gobierno: la monarqu\u00eda tradicional de su tierra natal. Era la extensi\u00f3n a la naci\u00f3n entera del sistema patriarcal. El rey ejerc\u00eda una autoridad absoluta sobre sus s\u00fabditos, como un padre sobre sus hijos. Gobernaba por derecho divino. Era erigido providencialmente por el Cielo para iluminar al pueblo con leyes sabias y conducirlo al bien con su ejemplo y autoridad. De ah\u00ed su t\u00edtulo: \u00abHijo del Cielo\u00bb. Pero para merecer ese t\u00edtulo deb\u00eda el rey reflejar la virtud del Cielo. S\u00f3lo el rey de altos ideales era quien ganaba el favor del Cielo y era recompensado con prosperidad. El rey indigno perd\u00eda la asistencia del Cielo y se convert\u00eda en una nulidad. En los textos confucianistas abundan las lecciones y advertencias referentes a este tema del gobierno correcto. Se hace el m\u00e1s fuerte \u00e9nfasis en el valor del buen ejemplo por parte del gobernante. Una y otra vez se asienta el principio de que el pueblo no puede dejar de practicar la virtud cuando el gobernante pone el mayor ejemplo de conducta recta. Por otro lado, en m\u00e1s de un lugar se deja ver la implicaci\u00f3n de que cuando abundan el crimen y la miseria, se debe buscar la causa en un rey indigno y en ministros carentes de principios.\n<\/p>\n<h2>Historia del Confucionismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda alguna fue esta inflexible actitud del Confucianismo respecto a los l\u00edderes malvados y ego\u00edstas lo que casi caus\u00f3 su extinci\u00f3n hacia finales del siglo tercero a.C. Shi Hwang-ti , quien derroc\u00f3 a la dinast\u00eda Chow en el a\u00f1o 213 a.C., promulg\u00f3 el decreto que ordenaba que todos los libros confucianistas, excepto el \u00abY-king\u00bb, deb\u00edan ser destruidos. Se amenaz\u00f3 con la pena de muerte a aquellos estudiosos que fuesen encontrados o en posesi\u00f3n de los libros prohibidos, o ense\u00f1\u00e1ndolos a otros. Cientos de maestros confucianistas se negaron a sujetarse a la ley y fueron enterrados vivos. Para cuando vino la reacci\u00f3n contraria, durante la dinast\u00eda Han, en el a\u00f1o 191 a.C., el trabajo de exterminaci\u00f3n estaba casi completo. Gradualmente, sin embargo, aparecieron copias m\u00e1s o menos bien conservadas, y los textos confucianistas poco a poco fueron colocados de nuevo en el lugar de honor. Generaciones de estudiosos han dedicado sus mejores a\u00f1os a la interpretaci\u00f3n de los \u00abking\u00bb y los \u00abshu\u00bb, con el resultado de que a su alrededor se ha reunido una obra literaria monumental. Como religi\u00f3n de estado de China, el Confucianismo ha ejercido una profunda influencia en la vida nacional. Esta influencia ha sido apenas tocada por las formas inferiores del Budismo y Taoismo, las cuales, en cuanto cultos populares, empezaron a florecer en China alrededor del siglo primero de nuestra era. En la burda idolatr\u00eda de esos cultos, los ignorantes encontraban la satisfacci\u00f3n de sus necesidades religiosas que la religi\u00f3n del Estado no les pod\u00eda dar. Sin embargo, no dejaban de ser confucianistas por el hecho de abrazar el Tao\u00edsmo y el Budismo. Estos cultos no eran ni son otra cosa que adherencias de las creencias confucianistas y de las costumbres de las clases bajas, formas populares de devoci\u00f3n que se colgaban como par\u00e1sitos a la religi\u00f3n ancestral. Los chinos educados despreciaban tanto las supersticiones budistas como las tao\u00edstas. Esto no obstaba para que algunos, que nominalmente manten\u00edan su adhesi\u00f3n al Confucianismo puro y simple, sostuvieran opiniones racionalistas referentes al mundo de los esp\u00edritus. En n\u00fameros, los confucianistas alcanzaban los trescientos millones. (Hasta 1911, antes de la Revoluci\u00f3n China. La \u00abRevoluci\u00f3n Cultural\u00bb de Mao Zedong, 1951-52, busc\u00f3 erradicar totalmente las expresiones vigentes hasta entonces de cultura y educaci\u00f3n, entre las que se encontraba el Confucianismo, por considerarlo expresi\u00f3n de aristocracia contrarrevolucionaria y decadente. No lo logr\u00f3 del todo. Reg\u00edmenes posteriores han abierto de nuevo las puertas a la investigaci\u00f3n, y con ello, el Confucianismo ha recuperado un poco de su antigua influencia en China. N.T.).\n<\/p>\n<h2>Confucianismo vs. Civilizaci\u00f3n cristiana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay mucho que admirar en el Confucianismo. Ha ense\u00f1ado una concepci\u00f3n noble del Dios-cielo. Ha inculcado un notablemente alto est\u00e1ndar de moralidad. Ha promovido, en la medida que sab\u00eda c\u00f3mo, la influencia purificadora de la educaci\u00f3n literaria y del comportamiento cort\u00e9s. Pero hoy se encuentra afectada por los serios defectos que caracterizan a toda civilizaci\u00f3n imperfecta en sus remotos comienzos. La asociaci\u00f3n del T&#8217;ien con inumerables esp\u00edritus de la naturaleza, esp\u00edritus del sol, de la luna y de las estrellas, de las colinas, de los campos y de los r\u00edos, el uso supersticioso de la adivinaci\u00f3n por medio de ramitas y conchas de tortuga y la burda noci\u00f3n de que los esp\u00edritus superiores acompa\u00f1ados de las almas de los muertos se regalaban con ofrendas de espl\u00e9ndidos banquetes, no pueden aguantar la prueba de la inteligente cr\u00edtica moderna. Tampoco puede responder adecuadamente una religi\u00f3n a las necesidades religiosas del coraz\u00f3n humano cuando limita la participaci\u00f3n del pueblo en la adoraci\u00f3n solemne de la divinidad, cuando no encuentra utilidad en la oraci\u00f3n, cuando no reconoce realidades tales como la gracia, cuando no tiene una ense\u00f1anza definida respecto a la vida futura. En cuanto sistema social, el Confucianismo ha elevado a los chinos a un nivel intermedio de cultura, pero por generaciones les ha impedido mayor progreso. Su r\u00edgida insistencia en los rituales y costumbres que tienden a perpetuar los sistemas patriarcales con sus anexos de poligamia y divorcio, de reclusi\u00f3n y discriminaci\u00f3n excesivas de la mujer, y de una indebida limitaci\u00f3n de la libertad individual, el Confucianismo contrasta dolorosamente con la progresiva civilizaci\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHARLES F. AIKEN<br \/>\nTranscrito por Rick McCarty<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tambi\u00e9n se le conoce como \u00abla escuela de los literatos\u00bb.) Principios morales que algunos consideran una religi\u00f3n. El confucianismo se basa en los escritos de Confucio (551\u2013480 a.C.), pensador chino que recogi\u00f3 parte de las ense\u00f1anzas morales prevalecientes en la antigua China y predic\u00f3 la necesidad de volver a practicar lo que denomin\u00f3 la \u00abhumanidad\u00bb, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confucianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONFUCIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-6990","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}