{"id":7045,"date":"2016-02-05T03:48:25","date_gmt":"2016-02-05T08:48:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dualismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:48:25","modified_gmt":"2016-02-05T08:48:25","slug":"dualismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dualismo\/","title":{"rendered":"DUALISMO"},"content":{"rendered":"<p>Creencia en dos poderes divinos opuestos. (\u00c2\u00ae ZOROASTRISMO; MANIQUE\u00ed\u008dSMO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[270]<br \/>\n   Tendencia filos\u00f3fica, \u00e9tica y psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gica, que se halla arraigada en la mente humana y que tiende a clasificar dualmente la mayor parte de los juicios, sentimientos, creencias y actitudes en los que el hombre desenvuelve su actividad interior.<\/p>\n<p>    De alguna forma esa bipolarizaci\u00f3n entre el bien y el mal, tiene sus ra\u00ed\u00adces en la naturaleza humana dual: cuerpo y alma. Pero ideol\u00f3gica e intuitivamente posee cierta permanente ascendencia en las creencias de las religiones antiguas: la arcaica china con sus dos dioses o principios c\u00f3smicos, Yin y Yang; la persa con los suyos, Ormuz y Arimahan; todos los grupos fetichistas y animistas de Africa, Asia y Am\u00e9rica, que creen en esp\u00ed\u00adritus buenos y malos y dejan su eco en el Dios del cielo y en el Satan\u00e1s adversario del libro de Job y en general de la Biblia.<\/p>\n<p>    Por influencia persa, se halla un fuerte sabor dualista, religioso y cosmol\u00f3gico, en la teor\u00ed\u00ada de los dos caminos que aparece con frecuencia en la Escritura, tanto en el Antiguo Testamento: (Salm. 1. 6; 1 Sam. 12.13; Prov. 14.12), como en el Nuevo (Mt. 7.13).<\/p>\n<p>    En los Escritos del Nuevo Testamento 106 veces se habla de \u00abcamino\u00bb; de ellas, 43 aluden en sentido metaf\u00f3rico al camino bueno, al malo o a ambos puestos en contraste. Y los primeros seguidores de Jes\u00fas, como se ve en el c. I de la Didaj\u00e9, entendieron que el hombre ha de luchar por seguir el camino bueno.<\/p>\n<p>    Por este motivo la dualidad entre virtud y vicio, gracia y pecado, luz y tinieblas, verdad y mentira, mundo y cielo, amigos y enemigos, paz y guerra, amor y odio, de la que se hacen eco continuamente los textos jo\u00e1nicos adquiere una dimensi\u00f3n religiosa estrechamente vinculada a la revelaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>    En la misma direcci\u00f3n se desenvolvieron siglos antes de Cristo los grandes pensadores griegos: Anax\u00e1goras, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, o los lejanos maestros del Oriente: Confucio, Buda, Laotse. Cada uno explic\u00f3 a su manera la vida, pero todos discurrieron en el eje que va desde la muerte a la vida, desde la salvaci\u00f3n a la condenaci\u00f3n, del cielo a la tierra, pasando por la doble cara de la moneda: de belleza y fealdad, de sabidur\u00ed\u00ada e ignorancia, dolor y placer, de bien y mal.<\/p>\n<p>    Pocas veces se han hecho planteamientos triples o cu\u00e1druples (salvo en algunas antropolog\u00ed\u00adas orientales (soma, psiche, pneuma) de menos extensi\u00f3n literaria o sociol\u00f3gica que la binaria.<\/p>\n<p>    Por eso el dualismo no es s\u00f3lo una interpretaci\u00f3n generalizada de la realidad vital, sino una infraestructura del entendimiento humano, que trata de simplificar su percepci\u00f3n de la realidad terrena.(Ver Cuerpo 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. Pareja divina<\/p>\n<p>(-> Ashera, Baal, Astart\u00e9, mujer). El judaismo oficial, representado en la confesi\u00f3n del shem\u00e1* (cf. Dt 6,4-5), no reconoce m\u00e1s Dios que Yahv\u00e9, el Se\u00f1or poderoso y trascendente que dirige los destinos de los hombres, en gesto de llamada, de promesa y asistencia. Esa visi\u00f3n de Dios se contiene en los dos primeros mandamientos del dec\u00e1logo*: (1) no tendr\u00e1s dioses ajenos ante  m\u00ed\u00ad; (2) no har\u00e1s imagen ninguna de Dios, ni de aquello que est\u00e1 en lo alto del cielo, ni de aquello que est\u00e1 bajo la tierra&#8230; (cf. Ex 20,3-4; Dt 5,7-8). Yahv\u00e9 es un Dios \u00fanico (celoso*) y no puede representarse o manejarse con im\u00e1genes*. Pues bien, esa visi\u00f3n de Dios se ha impuesto y ha triunfado en contra de la tendencia m\u00e1s extendida que interpretaba a Dios en claves de multiplicidad y de representaci\u00f3n. El Dios del entorno era m\u00faltiple, padre y madre, var\u00f3n y mujer, mundo y humanidad. El Dios del entorno era un Dios representable, de manera que los hombres pod\u00ed\u00adan construir \u00ed\u00addolos suyos, figuras que serv\u00ed\u00adan para hacerle visible. Pues bien, entre los signos supremos de Dios en el contexto israelita (por lo menos hasta el siglo VI a.C.) hallamos becerros* sagrados o toros, que pueden vincularse con El-Elohim, padre de todos los dioses, y con Baal, el Se\u00f1or triunfador, y asheras* o figuras femeninas de la maternidad (vinculadas con la misma diosa Ashera o con Astart\u00e9).<\/p>\n<p>(1) En el principio era la diosa madre. En el nivel de la devoci\u00f3n popular, las excavaciones arqueol\u00f3gicas de Palestina han demostrado que gran parte de los israelitas de los tiempos antiguos de la Biblia segu\u00ed\u00adan venerando a una pareja divina: la diosa madre, como signo de fertilidad y de vida, y con ella al dios generador y victorioso. Probablemente esa diosa es una pervivencia de los viejos cultos agrarios del neol\u00ed\u00adtico, que interpretan a Dios como fuente y meta de vida, en un mundo matriarcalista, donde la realidad fundante se conceb\u00ed\u00ada de forma originalmente materna y femenina; pero en los tiempos hist\u00f3ricos, tanto en las culturas del entorno como en la base m\u00ed\u00adtica que hallamos en el fondo de la Biblia, esa diosa madre se encuentra ya vinculada a un Dios Padre (en principio ElElohim).<\/p>\n<p>(2) Dualidad divina. En un momento determinado, que quiz\u00e1 coincide con el triunfo de los nuevos pueblos semitas, el culto de esa diosa madre \u00fanica o superior queda en un segundo plano y lo divino viene a presentarse de forma dualizada, como El-Elohim y Ashera y\/o como Baal y Astart\u00e9. Dios recibe, sobre todo, el rostro de Baal, se\u00f1or de la cosecha y de la vida, el gran fecundador divino de la tierra, el vencedor del caos, el gran toro en plano masculino. Al mis mo tiempo, Dios recibe el rostro de Ashera-Astart\u00e9, su consorte, que es la madre divina, signo de la fuerza acogedora y germinante de la tierra. Por eso, en el origen de los seres est\u00e1 la dualidad, de manera que Dios mismo se expresa sobre el mundo en forma de uni\u00f3n sexual, como hierogamia*.<\/p>\n<p>(3) Yahv\u00e9, Dios \u00fanico. M\u00e1s all\u00e1 de la dualidad. La religi\u00f3n oficial de Israel ha tenido que luchar contra esa perspectiva femenina y dualista del misterio divino, como aparece de forma ejemplar en el \u00abjuicio del Elias* en el Carmelo\u00bb: \u00abSi Yahv\u00e9 es el verdadero Dios seguidlo; si el Dios verdadero es Baal seguid a Baal\u00bb (1 Re 18,21). En esa l\u00ed\u00adnea de lucha contra el dualismo c\u00f3smico que asume los signos naturales de lo masculino y femenino nos sit\u00faan las primeras leyes sagradas de Israel: \u00abNo har\u00e1s alianza con los habitantes del pa\u00ed\u00ads donde vas a entrar, porque ser\u00ed\u00ada un lazo para ti. Derribar\u00e1s sus altares, destrozar\u00e1s sus estelas, talar\u00e1s sus \u00e1rboles sagrados\u00bb (Ex 34,1213). Los altares de esos dioses se encuentran vinculados a los procesos de la naturaleza y de la vida. Por eso van unidos a la fuente maternal (el agua, el \u00e1rbol de la vida) y a las rocas divinas masculinas. En ese espacio de sacralidad se sit\u00faan las estelas sagradas, los mashebot (menhires o columnas de tipo f\u00e1lico, masculino) y las asheras (signos y lugares de la diosa Ashera). Israel ha descubierto a Dios como poder de libertad. Por eso debe superar ese nivel sagrado de la naturaleza, con la dualidad del dios y de la diosa.<\/p>\n<p>(4) Condena de la hierogamia. Para Israel no existe hierogamia o matrimonio intradivino. Desde esa perspectiva se entiende la gran condena de Nm 25,1-3: \u00abIsrael se estableci\u00f3 en Sittim y el pueblo empez\u00f3 a prostituirse con las hijas de Moab. Estas invitaron al pueblo a sacrificar a sus dioses y el pueblo comi\u00f3 y se prostern\u00f3 ante sus dioses. Israel se emparej\u00f3 con Baal Peor y la ira de Yahv\u00e9 se encendi\u00f3 contra Israel\u00bb. Todo nos hace suponer que este pasaje ha de entenderse a la luz de la condena de la prostituci\u00f3n sagrada. Las hijas de Moab de las que se habla aqu\u00ed\u00ad son las \u00abhier\u00f3dulas\u00bb o servidoras del santuario que visibilizan el culto del Baal de la fertilidad. Ellas son signo de Ashera y sus devotos se vuelven signo de Baal al acostarse con ellas. Lo divino viene a  presentarse, seg\u00fan eso, como expresi\u00f3n del poder de la fecundidad. En contra de eso, el Dios oficial de Israel se ha entendido como poder de trascendencia y libertad, en plano personal y moral.<\/p>\n<p>Cf. X. Pikaza, Hombre y mujer en las religiones, Verbo Divino, Estella 1996.<\/p>\n<p>DUALISMO<br \/>\n2.Visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica<\/p>\n<p>Los escritos apocal\u00ed\u00adpticos (Daniel*, Henoc*) desarrollaron una visi\u00f3n dualista de la vida, que puede relacionarse con otros dualismos religiosos (zoroastrismo) y filos\u00f3ficos (platonismo), pero que tiene su propia consistencia. No habla de dos dioses (Elohim y Ashera, Baal y Astart\u00e9), ni de dos principios divinos separados del tipo m\u00e1s moralista de Persia (Ormuz y Arhiman), pero presenta una estructura dualista de la revelaci\u00f3n y de la historia humana. Comenzaremos presentando una visi\u00f3n general del dualismo apocal\u00ed\u00adptico. Despu\u00e9s fijaremos algunos rasgos especiales de la formulaci\u00f3n de Qumr\u00e1n. Terminaremos con una referencia a Jes\u00fas. Estos son, mirados en general, sus elementos principales.<\/p>\n<p>(1) Dualismo temporal. Aparece ya en los profetas postex\u00ed\u00adlicos, que distinguen entre un hoy de violencia y un futuro de reconciliaci\u00f3n. Los apocal\u00ed\u00adpticos posteriores, influidos quiz\u00e1 por la especulaci\u00f3n irania (persa), han distinguido a\u00fan m\u00e1s el tiempo (holam o e\u00f3n) actual, de lucha entre fuerzas buenas y malas, y el futuro de reconciliaci\u00f3n, interpretando lo que existe en este mundo como malo. Algunos suponen que Dios ha creado a los hombres escindidos entre un esp\u00ed\u00adritu de vida y otro de muerte. Otros afirman que la causa de esta divisi\u00f3n es el pecado (de \u00e1ngeles o humanos). Casi todos advierten que estamos ante un tipo de lucha donde se vinculan experiencias y batallas pol\u00ed\u00adticas (entre los reyes y pueblos del mundo) y sobrenaturales (de los \u00e1ngeles y hombres contra el Diablo y sus poderes pervertidos). Asumiendo la esperanza de la profec\u00ed\u00ada y buscando una reconciliaci\u00f3n final, los apocal\u00ed\u00adpticos han proyectado la unidad y salvaci\u00f3n humana hacia la meta de la historia: frente al e\u00f3n actual perverso (diab\u00f3lico) buscan el e\u00f3n futuro, signo y plenitud de Dios; frente a la oscuridad de este momento anuncian la luz; frente a la lucha y dolor presente, el gozo y felicidad escatol\u00f3gica de Dios. El hombre verdadero no ha nacido todav\u00ed\u00ada, espera un nuevo nacimiento. En ese cruce entre futuro de reino de Dios y presente de violencia ha situado Jes\u00fas su mensaje, pero no como evasi\u00f3n (lo que ser\u00e1 ha de ser, sin que podamos hacer nada por adelantarlo o evitarlo), sino como compromiso a favor del futuro de la vida que se ha manifestado ya en el presente de la historia.<\/p>\n<p>(2) Dualismo \u00e9tico. Los hombres se encuentran inmersos en una batalla que les sobrepasa, entre Dios y lo diab\u00f3lico, pero no son espectadores pasivos. No se limitan a esperar y contemplar, sino que deben colaborar en la acci\u00f3n transformadora. Los profetas de Israel hab\u00ed\u00adan destacado la responsabilidad del pueblo, conforme a una alianza en la que el mismo Dios les hac\u00ed\u00ada portadores de su destino. En esa l\u00ed\u00adnea siguen los apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados (quiz\u00e1 influidos tambi\u00e9n por un pensamiento iranio, que destacaba la lucha entre lo bueno y perverso, lo positivo y negativo, la luz y tinieblas), conservando la antigua inspiraci\u00f3n israelita e insistiendo en la paradoja escatol\u00f3gica: los hombres son responsables ante Dios de algo que les desborda, pues participan de una lucha y batalla sobrehumana; est\u00e1n inmersos en el gran combate teol\u00f3gico-sat\u00e1nico, del Dios bueno contra el \u00e1ngel malo o diablo (como veremos en los exorcismos de Jes\u00fas). Ese combate desborda a los hombres, pero, al mismo tiempo, ellos definen su sentido y deciden su futuro. Por eso, la divisi\u00f3n entre el bien y el mal no conduce al fatalismo, sino a la responsabilidad personal y social a favor del reino de Dios.<\/p>\n<p>(3) Dualismo espacial y nacional (pol\u00ed\u00adtico). Hay dos reinos separados y distintos: uno arriba (a la derecha), para los buenos; otro abajo (a la izquierda) para los malos. No es que existan dos creaciones contrapuestas, en sentido geogr\u00e1fico o social, pues todo es creaci\u00f3n de Dios y es bueno. Pero muchos jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas han acentuado esa oposici\u00f3n moral, interpret\u00e1ndola incluso de forma pol\u00ed\u00adtica. Bueno y positivo es el reino de Israel; buenos son los justos perseguidos y abatidos, impotentes y vencidos, los pobres que padecen sobre el mundo, fieles a la alianza israelita, como en  tiempo de los macabeos (en torno al 176 a.C.). Malos son, en cambio, los imperios opresores, los pueblos que dominan y se imponen en clave de violencia. De esta forma, la identidad nacional israelita viene a interpretarse como garant\u00ed\u00ada de elecci\u00f3n y bondad sobre la tierra. En esa l\u00ed\u00adnea, los enemigos de Israel tienden a entenderse como adversarios de Dios y enemigos de lo bueno sobre el mundo. (En ese contexto se incluye Jes\u00fas, pero no para separar de forma violenta los dos reinos, sino para introducir el reino de Dios, como semilla de vida-palabra, en la tierra del mundo, abriendo as\u00ed\u00ad para los hombres un camino de salvaci\u00f3n personal y social, en forma de historia).<\/p>\n<p>(4) \u00bfSe puede hablar de un dualismo teol\u00f3gico? Ciertas formas de apocal\u00ed\u00adptica tienden a dividir la realidad de una forma teol\u00f3gica, como si hubiera dos principios (uno bueno y otro malo) o como si lo sat\u00e1nico se pudiera contraponer a Dios. Ciertas formas posteriores de zoroastrismo (religi\u00f3n irania) han desembocado en un dualismo teol\u00f3gico. Hay un principio bueno, Ormuz, Dios perfecto y creador, amigo de los hombres. Hay un Dios perverso, Arhiman, poder de destrucci\u00f3n, principio malo. Los hombres se hallar\u00ed\u00adan inmersos, seg\u00fan eso, en una gran teomaquia o lucha intradivina, de manera que la salvaci\u00f3n estar\u00ed\u00ada ligada a la victoria final del Dios bueno. Ciertamente, los apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados no han podido aceptar este dualismo estricto, pues, seg\u00fan la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, saben que no existe m\u00e1s que un Dios que es positivo, creador y amigo de los hombres; pero, bajo ese Dios, han aceptado la existencia de principios negativos, \u00e1ngeles perversos o demonios; en esa l\u00ed\u00adnea parecen moverse aquellos textos del evangelio donde Sat\u00e1n aparece como Pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, adversario del Mes\u00ed\u00adas, como en las tentaciones (Mc 4 y Lc 4). Pero, miradas mejor las cosas, todo el mensaje y vida de Jes\u00fas viene a mostrarse como superaci\u00f3n del dualismo teol\u00f3gico: a su juicio, s\u00f3lo hay un Dios que es positivo y bueno; el Diablo, poder de destrucci\u00f3n, no ha logrado elevarse sobre el Dios verdadero, ni destruir su Reino, sino que ha mostrado, por fin, su debilidad, apareciendo como aquello que es, una apariencia.<\/p>\n<p>(5) Qumr\u00e1n. (1) La doctrina de los dos esp\u00ed\u00adritus. La experiencia dualista de lavida, que est\u00e1 en el ambiente jud\u00ed\u00ado del tiempo de Jes\u00fas, se expresa de forma cl\u00e1sica en la Regla de la Comunidad esenia de Qumr\u00e1n, que define la vida de aquellos que han decidido separarse de los otros israelitas, para establecer una alianza definitiva de los justos. Sus miembros se sienten elegidos y separados, son testigos humanos del fin de los tiempos. As\u00ed\u00ad lo muestra la Instrucci\u00f3n de los Dos Esp\u00ed\u00adritus, escrita entre el II y I a.C., para educaci\u00f3n de los \u00abnovicios\u00bb: \u00ab(Dios) cre\u00f3 al hombre para dominar el mundo, y puso en \u00e9l dos esp\u00ed\u00adritus para que marche por ellos hasta el tiempo de su visita: son los esp\u00ed\u00adritus de la verdad y de la falsedad (ha\u2020\u2122emet weha&#8217;awel). Del manantial de la luz provienen las generaciones de la verdad. Y de la fuente de las tinieblas las generaciones de la falsedad. A causa del \u00e1ngel de las tinieblas se extrav\u00ed\u00adan todos los hijos de la justicia&#8230; Pero el Dios de Israel y el \u00e1ngel de su verdad ayudan a todos los hijos de la luz&#8230; En ellos (en esos esp\u00ed\u00adritus) est\u00e1 la historia de los hombres&#8230; Pues Dios los ha dispuesto por partes iguales hasta el tiempo final y ha puesto un odio eterno entre sus divisiones. Los actos de injusticia son abominaciones para la verdad; y todos los caminos de verdad son abominaci\u00f3n para la injusticia. Hay una feroz disputa sobre todos sus preceptos, pues no caminan juntos. Dios, en los misterios de su conocimiento y en la sabidur\u00ed\u00ada de su gloria, ha fijado un fin a la existencia de la injusticia y en el tiempo de su visita la destruir\u00e1 por siempre. Entonces purificar\u00e1 Dios con su verdad todas las obras del hombre y refinar\u00e1 para s\u00ed\u00ad la estructura del hombre, arrancando todo esp\u00ed\u00adritu de injusticia del interior de su carne y purific\u00e1ndolo con el esp\u00ed\u00adritu de santidad de toda acci\u00f3n imp\u00ed\u00ada&#8230; Hasta ahora los esp\u00ed\u00adritus de verdad e injusticia disputan en el coraz\u00f3n del hombre&#8230; pues Dios los ha dispuesto en partes iguales hasta el final fijado y la nueva creaci\u00f3n. El conoce el resultado de sus obras por todos los tiempos eternos, y los ha dado en heredad a los hijos de los hombres para que conozcan el bien y el mal, para que determinen el lote de todo viviente\u00bb (1QS 3-4). Esta ense\u00f1anza del instructor ha conjugado el monismo (en plano de conocimiento y predestinaci\u00f3n divina) con un fuerte dualismo pneumatol\u00f3gico de tipo m\u00e1s  moralizante que ontol\u00f3gico, m\u00e1s hist\u00f3rico que cosmol\u00f3gico, m\u00e1s antropol\u00f3gico que teol\u00f3gico. Esta ense\u00f1anza del instructor emplea im\u00e1genes m\u00e1s que conceptos y por eso resulta dif\u00ed\u00adcil (quiz\u00e1 imposible) deslindar del todo sus diversos planos.<\/p>\n<p>(6) Qumr\u00e1n. (2) Notas de los dos esp\u00ed\u00adritus. Ambos esp\u00ed\u00adritus son revelaci\u00f3n original de Dios. Frente a todos los que quieren disculpar a Dios, Qumr\u00e1n le hace responsable de todo lo que existe: de su ser originario brota vida y brota muerte, nace luz y surgen sombras. Estos dos esp\u00ed\u00adritus son como dos rostros: los dos signos primeros de la manifestaci\u00f3n de Dios, (a) Plano moral. El bien y el mal no existen separados. Tampoco se puede afirmar que Dios en cuanto tal sea bueno y malo. Pero su manifestaci\u00f3n ofrece siempre los dos rasgos, de manera que el bien y el mal reciben un tipo de entidad y pueden personificarse, al menos de forma simb\u00f3lica, apareciendo como dos esp\u00ed\u00adritus, con nombres de tipo c\u00f3smico (manantial de luz, fuente de tinieblas) y\/o mitol\u00f3gico (son pr\u00ed\u00adncipes, \u00e1ngeles&#8230;). Entre Dios y el hombre viene a desplegarse as\u00ed\u00ad un extenso espacio de seres intermedios, (b) Plano hist\u00f3rico. Estos dos esp\u00ed\u00adritus definen y enmarcan el despliegue de la realidad: estamos en un tiempo de lucha; quiere el \u00e1ngel de las tinieblas pervertir a los que han sido llamados a la luz; pero el \u00e1ngel de la verdad, unido al Dios de Israel, se opone, haciendo que se expresen y avancen las generaciones de la verdad sobre la tierra. De todas formas, en esta perspectiva la historia pierde mucha importancia; parece que todo se encuentra escrito de antemano, de manera que los hombres se encuentran dominados por fuerzas superiores, (c) Plano cosmol\u00f3gico y antropol\u00f3gico. Estos dos esp\u00ed\u00adritus, que en sentido ontol\u00f3gico parecen \u00e1ngeles, tienden a mostrarse como signos (poderes) de tipo f\u00ed\u00adsico, en proceso que se encuentra bien representado en algunos apocal\u00ed\u00adpticos (como 1 Henoc*). Este aspecto est\u00e1 menos subrayado en nuestro texto, que, en la l\u00ed\u00adnea de Dn 7, ha puesto de relieve el aspecto m\u00e1s social del tema, de manera que el esp\u00ed\u00adritu del mal se encuentra como encarnado en las potencias enemigas (babilonios, sirios, romanos). De todas maneras, este pasaje ha puesto de relieve el aspecto in dividual del dualismo, mostrando que la divisi\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus pasa a trav\u00e9s de los miembros del Israel hist\u00f3rico: hijos de la luz son los buenos israelitas; hijos de la tiniebla y mentira son los perversos, (d) Plano cognoscitivo. El instructor de la comunidad quiere que sus disc\u00ed\u00adpulos \u00abvean\u00bb y por eso desarrolla (motiva) en ellos un camino de transformaci\u00f3n cognoscitiva: est\u00e1n ya liberados los que \u00absaben\u00bb, es decir, los que conocen el sentido y las acciones de los dos esp\u00ed\u00adritus. El texto traza y describe seg\u00fan eso un verdadero proceso de iniciaci\u00f3n cognoscitiva (m\u00ed\u00adstica) y social. Evidentemente, no razona en nivel de especulaci\u00f3n; sino que instruye en un plano de iniciaci\u00f3n personal e inmersi\u00f3n en la vida del grupo. Los miembros del grupo Qumr\u00e1n se sienten unos renacidos.<\/p>\n<p>(7) Qumr\u00e1n. (3) Simetr\u00ed\u00ada dualista o trascendencia del Dios bueno. Por un lado parece que los dos esp\u00ed\u00adritus act\u00faan de manera equidistante y paralela. Es como si Dios quedara fuera, en un espacio superior (neutral), y el mundo de los hombres no tuviera m\u00e1s remedio que luchar y debatirse en el campo de batalla entre esos dos poderes adversos. Si se acent\u00faa esta l\u00ed\u00adnea de equivalencia entre el bien y el mal, Dios termina siendo un alejado y el hombre queda a merced de la pura simetr\u00ed\u00ada antag\u00f3nica entre fuerzas buenas y perversas. Pero, en otra perspectiva, el texto y todo el sistema de Qumr\u00e1n rompen ese nivel de simetr\u00ed\u00ada. Bien y mal no son poderes iguales y adversarios; el poder supremo, signo de Dios, se identifica con el \u00e1ngel de la verdad. Dios aparece como el \u00e1ngel bueno, de manera que el otro (pr\u00ed\u00adncipe de la falsedad) acaba siendo una especie de Sat\u00e1n subordinado. Esta es la experiencia que los iniciados de Qumr\u00e1n han hecho suya tras decenios de enfrentamiento pol\u00ed\u00adtico, social y religioso. Viven dentro de la dura, angustiosa, permanente divisi\u00f3n y antagonismo de la historia. No son los primeros en decirlo, pero lo han hecho del modo m\u00e1s preciso e intenso: todo lo que existe sobre el mundo es divisi\u00f3n, todo es batalla de poderes contrapuestos. Duro es este dualismo pero, a fin de cuentas, se presenta como muy consolador. Dios mismo ha dispuesto que las cosas sucedan de esta forma: ha permitido que el mal vaya triunfando y que parezca  que domina nuestra vida. Pero en realidad ese mal se encuentra controlado; no podr\u00e1 triunfar jam\u00e1s; no podr\u00e1 adue\u00f1arse de la tierra. Es un dualismo consolador, pues nos permite descubrir a un Dios que sobrepasa la lucha c\u00f3smica. Por razones que ignoramos, ese Dios trascendente decidi\u00f3 fundar la historia (mundo) sobre bases de un duro conflicto que enfrenta bien y mal, luz y tinieblas. No nos ha creado y puesto en un regazo de pura bondad; tampoco nos ha hecho crecer sobre una tierra neutral que nosotros inclinamos luego hacia lo bueno o lo perverso. Nos ha creado y colocado Dios sobre una base de esp\u00ed\u00adritus opuestos, para liberar al fin a los suyos.<\/p>\n<p>(8) Novedad de Jes\u00fas. Ciertamente, Jes\u00fas ha vivido en un contexto muy influido por el dualismo apocal\u00ed\u00adptico, aunque parece que en \u00e9l han influido de un modo m\u00e1s fuerte los grandes textos de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica antigua (especialmente de Isa\u00ed\u00adas), que superan el dualismo estricto, para situarnos en un camino de fidelidad hist\u00f3rica, al servicio de la vida concreta, sin evasiones ni escapismos. Jes\u00fas ha escuchado (o le\u00ed\u00addo) y aplicado a su misi\u00f3n algunos de los pasajes m\u00e1s significativos de la experiencia israelita, desde los recuerdos del ciclo de Mois\u00e9s (salida de Egipto, entrada en la tierra prometida) hasta las visiones de Daniel. No podemos afirmar con seguridad que conociera y asumiera los relatos y experiencias de sus contempor\u00e1neos apocal\u00ed\u00adpticos, representados por el ciclo de Henoc o los esenios de Qumr\u00e1n. Pero conoc\u00ed\u00ada el entorno y los temas principales de esos movimientos y, sobre todo, hab\u00ed\u00ada asumido, al menos de un modo inicial, las visiones apocal\u00ed\u00adpticas de Juan y otros bautistas y pretendientes mesi\u00e1nicos de entonces. Jes\u00fas parte de esos dualismos, pero no para quedarse en ellos, sino para superarlos, desde una experiencia radical de fidelidad hist\u00f3rica y amor a los hombres. En ese sentido, podemos decir que, asumiendo el mensaje prof\u00e9tico m\u00e1s hondo de su pueblo, se ha situado en las ra\u00ed\u00adces de lo huma no, asumiendo eso que podemos llamar principio de creatividad: la revelaci\u00f3n de Dios se identifica para \u00e9l con la vida y despliegue del hombre (cf. Mc 10,6). Sin duda, ha penetrado en el entramado social y religioso de las tradiciones de su pueblo; pero no como los escribas, interpretando los textos antiguos de un modo escolar, sino como profeta del fin (escatol\u00f3gico), que los entiende y aplica de un modo originario (protol\u00f3gico), desde su propia vida y tarea personal. No mira los textos y las tradiciones como un tema de escuela o discusi\u00f3n erudita, sino como historia en que \u00e9l mismo est\u00e1 inmerso. No los interpreta con nuevas leyes, sino con su propia tarea y mensaje, al servicio de la vida concreta de los hombres. Al final, las tradiciones escatol\u00f3gicas de Israel y de la cultura de su entorno, lo mismo que los dualismos que hemos evocado, vienen a mostrarse solamente como esquemas auxiliares, que valen en la medida en que sirven para interpretar mejor el propio don de su vida, a favor de los dem\u00e1s. En ese sentido diremos que Jes\u00fas ha sido un profeta mesi\u00e1nico. Cf. F. Garc\u00ed\u00ada, Textos de Qumr\u00e1n, Trotta, Madrid 1992, 49ss; M. Delcor y F. Garc\u00ed\u00ada, \u00abInstrucci\u00f3n sobre los dos esp\u00ed\u00adritus\u00bb, Introducci\u00f3n a la literatura esenia de Qumr\u00e1n, Cristiandad, Madrid 1982; D. S. Russell, The Method and Message of Jewish Apocalyptic, SCM, Londres 1971; P. Sacchi, LApocalittica Giudaica e la sua Storia, Paideia, Brescia 1990.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Generalidades.-II. Fe cristiana y dualismos: 1. La Sagrada Escritura; 2. Tradici\u00f3n e historia de la cuesti\u00f3n.-III. Situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>I. Generalidades<br \/>\nCon el t\u00e9rmino dualismo se designa aquella teor\u00ed\u00ada que, en oposici\u00f3n al monismo y a diferencia del pluralismo, trata de explicar la realidad apelando a dos principios de la misma, independientes y (en mayor o menor medida) opuestos.<\/p>\n<p>El dualismo es un fen\u00f3meno proteico y longevo; reviste una gran multiplicidad de conformaciones, se ramifica en derivaciones diversas y acompa\u00f1a la aventura humana del pensamiento (religioso y filos\u00f3fico) desde sus comienzos hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Originariamente, el dualismo ha surgido de una reflexi\u00f3n no ontol\u00f3gica, sino \u00e9tica. La pregunta que lo ha generado versa no sobre el origen del mundo, sino sobre el origen del mal. El mal, y no el ser, es la preocupaci\u00f3n b\u00e1sica de los sistemas dualistas. Ante todo porque es demasiado distinto del bien para que pueda subsumirse, junto con \u00e9l, en una realidad \u00fanica y omnicomprensiva, como aseveran los sistemas monistas-pante\u00ed\u00adstas. Adem\u00e1s, porque hay tal cantidad y calidad de mal en el mundo, el mal posee un tal espesor, que por fuerza tiene que ser producto de un principio supremo, tan supremo al menos como el que origin\u00f3 el bien. A partir de aqu\u00ed\u00ad, el problema \u00e9tico accede al nivel ontol\u00f3gico: hay dos \u00f3rdenes de ser y, por tanto, hay dos principios de ser, irreductiblesy mutuamente incompatibles. Desde este nivel ontol\u00f3gico, el dualismo se proyecta hacia la cosmolog\u00ed\u00ada, la antropolog\u00ed\u00ada y la soteriolog\u00ed\u00ada, present\u00e1ndose ya en uno u otro de estos sectores de la realidad, ya en todos ellos.<\/p>\n<p>El surgimiento del dualismo al socaire de la pregunta \u00e9tica explica el hecho de que sus formas m\u00e1s antiguas y originales vean la luz en el \u00e1mbito de las creencias religiosas. Las grandes religiones orientales, as\u00ed\u00ad como las religiones naturalistas de los pueblos primitivos, contienen rasgos dualistas muy pronunciados. Y as\u00ed\u00ad, en China la corriente vital c\u00f3smica se explana por la interacci\u00f3n de la d\u00ed\u00adada Yin-Yang; Yin, ser\u00ed\u00ada el principio femenino, pasivo, y Yang el principio masculino, activo. La ideolog\u00ed\u00ada india del Samkhia opone al esp\u00ed\u00adritu (purusha), que es pura conciencia sin actividad, el elemento material (prakriti), activo mas inconsciente, que suministra el sustrato de la vida ps\u00ed\u00adquica.<\/p>\n<p>Pero acaso la propuesta m\u00e1s consistente y abarcadora de dualismo sea la representada por el mazde\u00ed\u00adsmo iranio. Aqu\u00ed\u00ad nos encontramos con un dualismo metaf\u00ed\u00adsico (que afirma dos principios coeternos, rec\u00ed\u00adprocamente aut\u00f3nomos y antin\u00f3micos), al que acompa\u00f1an coherentemente los dualismos cosmol\u00f3gico (creaci\u00f3n anticreaci\u00f3n), \u00e9tico (bien-mal) y antropol\u00f3gico (esp\u00ed\u00adritu-cuerpo). La tensi\u00f3n entre estos m\u00faltiples binomios s\u00f3lo se resolver\u00e1 en el \u00e9schaton, con la victoria del bien sobre el mal: Ormuz (el principio bueno) termina imponi\u00e9ndose a Ahrim\u00e1n (el principio malo).<\/p>\n<p>Es este dualismo iranio el que parece estar en los or\u00ed\u00adgenes de las tendencias dualistas presentes en el pensamiento griego. Las escuelas \u00f3rfica y pitag\u00f3rica han sido tocadas por el mazde\u00ed\u00adsmo; los pitag\u00f3ricos as\u00ed\u00ad lo reflejan en su teor\u00ed\u00ada de los n\u00fameros, con la oposici\u00f3n pares-impares, en torno a la cual se polariza una larga serie de ant\u00ed\u00adtesis (limitado-ilimitado, masculino-femenino, luminoso-tenebroso&#8230;, etc.), que encuentran finalmente su reconciliaci\u00f3n en la harmon\u00ed\u00ada del uno que, a modo de acorde terminal, representar\u00ed\u00ada una postrera coincidentia oppositorum.<\/p>\n<p>El dualismo plat\u00f3nico se establece, en primera instancia, entre el \u00e1mbito de la percepci\u00f3n (sensible) y el del pensamiento (ideal). El primero versa sobre el mundo apariencia) de las cosas temporales, cambiantes y corruptibles; el segundo, sobre el mundo real de las ideas inmutables, incorruptibles y eternas. Aqu\u00e9l es simple mimesis (imitaci\u00f3n) de \u00e9ste, como se muestra en el mito de la caverna. Plat\u00f3n ha propuesto tambi\u00e9n un dualismo cosmol\u00f3gico; el demiurgo del Timeo extrae el cosmos del caos de la am\u00f3rphe hyle, o materia originaria e informe. En fin, hay igualmente en el platonismo un dualismo antropol\u00f3gico, que identifica lo humano con lo espiritual y considera el cuerpo como revestimiento accidental e indeseable del esp\u00ed\u00adritu, como su c\u00e1rcel o sepultura (soma =s\u00e9ma).<\/p>\n<p>El hilemorfismo aristot\u00e9lico intent\u00f3 responder al dualismo plat\u00f3nico ubicando la dualidad no en el nivel real-concreto, isico, del ser, sino en el nivel metaf\u00ed\u00adsico de los principios de ser: materia y forma, principio indeterminado-principio determinante. Tanto el platonismo como el aristotelismo se repartieron el favor de los te\u00f3logos medievales,dando origen a escuelas de pensamiento bien diferenciadas, que miden sus fuerzas sobre todo en el terreno de la antropolog\u00ed\u00ada. Descartada, en efecto (como se ver\u00e1 luego), la compatibilidad de los dualismos ontol\u00f3gico y cosmol\u00f3gico con la fe cristiana, la influencia plat\u00f3nica quedaba restringida (y ello de forma notablemente mitigada) a las concepciones antropol\u00f3gicas, donde la terminolog\u00ed\u00ada alma-cuerpo se mantiene abierta a distintos modos de comprender la relaci\u00f3n de ambos y dar raz\u00f3n de su sustancial unidad. En este punto la tesis hilem\u00f3rfica de Arist\u00f3teles (oportunamente remodelada) acabar\u00e1 por imponerse a las versiones platonizantes, merced principalmente a la autoridad de Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>Sin embargo la s\u00ed\u00adntesis tomista no impedir\u00e1 la vigorosa reaparici\u00f3n de una nueva forma de dualismo antropol\u00f3gico, la acu\u00f1ada por Descartes con el c\u00e9lebre paradigma res cogitans-res extensa, que hace del hombre una conciencia pensante (cogito, ergo sum) enfundada en una especie de maquinaria org\u00e1nica. Torna as\u00ed\u00ad a plantearse la proverbial irreductibilidad esp\u00ed\u00adritu-materia, alma-cuerpo, sujeto-objeto, para cuya resoluci\u00f3n el fil\u00f3sofo franc\u00e9s no encontr\u00f3 mejor salida que el desesperado recurso a la gl\u00e1ndula pineal.<\/p>\n<p>El episodio cartesiano ilustra bien a las claras cu\u00e1n dificil resulta indagar en el enigma de la condici\u00f3n humana, enigma perpetuamente oscilante entre las tentaciones extremas del angelismo (monismo espiritualista: el hombre es s\u00f3lo alma) y el animalismo (monismo materialista: el hombre es s\u00f3lo cuerpo). De la vigencia de este dilema da fe la actual disputa en torno al dilema hom\u00f3logo: mente-cerebro. En todo caso, la inviabilidad de la propuesta de Descartes confirma que la alternativa a los monismos unilaterales no se encuentra en una reedici\u00f3n del punto de vista dualista.<\/p>\n<p>II. Fe cristiana y dualismos<br \/>\n1. Que la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica resulte incompatible, en sus afirmaciones mayores, con las diversas concepciones dualistas es algo demasiado obvio para precisar ulteriores justificaciones. El monote\u00ed\u00adsmo estricto y la doctrina de la creaci\u00f3n superan los dualismos ontol\u00f3gico, teol\u00f3gico y cosmol\u00f3gico; la doctrina del pecado original trasciende el dualismo \u00e9tico, resituando el problema del mal (punto de partida, seg\u00fan se ha indicado ya, del sistema dualista) desde su enclave en la naturaleza a su emplazamiento en la historia; en fin, la fe en la encarnaci\u00f3n y la resurrecci\u00f3n, reivindicando la bondad nativa de la materia y del cuerpo, implica que tanto la condici\u00f3n som\u00e1tica del hombre como el mundo en el que despliega su existencia no est\u00e1n destinados a la aniquilaci\u00f3n, sino a una gloriosa transfiguraci\u00f3n y una indeclinable definitividad.<\/p>\n<p>Una posici\u00f3n cercana al dualismo es la de la apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, con la caracter\u00ed\u00adstica oposici\u00f3n de los dos eones o mundos, el presente y el futuro. El mundo presente yace en las tinieblas y est\u00e1 sometido a los poderes demon\u00ed\u00adacos, que operan a trav\u00e9s de la muerte y el pecado. El mundo futuro, escenario del Reino de Dios, sustituir\u00e1 a este mundo presente, que ser\u00e1 aniquilado en la conflagraci\u00f3n c\u00f3smica del \u00e9schaton. Los textos del Qumram prolongan este dualismo apocal\u00ed\u00adptico con la tesis de un combate entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas.<\/p>\n<p>Se ha planteado la cuesti\u00f3n de si este dualismo (mitigado) del juda\u00ed\u00adsmo extrab\u00ed\u00adblico ha penetrado, en alguna medida, en las escrituras can\u00f3nicas. Por lo que toca a la representaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de los dos mundos, conviene advertir que en ning\u00fan texto inspirado (tampoco en el libro de Daniel, \u00fanica muestra del g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico admitida en el canon) se postula una ruptura espacial del tipo m\u00e1s ac\u00e1-m\u00e1s all\u00e1. Para la Biblia es desconocida una comprensi\u00f3n del \u00e9schaton como pasaje de este mundo a otro mundo, una espera de un m\u00e1s all\u00e1 supraterreno, espiritual, como alternativa al m\u00e1s ac\u00e1 terreno y material. Lo que s\u00ed\u00ad se aguarda es una ruptura temporal entre el antes y el despu\u00e9s de la irrupci\u00f3n del Reino. El mundo en s\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada seguir siendo materialmente el mismo a ambos lados del l\u00ed\u00admite; m\u00e1s ac\u00e1 de \u00e9ste hay una situaci\u00f3n de pecado y d\u00e9ficit existencial; m\u00e1s all\u00e1 se instaura no una infraestructura c\u00f3smica diversa, sino la nueva situaci\u00f3n de justicia, fraternidad universal y plenitud vital que es la salvaci\u00f3n consumada.<\/p>\n<p>En cuanto al dualismo antropol\u00f3gico, se ha querido rastrear su presencia en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. En efecto, hay en \u00e9l dos textos claramente tributarios de la antropolog\u00ed\u00ada plat\u00f3nica (8, 19-20; 9, 15), pero su tenor literal disuena en el saldo antropol\u00f3gico complexivo del libro, que se atiene a la visi\u00f3n unitaria propia de la antropolog\u00ed\u00ada hebrea, por lo que dichos textos han de ser estimados como expresiones pocofelices que no traducen con fidelidad la mente del autor.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, la t\u00ed\u00adpica contraposici\u00f3n paulina carne-esp\u00ed\u00adritu (s\u00e1rx pne\u00fama, correspondiente al par hebreo basar-ruah), lejos de formular la tensi\u00f3n dualista cuerpo-alma, verbaliza la dial\u00e9ctica (ya conocida por el Antiguo Testamento) entre la carne (lo que procede del hombre y le es connatural) y el esp\u00ed\u00adritu (lo que procede de Dios, la dimensi\u00f3n trascendente del ser humano, su estar-abierto-hacia-arriba). Los dos t\u00e9rminos de esta dial\u00e9ctica remiten, pues, al hombre uno y entero, uno a partes antag\u00f3nicas de un presunto compuesto humano.<\/p>\n<p>La amenaza dualista al misterio central de la encarnaci\u00f3n se acusa ya en el Nuevo Testamento: el corpus jo\u00e1nico se hace eco de ella y la rechaza resueltamente en el pr\u00f3logo del evangelio (Jn 1, 14: \u00abel L\u00f3gos devino carne\u00bb) y en 1 Jn 4, 2, que estipula como criterio de la recta fe la confesi\u00f3n de \u00abJesucristo venido en carne\u00bb. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada desenmascara este error dualista, que reduc\u00ed\u00ada a mera apariencia (docetismo) la realidad de la asunci\u00f3n de la condici\u00f3n carnal por la persona del Hijo.<\/p>\n<p>2. A lo largo de la historia de la Iglesia, las herej\u00ed\u00adas dualistas se van sucediendo con sorprendente tenacidad: docetismo, gnosticismo, origenismo, manique\u00ed\u00adsmo, priscilianismo, catarismo. Con la misma tenacidad, la fe eclesial ha hecho valer su no cortante a estos errores, que compromet\u00ed\u00adan grav\u00ed\u00adsimamente, como se ha se\u00f1alado m\u00e1s arriba, el n\u00facleo mismo del mensaje cristiano.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, diversos s\u00ed\u00adnodos provinciales se pronunciaron contra las desviaciones dualistas. Y as\u00ed\u00ad, los concilios de Toledo y Braga (D 21-38, 234-241) anatematizan las herej\u00ed\u00adas marcionita, maniquea y priscilianista, mientras que el error origenista de la preexistencia de las almas es condenado en el llamado synodos endemo\u00fasa (D 203-205). En suma, cuantas veces se alzaron voces condenatorias de la materia o del cuerpo, la Iglesia no dud\u00f3 en condenar a los condenadores, saliendo por los fueros de la radical bondad de la carne.<\/p>\n<p>Pero sin duda el m\u00e1s mortal peligro por el que pas\u00f3 en esta \u00e9poca el cristianismo fue la gnosis, una soteriolog\u00ed\u00ada que predica la salvaci\u00f3n por la v\u00ed\u00ada del conocimiento y que se mueve en coordenadas n\u00ed\u00adtidamente dualistas: dualismo teol\u00f3gico (el Dios Padre de Jesucristo y el dios demiurgo del Antiguo Testamento), dualismo cosmol\u00f3gico (mundo divino, supraceleste, y mundo visible, material, terrestre), dualismo antropol\u00f3gico (alma o mente consustancial a la divinidad y cuerpo o carne plasmaci\u00f3n del demiurgo malo). La gnosis planteaba as\u00ed\u00ad la m\u00e1s perentoria enmienda a la totalidad con que tuvo que v\u00e9rselas la Iglesia naciente. Nada tiene, pues, de extra\u00f1o que la batalla antign\u00f3stica haya movilizado las mejores energ\u00ed\u00adas de los padres de los primeros siglos.<\/p>\n<p>En el medievo, la secta de los cataros o albigenses es objeto de una primera reprobaci\u00f3n en la persona de su antecedente pr\u00f3ximo, Pedro de Bruis, por parte del Lateranense II (D 367). El Lateranense IV (D 428-430) emite una profesi\u00f3n de fe contra esta herej\u00ed\u00ada. En ella la confesi\u00f3n de la Trinidad y la fe en la creaci\u00f3n aparecen estrechamente asociadas: las tres personas operan como \u00abun \u00fanico principio de todo\u00bb, que crea \u00ablo visible y lo invisible, lo espiritual y lo corporal\u00bb, \u00abla creatura ang\u00e9lica y la mundana\u00bb, as\u00ed\u00ad como \u00abla humana, constituida de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu\u00bb. La conexi\u00f3n Trinidad-creaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad establecida merece, dada su importancia, una glosa explicativa. La doctrina cristiana de un Dios \u00fanico que, sin embargo, no es soledad, sino comunidad de personas, da cuenta del cumplimiento, al interior del ser divino, de la necesidad metaf\u00ed\u00adsica de comunicarse que apremia a todo ser. Bonum est diffusivum sui; a fortiori, el sumo bien ha de ser sumamente difusivo de s\u00ed\u00ad. Esta pulsi\u00f3n necesitante se agota, por lo que a Dios se refiere, en las procesiones trinitarias, y por cierto de forma suprema e insuperable; se comunica todo el ser divino, no una parcela de divinidad. Supuesto lo cual, lo que a partir de ah\u00ed\u00ad haga Dios queda ya sustra\u00ed\u00addo al reino de la necesidad para instalarse en el reino de la libertad.<\/p>\n<p>De donde se sigue que queda abierta la posibilidad de la creaci\u00f3n, esto es, de una producci\u00f3n libre de seres distintos del Ser, surgidos del puro amor, de la nada, y no de una teogon\u00ed\u00ada o proceso de autodevenir de Dios. Tal doctrina de la creaci\u00f3n es desconocida fuera de la Biblia. No pod\u00ed\u00ada formularse, en efecto, mientras se partiera de una comprensi\u00f3n impersonal, no trinitaria, de la divinidad. Un principio no trinitario subyacer\u00e1 al imperativo ontol\u00f3gico de comunicarse necesaria, no libremente. Con lo cual lo que de \u00e9l procede habr\u00e1 de ser igualmente necesario, absoluto y, a la postre, divino. Ese es el universo emanatista de los diversos pante\u00ed\u00adsmos yde no pocos dualismos, frente a los que se alza la tesis in\u00e9dita del creacionismo.<\/p>\n<p>El dualismo antropol\u00f3gico recibe una \u00faltima y definitiva descalificaci\u00f3n en el concilio de Vienne (D 480-481), donde, frente a las tesis de Pedro Juan Olivi, que entend\u00ed\u00ada la uni\u00f3n alma racional-cuerpo como meramente din\u00e1mica y mediata (mediante la forma intelectiva), se consagra la unidad sustancial; el alma es \u00abverdaderamente, por s\u00ed\u00ad misma y esencialmente\u00bb forma del cuerpo. As\u00ed\u00ad pues, todo esquema antropol\u00f3gico que rebaje el rango ontol\u00f3gico de esta relaci\u00f3n no ser\u00ed\u00ada admisible para la fe cristiana.<\/p>\n<p>III. Situaci\u00f3n actual<br \/>\nEl flanco m\u00e1s vulnerable del dualismo es el desgarramiento que opera en la contextura de lo real. La realidad dualista es esquizofr\u00e9nica; en los ant\u00ed\u00adpodas de monismo y su continuismo de niveles, el dualismo nos presenta una realidad no s\u00f3lo escindida sino irreconciliablemente enfrentada. La inverosimilitud de esta concepci\u00f3n, tanto desde el punto de vista ontol\u00f3gico o cosmol\u00f3gico como para una antropolog\u00ed\u00ada aceptable, la ha puesto fuera de circulaci\u00f3n. El descr\u00e9dito que padecen actualmente las doctrinas dualistas es demasiado notorio y hace superflua la recogida de testimonios al respecto. Baste indicar que, mientras hoy resulta de buen tono adscribirse al monismo (materialista, por supuesto), casi nadie se confiesa ni desea ser tenido por dualista (con las notables excepciones que se mencionar\u00e1n m\u00e1s abajo).<\/p>\n<p>Por otra parte, y en lo tocante a la antropolog\u00ed\u00ada (el \u00faltimo reducto dualista, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n), el t\u00e9rmino dualismo se revela al d\u00ed\u00ada de la fecha no simplemente fluido o ambiguo, sino decididamente equ\u00ed\u00advoco. Seifert enumera no menos de ocho acepciones del mismo; un monista fisicalista como D. M. Armstrong no considera la teor\u00ed\u00ada aristot\u00e9lico-tomista del anima forma corporis como dualista, sino como una especie de emergentismo; por el contrario, el cristiano La\u00ed\u00adn rechaza \u00faltimamente toda distinci\u00f3n real alma-cuerpo (incluida la tomista) como convicta de dualismo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad las cosas, no deja de resultar sorprendente la supervivencia en nuestros d\u00ed\u00adas de una forma de dualismo antropol\u00f3gico, el dualismo interaccionista, avalado por las firmas ilustres de K. Popper y J. C. Eccles. Ambos creen que, adem\u00e1s de la realidad f\u00ed\u00adsica (Mundo 1) a la que pertenece el cerebro, existen los Mundos 2 y 3 (la realidad subjetiva que llamamos mente y sus productos, incorporados o incorp\u00f3reos); esos tres mundos interact\u00faan rec\u00ed\u00adprocamente. As\u00ed\u00ad pues, en el hombre hay cerebro (Mundo 1) y mente (Mundo 2, entidad inmaterial, aunque no desencarnada ni, seg\u00fan Popper, desencarnable); \u00e9sta interact\u00faa con aqu\u00e9l. Es el yo -la mente- quien posee un cerebro, y no el cerebro el que posee un yo. Popper llega incluso a manifestar su acuerdo b\u00e1sico con las met\u00e1foras plat\u00f3nicas del timonel y el barco, el auriga y el carro, el m\u00fasico y el instrumento; \u00abcomo dec\u00ed\u00ada Plat\u00f3n, la mente es el timonel\u00bb; \u00abpienso que el yo, en cierto sentido, toca el cerebro del mismo modo que un pianista toca el piano\u00bb.<\/p>\n<p>Desde una \u00f3ptica cristiana, el dualismo interaccionista se queda por debajo de las estipulaciones de Vienne; en vez de una unidad sustancial, se contenta con explicar la relaci\u00f3n alma-cuerpo (o mente-cerebro) en t\u00e9rminos de simple uni\u00f3n din\u00e1mica. Mas de otro lado el esquema hilem\u00f3rfico empleado en Vienne resulta hoy insostenible por anacr\u00f3nico.&#8217;As\u00ed\u00ad pues, tanto una antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica de inspiraci\u00f3n cristiana como la propia teolog\u00ed\u00ada deber\u00ed\u00adan retomar el viejo dossier alma-cuerpo y elaborar una explicaci\u00f3n plausible de la unidad psicosom\u00e1tica en que el hombre consiste.<\/p>\n<p>En esta direcci\u00f3n se encaminan las propuestas de un te\u00f3logo como Moltmann (conformaci\u00f3n pericor\u00e9tica de cuerpo y alma) y de un fil\u00f3sofo como Zubiri (organismo y psique como subsistemas que se codeterminan ex aequo para constituir la unidad psicoorg\u00e1nica que el hombre es). En todo caso, la ausencia de una reflexi\u00f3n solvente sobre esta cuesti\u00f3n dejar\u00ed\u00ada a la antropolog\u00ed\u00ada inerme ante las amenazas recurrentes de los monismos o los dualismos.<\/p>\n<p>[-> Antropolog\u00ed\u00ada; Apocal\u00ed\u00adptica; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Fe; Gnosis y gnosticismo; Historia; Induismo; Jesucristo; Padre; Pante\u00ed\u00adsmo; Reino; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Trinidad; Vida eterna; Zubiri.]<br \/>\nJuan Luis Ruiz de la Pe\u00f1a<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Se definen como dualistas aquellas orientaciones o sistemas de pensamiento filos\u00f3fico-religioso que, en la interpretaci\u00f3n de la realidad o de sus aspectos particulares, recurren a dos principios fundamentales e irreductibles el uno al otro (por ejemplo: Diosmundo: esp\u00ed\u00adritu-materia: bien-mal).<\/p>\n<p>Una de las formas m\u00e1s antiguas de dualismo es la de la religi\u00f3n persa, en la que se cree en la existencia de dos principios supremos: el bien y el mal.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino dualismo puede tener un sentido cosmol\u00f3gico-metaf\u00ed\u00adsico, antropol\u00f3gico, gnoseol\u00f3gico, \u00e9tico, religioso Presente ya en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica griega anterior, el dualismo adquiere una dimensi\u00f3n m\u00e1s madura en el pensamiento plat\u00f3nico, sobre todo en el terreno metaf\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico, gnoseol\u00f3gico y antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de sufrir una especie de correcci\u00f3n por parte de Arist\u00f3teles, el dualismo plat\u00f3nico fue heredado, con una acentuaci\u00f3n \u00e9tico-religiosa particular, por el estoicismo, el neoplatonismo y, a trav\u00e9s de estas orientaciones de pensamiento, tambi\u00e9n por una gran parte de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>De forma distinta, estos fil\u00f3sofos de pensamiento insistir\u00e1n en la oposici\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu y materia, alma y &#8211; cuerpo, raz\u00f3n y sentidos, libertad y pasiones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica posterior a la \u00e9poca neotestamentaria el dualismo estar\u00e1 presente con diversos matices y distintas formas en algunas sectas her\u00e9ticas, como por ejemplo el gnosticismo, que establece una oposici\u00f3n entre el Dios del Antiguo Testamento y el Dios cristiano, as\u00ed\u00ad como en el pensamiento de muchos te\u00f3logos antiguos, que a menudo acentuar\u00e1n la oposici\u00f3n esp\u00ed\u00adritu-carne, gracia-naturaleza. A lo largo del tiempo se dan algunas formas radicales de dualismo, que est\u00e1n presentes :<br \/>\na) en el averro\u00ed\u00adsmo , seg\u00fan el cual se da la existencia de una doble verdad, la verdad de la raz\u00f3n y la verdad de la fe; b) en la reflexi\u00f3n cartesiana, donde se afirma la oposici\u00f3n entre res extensa y res cogitans,. c) en el pensamiento gnoseol\u00f3gico y moral de Kant, que opone el fen\u00f3meno al ,noumeno, el valor \u00e9tico y la finalidad. A veces se dan algunas formas mitigadas de dualismo, como en el caso del llamado pensamiento realista, que tiene su fundamento en los datos de la fe cristiana y en Tom\u00e1s de Aquino, su principal representante. Contra toda forma de monismo, tanto materialista como espiritualista, el realismo afirma la dualidad (sin oposici\u00f3n) o diferencia entre Dios y el mundo, entre lo infinito y lo finito, entre lo necesario y lo contingente, entre el alma y el cuerpo, entre el entendimiento y la sensibilidad, entre el ser y el pensamiento, entre el sujeto y el objeto.<\/p>\n<p>G, M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: Dualismus, en LTK, III, 5S2-5S9; A, Orbe, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada de los siglos ii y iii, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19S5: G. Sfameni. Dualismo, en DPAT, 1, 64S-649. U Bianchi, 11 dualismo religioso. Saggio stonco ed etnologico, Roma 1955.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto<br \/>\nPor d., en contraposici\u00f3n al -> monismo, se entiende generalmente la concepci\u00f3n que explica la realidad por dos principios opuestos e igualmente originarios. Seg\u00fan el modo de ser de estos principios y la manera de la oposici\u00f3n entre ellos, se distinguen diversas formas de d. Puesto que la realidad no est\u00e1 simplemente unida ni dividida plenamente en dos sectores desconectados entre s\u00ed\u00ad, el intento de entender las formas hist\u00f3ricas del d. tiene que llevar a la pregunta fundamental por el origen de toda realidad y por las relaciones y diferencias entre las dimensiones contrapuestas de lo real. Por esto, la tendencia a condenar las formas hist\u00f3ricas del d. deja de lado el problema aut\u00e9ntico tanto como la postura del que ya no pregunta por la unidad de la realidad. A una superaci\u00f3n del d. no se llega qued\u00e1ndose con uno de los miembros de la alternativa, con la unidad, sino esclareciendo la relaci\u00f3n entre unidad y dualidad. Pero como, m\u00e1s all\u00e1 de toda especulaci\u00f3n meramente teor\u00e9tica sobre este problema, la verdadera unidad y dualidad de la existencia s\u00f3lo puede realizarse y resolverse en aquella unidad dialog\u00ed\u00adstica de dos seres que se da en el amor entre un yo y un t\u00fa, y como, por otra parte, el hombre se ha negado a este amor por el -> pecado original, falsificando as\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n con Dios; la experiencia existencial del individuo y de la sociedad tiene que ser forzosamente dualista. Este d. existencial, porque afecta al hombre en lo m\u00e1s profundo, bien sea por la escisi\u00f3n en la relaci\u00f3n personal o bien por la escisi\u00f3n en la voluntad, constituye la forma m\u00e1s radical de d. En efecto, el hombre puede prescindir de todo d. te\u00f3rico o del que existe en las cosas, pero no de aquel que se da en la contradicci\u00f3n de la voluntad pecadora consigo misma. Esta contradicci\u00f3n de la voluntad, que el hombre no puede suprimir, ha de experimentarse tanto m\u00e1s radicalmente por el hecho de que \u00e9l est\u00e1 proyectado hacia Dios, con lo cual ese d. adquiere rasgos cuasi metaf\u00ed\u00adsicos, present\u00e1ndose como una contradicci\u00f3n en el reino de lo \u00f3ntico. Frente a esta angustia existencial que domina toda la historia de la humanidad, una precipitada mediaci\u00f3n especulativa resulta incre\u00ed\u00adble. As\u00ed\u00ad, p. ej., los dualismos de la historia de las religiones que usan un lenguaje m\u00e1s o menos m\u00ed\u00adtico, no son entendidos en su intenci\u00f3n deliberada de ofrecer al hombre im\u00e1genes que le curen ayud\u00e1ndole a comprender su destino. La interpretaci\u00f3n inmediata de la vida en tales religiones tiende con raz\u00f3n a im\u00e1genes opuestas y deja en silencio su relaci\u00f3n interna. Pero tambi\u00e9n la experiencia existencial de la fe cristiana se siente desgarrada por imperativos que se contradicen mutuamente. Esta contradicci\u00f3n no queda resuelta por el hecho de que desde la fe no puede ser entendida como antagonismo de Dios y deba concebirse como una escisi\u00f3n dentro de la experiencia del mundo; precisamente en la vivencia inicial de la &#8211;>salvaci\u00f3n puede agudizarse y aparecer en toda su tragedia. Esa dualista situaci\u00f3n existencial, o sea, esa tr\u00e1gica situaci\u00f3n de salvaci\u00f3n y perdici\u00f3n no puede eliminarse teor\u00e9ticamente: s\u00f3lo puede soportarse con &#8211;> esperanza gracias a la inicial experiencia salv\u00ed\u00adfica, hasta que llegue de hecho y en verdad la salvaci\u00f3n definitiva, que no podemos anticipar en su aut\u00e9ntica figura. Con todo, es la religi\u00f3n judeocristiana la que una y otra vez se opone a la explicaci\u00f3n de la escisi\u00f3n existencial mediante un necesario d. metaf\u00ed\u00adsico de cualquier clase, explicaci\u00f3n que aceptar\u00ed\u00ada de buen grado la contradicci\u00f3n de la voluntad.<\/p>\n<p>II. Morfolog\u00ed\u00ada y teor\u00ed\u00ada del dualismo<br \/>\n1. Historia de la filosof\u00ed\u00ada<br \/>\nLa filosof\u00ed\u00ada occidental comienza con la pregunta por la \u00fanica \u00abmateria\u00bb que, permaneciendo en todo cambio, es el fundamento de todas las cosas. Esta pregunta por los elementos o por un elemento fundamental &#8211; &#038;pX~ &#8211; del cosmos, el problema de la unidad en la realidad multiforme que nos presenta la experiencia, y as\u00ed\u00ad introduce en la conciencia una postura que en el futuro impulsar\u00e1 al pensador hacia la b\u00fasqueda de los \u00faltimos fundamentos. Como a este respecto nunca se busca un \u00faltimo fundamento aislado, sino que se trata de explicar la uni\u00f3n de ese fundamento con la realidad sustentada por \u00e9l; la historia de la b\u00fasqueda del origen de toda realidad es a la vez la historia de monismos y dualismos que se impugnan o complementan mutuamente.<\/p>\n<p>Aunque en la primera filosof\u00ed\u00ada griega de la naturaleza los fil\u00f3sofos intentaron explicar el cosmos por una materia originaria, p. ej., Tales por el agua, Anax\u00ed\u00admenes por el aire y Anaximandro por lo \u00abilimitado\u00bb (&#038;7rsipov); sin embargo, todav\u00ed\u00ada no se hizo all\u00ed\u00ad expl\u00ed\u00adcita la pregunta acerca de la relaci\u00f3n de toda realidad en una &#038;pX~. Pero con Heraclito y Parm\u00e9nides se plantea ya m\u00e1s claramente el problema de las oposiciones supremas y de su uni\u00f3n (la inmutabilidad y el movimiento, lo imperecedero y lo finito, la verdad y la apariencia).<\/p>\n<p>A base de la tradicional concepci\u00f3n (ele\u00e1tica) del ser, y tambi\u00e9n bajo el impulso de S\u00f3crates, en la filosof\u00ed\u00ada de Plat\u00f3n cristaliza un fundamental d. metaf\u00ed\u00adsico entre las \u00abideas\u00bb o \u00abformas\u00bb, que significan el aut\u00e9ntico ser eterno, y las apariciones de este ser, que constituyen naturaleza que deviene y perece. Ciertamente, esta dualidad entre el aut\u00e9ntico ser de las ideas y el no ser (l,~ gv) de la aparici\u00f3n caduca no puede tener en Plat\u00f3n un sentido absolutamente dualista, pues, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la idea de todas las ideas, la del -a \u00abbien\u00bb, es origen de todo ente. Pero Plat\u00f3n no habla de c\u00f3mo esto sea posible. Para Arist\u00f3teles la idea por esencia es solamente forma de una substancia concreta y, junto con la \u00abmateria\u00bb informada por ella, constituye la cosa sensible y concreta. Pero, prescindiendo de si Arist\u00f3teles con este ->hilemorfismo va fundamentalmente m\u00e1s all\u00e1 de Plat\u00f3n, los principios b\u00e1sicos de su filosof\u00ed\u00ada apenas pueden relacionarse entre s\u00ed\u00ad de manera unitaria, forma y materia, acto y potencia, inmortal vo5q noinTix\u00f3Q y mortal voGS aa0nTm\u00f3S, motor inm\u00f3vil y mundo movido, cosmos translunar y cosmos sublunar (-> aristotelismo).<\/p>\n<p>Una vez asumida la filosof\u00ed\u00ada griega por el cristianismo, en la patr\u00ed\u00adstica y en la escol\u00e1stica se impugna en principio todo d. a la luz de la fe monote\u00ed\u00adsta en la creaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, p. ej., Agust\u00ed\u00adn combate la oposici\u00f3n entre el ser sensible y el suprasensible, la cual se remonta a Plat\u00f3n y se agudiza con Plotino; y Tom\u00e1s de Aquino impugna el d. interpretando el vovs aristot\u00e9lico como &#8211;> trascendencia hacia el Dios que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del mundo, hacia el Dios que es el origen absoluto de toda realidad. En conjunto la filosof\u00ed\u00ada griega, a pesar de su pregunta inicial por una arj\u00e9, muestra cierta tendencia a la concepci\u00f3n dualista; en cambio, la posterior filosof\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica y escol\u00e1stica, a causa de la fe en un solo Dios &#8211; y tambi\u00e9n de la idea medieval de un orden jer\u00e1rquico -intenta superar el d. metaf\u00ed\u00adsico. Con todo, los \u00abprimeros principios\u00bb no son investigados todav\u00ed\u00ada en su interrelaci\u00f3n sistem\u00e1tica; esa reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica aparece por primera vez en la edad moderna.<\/p>\n<p>El pensamiento de Nicol\u00e1s de Cusa gira sobre todo en torno al problema de la uni\u00f3n de los opuestos. Esta coincidencia oppositorum, que no s\u00f3lo mueve el inter\u00e9s especulativo sino tambi\u00e9n la vida entera de Nicol\u00e1s de Cusa, expresa aquella tem\u00e1tica que luego abordar\u00e1 el -> idealismo alem\u00e1n bajo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abidentidad\u00bb y \u00abdiferencia\u00bb. La filosof\u00ed\u00ada moderna antes de Kant se caracteriza por el hecho de que ella elabora en forma m\u00e1s aguda el problema de las \u00faltimas oposiciones dualistas sobre todo mediante el d. cartesiano de res cogitans y res extensa y mediante la \u00abarmon\u00ed\u00ada preestablecida\u00bb de Leibniz. Esta situaci\u00f3n del problema despierta toda la fuerza especulativa de Kant; \u00e9l intenta asumir y reducir a unidad en una filosof\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica, o bien rechazar, el d. que le plantean el empirismo y el racionalismo. Sin embargo, tambi\u00e9n en \u00e9l se puede hablar de un d. entre las dos ra\u00ed\u00adces del conocimiento, sensibilidad y raz\u00f3n, e igualmente entre cosa en s\u00ed\u00ad y fen\u00f3meno, entre deber moral y tendencia, y, finalmente, entre raz\u00f3n pr\u00e1ctica y raz\u00f3n te\u00f3rica. Con una entrega y un impulso sistem\u00e1tico sin igual recoge Fichte la problem\u00e1tica kantiana y deduce toda la realidad de tres principios inteligibles por separado, los cuales son formas de aparici\u00f3n de un \u00fanico origen, que por su parte ya no es ning\u00fan principio, sino que s\u00f3lo puede interpretarse en un conocimiento l\u00ed\u00admite o en un acto l\u00ed\u00admite. La pregunta por la \u00faltima diferencia o por la unidad y dualidad entre el absoluto (Dios) y la aparici\u00f3n absoluta (creaci\u00f3n) movi\u00f3 su pensamiento durante toda su vida. Tambi\u00e9n el tema fundamental de Schelling y de Hegel es la \u00abidentidad y la diferencia\u00bb. Mientras que Fichte deja abiertas las contradicciones de la historia como insolubles para la especulaci\u00f3n te\u00f3rica; Hegel, en cambio, si bien las toma totalmente en serio, sin embargo quiere superarlas en la idea absoluta &#8211; o Dios- \u00abcomo identidad de toda identidad y no-identidad\u00bb. Siguiendo el idealismo alem\u00e1n (especialmente el de cu\u00f1o kantiano), Schopenhauer ve radicada la escisi\u00f3n de la naturaleza en la voluntad ciega; y, puesto que para \u00e9l el mundo no es otra cosa que voluntad y representaci\u00f3n, quiere liberarse de la voluntad misma como fundamento de todas las contradicciones, liberaci\u00f3n que pretende conseguir por el arte, la asc\u00e9tica y por una muerte interna (entendida en forma budista).<\/p>\n<p>En la filosof\u00ed\u00ada positivista y materialista posterior a Hegel, la teor\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica pierde su importancia, y se estudian temas dualistas en forma m\u00e1s simple, tales como materia y conciencia, cuerpo y alma, esp\u00ed\u00adritu y tendencia, e igualmente la oposici\u00f3n entre ciencias naturales y ciencias del esp\u00ed\u00adritu. La lucha de Nietzsche contra la moral cristiana, y en general contra el pensamiento cristiano e idealista, se debe a la idea de que precisamente estas doctrinas que prometen la salvaci\u00f3n favorecen la escisi\u00f3n; \u00e9l se gu\u00ed\u00ada por la voluntad apasionada de una vida no dividida, la cual en la creaci\u00f3n de su propia trascendencia se convierte a s\u00ed\u00ad misma en su propio Dios, para dejar as\u00ed\u00ad tras ella toda enajenaci\u00f3n dualista. El pensamiento de Heidegger ha mostrado luego que la situaci\u00f3n ca\u00ed\u00adda del hombre radica esencialmente en que se concede un car\u00e1cter absoluto al d. de sujeto y objeto, el cual por su parte tiene su ra\u00ed\u00adz en el predominio del pensamiento representativo. Pero la forma como \u00e9l toma en serio el intento de superar este d. a trav\u00e9s del pensamiento esencial, el cual atiende a la relaci\u00f3n entre sujeto y objeto como tales y al de d\u00f3nde de esta relaci\u00f3n, a saber, el \u00abser\u00bb (entendido en forma transcendental &#8216;y como medio); en \u00faltimo t\u00e9rmino consiste en que quiere dejar tras \u00e9l el pensamiento sistem\u00e1tico y decir sencillamente c\u00f3mo acontece la existencia en cuanto \u00abpresencia ah\u00ed\u00ad\u00bb del ser.<\/p>\n<p>2. Historia de la religi\u00f3n<br \/>\nEl d. cosmol\u00f3gico de China ve en Yin y Yang la oposici\u00f3n de lo masculino y lo femenino que despierta y conserva toda la vida del cosmos. En la religi\u00f3n de Zaratustra o en el mazde\u00ed\u00adsmo iranio la historia del mundo es entendida como lucha entre los principios opuestos e igualmente poderosos del bien y del mal. Seg\u00fan el d. soteriol\u00f3gico de la filosof\u00ed\u00ada india del \u00abSankhya\u00bb la redenci\u00f3n se produce por la separaci\u00f3n entre el cuerpo y el alma. Tambi\u00e9n seg\u00fan el d. antropol\u00f3gico de Plat\u00f3n el cuerpo es prisi\u00f3n del alma (Gorgias 493a). La ->gnosis busca asimismo la separaci\u00f3n del cuerpo para que el hombre pueda subir al mundo celeste de la luz. En la -> apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado surge poco a poco un d. escatol\u00f3gico, que considera el curso del mundo como un &#8211;>e\u00f3n de miseria, de muerte y de pecado, dominado por demonios malignos, hasta que venga el giro de los tiempos e irrumpa el otro e\u00f3n, bueno y salvador: \u00abEl Alt\u00ed\u00adsimo no ha creado un e\u00f3n, sino dos\u00bb (lv Esd 7, 50). La oposici\u00f3n entre divinidades terrestres y celestes, p. ej. en Grecia la lucha entre Zeus y los titanes y en el \u00e1mbito germ\u00e1nico entre los vanes terrestres y los ases celestiales, es un d. en que se resalta el car\u00e1cter misterioso de lo divino. Este d. llega incluso a atribuir dos caras a las divinidades, como en algunos dioses indios (p. ej., Varuna e Indra). Esos d. religiosos, que muchas veces no se conciben a s\u00ed\u00ad mismos como un aut\u00e9ntico d., sin entrar en una reflexi\u00f3n consciente sobre el tema de los primeros principios expresan inmediatamente la experiencia del destino y, a base de sus im\u00e1genes, buscan una intelecci\u00f3n y configuraci\u00f3n eficaz de la existencia.<\/p>\n<p>3. La Biblia<br \/>\nLa fe del AT en el \u00fanico Se\u00f1or de la creaci\u00f3n y de la historia excluye en principio un d. absoluto. Pero la fuerza de Israel se muestra precisamente en el hecho de que \u00e9l no ofrece una f\u00e1cil armon\u00ed\u00ada de los incomprensibles contrastes entre pecado y perd\u00f3n, sufrimiento y redenci\u00f3n, sino que los deja subsistir en toda su crudeza. Tambi\u00e9n el NT, especialmente Pablo y el evangelio de Juan, expresa la nueva experiencia de la salvaci\u00f3n en forma antit\u00e9tica. El pensamiento dial\u00e9ctico de Pablo, que se ve ante la gigantesca tarea de unir y a la vez distinguir entre s\u00ed\u00ad el juda\u00ed\u00adsmo y el cristianismo, se ve obligado a adoptar una forma antit\u00e9tica de expresi\u00f3n (ley y promesa, obras y fe, carne y esp\u00ed\u00adritu, hombre nuevo y hombre viejo, hombre interior y hombre exterior). Y el Evangelio de Juan est\u00e1 caracterizado esencialmente por la experiencia de la oposici\u00f3n entre luz y tinieblas, gracia y ley, vida y muerte, verdad y mentira, esp\u00ed\u00adritu y carne.<\/p>\n<p>4. La teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica<br \/>\nEn el curso de la historia fueron rechazados el d. de Marci\u00f3n, que apoy\u00e1ndose en Pablo ve\u00ed\u00ada en el AT al Dios del poder y en el NT al Dios de la misericordia, estableciendo as\u00ed\u00ad un d. entre ambos testamentos, y las tendencias gn\u00f3sticas y maniqueas, que buscaban apoyo en el evangelio de Juan. En la elaboraci\u00f3n de los grandes temas dogm\u00e1ticos, tales como relaci\u00f3n entre &#8211;>Dios y mundo, gracia y libertad, fe y ciencia, se defiende un d. limitado, el cual conserva los contrastes y evita as\u00ed\u00ad el monismo, lo cual aparece en la oposici\u00f3n al -> pante\u00ed\u00adsmo, a la doctrina de la -> predestinaci\u00f3n absoluta, al -> pelagianismo, al -> fide\u00ed\u00adsmo y al &#8211;> racionalismo. El principal problema soteriol\u00f3gico a este respecto, a saber, la superaci\u00f3n del d. existencial del mysterium iniquitatis en el mysterium salutis, queda abierto bajo la perspectiva escatol\u00f3gica (&#8211;>apocat\u00e1stasis). Sin embargo, sigue siendo una tarea de la actual reflexi\u00f3n dogm\u00e1tica el buscar una mediaci\u00f3n entre los d. de &#8211;> Iglesia y mundo, ->palabra y sacramento, ->oficio y carisma, etc\u00e9tera. En conjunto la -> dogm\u00e1tica debe progresar en la reflexi\u00f3n sobre s\u00ed\u00ad misma y su historia, pregunt\u00e1ndose por su propia naturaleza, fundamentaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n, pues s\u00f3lo una \u00abdogm\u00e1tica de la dogm\u00e1tica\u00bb podr\u00e1 realizar en el futuro la dif\u00ed\u00adcil tarea de presentar unitariamente el todo de la teolog\u00ed\u00ada, evitando as\u00ed\u00ad la amenaza de un d. entre dogm\u00e1tica y ex\u00e9gesis.<\/p>\n<p>Eberhard Simons<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Teor\u00eda que explica una situaci\u00f3n dada en t\u00e9rminos de dos factores o principios opuestos. En general, los dualismos se clasifican en extremos que no admiten grados intermedios: (a) metaf\u00edsico, (b) epistemol\u00f3gico y (3) \u00e9tico o \u00e9tico-religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dualismo metaf\u00edsico afirma que los hechos del universo se explican mejor en t\u00e9rminos de elementos mutuamente irreductibles. Frecuentemente se considera que estos son la mente y la materia, o de acuerdo con Descartes, pensamiento y extensi\u00f3n. La mente se considera como la experiencia consciente, y la materia como ocupando un espacio y un ente en movimiento. Existen as\u00ed dos \u00f3rdenes de realidad cualitativamente diferentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dualismo epistemol\u00f3gico es un an\u00e1lisis del hecho de conocer y que afirma que la idea u objeto de juicio es definitivamente distinta que el objeto real. El \u00abobjeto\u00bb del conocimiento puede conocerse \u00fanicamente a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de las \u00abideas\u00bb. Este tipo de pensamiento levanta la pregunta importante acerca de la manera en que el conocimiento puede salvar la brecha entre la idea de un objeto y el objeto mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dualismo \u00e9tico o \u00e9tico-religioso afirma que existen dos fuerzas hostiles o seres en el mundo, uno que es la fuente de todo lo bueno en el mundo, y otro que es la fuente de todo lo malo. El tipo m\u00e1s claro de dualismo religioso es el de la religi\u00f3n iran\u00ed, la que generalmente se asocia con el zoroastrismo, en la que Ahura Mazda y Ahriman representan la proyecci\u00f3n en la cosmolog\u00eda de las fuerzas del bien y del mal, respectivamente. El universo llega a ser el campo de batalla de estas fuerzas opositoras, identific\u00e1ndolas respectivamente con la luz y las tinieblas. Formas m\u00e1s moderadas de dualismo han influenciado la mayor\u00eda de las religiones, expres\u00e1ndose, por ejemplo en la distinci\u00f3n hecha entre lo \u00absagrado\u00bb y lo \u00abprofano,\u00bb o por el an\u00e1lisis de la realidad en t\u00e9rminos de <em>yang<\/em> y <em>yin<\/em> en el pensamiento chino. La teolog\u00eda cristiana acepta generalmente un dualismo moral modificado reconociendo a Dios como supremamente bueno, y a Satan\u00e1s como una criatura deteriorada a causa del pecado. Sin embargo, esto no es un dualismo de acuerdo a la definici\u00f3n general, ya que la teolog\u00eda cristiana no considera a Satan\u00e1s como final u original y lo excluye finalmente del universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a>, IV, p. 15; Dagobert Runes, <em>Dictionary of Philosophy<\/em>, pp. 84s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harold B. Kuhn<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">SHERK <\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (197). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Varios temas caracter\u00edsticos de la doctrina b\u00edblica pueden comprenderse mejor si se consideran tomando en cuenta el trasfondo de pensamiento dualista que tuvieron aquellas. El vocablo \u201cdualismo\u201d se ha utilizado de distintas maneras en la historia de la teolog\u00eda y de la filosof\u00eda, pero el concepto b\u00e1sico es el de una distinci\u00f3n entre dos principios que se muestran como independientes el uno del otro, y en algunos casos como opuestos el uno al otro. As\u00ed, en la teolog\u00eda Dios aparece opuesto a alg\u00fan principio espiritual de iniquidad, u opuesto al mundo material, en la filosof\u00eda el esp\u00edritu en contraposici\u00f3n a la materia, en la psicolog\u00eda el alma o la mente en contraposici\u00f3n al cuerpo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Dios y los poderes del mal<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino \u201cdualismo\u201d se us\u00f3 primeramente en la <i>Historia Religionis Veterum Persarum<\/i> de Hyde, publicada en 1700. Aunque es tema de discusion entre los expertos el que la religi\u00f3n de los persas deba considerarse como dualista en general, es evidente que en ciertos per\u00edodos del mazde\u00edsmo exist\u00eda una creencia en un ser inicuo por su propia naturaleza y autor del mal, que no debe su origen al creador del bien sino que existe independientemente de \u00e9l. Este ser produjo seres capaces de oponerse a aquellos creados por el esp\u00edritu bueno.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por cierto que los israelitas tuvieron contacto con estas ideas a trav\u00e9s de la influencia que los persas ejercieron sobre ellos, pero ninguna creencia semejante en la existencia del mal desde la eternidad (como tampoco su poder creador), aun cuando fuese modificada por la creencia en la victoria final del bien, era aceptable para los escritores b\u00edblicos. Satan\u00e1s y todos los poderes del mal est\u00e1n subordinados a Dios, no solamente por su victoria final sino tambi\u00e9n en la actividad presente de los mismos, y en su existencia misma como criaturas suyas ca\u00eddas (cf. esp. Job 1\u20132; Col. 1.16\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Dios y el mundo<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Muchas antiguas cosmogon\u00edas pintan a Dios o a los dioses en la tarea de imponer orden y forma a la materia carente de forma pero preexistente. Por muy maleable que sea a la mano divina, la materia que no ha sido ella misma creada por Dios impone necesariamente una limitaci\u00f3n a la operaci\u00f3n divina, puesto que se la asimila a la actividad creadora del hombre, quien siempre debe trabajar sobre material que le ha sido provisto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el concepto b\u00edblico de la creaci\u00f3n, aunque Dios y el mundo se mantienen claramente diferenciados, y se evita rigurosamente todo pante\u00edsmo, se considera que el mundo no solamente debe su forma sino su misma existencia a Dios (He. 11.3; cf. 2 Mac. 7.28).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Esp\u00edritu y materia<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El dualismo halla mayor expresi\u00f3n filos\u00f3fica en el mantenimiento de una distinci\u00f3n absoluta entre el esp\u00edritu y la materia, unido a una considerable tendencia a considerar al esp\u00edritu como bueno y a la materia como positivamente mala o, en el mejor de los casos, como un estorbo para el esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta desestimaci\u00f3n moral de la materia en contraste con el esp\u00edritu es contraria a la doctrina cristiana de la creaci\u00f3n y al concepto b\u00edblico del Pecado. La situaci\u00f3n es a la vez mejor y peor que a descripci\u00f3n que de ella hace el dualismo. Por un lado, la materia no es inherentemente mala; el Creador vio que todo lo que hab\u00eda hecho era bueno (Gn. 1.31) ; por otro lado, las consecuencias funestas de la rebeli\u00f3n contra Dios afectan no solamente al reino material, sino tambi\u00e9n al espiritual. Existen huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Ef. 6.12), y los pecados m\u00e1s atroces son espirituales. La Biblia tampoco acepta del todo la distinci\u00f3n metaf\u00edsica entre esp\u00edritu y materia. El dinamismo hebreo ve el mundo menos en funci\u00f3n de substancia est\u00e1tica que de una constante actividad de la providencia divina que tan pronto utiliza medios materiales como tambi\u00e9n poderes puramente espirituales. As\u00ed los canceptos cient\u00edficos modernos de la interrelaci\u00f3n entre energ\u00eda y materia tienen m\u00e1s afinidad con el enfoque b\u00edblico que el dualismo idealista o plat\u00f3nico. \u201cDios es esp\u00edritu\u201d (Jn. 4.24); pero \u201caquel Verbo fue hecho carne\u201d (Jn. 1.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Alma y cuerpo<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Un caso concreto de c\u00f3mo los hebreos evitaban todo dualismo es la doctrina b\u00edblica del hombre. El pensamiento griego, y en consecuencia muchos sabios jud\u00edos y cristianos de tendencias helen\u00edsticas, consideraban al cuerpo como la prisi\u00f3n del alma: <\/span><span style=''>s&#333;ma s&#275;ma<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018el cuerpo es una tumba\u2019. La meta del sabio era la de lograr la liberaci\u00f3n de todo lo que fuera corporal, y de esa manera poner en libertad al alma. Pero seg\u00fan la Biblia el hombre no consiste de un alma dentro de un cuerpo, sino que es una unidad cuerpo\/alma; tan real es esto que aun en la resurrecci\u00f3n, si bien la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, seguiremos teniendo cuerpos (1 Co. 15.35ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. B. K\u00fchn, \u201cDualismo\u201d, <i>\u00b0DT<\/i>, pp. 182\u2013183; B. Vawter, \u201cTeolog\u00eda de san Juan\u201d, <i>Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d, <\/i>1972, t(t). V, pp. 839\u2013840.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn442\" name=\"_ftnref442\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>M.H.C.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creencia en dos poderes divinos opuestos. (\u00c2\u00ae ZOROASTRISMO; MANIQUE\u00ed\u008dSMO.) Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas [270] Tendencia filos\u00f3fica, \u00e9tica y psicol\u00f3gica y sociol\u00f3gica, que se halla arraigada en la mente humana y que tiende a clasificar dualmente la mayor parte de los juicios, sentimientos, creencias y actitudes en los que el hombre desenvuelve su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/dualismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDUALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7045","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7045"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7045\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}