{"id":7049,"date":"2016-02-05T03:48:32","date_gmt":"2016-02-05T08:48:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ecumenismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:48:32","modified_gmt":"2016-02-05T08:48:32","slug":"ecumenismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ecumenismo\/","title":{"rendered":"ECUMENISMO"},"content":{"rendered":"<p>(Del griego oikoum\u00e9ne, que significa el mundo habitado.)<br \/>\nMovimiento intereclesi\u00e1stico. La palabra ecum\u00e9nico ha sido utilizada para referirse a concilios de obispos cristianos del mundo conocido (en la antig\u00fcedad) o de todo el planeta. Entre los protestantes el movimiento ecum\u00e9nico se inici\u00f3 a fines del siglo pasado y el t\u00e9rmino ha sido utilizado por organizaciones internacionales de las diferentes denominaciones, agencias interdenominacionales y paraeclesi\u00e1sticas. El Concilio Nacional de Iglesias de Cristo en Estados Unidos y el Concilio Mundial de Iglesias, con sede en Ginebra, Suiza, son tal vez las m\u00e1s conocidas.<br \/>\nEl ecumenismo, como tendencia dentro del cristianismo, tiene como su objetivo unificar a las iglesias o al menos acercarlas. Algunos tienen como meta la uni\u00f3n estructural de todas las iglesias, mientras que otros se proponen simplemente trabajar unidos en algunos proyectos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Movimiento de la cristiandad para vivir una sola fe, con un solo cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, como afirma Efe 4:4-5.\u00c2\u00a1Y esto ser\u00e1 as\u00ed\u00ad! Porque lo profetiz\u00f3 as\u00ed\u00ad el mismo Jes\u00fas: \u00abHabr\u00e1 un solo rebano y un solo pastor\u00bb: (Jua 10:16). En Jua 21:15-17, Jes\u00fas nombr\u00f3 pastor de sus ovejas y corderos a Pedro, \u00c2\u00a1y s\u00f3lo a Pedro!, en frente de los otros Ap\u00f3stoles. La unidad vendr\u00e1 cuando todos nos juntemos con la Madre, como en el S\u00e1bado Santo, que se reunieron los ap\u00f3stoles desperdigados para dar el p\u00e9same a la Virgen. Y no hay otra uni\u00f3n posible m\u00e1s que la de aceptar a \u00abPedro\u00bb, a su sucesor el Papa, como el \u00fanico Pastor de Jua 21:15-17, y como el \u00fanico con los derechos y poderes de Mat 16:19.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[268]<\/p>\n<p>    Es la tendencia o actitud eclesial de los creyentes que tratan de abrirse a las dem\u00e1s confesiones cristiana o no con acogida y comprensi\u00f3n, con fraterna solidaridad y el m\u00e1ximo respeto.<\/p>\n<p>    Estrictamente no es s\u00f3lo actitud pasiva de comprensi\u00f3n. Es movimiento de confluencia de doctrinas, de cultos, de promoci\u00f3n de valores y de apertura de relaciones interreligiosas.<\/p>\n<p>    La Iglesia cat\u00f3lica ha variado a lo largo del siglo XX muchas de sus consignas anteriores, m\u00e1s dial\u00e9cticas, apolog\u00e9ticas y agresivas. Desde Juan XXIII sobre todo, ha asumido posturas tolerantes sin ser indiferentes, comprensivas sin ser irenistas, dialogantes sin ser vacilantes. E invita a buscar caminos de di\u00e1logo y comprensi\u00f3n de las otras ideas religiosas, incluso en aquellos campos que afectan a su doctrina tradicional: autoridad del Papa, justificaci\u00f3n, ritos sacramentales.<\/p>\n<p>    Explora hoy con afici\u00f3n qu\u00e9 rasgos del mensaje que ella ha recibido pertenecen a la revelaci\u00f3n y debe ofrecer a todos los hombres y cu\u00e1les son los aspectos que dependen m\u00e1s de la tradici\u00f3n y de los lenguajes para abrir cauces de respeto y de aliento en relaci\u00f3n con los otros grupos, sobre todo cristianos.<\/p>\n<p>    Por eso el di\u00e1logo ecum\u00e9nico regresa continuamente a la doctrina de los Concilios antiguos que suele ser acogida sin reticencias por los grupos ortodoxos de oriente, los evang\u00e9licos y protestantes de la Edad Moderna y por los anglicanos.<\/p>\n<p>    Los cristianos cat\u00f3licos, sobre todo desde el Concilio Vaticano II, con sus dos documentos sobre el di\u00e1logo interreligioso (Decreto \u00abUnitatis redintegratio\u00bb sobre el Ecumenismo y Declaraci\u00f3n \u00abNostrae aetate\u00bb sobre las relaciones con la confesiones no cristianas), ha reavivado los deseos de llegar a la uni\u00f3n de los seguidores de Jes\u00fas y aumentar las posibilidades de convivencia religiosa.<\/p>\n<p>    Pero se ha hecho m\u00e1s consciente de la actitud de Jes\u00fas, m\u00e1s eficaz para ganar adeptos que la agresvidad de otros tiempos. Los diversos grupos religiosos han reaccionado de manera muy diferente, desde la disponibilidad de diversos grupos ortodoxos abiertos en el Oriente medio hasta la agresividad de los cerrados de Grecia y Rusia, desde la clausura de los integristas mahometanos con su proverbial fanatismo hasta la tolerancia ben\u00e9vola del budismo o del lama\u00ed\u00adsmo; desde la clausura del jud\u00ed\u00ado ortodoxo hasta la indiferencia de grupos anglicanos y evang\u00e9licos (protestantes). Cada grupo ha tenido su peculiar reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Con todo es preciso reconocer que, en general, la condescendencia religiosa y la comprensi\u00f3n de las dem\u00e1s confesiones han ganado terreno y pr\u00e1cticamente el proselitismo agresivo, la rivalidad lit\u00fargica o las pol\u00e9micas doctrinales han sido reemplazadas por aires nuevos de acercamiento y tolerancia.<\/p>\n<p>    Por eso en nuestros d\u00ed\u00adas hay que asumir otro talante en la preparaci\u00f3n de los catequizandos para relacionarse con los otros creyentes de la tierra. En los tiempos de f\u00e1cil comunicaci\u00f3n internacional y de masivos desplazamientos de poblaciones m\u00f3viles el ecumenismo no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n religiosa, sino un talante social y convivencial<br \/>\n    Hoy no se puede educar al cristiano en actitudes defensivas y pol\u00e9micas, sino con disposiciones evang\u00e9licas. Pero ello no quiere decir que sea f\u00e1cil el tratamiento de determinadas situaciones. Los elementos conflictivos que m\u00e1s dejan perplejos a los ecumenistas son el c\u00f3mo lograr la armon\u00ed\u00ada entre proselitismo cerrado y evangelizaci\u00f3n abierta, entre respeto virtuoso y ego\u00ed\u00adsta indiferencia, entre conciencia y verdad. Y sin embargo tiene que haber un camino, tal vez misterioso y hasta milagroso, para que se cumpla la aspiraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abPadre, que como T\u00fa y yo somos uno, as\u00ed\u00ad ellos vivan en la unidad, para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado\u00bb (Jn. 17.21)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Ecumenismo y movimiento ecum\u00e9nico<\/p>\n<p>\tLa \u00aboikoumene\u00bb es el conjunto de todos los que habitan la misma \u00abcasa espiritual\u00bb (1 Pe 2,5) o la misma tierra. Indica, pues, unidad y comuni\u00f3n universal. El \u00abecumenismo\u00bb es una actitud o tambi\u00e9n un \u00abmovimiento\u00bb que se esfuerza para conseguir esta realidad de comuni\u00f3n entre todos los cristianos. El movimiento ecum\u00e9nico equivale a la b\u00fasqueda de la unidad, pedida por Jes\u00fas (Jn 17,21ss), entre todas las comunidades cristianas. \u00abParticipan en este movimiento de la unidad, llamado ecum\u00e9nico, los que invocan al Dios Trino y confiesan a Jes\u00fas Se\u00f1or y Salvador\u00bb (UR 1).<\/p>\n<p>\tEsta actitud personal y colectiva del movimiento ecum\u00e9nico es, en realidad, una moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en todas las comunidades eclesiales sin excepci\u00f3n. En este sentido, hay un solo ecumenismo, es decir, el de la fidelidad al Esp\u00ed\u00adritu \u00abEl que tenga o\u00ed\u00addos, oiga lo que el Esp\u00ed\u00adritu dice a las Iglesias\u00bb (Apoc 3,6). El Esp\u00ed\u00adritu Santo ha concedido a las diversas comunidades eclesiales dones peculiares que deben intercambiarse. Las rupturas del pasado se han originado por no aceptar estos dones concedidos a los dem\u00e1s hermanos o por no ser fieles a los mismos. La recuperaci\u00f3n ecum\u00e9nica es, pues, movimiento de nueva fidelidad al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>\tLa unidad de comuni\u00f3n, dentro de la diversidad de dones del mismo Esp\u00ed\u00adritu, brota de la misma esencia del cristianismo. Puesto que somos \u00abun solo cuerpo\u00bb y hemos recibido \u00abun solo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, tenemos \u00abun solo Se\u00f1or, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos\u00bb (Ef 4,4-5). As\u00ed\u00ad, pues, somos todos \u00abuno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Gal 3,28). La divisi\u00f3n va contra la realidad de Cristo presente en su Iglesia (cfr. 1Cor 1,13). Se es Iglesia en la medida en que se es comuni\u00f3n, reflejo de la comuni\u00f3n trinitaria de Dios Amor. Esta comuni\u00f3n, en el coraz\u00f3n y en la comunidad, es el objetivo de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas en la \u00faltima cena \u00abComo t\u00fa, Padre, en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21).<\/p>\n<p>\tActitudes b\u00e1sicas del itinerario ecum\u00e9nico<\/p>\n<p>\tEl ecumenismo es un itinerario, que, por ser cristiano, se recorre con humildad y caridad. Este itinerario tiene unas etapas escucha humilde de la Palabra, celebraci\u00f3n fiel de la Eucarist\u00ed\u00ada, como \u00absacramento de unidad\u00bb (SC 47), amor y sentido de \u00abIglesia\u00bb amada por Cristo (Ef 5,25).<\/p>\n<p>\tLas actitudes b\u00e1sicas para recorrer este itinerario son fidelidad a la propia fe, en el discernimiento de los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, concedidos a la propia comunidad eclesial, sin reticencias ni irenismos (cfr. UR 11); amor a la verdad plena del misterio de Cristo, con apertura a las nuevas luces y dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, admitiendo un cierto orden o jerarqu\u00ed\u00ada de verdades (cfr. UR 11); actitud de di\u00e1logo; mejorar las explicaciones y el lenguaje para no herir la fe de los dem\u00e1s; eliminar prejuicios y malentendidos; adoptar una actitud de perd\u00f3n y comprensi\u00f3n, hacerse disponible para ceder en todo lo que no sea evang\u00e9lico (honores, posesiones, t\u00ed\u00adtulos, elementos culturales e hist\u00f3ricos&#8230;); actitud de confianza plena en la acci\u00f3n de Cristo resucitado y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por encima de incomprensiones, cr\u00ed\u00adticas, fracasos y pecados, con la convicci\u00f3n de que todo lo que no nazca de Dios Amor, es caduco.<\/p>\n<p>\tCamino de comuni\u00f3n para la misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tEl camino ecum\u00e9nico es camino de conversi\u00f3n a Cristo y a la acci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu a su doctrina, a su oraci\u00f3n, a su voluntad. \u00abLa unidad debe ser el resultado de una verdadera conversi\u00f3n de todos, del perd\u00f3n rec\u00ed\u00adproco, del di\u00e1logo teol\u00f3gico y de las relaciones fraternas, de la oraci\u00f3n y de la perenne docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu de reconciliaci\u00f3n\u00bb (RP 9). \u00abEl aut\u00e9ntico ecumenismo no se da sin la conversi\u00f3n interior\u00bb (UR 7) y sin la \u00abrenovaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (UR 6) puesto que se tiende a \u00abuna vida m\u00e1s pura seg\u00fan el evangelio\u00bb (UR 7); \u00abesta conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y santidad de vida, junto con las oraciones&#8230; han de considerarse como alma de todo el movimiento ecum\u00e9nico\u00bb (UR 8).<\/p>\n<p>\tPuesto que la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb eclesial es un signo eficaz de evangelizaci\u00f3n y un \u00abcamino e instrumento de evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 77), la falta de unidad entre los cristianos es \u00abuno de los grandes males de la evangelizaci\u00f3n\u00bb. Por esto, \u00abla suerte de la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 ciertamente vinculada al testimonio de unidad dado por la Iglesia\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>Referencias Carismas, di\u00e1logo, di\u00e1logo ecum\u00e9nico, di\u00e1logo interreligioso, di\u00e1logo pastoral, Iglesia comuni\u00f3n, unidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 15; UR (todo el documento); EN 77; UUS; CEC 820-822, 855-856.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. BOSCH, Para comprender el ecumenismo (Estella, Verbo Divino, 1993); Y. CONGAR, Aspectos del ecumenismo (Barcelona, Estela, 1965); (Consejo para la Unidad de los Cristianos) Directorio para la aplicaci\u00f3n de los principios y normas sobre ecumenismo (1993); P. DUPREY, Ecumenismo e Missione, en Portare Cristo all&#8217;uomo (Roma, Pont. Univ. Urbaniana 1985) II, 29-42; J. ESQUERDA BIFET, Teolog\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1995) VII,3; C. GARCIA CORTES, Bibliograf\u00ed\u00ada espa\u00f1ola sobre ecumenismo Actualidad Bibliogr\u00e1fica 16 (1979) 45-88; J. MEDINA, Importancia ecum\u00e9nica del cap\u00ed\u00adtulo VIII de la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica \u00abLumen Gentium\u00bb Teolog\u00ed\u00ada y Vida 8 (1967) 83-93; F. OCHAYTA, Mar\u00ed\u00ada y el ecumenismo, en Enciclopedia Mariana Postconciliar (Madrid, Coculsa 1975) 443-456; J. SANCHEZ VAQUERO, Ecumenismo (Salamanca 1979);  A. SEUMOIS, Oecumenisme missionnaire (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1970); S. SPINSANTI, Ecumenismo espiritual, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 515-532; G. THILS, Historia doctrinal del movimiento ecum\u00e9nico (Madrid, Rialp, 1965); ST. VIRGULIN, Ecumenismo e missione, en Chiesa e missione (Roma, Pont. Univ. Urbaniana 1990) 425-441; J.E. VERCRUYSSE, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica (Estella, Verbo Divino, 1993).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Teolog\u00ed\u00ada cristiana y religiones acristianas: 1. Naturaleza del e, interreligioso; 2. E. con las grandes religiones orientales; 3. Di\u00e1logo cristiano-jud\u00ed\u00ado y cristiano-isl\u00e1mico.-II. La fe trinitaria y las confesiones cristianas: 1. Trinidad y confesiones cristianas; 2. El Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias y la fe en la Trinidad.<\/p>\n<p>I. Teolog\u00ed\u00ada cristiana y religiones acristianas<br \/>\n1. NATURALEZA DEL E. INTERRELIGIOSO. El car\u00e1cter trinitario del monote\u00ed\u00adsmo cristiano plantea de entrada una importante dificultad para el entendimiento con las grandes religiones acristianas. Por extensi\u00f3n del e. intracristiano y gracias al paulatino acrecentamiento de la tolerancia religiosa, se ha ido afianzando el e. interreligioso, que se ve facilitado por la aproximaci\u00f3n contempor\u00e1nea entre culturas, por la comunicaci\u00f3n actual y la movilidad de las poblaciones debida a factores de orden diverso, entre los que destaca el deseo de un estrechamiento cada vez mayor de los v\u00ed\u00adnculos entre los pueblos (NA, 1). Este e. parte de la fe com\u00fan en Dios, aunque difieran las concepciones que tienen de \u00e9l unas y otras religiones. Acordes en ver a Dios como fuente de la vida y principio de bienaventuranza, contemplan la Divinidad de forma general como principio de iluminaci\u00f3n y transformaci\u00f3n del hombre, y por eso mismo de su liberaci\u00f3n del mal y del pecado. Por ello el e. interreligioso busca la aproximaci\u00f3n de las diversas concepciones de Dios y de los caminos religiosos y morales que de ellas se derivan, con atenci\u00f3n principal a la humanizaci\u00f3n de la vida y a la paz social que la fe en Dios reporta al hombre, al impedir su degradaci\u00f3n moral y sometimiento al materialismo hedonista que alimenta la pasi\u00f3n por s\u00f3lo lo intramundano. Este e. no tiene por qu\u00e9 caer en errores rechazables.<\/p>\n<p>1) Error es sacrificar la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica a la religi\u00f3n de la raz\u00f3n (Kant), viendo las religiones s\u00f3lo como manifestaciones de un mismo proceso hist\u00f3rico de la conciencia religiosa, como pens\u00f3 la filosof\u00ed\u00ada ilustrada de la religi\u00f3n, y en parte la teolog\u00ed\u00ada protestante liberal (E. Troeltsch) y el inmanentismo del modernismo. En el s. XVIII las diferencias confesionales se sacrificaron en aras del \u00abe. racional\u00bb promovido por corrientes ilustradas de la Ortodoxia luterana y del movimiento reformado suizo (G.A. Turretini, S. Werenfels, G.F. Ostervald)&#8217;; y por el racionalismo filos\u00f3fico de la \u00abrep\u00fablica literaria\u00bb inter y extraconfesional (Descartes, Bayle, Leibniz, Locke, etc.), que encontr\u00f3 en Federico I de Prusia y otros pr\u00ed\u00adncipes apoyo pol\u00ed\u00adtico. Con precedentes tendentes al pante\u00ed\u00adsmo en algunas corrientes del Renacimiento (J. Bruno, N. de Cusa) y en la m\u00ed\u00adstica renana, que influyeron en algunos reformadores del s. XVI (p. ej., en la doctrina del deus absconditus de Lutero), la filosof\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica de la religi\u00f3n se propuso una secularizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria que hiciera posible la reconciliaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la conciencia religiosa con la objetivaci\u00f3n hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n en las religiones (G.W.F. Hegel). La \u00abhistoria de la Trinidad\u00bb sirvi\u00f3 de patr\u00f3n a la fenomenolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu. El hegelianismo propici\u00f3 una concepci\u00f3n de la evoluci\u00f3n religiosa, medio de la revelaci\u00f3n divina, que no ha dejado de constituir una tentaci\u00f3n permanente para la nivelaci\u00f3n de las religiones, o para su ordenaci\u00f3n teleol\u00f3gica en el tiempo hacia su misma superaci\u00f3n. Por consiguiente no es posible concebir la obra del Esp\u00ed\u00adritu como la consumaci\u00f3n de Dios, t\u00e9rmino de la inconclusi\u00f3n actual de la \u00abhistoria trinitaria divina\u00bb. No cabe una edad del Esp\u00ed\u00adritu, desvinculada de Cristo, como pudiera suponer una desviaci\u00f3n heterodoxo de la doctrina pneumatol\u00f3gica del franciscano medieval Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore; o como el idealismo teol\u00f3gico pudiera pretender con la apertura de la revelaci\u00f3n en Cristo a su propia superaci\u00f3n en la obra del Esp\u00ed\u00adritu. La teolog\u00ed\u00ada latina vi\u00f3 en el Filioque la raz\u00f3n cristol\u00f3gica de la obra del Esp\u00ed\u00adritu;.<\/p>\n<p>2) Ceder necesariamentente al sincretismo, reduciendo la legitimidad teol\u00f3gica a la social\u00bb que asiste a todas las religiones, como si le fuera posible al cristianismo renunciar al car\u00e1cter definitivo de la revelaci\u00f3n de Dios en Cristo, sobre el que funda su pretensi\u00f3n de absoluto. La divinidad de Jesucristo (Nicea y Calcedonia) hace imposible la nivelaci\u00f3n de las experiencias de Dios de los hombres religiosos, &#8216;santos&#8217; y mediadores de revelaci\u00f3n, con la experiencia de filiaci\u00f3n del Hijo Unig\u00e9nito. La raz\u00f3n teol\u00f3gica de la econom\u00ed\u00ada de la gracia, que establece las edades y funda su plenitud (G\u00e1l 4,4), estriba en el designio divino. La gracia no es el supuesto inmanente de un proceso que, al mundanizarla, la naturaliza. El sincretismo religioso lo iguala todo: todo emerge de la condici\u00f3n divina del mundo, que elimina de hecho la mediaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en la historia. Hoy vige una modalidad est\u00e9tica de polite\u00ed\u00adsmo, caracter\u00ed\u00adstico de la mentalidad postmoderna, que ve en las religiones manifestaciones epocales del &#8216;sentimiento religioso&#8217;, generador de cultura al mismo tiempo que dominado por ella.<\/p>\n<p>El e. interreligioso no puede apoyarse en una concepci\u00f3n inmanentista de la revelaci\u00f3n, que arriesgue el car\u00e1cter absoluto del cristianismo Q. Hick). Ha de ser, antes bien, expresi\u00f3n del di\u00e1logo posible entre las diversas mentalidades religiosas, en principio no reductibles unas a las otras, ya que obedecen a concepciones diferentes de Dios y de la revelaci\u00f3n. En ello radica su extraordinario valor social, y como tal, es una contribuci\u00f3n de alto valor a la fraternidad de los pueblos, a la superaci\u00f3n teol\u00f3gica de los radicalismos \u00e9tnicos y culturales, fuente de comportamientos que se alimentan de integrismos religiosos o &#8216;fundamentalismos&#8217;. Impulsado por el Vaticano II (NA), Pablo VI (enc. Ecclesiam suam, 1964) y Juan Pablo II (Reuni\u00f3n de As\u00ed\u00ads, 1986), el e. interreligioso se fundamenta adem\u00e1s en la misi\u00f3n universal de Cristo. Se trata de la raz\u00f3n cristol\u00f3gica de la predicaci\u00f3n de la Iglesia, que con san Pablo presenta a Cristo ante los paganos como revelador universal del \u00fanico Dios intuido y buscado por ellos (He 17,22-23ss.). Revelaci\u00f3n ya operativa en la alianza pre-abr\u00e1hanica y anunciadora del destino universal de la econom\u00ed\u00ada del AT, impulsado por los profetas, defensores de un monote\u00ed\u00adsmo universal, expresi\u00f3n plena de la unicidad de Dios.<\/p>\n<p>El e. interreligioso tiene precedentes teol\u00f3gicos en el cristianismo antiguo: en la doctrina del L\u00f3gos spermatik\u00f3s de san Justino, la cristolog\u00ed\u00ada del Verbo de los Padres alejandrinos y el ejemplarismo creacional participativo de san Agust\u00ed\u00adn; y se inspira en modernas teor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas como la del cristianismo an\u00f3nimo de K. Rahner, que supone una inmediatez transcendental revelatoria (revelaci\u00f3n) y salv\u00ed\u00adfica, a todos los hombres de Dios creador, redentor y consumador. La doctrina trinitaria proporciona a este e. un principio teol\u00f3gico de desarrollo en la paternidad universal de Dios y en la mediaci\u00f3n protol\u00f3gica, soteriol\u00f3gica y escatol\u00f3gica del Verbo: 1) Dios Padre, fuente de la vida, del conocimiento y de la salvaci\u00f3n; 2) el Verbo, mediador de toda iluminaci\u00f3n revelatoria y salv\u00ed\u00adfica del esp\u00ed\u00adritu humano y raz\u00f3n divina de la universalidad de la religi\u00f3n. El Vaticano II precisa que la Iglesia cat\u00f3lica nada rechaza de lo que considera \u00abdestello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres\u00bb (NA, n.2b).<\/p>\n<p>2. E. CON LAS GRANDES RELIGIONES ORIENTALES. El Vaticano II no sanciona teor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas que pretenden explicar la raz\u00f3n trinitaria, y particularmente cristol\u00f3gica, de las religiones, aunque han contribuido al desarrollo de la doctrina conciliar o a su posterior explanaci\u00f3n. En el caso de las grandes religiones orientales (hindu\u00ed\u00adsmo y el budismo) la dificultad principal del di\u00e1logo est\u00e1 en la naturaleza de la distinci\u00f3n entre Dios y el mundo y en el concepto de revelaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que se desprenden de la idea de lo divino.<\/p>\n<p>Hinduismo.-En el caso del polite\u00ed\u00adsmo antropom\u00f3fico, mitol\u00f3gico, del Veda y del Rigveda combinado con el pante\u00ed\u00adsmo de los Upanishads. Los m\u00e1s antiguos de \u00e9stos ense\u00f1aban la identidad entre el universo (brahman) y el alma individual (dtman). Por otra, aunque este monismo encontr\u00f3 posteriores modificaciones hacia el te\u00ed\u00adsmo, que se deja sentir en el Bhagavadgitd y en la filosof\u00ed\u00ada de Ramanuja (s. XI), las representaciones personales de la Divinidad a que di\u00f3 lugar y que sustituyen al pante\u00f3n henotista paleohind\u00fa, hacen dificil la conciliaci\u00f3n con la transcendencia de Dios en eI cristianismo. Aunque concepciones mitol\u00f3gicas como, p. ej., las encarnaciones de Siva, o la doctrina de la reencarnaci\u00f3n puedan parecer pr\u00f3ximas al cristianismo, son deudoras de una concepci\u00f3n inmanentista de los divino. Son, empero, susceptibles de una interpretaci\u00f3n ir\u00e9nica que aproxime las ideas teol\u00f3gicas centrales de cristianos e hind\u00faes. Es de apreciar en el di\u00e1logo caristiano-hind\u00fa: 1) la aproximaci\u00f3n convergente a la noci\u00f3n de revelaci\u00f3n: acceso al misterio divino, que la raz\u00f3n no puede penetrar, mediante los libros sagrados (culto de Krishna); y 2) la m\u00ed\u00adstica de liberaci\u00f3n (yoga), que lo es de gracia (culto a Visn\u00fa) y supone la reconstrucci\u00f3n del hombre interior. En la etapa postbudista de la India la m\u00ed\u00adstica Bhakti parece unir en s\u00ed\u00ad misma las oposiciones de catolicismo y Reformas, al afirmar la v\u00ed\u00ada de la fe (sola fide) como acceso a la salvaci\u00f3n, pero entendiendo que \u00e9sta es obra de la gracia (sola gratia).<\/p>\n<p>La temprana presencia de cristianos en la India (tradici\u00f3n del Ap\u00f3stol Tom\u00e1s), atestiguada en firme en el s. III, y la obra misionera de los asirocaldeos nestorianos, han hecho del cristianismo una religi\u00f3n de la India (ritos cat\u00f3lico-malabar y ortodoxo-malankar). En los tiempos modernos, los primeros proyectos misioneros datan del s. )(VI, obra de franciscanos, dominicos y jesuitas (san Francisco Javier) amparada por la presencia colonial portuguesa. Despu\u00e9s, bajo la tutela brit\u00e1nica de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de las Indias Orientales (East Indian Company), la evangelizaci\u00f3n fue empresa de la Sociedad para la propagaci\u00f3n del conocimiento cristiano (S.P.C.K.: Society for Propagating Christian Knowledge), fundada en 1699 por el obispo londinense Th. Bray, empe\u00f1o de voluntarios de inspiraci\u00f3n anglicano-protestante para la obra misionera en Asia; y de la Sociedad para la propagaci\u00f3n del Evangelio (S.P.G.: Society for the Propagation of the Gospel) fundada en 1701 por Guillermo II, obra regia regular, que se servi\u00f3, a pesar de ello, durante doscientos a\u00f1os de misioneros daneses luteranos no ordenados episcopalmente para instaurar la Iglesia en la India.<\/p>\n<p>Budismo.-Las diversas formas de budismo comparten la \u00abdoctrina de la iluminaci\u00f3n\u00bb como v\u00ed\u00ada de conocimiento y salvaci\u00f3n, por la cual el fiel accede a la experiencia de lo divino liberado de antropomorfismos, en un proceso de permanente desprendimiento, forma de alcanzar la superaci\u00f3n del dolor y llegar al nirvana una vez vencido el deseo. El &#8216;ate\u00ed\u00adsmo&#8217; del budismo parece m\u00e1s bien obedecer al rechazo de toda objetivaci\u00f3n cognoscitiva de Dios que lo reduzca a lo intramundano, incluida la condici\u00f3n personal. Este ate\u00ed\u00adsmo no es ni agnosticismo ni negaci\u00f3n de la transcendencia de Dios, ya que incluye seg\u00fan el canon pali una renuncia expl\u00ed\u00adcita a la metaf\u00ed\u00adsica, y con ella a la theologia. De ah\u00ed\u00ad que la experiencia m\u00ed\u00adstica que alimenta (Mahayana: meditaci\u00f3n transcendental y zen) podr\u00ed\u00ada confundirse con el cese de la consciencia disuelta en la nada del nirvana, pero no es f\u00e1cil vaciar la experiencia de iluminaci\u00f3n y salvaci\u00f3n en el desnudo no-ser, en la nada. Si no es posible predicar atributos de Dios, tampoco lo es renunciar a la idea de Dios como realidad fundante y principio de la felicidad, t\u00e9rmino de la salvaci\u00f3n. El cristianismo puede tender hacia la convergencia con esta doctrina sobre Dios si toma encuenta la teolog\u00ed\u00ada negativa y el lenguaje simb\u00f3lico&#8217;. Para algunos autores es imposible un discurso del todo desmitologizador (P. Ricoeur&#8217;\u00c2\u00b0), pero aun as\u00ed\u00ad queda planteada la cuesti\u00f3n de la posibilidad de una revelaci\u00f3n de Dios que sea tal y la posibilidad del lenguaje per additionem de Dios basado en la analog\u00ed\u00ada. Lenguaje viable por ser Dios creador del mundo, lo cual impide una concepci\u00f3n del mismo como extra\u00f1amiento total de Dios.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el di\u00e1logo propiciado por el Vaticano II no puede ignorar el discurso acristiano sobre Dios, sin el cual ya no es posible una teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n que respete el principio de aculturaci\u00f3n (inculturatio) del n. 53 de la Catechesi tradendae (1979). Congresos y coloquios [Roma 1969: Simposio sobre la teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n; Nagpur, India, 1971: Conferencia teol\u00f3gica internacional sobre evangelizaci\u00f3n y di\u00e1logo en la India] han estudiado la participaci\u00f3n de los creyentes en la misi\u00f3n (AG, 11) en un mundo secularizado (GS, 92). En 1981 Juan Pablo II alentaba el e. interreligioso desde Manila\u00bb, e impulsaba la l\u00ed\u00adnea sostenida por el Secretariado para los no cristianos\u00bb, que en 1984 har\u00ed\u00ada una importante reflexi\u00f3n sobre los veinte a\u00f1os transcurridos entonces del impulso conciliar dado a este di\u00e1logo.<\/p>\n<p>3. DI\u00ed\u0081LOGO CRISTIANO-JUD\u00ed\u008dO Y CRISTIANO-ISL\u00ed\u0081MICO. La teolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n (y\/o de las religiones) ha venido a modificar la comprensi\u00f3n tradicional del axioma extra ecclesiam nulla salus de san Cipriano, modificaci\u00f3n de acuerdo con el cambio de perspectiva respecto al cl\u00e1sico tratado De vera religione. Este hab\u00ed\u00ada sido concebido desde el siglo XV a la Ilustraci\u00f3n de forma fundamentalmente apolog\u00e9tica religiosamente hablando antijud\u00ed\u00ada y antimusulmana por cat\u00f3licos (P. Charron, J.L Vives) y protestantes (F. de Plessis-Mornay), sin que faltaran intentos como el de k Llull (t 1316)&#8217;4 de un e. cristiano-isl\u00e1mico, fundado sobre los atributos divinos que el ejemplarismo neoplat\u00f3nico ve reflejados en las criaturas. Un e., por lo dem\u00e1s, no exento de fuerza apolog\u00e9tica, como lo muestran las obras pol\u00e9micas de Llull contra jud\u00ed\u00ados, gentiles y mahometanos. La convergencia de las religiones en el punto de partida, al definir la esencia divina por el reflejo de sus atributos en las criaturas constituye v\u00ed\u00ada de ascenso y descenso que permite el &#8216;libro de las criaturas&#8217; (R. Sibiuda: t1436). L\u00f3gicamente el antitrinitarismo jud\u00ed\u00ado e isl\u00e1mico condicion\u00f3 fuertemente el di\u00e1logo interreligioso. Para el primero: 1) la comprensi\u00f3n antiidol\u00e1trica de la transcendencia divina, que excluye toda mundanizaci\u00f3n de Dios; y 2) su unicidad, fundamento de su universal soberan\u00ed\u00ada. Para el islam: 1) la unicidad de Dios, que no admite generaci\u00f3n y comercio intradivino sospechoso de polite\u00ed\u00adsmo; y 2) la incomplecci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, que, como la de Mois\u00e9s, s\u00f3lo queda sellada en Mahoma.<\/p>\n<p>Di\u00e1logo teol\u00f3gico con el Juda\u00ed\u00adsmo. El antitrinitarismo jud\u00ed\u00ado pretende excluir todo antroporfismo y polite\u00ed\u00adsmo en Dios. El juda\u00ed\u00adsmo ha desarrollado una doctrina personalizante de la Ley y de la Sabidur\u00ed\u00ada en cuanto mediaciones de la acci\u00f3n ad extra de Dios, reveladora y gubernativa. Sin ella no es posible explicar elaboraciones filos\u00f3ficas como la de Fil\u00f3n sobre el Logos. El bloqueo del di\u00e1logo cristiano-jud\u00ed\u00ado sobre la Trinidad est\u00e1 causado por la teolog\u00ed\u00ada de la Ley, cuyo contenido incluye como primera condici\u00f3n la transcendente unicidad de Dios y la prohibici\u00f3n de la idolatr\u00ed\u00ada, el m\u00e1s grave pecado (Ex 20,4; Dt 4,15-19)15. Se aclara as\u00ed\u00ad la falta de desarrollo de una teolog\u00ed\u00ada hebrea pareja a la teolog\u00ed\u00ada cristiana, igual que la amplia negativa a un di\u00e1logo de este g\u00e9nero, que obligar\u00ed\u00ada a utilizar los conceptos teol\u00f3gicos desarrollados por la teolog\u00ed\u00ada cristiana. Esta carencia teol\u00f3gica s\u00f3lo mitigada en algunas de las figuras hist\u00f3ricas del pensamiento jud\u00ed\u00ado, como Maim\u00f3nides, que con todo s\u00f3lo acepta la predicaci\u00f3n negativa sobre Dios y la que permiten los atributos de acci\u00f3n, aunque ensaya una interpretaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del tetragrama (Jhwh). Ni siquiera en los pensadores modernos se rompe esta tradici\u00f3n (F. Rosenzweig, E. Levinas, G. Scholem, A. Heschel), centrados en la cuesti\u00f3n de la revelaci\u00f3n por la palabra, punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada de la Toril&#8217;. De ah\u00ed\u00ad que s\u00f3lo de forma indirecta se pueda llegar al fondo teol\u00f3gico del di\u00e1logo cristiano-jud\u00ed\u00ado: a trav\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada de la Escritura, plante\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n de su contenido, que la fe cristiana ve en Cristo.<\/p>\n<p>Para el juda\u00ed\u00adsmo una lectura exclusivamente tipol\u00f3gica de las Escrituras vaciar\u00ed\u00ada de contenido religioso su realidad (F. Heer), pero tambi\u00e9n para los cristianos la ca\u00ed\u00adda en el puro alegorismo tampoco har\u00ed\u00ada justicia a la historicidad de la revelaci\u00f3n, y por eso mismo impedir\u00ed\u00ada una percepci\u00f3n ajustada a la misma de la mediaci\u00f3n temporal del misterio trinitario. Esta historicidad es la que permite a los cristianos tener en cuenta la unidad de la revelaci\u00f3n, su culminaci\u00f3n en Cristo y ver en el NT la clave cristol\u00f3gica del sentido global de las Escrituras. Del equilibrio hermen\u00e9utico entre sentido literal y tipol\u00f3gico se obtiene la imagen del \u00fanico Dios, que por el Esp\u00ed\u00adritu ha inspirado los dos testamentos. Para el jud\u00ed\u00ado la cristolog\u00ed\u00ada encierra serias dificultades, ya que ve en ella la proyecci\u00f3n sobre Dios de elementos antropom\u00f3ficos como la generaci\u00f3n y la filiaci\u00f3n, legitimada por el uso de la analog\u00ed\u00ada, aunque las modernas aproximaciones al trasfondo jud\u00ed\u00ado del t\u00ed\u00adtulo &#8216;Hijo de Dios&#8217; permiten una convergencia en la apreciaci\u00f3n de ciertos aspectos de la misi\u00f3n reveladora y prof\u00e9tica de Cristo. Aparte de la objetivaci\u00f3n del Dios transcendente en Jes\u00fas, resulta muy problem\u00e1tica para la fe israelita la intelecci\u00f3n de la humanaci\u00f3n del Hijo eterno destinado a una k\u00e9nosis redentora irreconciliable con la santidad de Dios (cf. Dt 21,23; G\u00e1l 3,13; texto \u00abcarne de pecado\u00bb). Los cantos isaianos del Siervo propician la idea de un misterioso mesianismo redentor, al que se halla asociado el sufrimiento del pueblo de Israel cruelmente entregado al exterminio, a la shoah, susceptible de interpretaci\u00f3n sacrificial desde el cristianismo. Este \u00absufrimiento vicario\u00bb sirve a la comprensi\u00f3n desde el AT de la soteriolog\u00ed\u00ada cristiana, aunque nunca signifique sancionar teol\u00f3gicamente un supuesto sufrimiento divino. Tampoco parece reconciliable con el cristianismo un teopatismo -al que son sensibles corrientes de la teolog\u00ed\u00ada protestante\u00bb-que no vea el \u00abdolor de Dios\u00bb en su lugar propio: la humanidad del Hijo.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo cristiano-jud\u00ed\u00ado&#8217;, mediatizado por la historia de unas relaciones hist\u00f3ricamente traum\u00e1ticas, se ha visto impulsado despu\u00e9s del genocidio del nazismo. El Vaticano 11 (NA, 4) impuls\u00f3 la renovaci\u00f3n de la percepci\u00f3n cristiana de la raz\u00f3n isaraelita del cristianismo (elecci\u00f3n irrevocable de Israel: Rom 9-11), a la que han contribuido declaraciones de la Iglesia cat\u00f3lica, del Consejo Ecum\u00e9nico y de los diversos organismos cristiano-jud\u00ed\u00ados. Entre ellas cabe destacar las directrices vaticanas, orientadoras del di\u00e1logo teol\u00f3gico. Si el prejuicio cristiano antijud\u00ed\u00ado exig\u00ed\u00ada revisi\u00f3n, tambi\u00e9n la exige el prejuicio jud\u00ed\u00ado anticristiano. La postura jud\u00ed\u00ada de vincular la imagen del Dios de la alianza a la \u00abpromesa de la tierra\u00bb no puede legitimar para los cristianos la sanci\u00f3n de opciones pol\u00ed\u00adticas, sin dejar de afirmar que cabe incluso dentro de la lectura religiosa del AT cristianamente le\u00ed\u00addo el derecho de Israel a su organizaci\u00f3n territorial pol\u00ed\u00adtica. Sin embargo, la imagen de Dios no puede verse abocada a una interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica pol\u00ed\u00adticamente mediatizada de la fidelidad de Dios a sus promesas, cerrada a la consumaci\u00f3n escatologica de la fidelidad de Dios a la promesa.<\/p>\n<p>Di\u00e1logo con el Islam. El Vaticano II expres\u00f3 su aprecio por el Islam en NA, n.3, pero es dificil fundar en ello su inclusi\u00f3n en el proyecto hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfico divino por la sola referencia al padre com\u00fan Abrah\u00e1n (cf. LG, 16). El concilio dice que los musulmanes son destinatarios tambi\u00e9n de la salvaci\u00f3n divina, distingui\u00e9ndolos de los jud\u00ed\u00ados por cuanto a \u00e9stos les fueron confiadas las \u00abalianzas y promesas\u00bb que miran a Cristo. Hay que distinguir la legitimidad sociol\u00f3gica del Islam de la teol\u00f3gica, insuficiente y relativizada por la fe en Cristo. La cristolog\u00ed\u00ada es la cuesti\u00f3n doctrinal que limita el di\u00e1logo cristiano-isl\u00e1mico20, necesario y fructuoso en muchos campos, pero no integrable en un supuesto, \u00abcristianismo an\u00f3nimo\u00bb (A.A. Roest Crollius).<\/p>\n<p>D\u00e9cadas atr\u00e1s H.J. Schoeps sostuvo que el Islam ha prolongado la cristolog\u00ed\u00ada semita de fondo nestoriano que la ortodoxia cristiana rechaz\u00f3. Tesis en parte corroborada por Scheld, que insiste en la necesidad de interpretar la imagen de Cristo que se desprenden del Cor\u00e1n con la cristolog\u00ed\u00ada semita. Justo en el rechazo de su asimilaci\u00f3n a Dios (Nicea), Hijo eterno consustancial al Padre se delimitan las oposiciones de dos conceptos irreductibles en alto grado de Dios. El Islam ve amenazado el monote\u00ed\u00adsmo por la concepci\u00f3n cristiana de Dios, mientras rechaza la que cree ser una idea antropom\u00f3rfica de la Divinidad. Cultiva, en cambio, fiel a la Escol\u00e1stica isl\u00e1mica, la teolog\u00ed\u00ada natural y la predicaci\u00f3n de atributos de la esencia divina. No cree posible una teolog\u00ed\u00ada sobrenatural en el sentido cristiano, en cuanto busca la inteligencia de la vida intradivina. Rechaza la aplicaci\u00f3n a Dios de la &#8216;generaci\u00f3n&#8217; y toda especulaci\u00f3n sobre el Logos y el Esp\u00ed\u00adritu como personas divinas, porque ello representar\u00ed\u00ada la quiebra de la unidad en Dios. S\u00f3lo los atributos divinos (y la multiplicidad de nombres) que definen a Dios como Juez misericordioso y compasivo, se\u00f1or de la creaci\u00f3n y de la historia, dan cauce a la especulaci\u00f3n teol\u00f3gica (el kaldm) sobre la simplicidad divina y su acci\u00f3n: sobre el designio de gracia y perd\u00f3n, acorde con la esencia de Dios, que el libro sagrado aplica a los creyentes. M\u00e1s all\u00e1 de la protolog\u00ed\u00ada (Todopoderoso: cf. creaci\u00f3n) y escatolog\u00ed\u00ada (Juez justo y misericordioso), Dios queda oculto en su misterio.<\/p>\n<p>El Cor\u00e1n, cuya preexistencia en Dios lo hace objeto de revelaci\u00f3n e intangible en su objetiva realidad literaria, revela la voluntad divina, que el hombre ha de acatar en sumisi\u00f3n obediente a la palabra sagrada (islam). Discusi\u00f3n paralela al debate antiher\u00e9tico intracristiano sobre generaci\u00f3n y creaci\u00f3n del Verbo es la discusi\u00f3n de los mutekallemim sobre si el Cor\u00e1n es creado o increado. Unica objetivaci\u00f3n de Dios entregada al hombre, hace del Islam en propiedad \u00abla religi\u00f3n del Libro\u00bb, como no lo pueden ser ni el juda\u00ed\u00adsmo, ni de ning\u00fan modo el cristianismo. S\u00f3lo la teolog\u00ed\u00ada rab\u00ed\u00adnica de la Ley se aproxima a la teolog\u00ed\u00ada cor\u00e1nica. Juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo son &#8216;religiones (sociedades) del libro&#8217; s\u00f3lo en sentido derivado, ya que en una y otra la revelaci\u00f3n se da por \u00abpalabras y obras\u00bb (cf. DV, 2) del acontecer hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico del que da testimonio el texto sagrado. En el cristianismo ese acontecer se objetiva en la persona de Cristo, contenido y medio de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mahoma probablemente conoci\u00f3 la cristolog\u00ed\u00ada monofisita nestoriana, de la que extrajo una imagen de Jes\u00fas que no despoj\u00f3 de su misi\u00f3n prof\u00e9tica ni de una singular relaci\u00f3n con Dios. El Islam que ha conservado singular devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada virgen, rechaz\u00f3 una concepci\u00f3n trinitaria que posiblemente la inclu\u00ed\u00ada en el misterio intradivino. \u00bfContribuy\u00f3 esta imagen deformada de la Trinidad al rechazo de una predicaci\u00f3n aparentemente &#8216;antropom\u00f3rfica de Dios? La proximidad, por otra parte, de la doctrina isl\u00e1mica al docetismo se manifiesta en el horror al padecimiento divino que el cristianismo confiesa. El Cor\u00e1n ve la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas como liberaci\u00f3n de la muerte en cruz, s\u00f3lo aparentemente padecida por \u00e9l (supra 4, 57).<\/p>\n<p>II. La fe en la Trinidad y las Confesiones cristianas<br \/>\n1. TRINIDAD Y CONFESIONES CRISTIANAS. Oriente y Occidente. Las iglesias cristianas comparten la fe en la Trinidad, aunque en la historia del dogma y de la teolog\u00ed\u00ada haya constituido dificultad, y haya sido necesario apelar a los credos trinitarios y a los anatematismos conciliares (Nicea, Constantinopla, Arrianismo) como defensa contra la herej\u00ed\u00ada. Fe com\u00fan a Oriente y Occidente, bizantinos y occidentales han tenido un motivo para la desuni\u00f3n por causa del Filioque, problema en gran medida superado siempre que la exclusi\u00f3n de la formulaci\u00f3n de fe (\u00abqui ex Patre Filioque procedit&#8217;) no se sustraiga a la intenci\u00f3n dogm\u00e1tica de los concilios de Ly\u00f3n (DS 850) y de Florencia (DS 1300): la mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu, condici\u00f3n de la &#8216;identidad paterno-filial&#8217; de procedencia y misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, coespirado por el Padre y el Hijo. En la mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la espiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu queda afirmada la misma consustancialidad divina del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu con el Padre (sustancia, naturaleza). Salvada esta intencionalidad dogm\u00e1tica no hay dificultad para la formulaci\u00f3n bizantina, aunque la fe cat\u00f3lica considere obligada la fidelidad a la tradici\u00f3n occidental. Algunas corrientes teol\u00f3gicas proponen hoy la supresi\u00f3n del Filioque bajo las condiciones dichas. Sin embargo, la Reforma sigui\u00f3 fiel a la tradici\u00f3n occidental, a pesar de las conversaciones entre te\u00f3logos evang\u00e9licos y los del patriarca de Constantinopla Jerem\u00ed\u00adas II (1573-1581), que mantuvieron a la impugnaci\u00f3n de san Agust\u00ed\u00adn, por Focio y san Gregorio Palamas (palamismo). Tras la ruptura de los veterocat\u00f3licos con Roma, despu\u00e9s del Vaticano 1, la aproximaci\u00f3n de los primeros a los bizantinos les llev\u00f3 a rechazar por ileg\u00ed\u00adtima la introducci\u00f3n occidental del Filioque en las \u00abconferencias de la uni\u00f3n\u00bb de Bonn (1874-1875). Tampoco faltaron a finales del pasado siglo acercamientos de ortodoxos a la intenci\u00f3n dogm\u00e1tica de los occidentales (B. Bolotov ).<\/p>\n<p>La Reforma. Todos los textos confesionales surgidos de la Reforma mantienen fidelidad a la tradici\u00f3n trinitaria de la Iglesia antigua: la esencia divina consustancial y coeterna de las tres personas distintas en la unidad del Dios \u00fanico. Los escritos confesionales luteranos ( Conf. Aug. I; cf. Apologia 1 [&#8216; una essentia divina, individua, etc., et tamen tres sint distinctae personae eiusdem essentiae divinae et coetarna\u00e9]; Epitome FC I), cuya cristolog\u00ed\u00ada y soteriolog\u00ed\u00ada descansa sobre la divinidad que sustenta la obra redentora del Hijo (Art. Esmal., sec.pars [&#8216;de articulis qui officium et opus Jesu Christi sive redemptionem nostram concernunt], ambas irreconciliables con las de los herejes antitrinitarios del ala izquierda de la Reforma, excluidos en la Form.Conc. (art. XII). Entre ellos se dieron los errores Schwencofeldianorum (de Gaspar v. Schwenkfeld, t l561),que hacen de la humanidad de Cristo, en virtud de su exaltaci\u00f3n, instrumento por igual del Padre y del Logos (&#8216; in gradu et essentiae&#8217;); los errores de un nuevo arrianismo antitrinitario, que rechaza la fe de la Conf. Aug. y su Apologia, los Art. Esmal. y los catecismos de Lutero. Fe id\u00e9ntica en Dios es la expresada por la tradici\u00f3n reformada en el Catee. Heidelberg (1563), que en la pregunta 23 (seg. part.) recita el Apostolicum. Esta fe trinitaria es aclarada despu\u00e9s dedicando a cada persona algunas preguntas: Padre (26-28), Hijo (29-52), Esp\u00ed\u00adritu (53-64) y adscribiendo en ellas a cada persona el opus creationis et redemptionis (apropiaciones). La Conf. Helv. Post. (1566) y la Conf. Westminster (1647) -a la que se remitir\u00ed\u00adan hist\u00f3ricamente corrientes presbiterianas de Europea y America- recogen la fe en la Unidad y Trinidad de Dios (CHP: cap. 3; CW: c. 2). Ambas confesiones insisten en la divinidad de Cristo poniendo gran \u00e9nfasis en su funcionalidad soteriol\u00f3gica. Es de importancia notar que el acceso a la naturaleza de la fe es la Escritura, cuyos arts. llevan el prius en las confesiones reformadas. Siguen en ello el orden establecido por la confesi\u00f3n hugonote o Gallicana (1559), soteriol\u00f3gicamente motivadas, que ven en la palabra de la Escritura el acceso al misterio divino, de acuerdo con el articulus stantis et cadentis ecclesiae de la Reforma: la justificaci\u00f3n por la sola fe. Es el planteamiento de Calvino (Inst., ed. 1559: lib. I, cap. VI), seguido tambi\u00e9n por los presbiterianos de Escocia (Conf. Scotica, 1560).<\/p>\n<p>Dogm\u00e1ticamente trinitario es tambi\u00e9n el anglicanismo, que ensay\u00f3 una via media entre Roma y el evangelismo, protestando fidelidad al catolicismo de la Iglesia antigua. El primero de los Treinta y Nueve art\u00ed\u00adculos (1561\/ 1562) afirma la unidad de Dios en la Trinidad de personas (&#8216;in unitate hujus divinae naturae tres sunt personae, ejusdem essentiae, potentiae, ac aeternitatis&#8217;). En esta fe se mantiene el metodismo, que terminar\u00ed\u00ada por disociarse del anglicanismo y constituir una nueva iglesia. Anglicanos, calvinistas y luteranos rechazan las tendencias m\u00ed\u00adstico-pante\u00ed\u00adstas de algunos anabaptistas del s. XVI (J. Campanus) y el antitrinitarismo y subordinacionismo unitarista, promovidos por ciertas corrientes reformadas de enraizamiento entre italianos (F. Sozzini), polacos (P. Gonesius, G. Pauli) y algunos heterodoxos espa\u00f1oles (M. Servet, Juan de Vald\u00e9s). El siglo XVII ingl\u00e9s dar\u00ed\u00ada paso a modalidades diversas de de\u00ed\u00adsmo, que influyeron sobre el ala baja del anglicanismo (latitudinarios) y segmentos ilustrados del protestantismo pietista. El protestantismo resisti\u00f3 al unitarismo confesional y al subordinacionismo hasta el surgimiento de los amplios movimientos sectarios, nacidos el siglo pasado del movimiento reformado, particularmente los de la emigraci\u00f3n presbiteriana a Am\u00e9rica del Norte (mormones, testigos de Jehov\u00e1, etc.). Trinitarias se declaran en general las iglesias evang\u00e9licas ( y\/o evangelistas) de tradici\u00f3n presbiteriana, bautista y menonita de origen holand\u00e9s (Meno Simons), herederas del movimiento anabaptista del s. XVI; igual que las iglesias pentecostales, las asambleas de hermanos, las iglesias adventistas y algunas independientes.<\/p>\n<p>2. EL CONSEJO ECUMENICO DE LAS IGLESIAS Y LA FE EN LA TRINIDAD. La fundaci\u00f3n del CEI en la asamblea de 1948 no tuvo como objetivo la constituci\u00f3n de una \u00absuperiglesia\u00bb, que disolviera la dogm\u00e1tica, liturgia o disciplina de las iglesias miembros; todas deb\u00ed\u00adan conservar su identidad propia. Sin embargo, el deseo de frenar la asociaci\u00f3n de agrupaciones paracristianas decidi\u00f3 al CEI a limitar la pertenencia a aquellas &#8216; iglesias que reconocen a Jesucristo como Dios y Salvador (Declaraci\u00f3n de Toronto [1950], Introd., n. 1). Distingu\u00ed\u00ada \u00e9sta entre Iglesia de Jesucristo ( Una Sancta) y las iglesias hist\u00f3ricas en las que se hace presente (n.3). El Vaticano II asumi\u00f3 en parte esta idea (UR, 4). La asamblea de Fe y Constituci\u00f3n en Evanston (1954), siguiendo a la de Lund (1952) [cf. II, n.13] dejar\u00ed\u00ada suficientemente clara esta idea: la eclesialidad est\u00e1 indisolublemente vinculada a la simb\u00f3lica trinitaria: \u00ab&#8230;la comuni\u00f3n (koinon\u00ed\u00ada) que tienen los miembros d ela Iglesia no es simplemente compa\u00f1erismo humano; es la comuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo Jesucristo, a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Informe I, n.8). As\u00ed\u00ad lo daba a entender el pream. de la Relaci\u00f3n final de la la Conferencia mundial (Lausana 1927): &#8216;&#8230; unidos en la com\u00fan confesi\u00f3n de fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, nuestro Se\u00f1or y Salvador, creyendo que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 con nosotros&#8217;). Desde entonces FC ha buscado una explanaci\u00f3n actualizada del Niceno-Constantinopolitano que pasa por la asamblea de Nueva Delhi (1961) y llega hasta el texto propuesto en Stavanger (Noruega, 1985). FC ve en la fe trinitaria la salvaguardia de la eclesialidad de las comunidades cristianas, al considerar obligada la referencia a los credos de la &#8216;santa Iglesia cat\u00f3lica&#8217; (Toronto, n.11).<\/p>\n<p>Igualmente, el rec\u00ed\u00adproco reconocimiento del bautismo exige su administraci\u00f3n en el nombre de la Trinidad, condici\u00f3n necesaria dentro de la pluralidad lit\u00fargica, tal se ve en los acuerdos sobre la tr\u00ed\u00adada sacramental BEM: Bautismo, Eucarist\u00ed\u00ada y Ministerio, afrontada en las relaciones de Accra (Ghana 1974), Loccum (Alemania 1977) y Lima (Per\u00fa 1982). Todo ello no implica, sin embargo, que \u00e9ste sea el \u00fanico requisito que unas iglesias puedan pedir de otras para su reconocimiento como tales (Toronto, n.11).<\/p>\n<p>[ -> Absoluto; agnosticismo; Agust\u00ed\u00adn, san; Analog\u00ed\u00ada; Anglicanismo; Arrianismo; Atanasio, san y Alejandrinos; Ate\u00ed\u00adsmo; Atributos; Bautismo; Budismo; Comuni\u00f3n; Concilios; Conocimiento; Creaci\u00f3n; Credos Trinitarios; Escatolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Filioque; Filosofia; Gracia; Idolatr\u00ed\u00ada; Iglesia; Isl\u00e1m; Hegelianismo; Hijo; Indu\u00ed\u00adsmo; Historia; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Kant; Lenguaje; Logos; Materialismo; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Modernismo; Monote\u00ed\u00adsmo; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Pante\u00ed\u00adsmo; Personas divinas; Polite\u00ed\u00adsmo; Rahner, K; Reforma; Religi\u00f3n, religiones; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teodicea; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Te\u00ed\u00adsmo; Transcendencia; Trinidad; Unidad; Vaticano II; Verbo.]<br \/>\nAdolfo Gonz\u00e1lez Montes<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El significado del ecumenismo queda bien expresado en la descripci\u00f3n que hace el concilio Vaticano II del movimiento ecum\u00e9nico: \u00abPor \u00abmovimiento ecum\u00e9nico\u00bb se entienden las actividades e iniciativas que se emprenden y organizan para fomento de la unidad de los cristianos, seg\u00fan las diversas necesidades de la Iglesia y las diversas circunstancias temporales&#8230;,\u00bb (UR 4). El t\u00e9rmino ecumenismo se deriva de la palabra griega oikom\u00e9ne, que quiere decir la tierra entera habitada, y que se usa a veces para describir los esfuerzos dirigidos a promover la armon\u00ed\u00ada entre los representantes de todas las diversas religiones e incluso entre todos los pueblos. Esta voz es la que utiliza el decreto sobre el ecumenismo del concilio Vaticano II, restringiendo su significado al tema del restablecimiento de la unidad (Unitatis redintegratio) entre los cristianos.<\/p>\n<p>Se dice generalmente que el movimiento ecum\u00e9nico contempor\u00e1neo comienza con la Conferencia misionera mundial celebrada en Edimburgo (Escocia) en 1910. Esta conferencia se debi\u00f3 principalmente a la intensificaci\u00f3n de la actividad misionera de los protestantes en el siglo XIX por \u00ed\u0081frica, Asia y Ocean\u00ed\u00ada. La experiencia de llevar consigo sus divisiones a los pueblos a los que intentaban presentar a Cristo llev\u00f3 a estos misioneros a comprender de forma viva el esc\u00e1ndalo de la divisi\u00f3n cristiana y el modo en que \u00e9sta es un obst\u00e1culo para la misi\u00f3n de  la Iglesia. La conferencia de Edimburgo dio origen a la fundaci\u00f3n del Consejo misionero mundial y contribuy\u00f3 adem\u00e1s a la erecci\u00f3n de otras dos organizaciones dedicadas a promover la unidad de los cristianos: el movimiento Vida y Trabajo (Estocolmo 1925) para fomentar la colaboraci\u00f3n de los cristianos en la obra de justicia y de paz, y el movimiento Fe y Constituci\u00f3n (Lausana 1927), que buscaba la unidad de la doctrina y de la estructura de la Iglesia. Estas diversas formas de estimular la unidad de los cristianos siguieron adelante hasta que todos estos movimientos se unieron para formar el Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias, fundado en Amsterdam en 1948.<\/p>\n<p>Por parte de los ortodoxos, el patriarca ecum\u00e9nico de Constantinopla promovi\u00f3 activamente el acercamiento cristiano a trav\u00e9s de cartas enc\u00ed\u00adclicas desde comienzos del siglo XX. Los ortodoxos participaron en muchas de las discusiones que dieron origen a la fundaci\u00f3n del Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias; desde 1961 la mayor parte de las Iglesias ortodoxas son miembros del mismo.<\/p>\n<p>Desde los tiempos de Le\u00f3n XIII, la  Iglesia cat\u00f3lica romana mostr\u00f3 su inter\u00e9s por la unidad de los cristianos a trav\u00e9s de las cartas papales (Satis cognitum, de Le\u00f3n XIII, en 1896; Mortalium animos, de p\u00ed\u00ado XI, en 1928; Ad Petri cathedram, de Juan XXIII, en 1959), de conversaciones bilaterales con los anglicanos, bajo la gu\u00ed\u00ada del Padre Portal (1855-1926) y de lord Halifax (18391934), y del ecumenismo espiritual estimulado por el movimiento Una Sancta en Alemania y por Paul Couturier (1881-1953) en Francia. No obstante, la actitud cat\u00f3lica era de prudencia, permitiendo la participaci\u00f3n solamente a unos pocos observadores atentamente seleccionados. Por este motivo se puede decir que el concilio Vaticano II marc\u00f3 un giro ecum\u00e9nico en la Iglesia cat\u00f3lica, en cuanto que estimul\u00f3 a todos los cat\u00f3licos a participar en el movimiento ecum\u00e9nico. El decreto sobre el ecumenismo, Unitatis redintegratio, se public\u00f3 el 21 de noviembre de 1964, el mismo d\u00ed\u00ada de la Lumen gentium. La fundaci\u00f3n del Secretariado (desde 1989, Consejo) para la promoci\u00f3n de la unidad de los cristianos no solamente ha promovido una sensibilidad ecum\u00e9nica en la redacci\u00f3n de todos los documentos del concilio Vaticano II, sino que ha dirigido la realizaci\u00f3n del compromiso cat\u00f3lico en el ecumenismo desde la clausura del concilio.<\/p>\n<p>Dos factores indicativos tienen una  importancia primaria para la manera en que la Iglesia cat\u00f3lica se refiere al ecumenismo, gracias al concilio Vaticano II. El primero es un factor teol\u00f3gico : la unidad de la Iglesia universal se comprende como comuni\u00f3n de Iglesias locales, cada una de las cuales profesa la misma fe, celebra los mismos sacramentos y comparte la misma vida seg\u00fan la estr\u00factura que se le transmiti\u00f3 a lo largo de las \u00e9pocas desde el tiempo de los ap\u00f3stoles. Dentro de este marco eclesiol\u00f3gico general, el movimiento ecum\u00e9nico representa un crecimiento desde una comuni\u00f3n imperfecta hasta una comuni\u00f3n plena, que no debe confundirse con la uniformidad, sino que deja amplio espacio para la diversidad cat\u00f3lica leg\u00ed\u00adtima. El segundo factor es que las comunidades cristianas divididas comparten ya muchas cosas en com\u00fan. En efecto, se reconoce que las Iglesias y las comunidades eclesiales que no est\u00e1n en plena comuni\u00f3n con el obispo de Roma poseen, sin embargo, en diversos grados, algunos de los elementos esenciales que constituyen la Iglesia (Iglesias 1, Hay, por tanto, diversos grados en la comuni\u00f3n que ya existe entre la Iglesia cat\u00f3lica y las otras Iglesias y comunidades eclesiales. La finalidad del movimiento ecum\u00e9nico es trabajar sobre la comuni\u00f3n ya existente para llegar a la plenitud de comuni\u00f3n en la fe. en los sacramentos y &#8211; en la estructura, que es la unidad querida por Cristo en la Iglesia. Dado que las divisiones cristianas implican toda una serie de factores, el ecumenismo es una tarea multidimensional. Parte de esta tarea es el ecumenismo espiritual, es decir, la oraci\u00f3n por el don de la unidad y por la gracia de la renovaci\u00f3n, para que todos los cristianos sean m\u00e1s fieles a su llamada com\u00fan a la santidad. Ejemplos de esta forma de ecumenismo son el octavario anual de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos (18-25 enero) y otras muchas formas de colaboraci\u00f3n en la oraci\u00f3n a nivel regional y local. El ecumenismo doctrinal se presenta principalmente bajo la forma de di\u00e1logos teol\u00f3gicos, tanto bilaterales como multilaterales, a nivel internacional, nacional, regional o local. El ecumenismo doctrinal ha obtenido grandes logros en la superaci\u00f3n de muchas falsas impresiones, en la aclaraci\u00f3n de la extensi\u00f3n de la unidad y en el establecimiento de los puntos reales de diferencia (Di\u00e1logo ecum\u00e9nico). Tambi\u00e9n  se puede hablar de un ecumenismo pastoral, que tiene lugar cuando los pastores de algunas comunidades divididas colaboran en la atenci\u00f3n pastoral a sus fieles, especialmente en casos como la atenci\u00f3n a los esposos y a las familias de matrimonios mixtos. Finalmente, el testimonio com\u00fan por la paz, la justicia y la integridad de la creaci\u00f3n parece ser un camino importante en el que los cristianos tienen la posibilidad de actuar juntos, a pesar de sus divisiones.<\/p>\n<p> W Henn<\/p>\n<p> Bibl.: y Congar, Aspectos del ecumenismo,  Estela, Barcelona 1965; G. Thils, Historia doctrinal del movimiento ecum\u00e9nico, Rialp, Madrid 1965; J S\u00e1nchez Vaquero, Ecumenismo, Salamanca 1979. J Bosch, Para comprender el ecumenismo, Verbo Divino, Estella 1993; J E. Vercruysse, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Aspectos lit\u00fargicos del ecumenismo: 1. Cristo, centro de unidad; 2. Un solo misterio celebrado; 3. En las iglesias divididas; 4. Confesiones de la fe; 5. \u00abLugar. teol\u00f3gico\u00bb &#8211; II. Problemas en discusi\u00f3n: 1. Concepto de iglesia; 2. Ministerios ordenados; 3. Sacramentos &#8211; III. Desarrollos recientes: 1. Palabra y sacramento; 2. Memorial; 3. Eucarist\u00ed\u00ada; 4. Para el crecimiento cristiano &#8211; IV. Disposiciones actuales: 1. El bautismo; 2. La eucarist\u00ed\u00ada: a) Comuni\u00f3n cerrada, b) Comuni\u00f3n abierta, c) Plena intercomuni\u00f3n, d) Posici\u00f3n cat\u00f3lica actual; 3. Los matrimonios mixtos: a) Aspectos generales, b) Promesas, c) Forma can\u00f3nica, d) Forma lit\u00fargica, e) Los testigos, J.) Indicaciones pastorales; 4. Enfermedad y muerte: a) Enfermedad, b) Unci\u00f3n de los enfermos, c) Exequias; 5. Oraciones comunes: a) Forma de la celebraci\u00f3n, b) Lugar de la celebraci\u00f3n &#8211; V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se llama ecumenismo el complejo de los esfuerzos que los cristianos realizan, por impulso de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, con la oraci\u00f3n y con las obras, por acercarse a aquella plenitud de unidad que Jesucristo quiso para su iglesia. \u00abPor movimiento ecum\u00e9nico se entienden las actividades e iniciativas que, seg\u00fan las variadas necesidades de la iglesia y las caracter\u00ed\u00adsticas de la \u00e9poca, se suscitan y se ordenan a favorecer la unidad de los cristianos\u00bb (UR 4).<\/p>\n<p>La convergencia en la doctrina y en la comuni\u00f3n de vida se realiza a trav\u00e9s del di\u00e1logo. En el intercambio rec\u00ed\u00adproco los cristianos aprenden \u00aba progresar juntos en la partici-paci\u00f3n de la realidad del misterio de Cristo y de su iglesia; a partir de aqu\u00ed\u00ad podr\u00e1n descubrir convergencias entre sus diversos modos de afrontar el misterio revelado y de traducirlo en el pensamiento, en la vida, en el testimonio\u00bb<\/p>\n<p>I. Aspectos lit\u00fargicos del ecumenismo<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad nos ocuparemos del ecumenismo solamente en el sector particular de la&#8217; vida lit\u00fargica de la iglesia. En la -> liturgia, la iglesia prolonga en el tiempo y actualiza la redenci\u00f3n realizada por Cristo: en ella los hombres se insertan, mediante el -> bautismo, en el -> misterio pascual de Cristo, reciben el esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos, se convierten en adoradores del Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad; en la lectura de la Escritura y en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada se anuncia la palabra de salvaci\u00f3n y se representa la victoria pascual; en la asamblea lit\u00fargica se alaba al Padre por la salvaci\u00f3n que nos ha dado en Cristo. \u00abLa liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la iglesia, y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (SC 10).<\/p>\n<p>Estos elementos de la vida lit\u00fargica, en toda su plenitud, constituyen un bien de la iglesia cat\u00f3lica, en la cual subsiste la iglesia de Cristo(LG 8). Sin embargo, en diversa medida, se encuentran tambi\u00e9n fuera de los confines visibles de la iglesia cat\u00f3lica. \u00abLos hermanos separados de nosotros practican tambi\u00e9n no pocas acciones sagradas de la religi\u00f3n cristiana, las cuales, de distintos modos, seg\u00fan la diversa condici\u00f3n de cada iglesia o comunidad, pueden, sin duda, producir realmente la vida de gracia, y hay que considerarlas aptas para abrir el acceso a la comuni\u00f3n de la salvaci\u00f3n\u00bb (UR 3).<\/p>\n<p>1. CRISTO, CENTRO DE UNIDAD. El ecumenismo se funda en la unidad que existe entre los cristianos y Cristo. El es la fuente y el centro de toda unidad y comuni\u00f3n de los hombres y de las cosas. A todos los bautizados, Cristo les comunica su filiaci\u00f3n divina; es para ellos la cabeza y el mediador de la nueva alianza establecida en su sangre; es el que re\u00fane a los creyentes en su cuerpo, que es la iglesia. Todos los que creen en el nombre de Jes\u00fas, sea cual sea la iglesia o comunidad a que pertenezcan, \u00abjustificados en el bautismo por la fe, est\u00e1n incorporados a Cristo y, por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos, y los hijos de la iglesia cat\u00f3lica los reconocen con raz\u00f3n como hermanos en el Se\u00f1or\u00bb (UR 3).<\/p>\n<p>Por la fuerza del bautismo todos los cristianos, animados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, est\u00e1n capacitados para presentar al Padre el nuevo culto. De hecho, toda comunidad cristiana, cuando se re\u00fane en el nombre del Se\u00f1or, experimenta su presencia (Mat 18:20) y su gracia que salva. Cristo, sacramento primordial de salvaci\u00f3n, es accesible a todos. El culto y la adoraci\u00f3n de los bautizados est\u00e1n insertos en la oraci\u00f3n del \u00fanico mediador. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, que habita en loscreyentes y llena y gobierna a toda la iglesia, realiza esa admirable uni\u00f3n de los fieles y tan estrechamente une a todos en Cristo, que es el principio de la unidad de la iglesia. El es el que obra las distribuciones de gracias y ministerios, enriqueciendo a la iglesia de Jesucristo con variedad de dones para la perfecci\u00f3n consumada de los santos en orden a la obra del ministerio, a la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo (Efe 4:12)\u00bb (UR 2).<\/p>\n<p>2. UN SOLO MISTERIO CELEBRADO. En la liturgia de las iglesias se celebra el mismo e id\u00e9ntico acontecimiento de salvaci\u00f3n: Cristo Jes\u00fas. Para toda comunidad de la gran familia cristiana Cristo es la gran figura hist\u00f3rica, en la que el acontecimiento de la comunicaci\u00f3n absoluta de Dios est\u00e1 presente para los hombres en modo definitivo y universalmente eficaz. Cristo es el coraz\u00f3n del mundo, el centro de la adoraci\u00f3n filial, la fuente de toda gracia, el sacramento del encuentro con Dios. El designio salv\u00ed\u00adfico del Padre adquiere en Cristo una forma sensible, visible, p\u00fablica. Toda celebraci\u00f3n de los cristianos se refiere objetivamente al misterio \u00fanico de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo, representado en el memorial que ellos celebran. Es una sola historia de salvaci\u00f3n de hecho, un solo designio de gracia perseguido con sabidur\u00ed\u00ada y paciencia por el Se\u00f1or de los siglos.<\/p>\n<p>En el culto los bautizados proclaman las obras maravillosas de Dios, que los ha rescatado y los ha constituido estirpe elegida, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo de su propiedad (1Pe 2:9). \u00abEl culto cristiano celebra la poderosa acci\u00f3n de Dios en Jesucristo y nos lleva a la comuni\u00f3n con \u00e9l. Cualquier forma que \u00e9ste asuma, su realidad depende de la presencia de Cristo en \u00e9l, en la palabra le\u00ed\u00adda y recitada y en los sacramentos. Jesucristo es el centro y, a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es \u00e9l quien nos capacita para el verdadero culto\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Liturgia y ecumenismo convergen en un \u00fanico centro. La divisi\u00f3n en que se encuentran las iglesias no se refiere a su relaci\u00f3n con Cristo, sino a la relaci\u00f3n horizontal de los cristianos entre s\u00ed\u00ad: son hermanos \u00abentre s\u00ed\u00ad preparados\u00bb (UR 1). Cristo sigue .siendo siempre la fuente de salvaci\u00f3n y el principio de unidad.<\/p>\n<p>En el culto la unidad existente es afirmada por el puesto importante que las iglesias atribuyen a la palabra de Dios. La Sagrada Escritura es el lugar en que los cristianos encuentran a Cristo, conocen la voluntad salv\u00ed\u00adfica del Padre, experimentan la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu santo, que los introduce progresivamente en la \u00abverdad plena\u00bb (Jua 16:13). Anunciada en la comunidad cristiana, la palabra de Dios es escuchada como regla suprema de la fe, voz del Esp\u00ed\u00adritu Santo: en ella \u00abel Padre que est\u00e1 en los cielos sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Y es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente l\u00ed\u00admpida y perenne de vida espiritual\u00bb (DV 21). El evangelio es \u00abpoder de Dios para la salvaci\u00f3n de todo el que cree\u00bb (Rom 1:16). A la Escritura la iglesia le presta su palabra interpretativa, mediante la cual, con la predicaci\u00f3n, la actualiza y la hace plenamente adecuada a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de los hombres de una determinada \u00e9poca. La predicaci\u00f3n durante el culto, y en particular la -> homil\u00ed\u00ada, normalmente versa sobre la palabra de Dios que en el mismo se proclama.<\/p>\n<p>3. EN LAS IGLESIAS DIVIDIDAS. La iglesia, insertada en su cabeza, llena del Esp\u00ed\u00adritu Santo y dotada de medios aptos para la uni\u00f3n visible y social, ha sido constituida \u00absacramento visible de la unidad salv\u00ed\u00adfica\u00bb (LG 9). A ella se le ha encomendado la tarea de regenerar al g\u00e9nero humano y de reunirlo todo \u00e9l en Cristo.<\/p>\n<p>La iglesia cat\u00f3lica refleja de modo concreto y fiel la estructura sacramental querida por Cristo para su iglesia: \u00abUnicamente por medio de la iglesia cat\u00f3lica de Cristo, que es el instrumento general de salvaci\u00f3n, puede alcanzarse la total plenitud de los medios de salvaci\u00f3n\u00bb (UR 3). Las otras iglesias hist\u00f3ricas, en cuanto fundadas en Cristo y en cuanto que viven en comuni\u00f3n con \u00e9l, proporcionalmente a su capacidad expresiva de la sacramentalidad eclesial, \u00abde ninguna manera est\u00e1n desprovistas de sentido y valor en el misterio de la salvaci\u00f3n. Porque el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo no reh\u00fasa servirse de ellas como medios de salvaci\u00f3n, cuya virtud deriva de la misma plenitud de gracia y de verdad que fue confiada a la iglesia cat\u00f3lica\u00bb (UR 3).<\/p>\n<p>El cabeza \u00fanica y mediador salva por medio de las diversas comunidades de culto y los medios salv\u00ed\u00adficos que toda iglesia pone a disposici\u00f3n del Salvador. Por esta raz\u00f3n, reconocida la sacramentalidad general de las comunidades cristianas, las afirmaciones sobre los diversos elementos que la expresan se enuncian teniendo presente la condici\u00f3n particular de cada iglesia. Tambi\u00e9n desde el punto de vista lit\u00fargico es v\u00e1lida la distinci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo 3 del decreto UR, que agrupa a las iglesias y comunidades eclesiales separadas en tres tipolog\u00ed\u00adas: las iglesias orientales, la comuni\u00f3n anglicana y las iglesias nacidas de la reforma.<\/p>\n<p>4. CONFESIONES DE LA FE. El di\u00e1logo ecum\u00e9nico hace referencia a la liturgia de las iglesias porque en la liturgia de la fe profesada se expresa de modo cualificado y v\u00ed\u00advido. \u00abEl conjunto de las acciones lit\u00fargicas constituye el humus en que al mismo tiempo se profesa la verdad de fe, se formula el acto de fe tanto personal como comunitariamente, se actualiza el contenido de la fe, se manifiesta la eclesialidad de la fe, se realiza la historicidad de la fe\u00bb&#8216;. Alabando y dando gracias a Dios, celebrando sus misterios de la salvaci\u00f3n, las iglesias se colocan p\u00fablicamente a la vista del mundo y de s\u00ed\u00ad mismas expresando lo que creen. La confesi\u00f3n y el anuncio de fe se refieren de modo objetivo al acontecimiento salv\u00ed\u00adfico celebrado. Las iglesias los revisten de su palabra humana, de las categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas y culturales que les son m\u00e1s connaturales, seg\u00fan las contingencias de tiempos, lugares, lengua e historia particular. En la liturgia de las iglesias la fe cristaliza a veces en f\u00f3rmulas simplemente b\u00ed\u00adblicas y, otras, en categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas de escuelas particulares. No rara vez la urgencia por defender la ortodoxia de la fe ha sugerido la introducci\u00f3n de f\u00f3rmulas antiher\u00e9ticas. Muy importantes son las expresiones de fe tomadas directamente del NT y las elaboradas en la iglesia primitiva, en cuanto que contienen los elementos esenciales de la fe en la Trinidad, la salvaci\u00f3n en Cristo, la obra santificadora del Esp\u00ed\u00adritu, la naturaleza de la iglesia y el destino escatol\u00f3gico del hombre.<\/p>\n<p>La liturgia, seg\u00fan la afirmaci\u00f3n de P\u00ed\u00ado XI, es el \u00f3rgano m\u00e1s importante del magisterio ordinario y didascal\u00ed\u00ada de la iglesia (DPILS 1, p. 70s). Pero la liturgia no se agota en una doctrina: la liturgia es dogma hecho oraci\u00f3n, experiencia espiritual v\u00ed\u00advida de la fe proclamada. Laformulaci\u00f3n conceptual que reviste la fe es superada por la realidad mist\u00e9rica y por el acontecimiento a los que la liturgia se refiere y que intenta expresar, ya que el misterio que en ella se celebra trasciende los ritos y f\u00f3rmulas que lo enuncian. \u00abDonde se anuncia la majestad del Se\u00f1or, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Se\u00f1or\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>5. \u00abLUGAR TEOL\u00ed\u201cGICO\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica no cubre todo el arco de la expresi\u00f3n de la fe. Tiene necesidad del suplemento de la experiencia cristiana que se realiza en el culto. Este aspecto existencial caracteriza a la liturgia considerada como lugar teol\u00f3gico, fuente en la que se vive y de la que se extrae la genuina fe de la iglesia, sobre todo en la dimensi\u00f3n activo-subjetiva (lides qua creditur). La relaci\u00f3n entre liturgia y dogma est\u00e1 descrita tambi\u00e9n en la f\u00f3rmula de Pr\u00f3spero de Aquitania: Legem credendi lex statuat supplicandi, entendida en su verdadero sentido, es decir, en el de que la liturgia es el lugar hermen\u00e9utico de la fe: la liturgia expresa la fe divina ya explicitada, hace que los creyentes la vivan y la fortalece en ellos. En algunos casos, adem\u00e1s, la liturgia precede a la explicitaci\u00f3n de la fe divina expresada en los enunciados dogm\u00e1ticos. El dogma tiene que estar siempre abierto a la aportaci\u00f3n din\u00e1mica de la liturgia, y debe ser incesantemente iluminado por la creciente autocomprensi\u00f3n que la iglesia tiene de s\u00ed\u00ad misma en la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Pero el axioma lex orandi-lex credendi puede ser insuficiente y ambiguo si la liturgia no est\u00e1 siempre regulada por la palabra de Dios, alimentada por la fe apost\u00f3lica y sostenida por la comuni\u00f3n de fe con la tradici\u00f3n de las generaciones pasadas. Sin este contacto vivo con las fuentes puras de la fe, la liturgia puede convertirse en veh\u00ed\u00adculo de fermentos que contaminen la autenticidad del dogma. La renovaci\u00f3n lit\u00fargica de las iglesias tiende a llevar hacia una mayor pureza la expresi\u00f3n de la fe de que es depositaria la liturgia.<\/p>\n<p>II. Problemas en discusi\u00f3n<br \/>\nEl acuerdo existente entre las iglesias acerca del papel de la liturgia en la vida cristiana se fragmenta cuando se consideran sus aspectos particulares, tales como las estructuras celebrativas del culto, el cometido de los ministros ordenados, la extensi\u00f3n del concepto de sacramento. En vez de detenernos en los problemas particulares, que son objeto de la actual discusi\u00f3n teol\u00f3gica entre las iglesias, dedicaremos nuestra atenci\u00f3n a los puntos m\u00e1s importantes que motivan el contencioso en el sector lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. CONCEPTO DE IGLESIA. Las divergencias m\u00e1s profundas en la vida lit\u00fargica surgen, de manera m\u00e1s o menos directa, de una diversa comprensi\u00f3n de la iglesia y sus estructuras. Los problemas eclesiol\u00f3gicos que se reflejan en la vida lit\u00fargica derivan principalmente de la diversa acentuaci\u00f3n que se d\u00e9 a la palabra, a la comunidad y al sacramento. Todas las confesiones reconocen como signos espec\u00ed\u00adficos de la iglesia y fundamentos de su unidad la pura doctrina y la correcta administraci\u00f3n de los sacramentos. Sigue habiendo graves divergencias doctrinales acerca del concepto de sacramentalidad de la iglesia y de su extensi\u00f3n, acerca del concepto de gracia y de la instituci\u00f3n de los sacramentos por Cristo.<\/p>\n<p>2. MINISTERIOS ORDENADOS. La vida lit\u00fargica de la iglesia est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente vinculada al ejercicio de los ministerios ordenados. En las iglesias nacidas de la reforma, los ministerios y los sacramentos surgen esencialmente de la palabra y est\u00e1n ordenados a su servicio. La tradici\u00f3n cat\u00f3lica y oriental pone el acento en el poder sagrado de los ministros ordenados jer\u00e1rquicamente en sucesi\u00f3n directa de los ap\u00f3stoles y de sus sucesores: el poder de administrar los sacramentos y de anunciar la palabra compete propiamente a quienes participan en el sacerdocio ministerial o jer\u00e1rquico, que difiere del sacerdocio com\u00fan de los fieles no s\u00f3lo en grado, sino en naturaleza (LG 10). En las iglesias cat\u00f3licas y orientales s\u00f3lo el obispo y los sacerdotes consagrados tienen el poder de celebrar la eucarist\u00ed\u00ada. Esta acentuaci\u00f3n del poder ministerial proviene de la idea de que el ministerio, ordenado en la iglesia y para ella, se funda no en la iniciativa humana, sino en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. La conexi\u00f3n de los ministerios con su origen se realiza mediante la cadena de los ministros y de las comunidades a lo largo de los siglos, y no directamente en la palabra fijada en la Escritura. Para estas iglesias, la palabra no existe m\u00e1s que como palabra confiada a la iglesia y custodiada por ella. Esto da sentido a la consagraci\u00f3n en la sucesi\u00f3n ministerial, y expresa el hecho de que la comunidad se conserve en su identidad a trav\u00e9s del tiempo.<\/p>\n<p>3. SACRAMENTOS. La discusi\u00f3n versa tambi\u00e9n sobre el aspecto exterior y sobre el n\u00famero de los sacramentos. La iglesia cat\u00f3lica y las iglesias orientales reconocen siete. Las iglesias nacidas de la reforma no reconocen m\u00e1s que dos -y seg\u00fan su acepci\u00f3n- el bautismo y 1a santa cena. Aplicando el principio general de la autoridad doctrinal absoluta de la Escritura, los reformados reconocen como sacramentos los actos de la iglesia que comunican la gracia de Cristo, que hayan sido instituidos expresamente por Jes\u00fas mismo y que est\u00e9n fundados clara e indiscutiblemente en la Escritura. El principio de que los sacramentos deben haber sido instituidos por Cristo mismo para ser verdaderamente medios de gracia es aceptado por todas las iglesias. Sigue controvertida la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos que fundamentar\u00ed\u00adan los sacramentos no aceptados por los reformados. La orientaci\u00f3n actual de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica est\u00e1 menos preocupada que en el pasado por buscar la prueba b\u00ed\u00adblica a prop\u00f3sito del n\u00famero de los sacramentos, en parte debido a que la ex\u00e9gesis y la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica han puesto en guardia frente a la tentaci\u00f3n de identificar la actual noci\u00f3n de sacramento, tal como se ha venido explicitando a trav\u00e9s de los siglos, con los puros datos escritur\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>Las iglesias orientales y cat\u00f3lica, a pesar de la estrecha semejanza de los sacramentos, defienden que la vida sacramental tiene una variedad de formas y una diferenciaci\u00f3n que no permiten la fusi\u00f3n y la reducci\u00f3n num\u00e9rica de los actos sacramentales. Pero no todos los sacramentos obligan en la misma medida.<\/p>\n<p>Incluso para los dos sacramentos aceptados como tales por todas las iglesias (bautismo y eucarist\u00ed\u00ada) no se ha alcanzado todav\u00ed\u00ada un consenso doctrinal completo sobre todos los aspectos y una praxis celebrativa \u00fanica.<\/p>\n<p>El bautismo es reconocido por los cristianos como el sacramento que inserta en el misterio pascual de Cristo y agrega a la iglesia. La doctrina cat\u00f3lica considera a la iglesia como una comunidad que Cristo ha dotado de una constituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica precisa. El bautismoincorpora al bautizado de manera irrevocable a esta comunidad jur\u00ed\u00addica. De este principio se derivan consecuencias can\u00f3nicas, que se reflejan en el matrimonio y en los dem\u00e1s sacramentos dependientes del concepto de jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco la praxis ritual del bautismo es siempre compartida. El ba\u00f1o bautismal se practica mediante la inmersi\u00f3n, la infusi\u00f3n y la aspersi\u00f3n. Las iglesias orientales (como tambi\u00e9n, en Occidente, la liturgia ! ambrosiana) y baptistas se atienen a la costumbre antigua de la inmersi\u00f3n, que es la que mejor expresa la curva simb\u00f3lica de la salvaci\u00f3n de muerte y sepultura (bajada a la pila bautismal) y de resurrecci\u00f3n y vida nueva en Cristo (emersi\u00f3n). En las iglesias occidentales se practican preferentemente la aspersi\u00f3n y la infusi\u00f3n, si bien no s\u00f3lo no es desconocido, sino en cierto modo est\u00e1 m\u00e1s aconsejado y valorado el rito de inmersi\u00f3n 6. El debate sobre el bautismo de los ni\u00f1os ha puesto de relieve la importancia del camino de fe, que s\u00f3lo la comunidad cristiana y la ! familia pueden asegurar al ni\u00f1o. Para algunos, por ejemplo los baptistas, el bautismo debe ir precedido por la confesi\u00f3n de la fe cristiana y acompa\u00f1ado por una aceptaci\u00f3n de responsabilidades estrictamente personal.<\/p>\n<p>Las iglesias orientales han conservado la praxis de administrar, con el bautismo, la crismaci\u00f3n y la eucarist\u00ed\u00ada, aun trat\u00e1ndose de ni\u00f1os, y est\u00e1n en desacuerdo con la costumbre de diferir estos dos sacramentos hasta la adolescencia o juventud, porque se romper\u00ed\u00ada el estrecho nexo que debe existir entre los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n. A los orientales les resulta tambi\u00e9n incomprensible la praxis occidental de retrasar la -> confirmaci\u00f3n, situ\u00e1ndola m\u00e1s tarde que la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es uno de los nudos del di\u00e1logo ecum\u00e9nico. Adem\u00e1s del Consejo mundial de las iglesias&#8217;, se han ocupado de ellas las comisiones mixtas anglicano-cat\u00f3lica, cat\u00f3lico-luterana, cat\u00f3lico-medotista y cat\u00f3lico-reformada. Los puntos controvertidos siguen siendo la presencia real de Cristo en las especies eucar\u00ed\u00adsticas y el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada. Sobre estos problemas se va delineando un cierto consenso, como diremos en seguida. Entre los puntos cruciales est\u00e1 el problema del ministro de la eucarist\u00ed\u00ada. Algunas iglesias reformadas no consideran indispensable que la santa cena deba ser presidida por un ministro ordenado. Incluso en relaci\u00f3n con las iglesias en que la eucarist\u00ed\u00ada es presidida por un ministro ordenado, por parte de la iglesia cat\u00f3lica contin\u00faa habiendo reservas acerca de la validez sacramental de la ordenaci\u00f3n de los pastores a causa de la interrupci\u00f3n de la sucesi\u00f3n que tuvo lugar en los primeros ministros protestantes, de los que derivan las dem\u00e1s ordenaciones. A esta dificultad se a\u00f1ade la praxis innovadora de algunas denominaciones protestantes y de la comuni\u00f3n anglicana de ordenar -> mujeres para el ministerio. Cat\u00f3licos y ortodoxos rechazan tal innovaci\u00f3n por discordar con la tradici\u00f3n eclesial que deriva de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Un cambio de esta envergadura no deber\u00ed\u00ada realizarse separadamente en las confesiones particulares, sino que deber\u00ed\u00ada ser el resultado de una com\u00fan reinterpretaci\u00f3n del ministerio ordenado a la luz de los datos b\u00ed\u00adblicos y de la evoluci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo actual se insiste en que la pr\u00e1ctica eucar\u00ed\u00adstica ponga de relieve los elementos fundamentales afirmados por todos. A los cat\u00f3licos se les pide que eviten la celebraci\u00f3n sin participaci\u00f3n de pueblo, que aseguren la predicaci\u00f3n de la palabra en toda celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que den la comuni\u00f3n bajo las dos especies. Se desear\u00ed\u00ada que los reformados tendiesen a una celebraci\u00f3n m\u00e1s frecuente de la santa cena, normalmente el domingo o una vez por semana; que implicasen a toda la comunidad, incluidos los ni\u00f1os, en una mayor participaci\u00f3n; que evidenciasen el nexo existente entre el servicio de la palabra y el sacramento.<\/p>\n<p>Para el mundo ortodoxo los problemas de la celebraci\u00f3n se refieren sobre todo a una mayor correspondencia entre las formas del culto bizantino y el hombre contempor\u00e1neo. Esto exigir\u00ed\u00ada una revisi\u00f3n de los actuales libros lit\u00fargicos, un mayor esp\u00ed\u00adritu de simplicidad, una m\u00e1s intensa actividad homil\u00e9tica y catequ\u00e9tica y la adopci\u00f3n de la lengua hablada por el pueblo.<\/p>\n<p>La iglesia ortodoxa y las denominaciones protestantes encuentran discutible la piedad de los cat\u00f3licos que se expresa en la adoraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada fuera de la misa y centran la atenci\u00f3n en el car\u00e1cter convivial de la eucarist\u00ed\u00ada. La finalidad principal de la sagrada reserva es la distribuci\u00f3n a los enfermos y a los ausentes.<\/p>\n<p>Las iglesias de Oriente han conservado el estrecho lazo de uni\u00f3n entre los sacramentos de la iniciaci\u00f3n (bautismo, confirmaci\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada) y los administran siempre juntos, incluso trat\u00e1ndose de ni\u00f1os.<\/p>\n<p>III. Desarrollos recientes<br \/>\nEl di\u00e1logo interconfesional versa con mucha frecuencia sobre problemas de car\u00e1cter lit\u00fargico, aunque insertos en un contexto teol\u00f3gico m\u00e1s amplio. El esfuerzo del ecumenismo consiste precisamente en eliminar la fragmentaci\u00f3n de lostemas que separan, para resituarlos en el marco de conjunto de los principios doctrinales y de la vida cristiana concreta. El m\u00e9todo espec\u00ed\u00adfico del ecumenismo tiende a eliminar las posiciones contradictorias recurriendo a proposiciones b\u00ed\u00adblicamente fundadas, en las que la fe com\u00fan converge con la fidelidad confesional. Se\u00f1alemos algunas perspectivas de inter\u00e9s para el tema lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. PALABRA Y -> SACRAMENTO. En el pasado se quiso distinguir el cristianismo cat\u00f3lico del protestante defini\u00e9ndolo como iglesia del sacramento, contrapuesto a la iglesia de la palabra. Hoy ninguna confesi\u00f3n cristiana admite una contraposici\u00f3n entre estas dos realidades. Palabra y sacramento no se consideran ya como elementos yuxtapuestos y como dos maneras diferentes e independientes con que la gracia de Dios se comunica. Se compenetran rec\u00ed\u00adprocamente. Ning\u00fan sacramento puede ser concebido como medio eficaz de gracia sin la palabra, que anuncia de modo personal la salvaci\u00f3n. Sin embargo, los sacramentos extienden la eficacia de la palabra a la dimensi\u00f3n corporal del hombre.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la doctrina sobre la eficacia de los sacramentos ha adquirido algunas clarificaciones importantes en el di\u00e1logo teol\u00f3gico reciente. La doctrina protestante parte del principio fundamental de que la salvaci\u00f3n y la gracia pueden llegar al hombre s\u00f3lo mediante la fe: los actos sacramentales de la iglesia no son eficaces m\u00e1s que por la fe. Esto no significa que la realidad de los sacramentos dependa de la fe. La iglesia cat\u00f3lica ense\u00f1a que los sacramentos son eficaces por s\u00ed\u00ad mismos (ex opere operato), por el mero hecho de su administraci\u00f3n. Esto no significa que los sacramentos sean acciones independientes de Dios, con valor en s\u00ed\u00ad mismos. El ex opere operato del sacramento subraya la acci\u00f3n soberana de Dios omnipotente; la presencia de Cristo no depende de nosotros y no es fruto de nuestro esfuerzo, ni siquiera de nuestra fe, sino simplemente un don gratuito. La doctrina cat\u00f3lica no implica ninguna magia inmanentista, ni tampoco un automatismo de la materia. El sacramento act\u00faa por el solo poder de Dios. Tambi\u00e9n en la concepci\u00f3n cat\u00f3lica la fe tiene una importancia vital: los sacramentos \u00abno s\u00f3lo suponen la fe, sino que a la vez la alimentan, la robustecen y la expresan por medio de palabras y cosas; por eso se llaman sacramentos de la fe\u00bb (SC 59). La actual teolog\u00ed\u00ada sacramentaria est\u00e1 m\u00e1s atenta a subrayar la \u00ed\u00adntima concatenaci\u00f3n entre palabra, fe y sacramento.<\/p>\n<p>2. -> MEMORIAL. Cristo, con todo lo que ha realizado por los hombres y por la creaci\u00f3n mediante la encarnaci\u00f3n, el ministerio, la ense\u00f1anza, el sufrimiento, el sacrificio de la muerte en cruz, la resurrecci\u00f3n, la ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s, est\u00e1 presente en el memorial-anamnesis de la iglesia. Este es adem\u00e1s anticipo de la parus\u00ed\u00ada y de la realizaci\u00f3n del reino. En la liturgia no se trata, pues, s\u00f3lo de recordar espiritualmente los acontecimientos del pasado y su significado. Se hace una proclamaci\u00f3n efectiva de la gran obra de salvaci\u00f3n acontecida en Cristo. Mediante la comuni\u00f3n con \u00e9l la iglesia participa en esta realidad que se representa en el culto. La anamnesis, como representaci\u00f3n y anticipaci\u00f3n, se realiza en la acci\u00f3n de gracias y en la intercesi\u00f3n. Proclamando ante Dios la gran obra de la redenci\u00f3n, la iglesia est\u00e1 unida a Cristo sumo sacerdote e intercesor, y le pide que aplique a todo hombre el beneficio de la salvaci\u00f3n. Por eso la anamnesis de Cristo es el fundamento y la fuente de toda oraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Este concepto general de memorial se particulariza en los diversos sacramentos de la iglesia y en el ciclo de las fiestas lit\u00fargicas distribuidas a lo largo del a\u00f1o.<\/p>\n<p>3. -> EUCARIST\u00ed\u008dA. La eucarist\u00ed\u00ada, instituida por Jesucristo como memorial de toda su vida, pero sobre todo de su cruz y resurrecci\u00f3n, hace eficaz en la iglesia la obra redentora del misterio pascual. \u00abEl concepto de memorial, tal como se entend\u00ed\u00ada en la celebraci\u00f3n pascual en tiempos de Cristo (hacer eficazmente presente un acontecimiento del \u2020\u00a2 pasado), ha abierto el camino a una mejor comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el sacrificio de Cristo y la eucarist\u00ed\u00ada. La muerte de Cristo en la cruz, culminaci\u00f3n de toda su vida de obediencia, constituye el sacrificio \u00fanico, perfecto y suficiente por los pecados del mundo. No puede haber repetici\u00f3n de este sacrificio, ni complemento a lo que Cristo realiz\u00f3 de una vez por todas. El lazo de uni\u00f3n entre sacrificio de Cristo y eucarist\u00ed\u00ada y la eficacia de la obra redentora de Cristo en la cruz son expresi\u00f3n en modo condensado del concepto de memorial celebrado por la iglesia\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n proyecta nueva luz sobre las tradicionales divergencias acerca de la presencia real de Cristo y el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada. Los cristianos, en la actualidad, est\u00e1n de acuerdo en afirmar que en el sacramento eucar\u00ed\u00adstico est\u00e1 Cristo presente de modo \u00fanico, y no reducible a otras formas de presencia. Los cristianos de tradici\u00f3n protestante querr\u00ed\u00adan que no se fuera m\u00e1s lejos en los enunciados y que se afirme simplemente el misterio de la presencia sin pretender comprenderla y definirla con categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica ha intentado explicar este modo particular de presencia con el concepto de transustanciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter sacrificial de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica est\u00e1 mencionado expl\u00ed\u00adcitamente en todos los acuerdos confesionales m\u00e1s recientes. El sacrificio de Cristo \u00abno puede ser ni continuado ni repetido, ni sustituido ni completado; pero puede y debe ser eficaz de modo siempre nuevo en su comunidad\u00bb. La iglesia cat\u00f3lica es particularmente sensible al car\u00e1cter verdaderamente sacrificial de la misa. Por su unidad con el sacrificio de la cruz (cruento, satisfactorio y meritorio de modo pleno y definitivo), la misa es plenamente sacrificio propiciatorio por el hecho de que en la eucarist\u00ed\u00ada Cristo se ofrece a Dios no s\u00f3lo en su disposici\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu, sino de modo ritual y sacramental por las manos del sacerdote. \u00abPor eso la oblaci\u00f3n es leg\u00ed\u00adtimamente ofrecida, seg\u00fan la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles, no s\u00f3lo por los pecados, las penas, las satisfacciones y las dem\u00e1s necesidades de los fieles vivos, sino tambi\u00e9n por los que han muerto en Cristo y que todav\u00ed\u00ada no han sido plenamente purificados\u00bb. Los cristianos de la reforma temen que esta concepci\u00f3n ofusque el car\u00e1cter \u00fanico y plenamente suficiente del sacrificio de la cruz y la mediaci\u00f3n \u00fanica de Cristo. Para ellos la cena del Se\u00f1or tiene el sentido de un sacrificio de acci\u00f3n de gracias y de alabanza por el sacrificio de la cruz presente en el sacramento. Las posiciones se acercan cuando se aplica el concepto de memorial.<\/p>\n<p>4. PARA EL CRECIMIENTO CRISTIANO. El desarrollo de la vida bautismal en las iglesias se significa mediante algunas celebraciones (confirmaci\u00f3n, matrimonio, unci\u00f3n de los enfermos) que para las iglesias cat\u00f3lica, ortodoxa y viejocat\u00f3lica constituyen sacramentos. Las iglesias de la reforma los conservan casi siempre como ritos eclesi\u00e1sticos, sin atribuirles la dignidad de sacramentos.<\/p>\n<p>Las investigaciones recientes de teolog\u00ed\u00ada sacramental est\u00e1n atentas a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los ritos y a los diversos itinerarios recorridos por las iglesias en la formaci\u00f3n de estas celebraciones. Se procura evitar proyectar la praxis lit\u00fargica actual sobre la situaci\u00f3n en que viv\u00ed\u00ada la iglesia de los primeros siglos. El principio de la fundamentaci\u00f3n neotestamentaria de la praxis sacramental es exacto, con tal de que no se le tome con tal rigidez que se reconozca como esencial para la iglesia s\u00f3lo lo que pueda reducirse a afirmaciones de Cristo fijadas literalmente en el NT o a una praxis plenamente desarrollada en la iglesia apost\u00f3lica. Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de los sacramentos se debe reconocer la validez de una evoluci\u00f3n vital en la historia de la iglesia, que ha dado mayor claridad a celebraciones que en su origen estaban s\u00f3lo esbozadas y condensadas en ciertos ritos (por ejemplo, la imposici\u00f3n de las manos, la unci\u00f3n, la bendici\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero en la actual concepci\u00f3n de los ritos que acompa\u00f1an al cristiano en el curso de su vida despu\u00e9s de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, las diferencias entre las iglesias no son solamente de naturaleza morfol\u00f3gica: las posiciones se basan en enunciados teol\u00f3gicos diferentes. Los diversos modos de entender la penitencia, la confirmaci\u00f3n, el matrimonio y la unci\u00f3n de los enfermos se refieren al problema de los signos y medios sacramentales mediante los cuales se actualiza la salvaci\u00f3n. Desde el punto de vista cat\u00f3lico y ortodoxo, est\u00e1 claro que el protestantismo ha producido una atrofia de los gestos sacramentales; por locual, a excepci\u00f3n del bautismo y la eucarist\u00ed\u00ada, los ritos que acompa\u00f1an a la vida cristiana no presentan una forma plenamente sacramental. Pero esto no significa que est\u00e9n privados de valor salv\u00ed\u00adfico o que no sean signo eficaz de la fe de la iglesia. Desde el punto de vista cat\u00f3lico se reconoce la presencia de la \u00fanica iglesia de Cristo incluso fuera de la iglesia cat\u00f3lica y, por tanto, la manifestaci\u00f3n del sacramento global o radical de la iglesia en los ritos de las otras comunidades cristianas.<\/p>\n<p>IV. Disposiciones actuales<br \/>\nEl progreso del movimiento ecum\u00e9nico, los frecuentes encuentros de estudio, la colaboraci\u00f3n pastoral y, en muchas ocasiones, la convivencia en el mismo territorio ha llevado a las iglesias a reflexionar sobre la posibilidad de una cierta comunicaci\u00f3n en la actividad y en la vida espiritual. En la iglesia cat\u00f3lica, hasta la promulgaci\u00f3n de la primera parte del Directorio Ecum\u00e9nico (14-5-67), la communicatio in sacris estaba regulada por el CDC del a\u00f1o 1917 (c\u00e1ns. 731,2; 1099; 1102; 1258; 1325; etc.), que reflejaba el planteamiento de una eclesiolog\u00ed\u00ada superada por el Vat. II. Reconociendo que entre los cristianos hay bastantes e importantes bienes espirituales que son comunes, provienen todos de Cristo y conducen a \u00e9l (UR 3), el concilio establece el principio de que la communicatio es posible en la medida en que manifieste la unidad de la iglesia y haga participar en los medios de gracia (UR 8). La manifestaci\u00f3n de la unidad presupone un mismo fundamento eclesiol\u00f3gico y sacramental. Desde este punto de vista, la communicatio queda limitada a las iglesias con las que existe una comuni\u00f3n de fe, de vida sacramental y un verdadero fundamento eclesiol\u00f3gico com\u00fan. Pero el decreto conciliar tiene tambi\u00e9n presente el hecho de que la communicatio a veces es exigida por la necesidad de participar en los medios de gracia. El decreto OE (24-29) prev\u00e9 una aplicaci\u00f3n particular de la communicatio entre los orientales cat\u00f3licos y las iglesias orientales no en comuni\u00f3n con la sede romana: \u00abPueden administrarse los sacramentos de la penitencia, eucarist\u00ed\u00ada y unci\u00f3n de enfermos a los orientales que de buena fe viven separados de la iglesia cat\u00f3lica, con tal que los pidan espont\u00e1neamente y tengan buena disposici\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: pueden tambi\u00e9n los cat\u00f3licos pedir esos mismos sacramentos a miriistros acat\u00f3licos de iglesias que tienen sacramentos v\u00e1lidos, siempre que lo aconseje la necesidad o un verdadero provecho espiritual y sea f\u00ed\u00adsica o moralmente imposible acudir a un sacerdote cat\u00f3lico\u00bb (OE 27). Est\u00e1 tambi\u00e9n permitida \u00abla comunicaci\u00f3n en las funciones, cosas y lugares sagrados entre los cat\u00f3licos y los hermanos separados orientales cuando exista alguna causa justa\u00bb (OE 28). El decreto UR advert\u00ed\u00ada que no se debe \u00abconsiderar la comunicaci\u00f3n en las funciones sagradas como un medio que pueda usarse indiscriminadamente para restablecer la unidad de los cristianos\u00bb (UR 8). El Directorio Ecum\u00e9nico adopta una actitud m\u00e1s amplia: la comunicaci\u00f3n en los bienes espirituales comunes se considera oportuna para impetrar la gracia de la unidad, manifestar y reforzar los v\u00ed\u00adnculos con que los cat\u00f3licos est\u00e1n todav\u00ed\u00ada en comuni\u00f3n con los otros hermanos (n. 25). La communicatio in spiritualibus comprende \u00abtodas las oraciones comunitarias, la utilizaci\u00f3n conjunta de cosas o lugares sagrados y la propia y verdadera llamada comunicaci\u00f3n en las funciones sagradas. Hay comunicaci\u00f3n en las funciones sagradas cuando uno participa en el culto lit\u00fargico o en los sacramentos de otra iglesia o comunidad eclesial\u00bb (nn. 29-30). E igualmente el Directorio Ecum\u00e9nico, en el n. 38, cita UR 8: la comunicaci\u00f3n en cosas sagradas \u00abdepende sobre todo de dos principios: de la significaci\u00f3n obligatoria de la unidad de la iglesia y de la participaci\u00f3n en los medios de la gracia. La significaci\u00f3n de la unidad prohibe la mayor\u00ed\u00ada de las veces esta comunicaci\u00f3n. La necesidad de procurar la gracia la recomienda a veces\u00bb. El Directorio determina con precisi\u00f3n los casos de esa posible comunicaci\u00f3n, teniendo en cuenta las finalidades pastorales de la vida sacramental. Toda esta normativa ha quedado recogida en el nuevo CDC de 1983, can. 844.<\/p>\n<p>Las posibilidades de comunicaci\u00f3n entre las iglesias est\u00e1n en dependencia del grado de comuni\u00f3n que exista en materia de fe, de eclesiolog\u00ed\u00ada y de doctrina sacramental. La diversa medida en que las iglesias est\u00e9n en posesi\u00f3n de los bienes de Cristo determina el diverso grado de comuni\u00f3n posible.<\/p>\n<p>1. EL BAUTISMO. El elemento primordial y el fundamento de la comuni\u00f3n entre todos los cristianos est\u00e1 constituido por el sacramento del bautismo: \u00e9ste es necesario para la salvaci\u00f3n y no puede administrarse m\u00e1s que una sola vez. Por estas razones la dignidad y el modo de administrarlo son de m\u00e1xima importancia para todos los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>No se puede dudar de la validez del bautismo administrado por los cristianos orientales. Con \u00e9l es administrada tambi\u00e9n, leg\u00ed\u00adtimamente por el sacerdote, la confirmaci\u00f3n (crisma).<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las otras iglesias y comunidades eclesiales, el bautismo se valora desde sus rituales y su praxis: debe considerarse v\u00e1lido si se ha administrado con agua y con invocaci\u00f3n de la Trinidad. La fe insuficiente del ministro \u00abpor s\u00ed\u00ad misma jam\u00e1s invalida el bautismo\u00bb; en cuanto a la intenci\u00f3n, \u00abcon tal que no exista un serio motivo de duda sobre la intenci\u00f3n del ministro en hacer lo que hacen los cristianos, ha de presumirse intenci\u00f3n suficiente en el que administra el bautismo\u00bb . Se desaprueba el uso adoptado por algunas iglesias de rebautizar bajo condici\u00f3n indiscriminadamente a todos los que pasan de una iglesia a otra. Para la iglesia cat\u00f3lica vale el criterio seg\u00fan el cual el bautismo administrado en las otras iglesias es v\u00e1lido mientras no conste lo contrario. La reiteraci\u00f3n del bautismo bajo condici\u00f3n tiene que venir exigida por la duda persistente y fundada acerca de la validez, despu\u00e9s de haber realizado una seria investigaci\u00f3n. En ese caso, el ministro dar\u00e1 las oportunas explicaciones sobre las razones y sobre el significado del bautismo bajo condici\u00f3n y lo administrar\u00e1 de forma privada. Cf CDC de 1983, can. 869 \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 2-3. Los que han nacido y han sido bautizados fuera de la comuni\u00f3n visible de la iglesia cat\u00f3lica, y luego piden espont\u00e1neamente entrar en ella, son admitidos en su plena comuni\u00f3n simplemente tras hacer la profesi\u00f3n de fe seg\u00fan las normas establecidas por el ordinario del lugar.<\/p>\n<p>La liturgia bautismal puede adquirir un aspecto ecum\u00e9nico si es llamado a desempe\u00f1ar el papel de padrino o madrina un cristiano de diversa confesi\u00f3n de la del bautizado. De por s\u00ed\u00ad, el padrino deber\u00ed\u00ada ser tomado de la misma comunidad en que se realiza el bautismo, ya que su oficio es representar \u00aba la iglesia madre&#8230;\u00bb. \u00abEste padrino le habr\u00e1 ayudado al menos en la \u00faltima fase de preparaci\u00f3n al sacramento&#8230;\u00bb. \u00abInterviene en la celebraci\u00f3n del bautismo para profesar, juntamente con los padres, la fe de la iglesia en la cual es bautizado el ni\u00f1o\u00bb. Tambi\u00e9n para este caso las normas de la iglesia cat\u00f3lica distinguen entre orientales y protestantes.<\/p>\n<p>A causa de la estrecha comuni\u00f3n de fe entre la iglesia cat\u00f3lica y las iglesias orientales separadas de ella, en el bautismo de un ni\u00f1o o de un adulto cat\u00f3lico se puede admitir, por una justa causa, junto con el padrino cat\u00f3lico, tambi\u00e9n a un fiel de las iglesias orientales que sea apto. Igualmente, a un fiel cat\u00f3lico no le est\u00e1 prohibido hacer de padrino en el bautismo administrado en una iglesia oriental. En estos casos la obligaci\u00f3n de proveer a la educaci\u00f3n cristiana es ante todo del padrino o madrina miembro de la iglesia en que se administra el bautismo. La iglesia viejocat\u00f3lica, aunque no est\u00e1 expresamente mencionada en el Directorio Ecum\u00e9nico, es asimilada a las iglesias orientales.<\/p>\n<p>Las diferencias en la profesi\u00f3n de fe entre cat\u00f3licos y protestantes son m\u00e1s profundas; por eso mismo las normas son m\u00e1s restrictivas. \u00abA un cristiano de una comuni\u00f3n separada no le est\u00e1 permitido, salvo lo prescrito en el n. 48, ejercer el oficio de padrino, entendido en su sentido lit\u00fargico y can\u00f3nico: ni del bautismo ni de la confirmaci\u00f3n. En efecto, el padrino no provee a la educaci\u00f3n cristiana del bautizado \u00fanicamente como pariente o amigo, sino que se hace responsable de la fe del ne\u00f3fito en calidad de representante de la comunidad de fe\u00bb\u00bb. Sin embargo, \u00abpor raz\u00f3n de parentesco o amistad\u00bb, un protestante creyente en Cristo puede ser admitido al oficio de padrino \u00abcomo testigo cristiano de aquel bautismo\u00bb junto con un padrino cat\u00f3lico. Igualmente el cat\u00f3lico puede desempe\u00f1ar la misma funci\u00f3n para con un protestante. En tales casos la educaci\u00f3n cristiana incumbe al padrino fiel de la iglesia en la que el ni\u00f1o ha sido bautizado. Cf CDC de 1983, c\u00e1ns. 874, \u00c2\u00a7 2, y 893, \u00c2\u00a7 1.<\/p>\n<p>2. LA EUCARIST\u00ed\u008dA. El misterio de la iglesia est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente vinculado al misterio de la eucarist\u00ed\u00ada. El sacramento del cuerpo y de la sangre de Cristo contiene realmente lo que es el fundamento del ser y de la unidad de la iglesia. \u00abLa celebraci\u00f3n de la misa, en cuanto acci\u00f3n de Cristo y del pueblo de Dios jer\u00e1rquicamente ordenado, constituye el centro de toda la vida cristiana para la iglesia, tanto universal como local, y para cada fiel\u00bb 25. En el sacrificio de la misa, al celebrar el misterio de Cristo, la iglesia celebra su propio misterio y manifiesta en concreto su unidad. La comunidad reunida en torno al altar representa la comuni\u00f3n del pueblo de Dios unida en la profesi\u00f3n de la misma fe. La comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica presupone la comuni\u00f3n de los miembros de la iglesia con Cristo, su cabeza, y entre s\u00ed\u00ad. Esta es posible entre iglesias locales que comparten la misma fe y la misma concepci\u00f3n de la iglesia: en este caso la comuni\u00f3n sacramental coincide con la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>En las relaciones entre cristianos miembros de confesiones separadas entre s\u00ed\u00ad se plantea el problema teol\u00f3gico y pastoral de la intercomuni\u00f3n. Las soluciones actualmente adoptadas por las iglesias son diferentes y se pueden agrupar en cuatro posiciones.<\/p>\n<p>a) Comuni\u00f3n cerrada. Se da cuando una iglesia permite participar en la eucarist\u00ed\u00ada solamente a sus propios miembros. Esta praxis se basa en el principio de que la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es posibledonde hay una comuni\u00f3n total de vida, que incluye unidad de doctrina, de ministerio y de amor; la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es en ese caso la expresi\u00f3n culminante de la comuni\u00f3n total que ya existe. Cuando se produce una ruptura en la doctrina, en el ministerio y en la comuni\u00f3n eclesial, las comunidades se separan y la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se hace imposible entre ellas. Esta concepci\u00f3n es compartida por la iglesia ortodoxa, las iglesias orientales antiguas, la iglesia cat\u00f3lica y algunas iglesias baptistas.<\/p>\n<p>b) Comuni\u00f3n abierta. Los reformados, los congregacionalistas, los metodistas y algunas iglesias baptistas son partidarios de la mesa abierta para todo cristiano. Justifican esta praxis con la afirmaci\u00f3n de que la eucarist\u00ed\u00ada, antes que ser cena de la iglesia, es la cena del Se\u00f1or. Para participar en ella lo \u00fanico necesario es la comuni\u00f3n de amor con Dios y los hermanos, comuni\u00f3n garantizada por Dios, que nos am\u00f3 primero. El acuerdo doctrinal entre las iglesias y las cuestiones de orden ministerial son considerados secundarios en importancia. Si la intercomuni\u00f3n sucede s\u00f3lo en casos de necesidad o por acuerdos extraordinarios, como con ocasi\u00f3n de encuentros ecum\u00e9nicos, se habla de comuni\u00f3n abierta circunscrita. Si una iglesia, por propia circunscripci\u00f3n y sin acuerdo con otras iglesias, decide permitir que los propios fieles comulguen en otras iglesias o admite a los hu\u00e9spedes, se tiene comuni\u00f3n abierta unilateral. Si, por el contrario, mediante un acuerdo unilateral entre dos o m\u00e1s iglesias, se acoge a los miembros de las otras iglesias y se autoriza a los propios miembros a comulgar en ellas, se realiza la comuni\u00f3n abierta rec\u00ed\u00adproca, que es la intercomuni\u00f3n propiamente dicha.<\/p>\n<p>c) Plena intercomuni\u00f3n. Se realiza cuando se permite el libre acceso a la eucarist\u00ed\u00ada, incluyendo tambi\u00e9n la comuni\u00f3n celebrativa de los ministros. En el mundo protestante, en iglesias afines por doctrina y estructura eclesi\u00e1stica, la plena intercomuni\u00f3n se da sin especiales acuerdos. En otros casos se ha llegado a ella mediante acuerdos, como entre las iglesias reformadas y la iglesia luterana de Francia y Holanda, entre las iglesias anglicanas y la iglesia viejocat\u00f3lica, la iglesia protestante del Palatinado y la iglesia congregacionalista de Inglaterra, la iglesia luterana de Dinamarca y la iglesia anglicana de Inglaterra.<br \/>\nd) Posici\u00f3n cat\u00f3lica actual. Por su naturaleza, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada requiere en sus participantes la plenitud de la profesi\u00f3n de fe y de la comuni\u00f3n eclesial. Este principio no queda oscurecido por la admisi\u00f3n a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en casos particulares, de \u00abcristianos que manifiestan una fe conforme a la de la iglesia (cat\u00f3lica) acerca de este sacramento y sienten una verdadera necesidad espiritual del alimento eucar\u00ed\u00adstico, pero no pueden recurrir al ministro de la propia comuni\u00f3n eclesial por un&#8217; per\u00ed\u00adodo prolongado de tiempo y por ello espont\u00e1neamente piden este sacramento\u00bb<br \/>\nPara las iglesias orientales separadas \u00abhay fundamento eclesiol\u00f3gico y sacramental para no s\u00f3lo permitir, sino incluso aconsejar, `dadas las oportunas circunstancias y con la aprobaci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica&#8217;, cierta participaci\u00f3n en las funciones sagradas con esas iglesias, sin excluir el sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada \u00abPara aconsejar la comunicaci\u00f3n en los sacramentos, puede considerarse causa justa, adem\u00e1s de los casos de necesidad, la posibilidad material o moral de recibirlos en la propia iglesia, por especiales circunstancias, durante un per\u00ed\u00adodo demasiado largo de tiempo, a fin de no privar sin justo motivo a los fieles del fruto espiritual de los sacramentos\u00bb. El que participa en los sacramentos en iglesia oriental debe atenerse a su disciplina acerca del ayuno eucar\u00ed\u00adstico y a la costumbre de la confesi\u00f3n antes de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El cat\u00f3lico que asiste en domingo a la liturgia eucar\u00ed\u00adstica de orientales separados cumple con el precepto dominical. \u00abSi los cat\u00f3licos se vieren impedidos con justa causa de asistir a misa en una iglesia cat\u00f3lica, es igualmente conveniente que en esos d\u00ed\u00adas asistan a ella, si les resulta posible, con los hermanos orientales separados\u00bb<br \/>\nPara que la comunicaci\u00f3n en las cosas sagradas con los orientales alcance el objetivo de hacer estable la unidad realizada, se requiere una leg\u00ed\u00adtima reciprocidad. Esta s\u00f3lo es posible con las iglesias que han conservado la sustancia de la eucarist\u00ed\u00ada, el sacramento del orden y la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica. Generalmente las iglesias ortodoxas no aceptan la intercomuni\u00f3n, ni siquiera con la iglesia cat\u00f3lica. El s\u00ed\u00adnodo de la iglesia de Grecia, en la carta enc\u00ed\u00adclica n. 1423, de abril de 1967, dirigida a la jerarqu\u00ed\u00ada, insiste con firmeza en \u00abque no se proceda a contactos con las otras iglesias heterodoxas m\u00e1s all\u00e1 de aquellos exigidos por las obligaciones sociales y las costumbres, descartando toda especie de comuni\u00f3n en el culto\u00bb. La convicci\u00f3n prevalente entre los ortodoxos es que la iglesia ortodoxa no se reconoce en la fe, en la predicaci\u00f3n y en las acciones de las otras iglesias. El acuerdo dogm\u00e1tico y eclesiol\u00f3gico debe preceder a la celebraci\u00f3n com\u00fan de la eucarist\u00ed\u00ada, porque el misterio eucar\u00ed\u00adstico es el fin de la unidad y no el medio para alcanzarla. Pero el s\u00ed\u00adnodo de la iglesia ortodoxa rusa, en sesi\u00f3n de 16 de diciembre de 1969, decidi\u00f3 que \u00aben los casos en que viejos creyentes y cat\u00f3licos se presenten en las iglesias ortodoxas para recibir los sacramentos, \u00e9stos no deben serles negados\u00bb.<\/p>\n<p>Para las iglesias que no comparten la misma fe acerca de los sacramentos y carecen de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica en los ministerios ordenados, la participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada, en la penitencia y en la unci\u00f3n de los enfermos est\u00e1 prohibida. Sin embargo, ya que los sacramentos son, al mismo tiempo, signos de unidad y fuentes de la gracia (UR 8), la iglesia cat\u00f3lica, por motivos suficientes, puede permitir que se admita a ellos cualquier hermano separado en peligro de muerte o por necesidad urgente (en caso de reclusi\u00f3n en c\u00e1rcel, de persecuci\u00f3n), si el fiel no tiene acceso a un ministro de su iglesia y si espont\u00e1neamente pide los sacramentos a un sacerdote cat\u00f3lico, con tal que manifieste una fe conforme a la de la iglesia cat\u00f3lica acerca de estos sacramentos y est\u00e9 bien dispuesto. En otros casos semejantes de urgente necesidad decide el ordinario del lugar o las conferencias episcopales Los casos de urgente necesidad no son solamente las situaciones de opresi\u00f3n o de peligro. Los amplios movimientos de las poblaciones por motivos de trabajo, de estudio, de seguridad pol\u00ed\u00adtica, ponen a muchos cristianos no cat\u00f3licos en situaciones de di\u00e1spora en regiones cat\u00f3licas. Con frecuencia se encuentran privados de asistencia por parte de las propias comunidades y no pueden recurrir a ellas sin grandes esfuerzos y gastos cuantiosos. Si cumplen las dem\u00e1s condiciones previstas en el Directorio Ecum\u00e9nico, pueden ser admitidos a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Corresponde al obispo del lugar examinar cada caso \u00ab.<\/p>\n<p>El fiel cat\u00f3lico, en semejantes circunstancias, no puede pedir los sacramentos sino a un ministro que haya recibido v\u00e1lidamente el sacramento del orden \u00ab.<\/p>\n<p>Para todo el punto d), cf CDC de 1983, can. 844.<\/p>\n<p>Durante la celebraci\u00f3n de la misa no se permite a los hermanos protestantes hacer de lector o de predicador, y tampoco a los cat\u00f3licos durante la santa cena o el principal culto lit\u00fargico. Una cierta participaci\u00f3n activa est\u00e1 permitida, con el consentimiento del ordinario cat\u00f3lico y de la autoridad protestante, en otras acciones lit\u00fargicas \u00ab.<\/p>\n<p>3. Los MATRIMONIOS MIXTOS. Las normas para los fieles cat\u00f3licos que contraen matrimonio con un miembro de otra iglesia o comunidad eclesial est\u00e1n contenidas en el motu proprio de Pablo VI Matrimonia mixta, del 31 de marzo de 1970: este documento establece la ley-marco para toda la iglesia cat\u00f3lica. A las conferencias episcopales queda confiado el determinar algunos aspectos, teniendo en cuenta las situaciones locales y en orden a crear la uniformidad en cada territorio nacional. La Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola promulg\u00f3 las normas para la aplicaci\u00f3n del motu proprio sobre los matrimonios mixtos para Espa\u00f1a el 25 de enero de 1971.<\/p>\n<p>a) Aspectos generales. Las iglesias no ignoran que los matrimonios interconfesionales presentan particulares dificultades, que se oponen a la perfecta uni\u00f3n de los esposos precisamente en la esfera m\u00e1s profunda de la persona. A \u00e9stas se a\u00f1aden las opiniones contrastantes de las iglesias acerca de la naturaleza sacramental del matrimonio y del significado peculiar de las nupcias celebradas por la iglesia, acerca de la interpretaci\u00f3n de algunos principios morales referentes al matrimonio y a la familia y acerca de la exacta extensi\u00f3n de la obediencia debida a la autoridad eclesi\u00e1stica en materia matrimonial. Por eso la iglesia cat\u00f3lica \u00abdesaconseja los matrimonios mixtos\u00bb. \u00abPero puesto que es un derecho natural del hombre contraer matrimonio y engendrar descendencia, la iglesia con sus leyes (&#8230;) procura regular las cosas de modo que por un lado quede garantizado el absoluto respeto de los preceptos de derecho divino y por otro sea tutelado el mencionado derecho a contraer matrimonio\u00bb. En los planos doctrinal y can\u00f3nico se distingue el matrimonio entre bautizados y el que se realiza entre un cat\u00f3lico y un no bautizado. \u00abEsto significa que, en el caso de nupcias entre bautizados &#8211;que son un verdadero sacramento , se establece una cierta comuni\u00f3n de bienes espirituales, que en cambio falta en el matrimonio contra\u00ed\u00addo por c\u00f3nyuges de los cuales uno est\u00e1 bautizado y otro sin bautizar\u00bb. En el primer caso no se contrae l\u00ed\u00adcitamente matrimonio sin previa dispensa del ordinario del lugar; en el segundo, dicha dispensa se requiere para la validez . Cf CDC de 1983, c\u00e1ns. 1124, 1086, 1078.<\/p>\n<p>b) Promesas. Las normas cat\u00f3licas ponen de relieve la responsabilidad de la parte cat\u00f3lica de profesar la propia fe y transmitirla a los hijos como exigencia inherente a la fe misma. La declaraci\u00f3n de la parte cat\u00f3lica de que est\u00e1 \u00abdispuesta a alejar de s\u00ed\u00ad el peligro de perder la fe\u00bb y la promesa sincera de hacer \u00abtodo cuanto est\u00e9 a su alcance para que toda la prole sea bautizada y educada en la iglesia cat\u00f3lica\u00bb deben hacerse normalmente por escrito en presencia del ordinario o de su delegado, que puede ser el p\u00e1rroco, quien las pondr\u00e1 en conocimiento de la parte no cat\u00f3lica. Cf CDC de 1983, c\u00e1ns. 1125-1126. Las obligaciones de conciencia del c\u00f3nyuge cat\u00f3lico deben compaginarse con el respeto por las convicciones religiosas del otro c\u00f3nyuge, de manera que ninguno sea inducido a obrar en contra de su conciencia.<\/p>\n<p>c) Forma can\u00f3nica. Los matrimonios mixtos, para ser v\u00e1lidos, deben contraerse en la debida forma p\u00fablica, seg\u00fan la forma can\u00f3nica, es decir, deben celebrarse en presencia de un sacerdote o di\u00e1cono cat\u00f3lico que tenga competencia para ello, y en presencia .de dos testigos. El ordinario puede dispensar de la forma can\u00f3nica \u00abs\u00f3lo cuando existan graves motivos de impedimento de la celebraci\u00f3n ante el ministro cat\u00f3lico, evitando todo peligro de esc\u00e1ndalo de los fieles. Son considerados motivos graves para la dispensa el v\u00ed\u00adnculo de parentesco o especial deber de relaciones sociales y de amistad de una de las partes con el ministro acat\u00f3lico, o la resistencia v\u00e1lidamente fundada de la parte no cat\u00f3lica en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n del matrimonio en la forma can\u00f3nica\u00bb\u00bb. La parte cat\u00f3lica est\u00e1 obligada a transmitir el atestado del matrimonio celebrado al propio p\u00e1rroco, que se responsabilizar\u00e1 de su anotaci\u00f3n en los registros prescritos por el derecho can\u00f3nico 36. Cf CDC de 1983, c\u00e1ns. 1108; 1127, \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 1-2; 1121, \u00c2\u00a7 3.<br \/>\nd) Forma lit\u00fargica. El Ritual del Matrimonio (= RM, edici\u00f3n castellana 1971. Para los Praenotanda del OCM [= Ordo Celebrandi Matrimonium], v\u00e9ase A. Pardo, Liturgia de los nuevos Rituales y del Oficio divino, col. Libros de la Comunidad, ed. Paulinas, etc., Madrid 1971, 141-144) prev\u00e9 diversas posibilidades. Si se trata de dos bautizados, est\u00e1 prevista, con el consentimiento del ordinario, una celebraci\u00f3n inserta en la misa (OCM, Praenotanda 8, o.c., 142; RM 18); en tal caso, para la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n vige la regla de la intercomuni\u00f3n; o bien una celebraci\u00f3n en el marco de la liturgia de la palabra, con el intercambio de los consentimientos y la bendici\u00f3n de los esposos (RM 109-127). El matrimonio entre un cat\u00f3lico y un no bautizado tiene un rito particular (RM 128-141; cf tambi\u00e9n los nn. 17-18).<\/p>\n<p>Est\u00e1 prohibida la celebraci\u00f3n del matrimonio ante el ministro cat\u00f3lico y el ministro acat\u00f3lico que celebren simult\u00e1neamente el rito respectivo. Est\u00e1 tambi\u00e9n excluida, sea antes o despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n cat\u00f3lica, otra celebraci\u00f3n religiosa del matrimonio en que se formule o se renueve el consentimiento matrimonial 39. S\u00f3lo el ministro de la iglesia en que se celebre el matrimonio debe ser autorizado para recibir el consentimiento de los esposos. Nada prohibe, sin embargo, que est\u00e9 tambi\u00e9n presente el ministro de la otra iglesia \u00abcomo signo de un servicio que se quiere prestar a la realizaci\u00f3n de un proyecto unitario de vida cristiana<br \/>\nSeg\u00fan las normas generales la participaci\u00f3n del ministro de diversa confesi\u00f3n, especialmente en el rito del matrimonio sin celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, puede extenderse a las oraciones, a las lecturas, al serm\u00f3n y a las intercesiones \u00c2\u00b0&#8217;. Cf CDC de 1983, can. 1127, \u00c2\u00a7 3.<\/p>\n<p>e) Los testigos. En la celebraci\u00f3n del matrimonio en la iglesia cat\u00f3lica se puede admitir como padrinos o testigos oficiales a los fieles de las iglesias orientales y de las iglesias evang\u00e9licas. Igualmente les est\u00e1 permitido a los cat\u00f3licos desempe\u00f1ar el mismo oficio en el matrimonio debidamente celebrado en las otras iglesias \u00c2\u00b0\u00bb.<\/p>\n<p>f) Indicaciones pastorales. El aspecto lit\u00fargico-can\u00f3nico de los matrimonios mixtos debe ser integrado en una visi\u00f3n pastoral de conjunto, que busca en la situaci\u00f3n particular de los c\u00f3nyuges el verdadero bien espiritual de la familia. Ante todo hay que excluir toda forma de proselitismo y de coacci\u00f3n moral. La acci\u00f3n concorde de los pastores de las dos confesiones debe tender a suscitar parejas interconfesionales s\u00f3lidamente fundadas en la fe y en el testimonio cristiano, las cuales, en un leal intercambio de puntos de vista y en el respeto de las razones y de las convicciones religiosas de la otra parte, tomen decisiones que ambos c\u00f3nyuges puedan aprobar. La soluci\u00f3n de los problemas inherentes al matrimonio mixto depende en gran parte de la madurez espiritual de la pareja, que har\u00e1 de los elementos comunes de fe la estructura sustentadora del matrimonio.<\/p>\n<p>La pastoral de preparaci\u00f3n al matrimonio deber\u00e1 ser compartida por los pastores y por las comunidades desde el principio, estableciendo oportunas relaciones, inform\u00e1ndolas de sincera lealtad y sabia confianza. La asistencia pastoral de los matrimonios mixtos continuar\u00e1 a lo largo de toda la duraci\u00f3n del matrimonio y, en particular, estar\u00e1 orientada a asegurar la educaci\u00f3n cristiana de los hijos. \u00abLa educaci\u00f3n pondr\u00e1 de relieve sobre todo los valores cristianos comunes (biblia, fe en Jesucristo, bautismo, esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, etc.). Los orientar\u00e1 luego a la participaci\u00f3n en la vida de la iglesia en la que est\u00e1n insertos, abri\u00e9ndolos al mismotiempo al conocimiento y al respeto de los valores particulares propios de la otra confesi\u00f3n religiosa y favoreciendo en ellos la maduraci\u00f3n de convicciones personales de fe\u00bb \u00c2\u00b0&#8217;.<\/p>\n<p>4. ENFERMEDAD Y MUERTE. a) Enfermedad. Los enfermos son los protagonistas de la vida de fe en la condici\u00f3n de dolor: son los miembros sufrientes del cuerpo de Cristo. Todos los bautizados est\u00e1n llamados a participar en el ministerio de Cristo que conforta a los enfermos (LG 28) y al mutuo servicio de caridad tanto en la lucha contra la enfermedad y en el amor sol\u00ed\u00adcito hacia los enfermos como en la celebraci\u00f3n de los sacramentos de los enfermos (Ritual de la Unci\u00f3n y de la Pastoral de Enfermos, edici\u00f3n castellana 1974, nn. 32-33).<\/p>\n<p>Los ministros de la iglesia tienen el deber de visitar personalmente y de acompa\u00f1ar a los enfermos en el proceso de la enfermedad. Por eso \u00aben los hospitales y dem\u00e1s instituciones similares dirigidas por cat\u00f3licos, procuren sus directores avisar con tiempo a los ministros de las comunidades separadas de la presencia de fieles suyos y permitirles visitar a los enfermos y ayudarles espiritual y sacramentalmente\u00bb\u00bb<br \/>\nb) Unci\u00f3n de los enfermos. Las iglesias protestantes no atribuyen a la unci\u00f3n de enfermos el car\u00e1cter de sacramento propiamente tal, pero tanto los jefes ministeriales como los laicos de dichas iglesias practican la visita a los enfermos, y con esta pr\u00e1ctica atestiguan una presencia oficial de la iglesia. Oran con el enfermo y por el enfermo; imploran de Dios la fuerza para superar de modo cristiano la situaci\u00f3n en que vive; suplican al Se\u00f1or que perdone los pecados, y prometen al enfermo, en el nombre del Se\u00f1or, laayuda para la salvaci\u00f3n. Aunque tal promesa sea garantizada s\u00f3lo a trav\u00e9s de la palabra, ello no quiere decir que en las oraciones y en los gestos lit\u00fargicos de las iglesias protestantes est\u00e9 excluida una participaci\u00f3n del sacramento global y radical de la iglesia misma.<\/p>\n<p>La iglesia cat\u00f3lica, fund\u00e1ndose en Stg 5:14 y otros pasajes b\u00ed\u00adblicos, considera que la unci\u00f3n de los enfermos est\u00e1 suficientemente justificada como don saludable especial del Se\u00f1or a la iglesia, y por tanto como sacramento. La virtud salv\u00ed\u00adfica particular de este sacramento est\u00e1 en el hecho de que el enfermo, en cierto modo, es consagrado a Cristo; la enfermedad es como absorbida en la victoria del Se\u00f1or Jes\u00fas sobre el dolor y sobre la muerte; el enfermo recibe la fuerza necesaria para asumir la enfermedad y, en su caso, la muerte, como elementos de su camino hacia la resurrecci\u00f3n con Cristo y la plena realizaci\u00f3n de su fe.<\/p>\n<p>c) Exequias. La participaci\u00f3n en las exequias de los cristianos miembros de otras iglesias est\u00e1 permitida impl\u00ed\u00adcitamente en el Directorio Ecum\u00e9nico. A los ministros invitados a la celebraci\u00f3n se concede el puesto adecuado a su dignidad.<\/p>\n<p>En la iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 permitida la celebraci\u00f3n p\u00fablica de la misa en sufragio de hermanos de otras iglesias. El decreto Accidit in diversis (11 de junio de 1976), de la Congregaci\u00f3n para la doctrina de la fe, derogando la norma general acerca de la celebraci\u00f3n de misas p\u00fablicas en sufragio por difuntos acat\u00f3licos 50, permite tal celebraci\u00f3n cuando sea pedida expl\u00ed\u00adcitamente por familiares, amigos o s\u00fabditos del difunto por motivo religioso y, a juicio del ordinario, en ello no haya esc\u00e1ndalo para los fieles. Pero est\u00e1 prohibido \u00abmencionar el nombre del difunto en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, porque esto presupone la plena comuni\u00f3n con la iglesia cat\u00f3lica\u00bb. Cf CDC de 1983, can. 901 (junto con los c\u00e1ns. 1183, \u00c2\u00a7 3, y 1185).<\/p>\n<p>5. ORACIONES COMUNES. Las oraciones privadas y p\u00fablicas por la unidad de los cristianos, junto con la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y la santidad de vida, se deben considerar como \u00e9l alma de todo el movimiento ecum\u00e9nico (UR 8). Modelo de todas las oraciones es la contenida en Jn 17, que Jes\u00fas pronunci\u00f3 la v\u00ed\u00adspera de su muerte para implorar del Padre la unidad de cuantos hab\u00ed\u00adan de creer en su nombre. A \u00e9sta se a\u00f1ade el padrenuestro, en que se reconoce la paternidad universal de Dios, se implora la venida de su reino, se expresa la adhesi\u00f3n de la voluntad del hombre a la divina y el compromiso del perd\u00f3n rec\u00ed\u00adproco.<\/p>\n<p>El Directorio Ecum\u00e9nico aconseja intensificar la oraci\u00f3n por la unidad en per\u00ed\u00adodos particulares, como la semana del 18 al 25 de enero, los d\u00ed\u00adas entre la ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s, los d\u00ed\u00adas en torno a la epifan\u00ed\u00ada, el triduo sacro, las ocasiones de encuentros o de acontecimientos que afectan al camino ecum\u00e9nico de las iglesias. Se llama la atenci\u00f3n de los cat\u00f3licos para que las oraciones por la unidad se introduzcan en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, particularmente en la oraci\u00f3n de los fieles; para que se celebre la misa votiva \u00abpor la unidad de los cristianos\u00bb y se empleen aquellos \u00abritos que contienen especiales oficios lit\u00fargicos de s\u00faplica, como las oraciones llamadas `Litia&#8217; y `Moleben&#8217; o similares\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Se dan adem\u00e1s otras ocasiones en las que es deseable que los cat\u00f3licos se unan en oraci\u00f3n con los hermanos separados: \u00abpor las necesidades comunes, en las que pueden y deben cooperar; por ejemplo, promoci\u00f3n de la paz, la justicia social, la mutua caridad entre los hombres, la dignidad de la familia y otras semejantes. A estos casos se equiparan aquellas ocasiones en que una naci\u00f3n o comunidad determinada dan colectivamente gracias a Dios o impetran su ayuda, como, por ejemplo, en las fiestas nacionales, tiempos de calamidad o luto nacional o d\u00ed\u00ada destinado a honrar el recuerdo de los muertos por la patria. Esta oraci\u00f3n com\u00fan se recomienda asimismo, en la medida de lo posible, para cuando entre cristianos se organizan asambleas de estudio o acci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>a) Forma de la celebraci\u00f3n. Hay que distinguir dos tipos de oraci\u00f3n por la unidad: la practicada por una comunidad, a la que se unen como invitados cristianos de otras confesiones, y las organizadas conjuntamente por miembros de diversas iglesias. Las primeras se desarrollan seg\u00fan el culto prescrito por los libros lit\u00fargicos y otras costumbres de una determinada iglesia. Las otras se preparan con la aprobaci\u00f3n y la colaboraci\u00f3n de todos los participantes. Estas \u00faltimas, para que sean \u00abun medio extraordinariamente eficaz para impetrar la gracia de la unidad y expresi\u00f3n genuina de los lazos\u00bb con que los cristianos est\u00e1n unidos entre s\u00ed\u00ad (UR 8), deben prepararse y celebrarse verdaderamente en com\u00fan, con un solo coraz\u00f3n y una sola alma. Para evitar encontrarse con sorpresas, se deben determinar previamente las tareas de los participantes, los textos b\u00ed\u00adblicos, los cantos, las oraciones y las intervenciones homil\u00e9ticas. Los contenidos de la celebraci\u00f3n deben ser tales<br \/>\nb) Lugar de la celebraci\u00f3n. La iglesia o el templo de una u otra comunidad, con el consentimiento del ordinario, pueden elegirse como lugar de la celebraci\u00f3n. Pero nada impide que el encuentro pueda tenerse en otro lugar, con tal que \u00aben \u00e9l todo sea digno y apto para el fomento del esp\u00ed\u00adritu religioso\u00bb 54. T\u00e9ngase presente que los hermanos orientales consideran la iglesia como el lugar m\u00e1s apto para la oraci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n trat\u00e1ndose de la oraci\u00f3n en com\u00fan hay que tener en cuenta el criterio de la gradualidad. Los hermanos protestantes aceptar\u00e1n con dificultad iniciar y encontrarse en espor\u00e1dicos momentos de oraci\u00f3n. La comuni\u00f3n que se realiza practicando con constancia la escucha com\u00fan de la palabra de Dios abre los corazones a la confianza rec\u00ed\u00adproca y, con el correr del tiempo, a espacios de oraci\u00f3n cada vez m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa liturgia est\u00e1 adquiriendo un papel cada vez m\u00e1s importante en el camino de reconciliaci\u00f3n entre las iglesias, en primer lugar por lo que en ella se realiza: el acontecimiento de salvaci\u00f3n en Cristo se celebra y se hace presente en el culto de las comunidades cristianas. Aun siendo diferentes las expresiones sacramentales de las diversas iglesias, en ellas \u00abel culto cristiano celebra la poderosa acci\u00f3n de Dios en Jesucristo y nos lleva a la comuni\u00f3n con \u00e9l. Cualquier forma que este revista, su realidad depende de la presencia de Jesucristo en \u00e9l, en la palabra le\u00ed\u00adda y recitada y en los sacramentos. Jesucristo es el centroy, a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es quien capacita para el verdadero culto\u00bb 95. En la acci\u00f3n cultual de las iglesias se confiesa la fe, se actualiza la palabra salv\u00ed\u00adfica y se edifica la asamblea en iglesia de Dios. Sin embargo, las estructuras del culto de las diversas confesiones y las f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas se han resentido, con el correr del tiempo, de preocupaciones dogm\u00e1ticas y apolog\u00e9ticas. El di\u00e1logo teol\u00f3gico interconfesional puede tocar, desde la liturgia, nuevos aspectos, hasta llegar a reformular el juicio teol\u00f3gico sobre puntos doctrinales controvertidos, y al mismo tiempo ayuda a la liturgia a reformarse desde el contacto con la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, las fuentes de la iglesia antigua y los problemas pastorales del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Las declaraciones doctrinales de consenso, elaboradas en los \u00faltimos a\u00f1os por las comisiones mixtas oficiales y no oficiales, prestan una valiosa contribuci\u00f3n a la superaci\u00f3n de las viejas controversias. En dichos documentos la atenci\u00f3n a las tradiciones propias de cada iglesia se une al deseo de convergencia hacia una comuni\u00f3n doctrinal cada vez m\u00e1s plena.<\/p>\n<p>La praxis lit\u00fargica de las iglesias no refleja siempre el grado de consenso teol\u00f3gico alcanzado. Para el futuro es deseable que el reconocimiento de la eclesialidad de las otras comunidades cristianas se traduzca en una m\u00e1s amplia colaboraci\u00f3n en la evangelizaci\u00f3n, en la catequesis y en la promoci\u00f3n humana como aut\u00e9ntica cooperaci\u00f3n ministerial, fundada en la rec\u00ed\u00adproca aceptaci\u00f3n de los carismas y de las formas ministeriales.<\/p>\n<p>P. Tamburrino<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Ecumenismo, el movimiento por el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n entre todos los cristianos:<br \/>\n1. El t\u00e9rmino;<br \/>\n2. El concilio Vat. II;<br \/>\n3. El movimiento ecum\u00e9nico entre los no cat\u00f3licos;<br \/>\n4. La Iglesia cat\u00f3lica: de la misi\u00f3n al unionismo y al ecumenismo;<br \/>\n5. Los a\u00f1os del posconcilio y la problem\u00e1tica actual.<br \/>\nII. El compromiso ecum\u00e9nico que es requerido a todo cristiano:<br \/>\n1. No existe aut\u00e9ntico ecumenismo sin conversi\u00f3n interior;<br \/>\n2. El reconocimiento de las culpas contra la unidad y la petici\u00f3n y oferta mutua de perd\u00f3n;<br \/>\n3. La oraci\u00f3n por la unidad y la comunicaci\u00f3n en las cosas sagradas;<br \/>\n4. La apertura al di\u00e1logo y la capacidad de escucha;<br \/>\n5. La colaboraci\u00f3n en el servicio a los hermanos.<br \/>\nIII. La renovaci\u00f3n requerida a las Iglesias:<br \/>\n1. Una reforma de la Iglesia en conformidad con el evangelio y los signos de los tiempos;<br \/>\n2. La distinci\u00f3n entre la sustancia del dep\u00f3sito de la fe y las formas en que ha sido enunciada;<br \/>\n3. El camino hacia una plena comuni\u00f3n de fe a trav\u00e9s del di\u00e1logo doctrinal;<br \/>\n4. El compromiso ecum\u00e9nico de las Iglesias:<br \/>\n    a) Ecumenismo espiritual,<br \/>\n    b) Ecumenismo doctrinal,<br \/>\n    c) Ecumenismo secular.<br \/>\nIV. La renovaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada moral.<br \/>\nV. Un ecumenismo en sentido amplio: el di\u00e1logo con los jud\u00ed\u00ados y con otras religiones.<\/p>\n<p>I. Ecumenismo, el movimiento por el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n entre todos los cristianos<br \/>\n1. EL TERMINO \u00abecumenismo\u00bb procede del griego oikoum\u00e9ne, que indicaba el mundo conocido en la antig\u00fcedad, toda la tierra habitada. En el uso eclesi\u00e1stico, el t\u00e9rmino ecumene y su derivado \u00abecum\u00e9nico\u00bb se han utilizado para indicar todo lo que tiene car\u00e1cter de universalidad, en especial los concilios. Con la expresi\u00f3n \u00abmovimiento ecum\u00e9nico\u00bb y con el t\u00e9rmino ecumenismo se designa de modo espec\u00ed\u00adfico, a partir de las primeras d\u00e9cadas de nuestro siglo, el conjunto de las actividades e iniciativas dirigidas a restaurar la plena comuni\u00f3n entre todos los cristianos. El ecumenismo comporta una toma de conciencia de la voluntad de Cristo sobre la unidad de sus disc\u00ed\u00adpulos, del esc\u00e1ndalo de las divisiones que se han ido creando en el curso de la historia, de la comuni\u00f3n que ya existe en virtud del \u00fanico bautismo entre los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y de la posibilidad de corresponder a la llamada y al don de Dios llegando a restaurar la plena comuni\u00f3n visible. Este t\u00e9rmino abarca, por tanto, todos los esfuerzos y todos los caminos que tienden a la restauraci\u00f3n de la unidad, tal \u00abcomo Dios la quiere, cuando \u00e9l la quiera y por los medios que \u00e9l quiera\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL CONCILIO VAT. II. Conforme a las afirmaciones hechas por Juan XXIII desde el. primer momento de su convocatoria, el Vat. II declar\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente que uno de los principales intentos del mismo concilio era el \u00abpromover la restauraci\u00f3n de la unidad entre todos los cristianos\u00bb (UR 1), expres\u00f3 c\u00f3mo la divisi\u00f3n entre los cristianos \u00abcontradice abiertamente la voluntad de Cristo, es esc\u00e1ndalo para el mundo y da\u00f1a la sant\u00ed\u00adsima causa de la predicaci\u00f3n del evangelio a toda criatura\u00bb (ib); reconoci\u00f3 que el movimiento ecum\u00e9nico de nuestro siglo ha sido suscitado por el Esp\u00ed\u00adritu (ib) e invit\u00f3 resueltamente tambi\u00e9n a la Iglesia cat\u00f3lica a entrar con decisi\u00f3n en el camino ecum\u00e9nico (UR 1-4).<\/p>\n<p>Por otra parte, el mismo concilio aprob\u00f3 toda una serie de documentos que constituyeron un cambio en las relaciones de la Iglesia cat\u00f3lica con los dem\u00e1s cristianos, porque pusieron los cimientos de una renovaci\u00f3n y una reforma de la Iglesia misma dentro de la fidelidad al evangelio y a los signos de los tiempos, que tuviera en cuenta las cuestiones que las otras Iglesias plantean y los enriquecimientos provenientes de las otras tradiciones. La reforma lit\u00fargica realizada gracias a la SC, la renovaci\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada con la LG, con la UR y tambi\u00e9n con la OE; el redescubrimiento del puesto central de la Escritura con la DV, la declaraci\u00f3n del derecho de toda persona a la libertad religiosa con DH, las nuevas relaciones con las otras religiones iniciadas con NA, la positiva presentaci\u00f3n de las relaciones Iglesia-mundo contenida en la GS y hasta las decisiones contenidas en CD en la l\u00ed\u00adnea de la descentralizaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de las conferencias episcopales, constituyen todas ellas decisiones de gran importancia ecum\u00e9nica. Al logro de tales decisiones, fruto de la renovaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada y del pensamiento cat\u00f3lico en las d\u00e9cadas precedentes, contribuy\u00f3 en gran medida la constituci\u00f3n, realizada en 1960, del secretariado para la uni\u00f3n de los cristianos, y la invitaci\u00f3n que dirigi\u00f3 a representantes de otras Iglesias cristianas a participar en el concilio como observadores. Su asidua presencia en los trabajos conciliares constituy\u00f3 una incesante llamada para que se tuviesen en cuenta las instancias de los otros cristianos y los logros del movimiento ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>3. EL MOVIMIENTO ECUMENICO ENTRE LOS NO CAT\u00f3LICOS. Con el Vat. II la Iglesia cat\u00f3lica entr\u00f3 decididamente en el movimiento dirigido a restablecer la unidad entre todos los cristianos, que hab\u00ed\u00ada surgido a comienzos de siglo en ambientes protestantes y anglicanos y se hab\u00ed\u00ada extendido progresivamente, implicando tambi\u00e9n a las Iglesias ortodoxas. Preparado ya en el siglo pasado por movimientos que tend\u00ed\u00adan a superar los confines de las propias Iglesias y a recomponer una cierta unidad al menos entre las comunidades pertenecientes al mundo de la reforma (sociedades misioneras, federaciones o \u00abalianzas\u00bb confesionales interesadas en unir a las Iglesias de un mismo origen, asociaciones estudiantiles y juveniles, iniciativas de car\u00e1cter social o \u00abcristianismo social\u00bb), el movimiento ecum\u00e9nico encontr\u00f3 su fecha de nacimiento convencional en la conferencia internacional misionera de Edimburgo en 1910. De \u00e9sta surgen tres grandes filones, destinados m\u00e1s tarde a confluir en el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias: a) el movimiento denominado Vida y Acci\u00f3n (Life and Work), caracterizado por el eslogan \u00abSi la doctrina divide, el servicio une\u00bb, y que pretend\u00ed\u00ada contribuir a la unidad de los cristianos mediante la acci\u00f3n y el servicio com\u00fan al mundo; \u00e9ste tuvo sus propias asambleas mundiales en Estocolmo en 1925 y en Oxford en 1937; b) el movimiento denominado Fe y Constituci\u00f3n (Faith and Order), que, en cambio, tend\u00ed\u00ada a la recomposici\u00f3n de la unidad a trav\u00e9s del di\u00e1logo doctrinal y teol\u00f3gico sobre los temas relativos a la fe y a la organizaci\u00f3n de la Iglesia; se reuni\u00f3 en las asambleas mundiales de Lausana en 1927 y Edimburgo en 1937; c) el Consejo Internacional de las Misiones, que continu\u00f3 el compromiso de las sociedades misioneras de inspiraci\u00f3n protestante de coordinar los esfuerzos por la evangelizaci\u00f3n y de tratar de superar el proselitismo rec\u00ed\u00adproco; despu\u00e9s de una reuni\u00f3n en 1921, las conferencias mundiales se desarrollaron en Jerusal\u00e9n en 1928, en Madr\u00e1s en 1938, en Whitby en 1947, en Willingen en 1952 y en Ghana en 1958.<\/p>\n<p>Los dos primeros movimientos, reconociendo la complementariedad de sus orientaciones, decidieron ya en 1937 confluir en un solo organismo, que se pudo crear en la asamblea de Amsterdam de 1948: el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias (CEC), que fij\u00f3 su sede en Ginebra; el tercer movimiento se incorpor\u00f3 en 1961. El CEC tuvo sus asambleas sucesivas en Evanston (1954), Nueva Delhi (1961), Upsala (1968), Nairobi (1975) y Vancouver (1983); a \u00e9l se han adherido ya unas trescientas Iglesias y comunidades ortodoxas, anglicanas y protestantes, que se reconocen en su \u00abbase\u00bb (1961): \u00abUna asociaci\u00f3n fraterna de Iglesias que confiesan al Se\u00f1or Jesucristo como Dios y salvador seg\u00fan las Escrituras y que se esfuerzan en responder juntas a su com\u00fan vocaci\u00f3n para gloria del \u00fanico Dios, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. En las \u00faltimas d\u00e9cadas el CEC ha afrontado el problema de los modelos de unidad, desarrollando sobre todo el de la \u00abconciliar\u00bb, con vistas a la convocatoria de un concilio en el que puedan participar todas las iglesias. Actualmente est\u00e1 estructurado en diversos departamentos o comisiones, que contin\u00faan el trabajo desarrollado por los tres grandes movimientos que fueron su origen: recordamos en especial el departamento Fe y Constituci\u00f3n, que contin\u00faa la reflexi\u00f3n doctrinal con la participaci\u00f3n tambi\u00e9n de cat\u00f3licos, y que en 1982 public\u00f3 un importante documento sobre Bautismo, eucarist\u00ed\u00ada y ministerio.<\/p>\n<p>4. LA IGLESIA CAT\u00f3LICA: DE LA MISI\u00ed\u201cN AL UNIONISMO Y AL ECUMENIsmo. La Iglesia cat\u00f3lica hab\u00ed\u00ada reconocido siempre la necesidad de la unidad y hab\u00ed\u00ada insistido en su predicaci\u00f3n; pero consideraba que la unidad se realizaba ya en su interior, y por lo tanto se refer\u00ed\u00ada a la caracter\u00ed\u00adstica de la unidad sobre todo con sentido apolog\u00e9tico; hasta el punto que la exaltaci\u00f3n de la unidad en la Iglesia cat\u00f3lica llev\u00f3 por una parte a promover y por otra a aceptar un centralismo cada vez m\u00e1s fuerte y a confundir la unidad con la uniformidad. En las relaciones con los otros cristianos, la convicci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica de identificarse con la Iglesia de Cristo una y \u00fanica y de poseer la plena verdad llev\u00f3 a pensar que el \u00fanico camino de salida de la situaci\u00f3n de divisi\u00f3n ten\u00ed\u00ada que ser la del \u00abretorno\u00bb o, mejor, de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de los \u00abcism\u00e1ticos (los orientales) y los her\u00e9ticos\u00bb (las comunidades cristianas de la reforma) a la Iglesia cat\u00f3lica. De aqu\u00ed\u00ad naci\u00f3 una actitud pol\u00e9mica y controvertida -dirigida a demostrar la verdad de la posici\u00f3n cat\u00f3lica y a \u00abdesenmascarar\u00bb los \u00aberrores\u00bb de los otros- y un compromiso misionero, an\u00e1logo al que se realizaba con los paganos.<\/p>\n<p>Esta actitud misionera se fue sustituyendo poco a poco, al menos en relaci\u00f3n con las comunidades cristianas de Oriente y sobre todo despu\u00e9s del Vat. I, con una actitud \u00abunionista\u00bb, que pretend\u00ed\u00ada obtener su \u00abretorno\u00bb a la comuni\u00f3n con Roma y su sumisi\u00f3n a Roma. El unionismo conoci\u00f3 un per\u00ed\u00adodo de gran esplendor con el pontificado de Le\u00f3n XIII, y despu\u00e9s entre el final del pontificado de Benedicto XV y los primeros a\u00f1os del de P\u00ed\u00ado XI. Este consideraba que la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y cultural en que se encontraban las Iglesias de Oriente les reservaba una \u00abinevitable decadencia si continuaban separadas de Roma\u00bb; se habr\u00ed\u00ada podido obtener f\u00e1cilmente su \u00abretorno\u00bb a condici\u00f3n de respetar al m\u00e1ximo las tradiciones o \u00abritos\u00bb orientales; las Iglesias \u00abuniatas\u00bb, es decir, las orientales ya en comuni\u00f3n con Roma, deber\u00ed\u00adan servir de \u00abpuente\u00bb para este retorno, gracias a su doble fidelidad al catolicismo y a Oriente. A pesar de algunos intentos fracasados a final del siglo pasado y despu\u00e9s de las conversaciones de Malines (1921-1926) en relaci\u00f3n con los anglicanos, el unionismo se limit\u00f3 en general a tomar en consideraci\u00f3n s\u00f3lo a las Iglesias de Oriente, las \u00fanicas reconocidas sin ninguna duda como aut\u00e9nticas Iglesias. Como se val\u00ed\u00ada sobre todo de instrumentos pol\u00ed\u00adtico-diplom\u00e1ticos, el unionismo no se preocup\u00f3 de implicar al conjunto del pueblo cristiano, ni trat\u00f3 de afrontar el problema de las divisiones -teol\u00f3gicas, espirituales, estructurales-, ni lleg\u00f3 a plantearse el problema de lo que deb\u00ed\u00ada cambiarse tambi\u00e9n en la Iglesia cat\u00f3lica para preparar el camino de la unidad. Estas evidentes limitaciones llevaron a algunos unionistas m\u00e1s despiertos a madurar gradualmente una orientaci\u00f3n que fuese m\u00e1s al fondo del problema de las divisiones, tomase conciencia de los factores que se hab\u00ed\u00adan dado en su origen y redescubriese los valores evang\u00e9licos presentes entre los otros cristianos, aproxim\u00e1ndose as\u00ed\u00ad al movimiento ecum\u00e9nico de origen protestante que en esa \u00e9poca comenzaba sus primeros pasos.<\/p>\n<p>No obstante, la condena de este \u00faltimo, contenida en la enc\u00ed\u00adcl\u00ed\u00adca de P\u00ed\u00ado XI Mortalium animos (6 de enero de 1928), que signific\u00f3 un ef\u00ed\u00admero relanzamiento del unionismo, los primeros g\u00e9rmenes del ecumenismo consiguieron brotar tambi\u00e9n en el mundo cat\u00f3lico, sobre todo en el alem\u00e1n y franc\u00e9s, por los a\u00f1os veinte y treinta. Las renovaciones que durante estos a\u00f1os se iban iniciando gracias a los movimientos b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico y patr\u00ed\u00adstico, estimulando un retorno a las fuentes, contribuyeron tambi\u00e9n a la aproximaci\u00f3n a los otros cristianos, mientras que los nuevos estudios hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos ayudaban a considerar con mayor objetividad el tema de las divisiones y las diversas responsabilidades.<\/p>\n<p>Entre los pioneros del ecumenismo en el campo cat\u00f3lico se pueden recordar al belga padre Lamben Beauduin, a quien se debe ya en los a\u00f1os veinte la fundaci\u00f3n del monasterio Amay-Chevetogne y la revista Ir\u00e9nikon; el padre Yves Congar,que en 1937 con la publicaci\u00f3n de Chr\u00e9tiens d\u00e9sunis inici\u00f3 el fil\u00f3n del ecumenismo doctrinal, y el sacerdote L. Paul Couturier, que a partir de 1935 transform\u00f3 el octavario por el retorno de los otros cristianos a la comuni\u00f3n con Roma en la \u00abSemana universal de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos en el modo que el Se\u00f1or quiera y cuando \u00e9l quiera\u00bb, iniciando as\u00ed\u00ad el denominado \u00abecumenismo espiritual\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los acontecimientos de la guerra, en la que los cristianos de todas las Iglesias se encontraron con frecuencia sufriendo juntos en los campos de concentraci\u00f3n y tomaron conciencia juntos de las propias responsabilidades en el desencadenamiento de tantas tragedias, contribuyeron a una nueva aproximaci\u00f3n. En los a\u00f1os de la posguerra se multiplicaron los centros y las iniciativas de car\u00e1cter unionista o propiamente ecum\u00e9nico; entre las primeras hay que recordada fundaci\u00f3n del centro Unitas engoma; entre las segundas, la creaci\u00f3n \u00f3currida en Holanda en 1951 de la \u00abConferencia ecum\u00e9nica cat\u00f3lica internacional\u00bb, cuyo primer secretario fue Jan Willebrands, despu\u00e9s cardenal. Las largas y oscuras preparaciones, con frecuencia consideradas con recelo y desconfianza, pudieron finalmente hacerse p\u00fablicas y dar todos sus frutos con la elecci\u00f3n de Juan XXIII y la convocatoria del concilio.<\/p>\n<p>5. LOS A\u00ed\u2018OS DEL POSCONCILIO Y LA PROBLEM\u00ed\u0081TICA ACTUAL. Terminado el concilio, la Iglesia cat\u00f3lica estuvo durante muchos a\u00f1os absorbida en la realizaci\u00f3n de las reformas que en \u00e9l se hab\u00ed\u00adan decidido, en especial, la reforma lit\u00fargica, que dio un puesto central a la palabra de Dios en la Iglesia. En esos mismos a\u00f1os se crearon un Secretariado para los no cristianos y otro Secretariado para los no creyentes, que fueron a situarse junto con el Secretariado para la unidad de los cristianos. -Este, por su parte, para llevar a la pr\u00e1ctica el decreto sobre el ecumenismo, public\u00f3 el Directorio ecum\u00e9nico: la primera parte, que lleva la fecha del 14 de maya de 1967, regula la creaci\u00f3n de las comisiones ecum\u00e9nicas y dicta normas sobre el reconocimiento del bautismo administrado en las otras Iglesias, la oraci\u00f3n com\u00fan y la comunicaci\u00f3n en las cosas sagradas; la segunda, del 16 de abril de 1970, regula la ense\u00f1anza del ecumenismo en la instrucci\u00f3n superior (Ench. Yat. 2,1194-1292). -Son muy importantes tambi\u00e9n las Directrices sobre la cooperaci\u00f3n interconfesional en la traducci\u00f3n de la Biblia, publicadas en 1968 por el Secretariado conjuntamente con la Alianza b\u00ed\u00adblica universal por las que se publicaron m\u00e1s de 150 traducciones interconfesionales de la Biblia realizadas hasta hoy en el mundo a otras lenguas (Ench. Oec. 1,653-675); -las Reflexiones y sugerencias sobre el di\u00e1logo ecum\u00e9nico, publicadas el 15 de agosto de 1970, a continuaci\u00f3n de una consulta entre el Secretariado y el CEC (Ench. Val. 3,2686-2756), -y el documento sobre La colaboraci\u00f3n ecum\u00e9nica a nivel regional, nacional y local, del 22 de febrero de 1975, que insiste en la adaptaci\u00f3n de las iniciativas ecum\u00e9nicas alas necesidades locales, y por lo tanto en su necesaria variedad (Ench. Val. 5,1096-1198).<\/p>\n<p>El acontecimiento m\u00e1s importante de estos \u00faltimos a\u00f1os ha sido el ingreso de la Iglesia cat\u00f3lica en el di\u00e1logo que ya exist\u00ed\u00ada entre las Iglesias y al que ella ha dado un impulso muy fuerte. Se constituyeron comisiones de di\u00e1logo a nivel internacional entre la Iglesia cat\u00f3lica y todas las dem\u00e1s grandes familias de Iglesias (ortodoxos, anglicanos, luteranos, reformados, metodistas, baptistas, disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, pentecostales), como con el CEC. Estas comisiones internacionales, lo mismo que innumerables otras comisiones de di\u00e1logo a nivel local y entre las otras Iglesias, han publicado toda una serie de documentos, algunos de gran valor, que se han destinado a la reflexi\u00f3n de las Iglesias, para que, sobre la base de las convergencias doctrinales realizadas, puedan superar las divergencias que todav\u00ed\u00ada las separan, sobre todo a nivel de estructuras y de ministerios ordenados, y se pueda llegar as\u00ed\u00ad, bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, a restablecer la plena comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Es, por lo tanto, tarea de todos los cristianos en esta fase secundarla acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (cf UR 24), superando en todas las Iglesias las actitudes proselitistas que todav\u00ed\u00ada existen en las relaciones de cristianos pertenecientes a otras comunidades, y tambi\u00e9n la mentalidad \u00abunionista\u00bb, que pretende que las otras Iglesias acepten \u00ed\u00adntegramente la disciplina y la doctrina de la propia, para comenzar una mentalidad aut\u00e9nticamente ecum\u00e9nica que ponga en el centro a Cristo, y no alas Iglesias, y que lleve a todos a confrontarse con la palabra de Dios y a renovarse en conformidad con el evangelio y los signos de los tiempos. El movimiento ecum\u00e9nico, en el que todos debemos sentirnos comprometidos, \u00abtanto los fieles como los pastores, y cada uno seg\u00fan su propia capacidad\u00bb (UR 5), exige, por una parte, disponibilidad a reformar las propias comunidades para hacerlas \u00abcada vez m\u00e1s fieles a su vocaci\u00f3n\u00bb, \u00abde modo que si en algunas cosas, tanto en las costumbres como en la disciplina eclesi\u00e1stica y en el modo de enunciar la doctrina -que no debe confundirse en absoluto con el dep\u00f3sito de la fe- se han observado con menos atenci\u00f3n, sean puestas oportunamente en su justo y adecuado orden\u00bb (UR 6); por otra, un serio compromiso de oraci\u00f3n, de di\u00e1logo, de apertura a la colaboraci\u00f3n con los otros. Sin embargo, todo esto ser\u00e1 posible s\u00f3lo si se est\u00e1 profundamente convencido de la voluntad de Cristo sobre la unidad y nos empe\u00f1amos seriamente en realizarla. Por esto el Vat. II ha afirmado expl\u00ed\u00adcitamente que \u00abno existe verdadero ecumenismo sin una conversi\u00f3n interior\u00bb (UR 7).<\/p>\n<p>De \u00e9sta, por tanto, conviene partir en la reflexi\u00f3n siguiente, en la que se tratar\u00e1 de los aspectos personales del compromiso ecum\u00e9nico (II) y de las renovaciones que se piden a las Iglesias (III) tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la misma teolog\u00ed\u00ada moral (IV), para extender, finalmente, la mirada a las relaciones de la Iglesia con el juda\u00ed\u00adsmo y con las dem\u00e1s religiones (V).<\/p>\n<p>II. El compromiso ecum\u00e9nico que es requerido a todo cristiano<br \/>\n1. \u00abNO EXISTE AUTENTICO ECUMENISMO SIN CONVERSI6N INTERIOR\u00bb (UR 7). El t\u00e9rmino \u00abconversi\u00f3n\u00bb, empleado por el Vat. II, indica un cambio de orientaci\u00f3n y de vida; un cambio de la manera propia de ver, sentir y juzgar, que haga volver a Dios o profundizar la relaci\u00f3n personal con \u00e9l. A quien le ha dado ya una primera adhesi\u00f3n a la fe cristiana, la conversi\u00f3n interior al ecumenismo le pide una segunda met\u00e1noia, que lo lleva a una nueva y m\u00e1s profunda relaci\u00f3n con Dios en Jesucristo y a una nueva perspectiva de fe capaz de vencer todo tipo de mezquindad y todo prejuicio para conducirlo a aceptar un camino com\u00fan con los otros cristianos.<\/p>\n<p>a) Esta implica una conversi\u00f3n intelectual, un nuevo modo de ver y de juzgar, por la que la adhesi\u00f3n al evangelio asumida en una conceptualizaci\u00f3n puramente confesional ser\u00e1 sustituida gradualmente por una s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s amplia, que haya sabido integrar en la propia visi\u00f3n de fe tambi\u00e9n las riquezas doctrinales expresadas en las otras tradiciones cristianas en la convicci\u00f3n de la legitimidad de un cierto pluralismo y de expresiones diversas de la misma fe. Esta conversi\u00f3n intelectual comporta tambi\u00e9n el compromiso \u00abde eliminar palabras, juicios y obras que no reflejan con equidad y verdad la condici\u00f3n de los hermanos separados, y por eso hacen m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil las mutuas relaciones con ellos\u00bb (UR 4), y llevar\u00e1 a reconocer gozosamente cuanto por la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo ha sido realizado en los hermanos separados, los \u00abvalores verdaderamente cristianos, provenientes del patrimonio com\u00fan, que se dan en ellos\u00bb (UR 4). Con la superaci\u00f3n de todo integrismo ayudar\u00e1 a meditar de nuevo la propia fe a la luz de los interrogantes y aportaciones de las otras tradiciones, facilitando con ello el acceso a un conocimiento m\u00e1s profundo del mismo mensaje evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>b) La conversi\u00f3n intelectual se traduce, por lo tanto, en una conversi\u00f3n moral, que permite traducir en la pr\u00e1ctica de la vida lo que ha sido asimilado a nivel de convicci\u00f3n, llevando a una actitud nueva en relaci\u00f3n a los otros cristianos, que supere la pol\u00e9mica y la apolog\u00e9tica y se abra con amor a ellos, haga atentos a su escucha, cree un esp\u00ed\u00adritu de amor, \u00abde sincera abnegaci\u00f3n, de humildad y de mansedumbre en el servicio, de fraterna generosidad de \u00e1nimo hacia los otros\u00bb (UR 7), de disponibilidad para escuchar y aprender, poniendo en pr\u00e1ctica la exhortaci\u00f3n de Pablo: \u00abOs animo, pues; yo, el prisionero por el Se\u00f1or, a comportaron de modo digno a la vocaci\u00f3n a la que hab\u00e9is sido llamados, con toda humildad y dulzura, con longanimidad, soport\u00e1ndoos unos a otros con amor, y tratando de conservar la unidad del esp\u00ed\u00adritu mediante el v\u00ed\u00adnculo de la paz\u00bb (Ef 4,lss).<\/p>\n<p>c) Una tercera etapa de esta conversi\u00f3n ecum\u00e9nica permite llegar a su nivel m\u00e1s profundo, el que puede ser definido como la conversi\u00f3n religiosa al ecumenismo, que lleva a poner de nuevo en el centro de la propia vida al Se\u00f1or Jes\u00fas, \u00fanico camino al Padre. Centrando la fe en lo esencial, los horizontes se ampl\u00ed\u00adan, las dimensiones del nivel del amor y de salvaci\u00f3n de Dios en relaci\u00f3n a la humanidad se reconocen mejor, a la vez que se relativizan las barreras confesionales. El que en lo m\u00e1s profundo del propio esp\u00ed\u00adritu se ha encontrado con el misterio de Dios, vive ya enteramente en el amor, y la comuni\u00f3n con Dios lo lleva a experimentar una plenitud de comuni\u00f3n tambi\u00e9n con los otros, en una vida enteramente dedicada al pr\u00f3jimo, en humilde docilidad al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Una conversi\u00f3n interior as\u00ed\u00ad al ecumenismo, como toda conversi\u00f3n, es una obra que no debe nunca considerarse realizada. Puede ser motivada desde el exterior mediante una correcta pedagog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica, capaz de llevar a vivir la fe de manera gozosa y consciente en la propia Iglesia, aun estando abiertos a acoger con prontitud las perspectivas que otros cristianos han desarrollado, que podr\u00ed\u00adan enriquecer nuestra visi\u00f3n del misterio de la salvaci\u00f3n abriendo el esp\u00ed\u00adritu a la verdadera catolicidad. Se puede facilitar multiplicando las ocasiones de reflexi\u00f3n en peque\u00f1os grupos, en donde pueden interiorizarse los logros del movimiento ecum\u00e9nico y ponerse en cuesti\u00f3n las s\u00ed\u00adntesis interiores precedentes, sustituy\u00e9ndolas gradualmente con nuevas s\u00ed\u00adntesis y por convicciones m\u00e1s profundas y justificadas; la din\u00e1mica de un grupo puede ayudar a los participantes a liberarse de los condicionamientos inconscientes que con frecuencia llevan a temer toda innovaci\u00f3n y a asumir actitudes y comportamientos conservadores e integristas. De todas formas, por encima de todos estos medios, la conversi\u00f3n al ecumenismo ser\u00e1 obra en \u00faltima instancia de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que es Esp\u00ed\u00adritu de libertad, de verdad, de caridad, de unidad; el deber moral hoy sigue siendo el de no oponer resistencia; todos los obst\u00e1culos a la renovaci\u00f3n de las Iglesias y al camino ecum\u00e9nico nacen de la resistencia que se opone a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu por falta de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL RECONOCIMIENTO DE LAS CULPAS CONTRA LA UNIDAD Y LA PETICI\u00ed\u201cN Y OFERTA MUTUA DE PERD\u00ed\u201cN. Una manifestaci\u00f3n fundamental de la conversi\u00f3n ecum\u00e9nica consiste en la capacidad de reconocer los pecados y las responsabilidades propias y de la propia Iglesia en el nacimiento y mantenimiento de las divisiones, y, por consiguiente, en la petici\u00f3n y ofrecimiento de perd\u00f3n mutuo. En efecto, el movimiento por la unidad de los cristianos es fruto de la toma de conciencia de que la divisi\u00f3n entre los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas es un pecado, en cuanto desobediencia formal a la voluntad del Se\u00f1or, y causa del esc\u00e1ndalo para el mundo. Pero esto lleva a reconocer por primera vez que de ese pecado no son responsables s\u00f3lo los cristianos que vivieron en la \u00e9poca de las divisiones y que les dieron origen, sobre todo los pertenecientes a otras Iglesias: de tales divisiones son responsables, de alguna manera, todos los que contin\u00faan aliment\u00e1ndolas en abierta desobediencia ala voluntad del Se\u00f1or. Una toma de conciencia as\u00ed\u00ad comporta como consecuencia una actitud nueva de humildad frente al pasado, junto a la disposici\u00f3n de pedir perd\u00f3n por la parte de responsabilidad propia y de la propia Iglesia, y la capacidad para ofrecer el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, caminando as\u00ed\u00ad juntos hacia un futuro nuevo.<\/p>\n<p>Esta nueva actitud, que se difundi\u00f3 primero entre los anglicanos (cf la llamada que hizo la Conferencia de Lambeth en 1920) y despu\u00e9s entre los protestantes en general, y que se manifest\u00f3 sobre todo con ocasi\u00f3n de la conferencia de Lausana de 1927 y m\u00e1s tarde durante las conferencias de Amsterdan en 1948 y de Evanston en 1954, tard\u00f3 en entrar en la Iglesia cat\u00f3lica porque no parec\u00ed\u00ada compatible con su eclesiolog\u00ed\u00ada y con su visi\u00f3n de la historia de la Iglesia. Pero dos discursos de Pablo VI al comenzar el segundo per\u00ed\u00adodo del concilio (1963) permitieron introducir tambi\u00e9n a la Iglesia cat\u00f3lica en este camino de arrepentimiento y de conversi\u00f3n por los pecados cometidos contra la unidad y contra los otros cristianos. Esta nueva actitud fue consagrada en el decreto sobre el ecumenismo: \u00abEn esta Iglesia de Dios una y \u00fanica surgieron desde los primeros tiempos algunas escisiones, condenadas con graves palabras por el ap\u00f3stol (&#8230;); pero en los siglos posteriores han surgido divisiones m\u00e1s grandes, y comunidades no peque\u00f1as se apartaron de la plena comuni\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica, tal vez sin culpa de los hombres de ambas partes\u00bb (UR 3). \u00abTambi\u00e9n de las culpas contra la unidad vale el testimonio de san Juan: `Si decimos que no hemos pecado, lo calificamos de mentiroso, y su palabra no est\u00e1 en nosotros&#8217; (1Jn 1:10). Por esto con humilde oraci\u00f3n pidamos perd\u00f3n a Dios y a los hermanos separados, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a nuestros deudores\u00bb (UR 7).<\/p>\n<p>Estos dos pasajes se encuentran en un contexto en el que la confesi\u00f3n humilde de los pecados que hayan podido cometer los cat\u00f3licos se repite varias veces. El pueblo de Dios es un pueblo de pecadores, que han experimentado en su propia existencia la misericordia del Se\u00f1or. La Iglesia es santa en la medida en que es obra de Dios, es signo de su gracia; pero es pecadora en su dimensi\u00f3n humana: \u00ab&#8230; la Iglesia, que abarca en su seno a los pecadores, santa y a la vez necesitada de purificaci\u00f3n, nunca abandona la penitencia y la renovaci\u00f3n\u00bb (LG 8). Reconocimientos concretos de los pecados y de las limitaciones de los cristianos y de los cat\u00f3licos los hay a prop\u00f3sito del comportamiento en relaci\u00f3n a los jud\u00ed\u00ados en NA 4, a prop\u00f3sito del problema de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa en DH 12, mientras que en GS 36 hay referencia a las desviaciones que tienen lugar en la Iglesia cuando no ha sabido reconocer la leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada de las realidades terrenas, sobre todo a prop\u00f3sito de las relaciones entre ciencia y fe; y en GS 43 se reconoce la infidelidad al Esp\u00ed\u00adritu de Dios por parte de muchos miembros de la Iglesia.<\/p>\n<p>Una actitud de sincero reconocimiento de las propias culpas pasadas y presentes y una tambi\u00e9n sincera petici\u00f3n y oferta de perd\u00f3n rec\u00ed\u00adproco es lo m\u00e1s francamente evang\u00e9lico que puede darse en las relaciones entre cristianos, a la vez que es el medio m\u00e1s eficaz para animar a todos a deponer toda arrogancia, toda suficiencia y toda autojustificaci\u00f3n. La cita de 1Jn 1:10 ayuda a superar toda unilateralidad: la palabra de Dios nos advierte que todos somos pecadores; pero si nos reconocemos tales y si pedimos perd\u00f3n a Dios y a los hermanos, declar\u00e1ndonos dispuestos a perdonar a quienes nos han ofendido, estamos poniendo lo que el evangelio considera una condici\u00f3n necesaria para que la misericordia de Dios pueda realizarse en nosotros.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN POR LA UNIDAD Y LA COMUNICACI\u00ed\u201cN EN LAS COSAS SAGRADAS. La convicci\u00f3n de que la unidad de los cristianos no puede ser resultado del esfuerzo humano solamente, sino que es sobre todo un don de Dios, lleva a afirmar la enorme importancia de la oraci\u00f3n para pedir a Dios la gracia de la unidad. La oraci\u00f3n por la unidad tiene una larga tradici\u00f3n en la Iglesia cat\u00f3lica; pero, como dec\u00ed\u00ada el t\u00ed\u00adtulo de la misa votiva en el misal anterior a la reciente reforma, estaba orientada \u00abad tollendum schisma\u00bb. En el pontificado de Le\u00f3n XIII se comenz\u00f3 a pedir por el \u00abretorno\u00bb de los otros cristianos a la comuni\u00f3n con Roma, y se se\u00f1al\u00f3 como fecha conveniente para esta oraci\u00f3n la novena de pentecost\u00e9s; siempre desde esta \u00f3ptica, Spencer Jones y Paul Watson crearon, a partir de 1907, el octavario de oraci\u00f3n del 18 al 25 de enero, que especialmente bajo la inspiraci\u00f3n ya mencionada del abad Paul Couturier se convirti\u00f3, desde la mitad de la d\u00e9cada de los treinta, en la Semana universal de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos, a la que pod\u00ed\u00adan unirse tambi\u00e9n los no cat\u00f3licos. En ella se invita a participar en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas por su Iglesia (cf Jn 17), rezando por la santificaci\u00f3n de todos los cristianos y para que se realice la unidad que Cristo quiere, cuando y en el modo que quiera. El texto de oraci\u00f3n que cada a\u00f1o se propone ha sido preparado previamente por una comisi\u00f3n mixta formada por representantes del Secretariado para la unidad y del CEC. La semana de enero, sin embargo, es s\u00f3lo una de las ocasiones en las que se nos invita a rezar juntos por la unidad. Esta oraci\u00f3n deber\u00ed\u00ada hacerse cada vez m\u00e1s habitual para todo cristiano, a la vez que no deber\u00ed\u00ada dejarse pasar ninguna ocasi\u00f3n para realizar una oraci\u00f3n com\u00fan entre los cristianos de todas las Iglesias, tanto a nivel por lo menos oficioso (fiestas nacionales, jornadas de acci\u00f3n de gracias, encuentros ecum\u00e9nicos, encuentros por la paz) como a nivel de vida cotidiana, como ocurre en muchos grupos b\u00ed\u00adblicos o en comunidades de \u00abrenovaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n com\u00fan est\u00e1 justificada por la comuni\u00f3n que ya existe entre los cristianos sobre la base del \u00fanico bautismo y de la sustancial unidad de fe. Distinta es, en cambio, la reflexi\u00f3n en lo que se refiere a la participaci\u00f3n com\u00fan en los sacramentos, y en especial a la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La validez del bautismo, administrado en todas partes, debe reconocerse en l\u00ed\u00adnea de principio; y por lo tanto, por el respeto debido al mismo sacramento, no puede ser repetido bajo condici\u00f3n, salvo en caso de que existan razones muy graves (cf CIC, can. 869, \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 2 y 3, y el \u00abRito de admisi\u00f3n a la plena comuni\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica de quienes han sido ya v\u00e1lidamente bautizados\u00bb, n. 4, en el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, Comisi\u00f3n episcopal espa\u00f1ola de liturgia, Madrid 1976).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada constituye el signo de una plena comuni\u00f3n eclesial, y al mismo tiempo la alimenta. Teniendo en cuenta estas dos instancias, el Vat. II recuerda que \u00abla comunicaci\u00f3n en las cosas sagradas no debe ser considerada como un medio que haya de usarse indiscriminadamente para el restablecimiento de la unidad de los cristianos. Esta comunicaci\u00f3n depende sobre todo de dos principios: la manifestaci\u00f3n de la unidad de la Iglesia y la participaci\u00f3n en los medios de la gracia. La significaci\u00f3n de la unidad proh\u00ed\u00adbe la mayor\u00ed\u00ada de las veces esta comunicaci\u00f3n. La necesidad de participar la gracia tal vez lo recomienda\u00bb (UR 8). A nivel concreto, ya LG 15 y OE 27 y 28 invitaban a considerar las especiales relaciones que existen con las Iglesias orientales, con las que la comuni\u00f3n puede considerarse casi completa. El CIC, en el canon 844, \u00c2\u00a7 2, establece como consecuencia que es l\u00ed\u00adcito a un cat\u00f3lico acceder a los sacramentos de la penitencia, de la eucarist\u00ed\u00ada y de la unci\u00f3n de los enfermos en las Iglesias cuyos sacramentos son reconocidos como v\u00e1lidos, siempre que exista una causa justa. Los ministros cat\u00f3licos, a su vez, pueden administrar l\u00ed\u00adcitamente tales sacramentos a los fieles de las Iglesias orientales, cuando \u00e9stos lo pidan espont\u00e1neamente y est\u00e9n bien dispuestos (\u00c2\u00a7 3). La situaci\u00f3n es muy distinta, en cambio, en lo que se refiere a las relaciones con los cristianos de las Iglesias anglicana, luterana o reformada. Aunque se han levantado las limitaciones para la participaci\u00f3n en su culto y se han dictado normas bastante abiertas en lo referente al uso de los mismos locales de culto o a una posible catequesis com\u00fan, en lo que se refiere a los sacramentos quedan las dificultades marcadas por el contencioso doctrinal del pasado, y sobre todo por el problema del ministerio.<\/p>\n<p>Para cuanto se refiere a los matrimonios contra\u00ed\u00addos entre cristianos pertenecientes a diversas Iglesias I matrimonios mixtos.<\/p>\n<p>4. LA APERTURA AL DI\u00ed\u0081LOGO Y LA CAPACIDAD DE ESCUCHA. La escucha, el di\u00e1logo, la capacidad de apreciar los valores aut\u00e9nticamente cristianos presentes en las otras Iglesias y en las otras tradiciones, la correcci\u00f3n de los prejuicios todav\u00ed\u00ada existentes en sus relaciones, son otro aspecto de la conversi\u00f3n y del compromiso ecum\u00e9nico, repetidamente inculcado por el Vat. II (UR 4; 9-11). Las \u00e9pocas pasadas no siempre reconocieron el valor del di\u00e1logo, ese instrumento extraordinario concedido al hombre para establecer una comunicaci\u00f3n y una comuni\u00f3n con los propios semejantes y con Dios mismo. Es fundamental ya para- la misma persona es de todas formas esencial en las relaciones entre los cristianos, en cuanto que puede alimentar la comprensi\u00f3n, la estima, el respeto, el amor en las relaciones con los otros, y puede crear una colaboraci\u00f3n para superar juntos los problemas que aparezcan. A imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, que en su existencia terrena siempre supo entrar en di\u00e1logo con toda clase de personas, sus disc\u00ed\u00adpulos deben integrar el di\u00e1logo en las relaciones entre ellos. Esto vale tanto para las relaciones en el interior de la comunidad cat\u00f3lica como para las relaciones con todos los cristianos, como recuerda el Vat. II: \u00abSobre todo en la misma Iglesia (se promueva) la mutua estima, el respeto y la concordia, reconociendo toda diversidad leg\u00ed\u00adtima, para establecer un di\u00e1logo cada vez m\u00e1s profundo entre todos los que forman un \u00fanico pueblo de Dios, sean pastores o laicos. Son m\u00e1s importantes, en efecto, las cosas en las cuales los fieles est\u00e1n unidos que aqu\u00e9llas en las que est\u00e1n separados: haya unidad en las cosas necesarias, libertad en las dudosas, caridad siempre\u00bb (GS 92). Este di\u00e1logo lo puede realizar todo cristiano en las condiciones ordinarias de la vida (cf UR 5). Liber\u00e1ndose de toda forma indebida de apolog\u00e9tica o de toda b\u00fasqueda de proselitismo, debe volverse humilde en la b\u00fasqueda de la verdad, capaz de admitir diversidad de expresiones en la misma fe. La estima por el otro y la capacidad de escucha lleva a dejarse enriquecer y juntos a aprender y a dar las respuestas correspondientes a las preguntas del otro para hacerle entender el propio pensamiento, eliminar los prejuicios y hacer posible la colaboraci\u00f3n y el cambio a la luz de la verdad conocida m\u00e1s profundamente.<\/p>\n<p>5. LA COLABORACI\u00ed\u201cN EN EL SERVICIO A LOS HERMANOS, \u00aben cualquier deber exigido por la conciencia cristiana para el bien com\u00fan\u00bb (UR 4), es vivamente recomendada por el Vat. II, ya que \u00abla cooperaci\u00f3n de todos los cristianos expresa vivamente aquella uni\u00f3n que ya rige entre ellos, y hace brillar m\u00e1s el rostro de Cristo siervo\u00bb (UR 12; cf AA 27; AG 6 y 15; GS 92). El concilio recuerda tambi\u00e9n los sectores en los que puede realizarse, una colaboraci\u00f3n as\u00ed\u00ad: prom\u00f3ci\u00f3n de la persona humana, de sus derechos y de su dignidad; servicio a la paz, a la justicia social; contribuci\u00f3n a \u00abhacer progresar con esp\u00ed\u00adritu cristiano las ciencias y las artes\u00bb; empe\u00f1o en \u00abutilizar remedios de todo tipo para salir al paso de las miserias de nuestro tiempo, como son el hambre y las calamidades, el analfabetismo y la indigencia, la falta de viviendas y la desigual distribuci\u00f3n de los bienes\u00bb (UR 12). Una cooperaci\u00f3n as\u00ed\u00ad es una manifestaci\u00f3n del evangelio del amor, que consiente, mediante el \u00abdi\u00e1logo de la caridad\u00bb, preparar los corazones al di\u00e1logo teol\u00f3gico, crea una cierta nostalgia de la plena unidad, permite finalmente realizar ya un testimonio com\u00fan ante el mundo: \u00abTodos los cristianos profesen ante todos los pueblos la fe en Dios uno y trino, en el encarnado Hijo de Dios, redentor y Se\u00f1or nuestro, y con esfuerzo com\u00fan en la mutua estima den testimonio de nuestra esperanza, que no enga\u00f1a\u00bb (UR 12).<\/p>\n<p>III. La renovaci\u00f3n requerida a las Iglesias<br \/>\nLa implicaci\u00f3n en el movimiento hacia la unidad de los cristianos comporta consecuencias no s\u00f3lo para los particulares, sino tambi\u00e9n para las comunidades eclesiales en cuanto tales; se podr\u00ed\u00ada decir que la conversi\u00f3n ecum\u00e9nica de cada miembro particular no es suficiente si no conduce y va acompa\u00f1ada de una renovaci\u00f3n de la comunidad, as\u00ed\u00ad como la renovaci\u00f3n comunitaria no puede dar frutos si no se realiza una conversi\u00f3n ecum\u00e9nica a nivel personal.<\/p>\n<p>1. UNA REFORMA DE LA IGLESIA EN CONFORMIDAD CON EL EVANGELIO Y LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS. La primera indicaci\u00f3n que ofrece el Vat. II en lo que se refiere al compromiso ecum\u00e9nico de las Iglesias, y por lo tanto de la misma Iglesia cat\u00f3lica, afecta a la necesidad de una reforma. Puesto que antes de cuestionar a los otros hay que hacer un examen de conciencia sobre s\u00ed\u00ad mismos, el concilio advierte que \u00ablos fieles cat\u00f3licos deben considerar con sinceridad y diligencia todo lo que debe renovarse y hacerse en la propia familia cat\u00f3lica, para que su vida d\u00e9 un testimonio m\u00e1s fiel y m\u00e1s claro de la doctrina y de las instituciones entregadas por Cristo a sus ap\u00f3stoles\u00bb (UR 4). La unidad de los cristianos no podr\u00e1 realizarse sin profundas renovaciones en todas las comunidades que hoy existen; y tambi\u00e9n la Iglesia cat\u00f3lica, siendo consciente del hecho de que en ella \u00absubsiste\u00bb la Iglesia de Cristo (cf LG 8) y convencida de poseer una plenitud de medios salv\u00ed\u00adficos, tiene necesidad de reformarse. \u00abLa Iglesia peregrinante est\u00e1 llamada por Cristo a esta continua reforma de la que, como instituci\u00f3n humana y terrena, siempre tiene necesidad\u00bb (UR 6). Este texto nos recuerda que, si la dimensi\u00f3n divina de la Iglesia es evidentemente irreformable, se concreta en formas hist\u00f3ricas, que no pueden ser sacralizadas ni consideradas inmutables. La reforma no es s\u00f3lo conveniente, sino necesaria (Ecclesia.. indiget reformatione: el concilio recoge una frase de Lutero), y nunca puede darse por acabada (perennem reformationem&#8230; perpetuo indiget: se insiste en el tema de la Ecclesia semper reformanda). Esta reforma no viene impuesta por el hecho de que se hayan dado hechos particulares concretos o que se hayan cometido determinados pecados, sino por la naturaleza misma de la Iglesia, compuesta por hombres y encarnada en la historia y en las diversas culturas, por lo que debe abandonar lo que pertenece a los condicionamientos hist\u00f3rico-culturales del pasado y renovarse incesantemente en su .confrontaci\u00f3n por una parte con el evangelio y por otra con el hombre contempor\u00e1neo, es decir; con los signos de los tiempos (cf GS 4).<\/p>\n<p>Muchas renovaciones ya realizadas a lo largo de este siglo antes y despu\u00e9s del concilio, \u00abcomo son el movimiento b\u00ed\u00adblico y lit\u00fargico, la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios y la catequesis, el apostolado de los laicos, las nuevas formas de vida religiosa, la espiritualidad del matrimonio, la doctrina y actividad de la Iglesia en el campo social\u00bb (UR 5), han tenido y siguen teniendo gran importancia tambi\u00e9n en la dimensi\u00f3n del restablecimiento de la comuni\u00f3n entre todos los cristianos. Otras renovaciones esperan su realizaci\u00f3n m\u00e1s completa, y precisamente en sectores que indica la misma UR 6: como en el caso de los mores, es decir, de los comportamientos y costumbres en sentido antropol\u00f3gico (pr\u00e1cticas tradicionales, \u00abh\u00e1bitos eclesi\u00e1sticos\u00bb, uso de los bienes terrenos o de los t\u00ed\u00adtulos honor\u00ed\u00adficos, devociones populares), en el de la eccIesiastica disciplina, es decir, del derecho can\u00f3nico (que ha sido reformado con la promulgaci\u00f3n del nuevo C\u00f3digo, pero perfectible todav\u00ed\u00ada desde el punto de vista ecum\u00e9nico), como sobre todo in doctrinas enunciandaemodo, qui ab ipso deposito fidei sedulo distingu\u00ed\u00ad deber. Este \u00faltimo punto exige m\u00e1s espacio.<\/p>\n<p>2. LA DISTINCI\u00ed\u201cN ENTRE LA SUSTANCIA DEL DEPOSITO DE LA FE Y LAS FORMAS EN QUE HA SIDO ENUNCIADA. Esta distinci\u00f3n, que ha sido introducida en los documentos conciliares (UR 6; GS 62) a ra\u00ed\u00adz del discurso con el que Juan XXIII abri\u00f3 el concilio, es de una gran importancia desde el punto de vista ecum\u00e9nico. -Permite superar las dificultades que durante siglos hab\u00ed\u00adan bloqueado el di\u00e1logo doctrinal entre las Iglesias cristianas, cada una de las cuales se sent\u00ed\u00ada unida alas propias formulaciones doctrinales dogm\u00e1ticas. Pero la cultura contempor\u00e1nea nos ha hecho conscientes de los condicionamientos hist\u00f3ricos, culturales, sociales y ling\u00fc\u00ed\u00adsticos de toda proposici\u00f3n pronunciada en una \u00e9poca determinada, y por lo tanto de la necesidad de su interpretaci\u00f3n. Lo que hoy est\u00e1 plenamente admitido en la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura -como la cr\u00ed\u00adtica de las fuentes, el estudio de los g\u00e9neros literarios, el an\u00e1lisis del lenguaje en funci\u00f3n del contexto cultural, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y los condicionamientossociales y econ\u00f3micos- debe aplicarse a la interpretaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas eclesi\u00e1sticas. De este modo, por debajo del revestimiento cultural y del modo de expresi\u00f3n, ser\u00e1 posible captar el n\u00facleo m\u00e1s profundo de verdad que una determinada formulaci\u00f3n ha pretendido garantizar y que sigue siendo v\u00e1lida para nosotros hoy. -Esta distinci\u00f3n entre la sustancia del dep\u00f3sito y la forma de su enunciado permite adem\u00e1s comprender que es posible expresar la misma verdad de fe en maneras distintas, como ha ocurrido a lo largo de la historia en las relaciones entre Oriente y Occidente (cf UR 14-18); que existe, por lo tanto, un desarrollo doctrinal y dogm\u00e1tico, que no ocurre de forma lineal (cf DV 8), as\u00ed\u00ad como puede existir una pluralidad de expresiones y de formulaciones de la misma fe que es de gran importancia para la posibilidad de encarnar el mensaje cristiano en las distintas culturas y para reconocer la legitimidad de desarrollos doctrinales que pueden realizarse en otras Iglesias cristianas, posiblemente por influjo del Esp\u00ed\u00adritu (UR 4). -La necesidad de una interpretaci\u00f3n de las mismas f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas y de su reexpresi\u00f3n en el lenguaje de nuestro tiempo nos permite tambi\u00e9n profundizar en la comprensi\u00f3n del misterio y con frecuencia reconocer c\u00f3mo, m\u00e1s all\u00e1 de las expresiones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, el contenido \u00faltimo de la fe podr\u00ed\u00ada ser el mismo en todas las Iglesias cristianas.<\/p>\n<p>3. EL CAMINO HACIA UNA PLENA COMUNI\u00ed\u201cN DE FE A TRAVES DEL DI\u00ed\u0081LOGO DOCTRINAL. La Iglesia cat\u00f3lica, como toda Iglesia, no puede dejar de ser fiel a la revelaci\u00f3n contenida en la palabra de Dios, y la unidad no puede realizarse a costa de la verdad (cf GS 28). Pero cuanto se ha dicho antes sobre la distinci\u00f3n entre la sustancia del dep\u00f3sito de la fe y el modo en el que se ha podido expresar, as\u00ed\u00ad como la afirmaci\u00f3n de la existencia de una ` jerarqu\u00ed\u00ada de verdades\u00bb (UR I I) seg\u00fan su nexo m\u00e1s o menos cercano con el fundamento de la fe cristiana, es decir, con el misterio de Cristo que est\u00e1 en el centro, abre perspectivas nuevas en el di\u00e1logo doctrinal y teol\u00f3gico entre las Iglesias. El di\u00e1logo y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, en efecto, no significa hacer cesiones doctrinales, ni constituyen una diplomacia o una t\u00e1ctica en la relaci\u00f3n con los otros cristianos; comportan m\u00e1s bien una b\u00fasqueda sincera de la verdad en relaci\u00f3n incesante con la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica, que se siente unida a los otros cristianos por muchas razones -la misma Sagrada Escritura, la misma fe en Dios Padre y en Jesucristo, el bautismo y otros sacramentos, la eucarist\u00ed\u00ada, el ministerio (cf LG 15; UR 3)- y que quiere reconocer los aut\u00e9nticos valores cristianos presentes en las otras Iglesias (UR 4), ha entrado con convicci\u00f3n en este di\u00e1logo ecum\u00e9nico, vivamente recomendado por el concilio, no s\u00f3lo a nivel personal, sino tambi\u00e9n a nivel eclesial, como un di\u00e1logo \u00aben el que cada uno expone m\u00e1s a fondo la doctrina de la propia comunidad y presenta con claridad sus caracter\u00ed\u00adsticas\u00bb, para que \u00abtodos adquieran un conocimiento m\u00e1s verdadero y una mayor estima de la doctrina y de la vida de ambas comuniones\u00bb (UR 4). Este di\u00e1logo del que ya hemos hablado (\/antes, II, 4), teniendo como centro la fidelidad a la palabra de Dios con la que los cristianos deben confrontarse conjuntamente, podr\u00e1 llevar a la superaci\u00f3n de las divergencias heredadas del pasado y podr\u00e1 llevar a toda la Iglesia a una. mejor comprensi\u00f3n de la propia fe, gracias a los enriquecimientos aportados por las otras Iglesias.<\/p>\n<p>Los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos en curso entre las Iglesias cristianas han desembocado en una publicaci\u00f3n de documentos de acuerdo y convergencia, en los que el trabajo de reinterpretaci\u00f3n y de reexpresi\u00f3n del mensaje ha dado unos resultados que no pod\u00ed\u00adan imaginarse hasta hace poco tiempo. Las doctrinas tradicionalmente objeto de controversia han sido examinadas de nuevo conjuntamente, partiendo ahora desde puntos de vista nuevos, y la libertad y creatividad que ha podido ejercitarse en los di\u00e1logos ha permitido volver a expresarlas con formulaciones relativamente in\u00e9ditas, que hacen posible casi siempre superar las divergencias profesionales precisamente gracias al uso de nuevos t\u00e9rminos y nuevos planteamientos y a la exclusi\u00f3n de expresiones que han dado origen a muchos prejuicios y malentendidos entre las Iglesias en el pasado. De esta manera no s\u00f3lo se pueden eliminar los contenciosos del pasado, sino que la fe com\u00fan se puede volver a expresar en un lenguaje contempor\u00e1neo elaborado en conjunto por todos los cristianos, de modo que se pueda dar un testimonio com\u00fan mejor ante el mundo. Estos documentos no son definitivos, pero est\u00e1n destinados a la reflexi\u00f3n de las Iglesias; en la medida en que sus conclusiones sean aceptadas, abrir\u00e1n camino hacia el restablecimiento de la plena comuni\u00f3n entre las Iglesias que han participado en el di\u00e1logo. De aqu\u00ed\u00ad la importancia de hacer conocer m\u00e1s estos documentos, sobre todo cuando se trata de acuerdos que pretenden preparar de cerca la recomposici\u00f3n de la plena unidad, como es el caso del di\u00e1logo anglicano-cat\u00f3lico o cat\u00f3lico-ortodoxo.<\/p>\n<p>4. EL COMPROMISO ECUMENICO DE LAS IGLESIAS. La tarea ecum\u00e9nica de las Iglesias en cuanto tales no se acaba con el compromiso por la reforma y la aceptaci\u00f3n de una nueva reflexi\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>a) Ecumenismo espiritual. Cada comunidad cristiana deber\u00ed\u00ada hacerse cargo de promover celebraciones comunitarias de oraci\u00f3n y de escucha de la palabra con la participaci\u00f3n de cristianos de otras Iglesias con ocasi\u00f3n de la semana de oraci\u00f3n por la unidad, en pentecost\u00e9s y cada vez que se ofrezca la ocasi\u00f3n. Las posibilidades que ofrece la normativa vigente de una pastoral sacramental com\u00fan habr\u00ed\u00ada que ponerlas ya en obra, sobre todo en el caso de ! matrimonios mixtos. Finalmente, cada comunidad deber\u00ed\u00ada hacer efectivamente posible la conversi\u00f3n ecum\u00e9nica de sus propios miembros por medio de una acci\u00f3n pedag\u00f3gica adecuada.<\/p>\n<p>b) Ecumenismo doctrinal. Una comunidad empe\u00f1ada en la conversi\u00f3n ecum\u00e9nica de sus propios miembros debe realizar tambi\u00e9n una catequesis y una predicaci\u00f3n conforme a los principios del ecumenismo. Esto supone tambi\u00e9n un compromiso de estudio para poder \u00abconseguir un conocimiento mejor de la doctrina y de la historia, de la vida espiritual y lit\u00fargica, de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa y de la cultura de los otros cristianos\u00bb (UR 9), de modo que elimine los prejuicios e incomprensiones,que ayude a descubrir cada vez m\u00e1s cuanto nos une en la fe com\u00fan y haga a todos capaces de realizar en la vida cotidiana el di\u00e1logo que, seg\u00fan UR 5, compete a todos. Las comunidades cristianas deber\u00ed\u00adan empe\u00f1arse sobre todo en el estudio de los documentos ecum\u00e9nicos, de modo que puedan reflexionar sobre ellos a la luz de la propia fe y preparar su aceptaci\u00f3n para que as\u00ed\u00ad sea posible pasar al restablecimiento de la comuni\u00f3n entre las Iglesias.<\/p>\n<p>c) Ecumenismo secular. Rompiendo el propio aislamiento, cada comunidad cristiana deber\u00ed\u00ada comprometerse en colaborar con las otras Iglesias y comunidades en un servicio com\u00fan al mundo. La colaboraci\u00f3n puede ejercitarse en la difusi\u00f3n de la Escritura com\u00fan, en la preparaci\u00f3n de una catequesis com\u00fan, en una asistencia pastoral com\u00fan de cara a escuelas y hospitales, en el uso com\u00fan de los mass media y otras mil formas de caridad y de servicio. Pero deber\u00e1 llegar a concretarse tambi\u00e9n en una respuesta com\u00fan a los grandes problemas de la humanidad contempor\u00e1nea, como los de la paz, de la justicia social, del respeto a los derechos del hombre, del desarrollo y de la ecolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>IV. La renovaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\nLa renovaci\u00f3n que el movimiento ecum\u00e9nico exige a los cristianos y a las Iglesias se extiende tambi\u00e9n al campo de la teolog\u00ed\u00ada moral. La problem\u00e1tica \u00e9tica ha quedado generalmente en un segundo plano, quiz\u00e1 por la convicci\u00f3n de que las divergencias en este campo, como no hab\u00ed\u00adan sido determinantes en el momento de las separaciones, tampoco deber\u00ed\u00adan serlo en el actual estado de divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>No se puede ignorar que en estos siglos de separaci\u00f3n los tem\u00e1s \u00e9ticos han sido abordados de manera muy diferenciada y que las diversas \u00e9ticas confesionales hoy parecen muy dif\u00ed\u00adcilmente conciliables; y estas diferencias aparecen tanto m\u00e1s, cuanto m\u00e1s se acerca y progresa el camino de la reconciliaci\u00f3n entre los cristianos. Hay quien considera que, a causa de su repercusi\u00f3n en la vida del pueblo cristiano y de lo arraigadas que est\u00e1n a nivel psicol\u00f3gico, las distintas perspectivas \u00e9ticas puede ser que constituyan los escollos m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles en el acercamiento de las Iglesias en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El problema se simplifica y se complica con la evoluci\u00f3n que la \u00e9tica est\u00e1 teniendo durante todos estos a\u00f1os en todas las Iglesias. 0 Se simplifica, porque los cambios se producen a causa de los desaf\u00ed\u00ados que la cultura contempor\u00e1nea lanza a todas las Iglesias y por efecto de la influencia ejercida sobre una Iglesia por las otras, de manera que por este camino se favorece una aproximaci\u00f3n; adem\u00e1s, las contradicciones del pasado entre una \u00e9tica cat\u00f3lica, que se consideraba basada en datos racionales y \u00abnaturales\u00bb, y una \u00e9tica protestante, que se defin\u00ed\u00ada como \u00e9tica \u00abde la revelaci\u00f3n\u00bb, basada fundamentalmente en la Biblia, se ha reconocido siempre infundada: los protestantes hacen uso, no menos que los cat\u00f3licos, de los argumentos \u00abde raz\u00f3n\u00bb, y sufren m\u00e1s que los cat\u00f3licos las influencia de las culturas de cada \u00e9poca, a la vez que hoy somos m\u00e1s conscientes del hecho de que los condicionamientos culturales de la Biblia impiden un recurso a ella y a sus normativas sin mediaciones hermen\u00e9uticas. Del mismo modo, no se puede ya considerar la \u00e9tica cat\u00f3lica como una \u00e9tica de \u00abobediencia\u00bb (= obediencia al magisterio) y la \u00e9tica protestante como una \u00e9tica de la libertad y de la responsabilidad, dado que tambi\u00e9n en la reflexi\u00f3n cat\u00f3lica de hoy se insiste mucho en estos aspectos. 0 Sin embargo, la evoluci\u00f3n actual comporta tambi\u00e9n un aumento de las dificultades entre las Iglesias -sobre todo por lo que se refiere a la \u00e9tica familiar y sexual y a las condiciones de la mujer en la Iglesia -a causa de las diversas soluciones que se les da en cada Iglesia a algunos problemas (relaciones prematrimoniales, divorcio, anticoncepci\u00f3n, aborto) y a causa de muchas tomas de posici\u00f3n del papa y de la Santa Sede en este campo, que no siempre son compartidas o consideradas evang\u00e9licamente justificadas por parte de otros cristianos. En las relaciones entre evang\u00e9licos y cat\u00f3licos subsisten algunas de las incomprensiones del pasado a prop\u00f3sito de la justificaci\u00f3n y de la posibilidad de la cooperaci\u00f3n por parte del hombre en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios; los evang\u00e9licos no quieren aceptar la que ellos consideran que es la posici\u00f3n cat\u00f3lica: el comportamiento moral como esfuerzo por ganarse la gracia de Dios, y la obediencia a los mandamientos como medio de salvaci\u00f3n y no como respuesta gozosa a la salvaci\u00f3n recibida en Jesucristo.<\/p>\n<p>Los consensos y aproximaciones que se van dando entre las distintas confesiones a nivel doctrinal tienen en todo caso repercusi\u00f3n tambi\u00e9n a nivel \u00e9tico. Dogm\u00e1tica, moral y espiritualidad se unen cada vez m\u00e1s estrechamente en la ense\u00f1anza de todas las Iglesias: de aqu\u00ed\u00ad el reconocimiento de que todas las verdades cristianas son verdades salv\u00ed\u00adficas que afectan tambi\u00e9n a nuestra vida concreta, que hay que sacar sus consecuencias pr\u00e1cticas para la existencia desde la doctrina trinitaria, desde la antropolog\u00ed\u00ada, la cristolog\u00ed\u00ada, la eclesiolog\u00ed\u00ada y los sacramentos. Las caracter\u00ed\u00adsticas de una moral totalmente repensada a partir de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica no se han explorado todav\u00ed\u00ada del todo. Vivir en clave trinitaria la propia existencia significa que todas las acciones se realizan en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu; significa comprender la importancia central del tema de la comuni\u00f3n: de los hombres con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00ad en el respeto de las diferencias y de cada realidad personal. Redescubrir hasta el fondo el hecho de que Dios es creador, adem\u00e1s de redentor, significa aprender a valorar de modo nuevo el orden de la creaci\u00f3n querido por Dios en su autonom\u00ed\u00ada y a la vez en su relaci\u00f3n con el orden de la redenci\u00f3n, llegando a superar una divergencia que ha jugado una parte importante en la relaci\u00f3n entre cat\u00f3licos y evang\u00e9licos. En el camino ecum\u00e9nico las Iglesias est\u00e1n redescubriendo el modo en que Dios, creador del mundo y se\u00f1or de la historia, se revela a los hombres como una continua presencia din\u00e1mica a trav\u00e9s de la historia humana y de la experiencia que el hombre va teniendo de los \u00absignos de los tiempos\u00bb.<\/p>\n<p>En conjunto se puede decir que por fin hay consenso en todas las Iglesias a la hora de rechazar las orientaciones extremas que caracterizaron en el pasado a las \u00e9ticas confesionales: tanto la de una \u00e9tica \u00abocasionalista\u00bb, correspondiente a una visi\u00f3n actualista de la presencia de Dios en el mundo que inspira a las personas en cada momento, como la de una \u00e9tica que se remite a un orden moral est\u00e1tico e inmutable, totalmente conocido por la raz\u00f3n humana, del que se deducir\u00ed\u00adan los principios aplicables por estricta deducci\u00f3n a cada circunstancia. Lo mismo que se adivinan y proyectan nuevos consensos en orientaciones fundamentales de la \u00e9tica, como la primac\u00ed\u00ada de la caridad, el reconocimiento de la autoridad de la Sagrada Escritura interpretada a la luz de la tradici\u00f3n, la responsabilidad de la Iglesia en la formaci\u00f3n de la conciencia junto con la primac\u00ed\u00ada de la conciencia, la escucha previa por parte de los l\u00ed\u00adderes eclesiales antes de dar normas.<\/p>\n<p>Frente a los grandes problemas de nuestro tiempo -desde la amenaza nuclear al hambre, desde la manipulaci\u00f3n de la vida a la opresi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3mica, desde la promoci\u00f3n de la mujer a la superaci\u00f3n de toda forma de esclavitud y pobreza, desde la lucha contra el racismo a la superaci\u00f3n de la violencia, desde las amenazas ambientales a los nuevos problemas de la era electr\u00f3nica y telem\u00e1tica- las Iglesias cristianas no pueden ya presentarse divididas. El mundo espera de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo una respuesta com\u00fan (con el respeto a un leg\u00ed\u00adtimo pluralismo y a la diversidad de los carismas), que no puede quedarse s\u00f3lo a nivel te\u00f3rico, sino que debe bajar al nivel del compromiso concreto: tambi\u00e9n en este campo la ortopraxis se manifiesta no menos importante que la ortodoxia; y ortopraxis significa tambi\u00e9n capacidad de trabajar juntos, con amor y con humildad, al servicio del mundo, para que el mundo crea (Jua 17:21).<\/p>\n<p>V. Un ecumenismo en sentido amplio:<br \/>\n    el di\u00e1logo con los jud\u00ed\u00ados y con otras religiones<br \/>\nPor movimiento ecum\u00e9nico en su acepci\u00f3n m\u00e1s rigurosa se entiende el movimiento que trata de realizar la uni\u00f3n entre todos los bautizados; por lo tanto, no comprende el di\u00e1logo con las otras religiones, y tampoco el di\u00e1logo con el juda\u00ed\u00adsmo. Sin embargo, la actitud ecum\u00e9nica de di\u00e1logo, de escucha, de conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, de humildad, de aprecio de los valores de los otros debe extenderse tambi\u00e9n a las relaciones de los cristianos con las otras religiones, en especial con el juda\u00ed\u00adsmo. De hecho, a partir de la reflexi\u00f3n ecum\u00e9nica, el Vat. II se ha tenido que enfrentar con el problema de la relaci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados; ha reconocido que la separaci\u00f3n del mundo jud\u00ed\u00ado fue la primera gran herida del pueblo de Dios, que la Iglesia cristiana conserva con \u00e9l una relaci\u00f3n muy especial; deplor\u00f3 los odios, las persecuciones contra los jud\u00ed\u00ados y las manifestaciones de antisemitismo perpetradas en todos los tiempos y por todas partes. La declaraci\u00f3n Nostra aetate constituy\u00f3 una etapa fundamental para el cambio de actitud en la Iglesia cat\u00f3lica en relaci\u00f3n con el juda\u00ed\u00adsmo, lo mismo que en las relaciones con las otras religiones. En los a\u00f1os siguientes el di\u00e1logo y las relaciones entre las Iglesias y el juda\u00ed\u00adsmo, como entre las Iglesias y otras religiones, han conocido un enorme desarrollo, hasta la visita del santo padre Juan Pablo II a la sinagoga de Roma (13 de abril de 1987) y el encuentro de oraci\u00f3n por la paz en As\u00ed\u00ads (27 de octubre del mismo a\u00f1o). Sin poder desarrollar en este art\u00ed\u00adculo la gran problem\u00e1tica de este ecumenismo en sentido amplio, se puede decir que todo lo que se ha dicho aqu\u00ed\u00ad a prop\u00f3sito de las relaciones entre las Iglesias cristianas puede y debe aplicarse, seg\u00fan los casos, tambi\u00e9n a las relaciones entre las Iglesias, el juda\u00ed\u00adsmo y las otras religiones del mundo.<\/p>\n<p>[\/Matrimonios mixtos].<\/p>\n<p>BIBL.: AA. V V., Corso breve di ecumenismo, 6 vols., Pro Unione, Roma 1981-1986; AA.VV., Dizionario ecumenico (Y. CONGAR, ed.), CitadeIla, As\u00ed\u00ads 1972; BEA A., El movimiento ecum\u00e9nico, Ediciones 62, Barcelona 1965; CERETI G., COmmentario al decreto sull Ecumenismo, Borla, Tur\u00ed\u00adn 1966; ID, Riforma della chiesa ed unit\u00e1 dei cristiani nell insegnamento del Vat. 11, Il Segno, Negrar (VR) 1985; ID, Ecumenismo. Corso di metodolog\u00ed\u00ada ecumenica, Ut unum sint Roma 1986; CONGAR Y., Verdaderas y falsas reformas en la Iglesia, CEC,1973; ID, Vocabulario ecum\u00e9nico, Herder, Barcelona 1972; DESSEAUX J.E., Breve lessico ecumenico, Queriniana, Brescia 1986; EvnO1cIMOV P., Ortodoxia, Ediciones 62, Barcelona 1967; FEY H. E., Storia del movimento ecumenico del 1948 al 1968, Dehoniane, Bolonia 1982; FRIES H. y RAHNER K., La uni\u00f3n de las Iglesias, Herder, Barcelona 1987; GRUPO MIXTO ENTRE LA IGLESIA CATOLICA ROMANA Y EL CONSEJO ECUMENICO DE LAS IGLESIAS, Testimonio com\u00fan, Centro ecum\u00e9nico Misioneras de la unidad, Atenas, Madrid 1963; GUSTAFSONJ.M., Protestant an Roman Catholic Ethics, en Prospects for Rapprochement, Londres 1978; ID, Roman Catholic and Protestant Interaction in Ethics, en \u00abTheological Studies\u00bb 50 (1989) 44-69; MEHL R., Etica cat\u00f3lica y \u00e9tica protestante, Herder, Barcelona 1973; MEYENDORFFJ., La teolog\u00ed\u00ada bizantina. 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Se\u00f1alamos adem\u00e1s las revistas Ir\u00e9nikon, del monasterio benedictino de Chevetogne; Unit\u00e9 des Chretiens, de la contisi\u00f3n episcopal para el ecumenismo de Francia; la colecci\u00f3n Verso l \u00fanitd dei cristiani, Ldc, Tur\u00ed\u00adn 1978-1985, que ha publicado en edici\u00f3n interconfesional algunos estudios y textos del di\u00e1logo ecum\u00e9nico, y Pastoral Ecum\u00e9nica, del centro ecum\u00e9nico Misioneras de la unidad, plaza conde de Barajas, 1 &#8211; 28005 Madrid. Signo positivo del movimiento ecum\u00e9nico en la \u00e9tica teol\u00f3gica es la programaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n de proyectos interconfesionales coma: AA.VV., Handbuch der christfcher Ethik, 3 tomos, Friburgo-G\u00fctersloh 1978-1982; AA.VV., Iniciaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la teolog\u00ed\u00ada, tomos IV-V. Etica, Cristiandad, Madrid 19851986.<\/p>\n<p>G. Cereti<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>A) Movimiento ecum\u00e9nico: B) Teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica. C) Di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n entre las Iglesias. D) Movimientos de uni\u00f3n de las Iglesias.<\/p>\n<p>A) MOVIMIENTO ECUMENICO<br \/>\nLa palabra \u00abecum\u00e9nico\u00bb se deriva del griego oikoumene, que significa toda la tierra habitada (Act 17, 6; Mt 24, 14; Act 2, 5). En el tradicional vocabulario cat\u00f3lico designa un concilio general o universal de la Iglesia; pero hoy se usa especialmente para designar todos los esfuerzos en pro de la unidad de los cristianos. Movimiento quiere decir aqu\u00ed\u00ad todo el proceso evolutivo de las relaciones y actitudes entre las confesiones, encaminado a terminar con las escisiones entre los cristianos.<\/p>\n<p>Aunque la fe cat\u00f3lica sostiene que la unidad de la Iglesia como instituci\u00f3n divina fue previamente dada por Jesucristo y fundamentalmente no puede perderse, sin embargo, por otra parte, no hemos de olvidar que la plenitud de la unidad de la Iglesia nunca llega a realizarse y que la uni\u00f3n de los cristianos estuvo amenazada desde los comienzos. Ya en el NT se lucha por ella: relaci\u00f3n de Pablo con los corintios y con los judeocristianos (Flp 4, 2). M\u00e1s gravedad cobr\u00f3 la cuesti\u00f3n de la unidad a causa de la escisi\u00f3n de importantes grupos sociales y nacionales (maniqueos, donatistas, arrianos, montanistas, novacianos, monofisitas, nestorianos). Sin embargo, s\u00f3lo el cisma de 1045 entre oriente y occidente condujo a grandes intentos de recuperar la unidad rota, los cuales, sin embargo, fracasaron (Ly\u00f3n, Florencia).<\/p>\n<p>Por la rotura en el siglo xvi dentro de la cristiandad occidental, nuevamente y en forma m\u00e1s aguda se hizo problem\u00e1tica la unidad cristiana. Sin embargo, junto con las escisiones tambi\u00e9n se produjeron siempre esfuerzos ecum\u00e9nicos de algunos hombres eminentes por restablecer la unidad perdida. Pero s\u00f3lo en el siglo xx se puede hablar de un m. e. respaldado por Iglesias enteras. Este movimiento fue preparado por las nuevas posibilidades de contacto que el siglo xrx trajo a la humanidad por la creaci\u00f3n de organizaciones y asociaciones eclesi\u00e1sticas y confesionales a escala mundial. No menos importantes fueron las asociaciones de la juventud, en las que por vez primera se despert\u00f3 el inter\u00e9s ecum\u00e9nico en un plano mundial. La historia del m. e, en el siglo xx puede dividirse hasta hoy en tres grandes per\u00ed\u00adodos: su desarrollo hasta la creaci\u00f3n del consejo ecum\u00e9nico; desde la constituci\u00f3n de \u00e9ste (Amsterdam 1948) hasta el concilio Vaticano ii; el tiempo del concilio y la era posconciliar, que se caracteriza por la participaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>1. En el per\u00ed\u00adodo anterior a la fundaci\u00f3n del consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias, en el m. e. corren paralelas o se unen diversas corrientes. Como elemento esencial en orden a su desenvolvimiento ulterior hay que mencionar la alianza mundial para la amistad (internacional) de las Iglesias, que se fund\u00f3 en 1914 en Constanza, con el fin de contribuir, por el fomento de la amistad entre las Iglesias, a la reconciliaci\u00f3n entre los pueblos. Como no se exigi\u00f3 ning\u00fan credo formal, fue tambi\u00e9n posible la colaboraci\u00f3n de los ortodoxos. En el congreso de Oud Wassenaar (Holanda 1919), a base de los planes del arzobispo S\u00f3derblom, se fund\u00f3 el movimiento del cristianismo pr\u00e1ctico (\u00abLi f e and Work\u00bb). Su primera conferencia tuvo lugar en agosto de 1925 en Estocolmo (661 delegados de 37 pa\u00ed\u00adses). Fue &#8216;la primera vez que se reunieron delegaciones oficiales de las Iglesias. \u00abLife and Work\u00bb se propon\u00ed\u00ada recuperar la perdida unidad de los cristianos sobre todo por colaboraci\u00f3n pr\u00e1ctica. La conferencia mundial de Estocolmo invit\u00f3 a toda la cristiandad a hacer penitencia por la incurable escisi\u00f3n y a convertir el evangelio en la fuerza decisiva dentro de todos los \u00e1mbitos de la vida. Despu\u00e9s de esta primera conferencia mundial, la comisi\u00f3n continuadora del \u00abConsejo ecum\u00e9nico para el cristianismo pr\u00e1ctico\u00bb desarroll\u00f3 una copiosa actividad. Trabaj\u00f3 junto con el Instituto internacional de ciencias sociales de Ginebra (Adolf Keller), con el seminario ecum\u00e9nico fundado por Adolf Keller, fund\u00f3 por su cuenta una comisi\u00f3n de te\u00f3logos (A. Deissmann, M. Dibelius), una comisi\u00f3n ecum\u00e9nica de j\u00f3venes, una agencia ecum\u00e9nica de prensa y noticias, y llev\u00f3 a cabo acciones de ayuda de \u00ed\u00adndole muy variada. En junio de 1937 tuvo lugar en Oxford la segunda conferencia mundial bajo el tema: \u00abIglesia, pueblo y Estado\u00bb. En ella tomaron parte 425 delegados oficiales de 120 Iglesias protestantes y ortodoxas de 40 pa\u00ed\u00adses. En esta conferencia se impuso la conclusi\u00f3n de que, sin unirse al movimiento por la fe y constituci\u00f3n de la Iglesia (\u00abFaith and Order\u00bb), no se podr\u00ed\u00ada lograr el fin de la unidad de los cristianos. De ah\u00ed\u00ad la determinaci\u00f3n de fundar juntamente con este, movimiento el Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias.<\/p>\n<p>No dej\u00f3 de tener parte en esta determinaci\u00f3n el creciente inter\u00e9s por las cuestiones teol\u00f3gicas, as\u00ed\u00ad como el influjo perceptible de los reformadores y de K. Barth.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del movimiento por el cristianismo pr\u00e1ctico, tambi\u00e9n el movimiento por la fe y la constituci\u00f3n de la Iglesia imprimi\u00f3 su cu\u00f1o en los esfuerzos en torno a la unidad cristiana. En la conferencia mundial misional de Edimburgo, celebrada el a\u00f1o 1910, el obispo anglicano Ch. Brent reconoci\u00f3 que era imposible excluir del di\u00e1logo interconfesional cuestiones sobre la fe y la constituci\u00f3n de la Iglesia. Brent quer\u00ed\u00ada llegar a una conferencia que deliberara sobre estas cuestiones. Ya en 1920 logr\u00f3 convocar en Ginebra una conferencia mundial, con 133 representantes pertenecientes a m\u00e1s de 80 Iglesias de 40 pa\u00ed\u00adses. La Iglesia romanocat\u00f3lica no estuvo representada; las Iglesias ortodoxas, en cambio, aseguraron su colaboraci\u00f3n. En agosto de 1927, bajo la presidencia del obispo Brent, tuvo lugar en Lausana la primera conferencia mundial para la fe y constituci\u00f3n de la Iglesia; asistieron a ella 394 delegados de 108 Iglesias. Con palabras pat\u00e9ticas la conferencia hizo una llamada a la unidad de los cristianos. Las cuestiones decisivas que est\u00e1n pendientes entre las distintas Iglesias fueron abordadas valerosamente en los temas de la conferencia. A la muerte de Brent (1929), asumi\u00f3 la direcci\u00f3n W. Temple, arzobispo de York. En la segunda conferencia mundial, celebrada el a\u00f1o 1937 en Edimburgo (con 504 asistentes de 123 Iglesias), revisti\u00f3 una importancia decisiva el acuerdo tomado de fundar, juntamente con el movimiento por el cristianismo pr\u00e1ctico, el Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias.<\/p>\n<p>2. As\u00ed\u00ad, pues, el plan de un Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias en principio fue aprobado el a\u00f1o 1937 en Oxford y en Edimburgo; su constituci\u00f3n fue esbozada en Utrecht el a\u00f1o 1938. Pero los trastornos de la guerra impidieron su ejecuci\u00f3n, de forma que el Consejo ecum\u00e9nico no lleg\u00f3 a constituirse hasta el a\u00f1o 1948, en Amsterdam. En esta primera asamblea plenaria tomaron parte representantes de 147 Iglesias de 44 naciones. El tema general fue: \u00abEl desorden del mundo y el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios.\u00bb Se puso en claro la diversidad de concepciones sobre la Iglesia, marcadas por la tradici\u00f3n protestante o la cat\u00f3lica; pero ello no impidi\u00f3 el reconocimiento de la Iglesia como don de Dios, la cual ha sido fundada por los hechos salv\u00ed\u00adficos de Dios en Cristo. Los delegados de las diversas Iglesias expresaron la firme voluntad de permanecer unidos. Bajo el tema general \u00bb Cristo, esperanza del mundo\u00bb, el a\u00f1o 1954 se celebr\u00f3 en Evanston (EE.UU.) la segunda asamblea plenaria. En 1961, el Consejo ecum\u00e9nico tuvo su tercera asamblea plenaria en Nueva Delhi; en ella participaron 625 delegados oficiales de 175 Iglesias y muchos observadores, entre ellos tambi\u00e9n algunos de la Iglesia cat\u00f3lica. Fue importante la aceptaci\u00f3n de la candidatura de 23 Iglesias, concretamente la de las Iglesias ortodoxas de Rusia, Bulgaria y Rumania. Igualmente importante fue la decisi\u00f3n de integrar en el Consejo ecum\u00e9nico el Consejo internacional de misiones. Con ello el Consejo ecum\u00e9nico aceptaba un movimiento que hab\u00ed\u00ada sido decisivo para su propio nacimiento, pues el m. e. naci\u00f3 por la llamada a la misi\u00f3n. La asamblea general de Nueva Delhi tenia como lema principal: \u00abJesucristo, luz del mundo.\u00bb Con su serio esfuerzo por la superaci\u00f3n de los conflictos del mundo (declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa, sobre el antisemitismo y proselitismo), Nueva Delhi mostr\u00f3 que la unidad no es buscada por raz\u00f3n de s\u00ed\u00ad misma, sino como fundamento para un cumplimiento mejor y m\u00e1s fiel del mandato cristiano en el mundo de hoy. En 1968 tiene lugar en Uppsala (Suecia) la cuarta asamblea plenaria, bajo el tema general: \u00abMira, yo lo renuevo todo.\u00bb El Consejo ecum\u00e9nico se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abuna comuni\u00f3n de Iglesias que confiesan al Se\u00f1or jesucristo seg\u00fan la sagrada Escritura como Dios y salvador y por eso tratan de cumplir en com\u00fan la vocaci\u00f3n a que est\u00e1n llamadas para gloria de Dios, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (la base aceptada en Nueva Delhi en 1961). El Consejo ve su tarea: sobre todo en proseguir el trabajo de las dos conferencias mundiales para la fe y la constituci\u00f3n de la Iglesia y para el cristianismo pr\u00e1ctico, as\u00ed\u00ad como el del Consejo mundial de misiones; en facilitar la acci\u00f3n com\u00fan de las Iglesias y fomentar su colaboraci\u00f3n en la tarea de estudiar, profundizar y fortalecer la conciencia misional de los miembros de todas las Iglesias; en cultivar las relaciones con consejos cristianos nacionales y regionales, con alianzas mundiales confesionales y otras organizaciones ecum\u00e9nicas, y en convocar conferencias mundiales para tratar determinadas cuestiones urgentes. Ello quiere decir que el Consejo ecum\u00e9nico no se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como una superiglesia, sino como un instrumento al servicio de las Iglesias que est\u00e1n adheridas a \u00e9l. Sobre las declaraciones del Consejo se dice que < no poseen otra autoridad que la de su propia verdad y sabidur\u00ed\u00ada\". El Consejo lleva a cabo su trabajo por medio de la asamblea plenaria como autoridad suprema, por la comisi\u00f3n central y la comisi\u00f3n ejecutiva de la misma, por las comisiones de trabajo, as\u00ed\u00ad como por los organismos permanentes de Ginebra y Nueva York y por su secretariado del este asi\u00e1tico. Entre las comisiones tiene importancia especial la comisi\u00f3n para la fe y constituci\u00f3n de la Iglesia, que goza de cierta autonom\u00ed\u00ada dentro del Consejo ecum\u00e9nico y tiene derecho de proponer al mismo la organizaci\u00f3n de conferencias mundiales propias. As\u00ed\u00ad, en 1952, tuvo lugar en Lund la tercera conferencia mundial para Ja fe y constituci\u00f3n de la Iglesia, en que se dio por terminado el tiempo de la eclesiolog\u00ed\u00ada comparada y se invitaba a las Iglesias a avanzar hacia la unidad fundada en Cristo, no limit\u00e1ndose a deliberar, sino obrando adem\u00e1s en com\u00fan, en cuanto esto no atentara contra la propia creencia. La cuarta conferencia mundial para la fe y constituci\u00f3n de la Iglesia, celebrada en Montreal el a\u00f1o 1963, dio por vez primera plena validez a los votos de la ortodoxia y a la teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica. El di\u00e1logo con la Iglesia cat\u00f3lica fue igualmente renovado con m\u00e1s fuerza.\n\nActualmente pertenecen al Consejo ecum\u00e9nico m\u00e1s de 230 Iglesias, pr\u00e1cticamente toda la cristiandad separada del catolicismo romano. Sin embargo, no son miembros algunas Iglesias protestantes, p. ej., la Southern Baptist Convention y la Lutheran Church Missouri Synod en los EE.UU. En sectores conservadores del protestantismo existe cierta oposici\u00f3n contra el Consejo ecum\u00e9nico y se teme que \u00e9l pueda traicionar la reforma.\n\n3. La Iglesia cat\u00f3lica se ha negado durante mucho tiempo a tomar parte en el m. e. Ni teol\u00f3gica ni psicol\u00f3gicamente estaba a\u00fan preparada para ello. La Iglesia quer\u00ed\u00ada impedir que los cat\u00f3licos aceptaran de manera no cat\u00f3lica el planteamiento de la cuesti\u00f3n ecum\u00e9nica. En esta l\u00ed\u00adnea se hallan la negativa de Benedicto xv (card. P. Gasparri) a las invitaciones de < Faith and Order\" (18-12-1914; 16-5-1919), la prohibici\u00f3n del santo oficio de tomar parte en la conferencia de Lausana (8-7-1927: AAS 19 [ 1927 ] 278; Dz 2199), la enc\u00ed\u00adclica Mortalium animos (6-1-1928: AAS 20 [1928] 5-16), y el monitum del santo oficio con la prohibici\u00f3n de acudir a Amsterdam (5-6-1948: AAS 40 [ 1948 ] 257 ). La Iglesia cat\u00f3lica mantuvo una actitud completamente negativa frente al Consejo ecum\u00e9nico, que ha estado bajo fuerte influjo protestante. Respecto a los ortodoxos Roma ha mostrado una actitud mucho m\u00e1s positiva, sobre todo porque las Iglesias ortodoxas poseen la misma realidad sacramental y dogm\u00e1tica. Durante mucho tiempo la Iglesia cat\u00f3lica persever\u00f3 en su punto de vista y, si ofreci\u00f3 reiteradamente la reconciliaci\u00f3n, fue tan s\u00f3lo a condici\u00f3n de reconocer el primado romano; pero con el tiempo se comenz\u00f3 a ver la necesidad de informaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, as\u00ed\u00ad en 1927 se cre\u00f3 en Roma el Instituto oriental y, en 1929, el Russicum; fuera de Roma, en 1925 se cre\u00f3 el monasterio unionista Amay-Chevetogne y en 1927 el centro Istina. Pero no se lleg\u00f3 a un encuentro oficial con las Iglesias, y menos a un efectivo di\u00e1logo teol\u00f3gico.\n\nSin embargo, tampoco en la Iglesia pod\u00ed\u00ada ya detenerse el m. e. Por obra de peque\u00f1os grupos bajo la direcci\u00f3n de hombres carism\u00e1ticos (p. ej., el movimiento Una Sancta en Alemania y c\u00ed\u00adrculos agrupados en torno al abb\u00e9 Couturier e Y. Congar en Francia), la idea ecum\u00e9nica cobr\u00f3 cada vez m\u00e1s auge y, sobre todo en los a\u00f1os calamitosos de la segunda guerra mundial, ech\u00f3 ra\u00ed\u00adces indestructibles. Cada vez m\u00e1s se fue propagando la semana mundial de preces por la unidad de los cristianos (celebrada anualmante del 18 al 25 de enero). Los muchos contactos personales con cristianos de otras confesiomes, el esfuerzo de renovaci\u00f3n partiendo de las fuentes (Escritura, liturgia, patr\u00ed\u00adstica), que condujo a una amplia colaboraci\u00f3n internacional, el estudio a fondo de la historia de la Iglesia y el triste espect\u00e1culo de la separaci\u00f3n en las misiones han fortalecido de a\u00f1o en a\u00f1o el ansia de unidad. El movimiento espiritual parti\u00f3 de abajo, pero la suprema direcci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica no pudo ya cerrar los ojos a \u00e9l. Todav\u00ed\u00ada lo hizo al principio de manera vacilante, como en la instrucci\u00f3n Ecclesia catholica de 20-12-1949 (AAS 42 [ 1950 ] 142-147 ); pero con ella las muchas iniciativas privadas quedaban ancladas positivamente en la Iglesia. En 1952 se fund\u00f3, sin car\u00e1cter oficial, una \"conferencia cat\u00f3lica internacional para cuestiones ecum\u00e9nicas\" (J.-G. M. Willebrands). Pero el giro decisivo no vino hasta Juan xxiii, que hizo de la idea ecum\u00e9nica una de las intenciones capitales del concilio Vaticano ii, convocado por \u00e9l. Con el motu propio Superno Dei nutu, de 5-6-1960 (AAS 52 [1960] 433-437 ), este papa erigi\u00f3 el Secretariado para la unidad de los cristianos. El concilio Vaticano ii vino a ser un gran acontecimiento ecum\u00e9nico. Casi todas las Iglesias no cat\u00f3licas se hicieron representar por medio de sus observadores, que ejercieron sobre la marcha del concilio influjo considerable. El empe\u00f1o ecum\u00e9nico del concilio se refleja en todos los documentos emitidos pero se ha plasmado principalmente en la declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa y en el decreto sobre el ecumenismo (promulgado el 2111-1964). Adem\u00e1s de los resultados que se hallan en los textos conciliares, los muchos contactos personales y el nuevo esp\u00ed\u00adritu que se abri\u00f3 paso en el concilio ser\u00e1n de importancia decisiva. Este nuevo pensamiento se expres\u00f3 simb\u00f3licamente cuando, el 7-12-1965, tanto el papa como el patriarca levantaron la excomuni\u00f3n con que Le\u00f3n ix y Miguel Cerulario se hab\u00ed\u00adan excomulgado mutuamente.\n\nEn la \u00e9poca posconciliar el trabajo ecum\u00e9nico dentro de la Iglesia cat\u00f3lica se coordina por medio del Secretariado para la unidad de los cristianos, que se ha convertido en una instituci\u00f3n permanente. Las relaciones entre la Iglesia cat\u00f3lica y las Iglesias del Consejo ecum\u00e9nico se han reforzado de forma esencial. Existen grupos mixtos de trabajo que colaboran con el Consejo ecum\u00e9nico, con la alianza mundial luterana, con la comuni\u00f3n anglicana y la alianza mundial metodista. En estas comisiones internacionales se lleva a cabo un serio trabajo teol\u00f3gico y se procura dar pasos hacia la unidad. Con las Iglesias ortodoxas no se ha llegado hasta ahora a un di\u00e1logo teol\u00f3gico oficial. Sin embargo, no hay duda de que se ha producido un mayor acercamiento, como lo prueban, p. ej., las visitas mutuas de Pablo vi y Aten\u00e1goras en 1964 y 1967.\n\nA1 servicio del trabajo ecum\u00e9nico dentro de la Iglesia se ordena el Directorio ecum\u00e9nico (disposiciones para ejecutar el decreto sobre ecumenismo), cuya primera parte fue publicada en 1967 por el Secretariado para la unidad de los cristianos. Aqu\u00ed\u00ad no podemos mencionar con detalles lo que sucede a nivel de las comunidades e Iglesias locales; mas para el futuro del m. e. el trabajo en este campo podr\u00ed\u00ada tener la misma importancia que los muchos coloquios multilaterales o bilaterales a escala internacional. En cuanto la unidad de los cristianos es tambi\u00e9n fruto del esfuerzo humano, ella depender\u00e1 decisivamente de que las Iglesias est\u00e9n dispuestas a una reforma y renovaci\u00f3n real (cf. tambi\u00e9n los art\u00ed\u00adculos que siguen: --> teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica; &#8211;>di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n entre las Iglesias).<\/p>\n<p>August B. Hasler<br \/>\nB) TEOLOG\u00ed\u008dA ECUMENICA<\/p>\n<p>I. El lugar de una teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica<br \/>\nDesde hace unos veinte a\u00f1os existe en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica de las distintas Iglesias y denominaciones cristianas el concepto de \u00abteolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica\u00bb. Por raz\u00f3n de la contradicci\u00f3n existente entre el art\u00ed\u00adculo del credo sobre la \u00fanica Iglesia de jesucristo y la escisi\u00f3n f\u00e1ctica de la misma, este concepto ha venido a ser hoy d\u00ed\u00ada para la teolog\u00ed\u00ada cristiana de todas las confesiones y en todas sus disciplinas una cuesti\u00f3n de veracidad y un criterio de reflexi\u00f3n en el pensamiento teol\u00f3gico. Esto es comprensible por los problemas que plantea la predicaci\u00f3n. El evangelio uno de Jesucristo debe anunciarse en di\u00e1logo con el mundo de hoy. Este evangelio habla de realidades, como la cruz y la resurrecci\u00f3n, que no coinciden simplemente con lo mundano, pues nuestra salud y redenci\u00f3n no es el mundo, sino Cristo. Ahora bien, su car\u00e1cter supramundano ha de hacerse cre\u00ed\u00adble precisamente por la unidad de la Iglesia en la fe y el amor. El Nuevo Testamento presupone esa unidad y desconoce una separaci\u00f3n entre las Iglesias. Bajo esa perspectiva la divisi\u00f3n de las Iglesias es un esc\u00e1ndalo que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la palabra de la Escritura; y, consecuentemente, en la actualidad todas las Iglesias deben buscar caminos para eliminarlo. Esto s\u00f3lo es posible si las Iglesias entablan entre s\u00ed\u00ad un amplio di\u00e1logo en el que se aborden todas las cuestiones relativas a la inteligencia del mundo, de s\u00ed\u00ad mismas y de la fe. Este di\u00e1logo tan necesario en nuestro tiempo, tiene como antecedente todo un pasado de encuentros y pol\u00e9micas entre las Iglesias.<\/p>\n<p>II. Formas anteriores de encuentro y discusi\u00f3n confesional<br \/>\n1. La t. e. de hoy tiene como verdadera contrapartida la amplia pol\u00e9mica entre las Iglesias en tiempos anteriores. La pol\u00e9mica se sostuvo por ambos lados con la creencia de encontrarse en posesi\u00f3n exclusiva de la verdad, y con la consecuente persuasi\u00f3n de que el otro estaba en el error y, por tanto, fuera del camino de salvaci\u00f3n. Como esto no es una cosa indiferente, hab\u00ed\u00ada que intentar por todos los medios sacarlo de su falsa fe y llevarlo de nuevo a la verdadera Iglesia. La.pretensi\u00f3n de ser la Iglesia verdadera fue defendida lo mismo por los cat\u00f3licos que por las confesiones protestantes. La creencia de estar en posesi\u00f3n exclusiva de la verdad hall\u00f3 su expresi\u00f3n en una doctrina objetiva, articulada en proposiciones, donde las cuestiones quedaron demasiado atomizadas y particularizadas, sin atender al lugar teol\u00f3gico ni al contexto del respectivo enunciado. En la pol\u00e9mica se trataba de defender la propia verdad con pasi\u00f3n religiosa, que ve\u00ed\u00ada siempre al otro como hereje peligroso, y de refutar punto por punto la doctrina del contrario, considerando a menudo lo secundario como esencial y olvidando lo esencial, de forma que, por raz\u00f3n del m\u00e9todo mismo, ten\u00ed\u00adan que producirse tergiversaciones y deformaciones. De antemano se juzgaba que el propio pensamiento era exacto, sin examinarlo cr\u00ed\u00adticamente, de forma que las propias tesis nunca se somet\u00ed\u00adan a discusi\u00f3n y los polemistas jam\u00e1s intentaban ir m\u00e1s all\u00e1 del propio pensar. Esto condujo naturalmente a un endurecimiento por ambos lados, a un estrechamiento y una posici\u00f3n unilateral en los puntos de vista.<\/p>\n<p>2. Junto a la pol\u00e9mica tambi\u00e9n se dio siempre la ir\u00e9nica confesional. En \u00e9sta pueden incluirse los te\u00f3logos que se esforzaron apasionadamente por la reconciliaci\u00f3n y paz de las Iglesias, elaborando programas concretos de uni\u00f3n. Cabe mencionar varios grupos mayores, los cuales, aunque est\u00e9n desconectados entre s\u00ed\u00ad, pueden reunirse bajo el concepto general de ir\u00e9nica. Aqu\u00ed\u00ad entran primeramente los esfuerzos de uni\u00f3n influidos directa o indirectamente por Erasmo de Rotterdam, que se orientaban preferentemente por la imagen de la Iglesia antigua y en los que ten\u00ed\u00ada especial importancia la distinci\u00f3n entre art\u00ed\u00adculos fundamentales o no fundamentales de la fe (Melanchthon, Bucero, Gropper, Witzel, Cassander, Capito, de Dominis, Calixto, Leibniz). Aqu\u00ed\u00ad se valor\u00f3 insuficientemente la importancia hist\u00f3rica de las decisiones dogm\u00e1ticas en la doctrina y vida de las Iglesias. As\u00ed\u00ad lo muestra la idea propuesta por Erasmo de Rotterdam de que cada Iglesia redujera sus pretensiones dogm\u00e1ticas, pues esto conducir\u00ed\u00ada a la unidad. Entre los te\u00f3logos irenistas hay que contar tambi\u00e9n a los m\u00ed\u00adsticos espiritualistas (Sebastian Franck, Kaspar Schwenckfeld, Valentin Weigel, Jakob B8hme), los cuales, espiritualizando radicalmente el concepto de Iglesia, cre\u00ed\u00adan haber creado espacio para todas las confesiones y haber restablecido as\u00ed\u00ad la unidad. En los grupos creados por ellos se preludiaba ya el pietismo, aun cuando \u00e9ste no sea una prolongaci\u00f3n inmediata de la herencia intelectual de los espiritualistas m\u00ed\u00adsticos. Zinzendorf ve\u00ed\u00ada las Iglesias confesionales como modalidades y expresiones de la Iglesia una y verdadera de Jesucristo (la llamada teor\u00ed\u00ada de los tropos). Por eso en su comunidad de hermanos ten\u00ed\u00adan su puesto leg\u00ed\u00adtimo creyentes de todas las Iglesias confesionales, con lo que, en principio, sin negar las Iglesias, mantuvo abierta la uni\u00f3n con todas. A pesar de sus diferencias, la teor\u00ed\u00ada anglicana de las ramas tiene puntos de contacto con la doctrina de Zinzendorf sobre los tropos. Seg\u00fan la teor\u00ed\u00ada de las ramas, la Iglesia cat\u00f3lica, la ortodoxa y la anglicana deber\u00ed\u00adan tenerse por ramas de la Iglesia una de Jesucristo (cf. -> confesionalismo).<\/p>\n<p>3. Mientras que la ir\u00e9nica tuvo siempre a piano un concepto para resolver la cuesti\u00f3n de la unidad de la Iglesia, la simb\u00f3lica sigui\u00f3 otros caminos y se interes\u00f3 por la comprensi\u00f3n, exposici\u00f3n, comparaci\u00f3n y el enjuiciamiento de la doctrina de las Iglesias particulares. Pueden distinguirse dos clases de simb\u00f3lica y de enfoque de la misma: a) una puramente comparada, que se interesa tan s\u00f3lo por la comparaci\u00f3n de la doctrina (a menudo por motivos puramente hist\u00f3ricos, p. ej., Winer), b) una simb\u00f3lica normativa, que, partiendo del terreno de la propia Iglesia, elabora criterios aptos para juzgar la doctrina de la otra Iglesia (p. ej., M\u00f3hler).<\/p>\n<p>4. La simb\u00f3lica halla su continuaci\u00f3n en la confesionolog\u00ed\u00ada, que tiene por objeto la descripci\u00f3n de la doctrina y vida de las otras Iglesias. Junto a una confesionolog\u00ed\u00ada puramente descriptiva (cf. Algermissen), hay otra dogm\u00e1tica o normativa (cf. Ernst Wolf, Karl Barth).<\/p>\n<p>5. Citemos finalmente la teolog\u00ed\u00ada controversista, cuyo objeto es la discusi\u00f3n de lo que separa a las Iglesias. Donde se entiende como forma principal del encuentro confesional (R. K\u00f3sters), cabe preguntar si ella no a\u00ed\u00adsla demasiado las diferencias. Pues, elaborando primero y preferentemente la fe y el pensamiento com\u00fan de las Iglesias, se llegar\u00ed\u00ada mejor al fin ecum\u00e9nico de la superaci\u00f3n de las diferencias, que no concentrando la mirada sobre lo que separa. Desde este punto de vista, sin duda la teolog\u00ed\u00ada controversista representa una parte importante de la teolog\u00ed\u00ada ecum\u00e9nica, pero no debe acentuarse excesivamente la importancia de la misma.<\/p>\n<p>III. Sentido teol\u00f3gico del t\u00e9rmino \u00abecum\u00e9nico\u00bb<br \/>\nEn la historia de las Iglesias cabe mostrar cinco sentidos del t\u00e9rmino \u00abecum\u00e9nico\u00bb, los cuales todav\u00ed\u00ada hoy tienen una importancia fundamental para la teolog\u00ed\u00ada y para su tarea especial en la predicaci\u00f3n de la Iglesia: Ecum\u00e9nico significa: 1 \u00c2\u00b0, lo que pertenece a toda la tierra habitada o la representa; aqu\u00ed\u00ad entra tambi\u00e9n el uso del vocablo \u00abecum\u00e9nico\u00bb en el imperio romano: lo que pertenece al imperio romano o lo representa; 2 \u00c2\u00b0, lo que pertenece a la Iglesia en su totalidad o la representa; 3.\u00c2\u00b0, lo que tiene validez en la Iglesia universal (los concilios antiguos); desde Nicol\u00e1s Selnecker (1574 ), en las Iglesias luteranas se llaman tambi\u00e9n s\u00ed\u00admbolos ecum\u00e9nicos los tres credos de la Iglesia antigua; 4 \u00c2\u00b0, lo que ata\u00f1e a las relaciones entre varias Iglesias o entre cristianos de distintas confesiones; 5 \u00c2\u00b0, el conocimiento de la unidad cristiana y el deseo de la misma (movimiento ecum\u00e9nico). Si se ponen estas cinco significaciones del t\u00e9rmino \u00abecum\u00e9nico\u00bb en relaci\u00f3n con lo que es la teolog\u00ed\u00ada y el fin a que sirve, resultan los siguientes puntos de vista.<\/p>\n<p>a) La teolog\u00ed\u00ada debe permanecer consciente de que la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, as\u00ed\u00ad como su predicaci\u00f3n por la Iglesia est\u00e1 dirigida a todos los hombres. Este aspecto universal exige a la teolog\u00ed\u00ada que ella no confunda el resultado de la especulaci\u00f3n occidental con la revelaci\u00f3n misma en Cristo Jes\u00fas. Y as\u00ed\u00ad abra a otras culturas la posibilidad de articular su inteligencia de la revelaci\u00f3n a base de su propio lenguaje y sus propios conceptos. E igualmente abra la posibilidad de una aut\u00e9ntica pluralidad en la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Esta pluralidad de teolog\u00ed\u00adas estar\u00ed\u00ada sostenida por la Iglesia una y se realizar\u00ed\u00ada sabiendo que la teolog\u00ed\u00ada es siempre funci\u00f3n de la Iglesia y acontece en medio de ella. La pluralidad de la teolog\u00ed\u00ada fue por mucho tiempo el signo m\u00e1s claro de la pluralidad de Iglesias, siendo de notar que los l\u00ed\u00admites de la teolog\u00ed\u00ada eran a par los l\u00ed\u00admites de las Iglesias. Para poder llevar realmente a cabo la tarea de la teolog\u00ed\u00ada como asimilaci\u00f3n universal de la revelaci\u00f3n acontecida en Jesucristo frente a los problemas del mundo moderno con sus m\u00faltiples divisiones, se requiere una pluralidad de teolog\u00ed\u00adas variadas dentro de la Iglesia una, y no una pluralidad de teolog\u00ed\u00adas de Iglesias diversas.<\/p>\n<p>c) En este contexto se plantea la pregunta por la norma y por el significado de la tradici\u00f3n de las Iglesias. Estas cuestiones se plantean en relaci\u00f3n con el factor normativo que contiene el concepto de \u00abecum\u00e9nico\u00bb cuando se aplica a los antiguos concilios y los s\u00ed\u00admbolos de fe. Sobre este punto hemos de decir lo siguiente: para que la realidad expresada en la Escritura pueda ser escuchada de cara a los problemas y a la situaci\u00f3n de nuestro tiempo, se requiere una exposici\u00f3n de la misma. En este proceso expositivo, la norma suprema y, por tanto, la norma de todas las otras normas es dicha realidad de la Escritura, o sea, su centro interno o su contenido central: Cristo y su obra salvadora. S\u00f3lo desde ese centro y en referencia a \u00e9l ha de interpretarse la tradici\u00f3n propia de cada Iglesia y la tradici\u00f3n com\u00fan. Esta tradici\u00f3n dogm\u00e1tica de las Iglesias, as\u00ed\u00ad interpretada y no de otro .modo (pero realmente interpretable as\u00ed\u00ad), ha de integrarse en la nueva exposici\u00f3n del evangelio para nuestro tiempo. Expongamos esto con mayor detenci\u00f3n. La investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada en el siglo xx ha obtenido resultados muy importantes para el encuentro teol\u00f3gico entre las Iglesias. Estos son fruto de un amplio trabajo sobre el problema de la -> historia e historicidad y sobre el de la hermen\u00e9utica, temas que est\u00e1n entrelazados entre s\u00ed\u00ad de diversos modos. Considerados en su contenido, esos resultados de la investigaci\u00f3n de nuestro siglo son una articulaci\u00f3n de criterios formales para entender el mensaje cristiano y sus interpretaciones en la tradici\u00f3n com\u00fan y en la tradici\u00f3n de cada Iglesia. Mencionemos los siguientes criterios: estructura intelectual, horizonte mental, historicidad, diversidad de lenguaje, cte. Ellos significan que todo dogma y credo se realiz\u00f3 en una hora hist\u00f3rica concreta, que todo dogma presupone una estructura intelectual perfectamente determinada y hasta participa de ella; sin conocerla es imposible entender ning\u00fan dogma. Significan adem\u00e1s que hay formulaciones de lo cristiano de cara a frentes diversos, que deben deslindarse con exactitud y precisi\u00f3n, las cuales se proponen (por lo menos seg\u00fan su intenci\u00f3n objetiva) conservar el evangelio salv\u00e1ndolo del ataque demoledor de esos frentes. Cuando cambian los frentes, se requiere una nueva exposici\u00f3n de la realidad del evangelio; y para ello deben aplicarse los criterios mencionados. Lo dicho abre para el dogma y la profesi\u00f3n de fe la dimensi\u00f3n de lo din\u00e1mico, en virtud de la cual toda formulaci\u00f3n (y esto constituye un interno factor constitutivo de toda formulaci\u00f3n) es capaz de integrarse en una formulaci\u00f3n que interprete mejor y m\u00e1s claramente la realidad del evangelio, que es jesucristo. La continuidad de la predicaci\u00f3n se guarda no por una mera repetici\u00f3n de viejas formulaciones, sino por la proclamaci\u00f3n de la realidad del evangelio (= Cristo) significada en las f\u00f3rmulas. De este modo, el dogma y la profesi\u00f3n de fe son sacados del terreno de lo est\u00e1tico y quedan insertados de nuevo en el contexto vivo de la predicaci\u00f3n sobre Jes\u00fas y su mensaje como misi\u00f3n propia y \u00fanica de la Iglesia.<\/p>\n<p>d) El proceso de la nueva exposici\u00f3n de la realidad del evangelio para nuestro tiempo, en el cual proceso est\u00e1n integradas las tradiciones de las Iglesias, por ser interpretadas desde su centro, que es Cristo, s\u00f3lo puede llevarse felizmente a cabo, si las Iglesias entablan entre s\u00ed\u00ad un amplio di\u00e1logo y se sienten movidas exclusivamente por la -> palabra de Dios y por las cuestiones del tiempo actual. Este di\u00e1logo ha llevado en la reciente teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica (en medida considerable por el intenso estudio de la teolog\u00ed\u00ada protestante) a varios resultados concretos, p. ej., al de que la doctrina de la justificaci\u00f3n, la predicaci\u00f3n sobre Cristo &#8211; el centro del evangelio-, la Escritura, la tradici\u00f3n, la palabra, los sacramentos, la fe, las obras, la Iglesia como creaci\u00f3n de la Palabra, el pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo, cte., constituyen temas de la teolog\u00ed\u00ada que objetivamente no son objeto de controversia o no tienen por qu\u00e9 serlo. As\u00ed\u00ad pues, en lo relativo al centro de la vida y doctrina de las Iglesias, es de todo punto imaginable una uni\u00f3n y se da de hecho. Desde este centro ha de interpretarse todo lo dem\u00e1s, supuesto &#8216;que entendamos c\u00f3mo lo que hay en las Iglesias -hasta la instituci\u00f3n entera, pues s\u00f3lo desde ah\u00ed\u00ad est\u00e1 justificada &#8211; quiere estar al servicio de ese centro.<\/p>\n<p>e) Este di\u00e1logo sobre la realidad misma del evangelio y el intento de resolver en com\u00fan las cuestiones pendientes partiendo de la fe en que todos comulgan, ayudar\u00e1n tambi\u00e9n a superar las diferencias a\u00fan existentes entre las Iglesias. Estas diferencias, a la postre, pueden reducirse exclusivamente a cuestiones eclesiol\u00f3gicas. Para mostrar el lugar exacto de las diferencias se pueden distinguir dos planos: 1 \u00c2\u00b0, las estructuras internas de la Iglesia, y 2 \u00c2\u00b0, la concreta realizaci\u00f3n de estas estructuras en las Iglesias existentes. A base de esta distinci\u00f3n se pone de manifiesto que, en principio, puede lograrse unanimidad sobre el hecho de que existen ciertas estructuras internas en la Iglesia. Y, realmente, nadie niega la articulaci\u00f3n de la Iglesia seg\u00fan diversos ministerios (predicar &#8211; o\u00ed\u00adr, administrar &#8211; recibir, etc. ). Tambi\u00e9n es f\u00e1cil la concordia sobre la imposibilidad de cambiar arbitrariamente esa estructura interna. De donde se sigue que las diferencias existentes aparecen a la postre en segundo plano, en el plano de la realizaci\u00f3n concreta de estas estructuras internas en las Iglesias. Ahora bien, aqu\u00ed\u00ad hay que preguntarse si, por raz\u00f3n de la situaci\u00f3n de controversia teol\u00f3gica entre las Iglesias sobre doctrina y vida, no se habr\u00e1 procedido unilateralmente en la realizaci\u00f3n de las estructuras eclesi\u00e1sticas; y si, por tanto, actualmente no se podr\u00ed\u00ada y deber\u00ed\u00ada abrir un di\u00e1logo sereno para ver en qu\u00e9 medida la articulaci\u00f3n de la Iglesia puede realizarse mejor y de manera m\u00e1s conforme al evangelio. Una t. e. as\u00ed\u00ad entendida no plantea exclusivamente la cuesti\u00f3n sobre la unidad de la Iglesia, sino que quiere ser entendida como camino hacia la unidad en el sentido m\u00e1s amplio posible.<\/p>\n<p>IV. Resultado<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, la t. e. no es una nueva disciplina especial junto a otras disciplinas teol\u00f3gicas. Es m\u00e1s bien un elemento estructural y una dimensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada entera en todas sus disciplinas. Est\u00e1 movida por la pregunta acerca de la escisi\u00f3n en la fe y acerca de su posible superaci\u00f3n. No acepta la separaci\u00f3n simplemente como un hecho, intentando petrificarla en la historia de la teolog\u00ed\u00ada, sino que percibe en ella una llamada a superarla \u00abpara que el mundo crea\u00bb. La t. e. es adem\u00e1s una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los puntos comunes, una teolog\u00ed\u00ada que ha descubierto c\u00f3mo \u00e9stos son proporcionalmente mayores que las diferencias, las cuales son descubiertas y valoradas en el horizonte de lo com\u00fan. Con ello se crea una nueva posibilidad de encuentro y apertura. Esta nueva apertura convierte la t. e. en una teolog\u00ed\u00ada de la inteligencia mutua, la cual no s\u00f3lo tiende a comprender al otro, sino que se esfuerza especialmente por exponer la propia fe y el propio pensamiento creyente de suerte que los pueda entender el otro a base de sus presupuestos teol\u00f3gicos y en el contexto de su teolog\u00ed\u00ada. La t. e. es adem\u00e1s una teolog\u00ed\u00ada del origen y de las fuentes, a la que interesan la realidad interna y el centro de la Escritura, as\u00ed\u00ad como su predicaci\u00f3n de acuerdo con las exigencias del tiempo. La t. e. es finalmente una teolog\u00ed\u00ada del di\u00e1logo, la cual sabe c\u00f3mo Dios dialoga constantemente con el hombre y c\u00f3mo nosotros en cada hombre hablamos al t\u00fa eterno de Dios. Un Dios que no habla es un Dios muerto, y una Iglesia que se situara fuera del di\u00e1logo, atestiguar\u00ed\u00ada solamente la muerte de Dios, pues lo que predicara &#8211; la palabra de Dios, que por naturaleza quiere ser o\u00ed\u00adda y recibir respuesta-, ya no ser\u00ed\u00ada ninguna palabra. Esto significa para todas las Iglesias que s\u00f3lo el di\u00e1logo entre ellas, desarrollado en, con y bajo la palabra de Dios, y s\u00f3lo su di\u00e1logo en com\u00fan con el mundo de hoy, les ayudar\u00e1 a cumplir su aut\u00e9ntica misi\u00f3n en conformidad con el evangelio (&#8211;>Iglesia y mundo).<\/p>\n<p>Johannes Brosseder<br \/>\nC) DIALOGO Y COLABORACI\u00ed\u201cN ENTRE LAS IGLESIAS<\/p>\n<p>I. Planteamiento del problema<br \/>\nLo que aqu\u00ed\u00ad hemos de decir, objetivamente, es una repetici\u00f3n de lo que el concilio Vaticano ir dijo acerca de este tema en el decreto sobre el ecumenismo y en el decreto sobre las Iglesias cat\u00f3licas orientales. Con relaci\u00f3n a los detalles particulares podemos remitirnos a estos decretos en su conjunto y especialmente al cap\u00ed\u00adtulo n del decreto sobre el ecumenismo. El hecho de que exista esta posibilidad muestra el trascendental cambio que se ha producido en la relaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica con las otras Iglesias cristianas y comunidades eclesiales. Evidentemente, la -> Iglesia cat\u00f3lica, ahora como antes, tiene conciencia de que en ella \u00absubsiste\u00bb la \u00fanica Iglesia de Cristo y, dada la concepci\u00f3n que tiene de s\u00ed\u00ad misma (como parte de su fe en la revelaci\u00f3n completa de Dios en jesucristo), no puede simplemente reconocer el mismo car\u00e1cter a las otras Iglesias. Pero ahora ya no considera primariamente a las otras Iglesias y comunidades ecIesiales como < aquello que no debe ser\" y que debe llegar r\u00e1pidamente a su fin por la -a conversi\u00f3n de cada individuo, como un \"cisma\" y una < herej\u00ed\u00ada\" dignos de anatema, sino que las considera primordialmente como interlocutores de un di\u00e1logo (y de una colaboraci\u00f3n) entre los cristianos, los cuales tienen m\u00e1s v\u00ed\u00adnculos unificantes que motivos de separaci\u00f3n y comparten una tarea com\u00fan con relaci\u00f3n al -> \u00abmundo\u00bb.<\/p>\n<p>II. Bases del di\u00e1logo<br \/>\nLa base de este di\u00e1logo es el conocimiento de lo com\u00fan (como realidad y tarea que todos afirman): la fe com\u00fan en Dios y en Jesucristo como nuestro \u00fanico Se\u00f1or y redentor; el reconocimiento mutuo de la buena fe, cristiana y humanamente obligatorio; el incondicional respeto de todos a la libertad religiosa; el bautismo v\u00e1lido que todos han recibido y la incorporaci\u00f3n com\u00fan a Cristo; la existencia de otros sacramentos en estas Iglesias; la convicci\u00f3n de que la gracia y la justificaci\u00f3n se dan tambi\u00e9n entre los cristianos no cat\u00f3licos; el reconocimiento de que las Iglesias no cat\u00f3licas, en cuanto tales, ejercen de hecho una positiva funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica con relaci\u00f3n a sus miembros, y de que ellas administran y se apropian en la vida una herencia cristiana, la cual bajo alg\u00fan aspecto puede no aparecer con igual claridad en la Iglesia cat\u00f3lica; y, por tanto, la persuasi\u00f3n de que las Iglesias no est\u00e1n separadas desde todos los puntos de vista, de que no se trata solamente de \u00abhermanos separados\u00bb; el conocimiento de la culpa com\u00fan en el origen de la escisi\u00f3n eclesi\u00e1stica, la cual no puede imputarse sin m\u00e1s a los cristianos de hoy, de modo que no es l\u00ed\u00adcito considerar a los otros como \u00abherejes formales\u00bb; el reconocimiento de que la \u00abfaz\u00bb concreta de la propia Iglesia, que tiene necesidad de constante penitencia y reforma, obscurece el testimonio de su origen en virtud de la voluntad fundacional de Cristo; el reconocimiento de la vida cristiana en las otras Iglesias (hasta el martirio), la cual contribuye tambi\u00e9n a la edificaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica; la preocupaci\u00f3n, com\u00fan a todos, por la unidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>III. Car\u00e1cter del di\u00e1logo<br \/>\nUn di\u00e1logo, que es cosa distinta de una discusi\u00f3n o de un unilateral intento inmediato de convertir al otro, presupone que ambas partes est\u00e9n dispuestas a aprender algo de la otra. Tambi\u00e9n los cat\u00f3licos pueden aceptar este presupuesto, pues, aunque ellos est\u00e9n persuadidos de que la Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia cat\u00f3lica, sin embargo su persuasi\u00f3n no excluye la posibilidad ni la voluntad de aprender y recibir algo de otros. Esta posibilidad de recibir no consiste solamente en que el di\u00e1logo puede proporcionar una mejor informaci\u00f3n sobre la postura, doctrina y vida cristiana del compa\u00f1ero acat\u00f3lico de di\u00e1logo, sobre sus dificultades frente a la Iglesia cat\u00f3lica; informaci\u00f3n que de suyo es valiosa y que se echa de menos en los cat\u00f3licos e incluso en los te\u00f3logos. Dicha posibilidad se da adem\u00e1s por el hecho de que los cristianos no cat\u00f3licos y sus Iglesias respectivas poseen tesoros de vida cristiana, l\u00ed\u00adneas evolutivas del \u00fanico cristianismo que han de valorarse positivamente, impulsos carism\u00e1ticos, experiencias relacionadas con la configuraci\u00f3n cristiana del mundo, etc.; y todo eso puede no estar con tanta actualidad y claridad en la Iglesia cat\u00f3lica. Tales conversaciones ecum\u00e9nicas revisten tambi\u00e9n el car\u00e1cter de di\u00e1logo por el hecho de que en ellas no se trata directamente de conversiones individuales a la Iglesia cat\u00f3lica (este aspecto, leg\u00ed\u00adtimo bajo los debidos presupuestos, ha de distinguirse cuidadosamente del di\u00e1logo ecum\u00e9nico), sino del acercamiento respecto de las comunidades eclesiales en cuanto tales; e igualmente por el hecho de que la unidad deseada, incluso bajo la perspectiva de la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la Iglesia, no ha de ser entendida simplemente como un \u00abretorno\u00bb, pues la anhelada Iglesia cat\u00f3lica del futuro deber\u00e1 albergar en su seno lo positivo del pasado cristiano e incluso las riquezas de las otras Iglesias y por tanto, ser\u00e1 distinta de la actual Iglesia cat\u00f3lica, condicionada por su presente momento hist\u00f3rico. En este sentido el di\u00e1logo tiende hacia un futuro abierto. Actualmente los cristianos no pueden vivir al margen de los dem\u00e1s creyentes, como si la separaci\u00f3n fuera un hecho en el que nada se puede cambiar. Precisamente una concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la Iglesia (que es entendida como Iglesia de todos) se traicionar\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad misma (lo cual no ocurre en la teor\u00ed\u00ada, pero s\u00ed\u00ad frecuentemente en la pr\u00e1ctica), si aceptara la divisi\u00f3n de la cristiandad como un hecho en el que nada se puede cambiar. El di\u00e1logo es necesario, pero s\u00f3lo es posible como un di\u00e1logo abierto que no proh\u00ed\u00adba a ninguna de las partes llevarlo a cabo desde sus propios presupuestos.<\/p>\n<p>IV. Tema del di\u00e1logo<br \/>\nEl tema de este di\u00e1logo es todo lo que pueda servir a la unidad de los cristianos en la fe, la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, la vida cristiana y la acci\u00f3n responsable de cara al mundo; incluye, pues: la informaci\u00f3n mutua sobre la vida y la doctrina; una mejor inteligencia de la teolog\u00ed\u00ada de las otras partes; el intento de traducci\u00f3n de la propia teolog\u00ed\u00ada a la lengua del otro, y viceversa; el esfuerzo por superar las diferencias reales en la doctrina; las conversaciones sobre la acci\u00f3n com\u00fan (cf. v).<\/p>\n<p>V. Meta del di\u00e1logo<br \/>\nIncluso antes de alcanzar su fin remoto, que es la unidad de la Iglesia de todos los cristianos, el di\u00e1logo puede llevar ya a resultados concretos, a una colaboraci\u00f3n real. Hay todav\u00ed\u00ada intolerancia mutua y formas no cristianas de competencia mutua en el \u00e1mbito civil de la sociedad; todo eso podr\u00ed\u00ada evitarse con magnanimidad. Siguen en pie ciertas cuestiones sobre los matrimonios mixtos y las escuelas de las distintas Iglesias (as\u00ed\u00ad como acerca de la relaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n entre ellas), las cuales podr\u00ed\u00adan solucionarse mejor que hasta ahora. Ser\u00ed\u00ada posible una concreta colaboraci\u00f3n organizada en la teolog\u00ed\u00ada. Pablo vi incit\u00f3 a una traducci\u00f3n com\u00fan de la Biblia. Con tacto se podr\u00ed\u00ada evitar la explotaci\u00f3n poco limpia, con fines propagand\u00ed\u00adsticos, de las \u00abconversiones\u00bb de una confesi\u00f3n a otra. Ya ahora se podr\u00ed\u00adan tomar acuerdos sobre la manera de eliminar el esc\u00e1ndalo en las misiones a causa de la cristiandad dividida; y as\u00ed\u00ad, a pesar del derecho de misionar en todas partes, que para la Iglesia cat\u00f3lica es inalienable, se podr\u00ed\u00ada llegar a una amistosa y realista (\u00c2\u00a1falta de misioneros!) distribuci\u00f3n cristiana del trabajo (o del territorio) misional. Ser\u00ed\u00ada igualmente posible fomentar los aspectos concretos que son comunes (en la liturgia, en el canto eclesi\u00e1stico, en los usos religiosos). Nuevos obst\u00e1culos para la unidad en la doctrina y en la pr\u00e1ctica, siempre que no obedezcan a las exigencias de la propia conciencia, podr\u00ed\u00adan evitarse de antemano mediante consultas mutuas. Toda la communicatio in sacris, que sea posible desde la perspectiva de la dogm\u00e1tica y de la teolog\u00ed\u00ada moral (a este respecto no todas las cosas son posibles, pero s\u00ed\u00ad muchas; la cuesti\u00f3n var\u00ed\u00ada con relaci\u00f3n a cada Iglesia), no s\u00f3lo deber\u00ed\u00ada tolerarse, sino tambi\u00e9n fomentarse con precauci\u00f3n y tacto (sin un \u00abirenismo\u00bb antidogm\u00e1tico). Se puede orar y celebrar la palabra en com\u00fan (sin celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica); y no es necesario que el fin de estos actos de culto sea siempre rogar por la unidad de los cristianos. Tambi\u00e9n con relaci\u00f3n a las Iglesias ortodoxas del oriente es l\u00ed\u00adcita una amplia communicatio in sacris, como lo afirma expl\u00ed\u00adcitamente el decreto del Vaticano ri sobre las Iglesias orientales cat\u00f3licas (n 26ss). Existe un amplio campo de colaboraci\u00f3n entre las Iglesias en la misi\u00f3n que todos los cristianos tienen de configurar el mundo en forma m\u00e1s humana y con ello cristiana, bajo el aspecto social, cultural, econ\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico, caritativo, etc. Desde muchos puntos de vista las Iglesias podr\u00ed\u00adan ser en com\u00fan la \u00abconciencia\u00bb de la sociedad profana, p. ej., abogando (incluso en valiente oposici\u00f3n a los hombres ego\u00ed\u00adstas que se hallan en sus propias filas) por la paz, por la indiscrim\u00ed\u00adnaci\u00f3n racial, por la justicia social, por la superaci\u00f3n de prejuicios nacionalistas, por la protecci\u00f3n de d\u00e9biles y pobres. Finalmente, para todo esto tambi\u00e9n podr\u00ed\u00adan crearse en com\u00fan los necesarios presupuestos institucionales.<\/p>\n<p>Karl Rahner<br \/>\nD) MOVIMIENTOS DE UNI\u00ed\u201cN DE LAS IGLESIAS<br \/>\n1. Cismas, herej\u00ed\u00adas y escisiones lesionaron y a veces hicieron problem\u00e1tica la unidad de la Iglesia de Cristo ya desde la \u00e9poca ap\u00f3st\u00f3lica. Pero la Iglesia est\u00e1 obligada a recuperar la unidad, no s\u00f3lo por la necesidad de acreditar mejor su encargo misional, sino tambi\u00e9n por mandato formal de Cristo (Jn 17 ). Ella no se ha substra\u00ed\u00addo a esta obligaci\u00f3n, si bien en los esfuerzos pr\u00e1cticos por la unidad no pocas veces estuvieron en primer plano motivos no teol\u00f3gicos, p. ej., el centralismo eclesi\u00e1stico y la uniformidad pol\u00ed\u00adtica. En parte con el apoyo del inestable poder secular, mediante el di\u00e1logo interno de los concilios se pudo atenuar e incluso extinguir el \u00ed\u00admpetu de los grandes movimientos de escisi\u00f3n del primer milenio: arrianismo, donatismo, novacianismo, priscilianismo, montanismo, nestorianismo. Todas estas tendencias han sucumbido como movimientos hist\u00f3ricos. Pero tampoco aqu\u00ed\u00ad se ha logrado hasta ahora una reunificaci\u00f3n completa de todos los separados, ya que, sobre todo en Egipto y Etiop\u00ed\u00ada, todav\u00ed\u00ada hay Iglesias que rechazan el concilio de Calcedonia (451) y se adhieren al monofisismo. El mismo origen tiene la Iglesia armenia. S\u00f3lo peque\u00f1as fracciones de estas Iglesias han entrado en uni\u00f3n con Roma. Por su introversi\u00f3n teol\u00f3gica y su aislamiento cultural, estas comunidades separadas nunca han penetrado intensamente en la conciencia de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Por primera vez la ruptura de relaciones entre el papa y el patriarcado de Constantinopla el a\u00f1o 1054, inaugur\u00f3 en el ->cisma oriental la escisi\u00f3n entre oriente y occidente como forma duradera de coexistencia de Iglesias. Esta profunda escisi\u00f3n, de graves consecuencias incluso en el \u00e1mbito espiritual y cultural, fue el resultado de un largo proceso de alejamiento y separaci\u00f3n. Desde siglos hab\u00ed\u00adan vivido los patriarcados de Roma y de Constantinopla en una situaci\u00f3n latente de cisma, la cual se actualiz\u00f3 repetidamente, pero nunca en forma tan permanente como en el choque entre el papa Nicol\u00e1s 1 y el patriarca Focio (864-868). La escisi\u00f3n definitiva bajo el patriarca Miguel Cerulario, en la que tuvo parte de culpa la intervenci\u00f3n con aire de dominio del disputable legado romano, el cardenal Humberto de Silva Candida, tiene por tanto sus ra\u00ed\u00adces en un complejo proceso hist\u00f3rico, el cual qued\u00f3 concluido con los acontecimientos del a\u00f1o 1054. Entre los factores que intervinieron en ese proceso hemos de mencionar, en el terreno objetivo: la diversa forma de pensar en la teolog\u00ed\u00ada y la devoci\u00f3n entre el mundo romano de occidente y el mundo griego de oriente, p. ej., las controversias sobre la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, las diferencias en los ritos y sobre todo la diversidad de las estructuras eclesi\u00e1sticas en oriente y en occidente. En efecto, a la Iglesia imperial del oriente, que se somet\u00ed\u00ada con agrado a la estructura del poder terrestre y conceb\u00ed\u00ada la unidad total de la Iglesia como una unidad de Iglesias locales en gran parte aut\u00f3nomas, se contrapon\u00ed\u00ada la Iglesia papal de occidente, que acentuaba su independencia en la relaci\u00f3n al poder secular y patrocinaba la idea de un pontificado mon\u00e1rquico. Y en el terreno psicol\u00f3gico deber\u00ed\u00adamos mencionar: el desprecio de los griegos, por una parte, y el odio a los latinos por otra; estos sentimientos de superioridad llevaban en germen la tendencia a valorar en forma absolutamente positiva la propia peculiaridad y a impon\u00e9rsela al otro, declar\u00e1ndolo previamente hereje. La evoluci\u00f3n de ambas Iglesias desde la separaci\u00f3n en 1054 agudiz\u00f3 m\u00e1s a\u00fan esta rica escala de contrastes.<\/p>\n<p>En el occidente la idea del primado de la -> reforma gregoriana se convirti\u00f3 en una columna clave de la constituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. En el siglo xli, la legislaci\u00f3n de las decretales hizo del papa la fuente de toda potestad en la Iglesia y cre\u00f3 una ideolog\u00ed\u00ada centralista, cuyas sombras repercutieron en futuras negociaciones sobre la uni\u00f3n. En el oriente la idea de la Iglesia imperial hubo de ceder al pensamiento de la \u00abautocefal\u00ed\u00ada\u00bb, es decir, de la autonom\u00ed\u00ada de cada Iglesia nacional ortodoxa; pero, bajo el aspecto eclesiol\u00f3gico, la concepci\u00f3n fundamental sobre la autonom\u00ed\u00ada patriarcal no cambi\u00f3 en nada. Los des\u00f3rdenes de las -> cruzadas y el aislamiento pol\u00ed\u00adtico de Bizancio a causa del bloqueo turco dejaron en el pueblo sencillo un trauma que ha hecho sentir sus influjos hasta el siglo xx, y que pas\u00f3 a las naciones evangelizadas por Bizancio en forma de una desconfianza abismal frente al occidente latino (p. ej., negativa en Grecia por parte de la direcci\u00f3n de las Iglesias ortodoxas a enviar observadores al concilio Vaticano ii). Por eso, lo que en el plano teol\u00f3gico pudo luego esclarecerse en las negociaciones entre el oriente y el occidente encaminadas a la uni\u00f3n, se hizo ineficaz por la presi\u00f3n procedente de abajo. Con el desarrollo especial de la teolog\u00ed\u00ada y la devoci\u00f3n (en el occidente, la escol\u00e1stica; y en el oriente, palamitas y hesiquiastas), a la postre disminuyeron hasta las posibilidades de un lenguaje com\u00fan para entenderse.<\/p>\n<p>2. S\u00f3lo sobre este complejo trasfondo hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico, se har\u00e1 comprensible la historia de los intentos de uni\u00f3n y particularmente su fracaso. En el siglo xii fracasaron los intentos de lograr la unidad mediante una absorci\u00f3n del oriente. En el siglo xrri fueron motivos sobre todo pol\u00ed\u00adticos los que llevaron al emperador Miguel vIII Pale\u00f3logo a entablar negociaciones con Roma. Pero la uni\u00f3n impuesta en el concilio de Ly\u00f3n (1274) no fue una verdadera concordia, sino \u00abuna capitulaci\u00f3n forzada del oriente ante el occidente\u00bb (de Vries). Adem\u00e1s de la inalienable substancia de la fe, Roma impuso a los griegos formulaciones t\u00ed\u00adpicamente latinas, as\u00ed\u00ad como una concepci\u00f3n del primado con cariz occidental; lo cual provoc\u00f3 una fuerte reacci\u00f3n contraria por parte de la Iglesia griega. La uni\u00f3n fue rechazada, el emperador qued\u00f3 excomulgado y la hipoteca del fracaso grav\u00f3 todas las conversaciones ulteriores. En el siglo xiv Roma no tom\u00f3 en consideraci\u00f3n ninguna negociaci\u00f3n m\u00e1s sobre la base de un concilio, sino que exigi\u00f3 la capitulaci\u00f3n incondicional. Pero la postura de mayor sobriedad que sigui\u00f3 al gran -> cisma occidental y la amenaza contra el papado por parte del &#8211;> conciliarismo, obligaron a Roma a una visi\u00f3n m\u00e1s realista de las cosas y a la aceptaci\u00f3n del concilio frecuentemente propuesto por los griegos, si bien en parte bajo la presi\u00f3n del peligro turco. En el concilio de Ferrara-Florencia (1438-39) griegos y latinos negociaron en un plano de igualdad y lograron una uni\u00f3n real en la cuesti\u00f3n dogm\u00e1tica del Filioque, pero en la estructura eclesi\u00e1stica s\u00f3lo alcanzaron una uni\u00f3n aparente. La f\u00f3rmula de uni\u00f3n, elaborada con precipitaciones, inmediatamente despu\u00e9s del reconocimiento del papa como cabeza suprema de toda la Iglesia, conten\u00ed\u00ada la f\u00f3rmula restrictiva: \u00abquedando inc\u00f3lumes todos los privilegios y derechos de los patriarcados del oriente\u00bb. Como ambas partes, a causa de su diversa tradici\u00f3n eclesiol\u00f3gica, vertieron en la f\u00f3rmula un contenido conceptual totalmente diferente, hab\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad una materia de conflicto capaz de hacer estallar la unidad. Pero la uni\u00f3n, deficientemente preparada en el terreno psicol\u00f3gico, fracas\u00f3 ya por la aversi\u00f3n del pueblo contra una avenencia con occidente (en 1453, con la conquista de Constantinopla por los turcos, termin\u00f3 de hecho la uni\u00f3n; y en 1483 vino la ruptura oficial).<\/p>\n<p>El papado de la -> reforma cat\u00f3lica y de la contrarreforma hubo de recorrer un largo camino hasta llegar a considerar leg\u00ed\u00adtima la peculiaridad del oriente y a sacar de ah\u00ed\u00ad las consecuencias oportunas. Enmascarados intentos de absorci\u00f3n llevaron a una postura de tolerancia por razones utilitarias. Pero los dirigentes de la Iglesia latina eran incapaces de comprender la posibilidad de la autonom\u00ed\u00ada tradicional de los patriarcados y la peculiaridad de la espiritualidad oriental; y as\u00ed\u00ad han permanecido fascinados hasta nuestro tiempo por la idea de la praestantia del rito latino. Son etapas de signo positivo: el pontificado de Gregorio xiii, la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n \u00abde propaganda fide\u00bb (1622), las instrucciones positivas de Benedicto xiv y sobre todo de Le\u00f3n xirr. La llamada de P\u00ed\u00ado ix a la unidad, dirigida a los jerarcas ortodoxos separados (en 1848), recibi\u00f3 una dura repulsa y se qued\u00f3 en meras palabras, pues ella no hab\u00ed\u00ada calado psicol\u00f3gicamente la situaci\u00f3n del oriente, y el occidente no estaba preparado para apreciar en su alto valor la peculiaridad oriental, como lo demostraron las negociaciones del Vaticano i. Por otra parte, la creciente introversi\u00f3n de la Iglesia ortodoxa de Rusia y de Grecia, as\u00ed\u00ad como su dependencia del Estado, ataron las manos a los dirigentes de las Iglesias. El resentimiento antirromano y el oportunismo de la pol\u00ed\u00adtica nacional no permitieron que aqu\u00ed\u00ad se entablara un serio di\u00e1logo objetivo con el occidente.<\/p>\n<p>Los intentos de reconciliar con Roma las comunidades eclesiales salidas de la reforma del siglo xvi, se remontan a los a\u00f1os treinta y cuarenta de dicho siglo. Mientras los frentes no se hicieron firmes, la situaci\u00f3n era relativamente favorable para el di\u00e1logo, pero no pudo ser aprovechada suficientemente pues, por una parte, los jerarcas de la Iglesia romana inicialmente no hab\u00ed\u00adan comprendido lo hondo del problema, y, por otra parte, las fuerzas protestantes, que tend\u00ed\u00adan hacia la formaci\u00f3n de una confesi\u00f3n, rechazaron todo compromiso y se conformaron con su autointeligencia confesional. El raudo proceso de formaci\u00f3n del confesionalismo disminuy\u00f3 las posibilidades de una reconciliaci\u00f3n, ya que los puntos sometidos a controversia inclu\u00ed\u00adan aqu\u00ed\u00ad, no s\u00f3lo preguntas de la estructura eclesi\u00e1stica, sino tambi\u00e9n cuestiones relativas a la recta inteligencia de la fe.<\/p>\n<p>En principio, la falta de un magisterio obligatorio constitu\u00ed\u00ada una dificultad grave para el di\u00e1logo con las Iglesias divididas entre s\u00ed\u00ad (y que segu\u00ed\u00adan dividi\u00e9ndose). As\u00ed\u00ad no fue posible llevar a cabo negociaciones oficiales como con la Iglesia ortodoxa, sino que s\u00f3lo se lleg\u00f3 a contactos entre algunos te\u00f3logos ir\u00e9nicos y laicos. De ah\u00ed\u00ad que estos intentos de uni\u00f3n tengan un car\u00e1cter precario y constituyan, por as\u00ed\u00ad decir, una ejercitaci\u00f3n de aficionado. En los siglos xvii, xvIII y xix los jerarcas eclesi\u00e1sticos de una y otra parte apenas est\u00e1n interesados por el di\u00e1logo y, a lo sumo, toleran a los que lo fomentan como una mera ola exterior de buena fe a no ser cuando de \u00e9l esperan ventajas directas para la estrategia confesional.<\/p>\n<p>En el siglo xvi una teolog\u00ed\u00ada mediadora, anclada en el humanismo, pretendi\u00f3 unir nuevamente las dos partes salidas de la fractura. Desde la atalaya postridentina es f\u00e1cil tildarla de deficiente (falta de claridad teol\u00f3gica, p. ej., doctrina de la doble justicia, insuficiente valoraci\u00f3n de las divergencias dogm\u00e1ticas, etc., preocupaci\u00f3n profana por la unidad de la naci\u00f3n); pero no puede neg\u00e1rsele su seriedad religiosa y responsabilidad teol\u00f3gica. Sus representantes -que mayormente se mov\u00ed\u00adan en el terreno de la antigua Iglesia- eran deudores de Erasmo en su actitud espiritual y direcci\u00f3n teol\u00f3gica. Entre ellos se hallan Johannes Gropper (1503-59), el obispo Julius Plug de Naumburg (1499-1564), Georg Cassander (1513-66), el cardenal laico Gasparo Contarini (1483-1542) y especialmente Georg Witzel (1501-73 ). El componente nacional y profano aparece m\u00e1s intensamente en los esfuerzos por la uni\u00f3n del c\u00ed\u00adrculo que act\u00faa bajo la directiva del canciller imperial M.A. di Gattinara, continuados luego por A.P. de Granvella, M. Held y U. Zasius. Su gran oportunidad se abri\u00f3 con las conversaciones religiosas que se iniciaron el a\u00f1o 1539 en Leipzig, continu\u00e1ndose despu\u00e9s en Hagenau y el a\u00f1o 1541, bajo mejor signo, en Worms y en la dieta de Ratisbona. Por la parte protestante llevaron el di\u00e1logo Martin Bucero y Melanchthon. Se pudo lograr una uni\u00f3n en puntos importantes, p. ej., en la cuesti\u00f3n del estado original y la voluntad libre, e incluso en la cuesti\u00f3n de la justificaci\u00f3n, mediante la f\u00f3rmula de la fe que obra por el amor; en otros problemas, como la infalibilidad de los concilios, la confesi\u00f3n, el primado y la transubstanciaci\u00f3n, no se lleg\u00f3 a una concordia. El sentimiento triunfalista de justicia propia en ambas partes ech\u00f3 a perder incluso lo conseguido, despoj\u00e1ndolo de su car\u00e1cter de \u00abcredo\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Trento ya no hab\u00ed\u00ada ning\u00fan lugar para una teolog\u00ed\u00ada erasmista de mediaci\u00f3n, ya que el endurecimiento de los contrastes en la \u00e9poca de las -> guerras de religi\u00f3n exclu\u00ed\u00ada los presupuestos necesarios para el di\u00e1logo. Jorge Calixto (1586-1656) fue en el campo protestante un propugnador aislado de la reunificaci\u00f3n sobre la base del consensus quinquesaecularis de la antigua Iglesia, el cual abarca los art\u00ed\u00adculos fundamentales de la fe cristiana. Su impulso espiritual influy\u00f3 en las conversaciones religiosas de Thorn el a\u00f1o 1645, las cuales deb\u00ed\u00adan restaurar la unidad de fe en Polonia, pero transcurrieron sin resultado positivo. Tambi\u00e9n hombres como el astr\u00f3nomo luterano Juan Kepler (t 1630) y el maestro del derecho de gentes Hugo Grocio (t 1630) se preocuparon por Ja unidad eclesi\u00e1stica. Se movieron en un terreno primordialmente diplom\u00e1tico los contactos que inici\u00f3 el obispo de Wiener &#8211; Neustadt, C. de Rojas y Spinola (t 1695), con las cortes de los principados protestantes, especialmente con la de Hannover. El abad luterano de Loccum, G.W. Molanus (1633-1722), y el fil\u00f3sofo G.W. Leibniz (1646-1716), bibliotecario del duque de Hannover, se hallaban entre los interlocutores. E1 intercambio epistolar entre Leibniz y Bossuet, h\u00e1bil controversista y el obispo de Meaux, fracas\u00f3 objetivamente porque Leibniz rechaz\u00f3 el concilio de Trento, pero tambi\u00e9n por la insuficiente capacidad de adaptaci\u00f3n psicol\u00f3gica del obispo. Tambi\u00e9n en Inglaterra se cultivaron numerosos contactos ir\u00e9nicos especialmente despu\u00e9s del retorno de Carlos ii al trono (1660). La idea galicana de la Iglesia (-> galicanismo) pareci\u00f3 hacer posible una reconciliaci\u00f3n con la Iglesia episcopalista anglicana. El franciscano N. Davenport present\u00f3 una exposici\u00f3n cat\u00f3lica de los 39 art\u00ed\u00adculos, mientras que el obispo anglicano Cosin dialog\u00f3 con el benedictino Robinson sobre cuestiones relativas a la presencia real y a la validez de las ordenaciones anglicanas. La subida al trono de Guillermo de Orange (1688) trajo un grave retroceso; pero bajo el arzobispo Wake de Canterbury se hizo posible (desde 1716) la reanudaci\u00f3n de las negociaciones acerca de la uni\u00f3n.<\/p>\n<p>En Alemania las numerosas conversiones de pr\u00ed\u00adncipes al catolicismo entre finales del siglo xvii y principios del xvIII, no pudieron resolver el problema de la reunificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los planes de uni\u00f3n de la ilustraci\u00f3n cat\u00f3lica, entre los cuales el m\u00e1s importante fue sin duda la elaboraci\u00f3n de una estructura episcopalista nacional de la Iglesia por el obispo de Tr\u00e9veris, J.N. v. Hontheinm (Febronius; 1701-90), quedaron triturados en el roce entre los frentes. El conde N.L. v. Zinzendorf, el renovador de la unidad fraterna entre los pietistas, cultiv\u00f3 relaciones amistosas con el cardenal L: A. Noailles. Entre los esfuerzos del romanticismo por la uni\u00f3n, descuellan sobre todo los de Franz von Baader, que tend\u00ed\u00adan a una reconciliaci\u00f3n con la Iglesia oriental. Despu\u00e9s de 1840 en Alemania se endurecieron de nuevo los contrastes confesionales, y en la \u00e9poca del ultramontanismo y del protestantismo cultutal las relaciones interconfesionales pasaron por una honda depresi\u00f3n. La atm\u00f3sfera espiritual no era apta para el di\u00e1logo. I. D81linger, que en la causa de la reunificaci\u00f3n vio claramente una tarea peculiar de la teolog\u00ed\u00ada alemana, s\u00f3lo cuando estaba excomulgado lleg\u00f3 a un di\u00e1logo con la Iglesia ortodoxa y la anglicana (conferencias de Bonn para la uni\u00f3n: 1874-75). Las esperanzas de uni\u00f3n que surgieron en Inglaterra en relaci\u00f3n con el movimiento de Oxford, quedaron sofocadas despu\u00e9s de pocos a\u00f1os a causa de la falta de comprensi\u00f3n y de la insuficiente formaci\u00f3n teol\u00f3gica en los c\u00ed\u00adrculos de la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>3. El predominio de los italianos en la administraci\u00f3n curial, los cuales no conoc\u00ed\u00adan los problemas de la escisi\u00f3n eclesi\u00e1stica en su propio pa\u00ed\u00ads, hace comprensible por qu\u00e9 de Roma no salieron nuevos impulsos para la uni\u00f3n. Durante la primera mitad del siglo xx, las declaraciones oficiales de la Iglesia romana sobre los hermanos separados permanecieron ancladas en una simplista <ddeolog\u00ed\u00ada de retorno\", si bien el tono fue cambiando en el curso de los a\u00f1os y se toler\u00f3 e incluso apoy\u00f3 el trabajo de pioneros aislados de la uni\u00f3n. El crecimiento del movimiento ecum\u00e9nico en la cristiandad no cat\u00f3lica incit\u00f3 tambi\u00e9n a algunos te\u00f3logos cat\u00f3licos a reflexionar nuevamente sobre los problemas de la escisi\u00f3n eclesi\u00e1stica y a intensificar los contactos con los separados. E1 movimiento de renovaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica a principios del siglo xx, sobre todo la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica en la ex\u00e9gesis, la liturgia y la historia de la Iglesia, cre\u00f3 desde dentro los nuevos presupuestos para el di\u00e1logo. Bajo el follaje hist\u00f3rico condicionado por el tiempo, en un estrato m\u00e1s profundo se descubrieron nuevamente las coincidencias. Fue decisivo el que, desde ese momento, los problemas teol\u00f3gicos de la escisi\u00f3n se entendieran en su propia dimensi\u00f3n y los unionistas cat\u00f3licos ya no se guiaran por m\u00f3viles de pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica, sino que primariamente actuaran por motivos religiosos. Corri\u00f3 paralelo con el peque\u00f1o trabajo teol\u00f3gico e hist\u00f3rico el esfuerzo por inculcar el inter\u00e9s de la uni\u00f3n en amplios c\u00ed\u00adrculos del pueblo y por incluirla entre los objetivos de su oraci\u00f3n. La adopci\u00f3n del \"octavario de oraci\u00f3n\" (1908), surgido en el anglicanismo, y la incondicional entrega de una personalidad carism\u00e1tica como el abb\u00e9 Paul Couturier (t 1953), constituyeron importantes estaciones en este camino. Fueron coloquios religiosos de \u00ed\u00adndole especial las conversaciones de Malinas entre cat\u00f3licos y anglicanos, que se desarrollaron de 1921 a 1926 bajo la protecci\u00f3n activa del cardenal D. Mercier. Marcaron la pauta del pensamiento ecum\u00e9nico en el mundo de lengua francesa el benedictino doro Lambert Beauduin (t 1960), que el a\u00f1o 1925 fund\u00f3 en Amay de Maas (hoy Chevetogne) el primer convento unionista para el estudio del oriente cristiano, y el dominico Yves Congar, cuya obra Chr\u00e9tiens d\u00e9sunis (1937) constituye el primer esbozo de teolog\u00ed\u00ada unionista en el campo cat\u00f3lico. Otros pioneros importantes fueron el lazarista padre Portal, el abb\u00e9 Gratieux y el obispo Besson de Friburgo. En Alemania, Max Pribilla S.I., M.J. Metzger, M. Laros y O. Karrer, con conferencias y escritos, llevaron al clero y al pueblo la causa de la \"Una Sancta\", mientras que J. Lortz, con una elaboraci\u00f3n aut\u00f3noma de los pensamientos de su maestro S. Merkle, situ\u00f3 sobre una nueva base la inteligencia cat\u00f3lica de la reforma y cre\u00f3 presupuestos objetivos para una valoraci\u00f3n no pol\u00e9mica de la personalidad de Lutero.\n\nLa comunidad de destino de las confesiones cristianas durante los a\u00f1os de la guerra increment\u00f3 los contactos interconfesionales, que redundaron en bien del trabajo pr\u00e1ctico por la uni\u00f3n en los c\u00ed\u00adrculos ecum\u00e9nicos. El movimiento \"Una Sancta\" que as\u00ed\u00ad se desarroll\u00f3, en parte bajo graves hostilidades dentro del \u00e1mbito de la confesi\u00f3n cat\u00f3lica, experiment\u00f3 durante el pontificado de Juan xxiii una aplastante justificaci\u00f3n mediante la creaci\u00f3n en Roma (1960) de un Secretariado aut\u00f3nomo para la uni\u00f3n de las Iglesias. El Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano ii (1964) elev\u00f3 el problema de la reunificaci\u00f3n a la conciencia de la Iglesia universal. Aqu\u00ed\u00ad reviste importancia teol\u00f3gica el reconocimiento de la realidad eclesial de las Iglesias y comunidades separadas de Roma. En el campo pr\u00e1ctico deber\u00ed\u00adamos mencionar la alusi\u00f3n a la posibilidad de una colaboraci\u00f3n concreta entre las confesiones, y adem\u00e1s el reconocimiento de la intercomuni\u00f3n con las Iglesias del oriente. As\u00ed\u00ad, el Decreto sobre el ecumenismo inaugura una nueva fase en la historia de los movimientos eclesiales por la unidad. Como aqu\u00ed\u00ad se trata realmente de un cambio de \u00e9pocas y no de un ef\u00ed\u00admero cambio de clima, ha quedado- confirmado entretanto por otras iniciativas de Juan xxiii y de Pablo vi.\n\nVictor Conzemius\n\n\n\nK. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra <em>oikoumen\u0113<\/em> se usaba en el griego cl\u00e1sico, la que fue adoptada en el NT, y aplicada a trav\u00e9s de la historia por la iglesia oriental, latina y evang\u00e9lica, aunque ha llegado a desarrollar un significado e importancia especial en el siglo XX en las comuniones romanas. Una breve consideraci\u00f3n de estas cosas constituyen el presente art\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado b\u00e1sico, original, de esta palabra era geogr\u00e1fico. Seg\u00fan Her\u00f3doto, Dem\u00f3stenes y Arist\u00f3teles su connotaci\u00f3n era la de \u00abun mundo habitado\u00bb. Sin embargo, puesto que Grecia representaba lo versado y refinado en contra del \u00abbarbarismo\u00bb, la palabra adquiri\u00f3 una implicaci\u00f3n cultural que se impuso sobre su significado geogr\u00e1fico fundamental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT usa la palabra quince veces, generalmente en un sentido geogr\u00e1fico, pero sin significar una implicaci\u00f3n cultural. Una peque\u00f1a muestra del orgullo griego se transmite al uso de la palabra entre los romanos (cf. Lc. 2:1; Hch. 11:28; 19:27; 24:5) pero esto est\u00e1 al margen del punto de vista del NT. En \u00e9ste, la palabra vuelve a su etimolog\u00eda b\u00e1sica y designa al mundo habitado. El evangelio debe ser predicado en el <em>oikoumen\u0113<\/em> (Mt. 24:14); el <em>oikoumen\u0113<\/em> debe ser juzgado por Jesucristo (Hch. 17:31; cf. Lc. 21:26); los reinos de este <em>oikoumen\u0113<\/em> son mostrados a Jes\u00fas por Satan\u00e1s (Lc. 4:5). Otras citas (Hch. 17:6; Ro. 10:18; Heb. 1:6; 2:5; Ap. 3:10; 12:9; 16:14) repiten, combinan o desarrollan los significados anteriormente descritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias de las ramas de la iglesia cristiana han empleado el t\u00e9rmino desde la \u00e9poca apost\u00f3lica. As\u00ed la Iglesia Oriental ha tenido s\u00ednodos y te\u00f3logos \u00abecum\u00e9nicos\u00bb. La Iglesia Cat\u00f3lica Romana llama a sus concilios \u00abecum\u00e9nicos\u00bb. Las iglesias Evang\u00e9licas hablan de los credos Apost\u00f3lico, Niceno, de Atanasio y otros como \u00abecum\u00e9nicos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El divisionismo de las iglesias no pertenecientes al catolicismo ha dado como resultado una tendencia en sentido contrario que se ha denominado \u00abecum\u00e9nica\u00bb. Uno de sus principales exponentes W.A. Visser t\u2019Hooft, asocia dos significados corrientes con el t\u00e9rmino: la unidad y la universalidad. Estos se expresan en los varios movimientos inter-iglesias que llevan la designaci\u00f3n \u00abecum\u00e9nicos\u00bb. Algunas indicaciones del avance del ecumenismo en el siglo XX se observan no s\u00f3lo en el gran n\u00famero de concilios que se han formado, siendo el m\u00e1s significativo el Concilio Mundial de Iglesias, sino tambi\u00e9n en las numerosas uniones denominacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento ecum\u00e9nico ha tendido a manejar las divergencias teol\u00f3gicas de los grupos asociados en una manera cauta y, a veces, apartada de la realidad para prevenir las posibilidades de ruptura. Sin embargo, un escritor ha dicho que la \u00abluna de miel\u00bb ecum\u00e9nica ha pasado y que la cuesti\u00f3n real que encierra el vivir juntos debe ahora enfrentarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El liderazgo en el movimiento ecum\u00e9nico a menudo ha estado en las manos de los que poco les preocupa la teolog\u00eda, pero los evang\u00e9licos no se han mantenido totalmente aparte. Una muestra de este pensamiento es el libro de Marcellus Kik, <em>Ecumenism and the Evangelical<\/em>. La nueva revista evang\u00e9lica ecum\u00e9nica, <em>Cristianity Today<\/em> dedica mucho espacio a la cuesti\u00f3n de la unidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G.K.A Bell, <em>Documents on Christian Unity<\/em>; R.C. Bilheimer, <em>The Quest for Christian Unity<\/em>; Cajus Fabricius, <em>Ecumenical Handbook of the Churches of Christ<\/em>; O. Michel en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a>; J. Kaerst, <em>Die Antike Idee der Oekumene in ihrer politischen und kulturellen Bedeutung<\/em>; E.L. Mascall, <em>Recovery of Unity<\/em>; J.R. Nelson, <em>One Lord, One Church<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John H. Gerstner<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">TWNT <\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (199). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\n  Cristo Rey  Benedicto XVI, Pastor UniversalAl resumir en este art\u00edculo los varios asuntos que ata\u00f1en sobre el asunto de la unidad de la cristiandad, su falta presente, y las esperanzas de su restauraci\u00f3n, se considerar\u00e1n los siguientes puntos:  <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Principios de la Unidad de la Iglesia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Seg\u00fan Determinados por Cristo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Seg\u00fan los entendieron los Ap\u00f3stoles y sus disc\u00edpulos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Seg\u00fan se le opusieron los primeros herejes<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">3 Unidad de la Iglesia Primitiva<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">4 Divisiones de la Cristiandad y sus Causas\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">4.1 Cismas extintos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">4.2 Nestorianismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">4.3 Monofisismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">4.4 Focianismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.5 Protestantismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">4.6 Divisiones dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">5 Movimientos Conciliatorios en el Pasado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">6 Movimientos Conciliatorios en el Presente<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">7 Condiciones para la Reuni\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">8 Perspectivas de Reuni\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La IglesiaCat\u00f3lica es por mucho la m\u00e1s grande, la m\u00e1s extendida y la m\u00e1s antigua de las comuniones  cristianas en el mundo, y adem\u00e1s es el tronco poderoso de donde se separaron en un tiempo u otro las otras comuniones auto-denominadas cristianas.  Entonces, si limitamos la aplicaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201ccristiandad\u201d a esto, su expresi\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica, la unidad de la cristiandad no es un ideal perdido que debe ser recuperado, sino una realidad estupenda que siempre ha estado en posici\u00f3n estable.  Pues no s\u00f3lo esta Iglesia Cat\u00f3lica ha ense\u00f1ado siempre que la unidad es la nota esencial de la verdadera Iglesia de Cristo, sino que a trav\u00e9s de su larga historia ella se ha distinguido, para sorpresa del mundo, por la m\u00e1s conspicua unidad de fe y gobierno; y todo esto a pesar de que en todo tiempo ha abarcado dentro de su redil nacionalidades de los m\u00e1s diversos temperamentos, y ha tenido que luchar con incesantes oscilaciones de especulaci\u00f3n  mental y poder pol\u00edtico.<br \/>\nAun as\u00ed, en otro y m\u00e1s amplio sentido del t\u00e9rmino, el cual es el m\u00e1s usual y es el seguido en este art\u00edculo, la cristiandad incluye no s\u00f3lo a la Iglesia Cat\u00f3lica, sino, junto con ella, las muchas otras comuniones religiosas que se han separado de ella directa o indirectamente, y aun as\u00ed, aunque tanto en conflicto con ella como entre ellas mismas sobre varios puntos de doctrina y pr\u00e1ctica, concuerdan con ella en esto:  que todas ven a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo como el fundador de su fe, y reclaman que su ense\u00f1anza es la regla de sus vidas.  Puesto que cuando estas comunidades separadas se juntan todas suman un vasto n\u00famero de almas, entre las cuales hay muchas que son notables por su seriedad religiosa, esta extensi\u00f3n del t\u00e9rmino \u201ccristiandad\u201d para incluirlas a todas tiene su s\u00f3lida justificaci\u00f3n.   Por otro lado, si se acepta, ya no se hace posible hablar de la unidad de la cristiandad, sino m\u00e1s bien de una cristiandad rota por divisiones y que ofrece a los ojos el m\u00e1s triste espect\u00e1culo.  Y entonces surge la pregunta:  \u00bfContinuar\u00e1 este esc\u00e1ndalo por siempre?  La Santa Sede nunca se ha cansado de apelar a tiempo y a destiempo por su remoci\u00f3n, pero sin encontrar mucha respuesta de un mundo que ha aprendido a vivir contento dentro de sus encerramientos sectarios.  Felizmente un nuevo esp\u00edritu ha venido \u00faltimamente sobre estos cristianos disidentes, muchos de los cuales se est\u00e1n volviendo agudamente sensitivos a los efectos paralizantes de la divisi\u00f3n y ha surgido un movimiento de reconciliaci\u00f3n activo.  Si est\u00e1 lejos de estar tan expandido y s\u00f3lido como uno quisiera, por lo menos lo acarician mentes devotas en ambos lados.\n<\/p>\n<h2>Principios de la Unidad de la Iglesia<\/h2>\n<h3>Seg\u00fan Determinados por Cristo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos acudir, en primer lugar, a los Evangelios si deseamos conocer las  intenciones de su  fundador en cuanto a los elementos fundamentales en la constituci\u00f3n de la Iglesia, y las instrucciones que les dio a sus Ap\u00f3stoles no nos dejan dudas sobre el asunto.  Sus \u00faltimas palabras, seg\u00fan reportadas por San Mateo, son:  \u201cMe ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.  Id, pues, y haced disc\u00edpulos (metheteusate) m\u00edos a todas las gentes  bautiz\u00e1ndolas en el nombre del  Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado.  Y he aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo.\u201d  (28,19-20).  El relato de San Marcos es a los mismos efectos, pero a\u00f1ade detalles importantes:  \u201cId por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci\u00f3n.  El que crea y sea bautizado, se  salvar\u00e1; el que no crea (ho de apistedaz), se condenar\u00e1.  Estas son las se\u00f1ales que acompa\u00f1ar\u00e1n a los que crean:  en mi nombre expulsar\u00e1n demonios, hablar\u00e1n en lenguas nuevas, agarrar\u00e1n serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les har\u00e1 da\u00f1o;  impondr\u00e1n las manos sobre los enfermos y se sanar\u00e1n\u2026  Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se\u00f1or con ellos y confirmando la Palabra con las  se\u00f1ales que la acompa\u00f1aban.\u201d  (16,15-20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Hechos 1,8,  San Lucas conserva palabras de Cristo que se adaptan a estos dos relatos:  \u201cRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.\u201d; mientras que en su Evangelio este evangelista registr\u00f3 c\u00f3mo Jesucristo, despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n, en los discursos a sus disc\u00edpulos enumer\u00f3 entre los principales hechos doctrinales a ser atestiguados por sus Ap\u00f3stoles y predicado a trav\u00e9s del mundo, el cumplimiento en Jes\u00fas de las profec\u00edas del Antiguo Testamento, y la remisi\u00f3n de pecados a trav\u00e9s de su  Nombre:   \u201cEstas son aquellas palabras m\u00edas que os habl\u00e9 cuando todav\u00eda estaba con vosotros.  Es necesario que se cumpla todo lo que est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos acerca de m\u00ed\u2026  Y les dijo:  As\u00ed est\u00e1 escrito que el Cristo padeciera y resucitara e entre los muertos al tercer d\u00eda y se predicara en su nombre la conversi\u00f3n para perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusal\u00e9n.  Vosotros sois testigos de estas cosas.  Yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa (don) de mi Padre.  Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que se\u00e1is revestidos de poder desde lo alto\u201d (24,44-49).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, volviendo a San Mateo, este evangelista nos dice, en un pasaje muy impresionante \u00edntimamente relacionado con el plan de su Evangelio, que Cristo provey\u00f3 para la unidad de acci\u00f3n entre sus Ap\u00f3stoles al nombrar a uno de ellos para ser el l\u00edder de sus hermanos, y al asignarle una relaci\u00f3n \u00fanica con el edificio espiritual que estaba erigiendo.  \u201cY yo a mi vez te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n contra ella.   A ti te dar\u00e9 las  llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u201d (16,18-19).  San Lucas (22,31-32) tiene palabras dichas en el cen\u00e1culo que implican este nombramiento previo de San Pedro, al describir en otros t\u00e9rminos el mismo firme apoyo firme que \u00e9l tendr\u00eda para comunicar la fe a la Iglesia.  \u201c\u00a1Sim\u00f3n, Sim\u00f3n! Mira que Satan\u00e1s ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca.  Y t\u00fa, cuando hayas vuelto (o puede significar, \u201chaz t\u00fa lo mismo\u201d), confirma a tus hermanos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan, cuyo  Evangelio sigue una l\u00ednea diferente de los Sin\u00f3pticos, y que parece seleccionar para la narraci\u00f3n hechos y palabras de Cristo no registrados anteriormente que arrojen una luz m\u00e1s clara sobre lo que los otros dieron, nos dice que la reiteraci\u00f3n final de Cristo a la comisi\u00f3n de San Pedro se hizo necesaria quiz\u00e1s para reafirmarlo despu\u00e9s de su ca\u00edda y profundo  arrepentimiento, y para confiarle de nuevo el cargo pastoral supremo de todo el reba\u00f1o.  \u201cSim\u00f3n de Juan, \u00bfme  amas m\u00e1s que \u00e9stos?  Apacienta mis corderos\u2026 s\u00e9 pastor de mi reba\u00f1o\u201d (21,15-17).   Tambi\u00e9n a  San Juan le debemos nuestro conocimiento de un hecho que concuerda bien con las palabras \u201cEstar\u00e9 siempre con ustedes\u201d, informado por San Mateo; pues \u00e9l testifica que en la \u00daltima Cena Jes\u00fas prometi\u00f3 enviar el  Esp\u00edritu de la verdad, que procede del Padre, y \u201cque dar\u00e1 testimonio de m\u00ed\u201d (15,26) y \u201cos guiar\u00e1 hasta la verdad completa\u201d (16,13); y que tambi\u00e9n en esa misma ocasi\u00f3n \u00c9l pronunci\u00f3 una oraci\u00f3n eficaz por sus disc\u00edpulos y \u201caquellos que, por medio de su palabra,  creer\u00e1n en m\u00ed, para que todos sean  uno.  Como t\u00fa, Padre, en m\u00ed y yo en ti, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u201d (17,20-23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si estuvi\u00e9semos argumentando con los cr\u00edticos racionalistas, tendr\u00edamos que encontrarnos con su negativa a admitir la autenticidad de mucho de lo que dicen estos pasajes, pero el asunto de la reuni\u00f3n es pr\u00e1ctico s\u00f3lo para aqu\u00e9llos que aceptan completamente y en todos los aspectos la autoridad de las  Escrituras can\u00f3nicas.  Si entonces tomamos estos pasajes juntos como declaraciones de la misma voz divina, que nos llega a trav\u00e9s de diferentes canales, llegamos a la irresistible conclusi\u00f3n que la Iglesia fue fundada por Cristo sobre el principio de una revelaci\u00f3n a la cual, seg\u00fan atestiguada por la Palabra de Dios, sus destinatarios le deben asentimiento incuestionable; sobre el principio de una autoridad comunicada por  Cristo a sus representantes elegidos a quienes nombr\u00f3 maestros del mundo, y a quienes el mundo debe rendir obediencia de fe; y sobre el principio de una comuni\u00f3n religiosa \u00fanica, bajo el mandato de estos maestros y sus sucesores debidamente nombrados, cuya admisi\u00f3n es a trav\u00e9s de la puerta del bautismo y adherencia a lo que se impone a todos bajo las sanciones m\u00e1s solemnes.  Pues:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tel deber de los oyentes es simplemente creer lo que los Ap\u00f3stoles impartieron como ense\u00f1anza derivada de Jesucristo, sin permitir incredulidad basada en que la ense\u00f1anza  apost\u00f3lica no se encomienda a s\u00ed misma al juicio del disc\u00edpulo; y este deber se declara ser tan imperativo que su cumplimiento sit\u00faa al hombre en el camino de la salvaci\u00f3n, pero el  ignorarlo lo coloca en el camino de la condenaci\u00f3n divina &#8212;lo cual implica que, puesto que esta ense\u00f1anza viene esencialmente de Cristo, ese hecho en s\u00ed mismo se debe afirmar para dar al disc\u00edpulo una mejor garant\u00eda de verdad que el que ning\u00fan otro razonamiento propio le podr\u00eda dar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tCristo env\u00eda a sus Ap\u00f3stoles del mismo modo que su Padre lo envi\u00f3 a \u00c9l, y al jefe de ellos le dio las llaves del Reino de los Cielos con un poder de mucho alcance para hacer leyes vinculantes que deben significar que \u00c9l los env\u00eda a continuar la obra que \u00c9l comenz\u00f3, a hacer disc\u00edpulos como \u00c9l los hizo, y a gobernarlos en el esp\u00edritu del Buen Pastor como lo fue \u00c9l; en consecuencia, le deleg\u00f3 a estos Ap\u00f3stoles la porci\u00f3n de su autoridad que consider\u00f3  necesaria para el descargo de su comisi\u00f3n universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLa comunidad as\u00ed formada por los maestros apost\u00f3licos y sus disc\u00edpulos fue necesariamente una por un doble v\u00ednculo de uni\u00f3n, en la medida en que la ense\u00f1anza, siendo de Dios, era necesariamente una, y la fe con la que ten\u00eda que ser recibida era correspondientemente una, puesto que, como la sociedad visible en la cual todos los bautizados eran esencialmente uno, al estar bajo el gobierno de un cuerpo de pastores unidos bajo la presidencia de una cabeza visible \u00fanica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tLas palabras \u201cYo estar\u00e9 con ustedes por siempre hasta la consumaci\u00f3n del mundo\u201d, prueban, lo que ciertamente era presumible por la naturaleza del caso, que Cristo estaba instituyendo un sistema no destinado s\u00f3lo a la generaci\u00f3n apost\u00f3lica, sino para todas las generaciones futuras, y por lo tanto que se estaba dirigiendo a sus Ap\u00f3stoles, no s\u00f3lo como a once hombres individuales, sino como hombres que, con sus sucesores leg\u00edtimos, formaban una personalidad moral destinada a perdurar a trav\u00e9s de las \u00e9pocas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tDe los textos antes citados podemos deducir que la revelaci\u00f3n tra\u00edda del cielo de este modo e impartida al mundo para ser el medio de su salvaci\u00f3n no estaba confinada a unas pocas m\u00e1ximas \u00e9ticas, iluminada por el esplendor de un ejemplo superior y de tal simplicidad que todos los hombres de todas las \u00e9pocas pudieran reconciliarlas sin dificultad sobre las bases de su raz\u00f3n personal.  Por el contrario, est\u00e1 expresada en t\u00e9rminos de un alcance ilimitado&#8212;\u201cense\u00f1\u00e1ndoles todo lo que he mandado\u201d&#8212;y se declara expl\u00edcitamente que contiene primero y sobre todo en el todo de su  doctrina el misterio que sobrepasa todas las dem\u00e1s en una especulaci\u00f3n humana desconcertante, es decir, el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad&#8212;\u201cbautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u201d&#8212;en otras palabras, puesto que este es el significado, dedic\u00e1ndolos por el bautismo al  culto de (eis to honoma), y por lo tanto a  creer en la Unidad de la Trinidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tAl mismo tiempo, que la mente humana, al dar as\u00ed su asentimiento a doctrinas tan dif\u00edciles de concebir no puede hacer violencia a su propia naturaleza  racional, los pasajes anteriores nos hablan de la  promesa del Esp\u00edritu a cumplirse para siempre en la Iglesia, para orientar en todo momento la mente del cuerpo docente, organizado bajo su cabeza visible, de modo que siempre se abstenga de corromper la sagrada doctrina, y de presentarla para su aceptaci\u00f3n en una forma ajena a su pureza original.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tPor \u00faltimo, para que podamos entender la vital importancia de esta unidad de comuni\u00f3n, de esta unidad de verdad, para la debida realizaci\u00f3n de la obra de la Iglesia, tenemos la oraci\u00f3n de  Cristo a su Padre para ense\u00f1arnos que su exhibici\u00f3n estaba destinada a brindar al mundo la prueba m\u00e1s marcada y convincente de la divinidad de la religi\u00f3n cristiana: \u201cQue como el Padre est\u00e1 en m\u00ed y yo estoy en \u00c9l, que ellos tambi\u00e9n sean uno en nosotros, para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado.\u201d (Juan 17,21).   Podemos apreciar el car\u00e1cter de este motivo, nosotros los que vivimos en una \u00e9poca cuando se nos arroja a la cara las divisiones de la cristiandad como evidencia de la incertidumbre sobre la que descansan las pretensiones cristianas.  Vemos c\u00f3mo facilitar\u00eda la obra cristiana en casa y en el campo misionero, si pudi\u00e9semos todav\u00eda decir, como en tiempos de los Ap\u00f3stoles, \u201cLa universalidad de los creyentes son de un coraz\u00f3n y de una sola alma.\u201d  Podemos entender c\u00f3mo los observadores perspicaces, sopesando la tendencia natural de la mente humana a diferir, en presencia de tal universo unido, estar\u00edan contento en exclamar: \u201cEsto es algo que sobrepasa el poder de la naturaleza; aqu\u00ed est\u00e1 la mano de Dios.\u201d\n<\/p>\n<h3>Seg\u00fan los entendieron los Ap\u00f3stoles y sus disc\u00edpulos<\/h3>\n<p>  Cristo y sus Ap\u00f3stolesEn los Hechos y las Ep\u00edstolas tenemos un registro del modo en que los Ap\u00f3stoles entendieron su comisi\u00f3n, y es obvio que ambas cosas corresponden.  Luego de recibir el don prometido del Esp\u00edritu, los Ap\u00f3stoles emprenden confiadamente su predicaci\u00f3n.  Pedro es su l\u00edder y, en aquellos tiempos primitivos, tambi\u00e9n su portavoz por el momento para colocar a sus hermanos ap\u00f3stoles casi completamente en la sombra.  Incluso San Juan, tan grande como fue y, c\u00f3mo podemos ver al comparar los escritos de ambos, intelectualmente muy superior a San Pedro, va con \u00e9l como compa\u00f1ero silencioso, ilustrando as\u00ed la integridad de la uni\u00f3n que manten\u00eda unido al grupo  apost\u00f3lico.   En su predicaci\u00f3n San Pedro sigue un plan f\u00e1cilmente reconocible.  Primero busca acreditarse a s\u00ed mismo y a sus colegas al apelar al car\u00e1cter de su Maestro, cuya vida hab\u00eda transcurrido a la vista de la gente de Jerusal\u00e9n.  \u00c9l era Jes\u00fas de Nazaret, \u201cun hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y se\u00f1ales que Dios hizo por su medio entre vosotros\u201d (Hch. 2,22).  Uno, por lo tanto, a cuya ense\u00f1anza la gente estaba  obligada a atender y cuyos representantes estaban obligados a recibir.  Es cierto que aqu\u00e9l que hab\u00eda sido as\u00ed aprobado por Dios entre ellos hab\u00eda ca\u00eddo luego en manos de hombres malvados que lo hab\u00edan asesinado, surgiendo de ese modo signos de debilidad dif\u00edciles de reconciliar con tan estupendas pretensiones.   Pero ellos sab\u00edan que los Doce que se dirig\u00edan ahora al pueblo hab\u00edan sido todos y cada uno compa\u00f1eros del Se\u00f1or Jes\u00fas en sus entradas y salidas todo el tiempo desde que fue bautizado por Juan (Hch. 1,21-22); y \u00e9stos pod\u00edan testificar por propia y personal experiencia que todo lo que le hab\u00eda sobrevenido a su Maestro, lejos de ser un signo real de debilidad, hab\u00eda sido ordenado para su glorificaci\u00f3n \u201cseg\u00fan el determinado designio y previo conocimiento de Dios\u201d, quien, luego de permitir la muerte de su  Hijo por amor a nosotros, lo \u201c resucit\u00f3\u201d de entre los muertos, de lo cual ellos, los Ap\u00f3stoles, eran los testigos (Hch. 2,33), as\u00ed como lo eran tambi\u00e9n de su subsiguiente Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al haber declarado y autenticado as\u00ed su comisi\u00f3n, y al haber recibido una posterior confirmaci\u00f3n de ella por los milagros obrados a trav\u00e9s de su intercesi\u00f3n (Hch. 4,10.29.30; 5,12.16), los cuales causaron una profunda impresi\u00f3n en el pueblo, tomaron una posici\u00f3n de la mayor autoridad (Hch. 5,32), proclamaron las ense\u00f1anzas de su Maestro, y sobre la fe de su \u00fanica palabra, demandaron fe en ella y obediencia a sus requisitos.  \u201cSepa pues con certeza toda la Casa de Israel que Dios ha constituido Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado.  Convert\u00edos y que cada uno se vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo para remisi\u00f3n de vuestros pecados; y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo\u201d (Hch. 2,36.38).   As\u00ed ense\u00f1aron y reclamaron credibilidad, y as\u00ed llamaron a sus oyentes a entrar en la Iglesia naciente a trav\u00e9s del bautismo y a ser disc\u00edpulos bajo la instrucci\u00f3n y gobierno apost\u00f3lico, lo cual hicieron gran n\u00famero de oyentes.  Se nos dice que el mismo d\u00eda de Pentecost\u00e9s entraron a la Iglesia tres mil almas (Hch. 11,41), cuyo n\u00famero, a los pocos d\u00edas, tras otro discurso de San Pedro, subi\u00f3 a la cifra de cinco mil, y a partir de ah\u00ed la multitud creci\u00f3 sin interrupci\u00f3n, no s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n sino en Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (4,4).  En estricta conformidad con las palabras de Cristo (hagan disc\u00edpulos en todas las naciones\u2026 los que crean y se bauticen se salvar\u00e1n) los que se unieron a los Ap\u00f3stoles se describen invariablemente como \u201ccreyentes) (pistoi, Hch. 10,45), o adem\u00e1s como \u201cdisc\u00edpulos\u201d (mathetai, Hch. 9,1; 11,26; 16,1), o en otros lugares como \u201clos que son salvados\u201d (sozomenoi, Hch. 2,47, 1 Cor. 1,18).   La Iglesia se fund\u00f3 sobre dichos principios y de ellos surgieron la unidad de fe y comuni\u00f3n.  \u00abAcud\u00edan\u201d, leemos, \u201casiduamente a la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n, a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones\u201d ( Hch. 2,42); y de nuevo \u201cla multitud de los creyentes no ten\u00eda sino un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u201d (4,32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente luego surgieron disputas que llevaron a situaciones cr\u00edticas, lo cual era de esperarse, pues las mentes humanas  necesariamente abordan asuntos que retan su atenci\u00f3n desde el punto de vista de sus propios antecedentes, lo que significa que sus juicios son capaces de ser parciales y diferir.  Pero el punto a se\u00f1alar es que en esos tiempos se reconoc\u00eda universalmente que la autoridad de los Ap\u00f3stoles era competente para decidir tales controversias y para demandar obediencia a sus decretos.  En consecuencia, hubo controversias que no rompieron los lazos de comuni\u00f3n, sino que m\u00e1s bien los fortalecieron al producir declaraciones m\u00e1s claras de las verdades a las que todos los creyentes estaban comprometidos por su fe.  Un ejemplo de una controversia con final feliz fue el que aparece en el cap\u00edtulo 15 de los Hechos.  Es una ilustraci\u00f3n valiosa de lo que se ha dicho, pues fue zanjada por la autoridad de los Ap\u00f3stoles, quienes se reunieron para considerarla, y terminaron afirmando la igualdad de jud\u00edos y gentiles en la Iglesia cristiana, junto con la no necesidad de la circuncisi\u00f3n como una condici\u00f3n para participar en la plenitud de sus beneficios; y con la recomendaci\u00f3n a los gentiles conversos a una cierta concesi\u00f3n (aparentemente temporera) a los sentimientos jud\u00edos que podr\u00edan suavizar las dificultades de su mutua interacci\u00f3n.  \u201cHemos decidido el Esp\u00edritu Santo y nosotros\u201d (15,28) fue la base sobre la que los Ap\u00f3stoles reclamaron obediencia a sus decretos, estableciendo con ello un tipo de procedimiento y lenguaje que los gobernantes subsiguientes de la Iglesia han seguido consistentemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la segunda parte de los Hechos y de los restantes libros del Nuevo Testamento tenemos los medios para determinar c\u00f3mo San Pablo y los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles concibieron su misi\u00f3n y autoridad.   Est\u00e1 claro que ellos tambi\u00e9n se consideraban que Jesucristo les hab\u00eda investido con autoridad tanto de ense\u00f1ar como gobernar; que ellos, tambi\u00e9n, esperaban y recib\u00edan en cada lugar un asentimiento a su ense\u00f1anza e igual obediencia a sus \u00f3rdenes de parte de sus disc\u00edpulos, que s\u00f3lo por este medio se manten\u00edan juntos en la unidad de la \u00fanica indivisa e indivisible Iglesia que los Ap\u00f3stoles hab\u00edan fundado.   Los siguientes textos se pueden consultar en este punto, pero para nuestro presente prop\u00f3sito no es necesario m\u00e1s que referirse a ellos:  Hch. 15,28; Rom. 1,5; 15,18.19; 16,19.26; 1 Cor. 4,17-21; 5,1-5; 15,11; 2 Cor. 5,9; 10,5.8; 13,2.10; Ef. 2,20; 4,4-6.11.12; 1 Tes. 2,13; 4,1-3.8; 2 Tes. 1,7-10; 2,15; 3,6.14; 1 Tim. 1,20; 3,15; 2 Tim. 2,2; Tito 2,15; Heb. 13,7-9; 1 Juan 4,6; 3 Jn. 10; Judas 17,20.  Sin embargo, no debemos pasar por alto la jubilosa descripci\u00f3n de San Pablo de esta unidad en su Ep\u00edstola a los Efesios, destac\u00e1ndose tan conspicuamente como lo hace en los escritos del Nuevo Testamento, para convencernos de su profundo significado, su muy penetrante car\u00e1cter, y los s\u00f3lidos cimientos sobre la que fue creada: \u00abUn solo cuerpo, un solo  Esp\u00edritu, una esperanza, un solo Se\u00f1or, una fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que est\u00e1 sobre todos, por todos y en todos.\u00bb (Ef. 4,5).  Tal fue el espect\u00e1culo de la unidad de los cristianos nacida de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, que se presentaba a los ojos del extasiado Ap\u00f3stol unos treinta a\u00f1os desde el momento en que San Pedro predic\u00f3 su primer serm\u00f3n en el domingo de Pentecost\u00e9s.\n<\/p>\n<h3>Seg\u00fan se le opusieron los primeros herejes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reclamar esta unidad maravillosa como distintivo de los seguidores de Jesucristo en los d\u00edas apost\u00f3licos no se puede olvidar que hubo excepciones tristes a la regla general.   En efecto, ciertamente hubo entonces comuniones rivales que, al tiempo que afirmaban ser cristianas, se manten\u00edan en formal oposici\u00f3n a la Iglesia de los Ap\u00f3stoles.   Tertuliano afirm\u00f3 expresamente (Adv.  Marcion., IV, V) que los marcionitas, a mediados del siglo II, fueron los primeros que, al ser expulsados de la Iglesia Cat\u00f3lica, crearon una iglesia oponente para expresar sus peculiares puntos de vista.   Antes de ese tiempo los disidentes se contentaban con la formaci\u00f3n de partidos y escuelas de pensamiento, y de este modo de separaci\u00f3n, que bast\u00f3 para poner a los hombres fuera de la Iglesia, encontramos vestigios claros en los escritos del Nuevo Testamento, junto con las predicciones de que el mal as\u00ed originado se acentuar\u00eda m\u00e1s en los tiempos venideros.  Hombres de lo que hoy se llamar\u00eda temperamento independiente estaban insatisfechos con la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles en algunos puntos, y se negaban a aceptarla sin mayor garant\u00eda que la mera \u00abpalabra de un ap\u00f3stol\u00bb.   As\u00ed, podemos recoger de la Ep\u00edstola a los G\u00e1latas que, a pesar de la decisi\u00f3n del Concilio de Jerusal\u00e9n, segu\u00eda habiendo un partido que insist\u00eda en que la observancia de la Ley jud\u00eda era obligatoria para los cristianos gentiles; y de la Ep\u00edstola a los Colosenses, que hab\u00eda asimismo un partido jud\u00edo, probablemente de origen helen\u00edstico, que mezclaba la insistencia en la legalidad jud\u00eda con un culto supersticioso a los \u00e1ngeles (Col. 2,18).   En \u00c9feso podemos detectar los adeptos de un gnosticismo incipiente en las advertencias de San Pablo en contra de prestar atenci\u00f3n a las \u00abf\u00e1bulas y genealog\u00edas interminables\u00bb (1 Tim. 1,4) y contra \u00ablas palabrer\u00edas profanas y las objeciones a la \u201c falsamente llamada \u2018gnosis\u2019\u00bb (1 Tim. 6,20).   Se mencionan por nombre a Himeneo y Alejandro, los cuales negaban la resurrecci\u00f3n de la carne en el \u00faltimo d\u00eda (2 Tim. 2,18; Cf. 1 Cor. 15,12).   San Juan nos dice en  Apocalipsis 2,6.15), que los nicola\u00edtas parecen haber ca\u00eddo en una especie de mezcla oriental de inmoralidad y culto; y en su Segunda Ep\u00edstola (v. 7, Cf. 1 Juan 4,2), advierte a sus lectores que muchos \u00abseductores han salido al mundo\u00bb que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne, a los que los  historiadores eclesi\u00e1sticos  relacionan con los docetas de Cerinto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros modernos admiradores de las iglesias comprehensivas considerar\u00edan la coexistencia lado a lado de estas creencias con las de los Ap\u00f3stoles como un signo saludable de la actividad mental en esas primeras comunidades cristianas; y es instructivo comparar tales juicios modernos con los de los Ap\u00f3stoles, porque la comparaci\u00f3n nos permite comprender mejor cu\u00e1n fuerte era el sentimiento de estos \u00faltimos en cuanto a la importancia esencial de basar la unidad de comuni\u00f3n en la adhesi\u00f3n a la doctrina de los Ap\u00f3stoles, y en cuanto a lo extremo pecaminoso de disentir de ella.  As\u00ed, San Pablo llama a estas doctrinas extra\u00f1as \u00abf\u00e1bulas profanas y cuentos de viejas\u00bb (1 Tim. 4,7), \u00abdoctrinas diab\u00f3licas\u201d (ibid. 2), y \u201cpalabrer\u00edas profanas\u2026 que ir\u00e1n cundiendo como gangrena\u201d (2 Tim. 2,17).  San Pedro las llama \u201cf\u00e1bulas ingeniosas\u201d (2 Pedro 1,16), y, en un pasaje donde la palabra \u201cherej\u00eda\u201d bajo influencias cristianas ya hab\u00eda adquirido su significado tradicional, \u201cherej\u00edas perniciosas\u201d o \u201cherej\u00edas que conducen a la condenaci\u00f3n\u201d (ibid. 2,1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo llama a los predicadores de estas herej\u00edas \u00abhombres de inteligencia corrompida\u201d (1 Tim. 6,5), que \u00abpor la hipocres\u00eda de embaucadores tienen marcada a fuego su propia conciencia\u00bb (1 Tim. 4,2).   San Pedro los llama \u00abfalsos maestros que\u2026 negando al Due\u00f1o que los adquiri\u00f3, atraer\u00e1n sobre s\u00ed una r\u00e1pida destrucci\u00f3n\u201d (3 Pedro 2,1), y San Juan los llama \u00abanticristos\u00bb (2 Juan 7; 1 Juan 2,18; 4,3).   Por otra parte, lejos de querer  tolerar a tales personas en la Iglesia, San Pablo advierte a los fieles a evitarlas (Rom. 16,17), exhorta a los que est\u00e1n al mando de las Iglesias a echar fuera a los herejes recalcitrantes, como uno que est\u00e1 \u00abpervertido y peca condenado por su propia sentencia\u201d (Tito 3,10.11), y, en un caso particular, le dice a San Timoteo que \u00e9l le ha \u00abentregado\u00bb dos de tales herejes \u00aba Satan\u00e1s\u00bb&#8212;es decir, que los  expuls\u00f3 de la Iglesia&#8212;\u00abpara que aprendiesen a no blasfemar\u00bb (1 Tim. 1,20).  Por \u00faltimo, San Juan es m\u00e1s severo hacia los  cristianos de P\u00e9rgamo por no ocuparse en expulsar de su seno a dos clases de herejes, a los que describe (Apoc. 2,14-15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Resumen<\/b>:     En resumen, de acuerdo con la ense\u00f1anza y el registro de las Escrituras, la Iglesia es una en todas partes con una unidad que es querida por  Cristo por su propia cuenta como conviene a los hijos obedientes de un solo Dios, un solo Se\u00f1or y un solo Esp\u00edritu, y del mismo modo, como el resultado necesario de la fiel adhesi\u00f3n por parte de sus miembros a la ense\u00f1anza concordante de los que \u00e9l design\u00f3 para ser sus gobernantes, y a quienes el Esp\u00edritu Santo conserva en toda verdad.   A\u00fan as\u00ed, ya que se deja libre a cada uno de aceptar o rechazar esta ense\u00f1anza, esta sana  doctrina, al parecer hab\u00eda, lado a lado con el cuerpo general de los verdaderos creyentes, algunos grupos peque\u00f1os que ten\u00edan doctrinas extra\u00f1as, por las cuales fueron rechazados de la comuni\u00f3n de la \u00fanica Iglesia, y estos se consider\u00f3 que ellos mismos se colocaron fuera de los l\u00edmites de la salvaci\u00f3n.   Sin embargo, no hay rastro de cualquier tercera clase, separados de la comuni\u00f3n de sus hermanos, pero que a\u00fan se consideren miembros de la Iglesia verdadera.\n<\/p>\n<h2>Unidad de la Iglesia Primitiva<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los escritos de los primeros Padres, que contienen su testimonio sobre la naturaleza de la Iglesia tal como era en sus d\u00edas, nos encontramos que los mismos principios formativos que modelaron sus or\u00edgenes continuaron determinando el car\u00e1cter de su estructura y el esp\u00edritu caracter\u00edstico de sus miembros.   La Iglesia ahora se ha expandido ampliamente a trav\u00e9s de las regiones conocidas del mundo, pero sigue siendo, como en los d\u00edas de San Pablo, una y la misma en todas partes, todos sus miembros en cualquier lugar est\u00e1n unidos en la profesi\u00f3n de la misma fe, en la participaci\u00f3n de los mismos Sacramentos, y en obediencia a pastores que forman un cuerpo y que est\u00e1n unidos por el v\u00ednculo de una \u00edntima solidaridad.   Nos enteramos tambi\u00e9n por estos testigos contempor\u00e1neos que el principio de esta notable unidad sigue siendo la de una estricta adhesi\u00f3n a la doctrina de los Ap\u00f3stoles, pero aqu\u00ed entra en juego un nuevo elemento de la naturaleza del caso.  Ya los Ap\u00f3stoles no viven para proclamar su doctrina, sino que puede obtenerse, sin embargo, con seguridad perfecta de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica.   En otras palabras, se nos ha transmitido incorrupta por la transmisi\u00f3n oral a trav\u00e9s de las l\u00edneas de los obispos que son los sucesores debidamente designados de los Ap\u00f3stoles, y quienes, como ellos, est\u00e1n protegidos en su labor docente por la ayuda del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la palabra tradici\u00f3n adquiere ahora prominencia, y, justo como le dijo San Pablo a Timoteo, \u201cguarda el dep\u00f3sito\u00bb (1 Tim. 6,20), es decir, la doctrina sagrada que el ap\u00f3stol le confi\u00f3 como un dep\u00f3sito sagrado, por lo que los Padres de la Iglesia dicen: \u00abmantengan la tradici\u00f3n.\u00bb  Esta es siempre su primera y m\u00e1s decisiva prueba de la sana doctrina, no lo que se encomienda a s\u00ed mismo a la raz\u00f3n del individuo o a su partido, sino lo que es sancionado por la tradici\u00f3n apost\u00f3lica; y para la determinaci\u00f3n de esta tradici\u00f3n los Padres de los siglos II y III refieren al indagador a las Iglesias fundadas inmediatamente por los Ap\u00f3stoles, y antes que a todas, a la Iglesia de Roma.   Adem\u00e1s, aprendemos de estos primeros testigos, que a medida que el sistema  eclesi\u00e1stico pas\u00f3 del estado embrionario al de la formaci\u00f3n completa, a esta Iglesia de Roma se le reconoci\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s expl\u00edcitamente como la sede que hab\u00eda heredado las prerrogativas de San Pedro, y era, por lo tanto, la autoridad que finalmente deb\u00eda decidir en todos los casos de controversia lo que estaba de acuerdo con la tradici\u00f3n, y en todos los asuntos de jurisdicci\u00f3n y disciplina era la cabeza visible, con cuya comuni\u00f3n se estaba en comuni\u00f3n con la \u00fanica e indivisible Iglesia.  Como estos puntos de la historia de la Iglesia se discuten en otros lugares, no tenemos que demostrarlos presentando los abundantes testimonios patr\u00edsticos que se pueden encontrar en cualquier buen tratado sobre la Iglesia.   Podemos, sin embargo, citar \u00fatilmente, no tanto como prueba sino como ilustraci\u00f3n de lo que se dice, un pasaje o dos del tratado \u201cAdversus h\u00e6reses\u201d de San Ireneo, al ser \u00e9l el primero de los Padres del que hemos conservado un tratado de alguna plenitud, y cuyo tratado particular trata justo sobre los puntos que nos ocupan.\n<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia, que ahora est\u00e1 establecida en todo el globo habitado, de hecho incluso hasta los confines de la tierra, ha recibido de los Ap\u00f3stoles y sus disc\u00edpulos esa fe en un solo Dios, Padre omnipotente que hizo el cielo y la tierra y el mar y todo lo que contiene; y en un solo Se\u00f1or Jesucristo, el Hijo de Dios, que se encarn\u00f3 para nuestra salvaci\u00f3n, y en el Esp\u00edritu Santo&#8230;  Habiendo recibido esta predicaci\u00f3n y esta fe, como hemos dicho, la Iglesia, aunque extendida por todo el mundo, las conserva con el mayor cuidado y diligencia, como si ella viviera en una casa, y cree estas verdades justo como si tuviese s\u00f3lo una y la misma alma y un solo coraz\u00f3n, y las predica, ense\u00f1a y transmite (tradit) como si tuviese una sola boca.  Pues, aunque los lenguajes del mundo son diversos, la fuerza y significado de la tradici\u00f3n son iguales por doquier.  Tampoco las Iglesias de Alemania creen de forma diferente o transmite una tradici\u00f3n diferente, como tampoco lo hacen las Iglesias de Espa\u00f1a o la Galia, o en el Oriente, o en Egipto o \u00c1frica, o las situadas en medio de la tierra [es decir las Iglesias de Palestina].  Pues seg\u00fan el sol, que es criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, as\u00ed tambi\u00e9n la predicaci\u00f3n de la verdad brilla en todas partes e ilumina a todos los hombres que desean llegar al conocimiento de la verdad.  Ni tampoco aquellos gobernantes de la Iglesia que son de discurso potente le a\u00f1aden nada a esta tradici\u00f3n&#8212;porque nadie est\u00e1 por encima del [gran] maestro&#8212;ni le quitan nada los que son de discurso d\u00e9bil.  Pues como la fe es una y la misma, no le a\u00f1ade nada el que puede decir m\u00e1s, ni la disminuye el que puede decir menos\u00bb (Adv.  haer., 1 X, n. 2). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este notable pasaje no s\u00f3lo muestra lo completa que era la unidad de fe en todo el mundo en esos d\u00edas, sino c\u00f3mo esta unidad de fe fue la respuesta a la unidad de la  doctrina predicada por todas partes, a la unidad de la  tradici\u00f3n transmitida por todas partes.   En otras partes San Ireneo da testimonio de la fuente de esta tradici\u00f3n uniforme, y lo que se entend\u00eda era la salvaguarda de su pureza.   En los primeros tres cap\u00edtulos de su tercer libro critica a los herejes de su tiempo y la inconsistencia de sus m\u00e9todos, y al hacerlo expone a modo de contraste el m\u00e9todo de la Iglesia.   \u00abCuando los refutas a partir de la Escritura\u00bb, dice, \u00abacusan a las mismas Escrituras de errores, de falta de autoridad, de declaraciones contradictorias, y niegan que la verdad pueda ser obtenida de ellas excepto por aquellos que conocen la tradici\u00f3n\u00bb.   Por \u00abtradici\u00f3n\u00bb, sin embargo, \u201cse refieren a una tradici\u00f3n esot\u00e9rica ficticia que pretenden haber recibido, a veces de Valentino, a veces de Marci\u00f3n, a veces de Bas\u00edlides o de cualquier otra persona que est\u00e9 en la oposici\u00f3n\u00bb.   \u00abCuando a tu vez apelas a la tradici\u00f3n que ha llegado desde los Ap\u00f3stoles a trav\u00e9s de la  sucesi\u00f3n de los presb\u00edteros en las Iglesias, responden que son m\u00e1s sabios que los presb\u00edteros, e incluso que los mismos Ap\u00f3stoles, y que conocen la verdad incorrupta\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto Ireneo se\u00f1ala que \u00abes dif\u00edcil traer al  arrepentimiento a un alma que est\u00e1 capturada por el error, pero que no es del todo imposible escapar al error si se le coloca la verdad a su lado.\u201d  Luego procede a establecer d\u00f3nde se puede hallar la verdadera tradici\u00f3n.  \u00abLa tradici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles se ha manifestado en todo el mundo, todos los que deseen  conocer la verdad la pueden encontrar en cada Iglesia.  Podemos enumerar, tambi\u00e9n, a los obispos que fueron nombrados por los Ap\u00f3stoles en las Iglesias y a sus sucesores hasta nuestros d\u00edas, ninguno de los cuales conoci\u00f3 o ense\u00f1\u00f3 las doctrinas que estos hombres locamente ense\u00f1an.  Sin embargo, si los Ap\u00f3stoles hubiesen conocido estos misterios secretos y los hubiesen ense\u00f1ado secretamente a los  perfectos, sin que los dem\u00e1s los conocieran, se los habr\u00edan ense\u00f1ado principalmente a los mismos que ellos confiaron las Iglesias.  Pues ellos deseaban que los que quedasen como sus sucesores, al entregarles su propio oficio docente,  fuesen m\u00e1s perfectos e inmaculados, puesto que si actuaban correctamente, muy bien, pero si apostataban, les sobrevendr\u00eda una grave calamidad.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ejemplificar este m\u00e9todo de referirse a la tradici\u00f3n de las Iglesias, se lo aplica a tres de las Iglesias: Roma, Esmirna y \u00c9feso y, colocando en primer lugar la de Roma, como la que tiene una tradici\u00f3n con la que las de las otras Iglesias est\u00e1n necesariamente de acuerdo.  El pasaje es bien conocido, pero lo transcribiremos aqu\u00ed debido a su \u00edntima relaci\u00f3n con el asunto presente.\n<\/p>\n<p>\u00abPero como tomar\u00eda mucho en un volumen como \u00e9ste la enumeraci\u00f3n de las sucesiones de todas las Iglesias, confundimos a todos aquellos que, de cualquier manera, sea a trav\u00e9s de la propia voluntad, o por vanagloria, o ceguera, o por malicia, inventan falsas doctrinas, dirigi\u00e9ndolos a la Iglesia m\u00e1s grande y m\u00e1s antigua, bien conocida por todos, que fue fundada y establecida en Roma por los dos gloriosos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, y a la tradici\u00f3n que ha recibido de los Ap\u00f3stoles y la fe que les ha anunciado a los hombres, las cuales nos han llegado a trav\u00e9s de la sucesi\u00f3n de los obispos. Pues a esta Iglesia, a causa de su autoridad mayor\u00bb (el texto griego es defectuoso aqu\u00ed, y es imposible decir exactamente qu\u00e9 palabra griega est\u00e1 detr\u00e1s del lat\u00edn principalitas, pero el contexto indica que la palabra \u00abautoridad\u00bb es la que le da el sentido apropiado) \u201ces necesario que cada Iglesia&#8212;es decir, los fieles de todas partes&#8212; deba recurrir a aquella en la que la  tradici\u00f3n  apost\u00f3lica es siempre conservada por ellos.\u00bb&#8212;si seguimos la altamente probable correcci\u00f3n de Jean Morin de una traducci\u00f3n aparentemente defectuosa\u00bb&#8212;\u201cque se establecen sobre ella. \u00bb <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos permitir una cita m\u00e1s de San Ireneo, puesto que evidencia tan claramente el sentimiento de este  Padre y sus contempor\u00e1neos en cuanto a las condiciones relativas a los que estaban en la \u00fanica  Iglesia o fuera de ella:\n<\/p>\n<p>\u00abPues en la Iglesia de Dios ha establecido ap\u00f3stoles, profetas y doctores, junto con las dem\u00e1s operaciones del Esp\u00edritu, en las que no tienen parte los que no se lanzan a la Iglesia, sino que se privan de la vida por sus malas opiniones y malas acciones.  Pues donde est\u00e1 la Iglesia all\u00ed est\u00e1 es el Esp\u00edritu de Dios, y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios all\u00ed est\u00e1 la Iglesia y toda gracia, pues el Esp\u00edritu es la verdad.  Por lo cual aquellos que no tienen parte en ella no reciben el alimento que da la vida de los pechos de su madre, ni beben de la fuente m\u00e1s pura que fluye desde el Cuerpo de  Cristo; sino que esas personas cavan para s\u00ed cisternas rotas de trincheras terrenales, y beben de la suciedad del agua p\u00fatrida, huyendo de la fe de la Iglesia por miedo a convertirse, rechazando el Esp\u00edritu para que no los instruya.  Al apartarse de la verdad por justa consecuencia, son enrollados y sacudidos por todo error, afirmando a veces una opini\u00f3n, a veces otra respecto al mismo asunto, y sin tener nunca juicios fijos y estables, cuid\u00e1ndose m\u00e1s de cavilar acerca de palabras que de ser disc\u00edpulos de la verdad.  Porque no est\u00e1n construidos sobre la roca, sino sobre la arena esparcida sobre la roca; y por lo tanto, inventan muchos dioses, y alegan siempre la excusa de que est\u00e1n buscando, pero, al estar ciegos, nunca logran encontrar\u00bb (Ibid., III, XXLV). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un lector moderno de la \u201cAdversus h\u00e6reses\u201d de San Ireneo podr\u00eda estar inclinado a objetar que los herejes de aquellos d\u00edas sosten\u00edan doctrinas tan absurdas que su severo lenguaje sobre ellos es inteligible sin que tengamos que suponer que habr\u00eda tenido que juzgar con severidad similar aquellas doctrinas opuestas a la tradici\u00f3n que reclamasen descansar sobre una base m\u00e1s racional.   Pero su principio de la autoridad de la tradici\u00f3n va manifiestamente destinado a una aplicaci\u00f3n universal, y puede tomarse seguramente como el suministro de la prueba con la que este t\u00edpico Padre del siglo II, si viviese ahora, juzgar\u00eda los sistemas modernos en conflicto con la tradici\u00f3n de la Iglesia.\n<\/p>\n<h2>Divisiones de la Cristiandad y sus Causas<\/h2>\n<h3>Cismas extintos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las notables herej\u00edas que se originaron en los primeros cuatro siglos del cristianismo desaparecieron hace mucho tiempo.   El gnosticismo en sus diversas formas ocasion\u00f3 serios problemas a los apologistas del siglo II, pero apenas sobrevivi\u00f3 hasta el III.  Del montanismo y el novacianismo no se oy\u00f3 mucho luego del siglo III, y el donatismo, que surgi\u00f3 en \u00c1frica en el 311, pereci\u00f3 en la ruina general del cristianismo africano causada por la invasi\u00f3n de los v\u00e1ndalos en el 429.   El manique\u00edsmo surgi\u00f3 en el siglo III, pero no se oy\u00f3 mucho sobre \u00e9l hasta despu\u00e9s del siglo VI, y el pelagianismo, que surgi\u00f3 al mismo final del siglo IV, aunque durante un tiempo provoc\u00f3 una crisis aguda, recibi\u00f3 un golpe demoledor en el Concilio de \u00c9feso (431) y desapareci\u00f3 por completo despu\u00e9s del Concilio de Orange en 529.  El  arrianismo surgi\u00f3 a principios del siglo IV y, a pesar de su condena en Nicea (325), se mantuvo vivo tanto en su forma pura como en su forma diluida de semiarrianismo por el apoyo activo de dos emperadores.   Desde la \u00e9poca del Primer Concilio Ecum\u00e9nico de Constantinopla (381) desapareci\u00f3 de los territorios del Imperio, pero recibi\u00f3 un nuevo h\u00e1lito de vida entre las tribus del norte, los godos, lombardos, borgo\u00f1ones, v\u00e1ndalos, etc.  Esto se debi\u00f3 a la predicaci\u00f3n de Ulfilas, un obispo con puntos de vista arrianos, que en 341 fue enviado desde Constantinopla para evangelizar a los visigodos.   Desde los visigodos se extendi\u00f3 a las tribus afines y se convirti\u00f3 en su religi\u00f3n nacional, hasta 586, cuando, con la conversi\u00f3n de Recaredo, su rey, y de los visigodos espa\u00f1oles, perecieron los \u00faltimos restos de esta herej\u00eda particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como estas antiguas herej\u00edas ya no existen, no nos conciernen para el problema pr\u00e1ctico de reuni\u00f3n que est\u00e1 ante nosotros al presente; pero es instructivo se\u00f1alar que los principios que conten\u00edan son los mismos que, tomando otras formas, han motivado invariablemente la larga serie de revueltas contra la autoridad de la Iglesia Cat\u00f3lica.   Consideradas de ese modo, las podemos dividir en cinco clases.  Primero est\u00e1n ciertas dificultades intelectuales que siempre han confundido la mente humana.  La dificultad de explicar la derivaci\u00f3n de lo finito a partir de lo infinito, y la dificultad de explicar la coexistencia del mal con el bien en el universo f\u00edsico y moral, motiv\u00f3 las extra\u00f1as especulaciones de los gn\u00f3sticos y la m\u00e1s simple pero no menos inconsistente teor\u00eda de los maniqueos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dificultad de armonizar el misterio de la Trinidad en Unidad, y el de la Encarnaci\u00f3n, con las concepciones de la raz\u00f3n natural motiv\u00f3 las herej\u00edas de los patripasianos, los sabelianos, los macedonios, y los arrianos, y de nuevo la dificultad de concebir lo sobrenatural o justificar la idea del pecado heredado motiv\u00f3 la negaci\u00f3n pelagiana de estas  doctrinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una segunda fuente de herej\u00edas ha sido el estallido de fuertes emociones religiosas, basadas generalmente en visiones imaginarias, que al ser comunicaciones directas de lo alto, se pretendi\u00f3 que la ense\u00f1anza tradicional de la Iglesia deb\u00eda cederles el paso.   El montanismo, ese ejemplo temprano de las que ahora son glorificadas como \u00abreligiones del Esp\u00edritu\u00bb, fue el ejemplo m\u00e1s notable de esta clase.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tercer lugar, el roce bajo la regla de autoridad, con el deseo de perseguir  ambiciones personales, se aprecia en los or\u00edgenes del donatismo y novacianismo, cuyos fundadores, aunque alegaban sobre la endeble base de que los gobernantes a los que ellos deseaban desplazar hab\u00edan sido nombrados irregularmente, se debe considerar que actuaron principalmente por el deseo de exaltarse a s\u00ed mismos, aun a riesgo de dividir la comunidad  cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuarto lugar viene el principio de nacionalismo, es decir, de exclusivismo nacionalista, en los que se aliaron con un movimiento separatista no por alguna convicci\u00f3n personal surgida de la justicia de los argumentos a su favor, sino porque sus dirigentes se las ingeniaron para presentarlo como un medio de enfatizar su sentimiento nacional.   Este siempre ha probado ser un poderoso instrumento en manos de los l\u00edderes her\u00e9ticos, y tenemos los primeros ejemplos de ello en la forma en que se present\u00f3 el donatismo como la religi\u00f3n de los  africanos, y el arrianismo como la religi\u00f3n de los  godos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima clase de motivos que a menudo ha trabajado para la separaci\u00f3n hay que buscarla en la disposici\u00f3n de los gobernantes temporales para inmiscuirse en la administraci\u00f3n de la provincia eclesi\u00e1stica y moldear arreglos eclesi\u00e1sticos en formas que puedan ayudar a sus reg\u00edmenes pol\u00edticos.   Tenemos un ejemplo de este mal en la conducta de los emperadores Constancio y Valente, que tan desastrosamente fomentaron la herej\u00eda arriana.   Los Padres ortodoxos opusieron a todos estos falsos principios, en primer lugar, la autoridad de la tradici\u00f3n que nos ha llegado de los Ap\u00f3stoles, aunque no se negaron a enfrentarse con los heresiarcas en su propio terreno tambi\u00e9n, y refutarlos con argumentos, como lo testifican muchos hermosos tratados.\n<\/p>\n<h3>Nestorianismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estas notables herej\u00edas de los primeros siglos, que fijaron el tipo, por as\u00ed decirlo, para todas las divisiones futuras, el  monotelismo en el siglo VII, la iconoclasia en el VIII, junto con las herej\u00edas de los valdenses, albigenses,  wiclifitas, y de los husitas del per\u00edodo  medieval, introdujeron el conflicto y la divisi\u00f3n en la cristiandad por per\u00edodos cortos o largos.  Como, sin embargo, ellas tambi\u00e9n se han extinguido, es suficiente con hacer referencia a su  existencia, y podemos transmitir a las Iglesias separatistas a\u00fan perdurables en el Oriente de las cuales la m\u00e1s antigua es la  nestoriana.     La  doctrina distintiva de los nestorianos es la que, seg\u00fan afirmada por Nestorio, fue condenada en el Concilio de \u00c9feso, en 431.   Es la doctrina de que en  Cristo hay no s\u00f3lo dos naturalezas sino tambi\u00e9n dos personas, la persona divina, que es la Segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, y la persona  humana, que naci\u00f3 de la  Virgen Mar\u00eda; y que la uni\u00f3n entre estas dos personas no es f\u00edsica sino moral, habiendo escogido la persona divina a la persona humana para que sea su morada e instrumento de una forma \u00fanica.   Como Nestorio, despu\u00e9s de su condena, fue  encarcelado por primera vez en su antiguo monasterio en Antioqu\u00eda y luego desterrado al Gran Oasis en el Alto Egipto, su influencia personal sobre sus disc\u00edpulos ces\u00f3.   Pero su doctrina se deriv\u00f3, sin duda, de su antiguo maestro, Teodoro de Mopsuestia, y, como la memoria de Teodoro fue apreciada como la de la luz  teol\u00f3gica m\u00e1s grande de Siria, la doctrina condenada encontr\u00f3 muchos amigos en el  patriarcado oriental, y fue emprendida con un celo especial en Edesa.   Desde all\u00ed se extendi\u00f3 al vecino reino de Persia, donde fue acogida y protegida por el rey persa como una tendencia a emancipar a sus s\u00fabditos  cristianos de la influencia  bizantina.   Poco despu\u00e9s, el sentimiento predominante en  Antioqu\u00eda se convirti\u00f3 en  monofisita y los nestorianos del patriarcado tuvieron que refugiarse en Persia, con el resultado de que el desarrollo posterior de la herej\u00eda tuvo su centro de propagaci\u00f3n en la ciudad persa de Seleucia-Ctesifonte, en el Tigris, donde tuvo su  sede  metropolitana.   Estos nestorianos ten\u00edan un buen esp\u00edritu misionero, y evangelizaron muchos pa\u00edses en el Lejano Oriente, algunos incluso llegaron a China, y otros fundaron esas comunidades cristianas en la costa Malabar de la India llamaron a los  cristianos tomases, o cristianos de Santo Tom\u00e1s.   Esta iglesia nestoriana alcanz\u00f3 su m\u00e1s alto grado de prosperidad en el siglo XI, pero la invasi\u00f3n de los mongoles en los siglos XIII y XIV llev\u00f3 a sus seguidores a la ruina, y la gran masa de sus descendientes fue absorbida en la poblaci\u00f3n  musulmana en general.   Ahora est\u00e1n representados por un cuerpo peque\u00f1o, que habita en las fronteras del lago Urumiyah en el Kurdist\u00e1n y en las zonas m\u00e1s elevadas.   Ellos no son una raza muy civilizada y probablemente saben poco de la doctrina que fue la causa original de su secesi\u00f3n, o la  conocen s\u00f3lo como la consigna patri\u00f3tica de su raza.   Un cuerpo a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1o de cat\u00f3licos (uniats) de la misma ascendencia espiritual y el mismo  rito  lit\u00fargico son llamados caldeos y viven en el valle del Eufrates y el Tigris.   En 1870 sus catholicos se separaron por un asunto puramente personal, e indujeron a su pueblo a rechazar la aceptaci\u00f3n de los  decretos del  Vaticano.   Regresaron a la unidad siete a\u00f1os m\u00e1s tarde, pero el episodio parece demostrar que su fe no es muy firme.\n<\/p>\n<h3>Monofisismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cisma  monofisita tuvo consecuencias a\u00fan m\u00e1s graves.   Su  doctrina distintiva est\u00e1 asociada con el nombre de Eutiques, anterior archimandrita de un monasterio cerca de Constantinopla, y Di\u00f3scoro, el sobrino de  San Cirilo y su sucesor en la sede patriarcal de  Alejandr\u00eda.   Esta doctrina, que fue condenada en el Concilio de Calcedonia en el a\u00f1o 451, contrastaba con el  nestorianismo pues iba hacia el extremo opuesto.   Sosten\u00eda que en  Cristo hay no s\u00f3lo una \u00fanica personalidad, sino tambi\u00e9n una sola naturaleza.     \u00abDe dos naturalezas, pero no en dos naturalezas\u00bb, fue su frase; porque los monofisitas fueron celosos defensores de los decretos de \u00c9feso, y afirmaban que Mar\u00eda era la theotokos, de quien su Hijo recibi\u00f3 una naturaleza  humana perfecta; pero afirmaban que el efecto de la uni\u00f3n era que la naturaleza divina absorbi\u00f3 la humana, de modo que ya no hubo dos naturalezas, sino s\u00f3lo una; nada excepto eso les parec\u00eda que disolv\u00eda la unidad esencial de la persona de Cristo.    En \u00c9feso, los dos  te\u00f3logos mencionados hab\u00edan estado al lado de San Cirilo y hab\u00edan luchado duro por la condena del nestorianismo justo sobre esta base, que equival\u00eda a una negaci\u00f3n de la unidad de Cristo; y ahora les parec\u00eda que su doctrina, que hab\u00eda triunfado tan espl\u00e9ndidamente en \u00c9feso, hab\u00eda sido condenada en Calcedonia.    Tampoco puede negarse que algunas expresiones imprudentes usadas por San Cirilo, aunque no era esa su intenci\u00f3n, fueron susceptibles de una interpretaci\u00f3n monofisita.   Adem\u00e1s de Eutiques y Di\u00f3scoro, algunos de los que hab\u00edan firmado los decretos del nuevo concilio consideraban que las expresiones de San Cirilo se vieron afectadas por sus decisiones, y regresaron a casa insatisfechos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00ed, tambi\u00e9n, fue principalmente el sentimiento  racial, que al intensificar la crisis, provoc\u00f3 un cisma de largo alcance.   Aunque helenizada en la superficie por su incorporaci\u00f3n por primera vez al Imperio de Macedonia y luego al romano, la poblaci\u00f3n de Egipto y Siria era racialmente distinta a los  bizantinos que los gobernaban y a los colonos  griegos que se hab\u00edan establecido entre ellos.  De ah\u00ed que su actitud hacia la raza dominante era una de antipat\u00eda y resentimiento, y acogieron con benepl\u00e1cito la oportunidad que les permiti\u00f3 en alguna medida reafirmar su distinci\u00f3n nacional.   En consecuencia, cuando a los egipcios se les asegur\u00f3 que su gran h\u00e9roe San Cirilo hab\u00eda sido atropellado por una condena de su doctrina, \u00e9stos se reunieron alrededor de Timoteo Aeluro, el sucesor usurpador de Di\u00f3scoro, y abrazaron su doctrina.   Los colonos griegos, por supuesto, se pusieron del lado ortodoxo, o m\u00e1s bien de parte de la corte, tal como sol\u00eda suceder en ese tiempo, ya fuese ortodoxo o  monotelita, de acuerdo con la pol\u00edtica personal de los sucesivos emperadores; pero desde la \u00e9poca de Calcedonia las grandes masas de la poblaci\u00f3n  cristiana de Egipto se convirtieron en monofisitas y se perdi\u00f3 para la unidad de la Iglesia.   Dos siglos despu\u00e9s la invasi\u00f3n  mahometana vino tanto a enfatizar como debilitar este amplio cisma.   Durante el intervalo, aunque la gente se puso contra la ortodoxia, el poder imperial pudo hacer mucho para hacerla cumplir, pero cuando llegaron los mahometanos  usaron toda la influencia de los califas para confirmar el cisma &#8212;es decir, en aquellos a quienes no se pudieron ganar para la religi\u00f3n del  Islam.   En el  patriarcado de  Antioqu\u00eda y en el peque\u00f1o patriarcado de Jerusal\u00e9n los eventos siguieron el curso correspondiente.   Los cristianos de raza siria estaban predispuestos a aceptar el monofisismo s\u00f3lo porque sus gobernantes bizantinos estaban del lado de la ortodoxia, y as\u00ed cayeron en un cisma que, aunque de vez en cuando era controlado o modificado por la acci\u00f3n de la corte siempre y cuando Bizancio conservara su soberan\u00eda sobre esas partes, se asent\u00f3 en una separaci\u00f3n definitiva, cuando los mahometanos se hab\u00edan apoderado del pa\u00eds, adem\u00e1s de perder un gran n\u00famero de sus adherentes por las perversiones del mahometismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos de la actualidad (1912) que representan a las antiguas poblaciones de los tres espl\u00e9ndidos patriarcados de Antioqu\u00eda,  Alejandr\u00eda y Jerusal\u00e9n son pocos en n\u00famero, y se dividen en cinco clases.\n<\/p>\n<ul>\n<li>Primero est\u00e1n los  coptos cism\u00e1ticos en Egipto, descendientes de los egipcios nativos, cuyo n\u00famero se estima en alrededor de 150,000.   <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>En segundo lugar los abisinios.   En los primeros d\u00edas, \u00e9stos eran convertidos desde Alejandr\u00eda, por lo que en su momento pasaron al cisma con ella.   Forman la gran masa de habitantes de Abisinia, alrededor de tres y medio millones, y han mantenido bien su fe, pero son muy  ignorantes de su ense\u00f1anza y deberes.   <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> En tercer lugar, los  jacobitas de Siria, que tienen la misma relaci\u00f3n con los antiguos sirios que los coptos con los antiguos egipcios, y se llaman jacobitas por Jacobo Baradeo (Barradai), que conservaron la sucesi\u00f3n episcopal cuando fue amenazada por Justiniano I.   Los jacobitas se encuentran principalmente en Mesopotamia, Siria y el Kurdist\u00e1n, y se estima que ascienden a algo m\u00e1s de 80,000.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> En cuarto lugar, los cristianos de Santo Tom\u00e1s en la costa Malabar, que pueden sumar 70,000.   Estos fueron originalmente  nestorianos, habiendo sido evangelizados primero, como hemos visto, por los primeros nestorianos; los  portugueses trataron de catolizarlos por medios muy duros, y s\u00f3lo lograron atraer su disgusto.   Cuando los neerlandeses sucedieron a los portugueses en la India, y comenzaron a  perseguir a los cat\u00f3licos, estas comunidades malabares regresaron al cisma, pero, al no ser capaces de encontrar un obispo nestoriano, adquirieron un obispo jacobita de Jerusal\u00e9n, para renovar su sucesi\u00f3n episcopal, y as\u00ed terminaron convirti\u00e9ndose en monofisitas.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> En quinto lugar, los armenios, si incluimos a los que viven en la propia Armenia, los de la misma raza y religi\u00f3n que se asentaron en Asia Menor, la Turqu\u00eda  europea, Galicia, Armenia y en otros lugares, tal vez pueden ascender a unos tres y medio millones, aunque es dif\u00edcil obtener estad\u00edsticas confiables.   <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en el caso de los nestorianos, al lado de cada una de estas secciones de los monofisitas est\u00e1 el organismo correspondiente de cat\u00f3licos del  rito oriental (Uniats) que, una vez monofisitas, en una fecha u otra en el pasado renunciaron a su herej\u00eda y se reconciliaron con la Iglesia Cat\u00f3lica, que ha  sancionado cordialmente la retenci\u00f3n de sus ritos nativos.   De estos los melquitas, coptos y sirios incluidos, ascienden a unos 35,000, los cat\u00f3licos de Santo Tom\u00e1s a cerca de 90,000, y los armenios Uniat a unos 60,000 \u00f3 70,000.   De uniats abisinios no hay pr\u00e1cticamente ninguno.\n<\/p>\n<h3>Focianismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pr\u00f3ximo gran cisma que dividi\u00f3 a la cristiandad fue el que se conoce como el cisma de Focio, y dio lugar a la  existencia separatista de ese vasto cuerpo de  cristianos que ha venido a llamarse \u00abla Iglesia Ortodoxa\u00bb.   Emplearemos ambos t\u00e9rminos como nombres que se han convertido en las designaciones actuales, aunque sin aceptar las implicaciones que conllevan.   Ciertamente focianismo es un nombre que expresa bien el car\u00e1cter de una separaci\u00f3n motivada, en todo caso, en primer lugar, no por razones  doctrinales, sino por el empe\u00f1o de un hombre de realizar sus  ambiciones personales; ese hombre fue Focio, el usurpador  patriarca de Constantinopla en 857.   Es cierto que el cisma iniciado por Focio no sobrevivi\u00f3 despu\u00e9s de su muerte, pero \u00e9l fue un hombre tan notable por su conocimiento y habilidad como por su falta de escr\u00fapulos, y as\u00ed fue capaz de crear &#8212;sin duda a partir de materiales preexistentes&#8212; y dotar con un arsenal pol\u00e9mico efectivo a un partido  eclesi\u00e1stico animado por sus propias ambiciones separatistas y animosidades contra los latinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia y las vicisitudes del m\u00e1s lamentable de todos los cismas han sido suficientemente narradas en otros art\u00edculos (San Ignacio de Constantinopla, Focio, Miguel Cerulario, Iglesia Griega), pero debemos se\u00f1alar aqu\u00ed c\u00f3mo todo no fue provocado totalmente, tanto en el tiempo de Focio como en el de Miguel Cerulario, por cualquier acci\u00f3n dura o desconsiderada por parte de los Papas.   Cuando Bardas, t\u00edo del emperador Miguel III, se present\u00f3 ante el patriarca Ignacio para recibir la  Comuni\u00f3n mientras viv\u00eda en incesto con su nuera, cuando la emperatriz madre y su hija fueron llevadas al patriarca contra su voluntad para recibir el velo de la religi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacer un prelado de conciencia excepto negarse a lo que era tan impropiamente solicitado?   Sin embargo, fue s\u00f3lo por esto que el patriarca Ignacio, al negarse a renunciar a su  sede, fue desterrado a la isla de Terebinto, y s\u00f3lo bajo estas circunstancias que Focio ascendi\u00f3 al todav\u00eda ocupado trono patriarcal y le solicit\u00f3 al Papa San Nicol\u00e1s I la confirmaci\u00f3n de su nombramiento.   La carta que le dirigi\u00f3 a San Nicol\u00e1s (\u00abOpera\u00bb, en PG, CII, 586-618) tergivers\u00f3 los hechos, y adem\u00e1s llevaba en su rostro tales signos de irrealidad que s\u00f3lo pod\u00edan despertar las sospechas del Papa, quien, cuando por fin se enter\u00f3 de cu\u00e1les fueron los verdaderos hechos, hizo lo \u00fanico que un Papa consciente pod\u00eda hacer: declar\u00f3 nula e inv\u00e1lida la elecci\u00f3n de Focio, y coloc\u00f3 a Focio bajo excomuni\u00f3n.  M\u00e1s tarde, cuando Focio vio que no pod\u00eda inducir a Roma a  sancionar su usurpaci\u00f3n, se quit\u00f3 su disfraz y declar\u00f3 que hab\u00eda descubierto que ciertos usos de Occidente eran  escandalosos y  her\u00e9ticos, dirigi\u00f3 una enc\u00edclica a los dem\u00e1s prelados orientales, invit\u00e1ndolos a reunirse en un  concilio general en Constantinopla  para juzgar a San Nicol\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la verdadera ofensa del Papa, a los ojos de Focio, era que, como  sucesor de San Pedro, ejerc\u00eda una autoridad que se atravesaba en el camino de las ambiciones  bizantinas, el cism\u00e1tico consider\u00f3 que, si le recomendaba su causa al mundo religioso, deb\u00eda proveerle una base  dogm\u00e1tica, y, en consecuencia, formul\u00f3 los siguientes cargos, s\u00f3lo uno de los cuales levant\u00f3 una cuesti\u00f3n que incluso ten\u00eda la apariencia de ser dogm\u00e1tica.   Los occidentales, dijo,  ayunan los  s\u00e1bados, usan lacticinia durante la primera semana de Cuaresma, le imponen el yugo del  celibato a su  clero, vuelven a confirmar a los que han sido  confirmados por simples sacerdotes y le han a\u00f1adido el \u00abFilioque\u00bb al credo.   A estos cinco puntos les a\u00f1adi\u00f3 otros cuatro, en una carta posterior a los  b\u00falgaros, a saber, que sacrifican un cordero junto con la Sagrada Eucarist\u00eda el domingo de Pascua, que  obligan a sus sacerdotes a afeitarse la barba, que hacen su crisma de agua corriente, y que  consagran a los di\u00e1conos per saltum al  episcopado.   Nada podr\u00eda ser m\u00e1s trivial que estos cargos sobre cuya base este hombre se preparaba para romper la unidad de la cristiandad; pero por el momento el cisma as\u00ed producido fue s\u00f3lo transitorio.  Focio mismo fue prontamente desplazado por una nueva intriga de la corte, y aunque, a la muerte de Ignacio, \u00e9l logr\u00f3 una posesi\u00f3n m\u00e1s leg\u00edtima del  patriarcado, muri\u00f3 en 867, tras lo cual hubo una reconciliaci\u00f3n con la Santa Sede que dur\u00f3 los dos siglos siguientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego vino el  patriarca Miguel Cerulario, quien en 1053 &#8212;es decir, en una \u00e9poca cuando no s\u00f3lo hab\u00eda tensi\u00f3n entre el emperador y el Papa, sino que la reci\u00e9n ocurrida invasi\u00f3n normanda a Sicilia hac\u00eda particularmente deseable que se uniesen para oponerse al enemigo com\u00fan&#8212; mand\u00f3 a escribir cartas y a darlas a conocer al Papa, en las que renov\u00f3 la antigua condena de los latinos por ayunar los s\u00e1bados, por consagrar la Santa Eucarist\u00eda en  pan sin levadura y por requerirle el celibato al clero.   Adem\u00e1s, en Constantinopla, invadi\u00f3 las  iglesias construidas para el uso de los occidentales, en las que se usaba el  rito latino, e ignominiosamente manej\u00f3 el  Sant\u00edsimo Sacramento all\u00ed reservado, con el argumento de que, al haber sido consagrado en  pan sin levadura, no estaba realmente consagrado. Una vez m\u00e1s hubo un  santo en el trono de San Pedro, y el Papa San Le\u00f3n IX, en una carta  templada contrast\u00f3 la violencia que le ofrec\u00eda Miguel a la Iglesia Latina en Constantinopla con la aprobaci\u00f3n cordial del Papa de los muchos monasterios del  rito griego en Roma y su vecindario.    Adem\u00e1s, a petici\u00f3n del emperador Constantino Mon\u00f3maco, que de ninguna manera compart\u00eda el esp\u00edritu amargo del patriarca, San Le\u00f3n envi\u00f3 dos legados a Constantinopla para arreglar las cosas.  Sin embargo, ya no hab\u00eda nada que hacer, pues el emperador era d\u00e9bil, y al patriarca se le permiti\u00f3 llevar todo por delante.   As\u00ed que los delegados regresaron a casa, despu\u00e9s de haber dejado en el altar de Santa Sof\u00eda una carta en nombre del Papa por la que Miguel Cerulario y uno o dos de sus agentes quedaban  depuestos y  excomulgados.  Por supuesto, la excomuni\u00f3n s\u00f3lo tocaba a las personas mencionadas en el documento, y no a toda la Iglesia  bizantina;  y, de hecho, la excomuni\u00f3n de una Iglesia entera es un proceso desconocido e ininteligible.   Si toda la Iglesia o el patriarcado a partir de entonces se alej\u00f3 de la unidad, y se ha mantenido fuera de ella desde entonces, fue porque, y en la medida en que, por propia iniciativa de sus miembros se adhirieron a Miguel y a sus sucesores en la ruptura de relaciones con Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, este hecho nos debe recordar el error que cometer\u00edamos si consider\u00e1semos los caprichos de un patriarca como Miguel Cerulario como la causa adecuada de un efecto tan persistente y de largo alcance.  Sin lugar a dudas, tuvo con \u00e9l en su secesi\u00f3n, sino a toda la poblaci\u00f3n de su patriarcado, en todo caso, un partido fuerte y lo suficientemente influyente como para obligar a la sumisi\u00f3n del resto.   Este partido fue el mismo al que nos referimos como formado y consolidado por Focio.  En una forma menos pronunciada se puede rastrear a la lucha secular entre las razas  griegas y latinas por el dominio universal; y desde la \u00e9poca de Focio sus antipat\u00edas hab\u00edan sido estimuladas por el crecimiento de los reinos occidentales hostiles al imperio y por las relaciones amistosas en el que sus gobernantes estaban con los obispos romanos.  Esto entonces fue la principal causa de la separaci\u00f3n que ha perdurado tanto tiempo, y a\u00fan perdura, pero para estimarla en toda su fuerza, debemos tener en cuenta la causa negativa acompa\u00f1ante.   Pues aunque Focio en una de sus cartas reclam\u00f3 para su  sede que era \u00abel centro y el apoyo de la verdad\u00bb, y aunque sus seguidores quieren hacernos buscar nuestro nivel de pureza  doctrinal exclusivamente en las prescripciones de los primeros siete concilios ecum\u00e9nicos, San Le\u00f3n IX, en su carta a Cerulario, enumer\u00f3 a diecinueve de los predecesores de este \u00faltimo que hab\u00edan ca\u00eddo bajo la condenaci\u00f3n de estos siete concilios,  mientras Duchesne \u00ab(Eglises s\u00e9par\u00e9s, p. 164) calcula que en el intervalo de 464 a\u00f1os que separan la accesi\u00f3n de Constantino el Grande desde la celebraci\u00f3n del  S\u00e9ptimo Concilio (787), Constantinopla y sus dependencias  eclesi\u00e1sticas hab\u00edan estado en cisma por 203 a\u00f1os. Esto significa que el sentido de unidad, tan fuerte en Occidente, en el Oriente, debido a la perversidad de los emperadores y los  patriarcas, no ten\u00eda ninguna posibilidad razonable de lograr profundas ra\u00edces en el pueblo, y as\u00ed pudo rara vez ofrecer una resistencia efectiva a las fuerzas generadoras de cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de los  nestorianos y los  monofisitas (a quienes los  ortodoxos consideran como  herejes tanto como lo hacen los cat\u00f3licos), el cisma de Focio, comenzado hace casi nueve siglos por Miguel Cerulario, es ahora representado por unos cuantos grupos dispersos que tomados en conjunto no suman m\u00e1s de seis o siete millones, sino por vastas poblaciones que, en conjunto, totalizan no muy lejos de un centenar de millones de personas.   Esto se debe principalmente, aunque no exclusivamente, a que los rusos,  al haber sido  convertidos por los misioneros de Constantinopla alrededor de un siglo antes de la \u00e9poca de  Cerulario, sus relaciones  religiosas directas fueron con Constantinopla y no con la lejana Roma; y en consecuencia derivaron poco a poco primero en la aceptaci\u00f3n inconsciente, y m\u00e1s tarde en la aceptaci\u00f3n  consciente, de su actitud separatista.   El resultado es que de los 95,000,000 en que las estad\u00edsticas (1912) calculan a los  cristianos ortodoxos, algunos 70,000,000 son s\u00fabditos de Rusia, los restantes 25,000,000 se dividen entre los griegos puros del Imperio Turco y el Reino de Grecia, los  rumanos,  serbios y  b\u00falgaros de la pen\u00ednsula de los Balcanes, los  chipriotas, y el n\u00famero comparativamente peque\u00f1o, en su mayor\u00eda  sirios, que residen en los antiguos territorios de Alejandr\u00eda y dos patriarcados orientales.  (Para detalles vea Iglesia Griega).    En oposici\u00f3n a \u00e9stos hay un grupo de cat\u00f3licos (uniats) que, desde la ruptura, se han convertido de su cisma y ahora est\u00e1n en comuni\u00f3n con la Santa Sede, aunque mantienen religiosamente su antiguo rito bizantino, ya sea en griego,  eslavo u otra forma vern\u00e1cula.  El autor del antedicho art\u00edculo los estim\u00f3 en cerca de 5,000,000, de los cuales la mayor parte son rutenos y rumanos en los dominios  austr\u00edacos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente, cuando el cisma de Focio se efectu\u00f3 por primera vez, los l\u00edderes  bizantinos creyeron que, aunque por un azar desafortunado la sede de la cual se iban a separar era la que pod\u00eda reclamar la herencia de la  promesa hecha a San Pedro, era con ellos, en lugar de  los occidentales, con quienes siempre se hallar\u00eda  la mayor parte, la substancia misma, de la cristiandad.   Ciertamente, el centro de la cultura y civilizaci\u00f3n del mundo, religioso as\u00ed como civil, estaba entonces en el Helesponto, y puede ser que incluso en cifras reales los s\u00fabditos de ese patriarcado superaran las hordas de b\u00e1rbaros medio convertidos (como los habr\u00edan llamado) que formaban la poblaci\u00f3n de los reinos occidentales.   Considerada bajo este aspecto, sin embargo, no se puede decir que la comparaci\u00f3n a\u00fan dice a su favor o que el cisma los ha beneficiado.  Por impresionante que sea la Iglesia Ortodoxa num\u00e9ricamente, se ha superado con creces a ese respecto por los 260,000,000 o m\u00e1s que representan al antiguo patriarcado de Occidente, ni nadie podr\u00eda comparar ahora, para ventaja del primero, la cultura y actividad religiosa de Oriente con la de Occidente.   De hecho, hasta una  fecha muy reciente, el estancamiento y la ignorancia es la sentencia dictada sobre el  clero y los laicos ortodoxos por los observadores de todo tipo; y si durante el \u00faltimo siglo se ha producido una sensible mejora de los l\u00edderes entre los sacerdotes y el pueblo,  ha derivado gran parte de su inspiraci\u00f3n a partir de fuentes  protestantes, principalmente de universidades  alemanas, y no se ha obtenido sin alg\u00fan sacrificio de la integridad de su antigua tradici\u00f3n y sin alguna mezcla del esp\u00edritu protestante moderno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mediante su separaci\u00f3n de la unidad cat\u00f3lica, los cristianos  ortodoxos han perdido en otro aspecto muy serio, pues han sucumbido a la desintegraci\u00f3n progresiva &#8212;el destino de todas las comunidades que carecen de un centro eficaz de unidad.   La pretensi\u00f3n original del  patriarca de Constantinopla para ser exaltado al segundo, si no al primer lugar, en la cristiandad fue (aunque nunca se formul\u00f3 claramente) que la antigua Roma hab\u00eda sido elegida para la sede de la primac\u00eda porque era la ciudad imperial, y por lo tanto, con la transferencia del imperio, esta primac\u00eda hab\u00eda pasado a la Nueva Roma.   Tal afirmaci\u00f3n perdi\u00f3 bastante su importancia cuando el Imperio Bizantino fue derrocado en el siglo XV, y los sultanes se sentaron en el asiento de los antiguos reyes de Oriente.  Por el momento, de hecho, el nuevo orden de cosas, incluso trajo consigo la accesi\u00f3n del poder a los patriarcas.   El sult\u00e1n vio la ventaja de mantener viva una separaci\u00f3n que alejaba a sus s\u00fabditos cristianos de sus hermanos en Occidente.  En consecuencia, hizo que los patriarcas, a los que pod\u00eda nombrar, mantener o cambiar a su gusto, fuesen, bajo \u00e9l mismo, los gobernadores civiles as\u00ed como  eclesi\u00e1sticos de los  cristianos de cualquier raza dentro de sus dominios.   Sin embargo, la condici\u00f3n de los patriarcas as\u00ed atados de pies y manos al principal enemigo de la cristiandad no era m\u00e1s que una servidumbre dorada por la que fue dif\u00edcil sentir respeto; y, seg\u00fan se desarroll\u00f3 la conciencia racial entre las muchas nacionalidades del patriarcado, se hizo m\u00e1s y m\u00e1s  notorio que a la teor\u00eda de la Nueva Roma ya se le pod\u00eda dar una nueva aplicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rusia fue la primera en rebelarse, y en 1589 el zar Iv\u00e1n IV insisti\u00f3 en que el patriarca Jerem\u00edas deb\u00eda reconocer al metropolitano de Mosc\u00fa como la cabeza de un patriarcado aut\u00f3nomo.  \u00bfPor qu\u00e9 no lo habr\u00eda de hacer, cuando Mosc\u00fa se estaba convirtiendo r\u00e1pidamente en lo que Constantinopla hab\u00eda sido en otro tiempo, la metr\u00f3poli del gran  imperio cristiano de Oriente?   M\u00e1s tarde, para traer al gobierno eclesi\u00e1stico m\u00e1s eficazmente bajo el poder de la Corona y convertirlo en un instrumento de gobierno pol\u00edtico, toda la constituci\u00f3n de la Iglesia rusa fue cambiada por Pedro el Grande, quien, en desprecio de todos los principios can\u00f3nicos,  suspendi\u00f3 la  jurisdicci\u00f3n patriarcal de Mosc\u00fa, y coloc\u00f3 a toda la Iglesia bajo un s\u00ednodo compuesto por los tres metropolitanos, que se sentaban ex oficio ( N. de la T.:  Ex Officio:  Por virtud u oficio. Se usa cuando alguien tiene un cargo por raz\u00f3n de tener otro; cuando una persona autom\u00e1ticamente recibe una posici\u00f3n alterna s\u00f3lo por tener otro cargo), y algunos prelados y otros nombrados personalmente por el zar, con un  laico como procurador en jefe para dominar todas sus acciones.   Hasta el siglo XIX esta fue la \u00fanica disminuci\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n del patriarca de Constantinopla, pero, con el debilitamiento del poder del sult\u00e1n, las diferentes nacionalidades sobre las que antes reinaba han logrado una tras otra obtener su independencia o la autonom\u00eda, y han establecido al mismo tiempo la autonom\u00eda de sus iglesias nacionales.   Aunque se adhieren a la misma liturgia y a la misma  doctrina que las otras Iglesias ortodoxas, han seguido el ejemplo de Rusia y, desechando toda sujeci\u00f3n al patriarca, han instituido santos s\u00ednodos propios para gobernarlas eclesi\u00e1sticamente bajo el control supremo de la autoridad civil.   Grecia comenz\u00f3 en 1833, y desde entonces los  rumanos, los  serbios y los  b\u00falgaros, con sus respectivas subdivisiones, han seguido su ejemplo; de modo que en la actualidad ya no se debe hablar de la Iglesia Ortodoxa, sino de las Iglesias Ortodoxas, diecisiete en n\u00famero, de ninguna manera conectadas gubernamentalmente, desgarradas por disputas internas, y que no ofrecen garant\u00edas, sobre todo en vista de la infiltraci\u00f3n de tendencias  protestantes, que su acuerdo doctrinal continuar\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Resumen<\/b>:   En estos tres cismas orientales, que rompieron tan desastrosamente la antigua unidad de la cristiandad, hay dos cosas especialmente observables desde el punto de vista de este art\u00edculo.  Una de ellas es que, aparte de la separaci\u00f3n del centro de la unidad que constitu\u00eda el cisma, han conservado casi en su totalidad el antiguo sistema de organizaci\u00f3n y m\u00e9todo de la Iglesia.  Han conservado la jerarqu\u00eda triple dotada con  \u00f3rdenes v\u00e1lidas, el  culto  sacrificial de la  Misa, una espiritualidad basada en la utilizaci\u00f3n de los siete sacramentos, la doctrina cat\u00f3lica de la gracia, la exaltaci\u00f3n de la  Virgen  Madre y la invocaci\u00f3n de los  santos.  Ante todo, han retenido la apelaci\u00f3n a la  tradici\u00f3n como la prueba segura de la sana doctrina y el principio de sumisi\u00f3n a una autoridad docente.  La otra cosa observable en estos tres cismas concuerda con lo que ya se ha notado en los primeros cismas.  Consideraciones doctrinales basadas en el ejercicio del juicio privado pueden haber influido en sus fundadores en un grado mayor o menor, pero razones de un orden totalmente diferente determinan la lealtad de sus seguidores.   El nacionalismo explotado por sus dirigentes, o m\u00e1s a menudo explotado por los gobernantes civiles para fines pol\u00edticos, es la verdadera f\u00f3rmula que explica su origen y larga duraci\u00f3n.  El nacionalismo de Siria y Egipto en su antipat\u00eda hacia el gobierno  bizantino, luego explotado por los soberanos  persas y  mahometanos, es lo que explica los hechos de la historia  nestoriana y  monofisita; el nacionalismo del helenismo bizantino en su antipat\u00eda  hacia los latinos, seg\u00fan explotado por los emperadores de Oriente y sus prelados, es lo que explica la separaci\u00f3n de las Iglesias ortodoxas de la Santa Sede; el nacionalismo de los  griegos,  eslavos de diferentes razas, y los bizantinos, que es la fuente de sus antipat\u00edas mutuas, es lo que explica su separaci\u00f3n de Constantinopla y su erecci\u00f3n en tantas iglesias aut\u00f3nomas.\n<\/p>\n<h3>Protestantismo<\/h3>\n<p>  Lutero fijando sus tesis en la Catedral de WittembergLa cuarta gran ruptura en la unidad de la cristiandad fue la causada por la Reforma Protestante del siglo XVI.  De este movimiento no se puede decir de ninguna manera que dej\u00f3 intactos la organizaci\u00f3n y los m\u00e9todos de la Iglesia  Cat\u00f3lica entre las poblaciones que se llev\u00f3 consigo.    Por el contrario, efectu\u00f3 los cambios de sistema m\u00e1s revolucionarios donde prevaleci\u00f3, al sustituir las organizaciones eclesi\u00e1sticas constituidas sobre un principio radicalmente diferente y con c\u00f3digos de opiniones  religiosas desconocidas para las edades anteriores.   En primer lugar,  Lutero no ten\u00eda intenci\u00f3n de romper con la  autoridad de la Iglesia; en cualquier caso no inscribi\u00f3 ese objetivo en su programa original.  A partir de sus propias experiencias espirituales desordenadas elabor\u00f3 una teor\u00eda del pecado y la salvaci\u00f3n basada en su peculiar doctrina de la justificaci\u00f3n por la fe.     S\u00f3lo cuando la Santa Sede rechaz\u00f3 esta parodia de la ense\u00f1anza de San Pablo, junto con las conclusiones que Lutero hab\u00eda  deducido de ella &#8212;s\u00f3lo cuando se volvi\u00f3 as\u00ed  necesario, si persist\u00eda en sus errores, que deb\u00eda buscar en otra parte un principio sobre el cual basarlos&#8212; recay\u00f3 en el principio de la interpretaci\u00f3n privada de la Biblia como la regla \u00fanica y suficiente de la creencia  cristiana.  Hay que reconocer que hab\u00eda tenido precursores en este curso; pues la misma Iglesia siempre ha predicado la infalibilidad de la Sagrada Escritura, y  heresiarcas anteriores acostumbraban justificar sus revueltas contra sus decisiones doctrinales al afirmar que, en cuanto a las doctrinas en particular en que estaban interesados, la Sagrada Escritura estaba a favor de ellos y no de ella. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que fue especial y novedoso en Lutero y sus colegas fue que levantaron el principio de una apelaci\u00f3n a la Biblia no s\u00f3lo en un est\u00e1ndar exclusivo de la sana  doctrina, sino incluso en una que el  individuo siempre pod\u00eda aplicar para s\u00ed mismo sin depender de las interpretaciones autorizadas de la Iglesia que sea.   El mismo Lutero y sus compa\u00f1eros reformistas ni siquiera entend\u00edan su nueva regla de fe en el sentido  racionalista de que el investigador individual puede, mediante la aplicaci\u00f3n de los principios reconocidos de la  ex\u00e9gesis, asegurarse de extraer del texto de la Escritura el sentido previsto de su autor divino.  Su idea era que el  protestante m\u00e1s serio que va directo a la Biblia por sus creencias se pone en contacto inmediato con el Esp\u00edritu Santo, y puede tomar las ideas que su lectura le brinde como la ense\u00f1anza directa del Esp\u00edritu para s\u00ed mismo.  Pero, por mucho que los reformadores formulen as\u00ed su principio, en la pr\u00e1ctica no pueden evitar el tener que recurrir a los principios de la ex\u00e9gesis, aplicados bien o mal, de acuerdo a la capacidad de cada uno, para el descubrimiento del sentido atribuido al Esp\u00edritu Santo.   As\u00ed su nuevo est\u00e1ndar doctrinal decay\u00f3 aun en sus propios d\u00edas, aunque no lo percibieron, y m\u00e1s a\u00fan en d\u00edas posteriores, en el m\u00e1s inteligible pero menos pietista m\u00e9todo de racionalismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, si la Biblia hubiera sido redactada, como no lo es, en forma de una declaraci\u00f3n de doctrina y regla de conducta clara, simple, sistem\u00e1tica e integral, no parecer\u00eda, quiz\u00e1s, antecedentemente imposible que Dios hubiese querido que este fuese el camino por el cual su pueblo deb\u00eda llegar al conocimiento de la verdadera religi\u00f3n.   Sin embargo, incluso entonces la validez del m\u00e9todo necesitar\u00eda ser probado por el car\u00e1cter de los resultados, y s\u00f3lo si \u00e9stos exhibiesen un acuerdo profundo y de largo alcance entre los seguidores ser\u00eda seguro concluir que fue el m\u00e9todo que Dios realmente sancion\u00f3.   Esto, sin embargo, estaba lejos de la experiencia de los  reformadores.  Lutero hab\u00eda asumido extra\u00f1amente que los que le siguieron en la sublevaci\u00f3n usar\u00edan su derecho al juicio privado s\u00f3lo para afirmar su completo acuerdo con sus propias opiniones, para las que reclamaba la sanci\u00f3n de una inspiraci\u00f3n recibida de Dios, que le igualaba con los  profetas de la antig\u00fcedad.    Pero pronto aprender\u00eda que sus seguidores le adjudicaron tan gran valor a sus propias interpretaciones de la Biblia como el que \u00e9l le dio a la suya, y estaban dispuestos a actuar sobre las propias conclusiones de ellos en lugar de las de \u00e9l.  El resultado fue que ya para el comienzo de 1525 &#8212;s\u00f3lo ocho a\u00f1os despu\u00e9s de haber propuesto sus herej\u00edas&#8212; lo encontramos reconociendo, en su \u00abCarta a los cristianos de Amberes\u00bb (De Wette, III, 61), que \u00aben Alemania hay tantas sectas y credos como cabezas. Una no tendr\u00e1 el bautismo, otra niega el  sacramento, otra afirma que hay otro mundo entre este y el \u00faltimo d\u00eda, algunas ense\u00f1an que  Cristo no es Dios, algunas dicen esto, algunas dicen aquello.  Ning\u00fan pat\u00e1n es tan grosero pero, si alguna fantas\u00eda entra en su cabeza, debe pensar que el Esp\u00edritu Santo ha entrado en \u00e9l, y que va a ser un profeta\u00bb.   Por otra parte, adem\u00e1s de estas multiplicadoras manifestaciones del individualismo puro, dos l\u00edneas principales de distinci\u00f3n de partido, cada uno con una fatal tendencia a mayor subdivisi\u00f3n, hab\u00edan comenzado casi desde el principio a dividir a los l\u00edderes de la reforma entre s\u00ed.    El reformador  suizo, Ulrico Zuinglio, hab\u00eda iniciado su rebeli\u00f3n casi simult\u00e1neamente con  Lutero, y, aunque estaban en la misma l\u00ednea en cuanto a sus doctrinas fundamentales de la interpretaci\u00f3n privada de la Biblia y la justificaci\u00f3n por la fe, tomaron puntos opuestos en lo que respecta a las doctrinas importantes de la predestinaci\u00f3n y la naturaleza de la Sagrada Eucarist\u00eda, y les adjudicaron tanta importancia que se volvieron enemigos irreconciliables y dirigentes de partidos antag\u00f3nicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre ese fundamento, si se adher\u00edan a \u00e9l consistentemente, era imposible construir una Iglesia que deb\u00eda sobresalir en el mundo como la antigua  Iglesia que se esforzaban por destruir, porque si en \u00faltima instancia el juicio del  individuo era para \u00e9l la autoridad suprema en materia de religi\u00f3n, es imposible que ninguna autoridad externa pudiese tener derecho a exigir su sumisi\u00f3n a sus sentencias cuando fuesen contrarias a las suyas.  Los primeros reformadores probablemente se dieron cuenta de esto, pero sent\u00edan la necesidad de construir una especie de Iglesia que pudiese unir a sus miembros en una entidad corporativa que profesara la unidad de credo y  culto, y que, en contraste con la Iglesia del Papa, a la que llamaban  ap\u00f3stata, pudiese ser llamada la verdadera Iglesia de Dios.   Y as\u00ed, a pesar de las contradicciones en las que se estaban involucrando, se dieron a la tarea de excogitar una teor\u00eda de constituci\u00f3n de iglesia adecuada a sus prop\u00f3sitos.  Esta teor\u00eda se exhibe en el s\u00e9ptimo art\u00edculo de la Confesi\u00f3n de Augsburgo de 1530, con la cual se conformaron las otras confesiones  protestantes, tanto  luterana como reformada (es decir,  calvinista) de las pr\u00f3ximas pocas d\u00e9cadas.     \u201cLa Iglesia de Cristo\u201d, dice la Confesi\u00f3n de Augsburgo, \u201cen su significado propio, la congregaci\u00f3n de los miembros de Cristo, es decir de los  santos, que realmente  creen y  obedecen a Cristo; aunque en esta vida muchos hombres malos e  hip\u00f3critas se entremezclan con esta congregaci\u00f3n hasta el d\u00eda del juicio. Esta Iglesia, as\u00ed llamada propiamente, tiene, adem\u00e1s, sus signos, a saber, la pura y sana ense\u00f1anza del  Evangelio y la utilizaci\u00f3n correcta de los sacramentos. Y para la verdadera unidad de la Iglesia es suficiente llegar a un acuerdo en cuanto a la ense\u00f1anza del Evangelio y la administraci\u00f3n de los sacramentos\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta idea de la Iglesia tiene alguna semejanza superficial a la idea cat\u00f3lica, pero en realidad es su opuesto exacto.  El cat\u00f3lico, tambi\u00e9n, dir\u00eda que su Iglesia es la casa de la ense\u00f1anza verdadera y verdaderos sacramentos, pero ah\u00ed termina la semejanza.  El cat\u00f3lico primero se pregunta cu\u00e1l es la verdadera Iglesia que Cristo ha establecido para ser la guardiana de su revelaci\u00f3n, la maestra y gobernante de su pueblo.   Luego de haberla identificado por las marcas establecidas en su rostro &#8212;por su continuidad con el pasado, que, en virtud de su indefectibilidad, necesariamente debe poseer, su unidad,  catolicidad y santidad&#8212;, se somete a su autoridad, acepta su ense\u00f1anza, y recibe sus sacramentos, en la plena certeza de que s\u00f3lo porque est\u00e1n  sancionados por su autoridad su ense\u00f1anza es la verdadera ense\u00f1anza y sus sacramentos son los verdaderos sacramentos.   El protestante, por el contrario, si sigue el curso trazado para \u00e9l por estas confesiones protestantes, comienza pregunt\u00e1ndose, y decide por la aplicaci\u00f3n de una prueba totalmente distinta e independiente, cu\u00e1les son las verdaderas  doctrinas y los verdaderos sacramentos.   Luego vigila a ver si hay una Iglesia que profese tales doctrinas y use tales sacramentos, y habiendo encontrado una, considera que es la verdadera  Iglesia y se une a ella.  La fatal tendencia a la desuni\u00f3n inherente a este \u00faltimo m\u00e9todo aparece cuando nos preguntamos cu\u00e1l es esa prueba distinta e independiente por la que el protestante decide sobre la verdad de sus doctrinas y sacramentos, pues es, como lo declara toda la historia del movimiento de la  Reforma, esta regla de la Biblia dada a la interpretaci\u00f3n privada del individuo la que es incompatible con cualquier sumisi\u00f3n real a una autoridad externa.  Importante, sin embargo, y fundamental como es este punto, la Confesi\u00f3n de Augsburgo pasa otra vez sin la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n.  As\u00ed, tambi\u00e9n, hacen la mayor\u00eda de las otras confesiones protestantes, y ninguna de ellas se atreve a ir a la ra\u00edz de la dificultad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Confesi\u00f3n  Escocesa de 1560 (de la cual la Confesi\u00f3n de  Westminster redactada en Inglaterra durante la Rep\u00fablica es una ampliaci\u00f3n) es la m\u00e1s expl\u00edcita a este respecto.   Despu\u00e9s de reclamar que la Iglesia  Presbiteriana reci\u00e9n establecida por John Knox y sus amigos tiene la verdadera doctrina y los sacramentos correctos, da como raz\u00f3n de su afirmaci\u00f3n que \u00abla doctrina que usamos en nuestras Iglesias est\u00e1 contenida en la Palabra escrita de Dios\u2026 en la que afirmamos que est\u00e1n suficientemente expresadas todas las cosas que los hombres deben creer para su salvaci\u00f3n\u00bb.  Luego contin\u00faa diciendo que \u00abla interpretaci\u00f3n de la Escritura no pertenece a ninguna persona p\u00fablica o privada, o a ninguna Iglesia, sino que este derecho y autoridad de interpretaci\u00f3n pertenece exclusivamente al  Esp\u00edritu de Dios por quien las Escrituras fueron puestas por escrito\u00bb.    Esto, sin duda, es lo que los otros reformadores en Alemania, Suiza, y en otras partes tambi\u00e9n habr\u00edan dicho, pero omitieron prudentemente el punto en sus confesiones, medio  conscientes de que reclamar el derecho de interpretaci\u00f3n para el Esp\u00edritu de Dios no era m\u00e1s que una manera enga\u00f1osa de reclamarlo para cada  individuo que pudiese concebir que hab\u00eda capturado la mente del Esp\u00edritu; previendo, tambi\u00e9n, que, si ninguna Iglesia pod\u00eda reclamar el derecho de interpretar con autoridad, ninguna iglesia, protestante no m\u00e1s que la Cat\u00f3lica, podr\u00eda reclamar el derecho de imponer sus doctrinas o  culto a los dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los l\u00edderes reformadores sab\u00edan lo que hac\u00edan.  Quer\u00edan tener una iglesia  protestante, o en todo caso, iglesias protestantes, para oponerse a la Iglesia del Papa, y se propon\u00edan que estas nuevas iglesias deb\u00edan profesar un credo muy definido, y reforzar su aceptaci\u00f3n, junto con sumisi\u00f3n a su r\u00e9gimen disciplinario, sobre todos a los que ellos pudieran llegar en el ejercicio de una jurisdicci\u00f3n muy eficaz y coercitiva. En consecuencia, estas confesiones protestantes de fe, que eran la expresi\u00f3n formal de sus credos doctrinales, conten\u00edan y prescrib\u00edan, muy a la manera de las profesiones de fe  cat\u00f3licas o  decretos de los concilios, listas de art\u00edculos muy definidos, a menudo con anatemas a\u00f1adidos dirigidos contra los que se atreviesen a negarlos.   Los ministros iban a ser \u00abllamados\u00bb antes de que pudieran ejercer sus funciones, y los que ten\u00edan derecho a llamarlos eran los \u00f3rganos de gobierno formados por cl\u00e9rigos y laicos en proporciones fijas, y formados jer\u00e1rquicamente en consistorios locales, regionales y nacionales.  A estos \u00f3rganos de gobierno pertenec\u00eda tambi\u00e9n el derecho de administraci\u00f3n, de decidir las controversias y de  excomulgar.   La dificultad era dotarlos de poder coercitivo, pero para ello los reformadores alemanes recurrieron al poder secular.  Ellos le aseguraron a sus pr\u00edncipes que el  poder secular estaba  obligado a usar su espada para la defensa del derecho y la supresi\u00f3n del mal; y le pertenec\u00eda a este departamento de sus funciones que en tiempos de crisis  religiosa deb\u00eda asumir la responsabilidad de promover la causa del  Evangelio &#8212;es decir, de las nuevas doctrinas&#8212; y erradicar los viejos errores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta entonces los pr\u00edncipes alemanes hab\u00edan estado fuera de los nuevos evangelizadores, cuyas tendencias democr\u00e1ticas sospechaban, pero este llamado a su intervenci\u00f3n se ceb\u00f3 con la sugerencia de que deber\u00edan quitarles a los cat\u00f3licos sus ricas dotaciones y aplicarlas a usos m\u00e1s adecuados.   Se tom\u00f3 el cebo, y dentro de pocos a\u00f1os, uno tras otro, los pr\u00edncipes del norte de Alemania &#8212;una clase no muy edificante&#8212; se declararon del lado del Evangelio y listos para tomar la responsabilidad de su administraci\u00f3n.   Entonces, desde 1525 en adelante, siguiendo el ejemplo de Felipe, Landgrave de Hesse, uno de los hombres m\u00e1s inmorales de la \u00e9poca, se apoderaron de las abad\u00edas y  obispados dentro de sus dominios, cuyos ingresos aplicaron mayormente al aumento de los suyos, y procedieron a fundar  iglesias nacionales, con base en los principios aceptados poco despu\u00e9s por la Confesi\u00f3n de Augsburgo, que deb\u00edan ser aut\u00f3nomas para cada dominio bajo el supremo gobierno espiritual y temporal de su soberano secular.  Para estas Iglesias nacionales redactaron c\u00f3digos de doctrina, sistemas de culto y \u00f3rdenes de ministros, cuya observancia impon\u00edan a todos sus s\u00fabditos bajo pena de destierro, un castigo que se inflig\u00eda a la vez a los del  clero cat\u00f3licos que permaneciesen fieles a la religi\u00f3n de sus antepasados, as\u00ed como a multitudes de laicos cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sistema de Iglesias nacionales no implicaba  necesariamente la imposici\u00f3n de credos protestantes diferentes entre s\u00ed, ya que estaba dentro del poder atribuido a los pr\u00edncipes que deb\u00edan ponerse de acuerdo en cuanto a lo que iban a poner en vigor, y sin duda hasta cierto punto, esto fue lo que sucedi\u00f3, que hicieron del luteranismo la forma de religi\u00f3n predominante en la Alemania protestante.  Sin embargo el sistema supon\u00eda que el pr\u00edncipe ten\u00eda el poder, si lo juzgaba conveniente, para introducir un credo diferente del de los dominios vecinos, y con el tiempo esto fue lo que sucedi\u00f3 cuando los partidos luterano y reformado se establecieron dentro de los l\u00edmites del Imperio en oposici\u00f3n formal entre ellos.   Algunos principados &#8212;y fue lo mismo con las ciudades libres que se pasaron al protestantismo&#8212; pusieron en vigor una de las formas de la confesi\u00f3n luterana, otras una de las formas de la confesi\u00f3n reformada, e incluso hubo oscilaciones en el mismo principado seg\u00fan un soberano suced\u00eda a otro en el trono.    El caso notable de esto fue en el Palatinado, cuyos habitantes se vieron obligados a cambiarse entre el luteranismo y el calvinismo en cuatro ocasiones entre los a\u00f1os 1563 y 1623.    Esta pretensi\u00f3n de los pr\u00edncipes alemanes de dictar una religi\u00f3n a sus s\u00fabditos se lleg\u00f3 a  conocer como el jus reformandi, y dio lugar a la m\u00e1xima Cujus regio ejus religio.  Por la Paz de Augsburgo de 1555, se concedi\u00f3 de mala gana a los pr\u00edncipes protestantes esta pretensi\u00f3n como una soluci\u00f3n temporal, y por el Tratado de Westfalia (1648) recibi\u00f3 una especie m\u00e1s formal de sanci\u00f3n imperial, contra la cual se realiz\u00f3 una protesta ineficaz en nombre del Papa  Inocencio X por su nuncio, Chigi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Suiza no hab\u00eda pr\u00edncipes que se pusiesen a la cabeza de las nuevas Iglesias nacionales, pero su lugar fue tomado por los gobiernos cantonales, dondequiera que hab\u00edan sido capturados por la facci\u00f3n protestante.    As\u00ed,  Zuinglio, quien comenz\u00f3 su ardiente pr\u00e9dica contra la Iglesia  Cat\u00f3lica en 1518, en pocos a\u00f1os hab\u00eda reunido en torno suyo un grupo de seguidores fan\u00e1ticos, que con su ayuda, y al mantener como incentivo la confiscaci\u00f3n de la propiedad eclesi\u00e1stica, ya para 1525 fue capaz de atraer a su lado a la mayor\u00eda de los miembros del Consejo de Estado de Zurich.   Esta mayor\u00eda, por instigaci\u00f3n de Zuinglio, domin\u00f3 y expuls\u00f3 a los miembros cat\u00f3licos del consejo.  Aunque la religi\u00f3n cat\u00f3lica hab\u00eda sido la religi\u00f3n de sus ancestros por muchos siglos y todav\u00eda era la religi\u00f3n de la gente pac\u00edfica del campo, fue proscrita sumariamente; incluso se prohibi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la  Misa bajo duras penalidades; mientras que, para hacer imposible su restauraci\u00f3n para siempre, la multitud feroz dirigida por Zuinglio en persona fue enviada a visitar las diversas  iglesias y a despojarlas de sus  estatuas y ornamentos con el argumento de que la Biblia les mandaba a erradicar la idolatr\u00eda.   Limpiado as\u00ed el terreno, el consejo de estado por su propia autoridad estableci\u00f3 una Iglesia nacional conforme con el tipo alem\u00e1n.  Berna, Basilea, Schaffhausen, San Gall y Appenzell r\u00e1pidamente siguieron los pasos de Zurich, donde se emplearon los mismos m\u00e9todos de violencia en cada caso.  Los deseos de la gente no contaban para nada.  Las opiniones de ayer aprobadas por los l\u00edderes fan\u00e1ticos fueron a la vez exaltadas en dogmas para los que se reclam\u00f3 una autoridad sobre las conciencias de todos muy por encima de la que hab\u00eda sido ejercida por la venerable Iglesia de los siglos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cantones protestantes tampoco quedaron satisfechos con la imposici\u00f3n de sus nuevas doctrinas a sus propios s\u00fabditos.   Tras combinarse con ciertas ciudades del Imperio para formar una \u201cLiga Cristiana\u201d, citaron en su nombre a los cantones cat\u00f3licos de Schwytz, Uri, Unterwalden, Zug y Lucerna, para que siguiesen su ejemplo en suplantar la antigua fe por la nueva.   Estos \u00faltimos, sin embargo, fueron firmes en su negativa y, a pesar de que su fuerza militar era inferior a la de sus antagonistas, finalmente les infligieron una severa derrota en Kappell (31 de octubre 1531), derrota en la que Zuinglio mismo y varios otros predicadores fueron  asesinados en el campo.    Fue un duro golpe para el zuinglianismo, que, como tal, nunca se recuper\u00f3 y salv\u00f3 los cantones cat\u00f3licos del peligro de perversi\u00f3n, al abrir el camino para la restauraci\u00f3n cat\u00f3lica que iba a producirse.  Pero, si el zuinglianismo en Suiza estaba pr\u00e1cticamente muerto, esto no signific\u00f3 que se hab\u00eda extinguido el protestantismo all\u00ed, sino que estaba a punto de pasar a trav\u00e9s de Suiza al calvinismo.   Juan Calvino, nacido en Picard\u00eda, despu\u00e9s de empaparse en Par\u00eds de los puntos de vista luteranos a los que m\u00e1s tarde, en sus \u201cInstitutos\u201d, le  dio la nueva forma desde entonces asociada a su nombre, se estableci\u00f3 en  Ginebra en 1536.   El deseo de los ciudadanos de sacudirse el yugo de Saboya mediante su alianza con la Confederaci\u00f3n Suiza le dio la oportunidad de adquirir un poder sobre ellos, a trav\u00e9s de cuyo ejercicio pudo imponerle a la ciudad todo ese despotismo  teocr\u00e1tico que se encuentra en la historia como el ejemplo supremo de la tiran\u00eda espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Alemania y Suiza, las fuentes respectivas del luteranismo y el calvinismo, el protestantismo se propag\u00f3 a otras tierras, pero en este sentido el calvinismo se mostr\u00f3 m\u00e1s exitoso que el luteranismo.   El luteranismo se difundi\u00f3 a Dinamarca y a la pen\u00ednsula escandinava, y en cada caso le debi\u00f3 su inicio y consolidaci\u00f3n a la compulsi\u00f3n y persecuci\u00f3n practicada en un pueblo mal dispuesto por los soberanos indignos; pero, salvo que en Polonia tambi\u00e9n hizo algunos avances, esta fue la medida de sus conquistas.   Por otra parte, el calvinismo suplant\u00f3 al luteranismo en Alemania, y se convirti\u00f3 en la religi\u00f3n dominante en algunas partes, especialmente en el Palatinado, adem\u00e1s de ganar m\u00e1s de un n\u00famero suficiente de adeptos en los distritos predominantemente luteranos, lo que lo hizo un rival resistente al luteranismo en suelo alem\u00e1n.  Por otra parte, en Transilvania y Hungr\u00eda, y m\u00e1s a\u00fan en los Pa\u00edses Bajos, donde su dominio estaba destinado a ser duradero, sustituy\u00f3 al apostolado luterano que hab\u00eda sido el primero en el campo.  En Francia, aunque desde el momento de la revocaci\u00f3n del Edicto de Nantes (1687), sus seguidores se convirtieron en un n\u00famero cada vez menor, durante siglo y medio  fue tan poderoso que a veces parec\u00eda destinado a absorber el pa\u00eds; sin embargo, all\u00ed tambi\u00e9n le debi\u00f3 su progreso principalmente a la violencia militar de sus dirigentes.   En Escocia fue impuesto tir\u00e1nicamente al pueblo por una nobleza corrupta y sin ley que,  codiciosa de la propiedad eclesi\u00e1stica, le prest\u00f3 su apoyo a la vehemente energ\u00eda de John Knox, disc\u00edpulo de Calvino y un ferviente admirador de su sistema teocr\u00e1tico.\n<\/p>\n<p>  Enrique VIII por HolbeinInglaterra fue un caso aparte.  Enrique VIII coqueteaba con el luteranismo, el cual le era \u00fatil en su campa\u00f1a contra el Papa, pero le disgustaba el protestantismo, ya fuese en su forma luterana o calvinista, e ide\u00f3 sus Seis Art\u00edculos para ayudarlo a suprimirlo.  Bajo Eduardo VI el calvinismo fue favorecido por los dos regentes y los obispos m\u00e1s influyentes, y su legislaci\u00f3n se dirigi\u00f3 hacia el establecimiento de este sistema en el pa\u00eds, con la \u00fanica diferencia que se retuvo el episcopado, por lo menos de nombre.   La ef\u00edmera reacci\u00f3n bajo el gobierno de  Mar\u00eda le dej\u00f3 a Isabel un terreno libre sobre el cual construir, y ella prefiri\u00f3 un sistema episcopal con una considerable moderaci\u00f3n de las asperezas del protestantismo continental, m\u00e1s en armon\u00eda con un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico y aristocr\u00e1tico y mejor adaptado para ganarse a una poblaci\u00f3n que era  cat\u00f3lica de coraz\u00f3n.   Sin embargo ella tuvo que emplear el personal a su disposici\u00f3n, una secci\u00f3n de la cual opinaba igual que ella, mientras que otra secci\u00f3n ten\u00eda fuertes inclinaciones  calvinistas.  El resultado fue que se desarroll\u00f3 una doble tendencia en su naciente Iglesia, una que, aunque  odiaba el catolicismo como sistema, se aferr\u00f3 a algunos de los rasgos caracter\u00edsticos del  culto y  la organizaci\u00f3n cat\u00f3licos, el otro que se esforzaba con perseverancia por la total subversi\u00f3n del establecimiento isabelino y la sustituci\u00f3n por uno que se adaptara al modelo de Ginebra.   Durante la Rep\u00fablica el \u00faltimo partido obtuvo por el momento la delantera, pero con la Restauraci\u00f3n fue sacado por completo y se convirti\u00f3 en el padre de las sectas disidentes (\u201cnonconformists\u201d) cuyas divisiones y subdivisiones progresivas siempre han sido el m\u00e1s grave esc\u00e1ndalo de la vida religiosa inglesa.  La otra parte mientras tanto, con algunas oscilaciones hacia la derecha o hacia la izquierda (bajo los nombres partidos de la Iglesia Inferior y Superior), se mantuvieron con coherencia aproximada a medida que exhib\u00eda el esp\u00edritu distintivo de la iglesia oficial del pa\u00eds. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hacia mediados del siglo XIX dos tendencias muy noveles se afirmaron en la comuni\u00f3n (y \u00e9stas pasaron a ser tan influyentes que en poco tiempo era probable que se dividieran entre ellas la raza de los eclesi\u00e1sticos  anglicanos):  una basada en una apreciaci\u00f3n trascendental (pero con algunas reservas) del sistema cat\u00f3lico, deleit\u00e1ndose en llamarse cat\u00f3licos, y tratando de asemejar el culto nacional al patr\u00f3n cat\u00f3lico; la otra, que se llamaba  liberal y, empujaba a sus \u00faltimas consecuencias la aplicaci\u00f3n del principio protestante del juicio privado, por su cr\u00edtica  racionalista difundi\u00f3 un escepticismo generalizado en cuanto a la  autenticidad de los registros  cristianos y la verdad de los art\u00edculos fundamentales del credo cristiano.  El liberalismo  teol\u00f3gico asimismo ha ejercido una desastrosa influencia sobre los cuerpos disidentes ingleses, y m\u00e1s mortal todav\u00eda en el protestantismo continental, siendo Alemania la fuente primaria de donde ha surgido.   De Alemania, de hecho, ahora hay que decir que, seg\u00fan en el siglo XVI dio a luz a lo que se llama protestantismo ortodoxo, as\u00ed en el siglo XIX se dedic\u00f3 a estrangular a sus hijos en las garras apretadas de su cr\u00edtica.   De las formas que el protestantismo ha adquirido en los Estados Unidos, Canad\u00e1 y otros pa\u00edses colonizados por Europa, es suficiente decir que los inmigrantes han llevado sus creencias y formas de culto con ellos a sus nuevos hogares, y, en el mundo de las ideas y,  siendo ahora el mundo de las ideas uno solo, esta hidra de muchas cabezas ha mostrado en los nuevos pa\u00edses la misma diversidad misma que en los antiguos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excepto por su variedad  puritana, que dependi\u00f3 para su propagaci\u00f3n principalmente en los poderes de coerci\u00f3n f\u00edsica de que sus l\u00edderes pod\u00edan disponer, el protestantismo fue una religi\u00f3n  tolerante, que hab\u00eda abolido muchas de las observancias  asc\u00e9ticas y las restricciones a la libertad y la licencia que se manten\u00edan en la Iglesia antigua.  Era de esperarse, por lo tanto, que deber\u00eda extenderse r\u00e1pidamente en una \u00e9poca en que los modales eran alarmantemente corruptos, ni debe sorprendernos que, con tal comienzo, pronto fue capaz de presentar la apariencia de un grupo de Iglesias poblado por muy muchos miles de seguidores.  Desde aquellos primeros d\u00edas, sin embargo, no se puede decir que han extendido mucho sus conquistas, y los millones a los que ha crecido no se deben tanto a las conversiones, sino m\u00e1s bien al aumento natural de las poblaciones.    Para 1912 el n\u00famero total de los protestantes se estimaba en unos 166 millones, un n\u00famero enorme, sin duda, pero que, a diferencia de los 260 millones de cat\u00f3licos que estamos todos juntos, es s\u00f3lo un conjunto formado por una multitud de comuniones separadas, bajo cuerpos de gobierno separados, que no s\u00f3lo difieren entre s\u00ed en cuanto a puntos importantes de la doctrina, sino que &#8212;tal es el creciente individualismo entre sus miembros&#8212; se acercan r\u00e1pidamente a una meta en la que cada miembro se haya convertido en una Iglesia y un credo para s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p>  Aten\u00e1goras y Pablo VI<b>Resumen<\/b>:   Ser\u00e1 de gran utilidad, como en los casos de las primitivas y las grandes divisiones de Oriente, fijar la atenci\u00f3n en las fuerzas generadoras de la desintegraci\u00f3n que han tra\u00eddo a la  existencia a estas divisiones protestantes.   Ser\u00e1 ventajoso si el efecto de dicho resumen es mostrar la similitud esencial de las fuerzas en acci\u00f3n en todos estos casos, ya que nos revelar\u00e1 cu\u00e1n pocas son estas fuerzas desintegradoras, y cu\u00e1n elemental es su car\u00e1cter; c\u00f3mo, de hecho, brotan del mismo coraz\u00f3n de la naturaleza humana, que s\u00f3lo puede aspirar a contrarrestar las divisiones hacia las cuales ellos tienden si son sostenidas y elevadas por otras fuerzas de un orden completamente diferente.   En dos aspectos, entonces, estos organismos separatistas a los que el protestantismo ha dado a luz  necesitan ser considerados en sus separaciones de las comuniones madres y en su cohesi\u00f3n entre s\u00ed, como personas jur\u00eddicas permanentes durante un tiempo determinado y en cierto grado.    El principio del juicio privado ha sido la causa indiscutible de sus separaciones y subdivisiones incesantes, pues el principio del juicio privado es esencialmente desintegrador.  La causa de la cohesi\u00f3n que han mostrado ha sido, como muestra su historia, de la siguiente naturaleza.    En primer lugar, bajo la influencia del juicio privado, uno o m\u00e1s hombres de voluntad fuerte han concebido un sistema doctrinal antag\u00f3nico al de las comunidades religiosas a las que originalmente pertenec\u00edan, han reunido un grupo de otras personas de ideas afines a su alrededor, y han emprendido a favor de su sistema una propaganda que ha alcanzado un cierto \u00e9xito.   A continuaci\u00f3n, con el deseo de establecer una Iglesia que sea una encarnaci\u00f3n de su sistema, pero al hallarse incapaces de mantener a la multitud en sus puntos de vista por pura persuasi\u00f3n, han recurrido al   poder civil, o a alguna facci\u00f3n dominante de nobles o dem\u00f3cratas; y la han inducido, en vista de las ventajas temporales que se pueden obtener, a imponer su sistema sobre la gente y a mantenerlo mediante la fuerza f\u00edsica.   O, ex converso, la resistencia al poder dominante o su Iglesia establecida, cuando ha sido capaz de mantenerse con \u00e9xito relativo, ha hecho que los separatistas se den cuenta de que deben unirse juntos bajo un r\u00e9gimen y gobierno definido para que puedan hacer su resistencia eficaz &#8212;como ha sido el caso con el organismo de disidentes ingleses (nonconformists).   En tercer lugar, d\u00e1ndose cuenta de que ning\u00fan sistema impuesto por la violencia puede aspirar a ser duradero a menos que se pueda traer a la masa de su gente a la aceptaci\u00f3n voluntaria del mismo, se han aprovechado de las pasiones y los prejuicios de la gente, en particular sus exclusivismos de  raza y de clase, y han buscado fomentar estos con campa\u00f1as de agria pol\u00e9mica y calumnia.   En cuarto lugar, donde esta pol\u00edtica ha tenido \u00e9xito en las primeras etapas de un cisma, con el tiempo se ha generado un principio m\u00e1s interior y duradero de cohesi\u00f3n bajo la influencia de la costumbre y la herencia, de antagonismos e ideas err\u00f3neas endurecidos por prolongados aislamientos y distanciamientos, de los afectos profundizados por la intimidad continua, entra\u00f1ables recuerdos, experiencias y asociaciones, y de la buena fe y la espiritualidad nutridas por verdades dispersas retenidas en tales credos  falsos, que pueden prevalecer bajo estas \u00faltimas  condiciones.   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos generales, esa ha sido la cadena de causas que se ha unificado en las iglesias y congregaciones con credos definidos y organizaciones de masas de hombres que han preferido el principio del juicio privado como regla de fe al de la sumisi\u00f3n a la  autoridad de la Iglesia  Cat\u00f3lica.   Pero la especie de unidad as\u00ed alcanzada es siempre separatista en sus relaciones exteriores, y precaria en sus relaciones interiores; pues los motivos que hacen que muy los miembros de dicho \u00f3rgano se unan entre s\u00ed son los que los separan de otros organismos similares, mientras que dentro de ella , devorando su estructura, siempre existe la conciencia latente entre sus miembros que su \u00f3rgano de gobierno y su f\u00f3rmula doctrinal no tienen t\u00edtulo v\u00e1lido para imponer la sumisi\u00f3n, y s\u00f3lo necesita una crisis, o ese esp\u00edritu de indagaci\u00f3n radical que ahora es tan com\u00fan, para despertar esta conciencia a la actividad.  (Vea protestantismo, luteranismo, calvinismo, anglicanismo, disidentes, ritualistas, racionalismo).\n<\/p>\n<h3>Divisiones dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debemos, quiz\u00e1s, concluir este estudio de la historia de las divisiones  religiosas sin tocar lo que algunos podr\u00edan considerar como tales en el seno de la comuni\u00f3n  romana en s\u00ed misma.    Hay y siempre ha habido partes opuestas en esta comuni\u00f3n, cuyos partidarios difieren sobre cuestiones de  doctrina, cuya importancia puede ser estimada por la amargura de sus controversias.   Por lo tanto ha habido  jansenistas y  molinistas,  galicanos y  ultramontanos,  liberales e  infalibilistas,  modernistas y anti-modernistas.  Es cierto que ha llegado la hora para algunos de estos partidos cuando sus principios peculiares han sido condenados, y una parte de sus seguidores han pasado de [[la Iglesia] al cisma.   Pero esto no ha sucedido en todos los casos de las divisiones partidarias; y aun cuando ha sucedido, los expulsados hab\u00edan sido  tolerados durante mucho tiempo en la Iglesia, sosteniendo sus puntos de vista distintivos, y sin embargo no se le negaron los sacramentos y otros privilegios de comuni\u00f3n.  Una vez m\u00e1s, muchas veces ha habido Papas rivales que cada uno ha reunido a su alrededor seguidores y denunciadores de su rival; y durante un per\u00edodo notable de cuarenta a\u00f1os de duraci\u00f3n la Iglesia estuvo desgarrada por estas rivalidades en dos, e incluso en tres partes, para grave esc\u00e1ndalo de la cristiandad.   \u00bfAcaso estas divisiones no muestran que la Iglesia  Cat\u00f3lica es tan incapaz como las comuniones separadas de reclamar la unidad de la fe y el gobierno como su nota perpetua?    En dos aspectos, sin embargo, hay una diferencia esencial entre el tipo de disensiones que puedan surgir en la Iglesia cat\u00f3lica y las que constituyen herej\u00eda y cisma en las comuniones separadas.\n<\/p>\n<ul>\n<li> En primer lugar, en la Iglesia Cat\u00f3lica los puntos de controversia alrededor de los cuales giran estas disensiones no son doctrinas aceptadas de la Iglesia, sino otros puntos que el curso de estudio dentro o fuera de la Iglesia ha llevado a la prominencia, y que una de las partes cree que son compatibles con la doctrina cat\u00f3lica aceptada y contribuyen a su vindicaci\u00f3n, pero otro piensa que son incompatibles con ella y peligrosos. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> En segundo lugar, en ambos lados los combatientes abrazan el principio formal de la unidad de la Iglesia, el  magisterio de la Santa Sede, y, en caso de que la Santa Sede considere conveniente intervenir, est\u00e1n dispuestos a someterse a su determinaci\u00f3n de su controversia.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed no hay nada que justifique la imputaci\u00f3n de cisma, sino s\u00f3lo un ejemplo del error de los que se imaginan que dentro de la Iglesia el pensamiento y la especulaci\u00f3n deben estar estancados.  Pues estas controversias internas, aunque a veces son perjudiciales por el esp\u00edritu defectuoso de quienes participan en ellas, tienen su lado \u00fatil, ya que conducen a la m\u00e1s completa, m\u00e1s profunda y m\u00e1s precisa comprensi\u00f3n del significado y l\u00edmites de las doctrinas aceptadas.   Puede suceder, sin embargo, que cuando el curso de una controversia ha dejado claro lo que est\u00e1 involucrado en las nuevas opiniones propuestas, la autoridad suprema de la Iglesia sentir\u00e1 la necesidad de intervenir mediante un  decreto.   En ese caso, a menudo se produce el momento crucial para el lado cuyos principios son condenados.  Si tienen el verdadero esp\u00edritu cat\u00f3lico, volver\u00e1n a su principio formal de unidad, y se someter\u00e1n a la voz de la autoridad, abandonar\u00e1n sus antiguas opiniones, y al hacerlo actuar\u00e1n con la verdadera consistencia.   Si, por el contrario, se adhieren tan obstinadamente a las opiniones condenadas como para preferir, en vez de abandonarlas, abandonar su principio formal de unidad, ya no hay un lugar para ellos en la Iglesia, y se convierten en cism\u00e1ticos en el sentido ordinario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una distinci\u00f3n similar se aplica al caso de los cismas en el papado.  Es cierto que surgieron muchos antipapas y que causaron divisi\u00f3n en su \u00e9poca.   En su mayor\u00eda eran las criaturas de alg\u00fan d\u00e9spota que los estableci\u00f3 por su propia [[voluntad], desafiando el m\u00e9todo legal de nombramiento, y es f\u00e1cil, e invariablemente fue, decir cu\u00e1l era el verdadero Papa y cu\u00e1l antipapa.   La \u00fanica excepci\u00f3n a esta norma general es la contemplada en la objeci\u00f3n, el asunto del cisma que dur\u00f3 desde 1378 hasta 1417.  (Para la historia completa de este doloroso episodio vea Cisma de Occidente, Papa Urbano VI, Papa Bonifacio IX, Papa Gregorio XII, Roberto de Ginebra, Pedro de Luna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que nos interesa aqu\u00ed es que el c\u00f3nclave de 1378 fue perturbado por el populacho de Roma, que, por miedo a que los Papas regresasen a Avi\u00f1\u00f3n, exigieron la  elecci\u00f3n de un romano o un  italiano, es decir, no un  franc\u00e9s.     Urbano VI, hasta entonces arzobispo de Bari, fue elegido y  entronizado, y durante algunas semanas fue reconocido por todos.  Entonces el cuerpo principal de los cardenales descontentos con la administraci\u00f3n de Urbano, que sin duda se comportaba de una manera extraordinariamente indiscreta, se retiraron a Anagni, y declar\u00f3 que, debido a la presi\u00f3n del populacho sobre el c\u00f3nclave, la elecci\u00f3n de Urbano hab\u00eda sido inv\u00e1lida, y eligi\u00f3 a Robert de Ginebra, que se llam\u00f3  Clemente VII.   Este \u00faltimo se vio  obligado por las circunstancias a retirarse a Avi\u00f1\u00f3n, y as\u00ed el cisma se resolvi\u00f3 en un papado en Roma y otro en Avi\u00f1\u00f3n.  De la l\u00ednea romana hubo cuatro papas antes de la soluci\u00f3n final del cisma:  Urbano VI,  Bonifacio IX,  Inocencio VII y  Gregorio XII; de la l\u00ednea de Avi\u00f1\u00f3n hubo dos: Clemente VII y  Benedicto XIII.   Los efectos fueron terribles y mundiales; algunos pa\u00edses, a trav\u00e9s de sus soberanos, unos se alinearon con Roma, otros con Avi\u00f1\u00f3n, siendo la pol\u00edtica en cierta medida la que determinaba su elecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero desde el principio se hicieron serios esfuerzos para reparar el mal; los reyes nombraron comisiones para esclarecer los hechos, y los canonistas escribieron tratados eruditos para exponer las cuestiones de derecho involucradas.    Tambi\u00e9n se hicieron propuestas desde el principio, que recomendaban planes alternativos para la soluci\u00f3n de la dificultad, a saber: que los dos Papas deb\u00edan renunciar al mismo tiempo y que se deb\u00eda elegir a otro; que ambos deb\u00edan ponerse de acuerdo para acatar la decisi\u00f3n de los \u00e1rbitros; o que se convocase un  concilio general autorizado por ambos Papas, y que se dejase la decisi\u00f3n en manos de \u00e9ste.  Todos estos planes fracasaron por el momento, porque ni ninguno de los dos Papas confiaba en el otro, y esto impidi\u00f3 la reuni\u00f3n y la organizaci\u00f3n.   Por lo tanto, en 1408 los cardenales de ambas obediencias abandonaron a sus jefes y se reunieron para convocar un concilio que se celebrar\u00eda el a\u00f1o siguiente en Pisa y pondr\u00eda fin al cisma.   Cuando se reuni\u00f3 declar\u00f3 que tanto Gregorio XII como Benedicto XIII hab\u00edan perdido sus derechos a sus pretensiones debido a su conducta, la cual, se propuso, era ininteligible excepto en el supuesto de que ellos tuviesen una incredulidad  her\u00e9tica en la unidad de la Iglesia.   Entonces eligi\u00f3 a Pedro Philargi, quien tom\u00f3 el nombre de Alejandro V.   Pero esto s\u00f3lo empeor\u00f3 las cosas, pues dado que el Concilio de Pisa no fue convocado por un Papa, no ten\u00eda autoridad.  As\u00ed, el \u00fanico efecto de su acci\u00f3n fue aumentar la confusi\u00f3n al iniciar una tercera l\u00ednea de Papas.    El fin del cisma no lleg\u00f3 hasta 1417, momento en que Juan XXIII,  sucesor de Alejandro V, fue  depuesto por el Concilio de Constanza, un concilio de la misma naturaleza irregular que el de Pisa; y tambi\u00e9n hab\u00eda renunciado.    Benedicto XIII hab\u00eda perdido a casi todos sus seguidores, lo cual se tom\u00f3 como se\u00f1al de que no pod\u00eda ser el verdadero Papa, y Gregorio XII, cuyo t\u00edtulo se afirma ahora generalmente haber sido el mejor fundado, renunci\u00f3 despu\u00e9s de primero legalizar el Concilio de Constanza por un acto formal de convocatoria, y autoriz\u00e1ndole a elegir un nuevo Papa.  Entonces, el Concilio eligi\u00f3 a  Mart\u00edn V, que de ah\u00ed en adelante fue reconocido universalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos son los hechos principales de la historia.  Por supuesto, es dif\u00edcil exagerar el da\u00f1o que este lamentable cisma hizo a la Iglesia, ya que, aparte del da\u00f1o que produjo en su propia \u00e9poca, proporcion\u00f3 un peligroso precedente para futuros perturbadores de la Iglesia a citar, y, al disminuir la reverencia que se le hab\u00eda tenido hasta la fecha al papado, contribuy\u00f3 mucho a crear el tono de la mente que hizo posible el brote de protestantismo en el siglo siguiente.    Sin embargo, cuando comparamos este cisma con escisiones como las de los  ortodoxos y los protestantes, aparece una diferencia esencial entre ellos.  En los dem\u00e1s casos, la divisi\u00f3n fue m\u00e1s sobre alguna cuesti\u00f3n de principio, aqu\u00ed era m\u00e1s una cuesti\u00f3n de hecho solamente.    A ambos lados de la l\u00ednea divisoria estaba exactamente el mismo credo y exactamente el mismo reconocimiento del lugar esencial del papado en la constituci\u00f3n de la Iglesia, del m\u00e9todo por el cual los Papas deben de ser elegidos, del derecho a la obediencia de la toda la Iglesia que se une a su oficio.   El \u00fanico asunto en duda era si esta persona o la otra cumplen con las  condiciones de una  elecci\u00f3n v\u00e1lida; si la elecci\u00f3n de Urbano VI se debi\u00f3 al terrorismo aplicado por el populacho a los electores, y por lo tanto inv\u00e1lida, o si \u00e9sta no fue afectada por ese terrorismo y fue por tanto v\u00e1lida.    Si la elecci\u00f3n de Urbano fue v\u00e1lida, tambi\u00e9n lo fueron las de sus sucesores de la l\u00ednea  romana; si su elecci\u00f3n fue inv\u00e1lida, las de  Clemente VII y  Benedicto XIII fueron v\u00e1lidas.   Sin embargo, la verificaci\u00f3n de los hechos es a trav\u00e9s del testimonio de quienes participaron en ellos, y en este caso los testigos se encontraban en desacuerdo.  Decidir entre ellos pertenece a los art\u00edculos especiales sobre este cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este art\u00edculo lo que nos concierne es apreciar la diferencia entre una escisi\u00f3n de este tipo por una cuesti\u00f3n de hecho y de un cisma por una cuesti\u00f3n de principios como los otros que hemos citado.   Nos podemos ayudar con una analog\u00eda, pues podemos comparar esta diferencia con el golpe de una espada que ha amputado un miembro del cuerpo y uno que ha causado una herida profunda en el propio cuerpo.    En el primer caso la vida del organismo deja de fluir a la parte amputada, la cual comienza a desintegrarse; en el segundo, todos los poderes y procesos del organismo se ponen a la vez en marcha para la reparaci\u00f3n de la parte lesionada.   Puede ser que el da\u00f1o causado sea demasiado serio para la recuperaci\u00f3n y se deba esperar la muerte, pero la vida sigue presente en el organismo, y muchas veces es capaz de lograr una restauraci\u00f3n completa.  Para aplicar esto a la historia, mientras que en los cismas propiamente dichos una depreciaci\u00f3n del valor de la unidad suele marcar su inicio, en este cisma era m\u00e1s notable que tan fuerte era el sentimiento de unidad que se expres\u00f3 en todas partes, tan pronto como se dieron a conocer las noticias de las l\u00edneas rivales creadas, y con cuanta constancia, seriedad, discernimiento y unanimidad trabajaron las diferentes partes de la Iglesia, con \u00e9xito final, para comprobar qui\u00e9n era el verdadero Papa o para obtener la elecci\u00f3n de uno.\n<\/p>\n<h2>Movimientos Conciliatorios en el Pasado<\/h2>\n<h2>Movimientos Conciliatorios en el Presente<\/h2>\n<h2>Condiciones para la Reuni\u00f3n<\/h2>\n<h2>Perspectivas de Reuni\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cartas Papales:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PIO IX, En suprema (enero 1848), Arcano Divinoe Providentioe and Jam vos omnes novistis (sept. 1868); LEON XIII, Orientalium dignitas Ecclesiarum (nov. de 1893); Proeclara gratulationis (junio de 1894), Amantissima voluntatis (abril de 1895), Satis cognitum (junio de 1896); PIO X, Ex quo nono (dic. de 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANZELIN, De traditione (Roma, 1875), De ecclesia Christi (1877); BATIFFOL, Catolicismo Primitivo, tr. (Londres, 1911); PESCH, Proelecctiones dogmaticoe, I (Friburgo, 1909); BOTALLA, La Suprema Autoridad del Papa (Londres, 1868); RIVINGTON, La Iglesia Primitiva y la Sede de Pedro (Londres, 1894); HERGENR\u00d6THER, Handbuch der allgemeinen Kirchengeschichte (3 vols., Ratisbona, 1876-80); MOR\u00c8RE, Histoire et filiation des h\u00e9r\u00e9sies (Par\u00eds, 1881); Photii Opera in P. G., CI-III; WILL, Acta et Scripta quoe de controversiis Ecclesioe Groecoe et Latinoe soeculo XI composita extant (Leipzig, 1861); HERGENR\u00d6THER, Photius (3 vols., Ratisbona, 1867); BR\u00c9HIER, Le schisme oriental du XIme si\u00e8cle (Par\u00eds, 1899); DUCHESNE, Eglises s\u00e9par\u00e9es (Par\u00eds, 1896); FORTESCUE, La Iglesia Ortodoxa Oriental (Londres, 1906); DEMETRAKOPOULOS, Historia tou schismatos tes latinikes ekklesias apo tes orthodoxoui ekkenikes (Leipzig, 1867); KYRIAKOS, Geschichte der orientalischen Kirchen (traduc. del griego al alem\u00e1n, Berl\u00edn, 1902); FFOULKES, Divisiones de la Cristiandad (2 vols., Londres, 1867); HORE Dieciocho Siglos de la Iglesia Ortodoxa Oriental (Londres, 1899); MOURAVIEF (tr. BLACKMORE), Historia de la Iglesia de Rusia (Londres, 1842); SILBERNAGL, Verfassung und gegenw\u00e4rtiger Bestand s\u00e4mtlicher Kirchen das Orients (2da ed., Ratisbona, 1904); D\u00d6LLINGER, Die Reformation in seine Entwickelung und Wirkungen (3 vols., Ratisbona, 1843); JANSEN, Geschichte des deutschen Volkes, II-V (Friburgo, 1882-86); PASTOR, Geschichte der P\u00e4pste, III-V (1889-1909); CREIGHTON, Historia del Papado Durante la Reforma (5 vols., Londres, 1882-86); HERING, Historia de los Esfuerzos de Reconciliaci\u00f3n Hechos desde la Reforma (Leipzig, 1836); GAIRDNER, Historia de la Lolard\u00eda y la Reforma (3 vols., Londres, 1908); LINGARD, Historia de Inglaterra, V, VI (Londres, 1883); DIXON, Historia de la Iglesia de Inglaterra (4 vols., Londres, 1878-91).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THEINER, Vetera monumenta Polonioe et Lituanioe historiam illustrantia (2 vols., Roma, 1861-3); LIKOWSKI, Union zu Brest, Trad. del polaco al alem\u00e1n por JEDZINK (Friburgo, 1904); LESCOEUR, La pers\u00e9cution de l&#8217;\u00c9glise en Lithuanie, 1865, 1872, Trad. al franc\u00e9s del polaco (Par\u00eds, 1873); MICHEL, L&#8217;Orient et Rome, Etude sur l&#8217;union (Par\u00eds, 1895); PALMIERI, Chiesa Russa (Florencia, 1908); WILBOIS, L&#8217;avenir de l&#8217;\u00c9glise russe (Par\u00eds, 1907); FRANCO, Difesa di Cristianesimo per l&#8217;unione delle chiese (Roma, 1910); CHAPMAN, Los Primeros Ocho Concilios Generales (Londres, 1906); URBAN, De iis quoe theologi Catholici proestare possint et debeant erga Ecclesiam russicam, oratio habita in Conventu Velehradensi (Praga, 1907); HARPER, Paz a trav\u00e9s de la Verdad, Primera Serie (Londres, 1866); MANNING, Inglaterra y la Cristiandad (Londres, 1867); NEWMAN, Carta del 3 de marzo de 1866 a Ambrose Phillips de Lisle en WARD, Vida de Newman, II (Londres, 1912), 115; PALMER, Notas de una visita a la Iglesia Rusa con Prefacio por NEWMAN (Londres, 1882); BIRKBECK, Rusia e Inglaterra durante los \u00daltimos Cincuenta A\u00f1os, correspondencia entre Mr. William Palmer y M. Khomiakoff, en los a\u00f1os 1844-54 (Londres, 1895); SOLOVIEV, La Russie et l&#8217;\u00c9glise universelle (Par\u00eds, 1889); D&#8217;HERBIGNY, Wladimir Soloviev, un Newman Russe (Par\u00eds, 1911); PUSEY, Eirenicon; Carta al Dr. Newman; Segunda Carta al Dr. Newman: \u00bfEs Posible una Reuni\u00f3n Saludable? (Londres 1865, 1867, 1870); WARD, Vida del Cardenal Newman (Londres, 1912); D\u00d6LLINGER, Reuni\u00f3n de las Iglesias (tr. Londres, 1872); OBISPOS ANGLICANOS:  Enc\u00edclicas Lambeth, con las Resoluciones e Informes (Londres, 1888, 1897, 1908); La Comuni\u00f3n Anglicana en Relaci\u00f3n con otros Cuerpos Cristianos en Papeles Pananglicanos (Londres, 1908); GORE, \u00d3rdenes y Unidad (Londres, 1909); SPENCER-JONES, Inglaterra y la Santa Sede, con Introducci\u00f3n por HALIFAX (Londres, 1902); Roma y la Reuni\u00f3n (Londres, 1904); MCBEE, Itinerario Ir\u00e9nico (Londres, 1911); HALIFAX, Le\u00f3n XIII y las \u00d3rdenes Anglicanas (Londres, 1912); MATURIN, El Precio de la Unidad (Londres, 1912); MCBEE, Itinerario Ir\u00e9nico (Londres y Nueva York, 1911); LANG, Reuni\u00f3n en la Tableta (Londres, mayo de  1912), 763-64.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revistas dedicadas a trabajar por la reconciliaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bessarione (Roma, 1896); Revue de l&#8217;Orient Chr\u00e9tien (Par\u00eds, 1896); Echos d&#8217;Orient (Par\u00eds, 1897&#8211;); Slavorum Litteroe theologicoe (Praga, 1905&#8211;); Ekklesiastike, \u00f3rgano del Phanar (Constantinopla, 1880&#8211;); Eirene, el \u00f3rgano del A.E.O.C.U. (Londres, 1908&#8211;); Revista de Reuni\u00f3n (Londres, octubre de 1909 &#8211; marzo de 1911).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Smith, Sydney. \u00abUnion of Christendom.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15132a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 siendo traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Del griego oikoum\u00e9ne, que significa el mundo habitado.) Movimiento intereclesi\u00e1stico. La palabra ecum\u00e9nico ha sido utilizada para referirse a concilios de obispos cristianos del mundo conocido (en la antig\u00fcedad) o de todo el planeta. Entre los protestantes el movimiento ecum\u00e9nico se inici\u00f3 a fines del siglo pasado y el t\u00e9rmino ha sido utilizado por organizaciones &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ecumenismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abECUMENISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7049","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7049","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7049"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7049\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7049"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7049"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7049"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}