{"id":7060,"date":"2016-02-05T03:48:51","date_gmt":"2016-02-05T08:48:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esoterismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:48:51","modified_gmt":"2016-02-05T08:48:51","slug":"esoterismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esoterismo\/","title":{"rendered":"ESOTERISMO"},"content":{"rendered":"<p>Ense\u00f1anzas ocultas. Una serie de religiones y sectas presentan elementos ocultistas de cierta importancia que las diferencian de otros tipos de religiosidad. Es beneficioso separar lo que es puramente \u00abreligioso\u00bb de lo esencialmente \u00abesot\u00e9rico\u00bb. El esoterismo incluir\u00ed\u00ada para algunos la totalidad de pr\u00e1cticas esot\u00e9ricas. Se se\u00f1alan como esot\u00e9ricos la \u00c2\u00ae ALQUIMIA, el \u00c2\u00ae DRUIDISMO, el \u00c2\u00ae HERMETISMO, los \u00c2\u00ae ROSACRUCRUCES, el \u00c2\u00ae ESPIRITISMO, etc.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Apocal\u00ed\u00adptica.-II. Hermetismo.-III. Gnosticismo.-IV. Esoterismo cl\u00e1sico: m\u00ed\u00adstica y filosof\u00ed\u00ada.-V. Teosof\u00ed\u00ada y teosofismo.-VI. Esoterismo y ciencia.-VII. Supermercado esot\u00e9rico: las vulgarizaciones.-VIII. Juicio cr\u00ed\u00adtico: la diferencia cristiana.<\/p>\n<p>Exot\u00e9rico es aquel conocimiento que se encuentra abierto a todos. Esot\u00e9rico, en cambio, el que se ofrece y cultiva s\u00f3lo entre unos pocos iniciados que penetran, de esa forma, en el misterio de las cosas o las ciencias, superando as\u00ed\u00ad el nivel de vida y de saberes del gran vulgo, de la muchedumbre de los ignorantes.<\/p>\n<p>El esoterismo es ciencia de iniciados. As\u00ed\u00ad aparece como gnosis verdadera o m\u00e1s profunda que no puede abrirse a todos, porque no la entender\u00ed\u00adan. Suele presentarse, a veces, como un conocimiento herm\u00e9tico o cerrado, propio de aquellos que saben penetrar en los secretos del Gran Hermes, Dios de sabios. Aparece otras veces como teosof\u00ed\u00ada o comprensi\u00f3n m\u00e1s honda de Dios, que ha de verse ya como distinta de la teolog\u00ed\u00ada abierta a todos los creyentes vulgares de las religiones. Normalmente, el esoterismo funciona como m\u00ed\u00adstica que lleva al contacto personal con lo divino.<\/p>\n<p>El cristianismo ha presentado algunas veces aspectos esot\u00e9ricos, unidos a una especie de culto o disciplina del arcano: s\u00f3lo despu\u00e9s de superar un exigente catecumenado los ne\u00f3fitos pod\u00ed\u00adan proclamar abiertamente el Credo, recitando luego el Padrenuestro y celebrando con el resto de los fieles-iniciados el misterio de la Eucarist\u00ed\u00ada. Sin embargo, estrictamente hablando el cristianismo es exot\u00e9rico: ha ofrecido su palabra a todos los hombres y mujeres de la tierra, proclamando su mensaje en medio de las plazas.<\/p>\n<p>El cristianismo es exot\u00e9rico por hallarse vinculado al mensaje y a la historia de Jes\u00fas que ha proclamado abiertamente el reino de Dios sobre la tierra. Los miembros de su Iglesia no se juntan en secreto, como sociedad oculta: ellos anuncian de manera p\u00fablica el camino de Jes\u00fas y p\u00fablicamente se vinculan y re\u00fanen dentro de este mundo, ofreciendo a todos la raz\u00f3n de su esperanza. Ciertamente, saben que Jes\u00fas es un misterio que no puede probarse con razones de la tierra; pero es misterio para todos, no s\u00f3lo para unos iniciados.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas que siguen estudiamos algunos de los rasgos principales del esoterismo religioso de Occidente, en referencia al cristianismo. Por eso prescindimos de las formas orientales (ligadas a budismo e hinduismo); nos referimos s\u00f3lo de pasada a los rasgos esot\u00e9ricos m\u00e1s propios del islamismo y juda\u00ed\u00adsmo (suf\u00ed\u00ades, c\u00e1bala), para as\u00ed\u00ad ocuparnos de aquellos movimientos que se encuentran m\u00e1s ligados a la historiacristiana. Como punto de partida y lugar de referencia primera trataremos de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada (tradici\u00f3n de Enoc) y del hermetismo greco-egipcio (sobre todo del Poimandres). As\u00ed\u00ad podremos ocuparnos de la gnosis y las tendencias posteriores que han surgido en relaci\u00f3n al cristianismo.<\/p>\n<p>Estudiamos al tema en perspectiva teol\u00f3gica, es decir, en referencia al Dios cristiano. Por eso destacamos, desde ahora, algunas notas que se van repitiendo en todos los contextos (menos en la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada): Dios y el hombre forman una especie de unidad fontal y no se puede hablar de creaci\u00f3n estricta ni tampoco de la libertad o autonom\u00ed\u00ada personal de los humanos; las almas forman parte de una especie de \u00abcontinuo espiritual\u00bb de manera que se encuentran inmersas dentro de un proceso de ca\u00ed\u00adda y salvaci\u00f3n general (de transmigraciones); evidentemente, no hay lugar para revelaci\u00f3n sobrenatural ni condena o salvaci\u00f3n estricta de los hombres. Sobre el orbe de las almas se ha expandido un tipo de necesidad sagrada: ellas mismas se descubren y realizan en verdad como divinas&#8217;.<\/p>\n<p>1. Apocal\u00ed\u00adptica<br \/>\nEstrictamente hablando, la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada (y judeocristiana) que ha venido a extenderse del s. IV a. de C. al II d. de C. no se puede interpretar como esot\u00e9rica en sentido radical, puesto que en ella Dios es transcendente y revela desde arriba su misterio. Adem\u00e1s las almas de los hombres no se encuentran sometidas a un ritmo de transmigraciones (reencarnaciones) quepuedan conducirlas hasta del n\u00facleo original de lo divino del que descendieron. Sin embargo, ella presenta muchos rasgos que anuncian y preparan lo que luego ser\u00e1 el esoterismo de las tendencias principales de Occidente.<\/p>\n<p>Apocal\u00ed\u00adptica significa desvelamiento o revelaci\u00f3n de algo que se hallaba oculto para el conjunto de los hombres. Normalmente so ofrece en forma de visi\u00f3n: se abren los cielos m\u00e1s ocultos y el testigo de las cosas interiores ve y describe lo que estaba escondido desde el tiempo del principio; un \u00e1ngel hermeneuta le acompa\u00f1a y le interpreta el sentido de aquello que ha captado o descubierto; viaja el vidente por los mundos superiores y descubre los misterios m\u00e1s ocultos, sabe leer en las estrellas del futuro o en los libros del destino de la historia.<\/p>\n<p>El vidente apocal\u00ed\u00adptico es un hombre que se pone en contacto con los sabios y los genios del pasado (Enoc, No\u00e9, Melquisedec, Daniel&#8230;). Ellos le abren las puertas de lo oculto y le desvelan el misterio de Dios y de la historia. Ahora tratamos especialmente de Enoc, a quien la tradici\u00f3n de G\u00e9n 5, 21-24 ha presentado como el \u00abpatriarca joven\u00bb y perfecto al que Dios mismo quiso elevar hacia su altura. \u00abCamin\u00f3 con el Se\u00f1or y es ejemplo de religi\u00f3n para todas las edades\u00bb (Eclo 44, 16). En su nombre se ha escrito un \u00abPentateuco apocal\u00ed\u00adptico\u00bb (1 En o Enoc Et\u00ed\u00adope) y un \u00abLibro de secretos\u00bb (2 En o Enoc Eslavo) que los maestros esot\u00e9ricos modernos siguen teniendo en gran estima. Aqu\u00ed\u00ad dejamos a un lado los temas de otros autores apocal\u00ed\u00adpticos del AT y del NT, para indicar algunos rasgos esot\u00e9ricos m\u00e1s propios de esta tradici\u00f3n de Enoc, escrita entre el siglo IV a. de Cristo y el 1 d. de Cristo. Destacamos de manera inicial ocho motivos.<\/p>\n<p>1. El Sabio Apocal\u00ed\u00adptico ha subido hasta la Casa de Dios, descubriendo de esa forma sus secretos. \u00abSu suelo era de fuego; por encima hab\u00ed\u00ada rel\u00e1mpagos y \u00f3rbitas astrales; su techo de fuego abrasador. Mir\u00e9 y vi en ella un elevado trono, cuyo aspecto era como de escarcha y ten\u00ed\u00ada en torno a s\u00ed\u00ad un c\u00ed\u00adrculo, como sol brillante y voz de querubines. Bajo el trono sal\u00ed\u00adan r\u00ed\u00ados de fuego abrasador, de modo que era imposible mirar. La Gran Majestad estaba sentada sobre \u00e9l, con su t\u00fanica m\u00e1s brillante que el sol&#8230;\u00bb (1 En 14, 17-20). Este Dios donde en potente paradoja se vinculan todos los contrarios (fr\u00ed\u00ado y calor, luz y oscuridad) suele presentarse como principio del tiempo (Anciano de d\u00ed\u00adas) y gu\u00ed\u00ada de las almas (Se\u00f1or de los Esp\u00ed\u00adritus).<\/p>\n<p>2. El vidente conoce los misterios de la creaci\u00f3n y de esa forma puede escribir con m\u00e1s hondura y m\u00e1s detalle de secretos el relato primitivo de G\u00e9n 1. As\u00ed\u00ad confiesa Dios a su gran sabio: \u00abEntonces pens\u00e9 poner un fundamento y crear la naturaleza visible. Y d\u00ed\u00ad \u00f3rdenes en las alturas para que descendiera de lo Invisible un ser visible. Y descendi\u00f3 Adoil (\u00bfeternidad de Dios? \u00bfluz de Dios?), grande en extremo, y al mirarle vi que ten\u00ed\u00ada en su vientre una gran luz. Y le dije: Ab rete Adoil y que se haga visible lo que est\u00e1 naciendo en ti. Y al abrirse sali\u00f3 una gran luz y yo me encontr\u00e9 en medio de ella. Y cuando parec\u00ed\u00ada que iba siendo creada la luz sali\u00f3 de ella el gran con, mostrando todas las cosas que yo hab\u00ed\u00ada pensado crear\u00bb (2 En 11, 7-12). El vidente ha penetrado en el misterio, atrevi\u00e9ndose a decir aquello que G\u00e9n 1-2 no se atrev\u00ed\u00ada a pronunciar: parece que Dios mismo se hace fuente de luz, vientre maternal del que proceden todas las cosas.<\/p>\n<p>3. El vidente apocal\u00ed\u00adptico (No\u00e9, Melquisedec, Esdras, Daniel, Enoc&#8230;) penetra de alg\u00fan modo en el misterio de Dios, descubriendo all\u00ed\u00ad su propia verdad honda. A partir de aqu\u00ed\u00ad se entiende el proceso de la revelaci\u00f3n, con la figura sobrehumana del sabio que desvela los misterios y revela el ser de lo divino. Dan 7, 13-14 nos presenta una \u00abfigura humana\u00bb (Hijo de Hombre) que recibe poder, honor y gloria. 1 En le identifica con el Elegido de Dios, que mora en la justicia original y que realiza su gran juicio sobre el mundo (1 En 46-47; 62). L\u00f3gicamente, llegando hasta el final en esa l\u00ed\u00adnea, 1 En 71 identifica al propio Enoc (sabio-vidente sobrehumano) con ese Hijo de Hombre que ha nacido para la justicia: Dios mismo manifiesta sus secretos a los sabios, les desvela su verdad m\u00e1s honda; los elegidos del grupo apocal\u00ed\u00adptico participan de la ciencia de Dios. Esto es esoterismo.<\/p>\n<p>4. Una vez que se ha empezado, el \u00abciclo de la ciencia oculta\u00bb contin\u00faa: el vidente penetra en el misterio de los \u00e1ngeles de Dios. Hasta ahora la Biblia de Israel hab\u00ed\u00ada sido voluntariamente sobria, dejando a un lado todas las especulaciones sobre seres celestiales. Pero una vez que se han abierto las compuertas del saber (o la curiosidad), los videntes pueden describir los nombres (Miguel, Uriel, Rafael&#8230;), la naturaleza y las funciones de los \u00e1ngeles de Dios (1 En 9, 1). \u00abEstos son los nombres de los santos \u00e1ngeles que vigilan: Uriel, \u00e1ngel del trono y el temblor; Rafael, el encargado de los esp\u00ed\u00adritus de los hombres; Rag\u00fcel, el que castiga al universo y a las luminarias (los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos); Miguel el encargado de la mejor parte de los hombres y de la naci\u00f3n (Israel); Saraqel, encargado de los esp\u00ed\u00adritus del g\u00e9nero humano que hacen pecar a los \u00e1ngeles; Gabriel, encargado del para\u00ed\u00adso, las serpientes y los querubines&#8230;\u00bb (1 En 20). La lista y oficios de los grandes esp\u00ed\u00adritus se extiende y aplica de mil formas. El esoterismo ser\u00e1 ciencia de lo ang\u00e9lico.<\/p>\n<p>5. Pero al lado de los \u00e1ngeles buenos que gu\u00ed\u00adan y sostienen por mandato de Dios todo el universo est\u00e1n los \u00e1ngeles pecadores o ca\u00ed\u00addos que pervierten a los hombres. G\u00e9n 2-3 lo mismo que Rom 5 habla de un \u00abpecado de Ad\u00e1n\u00bb (del hombre). Pero todo el esoterismo ve el pecado como prehumano: un tipo de ca\u00ed\u00adda ang\u00e9lica primera. M\u00e1s que culpables del mal de este mundo, los hombres somos \u00abv\u00ed\u00adctimas\u00bb de un gran proceso de degeneraci\u00f3n que, en la l\u00ed\u00adnea de G\u00e9n 6, 1-4, ha detallado 1 En 6-8: \u00ablos \u00e1ngeles de Dios (Semyaza, Urakiva, Rameel, Kokabiel, Tamiel, Ramiel&#8230;) tomaron para s\u00ed\u00ad mujeres y comenzaron a mancharse con ellas; les ense\u00f1aron a fabricar espadas y toda clase de instrumentos b\u00e9licos; corrompieron sus costumbres y les ense\u00f1aron los encantamientos y hechicer\u00ed\u00adas, los encantos y los trucos&#8230;\u00bb. Este es el pecado originario: el deseo de la carne, el sexo posesivo que vincula a los \u00e1ngeles y a los hombres, llev\u00e1ndoles al enga\u00f1o y la violencia. En el fondo de este mito de la gran ca\u00ed\u00adda, el esoterismo ha visto siempre el signo de una perversi\u00f3n fundamental que nos hace esclavos de una especie de \u00abDios malo\u00bb.<\/p>\n<p>6. Ha ca\u00ed\u00addo Dios, pero no del todo. Su universo sigue siendo en el fondo positivo. Por eso, el gran vidente puede viajar y viaja por el ancho espacio de los astros, contemplando la verdad de Dios que se refleja en su poder y su armon\u00ed\u00ada. El esoterismo se presenta desde ahora como una especie de astronom\u00ed\u00ada o astrolog\u00ed\u00ada sagrada. \u00abVi los lugares de las luces y los truenos en los confines, en el fondo, donde est\u00e1 el arco de fuego&#8230;\u00bb (1 En 17, 3). \u00abAll\u00ed\u00ad vieron mis ojos los arcanos de los rel\u00e1mpagos y el trueno; los secretos de los vientos. Vi las c\u00e1maras del sol y de la luna, por donde salen y donde regresan. Vi su glorioso regreso y c\u00f3mo uno es superior a la otra (el sol superior a la luna), y sus \u00f3rbitas magn\u00ed\u00adficas, de las que no se apartaban en su marcha ni en m\u00e1s ni en menos&#8230;\u00bb (1 En 41, 5-6). La religi\u00f3n se convierte as\u00ed\u00ad en un tipo de \u00abveneraci\u00f3n celeste\u00bb, de manera que uno de los libros del Pentateuco de Enoc se titula \u00abcurso de las luminarias celestes\u00bb (1 En 72-82). Es muy importante fijar el orden y sentido de los astros: son espacio de manifestaci\u00f3n de Dios. Como dir\u00e1 despu\u00e9s todo el esoterismo, los hombres tenemos una especie de \u00abalma astral\u00bb; por eso es ya muy claro lo que dice Dan 12, 3: \u00ablos sabios (ya salvados) del final brillar\u00e1n como estrellas de los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>7. En esa misma l\u00ed\u00adnea ha de entenderse eso que llamamos geografia sacral: los maestros de la apocal\u00ed\u00adptica conocen los secretos de la salvaci\u00f3n y la condena. Enoc llega hasta el l\u00ed\u00admite del caos descubriendo all\u00ed\u00ad el \u00abdesierto\u00bb en que se queman las estrellas de los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos (que rompieron el orden del buen firmamento) (cf. 1 En 21). En su viaje astral encuentra tambi\u00e9n las \u00abcavidades\u00bb donde esperan las almas de los muertos hasta el tiempo del gran juicio; su gu\u00ed\u00ada celestial (el \u00e1ngel Rafael) le lleva hasta el lugar en que se esconde el \u00e1rbol de la vida, mostr\u00e1ndole tambi\u00e9n el valle donde sufren los malditos (cf. 1 En 22-27). El esoterismo posterior mantiene y desarrolla estos motivos, destacando sin embargo el hecho de que nada es duradero ni constante para el hombre: las almas de todos los vivientes permanecen en constante camino que les lleva de un espacio a otro de esta geograf\u00ed\u00ada sacral que ahora presentamos.<\/p>\n<p>8. Finalmente, la apocal\u00ed\u00adptica ha ofrecido una promesa de esperanza dirigida a la reconciliaci\u00f3n y plenitud (la salvaci\u00f3n) de los videntes. Sus textos m\u00e1s antiguos est\u00e1n llenos de un intenso mesianismo. \u00abEn esos d\u00ed\u00adas toda la tierra ser\u00e1 labrada con justicia; toda ella quedar\u00e1 cuajada de \u00e1rboles y ser\u00e1 llena de bendici\u00f3n\u00bb (1 En 10, 12). \u00abLuego, en la d\u00e9cima semana&#8230; ser\u00e1 el juicio eterno, en el que Dios tomar\u00e1 venganza de todos los Vigilantes (\u00e1ngeles perversos). El primer cielo desaparecer\u00e1 y aparecer\u00e1 un cielo nuevo, y todas las potestades del cielo brillar\u00e1n eternamente siete veces m\u00e1s\u00bb (1 En 91, 15-16). El esoterismo ha recogido esta esperanza de \u00abreconciliaci\u00f3n final\u00bb, expresada en t\u00e9rminos de plenitud c\u00f3smica (celeste): se trata de una especie de retorno universal de los esp\u00ed\u00adritus que vuelven otra vez a los divino. Pero la manera de expresarlo var\u00ed\u00ada mucho en unos modelos y otros. Por eso dejamos el tema as\u00ed\u00ad. Estas ocho notas de la apocal\u00ed\u00adptica est\u00e1n en la base de gran parte de los sistemas esot\u00e9ricos posteriores de occidente2.<\/p>\n<p>II. Hermetismo<br \/>\nSin embargo, al lado de la apocal\u00ed\u00adptica, resulta quiz\u00e1s m\u00e1s importante el influjo del pensamiento filos\u00f3fico-m\u00ed\u00adstico de Grecia (del helenismo tard\u00ed\u00ado), tal como ha sido codificado y transmitido en Egipto (Alejandr\u00ed\u00ada) por los sabios del hermetismo. Conforme el testimonio de una tradici\u00f3n mil veces repetida, Hermes Trimegisto habr\u00ed\u00ada sido un sabio egipcio que vivi\u00f3 en tiempos de Abrah\u00e1n y recibi\u00f3 revelaciones superiores del Esp\u00ed\u00adritu divino de este cosmos. Descubri\u00f3 de esa manera la verdad m\u00e1s honda y m\u00e1s secreta, aquel misterio que tambi\u00e9n hallaron (en menor medida) otros videntes como Buda y Mois\u00e9s; su ense\u00f1anza contendr\u00ed\u00ada la verdad originaria de la ciencia y de las religiones posteriores de la tierra.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente sabemos que Hermes ha sido el Dios del saber hondo y misterioso de los griegos antiguos. Los helenistas de Alejandr\u00ed\u00ada le identifican con Thot, el Dios de la sabidur\u00ed\u00ada egipcia, poni\u00e9ndole tambi\u00e9n en contacto con Isis, la gran diosa del misterio c\u00f3smico, y con otros seres divinos de la tradici\u00f3n antigua. De esa forma, sobre la figura de Hermes-Thot, llamado el Trimegistos (tres veces grande o muy grande) se ha ido tejiendo una especie de conocimiento secreto, de tipo filos\u00f3fico-religioso, que est\u00e1 emparentado con el neoplatonismo (de car\u00e1cter m\u00e1s filos\u00f3fico) y con el gnosticismo (de car\u00e1cter m\u00e1s judeocristiano).<\/p>\n<p>La doctrina religiosa que ha surgido de ese fondo, desarroll\u00e1ndose en Egipto (Alejandr\u00ed\u00ada) en los siglos 1-III d. de Cristo, ha sido un intento de promover el paganismo antiguo (de tipo greco-egipcio), vinculado a la nueva filosof\u00ed\u00ada espiritualista del helenismo. Posiblemente influyen elementos orientales que parecen derivar de las religiones de la India (transmigraci\u00f3n de las almas); quiz\u00e1 tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada influjos jud\u00ed\u00ados (unidad de Dios, un modo de entender la creaci\u00f3n); quiz\u00e1 pueden hallarse vestigios de tipo cristiano (la importancia del Logos)&#8230; Pero es evidente que, en su fondo, el hermetismo ha recibido y explicitado, en forma filos\u00f3fico-religiosa, la herencia secular del helenismo. As\u00ed\u00ad aparece como versi\u00f3n m\u00ed\u00adticosacral del neoplatonismo: es quiz\u00e1 el producto final del esp\u00ed\u00adritu griego que quiere mantenerse fiel a su principio racional, aceptando ciertos pr\u00e9stamos orientales (persas, hind\u00faes), para oponerse as\u00ed\u00ad al \u00abriesgo\u00bb cristiano que amenaza con destruir su vieja herencia.<\/p>\n<p>Es significativo el hecho de que el hermetismo se haya desplegado expresamente en Egipto, apelando a la autoridad de los viejos dioses de la sabidur\u00ed\u00ada oculta (Thot, Hermes). Es significativo que se presente como \u00abdoctrina oculta\u00bb, como revelaci\u00f3n secreta sobre la espiritualidad y transformaciones del alma. Esta es la m\u00ed\u00adstica pagana que quiere defenderse del cristianismo, ofreciendo un mensaje de secreto y salvaci\u00f3n que continua siendo punto de referencia de todos los esoterismos posteriores.<\/p>\n<p>Ciertamente siguen influyendo algunos de los rasgos anteriores de la apocal\u00ed\u00adptica. Pero ahora el pensamiento se ha vuelto m\u00e1s \u00abpagano\u00bb: se acent\u00faa la uni\u00f3n de Dios y el mundo (de las almas), se destaca el car\u00e1cter \u00abc\u00f3smico\u00bb de la ca\u00ed\u00adda y se pone en el centro del sistema el postulado de la\u00bbtransmigraci\u00f3n\u00bb (convertibilidad) de las almas dentro del conjunto divino de la realidad. Teniendo esto en cuenta resaltamos los aspectos teol\u00f3gicamente m\u00e1s salientes del Corpus Hermeticum.<\/p>\n<p>1) Conforme a la experiencia radical del helenismo, Dios es todo. Su esencia consiste en querer que todo exista: es como el sol que se abre en forma de luz hacia los seres, como el bien que se difunde (Llave 1-2). Estrictamente hablando, debemos afirmar que todo es uno: Dios es como un r\u00ed\u00ado de vida que se expande y precipita, abarcando en s\u00ed\u00ad todas las cosas (Asclepio 3). Por eso debemos afirmar que todo se halla lleno del \u00abDios doble\u00bb (que es, al mismo tiempo, masculino y femenino). \u00abDios no tiene nombre o, mejor a\u00fan, los tiene todos, puesto que es a la vez Uno y Todo, de forma que es preciso o bien designar todas las cosas por su nombre (por el nombre de Dios) o bien dar a Dios el nombre de todas las cosas, puesto que es todas las cosas por s\u00ed\u00ad solo, infinitamente lleno de la fecundidad de los dos sexos, pre\u00f1ado siempre de su propia voluntad; por eso da a luz todo lo que ha planeado o decidido procrear\u00bb (Asclepios 20; cf. Poimandres 9, 12).<\/p>\n<p>Dios aparece, al mismo tiempo, como Uno (m\u00e1s all\u00e1 de toda divisi\u00f3n), como Uni\u00f3n Dual (es masculino-femenino, ser autofecundo) y como Todo (incluye en s\u00ed\u00ad el valor y la existencia de aquello que existe). Estamos as\u00ed\u00ad cerca del antiguo pante\u00ed\u00adsmo y del emanatismo griego (neoplat\u00f3nico), expresado en formas populares, m\u00e1s cercanas a la mitolog\u00ed\u00ada egipcia. Dios no es avaro; nada encierra en s\u00ed\u00ad, todo lo ofrece al universo (CH, I, V). Siendo la esencia de Dios\u00bbengendrarnos\u00bb, nosotros nos sabemos unidos a su esencia: \u00abT\u00fa eres todo lo que yo puedo ser, todo lo que yo puedo hacer, todo lo que yo puedo decir; porque T\u00fa eres todo y no hay nada que no seas T\u00fa. T\u00fa eres todo lo que ha nacido\u00bb (CH, I; V). Ninguna realidad se puede ya oponer a Dios o desobedecerle, porque \u00e9l es la existencia de los seres (cf. CH I, VI), Esta es la experiencia radical del sabio: hallarse unido al Dios que es, a la vez, el Creador y lo Creado. Si se apartara Dios del mundo, el mundo se hundir\u00ed\u00ada en el abismo de la nada (CH I, XI). Este es el secreto, la verdad de todo esoterismo.<\/p>\n<p>2) Dando un paso m\u00e1s, el sabio llega a descubrir el ritmo interno de ese Dios que, siendo masculino y femenino, se expande y se realiza (se despliega, como gran viviente) en un ritmo ternario de existencia. Esta es la Trinidad esot\u00e9rica: Dios, se\u00f1or de la eternidad, es el primero; el mundo es el segundo; el hombre es el tercero\u00bb (Asclepios 10). El principio y centro de la trilog\u00ed\u00ada es Dios, interpretado como ser fundante del que todo brota y al que todo vuelve. A partir de Dios ha de entenderse el mundo, como \u00abdivinidad material\u00bb y espacio en el que surge y se realiza la existencia de los hombres. Tenemos, seg\u00fan eso, un universo descendente. \u00abExisten, pues, tres seres: Dios, que es el Padre y el Bien; el mundo y el hombre. El mundo es contenido por Dios, el hombre por el mundo. El mundo es producido como hijo de Dios; y el hombre es producido como hijo del mundo, como nieto de Dios, por as\u00ed\u00ad decirlo\u00bb (La Llave 14).<\/p>\n<p>Pero, en otra perspectiva, se puede afirmar que en el centro de la tr\u00ed\u00adada est\u00e1 el hombre. Dios se encuentra arriba, como foco y meta de todo lo que existe. El mundo es la expresi\u00f3n material de ese Dios. Dividido entre ambos se encuentra el hombre: abierto hacia Dios por un lado, tendido hacia el mundo por otro. \u00abEl hombre es un viviente divino, que debe ser comparado no al resto de los vivientes terrestres, sino a los de lo alto, en el cielo, a los que se da el nombre de dioses\u00bb (La Llave 24, cf. 22-25). Esta es, por lo tanto, la tarea del hombre verdadero: subir de la materia hasta el ser de lo divino, gobernando como un Hijo de Dios las cosas de aqu\u00ed\u00ad abajo y buscando incesantemente las del cielo o primer Dios (cf. Asclepios 8-9). Formando parte del mundo por su sensaci\u00f3n, el hombre pertenece a Dios por su entendimiento (CH I, VIII). Por eso, el hombre verdadero se eleva por encima de todas las cosas del mundo, conociendo el Todo y de ese modo integr\u00e1ndose en el todo, que es el ser de lo divino (cf CH I, XI).<\/p>\n<p>3) Partiendo de aqu\u00ed\u00ad debe explicarse la ca\u00ed\u00adda, interpretada como principio de la forma mundana de existencia de las almas. No puede hablarse de un \u00abpecado original\u00bb de Ad\u00e1n que se transmita a los que son sus descendientes, en la l\u00ed\u00adnea del s\u00ed\u00admbolo cristiano (cf. G\u00e9n 2-3 y Rom 5). Tampoco existe aqu\u00ed\u00ad lugar para los \u00e1ngeles lascivos y violentos que bajan y pervierten (poseen sexualmente) a las mujeres, como en el relato de 1 En de la apocal\u00ed\u00adptica. Para el hermetismo cada uno es responsable de su propia situaci\u00f3n: de una forma misteriosa, los hombres de este mundo hemos querido entrar en la materia, encarn\u00e1ndonos en ella.<\/p>\n<p>Somos \u00abesp\u00ed\u00adritus ca\u00ed\u00addos\u00bb, pero no estamos abandonados: del Dios que est\u00e1 en el fondo de nosotros procede el entendimiento, de manera que podemos volver a nuestro origen y librarnos de esta situaci\u00f3n de condena donde ahora nos hallamos (cf. Asclepio 14-15; Poimandres 11 ss). Por eso, los sabios que conocen el sentido de Dios y se conocen a s\u00ed\u00ad mismos \u00ababarcan con su inteligencia lo que est\u00e1 sobre la tierra&#8230; y este espect\u00e1culo les hace considerar como una desgracia su morada de aqu\u00ed\u00ad abajo. Desprecian todas las cosas corporales e incorporales (todo lo que no sea Dios). Tal es, oh That, la inteligencia de los inteligentes: contemplar las cosas divinas y comprender a Dios. Tal es el don del cr\u00e1ter divino\u00bb (CH I, IV). La misma religi\u00f3n ha de entenderse, por lo tanto, como ciencia de liberaci\u00f3n que invierte la ca\u00ed\u00adda y nos conduce a lo divino.<\/p>\n<p>4) La religi\u00f3n es la ciencia de las transmigraciones. Se trata de saber lo que antes fuimos (el origen) a fin de que, venciendo lo que somos, podamos alcanzar de nuevo nuestra vida y unidad en lo divino. Todas las almas provienen de Dios (forman parte del mismo gran Todo); pero cada una, al separarse de ese Todo, se divide y de esa forma adquiere un ser distinto. El alma buena, daim\u00f3nica o divina, al liberarse del cuerpo (por la muerte) se convierte toda ella en intelecto (vuelve a lo divino). \u00abPor el contrario, el alma imp\u00ed\u00ada se mantiene al nivel de su propia naturaleza, castig\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad misma y buscando un nuevo cuerpo de tierra en que poder entrar&#8230;\u00bb (La Llave 19). Esto es lo que se llama la metamorfosis de las almas, entendida aqu\u00ed\u00ad como proceso de\u00bbautocreatividad\u00bb, en forma gen\u00e9tica. No hay persona individual; no hay experiencia de la libertad y autonom\u00ed\u00ada de los seres. Los hombres forman parte de un \u00abcontinuo\u00bb divino, que va plastific\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo, va tomando diferentes formas y figuras, de acuerdo a sus deseos (Ibid. 6).<\/p>\n<p>La misma vida actual del hombre sobre el mundo se interpreta as\u00ed\u00ad como un castigo; pero no es castigo \u00abm\u00ed\u00ado\u00bb, ni condena impuesta desde fuera. Somos resultado de un proceso espiritual de ca\u00ed\u00adda y b\u00fasqueda que viene desde atr\u00e1s y nos envuelve. Nada es irreparable, nada definitivo (no hay cielo absoluto ni hay infierno). Todo es un \u00abproceso espiritual\u00bb, como una especie de gran \u00abmetamorfosis\u00bb divina en la que somos, al mismo tiempo, v\u00ed\u00adctimas, testigos y creadores. Por un peque\u00f1o momento tomamos las riendas de una vida que nos antecede y nos desborda; por un breve momento vemos lo que somos y guiamos nuestra vida hacia el camino de la libertad (o perdici\u00f3n); luego volvemos a la gran \u00abinconsciencia\u00bb de la divinidad que realiza su historia a trav\u00e9s de nuestra historia. Esto es esoterismo (cf. CH, La virtud 1).<\/p>\n<p>5) A partir de aqu\u00ed\u00ad se entiende la experiencia filos\u00f3fico-religiosa de los iniciados. Ellos se convierten ya en predicadores de una salvaci\u00f3n y bienaventuranza que consiste en \u00abser Dios\u00bb (Poimandres 26). Por eso dicen a los hombres: \u00abdejad de revolcaros en la vida de pasiones&#8230; Liberaos de las tinieblas, tomad vuestra parte en la inmortalidad, dejando para siempre este tipo de vida que es muerte\u00bb ( Poimandres 27-27)<br \/>\nEste es el mensaje de los sabios. Pero debemos recordar que ellos noquieren propagarlo de manera irreverente a todos los hombres de la tierra \u00abporque es cosa imp\u00ed\u00ada divulgar entre la multitud una ense\u00f1anza llena toda ella de la majestad divina\u00bb (Asclepios 1). La verdad se vuelve as\u00ed\u00ad secreto de iniciados. \u00abEstas lecciones deben tener un peque\u00f1o n\u00famero de oyentes, o si no pronto no tendr\u00e1n ninguno en absoluto&#8230; Gu\u00e1rdate de la muchedumbre que no comprende la verdad de estos discursos\u00bb (CH IV, Fragmentos de los discursos de Hermes a su hijo Tat). Los elegidos de la tierra, fieles a la vida y la verdad de Dios, saben elevarse por encima de la muchedumbre, iniciando un culto espiritual que les vincula desde ahora con el Todo: \u00abCantad al Uno y al Todo, potencias que est\u00e1is en m\u00ed\u00ad; cantad, seg\u00fan mi voluntad, todas mis potencias. Gnosis santa, iluminado por ti, canto a trav\u00e9s tuyo a la Luz Ideal, me regocijo en la alegr\u00ed\u00ada de las inteligencias&#8230; Yo te bendigo, Padre, energ\u00ed\u00ada de mis potencias; yo te bendigo Dios, potencia de mis energ\u00ed\u00adas&#8230;\u00bb (CH I, XIII). De esta forma, culminando en oraci\u00f3n de alabanza y de identificaci\u00f3n con Dios, el Hermetismo viene a presentarse ante nosotros como el m\u00e1s perfecto de los esoterismos religiosos.<\/p>\n<p>III. Gnosticismo<br \/>\nDe la gnosis trataremos de manera m\u00e1s concisa, pues resulta ya m\u00e1s conocida que el hermetismo. En sentido general, pueden llamarse gn\u00f3sticas aquellas religiones que ponen de relieve el proceso de conocimiento humano como medio de liberaci\u00f3n. Ellas se distinguen de las religiones prof\u00e9ticas o hist\u00f3ricas (juda\u00ed\u00adsmo, cristianismo, islam) que han destacado m\u00e1s la acci\u00f3n de Dios, su influjo positivo dentro de la vida de los hombres. Pertenecen a las religiones gn\u00f3sticas el hi\u00f1duismo y el budismo: ellas entienden el camino salvador como proceso de interiorizaci\u00f3n y conocimiento personal, meditativo: superando el extrav\u00ed\u00ado y la ca\u00ed\u00adda en que se encuentran dislocados y perdidos, los devotos (hombres religiosos) pueden encontrar su libertad al liberarse de este mundo, reconociendo su hondura y verdad en lo divino.<\/p>\n<p>Estas religiones gn\u00f3sticas, tomadas en s\u00ed\u00ad mismas, no son esot\u00e9ricas. Puede haber en ellas grupos de iniciados, con secretos de grupo y pr\u00e1cticas ocultas. Pero en general su doctrina y actuaci\u00f3n es exot\u00e9rica: est\u00e1 abierta a todos los que quieran asumirla y practicarla. Por eso, aqu\u00ed\u00ad nos referimos m\u00e1s bien al gnosticismo occidental estrictamente dicho que se propag\u00f3 en las zonas del este del imperio romano (Siria, Egipto, Asia Menor y Roma) entre los siglos II y IV d. de Cristo. Hay en su origen un influjo griego, en la l\u00ed\u00adnea del neoplatonismo ya estudiado al hablar del hermetismo; puede haber tambi\u00e9n influjos orientales (un posible dualismo iranio, elementos de budismo); pero, sobre todo, ha sido fuerte la presencia de elementos jud\u00ed\u00ados y cristianos.<\/p>\n<p>Sea cual fuere el origen de estos grupos, lo cierto es que ellos tienden a formar comunidades esot\u00e9ricas, de sabios iniciados, de creyentes o devotos que superan la doctrina de la \u00abmasa\u00bb (de cristianos o paganos) para elaborar una doctrina de car\u00e1cter elitista, fundada en los secretos de la manifestaci\u00f3n divina y salvaci\u00f3n de los perfectos. Supongo conocida la historia de estos grupos y partiendo, sobre todo, de las observaciones cr\u00ed\u00adticas de Ireneo de Lyon y de los textos descubiertos en Egipto (Nag Hammadi), quiero ofrecer los rasgos principales de la teolog\u00ed\u00ada de estos grupos de iniciados, reunidos en torno a las figuras de Marci\u00f3n, Bas\u00ed\u00adlides, Valent\u00ed\u00adn y otros maestros.<\/p>\n<p>1. El gnosticismo ha elaborado un tipo de visi\u00f3n teog\u00f3nica del misterio. Dios aparece a modo de \u00abproceso inmanente\u00bb de vida donde se destacan dos polos primordiales definidos por el sexo (hay un elemento masculino y otro femenino) y uno o dos aspectos derivados (hay un hijo o dos hijos divinos). De esa forma puede hablarse de una Trinidad originaria que se expresa como Padre-Madre-Hijo, conforme a la visi\u00f3n natural de la familia. Pero tambi\u00e9n se puede hablar de una Cuaternidad sagrada en la que Dios recibe un elemento nuevo (el Hombre primordial, la Hija divina&#8230;). Se puede hablar, en fin, de un Pl\u00e9roma m\u00e1s alto: de una especie de equilibrio divino que se encuentra integrado por aspectos polares mutuamente vinculados o complementarios.<\/p>\n<p>2. A partir de aqu\u00ed\u00ad resulta importante la exigencia de explicar la Gran Ca\u00ed\u00adda, interpretada siempre en forma de ruptura intradivina, sobre todo a partir del mito de una Soph\u00ed\u00ada deficiente. La Soph\u00ed\u00ada es un aspecto o elemento femenino del misterio de Dios: ella es perfecta y positiva mientras siga vinculada a lo divino en \u00absyzygu\u00ed\u00ada\u00bb o matrimonio armonizado. Pues bien, en un momento de gran crisis ha engendrado fuera de s\u00ed\u00ad, sin vincularse a lo divino masculino; de esa forma deja que unaparte del ser de lo divino se despliegue y se derrame, hasta caer como cautiva en la materia. Resultado de ese \u00abmal engendramiento\u00bb fuimos los humanos. No somos hijos de una acci\u00f3n creadora y positiva de Dios; somos producto de un error intradivino, parcela de divinidad perdida sobre el mundo.<\/p>\n<p>3. De manera consecuente, el gnosticismo tiende a distinguir \u00abdos Dioses. Existe un Dios que es bueno, Esp\u00ed\u00adritu perfecto, origen primigenio, m\u00e1s all\u00e1 de la materia, en el espacio de la uni\u00f3n fundante de lo masculino y femenino. Pero sobre el mundo ha dominado un Dios perverso que los gn\u00f3sticos presentan con los rasgos y figura del Yahv\u00e9 del AT. Este es el Dios de la Materia, el pr\u00ed\u00adncipe y regente de este mundo malo, cabeza de los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos o demonios que mantienen a los hombres sometidos a su arbitrio de violencia. El NT de Jes\u00fas nos ha invitado a desligarnos de este Dios perverso (de la esclavitud, de la violencia y de la ira) para conducirnos nuevamente al Dios supra-mundano del principio. Eso significa que el mundo en que nosotros existimos en lo externo (en su materia) es malo. Llegamos de esa forma al \u00abdualismo\u00bb radical de la gnosis que el mismo Plotino ha criticado a partir del pensamiento griego.<\/p>\n<p>4. L\u00f3gicamente, el conocimiento de la redenci\u00f3n tiende a presentarse en el lenguaje de un mito de bajada salvadora: a la ca\u00ed\u00adda de la Soph\u00ed\u00ada (protopecado de Dios) corresponde ahora la bajada o descenso redentor de un ser divino, del Hombre primigenio o Cristo originario. No existe encarnaci\u00f3n estricta. Dios no puede hacerse carne de materia mala, pervertida. Pero lo divino ha bajado en un tipo de descenso redentor: llega hasta nosotros el Hijo bueno de Soph\u00ed\u00ada (el Dios contrario al Dios perverso del AT), para liberarnos a trav\u00e9s de su conocimiento superior; nos desvela nuestro origen verdadero y, de ese modo, sabiendo lo que somos, podemos liberarnos de la esclavitud y cautiverio de esta tierra mala.<\/p>\n<p>5. De una forma normal, los gn\u00f3sticos han ido suscitando grupos o comunidades de iniciados. En un nivel externo siguen vinculados a la gran Iglesia, a los cristianos de car\u00e1cter material (hylico) o al menos animal (ps\u00ed\u00adquico), que entienden las palabras de la Biblia de una forma vulgar, historizante y doctrinaria. Pero en lo interno ellos se creen portadores de una verdad m\u00e1s honda, de tipo espiritual o pneum\u00e1tico. As\u00ed\u00ad forman grupos de iniciados, de \u00absabios esot\u00e9ricos\u00bb, que entienden la verdad oculta del mensaje de Jes\u00fas y que lo expresan de una forma \u00abfilos\u00f3fica\u00bb.<\/p>\n<p>Estos gn\u00f3sticos integran los primeros grupos de cristianos esot\u00e9ricos: tienen conciencia de su sabidur\u00ed\u00ada especial y as\u00ed\u00ad diluyen o interpretan el mensaje de Jes\u00fas en una clave de conocimiento general de lo divino, dentro de una l\u00ed\u00adnea m\u00ed\u00adtico-filos\u00f3fica cercana a la que vimos al tratar del hermetismo. Tiende a desaparecer la transcendencia de Dios respecto al hombre (las almas aparecen como una parcela del ser de lo divino) y tambi\u00e9n desaparece el valor concreto de la historia de Jes\u00fas y del mensaje y vida de su Iglesia. No existe Trinidad estricta, ni mensaje de la Cruz; no hay libertad y autonom\u00ed\u00ada del hombre ante el misterio. En lugar de eso encontramos una especie de m\u00e1s alta \u00abespeculaci\u00f3n\u00bb sobre el ser (genealog\u00ed\u00adas) y el proceso en que se mezclan y en el fondo se unifican lo humano y lo divino. Los hombres ordinarios de la Iglesia \u00abcreen\u00bb lo que ignoran; por el contrario, los iniciados, conocen y dominan el misterio&#8217;.<\/p>\n<p>IV. Esoterismo: m\u00ed\u00adstica y filosof\u00ed\u00ada<br \/>\nEl esoterismo normal de nuestro tiempo puede parecer algunas veces una simple \u00abcomedia burlesca\u00bb, ingenua o enga\u00f1osa de iniciados que se evaden de este mundo real y que no saben siquiera lo que dicen. Da la impresi\u00f3n de que renuncian a la racionalidad del pensamiento creador, a la seriedad y hondura de las grandes religiones. Se presentan casi como mezcla de enga\u00f1ados y enga\u00f1antes dentro de un nuevo gran supermercado de necesidades y evasiones psicol\u00f3gicas, en relaci\u00f3n cercana con espiritistas y brujos, echadores de fortuna y adivinos, ocultistas y parapsic\u00f3logos, orientalistas baratos, uf\u00f3logos y magos.<\/p>\n<p>No olvidemos, sin embargo, que ha existido y quiz\u00e1 sigue existiendo un gran esoterismo que he querido presentar aqu\u00ed\u00ad con el apelativo de \u00abcl\u00e1sico\u00bb. Est\u00e1 constituido por esa tradici\u00f3n oculta de experiencia religiosa y pensamiento que atraviesa desde antiguo la historia de occidente, fuera de los c\u00ed\u00adrculos normales de la ciencia oficial y las iglesias m\u00e1s organizadas. Sin pretensiones de ofrecer aqu\u00ed\u00ad la lista completa de tendencias de ese tipo, sin distinguirlas tampoco plenamente, quiero esbozar algunos rasgos o momentos de ese esoterismo cl\u00e1sico en la historia medieval y moderna de Occidente.<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea jud\u00ed\u00ada ha sido primordial la c\u00e1bala. El juda\u00ed\u00adsmo normativo se ha centrado en el cultivo de la \u00abley\u00bb, fijada en Mishna y en Talmud, desarrollando as\u00ed\u00ad un modelo de \u00abracionalidad religiosa\u00bb inpresionante: todo est\u00e1 normado y todo tiene su sentido en la visi\u00f3n y vida de una comunidad de escogidos que quiere mantenerse a la luz de la revelaci\u00f3n de Dios. Pero, en fen\u00f3meno de compensaci\u00f3n que resulta normal, han existido siempre grupos de jud\u00ed\u00ados que han querido conocer la \u00abparte oculta\u00bb de su religi\u00f3n y del misterio original de lo divino. Ellos han fijado su doctrina en el libro del Zoharo Luminosidad, escrito probablemente en Le\u00f3n, Espa\u00f1a, entre el siglo XI y XII. Los cabalistas posteriores, especialmente en Catalu\u00f1a y en Provenza, aplicaron a la Biblia la ciencia secreta de los n\u00fameros sagrados y estudiaron la presencia o creaci\u00f3n divina: contray\u00e9ndose en s\u00ed\u00ad mismo, Dios se expande y con sus \u00abSefirot\u00bb llena de s\u00ed\u00ad todas las cosas. De esa forma, m\u00e1s all\u00e1 de toda ley o acci\u00f3n externa, el camino religioso se convierte en experiencia de inmersi\u00f3n del hombre en Dios.<\/p>\n<p>En l\u00ed\u00adnea convergente citaremos tambi\u00e9n a los sufies del Islam que, a lo largo de toda la Edad Media, en un arco de presencia que se extiende desde Ir\u00e1n a Espa\u00f1a, fueron buscando y desplegando la parte m\u00e1s oculta del Cor\u00e1n: hay una ciencia oculta del misterio, una experiencia que se liga al vac\u00ed\u00ado y pura nada de todo lo que est\u00e1 fuera de Dios y quiere dominar nuestra existencia externa sobre el mundo. Aqu\u00ed\u00ad hallamos, en su forma extrema, aquel deseo m\u00e1s profundo de los m\u00ed\u00adsticos: dejar que Dios inunde y defina (determine) nuestra propia vida.<\/p>\n<p>Dentro de la cristiandad fue decisivo el brote gnostizante de los c\u00e1taros o \u00abpuros\u00bb. Ellos se vinculan a los movimientos maniqueos anteriores que separan de manera radical esp\u00ed\u00adritu y materia, el Dios bueno y las potencias mundanas (posesivas, violentas y sexuales) de lo malo. Llegando del oriente (quiz\u00e1 con las cruzadas), los grupos de c\u00e1taros o puros se fueron extendiendo por todo el Mediod\u00ed\u00ada Franc\u00e9s y por el Norte de Italia al final del siglo XII, siendo luego derrotados y aniquilados en los campos de batalla y en los juicios de la primera inquisici\u00f3n cristiana. Fueron los c\u00e1taros, tambi\u00e9n llamados en Francia albigenses, grupos de iniciados que dec\u00ed\u00adan formar parte del \u00abmisterio positivo de Dios\u00bb, teniendo as\u00ed\u00ad que superar los principios de lo malo (la materia y sus deseos) sobre el mundo. Ellos desarrollaron una fuerte experiencia de ruptura frente a lo diab\u00f3lico, de concentraci\u00f3n interior y de inmersi\u00f3n en el camino del \u00abesp\u00ed\u00adritu bueno\u00bb que, habiendo sufrido la ca\u00ed\u00adda en la materia, vuelve a integrarse en lo divino. Ellos representan los rasgos m\u00e1s \u00abher\u00e9ticos\u00bb del esoterismo cristiano: dualidad intradivina, ca\u00ed\u00adda de Dios, transmigraci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus, etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos hablar de un esoterismo m\u00ed\u00adstico cristiano que a lo largo de los siglos ha tomado varias formas, sobre todo en el \u00e1rea cultural germana, cat\u00f3lica y luego protestante. Podemos citar aqu\u00ed\u00ad a Eckhart y Taulero, a Boehme y a Silesius, todos ellos representantes de eso que se puede llamar la \u00abm\u00ed\u00adstica especulativa\u00bb. Los maestros espa\u00f1oles (Teresa de Jes\u00fas, Juan de la Cruz) son m\u00e1s \u00abexperimentales\u00bb: hablan de aquello que han vivido; describen los procesos de su vida interior. Por el contrario, los m\u00ed\u00adsticos germanos tienden a \u00abteorizar\u00bb, atrevi\u00e9ndose a describir el ser de Dios y sus procesos dentro de la vida de las almas. As\u00ed\u00ad despliegan una especie de teosofia o ciencia superior de Dios, que es propia de iniciados y que lleva f\u00e1cilmente a las fronteras de un pante\u00ed\u00adsmo espiritualista: parte de Dios somos; en el interior de Dios debemos descubrir nuestra realidad y realizarnos.<\/p>\n<p>M\u00e1s filos\u00f3fica que m\u00ed\u00adstica es la fuerte experiencia de Espinoza, el m\u00e1s racionalista de los grandes fil\u00f3sofos del siglo XVII: por pante\u00ed\u00adsta y negador de la existencia personal de Dios le expuls\u00f3 la sinagoga sefardita de Amsterdam; como pante\u00ed\u00adsta abierto hacia la especulaci\u00f3n intelectual de lo divino vino a ser el gran maestro de muchos intelectuales europeos de los siglos XVII, XVIII y XIX que rompieron los moldes confesionales de las grandes iglesias (c\u00e1t\u00f3licas, protestantes y jud\u00ed\u00adas) para adentrarse de manera personal (difusa, intimista y no dogm\u00e1tica) en el ser de lo divino.<\/p>\n<p>La gran eclosi\u00f3n idealista de la filosof\u00ed\u00ada alemana del final del XVIII y del principio del siglo XIX lleva las marcas de ese \u00abesoterismo pante\u00ed\u00adsta\u00bb. La m\u00ed\u00adstica fiducial, como experiencia de inmersi\u00f3n del hombre en lo divino, se convierte aqu\u00ed\u00ad en teogon\u00ed\u00ada racional o imaginativa. Tanto Hegel como Fichte y Schelling fueron creando sistemas de pensamiento y despliegue racional que ellos juzgaban adaptados al m\u00e1s hondo proceso divino. Sus filosof\u00ed\u00adas se fueron convirtiendo en \u00ablogosof\u00ed\u00adas\u00bb donde el ser de Dios se identifica con el ser del propio pensamiento, en l\u00ed\u00adnea de \u00absecreto\u00bb intelectual, propio de iniciados. De esta forma, en proceso racional que deber\u00ed\u00ada estudiarse con mayor cuidado, la m\u00ed\u00adstica se convierte en especulaci\u00f3n racionalista y el racionalismo acaba conduciendo al ate\u00ed\u00adsmo. Se pasa as\u00ed\u00ad del pante\u00ed\u00adsmo inicial (todo es Dios) a la negaci\u00f3n de Dios, en la que s\u00f3lo queda la aventura del propio pensamiento, propenso a especular sobre sus mismos caminos racionales, convertidos pronto en ejercicios imaginativos, proyecciones de deseos. All\u00ed\u00ad donde se pierde la fe en Dios se corre el riesgo de acabar siendo atrapado por la creatividad imaginativa de fantas\u00ed\u00adas o de grupos. En esta l\u00ed\u00adnea han de entenderse muchos rasgos del esoterismo posterior de Europa y de todo el Occidente.<\/p>\n<p>V. Teosof\u00ed\u00ada y teosofismo<br \/>\nSe llama teolog\u00ed\u00ada al esfuerzo racional de aquellos que, sabiendo que Dios les sobrepasa y aceptando su revelaci\u00f3n (sea en l\u00ed\u00adnea cristiana, musulmana o jud\u00ed\u00ada), quieren expresar con sus palabras lo que implica la presencia y actuaci\u00f3n de ese Dios transcendente. Por el contrario, suele llamarse teosof\u00ed\u00ada al proyecto de aquellos que pretenden \u00abconocer del todo a Dios\u00bb, penetrando en su misterio; ciertamente, los te\u00f3sofos pueden aceptar una revelaci\u00f3n religiosa positiva, pero luego quieren desbordarla, conociendo y describiendo desde dentro el ser de lo divino.<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea de los m\u00ed\u00adsticos citados puede hablarse de los grandes te\u00f3sofos antiguos, de Boehme y Swendenborg, de Taulero y algunos cabalistas jud\u00ed\u00ados. Sin embargo lo que en estos \u00faltimoscien a\u00f1os se conoce por teosof\u00ed\u00ada es m\u00e1s bien \u00abteosofismo\u00bb, una mezcla vulgar, precipitada y poco rigurosa de motivos orientales (hind\u00faes y budistas) con doctrinas modernas de Occidente, vinculando una visi\u00f3n poco desarrollada de la evoluci\u00f3n con el espiritismo y la apertura m\u00e1gico-racional hacia el conjunto de la realidad. Sobre el vac\u00ed\u00ado del Dios cristiano, all\u00ed\u00ad donde la mente parece ya cansada de pensar de un modo riguroso y de creer de un modo intenso (en clave religiosa), ha ido surgiendo un tipo de suced\u00e1neo esoterista de tipo teos\u00f3fico.<\/p>\n<p>La historia del movimiento teosofista est\u00e1 vinculada a los escritos y experiencias de las se\u00f1oras Blavatsky y Besant, de los se\u00f1ores Solovioff, Steiner y otros muchos que, a finales del siglo XIX, promovieron una especie de comunidad de sabios (iniciados) para penetrar de un modo m\u00e1gico-cient\u00ed\u00adfico en los secretos divinos de la naturaleza; en el fondo, ellos pretenden superar el plano de la fe (nivel a que nos llevan las grandes religiones) para darle al ser humano la experiencia interior de lo divino. Estos nuevos sabios quieren llegar a la \u00abcerteza\u00bb experiencia) de su propia realidad sagrada, como miembros activos del gran Todo.<\/p>\n<p>Los teosofistas dicen apoyarse a veces en fil\u00f3sofos de tipo espiritualizante como Bergson o como H. James, pero luego mezclan su teor\u00ed\u00ada sobre el alma con supersticiones de tipo muy variado donde todo al fin parece confundirse en una especie de nebulosa sacral y donde s\u00f3lo queda claro el af\u00e1n de seguridad de los videntes-iniciados. De manera quiz\u00e1 convencional resumo algunos de los rasgos m\u00e1s salientes de su \u00abpensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>1. En el principio est\u00e1 la confusi\u00f3n de religiones. Digo \u00abconfusi\u00f3n\u00bb y no fusi\u00f3n, porque resulta dif\u00ed\u00adcil fundir en unidad visiones y tendencias que en principio estaban separadas. Los maestros esot\u00e9ricos sit\u00faan en el mismo plano los relatos primordiales de las grandes religiones: hinduismo y budismo, islam, juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo. En ese mismo fondo mezclan las teor\u00ed\u00adas y visiones de los m\u00ed\u00adsticos y herm\u00e9ticos, la c\u00e1bala y la gnosis, la masoner\u00ed\u00ada y ocultismo. Ellos parecen ser \u00abuniversales\u00bb, capaces de acogerlo todo en su visi\u00f3n abarcadora, sin darse cuenta de que han destruido aquello mismo que pretenden asumir. Ese concordismo f\u00e1cil, convertido en nivelaci\u00f3n mental y religiosa, es resultado de un rechazo de todos los valores m\u00e1s profundos de las grandes religiones, especialmente del cristianismo.<\/p>\n<p>2. Quiz\u00e1 la nota m\u00e1s saliente de ese esoterismo sea el rechazo del Dios personal. Sus adeptos favorecen, al menos en lo externo, las tendencias del budismo, vulgarizadas luego en una especie de nivelaci\u00f3n supersticiosa: m\u00e1s que el verdadero yoga de la interiorizaci\u00f3n gratificante, m\u00e1s que el \u00abarhat\u00bb que es la victoria sobre la potencia del deseo ego\u00ed\u00adsta y destructivo, les importa ya la afirmaci\u00f3n de la hondura sagrada de su esp\u00ed\u00adritu. El aut\u00e9ntico iniciado ha de librarse de la \u00abtiran\u00ed\u00ada\u00bb de un Dios personal que le limita o juzga desde fuera. Niega as\u00ed\u00ad toda apertura a la verdadera transcendencia, niega la experiencia de la gracia vinculada a Cristo. El hombre queda en manos de s\u00ed\u00ad mismo: busca la seguridad de su propio esp\u00ed\u00adritu, rechazando al mismo tiempo la exigencia de una responsabilidad personal que pueda abrirle a la condena o salvaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>3. En el fondo del esoterismo teos\u00f3fico hay tambi\u00e9n un tipo de cientificismo ingenuo. Sus adeptos aceptan sin m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica una especie de evolucionismo extendido ahora a las almas, construyendo as\u00ed\u00ad&#8217; una especie de \u00abmitolog\u00ed\u00ada universal de los esp\u00ed\u00adritus\u00bb. Dentro de la marcha de la humanidad, encuadrada asimismo en la evoluci\u00f3n c\u00f3smica del esp\u00ed\u00adritu, encuentran momentos especiales de ruptura y cambio, \u00abrazas madres\u00bb &#8230; y dicen luego que la onda de la vida va pasando de unos planetas a los otros. Es dif\u00ed\u00adcil seguir aqu\u00ed\u00ad los meandros y los saltos de esa \u00abfantas\u00ed\u00ada sagrada\u00bb que abandona la fe en el Dios personal para creer en los procesos mucho m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles y raros de las almas. Normalmente, ellos admiten alg\u00fan tipo, m\u00e1s o menos personalizado, de transmigraci\u00f3n: todo se encuentra dominado por la ley del karma que dirige los procesos de bajada y ascenso, de despliegue y repliegue del esp\u00ed\u00adritu en el cosmos.<\/p>\n<p>4. En esta l\u00ed\u00adnea se puede hablar tambi\u00e9n de Dios, sobre todo all\u00ed\u00ad donde se intenta defender la existencia de un esoterismo cristiano que interpreta en clave simb\u00f3lica el mensaje de sus dogmas. La misma Blavatsky puede hablar de Trinidad, como expresi\u00f3n de la multivalencia sagrada de lo divino o como signo del Esp\u00ed\u00adritu Abstracto (Esp\u00ed\u00adritu Santo), Diferenciado (Padre) y Encarnado (Cristo, el Hijo). M\u00e1s a\u00fan, en ese aspecto puede aludirse luego a Buda y Cristo como expresiones complementarias de la verdad sacral humana: Buda es signo de lo general, Cristo de lo particular; Buda es la inteligencia (lo masculino), Cristo la intuici\u00f3n (lo femenino), etc. Esto significa que el dogma cristiano (historia de Jes\u00fas como revelaci\u00f3n de un Dios transcendente y del Esp\u00ed\u00adritu que act\u00faa dentro de la Iglesia) se diluye para convertirse en signo del proceso de totalidad sagrada de una mente que lo abarca todo (pante\u00ed\u00adsmo de base) y se desvela en formas siempre cambiantes dentro de una l\u00f3gica de autosuficiencia espiritual, controlada por los sabios.<\/p>\n<p>5. El esoterismo teos\u00f3fico aparece como religi\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada. Quiz\u00e1 se pudiera llamar \u00ablogosof\u00ed\u00ada\u00bb, como un modo de captar y promover el \u00ablogos\u00bb divino que existe dentro de nosotros. Carece de la hondura de gracia de Jes\u00fas (el don de amor del Padre), carece de la transparencia y de la compasi\u00f3n piadosa del aut\u00e9ntico budismo. En su lugar sit\u00faa un tipo de doctrina oculta sobre el destino de las almas superiores. De esa forma, la verdad m\u00e1s alta se convierte en una especie de \u00abmitolog\u00ed\u00ada astral\u00bb que acaba siendo pretenciosa y aburrida: se trata de saber (reconocer) a los esp\u00ed\u00adritus supremos o elegidos, aquellos que orientan, gu\u00ed\u00adan, garantizan el proceso de la evoluci\u00f3n superior de los perfectos, en un tipo de camino que conduce al hombre nuevo, planetario, realizado. El mismo Dios desaparece; pasa a segundo lugar la experiencia de la gratuidad y del amor personal interpretado como entrega por los otros. Queda en el hueco all\u00ed\u00ad formado la pretensi\u00f3n de los \u00abgrandes iniciados\u00bb que dicen conocer el secreto de las viejas religiones (en la l\u00ed\u00adnea de los sacerdotes de Memfis en Egipto o de los vigilantes de la tradici\u00f3n de Enoc): ellos controlan y dirigen el proceso supremo de las almas.<\/p>\n<p>6. Al llegar a este lugar, la religi\u00f3n que ha pretendido ser m\u00e1s alta (sabidur\u00ed\u00ada suprema de los viejos pueblos) se convierte en portadora de vulgar superstici\u00f3n y orgullo de iniciados que se piensan superiores a los otros. Bastan las obras de Blavatsky para convencerse de ello: all\u00ed\u00ad se mezcla el magnetismo con la evocaci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus, el culto a los milagros con las pretensiones de una ciencia oculta. Lo que intentaba presentarse como religi\u00f3n acaba siendo magia, ciencia prodigiosa. El Dios aut\u00e9ntico o la hondura de las viejas religiones creadoras se ha esfumado: queda la vaciedad del ser humano que se pierde sobre el mundo y, ya perdio, busca \u00abla intuici\u00f3n manifestadora del YO\u00bb (la seguridad de s\u00ed\u00ad mismo) en el vac\u00ed\u00ado que han dejado los sistemas anteriores (cristianismo, hinduismo, etc.). Emerge as\u00ed\u00ad el deseo de las \u00abnuevas experiencias\u00bb: \u00abhinduismo y budismo, cristianismo e islamismo desaparecen sepultados bajo el pujante alud de los hechos\u00bb porque el Divino Arquitecto de este cosmos (la divinidad del Todo) se revela en una especie de nueva y poderosa magia transformante (cf. Blavatsky, Isis II, 187 y 424).<\/p>\n<p>VI. Esoterismo y ciencia<br \/>\nEsta visi\u00f3n teos\u00f3fica del mundo, propia de los nuevos iniciados, ha intentado superar el plano de la fe y la gratuidad para llevarnos al campo dende vienen a igualarse ciencia y experiencia religiosa. Volvemos, de esa forma, al espacio de la magia. La religi\u00f3n verdadera es gratuidad, presencia libre y creadora de Aquel (de Aquello) que nosfundamenta y sobrepasa; la ciencia, en cambio, est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la magia, del hombre que controla y que dirige para su provecho los poderes de la naturaleza.<\/p>\n<p>En esa perspectiva, el esoterismo teos\u00f3fico al que aqu\u00ed\u00ad aludimos pertenece al campo de la magia m\u00e1s que a la experiencia religiosa verdadera. Los te\u00f3sofos pretenden dominar a Dios m\u00e1s que alabarle; les interesa asegurar la propia vida m\u00e1s que abrirla al espacio de la gracia (que es el ser de lo divino). De esa forma resucitan o actualizan dos antiguas actitudes de la \u00abciencia sacra\u00bb: la astrolog\u00ed\u00ada y la alquimia.<\/p>\n<p>Los te\u00f3sofos se sienten vinculados a la vieja astrolog\u00ed\u00ada, es decir, al conocimiento m\u00e1gico-sacral y participativo del mundo de los astros. La moderna astronom\u00ed\u00ada, convertida en ciencia exacta, mide distancias de los orbes estelares, deduciendo de esa forma conclusiones sobre el mundo que Dios mismo ha creado como espacio de vida para el hombre. La astrolog\u00ed\u00ada, en cambio, toma a las estrellas como elemento de la misma vida humana: formamos parte de un universo sagrado y nuestras almas est\u00e1n emparentadas con las \u00abalmas\u00bb de los astros, dentro del gran campo de la transmigraci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus.<\/p>\n<p>Es algo semejante lo que pasa con la alquimia. Tambi\u00e9n la qu\u00ed\u00admica moderna es ciencia exacta y positiva en el estudio de los minerales y metales. La alquimia, en cambio, vive todav\u00ed\u00ada en el nivel de la magia participativa: hay un misterio de fondo en el que todo puede transmutarse en todo; el universo entero tiene rasgos y matices de car\u00e1cter espiritual (de pensamiento). Por eso puede darse un tipo de transmutaci\u00f3n material que est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de las \u00abtransmigraciones\u00bb de las almas.<\/p>\n<p>La atracci\u00f3n que ejerce el teosofismo esot\u00e9rico se basa, en gran medida, en este tipo de espiritualismo universal que viene a presentarse, al mismo tiempo, como pseudociencia que resuelve todos los problemas de la tierra. Ni la religi\u00f3n es religi\u00f3n (lugar de gratuidad y experiencia transcendente); ni la ciencia es ciencia (saber positivo y medible). En el lugar donde se juntan y confunden ambas actitudes surge ya esa pretendida panacea del esoterismo, como una especie de medicina abarcadora donde vienen a sanarse todos los problemas de los cuerpos y las almas. En esta perspectiva han de entenderse las observaciones que ahora siguen.<\/p>\n<p>a) En el principio se halla la unidad de los tres reinos. Todos conocemos la ecuaci\u00f3n primera de la relatividad de Einstein (E=MC) seg\u00fan la cual la energ\u00ed\u00ada (E) es igual a la masa multiplicada por la velocidad al cuadrado. Los esoteristas interpretan esta f\u00f3rmula en sentido ontol\u00f3gico, identificando en el fondo la materia (espacio, masa) con el tiempo y la energ\u00ed\u00ada. Todo lo que existe ha recibido un car\u00e1cter mental: espacio y tiempo se vinculan, energ\u00ed\u00ada y masa se terminan confundiendo; ellos tienen un sentido espiritual, son \u00abmente\u00bb en movimiento.<\/p>\n<p>b) De esa forma, dando un paso m\u00e1s, ellos pueden postular la identidad entre trinidad c\u00f3smica (materia-energ\u00ed\u00ada-mente) y trinidad divina (Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu). El Padre es la energ\u00ed\u00ada creadora en su principio; el Hijo es la energ\u00ed\u00ada interpretada en forma de materia o realidad extensa; el Esp\u00ed\u00adritu, en fin, se identifica con el mismo pensamiento. Esta es la tr\u00ed\u00adada primera, como s\u00ed\u00adntesis y base de todo lo que existe. El Hijo (materia) y el Padre (energ\u00ed\u00ada) se vinculan y unifican como Esp\u00ed\u00adritu (a modo de pensamiento), en una especie de s\u00ed\u00adntesis autocreadora donde todo es siempre id\u00e9ntico a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>c) De esta tr\u00ed\u00adada primera o Dios emergen todas las restantes tr\u00ed\u00adadas del mundo. Ciertamente podemos afirmar que \u00abel Universo es Dios\u00bb, pero debemos a\u00f1adir que Dios no es solamente este universo: Dios es Todo como fundamento y realidad de donde emerge y donde adquiere consistencia todo lo que existe. Dios es la armon\u00ed\u00ada primera, abarcadora; por eso, los conflictos sociales, religiosos, afectivos s\u00f3lo pueden darse all\u00ed\u00ad donde se pierde esta unidad fontal de lo divino. La teolog\u00ed\u00ada o, mejor dicho, la teosof\u00ed\u00ada (conocimiento de la armon\u00ed\u00ada divina fundante) es b\u00e1sica para resolver los conflictos de la vida social y de la ciencia.<\/p>\n<p>d) Como imagen de Dios, toda cosa es triple en su naturaleza. Aquello que existe se resuelve siempre en tres elementos fundamentales; pero estos elementos nunca pueden darse por aislado. S\u00f3lo pueden subsistir y realizarse en un proceso de constante movimiento; de esa forma se vinculan la materia y energ\u00ed\u00ada por el pensamiento. Esta es la ley de la dial\u00e9ctica, entendida de un modo arm\u00f3nico y ternario: el pensamiento, interpretado como Esp\u00ed\u00adritu, vincula y unifica a los opuestos, manteniendo y superando, al mismo tiempo, sus diferencias.<\/p>\n<p>e) Este principio de trinidad universal puede aplicarse y se aplica a los campos m\u00e1s diversos de la realidad. Veamos algunos ejemplos, teniendo siempre en cuenta que el tercer aspecto vincula o unifica a los primeros, superando y ratificando as\u00ed\u00ad su diferencia:<br \/>\nDIOS: Padre-Hijo: Esp\u00ed\u00adritu (Esp\u00ed\u00adritu unifica a Padre e Hijo).<\/p>\n<p>UNIVERSO: Materia-energ\u00ed\u00ada: pensamiento abarcador.<\/p>\n<p>NOMBRE: cuerpo-alma: esp\u00ed\u00adritu (esp\u00ed\u00adritu unifica lo anterior).<\/p>\n<p>TIEMPO: pasado presente: futuro (vinculaci\u00f3n en el futuro).<br \/>\nMOVIMIENTO: tiempo-velocidad: espacio (espacio unificante).<br \/>\nESP\u00ed\u008dRITU: sentimiento-voluntad: pensamiento unificador.<\/p>\n<p>FAMILIA: padre-madre: hijos (los hijos unen a los padres).<\/p>\n<p>PERSONAS: t\u00fa-yo: \u00e9l (el tercero nos vincula).<\/p>\n<p>No hace falta mucha perspicacia para descubrir la l\u00f3gica hegeliana (tesis-antitesis-s\u00ed\u00adntesis) al fondo de estos esquemas tri\u00e1dicos. Tambi\u00e9n es f\u00e1cil observar su contenido metaf\u00ed\u00adsico, de forma que Dios viene a presentarse como vida y movimiento de todo lo que existe, en proceso de Trinidad impersonal abarcadora. Estamos ante un tipo de filosof\u00ed\u00ada idealista donde el pensamiento viene a concebirse como medio de unificaci\u00f3n universal: el proceso de \u00abidea\u00bb de los hombres forma como el \u00abalma del conjunto de esta cosmos\u00bb, en camino de reconciliaci\u00f3n definitiva. Todo esto es claro y puede tener alguna l\u00f3gica. Lo que ya nos parece menos l\u00f3gico es el hecho de querer resolver desde este esquema todas las oscuridades y problemas de la ciencia (de la f\u00ed\u00adsica y la qu\u00ed\u00admica, la matem\u00e1tica y la misma biolog\u00ed\u00ada). Como he dicho al comienzo de este apartado el teosofismo de car\u00e1cteresot\u00e9rico que quiere unificar la ciencia y teolog\u00ed\u00ada acaba por caer en un doble peligro: ignora la transcendencia gratuita de Dios y destruye (infravalora) la autonom\u00ed\u00ada creada de este mundo&#8217;.<\/p>\n<p>VII. Supermecado esot\u00e9rico: Las vulgarizaciones<br \/>\nEl esoterismo es concordista en el campo de la historia. Por eso ha resaltado la continuidad que exist\u00ed\u00ada entre hermetismo greco-egipcio y budismo oriental, buscando bambi\u00e9n la identidad de fondo entre templarios y albigenses, c\u00e1taros y rosacruces, magos, masones e iniciados de todos los diversos grupos ocultistas. Estamos ante un tipo de gran supermecado de las maravillas donde pululan grupos de neo-gn\u00f3sticos, unidos a las sectas de car\u00e1cter japon\u00e9s o tibetano: se juega al tarot, se proyectan las figuras del I Ching y los diversos magos y videntes del momento nos resuelven con antiguas y nuevas recetas de misterio (pretendido zen o tao, yoga camuflado o gran meditaci\u00f3n) los problemas perdurables de la vida.<\/p>\n<p>Resulta in\u00fatil buscar el contenido unitario de estos grupos. Posiblemente no lo tienen; son proteicos y cambian de figura a cada instante. A veces no sabemos si son juego y diversi\u00f3n para un momento o si pretenden ofrecernos mensajes salvadores permanentes. Lo que es cierto es que responden a una moda de momento y son, al mismo tiempo, el gran reflejo de una inmensa necesidad religiosa. Lo m\u00e1s extra\u00f1o es que algunos que parecen grandes pensadores de este tiempo acaban cayendo en este juego: no saben distinguir losmovimientos religiosos, de manera que confunden el papado cat\u00f3lico y el zen de algunos budistas orientales con las exigencias del im\u00e1n de los chiitas; deforman las religiones y despu\u00e9s las mezclan dentro de esa especie de gran \u00abolla podrida\u00bb de los movimientos esot\u00e9ricos de turno<br \/>\nDigo que resulta in\u00fatil ofrecer una teor\u00ed\u00ada unitaria o metaf\u00ed\u00adsica de los esoterismos, porque contienen muchas cosas, mezcan casi todo y luego cambian, de lugar a lugar, de tiempo a tiempo. Por otra parte, eso que podemos llamar el \u00abpensamiento esot\u00e9rico\u00bb navega y se difunde en cientos de folletos sin autor reconocido. Muchos de ellos se vinculan al Kybalion, libro que pretende actualizar el hermetismo greco-egipcio. Tomemos como ejemplo un breve texto multicopiado, escrito por la Aciop (Asociaci\u00f3n cultural de investigaci\u00f3n de la parapsicolog\u00ed\u00ada y ofnilog\u00ed\u00ada) y titulado Destino de la humanidad y otras cuestiones importantes vistas a trav\u00e9s de la luz esot\u00e9rica. Est\u00e1 escrito en alg\u00fan lugar de Espa\u00f1a en torno al 1986 y su mensaje puede reducirse o condensarse en estos puntos:<br \/>\n1) El hombre viene a ser como una pir\u00e1mide escalonada: su primer pelda\u00f1o es el cuerpo f\u00ed\u00adsico; el segundo es el vital o et\u00e9rico (como aureola que rodea al cuerpo f\u00ed\u00adsico); el tercero es el astral, llamado alma; el cuarto es el mental o pensamiento&#8230; Ascendiendo en la pir\u00e1mide a la cumbre llegamos al Esp\u00ed\u00adritu o Chispa divina, emanada de la Divinidad. Materia somos en la base; partecita de Dios en nuestra cumbre.<br \/>\n2) El Esp\u00ed\u00adritu o yo superior es lo m\u00e1s importante del hombre. Es lo que perdura, por ser eterno. Es lo que se perfecciona, porque a trav\u00e9s de cada existencia f\u00ed\u00adsica (en el ciclo de las reencarnaciones) va adquiriendo nuevos conocimientos y experiencias que se graban en su memoria eterna. El Esp\u00ed\u00adritu integra en unidad a los restantes cuerpos (f\u00ed\u00adsico, et\u00e9rico, astral y mental); por eso es el verdadero YO, formando as\u00ed\u00ad la personalidad del hombre al que se entiende como eterno viajero del cosmos, que debe regresar un d\u00ed\u00ada hasta su centro divino para integrarse en su Creador.<\/p>\n<p>3) La ley del Universo se formula en dos grandes principios, uno c\u00ed\u00adclico y otro evolutivo. Por una parte estamos regidos por la ley del ritmo c\u00f3smico: el p\u00e9ndulo del ser est\u00e9 siempre en movimiento y cuando el flujo de la expansi\u00f3n (salida de las almas) llega hasta su m\u00e1ximo comienza un movimiento de reflujo (de retorno a lo divino). Las energ\u00ed\u00adas de Dios se van creando y destruyendo, al mismo tiempo, de manera que todo se renueva y todo permanece inalterado. Pero, en otro nivel, ese proceso c\u00ed\u00adclico de expansi\u00f3n y repliegue se vincula a un m\u00e1s profundo camino evolutivo: todo lo que ha sido y lo que existe en este tiempo nos conduce hacia la nueva era de Acuario, hacia el gran reino mesi\u00e1nico de la reconciliaci\u00f3n m\u00e1s alta de lo humano.<br \/>\n4) La evoluci\u00f3n mesi\u00e1nica se expresa en clave de agon\u00ed\u00ada y nuevo nacimiento. Tenemos que dejar por ya caducas las viejas formas de vida evolutiva; debemos caminar con los m\u00e1s altos iniciados hacia un grado m\u00e1s sutil de humanidad. Madura de esta forma el \u00e1rbol de la vida; unos quedan rezagados y se pierden (por ahora) en el proceso de nuevo nacimiento. S\u00f3lo algunos pocoshombres superiores van guiando el camino evolutivo de los sabios donde viene a realizarse la verdad de nuestra historia. Parece que se extiende por el mundo (especialmente en los c\u00ed\u00adrculos rectores de USA) la certeza de que avanza ya la edad de Acuario. Llegamos a las puertas de una humanidad; el ideal esot\u00e9rico parece estar triunfando de manera que despu\u00e9s podr\u00e1 imponerse en todo el mundo.<\/p>\n<p>5) No hay condena eterna. Ciertamente existe castigo para aquellos que se oponen a las fuerzas de la vida. Pero no hay castigo eterno. Los que descienden en la escala evolutiva pueden ascender de nuevo, reiniciando as\u00ed\u00ad la recuperaci\u00f3n. Por otra parte, todas las fuerzas ps\u00ed\u00adquicas y espirituales en la Vida del Universo empujan a los seres del polo negativo para que progresen y de ese modo asciendan hacia el polo positivo. Estamos entrando en la Era Mesi\u00e1nica y el hombre debe proseguir su marcha ascendente hacia la perfecci\u00f3n, es decir, debe seguir evolucionando hacia la meta de la vida.<br \/>\n6) Dentro del proceso esot\u00e9rico recibe su puesto Jesucristo. Ciertamente, los cristianos iniciados en la l\u00ed\u00adnea teos\u00f3fica saben que no basta el \u00abdon gratuito\u00bb que se funda en la fe de Jesucristo. La salvaci\u00f3n es un \u00abproceso\u00bb donde el hombre es parte principal, protagonista de su propia plenitud: Cristo es ejemplo que ayuda a desgarrar el cerco de materia y ego\u00ed\u00adsmo en donde el hombre vive aprisionado, pero cada uno debe hacer camino por s\u00ed\u00ad mismo. Adem\u00e1s, al lado de Jes\u00fas, hay otros que a lo largo de la vida humana han visitado desde arriba nuestra tierra: son los seres puros, ang\u00e9licos y llenos de luz, que hanayudado a sus hermanos de la tierra en el camino de la perfecci\u00f3n. Estos son los Vivientes m\u00e1s antiguos que han llegado ya a la meta de la perfecci\u00f3n; son \u00e1ngeles sublimes de eternas vibraciones que han logrado entrar en sinton\u00ed\u00ada (identidad de fondo) con Dios y con el cosmos primigenio. Su Esp\u00ed\u00adritu ha venido a fundirse ya con Dios: han alcanzado el saber originario y participan en la obra de la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n de los humanos$.<\/p>\n<p>VIII. Juicio cr\u00ed\u00adtico. La diferencia cristiana<br \/>\nAl llegar a ese final parece que el esoterismo ha culminado, apareciendo como ingenua y pobre ideolog\u00ed\u00ada de progreso espiritual donde se mezclan la m\u00e1s simple fe en la evoluci\u00f3n de las \u00abculturas superiores\u00bb y una especie de superstici\u00f3n animista muy ingenua. Puede que \u00e9ste sea un indicio de la gran pobreza cultural y religiosa en que se mueve una parte de occidente. Esot\u00e9ricos de ese tipo son los que leen por un lado el P\u00e9ndulo de Foucault de U. Eco y creen en los signos del Acuario mientras siguen, por el otro, las tendencias del moderno consumismo espiritual de masas. Esa experiencia tiene sus valores y en alg\u00fan aspecto puede sentirse heredera de las grandes tradiciones gn\u00f3sticas y herm\u00e9ticas antiguas. Pero se trata en realidad de una postura \u00abno cristiana\u00bb, amenazada por el riesgo de la banalizaci\u00f3n espiritual y de la manipulaci\u00f3n econ\u00f3mica. Brevemente indicaremos algunos de sus rasgos distintivos, es decir, sus diferencias respecto al cristianismo.<\/p>\n<p>1) La primera diferencia est\u00e1 en la falta de una verdadera transcendencia. El esoterismo es al fin un \u00abculto al hombre\u00bb, culto a ese camino de esp\u00ed\u00adritu en que estamos inmersos y del que somos una parte. No hay sobre nosotros nadie: falta Dios en s\u00ed\u00ad, el misterio verdadero que jam\u00e1s podr\u00e1 entenderse, ni siquiera tras la muerte; falta la experiencia de la gracia, de la vida interpretada como don de amor del otro.<\/p>\n<p>2) Por eso, no hay aut\u00e9ntica persona. Ni hay persona en Dios, como Trinidad verdadera y eterna donde Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu se encuentran y despliegan en camino de amor mutuo y ya perfecto desde siempre, sin necesidad de creaci\u00f3n (de darse al mundo). Ni hay persona humana verdadera: los hombres son momentos de un proceso corporal y astral, no\u00e9tico y divino, que les sobrepasa; nadie puede realizarse plenamente, por s\u00ed\u00ad mismo y para s\u00ed\u00ad, en el breve camino de su historia humana.<\/p>\n<p>3) L\u00f3gicamente falta encarnaci\u00f3n. Ni Dios es Dios en s\u00ed\u00ad ni el hombre es hombre. Por eso no se puede hablar de una presencia de Dios en lo distinto de s\u00ed\u00ad mismo (en la carne de este mundo). En vez de encarnaci\u00f3n hay mezcla o proceso de conjunto en que se pierden todos los niveles de la realidad. Por eso, estrictamente hablando, nadie puede ir de verdad hacia los otros, en gesto de comunicaci\u00f3n y entrega plena. Por un lado parece que \u00abtodo es caridad\u00bb: es vida compartida de los seres del cielo y de la tierra. Pero, al mismo tiempo, falta verdadera caridad, entrega sacrificada y creadora de uno al otro.<\/p>\n<p>4) Eso significa que no puede hablarse de Misterio pascual. Ni existe Cruz como entrega verdadera de Cristo por los hombres, pues cada uno ha de hacer su propio camino de purificaci\u00f3n solidaria. Ni existe resurrecci\u00f3n como triunfo fundante del Cristo, Hijo de Dios, que ofrece su campo de amor y de vida al resto de los hombres. En vez de eso se habla de una especie de proceso universal de salida y retorno, de despliegue en que nosotros somos un momento (una part\u00ed\u00adcula) de ese gran \u00abritmo divino\u00bb.<\/p>\n<p>5) Dif\u00ed\u00adcilmente puede hablarse aqu\u00ed\u00ad de una moral estricta, es decir, de un proceso de autoconfirmaci\u00f3n humana en el plano de la ley y de la gracia. Ni hay AT como espacio de vida en el que Dios nos pone ante la urgencia de la ley (\u00abcoloco ante ti el bien y el mal, la vida y la muerte\u00bb) para realizar de una manera radical nuestro camino. Ni hay tampoco NT de la gracia de Cristo entendida como amor que se regala, abriendo al hombre un nuevo espacio de ser en el misterio de la pura donaci\u00f3n y del regalo pleno de la vida.<\/p>\n<p>6) Parece muy normal que el esoterismo acabe siendo lugar de superstici\u00f3n curiosa. Donde falta la fe en Dios, entendida como respeto por la transcendencia y como pura confianza ante su gracia, surge la necesidad de conocer por experiencia lo que soy (o lo que somos). Por eso es muy frecuente la salida hacia la magia unida a los diversos tipos de espiritismo: queremos conocer nuestro lugar en el proceso c\u00f3smico de los esp\u00ed\u00adritus, queremos escuchar la voz y sentir la presencia de iniciados superiores; por eso buscamos la manera de describir y precisar la \u00abverdad\u00bb del mundo de los sue\u00f1os, de los viajes astrales, de las reencarnaciones. Una vez que se ha empezado en esa l\u00ed\u00adnea es normal que sequiera contar la historia de Jes\u00fas como aventura de un supraterreste que ha bajado a dar ejemplo a los esp\u00ed\u00adritus m\u00e1s pobres (menos evolucionados) de este planeta. Tambi\u00e9n ser\u00e1 normal que se describan mundos fant\u00e1sticos de evoluci\u00f3n espiritual, ciclos de estrellas purificadoras, viajes y mil viajes planetarios que parecen conducirnos m\u00e1s al centro del sistema de la vida. Se mezclan as\u00ed\u00ad dioses y \u00abovnis\u00bb, revelaciones ang\u00e9licas y curiosidades magn\u00e9ticas, culturas antiguas y manifestaciones de esp\u00ed\u00adritus que vienen de otros mundos mentales. El hueco que ha dejado la falta de un aut\u00e9ntico Dios (de lo sagrado verdadero) quiere as\u00ed\u00ad llenarse con el amontonamiento cuantitativo de nuevos espacios pseudosagrados.<\/p>\n<p>7) Es posible que al fondo de todo haya de verse una regresi\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica. All\u00ed\u00ad donde los hombres pierden el ideal \u00e9tico de la justicia trabajada con esfuerzo cada d\u00ed\u00ada, all\u00ed\u00ad donde se afanan por lograr los primeros puestos de la administraci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y la vida econ\u00f3mica, ellos tienden a identificar su privilegio con una especie de razonamiento psudoteol\u00f3gico: forman parte de una casta superior, son portadores de una especie m\u00e1s excelsa de sabidur\u00ed\u00ada que ahora est\u00e1 brotando sobre el mundo. Ciertamente, algunas de las agrupaciones esot\u00e9ricas han buscado y siguen buscando el progreso; baste con pensar en los diversos tipos de masoner\u00ed\u00ada y en eso que algunos describen ahora como la \u00abconspiraci\u00f3n de Acuario\u00bb. Pero en el fondo se trata de grupos elitistas: falta en ellos la justicia interpretada como apertura hacia todos, como participaci\u00f3n universal en las tareas y en los bienes de la tierra, falta la fe en el valor de los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Algunos han pensado que los esoterismos acaban siendo reflejo del poder establecido, como signo del despotismo ilustrado de los grandes imperios del momento. No es f\u00e1cil probar esta afirmaci\u00f3n. Pero resulta mucho m\u00e1s dificil refutarla. Donde no hay Dios aut\u00e9ntico los hombres tienden a caer en manos de los pobres y peque\u00f1os dioses del momento, en manos de una confusa dictadura cultural de tipo espiritualizante.<\/p>\n<p>[-> Amor; Angelolog\u00ed\u00ada; Antropolog\u00ed\u00ada; Apocal\u00ed\u00adptica; Biblia; Budismo; Creaci\u00f3n; Credos trinitarios; Cruz; Dualismo; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Gnosis y gnosticismo; Gracia; Helenismo; Hijo; Hinduismo; Historia; Ireneo, san; Islam; Jesucristo; Juan de la cruz, san; Juda\u00ed\u00adsmo; Liberaci\u00f3n; Logos; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Padre; Pante\u00ed\u00adsmo; Pascua; Persona y personificaci\u00f3n; Polite\u00ed\u00adsmo; Religi\u00f3n, religiones; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teodicea; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Teosofia; Teresa de Jes\u00fas, sta.; Transcendencia; Tr\u00ed\u00adadas sagradas.]<br \/>\nXabier Pikaza<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ense\u00f1anzas ocultas. Una serie de religiones y sectas presentan elementos ocultistas de cierta importancia que las diferencian de otros tipos de religiosidad. Es beneficioso separar lo que es puramente \u00abreligioso\u00bb de lo esencialmente \u00abesot\u00e9rico\u00bb. El esoterismo incluir\u00ed\u00ada para algunos la totalidad de pr\u00e1cticas esot\u00e9ricas. Se se\u00f1alan como esot\u00e9ricos la \u00c2\u00ae ALQUIMIA, el \u00c2\u00ae DRUIDISMO, el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/esoterismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESOTERISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7060","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7060"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7060\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}