{"id":7062,"date":"2016-02-05T03:48:58","date_gmt":"2016-02-05T08:48:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:48:58","modified_gmt":"2016-02-05T08:48:58","slug":"espiritualismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualismo\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALISMO"},"content":{"rendered":"<p>T\u00e9rmino que identifica al espiritismo en los pa\u00ed\u00adses de habla inglesa, sobre todo en Estados Unidos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Orientaci\u00f3n filos\u00f3fica que privilegia  la dimensi\u00f3n espiritual de la existencia humana y pone en un principio espiritual el fundamento de la realidad. El espiritualismo puede ser tambi\u00e9n una actitud pr\u00e1ctica, especialmente en el \u00e1mbito religioso. que supone una concepci\u00f3n reductiva del hombre, considerado s\u00f3lo como raz\u00f3n o como esp\u00ed\u00adritu entendido m\u00ed\u00adsticamente. En el \u00e1mbito de la filosof\u00ed\u00ada occidental el espiritualismo se remonta fundamentalmente a Plat\u00f3n y a Plotino y ejerce a trav\u00e9s del neoplatonismo su influencia en el pensamiento medieval, especialmente en san Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>En el pensamiento moderno. el espiritualismo se desarrolla particularmente con la filosof\u00ed\u00ada de Descartes, que pone el \u00abcogito\u00bb como punto de partida del filosofar, y con la de N. Malebranche, que afirma el conocimiento  de Dios como primer objeto del entendimiento humano. La corriente espiritualista en Francia se prolonga con Maine de Biran, Ravaisson y Bergson, que a diferencia del idealismo alem\u00e1n intentan fundamentar en la experiencia interna de la conciencia una metaf\u00ed\u00adsica realista. Tambi\u00e9n la filosof\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n de M. Blondel, que ha ejercido un influjo tan grande en el pensamiento teol\u00f3gico contempor\u00e1neo, se inscribe en la tradici\u00f3n espiritualista francesa y cristiana.<\/p>\n<p>El espiritualismo puede llegar a veces a concepciones monistas extremas, que disuelven en el Esp\u00ed\u00adritu toda diversidad entre el ser absoluto y los seres contingentes, entre la materia y el esp\u00ed\u00adritu, entre el conocer y el ser, etc.<\/p>\n<p> El espiritualismo como actitud  pr\u00e1ctica del cristiano se manifiesta en el hecho de circunscribir las relaciones con Dios al \u00e1mbito de la propia interioridad, rechazando la mediaci\u00f3n eclesial cultual, comunitaria y sacramental. En el obrar concede su privilegio a la \u00e9tica de la intenci\u00f3n, descuidando la objetividad de la ley moral; en el terreno social se manifiesta m\u00e1s bien en actitudes de rechazo que de compromiso responsable.<\/p>\n<p>El espiritualismo puede ser muchas  veces una reacci\u00f3n frente a concepciones o situaciones que privan al hombre de su interioridad y trascendencia.<\/p>\n<p> E C. Rava<\/p>\n<p> Bibl.: c. Fabro, Espiritualismo, en DE, 11.  32-36; j Cam\u00f3n Aznar, El ser en el esp\u00ed\u00adritu, Gredos, Madrid 1959; Esp\u00ed\u00adritu, Espiritual, en DF 1, 572-575.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino e. designa una espec\u00ed\u00adfica articulaci\u00f3n filos\u00f3fica de la realidad y actividad del esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad como de su ordenaci\u00f3n al mundo de lo material y corporal (I); por otro lado designa ciertas tendencias y actitudes en la autorrealizaci\u00f3n religiosa del hombre en su esfera individual y social (II).<\/p>\n<p>I. Tendencias espiritualistas en la filosof\u00ed\u00ada<br \/>\nEn el marco de la historia del esp\u00ed\u00adritu el concepto de e. sirve para caracterizar ciertas concepciones filos\u00f3ficas que, en contraposici\u00f3n al ->materialismo, afirman la subsistencia del &#8211;>esp\u00ed\u00adritu, que no puede derivarse de otra realidad, y su libertad de una determinaci\u00f3n causal. Algunas concepciones extremas ven en el esp\u00ed\u00adritu la \u00fanica realidad (&#8211;>monismo) y valoran lo material y corporal como meras formas de aparici\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hay que citar distintas posiciones: el &#8211;>platonismo, que establece un &#8211;> dualismo entre el mundo de las ideas y el de los sentidos; su desarrollo posterior en el ->neoplatonismo, con su esquema de la ascensi\u00f3n del alma a lo espiritual y al uno originario; la oposici\u00f3n fundamental de &#8211;> alma y -> cuerpo en el e. psicol\u00f3gico, que se basa en una separaci\u00f3n radical de esp\u00ed\u00adritu y materia, y defiende la espiritualidad pura del alma, negando las actividades no espirituales de la misma (R. Descartes, F: P. Maine de Biran, N. de Malebranche). Las filosof\u00ed\u00adas, bajo diversas formas, en que se pretende entender la materia como un desarrollo, producto o epifen\u00f3meno del esp\u00ed\u00adritu (G. Berkeley, G.W. v. Leibniz, -> idealismo alem\u00e1n), son intentos de superar este dualismo.<\/p>\n<p>A las tendencias positivistas del siglo xlx (-> positivismo), con su repulsa a toda -> metaf\u00ed\u00adsica y todo -> conocimiento que trascienda la experiencia, se opuso una filosof\u00ed\u00ada que pregunta por el fundamento de la posibilidad de la experiencia de los \u00abdatos\u00bb positivos y lo entiende como un principio espiritual (p.ej., R.H. Lotze, M. Wundt, F. Paulsen; en Francia, como predecesores de la posterior filosof\u00ed\u00ada existencial, F: P. Maine de Biran, F. Ravaisson, J. Lachelier hasta Bergson y M. Blondel, y la filosof\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu de L. Lavelle y R. Le Senne).<\/p>\n<p>Estas filosof\u00ed\u00adas tienen en com\u00fan el hecho de que, ante la diversidad en las formas de aparici\u00f3n de la realidad, no se conforman con un dualismo metaf\u00ed\u00adsico, sino que buscan un fundamento unificante de los fen\u00f3menos opuestos. Este fundamento originario y unificante de toda la realidad lo encuentran en un principio espiritual, oponi\u00e9ndose as\u00ed\u00ad al materialismo, que pretende deducir todo lo real de la materia y sus fuerzas.<\/p>\n<p>El desarrollo de este principio, que es el fundamento unificante de toda realidad, adopta diversas formas. La unidad es explicada como una unidad de origen. Pero el origen es distinto de la esencia de las cosas; y la unidad no suprime las diferencias y oposiciones en los \u00e1mbitos particulares del ser. Al esp\u00ed\u00adritu se le atribuye una apertura que es entendida como relaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca a su origen. Por otro lado la unidad es entendida como unidad de substancia y de esencia, lo cual en consecuencia suprime las distinciones entre los \u00e1mbitos particulares (entre el ser absoluto y el contingente, &#8211;>Dios y el mundo, y, en el \u00e1mbito contingente, entre conocer y ser, materia y esp\u00ed\u00adritu, ser y acci\u00f3n, individuo y comunidad). De aqu\u00ed\u00ad se derivan importantes consecuencias para la concepci\u00f3n del ->hombre, de la libertad, de la sociedad y del mundo.<\/p>\n<p>II. Espiritualismo y vida religiosa<br \/>\nEn el \u00e1mbito religioso y concretamente en el cristiano, el e. y el influjo de tendencias espiritualistas en la autointeligencia del hombre, no se presentan tanto en el campo de la doctrina, p. ej., bajo la forma de una determinada teolog\u00ed\u00ada, cuanto en el de la acci\u00f3n, mediante acentuaciones diversas en la predicaci\u00f3n, en la devoci\u00f3n y en la configuraci\u00f3n de la comunidad religiosa. Aqu\u00ed\u00ad se someten a discusi\u00f3n, por un lado, la importancia salv\u00ed\u00adfica de la &#8211;> redenci\u00f3n para la creaci\u00f3n material y, por otro, la importancia de los signos, ritos, s\u00ed\u00admbolos y estructuras sociales para transmitir la salvaci\u00f3n y para el -> acto religioso. Hemos de limitarnos aqu\u00ed\u00ad a un breve esbozo de tales desplazamientos del acento, sin tratar m\u00e1s exactamente su fundamentaci\u00f3n y sus m\u00faltiples formas hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>1. Aunque en el \u00e1mbito interno de la Iglesia nunca se puso en duda expl\u00ed\u00adcitamente la importancia salv\u00ed\u00adfica de la redenci\u00f3n, que abarca tambi\u00e9n la unidad y totalidad de la creaci\u00f3n, sin embargo en la historia del cristianismo puede advertirse una reducci\u00f3n de la obra salvadora a la esfera del \u00abalma\u00bb humana; lo cual llev\u00f3 consigo que la verdad de la ->resurrecci\u00f3n de la carne y sus consecuencias para la importancia de la realidad terrena y la acci\u00f3n intramundana del cristiano pasaran a segundo plano. Esta reducci\u00f3n se ve palpablemente en la descripci\u00f3n de la misi\u00f3n de la Iglesia como \u00abcura de almas\u00bb, en el papel que se atribuye al laico y a su acci\u00f3n mundana dentro de la Iglesia, en la forma como \u00e9sta se presenta en el mundo. Oponi\u00e9ndose a ese falso e., el Vaticano ii recuerda la dimensi\u00f3n c\u00f3smica e hist\u00f3rica de la redenci\u00f3n (cf. Constituci\u00f3n pastoral iv, n .o 45, y el uso que all\u00ed\u00ad se hace de Ef 1, 10), y toma este principio teol\u00f3gico como base de su visi\u00f3n de la &#8211;Iglesia en el mundo, de la participaci\u00f3n peculiar del ->laico en la misi\u00f3n de la Iglesia, de la importancia salv\u00ed\u00adfica de la -> historia, de la -> cultura, etc.<\/p>\n<p>2. Donde la coordinaci\u00f3n entre el orden de la creaci\u00f3n y el de redenci\u00f3n se basa en un esquema espiritualista, donde, adem\u00e1s, el acto religioso no es entendido como realizaci\u00f3n \u00ed\u00adntegra de la existencia humana en todas sus dimensiones (con inclusi\u00f3n del cuerpo, del mundo, de la historia, de la comunidad) y, en lugar de eso, el esp\u00ed\u00adritu -bien sea en una concepci\u00f3n m\u00ed\u00adstica o bien en una concepci\u00f3n racionalista &#8211; es considerado como el constitutivo \u00fanico o por lo menos primario de la actividad y comunidad religiosas, all\u00ed\u00ad se aspira a una relaci\u00f3n inmediata a Dios, y la transmisi\u00f3n de la salvaci\u00f3n por la palabra y el sacramento se hace problem\u00e1tica e incluso sospechosa. All\u00ed\u00ad se desconoce la concreta presencia hist\u00f3rica y social de la obra de salvaci\u00f3n; la debilidad del hombre por el pecado original y su justificaci\u00f3n por la fe, el orden y la moralidad intramundanos y el evangelio, las obras y la fe, permanecen sin relaci\u00f3n interna a un polo opuesto. El acto religioso queda reducido a la esfera de la interioridad privada.<\/p>\n<p>3. Ese e. repercute sobre todo en la concepci\u00f3n del oficio eclesi\u00e1stico, del culto y de los sacramentos.<\/p>\n<p>Una relaci\u00f3n inmediata con Dios reduce el oficio eclesi\u00e1stico a la funci\u00f3n de ordenaci\u00f3n; toda concepci\u00f3n que rebase esto se hace sospechosa de entrometerse indebidamente en la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Las palabras del Se\u00f1or acerca de la adoraci\u00f3n del Padre \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (Jn 4, 23), no s\u00f3lo son entendidas, de acuerdo con la tradici\u00f3n prof\u00e9tica (cf. p. ej., Os 6, 6; Jer 7, 21; Is 1, 11; 58, 6), como invitaci\u00f3n a purificar el culto de lo meramente externo, de la magia y la superstici\u00f3n, sino que en la concepci\u00f3n espiritualista la pureza y autenticidad de esa adoraci\u00f3n implican una repulsa a toda forma cultual. La necesidad y eficacia salv\u00ed\u00adficas de los sacramentos son dejadas de lado, y \u00e9stos se convierten en s\u00ed\u00admbolos y acciones memoriales que a manera de figuras facilitan al creyente el interno acto salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>4. En el \u00e1mbito de la \u00e9tica cristiana se traslucen tendencias espiritualistas all\u00ed\u00ad donde la \u00abmoral legal\u00bb es eliminada radicalmente en favor de una \u00e9tica de la propia persuasi\u00f3n, donde la figura de este mundo es tolerada con paciencia sin intervenir activamente en su transformaci\u00f3n, donde en la relaci\u00f3n con los \u00e1mbitos decisivos de la existencia humana prevalece una postura de miedo y retraimiento sobre la actitud cr\u00ed\u00adtica y responsable.<\/p>\n<p>El e. es un riesgo constante del cristianismo y no una mera amenaza externa. La tarea de aprehender con el pensamiento toda la amplitud del misterio de la &#8211;>encarnaci\u00f3n y de traducirlo a la pr\u00e1ctica piadosa, est\u00e1 constantemente amenazada por la teor\u00ed\u00ada y la praxis espiritualistas. Estas corrientes aparecen claramente sobre todo en \u00e9pocas de anquilosamiento y exterioridad, las cuales claman por una reforma y vivificaci\u00f3n. Entonces se muestran tambi\u00e9n como componentes positivos en aquel complejo proceso hist\u00f3rico al cual est\u00e1 sometida la figura de la fe. La exigencia de no rechazar tales tendencias, sino de tomarlas en serio y hacerlas \u00fatiles como correctivo cr\u00ed\u00adtico para la reforma constante de la Iglesia, ha de extenderse de manera an\u00e1loga a la relaci\u00f3n con aquellas comunidades extraeclesi\u00e1sticas que defienden una religiosidad puramente espiritual y una relaci\u00f3n inmediata con Dios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. del acto religioso, y del cuerpo y alma. &#8211; H. Heimsoeth, Los seis grandes temas de la metaf\u00ed\u00adsica occidental, Rev. de Occidente (Ma s. a.); G. Thils, Teolog\u00ed\u00ada de las realidades terrenas, 2 vols. (Descl\u00e9e BA 1948); A. Auer, Cristiano de cara al mundo (V Divino Est 1964); H. Sanson, Espiritualidad de la vida activa (Herder Ba 1964); H. U. v. Balthasar, Glaubhaft ist nur Liebe (Ei 1963); Rahner GW; H. U. v. Balthasar, Wer ist ein Christ? (Ei 1965); J. B. Metz-J. Splett (dir), Weltverst\u00e9ndnis im Glauben (Mz 1965); M. Merleau-Ponty, Ph\u00e9nom\u00e9nologie de la perception (P 1945); M. Horkheimer, Zur Kritik der instrumentellen Vernunft (F 1967); A. u. M. Mitscherlich, Die Unf\u00e1higkeit zu trauern (Mn 1967); J. Splett, Der Mensch in seiner Freiheit (Mz 1967); P. Tillich, Dio religiose Substanz der Kultur (WW IX) (St 1967); Rahner VIII 329-444 (la nueva imagen de la Iglesia); J. B. Metz, Zur Theologie der Welt (Mz-Mn 1968); H. K\u00fcng, La Iglesia (Herder Ba 31970); \u00ed\u00addem, Sinceridad y veracidad (Herder Ba 21970); A. Auer, El cristiano en la profesi\u00f3n (Herder Ba 1970); PI. Jordan, La dimensi\u00f3n divina (Herder Ba 1972).<\/p>\n<p>Ernst Niermann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00e9rmino que identifica al espiritismo en los pa\u00ed\u00adses de habla inglesa, sobre todo en Estados Unidos. Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas Orientaci\u00f3n filos\u00f3fica que privilegia la dimensi\u00f3n espiritual de la existencia humana y pone en un principio espiritual el fundamento de la realidad. 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