{"id":7090,"date":"2016-02-05T03:49:47","date_gmt":"2016-02-05T08:49:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/flagelantes\/"},"modified":"2016-02-05T03:49:47","modified_gmt":"2016-02-05T08:49:47","slug":"flagelantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/flagelantes\/","title":{"rendered":"FLAGELANTES"},"content":{"rendered":"<p>Pr\u00e1ctica religiosa medieval. Durante la Edad Media numerosos creyentes iban descalzos por la calle y se inflig\u00ed\u00adan azotes sobre sus espaldas desnudas como penitencia.<br \/>\nEl origen de esa pr\u00e1ctica pudiera estar en Bolonia alrededor de 1260 y tiene relaci\u00f3n con las profec\u00ed\u00adas de Joaqu\u00ed\u00adn de Flores sobre un inminente fin del mundo. Debe tenerse en cuenta que la creencia en los azotes como signo de arrepentimiento degener\u00f3 en una autotortura conducente al fanatismo.<br \/>\nSe les atribuye la promoci\u00f3n de matanzas de jud\u00ed\u00ados y cierto grado de histerismo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[940]<\/p>\n<p>     En los tiempos medievales surgieron cristianos que, por esp\u00ed\u00adritu de penitencia o por el cumplimiento de una promesa o voto, se flagelaban en lugares penitenciales o en procesiones, por propia mano o por personas interpuestas. Era un signo de arrepentimientos, de penitencia, de imitaci\u00f3n en los sufrimientos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Secta fan\u00e1tica y her\u00e9tica que floreci\u00f3  en el siglo trece y siguientes. Su origen se atribuy\u00f3 durante un tiempo a  los esfuerzos misioneros de S. Antonio de Padua en las ciudades del norte de Italia a principios del siglo trece, pero Lempp (Zeitschrift f\u00fcr Kirchengeschichte, XII, 435) ha mostrado que esto no est\u00e1 claro. Cada movimiento importante, sin embargo, tiene sus  precursores tanto en las ideas  de las que crece  y en los actos espec\u00edficos que marcan su culminaci\u00f3n  Y, sin duda, la pr\u00e1ctica de auto flagelarse, familiar a la gente como una costumbre asc\u00e9tica de las \u00f3rdenes de observancia m\u00e1s severa (como los Camaldulenses, Cluniacenses y dominicos) tiene que estar en alguna relaci\u00f3n con la idea de las tambi\u00e9n conocidas procesiones  penitenciales popularizadas por los Mendicantes hacia 1233 y de alguna manera prepararon la enorme multiplicaci\u00f3n de flagelantes a finales del siglo trece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se oye hablar de Flagelantes por primera vez en Perugia en 1260. La terrible plaga de 1259 la prolongada tiran\u00eda y anarqu\u00eda de los estados italianos, las profec\u00edas de Joaqu\u00edn de Fiore y otros  que relacionaban  al Anticristo y el fin del mundo, hab\u00edan creado un estado de desesperaci\u00f3n y expectativa entre los laicos devotos de las clases media y baja Entonces apareci\u00f3 un famoso eremita de Umbr\u00eda, Raniero Fasani, que organiz\u00f3 una hermandad de  \u00abDisciplinati di Ges\u00f9 Cristo\u00bb, que se extendi\u00f3 con rapidez por Italia del norte y central. Las hermandades eran conocidas con varios nombres en las diferentes localidades (Battuti, Scopatori, Verberatori, etc.), pero sus pr\u00e1cticas eran similares en todas partes Esta epidemias mental infect\u00f3 a todas las edades y condiciones. Cl\u00e9rigos y laicos, mujeres y  hombres y hasta ni\u00f1os se azotaban a si mismos en reparaci\u00f3n por los pecados de todo el mundo. Grandes procesiones que  a veces llegaron a contar 10.000 almas, pasaban por las ciudades, golpe\u00e1ndose y llamando a los fieles al arrepentimiento. Los cl\u00e9rigos marchaban delante con cruces y estandartes, caminando despacio atravesando las ciudades. Con las caras cubiertas y el torso desnudo se golpeaban con l\u00e1tigos de cuero hasta que corr\u00eda la sangre, cantando himnos y canciones de la Pasi\u00f3n de Cristo, entraban en las iglesias y se postraban  ante el altar. Todos los que se un\u00edan  a esta penitencia deb\u00edan permanecer en ella treinta y tres d\u00edas medio en honor a los a\u00f1os de la vida de Cristo en la tierra. Ni el fr\u00edo ni el calor  ni el barro ni la nieve eran un obst\u00e1culo para ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las procesiones continuaron en Italia durante todo el a\u00f1o 1260, al final del cual se extendieron  m\u00e1s all\u00e1 de los Alpes a Alsacia, Baviera, Bohemia y Polonia. En 1261, sin embargo, las autoridades civiles y religiosas  se dieron cuenta del peligro de tal epidemia, aunque sus tendencias no deseadas eran, en esta ocasi\u00f3n  m\u00e1s pol\u00edticas  que teol\u00f3gicas. En enero, el papa prohibi\u00f3 las procesiones y lo laicos s se dieron cuenta de repente de que detr\u00e1s del movimiento ten\u00eda probaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Cesaron casi tan r\u00e1pidamente como comenzaron y durante alg\u00fan tiempo parec\u00eda que hab\u00edan desaparecido. Pero se oy\u00f3 hablar de flagelantes caminantes en Alemania 1296. En el norte de Italia, el dominico  B\u00e9rgamo, que despu\u00e9s fue beatificado, intent\u00f3 resucitar la procesiones de flagelantes  en 1334 y dirigi\u00f3 alrededor de 10.000 hombres llamados \u201cpalomas\u201d, hasta Roma.  Pero los romanos los recibieron con risas y sus seguidores le abandonaron. Fue a Avi\u00f1\u00f3n a ver al papa, que le envi\u00f3 inmediatamente a su monasterio, con lo que el movimiento dej\u00f3 de existir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1348 la Peste Negra barri\u00f3 Europa, devastando el continente durante los dos a\u00f1os siguientes. En 1348 ocurri\u00f3 un terrible terremoto en Italia. Los esc\u00e1ndalos que se daban tanto en la Iglesia como en el Estado intensificaron en la mente popular el sentimiento de que llegaba el fin de todas las cosas. Repentinamente volvieron las compa\u00f1\u00edas de flagelantes y r\u00e1pidamente se expandieron a trav\u00e9s de los Alpes, por Hungr\u00eda y Suiza. En 1349 hab\u00edan llegado a Flandes, Holanda, Bohemia, Polonia y Dinamarca. En septiembre de ese a\u00f1o  hab\u00edan llegado a Inglaterra, aunque all\u00ed tuvieron poco \u00e9xito. Los ingleses observaban a los fan\u00e1ticos con tranquilo inter\u00e9s y hasta expresaban piedad y a veces admiraci\u00f3n por su devoci\u00f3n, pero nadie se uni\u00f3 a ellos y los intentos de proselitismo fueron un completo fracaso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, el movimiento en Italia, m\u00e1s de acuerdo con el temperamento de la gente, tan  intenso, tan entusiasta y al mismo tiempo tan practico en las cosas de religi\u00f3n, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por todas las clases de la comunidad. La difusi\u00f3n fue caracterizada y ayudada por los laudi populares, canciones populares de la Pasi\u00f3n de Cristo y de los Dolores de Nuestra Se\u00f1ora y en este resurgir aparecieron innumerables hermandades  dedicadas a la penitencia y a las obras de misericordia de trabajo corporal, As\u00ed, los \u00abBattuti\u00bb de Siena, Bolonia, Gubbio fundaron las Case di Dio, que enseguida se convirtieron en centros en los que se pod\u00edan reunir para sus ejercicios piadosos y penitenciales y hospicios en los que se aliviaba a los necesitados. Aunque las tendencias her\u00e9ticas aparecieron enseguida, la sana fe italiana era favorable a su crecimiento. Las confraternidades se adaptaban  a la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica permanente y no pocas de ellas han continuado, al menos como asociaciones caritativas, hay hoy. Es de notar que las canciones  de los Laudesi durante sus procesiones tend\u00edan m\u00e1s y m\u00e1s a manifestarse con un car\u00e1cter dram\u00e1tico. De ellas surgi\u00f3 con el tiempo  las obras populares de teatro de misterios, del que sali\u00f3 el drama italiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto el movimiento de los flagelantes cruz\u00f3 los Alpes para entrar en los pa\u00edses teut\u00f3nicos, cambi\u00f3 su naturaleza. La idea fue recibida con entusiasmo y enseguida se desarroll\u00f3 un ceremonial al mismo tiempo que se daba forma a una doctrina especializada que pronto degener\u00f3 en herej\u00eda. Al principio los flagelantes se convirtieron en una secta organizada, con una disciplina severa y declaraciones  extravagantes. Llevaban un h\u00e1bito blanco y capa, cada uno con una cruz roja, por lo que en algunos sitios se les llamaba \u201cHermandad de la Cruz\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que deseaba unirse a esta hermandad era obligado a permanecer en ella durante treinta y tres d\u00edas y medio, jurar obediencia a los \u201cmaestros\u201d de la organizaci\u00f3n  y poseer al menos cuatro peniques diarios para su sustento, estar reconciliado con todos los hombres y, si estaba casado, tener el permiso de su esposa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ceremonial de los Flagelantes pare ser muy parecido en todas las ciudades del norte, dos veces al d\u00eda, yendo lentamente a la plaza p\u00fablica a la iglesia principal, se quitaban los zapatos, se desnudaban hasta la cintura y se postraban formando un gran c\u00edrculo. Con la postura indicaban la naturaleza de los pecados que quer\u00edan expiar: el asesino yac\u00eda sobre su espalda, el ad\u00faltero  sobre su rostro, el perjuro de lado levantando tres dedos etc. En primer lugar eran golpeados por el \u201cMaestro\u201d y despu\u00e9s se les ordenaba con una f\u00f3rmula concreta que se levantasen, permanec\u00edan en c\u00edrculo  y se azotaban severamente, gratando que su sangre se un\u00eda a la de Cristo  y que su penitencia  preservaba al mundo de su destrucci\u00f3n. Al final el \u201cmaestro\u201d le\u00eda una carta que supuestamente hab\u00eda suido entregada por un \u00e1ngel a la iglesia de S. Pedro de Roma, en la que se dec\u00eda que Cristo, enfadado por la maldad de los hombres, hab\u00eda amenazado  con destruir el mundo, pero que, por la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, hab\u00eda ordenado que todos los que se un\u00edan a la hermandad durante treinta y tres  d\u00edas y medio, se salvar\u00eda. La lectura de esta \u201ccarta\u201d, despu\u00e9s de la profunda impresi\u00f3n que causaba la penitencia de los Flagelantes, produc\u00eda entre el p\u00fablico situaciones de extrema excitaci\u00f3n. A pesar de las protestas y cr\u00edticas de las gentes educadas, miles se unieron  den la hermandad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandes procesiones marchaban de ciudad en ciudad con cruces, antorchas y banderas precedi\u00e9ndoles. Caminaban despacio,  en filas de tres o cuatro hombro con hombro llevando sus l\u00e1tigos de nudos y cantando sus melanc\u00f3licos himnos. A medida que crec\u00eda su n\u00famero, las pretensiones de sus l\u00edderes aumentaban. Profesaban un horror  rid\u00edculo al contacto hasta accidental con las mujeres e insist\u00edan en que era una obligaci\u00f3n ayunar r\u00edgidamente los viernes. Difund\u00edan dudas sobre la necesidad o hasta del deseo de los sacramentos  y pretend\u00edan absolverse unos a otros, arrojar los malos esp\u00edritus y hasta realizar milagros. Afirmaban que la jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica ordinaria estaba suspendida y que sus peregrinajes  continuar\u00edan durante treinta y tres a\u00f1os y medio. Sin duda algunos de ellos  esperaban establecer una instituci\u00f3n rival de la iglesia cat\u00f3lica que durase mucho tiempo pero las autoridades actuaron  tratando de suprimir todo el movimiento.  Porque mientras crec\u00eda en Alemania y los Pa\u00edses Bajos, tambi\u00e9n hab\u00eda penetrado en Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio este fatuus novus ritus fue bien recibido. En 1348 4el papa Clemente VI  hab\u00eda permitido procesiones similares en Avi\u00f1\u00f3n en rogativas contra la peste. Sin embargo las autoridades se alarmaron pronto la ver la r\u00e1pida expansi\u00f3n de las tendencias her\u00e9ticas de los flagelantes, especialmente entre las turbulentas gentes del sur de Francia.  A petici\u00f3n de la universidad de Par\u00eds, el papa orden\u00f3 una investigaci\u00f3n cuidadosa, conden\u00f3 el movimiento y prohibi\u00f3 las procesiones, en cartas del 20 de octubre de 1349 que fueron enviadas a los obispos de Francia Alemania, Polonia, Suecia e Inglaterra Esta condena coincidi\u00f3 con la reacci\u00f3n natural  de la opini\u00f3n p\u00fablica y los Flagelantes se encontraron  que hab\u00edan pasado de ser una poderosa amenaza a todo el orden establecido a convertirse en una secta en r\u00e1pido declive. Pero aunque fueron duramente golpeados, la tendencia de los Flagelantes no se pod\u00eda dar por erradicada, ya que durante todo el siglo catorce y quince se dieron recrudecimientos de esta y otras herej\u00edas similares. Hacia 1360 apareci\u00f3 en Alemania un tal Konrad Schmid, que se llamaba a si mismo Enoc, pretendiendo que toda la autoridad eclesi\u00e1stica estaba derogada o, mejor dicho, trasferida a \u00e9l mismo. Miles de j\u00f3venes le siguieron pudiendo continuar con su propaganda hasta 1369 en que la vigorosas medidas tomadas por la Inquisici\u00f3n terminaron con la secta. Pero a\u00fan se oye sobre juicios  de condenaci\u00f3n de Flagelantes en 1414 en Ertfurt, en 1446 en Nordhausen, en 1453 en Sangerhausen, y hasta en 1481  en Halberstadt. De nuevo los \u201cAlbati\u201d o \u201cBianchi\u201d suenan en Provenza alrededor de 1399 con sus procesiones de 9 d\u00edas, durante los que se golpeaban y cantaban el \u201cStabat Mater\u201d.Al final del siglo catorce, el gran dominico S. Vicente Ferrer extendi\u00f3 esta devoci\u00f3n penitencial por el norte de Espa\u00f1a y masas de devotos le segu\u00edan en sus peregrinajes misioneros por Francia Espa\u00f1a y el Norte de Italia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, la gran eclosi\u00f3n de 1349, aunque m\u00e1s extendida y formidable que otros fanatismos similares, era uno m\u00e1s de la serie de levantamientos populares que se dieron a intervalos irregulares desde 1260 hasta el final del siglo quince. La causa que generaba estos movimientos fue siempre una oscura amalgama de de horror y corrupci\u00f3n, el deseo de imitar las heroicas expiaciones de los grandes penitentes, de visi\u00f3n apocal\u00edptica y la desesperaci\u00f3n  ante la corrupci\u00f3n que invad\u00eda el Estado y la iglesia. Todas estas cosas incendian las mentes del populacho muy maltratado en Europa central. Bastaba una ocasi\u00f3n suficiente, como la tiran\u00eda acumulada de algunos gobernadores insignificantes, el horror de una gran plaga  o la predicaci\u00f3n ardiente de alg\u00fan santo asc\u00e9tico para incendiar a toda la cristiandad. El impulso, como el fuego, se expand\u00eda entre la gente y como \u00e9l mor\u00eda, aunque para reanimarse de nuevo aqu\u00ed y all\u00e1. Al principio de cada caso los efectos eran generalmente buenos: los enemigos se reconciliaban, se pagaban las deudas, se soltaba a los presos,  se devolv\u00edan los bienes conseguidos de malas maneras. Pero era un mero revivir y  la reacci\u00f3n como siempre era peor que la corrupci\u00f3n anterior. A veces se sospechaba que el movimiento  se utilizaba abusivamente para fines pol\u00edticos y m\u00e1s frecuentemente era un ejemplo de la tendencia fatal  del pietismo emocional a degenerar en herej\u00eda. El movimiento de los Flagelantes fue una de las man\u00edas que afligieron los finales del Medievo; otros fueron: la man\u00eda de las danzas, las razias contra los jud\u00edos que las procesiones de Flagelantes de 1349 estimulaban, las cruzadas de los ni\u00f1os etc. Y seg\u00fan el temperamento de los pueblos entre los que se extend\u00eda el movimiento se convert\u00eda en revoluci\u00f3n  y en herej\u00eda fan\u00e1tica, o en un rel\u00e1mpago de devoci\u00f3n  que pronto se quedaba en pr\u00e1cticas piadosas y buenas obras o en un mero espect\u00e1culo que levantaba la curiosidad u la piedad de los que los observaban.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque como herej\u00eda peligrosa no se vuelve a o\u00edr hablar de los Flagelantes despu\u00e9s del siglo quince, sus pr\u00e1cticas revivieron  una y otra vez como medio de penitencia p\u00fablica ortodoxa. En Francia, durante el siglo diecis\u00e9is se oye hablar de hermandades blancas, negras, grises y azules. En Avi\u00f1\u00f3n, 1574, Catalina de M\u00e9dicis dirigi\u00f3 una procesi\u00f3n  de Penitentes Negros. En Paris, 1583, el rey Enrique III se convirti\u00f3 en protector del los \u00abBlancs Battus de l&#8217;Annonciation\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Jueves Santo de ese a\u00f1o organiz\u00f3 una gran procesi\u00f3n desde los Agustinos a Notre-Dame en la que fueron obligados a participar todos los grandes dignatarios del reino acompa\u00f1\u00e1ndole a \u00e9l. Las risas de los parisinos, sin embargo, que se tomaron todo el asunto como una broma, oblig\u00f3 al rey a retirar su patronazgo. En el siglo diecisiete, los esc\u00e1ndalos que surgieron en esas hermandades hicieron que el Parlamento de Par\u00eds las suprimiera y entre los esfuerzos combinados de la ley, los galicanos y los esc\u00e9pticos hicieron que esas pr\u00e1cticas desaparecieran. A lo largo del siglo diecisiete y dieciocho las procesiones de Flagelantes y la autoflagelaci\u00f3n fueron fomentadas por los jesuitas en Austria y los Pa\u00edses Bajos, as\u00ed como en los lejanos pa\u00edses que evangelizaban: India, Persia, Jap\u00f3n, la Filipinas, M\u00e9jico y los Estados Unidos de America tuvieron sus procesiones de flagelantes: En Am\u00e9rica Central y del Sur aun contin\u00faan en ciertos lugares, reguladas y controladas por el papa Le\u00f3n XIII. En Italia en general y en el Tirol procesiones similares sobrevivieron  hasta el siglo diecinueve; en la misma Roma  ten\u00edan lugar en las iglesias de jesuitas hasta 1870, y en fechas posteriores en algunas zonas de Toscana y Sicilia. Sin embargo, siempre han tenido lugar bajo el control de las autoridades eclesi\u00e1sticas y no se deben conectar con las epidemias her\u00e9ticas de la Baja Edad media\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los mejores  relatos sobre la flagelaci\u00f3n  y los Flagelantes esta en el art\u00edculo de HAUPT Geisselune, kirchliche, und Geisslerbruderschaften, en Realencykl. f\u00fcr prot. Theol. Contiene unas completas y excelentes biograf\u00edas.  Algunos de los testimonios originales de la epidemia de 1260 se puede encontrar en PERTZ, Mon. Germ. Hist., XVII, 102-3, 105, 191, 402, 531, 714; XIX, 179. Respecto a la herej\u00eda de 1348 se puede consultar: Chroniken der deutschen St\u00e4dte, VII, 204 ss.; IX, 105 ss.; Forschungen zur deutschen Geschichte, XXI (1881), 21 ss.; Recueil des chroniques de Flandre, II (Bruges, 1841), 111 ss.; FREDERICQ, Corpus documentorum inquisitionis h\u00e6retic\u00e6 pravitatis neerlandic\u00e6, I (Ghent, 1889), 190 ss.; BERLI\u00c8RE, Trois trait\u00e9s in\u00e9dits sur les Flagellants de 1349, en Revue B\u00e9n\u00e9dictine, July, 1908. En excelentes relatos se hallan en MURATORI Antiquitt. Ital. med., \u00e6vi, VI (Milan, 1738-42), diss. lxxv; GRETSER, Opera, IV (Ratisbon, 1734), 43-5; Z\u00d6CKLER, Askese und M\u00f6nchtum, II (Frankfort, 1897), 518, 530-7.<br \/>\nAbout this page\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toke, Leslie (1909)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por Douglas J. Potter. Dedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00e1ctica religiosa medieval. Durante la Edad Media numerosos creyentes iban descalzos por la calle y se inflig\u00ed\u00adan azotes sobre sus espaldas desnudas como penitencia. El origen de esa pr\u00e1ctica pudiera estar en Bolonia alrededor de 1260 y tiene relaci\u00f3n con las profec\u00ed\u00adas de Joaqu\u00ed\u00adn de Flores sobre un inminente fin del mundo. 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