{"id":7148,"date":"2016-02-05T03:51:30","date_gmt":"2016-02-05T08:51:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/idealismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:51:30","modified_gmt":"2016-02-05T08:51:30","slug":"idealismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/idealismo\/","title":{"rendered":"IDEALISMO"},"content":{"rendered":"<p>Doctrina filos\u00f3fica. Seg\u00fan el obispo anglicano Berkeley, considerado como \u00abidealista\u00bb, el idealismo es la doctrina seg\u00fan la cual los seres se reducen a las ideas que tenemos de ellos, excepto en el caso de quienes existen en s\u00ed\u00ad mismos (como Dios y el esp\u00ed\u00adritu).<br \/>\nEl idealismo se opone al \u00c2\u00ae REALISMO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[082]<\/p>\n<p>     Sistema, esquema, estilo o preferencia de pensamiento en el que las ideas abstractas y generales predominan sobre los dem\u00e1s postulados o bases del pensamiento en el hombre individual o colectivamente considerado.<\/p>\n<p>    El primero que emple\u00f3 el t\u00e9rmino fue Leibniz en su comentario: \u00abR\u00e9plica a las reflexiones de Bayle\u00bb, en donde opuso al materialismo de Epicuro el \u00abidealismo\u00bb de Plat\u00f3n, quien defendi\u00f3 un mundo superior de ideas de donde el alma procede. Desde entonces el contraste entre materia e idealismo se hizo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>    El idealismo es un modo de ser m\u00e1s que un sistema de pensamiento. No se reduce a un conjunto de principios b\u00e1sico, lo cual es habitual entender cuando se habla de algunos idealismo: plat\u00f3nico, (mundo de las ideas) cartesiano (substancia pensante), hegeliano (dial\u00e9ctica trascendental).<\/p>\n<p>    Es m\u00e1s bien el sentido supramaterialista que se concede al pensamiento humano cuando elabora planes o dise\u00f1os l\u00f3gicos para explicar, o intentar explicar, todas las realidades de la vida humana.<\/p>\n<p>    Por eso no basta entender el idealismo como un sistema entre otros: materialismo, humanismo, realismo, pragmatismo, racionalismo, etc.<\/p>\n<p>    Y no se debe identificar el idealismo como una forma sutil de pensar que se acerca a lo religioso, como un sistema m\u00e1s: moralismo, espiritualismo, dogmatismo, misticismo. Dentro de la ambig\u00fcedad que el t\u00e9rmino posee es bueno desligarlo de lo m\u00ed\u00adtico, por sus connotaciones et\u00e9reas, sutiles, imprecisas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino tiene dos acepciones fundamentales: en la primera (con un sentido m\u00e1s estricto, que es tambi\u00e9n el m\u00e1s usual) designa aquella perspectiva filos\u00f3fica que, oponi\u00e9ndose al realismo, excluye que haya realidades m\u00e1s all\u00e1 del pensamiento y, por lo tanto, llega a afirmar la inmanencia de lo real en la actividad creadora del sujeto; en la segunda (con un sentido m\u00e1s amplio) designa toda concepci\u00f3n que vea en lo universal (la idea) la realidad estable y el fundamento de lo singular y de lo sensible (o de lo hist\u00f3rico). La primera acepci\u00f3n es t\u00ed\u00adpica del pensamiento moderno: la segunda, de todo pensamiento de matriz o de inspiraci\u00f3n plat\u00f3nica.<\/p>\n<p>1. Seg\u00fan Plat\u00f3n, lo universal, captado por la inteligencia por debajo de lo sensible, es \u00abidea\u00bb con su propio ser real y verdadero en un \u00abcosmos ideal\u00bb, que recibe su inteligibilidad y su realidad de la idea suprema del bien. Esta visi\u00f3n, compatible con la afirmaci\u00f3n de la trascendencia de Dios y de la realidad de la creaci\u00f3n, se integr\u00f3 en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica de la fe cristiana. Or\u00ed\u00adgenes, Agust\u00ed\u00adn y luego la patr\u00ed\u00adstica griega (por ejemplo, san M\u00e1ximo el Confesor) interpretan las ideas como los arquetipos eternos de las cosas creadas existentes en el Verbo, y sobre el fundamento de las cuales las cosas creadas son cognoscibles en su yerdadero ser. Santo Tom\u00e1s relaciona este idealismo teol\u00f3gico con el realismo aristot\u00e9lico o moderado (cf. 11 Sent., 3, 3, 2 ad 1; 5. Th. 1, q. 44, a. 3); mientras que en la escuela franciscana (san Buenaventura) sigue existiendo en su forma plat\u00f3nico-agustiniana.<\/p>\n<p>2. En la filosof\u00ed\u00ada moderna, habiendo perdido esta fundamentaci\u00f3n ontol\u00f3gica (Plat\u00f3n) y teol\u00f3gica (Padres y Escol\u00e1stica), el idealismo evoluciona en relaci\u00f3n con el descubrimiento de la centralidad del sujeto (Descartes) y del \u00abgiro copernicano\u00bb (Kant) consiguiente: no es el sujeto el que gira en torno al objeto. sino lo contrario. En esta perspectiva toma dos formas:<br \/>\na) En sentido gnoseol\u00f3gico, el idealismo -seg\u00fan Kant- \u00abes la teor\u00ed\u00ada que declara la existencia de los objetos en el espacio fuera de \u00e9l o simplemente dudosa e indemostrable o falsa e imposible\u00bb (Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pura, Anal\u00ed\u00adtica de los principios). El mismo Kant distingue el idealismo \u00abproblem\u00e1tico\u00bb de Descartes y el \u00abdogm\u00e1tico\u00bb de Berkelev &#8211; del suyo propio, que define como \u00bb trascendental n, es decir, dirigido a buscar las \u00abformas a priori\u00bb (en el sujeto) que hacen posible el conocimiento de lo real. Esta posici\u00f3n es la que adopt\u00f3 luego el neocriticismo y algunas corrientes del espiritualismo.<\/p>\n<p>b) En el sentido metaf\u00ed\u00adsico (o \u00abrom\u00e1ntico\u00bb), el idealismo designa aquella gran corriente de la filosof\u00ed\u00ada alemana poskantiana que tiene sus representantes principales en Fichte, Schelling y que ser\u00e1 recogida en el siglo XX Hegel, por el llamado neo-idealismo angloamericano (Bradlev Mc Taggart, Royce) y el italiano (Gentile y Croce). Designa la posici\u00f3n, modulada de varias maneras, seg\u00fan la cual el yo o el Esp\u00ed\u00adritu es el principio \u00fanico de todo. Seg\u00fan Hegel, en particular, \u00abla proposici\u00f3n de que lo finito es ideal constituye el idealismo. El idealismo de la filosof\u00ed\u00ada consiste s\u00f3lo en esto: en no reconocer lo finito como un verdadero ser\u00bb (Wissenschaft der Logik, 1, sec. 1, c. 11, nota 2).<\/p>\n<p>En esta versi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica, el idealismo (que, sobre todo en Hegel se relaciona con temas espec\u00ed\u00adficamente cristianos (como las encarnaci\u00f3n, la cruz, la Trinidad), haci\u00e9ndolos inmanentes; mientras que (sobre todo en el pensamiento del \u00faltimo Fichte y del \u00faltimo Schelling) entra en crisis precisamente en relaci\u00f3n con la imagen del Absoluto como trascendente y de la \u00abpositividad\u00bb de la realidad existente como \u00abpuesta\u00bb independientemente por el sujeto.<br \/>\nP. Coda<\/p>\n<p>Bibl.: A. Halder Idealismo, en SM, III. 564573; M. Maesschalck, Idealismo alem\u00e1n, en DTF 608-620; Idealismo, en DF 1. 898-902; M. Marechal, El punto de partida de la metafisica, Madrid 1957. M. F Sciacca, \u00bfOu\u00e9 es el idealismo? Madrid 1959; R. Jolivet, Las fuentes del idealismo, Madrid 1945.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n general<br \/>\nEn filosof\u00ed\u00ada, el i. en sentido lato designa una actitud fundamental te\u00f3rica, que puede por de pronto definirse como sigue.<\/p>\n<p>1. En la consideraci\u00f3n de la realidad, que comprende lo semejante y lo dispar, lo igual y lo distinto, la intenci\u00f3n del i. se dirige a lo universal, que es com\u00fan a muchos objetos particulares, al orden dominante que abarca a muchos y los incorpora al todo de la realidad, a aquel concepto que permite comprender lo m\u00faltiple. Lo universal es mirado como lo permanente, duradero y esencial, frente a la particular y accidental, que es pasajero; y por tanto, recibe la primac\u00ed\u00ada lo mismo en cuanto al ser que en cuanto al conocimiento.<\/p>\n<p>2. Por analog\u00ed\u00ada con el ser \u00absensible\u00bb, lo universal se interpreta como idea (e\u00ed\u00addos, id\u00e9a) o forma fundamental invariable, que es com\u00fan a muchos particulares, como la visi\u00f3n o el espect\u00e1culo constante que se ofrece a la mirada espiritual (suprasensible) la cual se eleva por encima de lo particular y alcanza lo universal. El pensar es interpretado primariamente como mirar o ver puro (a diferencia, p. ej., del \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb b\u00ed\u00adblico), y el concepto como el perfil de la esencia espiritualmente vista. S\u00f3lo en virtud de la mirada y visi\u00f3n inmediata del pensamiento es posible y necesaria la referencia constante de lo visto entre s\u00ed\u00ad, y toda esa referencia tiene a su vez por objeto \u00abevidenciar\u00bb el orden de estas formas (ideas) esenciales.<\/p>\n<p>3. Aunque no se da cuenta de ello en todas las etapas de su propia exposici\u00f3n hist\u00f3rica, el i. se funda en el supuesto especulativo de que lo visto y la mirada, la esencia contemplada te\u00f3ricamente y el contemplar espiritual, la idea y el pensamiento, son id\u00e9nticos en su acto por raz\u00f3n del ser mismo, que es espiritual y, como \u00abluz\u00bb, ilumina tanto la idea como el pensamiento. Del mismo modo que el ser se dispersa y limita en los m\u00faltiples modos fundamentales (\u00abesencias\u00bb) de la realidad, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, en la contemplaci\u00f3n de \u00e9stos (y, por ende, en aquella -> reflexi\u00f3n ontol\u00f3gica que filos\u00f3ficamente se llama -> \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb), \u00e9l vuelve siempre hacia s\u00ed\u00ad mismo, hacia su unidad e infinitud. Aqu\u00ed\u00ad no queda a\u00fan decidido cu\u00e1l es el lugar en que ser y esp\u00ed\u00adritu se hallan en la suprema plenitud de su identidad, ni, por tanto, para qui\u00e9n se muestra la idea como tal y qui\u00e9n es primariamente el pensante (lo divino, el Dios transcendente, la subjetividad intramundana, etc.).<\/p>\n<p>En este sentido general, el i. es la forma fundamental de la filosof\u00ed\u00ada occidental como ->metaf\u00ed\u00adsica, cuya cuesti\u00f3n sobre el ser del ente, en cuanto mirada (a la luz del \u00abser\u00bb o de la \u00abraz\u00f3n\u00bb) m\u00e1s all\u00e1 del ente en busca de su fundamento, contempla principalmente el contorno esencial del ente y la ordenaci\u00f3n esencial de los entes en el todo. As\u00ed\u00ad entendido, el i. comprende tambi\u00e9n el llamado realismo, en cuanto \u00e9ste afirma el ente como res, como la realizaci\u00f3n individual, independizada, de una esencia universal (a quidditate sumitur hoc nomen res: TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO, 1 Sent. q. 25 a. 1 ad 4c). El i. determina tambi\u00e9n aquel contramovimiento, p. ej., el conceptualismo y nominalismo, para el cual el orden del ser y el orden del pensar humano est\u00e1n escindidos, y lo universal es un mero concepto del pensar finito o un nombre general para dominar la variedad de la realidad; pero el concepto y el nombre conservan a\u00fan la fuerza vinculante de una ordenaci\u00f3n secundaria, que es necesaria para la existencia humana. La s\u00ed\u00adntesis radical del i. es el -a materialismo, el cual muestra su dependencia del pensamiento idealista en que, cuando trata de fundarse y comprenderse a s\u00ed\u00ad mismo (en el -> materialismo dial\u00e9ctico), niega desde luego que el ser espiritual sea el fundamento de la realidad material y tenga la primac\u00ed\u00ada sobre ella, pero, en la inversi\u00f3n de esta relaci\u00f3n, conserva a\u00fan la diferencia formal y la funci\u00f3n mediadora del orden ideal. Las formas fundamentales de lo real y de sus relaciones no son ya las intuiciones ideales a priori de un principio espiritual \u00abpre y suprarreal\u00bb, pero s\u00ed\u00ad el reflejo (m\u00e1s o menos deformado, hasta el adecuado cumplimiento en la verdad dial\u00e9ctico-material) de la materia misma que, en el medio del pensar humano, llega a la conciencia de s\u00ed\u00ad misma (-> ideolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>II. Visi\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\n1. La historia del \u00ed\u00ad. comienza con el i. ontol\u00f3gico de Plat\u00f3n. Seg\u00fan \u00e9ste, los verdaderos entes no son las cosas sensibles, variables, del mundo de lo perceptible, que s\u00f3lo representan imperfectamente sus ideas, sino, en completa separaci\u00f3n de ellas, las ideas mismas; realismo plat\u00f3nico o extremo), que a la vez reciben su esencia y realidad de la idea suprema del bien y que, en su totalidad, forman el mundo perenne de la claridad y visibilidad espiritual, reino de la o\u00fas\u00ed\u00ada. En la luz del \u00e1gathon y seg\u00fan el modelo de estas ideas a partir del espacio ca\u00f3tico se form\u00f3 el mundo corp\u00f3reo. S\u00f3lo en esta luz y como recuerdo de las formas o ideas puras primigeniamente contempladas en la preexistencia del alma, es posible el conocimiento. Conocimiento es, consiguientemente, purificaci\u00f3n (catharsis) de los lazos y de la disipaci\u00f3n sensibles para remontarse a la teor\u00ed\u00ada pura, \u00fanico lugar donde el alma puede hallar su felicidad. Partiendo de este fin \u00faltimo se define tambi\u00e9n todo obrar, se\u00f1aladamente en la forma social del Estado; \u00e9ste, en su ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica (gobernante, guardianes y trabajadores), que responde exactamente a la estructura del alma (raz\u00f3n, apetito irascible y concupiscible), tiene por objeto el bien com\u00fan de la totalidad por la educaci\u00f3n de los ciudadanos, que los llevar\u00e1 a la felicidad. Con el esquema de la rep\u00fablica plat\u00f3nica y su constante orientaci\u00f3n a un orden ideal, se puso el fundamento de las utop\u00ed\u00adas filos\u00f3fico-pol\u00ed\u00adticas de occidente.<\/p>\n<p>2. El i. teol\u00f3gico de la patr\u00ed\u00adstica griega (Or\u00ed\u00adgenes) y luego de Agust\u00ed\u00adn, al enlazarse en parte con la doctrina neoplat\u00f3nica y en parte con la estoica, transformadas partiendo de la experiencia cristiana de Dios y de la revelaci\u00f3n, interpreta las ideas como los eternos pensamientos originarios (rationes aeternae) del Dios transcendente (idea de las ideas), en que se fundan las cosas temporales y por raz\u00f3n de los cuales \u00e9stas son verdaderamente cognoscibles en aquella luz de la verdad con que Dios mismo ilumina al hombre. Tom\u00e1s de Aquino une este i. teol\u00f3gico con el realismo aristot\u00e9lico o moderado: El universale est\u00e1 ante rem en el pensamiento ejemplar de Dios (cf. ii Sent. 3, 3, 2 ad 1; ST i q. 44, 3 c), in re como en la singularidad del ente, post rem como concepto universal logrado por abstracci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu humano. En su totalidad, las ideas forman el plan creador y salvador de Dios (entendido ahora como \u00abprovidencia\u00bb), que cre\u00f3 el mundo y quiere conducir a los hombres desde el principio de la historia hasta su fin, que consiste en contemplar a \u00e9l \u00abcara a cara\u00bb como la verdad.<\/p>\n<p>3. La metaf\u00ed\u00adsica moderna aparece en gran parte como secularizaci\u00f3n del pensamiento teol\u00f3gico del cristianismo sobre las ideas y la historia. El i. psicol\u00f3gico, al separar radicalmente el \u00abmundo de la conciencia\u00bb y el \u00abmundo real\u00bb allende la conciencia, entiende ahora las ideas como \u00abrepresentaciones subjetivas\u00bb innatas (R. Descartes) o adquiridas por la experiencia (i. emp\u00ed\u00adrico de J. Locke y D. Hume). Por primera vez ahora se hace posible desarrollar la cuesti\u00f3n acerca de los criterios de certeza, sobre si la idea corresponde y cu\u00e1ndo corresponde rectamente a su objeto \u00abexterno\u00bb (i. epistemol\u00f3gico), o si hay que negar de plano el llamado \u00abmundo exterior\u00bb (i. ac\u00f3sm\u00ed\u00adco de G. Berkeley). Ahora es tambi\u00e9n por vez primera posible en la historia de la filosof\u00ed\u00ada ver la historia del pensamiento y de la acci\u00f3n humanas, no como ordenada a la realizaci\u00f3n del plan divino de salvaci\u00f3n, sino como storia delle idee umane (G. B. Vico).<\/p>\n<p>El i. transcendental o cr\u00ed\u00adtico de Kant trasciende la esfera de la conciencia del sujeto emp\u00ed\u00adrico, no hacia el orden ideal de un \u00abmundo externo\u00bb (del ente mismo) previamente dado a la conciencia humana, ni hacia un mundo superior (las ideas de Dios), sino hacia la estructura de la subjetividad finita de cada sujeto humano, hacia las condiciones subjetivas preconsc\u00ed\u00adentes de la posibilidad del conocer y obrar humano. El conocimiento no alcanza el ente en s\u00ed\u00ad como lo que es en s\u00ed\u00ad mismo, seg\u00fan su esencia e idea, sino que lo alcanza solamente seg\u00fan se presenta como objeto en la unidad de su forma \u00abcategorial\u00bb condicionada por el entendimiento. En cambio, la \u00abidea\u00bb significa en Kant aquellas totalidades no objetivas (p. ej., \u00abel mundo\u00bb) que como tales no son experimentables y, por tanto, tampoco pueden conocerse te\u00f3ricamente, pero que, por su funci\u00f3n regulativa, como esquemas ordenadores de la raz\u00f3n te\u00f3rica, son condiciones necesarias de la posibilidad de un progresivo conocimiento racional. Pero en el campo del obrar pr\u00e1ctico las ideas son \u00abpostulados\u00bb de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, que, para fundar el sentido de la acci\u00f3n moral, exige la fe en la libertad, en la inmortalidad y en Dios como garante del \u00absumo bien\u00bb, de la unidad entre la moralidad y la felicidad en el \u00abreino de Dios\u00bb merecida por uno mismo. La historia es el progreso infinito hacia ese fin \u00abideal\u00bb.<\/p>\n<p>Continuando las tesis kantianas, el i. alem\u00e1n entiende la subjetividad como el fondo infinito de unidad, del que brotan el sujeto y el objeto emp\u00ed\u00adricos, el orden ideal y el real, el esp\u00ed\u00adritu y la naturaleza, el pensar y el ser. Seg\u00fan el i. subjetivo de J. G. Fichte, el \u00abyo\u00bb, en una primigenia acci\u00f3n anterior a la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, se pone a s\u00ed\u00ad mismo y a la vez pone su \u00abno-yo\u00bb, el ser o el mundo, que es el material hecho sensible del deber, en el cual el obrar moral ha de acreditarse hist\u00f3rica y libremente. Por este dominio de la esfera sensible el yo ha de volver hacia s\u00ed\u00ad mismo en la acci\u00f3n, una vez que \u00e9l, de manera puramente reflexiva, se ha comprendido ya a s\u00ed\u00ad mismo en su propia intuici\u00f3n intelectual como lo que necesariamente es. El objeto de F.W.J. v. Schelling, a partir de la absoluta indiferencia de sujeto y objeto, hace brotar ambas cosas: la libertad y la necesidad, la conciencia y lo inconsciente, el esp\u00ed\u00adritu y la naturaleza. Del mismo modo que la naturaleza en sus formas es la automanifestaci\u00f3n del absoluto, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el esp\u00ed\u00adritu es el medio de la propia contemplaci\u00f3n intelectual del absoluto como identidad universal; en esa contemplaci\u00f3n se superan todas las formas finitas. El i. absoluto de G.W.F. Hegel interpreta este fondo de unidad como la idea que se realiza en su ser-otro, en la naturaleza, y que desde lo otro retorna a s\u00ed\u00ad misma como esp\u00ed\u00adritu. El modo supremo de este retorno espiritual es el saber absoluto de la l\u00f3gica filos\u00f3fica, donde la idea absoluta, a trav\u00e9s de su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica (es decir, a trav\u00e9s de la \u00abfenomenolog\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu\u00bb), se ha comprendido como tal, en su absoluto \u00abestar en s\u00ed\u00ad\u00bb, redimida de toda enajenaci\u00f3n y de todo esfuerzo hist\u00f3rico de retorno, o sea, como logos.<\/p>\n<p>4. El neoidealismo de fines del siglo xix y primer cuarto del xx busc\u00f3 una renovaci\u00f3n que superara el positivismo y empirismo, inspir\u00e1ndose en Fichte (la filosof\u00ed\u00ada de la vida absoluta del esp\u00ed\u00adritu como unidad de conciencia y acci\u00f3n, de R. Eucken), en Hegel (entre otros, en Italia B. Croce, en Inglaterra F.H. Bradley, B. Bosanquet, E. McTaggart; en Alemania hay que citar especialmente el universalismo de O. Spann, influido por la doctrina transcendental de Kant, aunque se desatendiera adrede su fondo y horizonte metaf\u00ed\u00adsico y s\u00f3lo se viera en \u00e9l al destructor y superador de la metaf\u00ed\u00adsica. La escuela neokantiana de Marburgo, fundada por H. Cohen y P. Natorp y orientada por el modelo de las ciencias exactas matem\u00e1ticas, busc\u00f3 las condiciones l\u00f3gicas del verdadero (o, mejor dicho, recto) conocer y obrar, las cuales preexisten en la estructura de la \u00abpura conciencia\u00bb y son norma de toda experiencia. Si la \u00abraz\u00f3n te\u00f3rica\u00bb ocupaba el centro del inter\u00e9s, esta mirada fue tambi\u00e9n decisiva para tratar problemas est\u00e9ticos, religiosos y morales. Ya Cohen puso de relieve en la doctrina de Kant la importancia de ciertos elementos sociales. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad, K. Vorl\u00e4nder intent\u00f3 una s\u00ed\u00adntesis entre la \u00e9tica kantiana y el socialismo marxista. Fund\u00e1ndose en la doctrina de las condiciones l\u00f3gicas transcendentales, R. Stammler desarroll\u00f3 su teor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica sobre el \u00abrecto derecho\u00bb. La escuela de Baden, bajo la direcci\u00f3n de W. Windelband y H. Rickert, se plante\u00f3 m\u00e1s inmediatamente los problemas que giran en torno a la \u00abraz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb. Los factores que verdaderamente gu\u00ed\u00adan la vida real del hombre no son condiciones l\u00f3gicas, sino obligaciones axiol\u00f3gicas. La conciencia se siente llamada a valores absolutos e invitada a realizarlos; por tanto esos valores no pueden fundarse en esta conciencia misma (s\u00f3lo \u00absubjetivamente\u00bb); y si bien, como no reales, tampoco \u00abson\u00bb objetivos, sin embargo tienen validez absoluta. La distinci\u00f3n entre ciencia natural, ajena al valor, y ciencia de la cultura, determinada por el valor, entre m\u00e9todo nomot\u00e9tico (Windelband) o generalizador (Rickert), por una parte, e ideogr\u00e1fico o individualizador, por otra, tuvo importancia para la teor\u00ed\u00ada de las ciencias, particularmente para las ciencias del esp\u00ed\u00adritu. Influjos esenciales de la escuela filos\u00f3fica de Baden se hicieron sentir en E. Troeltsch y M. Weber.<\/p>\n<p>III. Caracter\u00ed\u00adsticas del pensamiento idealista<br \/>\nPara juzgar el pensamiento idealista, pueden destacarse, tomando como base su punto de partida, los siguientes rasgos caracter\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>1. El principio de la \u00abideaci\u00f3n\u00bb permite preguntar en todo lo que de alg\u00fan modo es por su esencia como su \u00abidea\u00bb; no s\u00f3lo por la idea de las cosas en su orden objetivo y en sus referencias entre s\u00ed\u00ad, sino tambi\u00e9n por la idea que ordena en cada caso las relaciones y la conducta del hombre (idea del derecho, del amor, del estado, del matrimonio, etc.), por la idea del hombre y de lo que en el tiempo acontece en \u00e9l, con \u00e9l y por \u00e9l (la idea directriz de la historia), por la idea finalmente del todo y de lo sumo, del ser y de Dios mismo.<\/p>\n<p>2. Si las ideas son las formas y relaciones fundamentales ordenadoras de los \u00e1mbitos de la realidad, ellas por su parte est\u00e1n en una mutua limitaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n esclarecedoras, en un sistema \u00abontol\u00f3gico\u00bb. A la sistem\u00e1tica ontol\u00f3gica corresponde, como su reproducci\u00f3n refleja, la sistem\u00e1tica l\u00f3gica del pensamiento idealista; sistem\u00e1tica que se muestra como acci\u00f3n constructiva de la conciencia que comprende de hecho, que ha de conocer y regirse en su obrar y, por este conocimiento, construirse a s\u00ed\u00ad misma y regirse en su obrar.<\/p>\n<p>3. En la percepci\u00f3n de la diferencia entre la forma perfecta y la configuraci\u00f3n finita, entre la medida y lo medido, entre el orden y lo ordenado, entre la idea absolutamente pura y su realidad imperfecta, se enciende el ethos idealista, que reconoce la idea conocida como el ideal que obliga, como \u00ablo que debe ser\u00bb, como el \u00abvalor\u00bb, y se entrega a \u00e9ste con todas sus fuerzas para realizarlo (i. pr\u00e1ctico). En cuanto la idea pura es desde luego la medida y el principio de ordenaci\u00f3n, el cual se\u00f1ala a lo real su lugar en el todo, pero ella mismo no puede hallarse en ning\u00fan lugar accesible a la experiencia inmediata, sino que \u00abcarece de lugar\u00bb en el tiempo y el espacio (y puede, por tanto, ser negada por desconocerse su modo de ser); en consecuencia el pensamiento idealista es en este sentido esencialmente \u00abut\u00f3pico\u00bb; y el hombre, que, sali\u00e9ndose de la realidad inmediatamente experimentable (mundus sensibilis), asciende al mundo de sus fundamentos ideales (mundus intelligibilis), aparece para este pensamiento como \u00abser\u00bb necesariamente \u00abut\u00f3pico\u00bb. La significaci\u00f3n e importancia del pensamiento idealista radica en que: frente a todo -> irracionalismo, mantiene la inteligibilidad de la esencia de lo real; frente a todo ->relativismo, defiende la absoluta necesidad de un orden claramente cognoscible (en este sentido, todo pensamiento que reconoce normas y ordenaciones de derecho natural para la sociedad tiene su origen en la historia del i.); frente a todo positivismo anal\u00ed\u00adtico, conserva la fuerza para la visi\u00f3n sint\u00e9tica del todo, para el sentido del mundo y de la existencia humana; y, sobre todo, frente a cualquier ->pragmatismo, mantiene firme la conciencia de que la verdad del todo, el conocimiento de la esencia, la idea y el valor, no se reducen a puro medio para el dominio pr\u00e1ctico de la existencia, en la lucha con lo real, sino que, m\u00e1s bien, es misi\u00f3n del hombre transcender lo particular y transcenderse a s\u00ed\u00ad mismo hacia lo absoluto, pues s\u00f3lo en esta transcendencia conserva \u00e9l su dignidad y puede tener esperanza de hallar su propia consumaci\u00f3n. La tentaci\u00f3n del pensamiento idealista consiste en querer comprender tambi\u00e9n, en forma idealizante, lo que no puede en absoluto ser idea: el misterio absoluto e incomprensible del fundamento al que el hombre est\u00e1 esencialmente referido por su origen y destino, referencia en que \u00e9l mismo permanece misterio y, como tal, incomprensible. Su tentaci\u00f3n es adem\u00e1s presuponer el orden entero de la esencia, que abarca y mide todo lo particular, y presuponerlo como comprensible en cuanto totalidad envolvente, y as\u00ed\u00ad, mirando s\u00f3lo a ese orden, pero \u00abciego\u00bb a menudo para la realidad, querer concluir a la fuerza un \u00absistema cerrado\u00bb de lo que, de suyo, no puede concluirse ni forzarse. Pero el verdadero l\u00ed\u00admite del pensamiento idealista se percibe al tomar en serio la historia. En efecto, si la historia no puede entenderse ni como la realizaci\u00f3n meramente accidental, jam\u00e1s acabada, de lo que permanece siempre lo mismo, del eterno orden ideal, ni como el movimiento real y necesario por el que una idea absoluta se desarrolla y comprende a s\u00ed\u00ad misma, sino que ha de entenderse como el acontecer, oscuro en su principio y abierto e indeterminado en su futuro, de la libertad humana en su mundo; en tal caso la historia es el constante cambio y la configuraci\u00f3n siempre nueva del hombre y de su mundo, e incluso del orden mismo de los entes en un todo, que presenta en cada caso una faz distinta. Ahora bien, ese proceso nunca puede encerrarse en un concepto. Y, por eso, aqu\u00ed\u00ad se plantea la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo sea posible pensar esta historia del hombre y de su mundo sin disolver en la relatividad hist\u00f3rica la obligatoriedad de un orden que cambia en cada \u00e9poca (-a historicismo); la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la exigencia incondicional de lo esencial, de la idea, del orden, de la medida para cada tiempo pueda conciliarse con la visi\u00f3n del cambio del orden esencial mismo (tanto de las cosas como del hombre) en lo relativo al mundo y a la historia.<\/p>\n<p>Alois Halder<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Al discutir este t\u00e9rmino y su significado, debe hacerse referencia a las expresiones afines idealista, idealizado, ideal (adjetivo) y el ideal (sustantivo), todas las cuales derivan del griego id\u00e9a. \u00c9sta significa \u00abimagen\u00bb, \u00abfigura\u00bb, \u00abforma\u00bb: puede usarse en el sentido de \u00absemejanza\u00bb, o \u00abcopia\u00bb tanto como en el de \u00abtipo\u00bb, \u00abmodelo\u00bb, o \u00abpatr\u00f3n\u00bb: es este \u00faltimo sentido el que encuentra expresi\u00f3n en \u00abideal\u00bb, y \u00abel ideal\u00bb y los derivados arriba mencionados. Al hablar de \u00abel ideal\u00bb, lo que tenemos en mente no es una copia de un objeto perceptible, sino un tipo. El artista se dice que \u00abidealiza\u00bb su asunto cuando lo representa como m\u00e1s bello, m\u00e1s noble, m\u00e1s perfecto de lo que es en realidad. El idealismo en la vida es la caracter\u00edstica de los que consideran las ideas de verdad y bien, bondad y belleza, como los criterios y fuerzas directoras. Este significado revela la influencia de Plat\u00f3n, quien hizo de idea un t\u00e9rmino t\u00e9cnico en filosof\u00eda. Seg\u00fan \u00e9l el mundo visible es simplemente copia de un mundo ideal, suprasensible e inteligible, y consiguientemente las \u00abcosas\u00bb no son sino la impresi\u00f3n hecha en la realidad por lo que es de naturaleza m\u00e1s alta, espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Platonismo es la forma m\u00e1s antigua de idealismo y el propio Plat\u00f3n el progenitor de los idealistas. Es habitual colocar en contraposici\u00f3n el idealismo de Plat\u00f3n y el realismo de Arist\u00f3teles; este \u00faltimo niega de hecho que las ideas sean originales y las cosas meras copias; sostiene que la esencia es inteligible, pero que es inmanente a las cosas de la naturaleza, mientras que se introduce en los productos del arte. Es m\u00e1s correcto, por tanto, llamar a su ense\u00f1anza idealismo inmanente como contrapuesto al idealismo trascendental de Plat\u00f3n. Ambos pensadores revelan la decisiva influencia de ese idealismo moral y est\u00e9tico que permeaba la vida, el pensamiento y la acci\u00f3n griegos; pero para ambos lo que subyace m\u00e1s profundamente en su filosof\u00eda es la convicci\u00f3n de que el primer y m\u00e1s alto principio de todas las cosas es un Ser espiritual perfecto al que llaman Dios, y al que conducen, por medio de principios intermedios- esencia y forma, finalidad y norma- los m\u00faltiples seres individuales del mundo visible. En este sentido el idealismo es un dualismo, esto es, la doctrina de un principio espiritual superior frente a lo que es inferior y material, y esta doctrina se opone de nuevo claramente al monismo que derivar\u00eda lo superior y lo inferior de uno y el mismo Ser Absoluto. Este idealismo m\u00e1s antiguo ense\u00f1a, no que todo sea uno, sino que hay un alfa y un omega, esto es, una Causa y un Fin, supramundanos, del mundo. A trav\u00e9s de sus principios, el idealismo mantiene la distinci\u00f3n entre Dios y el mundo, entre lo absoluto y lo finito, aunque las mantiene en unidad; regula las relaciones entre realidad y conocimiento atribuyendo a las cosas dimensi\u00f3n, forma, intenci\u00f3n, valor, norma, asegurando al mismo tiempo el requisito previo de certeza y validez, establece la verdad objetiva en las cosas que son conocidas y la verdad subjetiva en la mente del que las conoce. En este sentido los escol\u00e1sticos ense\u00f1an que forma dat esse et distingui, esto es, el principio que constituye formalmente el objeto, tambi\u00e9n, en el acto de cognici\u00f3n, informa la mente. Puesto que sus principios expresan la causa y finalidad de las cosas, su naturaleza y valor determinados, el idealismo une lo especulativo y lo \u00e9tico, lo verdadero y lo  bueno, la filosof\u00eda moral y la filosof\u00eda de la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido San Agust\u00edn  desarroll\u00f3 la ense\u00f1anza plat\u00f3nica, y en su filosof\u00eda hay idealismo en el genuino sentido de este t\u00e9rmino. De \u00e9l viene la definici\u00f3n de las ideas que la filosof\u00eda cristiana ha conservado desde entonces: \u00abLas ideas son ciertas formas originales de las cosas, su arquetipos, permanentes e incomunicables, que se contienen en la Divina inteligencia. Y aunque no tienen ni principio ni fin, con todo se modelan seg\u00fan ellas las m\u00faltiples cosas del mundo que vienen a la existencia y desaparecen. Sobre esas ideas s\u00f3lo lo exclusivamente racional puede fijar su mirada, dotado como est\u00e1 de la facultad que es su peculiar excelencia, esto es, mente y raz\u00f3n [mente ac ratione], un poder, por as\u00ed decir, de visi\u00f3n intelectual; y es para tal intuici\u00f3n para la que s\u00f3lo y \u00fanicamente est\u00e1 cualificado lo que es puro y santo, esto es, aquello cuya mirada es normal, clara y bien adaptada a las cosas que voluntariamente contempla\u00bb (De diversis quaest., Q.xlvi, in P.L.,XL.,30)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta l\u00ednea de pensamiento adoptaron los escol\u00e1sticos, desarroll\u00e1ndola en sus tratados como ideolog\u00eda. Su teor\u00eda no es descrita como idealismo, sino como realismo; pero esto no implica que est\u00e9n en conflicto con la doctrina de Agust\u00edn; significa m\u00e1s bien que los principios ideales poseen validez real, que como ideas residen en la Divina mente antes de que las cosas correspondientes a ellas sean llamadas a la existencia, mientras que, como formas y esencias, realmente existen en la naturaleza y no son realmente productos de nuestro pensamiento. En este \u00faltimo sentido, esto es, como construcciones subjetivas, las ideas han sido consideradas desde mucho antes por los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad, y especialmente por los estoicos, que sostuvieron que las ideas no son nada m\u00e1s que representaciones mentales. Esta err\u00f3nea y enga\u00f1osa visi\u00f3n apareci\u00f3 durante la Edad Media bajo la forma de nominalismo, una designaci\u00f3n dada al sistema cuyos adherentes afirmaban que nuestros conceptos son meros nombres (nomina) que tienen como su contrapartida en el mundo de la realidad cosas individuales, pero no formas o esencias o finalidades. Esta opini\u00f3n que priva tanto a los principios morales como a los cient\u00edficos de su validez universal y que prepara el terreno al materialismo y al agnosticismo, fue combatida por los l\u00edderes del Escolasticismo&#8211;Anselmo de Canterbury, Alberto Magno, Tom\u00e1s de Aquino, Buenaventura y Duns Scoto&#8211;pese a lo cual, desde el Siglo XIV en adelante, tuvo sus campeones y propagadores, notablemente Guillermo de Occam. Para la mente inexperta es m\u00e1s f\u00e1cil considerar las cosas individuales como las \u00fanicas realidades y considerar las formas y esencias  puramente como productos mentales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se lleg\u00f3 a que la palabra idea en varios idiomas tomara cada vez m\u00e1s el significado de \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb, \u00abimagen mental\u00bb, y similar. De ah\u00ed tambi\u00e9n que se fuera introduciendo gradualmente la terminolog\u00eda que encontramos en los escritos de Berkeley, y conforme a la cual el idealismo es la doctrina que atribuye realidad a nuestras ideas, esto es, a nuestras representaciones, pero niega la realidad del mundo f\u00edsico. Esta clase de idealismo es justamente el reverso del que fue sostenido por los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad y sus sucesores cristianos; suprime la realidad de los principios ideales confin\u00e1ndolos exclusivamente al sujeto pensante; es un idealismo espurio que merece m\u00e1s bien el nombre de \u00abfenomenalismo\u00bb(de phenomenon, \u00abapariencia\u00bb, como opuesto a noumenon, \u00abel objeto del pensamiento\u00bb).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de Descartes ha sido llamada tambi\u00e9n per nefas idealismo. Es verdad que el cartesianismo est\u00e1 en la l\u00ednea del genuino idealismo de las escuelas antiguas, puesto que postula a Dios, el pensamiento, y la realidad espacial. Pero, por otro lado, este sistema tambi\u00e9n emplea idea s\u00f3lo en una significaci\u00f3n subjetiva y pasa bastante por alto la posici\u00f3n intermedia de los principios ideales. Seg\u00fan la teor\u00eda de Leibniz, que ha sido considerada tambi\u00e9n como idealista, nuestra mente construye a partir de sus propios recursos ( de son propre fond) su esquema del mundo; pero, gracias a una armon\u00eda preestablecida (harmonie pr\u00e9\u00e9tablie), concuerda con la realidad. Esta visi\u00f3n, sin embargo, no proporciona soluci\u00f3n para el problema epistemol\u00f3gico. Kant afirma que su filosof\u00eda cr\u00edtica es a la vez un \u00abidealismo trascendental\u00bb y un \u00abrealismo emp\u00edrico\u00bb, pero declara que las ideas son \u00abilusiones de la raz\u00f3n\u00bb, y que principios ideales tales como la causa y la finalidad son simplemente recursos del pensamiento que pueden ser empleados s\u00f3lo con relaci\u00f3n a los fen\u00f3menos. Fichte tom\u00f3 a Kant como su punto de partida pero finalmente se elev\u00f3 por encima del nivel del subjetivismo y postul\u00f3 un principio de realidad , el Ego absoluto. La doctrina de Hegel puede ser llamada idealismo en cuanto que busca el principio m\u00e1ximo en la idea absoluta, que encuentra su autorrealizaci\u00f3n en la forma, el concepto, etc.&#8211; una visi\u00f3n que equivale virtualmente al monismo. Los diversos ramales de la filosof\u00eda kantiana son incorrectamente considerados como desarrollos del idealismo; es m\u00e1s apropiado describirlos como \u00abilusionismo\u00bb o \u00absolipsismo\u00bb, puesto que eliminan enteramente la realidad objetiva. En relaci\u00f3n con esto un fil\u00f3sofo alem\u00e1n declara:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afirmo sin duda que la aserci\u00f3n, &#8216;la existencia del mundo consiste meramente en nuestro pensamiento&#8217;  es para m\u00ed el resultado de una hipertrofia de la pasi\u00f3n por el conocimiento. A esta conclusi\u00f3n he sido llevado principalmente por la tortura que sufr\u00ed al sobreponerme al &#8216;idealismo&#8217;. Quienquiera que se tome esta teor\u00eda completamente en serio, la haga suya y se identifique con ella, ciertamente sentir\u00e1 que algo est\u00e1 a punto de romperse en su cerebro (Jerusalem, \u00abDie Urtheilsfunktion\u00bb, Viena, 1886,p.261)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A conclusiones similares llega J.Volkelt (Erfahrung u.Denken, Hamburgo,1886, p.519):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier hombre que lleve sus dudas te\u00f3ricas o su negaci\u00f3n del mundo externo hasta el punto en que incluso en su vida cotidiana est\u00e9 siempre record\u00e1ndose el car\u00e1cter puramente subjetivo de sus percepciones&#8230; simplemente se encontrar\u00e1 echado del curso y direcci\u00f3n naturales de la vida, desprovisto de todo sentimiento e inter\u00e9s normales, y m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde se enfrentar\u00e1 con el peligro de perder completamente su raz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente es una l\u00e1stima que los t\u00e9rminos idea, idealista, e idealismo, originariamente tan ricos en contenido, est\u00e9n tan degradados como para significar tales aberraciones del pensamiento. El presente autor en su \u00abGeschichte des Idealismus\u00bb (2\u00aa ed., Brunswick, 1907) ha partido de la base de que el significado originario de esos t\u00e9rminos debe serles restaurado. En el \u00edndice de esta \u00abGeschichte\u00bb y en su monograf\u00eda \u00abDie Wichtigsten Philosophischen Fachausdr\u00fccke\u00bb (Munich,1909), sigue con detalle los cambios y significaci\u00f3n que han experimentado esas palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OTTO WILLMANN<br \/>\nTranscrito por Peter S. Zehr y Patrick C.Swain<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Doctrina filos\u00f3fica. Seg\u00fan el obispo anglicano Berkeley, considerado como \u00abidealista\u00bb, el idealismo es la doctrina seg\u00fan la cual los seres se reducen a las ideas que tenemos de ellos, excepto en el caso de quienes existen en s\u00ed\u00ad mismos (como Dios y el esp\u00ed\u00adritu). El idealismo se opone al \u00c2\u00ae REALISMO. Fuente: Diccionario de Religiones &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/idealismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abIDEALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7148","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7148\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}