{"id":723,"date":"2016-02-04T22:28:06","date_gmt":"2016-02-05T03:28:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agua\/"},"modified":"2016-02-04T22:28:06","modified_gmt":"2016-02-05T03:28:06","slug":"agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agua\/","title":{"rendered":"AGUA"},"content":{"rendered":"<p>Gen 1:2 Esp\u00edritu .. se mov\u00eda sobre la faz de las a<br \/>\nGen 21:15 y le falt\u00f3 el a del odre, y ech\u00f3 al<br \/>\nGen 24:11 la hora en que salen las doncellas por a<br \/>\nExo 4:9 tomar\u00e1s de las a del r\u00edo y las derramar\u00e1s<br \/>\nExo 7:20 todas las a .. se convirtieron en sangre<br \/>\nExo 15:22 tres d\u00edas por el desierto sin hallar a<br \/>\nExo 17:6 golpear\u00e1s la pe\u00f1a, y saldr\u00e1n de ella a<br \/>\nNum 19:9 las guardar\u00e1 .. para el a de purificaci\u00f3n<br \/>\nNum 20:2 no hab\u00eda a .. se juntaron contra Mois\u00e9s<br \/>\nDeu 8:15 \u00e9l te sac\u00f3 a de la roca del pedernal<br \/>\n1Sa 26:12 y la vasija de a de la cabecera de Sa\u00fal<br \/>\n2Sa 14:14 morimos, y somos como a derramadas<br \/>\n2Sa 22:17; Psa 18:16 me sac\u00f3 de las muchas a<br \/>\n1Ki 22:27; 2Ch 18:26 pan .. y con a de aflicci\u00f3n<br \/>\n2Ki 2:8 y golpe\u00f3 las a, las cuales se apartaron<br \/>\n2Ki 2:21 san\u00e9 estas a, y no habr\u00e1 m\u00e1s en ellas<br \/>\n2Ki 3:17 este valle ser\u00e1 lleno de a, y beber\u00e9is<br \/>\nJob 14:19 las piedras se desgastan con el a<br \/>\nJob 22:7 no diste de beber a al cansado, y .. pan<br \/>\nJob 26:8 ata las a en sus nubes, y las nubes no se<br \/>\nJob 29:19 mi ra\u00edz estaba abierta junto a las a<br \/>\nPsa 23:2 junto a a de reposo me pastorear\u00e1<br \/>\nPsa 58:7 sean disipados como a que corren<br \/>\nPsa 69:1 s\u00e1lvame, oh Dios, porque las a han<br \/>\nPsa 78:20 he aqu\u00ed ha herido la pe\u00f1a, y brotaron a<br \/>\nPsa 114:8 cambi\u00f3 .. en fuente de a la roca<br \/>\nPsa 124:4 entonces nos habr\u00edan inundado las a<br \/>\nPro 20:5 como a profundas es el consejo en el<br \/>\nPro 25:21 pan, y si tuviere sed, dale de beber a<br \/>\nPro 25:25 como el a fr\u00eda al alma sedienta, as\u00ed son<br \/>\nPro 27:19 como en el a el rostro corresponde al<br \/>\nPro 30:4 \u00bfqui\u00e9n at\u00f3 las a en un pa\u00f1o?<br \/>\nEcc 11:1 echa tu pan sobre las a .. lo hallar\u00e1s<br \/>\nEcc 11:3 si las nubes fueren llenas de a, sobre<br \/>\n11:9<\/p>\n<hr>\n<p>Agua (heb. mayim; gr. h\u00fad\u00ed\u2021r). L\u00ed\u00adquido -un compuesto de ox\u00ed\u00adgeno e hidr\u00f3geno- transparente, inodoro e ins\u00ed\u00adpido que forma la lluvia o corre por los r\u00ed\u00ados y arroyos; tambi\u00e9n forma, con ciertas sales, el contenido de los mares.  El agua era de gran valor en el Oriente, y se apreciaba mucho el de manantial o fuente, corriente o viva (Gen 26:19-22; Pro 5:15). Existen met\u00e1foras hermosas sobre el agua (Jer 2:13; 17:13; Joh 7:38; 4:14), pero a veces se refieren al peligro y al desaliento (Job 27:20; Psa 18:16; 32:6; 69:2; Lam 2:19).  Tambi\u00e9n existe una estrecha relaci\u00f3n entre el agua y el viento (o esp\u00ed\u00adritu; Gen 1:6-9; Joh 3:5).  Jes\u00fas pidi\u00f3 2 veces agua (Joh 4:7; 19:28) y prometi\u00f3 premiar a quien diere un vaso de agua en su nombre (Mat 10:42).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn aqua. Elemento considerado entre los jud\u00ed\u00ados d origen divino Gn 1, y, por tanto, don de Dios, como se lee en Jn 4, 10, debido a su escasez en tierra palestina, por su situaci\u00f3n geogr\u00e1fica y por estar circuida de zonas semides\u00e9rticas, las lluvias poco abundantes y el clima seco. Las quebradas y fuentes de agua que crecen en invierno, en verano son lechos \u00e1ridos. La fuente de agua m\u00e1s importante era el r\u00ed\u00ado  \u00c2\u00ae Jord\u00e1n que ba\u00f1aba el f\u00e9rtil valle de su mismo nombre. Esto llev\u00f3 a los israelitas a la construcci\u00f3n de  \u00c2\u00ae pozos,  \u00c2\u00ae cisternas, sistemas subterr\u00e1neos, a veces secretos para evitar su corte en tiempos de guerra, para conducir el l\u00ed\u00adquido. Todo esto hace que el agua sea un tema recurrente a trav\u00e9s de las     Sagradas Escrituras, al cual se acude metaf\u00f3ricamente Sal 63, 1; Is 32, 2 y 35, 6-8; Jr 2, 13; Jn 4, 5, 19 y 7, 37-39; Ap 21, 6 y 22, 17; as\u00ed\u00ad como un elemento importante en las costumbre cotidianas Jn 2, 6; Mc 7, 3, en los ritos y ceremonias de purificaci\u00f3n Ex 29, 4; Lv 11, 40, 13, 56, 14, 8 y 15,  5-27; Nm 31, 23; 1 R 18, 34-40.  \u00c2\u00ae Bautismo.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., mayim; gr., hydor). El agua es muy apreciada en Palestina debido a su escasez. La falta de agua era muy grave (1Ki 17:1 ss.; Jer 14:3; Joe 1:20) y la lluvia era una indicaci\u00f3n del favor divino.<\/p>\n<p>Los r\u00ed\u00ados de Palestina son peque\u00f1os en su mayor\u00ed\u00ada; si tienen algo de agua en el verano es poca. Por tanto, en tiempos b\u00ed\u00adblicos el pa\u00ed\u00ads depend\u00ed\u00ada de la lluvia como su fuente de agua. Las cisternas eran necesarias para almacenar agua, pero si el agua quedaba mucho tiempo en ellas se tornaba salobre, sucia y una amenaza para la salud. No hab\u00ed\u00ada lluvia en verano, de modo que la vegetaci\u00f3n depend\u00ed\u00ada de los copiosos roc\u00ed\u00ados. Donde hab\u00ed\u00ada suficiente agua, se irrigaba.<\/p>\n<p>Cuando el agua escaseaba, como durante un tiempo de sitio, deb\u00ed\u00ada ser racionada. El agua para beber, llevada en cueros de cabra, se vend\u00ed\u00ada a menudo en las calles. Los pozos y estanques eran comparativamente escasos (Gen 21:19; Gen 24:11; Joh 4:6; Joh 9:7). El agua se usaba para lavamientos ceremoniales antes de las comidas y en ceremonias en el templo jud\u00ed\u00ado (Lev 11:32; Lev 16:4; Num 19:7). La Biblia la utilizaba como un s\u00ed\u00admbolo del lavado del pecado del alma (Eze 16:4, 9:Eze 36:25; Joh 3:5, Eph 5:26; Heb 10:22; 1Jo 5:6, 1Jo 5:8). Ver MINERALES.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Formada, Gen 1:2-9.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00ed\u00admil de los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Jua 4:14, Jua 7:37, Isa 41:17, Isa 44:3, Ex. 36.<\/p>\n<p> &#8211; Materia del Bautismo, Mat 3:11, hechos 8:36, 10:47, Rom. 6, Col. 2.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00ed\u00admil de la Purificaci\u00f3n, Za. 13:1: &#8211; De lo gratu\u00ed\u00adto del Evangelio, Isa 55:1, Rev 21:6.<\/p>\n<p> Prodigios y milagros con el agua.<\/p>\n<p> &#8211; Diluvio, Gen. 7.<\/p>\n<p> &#8211; Provista milagrosamente, Gen 21:19, Exo 15:23, Exo 17:6, Num 20:7, Jue 15:19.<\/p>\n<p> &#8211; Dividida en el Mar Rojo y en el Jord\u00e1n, Exo 14:21, Jos 3:14, 2Re 2:8-14.<\/p>\n<p> &#8211; Hierro flota en el agua, 2Re 6:6.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas camina sobre agua, Mat 14:25, Mar 6:48, Jua 6:19.<\/p>\n<p> &#8211; Convertida en vino, en Can\u00e1, Jn. 2.<\/p>\n<p> &#8211; En sangre, Ex,Jua 7:19, Sal 78:44, Rev 16:6.<\/p>\n<p> &#8211; Virtudes curativas, 2 Rom. 5:14, Ez. 47, Jua 5:4, Jua 9:7.<\/p>\n<p> &#8211; Agua Santa: El agua que usaba el sacerdote para mezclar con tierra y formar las \u00abaguas amargas\u00bb, para probar la fidelidad de una acusada, Num 5:11-31.<\/p>\n<p> &#8211; Agua amarga en dulce, Exo 15:23-25.<\/p>\n<p> &#8211; Agua de expiaci\u00f3n, con la que se lavaba a los levitas en su consagraci\u00f3n, Num 8:7.<\/p>\n<p> &#8211; Agua de purificaci\u00f3n, para limpiar toda impureza de pecado, Num 19:9, Num 19:13, Num 19:20-21, Num 31:23.<\/p>\n<p> &#8211; Puerta de las aguas en Jerusal\u00e9n, Neh 8:1.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Israel es, en general, una tierra seca, con abundancia de zonas des\u00e9rticas y un r\u00e9gimen de lluvias escaso. No tiene r\u00ed\u00ados caudalosos, con excepci\u00f3n del Jord\u00e1n. Los arroyos generalmente permanecen secos la mayor parte del tiempo y cuando viene la temporada de lluvias vierten su caudal con mucha rapidez. De ah\u00ed\u00ad que el a. sea doblemente preciada y buscada, para lo cual se construyen cisternas y pozos. \u2020\u00a2Isaac se distingui\u00f3 por los muchos pozos que cavaba (Gen 26:18-33). La hija de \u2020\u00a2Caleb, cuando cas\u00f3, pidi\u00f3 a su padre que le diera una heredad que tuviera a. (Jue 1:15).<\/p>\n<p>En el AT los sacerdotes ten\u00ed\u00adan que usar agua para lavar parte de los sacrificios y en otros ritos de purificaci\u00f3n (Exo 29:4; Lev 1:9; Lev 15:10; Num 8:7). En los Salmos se utiliza la figura del a. en muchos sentidos. Unas veces como bendici\u00f3n: el justo es como un \u2020\u0153\u00e1rbol plantado junto a corrientes de a.\u2020\u009d (Sal 1:3). Tambi\u00e9n se le relaciona con la abundancia (Sal 73:10). El a. que Dios dio de la roca en el desierto era demostraci\u00f3n de la providencia divina (Sal 78:15; Sal 105:41). Pero en ocasiones, \u2020\u0153las muchas a.\u2020\u009d simbolizan la aflicci\u00f3n: \u2020\u0153me sac\u00f3 de las muchas a.\u2020\u009d (Sal 18:16; Sal 32:6; Sal 69:1-2). El justo desea la presencia de Dios como un sediento el a. (Sal 63:1). En el d\u00ed\u00ada de la redenci\u00f3n de Israel \u2020\u0153a. en abundancia ser\u00e1n extra\u00ed\u00addas para ellos\u2020\u009d (Sal 73:10), pues \u2020\u0153el lugar seco se convertir\u00e1 en estanque, y el sequedal en manaderos de a.\u2020\u009d (Isa 35:7). Para se\u00f1alar la majestad y soberan\u00ed\u00ada de Dios se dice que \u00e9l tiene sus \u2020\u0153sendas en las muchas a.\u2020\u009d, hablando del mar (Sal 77:19) y que \u2020\u0153en las alturas es m\u00e1s poderoso que el estruendo de las muchas a., m\u00e1s que las recias ondas del mar\u2020\u009d (Sal 93:4-5).<br \/>\nlos profetas Dios se presenta como el a. que satisface a todos los que la toman. As\u00ed\u00ad, \u00e9l ser\u00e1 \u2020\u0153como arroyos de a. en tierra de sequedad\u2020\u009d (Isa 32:2). Todos deben venir a \u00e9l para beber (Isa 55:1). Se queja de que su pueblo le deje para buscar en \u2020\u0153cisternas rotas que no retienen a.\u2020\u009d (Jer 2:13). En el NT, Cristo es el a. de vida (Jua 4:10). Tambi\u00e9n se utiliza el lenguaje simb\u00f3lico del a. para referirse al Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues el que cree en Cristo \u2020\u0153de su interior correr\u00e1n r\u00ed\u00ados de a. viva\u2020\u009d (Jua 7:38). Juan bautizaba en a. pero el que ven\u00ed\u00ada tras \u00e9l bautizar\u00ed\u00ada \u2020\u0153en Esp\u00ed\u00adritu Santo y fuego\u2020\u009d (Mat 3:11). Hay que nacer \u2020\u0153de a. y del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Jua 3:5). Asimismo el a. es s\u00ed\u00admbolo de la Palabra de Dios (Efe 5:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO ELEM En Oriente es uno de los presupuestos m\u00e1s importantes de la vida. El agua en la Sagrada Escritura significa dicha y seguridad (Ez. 47:1). El israelita se dirige a Dios como a la fuente de agua viva (Jer. 17:13), en cuya cercan\u00ed\u00ada el piadoso puede vivir (Sal. 1:3; Jer. 17:8); tambi\u00e9n Jes\u00fas se llama a s\u00ed\u00ad mismo agua viva (Jn. 4:10, 13 s); quien cree en El, se convertir\u00e1 asimismo en fuente de vida (Jn. 7:37 s). El agua que se vierte o que pasa corriendo son s\u00ed\u00admbolos de la vanidad de la vida y de su caducidad (Sal. 22:15; 2 S. 14:14). El hombre pecador se traga los pecados como quien bebe agua (Jb. 15:16). En hebreo, la palabra \u00abagua\u00bb se usa siempre en plural (\u00abmayim\u00bb). Las aguas cubrieron la tierra en el caos primitivo (Gn. 1:2), y despu\u00e9s, cuando Dios las separ\u00f3, quedaron las aguas superiores o del cielo (Gn. 1:7; 7:10; Sal. 148:4) y las inferiores (Gn. 1:6). El agua tambi\u00e9n aparece en la Escritura en las m\u00faltiples formas como existe en la tierra: el agua del mar (Is. 11:9; Am. 5:8), de un r\u00ed\u00ado (Jos. 3:8), de un estanque o de un pozo (Jn. 4:7), agua de lluvia o de nieve (Jb. 24:19), de una fuente (Stg. 3:11); el agua dulce es llamada agua viva o corriente (Gn. 26:19; Lv. 14:5). Son notables las aguas del Diluvio (Gn. 7:7; Is. 54:9; 1 P. 3:20; 2 P. 3:6). En Palestina, como en la Antig\u00fcedad, el agua era de mucho valor; as\u00ed\u00ad, cada uno se preocupaba de tener su propia agua, y los extranjeros y los pobres ten\u00ed\u00adan que comprarla (Nm. 20:19; 2 R. 19:24; Is. 55:1; Lm. 5:4; Pr. 5:15; 9:17). El agua de las fuentes era libre. El agua se empleaba para el riego de la tierra (Ez. 17:7; Sal. 1:3; 65:10; 104:10). As\u00ed\u00ad como para lavatorios higi\u00e9nicos religiosos. Algunas expresiones del hebreo son dif\u00ed\u00adciles de traducir al castellano, pero pueden ser interpretadas as\u00ed\u00ad: \u00abagua de cabeza\u00bb significa agua de dormidera; \u00abagua de las rodillas\u00bb quiere decir orines (Is. 36:12). En sentido figurado se le llama agua a un peligro de muerte (Sal. 18:17; 32:6; Jb. 27:20); tambi\u00e9n al desaliento se le llama aguas (Jer. 7:5). El agua es un s\u00ed\u00admbolo de limpieza espiritual, pero nunca puede regenerar por s\u00ed\u00ad sola. Los hebreos la usaban en las abluciones, que eran bastante frecuentes. La secta de Qumram practicaba estas abluciones varias veces al d\u00ed\u00ada, ci\u00f1\u00e9ndose estrictamente a las prescripciones del ritual de la ley de Mois\u00e9s. Juan el Bautista practic\u00f3 el bautismo para perd\u00f3n de pecados, precursor del bautismo cristiano, que es bautismo de creyentes y que sigue a la fe, porque el agua no puede lavar los pecados si no hay arrepentimiento previo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl agua es un don de Dios, fuente y poder de vida, necesaria para la tierra, las plantas, los animales y los hombres. Hay tambi\u00e9n aguas de muerte, tormentas que lo arrasan todo, inundaci\u00f3n devastadora. Dios es el due\u00f1o y se\u00f1or de las aguas, que las env\u00ed\u00ada a la tierra como divina bendici\u00f3n olas retiene como prueba desoladora. Pero esta doble manera de actuar no responde al puro capricho de Dios, sino que est\u00e1 condicionada por la conducta de su pueblo, seg\u00fan se mantenga o no fiel a la Alianza. El agua en el A. T. se convierte en se\u00f1al de bendici\u00f3n divina para los que sirven con lealtad a Dios (Sal 133,3), y, por el contrario, la sequ\u00ed\u00ada es la consecuencia de la maldici\u00f3n divina a causa de las infidelidades de los hombres (Is 5,13; 19,5-6). El israelita pide con apremio a Dios las aguas temporales para que se logren frutos y sembrados y puedan abrevar f\u00e1cilmente los ganados. La falta de agua constituye una enorme desgracia (Ex 17,3; Is 19,5). El agua sirve tambi\u00e9n para limpiar, para remover impurezas. Un rito de humildad y de hospitalidad con el hu\u00e9sped que se recibe en casa era el lavarle los pies (G\u00e9n 18,4; 19,2; Lc 7,44). Jesucristo, en la \u00faltima cena, quiso realizar esta obra de servicio y de amor (Jn 13,2-15). El agua se empleaba en m\u00faltiples purificaciones externas, pero con un simbolismo de limpieza espiritual: se emplea para lavarse las manos como signo de inocencia (Mt 27,24). Jes\u00fas, en las bodas de Can\u00e1, cambia el agua de las purificaciones judaicas en el vino generoso del amor evang\u00e9lico; la caridad, frente a la frialdad del legalismo y de las prescripciones ritualistas, el calor del esp\u00ed\u00adritu que renueva por dentro (Jn 2,6). El profeta Ezequiel anuncia unas aguas abundantes y fertilizadoras (Ez 47), aguas mesi\u00e1nicas, al estilo de las aguas milagrosas, que surgieron de la roca del desierto, s\u00ed\u00admbolo de Jesucristo, manantial y roca (Jn 19,34) del que brotan chorros de agua viva (Jn 7,38), a las que deben acercarse cuantos tengan sed. Son las aguas del esp\u00ed\u00adritu (Jn 20,22); son tambi\u00e9n sus mismas palabras, su mensaje vivificador (Jn 4,10-14). Las aguas simb\u00f3licas adquieren la plenitud de significado en el bautismo: Juan bautizaba con agua para perd\u00f3n de los pecados (Mt 3,11); el nacimiento nuevo, la plena renovaci\u00f3n interior, se consigue a trav\u00e9s de las aguas bautismales, veh\u00ed\u00adculo por donde se comunica el esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,1-20). Jes\u00fas seguramente alud\u00ed\u00ada a todo esto cuando efectuaba curaciones utilizando agua (Jn 9, 6ss; cf. 5,1-8). Del costado abierto de Jes\u00fas sali\u00f3 agua y sangre, el agua del bautismo y la sangre de la ->Eucarist\u00ed\u00ada, sacramentos de vida para quien los recibe (Jn 19,34). El agua es tan valiosa que, ofrecida con amor al sediento, es garant\u00ed\u00ada de la eterna felicidad: \u00abTuve sed y me disteis de beber\u00bb (Mt 25,35). -> ; sacramentos.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> creaci\u00f3n, \u00e9xodo, Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas). El agua tiene en la Biblia muchos sentidos, desde la primera p\u00e1gina del G\u00e9nesis (aguas-caos de Gn 1,1-2) hasta la culminaci\u00f3n de la historia y la llegada de la nueva Jerusal\u00e9n, con las aguas de vida que brotan del trono de Dios en Ap 22,1-2.<\/p>\n<p>(1) Las diversas aguas. Entre los testimonios m\u00e1s significativos de la Biblia sobre el agua est\u00e1n los siguientes, (a) Aguas de la creaci\u00f3n. Conforme a Gn 1, Dios ha creado el mundo sobre un caos de aguas, que \u00e9l ha separado, poniendo una especie de cubierta o firmamento, para separar las aguas de arriba y las de abajo; ese mismo Dios ha separado las aguas del mar y la tierra firme, haciendo as\u00ed\u00ad posible el surgimiento de seres terrestres (cf. Gn 1,69). En este contexto puede citarse la lucha y victoria de Yahv\u00e9 contra los monstruos de las aguas, como Tehom* y Leviat\u00e1n. (b) Aguas del diluvio (Gn 6-8). Ellas son como un signo de la vuelta al caos; all\u00ed\u00ad donde los hombres se pervierten Dios deja que se rompan las compuertas que separan a las aguas superiores e inferiores, de manera que el mundo corre el riesgo de que dar aniquilado, (c) Aguas del mar Rojo. Uno de los relatos m\u00e1s significativos y simb\u00f3licos de la historia b\u00ed\u00adblica es el paso de los israelitas por el mar Rojo: el mismo Dios les protege, abriendo un camino entre las olas, mientras los egipcios se hunden en ellas (Ex 14-15); una variante del tema aparece en el paso del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, en Jos 4,1-19. (d) Aguas de la tentaci\u00f3n. Ofrecen uno de los temas b\u00e1sicos del camino por el desierto. Los hebreos carecen de agua y murmuran contra Mois\u00e9s tentando a Dios. Yahv\u00e9 responde diciendo a Mois\u00e9s: \u00abPasa delante del pueblo y toma contigo algunos ancianos de Israel; toma tambi\u00e9n en tu mano la vara con que golpeaste el Nilo y camina. All\u00ed\u00ad estar\u00e9 yo ante ti sobre la pe\u00f1a, en Horeb; golpear\u00e1s la pe\u00f1a, y saldr\u00e1n de ella aguas para que beba el pueblo. Mois\u00e9s lo hizo as\u00ed\u00ad en presencia de los ancianos de Israel. Y dio a aquel lugar el nombre de Mass\u00e1 y Merib\u00e1 (= tentaci\u00f3n y disputa), porque los hijos de Israel hab\u00ed\u00adan disputado y tentado a Yahv\u00e9 diciendo: \u00bfEst\u00e1 o no est\u00e1 Yahv\u00e9 entre nosotros?\u00bb (cf. Ex 17,1-7). Este motivo ha sido desarrollado por Nm ll-14yporDt8,15; 32,51; 38,8). Precisamente all\u00ed\u00ad donde la prueba es mayor (en el desierto) se vuelve m\u00e1s grande el signo de la presencia de Dios.<\/p>\n<p>(2) Las aguas de la promesa. Aparecen en dos contextos b\u00e1sicos: las aguas del retorno a la tierra prometida y las aguas del templo, (a) Aguas del retorno. El Segundo Isa\u00ed\u00adas proyecta sobre el retorno de los israelitas cautivos en Babilonia algunas de las im\u00e1genes del \u00e9xodo: \u00abEn las alturas abrir\u00e9 r\u00ed\u00ados, y fuentes en medio de los valles; abrir\u00e9 en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca\u00bb (Is 41,18). En ese contexto alude el profeta a la victoria de Yahv\u00e9 contra los monstruos de las aguas: \u00abDespierta, despierta, v\u00ed\u00adstete de poder, oh brazo de Yahv\u00e9; despierta como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. \u00bfNo eres t\u00fa el que cort\u00f3 a Rahab, y el que hiri\u00f3 al Drag\u00f3n? \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 el mar, las aguas del gran abismo; el que transform\u00f3 en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?\u00bb (Is 51,9-10). El agua ca\u00f3tica se pondr\u00e1 al servicio de la vida, lo mismo que el desierto, convertido en vergel, (b) Aguas del templo, aguas mesi\u00e1nicas. Por otra parte, aprove  chando el signo de las aguas de la fuente de Silo\u00e9, que brotan debajo del templo de Jerusal\u00e9n, la tradici\u00f3n prof\u00e9tica ha desarrollado una preciosa visi\u00f3n de las aguas sagradas, que definir\u00e1 la llegada del tiempo escatol\u00f3gico. El tema aparece ya en un texto antiguo de condena: \u00abPor cuanto desech\u00f3 este pueblo las aguas de Silo\u00e9, que corren mansamente, y se regocij\u00f3 con Rez\u00ed\u00adn y con el hijo de Romel\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb (Is 8,6). Las aguas de Silo\u00e9 corren desde debajo del templo, apareciendo como signo de la protecci\u00f3n de Dios, que los jud\u00ed\u00ados desprecian, buscando alianzas militares peligrosas, en el tiempo de la guerra siroefraimita (a mediados del siglo VIII a.C.). Pues bien, despu\u00e9s que Jerusal\u00e9n ha ca\u00ed\u00addo ya en manos de los babilonios y ha sido destruida, eleva Ezequiel su profec\u00ed\u00ada: \u00abDel interior del templo manaba el agua hacia el oriente&#8230; El agua iba bajando por el lado derecho del templo&#8230; y crec\u00ed\u00ada hasta convertirse en un gran r\u00ed\u00ado\u00bb (Ez 47,lss). Esta ser\u00e1 la verdadera fuente y r\u00ed\u00ado de los tiempos mesi\u00e1nicos, signo de presencia de Dios y de transformaci\u00f3n de la misma tierra desierta, que va de Jerusal\u00e9n hasta el mar Muerto. En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa Zacar\u00ed\u00adas: \u00abAquel d\u00ed\u00ada brotar\u00e1 un manantial de Jerusal\u00e9n; la mitad fluir\u00e1 hacia el mar oriental, la otra mitad hacia el mar occidental, lo mismo en verano que en invierno\u00bb (Zac 14,8-9). Este ser\u00e1 el r\u00ed\u00ado final del para\u00ed\u00adso (Ap 22,1-2; cf. Gn 2,10). Desde esta base se puede afirmar que Dios mismo es la roca (lo m\u00e1s estable, lo m\u00e1s firme), siendo al mismo tiempo fuente perdurable: el origen del agua de la vida. L\u00f3gicamente, esta tradici\u00f3n de la roca de Dios en el desierto o en el templo de Jerusal\u00e9n, roca de la que brota el agua de la vida, ha cautivado y enriquecido a los israelitas a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>(3) Interpretaci\u00f3n cristiana. Los textos cristianos han evocado algunas de las tradiciones anteriores, interpret\u00e1ndolas desde la nueva situaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Estos son algunos de los ejemplos m\u00e1s significativos, (a) Sin\u00f3pticos: andar sobre las aguas, tempestad calmada. Diversos textos de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mc 4,25-41; 6,45-52 par) evocan los temas del \u00e9xodo, con el paso por el mar Rojo y la victoria de Dios sobre las aguas, (b) Juan: el agua de la vida. En dos momentos fundamentales, el evangelio de Juan presenta a Je s\u00fas como fuente de agua de vida, en Siquem (junto al pozo de Jacob) y en el templo de Jerusal\u00e9n en el entorno de las aguas de Silo\u00e9 (cf. Jn 4,7-15 y 7,38). (c) Pablo: la roca de agua. Retomando quiz\u00e1 una interpretaci\u00f3n israelita antigua, Pablo dir\u00e1 que la roca de Dios, de la que brotaba el agua, iba acompa\u00f1ando a los hijos de Israel por el desierto, precisando despu\u00e9s que ella se identificaba con Cristo: \u00abTodos nuestros padres bebieron la misma bebida espiritual, porque beb\u00ed\u00adan de la roca espiritual que les segu\u00ed\u00ada. Esa roca era el Cristo\u00bb (1 Cor 10,4-5). (d) Apocalipsis: presenta el agua en dos formas (en fuentes-r\u00ed\u00ados y en mares), formando con tierra y cielo los cuatro elementos c\u00f3smicos, amenazados por el juicio (cf. Ap 8,10; 14,7; 16,4). El Drag\u00f3n antiguo es due\u00f1o del agua destructora (de muerte) con la que pretende ahogar a la Mujer (cf. Ap 12,5); en esa l\u00ed\u00adnea, el cauce sin agua del r\u00ed\u00ado puede convertirse en signo de condena, paso abierto para los poderes de la muerte (cf. 16,2), y las muchas aguas son un signo de los pueblos, multitud de gentes amenazadoras de la tierra (17,1.15). Pero, en otra perspectiva, el rumor de grandes aguas aparece como sonido y signo de la multitud de los salvados (cf. 1,15; 14,2,19,6); en esa l\u00ed\u00adnea ha de entenderse el s\u00ed\u00admbolo final del Agua de vida que brota del trono de Dios y el Cordero, en la Ciudad salvada de la Nueva Jerusal\u00e9n (Ap 7,17; 21,6; 22,1.17; cf. Ez 47,1-12 y Zac 14,8).<\/p>\n<p>Cf. G. BACHELARD, El agua y los sue\u00f1os, FCE, M\u00e9xico 1993; E. BOISMARD, \u00abAgua\u00bb, en X. LEON-DUFOUR, Vocabulario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1967, 47-51; E. DREWERMANN, Strukturen des B\u00f3sen I-III, Schonningh, Paderborn 1977; M. ELIADE, Tratado de Historia de las religiones, Cristiandad, Madrid 1981, 200-223.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nIntroducci\u00f3n.<br \/>\nI. El agua, elemento de la creaci\u00f3n:<br \/>\n1. El agua para la vida;<br \/>\n2. El agua para la purificaci\u00f3n.<br \/>\n3. Las grandes aguas.<br \/>\nII. El agua como signo y como s\u00ed\u00admbolo:<br \/>\n1. El agua para la sed del alma;<br \/>\n2. El agua para la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n;<br \/>\n3. \u00abComo las grandes aguas\u00bb.<br \/>\nConclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00ed\u201cN. La voz \u00abagua\u00bb (hebr. may\u00ed\u00adm, siempre en plural; gr. hyd\u00f3r) aparece m\u00e1s de 580 veces en el hebreo del AT y cerca de 80 veces en el griego del NT, de las cuales casi la mitad en los escritos de la tradici\u00f3n joanea. Pero en torno al t\u00e9rmino agua aparece toda una constelaci\u00f3n de t\u00e9rminos (el m\u00e1s frecuente es \u00abmar\u00bb, hebr. yam, 395 veces; gr. th\u00e1lassa, 92 veces en el NT), que expresan m\u00e1s directamente la experiencia humana del agua. As\u00ed\u00ad pues, en la Biblia se encuentra: a) la terminolog\u00ed\u00ada meteorol\u00f3gica: lluvia (de oto\u00f1o, de invierno, de primavera), roc\u00ed\u00ado, escarcha, nieve, granizo, hurac\u00e1n; b) la terminolog\u00ed\u00ada geogr\u00e1fica: oc\u00e9ano, abismo, mar, fuente (agua viva), r\u00ed\u00ado, torrente (inundaci\u00f3n, crecida); c) la terminolog\u00ed\u00ada del aprovisionamiento: pozo, canal, cisterna, aljibe; d) la terminolog\u00ed\u00ada del uso del agua: abrevar, beber, saciar la sed, sumergir (bautizar), lavar, purificar, derramar.<br \/>\nDada la inseparable conexi\u00f3n con todas las formas de vida y con la existencia del hombre en particular, el agua asume en todas las \u00e1reas geogr\u00e1fico-culturales un valor simb\u00f3lico-evocativo, que en el mundo b\u00ed\u00adblico reviste tonalidades propias. En conjunto, para el AT el tema del agua afecta a unos 1.500 vers\u00ed\u00adculos, y a m\u00e1s de 430 para el NT. Es una masa enorme de textos, que atestigua la casi continua presencia de ese elemento en la Biblia, en sus diversas expresiones y valoraciones.<\/p>\n<p>En este art\u00ed\u00adculo podemos solamente dar algunas indicaciones y orientaciones generales sobre el tema del agua como elemento de la creaci\u00f3n y como elemento simb\u00f3lico, indicando que no todos los textos se pueden catalogar exclusivamente bajo una u otra categor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. EL AGUA, ELEMENTO DE LA CREACI\u00ed\u201cN. La Biblia se abre y se cierra sobre un fondo de \u00abvisiones\u00bb, en donde el agua es un elemento dominante. Las dos tradiciones del Pentateuco (P: G\u00e9n l,lss; J: G\u00e9n 2:4bss), que se remontan a los or\u00ed\u00adgenes -aunque desde puntos de vista correlativos y diversos-, ponen en escena el agua como elemento decisivo de la protolog\u00ed\u00ada; lo mismo hace el Apocalipsis con la escatolog\u00ed\u00ada (Ap 21-22), inspir\u00e1ndose, por lo dem\u00e1s, en temas de la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (cf Eze 47:1-12; Joe 4:18; Zac 14:8&#8230;). Parece como si la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada no pudieran pensarse para el hombre b\u00ed\u00adblico sin asociar de alg\u00fan modo a ellas este elemento que envuelve y transmite sensaciones y exigencias, problemas y afanes encarnados en \u00e9l a lo largo de siglos de historia, vivida en una tierra sustancialmente avara de agua, en donde su b\u00fasqueda y su aprovisionamiento era un problema constante y una cuesti\u00f3n de vida o muerte.<\/p>\n<p>En estas visiones de los or\u00ed\u00adgenes y del cumplimiento, el agua est\u00e1 presente en las dimensiones fundamentales en que las percibe el hombre b\u00ed\u00adblico: a) el agua que depende de la iniciativa de Dios y del hombre; el agua ben\u00e9fica, condici\u00f3n de bienestar y de felicidad, indispensable a la vida del hombre, de sus ganados y de sus campos, necesaria para las abluciones profanas y rituales; el agua dom\u00e9stica, que \u00e9ste est\u00e1 en disposici\u00f3n de dominar; el agua a medida del hombre, podr\u00ed\u00ada decirse (cf  G\u00e9n 2:6.10; Apo 22:1-2); b) el agua del oc\u00e9ano terrestre y celestial [\/Cosmos 11,2], del mar, de los grandes r\u00ed\u00ados con posibles inundaciones, o sea, el agua no s\u00f3lo est\u00e1 fuera del poder del hombre, sino que es adem\u00e1s una amenaza potencial y puede convertirse en agua de muerte y no de vida, de devastaci\u00f3n y no de fecundidad y crecimiento (cf G\u00e9n 1:2.6-10; G\u00e9n 6:11.21-22).<\/p>\n<p>1. EL AGUA PARA LA VIDA. \u00abIndispensables para la vida son el agua, el pan, el vestido y una casa\u00bb (Sir 29:21; en 39,26 a\u00f1ade otros alimentos, pero el agua sigue siendo lo primero); \u00abEl que camina en justicia&#8230; tendr\u00e1 pan y no le faltar\u00e1 el agua\u00bb (Isa 33:15-16). El pan y el agua representan una asociaci\u00f3n espont\u00e1nea para indicar garant\u00ed\u00ada de vida en regiones \u00e1ridas. En nuestras regiones de clima templado el agua es sustituida f\u00e1cilmente por el \u00abacompa\u00f1amiento\u00bb o por el \u00abvino\u00bb, o es omitida (\u00abganarse el pan\u00bb), puesto que normalmente no constituye ning\u00fan problema para la vida. En Exo 17:1-7; N\u00fam 20:2-11 (per\u00ed\u00adodo de la peregrinaci\u00f3n por el desierto) se leen p\u00e1ginas que atestiguan de forma dram\u00e1tica la necesidad de agua para la supervivencia misma de Israel. En el episodio de Ex 17, Israel, exasperado por la sed, se pregunta: \u00ab\u00bfEst\u00e1 o no est\u00e1 el Se\u00f1or en medio de nosotros?\u00bb La falta de agua que pone en peligro la supervivencia del pueblo reci\u00e9n liberado de la esclavitud del fara\u00f3n, pone tambi\u00e9n en cuesti\u00f3n la presencia providencial de Yhwh, su poder salvador y el sentido mismo de la liberaci\u00f3n; pero, en realidad, lo que pone en cuesti\u00f3n es la falta de fe de Israel, su man\u00ed\u00ada de tentar a Dios (Deu 6:16; Sal 95:9), a pesar de la reciente liberaci\u00f3n prodigiosa.<\/p>\n<p>Mas tambi\u00e9n la vida en la tierra de Cana\u00e1n impon\u00ed\u00ada la b\u00fasqueda, la recogida y la atenta conservaci\u00f3n del agua procedente de la lluvia o de las fuentes. La arqueolog\u00ed\u00ada ha puesto de manifiesto sistemas hidr\u00e1ulicos a veces imponentes y complejos, construidos para asegurar el agua a la ciudad, sobre todo en caso de asedio. Los m\u00e1s grandiosos son los de Jerusal\u00e9n, Gaba\u00f3n, Meguido (cf J.B. Pritchard, Agua, en Enciclopedia de la Biblia 1, Garriga, Barcelona 1963, 243-252). La Biblia alude s\u00f3lo ocasionalmente a estos sistemas, el m\u00e1s conocido de los cuales es ciertamente el que forma un t\u00fanel de unos 540 m. en forma de S, excavado en tiempos de Ezequ\u00ed\u00adas bajo la colina Ofel, para llevar el agua de la fuente de Guij\u00f3n, en el valle del Cedr\u00f3n, hasta dentro de Jerusal\u00e9n, en el estanque o piscina de Silo\u00e9 (cf 2Re 20:20; 2Cr 32:30). Una famosa inscripci\u00f3n en la pared del t\u00fanel -conservada actualmente en el Museo Arqueol\u00f3gico de Estambul- exalta la obra realizada por las escuadras de excavadores, que partieron de los dos extremos del t\u00fanel hasta encontrarse. La excavaci\u00f3n de pozos es muy conocida desde el tiempo de los patriarcas (cf G\u00e9n 26:1822.32; N\u00fani 21,17s), aun cuando del c\u00e9lebre pozo de la samaritana (Jua 4:5-6.12) no hay ninguna alusi\u00f3n en la historia patriarcal de Jacob.<\/p>\n<p>Para la vegetaci\u00f3n en general, y especialmente para el cultivo, la situaci\u00f3n de Palestina est\u00e1 bien caracterizada por Deu 11:10-12 : \u00abLa tierra a la que vais a entrar para poseerla no es como la tierra de Egipto&#8230;, donde sembrabas la semilla y la regabas con tu pie, como se riega una huerta. La tierra en que vais a entrar para poseerla es una tierra de montes y de valles que riega la lluvia del cielo. Esta tierra depende del cuidado del Se\u00f1or; sobre ella tiene fijos sus ojos el Se\u00f1or desde el comienzo hasta el final\u00bb: El texto contin\u00faa exhortando a la fidelidad a la alianza, que garantizar\u00e1 la lluvia a su tiempo y la abundancia y poniendo en guardia contra la infidelidad, que obligar\u00ed\u00ada a \u00abcerrarse los cielos\u00bb y provocar\u00ed\u00ada \u00abla carest\u00ed\u00ada y la muerte\u00bb (vv. 13-17; en Palestina las precipitaciones anuales apenas son suficientes para la agricultura). En el texto del Deuteronomio se siente el eco de situaciones como la que describe 1Re 17:1-16 (la sequ\u00ed\u00ada en tiempos de El\u00ed\u00adas), vividas dram\u00e1ticamente por Israel en su tierra, y de las que el Deuteronomio hace una lectura teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Dada la conformaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Palestina, la promesa de una tierra en la que \u00abmana leche y miel\u00bb (Exo 3:8; N\u00fam 13:27) -aun cuando la expresi\u00f3n idealice esta tierra, especialmente para los que entraban en ella despu\u00e9s de varios a\u00f1os de desierto, como las tribus de Josu\u00e9- ten\u00ed\u00ada que incluir alguna referencia a la lluvia fecundante, como parte integrante del don de la tierra, uno de los pilares de la alianza. En efecto, la lluvia y la sequ\u00ed\u00ada son uno de los elementos de las bendiciones y maldiciones que forman parte del \u00abprotocolo\u00bb de la alianza (cf Lev 26:34.1920; Dt 28 12.22-24; cf tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de Salom\u00f3n: I Apo 8:35s; 2Cr 6:26s). El texto de Deu 8:7s ofrece una descripci\u00f3n id\u00ed\u00adlica de la tierra prometida, \u00abtierra de torrentes, de fuentes, de aguas profundas\u00bb, que revela el afecto y desea suscitar el entusiasmo de Israel por su tierra, m\u00e1s que reflejar una situaci\u00f3n objetiva; por eso la describe como un jard\u00ed\u00adn de Dios (cf G\u00e9n 13:10). M\u00e1s realista es Sal 65:10-14, que describe la fiesta de la tierra cuando Dios \u00ababre su maravilloso tesoro, los cielos\u00bb (Deu 28:12): s\u00f3lo entonces \u00ablas praderas se cuajan de reba\u00f1os y los valles se cubren de trigales\u00bb, ya que la lluvia es una visita de Dios, signo de su benevolencia y complacencia. Los territorios monta\u00f1osos de Samar\u00ed\u00ada y de Judea no conocen otros modos de vestirse de fiesta.<\/p>\n<p>En el NT el agua en este sentido es mencionada muy raras veces, y siempre en funci\u00f3n de otros temas determinantes; recordemos el vaso de agua fresca ofrecido al disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, que no quedar\u00e1 sin recompensa (Mar 9:41); la lluvia que manda el Padre misericordioso (junto con el sol) para la vida de buenos y malos (Mat 5:45); el agua que la samaritana tiene que sacar del pozo cada d\u00ed\u00ada, porque nunca apaga plenamente la sed (Jua 4:13).<\/p>\n<p>2. EL AGUA PARA LA PURIFICACI\u00ed\u201cN. El agua como medio de limpieza y de higiene es recordada pocas veces en la Biblia. Aparte de la escasez, que impon\u00ed\u00ada restricciones en todo lo que iba m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades fundamentales para la vida de las personas y de los animales, y aparte de la mentalidad y de las costumbres en cuestiones de higiene, el car\u00e1cter profano de este uso del agua no presenta en s\u00ed\u00ad mismo ning\u00fan inter\u00e9s. Se leen luego algunas indicaciones ocasionales sobre el ofrecimiento de agua a los hu\u00e9spedes para lavar y refrescar los pies cansados del viaje (cf, p.ej., G\u00e9n 18:4), pr\u00e1ctica que segu\u00ed\u00ada vigente en tiempos del NT (cf Luc 7:44; Jua 13:5). Por otros motivos siguen siendo famosos los ba\u00f1os de Betsab\u00e9 (2Sam 11) y de Susana (Dan 13), \u00c2\u00a1que tuvieron alg\u00fan espectador de m\u00e1s!<br \/>\nEl empleo del agua como medio de purificaci\u00f3n ritual est\u00e1 presente en casi todas las religiones y se relaciona con lo que es considerado \u00abimpuro\u00bb y debe volver al estado de pureza, es decir, purificado para ser empleado en el culto, mediante abluciones realizadas seg\u00fan determinadas modalidades y normas rituales.<\/p>\n<p>La normativa que m\u00e1s interesa ata\u00f1e a las personas que pueden ponerse voluntariamente, o incurrir involuntariamente, en situaciones que las hacen \u00abimpuras\u00bb, es decir, indignas de estar en la presencia de Dios en el templo, en la asamblea sagrada, en la guerra santa. El documento P ha recogido y codificado normas de purificaci\u00f3n por medio de abluciones para los sacerdotes (Ex 29 b,Jua 30:1821), para el sumo sacerdote ei d\u00ed\u00ada del kippur (Lev 16:4.24), para impurezas derivadas de fen\u00f3menos sexuales normales o patol\u00f3gicos (Lev 15), para impurezas contra\u00ed\u00addas al tocar un cad\u00e1ver (N\u00fam 19:2-10), para purificar el bot\u00ed\u00adn de guerra (N\u00fam 31:23-24)&#8230;El agua de los celos (N\u00fam 5:1131) no se refiere a un rito de purificaci\u00f3n; obligaban a tragarla a la mujer sospechosa de adulterio para revelar su inocencia o su culpabilidad. Era una especie de ordal\u00ed\u00ada o juicio de Dios. La expresi\u00f3n \u00abagua santa\u00bb (\u00fanica en el AT) indica quiz\u00e1 que el agua era sacada de una fuente sagrada, o m\u00e1s simplemente que era de un manantial, es decir, que se trataba de agua viva.<\/p>\n<p>En el NT son raras las alusiones a estas abluciones rituales. La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (cf Mar 7:2-4; Mat 23:25; Luc 11:38) alude a ellas en tono pol\u00e9mico contra la proliferaci\u00f3n e imposici\u00f3n de lavatorios y de abluciones en detrimento de una religiosidad m\u00e1s aut\u00e9ntica o comprometida. Jua 2:6 tiene una indicaci\u00f3n aparentemente ocasional (\u00abHab\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad seis tinajas de piedra para los ritos de purificaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados&#8230;&#8217;, pero que dentro de su estilo caracteriza a un mundo que est\u00e1 para acabar frente a la irrupci\u00f3n de la nueva era mesi\u00e1nica, representada por el vino que surge de pronto prodigiosamente en aquellas vasijas. El gesto de Jes\u00fas que lava los pies a \u00ablos doce\u00bb (Jua 13:1-15) va ciertamente m\u00e1s all\u00e1 del significado de un acto de caridad humilde que se propone como ejemplo. Este lavatorio no tiene ning\u00fan car\u00e1cter ritual; es un servicio; sin embargo, el signo orienta hacia una purificaci\u00f3n. Las palabras de Jes\u00fas contienen una referencia al bautismo (\u00abel que se ha ba\u00f1ado&#8230; \u00ab:Jua 13:10) como purificaci\u00f3n, que es el camino normal en la Iglesia de acoger el servicio que hizo Jes\u00fas a los suyos, aun cuando la purificaci\u00f3n sea una de las categor\u00ed\u00adas -no la \u00fanica- en el NT para la comprensi\u00f3n de la realidad cristiana del l bautismo (cf Jua 3:5; Rom 6), y para Juan lo que purifica radicalmente es la palabra de Jes\u00fas (Jua 15:3) acogida con fe.<\/p>\n<p>3. LAS GRANDES AGUAS. Esta expresi\u00f3n hebrea (may\u00ed\u00adm rabb\u00ed\u00adm = lit. las muchas aguas) es una f\u00f3rmula fija, que indica el agua c\u00f3smica que rodea y envuelve al mundo (a menudo en paralelismo con yam, el mar, y teh\u00f3m\/teh\u00f3m rabbah, el abismo, el gran abismo, el mabb\u00fcl, el oc\u00e9ano celestial que rodea y pende sobre la tierra), y tambi\u00e9n las aguas de los grandes r\u00ed\u00ados. Esta concepci\u00f3n del cosmos implica una amenaza constante para la vida del hombre. En la Biblia est\u00e1 presente esta concepci\u00f3n, pero las reacciones que suscita asumen tonalidades propias; efectivamente, tambi\u00e9n esta realidad es percibida, casi filtrada, a trav\u00e9s de la fe que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la experiencia hist\u00f3rico-religiosa original que Israel como pueblo realiz\u00f3 en el mar Rojo. No es f\u00e1cil reconstruir qu\u00e9 es lo que sucedi\u00f3 concretamente, pero en aquel acontecimiento fundador para la fe de Israel (Exo 14:31) -cuyos ecos se perciben en toda las Biblia, incluido el NT, hasta el Apocalipsis (Exo 15:3)- el pueblo constat\u00f3 el poder de su Dios frente a las grandes aguas.<\/p>\n<p>Una experiencia an\u00e1loga se registr\u00f3 para la entrada en la tierra prometida con el paso del Jord\u00e1n durante la \u00e9poca en que iba lleno (Jos 3:15). As\u00ed\u00ad, la marcha del pueblo elegido desde la tierra de la esclavitud hasta la tierra de la libertad queda encuadrada por las gestas del poder de Yhwh sobre las grandes aguas: realmente \u00abel Se\u00f1or hace todo lo que quiere.en el cielo y en la tierra, en el mar y en todos los abismos\u00bb (Sal 135:6).<\/p>\n<p>Esta fe influy\u00f3 sin duda, aunque de diversas formas, en el doble lenguaje que se observa en la Biblia en conexi\u00f3n con el agua c\u00f3smica: un lenguaje m\u00e1s imaginativo, emotivo y po\u00e9tico, que recurre a expresiones de la mitolog\u00ed\u00ada medio-oriental; y otro lenguaje desmitificado, que podr\u00ed\u00ada llamarse m\u00e1s teol\u00f3gico. Se leen, por consiguiente, textos que aluden a una lucha victoriosa de Yhwh con las aguas c\u00f3smicas, personificadas a menudo en monstruos del caos primordial (cf, p.ej., Sal 74:12-14; Sal 77:17-19; Sal 89:10-11; Job 7:12; Job 26:13; Isa 51:9), y otros textos que eluden esta escenograf\u00ed\u00ada y hablan de las aguas del mar o del abismo como de cualquier otro elemento de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1-910.20-21; Sal 29:10; Sal 33:6-7; Sal 104:2426; Pro 8:28-29; Job 38:16). El lenguaje que utiliza im\u00e1genes de la mitolog\u00ed\u00ada reevoca a menudo de forma expl\u00ed\u00adcita o alusiva el acontecimiento del mar Rojo (cf, p.ej., Sal 74:13-14; Isa 51:9-10). El recurso a im\u00e1genes mitol\u00f3gicas aparece siempre como un artificio literario para exaltar el poder de Yhwh; por eso la coherencia de las im\u00e1genes es secundaria, como puede verse en la alusi\u00f3n al Leviat\u00e1n de Sal 74:13s, donde el monstruo, compendio de todo lo que es hostil a Dios, queda despedazado y destruido; y en Sal 104:26 donde aparece como una criatura de Dios, igual a las dem\u00e1s, que se divierte en el mar, que es tambi\u00e9n obra de Dios.<\/p>\n<p>El lenguaje m\u00e1s desmitificado aparece de manera inesperada m\u00e1s a menudo en conexi\u00f3n con el vocablo teh\u00f3m (36 veces, traducido normalmente al griego por \u00e1byssos). A pesar de la semejanza fon\u00e9tica, los fil\u00f3logos niegan la derivaci\u00f3n directa de teh\u00f3m del ac\u00e1dico Tiarnat, el caos primordial en lucha con Marduk, el campe\u00f3n de los dioses del orden (cf C. Westermann, teh\u00f3m en DTAT II, 1286-1292). En la Biblia, teh\u00f4m designa la gran masa de agua del mar, su inmensa superficie o su insondable profundidad, como dato geogr\u00e1fico en un sentido puramente objetivo, sin personificaci\u00f3n alguna. En el juda\u00ed\u00adsmo indicar\u00e1 tambi\u00e9n la profundidad de la tierra (o se \u00f3l), independientemente de la presencia o no del agua. Es interesante ver c\u00f3mo esta palabra, a pesar de ser tan af\u00ed\u00adn a la Tiamat babilonia, no se utiliza nunca en el sentido de una potencia hostil a Dios, ni siquiera con motivo literario de ant\u00ed\u00adtesis para exaltar la fuerza de Yhwh; en Isa 51:10 su uso parece ser un correctivo de la imagen mitol\u00f3gica del drag\u00f3n Rajab despedazado. La teh\u00f3m es un elemento de la creaci\u00f3n, y est\u00e1 tan lejos de indicar una fuerza hostil a Dios que es. m\u00e1s bien una fuente de bendiciones, ya que est\u00e1 tambi\u00e9n en el origen de las fuentes de agua de la tierra firme (cf G\u00e9n 49:25; Deu 8:7; Sal 78:15; Eze 31:4). Tambi\u00e9n el relato del diluvio -independientemente de la mezcla de fuentes y de su incongruencia- puede ser ejemplar en este sentido: la narraci\u00f3n presenta al gran abismo (teh\u00f3m rabbah) y al oc\u00e9ano celestial (el mabb\u00fal) como masas de agua de las que Yhwh dispone a su gusto y seg\u00fan su voluntad (G\u00e9n 7:11; G\u00e9n 8:2). La misma solemne berit pactada con No\u00e9 es un signo de este dominio pac\u00ed\u00adfico (G\u00e9n 9:1 l). El hombre b\u00ed\u00adblico evoca con frecuencia las tradiciones del diluvio; pero -no se siente amenazado por las aguas, a pesar de que la tierra est\u00e1 rodeada y envuelta por ellas. La experiencia hist\u00f3rico-religiosa que est\u00e1 en la base de su fe engendra la convicci\u00f3n m\u00e1s profunda de que la relaci\u00f3n hombre-Yhwh e Israel-Yhwh es la realidad primera y decisiva para la seguridad de su existencia respecto a la relaci\u00f3n hombre-creaci\u00f3n. Esto se expresa de forma casi did\u00e1ctica en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, \u00faltimo escrito del AT: en la lectura midr\u00e1sica que el autor hace de algunos momentos del \u00e9xodo (Sab 10-12; 16-19) descubre en los acontecimientos el orden admirable de la Providencia, que coordina los elementos creados por ella pj1a la salvaci\u00f3n de Israel y el castigo de sus opresores (en particular para el agua, cf, p.ej.,G\u00e9n 11:6-14).<\/p>\n<p>En el NT, si exceptuamos algunos recuerdos del AT (mar Rojo) y el uso simb\u00f3lico que hace de \u00e9l el Apocalipsis, el mar est\u00e1 presente en algunos momentos de los Hechos (viajes de Pablo) y en los evangelios, que (excepto Lucas) utilizan este nombre para el lago de Genesaret. Algunos episodios, como la tempestad calmada (Mar 4:36-41 y par) o los puercos invadidos por los demonios que se precipitan en el mar (Mar 5:11-13 y par), pueden presentar el \u00abmar\u00bb, en la intenci\u00f3n de los evangelistas, como la sede de las potencias hostiles al reino de Dios, de los demonios, sobre los cuales Jes\u00fas tiene de todas formas el poder soberano de Yhwh (cf Sal 65:8 : \u00abT\u00fa, que acallas el estruendo de los mares\u00bb; cf tambi\u00e9n Sal 89:10; Sal 107:29). Pero \u00e9ste es tambi\u00e9n el mar en el cual y del cual viv\u00ed\u00adan varios disc\u00ed\u00adpulos, a los que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada llamado de las barcas para que lo siguieran; es el mar por el que camina con menos peligro que por los senderos de Palestina (Mat 14:25-27) y por el que tambi\u00e9n Pedro puede caminar mientras conf\u00ed\u00ade en Jes\u00fas (vv. 28-31); es el mar donde tiene lugar la pesca milagrosa (Luc 5:4-11; Jua 21:1-14). Los episodios evang\u00e9licos que tienen como escenario el \u00abmar\u00bb de Galilea podr\u00ed\u00adan eventualmente indicar la situaci\u00f3n de la comunidad de Jes\u00fas en el mundo, con las fatigas, los peligros y tambi\u00e9n los \u00e9xitos que esa situaci\u00f3n habr\u00e1 de suponer.<\/p>\n<p>II. EL AGUA COMO SIGNO Y S\u00ed\u008dMBOLO. Para las indicaciones conceptuales y terminol\u00f3gicas relativas a \u00absigno y s\u00ed\u00admbolo\u00bb en la moderna antropolog\u00ed\u00ada, cf l S\u00ed\u00admbolo. El uso simb\u00f3lico de una realidad natural tiene una funci\u00f3n cognoscitiva y comunicativa: m\u00e1s que una ayuda, es una condici\u00f3n para expresar percepciones o experiencias interiores que el sujeto intenta formularse a s\u00ed\u00ad mismo, aun antes de comunic\u00e1rselas a los dem\u00e1s, captando en los objetos de su conocimiento sensible ciertas sinton\u00ed\u00adas y correspondencias con esas personas y experiencias. En la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, toda la creaci\u00f3n y la historia vivida por Israel est\u00e1n en estrecha dependencia de Dios; por consiguiente, todo (cosas, personas, acontecimientos) puede convertirse en signo de su presencia, en instrumento de su acci\u00f3n, en indicio de alg\u00fan aspecto de esa relaci\u00f3n tan compleja y no siempre f\u00e1cilmente descifrable de Dios con el hombre. El agua en sus diversos valores se ha convertido f\u00e1cilmente en s\u00ed\u00admbolo de realidades m\u00e1s profundas, que Israel viv\u00ed\u00ada como pueblo de Dios. La abundancia de aguas con que se describen la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada representa ya at\u00e1vicas nostalgias y aspiraciones, temores y repulsas del hombre b\u00ed\u00adblico (y en general del medio-oriental), pero interpretadas a la luz de su relaci\u00f3n con Yhwh, con el Dios de la alianza, que da un colorido particular a este elemento simb\u00f3lico fundamental.<\/p>\n<p>1. EL AGUA PARA LA SED DEL ALMA. La protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada enmarcan la historia, y especialmente la historia del pueblo de la alianza con Dios, llamado a vivir cada d\u00ed\u00ada de una realidad que deduce toda su necesidad del simbolismo del agua, comprendida su penuria. Los hebreos ten\u00ed\u00adan que comprar tambi\u00e9n el agua (Isa 55:1; cf Lam 5:4), lo mismo que se compraban normalmente otros alimentos; pero el profeta invita: \u00ab\u00c2\u00a1Id por agua, aunque no teng\u00e1is dinero!\u00bb El agua que Dios ofrece por labios del profeta no se compra realmente con dinero; la invitaci\u00f3n a coger agua es una invitaci\u00f3n a escuchar: \u00abPrestad o\u00ed\u00addo&#8230;, escuchad, y vivir\u00e1 vuestra alma\u00bb (Isa 55:3). El agua es la \u00abpalabra\u00bb, que es verdaderamente la vida de Israel (Deu 8:3; Deu 32:47), sin la cual ni siquiera existir\u00ed\u00ada. De la palabra de Dios dirigida a Abrah\u00e1n, de la palabra que le promete una descendencia, nace Israel (G\u00e9n 12:1-2). En un tiempo en que esta \u00abpalabra\u00bb, que no s\u00f3lo dio origen, sino que acompa\u00f1\u00f3 a Israel a lo largo de su historia, todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada sido fijada ni codificada,. sino que resonaba en la viva voz de los hombres de Dios, su falta provocaba \u00abhambre y sed\u00bb, lo mismo que la falta de pan y agua. Am\u00f3s amenaza con esta \u00abcarest\u00ed\u00ada y sequ\u00ed\u00ada\u00bb, por la que las \u00abbellas muchachas y los j\u00f3venes apuestos\u00bb se marchitar\u00e1n por la sed e ir\u00e1n vagando anhelantes en busca de esa agua (Am\u00f3 8:11-13). El silencio de Dios forma parte de su castigo, es una especie de destierro del alma de Israel alejada de la \u00abpalabra\u00bb por haber prestado o\u00ed\u00addos a otras palabras, por haber buscado otras aguas. Algunos decenios despu\u00e9s de Am\u00f3s, Isa\u00ed\u00adas en el reinado de Jud\u00e1 se lamentaba de que el pueblo hubiera \u00abdespreciado las pl\u00e1cidas aguas de Silo\u00e9\u00bb (Isa 8:6), para recurrir a las aguas impetuosas y abundantes del r\u00ed\u00ado por antonomasia el Eufrates. La humildad y la placidez de las aguas de Silo\u00e9 (la fuente que aseguraba el agua, y por tanto la vida, a Jerusal\u00e9n) y la masa de aguas caudalosas del gran r\u00ed\u00ado se\u00f1alan la desproporci\u00f3n de poder y de seguridad, por motivos pol\u00ed\u00adticos, entre una \u00abpalabra\u00bb fiable y la alianza con un gran imperio como el asirio de aquellos tiempos, frente a la coalici\u00f3n siro-efraimita que preocupaba a Ajaz (734). Vendr\u00e1 el emperador Teglatfalasar y aniquilar\u00e1 a Efra\u00ed\u00adn y a Damasco; pero ser\u00e1 como una inundaci\u00f3n tambi\u00e9n para Jud\u00e1, seg\u00fan las palabras de Isa\u00ed\u00adas (Isa 8:78). Unos decenios m\u00e1s tarde, Jerusal\u00e9n pudo constatar tambi\u00e9n la eficacia infalible de la \u00abpalabra\u00bb que garantizaba su salvaci\u00f3n frente a Senaquerib (701 a.C.), siempre con la condici\u00f3n de un acto de fe, que esta vez no vacil\u00f3 en hacer Ezequ\u00ed\u00adas, sostenido una vez m\u00e1s por Isa\u00ed\u00adas (cf Is 37). La fuente de agua viva, abandonada por Jud\u00e1, volver\u00e1 otra vez bajo la pluma de Jerem\u00ed\u00adas, en contraposici\u00f3n a las cisternas resquebrajadas, rotas, que no contienen agua (Jer 2:13); estos s\u00ed\u00admbolos se aclaran unos vers\u00ed\u00adculos m\u00e1s adelante. Jud\u00e1 ha abandonado al Se\u00f1or, su Dios, y va intentando beber de las aguas del Nilo y del Eufrates (Jer 2:17-18), buscando su seguridad en unas alianzas que se revelar\u00e1n siempre in\u00fatiles y desastrosas, hasta la tragedia del 586 a.C. No cabe duda de que el an\u00f3nimo profeta del final del destierro, el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, se inspiraba tambi\u00e9n en la experiencia prof\u00e9tica de su gran maestro y modelo del siglo viii y de otros profetas, cuando afirmaba la eficacia infalible de la palabra de Dios, parangon\u00e1ndola con la lluvia: despu\u00e9s de caer, produce infaliblemente sus efectos sobre la tierra que la acoge (Isa 55:10-11).<\/p>\n<p>Estos vers\u00ed\u00adculos situados al final del D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas parecen ser el sello de todo lo que hab\u00ed\u00ada ido anunciando apasionadamente a lo largo de 16 cap\u00ed\u00adtulos: el final del destierro y el retorno a la patria de los desterrados ser\u00e1 como un nuevo \u00e9xodo. Su lenguaje, rico en im\u00e1genes deslumbradoras y de un intenso pathos, est\u00e1 totalmente orientado hacia una reactivaci\u00f3n de la fe en el Dios de los padres, presente y de nuevo en acci\u00f3n para rescatar a su pueblo y conducirlo otra vez a su tierra; invita a mirar hacia adelante, al futuro; el sentido del retorno a la tierra de los padres est\u00e1 precisamente en el hecho de que la historia de la alianza entre Dios y su pueblo no se ha agotado, sino que ha de continuar. La imagen del agua, que aparece con frecuencia, va acompa\u00f1ada del motivo del camino que hay que recorrer para regresar: habr\u00e1 que recorrer regiones desiertos, pero \u00e9stas se transformar\u00e1n en tie&#8217;,, as surcadas de arroyos, y por tanto ricas en vegetaci\u00f3n y en frutos, dispuestas a ofrecer solaz y descanso a los desterrados en marcha: \u00abS\u00ed\u00ad, en el desierto abrir\u00e9 un camino y r\u00ed\u00ados en la estepa&#8230;, para abrevar a mi pueblo, a mi elegido\u00bb (Isa 43:19-20; cf Isa 41:17-20; Isa 44:34; Isa 48:21; Isa 49:10; Isa 51:3 : \u00abHace el desierto como al Ed\u00e9n&#8230;, la estepa como el jard\u00ed\u00adn del Se\u00f1or\u00bb). Tambi\u00e9n Is 35 se inspira en el Segundo Isa\u00ed\u00adas, represent\u00e1ndose el retorno de los \u00abrescatados\u00bb del Se\u00f1or como una solemne procesi\u00f3n lit\u00fargica que se desarrolla por la v\u00ed\u00ada sacra que conduce a Si\u00f3n a trav\u00e9s de un desierto transformado por fuentes y arroyos (Isa 35:6-7). El agua, condici\u00f3n de vida de las caravanas, que programaban su recorrido seg\u00fan la distancia de los oasis y de los pozos, sigue siendo el s\u00ed\u00admbolo de una palabra que garantiza lo que anuncia, que crea condiciones de vida y la renueva incluso donde parece imposible y destinada a extinguirse.<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea de este simbolismo se sit\u00faan los textos que se refieren al individuo, concretamente al \u00abjusto\u00bb, el hombre que asume la posici\u00f3n justa delante de Dios: es como los \u00e1rboles plantados junto a las corrientes de agua, que est\u00e1n en condici\u00f3n de sobrevivir incluso en tiempos de sequ\u00ed\u00ada (Sal 1:3; Jer 17:8; Isa 58:11; Eze 19:10&#8230;). A la imagen est\u00e1tica del \u00e1rbol acompa\u00f1a la din\u00e1mica del reba\u00f1o, al cual el pastor proporciona agua gui\u00e1ndolo a las fuentes (Sal 23:2; Jer 31:9; cf Apo 7:17). El agua est\u00e1 siempre entre, las primeras realidades que afloran a la fantas\u00ed\u00ada como s\u00ed\u00admbolo de vida segura y feliz, tanto presente como futura. Por eso el salmista percibe el deseo del encuentro con Dios, de vivir cerca de su santuario, como una sed ardorosa (Sal 42:23 : \u00abComo la cierva busca corrientes de agua, as\u00ed\u00ad mi alma te busca a ti, Dios m\u00ed\u00ado; mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente&#8230;\u00bb; Sal 63:2 : \u00ab\u00c2\u00a1Oh Dios, t\u00fa eres mi Dios&#8230;, mi alma tiene sed de ti&#8230;\u00bb).<\/p>\n<p>La literatura sapiencial conoce y utiliza el agua como s\u00ed\u00admbolo de la sabidur\u00ed\u00ada. Est\u00e1 presente en algunas sentencias proverbiales (cf  Pro 13:14; Pro 18:4; Pro 20:5; Sir 15:3; Sir 21:13), que de ordinario ponen en primer plano al sabio, m\u00e1s que la sabidur\u00ed\u00ada. S\u00f3lo en Sir 24:23-32 encontramos de forma m\u00e1s amplia y refleja el uso simb\u00f3lico del agua. Despu\u00e9s de identificar la sabidur\u00ed\u00ada con el libro de la ley del Alt\u00ed\u00adsimo, el Sir\u00e1cida dice que la ley contiene tanta sabidur\u00ed\u00ada como agua hay en los r\u00ed\u00ados del para\u00ed\u00adso (G\u00e9n 2:1014), que m\u00e1s all\u00e1 del jard\u00ed\u00adn riegan toda la tierra (\u00c2\u00a1a\u00f1adiendo a ellos el Jord\u00e1n y quiz\u00e1 el Nilo!). De esta abundancia Ben Sir\u00e1 ha sacado un canal para regar su huerto&#8230; Pero la imagen no prosigue coherentemente; dice que este canal se ha convertido en un r\u00ed\u00ado y un mar&#8230;, \u00c2\u00a1y no se sabe ya qu\u00e9 habr\u00e1 podido suceder con su huerto! La fantas\u00ed\u00ada se ha detenido en el agua, que pasa a ser s\u00ed\u00admbolo de toda la sabidur\u00ed\u00ada recogida en su libro como fruto de su estudio, de su meditaci\u00f3n y de su reflexi\u00f3n sobre la t\u00f3rah, adem\u00e1s de la oraci\u00f3n al Alt\u00ed\u00adsimo y de la observaci\u00f3n del mundo (cf Sir 39:1-3.5-8: \u00c2\u00a1el autorretrato del autor!).<\/p>\n<p>En el NT la presencia del agua con este valor simb\u00f3lico aparece solamente en los escritos de la tradici\u00f3n joanea. Si en el Apocalipsis hay una perspectiva escatol\u00f3gica (Apo 7:17; Apo 21:6; Apo 22:1.17), la del cuarto evangelio es claramente actual o eclesial. En el di\u00e1logo con la samaritana (Jua 4:715), el agua simboliza un don no muy precisado, que parece posible identificar con la revelaci\u00f3n de Dios, del Padre, que Jes\u00fas hace a los hombres. En la invitaci\u00f3n dirigida a la gente en la fiesta de los tabern\u00e1culos (Jua 7:3739), el agua se identifica con el Esp\u00ed\u00adritu que recibir\u00ed\u00adan los creyentes en Cristo desde el momento de su \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan el comentario del evangelista en 7,39. Es conocida la doble posibilidad de lectura de Jua 7:37b38, tomando como base la puntuaci\u00f3n adoptada: a) \u00abEl que tenga sed, que venga a m\u00ed\u00ad; el que cree en m\u00ed\u00ad que beba, como dice la Escritura&#8230;\u00bb; b) \u00abEl que tenga sed, que venga a m\u00ed\u00ad y que beba el que cree en m\u00ed\u00ad. Como dice la Escritura, de sus entra\u00f1as brotar\u00e1n r\u00ed\u00ados de agua viva\u00bb. Las dos lecturas encierran algunas dificultades sint\u00e1cticas (cf G. Segalla, Giovanni, Ed. Paoline 1976, 262s); de todas formas, la interpretaci\u00f3n m\u00e1s joanea es ciertamente la cristol\u00f3gica en los dos casos, ya que es de Jes\u00fas de donde brota el agua viva y es \u00e9l quien la da. Jua 19:34 es el texto que en la \u00f3ptica de Juan parece dar cumplimiento a los dem\u00e1s que hablan del don del agua viva como revelaci\u00f3n suprema y definitiva de Dios en Jes\u00fas levantado en la cruz y como Esp\u00ed\u00adritu, dones que est\u00e1n ligados a la muerte de Jes\u00fas (Jua 7:39; cf 8,28). La simbolog\u00ed\u00ada m\u00e1s directamente sacramental parece secundaria o impl\u00ed\u00adcita en el agua viva que Jes\u00fas da y que sale al encuentro de la sed de conocimiento y de salvaci\u00f3n definitiva: \u00abEl que beba del agua que yo le d\u00e9 no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb (Jua 4:14). Las modalidades concretas a trav\u00e9s de las cuales se recoge esta agua no se excluyen en el texto, pero no se muestran en primer plano.<\/p>\n<p>2. EL AGUA PARA LA PURIFICACI\u00ed\u201cN DEL CORAZ\u00ed\u201cN. Tambi\u00e9n como elemento esencial de muchos ritos de purificaci\u00f3n, el agua sufre un proceso de simbolizaci\u00f3n a medida que el conocimiento de Israel, sobre todo bajo el impulso de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, profundiza en el concepto de pecado y en la idea de que la impureza de la criatura humana o su indignidad para estar en presencia de Dios es una situaci\u00f3n interior, esto es, \u00abdel coraz\u00f3n\u00bb, m\u00e1s que exterior: no hay ning\u00fan agua natural ni rito alguno que pueda purificarlo. De todas formas, el agua seguir\u00e1 siendo el s\u00ed\u00admbolo evocativo m\u00e1s inmediato y comprensible de una intervenci\u00f3n que s\u00f3lo Dios puede realizar. Por eso el orante de Sal 51 pide directamente a Dios la purificaci\u00f3n: \u00abL\u00e1vame&#8230;, purif\u00ed\u00adcame\u00bb (v. 4), \u00abpurif\u00ed\u00adcame&#8230;, l\u00e1vame\u00bb (v. 9), y concreta luego su sentimiento invocando a Dios para que quiera crear en \u00e9l un coraz\u00f3n nuevo (v. 12). Aparece aqu\u00ed\u00ad el verbo bar\u00e1, que la Biblia reserva para la acci\u00f3n de Dios; el verbo de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1), de donde se deduce la convicci\u00f3n de que una verdadera purificaci\u00f3n interior, una verdadera liberaci\u00f3n del pecado, equivale a una creaci\u00f3n y que esta operaci\u00f3n es \u00fanicamente obra de Dios. Resuena en estas expresiones del salmista su meditaci\u00f3n sobre algunos textos prof\u00e9ticos, como los de Isa 1:18; Jer 31:3334; sobre todo Eze 36:25-27 (cf tambi\u00e9n Zac 13:1 : \u00abEn aquel d\u00ed\u00ada brotar\u00e1 un manantial&#8230;, para lavar los pecados e impurezas&#8217;, los textos cl\u00e1sicos que anuncian una nueva relaci\u00f3n con Dios, que originar\u00e1 una purificaci\u00f3n interior, un cambio del coraz\u00f3n, ese coraz\u00f3n nuevo que ser\u00e1 el \u00fanico capaz de acoger por entero una nueva alianza.<\/p>\n<p>3. \u00abCOMO LAS GRANDES AGUAS\u00bb. El agua del oc\u00e9ano o de los grandes r\u00ed\u00ados, exorcizada en el plano cosmol\u00f3gico, sigue siendo la imagen simb\u00f3lica de los grandes peligros que acechan la vida del pueblo o del individuo, frente a los cuales uno es tan impotente como la barquilla a merced del mar tempestuoso o un territorio ante una inundaci\u00f3n que lo derriba y lo sumerge todo. Esta imagen aparece en los l Salmos de lamentaci\u00f3n (cf Sal 18:4.5.16; Sal 69:2-3.15-16; Sal 88:17-18; Sal 124:4) para presentar a Dios una situaci\u00f3n sin otra salida que la intervenci\u00f3n de su omnipotencia misericordiosa.<\/p>\n<p>A veces la imagen de las aguas desbordadas aparece en los profetas para indicar la invasi\u00f3n de una naci\u00f3n por los enemigos. La llegada ya recordada de los asirios, llamados por el rey de Jud\u00e1, Ajaz, ser\u00e1 como una inundaci\u00f3n del gran r\u00ed\u00ado (Isa 8:68): Samar\u00ed\u00ada se ver\u00e1 arrastrada por poderosas aguas que la anegar\u00e1n, contra las que no servir\u00e1 ning\u00fan refugio (Isa 28:2.17; v\u00e9ase esta misma imagen para la regi\u00f3n de los filisteos en Jer 47:2 y para Babilonia en Jer 51:52).<\/p>\n<p>La corriente apocal\u00ed\u00adptica remitifica a su vez el mar en cierto sentido, enlazando con la mentalidad sem\u00ed\u00adtica ancestral. La masa ca\u00f3tica de las aguas vuelve a ser la morada terrible e insidiosa de las potencias enemigas de Dios. De ella suben los monstruos de la destrucci\u00f3n (cf Dan 7:3ss; Apo 11:7; Apo 13:1; Apo 17:5.8-18), que tienden a destruir o impedir el \u00abcosmos\u00bb que Dios va realizando en la historia de la salvaci\u00f3n (\u00abel cielo nuevo y la tierra nueva\u00bb Apo 21:1; cf Isa 65:17; 1Pe 3:13), el pueblo nuevo que \u00e9l se va formando (\u00abel resto de la descendencia de la mujer\u00bb, Apo 12:17, contra el que el drag\u00f3n vomita su riada de agua). El \u00abSitz \u00c2\u00a1in Leben\u00bb de este g\u00e9nero es la lucha, la persecuci\u00f3n contra el pueblo de Dios, los santos del Alt\u00ed\u00adsimo (Dan 7:25). La transposici\u00f3n simb\u00f3lica hace de ella un combate c\u00f3smico entre dos campos claramente contrapuestos. La escenificaci\u00f3n utiliza algunos elementos que en la tradici\u00f3n anterior de Israel hab\u00ed\u00adan servido como motivo literario para exaltar la potencia de, Yhwh, y que ahora se convierten en s\u00ed\u00admbolo de personas, de acontecimientos, de instituciones que forman el \u00abcampo enemigo\u00bb de Dios y de su pueblo. Por eso el mar con sus monstruos, s\u00ed\u00admbolo una vez m\u00e1s de toda entidad que en el curso de los siglos se ha opuesto al designio de Dios, desaparecer\u00e1 (Apo 21:1); mientras que seguir\u00e1 vigente el don de aquel agua que es s\u00ed\u00admbolo de todo lo que Dios ha creado para la vida y la felicidad plena de las criaturas que han acogido su propuesta de salvaci\u00f3n, su amor redentor (cf Apo 22:12, que recoge el tema del agua que devuelve la salud y da la vida, de Eze 47:1-12).<\/p>\n<p>Otros simbolismos secundarios, podr\u00ed\u00adamos decir ocasionales, aparecen tambi\u00e9n en la Biblia en relaci\u00f3n con el agua: en Pro 5:15-18 (\u00abBebe el agua de tu propia cisterna&#8230;\u00bb); el sabio exhorta a apreciar el amor conyugal, poniendo en guardia contra la infidelidad; en 2Sa 14:14 la mujer de T\u00e9coa apela al agua derramada en tierra como imagen de la vida que transcurre inexorable e irrecuperable. Est\u00e1 claro que este \u00faltimo simbolismo est\u00e1 ligado a la caracter\u00ed\u00adstica de la \u00abliquidez m\u00e1s que al agua en s\u00ed\u00ad misma; adem\u00e1s el Cantar prefiere el vino al agua como imagen del amor entre los esposos (cf Cnt 1:4; Cnt 2:4), o la miel y la leche (Cnt 4:11), pero sin olvidar el agua (Cnt 4:15).<\/p>\n<p>Un gesto simb\u00f3lico ligado m\u00e1s propiamente al agua es el \u00ablavarse las manos\u00bb para declarar la propia inocencia en hechos de sangre (Deu 21:6; cf Sal 26:6), gesto que hizo c\u00e9lebre Pilato en otro sentido, sustray\u00e9ndose a su obligaci\u00f3n concreta de juez, que le impon\u00ed\u00ada dejas en libertad a un acusado reconocido como inocente (Mat 27:24).<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00ed\u201cN. Es significativo que en la Jerusal\u00e9n celestial el vidente de Patmos no vea ning\u00fan templo ni fuente alguna de luz, ya que Dios y el Cordero son su templo y su luz (Apo 21:22-23), mientras que se le muestra el r\u00ed\u00ado de agua viva (Apo 22:1-2). Siguiendo en la tradici\u00f3n joanea, podemos recordar que el cuarto evangelio identifica a Jes\u00fas con la luz (Jua 8:12) y, de alg\u00fan modo, con el templo (Jua 2:19-23), pero no lo identifica con el agua; el agua pertenece, en su realidad creada, as\u00ed\u00ad como en su valor simb\u00f3lico, a la categor\u00ed\u00ada del \u00abdon\u00bb, incluso del don por excelencia, el Esp\u00ed\u00adritu derramado en los que creen en Cristo (Jua 7:39; cc. 14 y 16, passim; Rom 5.,5; 2Co 1:22; G\u00e1l 4:4-7). La presencia del agua en la visi\u00f3n de Juan sirve para significar -al parecer- que la vida eterna con Dios y en Dios existe como don perennemente acogido, que no anula, sino que supone la alteridad entre el que da y el que recibe, entre el Dios de Jesucristo, el Padre, y sus hijos, hechos definitivamente conformes con la imagen del hijo mediante este don del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8:16ss.29). El misterio de la paternidad de Dios envolver\u00e1 a sus hijos, sin anularlos, sin absorberlos o consumirlos en s\u00ed\u00ad, como en cierto sentido las misteriosas e insondables aguas c\u00f3smicas envuelven tambi\u00e9n el universo en la perspectiva b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>A. Girlanda<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>L\u00ed\u00adquido que constituye uno de los componentes principales de toda la materia viva. Jehov\u00e1 es el creador de este l\u00ed\u00adquido esencial para la vida humana, animal y vegetal. (Rev 14:7; Ex 17:2, 3; Job 8:11; 14:7-9; Sl 105:29; Isa 1:30.) El lo proporciona y puede controlarlo. (Ex 14:21-29; Job 5:10; 26:8; 28:25; 37:10; Sl 107:35.) Dios les suministr\u00f3 agua a los israelitas de manera milagrosa cuando la necesitaron (Ex 17:1-7; Ne 9:15, 20; Sl 78:16, 20; Isa 35:6, 7; 43:20; 48:21), les dio una tierra en la que abundaba el agua (Dt 8:7) y les prometi\u00f3 bendecir su suministro siempre y cuando le obedeciesen. (Ex 23:25.)<br \/>\nJehov\u00e1 fue quien dispuso que en un principio la tierra se regase por medio de una neblina que sub\u00ed\u00ada del suelo, y tambi\u00e9n fij\u00f3 las leyes que rigen la evaporaci\u00f3n del agua y su precipitaci\u00f3n en forma de lluvia. (G\u00e9 2:5, 6; Job 36:27; Am 5:8; v\u00e9anse LLUVIA; NEBLINA; NUBE.) En el segundo d\u00ed\u00ada creativo, produjo una expansi\u00f3n haciendo que parte del agua quedase sobre la tierra y al mismo tiempo elevando un gran dosel por encima del globo. Debi\u00f3 ser la precipitaci\u00f3n de ese dosel lo que dio lugar al Diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9, con el que se destruy\u00f3 a los inicuos. (G\u00e9 1:6-8; 7:11, 17-24; Isa 54:9.)<br \/>\nLa Ley dada en el monte Sina\u00ed\u00ad prohib\u00ed\u00ada hacer im\u00e1genes de cosas que estuvieran \u2020\u0153en las aguas debajo de la tierra\u2020\u009d, al parecer una referencia a las criaturas acu\u00e1ticas que hay en las aguas de la tierra, las cuales est\u00e1n por debajo del nivel del terreno. Esto incluir\u00ed\u00ada los r\u00ed\u00ados, lagos, mares y aguas subterr\u00e1neas. (Ex 20:4; Dt 4:15-18; 5:8.)<\/p>\n<p>Como ilustraci\u00f3n y en sentido figurado. En las Escrituras muchas veces se alude al agua como ilustraci\u00f3n y en sentido figurado. A las personas, en especial a las masas agitadas y alejadas de Dios, se las compara a aguas. Se dice que Babilonia la Grande se sienta \u2020\u0153sobre muchas aguas\u2020\u009d, refiri\u00e9ndose a su dominaci\u00f3n mundial, y en la visi\u00f3n de Juan sobre esta gran ramera se explica que estas aguas \u2020\u0153significan pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas\u2020\u009d. (Rev 17:1, 15; comp\u00e1rese con Isa 57:20.)<br \/>\nDebido al poder destructor del agua (anegando, derrubiando, etc.), se suele utilizar este t\u00e9rmino como s\u00ed\u00admbolo de fuerza destructiva. (Sl 69:1, 2, 14, 15; Sl 144:7, 8.) En Jerem\u00ed\u00adas 47:2 se usa para representar una fuerza militar.<br \/>\nEl agua se emple\u00f3 en el tabern\u00e1culo tanto para la limpieza f\u00ed\u00adsica como de un modo simb\u00f3lico. Cuando se instal\u00f3 el sacerdocio, se lav\u00f3 con agua a los sacerdotes y, simb\u00f3licamente, se salpic\u00f3 sobre los levitas \u2020\u0153agua limpiadora de pecado\u2020\u009d. (Ex 29:4; N\u00fa 8:6, 7.) Los sacerdotes se lavaban antes de ministrar en el santuario de Jehov\u00e1 y antes de acercarse al altar de la ofrenda quemada. (Ex 40:30-32.) Se empleaba el agua para lavar los sacrificios (Le 1:9) y en las purificaciones ceremoniales. (Le 14:5-9, 50-52; 15:4-27; 17:15; N\u00fa 19:1-22; v\u00e9ase LIMPIO, LIMPIEZA.) El \u2020\u0153agua santa\u2020\u009d usada en caso de celos \u2014cuando se sospechaba que la esposa hab\u00ed\u00ada cometido adulterio\u2014 debi\u00f3 ser agua pura, fresca, en la que se disolv\u00ed\u00ada un poco de polvo del tabern\u00e1culo antes de que la mujer la bebiera. (N\u00fa 5:17-24.)<\/p>\n<p>Agua dadora de vida. Jehov\u00e1 es la \u2020\u0153fuente de agua viva\u2020\u009d. Los hombres solo pueden recibir vida eterna de El y por medio de su Hijo, Jesucristo, el Agente Principal de la vida. (Jer 2:13; Jn 17:1, 3.) En una ocasi\u00f3n, Jes\u00fas le dijo a una mujer samaritana que estaba junto a un pozo, cerca de Sicar, que el agua que \u00e9l dar\u00ed\u00ada se convertir\u00ed\u00ada en quien la bebiera en \u2020\u02dcuna fuente de agua que brotar\u00ed\u00ada para impartir vida eterna\u2020\u2122. (Jn 4:7-15.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Juan registra su visi\u00f3n de \u2020\u0153un nuevo cielo y una nueva tierra\u2020\u009d, en la que vio fluir desde el trono de Dios un \u2020\u0153r\u00ed\u00ado de agua de vida\u2020\u009d. A ambos lados de este r\u00ed\u00ado hab\u00ed\u00ada \u00e1rboles que produc\u00ed\u00adan fruto, y sus hojas se utilizaban para la curaci\u00f3n de las naciones. (Rev 21:1; 22:1, 2.) Finalizada esta descripci\u00f3n, Jes\u00fas le explic\u00f3 a Juan por qu\u00e9 le hab\u00ed\u00ada dado la visi\u00f3n mediante el \u00e1ngel. Entonces Juan oy\u00f3 la proclamaci\u00f3n: \u2020\u0153Y el esp\u00ed\u00adritu y la novia siguen diciendo: \u2020\u02dc\u00c2\u00a1Ven!\u2020\u2122. Y cualquiera que oiga, diga: \u2020\u02dc\u00c2\u00a1Ven!\u2020\u2122. Y cualquiera que tenga sed, venga; cualquiera que desee, tome gratis el agua de la vida\u2020\u009d. Los siervos de Dios extender\u00ed\u00adan esta invitaci\u00f3n para que los sedientos empezasen a beber de las provisiones divinas a fin de conseguir vida eterna por medio del Cordero de Dios. (Jn 1:29.) Obtendr\u00ed\u00adan lo que actualmente est\u00e1 disponible de esta agua de vida. La invitaci\u00f3n tiene que extenderse a todo el mundo, aunque no con fines lucrativos, pues todo el que la desee puede tomar de ella gratis. (Rev 22:17.)<br \/>\nAntes de su muerte y resurrecci\u00f3n, cuando Jes\u00fas mencion\u00f3 que sus seguidores iban a recibir esp\u00ed\u00adritu santo a partir del Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C., dijo que de sus partes m\u00e1s interiores fluir\u00ed\u00adan \u2020\u0153corrientes de agua viva\u2020\u009d. (Jn 7:37-39.) En las Escrituras Griegas Cristianas se halla abundante prueba de la inmensa labor que realizaron los ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos, impulsados por la fuerza del esp\u00ed\u00adritu de Dios, al llevar las aguas dadoras de vida a otras personas, empezando en Jerusal\u00e9n y llegando con el tiempo a todo el mundo conocido de aquel entonces.<\/p>\n<p>Nutrici\u00f3n de la palabra implantada. El ap\u00f3stol Pablo us\u00f3 una figura diferente cuando escribi\u00f3 a la congregaci\u00f3n de Corinto, al comparar la obra del ministro cristiano a la de un labrador, quien primero planta la semilla, la riega y la cultiva, y luego espera que Dios la haga crecer hasta alcanzar la madurez. Pablo llev\u00f3 las buenas nuevas del Reino a Corinto, plantando as\u00ed\u00ad la semilla en el \u2020\u0153campo\u2020\u009d corintio. Despu\u00e9s lleg\u00f3 Apolos, quien con su ense\u00f1anza nutri\u00f3 y cultiv\u00f3 la semilla que se hab\u00ed\u00ada sembrado, pero fue Dios quien produjo el crecimiento con su esp\u00ed\u00adritu. El ap\u00f3stol utiliz\u00f3 esta ilustraci\u00f3n para recalcar el hecho de que ning\u00fan ser humano en particular es importante en s\u00ed\u00ad mismo, sino que todos son ministros que trabajan juntos como colaboradores de Dios. El es el \u00danico importante, y bendice este trabajo altruista y unido. (1Co 3:5-9.)<\/p>\n<p>La palabra de verdad de Dios. La palabra de verdad de Dios se asemeja al agua que limpia. La congregaci\u00f3n cristiana est\u00e1 limpia a la vista de Dios, como una novia casta a quien Cristo ha limpiado \u2020\u0153con el ba\u00f1o de agua por medio de la palabra\u2020\u009d. (Ef 5:25-27.) Al dirigirse a sus compa\u00f1eros cristianos que tienen la esperanza de ser subsacerdotes de Cristo en los cielos, Pablo se expresa en t\u00e9rminos similares. Cuando se refiere al tabern\u00e1culo, donde los sacerdotes ten\u00ed\u00adan que lavarse con agua antes de entrar en el santuario, pasa a decir: \u2020\u0153Puesto que tenemos un gran sacerdote [Jesucristo] sobre la casa de Dios, acerqu\u00e9monos con corazones sinceros en la plena seguridad de la fe, pues [&#8230;] los cuerpos se nos han lavado con agua limpia\u2020\u009d. (Heb 10:21, 22.) Esta limpieza no solo abarca el conocimiento de la Palabra de Dios, sino tambi\u00e9n su aplicaci\u00f3n en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>El agua del bautismo. Jes\u00fas le explic\u00f3 lo siguiente a Nicodemo: \u2020\u0153A menos que uno nazca del agua y del esp\u00ed\u00adritu, no puede entrar en el reino de Dios\u2020\u009d. (Jn 3:5.) Al parecer, Jes\u00fas hablaba del agua del bautismo, cuando la persona se arrepiente de sus pecados, se vuelve de su anterior proceder en la vida y se presenta a Dios por medio del bautismo en el nombre de Jesucristo. (Comp\u00e1rese con Ef 4:4, 5, donde se habla de \u2020\u0153un bautismo\u2020\u009d.)<br \/>\nDespu\u00e9s el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3: \u2020\u0153Este es el que vino por medio de agua y sangre, Jesucristo [&#8230;]. Porque hay tres que dan testimonio: el esp\u00ed\u00adritu y el agua y la sangre, y los tres est\u00e1n de acuerdo\u2020\u009d. (1Jn 5:5-8.) Cuando Jes\u00fas vino al \u2020\u0153mundo\u2020\u009d, es decir, cuando empez\u00f3 su derrotero ministerial y de sacrificio como el Mes\u00ed\u00adas de Dios, se present\u00f3 ante Juan el Bautista para ser sumergido en agua (no en se\u00f1al de arrepentimiento de pecados, sino como presentaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo a Dios para cumplir Su voluntad). (Heb 10:5-7.) Despu\u00e9s, el esp\u00ed\u00adritu de Dios descendi\u00f3 sobre Jes\u00fas como testimonio de que era el Hijo de Dios y el Mes\u00ed\u00adas. (Lu 3:21, 22.) Por lo tanto, el agua de su bautismo, la sangre de su sacrificio y el esp\u00ed\u00adritu de Dios \u2020\u0153est\u00e1n de acuerdo\u2020\u009d para testificar un\u00e1nimemente en cuanto a esta gran verdad sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Otros usos figurados. David dijo sobre los inicuos: \u2020\u0153Disu\u00e9lvanse como en aguas que van corriendo\u2020\u009d. (Sl 58:7.) Puede que haya pensado en los valles torrenciales de Palestina, muchos de los cuales se llenan amenazadoramente de agua como consecuencia de una lluvia torrencial repentina, para luego bajar con rapidez y desaparecer, y de nuevo dejar el valle seco.<br \/>\nLos israelitas atacaron la ciudad de Hai con una peque\u00f1a fuerza militar y fueron derrotados. Esta derrota tuvo un efecto desmoralizador en ellos, pues el relato explica que el coraz\u00f3n del pueblo de Israel \u2020\u0153empez\u00f3 a derretirse y se hizo como agua\u2020\u009d, con lo que se quiere decir que los israelitas percibieron que hab\u00ed\u00adan incurrido de alguna manera en el disfavor de Jehov\u00e1 y no contaban con su ayuda. Josu\u00e9 manifest\u00f3 una gran preocupaci\u00f3n debido a que Israel, el ej\u00e9rcito de Jehov\u00e1, hab\u00ed\u00ada huido presa del temor delante de sus enemigos, lo que hab\u00ed\u00ada acarreado reproche al nombre de Jehov\u00e1. (Jos 7:5-9.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: Introducci\u00f3n. 1. El agua, elemento de la creaci\u00f3n: 1. El agua para la vida; 2. El agua. para la purificaci\u00f3n. 3. Lasgrandesaguas.il. El agua como signo y como s\u00ed\u00admbolo: 1. El agua para la sed del alma; 2. El agua para la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n; 3. \u2020\u0153Como las grandes aguas\u2020\u2122. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n64<br \/>\nINTRODUCCION.<br \/>\nLa voz \u2020\u0153agua\u2020\u2122(hebr. mayim, siempre en plural; gr. hy\u2020\u2122ddr) aparece m\u00e1s de 580 veces en el hebreo del AT y cerca de 80 veces en el griego del NT, de las cuales casi la mitad en los escritos de la tradici\u00f3n joanea. Pero en torno al t\u00e9rmino agua aparece toda una constelaci\u00f3n de t\u00e9rminos (el m\u00e1s frecuente es \u2020\u0153mar, hebr. yam, 395.veces; gr. thalassa, 92 veces en el NT), que expresan m\u00e1s directamente la experiencia humana,del agua. As\u00ed\u00ad pues, en la\u2020\u2122 Biblia se encuentra: a) la terminolog\u00ed\u00ada meteorol\u00f3gica: lluvia (de oto\u00f1o,- de invierno, de primavera), roc\u00ed\u00ado, escarcha, nieve, granizo, hurac\u00e1n; b) la terminolog\u00ed\u00ada geogr\u00e1fica:<br \/>\noc\u00e9ano, abismo, mar, fuente (agua viva), r\u00ed\u00ado, torrente (inundaci\u00f3n, crecida); c) la terminolog\u00ed\u00ada del aprovisionamiento: pozo, canal, cisterna, aljibe; d) la terminolog\u00ed\u00ada del uso del agua: abrevar\u00ed\u0081 beber, saciar la sed, sumergir (bautizar), lavar, purificar, derramar.<br \/>\nDada la inseparable conexi\u00f3n con todas las formas de vida y con la existencia del hombre en particular, el agua asume en todas las \u00e1reas geo-gr\u00e1fico-culturales un valor simb\u00f3li-co-evocativo, que en el mundo b\u00ed\u00adblico reviste tonalidades propias. En conjunto, para el AT el tema del agua afecta a unos 1.500 vers\u00ed\u00adculos, y a m\u00e1s de 430 para el NT. Es una masa enorme de textos, que atestigua la casi continua presencia de ese elemento en la Biblia, en sus diversas expresiones y valoraciones.<br \/>\n65 En este art\u00ed\u00adculo podemos solamente dar algunas indicaciones y orientaciones generales sobre el tema del agua como elemento de la creaci\u00f3n y como elemento simb\u00f3lico, indicando que no todos los textos se pueden catalogar exclusivamente bajo una u otra categor\u00ed\u00ada.<br \/>\n66<br \/>\n1. EL AGUA, ELEMENTO DE LA CREACION.<br \/>\nLa Biblia se abre y se cierra sobre un fondo de \u2020\u0153visiones\u2020\u009d, en donde el agua es un elemento dominante. Las dos tradiciones del Pentateuco (P: Gn 1,1 Ss; J: Gen 2,4bss), que se remontan a los or\u00ed\u00adgenes -aunque desde puntos de vista correlativos y diversos-, ponen en escena el agua como elemento decisivo de la protolog\u00ed\u00ada; lo mismo hace el Apocalipsis con la escatolog\u00ed\u00ada (Ap 21-22), inspir\u00e1ndose, por lo dem\u00e1s, en temas de la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica (Ez 47,1-12; JI 4,18; Za 14,8; Za 14, Za 14, ). Parece como si la protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada no pudieran pensarse para el hombre b\u00ed\u00adblico sin asociar de alg\u00fan modo a ellas este elemento que envuelve y transmite sensaciones y exigencias, problemas y afanes encarnados en \u00e9l a lo largo de siglos de historia, vivida en una tierra sustan-cialmente avara de agua, en donde su b\u00fasqueda y su aprovisionamiento era un problema constante y una cuesti\u00f3n de vida o muerte.<br \/>\nEn estas visiones de los ormenAs ? del cumplimiento, el agua est\u00e1 presente en las dimensiones fundamentales en que las percibe el hombre b\u00ed\u00adblico: a) el agua que depende de la iniciativa de Dios y del hombre; el agua ben\u00e9fica, condici\u00f3n de bienestar y de felicidad, indispensable a la vida del hombre, de sus ganados y de sus campos, necesaria para las abluciones profanas y rituales; el agua dom\u00e9stica, que \u00e9ste est\u00e1 en disposici\u00f3n de dominar; el agua a medida del hombre, podr\u00ed\u00ada decirse (Gn 2,6; Gn 2,10; Ap 22,1-2); b) el agua del oc\u00e9ano terrestre y celestial [1 Cosmos 11,2], del mar, de los grandes r\u00ed\u00ados con posibles inundaciones, o sea, el agua no s\u00f3lo est\u00e1 fuera del poder del hombre, sino que es adem\u00e1s una amenaza potencial y puede convertirse en agua de muerte y no de vida, de devastaci\u00f3n y no de fecundidad y crecimiento (Gn 1,2; Gn 1,6-10; Gn 6,11; Gn 6,21-22).<\/p>\n<p>1. El agua para la vida.<\/p>\n<p>\u2020\u0153Indispensables para la vida son el agua, el pan, el vestido y una casa\u2020\u009d (Si 29,21 en Si 39,26 a\u00f1ade otros alimentos, pero el agua sigue siendo lo primero); \u2020\u0153El que camina en justicia&#8230; tendr\u00e1 pan y no le faltar\u00e1 el agua\u2020\u009d (Is 33, 15-16). El pan y el agua representan una asociaci\u00f3n espont\u00e1nea para indicar garant\u00ed\u00ada de vida en regiones \u00e1ridas. En nuestras regiones de clima templado el agua es sustituida f\u00e1cilmente por el \u2020\u0153acompa\u00f1amiento\u2020\u009d o por el \u2020\u0153vino\u2020\u009d, o es omitida (\u2020\u0153ganarse el pan\u2020\u009d), puesto que normalmente no constituye ning\u00fan problema para la vida. En Ex 17,1-7; N\u00fam 20,2-11 (per\u00ed\u00adodo de la peregrinaci\u00f3n por el desierto) se leen s que atestiguan de forma dram\u00e1tica la necesidad de agua para la supervivencia misma de Israel. En el episodio de Ex 17, Israel, exasperado por la sed, se pregunta: \u2020\u0153,Est\u00e1 ono est\u00e1 el Se\u00f1or en medio de nosotros?\u2020\u009d La falta de agua, que pone en peligro la supervivencia del pueblo reci\u00e9n liberado de la esclavitud del fara\u00f3n, pone tambi\u00e9n en cuesti\u00f3n la presencia providencial de Yhwh, su poder salvador y el sentido mismo de la liberaci\u00f3n; pero, en realidad, lo que pone en cuesti\u00f3n es la falta de fe de Israel, su man\u00ed\u00ada de tentar a Dios (Dt 6,16; SaI 95,9), a pesar de la reciente liberaci\u00f3n prodigiosa.<br \/>\nMas tambi\u00e9n la vida en la tierra de Cana\u00e1n impon\u00ed\u00ada la b\u00fasqueda, la recogida y la atenta conservaci\u00f3n del agua procedente de la lluvia o de las fuentes. La arqueolog\u00ed\u00ada ha puesto de manifiesto sistemas hidr\u00e1ulicos a veces imponentes y complejos, construidos para asegurar el agua a la ciudad, sobre todo en caso de asedio. Los m\u00e1s grandiosos son los de Je-rusal\u00e9n, Gaba\u00f3n, Meguido (cf J.B. Pritchard, Agua, en Enciclopedia de la Biblia 1, Garriga, Barcelona 1963, 243-252). La Biblia alude s\u00f3lo ocasionalmente a estos sistemas, el m\u00e1s conocido de los cuales es ciertamente el que forma un t\u00fanel de unos 540 m. en forma de 5, excavado en tiempos de Ezequ\u00ed\u00adas bajo la colina Ofel, para llevar el agua de la fuente de Guij\u00f3n, en el valle del Cedr\u00f3n, hasta dentro de Jerusal\u00e9n, en el estanque o piscina de Silo\u00e9 (2R 20,20; 2Cr 32,30). Una famosa inscripci\u00f3n en la pared del t\u00fanel -conservada actualmente en el Museo Arqueol\u00f3gico de Estambul- exalta la obra realizada por las escuadras de excavadores, que partieron de los dos extremos del t\u00fanel hasta encontrarse. La excavaci\u00f3n de pozos es muy conocida desde el tiempo de los patriarcas Gn 26,18-22; Gn 26,32 N\u00fam 21,17s), aun cuando del c\u00e9lebre pozo de la samaritana (Jn 4,5-6;Jn 4,12) no hay ninguna alusi\u00f3n en la historia patriarcal de Jacob.<br \/>\nPara la vegetaci\u00f3n en general, y especialmente para el cultivo, la situaci\u00f3n de Palestina est\u00e1 bien caracterizada por Dt 11,10-12: \u2020\u0153La tierra en que vais a entrar para poseerla no es como la tierra de Egipto&#8230;, donde echabas la semilla y la regabas con tu pie, como se riega una huerta. La tierra en que vais a entrar para poseerla es una tierra de montes y de valles que riega la lluvia del cielo. Esta tierra depende del cuidado del Se\u00f1or; sobre ella tiene fijos sus ojos el Se\u00f1or desde el comienzo hasta el final\u2020\u009d. El texto contin\u00faa exhortando a la fidelidad a la alianza, que garantizar\u00e1 la lluvia a su tiempo y la abundancia, y poniendo en guardia contra la infidelidad, que obligar\u00ed\u00ada a \u2020\u0153cerrarse los cielos\u2020\u009d y provocar\u00ed\u00ada \u2020\u0153la carest\u00ed\u00ada y la muerte\u2020\u009d (vv. 13-17; en Palestina las precipitaciones anuales apenas son suficientes para la agricultura). En el texto del Deuterono-mio se siente el eco de situaciones como la que describe 1R 17,1-16 (la sequ\u00ed\u00ada en tiempos de Elias), vividas dram\u00e1ticamente por Israel en su tierra, y de las que el Deuteronomio hace una lectura teol\u00f3gica.<br \/>\nDada la conformaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Palestina, la promesa de una tierra en la que \u2020\u0153mana leche y miel\u2020\u009d Ex 3,8 N\u00fam. Ex 13,27) -aun cuando la expresi\u00f3n idealice esta tierra, especialmente para los que entraban en ella despu\u00e9s de varios a\u00f1os de desierto, como las tribus de Josu\u00e9- ten\u00ed\u00ada que incluir alguna referencia a la lluvia fecundante, como parte integrante del don de la tierra, uno de los pilares de la alianza. En efecto, la lluvia y la sequ\u00ed\u00ada son uno de los elementos de las bendiciones y maldiciones que forman parte del \u2020\u0153protocolo\u2020\u009d de la alianza (Lv 26,34; Lv 26,19-20; Dt 28,12; Dt 28,22-24 cf tambi\u00e9n la oraci\u00f3n Salom\u00f3n: 1 R 8,35s; 2Ch 6,26s). El texto de Dt 8,7s ofrece una descripci\u00f3n id\u00ed\u00adlica de la tierra prometida, \u2020\u0153tierra de torrentes, de fuentes, de aguas profundas\u2020\u009d, que revela el afecto y desea suscitar el entusiasmo de Israel por su tierra, m\u00e1s que reflejar una situaci\u00f3n objetiva; por eso la describe como un jard\u00ed\u00adn de Dios (Gn 13,10 ). M\u00e1s realista es Ps 65,10-14, que describe la fiesta de la tierra cuando Dios \u2020\u0153abre su maravilloso tesoro, los cielos\u2020\u009d (Dt 28,12): s\u00f3lo entonces \u2020\u0153las praderas se cuajan de reba\u00f1os y los valles se cubren de trigales \u2020\u0153, y a que la lluvia es una visita de Dios, signo de su benevolencia y complacencia. Los territorios monta\u00f1osos de Samar\u00ed\u00ada y de Judea no conocen otros modos de vestirse de fiesta.<br \/>\nEn el NT el agua en este sentido es mencionada muy raras veces, y siempre en funci\u00f3n de otros temas determinantes; recordemos el vaso de agua fresca ofrecido al disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, que no quedar\u00e1 sin recompensa (Mc 9,41); la lluvia que manda el Padre misericordioso (junto con el sol) para la vida de buenos y malos (Mt 5,45); el agua que la samaritana tiene que sacar del pozo cada d\u00ed\u00ada, porque nunca apaga plenamente la sed (Jn 4,13).<\/p>\n<p>2. El agua para la purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El agua como medio de limpieza y de higiene es recordada pocas veces en la Biblia. Aparte de la escasez, que impon\u00ed\u00ada restricciones en todo lo que iba m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades fundamentales para la vida de las personas y de los animales, y aparte de la mentalidad y de las costumbres en cuestiones de higiene, el car\u00e1cter profano de este uso del agua no presenta en s\u00ed\u00ad mismo ning\u00fan inter\u00e9s. Se leen luego algunas indicaciones ocasionales sobrese\u00ed\u00ad ofrecimiento de agua a los hu\u00e9spedes para lavar y refrescar los pies cansados del viaje (cf, p.ej. Gn 18,4), pr\u00e1ctica que segu\u00ed\u00ada vigente en tiempos del NT (Lc 7,44; Jn 13,5 ). Por otros motivos siguen siendo famosos los ba\u00f1os de Betsab\u00e9 (2S 11) y de Susana (Dn 13), que tuvieron alg\u00fan espectador de m\u00e1s!<br \/>\nEl empleo del agua como medio de purificaci\u00f3n ritual est\u00e1 presente en casi todas las religiones y se relaciona con lo que es considerado \u2020\u0153impuro\u2020\u009d y debe volver al estado de pureza, es decir, purificado para ser empleado en el culto, mediante abluciones realizadas seg\u00fan determinadas modalidades y normas rituales.<br \/>\nLa normativa que m\u00e1s interesa ata\u00f1e a las personas que pueden ponerse voluntariamente, o incurrir involuntariamente, en situaciones que las hacen \u2020\u0153impuras\u2020\u009d, es decir, indignas de estar en la presencia de. Dios en el templo, en la asamblea sagrada, en la guerra santa. El documento? ha recogido y codificado normas de purificaci\u00f3n por medio de abluciones para los sacerdotes (Ex 29,4; Ex 30,18-21), para el sumo sacerdote el d\u00ed\u00ada del kippur(Lv 16,4; Lv 16,24), para impurezas derivadas de fen\u00f3menos sexuales normales o patol\u00f3gicos (Lv 15), para impurezas contra\u00ed\u00addas al tocar un cad\u00e1ver (Nm 19,2-10), para purificar el bot\u00ed\u00adn de guerra (N\u00fcm 31,23-24)&#8230; El agua de los celos (Nm 5,11-31) no se refiere a un rito de purificaci\u00f3n; obligaban a tragarla a la mujer sospechosa de adulterio para revelar su inocencia o su culpabilidad. Era una especie de ordal\u00ed\u00ada o juicio de Dios. La expresi\u00f3n \u2020\u0153agua santa\u2020\u009d (\u00fanica en el AT) indica quiz\u00e1 que el agua era sacada de una fuente sagrada, o m\u00e1s simplemente que era de un manantial, es decir, que se trataba de agua viva.<br \/>\nEn el NT son raras las alusiones a estas abluciones rituales. La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mc 7,2-4; Mt 23,25; Lc 11,38) alude a ellas en tono pol\u00e9mico contra la proliferaci\u00f3n e imposici\u00f3n de lavatorios y de abluciones en detrimento de una religiosidad m\u00e1s aut\u00e9ntica o comprometida. Jn 2,6 tiene una indicaci\u00f3n aparentemente ocasional (\u2020\u0153Hab\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad seis tinajas de piedra para los ritos de purificaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados&#8230;\u2020\u2122), pero que dentro de su estilo caracteriza a un mundo que est\u00e1 para acabar frente a la irrupci\u00f3n de la nueva era mesi\u00e1nica, renresentada Dor el vino aue aparece de pronto prodigiosamente en aquellas vasijas. El gesto de Jes\u00fas que lava los pies a \u2020\u0153los doce\u2020\u009d (Jn 13,1-15) va ciertamente m\u00e1s all\u00e1 del significado de un acto de caridad humilde que se propone como ejemplo. Este lavatorio no tiene ning\u00fan car\u00e1cter ritual; es un servicio; sin embargo, el signo orienta hacia una purificaci\u00f3n. Las palabras de Jes\u00fas contienen una referencia al bautismo (\u2020\u0153el que se ha ba\u00f1ado&#8230;\u2020\u009d: 13,10) como purificaci\u00f3n, que es el camino normal en la Iglesia de acoger el servicio que hizo Jes\u00fas a los suyos, aun cuando la purificaci\u00f3n sea una de las categor\u00ed\u00adas -no la \u00fanica- en el NT para la comprensi\u00f3n de la realidad cristiana del \/ bautismo (Jn 3,5; Rm 6 ), y para Juan lo que purifica radicalmente es la palabra de Jes\u00fas (15,3) acogida con fe.<br \/>\n68<br \/>\n3. Las grandes aguas.<br \/>\nEsta expresi\u00f3n hebrea (may\u00ed\u00adm rabbim &#8211; lit. las muchas aguas) es una f\u00f3rmula fija, que indica el agua c\u00f3smica que rodea y envuelve al mundo (a menudo en paralelismo con yam, el mar, y teh\u00f3mi teh\u00f3m rabbah, el abismo, el gran abismo, el mabb\u00fcl, el oc\u00e9ano celestial que rodea y pende sobre la tierra), y tambi\u00e9n las aguas de los grandes r\u00ed\u00ados. Esta concepci\u00f3n del cosmos implica una amenaza constante para la vida del hombre. En la Biblia est\u00e1 presente esta concepci\u00f3n, pero las reacciones que suscita asumen tonalidades propias; efectivamente, tambi\u00e9n esta realidad es percibida, casi filtrada, a trav\u00e9s de la fe que hunde sus ra\u00ed\u00adces en la experiencia hist\u00f3rico-religiosa original que Israel como pueblo realiz\u00f3 en el mar Rojo. No es f\u00e1cil reconstruir qu\u00e9 es lo que sucedi\u00f3 concretamente, pero en aquel acontecimiento: fundador para la fe de Israel (Ex 14,31) -cuyos ecos se perciben en toda las Biblia, incluido el NT, hasta el Apocalipsis (15,3)- el pueblo constat\u00f3 el poder de su Dios frente a las grandes aguas.<br \/>\nUna experiencia an\u00e1loga se registr\u00f3 para la entrada en la tierra prometida con el paso del Jord\u00e1n durante la \u00e9poca en que iba lleno (Jos 3,15). As\u00ed\u00ad, la marcha del pueblo elegido desde la tierra de la esclavitud hasta la tierra de la libertad queda encuadrada por las gestas del poder de Yhwh sobre las grandes aguas:<br \/>\nrealmente \u2020\u0153el Se\u00f1or hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en todos los abismos\u2020\u009d SaI 135,6).<\/p>\n<p>Esta fe influy\u00f3 sin duda, aunque de diversas formas, en el doble lenguaje que se observa en la Biblia en conexi\u00f3n con el agua c\u00f3smica: un lenguaje m\u00e1s imaginativo, emotivo y po\u00e9tico, que recurre a expresiones de la mitolog\u00ed\u00ada medio-oriental; y otro lenguaje desmitificado, que podr\u00ed\u00ada llamarse m\u00e1s teol\u00f3gico. Se leen, por consiguiente, textos que aluden a una lucha victoriosa de Yhwh con las aguas c\u00f3smicas, personificadas a menudo en monstruos del caos primordial (cf, p.ej. SaI 74,12-14; SaI 77,17-19; SaI 89,10-11; Jb 7,12; Jb 26,13; Is 51,9), y otros textos que eluden esta escenograf\u00ed\u00ada y hablan de las aguas del mar o del abismo como de cualquier otro elemento de la creaci\u00f3n (Gn 1,1-9). El lenguaje que utiliza im\u00e1genes de la mitolog\u00ed\u00ada reevoca a menudo de forma expl\u00ed\u00adcita o alusiva el acontecimiento del mar Rojo (cf, p.ej. SaI 74,13-14; Is 51,9-10). El recurso a im\u00e1genes mitol\u00f3gicas aparece siempre como un artificio literario para exaltar el poder de Yhwh; por eso laeoherencia de las im\u00e1genes es secundaria, como puede verse en la alusi\u00f3n al Leviat\u00e1n de Ps 74,13s, donde el monstruo, compendio de todo lo que es hostil a Dios, queda despedazado y destruido; y en Ps 104,26, donde aparece como una criatura de Dios, igual a las dem\u00e1s, que se divierte en el mar, que es tambi\u00e9n obra de Dios.<br \/>\nEl lenguaje m\u00e1s desmitificado aparece de manera inesperada m\u00e1s a menudo en conexi\u00f3n con el vocablo teh\u00f3m (36 veces, traducido normalmente al griego por \u00e1byssos). A pesar de la semejanza fon\u00e9tica, los fil\u00f3logos niegan la derivaci\u00f3n directa de teh\u00f3m del ac\u00e1dico Tiamai, el caos primordial en lucha con Marduk, el campe\u00f3n de los dioses del orden (cf C. Westermann, teh\u00f3m en DTA? II, 1286-1 292). En la Biblia, teh\u00f3m designa la gran masa de agua del mar, su inmensa superficie o su insondable profundidad, como dato geogr\u00e1fico en un sentido puramente objetivo, sin personificaci\u00f3n alguna. En el judaismo indicar\u00e1 tambi\u00e9n la profundidad de la tierra (o se ol), independientemente de la presencia o no del agua. Es interesante ver c\u00f3mo esta palabra, a pesar de ser tan af\u00ed\u00adn a la Tiamai babilonia, no se utiliza nunca en el sentido de una potencia hostil a Dios, ni siquiera con motivo literario de ant\u00ed\u00adtesis para exaltar la fuerza de Yhwh; en Is 51,10 su uso parece ser un correctivo de la imagen mitol\u00f3gica del drag\u00f3n Rajab despedazado. La teh\u00f3m es un elemento de la creaci\u00f3n, y est\u00e1 tan lejos de indicar una fuerza hostil a Dios que es m\u00e1s bien una fuente de bendiciones, ya que est\u00e1 tambi\u00e9n en el origen de las fuentes de agua de la tierra firme (Gn 49,25; Dt 8,7; SaI 78,15; Ez 31,4). Tambi\u00e9n el relato del diluvio -independientemente de la mezcla de fuentes y de su incongruencia- puede ser ejemplar en este sentido: la narraci\u00f3n presenta al gran abismo (teh\u00f3m rab-bah)j, al oc\u00e9ano celestial (el mabb\u00fcl) como masas de agua de las que Yhwh dispone a su gusto y seg\u00fan su voluntad (Gn 7,11; Gn 8,2). La misma solemne beri pactada con No\u00e9 es un signo de este dominio pac\u00ed\u00adfico (Gn 9,11). El hombre b\u00ed\u00adblico evoca con frecuencia las tradiciones del diluvio; pero no se siente amenazado por las aguas, a pesar de que la tierra est\u00e1 rodeada y envuelta por ellas. La experiencia hist\u00f3rico-religiosa que est\u00e1 en la base de su fe engendra la convicci\u00f3n m\u00e1s profunda de que la relaci\u00f3n hombre-Yhwh e lsrael-Yhwh es la realidad primera y decisiva para la seguridad de su existencia respecto a la relaci\u00f3n hombre-creaci\u00f3n. Esto se expresa de forma casi did\u00e1ctica en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, \u00faltimo escrito del AT: en la lectura midr\u00e1sica que el autor hace de algunos momentos del \u00e9xodo (Sb 10-12; Sb 16-19) descubre en los acontecimientos el orden admirable de la Providencia, que coordina los elementos creados por ella para la salvaci\u00f3n de Israel y el castigo de sus opresores (en particular para el agua, cf, p.ej., 11,6-14).<br \/>\nEn el NT, si exceptuamos algunos recuerdos del AT (mar Rojo) y el uso simb\u00f3lico que hace de \u00e9l el Apocalipsis, el mar est\u00e1 presente en algunos momentos de los Hechos (viajes de Pablo) y en los evangelios, que (excepto Lucas) utilizan este nombre para el lago de Genesaret. Algunos episodios, como la tempestad calmada (Mc 4,36-4 1 y par) o los puercos invadidos por los demonios que se precipitan en el mar (Mc 5,11-13 y par), pueden presentar el \u2020\u0153mar, en la intenci\u00f3n de los evangelistas, como la sede de las potencias hostiles al reino de Dios, de los demonios, sobre los cuales Jes\u00fas tiene de todas formas el poder soberano de Yhwh (SaI 65,8, \u2020\u0153T\u00fa, que acallas el estruendo de los mares\u2020\u009d; cf tambi\u00e9n SaI 89,10; SaI 107,29). Pero \u00e9ste es tambi\u00e9n el mar en el cual y del cual viv\u00ed\u00adan varios, disc\u00ed\u00adpulos, a los que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada llamado de las barcas para que lo siguieran; es el mar por el que camina con menos peligro que por los senderos de Palestina (Mt 14,25-27) y por el que tambi\u00e9n Pedro puede caminar mientras conf\u00ed\u00ade en Jes\u00fas (vv. 28-31); es el mar donde tiene lugar la pesca milagrosa (Lc 5,4-11; Jn 21,1-14). Los episodios evangelicos que tienen como escenario el \u2020\u0153mar de Galilea podr\u00ed\u00adan eventualmente indicar la situaci\u00f3n de la comunidad de Jes\u00fas en el mundo, con las fatigas, los peligros y tambi\u00e9n los \u00e9xitos que esa situaci\u00f3n habr\u00e1 de suponer.<br \/>\n6q<br \/>\nII. EL AGUA COMO SIGNO Y SIMBOLO.<br \/>\nPara las indicaciones conceptuales y terminol\u00f3gicas relativas a \u2020\u0153signo y s\u00ed\u00admbolo\u2020\u009d en la moderna antropolog\u00ed\u00ada, cf \/ S\u00ed\u00admbolo. El uso simb\u00f3lico de una realidad natural tiene una funci\u00f3n cognoscitiva y comunicativa: m\u00e1s que una ayuda, es una condici\u00f3n para expresar percepciones o experiencias interiores que el sujeto intenta formularse a s\u00ed\u00ad mismo, aun antes de comunic\u00e1rselas a los dem\u00e1s, captando en los objetos de su conocimiento sensible ciertas sinton\u00ed\u00adas y correspondencias con esas personas y experiencias. En la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, toda la creaci\u00f3n y la historia vivida por Israel est\u00e1n en estrecha dependencia de Dios; por consiguiente, todo (cosas, personas, acontecimientos) puede convertirse en signo de su presencia, en instrumento de su acci\u00f3n, en indicio de alg\u00fan aspecto de esa relaci\u00f3n tan compleja y no siempre f\u00e1cilmente descifrable de Dios con el hombre. El agua en sus diversos valores se ha convertido f\u00e1cilmente en s\u00ed\u00admbolo de realidades m\u00e1s profundas, que Israel viv\u00ed\u00ada como pueblo de Dios. La abundancia de aguas con que se describen la pro-tolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada representa ya at\u00e1vicas nostalgias y aspiraciones, temores y repulsas del hombre b\u00ed\u00adblico (y en general del medio-oriental), pero interpretadas a la luz de su relaci\u00f3n con Yhwh, con el Dios de la alianza, que da un colorido particular a este elemento simb\u00f3lico fundamental.<br \/>\n1. El agua para la sed del alma.<br \/>\nLa protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada enmarcan la historia, y especialmente la historia del pueblo de la alianza con Dios, llamado a vivir cada d\u00ed\u00ada de una realidad que deduce toda su necesidad del simbolismo del agua, comprendida su penuria. Los hebreos ten\u00ed\u00adan que comprar tambi\u00e9n el agua (Is 55,1; Lm 5,4), lo mismo que se compraban normalmente otros alimentos; pero el profeta invita: \u2020\u0153ild por agua, aunque no teng\u00e1is dinero!\u2020\u009d El agua que Dios ofrece por labios del profeta no se compra realmente con dinero; la invitaci\u00f3n a coger agua es una invitaci\u00f3n a escuchar: \u2020\u0153Prestad o\u00ed\u00addo&#8230;, escuchad, y vivir\u00e1 vuestra alma\u2020\u009d (Is 55,3). El agua es la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, que es verdaderamente la vida de Israel (Dt 8,3; Dt 32,47), sin la cual ni siquiera existir\u00ed\u00ada. De la palabra de Dios dirigida a Abrah\u00e1n, de la palabra que le promete una descendencia, nace Israel (Gn 12,1-2). En un tiempo en que esta \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, que no s\u00f3lo dio origen, sino que acompa\u00f1\u00f3 a Israel a lo largo de su historia, todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada sido fijada ni codificada, sino que resonaba en la viva voz de los hombres de Dios, su falta provocaba \u2020\u0153hambre y sed\u2020\u009d, lo mismo que la falta de pan y agua. Amos amenaza con esta \u2020\u0153carest\u00ed\u00ada y sequ\u00ed\u00ada\u2020\u009d, por la que las \u2020\u0153bellas muchachas y los j\u00f3venes apuestos\u2020\u009d se marchitar\u00e1n por la sed e ir\u00e1n vagando anhelantes en busca de esa agua (Am 8,11-13). El silencio de Dios forma parte de su castigo, es una especie de destierro del alma de Israel alejada de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d por haber prestado o\u00ed\u00addos a otras palabras, por haber buscado otras aguas. Algunos decenios despu\u00e9s de Amos, Isa\u00ed\u00adas en el reinado de Jud\u00e1 se lamentaba de que el pueblo hubiera \u2020\u0153despreciado las pl\u00e1cidas aguas de Silo\u00e9\u2020\u009d (Is 8,6), para recurrir a las aguas impetuosas y abundantes del r\u00ed\u00ado por antonomasia, el Eufrates. La humildad y la placidez de las aguas de Silo\u00e9 (la fuente que aseguraba el agua, y por tanto la vida, a Jerusal\u00e9n) y la masa de aguas caudalosas del gran r\u00ed\u00ado se\u00f1alan la desproporci\u00f3n de poder y de seguridad, por motivos pol\u00ed\u00adticos, entre una \u2020\u0153palabra\u2020\u009d fiable y la alianza con un gran imperio como el asirio de aquellos tiempos, frente a la coalici\u00f3n siro-efraimita que preocupaba a Ajaz (734). Vendr\u00e1 el emperador Teglatfalasar y aniquilar\u00e1 a Efra\u00ed\u00adn y a Damasco; pero ser\u00e1 como una inundaci\u00f3n tambi\u00e9n para Jud\u00e1, seg\u00fan las palabras de Isa\u00ed\u00adas (Is 8,7-8). Unos decenios m\u00e1s tarde, Jerusa-l\u00e9n pudo constatar tambi\u00e9n la eficacia infalible de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d que garantizaba su salvaci\u00f3n frente a Sena-querib (701 a.C), siempre con la condici\u00f3n de un acto de fe, que esta vez no vacil\u00f3 en hacer Ezequ\u00ed\u00adas, sostenido una vez m\u00e1s por Isa\u00ed\u00adas (Is 37). La fuente de agua viva, abandonada por Jud\u00e1, volver\u00e1 otra vez bajo la pluma de Jerem\u00ed\u00adas, en contraposici\u00f3n a las cisternas resquebrajadas, rotas, que no contienen agua (Jr2,13); estos s\u00ed\u00admbolos se aclaran unos vers\u00ed\u00adculos m\u00e1s adelante. Jud\u00e1 ha abandonado al Se\u00f1or, su Dios, y va intentando beber de las aguas del Nilo y del Eufrates (2,17-18), buscando su seguridad en unas alianzas que se revelar\u00e1n siempre in\u00fatiles y desastrosas, hasta la tragedia del 586 a.C. No cabe duda de que el an\u00f3nimo profeta del final del destierro, el D\u00e9u-tero-lsa\u00ed\u00adas, se inspiraba tambi\u00e9n en la experiencia prof\u00e9tica de su gran maestro y modelo del siglo vm y de otros profetas, cuando afirmaba la eficacia infalible de la palabra de Dios, parangon\u00e1ndola con la lluvia: despu\u00e9s de caer, produce infaliblemente sus efectos sobre la tierra que la acoge (Is 55, 10-11).<br \/>\nEstos vers\u00ed\u00adculos situados al final del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas parecen ser el sello de todo lo que hab\u00ed\u00ada ido anunciando apasionadamente a lo largo de 16 cap\u00ed\u00adtulos: el final del destierro y el retorno a la patria de los desterrados. ser\u00e1 como un nuevo \u00e9xodo. Su len-euaie. rico en im\u00e1genes deslumbradoras y de un intenso pathos, est\u00e1 totalmente orientado hacia una reactivaci\u00f3n de la fe en el Dios de los padres, presente y de nuevo en acci\u00f3n para rescatar a su pueblo y conducirlo otra vez a su tierra; invita a mirar hacia adelante, al futuro; el sentido del retorno a la tierra de los padres est\u00e1 precisamente en el hecho de que la historia de la alianza entre Dios y su pueblo no se ha agotado, sino que ha de continuar. La imagen del agua, que aparece con frecuencia, va acompa\u00f1ada del motivo del camino que hay que recorrer para regresar: habr\u00e1 que recorrer regiones desiertas, pero \u00e9stas se transformar\u00e1n en tierras surcadas de arroyos, y por tanto ricas en vegetaci\u00f3n y en frutos, dispuestas a ofrecer solaz y descanso a los desterrados en marcha: \u2020\u0153S\u00ed\u00ad, en el desierto abrir\u00e9 un camino y r\u00ed\u00ados en la estepa&#8230;, para abrevar a mi pueblo, a mi elegido\u2020\u009d (Is 43,19-20; Is 41,17-20; Is 44,3-4; Is 48,21; Is 49,10; Is 51,3, \u2020\u0153Hace el desierto como al Ed\u00e9n&#8230;, la estepa como el jard\u00ed\u00adn del Se\u00f1or\u2020\u009d). Tambi\u00e9n Is 35 se inspira en el Segundo Isa\u00ed\u00adas, represent\u00e1ndose el retorno de los \u2020\u0153rescatados\u2020\u009d del Se\u00f1or como una solemne procesi\u00f3n lit\u00fargica que se desarrolla por la v\u00ed\u00ada sacra que conduce a Si\u00f3n a trav\u00e9s de un desierto transformado, por fuentes y arroyos (35,6-7). El agua, condici\u00f3n de vida de las caravanas, que programaban su recorrido seg\u00fan la distancia de los oasis y de los pozos, siguesiendo el s\u00ed\u00admbolo de una palabra que garantiza lo que anuncia, que crea condiciones de vida y la renueva incluso donde parece imposible y destinada a extinguirse.<br \/>\n70<br \/>\nEn la l\u00ed\u00adnea de este simbolismo se sit\u00faan los textos que se refieren al individuo, concretamente al \u2020\u0153justo\u2020\u2122, el hombre que asume la posici\u00f3n justa delante de Dios: es como los \u00e1rboles plantados junto a las corrientes de agua, que est\u00e1n en condici\u00f3n de sobrevivir incluso en tiempos de sequ\u00ed\u00ada (SaI 1,3; Jr 17,8; Is 58,11; Ez 19,10; Ez 19, Ez 19, ) A la imagen est\u00e1tica del \u00e1rbol acompa\u00f1a la din\u00e1mica del reba\u00f1o, al cual el pastor proporciona agua gui\u00e1ndolo a las fuentes (SaI 23,2; Jr 31,9; Ap 7,17). El agua est\u00e1 siempre entre las primeras realidades que afloran a la fantas\u00ed\u00ada como s\u00ed\u00admbolo de vida segura y feliz, tanto presente como futura. Por eso el salmista percibe el deseo del encuentro con Dios, de vivir cerca de su santuario, como una sed ardorosa (SaI 42,2-3, \u2020\u0153Como la cierva busca corrientes de agua, as\u00ed\u00ad mi alma te busca a ti, Dios m\u00ed\u00ado; mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente&#8230;\u2020\u009d; SaI 63,2, \u2020\u0153Oh Dios, t\u00fa eres mi Dios&#8230;, mi alma tiene sed de ti&#8230;).<br \/>\nLa literatura sapiencial conoce y utiliza el agua como s\u00ed\u00admbolo de la sabidur\u00ed\u00ada. Est\u00e1 presente en algunas sentencias proverbiales (Pr 13,14; Pr 18,4; Pr 20,5; Si 15,3; Si 21,13), que de ordinario ponen en primer plano al sabio, m\u00e1s que la sabidur\u00ed\u00ada. S\u00f3lo en Si 24,23-32 encontramos de forma m\u00e1s amplia y refleja el uso simb\u00f3lico del agua. Despu\u00e9s de identificar la sabidur\u00ed\u00ada con el libro de la ley del Alt\u00ed\u00adsimo, el Sir\u00e1cida dice que la ley contiene tanta sabidur\u00ed\u00ada como agua hay en los r\u00ed\u00ados del para\u00ed\u00adso (Gn 2,10-14), que m\u00e1s all\u00e1 del jard\u00ed\u00adn riegan toda la tierra (ja\u00f1adiendo a ellos el Jord\u00e1n y quiz\u00e1 el Nilo!). De esta abundancia Ben Sir\u00e1 ha sacado un canal para regar su huerto&#8230; Pero la imagen no prosigue coherentemente; dice que este canal se ha convertido en un r\u00ed\u00ado y un mar&#8230;, \u00c2\u00a1y no se sabe ya qu\u00e9 habr\u00e1 podido suceder con su huerto! La fantas\u00ed\u00ada se ha detenido en el agua, que pasa a ser s\u00ed\u00admbolo de toda la sabidur\u00ed\u00ada recogida en su libro como fruto de su estudio, de su meditaci\u00f3n y de su reflexi\u00f3n sobre la t\u00f3rah, adem\u00e1s de la oraci\u00f3n al Alt\u00ed\u00adsimo y de la observaci\u00f3n del mundo (Si 39,1-3; Si 39,5-8, autorretrato del autor!).<br \/>\nEn el NT la presencia del agua con este valor simb\u00f3lico aparece solamente en los escritos de la tradici\u00f3n joanea. Si en el Apocalipsis hay una perspectiva escatol\u00f3gica (Ap 7,17; 21,6; 22,1.17), la del cuarto evangelio es claramente actual o eclesial. En el di\u00e1logo con la samaritana (Jn 4,7-15), el agua simboliza un don no muy precisado, que parece posible identificar con la revelaci\u00f3n de Dios, del Padre, que Jes\u00fas hace a los hombres. En la invitaci\u00f3n dirigida a la gente en la fiesta de los tabern\u00e1culos (Jn 7,3 7-39), el agua se identifica con el Esp\u00ed\u00adritu que recibir\u00ed\u00adan los creyentes en Cristo desde el momento de su \u2020\u0153exaltaci\u00f3n\u2020\u009d, seg\u00fan el comentario del evangelista en 7,39. Es conocida la doble posibilidad de lectura de Jn 7,37b-38, tomando como base la puntuaci\u00f3n adoptada: a) \u2020\u0153El que tenga sed, que venga a m\u00ed\u00ad; el que cree en m\u00ed\u00ad que beba, como dice la Escritura..\u2020\u009d; b) \u2020\u0153El que tenga sed, que venga a m\u00ed\u00ad y que beba el que cree en m\u00ed\u00ad. Como dice la Escritura, de sus entra\u00f1as brotar\u00e1n r\u00ed\u00ados de agua viva\u2020\u2122. Las dos lecturas encierran algunas dificultades sint\u00e1cticas (cf G. Segalla, Giovanni, Ed. Paoline 1976,262s); de todas formas, la interpretaci\u00f3n m\u00e1s joanea es ciertamente la cristol\u00f3gica en los dos casos, ya que es de Jes\u00fas de donde brota el agua viva y es \u00e9l quien la da. Jn 19,34 es el texto que en la \u00f3ptica de Juan parece dar cumplimiento a los dem\u00e1s que hablan del don del agua viva como revelaci\u00f3n suprema y definitiva de Dios en Jes\u00fas levantado en la cruz y como Esp\u00ed\u00adritu, dones que est\u00e1n ligados a la muerte de Jes\u00fas (Jn 7,39 cf Jn 8,28). La simbo-log\u00ed\u00ada m\u00e1s directamente sacramental parece secundaria o impl\u00ed\u00adcita en el agua viva que Jes\u00fas da y que sale al encuentro de la sed de conocimiento y de salvaci\u00f3n definitiva: \u2020\u0153El que beba del agua que yo le d\u00e9 no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u2020\u009d (Jn 4,14). Las modalidades concretas a trav\u00e9s de las cuales se recoge esta agua no se excluyen en el texto, pero no se muestran en primer plano.<br \/>\n71<br \/>\n2. El agua para la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n como elemento esencial de muchos ritos de purificaci\u00f3n, el agua sufre un proceso de simbolizaci\u00f3n a medida que el conocimiento de Israel, sobre todo bajo el impulso de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, profundiza en el concepto de pecado y en la idea de que la impureza de la criatura humana o su indignidad para estar en presencia de Dios es una situaci\u00f3n interior, esto es, \u2020\u0153del coraz\u00f3n\u2020\u2122, m\u00e1s que exterior: no hay ning\u00fan agua natural ni rito alguno que pueda purificarlo. De todas formas, el agua seguir\u00e1 siendo el s\u00ed\u00admbolo evocativo m\u00e1s inmediato y comprensible de una intervenci\u00f3n que s\u00f3lo Dios puede realizar. Por eso el orante de Ps 51 pide directamente a Dios la purificaci\u00f3n: \u2020\u0153L\u00e1vame&#8230;, purif\u00ed\u00adcame\u2020\u009d (y. 4), \u2020\u0153purif\u00ed\u00adcame&#8230;, l\u00e1vame\u2020\u2122 (y. 9), y concreta luego su sentimiento invocando a Dios para que quiera crear en \u00e9l un coraz\u00f3n nuevo (y. 12). Aparece aqu\u00ed\u00ad el verbo bar\u00e1, que la Biblia reserva para la acci\u00f3n de Dios; el verbo de la creaci\u00f3n (Gn 1,1), de donde se deduce la convicci\u00f3n de que una verdadera purificaci\u00f3n interior, una verdadera liberaci\u00f3n del pecado, equivale a una creaci\u00f3n y que esta operaci\u00f3n es \u00fanicamente obra de Dios. Resuena en estas expresiones del salmista su meditaci\u00f3n sobre algunos textos prof\u00e9-ticos, como los de Is 1,18; Jer 31,33-34; sobre todo Ez 36,25-27 (cf tambi\u00e9n Za 13,1, \u2020\u0153En aquel d\u00ed\u00ada brotar\u00e1 un manantial&#8230;, para lavar los pecados e impurezas\u2020\u009d), los textos cl\u00e1sicos que anuncian una nueva relaci\u00f3n con Dios, que originar\u00e1 una purificaci\u00f3n interior, un cambio del coraz\u00f3n, ese coraz\u00f3n nuevo que ser\u00e1 el \u00fanico capaz de acoger por entero una nueva alianza.<br \/>\n72<br \/>\n3. \u2020\u0153COMO LAS GRANDES AGUAS.<br \/>\nEl agua del oc\u00e9ano o de los grandes r\u00ed\u00ados, exorcizada en el plano cosmol\u00f3gico, sigue siendo la imagen simb\u00f3lica de los grandes peligros que acechan la vida del pueblo o del individuo, frente a los cuales uno es tan impotente como la barquilla a merced del mar tempestuoso o un territorio ante una inundaci\u00f3n que lo derriba y lo sumerge todo. Esta imagen aparece en los \/ Salmos de lamentaci\u00f3n (SaI 18,4; SaI 18,5; SaI 18,16; SaI 69,2-3; SaI 69,15-16; SaI 88,17-18; SaI 124,4) para presentara Dios una situaci\u00f3n sin otra salida que la intervenci\u00f3n de su omnipotencia misericordiosa.<br \/>\nA veces la imagen de las aguas desbordadas aparece en los profetas para indicar la invasi\u00f3n de una naci\u00f3n por los enemigos. La llegada ya recordada de los asirios, llamados por el rey de Jud\u00e1, Ajaz, ser\u00e1 como una inundaci\u00f3n del gran r\u00ed\u00ado (Is 8,6-8): Samar\u00ed\u00ada se ver\u00e1 arrastrada por poderosas aguas que la anegar\u00e1n, contra las que no servir\u00e1 ning\u00fan refugio (Is 28,2; Is 28,17 v\u00e9ase esta misma imagen para la regi\u00f3n los filisteos en Jr47,2 y para Babilonia en Jr51,52).<br \/>\n73<br \/>\nLa corriente apocal\u00ed\u00adptica remitifica a su vez el mar en cierto sentido, enlazando con la mentalidad sem\u00ed\u00adtica ancestral. La masa ca\u00f3tica de las aguas vuelve a ser la morada terrible e insidiosa de las potencias enemigas de Dios. De ella suben los monstruos de la destrucci\u00f3n (cf Dan 7,3ss; Ap 11,7 Ap 13,1;Ap 17,5; Ap 17,8-18), que tienden adestruiro impedir el \u2020\u0153cosmos\u2020\u009d que Dios va realizando en la historia de la salvaci\u00f3n (\u2020\u0153el cielo nuevo y la tierra nueva\u2020\u009d, Ap 21,1; Is 65,17; IP 3,13), el pueblo nuevo que \u00e9l se va formando (\u2020\u0153el resto de la descendencia de la mujer\u2020\u009d, Ap 12,17, contra el que el drag\u00f3n vomita su riada de agua). El \u2020\u0153Sitz im Leben\u2020\u009d de este g\u00e9nero es la lucha, la persecuci\u00f3n contra el pueblo de Dios, los santos del Alt\u00ed\u00adsimo (Dn 7,25). La transposici\u00f3n simb\u00f3lica hace de ella un combate c\u00f3smico entre dos campos claramente contrapuestos. La escenificaci\u00f3n utiliza algunos elementos que en la tradici\u00f3n anterior de Israel hab\u00ed\u00adan servido como motivo literario para exaltar la potencia de Yhwh, y que ahora se convierten en s\u00ed\u00admbolo de personas, de acontecimientos, de instituciones que forman el \u2020\u0153campo enemigo\u2020\u009d de Dios y de su pueblo. Por eso el mar con sus monstruos, s\u00ed\u00admbolo una vez m\u00e1s de toda entidad que en el curso de los siglos se ha opuesto al designio de Dios, desaparecer\u00e1 (Ap 21,1), mientras que seguir\u00e1 vigente el don de aquel agua que es s\u00ed\u00admbolo de todo lo que Dios ha creado para la vida y la felicidad plena de las criaturas que han acogido su propuesta de salvaci\u00f3n, su amor redentor (cf Ap 22,1-2, que recoge el tema del agua que devuelve la salud y da la vida, de Ez 47,1-12).<br \/>\nOtros simbolismos secundarios, podr\u00ed\u00adamos decir ocasionales, aparecen tambi\u00e9n en la Biblia en relaci\u00f3n con el agua: en Pr 5,15-18 (\u2020\u0153Bebe el agua de tu propia cisterna&#8230;\u2020\u009d); el sabio exhorta a apreciar el amor conyugal, poniendo en guardia contra la infidelidad; en 2S 14,14 la mujer de T\u00e9coa apela al agua derramada en tierra como imagen de la vida que transcurre inexorable e irrecuperable. Est\u00e1 claro que este \u00faltimo simbolismo est\u00e1 ligado a la caracter\u00ed\u00adstica de la \u2020\u0153liquidez\u2020\u009d m\u00e1s que al agua en s\u00ed\u00ad misma; adem\u00e1s el Cantar prefiere el vino al agua como imagen del amor entre los esposos (Ct 1,4; Ct 2,4), o la miel y la leche (4,11), pero sin olvidar el agua (4,15).<br \/>\nUn gesto simb\u00f3lico ligado m\u00e1s propiamente al agua es el \u2020\u0153lavarse las manos\u2020\u009d para declarar la propia inocencia en hechos de sangre (Dt 21,6; SaI 26,6), gesto que hizo c\u00e9lebre Pilato en otro sentido, sustray\u00e9ndose a su obligaci\u00f3n concreta de juez, que le impon\u00ed\u00ada dejar en libertad a un acusado reconocido como inocente (Mt 27,24).<br \/>\n74<br \/>\nConclusi\u00f3n.<br \/>\nEs significativo que en la Jerusal\u00e9n celestial el vidente de Patmos no vea ning\u00fan templo ni fuente alguna de luz, ya que Dios y el Cordero son su templo y su luz (Ap 21,22-23), mientras que se le muestra el r\u00ed\u00ado de agua viva (Ap 22,1-2). Siguiendo en la tradici\u00f3n joanea, podemos recordar que el cuarto evangelio identifica a Jes\u00fas con la luz (Jn 8,12) y, de alg\u00fan modo, con el templo (Jn 2,19-23), pero no lo identifica con el agua; el agua pertenece, en su realidad creada, as\u00ed\u00ad como en su valor simb\u00f3lico, a la categor\u00ed\u00ada del \u2020\u0153don\u2020\u009d, incluso del don por excelencia, el Esp\u00ed\u00adritu derramado en los que creen en Cristo (7,39; ce. 14 y 16, passim; Rm 5,5; 2Co 1,22; Ga 4,4-7). La presencia del agua en la visi\u00f3n de Juan sirve para significar -al parecer- que la vida eterna con Dios y en Dios existe como don perennemente acogido, que no anula, sino que supone la al-teridad entre el que da y el que recibe, entre el Dios de Jesucristo, el Padre, y sus hijos, hechos definitivamente conformes con la imagen del Hijo mediante este don del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,l6ss.29). El misterio de la paternidad de Dios envolver\u00e1 a sus hijos, sin anularlos, sin absorberlos o consumirlos en s\u00ed\u00ad, como en cierto sentido las misteriosas e insondables aguas c\u00f3smicas envuelven tambi\u00e9n el universo en la perspectiva b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n75<br \/>\nBIBL.: Audet J.P., La soif, l\u2020\u2122eau et \u00c2\u00a1apar\u00f3le, en \u2020\u02dcRB66 (1959) 379-386; Boismard, M.E., De son ventre couleront des fleuves d\u2020\u2122eau (Jo., V1138), en\u2020\u009dRB\u2020\u212265 (1958) 523-546; Braun F.M., L\u2020\u2122eau et l\u2020\u2122esprit, en \u2020\u0153Revue Thomiste\u2020\u009d 49 (1949) 5-30; Casado Contreras C, Las aguas b\u00ed\u00adblicas, Analecta Calasanctiana 14, Madrid 1972; Dambrine L., L\u2020\u2122eauetl\u2020\u2122Ancien Testament, Cahiers bibliques 7, Par\u00ed\u00ads 1969; Dani\u00e9lou J., Le symbolisme de l\u2020\u2122eau vive, en\u2020\u009dRSR 32 (1958) 335-346; Eliade M., Las aguas y el simbolismo acu\u00e1tico, en Tratado de Historia de las religiones 1, Cristiandad (Epifan\u00ed\u00ada 7), Madrid 1974, 222-252; Goppelt L., Hy\u2020\u2122dor, en GLNTXI y, 53-91; Grelot P., L\u2020\u2122inlerpretazionepenitenzialedella lavando deipiedi, en L \u2020\u02dcuomo davantia Dio, Ed. Paoline, Roma 1966, 93-118 (con amplia y documentada panor\u00e1mica sobre las diversas interpretaciones de Jn 13; Jn 4; Jn 1-17); Grelot P., \u2020\u0153De son ventre couleront des fleuves<br \/>\nd\u2020\u2122eau\u2020\u009d. La citation scripturaire de Jean VII, 38, en \u2020\u02dcRB 66 (1959) 369-374 (observaciones sobre el mencionado art\u00ed\u00adculo de Boismard, seguidas de una r\u00e9plica del mismo Boismard, IB 374-378); Kaiser O., Dic mystische Bedeutung des Meeres in Aegypten, Ugarit und Israel, Beihefte ZAW 78, 19622; Luciani F., L\u2020\u2122acqua nel mondo antico, en \u2020\u0153Parole di vita\u2020\u2122 13(1968)200-208; Marton J.L., A Studyofthe Significance of Water in Biblical Literature, Dissertatio, Melbourne 1972; May H., Some cosmic connotations ofMaym rabbim \u2020\u0153many waters\u2020\u009d, en \u2020\u02dcJBL (1955) 9-21; Nola A. di, Acqua, en Enciclopedia delle Religionil, Vallecchi, Florencia 1970, 22-32; Raymond P., L\u2020\u2122eau, sa vie et sa signification dans \u00c2\u00a1\u2020\u02dcAnclen Testamenl, en VTS VI, Leid 1958.<br \/>\nA. Girlanda<br \/>\n76<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>mayim (\u00c2\u00b5yIm&#8217; , 4325), \u00abagua; torrente\u00bb. El t\u00e9rmino tiene cognados en ugar\u00ed\u00adtico y en sudar\u00e1bigo. Aparece unas 580 veces y durante todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. Primero, \u00abagua\u00bb es una de las sustancias b\u00e1sicas originales. Este es su significado cuando aparece por vez primera, en Gen 1:2  \u00abY el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se mov\u00ed\u00ada sobra la faz de las aguas\u00bb. En Gen 1:7 Dios separ\u00f3 las \u00abaguas\u00bb de encima de las \u00abaguas\u00bb debajo (cf. Exo 20:4) de la b\u00f3veda celeste (lvp). Segundo, el vocablo representa aquello que est\u00e1 dentro de un pozo, por ejemplo, \u00abagua\u00bb para beber (Gen 21:19). Las \u00abaguas vivas\u00bb son las que fluyen: \u00abCuando los siervos de Isaac cavaron en el valle \u2020\u00a6 hallaron un pozo de aguas vivas\u00bb (Gen 26:19). Al agua que se bebe en la prisi\u00f3n se le denomina \u00abagua de aflicci\u00f3n\u00bb: \u00abEchad a este en la c\u00e1rcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicci\u00f3n, hasta que yo vuelva en paz\u00bb (1Ki 22:27). Job 9:30 habla de agua de nieve: \u00abAunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma\u00bb. Tercero, mayim puede representar figuradamente cualquier l\u00ed\u00adquido: \u00abDios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque hemos pecado contra Jehov\u00e1\u00bb (Jer 8:14). La frase, en 2Ki 18:27, mereglayim (\u00abagua de los pies\u00bb) significa orina: \u00ab\u00bfMe ha enviado mi se\u00f1or para decir estas palabras a ti y a tu se\u00f1or, y no a los hombres que est\u00e1n sobre el muro, expuestos a comer su propio esti\u00e9rcol y beber su propia orina con vosotros?\u00bb (cf. Isa 25:10). Cuarto, en el culto de Israel el \u00abagua\u00bb se vert\u00ed\u00ada o rociaba (no se sumerg\u00ed\u00ada a nadie) simbolizando la purificaci\u00f3n. Es as\u00ed\u00ad como Aar\u00f3n y sus hijos deb\u00ed\u00adan lavarse ritualmente con \u00abagua\u00bb como parte del rito de consagraci\u00f3n al sacerdocio: \u00abY llevar\u00e1s a Aar\u00f3n y a sus hijos a la puerta del tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n, y los lavar\u00e1s con agua\u00bb (Exo 29:4). Ciertas partes del animal sacrificado deb\u00ed\u00adan lavarse con \u00abagua\u00bb durante el culto: \u00abY lavar\u00e1 con agua los intestinos y las piernas\u00bb (Lev 1:9). Los ritos israelitas a veces inclu\u00ed\u00adan \u00abagua santificada\u00bb: \u00abLuego tomar\u00e1 el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomar\u00e1 tambi\u00e9n el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabern\u00e1culo y lo echar\u00e1 en el agua\u00bb (Num 5:17). En el ritual de Israel tambi\u00e9n se usaban \u00abaguas amargas\u00bb: \u00abY har\u00e1 el sacerdote estar en pie a la mujer delante de Jehov\u00e1, y descubrir\u00e1 la cabeza de la mujer, y pondr\u00e1 en sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendr\u00e1 en la mano las aguas amargas que acarrean maldici\u00f3n\u00bb (Num 5:18). Esta era \u00abagua\u00bb que causaba maldici\u00f3n y amargura a quien la beb\u00ed\u00ada (Num 5:24). Quinto, en nombres propios el vocablo se usa en relaci\u00f3n con fuentes, arroyos o mares, y las regiones que est\u00e1n en el vecindario inmediato de estas aguas: \u00abDi a Aar\u00f3n: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus r\u00ed\u00ados, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus dep\u00f3sitos de aguas, para que se conviertan en sangre\u00bb (Exo 7:19). Sexto, el t\u00e9rmino se usa en sentido figurado de muchas maneras. Mayim alude al peligro o aflicci\u00f3n: \u00abEnvi\u00f3 de lo alto y me tom\u00f3; me sac\u00f3 de las muchas aguas\u00bb (2Sa 22:17). En 2Sa 5:20 Mayim representa una fuerza que irrumpe: \u00abQuebrant\u00f3 Jehov\u00e1 a mis enemigos delante de m\u00ed\u00ad, como corriente impetuosa\u00bb. Las \u00abmuchas aguas\u00bb pueden referirse a la insurgencia de las naciones imp\u00ed\u00adas en contra de Dios: \u00abLos pueblos har\u00e1n estr\u00e9pito como de ruido de muchas aguas\u00bb (Isa 17:13). El vocablo, por tanto, describe un \u00ed\u00admpetu violento y sobrecogedor: \u00abSe apoderar\u00e1n de \u00e9l terrores como de aguas; torbellino lo arrebatar\u00e1 de noche\u00bb (Job 27:20). En otros pasajes \u00abagua\u00bb se usa para representar la timidez: \u00abPor lo que el coraz\u00f3n de ellos desfalleci\u00f3 y vino a ser como agua\u00bb (Jos 7:5). Relacionado un poco con este sentido est\u00e1 la connotaci\u00f3n de \u00abtransitorio\u00bb: \u00abY olvidar\u00e1s tu miseria, o te acordar\u00e1s de ella como de aguas que pasaron\u00bb (Job 11:16). En Isa 32:2 \u00abagua\u00bb representa refrigerio: \u00abY ser\u00e1 aquel var\u00f3n como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbi\u00f3n; como arroyos de agua en tierras de sequedad, como sombra de gran pe\u00f1asco en tierra calurosa\u00bb. Los remansos apacibles o las aguas quietas simbolizan el descanso y la paz: \u00abJunto a aguas de reposo me pastorear\u00e1\u00bb (Psa 23:2). Se usan t\u00e9rminos semejantes para describir los encantos de la esposa como \u00abaguas de vida\u00bb o \u00abaguas vivificantes\u00bb: \u00abBebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo\u00bb (Pro 5:15). El \u00abagua\u00bb derramada representa derramamiento de sangre (Deu 12:16), ira (Hos 5:10), justicia y juicio (Am 5.24) y sentimientos de dolor (Job 3:24). teho\u00ed\u2020m (\u00c2\u00b5\/T] , 8415), \u00abaguas profundas, oc\u00e9ano; abismos, agua subterr\u00e1nea, aguas, diluvios y torrentes\u00bb. Se encuentran cognados de esta palabra en ugar\u00ed\u00adtico, ac\u00e1dico (desde Ebla, alrededor de 2400\u20142250 a.C.) y ar\u00e1bigo. En las 36 veces que aparece el t\u00e9rmino es en su mayor\u00ed\u00ada en pasajes po\u00e9ticos en todos los per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos. El t\u00e9rmino representa las \u00abaguas profundas\u00bb cuyas superficies se congelan por el fr\u00ed\u00ado: \u00abLas aguas se endurecen a manera de piedra, y se congela la faz del abismo\u00bb (Job 38:30). En Psa 135:6 teho\u00ed\u2020m significa el oc\u00e9ano en oposici\u00f3n a los mares: \u00abTodo lo que Jehov\u00e1 quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos [en todos los oc\u00e9anos]\u00bb (cf. Psa 148:7 ). El vocablo se refiere de manera particular a los torrentes profundos o fuentes de las aguas. Cuando los marineros se aventuran al mar en medio de una violenta tormenta, \u00absuben a los cielos, descienden a los abismo\u00bb (Psa 107:26). Esta es una expresi\u00f3n hiperb\u00f3lica o de exageraci\u00f3n po\u00e9tica, pero presenta los \u00ababismos\u00bb como lo contrario a los cielos. Este \u00e9nfasis est\u00e1 bien presente en el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s, en donde el t\u00e9rmino representa la amenaza de las \u00abprofundidades\u00bb. Los \u00ababismos\u00bb, que siempre han existido (sin ser eternos), son un elemento de la naturaleza esencialmente peligroso: \u00abLos abismos los cubrieron; descendieron a las profundidades como piedra\u00bb (Exo 15:5). Por otro lado, teho\u00ed\u2020m puede significar nada m\u00e1s que \u00abaguas profundas\u00bb en las que los objetos pesados se hunden r\u00e1pidamente. Teho\u00ed\u2020m puede representar tambi\u00e9n una fuente inacabable de agua o, a manera de comparaci\u00f3n po\u00e9tica, de bendici\u00f3n: \u00abCon bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que est\u00e1 debajo\u00bb (Gen 49:25). En estos casos el t\u00e9rmino se refiere a \u00abaguas subterr\u00e1neas\u00bb que siempre est\u00e1n disponibles: que se pod\u00ed\u00adan explotar cabando pozos de los que brotaban manantiales y que formaban parte de las aguas debajo de oc\u00e9anos, lagos, mares y r\u00ed\u00ados. Esto fue lo que Dios abri\u00f3 junto con las aguas por encima de la b\u00f3veda celeste (Gen 7:11; cf. 1.7) y que m\u00e1s tarde cerr\u00f3 para terminar el gran diluvio (Gen 8:2; cf. Psa 37:7; 104.6; Eze 26:19). En tales contextos la palabra denota un \u00abmont\u00f3n de aguas\u00bb: \u00abEl junta como mont\u00f3n las aguas\u00bb (Psa 33:7). En Gen 1:2 (primer caso del t\u00e9rmino) teho\u00ed\u2020m se refiere a \u00abtodas las aguas\u00bb que en el comienzo cubr\u00ed\u00adan todo el globo terrestre: \u00abLas tinieblas estaban sobre la faz del abismo\u00bb (cf. Pro 3:20; 8.24, 27\u201328).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>1. udor (udwr, 5204), de donde proviene el prefijo castellano hidro-. Se usa: (a) del elemento l\u00ed\u00adquido natural, con frecuencia en los Evangelios; en el plural especialmente en el Apocalipsis; en otros pasajes (p.ej., Heb 9:19; Jam 3:12); en 1 Joh 5:6 que Cristo \u00abvino mediante agua y sangre\u00bb, puede ya referirse. (1) a los elementos que fluyeron de su costado en la cruz despu\u00e9s de su muerte, o (2) en vista del orden de las palabras y de las preposiciones aqu\u00ed\u00ad utilizadas, a su bautismo en el Jord\u00e1n y a su muerte en la cruz. En cuanto a (1), el agua ser\u00ed\u00ada el s\u00ed\u00admbolo de la purificaci\u00f3n moral y pr\u00e1ctica efectuada por la eliminaci\u00f3n de las impurezas al dar o\u00ed\u00addo a la Palabra de Dios en el coraz\u00f3n, en la vida, y en los h\u00e1bitos; cf. Lev_14, en cuanto a la purificaci\u00f3n del leproso. En cuanto a (2), Jes\u00fas el Hijo de Dios vino en su misi\u00f3n por, o mediante, el agua y la sangre, esto es, en su bautismo, cuando El entr\u00f3 p\u00fablicamente en su misi\u00f3n y fue declarado ser el Hijo de Dios por el testimonio del Padre, y en la cruz, cuando El dio t\u00e9rmino a su testimonio p\u00fablicamente. La afirmaci\u00f3n del ap\u00f3stol contradice as\u00ed\u00ad la doctrina de los gn\u00f3sticos de que el Logos divino se uni\u00f3 con el Hombre Jes\u00fas en su bautismo, y que lo dej\u00f3 en Getseman\u00ed\u00ad. Al contrario, aquel que fue bautizado y aquel que fue crucificado fue el Hijo de Dios totalmente en su Deidad y humanidad combinadas. La palabra agua se usa simb\u00f3licamente en Joh 3:5, ya (1) de la Palabra de Dios, como en 1Pe 1:23 (cf. el uso simb\u00f3lico en Eph 5:26), o, a la vista de la preposici\u00f3n ek, fuera de, (2) de la verdad que expresa el bautismo, siendo este la expresi\u00f3n, no el medio, el s\u00ed\u00admbolo, y no la causa, de la identificaci\u00f3n del creyente con Cristo en su muerte, sepultura, y resurrecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad que el nuevo nacimiento es, en un sentido, el dejar a un lado todo lo que el creyente era en cuanto a la carne, porque es evidente que tiene que haber un nuevo principio por entero. Los hay que consideran a kai, \u00aby\u00bb, en Joh 3:5, como epexeg\u00e9tico, \u00aba\u00fan\u00bb, en cuyo caso el agua ser\u00ed\u00ada emblema del Esp\u00ed\u00adritu, como en Joh 7:38 (cf. 4.10,14), pero no en 1 Joh 5:8, donde se hace distinci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu y el agua. \u00abEl agua de vida\u00bb (Rev 21:6 y 22.1,17), es emblem\u00e1tica de la preservaci\u00f3n perpetua de la vida espiritual. En Rev 17:1 las aguas son un s\u00ed\u00admbolo de naciones, pueblos, etc. 2. dithalassos (diqavlasso\u00bb, 1337) significa principalmente dividido entre dos mares (dis, dos veces, y thalassa, mar); despu\u00e9s, dividir el mar, como lo puede hacer un arrecife o una proyecci\u00f3n rocosa hacia dentro del mar (Act 27:41, \u00abun lugar de dos aguas\u00bb).\u00c2\u00b6 3. ombros (o[mbro\u00bb, 3655) denota una fuerte lluvia tormentosa (Luk 12:54).\u00c2\u00b6 4. anudros (ajnuvdro\u00bb, 504), sin agua (a, negaci\u00f3n; n, part\u00ed\u00adcula euf\u00f3nica; udor, agua) se traduce \u00abseco\u00bb en Mat 12:43; Luk 11:24; y \u00absin agua\u00bb en 2Pe 2:17 y Jud 12: V\u00e9ase SECO.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El agua es, en primer lugar, fuente y poder de vida: sin ella no es la tierra m\u00e1s que un desierto *\u00e1rido, pa\u00ed\u00ads del hambre y de la sed, en el que hombres y animales est\u00e1n destinados a la muerte. Sin embargo, hay tambi\u00e9n aguas de *muerte: la inundaci\u00f3n devastadora que trastorna la tierra y absorbe a los vivientes. Finalmente, el culto, trasponiendo un uso de la vida dom\u00e9stica, se sirve de las abluciones de agua para *purificar a las personas y a las cosas de las manchas contra\u00ed\u00addas a lo largo de los contactos cotidianos. Asi el agua, alternativamente vivificadora o temible, pero siempre purificadora, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida con la vida humana y con la historia del pueblo de la Alianza.<\/p>\n<p>I. LA CRIATURA DE DIOS.<\/p>\n<p>Dios, se\u00f1or del universo, dispensa el agua a su arbitrio y tiene as\u00ed\u00ad en su poder los destinos del hombre. Los israelitas, conservando la representaci\u00f3n de la antigua cosmogonia babil\u00f3nica, parten las aguas en dos masas distintas. Las \u00abaguas de arriba\u00bb&#8216; son retenidas por el firmamento, concebido como una superficie s\u00f3lida (G\u00e9n 1,7; Sal 148,4; Dan 3,60; cf. Ap 4,6). Ciertas compuertas dejan al abrirse que esas aguas caigan a la tierra en forma de lluvia (G\u00e9n 7,11; 8,2; 1s 24,18; Mal 3,10) o de rocio que por la noche se deposita sobre la hierba (Job 29,19; Cant 5,2, Ex 16,13). En cuanto a los manantiales y a los r\u00ed\u00ados, no provienen de la lluvia, sino de una inmensa reserva de agua, sobre la que reposa la tierra: son las \u00abaguas de abajo\u00bb, el abismo (G\u00e9n 7,11; Dt 8,7; 33,13; Ez 31,4). Dios, que instituy\u00f3 este orden, es el due\u00f1o de las aguas. Las retiene o las deja en libertad a su arbitrio, tanto a las de arriba como a las de abajo, provocando as\u00ed\u00ad la sequ\u00ed\u00ada o la inundaci\u00f3n (Job 12,15). \u00abDerrama la lluvia sobre la tierra\u00bb (Job 5,10; Sal 104,10-16), lluvia que viene de Dios y no de los hombres (Miq 5,6; cf. Job 38,22-28). Dios le ha \u00abimpuesto leyes\u00bb (Job 28,26). Cuida de que caiga regularmente, \u00aba su tiempo\u00bb (Lev 26,4; Dt 28,12): si viniera demasiado tarde (en enero), se pondrian en peligro las siembras, como tambi\u00e9n las cosechas si cesara demasiado temprano, \u00aba tres meses de la siega\u00bb (Am 4,7). Por el contrario las lluvias de oto\u00f1o y de primavera (Dt 11,14; Jer 5,24) cuando Dios se digna otorgarlas a los hombres aseguran la prosperidad del pa\u00ed\u00ads (Is 30,23ss). Dios dispone igualmente del abismo seg\u00fan su voluntad (Sal 135,6; Prov 3,19s). Si lo deseca, se agotan las fuentes y los r\u00ed\u00ados (Am 7,4; Is 44,27; Ez 31,15), provocando la desolaci\u00f3n. Si abre las \u00abcompuertas\u00bb del abismo, corren los r\u00ed\u00ados y hacen prosperar la vegetaci\u00f3n en sus riberas (N\u00fam 24,6; Sal 1,3; Ez 19,10), sobre todo cuando han sido raras las lluvias (Ez 17,8). En las regiones des\u00e9rticas las fuentes y los pozos son los \u00fanicos puntos de agua que permiten abrevar a las bestias y a las personas (G\u00e9n 16,14; Ex 15,23.27) representan un capital de vida que las gentes se disputan encarnizadamente (G\u00e9n 21,25; 26,20s; Jos 15,19). El salmo 104 resume a maravilla el dominio de Dios sobre las aguas: \u00e9l fue quien cre\u00f3 las aguas de arriba (Sal 104,3) como las del abismo (v. 6); \u00e9l es quien regula el suministro de sus corrientes (v. 7s), quien las retiene para que no aneguen el pa\u00ed\u00ads (v. 9), quien hace manar las fuentes (v. 10) y descender la lluvia (v. 13), gracias a lo cual se derrama la prosperidad sobre la tierra aportando gozo al coraz\u00f3n del hombre (v. 11-18).<\/p>\n<p>II. LAS AGUAS EN LA HISTORIA DEL PUEBLO DE DIOS.<\/p>\n<p>1. Aguas y *retribuci\u00f3n temporal. Si Dios otorga o niega las aguas seg\u00fan su voluntad, no obra, sin embargo, en forma arbitraria, sino conforme al comportamiento de su pueblo. Seg\u00fan que el pueblo se mantenga o no fiel a la alianza, le otorga o le reh\u00fasa Dios las aguas. Si los israelitas viven seg\u00fan la ley divina, *obedeciendo a la voz de Dios, abre Dios los cielos para dar la lluvia a su tiempo (Lev 26,3ss.10; Dt 28,1.12). El agua es, pues, efecto y signo de la *bendici\u00f3n de Dios para con los que le sirven fielmente (G\u00e9n 27,28; Sal 133,3). Por el contrario, si Israel es infiel, lo *castiga Dios haci\u00e9ndole \u00abun cielo de hierro y una tierra de bronce\u00bb. (Lev 26,19; Dt 28,23), a fin de que comprenda y se *convierta (Am 4,7). La sequ\u00ed\u00ada es, pues, efecto de la *maldici\u00f3n divina para con los *imp\u00ed\u00ados (Is 5,13; 19,5ss; Ez 4,16s; 31,15), como la que devast\u00f3 el pa\u00ed\u00ads bajo Ajab por haber Israel \u00ababandonado a Dios para seguir a los Baales\u00bb. (IRe 18,18).<\/p>\n<p>2. Las aguas aterradoras. El agua no es solo un poder de vida. Las aguas del *mar evocan la inquietud demoniaca con su agitaci\u00f3n perpetua, y con su amargura, la desolaci\u00f3n del s\u00eaol. La crecida s\u00fabita de los cauces del desierto, que en el momento de la *tormenta arrastran la tierra y a los vivientes (Job 12,15; 40,23), simboliza la desgracia que se apresta a lanzarse sobre el hombre de improviso (Sal 124), las intrigas que urden contra el justo sus *enemigos (Sal 18,5s.17; 42,8; 71,20; 144,7), que con sus maquinaciones se esfuerzan por arrastrarlo hasta el fondo mismo del abismo (Sal 35,25; 69,2s). Ahora bien, si Dios sabe proteger al justo contra estas aguas devastadoras (Sal 32,6; cf. Cant 8,6s), puede igualmente hacer que las olas se rompan sobre los imp\u00ed\u00ados en justo *castigo de una conducta contraria al amor del pr\u00f3jimo (Job 22,11). En los profetas el desbordamiento devastador de los grandes r\u00ed\u00ados simboliza el *poder de los imperios que van a anegar y destruir los peque\u00f1os pueblos; poder de Asiria, comparado con el Eufrates (Is 8,7) o de Egipto, comparado con su Nilo (Jer 46,7s). Dios va a enviar estos r\u00ed\u00ados para castigar tanto a su pueblo culpable de falta de confianza en \u00e9l (Is 8,6ss) como a los enemigos tradicionales de Israel (Jer 47,1s). Sin embargo, este azote brutal no es ciego en las manos del Creador: el *diluvio, que devora a un mundo imp\u00ed\u00ado (2Pe 2,5), deja subsistir al justo (Sab 10,4). Asimismo las aguas del mar Rojo distinguen entre el pueblo de Dios y el de los \u00ed\u00addolos (Sab 10,18s). Las aguas aterradoras anticipan, pues, el *juicio definitivo por el fuego (2Pe 3,5ss; cf. Sal 29.10; Lc 3,16s) y dejan a su paso una tierra nueva (G\u00e9n 8,11).<\/p>\n<p>3. Las aguas purificadoras. El tema de las aguas de la ira converge con otro aspecto del agua bienhechora: \u00e9sta no es solo poder de vida, sino que es tambi\u00e9n lo que lava y hace desaparecer las impurezas (cf. Ez 16,4-9; 23,40). Uno de los ritos elementales de la *hospitalidad era el de lavar los pies al hu\u00e9sped para limpiarlo del polvo del camino (G\u00e9n 18,4; 19,2; cf. Lc 7,44; ITim 5,10); y Jes\u00fas, la v\u00ed\u00adspera de su muerte, quiso desempe\u00f1ar personalmente esta tarea de servidor como signo ejemplar de humildad y de caridad cristiana (Jn 13,2-15). El agua, instrumento de limpieza f\u00ed\u00adsica, es con frecuencia s\u00ed\u00admbolo de pureza moral. Se usa lavarse las manos para significar que son inocentes y que no han perpetrado el mal (Sal 26,6; cf. Mt 27,24). El pecador que abandona sus pecados y se convierte es como un hombre manchado que se lava (Is 1,16); asimismo Dios \u00ablava&#8217; al pecador, al que *perdona sus faltas (Sal 51,4). Por el diluvio \u00abpurific\u00f3\u00bb Dios la tierra exterminando a los imp\u00ed\u00ados (cf. IPe 3,20s). El ritual jud\u00ed\u00ado prescrib\u00ed\u00ada numerosas *purificaciones por el agua: el sumo sacerdote deb\u00ed\u00ada lavarse para prepararse a su investidura (Ex 29,4; 40,12) o al gran d\u00ed\u00ada de la *expiaci\u00f3n (Lev 16,4.24); hab\u00ed\u00ada prescritas abluciones por el agua si se hab\u00ed\u00ada tocado un cad\u00e1ver (Lev 11,40; 17, 1 5s), para purificarse de la *lepra (Lev 14,8s) o de toda impureza sexual (Lev 15). Estas diferentes purificaciones del cuerpo deb\u00ed\u00adan significar la purificaci\u00f3n interior del *coraz\u00f3n, necesaria a quien quisiera acercarse al Dios tres veces *santo. Pero eran impotentes para procurar e\u00f1cazmente la pureza del alma. En la nueva alianza, Cristo instituir\u00e1 un nuevo modo de purificaci\u00f3n; en las bodas de Can\u00e1 lo anuncia en forma simb\u00f3lica cambiando el agua destinada a los purificaciones rituales (Jn 2,6) en *vino, el cual simboliza ya el Espiritu, ya la palabra purificadora (Jn 15,3; cf. 13,10).<\/p>\n<p>III. LAS AGUAS ESCATOL\u00ed\u201cGICAS.<\/p>\n<p>1. Finalmente, el tema del agua ocupa gran lugar en las perspectivas de restauraci\u00f3n del pueblo de Dios. Despu\u00e9s de la reuni\u00f3n de todos los *dispersos, derramar\u00e1 Dios con abundancia las aguas purificadoras, que lavar\u00e1n el coraz\u00f3n del hombre para permitirle cumplir fielmente toda la ley de Yahveh (Ez 36,24-27). Ya no habr\u00e1, pues, maldici\u00f3n ni sequ\u00ed\u00ada; Dios \u00abdar\u00e1 la lluvia a su tiempo\u00bb (Ez 34,26), prenda de prosperidad (Ez 36,29s). Los sembrados germinar\u00e1n asegurando el pan en abundancia; los pastos ser\u00e1n ping\u00fces (Is 30 23s). El pueblo de Dios ser\u00e1 conducido a aguas manantiales, &#8216;hambre y sed desaparecer\u00e1n para siempre (Jer 31,9; Is 49,10). Al final del exilio en Babilonia el recuerdo del Exodo se mezcla con frecuencia en estas perspectivas de restauraci\u00f3n. El retorno ser\u00e1, en efecto, un nuevo *\u00e9xodo con prodigios todav\u00ed\u00ada mas espl\u00e9ndidos. En otro tiempo Dios, por mano de Mois\u00e9s, hab\u00ed\u00ada hecho brotar agua de la roca para apagar la sed de su pueblo (Ex 17,1-7; N\u00fam 20,1-13; Sal 78, 16.20; 114,8; Is 48,21). En adelante va Dios a renovar el prodigio (Is 43, 20) y con tal magnificencia que el *desierto se cambie en un vergel abundoso (Is 41,17-20) y el pa\u00ed\u00ads de la sed en fuentes (Is 35,6s). *Jerusal\u00e9n, t\u00e9rmino de esta peregrinaci\u00f3n, poseer\u00e1 una fuente inagotable. Un r\u00ed\u00ado brotar\u00e1 del *templo para correr hacia el mar Muerto; derramar\u00e1 vida y salud a todo lo largo de su curso, y los *\u00e1rboles crecer\u00e1n en sus riberas, dotados de una fecundidad maravillosa: ser\u00e1 el retorno de la dicha *paradis\u00ed\u00adaca (Ez 47,1-12; cf. G\u00e9n 2,10-14). El pueblo de Dios hallar\u00e1 en estas aguas la pureza (Zac 13,1), la vida (J1 4,18; Zac 14,8), la santidad (Sal 46,5). En estas perspectivas escatol\u00f3gicas reviste el agua de ordinario un valor simb\u00f3lico. En efecto, Israel no detiene su mirada en las realidades materiales, y la dicha que entrev\u00e9 no es solo prosperidad carnal. El agua que Ezequiel ve salir del templo simboliza el poder vivificador de Dios, que se derramar\u00e1 en los tiempos mesi\u00e1nicos y permitir\u00e1 a los hombres producir fruto con plenitud (Ez 47 12; Jer 17,8; Sal 1,3; Ez 19,10s). En Is 44,3ss, el agua es s\u00ed\u00admbolo del *Espiritu de Dios, capaz de transformar un desierto en vergel floreciente, y al pueblo infiel en verdadero Israel&#8217;. En otros lugares se compara la *palabra de Dios con la lluvia que viene a fecundar la tierra (Is 55,10s; cf. Am 8,11s), y la doctrina que dispensa la *sabidur\u00ed\u00ada es un agua vivificadora (Is 55,1; Eclo 15, 3; 24,25-31). En una palabra, Dios es fuente de vida para el hombre y le da la fuerza de desarrollarse en el amor y en la fidelidad (Jer 2,13 17,8). Lejos de Dios, el hombre no es sino una tierra \u00e1rida condenada a la muerte (Sal 143,6); suspira, pues, por Dios, como el ciervo suspira por el agua viva (Sal 42,2s). Pero si Dios est\u00e1 con \u00e9l, entonces viene a ser como un huerto que posee la fuente misma que le hace vivir (Is 58,11).<\/p>\n<p>IV. EL NUEVO TESTAMENTO.<\/p>\n<p>1. Las aguas vivificadoras. Cristo vino a traer a los hombres las aguas vivificadoras prometidas por los profetas. Es la *roca que, golpeada (cf. Jn 19, 34), deja correr de su flanco las aguas capaces de apagar la sed del pueblo que camina hacia la verdadera tierra prometida (ICor 10,4; Jn 7,38; cf. Ex 17,1-7). Es asimismo el *templo (cf. Jn 2,19ss) del que parte el r\u00ed\u00ado que va a irrigar y vivificar a la nueva *Jerusal\u00e9n (Jn 7,37s, Ap 22 1.17; Ez 47,1-12), nuevo *para\u00ed\u00adso. Estas aguas no son otras que el *Esp\u00ed\u00adritu Santo, poder vivificador del Dios creador (Jn 7,39). En Jn 4,10-14 el agua, sin embargo, parece m\u00e1s bien simbolizar la doctrina vivificadora aportada por Cristo Sabiduria (cf. 4,25). De todos modos, en el momento de la consumaci\u00f3n de todas las cosas, el agua viva ser\u00e9 el s\u00ed\u00admbolo de la felicidad sin fin de los elegidos, conducidos a los ping\u00fces pastos por el *cordero (Ap 7,17; 21,6; cf. Is 25,8; 49,10). 2. Las aguas bautismales. El simbolismo del agua halla su pleno siignificado en d *bautismo cristiano. En los origenes se emple\u00f3 el agua en el bautismo por su valor purificador. Juan bautiza en el agua \u00abpara la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 3, 11 p), utilizando a este objeto el agua del Jord\u00e1n que en otro tiempo habia purificado a Naam\u00e1n de la lepra (2Re 5,10-14). El bautismo, sin embargo, efect\u00faa la purificaci\u00f3n, no del cuerpo, sino del alma, de la \u00abconciencia\u00bb. (IPe 3,21). Es un ba\u00f1o que nos lava de nuestros pecados (ICor 6,11; Ef 5,26 ; Heb 10,22 ; Act 22,16) aplic\u00e1ndonos la virtud redentora de la *sangre de Cristo (Heb 9,13s; Ap 7,14; 22,14). A este simbolismo fundamental del agua bautismal a\u00f1ade Pablo otro: inmersi\u00f3n y emersi\u00f3n del ne\u00f3fito simbolizan su sepultura con Cristo y su resurrecci\u00f3n espiritual (Rm 6, 3-11). Quiz\u00e1 vea Pablo aqu\u00ed\u00ad en el agua bautismal una representaci\u00f3n del *mar, morada de los poderes mal\u00e9ficos y s\u00ed\u00admbolo de muerte, vencida por Cristo como en otro tiempo el mar Rojo por Yahveh (ICor 10ss; cf. Is 51,10). Finalmente, el bautismo, al comunicarnos el Espiritu de Dios, es tambi\u00e9n principio de *vida nueva. Es posible que Cristo quisiera hacer alusi\u00f3n a ello efectuando diferentes curaciones por medio del agua (Jn 9,6s; cf. 5,1-8). Entonces el bautismo se concibe como un \u00abba\u00f1o de regeneraci\u00f3n y de renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. (Tit 3,5; cf. Jn 3,5). -> Bautismo &#8211; Diluvio &#8211; Esp\u00ed\u00adritu &#8211; Mar &#8211; Muerte &#8211; Puro &#8211; Vida<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El presente estudio pretende clasificar algunos de los usos simb\u00f3licos y literales del agua en la Biblia. En algunos casos la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre estos usos es muy fina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso literal del agua se ve en los siguientes casos: (1) el agua de la creaci\u00f3n (Gn. 1:2, 6\u201310, 20\u201323; Sal. 18:15; 33:6s.; 104:2\u20139); (2) el agua de la gracia com\u00fan (Job 5:10; 36:27\u201329; 37:6\u201313; 38:25\u201330, 34\u201338; Sal. 65:9; Jer. 10:13; 51:16); (3) el agua de la gracia especial, milagros (Ex. 7:14\u201325; 14:21\u201331; Jos. 3:13\u201317; 4:15\u201318; 1 R. 18:33\u201338; 2 R. 2:8; Jon. 1:12\u201317; Mt. 14:28s.; Lc. 8:24; Jn. 2:7); (4) el agua del juicio, el diluvio (Gn. 6\u20138; Is. 54:9; 1 P. 3:20; 2 P. 3:5s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los usos simb\u00f3licos son ilustrados en los siguientes ejemplos: (1) simbolizando la Trinidad, el Padre (Jer. 2:13), el Hijo (Jn. 7:37; Ap. 1:15), el Esp\u00edritu Santo (Is. 32:15; Ez. 36:25\u201327; Jn. 3:5; 7:38s.); (2) simbolizando el estado del pecado del hombre, su condici\u00f3n pecaminosa (Is. 57:20), apostas\u00eda (Jer. 2:13), obstinaci\u00f3n (Is. 8:6), castigo (Is. 1:30; 8:7; Jer. 8:14; 23:15), muerte (Job 24:19; 26:5; 27:20); (3) simbolizando el estado de gracia del hombre, la invitaci\u00f3n del evangelio (Is. 55:1; Ap. 21:6; 22:17), dolor a causa del pecado (Jer. 9:1; Lm. 2:19), regeneraci\u00f3n (Ez. 47:1\u201312; Jl. 3:18; Jn. 3:5; Tit. 3:5s.; Heb. 10:22), el bautismo y permanencia del Esp\u00edritu (Is. 32:15; 44:3; Ez. 36:25\u201327; Jl. 2:28; Jn. 7:37s.; 1 Jn. 5:6\u20138), vida eterna (Jn. 4:14), santificaci\u00f3n (Jn. 13:5, 10; Ef. 5:26), pruebas (Is. 30:20; 43:2), fertilidad (Sal. 1:3; Jer. 17:8; Ez. 47:12), perseverancia (Is. 58:11; Jer. 31:9); (4) simbolizando el estado eternal del hombre, el perdido, sin agua (Lc. 16:24); el salvado, con el agua de vida (Ap. 7:17; 22:1s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso del agua en el sistema ceremonial del AT (Ex. 29:4; 40:7, 12, 30) indudablemente tiene un significado simb\u00f3lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">James Patrick en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a><\/em>; John Reid en <em>DCG<\/em>; James Strahan en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDAC<\/a><\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDAC <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (17). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>mayim<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>hyd&#333;r<\/span><span lang=ES style=''>). En una regi\u00f3n del mundo donde el agua escasea, es natural que dicho elemento ocupe lugar prominente en la vida del pueblo de la Biblia. Nada es tan serio para ellos como la ausencia de agua (1 R. 17.1ss; Jer. 14.3; Jl. 1.20; Hag. 1.11) y, a la inversa, la lluvia es se\u00f1al del favor y la bondad de Dios. Amenaza igualmente seria para la vida es el agua que ha sido contaminada o envenenada y por lo tanto se vuelve no potable. Esta fue una de las plagas de Egipto (Ex. 7.17ss). Los israelitas descubrieron que el agua de Mara era amarga (Ex. 15.23), y en los d\u00edas de Eliseo (2 R. 2.19\u201322) el pozo de Jeric\u00f3 ten\u00eda agua mala.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Era pr\u00e1ctica com\u00fan en \u00e9poca de guerra que el ej\u00e9rcito invasor cortara el suministro de agua de las ciudades sitiadas, como hizo Josafat con los pozos de Moab (2 R. 3.19, 25), y Holofernes en Betulia (Judit 7.7ss). Ezequ\u00edas conjur\u00f3 este peligro mediante la construcci\u00f3n del t\u00fanel que existe hasta hoy en Jesural\u00e9n, y que va desde la fuente de la virgen (Gih\u00f3n), fuera de los muros de la ciudad en esa \u00e9poca, hasta el estanque de *Silo\u00e9 (2 Cr. 32.30). En circunstancias en que el agua deb\u00eda ser racionada (Lm. 5.4; Ez. 4.11, 16), se justificaba el uso de la frase \u201cagua de angustia\u201d o \u201cde aflicci\u00f3n\u201d (Is. 30.20), pero el contexto generalmente sugiere castigo (1 R. 22.27; 2 Cr. 18.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Frecuentemente el agua es s\u00edmbolo de la bendici\u00f3n de Dios y de refrigerio espiritual, como en Sal. 23.2; Is. 32.2; 35.6\u20137; 41.18, etc. y anhelarlo indica necesidad espiritual (Sal. 42.1; 63.1; Am. 8.11). En la visi\u00f3n que tuvo Ezequiel de la casa de Dios (47.1\u201311) las aguas que sal\u00edan de debajo del umbral representaba un ilimitado fluir de las bendiciones de Yahv\u00e9h sobre su pueblo (<etiqueta id=\"#_ftn256\" name=\"_ftnref256\" title=\"\">cf.<\/etiqueta> Zac. 14.8). Jerem\u00edas describe a Yahv\u00e9h como la \u201cfuente de agua viva\u201d (2.13; 17.13), frase de la que se hace eco Jn. 7.38 al referirse al Esp\u00edritu Santo. En el <etiqueta id=\"#_ftn257\" name=\"_ftnref257\" title=\"\">NT el agua est\u00e1 relacionada con la vida eterna, como la bendici\u00f3n suprema dada por Dios (Jn. 4.14; Ap. 7.17; 21.6; 22.1, 17), mientras que en Ef. 5.26; He. 10.22, la idea central es la del lavamiento bautismal para el <\/etiqueta>perd\u00f3n de los pecados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La idea de limpieza sigue a la de refrigerio. En el r\u00e9gimen ceremonial el lavamiento ocupaba un lugar prominente. Los sacerdotes deb\u00edan ser lavados antes de ser consagrados (Ex. 29.4); a los levitas tambi\u00e9n se los rociaba con agua (Nm. 8.7). Abluciones especiales se le exig\u00edan al sumo sacerdote en el d\u00eda de la expiaci\u00f3n (Lv. 16.4, 24, 26), al sacerdote en el ritual del \u201cagua de purificaci\u00f3n\u201d (Nm. 19.1\u201310), y a todos los hombres para eliminar la contaminaci\u00f3n ceremonial (Lv. 11.40; 15.5ss; 17.15; 22.6; Dt. 23.11). La fuente de bronce delante del *tabern\u00e1culo constitu\u00eda un recordatorio constante de la necesidad de purificaci\u00f3n para acercarse a Dios (Ex. 30.18\u201321). La secta de Qumr\u00e1n y diversas sectas jud\u00edas bautistas que florecieron antes y despu\u00e9s de los comienzos de la era cristiana, practicaban una forma evolucionada de abluci\u00f3n ritual. Estos antecedentes proporcionan el trasfondo para el bautismo de arrepentimiento de Juan, y el *bautismo cristiano de purificaci\u00f3n, iniciaci\u00f3n, e incorporaci\u00f3n en Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Un tercer aspecto es el del peligro y la muerte. El relato del diluvio, el ahogamiento de los egipcios en el mar Rojo, y el temor general que expresa el salmista del mar y las aguas profundas (18.16; 32.6; 46.3; 69.1ss, etc.) indican que en manos de Yahv\u00e9h el agua pod\u00eda constituir un instrumento de juicio, si bien al mismo tiempo estaba el pensamiento de la disponibilidad de salvaci\u00f3n en medio del peligro para el pueblo que se mantuviese fiel a Dios (cf. Is. 43.2; 59.19). Resulta dif\u00edcil saber hasta qu\u00e9 punto dichas ideas fueron moldeadas por los mitos cananeos de la lucha de Baal con las tir\u00e1nicas aguas del mar, que se relatan en los textos de Ras Shamra. Eruditos escandinavos y la escuela \u201cm\u00edtica y ritual\u201d de Hocke vieron en estas referencias veterotestamentarias, especialmente en los Salmos, una indicaci\u00f3n de la existencia en Israel de un festival real anual en el que se representaba la victoria de Yahv\u00e9h, personificado por el rey. Es evidente que el pensamiento y la poes\u00eda hebreos evocaban el lenguaje de la mitolog\u00eda del Cercano Oriente (cf. las referencias a Rahab, Leviat\u00e1n, el drag\u00f3n, etc.), pero es ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que aconsejan los indicios sostener que los rituales cananeos mismos o las creencias doctrinales en que se apoyaban fueron adoptados por la religi\u00f3n de Israel. Los puntos de vista de Gunkel, Mowinckel, y otros se analizan inteligentemente por A. R. Johnson en el cap\u00edtulo sobre \u201cLos salmos\u201d en <etiqueta id=\"#_ftn258\" name=\"_ftnref258\" title=\"\"><i>OTMS<\/i><\/etiqueta>, 1951.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>C. Westermann, \u201cOc\u00e9ano\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn259\" name=\"_ftnref259\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn260\" name=\"_ftnref260\" title=\"\">t(t). <\/etiqueta>II, cols. 1286\u20131292; O. B\u00f6cher, \u201cAgua\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn261\" name=\"_ftnref261\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, <etiqueta id=\"#_ftn262\" name=\"_ftnref262\" title=\"\">pp. 67\u201373; J. Mateos, J. Barreto, <\/etiqueta><i>Vocabulario teol\u00f3gico del evangelio de Juan<\/i>, 1980, pp. 22\u201326; W. Kornfeld, \u201cAgua\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn263\" name=\"_ftnref263\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 25\u201327; R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>O. B\u00f6cher, R. K. Harrison, en <etiqueta id=\"#_ftn264\" name=\"_ftnref264\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 982\u2013993.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn265\" name=\"_ftnref265\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.B.Tr.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gen 1:2 Esp\u00edritu .. se mov\u00eda sobre la faz de las a Gen 21:15 y le falt\u00f3 el a del odre, y ech\u00f3 al Gen 24:11 la hora en que salen las doncellas por a Exo 4:9 tomar\u00e1s de las a del r\u00edo y las derramar\u00e1s Exo 7:20 todas las a .. se convirtieron en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agua\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGUA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-723","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=723"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}