{"id":7243,"date":"2016-02-05T03:54:14","date_gmt":"2016-02-05T08:54:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materialismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:54:14","modified_gmt":"2016-02-05T08:54:14","slug":"materialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materialismo\/","title":{"rendered":"MATERIALISMO"},"content":{"rendered":"<p>Doctrina filos\u00f3fica opuesta al espiritualismo. Seg\u00fan el materialismo, la realidad se reduce a la materia, en el sentido en que esta se opone al esp\u00ed\u00adritu. El materialismo niega tanto la existencia de Dios como la de los valores espirituales y del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[082]<br \/>\n   Sistema de pensamiento que se basa en la existencia exclusiva de la materia, entendiendo por tal la realidad comprobable emp\u00ed\u00adricamente por los sentidos.<\/p>\n<p>    Rechaza pues todo lo que se relaciona con el esp\u00ed\u00adritu (espiritualismo), con la persona (personalismo), con la raz\u00f3n (racionalismo), con la voluntad (moralismo), incluso con la sociedad (socialismo). Se reduce s\u00f3lo a afirmar de una u otra forma que todo se reduce a materia y s\u00f3lo a materia.<\/p>\n<p>    Los movimientos materialistas han sido diversos en la Historia, desde el atomismo de los griegos (Dem\u00f3crito y Leucipo), hasta los materialismos del siglo XIX, entre los que cabe resaltar algunos:<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo cosmol\u00f3gico, o evolucionismo, que todo lo reduce a la materia y sus leyes, al estilo de Darwin.<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo intelectual y moral, o monismo, que reduce todo a una esencia que no es otra que la materia, como hace E. Haeckel.<\/p>\n<p>   &#8211; El Materialismo dial\u00e9ctico, formulado por Engels hacia 1840, que consiste en la reducci\u00f3n del idealismo de Hegel.<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo hist\u00f3rico, aludido por Marx, que consiste en explicar la Historia s\u00f3lo por fuerzas f\u00ed\u00adsicas y econ\u00f3micas<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo cient\u00ed\u00adfico, \u00fanica explicaci\u00f3n del universo como pretende R. Carnap y muchos cient\u00ed\u00adficos recientes<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo biol\u00f3gico, o biologismo, que reduce todo lo vital a leyes de la materia, como dice Hans Driech.<\/p>\n<p>   &#8211; El materialismo integral, absoluto y total, que niega todo lo no comprobable y pretende aniquilar toda reflexi\u00f3n sobre lo suprasensorial.<\/p>\n<p>    Si algo hay radicalmente opuesto a la educaci\u00f3n cristiana, incluso a la formaci\u00f3n del hombre en cuanto persona superior y trascendente, es cualquier g\u00e9nero de materialismo, por adornado que se presente de aureola cient\u00ed\u00adfica, de pruebas sistem\u00e1ticas y de protagonistas brillantes y reconocidos socialmente con premios y m\u00e9ritos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. ate\u00ed\u00adsmo, capitalismo, marxismo, postmodernidad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Esp\u00ed\u00adritu y materia en el pensamiento de Occidente.-II. Materialismo y Dios cristiano.-III. \u00abMaterialidad\u00bb del Dios trinitario.<\/p>\n<p>Conviene iniciar la exposici\u00f3n de esta voz saliendo al paso del fatal malentendido de reducirlo, como denunciara con toda lucidez B. Brecht, a la idea de que todo viene de y se reduce a materia. Esta idea puramente negativa y claramente sesgada de materialismo abunda sobre todo en \u00e1mbitos religiosos e incluso teol\u00f3gicos, creando una importante confusi\u00f3n que distrae del verdadero significado de esta importante postura te\u00f3rica y pr\u00e1ctica y de su funci\u00f3n emancipadora, tambi\u00e9n para la fe.<\/p>\n<p>I. Esp\u00ed\u00adritu y materia en el pensamiento de Occidente<br \/>\nPor materialismo se entiende, es verdad, toda filosof\u00ed\u00ada o visi\u00f3n del mundo que concibe la entera realidad como material, como \u00abres extensa\u00bb, por oposici\u00f3n al idealismo, que da primac\u00ed\u00ada al esp\u00ed\u00adritu. En cuanto tal, s\u00f3lo se da, hablando con rigor, a partir de la Modernidad, una vez que Descartes sentara la distinci\u00f3n entre \u00abres cogitans\u00bb y \u00abres extensa\u00bb&#8217;. Pero sus ra\u00ed\u00adces llegan hasta la Antig\u00fcedad, hasta la filosof\u00ed\u00ada atom\u00ed\u00adstica de Dem\u00f3crito y Epicuro. De ellos arranca el intento de explicar el mundo desde s\u00ed\u00ad mismo, desde su propia base, que es lo que define la genuina intenci\u00f3n del materialismo. \u00abEl pathos del materialismo consisti\u00f3 desde un principio en explicar el mundo desde s\u00ed\u00ad mismo. Con \u00e9l comienza el papel desmitologizador, civilizador del materialismo, que ha destruido a lo largo de los siglos temores,&#8230; supersticiones, prejuicios y m\u00e1s tarde ideolog\u00ed\u00adas para constituir a los hombres en due\u00f1os de su destino. La reducci\u00f3n de toda realidad a la materia ha de tomarse, fuera de casos extremadamente dogm\u00e1ticos, sobre todo mecanicistas, como una tesis cr\u00ed\u00adtico-pol\u00e9mica en contra de la concepci\u00f3n idealista de la realidad, que tiende a ignorar las ra\u00ed\u00adces materiales del esp\u00ed\u00adritu. El materialismo se presenta en todas sus formas ante todo con una clara pretensi\u00f3n ilustrada y emancipadora: como reivindicaci\u00f3n de la autonom\u00ed\u00ada del mundo en su materialidad y de la felicidad real, material y sensible, de los hombres frente a interpretaciones espiritualistas que la sacrifican en aras de una felicidad ideal\u00bb. Materialismo y hedonismo, en el mejor sentido, han solido ir siempre juntos, tanto en la Antig\u00fcedad como en el materialismo ilustrado franc\u00e9s del siglo XVIII. Las formas de materialismo dogm\u00e1tico mecanicista afirmativamente reductor de la realidad, m\u00e1s propias del siglo XIX, son derivaciones, por tanto momento segundo de esa originaria intenci\u00f3n cr\u00ed\u00adtico-emancipadora.<\/p>\n<p>En este genuino sentido, el materialismo, como reivindic\u00f3 l\u00facidamente M. Horkheimer, en manera alguna niega el esp\u00ed\u00adritu. Lo que se niega es su independencia de la base material, no s\u00f3lo de la materia f\u00ed\u00adsico-corporal, sino tambi\u00e9n de la realidad econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y social. Tal es la intuici\u00f3n originaria del materialismo hist\u00f3rico marxista. Acusarlo de economicismo es ignorar o pervertir esa intuici\u00f3n. Su afirmaci\u00f3n de la dependencia del esp\u00ed\u00adritu con respecto a la materia o, m\u00e1s exactamente, a las relaciones econ\u00f3mico-sociales, no constituye una proclamaci\u00f3n de objetivos, sino, justamente al rev\u00e9s, una denuncia de una realidad \u00absin esp\u00ed\u00adritu\u00bb, miserable e inhumana, es decir, materialista en sentido vulgar y f\u00e1ctico. Y lo que pretende no es la consagraci\u00f3n de esa dependencia, sino, tambi\u00e9n al rev\u00e9s, la liberaci\u00f3n del hombre de esas \u00abespinas\u00bb que ahogan las flores del esp\u00ed\u00adritu. Ah\u00ed\u00ad radica el momento de verdad del materialismo hist\u00f3rico, que s\u00f3lo quedar\u00e1 superado cuando la realidad sea, real y verdaderamente, espiritual, es decir, humana y racional.<\/p>\n<p>El materialismo comparte, como ha hecho notar tambi\u00e9n M. Horheimer, la pasi\u00f3n por la justicia, el inter\u00e9s por la felicidad de todas las criaturas, y muy particularmente por la felicidad de los que quedan en la cuneta de la marcha del Esp\u00ed\u00adritu, por la felicidad de \u00ablos de abajo\u00bb, de las v\u00ed\u00adctimas y de las criaturas m\u00e1s ligadas a\u00fan a la materia: animales y naturaleza. El materialismo palpita con el gemido de la criatura oprimida que traspasa no s\u00f3lo el reino humano del esp\u00ed\u00adritu, sino tambi\u00e9n la entera materia, como vio l\u00facidamente la tradici\u00f3n \u00abc\u00e1lida\u00bb del materialismo, desde Avicena hasta Bloch pasando por el \u00abmaterialismo m\u00ed\u00adstico\u00bb de Teilhard de Chardin. En cuanto tal, no est\u00e1 tan lejos de la fe en el Dios cristiano, como se ha pensado y pretendido tanto por parte creyente como por los mismos materialistas.<\/p>\n<p>II. Materialismo y Dios cristiano<br \/>\nLa mayor parte de las formas hist\u00f3ricas de materialismo han rechazado, sin embargo, la realidad de Dios. El materialismo ha profesado normalmente un ate\u00ed\u00adsmo militante, incluso prometeico. Pero tambi\u00e9n en la mayor\u00ed\u00ada de los casos ese ate\u00ed\u00adsmo ha sido m\u00e1s cr\u00ed\u00adtico-pol\u00e9mico que estructuralmente dogm\u00e1tico-afirmativo, como, tal vez, el naturalismo del var\u00f3n D&#8217;Holbach o el monismo de Haeckel. Dios y los esp\u00ed\u00adritus fueron relegados al mundo de la superstici\u00f3n y de la magia, contrario a la afirmaci\u00f3n del mundo real y de la felicidad humana. El mismo Dios cristiano fue, de hecho, espiritualizado, sobre todo en la teolog\u00ed\u00ada occidental desde su abrazo con el pensamiento griego, en un sentido que lo alejaba de la historia real de los hombres. El Dios \u00abesp\u00ed\u00adritu puro\u00bb ha sido en buena parte un Dios \u00abde manos limpias\u00bb, ajeno a los dolores y esperanzas materiales de sus criaturas, un Dios de la raz\u00f3n m\u00e1s que el Dios \u00abque puso su tienda entre los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Ello no obstante, Dios es, en verdad, esp\u00ed\u00adritu, como atestigua la entera experiencia b\u00ed\u00adblica; pero, justamente por ello, es el aliento de lo humano y el viento de la tierra. El esp\u00ed\u00adritu en el Dios cristiano, lo mismo que en la tradici\u00f3n abierta por la fe en \u00e9l, no se opone a la materia, al cuerpo, como en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica griega y a lo largo de la tradici\u00f3n occidental, sino a la muerte y a todo aquello que causa la muerte a los hombres. Dios es esp\u00ed\u00adritu porque es, fundamentalmente, un Dios de Vida, de aliento, de esperanza. Y si decimos de \u00e9l que es \u00abesp\u00ed\u00adritu puro\u00bb, queremos significar que es la Vida misma de los hombres, que no hay en \u00e9l ambig\u00fcedad al respecto, como en los espiritualismos de este mundo que dieron pie a la denuncia materialista.<\/p>\n<p>III. \u00abMaterialidad\u00bb del Dios Trinitario<br \/>\nEl desaf\u00ed\u00ado del materialismo urge la renovaci\u00f3n de la fe en el Dios cristiano. No es posible ya repetir, sin m\u00e1s, la condena por parte de la Iglesia del materialismo, junto con otros movimientos de la Modernidad. Es preciso redescubrir y mostrar convincentemente que el Dios de la experiencia b\u00ed\u00adblica y el Dios de Jes\u00fas no s\u00f3lo no rechazan las mejores exigencias del materialismo, sino que \u00e9l mismo se identifica con ellas, e incluso se adelanta a ellas. El Dios Trinitario es el que da el ser a la materia misma (G\u00e9n 1,1s); el que crea al hombre del barro de la tierra y lo crea \u00abesp\u00ed\u00adritu en el mundo\u00bb (Rahner) (G\u00e9n 1,7s); el que oye el clamor de su pueblo oprimido, se implica en su liberaci\u00f3n (Ex 3,1s) y le conduce a una tierra que \u00abmana leche y miel\u00bb (G\u00e9n 12,15). El Dios de los profetas es el Dios que implanta el derecho y la justicia Jer 9,23; 22,3.15; Is 35,3s; Sal 33,5), el Dios que defiende a \u00ablos de abajo\u00bb: a los pobres y a las viudas, al extranjero, a los explotados y humillados (Is 1,17; Lc 1,52s). Es el Dios que carga sobre s\u00ed\u00ad el pecado del mundo y sus consecuencias materiales de sufrimiento, injusticia y muerte y se hace solidario de sus v\u00ed\u00adctimas (Is 53,1s). Es el Dios que, en este \u00abdescenso\u00bb hasta el barro y la miseria de este mundo, se hace carne y planta su tienda entre los hombres (Jn 1,14s). Jes\u00fas es el rostro \u00abmaterial\u00bb de Dios, su presencia \u00abmaterial\u00bb en el acontecer de la historia humana. Y el Dios de Jes\u00fas es el Dios del Reino, el Dios que trae la liberaci\u00f3n a los pobres, la vista a los ciegos, el pan a los hambrientos y la esperanza a los desesperados&#8217;. Es el Dios que, para sellar su solidaridad con los hombres, pasa por la \u00abmateria\u00bb m\u00e1s opaca de este mundo: por la muerte en el madero de la Cruz. Pero es tambi\u00e9n el Dios que, por ser un Dios de Vida, es decir, por ser Esp\u00ed\u00adritu, no abandona a los muertos a la opacidad definitiva de la materia, sino que los rescata para la vida; es el Dios que resucita la carne, es decir, el hombre entero\u00bb, restablece la justicia violada y la esperanza truncada de las v\u00ed\u00adctimas y recrea la entera creaci\u00f3n con el aliento de sd Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,20s).<\/p>\n<p>El Dios cristiano trinitario devuelve el reto al materialismo y lo radicaliza. Si la pretensi\u00f3n materialista de explicar la entera realidad desde la materia, diversamente interpretada, tiene derecho a la verdad o no, es cosa que ir\u00e1 mostrando la ciencia. Hacer de ella un dogma y cerrar totalmente el horizontede la inmanencia y de la inmanencia material, es tan gratuito como su contrario, el espiritualismo, que ignora la tierra donde hunde sus ra\u00ed\u00adces. La postura racional ser\u00ed\u00ada la del materialismo que, como, por ejemplo, el de M. Horkheimer, abre la materia de este mundo, la historia de dolor y de esperanza, al horizonte del Otro&#8217;, de Aquel que, siendo Esp\u00ed\u00adritu de vida, puede transfigurarla, liberarla y resucitarla definitivamente. Pero para encarar el reto del materialismo, la teolog\u00ed\u00ada debe, a su vez, descender m\u00e1s a la tierra donde se juega el destino de los hombres, debe explicitar m\u00e1s la \u00abmaterialidad\u00bb del Dios cristiano y las implicaciones \u00abmaterialistas\u00bb de la fe en ese Dios y, sobre todo, debe articular una praxis capaz de hacer cre\u00ed\u00adble esa fe en la materialidad del Dios de la vida y de la historia\u00bb. Un di\u00e1logo serio, consecuente, cr\u00ed\u00adtico y autocr\u00ed\u00adtico a la vez, de la teolog\u00ed\u00ada con el materialismo est\u00e1 a\u00fan en gran parte por hacer.<\/p>\n<p>[ -> Ate\u00ed\u00adsmo; Creaci\u00f3n; Cruz; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Filosof\u00ed\u00ada; Historia; Liberaci\u00f3n; Reino de Dios; Sociolog\u00ed\u00ada; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Trinidad.]<br \/>\nJuan Jos\u00e9 S\u00e1nchez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abmaterialista\u00bb aparece por primera vez en Robert Boyle, que lo usa en substituci\u00f3n de \u00abepic\u00fareo\u00bb. Entre los historiadores de la filosof\u00ed\u00ada, unos ven surgir el m. con la filosof\u00ed\u00ada en general (p. ej., F.A. Lange, los marxistas, etc.) y lo hallan ya acu\u00f1ado en la antigua filosof\u00ed\u00ada griega de la naturaleza, especialmente en Dem\u00f3crito y Epicuro; otros, en cambio, juzgan que el m. en sentido estricto parte del \u00abesclarecimiento de los conceptos desde Descartes\u00bb (R. Eucken). Seg\u00fan A. M\u00fcller, en el pensamiento de la antigua filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza hab\u00ed\u00ada a\u00fan tantos elementos m\u00ed\u00adticos \u00abque en todo caso se puede encontrar en ella una propensi\u00f3n al materialismo\u00bb. Seg\u00fan Eucken, el m. \u00abha hallado la forma m\u00e1s laboriosa entre los ingleses, la m\u00e1s ingeniosa entre los franceses y la m\u00e1s cruda entre los alemanes\u00bb.<\/p>\n<p>M. es un comportarse, entender y explicar a partir de la materia. A este respecto la -> materia es representada de varias maneras, pero partiendo siempre del mundo de las cosas corporales. El comportarse o el entender puede hacerse sin reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, ingenuamente, o bien mediante una reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita (m. te\u00f3rico). El m. pr\u00e1ctico, cuyo principio es la posesi\u00f3n material, el confort, el disfrute de los sentidos, con frecuencia es irreflexivo e ingenuo, y puede unirse con el idealismo te\u00f3rico, de la misma manera que el idealismo pr\u00e1ctico puede unirse con el m. te\u00f3rico. El m. te\u00f3rico y reflejo es o bien total o bien parcial. El m. total convierte la materia en principio de la realidad entera y, por cierto, ya en el sentido de una equiparaci\u00f3n, ya en el de una causaci\u00f3n, es decir, ya en el sentido de que no hay otra cosa que materia, ya en el de que la materia es la causa que con su operaci\u00f3n mec\u00e1nica (m. metaf\u00ed\u00adsico, contemplativo) o dial\u00e9ctica (m. dial\u00e9ctico) lo produce todo, incluso lo que todav\u00ed\u00ada no es. El m. parcial convierte la materia en principio exclusivo de ciertos \u00e1mbitos de la realidad. Puede ser parte del m. total, y puede tambi\u00e9n unirse con persuasiones no materialistas. Roben Boyle y Newton eran materialistas en las ciencias naturales y se remit\u00ed\u00adan con agrado a Gassendi, pero resaltaban los l\u00ed\u00admites de este m. Boyle compara el universo con el reloj de la catedral de Estrasburgo. A su juicio aqu\u00e9l es un mecanismo que, como el reloj, presupone un autor inteligente.<\/p>\n<p>El m. total agradece su fuerza de persuasi\u00f3n al m. de las ciencias naturales, que se apoya en el estudio experimental de la materia. En contraposici\u00f3n al m. infantil y fant\u00e1stico, que toma de la fantas\u00ed\u00ada su imagen de la materia y con demasiada frecuencia sirve de base para la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, dicho m. cient\u00ed\u00adfico es conocedor del asunto e investiga las relaciones intermateriales (Bachelard). Es met\u00f3dico, y as\u00ed\u00ad prescinde de otros factores de explicaci\u00f3n para probar la fuerza explicativa de la materia.<\/p>\n<p>A la pregunta por la edificaci\u00f3n del mundo las ciencias naturales del siglo xvii respondieron diciendo que aqu\u00e9l es el resultado de diversas combinaciones de la materia, la cual est\u00e1 espacial y temporalmente determinada y es comprensible en su constituci\u00f3n. El elemento com\u00fan de las diversas materias se presenta como masa, que se acelera por la fuerza. El producto de masa y aceleraci\u00f3n da la medida de la fuerza que act\u00faa en la masa.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de la explicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la naturaleza condujo al m. mecanicista, que conquist\u00f3 en gran parte los c\u00ed\u00adrculos cultos y, en manos de la burgues\u00ed\u00ada, especialmente en Francia, se convirti\u00f3 en instrumento pol\u00ed\u00adtico, en arma de lucha contra el trono y el altar. Por el progreso de las ciencias naturales se vino abajo la esperanza de poder explicar el mundo material o incluso la realidad entera exclusivamente a partir de la materia y de las leyes mec\u00e1nicas. Aunque la ac\u00fastica, la \u00f3ptica y la termolog\u00ed\u00ada parecieran explicables con conceptos mec\u00e1nicos, sin embargo se puso de manifiesto que junto a la materia, la masa y la fuerza hay una realidad f\u00ed\u00adsica que permanece obscura hasta hoy, un algo que debe presuponerse para explicar la acci\u00f3n mutua de las partes de la materia, a saber: el campo. Adem\u00e1s del campo de gravitaci\u00f3n hay un campo electromagn\u00e9tico, el cual se distingue esencialmente del primero; y desde la investigaci\u00f3n del n\u00facleo at\u00f3mico se habla de un tercer campo esencialmente nuevo: el campo nuclear.<\/p>\n<p>Se ha puesto asimismo de manifiesto que las leyes, las cuales eran v\u00e1lidas para la realidad f\u00ed\u00adsica de las ciencias naturales cl\u00e1sicas y parec\u00ed\u00adan tener un alcance universal, se reducen al \u00e1mbito de magnitudes medias, y no tienen validez sin m\u00e1s en el \u00e1mbito de las magnitudes c\u00f3smicas y nucleares. Con ello se rompi\u00f3 el dominio de los conceptos mecanicistas en la f\u00ed\u00adsica, en la cual \u00e9stos hab\u00ed\u00adan tenido \u00e9xitos tan brillantes y a partir de la cual se hab\u00ed\u00ada desarrollado una universal visi\u00f3n mecanicista del mundo. En virtud de los descubrimientos en el \u00e1mbito de las m\u00e1s peque\u00f1as dimensiones (10-13) dentro del n\u00facleo at\u00f3mico, los f\u00ed\u00adsicos hubieron de usar conceptos que parec\u00ed\u00adan definitivamente desterrados de ese \u00e1mbito. Actualmente, se conocen m\u00e1s de 30 corp\u00fasculos elementales dentro del n\u00facleo at\u00f3mico que aparecen y en muy breve tiempo desaparecen nuevamente, convirti\u00e9ndose en otros corp\u00fasculos. Eso sugiere el pensamiento: \u00abTodos los corp\u00fasculos elementales est\u00e1n hechos de la misma materia, que podemos llamar energ\u00ed\u00ada o materia universal; son tan s\u00f3lo diversas formas bajo las cuales puede aparecer la materia. Si parangonamos esta situaci\u00f3n con los conceptos \u00abmateria\u00bb y \u00abforma\u00bb en Arist\u00f3teles, podemos decir que la materia de este fil\u00f3sofo, que esencialmente es \u00abpotencia\u00bb, o sea, posibilidad, deber\u00ed\u00ada compararse con nuestro concepto de energ\u00ed\u00ada. La energ\u00ed\u00ada aparece como realidad material por la forma cuando se engendra un corp\u00fasculo elemental\u00bb (W. HEISENBERG, Physik und Philosophie [B 1959] 131s). H.Ch. Oersted, el inventor de las relaciones entre magnetismo y electricidad, en su libro Der Geist in der Natur (tomo I [Mn 1850]) llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre las leyes como permanente e inmutable n\u00facleo esencial de las cosas y, a partir de ah\u00ed\u00ad, postul\u00f3 una uni\u00f3n de m. y -> espiritualismo ya para el \u00e1mbito de la f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Si la materia basta para explicar los fen\u00f3menos vitales (metabolismo y cambio de forma, crecimiento, evoluci\u00f3n, recepci\u00f3n de est\u00ed\u00admulos sensitivos) es una cuesti\u00f3n que todav\u00ed\u00ada no puede decidirse actualmente. Los \u00e1cidos nucleicos (combinaciones micromoleculares) y las alb\u00faminas (combinaciones macromoleculares) son condiciones previas para el fen\u00f3meno de la vida. Para explicar este fen\u00f3meno algunos bi\u00f3logos admiten un factor espiritual de ordenaci\u00f3n, y otros intentan deducir la vida desde la materia misma. En 1953 Standley Miller actu\u00f3 en Chicago con cargas el\u00e9ctricas sobre una atm\u00f3sfera originaria artificialmente preparada y as\u00ed\u00ad pudo obtener amino\u00e1cidos micromoleculares. Hasta ahora no ha tenido \u00e9xito un experimento semejante con relaci\u00f3n a los albuminoides. Pero los amino\u00e1cidos y las alb\u00faminas todav\u00ed\u00ada no son vida. Para la vida se requerir\u00ed\u00ada adem\u00e1s y principalmente una organizaci\u00f3n espacial y temporal, una colaboraci\u00f3n de las diversas materias al servicio de la conservaci\u00f3n del individuo y de la especie.<\/p>\n<p>Si la vida puede explicarse por la ley propia de materias muy complicadas o ha de explicarse por la intervenci\u00f3n de un peculiar factor espiritual de ordenaci\u00f3n, es una cuesti\u00f3n que no tiene gran importancia teol\u00f3gica. \u00abPues Dios lo mismo puede haber creado la vida solamente a trav\u00e9s de las leyes generales de la naturaleza que a trav\u00e9s de un factor especial de ordenaci\u00f3n vital\u00bb (K. WACHOLDER, Die Diskussion \u00fcber die Entstehung des Lebens auf der Erde: Naturwissenschaft heute [G\u00fc 1965] 49). Lo mismo que la vida, tambi\u00e9n la conciencia es distinta de la materia. El calor como proceso f\u00ed\u00adsico es un \u00abmovimiento desordenado de los \u00e1tomos\u00bb, mientras que el calor como percepci\u00f3n es una forma de vivencia, que presupone este movimiento de los \u00e1tomos. El ojo no ve ondas luminosas, sino colores. El o\u00ed\u00addo no oye longitud de ondas, sino tonos. La base material de los fen\u00f3menos de la conciencia es el sistema nervioso. Mientras que el conocimiento sensitivo se basa en los sentidos, el conocimiento intelectual se independiza en cierto modo de su base material, y as\u00ed\u00ad muestra una unidad que es extra\u00f1a a la materia. La comparaci\u00f3n de diversas impresiones, el recuerdo, el juicio, etc., son actividades que se alzan por encima de las posibilidades de la realidad material y espacial. La peculiaridad de la vida an\u00ed\u00admica superior, tomada junto con los fen\u00f3menos de la -> causalidad psicoffsica, insin\u00faa la autonom\u00ed\u00ada de la esfera f\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica.<\/p>\n<p>Al impugnar el m., fil\u00f3sofos y te\u00f3logos en el ardor de la lucha con frecuencia han olvidado un punto importante: que se debe esperar pacientemente para ver cu\u00e1nto se puede atribuir a la materia como raz\u00f3n explicativa de los fen\u00f3menos; que las estructuras materiales sanas, aunque no representen los supremos valores, son sin embargo los valores fundamentales, hasta tal punto que con frecuencia s\u00f3lo a trav\u00e9s de su realizaci\u00f3n se hace posible la dignidad de la existencia humana. La teolog\u00ed\u00ada debe reflexionar m\u00e1s intensamente sobre la materia como creaci\u00f3n y, con ello, sobre el alto valor de la misma y del mundo material y sensible.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: C. Gutberlet, Der mechanische Monismus (Pa 1893); F. A. Lange, Historia del materialismo y critica de su significaci\u00f3n en el pre-Beute (Ba 1903); Th. Hdring, Die Materialisierung des Geistes (T 1919); A. Wenzl, Wissenschaft und Weltanschauung (L 1936); idem, Naturwissenschaft und Christentum (Mn 1948); G. Bachelard, Le nouvel esprit scientifique (P 1937); deis., Le mat\u00e9rialisme rationnel (P 1953); A. Einstein -L. Igfeld, L&#8217;\u00e9volution des idees en physique des premiers concepts aux th\u00e9ories de la relativit\u00e9 et des quanta (P 1938); P. Jordan, La f\u00ed\u00adsica del siglo XX (F de CE M\u00e9x 1964); Wem La ciencia hace historia (Aguilar Ma 1959); idem, Das Bild der modernen Physik (B 1957); idem, Der Naturwissenschaftler vor der religi\u00f6sen Frage (Oldenburg 1963); Z. Bucher, Die Innenwelt der Atome (Lz 1946); B. Betrink, Die Naturwissenschaft auf dem Wege zur Religion (Oberursel 1947); A. N. Whitehead, La ciencia y el mundo moderno (Losada B Aires 1949); C. F. v. Weizs\u00e4cker &#8211; J. Juilfs, Physik der Gegenwart (Bo 1952); D. Dubarle, Mat\u00e9rialisme scientifique et foi religieuse: Recherches et D\u00e9bats 4: Pens\u00e9e scientifique et foi chr\u00e9tienne (P 1953); W. Heisenberg, Das Naturbild der heutigen Physik (H 1955); L. de Broglie, Nouvelles perspectives en microphysique (P 1956); Materie und Leben (Naturwissenschaft und Theologie Heft 7) (Fr &#8211; Mn 1966); N. Schiffers, Preguntas de la f\u00ed\u00adsica a la teolog\u00ed\u00ada (Herder Ba 1972); L. Goldmann, El hombre y lo absoluto (Pen\u00ed\u00adnsula Ba 1968); P. ludin, El materialismo filos\u00f3fico (Pueblos Unidos Montev 1967); V. L Lenin, Materialismo y empiriocriticismo (Grijalbo M\u00e9x 1967).<\/p>\n<p>Marcel Reding<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Como la palabra misma lo indica, el Materialismo es un sistema filos\u00f3fico que considera a la materia como a la \u00fanica realidad en el mundo, que intenta explicar todo evento en el universo como un resultado de las condiciones y actividades de la materia y que, en consecuencia, niega la existencia de Dios y del alma. Es diametralmente opuesto al Espiritualismo y al Idealismo, los cuales, en la medida en que son parciales y exclusivos, declaran que todo en el mundo es espiritual, y que el mundo, e incluso la materia misma, son puras concepciones o ideas del ser pensante. El Materialismo es m\u00e1s antiguo que el Espiritualismo, si consideramos que el desarrollo de la filosof\u00eda comenz\u00f3 en Grecia. La antigua filosof\u00eda india, sin embargo, es idealista; seg\u00fan ella hay un \u00fanico ser verdadero, Brahma; todo lo dem\u00e1s es apariencia, Maja. En Grecia los primeros intentos para concebir la filosof\u00eda fueron m\u00e1s o menos materialistas; asum\u00edan la existencia de una materia \u00fanica primordial &#8212; agua, tierra, fuego, aire &#8212; o sea los cuatro elementos a partir de los cuales se consideraba que se desarroll\u00f3 el mundo. El Materialismo fue met\u00f3dicamente desarrollado por los atomistas. El primero y el m\u00e1s importante de los materialistas sistem\u00e1ticos fue Dem\u00f3crito, el \u00abfil\u00f3sofo sonriente\u00bb. El ense\u00f1\u00f3 que de la nada no puede surgir nada; que todo es el resultado de combinaciones y divisiones de partes (\u00e1tomos); que estos \u00e1tomos, separado por espacios vac\u00edos, son infinitamente numerosos y variados. Incluso al hombre extendi\u00f3 su Materialismo cosmol\u00f3gico, y fue as\u00ed el fundador del Materialismo en el sentido estrecho, o sea, la negaci\u00f3n del alma. El alma es un complejo de muy finos, uniformes, redondos, e impetuosos \u00e1tomos: \u00e9stos son muy m\u00f3viles y penetran el cuerpo entero, al que le dan la vida. Emp\u00e9docles no fue un materialista intransigente, aunque consideraba a los cuatro elementos con amor y odio como los principios formativos del universo, y se negaba a reconocer a un Creador espiritual del mundo. Arist\u00f3teles reprochaba a los fil\u00f3sofos Ionianos, en general, el intentar explicar la evoluci\u00f3n del mundo sin el Nous (inteligencia); \u00e9l consideraba a Prot\u00e1goras, quien fue el primero en introducir un principio espiritual, como a un hombre sobrio entre los borrachos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escuela Socr\u00e1tica introdujo una reacci\u00f3n en contra del Materialismo. Un poco m\u00e1s tarde, sin embargo, el Materialismo encontr\u00f3 a un segundo Dem\u00f3crito en Epicuro quien estudi\u00f3 el sistema con m\u00e1s gran detalle, y le dio una fundaci\u00f3n m\u00e1s profunda. El apoy\u00f3 la afirmaci\u00f3n de que nada viene de nada, declarando que, de lo contrario, todo deber\u00eda venir de todo. Este argumento es muy pertinente, ya que si no hubiera nada, nada podr\u00eda existir, es decir, no habr\u00eda ninguna causa. Una causa omnipotente puede, por s\u00ed misma, a trav\u00e9s de su poder, suministrar un substituto de la materia, la cual no podemos crear sino s\u00f3lo transformar. Epicuro afirm\u00f3, adem\u00e1s, que solo los cuerpos existen; solamente el vac\u00edo es inmaterial. Distingui\u00f3, sin embargo, entre cuerpos compuestos y cuerpos simples o \u00e1tomos, los cuales son absolutamente inalterables. Ya que el espacio es infinito, los \u00e1tomos deben ser, asimismo, infinitamente numerosos. No puede garantizarse esta \u00faltima deducci\u00f3n, ya que, aun en un espacio infinito, se deber\u00eda limitar el n\u00famero de cuerpos &#8212; de hecho, as\u00ed debe ser, puesto que de lo contrario llenar\u00edan enteramente el espacio y, por consiguiente, har\u00edan imposible todo movimiento. Y sin embargo Epicuro le atribuye movimiento a los \u00e1tomos, es decir, un movimiento constante y hacia abajo. Ya que muchos de ellos se apartan de sus direcciones originales, provocando choques y la formaci\u00f3n de diversas combinaciones. La diferencia entre un cuerpo y otro es debida, \u00fanicamente, a diferentes formas de combinaci\u00f3n at\u00f3mica; los \u00e1tomos mismos no tienen ninguna cualidad y difieren s\u00f3lo en su tama\u00f1o, forma, y peso. Estas especulaciones materialistas contradicen directamente las universalmente reconocidas, leyes de la naturaleza. La inercia es una cualidad esencial de la materia, la cual no puede ponerse a si misma en movimiento, ni puede, por s\u00ed misma definir la direcci\u00f3n de su movimiento y, menos que nada, cambiar la direcci\u00f3n de su movimiento una vez que \u00e9ste le fue impartido. La existencia de todas estas capacidades de la materia es aceptada por Epicuro: los \u00e1tomos caen hacia abajo, antes de que haya \u00abarriba\u00bb o \u00ababajo\u00bb; tienen peso, aun antes de que exista la tierra que les da el peso con su atracci\u00f3n. De los choques al azar entre los \u00e1tomos podr\u00eda resultar s\u00f3lo confusi\u00f3n y no orden, y menos que nada aqu\u00e9l gran designio que se manifiesta en el orden del mundo, sobre todo en el de las estructuras org\u00e1nicas y en el de las actividades mentales. No obstante, el alma y su origen no representan ninguna dificultad para el Materialista. Seg\u00fan \u00e9l el alma es una especie de vapor difundido en todo el cuerpo y mezclado con un poco de calor. Los cuerpos que nos rodean env\u00edan continuamente ciertas part\u00edculas diminutas las cual penetran a nuestras almas a trav\u00e9s de nuestros \u00f3rganos de los sentidos e incitan im\u00e1genes mentales. A la disoluci\u00f3n del cuerpo, el alma corp\u00f3rea se disuelve tambi\u00e9n. Esta opini\u00f3n descubre una completa incomprensi\u00f3n de la naturaleza inmaterial de los estados ps\u00edquicos, los cuales son opuestos a los del cuerpo &#8212; sin decir nada de la infantil noci\u00f3n de percepci\u00f3n-sentido, la cual no es contemplada por la fisiolog\u00eda moderna m\u00e1s que con una indulgente sonrisa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Materialismo epic\u00fareo recibi\u00f3 una expresi\u00f3n po\u00e9tica y un m\u00e1s amplio desarrollo en el poema did\u00e1ctico del romano Lucrecio. Este sarc\u00e1stico adversario de los dioses, tal como los modernos representantes del Materialismo, lo sit\u00faa en franca oposici\u00f3n a la religi\u00f3n. Su cosmolog\u00eda es la de Epicuro; pero Lucrecio va muchos m\u00e1s all\u00e1, ya que \u00e9l busca verdaderamente dar una explicaci\u00f3n al orden del mundo, orden al que Epicuro se refiri\u00f3, sin dudar, como debido al simple azar. Lucrecio afirma que es solamente una de las posibilidades infinitamente numerosas del acomodo de los \u00e1tomos; el presente orden es tan posible como cualquier otro. Se esfuerza en especial en refutar la inmortalidad del alma, buscando as\u00ed disipar el miedo a la muerte, el cual es la causa de tanta preocupaci\u00f3n y crimen. El alma (anima) y la mente (animus) consta de los m\u00e1s peque\u00f1os, m\u00e1s redondos, y m\u00e1s m\u00f3viles de los \u00e1tomos. Que \u00abel sentimiento es una excitaci\u00f3n de los \u00e1tomos,\u00bb asienta \u00e9l como un principio firmemente establecido. Dice adem\u00e1s: \u00abCuando el sabor del vino desaparece, o el olor del ung\u00fcento se disipa en el aire, no notamos ninguna disminuci\u00f3n de peso. Lo mismo pasa con el cuerpo cuando el alma ha desaparecido. \u00abPasa por alto el hecho que el sabor y olor no necesariamente se pierden, aunque no los podamos medir. Que no desaparecen tenemos ahora la certeza y debemos concluir, por consiguiente, que el alma espiritual aun menos cesa de existir. Sin embargo, el alma no es tan solo el olor de un cuerpo, sino un ser con actividad real; en consecuencia, debe ser real y, de la misma manera, distinta del cuerpo, ya que el pensamiento y la voluntad son actividades incorp\u00f3reas, y no solo movimiento el cual, al menos seg\u00fan Lucrecio, es la \u00fanica funci\u00f3n de los \u00e1tomos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Cristiandad desarroll\u00f3 un dique vigoroso en contra del Materialismo, y fue s\u00f3lo con el retorno a la antig\u00fcedad durante la as\u00ed llamada restauraci\u00f3n de las ciencias que los Humanistas de nuevo lo convirtieron en un factor poderoso. Giordano Bruno, el Pante\u00edsta, fue tambi\u00e9n un Materialista: \u00abla Materia no es sin sus formas, pero las contiene todas; y ya que lleva lo que esta envuelto en ella misma, es en verdad toda la naturaleza y la madre de todo lo viviente.\u00bb Pero la edad cl\u00e1sica del Materialismo empez\u00f3 en el siglo XVIII, cuando de la Mettrie (1709-51) escribi\u00f3 su \u00abHistoire naturelle de l&#8217;\u00e2me\u00bb (Histoire natural del alma) y \u00abL&#8217;homme machine\u00bb (El Hombre m\u00e1quina). Sostiene que todo lo que se siente debe ser material: \u00abEl alma se forma, crece y disminuye con los \u00f3rganos del cuerpo, por lo tanto debe compartir tambi\u00e9n la muerte del cuerpo\u00bb &#8212; una falacia evidente, ya que aun cuando el cuerpo es tan s\u00f3lo el instrumento del alma, el alma debe ser afectada por las condiciones variables del cuerpo. En el caso de este Materialista encontramos las consecuencias morales del sistema reveladas sin fingimiento. En sus dos obras \u00abLa Volupt\u00e9\u00bb (La Voluptuosidad) y \u00abL&#8217;art de jouer\u00bb (El arte de jugar) glorifica el libertinaje. La obra m\u00e1s famosa de este per\u00edodo es el \u00abSyst\u00e8me de la nature\u00bb (Sistema de la naturaleza) del Bar\u00f3n Holbach (1723-89). Seg\u00fan esta obra, no existe nada m\u00e1s que la naturaleza, y todos los seres que se cree deben estar m\u00e1s all\u00e1 de ella, no son m\u00e1s que un producto de la imaginaci\u00f3n. El Hombre es una parte constitutiva de la naturaleza; sus atributos morales no son m\u00e1s que una modificaci\u00f3n de su constituci\u00f3n f\u00edsica, derivada de su organizaci\u00f3n caracter\u00edstica. Incluso Voltaire se sinti\u00f3 obligado a presentar una oposici\u00f3n decidida a estos ataques extravagantes en contra de todo lo que era espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Alemania, el Materialismo fue vigorosamente atacado, sobre todo por Leibniz (Cf.). Sin embargo, como este fil\u00f3sofo quiso reemplazarlo con su doctrina de m\u00f3nadas, un intransigente sistema espiritualista, no le dio una refutaci\u00f3n verdadera. En cambio, se supon\u00eda que Kant hab\u00eda definitivamente resquebrajado el poder del Materialismo con el as\u00ed llamado argumento idealista, que dice: La Materia se revela a nosotros s\u00f3lo en la conciencia; no puede ser por consiguiente la causa o el principio de la conciencia. Este argumento no prueba absolutamente nada en contra del Materialismo, a menos de que reconozcamos que nuestra conciencia crea a la materia, o sea que la materia no tiene ninguna existencia independiente de la conciencia. Si la conciencia o el alma crean a la Materia, esta \u00faltima no puede darle la existencia al alma o a ninguna actividad ps\u00edquica. El Materialismo ser\u00eda as\u00ed, de hecho, absolutamente aniquilado: no habr\u00eda ninguna materia. Pero, si la materia es real, deber\u00eda poseer todo tipo de actividades, incluso ps\u00edquicas, como aseguran los Materialistas. Mientras no se demuestre la imposibilidad de esto, el Materialismo no ser\u00e1 refutado. El Idealismo o Fenomenalismo, que niega completamente la existencia de la materia, es m\u00e1s absurdo que el Materialismo. Hay, sin embargo, algo de verdad en el razonamiento Kantiano. La conciencia o el psiquismo, nos son mucho mejor conocidos que lo material; lo que la materia es verdaderamente, ninguna ciencia lo ha aclarado todav\u00eda. Lo intelectual o lo ps\u00edquico, en cambio, se presenta inmediatamente a nuestra conciencia; experimentamos nuestros pensamientos, voluntades y sentimientos; en su total claridad se presentan a la vista de la mente. Desde el punto de vista Kantiano, no se puede refutar al Materialismo. Para vencerlo debemos demostrar que el alma es una entidad independiente y esencialmente distinta del cuerpo, una substancia inmaterial; s\u00f3lo as\u00ed puede ser inmortal y sobrevivir a la disoluci\u00f3n del cuerpo. Para Kant sin embargo, la substancia es una forma completamente subjetiva del entendimiento, por medio de la cual ordenamos nuestras experiencias. Por eso, la independencia del alma no ser\u00eda objetiva; ser\u00eda simplemente una idea concebida por nosotros. La inmortalidad s\u00f3lo ser\u00eda, asimismo, un producto del pensamiento; esto los Materialistas lo admiten de buena gana, pero lo llaman, en t\u00e9rminos llanos, una pura fabricaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Idealistas alemanes, Fichte, Hegel, y Schelling, con seriedad adoptaron el Fenomenalismo de Kant, declarando que la materia y, de hecho, el universo entero, son productos subjetivos. En consecuencia y de hecho el Materialismo fue enteramente vencido, pero el m\u00e9todo Kantiano de refutaci\u00f3n se reduce a un absurdo. La reacci\u00f3n en contra de este Espiritualismo exc\u00e9ntrico fue inevitable y result\u00f3, por una especie de consecuencia necesaria, en el extremo opuesto de un franco Materialismo. Asqueados por estas opiniones fan\u00e1ticas, tan contrarias a toda realidad, los hombres dirigieron toda su energ\u00eda a la investigaci\u00f3n de la naturaleza. El extraordinario \u00e9xito logrado en esta \u00e1rea llev\u00f3 a muchos investigadores a sobrestimar la importancia de la materia, de sus fuerzas y de sus leyes, con las que creyeron que podr\u00edan explicar incluso lo espiritual. Los representantes principales del Materialismo como un sistema durante este per\u00edodo son B\u00fcchner (1824-99), el autor de \u00abKraft und Stoff\u00bb; K. Vogt (1817-95), quien sostuvo que el pensamiento es \u00absecretado\u00bb por el cerebro, como la bilis por el h\u00edgado y la orina por los ri\u00f1ones: Czolbe (1817-73); Moleschott, a quien su Materialismo le atrajo fama pol\u00edtica. Naci\u00f3 el 9 de agosto de 1822, en Herzogenbusch, Brabant del norte, estudi\u00f3 medicina, ciencia natural y la filosof\u00eda de Hegel en Heidelberg desde 1842. Despu\u00e9s de unos a\u00f1os de practicar la medicina en Utrecht, se capacit\u00f3 como instructor en fisiolog\u00eda y antropolog\u00eda en la Universidad de Heidelberg. Sus escritos, sobre todo su \u00abKreislauf des Lebens\u00bb (1852), produjeron una gran sensaci\u00f3n. A causa del vulgar materialismo que demostr\u00f3 en sus obras y en sus conferencias, recibi\u00f3 una amonestaci\u00f3n del senado acad\u00e9mico, por orden del Gobierno, despu\u00e9s de lo cual acept\u00f3, en 1854, una proposici\u00f3n de la recientemente fundada Universidad de Zurich. En 1861 Cavour, el primer ministro italiano, le concedi\u00f3 una c\u00e1tedra en Tur\u00edn, de donde, quince a\u00f1os m\u00e1s tarde, fue llamado a la Sapienza de Roma, la cual debi\u00f3 su fundaci\u00f3n a los Papas. All\u00ed la muerte lo alcanzo, de repente, en 1893, y as\u00ed como hab\u00eda quemado los cuerpos de su esposa y de su hija que hab\u00edan cometido suicidio, tambi\u00e9n dijo en su testamento que su propio cuerpo deber\u00eda reducirse a cenizas. El rechazo m\u00e1s radical de todo lo ideal esta contenido en la revisada obra \u00abDer Einzige und sein Eigentum\u00bb (1845; 3ra ed., 1893) de Max Stirner, quien rechaza todo lo que transciende al Ego particular y a su propia voluntad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El brillante \u00e9xito de las ciencias naturales le dio un poderoso apoyo al Materialismo. El cient\u00edfico, de hecho, esta expuesto al peligro de no tomar en cuenta el alma y, en consecuencia, de negarla. La absorci\u00f3n en el estudio de la naturaleza material es capaz de cegarlo a lo espiritual; pero es un error evidente el negar el alma, por la raz\u00f3n de que no se puede experimentalmente demostrar su existencia por medios f\u00edsicos. La ciencia natural sobrepasa sus l\u00edmites cuando usurpa el dominio espiritual y declara poder pronunciar all\u00ed una opini\u00f3n de experto, y es un error evidente el declarar que la ciencia demuestra la inexistencia del alma. Diversas pruebas de la ciencia natural son, por supuesto, presentadas por los Materialistas. Se recurre al \u00absistema cerrado de causalidad natural\u00bb: la experiencia muestra, por doquier, que cada fen\u00f3meno natural esta causado por otro y si la misma causa fuera introducida de nuevo, se romper\u00eda la cadena de causas naturales. Por otra parte, Sigwart (1830-1904) justamente observa que el alma participa en la causalidad natural y, por consiguiente, est\u00e1 incluida en el sistema. Lo m\u00e1s que se puede deducir de este sistema es que un esp\u00edritu puro, que Dios, no podr\u00eda interferir en el curso de la naturaleza; pero esto no puede ser demostrado ni por la experiencia ni por la raz\u00f3n. Al contrario, est\u00e1 claro que el Autor de la naturaleza puede intervenir en su curso y la historia nos informa de Sus muchas intervenciones milagrosas. En todo caso, est\u00e1 fuera de duda que nuestras condiciones corp\u00f3reas son influenciadas por nuestras ideas y voluntades, y percibimos esta influencia m\u00e1s claramente que la causalidad del fuego en la producci\u00f3n de calor. Debemos rechazar, por consiguiente, como falsa la teor\u00eda de la causalidad natural, cuando \u00e9sta signifique la exclusi\u00f3n de causas espirituales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la ciencia moderna afirma haber presentado la demostraci\u00f3n positiva de que en el cuerpo humano no hay ning\u00fan lugar para el alma. El gran descubrimiento de R. Mayer (1814-78), Joule (1818-89), y Helmholtz (1821-94) de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda demuestra que la energ\u00eda no puede desaparecer en la naturaleza y no puede originarse all\u00ed. Pero el alma puede por s\u00ed misma crear energ\u00eda, y tambi\u00e9n la energ\u00eda se perder\u00eda, cuando quiera que un est\u00edmulo externo influenciase al alma y diese lugar a una sensaci\u00f3n, que no es una forma de energ\u00eda. Ahora bien, experimentos recientes han mostrado que la energ\u00eda en el cuerpo humano es precisamente equivalente al nutrimento consumido. En estos hechos sin embargo, no hay absolutamente nada en contra de la existencia del alma. La ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda es una ley emp\u00edrica, no un principio fundamental de pensamiento; se deduce del mundo material y se basa en la actividad de la materia. Un cuerpo no puede ponerse a si mismo en movimiento, y no puede producir fuerza; debe ser impulsado por otro, el cual, en el impacto, pierde su propio poder de movimiento. Este no se pierde, pero se transforma en el movimiento nuevo. De esta manera, en el mundo material, el movimiento, que es energ\u00eda cin\u00e9tica, no puede ni originarse ni del todo cesar. Esta ley no es valida para el mundo inmaterial, el cual no esta sujeto a la ley de la inercia. Que nuestras actividades intelectuales superiores no est\u00e1n limitadas por esta ley se ve plenamente en nuestro libre albedr\u00edo, por el que decidimos ya sea movernos o permanecer en reposo. Pero las actividades intelectuales se efect\u00faan con la cooperaci\u00f3n de los procesos sensoriales; y, ya que estos \u00faltimos son funciones de los \u00f3rganos del cuerpo, est\u00e1n como ellos sujetos a la ley de la inercia. No entran en actividad sin alg\u00fan est\u00edmulo; no pueden detener su actividad sin alguna influencia externa. Est\u00e1n, por consiguiente, sujetos a la ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda, cuya aplicabilidad al cuerpo humano, como se muestra por los experimentos biol\u00f3gicos, no demuestra nada en contra del alma. Por consiguiente, y aun sin experimento, uno debe admitir la ley en el caso de seres sensibles, no es prudente considerar que afecta a un esp\u00edritu puro o a un \u00e1ngel. El \u00abAquiles\u00bb de los fil\u00f3sofos materialistas, por consiguiente, no demuestra nada en contra del alma. Fue, por lo tanto, muy oportuno cuando el eminente fisi\u00f3logo, Dubois Reymond (1818-96), proclam\u00f3 un alto en\u00e9rgico a su colega con su \u00abIgnoramus et Ignorabimus\u00bb. En sus conferencias, \u00abUeber die Grenzen der Naturerkenntniss\u00bb (Leipzig, 1872), muestra que los sentimientos, la conciencia, etc., no pueden ser explicadas por los \u00e1tomos. Se equivoca, de hecho, al declarar como permanentemente inexplicable todo aquello que la ciencia natural no puede contemplar; la explicaci\u00f3n debe ser proporcionada por la filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso te\u00f3logos han defendido el Materialismo. As\u00ed, por ejemplo, F.D. Strauss en su obra \u00abDer alte und neue Glaube\u00bb (1872) se declara abiertamente en favor del Materialismo, e incluso lo adopta como la base de su religi\u00f3n; el universo material con sus leyes, aunque de vez en cuando nos quebrantan, debe ser el objeto de nuestra veneraci\u00f3n. El ejercicio de la m\u00fasica le compensa la p\u00e9rdida de todos los bienes ideales. Entre los fil\u00f3sofos materialistas de ese tiempo, Ueberweg (1826-71), autor de la conocida \u00abHistoria de la Filosof\u00eda,\u00bb merece ser mencionado; es notable que, al principio, \u00e9l apoy\u00f3 la teleolog\u00eda Aristot\u00e9lica, pero m\u00e1s tarde cay\u00f3 dentro del mecanismo materialista. Hay de hecho una dificultad considerable para demostrar matem\u00e1ticamente el objetivo final de la naturaleza; a quienes la consideraci\u00f3n de la maravillosa sabidur\u00eda mostrada por su orden no les da la convicci\u00f3n de que su origen no puede ser debido a ciegas fuerzas f\u00edsicas, todas las pruebas ser\u00e1n de poca utilidad. Para nosotros, de hecho, es inconcebible c\u00f3mo alguien puede descuidar o negar las evidencias de designio y de la adaptaci\u00f3n de los medios para el logro de tan variadas finalidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n teleol\u00f3gica, tan embarazosa para el Materialismo, se consider\u00f3 finalmente resuelta por el Darwinismo el cual, como K. Vogt c\u00ednicamente lo expres\u00f3, dej\u00f3 a Dios fuera. El ciego funcionamiento de las fuerzas y las leyes naturales, sin agentes espirituales, se sostuvo para explicar el origen as\u00ed como el prop\u00f3sito de las especie. Aun cuando Darwin mismo no era un Materialista, su explicaci\u00f3n mecanicista de la teleolog\u00eda llev\u00f3 agua al molino del Materialismo, el cual reconoce solamente el mecanismo de los \u00e1tomos. Esta evoluci\u00f3n de la materia desde el protozoario hasta el hombre, anunciada desde las c\u00e1tedras universitarias como el resultado de la ciencia, fue \u00e1vidamente tomada por los social dem\u00f3cratas y lleg\u00f3 a ser el principio fundamental de su concepci\u00f3n del mundo y de la vida. Aunque oficialmente los socialistas niegan su odio por la religi\u00f3n, el rechazo del destino superior del hombre y su consiguiente regreso al orden material les sirven muy eficazmente para agitar a las descontentas y enga\u00f1adas masas. En contra de esta dominaci\u00f3n del Materialismo entre los ricos y los humildes, se origino, hacia fines del siglo XIX, una reacci\u00f3n que fue debida, en no peque\u00f1a medida, a la alarmante transposici\u00f3n de la teor\u00eda materialista en pr\u00e1ctica por los socialistas y anarquistas. En el fondo sin embargo, no es mas que otro ejemplo de lo que la m\u00e1s antigua experiencia muestra: la l\u00ednea del progreso no es vertical sino en forma de espiral. Una fuerza excesiva en una direcci\u00f3n provoca una repercusi\u00f3n en el extremo opuesto. Lo espiritual no puede ser reducido a lo material, pero frecuentemente comete el error de negarse a tolerar la coexistencia con la materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en la actualidad, la reacci\u00f3n en contra del Materialismo conduce en muchos casos a un Espiritualismo extremo o Fenomenalismo, que considera a la materia tan s\u00f3lo como una proyecci\u00f3n del alma. As\u00ed mismo, el extensamente repetido grito: \u00abRegreso a Kant\u00bb. Kant ve\u00eda a la materia como un puro producto de la conciencia, y este punto de vista es francamente adoptado por L. Busse, quien, en su trabajo \u00abGeist und K\u00f6rper, Seele und Leib\u00bb (Leipzig, 1903), seriamente trabaja para desacreditar al Materialismo. Trata exhaustivamente las relaciones de lo ps\u00edquico con lo f\u00edsico, refuta el as\u00ed llamado paralelismo ps\u00edquico-f\u00edsico, y toma decisi\u00f3n en favor de la interacci\u00f3n del alma y del cuerpo. Su conclusi\u00f3n es el completo rechazo de la materia. \u00abMetaf\u00edsicamente el contexto del mundo cambia. . . . El mundo corp\u00f3reo como tal desaparece \u2013 no es m\u00e1s que una apariencia para la mente que lo percibe &#8212; y es seguida por \u00e9xito por algo espiritual. La metaf\u00edsica idealista-espiritualista, cuya validez nosotros aqu\u00ed t\u00e1citamente aceptamos sin m\u00e1s amplia justificaci\u00f3n, no reconoce ning\u00fan ser corp\u00f3reo sino s\u00f3lo el ser espiritual. &#8216;Toda realidad es espiritual&#8217;, este es su veredicto\u00bb (P\u00e1g. 479).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo poco tiene que temer el Materialismo de la rivalidad Kantiana esta plenamente demostrado, entre otros, por el fil\u00f3sofo naturalista Uexkull. En el \u00abNeue Rundschau\u00bb de 1907, Umrisse einer neuen Weltanschauung, \u00e9l se opone muy vigorosamente al Darwinismo y al Haeckelismo, pero finalmente rechaza, con Kant, la substancialidad del alma, e incluso cae de nuevo en el Materialismo que tan severamente condena. Dice: \u00abLa desintegrante influencia del Haeckelismo en la vida espiritual de las masas viene, no de las consecuencias provenientes de su concepci\u00f3n de las cosas eternas, sino de la tesis darvinista de que no hay ning\u00fan prop\u00f3sito en la naturaleza. Verdaderamente, uno puede suponer que en ese d\u00eda, cuando se hizo el gran descubrimiento del descenso del hombre a partir del mono, se lanz\u00f3 el llamado: &#8216;Regreso al Mono&#8217;.\u00bb Los muros, que confinan al Materialismo, todav\u00eda est\u00e1n de pie con toda su firmeza: es imposible explicar el deliberado car\u00e1cter de la vida a partir de las fuerzas materiales.\u00bb \u00abEstamos constituimos de tal manera que somos capaces de reconocer ciertos prop\u00f3sitos con nuestro intelecto, mientras que anhelamos y disfrutamos otros por medio de nuestro sentido de la belleza. Un plan general une a todas nuestras fuerzas espirituales y emocionales en una unidad.\u00bb \u00abEs esta visi\u00f3n de la vida la que Haeckel quiere reemplazar con su insensato hablar de almas-c\u00e9lula y c\u00e9lulas-alma, y cree, con su infantil truco, aniquilar al gigante Kant. Las palabras de Chamberlain sobre el Haeckelismo encontrar\u00e1n un eco en el alma de cada persona educada: &#8216;no es poes\u00eda, ciencia, o filosof\u00eda, sino un bastardo nacido muerto de los tres&#8217;.\u00bb \u00bfPero que es lo que el \u00abGigante Kant \u00bb ense\u00f1a? \u00a1Que somos nosotros mismos quienes les damos un prop\u00f3sito a las cosas, pero que no est\u00e1 en las cosas! Esta opini\u00f3n es tambi\u00e9n sostenida por los Materialistas. Uexkull encuentra la refutaci\u00f3n del Materialismo en el \u00abesquema emp\u00edrico de los objetos,\u00bb que se forma de nuestras percepciones-sensoriales. Esto es para \u00e9l, de hecho, id\u00e9ntico con el Bewegungsmelodie (melod\u00eda de movimiento), a la que \u00e9l reduce los objetos. As\u00ed de nuevo, no hay ninguna substancia sino solo movimiento, lo cual el Materialismo igualmente ense\u00f1a. Encontraremos m\u00e1s tarde al Kantiano Uexkull entre los declarados Materialistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fil\u00f3sofos de otra tendencia tratan de refutar el Materialismo sosteniendo que todo esta dotado de vida y alma. A esta clase pertenecen Fechner, Wundt, Paulsen, Haeckel, y el bot\u00e1nico Franco, que atribuye inteligencia incluso a las plantas. Se puede as\u00ed creer que \u00e9ste es un remedio radical para todos los deseos materialistas. Es una lastima que se deba dar a los Materialistas una oportunidad para que se pongan en rid\u00edculo con tal ficci\u00f3n. Que la materia bruta, los \u00e1tomos, los electrones deben tener vida es contrario a toda experiencia. Es una vanidad de la ciencia moderna el declarar que s\u00f3lo admite aquello que se revela por medio de una observaci\u00f3n exacta; pero el veredicto universal e invariable de la observaci\u00f3n es que, en el mundo inorg\u00e1nico, todo muestra caracter\u00edsticas opuestas a las que la vida exhibe. Es tambi\u00e9n un serio enga\u00f1o el creer que se puede explicar el alma humana y su conciencia unitaria con la suposici\u00f3n de almas-c\u00e9lula. Varias almas nunca podr\u00e1n tener una misma conciencia. La conciencia y toda actividad ps\u00edquica son inmanentes, moran en el sujeto y no operan exteriormente; en consecuencia cada alma individual tiene su propia conciencia, y no sabe absolutamente nada de cualquier otra. La combinaci\u00f3n de varias almas en una sola conciencia es por lo tanto imposible. Pero, aun cuando fuera posible, esa conciencia compuesta tendr\u00eda un contenido completamente diferente a de las almas-c\u00e9lula, ya que ser\u00eda una maravilla si todas ellas sintieran, pensaran y quisieran exactamente lo mismo. En este caso la inmortalidad ser\u00eda tan completamente excluida como lo es para el Materialismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos descrito esta teor\u00eda como una ficci\u00f3n insostenible. R. Semon, sin embargo, trata de defender la existencia de la memoria en todos los seres vivientes con su trabajo \u00abDie Mnemes als erhaltendes Prinzip im Wechsel des organischen Geschehens\u00bb (Leipzig, 1905). Dice: \u00abEl efecto de un est\u00edmulo en una substancia viviente contin\u00faa despu\u00e9s de la estimulaci\u00f3n, tiene un efecto engr\u00e1fico. Este \u00faltimo es llamado el engram del est\u00edmulo correspondiente, y la suma de los engrams, que el organismo hereda o adquiere durante su vida, es el mneme, o memoria en el sentido m\u00e1s amplio.\u00bb Ahora bien, si por estas palabras se entendiera exclusivamente la persistencia de estados ps\u00edquicos y corporales, habr\u00eda poco que objetar en contra de esta teor\u00eda. Pero por memoria se entiende una funci\u00f3n ps\u00edquica, por cuya presencia en plantas y minerales no se puede ofrecer la m\u00e1s ligera argumentaci\u00f3n. La persistencia es aun m\u00e1s f\u00e1cilmente explicada en el caso de la naturaleza inorg\u00e1nica. Este Hilozo\u00edsmo, que, como Kant debidamente declara, es la muerte de toda ciencia, tambi\u00e9n se llama la \u00abteor\u00eda del doble aspecto\u00bb (Zweiseitentheorie). Fechner de hecho considera lo material tan s\u00f3lo como el lado exterior de lo espiritual. La relaci\u00f3n entre ellos es la del lado convexo de una curva al c\u00f3ncavo; son esencialmente uno, mirados desde afuera y luego desde adentro &#8212; la misma idea expresada con palabras diferentes. Con esta explicaci\u00f3n el Materialismo no es derrotado sino proclamado. Porque de la realidad de la materia ning\u00fan hombre sensato puede dudar; por consiguiente, si lo espiritual es simplemente un aspecto particular de la materia, debe tambi\u00e9n ser material. El lado convexo de un anillo forma verdaderamente la misma cosa con el c\u00f3ncavo; no es m\u00e1s que el mismo anillo visto de dos lados diferentes. As\u00ed Fechner, a pesar de todo su rechazo del Materialismo, debe negar la inmortalidad del alma, ya que en la disoluci\u00f3n del cuerpo el alma debe perecer tambi\u00e9n, y \u00e9l se afana sin ning\u00fan efecto cuando trata de sostener la doctrina de la supervivencia con todo tipo de ideas fant\u00e1sticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrechamente ligado con esta teor\u00eda esta el llamado \u00abparalelismo ps\u00edco-f\u00edsico,\u00bb que la mayor\u00eda de los psic\u00f3logos modernos desde Fechner, sobre todo Wundt y Paulsen, patrocinan en\u00e9rgicamente. \u00c9ste enfatiza tan fuertemente la espiritualidad del alma que rechaza como imposible cualquier influencia del alma sobre el cuerpo, y as\u00ed hace que las actividades espirituales y corporales avancen unas al lado de las otras (en paralelo) sin afectarse unas a otras. Wundt, de hecho, va hasta considerar al mundo entero como constituido de unidades-voluntad, y considera a la materia como una actividad espiritual mecanizada. Paulsen, en cambio, trata de explicar la coexistencia de las dos series de actividades declarando que los procesos materiales del cuerpo son el reflejo de lo espiritual. Uno puede bien pensar que no puede haber un rechazo m\u00e1s enf\u00e1tico del Materialismo. Sin embargo \u00e9ste exagerado Espiritualismo e Idealismo est\u00e1 de acuerdo con el dogma fundamental de los Materialistas al negar la substancialidad y la inmortalidad del alma. Afirma que el alma no es nada m\u00e1s que el agregado de las sucesivas actividades internas sin ninguna esencia ps\u00edquica. Esta declaraci\u00f3n lleva inevitablemente al Materialismo, porque la actividad es inconcebible sin un sujeto activo; y, ya que se niega la substancialidad del alma, el cuerpo debe ser el sujeto de las actividades espirituales, ya que, de otra manera ser\u00eda imposible el que a ciertas impresiones f\u00edsicas les correspondieran percepciones, voliciones, y movimientos. En todo caso \u00e9ste exagerado Espiritualismo, que ninguna persona inteligente puede aceptar, no se puede considerar como una refutaci\u00f3n del Materialismo. Fuera de la filosof\u00eda Cristiana ning\u00fan sistema filos\u00f3fico ha logrado con \u00e9xito combatir al Materialismo. No se necesita m\u00e1s que un conocimiento superficial de la reciente literatura de ciencia natural y de filosof\u00eda para convencerse de que la \u00abrefutaci\u00f3n\u00bb del Materialismo por medio del m\u00e1s reciente Idealismo no es m\u00e1s que vana discusi\u00f3n. As\u00ed, Ostwald proclama su doctrina de la energ\u00eda como la refutaci\u00f3n del Materialismo, y, en su \u00abVorlesungen ber Naturphilosophie\u00bb, trata de \u00abllenar el inmenso abismo, que desde Descartes se abre entre el esp\u00edritu y la materia\u00bb, subordinando las ideas de materia y esp\u00edritu bajo el concepto de energ\u00eda. As\u00ed, la conciencia tambi\u00e9n es energ\u00eda, la energ\u00eda-nerviosa del cerebro. Est\u00e1 inclinado \u00aba reconocer a la conciencia como una caracter\u00edstica esencial de la energ\u00eda del \u00f3rgano central, as\u00ed como el espacio es una caracter\u00edstica esencial de la energ\u00eda mec\u00e1nica y el tiempo de la energ\u00eda cin\u00e9tica.\u00bb \u00bfNo es esto el Materialismo puro y simple?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enteramente materialista tambi\u00e9n es la ampliamente aceptada explicaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de las actividades ps\u00edquicas, sobre todo de los sentimientos, tales como el miedo, el enojo etc. Esto es defendido (Ej.) por Uexkull, a quien ya nos hemos referido como a un vigoroso antagonista del Materialismo. \u00c9l trata de encontrar, o por lo menos de ilustrar esto con los m\u00e1s modernos experimentos. En su trabajo \u00abDer Kampf um die Tierseele\u00bb (1903), dice: \u00abSupongamos que, con la ayuda de refinados rayos roentgen pudi\u00e9ramos proyectar, magnificados en una pantalla, bajo la forma de m\u00f3viles olas-sombra, los procesos del sistema nervioso del hombre. Seg\u00fan nuestros conocimientos actuales podr\u00edamos esperar lo siguiente. Observamos al sujeto del experimento, cuando una campanilla suena cerca, y vemos la sombra en la pantalla (representando la ola de excitaci\u00f3n) correr a lo largo del nervio auditivo hacia el cerebro. Seguimos la sombra dentro del cerebro, y, si la persona se mueve en respuesta al sonido, sombras centr\u00edfugas se presentan tambi\u00e9n a nuestra observaci\u00f3n. Este experimento no ser\u00eda de ninguna manera diferente a cualquier experimento f\u00edsico de naturaleza similar, s\u00f3lo que en el caso del cerebro, con su intrincado sistema de trayectos, el recorrido del est\u00edmulo y la transformaci\u00f3n de la energ\u00eda acumulada constituir\u00edan necesariamente un espect\u00e1culo muy complicado y confuso.\u00bb \u00bfPero que ser\u00eda as\u00ed demostrado o al menos ilustrado? A\u00fan sin rayos roentgen sabemos que, cuando se oye, ondas nerviosas vienen al cerebro, y del cerebro efectos motores se desplazan a los \u00f3rganos perif\u00e9ricos. Pero estos efectos no son m\u00e1s que movimientos, no percepci\u00f3n ps\u00edquica; ya que la conciencia atesta que la percepci\u00f3n sensorial, sin hablar del pensamiento y de la volici\u00f3n, es totalmente diferente del movimiento, de hecho totalmente opuesta. Podemos pensar simult\u00e1neamente de opuestos (e. g. existencia e inexistencia, redondo y angular), y esos opuestos deben estar presentes simult\u00e1neamente en nuestra conciencia, ya que de otra manera no podr\u00edamos compararlos, ni percibirlos y declarar su oposici\u00f3n. Ahora, es completamente imposible que un nervio o un \u00e1tomo del cerebro puedan ejecutar simult\u00e1neamente movimientos opuestos. Y, no solo en el caso de verdaderos opuestos, sino tambi\u00e9n en la comprensi\u00f3n de cada distinci\u00f3n, los elementos del nervio deben simult\u00e1neamente tener movimientos diferentes, de rapidez diferente y en direcciones diferentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un notorio Materialismo es adoptado por A. Kann en su \u00abNaturgeschichte der Moral und die Physik des Denkens\u00bb, con el subt\u00edtulo \u00abDer Idealismus eines Materialisten\u00bb (Viena y Leipzig, 1907). Dice: \u00abPara explicar f\u00edsicamente los complicados procesos del pensamiento, se debe ante todo eliminar la necesidad de admitir cualquier fen\u00f3meno &#8216;ps\u00edquico&#8217;. Nuestras ideas sobre el bien y el mal est\u00e1n, para el hombre promedio, tan \u00edntimamente ligadas con lo ps\u00edquico que es la primera necesidad el eliminar lo ps\u00edquico de nuestras ideas de moralidad, etc. S\u00f3lo cuando la ciencia pura, material, ha construido sobre sus propias fundaciones la estructura entera de nuestra moral y \u00e9tica, puede uno pensar en elaborar para los lectores objetivos lo que llamo la &#8216;F\u00edsica del Pensamiento&#8217;. Para preparar la tierra para el edificio nuevo, uno debe primero &#8216;excluir las ruinas de las antiguas nociones&#8217;, o sea &#8216;Dios, la oraci\u00f3n, la inmortalidad (el alma)&#8217;.\u00bb La reducci\u00f3n de la vida ps\u00edquica a lo f\u00edsico es realmente pretendida por J. Pikler en su tratado \u00abPhysik des Seelenlebens\u00bb (Leipzig, 1901). Conversa con un alumno de gran clase, primero de una manera muy infantil, pero al final las armas pesadas entran en acci\u00f3n. \u00abQue todos los diversos hechos, todos los varios fen\u00f3menos de la vida ps\u00edquica, todos los diferentes estados de conciencia son la auto-preservaci\u00f3n del movimiento, no ha sido todav\u00eda, pienso, explicado por ning\u00fan psic\u00f3logo.\u00bb Tal es de hecho el caso, por el que, generalmente se ha rechazado el Materialismo bruto. El Materialismo relaciona los fen\u00f3menos ps\u00edquicos con movimientos de la substancia nerviosa; pero la auto-preservaci\u00f3n del movimiento es movimiento, y por consiguiente esta nueva ps\u00edco-f\u00edsica es Materialismo puro. En todo caso, la materia no puede \u00abauto-conservar\u00bb su movimiento; el movimiento persiste por su propia cuenta en virtud de la ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda. Por consiguiente, seg\u00fan esta teor\u00eda, toda materia debe presentar fen\u00f3menos ps\u00edquicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda m\u00e1s necesaria y simple era la evoluci\u00f3n del mundo seg\u00fan J. Lichtneckert (Neue wissenschaftl. Lebenslehre der Weltalls, Leipzig, 1903). Su \u00abIdeal oder Selbstzweckmaterialismus als die absolute Philosophie \u00bb (Materialismo Ideal o del Fin-en-si-mismo como la Filosof\u00eda Absoluta) ofrece \u00abla soluci\u00f3n cient\u00edfica de todos los grandes enigmas f\u00edsicos, qu\u00edmicos, astron\u00f3micos y fisiol\u00f3gicos del mundo.\u00bb Seleccionemos algunas ideas de esta nueva filosof\u00eda absolutista. \u00abQue Dios y la materia son nociones completamente id\u00e9nticas, era hasta hoy desconocido.\u00bb \u00abHasta aqu\u00ed el Materialismo investigaba la vida externa de la materia, y el Idealismo su vida interior. De la fusi\u00f3n de estas dos concepciones de la vida y del mundo, que desde los tiempos m\u00e1s lejanos han estado separadas y luchado una contra otra, se emite la presente &#8216;Filosof\u00eda Absoluta&#8217;. Hasta ahora el Materialismo ha negado, como un error fundamental, la teleolog\u00eda o la b\u00fasqueda de una finalidad y, en consecuencia, tambi\u00e9n las cualidades espirituales o ps\u00edquicas de la materia, mientras que el Idealismo ha negado la materialidad del alma o de Dios. Por consiguiente, no se hab\u00eda podido llegar a una completa y armoniosa teor\u00eda del mundo. El Materialismo Ideal o del Fin-en-si-mismo, o Monismo, es la culminaci\u00f3n o el apogeo de todas las filosof\u00edas, ya que en \u00e9l esta contenida la verdad absoluta, a la que los principales intelectos de todos los tiempos han gradual y laboriosamente contribuido. Hacia \u00e9l fluyen todos los sistemas filos\u00f3ficos y religiosos, como arroyos hacia el mar.\u00bb \u00abEl esp\u00edritu o Dios es materia, y, viceversa, la materia es esp\u00edritu o Dios. La materia no es ninguna masa bruta, inanimada, como hasta ahora se ha generalmente supuesto, ya que todos los procesos qu\u00edmico-f\u00edsicos son auto-determinados. La materia, que es una deidad eterna, inacabable, visible, audible, que se puede pesar, mensurable etc., est\u00e1 dotada con las m\u00e1s altas cualidades espirituales o vitales, evolutivas y transformables, y de hecho posee el poder de sentir, desear, pensar y recordar. Todo lo que existe es materia o Dios. Un ser no-material no existe. Incluso el espacio es materia. . .\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno no necesita m\u00e1s que indicar tales frutos de la ciencia materialista para ilustrar en su absurdidad las consecuencias de la perniciosa concepci\u00f3n del hombre y del universo conocida como el Materialismo. Pero citamos estos casos tambi\u00e9n como una prueba positiva de que la tan alabada victoria del Idealismo moderno sobre el Materialismo no tiene de hecho ninguna base. A nuestra propia \u00e9poca podemos aplicar lo que el conocido historiador del Materialismo, Friedrich Albert Lange (Geschichte des Materialismus u. Kritik seiner Bedeutung in der Gegenwart), escribi\u00f3 en 1875: \u00abLa lucha materialista de nuestros d\u00edas se presenta as\u00ed a nosotros como un serio signo de los tiempos. Hoy, como en el per\u00edodo anterior a Kant y a la Revoluci\u00f3n francesa, una relajaci\u00f3n general del esfuerzo filos\u00f3fico, una regresi\u00f3n de las ideas, son las explicaciones b\u00e1sicas de la difusi\u00f3n del Materialismo.\u00bbDe hecho, lo que dice de la relajaci\u00f3n del esfuerzo filos\u00f3fico ya no es verdadero hoy en d\u00eda; al contrario, raramente ha habido tanto filosofar por los aptos y los inaptos como a principios del pasado y a fines del antepasado siglo. Se han consagrado mucha labor a la filosof\u00eda y mucho se ha logrado, pero, en las palabras de San Agustin, es un caso de magni gressus praeter viam (i.e. grandes pasos en el camino equivocado). Encontramos que la simple filosof\u00eda, sin ideas, del Positivismo, el Empirismo, el Pragmatismo, el Psicologismo, y los numerosos otros sistemas modernos son todos enemigos de las ideas. Incluso Kant mismo, a quien Lange invoca como el baluarte en contra del Materialismo, es muy justamente llamado por el historiador del Idealismo, O. Willman, \u00abel joven que tira piedras a las ideas.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea, cuyo renacimiento y desarrollo, como Lange espera, \u00ablevantar\u00e1 la humanidad a un nuevo nivel\u00bb no debe ser buscada, como lo hemos mostrado, en una filosof\u00eda no-cristiana. S\u00f3lo un retorno a la visi\u00f3n Cristiana del mundo, fundada en la filosof\u00eda Cristiana y en las ense\u00f1anzas de la Escuela Socr\u00e1tica, puede prevenir las cat\u00e1strofes profetizadas por Lange, y quiz\u00e1s llevar a la humanidad a un m\u00e1s alto nivel cultural. Esta filosof\u00eda ofrece una refutaci\u00f3n completa del Materialismo cosmol\u00f3gico y antropol\u00f3gico, y eleva el Idealismo verdadero. Muestra que la materia no puede ser por s\u00ed misma increada ni eterna, lo que de hecho se deduce de que por s\u00ed misma es inerte, indiferente al reposo y al movimiento. Pero si existe debe estar o en reposo o en movimiento; si existiera por s\u00ed misma en virtud de su propia naturaleza, estar\u00eda tambi\u00e9n por s\u00ed misma en una de esas dos condiciones. Si hubiera estado por s\u00ed misma originalmente en movimiento, nunca habr\u00eda podido llegar al reposo, y no ser\u00eda cierto que su naturaleza sea indiferente al reposo y al movimiento y estar\u00eda igualmente bien en cualquiera de las dos condiciones. Con este simple argumento el error fundamental es vencido. Se encontrar\u00e1 una refutaci\u00f3n exhaustiva en los escritos del presente autor: \u00abDer Kosmos\u00bb (Paderborn, 1908); \u00abGott u. die Sch pfung\u00bb (Ratisbon, 1910); \u00abDie Theodizee\u00bb (4\u00aa ed., 1910); \u00abLehrbuch der Apologetik,\u00bb I (3\u00aa ed., M\u00fcnster, 1903). El Materialismo Antropol\u00f3gico es completamente refutado demostrando en las actividades ps\u00edquicas una substancia simple, espiritual distinta del cuerpo &#8212; i.e. el alma. La raz\u00f3n acepta la existencia de un ser sencillo, ya que en una multiplicidad de \u00e1tomos estos no pueden poseer ning\u00fan pensamiento \u00fanico e indivisible, y no pueden comparar dos ideas o dos estados ps\u00edquicos. Aquello que realiza la comparaci\u00f3n debe poseer simult\u00e1neamente en s\u00ed mismo ambos estados. Pero un \u00e1tomo material no puede poseer dos condiciones diferentes simult\u00e1neamente, no puede por ejemplo simult\u00e1neamente ejecutar dos movimientos diferentes. As\u00ed, debe ser un ser inmaterial quien efectu\u00e9 la comparaci\u00f3n. La comparaci\u00f3n misma, la percepci\u00f3n de la identidad o de la diferencia, as\u00ed como la idea de la necesidad y la idea de un esp\u00edritu puro, son tan abstractas y metaf\u00edsicas que un ser material no puede ser su sujeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una refutaci\u00f3n completa del Materialismo antropol\u00f3gico vea Gutberlet, Lehrbuch der Psychologie (4\u00aa ed., Munster, 1904); Idem, Der Kampf um die Seele (2 vols., 2\u00aa ed., Mains, 1903). Tambi\u00e9n Consulte Fabri, Briefe gegen den M. (Stuttgart, 1864); Prat, L&#8217;impuissance du M. (Paris, 1868); Moigno, Le M. et la force (2\u00aa ed., Paris, 1873); Hertling, Ueber d. Grenzen d. mechanischen Naturerkl rung (Bonn, 1875); Flint, Antitheistic Theories (Londres, 1879); Bowne, Some Dificulties of M. en Princeton Rev. (1881), pp. 344-372; Dressler, Der belebte u. der unbelebte Stoff (Freiburg, 1883); Lilly, Materialism and Morality in Fortnightly Review (1886), 573-94; (1887), 276-93; Bossu, Refutation du mat\u00e9rialisme (Louvain, 1890); Dreher, Der M. eine Verirrung d. menschlichen Geistes (Berl\u00edn, 1892); Corrance, Will M. be the Religion of the Futur? in Dublin Review (1899), 86-96; Courbet, Faillite du M. (Paris, 1899); Fullerton, The Insuficiency of M. en Psychol. Review, IX (1902), 156-73; Pesch, Die grossen Weltrathsel (Freiburg, 1883; 3\u00aa ed., 1907); Stockl, Der M. gepruft in seinen Lehrsatzen u. deren Consequenzen (Mainz, 1878). Vea tambi\u00e9n la bibliograf\u00eda bajo Dios, Alma, Espiritualismo, Mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONSTANTIN GUTBERLET\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Robert H. Sarkissian\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Oscar Olague\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Doctrina filos\u00f3fica opuesta al espiritualismo. Seg\u00fan el materialismo, la realidad se reduce a la materia, en el sentido en que esta se opone al esp\u00ed\u00adritu. El materialismo niega tanto la existencia de Dios como la de los valores espirituales y del esp\u00ed\u00adritu. Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas [082] Sistema de pensamiento que se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/materialismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMATERIALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7243","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7243"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7243\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}