{"id":7279,"date":"2016-02-05T03:55:18","date_gmt":"2016-02-05T08:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/modernismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:55:18","modified_gmt":"2016-02-05T08:55:18","slug":"modernismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/modernismo\/","title":{"rendered":"MODERNISMO"},"content":{"rendered":"<p>(Del lat\u00ed\u00adn modernus, que se deriva de modo.)<br \/>\nCorriente teol\u00f3gica dentro del catolicismo (\u00c2\u00ae CAT\u00ed\u201cLICA, APOST\u00ed\u201cLICA Y ROMANA, IGLESIA). Tambi\u00e9n se denomina as\u00ed\u00ad a ciertas tendencias del \u00c2\u00ae LIBERALISMO en el movimiento protestante. Es dif\u00ed\u00adcil entender el movimiento sin tener en cuenta el desarrollo del liberalismo dentro de los c\u00ed\u00adrculos protestantes. El modernismo cat\u00f3lico, como el liberalismo protestante, acepta la \u00abalta cr\u00ed\u00adtica\u00bb b\u00ed\u00adblica y rechaza la aceptaci\u00f3n incondicional de ciertos dogmas tradicionales. El modernismo cat\u00f3lico se remonta a fines del siglo XIX. Las doctrinas modernistas fueron condenadas por P\u00ed\u00ado X en 1907.<br \/>\nUno de los problemas iniciales fueron las dudas de los modernistas acerca del origen divino del \u00c2\u00ae CRISTIANISMO, pero el movimiento acepta la existencia y obra de la iglesia como un hecho real. El modernismo no elimina la liturgia ni el ritual, as\u00ed\u00ad como tampoco la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica, pero trata de llevar a cabo una s\u00ed\u00adntesis entre los dogmas y la ciencia, a la vez que se aleja del escolasticismo.<br \/>\nEntre los primeros modernistas se incluyen a A.F. Loisy, F. Von H\u00fcgel, A. Fogazzaro, L. Laberthoniere y G.H. Tyrrell. Infinidad de pensadores y te\u00f3logos cat\u00f3licos m\u00e1s recientes de la estatura intelectual de Hans K\u00fcng pueden ser considerados como part\u00ed\u00adcipes de algunas de estas ideas que debilitaron la posici\u00f3n dogm\u00e1tica tradicional de la Iglesia de Roma y contribuyeron indirectamente a la convocatoria del reformista Concilio Vaticano II.<br \/>\nMuchas teolog\u00ed\u00adas del presente no hubieran sido posibles sin la contribuci\u00f3n de los modernistas. La pol\u00ed\u00adtica del Pont\u00ed\u00adfice Juan Pablo II ha sido tratar de contener los avances del movimiento. Para entender algunos de los puntos principales del modernismo, \u00c2\u00ae LIBERALISMO.<br \/>\nEl \u00abJuramento antimodernista\u00bb, una profesi\u00f3n de fe cat\u00f3lica contra el modernismo, se suprimi\u00f3 en 1967.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Herej\u00ed\u00ada del siglo XIX, comenzada por Tyrrel. Sostiene que la religi\u00f3n es algo de la \u00abexperiencia personal y colectiva\u00bb, que no hay verdades objetivas reveladas por Dios, y que no hay una base rezonable para la fe cristiana, que ser\u00ed\u00ada, pues, s\u00f3lo un \u00abinstinto, un sentimiento por lo divino\u00bb.<\/p>\n<p> Condenada por San Pio X en 1907.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[082]<br \/>\n  Doctrina compleja y concepto poli\u00e9drico, que se fragu\u00f3 a lo largo del siglo XIX y reflejaba una actitud marginal para la fe, negadora de la autoridad de la Iglesia y deseosa de una total separaci\u00f3n entre la fe y la ciencia, entre la vida social y la vida del creyente, entre el subjetivismo y la libertad de conciencia.<\/p>\n<p>    Los modernistas, so pretexto de actualizaci\u00f3n y progreso, identificaron novedad y verdad, pretendiendo armonizar laicismo y autonom\u00ed\u00ada, racionalismo e inteligencia, socialismo y solidaridad. Sus actitudes siempre individualistas y subjetivas hicieron del liberalismo, del pragmatismo y del naturalismo formas ideales de vida.<\/p>\n<p>    En este contexto es normal que la Iglesia saliera contra sus postulados, sobre todo cuando afectaban a valores estrictamente religiosos: revelaci\u00f3n, interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, norma moral, pr\u00e1cticas cultuales.<\/p>\n<p>    Las normas antimodernistas de la Iglesia, diferenciando bien entre \u00abmodernismo\u00bb y \u00abmodernidad\u00bb, se multiplicaron en el pontificado de P\u00ed\u00ado X: Decreto \u00abLamentabili\u00bb del Santo Oficio del 3 Junio de 1907, Enc\u00ed\u00adclica \u00abPascendi\u00bb del 8 de Septiembre de 1907, juramento contra el modernismo que se impuso en las c\u00e1tedras de Teolog\u00ed\u00ada y en los centros eclesiales por el Motu propio \u00abSacrorum antistitum\u00bb del 1 de Septiembre de 1910, la Enc\u00ed\u00adclica de P\u00ed\u00ado XII \u00abHumani Generis\u00bb, que renov\u00f3 la condena.<\/p>\n<p>    A la luz de la Historia es cierto que diversos planteamientos del Magisterio exageraron la condena. No distinguieron la impiedad blasfema de un Ren\u00e1n o de un Strauss, al presentar la figura de Cristo en sus respectivas publicaciones sobre la \u00abVida de Jes\u00fas\u00bb, y los m\u00faltiples intentos de actualizar la terminolog\u00ed\u00ada y las ideas cristianas. Era preciso un cambio ante los progresos cient\u00ed\u00adficos que se iban incrementando de forma acelerada.<\/p>\n<p>    Pero, si no todas las condenas fueron felices y oportunas, el conjunto de ellas sirvi\u00f3 para que los te\u00f3logos y los intelectuales cat\u00f3licos diferenciaran con claridad lo que era discutible y pod\u00ed\u00ada ser puesto en duda y lo que era condescendencia ante el subjetivismo y el racionalismo de muchos pensadores.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl modernismo fue una crisis dentro de la Iglesia cat\u00f3lica a comienzos del siglo XX. Se ha escrito mucho recientemente sobre el tema, con algunos intentos de revisionismo. Las ra\u00ed\u00adces del modernismo se hunden en el siglo anterior, en el que hubo en la Iglesia un movimiento general difuso de b\u00fasqueda de reforma y adaptaci\u00f3n a las situaciones modernas. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1890 hasta la muerte de >P\u00ed\u00ado X pueden detectarse tres agrupamientos principales. Hab\u00ed\u00ada a la derecha un grupo intransigente, principalmente neoescol\u00e1stico, que se negaba a admitir cualquier adaptaci\u00f3n o cambio. Hab\u00ed\u00ada un grupo de centro izquierda que reconoc\u00ed\u00ada la necesidad de cambio y adaptaci\u00f3n, pero que se negaba a aceptar cualquier novedad, considerando unas buenas y otras malas. Un tercer grupo era el de la extrema izquierda, que en nombre de la ciencia, la raz\u00f3n y la modernidad, estaba dispuesto a echar por la borda la tradici\u00f3n de la Iglesia y el magisterio. S\u00f3lo los que pertenec\u00ed\u00adan a este tercer grupo eran realmente modernistas; sin embargo, la derecha conservadora estigmatizaba a menudo como modernistas a los que pertenec\u00ed\u00adan al segundo grupo, al de centro, como M. J. Lagrange (1855-1938), M. Blondel (1861-1949) y L. Duchesne (1843-1922).<\/p>\n<p>Hubo tres centros principales de modernismo. En Francia el protagonista principal fue A. Loisy (1857-1940), quien en respuesta al protestante liberal A. Harnack (1851-1940) us\u00f3 el m\u00e9todo cr\u00ed\u00adtico para replantear el estudio de los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo en una peque\u00f1a obra sobre el evangelio y la Iglesia, a la que siguieron otras obras, especialmente su comentario a los evangelios sin\u00f3pticos (1907-1908). Aunque los estudios cr\u00ed\u00adticos eran necesarios, muchos lectores, por lo dem\u00e1s con buena disposici\u00f3n, no pod\u00ed\u00adan estar de acuerdo con \u00e9l en su autonom\u00ed\u00ada radical de la doctrina eclesi\u00e1stica y en su ataque al concepto b\u00e1sico de ortodoxia. M\u00e1s tarde perder\u00ed\u00ada tanto su fe cristiana como te\u00ed\u00adsta. Otras figuras francesas importantes fueron: L. Laberthonni\u00e9re (1860-1932), cuyo \u00abdogmatismo moral\u00bb, o quiz\u00e1 mejor \u00abafirmaci\u00f3n\u00bb, estaba en perfecta oposici\u00f3n a lo que \u00e9l consideraba intelectualismo tomista; E. Le Roy (1870-1954) subrayaba el elemento intuitivo por encima del intelectual en el dogma, que s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada prevenir el error negativamente, y positivamente conducir a actitudes religiosas adecuadas.<\/p>\n<p>En Italia el modernismo adopt\u00f3 un rostro peculiar, m\u00e1s populista que en Francia: algunos trataron de poner al d\u00ed\u00ada los estudios eclesi\u00e1sticos, tratando de permanecer dentro de la Iglesia, aunque algunos, como su principal representante E. Buonaiuti (1881-1946), fueron m\u00e1s tarde excomulgados; otros, m\u00e1s extremados, trataron de establecer las bases de una verdadera democracia cristiana \u2014por ejemplo, R. Murri (1870-1944), que invoc\u00f3 el retorno a los ideales del evangelio, pero entr\u00f3 en conflicto con la jerarqu\u00ed\u00ada al tocar el terreno del modernismo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico\u2014; un tercer grupo, opuesto a los excesos del segundo, trat\u00f3 de reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno \u2014cf A. Fogazzaro (1842-1911)\u2014.<\/p>\n<p>En Inglaterra, donde el catolicismo era minoritario y la vida intelectual no estaba bien establecida, hubo dos figuras principales con planteamientos modernistas. G. Tyrrell (1861-1909), antes escritor piadoso, subray\u00f3 los aspectos no intelectuales y experienciales de la religi\u00f3n, derivando hacia denuncias cada vez m\u00e1s virulentas de las posiciones escol\u00e1sticas sobre la revelaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada. La otra figura clave en Inglaterra fue el bar\u00f3n F. von H\u00fcgel (1852-1925). Su actitud y relaciones cosmopolitas, su amplia cultura europea, su erudici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y teol\u00f3gica y su sensibilidad hicieron que no s\u00f3lo comprendiera los principales puntos que los modernistas quer\u00ed\u00adan poner de relieve, sino que fuera capaz tambi\u00e9n de quedarse atr\u00e1s, de negarse a dar ese \u00faltimo paso que muchos de sus amigos y admiradores se sintieron obligados a dar, fuera de los l\u00ed\u00admites de la ortodoxia. Para muchos modernistas fue fuente de inspiraci\u00f3n, amigo y cr\u00ed\u00adtico perspicaz.<\/p>\n<p>Contempor\u00e1neamente hubo en Inglaterra un modernismo anglicano, con sus or\u00ed\u00adgenes en las posturas latitudinarias y de la Broad Church  (> Anglicanismo). Compart\u00ed\u00adan ciertas concepciones del >protestantismo liberal y ten\u00ed\u00adan cuatro focos principales: The Modern Churchmans Union (desde 1898); la publicaci\u00f3n The Modern Churchman  (desde 1911); las Modern Churchman conferences  (desde 1914); y el seminario de Ripon Hall (desde 1897, trasladado a Oxford en 1919). Este modernismo fue influyente sobre todo entre las dos guerras mundiales, siendo eclipsado a partir de la d\u00e9cada de 1950 por los te\u00f3logos b\u00ed\u00adblicos y el nuevo radicalismo.<\/p>\n<p>La \u00e9poca del modernismo puede interpretarse como un choque de culturas. Los autores difieren a la hora de determinar d\u00f3nde est\u00e1 la clave del modernismo. Sus herramientas cient\u00ed\u00adficas eran b\u00e1sicamente la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica e hist\u00f3rica; sus posiciones filos\u00f3ficas eran generalmente desarrollos (m\u00e1s o menos aut\u00e9nticos) de M. Blondel (1861-1949), con la cuesti\u00f3n de la inmanencia y la trascendencia expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita en sus posiciones teol\u00f3gico-filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas tard\u00f3 algunos a\u00f1os en producirse; y cuando se produjo, podr\u00ed\u00ada decirse, sin miedo a equivocarse, que se trat\u00f3 de una combinaci\u00f3n de p\u00e1nico y exageraci\u00f3n. Los libros de los modernistas estuvieron en el >Indice  desde 1903. En 1907 el Santo Oficio public\u00f3 una condena de sesenta y cinco proposiciones caracter\u00ed\u00adsticas del modernismo b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>A los tres meses, >P\u00ed\u00ado X public\u00f3 la enc\u00ed\u00adclica Pascendi.  Aparte de la introducci\u00f3n y de las estrategias pastorales conclusivas, como la insistencia en el tomismo, este intento de s\u00ed\u00adntesis de modernismo se sabe hoy que fue obra de P. J. Lemius (1860-1923). Se se\u00f1alaban en ella el agnosticismo, el inmanentismo y la experiencia religiosa personal \u2014brotada especialmente del subconsciente\u2014, as\u00ed\u00ad como la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica y la apolog\u00e9tica subjetiva, como las ra\u00ed\u00adces principales del sistema modernista, que s\u00f3lo exist\u00ed\u00ada realmente como sistema unificado o coherente en la enc\u00ed\u00adclica misma. El \u00ed\u00adndice y  la Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica fueron cada vez m\u00e1s activos. P\u00ed\u00ado X, temiendo en 1910 el criptomodernismo, impuso una profesi\u00f3n de fe conocida como \u00abjuramento antimodernista\u00bb, abandonada finalmente en 1967. La declaraci\u00f3n de fe no a\u00f1ad\u00ed\u00ada nada al magisterio pontificio anterior, pero durante d\u00e9cadas se us\u00f3 como criterio de ortodoxia.<\/p>\n<p>En sus \u00faltimos a\u00f1os P\u00ed\u00ado X presidi\u00f3 indudablemente una lamentable caza de brujas llevada a cabo por los integristas (>lntegrismo). Uno de los primeros actos de Benedicto XV fue una llamada a la paz y a la caridad. La reacci\u00f3n oficial frente al modernismo produjo un efecto debilitador en la teolog\u00ed\u00ada y la ex\u00e9gesis cat\u00f3licas durante mucho tiempo, si bien incluso antes de la muerte de P\u00ed\u00ado X empezaron a aparecer algunas obras de calidad y nuevas revistas.<\/p>\n<p>Hay que evitar las simplificaciones excesivas, ya que \u00abel modernismo propuso soluciones err\u00f3neas a muchos problemas que hab\u00ed\u00ada entendido correctamente\u00bb. No deja de ser verdad, sin embargo, que las cuestiones planteadas en aquellos a\u00f1os tienen cierto car\u00e1cter permanente: las personas religiosas no son puros intelectos y tienen que buscar una asimilaci\u00f3n de la realidad m\u00e1s integral de lo que permite el mero intelecto. Pero un cristianismo encarnado debe seguir teniendo normas de fe y de moral si no quiere desvanecerse en una quimera descarnada. Por otro lado, en cada \u00e9poca la Iglesia tiene que afrontar cualquier manifestaci\u00f3n de modernismo con el di\u00e1logo; de no hacerlo as\u00ed\u00ad se corre el riesgo de caer en la irrelevancia.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abmodernismo\u00bb ha venido siendo objeto de abuso por los de tendencias muy conservadoras. En la \u00e9poca de la \u00abnueva teolog\u00ed\u00ada\u00bb, durante la d\u00e9cada de 1950 (>P\u00ed\u00ado XII), algunos en la Iglesia temieron un resurgimiento del modernismo. Incluso en la \u00e9poca posconciliar se oye a veces acusar de modernistas a ciertos te\u00f3logos. Usado as\u00ed\u00ad, el t\u00e9rmino pierde casi enteramente su sentido, provocando evidentemente un efecto perjudicial; es mejor usar el t\u00e9rmino s\u00f3lo en relaci\u00f3n con el per\u00ed\u00adodo comprendido entre 1895 y 1914, durante el cual ni la extrema izquierda ni los paladines de la ortodoxia se dibujaban con demasiada nitidez. No deja de ser significativo el que en la \u00e9poca de la canonizaci\u00f3n de P\u00ed\u00ado X, el papa que ocupaba entonces la sede, P\u00ed\u00ado XII, restringiera la investigaci\u00f3n a las virtudes personales de su predecesor, no permitiendo el examen del ejercicio bastante ambivalente de su oficio papal.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. ciencia y fe, conciencia, revelaci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Los modernistas cat\u00f3licos de primeros de siglo: su visi\u00f3n del Dios cristiano: 1. A. LoisY (1857-1940); 2. M. BI.ONDEL(1861-1949); 3. L. LABERTHONNIERE (1860-1932); 4. F. VON H\u00dcGEL (1852-1925).-II. S\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>El modernismo fue un movimiento preferentemente intelectual, que afect\u00f3 a algunas \u00e1reas del catolicismo europeo (Francia, Austria, Inglaterra e Italia). Y, aunque fraguado en las inquietudes finiseculares del s. XIX, irrumpi\u00f3 con fuerza en los albores del s. XX. Tuvo una corta pero fecunda duraci\u00f3n de poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, seguida de una dura represi\u00f3n y persecuci\u00f3n de sus cabezas pensantes. Pero, aunque movimiento condenado por el decreto Lamentabili (1907) y por la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (1907) de P\u00ed\u00ado X, no es homog\u00e9neo en sus soluciones, aunque s\u00ed\u00ad en sus inquietudes y planteamientos. Y lo mismo podemos decir de sus diversas y polifac\u00e9ticas personalidades. Todos coincid\u00ed\u00adan en la necesidad de una profunda renovaci\u00f3n intelectual, espiritual y sociopol\u00ed\u00adtica para ponerse a la altura de los tiempos modernos. Se pretend\u00ed\u00ada superar el desfase de la Iglesia en su relaci\u00f3n al mundo y la cultura. Era el primer intento de \u00abaggiornamento\u00bb de la Iglesia al esp\u00ed\u00adritu de la modernidad. Algunas de sus figuras m\u00e1s destacadas fueron condenadas y excomulgadas, como A. Loisy y G. Tyrrel. Otros abandonaron la Iglesia cat\u00f3lica como el mismo Loisy y Turmel. Pero algunos, de gran val\u00ed\u00ada, permanecieron fieles a la Iglesia, a pesar de estar represaliados y desbancados en ella, y al m\u00e1s genuino esp\u00ed\u00adritu de renovaci\u00f3n del modernismo, compatible con la fe cristiana y eclesial. Entre ellos est\u00e1n: M. Blondel, L. Laberthonni\u00e9re, F. von H\u00fcgel, H. Bremond. Y por otros aspectos tambi\u00e9n se puede incluiral gran exegeta dominico J.M. Lagrange, renovador de los estudios b\u00ed\u00adblicos entre los cat\u00f3licos y fundador de L &#8216;Ecole Biblique de Jerusal\u00e9n&#8217;. Muchos de ellos fueron los maestros de la generaci\u00f3n de te\u00f3logos de la Nouvelle Th\u00e9ologie e inspiradores del Vaticano II, donde granaron sus mejores aspiraciones, planteamientos y soluciones, en un movimiento m\u00e1s profundo, m\u00e1s ancho y ecum\u00e9nico y m\u00e1s pastoral.<\/p>\n<p>I. Los modernistas cat\u00f3licos de primeros de siglo: su visi\u00f3n del Dios cristiano<br \/>\n1. A. LOISY (1857-1940). La obra detonante del movimiento modernista fue L &#8216;Evangile et l&#8217;Eglise (1902) de Loisy, profesor de ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica de L&#8217;Institute Catholique de Par\u00ed\u00ads. Era m\u00e1s que una r\u00e9plica al te\u00f3logo protestante liberal A. Harnack por su libro Das Wesen des Christentum (1901). Era el manifiesto del modernismo cat\u00f3lico. Harnack hab\u00ed\u00ada pretendido presentar un cristianismo m\u00e1s all\u00e1 de toda sospecha y al amparo de toda cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica demoledora. Su visi\u00f3n del Dios cristiano y de Jes\u00fas se amoldaban a una concepci\u00f3n liberal y neokantiana. Jes\u00fas era el revelador o descubridor de la interioridad del hombre en la forma de \u00abfiliaci\u00f3n\u00bb divina (hijo de Dios) y Dios era manifestado y descubierto en su transcendencia como \u00abPadre\u00bb, que se revela en la proximidad de la subjetividad interior. Esta doble polaridad transcendente-inmanente constituye lo que Jes\u00fas llama el reino de Dios. En esto consiste la esencia original del cristianismo. Nadie como Jes\u00fas ha manifestado con tal pureza esta intuici\u00f3n. Esta es la esencia o meollo, y todo lo dem\u00e1s de la doctrina y vida de Jes\u00fas es accidental. Muchas ideas, creencias y pr\u00e1cticas de Jes\u00fas son jud\u00ed\u00adas. Son su corteza o envoltorio. Podemos abandonarlas y quedarnos con su esencia que es lo que cuenta actualmente. La misma resurrecci\u00f3n o pascua de Jes\u00fas responde a una creencia apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, cuya esencia se puede reducir a la inmortalidad de la subjetividad interior del hombre y abandonar su corteza apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La r\u00e9plica de Loisy pretend\u00ed\u00ada ser el manifiesto modernista cat\u00f3lico. En \u00e9l hay aciertos, pero notables ambig\u00fcedades e incluso desviaciones de la fe por su af\u00e1n exeg\u00e9tico, historicista y social a veces segado del cristianismo del NT. Tal es su libro L &#8216;Evangile et l&#8217;Eglise. Por eso ser\u00e1 el detonante de la controversia modernista.<\/p>\n<p>Lo que desecha Harnack lo retoma Loisy como punto de partida: la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica de los evangelios y del NT. Seg\u00fan \u00e9sta, el n\u00facleo hist\u00f3rico de la ense\u00f1anza y de la personalidad de Jes\u00fas se encuentra fundamentalmente en los sin\u00f3pticos. No en Juan ni en Pablo, los cuales ya est\u00e1n helenizados. Seg\u00fan esta cr\u00ed\u00adtica: Jes\u00fas es un profeta apocal\u00ed\u00adptico que predic\u00f3 la eminente venida del reino de Dios y el fin del mundo. En este mensaje del reino Jes\u00fas esperaba representar la figura y la funci\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas e Hijo del Hombre. No era Mes\u00ed\u00adas sino en expectativa.<\/p>\n<p>No sucedi\u00f3 ni una cosa ni otra. Jes\u00fas fracas\u00f3 hist\u00f3ricamente, pero sus disc\u00ed\u00adpulos comenzaron a creer que hab\u00ed\u00ada resucitado seg\u00fan su expectativa apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada. Esto fue el comienzo de su divinizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Hijo de Dios, seg\u00fan Jes\u00fas y seg\u00fan los jud\u00ed\u00ados de su tiempo, no era otra cosa que Mes\u00ed\u00adas. No implicaba condici\u00f3n divina de car\u00e1cter ontol\u00f3gico-personal. Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada tenido conciencia de su condici\u00f3n divina. Esto sobrepasaba su conciencia hist\u00f3rica. S\u00f3lo era un profeta apocal\u00ed\u00adptico jud\u00ed\u00ado. Se convirti\u00f3 en aquello otro en virtud de una evoluci\u00f3n de la conciencia apost\u00f3lica al pasar del medio jud\u00ed\u00ado al medio helen\u00ed\u00adstico. En este medio se produjo una evoluci\u00f3n de la fe con la divinizaci\u00f3n de Jes\u00fas. El paso de esta evoluci\u00f3n se opera primero en Pablo y despu\u00e9s en Juan y se consuma en el dogma helen\u00ed\u00adstico de Nicea sobre la \u00abconsustancialidad\u00bb (homoo\u00fasios) de Jes\u00fas Hijo de Dios en relaci\u00f3n a Dios Padre. Tal evoluci\u00f3n se desencaden\u00f3 con la creencia de los disc\u00ed\u00adpulos en la pascua de resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Loisy aplicaba el concepto y el contenido de \u00abdesarrollo\u00bb (development) que Newman hab\u00ed\u00ada tomado y aplicado al desarrollo hist\u00f3rico del cristianismo en su obra An Essay on the Developement of Christian Doctrine (1848), pero distaba mucho de su verdadera comprensi\u00f3n. Loisy estaba m\u00e1s cerca de la evoluci\u00f3n darwiniana, con saltos cualitativos, con verdadera metamorfosis de las creencias y de la fe que a la comprensi\u00f3n newmaniana del \u00abdesarrollo\u00bb, aplicado al cristianismo. Era siempre un crecimiento org\u00e1nico del cristianismo sin metamorfosis equ\u00ed\u00advocas. En toda la realidad viviente, doctrinal, pr\u00e1ctica sacramental y dogm\u00e1tica el cristianismo observaba en su desarrollo la nota fundamental de la \u00abpreservaci\u00f3nde su tipo\u00bb (Preservation of its Type). Era el sello de la identidad cristiana de la fe. En su lugar Loisy colocaba la discontinuidad y la ruptura, el salto cualitativo propio de la metamorfosis de las especies.<\/p>\n<p>En este concepto desarrollo-evoluci\u00f3n loisiano preside su explicaci\u00f3n de la doctrina de la Trinidad como antes se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n el salto y la discontinuidad entre reino de Dios e Iglesia. Dec\u00ed\u00ada Loisy: \u00abJ\u00e9sus annoncait le royaume, et c&#8217;est 1&#8217;Eglise qui est venue\u00bb2. En cierto sentido la frase se podr\u00ed\u00ada entender correctamente: en cuanto la Iglesia no es id\u00e9ntica al reino de Dios, pero surge de \u00e9l, lo sirve hasta su consumaci\u00f3n en \u00e9l. Pero Loisy lo interpretaba como discontinuidad y ruptura que se distanciaba del origen.<\/p>\n<p>En cuanto a la Trinidad dice Loisy: \u00abSe puede sostener, desde el punto de vista de la historia, que la Trinidad y la Encarnaci\u00f3n son dos dogmas griegos, puesto que son desconocidos al juda\u00ed\u00adsmo y al judeo-cristianismo. Ha sido la filosof\u00ed\u00ada griega la que ha contribuido a formularlos. Es ella tambi\u00e9n la que nos ayuda a entenderlos&#8230; La evoluci\u00f3n de la vida divina en la Trinidad no procede del monote\u00ed\u00adsmo israelita sin que hayan influido especulaciones helen\u00ed\u00adsticas. Pero el v\u00ed\u00adnculo de la unidad, la determinaci\u00f3n de los tres t\u00e9rminos de la vida divina son dictados por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y por la experiencia cristiana\u00bb. S\u00f3lo le faltaba desarrollar m\u00e1s la importancia y la originalidad de este \u00faltimo elemento (la experiencia cristiana) en Jes\u00fas y en la Iglesia de pascua, pero se precipit\u00f3 subsiguientemente en la controversia hacia un evolucionismo doctrinal. Pronto la preponderancia dellenguaje y de la concepci\u00f3n griega vino a suplantar la original experiencia cristiana del Dios de Jes\u00fas, en donde se encierra la revelaci\u00f3n de la Trinidad que se pone de manifiesto en la pascua. As\u00ed\u00ad puede decir Loisy en otra parte de este libro: \u00abEl pensamiento cristiano, en sus comienzos, fue jud\u00ed\u00ado y no pod\u00ed\u00ada ser m\u00e1s que jud\u00ed\u00ado, aunque el cristianismo evang\u00e9lico haya contenido el germen de una religi\u00f3n universal&#8230; Tan pronto como ha sido, el cambio se produjo gradualmente: san Pablo, el cuarto evangelio, san Justino, san Ireneo, Or\u00ed\u00adgenes marcan las etapas de la progresi\u00f3n\u00bb4. El sentido de una progresi\u00f3n de menos a m\u00e1s, sucesiva y discontinua, agrav\u00f3 su interpretaci\u00f3n y condujo a la condenaci\u00f3n de esta proposici\u00f3n loisiana en el decreto Lamentabili (DS 2060).<\/p>\n<p>2. M. BLONDEL (1861-1949). Este fil\u00f3sofo cristiano y cat\u00f3lico de Aix-en-Provence hab\u00ed\u00ada escrito la gu\u00ed\u00ada de su pensamiento en su obra L&#8217;Action (1893), que fue la base del modernismo cat\u00f3lico filos\u00f3fico de L. Laberthonni\u00e9re y de von H\u00fcgel. El Dios cristiano era pensado en la l\u00ed\u00adnea agustiniana y pascaliana m\u00e1s bien que aristot\u00e9licotomista. As\u00ed\u00ad coincid\u00ed\u00ada mejor con el esp\u00ed\u00adritu antropoc\u00e9ntrico de la modernidad. Dios est\u00e1 \u00abdentro de nosotros\u00bb. No hay que salir fuera. Tambi\u00e9n se alejaba de un extrinsecismo teol\u00f3gico, basado en las pruebas cosmol\u00f3gicas de la existencia de Dios, puestas en crisis por la filosof\u00ed\u00ada de la raz\u00f3n pura de Kant.<\/p>\n<p>En cambio, el an\u00e1lisis antropol\u00f3gico de la acci\u00f3n humana manifiesta la presencia de Dios en nosotros como la transcendencia totalmente distinta a nosotros. Pero a su vez se revelaba como la inmanencia m\u00e1s \u00ed\u00adntima y m\u00e1s profunda del hombre, capaz de colmar el desnivel invencible entre lo que proyectamos en la acci\u00f3n y lo que logramos en la realizaci\u00f3n, siempre por debajo de nuestras aspiraciones, proyectos y deseos. Dios aparece as\u00ed\u00ad como el Transcendente que colma gratuitamente el vac\u00ed\u00ado entre lo que proyectamos y lo que realizamos. De lo contrario, el hombre nunca llegar\u00ed\u00ada a ser lo que desea ser y su dinamismo vital sufrir\u00ed\u00ada una bancarrota irreparable, si Dios no colmase gratuitamente su d\u00e9ficit. Al mismo tiempo que se llegaba as\u00ed\u00ad al conocimiento experiencial del Dios transcendente sin salir de nosotros, se llegaba al sobrenatural existencial, que formular\u00ed\u00adan despu\u00e9s H. de Lubac y K. Rahner.<\/p>\n<p>En su obra Histoire et dogme (1904) Blondel salva el doble escollo del historicismo de Loisy en la cuesti\u00f3n cristol\u00f3gica y eclesial como el extrinsecismo de los que se opon\u00ed\u00adan a \u00e9l, apelando a un tipo de revelaci\u00f3n desde afuera, que se impone por autoridad y obediencia.<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n viviente de la Iglesia es el nexo entre los textos hist\u00f3ricos de los evangelios y su sentido e interpretaci\u00f3n actual. Encierra en s\u00ed\u00ad el origen y el tesoro del pasado y abre el futuro: su dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, todav\u00ed\u00ada pendiente. Recapitula en cualquier instante la continuidad vital propia de la fe y su experiencia colectiva. En el Cristo de la tradici\u00f3n, de la fe pascual transmitida por la Iglesia, se debe y se entiende mejor el Jes\u00fas hist\u00f3rico, sus palabras y el misterio de su persona. El evangelio es inseparable del sentido vivo de la Iglesia (tradici\u00f3n). Para Blondel la tradici\u00f3n es una realidad y una experiencia clave. Cosa que ha descuidado Loisy. En el esp\u00ed\u00adritu de esta tradici\u00f3n se capta a Jes\u00fas como la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios que nos introduce en el misterio de la Trinidad&#8217;.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, en Exigencias filos\u00f3ficas del Cristianismo (1950), obra p\u00f3stuma, Blondel segu\u00ed\u00ada propugnando que la Trinidad, transcendente e incognoscible para el conocimiento humano, no era ajena del todo al hombre, bas\u00e1ndose en dos afirmaciones de Tertuliano : a) Horno naturaliter christianus que representar\u00ed\u00ada el fundamento de la inmanencia y b) credo quia absurdum, que sit\u00faa la Trinidad m\u00e1s all\u00e1 de todo discurso racional y de nuestra inteligencia contemplativa. Pero seguir\u00e1 tambi\u00e9n manteniendo la estructura anal\u00f3gica de la Trinidad, basada en la triple estructura del dinamismo humano: potencia, verdad y amor. El juda\u00ed\u00adsmo nos ha transmitido \u00abla afirmaci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta de la omnipotencia y de la transcendencia divina\u00bb. El \u00abmilagro griego\u00bb consisti\u00f3 en haber concebido la raz\u00f3n suprema como inteligencia divina ordenadora de todo. Pero la idea original y escandalosa de Dios la ha aportado el cristianismo, present\u00e1ndola como \u00abel amor encarnado, que va hasta el extremo de dar su vida por el hombre\u00bb6.<\/p>\n<p>3. L. LABERTHONNIERE (1860-1932). Este fil\u00f3sofo cristiano del Oratorio, de estilo claro y terso, es el m\u00e1s l\u00facido y penetrante de los modernistas cat\u00f3licos tanto en la descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica del cristianismo como en la explicaci\u00f3n del misterio de la Trinidad. Su obra m\u00e1s representativa en el terreno de la filosof\u00ed\u00ada cristiana, con claras influencias de Blondel, se titula Le R\u00e9alisme chr\u00e9tien et l&#8217;Id\u00e9alisme grec (1904). El conflicto y el encuentro entre ambas corrientes son el conflicto y la resoluci\u00f3n permanente entre raz\u00f3n y fe. El cristianismo resolvi\u00f3 la partida del helenismo finalmente \u00abconvirti\u00e9ndolo\u00bb. Es decir, transformando sus conceptos para servir a una nueva realidad: el misterio cristiano de Dios.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada griega es idealista. Las cosas reflejan ideas y su l\u00f3gica consecuente. No le importan las cosas en s\u00ed\u00ad, sino la idea de las cosas. Dios es en este sistema la Idea Suprema, \u00abPensamiento de pensamiento\u00bb. No conoce ni ama la realidad fuera de s\u00ed\u00ad, porque si lo hiciere, ser\u00ed\u00ada mudable como ella. Pero Dios es el inmutable e impasible. La misma inmortalidad no es un atributo del alma individual, sino de la inteligencia universal. En cambio, la realidad concreta de las cosas y de los hombres, tambi\u00e9n la de los dioses, est\u00e1 sometida al destino ciego.<\/p>\n<p>El cristianismo se preocupa y da valor a lo concreto de las cosas y a lo viviente de las personas. En el centro de su ense\u00f1anza est\u00e1 el valor supremo de las personas, por m\u00e1s peque\u00f1as e insignificantes que parezcan. De ellas se preocupa hasta lo sumo y hacia ellas tiende su oferta de salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad su cuesti\u00f3n dominante no es \u00ab\u00bfQu\u00e9 son las cosas?\u00bb, como para los griegos, sino \u00abqu\u00e9 somos, de d\u00f3nde venimos y a d\u00f3nde vamos\u00bb. Es la cuesti\u00f3n del destino humano m\u00e1s importante que la conquista del universo.<\/p>\n<p>Toda la esencia de la doctrina cristiana la repone, anticip\u00e1ndose al Vaticano II, en la persona, en lo concreto y viviente, y en el car\u00e1cter hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfco de su valoraci\u00f3n. Seg\u00fan esto, el cristianismo no es una doctrina de verdades, sino \u00abes una historia\u00bb. Pero \u00abesta historia es, ella tambi\u00e9n, a su manera, una doctrina\u00bb. Porque en ella se encierra el sentido de \u00abuna concepci\u00f3n de la vida y del mundo\u00bb. El que concentra en una unidad concreta e insuperable esta historia y esta doctrina es una persona: Cristo. En esto se diferencia Laberthonni\u00e9re de Loisy: en que entra\u00f1a e integra mejor historia e \u00ed\u00adnterpretaci\u00f3n, historia y sentido. Por eso la Biblia no es para \u00e9l una doctrina abstracta, sino concreta. No es una mitologizaci\u00f3n de lo abstracto y universal como el helenismo, ni una pura historia de puros hechos, sino \u00abuna simbolizaci\u00f3n de lo concreto y de lo viviente\u00bb&#8216;. Hay una unidad entre inmanencia hist\u00f3rica y transcendencia religiosa, entre metaf\u00ed\u00adsica y moral en el acontecimiento cristiano.<\/p>\n<p>Esta historia salv\u00ed\u00adfica del cristianismo est\u00e1 marcada por los siguientes acontecimientos que guardan relaci\u00f3n entre s\u00ed\u00ad, pero que tienen un centro y culminaci\u00f3n en Cristo. Son la creaci\u00f3n y la ca\u00ed\u00adda o pecado original del hombre (G\u00e9nesis). Y el \u00faltimo acontecimiento central que contempla es el evangelio de Jes\u00fas, como encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios que revela la Trinidad en el acontecimiento de pascua.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n es hist\u00f3rica, porque es el origen y fundamento de toda historia humana. El evangelio es tanto \u00abun relato de la vida de Jes\u00fas como una metaf\u00ed\u00adsica\u00bb, que descubre y revela \u00abla presencia y acci\u00f3n del Dios creador y providente\u00bb. El cristianismo \u00aben su realidad interior\u00bb es la verdad de Cristo por la cual creemos en El y por El creemos en Dios el Padre\u00bb8. Cristo no es s\u00f3lo el profeta que revela la verdad, sino que \u00abes actor de vida divina en la humanidad\u00bb. \u00abEl introduce en nosotros el principio (de vida divina) que debemos llegar a ser\u00bb<br \/>\nEn la doctrina de Dios se\u00f1ala que Dios es persona frente al Dios-Idea o al Dios-naturaleza. En esta radical oposici\u00f3n se basa la originalidad del misterio cristiano de Dios (Trinidad). Pero tambi\u00e9n en el dinamismo de la persona se nota la diferencia entre potencia y acto como la entienden los griegos y los cristianos: \u00abconcibiendo a Dios en s\u00ed\u00ad mismo como una potencia que obra, se concibe en su unidad una pluralidad y una sociedad que se engendra a s\u00ed\u00ad misma desde dentro en la concentraci\u00f3n de su ser. Es la Trinidad. He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo para el pensamiento cristiano, en oposici\u00f3n fundamental al pensamiento griego, Dios es la acci\u00f3n eterna de una vida eterna, y no una idea o esencia fija en eterno reposo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero Dios no obra ni tiene s\u00f3lo ad intra una rica vida interpersonal (trinitaria) sino que su acci\u00f3n sale fuera y nos crea a nosotros a su imagen: \u00abLa potencia de Dios es en \u00faltimo an\u00e1lisis un amor por el cual El se da produci\u00e9ndolos\u00bb. Esta relaci\u00f3n dial\u00f3gica del amor de Dios hacia dentro y hacia fuera es el origen y explicaci\u00f3n de las personas divinas de la Trinidad y del origen y explicaci\u00f3n de las personas humanas creadas a su imagen. Laberthonni\u00e9re recuerda a Ricardo de san V\u00ed\u00adctor. Es el mejor fil\u00f3sofo y te\u00f3logo del modernismo cat\u00f3lico que ha intuido y expresado la Trinidad como un misterio interpersonal viviente de Dios, cuya din\u00e1mica interna es el amor. Y \u00e9ste es el origen y fundamento de la persona humana.<\/p>\n<p>4. F. VON HOGEL (1852-1925). Arist\u00f3crata nacido en Austria, diplom\u00e1tico, cristiano cat\u00f3lico y fil\u00f3sofo m\u00ed\u00adstico, se constituy\u00f3 en lazo de amistad y veh\u00ed\u00adculo de comunicaci\u00f3n de todos los miembros del modernismo cat\u00f3lico, para que no se rompiesen los v\u00ed\u00adnculos de la comuni\u00f3n eclesial. Sufri\u00f3 en su esp\u00ed\u00adritu la excomuni\u00f3n de Loisy y la expulsi\u00f3n y degradaci\u00f3n del sacerdote jesuita ingl\u00e9s G. Tyrrell. Hombre de experiencias m\u00ed\u00adsticas escribi\u00f3 un libro The mystical element of Religion (Londres, 1909), donde expone los tres elementos esenciales de la religi\u00f3n: tradici\u00f3n (Iglesia), la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y la vida interior. Es partidario de una integraci\u00f3n de los tres elementos, de lo contrario provendr\u00ed\u00adan desviaciones y perversiones m\u00ed\u00adsticas. Pero el elemento m\u00e1s importante y enucleador de la s\u00ed\u00adntesis m\u00ed\u00adstica y personal es: la vida interior. El modelo de su m\u00ed\u00adstica se basa en la vida y en la m\u00ed\u00adstica de santa Catalina de G\u00e9nova, de la que se constituy\u00f3 bi\u00f3grafo e int\u00e9rprete. Cifraba toda la esencia del misticismo cristiano en el amor divino, en el que consist\u00ed\u00ada el misterio de la Trinidad. Misterio que vivi\u00f3 intensamentesanta Catalina de G\u00e9nova.<\/p>\n<p>II. S\u00ed\u00adntesis<br \/>\nEn s\u00ed\u00adntesis, el movimiento y la disputa sobre el modernismo cat\u00f3lico se centr\u00f3 fundamentalmente en la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica de los evangelios y por lo tanto fue un debate cristol\u00f3gico en primer lugar sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe: \u00bfson el mismo o totalmente diferentes? \u00bfc\u00f3mo explicar su continuidad personal?, \u00bfo se trata de una ruptura?<br \/>\nLa cuesti\u00f3n trinitaria de Dios estaba m\u00e1s de fondo y dependiendo de la actitud que se tomase en el debate cristol\u00f3gico. Tres de sus autores advirtieron su importancia, aunque la explicaron muy someramente: filos\u00f3ficamente Blondel; filos\u00f3fico-teol\u00f3gicamente Laberthonniere y m\u00ed\u00adsticamente von H\u00fcngel.<\/p>\n<p>[-> Amor; Analog\u00ed\u00ada; Antropolog\u00ed\u00ada; Apocal\u00ed\u00adptica; Atributos; Biblia; Creaci\u00f3n; Encarnaci\u00f3n; Experiencia; Fe; Filosofia; Hijo; Historia; Iglesia; Ireneo; Jesucristo; Misterio; M\u00ed\u00adstica; Naturaleza; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Pascua; Personas divinas; Rahner, K; Reino de Dios; Revelaci\u00f3n; Trinidad. Vaticano II; Vida eterna.]<br \/>\nEliseo Tour\u00f3n<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Con el nombre modernismo entendemos la tendencia en los comienzos del siglo xx a conciliar el patrimonio del cristianismo con las exigencias de la cultura y de las ciencias de la \u00e9poca, que culmin\u00f3 con su condenaci\u00f3n por parte de p\u00ed\u00ado X en el decreto Lamentabili y en la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (1907). Ya durante el pontificado de Le\u00f3n XIII no pocos pensadores cat\u00f3licos intentaban adecuarse a los resultados de las recientes investigaciones de la historia comparada de las religiones y de los dogmas, de la filolog\u00ed\u00ada de los textos, de la arqueolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, para ofrecer una apolog\u00e9tica del cristianismo conforme con las necesidades de los tiempos nuevos. En el campo b\u00ed\u00adblico los representantes principales son A. Loisy (L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise, 1902), en Francia, y G. Tyrrell (1909), en Inglaterra.<\/p>\n<p>El principio fundamental del modernismo no consiste tanto en la oposici\u00f3n a alguna que otra de las verdades reveladas, sino en el cambio radical de la noci\u00f3n misma de \u00abverdad\u00bb, de \u00abreligi\u00f3n\u00bb y de \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb La esencia de este cambio est\u00e1 en la aceptaci\u00f3n incondicionada del \u00bb principio de la inmanencia\u00bb como fundamento del pensamiento moderno. Pero este principio teor\u00e9tico raras veces se encuentra expresado por los promotores del modernismo de forma sistem\u00e1tica, ya que se entregan preferentemente a la investigaci\u00f3n positiva de la historia de la Iglesia, de los dogmas y de la Biblia. Sin embargo, la orientaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica que siguen en sus investigaciones est\u00e1 dominada por aquel principio que abandona sin residuos la verdad cristiana a la contingencia de la cultura humana y  de la experiencia subjetiva.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica Pascendi declara perentoriamente que el modernismo, debido a su profesi\u00f3n de subjetivismo radical, va m\u00e1s all\u00e1 de toda religi\u00f3n en su agnosticismo absoluto y que por tanto acaba en el ate\u00ed\u00adsmo.- Los errores del modernismo, denunciados ya por el decreto Lamentabili (DS 3401-34661, se recogen en la Pascendi con una exposici\u00f3n clara de los principios de la doctrina cat\u00f3lica. La parte doctrinal de la enc\u00ed\u00adclica se divide en tres puntos, en los que se analizan las tres principales etapas o fases del error o, mejor dicho, tal como se\u00f1ala la enc\u00ed\u00adclica, las diversas personalidades que se funden y entrecruzan en los promotores del modernismo: el fil\u00f3sofo, el creyente, el historiador, el cr\u00ed\u00adtico, el apofogeta, el reformador (cf. DS 3475-3500). A esta parte dogm\u00e1tica, la m\u00e1s amplia y elaborada, le siguen las instrucciones disciplinares que los obispos deben llevar a cabo en la elecci\u00f3n de los profesores en los seminarios y para el incremento de los estudios filOs\u00f3ficos, teol\u00f3gicos y materias profanas auxiliares.<\/p>\n<p>Con el motu proprio Sacrorum antistitum (1910) p\u00ed\u00ado X introduc\u00ed\u00ada un juramento antimodernista (DS 3537-3550). Las pol\u00e9micas en torno al modernismo se acallaron bajo la autoridad de Benedicto XV en 1914.<\/p>\n<p>La desviaci\u00f3n primordial del modernismo fue la pretensi\u00f3n de adquirir la posesi\u00f3n de Dios-verdad por el camino pr\u00e1ctico-afectivo, prescindiendo tanto del camino intelectual como del de la vivencia asc\u00e9tico-m\u00ed\u00adstica. Pretendi\u00f3 reducir la verdad teol\u00f3gica a pura expresi\u00f3n del sentimiento \u00ed\u00adntimo vital.<\/p>\n<p>T Jansen<\/p>\n<p>Bibl.: N. Provencher Modernismo, en DTF, 1013-1017. E. Touron, Modernismo, en DCDT 922-929; E, Poulat, La crisis modernista (Historia, dogma y cr\u00ed\u00adtica), Taurus, Madrid 1974: R Aubert, La crisis modernista, en HdI, VIII, 586-668: R, Garc\u00ed\u00ada Haro, Historia teol\u00f3gica del modernismo, EUNSA, Pamplona 1972.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>El modernismo, en su sentido estricto e hist\u00f3rico, designa una crisis del pensamiento dentro del catolicismo que se manifest\u00f3 a finales del siglo xix y comienzos del xx. A cierta distancia, muchos historiadores se han sentido inclinados a considerar el modernismo en una unidad y una cohesi\u00f3n que jam\u00e1s tuvo. El modernismo no form\u00f3 un todo m\u00e1s que por su condenaci\u00f3n de conjunto por el decreto Lamentabili (17 de julio de 1907) y la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (8 de septiembre de 1907). Se pueden, sin embargo, se\u00f1alar algunas tendencias comunes en cierto n\u00famero de autores de este per\u00ed\u00adodo: un esfuerzo por superar cierta teolog\u00ed\u00ada esclerotizada, un intento de reformulaci\u00f3n de la fe adaptada al hombre moderno, una verificaci\u00f3n de los fundamentos del cristianismo con la ayuda de los nuevos m\u00e9todos cr\u00ed\u00adticos e hist\u00f3ricos. Movido por el deseo de devolverle a la Iglesia su influjo espiritual sobre los contempor\u00e1neos, el modernismo constituye un intento de renovaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis, de la historia y de la teolog\u00ed\u00ada en el surco de un pensamiento que sospechaba de todo dogmatismo y que estaba familiarizado con los nuevos m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n de los textos.<\/p>\n<p>Los contornos del modernismo no son f\u00e1ciles de definir, ya que es dif\u00ed\u00adcil aislarlo del movimiento intelectual de aquel per\u00ed\u00adodo, que intentaba colmar el retraso de las \u00abciencias eclesi\u00e1sticas\u00bb. En Alemania, a lo largo de todo el siglo xix, se desarroll\u00f3 una corriente de liberalismo universitario y de reformismo cat\u00f3lico, pero muy al margen del modernismo. Para Inglaterra hay que mencionar a G. Tyrrel (1861-1909). En Italia el modernismo existi\u00f3 sobre todo en el terreno de la acci\u00f3n social y de la cultura religiosa con R. Murri (1870-1904), S. Minocchi (18691903) y E. Buonaiuti (1881-1946). En Francia fue donde el modernismo encontr\u00f3 su terreno predilecto con Alfred Loisy (1$57-1940), E. Le Roy (1870-1954) y J. Turmel (1859-1942); sali\u00f3 a la luz p\u00fablica con la aparici\u00f3n del peque\u00f1o \u00ablivre rouge\u00bb de Loisy L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise (Par\u00ed\u00ads 1902), que se presentaba como una apolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, no ya del sistema romano, sino del catolicismo ilustrado, en respuesta a A. Harnack, que acababa de publicar su Das Wesen des Christentums, apolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica del protestantismo liberal. La obra de Loisy fue juzgada peligrosa para la fe, y m\u00e1s a\u00fan las explicaciones que siguieron en Autour d&#8217;un petit livre (Par\u00ed\u00ads 1903). Por el n\u00famero de sus publicaciones y tambi\u00e9n por el inter\u00e9s que suscitaron sus posturas en ex\u00e9gesis y en teolog\u00ed\u00ada, no es exagerado decir que Loisy es \u00abel modernista por excelencia\u00bb. No conviene situar entre los modernistas a los autores de este per\u00ed\u00adodo, que fueron ciertamente renovadores, pero que mantuvieron sus distancias respecto a las orientaciones doctrinales del modernismo: M. Blondel, L. Laberthonni\u00e9re, M.-J. Lagrange. Ni hay que atribuir de forma demasiado r\u00e1pida la paternidad del modernismo a Kant, Schleiermacher, Renan e incluso a Newman.<\/p>\n<p>Hay varias posiciones de Loisy que interesan a la teolog\u00ed\u00ada fundamental, ya que su empresa modernista se basa en una teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n y de su desarrollo en la Iglesia.<\/p>\n<p>1. LA REVELACI\u00ed\u201cN COMO CONCIENCIA ADQUIRIDA. Loisy intenta despojar a la revelaci\u00f3n de toda representaci\u00f3n antropom\u00f3rfica que consistiera en concebirla como la comunicaci\u00f3n hecha al hombre por Dios de unas verdades ya acabadas e inmutables. Describe el acontecimiento revelador primero en t\u00e9rminos de \u00abexperiencia religiosa\u00bb, de \u00abpercepci\u00f3n\u00bb, de \u00abcontacto con lo divino\u00bb. Esta experiencia religiosa primordial se expresa por medio de unas afirmaciones de fe y de unas interpretaciones doctrinales que formula el creyente a lo largo de la historia, tomando conciencia del don de Dios. Esta conciencia, en la que Dios act\u00faa, es adquirida por el creyente y participa de las condiciones y de los l\u00ed\u00admites de todo conocimiento humano. De esta manera Loisy fundamenta el desarrollo de la revelaci\u00f3n en el hecho de que el don divino reviste nuevas expresiones que guardan siempre una relaci\u00f3n estrecha con la cultura de los hombres que van evolucionando.<\/p>\n<p>Para interpretar correctamente la f\u00f3rmula tan discutida \u00abla revelaci\u00f3n no pudo ser m\u00e1s que la conciencia adquirida de su relaci\u00f3n con Dios\u00bb (Autour d \u00fan petit livre, p. 195), que fue condenada textualmente en el decreto Lamentabili, hay que comprenderla respecto a una distinci\u00f3n que pone Loisy entre \u00abrevelaci\u00f3n viva\u00bb y \u00abrevelaci\u00f3n formulada en lenguaje humano\u00bb. La revelaci\u00f3n viva se reduce a la realizaci\u00f3n en la humanidad del misterio divino, que tiene su expresi\u00f3n principal en la religi\u00f3n. La conciencia progresiva de la relaci\u00f3n con Dios es la revelaci\u00f3n en su realizaci\u00f3n humana, que toma la forma de un lenguaje simb\u00f3lico y de una doctrina. La revelaci\u00f3n no puede existir sin que el hombre la comprenda y la exprese. Loisy se empe\u00f1a en subrayar el papel activo e indispensable del hombre, para quien \u00abla verdad no entra ya hecha en su cerebro ni est\u00e1 nunca acabada\u00bb. La verdad de la revelaci\u00f3n no escapa, por tanto, a las condiciones de toda verdad humana, marcada por la historicidad y la relatividad.<\/p>\n<p>Loisy da a Cristo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abgran revelador\u00bb, no tanto debido al misterio de su persona, sino porque es el que tuvo la \u00abpercepci\u00f3n\u00bb m\u00e1s clara e inteligible de las relaciones entre Dios y el hombre. En efecto, el papel de Cristo consiste en desvelar lo que existe en el fondo de todo hombre, haci\u00e9ndole comprender mejor lo que Loisy llama la \u00abrevelaci\u00f3n primitiva\u00bb o la \u00abrevelaci\u00f3n inexplicada\u00bb, es decir, la que el hombre lleva escrita con caracteres indistintos en el fondo de su conciencia religiosa. En su persona, su vida y su ense\u00f1anza, Jes\u00fas manifest\u00f3 lo que el hombre ha comprendido vagamente desde siempre: \u00abDios se revela al hombre en el hombre y la humanidad entra con Dios en una sociedad divina\u00bb (L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise, p. 268).<\/p>\n<p>G. Tyrrell, en Through Scylla and Charybdis (Londres 1907), insiste m\u00e1s a\u00fan que Loisy en el lugar de la experiencia en la revelaci\u00f3n. Seg\u00fan \u00e9l, la revelaci\u00f3n no comporta una comunicaci\u00f3n de verdades, ya que es un acto de Dios con quien el creyente entra en contacto m\u00ed\u00adstico. Este contacto no formulado y no conceptual con Dios se expresa en una especie de \u00abconocimiento prof\u00e9tico\u00bb, cuyos elementos est\u00e1n sacados de la cultura del profeta que recibe la revelaci\u00f3n. La experiencia religiosa, que es el coraz\u00f3n de la revelaci\u00f3n, es un don que Dios puede conceder a todos los hombres. Pero la experiencia-tipo, que sirve de norma para los creyentes, es la de Jes\u00fas y la de los ap\u00f3stoles en contacto directo con \u00e9l. Las expresiones de su experiencia tienen un poder de evocaci\u00f3n que pueden suscitar en nosotros una experiencia an\u00e1loga a la que ellos tuvieron. Para Tyrrell, las expresiones de la fe no poseen ning\u00fan valor de realidad. Son s\u00ed\u00admbolos condicionados por una situaci\u00f3n cultural de una \u00e9poca, pero \u00fatiles para provocar en nosotros la experiencia de revelaci\u00f3n y de fe.<\/p>\n<p>Reduciendo demasiado exclusivamente la revelaci\u00f3n a una experiencia de lo divino, los modernistas no ponen de relieve el hecho de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, que se realiza en una historia de salvaci\u00f3n y de una manera especial y definitiva en Jesucristo. Sin embargo, ponen de manifiesto un problema real, que es la distancia entre la verdad en s\u00ed\u00ad misma y la verdad tal como la posee el esp\u00ed\u00adritu humano.<\/p>\n<p>2. EL ACCESO A JES\u00daS. Loisy se dedic\u00f3 a considerar los fundamentos del cristianismo mediante un proceso hist\u00f3rico, desvinculado de la fe y del dogma. Crey\u00f3 que era posible llegar a la historia de Jes\u00fas en su materialidad a trav\u00e9s de los textos, sin pasar por la fe y por la intencionalidad religiosa que subyacen a la producci\u00f3n de estos textos. Loisy subraya el g\u00e9nero literario de los evangelios: no son obras de historia, sino testimonios y expresiones de la fe de los primeros disc\u00ed\u00adpulos, que intentan expresar unos datos reales y su experiencia religiosa. Aunque son inevitables una idealizaci\u00f3n y una sistematizaci\u00f3n de las palabras y de los hechos, est\u00e1 convencido de que puede alcanzar algo consistente sobre la forma inicial y concreta de la obra y del mensaje de Jes\u00fas. Para llegar a Cristo y a su evangelio, el historiador tiene que consultar, adem\u00e1s de los textos b\u00ed\u00adblicos toda la historia del cristianismo: \u00abLo que ha salido del evangelio nos revela la fuerza infinita que hab\u00ed\u00ada en la obra de Jes\u00fas\u00bb. Loisy distingue entre el \u00abJes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb y el \u00abCristo de la fe\u00bb; pero esta distinci\u00f3n no supone que el conocimiento de Jes\u00fas hist\u00f3rico no tenga ning\u00fan papel que representar en la fe, como pretendi\u00f3 m\u00e1s tarde Bultmann.<\/p>\n<p>Loisy hizo mucho por defender la realidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas; pero hemos de reconocer que no profundiz\u00f3 suficientemente en la naturaleza de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas en la historia y que no mostr\u00f3 suficientemente la originalidad de su mensaje y el misterio trascendente y \u00fanico de su persona. No vio en el dogma de la divinidad de Jes\u00fas m\u00e1s que la expresi\u00f3n sabia, helenista, o tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n filos\u00f3fica de la relaci\u00f3n trascendente y \u00fanica que existe entre Dios y la persona hist\u00f3rica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. JES\u00daS Y LA IGLESIA. Loisy relaciona la fundaci\u00f3n de la Iglesia con \u00abuna voluntad del Cristo inmortal, no con una intenci\u00f3n manifestada por Jes\u00fas antes de su pasi\u00f3n\u00bb (Autour d&#8217;un petit livre, p. 163). Jes\u00fas no previ\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente una sociedad que tuviera la misi\u00f3n de dar a conocer el evangelio durante los siglos venideros. Predicaba la venida del reino, que deber\u00ed\u00ada tomar una cierta forma de sociedad. En este contexto es donde importa situar las palabras de Loisy, recordadas tantas veces para ilustrar su escatologismo: \u00abJes\u00fas anunciaba el reino, y vino la Iglesia\u00bb (L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise, p. 155). La Iglesia vino para continuar la misi\u00f3n de Jes\u00fas en la fase de espera de la llegada definitiva del reino; la acomodaci\u00f3n al tiempo permiti\u00f3 su nacimiento y su evoluci\u00f3n. Aunque ella pretende que no cambia, la Iglesia ha cambiado siempre, muchas veces a su pesar, para poder responder a las necesidades de los hombres. Loisy justifica la existencia de la Iglesia como servicio al evangelio, un servicio tal como se ha realizado durante siglos. Su autoridad no es diferente de la de cualquier maestro y de la de cualquier sociedad. La Iglesia hace que la revelaci\u00f3n sea siempre contempor\u00e1nea; y el conjunto de su historia constituye la revelaci\u00f3n permanente, que se produce en la serie de los siglos. Como historiador, Loisy no puede mostrar que Jes\u00fas haya fundado la Iglesia; pero la Iglesia no es ni mucho menos extra\u00f1a a su pensamiento. Le sigue en el servicio al evangelio, que ella tiene que adaptar a las condiciones cambiantes de la vida humana. Ella realiza esta adaptaci\u00f3n del evangelio mediante su ense\u00f1anza y con la formulaci\u00f3n de los dogmas, que sirven para mantener la armon\u00ed\u00ada entre la creencia religiosa y el desarrollo cient\u00ed\u00adfico de la humanidad. Loisy explic\u00f3 el desarrollo de la pr\u00e1ctica sacramental y de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica por el m\u00e9todo hist\u00f3rico. Muchos de los lectores se sintieron extra\u00f1ados de constatar que los or\u00ed\u00adgenes y la historia de las pr\u00e1cticas eclesiales y de los dogmas fueran m\u00e1s fr\u00e1giles y oscuros de lo que ense\u00f1aba la teolog\u00ed\u00ada tradicional. Esta entrada de la historia en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica representa sin duda un aspecto fundamental del modernismo.<\/p>\n<p>4. BALANCE DEL MODERNISMO.<\/p>\n<p>El modernismo no se puede reducir a los elementos de desviaci\u00f3n que aisl\u00f3 la Pascendi, en oposici\u00f3n al pensamiento cat\u00f3lico tradicional; al contrario, no tiene sentido ni realidad m\u00e1s que, dentro del movimiento mismo del pensamiento cristiano, que no acaba nunca de dar cuenta de sus acontecimientos fundadores. El modernismo intent\u00f3 situar la fe cristiana sobre un tel\u00f3n de fondo m\u00e1s amplio que el de la ense\u00f1anza tradicional de la Iglesia, queriendo encontrar para esta fe un lenguaje adaptado a las transformaciones del esp\u00ed\u00adritu humano, del que el desarrollo de las ciencias modernas era un s\u00ed\u00adntoma y un agente. Al o\u00ed\u00adr hablar despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de la renovaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis y de la teolog\u00ed\u00ada, no parece que el proyecto modernista fuera a priori inaceptable. Ha sido sin duda el punto de partida de unas investigaciones y de unas soluciones que fueron ciertamente condenadas, pero que siguen siendo cuestiones del programa de la teolog\u00ed\u00ada fundamental. El inter\u00e9s del modernismo, y m\u00e1s en concreto de Loisy, no est\u00e1 tanto en las soluciones que propuso como en las cuestiones v\u00e1lidas que suscit\u00f3 y que formul\u00f3: el car\u00e1cter relativo de las expresiones de la verdad, la verdad de la Escritura, la relaci\u00f3n entre la historia y el dogma, el empleo de los m\u00e9todos cr\u00ed\u00adticos en ex\u00e9gesis, el desarrollo de los dogmas; la entrada de la historia en teolog\u00ed\u00ada. Hemos de reconocer que no pocas afirmaciones que entonces fueron consideradas como escandalosas y condenadas se admiten o se toleran actualmente. Sin embargo, el modernismo fue una empresa de pioneros, que no se libr\u00f3 de extrapolaciones y de errores. Se aventur\u00f3 en el empleo de los nuevos m\u00e9todos cr\u00ed\u00adticos e hist\u00f3ricos, heredados de la joven historia de las religiones, sin realizar un esfuerzo epistemol\u00f3gico suficiente que le hubiera impedido caer en las redes de cierta mentalidad positivista y subjetivista. Desde entonces, la conciliaci\u00f3n de la fe y de la raz\u00f3n se ha hecho posible, ya que los m\u00e9todos hist\u00f3ricos y las ciencias de la religi\u00f3n, en su conjunto, se han criticado a s\u00ed\u00ad mismos y han encontrado el sentido de sus l\u00ed\u00admites; de esta manera han percibido mejor lo que tiene la fe de irreductible, de espec\u00ed\u00adfico y de trascendente. Y la fe, por su parte, comprende mejor c\u00f3mo las ciencias, y especialmente la historia, pueden permitirle desplegar sus riquezas y ser significante para el mundo moderno.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Le modernisme, Par\u00ed\u00ads 1980; Dn4v G., Transcendente and Immanence. A Study in Catholic Modernism and Integralism, OxFord 1980; POULAT E., La crisis modernista (Historia, dogma y cr\u00ed\u00adtica), Madrid 1974; In Modernistica, Par\u00ed\u00ads 1982; PROVENCNER N., La r\u00e9v\u00e9lation et ron d\u00e9veloppement dares 1 Eglise selon Alfred Loisy, Ottawa 1972; In, La modernit\u00e9 dares le projet th\u00e9ologique d Aljred Loisy, en \u00abEglise et Th\u00e9ologie\u00bb 14 (I983) 35-45; ScoePOLA P., Crisi modernista e rinnovamento cattolico in Italia, Bolonia 1961; VIRGOULAY R., Blondel et le modernisme, Par\u00ed\u00ads 1980.<\/p>\n<p>N. Provencher<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto y significaci\u00f3n<br \/>\nEn el sentido estrictamente teol\u00f3gico m. es el concepto que recapitula la polifac\u00e9tica crisis en la doctrina y disciplina de la Iglesia a finales del siglo xix y principios del xx, cuyas formas extremas dieron ocasi\u00f3n a la condenaci\u00f3n pronunciada por P\u00ed\u00ado x en 1907 a trav\u00e9s del decreto Lamentabili y de la enc\u00ed\u00adclica Pascendi.<\/p>\n<p>Desde el siglo xvi el concepto m. se us\u00f3 para caracterizar una tendencia donde se hace una valoraci\u00f3n m\u00e1s alta de los tiempos modernos que de la antig\u00fcedad. En el siglo xix el concepto fue usado por algunos protestantes en un sentido religioso, para caracterizar las tendencias anticristianas del mundo moderno y el radicalismo de la teolog\u00ed\u00ada liberal (-> liberalismo II). Cuando entre finales del siglo xix y principios del xx en la Iglesia cat\u00f3lica se levant\u00f3 un movimiento reformador que pretend\u00ed\u00ada acomodar la doctrina eclesi\u00e1stica a las exigencias modernas, los adversarios de dicho movimiento aplicaron a \u00e9ste el concepto de m., cosa que sucedi\u00f3 por primera vez en Italia. P\u00ed\u00ado x en la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (1907) toma el t\u00e9rmino en un sentido mucho m\u00e1s preciso, para designar un complejo de doctrinas claramente caracterizadas, las cuales constituyen el punto final de las tendencias heterodoxas de este movimiento polifac\u00e9tico, que en ciertos aspectos es leg\u00ed\u00adtimo, pero olvida la norma de la prudencia y exagera desmesuradamente. En relaci\u00f3n con el m. y con la reacci\u00f3n contra \u00e9l, muchas veces el concepto se ha aplicado indiferenciadamente a todos aquellos que no aceptan una posici\u00f3n estrictamente conservadora. Esta cr\u00ed\u00adtica poco h\u00e1bil ha motivado que los enemigos de la Iglesia pudieran objetarle que ella se cierra frente a todas las aspiraciones modernas.<\/p>\n<p>Incluso reducido a estos aspectos parciales, el m. es dif\u00ed\u00adcil de definir. Fue una \u00abdirecci\u00f3n\u00bb (P. Sabatier), una \u00abtendencia\u00bb (A. Loisy) m\u00e1s que una suma de enunciados doctrinales exactamente determinados. De hecho al principio se present\u00f3 como un movimiento de hombres que quer\u00ed\u00adan permanecer en la Iglesia, pero con la disposici\u00f3n a aceptar del mundo moderno todo lo que les parec\u00ed\u00ada irrefutable en el campo del pensamiento y saludable en el \u00e1mbito institucional, para acomodar as\u00ed\u00ad el catolicismo a un mundo cambiado y liberarlo de elementos accesorios y anticuados. De esta manera se esperaba conservar o recuperar a los hambres para la Iglesia, no teniendo en cuenta que, bajo el pretexto de acomodaci\u00f3n de la Iglesia a la situaci\u00f3n del tiempo, se corr\u00ed\u00ada el peligro de olvidar que eran m\u00e1s bien las aspiraciones del presente las que deb\u00ed\u00adan acomodarse a las exigencias del esp\u00ed\u00adritu cristiano.<\/p>\n<p>Estas tendencias se hab\u00ed\u00adan manifestado ya a mediados del siglo xix en el catolicismo liberal, y por cierto bajo dos formas fundamentales: en el intento de cambiar la tradicional disciplina eclesi\u00e1stica, y en la exigencia de una libertad casi total para los cient\u00ed\u00adficos cat\u00f3licos frente al magisterio eclesi\u00e1stico, entre otros, Rafael Lambruschini, Ignaz von D\u00f6llinger, Lord Acton, los redactores de la revista inglesa \u00abRambler\u00bb. Desde 1890 se presentaron con firmeza y tambi\u00e9n con suma audacia, extendi\u00e9ndose a campos tan diversos como la ex\u00e9gesis, la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, la apolog\u00e9tica, la acci\u00f3n cat\u00f3lica en el \u00e1mbito pol\u00ed\u00adtico y el social, y las cuestiones relativas a una reforma de la disciplina eclesi\u00e1stica. Si bien la condenaci\u00f3n papal formul\u00f3 justamente toda una serie de principios que constitu\u00ed\u00adan el trasfondo de las formas heterodoxas de este movimiento polifac\u00e9tico, sin embargo hemos de sostener que el m. en su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, antes de convertirse en un sistema her\u00e9tico, se present\u00f3 ante todo como un conjunto de diversas actitudes fundamentales que brotaban y se desarrollaban espont\u00e1neamente, sin que al principio se pudiera hablar ya de una acci\u00f3n planificada.<\/p>\n<p>II. Origen e historia<br \/>\n1. El m\u00e1s importante centro de la crisis provocada por el m. ha de buscarse en Francia.<\/p>\n<p>Por un lado ten\u00ed\u00adan importancia ciertos fil\u00f3sofos (L. Laberthonni\u00e9re, Ch. Denis, M. H\u00e9bert, etc.), que se hallaban bajo el influjo del postkantismo y cre\u00ed\u00adan tener su maestro en M. Blondel, cuyas ideas falsificaban. Estos fil\u00f3sofos quer\u00ed\u00adan substituir el intelectualismo eclesi\u00e1stico por una doctrina que incluyera las fuerzas del coraz\u00f3n y las realizaciones concretas de la vida. Exig\u00ed\u00adan sobre todo en el campo religioso un dogmatismo moral, en cuanto quer\u00ed\u00adan justificar la certeza moral no por argumentos te\u00f3ricos sino por la acci\u00f3n misma, y una apolog\u00e9tica de la inmanencia ( -> apolog\u00e9tica iv), que pretend\u00ed\u00ada derivar la verdad religiosa de las necesidades del sujeto y ver la fuente del orden sobrenatural de la gracia en las intenciones de la naturaleza misma, oponi\u00e9ndose a una acci\u00f3n de lo sobrenatural desde fuera de la naturaleza (\u00abextrinsecismo\u00bb; cf. ->naturaleza y gracia, orden -> sobrenatural). Bajo el influjo embrollador del simbolismo religioso procedente de Schleiermacher, as\u00ed\u00ad como del evolucionismo procedente de Spencer y de Hegel, a veces pretend\u00ed\u00adan adem\u00e1s que, renunciando a los conceptos inmutables y con ayuda de interpretaciones siempre nuevas, se conservara el contacto con la vida en su incesante fluir.<\/p>\n<p>Paralelamente con este movimiento filos\u00f3fico, que ten\u00ed\u00ada su \u00f3rgano m\u00e1s importante en los \u00abAnnales de philosophie chr\u00e9tienne\u00bb, j\u00f3venes te\u00f3logos descubrieron la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica. Estos advirtieron c\u00f3mo los investigadores alemanes, aplicando los principios de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica a los testimonios b\u00ed\u00adblicos y a la historia de los principios del cristianismo, hab\u00ed\u00adan puesto nuevamente en tela de juicio ciertas interpretaciones tradicionales; as\u00ed\u00ad, p. ej., con relaci\u00f3n al Pentateuco ( -> Antiguo Testamento, B 1), a la historia religiosa de Israel, a la actividad docente de Cristo, a la vida de las primeras generaciones cristianas. Inmediatamente se les plante\u00f3 el problema de la medida en que la fe cat\u00f3lica era conciliable todav\u00ed\u00ada con los resultados de la moderna ciencia exeg\u00e9tica. Algunos (p. ej., B.M.-J. Lagrange, P. Batiffol) intentaron el siguiente camino: por una parte, en las tradicionales opiniones doctrinales distingu\u00ed\u00adan entre aut\u00e9ntico contenido de la fe y persuasiones subjetivas, revisables en un momento determinado; por otra parte, examinaron con suma precisi\u00f3n los resultados de la cr\u00ed\u00adtica racionalista, muy desiguales en su valor, y distinguieron entre los hallazgos de la cr\u00ed\u00adtica literaria y las consecuencias hist\u00f3ricas o teol\u00f3gicas que de ella se sacaban con excesiva precipitaci\u00f3n. Otros cre\u00ed\u00adan, en directa oposici\u00f3n a la doctrina de la Iglesia, que deb\u00ed\u00adan aceptar varias conclusiones de los exegetas liberales de Alemania como verdades definitivamente demostradas por la ciencia. Desde ese momento el problema de la adaptaci\u00f3n de la apolog\u00e9tica se les plante\u00f3 a una luz totalmente nueva.<\/p>\n<p>A esta tarea se dedic\u00f3 el exegeta franc\u00e9s Alfred Loisy (1857-1940). Despu\u00e9s de publicar algunos art\u00ed\u00adculos (con el pseud\u00f3nimo de \u00abFirmin\u00bb) en la \u00abRevue du clerg\u00e9 francais\u00bb, en noviembre de 1902 public\u00f3 un peque\u00f1o libro: L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise, completado en los a\u00f1os siguientes mediante un tomo con aclaraciones que elevaron la importancia del libro: Autour d&#8217;un petit livre. Loisy mismo present\u00f3 su obra: \u00abprimero, como un esbozo y una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica de la evoluci\u00f3n del cristianismo; segundo, como una filosof\u00ed\u00ada general de la religi\u00f3n y un intento de interpretaci\u00f3n de los dogmas, de las profesiones oficiales de fe y de las definiciones conciliares, con el fin de conciliarlas con los datos de la historia y con la actitud espiritual de nuestros contempor\u00e1neos, sacrificando la letra al esp\u00ed\u00adritu\u00bb (\u00abRevue d&#8217;histoire et de litt\u00e9rature religieuse\u00bb 11 [1906] 570). Por tanto, seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, en su concepci\u00f3n de la historia y sus posiciones exeg\u00e9ticas late una determinada filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n. El parte del principio de que el exegeta debe prescindir completamente de la opini\u00f3n preconcebida acerca del origen sobrenatural de la sagrada Escritura y ha de interpretarla, como todo otro documento, sin tener en cuenta el magisterio eclesi\u00e1stico. Con ello Loisy pone en tela de juicio el concepto de revelaci\u00f3n externa (\u00abLos dogmas no son verdades ca\u00ed\u00addas del cielo\u00bb: L&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise, 202s) y reconoce l\u00f3gicamente que es muy leg\u00ed\u00adtima la tesis de una profunda evoluci\u00f3n no s\u00f3lo en la formulaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la inteligencia de los dogmas eclesi\u00e1sticos y de la organizaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Estas ideas revolucionarias, las cuales con frecuencia eran m\u00e1s insinuaciones que aut\u00e9nticas afirmaciones, tuvieron fuerte repercusi\u00f3n en ciertos c\u00ed\u00adrculos intelectuales, especialmente entre el clero joven, que en parte cre\u00ed\u00ada (falsamente) poderse apoyar en la autoridad del cardenal Newman y en su teor\u00ed\u00ada sobre el desarrollo de la doctrina cristiana. Tambi\u00e9n fueron acogidas favorablemente entre ciertos dem\u00f3cratas cristianos (P: A. Naudet y su revista \u00abLa justice sociale\u00bb [1893ss], P. Dabry y su revista \u00abLa vie catholique\u00bb [1898ss], M. Sagnier y su organizaci\u00f3n \u00abSillon\u00bb, fundada en 1894), que en la exigencia formulada por Loisy de autonom\u00ed\u00ada de la ciencia frente a la teolog\u00ed\u00ada ve\u00ed\u00adan un paralelismo con su aspiraci\u00f3n a la autonom\u00ed\u00ada de los seglares y de la sociedad civil frente a la \u00abautocracia clerical\u00bb (-> laicismo).<\/p>\n<p>2. En el momento en que Loisy recogi\u00f3 velas, para tranquilizar la oposici\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas (sobre su relaci\u00f3n real con la fe cristiana en este estadio las investigaciones de E. Poulat muestran que no se pueden aceptar sin reservas las afirmaciones categ\u00f3ricas de sus M\u00e9moires), en Inglaterra apareci\u00f3 un nuevo centro del movimiento modernista en el c\u00ed\u00adrculo nacido en torno al exjesuita Georges Tyrrell (1861-1909), que se hab\u00ed\u00ada acreditado como apologeta cualificado. A su propio misticismo y a su forma de pensar, m\u00e1s intuitiva que intelectual, se a\u00f1adi\u00f3, por mediaci\u00f3n de F. von H\u00fcgel, el encuentro con la filosof\u00ed\u00ada de M. Blondel y con la critica de Loisy. Tyrrell uni\u00f3 entonces los impulsos dispersos de los trabajos de sus maestros franceses en un vivo sistema teol\u00f3gico. La idea fundamental de sus escritos (especialmente A Much Abused Letter [1906], Through Scylla and Charybdis [1907]) es que Cristo no apareci\u00f3 como maestro de una ortodoxia y que los te\u00f3logos cat\u00f3licos se equivocan abiertamente si entienden la fe como asentimiento intelectual a enunciados hist\u00f3ricos y metaf\u00ed\u00adsicos de una supuesta teolog\u00ed\u00ada revelada y preservada prodigiosamente de errores, cuando en realidad el esfuerzo teol\u00f3gico (y tambi\u00e9n el dogma) es tan s\u00f3lo el intento del hombre de formular en conceptos intelectuales la fuerza divina que experimenta en \u00e9l. Disc\u00ed\u00adpulos menos precavidos, con su simbolismo e -> inmanentismo, fueron mucho m\u00e1s lejos que Tyrrell y llegaron finalmente al l\u00ed\u00admite de un pante\u00ed\u00adsmo, seg\u00fan el cual lo divino &#8211; inmanente a la historia &#8211; se busca a s\u00ed\u00ad mismo y revela cada vez m\u00e1s a trav\u00e9s de s\u00ed\u00admbolos que se van suplantando.<\/p>\n<p>No fue tan lejos un llamativo art\u00ed\u00adculo del fil\u00f3sofo E. le Roy (Qu&#8217;est-ce qu&#8217;un dogme?, en \u00abLa Quinzaine\u00bb 63 [1905] 495ss). Elve\u00ed\u00ada el sentido esencial del dogma, no en la iluminaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, sino en la direcci\u00f3n de la actividad religiosa, y con ello, en una perspectiva puramente pragm\u00e1tica, pon\u00ed\u00ada el aspecto moral de la revelaci\u00f3n por encima de su sentido intelectual.<\/p>\n<p>3. Especialmente bajo la influencia del bar\u00f3n von H\u00fcgel, este movimiento espiritual pas\u00f3 r\u00e1pidamente de Francia a Italia. Conferencias de oradores brillantes, aunque poco originales, junto con revistas (\u00abStudi religiosi\u00bb de S. Minocchi; \u00abRivista storico-critica\u00bb de E. Buonaiuti), difundieron las ideas exeg\u00e9ticas de Loisy, la concepci\u00f3n modernista de la historia de los dogmas y las doctrinas sobre la inmanencia y el dogmatismo moral.<\/p>\n<p>Por otra parte se desarroll\u00f3 en Italia m\u00e1s que en ning\u00fan sitio lo que se ha llamado m. social, concretamente en el c\u00ed\u00adrculo formado en torno al joven sacerdote Romolo Murri, de mentalidad cristiano-dem\u00f3crata, que quer\u00ed\u00ada llevar a cabo una acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y social en una atm\u00f3sfera de total libertad espiritual y disciplinaria, fuera de todo control por parte de la jerarqu\u00ed\u00ada. Finalmente, con los influjos extranjeros se mezcl\u00f3 un movimiento italiano de reforma eclesi\u00e1stica, caracterizado particularmente en la famosa novela Il Santo (1905) de A. Fogazzaro. A Principios del a\u00f1o 1907 un grupo de seglares j\u00f3venes fund\u00f3 en Mil\u00e1n la revista \u00abIl Rinnovamento\u00bb, que difundi\u00f3 las ideas del liberalismo politico y religioso. Pero se trataba m\u00e1s de un extremado intento de reforma que de un m. claramente her\u00e9tico; se aspiraba a una reacci\u00f3n contra el atraso de las ciencias eclesi\u00e1sticas en Italia, para llegar a tender un puente entre el catolicismo y el mundo moderno. El prop\u00f3sito era leg\u00ed\u00adtimo, pero no estaba suficientemente maduro.<\/p>\n<p>4. Algo parecido puede decirse del \u00abcatolicismo reformador\u00bb en Alemania, que siguiendo a F.X. Kraus defend\u00ed\u00ada tendencias contrarias al ultramontanismo, pero sin pretender una \u00abmodernizaci\u00f3n\u00bb de la estructura fundamental de la fe y de la Iglesia (como la pretend\u00ed\u00adan los aut\u00e9nticos modernistas). El sacerdote Poels, que actuaba socialmente en Holanda, fue acusado muy injustamente por sus adversarios de \u00abmodernismo social\u00bb, por la simple raz\u00f3n de que \u00e9l recomendaba la formaci\u00f3n de organizaciones neutrales de tipo profesional.<\/p>\n<p>Aunque el m. se limit\u00f3 espacialmente a Francia e Italia (prescindiendo de peque\u00f1os c\u00ed\u00adrculos en Inglaterra) y, socialmente, a un n\u00famero reducido de sacerdotes y seglares formados, no obstante tuvo una repercusi\u00f3n tan fuerte que a veces amenaz\u00f3 con convertirse en un gran peligro para la Iglesia, y lo habr\u00ed\u00ada podido ser si se hubiese extendido a la masa del clero. Pero las medidas radicales que siguieron a la condenaci\u00f3n en 1907 deshicieron el movimiento en pocos meses a pesar de algunos intentos de resistencia (especialmente el manifiesto redactado por Buonaiuti: Il Programma dei modernisti; y las publicaciones an\u00f3nimas de J. Turmel sobre historia de los dogmas), lo cual indica que el m. no hab\u00ed\u00ada echado ra\u00ed\u00adces muy profundas. A pesar de todo era importante esclarecer el asunto. Por desgracia la necesaria opresi\u00f3n del movimiento (especialmente despu\u00e9s de 1910) estuvo acompa\u00f1ada por una reacci\u00f3n conservadora muy hosca, la cual es conocida con el nombre de -\u00bb integrismo.<\/p>\n<p>III. Condenaci\u00f3n eclesi\u00e1stica<br \/>\nLe\u00f3n xiii no quiso adoptar medidas rigurosas, que habr\u00ed\u00adan podido dar la impresi\u00f3n de una condenaci\u00f3n sumaria del progresista movimiento b\u00ed\u00adblico. Al agudizarse el peligro, P\u00ed\u00ado x perdi\u00f3 todo temor; y as\u00ed\u00ad a final del a\u00f1o 1903 los escritos m\u00e1s importantes de Loisy y otras obras caracter\u00ed\u00adsticas del movimiento fueron puestos en el \u00ed\u008dndice. Adem\u00e1s, desde diciembre de 1905 muchas cartas pastorales de los obispos reprobaron el m. italiano. En julio de 1907 el Santo Oficio public\u00f3 un decreto (Lamentabili sane exitu; cf. Dz 2001-2065), a base de un compendio de afirmaciones de las obras de Loisy preparado durante varios a\u00f1os por dos te\u00f3logos de Par\u00ed\u00ads, en el que fueron condenados 65 enunciados caracter\u00ed\u00adsticos del m. b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Tres meses m\u00e1s tarde en la enc\u00ed\u00adclica Pascendi (publicada el 8-9-1907; cf. Dz 2071-2109) sigui\u00f3 una condenaci\u00f3n m\u00e1s completa y solemne (sin tratarse de una definici\u00f3n infalible del magisterio eclesi\u00e1stico). La enc\u00ed\u00adclica comienza con un resumen del m. y atribuye sus errores a una doble posici\u00f3n filos\u00f3fica err\u00f3nea: el agnosticismo, que niega la validez de las pruebas racionales en el campo religioso; y el inmanentismo, seg\u00fan el cual la verdad religiosa brota de las necesidades de la vida. Esa filosof\u00ed\u00ada conduce a una determinada teolog\u00ed\u00ada: la fe es la percepci\u00f3n del Dios que obra en la conciencia humana; y \u00e9sta hace surgir el dogma, que se constituye por tanto en una evoluci\u00f3n vital mediante la elaboraci\u00f3n de dicha experiencia por el esp\u00ed\u00adritu humano. As\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n los sacramentos brotan de la necesidad \u00abde dar a la religi\u00f3n una forma externa\u00bb. La sagrada Escritura recoge las experiencias de los jud\u00ed\u00ados creyentes y de los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. La Iglesia es un fruto de la conciencia colectiva; y la autoridad no tiene m\u00e1s misi\u00f3n que la de dar expresi\u00f3n a los sentimientos de los individuos. La enc\u00ed\u00adclica condena adem\u00e1s la concepci\u00f3n modernista de la critica b\u00ed\u00adblica y los m\u00e9todos de una apolog\u00e9tica puramente subjetiva, as\u00ed\u00ad como las pretensiones del m. reformador. Finalmente da orientaciones sobre medidas pr\u00e1cticas contra la difusi\u00f3n del mal especialmente en los seminarios. Como un cierto n\u00famero de modernistas &#8211; a pesar de su condenaci\u00f3n &#8211; se propusieran seguir perteneciendo a la Iglesia, pero haciendo propaganda secreta de sus ideas, P\u00ed\u00ado x consider\u00f3 necesario recurrir a una medida adicional. En el \u00abMotu proprio\u00bb Sacrorum antistitum del 1-9-1910 exigi\u00f3 a todo el clero el as\u00ed\u00ad llamado juramento antimodernista. Se trata de una profesi\u00f3n de fe que, acomodada a las diversas formas de m. ya condenadas, complementa la de P\u00ed\u00ado iv (professio fidei tridentina). La primera parte resalta la posibilidad de demostrar la existencia de Dios, la importancia de los motivos de credibilidad, la fundaci\u00f3n de la Iglesia por Cristo, la inmutabilidad de los dogmas y la funci\u00f3n de la raz\u00f3n en el acto de fe. Una segunda parte proclama la sumisi\u00f3n y el asentimiento al decreto Lamentabili y a la enc\u00ed\u00adclica Pascendi. Este texto, sin a\u00f1adir nada esencial, es un resumen solemne de los decretos de P\u00ed\u00ado x, con el fin de exigir a todo el clero una adhesi\u00f3n formal y desenmascarar as\u00ed\u00ad el criptomodernismo.<\/p>\n<p>En general el clero se someti\u00f3 sin gran resistencia externa; hubo tan s\u00f3lo unas 40 excepciones en la Iglesia entera. Pero esas medidas en Alemania provocaron un gran movimiento en nombre de la libertad cient\u00ed\u00adfica, y finalmente, a petici\u00f3n del episcopado alem\u00e1n, los profesores cat\u00f3licos de universidad quedaron dispensados de emitir el juramento antimodernista. Los modernistas objetaron inmediatamente a la enc\u00ed\u00adclica Pascendi que \u00e9sta hab\u00ed\u00ada dise\u00f1ado un artificial sistema modernista, que como tal no se hallaba en ning\u00fan autor determinado. De hecho la enc\u00ed\u00adclica se presenta como una esquematizaci\u00f3n, con el prop\u00f3sito de \u00abelaborar mediante la abstracci\u00f3n una idea fundamental general, implicada en numerosas afirmaciones particulares\u00bb (J. Rivi\u00e9re). \u00abEn el momento en que se puso de manifiesto c\u00f3mo (los diversos movimientos) obedec\u00ed\u00adan a una inspiraci\u00f3n y finalidad comunes, era en cierta manera natural y justo que la autoridad, al condenarlos, buscara una denominaci\u00f3n y censura comunes\u00bb (el anglicano A.L. Lilley).<\/p>\n<p>Con el progreso del tiempo se va esclareciendo el error efectivo del modernismo. Sin duda ha sido meritorio el hecho de que el m. b\u00ed\u00adblico llamara la atenci\u00f3n sobre la ley de la evoluci\u00f3n del dogma y sobre la necesidad de incluir el m\u00e9todo hist\u00f3rico en el estudio de los testimonios escritos. Pero quer\u00ed\u00ada prescindir totalmente del car\u00e1cter sobrenatural e inspirado de esos testimonios, as\u00ed\u00ad como de la interpretaci\u00f3n dada por la tradici\u00f3n y el magisterio eclesi\u00e1stico. Por lo dem\u00e1s, los historiadores van descubriendo en forma creciente que la concepci\u00f3n de la historia de Loisy y muchos modernistas depend\u00ed\u00ada de la visi\u00f3n positivista que estaba de moda a finales del siglo xix, la cual actualmente ha sido superada bajo muchos aspectos.<\/p>\n<p>El m. teol\u00f3gico parti\u00f3 de algunas verdades parciales, a las que \u00e9l dio un valor desmesurado y unilateral. Es verdad indudable que: la experiencia interna es un elemento esencial de la vida espiritual y, en muchos casos, la fuente psicol\u00f3gica de la fe; las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas permanecen siempre inadecuadas frente a su objeto (el misterio de Dios); la revelaci\u00f3n tiende a dirigir nuestra vida religiosa m\u00e1s que a satisfacer nuestra curiosidad especulativa; el mensaje revelado ha sido desarrollado por la Iglesia poco a poco y, en ciertos puntos, s\u00f3lo despu\u00e9s de repetidos conatos. Pero es falso que el \u00fanico camino para conocer algo de Dios sea la experiencia religiosa; las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas no expresen ning\u00fan contenido objetivo; la evoluci\u00f3n de las formulaciones dogm\u00e1ticas se produzca seg\u00fan un proceso puramente natural, por el que se haya ampliado desmesuradamente e incluso desfigurado el mensaje originario de Jes\u00fas, de modo que \u00e9ste deba adaptarse a los nuevos datos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al as\u00ed\u00ad llamado m. social (si en \u00e9l puede verse un primer intento, aunque poco h\u00e1bil, de fortalecer la autonom\u00ed\u00ada de lo terreno) es importante advertir que sus adictos ven en la Iglesia, no tanto una instituci\u00f3n sobrenatural para alcanzar la salvaci\u00f3n, cuanto un factor de civilizaci\u00f3n y progreso moral en este mundo. Con lo cual ellos se exponen al peligro de caer tambi\u00e9n en el error fundamental, com\u00fan a todos los modernistas, que Friedrich von H\u00fcgel caracteriza de la siguiente manera: \u00abCreo que la diferencia principal y decisiva (entre los aut\u00e9nticos modernistas y los que permanecieron cat\u00f3licos, los que se limitaban a simpatizar con el movimiento) es la que se da entre la concepci\u00f3n de la religi\u00f3n como un fen\u00f3meno puramente intrahumano, que no revela nada por encima del \u00e1mbito de las experiencias humanas, y la interpretaci\u00f3n de la religi\u00f3n como una dimensi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica que por esencia revela y produce en nosotros m\u00e1s de lo que poseemos por las propias fuerzas\u00bb (Carta de 1921: Selected Letters [1927] 333s).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: M. Blondel, Histoire et Dogme. Les lacunes philosophiques de 1&#8217;ex\u00e9g\u00e9se moderne: La Quinzaine (La Chapelle &#8211; Montligeon 1904); Il Programma dei modernisti (R 1907) (probablemente de E. Buonaiuti); F. X. Heiner, Der neue Syllabus Pius&#8217; X. oder Dekret des H. Offiziums \u00abLamentabili\u00bb (1907, Mz 21908); P. Kneib, Wesen und Bedeutung der Enzyklika gegen den M. (Mz 1908); A. Vermeersch, De modernismo acta S. Sedis 1907-08 (Brujas 1908); J. Kabel, Geschichte des katholischen M. (T 1909) (modernista); J. Mausbach, Der Eid wider den M. und die theologische Wissenschaft (K\u00f6 1911); DAFC III 591-695; J. Bessmer, Philosophie und Theologie des M. Erkl\u00e4rung des Lehrgehaltes der Enzyklika Pascendi, des Dekretes Lamentabili und des Eides wider die Modernisten (Fr 1912); M. Petre, Autobiography and Life of G. Tyrrell (NY 1912); J. Schnitzer, Der katholische M.: Die Klassiker der Religion III (B 1912) (textos); A. Houtin, Histoire du modernisme catholique (P 1913) (modernista); A. L. Lilley, Modernism: ERE VIII; J. Rivi\u00e9re, Le modernisme dans 1&#8217;$glise. Etude d&#8217;histoire religieuse contemporaine (P 1929); idem: DThC X 2009-2047; A. Loisy, M\u00e9moire pour servir \u00e4 1&#8217;histoire religieuse de notre temps, 3 vols. (P 1930-31); M.-J. Lagrange, M. Loisy et le modernismo (Juvisy 1932); A. Vidler &#8211; W. Knox, The Modernist Movemement in the Roman Church, its Origin and Outcome (C 1934); E. Seiterich, Wege der Glaubensbegr\u00fcndung nach der sogenannten Immanenzapologetik (Fr 1938); J. Rivi\u00e9re, Qui r\u00e9digea 1&#8217;encyclique Pascendi7: Bulletin de litt\u00e9rature eccl\u00e9siastique (Ts 1946) 143 ss 242 s; M. de la Bedoy\u00e9re, The Life of Baron von H\u00fcgel (Lo 1951); A. Dansette, Histoire religieuse de la France contemporaine sous la 3\u00c2\u00aa R\u00e9publique II (P 1951) 437-471; G. Martini, Cattolicesimo e storicismo. Momenti d&#8217;una crisi del pensiero religioso moderno (Na 1951); M. Rava, Bibliografia degli scritti di Ernesto Buonaiuti (Fi 1951); D. Grasso, 11 cristianesimo di Ernesto Buonaiuti (Brescia 1953); L. Da Veiga Coutinho, Tradition et histoire dans la contro&#8217;verse modemiste 1898-1910 (R 1954); G. Vinay, E. Buonaiuti e !&#8217;Italia religiosa del suo tempo (Torre Police 1956); M. Blonde! &#8211; A. Valensin, Correspondance 1889-1912, 2 vols. (P 1957); R. Aubert, Le probl\u00e9me de Pacte de foi (Lv 31958); G. Tyrrell, Das Cristentum am Scheideweg, bajo la dir. de F. Heiler (Mn 1959); R. Marl\u00e9 (dir.), Au cceur de la crise moderniste (cartas de M. Blondel, H. Bremond, F. v. H\u00fcgel, A. Loisy y otros) (P 1960); A. Houtin &#8211; F. Sartiaux, A. Loisy, sa vie, son ceuvre, ed. E. Poulat (P 1960); B. Bello (epistolario Bonomelli &#8211; Sabatier): RSTI 15 (1961) 31-70; M. Blonde! &#8211; L. Laberthonni\u00e9re, Correspondance philosophique, ed. C. Tresmontant (P 1961); H. Bouillard, Blondel et el christianisme (P 1961); P. Scoppola, Crisi modernista e rinnovamento cattolico in Italia (Bol 1961); A. Valensin, Textes et documents in\u00e9dits (P 1961); R. Scherer, Der philosophische Weg Maurice Blondels: PhJ 69 (1961-1962) 221-254; E. Poulat, Histoire, dogme et critique dans la crise modemiste (Tou &#8211; P 1962), cf. adem\u00e1s: RHE 61 (1966) 222-232; M. Ranchetti, Cultura e riforma religiosa nella storia del modernismo (Tn 1963); A. Agnoletto, Salvatore Minocchi, vita e opera (Brescia 1964); G. Cappelli, Romolo Murri, Contributo per una biografia (R 1965); F. Rod\u00e9, Le miracle dans la controverse moderniste (P 1965); F. Heiler, Alfred Loisy. Der Vater des katholischen M. (St 1966); R. Aubert, Publicaciones recientes en torno al modernismo, \u00abConcilium\u00bb, 4.\u00bb 17 (1966) 432-446; (1966) 520-528; L. Bedeschi, Il modernismo e Romolo Murri in Emilia e Romagna (Parma 1967); R. Aubert, A. Loisy: Die Wahrheit der Ketzer, bajo la dir. de H. J. Schultz (St 1968) 172-183 349-357; D. Hoffmann-Axthelm, Loisys \u00abL&#8217;Evangile et Phil-se\u00bb: ZThK 65 (1968) 291-328.<\/p>\n<p>Roger Aubert<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Liberalismo<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tOrigen de la Palabra\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tTeor\u00eda del Modernismo Teol\u00f3gico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tEl error esencial del Modernismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tNociones Cat\u00f3licas y Modernistas de Dogma Comparado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tDiversos grados de Modernismo y sus Criterios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tPruebas de las Opiniones Precedentes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tObjetivos Modernistas Explicado por su Error Esencial\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tProposiciones Modernistas Explicadas por su Error Esencial\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl Movimiento Modernista\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl origen Filos\u00f3fico y las consecuencias del Modernismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tEl Origen\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tLas Consecuencias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLas Causas Psicol\u00f3gicas del Modernismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tDocumentos Pontificios Concernientes al Modernismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tMaterial de Referencia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tFuentes Protestantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tFuentes Modernistas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\no\tFuentes Cat\u00f3licas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nORIGEN DE LA PALABRA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEtimol\u00f3gicamente, modernismo significa un exagerado amor a lo que es moderno, una infatuaci\u00f3n por ideas modernas, \u00abel abuso de lo que es moderno\u00bb, como explica el Abb\u00e9 Gaudaud (La Foi catholique, I, 1908, p. 248). Las ideas modernas de las que hablamos no son tan viejas como el per\u00edodo llamado \u00abtiempos modernos\u00bb. Aunque el Protestantismo las ha generado poco a poco, el mismo no comprendi\u00f3 desde el principio cuales ser\u00edan sus secuelas. Todav\u00eda existe un partido Protestante conservador que es uno con la Iglesia combatiendo al modernismo. En general podemos decir que el modernismo apunta a aquella radical transformaci\u00f3n del pensamiento humano con relaci\u00f3n a Dios, el hombre, el mundo y la vida, aqu\u00ed y en el m\u00e1s all\u00e1, que fue preparada por el Humanismo y la filosof\u00eda del siglo dieciocho, y solemnemente promulgada en la Revoluci\u00f3n Francesa. J.J.Rousseau, quien trat\u00f3 a un fil\u00f3sofo ateo de su tiempo como modernista, parece haber sido el primero en usar la palabra en este sentido (\u00abCorrespondance \u00e0 M. D.\u00bb, 15 Ene. 1769). Littr\u00e9 (Dictionnaire),  quien cita el pasaje; explica: \u00abModernista, aquel que estima a los tiempos modernos por sobre la antig\u00fcedad\u00bb. Despu\u00e9s de esto, la palabra parece haber sido olvidada, hasta la \u00e9poca del  publicista Cat\u00f3lico Per\u00edn (1815-1905), profesor de la Universidad de Lovaina, 1844-1889. Este escritor, mientras se disculpa por el acu\u00f1ado, describe \u00ablas tendencias humanitarias de la sociedad contempor\u00e1nea\u00bb como modernismo. El t\u00e9rmino mismo lo defina como \u00abla ambici\u00f3n de eliminar a Dios de toda la vida social\u00bb. A este modernismo absoluto \u00e9l asocia una forma m\u00e1s atemperada, que el declara nos nada menos que \u00abel liberalismo de todo grado y matiz\u00bb (\u00abLe Modernisme dans l&#8217;Eglise d&#8217;apr\u00e8s les lettres in\u00e9dites de Lamennais\u00bb, Paris, 1881).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDurante los primeros a\u00f1os del siglo veinte, especialmente alrededor de 1905 y 1906, la tendencia a la innovaci\u00f3n que perturb\u00f3 las di\u00f3cesis Italianas, y especialmente los rangos del clero joven, fue tachado de modernismo. As\u00ed en Navidad de 1905, los obispos de las provincias eclesi\u00e1sticas de Tur\u00edn y Vercelli, en una carta circular de aquella fecha, pronunciaron graves advertencias contra lo que llamaron \u00abModernismo nel clero\u00bb (Modernismo en el clero). Varias cartas pastorales del a\u00f1o 1906 hicieron uso del mismo t\u00e9rmino; entre otras podemos mencionar la orden de Cuaresma del Cardenal Nava, Arzobispo de Catania, a su clero, una carta del Cardenal Bacilieri, Obispo de Verona, fechada el 22 de Julio de 1906 y una carta de Mons. Rossi, Arzobispo de Acerenza y Matera. \u00abModernismo y Modernistas\u00bb, una obra de Abad Cavallanti que fue publicada hacia fines de 1906, proporciona largos extractos de esas cartas. El nombre de \u00abmodernismo\u00bb no fue del agrado de los reformadores. La propiedad del nuevo t\u00e9rmino fue discutido a\u00fan entre buenos Cat\u00f3licos. Cuando apareci\u00f3 el Decreto \u00abLamentabili\u00bb, Mons. Baudrillart expres\u00f3 su placer al no encontrar mencionada en \u00e9l a la palabra \u00abmodernismo\u00bb (Revue pratique d&#8217;apologetique, IV, p. 578). El consideraba al t\u00e9rmino \u00abmuy vago\u00bb. Adem\u00e1s parec\u00eda insinuar \u00abque la Iglesia condena todo lo moderno\u00bb. La Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb (8 Sept., 1907) puso fin a la discusi\u00f3n. Llevaba el t\u00edtulo oficial \u00abDe Modernistarum doctrinis\u00bb. La introducci\u00f3n declaraba que el nombre com\u00fanmente dado a los sostenedores de los nuevos errores no era inadecuado. Desde entonces los mismos modernistas consintieron en el uso del nombre, aunque no admitieron fuera apropiado (Loisy, \u00abSimples r\u00e9flexions sur le decret &#8216;Lamentabili&#8217; et sur l&#8217;encyclique &#8216;Pascendi&#8217; du 8 Sept., 1907\u00bb, p. 14; \u00abIl programma dei modernisti\u00bb: nota al comienzo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTEORIA DEL MODERNISMO TEOLOGICO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl error esencial del Modernismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSer\u00eda bastante dif\u00edcil dar una definici\u00f3n completa del modernismo. Primero por ciertas tendencia, y segundo por un cuerpo de doctrina la cual, si no ha dado nacimiento a esas tendencias (la pr\u00e1ctica a menudo precede a la teor\u00eda), sirve en alguna medida como su explicaci\u00f3n y soporte. Tales tendencias se manifiestan en diferentes campos. No se encuentran unidos en cada individuo, ni se muestran juntos siempre y en todo lugar. La doctrina Modernista, puede adem\u00e1s, ser m\u00e1s o menos radical, y es tragada en dosis que var\u00edan seg\u00fan el gusto de cada uno. En la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb, P\u00edo X dice que el modernismo abarca todas las herej\u00edas. M. Loisy afirma pr\u00e1cticamente lo mismo cuando escribe que \u00aben realidad toda la teolog\u00eda Cat\u00f3lica, a\u00fan en sus principios fundamentales, la filosof\u00eda general de la religi\u00f3n, la ley Divina, y las leyes que gobiernan nuestro conocimiento de Dios, son llevadas para su juzgamiento ante esta nueva corte de investigaciones\u00bb (Simples r\u00e9flexions, p. 24). El Modernismo es un sistema compuesto: sus aseveraciones y demandas carecen de ese principio que une las facultades naturales en un ser viviente. La Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb fue la primera s\u00edntesis Cat\u00f3lica en la materia. Partiendo de elementos dispersos  construye lo que parece un sistema l\u00f3gico. En verdad, tanto amigos como enemigos no podr\u00edan dejar de admirar la paciente habilidad que debe haber sido necesaria para elaborar algo parecido a un todo coordinado. En su contestaci\u00f3n a la Enc\u00edclica, \u00abIl programma dei Modernisti\u00bb, los Modernistas trataron de retocar esta s\u00edntesis. Previo a todo esto, algunos obispos Italianos, en sus cartas pastorales, hab\u00edan intentado tal s\u00edntesis. Har\u00edamos una menci\u00f3n particular de aquella de Mons. Rossi, Obispo de Acerenza y Matera. A este respecto,  tambi\u00e9n merece mencionarse el libro del Abad Cavallanti al que ya se hizo referencia. A\u00fan antes, Protestantes Alemanes y Franceses hab\u00edan hecho alg\u00fan trabajo sint\u00e9tico en la misma direcci\u00f3n. Sobresale entre ellos  Kant, \u00abDie Religion innerhalb der Grenzen der reinen Vernunft\u00bb (1803); Schleiermacher, \u00abDer christliche Glaube\u00bb (1821-1822); y A. Sabatier, \u00abEsquisse d&#8217;une philosophie de la religion d&#8217;apr\u00e8 la psychologie et l&#8217;histoire\u00bb (1897).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa idea general del modernismo puede ser mejor expresada en las palabras el Abad Cavallanti aunque a\u00fan en ellas hay un poco de vaguedad: \u00abEl Modernismo es moderno en un falso sentido de la palabra; es un estado m\u00f3rbido de la conciencia entre los Cat\u00f3licos, en especial Cat\u00f3licos j\u00f3venes, que profesan variados ideales, opiniones y tendencias. De tiempo en tiempo esas tendencias se desarrollan en sistemas, para renovar las bases y superestructura de la sociedad, pol\u00edtica, filosof\u00eda, teolog\u00eda, de la propia Iglesia y de la religi\u00f3n Cristiana\u00bb. Una remodelaci\u00f3n, una renovaci\u00f3n de acuerdo con las ideas de siglo veinte \u2013 tal es el ansia del que son pose\u00eddos los modernistas. \u00abLos modernistas confesos\u00bb, dice M. Loisy, \u00abforman un grupo bastante definido de hombres pensantes unidos en el deseo com\u00fan de adaptar el Catolicismo a las necesidades intelectuales, morales y sociales de hoy en d\u00eda\u00bb (op. cit., p. 13). \u00abNuestra actitud religiosa\u00bb, como \u00abIl programma dei modernisti\u00bb expresa (p. 5, note l), \u00abes regida por el solo deseo de ser uno con los Cristianos y Cat\u00f3licos que viven en armon\u00eda con el esp\u00edritu de los tiempos\u00bb. El esp\u00edritu de este plan de reforma puede ser resumido bajo los siguientes encabezados:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tUn esp\u00edritu de completa emancipaci\u00f3n, tendiente a debilitar la autoridad eclesi\u00e1stica; la emancipaci\u00f3n de la ciencia, la que debe atravesar todo campo de investigaci\u00f3n sin temor de conflicto con la Iglesia; la emancipaci\u00f3n del Estado, que nunca debe ser restringido por la autoridad religiosa; la emancipaci\u00f3n de la conciencia privada cuyas inspiraciones no deben ser invalidadas por definiciones papales o anatemas; la emancipaci\u00f3n de la conciencia universal, con la cual la Iglesia debe estar siempre en acuerdo;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tUn esp\u00edritu de movimiento y cambio, con una inclinaci\u00f3n a una forma m\u00f3vil de evoluci\u00f3n tal que aborrece cualquier cosa fija y estacionaria\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tUn esp\u00edritu de reconciliaci\u00f3n entre todos los hombres a trav\u00e9s de los sentimientos del coraz\u00f3n. Adem\u00e1s son muchos y variados los sue\u00f1os de los modernistas de un entendimiento entre las diferentes religiones Cristianas, y a\u00fan entre religiones y especies de ate\u00edsmo, y todo sobre las bases de un acuerdo que debe ser superior a las meras diferencias doctrinales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTales son las tendencias fundamentales. Como tales, ellas buscan  explicar, justificar y fortalecerse en un error, al cual uno puede por tanto dar el nombre de modernismo \u00abesencial\u00bb. \u00bfCual es este error? Es nada menos que la perversi\u00f3n del dogma. Son diversos los grados y tonos de la doctrina modernista en la cuesti\u00f3n de nuestra relaci\u00f3n con Dios. Pero ning\u00fan real modernista mantiene intactas las nociones Cat\u00f3licas de dogma. \u00bfTiene dudas si un escritor o un libro es modernista en el sentido formal de la palabra? Verifique todas las afirmaciones acerca del dogma; examine su tratamiento de su origen, su naturaleza, su sentido, su autoridad. Sabr\u00e1 si est\u00e1 tratando con un modernista verdadero o no, de acuerdo con el modo en el que la concepci\u00f3n Cat\u00f3lica del dogma es distorsionada o respetada. Dogma y conocimiento sobrenatural son t\u00e9rminos correlativos; uno implica al otro como la acci\u00f3n implica su objeto. De este modo podemos entonces definir modernismo como \u00abla cr\u00edtica de nuestro conocimiento sobrenatural conforme  con los falsos postulados de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSer\u00e1 aconsejable para nosotros citar una completa cr\u00edtica de tal conocimiento sobrenatural como un ejemplo del modo de proceder. (Mientras tanto no debemos olvidar que hay modernistas que lo son parcialmente  y menos avanzados no llegando tan lejos). Para ellos la intuici\u00f3n provee al hombre un conocimiento sensible si no fenomenal contingente. El ve, siente, escucha, degusta, toca esa cosa, este fen\u00f3meno que viene y va sin decirle nada de la existencia de una realidad suprasensible, absoluta  e inmutable, fuera de todo el circundante tiempo y espacio. Pero en el fondo de si mismo el hombre siente la necesidad de una esperanza mas elevada. Aspira a la perfecci\u00f3n en un ser de quien siente que su destino depende. Y as\u00ed tiene un instintivo, efectivo anhelo de Dios. Este impulso necesario es al principio oscuro y escondido en el subconsciente. Una vez que es concientemente comprendido, revela al alma la \u00edntima presencia de Dios. Esta manifestaci\u00f3n, el la que Dios y el hombre colaboran, no es otra cosa que la revelaci\u00f3n. Bajo la influencia de este anhelo, que es el de sus sentimientos religiosos, el alma trata de alcanzar a Dios, de adoptar hacia El una  actitud  que satisfar\u00e1 su anhelo. Va a tientas, busca. Este andar a tientas forma la experiencia religiosa del alma. Los hay m\u00e1s o menos f\u00e1ciles, exitosas y trascendentes, de acuerdo a si es ya una, ya otra alma individual la que se propone la b\u00fasqueda de Dios. Hay algunos privilegiados que alcanzan extraordinarios resultados. Estos comunican sus descubrimientos a sus compa\u00f1eros y de inmediato se convierten en fundadores de una nueva religi\u00f3n, que es m\u00e1s o menos verdadera seg\u00fan la proporci\u00f3n en que da paz a los sentimientos religiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa actitud adoptada por Cristo, de elevarse a Dios como a un padre y entonces, volver a los hombres \u2013 tal es el significado del precepto  \u00abAma a Dios y a tu vecino\u00bb \u2013 trae completo reposo al alma. Esto hace a la religi\u00f3n de Cristo la religi\u00f3n par excellence, la verdadera y definitiva religi\u00f3n. El acto por el cual el alma adopta esta actitud y se abandona a Dios como a un padre y a los hombres como a hermanos, constituye la Fe Cristiana. Llanamente tal acto es un acto del intelecto. Pero los sentimientos religiosos tratan de expresarse en conceptos intelectuales, que a su turno sirven para preservar ese sentimiento. De all\u00ed el origen de aquellas f\u00f3rmulas concernientes a Dios y las cosas Divinas, de aquellas proposiciones te\u00f3ricas que son la resultante de las sucesivas experiencias religiosas de las almas obsequiadas con la misma fe. Estas f\u00f3rmulas se transforman en dogmas, cuando la autoridad religiosa aprueba su autoridad para la vida de la comunidad. Ya que la vida comunitaria es de un crecimiento espont\u00e1neo entre las personas de la misma fe, y con ella viene la autoridad. Los dogmas promulgados de este modo no nos ense\u00f1an nada de lo desconocido, sino solamente lo simbolizan. No contienen verdad. Su utilidad en la preservaci\u00f3n de la fe es su sola raison d&#8217;\u00eatre. Sobreviven mientras ejercen su influencia. Estando la obra del hombre en el tiempo, y adaptado a sus cambiantes necesidades, s\u00f3lo son, en el mejor de los casos, contingentes y transitorios. La autoridad religiosa tambi\u00e9n, naturalmente conservadora, puede rezagarse en el tiempo. Puede errar los mejores m\u00e9todos de satisfacer las necesidades de la comunidad, y tratar de mantener f\u00f3rmulas desgastadas. A trav\u00e9s del respeto por la comunidad, el individuo Cristiano que ve el error contin\u00faa en una actitud externa de sumisi\u00f3n. Pero no se siente interiormente ligado por las decisiones de los poderes superiores; m\u00e1s bien hace loables esfuerzos por poner a su Iglesia en armon\u00eda con la \u00e9poca. Puede tambi\u00e9n confinarse, si le interesa, a las m\u00e1s viejas y simples formas religiosas; puede vivir su vida de conformidad a los dogmas aceptados desde el principio. Tal es el consejo de Tyrrell en su carta a Fogazzaro, y tal fue tambi\u00e9n su propia pr\u00e1ctica privada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nComparaci\u00f3n de las Nociones Cat\u00f3lica y Modernista de Dogma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor otro lado, la tradici\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica considera a los dogmas como, en parte sobrenaturales y misteriosos, propuestos a nuestra fe por una autoridad Divinamente instituida sobre la base de que ellos son parte de la revelaci\u00f3n general que los Ap\u00f3stoles predicaron en el nombre de Jesucristo. Esta fe es un acto del intelecto hecho bajo influjo de la voluntad. Por ella sostenemos firmemente los que Dios ha revelado y lo que la Iglesia nos propone creer. Porque creer es sostener algo firmemente por la autoridad de la palabra de Dios, cuando tal autoridad puede ser reconocida por signos que son suficientes, al menos con la ayuda de la gracia, para crear certitud\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nComparando estas nociones, la Cat\u00f3lica y la modernista, veremos que el modernismo altera la fuente, la manera de promulgaci\u00f3n, el objeto, la estabilidad y la verdad del dogma. Para el modernista la \u00fanica y necesaria fuente es la conciencia privada. Y esto es l\u00f3gico, desde el momento que el rechaza los milagros y la profec\u00eda como signos de la palabra de Dios. (Il programma, p. 96). Para el Cat\u00f3lico, el dogma es una libre comunicaci\u00f3n de Dios al creyente hecha a trav\u00e9s de la pr\u00e9dica de la Palabra. Por supuesto, la verdad externa, que est\u00e1 por sobre y m\u00e1s all\u00e1 de cualquier necesidad natural, est\u00e1 precedida por cierta finalidad o perfectibilidad interior que permite al creyente asimilar y vivir la verdad revelada. Entra a un alma bien dispuesta a recibirla, como un principio de felicidad que, aunque sea un inmerecido regalo al que no tenemos derecho, es sin embargo tal que el alma puede disfrutar con inmensa gratitud. En la concepci\u00f3n modernista, la Iglesia no puede m\u00e1s definir el dogma en nombre de Dios y con Su infalible ayuda; la autoridad eclesi\u00e1stica es entones nada m\u00e1s que un int\u00e9rprete secundario, y sujeto a la conciencia colectiva lo que tenga que expresar. A esta conciencia colectiva el individuo necesita conformarse solo externamente; por lo dem\u00e1s puede embarcarse en cualquier aventura religiosa que le interese. El modernista proporciona dogma a su intelecto o m\u00e1s bien a su coraz\u00f3n. Misterios como la Trinidad o la Encarnaci\u00f3n son o bien impensables (una tendencia modernista Kantiana), o est\u00e1n dentro del alcance de la solitaria raz\u00f3n (una tendencia modernista Hegeliana). \u00abLa verdad de la religi\u00f3n est\u00e1 en \u00e9l (el hombre) impl\u00edcitamente, tan seguramente como la verdad del completo universo f\u00edsico, est\u00e1 involucrada en cada parte de \u00e9l. Si pudiera leer las necesidades de su propio esp\u00edritu y conciencia, no necesitar\u00eda maestro\u00bb (Tyrrell, \u00abScylla and Charybdis\u00bb, p. 277).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSin duda la verdad Cat\u00f3lica no es una cosa muerta. M\u00e1s bien es un \u00e1rbol vivo que se dispersa en verdes hojas, flores y frutas. Hay un desarrollo, o un gradual despliegue, y un esclarecimiento de las afirmaciones de sus dogmas. Adem\u00e1s de las verdades primarias, tales como la Divinidad de Cristo y Su misi\u00f3n como Mes\u00edas, hay otras que, una por una, se hacen mejor entendidas y definidas, eg. el dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n y aquel de la Infalibilidad del Papa. Tal revelaci\u00f3n tiene lugar no solamente en el estudio de la tradici\u00f3n del dogma sino tambi\u00e9n en la demostraci\u00f3n de su origen en Jesucristo y los Ap\u00f3stoles, en la comprensi\u00f3n de los t\u00e9rminos que lo expresan y en las pruebas hist\u00f3ricas o racionales aducidas para sostenerla. As\u00ed la prueba hist\u00f3rica del dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n ha sido ciertamente fortalecida desde la definici\u00f3n en 1854. El concepto racional del dogma de la Divina Providencia es un objeto de continuo estudio, el dogma del Sacrificio de la Misa permite a la raz\u00f3n investigar la idea de sacrificio. Siempre se ha cre\u00eddo que no hay salvaci\u00f3n fuera de la Iglesia, pero como esta creencia ha sido gradualmente mejor entendida, muchos son ahora considerados dentro del alma de la Iglesia mientras que habr\u00edan sido colocados afuera, en los d\u00edas en que la distinci\u00f3n entre cuerpo y alma de la Iglesia por lo general no prevalec\u00eda. En otro sentido, tambi\u00e9n los dogmas est\u00e1n llenos de vida. Ya que su verdad no es est\u00e9ril, sino que siempre sirve para alimentar la devoci\u00f3n. Pero aunque est\u00e1 de acuerdo con la vida, el progreso y el desarrollo, la Iglesia rechaza los dogmas transitorios que en la teor\u00eda modernista hubieran sido olvidados a menos que fueran reemplazados por las formulas contrarias. No puede admitir que \u00abcreencia, jerarqu\u00eda, culto, en una palabra todo, ha cambiado en la historia del Cristianismo\u00bb,  ni tampoco puede contentarse con \u00abla identidad de esp\u00edritu religioso\u00bb que es la \u00fanica permanencia que admite el modernismo (Il programma dei Modernisti).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa verdad consiste en la conformidad de la idea con su objeto. Ahora, en el concepto Cat\u00f3lico, una f\u00f3rmula dogm\u00e1tica nos provee con al menos de un conocimiento anal\u00f3gico de un objeto dado. Para el modernista, la naturaleza esencial del dogma consiste en su correspondencia con y su capacidad para, satisfacer una cierta moment\u00e1nea necesidad del sentimiento religioso. Es un s\u00edmbolo arbitrario que no nos dice nada del objeto que representa. A lo sumo, como sugiere M.Leroy, uno de los modernistas menos radicales, es una prescripci\u00f3n positiva de una orden pr\u00e1ctica (Leroy, \u00abDogme et critique\u00bb, p. 25). As\u00ed el dogma de la Real Presencia en la Santa Eucarist\u00eda significa: \u00abAct\u00faa como si Cristo tuviera presencia local, la idea de lo cual te es tan familiar\u00bb. Pero, para evitar la exageraci\u00f3n, agregamos esta otra afirmaci\u00f3n del mismo escritor (los. cit.),\u00bbEsto sin embargo no significa que el dogma no conlleva relaci\u00f3n con el pensamiento; porque (1) hay deberes concernientes a la acci\u00f3n de pensar; (2) el dogma mismo impl\u00edcitamente afirma que la realidad contiene, en una forma u otra, la justificaci\u00f3n de tales prescripciones como que son razonables o saludables\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDIVERSOS GRADOS DE MODERNISMO Y SUS CRITERIOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos ataques modernistas al dogma, como ya hemos remarcado, var\u00edan de acuerdo con el grado en el cual son adoptadas sus doctrinas. As\u00ed, en virtud de la idea prevaleciente de sus sistemas, el Padre Tyrrell fue un modernista agn\u00f3stico, y Campbell (un ministro congregacionalista) es un modernista simb\u00f3lico. Una vez m\u00e1s la tendencia a la innovaci\u00f3n es a veces y para nada general, sino limitado a alg\u00fan \u00e1mbito particular. Junto con el modernismo en sentido estricto, que es directamente teol\u00f3gico, encontramos otros tipos de modernismo en filosof\u00eda, pol\u00edtica y ciencia social. En tales casos se debe dar al t\u00e9rmino un significado m\u00e1s amplio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAqu\u00ed, sin embargo, es necesario pronunciar una palabra de advertencia contra ataques irrazonables. No toda novedad debe ser condenada, ni todo proyecto de reforma debe ser tildado de modernista porque es anacr\u00f3nico o exagerado. Del mismo modo, el intento de entender completamente el pensamiento filos\u00f3fico moderno como de comprender qu\u00e9 es verdad en tales sistemas y descubrir los puntos de contacto con la vieja filosof\u00eda, est\u00e1 muy lejos de ser modernismo. Por el contrario, es el mejor camino para refutar el modernismo. Todo error contiene un elemento de verdad. A\u00edsla ese elemento y ac\u00e9ptalo. La estructura que ayuda a sostener, habiendo perdido sus fundamentos, pronto se desmoronar\u00e1. Por tanto el nombre modernista ser\u00e1 apropiado solamente cuando es cuesti\u00f3n de oposici\u00f3n a ciertas ense\u00f1anzas de la autoridad eclesi\u00e1stica debido a esp\u00edritu de innovaci\u00f3n. Las palabras del Cardenal Ferrari, Arzobispo de Mil\u00e1n,  como son citadas en \u00abLa Revue Pratique d&#8217;Apolog\u00e9tique\u00bb (VI, 1908, p. 134)\u201d, ayudar\u00e1n a mostrar el eje de nuestro \u00faltimo comentario. \u00abEstamos profundamente apenados\u00bb, dice, \u00abde encontrar ciertas personas, en p\u00fablica controversia contra el modernismo, en folletos, diarios y otros peri\u00f3dicos, llegar al punto de detectar el mal en todos lados, o en alguna medida imput\u00e1rselo a aquellos que est\u00e1n muy lejos de estar infectados por \u00e9l\u00bb. El mismo a\u00f1o, el Cardenal Maffei tuvo que condenar a \u00abLa Penta azurea\u00bb, un \u00f3rgano anti modernista, debido a su exageraci\u00f3n en este aspecto. Por otro lado, es lamentable que ciertos l\u00edderes confesos del modernismo, llevados quiz\u00e1s por el deseo de permanecer en la Iglesia a toda costa \u2013 otra caracter\u00edstica del modernismo \u2013 se hayan refugiado en la equivocaci\u00f3n, reticencia o queja. Tal l\u00ednea de acci\u00f3n no amerita simpat\u00eda; mientras que explica, aunque no lo justifique totalmente, la desconfianza de los Cat\u00f3licos sinceros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPRUEBAS DE LAS OPINIONES PRECEDENTES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfPero, el principio y el quasi-esencial error del modernismo residen en su corrupci\u00f3n del dogma? Consultemos la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb. El texto oficial en Lat\u00edn califica al sistema dogm\u00e1tico modernista como un cap\u00edtulo principal en su doctrina. La traducci\u00f3n Francesa, que tambi\u00e9n es aut\u00e9ntica, dice as\u00ed:\u00bbDogma, su origen y naturaleza, tal es el principio b\u00e1sico del modernismo\u00bb.El principio fundamental del modernismo es, de acuerdo a M. Loisy, \u00abla posibilidad, la necesidad y la legitimidad de  evoluci\u00f3n  en la comprensi\u00f3n de los dogmas de la Iglesia, incluyendo la de la infalibilidad papal y autoridad, como asimismo en la manera de ejercitar esta autoridad\u00bb (op. cit., p. 124). El car\u00e1cter y tendencia de nuestra \u00e9poca confirman nuestro diagn\u00f3stico. Gusta de sustituir las cuestiones principales y fundamentales en el lugar de temas laterales. El problema del conocimiento natural es la cuesti\u00f3n candente en la metaf\u00edsica actual. No es, por tanto, sorprendente que la cuesti\u00f3n del conocimiento sobrenatural sea la principal materia de las pol\u00e9micas de la discusi\u00f3n religiosa. Finalmente, P\u00edo X ha dicho que el modernismo abarca todas las herej\u00edas (La misma opini\u00f3n est\u00e1 expresada de otro modo en la enc\u00edclica \u00abEditae\u00bb del 16 de mayo de 1910). \u00bfY que error, preguntamos, justifica m\u00e1s completamente la afirmaci\u00f3n del papa que el que altera el dogma en su ra\u00edz y esencia? Y est\u00e1 adem\u00e1s claro \u2013 para usar un argumento directo \u2013 que el modernismo falla en su intento de reforma religiosa, si no hace cambios en la noci\u00f3n Cat\u00f3lica de dogma. Adem\u00e1s \u00bfsu propia concepci\u00f3n del dogma, no explica el gran n\u00famero de sus proposiciones y tendencias hacia independencia, evoluci\u00f3n y conciliaci\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nOBJETIVOS MODERNISTAS EXPLICADOS POR SU ERROR ESENCIAL\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa definici\u00f3n de un dogma inmutable se impone por s\u00ed misma sobre todo Cat\u00f3lico, ilustrado o no, y necesariamente supone una Iglesia legislando para todos los creyentes, pasando el juicio sobre la acci\u00f3n del Estado \u2013 desde su propio punto de vista, por supuesto \u2013 y que hasta pide alianza con el poder civil para llevar a cabo la obra del Apostolado. Por otro lado, una vez que se sostiene que el dogma es un mero s\u00edmbolo de lo inconocible, una ciencia que meramente trata con los hechos de la naturaleza o historia, no podr\u00eda ni oponerse ni siquiera entrar en controversia con \u00e9l. Si es verdad solo en tanto que excita y alimenta el sentimiento religioso, el individuo privado se halla en completa libertad de dejarlo de lado cuando su influencia sobre \u00e9l ha cesado; mejor dicho, a\u00fan la propia Iglesia, cuya existencia depende sobre un dogma no diferente de los otros en naturaleza y origen, no tiene derecho a legislar para un Estado autosuficiente. Y de este modo la independencia es completamente realizada. No hay necesidad de probar que el esp\u00edritu modernista de movimiento y evoluci\u00f3n esta en perfecta armon\u00eda con su concepto de dogma siempre cambiante y es ininteligible sin \u00e9l; el tema es evidente por si mismo. Finalmente, con relaci\u00f3n a la conciliaci\u00f3n de las diferentes religiones, debemos necesariamente distinguir entre lo que es esencial a la fe considerada como una creencia, y aquellas convicciones que son accesorias, mutables y pr\u00e1cticamente insignificantes. Si por tanto vas tan lejos hasta hacer la Divinidad una creencia, es decir, una expresi\u00f3n simb\u00f3lica de fe, la docilidad en seguir impulsos generosos pueden ser religiosos, y la religi\u00f3n de los ate\u00edstas puede no parecer esencialmente diferente de la tuya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPROPOSICIONES MODERNISTAS EXPLICADAS POR SU ERROR ESENCIAL\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nHacemos una selecci\u00f3n de las siguientes proposiciones de la Enc\u00edclica para discusi\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl Cristo de la fe no es el Cristo de la historia. La Fe retrata a Cristo de acuerdo con las necesidades religiosas del creyente; la historia lo representa como \u00c9l realmente fue, esto es en cuanto a Su apariencia sobre la tierra fue un fen\u00f3meno concreto. De este modo es f\u00e1cil entender como un creyente puede, sin contradicci\u00f3n, atribuir ciertas cosas a Cristo, y al mismo tiempo neg\u00e1rselas en calidad de historiador. En el \u00abHibbert Journal\u00bb para Enero, 1909, el Rev. Sr. Robert deseaba llamar al Cristo de la historia \u00abJes\u00fas\u00bb y reservar \u00abCristo\u00bb para la misma persona como es idealizada por la fe;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa obra de Cristo fundando la Iglesia e instituyendo los sacramentos fue mediata, no inmediata. El punto principal es encontrar respaldo para la fe. Entonces, como la experiencia religiosa es tan exitosa en crear dogmas \u00fatiles, \u00bfpor qu\u00e9 no hace lo mismo en el tema de las instituciones adaptadas a los tiempos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLos actos sacramentales como formulas elocuentes que tocan el alma y la entusiasman. Precisamente; porque si los dogmas existen solo en tanto preservan el sentimiento religioso \u00bfque otro servicio puede uno esperar de los sacramentos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLos Libros Sagrados son en cada religi\u00f3n una colecci\u00f3n de experiencias religiosas de una naturaleza extraordinaria. Ya que si no hay revelaci\u00f3n externa, el \u00fanico sustituto posible es la experiencia religiosa subjetiva del hombre de dones particulares, experiencias tales que son merecedoras de ser preservadas para la comunidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEL MOVIMIENTO MODERNISTA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl fallecido M.P\u00e9rin dat\u00f3 al movimiento modernista desde la Revoluci\u00f3n Francesa. Y es correcto, desde que fue entonces que tuvieron por primera vez sanci\u00f3n, muchas de aquellas libertades modernas que ha reprobado la Iglesia como desenfrenadas e ingobernables. Muchas de las proposiciones recopiladas en la Syllabus de P\u00edo IX, aunque enunciada desde un punto de vista racionalista, han sido apropiadas por el modernismo. Tales, por ejemplo, la cuarta proposici\u00f3n que deriva toda la verdad religiosa de la fuerza natural de la raz\u00f3n; la quinta, que afirma que la revelaci\u00f3n, si se une a la marcha de la raz\u00f3n hacia adelante, es capaz de progreso ilimitado; la s\u00e9ptima, que trata de las profec\u00edas y milagros de la Sagrada Escritura como imaginer\u00edas po\u00e9ticas; proposiciones diecis\u00e9is y diecisiete sobre la igualdad de valor de todas las religiones desde el punto de vista de la salvaci\u00f3n; proposici\u00f3n cincuenta y cinco sobre la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado; proposici\u00f3n setenta y cinco y setenta y seis, la que se opone al poder temporal del papa. La tendencia modernista es a\u00fan m\u00e1s evidente en la ultima proposici\u00f3n, sancionada el 18 de marzo de 1861: \u00abEl Romano Pont\u00edfice puede y debe adaptarse al progreso contempor\u00e1neo, liberalismo  y civilizaci\u00f3n\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTomando solamente las grandes l\u00edneas del movimiento modernista dentro de la iglesia misma, podemos decir que bajo P\u00edo IX su tendencia fue pol\u00edtico-liberal, bajo Le\u00f3n XIII y P\u00edo X social; mas tarde, bajo P\u00edo X, su tendencia se convirti\u00f3 en confesamente teol\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEs en Francia e Italia sobre todo que el modernismo propiamente dicho, esto es, la forma que ataca el mismo concepto de religi\u00f3n y dogma, ha propagado sus estragos entre los Cat\u00f3licos. En verdad, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la Enc\u00edclica del 8 de Setiembre de 1907, los obispos Alemanes, Ingleses y Belgas se congratularon ellos mismos de que sus pa\u00edses respectivos se salvaran de la epidemia en su forma m\u00e1s contagiosa. Por supuesto, defensores individuales del nuevo error se encuentran en todos lados, y a\u00fan Inglaterra lo mismo que Alemania ha producido modernistas de nota. En Italia, por el contrario, a\u00fan antes de que apareciera la Enc\u00edclica, los obispos hab\u00edan levantado gritos de alarma en sus cartas pastorales de 1906 y 1907. Diarios y revistas, abiertamente modernistas en sus opiniones, llevan el testimonio de la  gravedad del peligro que el Soberano Pont\u00edfice busc\u00f3 evitar. Despu\u00e9s de Italia es Francia la que ha provisto el mayor n\u00famero de adherentes a esta reforma religiosa o partido ultra-progresista. A pesar de la notoriedad de ciertos individuos, comparativamente pocos laicos se han unido al movimiento; hasta ahora ha encontrado adherentes principalmente entre el rango de la clerec\u00eda mas joven. Francia posee una editorial modernista (La librairie Nourry). En Roma se publica una revista modernista fundada por el fallecido Padre Tyrrell, \u00abNova et Vetera\u00bb. \u00abLa Revue Moderniste Internationale\u00bb fue comenzada este a\u00f1o (1910) en Ginebra. Este peri\u00f3dico mensual se llama a s\u00ed mismo \u00abel \u00f3rgano de la sociedad modernista internacional\u00bb. Est\u00e1 abierta a todo matiz de opiniones modernistas, y sostiene tener colaboradores y corresponsales en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Austria, Hungr\u00eda, Espa\u00f1a, B\u00e9lgica, Rusia, Rumania y Norteam\u00e9rica. La Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb observa y deplora el ardor de la propaganda modernista. Una fuerte corriente de modernismo esta atravesando a la Iglesia Cism\u00e1tica Rusa. La Iglesia Anglicana no ha escapado. Un verdaderamente liberal Protestantismo no es nada m\u00e1s que una forma radical de modernismo que est\u00e1 ganando el m\u00e1s grande n\u00famero de te\u00f3logos de la Iglesia Reformada. Otros que se opusieron a la innovaci\u00f3n encontraron su refugio en la autoridad de la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEL ORIGEN FILOSOFICO Y LAS CONSECUENCIAS DEL MODERNISMO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n1.\tEl origen\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa filosof\u00eda brinda un gran servicio a la causa de la verdad; pero el error tambi\u00e9n llama por su asistencia. Muchos consideran que el fundamento del modernismo es Kantiano. Esto es cierto si por filosof\u00eda Kantiana se entiende cada sistema que tiene una ra\u00edz de conexi\u00f3n con la filosof\u00eda del sabio Koenigsberg. En otras palabras, las bases de la filosof\u00eda modernista es Kantiana si, porque Kant es su padre  y m\u00e1s ilustre representante moderado, todo agnosticismo es llamado Kantismo (por agnosticismo se significa la filosof\u00eda que niega que la raz\u00f3n, usada en cualquier grado de un modo especulativo y te\u00f3rico, puede proporcionar verdadero conocimiento de cosas suprasensibles). No es nuestra tarea aqu\u00ed oponernos a la aplicaci\u00f3n del nombre de Kantiana a la filosof\u00eda modernista. En verdad, si comparamos los dos sistemas, encontraremos que tienen dos elementos en com\u00fan, la parte negativa de la \u00abCritique of Pure Reason\u00bb (que reduce al conocimiento puro o especulativo a intuici\u00f3n fenom\u00e9nica o experimental), y un cierto m\u00e9todo argumentativo distinguiendo dogma de las bases reales de la religi\u00f3n. Del lado positivo, sin embargo, el modernismo difiere del Kantismo en algunos puntos esenciales. Para Kant, fe es una adhesi\u00f3n realmente racional de la mente a los postulados de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. La voluntad es libre para aceptar o rechazar la ley moral; y es debido a esta opci\u00f3n que el llama a su aceptaci\u00f3n \u00abfe\u00bb. Una vez que es aceptada, la raz\u00f3n no puede sino admitir la existencia de Dios, libertad e inmortalidad. La fe Modernista, en cambio, es materia de sentimiento, un lanzamiento de uno mismo hacia el Desconocido, y no puede ser cient\u00edficamente justificado por la raz\u00f3n. En el sistema de Kant, los dogmas y todo el andamiaje positivo de la religi\u00f3n son necesarios solamente para la ni\u00f1ez de la humanidad o para la gente com\u00fan. Hay s\u00edmbolos que portan una cierta analog\u00eda a im\u00e1genes y comparaciones. Sirven para inculcar esos preceptos morales que para Kant constituyen religi\u00f3n. Los s\u00edmbolos modernistas, aunque cambiantes y fugaces, corresponden a una ley de la naturaleza humana. Hablando en general, ayudan a excitar y fomentar el sentimiento religioso efectivo al que Kant (quien lo sab\u00eda por su lectura de los pietistas) llama schw\u00e4rmerei. Kant, como racionalista, rechaza la religi\u00f3n sobrenatural y la oraci\u00f3n. Los modernistas consideran a la religi\u00f3n natural una abstracci\u00f3n in\u00fatil; para ellos es m\u00e1s bien la oraci\u00f3n lo que constituye la misma esencia de la religi\u00f3n. Ser\u00eda m\u00e1s correcto decir que el modernismo es un reto\u00f1o de Schleiermacher (1768-1834), quien pens\u00f3 que deb\u00eda algo a la filosof\u00eda de Kant, no obstante lo cual construy\u00f3 su propio sistema teol\u00f3gico. Ritschl lo llam\u00f3 el \u00ablegislador de la teolog\u00eda\u00bb (Rechtf. und Vers., III, p. 486). Schleiermacher concibe el plan modernista de reforma de la religi\u00f3n con la visi\u00f3n de conciliarla con la ciencia. Por tanto establecer\u00eda una entente cordiale entre los diversos cultos, y a\u00fan entre religiones  y una especie de sentimentalismo religioso que, sin reconocer a Dios,  tiende, sin embargo, hacia el Bien y el Infinito. Como los modernistas, tiene sue\u00f1os de una nueva apolog\u00e9tica religiosa; quiere ser un Cristiano; se declara independiente de toda filosof\u00eda; rechaza la religi\u00f3n natural como pura abstracci\u00f3n, y deriva el dogma de la experiencia religiosa. Sus principales escritos sobre esta materia son \u00abUeber die Religion\u00bb (1799: note la diferencia entre la primera y posteriores ediciones) y \u00abDer Christliche Glaube\u00bb (1821-22). Ritschl, uno de los disc\u00edpulos de Kant, reconoce el Nuevo Testamento como la base hist\u00f3rica de la religi\u00f3n. Ve en Cristo la conciencia de una \u00edntima uni\u00f3n con Dios, y considera la instituci\u00f3n de la religi\u00f3n Cristiana, la que para \u00e9l es inconcebible sin fe en Cristo, como un acto especial de la providencia de Dios. Por tanto, \u00e9l prepar\u00f3 una forma de modernismo m\u00e1s atemperado que el de Schleiermacher. Aunque predijo un desarrollo continuo de la religi\u00f3n, Schleiermacher admiti\u00f3 una cierta fijaci\u00f3n del dogma. Por esta raz\u00f3n nos parece que los modernistas deben su teor\u00eda evolutiva radical a Herbert Spencer (1820 \u2013 1903). Fue a trav\u00e9s de los escritos de A. Sabatier (1839 \u2013 1901), un Franc\u00e9s Protestante del tipo de Amplia Iglesia (grupo Anglicano N.T.),  que las teor\u00edas religiosas de las que hemos hablado, se divulgaron entre las razas Latinas en Francia e Italia. Es en estos pa\u00edses tambi\u00e9n, que el modernismo ha hecho mayor da\u00f1o entre los cat\u00f3licos. Sabatier es un modernista radical. Ha extra\u00eddo especialmente de Schleiermacher para la composici\u00f3n de sus dos obras sobre s\u00edntesis religiosa (\u00abEsquisse d&#8217;une philosophie de la religi\u00f3n d&#8217;apr\u00e8 la psychologie et l&#8217;histoire\u00bb, Paris, 1897; \u00abLes religions d&#8217;autorit\u00e9 et la religion de l&#8217;esprit\u00bb, Paris, 1902).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl error fundamental de la filosof\u00eda modernista es la mala comprensi\u00f3n de la f\u00f3rmula escol\u00e1stica que toma en cuenta los dos aspectos del conocimiento humano. Sin duda, la mente humana es una facultad vital dotada con una actividad propia, y tendiente a su propio objeto. Sin embargo, como no est\u00e1 en una actividad continua, no es autosuficiente; no tiene en si misma el principio completo de sus operaciones, sino que es forzada a utilizar la experiencia sensible para arribar al conocimiento. Ese car\u00e1cter de incompleta y falta de autonom\u00eda perfecta se debe a la propia naturaleza del hombre. Como consecuencia, en todo conocimiento y actividad humanos, debe tomarse en cuenta ambos aspectos: los intr\u00ednsecos y los extr\u00ednsecos. Urgido por la finalidad que lo inspira el hombre tiende hacia aquellos objetos que le son adecuados, mientras que al mismo tiempo los objetos se le ofrecen. En la vida sobrenatural, el hombre adquiere nuevos principios de acci\u00f3n y, como si fuera, una nueva naturaleza. Es entonces capaz de actos de los cuales Dios es el objeto formal. Esos actos, sin embargo, en su mayor\u00eda son propuestos por el hombre, si Dios se digna hacerlo por revelaci\u00f3n directa al alma del hombre, o si, en conformidad con la naturaleza social del hombre, Dios hace uso de intermediarios que se comunican exteriormente con el hombre. De all\u00ed la necesidad de la predicaci\u00f3n, de motivos de credibilidad, y de la autoridad de la ense\u00f1anza externa. La filosof\u00eda Cat\u00f3lica no niega la vida espont\u00e1nea del alma, la sublimidad de sus operaciones suprasensibles y sobrenaturales, y la inadecuaci\u00f3n de las palabras para traducir sus anhelos. Los doctores Escol\u00e1sticos dan expresi\u00f3n a transportes m\u00edsticos por lejos superiores a los de los modernistas. Pero en su filosof\u00eda nunca olvidan la peque\u00f1ez de la naturaleza humana, que no es puramente espiritual. El modernista recuerda solamente el elemento interno de nuestra actividad superior. Este absoluto y exclusivo intrinsicismo constituye los que la Enc\u00edclica llama \u00abinmanencia vital\u00bb.  Cuando se los priva de  apoyatura externa que es indispensable para ellos, los actos de las facultades intelectuales superiores pueden solo consistir en vagos sentimientos que son tan indeterminados  como aquellas propias facultades. De all\u00ed es que esas doctrinas modernistas, necesariamente expresadas en t\u00e9rminos de estos sentimientos, son tan intangibles. M\u00e1s a\u00fan, al admitir la necesidad de s\u00edmbolos, el modernismo hace una concesi\u00f3n al extrinsicismo que es su propia refutaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n2.\tLas Consecuencias\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl hecho de que esta concepci\u00f3n radicalmente intr\u00ednseca de la actividad espiritual o religiosa del hombre (esta perfecta autonom\u00eda de la raz\u00f3n vis-\u00e0-vis de lo que es exterior) es la concepci\u00f3n filos\u00f3fica fundamental de los modernistas, como la alteraci\u00f3n del dogma es la caracter\u00edstica esencial de su herej\u00eda, puede demostrarse sin dificultad deduciendo de ella su entero sistema de filosof\u00eda. Primero que nada, de su agnosticismo: la vaga naturaleza que le atribuyen a nuestras facultades no les permiten, sin observaci\u00f3n cient\u00edfica, llegar a ning\u00fan resultado intelectual definitivo. Luego, de su evolucionismo: no hay un objeto determinado para asegurar a las formulas dogm\u00e1ticas un significado permanente y esencial compatible con la vida de la fe y el progreso. Entonces, desde el momento que esas f\u00f3rmulas simplemente sirven para fomentar un vago sentimiento que para el modernismo es el \u00fanico fundamento com\u00fan y estable de la religi\u00f3n, deben cambiar indefinidamente con las necesidades subjetivas del creyente. Es un derecho y a\u00fan un deber para este \u00faltimo interpretar libremente, del modo que ve adecuado, los hechos y las doctrinas religiosas. Nos encontramos aqu\u00ed con el apriorismo al cual la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb prest\u00f3 atenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDeseamos insistir un poco en la grave consecuencia que esta Enc\u00edclica pone especialmente ante nuestros ojos. De muchos modos, el modernismo parece estar en la r\u00e1pida pendiente que lleva al pante\u00edsmo. Parece estar all\u00ed teniendo en cuenta su simbolismo. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno es la afirmaci\u00f3n de un Dios personal una de esas f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas que sirven solamente como expresiones simb\u00f3licas del sentimiento religioso? \u00bfNo se convierte entonces la Divina Personalidad en algo incierto? Por tanto el modernismo radical predica la uni\u00f3n y la amistad, a\u00fan con el ateismo m\u00edstico. El modernismo se inclina tambi\u00e9n al Pante\u00edsmo  por su doctrina de la Divina Inmanencia que es, de la \u00edntima presencia de Dios dentro nuestro. \u00bfSe declara ese Dios a Si Mismo distinto de nosotros? Si es as\u00ed, uno no debe entonces oponer la posici\u00f3n del modernismo a la posici\u00f3n Cat\u00f3lica y rechazar la revelaci\u00f3n exterior. Pero si Dios se declara a Si Mismo como no distinto de nosotros, la posici\u00f3n del modernismo se torna abiertamente pante\u00edsta. Tal es el dilema propuesto en la Enc\u00edclica. El modernismo es tambi\u00e9n pante\u00edsta por su doctrina de ciencia y fe. Teniendo la fe por objetivo al Inconocible  no puede inventar por el deseo de proporci\u00f3n que los modernistas ponen entre el intelecto y su objeto. Por tanto, para el creyente como as\u00ed tambi\u00e9n para el fil\u00f3sofo, este objeto permanece desconocido. \u00bfPor qu\u00e9 no ser\u00eda entonces este \u00abDesconocido\u00bb la propia alma del mundo? Es tambi\u00e9n pante\u00edsta en su modo de razonar. Independiente de y superior a, formulas religiosas , el sentimiento religioso por un lado les origina y les da su entero valor y, por otro lado, no puede abandonarlos, se debe expresar en ellos y por ellos; ellos son la realidad. Pero tenemos aqu\u00ed la ontolog\u00eda del pante\u00edsmo, que ense\u00f1a que el principio no existe fuera de la expresi\u00f3n que se da a si mismo. En la filosof\u00eda pante\u00edsta, el Ser o la Idea, Dios, es anterior al mundo y superior a \u00e9l, \u00c9l lo crea y sin embargo \u00c9l no tiene realidad fuera del mundo; el mundo es la realizaci\u00f3n de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLAS CAUSAS PSICOLOGICAS DEL MODERNISMO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa curiosidad y el orgullo son, de acuerdo con la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb, dos causas remotas. Nada es m\u00e1s cierto; pero, aparte de ofrecer una explicaci\u00f3n com\u00fan a toda obstinaci\u00f3n her\u00e9tica, nos preguntamos aqu\u00ed porqu\u00e9 este orgullo ha tomado la forma del modernismo. Procedemos a considerar esta cuesti\u00f3n. En el modernismo encontramos, antes que nada, el eco de muchas tendencias de la mentalidad de la presente generaci\u00f3n. Inclinada a la duda, y desconfiada de lo que es afirmado, la mente del hombre tiende a su propia voluntad de minimizar el valor de definiciones dogm\u00e1ticas. El hombre est\u00e1 impresionado por la diversidad de las religiones que existen sobre la faz de la tierra. La religi\u00f3n Cat\u00f3lica no es m\u00e1s, a sus ojos, como lo era a los ojos de nuestros ancestros, la religi\u00f3n moralmente universal de la humanidad cultivada. Se les ha mostrado la influencia de la raza en la difusi\u00f3n del Evangelio. Se les ha mostrado los lados buenos de otros cultos y creencias. Nuestros contempor\u00e1neos encuentran dif\u00edcil de creer que la mayor parte de la humanidad est\u00e1 inmersa en el error, especialmente si son ignorantes de que la religi\u00f3n Cat\u00f3lica ense\u00f1a que los medios de salvaci\u00f3n est\u00e1n disponibles para aquellos que erran de buena fe. Por tanto est\u00e1n inclinados a revisar las divergencias doctrinarias con el objeto de insistir sobre una cierta conformidad fundamental de tendencias y de aspiraciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEntonces nuevamente son movidos por sentimientos de liberalismo y moderaci\u00f3n, lo que reduce la importancia de la religi\u00f3n formal, como ellos ven en los diversos cultos solamente opiniones privadas que cambian con tiempo y lugar, y las que ameritan igual respeto de todos. En Occidente donde la gente es de un giro m\u00e1s pr\u00e1ctico, un inter\u00e9s no intelectual explica el \u00e9xito de las herej\u00edas que ganan cierta popularidad. Considere los pa\u00edses en los que el modernismo es principalmente promulgado: Francia e Italia. En estos dos pa\u00edses, y especialmente en Italia, la autoridad eclesi\u00e1stica ha impuesto directivas sociales y pol\u00edticas que llaman al sacrificio de ideas o sue\u00f1os humanitarios o patri\u00f3ticos. Que  haya importantes razones para tales directivas no evita el descontento. La mayor\u00eda de los hombres no tienen suficiente virtud o nobleza  para sacrificarse por mucho tiempo, a deberes superiores, una causa que toca sus intereses o que involucra su simpat\u00eda. Por tanto es que algunos Cat\u00f3licos que no est\u00e1n del todo seguros en su fe y religi\u00f3n, intentan rebelarse, y se sienten afortunados de tener alg\u00fan pretexto doctrinario para cubrir se secesi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl fundador del peri\u00f3dico \u00abLa Foi Catholique\u00bb, una revista iniciada con el prop\u00f3sito de combatir el modernismo, agrega esta explicaci\u00f3n: \u00abEl insuficiente cultivo de la filosof\u00eda Cat\u00f3lica y la ciencia es la segunda profunda explicaci\u00f3n del origen de los errores modernistas. Ambas se han confinado por demasiado tiempo a respuesta que, aunque fundamentalmente correctas, son poco adecuadas a la mentalidad de nuestros adversarios, y son formuladas en un lenguaje que no entienden y que no son m\u00e1s relevantes. En lugar de utilizar lo que es bien leg\u00edtimo en sus tendencias positiva y cr\u00edtica, solamente la han considerado como tantas inclinaciones anormales a las que debe opon\u00e9rsele&#8230;\u00bb (Gaudeau, \u00abLa Foi Catholique\u00bb, I, pp. 62-65). Otro punto es que la naturaleza intr\u00ednseca del movimiento de filosof\u00eda contempor\u00e1nea ha sido muy despreciada o ignorada en las escuelas Cat\u00f3licas. No le han dado ese parcial reconocimiento bien concordante con la mejor tradici\u00f3n escol\u00e1stica: \u00abDe este modo, hemos fallado en asegurar un real punto de contacto entre el pensamiento Cat\u00f3lico y el moderno (Gaudeau, ibid.). Por falta de profesores que supieran como marcar el real camino de la ciencia religiosa, muchas mentes cultas, especialmente entre el clero joven, se encontraron indefensos ante un error  que los seduc\u00eda por su atractivo superficial y por cualquier elemento de verdad contenido en sus reproches contra las iglesias cat\u00f3licas. Es la escol\u00e1stica mal entendida y calumniada la que hab\u00eda incurrido en este desd\u00e9n. Y para el papa, esta es una de las causas inmediatas del modernismo. \u00abEl modernismo\u00bb, dice \u00abno es nada mas que la uni\u00f3n de la fe con la falsa filosof\u00eda\u00bb. El cardenal Mercier, en ocasi\u00f3n de su primera visita solemne a la Universidad Cat\u00f3lica de Lovaina (8 de Diciembre de 1907), dirigi\u00f3 el siguiente halago a los profesores de teolog\u00eda:\u00bbPorque, con mejor sentido que otros, han mantenido vigorosamente en estudios objetivos y el  calmo examen de los hechos, ustedes han preservado nuestra Alma Mater de los desv\u00edos del modernismo y han garantizado para ella las ventajas de los m\u00e9todos cient\u00edficos modernos\u00bb. (\u00abAnnuaire de l&#8217;Universit\u00e9 Catholique de Louvain\u00bb, 1908, p. XXV, XXVI.) San Agust\u00edn (De Genesi contra Manicheos, I, Bk. I, i) en un texto que ha ingresado en el Corpus Juris Canonici (c.40,c.xxiv, q.3) ya hablaba como sigue:\u00bbLa Divina Providencia sufre muchas muchas herej\u00edas de un tipo u otro, de modo que sus desaf\u00edos y sus preguntas sobre doctrinas de las que somos ignorantes, puede forzarnos a levantarnos desde nuestra indolencia  y nos incita con el deseo de conocer las Santas Escrituras.\u00bb Desde otro punto de vista, el modernismo marca la reacci\u00f3n religiosa contra el materialismo y el positivismo, ambos de los cuales fracasaron en satisfacer el anhelo de las almas. Esta reacci\u00f3n, sin embargo, por las razones que reci\u00e9n se han dado, se aleja de la correcta senda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDOCUMENTOS PONTIFICIOS CONCERNIENTES AL MODERNISMO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl semi-racionalismo de varios modernistas, tales como Loisy por ejemplo, hab\u00eda sido ya condenado en la Syllabus; varios c\u00e1nones del Concilio Vaticano sobre la posibilidad de conocer a Dios a trav\u00e9s de sus criaturas, sobre la distinci\u00f3n entre fe y ciencia, sobre subordinaci\u00f3n de la ciencia a la Divina revelaci\u00f3n, sobre inmutabilidad del dogma, trataban con una presi\u00f3n similar con los principios del modernismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos siguientes son los principales decretos o documentos dirigidos especialmente contra el modernismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl discurso del papa el 17 de Abril de 1907, a los recientemente creados cardenales. Es un resumen que anticipa la Enc\u00e7iclica \u00abPascendi\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa carta de la Congregaci\u00f3n del Index del 29 de Abril de 1907 al Cardenal Arzobispo de Mil\u00e1n con relaci\u00f3n a la revista \u00abIl Rinnovamento\u00bb. En ella encontramos m\u00e1s concretas nociones de las tendencias que los papas condenan. La carta llega hasta a mencionar los nombres de Fogazzaro, Padre Tyrrell, von H\u00fcgel y el Abad Murri.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tCartas de P\u00edo X, 6 de Mayo de 1907, a los arzobispos y obispos y a los patronos del Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds. Muestra claramente el doble gran cuidado de P\u00edo X por la restauraci\u00f3n de los estudios sagrados y la filosof\u00eda Escol\u00e1stica, y por la salvaguarda del clero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl decreto \u00abLamentabili\u00bb del Santo Oficio, 3-4 de Julio de 1907, condenando 65 distintas proposiciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl mandato del Santo Oficio, \u00abRecentissimo\u00bb, del 28 de Agosto de 1907, la que con miras a remediar el mal, impone ciertas prescripciones a los obispos y superiores de las \u00f3rdenes religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb 8 de Setiembre de 1907, de la cual hablaremos m\u00e1s tarde.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tTres cartas del Cardenal Secretario de Estado, del 2 y 10 de Octubre, y del 5 de Noviembre de 1907, sobre la asistencia del clero a universidades seculares, urgiendo la ejecuci\u00f3n de una regulaci\u00f3n general de 1896 sobre este tema. La Enc\u00edclica hab\u00eda extendido esta regulaci\u00f3n a toda la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa condena del Cardenal Vicario de Roma del panfleto \u00abIl programma dei modernisti\u00bb y un decreto del 29 de octubre de 1907 declarando la excomuni\u00f3n de sus autores, con especiales reservas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl decreto Motu Proprio del 18 de Noviembre de 1907, sobre el valor de las decisiones de la Comisi\u00f3n B\u00edblica, sobre el decreto \u00abLamentabili\u00bb y sobre la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb. Estos dos documentos son nuevamente confirmados y sostenidos por penalidades eclesi\u00e1sticas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl discurso en el Consistorio del 16 de Diciembre de 1907\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEl decreto del Santo Oficio del 13 de Febrero de 1908, condenando a dos Diarios, \u00abLa Justice sociale\u00bb y \u00abLa Vie Catolique\u00bb. Desde entonces han aparecido varias condenas a libros\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa Enc\u00edclica \u00abEditae\u00bbdel 26 de Mayo de 1910, renov\u00f3 las condenas previas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tEs a\u00fan mas fuerte el tono del Motu Proprio \u00abSacrorum Antistitum\u00bb del 1 de Setiembre de 1910, declarada:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tpor un decreto del Consistorio de las Congregaciones del 25 de Setiembre de 1910. Este Motu Proprio arremete contra la obstinaci\u00f3n modernista y astutas falacias. Despu\u00e9s de haber citado las medidas pr\u00e1cticas prescriptas en la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb, el papa urge su cumplimiento, y, al mismo tiempo, da nuevas directivas concernientes a la formaci\u00f3n del clero en los seminarios y casas religiosas. Los candidatos a las \u00f3rdenes superiores, los recientemente designados confesores, predicadores, sacerdotes de parroquia, can\u00f3nigos, cl\u00e9rigos beneficiados, el staff del obispo, predicadores de Cuaresma, los oficiales de las congregaciones Romanas, o tribunales, superiores y profesores en las congregaciones religiosas, todos est\u00e1n obligados a jurar de acuerdo a una f\u00f3rmula que reprueba los principios modernistas mas importantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\u2022\tLa carta del papa al Prof. Decurtins sobre modernismo literario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEstos actos son en su mayor\u00eda de car\u00e1cter disciplinario (el Motu Proprio de Setiembre de 1910, es claramente de la misma naturaleza); el decreto \u00abLamentabili\u00bb es enteramente doctrinal; la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb y el Motu Proprio del 18 de Marzo de 1907, son de ambos caracteres: doctrinales y disciplinarios. Los escritores no acuerdan sobre la autoridad de los dos principales documentos; el decreto \u00abLamentabili\u00bb y la Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb. En el presente, la opini\u00f3n de los escritores, desde la nueva confirmaci\u00f3n acordada a estos decretos por el Motu Proprio, contienen en sus conclusiones doctrinales la ense\u00f1anza infalible del Vicario de Jesucristo. (Para una opini\u00f3n mas moderada cf. Choupin en \u00abEtudes\u00bb, Paris, CXIV, p. 119-120.) El decreto \u00abLamentabili\u00bb ha sido llamado el nuevo Syllabus, porque contiene la proscripci\u00f3n por el Santo Oficio de 65 proposiciones, que pueden ser agrupadas bajo los siguientes encabezados: Prop. 1-8, errores concernientes a la ense\u00f1anza de la Iglesia; Prop. 9-19, errores concernientes a la inspiraci\u00f3n, verdad y estudio de las Sagradas Escrituras, especialmente de los Evangelios; Prop. 20-36, errores relativos a los sacramentos; Prop. 52-57, errores concernientes a la instituci\u00f3n y organizaci\u00f3n de la Iglesia; Prop. 58-65, error sobre la evoluci\u00f3n doctrinal. La Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb en la introducci\u00f3n dej\u00f3 al descubierto la gravedad del peligro, se\u00f1al\u00f3 la necesidad de una acci\u00f3n firme y decisiva, y aprob\u00f3 el t\u00edtulo \u00abModernismo\u00bb para los nuevos errores. Nos da primero una muy met\u00f3dica exposici\u00f3n del modernismo; luego sigue su condena general con una palabra como corolarios que pueden ser extra\u00eddas de la herej\u00eda. El papa contin\u00faa entonces examinado las causas y efectos del modernismo, y finalmente ruega por los necesarios remedios. La aplicaci\u00f3n que intenta poner en pr\u00e1ctica por una serie de medidas en\u00e9rgicas. Una apelaci\u00f3n urgente a los obispo adecuadamente cierra este notable documento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuentes Protestantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nKANT, Die Religion innerhalb der Grenzen der reinen Vernunft (2nd ed., 1794)<br \/>\nFICHTE, Versuch einer Kritik aller Offenbarung (1792)<br \/>\nSCHLEIRMACHER, Ueber die Religion, Reden an die Gebildeten unter ihren Veraechtern (4th ed., 1831)<br \/>\nIDEM, Der christliche Glaube nach den Grundsaetzen der evangelischen Kirche, im Zusammenhang dargestellt (1811-22; 6th ed., 1884(<br \/>\nSCHELLING, Vorlesungen ueber die Methode des akademischen Studiums (3rd ed., 1830);<br \/>\nHEGEL, Vorlesungen ueber die Philosophie der Religion (1832), in vols. XI and XII of his complete works;<br \/>\nRITSCHL, ALBRECHT, Die christliche Lehre von der Rechtfertigung und Versoehnung (3 vol., 1870-84);<br \/>\nIDEM, Theologie und Metaphysik (1881);<br \/>\nHERMAN, Die Gewissheit des Glaubens und die Freihet der Theologie (2nd ed., 1889);<br \/>\nLIPSIUS, Dogmatische Beitraege (1878);<br \/>\nIDEM, Philosophie und Religion (1885)<br \/>\nLANGE, Geschichte des Materialismus (4th part, 3rd ed., 1876)<br \/>\nSCHWARZ, Zur Geschichte der neusten Theologie (3rd ed., 1864);<br \/>\nEUCKEN, from his numerous works on the subject we may mention Der Wahrheitsgehalt der Religion (1901); PFLEIDERER, Die Religion, ihr Wesen und ihre Geschichte (2nd vol., 1869);<br \/>\nIDEM Grundriss der christlichen Glaubens- und Sittenlehere (1880);<br \/>\nIDEM, Entwickelung der protestantischen Theologie seit Kant (1892);<br \/>\nSABATIER, Esquisse d&#8217;une philosophie de la religion apr\u00e8 la philosophie et l&#8217;histoire (1897);<br \/>\nIDEM, Les religions d&#8217;autorite et la religion de l&#8217;espirit [posthumous] (1902);<br \/>\nHAMILTON, Discussion on Philosophy and Literature (3rd ed., 1866);<br \/>\nCAMPBELL, The New Theology (London, 1907);<br \/>\nHARNACK, Das Wesen des Christentums (enlarged ed., Jena, 1908);<br \/>\nGORE (anti-modernist), The New Theology and the Old Religion (London 1907);<br \/>\nHAKLUYT (anti-modernist), Liberal Theology and the Ground of Faith (London, 1908); Father Tyrell&#8217;s Modernism&#160;: an expository criticism of \u00abThrough Scylla and Charybdis\u00bb in an open letter to Mr. Athelstan Riley (London, 1909)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFruentes Modernistas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMURRI, Psicologia della religione, note ed appunti, published under the pseudonym of SOSTENE GELLI (Rome, 1905);<br \/>\nIDEM, Democrazia e christianesimo;<br \/>\nIDEM, I principi comuni in Programma della societa regionale di cultura (Rome, 1906);<br \/>\nIDEM, La Vita religiosa nel cristianesimo: Discorsi (Rome, 1907)<br \/>\nIDEM, La filosofia nuova e l&#8217;enciclica contro il modernismo (Rome, 1908)<br \/>\nFOGAZZARO, Il Santo (Milan, 1905);<br \/>\nIl Programma dei Modernisti. Riposta all&#8217; Enciclica di Pio X, \u00abPascendi Dominici gregis\u00bb (Rome, 1908);<br \/>\nVOGRINEC, Nostra maxima culpa! Die bedraengte Lage der katholischen Kirche, deren Ursachen und Vorschlaege zur Besserung (Vienna and Leipzig, 1904);<br \/>\nLOISY, l&#8217;Evangile et l&#8217;Eglise (Paris, 1902);<br \/>\nIDEM, Autour d&#8217;un petit livre (Paris, 1903);<br \/>\nIDEM, Simples reflexions sur le decret du Saint-Office \u00abLamentabili sane exitu\u00bb, et sur l&#8217;Encyclique \u00abPascendi Dominici gregis\u00bb (Ceffonds, 1908);<br \/>\nLEROY, Dogme et critique (Paris) [In referring to this book, which has been condemned, we do not wish to make any reflexion on the Catholicity of the author];<br \/>\nTYRRELL, Lex orandi (London, New York, Bombay, 1906);<br \/>\nIDEM, A confidential letter to a friend who is a professor of anthropology, It. tr. (inaccurate) in Il Corriere della Sera (1 January, 1906); Letters to His Holiness Pope Pius X by a Modernist (Chicago, 1910)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuentes Cat\u00f3licas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPORTALIE, Dogme et Histoire in Bulletin de litterature ecclesiastique (Feb. to March, 1904);<br \/>\nCAVALLANTI, Modernismo e Modernisti (Brescia, 1907);<br \/>\nMERCIER, Le modernisme, sa position vis-a-vis de la science, sa condamnation par le Pape Pie X (Brussels, 1908);<br \/>\nDE TONQUEDEC, La notion de verite dans la philosophie nouvelle (Paris, 1908);<br \/>\nLEPIN, Christologie&#160;: Commentaire des propositions 27-38 du decret du S. Office \u00abLamentabili\u00bb (Paris, 1908);<br \/>\nLEBRETON, L&#8217;encyclique et la theologie modernista (Paris, 1908);<br \/>\nGAUDAUD, Les erreurs du Modernisme in La foi catholique (1908, 1909);<br \/>\nPESCH, Theologische Zeitfragen, Glaube, Dogmen und geschichtlichen Tatsachen. Eine Untersuching ueber den Modernismus, 4th series (Freibug im Breisgau, 1908);<br \/>\nHEINER, Der neue Syllabus Pius X (Mainz, 1908);<br \/>\nMICHELITSCH, Der neue Syllabus (Gras and Vienna, 1908);<br \/>\nKNEIB, Wesen und Bedeutung der Encyclika gegen den Modernismus (Mainz, 1908);<br \/>\nGODRYEZ, The doctrine of Modernism and its refutation (Philadelphia, 1908);<br \/>\nRICKABY, T he Modernist, (London, 1908);<br \/>\nMAUMUS, Les modernistes (Paris, 1909);<br \/>\nVERMEERSCH, De modernismo tractatus et notae canonicae cum Actis S. Sedis a 17 April, 1907 ad 25 Sept., 1910 (Bruges, 1901)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nA. VERMEERSCH\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripto por Gerard Haffner\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Del lat\u00ed\u00adn modernus, que se deriva de modo.) Corriente teol\u00f3gica dentro del catolicismo (\u00c2\u00ae CAT\u00ed\u201cLICA, APOST\u00ed\u201cLICA Y ROMANA, IGLESIA). Tambi\u00e9n se denomina as\u00ed\u00ad a ciertas tendencias del \u00c2\u00ae LIBERALISMO en el movimiento protestante. Es dif\u00ed\u00adcil entender el movimiento sin tener en cuenta el desarrollo del liberalismo dentro de los c\u00ed\u00adrculos protestantes. El modernismo cat\u00f3lico, como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/modernismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMODERNISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7279","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7279"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7279\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}