{"id":7284,"date":"2016-02-05T03:55:26","date_gmt":"2016-02-05T08:55:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/montanismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:55:26","modified_gmt":"2016-02-05T08:55:26","slug":"montanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/montanismo\/","title":{"rendered":"MONTANISMO"},"content":{"rendered":"<p>Movimiento cristiano de la antig\u00fcedad. Seguidores de Montano, l\u00ed\u00adder cristiano del siglo II en la regi\u00f3n de Frigia en el Asia Menor, quien proclam\u00f3 el inminente advenimiento de la Nueva Jerusal\u00e9n.<br \/>\nMontano se opuso a cierto relajamiento de las estrictas normas que caracterizaron al cristianismo original. Montano y dos mujeres de su iglesia afirmaban tener el don de profec\u00ed\u00ada. La mayor dificultad para otros cristianos fue que algunos de sus seguidores le consideraban el \u00abConsolador\u00bb que Jes\u00fas prometi\u00f3.<br \/>\nEntre sus partidarios estuvo el famoso te\u00f3logo Tertuliano, quien se uni\u00f3 a los montanistas durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<br \/>\nEl rigorismo \u00e9tico de los montanistas provoc\u00f3 reacciones negativas entre otros grupos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[929]<br \/>\n   Doctrina del siglo II promovida por Montano de Frigia, que pretend\u00ed\u00ada ser enviado de Dios para reformar la Iglesia y las costumbres.<\/p>\n<p>    Su planteamiento moral y doctrinal se expresaba por medio de un gran rigorismo: negaci\u00f3n del perd\u00f3n de los pecados, prohibici\u00f3n de segundas nupcias, demanda de continua penitencia.<\/p>\n<p>    El gran defensor de la doctrina fue Tertuliano, que en la segunda parte de su vida fue ardiente defensor de esta \u00abherej\u00ed\u00ada moral\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nMontano apareci\u00f3 en Frigia entre el 155 y el 160 d.C. con la pretensi\u00f3n de ser portavoz del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Junto a dos profetisas, Prisc(il)a y Maximila, Montano se present\u00f3 hablando en nombre de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu. Sus doctrinas se difundieron a causa de un cierto enfriamiento del fervor espiritual despu\u00e9s del siglo I. El montanismo se extendi\u00f3 por Asia Menor, Galia y el norte de Africa. Los principales escritos montanistas han sido destruidos, y s\u00f3lo los conocemos fragmentariamente, por las noticias manifiestamente sesgadas de sus adversarios y por los escritos de >Tertuliano, su converso m\u00e1s ilustre (207 d.C). Dada la fuerte personalidad de Tertuliano y la independencia de su esp\u00ed\u00adritu, puede no dar siempre una imagen objetiva del movimiento.<\/p>\n<p>Los montanistas se caracterizaban por un extremado rigorismo, el entusiasmo, la profec\u00ed\u00ada ext\u00e1tica y la glosolalia. Apelaban en sus actos a la autoridad del.Esp\u00ed\u00adritu Santo y rechazaban toda jerarqu\u00ed\u00ada. Era un movimiento apocal\u00ed\u00adptico, que esperaba el fin inminente del mundo. Sosten\u00ed\u00adan que s\u00f3lo los santos (pneumatici)  formaban parte de la Iglesia y, por tanto, s\u00f3lo ellos pod\u00ed\u00adan bautizar v\u00e1lidamente. El hecho de que en todo lo dem\u00e1s no mantuvieran doctrinas heterodoxas hizo que fuera muy dif\u00ed\u00adcil para las autoridades de la Iglesia combatir el montanismo; se trataba m\u00e1s de una cuesti\u00f3n de discernimiento espiritual que de simple examen de su ortodoxia. Aunque incluido en las listas de herej\u00ed\u00adas durante muchos siglos, lo cierto es que el montanismo se extingui\u00f3 m\u00e1s bien pronto en la mayor\u00ed\u00ada de los sitios; no obstante, tenemos noticias de algunos grup\u00fasculos escindidos todav\u00ed\u00ada en el siglo IX. La reacci\u00f3n contra el montanismo llev\u00f3 a la convocaci\u00f3n de los primeros s\u00ed\u00adnodos episcopales, que se celebraron en Asia Menor.<\/p>\n<p>La experiencia del montanismo suele aducirse como una de las (principales) razones del declive de los >carismas, especialmente la profec\u00ed\u00ada, en la Iglesia primitiva: los carismas pod\u00ed\u00adan convertirse en una amenaza para las instituciones de la Iglesia, por lo que se les rest\u00f3 importancia o, por lo menos, no se foment\u00f3 la ampliamente difundida expectativa de los mismos en la Iglesia.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\u00abTodos los grandes desarrollos de la religi\u00f3n cristiana en el siglo 11 tuvieron en Asia su comienzo y aqu\u00ed\u00ad es donde principalmente se libraron las grandes batallas de la Iglesia \u00bb Esta constataci\u00f3n de A. von Harnak encuentra su confirmaci\u00f3n en el movimiento montanista, que debe su nombre a Montano (siglo u), sacerdote del dios Apolo Lairbeno convertido al cristianismo.<\/p>\n<p>Present\u00e1ndose como profeta llamado a inaugurar para la Iglesia la era del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Montano se asoci\u00f3 a dos mujeres, Priscila y Maximila, investidas tambi\u00e9n de una funci\u00f3n prof\u00e9tica. El montanismo o nueva profec\u00ed\u00ada o movimiento catafrigio (se llama de todas estas formas), de rasgos severos y entusi\u00e1sticos, tuvo su centro geogr\u00e1fico en el valle de Kirbasan, en Frigia.<\/p>\n<p>Rechazaba la autoridad de los obispos y negaba la Iglesia institucional, exasperando sus anhelos escatol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En el pasado se le interpret\u00f3 de varias maneras: fen\u00f3meno de superstici\u00f3n religiosa, expresi\u00f3n del milenarismo asi\u00e1tico influido por la teolog\u00ed\u00ada de Juan, intento de retorno a la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes, en protesta contra un episcopado mon\u00e1rquico ciudadano.<\/p>\n<p>Aunque hay que tener en cuenta todos estos aspectos, no conviene olvidar que este movimiento se arraiga, se afirma y persiste largo tiempo en las aldeas d\u00e9 Frigia. Por tanto, se le puede considerar como una reacci\u00f3n de conservadurismo cristiano del campo contra una Iglesia urbana que se va helenizando cada vez m\u00e1s, perdiendo su fisonom\u00ed\u00ada original. Pero m\u00e1s all\u00e1 del problema teol\u00f3gico se capta tambi\u00e9n en \u00e9l un sentido social. La llegada de la nueva Jerusal\u00e9n a Pepuza (Frigia) marcar\u00e1 el final del actual estado de cosas, realmente insoportable. El montanismo habla, de hecho, la lengua del campesino frigio y alimenta sus sue\u00f1os de liberaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>No cabe duda de que debi\u00f3 su enorme \u00e9xito al gran esfuerzo de \u00bb inculturaci\u00f3n\u00bb o de indigenizaci\u00f3n del anuncio cristiano, desde el momento en que se construy\u00f3 sobre estructuras devocionales de la precedente religiosidad frigia, con rasgos al mismo tiempo severos y entusi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>La vida de fe, la liturgia y la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica llevan el cu\u00f1o del ambiente frigio. Por poner un ejemplo, pensemos en la igualdad religiosa de la mujer y, en cierto modo, en su posici\u00f3n sacerdotal prof\u00e9tica atestiguada va anteriormente en el ambiente frigio, y. gr. en relaci\u00f3n con el templo de Apolo Lairbeno -centro del culto pagano frigio-, que ten\u00ed\u00ada que disponer de igual n\u00famero de sacerdotes que de sacerdotisas, como atestiguan las inscripciones descubiertas en aquel lugar.<\/p>\n<p>Pensemos adem\u00e1s en la influencia frigia respecto a las formas radicales y ext\u00e1ticas del montanismo que llevan e1 cu\u00f1o de la religiosidad microasi\u00e1tica anterior. As\u00ed\u00ad pues, se da una continuidad singular de algunos fen\u00f3menos que se explican como una acci\u00f3n de influencia mutua entre el hombre y su ambiente. En una palabra, se trata de formas religiosas ligadas a su tierra de origen.<\/p>\n<p>De todas formas, el montanismo no se limit\u00f3 a Frigia, sino que se extendi\u00f3 por el orbe antiguo encontrando adeptos por todas partes. Huellas de la prolongada persistencia del movimiento catafrigio pueden observarse en la repetidas condenaciones a las que se vio sometido. Una de las \u00faltimas se remonta al sexto concilio ecum\u00e9nico, a finales del siglo VII (can. 95).<\/p>\n<p>L. Padovese<\/p>\n<p>Bibl.: B. Aland, Montano. Montanismo, en DPAC, 11, 1475-1477. A. Orbe, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada de los siglos II y III S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Un movimiento de corte apocal\u00edptico, que deriva su nombre de su fundador, un tal Montano; as\u00ed lo llam\u00f3 Teodoreto (<em>Haer. fab.<\/em> III. 2). Sus adherentes fueron primero conocidos como los frigios o katafrigios (as\u00ed los llama Eusebio <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HE<\/a><\/em> V. 14 <em>et al.<\/em>) o a veces pepuzianos (Epifanio, <em>Haer.<\/em> 48.14) que viene de Pepuza, lugar donde Montano con dos mujeres como sus asociadas, Prisca y Maximiliana, profetizaron. Es posible que todo el grupo fuera llamado priscilianistas (Hip\u00f3lito, <em>Ref<\/em> 7:12) a menos que este t\u00edtulo se refiera a una subdivisi\u00f3n m\u00e1s tard\u00eda. Hort ha resumido las caracter\u00edsticas del montanismo: \u00abPrimero, una fe fuerte en el Esp\u00edritu Santo como el Paracleto prometido, presente como un poder celestial en la iglesia de ese tiempo; segundo, especialmente la creencia que el Esp\u00edritu Santo se estaba manifestando a s\u00ed mismo en forma sobrenatural en ese tiempo por medio de profetas y profetizas en trance; y tercero, la inculcaci\u00f3n de una norma austera y estricta de moralidad y disciplina cristianas\u00bb (<em>The Ante-Nicene Fathers<\/em>, Macmillan, London, 1895, p. 100). A estas cosas se debe a\u00f1adir la tendencia de poner a los profetas en contra de los obispos, y una expectaci\u00f3n intensa del regreso inminente de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que la secta decay\u00f3 despu\u00e9s de la muerte de Montano, pero ca. 200 revivi\u00f3 y se esparci\u00f3 por Asia Menor y aun hasta Egipto. En Cartago captur\u00f3 a su m\u00e1s sobresaliente convertido, Tertuliano. No es seguro que hubiera una gran diferencia entre el montanismo frigio y el de \u00c1frica como algunos han sostenido (Lawlor, p. ej.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Bonwetsch, <em>Der Geschichte des Montanismus<\/em>; P. de Labriolle, <em>La Crise Montaniste<\/em>; <em>Les Sources de L\u2019historie du Montanisme<\/em>; J. de Soyres, <em>Montanism and the Primitive Church<\/em>; H.J. Lawlor, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HERE<\/a><\/em>.<\/li>\n<li>Skevington Wood<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HE <\/em><\/a><em>Historia Ecclesiastica<\/em> (Eusebius)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (409). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Cism\u00e1ticos del siglo II d.C., conocidos primero como frigios o como \u201caquellos entre los Frigios\u201d (oi kata Phrygas), despu\u00e9s como montanistas, pepucianos y (en occidente) catafrigios. La secta fue fundada por un profeta, Montano, y dos profetisas, Maximila y Prisca, a veces llamada Priscila.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>CRONOLOGIA<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un escritor antimontanista an\u00f3nimo, citado por Eusebio dirigi\u00f3 su obra a Abercio Marcelo, obispo de Hier\u00f3polis, quien muri\u00f3 alrededor del 200.  Maximila hab\u00eda profetizado guerras y desgracias continuas, pero este escritor dice que estaba escribiendo m\u00e1s de trece a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte y a\u00fan no hab\u00eda habido guerra alguna ni parcial ni total, sino que por el contrario, los cristianos disfrutaban de paz permanente gracias a la misericordia de Dios (Eusebio, \u00abHistoria de la Iglesia\u00bb, V.16.19).  Esos trece a\u00f1os s\u00f3lo pueden identificarse con los doce y medio a\u00f1os de C\u00f3modo (17 de marzo de 180 &#8211; 31 de diciembre de 192).  Las guerras entre emperadores rivales comenzaron a principio de 193, as\u00ed que este escritor an\u00f3nimo escribi\u00f3 antes de enero de 193, y Maximila debi\u00f3 haber muerto cerca de fines de 179, no mucho antes que Marco Aurelio.  Montano y Priscila hab\u00edan muerto mucho antes.  En consecuencia, la fecha dada por Eusebio en su \u201cCr\u00f3nica\u201d para la primera aparici\u00f3n de Montano,&#8212;und\u00e9cimo (o duod\u00e9cimo) a\u00f1o de Marco Aurelio, es decir, alrededor de 172&#8212;no deja tiempo suficiente para el desarrollo de la secta, de la que se sabe que tuvo mucha importancia en 177, cuando la Iglesia de Lyons le escribi\u00f3 al Papa San Eleuterio sobre este asunto. De nuevo, los montanistas se coordinan con el m\u00e1rtir Traseas, mencionado cronol\u00f3gicamente entre San Policarpo (155) y Sagaris (bajo Sergio Paulo, 166-7) en la carta de Pol\u00edcrates al Papa San V\u00edctor I; la fecha de Traseas es por consiguiente cerca de 160 y el origen del montanismo debe ser a\u00fan anterior.  Consecuentemente Zahn, Harnack, Duchesne y otros (contra V\u00f6lter y Voigt, que aceptaban la fecha tard\u00eda dada por Eusebio), consideran que Epifanio (H\u00e6r., XLVIII, 1) es el que da la fecha verdadera del nacimiento de la secta \u201calrededor del a\u00f1o d\u00e9cimo noveno de Antonino P\u00edo ( es decir, el 156 \u00f3 157).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonwetsch, aceptando el punto de vista de Zahn de que Epifanio hab\u00eda dicho (H\u00e6r., XLVI, 1) el a\u00f1o duod\u00e9cimo de Antonino P\u00edo donde debi\u00f3 haber dicho Marco Aurelio, quiere sustituir este emperador, de manera que llegar\u00edamos al a\u00f1o 179, el mismo a\u00f1o de la muerte de Maximila. Pero la correcci\u00f3n es innecesaria en ambos casos. En \u00abH\u00e6reses\u00bb, XLVI, 1, Epifanio claramente quer\u00eda decir la fecha anterior, correcta o incorrecta; y en XLVIII, 1, no sit\u00faa la muerte de Maximila sino la primera aparici\u00f3n de la secta.   De Eusebio V, XVI, 7, conocemos que esto fue en el proconsulado de Grato. No se conoce un proc\u00f3nsul en Asia con dicho nombre. Bonwetsch acepta la sugerencia de Zahn de leer \u201cCuadrato\u201d y se\u00f1ala que hubo un Cuadrato en 155 (si esa es la fecha de la muerte de San Policarpo, que sucedi\u00f3 bajo Cuadrato) y otro en 166, de manera que uno de esos a\u00f1os fue la fecha real del nacimiento del montanismo.  Pero el 166 para Cuadrato depende meramente de la cronolog\u00eda de Ar\u00edstides de Schmid, rechazada por Ramsay y otros a favor de una cronolog\u00eda anterior elaborada por Waddington, que reclama el 155 para el Cuadrato de Ar\u00edstides as\u00ed como para el Cuadrato de Policarpo. Es muy probable que la autoridad de Epifanio contase los a\u00f1os de los emperadores desde el septiembre anterior a su accesi\u00f3n (como parece haber hecho Hegesipo) y por lo tanto el a\u00f1o d\u00e9cimo noveno de P\u00edo ser\u00eda septiembre de 155 a septiembre de 156.  Hasta si se usa la m\u00e1s tard\u00eda y occidental forma de calcular desde enero despu\u00e9s de la accesi\u00f3n, el a\u00f1o 157 se puede reconciliar con el proconsulado de Cuadrato en 155, si recordamos que Epifanio simplemente dice \u201calrededor del a\u00f1o d\u00e9cimo noveno de P\u00edo\u201d, sin requerir una absoluta precisi\u00f3n. Y luego nos dice que Maximila profetiz\u00f3: \u201cDetr\u00e1s de mi no habr\u00e1 profetisas, sino el fin\u201d mientras que \u00e9l escrib\u00eda 290 a\u00f1os despu\u00e9s, m\u00e1s o menos hacia el 375 \u00f3 376. Para corregir el error evidente, Harnack leer\u00eda 190, lo que nos trae m\u00e1s o menos a la muerte de Maximila (385 por 379).  Pero ekaton por diakosia es un gran cambio. Es m\u00e1s probable que Epifanio est\u00e9 calculando desde la fecha que dio \u00e9l mismo \u2013 el d\u00e9cimo noveno de P\u00edo = 156, puesto que no sab\u00eda que Maximila hab\u00eda muerto; su \u201cm\u00e1s o menos\u201d corresponde a su anterior \u201calrededor de \u201c. As\u00ed que adoptaremos con Zahn la conjetura de Scaliger diakosia enneakaideka por diakosia enenekonta, que nos lleva del a\u00f1o 156 al 375. Como Apolonio escribi\u00f3 40 a\u00f1os despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la secta, su obra debe ser datada hacia el 196.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>EL MONTANISMO EN ASIA MENOR<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Montano era un reci\u00e9n convertido cuando comenz\u00f3 a profetizar en la villa de Ardabau en Frigia. San Jer\u00f3nimo dice que antes hab\u00eda sido un sacerdote de Cibeles, pero esto puede ser una invenci\u00f3n posterior para poder relacionar sus \u00e9xtasis con un comportamiento parecido al de los derviches de los sacerdotes y devotos de \u201cla gran diosa\u201d.  Se cre\u00eda que el mismo don prof\u00e9tico hab\u00eda descendido sobre sus dos compa\u00f1eras, las profetisas Maximila y Prisca o Priscila. Su sede estaba en la villa de Pepuza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oponente an\u00f3nimo de la secta describe el m\u00e9todo de profec\u00eda (Eusebio, V, XVII, 2-3): primero el profeta aparece aterrorizado (en parekstasei), despu\u00e9s sigue la tranquilidad (adeia kai aphobia, la falta de miedo); comienza con un estudiado vac\u00edo del pensamiento o pasividad del intelecto (ekousios amathia), es arrebatado por una locura incontrolable (akousios mania psyches). Los profetas montanistas no hablaban como mensajeros de Dios:   \u201cAs\u00ed dice el Se\u00f1or\u201d, sino que se describ\u00edan a si mismos como pose\u00eddos por Dios y hablaban en Su Persona. \u201cYo soy el Padre, el Verbo y el Par\u00e1clito\u201d, dec\u00eda Montano (D\u00eddimo, \u00abDe Trin.\u00bb, III, XLI); y de nuevo: \u201cYo soy el Se\u00f1or Dios omnipotente, que he descendido adentro de un hombre\u201d y \u201cni un \u00e1ngel ni un embajador, sino Yo, el Se\u00f1or, el Padre, he venido\u201d (Epifanio, \u00abH\u00e6r.\u00bb, XLVIII, 11). Y Maximila dec\u00eda: \u201cNo me oigas a m\u00cd, sino oye a Cristo\u201d (ibid.); y: \u201cSoy llevado de entre los corderos como un lobo (es decir un falso profeta \u2013 cf. Mat. 7,15); yo no soy un lobo, sino palabra, esp\u00edritu y poder\u201d.   Esta posesi\u00f3n por un esp\u00edritu, que hablaba mientras el profeta era incapaz de resistirse, es descrita por el esp\u00edritu de Montano: \u201cMirad, el hombre es como una lira y yo soy como el plectro. El hombre duerme y yo estoy despierto\u201d (Epifanio, \u00abH\u00e6r.\u00bb, XLVIII, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio no se o\u00edan falsas doctrinas. El Par\u00e1clito ordenaba unos pocos ayunos y abstinencias; estas \u00faltimas eran xerophagioe estrictas, pero s\u00f3lo por dos semanas al a\u00f1o y los s\u00e1bados y domingos no contaban (Tertuliano, \u00abDe jej.\u00bb, XV).  No s\u00f3lo se recomendaba la virginidad (como siempre lo ha hecho la Iglesia), sino que se desaprobaban los segundos matrimonios.  Priscila dec\u00eda que la castidad era una preparaci\u00f3n para el \u00e9xtasis: \u201cel santo (casto) ministro sabe como administrar su santidad. Para los que purifican sus corazones (leyendo purificantes enim corda, por conjetura por purificantia enim concordal] ven visiones y colocando sus cabezas hacia abajo (\u00a1) tambi\u00e9n oyen voces tan salvadoras como secretas\u201d (Tertuliano, \u00abExhort.\u00bb X, en un manuscrito).  Sin embargo se rumoraba que Priscila se hab\u00eda casado y hab\u00eda abandonado a su marido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El martirio era tenido en tan alta estima que se desaprobaba huir de la persecuci\u00f3n as\u00ed como el pagar para no ser castigado.  \u201c\u00bfTe declaran fuera de la ley?\u201d, dec\u00eda Montano, \u201ceso es bueno para ti. Porque el que no es declarado fuera de la ley entre los hombres ser\u00e1 declarado proscrito en el Se\u00f1or. No os confund\u00e1is. Es la justicia la que os lleva en p\u00fablico. \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is confundidos cuando sembr\u00e1is alabanzas? El poder viene cuando los hombres os miran\u201d. Y de nuevo: no dese\u00e9is salir de esta vida en camas, por enfermedades o por fiebres, sino por el martirio, para que Aqu\u00e9l que sufri\u00f3 por vosotros sea glorificado (Tertuliano, \u00abDe fuga\u00bb, IX; cf. \u00abDe anima\u00bb, LV.). Tertuliano dice: \u00abAquellos que reciben al Par\u00e1clito no saben huir de la persecuci\u00f3n ni sobornar\u201d (De fuga, 14), pero no es capaz de citar ninguna prohibici\u00f3n formal de Montano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed, lo m\u00e1s que se puede decir de estas manifestaciones did\u00e1cticas es que hay una ligera tendencia a lo extravagante. La gente de Frigia estaba acostumbrada al culto orgi\u00e1stico de Cibeles.  Indudablemente hab\u00eda all\u00ed muchos cristinos. Los relatos contempor\u00e1neos del montanismo mencionan cristianos en pueblos de otro modo desconocidos: Ardabau en la frontera con Misia, Pepuza, Timi\u00f3n, as\u00ed como en Otro, Apamea, Cumane, Eumenea.  Se han encontrado inscripciones cristianas primitivas en Otro, Hier\u00f3polis, Pepuza (del 260), Trajan\u00f3polis (del 279), Eumenea (del 249) etc. (ver Harnack, \u00abExpansi\u00f3n del Cristianismo, II, 360).  Hubo un concilio en Sinnada en el siglo III. Las \u00abActa Theodoti\u00bb representan a la villa de Malus, cerca de Ancira, como completamente cristiana bajo Diocleciano.  Sobre todo debemos recordar qu\u00e9 grupos de cristianos encontr\u00f3 Plinio en Ponto y Bitinia en 112, no s\u00f3lo en las ciudades sino tambi\u00e9n en el campo. Por lo tanto, sin duda hab\u00eda numerosos cristianos en las villas de Frigia que fueron atra\u00eddos por los asombrosos fen\u00f3menos. A Pepuza llegaban multitudes, y al parecer se produc\u00edan desacuerdos. Ya en los primeros d\u00edas, Apolinario, sucesor de San Pap\u00edas como obispo de Hier\u00e1polis en el extremo sur de la provincia, escribi\u00f3 contra Montano. Eusebio conoc\u00eda esta carta porque hab\u00eda sido incluida por Serapi\u00f3n de Antioqu\u00eda (alrededor de 191-212) en una carta dirigida por \u00e9l a los cristianos de Caria y Ponto.  Apolinario relata que \u00c6lio Publio Julio de Debeltum (ahora Burgas) en Tracia, jur\u00f3 que \u201cSotas el bendito que estaba en Anquialo (en la costa de Tracia) quiso hacerle un exorcismo a Priscila, pero los hip\u00f3critas no se lo permitieron\u201d.  Claramente Sotas estaba muerto y no pudo hablar por s\u00ed mismo. El escritor an\u00f3nimo nos dice que algunos pensaban que Montano estaba pose\u00eddo por un esp\u00edritu malo y que era un perturbador del pueblo; le censuraron y trataron de que dejara de profetizar; los fieles de Asia se reunieron en muchas partes y, luego de analizar sus profec\u00edas, las declararon profanas y condenaron la herej\u00eda, para que sus disc\u00edpulos fueran expulsados de la Iglesia y de su comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil decir cuan pronto se produjo esta excomuni\u00f3n en Asia. Probablemente algunos obispos excluyeron a los seguidores de Montano desde el principio, y esta severidad se volvi\u00f3 com\u00fan antes de la muerte de Montano; pero dif\u00edcilmente era la regla general antes de la muerte de Maximila en 179.  La primera etapa fue condenar a los profetas mismos y desaprobar a sus disc\u00edpulos. Se oy\u00f3 que algunas personas santas, incluyendo a los obispos Z\u00f3tico de Cumana y Juli\u00e1n de Apamea, intentaron exorcizar a Maximila en Pepuza, sin duda tras la muerte de Montano. Pero Tesim\u00f3n le advirti\u00f3 (Eusebio, V, XVI, 17; XVIII, 12). Este personaje fue llamado confesor pero, seg\u00fan el escritor an\u00f3nimo, se hab\u00eda salvado pagando. Public\u00f3 \u201cuna ep\u00edstola cat\u00f3lica, imitando al Ap\u00f3stol\u201d en apoyo a su grupo.  Otro tal llamado m\u00e1rtir, de nombre Alejandro, fue durante muchos a\u00f1os compa\u00f1ero de Maximila que, aunque profetisa, no sab\u00eda que el proc\u00f3nsul Emilio Frontino en \u00c9feso (en fecha desconocida) lo hab\u00eda condenado por robo y no \u201cpor el Nombre\u201d; se pone como prueba de esto los archivos p\u00fablicos de Asia.  Nada se sabe del otro l\u00edder, llamado Alcib\u00edades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acus\u00f3 a los profetas de aceptar regalos so capa de ofrendas; Montano envi\u00f3 a predicadores pagados; las profetisas se maquillaban la cara, se te\u00f1\u00edan los p\u00e1rpados con estibio (antimonio), llevaban ornamentos y jugaban a los dados. Pero estas acusaciones pueden ser falsas. Lo principal era que la manera de profetizar, se denunciaba que era contraria a la costumbre y tradici\u00f3n. Milt\u00edades, un escritor cat\u00f3lico, escribi\u00f3 un libro al que se refiere el autor an\u00f3nimo, \u201cC\u00f3mo un profeta no deber\u00eda hablar en \u00e9xtasis\u201d. Se insist\u00eda en que los fen\u00f3menos eran los de posesi\u00f3n y no los de los profetas del Antiguo Testamento, o los de los profetas del Nuevo Testamento como Silas, \u00c1gabo y las hijas de Felipe el Di\u00e1cono; o de los profetas recientemente conocidos en Asia como Cuadrato (obispo de Atenas) y Ammia, profetisa de Filadelfia, de los que los profetas montanistas se jactaban de ser sucesores.  Parec\u00eda blasfemo hablar en primera persona como el Padre o el Par\u00e1clito. Los antiguos profetas hablaban \u201cen el Esp\u00edritu\u201d, como portavoces del Esp\u00edritu, pero no tener libre albedr\u00edo, estar incapacitado en un estado de locura, no era c\u00f3nsono con el texto.: \u201cLos Esp\u00edritus de los profetas est\u00e1n sometidos a los profetas\u201d.  Montano declaraba: \u201cEl Se\u00f1or me ha enviado como escogedor, revelador, int\u00e9rprete de la labor, esta promesa y este pacto, forzado, voluntaria o involuntariamente, para aprender la gnosis de Dios. Los montanistas apelaban a Gen. 2,21: \u00abEl Se\u00f1or envi\u00f3 un \u00e9xtasis [ektasin] sobre Ad\u00e1n\u00bb; al Salmo 116(114-115),10: \u00abdije en mi \u00e9xtasis\u201d; a Hch. 10,10: \u00abLe sobrevino un \u00e9xtasis (a Pedro)\u00bb; pero estos textos no prueban ni que la excitaci\u00f3n de un \u00e9xtasis fuera propio de la santidad ni que fuera el estado apropiado para la profec\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un argumento mejor era la declaraci\u00f3n de que la nueva profec\u00eda era de un orden superior al de la antigua y por consiguiente distinta. Se llego a pensar que era superior a la de los Ap\u00f3stoles e incluso hasta m\u00e1s all\u00e1 de la ense\u00f1anza de Cristo.   Priscila fue a dormir a Pepuza, dec\u00eda ella, y Cristo vino a ella y durmi\u00f3 a su lado \u201cen forma de mujer, vestida con una brillante t\u00fanica, puso sabidur\u00eda dentro de mi y me revel\u00f3 que este lugar es sagrado y que aqu\u00ed baja la Jerusal\u00e9n celestial\u201d. \u201cLos Misterios\u201d (\u00bfsacramentos?) se celebraban all\u00ed p\u00fablicamente.  En tiempos de Epifanio Pepuza era un desierto y la villa desapareci\u00f3. Maximilana, que sobrevivi\u00f3 a los otros dos, profetiz\u00f3 guerras continuas despu\u00e9s de su muerte&#8212;ning\u00fan otro profeta, sino el fin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que en general Montano no ten\u00eda una doctrina particular y que sus profetisas fueron m\u00e1s lejos que \u00e9l.  Las extravagancias de su secta continuaron tras la muerte de los tres, pero es dif\u00edcil saber hasta d\u00f3nde podemos confiar en nuestras autoridades.  El escritor an\u00f3nimo admite que s\u00f3lo tiene un informe incierto de la historia de que ambos, Montano y Maximila, se ahorcaron, y que Temison muri\u00f3 cuando el diablo lo elev\u00f3 por los aires y luego lo lanz\u00f3 al vac\u00edo.  La secta se hizo muy popular en Asia.  Daba la impresi\u00f3n de que algunas iglesias eran totalmente montanistas.  El escritor an\u00f3nimo encontr\u00f3 la iglesia de Ancira en 193 muy trastornada por la nueva profec\u00eda.  Predestinato dijo que el libro perdido de Tertuliano, \u00abDe Ecstasi\u00bb, en defensa de sus trances, fue una contestaci\u00f3n al Papa San Sotero (H\u00e6r., XXVII, LXXXVI), que los hab\u00eda condenado o desaprobado, pero la autoridad no es buena.  Parece que confundi\u00f3 a Sotero con Sotas, obispo de Anquialo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 177 las iglesias de Lyons y Viene enviaron a las iglesias de Asia y Frigia su famoso informe de los martirios que hab\u00edan tenido lugar.  Eusebio nos dice que al mismo tiempo adjuntaron cartas respecto a los montanistas que los m\u00e1rtires hab\u00edan escrito en prisi\u00f3n.  Enviaron las mismas con Ireneo al Papa San Eleuterio. Eusebio dice que tomaron un punto de vista prudente y muy ortodoxo.  Es probable que censuraron a los profetas pero no se inclinaron a tomar medidas extremas contra sus seguidores. No se negaba que los montanistas tuvieron muchos m\u00e1rtires; era debido a su jactancia que todos los her\u00e9ticos ten\u00edan muchos, y especialmente los marcionitas, pero que los verdaderos m\u00e1rtires como Gayo y Alejandro de Eumenea hab\u00edan rehusado comunicarse con los compa\u00f1eros m\u00e1rtires que hab\u00edan aprobado la nueva profec\u00eda (Anon. in Eusebio, V, XVI, 27). Las actas de Carpo, Papilo y Agat\u00f3nice (esta \u00faltima se arroj\u00f3 al fuego) m\u00e1rtires de Ti\u00e1tira bajo Marco Aurelio (alrededor de 161-9), puede que muestren cierta influencia del montanismo en los m\u00e1rtires\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>EL  MONTANISMO EN OCCIDENTE<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Tertuliano, un Papa del siglo II (m\u00e1s probablemente Eleuterio que V\u00edctor) estaba inclinado a aprobar las nuevas profec\u00edas, pero fue disuadido por Pr\u00e1xeas. Su defensor en Roma era Proclo o Pr\u00f3culo, muy respetado por Tertuliano. Gayo sostuvo una disputa contra Proclo ante el Papa Ceferino (al parecer cerca de 202-3). Como Gayo apoyaba la postura de la Iglesia, Eusebio le llama eclesi\u00e1stico (II, XXV, 6), y est\u00e1 encantado de descubrir en las minutas de la discusi\u00f3n que Gayo rechazaba que Juan fuera el autor del Apocalipsis, y se la atribu\u00eda a Cerinto. Pero Gayo era el peor de los dos, pues sabemos por el comentario sobre el Apocalipsis de Bar Salibi, escritor sir\u00edaco del siglo XII, (ver Theodore H. Robinson en \u00abExpositor\u00bb, VII, sexta serie, junio 1906), que tambi\u00e9n rechazaba el Evangelio y las Ep\u00edstolas de San Juan, y las atribu\u00eda a Cerinto. San Hip\u00f3lito escribi\u00f3 contra Gayo su \u201cCabezas contra Gayo\u201d y su \u201cDefensa del Evangelio y el Apocalipsis de San Juan (a no ser que sean dos t\u00edtulos de la misma obra).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Epifanio utiliz\u00f3 estas obras para su quincuag\u00e9sima primera herej\u00eda (cf. San Filastrio, \u00abH\u00e6r.\u00bb LX), y como la herej\u00eda no ten\u00eda nombre invent\u00f3 el de Alogi, queriendo decir \u201clos que no razonan\u201d y \u201clos que rechazan el Logos\u201d. Suponemos que Gayo acab\u00f3 rechazando el Evangelio por oposici\u00f3n a Proclo que ense\u00f1aba (Pseudo-Tertuliano, \u00abDe Pr\u00e6sc.\u00bb, LII) que \u201cel Espiritu Santo estaba en los Ap\u00f3stoles, pero el Par\u00e1clito no lo estaba, y que el Par\u00e1clito publicaba a trav\u00e9s de Montano m\u00e1s de lo que Cristo revel\u00f3 en el Evangelio; y no s\u00f3lo m\u00e1s sino tambi\u00e9n mejores y m\u00e1s grandes cosas\u201d; as\u00ed, la promesa del Par\u00e1clito (Juan 14,16) no era para los Ap\u00f3stoles sino para la pr\u00f3xima generaci\u00f3n.  San Ireneo se refiere a Gayo sin nombrarle (III, XI, 9): \u00abOtros, pera poder frustrar el don del Esp\u00edritu, que en los \u00faltimos d\u00edas ha sido derramado sobre la raza humana seg\u00fan la voluntad del Padre, no admiten esa forma (de le\u00f3n) que corresponde al Evangelio de Juan, en el que el Se\u00f1or prometi\u00f3 enviar el Par\u00e1clito; sino que rechazan el Evangelio y con \u00e9l el Esp\u00edritu prof\u00e9tico. Infelices, ciertamente, en que queriendo evitar los falsos profetas (leyendo con Zahn pseudoprophetas esse nolunt por pseudoprophetoe esse volunt], alejan la gracia de la profec\u00eda de la Iglesia; asemej\u00e1ndose a personas que, para evitar a los hip\u00f3critas, se retiran de la comuni\u00f3n incluso con los hermanos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no es sostenible la antigua idea de que los Alogi eran una secta asi\u00e1tica (ver Alogi); se trataba del romano Gayo y sus seguidores, si lleg\u00f3 a tener alguno. Pero evidentemente Gayo no se aventur\u00f3 a negar el Evangelio en su disputa ante Ceferino, cuyo informe era conocido por Dionisio de Alejandr\u00eda y por Eusebio de Cesarea (cf. Eusebio, III, XX, 1, 4).  Hay que notar que Gayo es testigo de que San Juan habit\u00f3 en Asia, puesto que considera como falsificaciones los escritos de San Juan, cuyo autor, Cerinto se las atribuye a San Juan; de ah\u00ed que piense que San Juan es representado por Cerinto como cabeza de las iglesias asi\u00e1ticas. Otro montanista (cerca de 200) que parece haberse separado de Proclo fue Esquines, que ense\u00f1aba que \u201cel Padre es el Hijo\u201d y se incluye entre los monarquianos del tipo de Noeto o Sabelio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el m\u00e1s famoso de los montanistas es Tertuliano.  Naci\u00f3 hacia el 150-5, y se hizo cristiano hacia el 190-5. Su naturaleza excesiva le llev\u00f3 a adoptar las ense\u00f1anzas montanistas en cuanto las conoci\u00f3 (alrededor de 202-3). A partir de entonces sus escritos fueron creciendo en acritud contra la Iglesia Cat\u00f3lica, con la que rompi\u00f3 definitivamente en el 207.  Muri\u00f3 alrededor del 223 o poco despu\u00e9s. Su primera obra montanista fue la defensa de la nueva profec\u00eda en seis libros, \u00abDe Ecstasi\u00bb, probablemente escrita en griego; a\u00f1adi\u00f3 un s\u00e9ptimo libro como r\u00e9plica a Apolonio. La obra se ha perdido, pero es importante una frase conservada por Predestinato (XXVI): \u201cSolamente diferimos en que nosotros no recibimos un segundo matrimonio y que no rehusamos la profec\u00eda de Montano sobre el juicio futuro\u201d.  De hecho Tertuliano mantiene como ley absoluta las recomendaciones de Montano de evitar los segundos matrimonios y de no huir de la persecuci\u00f3n. Niega a la Iglesia la posibilidad de perdonar los pecados e insiste en los reci\u00e9n ordenados ayunos y abstinencias. Los cat\u00f3licos son los Psychici opuestos a los seguidores \u201cespirituales\u201d del Par\u00e1clito; la Iglesia cat\u00f3lica es un conjunto de glotones y ad\u00falteros que odian ayunar y le encanta volver a casarse. Tertuliano evidentemente exageraba las partes de la ense\u00f1anza montanista que le afectaban, preocup\u00e1ndose poco del resto. No tiene ni idea de hacer un peregrinaje a Pepuza, pero habla de unirse en esp\u00edritu a las celebraciones de las fiestas montanistas en Asia Menor. Las actas de las santas Perpetua y Felicidad reflejan para algunos el per\u00edodo en Cartago cuando las ense\u00f1anzas montanistas estaban despertando inter\u00e9s y simpat\u00eda pero a\u00fan no se hab\u00edan convertido en cisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los seguidores de Tertuliano no pudieron ser muchos, aunque una secta tertuliana le sobrevivi\u00f3 y sus remanentes fueron reconciliados con la Iglesia por San Agust\u00edn (H\u00e6r., LXXXVI).  Hacia el 392-4 una dama africana, Octaviana, esposa de Hesperio, un favorito del duque Arbogastes y del usurpador M\u00e1ximo, trajo a Roma a un sacerdote tertuliano que se agitaba como pose\u00eddo.  El logr\u00f3 el uso de la iglesia de los Santos Proceso y Martiniano en la v\u00eda Aurelia, pero fue expulsado por Teodosio y no volvi\u00f3 a o\u00edrse hablar ni de \u00e9l ni de Octaviana.   Epifanio distingu\u00eda una secta de montanistas como pepuzianos o quintilianos (\u00e9l llamaba a Priscila tambi\u00e9n Quintila). Dice que ten\u00edan algunos dichos tontos que daban gracias a Eva por haber comido del \u00e1rbol de la ciencia. Sol\u00edan dormir en Pepuza para poder ver a Cristo como lo hab\u00eda visto Priscila. Con frecuencia entraban a su iglesia siete v\u00edrgenes con l\u00e1mparas, vestidas de blanco, para profetizar al pueblo, a quienes pod\u00edan hacer llorar con su acci\u00f3n excitada. Esto nos recuerda algunas misiones modernas un como la de los irvingitas \u201chablando lenguas\u201d con la que a menudo se compara los \u00e9xtasis montanistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dec\u00eda que los pepuzianos ten\u00edan a mujeres para sus obispos y sacerdotes en honor a Eva.  Se les llamaba \u201cartotiritas\u201d porque su sacramento consist\u00eda en pan y queso.  Predestinato dice que los pepuzianos en realidad no difer\u00edan de los otros montanistas, pero que despreciaban de hecho a todo aquel no habitara en la \u201cnueva Jerusal\u00e9n\u201d.   Hay una historia muy conocida en la que los montanistas (o al menos los pepuzianos), en una fiesta, tomaban a un ni\u00f1o al que pinchaban por todo el cuerpo con alfileres. Usaban la sangre para cocinar pasteles para el sacrificio. Si el ni\u00f1o mor\u00eda era considerado como un m\u00e1rtir; si sobreviv\u00eda, como sumo sacerdote.  Esta historia era, sin duda, una pura invenci\u00f3n y fue claramente negada en \u00abDe Ecstasi\u00bb de Tertuliano. Un absurdo sobrenombre de la secta era Tascodrugitoe, de las palabras frigias clavija y nariz, porque se dec\u00eda que pon\u00edan su dedo \u00edndice en la nariz mientras oraban para aparecer acongojados y piadosos. (Epifanio, H\u00e6r., XLVIII, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante el informe de San Jer\u00f3nimo, escrito en 384, sobre las doctrinas del montanismo puesto que cre\u00eda que exist\u00edan en su \u00e9poca (Ep., XLI). Los describe como sabelianos en sus ideas sobre la Trinidad, que prohib\u00edan el segundo matrimonio, que observaban tres Cuaresmas \u201ccomo si hubieran sufrido tres Salvadores\u201d.  Sobre los obispos tienen \u00abCenones\u00bb (probablemente no koinonoi, sino una palabra frigia) y sobre ellos, patriarcas en Pepuza.  Cierran la puerta de la Iglesia a casi todos los pecados.  Dicen que Dios, no siendo capaz de salvar al mundo por Mois\u00e9s y los Profetas, se encarn\u00f3 en la Virgen Mar\u00eda y en Cristo, su Hijo, predic\u00f3 y muri\u00f3 por nosotros. Y como no pudo realizar la salvaci\u00f3n del mundo por este segundo m\u00e9todo, el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre Montano, Prisca y Maximila d\u00e1ndoles la plenitud que San Pablo no tuvo (1 Cor.13,9).  San Jer\u00f3nimo se niega a creer la historia de la sangre del ni\u00f1o, pero su relato exagera m\u00e1s all\u00e1 de lo que los montanistas hab\u00edan admitido. Or\u00edgenes (\u00abEp. ad Titum\u00bb in \u00abPamph. Apol.\u00bb, I fin.) no est\u00e1 seguro si son cism\u00e1ticos o herejes.  San Basilio se asombra de que Dioniso de Alejandr\u00eda admita como v\u00e1lido su bautismo (Ep. CLXXXII).  Seg\u00fan San Filastrio (H\u00e6r., XLIX) bautizaban a los muertos.   Sozomeno (XVIII) nos dice que observaban la Pascua el 6 de abril o el domingo siguiente.  Germano de Constantinopla (P.G., XCVIII, 44) dice que ense\u00f1aban que hab\u00eda ocho cielos y ocho grados de condenaci\u00f3n.  Los emperadores desde Constantino en adelante emitieron leyes contra ellos que apenas se ejecutaron en Frigia (Sozomeno, II, XXXII).  Pero gradualmente se convirtieron en una peque\u00f1a secta secreta. Los huesos de Montano fueron exhumados en 861. Se han perdido todos los numerosos escritos montanistas (bibloi apeiroi, \u00abPhilosophumena\u00bb, VIII, XIX). Parece que un cierto Asterio Urbanu reuni\u00f3 una colecci\u00f3n de las profec\u00edas. (Eusebio V, XVI, 17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teor\u00eda de Ritschl sobre el origen del montanismo ha sido seguida por Harnack, Bonwetsch y otros cr\u00edticos alemanes.   La secularizaci\u00f3n de la iglesia en el siglo II por su propio \u00e9xito y la desaparici\u00f3n del primitivo \u201centusiasmo\u201d era una dificultad para aquellos \u201ccreyentes de la vieja escuela que protestaban en nombre del Evangelio contra la Iglesia secular y que quer\u00edan reunir a la gente preparada para su Dios sin tener en cuenta ni el n\u00famero ni las circunstancias\u201d.  Algunos de estos \u201cse unieron a un movimiento entusiasta que se hab\u00eda originado en un peque\u00f1o c\u00edrculo en una provincia remota, teniendo al principio solamente importancia local. Entonces, en Frigia el grito a favor de una vida cristiana m\u00e1s estricta se reforz\u00f3 por la creencia en una nueva y final manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu\u2026 El deseo fue, como siempre, padre del pensamiento y as\u00ed se fueron formando sociedades de cristianos \u201cespirituales\u201d que sirvieron, especialmente en tiempos de persecuci\u00f3n como sitios de reuni\u00f3n para aquellos, cercanos o lejanos, que suspiraban por el fin del mundo y el excessus e soeculo, y que quer\u00edan en estos \u00faltimos d\u00edas llevar una vida santa.  Los celotes aplaudieron la aparici\u00f3n del Par\u00e1clito en Frigia y se sometieron para ser guiados por \u00e9l.\u201d  (Harnack en \u00abEnciclopedia Brit\u00e1nica\u00bb, Londres, 1878, s.v. Montanismo). Esta ingeniosa teor\u00eda solo tiene bases en la imaginaci\u00f3n, y nunca se han pronunciado datos a su favor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  TILLEMONT, M\u00e9moires, II; SCHWEGLER, der Montanismus (T\u00fcbingen, 1841); RITSCHL, Entstehung der Altkatholischenkirche (2nd ed., Bonn, 1857); BONWETSCH, Gesch. des Montanismus (Erlangen, 1881); IDEM, Die Prophetie im apost. u. nachapost. Zeitalter in Zeitschr. f\u00fcr kirchl. Wissenshaft u. Leben (1884), 460; IDEM in Realencyclop. f\u00fcr prot. Theol. (1903), s.v. Montanismus; WEIZS\u00c4CKER en Theol. litt. Zeitung (1882), 74; SALMON en Dict. Christ. Biog., s.v. Montanus; DESOYRES, Montanismo y la Iglesia Primitiva (Londres, 1880); V\u00d6LTER, Der Ursprungsjahr des Mont. in Zeitschr. f\u00fcr wiss. Theol., XXVII, 23; HARNACK in Enciclopedia Brit\u00e1nica (9th ed., 1878), s.v. Montanism; IDEM, Gesch. der altchr. Litt., I, 114; II, 363; ZAHN, Gesch. des N.T. Kanons, I, IV (Erlangen, 1888); IDEM, Forschungen, V, 3-57: Die Chronologie des Mont. (Erlangen, 1893); VOIGT, Eine verschollene Urkunde des antimont. Kampfes (Leipzig, 1891); FRIEDRICH, Ueber die Cenones der M. bei Hieronymus in Sitzungsber. Akad. M\u00fcnchen (1895), 207; A.H., Die Cenonen der Mont. in Zeitschr. f\u00fcr wiss. Theol., III (1895), 480; FUNK en Kirchenlex. (1893), s.v. Montanismo; JULICHER, Ein gall. Bischofschreiben des 6. Jahrh. als Zeuge f\u00fcr die Verfassung der Montanistenkirche in Zeitschr. f\u00fcr Kirchengesch., XVI (1896), 664; WEINEL, Die Wirkungen des Geistes und der Geister im nachapost. Zeitalter bis auf Iren\u00e4us (Freiburg, 1899); SELWYN, The Christian prophets and the prophetic Apocalypse (London, 1900); ERMONI, La crise montaniste in Revue des questions hist., LXXII (1902), 61; TIX\u00c9RONT, Hist. des dogmes, I, 210; BATIFFOL, L&#8217;\u00e9glise naissante (3rd ed., 1909), 261; DUCHESNE, Hist. ancienne de l&#8217;Eglise, I, 270.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Chapman, John. \u00abMontanists.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10521a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Movimiento cristiano de la antig\u00fcedad. Seguidores de Montano, l\u00ed\u00adder cristiano del siglo II en la regi\u00f3n de Frigia en el Asia Menor, quien proclam\u00f3 el inminente advenimiento de la Nueva Jerusal\u00e9n. Montano se opuso a cierto relajamiento de las estrictas normas que caracterizaron al cristianismo original. Montano y dos mujeres de su iglesia afirmaban tener &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/montanismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMONTANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}