{"id":7309,"date":"2016-02-05T03:56:10","date_gmt":"2016-02-05T08:56:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:56:10","modified_gmt":"2016-02-05T08:56:10","slug":"nominalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo\/","title":{"rendered":"NOMINALISMO"},"content":{"rendered":"<p>(Del lat\u00ed\u00adn nominalis que significa relativo a un nombre.)<br \/>\nDoctrina filos\u00f3fica. Los nominalistas eran fil\u00f3sofos medievales y su principal \u00e9nfasis radicaba en sostener que los \u00abuniversales\u00bb no tienen realidad sustancial en s\u00ed\u00ad mismos, sino que son creados por la raz\u00f3n. Al nominalismo se opon\u00ed\u00ada el \u00c2\u00ae REALISMO. En realidad, el nominalismo era una reacci\u00f3n al realismo.<br \/>\nUno de los partidarios del nominalismo era Abelardo, quien trat\u00f3 de lograr una posici\u00f3n intermedia. El primer sistema francamente nominalista lo estableci\u00f3 Guillermo de Ockham (1280\u20131349). En el nominalismo la fe misma se convierte en base para creer y las esencias no tienen realidad independiente por s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[081]<br \/>\n T\u00e9rmino que alude a la controversia medieval sobre la realidad que existe debajo de las palabras (nombres). Se identifica con el \u00abproblema de los universales\u00bb o existencia real de los t\u00e9rminos generales como justicia, humanidad o sabidur\u00ed\u00ada. Unos dir\u00e1n: s\u00ed\u00ad existen realidades generales. Otros dir\u00e1n: lo que existe en verdad son personas justas, hombres concretos, y individuos sabios. Y ambos tendr\u00e1n raz\u00f3n.<\/p>\n<p>    En la \u00e9poca de las grandes discusiones se propon\u00ed\u00adan cuatro opiniones:<br \/>\n   &#8211; Realismo total. Existe esos conceptos en cuanto est\u00e1n formados por el conjunto de todos que se albergan bajo el t\u00e9rmino. Existe la humanidad, como poblaci\u00f3n resultante de la suma de todos los individuos y existe un ramillete, suma de todas las flores.<\/p>\n<p>   &#8211; El Nominalismo. Indicaba todo lo contrario. S\u00f3lo existe el nombre. Una realidad colectiva no existe; la casa s\u00f3lo es la suma de los ladrillos que la forman. Muchas palabras, generales o particulares, s\u00f3lo son sonidos, no realidades.<\/p>\n<p>   &#8211; El Conceptualismo. Se acercaba al nominalismo, pero reconoc\u00ed\u00ada cierta existencia de ideas en la mente del que las piensa. Existen conceptos. No son meras palabras, al igual que las fantas\u00ed\u00adas, las cualidades o las relaciones.<\/p>\n<p>   &#8211; El Relativismo. Es realismo moderado, en cuanto reconoce que una casa, suma de partes, existe, como una poblaci\u00f3n. Hay que diversas formas de existir: individual y colectiva, material o f\u00ed\u00adsica y mental o ideal, pasada, presente, futura.<\/p>\n<p>    La cuesti\u00f3n puede parecer mera palabrer\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica, pero tiene alguna importancia en las materias o temas morales y doctrinales. Conceptos como justicia o virtud, como pecado o gracia, Iglesia o bautismo, son algo m\u00e1s que palabras. Sin embargo no son realidades tangibles, f\u00ed\u00adsicas, que ocupan un lugar. Para entender esos conceptos hay que situarse entre el materialismo y el espiritualismo, entre el realismo exagerado y el nominalismo puro. Sin embargo fueron temas que inquietaron a Abelardo (1079-1142) y a Pedro Lombardo, a Juan de Salisbury y a San Anselmo, y por fin a Sto. Tom\u00e1s de Aquino, a S. Buenaventura y Juan Duns Scoto.<\/p>\n<p>    Sto. Tom\u00e1s formulaba la teor\u00ed\u00ada del realismo moderado, o inteligente, en lenguaje preciso y sereno: existe en la mente lo que existe en la realidad, pero no siempre existe en la realidad lo que existe en la mente.<\/p>\n<p>    La forma de existir de la mente es diferente, aunque an\u00e1loga no un\u00ed\u00advoca, a la forma de existir en la realidad. Los t\u00e9rminos abstractos tienen una existencia real: existe la humanidad, la justicia y la paz. Y existen porque existen los justos, los pac\u00ed\u00adficos y los hombres reales.<\/p>\n<p>    Guillermo de Occam defender\u00ed\u00ada luego una interpretaci\u00f3n conceptualista y resaltar\u00ed\u00ada el valor de los \u00absignos\u00bb, como camino para entender las realidades. En medio de ambos, conceptos y realidades, est\u00e1n los t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>   Por eso los vocabularios son tan importantes para entender y explicar la vida, la realidad, la humanidad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino nnominalismo\u00bb se designa a una doctrina filos\u00f3fica seg\u00fan la cual los universales o conceptos generales son simples t\u00e9rminos abstractos que designan conjuntos m\u00e1s o menos vastos de realidades individuales.<\/p>\n<p>El nominalismo niega, por consiguiente, que los universales puedan subsistir como realidades anteriores o independientes, puestas en las cosas o fuera de ellas, y -en la medida en que tiende a considerar como reales \u00fanicamente a las individualidades concretas- pone en duda la misma posibilidad de conceptos universales.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino nominalismo fue utilizado por los historiadores de la filosof\u00ed\u00ada para indicar una soluci\u00f3n particular a la disputa sobre los universales, que se mantuvo durante el siglo XII entre los pensadores escol\u00e1sticos; sin embargo, el problema de los universales representa una de las cuestiones constantes en la historia de la filosof\u00ed\u00ada; el primer debate entre soluciones nominalistas y realistas tuvo lugar entre los sofistas (Gorgias y Ant\u00ed\u00adstenes) y la escuela plat\u00f3nica. En el \u00e1mbito d\u00e9 la filosof\u00ed\u00ada antigua, la contribuci\u00f3n principal a la elaboraci\u00f3n del nominalismo se debe a la escuela estoica con la definici\u00f3n del significado de los t\u00e9rminos -significado que se distingue del simple sonido sensible- como algo abstracto, incorp\u00f3reo, que no existe propiamente hablando.<\/p>\n<p>En el pensamiento medieval volvi\u00f3 a plantearse el problema con el estudio de la lsagoge de Porfirio (232-303), en la que se suscitaron, pero quedaron sin resolver, los problemas de la existencia real de los g\u00e9neros y de las especies, de si se trata de entidades corp\u00f3reas o incorp\u00f3reas, de si est\u00e1n o no separados de las cosas sensibles. En el \u00e1mbito de las soluciones nominalistas la posici\u00f3n m\u00e1s extrema es la que se atribuye com\u00fanmente a Roscelino (t 1125), que resulta dif\u00ed\u00adcil de interpretar dada la escasa entidad de los informes que de \u00e9l tenemos y la nube de pol\u00e9micas que suscit\u00f3. Roscelino habr\u00ed\u00ada sostenido que los universales son puros nombres, flatus vocis, mientras que la realidad verdadera, concreta, pertenece \u00fanicamente a los individuos que conocemos. Una forma de nominalismo m\u00e1s moderado es la que sostuvo Abelardo (1079-1142), cuya doctrina presenta, sin embargo, aspectos bastante complejos que han movido a algunos historiadores a negarle la calificaci\u00f3n de nominalista.<\/p>\n<p>Las posiciones de Roscelino y de Abelardo provocaron fuertes reacciones por parte de las autoridades eclesi\u00e1sticas, que tem\u00ed\u00adan las consecuencias negativas que estas ideas pod\u00ed\u00adan suscitar en los contenidos teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En efecto, se intu\u00ed\u00ada el riesgo de que las doctrinas nominalistas vaciaran de densidad ontol\u00f3gica los t\u00e9rminos clave de la teolog\u00ed\u00ada y de la metaf\u00ed\u00adsica cristiana; en particular, el nominalismo avalaba la herej\u00ed\u00ada trite\u00ed\u00adsta, que de hecho fue defendida por Roscelino.<\/p>\n<p>Los aspectos positivos de las diversas posiciones sobre los universales encontraron una armoniosa s\u00ed\u00adntesis en el realismo moderado de santo Tom\u00e1s, pero luego, en la Escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada, el nominalismo volvi\u00f3 a cobrar vigor con la l\u00f3gica de los t\u00e9rminos de Occam. La uni\u00f3n entre las tendencias nominalistas y empiristas en el pensamiento de Occam tuvo como consecuencia una acentuaci\u00f3n de la separaci\u00f3n entre el pensamiento l\u00f3gico-filos\u00f3fico y los contenidos de la fe, y su planteamiento filos\u00f3fico ejerci\u00f3 una influencia decisiva sobre el pensamiento posterior.<\/p>\n<p>En la filosof\u00ed\u00ada moderna el nominalismo fue sostenido con acentuaciones diversas por Hobbes (1588-1679), Locke (1632-1704) y de forma m\u00e1s radical por Berkeley (1685-1753), que neg\u00f3 la existencia misma de ideas generales y abstractas, afirmando que s\u00f3lo existen ideas particulares, expresadas mediante nombres comunes. As\u00ed\u00ad pues, la corriente empirista, reduciendo el concepto o la idea a ser una imagen sensible, siempre individual, lleva a una negaci\u00f3n m\u00e1s radical de los conceptos universales.<\/p>\n<p>Finalmente, en el pensamiento contempor\u00e1neo ha vuelto a proponerse el nominalismo en el programa neopositivista de una reforma radical de la l\u00f3gica que, resolviendo los t\u00e9rminos generales o abstractos en los elementos \u00faltimos, individuales, cree que es posible superar definitivamente los \u00abpseudoproblemas \u00bb metaf\u00ed\u00adsicos. En este programa neoempirista encuentran plena expresi\u00f3n las potencialidades antimetaf\u00ed\u00adsicas del nominalismo que fueron surgiendo progresivamente a lo largo de la filosof\u00ed\u00ada moderna.<\/p>\n<p>A. Paris<\/p>\n<p>Bibl.: E. Gilson, La filosofia en la Edad Media, Gredos, Madrid 1972, 197-242; A Dempf, Metafisica en la Edad Media, Gredos 1987, 268-284; E, Vilanova, Historia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana, Herder, Barcelona 1987 821-8S6: P. P. Gilbert, Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada medieval, Verbo Divino, Estella 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La mejor manera de describir adecuadamente el conjunto de problemas del n., tanto en el aspecto objetivo como en el din\u00e1mico e hist\u00f3rico, es partir de la g\u00e9nesis hist\u00f3rica y exponer luego la postura que se puede adoptar actualmente.<\/p>\n<p>1. El t\u00e9rmino n. alude a la disputa en torno a la calificaci\u00f3n ontol\u00f3gica o metaf\u00ed\u00adsica del concepto universal durante los siglos xi y xii (cf. disputa de los -> universales). En estas disquisiciones se plante\u00f3 de nuevo una cuesti\u00f3n que Porfirio (+ 304) hab\u00ed\u00ada dejado abierta en su Isagoge a las categor\u00ed\u00adas de Arist\u00f3teles, obra accesible a la edad media en la traducci\u00f3n de Boecio (cf. PL 64, 84): \u00bfEl genus y la species existen como realidades independientes o est\u00e1n s\u00f3lo en el intelecto, se hallan separados de lo sensible o est\u00e1n en lo sensible? Es f\u00e1cil reconocer que en esta cuesti\u00f3n se condensa toda la problem\u00e1tica de la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica y aristot\u00e9lica en su confrontaci\u00f3n con las diversas formas de escepticismo. Aunque en las discusiones antes de Roscelin de Compigne, as\u00ed\u00ad como en \u00e9ste mismo y, sobre todo, en Abelardo, aparecen en primer t\u00e9rmino los problemas de la l\u00f3gica y del lenguaje, hay que reconocer, sin embargo, que la cuesti\u00f3n ontol\u00f3gica o metaf\u00ed\u00adsica, que representaba una cr\u00ed\u00adtica fundamental a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, fue sentida como lo verdaderamente peligroso y sorprendente.<\/p>\n<p>Sobre Roscelin no estamos informados con seguridad hist\u00f3rica. La idea corriente seg\u00fan la cual \u00e9l defendi\u00f3 la opini\u00f3n de que los universales no son m\u00e1s que flatus vocis (mera voz), est\u00e1 transmitida por su adversario Anselmo de Canterbury (De fide Trinitatis 2: PL 158, 265 A). As\u00ed\u00ad, pues, aunque eso de ninguna manera sea motivo para considerar a Roscelin como representante principal de un n., sin embargo, su \u00abantirealismo\u00bb puede entenderse como el ataque inicial dentro de la escol\u00e1stica contra el r\u00e9alisme outr\u00e9 de los \u00abplat\u00f3nicos\u00bb (en el sentido m\u00e1s amplio de esta caracterizaci\u00f3n [M. de Wulf]). Un n. al estilo de la teor\u00ed\u00ada radical del flatus vocis tampoco lo defendi\u00f3 Abelardo, que fue disc\u00ed\u00adpulo de Roscelin (cf. sobre todo su obra Nostrorum petitioni sociorum, ed. B. Geyer). Su f\u00f3rmula: universale est sermo o nomen (pero no vox), significa un distanciamiento del sensualismo craso y apunta ya a un \u00abconceptualismo\u00bb (as\u00ed\u00ad Reiners, Vignaux, Gilson), es decir, a una l\u00f3gica y teor\u00ed\u00ada del conocimiento, todav\u00ed\u00ada fundada ontol\u00f3gicamente, en que se concede al papel activo y productivo del intelecto humano en el hallazgo y conocimiento de las ideas y de la verdad misma m\u00e1s espacio que en el \u00abrealismo\u00bb de orientaci\u00f3n plat\u00f3nica, y en que, por otra parte, queda superada la simplificaci\u00f3n extrema de la teor\u00ed\u00ada del flatus vocis.<\/p>\n<p>Con ello aparece ya en Pedro Lombardo una tendencia al aristotelismo critico o, si se quiere, una posici\u00f3n media, como la que tambi\u00e9n adopt\u00f3 luego Tom\u00e1s de Aquino (cf. De ente et essentia, c. 4). En Guillermo de Ockham hallamos ya claramente un conceptualismo (B\u00f6hner); el acento se pone sobre las cuestiones acerca del condicionamiento y de la actividad humana en el proceso del conocimiento, es decir, sobre el lado de la subjetividad en general. En los detalles particulares divergen aqu\u00ed\u00ad las interpretaciones.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los datos hist\u00f3ricos muestra que el t\u00e9rmino n. es vago y apenas puede utilizarse. Muy probablemente, el n. nunca fue defendido en forma radical; m\u00e1s bien los realistas lo estilizaron d\u00e1ndole el valor de un limite negativo. Mas precisamente como tal fantasma siempre amenazante, como quimera, \u00abel nominalismo\u00bb influy\u00f3 de manera persistente sobre la filosof\u00ed\u00ada de la edad media e influye tambi\u00e9n sobre la moderna. Todo pensamiento moderno, que parte de un empirismo cr\u00ed\u00adtico, est\u00e1 necesariamente en el horizonte de la perspectiva nominalista, y a menudo est\u00e1 tambi\u00e9n expresamente en el terreno del n.; en tal caso, con este titulo se indica abreviadamente la impugnaci\u00f3n de la prioridad ontol\u00f3gica de la -> esencia en general (o de la idea, de la forma) y, a la vez, de la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Hay que mencionar en particular aquella ancha corriente filos\u00f3fica y teol\u00f3gica de los siglos xiv y xv que, siguiendo las huellas de Ockham, se entendi\u00f3 a s\u00ed\u00ad misma como via moderna y adquiri\u00f3 gran eficacia. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se habla de n. en un sentido muy diferenciado (cf. p. ej., Nicol\u00e1s de Autrecourt, Pedro de Ailly, Gabriel Biel; v\u00e9ase una exposici\u00f3n m\u00e1s amplia en J. AYER: LThK2 vii 1020-1023). La problem\u00e1tica de esta \u00abescol\u00e1stica nominalista\u00bb, a la que como es sabido se sent\u00ed\u00ada ligado Lutero, estaba fundada en la cr\u00ed\u00adtica (con motivaci\u00f3n l\u00f3gica y epistemol\u00f3gica) del lenguaje de la metaf\u00ed\u00adsica, de la b\u00ed\u00adblica y de la dogm\u00e1tica en general. Este lenguaje no fue interpretado ya como reproducci\u00f3n directa o por lo menos anal\u00f3gica de contenidos ontol\u00f3gicos, sino solamente como modo de hablar que corresponde m\u00e1s a la facultad cognoscitiva del hombre que al objeto mismo. Con ello se&#8217; alcanzaba una posici\u00f3n que hab\u00ed\u00ada de hacer problem\u00e1ticas las ideas tradicionales sobre la relaci\u00f3n entre el pensar (hablar) y el ser, la ciencia y la fe, la filosof\u00ed\u00ada y la revelaci\u00f3n. La evoluci\u00f3n condujo &#8211; en t\u00e9rminos generales &#8211; a un realce m\u00e1s fuerte de la subjetividad, de la voluntad, de la libertad, y tambi\u00e9n de la experiencia y de lo positivamente dado (de lo particular), que de lo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>2. La posici\u00f3n de los fil\u00f3sofos y te\u00f3logos cat\u00f3licos frente al n. ha sido hasta ahora predominantemente de repulsa (cf. Grabmann, Steinb\u00fcchel, Wust, v. Balthasar y otros). Ingenuamente se hace responsable al n. de la reforma protestante y de su teolog\u00ed\u00ada (\u00abno ontol\u00f3gica\u00bb) y, por a\u00f1adidura, de la moderna filosof\u00ed\u00ada cr\u00ed\u00adtica y antimetaf\u00ed\u00adsica, y hasta de la emancipaci\u00f3n de la edad moderna en general. Consecuentemente, la llamada \u00abresurrecci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica\u00bb y el nuevo descubrimiento de los \u00abvalores\u00bb en la primera mitad del siglo xx fueron saludados como el esperado giro anticr\u00ed\u00adtico y antinominalista. Frente a todo ello hay que comprobar desapasionadamente que aquella renovaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada tradicional, se\u00f1aladamente de la alta escol\u00e1stica, no logr\u00f3 imponerse m\u00e1s all\u00e1 del recinto del \u00abfilosofar cristiano\u00bb. La moderna filosof\u00ed\u00ada del lenguaje, de tipo log\u00ed\u00adstico y neopositivista, el existencialismo y tambi\u00e9n el marxismo est\u00e1n resueltamente del lado del nominalismo.<\/p>\n<p>En cuanto el n. &#8211; no importa bajo qu\u00e9 variante &#8211; pone siempre sobre el tapete la problem\u00e1tica metaf\u00ed\u00adsica, y la metaf\u00ed\u00adsica acaba en sus apor\u00ed\u00adas, en consecuencia la cuesti\u00f3n central del n., la cuesti\u00f3n del valor ontol\u00f3gico del concepto, no puede resolverse definitivamente. Si se mira, empero, a la marcha hist\u00f3rica del filosofar, no es dif\u00ed\u00adcil reconocer que el n. &#8211; aunque sea como un fantasma &#8211; ha sido y sigue siendo una fuerza estimulante y liberadora. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de llegar a una valoraci\u00f3n positiva de la funci\u00f3n del n. &#8211; o m\u00e1s exactamente, del conceptualismo &#8211; dentro de la historia del esp\u00ed\u00adritu, sin interpretar negativamente el aporismo metaf\u00ed\u00adsico, ni entregar la teolog\u00ed\u00ada a una \u00abdial\u00e9ctica\u00bb inmotivada \u00abdecisionista\u00bb. Esto significa que la amplia problem\u00e1tica insinuada con la palabra n. conserva su actualidad, aunque el t\u00e9rmino n. se haya mostrado como hist\u00f3rica y objetivamente insuficiente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Grabmann SM I 293-311; J. Reiners, Der N. in der Fr\u00fchscholastik (Mr 1910); B. Geyer, Die Stellung Ab\u00e4lards in der Universa-Iienfrage nach neuen handschriftlichen Texten: Studien zur Geschichte der Philosophie (homenaje a C. Baeumker) (Mr 1913) 101-127; C. Michalski, Les sources du criticisme et du scepticisme dans la philosophie du XIV\u00c2\u00b0 sibcle (Krakau 1927); W. Betzend\u00f6rfer, Universalienstreit des Mittelalters: RGG2 V 1376-1379; P. Vignaux: DThC XI 717-784; V. Beltr\u00e1n de Heredia, Accidentada y ef\u00ed\u00admera aparici\u00f3n del nominalismo en Salamanca, en \u00abLa Ciencia Tomista\u00bb 62 (1942) 68 s; J. M. Alejandro, La gnoseologla del Doctor Eximio y la acusaci\u00f3n nominalista (Comillas 1948); S. Alvarez Turienzo, Nominalismo y comunidad (EI Escorial 1961); Wulf I; P. Vignaux, Nominalisme au XIV\u00c2\u00b0 siede (P 1948); L. Kattsoff, Conceptualisme, R\u00e9alisme ou Nominalisme en Logique: Les eludes philosophiques NS 1 (P 1950) 312-328; Gilson-B\u00f6hner; H. Veatch, Realism and Nominalism Revised (Milwaukee 1954); W. Stegm\u00fcller, Das Universalienproblem einst und jetzt: APh 6 (1956) 192-225, 7 (1957) 45-81 (edici\u00f3n espec. Darmstadt 1965); A. Carlini: EncF III 927-931; Ph. B\u00f6hner, The Realistic Conceptualism of William Ockham: Ph. B\u00f6hner, Collected Articles an Ockham, ed. E. M. Buytaert (St. Bonaventure [NY] &#8211; Lv &#8211; Pa 1958) 156-174; F. Copleston, A History of Philosophy (Westminster [Maryland] 21959); R. Haller, Das \u00abZeichen\u00bb und die \u00abZeichenlehre\u00bb in der Philosophie der Neuzeit: Archiv f\u00fcr Begriffsgeschichte IV (Bo 1959) 113-157; J. Klein: RGG3 IV 1505-1508; idem, Ockham: ibid. 1556-1562; K. H. Haag, Kritik der neueren Ontologie (St 1960) 10-38; J. Auer: LThK2 VII 1020-1023; H. Rombach, Substanz-System-Struktur 1 (Fr &#8211; Mn 1965) 57-139; H. R. Schlette, Der N. als Stimulans der Philosophie: ThRv 62 (1966) 1-8 ; H. Blumenberg, Die Legitimit\u00e4t der Neuzeit (F 1966) 75-200.<\/p>\n<p>Heinz Robert Schlette<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Del lat\u00ed\u00adn nominalis que significa relativo a un nombre.) Doctrina filos\u00f3fica. Los nominalistas eran fil\u00f3sofos medievales y su principal \u00e9nfasis radicaba en sostener que los \u00abuniversales\u00bb no tienen realidad sustancial en s\u00ed\u00ad mismos, sino que son creados por la raz\u00f3n. Al nominalismo se opon\u00ed\u00ada el \u00c2\u00ae REALISMO. En realidad, el nominalismo era una reacci\u00f3n al &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nominalismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNOMINALISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7309"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7309\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}