{"id":7348,"date":"2016-02-05T03:57:18","date_gmt":"2016-02-05T08:57:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagianismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:57:18","modified_gmt":"2016-02-05T08:57:18","slug":"pelagianismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagianismo\/","title":{"rendered":"PELAGIANISMO"},"content":{"rendered":"<p>Movimiento considerado her\u00e9tico. Se origina con Pelagio, monje y te\u00f3logo brit\u00e1nico (siglos IV y V). Negaban el pecado original. Cre\u00ed\u00adan que los humanos pueden producir, por cuenta propia y sin el auxilio de la gracia, las buenas obras mencionadas en las Escrituras. Los ni\u00f1os sin bautismo pod\u00ed\u00adan salvarse, lo que se contradijo en el Concilio de Cartago en 418. Su principal enemigo fue Agust\u00ed\u00adn de Hipona, que enfatizaba la necesidad de la gracia para la salvaci\u00f3n.<br \/>\nEl Concilio de Orange de 529 conden\u00f3 el pelagianismo, que pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 en el siglo VI.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Error de Pelagio, en el siglo IV que niega la necesidad de la gracia, el pecado original y el valor de la Sangre de Cristo. Fue condenado en el concilio de Cartago: (416).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[029]<br \/>\n   Es la doctrina iniciada por el monje Pelagio, nacido el 354 en Britania y muerto en Alejandr\u00ed\u00ada hacia el 427.<\/p>\n<p>    1. Pelagio<br \/>\n    Pelagio era un monje laico, pero con prestigio de asceta, de inteligente y de celoso por el bien de la Iglesia. Fue su inteligencia privilegiada la que le jug\u00f3 una mala partida, al persuadirse de que pod\u00ed\u00ada explicar por la fuerza de la raz\u00f3n lo que en realidad es fruto del a gracia.<\/p>\n<p>    Hizo hincapi\u00e9 en la libertad de la voluntad como \u00fanico camino para la perfecci\u00f3n humana y menospreci\u00f3 la necesidad de la gracia divina y de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Hacia el 390 se traslad\u00f3 a Roma, donde comprob\u00f3 la relajada moral de los cristianos de esta ciudad. Predic\u00f3 el ascetismo y aglutin\u00f3 en su entorno muchos seguidores. Desde Roma, su ense\u00f1anza moral se difundi\u00f3 por el sur de Italia y Sicilia. Al mismo tiempo parece que escribi\u00f3 diversos tratados como \u00abDe la fe\u00bb, \u00abTestimonio b\u00ed\u00adblicos\u00bb, \u00abExplicaci\u00f3n de las Ep\u00ed\u00adstolas de S. Pablo.\u00bb<br \/>\n    Huyendo de Roma ante la invasi\u00f3n de Alarico, se estableci\u00f3 el 410 en Sicilia y all\u00ed\u00ad escribi\u00f3 \u00abDe la naturaleza\u00bb. El 411 escribi\u00f3 \u00abA Demetr\u00ed\u00adades\u00bb.<\/p>\n<p>     2. Doctrina<\/p>\n<p>     A partir de entonces su doctrina se hizo m\u00e1s extremista: neg\u00f3 la existencia del pecado original y la necesidad de bautizar a los ni\u00f1os. Arg\u00fc\u00ed\u00ada que la naturaleza humana no tiene corrupci\u00f3n innata, sino que sus malas inclinaciones se deben a los ejemplos ajenos.<\/p>\n<p>     Las facultades naturales de la humanidad no tendr\u00ed\u00adan nada que ver con la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n. Los hombres de por s\u00ed\u00ad tienden al bien y, por esta raz\u00f3n, merecen el cielo por sus propios m\u00e9ritos.<\/p>\n<p>     En el 411 pas\u00f3 al Africa para tener un encuentro con S. Agust\u00ed\u00adn. Al no conseguirlo, se dirigi\u00f3 a Palestina en donde se estableci\u00f3 hacia el 412 y disfrut\u00f3 del apoyo de Juan, obispo de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>    Su doctrina se hizo popular en Oriente, de forma especial entre los seguidores de Or\u00ed\u00adgenes. Sus disc\u00ed\u00adpulos Celestio y Juli\u00e1n fueron acogidos en Constantinopla por el patriarca Nestorio, quien simpatiz\u00f3 con su doctrina sobre la integridad e independencia de la voluntad.<\/p>\n<p>    Ya en el 412, Agust\u00ed\u00adn de Hipona escribi\u00f3 una serie de obras en las cuales atacaba la doctrina pelagiana. De manera especial condenaba la autonom\u00ed\u00ada de la moral y el olvido de la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    3. Rechazo pelagiano<br \/>\n    En contra de Pelagio, es como el santo de Hipona elabor\u00f3 su propia formulaci\u00f3n, muy sutil, sobre la relaci\u00f3n de la libertad humana con la gracia divina. Ante las cr\u00ed\u00adticas persistentes de San Agust\u00ed\u00adn, Pelagio fue acusado de herej\u00ed\u00ada. Los s\u00ed\u00adnodos de Jerusal\u00e9n y Di\u00f3spolis le declararon inocente. Pero en un Concilio de Cartago del 418 se conden\u00f3 a Pelagio y a sus seguidores.<\/p>\n<p>    El Papa Z\u00f3simo (papa entre 417-418) lo conden\u00f3 tambi\u00e9n. Pelagio envi\u00f3 entonces al Papa una defensa de su fe y rectitud de vida en \u00abLibellus fidei\u00bb. Pero el Papa mantuvo la condena y el mismo Emperador Honorio public\u00f3 un decreto en contra suya el 30 de Abril del 418.<\/p>\n<p>    Expulsado entonces de Jerusal\u00e9n, parece que fue a Antioqu\u00ed\u00ada, donde fue condenado de nuevo. Luego debi\u00f3 ir a Alejandr\u00ed\u00ada de Egipto, hacia el 425, en donde tal vez muri\u00f3 en ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>    El error de Pelagio fue no diferenciar los dos niveles del hombre: el natural y el sobrenatural. Quit\u00f3 la importancia a la acci\u00f3n de Dios y por eso neg\u00f3 la importancia de la fe para la salvaci\u00f3n. En el fondo quit\u00f3 a la religi\u00f3n el valor del dogma y la convirti\u00f3 en moral. Su af\u00e1n fue identificar el cristianismo con el estoicismo. Pero cay\u00f3 en el error del naturalismo m\u00e1s radical.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. gracia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se deriva de Pelagio, oriundo de Gran Breta\u00f1a (por el 354), bautizado en Roma (por el 380\/384), donde vivi\u00f3 muchos a\u00f1os como uno de los maestros m\u00e1s apreciados de la \u00e9poca. El pelagianismo ha sido le\u00ed\u00addo casi por completo dentro de la \u00f3ptica de san Agust\u00ed\u00adn (t 430), que lo present\u00f3 como \u00abla nueva herej\u00ed\u00ada\u00bb. Estudios recientes, a partir de los que hizo G. Plinval (1943), permiten redefinir la realidad del movimiento que agit\u00f3 a la cristiandad occidental durante unos veinte a\u00f1os (410-430), liberando adem\u00e1s el pensamiento de san Agust\u00ed\u00adn de algunos planteamientos antropol\u00f3gicos extra\u00f1os a \u00e9l, pero que se le atribuyeron impropiamente, en vez de aislarlos del contexto pol\u00e9mico en que se situaban. Los veinte a\u00f1os de pol\u00e9mica pelagiana se suelen distribuir en tres momentos, por motivos de an\u00e1lisis  de contenido :<br \/>\na) Hasta el 41l : es el per\u00ed\u00adodo m\u00e1s sugestivo, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de analizar dada la escasez de elementos concretos. Se atribuve a esta \u00e9poca el De induratione cordis Pharaonis, que constituye el manifiesto de Pelagio por la herm\u00e9n\u00e9utica del cristianismo, discutida todav\u00ed\u00ada fuertemente entre los c\u00ed\u00adrculos intelectuales, y en donde Pelagio, por encima de toclo predestinacionismo, capta en la libertad del hombre el fundamento de su destino.<\/p>\n<p>b) 411-418: en este per\u00ed\u00adodo estalla y se concluye la pol\u00e9mica pelagiana con tomas de posici\u00f3n por parte de los diversos concilios y s\u00ed\u00adnodos de las Iglesias locales, que unas veces condenan a Pelagio y otras lo absuelven.<\/p>\n<p>c) 418-430, es decir, hasta la muerte de Agust\u00ed\u00adn, que polemiza con Juli\u00e1n de Eclana sobre el traducianismo, a saber, sobre c\u00f3mo conciliar la bondad del matrimonio con la transmisi\u00f3n del pecado original. Esta confrontaci\u00f3n le permite a Agust\u00ed\u00adn la producci\u00f3n de sus conocidas obras sobre la libertad humana, mientras que el pelagianismo se va convirtiendo de herej\u00ed\u00ada en visi\u00f3n del mundo y del hombre (antropolog\u00ed\u00ada); la fertilidad de la discusi\u00f3n se advierte en la influencia que tuvo en los monasterios de \u00ed\u0081frica y de la Provenza. Al morir Agust\u00ed\u00adn, el nombre de pelagianismo sirvi\u00f3 para indicar a todos los que, acentuando la libertad humana, resultaban sospechosos de no comprender plenamente el papel de la gracia.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: H. Rondet. Pelagianismo, en SM, Y 379-383. Ch, Baumgartner, La gracia de Cristo, Herder, Barcelona 1969; G, Plinval, p\u00e9lage. Ses \u00e9crits, sa vie et sa r\u00e9ferme, Lausana 1943: Y. Grossi, Pelagio-Pelagianos-Pelagianismo. en DPAC, 11, 1741-1745: L. Ladaria, Teolog\u00ed\u00ada del pecado original &#8211; y de la gracia, BAC, Madrid 1993, 79-93.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Con el nombre de p. designa la teolog\u00ed\u00ada una posici\u00f3n her\u00e9tica dentro del c\u00ed\u00adrculo de problemas de la gracia y la libertad. El p. se remonta al monje brit\u00e1nico Pelagio, que hacia el 400 inculc\u00f3 en Roma una rigurosa espiritualidad b\u00ed\u00adblica con fuerte rasgo voluntarista. Su doctrina fue difundida por sus disc\u00ed\u00adpulos Celestio y Juli\u00e1n de Eclano. En la disputa con el p., cuyos detalles hist\u00f3ricos no podemos exponer aqu\u00ed\u00ad, el papel decisivo correspondi\u00f3 a Agust\u00ed\u00adn. Pelagio pensaba, con los estoicos, que se puede pedir a Dios toda clase de bienes, menos la virtud. Una vez recibido el don del libre albedr\u00ed\u00ado, es asunto del hombre usar de \u00e9l rectamente. Como \u00e9l es responsable de toda su situaci\u00f3n, no hay santidad a la que no pueda llegar, si tiene el valor de quererlo. Habiendo le\u00ed\u00addo en las Confesiones de Agust\u00ed\u00adn estas palabras: Da quod iubes et quod vis iube (dame lo que mandas y manda lo que quieras: x 29 40, x 31 45; x 37 60; cf. tambi\u00e9n De dono perseverantiae, 20, 53) Pelagio, que entonces gozaba de gran prestigio en Roma, se escandaliz\u00f3. M\u00e1s tarde, uno de sus disc\u00ed\u00adpulos, Juli\u00e1n de Eclano, dar\u00e1 una formulaci\u00f3n m\u00e1s fuerte a su doctrina: \u00abPor el libre albedr\u00ed\u00ado el hombre es \u00abaut\u00f3nomo\u00bb\u00bb (libertas arbitrii qua homo emancipatus est a Deo).<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al enjuiciamiento de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, hemos de advertir que, la doctrina del p. nos ha sido transmitida sobre todo a trav\u00e9s de los escritos de sus adversarios.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n fundamental de la libertad del hombre, como un poder propio, sin duda creado, pero plenamente aut\u00f3nomo, que por s\u00ed\u00ad solo es capaz de cumplir la ley de Dios, provoc\u00f3 la intervenci\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn, pues esa tesis niega la necesidad de la gracia para un cumplimiento natural y salv\u00ed\u00adfico de la ley moral, y con ello no tiene en cuenta la doctrina del pecado original y sus consecuencias (-> concupiscencia). Ciertamente la -> naturaleza, la -> ley, la providencia divina y la -> libertad misma son gracia de Dios en el sentido amplio de la palabra. Pero la -> gracia en el sentido aut\u00e9ntico es otra cosa, a saber: un don sobrenatural, una ayuda interior, por la que Dios mismo obra en lo \u00ed\u00adntimo de nuestra libertad para que usemos bien de ella. \u00abDios &#8211; dec\u00ed\u00ada Pelagio &#8211; me ha dado la existencia; y es asunto m\u00ed\u00ado obrar rectamente.\u00bb Agust\u00ed\u00adn cita contra \u00e9l las palabras de Juan 15, 5: \u00abSin m\u00ed\u00ad nada pod\u00e9is hacer\u00bb; y comenta: \u00abCristo no dijo: \u00abSin m\u00ed\u00ad dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e9is hacer\u00bb, sino: \u00abSin m\u00ed\u00ad no pod\u00e9is hacer nada\u00bb.\u00bb<br \/>\nPara apoyar su tesis, Agust\u00ed\u00adn recurre a m\u00faltiples textos de la Escritura: Dios tiene en su mano el coraz\u00f3n del rey (Prov 21, 5); nos da el querer y el hacer (Flp 2, 3); todo buen pensamiento, todo piadoso deseo (2 Cor 3, 5) y, con m\u00e1s raz\u00f3n, una larga perseverancia en el bien, son dones de la gracia. Recuerda con predilecci\u00f3n (Sermo 290) la par\u00e1bola del fariseo y el publicano (Lc 16). En su pol\u00e9mica, Agust\u00ed\u00adn compar\u00f3 varias veces a los pelagianos con los jud\u00ed\u00ados de que habla Pablo, los cuales no conoc\u00ed\u00adan la verdadera justicia de Dios y trataban de establecer su propia justicia (Rom 10, 3). Subraya el contraste entre el AT, orientado hacia la realizaci\u00f3n de las promesas temporales, y la gracia del NT, gracia interior que nos encamina hacia una herencia eterna (Carta 140, a Honorato). La ley antigua, dice tambi\u00e9n siguiendo a Pablo, s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada dar el conocimiento del pecado, pero no la fuerza para cumplirla. Seg\u00fan los pelagianos, algunos hombres pueden vivir sin pecado. Agust\u00ed\u00adn, en cambio, apoy\u00e1ndose en Pablo, confiesa su miseria y se encomienda a la misericordia de Dios (Sermo 154).<\/p>\n<p>El p. part\u00ed\u00ada de una concepci\u00f3n muy recortada de la revelaci\u00f3n, pero era tambi\u00e9n un error filos\u00f3fico. El estoicismo, al que m\u00e1s o menos conscientemente estaba vinculado el p., opon\u00ed\u00ada la grandeza de los h\u00e9roes a las cobard\u00ed\u00adas y debilidades de la humanidad media. No pod\u00ed\u00ada comprender que la grandeza moral de los h\u00e9roes est\u00e1 sobre todo en su dependencia de Dios. Ciertamente Agust\u00ed\u00adn dice: \u00abDios que nos hizo sin nosotros, no nos salvar\u00e1 sin nosotros\u00bb; pero a\u00f1adiendo: \u00abEl nos salva en cuanto nos comunica su fuerza.\u00bb Nada puede existir &#8211; dir\u00e1 a su vez Tom\u00e1s &#8211; que no dependa, en cada instante, de la causa primera. En la cristiana, la creaci\u00f3n es una relaci\u00f3n de dependencia que la mantiene en el ser despu\u00e9s de haber sido puesta en \u00e9l (ST i q. 104; De pot. q. 5).<\/p>\n<p>Por ser una realidad positiva, existencial, el buen uso del libre albedr\u00ed\u00ado supone una nueva relaci\u00f3n con Dios. Cuando digo: \u00abMi acci\u00f3n es m\u00e9rito m\u00ed\u00ado\u00bb, siempre he de entender juntamente que, sin dejar yo de ser responsable de \u00e9l, este acto libre es un don que Dios acaba de hacerme; s\u00f3lo el pecado me constituye en causa primera, pero el pecado es la nada en el plano moral. \u00abNadie tiene, de suyo, sino mentira y pecado\u00bb, dice el concilio de Orange con Agust\u00ed\u00adn. \u00abEl hombre no puede realizar nada bueno sin Dios. Muchos bienes hace Dios sin colaboraci\u00f3n humana; ning\u00fan bien, empero, produce el hombre sin que Dios haga lo que aqu\u00e9l hace\u00bb (Dz 193 195). Ahora bien, esta fundamental verdad teol\u00f3gica ha de traducirse en una relaci\u00f3n existencial del hombre con Dios. Por eso el p. es aqu\u00ed\u00ad una tentaci\u00f3n que revive siempre de nuevo.<\/p>\n<p>La \u00e9tica del -> kantismo, que pone el acento sobre el deber y su sublime majestad, es un nuevo estoicismo (bajo el vestido de una \u00e9poca distinta) y pretende que el hombre es el \u00fanico art\u00ed\u00adfice de su destino. La filosof\u00ed\u00ada de Fichte seculariza la idea cristiana de gracia y vida eterna. El existencialismo ateo de hoy d\u00ed\u00ada, difundido en numerosas piezas de teatro y en novelas y pel\u00ed\u00adculas, se inspira en los mismos principios. Este existencialismo es una reacci\u00f3n contra el determinismo cient\u00ed\u00adfico, psicol\u00f3gico y social. A fines del siglo xix y comienzos del xx, pr\u00e1cticamente se hab\u00ed\u00ada suprimido la libertad. El vicio y la virtud, dec\u00ed\u00ada Taine, son productos naturales. Para explicar la decadencia de determinados seres humanos, \u00e9stos eran presentados como esclavos de un medio y de una miseria social inmerecida. En el siglo xx, reaccionando contra Zola, Sartre pretende, por el contrario, mostrar que todo hombre es libre y responsable de su vida. Si hay h\u00e9roes y cobardes, gentes animosas y seres endebles &#8211; dice &#8211; eso no es efecto de un temperamento ni de un medio. Nadie nace h\u00e9roe ni cobarde, sino que se hace, y siempre hay posibilidades de decadencia y resurgimiento. Esta reacci\u00f3n es sana, como lo fue la de Pelagio en el siglo v. Ahora bien, mucho peor que Pelagio, el cual por lo menos cre\u00ed\u00ada en Dios, es el existencialismo contempor\u00e1neo, que lleva un germen ateo en su punto de partida. El hombre se halla solo en el centro de la naturaleza, girando sobre s\u00ed\u00ad mismo, sin otra finalidad que la que \u00e9l se d\u00e9, sin otro auxilio que su propia voluntad.<\/p>\n<p>Por otra parte, esta filosof\u00ed\u00ada del hombre conduce una vez m\u00e1s a la propia suficiencia y al orgullo. Para Nietzsche, seg\u00fan el cual el cristianismo no ha producido m\u00e1s que hombres no redimidos, s\u00f3lo es v\u00e1lida una moral del superhombre. Pelagio en cambio dejaba al hombre solo frente a la ley de Dios. El existencialismo ateo, para el cual es sospechosa toda moralidad, no ha logrado construir una moral objetiva. De suyo aspiraba a una \u00e9tica en la que la humanidad en su condici\u00f3n humana fuera la meta de esta moral objetiva.<\/p>\n<p>Lo que se ha designado como conflicto entre los humanismos, entre el humanismo cristiano, por una parte, y el marxismo y el existencialismo ateo, por otra, muestra la actualidad de la disputa de Agust\u00ed\u00adn con Pelagio. Pelagio aparece como un cristiano anclado en el AT; \u00e9l no comprendi\u00f3 lo que teol\u00f3gicamente se llama gracia y as\u00ed\u00ad, de acuerdo con su concepci\u00f3n pragm\u00e1tica del cristianismo, entendi\u00f3 la gracia como un auxilio externo para la acci\u00f3n del hombre. Sin duda Pelagio no estudi\u00f3 a fondo ni la doctrina del cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo ni el problema de la condici\u00f3n social y solidaria del hombre en el pecado y la salvaci\u00f3n. La gracia interna, que \u00e9l no quer\u00ed\u00ada reconocer, es en realidad la gracia de Cristo. Cristo nos mereci\u00f3 la salvaci\u00f3n por su sacrificio redentor; y \u00e9l es tambi\u00e9n la cabeza de un cuerpo vivo, animado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Si para usar bien de nuestra libertad necesitamos de un auxilio interior sobrenatural, eso se debe a que existimos no a manera de m\u00f3nadas cerradas, sino en uni\u00f3n con otros hombres y con Jesucristo, cabeza y salvador, como miembros de su cuerpo. Todo el que se separa del cuerpo por el pecado, se convierte en miembro muerto. Una ra\u00ed\u00adz viva puede producir otro brote en lugar del cortado, pero el brote no puede vivir sin ra\u00ed\u00adz (Dz 197).<\/p>\n<p>La disputa con el p. llev\u00f3 a formular la doctrina de la necesidad de la gracia interna; pero la doctrina de su necesidad absoluta s\u00f3lo lleg\u00f3 a articularse cuando se estudiaron el car\u00e1cter y el fin sobrenaturales de la misma (cf. orden -> sobrenatural, -> naturaleza y gracia, -> gracia [B y D], fin del &#8211; hombre).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Altaner-Stuiber \u00c2\u00a7 96 nn. 7-11. &#8211; A. Bruckner, Quellen zur Geschichte des pelagianischen Streits (T 1906); R. Hedde &#8211; E. Amann: DThC XII 675 &#8211; 715; 1. Kirmer, Das Eigentum des Fastidius im pelagianischen Schrifttum (WG 1938); Ftiche-Martin IV 79-128; G. de Plinval. P\u00e9lage, ses \u00e9crits, sa vie et sa r\u00e9forme (Lausanne 1943); idem Essai sur la langue et le style de P\u00e9lage (Fri 1947); H. Rondet, La gracia de Cristo (Estela Ba 1968); E. Florkowski, Soteriologla Pelagiana (Cracovia 1949); J. Ferguson, Pelagius (C 1956); T. Toland, The Injustified Man and Natural Law Observante (R. 1956); H. Kling, La justificaci\u00f3n seg\u00fan Karl Barth (Estela Ba 1967); T. Bohlin, Die Theologie des Pelagius und ihre Genesis (Up 1957); G. de Plinval, Points de vue r\u00e9cents sur la th\u00e9ologie de P\u00e9lage: RSR 46 (1958) 227-236; R. Pirenne, La morale de P\u00e9lage (R 1961) (bibl.); S. Prete, Pelagio eil pelagianesimo (Brescia 1961) (bibl.); H. H. Esser, Thesen und Anmerkungen zum exegetischen Paulusverst\u00e4ndnis des Pelagius: Zwischenstation (homenaje a K. Kuspich) (Mn 1963) 27-42; H. Ulbrich, Augustins Briefe zur entscheidenden Phase des Pelagianischen Streites: RevEAug 9 (1963) 51-75; A. Trap\u00e9, Verso la riabilitazione del pelagianesimo?: Augustinianum 3 (1963) 482-516; J. B. Metz, Freiheit als philosophisch-theologisches Grenzproblem: Rahner GW I 287-314; H. Rondes, Essais sur la th\u00e9ologie de la gr\u00e4te (P 1964); J. Morris, Pelagian Literature: JThS 16 (1965) 26-60; H. de Lubac, Augustinisme et th\u00e9ologie moderne (P 1965); Ch. Baumgartner, La gracia de Cristo (Herder Ba 1969).<\/p>\n<p>Henri Rondet<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Pelagio, un monje de Breta\u00f1a, fue un predicador popular en Roma entre los a\u00f1os 401\u2013409 d.C. \u00c9l trat\u00f3 de levantar la moral ca\u00edda de los cristianos perezosos que se rend\u00edan ante la fragilidad de la carne y la aparente imposibilidad de guardar los mandamientos al afirmar que Dios demandaba nada imposible y que cualquiera podr\u00eda vivir libre del pecado si quisiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, Pelagio, y sus disc\u00edpulos Caelestius y Juli\u00e1n de Eclanum, ense\u00f1aron la suficiencia de la naturaleza humana como creada por Dios. La voluntad era siempre libre para escoger lo bueno o lo malo. La naturaleza humana no tiene una inclinaci\u00f3n hacia el mal heredada. Ni la ca\u00edda de Ad\u00e1n ni los h\u00e1bitos de la vida del hombre, afectan la independencia absoluta de la voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caelestius se adelant\u00f3 en negar el pecado original. Cada infante nacido en el mundo estaba en la misma condici\u00f3n de Ad\u00e1n antes de la ca\u00edda. Este punto de vista llev\u00f3 a los pelagianos a un conflicto con la doctrina de la iglesia de que \u00abhab\u00eda un bautismo para remisi\u00f3n de los pecados\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pelagianos negaban la necesidad de la gracia interna para guardar los mandamientos de Dios. La naturaleza humana fue creada buena; y fue dotada por su Creador con poder para vivir rectamente la vida si el hombre quer\u00eda hacerlo. En efecto, muchos paganos y jud\u00edos vivieron una vida perfecta. Adem\u00e1s de esta gracia suprema de la creaci\u00f3n, Pelagio afirmaba una gracia adicional de Dios en su provisi\u00f3n de iluminaci\u00f3n de la ley y el ejemplo de Cristo. El pelagianismo no sab\u00eda nada de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor su libre albedr\u00edo, el hombre se emancipa de Dios\u00bb. Esta declaraci\u00f3n de Juli\u00e1n es la clave del pelagianismo, el cual es un moralismo racionalizado. El hombre creado con libre albedr\u00edo no tiene ya nada que ver con Dios sino consigo mismo. Dios hace su reentrada solamente en el juicio final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Harnack, <em>History of Dogma<\/em>; R.S. Moxon, <em>The Doctrine of Sin<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">David Broughton Knox<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (464). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Movimiento considerado her\u00e9tico. Se origina con Pelagio, monje y te\u00f3logo brit\u00e1nico (siglos IV y V). Negaban el pecado original. Cre\u00ed\u00adan que los humanos pueden producir, por cuenta propia y sin el auxilio de la gracia, las buenas obras mencionadas en las Escrituras. Los ni\u00f1os sin bautismo pod\u00ed\u00adan salvarse, lo que se contradijo en el Concilio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pelagianismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPELAGIANISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7348"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7348\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}