{"id":7367,"date":"2016-02-05T03:57:51","date_gmt":"2016-02-05T08:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo\/"},"modified":"2016-02-05T03:57:51","modified_gmt":"2016-02-05T08:57:51","slug":"positivismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/positivismo\/","title":{"rendered":"POSITIVISMO"},"content":{"rendered":"<p>Movimiento filos\u00f3fico, desarrollado por Augusto Comte en el siglo XIX, que motiv\u00f3 la formaci\u00f3n de grupos promotores de cierta actitud hacia la religi\u00f3n que trata de sustituir los templos por talleres y los sacerdotes por sabios.<br \/>\nComte rechazaba toda metaf\u00ed\u00adsica. Seg\u00fan su criterio, la humanidad se ha desarrollado desde un estadio teol\u00f3gico primitivo (con fases fetichista, polite\u00ed\u00adsta y monote\u00ed\u00adsta), hasta un estadio \u00abpositivo\u00bb, despu\u00e9s de pasar por una etapa \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb. Ya en el estadio positivo predomina la ciencia positiva y se abandona la especulaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica. Adem\u00e1s, predominar\u00ed\u00adan tres principios b\u00e1sicos: la libertad como medio, el orden como fundamento y el progreso como fin.<br \/>\nAlgunas organizaciones semirreligiosas de \u00e9nfasis positivista subsisten en algunas naciones, incluso en Am\u00e9rica Latina, sobre todo en Brasil.<br \/>\nEn 1881, se constituy\u00f3 la Iglesia Positivista del Brasil que profesaba una \u00abreligi\u00f3n de la humanidad\u00bb, con templos en R\u00ed\u00ado de Janeiro y Porto Alegre.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[082]<\/p>\n<p>    Sistema filos\u00f3fico y actitud existencial que intenta superar las meras consideraciones especulativas y apoyarse, para reflexionar y para vivir, en los hechos concretos e inmediatos. Se mira como iniciador a Augusto Comte (1798-1857), con su \u00abCurso de Filosof\u00ed\u00ada positiva\u00bb y hasta con su libro de t\u00ed\u00adtulo curioso \u00abCatecismo positivista\u00bb. En esas obras indica que ha pasado el estado teol\u00f3gico (mitolog\u00ed\u00adas y religiones) de la humanidad, e incluso el jur\u00ed\u00addico (leyes y principios); y estamos ya en el positivo (hechos y productos).<\/p>\n<p>    Se apoyaba en ideas previas de los \u00absocialistas ut\u00f3picos\u00bb, como las de su maestro Henry Saint Sim\u00f3n (1760-1824), quien escribi\u00f3 en 1825 \u00abNuevo Cristianismo\u00bb, desarrollando su otro texto b\u00e1sico: \u00abSistema industrial\u00bb, de 1821.<\/p>\n<p>   Le segu\u00ed\u00adan despu\u00e9s Emilio Littr\u00e9 (1801-1881) con obras como \u00abCoservaci\u00f3n, revoluci\u00f3n y positivismo\u00bb; L. De Dantec (1869-1917) con libros como \u00abEl Ate\u00ed\u00adsmo\u00bb o \u00abContra la Metaf\u00ed\u00adsica\u00bb; y Emilio  Durkheim (1858-1917), con trabajos como \u00abLas formas elementales de la vida religiosa\u00bb o bien \u00abLa educaci\u00f3n moral\u00bb. El positivismo, en general, se aferra a las realidades terrenas y prescinde, por superfluas, de las espirituales. Se atiene a los hechos y desconf\u00ed\u00ada de los principios y de los postulados generales<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>1. Concepto<br \/>\nEl p. no es una doctrina de perfiles fijos, que pueda limitarse a una \u00e9poca cerrada de la historia de la filosof\u00ed\u00ada, sino una posici\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada de la ciencia. Caracter\u00ed\u00adstica de todas sus formas es la cr\u00ed\u00adtica de la filosof\u00ed\u00ada tradicional, particularmente de la -> metaf\u00ed\u00adsica, y ello no s\u00f3lo respecto de tendencias y resultados particulares, sino tambi\u00e9n respecto de su fundamento met\u00f3dico y de su planteamiento general de los problemas. Para el neopositivismo como desarrollo genuino de bases o puntos de partida positivistas, es caracter\u00ed\u00adstica la aspiraci\u00f3n a orientar la filosof\u00ed\u00ada como ciencia por el m\u00e9todo de las ciencias exactas naturales. Esto no lleva a una repulsa categ\u00f3rica de la filosof\u00ed\u00ada, sino a la construcci\u00f3n de una filosof\u00ed\u00ada \u00abnueva\u00bb, \u00abdiferente\u00bb, que est\u00e9 purificada de todos los elementos no cient\u00ed\u00adficos, especulativos o metaf\u00ed\u00adsicos.<\/p>\n<p>El punto de partida epistemol\u00f3gico del p. es la limitaci\u00f3n a lo dado, a lo existente y disponible, como \u00fanica fuente posible del saber humano; pero s\u00f3lo se admite comodado una multitud de impresiones sensoriales. Todo cuanto fuera de eso ha dicho la filosof\u00ed\u00ada tradicional sobre el mundo y el hombre, no puede demostrarse con datos y no es, por ende, objeto de la ciencia. El yo del hombre es \u00fanicamente la suma de una multitud de interdependencias psicol\u00f3gicas, l\u00f3gicas, etc. Seg\u00fan el p., una independencia respecto del mundo en el sentido de una personalidad no puede deducirse de datos y no es, por tanto, objeto de nuestro saber.<\/p>\n<p>2. Historia<br \/>\nEl p. m\u00e1s antiguo. Aun cuando cabe comprobar tendencias positivistas ya en el antiguo -> escepticismo, en Epicuro y en el -> nominalismo de la edad media, en relaci\u00f3n con la disputa sobre los &#8211; universales, pasan como verdaderos fundadores del p. los representantes del -> empirismo ingl\u00e9s. Junto a F. Bacon (1561-1621), que quiere fundar todo conocimiento humano sobre una ciencia de procedimiento experimental e inductivo, hay que mencionar a Th. Hobbes (1588-1679), que rechaza toda base metaf\u00ed\u00adsica del -> derecho y s\u00f3lo reconoce como tal la ley dada por el -> Estado (p. jur\u00ed\u00addico).<\/p>\n<p>Pero quien m\u00e1s decididamente contribuy\u00f3 al desarrollo del p. fue D. Hume. Para Hume, el conocimiento humano s\u00f3lo puede referirse a la matem\u00e1tica o a una ciencia que trate de hechos emp\u00ed\u00adricos. Es caracter\u00ed\u00adstica su discusi\u00f3n sobre causa y efecto, sobre el principio de causalidad, acerca de cuya conexi\u00f3n interna no nos instruye la experiencia. S\u00f3lo podemos verificar emp\u00ed\u00adricamente la frecuencia con que un efecto igual sigue a una causa igual, y trasladar esta experiencia nuestra a los fen\u00f3menos de la naturaleza como \u00abley\u00bb conocida por nosotros. S\u00ed\u00adguese que la causalidad no es conexi\u00f3n objetiva, fundada en el ser, entre causa y efecto, sino verificaci\u00f3n subjetiva de su sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica y su clasificaci\u00f3n sistem\u00e1tica con ayuda de asociaciones psicol\u00f3gicas. Para D. Hume los datos accesibles a nuestra experiencia y a nuestro saber se dividen en dos grupos principales: en impresiones (impressions), que pueden proceder tanto de la percepci\u00f3n sensible como de la percepci\u00f3n de nuestros estados externos e internos, y en representaciones (ideas), que son im\u00e1genes de nuestras impresiones.<\/p>\n<p>Con los enciclopedistas (d&#8217;Alembert [1717-17831 y Turgot [1727-811) se impusieron en Francia las ideas positivistas. Tambi\u00e9n ellos postulan para la actividad cient\u00ed\u00adfica una limitaci\u00f3n a lo perceptible por los sentidos y rechazan todo conocimiento especulativo e hipot\u00e9tico que vaya m\u00e1s all\u00e1 de lo experimentable.<\/p>\n<p>Importancia m\u00e1xima alcanz\u00f3 el p. socio-l\u00f3gico de A. Comte (1798-1857). Comte aplica la tesis de la ciencia de los hechos a la historia y divide a \u00e9sta, seg\u00fan los tres estadios cient\u00ed\u00adficos de la humanidad, en una \u00e9poca de la teolog\u00ed\u00ada, otra de la metaf\u00ed\u00adsica y otra de las ciencias positivas. En este proceso el hombre se libera de la dependencia y minor\u00ed\u00ada de edad de la fe en Dios y en los dioses, del vano empe\u00f1o de la filosof\u00ed\u00ada por lograr la independencia y por el dominio de la naturaleza, mediante el cual el hombre mismo se crea la posibilidad de intervenir en el curso del mundo cambiando y mejorando (voir pour pr\u00e9voir, pr\u00e9voir pour pr\u00e9venir, pr\u00e9venir pour pourvoir).<\/p>\n<p>Nuevo tono cobra la idea fundamental positivista en el neopositivismo, que ha salido del c\u00ed\u00adrculo de Viena. Esta nueva tendencia se distingue del antiguo p. por el desplazamiento de los problemas filos\u00f3ficos al terreno de la -> l\u00f3gica y del estudio del -> lenguaje, del instrumental de los enunciados cient\u00ed\u00adficos. Como representantes m\u00e1s conspicuos de esta tendencia hay que citar a M. Schlick, L. Wittgenstein, R. Carnap, O. Neurath y tambi\u00e9n a B. Russell, fundador de la l\u00f3gica simb\u00f3lica. El objeto de la filosof\u00ed\u00ada no es el estudio de hechos, que se reserva a las ciencias naturales exactas, sino la investigaci\u00f3n l\u00f3gica de las unidades del lenguaje (palabras, frases, el todo del lenguaje) con las que hablamos sobre el mundo cient\u00ed\u00adficamente investigado. Para el neopositivista s\u00f3lo hay dos clases de enunciados con sentido: a) enunciados sobre relaciones de hechos, que proceden de la experiencia (a posteriori) y que deben ser verificables por la misma (principio de verificaci\u00f3n); b) enunciados sobre relaciones puramente l\u00f3gicas, que, consiguientemente, no transmiten conocimiento sobre hechos y, por tanto, tienen validez con independencia de toda experiencia.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis l\u00f3gico de estos enunciados que hacemos por medio del lenguaje es tarea de la filosof\u00ed\u00ada. \u00abLa filosof\u00ed\u00ada no es una teor\u00ed\u00ada o doctrina, sino una actividad. El resultado de la filosof\u00ed\u00ada no son \u00abproposiciones filos\u00f3ficas\u00bb, sino el esclarecimiento de proposiciones\u00bb (L. Wittgenstein). El lenguaje es reductible a las llamadas proposiciones elementales, que, como construcciones l\u00f3gicas, pueden derivarse de datos sensibles elementales, con lo que se aspira a la m\u00e1xima uniformidad y precisi\u00f3n en sus enunciados. De este modo, todos los problemas tradicionales de la filosof\u00ed\u00ada, o se presentan como problemas propiamente cient\u00ed\u00adfico-naturales, o carecen de sentido; pues, por la investigaci\u00f3n exacta de la estructura l\u00f3gica del lenguaje, se eliminan a la postre todas las falsas opiniones sobre el objeto de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>3. Cr\u00ed\u00adtica<br \/>\nUna discusi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica con el p. debe partir de su pretensi\u00f3n de establecer la filosof\u00ed\u00ada como ciencia exacta. Seg\u00fan eso, el esp\u00ed\u00adritu del p. brota del esc\u00e1ndalo por la falta de unanimidad en la filosof\u00ed\u00ada. En contraste con las ciencias naturales y con su constante progreso, en la filosof\u00ed\u00ada se tiene la impresi\u00f3n de un estancamiento: los problemas que acometiera al principio de su historia, todav\u00ed\u00ada hoy est\u00e1n sin resolver. De ah\u00ed\u00ad saca el p. la conclusi\u00f3n de que la filosof\u00ed\u00ada, prescindiendo de otras utilidades que \u00e9sta pueda tener, no representa un acceso al saber en el sentido de la ciencia.<\/p>\n<p>La preferencia del p. por los hechos puros y por la experiencia coincide con la orientaci\u00f3n de nuestro tiempo. El p. se glor\u00ed\u00ada ciertamente de su objetividad, pero a la vez \u00e9l mismo establece una limitaci\u00f3n arbitraria e injustificada respecto del objeto y m\u00e9todo. Determina met\u00f3dicamente a priori lo que se acepta como real e impide as\u00ed\u00ad que la realidad se muestre en toda su extensi\u00f3n. La experiencia es m\u00e1s que lo que se ofrece igualmente a todos; la experiencia de lo dado y efectivo s\u00f3lo se nos hace patente dentro de un horizonte trascendental. Si los fil\u00f3sofos no llegan a las mismas opiniones no es por falta de pruebas, sino porque el acceso a ciertas perspectivas se rige por los respectivos presupuestos. De donde se sigue que el p. necesita abrirse a la -> experiencia en todas sus dimensiones, incluidas la religiosa y la metaf\u00ed\u00adsica (partiendo de la cual pueden luego legitimarse tambi\u00e9n juicios sint\u00e9ticos a priori; cf. -> conocimiento, -> principios). Por faltarle esta apertura, no obstante sus intenciones humanas, el p. calla sobre todos los grandes problemas de la humanidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, el p. no debe enjuiciarse s\u00f3lo negativamente. Quitadas sus negaciones limitativas, puede ser saludable. Al insistir en que el saber debe fundarse en la experiencia humana, llama decididamente al fil\u00f3sofo a su tarea de explicar y cambiar este mundo, dej\u00e1ndose de construir mundos posibles. Al insistir adem\u00e1s el p. de manera absoluta sobre la necesidad de las pruebas para asentar una afirmaci\u00f3n, representa un buen contrapeso al car\u00e1cter dogm\u00e1tico de la filosof\u00ed\u00ada. La verdad no es \u00fanicamente lo que satisface al esp\u00ed\u00adritu, sino que debe enunciar aquella realidad que se muestra en la experiencia. Lo que el p. tiene de positivo es tambi\u00e9n una ganancia para la teolog\u00ed\u00ada, pues le recuerda al te\u00f3logo que la fe y la redenci\u00f3n no pertenecen tanto al orden de la teor\u00ed\u00ada, cuanto al de la historia y la experiencia. Si hoy d\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada encuentra una nueva forma, ello se debe \u00fanicamente al hecho de haber reconocido que su tarea principal no es erigir un sistema l\u00f3gico, sino la paciente investigaci\u00f3n de lo que Dios ha revelado. (Por lo que se refiere a falsas formas positivistas en la -> ex\u00e9gesis, la -> dogm\u00e1tica, la -> teolog\u00ed\u00ada fundamental y la teolog\u00ed\u00ada -> moral, cf. los art\u00ed\u00adculos encabezados con esas palabras y, adem\u00e1s, -> teolog\u00ed\u00ada, -> hermen\u00e9utica, -> teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, historia de la -> salvaci\u00f3n II, -> revelaci\u00f3n.)<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: A. Comte, Cours de philosophie positive, 6 vols. (P 1830-42); idem, Discours sur 1&#8217;ensemble du positivisme (P 1848); idem, Systeme de politique positive ou Trait\u00e9 de sociologie, 4 vols. (P 1851-1854); J. St. Mill, A. Comte and Positivism (Lo 1866); L. Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus (1922, F 1960); R. Carnap, Der logische Aufbau der Welt (W 1928); A. Marcuse, Die Geschichtsphilosophie A. Comte (St 1932); K. D\u00fcrr, Der logische Positivismus (1950); V. Kraft, Der Wiener Kreis. Der Ursprung des Neo-Positivismus (W 1950); W. Br\u00fcning, Der Gesetzesbegriff der Wiener Schule (Meisenheim 1954); M. Macdonald (dir.), Philosophy and Analysis (0 1954); W. Stegm\u00fcller, Metaphysik &#8211; Wissenschaft &#8211; Skepsis (F &#8211; W 1954); W. Haeberli, Der Begriff der Wissenschaft im logischen Positivismus (Berna 1955); A. Comte, Discurso sobre el esp\u00ed\u00adritu positivo (Aguilar Ma 1963); J. Lacro ix, La sociologie d&#8217;A. Comte (P 1956); W. Br\u00f6cker, Dialektik, Positivismus Mythologie (F 1958); E. Topisch, Vom Ursprung und Ende der Metaphysik (W 1958); Th. R. Miles, Religion and the Scientific Outlook (Lo 1959); H. L\u00fcbbe, Positivismus und Ph\u00e4nomenologie(homenaje a Szilasi) (Mn 1960) 161-184; H. Vogel, Zum philosophischen Wirken Max Plancks. Seine Kritik am Positivismus (B 1961); W. M. Simon, European Positivism in the Nineteenth Century (Ithaca [N. Y.] 1963); K. Heller, Ernst Mach. Wegbereiter der modernen Physik (W 1964); E. Zellenger, Wissenschaftlicher Empirismus und Erfahrungswissenschaft: Rahner GW I 3-38; R. Aron, Auguste Comte et Alexis de Tocqueville (0 1965); F. S. Marvin, Comte. The Founder of Sociology (NY 1965); F. Belke, Spekulative und wissenschaftliche Philosophie (Meisenheim 1966); K. D\u00fcrr, Metaphysik und wissenschaftliche Philosophie (B 1967); J. Habermas, Erkenntnis und Interesse (F 1968); A. J. Ayer, Positivismo l\u00f3gico (F de C Econ\u00f3mica M\u00e9x 1965); Narski, El positivismo contempor\u00e1neo (Pueblos Unidos Montevideo 1964); J.-M. Portugal, El positivismo: Su historia y sus errores (Subirana Ba); H. R. Weinberg, Examen del positivismo l\u00f3gico (Aguilar Ma 1959); C. Astrada, Dial\u00e9ctica y positivismo l\u00f3gico (Devenir B Aires 21964); P. Barrau, Tensiones y unidad en el hombre de acci\u00f3n (Popular Ma 1965); S. de Beauvoir, \u00bfPara qu\u00e9 la acci\u00f3n? (S Veinte B Aires 1965); L. J. Lebret, Principios para la acci\u00f3n (Popular Ma 1964); F. S\u00e1nchez L\u00f3pez, Sociolog\u00ed\u00ada de la acci\u00f3n (CSIC Ma 1964); F. Larroyo, El positivismo l\u00f3gico, pro y contra (Porr\u00faa M\u00e9x 1968); B. Russell, Ensayos filos\u00f3ficos (Alianza Ma 1968).<\/p>\n<p>Robert O. Johann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El positivismo es la filosof\u00eda que limita las posibilidades del conocimiento a las matem\u00e1ticas y a las ciencias emp\u00edricas. Es \u00abpositivo\u00bb en el sentido que se restringe a s\u00ed mismo a lo experimental, lo t\u00e1ctico, lo indubitable. Todos los problemas no solucionables en principio dentro de estos l\u00edmites son pseudoproblemas. En la ciencia es cauteloso con las explicaciones, con la construcci\u00f3n de hip\u00f3tesis, con el concepto de causaci\u00f3n y de las causas finales. Se contenta con el ideal de la descripci\u00f3n cuidadosa y exacta. Es intensamente hostil a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y metaf\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en alg\u00fan sentido anticipado por hombres tales como Bacon, Hume y Kant, su primer defensor moderno fue Auguste Comte (1798\u20131857). \u00c9l se destaca por su divisi\u00f3n de la historia intelectual del hombre en tres per\u00edodos: el teol\u00f3gico (explicaci\u00f3n en t\u00e9rminos de dioses o esp\u00edritus); el metaf\u00edsico (explicaci\u00f3n en t\u00e9rminos de esencias, formas); y el positivo (explicaci\u00f3n en t\u00e9rminos de lo expl\u00edcito, lo sensorio). Otras modificaciones y refinamientos del positivismo fueron hechas por hombres tales como J.S. Mill, K. Pearson y Ernst Mach (para nombrar s\u00f3lo a unos pocos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XX, el positivismo recibi\u00f3 una nueva formulaci\u00f3n por el C\u00edrculo de Viena (conocido tambi\u00e9n como neopositivismo, positivismo l\u00f3gico o empirismo cient\u00edfico). Difiere del antiguo positivismo en lo siguiente: emplea el progreso reciente en la l\u00f3gica matem\u00e1tica; le ha dado una atenci\u00f3n considerable a la sem\u00e1ntica; y ha trabajado en una estrecha relaci\u00f3n con los descubrimientos de la nueva f\u00edsica y la psicolog\u00eda conductista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los neopositivistas declararon que todas las declaraciones teol\u00f3gicas (tanto ate\u00edstas como te\u00edstas) no eran ni falsas ni verdaderas, sino absurdas. Como resultado, esto ha provocado una literatura altamente t\u00e9cnica (especialmente en Inglaterra) centrada alrededor del car\u00e1cter l\u00f3gico del lenguaje teol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En teolog\u00eda, el positivismo ha sido usado en dos sentidos: para se\u00f1alar a la teolog\u00eda de Ritschl que limita la teolog\u00eda al \u00e1rea de evaluaci\u00f3n religiosa practicable; y para referirse a una teolog\u00eda de revelaci\u00f3n (como algo expl\u00edcito) en contraste con una teolog\u00eda de especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julius Weinberg, <em>An Examination of Logical Positivism<\/em>; Alfred J. Ayer, <em>Language, Truth and Logic<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernard Ramm<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (478). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Antiguo himno en honor a la Sant\u00edsima Virgen, asignado a Fortunato por Thomasius y Mone sin lugar a dudas pero sin dar raz\u00f3n alguna. Kayser (Beitr\u00e4ge etc., I, 393), por su parte, resalta que no se encuentra en los manuscritos de los trabajos de Fortunato, de quien no obstante, Dreves (\u00abAnalecta Hymnica\u00bb, L. Leipzig, 1907, 86-8) y Blume (ver HYMNODY) se refieren. El Breviario Romano lo divide en dos partes: la primera, que empieza con \u00abQuem terra, pontus, sidera\u00bb, asignada a las Maitines en el Oficio Com\u00fan, y tambi\u00e9n el Oficio Menor de la Sant\u00edsima Virgen; la segunda, que empieza con \u00abO gloriosa virginum\u00bb, similarmente asignada a las Laudes. Las dos partes concluyen con la doxolog\u00eda de los himnos marianos, \u00abJesu tibi sit gloria etc.\u00bb Hasta aqu\u00ed, los himnos son revisiones, con un inter\u00e9s espec\u00edfico en la prosodia cl\u00e1sica, del himno antiguo, \u00abQuem terra, pontus, aethera\u00bb, encontrado en varios de los antiguos breviarios como tambi\u00e9n en los manuscritos que datan del siglo ocho. En el oficio Cisterciense, fue cantado en las completas durante el tiempo de adviento. Algunas veces, era dividido en dos partes, como ahora en el Breviario Romano, la segunda parte empezando con \u00abO gloriosa Domina\u00bb (o \u00abfemina\u00bb). Incluyendo ambos, la antigua y la forma revisada, hay m\u00e1s de dieciocho traducciones en ingl\u00e9s de la primera parte y catorce de la segunda, siendo casi todas de origen cat\u00f3lico. En el \u00abBreviario Romano\u00bb (\u00abThe Roman Breviary\u00bb) (1879) del Marqu\u00e9s de Bute, no obstante, las versiones seleccionadas son aquellas de traductores anglicanos, J.M. Neale y R.F. Littledale. Las bellas versiones del Padre Caswall, que aparecen originalmente en su \u00abLyra Catholica\u00bb (1849), son f\u00e1cilmente accesibles en la obra reimpresa (Londres, 1884). Para las primera l\u00edneas de las traducciones, fuentes o autores, vea Julian, \u00abDict. of Hymnology\u00bb (2nd ed., London, 1907, 944). A su lista se le debe agregar las traducciones del Arzobispo Bagshawe (\u00abBreviary Hymns and Missal Sequences\u00bb, London, 1900, 106-7) y del juez Donahoe (\u00abEarly Christian Hymns\u00bb, New York, 1908, 80-1). La versi\u00f3n revisada del texto en lat\u00edn como tambi\u00e9n los antiguos textos, con una variedad de lecturas y algunas notas interesantes, pueden ser encontrados en Daniel (\u00abThesaurus Hymnologicus\u00bb, I, 172; 11, 382; IV, 135), y en Mone (Lateinische Hymnen des Mittelalters, II, 128-31). Para textos en Lat\u00edn y traducciones en Ingl\u00e9s, canci\u00f3n simple antigua armonizada, y montaje musical alternativo, vea \u00abHymns, Ancient and Modern\u00bb (Londres, 1909, Hymn 222). La melod\u00eda oficial o \u00abt\u00edpica\u00bb puede ser encontrada en el \u00abAntifonario\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H.T. HENRY<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Inmaculado Coraz\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<br \/>\nTraducido por Daniel Wiegering\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Movimiento filos\u00f3fico, desarrollado por Augusto Comte en el siglo XIX, que motiv\u00f3 la formaci\u00f3n de grupos promotores de cierta actitud hacia la religi\u00f3n que trata de sustituir los templos por talleres y los sacerdotes por sabios. Comte rechazaba toda metaf\u00ed\u00adsica. 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